AGLI

Recortes de Prensa    Martes 26 Febrero 2008

Hartos de nacionalistas
Francisco Rubiales Periodista Digital 26 Febrero 2008

Para los demócratas españoles, el verdadero desafío en estas elecciones no es otro que echar a los nacionalistas del poder. El nacionalismo es hoy el peor enemigo de la convivencia y la democracia en España, tanto o más que la corrupción, que la degradación del sistema, que el poder excesivo que han acumulado los partidos políticos y sus castas y élites profesionales.

Partidos políticos como Ciudadanos y UPyD, encarnación de los más nobles y regeneradores sentimientos de la sociedad española, deben su éxito inicial a su crítica feroz y valiente al nacionalismo y a su llamamiento a los ciudadanos para que pongan freno a los abusos y ambiciones de ese nacionalismo que, de la mano de los socialistas, está envenenando la convivencia y la democracia. Rosa Díez lo ha dicho con claridad meridiana: “La gente está harta de que, gane quien gane, siempre manden los nacionalistas”.

Los nacionalismos vasco y catalán, al que ahora se agrega el ridículo nacionalismo gallego, son verdaderos fascismos, aunque camuflen sus ideas, y son también la más fea plaga del país y su mayor amenaza.

Cuando es extremo, el nacionalismo es enemigo directo de la democracia, que es el arte de convivir en armonía y libertad, entre iguales, desquicia, enerva, crispa, degrada y degenera. Suele ser violento y vive alimenándose del victimismo y de la reivindicación permanente. Niega el principio de la igualdad porque resalta las diferencias entre ciudadanos, culturas y pueblos, apuesta por lo que disgrega y exige derechos relegando deberes. Odia al vecino y suele apelar, para prosperar, a lo peor del alma humana, criando alimañas y gente insatisfecha, frustrada, resentida y vengativa. Los nacionalistas anteponen el terruño a cualquier ciudadanía, nacional o universal, y siempre elevan hasta el liderazgo a energúmenos mediocres, más dados a utilizar sentimientos y pasiones que argumentos racionales.

Culpable en buena parte del problema nacionalista de España es la legislación electoral, desequilibrante e injusta, que otorga al nacionalismo una representación exagerada y un poder excesivo en relación con el escaso número de votos que cosecha. Reformarla debería ser una prioridad, si este país aspira a subsistir.

La historia del siglo XX ha demostrado con creces que, para alcanzar sus objetivos y colmar sus ambiciones, los nacionalismos no sólo han mentido y engañado, sino también torturado y asesinado, incluso a sus propios pueblos.

Los nacionalistas, cuyo pequeño número sólo les permitiría limitadas cuotas de poder regionales, han sido elevados insensatamente hasta el liderazgo nacional por el PSOE, que los ha situado en la cúspide de las grandes deciones que afectan al presente y al futuro de España. Son los mayores adversarios de la convivencia y de la democracia. Por eso, derrotarlos y reducir su cuota de poder debería ser el primer objetivo de los demócratas y de la gente honesta de España.

El PSOE, actualmente en manos de un Zapatero insensato cuya matriz ideológica se resume en el control del poder por cualquier medio posible, por haber convertido a los nacionalistas en sus compañeros de viaje, por haber sellado con ellos alianzas bastardas, sin otro sustento que el reparto del pdoer y por haberles entregado un poder que no merecen ni les correspondería en una democracia avanzada, ha contraído una deuda enorme con el progreso y con la democracia de España.

Voto en Blanco

Eso que llamaban credibilidad
POR VALENTÍ PUIG ABC 26 Febrero 2008

LA entrega ofuscada de los partidos políticos y de sus programas a promesas para nichos electorales concretos disemina la noción de bien común que identificábamos con el acudir a las urnas. Los menos obtienen aquella recompensa que, en principio, debía ser para todos. Del mismo modo, la presión de los grupos con intereses especiales deforma la dedicación de los presupuestos públicos al interés general. En primera fila están los partidos nacionalistas periféricos, acostumbrados a ejercer de palanca para obtener contrapartidas cada vez más desproporcionadas con su participación tan fraccional en el volumen total de votos.

En gran parte, de eso trata la votación para dentro de trece días, hasta el extremo de que pudiera decrecer el porcentaje de votos de los partidos nacionalistas periféricos, pero aumentando de precio su menor número de escaños en virtud de un resultado general que algunas encuestas sitúan ahora mismo casi en el empate. Ciertamente, el sistema representativo pierde credibilidad cuando rinde tributo tan caro a la fragmentación. Aparece lo inverosímil en la desmesura entre votos obtenidos y precio del escaño en cada acuerdo post-electoral o de sostén de un Gobierno en minoría. Es una paradoja insana: que tenga más poder decisorio el voto de los partidos nacionalistas, precisamente cuando -según los sondeos- menos electores van a escoger sus candidatos. Nada bueno para la credibilidad, como no lo fue aprobar el nuevo estatuto de autonomía de Cataluña con tan alto porcentaje de abstención.

Estos partidos buscadores de renta están incluso expresándose en campaña electoral en términos ofensivos para la idea de España, y a la vez indican ya sus apetencias, como las han formulado en estos últimos cuatro años, dando su apoyo parlamentario al Gobierno de Zapatero, como es el caso de ERC. Más comedidos, pero con objetivos comparables, CIU o el PNV practican sus oraciones jaculatorias para que ni PSOE ni PP puedan gobernar en solitario y deban negociar los votos a partir del 9 de marzo. En estos casos se da a conocer una lista de la compra que ejerce el papel de programa electoral, y luego hay otra lista de encargos, ya más concreta y descarnada, que aparecerá en caso de negociación para apoyos a un futuro gobierno. En una democracia con luz y taquígrafos, todo pedido subrepticio incide en el descrédito del sistema.

Desde luego, al hacer el recuento de los votos, la situación resultante puede exigir negociaciones y fórmulas de transacción entre PP o PSOE y los grupos nacionalistas. Eso es política y no significa que España vaya a caer en el abismo. Todo depende de la responsabilidad al fijar el contenido y límite de las transacciones, un margen ya de por sí muy capitidisminuido por el vaciado de competencias del Estado a favor de las comunidades autónomas. De hecho, no pocos ciudadanos piensan que el proceso debiera ser a la inversa: devolución de competencias al Estado, por ejemplo en materia educativa. Para quienes crean eso en el PP o el PSOE, el coste de demandar apoyos parlamentarios ha de tener problemas de credibilidad política e incluso ética.

Algunas escuelas de pensamiento sostienen que las sociedades se hacen más complejas en la medida en que intentan solventar más problemas. En estas circunstancias, pretender solucionar cuestiones que a largo plazo no tienen salida conlleva una complejidad infructuosa. En parte, eso sucede en España con el modelo territorial. Confrontación política exacerbada, riesgo para la unidad de mercado, incremento de la litigación institucional y pérdida de cohesión general: mayor complejidad y menor posibilidad de solución. En consecuencia: más energía extraviada, menos horizonte común. Lo que ocurre es que unos desequilibrios sustituyen -si no es que acumulan- a otros. En fin, los conflictos que se enquistan alejan, por su propia naturaleza, la transacción equilibradora. Con los nacionalismos, el mejor de los ajustes -como fue la Constitución de 1978- se ve secuenciado por nuevos desajustes, de forma sorpresiva o a veces previsible. Esa es la frontera en toda negociación postelectoral que quiera ser legítima. Como dice Sartori, una experiencia democrática se desarrolla a horcajadas sobre el desnivel entre el deber ser y el ser. De eso se nutre su credibilidad. También negociar con o sin límites añade o resta credibilidad.
vpuig@abc.es

Acto en Barcelona: “Por la libertad sin ira” , “Ante las elecciones más decisivas desde 1977”
Comunicado de prensa del Foro Ermua 26 Febrero 2008

El Foro Ermua convoca a los medios de comunicación y a la ciudadanía para el acto que tendrá lugar el próximo miércoles en Barcelona, a las 19,30 en el Auditorio de la Universidad Pompeu Fabra (C/ Balmes, nº 132) en defensa de la cultura de la Transición y con el lema “Por la libertad sin ira”, “Ante las elecciones más decisivas desde 1977”.

El acto comenzará con la proyección del corto “La patada”, del que es autor el cineasta y miembro del Foro Ermua Iñaki Arteta y que recoge la agresión nacionalista contra Antonio Aguirre delante del Palacio de Justicia de Bilbao.

Asimismo se procederá a la lectura del Manifiesto contra el “todo vale” que condena todas las aberraciones de la Legislatura que ahora concluye.

La idea de hacer alusión al lema de la canción de las primeras elecciones de la democracia se debe al clima de tensión y de acoso vividos por varios candidatos en la presente campaña electoral. Si Zapatero ha roto la cultura de la Transición hay que volver a ella y se ha buscado un lema que sintetizara el espíritu de la gran cultura de la convivencia que nació en la España que sucedió a la muerte de Franco. En el acto se hablará de la necesidad del regreso al consenso y de un pacto de Estado, de la libertad de expresión y del rechazo a la negociación con ETA.

Estarán presentes en dicho acto representantes de los tres partidos constitucionalistas -PP, UPyD y Ciudadanos- así como del Movimiento Cívico catalán y el Foro Ermua en pleno. Entre otros miembros de este colectivo constitucionalista asistirán al acto su presidente Iñaki Ezkerra, sus dos vicepresidentes Inma Castilla de Cortázar y Antonio Aguirre, su secretario Fernando García Capelo, que es a la vez el portavoz del aparato jurídico del que han salido las querellas contra Ibarretxe, Otegi, Patxi López y Rodolfo Ares, la delegada del Foro Ermua en Cataluña María Isabel Calero, la presidenta de las Juventudes Unificadas del Foro Ermua Nerea Alzola, el periodista represaliado por el zapaterismo mediático Hermann Terstch y Mapi Heras, viuda del socialista asesinado Fernando Múgica.

Un buen Rajoy
Luis del Pino Libertad Digital 26 Febrero 2008

Hoy hemos asistido a un debate enormemente interesante, en el que ambos candidatos han estado a la altura de las expectativas. Se nota que el trabajo de preparación por parte de los respectivos equipos de campaña ha sido intenso y exhaustivo.

Mariano Rajoy ha sabido aprovechar las tres ventajas principales que el debate le proporcionaba:

1. En primer lugar, Zapatero estaba obligado a defender una posición esquizofrénica en materia autonómica, lanzando guiños sobre la España plural a los electores próximos al nacionalismo, pero intentando que esos guiños no espanten a los electores socialistas más alérgicos al proceso de centrifugación del Estado que Zapatero ha puesto en marcha. Frente a ello, Rajoy ha podido mantener un mensaje coherente a lo largo de todo el debate, poniendo de relieve la responsabilidad que el actual gobierno tiene en el actual proceso de descomposición territorial.

2. En segundo lugar, Zapatero acudía al debate con un balance de gestión extraordinariamente pobre, que le obligaba a plantear no una defensa de sus logros, sino un ataque a la gestión del Partido Popular entre 1996 y 2004. Rajoy ha conseguido dar la vuelta a esa táctica, poniendo de relieve que Zapatero se estaba comportando como un candidato de oposición, frente a un Rajoy que ha sabido hablar "en presidente" a lo largo de todo el debate.

3. En tercer lugar, Zapatero está prisionero de determinados tabúes ideológicos, y Mariano Rajoy ha golpeado sin piedad a Zapatero en temas que son muy sensibles para una gran parte de la población, como por ejemplo el gran problema de la inmigración. Frente a él, Zapatero ha intentado huir en todo momento de esas cuestiones, lo que ha acabado dando la sensación de que el presidente del gobierno está alejado de los problemas cotidianos de la gente.

Quizá por todo ello, Rajoy se ha mostrado mucho más suelto, más humano, que un Zapatero que parecía envarado e incómodo. Rajoy ha sabido dirigirse, especialmente en las intervenciones inicial y final, al ciudadano de a pie, huyendo de las retóricas más bien abstractas en las que Zapatero ha basado su intervención.

Con eso no quiero decir que Zapatero haya estado mal, en modo alguno. Creo que una buena parte de los electores socialistas que ya tenían decidido su voto habrán sacado la impresión de que Zapatero ha quedado por encima de Rajoy en muchos de los temas en los que el PSOE ha basado su acción de gobierno.

Pero el principal problema del gobierno Zapatero es, precisamente, que muchos de esos temas estrella a los que se ha agarrado durante el debate (ley de igualdad, matrimonio homosexual, cambio climático ...) a la mayoría de la gente le importan en realidad un soberano bledo.

Y, desde ese punto de vista, desde el punto de vista de los ciudadanos normales que se hayan acercado hoy a la pantalla tratando de ver si se abstienen o si se deciden por uno u otro candidato, esos ciudadanos han podido ver a un Rajoy que hablaba de los problemas concretos de la gente, mientras que Zapatero disertaba sobre abstracciones ideológicas.

En resumen, un buen Rajoy, que ha cumplido con creces las expectativas, que se ha puesto la gorra de líder y que ha sabido demostrar que será un buen presidente de gobierno. Felicidades, don Mariano.

Nacionalismo
El tabú se ha roto en Galicia
Cristina Losada Libertad Digital 26 Febrero 2008

Hace dos años escribía aquí que Galicia se había modernizado económica y socialmente, y que ya era hora de que también se modernizara políticamente, esto es, de que aparecieran disidentes. No oposición, que eso ha habido, sino disidencia. Pues es así que desde el principio de la autonomía el espacio político ha estado ocupado y dominado por una viscosa mezcla de regionalismo y nacionalismo que apelaba al sentimentalismo identitario. Un opiáceo de uso transversal, que ha hecho que los partidos compitieran por la absurda distinción de ser "más gallegos" que los otros. Todos ellos, decía entonces, habitaban esa galaxia discursiva y eso había condenado a la sociedad a asistir como convidada de piedra a la representación perpetua de la pieza nacionalista. El resultado era un espacio público colonizado por plantas de la misma y asfixiante especie. Ya que no sólo los partidos y las instituciones, sino también quienes fungían de representantes de la "sociedad civil" se plegaron a ese marco de referencia, convertido en credo oficial y oficioso.

Pues bien, el miércoles pasado, cuando observaba la riada de gente que llegaba al principal teatro de Vigo para asistir a un acto de Galicia Bilingüe, tuve constancia de que aquella disidencia que hace dos años era una gota en el océano de la pasividad, no sólo ha aparecido, sino que crece y está ahí para quedarse mientras sea necesario. Una impresión que corroboraban tanto la cantidad de público –1.200 personas en Vigo, tras actos con parecida asistencia en otras ciudades– como su heterogeneidad, y, sobre todo, su actitud ante los nacionalistas que unos metros más allá vociferaban sus delirios. A pesar de las amenazas previas, la gente acudía. A pesar de la agresividad de los fanáticos, nadie se apresuraba a refugiarse en el interior del recinto. Si algo subrayaba con trazo doble la razón y el éxito de quienes se oponen a la imposición lingüística era aquel intento de intimidarlos. Los piquetes violentos y las incursiones de los reventadores constituían la viva imagen de la impotencia. Como también del irracionalismo y la incapacidad para la convivencia democrática de los nacionalistas. Los matones de la tribu se retrataban frente a la ciudadanía. Pero también retrataban a la doctrina que los engendra. Y a sus instigadores.

La instantánea captaba igualmente a la cúpula socialista. Touriño se negaba a condenar este y otros acosos y agresiones, y atribuía ese grano disidente que le ha salido a una "estrategia trazada en Génova". Bien sabe que no es así. Por eso lo dice. Teme el descontento que ha originado, entre sus propios votantes, su vuelta de tuerca lingüística y sus cesiones al nacionalismo. Como sabe perfectamente el presidente de la Xunta que nadie incita a una "guerra de lenguas" salvo su Gobierno, que la ha emprendido contra el uso del idioma español en la enseñanza y, pronto, en el comercio; eso sí, una vez que sus predecesores consintieron que se lo expulsara de otros ámbitos. No hay duda de que los socialistas y sus socios del Bloque seguirán empeñados en desacreditar a quienes defienden la libertad y el derecho de elección. Cuentan con cómplices en la tergiversación, como los que pintan un cuadro de enfrentamientos entre defensores del gallego y defensores del castellano.

Hagan lo que hagan, es un hecho que el gran tabú que había impedido oponerse a la instrumentalización política del idioma se ha roto. Y por esa grieta, que ya es ventana, continuará entrando la realidad que descompone la ficción impuesta.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Víctimas incómodas, verdad incómoda
Joseba Arregi El Correo 26 Febrero 2008

La manera que ha tenido la sociedad vasca, la manera en la que las instituciones vascas han tratado, la manera en la que el nacionalismo ha enfrentado la cuestión de las víctimas dice mucho más que cualquier otro análisis acerca del estado de la sociedad vasca, acerca de la política de las instituciones, acerca de sus proyectos políticos nacionalistas. La sociedad vasca, las instituciones vascas, el nacionalismo vasco se han sentido incómodos con las víctimas. La mera presencia y existencia de las víctimas ha incomodado al nacionalismo gobernante.

El Gobierno vasco ha aprobado recientemente el proyecto de la tan anunciada Ley de atención a las víctimas. Este proyecto pasa ahora a manos del Parlamento vasco y el Gobierno ha anunciado que acude a ese trámite parlamentario con la voluntad de buscar el consenso. Nos encontramos en el año 2008. Nos encontramos con alrededor de mil asesinados por ETA. Nos encontramos con miles de damnificados por esos asesinatos. Y todos ellos necesitan reconocimiento, apoyo, ayudas de todo tipo. Y en la medida en que la Ley establece, define y regula esas ayudas, las atenciones debidas a los familiares de las víctimas, bienvenida sea la Ley.

Pero sería absurdo pensar que con ello la tarea está acabada. Porque el problema no radica en el monto, la cantidad y la calidad de las ayudas. El problema no radica en que las instituciones se muestren cercanas a quienes han sufrido el zarpazo de la violencia terrorista. El problema no radica sólo en la necesidad que los familiares de las víctimas tienen de gestos por parte de los responsables institucionales.

El problema radica en lo que los familiares de las víctimas, las llamadas víctimas en el discurso normal -aunque las víctimas primarias son las que se quedaron sin voz, los asesinados, los que sufrieron en carne propia y de forma directa y mortal la violencia terrorista de ETA- hacen transparente, mantienen en la memoria viva, representan con su mera existencia: la verdad de los asesinados. Y el problema radica en la incomodidad que produce en muchos, especialmente en el nacionalismo vasco, ese recuerdo, esa mera presencia, esa memoria viva, ese significado político de las víctimas primarias.

Y de ahí que muchos de los esfuerzos que lleva a cabo el nacionalismo desde las instituciones buscan permanentemente combinar el ineludible e inaplazable reconocimiento de las víctimas familiares de los asesinados con la ocultación del significado político de las víctimas asesinadas. Cuanto más se habla de las víctimas familiares, cuantas más ayudas se está dispuesto a dar, cuanto más se habla de la reconciliación, cuanto más se presentan programas de educación para la paz, mayor es el velo que se intenta construir para inmunizar la acción política, los proyectos de futuro para Euskadi ante el significado político de las víctimas asesinadas.

Coincide en el tiempo el anuncio de la aprobación del proyecto de Ley de víctimas con el transcurso del plazo acordado por ETB con la Fundación de Víctimas del Terrorismo presidida por Maite Pagazaurtundua para la emisión de un documental, 'Corazones de hielo', realizado por Pedro Arjona y producido por Jorge Martínez Reverte que da voz a las víctimas. El acuerdo se cumplió en uno de los últimos días posibles. Aunque el término día sea del todo inadecuado, pues ETB emitió dicho documental pasada la medianoche del sábado y con mínimo anuncio de su emisión.

ETB, dependiente directamente del Gobierno vasco, recuerda a las víctimas ocultándolas. Cumple con las víctimas porque no queda más remedio y lo contrario sería impresentable, pero lo hace en la oscuridad de la noche más oscura, en la oscuridad de no poner en conocimiento de la audiencia la emisión del documental. ETB pone de manifiesto la incomodidad que el nacionalismo siente con las víctimas, con los familiares de las víctimas, con su voz, porque en esa voz se transparenta el significado político de las víctimas asesinadas. No es directamente la opinión política de los familiares la que es portadora de significado político, que también. Es sobre todo el significado político del acontecimiento 'víctima asesinada' instaurado por ETA el que es portador de significado político: el hecho de que unas mil personas hayan sido asesinadas en nombre de un proyecto político, en nombre de la deslegitimación de las instituciones estatutarias que quería conseguir ETA, en nombre de la negación de la legitimidad democrática de las instituciones vascas. Porque las víctimas asesinadas poseen un significado político profundo que no queda anulado para nada por la pluralidad de las asociaciones de víctimas del terrorismo, por las diferencias de orientación política que se puedan percibir entre los familiares víctimas del terrorismo.

El nacionalismo vasco se encuentra incómodo ante las víctimas asesinadas porque se encuentra incómodo ante su verdad política, y pone así de manifiesto su incomodidad con la legitimidad democrática de las instituciones estatutarias, su incomodidad con el marco estatutario. Porque la verdad de las víctimas asesinadas radica en que fueron asesinadas para liquidar el Estatuto de Gernika y sus instituciones, para liquidar el pluralismo vasco al que sólo puede corresponder políticamente un pacto estatutario.

Por muchos proyectos de ley que apruebe el Gobierno nacionalista, por muchas leyes que apruebe la mayoría nacionalista del Parlamento vasco para tender a las víctimas, por muchos acuerdos que firme ETB para dar voz e imagen a las víctimas del terrorismo, detrás de cada uno de esos intentos se esconderá el esfuerzo por trazar una separación radical entre lo que significa ayuda de todo tipo a las víctimas familiares y reconocimiento de la verdad política de las víctimas asesinadas. Hacer lo uno para ocultar lo otro. Engrandecer el esfuerzo en lo uno para mantener a raya las consecuencias de lo otro. Llegar incluso a hablar de la reconciliación para no tener que enfrentarse al significado político de las víctimas asesinadas.

La incomodidad del nacionalismo, manifiesta en el proyecto de ley y aún más en el tratamiento dado por ETB al documental de las víctimas, es la incomodidad que le causa la pregunta: ¿Qué significa para el nacionalismo el que ETA haya asesinado en nombre de un proyecto nacionalista a casi mil personas? Es la pregunta cuya formulación pretende evitar a toda costa el nacionalismo.

La incomodidad del nacionalismo con las víctimas asesinadas y con su verdad, la verdad puesta en ellas por la intención de quien las erigió en víctimas, por ETA, es la incomodidad de tener que renunciar al mito justificante de todos sus planteamientos: el mito de la buena conciencia innata del nacioalismo, del nacionalista. El nacionalista es el que tiene un derecho natural a la buena conciencia, como persona, como movimiento y como proyecto. Y todo lo que pueda dañar ese mito de la buena conciencia nacionalista debe ser ocultado, sepultado incluso con actuaciones aparentemente dirigidas a ayudar a las víctimas familiares.

Pero cada uno de los asesinados, y el recuerdo de cada uno de los asesinados, función primordial de los familiares de las víctimas, es un testimonio silenciado pero que grita con todas sus fuerzas contra ese mito de la buena conciencia innata del nacionalismo.

Y llegó el mejor Rajoy y obligó a ZP a recurrir a Iraq y el 11-M para tapar sus vergüenzas
Federico Quevedo El Confidencial 26 Febrero 2008

Hará cosa de tres semanas le pregunté a Rajoy por el ánimo con el que encaraba los debates. Me dijo entonces que era muy difícil saber dónde estaba el equilibrio para conseguir movilizar a tu electorado sin hacer lo propio con el electorado contrario. Me atreví a sugerirle que, simplemente, fuera él mismo y me contestó: “Eso es exactamente lo que voy a hacer”. Y cumplió. Ayer por la noche pudimos ver al mejor Rajoy que hayamos visto nunca, al Rajoy del debate del Plan Ibarretxe, al Rajoy que enardeció a los ciudadanos congregados hace algo más de dos años en la Puerta del Sol de Madrid para celebrar el aniversario de nuestra Carta Magna, pero también al Rajoy cercano preocupado por las cuestiones que angustian a los ciudadanos cada día, y que no son el modelo de Estado o nuestra política exterior, sino la cesta de la compra y cómo pagar la hipoteca a final de mes. Al Rajoy que en lugar de hablar de sí mismo, llega al corazón con su bandera de una España en la que una niña que nazca hoy “sea un heraldo de libertad, tolerancia y derechos humanos” en el futuro.

El debate, sin duda, cumplió las expectativas. Fue intenso, mucho. El moderador estuvo impecable; el decorado, perfecto. Y los contendientes dieron cada uno la medida de sí mismo. Bueno, quizás Rajoy no dio todo lo que, en algún momento, le hubiera gustado, precisamente porque para afianzar esa imagen de cabeza y corazón que quiere trasladar a los electores, no formaba parte del guión ganar a Rodríguez por KO. Y no lo hizo, de hecho, aunque se le vio en ocasiones con ganas de entrar a matar. Logró un perfecto equilibrio entre contundencia y moderación, entre firmeza y comedimiento, lo justo para dejarle a Rodríguez un cierto espacio que le permitiera seguir vivo para sus votantes, y mantenerlo confiado de cara al debate de la semana que viene que será, no lo duden, a cara de perro. Lo será porque este, sin duda alguna y a pesar de que los forofos del líder de la ceja y sus terminales mediáticas digan lo contrario, lo ha ganado Rajoy con un aplomo que está a años luz de la imagen dubitativa y tensa que ofreció desde el primer momento Rodríguez Zapatero.

Rajoy habló el lenguaje de la calle, el de los problemas de las personas. Rodríguez, acorralado por las cifras económicas que él no sabe manejar con la misma habilidad que Solbes, no tuvo más remedio que recurrir a lo único que puede recurrir el PSOE: Iraq, el 11-M y el ‘caso Severo Ochoa’. Esas son sus referencias. Lo recordó al final: “A mí me eligieron hace cuatro años para sacar nuestras tropas de Iraq”. Triste recuerdo que no creo le beneficie en nada al líder de la ceja, que ayer tenía aún más arqueadas que de costumbre, lo que ofrece una medida de su verdadero rostro intolerante. Porque lo único que pudo hacer Rodríguez durante todo el debate fue escudarse en el pasado de Rajoy, hábilmente contestado por el líder del PP con datos, probablemente tan ciertos como los que esgrimía el propio candidato socialista, pero mucho mejor manejados de cara a los espectadores, que era lo importante.

Rodríguez sólo hablaba de sí mismo mientras conjugaba su pensamiento Alicia con un ataque tras otro a su contrincante. Pero Rajoy estuvo brillante en el primer bloque –necesitaba el PP borrar la pobre imagen que dejó Pizarro en su face to face con Solbes- donde quedó claro que el PP dejó el poder con dos millones de parados y ahora Rodríguez ha elevado la cifra a 2,2 millones; menos contundente en las políticas sociales, aunque consiguió finalmente llevar a Rodríguez al terreno que le interesaba, es decir, el de la inmigración, donde el candidato socialista tiene todo que perder; absolutamente inflexible en el tema de seguridad en el que Rodríguez no pudo escapar a las acusaciones de engaño y de mentira en su negociación con ETA, porque de eso ha ido toda esta legislatura; igualmente certero en el bloque de modelo de Estado, donde la estrella fue el Pacto del Tinell y todo lo que conlleva; y acabó desbaratando, en el último envite sobre vivienda, investigación, etcétera, el discurso demagógico de Rodríguez sobre Educación con datos incuestionables del Informe Pisa. Pasó Rajoy, sin embargo, de largo por asuntos como el matrimonio gay, la igualdad de género y de la política exterior, sabedor de que esos no son los temas que ahora preocupan a la gente, y Rodríguez le dejó marchar sin poder hacer nada por evitarlo.

Al líder socialista le perdieron, entonces, los nervios e hizo lo que, probablemente, alguien con dos dedos de frente le hubiera aconsejado que nunca hiciera: salir en defensa de los titiriteros, de los del canon, acusando a Rajoy de haberles ofendido. “Yo lo que no puedo aceptar es que quien le apoya a usted lo haga insultando a diez millones de personas”, contestó Rajoy recordando aquel “turba de imbéciles y mentirosos” con que los artistas obsequiaron al PP en la presentación de su plataforma de apoyo a Rodríguez. Y después se permitió afirmar que había felicitado a Bardem por su Oscar. Que al líder de la ceja no le iba bien el debate lo demostró las muchas veces que interrumpía a Rajoy, necesitado de contrarrestar la solidez de sus argumentos. A Rodríguez le pasó ayer como a González en el primer cara a cara con Aznar, que fue sobrado al debate y se encontró con un contrincante correoso que le hizo morder la lona. Pero Rajoy es consciente de los errores que cometió Aznar en el segundo, y solo cabe esperar más de lo mismo la semana que viene. Si luego se traslada a las urnas, ese ya es otro cantar.

Petición al futuro Gobierno
Ante la encrucijada del 11-M
Gabriel Morís Libertad Digital 26 Febrero 2008

La campaña electoral ocupa casi al completo la actividad de los medios de comunicación e incluso una parte importante de la vida de los españoles. Esto, que en cierto modo es comprensible, me resulta difícil de entender. Si hiciéramos un análisis de lo que ha sido la legislatura recién clausurada, podríamos advertir que en algunos aspectos se podría calificar de campaña electoral permanente. Campaña teñida con el apoyo sistemático al partido en el Gobierno por los grupos nacionalistas o separatistas y por el rechazo sistemático y la descalificación del partido de la oposición.

Todo lo ocurrido durante estos cuatro años, además de irracional, no parece una forma de convivencia democrática digna de alabanza y exportable a los países de nuestro entorno. Se aprecia un fuerte contraste respecto a lo que representó el período de transición de nuestras estructuras sociopolíticas hacia un régimen de libertades y respeto entre los distintos grupos y estamentos sociales de nuestro país. Tampoco resiste un análisis comparado con las decisiones adoptadas en países de nuestro entorno. No me atrevo a pedir a los partidos contendientes en estas elecciones legislativo-presidenciales que imiten el ejemplo alemán, pero sí me voy a atrever a hacer una petición que creo que por derecho y por justicia me corresponde: que salden la deuda generada el 11 de marzo de 2004 para con las víctimas de la masacre y la casi totalidad de la sociedad española.

Ya han pasado cuatro años desde que sufrimos los crímenes que convulsionaron España. Las víctimas hemos asistido como convidados de piedra a todo lo hecho y lo dicho sobre el atentado. Hecha pública la sentencia del primer juicio sobre el mismo, constatamos con tristeza que la realidad de los hechos se aleja del conocimiento de lo ocurrido. Es más, el olvido y la ocultación del atentado chirrían frente a la campaña por la memoria histórica de nuestra triste guerra civil.

Los políticos elegidos diputados y senadores tras los crímenes del 11-M, no sólo pretenden que no se lo recordemos, se oponen también a todo intento de investigación ajeno a la versión oficial. El silencio es sepulcral. Sin embargo, a las víctimas nos sobran razones para exigir que se investigue hasta que quede contestada la última de nuestras dudas. Por tanto, exigimos que se investigue a todos los niveles –policial, judicial y parlamentario– con el objetivo real de dar con la verdad que ignoramos.

No olvidemos que se trata del mayor atentado perpetrado en la Europa Comunitaria. No vivimos en un lejano desierto ni en una remota montaña. Nuestra credibilidad como país civilizado pasa por la total aclaración de la masacre. Para alcanzar lo que toda la sociedad reclamaba en los días que la siguieron –verdad, justicia y reparación– solicitamos al Gobierno que salga de los próximos comicios que se comprometa con la búsqueda eficaz de la verdad y evite los errores cometidos hasta hoy. Por tanto, pedimos.

1. Seguir con las investigaciones policiales siempre abiertas a cualquier indicio por pequeño que éste se presente.
2. Celeridad en la celebración de los juicios pendientes.
3. Retomar la investigación parlamentaria desde una Comisión Independiente o de la Verdad.

Por nuestra parte no cesaremos en nuestro empeño hasta que los atentados del 11-M se aclaren:

* Identificando a todos y cada uno de los actores.
* Aclarando toda la trama que condujo al "éxito" de la matanza y a la ocultación de los hechos y de sus ejecutores.
* Exigiendo las medidas preventivas pertinentes para evitar que se vuelva a repetir masacre tan espantosa como la que nosotros sufrimos.

Exigiendo no más de lo que merecemos y renunciando a tomarnos la justicia por nuestra mano, creemos contribuir a hacer una España más habitable y más digna que la que nació –para nosotros y para toda persona de bien– una tristísima mañana de marzo de 2004.

El 60% de los inmigrantes que llegan a los colegios de Aragón no saben español
UGT considera "insuficientes" los recursos para la integración y pide que se preste más atención a la lectura, dados los resultados del informe PISA en cuanto a comprensión, por debajo de la media.
LUCÍA VALERO. Zaragoza Heraldo de Aragón 26 Febrero 2008

La Federación de Trabajadores de la Enseñanza de UGT-Aragón reivindicó ayer la necesidad de incrementar los recursos humanos en los colegios de la Comunidad para atender a la cada vez mayor diversidad.

Según datos del sindicato, el alumnado inmigrante se ha multiplicado por diez en los últimos siete años. Desde el pasado curso 2006-2007 y sobre todo en el actual, se ha observado un cambio en los países de procedencia de los alumnos. Así, UGT calcula que más del 60% de los inmigrantes que se han incorporado al sistema educativo aragonés en este curso no saben nada de español. "Antes la mayoría eran iberoamericanos, pero desde hace varios años la procedencia es sobre todo del Este. Búlgaros y rumanos principalmente, que desconocen nuestro idioma por completo", explicó la secretaria general de FETE UGT-Aragón, Gloria Pardillos.

En algunos colegios se dedican tres horas semanales a enseñar español a los alumnos extranjeros. Durante ese tiempo se ausentan de las clases ordinarias de Matemáticas o Lenguaje que cursan junto con el resto de compañeros y reciben conocimientos del idioma. Para UGT, esta no es una solución. "Es inadmisible que estén en clase sin entender nada de lo que les dicen y sin ser entendidos. Tres horas a la semana es totalmente insuficiente y pedimos a la Administración que se multipliquen por diez los recursos", aseguró Pardillos.

Además, creen que es necesaria una integración desde el principio, por lo que no consideran oportuno "sacarlos" de las clases. "Hay que hacer un esfuerzo de dedicación, con más profesores y aulas de inmersión", opinó. Basándose en los resultados del informe PISA recientemente publicados, según los cuales Aragón se sitúa por debajo de la media en cuanto a la comprensión lectora de los alumnos, UGT pide que se incrementen los recursos para el programa de bibliotecas. "Hay que tomarse en serio este tema, empezando por valorar el espacio físico, ya que en muchos centros la biblioteca es la primera sala común que se sacrifica para habilitar un aula nueva", denunció Pardillos.

Conciliar escuela y familia
Por otro lado, el sindicato considera que el Departamento de Educación del Gobierno de Aragón debería reorganizar el calendario y el horario escolar, ya que estiman que los niños necesitan más tiempo para la convivencia familiar. "Las ocho horas que la mayoría de alumnos tienen que permanecer en los centros obligatoriamente provocan carencias afectivas e inestabilidad emocional", alegaron.

Otra de las reivindicaciones del sindicato es la creación de una mesa sectorial para la enseñanza universitaria que esté formada por las tres partes implicadas: Rectorado, Consejería de Universidad y sindicatos mayoritarios.

FETE UGT-Aragón también reconoció algunos logros de la DGA en materia de educación como el impulso de programas de bilingüismo y nuevas tecnologías. Sin embargo, consideró que el profesorado está invirtiendo tiempo y esfuerzo fuera de su horario laboral para mejorar la enseñanza, cuando lo oportuno sería que pudieran dedicarse a ello dentro de la jornada.

Se prevé que la Ley de Educación de Aragón (LEA) llegue a las Cortes este año y Pardillos estimó que les gustaría ver soluciones a los problemas que plantean en el borrador de dicha normativa.

EDUCACIÓN
Educación investiga la denuncia de padres por presiones a escolares para hablar euskera
MARTA FDEZ. VALLEJO m.f.vallejo@diario-elcorreo.com El Correo 26 Febrero 2008

Un colegio de Vitoria ha hecho firmar a alumnos de los modelos A y B un compromiso para utilizar la lengua vasca
Los progenitores recurrieron ayer a Inspección

El Servicio de Inspección de Educación ha abierto una investigación ante la denuncia de padres de un centro de Vitoria por «presiones» a sus hijos para que se comprometan a hablar euskera en el recinto escolar y fuera de él. El colegio Sagrado Corazón, de modelo A y B -castellano y bilingüe-, repartió una ficha entre sus alumnos para que apuntaran en ella los lugares en los que se comprometían a hablar en euskera: en el aula, el patio, el comedor, el autobús, en casa, o en sus actividades extraescolares y lo firmaran, sin que sus familias tuviesen conocimiento de esta iniciativa. La actividad forma parte del plan de normalización lingüística de este centro concertado de la agrupación Kristau Eskola, que recibirá más de 15.000 euros de subvención del Gobierno vasco este curso para el programa de impulso del uso de la lengua vasca, según informaron las familias.

Los padres afectados se entrevistaron en la mañana de ayer con una inspectora de Educación, quien les indicó que visitará esta semana el colegio y realizará una serie de «sugerencias» al centro. «Si no las cumple, trasladará el caso a la Delegación de Educación en Álava para que tome las medidas necesarias», explicó un portavoz de los padres. Las familias mantuvieron una reunión por la tarde en la que decidieron esperar a ver las iniciativas que adopta el Gobierno vasco para atajar esta situación antes «de denunciar el caso en los tribunales o ponerlo en manos de la Fiscalía».

Los profesores repartieron la ficha de compromiso la pasada semana entre los niños de Primaria, de 6 a 12 años. Les indicaron que debían rellenarla y que no hacía falta que las llevaran a su casa. Los estudiantes tenían que detallar los espacios y las personas con las que se comprometían a hablar en euskera, en casa y en su tiempo libre. Según la queja presentada por los padres, los profesores llegaron a comentar a los niños que les subirían la nota de euskera si adquirían el mayor número de compromisos de hablar en euskera. En este mismo colegio Sagrado Corazón surgió el colectivo de padres que defendía la enseñanza del castellano y que dio lugar a la Plataforma en Defensa de la Libertad de Elección Lingüística, tras la decisión del centro de suprimir el modelo A.

«Es una absoluta manipulación a los niños», señaló María Aldekoa, portavoz de la Plataforma y madre de una de las alumnas. Censuró, además, que esta práctica se está llevando a cabo con niños de modelos A y B, «para los que sus familias no han elegido una línea de inmersión lingüística en euskera». «El colegio tiene un contrato con las familias por el que se ha comprometido a ofrecer un modelo lingüístico concreto», censuró Aldekoa. Señaló que la iniciativa de comprometerse a hablar en euskera estaba «copiada» de una ikastola vizcaína.

400 centros
Cuando los padres descubrieron la actividad que se había propuesto a sus hijos se quejaron ante la dirección. «Enviamos cartas de protesta, que el centro no nos admitió», añadió. Los responsables del colegio vitoriano declinaron ayer hacer declaraciones.

La ficha de compromiso de hablar en euskera forma parte del Plan de Normalización Lingüística del colegio. En la actualidad, hay cerca de 400 centros vascos con este tipo de programas, que ofrece y subvenciona el Gobierno vasco. Este curso, el Departamento de Educación destina tres millones de euros a financiar estas prácticas. «El conocimiento de la lengua vasca no ha traído consigo, como todos esperábamos, un uso normalizado de la lengua. El uso del euskera en contextos no ligados con la enseñanza se ha convertido así en uno de los retos que la escuela debe asumir», argumenta el Programa Ulibarri, como se denomina este proyecto, para justificar estas actividades fuera de clase. Cada escuela o colegio concertado que se apunta al plan escoge las iniciativas que implanta para fomentar el uso del euskera, que deben ser aprobadas por Educación.

Hay muchas iniciativas: profesores que organizan juegos en euskera en los patios, vídeos y música en lengua vasca para los trayectos en autobús, comics, semana del euskera, teatro o cuentacuentos, entre otras. Los colegios también trabajan con los padres. Envían cartas o mantienen entrevistas en las que les animan a motivar a sus hijos hacia el euskera, a aprender ellos, a que vean la televisión en lengua vasca, incluso a que las cuidadores que les atienden les hablen en euskera. El PP responsabilizó ayer al consejero de Educación y a su política lingüística de las «presiones» a niños de Primaria para que hablen euskera.

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