AGLI

Recortes de Prensa    Lunes 25 Febrero 2008

ZP-Rajoy
Un consejo para el debate
Agapito Maestre Libertad Digital 25 Febrero 2008

No soy catastrofista. Nunca lo he sido. El derrotismo no es mi bandera. Mi nación sigue interesándome. Sin embargo, reconozco que lo que tenemos ante nosotros no es para saltar de alegría. Después del debate entre Rajoy y Rodríguez Zapatero, después incluso de estas elecciones, no estaremos ante la alborada de una bella primavera, sino ante una noche invernal de una dureza gélida. Todo empeorará. Por supuesto, no espero nada interesante del debate del lunes. Pero algo nuevo podría surgir, desde el punto de vista político, si Rajoy se tomase en serio lo que ha repetido muchas veces Rodríguez Zapatero. Alguna luz podría salir del debate del lunes, si Rajoy aceptase el dicho popular: del "enemigo" el consejo.

Porque en este caso estoy de acuerdo con el refranero español, a veces tan vacío y otras tan trivial, me atrevería a darle un sólo consejo a Rajoy para su debate con Rodríguez Zapatero: escuche, señor Rajoy, atentamente a su adversario político. Siga a pies juntilla su recomendación. Tómese en serio lo que dijo su adversario en el mitin del domingo en Dos Hermanas: "Rajoy es un soberbio". "El PP desprecia a Rodríguez Zapatero". Me han tomado a broma. Cree que no soy capaz de gestionar un Estado, cuando ya he hecho una revolución tanto en el ámbito de las creencias nacionales como en la esfera de la concepción del Estado.

Rajoy, sí, debería aceptar que ha estado durante cuatro años despreciando a Rodríguez Zapatero. Lo ha descalificado de múltiples maneras, y no digo yo que algunos de esos desprecios no sean ajustados a la realidad, pero hay uno que es absolutamente falso. Me refiero a esa manía que insiste hasta la saciedad en considerar que el presidente del Gobierno es un "buenista", un "pensador Alicia", un tipo al margen de realidad, un señor escaso de talento, en fin, alguien incapaz de llevar a cabo un proyecto. Pocos, muy pocos, vimos claro, a los pocos meses de comenzar la legislatura, que ésa no era la forma apropiada de hacer oposición; por supuesto, tampoco era una forma muy brillante de hacer análisis políticos; aunque tanto para Rajoy como para los comentaristas políticos era, sin duda alguna, la manera más cómoda de eludir el trabajo de criticar lo que estaba realmente sucediendo.

La descalificación del oponente implicaba indirectamente no tomarse en serio, o sea, no criticar con contundencia y firmeza la planificada, a veces milimétricamente, "revolución" que en el ámbito cultural y educativo ha llevado a cabo Rodríguez Zapatero en sólo cuatro años. Por no decir nada de la negociación del Gobierno con ETA y la destrucción del Estado autonómico a través de la reforma del Estatuto de Cataluña. Ese corto espacio de tiempo, que algunos hubieran dedicado a gestionar la nación con desvelos para entregársela a sus herederos tal y como la habían recibido, no sólo le ha servido a Rodríguez Zapatero para destruir concienzudamente la nación, sino también, y quizá sobre todo, para que él "creciese políticamente". Sin duda alguna, el "liderazgo" que ha consolidado este personaje en unos años es incomparablemente superior al conseguido por otros políticos durante la democracia española.

Ni Felipe González aprendió tanto en sus primeros cuatro años como Rodríguez Zapatero ha demostrado en esta legislatura. Por eso, me temo lo peor para Rajoy en el primer debate de televisión. Es duro reconocerlo, pero así son las cosas. Quien oiga lo que dijo Rodríguez Zapatero en el mitin de Valencia y no sienta que está ante el político más crecido del actual régimen de derechos es que no tiene ni idea de política. Sí, Rodríguez Zapatero se ha afirmado punto por punto en sus políticas más perversas, especialmente las que afectan a la entrega a ETA y a los nacionalistas. No ha rectificado ni una sola coma sobre su intención de seguir gobernando sólo para la mitad de la población y, por supuesto, llevará hasta sus últimas consecuencias las leyes de carácter revolucionario aprobadas en los últimos cuatro años.

Rodríguez Zapatero no rectificará nada y, sin embargo, Rajoy le sigue llamando "inane". Hace mal. Podrá gustar más o menos lo hecho por este Gobierno, en mi caso lo detesto, pero nadie en su sano juicio podrá negar que Rodríguez Zapatero es el político que más ha crecido en maldad, perversidad y arrogancia a la hora de ponerse a la cabeza de aquello que le piden la mayoría de sus votantes. ¿Qué le piden? Desaparición de la nación a través de la aceptación de las imposiciones de la gente de la serpiente y la barretina por un lado, y la anulación de cualquier principio de excelencia vital, por otro lado, a través de una defensa de todos los relativismos totalitarios y nihilistas del hombre-masa de una sociedad falsamente hedonista. La serpiente por un lado, y el alcohol de buena calidad por otros, serán el símbolo y la bebida del futuro que nos espera.

¿Contestará Rajoy a ese liderazgo de Rodríguez Zapatero? Sospecho que pasará de puntillas sobre esos decisivos asuntos. Nada dirá de la serpiente. Tampoco mencionará la "revolución cultural" de carácter nihilista iniciado por el Gobierno más totalitario de Europa. En fin, independientemente de la administración que haga el señor Rajoy de su tiempo, sepa que entretenerse en la televisión llamándole "inane" al jefe del Gobierno, aparte de persistir en el error que lleva cometiendo hace cuatro años, corre el peligro de que un millón de votantes, como mínimo, le devuelvan a usted tal improperio. Cuidado, señor Rajoy, que no le llamen a usted "insignificante".

ZP-Rajoy
Debatir con la mentira
Isabel Durán Libertad Digital 25 Febrero 2008

Los Estados Unidos viven con envidiable intensidad las elecciones presidenciales. Acumulan en todo el proceso multitud de debates, primero entre los candidatos de un mismo partido para, tras la selección del líder demócrata y republicano, asistir a los tres grandes debates que se producirán entre los dos presidenciables. El primero de ellos será el 26 de septiembre, habrá un segundo el 7 de octubre y una semana después se producirá el tercero y último. Nadie sabe si serán o no decisivos, pero lo que está claro es que se han convertido en el ADN de la democracia global. El duelo Sarkozy-Royal fue un auténtico espectáculo televisivo que traspasó las fronteras galas.

Ahora les toca el turno a los aspirantes españoles a la presidencia, y aunque formalmente no son demasiadas las diferencias que los separan de los líderes de las potencias occidentales, hay una que se convierte en insoslayable y que hace que cualquier equiparación sea un mero un espejismo. Y es que el inquilino de La Moncloa ha hecho de la mentira el eje de su política y de su forma de gobernar. El candidato del Partido Socialista miente sistemáticamente, miente hasta cuando desmiente. A partir de ahí, cualquier debate de campaña electoral o fuera de ella está viciado de origen y pervierte la esencia misma de la contienda.

Pase lo que pase en las dos citas televisivas que tendrán, sin duda, grandes cifras de audiencia, Mariano Rajoy Brey tiene todas las de perder. Y no porque sea mal candidato, al contrario, sino porque su contrincante juega con las cartas marcadas. Y es que en cualquier país civilizado Zapatero no hubiera podido ni tan siquiera terminar su mandato ante las contumaces mentiras sobre el eje en el que pivotó toda su legislatura: el falso proceso de paz. Habría quedado descalificado como jefe del Ejecutivo y se hubiera tenido que ir a su casa junto con su ministro del Interior y el resto de los implicados en la gran farsa. Aquí, sin embargo, el de León se permite el lujo de contarnos primero que nos ha engañado como a chinos al seguir negociando con los etarras tras los dos muertos de la T-4 para decir después, con total impunidad, que la confesión de su traición le convierte en el presidente más transparente de la democracia.

Zapatero ha estafado a todos, empezando por su propio partido y siguiendo por sus socios de gobierno. Sus pactos con la ETA no estaban en el programa electoral, ni Perpiñán, ni votar a favor de seguir en Irak como lo ha hecho su Gobierno en la ONU en agosto de 2004. Z traicionó a ERC poniéndole los cuernos con CiU en el Estatuto de Cataluña, mintió sobre el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, prometió primarias en su formación política y se las cargó para establecer el más férreo control sobre cada "candidato Z" a lo largo y ancho del país, destituyó al presidente de la Generalitat de Cataluña sin contar con el PSC, prometió talante y concordia y ha sembrado con ahínco talante sí, pero para con los terroristas y los independentistas; hacia los diez millones de españoles que votan al PP les ha aplicado un cordón sanitario que incita a la agresión física.

Sin el valor principal de un político, el de la palabra dada, debatir con la mentira convierte el acto en sí en un mero juego floral sin contenido real alguno. Los debates entre Zapatero y Rajoy serán por tanto mero teatro, meros espectáculos televisivos carentes de valor, que tan sólo sumarán o restarán en lo superficial, en las anécdotas que generen los contendientes. Quince años después de los últimos debates televisados en España, los dos próximos acontecimientos televisivos de la política nacional harán que cualquier parecido con las democracias civilizadas sean mera coincidencia.

Hacia el despotismo
El recurso a la violencia ilegítima
José Vilas Nogueira Libertad Digital 25 Febrero 2008

En un sistema democrático, hay un reparto de tareas políticas. Dicho esquemáticamente, el Gobierno, obviamente, gobierna; la oposición política critica al Gobierno, intentando convencer a la ciudadanía de que ellos lo harían mejor; y, cuando llegan las elecciones, la ciudadanía decide, ya sea ratificando a los gobernantes, ya sea sustituyéndolos por la oposición política.

Uno de los indicios más fiables de que los gobernantes se han instalado en el despotismo se da cuando es el Gobierno el que se centra en la crítica de la oposición, hostigándola con continuas amenazas y permitiendo, cuando no alentando, que grupos violentos agredan a sus líderes, "revienten" sus conferencias y mítines, ataquen a los medios de comunicación que simpatizan con ella, etc. Es conocido el papel decisivo jugado por las Secciones de Asalto nacional-socialistas en la desmoralización de la población alemana, que condujo final y rápidamente a la instauración de la dictadura a partir de un Gobierno elegido democráticamente (y, además, minoritario).

Pueden cerrarse los ojos (también los alemanes, y los gobernantes de otros países democráticos los cerraron ante Hitler). Pero, parafraseando a don Antonio Machado, las cosas no son porque se vean; son aunque no se quieran ver. Y la vía emprendida por el Gobierno de Zapatero y sus socios, desde el mismo comienzo de la legislatura, es de la misma naturaleza que la nazi.

En días pasados han sido acosadas y agredidas María San Gil en la Universidad de Santiago, Dolors Nadal en una universidad de Barcelona y Rosa Díaz en otra de Madrid. Ha habido agresiones ulteriores (y anteriores), pero subrayo las primeras por la coincidencia del sexo de las acosadas y por la coincidencia de la naturaleza de los lugares en los que se produjeron los hechos, síntoma no desdeñable de la conversión de nuestras universidades en centros de adoctrinamiento en el despotismo progre.

Sin embargo, a algunos la cosa les ha hecho mucha gracia: el ex presidente del Gobierno, González, se ha chanceado por las lágrimas de Rosa Díez. En una comparación bastante impropia, este sietemachos sevillano ha alardeado de que él resistió sin una lágrima hostigamientos semejantes. A mí, menos dotado de "gracia", lo que me ha llamado la atención es justamente lo contrario: las agredidas han hecho alarde de su determinación de proseguir su actividad política, sin dejarse influir por estos hostigamientos.

Pero aunque sea encomiable su valor y su determinación, ¿por qué el ejercicio de la oposición política ha de requerir virtudes extraordinarias? Valor y determinación son corolario de convicciones profundas, pero la proposición inversa no se da necesariamente. Tanto la historia como la experiencia cotidiana ofrecen infinitas muestras de gentes de arraigadas convicciones que, no obstante, son pusilánimes. La pusilanimidad tiene causas más psicológicas que morales, más anímicas que intelectuales.
También aquí se manifiesta el diferente papel del Gobierno y de la oposición política. El Gobierno es la instancia encargada de administrar el monopolio de la violencia legítima, propio del Estado. Y entre las funciones que legitiman la existencia del Estado ocupa el primer lugar proteger a todos y cada uno de los ciudadanos, independientemente de sus simpatías políticas, frente a la violencia ilegítima. Limitar esta protección a los miembros y simpatizantes del partido en el Gobierno, a sus asociados y amigos, es una bellaquería moral, signo inequívoco de despotismo.
José Vilas Nogueira es profesor emérito de la Universidad de Santiago de Compostela

¿Una campaña electoral o un concurso de chistes malos?
Jesús Cacho El Confidencial 25 Febrero 2008

Sabido es que el género cómico atraviesa horas muy bajas en nuestro país. Me refiero al cómico profesional, aquel que en la dictadura era capaz de sacarle punta a la actualidad más roma. Aquella fue la época dorada del humorista, obligados como estaban en escena a pertrecharse de talento y valor, a partes iguales, si no querían ir a parar al final de la función al cuartelillo de la Guardia Civil. Hoy no hay cómicos. Todo lo más, hay titiriteros, casi todos ubicados en la izquierda, que es territorio más proclive a la dádiva con dinero público. Los cómicos de antaño han sido sustituidos por los artistas en nómina al servicio del partido político de turno, en general, y de su líder respectivo, en particular, de modo que la tarea de hacer mofa y escarnio de la dura realidad ha sido asumida por esos mismos líderes políticos, ¡prodigio español donde los haya! que hoy se dedican a dar funciones en plazas de toros y pabellones deportivos acogidos todos al más vulgar y ramplón de los chascarrillos.

Y no es que Mariano Rajoy esté libre de tan grosero pecado, ni hablar, pero la palma, el oscar a la mejor interpretación masculina en la materia se la lleva sin duda José Luis Rodríguez Zapatero. El tipo que durante los últimos cuatro años ha metido a España en una revolución de difícil vuelta atrás, se dedica ahora a escamotear las razones y explicaciones que debe a sus votantes subido en la ola del tópico garbancero, la gracieta boba, la mueca ñoña, la rima inane, la exégesis del pensamiento débil. Daniel Forcada, el joven periodista del Confi que sigue la campaña del Presidente, lo explicaba ayer con detalle: ZP sube al estrado sin papeles y ocupa 45 minutos de mitin a base de un revoltijo “en positivo” de sus tópicos más queridos, ya saben, la colaboración, el talante, el respeto, la tolerancia y las befas a costa del PP, que si el obrero de Rajoy, que si el camarero de Cañete. La profundidad del Pensamiento Alicia de ZP quedó ayer reflejada en Dos Hermanas, Sevilla: “Lo que les gusta es cómo trataban ellos a los camareros antes. Lo que añoran es el ordeno y mando (...) Yo no sé si hay camareros como los de antes, pero lo que sí hay es señoritos como los de antes”. Esa es toda su filosofía.

Y ese parece ser todo su programa para la próxima legislatura, si los Dioses no lo remedian. Hacer chirigotas a costa del Partido Popular está muy bien y sale gratis, pero, díganos, señor presidente, ¿tiene alguna idea, algún proyecto más o menos perfilado, para sacar a España del atolladero territorial en el que usted la ha metido con el nuevo Estatuto de Cataluña? ¿Alguna clave en torno a la futura estructura del Estado? ¿Sabe usted hacia dónde nos lleva? ¿Qué pasaría si el Tribunal Constitucional dentro de unos meses, interpretando fielmente espíritu y letra de la Constitución, declarara inconstitucional alguno de los artículos de dicho Estatuto? ¿Cómo afrontaría usted el conflicto institucional, conflicto de poderes, que tendría de inmediato sobre la mesa? ¿Tiene usted alguna estrategia para oponerse a las aspiraciones secesionistas de las elites políticas nacionalistas? ¿Ha reflexionado usted mínimamente sobre lo que está ocurriendo en Kosovo, o su estrategia va a seguir centrada -más de lo mismo- en abrir de par en par a los enemigos de España las puertas de lo que, hace justamente dos siglos, ya fue definido como “una sola nación, España, un solo Estado, el Estado español y una sola monarquía”, de acuerdo con los constitucionalistas de las Cortes de Cádiz.

La cuestión etarra, el gran escándalo
Las preguntas podrían continuar ad infinitum en cuestiones varias que, sin embargo, tienen todas que ver con el futuro de ese proyecto colectivo llamado España. Por ejemplo, ¿va a obligar usted a los alcaldes socialistas, al menos a los socialistas, a izar la bandera española en el balcón de los Ayuntamientos que gobiernan? ¿Va a ser posible que cualquier padre pueda escolarizar a su hijo en español, si así lo desea, en cualquier colegio público de Cataluña? ¿Va usted a aplicarle paños calientes de última hora a la derrota de ETA? La cuestión etarra, que no la economía, es el gran escándalo de este final de legislatura. En efecto, en cuanto policía y guardia civil han podido empezar a trabajar sin una mano atada a la espalda y con la plena colaboración de Francia, la banda se ha venido literalmente abajo. Con datos abrumadores sobre la mesa, resulta que usted ha estado más que dispuesto a negociar políticamente con una banda terrorista que estaba en las últimas, y si no ha negociado debemos agradecérselo a la estulta soberbia de los de las pistolas, pero solo a ellos. Y bien, ¿está usted dispuesto, si saliera reelegido, a perseguirlos hasta el final, sin ninguna clase de concesión política?

Pues bien, todas estas cuestiones, y muchas más, son las que Zapatero está escamoteando de forma vergonzante en la campaña electoral. Campaña sin mensaje, donde lo importante es el continente y no el contenido; campaña convertida en farsa, en comedia bufa, en un insulto a la inteligencia de millones de españoles que no van a los mítines. Campaña cargada de mensajes guerracivilistas subliminales, de izquierda contra derecha, de rojos contra azules, de miles de tópicos volando todos los días por el páramo español, manta gigante bajo la que se esconde la incapacidad más absoluta para gestionar con algo de talento y cierto sentido común los graves problemas de España. En una cosa estoy de acuerdo con Zapatero y es en que “España necesita una nueva derecha”. Se le olvida decir que también, y con la misma urgencia, una nueva izquierda. Quien en marzo de 2004 fuera elegido presidente sin que los españoles supieran muy bien qué iba a hacer con esa Presidencia, nos amenaza ahora con ser reelegido sin que sepamos qué planes tiene, si alguno, para resolver de una vez el problema de fondo de la convivencia entre españoles. Pobre país.

Elecciones 2008: el Voto en Blanco
Francisco Rubiales Periodista Digital 25 Febrero 2008

El Voto en Blanco sólo tiene sentido cuando no encontramos un partido honrado, fiable y democrático al que apoyar con nuestro voto. El Voto en Blanco es la más noble y democrática opción cuando la democracia está secuestrada y se quiere combatir la corrupción y el mal gobierno.


El Voto en Blanco no es defendible como opción democrática ideal, pero sí como la más democrática y cívica protesta contra la degeneración de la democracia y el mal gobierno. Cuando votamos en blanco lo hacemos sólo porque no hemos encontrado un partido que nos convenza, o una candidato en quien fiarnos. Con el Voto en Blanco estamos lanzando un mensaje claro y contundente: creemos en la democracia y acudimos a votar, pero no nos convencen vuestras propuestas, no nos fiamos de vosotros y rechazamos vuestra concepción de la democracia, a la que habéis degenerado y degradado.

El Voto en Blanco es un voto de protesta, ni más ni menos, pero una protesta democrática y cívica.

Muchos de los que se inclinan a votar en blanco terminan no haciéndolo porque sucumben a la tentación de castigar a unos políticos votando a otros. Otros prefieren abstenerse. En nuestra opinión, ambas opciones son menos democráticas y cívicas que el Voto en Blanco. Cuando se vota a la oposición para castigar al gobierno, por venganza o para castigar una mala gestión, se alimenta el sistema degenerado y degradado, sin cuestionarlo. Simplemente se cambia de gobierno, pero la degeneración sigue intacta. Cuando uno se abstiene, aunque lo haga de manera meditada y razonada, se envía un mensaje confuso y se actúa exactamente igual que los desinteresados por la política, que los “pasotas” y que los individualistas y egoístas que jamás participan en los asuntos de interés colectivo.

Aquellos ciudadanos españoles, verdaderos demócratas, que se niegan a aceptar el Voto en Blanco como vía para regenerar la democracia y prefieren castigar al gobierno votando a la oposición, se equivocan (y ellos lo saben) porque el problema no es el PSOE, el PP, IU o los nacionalistas, sino el sistema mismo, gravemente degenerado. Ignoran que la democracia ya no existe, que ha sido asesinada por los partidos políticos y por sus políticos profesionales, y que lo que nos rodea y gobierna es una vulgar partitocracia que no merece el respeto ciudadano y que en nada se parece a la noble democracia original.

Reproduzco a continuación unas palabras del premio nobel portugués José Saramago, que apoyan esta reflexión: "El sistema democrático -entre comillas- tiene una bomba, y la bomba es el voto en blanco. Un cambio democrático puede nacer del uso conciente, muy conciente, del voto en blanco. Eso sería darle un susto, un susto tremendo al sistema electoral. A mi me gustaría que la ciudadanía le diera un susto muy fuerte a la clase política con el voto en blanco. Así se tenga el 80 por ciento de abstención, el sistema seguirá funcionando, pero qué ocurriría, ¿qué haría un gobierno si se encuentra con un 80 por ciento de votos en blanco?"

El sentido común y la experiencia demuestran que votar a la derecha para castigar a la izquierda o a la izquierda para castigar a la derecha no es la solución. Fijaos lo que ocurrió cuando expulsamos a Felipe González de la Moncloa: sustituimos a un gobierno corrupto y gastado por uno arrogante. ¿Que hemos conseguido expulsando a Aznar de la Moncloa? Poner en su lugar a un inquietante y peligroso Zapatero que ha pervertido la democracia y la ha llevado hasta el borde del abismo.

¿Qué haremos en marzo de 2008? ¿Sustituir a Zapatero por Rajoy? Muchos argumentan que esa sustitución es necesaria porque hay que detener el tremendo deterioro que está causando Zapatero a la nación. Pero ¿por qué no afrontamos el núcleo del problema y forzamos a los políticos a que nos devuelvan la democracia que han secuestrado? ¿Por qué no recuperamos los ciudadanos el poder que el sistema nos otorga y que los políticos nos han arrebatado? ¿Por qué no sometemos la política al control de la ciudadanía, como exige la democracia?

Si no hemos encontrado un partido honrado y creible, que defienda las reformas que España necesita, entonces el Voto en Blanco es el camino. No hay otro, aunque nos cueste trabajo asumirlo. Votar a un partido político culpable de la actual degeneración de la democracia es alimentar el problema porque el mayor obstáculo para la regeneración de la democracia es hoy la partitocracia.

Como dice Saramago, hay que darle un susto a la política corrupta e ineficiente que nos domina y a esos polítiicos profesionales que se han atrincherado en el privilegio y la ventaja. No existe otra manera de darle un susto a la corrupción y al abuso que con el Voto en Blanco.

A ellos (los políticos) sólo les interesa ganar y permanecer en el poder. Ahora el PSOE y el PP, sólo para ganar las elecciones, pretenden dar un "giro hacia el centro", ignorando que lo que deben dar es un giro hacia la decencia. Todos los partidos adaptan sus estrategias para obtener la victoria, pero no se regeneran y siguen siendo lo que son: implacables estructuras de poder y de dominio únicamente interesadas en controlar y beneficiarse de los recursos del Estado.

Aunque sea duro admitirlo, la primera verdad que debe asumir hoy un auténtico demócrata es que los partidos políticos son el principal obstáculo para la regeneración de la democracia y de la vida política.

Apliquemos dos axiomas infalibles en democracia: el primero dice que "la política es demasiado importante para dejarla en manos de los políticos", y el segundo dice que "todos los problemas de la democracia se resuelven con más democracia".

Si queremos regenerar el sistema, si queremos dar una bofetada democrática a los políticos corruptos y arrogantes que han degenerado el sistema, expulsando a los ciudadanos de la política y sustituyendo el servicio por el privilegio, el Voto en Blanco masivo es la única terapia, el antivirus drástico que necesita esta democracia secuestrada y postrada.

Quizás la manera más didáctica de entender la grandeza democrática del Voto en Blanco sea leyendo la siguiente “Carta a una ciudadana que quiere votar en blanco”:

Estimada ciudadana:

No te sientas humillada o inferior por votar en Blanco. Ningún otro voto es tan democrático, desinteresado y responsable.

Es evidente que el voto en blanco está devaluado y penalizado por los políticos, pero analiza y verás que lo penalizan porque es el que más temen. El Voto en Blanco es democrático y representa el rechazo a todas las opciones políticas, aunque no al sistema democrático, en el que se sigue creyendo. Es el voto más adecuado cuando los partidos son corruptos o cuando sus programas no son atractivos, o cuando incumplen esos programas, o cuando han acumulado más poder del lícito, o cuando han pervertido el sistema, como, en mi opinión, ocurre en España. Cuando uno vota en blanco no importa tanto el destino del voto como la intención a la hora de votar. Ese voto es un honesto y valiente rechazo a la mediocridad y a la corrupción. En España, injustamente, tratan el voto en blanco como nulo, pero no es cierto que sean para el partido ganador. Lo que debería conseguirse es que el voto en blanco sirviera para que los escaños que le corresponden queden vacíos en el Congreso, en señal de repulsa a los demás partidos y a las deficiencias del sistema. Sin embargo, ten en cuenta que los que defendemos el voto en blanco no lo hacemos por sistema, sino porque consideramos que el panorama político está tan mal que ningún partido merece nuestro voto. El voto en blanco no es defendible como una opción permanente, sino como el más noble recurso mientras que la democracia esté degradada o secuestrada, como es el caso de España. ¿Lo ves?

Lo importante es asumir que mientras sigamos castigando a un partido que malgobierna votando al partido contrario, lo que conseguimos es alimentar el sistema y evitar la crisis que lo pondría todo patas arriba. Esa crisis llegaría si el voto en blanco fuera mayoritario, por ejemplo. Yo, personalmente, seguiré votando en blanco mientras existan listas cerradas y bloqueadas o mientras los partidos monopolicen la política, tras haber aniquilado la sociedad civil y expulsado a los ciudadanos. Votar ahora al partido de la oposición significa que todo continue igual. Ten en cuenta que los partidos siempre ganan, porque así se lo tienen montado: el que vence asume el gobierno, pero los que pierden van a la oposición, donde hay privilegios, coches oficiales, dinero público, puestos en consejos, cuotas, privilegios, etc., una situación relativamente cómoda que les lleva a esperar a que el adversario se desgaste para poder llegar ellos al poder. Mientras tanto, el sistema sigue deteriorado y la democracia, prostituida por estos partidos que lo ocupan todo, como si fueran bandas de termitas, sin respeto a la separación de poderes, a la sociedad civil, a los ciudadanos y a las leyes.

Espero que la reflexión te sirva.
Voto en Blanco

Esperemos sin creer
POR HERMANN TERTSCH ABC 25 Febrero 2008

Esperemos que esta noche los candidatos de los dos grandes partidos, Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, no cometan ningún error lo suficientemente grave como para que se lo tengan que reprochar generaciones futuras de españoles. Esperemos que cuando terminen de criticarse y acusarse de los males habidos y por haber puedan aún separarse con la certeza de que trabajan por el bien de la misma nación. Esperemos que tras su primer debate no apaguen el televisor los españoles con la convicción de que no tiene sentido hablar porque quien le disputa la legitimidad de su opinión y creencias y desprecia sus convicciones e inquietudes sólo espera un éxito de sus propias añagazas para confirmar la proscripción del enemigo como ciudadano. Del enemigo. Sí. Porque en estos cuatro años, de la mano del presidente «rojo» y «nieto» -eso sí, selectivo- según declaración propia, muchos españoles han descubierto que sus enemigos no son los que matan y ponen bombas.

No serían los que quieren destruir el primer gran contrato de convivencia que ha funcionado en una España libre que es nuestra Constitución, sino quienes forman parte de las denostadas «fotos del pasado». Esperemos que el primer jefe de Gobierno de la democracia, que nunca declaró serlo de todos los españoles hasta verse ahora en aprietos imprevistos, deje hoy de llamar «facha» a media España y acepte que las fotografías de víctimas de agresiones y atentados son mucho más deseables y amables que las fotografías de socialistas aliados con terroristas en un proyecto de destrucción del sistema a espaldas del pueblo español.

Esperemos que los dos líderes de una España polarizada como nunca lo ha estado en democracia -en la única democracia real habida en España, no en la idealizada por los ignaros que creen que Santiago Carrillo era mejor defensor de la democracia en 1936 que José Millán Astray- sepan ver que no hay que ser catastrofista para percibir que muchos españoles comienzan a pensar que el enfrentamiento civil es posible e incluso probable. Que hay más insultos, más descalificaciones públicas y más rupturas de relaciones personales que las nunca habidas desde que se balbuceó la mágica fórmula de la «reconciliación nacional» es un hecho incontrovertible. Y los responsables de una legislatura son quienes mandan. Aunque nadie sepa como llegaron a hacerlo. Esperemos que el joven presidente, responsable de la irresponsabilidad que nos ha llevado a un clima de enfrentamiento desconocido en España desde hace casi tanto tiempo como duró la dictadura, esté al menos durante un día -un debate- a la altura de las circunstancias. Esperemos que logre frenar sus instintos aviesos que siempre logran despertar «lo peor de uno mismo» como decía en un despiste sincero uno de sus muchos periodistas áulicos hace unos años en referencia a su odio a José María Aznar.

«Motivos para creer» dicen los socialistas que han de tener los españoles, sometidos al mayor serial de mentiras y falacias desde los partes «informativos» de los años cincuenta. Más preocupante que la fe pararreligiosa que exigen los socialistas son los métodos para sugerirnos lo confortable que puede ser abrazarnos a ella. No nos pidan, por mínima urbanidad, que creamos en quienes se regodean en su astucia por engañarnos durante las negociaciones para coordinar la política con una banda terrorista. Cuando un líder dice que hizo bien al mentir, estamos ante un trastorno de carácter que debería ser subsanada con una dimisión o una inhabilitación. Cuando toda la dirección del partido mayoritario y gobernante asegura ser feliz por la mentira reconocida de su presidente y la elevan a acto de sinceridad y patriotismo es que hemos llegado a niveles de depravación y relativismo moral propios de regímenes siniestros.

Esperemos que el debate transcurra sin las trampas de las que creo capaz al más inmoral de los presidentes que la democracia nos ha dado. Pero no hay «motivos para creer». Hay motivos para temer que la impostura sea la postura más eficaz. Y que los daños al interminable avatar de España en la lucha de sus mejores por ser una nación normal se vean una vez más truncadas por ambiciones disparatadas y mecanismos rufianes.

Lo que no veremos
POR IRENE LOZANO ABC 25 Febrero 2008

AL fin ha llegado el día del debate. Loados sean los cielos; un viva a los negociadores del PP y del PSOE que lo consiguieron; tres hurras a la Academia de Televisión por su oportuna mediación. De no ser por todos ellos, nos habríamos quedado sin democracia de un plumazo, se ha dicho. Aunque los colegios se hubieran llenado el 9-M de apoderados de los partidos, por más que la Junta Electoral hubiera vigilado la limpieza del recuento, el régimen democrático habría quedado liquidado. Sin debates, no nos hubiera salvado ni una misión de observadores de la OSCE.

Es curiosa la capacidad de la opinión pública -o la publicada, que diría Felipe González- de convertir lo obvio en necesario; de presentar como una reivindicación de principio lo que durante mucho tiempo se tuvo por contingente. A juzgar por la defensa que muchos han hecho de los debates, llegando a fiar a su celebración la buena salud democrática de España, o bien consideran que el sistema está salvado con un debate cada quince años o bien los últimos tres lustros hemos vivido una gigantesca traición.

Debatir nunca está de más, pero antes de apresurarnos a celebraciones, ¿no deberíamos preguntarnos por lo que no se va a ver esta noche en televisión? Mañana la gente -incluidos los que veían peligrar la democracia- no hablará de política. Oiremos un murmullo de espectadores al salir del teatro: el protagonista estuvo soberbio; o de aficionados al boxeo: ha ganado Fulano en el primer asalto.

No puede ser de otra forma dado el nivel de abstracción en que va a transcurrir la discusión. Ambos expondrán sus propuestas a la medida de una realidad remota. No habrá nadie de CiU, ni de IU o del PNV para tasar el precio de su apoyo y permitir así a los televidentes controlar un poco más el sentido de su voto. Tampoco nadie de UPD, más conocido como el partido de Rosa Díez, pese a su voluntad declarada de modificar la dinámica de pactos con los nacionalistas. Algunas hipótesis sobre coaliciones pueden parecer descabelladas, pero en las circunstancias actuales resulta mucho más inverosímil la perspectiva de una mayoría absoluta del PSOE o del PP.

Vale. Disfrutemos esta noche del espectáculo fingiendo que Aznar nunca habló catalán en la intimidad, que en las pesadillas de Zapatero nunca estuvo presente aquel discurso sobre «el Estatuto que salga de Cataluña». Pretendamos que los últimos diez años de la historia de España no han existido, y saludemos el triunfo de la telepolítica o el bipartidismo. Pero es mejor que nadie diga que la discusión de dos cabezas de lista sobre un futuro que probablemente no va a existir es el Santo Grial de la democracia. A ver si vamos a acabar reparando en todo lo que tiene de antidemocrático.

Salvador Gutiérrez: “La enseñanza de la lengua es la llave de acceso a la sabiduría”
El lingüista asturiano dedica su discurso de ingreso en la Real Academia de la Lengua a la Gramática, la disciplina en la cual es uno de los mayores expertos
El lingüista asturiano Salvador Gutiérrez ha realizado este domingo, en su discurso de ingreso en la Real Academia Española, una encendida defensa de la educación, en general, y de la enseñanza de la Gramática, en particular, porque "la lengua es la llave de acceso al templo de la sabiduría heredada". "El dominio instrumental de la lengua es la base de todas las disciplinas, y si el alumno fracasa en él, fracasa en sus estudios", ha asegurado Gutiérrez (Taballes de Bimenes, Asturias, 1948), quien también ha insistido en la necesidad de impartir la enseñanza teórica de la Gramática cuando el niño tiene la edad adecuada
A. Mendoza/Efe EDT 25 Febrero 2008

Madrid
El catedrático de Lingüística General de la Universidad de León y experto en Gramática, Salvador Gutiérrez "Si nadie pone en duda la necesidad de conocer la estructura de una catedral gótica, ¿no hemos de estudiar el entramado de la más hermosa catedral que haya construido jamás el hombre, el lenguaje?", se preguntaba Gutiérrez en su discurso que, como era de esperar, dedicaba a la disciplina en la cual es uno de los mayores expertos españoles: la Gramática.

"La conveniencia de enseñar Gramática cae por su propio peso", afirma rotundo este catedrático de Lingüística General de la Universidad de León, quien ha dejado claro que no quería aprovechar su ingreso en la Academia para reclamar "un mayor número de horas de lengua" en la enseñanza, "aunque la situación clama al cielo".

Pero sí para considerar "indispensable y urgente" que el cuidado y vigilancia "del bien hablar y del bien escribir vuelva a ser responsabilidad de todos los docentes" y no solo de los profesores de Lengua, tal y como señalaba en su discurso titulado "Del arte gramatical a la competencia comunicativa".

"Cuando el niño tiene la edad adecuada"
"El dominio instrumental de la lengua es la base de todas las disciplinas, y si el alumno fracasa en él, fracasa en sus estudios", ha asegurado Gutiérrez (Taballes de Bimenes, Asturias, 1948), quien también ha insistido en la necesidad de impartir la enseñanza teórica de la Gramática cuando el niño tiene la edad adecuada y en la conveniencia de utilizar todo tipo de textos para hacerla comprensible, desde el chiste y el poema, hasta el anuncio y los textos clásicos.

"Es un crimen de lesa cultura que el alumno termine odiando la Lengua y la Literatura de su propio idioma", subrayaba Gutiérrez, quien antes de entrar en la materia específica de su discurso, dedicaba unas palabras de elogio a su antecesor en el sillón "S", el filósofo Julián Marías.

El nuevo académico reconocía que le será difícil no sentirse "minúsculo en el lugar ocupado por uno de los intelectuales más relevantes del siglo XX".

Encarcelado durante la Guerra ("eran días de ira y delación", afirmaba Gutiérrez), Marías tuvo dificultades en la posguerra porque "su pensamiento conjugaba contrarios ideológicos: por un lado, era católico y de derechas; por el otro, se enfrentaba a la dictadura e intentaba mantener viva una filosofía laica".

Su tesis doctoral no la pudo sacar adelante hasta 1951 y dos años más tarde vio truncadas sus aspiraciones de ser catedrático, algo que no logró hasta que el Gobierno de Adolfo Suárez creó en la UNED la cátedra Ortega y Gasset, donde Marías ejerció hasta su jubilación.

"En los tiempos de olvido -recordaba Gutiérrez- solo la Real Academia Española se mantuvo al margen de los vetos políticos". Marías fue elegido académico en 1964.

La historia de la Gramática
Tras dedicar también un recuerdo emocionado a Emilio Alarcos, que fue su "mentor y guía" durante su trayectoria universitaria, Gutiérrez ha explicado en su discurso cómo la Gramática se ha considerado durante siglos "el arte de hablar y escribir correctamente", pese a que esa definición solo fue apropiada al principio.

La Gramática se convirtió luego en una ciencia, pero siguió utilizándose esa misma definición hasta que se rechazó en el siglo XX cuando "se produjo la revolución provocada por las escuelas estructuralistas y generativistas", que se centraron en "la descripción y explicación del sistema, del código, de la 'competencia lingüística'".

La lingüística estructural-generativista podía "dirimir sobre la gramaticalidad de los enunciados" y consideró, por ejemplo, "agramatical" el conocido texto de Cortázar: "Con lo que pasa es nosotras exaltante. Rápidamente del posesionadas mundo estamos hurra".

En la segunda mitad del XX surgieron nuevas disciplinas y ese "crecimiento espectacular de la Lingüística" vino acompañado "de una actitud integradora", explicaba Gutiérrez.

A finales del XX se pasa de la competencia lingüística a la "competencia comunicativa", porque "dominar la lengua no se reduce solo al conocimiento del código", sino que el hablante debe poseer otra serie de conocimientos y habilidades que le serán muy necesarios.

Y, así, la "competencia comunicativa" incorpora las diferentes definiciones de Gramática que se han dado, incluida la tradicional de "el arte de hablar y escribir correctamente", ha señalado el nuevo académico.

El 69% prefiere que sea obligatorio un mínimo de asignaturas en castellano
J. L. L. MADRID. ABC 25 Febrero 2008

El PSOE tiene en la política social una de sus principales bazas para lograr los réditos electorales que le pueden dar las urnas el próximo día 9 de marzo. Sin embargo, la encuesta de DYM para ABC no deja hueco para que los socialistas presuman demasiado. El sondeo detecta bastantes lagunas en la política social del Gobierno, entre ellas, la relacionada con la inmigración, como se explica en estas páginas. Pero, además, los socialistas salen mal parados en otros dos capítulos de la encuesta: los que se refieren a la enseñanza en castellano y a la ley de paridad. En estos dos apartados, los españoles apoyan las tesis del Partido Popular en mayor medida que las del PSOE.

El 69 por ciento de los encuestados está «muy» o «bastante» de acuerdo con que en los colegios públicos y concertados de aquellas comunidades autónomas que cuentan con una lengua propia sea obligatorio para todos los alumnos estudiar varias asignaturas en castellano. Sólo el 19 por ciento opina lo contrario.
La posición que defiende el PP en esta materia es tan ampliamente apoyada por la sociedad que hasta recibe aplausos del 71 por ciento del electorado socialista. Este dato vendría a demostrar que propuestas como la obligatoriedad de la enseñanza en castellano podría servir a Rajoy para «pescar» votos entre los indecisos e, incluso, en el electorado de centro-izquierda.

Una amplia mayoría no comparte, en cambio, las tesis del PP sobre «Educación para la Ciudadanía». La asignatura que ha sacado adelante el Gobierno socialista cuenta con un importante respaldo ciudadano. En concreto, el 62 por ciento cree «muy» o «bastante» necesario su implantación como materia obligatoria en la enseñanza primaria y secundaria. Incluso, el 48 por ciento del electorado del Partido Popular está de acuerdo con esa opinión (72 por ciento en el caso de votantes del PSOE).

La ley de paridad -avalada recientemente por el TC- no cuenta con el mismo nivel de apoyo social. Sólo el 17 por ciento de los encuestados respalda la imposición del Gobierno de Zapatero de que la ley garantice una presencia equilibrada de hombres y mujeres en las listas electorales, frente al 78 por ciento que apuesta por la valía de los candidatos, sin tener en cuenta su sexo. El 72 por ciento del electorado socialista comparte esta última opinión.
La aplicación de la ley de dependencia -una de las grandes apuestas de Zapatero- también es criticada. Sólo el 25 por ciento conoce a algún beneficiario de las ayudas que establece la nueva norma.

El tripartito lanzó a sus perros de presa contra la iniciativa ‘Solo Queremos Libertad’
 Minuto Digital 25 Febrero 2008

Se concentró en Barcelona la iniciativa ‘Solo Queremos Libertad’. La concentración estaba impulsada por la Plataforma España y Libertad, Peones Negros BCN, Foro Arbil BCN y se realizaba como protesta por las últimas agresiones de las que han sido objeto María San Gil, Rosa Díez y Dolors Nadal.

Ante la sorpresa de los organizadores, se permitió que se concentrasen, a la misma hora y lugar, otros tres colectivos; dos de ellos de claro signo radical. Así las cosas, los incidentes protagonizados por los radicales separatistas de CAJEI, que actuaron como verdaderos ‘perros de presa’ del tripartito catalán, no se hicieron esperar. Cerca de 40 jóvenes insultaron a los concentrados en defensa de la libertad.

En todo caso, los concentrados dieron lectura al manifiesto de la iniciativa y finalizaron el acto con el himno de España.

Cuando la libertad está en verdadera regresión en España, es de agradecer que ciudadanos independientes, que no actuan bajo ninguna sigla política y con muy pocos apoyos, den un paso al frente en defensa de las personas que sufren agresiones e insultos, amenazas y coacciones.
 

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