AGLI

Recortes de Prensa    Martes 5 Febrero 2008

Nuevas puñaladas al español
Lorenzo Contreras Estrella Digital 5 Febrero 2008

La cuestión de los idiomas peninsulares conoce periódicas actualizaciones. Si fuera fiebre, diríamos que sufre periódicas recaídas. La actualización del problema, porque de problema se trata, acaba de experimentar un toque novedoso. Cuando se dice que el presidente Manuel Chaves, que en Andalucía va camino de gobernar más tiempo que Franco en toda España, piensa estimular e impulsar el estudio del catalán en Andalucía para que los “emigrantes” andaluces se adapten mejor a la dictadura lingüística catalana, tal promoción se disfraza de proyecto de fomento de la movilidad laboral. El gallego y el euskara reciben idéntica distinción. A fin de cuentas, los andaluces que viven en esas comunidades necesitan adaptarse a las exigencias de tales lenguas adoptivas. No mejoran su castellano primigenio en el sur, pero asumen los caudales expresivos de sus nuevos refugios geográficos. Con un poco de suerte pueden llegar a presidir esas nuevas comunidades que el destino les reserva. Ahí tenemos a Montilla, el de Iznájar (Córdoba), al frente de la Generalitat de Cataluña, se supone que por algún modesto plazo de tiempo antes de pasar, como charnego de pro, a su categoría correspondiente, o sea, a morder poco a poco el polvo de la marginación.

Probablemente hay muchos españoles que ignoran hasta qué punto en Galicia, como tercer nacionalismo incorporado a la gran revancha lingüística, el modelo catalán funciona progresivamente. También en la patria de Rosalía de Castro han enterrado, o van camino de enterrar, la lujosa literatura castellana de Valle Inclán, por ejemplo, amén de tantos otros gloriosos apellidos que no hace falta citar. En los comercios ya se rotula en gallego, las mercancías reivindican en exclusiva su denominación vernácula en los mercados y poco a poco, o mucho a mucho, la lengua de Cervantes va perdiendo sitio y espacio. La cooficialidad se va yendo al diablo.

Los letreros de carreteras ya avisaron de que castellano y gallego, nada se diga de castellano y catalán, o castellano y euskera, marcaban, excluyéndose el primero muchas veces, las nuevas “marcas”, es decir, las nuevas fronteras, las nuevas lindes geográficas. Y culturales.

En Cataluña, la asociación Acción Cultural Miguel de Cervantes lanzó en 1997 un informe titulado: El español en Cataluña: una lengua en fase de extinción. En la Introducción se decía que “España y lo español, incluida la lengua y la cultura, es para los sectores que mantienen esta ideología (la catalanista) el otro eterno, el chivo expiatorio de cuantos males les suceden, el objeto permanente de toda su animadversión y malquerencia”.

La verdad es que la argumentación pro española —que no españolista— es, si detallásemos un penoso recital de quejas y lastimosas reiteraciones de lo ya sabido. En Cataluña CiU, ERC y otras formaciones a cual más radicalizada; en el País Vasco, los distintos núcleos ideológicos nacionalistas y separatistas, empezando por el PNV; en Galicia, el BNG (más conocido como El Bloque)…, son en conjunto, en cada una de las hasta ahora Comunidades Autónomas así denominadas, lamentables fosas comunes —porque todas se identifican entre sí— donde quieren ir pudriendo lo hasta hace poco común, más allá del franquismo. Fosas comunes para lo común.

Decía el difunto Lázaro Carreter en el citado opúsculo que “la mayor amenaza del español es interna”, y anunciaba que “el bilingüismo será imposible y sustituido por la diglosia”. Y Julián Marías advertía en 1995 que la situación responde a “una oscura y rencorosa voluntad de desarticular la estructura nacional de España”. Un año antes Antonio García Trevijano recordaba que “el Estado de las Autonomías es el gran corruptor del hecho nacional”.

Es curioso, y deplorable, que la precampaña electoral no se ocupe del problema lingüístico. Ya Rosa Díez ha lamentado la “tibieza” en el uso del castellano.

Campañas electorales en el siglo XXI
MANUEL JIMÉNEZ DE PARGA, de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas ABC 5 Febrero 2008

NOS causa una cierta sorpresa la lectura de las crónicas relativas a las elecciones políticas en la primera mitad del siglo XX. Se relata en esos textos que los candidatos conseguían a veces un auditorio numéricamente extraordinario al acudir a la convocatoria de un mitin quinientas o seiscientas personas. Un cine o un teatro no daban para más. En ocasiones solemnes se utilizaban las plazas de toros con lo que los asistentes sumaban unos cuantos miles, no muchos.

A partir de 1960 -fecha simbólica del cara a cara de Kennedy y Nixon- las campañas electorales han sido seguidas por un número creciente de ciudadanos. Ahora se habla de millones cuando antes se mencionaban centenares. Empieza la «televización de lo público», o sea la nueva era histórica en la que gracias a la televisión pueden movilizarse, tanto a favor como en contra de un candidato, varios millones de personas. Ya no interesa llenar un cine o un teatro, como era la aspiración de los políticos en nuestra II República, pues son las palabras y los gestos en la pequeña pantalla los auténticos móviles de las decisiones que se toman en las urnas.

Apenas nos instalábamos con la «televización de lo público» aparece el internet y todo cambia. La presente «sociedad en Red» permite la movilización de las voluntades ajenas por medio de sofisticados aparatos -ordenadores fijos y portátiles- y de teléfonos móviles que llevamos en nuestros bolsillos. Los electores muy jóvenes son los receptores especiales de tales mensajes.

¿Qué medio influye más en este momento? No resulta fácil contestar la pregunta. ¿Ganará el partido que domine la televisión o resultará agraciado el que reciba más apoyos en los diarios digitales y en los otros recentísimos inventos del siglo XXI?
La presente situación es muy compleja. Condicionan nuestra conducta los factores que influían en el siglo XX, es decir la prensa escrita, la radio y la televisión. A ellas se suman los indicados medios de comunicación de la sociedad en Red y, con creciente peso, las encuestas. Los directores de las campañas siguen con especial atención (y preocupación) los datos que arrojan los sondeos de opinión. A veces se equivocan las agencias especializadas en la materia. Pero se sigue confiando en ellas. La tiranía de las encuestas se instaura por doquier, especialmente en los países económicamente muy desarrollados.
No obstante estos condicionamientos que producen los más o menos válidos sondeos y de los encasillamientos propios de la sociedad de la información, el contenido de los programas sigue siendo importante. La gente espera que se les hable de los asuntos que de verdad preocupan. Los conflictos personales entre los políticos, así como las descalificaciones improcedentes, no movilizan a los electores. Pero, ¿cuáles son, entonces, las cuestiones que pueden interesar?

Los directores de las campañas conocen perfectamente los asuntos principales. Ahora bien, se teme que algunos sectores del electorado rechacen las soluciones que probablemente la mayoría desearía adoptar. Y se camina por una senda zigzagueante que, finalmente, no lleva a un destino claro, proporcionando así argumentos a los que prefieren abstenerse el día de los comicios.

Veamos. Probablemente se participaría con entusiasmo para apoyar un proyecto de reforma a fondo de la ley electoral. Poco a poco se ha adquirido conciencia de los fallos del sistema vigente, que no sirve para llevar al Congreso de los Diputados una representación auténtica de los españoles. Determinados grupos nacionalistas de la periferia resultan ahora beneficiados. Los programas de los grandes partidos no pueden realizarse. Todas las mayorías de estos años de democracia, incluso desde los días de la Transición, han sido incapaces de tomar las decisiones oportunas para librarse de las imposiciones determinantes, frutos de la mala ley electoral. Pero nadie se atreve, los partidos no se arriesgan.

Otro asunto que debería incluirse en los programas anunciados durante la campaña es la revisión de la enseñanza. Con varios aspectos preocupantes. Para solucionar estos problemas habría que retomar, debidamente actualizado, el principio que se proclamó el año 1812 en el artículo 368 de la Constitución de Cádiz: «El plan general de enseñanza será uniforme en todo el Reino». El Estado tiene que recuperar las competencias equivocadamente transferidas. Y hay que rectificar el rumbo erróneo de los planes de enseñanza últimamente aprobados. Los españoles tendríamos que ocupar un puesto de vanguardia en las filas escolares y universitarias, ofreciendo un modelo a los pueblos hispanoamericanos, nuestra zona natural de presencia y de influencia.

Nos lamentamos de la presente situación en determinadas regiones donde resulta difícil (y a veces imposible) recibir las enseñanzas en la común lengua española. Es un caso único en las democracias del siglo XXI. ¿Se imaginan ustedes a un padre de familia francés, o alemán, o italiano, desesperado por no encontrar dentro del territorio nacional una escuela para que sus hijos aprendan, respectivamente, en francés, en alemán o en italiano?

Pero de lo que ahora ocurre no son los únicos responsables quienes actualmente están en los puestos de mando. La mala semilla se sembró años atrás, cuando eran otros, aquí y allá, los que nos gobernaban.

La nación española está necesitada de símbolos que refuercen su unidad. No es una cuestión secundaria la colocación de la bandera de España en los edificios oficiales, así como tampoco lo es completar la música del Himno Nacional con una letra que pueda cantarse. El sentimiento nacional hay que cuidarlo amorosamente.

El catálogo de problemas reales (no simples trifulcas entre políticos) es más extenso. Los lectores lo saben y sería pretencioso recordarlo aquí. Los ciudadanos, en suma, quieren que sus representantes hablen de una forma que se les entienda, que compartan sus mismas preocupaciones.

Las campañas electorales, en las actuales circunstancias, se parecen poco a las del siglo XX. Pero los anhelos de los votantes apenas han cambiado, con unos deseos vehementes de ser tenidos en cuenta por los políticos en escena. No siempre se consigue la sintonía entre gobernantes y gobernados. Debería preocupar el elevado número de abstencionistas en recientes consultas electorales. Si indeseables son los tibios en la calle, peor resultan calificados cuando asumen tareas de dirección política.

Chaves pierde el juicio
EDITORIAL Libertad Digital  5 Febrero 2008

Aprender idiomas es uno de los medios de promoción profesional más efectivos. Dedicar tiempo, dinero y esfuerzo a aprender inglés, alemán o ruso suele venir acompañado de mejoras en el plano laboral. Es por ello que cada vez más españoles se deciden, con desigual fortuna, a aprender lenguas. Pero la relación directamente proporcional entre aprendizaje de idiomas y éxito profesional acaba aquí. Para los que no aspiren a trabajar en el extranjero o para compañías multinacionales, o para los que pretendan desarrollar su carrera profesional en el ámbito hispanoparlante nuestra lengua –bien hablada y bien escrita– es un vehículo suficientemente poderoso para mejorar las condiciones en todos los niveles laborales. Es algo tan obvio que no requiere mucha más explicación.

Lo obvio, sin embargo, no se lleva del todo bien con el reino del desvarío que acaudilla Manuel Chaves en su feudo andaluz. No contento con asegurar que en apenas unos años Andalucía llegará cómodamente al pleno empleo, propone ahora el aprendizaje de idiomas para facilitar la movilidad de los parados andaluces. Pero no del inglés o el alemán sino del catalán, el gallego y el vascuence. Estas tres lenguas, oficiales en algunas comunidades autónomas, forman parte irrenunciable del acervo cultural de toda España pero no son, ni de lejos, las más apropiadas para ampliar los horizontes laborales de los parados, ya sean de Andalucía, de Asturias o de La Rioja.

Y todo por una razón muy sencilla que Chaves, embebido en su propia idiocia, parece querer ignorar: todos los que, dentro de España, hablan catalán, gallego o vascuence hablan también –y en muchos casos mejor– la lengua castellana que nos es común a todos, que, por ende, es oficial en toda la nación y que, conforme a la Constitución, todos los españoles tienen el derecho y el deber de conocer. Si un andaluz emigra a otra parte de España donde el castellano conviva con otra lengua, de lo primero que debería preocuparse es de que se garantice su derecho a usar el idioma común. Más tarde, y sólo si este derecho es respetado, puede ponerse a aprender la lengua del lugar. Eso sí, por mucho que Chaves se empeñe, ni una cosa ni la otra le proporcionarán un empleo.

Flatus vocis
Ramón Farré La Opinión 5 Febrero 2008

Desde el PSOE como desde el Gobierno, se hiló sin desmayo una reforma confederal que, para no declarar que la exigían los Maragall y los Carod -a quienes Z para ser P no debía contrariar- se disfrazó de necesidad. La reforma tal era necesaria porque lograría el acomodo definitivo de los nacionalistas en España.

Por desgracia, nada indica que haya sido así.

Ni siquiera que por esa senda vaya a ser así más adelante, un buen día.

La asimetría que consagró los privilegios de la casta vasca y catalana es ya un hecho y sin embargo no ha servido para acomodarlas. Más bien las ha soliviantado, más bien ha recrudecido la voracidad que les es propia. Creen que están en un momento en que todo es posible. Saben con segura certeza que la invocación de Z a España no es más que un flato, un flatus vocis, para seguir donde está y continuar siendo su aliado.

Saben también que las listas cerradas y bloqueadas convierten a los ciudadanos españoles en rehenes de los grandes partidos, apenas colosales máquinas de ganar elecciones, y que una ley electoral inicua les permite coquetear con quien aspire a formar mayoría de gobierno. Esa es su fuerza desmedida.

Con Galicia a la expectativa, el frente nacionalista -Galeuzca- se ha reactivado y toma posiciones porque, en efecto, se da en España un déficit democrático, porque nuestra democracia es de "baja calidad", como sostenía Arzallus. Pero no en contra del jelkide -menos damnificado que cínico- sino a su favor. A favor de que el Gobierno de la comunidad autónoma vasca no cumpla leyes ni acate sentencias mientras los heroicos gudaris que alimenta, eliminan al adversario para desbrozar el camino.

En Cataluña se ha incrementado el acoso al castellano. Comisarios políticos vigilan aulas y patios, bares y retretes, hospitales y dispensarios, historias clínicas... para asegurarse de que nada se escriba en castellano antes que para asegurarse de que todo se escriba en catalán. Los ciudadanos de Cataluña que allí solicitan para sus hijos un centro escolar cuya lengua vehicular sea el castellano acogiéndose a un derecho que las leyes contemplan, lo ven menoscabado en la práctica porque el solicitante, vecino de Cornellá por ejemplo, puede obtener en El Vendrell o en Solsona las plazas solicitadas. ¡Cualquiera diría que para Marta Mata -que Dios tenga en su gloria ecuménica- no hubiera más lengua materna que la catalana!

Por estos pagos nuestros, el BNG -siempre derrotado- lleva la voz cantante y ya ha conseguido acercar la situación al absurdo. Va imponiendo una "normalización lingüística" que persigue establecer una realidad ansiada pero inexistente, una sur-réalité contra la "normalidad" de la calle donde la gente habla lo que mejor le parece. Libremente.

Y a-conflictivamente también, porque el llamado "conflicto lingüístico" es el invento interesado de quienes lo gestionan para medrar, con la complicidad de los otros que tampoco renuncian al medro.

Algunos partidos que concurrirán a las próximas elecciones generales, como el Partido de la Ciudadanía o Unión, progreso y democracia (UPD), defienden las libertades individuales, la libertad de las personas y, garantizándoles el conocimiento de las lenguas que son suyas, exigen el derecho a usar la que los hablantes prefieran sin tener que advertir a la autoridad -¿"la autoridad competente"?- acerca de dónde y de por qué lo hacen así.

También ahora el PP, convenientemente receloso cuando Aznar hablaba catalán "en la intimidad", trata de atajar el tóxico extravío y promete, para escándalo de progres, que si gobernara en España garantizaría la enseñanza del castellano en Cataluña.

No aclaró cómo pero tendría su punto que hubiera de ser el Instituto Cervantes la institución española que después de contribuir a la difusión del catalán por el ancho mundo, asumiera la labor de enseñar el castellano en Cataluña, incluso la responsabilidad de ser su garante frente al contrario afán del gobierno autonómico.

Un delirio -otro- que no llegaríamos a ver si mi amigo Paco tuviera razón. Según él los nacionalistas no quieren lo que piden porque la independencia conllevaría su desaparición. No quieren la caja sino la administración. Según él, van de farol y sus reivindicaciones son otro flato, un flatus vocis como aquel otro.

Ojalá mi amigo tuviera razón porque, la verdad, nada me tranquilizaría más que entender finalmente que, tanto los que no dejan vivir como los que matan, lo hacen sólo por tocar los cojones.

La pesadilla nacionalista
Amando de Miguel Libertad Digital 5 Febrero 2008

Pedro Gacén (Tarrasa, Barcelona) comenta que la reciente inmigración extranjera en Cataluña va a recrudecer los problemas de identidad en esa comunidad, "Es decir, que la globalización está pillando con el paso cambiado a Cataluña. Mientras otras regiones, comunidades, o como las quieran llamar, del mundo entero están haciendo sus deberes, como aquí, en España, Madrid y la Comunidad Valenciana". Cierto es. La tendencia actual es que, en un futuro próximo, Madrid y la Comunidad Valenciana sean las regiones más prósperas de España. En términos dinámicos ya lo son.

Armadillo razona que la independencia de Cataluña no va a ser nada extravagante como no lo fue la independencia de Finlandia, de Suecia y de Rusia en 1917. Don Armadillo sospecha que "ante lo incómodo de la reflexión que planteo, posiblemente no sea mencionada en su interesante colaboración". ¡Qué suspicaces estos nacionalistas! La reflexión sobre Finlandia no es nada nuevo; se ha hecho mil veces. Se ha utilizado asimismo la comparación con los casos de Irlanda o Noruega, países todos que se independizaron a principios del siglo XX. De esa forma, no sonaría nada extravagante la posible independencia de Cataluña o el País Vasco un siglo después.

El tiempo cronológico no perdona. Lo que pudo ser aceptable hace un siglo, ahora no lo es tanto. Sin embargo la verdadera falacia de la comparación es de un orden sustantivo. La Historia de Suecia o de Rusia se puede escribir sin referencias a Finlandia. Perola Historia de España es inimaginable sin continuas referencias a Cataluña o al País Vasco. Las independencias de Finlandia, Noruega o Irlanda se lograron con el apoyo de la inmensa mayoría de sus poblaciones. En cambio, las posibles independencias de Cataluña o el País Vasco seguramente no atraerían ni a la mitad de sus electorados. Una cosa es cierta, las personas como don Armadillo alcanzarían en una Cataluña independiente una notoriedad y unos ingresos que nunca podrían soñar de otra manera. No hace falta llegar a la independencia. En la situación actual de una Cataluña o un País Vasco cuasi independientes los nacionalistas disfrutan de unas posiciones sociales y económicas tan ventajosas que ni ellos mismos hubieran podido soñar en otro sistema político. Una pequeña prueba de ese supuesto es que los nacionalistas que se asoman en este rinconcillo suelen firmar sus memoriales con seudónimo. Luego no se sienten muy seguros de su posición. Vamos, no creo que don Armadillo se llame así.

Rubén se pregunta: "¿Por qué no me puedo sentir español hablando catalán en mi tierra?". Por mí, se puede usted sentir perfectamente español y catalanoparlante. Otra pregunta que se hace don Rubén: "¿Por qué en Catalunya no admiten o permiten que se aprenda el catalán?". Se me hace difícil suponer que una persona culta crea que hoy en Cataluña no se permita aprender catalán. Más bien sucede que se dificulta oficialmente todo lo posible el aprendizaje del español. Don Rubén lleva un tiempo viviendo en Inglaterra y se ha propuesto aprender inglés. Me parece una idea excelente. Ahora bien, si luego, con su inglés, decide trasladarse a trabajar a Irlanda, no creo que necesitara aprender gaélico. Por esa misma razón los castellanoparlantes que se trasladan a Cataluña no ven muy necesario aprender catalán.

José Irízar (San Sebastián) me asegura que los resultados educativos en el País Vasco no son lo que se predica oficialmente. "Lo constatamos directamente los que trabajamos en los institutos". [Los alumnos] no aprenden vasco, hablan y escriben cada vez peor en castellano, y el esfuerzo y el trabajo cuestan cada vez más. Otra cosa es lo que dicen las estadísticas, sistemáticamente falseadas por instituciones que dependen directamente del Gobierno. Solo los tontos de capirote comulgan con las ruedas de molino de los nacionalistas". Supongo que don José se refiere a la pretensión de los nacionalistas vascos de que, en su demarcación, los escolares dominan el idioma español a la perfección.

Luís Martín Jadraque considera que "es inútil" que yo emplee la razón con los nacionalistas. "No se van a apear del burro". Esa expresión quizá provenga de aquella historia del maño subido al burro, caminando por la vía del tren. En esto que ve venir la locomotora y el campesino le increpa: "Chufla, chufla, que como no te apartes, yo no me voy a bajar del burro". Don Luís razona que "para inventarse una nación, solo hace falta falsear la Historia y buscarse un amigo cercano. Eso es lo que hacen los nacionalistas vascos y catalanes". Añado que el enemigo más cercano es España.

Jaime Olbés se asombra de que yo no me considere nacionalista. Pues, no; no me siento nacionalista por mucho que ame a España, que es, además, el objeto principal de mis investigaciones sociológicas. Ni siquiera me siento nacionalista en el sentido que acepta don Jaime de "nacionalismo agrupador" (= integrador). Tengo para mí que, al final, no hay más nacionalismo que el separador, el excluyente y el violento. De ahí que el verdadero nacionalista acabe por desplegar ínfulas totalitarias.
Contacte con Amando de Miguel mailto:fontenebro@msn.com

Apúntenme al bilingüismo
Assumpta Roura La Voz 5 Febrero 2008

El pasado domingo, Roberto L. Blanco Valdés, bajo el título Sí, Galicia es bilingüe, daba cuenta y razones en este periódico para escapar de la doctrina nacionalista en su afán por imponer una sola lengua en el territorio gallego, cuya realidad se reconoce bilingüe. Celebré el artículo, que suscribo en su totalidad tras 27 años experimentando el mismo recorrido en Cataluña para no llegar a ninguna parte o, en el mejor de los casos y contadas ocasiones, concluyendo, por parte de una tímida y culpabilizada élite del pensamiento, que sería hora de reconocer la verdad: que Cataluña es bilingüe.

Que para este viaje no hacían falta tantas alforjas es una conclusión fácil: puesto que el viaje se ha hecho, lo que hay que analizar en el caso catalán, por si sirve de ejemplo, es a qué y a quiénes han alimentado las alforjas. Salvo una banalización folclórica, al conocimiento riguroso de la lengua catalana, de su historia y de sus buenos autores, por supuesto que no. A un uso mayor en la cotidianidad, tampoco. Estudios recientes indican que en las horas de patio en los colegios, la lengua empleada por la mayoría es la castellana entre hijos de padres catalanes, que no inmigrantes. La llamada inmersión lingüística, pues, ha sido útil para evitar lo que Blanco Valdés define como segregación de comunidades lingüísticas y nada más. Si dicha inmersión era necesaria, no ha sabido aplicarse con el respeto que merece el conocimiento. En cambio, sí ha dado excelentes frutos en el terreno político. ¿Por qué? Porque dicha inmersión se hizo desde el principio con las cartas marcadas. Su intención no era salvar una lengua minoritaria, sino utilizarla como un radical instrumento de poder que uniformara toda la sociedad y luego inventar una representación asumible de única identidad nacional -el artificio señalado por Blanco Valdés-, difundida urbi et orbi por los medios públicos catalanes con comisarios encargados de reorganizar palabras e ideas de manera que cuanto más se relacionaran con los ancestros, es decir, directamente con lo emocional, mucho mayor sería su eficacia.

Aunque duela admitirlo -y duele-, el hecho diferencial catalán y el oasis usado hasta el hastío por el pujolismo fue una reinvención artificial de la realidad, una versión moderna de la otrora reserva espiritual de Occidente. Y estamos solo al principio del proceso de pagar las consecuencias.

Las gafas de los "bilingües" o el síndrome de los conversos
Nota del Editor 5 Febrero 2008

Esto ya es el colmo, que un profesor de derecho constitucional defienda la imposición de la lengua regional.
A ver si se entera de que las lenguas no son iguales y menos a nivel constitucional, que hay deber de conocer el español y derecho a emplear la lenguar regional, derecho que desaparece en cuanto se franquea la frontera regional, y que dentro de la región, el derecho se refiere únicamente respecto a las relaciones del ciudadano hacia la administración, que no puede imponerse a los ciudadanos español hablantes, que el ciudadano español hablante no tiene deber alguno de conocer la lengua regional y por tanto el derecho del hablante de la lengua regional desaparece en cuanto enfrente tiene a un español hablante.

Es curioso, echando un vistazo a los que defienden la imposición de la lengua regional, veo que son todos "bilingües",
no veo a ningún español-hablante, parece todos sufren el síndrome de los conversos, a ellos les impusieron alguna de las
lenguas fuera la española o la regional y ahora pretenden que los demás sufran, en general, a la inversa, que a los español-hablantes se les imponga la lengua regional.

En cuanto al "bilingüismo" entre comillas, porque para ser perfecto bilingüe hay que vivir dos vidas, mucho más que
los gatos, que sólo las tienen, hay que resaltar el caso práctico de este profesor que en casa habla con su familia en español  y para que sus sus descendientes puedan practicar la lengua regional, tienen la asistenta que además de las laboras propias de su oficio, les habla en la lengua regional.

La España plural y la nación española
Pablo Sebastián Estrella Digital 5 Febrero 2008

Sorprende que al partido popular se le haya escapado entre las manos el discurso de Zapatero del pasado domingo, presentándose como paladín de la “España plural”. Es decir, de los nacionalistas. Y sorprende más aún que en la Moncloa se hayan metido en ese berenjenal, para utilizar la idea con el objetivo de afearle a Rajoy la ausencia de Gallardón.

Pero, claro, en el palacio de la Moncloa hay más nervios que ideas. No en vano, las últimas noticias del incremento del paro en 132.000 personas en el mes de enero han encendido todas las alarmas en el Gobierno, donde ya no pueden disimular el alcance de la crisis económica que, unida a las mentiras, cada vez más evidentes, sobre la negociación con ETA y a los crecientes desafíos del nacionalismo —ahora piden en el PSC un concierto económico como el del País Vasco—, dejan fracasada, en sus principales contenidos, la legislatura de Zapatero. Y por eso se agarra a las sotanas y a los disparates de los obispos, como tabla de salvación, mientras intentan amplificar el giro a la derecha del PP con citas a la exclusión de Gallardón.

Así lo declaraba el propio Zapatero el pasado fin de semana en un mitin en el que se presentaba como el paladín de “la España plural”, es decir, de esa España en la que mandan los nacionalistas y que parece que volverá a ser el centro de los debates de la próxima legislatura, si se confirma que el PSOE y el PP quedarán más o menos empatados, sin que ninguno de los dos logre una cómoda mayoría para gobernar.

Y llama la atención que en el PP ese discurso de “la España plural” de Zapatero haya pasado inadvertido, cuando la respuesta es bien sencilla: la nación española debe estar por encima de esa España plural.

¿Acaso el avance de esa “España plural” es el objetivo político del PSOE para la próxima legislatura? En la Moncloa se han quedado sin un discurso nuevo, coherente y consecuente con la política de los pasados años que ha fracasado en todos los frentes, y también en el de la economía, que poco a poco se va derrumbando ante la pasividad y desconcierto del vicepresidente Solbes.

Entonces, la pócima mágica de Zapatero para levantar el ánimo y la ilusión de sus votantes es lo de “la España plural”. La que en su opinión es mucho menos discutida y discutible que la nación española. Pues si el presidente y su partido continúan por ese camino, mal van a tener el horizonte electoral y, sobre todo, su pretendida movilización del electorado del centro y de la izquierda.

Unos y otros han echado por la ventana, desde el Gobierno y la oposición, todo un capital y ahora los dos viven en la incertidumbre del resultado, pero con más temor Zapatero porque tiene mucho más que perder, en esa España plural, de la que tanto presume y que promete de nuevo, convencido de que los electores no van a entender lo que significa, aunque parece bien claro: la pluralidad consiste en incluir entre los soportes del futuro gobierno, otra vez, a Carod (ERC), Mas (CiU), Ibarretxe (PNV) y Quintana (BNG), y esta vez con más ambiciones y mayor poder.

Precisamente, para ir preparando a los españoles para semejante consorcio el presidente de Andalucía, Manuel Chaves, pretende que los andaluces vayan aprendiendo catalán porque, se supone, el paro crecerá en el Sur de manera especial y los andaluces tendrán que volver a emigrar a Cataluña, donde el idioma español está de capa caída por causa de la España plural.


Exceso de nacionalismo
Editorial ABC 5 Febrero 2008

NADA mejor que reducir a porcentajes lo que ya era notorio para demostrar que los nacionalismos tienen un peso desproporcionado en la actividad del Parlamento nacional, lo cual, aun teniendo la legitimidad propia de la aritmética democrática, produce un indeseable resultado de precariedad legislativa e inestabilidad institucional. Según un estudio -del que ayer informaba ABC- los 148 diputados del Partido Popular, que representan al 42,3 por ciento del Congreso, han tenido durante este mandato un índice de influencia en el Parlamento tres veces inferior al conjunto de los nacionalistas, pese a tener estos sólo 33 escaños. Dicho de otra manera, la versión estatal del Pacto del Tinell contra el PP ha funcionado implacablemente. En todas las legislaturas de la democracia, los partidos nacionales se han apoyado, con una u otra fórmula -pactos de investidura, pactos de legislatura, acuerdos concretos- en partidos nacionalistas. Esto es legítimo y no supone la quiebra de ningún principio democrático. Lo que nunca hasta ahora había sucedido es que un partido nacional -en este caso, el PSOE- sustituyera al otro partido nacional -es decir, el PP- por el apoyo de los nacionalistas para decidir reformas legales e institucionales que afectaban a cuestiones esenciales del Estado. El modelo de Estado, el terrorismo, la financiación autonómica o los Estatutos de Autonomía siempre habían sido reservados para el consenso entre los dos grandes partidos, no sin dificultades de ejecución en ocasiones, no sin graves obstáculos de concepto, en otras, pero finalmente con unos acuerdos elementales que permitían mantener la estructura del sistema y sus principales políticas orientadas a los intereses nacionales.

En esta legislatura, la mayoría relativa socialista se ha traducido en un fortalecimiento político de los nacionalistas muy por encima de lo que su representación electoral y parlamentaria justificaría, y sin reciprocidad en la relación de lealtad con el Estado. La participación de los nacionalistas en la política nacional durante esta legislatura se ha traducido en una colonización de leyes básicas del Estado y de instituciones fundamentales por los intereses de los nacionalismos, los cuales, para mayor eficacia de su estrategia, han conseguido atraer al PSOE a posiciones filonacionalistas, como en Galicia o el País Vasco, o netamente nacionalistas, como en Cataluña, sin asumir el modelo constitucional ni zanjar sus constantes reivindicaciones. Zapatero no ha gobernado la pluralidad, como gusta decir. Simplemente ha aprovechado las ansias de poder de los nacionalistas para consolidar su Gobierno, aun en detrimento de las estabilidad legislativa y de una forma de gobernar adecuada a la correlación de fuerzas en el Parlamento y en beneficio de una estrategia de exclusión -ésta sí que es una opción ilegítima- del centro derecha representado por el PP.

Mandan los separatistas
M. MARTÍN FERRAND ABC 5 Febrero 2008

CAREZCO de más referencia sobre el Índice de Poder de Banzhaf que las que me proporciona Google; pero, a poco solvente que resulte, produce escalofríos un dato que, elaborado según sus fórmulas por el Gabinete de Análisis Demoscópicos (?), ayer se divulgaba en estas páginas: los grupos nacionalistas tienen en el Congreso el triple del poder efectivo que el PP. Es decir, a lo largo de la legislatura que ya se cierra, los 148 escaños del primer partido de la oposición (un poder efectivo de 10,6) ha sido el mismo que los 10 de CiU. Aburre tener que insistir en el despropósito de nuestro sistema electoral; pero, a poco más de un mes de las próximas elecciones, convendría ir pensando en su urgente reforma.

Gane quien gane.
De hecho, volverán a ganar los nacionalistas. Muy próximos en expectativas, el PP y el PSOE no alcanzarán una mayoría absoluta, ni mucho menos, y habrán de reforzar su presencia con el apoyo -de pago, no por simpatía- de las decisivas minorías que, para mayor paradoja, tienen fuerza para determinar el Gobierno de una Nación a la que no quieren pertenecer y niegan su esencia. Sólo una nueva Constitución, tras un razonable proceso constituyente, podrá enmendar ese disparate centrífugo que se incrementó con las reformas estatutarias que, con gran irresponsabilidad, ha manejado José Luis Rodríguez Zapatero.

Hablar de una coalición entre los dos primeros partidos nacionales en pleno combate electoral podrá parecer un despropósito; pero es el único camino, democrático y cabal, para reconducir el desmadre instalado y que el Estado recupere competencias que nunca debió ceder y que están generando más males que bienes a la Nación y a los ciudadanos. A tal punto llega el desconcierto que Pasqual Maragall, ex presidente de la Generalitat de Catalunya, publicó ayer en La Vanguardia un lúcido artículo, destilado en una tregua del Alzheimer que desgraciadamente padece, en el que propugna el voto en blanco. «Nadie ha dicho claramente lo que piensa hacer con los temas importantes», afirma, y ese «nadie» puede concretarse en Zapatero y Mariano Rajoy. De lo que se queja Maragall es de que la Constitución siga sin reconocer la existencia de las nacionalidades históricas; pero que el proceso siga abierto treinta años después de su inicio sólo aporta ausencia de certeza en el sistema.

La conquista del poder carece de sentido si no persigue de un modo sincero el bienestar social, económico y político de la mayoría y eso, aquí y ahora, pasa, por mucho que les duela e irrite a los nuevos caciques de las minorías, por reiniciar el juego con una norma más rigurosa. El Índice de Banzhaf es una prueba de la degeneración democrática, nada representativa y parlamentariamente imposible, a la que hemos llegado. Treinta escaños no deben tener más peso eficaz que trescientos veinte.

Zapatero y ETA
Solución política
GEES Libertad Digital 5 Febrero 2008

Es imposible enfrentarse a un grupo terrorista sin darse cuenta de una verdad fundamental: los grupos terroristas, en cuanto grupos políticos, matan por motivos políticos. Éstos son su finalidad, su objetivo y su sentido. Pocos seres humanos matan por locura, y los etarras no son una excepción. Si matan es para lograr unos fines políticos determinados, que en el caso de ETA son los de siempre: la independencia, el Anschluss navarro o la toma del poder en Euskadi.

Ante el carácter político de ETA caben dos posiciones, que hemos tenido la oportunidad de ver en España. La primera es la desarrollada entre 1996 y 2004: Puesto que el terrorismo es un fenómeno político, para acabar con él es necesario acabar con sus objetivos políticos refutándolos, rebatiéndolos, desmontándolos. A la vez que la ofensiva policial, se realizó una ofensiva cultural e intelectual contra los mitos del nacionalismo vasco de los que ETA se nutre; el mito del euskera como lengua propia, el mito del enfrentamiento secular entre el País Vasco y España, el mito de la pureza cultural y racial vasca, el mito del sometimiento perpetuo... Combatir al terrorismo combatiendo al mismo tiempo su ideología.

La segunda opción es la desarrollada por Zapatero entre 2004 y 2008; puesto que el terrorismo es un fenómeno político, para acabar con él es necesario acabar con los motivos del terrorista para matar; pero acabar con ellos supone aquí hacerlos desaparecer dándoles la razón. Así, Zapatero ha hecho suyos todos los mitos de los nacionalismos vascos y catalán; los mitos de la lengua propia, de la existencia de un conflicto de raíces políticas a lo largo de la historia. Y el más importante de todos, el mito de que, acabando con la Constitución, ETA (además del PNV y EA), se sentirá calmada en sus pretensiones, si además se rehacen el estatuto de autonomía vasco y el fuero navarro.

Este carácter político lo impregnó todo desde el comienzo. ¿Zapatero negoció tras los dos crímenes de la T-4? Por supuesto. Y negoció antes del alto el fuego de 2006, y antes de llegar al poder en 2004 ¿Negociará si gana las elecciones? Sin ninguna duda. Incluso todo parece indicar que si nada cambia bruscamente en el PSOE y en el PSE, la negociación con los terroristas seguirá aun si este partido pierde las elecciones. Lo seguirá haciendo mientras sus dirigentes crean que ETA tiene gran parte de razón para matar.

En cuatro años, Zapatero jamás ha anunciado su intención de derrotar a ETA o acabar con ella. Utiliza la fórmula abstracta de "acabar con la violencia" o "acabar con el terrorismo". Porque se trata de cosas distintas: Acabar con ETA no es lo mismo que acabar con el terrorismo, por la sencilla razón de que ETA también quiere acabar con el terrorismo... pero también quiere lograr la independencia vasca, tomar el poder en sus instituciones, anexionar salvajemente Navarra, instaurar la limpieza cultural, social y étnica.

Y ese es precisamente el problema. Zapatero, como ETA, quiere acabar con el terrorismo por la vía de pactar con la banda el fin de los motivos para ejercerlo, que para él tienen fácil solución: dar al País Vasco la pseudoindependencia en un régimen federal y anexionarle Navarra de manera más o menos disimulada. O sea, lo que GEES viene denunciando desde marzo de 2006: su negociación siempre ha sido política, desde el principio. No podía ser de otra forma. Ni será de otra manera en el futuro.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Progresía totalitaria
Luis del Pino Libertad Digital 5 Febrero 2008

Supongo que lo que más desazón me causa al escuchar los exabruptos que cierta parte de la izquierda lanza habitualmente contra la Conferencia Episcopal, contra el PP, contra la AVT, contra la Cope... es la convicción de que recurren al exabrupto sencillamente porque no pueden recurrir a otra cosa. Escuchando los excesos verbales de estos sujetos, uno se da cuenta de que, si en su mano estuviera, someterían a todos los que no opinamos como ellos a un programa de reeducación ideológica. Si por ellos fuera, el glorioso invento soviético de las clínicas psiquiátricas para disidentes sería rescatado y financiado con cargo a los presupuestos generales del estado. Si tuvieran la más mínima oportunidad, aplicarían la eutanasia activa a todo aquel que mostrara síntomas equívocos o inequívocos de padecer la enfermedad mental del liberalismo, o del catolicismo, o de la simple neutralidad política.

Lo preocupante no es que un alevín de chequista diga que habría que disolver la Conferencia Episcopal: lo verdaderamente preocupante es que ese chequista en ciernes, si tuviera la oportunidad de hacerlo, la disolvería. Igual que no es preocupante que otra admiradora de Mengele diga que habría que "sedar" a Esperanza Aguirre: lo preocupante es la sospecha de que habría muchos autotitulados progres que serían perfectamente capaces de clavar ellos mismos la jeringuilla. De la misma forma que no es preocupante que otro majadero afirme que sería una pena que tuviera que pasar otro 11-M para que la gente se movilice y vote contra la derecha: lo verdaderamente terrible es que este tipo de frase le lleva a uno a preguntarse si habría algún aspirante a genocida dispuesto a poner él mismo las bombas para que la izquierda pudiera ganar las elecciones.

En el fondo, se trata de un problema de convicción democrática. Existe una parte no pequeña de la izquierda española para la que la democracia no tiene ningún valor intrínseco: para ellos es sólo un instrumento válido en tanto les permita obtener el poder y ejercerlo. El que Aznar o Bush ganen las elecciones no otorga, desde este punto de vista, ninguna legitimidad a sus decisiones, porque tan sólo es legítimo para la progresía aquello que la progresía decida que es legítimo. Si una mayoría de ciudadanos otorga su confianza a la odiada derecha, eso sólo quiere decir que no se dan las condiciones objetivas para que esos ciudadanos perciban la auténtica realidad, que no es otra que la innata maldad de esa derecha a la que nadie bienintencionado podría votar.

Dentro de ese esquema mental, las opiniones discrepantes no son algo a rebatir, sino a erradicar. Y si no hay forma de obtener el poder y de anular al discrepante por métodos democráticos, cualquier otro método resulta perfectamente válido. De ahí las llamadas a disolver conferencias episcopales, a aplicar sedaciones terminales a los políticos conservadores o a movilizarse contra la derecha aunque sea a golpe de onceemes.

De ahí también que esa progresía no sienta ninguna repugnancia frente a aberraciones morales como la negociación con terroristas, porque la bondad o maldad de las acciones (en este caso, de los asesinatos de ETA) no depende de la propia naturaleza de esos actos, sino de sus objetivos. No es lo mismo, según el catecismo laico de la progresía, el asesinato cometido por ETA que el cometido por la Triple A, porque ambas organizaciones persiguen fines distintos y esos fines determinan la "utilidad" de esos crímenes. Lo peor que ETA tiene para la progresía es que con sus asesinatos podría llegar a reforzar electoralmente a la derecha. Y eso sí que es imperdonable.

A la hora de juzgar un asesinato, a la progresía ni siquiera le importa quiénes sean las víctimas: sólo importa quién es el verdugo. Si el verdugo lucha contra la odiada derecha, todo puede llegar a ser disculpable. Incluso que se asesine a trabajadores, a políticos de izquierda o a magistrados teóricamente progresistas.

Es ése, y no otro, por ejemplo, el resorte mental que hemos visto activarse en el caso de las muertes masivas en las urgencias del Hospital de Leganés: "¿No abomina la Iglesia de la eutanasia? Entonces debemos defender la causa de la eutanasia. ¿No está el doctor Montes luchando por esa causa? Pues entonces es uno de los nuestros". Una vez alcanzada esa conclusión, ¿qué le importa a la progresía que a algunos enfermos del Hospital de Leganés les aplicaran una dosis letal de sedantes sin venir a cuento y sin consultarles? ¿Qué importa que las muertes se redujeran drásticamente después de la destitución del doctor Montes? ¿Qué más da que Leganés sea una ciudad con una población mayoritariamente trabajadora? Todo eso es irrelevante, porque ellos no analizan el problema desde el punto de vista moral, sino desde la óptica de esa lucha a muerte entre los buenos (ellos) y los malos (todos los demás). Dentro de esa dinámica, las víctimas son asumibles, sean éstas quienes sean.

Ni siquiera importa tampoco, a la hora de enjuiciar un hecho, lo que la Ley determine. Porque la Ley es, de nuevo, y al igual que sucede con la propia Democracia, un instrumento que se debe usar cuando convenga y se puede ignorar cuando represente un obstáculo. Para la progresía, el que algo sea legal resulta completamente irrelevante a la hora de determinar si es legítimo.

Lo que nos jugamos en las elecciones del 9 de marzo no es una alternancia entre la izquierda y la derecha, sino algo mucho más profundo. Nos jugamos el modelo de sociedad en el que queremos vivir. ¿Queremos vivir en un país donde todo el mundo tenga derecho a opinar lo que le parezca, donde todas las opiniones sean legítimas, donde la discrepancia sea vista como algo consustancial a la propia democracia y donde sólo la Ley establezca los límites a lo que puede o no hacerse? Ésa es la pregunta fundamental que tendremos que responder con nuestro voto. En las próximas elecciones generales habrá que optar entre quienes admiten por principio que otros puedan discrepar y no conciben más armas que la palabra para encarar la lucha política, y quienes por principio no admiten que puedan existir otras opiniones y consideran que cualquier medio es legítimo, incluida la violencia, para alcanzar el objetivo político marcado.

Por desgracia para todos, pero principalmente para la izquierda, hay una parte de la izquierda española que no comprende ni poco ni mucho lo que significa vivir en democracia, porque no llegó en su día a efectuar la Transición. Y ya es hora de exigirla que la efectúe. Y que aprenda que vivir en democracia significa que el que no opina como tú tiene tanto derecho como tú a opinar y a gobernar.

Ya es hora de que la izquierda se sacuda el yugo de la progresía totalitaria.

Perspectivas (I). Rajoy por mayoría absoluta
Pío Moa Libertad Digital 5 Febrero 2008

Una victoria de Rajoy por mayoría absoluta es muy improbable, mas no imposible si los desmanes del equipo de Zapo se hacen lo bastante evidentes por sí mismos, a pesar de la complicidad de los medios y de la sordina puesta a aquellos por el Futurista y los suyos; a pesar, también, de que los futuristas no aspiran a una mayoría tal, sino a ganar por la mínima, con un poco de suerte. La crisis económica, si se agrava en estas semanas, puede influir a su vez.

No debe descartarse del todo, pues, esa posibilidad. Y en tal caso se plantearía qué política seguiría el PP. Muchos atribuyen la flojera, por así llamarla, de la oposición de Rajoy a una táctica deliberada para alcanzar el poder y, desde él, desplegar una acción más resuelta, derogando las acciones y leyes anticonstitucionales de Zapo y afrontando con claridad a separatistas y terroristas. Esta creencia suele acompañarse por la de que, en cualquier caso, las bases y votantes del PP presionarían a los dirigentes y les obligarían a obrar “como es debido”.

En mi opinión, se equivocan quienes así piensan. Es mucho más difícil presionar a un partido en el poder y lejos de nuevos comicios, que a un partido en la oposición y en vísperas electorales. Y tampoco creo que la política de la actual oposición sea una táctica ni responda a complejos, sino que refleja las ideas y modos de un grupo de políticos básicamente afines al PSOE, cuya línea siguen, algo atenuada. Los actos reales, prácticos, del PP a lo largo de esta legislatura revelan unos rasgos llamativos. Nunca ha sido capaz Rajoy de denunciar efectivamente la política del gobierno ni de situarla a la defensiva, de exponer la actuación de Zapo en Irak, oponiéndose primero al derrocamiento de Sadam y luego apoyando allí a los mismos terroristas que presuntamente atentaron en Madrid; nunca atacó de forma clara e inteligible para la población la inversión del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, ni la conversión del asesinato en un modo de hacer política y lograr enormes concesiones contra la Constitución y el derecho; ni las razones de Zapo para cometer tales fechorías; nunca defendió con la energía precisa a la AVT, ni la libertad de expresión constantemente asediada por la Infame Alianza, ni la independencia judicial; ni opuso un discurso coherente al matrimonio homosexual, a los ataques a la Iglesia o a la memoria histórica, ni marcó una política alternativa precisa. Siempre se ha movido dentro de las líneas marcadas por Zapo, y cualquier “salida de tono” quedaba rápidamente neutralizada.

A mi juicio estas conductas no obedecen a simple torpeza (aunque un partido capaz de entregar a sus adversarios el control de los medios de masas e incapaz de defender a los pocos medios que le apoyan ya revela un grado francamente excesivo de lo que en términos vulgares se llama gilipollez) ni tampoco obedecen a complejos: expresan lo que piensan –o no piensan– los futuristas. Así hemos llegado a una putrefacción acelerada del legado de la Transición, un legado con serios déficits, pero susceptibles de ser corregidos. En lugar de ello, en lugar de proponer una alternativa clara y alejarse de esa deriva, los futuristas la siguen, eso sí, protestando, tratando de frenar el ritmo de deterioro pero no el deterioro mismo, y dedicándose a convencernos de lo bien que presuntamente resolverán la crisis económica.

Lo he advertido en otro momento: ¿qué hará Rajoy en el poder, si lo alcanza, incluso por mayoría absoluta? Hará lo mismo que en la oposición. No puede cambiar de línea una vez logrado el gobierno, porque no tiene esa intención y porque, además, el cambio sería visto, y con razón, como un engaño o una estafa al electorado, que las izquierdas y separatistas sabrían explotar a fondo.
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Patio de Monipodio

– Leguina, preocupado de que el PP pierda las elecciones: con el apoyo de Federico y de Pedro J. las perderá, seguro. Que pruebe a ganarlas sin ese apoyo y contra él... ¿quizá con el de Leguina?

– Contra lo que cree el club Monipodio, los obispos tienen pleno derecho a hablar de política o de lo que les plazca. El mismo derecho que el club, y mucha más autoridad moral. Al menos mientras persista algo de democracia en España.

– Los titiriteros, amigos de la ETA, de Sadam, de Castro, de los totalitarismos en general, están contra la Iglesia: ¿qué podría ser más demostrativo?

– Y repitamos la evidencia: a la ETA le conviene el triunfo de Zapo. A los islamistas (confesión de parte) les conviene el triunfo de Zapo. A los separatistas, a Mohamed VI, a Fidel Castro... les conviene el triunfo de Zapo.

ZP recurre al chantaje y la amenaza contra los obispos para ocultar la debacle económica
Federico Quevedo EC 5 Febrero 2008

Ha dicho ese intelectual sin par llamado José Blanco que a partir del 9 de marzo las cosas no serán igual para la Iglesia española. Hace unos días era Alfonso Guerra el que advertía que a las críticas de los obispos el Gobierno debía responder con la denuncia de los acuerdos que tiene con la Iglesia Española. Y otras voces del PSOE se han levantado estos días exigiendo el final de la financiación de la Iglesia a través de los Presupuestos Generales del Estado. Por supuesto, Rodríguez participa de esta ceremonia de amenazas y chantajes, y la fomenta. Les viene bien, porque con este discurso incendiario lo que hace el PSOE es movilizar a su electorado más radical, más extremista, el mismo que en el País Vasco vota a los amigos de ETA. Y es que, en el fondo, como ya dice el refrán, Dios los cría y ellos se juntan.

Verán. Cualquier persona con dos dedos de frente defendería la autofinanciación para la Iglesia Católica. Lo lógico es que en un estado aconfesional, como es éste, la separación Iglesia-Estado sea absoluta, o casi. También es cierto que, como recordaba ayer mi admirado Raúl del Pozo, a la Iglesia, con un 16% de fieles –yo creo que son algunos más, Raúl-, ya no puede considerársela un poder fáctico, ni mucho menos, y que en estos tiempos en los que estamos de vuelta de todo, lo de ser anticlerical es casi rancio, ridículo. A eso hay que añadir que la Iglesia tiene un papel social innegable, hasta el punto de que esa labor le ahorra al Estado nada menos que 30.000 millones de euros anuales, entre colegios y obras de caridad. Una minucia, vamos. A lo que voy es a que en condiciones normales, y sin que este asunto sea motivo de radicalismo electoral, Iglesia y poder político deberían sentarse a negociar una fórmula de colaboración más acorde a los tiempos que corren, independientemente de que quien esté en el poder se llame PP, PSOE o el sumsum corda.

Con matices, supongo que en eso podemos estar todos de acuerdo. El otro asunto sobre el que creo que no debería haber discrepancias es el derecho de los obispos a manifestar su opinión sobre determinados asuntos de índole moral que afectan a su clientela, es decir, los católicos. Entre ellas el terrorismo. Es verdad que haciendo caso de aquella parábola evangélica, sobre ciertos asuntos los obispos deberían tener en cuenta la viga que tienen en sus ojos antes de criticar la paja en el ajeno, pues coincidiendo con ellos en que ETA no puede ser considerada como interlocutora de la sociedad vasca, en sus filas hay quien defiende todo lo contrario, como Setíen y buena parte del clero vasco. Pero eso no quita para que los prelados sean libres a la hora de manifestar sus opiniones, y que esa libertad, y este es el quid de la cuestión, deba ser respetada por todos, aunque no se compartan sus comentarios y sean objeto de crítica.

Digo que es el quid de la cuestión porque la reacción del PSOE no puede ser más propia del talante totalitario y un tanto fascista que acompaña a Ferraz en todos sus actos. José Blanco actúa como si de Pernando Barrena se tratara, y Rodríguez es un vulgar Otegi que diseña la estrategia de amenazas y chantajes. Vamos a ver, si los obispos critican al Gobierno, la reacción del Gobierno es ¿denunciar los tratados que le unen con la Iglesia? Eso solo tiene un nombre: amenaza. Tu me criticas, yo te quito la subvención, lo cual no es más que otra muestra de ese concepto patrimonialista del poder que tiene la izquierda, muy propio de dictaduras. Y las amenazas las utilizan quienes no teniendo argumentos democráticos ni respeto por la libertad de los demás, recurren a ellas para tapar la boca del discrepante, para amordazar, para censurar... Es lo mismo que hace la izquierda abertzale, el entorno de ETA. En el fondo, Pepiño y compañía parecen sentirse más identificados con las estrategias de Batasuna que con las actitudes democráticas.

El objetivo de estas amenazas no es otro que el de mantener la tensión y seguir trabajando en la movilización del electorado más radical. Es evidente que Rodríguez ha decidido abandonar el centro político y opta por llenar las urnas de los votos de los pelopinchos, que son tan válidos como cualquier otro, pero que igual que votan al PSOE, votan a Batasuna. Es el electorado que le dio la victoria en 2004, y quiere volver a sacarlo a la calle. Por eso harán mal los obispos en seguir manteniendo vivo el debate con el Gobierno, porque se acabarán perjudicando ellos mismos. La segunda razón por la que al Gobierno le interesa radicalizar su discurso con los obispos –que nunca han pedido el voto al PP, aunque el PSOE mienta y diga lo contrario-, es para hacer olvidar la debacle económica hacia la que nos conduce la inoperancia de Rodríguez Zapatero, sin duda el peor presidente del Gobierno que ha tenido este país, y tendrá en muchos años.

Ayer conocimos los datos de paro del mes de enero, y no pueden ser más desalentadores, ni pueden reafirmarnos más en la idea de que avanzamos hacia una profunda crisis. Rodríguez termina su mandato con 80.000 parados más que cuando lo empezó, por mucho que se empeñe el Gobierno en disfrazar estas cifras con la evolución de años anteriores. Lo peor es que se está destruyendo empleo a un ritmo enloquecedor, mientras el Gobierno mantiene –ayer mismo lo hacía Rodríguez en una entrevista- la mentira de que las cosas van bien. Este es, sin duda, el Gobierno de las mentiras, de las amenazas, del talante totalitario y de la actitud antidemocrática y a Rodríguez Zapatero habrá que empezar a cambiarle el nombre por el de Franco Zapatero. Se me ocurre.

Campaña del PSOE
El socialismo en eslóganes
Francisco Capella Libertad Digital 5 Febrero 2008

Como el socialismo es un grave error intelectual, no cabe esperar de los socialistas una gran inteligencia. Basta con la mirada positiva y no ser él. Los políticos colectivistas tal vez tengan la astucia necesaria para engañar a sus votantes, pero dado el ínfimo nivel intelectual de su propaganda de cara a estas elecciones parecen creer que la ciudadanía es tan boba que no hay que esforzarse demasiado.

Motivos para creer. Esto puede referirse a que el socialismo es una cuestión de fe irracional que hay que asumir sin rechistar; o a confiar en algún político que presume de sinceridad cuando se le ha pillado confesando alguna que otra grave mentira.

Por todo lo que merece la pena. No concreta nada: típico mensaje utilizado por los embaucadores que todos los incautos interpretan de forma positiva sin darse cuenta de que cada uno hace una interpretación diferente, de modo que lo que para unos es bueno, para otros es malo. Además como en la realidad los medios son escasos, no puede intentarse todo lo valioso, siempre hay que renunciar a algo, asumir algún coste: pero recordar esto no te hace popular.

Comprometidos con la igualdad. Y radicalmente en contra de la libertad. Discriminando, olvidando la igualdad ante la ley para imponer coactivamente la igualdad mediante la ley (y como esto no se consigue nunca del todo, es una excusa infinita). Si todo es igual, todo da igual, no hay diferencias valiosas y útiles. No se trata de eliminar la pobreza sino de fomentar la envidia contra los ricos.

No es lo mismo. ¿Pero no habíamos quedado que estamos comprometidos con la igualdad? Es inteligente notar las diferencias, y efectivamente el socialismo no es lo mismo que sus alternativas: es mucho peor.

Vivimos juntos, decidimos juntos. ¿Quiénes somos ese "nosotros" que no se menciona? ¿Es un concepto discutido y discutible? ¿Y si me siento más próximo a alguien que no forma parte del colectivo oficial? ¿La unión hace la fuerza o se consigue mediante la fuerza? Muchos votantes no se sienten en absoluto identificados políticamente con otros a quienes consideran indeseables, y lamentan tener que compartir nada con ellos. Aunque todos nos lleváramos bien y tuviéramos buena voluntad comunitaria, la limitada capacidad cognitiva y comunicativa de los seres humanos no da para decidir todo juntos, por eso los ámbitos de control intentan separarse y hacerse locales (derechos de propiedad) para evitar los conflictos. Si decidimos juntos, ¿por qué al final sólo deciden los políticos, también en nombre de quienes no han votado por ninguno?

Somos más. Esto es una advertencia, así que cuidadito los que no son de los nuestros, que os podemos (por si nuestra pobreza argumental no consiguiera confundiros). Igual se refiere al crecimiento de la población, pero resulta raro que presuman de ello quienes suelen estar preocupados por los daños que los seres humanos provocan al planeta. Obviamente el socialismo no es para exquisitos individualistas independientes, sino para miembros de grandes rebaños mayoritarios.

Por todo lo logrado. El pasado. ¿A costa de qué y de quiénes? ¿Y el coste de oportunidad, todo lo que podría haberse logrado sin ustedes de por medio?

Porque lo estamos consiguiendo. El presente. ¿Quiénes y qué? ¿Liquidar la libertad? ¿Exterminar al enemigo?

Porque no todo está hecho. El futuro. Dados sus planes, afortunadamente.

Soñar con los pies en la tierra. Mejor tumbado en la cama. Parte de sus sueños son pesadillas, y casi todo el resto fantasías irrealizables.

Por el pleno empleo. No se trata de tener más riqueza con mínimo esfuerzo, sino de hacer como que todo el mundo está muy ocupado. Todos funcionarios.

La octava potencia económica, los primeros en derechos sociales. Con el bofetón que estamos dándonos (y lo peor está por venir), pronto sólo quedarán desechos sociales. El socialista cuando dice derechos quiere decir exigencias, reclamaciones ante los demás.

Podemos llegar tan lejos como queramos. ¡Ánimo campeones! Hasta el infinito y más allá. Basta con voluntad para obtener resultados. La acción inteligente es innecesaria.

Ahora que avanzamos, por qué retroceder. Un poco más y habremos sobrepasado el borde del abismo. A partir de ahí, caída libre.
Francisco Capella es director del área de Ciencia y Ética del Instituto Juan de Mariana y creador del proyecto Inteligencia y libertad.

Operación Roca invertida
Joan Valls Libertad Digital 5 Febrero 2008

La presencia de Ruiz, el hombre puente con Prisa, nunca fue una duda razonable para Rajoy. Además, Mariano hace meses que tiene cosas más importantes en las que pensar. En su agenda lleva tiempo garabateando la duda hamletiana de todo candidato popular sin demasiadas expectativas de mayoría absoluta. La elección correcta para un largo período de Gobierno conservador: ¿Convergència o Unió?

Mientras se gesta la enésima escisión en el seno del PNV, Rajoy deberá decidir si diseña un pacto a medio plazo con Mas y Pujol hijo o con la línea posibilista que encarna un Durán obsesionado por las carteras ministeriales. El otrora admirador de Rodríguez ya planteó a principios de 2004 asociarse con el ex ministro Pimentel para crear un partido de centro, una especie de Operación Roca 2.0. Los días posteriores al 11-M, sin embargo, lo cambiarían todo y el proyecto quedó en el olvido. Cuatro años después, Rajoy va a tener en sus manos el mando para accionar a distancia una Operación Roca invertida, en la que un Ministerio de la Familia le serviría a Durán de palanca para su futura formación bisagra. Un partido que neutralizaría las posibilidades en el Congreso de los socialistas disfrazados de UPyD o de cualquier otra marca, y que, al mismo tiempo, obligaría a Convergència a definirse claramente por el separatismo o por un regionalismo domesticado y reformado. Hablamos, por supuesto, de un escenario para principios de la próxima década.

Promover la radicalización de Convergència asusta a muchos dirigentes populares, pero los números y el discurso hegemónico en Cataluña muestran que nada puede ir ya a peor. El Tinell fue una apuesta de los ultranacionalistas de izquierdas, encabezados por Maragall, y de Convergència, formación que probó su propia medicina poco tiempo después. Una Convergència ya radicalizada que fuera más allá en su discurso supondría un pequeño paso para Artur, pero un gran paso para los votantes sensatos que le quedan, quienes, como Rajoy, viven en una duda hamletiana entre la rauxa actual y el seny añorado. Extremada la posición de Convergència, el PSC del área metropolitana saltaría por los aires al poco tiempo y la escenificación de la división en Cataluña estaría servida en bandeja. La Esquerra, por su parte, se vería obligada a batasunizar su discurso. Al fin se haría visible lo que ha existido siempre en el Principat, con la novedad de que el nacionalismo quedaría desnudo ante sus propias vergüenzas y el mito del Estanque Dorado tendría fecha de caducidad. Hablamos, en definitiva, de un virus troyano para este Matrix que se cree inmune, por utilizar terminología girautiana.

La Operación Roca invertida sería altamente beneficiosa para los intereses de la Nación, sobre todo en la anestesiada Cataluña. Serviría, además, como atemperador del cáncer nacionalista, mientras se avanza en el consenso con un PSOE deszapaterizado para la reforma constitucional que deberá marginar definitivamente a estas formaciones minoritarias e insolidarias de la vida política española. En realidad, la Operación Roca invertida no sería nada más que un empujoncito para que el nacionalismo catalán se quite la máscara veneciana.

Las tendencias totalitarias del nacionalismo vasco
http://lugoliberal.es
El totalitarismo se caracteriza, entre otras particularidades, porque la onda de intervención oficial se extiende desmesuradamente, penetra y se amplifica de tal forma que llega a interferir en el campo de las libertades de la persona como tal. Estamos ante la planificación de los derechos colectivos, con merma clara de los derechos individuales.
Por Pedro Morales Moya Rebelión Digita 5 Febrero 2008l

El uso que se hace del vocablo “totalitarismo”, suele ser convencional y se acomoda con frecuencia a circunstancias que no cumplen las condiciones de los totalitarismos puros: nacionalsocialismo, fascismo, estalinismo, etc.

Esta realidad me obliga, para no caer en imprecisiones y en errores de bulto, a señalar que entre ese “totalitarismo” puro y ciertas versiones jurídico-político-sociales que se aproximan a esta concepción, hay diferencias importantes, pero no por ello hemos de eludir la constatación de que esa tendencia totalitaria existe.

El totalitarismo se caracteriza, entre otras particularidades, porque la onda de intervención oficial se extiende desmesuradamente, penetra y se amplifica de tal forma que llega a interferir en el campo de las libertades de la persona como tal. Estamos ante la planificación de los derechos colectivos, con merma clara de los derechos individuales.

¿Por qué el nacionalismo vasco -para concretar el tema- se expande y llega a orillar a otras concepciones políticas? Para ser más precisos: ¿por qué los votantes nacionalistas van desplazando poco a poco, de modo irremediable, a los de otros partidos de ámbito estatal?

Por una sencilla razón: porque a lo largo de casi veintiocho años sin descabalgarse del poder, los nacionalistas han creado una amplia red, un entramado potentísimo de instituciones, sociedades, clubes, empresas, o grupos culturales, profesionales, deportivos, de negocios de todo tipo, etc., dirigidos por leales a la idea y protegidos por el sistema, todos ellos encaminados al logro de un solo objetivo: la independencia de Euskadi. En consecuencia, el más lerdo observador advierte que no le conviene posicionarse frente a este coloso jurídico-político-social llamado nacionalismo vasco.

Estamos ante un totalitarismo inducido que da lugar a que -tal y como antes se apuntaba- la persona quede supeditada al engranaje de una forma lenta pero irremediable. No obra libremente, porque la presión oficial para actuar en favor de una idea es insuperable.

El Gobierno nacionalista de la Comunidad del País Vasco, como si fuera el gobierno de un estado totalitario emergente, ha penetrado en las actividades propias de la iniciativa privada y sutilmente las va condicionando, a cambio de la ayuda que les presta, a cumplir los fines que se ha propuesto alcanzar. Fines que nunca oculta y que parecen contar con el beneplácito del que ahora llaman Gobierno de España, como los otros llaman al suyo Gobierno Vasco, no sabemos si en pie de igualdad (ya que España parece conformarse con reducir su ámbito al territorio que le ceden catalanes, vascos y gallegos nacionalistas) o con el sentido de siempre.

En confirmación de todo lo que antecede, acaba de empezar oficialmente su andadura, la “Agencia Vasca de la Innovación” (INNOBASQUE) con el objetivo de iniciar “la segunda transformación económica y social de Euskadi”. La presentación de esta Agencia, en el palacio Euskalduna de Bilbao, ante dos mil personas interesadas, a la que asistió el lehendakari Juan José Ibarretxe, se define como asociación privada sin ánimo de lucro. La Comunidad Vasca de Innovadores, que agrupará a más de cinco mil miembros, será una red en la que participarán distintos agentes privados y públicos, ligados a INNOBASQUE, bien por integración, federación, acuerdos de cooperación, o alianzas de distinto carácter. Como dice el clásico, más de lo mismo.

Coherencia judicial
EDITORIAL El Correo 5 Febrero 2008

Las órdenes de detención de los dirigentes de Batasuna Pernando Barrena, Patxi Urrutia y Unai Fano dictadas por el juez Garzón continuaron ayer la operación dirigida por la Audiencia Nacional contra la cúpula de la formación ilegalizada, imputando reiteración delictiva a los miembros de su llamada Mesa Nacional. Desde que a finales de los años 70 ETA hallara en Herri Batasuna y en otras organizaciones de la izquierda abertzale la forma de ampliar el eco de sus postulados, tanto los demás partidos políticos como las propias instituciones contemplaron esa dualidad con una actitud en la que primaba la formalidad democrática del concurso público de HB sobre la convicción general de que se trataba de la correa de transmisión de ETA. Aunque esa actitud, mantenida durante más de dos décadas, reflejaba también la esperanza que partidos e instituciones albergaban en una eventual emancipación de la izquierda abertzale respecto al dictado etarra, o en su capacidad para propiciar algún día la renuncia de ETA al terrorismo. Amparada por la legalidad, la actuación de la izquierda abertzale era interpretada por jueces y tribunales como expresión de las libertades políticas. Fue la promulgación de la Ley de Partidos en 2002 la que llevó al legislador a establecer la ilicitud de asociarse para prestar cobertura pública al terrorismo; y fue la apertura del sumario 35/02 por parte del juez Garzón la que identificó a Batasuna como prolongación e instrumento de ETA.

Es lógico que la visión de la judicatura respecto a una trama que en parte se venía solapando bajo apariencias de legalidad vaya en consonancia con la percepción que de ella mantiene el legislador. Lo que resulta menos comprensible es que tras poner punto final en la Ley y en sucesivas sentencias a la manifiesta impunidad en que se movía el brazo político de ETA, tanto por parte de la Fiscalía como por parte de los propios jueces se hayan mantenido posiciones contradictorias cuya variación no parece responder a la aparición de datos objetivos antes desconocidos. La pregunta de por qué Barrena fue detenido ayer y no tras cualquiera de sus comparecencias públicas anteriores representa una cuestión menor respecto a lo que se dilucida en el fondo. Pero sería conveniente que jueces y fiscales tomasen mayor conciencia de que la rotundidad con que en cada momento exponen sus razones no deja de suscitar en la opinión pública dudas, perplejidad e incluso la sospecha de que en ocasiones se dan actuaciones de oportunidad.

El brazo desalmado del Gobierno
Vicente A. C. M. Periodista Digital 5 Febrero 2008

Si para el Sr. Blanco la Conferencia episcopal y por ende la Iglesia de España es "el brazo armado del PP", entonces la Junta Islámica que pide el voto para el PSOE debe ser su brazo desalmado y esperemos que no esté armado. La mezquindad del ataque de cualquier representante del PSOE contra la Iglesia Católica, está traspasando los límites de lo tolerable. Si el apoyop de la Junta Islámica se hubiera producido en las jornadas posteriores a los atentados del 11M, los resultados posiblemente hubieran sido diferentes.

Además, el Sr. Blanco, no contento con esa bajeza moral al calificar así a los mayores representantes de la paz, se atreve a proferir amenazas de hostilidades si vuelven al Gobierno. Ese es el único y verdadero programa de este PSOE y de estos incompetentes que nos han estado gobernando durante los últimos cuatro años. Una mentira basada en unos acuerdos y negociaciones de apaños con la ETA y la dilapidación de la herencia económica dejada por el PP. Un País que ha pasado a ser el furgón de cola de la UE y con un futuro poco esperanzador si siguen los mismos gestores.

Pero además, en la lucha anti terrorista siguen mintiendo y se les sigue descubriendo. Los últimos encuentros de la semana pasada entre el PSE y ETA con la asistencia de un representante del Ministerio de Interior denunciados por City FM radio y confirmados por El Mundo, solo es una etapa más de la obsesión y rendición total del Gobierno a las exigencias de ETA. Cada día es más evidente que lo descubierto hasta ahora es solo la punta del iceberg. Cada día es más difícil creer en la versión islamista y más verosímil que la primera impresión fuera la real. Tanta deferencia con la ETA no es explicable solo con el mero afán de la búsqueda de la paz. Parece más probable que se deba al posible sometimiento a un chantaje. Es indudable que ni a ETA ni al Gobierno les interese descubrir todas las cartas. El PSOE quiere seguir gobernando y ETA no quiere al PP en el Gobierno.

Así que el Sr. Blanco debería guardarse sus amenazas, no vaya a ser que en contra de sus pronósticos gane el PP, gobierne y se empiece esta vez a tirar de la manta y a exponer todos los trapos sucios.

La conciencia europea
FLORENTINO PORTERO ABC 5 Febrero 2008

La sociedad colombiana ha sobrellevado con extraordinaria dignidad la lacra del terrorismo. No sólo han resistido su continuo chantaje, alimentado por los formidables beneficios acumulados por el tráfico de drogas. Además, han sido capaces de preservar su sistema democrático en unas condiciones harto difíciles.

El mérito es aún mayor si tenemos en cuenta que lo hicieron en gran medida solos. Una parte significativa de las sociedades democráticas cayó en la fácil tentación de «comprender» o «disculpar» a los terroristas, que a su juicio no eran otra cosa que guerrilleros heroicos que se echaban al monte en protesta contra un sistema social injusto. Era un ejemplo más de ese doble rasero con el que a menudo los europeos juzgamos las cosas de América Latina.

Lo que aquí no aceptaríamos, allí nos parece normal. La Revolución que entre nosotros resulta impensable y absurda, al otro lado del charco es coherente y viable ¡Cuántos europeos y norteamericanos han desfogado sus ansias de cambio radical siguiendo la pista de estos asesinos desalmados!

Poco a poco, con extraordinaria lentitud, hemos ido comprendiendo la naturaleza del terrorismo. Visto en perspectiva resulta escandaloso el número de atentados que los españoles hemos tenido que sufrir para que sólo una parte de la sociedad haya llegado a entender que ETA es inaceptable y que una democracia no puede doblegarse ante su permanente chantaje negociando con ella lo que es ámbito exclusivo del Parlamento. La experiencia europea con otras formaciones terroristas y la amenaza yihadista que pende tanto sobre el conjunto del islam como sobre Occidente nos ha ido haciendo más sensibles al problema.

Hoy los colombianos recogen el fruto de su esfuerzo y de su sufrimiento, viendo cómo desde distintos puntos del planeta se oyen voces de condena contra las FARC. Son expresiones de la «sociedad civil», de gente común harta de tanto pensamiento «políticamente correcto» y ansiosa de valores firmes y posiciones claras a favor de la libertad y en contra del totalitarismo.

El idiota moral europeo
EDURNE URIARTE ABC 5 Febrero 2008

Si nosotros, los europeos, ignoramos durante años los millones de crímenes estalinistas, también los nazis al principio, con mucha más tranquilidad hemos dado la espalda a los cientos de miles de crímenes de los terroristas colombianos. Las víctimas colombianas están muy lejos y las excusas ideológicas de los criminales muy cerca. Son las mismas que las de todos los terrorismos de extrema izquierda, las mismas que las de ETA. Algunos europeos aún las comparten y ni siquiera reconocen a los asesinos. Sospechan de las propias víctimas y de los demócratas colombianos.

Por eso hemos tardado varias décadas en salir a la calle en Europa y en el resto del mundo a decir Basta Ya a las FARC como lo hicimos ayer. Quienes hasta ahora hablaban en Europa eran los ideólogos del conflicto, los que sí entienden que los crímenes de los paramilitares son sólo crímenes, pero persisten en confundir los otros crímenes, los del otro terrorismo, con el conflicto.

Y luego viene el otro lado de la idiocia moral europea. Aún hace sólo una semana, una prestigiosa y respetable revista francesa de centro derecha preguntaba al presidente colombiano por qué llamaba terroristas a la guerrilla. O si su política antiterrorista era fruto de la venganza porque su padre fue asesinado por las FARC. Preguntaba el idiota moral europeo. Desde la izquierda, llama conflicto al crimen. Desde la derecha, llama venganza a la firmeza democrática. Demasiadas aberraciones, demasiada ignominia contra las víctimas colombianas para que un día de protesta sea suficiente. Queda un largo camino para que Europa repare su deuda moral con Colombia.

España, la Unión Europea y Kosovo
Javier Tajadura Tejada El Correo 5 Febrero 2008

Si la agenda política nacional está marcada por las elecciones generales del próximo 9 de marzo, en la agenda internacional el conflicto de Kosovo ocupa, igualmente, un lugar central. La victoria de Boris Tadic en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales celebradas en Serbia el domingo contribuirá, sin duda, a acelerar los acontecimientos. Dicho triunfo pone de manifiesto que la ciudadanía serbia, rechazando al antioccidental Nicolik, ha votado por Europa y por el futuro. En este contexto, resultaría obligado que la Unión Europea abandonara su política antiserbia y asumiera un papel arbitral en el conflicto.

Se trata de un asunto aparentemente irresoluble por las posiciones absolutamente inconciliables de las partes. Por un lado, Serbia aspira a mantener la unidad y la integridad territorial del Estado, y por otro, la provincia de Kosovo aspira a la soberanía, esto es a la independencia plena del Estado Serbio. Estados Unidos y la Unión Europea se han colocado ya del lado de los secesionistas kosovares. Ahora bien, este posicionamiento supone, desde una perspectiva jurídica, una violación manifiesta y grave de todas las normas jurídicas internas e internacionales reguladoras de este tipo de conflictos. Y desde una perspectiva política, la creación de un peligroso precedente de creación de un Estado étnico por la fuerza.

En este contexto, la posición del Gobierno de España, del gobierno resultante de las próximas elecciones generales, resulta crucial. Los ciudadanos tenemos derecho a saber si Rodríguez Zapatero o Rajoy están dispuestos, o no, a aceptar una política de hechos consumados y reconocer a un hipotético nuevo Estado de Kosovo. Y ello porque el precedente kosovar será invocado por quienes defienden la utilización de un presunto derecho a la autodeterminación para llevar a cabo la fragmentación de España.

El Consejo Europeo celebrado el pasado 14 de diciembre transmitió a Serbia el mensaje de que si quiere ingresar en la Unión, previamente deberá aceptar la secesión de Kosovo. En ese marco, el Gobierno de Rodríguez Zapatero ha manifestado su voluntad de solucionar el conflicto de conformidad con la legalidad internacional y mediante una postura unitaria europea. Ahora bien, tal cosa parece imposible. Esto es, habrá que optar por reconocer la independencia de Kosovo, fórmula mayoritariamente aceptada por los Estados de la Unión, violando flagrantemente los principios fundamentales del Derecho Internacional vigente, o desmarcarse de la postura mayoritaria europea, por ilegal e ilegítima, reconociendo la integridad territorial de Serbia.

Creo que, en este contexto, por cuestión de mínima coherencia política, habría que desmarcarse de la posición europea. Es preciso que alguien enarbole la bandera de la razón y del derecho. España puede y debe actuar en defensa de la legalidad y la legitimidad internacionales. Por cuestión de principios, no puede aceptar que el Derecho Internacional sea violado y que se imponga en el orden internacional europeo un estado de naturaleza en el que todo vale (incluso la creación de Estados étnicos por la fuerza). La declaración de independencia de Kosovo sería manifiestamente ilegal no sólo por no contar con una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que la avale, sino por su incompatibilidad con la Carta de las Naciones Unidas que garantiza la integridad territorial de los Estados. El Gobierno de España debe actuar así también por defensa del interés nacional. Como advierten constantemente fuentes diplomáticas serbias y rusas, la ruptura de la legalidad internacional creará un precedente que podría oponerse a España en el caso de que en nuestro país se planteara una situación similar, esto es, una declaración unilateral de independencia por parte de una minoría nacionalista-secesionista. El nacimiento de un Kosovo independiente será considerado como un precedente político en virtud del cual se sostendrá que las fronteras existentes entre los Estados europeos pueden ser modificadas ilegalmente, y que es posible la creación de nuevos Estados por fragmentación de otros, sin contar con la voluntad de estos últimos.

En estas mismas páginas el profesor Taibo ha sostenido que todo esto son «monsergas». Como jurista y como demócrata, no creo que el respeto a la ley y al derecho sean monsergas. Antes bien, son la razón de ser y el fundamento de Europa como ideal y como proyecto ético. Por otro lado, resulta peligroso y falaz oponer -como hace el profesor Taibo- frente al Derecho, que consagra la integridad de Serbia, la supremacía de un supuesto principio democrático del que derivaría un también hipotético derecho a la secesión de Kosovo. Y ello por la razón evidente de que la formulación clásica del principio democrático reza que lo que a todos afecta por todos debe ser decidido. Lo que significa que la minoría kosovar no puede decidir unilateralmente el futuro de Serbia.

Europa tiene una grave responsabilidad en la crisis balcánica. La UE podía y debía haber mediado para que el conflicto se resolviera respetando el Derecho Internacional vigente. Bastaba con hacer saber a ambas partes que su adhesión a la Unión Europea exige como requisito previo un acuerdo de convivencia política de naturaleza federal. Lo que carece de sentido es que Europa aliente la fragmentación de Serbia, exigiéndole -como hizo el Consejo Europeo del pasado 14 de diciembre- como condición para su integración en la Unión Europea, su previa fragmentación en dos Estados diferentes. Y más asombroso resulta todavía que dicha fragmentación se justifique en términos de puro racismo, esto es, en la necesidad de construir un Estado de base étnica. El Gobierno de España, con independencia de quién resulte vencedor en las próximas elecciones generales, no puede ser cómplice de esa locura.

campaña en el país vasco
El PP se compromete a garantizar mediante una ley la enseñanza en castellano
Astarloa asegura que la norma protegerá el bilingüismo y los «derechos de padres y alumnos»
I. MEDRANO El Correo 5 Febrero 2008

La presidenta del Partido Popular del País Vasco, María San Gil, pidió ayer el voto para su formación tanto a los ciudadanos que en 2004 dieron su respaldo a José Luis Rodríguez Zapatero y ahora se sienten «enormemente defraudados», como a los simpatizantes del PNV «preocupados por la deriva radical de sus dirigentes». San Gil cerró en Bilbao un acto convocado por su partido para avanzar algunas de las líneas maestras del programa electoral del PP. Le precedió en el uso de la palabra el cabeza de lista por Vizcaya, Ignacio Astarloa, quien adelantó el compromiso de los populares para que «la regulación de la enseñanza de la lengua oficial del Estado sea competencia exclusiva de las Cortes Generales a través de una ley orgánica que establecerá las garantías de su enseñanza y su uso en todos los grados docentes y académicos en toda España».

Astarloa desarrolló los aspectos claves de la oferta de su partido en política lingüística. Previamente, los candidatos por Álava, Alfonso Alonso, y Guipúzcoa, José Eugenio Azpiroz, ofrecieron algunas pinceladas de los proyectos del PP en infraestructuras -apuesta por la 'Y' e inversiones en puertos y aeropuertos- y en política fiscal -retorno a la metodología tradicional en el cálculo del Cupo para garantizar la estabilidad del Concierto Económico-, respectivamente.

La exposición del ex secretario de Estado de Seguridad fue muy contundente en la forma y en el fondo. Astarloa calificó a Zapatero de «insensato» por la política territorial que ha desarrollado esta legislatura. En contraposición, presentó al PP como la única alternativa capaz de ofrecer «un proyecto común para seguir haciendo España frente a los desafíos nacionalistas». Tras reiterar que su partido se propone impulsar una reforma de la Constitución «para potenciar el Estado autonómico, y no para desguazarlo», aseguró que los populares apuestan por un «bilingüismo integrador», que traducirán en una «defensa absolutamente decidida de la libertad lingüística».

Función pública
Al plantear la regulación de la enseñanza en castellano por una ley orgánica «que garantizará igualmente el bilingüismo en las comunidades autónomas con lengua propia», el político bilbaíno insistió en que «quedarán garantizados los derechos preferentes de los padres y de los alumnos, de forma que en todas las etapas educativas se ofrecerá el castellano como lengua vehicular, junto con la otra lengua cooficial».

En cuanto al empleo público, Astarloa prometió que el PP también regulará «en términos de igualdad las condiciones de acceso» a «todas las administraciones de España», para «garantizar el criterio de capacidad» y «lograr la prestación de los mejores servicios públicos», especialmente en Justicia, Educación y Sanidad.

EN MATERIA LINGÜISTICA
Arenas, sobre el programa de Chaves: ¿Estará hecho por los asesores de Montilla o Maragall?
Javier Arenas ha llegado a pensar que Chaves "ha perdido el norte y está pensando que se presenta a las elecciones en Cataluña y no en Andalucía". Ironizó sobre si el programa electoral de Chaves lo habrán hecho los asesores de Montilla o de Maragall. "Si no, no tiene explicación", apostilló Arenas. El presidente del Partido Popular andaluz anunció que va a exigirle al presidente de la Junta, Manuel Chaves, que retire de su programa de gobierno la enseñanza del gallego, el catalán y el euskera. Advirtió que está en riesgo que todos los españoles tengamos los mismos derechos que garantiza el castellano, lengua común.
Pedro de Tena Libertad Digital 5 Febrero 2008

A su juicio, Chaves debe pensar en que está en juego que muchos hijos y nietos de andaluces puedan estudiar en Cataluña en la lengua de la que se sienten orgullosos, que es el castellano. Javier Arenas denunció ayer que "Chaves le hace el juego a los nacionalistas con el estudio del catalán y el trasvase de agua de Almería a Cataluña".

Como bien saben, la defensa de Cataluña que distingue a Chaves se ha completado en las últimas semanas con el apoyo incondicional de la Junta al trasvase, mediante barcos, de agua de la desaladora de Carboneras para esa comunidad que gobierna un aliado del Gobierno central, El Tripartito. El líder del PP-A calificó de «auténtica traición» que Chaves defienda el trasvase, al tiempo que tachó de «barbaridad» que no se reclame el agua del Ebro que se tira al mar y que se le niega a Andalucía. Por su parte, el presidente de Asaja-Almería, Francisco Vargas, criticó el posible trasvase porque esa actuación sale más cara que comprar agua de manantial en Cataluña para el consumo humano..

Quienes sí han aplaudido a Chaves han sido los nacionalistas y sus amigos. Por ejemplo, la ministra de vivienda y candidata del PSC, Carme Chacón dijo: «Agradecemos la defensa de Cataluña que ha hecho Chaves y le felicitamos por una iniciativa que es muy positiva para el Estado plural». Los nacionalistas catalanes, al igual que el BNG, aplaudieron la propuesta del presidente andaluz, como afirmó el cabeza de lista de CiU, Josep Antoni Duran y Lleida. El candidato de ERC a las generales, Joan Ridao, aseguró que es un «ejemplo a seguir».

Pocos dudan de que, a juzgar por los hechos. Chaves hace el juego con su propuesta a los nacionalistas, al asumir el bilingüismo que consagra el nuevo Estatuto catalán y al expresar, de nuevo como presidente del partido, las ideas del Estado plural que gustan al nacionalismo, pero que gustan muy pocos a otros dirigentes socialistas, como José Bono, Juan Carlos Rodríguez Ibarra y Alfonso Guerra.

Por su parte, el presidente del PP, Mariano Rajoy, tachó la propuesta de «ilógica», ya que «la prioridad es conocer el castellano que es la segunda lengua del mundo y también el inglés que es la primera».

Incluso el coordinador de IUCA, Diego Valderas, también se mostró crítico y consideró un «sarcasmo» que la Junta facilite aprender idiomas para emigrar a otras regiones, por no haber resuelto el PSOE «los problemas económicos» de Andalucía.

Por su parte, el secretario general del PA, Julián Álvarez, ve en Chaves el «mejor aliado» de Cataluña y le advirtió que «si tan útil resulta el catalán para encontrar trabajo, ¿por qué envió a sus hijos a París y Londres a aprender idiomas, y no a Granollers o a Tarragona?».

El estatuto de Cataluña
No debe olvidarse que la Generalitat de Cataluña recoge en su nuevo Estatuto que se debe conocer suficientemente el catalán, considerada la lengua oficial de Cataluña junto con el castellano, si se quiere optar a un empleo público. Así, si cualquier español residente en esta comunidad quiere optar a un puesto en la Administración catalana, tendrá que acreditar su conocimiento sobre esta lengua, entre otras cosas, porque todos los comunicados que parten de cualquier ámbito de la Generalitat se redactan en catalán.

Véanse estos artículos del Estatuto. En este caso, el ARTÍCULO 33. DERECHOS LINGÜÍSTICOS ANTE LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS Y LAS INSTITUCIONES ESTATALES.

1) Para garantizar el derecho de opción lingüística, los Jueces y los Magistrados, los Fiscales, los notarios, los registradores de la propiedad y mercantiles, los encargados del Registro Civil y el personal al servicio de la Administración de Justicia, para prestar sus servicios en Cataluña, deben acreditar, en la forma establecida en las leyes, que tienen un nivel de conocimiento adecuado y suficiente de las lenguas oficiales, que los hace aptos para ejercer las funciones propias de su cargo o su puesto de trabajo.

2) Para garantizar el derecho de opción lingüística, la Administración del Estado situada en Cataluña debe acreditar que el personal a su servicio tiene un nivel de conocimiento adecuado y suficiente de las dos lenguas oficiales, que lo hace apto para ejercer las funciones propias de su puesto de trabajo.

3) Los ciudadanos de Cataluña tienen el derecho a relacionarse por escrito en catalán con los órganos constitucionales y con los órganos jurisdiccionales de ámbito estatal, de acuerdo con el procedimiento establecido por la legislación correspondiente. Estas instituciones deben atender y deben tramitar los escritos presentados en catalán que tendrán, en todo caso, plena eficacia jurídica.

Como ha sido demostrado por un reciente vídeo, en las escuelas públicas de Primaria y ESO todas las asignaturas se imparten en catalán.

En la Universidad, aunque igualmente se recomienda el conocimiento del catalán, las clases son impartidas aleatoriamente en cualquiera de las dos lenguas, dependiendo fundamentalmente del profesor. En la sanidad pública también «se debe» conocer el catalán, sobretodo para poder entender a cualquier paciente que opte por el uso de esta lengua. En el ámbito de la Justicia se «debe» conocer el catalán, pero no es obligatorio su uso, de hecho, cualquier miembro de la magistratura tiene que entenderlo, pero no tiene por qué hablarlo. Los comercios están obligados a rotular en catalán, hasta el punto que la Generalitat contempla la sanción a las tiendas que sólo rotulan en castellano.

Con estos elementos, es imposible que un andaluz que vive en Andalucía y quiere trabajar en Cataluña pueda hacerlo sin saber catalán. Sin embargo, un catalán sí puede optar en Andalucía a cualquier puesto de trabajo, dentro y fuera de la Administración, aunque sólo conozca el castellano.

PROGRAMA ELECTORAL DEL PSOE ANDALUZ
Chaves ve como solución al paro fomentar el catalán, vasco y gallego en Andalucía
El PSOE de Andalucía ha incluido en su programa electoral, para las elecciones autonómicas del 9 de marzo, la promoción del catalán, el vasco y el gallego con el "objetivo de facilitar a aquellos andaluces que lo requieran su movilidad laboral".
Libertad Digital 5 Febrero 2008

Según informa el diario El Mundo, el candidato del PP a la Junta, Javier Arenas, ha criticado que tengan que aprender estas lenguas para poder trabajar ya que Chaves justifica así "la discriminación que pueden sufrir los andaluces u otros españoles" en regiones como Cataluña, País Vasco o Galicia.

Esta nueva medida se incluyó en la Conferencia Política del PSOE de Andalucía el pasado fin de semana, aunque en un primer momento no aparecía en el documento base con el que se redactó el programa electoral. El presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, incluyó esta propuesta para facilitar a sus ciudadanos que puedan encontrar un puesto de trabajo.

Según ha asegurado, "se promoverá el fomento del catalán, vasco y gallego en las escuelas oficiales de idiomas con el objetivo de facilitar a aquellos andaluces que lo requieran su movilidad laboral".

Cinta Castillo, consejera de Educación de la Junta de Andalucía, ha defendido esta medida alegando que no creará ninguna "discriminación" sino que "abrirá las puertas" al empleo. Por ello, afirmó que "el catalán, el euskara y el gallego son lenguas oficiales, y la propia Constitución así las reconoce; nosotros no haríamos más que garantizar ese aprendizaje para quien lo reclamara".

Por su parte, desde el Partido Popular, se ha criticado esta enmienda del programa electoral por ser "inconcebible" ya que avala la "discriminación que pueden sufrir los andaluces u otros españoles en esta materia". El candidato de este partido a la Junta, Javier Arenas ha asegurado que su deber es garantizar que "los andaluces, en cualquier lugar de España, puedan estudiar en castellano, en su lengua materna, de las que nos sentimos profundamente orgullosos" y que puedan "acceder a cualquier oferta profesional a través del castellano".

Chaves ofrece clases de gallego en Andalucía y Rajoy lo tacha de ilógico
El PP exige la retirada de la propuesta que el PSOE andaluz lleva en su programa a pesar de que se trata de una medida para fomentar la movilidad laboral de las personas .
I. BASCOY.SANTIAGO La Opinión 5 Febrero 2008

El gallego vuelve a ser polémica, y en esta ocasión llega desde Andalucía, donde los socialistas incluyen en su programa electoral la propuesta de que se pueda estudiar gallego, también catalán y euskera, en las escuelas oficiales de idioma y en las universidades, con el objetivo de que los andaluces puedan trabajar en cualquier rincón de España.

La reacción del PP no se hizo esperar y exigió la retirada de la iniciativa por "ilógica" y falta de sentido común. El PSOE lamentó "la cacería" popular contra gallegos, vascos y catalanes.

El candidato del PP, Mariano Rajoy, rechazaba desde Algeciras la iniciativa, pues entiende que es "ilógico" estudiar gallego en Andalucía, cuando lo que urge es que los jóvenes dominen el inglés y las nuevas tecnologías, dos enseñanzas que deberían impartirse "a partir de los 3 años".

Rajoy recordó que el castellano es "la segunda lengua del mundo" y el inglés es la primera, por lo que, afirmó, "hay que ser sensatos y dejar de jugar a hacer demagogia". El presidente del PP primó el inglés frente al gallego porque España necesita ser competitiva en el extranjero y generar empleo. "Éste no es un problema de izquierdas o de derechas", aseveró Rajoy, que también lamentó que "España es el único país del mundo donde los padres no pueden elegir el modelo de educación que quieren para sus hijos y en muchos casos los niños estudian en un idioma que a lo mejor no quieren".

Otro gallego terciaba en la controversia. José Blanco decía no entender por qué Rajoy se "rasga las vestiduras" con la propuesta del PSOE para facilitar la movilidad laboral de los andaluces, una propuesta que "no impone el estudio" del gallego, el euskera y el catalán, sino que ofrece la posibilidad a quien quiera aprender estos idiomas. Blanco entiende que los populares están "atacados de los nervios" ante la cita con las urnas, pero también "alejado" de la sociedad española. El secretario general de los socialistas se preguntó "qué le han hecho" los gallegos para promover "una cacería" contra ellos.

Por su parte, el número uno del BNG por A Coruña, Francisco Jorquera, criticó la "visión excluyente" del PP y aseveró que esta formación es "un obstáculo al respeto a la diversidad". Jorquera calificó de "positiva y sensata" la iniciativa de Chaves porque puede ayudar a "fomentar el conocimiento de las diferentes lenguas e identidades nacionales que conviven en España". En todo caso, no le gusta que la propuesta sea "por razones de emigración".

LENGUA
Andalucía puede ser la cuarta autonomía que imparta gallego en escuelas oficiales
Si el PSOE gana, la comunidad se sumará a Madrid, Castilla y León y la propia Galicia en enseñar el idioma
S. Peña El País 5 Febrero 2008

Después de Galicia, Madrid y Castilla y León, Andalucía podría convertirse en la cuarta comunidad en impartir clases de gallego en escuelas oficiales de idiomas, si el PSOE revalida el mandato autonómico en las elecciones del próximo 9 de marzo. La medida, que consta en el programa electoral de los socialistas andaluces, ya ha sido adelantada por su candidato a la presidencia de la comunidad, Manuel Chaves.

Si se produce este hecho, el gallego podría empezar a impartirse en las 46 escuelas oficiales de idiomas de la comunidad el próximo curso, al igual que ya se viene haciendo en los últimos años en estos mismos centros de Galicia, Madrid y Ponferrada, en León, gracias a convenios entre las distintas Administraciones.

Pero no solo será el gallego. Según se recoge en el texto, los socialistas andaluces están dispuestos a promover también la enseñanza del resto de las lenguas oficiales del Estado, como el euskera y el catalán. Eso sí, siempre que exista una demanda notable: el mínimo de alumnos por grupo de idioma debería estar entre cinco y siete.

Movilidad laboral
Esta medida nace, según la responsable de Educación de la ejecutiva socialista andaluza, Cinta Castillo, de la necesidad de proporcionar a los jóvenes una formación complementaria en lenguas cooficiales y facilitar su movilidad laboral a regiones industriales, como el País Vasco o Cataluña, y a Galicia, con la que Andalucía mantiene vínculos relacionados con la inmigración.

En este sentido, Castillo respondió a las críticas que desde el PP se vienen haciendo a esta medida, y negó que se esté «discriminando al castellano, lo que se hace es ampliar la capacidad de formación de los jóvenes, quien no lo vea es porque tiene ceguera intelectual». De hecho, según añade, la iniciativa surgió de diversas asociaciones culturales de Andalucía, e incluso del centro asociado del Instituto Cervantes, que demandaban la enseñanza de estas lenguas.

Cabrera: "La enseñanza en castellano está garantizada en Cataluña"
Juan Cruz Osta Periodista Digital 5 Febrero 2008

La ministra de Educación ha defendido que España está, "según el informe PISA", juntos a los países más importantes del mundo en educación. Mercedes Cabrera ha celebrado cómo está la enseñanza y ha asegurado que "la enseñanza en castellano está garantizada en toda España, y el que dice lo contrario es porque no se sabe la Ley". Además, ha alabado la propuesta de su compañero Chaves de alentar la enseñanza del catalán, vasco y gallego en Andalucía para "facilitar la movilidad laboral".

No le ha importado un comino a la ministra las numerosas denuncias, las sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ni el vídeo del Partido Popular de Cataluña que no deja lugar a dudas. Tampoco la insistencia de Ciudadanos ni la Iniciativa Legislativa Popular presentada en el Parlament.

De hecho, la política de inmersión lingüística emprendida por el tripartito catalán ha hecho saltar las alarmas entre todos aquellos que aspiran a utilizar el castellano con normalidad en Cataluña.

Como muestra, además, hay que estudiar las frías cifras estadísticas, que reflejan un imparable crecimiento de las protestas ante el Defensor del Puelbo de ciudadanos ahogados por esta «inmersión».

Estas protestas recibidas por Enrique Múgica de ciudadanos catalanes se dividen en dos grandes grupos: Las referidas a la Educación, encabezado por padres que no pueden escolarizar a sus hijos en castellano; y la que tienen que ver con los negocios, monopolizado por las Oficinas de Garantías Lingüísticas que utiliza la Generalitat para «perseguir» a los establecimientos que no usan el catalán en sus rótulos.

Pero la ministra Mercedes Cabrera le ha dicho, tan tranquila, a María Teresa Campos:

"En toda España está garantizada la educación en castellano por Ley, y el que dice lo contrario es que no se sabe la Ley".

Así, rontunda. Y la presentadora de Punto Radio ha pasado de tema. Le ha puesto encima de la mesa la iniciativa de Manuel Chaves de incentivar el uso del catalán, el vasco y el gallego para "facilitar la movilidad laboral" de los andaluces.

"Me parece una buena medida, en esta sociedad cada más más plurilingüista que se incentive el uso de esas lenguas en las escuelas oficales. No hay que olvidad que son lenguas cooficiales en algunas Comunidades Autónomas."

Ni un instante han tardado en poner el primer comentario en la página web de Punto Radio.

"SRA , COMO PUEDE TENER LA CAR DE DECIR QUE EL CASTELLANO ESTA GARANTIZADO EN CATALUNYA, CUANDO DE 11 ASIGNATIURAS QUE TIENEN MIS HIJOS, 10 LAS HACE EN CATALAN, Y UNA EN CASTELLANO ....¡Y GRACIAS¡¡ A QUIEN QUIERE ENGAÑAR? A MI NO Y A OTROS MUCHOS CATALANES TASMPOCO¡¡¡ PARA CUANDO LA CASILLA DE LA OPTATIVA DE ELECCION DE LNGUA EN LA EDUCACION PRIMARIA Y NO CUMPLIDO POR LA GENERALITAT? SRA NO ME CUENTE MILONGAS QUE SON UNOS FALSOS DE CUIDADO¡¡¡10:54"

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