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Recortes de Prensa    Martes 19 Febrero 2008

¿Balcanes? No, gracias
IGNACIO CAMACHO ABC 19 Febrero 2008

EN la conciencia internacional habita desde hace mucho tiempo un gen de alegre simpatía hacia las exaltaciones nacionalistas que ha provocado no pocas tragedias y más de una evitable carnicería. Debe de tratarse de una herencia romántica, de la época de la descomposición de los imperios en medio del auge liberal, o acaso de la mala conciencia de las antiguas potencias coloniales, que ha acabado cuajando en una especie de reflejo condicionado por el que algunos Estados de incuestionable liderazgo se apresuran a reconocer a cuanta tribu se alza en ardores de independencia. Cuando ese proceso ocurre en el complejo tablero étnico y político de los Balcanes suele tener consecuencias dramáticas que a menudo cuajan en baños de sangre, mal remediados con intervenciones tardías, frecuentes atropellos y arbitrarias particiones que no vienen sino a enredar la confusión del escenario.

Lo de Kosovo, su apresurado reconocimiento por Estados Unidos y las grandes naciones de la UE, se puede mirar de muchas maneras, incluida la benévola de cerrar el paso a las pretensiones de hegemonía rusa y completar la implosión del artificial puzle yugoslavo, pero desde luego constituye como mínimo un modo irresponsable de aceptar hechos consumados y dar aliento al impulso secesionista que amenaza la estabilidad de varios Estados europeos, incluido el nuestro. Esto en términos abstractos, porque en el plano concreto se le está concediendo carta de naturaleza a una nación sin masa crítica, cuyo mayor atisbo de organización lo suministran un siniestro grupo guerrillero y otras no menos siniestras bandas de narcotráfico y pillaje. Al aceptar la creación de la nada de un Estado en pañales, al que hay que dotar de las estructuras más básicas, las potencias occidentales se avienen a un precedente de hecho que no se puede cancelar con una mera declaración teórica. A partir de ahora, todos los nacionalismos rampantes, en mayor o menos grado de fanatismo, saben que llegado el caso de declarar una secesión unilateral, Francia, Alemania o hasta los mismísimos yanquis pueden mirar por conveniencia estratégica hacia otro lado, cuando no asentir directamente y dar su bendición a la jugada. Bajo el paraguas comunitario se cobijan ya varias naciones que, con las debidas y solventes diferencias, han ido tomando por su cuenta el camino de la autodeterminación.

Como del proceso balcánico se pueden aprender muchas cosas, pero ninguna constructiva, el Gobierno español ha tenido que fruncir el ceño por imperativo electoral, a sabiendas de que no está el horno para bollos. Acaso haya medido poco y mal su estrepitosa -e irrelevante- gesticulación de protesta, que además se contradice con el apoyo a la misión internacional de ayuda, pero no cabe duda que ante el demarraje kosovar conviene poner pragmáticamente las barbas propias en remojo. Porque lo importante no es la realidad de las diferencias con otras situaciones, escenarios o circunstancias, sino la interesada lectura que en su beneficio efectúan los ignorantes oportunistas de siempre. A los que, todo hay que decirlo, les han dejado nuestros aliados europeos y americanos campo para correr a través de su delirio.

Lo que nos cuesta Kosovo
VALENTÍ PUIG ABC  19 Febrero 2008

EL microestado de Kosovo respira imperceptiblemente en la incubadora. La ingeniería ginecológica ha dado a luz a una criatura que nace de la secesión y para el disenso internacional, una criatura cuya gestación ha salido carísima, un futuro Estado fallido que va a seguir costando un pico y carecerá de economía propia -con un 50 por ciento de paro-, salvo que no sea el narcotráfico y el ajetreo gansteril que protagonizan los antiguos criminales de guerra expertos en limpieza étnica circulando en coches con cristales ahumados. Unión Europea, Naciones Unidas, OTAN: todas las instituciones internacionales de la legalidad más acendrada aceptan un engendro concebido al margen de la norma internacional y mantenido artificialmente con el dinero de los contribuyentes de lo que llamaríamos mundo libre. La secesión de Kosovo ha sido votada a mano alzada, sin respeto a la ley internacional, sin un «quid pro quo» elemental respecto a la ayuda económica del mundo. En fin, los albanokosovares dicen ser una nación y nosotros les pagamos el Estado.

En su día, se dijo que en los Balcanes había llegado la hora de Europa. Al final, tuvo que intervenir Washington. Para amedrentar al nacionalismo fundamentalista serbio, la OTAN bombardeó los enclaves de Milosevic en 1999. Doble coste: el de bombardear y el de reconstruir. Luego vino el dispendio de ayuda humanitaria. Ahora, tras una decisión secesionista fuera de la ley, Europa va a pagar las nuevas instituciones sin un control muy preciso de los grupos terroristas albaneses que pululan por la zona. ¿Es que el más travieso se lleva ahora los premios de buena conducta? Balcanizar es el verbo: yo me autodetermino, tú te autodeterminas, él se determina. No avancemos sospechas sobre cómo el nuevo Estado trate a la minoría serbia.

Continuaremos pagando por Kosovo, vamos a financiar la policía, las aduanas, la justicia, la administración pública, el Estado. Sin duda, no es la mejor hora de Europa, en proceso de aprobación del Tratado de Lisboa con sus políticas de seguridad y política exterior. No hace falta conocer palmo a palmo los Balcanes para ver que todo eso no ha sido una aportación a un mejor orden o a un orden más justo, sino una chapuza de coste elevadísimo. La Unión Europea lleva gastados en Kosovo 2.000 millones de euros, lo mismo que las Naciones Unidas. Para los próximos meses, los contribuyentes de la UE tendrán que aportar unos doscientos millones de euros. Para la OTAN, Kosovo ha sido más que gravoso. No sabemos la contrapartida que pedirá la Rusia de Putin para acabar tolerando el nuevo Kosovo.

En la Unión Europea, la secesión de Kosovo no ha sido reconocida de forma unánime. De entrada, tenemos ahora una Europa con más fronteras que antes. Los Estados Unidos han optado por quitarse el muerto de encima y los rusos cortejan al viejo amigo serbio. En el Consejo de Seguridad la fase es de eufemismos y «double entendre». La nueva política exterior europea se instala ampliamente en la ficción y además resulta muy cara. Son, en realidad, subvenciones a fondo perdido para la corrupción y la violencia, con el acuñamiento secesionista. Lo que costará a la Unión Europea la independencia de Kosovo es incalculable. Pero al «soft power» europeo no lo respetan ni los serbios, ni los albanokosovares, ni los rusos. El domingo fue un día aciago para la Europa posible.

Con las tutelas internacionales que se quieran, el Estado soberano de Kosovo nace bajo sospecha y con aliento musulmán. Si eso es el mal menor, hay como para rememorar con nostalgia apaños como los del Congreso de Viena. Pero esas son las realidades a tener en cuenta, más que la posibilidad de emulación que la iniciativa secesionista de Kosovo genere en el nacionalismo vasco o catalán. Si hay por ahí alguien que pretenda tener Kosovo como modelo, que dé un paso al frente y se apreste una vez más a hacer el ridículo. El resto de la sociedad española no está como para perder más tiempo. Para quien confunda Yugoslavia con España, en la flagrancia del error llevará la penitencia. De estas cosas, Lincoln sabía mucho. Ya dijo que la idea central de secesión es la esencia de la anarquía.
vpuig@abc.es

Tendrá consecuencias
FLORENTINO PORTERO ABC 19 Febrero 2008

Al fin ocurrió. Era un problema de tiempo. El territorio de Kosovo ha proclamado su independencia sin contar con la aprobación del Parlamento serbio. El Consejo de Seguridad no ha llegado a un acuerdo, lo que implica la ausencia de un fundamento jurídico. En esta situación tanto norteamericanos como europeos se encuentran ante la tesitura de aceptar la segregación unilateral de un territorio en contra de la voluntad del estado soberano o de enfrentarse a la opinión kosovar, exigirles la aceptación de continuar siendo parte de Serbia y prepararse para los posibles actos de violencia.

El Departamento de Estado norteamericano comunicó en noviembre que por su parte la decisión era firme: reconocerían la independencia de Kosovo. No querían complicarse la vida. Sería el último capítulo de la desintegración de Yugoslavia, un proceso ajeno a su voluntad e imparable. Quedaba buscar la fecha apropiada y estaban dispuestos a dar tiempo para que la diplomacia lograra el mayor consenso posible. Los europeos tenían dudas, pero no alternativas. Jugar a dibujar fronteras a estas alturas no despierta entusiasmo entre aquellos que conocen la historia reciente de Europa y que temen el efecto que podría tener como precedente, pero enfrentarse a la realidad es otro cantar.

Europa se gusta a sí misma por los logros alcanzados en justicia y bienestar social, pero es crecientemente incapaz no ya de resolver, sino siquiera de hacer frente a problemas internacionales ¿Quién está dispuesto a hacer valer el derecho de soberanía? ¿Quién a mantener allí sus tropas combatiendo si fuera el caso contra las guerrillas del UCK? De poco valen las convicciones cuando falta la voluntad. Todos desean sacar a sus soldados cuanto antes de los Balcanes y éste parece el atajo más rápido.

Cada caso es distinto, pero el precedente está ahí. En Europa es posible la segregación unilateral de un territorio en contra de la voluntad del estado soberano y sin contar con una resolución del Consejo de Seguridad. Si alguien piensa que no tendrá consecuencias está muy equivocado.

Kosovo o el fracaso del multiculturalismo
 Minuto Digital  19 Febrero 2008

Dejando aparte el fanatismo de nuestros particulares cafres nacionalistas, que son capaces de querer para vascos, catalanes y gallegos un futuro a imagen y semejanza de Kosovo, es decir de guerra y miseria, el caso es que los europeos nos vamos a encontrar con un estado inviable que deberá ser mantenido gracias a la limosna internacional. Un estado que se crea con la misma falta de rigor con que se creo la antigua Yugoslavia.

Yugoslavia nace artificialmente tras la IWW, con el Tratado de Versalles, como estado tapón creado a beneficio de los intereses geoestratégicos de Gran Bretaña y Francia. Kosovo nace de igual manera debido a los intereses geoestratégicos de EE.UU y a ese complejo que arrastra la cultura useña, fruto de su guerra colonial contra la metrópolis inglesa, que le lleva a simpatizar con causas independentistas más que dudosas. Y es que, dejando aparte las limpiezas étnicas de los excomunistas serbios, lo cierto es que desde que en 1180, el gobernante serbio Stefan Nemanja tomó el control de Dioclea y parte de Kosovo y su sucesor el rey Stefan Prvovencani tomó el control del resto de Kosovo en 1216, la región siempre había formado parte de la corona de Serbia. Situación sólo alterada por la irrupción de los invasores turcos y el establecimiento de poblaciones musulmanas en los Balcanes fruto del dominio otomano.

Y es que no hay mejor ejemplo que los Balcanes y la misma Yugoslavia para desmentir las teorías del multicultralismo. Hablamos de siglos de coincidencia de diversas culturas, que no han traído la integración o el mestizaje, sino el roce. Ni siquiera la convivencia pacífica, sino el conflicto. Yugoslavia fracasa porque las potencias aliadas vencedoras en la IWW se empeñaron en crear una mezcla artificiosa en el que la convivencia de la Croacia católica, la Serbia ortodoxa y el Sarajevo musulmán, sólo se mantuvo, primero debido al autoritarismo de la monarquía serbia y luego debido a la férrea dictadura de Tito. Terminadas ambas, el enfrentamiento hizo saltar por los aires el que hasta ahora había sido el mayor experimento multicultural en Europa.

Y es que, de nuevo lo repetimos, una cosa es el mutuo respeto entre culturas y otra muy diferente este tipo de mezclas que, como bien demuestran los hechos, están avocadas al fracaso y a traer desgracia sobre los pueblos que obligados o de buen grado sufran este tipo de experimentos multiculturales.

Kosovo
Zapatero prístino
GEES Libertad Digital  19 Febrero 2008

Rodríguez Zapatero y su Gobierno mantienen una posición tan original como contradictoria sobre el reconocimiento de la independencia de Kosovo. Se oponen al reconocimiento de su declaración unilateral de independencia pero, al mismo tiempo, se muestran partidarios de contribuir a la consolidación de un Kosovo soberano a través de la UE y de la OTAN.

El porqué de esta flagrante contradicción que va a llevar a que los soldados españoles allí desplegados se queden sin cobertura legal que les proteja y ampare en sus tareas es muy simple: para Rodríguez Zapatero la independencia de Kosovo no es ningún problema (es más, consecuentemente con lo que está haciendo de España, puede que la vea como algo deseable), pero sí lo es que se haga sin contar con la santificación de las Naciones Unidas, esa organización a la que se debe y a la que debe tanto (ahí reside su sagrada Alianza de Civilizaciones, valga el caso).

Si el Gobierno socialista fuese coherente –o intentara serlo por una vez– tendría que hacer varias cosas: abandonar la misión de policía de la UE en esa hasta ayer provincia serbia de manera inmediata, así como traerse de vuelta a España a nuestras tropas allí desplegadas bajo bandera de la OTAN. El mandato de legalidad que las amparaba, el de la ONU, ya no vale más. Y de acuerdo con lo manifestado por este Gobierno al Congreso de Diputados y en línea con la Ley de la Defensa Nacional que se hizo aprobar, o se plantea un nuevo mandato o no hay más salida que la retirada.

Con todo, sacar las tropas dejaría otra vez más a nuestro país en los márgenes más marginales de la comunidad internacional, en la medida en que el grueso de naciones de la UE, las más relevantes, ya han optado por quedarse. Y hete aquí el otro grave problema que deja al descubierto Kosovo: a pesar de lo que dicen ahora Moratinos y los demás miembros del Gobierno, no han hecho nada en los tres últimos años para frenar el avance en pro del reconocimiento de un Kosovo independiente ni en el seno de la Unión Europea, ni en la OTAN ni frente a los Estados Unidos. El Gobierno ni ha sabido, ni ha querido ni ha podido hacerlo, habida cuenta de su levedad internacional, de la falta de peso a la que ha llevado a España con sus acciones atolondradas y sus puntos de vista tan radicales.

Kosovo es un gran problema por lo que implica de por sí, pero también por lo que dice de nuestro Gobierno, de su inacción, de su impotencia y de su cinismo.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Un paso irreversible
EDITORIAL El Correo 19 Febrero 2008

El acuerdo alcanzado por los ministros de Exteriores de la Unión Europea, que deja en manos de cada país miembro la decisión de reconocer o no al Kosovo independiente, dio paso ayer a una cascada de declaraciones formales o anuncios de una inmediata aceptación diplomática del nuevo Estado. Kosovo no podía seguir de modo indefinido como un protectorado internacional bajo Naciones Unidas. Ante la falta de una mayor implicación política de la UE para lograr otras soluciones una vez finalizada la guerra en 1999, la provincia ha desembocado en una independencia poco deseable, a la que los responsables de Exteriores ofrecieron una respuesta falsamente unitaria. Como nuevo Estado, su viabilidad resulta cuestionable y puede constituir un factor desestabilizador para los Balcanes. Pero una vez consumada la declaración unilateral, habría sido de desear que las instituciones comunitarias brindasen una posición común y activa que amparase políticamente el compromiso adquirido para poner en pie las estructuras propias de una entidad democrática.

La postura del Gobierno español, negándose a reconocer a Kosovo como Estado soberano, obedece a que considera la independencia declarada el domingo un acto ilegal en tanto que unilateral. Aunque la analogía que ayer estableció el ministro Moratinos con la guerra de Irak puede verse como exagerada. La ilegalidad de la decisión del Parlamento kosovar es discutida por otros países atendiendo a la situación previa de limpieza étnica y genocidio. Pero sobre todo es el hecho mismo de la declaración lo que, a posteriori, precisa una lectura más realista como paso político irreversible. Tanto EE UU como Reino Unido, Francia, Alemania o Italia trataron ayer de evitar el vacío al que podría conducir su propio silencio en cuanto al reconocimiento o no del nuevo Estado. Al Ejecutivo español le habría resultado extremadamente difícil sumarse, aunque fuese sin entusiasmo, a la corriente proclive a la admisión de Kosovo en la comunidad internacional. Pero parece inevitable que se vea obligado a recorrer ese camino subrayando que el ejemplo kosovar, por sus trágicos antecedentes, ni puede ni debe convertirse en argumento favorable a las aspiraciones de movimientos independentistas presentes en algunos de los Estados de la Unión.

Llegó la fractura secesionista
Daniel Reboredo El Correo 19 Febrero 2008

Por fin se consumó. La tranquilidad vuelve a los Balcanes. El niño bueno, Kosovo, con el apoyo del resto de la cuadrilla euronorteamericana consigue independizarse de la tiranía del matón serbio. ¿Qué ironía más falaz! Hoy nace un nuevo Estado, imaginado e inventado, sin ninguna viabilidad económica, sin instituciones, sin representación y sólo mantenido por los fondos económicos y la estabilidad que aportan las tropas europeas estacionadas en su territorio. A partir de este momento constataremos que las cosas no son como nos las han contado, sino de otra forma.

¿Es democrática la secesión kosovar? Obviamente no. La difícil dicotomía entre el derecho de los ciudadanos, que no de los pueblos, a separarse de un Estado concreto llevándose parte del territorio y la posibilidad de que ésta erosione la democracia y el derecho internacional que rige la convivencia de los diferentes países del planeta produce en nuestra mente una esquizofrenia de difícil resolución. Las teorías secesionistas gozan de gran popularidad en nuestros días al ser consideradas como el punto culminante y definitivo de la autodeterminación y por ende de la democracia. Y ello no es así, puesto que no podemos olvidar que la integridad de gobiernos mayoritarios se ve subvertida cuando grupos minoritarios amenazan con no respetar las decisiones democráticas y separarse del conjunto estatal. Una conexión demasiado sencilla entre los ideales democráticos y el derecho a la secesión es un error mayúsculo, así como también es erróneo equiparar la democracia con el gobierno de la mayoría, o dar por supuesto que el gobierno de la mayoría prevalece sobre otros valores y derechos fundamentales de nuestras democracias.

Todo acto de secesión tiene gran influencia en los derechos y en las expectativas de los ciudadanos dentro y fuera de la zona secesionista, ya que generalmente cambia la ciudadanía de muchos ciudadanos contra su voluntad, crea nuevos grupos minoritarios que se verán acosados y perseguidos, cambia en gran medida el carácter del Estado original sin que sus ciudadanos puedan decidir nada sobre la cuestión, genera incertidumbres económicas en los mercados y barreras comerciales que perjudican a ambos Estados y, normalmente, recrudece la violencia y el uso de métodos brutales de expulsión forzada como en los Balcanes.

Se esté a favor o en contra del derecho de autodeterminación, lo que está muy claro es que nunca debe realizarse sin ser legitimado por métodos democráticos y bajo el amparo de un Derecho Internacional justo y democrático. Incluso en esta tesitura, la secesión en el contexto de Estados democráticos es un hecho lamentable ya que implica fracaso, falta de cooperación e intolerancia. Y no debemos olvidar que el hecho de que algunos pueblos tengan sus propios Estados y otros no es un accidente de la historia, ya que la mayor parte de los Estados no se constituyeron de manera voluntaria como ocurrió con Australia, Canadá o EE UU. De ahí que muchas naciones minoritarias se encuentren en situaciones que nunca aprobaron. La pregunta a contestar es la de si cualquier cambio en este sentido beneficia al conjunto de sus ciudadanos y al Estado en general o los coloca en una coyuntura peor a la existente antes de la secesión.

Por otra parte, sorprende la actuación de la UE en el tema kosovar, tanto por su pusilanimidad respecto a EE UU como por la contradicción que supone respecto a la redefinición de la forma básica de dominación política, el Estado nación y la construcción de instituciones como la ciudadanía. Debemos preguntarnos si la UE aplica uno de sus mayores valores, el de limitar el comportamiento de los Estados respecto a las minorías, en su decisión de apoyar la independencia de Kosovo. Ya sabemos que la solución es muy difícil. Ya sabemos que la historia reciente de la 'troceada' Yugoslavia es trágica y dolorosa. Ya sabemos del horror de lo que allí se vivió. Pero hoy conocemos el porqué de unas guerras que provocaron los de siempre y sufrieron también los de siempre.

Vistos los antecedentes y las enseñanzas de la Historia, intuimos que el camino no es éste, intuimos que la solución no pasa por esta decisión, entendemos que las 'comparaciones imposibles' pueden convertirse en 'realidades indeseadas'. La comodidad de la lejanía, la tranquilidad de la estabilidad, el análisis concienzudo, la victoria de la razón, el monopolio del sentido común se rompen en pedazos ante los imponderables que generan situaciones históricas que nunca se pensó que pudieran acaecer. No podemos estar de acuerdo con la 'unilateral' secesión kosovar, no sólo por las consecuencias que tendrá, sino porque seguimos pensando que ampliar es mucho mejor que reducir, porque seguimos soñando con muchas identidades formando una identidad común, porque nos gusta 'pensar globalmente para actuar localmente', porque consideramos que una vez más demostramos que somos incapaces de aprender de la Historia. Kosovo nos lo recordará.

¿Euskadi no es Kosovo?
J. M. Ruiz Soroa El Correo 19 Febrero 2008

Es propio de tontos o mentecatos fijarse en la mano que señala y no en la Luna por ella indicada. Me recuerdan a ellos los que entre nosotros han prorrumpido en el coro de 'Euskadi no es como Kosovo', pretendiendo con semejante simpleza poner coto a los efectos de lo que está sucediendo. ¿Claro que Euskadi no se parece en nada a Kosovo! Es obvio. Pero la cuestión no es si nos parecemos o no a ese territorio balcánico, sino si el principio general que Estados Unidos y la Unión Europea han establecido al amparar su independencia unilateral va a tener consecuencias para nosotros. Si nuestro caso encaja o no en esa profunda brecha que se le ha abierto al Derecho y la práctica internacionales hasta ahora vigentes. A esa pregunta hay que responder, amigos socialistas.

En Kosovo se ha establecido, en primer lugar, el principio de que la legislación interna de un Estado soberano puede ser desconocida y violada si el territorio, región o nación de que se trate lo proclama por mayoría suficiente. Las fronteras de un Estado pueden ser modificadas por la simple voluntad mayoritaria de la población de parte de ese Estado. Sin más.

Sin embargo, también se ha establecido que este principio se aplica a capricho y conveniencia de quienes lo alientan y apoyan, de manera que los habitantes mayoritarios de las zonas serbias no pueden alegarlo en su favor para secesionarse del nuevo Kosovo y reintegrarse a Serbia. Se autodeterminan quienes previamente se ha decidido que son autodeterminables, no los demás. Un ejercicio de cinismo internacional que nos retrotrae a la Europa wilsoniana de 1918. Lo que entonces fue idealismo desbocado vuelve ahora disfrazado de realismo pragmático de las potencias.

En Kosovo se ha dejado de lado la regulación del derecho de autodeterminación establecido en los pactos de Naciones Unidas desde 1945, y se ha admitido dicho derecho donde no cabía. Ni existía una situación colonial ni una grave y persistente de violación de los derechos de las minorías étnicas, que habían sido ya restablecidos por la intervención de la OTAN. Y, sin embargo, se ha respaldado la secesión unilateral.

En Kosovo se ha cedido ante el principio étnico y se ha desconocido el de ciudadanía. Se ha optado por dividir el territorio de un país soberano simplemente porque las etnias eran diversas, sacralizando a éstas como verdaderos sujetos del poder.

En Kosovo ha culminado la Unión Europea su fracaso como potencia estabilizadora de los Balcanes: si la hiperfragmentación en etnias soberanas es el modelo de Europa, poco hemos avanzado y triste futuro nos espera. En Kosovo se ha demostrado el escaso peso europeo de nuestro Gobierno, que parece cogido a contrapié por los acontecimientos y no podrá ya sostener su postura por mucho tiempo.

Y en Kosovo se ha puesto un ladrillo en apoyo del discurso de quienes dentro de unos meses proclamarán el derecho de Euskadi a decidir libre y mayoritariamente su futuro ¿Cómo se explicará entonces que en Kosovo vale pero que en Euskadi no vale? ¿Bastará con decir que 'Euskadi no es Kosovo?' ¿Será así de simple?

Kosovo
Florencio Domínguez El Correo 19 Febrero 2008

Los nacionalistas vascos se emocionaron con la caída del muro de Berlín y la aparición de nuevos estados entre las ruinas de la antigua Unión Soviética. Pensaron que si los países bálticos accedían a la independencia o que si Checoslovaquia se dividía en dos, a ver por qué en Euskadi no iba a pasar algo parecido.

Al rebufo del desmoronamiento del bloque del Este llevaron al Parlamento vasco la declaración en favor de la autodeterminación en 1990 y desde entonces no han parado de aplaudir la aparición de cualquier nuevo país, al margen de las circunstancias y del coste. Hace unos meses el Gobierno vasco miraba a Montenegro, república que se independizó de acuerdo con los mecanismos de la Constitución que regía su unión con Serbia, y ahora en Lakua se emocionan con el rojo de la bandera kosovar.

La portavoz del Gobierno vasco, Miren Azkarate, consideró el domingo que Kosovo era un nuevo ejemplo de vigencia del derecho a la autodeterminación «plasmado en la legislación internacional», un modelo de conflicto resuelto de manera pacífica y mediante el diálogo. No ha dado ni una. Ni se ajusta al derecho internacional (véase al respecto el artículo de Luis Sanzo publicado en EL CORREO el pasado 10 de enero), ni a la independencia se ha llegado de forma pacífica (¿qué hacen todavía miles de soldados de la OTAN en la región?), ni como fruto del diálogo entre unas comunidades que viven separadas por alambradas de espino.

Tratándose de procesos de independencia, la complejidad de la realidad no parece importar mucho a nuestros nacionalistas. La propia ETA, en septiembre de 2001, consideraba que los kosovares estaban más cerca de su independencia porque habían conformado un «Estado paralelo». Sería un Estado Mayor y de la OTAN, en todo caso. El lehendakari, en su reciente conferencia de la Universidad de Stanford, afirmaba que el derecho de autodeterminación inspiró la declaración de independencia de EEUU, pero no dijo qué pasó cuando un grupo de Estados del sur intentó autodeterminarse del resto del país, ni cuántos cientos de miles de muertos costó impedirlo, porque una cosa es impulsar que Kosovo se separe de Serbia y otra permitir que Alabama se salga de la Unión.

A principios de los ochenta, dirigentes de ETA aseguraron a un político de la izquierda abertzale que el día en que España entrara en la OTAN ellos estarían acabados. Ni borrachos hubieran podido imaginar casi tres décadas más tarde que la única cobertura al separatismo de una región como Kosovo sería la que proporciona la aviación estadounidense y los tanques de la Alianza Atlántica, lo que explica que los kosovares sean los únicos musulmanes del mundo que sacan a la calle la bandera norteamericana sin quemarla.

f.dominguez@diario-elcorreo.com

¿Un Kosovo para Euskadi?
MIGUEL ÁNGEL AGUILAR El País  19 Febrero 2008

En lo que preferiríamos considerar como un arrebato pasajero, la portavoz del Gobierno Vasco, Miren Azcarate, ha dicho que Kosovo supone una lección sobre el modo de resolver de manera pacífica y democrática conflictos de identidad y de pertenencia. Si la propuesta del lehendakari, Juan José Ibarretxe, guardara algún paralelismo con el abismo de Kosovo, las vascas y los vascos harían bien en apresurarse y tomar distancia de semejante dislate. Porque la proclamación unilateral de independencia formulada el domingo por las autoridades hasta ahora provinciales de Pristina abre un panorama atroz, por completo disuasivo para quienes como nuestros compatriotas se han dado una autonomía ejemplar como la del Estatuto de Guernica en el marco de la Constitución de 1978.


Todo el itinerario hasta ahora recorrido por Kosovo hacia su independencia es un vía crucis disparatado, al que han conducido acciones y reacciones de una y otra parte -serbia y albanesa- definidas siempre por su carácter provocador con resultados sangrientos. A lo que hemos asistido es al intento de bautismo de un nuevo Estado étnico. La prensa, que ha informado de la alegría ingenua de banderas y danzas folclóricas protagonizada por la mayoría albanesa, da también cuenta del pánico que ha hecho presa en la minoría serbia. Llegados aquí, conviene señalar, como observa José María Ridao, que en Europa hemos dado en llamar etnia a toda diferencia política, siempre que haya sido pasada por las armas. Reconozcamos que el proceso seguido en los Balcanes para la pulverización de Yugoslavia ha sido el alineamiento étnico. Es decir, del retroceso al primitivismo originario carente de cualquier sentido racional. Su impulso motor obedece al instinto más elemental de supervivencia. Porque la mera condición ciudadana ha pasado a convertirse en peligrosa tierra de nadie, en retroceso acelerado hacia su extinción. Por eso, cada quien debió rastrear en sus raíces, en sus creencias, en su parentela o en su genealogía para encontrar alguna pertenencia salvadora que invocar en la que refugiarse. Es lo que sucedía en aquel cuento a propósito de la identificación de coreanos del Norte o del Sur, condición definidora de un antagonismo que nadie quería revelar -coño, dilo tú primero- sin saber previamente la de su interlocutor armado.

Inútil repetir que el itinerario cumplido en el proceso de Kosovo está en flagrante contradicción con la legalidad internacional, que viola la resolución 1.244 del Consejo de Seguridad -bajo la cual se procedió a esa especie de protectorado de Naciones Unidas, sostenido por el despliegue de los 16.000 efectivos de la KFOR liderado por la OTAN-, que transgrede los acuerdos de Helsinki sobre las fronteras en Europa y así sucesivamente. Sucede que quien tiene padrino se bautiza y como ha escrito en La Vanguardia Pascal Boniface, director del Instituto de Relaciones Internacionales de París, "los Estados Unidos querían dar satisfacción a los albano-kosovares, confiando así en ver a un pequeño Estado europeo plenamente devoto y consagrado a su causa". Estamos, pues, ante la prevalencia del interés de Washington endosado por el Reino Unido y la consiguiente resignación de París o Berlín.

Para la UE, la aceptación en orden disperso de la independencia de Kosovo abre un camino escarpado porque a partir de ahí, ¿cómo no conceder a los serbobosnios la independencia que reclaman?, ¿por qué habría de respetarse la integridad de Bosnia? Tampoco las reclamaciones de los serbios de Kosovo, contrarios a aceptar la soberanía del Estado naciente, podrán ser ignoradas si hay un mínimo de coherencia. Queda sin más incoado el proceso para dar origen a otros kosovitos sobre la base de las poblaciones de mayoría serbia que padecieron el éxodo de más de 200.000 habitantes, víctimas del llamado Ejército de Liberación de Kosovo (UÇK) que tiene un haber abultado de asesinatos impunes de centenares de serbios y romaníes. Lo mismo puede decirse de los aspirantes a fragmentar Macedonia, Hungría, Chipre, Suecia o Eslovaquia, conforme a criterios étnicos.

La cuestión es si alguien en su sano juicio cambiaría la vida en el Euskadi autónomo por el desastre de Kosovo, nacido con la oposición de Serbia, sin posibilidad de incorporarse a Naciones Unidas, sujeto a las peores bandas de delincuencia organizada, pero eso sí, dispuesto a tantas celebraciones como se avecinan cada vez que presente credenciales un embajador como el de Lesoto o se produzca la incorporación del Estado a la Unión Postal Internacional o a la Comisión Internacional de Pesas y Medidas. ¿De verdad Kosovo es un proyecto atractivo para ofrecerlo a la población del País Vasco?

Escándalo internacional sobre Kosovo
José Javaloyes Estrella Digital  19 Febrero 2008

Vamos a ver a dónde llega la escandalera de la legalidad internacional vulnerada a propósito de la proclamada independencia de Kosovo. Que la Resolución 1244 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, votada en 1999 luego de la intervención de la OTAN sin autorización previa del propio Consejo, haya sido pasada por alto en Washington, no cabe decir que haya establecido un mal precedente. Precedentes los hay. Pero sobre el papel éste puede ser especialmente grave, tanto en el orden de los principios como en el plano de las consecuencias prácticas.

Pese a la calificación del caso como excepcional y no repetible, acordada por los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, lo que ha quedado en evidencia una vez más y en un caso especialmente grave es la inexistencia de una política común europea en política internacional, incluso en un caso como este de Kosovo, que tan directamente le atañe. Estados Unidos ha seguido con la suya y en su estela se han montado, como en un solo espíritu y un único cuerpo, Francia, Alemania, Gran Bretaña e Italia.

Es decir, la validación política de una ilegalidad internacional ha sido cosa de las que pesan. España, en el pelotón de los disidentes dentro de una operación definitoria que ha sido tomada demasiado tarde, pues hubo tiempo para haber marcado antes una postura que tuviera al menos cierta apariencia de realidad diplomática.

Pero estar tan estrechamente asociado con los nacionalistas vascos y catalanes parecía traducírsele a este Gobierno en freno para tomar velocidad, y en obstáculo para moverse con desenvoltura. Se repara en cuáles han sido las reacciones en Bilbao y Barcelona, con el Gobierno de Ibarretxe de una parte y los pronunciamientos de CiU y ERC por otra, y se entiende mejor la causa de la tardía reacción de la diplomacia moratina.

De lo que debe tomarse especialmente nota es de lo ya apuntado por Rusia y lo considerado por China. A Vladimir Putin, cabe señalarse ya, puede importarle la validación política de esta independencia ilegal tanto o más que el asunto de los radares en Polonia y Chequia. Que han sido tanto como la cláusula de estilo para el viraje hacia las malas caras por parte de la política exterior de este Kremlin —y del que le siga—.

Un protectorado euro-americano en los Balcanes son muchas las cosas que modifica. Estemos atentos, por tanto, a la pantalla del Cáucaso. Donde aparecerá, antes que después, el próximo capítulo de esta crisis mayor por un asunto aparentemente menor.

jose@javaloyes.net

Los Balcanes, en erupción
Alberto Piris* Estrella Digital  19 Febrero 2008

La declaración unilateral de independencia de Kosovo, formalmente anunciada en el Parlamento nacional el pasado domingo, es un acontecimiento político preñado de graves riesgos para el futuro, a pesar de estar apoyado por EEUU y varios países de la Unión Europea.

Por otro lado, es indudable que la continuidad de la situación anterior se revelaba en la práctica como imposible. Tal situación se vino manteniendo desde que la intervención militar de la OTAN en 1999 puso fin a la guerra que había desencadenado el gobierno de Belgrado contra los insurgentes del Ejército de Liberación de Kosovo.

Las negociaciones que intentaron resolver la inestable e imprecisa situación política de la vieja provincia serbia, conducidas primero por el finlandés Ahtisaari, en nombre de la ONU, y después por el trío constituido por EEUU, la UE y Rusia, no alcanzaron el deseado desenlace. Fue imposible llegar a un acuerdo sobre cómo interpretar la resolución 1244 de la ONU, aprobada en junio de 1999, que exigía lograr “una solución política a la crisis de Kosovo”, pero sin especificar cuál podría ser tal solución. De nuevo, la habitual asepsia diplomática del Consejo de Seguridad más que curar una herida la dejaba emponzoñarse en la infructuosa esperanza de que sanase por sí sola.

Ante ese texto, la UE ha definido su postura mediante un documento conjunto en el que se declara que la independencia de Kosovo, si no estaba explícitamente contenida en la letra de la resolución 1244, sí lo estaba en su espíritu: “La actuación para poner en práctica una situación final [de independencia] es más compatible con las intenciones de la 1244 que seguir bloqueando una situación que todos consideran insostenible”.

Por su parte, Serbia y Rusia esgrimen otras razones: un estado soberano, como es Serbia, no ha otorgado la independencia a Kosovo y, no existiendo resolución alguna del Consejo de Seguridad que así lo disponga, la segregación de la provincia kosovar viola gravemente la legalidad internacional. Aducen en Belgrado y Moscú que la citada resolución solo autoriza “una sustancial autonomía dentro de la República Federal de Yugoslavia”, lo que en su opinión veta la independencia. Sobre esta última cuestión, el documento de la UE interpreta que la integridad territorial de Yugoslavia ha dejado de ser aplicable, del mismo modo que la República dejó de ser “federal” al independizarse Montenegro.

El ministro de Asuntos Exteriores ruso declaró hace una semana: “Estamos frente a una subversión de los mismos principios en los que se basa la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OCDE), principios esenciales en los documentos básicos de Naciones Unidas”. Uno de esos principios estipula que las fronteras solo pueden modificarse por acuerdo mutuo, como ocurrió en la escisión de la antigua Checoslovaquia.

No existe unanimidad entre los países de la UE sobre esta cuestión. En círculos diplomáticos de Bruselas se afirma que algunos países europeos —entre los que se cita a España, Rumania y Chipre— temen que la independencia unilateral de Kosovo pueda “excitar los movimientos secesionistas en sus propios territorios”. También Grecia, Eslovaquia y Chequia han manifestado reticencias.

Por su parte, Rusia podría apoyar a los independentistas de los dos territorios georgianos (las antiguas repúblicas autónomas de Abjazia y Osetia del Sur) que aspiran a depender de Moscú, mientras en Tiflis, por el contrario, se sueña con la OTAN y con el apoyo inmediato de EEUU. Otro probable conflicto queda así servido. Complica más aún la cuestión el texto del plan estudiado en la ONU para Kosovo, donde si por una parte se reconocería la independencia kosovar bajo vigilancia internacional, dando a los albano-kosovares la posibilidad de elegir su bandera, su himno nacional y una nueva Constitución, por otro lado se les impediría la unión con Albania, a la vez que se niega a los serbo-kosovares la posibilidad de integrarse en Serbia.

De momento, la UE aprobó el pasado sábado el envío de una misión policial y jurídica a Kosovo, con el nombre de Eulex. Se prevé que en junio sustituya a la misión civil de la ONU, para evitar violaciones de los derechos humanos de las minorías y poner en marcha un sistema viable de instituciones públicas de gobierno, donde hoy reina la corrupción y la presión de las mafias.

Pero, mal que le pese a la UE, lo cierto es que los Balcanes vuelven a entrar en erupción. No se puede saber cuándo plantearán los serbios de Bosnia y Herzegovina su derecho a ser tratados como los kosovares. O el de éstos a unirse más estrechamente con Albania. Ni cómo la onda expansiva iniciada el pasado domingo afectará a las minorías albanesas de Montenegro y Macedonia. O, yendo algo más lejos, al rompecabezas étnico que se extiende hasta el río Dniester y los Cárpatos, y sobre el que ya planean diversas inquietudes secesionistas.

Nuevos problemas que no podrán resolverse con el simple ondear de la bandera de EEUU, como ha ocurrido en la capital kosovar, y que obligarán a los gobiernos europeos a reflexionar más sobre las repercusiones de las decisiones adoptadas con precipitación y poca unanimidad.

* General de Artillería en la Reserva

Kosovo
José Luis Manzanares Estrella Digital 19 Febrero 2008

La declaración unilateral de la independencia de Kosovo, separándose de Serbia, cuenta con firmes apoyos en la OTAN y en la ONU, por este orden, pero es una gravísima infracción del derecho internacional y constituye un precedente de incalculables consecuencias. Lo que empezó como una intervención de la OTAN para, sin mandato aún de la ONU, poner fin al genocidio auspiciado desde Belgrado, termina por ahora con la amputación de parte de un Estado cuya integridad territorial y soberanía sería respetada conforme a la literalidad de la resolución 1244/99 del Consejo de Seguridad, que vino a respaldar, a posteriori, la iniciativa de la OTAN.

Al hablar del problema albanokosovar suele olvidarse que España participó como miembro complaciente de la OTAN en la guerra contra Serbia —porque actos de guerra fueron los bombardeos de Belgrado y otros objetivos— a espaldas de la ONU, a diferencia de lo oque ocurrió con el envío de soldados españoles a Iraq a petición de la misma y cuando ya había concluido la guerra propiamente dicha. Sólo la política interna explica la doble vara de medir y la conversión en verdad de una falacia mil veces repetida. Pero regresemos a Kosovo.

La salvaguarda expresa de los límites geográficos de Serbia no admite tergiversaciones, pero a la hora de la verdad —o sea, de los intereses de los países más poderosos o más complacientes con los poderosos— las segundas y terceras lecturas orillan cuanto no se compadezca con la conclusión establecida de antemano. Así se conculca escandalosamente el derecho internacional por razones —¿cómo no?— de oportunismo político. Se es consciente del atropello, pero en lugar de presionar al maltrecho Belgrado para garantizar el respeto a los derechos humanos en el marco de una amplia autonomía, se procede a la creación de un nuevo estado “liliput” en el corazón del avispero balcánico. A mayor honra de Estados Unidos y de determinados miembros de la Unión Europea.

Sucede, además, que la creación de un Kosovo independiente es en sí misma, y al margen de las objeciones de legalidad, un craso error que no se corrige afirmando que se trata de un supuesto especial, que no servirá de precedente. Las cosas son como son, y ya sabemos lo que cabe esperar de los grandes países cuando están en juego sus intereses nacionales. Entonces se actúa o no se actúa según las circunstancias. Ahí tenemos, por ejemplo, el problema del Sahara Occidental, pendiente de solución desde hace años porque Rabat no es Belgrado. O las resoluciones para que Israel abandone los territorios ocupados en 1967. Es el cuento del cascabel y el gato.

Rusia lleva razón al oponerse en el Consejo de Seguridad de la ONU a esa segregación étnico-religiosa. Y la República de Chipre, al temer que tal doctrina consolide la segregación definitiva del norte de la isla. El Gobierno vasco y su entorno nacionalista ya han tomado buena nota por lo que valga. Le seguirán los separatismos catalán y gallego. Poder independizarse, se puede. Basta con que se den determinadas condiciones. Esa declaración de independencia no es buena para España. Si la apoyamos, aceptamos el precedente; y si nos oponemos, se dirá que reconocemos un cierto parecido entre Kosovo y algunas regiones españolas, y que ahí radica la razón de nuestro rechazo.

De Kosovo a Vitoria
Daniel Martín Estrella Digital 19 Febrero 2008

El pasado viernes María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta del Gobierno, dijo en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que el caso kosovar no tenía “absolutamente nada que ver con el vasco”. Aún más, usando la tautología vacua que caracteriza al zapaterismo, dijo que no “tenia nada que ver en absoluto”. Como en España no hay auténtica libertad de prensa, nadie pudo preguntar a De la Vega por qué afirmaba algo así de manera tan rotunda. A primera vista, parece que Kosovo y Euskadi tienen muchos puntos en común. Aún más, encuentro más lógicas las reivindicaciones del nacional-provincianismo vasco.

Como ayer afirmaban en estas páginas José Luis Manzanares y José Javaloyes, la declaración unilateral de independencia por parte de Kosovo contraviene la legalidad internacional y la resolución 1244/99 del Consejo de Seguridad de la ONU, que garantizaba la integridad territorial de Serbia. Sin embargo, Estados Unidos y la gran mayoría de las potencias europeas apoyan a Kosovo, quizás para perjudicar a Serbia, seguramente para satisfacer sus intereses en los países musulmanes de la zona o de Oriente Medio. De nuevo, Occidente se baja los pantalones ante el gigante islámico, sin darse cuenta de que estamos criando cuervos que creen en Dios antes que en el ser humano.

Por si fuera poco, si Kosovo está ahora más cerca de Albania que de Serbia es gracias a décadas de ingente inmigración que ha dejado a la población serbia, cristiana, en franca minoría. Kosovo, como territorio, es evidentemente serbio, pero la población ahora es mayoritariamente de origen albano. Sin embargo, Europa y Estados Unidos admiten que sigan adelante con su plan. ¿Dejaría Washington que los pastores vascos de Idaho declarasen independientes sus montañas? ¿Qué ocurriría si los cinco millones de turcos afincados en Alemania se juntasen en Leipzig? ¿Por qué no declarar independientes el Raval pakistaní de Barcelona o el municipio de Lorca, el más grande de España, con gran cantidad de inmigrantes ecuatorianos? Aunque parezcan reducciones al absurdo, algo similar ha ocurrido con Kosovo.

Dostoievski, cuando defendía la intervención rusa en la guerra de los Balcanes contra Turquía, además de por su espíritu eslavófilo, apoyaba tal decisión por la necesidad de defender el cristianismo frente al Islam. Para él, un tártaro o un turco siempre serían musulmanes antes que personas. Sin embargo, los cristianos hacemos primar al individuo frente a la tiranía teocrática. Eso, en el XIX, con la revolución democrática a medio camino, se tenía bien claro. Ahora, no obstante, nos olvidamos de nuestros valores, nuestros fundamentos éticos e ideológicos, para dar razón a una independencia sobrevenida y claramente enfrentada con la idea de libertad que, supuestamente, viene defendiendo Estados Unidos.

El caso vasco, por el contrario, y diga lo que diga nuestra De La Vega, tan ignorante, tan vacua, es semejante y mucho más comprensible que el kosovar, aunque sea fruto de las ideas de Sabino Arana, un loco visionario que al principio quería implantar una teocracia en Vizcaya, más adelante en todo el País Vasco. Por algo España no va a reconocer a Kosovo como país independiente. Es un peligroso precedente.

Pero, puestos a aceptar despropósitos, tienen más razones para ser independientes los vascos que los kosovares. Porque llevan en sus tierras miles de años y porque rara vez nadie ha querido mezclarse con ellos. Si no, que se lo pregunten a Octavio Augusto. Por otro lado, ellos lo que quieren es echar de sus territorios a los que no se sienten vascos y prefieren ser españoles. Los albanokosovares, antes que nada, se sienten antiserbios y proalbaneses. Dudo mucho que realmente exista un sentimiento nacionalista kosovar.

Kosovo ha tenido la suerte de contar con el apoyo mundial frente a la oposición de una Serbia oprimida y una Rusia despótico-pseudodemocrática que, cabreada, es capaz de cualquier disparate. El Sahara Occidental sigue esperando su turno y los vascos quieren parecerse a estos territorios. Pero nada, si De la Vega dice que esto no tiene nada que ver, tendremos que creérnoslo. ¿Acaso muchos no llevan cuatro años creyéndose las falacias disparatadas de José Luis Rodríguez Zapatero?

El caso vasco, como el de Québec, necesita un urgente referéndum. Cuando haya paz, claro. Pero no creo que ni al PNV, ni a ETA, les interese algo tan sencillo, directo y drástico. Como en Cataluña, algunos viven de la queja perenne, de la denuncia constante de una presunta explotación centralista. La gran diferencia de vascos y kosovares es que estos últimos sí querían independizarse del enemigo serbio. Aquellos, si quieren independencia, tan solo la quieren de aquella manera. Spain, ya se sabe, is different.

dmago2003@yahoo.es

Kosovo perturba la campaña electoral
Lorenzo Contreras Estrella Digital  19 Febrero 2008

La hora de Kosovo ha llegado. Declaración unilateral de independencia y respaldo norteamericano, pero sobre todo europeo, es decir, de la UE, a la que un socio llamado España, directamente concernido a la larga por el proceso abierto, asiste con una actitud acobardada, aunque inicialmente refractaria al despojo que Serbia acaba de sufrir. No hace falta decir que Euskadi (perdón, Euskal Herria) se frota las manos, igual que Cataluña, en la inicial “tacada” de una posible disgregación de España que unos dicen no creer y otros se inclinan a no descartar. Gara, órgano del pensamiento etarra, habla del asunto como “un precedente para futuros casos de secesión”. Y remata su anhelo como si se tratara de un desiderátum remoto: “Ojalá sirva de precedente”.

Lo normal en una situación tan forzada e ilegítima es que los Balcanes vuelvan a convertirse parcialmente en un nuevo polvorín. Había que vengarse de Milosevic y Occidente le pasa la factura a Serbia, aparte de levantar ante Rusia una trinchera territorial y política. Y de paso, nuestros socios europeos, con nuestra colaboración militar a regañadientes, ponen cara de imparciales garantes de la seguridad.

Algo tendrá que “alegar” Rusia. Y sin duda lo hará. Serbia ha sido siempre el ojito derecho de Moscú más allá de sus fronteras. Es su amada vecina. Serbia, en este sentido, no se encontrará en su actual mutilación territorial tan desamparada políticamente, y si hace falta militarmente, como se hallaría España si la llamada Euskal Herria y Cataluña se dieran a “la fuga” ante la mirada “distraída” de la Unión Europea.

Parte de nuestra opinión nacional cree que una vez más España ha acreditado su falta de peso en Occidente. Y ahora empieza a advertirse una tendencia a pretender demostrar que España no es la antigua Yugoslavia ni Kosovo es Cataluña o el País Vasco. Vamos a gastar no pocas energías en secreción verbal para instrumentar una dialéctica argumentativa. O sea, para demostrar lo que no necesita demostración. Pero no faltarán palabras en los medios escritos, y nada digamos audiovisuales, en el intento de abordar el eterno tema separatista español. Inoportuno momento éste, cuando las urnas de marzo esperan como idus inquietantes, y tanto Zapatero como Rajoy tendrán que afinar su puntería patriótica.

Desde los nacionalismos de pacotilla que tanto nos incordian, porque una Ley Electoral en condiciones se echa en falta, ya se ofrecen signos de desafío y, por supuesto, de satisfacción. Ibarretxe iza la bandera de su plan autodeterminista, y la portavoz del Gobierno de Vitoria, Miren Azcarate, lee ante la prensa, sin derecho a preguntas, una declaración institucional que habla de Kosovo como ejemplo y lección. Eso sí, siempre con los conceptos de paz y democracia para enmarcar la aspiración soberanista.

El Gobierno central, eso que llaman los nacionalistas el “Ejecutivo del Estado”, ha anunciado que no respaldará la proclamada independencia kosovar, si bien nada hace creer que el contingente español destacado en Kosovo para garantizar la seguridad y tranquilidad del “proceso” puesto en marcha vaya a ser retirado.

Naturalmente, la coyuntura electoral ya obligó a manifestarse al candidato popular a la presidencia del Gobierno, don Mariano Rajoy, claro está que en sentido inverso a la declaración unilateral de independencia de Kosovo. Todo hace prever que la cuestión kosovar, y sus paralelismos, tendrán influencia en el desarrollo de la campaña. Mientras tanto, en Cataluña, donde el separatismo de ERC, socio del PSC de Montilla, funciona en este momento como cuerpo extraño para la ortodoxia españolista, Carod-Rovira ha tenido de momento que medir sus palabras con una fórmula eufemística para no aplaudir descaradamente la secesión kosovar.

Kosovo y todos a la deriva
Germán Yanke Estrella Digital  19 Febrero 2008

Kosovo es el ejemplo de la falta de una política exterior europea seria. Europa, sin duda, ha avanzado mucho en su integración, pero la Unión será de verdad una unión cuando la política exterior y la opinión pública sean comunes. Y estamos lejos de ello. Kosovo es un ejemplo de esa ausencia no sólo por las diferencias que surgen en la Unión acerca del reconocimiento de su independencia unilateral, sino por el criterio de los partidarios de hacerlo, más cerca de la conveniencia coyuntural al no haber sabido encauzar un problema de legalidad internacional, tantas veces enarbolada por los europeos en las crisis con las que se enfrenta. La actitud de Estados Unidos es también un síntoma de la degradación de su política exterior en la que es evidente que han sustituido la utopía, a un lado los juicios que cada cual quiera hacer sobre ella, por el pragmatismo vacío.

Si la legalidad internacional es un principio, no se debería soslayar por un grave e inútil remiendo para ocultar la incapacidad ni con la ficción de considerar este caso una excepción. Si el presidente Bush ha dado pie y ahora defendido una independencia ilegal y ficticia (está claro, como tantos han subrayado, que se tratará de un Estado dependiente) para encontrar un lugar en el mundo en el que en el término de su mandato sea aclamado, en Europa es todavía más sangrante la división y el olvido de la legalidad.

En medio de tanto desastre, el Gobierno vasco, queriendo llevar el ascua a su sardina, dice que alaba “el proceso democrático”. Si hemos llegado a donde hemos llegado no es ciertamente por el normal trámite de la democracia, sino por un pasado reciente de sangre, guerra civil y pronunciamientos étnicos que no se supo atajar ni se ha sabido encauzar hacia el Derecho, que es hacia donde deben derivar los conflictos si se quieren resolver adecuadamente. Que los nacionalistas vascos y catalanes pretendan presentar la independencia de Kosovo como un precedente demuestra hasta qué punto el ideal de independencia se superpone —y arrasa— las vidas y los derechos individuales. Recuerda aquella majadería de los abertzales de izquierda que decían que Chávez, en Venezuela, pudo presentarse y ganar las elecciones sólo porque antes, por dos veces, lo había intentado por las armas.

El absurdo del reconocimiento de una independencia ilegal se constata cuando se quiere añadir, a su afirmación o a su negación, el esfuerzo internacional para asegurar la estabilidad, la democracia y los derechos individuales, ya que en un Estado étnico como este al que se quiere dar carta de naturaleza están en evidente peligro. Si eso es lo que hay que asegurar, en la medida en que se pueda después de tanto fracaso, parece evidente que la alegría con que se saluda la independencia de Kosovo, que no tiene soporte legal, no tiene tampoco mucho fundamento político.

Ni lógica. Al final, unos Estados Unidos desconcertados y una Europa dividida y despistada han convertido paradójicamente a la Rusia de Putin en la defensora de la legalidad internacional. Como para que pasado mañana unos y otros se la exijan, en otras cuestiones importantes, a los gobernantes de Moscú.

Alentar la independencia
José Manuel Ponte La Opinión  19 Febrero 2008

..Hagamos un breve resumen histórico para que los árboles de la propaganda no nos impidan ver el bosque de la realidad. A finales de marzo de 1999, y desdeñando soluciones diplomáticas que incluían la restauración por Serbia de la autonomía de Kosovo, la OTAN ordenó el inicio de los bombardeos aéreos contra esos dos territorios (entonces pertenecientes a la Federación Yugoeslava), con el objetivo de impedir el supuesto genocidio que estaban cometiendo las autoridades de Belgrado sobre la minoría albano-kosovar.

La gigantesca operación militar, que duró 78 días, provocó el éxodo masivo de la población afectada, la destrucción de la industria serbia, el bloqueo del comercio fluvial por un importante tramo del Danubio y, al fin, la derrota del régimen que presidía Milosevic. Un año antes de la intervención de la OTAN, Kosovo (una región entregada a Serbia en 1913) no era precisamente una zona pacifica, y se venían registrando graves enfrentamientos armados entre el ejército yugoslavo y la guerrilla pro-albanesa de la UCK, que llegó a controlar hasta un 40% del territorio. Y unos años después de su ocupación militar por la OTAN, ni Kosovo ni sus habitantes lograron tampoco la ansiada paz y el cese de la "limpieza étnica". La mayor parte de la minoría serbia ha sido expulsada. Y lo mismo cabe decir de la comunidad de origen croata, de los judíos, de los gitanos, de los eslavos musulmanes y de otros grupos de procedencia no albanesa. En total, unas doscientas cincuenta mil personas, según los datos más fiables.

Esa política de hostigamiento y agresión, contraria a los derechos humanos más elementales, ha sido tolerada por los dirigentes de la OTAN y la clase política europea y silenciada en los medios que antes habían magnificado el supuesto genocidio serbio. Transcurridos nueve años, la situación de Kosovo ha desembocado en una declaración de independencia que ha sido apoyada inmediatamente por Estados Unidos y por aquellos países europeos a los que beneficia el movimiento de piezas en el tablero geopolítico. Washington, por ejemplo, ha construido en Kosovo una gigantesca base militar, que le proporciona una situación de predominio en una zona que estima vital para sus intereses. Y el Gobierno de Berlín quiere que pase por el Danubio la ruta que llevará el petróleo y el gas procedentes del Cáucaso y de Oriente Medio hacia el centro de Europa.

Al margen de todo ello, Kosovo por sí mismo es un Estado insostenible en el cual cerca del 70% de la población está en el paro y las mafias que controlan el crimen organizado campan a sus anchas. ¡Ah!, y su subsuelo es rico en minerales. En fin, el lugar ideal para que gente sin escrúpulos haga buenos negocios. Algunos observadores, entre ellos el presidente ruso Putin, no han dejado de señalar que la creación de un estado artificial constituye un peligroso precedente para una serie de países europeos donde existen regiones con aspiraciones independentistas, como el suyo propio y España. Es una advertencia que no conviene echar en saco roto. Los movimientos independentistas no sólo están sustentados en sentimientos populares. Suelen estar apoyados, desde fuera, por parte de aquellos a quienes interesa controlar, o debilitar, un país. Los imperios siempre se comportan así.

ETA lanza su campaña "puerta a puerta" en Lizarza
Regina Otaola Libertad Digital  19 Febrero 2008

Desde la Corporación municipal de Lizarza hemos vuelto a denunciar la campaña organizada por ETA-Batasuna para recoger firmas en el pueblo y pedir la dimisión de los miembros del equipo de Gobierno. Y condenamos esta campaña porque los proetarras son muy libres para montar al aire libre el teatro que consideren, pero desde luego supone una estrategia de intimidación intolerable pasarse puerta por puerta para recabar las respuestas de los vecinos.

De hecho esta campaña iba a tener una duración de dos semanas, en las que los representantes de los terroristas en el pueblo pensaban cosechar cientos de firmas en las mesas que instalaron en la Plaza de la Libertad a tal fin. Pero la realidad de Lizarza es que han tardado dos meses en recabar las 400 firmas que dicen tener, dos meses en los que se han visto obligados a llamar puerta por puerta a los vecinos para sonsacarles un voto afirmativo a su propuesta.

Sabemos que la estrategia de presión de los terroristas pasa en este caso por deslegitimar al actual Gobierno democrático y legal de Lizarza, pero no van a conseguir sus objetivos. Nosotros vamos a seguir trabajando como hasta ahora, para devolver la libertad y la normalidad democrática a los habitantes de Lizarza. Porque los miembros de este equipo no vamos a renunciar a nuestra obligación democrática al frente del Ayuntamiento.

Porque además sabemos que ni los nacionalistas, ni por supuesto los proetarras, tienen legitimidad alguna para pedirnos la dimisión: los proetarras porque fueron ilegalizados, y los partidos nacionalistas porque fueron incapaces de presentar una candidatura a este Ayuntamiento, del que el anterior alcalde, Joseba Egibar, salió huyendo tras intentar repartirse el Poder con miembros de las candidaturas ilegalizadas.

Y junto a la connivencia de los nacionalistas vascos, de nuevo he de recordar que gracias a la política del Gobierno socialista los representantes de ETA-Batasuna han vuelto a enquistarse en las instituciones democráticas y a ejercer presión contra los cargos electos en todos aquellos municipios donde sus candidaturas fueron ilegalizadas, como en Lizarza.

Esperemos que tras el 9-M el nuevo Gobierno del PP ponga fin a estos apaños de los socialistas y los nacionalistas con los terroristas, que sólo han servido para reforzar a una ETA-Batasuna que de nuevo trata de hacerse presente en los municipios vascos por todos los medios.

La tensión, la agresión y la censura
EDITORIAL Libertad Digital  19 Febrero 2008

Una semana después del brutal ataque a María San Gil en Santiago, los populares han vuelto a ser el centro de las iras del radicalismo separatista, valga la redundancia. En esta ocasión ha sido la candidata del PPC, Dolors Nadal, la que se ha visto obligada a abandonar, escoltada por agentes de la policía autonómica catalana, la Facultad de Derecho de la Universidad Pompeu Fabra después de que más de 50 separatistas intentaran agredirla.

Que todos estos jóvenes energúmenos sean simpatizantes de partidos como ERC que el PSOE ha tenido de aliados de gobierno no es de extrañar. Sabemos, hasta por el propio Zapatero, el deliberado empeño del partido socialista por elevar nuevamente la tensión y el dramatismo en esta campaña como modo de movilizar en su favor los sectores más radicales del electorado. Aunque los socialistas quieran, de cara a la galería, desvincular esa conocida e infame estrategia electoral de estos actos de violencia política que padece en exclusiva el Partido Popular, lo cierto, es que su reacción de condena siempre se produce –cuando se produce– tarde y mal.

No vamos a referirnos sólo a Zapatero –esta es la hora que el presidente del gobierno no ha condenado ni el intento de agresión a San Gil ni el de Nadal–, sino también a la propia Generalitat catalana, que, en un tardío comunicado de condena, ha presentado el intento de agresión a la candidata popular por Barcelona como un "caso aislado en nuestro país, que siempre se ha caracterizado por la convivencia y la tolerancia".

Lo cierto es que, desgraciadamente, hace ya mucho tiempo que Cataluña también ha dejado de ser un modelo de convivencia y de tolerancia, y no falta cita electoral u acto institucional como la Diada en los que los representantes de las formaciones no nacionalistas no sufran reiterados ataques, insultos y amenazas. Claro que, como los nacionalistas y los socialistas no son víctimas de estas prácticas, propias del nacionalsocialismo, no es extraño, aunque resulte deleznable, que le quiten importancia y lo consideren un "caso aislado".

Por supuesto, el Gobierno de Zapatero se distanciará públicamente de estos golpes, abucheos y violencia con los que sus compañeros de viaje tratan de acabar con la libertad de expresión de la oposición democrática. Lo cierto, sin embargo, es que el propio Ejecutivo socialista ha tratado de mermar esa libertad de crítica a sus oponentes, tal y como refleja la injustificable prohibición de la Delegación del Gobierno de Madrid de un acto de protesta convocada por los miembros de la asociación civil HazteOir.Org ante la sede del PSOE. Curiosamente, la Delegación del Gobierno sí permitió la concentración que celebraron el pasado sábado colectivos de homosexuales frente a la sede del PP en la calle Génova.

Afortunadamente, la Justicia ha tenido que recordar al Gobierno de ZP que la democracia y el derecho de manifestación son para todos y ha autorizado la concentración en Ferraz. Claro que eso no borra el hecho de que a la violenta vara de los radicales, se le haya querido sumar la no menos liberticida doble vara de medir de este Gobierno.

Cartas ETA-Gobierno
El encantador era la serpiente

Cristina Losada Libertad Digital  19 Febrero 2008

No son pocos los comentaristas políticos que por tratar de explicar lo inexplicable hablan de Zapatero como un encantador de serpientes. Nunca pondría la mano en el fuego por los poderes paranormales de nadie, y menos del presidente, quien hasta el punto y hora en que fue aupado a la cima del PSOE por esa vía de la selección negativa que acaba beneficiando a los peores, era un burócrata de la política tan silencioso y gris como mediocre. Ahora que en El Mundo han publicado parte del epistolario que cruzaron los de ETA y el Gobierno, ya puede decirse con propiedad que, lejos de ser Zapatero un encantador de serpientes, fue la serpiente la que lo encantó él, y enseguida. Mientras que a las damas de antaño sólo las rendían los seductores tras un centón de cartas y mil pruebas de amor, al presidente lo rindieron con tres misivas. Tres y ni una más bastaron para convencerle. Naturalmente, de lo que ya estaba convencido. En este asunto, como en otros, se cree lo que se quiere creer. Sobre todo, si conviene creerlo y hacerlo creer.

La banda terrorista exigió a Zapatero una negociación política y él se zambulló alegremente en unas aguas que gobiernos anteriores habían considerado, con razón, vedadas. No así nuestro adanista. Esto se sabía por deducción, pero resulta que figura en unas cartas que deberían hacerse públicas, pues ni son correspondencia privada ni ponen en peligro la seguridad del Estado. Si algo puede zozobrar de conocerse su contenido es la reelección de Z, la cual sí que entrañaría riesgos para la integridad del mismo. Un presidente que cree lo que ETA le escribe y que actúa en función de esa creencia es un caso incorregible de imprudencia temeraria y desprecio por la experiencia. La vicepresidenta se indignaba en junio pasado de que se diera credibilidad a las noticias de Gara sobre la negociación. Pero el primero en ignorar que los terroristas no tienen palabra ni deben ser creídos ha sido su jefe. Y ella detrás. El Gobierno en pleno se dejó camelar por tres cartitas de la banda y aseguró, hasta la misma víspera del atentado de Barajas, que la jubilación de los criminales estaba al caer y sin precio político. Ya conocían entonces los de Zeta que lo segundo no era cierto. La política figuraba en las condiciones de partida.

Las piezas del puzzle van apareciendo. Cuando Rodríguez se deshacía en optimismos antropológicos y proclamaba el próximo fin del terrorismo, no tenía nada en la manga. Nada, salvo tres cuartillas firmadas por la serpiente. Que no eran precisamente cartas de una desconocida. Pero tenía, eso sí, un historial de encuentros fraternales de los mandados de ETA con gentes del PSE; unos teóricos de ocasión que abonaron las expectativas; unos medios que las pregonaron; y un objetivo claro: asegurar la permanencia en el poder como sea. Los de ETA tendieron una trampa para elefantes y ZP cayó, no como un corderito, sino por interés. Y no faltaban indicios para estar sobre aviso. Como aquella conversación grabada en la cárcel a una dirigente de Batasuna, que exponía la estrategia en términos comprensibles para quien se formara intelectualmente con las aventuras de "Bambi": "Hay que planteárselo así al señor ZP, o sea, tú vas a solucionar el conflicto mayor que ha tenido el Estado español, pasas a la historia, tío, premio Nobel de la Paz, te dan el premio Nobel de la Paz. Ja, ja, ja". Otegi, más modesto, le ofreció ser Tony Blair.

Ahora que, según Patxi López, la mayor prueba de honestidad es reconocer que se ha mentido, que saquen las cartas de la sierpe y sus respuestas. Me intriga si se trataban de "queridos".
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Cartas ETA-Gobierno
Sumisión
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  19 Febrero 2008

Por vía epistolar, la ETA hizo saber al Gobierno de Rodríguez que deseaba negociar políticamente. Si ese Gobierno no fuera un monumento a la irresponsabilidad, la doblez y la hipocresía, habría optado por una de estas dos vías: no contestar y pasarle la carta al CNI, por si encontraba pistas que facilitaran la detención de algún etarra; o contestar que el Gobierno de España no negocia políticamente con una banda de asesinos, y pasarle la carta al CNI con el conocido fin.

Pero Rodríguez no es que mienta, es que es una mentira con cejas. Así que mientras repetía engolado y acartonado, incansable y esdrulujizante que jamás negociaría políticamente con la ETA, respondía a la carta sanguinolienta con fervor de novia adolescente, con arrobada entrega, con gratitud, con los pantalones por los tobillos. Tragó Rodríguez como una reina, como la tragasables del Circo Price, como Deep Throat. Tragó con estas cosas tan duras: que la ETA tomara la iniciativa; que el proceso orquestado por los terroristas contuviera exigencias políticas; que España y "Euskal Herria" aparecieran en conflicto; que a "Euskal Herria" la representaran sus dudosos corresponsales.

Si Otegi le escribía a Rodríguez sobre la conveniencia de una mesa política sazonando el sapo con fantasías del tipo "será usted el Tony Blair español", al día siguiente corría el presidente a reconocer públicamente como interlocutor a quien tanto le había mejorado la autoestima, por mucho que Blair siguiera siendo para Bono un gilipollas como la copa de un pino.

Continuó el carteo, ora con eta-batasunos, ora con etarras sin filtro. La ETA seguía pidiendo, y el Gobierno seguía tragando. Le colaron las reuniones, la mediación internacional, la organización mediadora y las famosas dos mesas, que eran la misma mesa separada por un biombo y con un único señor. Un señor con capucha. Solo pidió Rodríguez una cosa: discreción. Algo comprensible teniendo en cuenta su desairada posición y la altura de sus pantalones. Este tipo de cosas exige penumbra.

Los discretos encuentros, ya carnales, se celebraron en dos hoteles, como corresponde a tan formidable deslealtad, como conviene a estos cuernos que Rodríguez le ponía a España y a la libertad. Muy reparado, repetía de día el presidente palabras dictadas al oído la noche anterior: el Gobierno respetará las decisiones que sobre su futuro adopten libremente los ciudadanos vascos, y tal. Son los goces oscuros de la sumisión.
Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net

La reconstrucción de la Justicia
Editorial ABC  19 Febrero 2008

EL mandato de José Luis Rodríguez Zapatero ha devuelto a la Justicia la condición de campo de batalla partidista de la que fue rescatada en el segundo Gobierno de Aznar, gracias al pacto de Estado firmado por PP y PSOE. En 2001, los dos principales partidos, siendo Ángel Acebes ministro de Justicia, comprometieron un acuerdo básico para la reforma del Poder Judicial. En 2004, el PSOE certificó la quiebra de este consenso y la inmersión de la Justicia en su política de asalto a las instituciones, en coalición interesada con los nacionalistas. El balance de la política legislativa del PSOE sobre la Justicia se resume en el empeño socialista por tomar el control de las instituciones del Estado de Estado, limitar la independencia judicial y someter los tribunales al interés de las estrategias partidistas. No ha habido en cuatro años una sola reforma de los procesos, ni del funcionamiento de los tribunales. Nada, en definitiva, que aumentara la calidad y la eficacia de la función jurisdiccional y los derechos de los ciudadanos ante la Justicia. La única preocupación del PSOE ha sido neutralizar a la mayoría conservadora del Consejo General del Poder Judicial, para lo que llegó a celebrarse un Consejo de Ministros extraordinario, lo que no mereció ni el atentado de la T-4, ni los atentados contra las tropas españolas en el Líbano o Afganistán; manipular las reglas de organización del Tribunal Constitucional y amarrar aún más la fidelidad del fiscal general del Estado.

Por su parte, el estatuto de Cataluña supuso la extensión del modelo confederal al Poder Judicial, con una quiebra manifiesta del principio de unidad jurisdiccional del Estado, dando a los nacionalismos la entrada, como un caballo de Troya, en el único poder del Estado que la Constitución de 1978 mantuvo al margen de la organización autonómica. Todas las reformas del Poder Judicial -consejos autonómicos, tribunales superiores de Justicia, etcétera- han quedado paralizadas porque eran tributarias del Estatuto catalán y, por tanto, del resultado de los recursos de inconstitucionalidad contra esta ley estatutaria.

Las propuestas electorales del Partido Popular en esta materia parten de esta lamentable situación en la que se encuentra la Administración de Justicia, atenazada por la alergia histórica del socialismo hacia la independencia judicial y su obsesión por controlar todos los resortes de su poder interno. El PP propone una reconstrucción de las instituciones del Estado de Derecho y este es el sentido de confiar en los jueces la designación de doce vocales del CGPJ, para que se despolitice este órgano; de poner plazo máximo a la decisión de los recursos de inconstitucionalidad, para que no se repita la asombrosa dilación que mantiene en vilo las principales leyes de esta legislatura y, en general, de asegurar la unidad jurisdiccional del Estado, para responder a las embestidas nacionalistas.

Es un programa para superar una crisis institucional muy grave, que genera en el ciudadano una profunda desconfianza hacia el Estado de Derecho, más aún cuando tampoco se le ha compensado con reformas procesales que mejoraran el funcionamiento judicial y la atención a sus reclamaciones. La persistente huelga de funcionarios y la que anuncian algunos sectores de la judicatura indican, desde otra perspectiva, la gravedad del hartazgo que existe en la administración de Justicia por la falta de una política solvente con objetivos claros. De prometer en 2004 que los ciudadanos tendrían sentencias firmes en sus procesos en un plazo máximo de dos años -ridícula propuesta de quienes no tenían ninguna confianza en gobernar-, el PSOE pasó a intentar la capitulación de los jueces en el proceso de negociación con ETA y a repartir el Poder Judicial como moneda de pago en sus pactos con los nacionalistas. El PP ha hecho bien en llevar al debate electoral la situación actual de la Justicia como un problema para la integridad del sistema constitucional.

Nuevas coacciones contra el PP
Editorial ABC  19 Febrero 2008

HACE unos días, un grupo de independentistas gallegos intentaron agredir a María San Gil en la Universidad de Santiago. Ayer, el objetivo de los radicales catalanes era Dolors Nadal, candidata del PP por Barcelona, durante su visita a la facultad de Derecho de la Universidad Pompeu Fabra. En una flagrante agresión a los principios del Estado democrático, unos cuantos estudiantes -al parecer, unos cincuenta- lograron impedir que la candidata popular pronunciara una conferencia sobre el canon digital, teniendo que salir escoltada del recinto universitario. El Gobierno y el PSOE parecen empeñados en quitar importancia a estos incidentes, pero la opinión pública exige una actitud firme y decidida contra los enemigos de la democracia. Hay que apelar al sentido de la responsabilidad de Rodríguez Zapatero.

Aunque no sea su propósito, cuando habla de crear «tensión» alienta en términos objetivos el comportamiento de quienes no respetan las reglas del juego. Su actitud deliberada de situar al PP en la derecha extrema es interpretada por algunos indeseables como una especie de «barra libre» para coaccionar a los políticos del centro derecha. El presidente del Gobierno debería expresar de forma pública y solemne su condena hacia este tipo de incidentes, demostrando así que un líder democrático no puede convertir al adversario en enemigo ni expulsar del sistema a un partido que representa a diez millones de ciudadanos. El PSOE se equivoca, incluso desde una perspectiva egoísta, si piensa que este tipo de actos perjudican al Partido Popular, ya que una amplia mayoría social rechaza sin matices cualquier género de violencia que altere la igualdad de condiciones entre los diferentes candidatos.

Las cosas no son como parecen en el imaginario «oasis» catalán, que los nacionalistas tratan de presentar como modelo de civilización política frente a la crispación reinante en el resto de España. Los ciudadanos recuerdan con profundo desagrado los incidentes producidos durante la campaña electoral de 2004. Las imágenes de Dolors Nadal en la Universidad traen a la memoria las amenazas a Rodrigo Rato y Josep Piqué, también en Barcelona, así como los insultos y descalificaciones que soportan año tras año los populares catalanes en diversos actos supuestamente cívicos, como la Diada del 11 de septiembre. Sólo hay elecciones libres si se respeta escrupulosamente el derecho de todos a exponer en público sus criterios. Algunos se empeñan en negar el pan y la sal al centro derecha, provocando así un grave quebranto no ya a la calidad de nuestra democracia, sino incluso a los requisitos mínimos para que la libre competencia entre los partidos se desarrolle de forma racional. El PSOE tendría que condenar tajantemente estas coacciones intolerables que padece su principal adversario electoral si no quiere que la opinión pública considere que está más próximo a los agresores que a los agredidos.

EDITORIAL
La "tensión" de Zapatero añade a Dolors Nadal a su lista de víctimas
Elsemanaldigital  19 Febrero 2008

"Fuera fascistas de la Universidad". Con esta consigna, muchos insultos, un asalto a las aulas y un intento de agresión se ha saldado este lunes la invitación de la Facultad de Derecho de la Universidad Pompeu Fabra a Dolors Nadal. La candidata del Partido Popular, número 1 al Congreso de los Diputados por Barcelona en las elecciones del próximo 9 de marzo, ha sido atacada por medio centenar de radicales independentistas y ha tenido que ser protegida por agentes de los Mozos de Escuadra. Su conferencia tuvo que ser suspendida por la Universidad.

En la Universidad española de 2008 no hay libertad. El caso de Nadal no es aislado, porque sucede pocos días después de que otros individuos de similar ideología y actitud, gallegos en aquel caso, insultasen y agrediesen en la Facultad de Económicas de la Universidad de Santiago de Compostela a la líder del PP en el País Vasco, María San Gil. También allí hubo un intento consciente de negar a la popular su libertad de expresión, y también entonces se produjeron lesiones personales. Pero la mayor lesión es la que sufre la libertad.

Ya hace años que los radicales, con la complacencia o por lo menos la tolerancia de algunos partidos nacionalistas y de algunas autoridades académicas de esa ideología, actúan así en la Universidad del País Vasco. La novedad de la legislatura que ahora termina es que grupos extremistas de izquierda y nacionalistas han extendido las agresiones y la intolerancia a otras regiones españolas, empezando por Cataluña y Galicia. Pero si los culpables son los radicales, y deben responder ante los Tribunales de Justicia de sus actos, la responsabilidad recae en quien ha creado ese clima de impunidad en todo lo que se haga y diga contra el PP: José Luis Rodríguez Zapatero.

El actual presidente del Gobierno ya ha reconocido públicamente su satisfacción en que la "tensión" política aumente entre los españoles, y se ha mostrado decidido a potenciarla, por su parte, "dramatizando". La tensión y la crispación, que no son más que síntomas de desunión entre los ciudadanos, según Zapatero benefician electoralmente al PSOE. Lo que hay que preguntarse, y preguntar al candidato socialista, es si por un puñado de votos más vale la pena sumir España en una espiral de crispación en la que el PP tiene siempre el papel de víctima.

Los extremistas se sienten amparados y hasta apoyados por el PSOE, que durante años ha contado con esos pequeños partidos radicales para mantenerse en el poder en La Moncloa. Son las juventudes de los socios de Zapatero, ERC y BNG, además de los proetarras, quienes han llevado la idea de la "tensión" hasta las agresiones físicas y hasta la prohibición de hablar. Mientras tanto, sus partidos de referencia han participado en la definición de las políticas del Gobierno de España y ellos han contado con subvenciones públicas y hasta con locales y tolerancia dentro de las mismas Universidades. Zapatero, que poniendo al PP en la diana de los radicales dio inicio a esta dinámica, debe detenerla con todos los medios del Estado. La libertad en las aulas y los derechos democráticos de todos valen más que cualquier interés electoral.

Paños calientes para un violento caso aislado habitual.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital  19 Febrero 2008

Una caterva de energúmenos independentistas catalanes violentos ha montado su akelarre anti PP número no se cuantos, pero eso si, este tampoco en plan habitual, obligando a los policías que acompañaban a la candidata del PP en el acto previsto en la Universidad Pompeu Fabra a desalojarla sacándola de allí en un coche camuflado mientras los violentos de la caterva violenta se fueron por su propio pie a celebrar el éxito de su hazaña sin que nadie los desalojara, ni identificara, ni detuviera, ni imputara por delito alguno. Este caso aislado, porque es cierto que fue un caso aislado, ya que en kilómetro y medio a la redonda no hubo otro que se sepa es algo habitual en su singularidad.

Sale gratis darle estopa a los del PP, no cuesta nada, entre otras cosas porque los del PP, muy buenos chicos todos ellos, aspirantes a santos al parecer, se lo toman de buenas y les sirve para poner la otra mejilla.

¿Han oído, leído, visto a alguien del PP poner el grito en el cielo por no haber a estas horas ni un solo detenido de los mandangas violentos independentistas esos?

¿Han visto, oído o leído que haya una manifa en toda regla delante de la Generalidad de Montilla exigiendo justicia y detenciones y que en situaciones semejantes se desaloje a los violentos y jamás a los violentados?

¿Ha visto, oído o leído que alguien del PP, aunque solo sea uno, proteste con voz dolida y alta de que la prensa, los montillas y los medios se dediquen a poner paños calientes a los ataques violentos contra sus candidatos?. Hoy El País define los hechos de esta amoral, vergonzosa y denigrante guisa “Dolors Nadal, tuvo que abandonar ayer la Facultad de Derecho de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) por la presión de medio centenar de independentistas radicales.”

¿Creen que estos mendas con pluma de El País son los únicos que califican la violencia desatada en la universidad catalana como presión?, no, porque he visto otro caso curioso en La Vanguardia de Barcelona, los mandamases académicos de la Universidad Pompeu Fabra han dicho “En este sentido, el rector y el Consejo de Dirección de la UPF condenan rotundamente las acciones de presión y las expresiones intolerantes que han conducido a suspender, por razones de seguridad, un acto preelectoral de Dolors Nadal”

Zapatero, que lloriqueaba hace dos días porque decía que el PP no le había agradecido a él, el supermacho que se mete en la cama con la ETA a hacer cosas sucias, las últimas detenciones de ETA, pues ese que recibió tres cartas de ETA poniendo las condiciones para declarar la tregua y las aceptó todas en principio, aun no ha condenado, y se lo han exigido muchas veces, los ataques a las sedes del PP el día de reflexión 14 de marzo de 2004. Parte de todos esos polvos forman parte de estos lodos.

Duda existencial número 34. Si un día, Dios quiera que lo vea antes de mi deceso, ocurre lo mismico que pasó en la universidad catalana, llegan 134 policías, protegen a la candidata mientras detienen, enchironan y ponen a disposición judicial a todos los energúmenos independentistas violentos y la candidata da su conferencia y todo el país, incluido El País y ZP y Montilla ponen a parir a los energúmenos violentos ¿creen que se volvería a repetir muchas veces?. En este país nuestro todo lo más que ocurre es que salgan algunos sinvergüenzas diciendo que el hecho está mal pero es que los del PP crispan y claro pasa lo que pasa.

Zapatero quería tensión y tendrá tensión, porque la gente que gusta de tensionar ha captado el mensaje de que tensionar sigue saliendo gratis o incluso se puede ascender en el escalafón de quienes perpetran habitualmente hechos aislados. Montilla puede sacar pecho de que en la Cataluña que dirige hechos así no sean frecuentes sino habituales y aislados.

Mientras las agresiones solo sean presiones, mientras los violentos agresores campen a sus anchas esto irá a más, a mucho más.

Estos progres rojos solidarios de izquierdas concienciados han legislado, y no me parece mal, que un hombre que le diga a su mujer “maldita hija de puta” sea condenado por violencia de género, pero que llamar asesino, fascista y cosas peores a gentes del PP no pase de ser considerado como presión y no digamos cuando hay patadas, empujones, golpazos y similares nos da idea de por donde vamos. Eso sí que dos tipos digan a Zapatero en algún sitio cualquier exabrupto y verán salir a todos los medios afines, que son la mayoría, poniendo el grito en los confines del universo hablando de actitudes violentas y antidemocráticas de la extrema derecha ultra. Este país es así porque así quieren que sea. Y repito que irá a mucho más.

Documentación.
Artículo de La Vanguardia. Jóvenes independentistas boicotean un mitin de Dolors Nadal en la UPF
Artículo de El País. 50 radicales impiden dar una conferencia a Dolors Nadal, del PP

Educación para la Ciudadanía
¡Ni un paso atrás!
El ansia infinita de libertad que tiene el ser humano es la fuerza que realmente mueve la Historia. Y pese a todos los intentos de ingeniería social antifamiliar, el instinto de cuidado de la prole también lo es.
Victoria Llopis Libertad Digital  19 Febrero 2008

Hemos celebrado este fin de semana en Madrid, con toda determinación y entusiasmo, la primera reunión de representantes de los más de 22.000 objetores de conciencia a Educación para la Ciudadanía. No voy a extenderme en los detalles emocionantes ante tantas historias personales de coraje, firmeza, sentido de responsabilidad por los hijos y, en definitiva, plena conciencia ciudadana. Como afirmó uno de ellos, antes de que empezara todo esto, "él estaba tranquilamente en su casa viendo la televisión"... pero vislumbró enseguida que tenía que ponerse en pie. Gracias, Zapatero, por haber hecho despertar a una sociedad civil adormecida por el bienestar y la caja tonta.

Como siempre, he tratado de extraer las corrientes profundas que circulan bajo las aguas superficiales de lo que se ve. Y en esta ocasión me ha ayudado Inger Enkvist, reconocida experta internacional en temas de educación y asesora del Ministerio de Educación sueco, con la que tuve ocasión de departir ampliamente en el Encuentro.

Señalaba que lo que más le llamaba la atención del tema de EpC en España era la incongruencia entre la medida adoptada y el problema. El problema real es, por un lado (PISA dixit), la incapacidad del sistema para transmitir conocimientos, con un índice de fracaso escolar inaceptable para nuestro nivel de PIB; y por otro, el estado de ciudad sin ley en que viven muchísimos centros escolares, especialmente los Institutos de Secundaria.

Ante este problema, ¿es la respuesta introducir una nueva materia? Rotundamente no, porque se parte de un diagnóstico equivocado. Los problemas señalados son efecto directo de una causa concreta, como es el mantenimiento en el sistema de dos dogmas inamovibles: la comprensividad como dogma organizativo (todos los alumnos, independientemente de su motivación y capacidades han de seguir el mismo itinerario y hacerlo en los mismos centros), y el constructivismo como dogma pedagógico (los profesores no tienen que enseñar magisterialmente, sino ser meros facilitadores del interés por el conocimiento que puedan tener los chicos, y hacerlo además, de forma lúdica).

Este es el problema, y la escuela debería haber dado una respuesta desde el problema. Pero en España se ha introducido una "solución" que no tiene que ver con él. Por esta incongruencia, muchos aún están enredados en discutir sobre el "problema" sin darse cuenta de la perversidad que encierra la "solución". No ven que se trata de una añagaza para desviar la atención y poder seguir así profundizando en el modelo vigente. Ella señalaba que sin duda hay razones profundas que lo explican, al margen de lo meramente pedagógico, pero, muy prudentemente, decía que al no ser su campo prefería no entrar a señalarlas.

Como al encuentro asistía también un representante de los padres húngaros –país con una prolongada experiencia totalitaria que hizo de la escuela un instrumento de control–, la reflexión sobre esas causas profundas vino sola, y la asociación de ideas inevitable: así como en Polonia a cuenta de unas iniciales reinvindicaciones obreras para la creación de un sindicato independiente se acabó por derribar nada menos que el Telón de Acero, así en España, a cuenta de una supuesta asignatura están empezando a darse los primeros pasos para un verdadera catarsis colectiva con proyección europea que sin duda va poner en evidencia "la gran mascarada" de la que hablaba Revel a propósito de esa caída, que va a liberar definitivamente a la cultura europea de los arquetipos que aún nos lastran, heredados de utopías fracasadas y profundamente inhumanas.

Y es que el ansia infinita de libertad que tiene el ser humano es la fuerza que realmente mueve la Historia. Y pese a todos los intentos de ingeniería social antifamiliar, el instinto de cuidado de la prole también lo es. Ya deberían saberlo. El "experimento español", esta vez en sentido positivo, está en marcha. ¡Ni un paso atrás!

El español será la segunda lengua económica del mundo
EFE ABC  19 Febrero 2008

A lo largo de la próxima década, el español se convertirá en la segunda lengua de uso e intercambio económico, según el «Atlas de la lengua española en el mundo» auspiciado por la Fundación Telefónica, en colaboración con el Instituto Cervantes y el Real Instituto Elcano, que analiza la contribución de la lengua al PIB. En la imagen, Víctor García de la Concha, César Alierta, César Antonio Molina, Carmen Caffarel y Gustavo Suárez Pertierra.


incidente en la complutense
Un grupo de radicales insulta y trata de boicotear una conferencia de Rosa Díez en Madrid
La candidata de UPyD tuvo que acceder al interior de la Facultad de Ciencias Políticas con la ayuda de la Policía y de los servicios de seguridad de la Universidad
EFE MADRID El Correo  19 Febrero 2008

Un grupo de entre cuarenta y cincuenta estudiantes vinculados a la extrema izquierda han intentado hoy, sin éxito, boicotear una conferencia que la líder de Unión Progreso y Democracia (UPyD), Rosa Díez, tenía previsto pronunciar en la Universidad Complutense de Madrid.

Así lo han asegurado fuentes de esta institución docente, que han explicado que el incidente se produjo cuando la candidata de UPyD llegó a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Complutense, y que volvió a repetirse al término de la conferencia. Rosa Díez, que llegó a las doce del mediodía al campus de Somosaguas, tuvo que acceder al interior de la facultad, entre insultos, con la ayuda de la Policía y de los servicios de seguridad de la institución.
Una vez dentro, la líder de UPyD, que estuvo arropada por unas 400 personas, pudo pronunciar su conferencia, titulada 'Regeneración Democrática', y participó en el coloquio que siguió a su intervención. No obstante, Rosa Díez volvió a ser increpada al término del acto por algunos de los jóvenes -aún no identificados- que todavía permanecían en el lugar, añadieron las mismas fuentes.

Otros incidentes
Este suceso se produce un día después de que un grupo de independentistas catalanes intentara agredir a la cabeza de lista del PP por Barcelona, Dolors Nadal, cuando acudió a pronunciar una conferencia a la Universidad Pompeu Fabra (UPF) de la capital catalana. Otro suceso similar se produjo la semana pasada, cuando un grupo de radicales gallegos insultó e intentó agredir en Santiago de Compostela a la líder del PP vasco, María San Gil.

En ese sentido, el Foro Ermua ha condenado las agresiones sufridas en los últimos días y responsabilizó a la política del Gobierno de Rodríguez Zapatero de haber creado el "clima adecuado para que se produzcan esta clase de hechos lamentables, mediante una política de claudicación ante los radicalismos nacionalistas y de sintonía con la extrema izquierda, de la que ahora estamos recogiendo unos frutos que atentan directamente contra la convivencia democrática".

Presentación del vídeo Por un sistema educativo nuevo
 Libertad Digital  19 Febrero 2008

La Unión Democrática de Estudiantes (UDE) presentará este jueves 21 de febrero a las 12.00 en el Aula Magna del CEU el vídeo Por un sistema educativo nuevo. Se trata de un reportaje que analiza las políticas e ideologías que desde hace treinta años han deteriorado la disciplina y la calidad del sistema educativo en España.

El vídeo exige una ruptura radical con el actual sistema educativo, influido por la pedagogía moderna, el nacionalismo y el igualitarismo, y pide un «cambio político» que permita devolver a la educación española los valores del esfuerzo, el trabajo, el mérito y la autoridad del profesor. Se trata de un acto abierto, aunque se ruega confirmar asistencia en ude.estudiantes@gmail.com

Presentación Vídeo UDE
Día: Jueves 21 febrero
Hora: 12 horas
Lugar: Aula Magna CEU
(c/ Julián Romea 23) Madrid

juicio a su estructura financiera en parís
ETA ha enviado cartas de extorsión a cientos de empresarios, según la Policía francesa
El presupuesto de la banda terrorista en 2004 fue de 2,5 millones de euros
EFE PARIS El Correo  19 Febrero 2008

La Policía francesa afirma que ETA ha dirigido cartas de extorsión a cientos de empresarios españoles para reclamarles el llamado "impuesto revolucionario" y asegurar así sus necesidades financieras. Según ha revelado hoy el policía antiterrorista francés Jérôme Broglio, un ejemplo de sus gastos es el objetivo de presupuesto fijado en 2004 por la banda terrorista, que ascendió a 2,5 millones de euros.

El funcionario policial declaró durante la segunda jornada del juicio a varios presuntos integrantes de la estructura financiera de ETA, que tiene lugar ante el Tribunal Especial de lo Criminal de París. Broglio intervino en la investigación llevada a cabo tras la detención, el 10 de enero de 2003 en Dax (suroeste), de Ana Miren Alberdi, Carlos Saez de Eguilaz y Cristina Goiricelaya, que se sientan en el banquillo acusados, entre otros delitos, de extorsión de fondos en banda organizada con fines terroristas.

La comparecencia de Broglio y del capitán de la Policía antiterrorista Stéphane Durey permitió a los siete magistrados aclarar algunas dudas acerca de la estructura financiera. Broglio aseguró que activistas de la organización se encargan de recopilar informaciones acerca de la contabilidad de empresas y de los ingresos de sus titulares, con el fin de convertirles en objetivo de sus peticiones de dinero, que son variables en función de su nivel financiero.

El capitán Durey complementó el dato ofrecido por su compañero al asegurar que en 2003 los ingresos de ETA estuvieron en torno a los 900.000 euros y que "entre el 90 y el 95%" de ellos procedieron del "impuesto revolucionario" exigido en forma de extorsión a empresarios.

El policía indicó que la táctica de ETA consiste en enviar una primera carta al empresario susceptible de ser extorsionado y pedirle una cifra que oscila entre los 15.000 y los 200.000 euros, según los casos. Si no obtiene el dinero, la banda remite una segunda carta en el que da un plazo de un mes para hacer el pago y, en caso contrario, advierte al empresario de que puede convertirse en objetivo potencial de ETA. Si tampoco hay pago, la tercera carta subraya de manera explícita la amenaza, consistente en declarar al empresario objetivo concreto de una acción terrorista.

'Gezi'
Durey dijo que los pagos se suelen hacer en territorio español a través de un intermediario vinculado a la izquierda abertzale o bien en territorio francés a través de activistas clandestinos del aparato de recaudación, denominado 'Gezi'.

Este segundo caso es el que ocupa al tribunal parisino, ya que Alberdi, Saez de Eguilaz y Goiricelaya fueron detenidos con 72.000 euros, procedentes de un pago por parte de un empresario con intereses en el sector naval.

A través de una carta que su abogado ha enviado al tribunal, el hombre de negocios ha pedido no comparecer en el juicio, debido a sus responsabilidades al frente de una empresa con un millar de empleados y al temor a que su nombre o imagen salgan en los medios de comunicación. En la carta enviada a la presidenta del tribunal, Janine Drai, el empresario asegura que el Gobierno vasco le concedió en enero de 2004 una escolta de dos agentes, dado su temor a ser atacado por ETA, a pesar de haber pagado.

El motivo es que en documentos incautados a dirigentes etarras se aludía a la detención de Dax y se ponía en relación con un eventual aviso del empresario a la Policía, lo que abría la puerta a posibles represalias.

Los tres acusados negaron hoy su vinculación con los hechos que se les imputan y optaron por no hacer más declaraciones. Sólo Alberdi tomó la palabra para criticar al tribunal, del que dijo que le recordaba a los de "Orden Público franquista" y agregó que ETA "ha dado signos de buena voluntad para poner fin" al conflicto, "pero los Gobiernos español y francés quieren continuar la guerra".

En la Universidad Pompeu Fabra
Un grupo de independentistas impide que la candidata del PP por Barcelona pronuncie una conferencia
Ep - Barcelona La Razon 19 Febrero 2008

Una cincuentena de manifestantes independentistas catalanes impidieron hoy que la candidata del PP por Barcelona, Dolors Nadal, pronunciara una conferencia sobre el canon digital en la Facultad de Derecho de la Universitdad Pompeu Fabra (UPF), al grito de: «Fuera fascistas de la universidad».
Los estudiantes, que portaban una «estelada» —bandera independentista catalana—, increparon a la candidata popular, trataron de acceder al aula donde iba a pronunciar la conferencia y protagonizaron un altercado con agentes de los Mossos d’Esquadra.

Nadal, invitada por el sindicato estudiantil Universitarios Liberal Demócratas (ULD), mayoritario en la facultad de derecho de la UPF, consiguió acceder a la sala de la UPF donde iba a pronunciar la conferencia, pese a que los estudiantes intentaron impedirlo

Varios agentes de Mossos trataron de impedir la entrada en la sala de los manifestantes, que consiguieron romper el cordón policial. Durante el forcejeo entre los manifestantes y la policía, un mosso resultó herido leve en una mano y a otro le rompieron la chaqueta de un tirón. Algunos manifestantes llegaron a descolgar un extintor, aunque no lo utilizaron.

Al acceder los estudiantes a la sala donde Nadal tenía que pronunciar la conferencia, los Mossos decidieron desalojar a la candidata, que bajó del tercer piso en ascensor, mientras los manifestantes la seguían por las escaleras entre abucheos.

Finalmente, Nadal salió por una puerta trasera, donde la esperaba un vehículo con el que abandonó el recinto universitario.

Los agentes de seguridad de la UPF impidieron a militantes del sindicato estudiantil ULD que salieran al exterior del edificio junto a Nadal, a pesar de que tras ellos iban los manifestantes independentistas.

Aun así, finalmente no se produjo ningún enfrentamiento entre ambos colectivos. Los manifestantes disolvieron la protesta de forma espontánea justo después de que Nadal fuera desalojada. La policía investiga ahora quienes fueron los responsables del boicot.

Tras el suceso, el presidente del PP de Cataluña, Daniel Sirera, y la candidata ofrecieron una rueda de prensa en la sede del partido en Barcelona, donde manifestaron su rechazo a aquellos que «intentan erradicar de la vida pública al PP», advirtiéndoles de que «no lo conseguirán».

Sirera manifestó que el PP continuará reivindicando que en Cataluña «exista la libertad de expresión» y que cualquier partido político «pueda manifestarse libremente en las universidades».

Nadal quiso agradecer, antes de nada, la actuación de los Mossos d’Esquadra que evitaron que la violencia «con la que se han comportado las más de 50 personas, que han roto el cordón policial», ocasionara que «las agresiones fueran a más».

La candidata del PP en Cataluña consideró las acciones de los manifestantes independentistas como «unas actuaciones de una extraordinaria violencia».
Nadal consideró necesario que, en Cataluña, se tomen en serio «estos brotes de violencia que quieren impedir la libertad de expresión», y manifestó que para ella es un «orgullo» defender el Estado de derecho y la Constitución.

Al igual que Sirera, Nadal advirtió a aquellos que «quieran utilizar la violencia» para expulsar al PP de la vida pública que «no lo conseguirán», ya que el PP defiende sus ideas «desde la moderación y el respeto a la libertad de los otros».
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