AGLI

Recortes de Prensa    Jueves 7 Febrero 2008

El pacto imprescindible
GRACIÁN ABC 7 Febrero 2008

Ante la próxima legislatura, dada la muy delicada situación de nuestro país, los dos grandes partidos, muchos de cuyos miembros tienen acreditado un alto sentido del Estado, deben proponer unos pocos puntos comunes dentro de sus programas electorales.

Creemos que PP y PSOE deben abandonar sus pasadas políticas «frentistas», de derechas o de izquierdas, y formar entre si un Gobierno de Coalición, temporal, para aplicar esos puntos comunes, como con éxito se ha hecho en otras naciones democráticas. En su defecto, ambos habrían de ofertar que harán lo preciso para que gobierne la minoría mayoritaria, comprometiéndose a sostener ese Gobierno, a fin de que pueda realizar las políticas que apuntamos como imprescindibles para el mantenimiento del Estado y la nación española.

No ignoramos que frente a la posición extrema de esos españoles que niegan España están creciendo opiniones radicales a favor de un neocentralismo. Nosotros nos mantenemos en la vía de hacer compatible una nación grande y unida con el respeto de ámbitos autonómicos en sus territorios integrados. Pero, ante el desbordamiento producido de las corrientes desintegradoras, tras muchos estudios y debates, hemos llegado a la conclusión de que la Reforma Constitucional es ya la única vía posible para que sea precisamente el pueblo español -único titular de la soberanía nacional- quien restablezca un Estado cuyos Órganos centrales y comunes tengan competencias no inferiores a las que corresponden a los Poderes federales; para mantener la nación española, cuya realidad metaconstitucional no es susceptible de discusión; para proteger y fomentar el interés y la cultura de España como un todo, manteniendo en Poderes autonómicos y locales las funciones de defensa de intereses o culturas particulares dentro de lo general.

Si así lo hacemos, el Gobierno de España recuperará la fuerza y capacidad negociadora que otorga el poder real de un Estado efectivo, ante el resto de las naciones e intereses que con nosotros compiten en Europa y en el Mundo; y podrá volver a ser instrumento de convivencia y solidaridad interna, sin verse obligado a dar más a las comunidades más ricas y a contemplar inerme cómo se usan poderes periféricos para propagar sentimientos antiespañoles.

Una reforma que, observada la disparatada realidad a la que hemos llegado con un sistema educativo sesgado contra España en no pocos lugares, si no recuperara el Estado la íntegra gestión de la enseñanza, al menos reserve al Poder Central el señalamiento íntegro de una magnitud en torno al 70 por ciento de los curricula, sin posibles desarrollos ni complementos de esos mínimos comunes por otras administraciones, como condición para poder expedirse títulos académicos; disponiendo que la Alta Inspección también ejercerá sus controles sobre el cumplimiento de los requisitos estatales, en los Centros y en las Aulas.

Una reforma que imponga a todas las Administraciones expresarse siempre en la lengua común, aunque puedan hacerlo también, si la tienen y lo desean, en otra particular; que permita a todos los ciudadanos, en cualquier punto, manifestarse y recibir mensajes en castellano o en otra lengua cooficial del territorio; que además de obligar a los alumnos a aprender el castellano y la lengua cooficial en su tierra, reconozca el derecho a elegir, entre las lenguas cooficiales del lugar, la que prefieran como vehicular de la enseñanza.

Una Reforma que, por ser la Justicia en toda la nación un servicio estatal y no autonómico o local, disponga que todo tipo de recursos de casación y no sólo los de unificación de doctrina, se atribuyen al Tribunal Supremo, con la única excepción de la interpretación de normas autonómicas; y que tanto la selección y promoción de todo el personal al servicio de la Justicia, como las dotaciones de medios para la misma, corresponden a los órganos del Estado.

Una Reforma que en defensa de la unidad de mercado prohiba a todas las Administraciones atribuir fondos públicos o dar ventajas fiscales contra los principios de igualdad de derechos, deberes y oportunidades entre españoles, vetando expresamente la competencia desleal de entidades promovidas directa o indirectamente por Poderes Públicos territoriales y confiriendo competencias efectivas al Poder Central en materias de ordenación del territorio, medio ambiente y recursos hídricos.

Una reforma que concrete la posible intervención del Estado en las comunidades admitida por el art. 155 C.E., expresando que podrá llegar a la disolución de los Órganos legislativos autonómicos y a la asunción por el Estado de las funciones normativas y ejecutivas precisas, con la duración necesaria que se fije; y que atribuya al Estado la capacidad para dictar leyes de amplio consenso (por ejemplo con 2/3 de los miembros del Congreso), con rango normativo superior a los Estatutos de Autonomía, para delimitar o aclarar las competencias dentro del territorio.

Una Reforma que cierre el reparto competencial y que, respecto de las delegaciones del art. 150,2 CE, establezca su carácter excepcional y por plazo limitado, quedando sin efecto las ya efectuadas salvo ratificación expresa; legitimando para recurrir al Tribunal Constitucional en esta materia de competencias, a grupos de ciudadanos (por ejemplo 10.000), sin plazo para la interposición, aunque sin eficacia suspensiva; y que elimine y prohiba la existencia de miembros propuestos o elegidos por Órganos o territorios autonómicos, en el TC, en el Senado, o en cualquier otro órgano que gestione competencias del Estado.

Una Reforma que modifique las bases de la ley electoral con procedimientos que aseguren que los temas nacionales, tanto en el Congreso como en el Senado, e indirectamente en otras Instituciones, sólo sean decididos por quienes integren formaciones de ámbito y proyecto nacional español. Estos contenidos deberían pactarse como comunes de PP y PSOE. Pero si alguno de los dos no quiere, el otro debe hacerlos suyos, para la próxima legislatura, o para la primera siguiente en que el pueblo le de los votos suficientes para implantarla.

¿Merecería ser considerada una oferta electoral que no contenga las anteriores propuestas?

Anticonstitucionalistas inoculadores
Nota del Editor7 Febrero 2008

Este artículo de Gracián, "colectivo de intelectuales", tiene algunas ideas, que por muy conocidas no dejan de ser absolutamente convenientes, pero junto a esta carga pretenden colarnos mucha ganga, simplificando: primero quieren obligar a los  alumnos aprender la lengua cooficial, o sea bilingüismo impuesto puro y duro, inoculación obligatoria de la lengua regional.

¿ Pero que habremos hecho los español hablantes para que todos pretendar incumplir sobre nosotros el Art. 3º de la Constitución Española, y quieran obligar a los alumnos a aprender la lengua cooficial en su tierra ?.  ¿ Pero que derecho tienen a imponer una lengua regional de la que no existe el deber de conocer ?. ¿ Porqué quieren inocular la lengua regional en vez de dejarla para que la estudie quien quiera hacerlo, libremente ?

En cuanto a lo de neocentralistas, yo siempre respondo con una pregunta: ¿ díganme algún servicio público que resulte más ventajoso a nivel autonómico que a nivel estatal ?: por supuesto que ni defensa, seguridad, sanidad, educación, justicia, etc.

Moraleja: las autonomías son una merienda de negros (con perdón a los negros), y la pregunta siguiente es ¿ hasta cuando podrá España aguantar el tinglado autonómico antes de que reviente por todos los costados ?

Relevo en ABC
Enhorabuena, Expósito
José Enrique Rosendo Libertad Digital 7 Febrero 2008

Ya ha caído Zarzalejos de la dirección de ABC. Lo sustituye Ángel Expósito, un gran profesional, sólido, con nervio y gran conocedor de la carpintería informativa, merced a su larga experiencia al frente de Europa Press.

Primero de nada quiero felicitar a mi entrañable amigo, que tuvo la generosidad de acompañarme como columnista en mi trayectoria como director de Negocio. Expósito, al que le deseo lo mejor en su nueva singladura, es un periodista de los pies a la cabeza, con pulsión suficiente para la tarea a la que ahora se empeña y que, de seguro, le va a costar alguna que otra noche sin dormir: al tiempo.

Lo primero que llama la atención es que Expósito se ocupe de la dirección de ABC justo unas semanas antes de que se celebren las próximas elecciones generales. Unas elecciones especialmente reñidas, en las que el centro-derecha tiene una oportunidad de oro no sólo de desbaratar a Rodríguez Zapatero, sino sobre todo de impregnar la política de un tinte auténticamente liberal que demuestre su eficacia para sacarnos de esta crisis doble que, como bien ha señalado hace un par de días Wall Street Journal, tiene connotaciones inequívocamente autóctonas, en particular los efectos de un crash inmobiliario para el que no nos hemos preparado los últimos años.

ABC no puede ser otra cosa que un diario liberal-conservador. Es más: no puede ser otra cosa que el diario liberal-conservador por excelencia en España. Haber abandonado ese empeño en los últimos años constituye, de una parte, un inmenso error que ha terminado pagando tanto en términos de pérdida de lectores como, sobre todo, de influencia social y política; pero de otra, también es una gran oportunidad, puesto que recuperar el terreno perdido le permite al nuevo director lo que los traders bursátiles llaman "tener recorrido".

El pensamiento liberal conservador en la España actual pasa, ineludiblemente, por afrontar tres grandes retos: el primero, la defensa de una serie de valores naturales frente al excesivo positivismo de la izquierda. El centro derecha español no puede ni debe permitirse el lujo de abandonar la defensa de la tradición, generada de modo espontáneo en la sociedad a lo largo del tiempo, y mucho menos sustituirla por un voluntarismo legislativo que quiere trastocar los fundamentos mismos de la convivencia cívica. La prensa liberal-conservadora tiene ahí un papel importante que jugar.

El segundo, la recuperación del concepto de nación liberal, al modo con que se entendió en la primera constitución española, la de Cádiz de 1812, cuyo bicentenario tenemos a las mismas puertas. Una nación de hombres y mujeres libres y necesariamente iguales desde el punto de vista legal y de oportunidades. No se trata tanto de reclamar un patriotismo constitucional, que en sí mismo es un concepto equívoco y esquivo en la medida en que haría depender la existencia de la Nación de lo que establezca una norma olvidándose de lo que Burke denominaba "contrato de la sociedad eterna"; pero tampoco, ni mucho menos, de vindicar un rancio patriotismo basado en unas supuestas esencias inmutables hasta la eternidad, porque eso es precisamente lo que sustenta a las fuerzas centrífugas que, día a día, perpetran la constante aniquilación de nuestras libertades.

Y en tercer lugar, la lucha por imponer el liberalismo económico tanto en la función de los políticos que nos gobiernan y las instituciones públicas, como entre los empresarios que conforman nuestros mercados particulares. Un liberalismo que supone la promoción de la iniciativa privada, la reducción del intervencionismo del Estado, la independencia de los organismos reguladores respecto de los políticos, la limitación de la presión fiscal y sobre todo, la liberalización de los mercados.

Ese marco para el liberal-conservadurismo en España está aún inexplorado. Y permite no sólo separarse de esa derecha rancia y esencialista, de por sí partidaria del intervencionismo y de un Estado fuerte y omnipresente; sino también articular una amplia coalición social de ciudadanos que aspiran a progresar desde un progresismo distinto al dictado por la izquierda, al pensamiento único del progrevoguesismo imperante.

Por último, los medios liberal-conservadores tienen también ante sí la tarea de no convertirse en seguidistas sin más de la política dictada en la calle Génova. La derecha española está presa de la teoría de la rueda dentada, en terminología de Keith Joseph, porque en muchas ocasiones su labor en el sistema de alternancia política consiste sólo en discutir cuánto de socialismo están dispuestos a transigir, en vez de promover una agenda propia. De suerte que, mientras el PSOE realiza determinadas apuestas durante una legislatura, éstas medidas socialistas sólo quedan consolidadas tras su mantenimiento posterior, una vez se ha producido el acceso del PP al poder. Ustedes podrían pensar, por ejemplo en el aborto; pero hay también, por ejemplo, en el actual sistema fiscal, claramente socialdemócrata desde su adopción en los albores de la Transición, sin que nadie haya querido remover esos cimientos para sustituirlos por otros de corte liberal.

Desde luego hay un amplio y generoso caladero de lectores en este territorio que hemos perfilado. Ahora, querido Ángel, es tu tarea. Suerte.

Nacionalismo socialista
El concierto catalán
José García Domínguez Libertad Digital 7 Febrero 2008

Siempre que uno oye cavilar en voz alta a la Carme(n) y a Pepe Montilla entre el bullicio cómplice de la Familia, no le queda más remedio que recordar con admiración al viejo Marx del Dieciocho Brumario que sentenciara aquello de que la Historia sólo se repite bajo el telón de la farsa. Y es que el eterno cuento de Pujol con los calers del "expolio fiscal" no tendría ni un pase ético, pero había que reconocerle cierta coherencia estética. Al cabo, ese aire tan suyo de viejo carlistón trabucaire atemperado por la rígida disciplina del Colegio Alemán le iba como anillo al dedo al guión del agravio comparativo.

Sin embargo, lo de ahora, el remake socialista, con la del Bajo Llobregat y el de Iznájar compartiendo cartel estelar en la misma comedia bufa del hecho diferencial mancillado... En fin, eso viene a ser como contemplar a los Morancos interpretando Electra en los siete dialectos del griego clásico y con traducción simultánea al lenguaje de los sordos. De ahí que en Ferraz ya anden escondiendo a estas horas que el PSC se ha vuelto a poner estupendo, y que les exige que el programa de Zapatero ofrezca a su finca del tres por ciento un concierto económico igualito al que rige en las Haciendas Forales, de tan dulce sabor medieval, por lo demás.

De momento, en la Ejecutiva Federal callan como muertos cuando se les menta el asunto. Pero, dado que esta vez la excusa se llama infraestructuras, si al final les dijesen que no, ya estoy viendo a la airada parejita explicando a la afición de Vic que las autopistas catalanas aún son de pago, mientras disfrutan del gratis total todas esas autovías que se construyeron en la década de los ochenta en España bajo el primer gobierno del PSOE. Amén de que la anhelada conexión ferroviaria de alta velocidad entre Barcelona y Francia hubo de ser pospuesta en su día, al considerar los socialistas españoles más urgente el enlace de la Sevilla natal de Felipe González con el pérfido Madrit.

Aclarándole que hubo que esperar para que se pusiera en marcha ese tramo hasta la llegada del catalanófobo José María Aznar a La Moncloa. Y, ya puestos, revelándole que sólo con el acceso de aquel malvado centralista que respondía por Álvarez Cascos al Ministerio de Fomento se emprendería, de una vez, la modernización mil veces aplazada del aeropuerto del Prat.

Bien pensado, eso apenas implicaría renunciar al eslogan que tienen pensado para la campaña, y sustituirlo por alguna máxima de San Juan. "La verdad os hará libres", por ejemplo.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Z y la ley del silencio
Soy un irresponsable
Emilio J. González Libertad Digital 7 Febrero 2008

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, acaba de tildar de "irresponsables" a quienes critican las cifras y la situación económica. Desde esta perspectiva, por tanto, yo, que tantas veces desde esta tribuna he manifestado mi desacuerdo con los mensajes y las interpretaciones oficiales de la realidad económica de nuestro país, soy, desde luego, un irresponsable. Y lo digo con orgullo.

Una verdadera democracia, un régimen de libertades políticas, es un juego de equilibrios en el que unos ejercen la labor de Gobierno, otros la de oposición desde la tribuna parlamentaria y otros más analizamos las políticas del Ejecutivo desde los medios de comunicación y transmitimos nuestras opiniones, siempre fundadas, a los lectores. Los medios de comunicación son el cuarto poder porque desde ellos se hace llegar a la ciudadanía lo que los políticos callan y a estos lo que piensan los ciudadanos. Desde este papel, por tanto, es lógico que critique las políticas económicas del Gobierno porque es necesario, de cara a las próximas elecciones, que los ciudadanos tengan una opinión formada y realista acerca de lo que ha hecho Zapatero en materia de economía, acerca de sus aciertos, que alguno habrá, y de sus errores. Esto es algo básico para la libertad.

Desde esta perspectiva, Zapatero debería abstenerse de realizar declaraciones como la que acaba de hacer. No es culpa de los críticos con sus políticas que, en vísperas de las elecciones generales, al presidente del Gobierno se le haya roto el cántaro económico antes de llegar al mercado, como a la lechera. Es culpa suya porque nos hemos pasado toda la legislatura sin política económica, en el mejor de los casos, pensando que la economía aguantaría cuatro años cuando, desde el principio de la legislatura, fueron muchas las voces que advirtieron al Ejecutivo de que las medidas tomadas por el anterior Gobierno del PP habían agotado ya sus efectos. Ese pecado es de Zapatero, no de quienes denunciamos que las cosas no están, ni mucho menos, como dice el presidente.

Las legítimas denuncias sobre la situación económica, además, no influyen sobre el desplome de las expectativas de los consumidores y las empresas. Los ciudadanos ya saben muy bien que las cosas no marchan como debían cuando no llegan a fin de mes a causa de la subida de los tipos de interés y los precios del petróleo y los alimentos; cuando, por primera vez en muchos años, los españoles se enfrentan nuevamente a la posibilidad de quedarse sin trabajo y, por supuesto, a la perspectiva de empeorar su nivel de vida. Las empresas, igualmente, perciben en sus ventas y en sus cuentas de resultados que la fiesta se ha acabado.

El Gobierno trata de justificarse envolviéndose en la bandera de la crisis internacional que, según Zapatero, ahora resulta que sí afecta a España cuando antes decía lo contrario. Pero el problema de fondo de nuestra economía no es la crisis. Esta lo que provoca es que llueva sobre mojado porque el verdadero mal ya se había gestado dentro de nuestro país. Lo que hacemos los columnistas es explicar al ciudadano que sus problemas se derivan de que el Gobierno no ha hecho nada, porque éstos ya saben con creces que las cosas no están bien. Y por eso se nos llama irresponsables.

Aquí, el único irresponsable es el señor Zapatero. Es un irresponsable por negarse a aceptar la realidad y, en consecuencia, tomar las medidas pertinentes. Es un irresponsable porque durante todo 2007 hizo como el avestruz, meter la cabeza en el agujero, para no ver las cosas como eran. Prestó oídos sordos a cuantos dentro y fuera del Gobierno le advirtieron de que la situación pintaba cada vez más oscura y en vez de escucharles se embarcó en una política de promesas electoralistas con cargo a los presupuestos que van a contribuir notablemente a empeorar la situación económica si se llevan a la práctica después del 9 de marzo. Señor Zapatero, aquí el irresponsable es usted, pero si insiste en etiquetar de esta forma a quienes discrepamos de sus políticas y su visión de país de las maravillas, le aseguro que llevaré con orgullo esa etiqueta. Es más, estoy pensando en encargarme unas pegatinas que recen "soy un irresponsable".

La provocación
Lázaro Conde Monge Minuto Digital 7 Febrero 2008

Con la Iglesia hemos dado, Sancho (El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, 2ª Parte, capítulo IX)

El artículo segundo de la Ley Orgánica del Estado de 10 de Enero de 1967, decía textualmente en su apartado II: El sistema institucional del Estado español responde a los principios de unidad de poder y coordinación de funciones.

El artículo 1 de la CONSTITUCION ESPAÑOLA de 29 de Diciembre de 1978, dice en el apartado 1 de su TITULO PRELIMINAR: España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

Todo demócrata, sea cual sea su afinidad política, sabe que la norma esencial del Estado de Derecho es la separación de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. La vulneración de esta norma por parte del Gobierno ha sido constante en la legislatura que ahora finaliza, al manipular a la justicia en función de sus intereses políticos. Por tanto los, ciudadanos que no quieran ser súbditos, deben manifestar democraticamente con su voto su justificada alarma.

Al aproximarse inexorablemente la celebración de nuevas elecciones generales el próximo 9 de marzo, se acentúa el caos político en que está sumida la nación al finalizar la arbitraria gestión de un Gobierno presidido por un político obsesionado en consolidarse, a cualquier coste, en el poder alcanzado tras las elecciones del 14 de marzo de 2004. Es justamente ahora cuando reverdece, en la inmensa mayoría de los españoles, el recuerdo de la terrible masacre terrorista del día 11 y su antidemocrática explotación electoral por parte del partido socialista.

Es inevitable. Cuando el propio Presidente del Gobierno se ha visto obligado a reconocer que durante toda la legislatura ha estado mintiendo al pueblo soberano negando reiteradamente su diálogo político con la banda terrorista ETA sobre un hipotético y nunca explicado plan de paz, finalizado en el más estrepitoso de los fracasos, se sitúa en primer plano el protagonismo estelar de los que exigían conocer en aquellas dramáticas circunstancias quienes eran los autores de la matanza. La infame jornada de reflexión que precedió a la celebración de las últimas elecciones generales, ha quedado como ejemplo de utilización electoral del terrorismo.

Al valorar serenamente la gestión del Gobierno formado inmediatamente después de su inesperada victoria electoral, el votante no olvida la acusación al anterior Gobierno transmitiendo sin cesar por determinados medios de comunicación la consigna “España no merece un Gobierno que mienta”, con la falsa referencia a la existencia de terroristas suicidas. Es indudable que al no haberse aclarado todo lo relacionado con aquel atentado, la posibilidad de que vuelva a repetirse, con idéntica finalidad, planea en el enrarecido ambiente que precede a unas elecciones de especial trascendencia.

La diferencia fundamental entre las anteriores y las que se celebrarán el 9 de marzo, es que los actuales responsables de velar por su pureza democrática son los mismos que los días 12 y 13 de marzo de 2004 traspasaron todos los límites para obtener rédito político de una matanza que perseguía la misma finalidad.

Puesto que hay políticos que no se recatan en utilizar la mentira como medio válido en el Gobierno de la nación, resulta más necesario que nunca despejar hasta sus últimas consecuencias la ominosa incógnita de saber quién concibió, planificó y ordenó la ejecución de la masacre terrorista del 11 de marzo de 2004 con el fin de variar el rumbo de la política de Estado y el resultado de socavar el entramado constitucional, cambiar subrepticiamente las reglas democráticas y dar alas a los planteamientos más insolidarios y disgregadores.

El esperpento está servido. Buscar explicaciones a la situación es inútil. En democracia prevalece la soberanía popular De no ser así se genera la dictadura. De momento, si consideramos seriamente la situación, hay básicamente dos opciones para los votantes de buena fe, que son abrumadora mayoría.

Por una parte en el ámbito de la izquierda que se auto titula progresista, está situado un partido socialista que ha falseado su seña de identidad española y cuyo presidente, sin arrepentirse ni pedir perdón al pueblo al que ha mentido, tiene la pretensión de continuar al frente de un futuro Gobierno con el fin de rematar la nefasta gestión iniciada en la legislatura que acaba. Dada su trascendencia es obligado mencionar la actitud del señor Rodríguez Zapatero de no renunciar al aval obtenido en el Parlamento para dialogar con los terroristas de ETA cuando lo vuelva a considerar oportuno y no haber hecho lo posible para que el Tribunal Constitucional se pronunciara sobre la validez del nuevo Estatuto de Cataluña que el mismo acordó con nocturnidad y en secreto con la derecha nacionalista catalana.

En la misma posición de izquierda política, está el nuevo partido de ámbito nacional Unión Progreso y Democracia, auténticamente socialista, presidido por la vasca Rosa Diez, que mantiene íntegra su fidelidad a la patria común e indivisible que proclama la Constitución vigente y su propósito de terminar con el terrorismo sin concesiones. Igualmente Ciudadanos de Cataluña, que preside Alberto Rivera propugna en toda España, desde su ideología de izquierdas, el afianzamiento de la unidad nacional.

En el centro derecha es exclusivamente el Partido Popular, presidido por Mariano Rajoy, el que mantiene firme su voluntad acreditada de derrotar al terrorismo que azota nuestra Patria desde hace más de cuatro décadas y da prioridad absoluta al afianzamiento de la unidad nacional, frente a los embates abiertamente separatistas.

Es posible que quien autocalifica de brillante su gestión, no haya llegado a percatarse aún de la magnitud de la provocación que supone postularse de nuevo para consumar lo iniciado en la presente legislatura. Es posible que su desprecio hacia el conjunto de sus compatriotas, no le permita calibrar la magnitud del error de no haber abandonado la política cuando se consumó la certeza de que su permanente engaño significaba dar preferencia al diálogo con los terroristas, postergando la angustiada demanda de sus víctimas para continuar combatiéndolo, sin condiciones, hasta lograr su liquidación definitiva.

La máxima evangélica de que la verdad nos hace libres es olímpicamente ignorada por los progresistas al uso. De ahí su aversión a la Iglesia y su airada reacción cuando se manifiesta en uso de la libertad en el desempeño de su labor pastoral.

Tal vez les convendría considerar lo que el genio de Cervantes dejó plasmado con sutil ironía en su obra inmortal, para percatarse de que la nación española fundamenta su unidad, obtenida hace más de cinco siglos, en sus raíces cristianas e inició su impar andadura, de repercusión universal, bajo el admirable mandato de los Reyes Católicos Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. De esa memoria histórica nos sentimos justamente orgullosos todos los españoles.

EL 9-M, VOTO EN BLANCO
pnr@tercerarepublica.org 7 Febrero 2008

El Partido Nacional Republicano está por el voto en blanco en las elecciones del día 9 de marzo. Varias razones abonan nuestra posición.

El vigente régimen no es una democracia. Es una partitocracia coronada; todas sus instituciones, empezando por la judicial, son instrumentos de una oligarquía de partidos, pajes de la Zarzuela y de la banca. Ese régimen ha puesto en pie un sistema de taifas autonómicas que vacían de competencias al Estado y alientan una dinámica de balcanización. En cuanto a su contenido social, obedece férreamente a la hegemonía del gran capital, de la finanza y los oligopolios.

Este régimen no permite la regeneración española, la dignificación del trabajo y el advenimiento de una democracia. Por el contrario, evoluciona en dirección a una creciente desarticulación de la unidad nacional, a la opresión de los españoles que residen en las “comunidades históricas” y al abatimiento de las crisis capitalistas, como la que ahora se inicia, sobre las espaldas de los trabajadores.

Sólo un periodo de grandes acciones populares en la calle puede abrir una salida. Ésta pasa inexcusablemente por el derrocamiento del régimen. Implica favorecer la eclosión de crecientes acciones masivas, y su desprendimiento de las ilusiones en el juancarlismo y sus gobiernos, que han mellado el filo de las importantes manifestaciones de los últimos años. Exige la configuración de un gobierno brotado de las acciones populares y sustentado en ellas, único capaz de sentar las bases de la constitución de España en república unitaria, de corte democrático y presidencialista. Una república del trabajador, con un contenido socialmente avanzado, que no retroceda ante los grandes poderes del dinero.

No es de extrañar que, salvando algunos matices, PSOE, PP, IU, UDyP, Ciudadanos, etc., coincidan en un mismo modelo esencial, jaleados por los llamamientos del rey al “consenso” y la “unidad de los demócratas”. Las “opciones” a que se nos invitan esas fracciones del partido único del régimen son puras engañifas.

Se han parapetado al unísono tras la sentencia del juez Bermúdez para que nos olvidemos del golpe de Estado del 11-M. Unos porque consiguieron el gobierno gracias al mismo; otros, porque colaboraron a la postre en su encubrimiento y porque temen socavar los cimientos del régimen. En todo caso, están de acuerdo en que a la cúpula de los jueces la deben nombrar los políticos.

Apoyan con fervor el Estado de las Autonomías, y si el PSOE le ha dado un nuevo impulso mediante la creación de la “nación catalana” contra España, el PP ha hecho lo mismo con la “realidad nacional andaluza”. Chaves intenta combatir el paro en Andalucía potenciando en esa región el catalán, el vascuence y el gallego; Rajoy propone incrementar el aprendizaje del inglés para contrarrestar la persecución del castellano en Cataluña, Vascongadas y Galicia.

Zapatero es, no cabe duda, un colaborador con el terrorismo, un embajador de ETA y un embustero redomado; pero esto no ha impedido a Rajoy ofrecerle una y otra vez apoyo incondicional para la “lucha contra el terrorismo”. PSOE y PP llevan años discutiendo sobre la guerra de Iraq pero, mientras tanto, se han dado la mano para enviar nuestras tropas a multitud de conflictos, a lo largo y ancho del planeta, que no tienen nada que ver con nuestros intereses, y para apoyar la tronada Constitución de la Europa de los monopolios.

El PP busca apoyo en la jerarquía eclesiástica católica y el PSOE, en el Islam, mientras coinciden en mantener la financiación estatal de las confesiones y la catequesis en las escuelas. Zapatero pretende comprar votos a cargo del presupuesto y Rajoy anuncia cada día una nueva rebaja fiscal; pero esto no empaña su acuerdo básico sobre el modelo de crecimiento (del beneficio capitalista), sustentado en el expolio del trabajo: estancamiento de los salarios, la temporalidad más alta de Europa, pérdida de poder adquisitivo, endeudamiento de las familias, erosión de las condiciones de trabajo a golpe de oleadas migratorias.

Por el momento, los análisis demoscópicos coinciden en una situación de empate técnico entre los dos grandes partidos del régimen, con una ligera ventaja del PSOE. En cualquier caso, parece claro que nadie va a conseguir una mayoría absoluta. Lo único que cabe esperar de estas elecciones es un gobierno del PSOE con apoyo de separatistas o un gobierno del PP con apoyo de separatistas, con prolongación de la crisis nacional, ahora acompañada del avance de una crisis económica. No cabe duda de que un gobierno del PSOE acelerará los procesos estatutarios “nacionales” y reemprenderá el “proceso de paz” con ETA. Y también es indudable que el PP deberá pactar con los separatistas “moderados” y, dentro de ese pacto, acometer nuevas “tomas de temperatura” de lo que D. José María Aznar llamó, en su día, “movimiento vasco de liberación nacional”.

Algunos sectores de patriotas creen que, como mal menor, queda el voto al partido de la Sra. Rosa Diez y el Sr. Savater-España-me-la-suda-y-me-la-sopla-. Entendemos que es sólo un intento parasitario de bisagra entre el PSOE y el PP, adherido como ellos a la monarquía, al sistema de las autonomías -que pretenden limitar un poquito- y al sistema social liberal capitalista.

Existen nuevos grupos políticos republicanos provistos de un análisis del régimen que compartimos y que rechazan de forma coherente la presentación de listas a sus comicios. Sin embargo, optan por llamar a la abstención. Nosotros valoramos positivamente cierta abstención consciente; sin embargo, constatamos que también puede favorecer la pasividad y la despolitización, de un lado, .y posiciones antidemocráticas, de otro. Nosotros llamamos al voto en blanco, que es el voto del repudio al actual régimen. Es el voto de la democracia republicana y la expresión activa de ese repudio, golpeando las instituciones vigentes. Es una táctica ofensiva, de deslegitimación de toda la actual clase política.

Secretaría General del Partido Nacional Republicano
Febrero de 2008

El gasto público no es la solución
EDITORIAL Libertad Digital 7 Febrero 2008

Que los socialistas son maestros en propaganda lo sabemos todos. No obstante, cuando sus mentiras chocan contra la realidad cotidiana, sus esfuerzos sólo les hacen quedar peor. Ya se llevaba tiempo palpando en la calle que las cosas del dinero habían dejado de estar tan boyantes como antaño, de modo que no resultan demasiado productivos los esfuerzos de Zapatero y los suyos por negar la realidad, primero, y asegurar que todo se solucionará –fíjese usted qué casualidad– en los meses inmediatamente posteriores a las elecciones, después.

Además del sentido común, tampoco los expertos comparten el optimismo de Zapatero, a quien como contestación sólo le sale llamarlos antipatriotas y afirmar que el pesimismo nunca ha creado puestos de trabajo, que ya es carecer de argumentos. El frenazo de la construcción destruirá en tres años los empleos de 1,2 millones de personas. Las esperanzas de recolocarlos en otros sectores se desvanecen con los malos datos de empleo en el sector servicios y de actividad industrial. Estos parados habrán de cobrar prestaciones de desempleo –digamos adiós al superávit– y pueden provocar enormes tensiones sociales.

¿Cuál es la respuesta del Gobierno? Pensar en cómo gastar un dinero público que no tiene para poder darles empleo. Urge que nuestros políticos recuerden que todo empleo que crean de forma directa, sea mediante subvención o contratación, destruye trabajos en el sector privado, porque se hace con los recursos que de otra manera emplearían las empresas. Y como éstas son más eficientes de lo que el Estado será jamás, crean más empleo con los mismos recursos; se suele estimar que un puesto de trabajo público destruye dos privados.

El problema, claro, es que los empleos que crean los políticos salen en las noticias y los que se destruyen no, y si aparecen no se relacionan con el dinero empleado por el Gobierno. Eso lo hace política y electoralmente atractivo, pero una ruina económica que debe evitar cualquier persona responsable. De modo que Zapatero, naturalmente, no quiere evitarlo.

Felicidades, doña Olga
Luis del Pino Libertad Digital 7 Febrero 2008

Querida Olga,

Acabo de leer la información que María Peral publica en El Mundo, en la que se desvela que Cándido Conde-Pumpido ha decidido proponer tu ascenso a la fiscalía del Tribunal Supremo. No puedo menos que felicitarte por este paso adelante en tu carrera, totalmente merecido.

Dice Cándido que a lo largo del juicio has aguantado todo tipo de dificultades y presiones. Y tiene razón. De la misma manera que no acertar con ningún resultado en las quinielas es casi tan improbable como hacer un pleno al quince, tiene que haber sido enormemente difícil para ti conseguir que acabáramos el primero de los juicios del 11-M sin saber ni quién dio las órdenes de cometer el atentado, ni quién fabricó las bombas, ni cómo estaban confeccionadas, ni quién las depositó en los trenes. Debe de haberte costado un trabajo horroroso conseguir que los españoles sigamos in albis, cuatro años después de los hechos, en todo lo referente a la peor masacre terrorista de toda nuestra Historia.

Has aguantado presiones de todo tipo y has conseguido resistirte a ellas. Ha habido víctimas del atentado que te han pedido conocer la verdad, pero tú has sabido mantenerte firme en tu camino de incertidumbre. Ha habido medios de comunicación que te hemos puesto sobre la mesa los datos que demostraban la falsedad de las pruebas en que se asienta la versión oficial de los atentados, pero tú, con una fortaleza digna de encomio, has sabido sostener contra viento y marea las cosas más inverosímiles. Ha habido 87 personas que fueron detenidas durante la instrucción del sumario y a las que se terminó poniendo en libertad antes del juicio, porque no existían indicios de culpabilidad contra ellas, pero tú supiste ser inmune a sus proclamas de inocencia mientras solicitabas, para muchas de ellas, prisión incondicional e incomunicada.

Rechazaste, siempre que tuviste ocasión, la investigación de líneas alternativas a la de la versión oficial. Te mostraste contraria, siempre que pudiste, a la realización de las diligencias que solicitaban las acusaciones personadas en la causa. Contribuiste, junto con el juez, a mantener bajo secreto de sumario las investigaciones, dificultando así que los españoles pudiéramos saber quién asesinó, en realidad, a aquellas 200 personas. Y todo ello con una constancia, con una tenacidad, con una perseverancia en el error, que te ha debido de exigir un auténtico esfuerzo.

Dice también Cándido que "lo has dado todo" durante la instrucción del sumario del 11-M. Y de nuevo tiene razón. Has sacrificado tu imagen profesional, llegando a defender en tus escritos, porque así lo exigía el guión, versiones que hasta la propia Policía y el mismo juez Del Olmo se habían visto obligados a abandonar, de lo infumables que eran. Sacrificaste también tu imagen pública, sin vacilar nunca en recurrir a los más peregrinos argumentos, desde la numerología hasta la etología caprina, para justificar cosas que nadie más hubiera sido capaz de justificar. Has sacrificado tu propia dignidad, obedeciendo ciegamente a quienes no tienen ningún reparo en manchar de polvo, o de lo que haga falta, esas togas que antaño fueron motivo de respeto. Has sacrificado incluso tu propia fe en la Justicia, incumpliendo tu obligación de defender los intereses de las víctimas. De todas las víctimas, no sólo de algunas.

Y todo ello lo has hecho sin desanimarte nunca, sin jamás desfallecer, siempre inasequible al desaliento, a la duda, al remordimiento e incluso a la Razón. Jamás te dejaste tentar por la Lógica. Nunca permitiste que los hechos estropearan una buena versión oficial. Hiciste siempre oídos sordos a la realidad. No escuchaste los cantos de sirena de quienes destapaban nuevas informaciones. Jamás caíste en la tentación de intentar averiguar lo que pasó.

Y todo eso, querida Olga, demuestra una gran reciedumbre de carácter, una encomiable fortaleza, una capacidad de resistencia inhumana. Nadie mejor que tú, por tanto, para defender desde el Supremo todo aquello que te ordenen defender. Por muy indefendible que resulte.

Te reitero mi felicitación por tu ascenso, Olga. Creo que te lo has ganado a pulso.

ENTREVISTA CONCEDIDA A Libertad Digital
Francesc de Carreras Serra: "La autodeterminación es un simple invento ideológico"
Siempre crítico con el nacionalismo, Francesc de Carreras Serra ha apoyado con sus escritos el bilingüismo en la escuela y en las Instituciones políticas y culturales así como la expresión natural y real de la sociedad catalana. De igual manera, ha combatido la utilización de la lengua y la cultura catalana con fines políticos. Francesc de Carreras Serra fundó El foro Babel, y años mas tarde fue uno de los quince intelectuales que propusieron a la sociedad catalana un nuevo partido político "no nacionalista" mediante dos manifiestos de gran éxito que dio origen a Ciudadanos (julio del 2006).
Carmen Leal – Especial para Libertad Digital 7 Febrero 2008

Francesc de Carreras Serra (Barcelona 1943) es catedrático de Derecho Constitucional en la Facultad de Derecho de Barcelona. Activo antifranquista, perteneció al PSUC, partido que abandonó al verificar que se inclinaba hacia el nacionalismo. Fue uno de los expertos juristas que aconsejaba a la Generalidad entre 1981 y 1998 (Consejo Consultivo).Como comentarista político ha colaborado en El País, El periódico de Cataluña y actualmente en La Vanguardia con artículos de gran enjundia.

¿Puede hacer un juicio de la situación política actual?
- La pregunta es muy amplia. Quizás podría contestarse diciendo que la situación actual, en sus aspectos básicos, deriva de la combinación del resultado de las últimas elecciones generales y de la incapacidad para el entendimiento entre el PSOE y el PP. Zapatero ganó las últimas generales con un resultado que ponía las cosas difíciles: para alcanzar la presidencia tuvo el soporte parlamentario de ERC e IU. Para empezar no estaba mal, quizás no había otra solución. Pero después debía haber maniobrado con la inteligencia suficiente para pactar los asuntos de Estado con el PP y los demás con los partidos minoritarios que le apoyaban. Su gran error ha sido querer hacer una reforma territorial, que no tenía prevista, con los partidos nacionalistas, da igual que sea con ERC que con CiU, PNV, IU, o con el PSC. Que cada vez es más díscolo dentro de la familia socialista. Lo peor del pacto que condujo a la aprobación del Estatuto de Cataluña es que ha iniciado una dinámica que no se sabe hacia adonde conducirá, de momento un viaje a ninguna parte. No es sólo un error que ahí se queda (como por ejemplo, su política antiterrorista fundada en la ingenua confianza de que ETA llegaría a pactar) sino con consecuencias imprevisibles de futuro. Como he dicho tantas veces, lo grave de todo ello no es que "España se rompa", como se decía desde sectores del PP, si no de que el Estado se desorganice y funcione peor: con más costes económicos y con peores servicios y prestaciones. La imprevisión – y este es un caso claro de imprevisión – siempre es muy mala en asuntos de tanta importancia.

¿Cuál podría ser la solución? Porque si gana el PP y se alía con CiU y si gana el PSOE de ZP y sigue otros cuatro años con los nacionalistas........ ¿a dónde vamos?
- La solución que veo más clara es la que está implícita en la respuesta anterior: gane PSOE o gane PP, que se comprometan a pactar entre ellos, sobre todo, tres asuntos de Estado: organización territorial, política antiterrorista y política internacional. En estas cuestiones, cualquier desacuerdo entre ellos conduce al desastre o a la nada. Creo que una política en que estos pactos de Estado quedaran claros, tendría el soporte de una gran parte de la opinión pública española, se restablecería la confianza en las políticas y disminuiría la crispación actual.

¿Hay espacio político real para una nueva formación que actúe como bisagra para que los partidos nacionalistas no sean determinantes en la gobernabilidad dado que es difícil obtener mayorías absolutas? ¿Cómo debería ser ese partido, a semejanza del P. liberal alemán que en Alemania dio tan buen resultado?
- El sistema electoral español, aunque en teoría es proporcional, en realidad tiene efectos mayoritarios en casi todas las provincias, al ser éstas de pequeño tamaño, y favorece claramente a los dos grandes partidos. Por tanto, dificulta enormemente, el éxito de un tercer partido. El CDS de Suárez, el Partido Reformista de Roca, el PCE y luego IU, lo ponen de manifiesto. Pero en la actualidad, la dura y perjudicial confrontación entre PP y PSOE en todas las materias creo que lleva a que mucha gente se dé cuenta de la necesidad y conveniencia de ese tercer partido. Creo que muchos ciudadanos que están tentados de abstenerse pueden llegar a confiar en una formación que aporte racionalidad y antisectarismo a la política española. El peso parlamentario de ese partido será, por el momento, forzosamente escaso. Pero, sobre todo, puede resultar influyente en la opinión pública y condicionar así ideas y actitudes del PSOE y el PP. Así, aunque cuantitativamente sea poco decisivo puede resultar cualitativamente muy influyente. En Cataluña, Ciudadanos ya está resultando mucho más influyente por sus ideas que por sus votos en el Parlamento.

¿Estaría de acuerdo en que se constituyese un gobierno de concentración de todos los partidos de ámbito nacional?
- No creo que ello sea posible, ni siquiera conveniente. Cada uno tiene su espacio, sus votantes, su perfil propio en muchas cosas. Al que está en el gobierno le conviene tener una oposición. Otra cosa es que, como he dicho, creo que la solución pasa por encontrar un pacto de Estado en algunas materias, las que antes he señalado. En definitiva, volver a la situación de antes de 2004: acuerdos en materia de autonomías, antiterrorismo y política internacional, sobre todo. Aznar se equivocó gravemente no acordando con el PSOE la política internacional cuando apoyó la guerra de Irak y el giro que ello suponía. Pero en política antiterrorista y territorial había acuerdo desde la época de Felipe González. Zapatero rompió estos dos acuerdos e inició políticas territoriales y antiterroristas nuevas por razones tácticas, para tener el apoyo parlamentario de los partidos nacionalistas. Ha sido un grave error, una irresponsabilidad, la causa de muchos problemas actuales, nuevos problemas inútiles que nos impiden prestar atención a los importantes.

¿Reformaría la Constitución o solamente la ley electoral? Hay ya una propuesta seria hecha por técnicos y presentada por cinco asociaciones civiles Foro Ermua, Convivencia Cívica Catalana, Fundación Papeles Ermua, Fundación Concordia, Fundación en Defensa de la Nación española ya presentada en el Casino de Madrid hace unos días.
- Soy poco partidario de reformar constituciones, normas estables por definición. Pero tampoco creo que haya de temer a las reformas necesarias. Si hubiera una imprescindible necesidad y, sobre todo, consenso general, quizás se debería hacer algún cambio, sobre todo para cerrar el modelo de Estado autonómico en un sentido federal: enumerar las comunidades existentes, constituir un senado representativo de dichas comunidades y establecer un definitivo reparto de competencias. Cuatro o cinco artículos a lo más. Creo que el proyecto a que se refiere – que conozco sólo de manera superficial – pretende cambiar demasiados preceptos. No creo que sea necesario y, además, es poco realista. Lo que se puede cambiar por ley es mejor, de momento, no cambiarlo mediante reforma constitucional.

En esta propuesta de reforma de la Constitución de la que hablamos, en el art.1.2 solamente habla de Nación española, suprime "nacionalidades y regiones " y alude solamente a "Autonomías, provincias y municipios".
- No considero imprescindible hacer este cambio. Entraríamos en un debate bastante inútil en un frente más simbólico que otra cosa. En realidad, no pasaríamos de ahí y no se podría llegar a al necesario consenso en otras cosas más substanciales.

Hay una gran confusión entre las dos acepciones de la palabra "nación". Se confunde la "nación cultural", con la "nación-estado". Para algunos la "nación cultural" es la única verdadera porque la nación-estado es artificial. Para los nacionalistas Cataluña es nación y España solamente es Estado, no es "nación cultural" ¿qué opina?
- La nación es el conjunto de ciudadanos españoles, ahí es donde reside la soberanía. El Estado es la organización que ejerce el poder jurídico-político dentro del marco constitucional. Las naciones culturales, por lo menos en Europa occidental, creo que son cosas del pasado, cuando las sociedades eran muy homogéneas. Hoy en día las sociedades son enormemente plurales, cada vez más. La inclusión del término "nacionalidades y regiones" en el art. 2 de la Constitución hace referencia a la existencia en España de sociedades con elementos diferentes entre sí – los "pueblos de España" aludidos en su preámbulo - lo cual es una realidad, como sucede también en Italia, Alemania, Gran Bretaña y tantos otros países. Quienes intentan confundir nación con Estado son los nacionalistas, tanto españoles como catalanes, vascos, gallegos, andaluces, etc. Lo que está claro en la Constitución es que la soberanía está en el pueblo español, es decir, en la nación española entendida como conjunto de ciudadanos españoles, cualquiera que sea su origen.

Hay una tendencia en Europa hacia la descentralización, pero no hacia la disgregación de los Estados, de tal forma que en Alemania están restringiendo competencias a los landers (territorios equivalentes a las comunidades autónomas en España).
- La tendencia decisiva en Europa es la integración, la integración en la Unión Europea. Cada vez más, los Estados – aún siendo formalmente soberanos – están sometidos al proceso de integración y a sus órganos se les impone, en muchos casos, normativas uniformes para toda Europa. En ciertos aspectos de capital importancia – y no sólo de carácter económico – los parlamentos nacionales y autonómicos se limitan a trasponer y adaptar las normas aprobadas por Bruselas. Efectivamente, la descentralización política interna de los Estados aumenta y no puede separarse de esta creciente integración de Europa. En la práctica, estamos más cerca de los Estados Unidos de Europa de lo que creemos, no sólo por la Unión Europea sino también por la unidad jurídica que supone el Convenio Europeo de Derechos Humanos, cuya aplicación repercute mucho más allá de los simples derechos individuales. La reciente reforma alemana, efectivamente, ha efectuado algunas modificaciones en el reparto de competencias, pero más bien ha retornado competencias a los landers, no les ha restringido competencias. Lo que se debe buscar con las reformas competenciales es eficacia y eficiencia, es lo que han hecho los alemanes. Aquí, equivocadamente, solo parece preocuparnos la "identidad colectiva", un término con muy poco sentido desde el punto de vista jurídico. Si el principio de subsidiariedad operara como criterio para repartir competencias en lugar de estas supuestas identidades colectivas, iríamos mucho mejor.

La autodeterminación es una reivindicación vieja de los nacionalismos vasco y catalán. Se habla de ella hasta en los libros de texto escolares y no como hecho histórico que permitió a partir de los 14 puntos de Wilson llegar a un acuerdo en la guerra mundial y después en la descolonización de las potencias europeas, sino como una reivindicación del País Vasco y Cataluña asemejándolas a "colonias" españolas. Hábleme de ello.
- Ni el derecho interno español, ni el derecho internacional, permiten ningún derecho de autodeterminación en Cataluña o el País Vasco. Es un simple invento ideológico de los nacionalistas sin la menor base jurídica. La soberanía está en el pueblo español, como dice el apartado 2 del art. 1 de la Constitución. El derecho de autodeterminación es algo totalmente ilusorio. Pero los nacionalistas vascos y catalanes lo seguirán reclamando, con más o menos énfasis, según la táctica del momento, mientras sean nacionalistas. Está en su naturaleza.

La ciudadanía española esta muy harta de los nacionalismos ¿cuál es la solución, la "conllevancia" que decía Ortega y Gasset?
- Admiro mucho a Ortega, lo he leído mucho y lo sigo leyendo con placer y provecho. Pero su idea de "conllevancia" responde a una formulación nacionalista. Los pueblos no se "conllevan" entre sí, son los individuos quienes conviven entre sí. Una nación de ciudadanos es una nación en la que todos tienen los mismos substanciales derechos y deberes, algo elemental en una convivencia basada en la libertad. No se trata de tribus (o de rebaños) que se "conlleven", se trata de ciudadanos que convivan en paz entre ellos mediante el respeto a las leyes. Esto significa una organización política. Este es el ideal de un municipio, de una comunidad autónoma, de España o de Europa. En todos estos ámbitos hay ciudadanos. Ahora hay que ir por una ciudadanía mundial, algo todavía desgraciadamente lejano pero más cercano que hace cincuenta años. Volviendo a su pregunta. La solución a la "conllevancia" de Ortega ha sido la actual Constitución española. Fíjese que muchos nacionalistas catalanes siempre dicen que la "conllevancia" es la solución entre "Cataluña y España". Son aquellos que no creen que la Constitución española sea la solución porque no creen en una idea de ciudadanía como igualdad de derechos, sólo creen en identidades nacionales colectivas en perpetuo estado de confrontación y, si son moderados, de conllevancia.

Interlocutor
Kepa Aulestia El Correo 7 Febrero 2008

La contestación de fondo a la apertura del procedimiento de ilegalización de ANV y EHAK y a la actuación judicial contra sus dirigentes por parte de la izquierda abertzale y del resto del nacionalismo ha dado paso a un argumento recurrente cada vez que el Gobierno de turno o los tribunales se han mostrado implacables frente a la trama pública del terrorismo: si siguen por esa vía, acabarán quedándose sin interlocutor. La versión de que las detenciones, los procesamientos y las sentencias que han afectado a los portavoces de la izquierda abertzale dinamitan la interlocución constituye, sencillamente, una falacia. La realidad es que siempre ha sido ETA la que ha acabado con el interlocutor. En los contados momentos en los que esa figura ha existido de verdad, su papel ha resultado meramente instrumental para la banda. Aunque en otras muchas ocasiones el interlocutor no lo era por mandato expreso etarra, sino que representaba un difuso voluntariado al que los terroristas concedían el beneficio de no desautorizarlo expresamente.

La fracasada historia del mal llamado proceso de paz último podría relatarse también a través de la figura del interlocutor. De ese interlocutor que, a medida que transcurrían las semanas, dejó de serlo para convertirse en un intermediario funcional y, al final, ni siquiera eso. Pónganse los nombres que se quieran, aparecieran por Loyola o en las citas concertadas en localidades francesas, o en los encuentros celebrados en ciudades europeas. Los autorizados veían cómo su autoridad mermaba. Los no autorizados pero consentidos se esforzaban en disimular que su función era meramente especulativa. Algo parecido ocurrió en cuantas ocasiones ETA mantuvo contactos formales con el Ejecutivo de Madrid; en 1977, durante las conversaciones de Argel, o a lo largo de 2006.

Si la amenaza del terror no persistiera, sería sencillamente patético contemplar cómo algunos dirigentes de la izquierda abertzale tratan ahora de reivindicarse como interlocutores, cuando ni su rol orgánico dentro de la trama ni su ejecutoria personal avalan tal condición. Pero lo que parece increíble es que todavía, fuera de la izquierda abertzale, haya quien crea en la existencia misma del interlocutor, como si se tratara de un dispositivo con el que la espiral etarra contase a modo de mecanismo de desactivación presto para que sea usado en el momento en que un Gobierno se avenga a negociar. Frente al argumento de que a este paso Zapatero -o quien sea elegido presidente- se quedará sin interlocutores, será mejor que quien disienta de la Ley de Partidos, de su aplicación concreta o de las actuaciones de Garzón se refiera a ello y no aliente fantasías.

k.aulestia@diario-elcorreo.com


Rosa Díez
Luis Racionero Estrella Digital 7 Febrero 2008

Llevo años sugiriendo la necesidad de un partido liberal que acoja a los no socialistas que no deseen estar en un partido al que se acuse de extrema derecha. Pareció que Ciutadans podría serlo y ahora tenemos la opción UPD.

Me he leído el manifiesto y el programa del nuevo partido, porque a diferencia de la mayoría de españoles, y lo digo con pesar, yo estudio los programas de los partidos antes de decidir mi voto. Y lo cambio tantas veces lo considero necesario para el bien del país.

Coincido con Rosa Díez en su admiración por Savater, que es el intelectual más inteligente de mi generación. Y coincido con ambos en que “ni la izquierda ni la derecha son ideas platónicas, invulnerables al paso del tiempo y los cambios sociales. Antaño la izquierda y la derecha parecían representar clases o niveles económicos, pero hoy abundan los multimillonarios estruendosamente izquierdistas (sobre todo en medios de comunicación o artísticos) y asalariados modestos que son belicosamente derechistas”.

Tengo demostrado en mi libro Los Complejos de la Derecha que ya no existe diferencia sustancial entre esos supuestos partidos, pues todos somos de centro, formando parte de un sistema mixto capitalista-socialista que aúna la competencia del mercado con la solidaridad del welfare state. Por ello me parece lógico que “para evitar este falso dilema preferimos hablar de progresismo, en vez de izquierda o derecha”. Ahí, mi querida Rosa, se alzará el espectro de Simone de Beauvoir y te apostrofará severamente: “el que no ve la diferencia entre derechas e izquierdas es que es de derechas”. Eso sería cuando Sartre era joven, ahora ya no es verdad.

Da la impresión que la razón de ser de este partido son “los excesos de un modelo territorial” que ha llevado a “virtuales miniestados regidos por burocracias arrogantes quisquillosas… e inamovibles”. ¡Cuánta razón tienen!, yo, que he sido catalanista para corregir los excesos centralistas del franquismo, no considero sensata la deriva actual revanchista que, más que defender unas identidades culturales, que ya no están amenazadas, se dedica a echar por la borda un patrimonio cultural común que nos da prestigio, presencia e identidad en el mundo, no en Pamplona o Lérida.

De todos modos no creo que la revisión de los Estatutos de Autonomía suponga la disgregación del Estado y no creo que las reformas que propone este nuevo partido sean “indispensables para hacer frente con éxito a la disgregación del Estado”, quizás porque, para un liberal, cuanto menos Estado, mejor Estado. Pero no, por supuesto, para sustituirlo por una docena de pequeños reyezuelos de provincia, que son estados todavía más próximos.

Aunque los medios de comunicación no estén facilitando la labor, creo que todos los ciudadanos deberían estudiar el programa de Rosa Díez y su Unión, Progreso y Democracia, por ver si eligen cambiar el voto. Después de todo, las elecciones son para elegir, como su nombre indica.

La inmersión lingüística en Cataluña
Una enseñanza sólo en catalán
CiU y el Tripartito «tumban» la pretensión del PP de que los padres elijan la lengua de escolarización de sus hijos. Los nacionalistas refuerzan la inmersión lingüística.
M. S. La Razón 7 Febrero 2008

Barcelona- El Parlamento de Cataluña reafirmó ayer el sistema de inmersión lingüística y el catalán como lengua vehicular en las escuelas. La aprobación de las enmiendas a la totalidad que el tripartito y CiU presentaron a la proposición de ley del PP para reformar la Ley de política lingüística, frustraron la intención popular.

La voluntad del PP de defender el derecho de los padres a escoger la lengua en la que quieren que sus hijos sean escolarizados se vio frustrada ante la unión del resto de los partidos de la cámara catalana, a excepción de Ciutadans. El diputado del PP Rafael López fue el encargado de defender la iniciativa, y aseguró que el «conflicto» en las aulas catalanas es aún inexistente porque la Ley de Política Lingüística no se cumple. López solicitó que se adapte la legislación a lo que ya es «natural, normal y lógico para mucha gente», recordando que «la realidad es tozuda».

La polémica lingüística en Cataluña presidió la sesión del pleno del Parlamento catalán gracias a la iniciativa legislativa del PP y por una propuesta de resolución presentada por CiU en defensa del sistema de inmersión de Cataluña. La defensa del catalán permitió ver una imagen poca habitual en el Parlamento, la unión de tripartito con los convergentes.

En un debate que se fue calentando a medida que pasaban las horas, los ataques al PP por su intención de «acabar con la cohesión social catalana» fueron «in crescendo». El portavoz de ERC, Joan Ridao, llegó a acusar a los populares de practicar «apartheid lingüístico» con su voluntad de separar las aulas entre los que desean ser educados en castellano y los que prefieren hacerlo en catalán.

Los socialistas fueron aún más lejos y apuntaron que la división por lenguas acabaría provocando «segregación racial» en Cataluña porque las clases en castellano sería fundamentalmente seguidas por inmigrantes. Según su portavoz, Manuela de Madre, el PSC no podía apoyar la propuesta por no tratarse de una cuestión de «identidad», sino de «equidad».

De Madre insistió en la incoherencia del PP porque, en su opinión, si sus tesis sobre la inmersión lingüística fuesen ciertas no podría ser que la mayoría de los jóvenes de Cataluña utilicen principalmente el castellano. Además, acusó al PP de intentar que «el catalán se hable sólo en la intimidad».

Los convergentes, por su parte, acusaron a los populares de estar utilizando la lengua como «arma electoral» en una clara apuesta «por la descatalanización lingüística». El diputado de CiU, Carles Puigdemont, insinuó que la intención del PP es «fomentar terror lingüístico».

ESPAÑA
Rosa Díez, candidata de UPD: "Los bancos no nos dan ningún tipo de crédito"
Julia Pérez. El Confidencial 7 Febrero 2008

Rosa Díez aspira a convertirse en el fenómeno de la próxima legislatura con su nuevo partido, Unión, Progreso y Democracia (UPyD). “Soy socialista, mujer y vasca”. Esta son las causas del optimismo que desprende. La calle le transmite tal entusiasmo que está convencida de que romperán moldes en las elecciones. Es más, tendrán un resultado “discreto, entre tres y cuatro diputados”. ¿Y la famosa Ley D’Hont, que prima a los partidos grandes y deja tiritando a los pequeños? ¿No es suficiente con un diputado para empezar? La respuesta es idéntica. Ella es de Sodupe, en Vizcaya, donde nació en 1952 y aprendió a luchar, primero por la democracia; luego contra la banda terrorista ETA y sus redes mafiosas. Ahora se ha alzado como la voz “de los que están hartos de estar hartos y quieren hacer algo para lograr una regeneración democrática” en España. No encuentra financiación en España para su proyecto, los tentáculos de los dos grandes partidos son extensos, pero numerosas personas se acercan a la única sede, en Madrid, para comprar bonos de 500 euros para apoyarlos, incluso gente que luego votará a otro partido. Una sede, 700 candidatos, casi 5.000 afiliados desde septiembre y una convicción: “Sin Internet no existiríamos”.

P.- Se queja del boicot de medios de comunicación, pero está todo el día en la radio.
R.- Sí, me quejo. Yo creo que en los medios nacionales, y sobre todo en los medios públicos, existe una ausencia de cobertura objetiva sobre UPyD. No quiero compararnos con el PSOE o el PP, pero algunas veces hemos hecho cosas interesantes, como la presentación de todos los candidatos, y no hemos conseguido entrar en ninguna televisión nacional, ni en ningún periódico nacional. En los mismos días salieron fotografías a doble página del acto de presentación de los de Acción Nacionalista Vasca. Desde que nos presentamos, el 29 de septiembre del año pasado, no habíamos vuelto a salir en los informativos de Antena 3, y la primera vez ha sido porque en sus encuestas aparecemos con un diputado.

P.- ¿A qué achaca ese silencio?
R.- Yo creo que el establishment ve siempre con malos ojos las cosas nuevas y los grandes partidos procuran que no figuremos porque no saben hasta que punto UPyD puede afectar a su propio electorado. Y así como los bancos no nos dan ningún tipo de crédito, tampoco tenemos ninguna presencia en los medios nacionales. Tenemos bastante presencia en los digitales y en Internet porque nos la buscamos nosotros... Si no existiera Internet, los medios digitales o el Facebook no existiríamos. Y es verdad que, como algunas de las personas que estamos en este partido hemos adquirido una notoriedad a lo largo de nuestra vida, hay columnistas que tienen interés en hablar con nosotros al margen de la línea editorial de su medio de comunicación. Para los medios más próximos al PSOE no existimos, salvo excepciones; sin embargo, en el ABC y El Mundo, aunque una siempre se queje de la cobertura, es completamente diferente.

P.- ¿El PSOE les teme o se está vengando?
R.- No, creo que objetivamente sabe que la orfandad política en España está en el centro-izquierda. Que cuantitativamente tenemos mucho electorado de aquellos que el pasado mayo optaron por la abstención, de aquellos que no votarían a Mariano Rajoy y que elegirían otra opción progresista. Han estudiado mesa por mesa esa abstención y saben que la primera opción de esas personas es votarnos a nosotros. Ellos, como lo saben, hacen lo más ‘inteligente’, que es ignorarnos con todos sus medios. El PP, que tendría que temernos también, es más torpe y lo expresa.

P.- ¿Cuántos electores calculan que captarán?
R.- No tenemos encuestas, es imposible saberlo porque ni siquiera hay una proyección histórica con la que corregir el voto o la simpatía. Pero en la última encuesta de La Vanguardia preguntaban si creía que hacía falta un partido entre el PP y el PSOE: el 61% de los encuestados decía que sí. Yo no se cuánto de esos se va a concretar en votos a UPyD, pero hay una cantidad enorme de gente que está harta de la confrontación estéril, harta de que parezca que estamos rotos por la mitad, cuando hay muchas más cosas que nos unen que aquellas en las que estamos en posiciones diferentes. Creo que hay mucha gente que tiene ganas de que la política de Estado no la decidan los partidos que no creen en el Estado. Lo que ocurre en España es que se han roto los grandes consensos, como en la política antiterrorista, y las decisiones sobre el modelo de Estado las toman los que no creen en el Estado…. Hay una inmensa mayoría de la gente que está harta de eso y que aspira a que haya un nuevo partido nacional que defienda el Estado, entendido como la defensa de la igualdad de los ciudadanos. ¿En qué se va a concretar eso? Puede ocurrir desde un resultado discreto, tres o cuatro diputados, hasta un resultado extraordinario. Hay tanta gente refugiada en la abstención que no es abstencionista, hay tanta gente refugiada en el voto en blanco, y sobre todo, hay tanta gente imposible de cuantificar que vota en contra y que está esperando una oportunidad para votar a favor, para votar lo que le guste.

P.- ¿Cómo se va a comportar ese electorado?
R.- No lo sé. Yo creo que estamos en un cambio de ciclo, como ocurrió en Alemania tras la Segunda Guerra Mundial donde durante más de 20 años sólo hubo la alternancia entre el CDU y el SPD, la gente se iba cansando de ese debate estéril e irrumpió una tercera fuerza política, el Partido Liberal, que se convirtió en clave. Yo no se si ese cambio de ciclo, esa eclosión, se va a producir en estas elecciones. Pero si no, será en las siguientes: el bipartidismo imperfecto no tiene sentido y no interesa a los ciudadanos españoles.

P.- Tres diputados no es discreto, es un bombazo. ¿Y la Ley D’Hont?
R.- Estoy convencida de ello. Es la representación de un cambio discreto, porque hay mucha gente que quiere un cambio. Para alguien que lo ve desde fuera que un partido nuevo saque un diputado ya es un cambio. Pero venimos a responder una demanda y no a generarla, y nuestra apreciación es que existe ese hartazgo.

P.- ¿Cuáles son las condiciones del acuerdo para apoyar al nuevo Gobierno? Hablan de la revisión del cálculo del Cupo vasco y del Amejoramiento navarro.
R.- No vamos a apoyar a nadie que no esté dispuesto a entrar en las reformas legislativas que eviten el derrotero en el que estamos, que no conlleve un cambio legislativo que requiere conseguir más igualdad y más libertad. Para que se cumplan algunos preceptos básicos de la Constitución, hay que cambiar leyes además de hacer discursos. Creemos que es la hora de revisar los techos competenciales, treinta años después, no tiene sentido la diferencia entre comunidades históricas y las que no lo son; hay que entrar a eso, sin ningún tipo de complejos ni de hipotecas. Y hacer esa revisión con el objetivo de garantizar la igualdad para todos los españoles, vivan donde vivan.

P.- ¿No hay igualdad en España?
R.- Pues no. Si hay una comunidad autónoma como Cataluña cuyo estatuto establece una relación bilateral con el Gobierno de la nación, un modelo confederal, eso no lo disfrutan el resto de los españoles. Por lo tanto, no son derechos, son privilegios. Si hay dos comunidades autónomas que, en base al derecho foral o al derecho histórico, hacen una aportación al Estado por debajo de lo que les corresponde no hay igualdad porque lo que no aportan los ciudadanos de una comunidad lo aportan los de otra. Tercero, si hay un sistema educativo distribuido en 17 comunidades autónomas, que financia cada una, no se garantiza la igualdad de derechos. Creemos que el Estado debe recuperar la competencia de educación para garantizar que sea un pacto de Estado que garantice la calidad de la norma y la equidad de todo el sistema en toda España. Nos quejamos de la dependencia del poder judicial respecto del político, pues habrá que cambiar la ley para que el Tribunal Constitucional o el CGPJ no estén compuestos de delegados de partidos políticos… No apoyaremos a ningún partido que no esté dispuesto a entrar en estos grandes cambios.

P.-También plantean la reforma del sistema electoral.
R.-Sí, y medidas de regeneración democrática para que los cargos unipersonales, como los alcaldes, sean elegidos directamente para evitar que lo que se gana en las urnas no se pierda en los despachos. Eso es legal, pero cuando ocurre como norma se pervierte. Para acercar a los ciudadanos a la política y para devolverles el control sobre los poderes políticos, hemos de darnos la oportunidad de elegir directamente a nuestros cargos unipersonales. Votas a un persona porque te merece su confianza, luego tendrá que hacer sus equilibrios. Así, el partido político presentará a quien esté más cerca de los ciudadanos y no del aparato. También creemos que hay que regular por ley la limitación de mandatos, algo que es muy sano porque se regenera la democracia y porque el que sabe que a los ocho años tiene que irse, antes de entrar en la política ya se ha preocupado de encontrar dónde volver.

P.-¿Ocho años para todos los cargos?
R.-Por lo menos empezar por los cargos ejecutivos, por los cargos unipersonales. Eso te obliga a tener una actividad, a haber hecho algo en tu vida. Es regeneración democrática. Por otro lado, hace treinta años la ley electoral tenía un sentido al favorecer el bipartidismo. Pero es una ley profundamente injusta ya que 500.000 votos en el País Vasco, por ejemplo, suponen el doble de diputados que IU. No es una decisión contra los nacionalistas, es a favor de la igualdad... Creo que lo que nosotros proponemos lo quiere la inmensa mayoría de la gente. Si hay una parte importante de ciudadanos españoles que respaldan estas ideas, los grandes partidos tendrán que ir entrando. Nosotros no vamos a chantajear con esferas de poder, como los nacionalistas; vamos a plantear cambios profundos porque creemos que son necesarios.

P.-¿Cómo califica el sistema democrático tras treinta años de funcionamiento?
R.-El balance es muy positivo. Pero justo ha empezado a retroceder allí donde había sido nuestro logro histórico más importante: el entendimiento entre distintos. El cuestionamiento de lo que nos une ha tenido consecuencias muy negativas para los españoles y ha impedido que reflexionemos serenamente sobre las reformas jurídicas y constitucionales que tenemos que poner en marcha para seguir creciendo, para seguir siendo un país competitivo, para prepararnos para futuras generaciones. Se nos ha roto, particularmente en esta legislatura, el grado de consenso necesario para avanzar en profundas reformas. Tenemos que recuperar los grandes consensos básicos y eso no se va a hacer salvo que haya un partido político que les obligue a comportarse como partidos de Estado, porque los nacionalistas querrán lo contrario, profundizar en la ruptura. Hace falta un partido que les obligue a comportarse como partidos de Estado.

P.-¿Serán la voz de la conciencia?
R.-Vamos a ser la clave. No venimos a plantear una oferta, sino a responder a una demanda. Mucha gente, por la calle, mientras como, me dicen 'qué bien que por fin vamos a poder votar a favor'. Esta frase, repetida de mil maneras, representa una enorme necesidad de alguien que haga un discurso pedagógico, que impulse el pensamiento crítico. El que no esté dispuesto a levantar la alfombra y hacer grandes cambios que no nos vote; para eso ya están los demás.

Despiden a un médico en Gerona por no hablar catalán
M. R. CASTILLO ABC 7 Febrero 2008

GERONA. De patitas en la calle por no hablar en catalán. Ésta es la situación que le ha tocado vivir a un médico andaluz que ejerce desde hace años en Gerona y que fue despedido de forma fulminante por no hacer uso de la lengua catalana. Ante tan arbitraria decisión, el doctor, que responde a las iniciales H.G.B., buscó amparo en los tribunales y se encuentra a la espera de que el juzgado decano de lo social en Gerona resuelva tan esperpéntica situación laboral.

Ni sus jefes ni sus pacientes tenían queja alguna de su trabajo. Tenía cierta fama de médico responsable y dedicaba al ejercicio de su profesión toda la jornada laboral. Cuando era necesario incluso arañaba minutos a su tiempo libre para no dejar ningún cabo suelto. Sin embargo, ni su actitud ni su profesionalidad le han servido para conservar su puesto de trabajo en el exigente -y parece que elitista- SPASS (Servicio de Prevención Ajeno en Seguridad y Salud) de Gerona. El doctor está en la calle por, presuntamente, ser andaluz y no dominar con suficiente fluidez la lengua catalana.

El hazmerreír de la empresa
Según relató ante el juez Hugo Novales -que además de ser titular del Juzgado de lo Social 1 de Gerona es también decano de los juzgados gerundenses-, durante el juicio celebrado el pasado martes, H. G. B. trabajó durante cinco años para el SPASS. El pasado mes de octubre, se le notificó el despido sin más argumentos que el hecho de que no habla la lengua catalana. Como es de suponer, el médico afectado recibió la noticia con estupefacción.

Las tensiones lingüísticas en su empresa no eran ninguna novedad para el doctor, que ya se había acostumbrado a soportar las insolencias y las bromas de dudoso gusto de sus compañeros, que no tenían reparos en burlarse de su acento andaluz o en recriminarle su desconocimiento del catalán. El demandante, de hecho, asegura que durante los cinco años que trabajó en la mutua recibió presiones y vivió lamentables situaciones discriminatorias por su origen andaluz y por la circunstancia de no hablar la lengua catalana. Origen y circunstancia «que ya conocían cuando me contrataron», declaró el afectado a la agencia Europa Press.

Según su relato, recibía «un goteo continuo» de presiones de sus compañeros. Cuando finalmente la cuestión lingüística acabó convirtiéndose también en la razón de su despido, decidió denunciar a la empresa. «Es triste volver a tiempos de represiones y obligaciones», se lamentaba ayer el médico. Precisamente, habrían sido las constantes presiones y coacciones que recibió para que utilizara el catalán las que le bloquearon mentalmente y dieron al traste con su interés por profundizar y hacer uso de la lengua catalana. El médico explicó que, al principio, no tenía «ningún prejuicio en hablar catalán», pero tanta insistencia llegó a cansarle y cuando sintió «la obligación» de hacerlo se le quitaron las ganas de seguir intentándolo.

Vulneración de derechos
El despido por causa de la lengua entraña una vulneración de su derechos fundamentales y el doctor, a través de su representación letrada, solicita al Juzgado que declare el despido nulo y obligue a la empresa a readmitirlo. Más aún, justificaba el abogado del demandante, si se tiene en cuenta que la labor del médico en SPASS pasaba por hacer exploraciones a plantillas de trabajadores para las rutinarias revisiones médicas laborales y estos trabajadores, «son en un 95 por ciento inmigrantes que no entienden el catalán».

Por su parte, desde la mutua denunciada, SPASS, se aseguró que el motivo del despido del médico «no está relacionado con el idioma, sino con la relación contractual entre empresario y trabajador y con el hecho que, de un tiempo a esta parte, el doctor desatendiera las que eran sus obligaciones contractuales».

Arenas tilda de «barbaridad» decir que las lenguas autonómicas ofrecen más salidas laborales
ABC 7 Febrero 2008

CÓRDOBA, El presidente regional del Partido Popular en Andalucía, Javier Arenas, calificó ayer de «una auténtica barbaridad plantear, como ha hecho el PSOE-A, que el estudio de las lenguas autonómicas», como el catalán, el euskera y el gallego, «da mayores oportunidades laborales en España», pues ello supone «reconocer que con el castellano no tenemos las mismas oportunidades», informa Ep.

Durante una rueda de Prensa, Arenas justificó así su oposición a la propuesta socialista de que se enseñen dichas lenguas en Andalucía, bajo la premisa de que los andaluces tendrán de esta forma más salidas laborales en Cataluña, País Vasco o Galicia, pues ello implica «renunciar al pleno empleo en Andalucía», a la vez que se transmite el mensaje de que los andaluces, con su propia lengua (el castellano), «no encontrarán empleo en otras Comunidades autónomas».
A juicio del candidato popular a la Presidencia de la Junta de Andalucía, esto supone «hacerle el juego al nacionalismo», ya que «se dice que sin lenguas autonómicas no hay oportunidades laborales, lo cual es una coartada que el Partido Popular no puede aceptar».

Arenas considera que «las lenguas autonómicas no corren peligro, pues cada Comunidad autónoma se está ocupando de potenciarlas, planteando inmersiones lingüísticas, de tal forma que lo que corre riesgo en este momento es el estudio del castellano, es decir, que los hijos y nietos de los andaluces en Cataluña puedan estudiar en su lengua materna, que es el castellano».

El dirigente popular señaló también que «estudiar gallego, catalán y euskera en Andalucía es la última de las prioridades, pues la Educación en Andalucía necesita antes dotarse de nuevas tecnologías, que haya bilingüismo español-francés y español-inglés, que estén los profesores bien retribuidos en Andalucía, que las ratios medias en las aulas sean comparables a las del resto de España y que se acabe con la violencia escolar».

Piña en Cataluña
Por otra parte, El tripartito en Cataluña hizo piña ayer con CiU en defensa de la inmersión lingüística escolar en el Parlamento regional en un debate donde la presidenta del grupo parlamentario socialista, Manuela de Madre, acusó al PP de atacar la cohesión de la sociedad catalana. La presidenta del grupo socialista aseguró estar «triste» por no saber «por qué se discute», ya que la defensa de la lengua catalana no es una cuestión de «identidad», sino de «equidad».

El Partido Popular se quedó solo en el Parlamento catalán, a excepción de Ciutadans, en la defensa de su propuesta para la modificación de la ley de política lingüística en cataluña. El dirigente de Ciutadans, Albert Rivera, que propuso una enmienda a la totalidad de la resolución, ha criticado la «imposición» de un modelo «de obsesión lingüística obligatoria, no de libertad», y ha lamentado que se ponga la cohesión social como «excusa».
 

De primaria a la universidad
El inglés en la enseñanza
El inglés se impone simplemente porque las universidades americanas se convierten en los centros mundiales de la producción científica y técnica, nutridas por los mejores profesores e investigadores del mundo
Rubén Osuna Libertad Digital 7 Febrero 2008

Publicaba el diario El País un artículo de Javier López Facal sobre la utilización del inglés en el ámbito de la investigación y la divulgación científica, y más concretamente en las instituciones que se dedican a ello, especialmente la universidad. Pío Moa, en Libertad Digital, comentaba el texto de López Facal. El tema tiene su importancia, y algunas precisiones serían interesantes.

López Facal no defiende, como dice Moa, que "se obligue a emplear el inglés en las universidades y en los centros de investigación, empezando por el CSIC", sino más bien que sea posible emplearlo al presentar documentación o al depositar una Tesis Doctoral. Hoy se puede hacer en parte, pero mediante procedimientos especiales absurdos.

El tiempo que media entre el envío de un artículo a una revista especializada para su evaluación y la aceptación de una versión revisada para publicar puede ir del año a los cuatro años. Y eso si no te rechazan el texto y tienes que enviar a otra revista, en cuyo caso el proceso empieza de nuevo. En estas condiciones es lógico que muchas tesis doctorales se redacten directamente en inglés y se estructuren como una serie de artículos sobre un determinado tema, de manera que se pueda acelerar la publicación del trabajo, revisado y refinado con la aportación crítica de un buen tribunal de tesis (con presencia de profesores extranjeros). Sin embargo, poder depositar y leer la Tesis en inglés implica asumir un engorro administrativo notable, con los retrasos asociados.

López Facal hace un repaso conciso a la historia del uso de las diferentes lenguas en la investigación y la divulgación científica, en general correcto. Pero explica la reciente adopción del inglés como lingua franca por la creación de un "imperio" americano tras la segunda guerra mundial, tontería muy extendida que se repite una y otra vez. El inglés se impone simplemente porque las universidades americanas se convierten en los centros mundiales de la producción científica y técnica, nutridas por los mejores profesores e investigadores del mundo, muchos de ellos huidos de Europa antes de la guerra, o atraídos después. Los norteamericanos crearon una red de universidades abiertas, que compiten entre sí, obsesionadas por el prestigio y forzadas a incentivar el mérito y la excelencia, más un sistema de publicaciones con similares características, todo ello bajo unas reglas de juego simples, prácticas y claras, creíbles. En comparación, las universidades europeas, fuertemente estatalizadas, languidecían.

Poco a poco muchos países europeos empezaron a tomar medidas, adoptando el modelo que explica el arrollador éxito norteamericano. El resultado ha sido, allí donde esto se ha llevado a cabo de forma más decidida, un reverdecer de muchas antiguas universidades, y un resurgir científico de Europa. El Reino Unido es un buen ejemplo. En las clasificaciones mundiales aparecen situados en buena posición algunos centros y departamentos europeos, y lo mismo puede decirse de muchas revistas, si bien Estados Unidos sigue copando la mayor parte de los primeros puestos en muchas disciplinas.

Ningún país ha podido cerrarse totalmente a este tsunami, e incluso en países como España o Italia, con universidades diseñadas por y para la endogamia, han surgido algunos centros excelentes, aunque haya sido contra viento y marea y con ayuda de la suerte. Resistirse a las reformas necesarias, que pasan por la claridad y simplificación de criterios (reglas del juego) y por el incentivo del mérito, sólo nos llevará a quedar descolgados. Las repetidas declaraciones de la ministra de Educación, Mercedes Cabrera, negando siempre la evidencia sobre el lamentable estado de nuestra universidad, resultan desesperanzadoras y frustrantes.

La inmensa mayoría de las revistas incluidas en la base de datos de ISI-Thomson, que recopila indicadores basados en las citas cruzadas, están en inglés, el idioma de la comunidad científica internacional. Las divisiones nacionales desaparecieron hace ya mucho. Los grandes proyectos de investigación son multinacionales, así como centros de investigación más importantes y las mejores universidades, en los que trabaja gente de todo el mundo; las grandes revistas se publican en cualquier país, y los miembros de sus consejos editoriales viven y trabajan incluso en distintos continentes, a miles de kilómetros entre sí; un profesor australiano y otro canadiense, especialistas en un determinado tema, pueden revisar anónimamente el artículo de un profesor griego que hizo su tesis doctoral en Francia y trabaja en Londres, y un profesor danés que trabaja en Austria supervisa el proceso como editor de una revista que publica una editorial holandesa, en idioma inglés, y que es seguida en todo el mundo por los especialistas del tema. Esto es lo normal, no un caso excepcional.

Pretender generar actividad científica al margen de esa red mundial es un despropósito. La enseñanza del inglés en el colegio y su uso en la universidad son esenciales no sólo para conectarnos a las redes científicas, sino también para abrir puertas a un mundo que produce, inventa y se comunica en inglés. Esperanza Aguirre viene promoviendo desde hace años una enseñanza bilingüe, que es una gran ventaja para los niños que se educan en Madrid. En contraste, Manuel Chaves pretende fomentar en Andalucía la enseñanza del catalán, el vascuence o el gallego, como complemento al español, lo que parece una broma de mal gusto. El aprendizaje de dos lenguas de la potencia del español y el inglés es uno de los mejores regalos que el sistema educativo puede hacer a los estudiantes.

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