AGLI

Recortes de Prensa    Jueves 21 Febrero 2008

De la necesidad de la mentira
EDITORIAL Libertad Digital 21 Febrero 2008

El Partido Popular acaba de hacer público un comunicado en el que ha pedido la dimisión del ministro del Interior a la luz de las últimas informaciones relativas a la mentira sistemática que ha supuesto este nunca peor llamado "proceso de paz". La única objeción que podemos plantear a dicho comunicado es que no dirija la petición de dimisión al máximo responsable de que ETA haya recuperado sus explosivas esperanzas, que no es otro que el presidente del Gobierno. También echamos en falta una referencia al capítulo del chivatazo policial al aparato de extorsión de ETA, suficiente por sí sólo para que a Rubalcaba se le pudiera achacar responsabilidades políticas, incluso penales en el caso de haber sido él quien hubiera dado la orden de perpetrar semejante delito de colaboración con banda armada.

Por lo demás, el comunicado del PP constituye una ajustada crónica de las reiteradas y acreditadas mentiras que han caracterizado este proceso de negociación política con la banda terrorista, que arranca antes de la llegada de Zapatero al Gobierno y que se mantiene con posterioridad al criminal atentado de Barajas. Por mucho que este comunicado del PP no vaya a lograr que dimita el ministro que tan categóricamente mintió a los españoles al afirmar que el "diálogo" estaba "roto, acabado y liquidado" tras los dos asesinatos de la T-4, al menos servirá para dar relevancia a la clase de "proceso" que, ya en su día y con fundamento, bautizamos como una "frágil pero real" "alianza entre el crimen y la mentira".

Esa labor de denuncia –empezando por la que debe llevar a cabo personalmente el líder de la oposición, Mariano Rajoy– es tanto o más necesaria para que muchos dejen de situar en el plano del "error" unas componendas entre el Gobierno del 14-M y ETA que, por su gravedad, por su inteligibilidad y por el más elemental sentido de la ponderación, deben situarse en el plano de la felonía o de la infamia.

Es en este último plano donde se debe situar la acción de un Gobierno nihilista y cortoplacista que, por su público deseo de hacer un gran frente anti-PP y de mantener alianzas con formaciones separatistas contrarias al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, no dudó y sintió la necesidad de curarse en salud con unas negociaciones previas con el terror para asegurarse una tregua que, a modo de anestésico, disfrazara con los ropajes de la paz su deriva y alianza con los nacionalistas. El guión del Pacto de Estella se ha repetido, solo que, por primera vez en la historia, lo ha escrito el Gobierno de la nación.

Al margen de las iniciales ofertas de Zapatero de "un cambio jurídico político" del País Vasco "por una tregua cuanto antes"; al margen del intento de neutralización de las víctimas nada más llegar al Gobierno, o de otras cartas, tan públicas como olvidadas de ETA, en las que la organización terrorista animaba en 2004 al recién elegido presidente del Gobierno a tener "gestos tan valientes para con Euskal Herria como los que se van a dar en Irak", lo cierto es que una vez logrado el ansiado y negociado "alto el fuego" de los terroristas, la única obsesión del Gobierno del 14-M fue tratar de sostener esa ficción de paz haciendo realidad cuantos compromisos adquiridos con la organización terrorista le resultara políticamente posible.

En esa cesión colaboracionista –felona, aunque no sea propiamente una rendición–, ha de enmarcarse la condescendencia de Zapatero a que los proetarras burlaran la ley de partidos o su cómplice ceguera voluntaria ante la ininterrumpida extorsión de ETA o ante el robo de explosivos. También ahí hay que encuadrar su disposición a la comprometida excarcelación del sanguinario De Juana Chaos, sus elogios como "hombres de paz" a Otegi o Josu Ternera y, en general, su reclamo, a través de la Fiscalía General del Estado, a que jueces y fiscales "ensuciaran sus togas con el polvo del camino" de esa sucia y falsa paz.

Que una insaciable y oxigenada ETA no haya querido correr el riesgo de ver a un Zapatero tan triunfal como para sentirse liberado de los compromisos adquiridos –y todavía no cumplidos– con la organización terrorista, es un hecho tan cierto como que Zapatero, a la hora de hacerlos realidad, se encontró con una inesperada oposición social, liderada por las víctimas, que no tardó en hacer suya el Partido Popular.

Ahora bien. El objetivo de ETA de lograr que un nihilista como Zapatero siga necesitando a los nacionalistas y a una falsa paz como coartada, sólo lo pueden frustrar los ciudadanos en las urnas. Esa es la única "dimisión" que puede en realidad "romper, acabar y liquidar" tanta mentira que todavía perdura.

Adoctrinar para crear «tensión»
Editorial ABC 21 Febrero 2008

BAJO el título «Líneas de discurso para la campaña», el PSOE ha distribuido un manual entre sus candidatos que les ordena colocar al PP en la extrema derecha y llamar «autoritario» a Mariano Rajoy. En pleno despliegue de coacciones antidemocráticas contra sus adversarios, los socialistas no tienen inconveniente en contribuir a esa «tensión» que pedía Rodríguez Zapatero, aunque en este caso utilizan el eufemismo «ganar en contundencia». Todo son descalificaciones hacia el PP y su líder, tachando su discurso de populista, antisocial o hipócrita. Además de otras estrategias discutibles, Ferraz utiliza descaradamente el terrorismo como argumento electoral al hacer un recuento comparativo del número de muertos en las dos últimas legislaturas, a pesar de que lleva tiempo reprochando eso mismo al PP. En definitiva, los candidatos socialistas reciben instrucciones muy claras de que tienen que tratar al adversario como enemigo. Es una actitud inaceptable en democracia, puesto que el respeto a las reglas del juego resulta fundamental para garantizar la igualdad de condiciones entre quienes aspiran a obtener la confianza de los ciudadanos.

Esta política deliberada de crear tensión merece un serio reproche por parte de la opinión pública. En pocos días, María San Gil, Dolors Nadal y Rosa Díez han sido víctimas de la actitud intolerable de unos energúmenos totalitarios. En lugar de condenar tajantemente estos hechos, el PSOE insiste en la agresión verbal, con el único objetivo de movilizar al sector más radical de sus potenciales electores, que se muestra por ahora muy poco convencido. A falta de Irak, sirven los ataques a la Iglesia, la manipulación de las críticas ajenas o los falsos argumentos para situar a su rival en los márgenes del sistema. Se trata ni más ni menos que de reproducir a efectos electorales el Pacto de Tinell: todo vale con tal de excluir al PP por medio de un «cordón sanitario». Desaparece así cualquier posibilidad de política de Estado y se hace imposible el consenso entre los dos grandes partidos en cuestiones tan importantes como la lucha antiterrorista, la organización territorial, la política exterior o el ámbito educativo. La imagen de moderación que intenta transmitir Zapatero queda desmentida de forma rotunda cuando el partido que dirige procura por todos los medios dejar en fuera de juego a los diez millones de españoles que votan al PP. En cambio, aliados antisistema que rechazan la forma de estado y de gobierno, como es el caso notorio -pero no único- de ERC, se convierten en socios parlamentarios e incluso se elogia su contribución a la estabilidad política.

Crear tensión al servicio de intereses partidistas es una actitud profundamente rechazable en una democracia que proclama el pluralismo político como valor constitucional del máximo nivel. La discrepancia es, por supuesto, lícita y enriquece el debate, pero la descalificación, el insulto y la mentira interesada causan un grave daño a la legitimidad del sistema. Es evidente que el PP no está en la extrema derecha, que respeta escrupulosamente el principio mayoritario y que utiliza, como es natural, los instrumentos de crítica al Gobierno y presentación de alternativas que son consustanciales al régimen constitucional. Las coacciones y las amenazas verbales provocan un serio deterioro de la calidad de nuestro sistema electoral visto desde la perspectiva razonable de un modelo jurídico y político equiparable a las democracias más sólidas del mundo. Zapatero debe dar instrucciones de inmediato a sus subordinados para que cese esta campaña hostil hacia el PP. Los ciudadanos quieren escuchar argumentos y propuestas y exigen que el debate transcurra por cauces civilizados. Si se trata de un exceso de celo por parte de algunos que desean hacer méritos ante su jefe, el presidente del Gobierno tiene que desautorizarlos de inmediato. Si son órdenes directas de La Moncloa, Zapatero habrá perdido ante los españoles el poco crédito que le queda en materia de promoción del «buen talante» frente a la imaginaria «crispación».

Ataques de la izquierda
De la tensión a la agresividad
Ignacio Villa Libertad Digital 21 Febrero 2008

Hace unos días, Rodríguez Zapatero, en la confidencia a micrófono inoportunamente abierto que le hizo a Iñaki Gabilondo en Cuatro, hablaba de tensión y de dramatismo en la campaña electoral. Pensamos entonces que había desvelado de tan original manera la estrategia socialista para estas semanas previas al 9 de marzo, pero ahora hemos comprobado que Zapatero se calló el siguiente paso: la agresividad.

El candidato socialista empezó tensionando el ambiente electoral insultando, descalificando, atacando y buscando la destrucción moral y política del Partido Popular. Luego ha pasado a la dramatización explicando que los populares son el coco y no se les debe permitir que vuelvan al poder de ninguna manera, y ahora, sin solución de continuidad, se ha descolgado con la agresividad. Estamos viendo a un presidente del Gobierno que ha ido mucho más allá de la tensión y el dramatismo; ha caído en la agresividad frente al adversario, la agresión en definitiva a la más de media España que no está de acuerdo con el sectarismo del PSOE.

Esa agresividad con que Rodríguez Zapatero está dejándose ver en público ofrece la imagen de un político desquiciado. Desquiciado por las encuestas, la ineptitud, la cercanía de las elecciones, la incapacidad en la gestión y la imposibilidad de reaccionar. El presidente se siente fuera de lugar. Todo le está saliendo mal. No es capaz de retomar la iniciativa. Todos los intentos que está haciendo por volver a marcar la agenda se desbaratan por su pobreza, su insolvencia y su nula credibilidad. Los días pasan y el partido en el Gobierno en lugar de ir hacia arriba va hacia abajo. No remontan. Para nada. Y eso les está poniendo muy nerviosos.

Es verdad que inicialmente la tensión y el drama tenían el objetivo de movilizar el voto radical de izquierdas. Buscaban a los votantes que en el 2004 dieron el triunfo a los socialistas. Pero ahora, cuatro años después, por más tensión que han puesto ese votante no ha respondido. Han dramatizado y ese votante les ha seguido sin responder. Es en ese momento cuando se han puesto nerviosos y han empezado a mostrarse agresivos. Una agresividad desmedida, muy dura, muy convulsa, que para nada es propia de un partido en el poder.

En esas están en estos momentos. En caso de que la agresividad no les traiga los resultados esperados, todavía al PSOE le queda un último recurso: la agitación callejera, la conocida política del pásalo. Le sacaron mucho partido cuando la emplearon el día de reflexión de las elecciones de 2004, y ahora la tienen otra vez en cartera. Por el momento están en la agresividad, pero si lo necesitan volverán a las calles. Con toda seguridad.

Ataques de la izquierda
La Enseñanza Otaola
GEES Libertad Digital 21 Febrero 2008

Cuando el PP logró la alcaldía de Lizarza, ETA centró al partido y a Regina Otaola en su punto de mira. Además de por razones de control social y beneficio económico, lo que motivó la ira salvaje de terroristas y paraterroristas es el hecho de que un feudo etarra acabara gobernado por la derecha española, con la plaza principal llamándose "de la libertad", y con la bandera nacional colgando de la balconada.

Los etarras siempre han visto lo que los grandes partidos españoles siempre han sido incapaces de ver; el valor del símbolo y del ejemplo en la política vasca. Por eso la campaña contra Otaola está siendo salvaje; su valor ejemplarizante asusta a los etarras. Así que se han lanzado contra ella para ejemplarizar el escarmiento a la osadía. El último episodio de esto ha sido una recogida de firmas de vecinos en la plaza del pueblo.

La recogida de firmas ha sido un completo fracaso; los vecinos no se han acercado a firmar contra Otaola, para regocijo de ésta y pánico etarra. Que en un pueblo considerado bastión de ETA, pocos vecinos se acerquen a firmar a una mesa para protestar contra el PP, muestra que se pueden ganar los corazones y las mentes de los vascos también en los bastiones etarras. Lentamente, pero la Enseñanza Otaola funciona.

Los vecinos de Lizarza que nunca han apoyado el terrorismo se sienten hoy más libres, los "doblepensadores" que disimulaban ante la ocupación etarra del municipio cada vez son menos indiferentes a la mafia etarra, los que pertenecen al aparato político y callejero de la banda cada vez están más desalentados y desesperados ante un pueblo que se les va –muy poco a poco, eso es cierto– de las manos.

En términos nacionales, sin embargo, algo muy grave ocurre cuando en el pueblo de Lizarza los vecinos se muestran cada vez más reacios a apoyar la campaña etarra contra el Partido Popular, mientras en otros lugares se desata la caza de sus representantes. Y la cosa alcanza límites repulsivos cuando los autores de los ataques –aquí nos conocemos todos– son los socios de Zapatero, y éste se apoya políticamente en los agresores en su campaña permanente contra los agredidos.
Resulta novedoso que mientras la izquierda nacionalista terrorista vasca está cada vez más débil, la izquierda radical –gallega, catalana, madrileña– se muestra cada vez agresiva. Y resulta sumamente peligroso que esta izquierda constituya el apoyo político y social del proyecto político de Zapatero. Lo trágico es que mientras la Enseñanza Otaola triunfa en Lizarza, la Enseñanza del Tinell se extiende por España. Ésta, entre otras cosas, amenaza con dejar sin sentido los esfuerzos en el País Vasco. Y habrá que buscar responsables.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Ataques de la izquierda
Rajoy y la proteína social
José Enrique Rosendo Libertad Digital 21 Febrero 2008

A veces los apellidos tienen su guasa. Así, don Alfonso no podía apellidarse de otro modo que Guerra; el ministro de Justicia Bermejo como las torres de la Alhambra; el presidente de la Generalitat, socio de los radicales de ERC, Montilla; el que cocina las estadísticas de Empleo, Caldera; el que tiene las ideas en el aparato del PSOE, Blanco; y el que controló a favor del Gobierno a la CNMV en tiempos de la OPA de Endesa, Arenillas. A estos hay que añadir hoy a Fallarás, subdirectora de ADN, que ha dicho muy seria ella, pero con toda la gracia que tienen los progrevoguesistas de este país, que la agresión que sufrió el otro día la candidata popular por Barcelona, Dolors Nadal, es "un acto de proteína social".

Rajoy, todo corazón y cabeza, ha dicho que espera que esta vez Zapatero le mande la ración de proteína social a la sede del PP "de forma ordenada", quiere decirse que no de manera tumultuosa como las vías de agua que anegaban el humilde pisito del señor ministro Bermejo.

La proteína social no es un invento nacional, como en cambio sí lo es la fregona o el chupachup, porque ahí tenemos a los nazis y a los matones leninistas, que fueron en realidad quienes la descubrieron y aplicaron generosamente a quienes no compartían sus ideales. Pero en cambio, dar una buena ración de proteína social se ha convertido, desde hace cuatro años, en una auténtica tradición española cada vez que hay elecciones, es decir, en un hecho diferencial de la Patria, que Mariano debería introducir en el contrato de integración con los inmigrantes.

Esta consolidación del "proteinismo social", además, demuestra irrefutablemente que nuestra democracia vive momentos de esplendor inauditos, gracias a esta izquierda mostrenca que, como en el viejo programa de Isabel Gemio, tiene una carta para usted: una carta de insultos, amenazas y, si sube un poco la bilirrubina, un buen guantazo, que no hace daño a nadie y además ayuda a despabilar el voto y a tensionar la campaña, que es lo que quiere el camarada secretario general.

Como no sólo los apellidos, sino que a veces también los nombres tienen su guasa, pues ahí tenemos a Cándido, que en un ejercicio de candidez imprescindible para cualquier fiscal que se precie, sobre todo si es el jefe, hace de su capa un sayo con todo esto de la proteína social, que es lo que no haría si los agredidos fueran los suyos. Recuerden lo que pasó con Bono, o mejor dicho, lo que en realidad no pasó.

El ministro de Sanidad debería estudiar la aplicación práctica de la proteína social en otros campos que no fueran estrictamente los políticos en tiempo electoral, porque estimo que podría ser un buen medicamento para extender los principios de la Educación para la Ciudadanía, esto es, el discurso políticamente correcto de la "definitiva modernización" de España. Tendríamos proteína social en el fútbol, en las colas para comprar conejo, en las listas para demandar la ayuda por el alquiler, en las de espera de la sanidad pública, en las reuniones de la comunidad de propietarios, en la puerta de las iglesias los domingos y, por supuesto, en la entrada al cine para quien no elija la película de los cejudos artistas españoles.

Sí, sin duda eso es lo que necesita España: más proteína social. A ver si estos de la derecha, que sólo quieren el poder a toda costa y haciendo trampas, aprenden de una puñetera vez que la calle es de la izquierda. Que para eso son los demócratas de toda la vida.

Terrorismo y 9-M
Las víctimas no hacen campaña
Gabriel Morís Libertad Digital 21 Febrero 2008

Confieso que no sigo muy de cerca lo que hacen y dicen los políticos; no obstante, resulta casi imposible librarse de la lluvia de informaciones con la que nos obsequian casi permanentemente los medios de comunicación. No sé muy bien cómo se llevan a cabo las campañas electorales en otros países de nuestro entorno, pero tengo la impresión de que en ellos encontraríamos algo más de enjundia de la que encontramos en el nuestro. Aunque sólo sea porque cuentan con más veteranía que nosotros en lo que se entiende por democracia.

Desde mi óptica, y por supuesto que admitiendo el disenso, los actos públicos de los que he tenido información siguen inexorablemente el estilo habitual en nuestro país: la descalificación al adversario, la soflama, la oferta más o menos engañosa y el autobombo sin recato.

Es cierto que no puedo negar que algún partido ha hecho ofertas con más fuste que las del resto utilizando la racionalidad en sus promesas en lugar de dedicarse a cultivar sólo el clientelismo político, pero a mi juicio produce bastante tristeza el contemplar un panorama que en nada beneficia a la consolidación del sistema democrático. Ni los políticos ni los ciudadanos hemos sido capaces de demostrar que hemos identificado lo esencial y que sólo ha de atender al gobierno del pueblo.

En España va resultando ya habitual el no hacer balance sincero y real de las legislaturas que concluyen. Ello sería una buena práctica porque así podríamos calibrar la eficacia de los que han regido nuestros destinos y, por supuesto, también de los que se les han opuesto. Si bien es cierto que en esta legislatura no ha habido más que un opositor. El resto han estado ligados de una u otra manera a la acción de gobierno, incluso los partidos que rozan los límites de la ilegalidad.

Me sorprende muchísimo que uno de los temas que siempre ocupa el primer o el segundo lugar entre las preocupaciones de los ciudadanos no haya sido abordado hasta ahora. Me refiero –como ustedes ya habrán imaginado– al terrorismo. Me resulta casi imposible comprender que se pueda prescindir de este tema de debate en una campaña electoral, por muchos acuerdos tácitos o explícitos que existan entre los contendientes.

Eso sí, todos dicen querer mucho a las víctimas y ocuparse mucho de ellas. No voy a ocultar que este asunto es prioritario para nosotros, las víctimas, pero también tendría que serlo para todos los electores. Si el pueblo sufre en sus carnes la barbarie terrorista, y el derecho a la vida es el primer derecho del hombre, su exclusión del debate político es un crimen incruento contra los propios ciudadanos que elegiremos el nuevo parlamento y al nuevo presidente del Gobierno.

¿Quién puede sentirse incómodo, tenso o a disgusto por abordar el debate sobre el terrorismo? Creo que las fuerzas políticas que huyen de él tienen que contar con alguna muy poderosa razón para obrar como obran. Esto sería incomprensible en Noruega, igual que aquí lo sería abordar la pesca del salmón.

¿Acaso la clase política no es capaz de entender que está incurriendo en un gran fraude ante los que pueden votarles? ¿No recuerdan ya lo que se coreaba casi cuatro años atrás?

* "¿Quién ha sido?"
* "Todos íbamos en los trenes"
* "Queremos saber la verdad"

Hoy, incluso con más razón que entonces, se puede preguntar y exigir lo que entonces se preguntaba y exigía. ¿O es que pretenden no hacer balance de lo realizado ni decir qué piensan hacer si ganan o pierden?

Unos auténticos representantes de los ciudadanos deberían aprovechar la ocasión para recuperar la credibilidad perdida ante su pueblo. No es un asunto baladí. Si no lo abordamos, el político se puede instalar en nuestras vidas con el objetivo de beneficiar a unos a costa de otros. Por desgracia para todos. No sólo para las víctimas. Ejemplos no faltan en nuestro pasado reciente.

¿Acaso no están los políticos interesados en impedir la posibilidad de formar parte de una estadística macabra auspiciada por el terrorismo? No alcanzo a entender cómo los mismos que ponen tanto esfuerzo –y no lo reprocho– en conocer el ADN de los que murieron en la guerra civil, al mismo tiempo quieren que pasemos sin leerlas casi todas las páginas en las que podríamos encontrar la explicación a lo ocurrido en Madrid hace sólo cuatro años. Todos hemos oído hablar de la historia de Caín y Abel. De ella, al menos, conocemos el nombre del asesino. En nuestro caso, ni eso.

Nosotros, las víctimas, hemos asistido como testigos a todo lo que se ha hecho en torno al terrorismo, pero somos víctimas políticas y exigimos una rehabilitación política. La verdad, la memoria, la dignidad y la justicia son reparaciones que nos corresponden por humanidad y por derecho. Ni lo olvidaremos ni nos pasarán inadvertidos los que se comprometan a trabajar por lo que tanto necesitamos.

Segregación y bilingüismo
La última trinchera
José García Domínguez Libertad Digital 21 Febrero 2008

En la cuestión de la lengua, es decir en el problema catalán, los más inteligentes entre los nacionalistas ya han empezado a comprender que, sin prisas pero sin pausas, están perdiendo la batalla. Quién los ha visto y quién los ve. Casi resulta enternecedor contemplarlos, ahora medrosos, prudentísimos, irreconocibles, siempre a la defensiva, cuando los cuatro gatos que no dejan de tocar els pebrots apelan al enésimo argumento en favor de la realidad, o sea, del bilingüismo. Por algo, ante el inopinado rapto de lucidez que le ha entrado al PPC de Sirera con el asunto, los catalanistas todos, desde los de Iznájar hasta los de verdad, andan literalmente de los nervios.

De ahí que hayan terminado apiñados en su particular Álamo retórico; esa muy precaria trinchera argumental que aspira a salvar los restos del naufragio ideológico con el espantajo de que el bilingüismo "segregaría" a los escolares. Pues, como es sabido, la condición sine qua non para ser un buen nacionalista reside en postular que los bípedos nacemos con una triste limitación genética que hace metafísicamente imposible caminar y mascar chicle al mismo tiempo. Razón última de que los nacional-pedagogos de Rosa Sensat prediquen que con tal de que un púber aprenda a escribir "adiós" al tiempo que "adéu", no cabe otra opción que la de "segregar".

Y mira tú qué dramón. Porque eso de la segregación suena fatal, así como a asientos especiales para negros en los autobuses de Alabama y cosas aún más terribles. Qué miedo, podría venir el segregador del saco que segregara a los pobrecitos segregables. En fin, lástima que la propia madre putativa de la inmersión, Marta Mata, olvidase segregar de la crónica sentimental de su juventud este recuerdo de cómo eran los colegios catalanes en los muy añorados tiempos de la República:

Mi vivencia es la de un aprendizaje en las dos lenguas sin ninguna clase de conflicto. El maestro se dirigía al niño en la lengua familiar del alumno, y en cuanto a la lectura y la escritura había escuelas que hacían una semana en catalán y una en castellano, también había otras que lo hacían día sí y día no, en algunas se enseñaba por la mañana en una lengua y por la tarde en la otra. Recuerdo que tuvimos una muy buena educación literaria en catalán: acompañábamos todos los estudios de ciencias con los textos poéticos correspondientes, que sacábamos de la antología literaria de Artur Martorell. Angeleta Ferrer, profesora de Ciencias Naturales, para explicarnos el almendro y el paso de las estaciones nos hacía leer el dietario de Maragall (…) Debo decir que al mismo tiempo había unos poetas castellanos extraordinariamente valorados en la escuela: Juan Ramón Jiménez, Alejandro Gascón, García Lorca, Machado…

Memoria histórica dicen que se llama la figura.

José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

O sea, bilingüismo impuesto
Nota del Editor 21 Febrero 2008

Que los que quieran aprender el español y la lengua regional puedan disponer de profesores y compañeros bilingües o de clases alternas de español y lengua regional, me parece estupendo. Pero lo que no me parece ni medio bien, y además es absolutamente anticonstitucional es forzar a quienes no quieran aprender la lengua regional a estudiar en ese grupo bilingüe.
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Libertad de elección y por consiguiente de aprendizaje, y todos contentos. Nada de imposición e inoculación de la lengua regional a quien no quiera hacerlo libremente, nada de ayudas, premios, beneficios por elegir la lengua regional.

Z y el socialismo mutante
Miguel Platón Estrella Digital 21 Febrero 2008

Hospitalet de Llobregat se convirtió en los años 60 en la mayor ciudad-dormitorio de Barcelona. Sus bloques uniformes y sin personalidad, semejantes a colmenas, eran objeto de burla por parte de los burgueses del Ensanche y los barrios del norte de la capital catalana, insensibles a lo que suponía, para tantos inmigrados del campo andaluz, aragonés o murciano, disponer de un trabajo fijo, con seguros sociales, y vivir en una casa con agua corriente, cuarto de baño y ascensor, a dos pasos del metro o el tren.

En ese escenario, el presidente del Gobierno de España, vallisoletano de nacimiento y leonés de adopción, pronunció el pasado fin de semana un discurso que hubiera suscrito cualquier nacionalista catalán, fuera un Jordi Pujol, un Artur Mas o incluso un Josep Lluís Carod-Rovira. José Luis Rodríguez Zapatero, cuyo único idioma es el castellano, denunció ante los seguidores que asistieron a su mitin, en su gran mayoría de lengua materna castellana, los supuestos ataques del Partido Popular a la identidad y la lengua de Cataluña.

No era un discurso nuevo, sino la pública adopción por “Z” de un social-catalanismo que tuvo en el defenestrado Pasqual Maragall a su figura más señalada y que, poco a poco, ha ido impregnando el programa y la estrategia del Partido de los Socialistas de Cataluña; el mismo que forma desde hace años en el Senado grupo parlamentario con nacionalistas radicales —Esquerra Republicana—, en lugar de hacerlo con los socialistas del resto de España.

Tampoco fue una improvisación, sino una estrategia nacida de una triple debilidad. La primera, la más antigua, surgió en la Transición: la ausencia efectiva del PSOE en la política española durante la práctica totalidad del régimen de Franco había causado un vacío que llenaron otras formaciones, desde el socialismo “del Interior” del profesor Tierno Galván a diversos grupos regionales. Entre 1976 y 1978, Felipe González logró unificar esa dispersión, pero a costa de concesiones en la estructura y el programa del partido, que en el XVII Congreso (diciembre de 1976) llegó a aprobar el disparate de la “autodeterminación de todas las nacionalidades y regionalidades del Estado español”.

Aquello se consideró una especie de sarampión infantil, producto de la “ceremonia de la confusión” típica de la época, superada poco después por la Constitución, pero dejó su huella y en los años 90 aparecieron dos nuevas debilidades, que aún están operativas: la crisis ideológica irreversible del socialismo —a fin de cuentas, un “error intelectual”, como habían diagnosticado desde marxistas como Bernstein a economistas como Mises o Hayek— y el desastroso balance de los trece años de gobierno de González, marcado por la guerra sucia y la corrupción, e incapaz de resolver en ese tiempo el problema del desempleo o las crisis cíclicas de la economía española.

El éxito del Gobierno de José María Aznar, en particular la mayoría absoluta del PP en el año 2000, fueron la puntilla. En lugar de competir con una actualización ideológica —que en vano había intentado Alfonso Guerra con el interesante Programa 2000— y atender las nuevas demandas sociales, la estrategia del socialismo dirigido por Zapatero fue el entendimiento con todas las minorías, por enfrentadas que estuviesen al sistema, sin otro objetivo que desplazar del poder al PP, aunque éste hubiera sido con gran diferencia el partido más votado. El Pacto del Tinell, suscrito con Esquerra Republicana y los ex comunistas de Iniciativa para formar el primer Gobierno tripartido catalán, en diciembre del 2003, fue la expresión de esa buscada marginación, de dudosa calidad democrática, del Partido Popular. La fallida negociación con ETA, entre el 2004 y el 2007, era la guinda del pastel. Para emprenderla Zapatero no dudó en romper el muy eficaz Pacto Antiterrorista que él mismo había propuesto y firmado en el año 2000.

Semejante estrategia le ha servido al PSOE para ocupar mayores cuotas de poder, pero de forma inevitable ha desestabilizado el régimen político. No podía ser otro el resultado cuando se excluye al otro gran pilar del sistema, en beneficio de minorías que lo cuestionan. Y también de forma inevitable ha desestabilizado al propio socialismo español, que con Rodríguez Zapatero ha emprendido una mutación hacia páramos ideológicos diferentes, o incluso ajenos, de los que propugnó durante la mayor parte de su historia. En cierto modo, ni siquiera puede ya ser considerado un partido de izquierda, tras la defensa de políticas tan insolidarias como la regionalización del agua, o el abandono de la igualdad de derechos en cuestiones tan básicas como la educación en la lengua española materna.

Durante mucho tiempo, y para buen número de personas, la identidad política de Z resultaba un misterio. Todo encaja cuando se descubre su condición de mutante.

Acosos
Pío Moa Libertad Digital 21 Febrero 2008

Cuando el PP gobernaba, el clan de los titiriteros le asustaba en nombre de “la cultura”, y cuanto más mordía la mano del gobierno, más subvenciones obtenía. No lo hacía por oposición o rebeldía frente al "poder", pues con el poder de Zapo el clan se siente muy a gusto. Y es lógico. Se pretenden artistas, pero no tienen nada que ver con la concepción tradicional del arte independiente. Su aspiración fundamental es la de vivir a costa del erario, de saquearlo, viejo deporte de la izquierda. Otros rasgos suyos son su intenso antiespañolismo y una indisimulable, prácticamente indisimulada, simpatía por las tiranías del Tercer Mundo y por los terroristas. En ello consiste lo esencial de su “arte”. Luego, aparte, pintan, cantan, hacen cine, escriben…, con la calidad que cabría esperar. Y acosan e insultan al PP, y dicen sentirse acosados por los pobres futuristas.
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Parece que el Futurista, apóstol entusiasta del inglés, apenas si tiene idea de ese idioma. Es algo frecuentísimo: “¡Ah, si yo supiera inglés no sería tan memo!”, vienen a clamar con optimismo desorbitado.

En fin, el principal peligro para nuestro idioma y cultura, el más grave, con mucho, no proviene de los nazionalistas, sino del progresivo y rápido desplazamiento del español por el inglés a todos los niveles, desde los más corrientes de la cultura popular a la alta cultura (arte –les suena “Art-Madrid" Como España carece de arte propio tienen que buscar la palabra en inglés, natural?—o ciencia, en la que se propone lisa y llanamente la exclusión idiomática). Además influye tan poderosamente en el español de América, transformándolo de forma no uniforme, que pronto se formarán allí verdaderos dialectos.

Doble problema, pues apenas existe conciencia de él, y casi todos los políticos e intelectuales ayudan a ese proceso. Los nazionalistas sueñan con el día en que los idiomas de sus “naciones” sean el regional y el inglés, y, por supuesto, el Futurista está muy dispuesto a ayudarles.

En segundo lugar, ¿qué hacer? No se trata solo ni principalmente de medidas defensivas. Si la comunidad hispanohablante continúa sin producir casi ninguna ciencia que valga la pena, por poner este caso, da igual que lo haga en español o en inglés. Lo mismo si el arte español, en general, es tan irrisorio, aunque en este caso podamos consolarnos con que tampoco brilla a mucha altura en otros países.

ETA sigue impune en las instituciones
Juan de Dios Dávila Libertad Digital 21 Febrero 2008

El objetivo del terrorismo etarra es la imposición de un modelo de sociedad empleando el terror y el miedo como medio para mantener cautiva a la sociedad. Para conseguir este objetivo no utiliza únicamente los atentados terroristas, sino que necesita del control también de la educación, de las asociaciones culturales, sociales y, por supuesto, del poder político.

Es importante tener en cuenta que la organización terrorista ha tejido una importante red cultural, social y política, controlando a los dirigentes de dichas organizaciones.

En el caso de que se ilegalice ANV y PCTV por su presunta dependencia de ETA, habrá que tener en cuenta que los candidatos de dichos partidos, es decir, sus diputados, alcaldes y concejales, han sido escogidos como mínimo con la aquiescencia de ETA, y por supuesto siguen las directrices que la organización terrorista dicta a su entorno.

Puede haber personas que consideren exagerada la vinculación de diputados, alcaldes y concejales con las directrices terroristas, si no fuese porque son tanto las declaraciones como las acciones de dichas personas las que ratifican dicha vinculación.

Podemos tomar como muestra lo que pasa en uno de los feudos más emblemáticos de ETA; me refiero al Ayuntamiento de Hernani. El pasado mes en un acto público Marian Beitialarrangoitia, alcaldesa de esta localidad por ANV, pidió un aplauso para los presuntos terroristas del atentado de la T-4; declarando públicamente en dicho acto que "todos los cuerpos policiales y represivos utilizan la tortura y lo hacen sistemáticamente contra los independentistas vascos". El 24 de enero la alcaldesa Beitialarrangoitia, acudió a declarar a la Audiencia Nacional acusada de un presunto delito de enaltecimiento de terrorismo por dichas declaraciones. El día anterior, 23 de enero, ANV convocó un Pleno Extraordinario en el que se aprobó una moción en la que entre otras cosas se acordó que en el caso de que la Audiencia Nacional dictase alguna medida en contra de la alcaldesa “Este Ayuntamiento asume todos los gastos económicos que ocasione dicha decisión”. Hay que recalcar que dicho acuerdo es ilegal y sin embargo la Fiscalía General mira hacia otro lado, quedando impune el delito de cargos públicos que en teoría debieran cumplir la ley con mayor esmero.

La detención de comandos terroristas, así como la ilegalización de los partidos ANV y PCTV son buenas noticias, pero no deben ocultar que esto es únicamente la punta del iceberg del entramado de la organización criminal.

Cualquier gobierno que realmente trabaje para la derrota de ETA tiene que actuar, no sólo contra los comandos terroristas, sino que además debe hacer todo lo posible para que todos estos diputados, alcaldes y concejales que siguen las directrices de ETA no violen impunemente la ley. No aplicar todos los medios que el Estado de Derecho tiene a su alcance es no querer acabar con el terrorismo, es aparentar una lucha que verdaderamente no se da, es en fin, actuar, mentir.

Hoy por hoy podemos decir que el gobierno de Zapatero ha permitido y sigue permitiendo que la red de extorsión social y política que ETA ha tejido siga gozando, desgraciadamente, de una excelente salud.

Los actos ilegales son cometidos por personas concretas, las siglas de los partidos políticos ya sabemos que pueden cambiar, luchar sólo contra unas siglas es luchar contra el humo y no querer apagar el fuego.

Juan de Dios Dávila es hermano de Fidel Dávila, asesinado por ETA en 1993. Ha sido concejal en Hernani. Actualmente, preside la Fundación Unidad + Diversidad

Ecos militares
Lorenzo Contreras Estrella Digital 21 Febrero 2008

En la delicada, por no decir delicadísima, situación política actual de España, acaban de concurrir tres factores que, por mucho que actúe contra ellos la presumible ley del silencio, están llamados a formar una combinación ruidosa. En efecto, se trata, en primer lugar, de la presentación de un libro titulado Militares. Los límites del silencio, cuyo autor, el ex teniente general José Mena, hoy retirado del Ejército, fue destituido del cargo que entonces ocupaba por el entonces ministro de Defensa José Bono, y ello como consecuencia de haberse pronunciado Mena, en la Capitanía General de Sevilla (6 de enero del 2006), a favor de una toma de posición militar contra el nuevo Estatuto de Cataluña si en su aprobación por el Parlamento catalán —como así fue— se desbordasen los límites de la Constitución, según los propios términos del recurso actualmente planteado ante el TC.

El segundo factor que añade interés a la situación, aunque sea de manera indirecta, es la publicación del libro 30 años después. La Transición Uniformada, que recoge los puntos de vista y los testimonios de los integrantes de Unión Militar Democrática, la famosa UMD que se organizó contra el franquismo en su etapa final y que les costó la carrera, y en parte un tiempo de libertad, a sus participantes.

El tercer factor digno de considerarse es la independencia unilateral e ilegítima de Kosovo frente a Serbia, bajo el respaldo y complicidad de Estados Unidos y de la Unión Europea, a la que España pertenece como socio y a la que aporta, en respaldo de una operación que le repugna, un contingente militar actualmente destacado en la antigua provincia, hoy secesionista, de Serbia. El paralelismo que este caso establece con las aspiraciones independentistas de Cataluña y el País Vasco, que ahora se felicitan por tal precedente, hiere la sensibilidad nacional española. ¿Reconocerá el Gobierno español la independencia secesionista de Kosovo, estableciendo él mismo una analogía —no por forzada menos peligrosa— con los casos de Cataluña y Euskadi?

De los tres factores citados, el de la UMD figura como pura referencia histórica. Fue en realidad una protesta organizada, sin recurso a las armas, contra el franquismo ya moribundo. Un testimonio institucional propulsado y puesto en marcha por el militar catalán, ya fallecido, Julio Busquets. La UMD contribuyó de manera importante a hacer posible la Transición Democrática. Echó, como declara uno de los protagonistas en ese libro antes citado, “agua a la pólvora golpista”. Los militares que, en pro del aseguramiento de un proceso democrático, se jugaron —y perdieron— su carrera, fueron dolorosamente excluidos de la amnistía del año 1977.

Los rebeldes de la UMD dieron la espalda a la disciplina, pero la historia no ha tenido que absolverles, sino que les ha honrado en sus páginas. Hace dos años, el general Mena, ante el peligro secesionista que atraviesa España, o al menos ante el riesgo de que ello pueda suceder, se enfrentó también a la disciplina militar desde la Capitanía General de Sevilla. En la presentación, ahora, de su libro Los límites del silencio, en el Casino Militar de Madrid, convertido en un centro privado, el ex general Mena se declara “demócrata convencido”, pero alerta contra los peligros que pueda correr la unidad de España y —lo cual es más delicado— “carga” contra el jefe del Estado Mayor de la Defensa, el general Félix Sanz, porque, según Mena, “se dejó utilizar con fines políticos” en su actitud a raíz del caso que al ex general le afecta.

Mena se acoge ahora, en realidad, al derecho de libre expresión. Seguramente no corre riesgos punitivos, pero en su libro hay alusión a la necesidad del protagonismo de la Corona al modo del 23-F. Un punto de vista expresado en el discurso que pronunció en octubre de 2005 ante el Consejo Superior del Ejército reunido en sesión secreta.

Progreso en unidad
Fernando Savater El Correo 21 Febrero 2008

A finales del pasado año, casi simultáneamente, tuvieron lugar dos acontecimientos multitudinarios y estentóreos en nuestro país. En el estadio bilbaíno de San Mamés se celebró un partido de fútbol entre las selecciones de Euskadi y Cataluña, donde con pretexto deportivo se atacó al Estado de Derecho en que vivimos, se insultó a sus instituciones, se vitoreó al grupo terrorista ETA («la lucha armada es el camino» ¿en catalán!) y se hicieron otras varias patochadas, no por ridículas y adolescentes menos irritantes. Quizá nada demasiado grave, desde luego, pero todo un síntoma de arrogancia separatista a tener en cuenta.

Pocas horas después, tuvo lugar en la plaza madrileña de Colón una concentración «en defensa de la familia» donde los manifestantes contaron con un obispo y medio cardenal por cada diez mil personas, lo cual es un privilegio eclesiástico no pequeño. En ese acto, con pretextos piadosos, se atacó también a la democracia especialmente en uno de sus ingredientes básicos, el laicismo, tan necesario para ella como el sufragio universal. Por supuesto no se trataba en realidad de defender la institución familiar católica, que nadie ataca ni se puede señalar la mínima merma en sus derechos, sino más bien de agredir a las otras formas de familia posibles (homosexual, uniparental, etcétera), tan decentes en la sociedad española actual como la más tradicional de las vigentes.

Pues bien, esos dos akelarres (por cierto, palabra vasca relacionada con los rituales de la brujería), perfectamente legales ambos -digo yo- y no por ello menos detestables, son síntomas evidentes de dos de los principales extremismos ideológicos, antiliberales, disgregadores y sectarios que afectan a nuestro país. Por un lado, el resurgir de un radicalismo nacionalista que viene malbaratando todas las posibilidades de modernización democrática en España desde el Siglo XIX y que parecía amortiguado -salvo por la pervivencia del terrorismo etarra, último vestigio patológico del franquismo- desde los comienzos de la transición democrática y su generosa pulsión autonomista; por otra parte, el regreso envalentonado del nacionalcatolicismo que aromatizó con su incienso integrista los años del franquismo, aunque su triste influencia antiliberal y retrógrada en la historia de España viene de mucho antes.

Sería muy deseable que de las próximas elecciones generales españolas saliera una mayoría política suficiente para impedir el auge de esas dos amenazas. Es decir, para luchar -no retóricamente, sino con reformas institucionales, educativas y hasta constitucionales, llegado el caso- en defensa de la unidad del Estado de Derecho y a favor de su laicidad (de la cual es elemento indispensable una buena educación cívica en los centros escolares). Es imperativo defender la igualdad de todos los ciudadanos españoles, sea cual fuere la comunidad en que vivan o las creencias o incredulidades que practiquen. Porque es bueno que España sea plural, pero es malo que se proyecte despedazarla en nombre de la pluralidad. Resulta increíble que a estas alturas del Siglo XXI alguien se trague la interesada fábula de que la diversidad irreductible de nuestras regiones e ideologías es un destino espontáneo al que nada puede oponerse, mientras que nuestra unidad esencial es un fenómeno coactivo y por tanto indeseable. Lo que cuenta en un Estado democrático contemporáneo son los ciudadanos, no los 'pueblos' ni los dogmas teocráticos en cuyo nombre siempre hablan los nigromantes de la xenofobia y la intolerancia.

Desdichadamente, ninguno de los dos grandes partidos nacionales parece capaz hoy de afrontar con éxito estas cuestiones. Los socialistas han apoyado con mayor o menos fervor las reivindicaciones nacionalistas, a veces hasta en matices inequívocamente separatistas, proporcionándoles un barniz de respetabilidad pseudoprogresista. Por lo visto resulta que la izquierda, cuyo himno más conocido es 'La Internacional' y que ha sido internacionalista en todas las épocas y circunstancias, acaba de descubrir en España el potencial revolucionario del nacionalismo que se propone disgregar el Estado de Derecho existente. El PSOE gobierna con grupos nacionalistas, incluso nacionalistas radicales, en Cataluña y Galicia. En el País Vasco mantuvieron encuentros públicos y privados con representantes de Batasuna, el brazo político de ETA, confiriéndoles de hecho el estatuto de interlocutores válidos para negociar con el Estado. Aunque no cedieron a sus demandas -entre otras cosas porque no estaba en su mano hacerlo- les tributaron un reconocimiento político que rompió la estrategia antiterrorista que había demostrado mayor eficacia hasta la fecha. Después, en vista de que ETA no renuncia a la violencia y naturalmente su brazo político la apoya, han aplicado de nuevo la política policial y judicial de tratar como ilegales a quienes en efecto están fuera de la ley: pero queda la duda fundada de si, pasada la coyuntura electoral y sus precauciones, volverán a las andadas.

Por otra parte, el PP mantiene una actitud por lo menos dudosa ante el laicismo del Estado democrático y no oculta sus estrechos vínculos ideológicos con la Conferencia Episcopal española, en cuestiones de educación, familia, financiación de la Iglesia, etcétera. Es poco probable imaginar que el PSOE acometa la necesaria revisión de los acuerdos concordatarios con la Santa Sede, pero es sencillamente impensable que la lleve a cabo el PP. Lo más alarmante es el apoyo casi ciego que el partido de la oposición ha dado a la campaña de inspiración clerical contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía, vigente de un modo u otro en gran parte de nuestros principales socios europeos. Se ha negado con los despropósitos más flagrantes el derecho de la escuela pública a educar en valores cívicos a los futuros ciudadanos, en nombre de un supuesto derecho irrestricto de los padres a monopolizar la formación moral de lo hijos que -de ser cierto, cosa que afortunadamente no es ni en España ni en ninguna parte- consagraría la perpetuación irremediable de los prejuicios y las supersticiones de los progenitores en las generaciones venideras. Además de esta notable falsificación, el PP ha lanzado en plena campaña electoral el proyecto de un «contrato» para los inmigrantes en el que deberían comprometerse a respetar las leyes (¿?) y las costumbres (¿¿¿!!!) españolas, con una formulación argumental que hace dudar seriamente de que sepan en qué consiste la obligación general de las unas y la libertad individual de las otras.

Para quienes no se reconocen ni en el PP ni en el PSOE (los males que representa IU son los del PSOE pero agravados por el oportunismo) y no quieren votar en blanco, queda la opción del nuevo partido UPyD, Unión Progreso y Democracia. Estamos comprometidos en la defensa de la unidad del Estado de Derecho, porque lo que cuenta es la ciudadanía común y no las diferentes pertenencias étnicas o folclóricas. Reivindicamos que el Estado recupere aquellas atribuciones -especialmente en el terreno de la educación- cuya fragmentación autonómica no ha resultado positiva para el conjunto del país, sin excluir en cambio que otras competencias puedan serle aumentadas a las autonomías. Por supuesto, es importante reforzar constitucionalmente el derecho de todos los ciudadanos a ser educados en la lengua castellana, oficial en todo el Estado e indispensable para la participación política de todos, sin perjuicio de respetar el derecho a recibir también educación en las restantes lenguas oficiales de las comunidades autónomas. Y defendemos el laicismo del Estado en todas las esferas públicas, que comporta un respeto igual pero sin privilegios para las diferentes confesiones religiosas y para la convicción de quienes las rechazan por razones filosóficas o científicas. Los de UPyD estamos convencidos de que en democracia no es obligatorio atenerse al menú político vigente; es posible comer a la carta, siempre que cada cual esté dispuesto -llegado el caso- a colaborar en la preparación de platos nuevos y más sabrosos que los obligatoriamente ofrecidos.

Elecciones 2008: balance desolador del mandato Zapatero
Francisco Rubiales Periodista Digital 21 Febrero 2008

Si fueras realmente independiente, si te liberarases de fobias y filias, si fueras un ciudadano amante de la verdad, tendrías que reconocer que el balance de esta legislatura de Zapatero (2004-07) es terrible, el peor para España de todas las legislaturas desde la muerte del dictador.

La inflación está por encima del 4 por ciento; los precios están por las nubes; los ciudadanos han perdido nivel adquisitivo y difícilmente llegan a final de mes; España es el país de Europa donde la delincuancia crece más; suspendemos en política educativa, según el último informe de la OCDE, que consagra a España como el país de mayor índice de crecimiento del fracaso escolar en la Unión Europea: hemos perdido la amistad con las grandes potencias democráticas y hemos sustituido esas alianzas con amistades peligrosas con tiranos como Fidel Castro, Hugo Chávez y otros; las negociaciones con ETA, llevadas en secreto y en contra de la opinión pública, han fracasado; el Estatuto de Cataluña, inconstitucional y rechazado por la inmensa mayoría de la población, ha crispado la sociedad y roto el principio de igualdad y la convivencia en España, entre comunidades y pueblos; la ley de la Memoria Histórica es una apuesta peligrosa que crispa y destruye el mejor logro de la democracia, la decisión de olvidar el pasado para convivir en paz y armonía; los nacionalismos, espoleados por la amistad de Zapatero y llenos de soberbia y odio, luchan por destruir la nación y reclaman la independencia; el PSOE se ha desideologiado y ha sustituido los principios por el ansia de poder, lo que le ha impulsado a sellar alianzas con nacionalistas que odian a España; la economía española pierde competitividad; la política exterior de España es un desastre que cosecha fracasos a ritmo vertiginoso; la inmigración está desorganizada y no existen cauces eficaces para la integración de los inmigrantes; la seguridad está en bancarrota porque España está invadida por bandas de delincuentes; durante su mandato, los políticos han perdido prestigio e imagen y los ciudadanos se han alejado de la política, de las instituciones públicas, de las urnas y hasta de la democracia; etc.

Sin embargo, a pesar del lamentable balance de su gobierno, Zapatero sigue resistiendo en las encuestas de intención de voto, un fenómeno que para muchos expertos resulta inexplicable, pero que sólo puede entenderse asumiendo que la oposición del Partido Popular es desastrosa, torpe e incapaz de atraer a los ciudadanos.

Las próximas elecciones de marzo de 2008 se avecinan amenazantes y se perfilan como una cita no para ciudadanos, sino para fanáticos de uno y otro bando. Serán una elecciones especialmente tristes y frustrantes para la parte del electorado español que se mantiene en la democracia, que no se ha fanatizado y que sigue votando con la cabeza. Esos ciudadanos, escandalizados por el inmenso deterioro de la política, se sienten asqueados y más inclinados por la abstención y por el voto en blanco que por entregar su voto a políticos que han demostrado hasta el extremo su ineficiencia y su capacidad de corromperse y de deteriorar la democracia.

Sin embargo, muchos de ellos, asqueados de la insensatez política de Zapatero y temerosos de que la convivencia y la democracia salten por los aires si Zapatero logra prorrogar su mandato cuatro años más, se taparán la nariz y votarán a Rajoy, triste "mal menor" de la democracia española.

Imagen: www.lakodorniz.com
Voto en Blanco

INTENTO DE SABOTAJE CONTRA "GALICIA BILINGÜE"
La policía protege de la "proteína social" a opositores al gallego obligatorio
La policía tuvo que proteger este miércoles de las amenazas de independentistas violentos la presentación de la asociación Galicia Bilingüe en Vigo. Varias decenas de radicales intentaron amedrentar a los asistentes e impedirles el acceso al teatro Caixanova entre gritos como "En Galicia sólo en galego" y la detonación de petardos. Según informa el blogger Elentir, se detuvo al menos a una persona, un hecho del que no ha informado aún el Ministerio del Interior. Para la subdirectora de ADN, Cristina Fallarás, agresiones como la sufrida por Dolors Nadal y el policía autonómico que resultó herido al protegerla son actos "estupendos" de "proteína social".
Libertad Digital 21 Febrero 2008

La asociación Galicia Bilingüe, que se opone a las políticas de imposición lingüística, celebró este miércoles, a las ocho de la tarde, una conferencia en Vigo, que había recibido amenazas de grupos nacionalistas. Y eso, después de que un grupo de ese tipo se presentara a intimidar e insultar durante una recogida de firmas que hacía, el sábado, 9 de febrero, en el centro de Vigo, la citada asociación.

Poco antes de que comenzara el acto en teatro de Caixanova, a pocos metros de la entrada del mismo se manifestaban varias decenas de radicales con banderas independentistas y gritos de "En Galicia solo en galego".

Un dispositivo policial mantuvo el control sobre los manifestantes (ilegales) y los antidisturbios hicieron una carga al principio.

A pesar de esa intimidación, el público dio un ejemplo de civismo y afluyó masiva y tranquilamente al acto. Asistieron más de mil personas. Durante la intervención de la presidenta de GB, Gloria Lago, así como del vicepresidente, José Manuel Pousada, varios individuos interrumpieron con gritos y en una de las ocasiones, subieron al escenario, para intentar desplegar una pancarta, dirigiéndose además de forma amenazadora contra los ponentes. En todos los casos, los reventadores fueron reducidos y expulsados de la sala por personas del público.

Al final del acto, Gloria Lago anunció que la asociación ya ha recogido cincuenta mil firmas para un manifiesto que reclama la derogación de un reciente decreto que permite la práctica erradicación del idioma español de la enseñanza en Galicia. La asociación tambien reclama cambios en el conjunto de la normativa lingüística de la comunidad, a fin de que como afirma el lema de Galicia Bilingüe, haya dos lenguas y los mismos derechos.

Este masivo acto de GB en Vigo ha marcado un hito, tanto por la cantidad de asistentes como por las circunstancias en que tenía lugar, tras las amenazas y agresiones perpetrados en las últimas semanas por grupos nacionalistas en Galicia.

LD MUESTRA EL INFORME
La alcaldesa de Hernani que aplaudió a etarras paga de la caja municipal a su abogado
Fondos públicos del Ayuntamiento de Hernani pagan la defensa jurídica de la alcaldesa para sus declaraciones de exaltación de los terroristas que asesinaron a los guardias Raúl Centeno y Fernando Trapero. El grupo municipal de ANV ha impuesto su mayoría, conseguida gracias a que el Gobierno no impugnó la lista ante el Tribunal Supremo, para aprobarlo. Libertad Digital ha tenido acceso al informe del interventor municipal, advirtiendo de la probable ilegalidad de la medida.
V. Gago Libertad Digital 21 Febrero 2008

El último pleno del Ayuntamiento de Hernani incluyó, como punto único del Orden del Día, una moción del grupo de gobierno, ANV, para que la Corporación expresara su adhesión a la alcaldesa y dispusiese atender el coste de su defensa ante la Audiencia Nacional con fondos públicos municipales.

Marian Beitialarrangoitia finalizó un mitin el pasado 12 de enero, en Pamplona, pidiendo un aplauso para los terroristas de ETA Portu y Sarasola, implicados en el asesinato a sangre fría de los guardias civiles Raúl Centeno y Fernando Trapero, el pasado 1 de diciembre en Capbreton (Francia).

La Fiscalía de la Audiencia Nacional inició el procedimiento por un probable acto de enaltecimiento del terrorismo contra la alcaldesa pro-etarra.

En la moción municipal aprobada el pasado 23 de enero, a la que ha tenido acceso Libertad Digital gracias a la Fundación Unidad y Diversidad, se proclama que el Ayuntamiento "considera muy grave" la denuncia contra la alcaldesa.

"Dicha medida", dicen los plenarios, "al igual que las demás agresiones mencionadas anteriormente, constituyen un ataque directo contra Euskal Herría y su objetivo es la criminalización del independentismo vasco".

El punto 5 de la moción dispone que "este Ayuntamiento asume todos los gastos económicos que ocasiones dicha decisión" [de la Audiencia Nacional], incluido el coste de la defensa jurídica de la alcaldesa pro-etarra que pidió un aplauso para los presuntos asesinos de Trapero y Centeno.

La moción se aprobó en contra del criterio del interventor municipal, según ha sabido LD. Antes del Pleno, el funcionario emitió un informe en el que advertía que, según la Ley Reguladora de las Bases del Régimen Local, artículo 75.4, los miembros de un ayuntamiento "percibirán indemnizaciones" sólo "por los gastos efectivos ocasionados en el ejercicio de su cargo".

Cuando Beitialarrangoitia pidió el aplauso para los dos terroristas de ETA, se encontraba en un mitin en Pamplona, en el que ANV presentaba sus listas a las próximas Elecciones Generales, y no en un evento oficial, representando al Ayuntamiento.

Según esta lógica jurídica, y de acuerdo con el informe del interventor, al que ha tenido acceso este diario, pagar los gastos de la asistencia jurídica a Marian Beitialarrangoitia sería una medida ilegal.

Educación
La Justicia andaluza confirma en un auto el derecho a objetar a Ciudadanía
La Junta, que recurrirá, había presentado dos recursos contra una resolución anterior toma de medidas cautelares
El tribunal confirma el derecho de un alumno de Huelva a objetar a la asignatura. La Junta no aceptaba la resolución.
S. R. La Razon 21 Febrero 2008

SEVILLA- Siguen sucediéndose los pronunciamientos de los tribunales sobre la objeción a Ciudadanía. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) rechazó ayer dos recursos interpuestos por la Junta y el Ministerio Fiscal contra un auto del Alto Tribunal que estimaba la solicitud de objeción de conciencia presentada por los padres de un alumno de Bollullos Par del Condado (Huelva) para que éste no curse la asignatura Educación para la Ciudadanía (EpC), al suspender cautelarmente una resolución administrativa dictada por el viceconsejero de la Consejería de Educación, Sebastián Cano, que rechazaba dicha objeción.
El auto dictado por la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSJA explica que «sin prejuzgar el fondo de la cuestión» los magistrados desestiman los recursos «fundamentalmente» porque «no se invocan nuevos hechos que alteren la ponderación de intereses que motiva la medida».

«Un acto singular»
«El Ministerio Fiscal y la Administración insisten en oponer motivos de fondo que ahora no pueden ser considerados», dice el auto, el cual añade que «lo que se suspende es un acto singular y no una disposición general».

El presidente de la Confederación de Asociaciones Católicas de Padres de Alumnos (Concapa), Juan María Del Pino, afirmó que el auto del TSJA «es el justo premio a los que desoyeron a la Junta y al Gobierno». Del Pino manifestó su satisfacción y proclamó que «la libertad seguirá siempre ganando». Así, lamentó que hasta ahora las administraciones autonómica y central «se hayan dedicado a desalentar a los padres que querían objetar ante la nueva materia».

A su juicio, «una vez más, David va a enfrentarse a Goliat con las garantías de que las leyes defienden la Justicia. Nosotros creemos y defendemos que la libertad de los padres debe prevalecer en lo que a los contenidos éticos que se enseñan a los hijos se refiere», añadió.

La Junta de Andalucía, por su parte, anunció ayer que volverá a recurrir el auto y que espera, «al igual que ha pasado en Asturias, que los tribunales les den la razón.

La Generalitat exime a los notarios de saber catalán
Los aspirantes a las 92 vacantes estarán obligados a contratar a quien tenga el certificado si no dominan la lengua
El Estatut continúa desplegando todos sus efectos, a la espera de que el TC se pronuncie sobre los recursos.
F. Velasco La Razon 21 Febrero 2008

MADRID- Una de dos: o acredita dominar el catalán o «promesa formal» de que contratará a un oficial jurídico que esté en poder de la correspondiente acreditación oficial de la Secretaría de Política Lingüística de la Generalitat de Cataluña. Estos son los requisitos que impone el Ejecutivo de José Montilla para acceder a una de las 92 vacantes de notarías existentes en el territorio catalán. Y ello porque, con el nuevo Estatut, Cataluña ha asumido ha asumido la competencia ejecutiva con respecto a la convocatoria, administración y resolución de los concursos para la provisión de notarías vacantes en el ámbito territorial mencionado.

Este es el primero de esa clase.
En la Resolución de la Dirección General de Derecho y Entidades Jurídicas del Departamento de Justicia de la Generalitat, se especifica que los aspirantes -que pueden residir en cualquier lugar del territorio nacional y que cumplan con lo dispuesto en el Reglamento Notarial- deben respetar determinados requisitos en materia lingüística, tal como establece el nuevo Estatut, que se encuentra pendiente de que el TC resuelva los recursos interpuestos.

Conocimiento adecuado
Así, se señala que los participantes en el concurso deberán acreditar que el despacho de la notaría vacante a la que aspiren «estará en condiciones de atender a los ciudadanos y ciudadanas en cualquiera de las dos lenguas oficiales, así como contar con personal que tenga conocimiento adecuado y suficiente para ejercer las funciones propias de su puesto de trabajo».

A tal efecto, la acreditación de conocimiento de catalán, que deberá efectuarse en el mismo momento de presentación de solicitud, podrá realizarse de dos formas. En primer lugar, mediante el certificado de conocimiento de esa lengua por parte de la Secretaría de Política Lingüística.

Si el aspirante a la notaría en cuestión no cumple ese requisito, tiene otra opción: la «declaración o promesa jurada» de que se compromete a disponer de personal contratado con la categoría profesional de oficial jurídico que disponga del correspondiente certificado de la Generalitat. En este caso, se tendrá que acompañar junto con la solicitud para participar en el concurso, la mencionada «declaración jurada o la promesa formal».

Estos requisitos son con independencia del tratamiento específico que deba darse a los nuevos notarios «que deben solicitar una plaza con carácter forzoso».

«Al legitimar las ideas de ETA se deslegitima a las víctimas»
MANUEL DE LA FUENTE ABC 21 Febrero 2008

MADRID. Es uno de ésos hombres que ha levantado la voz, el ánimo y la palabra frente al telón de acero la barbarie etarra, frente al muro de la vergüenza de su ideología obtusa y totalitaria. Iñaki Ezkerra, escritor, periodista y presidente del Foro de Ermua, vuelve hoy a hablar alto y claro en el Aula de Cultura de ABC (Centro Cultural del Círculo de Lectores. O´Donnell, 10, a las 20.00 horas). que patrocina la Fundación Vocento, donde pronunciará una conferencia cuyo título no deja lugar a casi ninguna duda: «La derrota de ETA y la batalla de las ideas».

El propio autor traza las líneas maestras de su disertación: «Sostengo que aparte de la derrota de ETA y su mundo en el terreno judicial y policial y usando todos los resortes del Estado de Derecho, además se tiene que librar una batalla ideológica una batalla moral».

¿En estos últimos cuatro años se ha perdido esa batalla? ¿Es más, se ha dejado de librarla? «Lo grave de esta legislatura de Zapatero es el reforzamiento ideológico y moral que ha recibido el mundo de ETA algo más grave que el hecho de que haya resucitado la banda en el terreno criminal. Se les ha dicho que tenían razón, que tenían parte de razón. Ha sido una legitimación de la ideología etarra y nacionalista».

Alguien alimenta a la serpiente totalitaria, alguien inocula sus huevos con un veneno letal. «El nacionalismo vasco es totalitario y racista, algo que que algunos no quieren ver -sostiene Ezkerra-. Dónde está el mal, pues precisamente en la ideología. Cuando hablamos de derrotar a ETA es fundamental que se condene también la ideología. En Sabino Arana ya estaba ETA».

¿Ideas o bombas lapa del pensamiento? «A veces se dice muy a la ligera que todas las ideas son defendibles-continúa el escrito-, pero hay ideas que son indefendibles y miserables. Y deben ser perseguidas. Pensar que el otro no es igual que tú, que no tiene los mismos derechos... no es una idea digna ni presentable. Hay que desligitimar esa ideología, porque legitimando ésas ideas se deslegitima a las víctimas y la moral y la ideología democráticas. El Talmud judío lo expresa muy bien: «Si sóis piadosos con los crueles, terminaréis siendo crueles con los piadosos», y ésa cita es el resumen del programa de Zapatero».

El TC condena la inmersión lingüística
FRANCISCO CAJA, EL MUNDO 21 Febrero 2008

El Tribunal Constitucional nunca ha avalado el modelo de inmersión lingüística, tal como pretenden hacernos creer los nacionalistas, sino todo lo contrario: la constitucionalidad de cualquier sistema lingüístico escolar exige, según reiteradas sentencias del Alto Tribunal, que ninguna de las dos lenguas oficiales sea excluida como lengua vehicular o de docencia, o sea, la obligatoriedad del bilingüismo.

Vuelve el «debate» al Parlamento de Cataluña sobre el bilingüismo escolar. Los términos del debate sobre una cuestión de tanta importancia resultan descorazonadores. Resulta aquí de estricta aplicación el apotegma de Jonathan Swift, el insigne autor de los viajes de Gulliver: «No podréis hacer entrar en razón a una persona en aquello a lo que ha llegado sin razón». Porque uno, no sin cierta ingenuidad, espera razones en la defensa de los presuntos méritos de la inmersión lingüística. Pero lo que recibe no son razones sino la pura retorsión del argumento y la más cruda tergiversación de los hechos.

Se nos dice a los que defendemos el bilingüismo escolar que el Tribunal Constitucional ha avalado la legalidad constitucional del modelo de inmersión lingüística. Y esto no es cierto; se interprete como se interprete la famosa sentencia 337/1994, de 23 de septiembre, los defensores de la inmersión no pueden negar la evidencia: lo que esa sentencia avala es el modelo de «conjunción lingüística» o de «bilingüismo integral» y declara inconstitucional cualquier modelo que excluya cualquiera de las lenguas como lengua docente. O sea, el de inmersión lingüística.Copio literalmente un fragmento del fundamento jurídico 10 de la citada sentencia: «El modelo de conjunción lingüística [y no de inmersión lingüística] que inspira la Ley 7/1983 del Parlamento de Cataluña [y no la Ley 1/1998 de Política Lingüística], es constitucionalmente legítimo [ ] al igual que es legítimo que el catalán, en atención al objetivo de la normalización lingüística en Cataluña sea el centro de gravedad de este modelo de bilingüismo, siempre que ello no determine la exclusión del castellano como lengua docente.» O esa -la deducción está al alcance de un niño de primaria- cualquier modelo que excluya una de las dos lenguas, el catalán o el castellano, como lengua vehicular o de docencia es inconstitucional. Justamente lo que hace el modelo de inmersión lingüística.

Los defensores de la inmersión lingüística se empeñan asimismo, con una tenacidad digan de mejor causa, que separar a los niños, en la primera enseñanza, para que reciban la enseñanza en su lengua materna constituiría una forma de segregación. Y a grandes males, grandes remedios: todos en la misma clase... exclusivamente en catalán. Hasta un fracasado escolar (el 31% de los escolares en Cataluña, el 18,6% de los escolares catalanohablantes, el 42,6% de los castellanohablantes) se daría cuenta de la falacia del razonamiento. Para evitar la «segregación» se discrimina a los castellanohablantes negándoles la educación en lengua materna, derecho que sí es respetado en el caso de los catalanohablantes.

Lo dice la Convención relativa a la lucha contra las discriminaciones en la esfera de la enseñanza, adoptada el 14 de diciembre de 1960 por la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, en su artículo 2: «las situaciones siguientes no serán consideradas como constitutivas de discriminación en el sentido del artículo 1 de la presente convención: [...] La creación o el mantenimiento, por motivos de orden religioso o lingüístico, de sistemas o establecimientos separados que proporcionen una enseñanza conforme a los deseos de los padres o tutores legales de los alumnos».

Y puestos a denunciar discriminaciones: ¿qué me dicen de las «aulas de acogida» en las que el «sistema escolar catalán» separa de su aula a los niños extranjeros (a diferencia de los nacionales) que no conocen el catalán? ¿Y los centros para «inmigrantes» del Sr. Maragall, D. Ernest? ¿No habíamos quedado que separar por razón de lengua es segregar? Para los nacionalistas la escuela es un territorio de conquista. Lo decía el Subdirector de Llengua y Cohesió Social, el Sr. Vallcorba: «No basta que toda la enseñanza se haga en catalán, debemos recuperar el pasillo, el patio, el entorno.» Amén.
Francisco Caja es profesor de Filosofía de la Universitat de Barcelona.


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