AGLI

Recortes de Prensa    Martes 15 Enero 2008

Negociación con ETA
El salvavidas de ZP
Cristina Losada Libertad Digital 15 Enero 2008

En Estados Unidos, donde el estado normal de la política, máxime en precampaña, es el que aquí se denomina "crispación", hay varias webs dedicadas a recopilar los bushismos, o sea, las frases tontas y erradas de Bush. No encuentro en España un trabajo similar, y no será por falta de material, sino tal vez por lo contrario. Y más ahora, que al acervo de zapaterismos hay que sumarle los contenidos en la entrevista-río que le ha practicado a ZP el director de El Mundo. El presidente derrama allí su buenismo por doquier, salvo para atizarles a los antipatriotas que se obstinan en no ver su bondad ni la de su política. El personaje que Z encarna en el escenario electoral es el de un pedazo de pan, movido por elevados ideales y que si no es santo, que todo se andará, a la beatitud se aproxima. El papel ya tuvo éxito. Entonces, nadie le conocía por sus obras, pero no está claro que eso importe mucho en un país donde el alto grado de desconfianza hacia los políticos se acompaña de una credulidad pasmosa y selectiva. Se prefiere la retórica agradable a los hechos que no lo son.

Zapatero El Bueno explica su negociación con los terroristas como un intento de salvar vidas. Más aún, afirma que esa es su obsesión y el mandato de cualquier presidente. Hasta ahora, salvar vidas se situaba en otro contexto. Pero a ZP no le chirría tomarlo por asalto y colocarse entre los bienhechores de la Humanidad para justificar sus componendas con la ETA. Gran Chamán de La Moncloa sería su título. Salvar vidas es, a todas luces, un propósito loable y, por eso mismo, lo pone el presidente junto a otro que no lo es. Para que la miel endulce el acíbar. Para que la nobleza del fin eclipse la perversidad de los medios y disculpe su fracaso. Z recurre a ese último refugio de tantos proyectos políticos aberrantes del pasado siglo: la salvación por las intenciones. Salió mal, pero las intenciones eran excelentes. Gracias a ese ardid, millones de personas siguen defendiendo el comunismo a pesar de que no ignoran sus crímenes. Un mecanismo habitual en la izquierda oportunista.

En el ámbito político la dialéctica de las intenciones no lleva a ninguna parte. Mejor dicho, nos saca de un lugar para meternos en otro. Nos hace prescindir del debate sobre los medios y los resultados. Abandonar el terreno de la racionalidad y entrar en las arenas movedizas del sentimentalismo. Y esa es la intención de Z con el cuento de sus buenas intenciones. Para que Juanito, votante y fan, se haga fuerte en un "vale, pero él quería evitar nuevas víctimas, ¡salvar vidas!". Momento en que el crispador profesional que le interpela echa su pizca de demagogia e inquiere cómo es que no ha retirado a los soldados de Afganistán. Si salvar vidas fuera la vocación de ZP, debería hacerse médico o científico, de la Cruz Roja, de Cáritas o de MSF. En su puesto actual, tiene obligaciones que, como el despliegue de tropas en zonas de guerra, pueden traer como consecuencia la muerte.

El terrorismo mata, amenaza y coacciona para deslegitimar y destruir el sistema democrático. ETA asesina para acabar con la España constitucional. Ofrecerle diálogo supone entrar en su juego. Estar dispuesto a negociar algún precio, y el primero es reconocerlos como interlocutor, los incentiva a continuar. Si con el terrorismo obtienen la recompensa de sentar a un gobierno a una mesa y a dos, una de ellas política, como Z pretendía, o les das lo que quieren o no renunciarán a una criminalidad que les reporta beneficios. El camino que emprendió Zapatero no salva vidas. Y cualquiera con dos dedos de frente lo sabía. Pero el "proceso de paz" era, para él, un salvavidas político.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Política de ZP sobre el terrorismo
Mucho más grave que el GAL
Pío Moa Libertad Digital 15 Enero 2008

Contra lo que mucha gente cree, el terrorismo de gobierno (que no de estado) practicado por el PSOE bajo Felipe González no suponía un ataque radical a la ETA, sino el complemento de una política fundamental de negociaciones en pro de una "salida política". Se vulneraba así la ley por todos los lados, privilegiando a los asesinos a costa del derecho más elemental, e imitándolos al mismo tiempo en sus métodos. Una larga tradición del PSOE, por otra parte, complicado en el terrorismo casi desde sus inicios y de modo muy acentuado durante la república.

La negociación trataba, en apariencia, de "integrar" a la ETA en la democracia. Los partidarios de esa solución podían alegar el aparente éxito de la autodisolución de la rama poli-mili de la ETA (parte de la cual entró en el PSOE) y de algunos otros grupos terroristas. Sin embargo se trató de un recurso excepcional y en la estela del confusionismo ideológico creado por la salida de la dictadura (parecía una medida de reconciliación, y en alguna medida lo fue). Pero un recurso excepcional en una situación confusa no puede convertirse en método habitual sin socavar los fundamentos del derecho. Además, los polismilis abandonaron las pistolas (salvo los que se volvieron a la ETA "mili") sin que el gobierno cediese en materias constitucionales. Ha sido la persistencia en la "salida política", y no los atentados terroristas, lo que ha convertido a la ETA en un cáncer de la democracia.

A esta situación solo le puso remedio Aznar –especialmente Mayor Oreja, contra fuertes presiones, tipo Arriola–, decidiendo la aplicación de la ley a los asesinos y la disolución de sus organismos "políticos". ¡Y por fin empezó a verse luz al final del túnel!

Pero el actual gobierno ha vuelto a la situación anterior, agravándola al extremo. No solo ha proseguido unas negociaciones con los asesinos que por sí mismas constituyen una colaboración con sus objetivos, sino que sus negocios se han realizado en la perspectiva y la práctica de una liquidación de la Constitución por la vía de los hechos consumados. Ha sido un retroceso radical del estado de derecho, que ha convertido a la delincuencia etarra y al separatismo en árbitros de la política española.

Esta política no procede en modo alguno de una ingenuidad, como pretenden Rajoy y los suyos con ingenuidad igual de falsa. Procede de una doble idea, ajena a cualquier inocencia y compartida por la ETA y el gobierno socialista: que la nación española no existe y que la Constitución (la democracia española) está viciada de origen por provenir del franquismo: de nuevo la "memoria histórica", como base ideológica del proceso. Sin olvidar la soterrada admiración de tantos socialistas y asimilados, expresada por Cebrián y muchos otros, por los crímenes "antifranquistas" de los héroes del tiro en la nuca. Pues para estos antifranquistas retrospectivos, el antifranquismo lo lava y lo justifica todo. Y la operación se basa en un cálculo estratégico igual de "ingenuo": ofreciendo a los separatistas un "estado central residual", convirtiendo a España en un amasijo de estados libres asociados o cosa por el estilo, se cimentaría una alianza electoral que, dada la relación de fuerzas, mantendría al PSOE indefinidamente en el poder.

Dentro de esta estrategia, realmente golpista, la colaboración con los asesinos ha incluido actos tan concretos como chivatazos o la entrega a la ETA, a través de la legalización de sus tinglados, del censo de ciudadanos de las Vascongadas, con sus direcciones; y de una considerable financiación con dinero público, dinero escatimado o negado a numerosas asociaciones democráticas, empezando por la AVT.

Este conjunto de acciones es, a mi juicio, bastantes más grave que el GAL y bastante más corrupto que la corrupción económica típica del PSOE, que llevaron a la cárcel a varios dirigentes socialistas. Y, desde luego, la operación continúa: el gobierno y su Congreso siguen empeñados en sus negocios con los pistoleros. De momento están un poco enfadados entre ellos, y las detenciones de etarras se han multiplicado. Pero es muy distinta una detención con el horizonte de largos años de cárcel y fracaso de la banda criminal, que una detención en la perspectiva de una liberación a los pocos meses o pocos años, convertido el asesino en héroe popular y habiendo logrado la ETA gran parte de sus objetivos.

Ristra de escándalos socialistas
Cuatro años para el escalofrío
Ignacio Villa Libertad Digital 15 Enero 2008

Este lunes 14 de enero el presidente del Gobierno, como estaba previsto, ha disuelto las Cortes Generales y ha convocado las elecciones generales para el 9 de marzo. Se cierra así, sin duda, la legislatura más dura y más turbulenta de la democracia española. Ahora cuatro años después, cuando realizamos un repaso de todo lo ocurrido sólo surge un largo e intenso escalofrio. Para ejemplos los que siguen.

La negativa a investigar la verdad sobre el 11 de marzo, la retirada precipitada de las tropas españolas de Irak, el esperpento de la Alianza de Civilizaciones, la incapacidad de pisar la Casa Blanca, la pañoleta palestina, el reconocimiento de Gibraltar como un protagonista independiente en el histórico contencioso, el trato preferente con Bolivia y Venezuela, la participación en la Conferencia de No Alineados en Cuba, el servilismo hacia el Gobierno de Marruecos, el ridículo en la nueva Constitución europea, la nulidad de acción en la Europa comunitaria, la marginalidad de España en los foros internacionales.

El proceso de rendición ante los terroristas etarras, confundir atentado terrorista con accidente, seguir negociando con ETA después del bombazo de Barajas, dejar pasear al sanguinario De Juana Chaos por las calles de San Sebastián, tratar con guante de seda al batasuno Arnaldo Otegui, la persecución permanente y sistemática de las víctimas del terrorismo, la aceptación de que los vascos escogeran su futuro político, la apertura de par en par de las Instituciones democráticas a ETA-Batasuna, la justificación política del citado proceso de rendición ante los terroristas etarras.

La reforma del Estatuto de Cataluña que se traduce en una Constitución paralela, la puesta en marcha de un cambio en el modelo de Estado, la puesta en duda de la vigencia de los valores de la Transición, la recuperación de los principios de la II República, la Memoria Histórica como forma de dividir a la sociedad española, la inmigración utilizada como demagogia política al extremo, la OPA sobre Endesa ejemplo del amiguismo y de los intereses del Gobierno, el aislamiento político diseñado contra la Comunidad de Madrid, el "caso Bono" como la primera vez que se realizan detenciones ilegales en democracia.

La persecución de los medios de comunicaciópn críticos con el poder con el ejemplo más claro de la COPE, la desastrosa gestión en la crisis del Carmelo, las nefastas inaguraciones de los nuevos trayectos del AVE, la desaparición de Zapatero en el incendio de Guadalajara, los papeles del Archivo de Salamanca, el uso de lo público como privado.

La obsesión por el cambio en el modelo de sociedad. La ley de matrimonios homosexuales, el divorcio express, la posible refirma de la ley del aborto, las criticas a la Iglesia, la ofensiva contra todo lo que sea diferente a lo que piensa el Gobierno, la educación para la ciudadanía, el arrinconamiento de la asignatura de religión, la supresión de la ley de calidad de la enseñanza, la imposición del pensamiento único.

En fin, son estos simplemente unos ejemplos de lo mucho que ha dado de sí esta legislatura. Cuatro años demoledores para la democracia, destructivos para la convivencia y tremendos para los españoles. La lista es simplemente un repaso rapido de cuestiones clave, pero lo cierto es que han sido cuatro años tan intensos, tan duros, tan esquizofrénicos, que ciertamente lo que ahora repasamos es sólo una parte de lo ocurrido. Cuatro años que están teniendo ya unos efectos letales para España. Esto es lo que hay y desde luego sí gana Zapatero lo que nos espera es más de lo mismo. Más y más y más. Sin matices y sin vuelta atrás.

Mentira
POR IGNACIO CAMACHO ABC 15 Enero 2008

MERECEMOS un Gobierno que nos mienta. Merecemos un Gobierno que nos engañe. Merecemos un Gobierno que nos tome por tontos capaces de perdonarle sus manifiestas falsedades y sus toscos disimulos. Y merecemos, también, una oposición incapaz de sacar partido de toda esta farsa, enredada en un catastrofismo tan confuso que envuelve todas sus razones en el estrépito de su propia alharaca.

Lo merecemos porque en un país acostumbrado a la transparencia democrática no habría presidente capaz de confesar que ha mentido con la pasmosa tranquilidad con que Zapatero lo ha hecho a sabiendas del nulo coste electoral de una conducta tan vergonzosa. Más aún, tratándonos de convencer a los ciudadanos de que el fin justifica los medios y de que su trapacera doblez en la negociación con ETA buscaba el bien colectivo de nuestra paz perpetua. Con perfecta conciencia de que sus embustes eran ya algo tan interiorizado por la opinión pública que se puede permitir el lujo de admitirlos con el orgullo de quien efectúa un generoso ejercicio de autocrítica.

No ha habido, en el ominoso transcurso del mal llamado proceso de «pazzzzzzz», una sola verdad consistente, ni una mezquina gota de sinceridad objetiva. Todo patraña, mendacidad pura. El presidente abordó la negociación con los terroristas con desprecio absoluto de las condiciones que él mismo estableció ante la ciudadanía y para las que pidió el refrendo del Congreso. Convirtió las reglas en un papel mojado a merced de su empecinado designio. Mintió sin ambages y sin importarle que se acabara sabiendo. Negoció sin que cesara la violencia, y mantuvo el diálogo más allá del atentado mortal que provocó su más clamorosa mentira, la de que habían cesado las conversaciones. Y negó y mandó negar las evidencias cuando se hicieron patentes, para acabar aceptando que sí, que lo hizo, que lo volvería a hacer y que todo fue en aras de su suprema voluntad de hacer el bien por caminos torcidos. Sin pedir ni siquiera perdón; para qué, si se sabe de antemano indultado por la bochornosa amnesia de una sociedad anestesiada.

En cualquier sitio donde la democracia conservase un mínimo rigor ético, un gobernante capaz de tan desahogada suficiencia quedaría de inmediato invalidado moralmente para pedir al pueblo la renovación de su confianza. Su crédito se pulverizaría en una nube de desdén e ignominia. Aquí, sin embargo, raro será que no acaben apostrofados como rabiosos savonarolas quienes conserven aún cierta capacidad de escándalo, mientras la oposición ya ni siquiera se siente con fuerzas para erigirse -probablemente por el desgaste de su propia recurrencia- en el referente necesario de la atropellada dignidad de las instituciones y del sistema.

Pero peor es el vacío conformista, la silenciosa y amortizada anuencia con que la certidumbre de un engaño cae en la acolchada sensibilidad de una opinión pública herrumbrosa. Dice Rosa Díez, ingenua o estupefacta ante este arrogante descaro, que un presidente tan relativista e insolvente le da miedo. Pero miedo, lo que se dice miedo, lo produce la acomodaticia, conformista, sumisa reacción de quienes ni siquiera se ofenden cuando les mienten y traicionan con la mayor de las naturalidades.

Sin perdón
Editorial Minuto Digital 15 Enero 2008

Muy seguro tiene que estar Zapatero de la frivolidad y estupidez del pueblo español para haber confesado que, efectivamente, siguió hablando con ETA después del atentado mortal de Barajas porque “hubo instancias internacionales de distinta naturaleza y de distintos países que intentaron que no se produjera lo que se produjo al final, que fue la ruptura del alto el fuego”.

Muy seguro de que al elector le da igual que el gobierno le mienta, esté dispuesto a negociar con la unidad de España o a dar categoría de interlocutor político a una panda de asesinos separatistas.

Y no le falta razón a Zapatero. Aparte de los fanáticos de uno u otro partido, que siempre votaran al “suyo” haga lo que haga, el español es muy poco dado a atender a razones por encima de querencias políticas. No tienen más que ver la idiosincrasia del votante de izquierdas y el mensaje, que podrá ser lo que quieran menos poco calculado, que le lanzan desde el PSOE: cualquier cosa con tal de que no gobierne la derecha.

Y si unimos a estos, los otros, a los que le da igual, con tal de que les dejen tranquilos y no les toquen el bolsillo de nuevo rico, que se negocie con ETA o con el sunsun corda, no es de extrañar el atrevimiento de Zapatero.

Es triste comprobar que el PP tenga que poner todo el peso de su campaña en los temas del bolsillo porque los españoles hemos llegado a tal extremo de materialismo egoísta, que las cuestiones éticas o los principios patrióticos no ocupan más que un lugar residual, incapaz de decidir el resultado de unas elecciones.

Sepan ustedes que lo que ha intentado hacer Zapatero con ETA no tiene perdón, no porque lo diga Alacaraz, Rosa Díez, Jiménez Losantos o Acebes, o le venga bien al PP, sino porque éticamente es reprochable, políticamente irresponsable, socialmente injusto para las víctimas y desde el punto de vista patriótico, intolerable. Igual que los españoles no tenderemos perdón si no somos capaces de anteponer principios y la voluntad de seguir siendo un pueblo unido a cualquier otra consideración.

ZP en el Reino de la Mentira: donde dije digo, digo Diego, y donde dije Diego, no se lo que digo
Federico Quevedo  El Confidencial 15 Enero 2008

Es de locos. A mí no me gustan las entrevistas-sábana, como esa con la que nos ha deleitado Pedrojota Ramírez con el presidente Rodríguez por entregas. Pero esta merecía la pena leérsela. He dicho en más de una ocasión que lo de Rodríguez es de psiquiatra, que merecería un estudio detallado de la personalidad por parte de expertos, y después de leer semejante ejercicio de autoestima y narcisismo, me reafirmo. Ayer, por fin, acababa de manera oficial esta legislatura y, repito, todo lo que ha pasado es de locos. Pero que Rodríguez tenga la osadía, en el final de su mandato, de reconocer que nos ha mentido y nos ha tomado por idiotas, es de consulta de urgencias. La entrevista, en serio, no tiene desperdicio. Si no la han leído, búsquenla, porque encontrarán en ella a un personaje prepotente, autoritario, mentiroso y absolutamente vacío de referentes éticos o morales. Todo le da igual. El fin justifica los medios, ese es su lema.

El reconocimiento de que después del atentado de la T-4 autorizó el diálogo con la pandilla de canallas debería de hacer reflexionar a mucha gente. Nos mintió. Nos mintieron él y todos los suyos, empezando por la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, y siguiendo por el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y acabando por el secretario de Organización del PSOE, el inefable Pepiño Blanco. En cualquiera otra circunstacia, sería de obligado cumplimiento el exigirles responsabilidades políticas muy serias por haber engañado al país y al Parlamento, pero como estamos a menos de dos meses de unas elecciones, ahora sólo queda que sea la ciudadanía la que decida, y sería bueno que al ir a votar la mayoría se acordara de aquella famosa frase del portavoz de los GAL en la noche del 13-M de hace cuatro años: “Los españoles se merecen un Gobierno que no les mienta”.

Rodríguez ha ejercido el poder desde una absoluta ausencia de escrúpulos y de moral. Es de un relativismo que asusta. ¿Cómo se entiende, si no, que después del atentado de la T-4 que costó la vida a dos seres humanos, dijera una vez tras otra que el diálogo estaba roto? Si a los lectores les interesa la referencia de las afirmaciones de Rodríguez asegurando que la negociación estaba rota, con gusto se la haré llegar, pero es muy extensa para destacarla en este artículo. Sólo les diré que, después de cinco meses de repetidas afirmaciones contrarias al diálogo, después de que los medios dieran a conocer la existencia de contactos, en mayo de 2007, pocos días antes de las elecciones municipales y autonómicas, Rodríguez calificó de “dislate” esas informaciones y, por supuesto, negó la existencia de esos contactos.

¿Oportunismo, candidez, estupidez de quien parece que va sobrado? Una lectura de la entrevista da una medida exacta del personaje. Cuando el director de El Mundo le pregunta si no sintió escrúpulos morales al autorizar los contactos después de los dos asesinatos, la respuesta de Rodríguez es todo un canto al relativismo y a la ausencia absoluta de principios: “Matar habían matado siempre”. Eso era todo lo que le importaban las vidas de dos personas, a él que tanto se le llena la boca de derechos y de respeto a la vida... Cualquier cosa con tal de conseguir su propósito. Todo le daba igual, la vida, los derechos, las libertades... Este es el personaje que nos ha gobernado durante cuatro años, un hombre capaz de desdecirse a sí mismo una y otra vez, de afirmar una cosa y a renglón seguido la contraria... Un hombre sin principios, sin referentes, capaz de despreciar todo y a todos con tal de mantenerse en el poder.

Comienza el final de la recta
Lorenzo Contreras Estrella Digital 15 Enero 2008

Dos entrevistas-declaraciones torrenciales de Zapatero al director del El Mundo han anticipado como guión el contenido probable de lo que será el debate televisivo con Mariano Rajoy. El presidente del Gobierno ha querido privilegiar a la citada publicación concediéndole una exclusiva que, por ofrecer demasiados vacíos, vaguedades y evasivas, puede convertirse en arma de dos filos. Del conjunto de lo manifestado por ZP se desprende que el jefe del Ejecutivo ha sufrido la clásica soledad del gobernante a la hora de las grandes —acertadas o equivocadas— decisiones. Parece que Zapatero se queja de haber pedido ayuda en momentos límite y de no haberla obtenido. Eso le obliga a comparecer ante una opinión, entusiasta y reticente u hostil a partes iguales, como una especie de Tenorio de la política. El personaje que podríamos definir, por sus características, como “el burlador de la Moncloa”, tal vez encajaría en la imagen que se deduce de estos versos de la inmortal obra de Zorrilla:

“Clamé al cielo y no me oyó,
y pues sus puertas me cierra,
de mis pasos en la Tierra
responda el Cielo y no yo”.

El cielo de una gran parte de la opinión, purpurada o de paisano, se muestra dispuesta a cerrarle esas puertas a las que aludía el Tenorio. Pero ZP tendrá que responder de sus pasos. Especialista en ocultaciones y desapariciones tácticas, tiene la mala suerte de haber resultado, sin embargo, demasiado visible. No le vale decir “Rajoy no ha querido apoyarme en la política antiterrorista”. Es un punto de vista demasiado cómodo y, por eso mismo, falaz. Tendría que haber dicho que Rajoy no le quiso apoyar en una determinada política cuya adjetivación como antiterrorista ya es de por sí un concepto discutido y discutible.

No es cosa de repasar aquí ese y otros conceptos que hallarán en la oportunidad televisiva su inevitable crítica al aire de las antenas. No todo será cuestión de terrorismo. El gran asunto es España. Tal vez ha podido llegar a pensarse que la contienda electoral se ventila en términos de derecha e izquierda, de progresismo y conservadurismo más o menos ultramontano, y así sucesivamente en el capítulo de los “ismos”. La verdad es que con Zapatero tendrá Rajoy amplio campo de exploración y análisis. El “burlador” puede pasarlo mal si la batería de críticas se orienta como es debido. Cuando esta ocasión surja, de acuerdo con el calendario previsto, habrá caladeros políticos en los que profundizar adecuadamente. Rajoy también se la juega.

Zapatero ha negado que para él, pese a lo que literalmente dijo y se le grabó para la posteridad, la nación, en este caso la española, sea un concepto discutido y discutible. Esa afirmación debería ser su calvario ante las cámaras. No vale ahora remitirse a la argumentación de que se trata de una polémica doctrinal propia de tratadistas o expertos en derecho político. El actual presidente del Gobierno no supo moderar lo que su dudosa españolidad le inspiraba. En realidad las verdaderas referencias patrióticas, durante cuatro años desvanecidas hasta la práctica extinción, han quedado transferidas a otras voces. Por ejemplo, la del Rey, que en la fiesta de la Pascua Militar, el día 6 de enero, manifestó en el encuentro informal con los periodistas invitados que el balance de la situación es “buenísimo”.

Tal diagnóstico implica el convencimiento regio de que conviene lanzar en forma de hipérbole la cortina de humo que oculte las graves preocupaciones generales. Con la legislatura oficialmente concluida se entra en el final de esa larga recta que ha durado nada menos que cuatro años: los cuatro años de un zapaterismo claudicante capaz de traficar con valores que, como suele decirse técnicamente, están fuera del comercio.

Gran Coalición
Manuel Molares do Val Periodista Digital 15 Enero 2008

En un editorial sobre la detención de los etarras que mataron a dos ecuatorianos en la terminal T-4 de Barajas y pretendían volar la Torre Picasso, ambas en Madrid, el diario El País se unió sorprendentemente a la demanda del PP de que el Gobierno cumpla el Pacto Antiterrorista, cuando hasta ahora la rechazaba radicalmente.

Tal cambio hace pensar que el periódico que inspiró y que frecuentemente dirigió al PSOE durante tres décadas cree necesaria formar una gran coalición de socialistas y populares tras unas elecciones previsiblemente muy equilibradas entre sus partidos.

Porque Izquierda Unida y los nacionalistas e independentistas, tan importantes en la Moncloa durante esta última legislatura, exigen la derogación del acuerdo firmado por PSOE y PP.

Mientras duraba la larga negociación de Rodríguez Z con ETA El País proclamaba que ese Pacto era un obstáculo para la paz, a la vez que atacaba al PP en coincidencia total con el PSOE por exigir su cumplimiento.

Pero desde el otoño, y en un giro extraño, ha suavizado sus embestidas contra Mariano Rajoy, aunque continúe arremetiendo contra los políticos y grupos del Partido Popular que cree más derechistas.

El cambio podría deberse a razones empresariales o a cierto revanchismo: la aparición de una compañía rival con un periódico y, sobre todo, una televisión que dañan los intereses de PRISA, la empresa madre, regidos por amigos y protegidos de Zapatero.

Pero también podría obedecer a una visión de estado de la que quizás carece Z, puesto que su angelismo y entrega a los nacionalistas han estimulando el crecimiento de secesionismos, radicalismos y ruidosos grupos hostiles a la Constitución.

Que se ven favorecidos además por el aventurerismo europeo y estadounidense en Kosovo, donde patrocinan un contagioso y peligroso independentismo.

Zapatero: Un Presidente que solo miente
Vicente A.C.M. Periodista Digital 15 Enero 2008

Desde luego las ocho horas de interrogatorio al que sometió P.J. Ramírez al Sr. Zapatero han surtido el mismo efecto que la prueba del polígrafo. La conclusión a sus declaraciones, sobre todo en el tema del "proceso de paz", es que mintió a todos, incluido el Parlamento y con la complicidad de su Ministro de Interior el Sr. Rubalcaba y se supone que de todo su ejecutivo. Una legislatura basada en la mentira.

Un Presidente que mintió, que miente y que seguro mentirá. Esa es la conclusión. Y mintió para lograr sus fines políticos. Mintió para ocultar su entreguismo y la rendición política en sus negociaciones con ETA. Mintió para acallar las protestas de la oposición y sobre todo de las víctimas del terrorismo, la AVT.

Un Presidente que abiertamente reconoce ahora que siguió negociando con ETA a pesar de negarlo en su momento reiteradamente y dándose por ofendido. Un Presidente que ha reconocido su bajeza moral por anteponer sus fines políticos incluso al propio mandato que obtuvo del Congreso, que limitaba su actuación a la verificación de la ausencia de violencia de ETA.

Y este mentiroso es el que el PSOE nos vuelve a presentar como candidato a la presidencia del futuro Gobierno, si ganan las elecciones. Quizás haya que tener muchas tragaderas para aceptar que la mentira sea la base en la que se sustenta toda la política de un partido. En cualquier país democrático, sería exigible su inmediata dimisión y renuncia a un cargo que ha manchado con la ignominia de la mentira.

Rubalcaba dijo que no nos merecíamos un Gobierno que mintiera, pero de hecho lo hemos tenido estando él y Zapatero como principales instigadores de la mentira.

Legislatura perdida
Editorial ABC 15 Enero 2008

EL decreto de disolución de las Cortes Generales, acordada ayer por el Consejo de Ministros reunido en sesión extraordinaria, marca oficialmente el fin de esta legislatura y abre el período electoral que desembocará en las elecciones generales de 9 de marzo. Es tiempo, por tanto, de balance de estos casi cuatro años de gobierno socialista. A estas alturas, los ciudadanos tienen una idea clara de la gestión de Rodríguez Zapatero en los aspectos esenciales de su mandato, pero desde septiembre de 2007 el declive de los principales índices económicos está acelerando la extensión de una opinión negativa sobre el Gobierno socialista. Los problemas políticos se sobrellevan mejor cuando la economía doméstica de los españoles discurre favorablemente, pero no es este el caso, como reflejan todos los sondeos publicados en las últimas semanas, según los cuales el PSOE ha perdido la ventaja que obtuvo sobre el PP en 2004. Este dato resulta desolador para los socialistas, porque han vaciado la legislatura en proyectos, leyes y pactos pensados, ante todo, en la marginación de los populares. Desde la reforma del estatuto catalán a la política exterior, pasando por la educación, la inmigración o la justicia, todos los pasos dados por el PSOE se han encaminado a dejar al PP fuera de los asuntos de Estado y de deslegitimar la opción política que representa, a caballo de un revisionismo histórico que la izquierda ha planteado como una revancha por la ruptura que no hizo en 1978.

La lucha antiterrorista ha sido un capítulo especial en la gestión de Zapatero. El reconocimiento de que faltó a la verdad cuando negó la continuidad de las negociaciones con ETA tras el doble asesinato de Barajas no atenúa su responsabilidad política. Es una confesión tardía. Dijo en 2004 que iba a presidir un Gobierno que no mentiría a los españoles, pero es inevitable que la conclusión a la que llegue la mayoría de españoles sea la contraria. Tampoco es cierto que su Gobierno haya hecho lo mismo que otros en el diálogo con ETA. Al menos, el de Aznar no mantuvo ningún contacto con los terroristas después de su primer asesinato en 2000 y volcó todos los recursos del Estado -incluido el pacto Antiterrorista- para la derrota definitiva de ETA.

Zapatero puede explicarse, con estos antecedentes, que el escenario final de su mandato diste mucho del que había imaginado en abril de 2004. Que el PP esté situado en un empate «técnico» con el PSOE es el dato que certifica el fracaso absoluto de la apuesta radical de los socialistas contra la derecha democrática. La quiebra de los consensos constitucionales, las crispaciones innecesarias -como la que protagoniza con la jerarquía católica-, los pactos con minorías independentistas, las legislaciones sectarias, el descrédito internacional y el empecinamiento en negar que la economía ya no va bien son actitudes políticas que pasan factura. El más grave error del PSOE fue pensar que el ambiento de acoso a las sedes del PP durante la jornada de reflexión del 13 de marzo de 2004 perduraría hasta el final de la legislatura. Ahora, los socialistas se encuentran en la necesidad de rehacer en dos meses la imagen de su Gobierno, el único en la democracia que, en su primer mandato, ha perdido prácticamente toda su ventaja electoral sobre la oposición. La tarea de remozar este mandato de cara a las urnas no va a ser fácil, aunque el Gobierno apueste ahora por la eficacia policial contra ETA. Es difícil que, en estas semanas finales, la lucha antiterrorista dé o quite votos de forma decisiva para el resultado electoral. El cambio de signo en la economía, por el contrario, sí puede actuar como el incentivo determinante de una posible victoria del PP. Y puede serlo, sobre todo por el empeño de Rodríguez Zapatero en negar la evidencia, en discutirle a los españoles lo que éestos ven y sienten en sus propias casas y en sus familias. Hay menos dinero disponible para el consumo y para el pago de las hipotecas. Las previsiones de crecimiento se recortan diariamente por entidades y medios especializados. El paro en la construcción no encuentra alternativa en la industria. Llegados los primeros avisos de ese eufemismo de la «desaceleración», tampoco Zapatero preside ese Gobierno que siempre escucharía y atendería a los ciudadanos.

Zapatero pone fin a cuatro años de crispación alentada desde el poder
Editorial Elsemanaldigital 15 Enero 2008

Desde el lunes 14 de enero las Cortes Generales han quedado disueltas. Reunido al efecto el Gobierno y firmado por el Rey el Decreto correspondiente, se ha iniciado el período electoral con respeto de todos los formalismos constitucionales. El domingo 9 de marzo una nueva mayoría parlamentaria tendrá en sus manos el destino de España. Entre tanto, arreciará la campaña electoral que de hecho aunque no de derecho ya está en marcha. Sin embargo, antes de escuchar los argumentos de los partidos pequeños y grandes, es el momento de recordar qué ha sido esta legislatura, la octava de nuestra democracia.

La legislatura empezó mal, y quizás en esto estén de acuerdo todos los líderes políticos. España se acercó al 14 de marzo de 2004 atravesando un año de crispación radical en las calles y de demagogia en los medios de comunicación y en las instituciones. Un fenómeno sin precedentes cercanos entre nosotros. Un Gobierno con mayoría absoluta y plena legitimidad se vio acosado por mentiras y manipulaciones a cuenta del hundimiento del Prestige primero y de nuestra política internacional después. Esa crispación culminó cuando, en las horas y días sucesivos al bestial atentado terrorista del 11 de marzo, el PSOE y la izquierda extrema aprovecharon en las calles el dolor de los españoles y obtuvieron un beneficio electoral.

José Luis Rodríguez Zapatero llegó a La Moncloa con esos antecedentes, y con la promesa de un nuevo talante que acabase con la crispación. La realidad ha sido muy distinta, y las políticas interiores, exteriores y económicas del Gobierno han contribuido a dividir aún más a los españoles.

Dentro de España las políticas de Zapatero han estado orientadas a obtener el apoyo de los independentistas periféricos, incluso de los más radicales, y a introducir importantes cambios sociales y culturales. El fracasado "proceso de paz" y el regreso de los asesinatos de ETA, las mentiras y vacilaciones del Gobierno al respecto, el Estatuto de Cataluña en manos ahora del Tribunal Constitucional, la reforma educativa, los matrimonios homosexuales y el enfrentamiento con la Iglesia son el balance de la legislatura en este terreno.

Económicamente las cosas son igualmente sombrías. El modelo de desarrollo de José María Aznar se ha agotado sin buscarle alternativa, y todos los indicadores económicos están en su peor momento desde hace muchos años. La economía, que en los planes del Gobierno había de ser su tabla de salvación electoral ante su fracaso en otros sectores, se ha convertido en el mayor de sus problemas.

Ahora la palabra, y la solución, la tienen los ciudadanos, que deben elegir entre Zapatero y el Pp de Mariano Rajoy.

ESPAÑA: EL SISTEMA EDUCATIVO ES UN GULAG DE IGNORANCIA Y VIOLENCIA
Francisco RubialesFrancisco Rubiales Periodista Digital 15 Enero 2008

Reproducimos las reflexiones de un profesor español de instituto recibidas como colaboración:

--- Los resultados educativos en España son mucho peores de lo que se cuenta. Si se suspendieran a todos los que lo merecen, el índice los suspensos serían enormemente superior. El fracaso real, no el aparente, es sensiblemente mayor. Existen asignaturas en las que los alumnos aprueban simplemente por asistir a clase y no romper el material o no pegar a los compañeros.

--- Las élites económicas y políticas españolas quieren a las nuevas generaciones alienadas y embrutecidas por el cosumo.

--- Siento una enorme pena por las nuevas generaciones de docentes condenados a este Gulag de ignoracia y violencia.

--- La Administración siempre ha dado la espaldas al profesor y, si por tener contentos a los votantes, ha tenido que sacrificar al "profesional", lo ha hecho. El sistema está podrido hasta la médula, cargado de desidia, frustración y hasta violencia, y esto no lo solucionarán los aristócratas del voto, los que gracias al voto se autoadjudican sueldos de millonarios.

--- En Primaria, el sistema de calificación ha sido uniformador y castrador de las diferencias, cuando son positivas. Neutralizador de los que destacan por sometimiento a la rutina y al ritmo adocenado de las mayorías desmotivadas por contextos socioeducativos inadecuados o por situaciones de tolerancia del desorden primadas por la permisividad de la LOGSE.

--- La LOGSE eliminó la autoridad del profesor y su dignidad, que es imprescindible para enseñar. Desde su entrada en vigor, empezó a acosarse al "empollón", al que se distingue, al bondadoso y al que es envidiado por sus valores.

-- El profesor muchas veces se ha desmotivado ante la falta de autoridad y la imposibilidad de llevar la nave a puerto. Ha luchado contra todas las tormentas y en muchas ocasiones ha acabado por acomodarse, falseando los resultados y las notas para no colocarse en contra de las presiones del poder.

-- Los que han optado por cuestionar el sistema y por luchar por sus alumnos, ha sufrido presiones y penalidades indescriptibles.

--- Yo soy profesor en Andalucía, donde la educación es la peor de España. Los datos de la educación en Andalucía están falseados porque son mucho peores de lo que nos cuentan. Como profesor de secundaria puedo garantizar que las notas han sido infladas para que la vergüenza sea mucho menor.

-- El gobierno no es inocente al propugnar este tipo de educación. No busca la excelencia porque eso se volvería en su contra. Busca la mediocridad porque le interesa el aprobado sin esfuerzo, una sociedad donde no se incentive el esfuerzo, donde los profesionales estén desmotivados y rodeados de argumentos y excusas seudopedagógicas bien elaboradas. Los colegios e institutos están llenos de especialistas adoctrinados por el poder que no resuelven nada sino que embarullan y alimentan la burocracia educativa.

--- ¿Qué espera usted de unos vividores farsantes, que viven de la imagen que les forjan una serie de gabinetes de expertos, asesores y creadores de opinión, profesionales de la deformación a sueldo, cada dia más numerosos y onerosos, que viven a nuestra costa?

-- La inmensa mayoría de los problemas, deficiencias y lagunas han venido de la mano de la LOGSE, un modelo que procede de una filosofía igualitarista tan fracasada y caduca como la que encarnan sus padres ideológicos: BOAS y LYSENKO.

--- Pero, ¿cómo aceptarlo? Con el reconocimiento de su fracaso se vendría abajo el principio mismo que sustenta todo el modelo social en el que se nos ha embarcado.

-- Aunque sepan que este barco tiene la proa enfilada hacia unas aguas que van a engullirnos a todos, su reconocimiento significaría tanto como admitir que vivimos desde hace tiempo en un gran mentira. Es el mismo modelo político social el que se empareja con el educativo.

--- Ambos son falsos en su concepciòn, ambos son igualmente ruinosos, ambos benefician únicamente a la clase política, nunca a la ciudadanía.

--- Soy profesor y mantengo que la EDUCACIÓN se utiliza hoy para eliminar la rebeldía, para producir generaciones castradas incapaces de pensar y para adoctrinar a la ciudadanía desde su mas temprana edad. Parece evidente que, con esa política, las clases dominantes quieren asegurarse el poder y los privilegios que disfrutan, inconcebibles en una sociedad verdaderamente democrática y justa.

-- La educación es hoy portadora de un veneno mortal para la formación de los jóvenes. La izquierda ha hecho creer a toda la sociedad que los centros escolares podían formar íntegramente a sus hijos y muchos profesores ingenuos vieron en ello una revalorización de su actividad de enseñantes. La realidad fue otra, diametralmente opuesta: los profesores fueron humillados y desautorizados y la educación se utilizó para formar esclavos.

Voto en Blanco

EL PAÍS DICE QUE ENVIÓ A FUNCIONARIOS, NO NEGOCIADORES
Zapatero siguió negociando con ETA por indicación del Sinn Fein y del Centro Dunant
El diario pro-gubernamental pone nombres y apellidos a las "instancias internacionales" a las que se refirió el presidente del Gobierno cuando reconoció que autorizó nuevos contactos con ETA después del asesinato de Carlos Palate y Diego Estacio por ETA, el 30 de diciembre de 2006. Según publica este martes El País, fueron el Sinn Fein y el Centro Henri Dunant quienes consiguieron que Zapatero sostuviera los contactos con ETA hasta en vísperas de las últimas Elecciones autonómicas y locales. Como se sabe, ETA volvió a las instituciones gracias a que el Gobierno permitió a ANV presentar más de 120 listas en municipios estratégicos por el poder y la financiación que reportan a la banda terrorista.
Libertad Digital 15 Enero 2008

El diario El País se hace eco este martes de la revelación del pasado domingo de José Luis Rodríguez Zapatero al diario El Mundo, cuando admitió haber autorizado contactos con la banda terrorista ETA después del atentado contra la T-4 del Aeropuerto de Madrid-Barajas, en el que fueron asesinados dos obreros ecuatorianos.

Pese a que el presidente y algunos de sus ministros, como Rubalcaba, De La Vega o Bermejo, negaron reiteradamente que esos contactos existieran, Rodríguez Zapatero ha confirmado que se siguió tratando con la banda terrorista hasta el mes de mayo.

Consciente del escándalo que sus palabras han causado, el presidente las matizó este lunes. Dijo que "las expectativas" de esos contactos "eran prácticamente nulas porque el Gobierno había dado por cerrado el proceso de diálogo".

En la misma entrevista al diario El Mundo, el presidente había asegurado que siguió hablando con ETA porque se lo pidieron "instancias internacionales". El diario El País ha asegurado este martes que se trató del Centro de Diálogo Henri Dunant –con sede en Suiza– y el partido político independentista irlandés Sinn Fein.

Como es sabido, el Centro Henri Dunant participó como mediador durante la fase oficial de la negociación con ETA y custodia las actas secretas de las reuniones.

El PP pidió sin demasiada insistencia que el Gobierno hiciera pública las actas. Lo hizo Mariano Rajoy durante el último debate sobre el estado de la Nación, pero su partido no ha vuelto a insistir en la cuestión.

El diario pro-gubernamental asea la grave confesión de Zapatero con matices que el presidente no introdujo en su comparecencia de este lunes. Según el cronista próximo al presidente, Luis R. Aizpeolea, "el Gobierno no envió a los contactos a los interlocutores" de la negociación, "sino a funcionarios sin poder negociador".

La familia de un militar asesinado por ETA reabre el debate sobre las calles dedicadas a terroristas
N. V. ABC 15 Enero 2008

MADRID. No es la primera vez que las víctimas del terrorismo piden al Estado que impida que calles,plazas y parques de localidades del País Vasco y Navarra lleven el nombre de etarras acusados y condenados por asesinatos terroristas, un debate que ha llegado incluso al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). El portavoz, Enrique López, ha llegado a abogar por una reforma legislativa que acabe con esa ofensa, aunque considera que la Fiscalía podría intervenir en cualquier momento por constituir un delito de enaltecimiento del terrorismo. Eso es precisamente lo que ha hecho la familia del militar Jesús Velasco Zuazola, asesinado por ETA en 1980: pedir a la Fiscalía General del Estado, al delegado del Gobierno en el País Vasco y al Defensor del Pueblo que actúen para que se retiren los nombres de asesinos etarras de las calles del País Vasco.

En un escrito remitido al Ministerio Público, la familia del militar, marido de Ana María Vidal Abarca -ex presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo- pide a Conde-Pumpido que adopte las medidas necesarias para que sea modificado el nombre del parque José Manuel Aristimuño, en Hernani. «Pana» falleció en 1981 durante un enfrentamiento con la Policía, formaba parte del «comando Araba» que asesinó al militar cuando iba a trabajar en su coche.

La familia Velasco-Vidal Abarca, según ha señalado en un comunicado, pide que se retire en la denominación del parque cualquier alusión a «asesinos de ETA o personas vinculadas con el terrorismo». Asimismo, solicita al delegado del Gobierno a que pida al Ayuntamiento de Hernani y a su alcaldesa, de ANV, Marian Beitialarrangoitia (citada por el juez Pedraz como imputada precisamente por un delito de enaltecimiento del terrorismo)que retire el nombre del etarra de la denominación del parque público y a que adopte las medidas jurídicas oportunas si no se atiende a ese requerimiento.
«Estamos ante un hecho inconcebible que ofende a la inmensa mayoría de los ciudadanos, víctimas directas del terrorismo o no y que hace necesaria una movilización inmediata guiada por el sentido de la moral, la justicia y la decencia (...)», señala la familia en un comunicado.

Libros
11 Marzo Pacto de Silencio

Javier Oyarzábal (periodista), Jesús Moreno Pinillos (Tedax)
Actas Editorial pedidos@actas.es  15 Enero 2008

Formato: 16 x 24 cm, Volumen: 478 páginas + 48 de fotografías inéditas
Encuadernación: Rústica, P.V.P.: 26,00 euros (con IVA)
I.S.B.N.: 978-84-9739-059-0  E.A.N.: 9788497390590

El 11 de Marzo de 2004, en vísperas de elecciones generales, fueron cometidos en España los mayores atentados terroristas de nuestra historia, con 192 víctimas mortales y más de 1.500 heridos. Toda la experiencia terrorista española y los primeros indicios apuntaban a la banda terrorista ETA como autora de los mismos. Así lo proclamaron todos los medios de comunicación, los representantes de todos los partidos políticos nacionales y las instituciones y responsables de las Fuerzas de Seguridad del Estado. Sin embargo el Gobierno de la nación, presidido por José María Aznar, fue acusado por la oposición de mentir y manipular la información para ocultar la autoría de grupos islamistas radicales en venganza por la participación de España en la guerra de Iraq, hecho que ocasionó que perdiera las elecciones que se celebraron el día 14.

Con el Partido Socialista en el poder y tras tres años de investigaciones viciadas, un reguero de pruebas falsas y la sospecha de la implicación de miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado en la manipulación de las mismas, y una instrucción del Sumario del caso cuando menos anómala, las grandes interrogantes siguen abiertas: ¿qué se quiere ocultar a la opinión pública?, ¿participó ETA en la masacre? y ¿qué explotó en los trenes?

En la estela de las investigaciones de los periodistas y medios de comunicación independientes que se han negado a aceptar la Versión Oficial de los hechos, este libro de Javier Oyarzábal y Jesús Moreno Pinillos da un paso más: reúne y desgrana uno a uno todos aquellos indicios de la posible implicación de ETA en los atentados del 11 de Marzo, busca demostrar la posible participación de la banda terrorista como parte activa de los crímenes siguiendo la línea del Sumario instruido por el juez Del Olmo, y, mediante un profundo y riguroso análisis profesional, a través de la dinámica de las explosiones determina -a falta de los análisis químicos primeros- qué tipo de explosivos estallaron en los trenes de cercanías aquel trágico día 11 de Marzo de 2004.
 

Recortes de Prensa   Página Inicial