AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 2 Febrero 2008

El experimento lingüístico español
JOSÉ MARÍA MARCO Libertad Digital 2 Febrero 2008

Hace un año, una de mis alumnas en la Universidad de Comillas en Madrid describió del siguiente modo un curso de Historia en un instituto gallego de Secundaria. Los libros de texto estaban escritos en gallego, la profesora no hablaba gallego pero lo entendía, y los alumnos podían intervenir y entregar sus trabajos tanto en gallego como en español.

La chica constataba que aquella situación no contribuía a mejorar el conocimiento de la materia. Por ejemplo, la cuestión de los nombres propios se había convertido en un laberinto sin salida. Tampoco ayudaba al uso correcto de ninguno de los idiomas. En realidad, se les estaba tratando sin el menor respeto.

Lo más sorprendente fue la forma en que aquella chica contó su experiencia. Lo hizo con resignación, sin rebeldía ni ánimo de escandalizar a nadie. Parecía ser consciente de haber sido sometida a una chapuza gigantesca y daba por descontado, y por irremediable, todo el daño que aquello seguramente le había causado y le causaría (en su vida profesional, sin ir más lejos).

Es un ejemplo, un ejemplo más de las consecuencias del gigantesco experimento lingüístico-político que venimos viviendo en España en nombre de la recuperación y salvaguardia de nuestro supuesto patrimonio cultural.

Ha habido muchos diagnósticos al respecto, hechos desde muy diversos puntos de vista. FAES acaba de publicar uno más, resultado de una serie de trabajos de especialistas en la materia.

Por una vez, un libro compuesto por textos de diversos autores se lee, en general, bastante bien. Los estudios están enfocados con criterios comunes, y las conclusiones resultan claras y matizadas. En cuanto a las conclusiones, más vale dejar claro desde el primer momento que la pregunta planteada desde el título (¿Libertad o coacción?) sólo admite una respuesta. Si de lo que se trataba era de evaluar hasta qué punto el experimento político lingüístico de estos últimos años ha contribuido a aumentar la libertad de los españoles o la coacción que el Estado ejerce sobre éstos, la respuesta que se proporciona no deja lugar a la duda: la libertad ha salido perdiendo y la coacción ha ganado terreno.

Aclararé las cosas para evitar las coartadas o la mitología antifranquista, a la que se alude más de una vez en estas páginas: no es que los españoles sean hoy menos libres que hace cuarenta años; es que el camino que hemos seguido nos ha conducido a una situación en que la libertad que era de esperar una vez desaparecida la dictadura ha dejado paso a un nuevo régimen de imposición, con otras coacciones y formas diferentes, pero muy eficaces, de impedir la autonomía de las personas.

Jon Juaristi y Valentí Puig firman dos textos que aclaran esta idea. Describen lo que una vez fue un paisaje lingüístico de convivencia natural, con fricciones, sin duda alguna, pero sin grandes enfrentamientos. Insinúan por tanto una posibilidad ("Episodios de entendimiento", se titula el texto de Valentí Puig) que no se ha cumplido.

El factor que lo distorsiona todo es, obviamente, el nacionalismo. Desde muy temprano, el nacionalismo hizo de lo que llamó la "lengua propia" el ADN (como dijo Pascual Maragall) de la identidad nacional que se trataba de construir. Se apropió de la lengua y la convirtió en un instrumento al servicio de un proyecto político específico. Es un principio esquizofrénico, como ha escrito Óscar Elía: "¿Cómo una lengua puede ser expresión de un pueblo si éste no la habla? ¿Porqué imponerle su uso si tan propio le es?". www.gees.org/articulo/4883

Porque, en manos de los nacionalismos, la lengua propia no es un vehículo de comunicación, sino una herramienta política que se utiliza para desterrar de las nuevas naciones otra lengua que se ha hablado... y que se sigue hablando en ellas, a pesar de todo: el español o castellano. Éste es el experimento de que hablaba al principio, sin parangón en ningún otro país.

¿Libertad o coacción? repasa sus resultados. Son excelentes… para el nacionalismo. Como lo demuestran las encuestas, bien analizadas por Amando de Miguel, ha conseguido convencer a la opinión pública de la necesidad de respaldar, proteger y fomentar el uso y conocimiento de las lenguas propias. En nombre de la diversidad cultural, o de unos supuestos derechos colectivos o históricos, ha construido burocracias extraordinariamente rentables, con clientelas cuyo (confortable) nivel de vida depende de ese presupuesto. Y en algunas zonas, como en Cataluña –lo describe perfectamente Pericay–, ha acabado desterrando de las instituciones el uso del español, la lengua común de todos los españoles, y amenazando incluso con impedir su utilización en el espacio público. La gigantesca mentira nacionalista se ha impuesto sin que hasta hace muy poco tiempo casi nadie concibiera siquiera la posibilidad de protestar.

En el País Vasco, al que Santiago González dedica un excelente análisis, se agudiza la paradoja del nacionalismo, con una lengua propia que ha habido que inventar –una neolengua– y que en algunas zonas del territorio nacional nadie habla, o sólo minorías muy pequeñas. Por lo mismo, también se ha agudizado la violencia.

Entre medias quedan el caso navarro, que Aurelio Arteta analiza con una claridad que se agradece, dado lo enrevesado del asunto, y el de las Islas Baleares. No son casos iguales, porque el imperialismo vasco está demostrando un grado de crueldad que el catalán no ha conseguido todavía en las Baleares, pero reflejan la tendencia: el retroceso a un mundo sin pluralismo, modernidad, curiosidad, diálogo, independencia, verdad y respeto a los demás. Eso es lo que implica el prometido paraíso políglota que se nos vendió y se nos sigue vendiendo como imagen de marca de la "España plural". Algo parecido a lo que Pettit, en su libro de alabanzas a Rodríguez Zapatero, llama la "suicización" de España. Suena, sospechosamente, a otra cosa.

Así es como hemos llegado a una situación en la que se está violando un derecho humano básico, el de poder expresarse en el propio idioma si así se desea. Se están creando conflictos de resolución cada vez más ardua (Pericay recurre al análisis de Thomas Sowell sobre los efectos de las políticas de discriminación positiva: se podía explorar más esa línea): las políticas de normativización, más que de normalización, son intentos de descastellanización, con todas las consecuencias políticas y culturales que tal objetivo lleva aparejadas.

Y, por si todo esto fuera poco, tampoco se está favoreciendo a las lenguas propias de la nuevas naciones. Crece el conocimiento de las mismas, pero no su uso. Al final, una parte muy importante de la población sufre lo que describía la chica a la que hice referencia al principio.

Muchos futuros españoles dominarán dos lenguas, la propia y esa otra que al parecer no lo es. Pero es que además tampoco sabrán lo que son, ni lo que significa ser español. Seguramente esto explica el apoyo de los socialistas a estas políticas.

Los análisis que alberga ¿Libertad o coacción? son claros, y sólidas las argumentaciones para no ceder a la resignación. Parece que se van perdiendo los complejos a la hora de abordar ciertas cuestiones, aunque los capítulos dedicados a Galicia y a Valencia, que pintan un panorama demasiado rosáceo, a mi entender, indican que no se han perdido del todo.

Ocurre, sin embargo, que no vale ya con el diagnóstico del experimento ni con la elaboración de argumentaciones. Queda mucho por hacer; por ejemplo, saber cuántos españoles se han educado ya en estos sistemas, saber en qué medida tal educación está repercutiendo en la capacidad de aquéllos para emplear el español con corrección, saber qué pasa cuando se conjuga esa imposición con la erradicación en los manuales de cualquier referencia nacional española.


La agresividad de los nacionalismos, la complicidad de la izquierda y la falta de arrestos de la derecha nos han conducido a donde estamos. ¿Podemos aún desandar el camino?

XAVIER PERICAY (coord.): ¿LIBERTAD O COACCIÓN? POLÍTICAS LINGÜISTICAS Y NACIONALISMOS EN ESPAÑA. FAES (Madrid), 2007, 286 páginas. PINCHE AQUÍ para descargarse, gratuitamente, el libro.
http://documentos.fundacionfaes.info/es/documentos/libros/show/00496-00
Pinche aquí para acceder a la página de JOSÉ MARÍA MARCO.http://www.josemariamarco.com/

Un gobierno crispado y convulso
Luis del Pino Libertad Digital 2 Febrero 2008

Un día cualquiera en la vida de Zapatero:

* El consumo baja por primera vez desde 1995

* La inflación es la más alta de los últimos doce años

* La desconfianza en la marcha de la economía, según la última encuesta del CIS, alcanza el máximo histórico de la legislatura

* Carmen Chacón, del PSC, hace un llamamiento para que se reedite el pacto del "todos contra el PP"

* Militantes de ultraizquierda agreden a un joven en Villaverde con bates de béisbol y bengalas, dejándole al borde de la muerte

* El PSOE sale en tromba, no a defender a los ciudadanos que acuden a los hospitales confiando en salir de ellos con vida, sino a defender al médico tras cuya destitución el número de muertes en las urgencias del Hospital Severo Ochoa descendió de manera brutal

* Una columnista de El País dice que habría que "sedar" a Esperanza Aguirre y a los periodistas de la Cope

* La policía autónoma vasca se incauta de un artefacto con 30 kilos de explosivo con el que ETA pretendía atentar en campaña electoral

* El terrorismo vuelve a colocarse, según la encuesta del CIS, como la primera preocupación de los españoles

* El ministro de Justicia y la Fiscalía dicen que han descubierto ahora lo que todos los demás sabemos desde el principio: que ETA, el PCTV y ANV son la misma cosa

* El juez Garzón pide que se empure a Juan Carlos Rodríguez Segura, abogado de la AVT, por reprocharle las dilaciones en la investigación del chivatazo a ETA, que dicho juez continúa sin aclarar

* La Fiscalía de la Audiencia Nacional insiste en procesar al presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, por denunciar las negociaciones con ETA que tanto Zapatero como otros miembros de su Gobierno han reconocido

* El PSOE llama inmorales a los obispos por recordar a los católicos que no se puede votar a fuerzas políticas que negocien políticamente con asesinos

* La juez que lleva el caso del incendio de Guadalajara, en el que murieron 11 personas, propone imputar a una ex-consejera de medio ambiente de la Junta de Castilla La Mancha

* Sarkozy y Merkel muestran públicamente su apoyo a Mariano Rajoy

Quedan menos de cuarenta días para las elecciones y no parece que el viento sople a favor de la nave del Gobierno. Quizá por eso estamos asistiendo a un incremento de la violencia tanto institucional como verbal contra la AVT, contra el PP, contra la Conferencia Episcopal y contra todo lo que se mueve.

No podemos decir que ese rostro agresivo y crispado del zapaterismo nos sorprenda: Zapatero se limita a mostrar su verdadero talante, del cual ha dado sobradas muestras a lo largo de estos cuatro años. Aunque sí que sorprende lo intenso de esa agresividad. ¿Trata el PSOE de movilizar a su electorado más radical? ¿O son sólo los nervios de alguien que ve que la situación se le va de las manos?

Los socios nacionalistas de Zapatero están, significativamente, dejando que sea el PSOE quien protagonice ese camino de crispación. Están tranquilos, porque se saben vencedores: incluso aunque bajaran en escaños en las próximas elecciones, Zapatero sólo podrá reeditar, como mucho, la exigua mayoría que ya posee, obtenida en medio de la conmoción provocada por unos atentados que el Gobierno Zapatero se ha negado a aclarar. Tienen, por tanto, la sartén por el mango. Les vendría bien, incluso, que Zapatero perdiera en número de escaños ante el PP. Un Zapatero todavía más débil sería una presa más fácil aún frente a la avalancha que se nos viene a todos encima.

En esas condiciones, lo natural sería que el PSOE neutralizara la amenaza tendiendo puentes hacia el partido de la oposición, pero hace mucho tiempo que el PSOE está secuestrado por una oligarquía que nada tiene que ver con ninguna de las siglas que componen su nombre. Zapatero es un prisionero voluntario, que a su vez ha convertido en rehenes a todos los integrantes de su base electoral.

Zapatero vuelve la cabeza, mirando hacia atrás con ira. Necesita encontrar a alguien a quien responsabilizar de sus propios fracasos: las víctimas del terrorismo que se niegan a ver cómo los asesinos de sus familias terminan triunfando, los obispos que se niegan a respaldar al partido que ha llevado a cabo la política más anticatólica de nuestra historia democrática, el Partido Popular que se niega a avalar la voladura de la Constitución... Todos los españoles son, en mayor o menor medida, potenciales culpables de que Zapatero no haya podido completar la gloriosa tarea histórica de perpetuar al PSOE en el poder, aunque fuera a costa de renunciar a la Nación, a la Constitución y a la Justicia.

Todos somos, por tanto, potenciales objetivos de las invectivas y descalificaciones de un Gobierno crispado y convulso. De un PSOE agresivo, que juega a la desesperada para volver a gobernar después del 9 de marzo, aunque sea en precario.

Así que hagan como yo y cómprense una careta de goma aprovechando las rebajas, porque de aquí a las elecciones nos va a llover de todo.

P.D.: Excelente el artículo de Federico en El Mundo de hoy: "Abducidos del 11-M".

Morro con setas y tres huevos duros
Juan Carlos Escudier El Confidencial 2 Febrero 2008

El PSOE le ha pillado el punto a esto de los vídeos y, como nos descuidemos, el día menos pensado vemos a Pepe Blanco recogiendo un Goya. En la última entrega producida por la factoría de Ferraz, que ya es como la Metro-Goldwyn-Mayer pero sin león, sale un tipo de pelo ralo que representa a Rajoy amargando a cuantos le rodean, aunque incapaz de soportar la mirada limpia de Zapatero. Lo mejor del vídeo se encuentra en la escena final, donde puede leerse la lista de raciones del bar en el que agorero trasiega un pelotazo. Hay salmón con brie, solomillo de canguro y de avestruz, sobrasada al brie, lomo de orza en aceite y el plato estrella: morro con setas. ¿Quieren decirnos algo? ¿Se lucha subliminalmente contra el colesterol o se le rinde homenaje? ¿Con Zapatero habría ensaladas templadas y coles de Bruselas?

Se trata, en cualquier caso, de un nuevo concepto de reclamo electoral en el que ni se explica lo que se ha hecho ni se cuenta lo que se va a hacer; simplemente, se exalta el optimismo. Es un reflejo del propio lema de los socialistas, “motivos para creer”, una llamada a la fe de la que se sentiría orgulloso el propio Rouco Varela. Zapatero nos pide que creamos en él para salvarnos del mal fario. Frente a él, se yergue Rajoy con “las ideas claras”, otro eslogan que pasará a los anales por su hondo calado.

Vivimos la política de las percepciones. El PSOE pide que contemplemos a Rajoy como una sombra funesta que nos amarga la paella, y el PP que veamos en Zapatero a un tipo intelectualmente inconsistente, que es incapaz de elaborar proyectos porque tendría que pensar. Y estos mensajes calan porque se reiteran con machaconería, al punto de que medio país piensa que el presidente es bobo y el otro medio que el líder de la oposición es un mezcla de ‘señor no’ y enterrador de Lovecraft.

Estas apelaciones han terminado por convertirse en imprescindibles porque, al fin y al cabo, constituyen lo auténticamente diferencial de las ofertas de ambos partidos. Quizás sea el resultado de la muerte de las ideologías o de su prolongada estancia en la UVI, pero basta con escuchar algo más allá del ruido ambiente para apreciar que, salvo matices insignificantes, PSOE y PP nos vienen a ofrecer lo mismo y tres huevos duros. El asno de Buridano, que ya se sabe que era un animal indeciso y hambriento, se abstendría sin remedio.

A estas alturas es imposible determinar si socialistas y populares buscan la uniformidad o si se trata de la consecuencia lógica de haber renunciado al pensamiento propio para confiarlo todo a las encuestas. La sociología ha matado a la política. Los presuntos líderes no plantean retos ni tienen sueños que quisieran ver cumplidos; se limitan a aplicar los sondeos. ¿Que el 90% quiere que bajen los impuestos? Sea. ¿Que a la mayoría les gusta el Rey? Pues todos monárquicos. ¿Que nos caen bien los inmigrantes? Se les legaliza. ¿Que ahora nos parece que hay demasiados? Se les expulsa en avión para que vayan más cómodos.

Basta con echar una ojeada a los programas de ambas fuerzas para constatar que el guionista estaba pluriempleado. Olvidada ya la negociación con ETA y confirmado que si Zapatero estaba de rodillas no era para rendirse sino para abrocharse los cordones de las botas, PSOE y PP ofrecen palo y tentetieso a los terroristas; en economía, a la oferta fiscal de Rajoy, el Gobierno ha respondido con la devolución de 400 euros, o lo que es lo mismo, que los dos proponen bajar el IRPF; los dos partidos ofrecen reducir el impuesto de Sociedades; los dos están por eliminar el de Patrimonio; y los dos hablan de liberalizar sectores, un término que ninguno sabe exactamente lo que significa.

Unos y otros quieren subir las pensiones más bajas y echar una mano a las viudas, de las que siempre se acuerdan por estas fechas; metidos en promesas, ninguno baja de los dos millones de empleos; socialistas y populares están contra el cambio climático, pese al primo de Rajoy; los dos partidos van a abrir guarderías en los cuatro puntos cardinales; los dos van a hacernos autovías de diseño y nos van a llevar a casa en alta velocidad, siempre que la Sagrada Familia resista los embates de la tuneladora de Magdalena Álvarez; ambos van a defender a la familia por lo civil y por lo militar, ya sea con un Ministerio en el que los funcionarios trabajen desde mesas camilla ergonómicas, o con más permisos de paternidad.

Es cierto que alguna discrepancia subsiste, sobre todo respecto al Estatuto de Cataluña, aunque habrá que ver cuánto dura el recurso del PP en el Constitucional si Rajoy puede gobernar y CiU les guiña el ojo. Y es que España se rompía, pero de seis nuevos estatutos, socialistas y populares acordaron cinco. El PP se propone conseguir que se pueda estudiar la ESO en castellano en Vilanova i la Geltrú, aunque hubiera bastado que, en su día, Aznar hubiera recurrido al Constitucional la ley de normalización lingüística catalana; claro que entonces hablaba en la intimidad el mismo idioma que Pujol, que le apoyaba en el Parlamento, y se le debió pasar. Rajoy también está decidido a hacer el trasvase del Ebro, siempre que convenza a Pizarro, que cuando estaba en Endesa se oponía porque sabía que beneficiaba a Iberdrola.

La Constitución era intocable y perfecta, pero resulta que ahora el PSOE y el PP plantean su reforma y estarán obligados a llegar a un acuerdo si persisten en su actitud. ¿Acaso alguien osaría a romper el sacrosanto consenso de la Transición aunque se tuviera mayoría para hacerlo? En política exterior, seguiremos pintando lo mismo con unos y con otros, o sea, entre poco y nada, y no habrá quien eché atrás el divorcio exprés o se atreva a meter mano al aborto.

Las posturas son irreconciliables en la famosa Educación para la Ciudadanía y en el matrimonio gay, en este último caso exclusivamente en el nombre porque en los derechos de la unión hay absoluta coincidencia. A falta de mayores simas, hay que inventarse los disensos. Rajoy es un cenizo de extrema derecha y Zapatero un pazguato y un radical. Y ahora que lo tenemos claro, votemos.

Campaña del PSOE
Estrategia suicida
José María Marco Libertad Digital 2 Febrero 2008

Toda la legislatura de Rodríguez Zapatero ha venido marcada por la forma en que los socialistas llegaron al poder entre 11 y el 14 de marzo de 2004.

Está, por una parte, la matanza del día 11. Lo único que ha quedado claro después de todos estos años de investigaciones y silencios es que sabemos muy poco de lo ocurrido y, sobre todo, que los socialistas no quieren que se sepa ni siquiera una parte de la verdad. El Gobierno de Rodríguez Zapatero consideró desde el primer momento que la ocultación y la mentira eran instrumentos políticos legítimos. No han dejado de utilizarlas sistemáticamente a lo largo de todos estos años.

Por otra parte, el gobierno es tributario de los votos que se movilizaron a su favor entre el 11 y el 14 de marzo. Hubo un voto radical, de ultraizquierda, cultivado desde 2002 con la guerra de Irak como pretexto. Y hubo otro de un sector de la opinión pública, menos radical, que se sintió engañado por el Gobierno de José María Aznar y le castigó el día 14.

A estos últimos están destinadas las mentiras sistemáticas de un Gobierno que ganó las elecciones argumentando que "este país se merece un Gobierno que no mienta". Ni Rodríguez Zapatero, ni su administración ni los numerosos medios que le apoyan pueden decir la verdad sobre lo ocurrido el 11 de marzo, ni sobre la negociación con la ETA, ni sobre la dimensión del cambio introducido con el nuevo Estatuto de Cataluña ni sobre la demolición de cualquier recuerdo de independencia en los organismos reguladores y las instancias jurídicas.

A los primeros, los radicales de izquierda, se han dirigido campañas como la intentada con el aborto –tras el escándalo de las prácticas ilegales e inhumanas practicadas en las clínicas–, la eutanasia –con el pretexto de la absolución del anestesista del Hospital de Leganés– y, cada vez con más furia y más ruido, la ofensiva anticlerical.

Habrá otras de aquí al 9 de marzo. Más que de reafirmarse en posiciones radicales –aunque en muchos casos lo sean–, lo que intenta el PSOE es arrinconar al PP en una imagen de "derecha extrema", por decirlo con la expresión del propio Rodríguez Zapatero.

Así se moviliza el voto radical y se intenta inducir otra vez a la desconfianza a los votantes más moderados que se sintieron engañados tras el 11-M. En el PSOE deben de saber que los dos sectores son sustancialmente distintos. Están obligados por tanto a hacer bastantes equilibrios para no asustar a los segundos con la intención de mover a los primeros.

Por eso, porque requiere una dosificación muy cuidadosa de los mensajes, es una estrategia peligrosa para el PSOE. Pero tiene además otra dimensión. Casi todo en la campaña del PSOE –aparte de las medidas demagógicas, por lo que se ve improvisadas sobre la marcha por el propio Rodríguez Zapatero– se basa más que en la descalificación del adversario, en su anulación como posible alternativa. Eso nunca es bueno en democracia, y menos aún en el sistema español, en el que la gobernación requiere elegir una de dos alternativas: o la restauración de los grandes consensos entre partidos nacionales, o el pacto con partidos cuya razón de ser es debilitar sin fin el propio sistema. El PSOE de Rodríguez Zapatero, movido por una pulsión extraña, autodestructiva, ha convertido estas elecciones en una ruleta rusa con los españoles de rehenes. Una invitación al suicidio.

Batalla de las ideas
Asimetría cultural
GEES Libertad Digital 2 Febrero 2008

Las palabras de Rodríguez Zapatero en un reciente libro no dejan lugar a dudas acerca de qué tiene en la cabeza desde marzo de 2004: "hay un proyecto de alcance en valores culturales, y por tanto ideológicos, que puede definir la identidad social, histórica, de la España moderna por mucho tiempo". Que la izquierda afirme querer "definir la identidad social e histórica de España" no es nuevo. Lo que sí constituye una novedad es que un presidente de Gobierno lo reconozca abiertamente. Esta falta de disimulo es la que explica la agresividad del Gobierno contra la sociedad civil liberal-conservadora –grupos y medios de comunicación, Iglesia o víctimas de ETA– y a favor del nacionalismo, el islamismo y los grupos de presión gays o laicistas.

El PSOE tiene un proyecto –cierto que intuitivo, irracional, nihilista, pero proyecto– para España. Sabe qué tipo de España quiere para dentro de veinte años, y trabaja para ello. Ya ha aprobado la ley de matrimonio homosexual, y los ministros de Justicia y Sanidad ya afirman que le seguirán la eutanasia y el aborto. En cultura y educación, el proyecto es arrinconar al cristianismo y los valores liberal-parlamentarios, y modelar la conciencia de los niños. En cuatro años ha convulsionado la vida política y social española. Pero ha tenido éxito.

Al ataque a la familia, núcleo esencial de la sociedad civil, la banalización de los valores judeocristianos, el desprecio a la vida humana en su comienzo (aborto) o en su final (eutanasia), o al rechazo del legado histórico español, un proyecto liberal-conservador sólo puede oponer la defensa institucional de la familia, el reconocimiento explícito de la cultura judeocristiana, y garantizar el derecho a la vida en toda su extensión. Gobernar desde el liberalismo exige acabar con determinadas leyes, así como proponer y llevar a cabo otras en el sentido contrario al propuesto por la izquierda. Si Zapatero está llevando a cabo un "proyecto de alcance", oponérsele exigirá primero desmantelar lo realizado y después legislar justo en sentido contrario al izquierdista.

La asimetría a la que nos referimos radica en el hecho de que la derecha política, en nombre de la moderación, renuncia a construir en el terreno cultural y moral. Cuando gobierna, a lo único que llega es a dejar las cosas como están, es decir tal y como las han dejado los socialistas; así no hay más que esperar a que éstos vuelvan al poder para que el proceso de izquierdización de la sociedad española vuelva a avanzar.

Carece de sentido indignarse ante las intenciones de la izquierda. A efectos históricos, el hecho cultural relevante es que con un Gobierno del PSOE, España gira hacia la izquierda; y con un gobierno del PP, también. Si éste frena pero no corrige el proyecto cultural socialista, lo único que hará será ganar un poco de tiempo, y empeorar históricamente las cosas, puesto que bajo su gestión madurarán las iniciativas de la izquierda.

Esta dialéctica histórica conduce a la larga a la muerte del liberalismo; la derecha primero deja las cuestiones de moral social a la izquierda, y después busca adaptarse a ellas para ganar elecciones. Y ante esto hay dos consecuencias; la primera, que el Partido Popular abandone poco a poco el liberalismo, primero político y después económico. La segunda, que llegue un momento en el que la cultura dominante le quite la legitimidad necesaria para gobernar. Ambos momentos pueden parecer lejanos en el tiempo; no son necesarios, pero desde luego sí posibles. Para evitarlo, basta con oponer a la voluntad socialista actual una voluntad liberal-conservadora de igual voluntad pero de signo contrario: la firmeza del PP ante Educación para la Ciudadanía debe extenderse a otros ámbitos morales y culturales, y traducirse en leyes e instituciones. Es decir, en un proyecto.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Lucha antiterrorista
Bush versus Felipe González
Emilio Campmany Libertad Digital 2 Febrero 2008

A la izquierda siempre le ha gustado mostrarse moralmente superior. Sin embargo, a veces, tanta suficiencia se hace insoportable. Cuando Al Qaeda y el terrorismo islámico decidieron declararle la guerra a los Estados Unidos y a todo Occidente, no nos dimos por enterados hasta que redujeron a cenizas las torres gemelas. Los EEUU recogieron el guante y se dispusieron a combatir a sus enemigos con las leyes propias de la guerra. En Europa apoyamos a los norteamericanos, primero con medida energía, luego a regañadientes y al final, tras ver lo ocurrido en Londres y en Madrid, dejamos sencillamente de respaldarlos.

A la izquierda no le gusta Guantánamo. Esos centenares de prisioneros de guerra (no debe olvidarse que son precisamente eso) privados de libertad sin que se formulen cargos contra ellos y sin ser sometidos a juicio les soliviantan la conciencia. No aceptan que Bush libre una guerra con sus leyes. Unas veces le acusan de que no se atiene a las mismas; otras de que, aunque se atenga, no respeta los derechos humanos; y luego de que, de todas formas, no combate eficazmente. Han llegado a sostener, como hace Simon Jenkins en un artículo publicado previamente en The Guardian y luego en El Mundo, que no nos queda otra que soportar periódicamente los ataques de los terroristas como soportamos los muertos en las carreteras.

Ocurren dos cosas: que ya no soportamos tanto muerto en la carretera, hasta el punto de que vamos a empecer a meter en la cárcel a los conductores temerarios aunque no hayan causado ningún daño, y que Bush ha conseguido que EEUU no haya vuelto a sufrir ningún ataque en su territorio. Será discutible la legalidad de la política, que lo es, aunque no tanto como parece; se podrá sugerir que se podía haber seguido otra algo más respetuosa con los derechos humanos, que también. Lo que no puede discutirse es su eficacia, que es apabullante.

Quizá a la izquierda europea y española eso le da igual. Puede que de verdad estén dispuestos a obligarnos a soportar cuantos atentados quieran cometer contra nosotros con tal de tener la certeza de que a ningún terrorista se le toca un pelo. Si fuera realmente así, con ser estúpido, sería coherente. Pero es que no es así, ya que, si son ellos los que violan las leyes y los derechos humanos, bien violados están.

Y si no, por qué la Unión Europea, cuando tiene que elegir a un referente moral para presidir el comité de sabios encargado de repensar Europa, elige a Felipe González, sospechoso de crear o de permitir que en su gobierno se creara el GAL para combatir a la ETA con sus mismas armas, esto es, con atentados terroristas; una "política" que, además de violar los derechos humanos, resultó ser totalmente ineficaz.

Y no sólo, sino que Zapatero le ha pedido al ex presidente que se implique en la campaña electoral, lo que prueba que el personaje conserva atractivo entre nuestra izquierda.

Y, sin embargo, es a Bush al que acusan de ser malo y tonto. Pues si Bush es malo, cuando lucha contra el terrorismo con las leyes en la mano, y es tonto, cuando ha logrado que no haya más atentados islamistas en EEUU en seis años y medio, qué puede decirse de un Felipe González. ¡Y pretenden darle a la Iglesia lecciones de moral!

Ofensiva contra los obispos
Entre bramidos y rugidos
Ignacio Villa Libertad Digital 2 Febrero 2008

La reacción del Gobierno, el PSOE y sus terminales mediáticas ha sido furibunda, más propia de fieras que de personas con responsabilidades públicas. No ha hecho falta que nadie les preguntara siquiera; se han dado ellos solitos por aludidos ante la nota publicada por la Conferencia Episcopal por la proximidad de las elecciones generales del 9 de marzo, en la que recomienda no votar por quienes consideren a ETA "un interlocutor político".

La reacción socialista sólo se puede entender conociendo su intransigencia y falta de respeto por las opiniones ajenas, que se traducen en el afán de imponer el pensamiento único y obligar así a aceptar todas las ocurrencias de un Gobierno sectario como pocos y excluyente como ninguno. La reacción del Ejecutivo es una muestra clara del recorte permanente de libertades al que nos han sometido a los españoles.

Estamos a punto de terminar una legislatura en la que se ha puesto patas arriba el modelo de sociedad. Este Gobierno ha desarrollado una estrategia destructiva hacia la familia, el matrimonio, la educación, atacando valores que habían servido de referencia para toda la sociedad, que estaban por encima de creencias y que tenían un claro fundamento en el sentido común.

Es evidente que el Gobierno se ha dado por aludido con la nota de la Conferencia Episcopal, reconociendo así que negociaron políticamente con ETA y que pretenden volver a hacerlo. Pero lo cierto es que los obispos no han cambiado. Llevan desde 1977, y siempre en vísperas electorales, emitiendo notas similares y en todas ellas se recogen las mismas cuestiones, abordadas como orientaciones morales a la hora de ejercer el derecho al voto. La Iglesia siempre ha hablado y va a seguir haciéndolo. Nunca se ha callado y no tiene ningún motivo para hacerlo. El Gobierno se puede poner todo lo nervioso que quiera, pero está demostrando que no entiende de libertad, que no es capaz de mostrar respeto por quienes disienten y que le obsesiona todo aquello que no coincida con sus planteamientos.

El Gobierno se ha mostrado durante toda la legislatura sumamente beligerante contra la Iglesia, bajo la excusa de un laicismo que no era sino un disfraz para sus viejas y rancias obsesiones anticlericales. Este Gobierno piensa que hay fantasmas en cada esquina sencillamente porque no sabe respetar a aquellos que tienen ideas diferentes. Han buscado provocar un terremoto en el modelo de sociedad y ahora pretenden quedarse a salvo de las críticas.

No obstante, está claro que esta reacción responde a una clara estrategia electoral. Los socialistas son conscientes de una posible derrota, y por ello buscan movilizar el voto radical "como sea", dando rienda suelta a los peores instintos de la izquierda. Es la intransigencia de siempre, especialidad en la que este Gobierno se ha convertido en especialista.
 

Proceso garantizado
EDITORIAL El Correo 2 Febrero 2008

El Tribunal Supremo inició ayer la tramitación de las demandas presentadas por la Fiscalía General y la Abogacía del Estado para ilegalizar a ANV y EHAK, al tiempo que acordó, por unanimidad, convocar a las partes el próximo viernes a una vista pública para determinar sobre las medidas cautelares solicitadas. La Sala Especial se ha opuesto así a la pretensión del Ministerio Público de acelerar los pasos a fin de impedir la presentación de listas electorales por parte de los partidos demandados, lo que implicaba efectuar una lectura restrictiva de las previsiones legales suprimiendo la celebración de una audiencia ante el Tribunal. La decisión judicial resulta del todo congruente con la necesidad de asegurar el pleno ejercicio de las garantías de defensa que asisten a ambas formaciones ante un procedimiento que afecta a un derecho fundamental como el de participación política.

La excepcional relevancia que adquieren en democracia los procesos de ilegalización de opciones partidarias obliga a los tribunales, más si cabe, a ajustarse escrupulosamente a los presupuestos legales que aseguran la tutela judicial efectiva. Aunque eso suponga, en el caso de ANV y EHAK, permitir que formalicen candidaturas pese a que éstas puedan quedar anuladas posteriormente por efecto de la vía penal emprendida por el juez Garzón, de las resoluciones que adopte el Supremo o de ambas iniciativas combinadas. La imprescindible cautela que precisa un proceso que se va a desencadenar en todos los frentes posibles, con el objetivo de evitar que las siglas abertzales amparadas por la legalidad sigan siendo utilizadas en beneficio de los intereses de ETA y de Batasuna, convierte en un despropósito la reiterada afirmación del ministro de Justicia de que las pruebas acumuladas sí permiten ahora «la jugada» de la ilegalización. Unas manifestaciones que trivializan la rigurosidad de la ley y suponen una falta de respeto hacia la acción de los tribunales, los únicos competentes para dilucidar el futuro de las dos formaciones demandadas. Pero tanto o más censurable resulta que una vez que el sistema hace valer sus mecanismos garantistas, se alienten interesadas sospechas, como ayer hicieron dirigentes nacionalistas, sobre la supuesta existencia de una decisión predeterminada por parte de los jueces, deslegitimando la respuesta del Estado de Derecho frente a quienes pretenden subvertirlo.

Sapos electorales
Tonia Etxarri El Correo 2 Febrero 2008

Sería injusto, y no ajustado a la realidad, pensar que los candidatos disfrutan de lo lindo. Es cierto que se lo pasan en grande imaginando que tienen en sus manos una bola del mundo reducida al país que quieren cambiar. Pero no todo es miel sobre hojuelas. Pasan, también, sus malos ratos, los pobres. Y se estresan (incluso los que más sonríen) cuando tienen que tragar algún que otro 'sapo' electoral. De la misma forma que el presidente Zapatero, que no fue convocado a la Cumbre de Londres, posó con Angela Merkel un día después de que la canciller alemana hubiese proclamado su deseo de que Rajoy gane las elecciones, el PP se ha visto en apuros con la Conferencia Episcopal.

Los populares, que han acusado tantas veces a los obispos vascos de «injerencia» en la política (la próxima comparecencia de Setién en el juicio de los 27 acusados de terrorismo vinculados a las Gestoras dará qué hablar) ahora comprueban que las autoridades eclesiásticas han abusado de su poder de influencia al recomendar el voto. Hay favores que se tornan dardos. Por no atormentarnos con nuestro sufrido oficio del periodismo con el breve capítulo de la detención de Ainhoa Adin, a la que un día se le da el trato como «una de las etarras más buscadas» -no en EL CORREO- y, al cabo de 48 horas, queda en libertad sin cargos. ¿No debería dar una explicación convincente quien facilitó esos datos sobre el 'trofeo policial' desvanecido?

Pero el gran sapo de la semana ha sido el descubrimiento del gobierno socialista sobre ANV. Resulta que ahora se trata «en suma» de la candidatura de ETA. Lo dicen quienes hace medio año hablaban de la «izquierda abertzale» no sólo para justificar el filtro de listas contaminadas sino para referirse, así, a la propia ilegalizada Batasuna. El gobierno vasco y el PNV lo consideran una farsa y no les falta razón.

Pero tampoco se libra de los 'sapos' Ibarretxe, a quien el popular alavés Alfonso Alonso le ha refrescado la memoria. Teniendo en cuenta que salió investido como lehendakari gracias a dos votos de la izquierda abertzale (EHAK) que ahora también es considerada como satélite de ETA, le pide que se someta a una sesión de confianza. Lo peor de este repaso es la crisis de credibilidad que provoca tanto viraje político en función de los intereses electorales. Porque el descreimiento y la decepción suele provocar cierto pasotismo a la hora de votar.

Al PNV, más que el desentendimiento en el voto, le preocupa que los ciudadanos se despisten y se desvíe la apuesta a los partidos «de Madrid». El eslogan de su campaña está muy medido. «Yo vivo en Euskadi. Tú ¿dónde vives?» no va dirigido a quienes tuvieron que abandonar su tierra por amenazas terroristas. No. Es un lema con propiedades recordatorias. Vamos, que se tenga en cuenta que para conseguir «lo nuestro» en Madrid, está el PNV. Una llamada de atención muy directa a los votantes que están viendo al PP y PSOE como protagonistas absolutos de la disputa electoral.

t.etxarri@diario-elcorreo.com

Sé donde vives y a que colegio van tus hijos.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 2 Febrero 2008

Que a estas alturas de la misa, los socialistas progres rojos solidarios promusulmanes anticatólicos multiculturales y policivilizados se extrañen y clamen al cielo porque los obispos digan cosas que dicen los obispos desde que uno tiene uso de razón, como que está feo y es pecado follar con quien no debes, que el aborto es cosa mala y que el matrimonio es el matrimonio y no la unión de X con X o de Y con Y, o de X con Y y con Z y que el terrorismo es condenable, es señal de que están acojonaicos con el resultado de las próximas elecciones y necesitan no una, como era habitual, sino cinco o seis cabezas de turco sobre las que hacer caer el muerto que ellos han matado.

No sé porqué se ponen así si los obispos no han dicho esta vez que hacerse pajas es además de pecado indicio de infantilismo. Pero miren ustedes, están histéricos y cuando los progres se ponen histéricos pues les sale el ramalazo mafioso propio de quienes están acostumbrados a utilizar la amenaza velada y explicita para acogotar a quien les osa toser. La más conocida de todas las amenazas mafiosas, que ya forma parte de nuestro acervo cultural, es aquella en que le dice el mafioso al tipo del que quiere conseguir algo “Sé donde vives y a que colegio van tus hijos” se la sueltan estos días los socialistas coloraos repijos carcas retros a los obispos con una nueva redacción, “A partir de ahora vamos a tener una relación diferente”.

Traducida la velada amenaza al román paladino dice “A partir de ahora tíos, preparaos porque os vamos a recortar el pienso”. Dan risa estos tipos bermellones, siempre amenazando, se compraron en unas rebajas 1.234 espadas de Damocles y a todo el que les sale gallito van y le cuelgan una encima sujeta por un fino hilo de puridad democrática. Y gracias deben dar los obispos a nuestros altos dignatarios socialistas de que no les hayan amenazado con construir en los aledaños de la Moncloa un Circo Zapatero, según los planos del Coliseo romano en el que aten a los cristianos a postes y allí estén dos días oyendo a progres concienciados leerles el programa electoral del PSOE, como castigo por sus veleidades antidemocráticas, conscientes todos los rojos sensibilizados de que eso no sería un martirio, cosa que todo buen cristiano en último extremo acepta y hasta agradece, sino una simple y gran putada.

Veamos las técnicas corleonianas de estos buenos progres. Los obispos rechistan y les amenazan con quitarles el pan y la sal, vulgo pasta. El PP les replica y le amenazan con un cordón sanitario sin esterilizar, para que se infecten de demagogia. La COPE les dice cuantas púas tiene un peine para progres y la amenazan de todo, hasta de cerrarla. La AVT osa reprocharles sus devaneos etarras y la amenazan, entre otras cosas, con meter a su representante Alcaraz a la trena por decir que Zapatero mintió y se metió en la cama con etarras a pesar de haber declarado el propio ZP que mintió y se metió en la cama con etarrras a hacer cosas feas. Y aunque parezca mentira, a Aznar cuando habla le amenazan con recordarle el Prestige, la guerra de Irak a la que no fuimos y las mentiras del 11M que echaron ellos con sus gallumbos suicidas.

Aunque por un lado son temibles porque les sabemos capaces de eso y de más, de mucho más, por otro lado son risibles porque cuando se ponen a simular que son el nuevo Lucky Luciano de cuando estaba en todo lo suyo, lo hacen tan mal que dan ganas de castigarlos a ver las tres pelis de El Padrino doce veces cada semana.

A ZP y sus rojos les falta sutileza y les sobra tosquedad, pero es lo que tenemos.

Me imagino una escena de una peli sin rodar en la que se ve a un rojo concienciado y solidario esperar a un cardenal que va a subir al coche a la puerta de su casa diciéndole “Monseñor, solo decirle que sé donde vive y a qué colegio van sus hijos” y el cardenal soltando una estridente carcajada.

Otras veces lo he dicho, yo de los obispos empezaría a preparar cajas de resistencia, porque si ganan estos tipos coloraos van a ir a por ellos porque no perdonan que nadie hable de las vergüenzas que enseñan.

Documentación.
Artículo de El País “La cúpula del PSOE amenaza con una “relación diferente” con los obispos”

El derecho y la obligación de los obispos
Editorial ABC 2 Febrero 2008

LA Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española debe valorar muy positivamente la reacción a su comunicado del pasado jueves en el que, bajo el título «Ante las elecciones de 2008», difunde determinados criterios de orden moral de utilidad para los católicos -y en general para la ciudadanía española-que pueden servir para conformar el sentido del sufragio en las próximas elecciones generales. El PSOE, el Gobierno y la izquierda en general -dada su virulenta y, en algunos casos, histérica reacción- deben valorar en mucho la fuerza de convicción y la influencia de la jerarquía eclesiástica en la modulación de la opinión pública, porque de otro modo hubiesen acogido ese pronunciamiento eclesial con mayor sosiego y con superior espíritu democrático. Está, pues, muy claro que la Iglesia en España sigue disponiendo de una enorme capacidad de persuasión y convicción, y de ello pueden felicitarse los obispos españoles y los católicos en general.

Dicho lo anterior, el texto episcopal -que se inscribe en la indeclinable libertad de la Iglesia de afirmar cuanto convenga al apuntalamiento de la moral católica tanto en el ámbito privado como en el público-ha sido torticeramente interpretado para, desde la manipulación de sus términos literales, articular un insólito, desproporcionado e injusto ataque a la jerarquía católica.

En el documento de la Comisión Permanente de la Conferencia, los obispos no se han apartado ni un ápice de su discurso moral tradicional. Defienden la vida -y por lo tanto se muestran radicalmente contrarios al aborto y la eutanasia-; apuestan por opciones que respeten la enseñanza de la Religión en la escuela; no aceptan -como es lógico-el llamado matrimonio homosexual; y rechazan la asignatura Educación para la Ciudadanía. ¿Qué hay de nuevo en esos pronunciamientos? Nada. Como tampoco lo hay en que se desaconseje, en función de esas valoraciones morales, el voto hacia aquellas formaciones -singularmente el PSOE- que favorecen normas, decisiones y comportamientos alejados de esos parámetros morales que cada ciudadano ha de asumir desde una plena libertad de opinión y juicio.

Los obispos son, sin embargo, burdamente manipulados cuando se simplifica su criterio respecto a la perversión moral que conlleva el reconocimiento implícito o explícito «a una organización terrorista como representante político» de un «sector de la población», o cuando se le otorga a una banda criminal el carácter de «interlocutor político». Los obispos no desaprueban, a priori, el diálogo con los terroristas, ni reprochan la búsqueda de fórmulas políticas alternativas a las policiales que traten de buscar el fin de los crímenes. Los prelados niegan legitimidad moral a quienes reconozcan en los terroristas representatividad política y, en consecuencia, les otorguen una condición interlocutora en el sistema democrático.

Los miembros de la Comisión Permanente de la Conferencia no se refieren nominativamente al Gobierno socialista -aunque pudieran haberlo hecho-, sino que introducen un criterio moral para insertarlo como guía en los intentos de solución del fenómeno terrorista. Es obvio que el presidente del Gobierno sí confirió a ETA una capacidad interlocutora fuera de lugar -lo que no hicieron ni Felipe González ni José María Aznar- y resulta normal que su Gobierno y su partido se sientan concernidos por las menciones episcopales relativas a este espinoso asunto. Por lo demás, los prelados -reiterando también manifestaciones anteriores bien conocidas de todos- advierten acerca de los nacionalismos separatistas que, aun siendo legítimos si no utilizan la violencia para lograr sus fines, representan un peligro para valores superiores de la convivencia.
Los obispos, de modo implícito, desaconsejan el voto al Partido Socialista, pero las demás opciones en liza electoral son consideradas por el propio portavoz de la Conferencia, Juan Antonio Martínez Camino, como un «mal menor», incluido el Partido Popular en la medida en que éste tampoco ha previsto la abrogación de la ley del aborto, ni la reforma del Código Civil que introduce el divorcio sin causa, ni se ha decantado con la contundencia necesaria por la derogación de la ley del llamado matrimonio homosexual, de tal manera que el pronunciamiento episcopal está hecho a la medida de la conveniencia de la propia moral cristiana y en función de los criterios pastorales que tradicionalmente manejan los obispos. Desde una perspectiva estrictamente política -que no es la de los obispos- el documento de la Conferencia sería incómodo para el PP porque su contenido y naturaleza están siendo utilizados por la izquierda como un motivo de agitación y motivación de sus posibles votantes, tan tendentes a refugiarse en la abstención.

De otra parte, las reacciones socialistas que, con desproporción e irritación exorbitantes, abogan por la revisión de los acuerdos entre el Estado y la Santa Sede e insultan -«inmorales», «hipócritas»- a los obispos por este documento de orientación pastoral, denotan ese viejo mal de la izquierda en España: el anticlericalismo visceral y, como consecuencia, el sistemático mal cálculo de la fuerza de la Iglesia en la sociedad española. Sea como fuere, lo cierto es que los obispos se han pronunciado, lo han hecho sin complejos ni encogimientos desde sus propios criterios pastorales, y es la ciudadanía -la católica y la que no se identifica como tal- la que debe interiorizar este gesto episcopal, al que en ningún caso puede negársele ni coherencia ni oportunidad en el marco de la libertad que también corresponde a la Iglesia en un régimen democrático de un Estado aconfesional, pero en el que la religión católica es mayoritaria. Los obispos están, pues, en su derecho y cumplen con su obligación. A nadie obligan, pero a nadie engañan. Hacen, por lo tanto, lo que deben.

Los obispos y los 400 euros
JUAN MANUEL DE PRADA ABC 2 Febrero 2008

LOS sociatas afirman que los obispos «están muy lejos de la sociedad de hoy». Lo dicen con la misma seguridad satisfecha con que el doctor Moreau le diría a un cisne: «Estás muy lejos de la fauna de mi isla». Los sociatas llevan cuatro años haciendo con la sociedad española lo mismo que hacía el doctor Moreau con las cobayas de su isla: fabricar quimeras y aberraciones. Y, claro, acostumbrados como están a pasearse por sus dominios entre seres con hocico de cerdo y pezuñas de cabra, los subleva sobremanera que aún haya gente que se resiste a pasar por las horcas caudinas de su ingeniería social. Que la sociedad española está sometidita a su hacedor sociata, como lo estaba la fauna de la isla al doctor Moreau, lo demuestra el sencillo hecho de que la promesa de la limosnilla de los 400 euros no haya provocado un nuevo motín de Esquilache. A la promesa de la limosnilla de los 400 euros la han tildado los analistas de temporada como «compra de votos»; pero en puridad es algo mucho más alevoso. Con la promesa de la limosnilla de los 400 euros, los sociatas han actuado como las legiones romanas actuaban con las aldeas de los pueblos sometidos: primero les saqueaban los graneros y, cuando ya entre los sometidos no restaba ni un ápice de dignidad, los convocaban en la plaza de la aldea y les arrojaban desde un carro unas cuantas hogazas de pan, para que se las disputasen como alimañas, mientras ellos se carcajeaban a mandíbula batiente. Para entonces, los aldeanos sometidos habían olvidado que aquel pan se había amasado con una parte exigua del grano que antes les había sido saqueado; y creían sinceramente que debían agradecer al ocupante la magnanimidad demostrada.

A los sociatas no les entra en la cabeza que la jerarquía eclesiástica «no crea» en la sociedad que ellos han fabricado, esa sociedad que se deja someter a sus ingenierías como una cobaya en manos del doctor Moreau y que, en reconocimiento a su servidumbre, es recompensada con una limosnilla de 400 euros. A los sociatas les gustaría que los obispos se pusieran a la cola de la limosnilla, como cualquier hijo de vecino; pero, como se resisten a desempeñar este papelón, arremeten contra ellos muy iracundamente, diciéndoles que «están muy lejos de la sociedad de hoy», casi tan lejos como lo estaba Casandra de la sociedad de Troya. A los sociatas les gustaría que las palabras de los obispos fuesen desatendidas como lo fueron las de Casandra por los troyanos; pero, por muy chinches que se pongan, todavía hay gente que los escucha, gente que no está resignada a que le crezcan hocico de cerdo y pezuñas de cabra.

¿Y cuáles eran las enormidades que los obispos han ensartado en su documento reciente? Todas ellas se resumen en una: la acción política no puede estar desvinculada de obligaciones morales objetivas, no puede estar desligada de «principios antropológicos y éticos arraigados en la naturaleza del ser humano». Y, desde estos principios, a modo de corolario natural, los obispos enhebran una serie de reflexiones entre las que se incluye una muy pertinente sobre la imposibilidad de que una sociedad fundada en la justicia reconozca como «interlocutor político» a una organización terrorista. A los sociatas esta precisión se les antoja «inmoral», que es como los amorales califican cualquier argumento que se oponga a sus designios; y censuran a los obispos que «utilicen el tema del terrorismo para hacer campaña electoral». Naturalmente, saben que los obispos no están haciendo campaña electoral, sino estableciendo principios que deben regir la acción política; pero para quienes carecen de principios, su invocación se convierte automáticamente en proselitismo electoral.

Quizá no les falte razón. Quizá estas elecciones no sean, a la postre, sino un dictamen sobre la vigencia de los principios en la acción política. En este caso, los sociatas nada tienen que temer: si, después de hacer sus cálculos, han confirmado que pueden ganarse la voluntad de la mayoría a cambio de 400 euros, ¿qué les importa que unos obispos les lleven la contraria? O a lo mejor sí les importa; a lo mejor han descubierto que no toda la fauna de la isla está encantada con sus hocicos de cerdo y sus pezuñas de cabra; a lo mejor han descubierto que hay gente con nostalgia de ser cisnes, y que esa nostalgia no se soborna con 400 euros.
www.juanmanueldeprada.com

Obispo de Tarazona: ni PSOE ni PP... ni CiU ni PNV
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 2 Febrero 2008

Expaña sí se merece un Gobierno que mienta a la vista de cómo los comecuras han aceptado la mentira del PSOE de que la nota de la Conferencia Episcopal Española promueve el voto al PP.

Quien lea con sosiego y ecuanimidad la nota dichosa, verá que hay puntos, como el 9, en los que se pueden reconocer los partidarios del trasvase del Ebro y los defensores del Protocolo de Kioto. También los separatistas pueden encontrar legitimación para su voto a CiU y al PNV. Es, como siempre, una nota ambigüa.

En el punto 8, que tanto ha molestado a la izquierda matona, no aparece en ningún momento una referencia alas negociaciones con ETA. La mejor interpretación es la hecha por Luis Fernando Pérez:

El hecho de que el PSOE, y sus terminales mediáticas, haya interpretado ese punto como un ataque a la negociación que han mantenido con ETA sólo puede ser debido a una razón: que saben que han tratado a la banda terrorista como un interlocutor político. De lo contrario no se sentirían aludidos por las palabras de los obispos.

Estamos ante una campaña de Rodríguez, el que venía para acabar con la crispación ¿recordáis?, diseñada para movilizar a los anticatólicos. El odio de éstos, así como su incultura, los podemos medir en los foros y las columnas de El País y Público: algunos piden que se nos despoje a los católicos del derecho a hablar en público o que el Gobierno expropie los bienes a la Iglesia. Ni más ni menos. ¡Éstos son los que pretenden dar lecciones de democracia!

¿Pero piden los obsipos el voto para el PP? ¿Desea el Papa que Rajoy gane las elecciones? El nivel dialéctico y cultural de la izquierda expañola es tan bajo que no da para sutilezas. Leída con atención la nota, el PP no aparece como partido adecuado como un católico.

Para los lelos, dejo aquí la última carta pastoral del obispo de Tarazona, ya conocido por haber advertido de los errores (herejías) contenidos en el libro de José Antonio Pagola. Por si los progres no la leen entera -es muy larga para ellos: dos folios- reproduzco las últimas líneas:

Estén atentos los que buscan votos para superar el empate técnico. Un matrimonio joven cristiano no estará dispuesto a darlos a quienes no defiendan la familia, tal como Dios la ha diseñado. Si para ganar votos ese partido promueve o tolera el divorcio, o las uniones homosexuales, o el aborto, o la píldora del día después, o la manipulación de embriones, ese partido, sea de derechas o de izquierdas, no merece el voto de una familia cristiana.

¿Está claro?

CODA: ¿Al PSOE no le molesta que la Junta Islámica pida el voto para ellos? ¿Pueden intervenir en política asociaciones tan sectarias como Greenpeace, Intermón Oxfam y Amnistía Internacional con un decálogo para limitar la acción del nuevo Gobierno? Ahora se está viendo quee ste régimen se basa en la discriminación de los católicos. Por cierto, ¿por qué no sale el Rey a parar estos ataques tan peligrosos para la unidad de los españoles?

La desvirtuación de la identidad
Ignacio Suárez-Zuloaga El Correo 2 Febrero 2008

Algunos aspectos de la identidad y la historia de los vascos vienen empleándose como arma arrojadiza en la gresca partidaria: unos, magnificándolos y manipulándolos, mientras que otros, minusvalorándolos o incluso negándolos. Una triste paradoja, porque cualquiera que entre en el análisis de la historia foral vasca no puede sino concluir que su esencia ideológica era humanista; mientras que su resultado práctico más evidente fue la minimización de los conflictos.

Si se estudia la conflictividad social en la Monarquía hispánica desde el fin del reinado de los Reyes católicos hasta la guerra de la Convención, se concluye que la población vasca fue la que padeció una menor violencia; librándose de las guerras civiles de los siglos XVI y XVII. Algo que se puede explicar por el buen funcionamiento del sistema foral, institucionalizado y fortalecido desde la imposición del poder real sobre los linajes gamboino y oñacino. Puede afirmarse que los distintos estamentos de la población estaban satisfechos con su situación y se mantuvieron insistentemente leales a todas las dinastías que detentaron el poder en Castilla, fueran éstos Trastamaras, Austrias o Borbones; ininterrumpidamente, durante dos siglos.

La excepción fueron las llamadas matxinadas; unos motines originados precisamente por las vulneraciones de la foralidad. Especialmente, aquéllas que menoscababan derechos colectivos esenciales de las capas populares de la población, como la tributación de la sal, el vino y el trigo, la exención del servicio militar y la cuantía del dinero que cada municipio debía recoger entre sus vecinos para aportar como 'donativos' a la Monarquía hispánica; decisiones todas ellas que podían sumir en la miseria a las familias con menos recursos. Aquellos levantamientos populares fueron un precedente de la actual lucha revolucionaria del MLNV, que se considera continuador de esa tradición levantisca y se ha autoasignado el papel de defensor de la identidad vasca y de su espíritu igualitarista.

Pero el actual conflicto -en contra de lo que suele afirmarse- no tuvo un origen identitario, sino económico. Pues comenzó a gestarse a partir de la ruina de las haciendas municipales por las destrucciones y exacciones económicas causadas por las tropas francesas de ocupación durante la Guerra de la convención y la Guerra de la independencia. La necesidad de vender bienes comunales privó a los aldeanos de buena parte de sus medios de vida, destruyéndose la base económica que sustentaba la paz social vasca. A lo largo del siglo XIX, las sucesivas desamortizaciones de lo que quedaba de aquellos bienes acabaron por enfrentar a los dos grandes colectivos afectados: los campesinos y los inversores que adquirieron aquellas propiedades (burgueses liberales). Un conflicto campo-ciudad que puede rastrearse en el actual mapa electoral, con el predominio de localistas y cosmopolitas en cada ámbito de relación.

Lógicamente, durante las guerras carlistas, el campesinado y el clero -privados de sus bienes por los gobiernos liberales- fueron el principal sostén de la facción que se subleva contra la legalidad. Un grupo que, al hacer bandera de la foralidad, acabó arrastrándola en sus dos derrotas militares; pues a los gobiernos liberales le ofrecieron un perfecto motivo para imponer su uniformidad españolista a los rebeldes. Sólo la influencia de los liberales fueristas permitió que -con la finalidad de garantizar la paz social en Vasconia y no castigar a los liberales que permanecieron fieles a la dinastía- se adoptase el régimen excepcional y privilegiado de los conciertos económicos.

A finales del Siglo XIX surgió un nuevo ciclo de luchas. Esta vez, de origen inequívocamente identitario, propiciado por la inmigración de pobladores con una etnia, lengua y costumbres diferentes. A parte de los naturales conflictos de convivencia entre jóvenes rivales -peleas por los empleos y las chicas- la cuestión de fondo fueron los cambios en la situación electoral de algunos municipios vizcaínos y la organización del movimiento obrero. ¿Y cuáles fueron las banderas alrededor de las cuales reunieron a una parte de la población autóctona? Pues lo que quedaba de la identidad tradicional: religión (los inmigrantes, lejos de sus propias parroquias, festividades y romerías asistían muy poco a misa), raza y lengua. Esta última, a pesar de esgrimirse desde el principio como factor diferenciador, lo era más en lo retórico que en la práctica; pues en las Encartaciones y en Bilbao -donde se concentraban la mayoría de esos inmigrantes- predominaba el castellano desde tiempo inmemorial.

Y ahora ¿qué queda del conflicto identitario? De la religión, casi nada; porque los nacionalistas vascos son tan poco cristianos como los españolistas. De la raza, poco; aunque más de lo que parece; si usted ha asistido a alguna pelea discotequera en algún pueblo, puede haber escuchado cómo algunos llaman 'coreanos' a otros. En cuanto a la lengua, ésta ha quedado como único factor de diferenciación identitaria. Pues algunos nacionalistas vascos entienden que quien se molesta en aprender y emplear el vascuence está más comprometido con Euskadi; es 'más vasco'.

Respecto de la foralidad -el sistema que propició la convivencia durante siglos-, ésta ha quedado desfasada; porque sus competencias han sido rebasadas por el actual sistema autonómico. Y dado que el tema del euskera tampoco es causa suficiente de división (la principal discusión entre los partidos es su nivel de preeminencia, no la necesidad de su defensa) se requiere de una nueva bandera de confrontación partidista. Así ha surgido el soberanismo, una especie de foralidad reforzada. Pero que en lugar de apaciguar a los distintos grupos sociales y servir de nexo histórico de unión con Castilla (léase España), lo que pretende es mantener a los vascos en una permanente situación de tensión, derivada del riesgo de divorcio unilateral. Una especie de arma disuasoria frente al Gobierno central: 'Como no nos dejéis hacer lo que queramos, nos vamos '. Así, actualmente, el antiguo 'medio' (las instituciones vascas) se ha convertido en un 'fin' (la fundación de un nuevo Estado). Mientras que el antiguo 'fin' (la estabilidad social) hoy es pospuesto, primándose la 'construcción nacional' para garantizar la supervivencia del pueblo vasco (la supuesta identidad).

Y si el auténtico tema de fondo fuera -de veras- la identidad, la actual situación sería una desvirtuación e incluso degradación de la misma. Porque lo que cualquier vasco puede comprobar es que hoy se nos conoce internacionalmente como un pueblo intolerante y violento, que incluye al último grupo terrorista de Europa. Así se nos identifica; ésa es nuestra identidad actual. Y fuera no entienden por qué. A mí, hace algunos años, algunos prominentes sociólogos e internacionalistas norteamericanos me pidieron que les explicase lo que ocurría en Euskadi: «¿Cuál es el problema?», «¿Por qué algunos no quieren estar en un país de éxito como España?», «¿Por qué no pueden arreglarse pacíficamente?». Una conversación que me llevó a la investigación del asunto, porque no pude responderles a bastantes de los temas de fondo que me plantearon. «Todo eso son pretextos y artimañas de políticos», me dijeron.

Por eso, si lo que verdaderamente se persigue es la 'supervivencia del pueblo vasco', 'realzar lo vasco en el mundo' y otras frases de ese estilo, convendría analizar lo que fue y debe ser la identidad de este pueblo. Porque si algo llamó la atención de aquellos viajeros ilustrados que dieron noticia de la Vasconia de finales del Siglo XVIII es que había una concordia social superior a la de otros lugares. Por eso escribieron encomiásticamente, presentando a nuestros antepasados como socialmente cohesionados y prósperos; cuyos líderes políticos conjugaban la tradición foral con la modernidad ideológica y científica que se enseñaba en el Seminario de Vergara.

Por todos estos argumentos, tristemente -cuando dentro de algunos años escribamos para la posteridad sobre lo que ha identificado al pueblo vasco en este periodo de paz, prosperidad y unificación europea- deberemos constatar que lo más sobresaliente de los vascos ha sido la intolerancia y la insolidaridad. Rasgos identitarios promovidos activamente por una minoría, pero que han sido consentidos de facto por una parte de la clase política; los líderes que anteponen sus legítimas aspiraciones partidistas a la defensa del principal interés de cualquier ser humano: poder ser lo que uno quiera, sin que -por ello- le molesten los demás.

Nota de Prensa
Repulsa hacia la persecución política que desde todos los Poderes Públicos están sufriendo las víctimas del terrorismo
www.peonesnegros.es 2 Febrero 2008

La Plataforma Ciudadana Peones Negros muestra, una vez más, su más absoluta repulsa hacia la persecución política que desde todos los Poderes Públicos están sufriendo las víctimas del terrorismo, representadas mayoritariamente por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT).

En esta ocasión y según lo publicado en la prensa, la actuación de los aparatos del Estado contra la AVT alcanza cotas delirantes: mientras la Fiscalía pide que se abran nuevas diligencias contra el Presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, D. Francisco José Alcaraz, por sus críticas al Presidente del Gobierno, el juez D. Baltasar Garzón no ha dudado en deducir testimonio contra D. Juan Carlos Rodríguez Segura, abogado de la citada asociación.

El motivo por el cual el juez ha actuado de esta manera, a petición del fiscal D. Carlos Bautista, es que considera que dicho abogado pudo excederse en los términos empleados en uno de los recursos presentados en el sumario del chivatazo a ETA.

Por otra parte, la persecución político-judicial a la que está siendo sometida la AVT durante esta legislatura se ve reflejada en las medidas económicas que han venido adoptando recientemente tanto la Fiscalía como el juez Garzón: ambos consideran que la AVT se ha visto privilegiada durante años, permitiéndosele presentarse como acusación popular, por lo que recientemente han solicitado considerables fianzas a esta asociación para poder ejercer ese derecho.

Es obligatorio recordar que la AVT ha sido declarada de utilidad pública, por lo que cada euro destinado al pago de esas fianzas –no solicitadas durante 15 años– repercutirá inevitablemente en la privación de servicios destinados a ayudar a las víctimas del terrorismo.

Por todos estos motivos, Peones Negros condena rotundamente la persecución que sufre la AVT, personalizada esta vez en las personas de D. Francisco José Alcaraz y D. Juan Carlos Rodríguez Segura.

EN UNA ACTUACIÓN SIN PRECEDENTES
Garzón exigió a la AVT una fianza de 4.000 euros para personarse en el caso del chivatazo a ETA
La Fiscalía y el juez Garzón han unido sus fuerzas en una estrategia común: apretar las tuercas a la AVT. Se han pedido nuevas diligencias contra Alcaraz, se ha deducido testimonio contra un abogado de la Asociación, y en una actuación sin precedentes, el juez –a petición del fiscal– le ha exigido una fianza de 4.000 euros para que pueda personarse como acusación popular en el proceso del chivatazo a ETA.
Libertad Digital 2 Febrero 2008

Mientras se estrecha el cerco contra los brazos políticos de ETA (ANV y PCTV) la Fiscalía y el juez Garzón hacen lo propio contra la AVT. Según informan Fernando Lázaro y Manuel Marraco en El Mundo, el Ministerio Público ha pedido nuevas diligencias contra Francisco José Alcaraz y, además, ha logrado que Garzón deduzca testimonio contra un abogado de la Asociación.

El fiscal Vicente González-Mota remitió a finales de diciembre un escrito al juez instructor, Ismael Moreno, donde se pedía que se recopilasen todos los soportes mediáticos en los que constan las críticas de Alcaraz contra Zapatero. El magistrado ha accedido por lo que el proceso se dilatará.

Pero no sólo eso. El fiscal Carlos Bautista, que estuvo presente en el juicio del 11-M, ha pedido a Garzón que abra procedimiento contra uno de los abogados de la asociación mayoritaria de víctimas del terrorismo, Juan Carlos Rodríguez Segura. El magistrado de la Audiencia Nacional ha accedido a deducir testimonio contra él "por si existiera infracción disciplinaria" y "por si procediera el ejercicio de acciones penales".

El motivo, para Bautista, los términos en los que se ha expresado el letrado en uno de los recursos del sumario del chivatazo a ETA que considera excesivos. Rodríguez Segura critica, en su escrito, la manera en la que están investigando, tanto el juez como el fiscal, este asunto.

Además, en una actuación sin precedentes, el magistrado ha exigido, también a petición del fiscal, una fianza de 4.000 euros a la AVT para que pudiera personarse como acusación popular. Rodríguez Segura recuerda en el recurso que durante más de 15 años la asociación se ha personado en multitud de causas sin que nunca se le exigiera prestar una fianza tan sumamente elevada.

APUESTA POR UN PROFUNDA REFORMA DE LA CONSTITUCIÓN
Rosa Díez pronostica "un vuelco" electoral en las próximas elecciones generales
La candidata de UPyD a las elecciones generales, Rosa Díez, pronosticó este jueves que el 9-M "va a haber un vuelco" electoral, aunque puntualizó que no sabe de qué tamaño. Además, apostó por una revisión "profunda" de la Constitución y reformar, entre otros puntos, el modelo de distribución de competencias el sistema de financiación.
Agencias Libertad Digital 2 Febrero 2008

Díez afirmó que el PSOE no es "máximo responsable" de esa situación, sino "corresponsable" y, sin embargo, sí que es responsable "de que no haya un solo pacto de estado", entre otras cosas. Se mostró optimista en los que resultados que su partido pueda conseguir en estas elecciones y señaló que "va a haber un vuelco", aunque puntualizó que no sabe de qué tamaño.

Explicó que UPyD es un partido "español, laico, progresista y transversal" y que la mayor parte de sus miembros no han estado nunca afiliados a ningún partido político. Así, señaló que sus integrantes "están hartos de estar hartos" por lo que decidieron "dar un paso al frente" con la formación de este partido, en septiembre de 2007.

Uno de los principales ejes del programa de UPyD es realizar una revisión "profunda" de la Constitución y reformar, entre otros puntos, el modelo de distribución de competencias, el sistema de financiación y las medidas necesarias para conseguir la "igualdad fiscal independientemente del lugar de origen".

Aseguró que también es necesaria una reforma en el ámbito de la educación y señaló que el problema no es sólo lo que se aprende, "sino lo que no se aprende", en referencia a la diversidad de programas educativos según las comunidades autónomas. En cuanto a la asignatura de Educación para la Ciudadanía afirmó que "nació ya prácticamente muerta" y la señaló como "un ejemplo de lo que no hay que hacer", al considerar que el Gobierno la presentó "fuera de consenso".

"La educación es el principal instrumento para garantizar la igualdad", afirmó Díez, que añadió que ésta debe ser "competencia exclusiva del Estado" si se comprueba que el actual reparto de competencias "no funciona".

España "se ha empezado a romper"
Díez afirmó que la España de la igualdad "se ha empezado a romper" y reprochó al PP que esté "más preocupado por la unidad territorial" que por la de la igualdad de sus ciudadanos. Añadió que Cataluña "no es una nación, lo diga o no el Estatut".

En referencia a la política lingüística, afirmó que UPyD "defenderá sin complejos el castellano como la lengua de todos los españoles" y dijo que lo contrario podría "poner en peligro la competitividad" de la sociedad.

"No favorece a nadie que se llame política lingüística a excluir el castellano", afirmó Díez, que añadió que esta lengua es "la más rica y competitiva". Afirmó que política lingüística es que en las comunidades autónomas donde haya dos lenguas los padres "puedan elegir" en cuál de ellas quieren que se eduque a sus hijos, que "se garantice" el aprendizaje de las dos y que las administraciones puedan atender a los ciudadanos en ambas.

También apostó por la reforma de la ley electoral con el objetivo de que los votos "tengan el mismo peso electoral" en cualquier parte de España y para conseguir una ley "justa y que no prime el voto de los que se concentran en una parte del Estado o de los nacionalistas".

Pacto Antiterrorista
Díez se mostró favorable a un "pacto de estado" para luchar contra el terrorismo en el que se utilicen "todos los instrumentos del Estado de derecho" y recriminó al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que la banda terrorista ETA "ha vuelto a las instituciones democráticas del País Vasco" en esta legislatura.

Añadió que también en estos últimos cuatro años la banda "ha conseguido reconocimiento internacional" y que el Gobierno "le ha dado todo lo que tiene" al convertirlo en un "interlocutor político". Señaló que el diálogo con ETA "no podía salir bien" y recriminó que "la mentira no puede salir impune en una democracia". Díez explicó que su apuesta por la lucha contra el terrorismo pasa por que los terroristas "no consigan ni una de sus reivindicaciones, ni mientras matan ni para que dejen de matar".

Frente a la pregunta del parecido de su programa con el de C's, señaló que UPyD no nació "frente a ningún partido", sino que ocupa un lugar "que no estaba ocupado" ya que si hubiese estado ocupado se hubiesen afiliado, aseguró. Añadió que no son "la alternativa" a C's y aseguró que rechazaron ir en las listas de otros partidos grandes que también se lo ofrecieron, según explicó.

Díez apeló al voto "crítico" y aseguró que UPyD nació "para cubrir una demanda" que ya existía, ya que consideró que hay muchos ciudadanos que votan "en negativo", se abstienen o votan a un dirigente para que no salga otro que les desagrada más. "Venimos para quedarnos, pase lo que pase el 9 de marzo", apostilló.

Recortes de Prensa   Página Inicial