AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 27 Enero 2008

ESE BUEN CHICO QUE PARECE RAJOY.
Amigos de Occidente www.infonacional.com 27 Enero 2008

Alguien dijo una vez, hablando de determinado santo, que era un hombre bueno. Y añadió que era bueno en el buen sentido de la palabra. O sea, que la palabra “bueno” tiene dos significados. El primero es el que se aplica a los que ya están en el cielo o hacen méritos para ir allí algún día. El otro significado de la palabra “bueno”, o sea, en el mal sentido de la palabra es algo que indica algo muy distinto.

Hay quien es bueno porque es ingenuo, poco espabilado o porque no vale para ser otra cosa. Pues bien, da la impresión de que Mariano Rajoy es un buen chico. El sentido del calificativo que lo imagine cada cual. Nos ha dicho que si gana las elecciones del 9 de marzo de 2008 nos va a arreglar la vida. Ha prometido que, si consigue ser Presidente del Gobierno, nos va a garantizar, a los españoles, ni más ni menos, que podamos hablar en español. Alucinante. ¡Cómo debe de estar España (tal vez deberíamos decir Ex-paña) para que venga Rajoy y los españoles ya podamos hablar en español…dentro de España! Y, además, nos ofrece en la misma oferta que lo va a GARANTIZAR POR LEY. El no va más. ¡Qué buen chico parece este Rajoy! ¡Qué bonitas palabras dice! Se nota que estamos en campaña electoral. Ahora resulta que necesitamos una ley para que la gente pueda hablar en el idioma que quiera. Tal vez este buen chico no se ha leído todavía la Constitución, que en su artículo 3.1. dice: “El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla”. Y esto es así desde el año 1978. Hace casi treinta años. Vamos , Sr. Rajoy, buenazo a más no poder, que lo que necesitamos no son más leyes. Lo que hace falta es que se cumplan las leyes que ya hay. A no ser que vaya Vd. a inventar una ley que tenga un rango superior a la Constitución. Ahora el PP nos viene en un tono muy españolista. Seguro que por las elecciones próximas. Pero ¿qué han hecho los peperos en las Comunidades donde han gobernado? En Galicia, Comunidad valenciana y Baleares implantaron una política lingüística copiada del nacionalismo-separatismo catalán. Y ahora nos vienen con que, si ganan las elecciones del 9-M van a hacer justo lo contrario… y además “POR LEY”. Sr. Rajoy, Vd. parece bueno, pero no sé en cuál de los dos sentidos de la palabra.

El sistema hace agua (el Gobierno de los mediocres)
JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS. Director de ABC 27 Enero 2008

NO es un exabrupto; tampoco un recurso hiperbólico; en modo alguno un desahogo y, mucho menos, responde a un afán dialécticamente destructivo. Es algo más sencillo: una reflexión serena sobre el estado de nuestro sistema político después de cuatro años de Gobierno socialista nos conduce inevitablemente a una desoladora conclusión a tenor de la cual no puede dejar de percibirse que el andamiaje constitucional de España ha quedado desvencijado y su modelo de convivencia política y social seriamente dañado. Durante estos años -y ahora, en la cola de la legislatura emergen los datos objetivos que lo acreditan-, la mediocridad se ha instalado en la forma de hacer política a tal punto que ha devenido en un ejercicio de oportunismo y de ramplonería intelectual y ética.

La concepción del principio de legalidad como un instrumento al servicio de los intereses gubernamentales ha alcanzado niveles insólitos con la manipulación de los tiempos en la ilegalización del entorno de ETA -llámese ANV, PCTV, o se designe de otro modo-, empleando en el señuelo tanto a la abogacía del Estado como al Ministerio Fiscal. Se trata de un indigno colofón a la gran perversión ética de mantener contactos con la banda terrorista aún después de que ésta atentase criminalmente en Madrid y demostrase, antes todavía, que su voluntad de paz consistía en un espejismo que el presidente del Gobierno trató de convertir -torpemente, es verdad- en una certeza. Este episodio -el mal llamado «proceso de paz»- ha constituido la tacha más grave a la probidad política del Gobierno porque ha debilitado por completo la musculatura moral con la que las sociedades y las instituciones deben contemplar y combatir el fenómeno terrorista. El daño causado al sistema por el nihilismo ético gubernamental en este asunto no ha infligido al sistema una lesión orgánica sino funcional, de ahí que muchos sectores sociales no perciban la hondura de la herida causada al patrimonio democrático que atesora el Estado constitucional.

En el itinerario del Gobierno, por lo demás, los daños, directos o colaterales, causados por sus políticas son de tal calibre que han desestabilizado el sistema hasta dejarlo irreconocible. Sin olvidar la embestida que el Ejecutivo ha propinado a la credibilidad del Tribunal Constitucional y el enroque en la renovación del Consejo General del Poder Judicial -ámbito éste en el que la oposición comparte algunas responsabilidades-, el Gobierno ha desnaturalizado el carácter unitario y autonómico del Estado con el estatuto de Cataluña retroalimentando el radicalismo nacionalista allí y en el País Vasco. La refundación independentista del llamado «catalanismo político» ha coincidido en el tiempo con la apuesta segregacionista del nacionalismo vasco, de tal manera que todas las concesiones del Gobierno sólo han servido para sostenerse en el poder, pero en absoluto para moderar a los extremismos nacionalistas con los que gobierna y fortalece a base de sucesivas concesiones y omisiones.

Después de estas prácticas gubernamentales el modelo de Estado ha mutado, se ha transformado, sin que los constitucionalistas sean capaces de encuadrarlo en alguna de las varias categorías existentes. Los nacionalistas vascos y catalanes han conseguido, no sólo la asimetría territorial, sino, además, la alteración de los grandes principios dogmáticos de la democracia española: la soberanía residenciada en el pueblo español; la Nación como entidad histórica y política indivisible; la ciudadanía como garantía de igualdad real de todos los españoles, tanto en derechos como en obligaciones; el idioma español como lengua oficial y común y el mantenimiento de determinados valores de integración que sostenían un entendimiento compartido de la ética pública o cívica.

Como con enorme acierto acaba de escribir el profesor García de Cortázar («El Noticiero de las Ideas», número 33, enero-marzo de 2008) «la cantante calva sigue peinándose» -buena metáfora de lo que hace el Gobierno con una España alopécica-, augurando que «viene bien una cierta dosis de esclerosis para organizar España con quienes no creen en ella». Efectivamente: este Gobierno, que ahora se intitula en la publicidad institucional de serlo de este país, ha inoculado un virus destructivo del sentido de la españolidad para manejar el Estado -es decir, el poder- con aquellos que pretenden su liquidación. Que no sería del todo posible si, además, no se aflojan algunas tuercas que sujetan el chasis social español: sus tradiciones y valores, entre ellos, los que en función de un progresismo estético han sido preteridos en beneficio de los intereses de determinadas minorías. La urdimbre colectiva española se ha debilitado también con leyes «sociales» que han optado por las alternativas más radicales -la de Memoria Histórica, la del matrimonio homosexual, la del divorcio sin causa, entre otras- provocando fisuras profundas que compartimentan e impermeabilizan a los distintos grupos sociales que acaban enfrentados en una interlocución imposible.

El oportunismo y la simulación han llegado también a la economía. Ahora, cuando eclosiona una crisis financiera que ya lo es también económica, el Gobierno queda connotado como inactivo y «tancredista» porque se ha limitado a administrar la bonanza lograda por el anterior del PP, ha generado más gasto público, no ha abordado ni una sola reforma estructural -ni laboral, ni fiscal, ni financiera, recurriendo a los subsidios- y llega a la cita electoral con destrucción de empleo, una inflación por encima del cuatro por cien y unas previsiones de crecimiento que no permitirán absorber el mal resuelto y peor gestionado problema de la inmigración. Negar la evidencia del mal trance económico al que nos estamos acercando implica otro insulto a la inteligencia de los ciudadanos y, otra vez, un ejercicio de simulación.

El rostro de la España que hasta hace poco -apenas unos años- resultaba un referente de dinamismo, cohesión, proyección externa y optimismo, ha quedado ajado y el sistema político y social que sostenía esa Nación que tanto dio que hablar -bien- se ha transformado en una decepción. Puede que a este análisis se le moteje de «catastrofista». Como recurso argumental, está muy manido. Ha valido mientras el tinglado de la farsa se sostenía con el hiperconsumo y el atolondramiento de una ciudadanía abducida por el buenismo de Rodríguez Zapatero. Ahora, cuando la abundancia se torna en escasez, puede que se produzca algún signo de lucidez. No es ésta característica de los mediocres que insisten en serlo -véanse las listas electorales plagadas de cuneros, burócratas y amigotes- negando realidades incontestables, pero acaso lo sea de nuevas generaciones que entiendan la política no como oligocracia endogámica sino como una aristocracia democrática, es decir, como el gobierno del régimen de libertades por los mejores. Serán ellos los que habrán de restaurar el sistema político español que, tironeado por unos y por otros, hace agua. Ya no hay forma de seguir manteniendo el engaño; sólo queda el reto de refundar el sistema defendiéndolo de la depredación de los mediocres. Aconsejo, aunque sea para discrepar, el reciente libro de Juan José López-Burniol («España desde una esquina. Federalismo oautodeterminación») en el que el autor, notario, levanta acta de la crisis del Estado y ofrece soluciones de refundación demasiado audaces pero que este socialismo puede llegar a hacer inevitables.

Carrera de nervios en Moncloa
EDITORIAL Libertad Digital  27 Enero 2008

Mal deben de irle las cosas al PSOE para que se haya lanzado a una ridícula campaña de descalificaciones contra el PP, más risible que preocupante, y desde luego poco efectiva para animar a su electorado. Perdida la agenda política, es decir, la capacidad de decidir de qué se discute y cómo, debido a las preocupantes cifras económicas y a la mínima credibilidad de su política antiterrorista, el Gobierno y su partido han renunciado a proyectar una imagen positiva e intensifican ahora los insultos dirigidos contra la oposición. Una táctica desacertada, ya que deja el cargador político propio vacío y ofrece en bandeja al adversario la articulación de un discurso de Estado.

Tal vez esta actitud del PSOE, a años luz de las sonrisas prometidas por Rodríguez Zapatero en su proclamación como candidato a la presidencia del Gobierno, obedezca a un bien fundado temor a no tener nada que aportar tras cuatro años aciagos en política exterior y funestos tanto en economía como en seguridad y antiterrorismo. Ni siquiera la tan cacareada política social ofrece resultados positivos, pues de poco sirve anunciar nuevas subvenciones cuando millones de trabajadores, entre ellos muchos inmigrantes, comienzan a ver peligrar su puesto de trabajo y experimentan cómo cada vez cuesta más llegar a fin de mes. Que el necesario debate sobre la economía se reduzca a expandir la oferta de empleo público (los andaluces, cuya Comunidad Autónoma ha sufrido la mayor contracción en el número de cotizantes a la Seguridad Social en 2007 saben bien que sustituir la iniciativa privada por funcionarios es inútil) y a injuriar a Manuel Pizarro es, además de indigno, una estupidez. Tras más de treinta años de democracia, los españoles acumulan la suficiente madurez política para saber quién se está burlando de ellos.

No es de extrañar que, aparte de contestar con improperios las propuestas económicas del PP, que este fin de semana reafirma su compromiso con la reducción de impuestos, la competitividad y en general la corrección de algunos excesos intervencionistas cometidos ahora por el PSOE y en el pasado por el propio partido de Rajoy, Rodríguez Zapatero haya optado por sabotear los debates propuestos por él mismo y por Pedro Solbes. El recurso al “donde dije digo ahora digo Diego” y al correveilidismo de periodistas afines, que anuncian la cancelación de debates citando fuentes del PP nunca consultadas, resultaría incluso divertido si no fuera tan ruin y patético.

Hasta ahora, sólo una de las promesas de apertura, transparencia informativa y regeneración democrática del Presidente del Gobierno quedaba en pie, la celebración de debates entre los principales candidatos políticos transmitidos por los principales medios de comunicación masiva. A tenor de los últimos rumores extendidos por el PSOE y algunas de sus terminales mediáticas, hasta esto podría acabar en una impostura disfrazada de medias verdades y esperpénticos dimes y diretes. Sin embargo, muy mucho deberían pensárselo los asesores socialistas antes de hacer que el actual Ejecutivo culmine su primera, y esperemos que última, legislatura en el poder con una nueva mofa a esa ciudadanía “culta, madura, democráticamente informada” a la que hace cuatro años el PSOE ofrecía su mal concebido y peor ejecutado programa de Gobierno. Perdida la dignidad, Zapatero también pierde la educación. Y los votantes, su paciencia.

«Que no hay tan diestra mentira...»
Roberto Blanco Valdés La Voz 27 Enero 2008

La intensa campaña de intoxicación de la opinión pública que, a cuenta de la iniciativa de ilegalizar al PCTV y ANV, ha montado el Gobierno de Rodríguez Zapatero es directamente proporcional a la monumental envergadura del engaño al que esa misma opinión pública había estado sometida hasta el presente.

El engaño no se refiere, claro, a la certeza de los motivos que hoy existen para ilegalizar a las dos formaciones a través de las cuales ETA y Batasuna han venido actuando legalmente, sino a la supuesta falta de aquellos motivos para haberlas disuelto poco después de su nacimiento (PCTV) o de su reaparición inverosímil (ANV).

La increíble teoría de la que el Gobierno pretende convencernos es, así, la de que se ha actuado contra las caretas de ETA y Batasuna ahora y no hace meses o hace años porque solo actualmente se dispone de las pruebas necesarias para instar su ilegalización. Pero como «no hay tan diestra mentira / que no se venga a saber» (Lope de Vega, El guante de Doña Blanca), también aquí, según era de esperar, el descubrimiento de las investigaciones policiales sobre las conexiones entre el PCTV, ANV y Batasuna lleva a una conclusión que, con una claridad insuperable, resumía hace unos días, el consejero vasco de Interior: «ANV o PCTV no tienen hoy ningún vínculo con Batasuna que no tuvieran cuando se pudieron presentar a las elecciones».

¿Por qué se empeña el Gobierno, pese a ello, en negar una evidencia que no es nueva, pues ya muchos la habían constatado en su momento? Es fácil: porque admitirla exigiría que explicara Zapatero por qué se insta ahora, con años (PCTV) o meses (ANV) de retraso, una ilegalización que pudo y debió instarse en su momento. Es decir, exigiría que el Gobierno reconociera que no hizo lo que en su momento debió hacer porque estaba empecinado en mantener, contra toda lógica sensata, un proceso de diálogo con ETA que impedía disolver sus brazos políticos legales.

La negativa de Zapatero, Rubalcaba y De la Vega -gestores directos de este fiasco colosal- a reconocer lo que ya solo puede ocultarse mediante la descarada propaganda con la que estamos siendo castigados tiene un objetivo primordial: escapar, como quien lo hiciera de la lumbre, de una responsabilidad elemental. Pues la cadena de errores y de engaños del Gobierno en el trágico asunto de la negociación con ETA ha tenido, entre otras (todas malas), una consecuencia irreparable: que Batasuna esté hoy presente en el Parlamento de Vitoria y en cientos de ayuntamientos vascos y navarros cobrando fondos públicos que salen del bolsillo de muchas de las potenciales víctimas de ETA. Y eso, por mucho que gesticule la señora De la Vega, ya no tiene marcha atrás.

Despropósito
Editorial El Correo 27 Enero 2008

La manifestación que recorrió ayer las calles céntricas de Bilbao tras el lema 'En defensa de nuestras instituciones' ha sido la última desmesura del lehendakari Ibarretxe y de los socios de su Gobierno. PNV, EA y EB se han preguntado estos días cuál será el siguiente ataque que reciba el autogobierno vasco. Pero la cuestión es exactamente la inversa: en qué nuevo despropósito incurrirá el nacionalismo gobernante a cuenta de las discrepancias que mantiene tanto con la política antiterrorista como con la actuación del Poder Judicial frente a ETA y su entorno organizado. La condena impuesta por el Tribunal Supremo a Juan María Atutxa, Gorka Knörr y Kontxi Bilbao por su negativa a disolver el grupo parlamentario de Batasuna es susceptible de crítica y, de hecho, va a ser recurrida ante el Tribunal Constitucional. Pero presentarlo como un acto de acoso contra el autogobierno y sus instituciones sólo puede ser reflejo de una contestación marcadamente soberanista al Estado constitucional y obedecer, además, al intento de hacer del agravio un argumento propicio al cierre de filas en torno a las aspiraciones compartidas por los socios del tripartito y recogidas en la última versión del plan Ibarretxe.

Al convocar una manifestación contra la sentencia del Tribunal Supremo «en defensa de nuestras instituciones», los integrantes del Gobierno vasco han querido transmitir a la ciudadanía la idea de que el Alto Tribunal nunca podría ser aceptado como una institución también de los vascos. Un mensaje que resulta demoledor por su carga deslegitimadora respecto a las instituciones comunes a todos los españoles y porque condiciona el respeto y acatamiento que requieren las resoluciones judiciales y los propios tribunales al contenido de las sentencias que emitan. Si una institución del Estado es capaz de encabezar una marcha no sólo contra una decisión puntual de un alto órgano jurisdiccional de ese mismo Estado, sino contra la supuesta existencia de una trama de 'sabotaje' en «altas instancias de la judicatura», frente a la que rebelarse, lo que pone en entredicho son los propios fundamentos del Estado de Derecho.

El momento es especialmente delicado, dado que en pocos días podríamos asistir a la ilegalización de EHAK y de ANV y, a tenor de los criterios establecidos por el Tribunal Supremo para Batasuna, a la consiguiente orden de disolución del grupo parlamentario que el primero conforma en la Cámara vasca. Las reiteradas manifestaciones de Atutxa, declarando que volvería a actuar como lo hizo en su día, parecen haber dictado la doctrina que posiblemente tenga pensado aplicar la actual presidenta del Legislativo de Vitoria. De manera que la manifestación de ayer, más que como epílogo de un conflicto interinstitucional casi olvidado, podría representar el prólogo de un nuevo encontronazo entre el órgano de gobierno del Parlamento vasco y eventuales resoluciones del Tribunal Supremo.

Quiero decidir
Joseba Arregi El Correo 27 Enero 2008

Ya que estamos en plena orgía del derecho a decidir, yo también quiero decidir. Me apunto a la orgía. No quiero quedarme atrás, no quiero ser menos que los demás. ¿A decidir nos llama la Historia! Pero como la edad me ha ido haciendo, si no juicioso, al menos algo precavido, me parece conveniente analizar la realidad concreta para saber qué puede significar eso del derecho a decidir.

En mi casa, quiero decidir. Faltaría más: si no lo puedo hacer en mi casa, ¿dónde? Pero mi mujer también quiere decidir. Y no siempre coincidimos. Y hay que llegar a acuerdos y compromisos. Nunca se termina haciendo del todo lo que yo quisiera, ni mucho menos. Y veo que mi derecho a decidir, incluso en el ámbito de mi casa, se encuentra limitado.

Pero además están los hijos. Y cada uno de ellos también quiere decidir. Y no se ponen de acuerdo entre ellos. Menos, con nosotros, sus padres. Y si ya el compromiso entre lo que yo quiero y lo que quiere mi mujer alejaba el derecho a decidir de lo que parece querer decir, ¿cuánto más cuando entran en juego los hijos!

Pero es que además en la casa en que vivo hay más vecinos. Y cada familia de la vecindad piensa que tiene derecho a decidir. Y lo que quisiera decidir puede ser bastante distinto de lo que quieren el resto de familias de la vecindad, de lo que quiere cada una de ellas. Quien haya asistido a alguna reunión de comunidad de vecinos sabe perfectamente lo que esto significa: los acuerdos de la asamblea de vecinos suelen tener poco que ver con la idea inicial de cada uno de los participantes y contextualizan, limitando y rebajando, lo que el derecho a decidir puede significar.

Y si pasamos de la comunidad de vecinos al barrio, del barrio al municipio, del municipio a la provincia o territorio, y del territorio a ámbitos superiores, el derecho a decidir queda subsumido en el derecho a la representación. La norma fiscal del territorio en el que habito no es la norma que redactaría, no es la norma que responde a mi derecho a decidir si, y en cuánto, quiero contribuir a los gastos comunes.

En un reciente programa de ETB 1, de esos que proceden a sus propias encuestas telefónicas sobre el tema debatido, hubo algún joven que dijo, refiriéndose al derecho a decidir, que él, con 28 años, creo, nunca había podido decidir y que ya era hora. Habrá sido abstencionista activo, pienso, pues de otra forma alguna oportunidad ya ha tenido para ir a votar. Pero probablemente entiende otra cosa distinta por derecho a decidir: no votar por el partido y las personas que van a decidir nuestro destino durante unos cuantos años, sino decidir que tiene derecho a decidir; decidir que quiere ser sólo vasco; decidir que quiere pertenecer exclusivamente al pueblo vasco y que, queriendo esto último, quiere decidir que éste puede decidir su futuro sin que ningún español se le inmiscuya en la decisión.

Escuchando esta opinión, que he ampliado con mis comentarios, se me ocurrió que alguien podría preguntar a ese comunicante si él había decidido nacer; si, a diferencia de todos los demás, él se había parido a sí mismo. Y siguiendo con ese pensamiento, se me ocurría cómo de un comienzo casual -cada uno de nosotros es producto de una casualidad y no de una necesidad histórica- puede derivarse un derecho a decidir incondicionado, como el diálogo que proclama Ibarretxe: sin condiciones ni límites. Y seguía con el pensamiento preguntándome si algún pueblo -las sociedades existentes- será algo distinto de la casualidad histórica, si todavía seguimos con la idea de que Dios nos puso aquí, donde estamos ahora, desde toda la eternidad, mientras que todos los del entorno sí son producto de la Historia, de lo que algunos llaman la mezcla de sangre y semen.

Imaginémonos que el pueblo vasco, eterno e incondicionado, y por eso virgen en su situación actual, ejerce el derecho a decidir y que para no perderlo decide seguir sólo su trayectoria en la Historia para que dentro de siete mil años otro Ibarretxe pueda recordarlos y referirse a ellos: ¿asumirá lo que decida Europa? Sólo en la medida en que desde su libre albedrío el pueblo vasco haya decidido incorporarse a Europa, se me contestará. Pero entonces habrá perdido parte de su derecho de decidir. Su derecho a decidir lo podrá ejercer sólo para enajenarlo.

O para intentar la autarquía completa. Y para decidir que no le importa lo que decida el Banco Central Europeo ni la Reserva Federal Americana. Para decidir que le da igual quién es presidente de Estados Unidos. Que su derecho a decidir anula las subidas del petróleo, las consecuencias de una posible recesión en EE UU, el ascenso económico de China y las consecuencias del cambio climático; en realidad, ya somos los adelantados en la defensa de lo que es necesario hacer para impedir ese cambio climático aunque no hayamos cumplido, ni de lejos, lo exigido por el protocolo de Kioto.

El derecho a decidir es del pueblo vasco. ¿Quién es el pueblo vasco? Aquel que tiene derecho a decidir, en soledad, sin interferencias de fuera, su propio futuro. ¿Y qué pasa con todos aquellos que, no sé si en el pueblo vasco, pero sí en la sociedad vasca, en ese conjunto de individuos que pagan sus impuestos en los correspondientes territorios históricos, también quieren decidir, pero en algunas cosas, las referidas a la estatalidad por ejemplo, lo quieren hacer junto a los extremeños, los murcianos, los aragoneses y demás ciudadanos de España? ¿No tienen derecho a decidir, o dejan de ser miembros de pleno derecho del pueblo vasco?

Los defensores del derecho a decidir dirán que los citados son minoría, y que no pueden impedir lo que quiere la mayoría de vascos que quiere ejercer el derecho a decidir. Luego el pueblo vasco lo forman los que están en posesión del derecho a decidir correcto, los que lo predican del pueblo vasco en exclusiva, excluyendo a los que se creen en posesión del derecho a decidir con gente que no es vasca.

Volvemos a estar en lo de siempre. Ahora se le llama derecho a decidir, algo muy democrático, lo más democrático, al parecer, si no se entra en analizar los detalles de quién decide el porcentaje del IVA , quién decide el precio del petróleo, quién regula el mercado eléctrico, quién el espacio universitario y muchas otras cosas. Pero es lo de siempre: este país, Euskadi, la sociedad vasca y su futuro son de los nacionalistas, de los que se identifican exclusivamente con la nación vasca. Ellos son los que tienen derecho a definir el futuro de toda la sociedad vasca. Y los demás, los que se atreven a querer decidir el futuro de Euskadi también con los españoles, porque no se sienten exclusivamente y sólo pertenecientes a la nación vasca, porque tienen la incomprensible y vergonzante pretensión de ser mestizos, plurales y complejos, a dar su voto en el referéndum para que quede clara su condición de minoría y su exclusión a la hora de definir el futuro institucional de Euskadi.

Los buenos nacionalistas dicen que, una vez que se les reconozca a ellos, que son el pueblo vasco, el derecho a decidir serán comprensivos y generosos con la minoría. Incluso les dejarán hablar en español -¿estudiar en la escuela no, pero eso es secundario!-. Hasta están dispuestos a algún tipo de asociación voluntaria, de esas de entrar y salir cuando se quiere, con España para que no se sientan del todo amputados de sus ámbitos de pertenencia sentimental, que no se limitan a Euskadi. La condición para todo ello es que admitan su condición de minoría en lo sustancial, que es admitir su condición de segundones en el solar patrio, en la casa del padre. Y ya se sabe: los segundones, a buscarse la vida fuera.

Algunos creen que poner muchas palabras, muchas ideas, muchos derechos, muchos conceptos unos junto a otros conforma algo coherente, un discurso aceptable. Por ejemplo, poner derecho a decidir, mayoría, respeto a la pluralidad, apertura al mundo, respeto de todos los derechos, integración, democracia, valor de la complejidad, pueblo. Y creer que todo ello conforma una frase, un discurso coherente, que todos esos elementos se compadecen sin limitación alguna. No solamente defienden el derecho a decidir, sino que lo hacen como un derecho omnipotente.

Algunos creen que política consiste en crear unidades separadas homogéneas, claramente perceptibles en su distinción y diferencia. No lo que creía Aristóteles, para el que la política es unir, asociarse, crear vínculos, entidades superiores -también lo creía Ortega y Gasset, ¿pero a quién le importa este autor!-. Nada de todo esto: bien separados y cada uno en su casa. Como en los Balcanes: limpieza cruenta hasta el final, hasta que cada uno esté en su sitio y se sienta perteneciente sólo a ese su sitio.

¿Y si en lugar de hablar del derecho a decidir habláramos de lo que es necesario para la convivencia, para garantizar la libertad de los más, preservando el derecho a la diferencia de cada uno? Porque el derecho a decidir de algunos se compra al precio de impedir la convivencia de todos.

Vale, si, dejamos a ETA participar, ¿y qué?.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 27 Enero 2008

El País inmenso viene a decir, ZP prevaricó con ANV y volverá a la cama negociadora con ETA.

La progresía anda estos días reculando, comenzando por su máximo exponente político, Zapatero, reconociendo que mintió al negar andar encamado con ETA tras los asesinatos de Barajas y siguiendo por su máxima fuerza viva, El País. De negarlo todo en relación con el hecho de haber consentido que ETA participase en las pasadas elecciones vía ANV y en relación con futuras negociaciones con ETA, pasaron no hace muchas horas por un mix ultra progre de negarlo y aceptarlo simultáneamente, estando ahora en la fase más típicamente progre la del “Vale, si, ¿y qué?”.

Reconozco que siempre me ha maravillado la grandiosa habilidad dialéctica y propagandística de los socialistas progres solidarios mendaces y expertos en prevaricar amparándose en el uso alternativo del derecho, reconozco que siempre me ha sobrecogido el depurado estilo que tienen de mentir solemnemente sabiendo que nadie les iba a reclamar responsabilidades y sabiendo que casi todos sabemos que mienten, pero lo que más me deja turulato es la forma que tienen de recular cuando ya la mentira es insostenible hasta para falaces tan capacitados como Zapatero, de la Vega, Blanco o El País y dan un engallado último paso atrás, admiten que han prevaricado o mentido y nos espetan a toda la nación un arrogante, altivo y jactancioso “Si, lo hemos hecho ¿y que?”.

Si a pesar de ser una imposible posibilidad, Aznar en su etapa de gobierno hubiese dicho algo así “Sí metí a España en la guerra de Irak sabiendo que no habían armas de destrucción masiva, ¿y qué?” aun tendría una manifa permanente delante de su casa de cineros y otras gentes lanzadas por el PSOE y El País con consignas vía SMS y arengas en la SER cada hora, a pesar de haber transcurrido ya cuatro años desde que abandonó el gobierno. Y eso solo porque el derecho laico divino a mentir y prevaricar es patrimonio exclusivo de los progres salvadores del planeta.

Hoy El País está inmenso, y siendo domingo su inmensidad vale cuatro veces más. Asume, así con todo el morro propio de quienes lo tienen que se lo pisan, que Zapatero dejó a ETA presentarse a las pasadas elecciones sabiendo que ANV era cosa de los terroristas y también declara que Zaptero volverá a negociar con ETA.

El País en su homilía laica editorial dominical titulada “Fuera de la ley” lanza su primer ¿y qué?, este más enorme que un cúmulo galáctico respecto a la ilegalización del ANV.

“Pero también es defendible que la decisión política de instar o no la ilegalización en un momento u otro ha estado condicionada por la expectativa de un final pactado del terrorismo abierta por los años sin muertos que precedieron a la declaración de alto el fuego. Es algo hipócrita considerar que ese factor no debió ser tenido en cuenta”.

En resumen, El País viene a decir que Zapatero siempre supo que ANV era ETA pero que la suya es una ¡Grandiosa y justificadísima prevaricación!.

Asimismo, El País, en un artículo en el que nos narra la enésima bajada de pantalones y gallumbos del gallito Ibarra, el gallo más ladrador y menos mordedor de la progresía socialista, confirma lo que ya todos los que queremos ver sabíamos, que Zapatero volverá a meterse con ETA en la cama negociadora.

“Con respecto a la frase de que no hay expectativas de diálogo con la banda, también la diferencia con la propuesta de Ibarra es sustancial. El político extremeño proponía el rechazo absoluto a dialogar con ETA, mientras que ahora se habla de "expectativas", que, hoy por hoy, no las hay tras la ruptura del llamado proceso de paz, pero que, obviamente, pueden ser otras en el futuro”

Sí, Zapatero nos mintió cuando dijo que tras lo de Barajas no se estaba negociando con ETA, ¿y qué?.

Si, Zapatero nos ha mentido cuando dijo que no había pruebas para impedir a ETA – ANV presentarse a las pasadas elecciones municipales, lo sabía y les dejó hacerlo porque políticamente es defendible si es en aras de la búsqueda de un final pactado del terrorismo, ¿y qué?.

Si, Zapatero nos ha mentido cada vez que nos ha dejado caer con su habitual ambigüedad que no habrá negociación con ETA, pero la habrá en cuanto digamos que hay expectativas, y habrán expectativas cuando a Zapatero y a ETA les interese que haya expectativas, si mintió en eso ¿y qué?.

Y los de El País lo mismo ¿y qué?, y Rubalcaba ídem ¿y qué?, y la vicepresidenta de la Vega igual ¿y qué?, y hasta Pepiño Blanco a ver, ¿qué pasa?, ¿acaso no podemos mentir cuando nos convenga y prevaricar cuando nos de la gana?, ¡Amos anda!. Quien diga que no podemos hacerlo es un crispador endemoniado que busca el enfrentamiento civil y un ultra extremista de extrema derecha que está vilmente atacando los fundamentos de nuestra democracia. Yo, ZP he dicho. Asín que cuidadín que al que me tosa le mando al CNI y va a saber cuantos micrófonos ocultos tiene un peine.

Aquí no pasa nada, y ¡vale ya!

“Cordobeses por la Libertad ”: Nuestras Bases Ideológicas

 27 Enero 2008

http://www.cordobesesporlalibertad.org/info.php?web=1&seccion=17&codigo=304

Cordobeses por la Libertad es un movimiento ciudadano independiente, ajeno a la estructura de partidos políticos.

Somos ciudadanos conscientes de la situación actual de grave crisis democrática en la que estamos inmersos, dado que el régimen político plasmado en la Constitución Española de 1978 se encuentra herido de muerte. Se hace de todo punto necesaria, imprescindible, la reacción ciudadana en la demanda de una regeneración democrática, la rebelión pacífica de quienes trabajamos y pagamos los impuestos, quienes anhelamos una democracia mejor, de corte liberal.

Nuestro objetivo es articular un movimiento ciudadano crítico hacia el sistema político actual (partitocracia), un sistema donde la corrupción es el pan nuestro de cada día y el terrorismo marca la agenda política de nuestro país (11-M, terrorismo de ETA).

También queremos reaccionar ante la aniquilación de los principios básicos democráticos derivados de un sistema electoral muy deficiente. Principios tales como la justicia (fuertemente politizada) la libertad (la libertad política, inexistente; la libertad civil, ausente en algunas regiones españolas), la seguridad (los delincuentes campan a sus anchas), la soberanía del pueblo español (proceso de reforma de los estatutos de autonomía, que conllevan la desigualdad ante la ley de los españoles en función de la región en donde residan). Donde no hay separación de poderes, no hay una auténtica democracia, si no hay democracia, nunca tendremos Libertad. Para ello, hemos de difundir nuestro movimiento, sus bases ideológicas, la página web, y ‘captar’ personas en nuestro entorno (familia, trabajo, amistades, etc.).

Tenemos que pasar a la acción a través de una ‘rebelión’ cívica y pacífica, educada pero contundente, que desenmascare a quienes nos manejan como siervos, convirtiéndonos en meros dígitos, en individuos sin conciencia crítica, prescindibles según la coyuntura política.

Únete a Cordobeses
http://www.cordobesesporlalibertad.org

I Reunión de Cordobeses
http://cordoba.informe.com/

Juan García
© Por una democracia auténtica

www.cordobesesporlalibertad.org
info@cordobesesporlalibertad.org

¿Son los mismos?
IGNACIO CAMACHO ABC 27 Enero 2008

«No mirando a nuestro daño
corremos a rienda suelta
sin parar;
desque vemos el engaño
y queremos dar la vuelta
no ha lugar»

(Jorge Manrique)

ESTE ministro Bermejo que acaba de descubrir la huella indeleble de ETA en las pisadas de las «nekanes» del PCTV, este dogmático acusador que señala llegada la hora de desenmascarar a los cómplices de los terroristas, este implacable funcionario que promete descargar el peso de la justicia sobre los indubitados responsables de un fraude de ley, ¿no era el mismo que hace bien poco declaraba, en nítido alarde de esquemático maquiavelismo, que la ilegalización de ANV y sus colegas llegaría «cuando convenga a la jugada»? ¿No era el adalid del relativismo táctico que proclamaba en voz alta su convicción sobre la adecuada conjugación de las conveniencias?

Este juez Garzón que ha citado a los abogados de los tardobatasunos para comunicarles su suspensión de actividades la misma víspera del plazo para presentar candidaturas, este severo togado que practica sumarias diligencias para atajar las dilaciones del procedimiento ordinario, ¿no es el mismo que hace pocos meses adoctrinaba con afinados matices sobre la imprescindible distinción entre la perversa Batasuna y la bienintencionada y vaporosa «izquierda abertzale»? ¿No era acaso también el magistrado que desdecía con apresurados autos su propia materia jurídica elaborada durante años de investigación sobre la identidad común del terrorismo y sus múltiples terminales y franquicias?

Esta Fiscalía que ha acusado -pinchando en hueso, por lo demás- a la alcaldesa de Hernani de enaltecer el terrorismo con sus vivas a los presuntos asesinos de la T-4, este ministerio público que parece haber recordado de golpe el parentesco político y moral de los terroristas consigo mismos, ¿no es la institución que no ha mucho exoneraba a Otegi de la misma figura delictiva? ¿No obedece a idénticas jerarquías en su diametral interpretación de las directrices jurídicas?

Este Partido Socialista que ha incluido en su programa electoral la extinción de las «expectativas de diálogo» con ETA, este Gobierno que proclama su corajuda determinación para acabar con el terror y resistir su chantaje, ¿no eran, en fin, los interlocutores recientes de los enmascarados, los tenaces adalides de la negociación, los contertulios tripartitos del monasterio de Loyola, los defensores convencidos del «final dialogado de la violencia», los humanitarios celadores de la delicada salud de Iñaki de Juana, los benévolos exegetas del «conflicto vasco», los exploradores de la lennoniana oportunidad de pazzzzzzz?

Y, por último, estos ciudadanos que asisten en silencio a la reconversión paulina de toda esa retórica, a la ruptura desacomplejada del espejo moral del Estado, al desahogado tachón sin fe de erratas de todo aquel discurso lleno de hueca arrogancia y de fatuo optimismo, al giro sin autocrítica de toda una agenda de gobierno, ¿no son los mismos que un cuatrienio atrás se rebelaban contra las supuestas mentiras del aznarato y protestaban con alhraca, ruido y furia ante la manipulación del terrorismo como arma política?

El voto ciego
Ignacio Cosidó Libertad Digital 27 Enero 2008

El elector que deje en la urna una papeleta del PSOE estará en realidad ejerciendo un voto ciego. Más allá de la pomposidad del comité de sabios creado por Zapatero, el programa socialista no aclara en absoluto ninguno de los grandes temas que preocupan a la ciudadanía. Es más, parece que la ambigüedad con la que está redactado el programa socialista pretende más camuflar las verdaderas intenciones de Zapatero para la próxima Legislatura que explicar a la ciudadanía lo que de verdad pretende hacer. El voto a ZP se convierte así más en un acto de fe laica que en un ejercicio de racionalidad política.

El programa socialista no dice que Zapatero vaya a volver a negociar con ETA, pero tampoco dice que no vaya a hacerlo. En una concesión a la galería se indica que "no hay expectativa de diálogo", pero ni siquiera se aceptan las condiciones que sugirió el ex-presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra para reiniciar un proceso de negociación y menos aún se descarta por completo que pueda reproducirse. Pero lo que es evidente es que la voluntad de buscar una solución negociada del terrorismo de Zapatero persiste. Sólo así se explica la resistencia del PSOE a revocar la autorización parlamentaria que invita a la banda al diálogo o a renunciar por completo a ello en su programa.

Tampoco dice el programa socialista que Zapatero piense subir los impuestos, pero tampoco se afirma que vaya a bajarlos. La realidad es que el PSOE tendría que subirlos, y mucho, si quisiera cumplir el resto de sus promesas electorales. En una coyuntura como la actual eso conduciría directamente al desastre. Nada hay más peligroso en época de crisis que querer ganar las elecciones con el dinero de los que te tienen que votar.

La cuestión del aborto es otro de los señuelos lanzados por el PSOE. Se afirma que se garantizará el derecho a abortar pero no se habla de modificar la actual legislación. Es decir, se pone una vela a Dios para evitar enconar a la Iglesia de cara a la campaña electoral, pero se hace un guiño de complicidad a las feministas pro abortistas. En todo caso, caben pocas dudas sobre la voluntad de fondo de Zapatero de liberalizar por completo el aborto.

El PSOE ha puesto en marcha una nueva campaña con el lema de "motivos para creer". Es evidente que sus publicistas han acertado. El voto a Zapatero más que una cuestión de confianza se ha convertido en un ejercicio de fe ciega en que se hará precisamente todo aquello que no se menciona. El próximo 9 de marzo Zapatero intentará engañar una vez más a todos. Y una vez más fracasará.
Ignacio Cosidó es senador del Partido Popular por Palencia.

ROSA DÍEZ, PORTAVOZ DE UNIÓN, PROGRESO Y DEMOCRACIA
«Salvo que UPD esté en el Congreso, gane quien gane mandarán los nacionalistas»
Díez defiende la «nación española como instrumento para defender la igualdad» y ve necesario que algunas competencias vuelvan a manos del Gobierno central
DAVID GUADILLA d.guadilla@diario-elcorreo.com El Correo 27 Enero 2008

CANDIDATA POR MADRID. Díez lidera el nuevo partido, que aspira a tener cinco diputados. / M. ATRIO
La portavoz de la recién creada formación Unión, Progreso y Democracia (UPD) es optimista. Rosa Díez, quien fue ex dirigente del PSE-EE, espera obtener al menos cinco diputados en las elecciones de marzo y convertir a su partido en clave durante la próxima legislatura. Cabeza de lista por Madrid, Díez advierte de que quien quiera pactar con UPD tendrá que comprometerse a modificar el actual modelo competencial, la ley electoral y los principales órganos judiciales.

-¿Esperan obtener representación?
-Nuestro mayor problema era que muchos ciudadanos que buscaban una opción como la nuestra no se enteraban de que existíamos, de que estábamos en Primera División. Pero las últimas encuestas ya auguran que sacamos un diputado por Madrid, aunque nuestro objetivo es tener grupo parlamentario propio (cinco diputados).

-Son ambiciosos.
-No sé si todo esto se traducirá en votos el 9 de marzo o la próxima legislatura, pero está claro que hay una necesidad de cambio. Mucha gente nos dice que por fin puede votar 'a favor de algo' y no 'en contra'.

-¿Quieren ser la 'llave' de la próxima legislatura?

-Queremos que la 'llave' la tenga un partido de Estado. Salvo que en el Congreso haya una fuerza como UPD, gane quien gane mandarán los nacionalistas. Defendemos la nación española, pero no como un concepto emocional, sino como un instrumento para defender la igualdad entre los españoles.

-¿UPD es de derechas, de izquierdas o de centro?
-Es progresista y transversal

-Pero llegado el caso, ¿con quién le sería mas fácil gobernar, con el PSOE o con el PP?
-Apoyaremos a cualquiera de las dos grandes fuerzas políticas que esté dispuesta a entrar a fondo en el debate sobre algunas cuestiones de Estado y a ninguna si no quieren hacerlo. No venimos para hacer un 'quitate tú que me pongo yo'.

-¿Y cuáles son esos grandes temas?
-Tenemos una postura que se basa en tres ejes. Primero, revisar la Constitución. Después de 30 años, hay que hacer un debate sobre la redistribución de competencias. Creemos que la Educación debe ser recuperada por el Estado. La existencia de 17 leyes educativas no ha dado un buen resultado. Además, hay que revisar la Ley Electoral para garantizar que el peso de cada ciudadano sea igual, independientemente de la parte de España en la que viva.

-¿Y ese tercer eje?
-Hay que cambiar la ley por la que se regula el Consejo General del Poder Judicial y modificar el artículo de la Constitución que indica cómo se elige el Constitucional.

-¿Esa recuperación de competencias para el Estado no generaría más crispación?
-Voy a darle la vuelta a la pregunta. ¿Cree que este país puede permitirse el lujo de que el deterioro del sistema educativo sea cada vez mayor? No podemos condenar a las nuevas generaciones por el miedo a qué dirán los nacionalistas.

-¿Pero, precisamente, no radicalizará su discurso?
-El nacionalismo fomenta el victimismo de todas maneras. Las cosas que hay que hacer, hay que hacerlas a pesar de los nacionalismos o a pesar de que en algún momento puedas perder votos en un lugar de España.

-Rosa Díez y UPD son muy críticos con los nacionalismos. Sin embargo, a usted ya le han recordado que estuvo en varios gobiernos de coalición con el PNV.
-Eso es una mentecatez. Todo el mundo conoce mi posición política: se puede tirar de hemeroteca.

-¿Teme que en un escenario de aparente igualdad entre el PSOE y el PP la gente opte por el voto útil?
-Nosotros vamos a hacer campaña a favor del voto útil, porque no hay nada más útil que votar lo que quieres. Nuestro objetivo es agarrar por la solapa a las dos grandes formaciones y obligarles a comportarse como partidos de Estado y retomar los grandes pactos que se han abandonado esta lesgislatura. Hay que recuperar los grandes consensos.

Provocaciones
-¿Quién ha sido el gran culpable de lo que ha ocurrido estos cuatro años?
-Nunca hay un único responsable. Pero los errores de la oposición sólo contribuyen a que no pueda llegar al Gobierno. Sin embargo, los del Ejecutivo los pagamos todos. Y en la quiebra de los consensos, el PSOE es el máximo responsable. Ha hecho una estrategia dirigida a provocar al PP y los populares han caído en todas las provocaciones. Zapatero decidió romper todos los consensos con el PP porque quería gobernar con los nacionalistas. Y también la decisión de romper el Pacto por las Libertades fue del PSOE.

-¿El tono y algunos calificativos que ha empleado el PP no han servido para aumentar la crispación?
-No lo sé. La decisión de romper los grandes consensos ha sido del PSOE.

-¿Ha hecho Rodríguez Zapatero algo bien estos cuatro años?
-Claro, la Ley de Dependencia o la que se ha puesto en marcha contra el maltrato.

-¿El PP está girando a la derecha tras las exclusión de Gallardón?
-En campaña electoral se dicen muchas tonterías.

-¿Qué opina UPD de la ley del aborto?
-No queremos que se modifique. El debate que se ha abierto ahora se debe a que ha habido personas que la han vulnerado y que han cometido asesinatos.

-¿Las relaciones con la Iglesia?
-Somos un partido laico y queremos caminar hacia una extrema separación de poderes, también en lo que se refiere a la Iglesia y el Estado.

-¿Centrales nucleares?
-Se necesita un debate claro sin carga ideológica.

QUEMAN BANCOS Y PARTE DEL MOBILIARIO URBANO
Terroristas callejeros causan importantes daños en el País Vasco y Navarra
Los acólitos de ETA siguen actuando en las calles del País Vasco y Navarra. Ondarroa (Vizcaya), Pamplona y la localidad navarra de Alsasua han sufrido nuevos actos de terrorismo callejero. Bancos quemados, contenedores calcinados así como destrozos en el mobiliario urbano ha sido el balance de los ataques cometidos en la noche del sábado.
Agencias Libertad Digital 27 Enero 2008

Un número indeterminado de encapuchados lanzaron durante la noche de este sábado varias bombas caseras contra tres entidades bancarias y quemaron varios contenedores en Ondarroa (Vizcaya). El suceso tuvo lugar sobre las once y media de la noche.

Los terroristas callejeros atacaron la sucursal del BBVA en la calle Kantoipe, calcinando por completo el cajero automático y causando el ennegrecimiento de la persiana de entrada. En esta misma calle también fue atacada la oficina de La Caixa. Los proetarras atacaron también la sucursal de la caja Iparkutxa, ubicada en la Plaza Muxika. La persiana del local registró el impacto de dos artefactos incendiarios. Además, cruzaron varios contenedores en la calle y les prendieron fuego.

Los bomberos tuvieron que desplazarse hasta esta localidad vizcaína, situada a unos 60 kilómetros de Bilbao, en el límite entre Vizcaya y Guipúzcoa, para sofocar los diversos fuegos provocados, que no causaron daños personales ni obligaron a desalojar ningún edificio.

Por otro lado, varios proetarras quemaron esta madrugada dos contenedores de basura en Pamplona y en la localidad navarra de Alsasua, según informó a Europa Press fuentes de 'SOS Navarra'. Pasadas las 3.30 horas, se produjo el primero de los incendios, en la plaza Miguel de Barandiarán del barrio pamplonés de la Rochapea. Una hora más tarde, en concreto a las 4.20, se registró un nuevo acto terrorista en Alsasua, donde otro grupo de violentos prendió fuego a otro contenedor.
 

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