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Recortes de Prensa    Sábado 1 Marzo 2008

Deterioro institucional del TC
Editorial ABC 1 Marzo 2008

EL ruido de la polémica entre el fiscal general del Estado y el Tribunal Constitucional no debe ocultar la gravedad de la crisis de fondo que se ha instalado en las instituciones que representan el Estado de Derecho y que son responsables de garantizar su integridad y su funcionamiento. Se está cerrando en estas semanas un mandato con un saldo en el que el Consejo General del Poder Judicial lleva año y medio bloqueado políticamente; en el que el Tribunal Supremo se ha visto obligado a ratificarse -con tanta firmeza de contenido como moderación en las formas- en su autoridad jurisdiccional frente a las intromisiones del Tribunal Constitucional; en el que cada día que pasa sin decidir sobre el Estatuto de Cataluña, el matrimonio homosexual o la discriminación penal negativa en la violencia de género, el TC debilita su obligación de velar por la constitucionalidad de las leyes, privando a los ciudadanos de su derecho a la seguridad jurídica, que incluye el derecho a saber si las leyes que se les están aplicando son o no conformes a la Constitución; y en el que, además, el Ministerio Fiscal ha alcanzado cotas desconocidas de sumisión a los dictados políticos del Gobierno, abanderando como nunca la sustitución del principio de legalidad por el de oportunidad. Esto no es un pasatiempo de juristas, sino una crisis en los cimientos del Estado.

El enfrentamiento a tres bandas entre el Supremo, el Tribunal Constitucional y el Ministerio Fiscal es el colofón de una dinámica de deterioro de las instituciones, propiciada en esta legislatura por una acción de gobierno empeñada en anular cualquier margen de independencia judicial por el que pudiera fracasar alguno de sus principales proyectos políticos, como la negociación con ETA o la reforma territorial del Estado. La inadmisible bronca pública que dedicó la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, a la presidenta del TC, María Emilia Casas, el pasado 12 de octubre, día de la Fiesta Nacional, resume una forma autoritaria de entender las relaciones entre el poder político y el Estado de Derecho.

Al margen de lo que dijera la carta remitida por el TC al presidente del Gobierno, en queja por las críticas de Cándido Conde-Pumpido por la sentencia del «caso Urbanor», lo más grave es que los magistrados que velan por la Constitución dan por hecho que el superior jerárquico del fiscal general es el jefe del Ejecutivo y que éste, en la medida en que es destinatario de la protesta, tiene potestad para corregirlo. Acusación implacable de subordinación al Gobierno. El cuadro que describe este cruce de reproches -al que se sumó ayer nuevamente Conde-Pumpido ratificándose en sus críticas iniciales- es lamentable y, por eso, nadie debería sorprenderse si los ciudadanos responden con irritación y desconfianza hacia el sistema.

En el caso concreto que ha desencadenado esta nueva crisis institucional, Conde-Pumpido pudo haber elegido mejor sus palabras -y haber aplicado a las víctimas de ETA la sensibilidad que ahora dedica a los perjudicados en el «caso Urbanor», en vez de haberse dedicado a retirar acusaciones contra Arnaldo Otegi-, pero tiene razón en lamentar las consecuencias jurídicas de la sentencia del TC sobre la prescripción de los delitos. Los estafados no cobrarán, la seguridad jurídica de las víctimas se ve perjudicada y el orden constitucional se resiente de la función «legislativa» que, de hecho, está asumiendo el Tribunal Constitucional. La Sala Segunda del Supremo también cuenta con sólidos motivos para poner de manifiesto la ruptura de las reglas establecidas por la Constitución en el reparto de competencias a su favor y al favor del TC.
Las críticas recíprocas entre instituciones deben evitarse porque debilitan el sistema político y restan autoridad a las personas que las encarnan. No ha estado oportuno el TC al elevar su queja institucional al presidente del Gobierno. En todo caso, debió enviarla directamente al propio Cándido Conde-Pumpido. Error en el destinatario y error en el momento porque en esta polémica al TC no le acompaña la opinión pública. Sus responsabilidades son otras y están sin cumplir.

¿A quién votar?
Xoán Xulio Alfaya Periodista Digital 1 Marzo 2008

Si no quieres que vuelva ZP y deje España echa una mierda, si eres de izquierdas y antinacionalista, si consideras que el aborto es un derecho de la mujer y no te estremece saber que los médicos abortistas echan a los embriones y a los fetos en las trituradoras y se van los restos por los desagües, si te parece bien que a las legítimas uniones de homosexuales se les otorgue el rango de matrimonio, vota al Partido de los Ciudadanos o a UPD (el partido de Rosa Díez y Fernando Savater).

Si para ti lo principal es el derecho a la vida, el no al divorcio, el no a la eutanasia, la doctrina de la Iglesia católica, si tienes una situación económica desahogada y no te preocupa demasiado si vas a llegar o no a fin de mes, vota al Partido Familia y Vida.

Si quieres que Galicia se divida en dos bloques enfrentados por cuestiones lingüísticas, si quieres una Galicia que tenga la kale borroka del País Vasco y la inmersión lingüística de Cataluña, si quieres que tus hijos no puedan elegir idioma en la escuela, el instituto ni la universidad, si quieres que te nieguen cualquier documento oficial en castellano (uno de los dos idiomas cooficiales en nuestra comunidad), si prefieres el atraso y el aislamiento (que son los problemas seculares de los gallegos), si quieres que una buena parte de tus impuestos vayan a parar a los bolsillos de escritorzuelos nacionalistas, editores, grupos de teatro, asociaciones variopintas, eventos como el de La Habana y chupadores profesionales de subvenciones, vota al BNG.

Si quieres sonrisas, talante y buen rollito, pero que todo funcione mal, que la economía se hunda, que la convivencia se deteriore, que España se fragmente en 17 miniestados insolidarios y desconocidos internacionalmente, si quieres hacer más millonarios a los Bardem y a los Almodóvar, si quieres que los nuevos ricos proliferen como las setas y la clase media desaparezca, que la corrupción sea peor que durante el felipismo, si quieres, en fin, un socialismo de millonarios, vota al PSOE.

Si añoras el franquismo, si piensas que sólo vosotros sois los buenos de la película y el resto unos traidores a Dios y a la Patria, si quieres tirar tu voto a la basura, vota a Falange Española o a Alternativa Española (AES).

Si no estás de acuerdo con las incoherencias, cambalaches y ambigüedades del PP, con sus complejos y contradicciones, con sus diferentes políticas según qué comunidades autónomas, pero tienes claro que lo prioritario es echar a ZP para sacar a España de este callejón sin salida, tápate las narices y vota al PP.

Si crees que el PP es la maravilla de las maravillas, que va a solucionarlo todo, que van a subir los salarios y las pensiones, que van a optar sincera y realmente por el bilingüismo en Galicia, sin trampas como la del 50% en gallego para las asignaturas importantes y el 50% en castellano para las marías, abstente o vota en blanco... y pide vez para el psiquiatra.

La decisión
Lázaro Conde Monge Minuto Digital 1 Marzo 2008

Oigo, patria, tu aflicción… (Comienzo del ¡Dos de mayo! de Bernardo López García).

A medida que se aproxima el día 9 de marzo, el aún Presidente del Gobierno recaba insistentemente el apoyo de sus incondicionales para que no le fallen a la hora de emitir su voto y acudan en masa a las urnas para volver a situarle al frente de la nación. El argumento que esgrime es la especial importancia de estas Elecciones Generales.Aunque sea una excepción en su habitual costumbre de mentir lisa y llanamente, en esta oportunidad proclama una verdad incontrovertible, ya que del resultado de la inminente cita electoral dependerá la continuidad de la España constitucional o el remate de la fragmentación de la nación, iniciada en la actual legislatura con la precaria aprobación del Estatuto de Cataluña, pendiente de ratificación por el Tribunal Constitucional.

En pleno auge la campaña en que los partidos políticos emplean todos sus recursos en la captación del voto de los ciudadanos, es imprescindible dejar bien sentada la finalidad que persigue cada uno de ellos. A la hora de tomar una decisión, es obligación de los demócratas responsables, analizar escrupulosamente los respectivos programas y calibrar hasta que punto un error en la apreciación de la gravedad de la situación, puede ser mortal.

El pueblo español ha alcanzado un grado de madurez democrática suficiente. No sería justo dudar de su capacidad para percatarse de la delicada coyuntura en que se encuentra la nación, sabedor de que en él reside la soberanía nacional. Por consiguiente todo auténtico demócrata que no sienta coartada su libertad, sabrá responder adecuadamente, con independencia de sus preferencias políticas. Debe ser consciente de que con su voto contribuirá a decidir quien le ofrece mayores garantías para situarlo al frente del Gobierno en el inmediato futuro.

Llegados a este punto, es conveniente recalcar que todo español informado, sea cual fuere su sexo, edad, o condición y tenga acreditado su derecho al voto, deberá ser fiel a sus convicciones democráticas y no abstenerse a la hora de emitirlo.

La pugna electoral se decide, en la actual coyuntura política, entre los dos grandes partidos de ámbito nacional que, llegado el caso, tendrán la opción de dirigir el futuro Gobierno, ya sea en solitario o en colaboración con otros partidos menores. En la eventualidad de que la victoria de cualquiera de esos dos grandes partidos, no fuera suficiente para permitirle formar Gobierno, es precisamente el cierre de posibles alianzas lo que preocupa a millones de españoles que necesitan conocerlas previamente para votar en conciencia.

A estas alturas está suficientemente acreditada la responsabilidad de quien ha llevado a España a la caótica situación política actual. La certeza de que el Presidente del Gobierno ha estado mintiendo a lo largo de toda la legislatura, tanto en el Parlamento como fuera de él, es motivo suficiente para que el mentiroso hubiera dimitido. Sin embargo, lo que en cualquier país democrático sería lo normal, en el remedo de socialismo que completa la legislatura actual, constituye un acicate más para pretender seguir gobernando. El iluminado ciudadano que alcanzó el poder, tras su inesperada victoria en las elecciones celebradas hace cuatro años, a los tres días justos de la más terrible matanza efectuada en España con finalidad política, se considera obligado a continuar, para poder rematar su nefasta gestión.

En esta tesitura se vuelve a situar en primer plano el recuerdo de aquella espantosa masacre y no hay ni un solo auténtico demócrata español que no reviva, con infinita vergüenza la más sucia jornada de reflexión de que se tiene noticia en cualquier democracia consolidada. Mientras el consternado pueblo de Madrid, con la totalidad de los miembros del Gobierno al frente, intentaba paliar en lo posible los terribles efectos de las múltiples explosiones, causa de la muerte de 192 inocentes, más de 1.500 heridos (muchos de extrema gravedad) y daños materiales de enorme importancia, el portavoz de la Oposición culpaba al propio Gobierno de mentir porque se había hecho eco de lo que la inmensa mayoría, con el señor Ibarretxe a la cabeza, pensaba: que la autoría de la matanza era obra de la organización terrorista ETA.

¡España no se merece un Gobierno que mienta¡ gritaba como un poseso el prestigioso demócrata que veía la oportunidad de utilizar la catástrofe como baza electoral. Para reforzar tal acusación, en una operación milimétricamente cronometrada, proporcionaba a renglón seguido un dato acusador irrebatible: en la matanza intervinieron terroristas suicidas. Inmediatamente el afamado entrevistador de cámara del actual Presidente del Gobierno, entonces aspirante con escasas probabilidades de éxito según las encuestas que ahora tanto se valoran, se encargó de difundir insistentemente, en la emisora de radio de más audiencia en España, la sensacional noticia que era absolutamente falsa.

La utilización de los teléfonos móviles para convocar en toda España al acoso a las sedes del partido en el Gobierno, constituye un hito infame en la democracia española. Aún resuena el eco del ¡pásalo!, que tan excelentes resultados produjo para satisfacción de los progresistas.

Con todo, el alma humana es insondable y el uso de la libertad, que no deja de ser un privilegio de las sociedades libres, puede ser aberrante. No es descartable que haya un sector de población, que considere que mentir es inadmisible en quien tenga afinidad política hacia el centro derecha, pero es impecablemente democrático en quien milita en la izquierda progresista.

Es posible que el desprecio que siente el Presidente hacia la opinión pública que no coincide con sus turbios propósitos, se fundamente en su irresistible atractivo y ahora intente pasar por alto las circunstancias en las que inesperadamente arribó a la presidencia del Gobierno de una vieja nación cuya unidad política data de 1492, fecha imborrable en su Historia. Los ciudadanos libres decidirán el 9 de marzo. Los que sientan, como vasallos, que le deben servidumbre al jefe, tienen perfecto derecho a ratificar su mandato.

La circunstancia de que menos de dos meses después de que se celebren las elecciones del 9 de marzo, se conmemorará el segundo centenario de la rebelión del pueblo ante la invasión extranjera, estimula a los españoles orgullosos de su estirpe y conocedores de su Historia, a proclamar una vez más su patriotismo. El vibrante canto al heroísmo del pueblo y la rotunda exaltación de sus esencias, que encabeza la cita inicial al poeta, constituyen en estos momentos de depresión nacional, la referencia más oportuna para estimular a los millones de españoles fieles a sus orígenes, a sus creencias y a sus tradiciones para corregir la alarmante deriva que el Gobierno, justamente reconocido como el peor y más sectario de la democracia, emprendió desde el inicio de su gestión.

Despreciable vasallaje a ETA
Jesús Salamanca Minuto Digital  1 Marzo 2008

Con la actuación del Gobierno Rodríguez a favor de ETA, se ha llegado a una división social sin precedentes. Jueces contra fiscales y viceversa, fiscales contra fiscales, ciudadanos contra fiscales, además de ciudadanos contra ciudadanos. Ha sido la burda contribución del partido socialista español — que no obrero, ni de lejos — al Estado de Derecho. Una contribución ruin y esperpéntica, fascista y retrógrada, interesada, odiosa y dañina. Falta de ética y moral. Pero tal actitud no debe extrañarnos; al fin y al cabo, el socialismo siempre acabó matando a su hermanastra, la libertad.

ETA y la siniestra abertzale han logrado parte de sus objetivos. Hoy ETA está más fuerte que nunca, diga lo que diga el Gobierno y su ministro de Interior. La división favorece a los violentos. El mundo abertzale ha ganado en seguridad y en capacidad de acción, gracias a la ignorancia del presidente Rodríguez y al mal asesoramiento recibido de Eguiguren y Moscoso, quienes han contraído una deuda permanente con la sociedad española, que difícilmente acabarán de pagar en muchos años. Pero lo más duro es comprobar cómo Zapatero ha prestado vasallaje a ETA y ésta aún no le ha manumitido.

Rodríguez recogió, acarició y protegió a la ‘serpiente’ y, cuando ésta se sintió fuerte, atrapó a su protector. Al presidente del Gobierno hay que recordarle que “el flirteo – en palabras de Catherine Deneuve – es como una pastilla: nadie puede predecir exactamente los efectos secundarios”. En estas fechas, aprovechando la cercanía de las elecciones generales, desde el Gobierno se ha pretendido ofrecer una postura cada vez más incomprensible: nadie entiende que quienes eran “hombres de paz” hayan pasado a la cárcel, ni el protegido multiasesino sea simplemente un preso más, después haber flirteado con el Gobierno y ‘acogotado’ al mismo.

Hasta el ahora presidiario, Pernando Barrena, ha hablado en nombre de esa ‘serpiente’ que protegió el presidente Rodríguez, confirmando cada uno de los objetivos pendientes; incluso, ha ido más lejos: “La izquierda abertzale va a volver a las instituciones”. De momento está en ellas, gracias al presidente Rodríguez, y a la dejadez del fiscal general del Estado, con diversas y sospechosas colaboraciones. Hace uso de los dineros públicos y, por tanto, es evidente que la Hacienda Pública contribuye al mantenimiento de ETA.

Se ponga como se ponga Rodríguez, y mienta cuanto desee, esa es su ruin contribución a la democracia: haber resucitado a ETA, aportar seguridad a la banda asesina e imagen para su internacionalización. Gracias al apoyo del Gobierno español, ETA y Batasuna han llegado al parlamento europeo como si fueran entidades benéficas en demanda de ayudas para misiones internacionales. Tuvieron que pasar cuatro meses para que decenas de eurodiputados supieran que había cometido un error de bulto y que ETA estaba entre las entidades terroristas más buscadas de todo el mundo. Conozco de primera mano que algunos de esos eurodipuados hacen la política del avestruz cada vez que se lo recuerdan.

Alguien debería explicar al presidente Rodríguez que la hipócrita actitud de su Gobierno es una tremenda necedad. Y ésta, aunque sea negada por millones de bocas, no deja de ser una necedad. Estamos ante un desafío al Estado. El Gobierno de Rodríguez no ha dado de si como tal. La convocatoria de elecciones generales debió hacerse hace un año, tras la reiterada mentira de su papel con ETA. El Gobierno se ha besado con ETA, se ha encamado, han hecho manitas y ahora nos quiere tomar el pelo a los españoles diciendo que entre ellos no ha habido más que una buena amistad. Ha debido de pensar que la ciudadanía es analfabeta por su LOGSE; pero aún quedan cuerdos capaces de acabar con la pesadilla que ha supuesto el peor presidente de la democracia, además de el más ruin, caprichoso y mentiroso.

El presidente ha caído en el descrédito más evidente. Actualmente atesora la mayor desconfianza ciudadana desde los tiempos de la corrupción generalizada de la época de Felipe González y los crímenes de Estado que supusieron los GAL. Malas semanas esperan al presidente, preso de su ignorancia. Sobre todo si ETA decide – que ya lo ha decidido — hacer públicos los presuntos compromisos ‘firmados’ en nombre del Gobierno. Claro que, los dos supuestos ‘firmantes’ andan desaparecidos y garantizan que el empeño no fue del Ejecutivo, sino un empecinamiento personal del presidente Rodríguez. Y ‘Pepiño’ Blanco, don José, llamando ‘corrutos’ y fascistas’ a cuantos se le acercan por la derecha. Dios los cría y ellos se juntan para crispar, despreciar e insultar al personal.


¿Es éste un Estado de Derecho?
Autor Pedro Conde Minuto Digital 1 Marzo 2008

La impunidad del delito es la derrota de la moral; la indemnidad del delincuente es el abatimiento de las conciencias limpias.

No ha podido caer más a destiempo la noticia de que un alto tribunal, el Constitucional, ha dejado sin castigo la estafa de dos multimillonarios a un montón de pequeños accionistas. 4.000.000.000 (cuatro mil millones) de pesetas son los que tales timadores han birlado a esos inocentes, con la connivencia, males artes, mañanas y recovecos legales, infectos, de un presunto Estado de derecho, de sus leguleyos y togados.

Qué quieren que les diga, no estoy en el mejor estado de ánimo para emprender el camino de las urnas y depositar la papeleta. Qué desvergüenza, qué indecencia la de un pretendido y teórico Estado de Derecho que secciona la sociedad en millonarios impunes, de un lado y del otro, el resto de ciudadanos punibles. Por desgracia, la urna, que no es precisamente un ente taumatúrgico sino el endoscopio del cuerpo ciudadano, no va a reflejar más que el estado de salud de una sociedad acrítica, sin lecturas, analfabeta funcional en media parte, como mínimo, que dará el resultado general de unos políticos del mismo medio pelo y de la misma demediada conciencia que esa mediocre y amoral sociedad que los ha elegido.

¡Ay Montesquieu! Uno no entenderá mucho de la estructura y articulación del esqueleto legal, jurídico o judicial en que debe articularse un Estado de Derecho, pero siguiendo el sentido común, que es la entraña y alma de las palabras, se encuentra con un nombre, supremo, que señala el vértice de la pirámide legal y jurídica, el Tribunal Supremo. Pues bien, este organismo, del que el más lerdo ciudadano deduce “que no tiene superior en su línea” y funciones, que es altísimo, según la sinonimia, es el que dictó la sentencia de culpabilidad, con encarcelamiento incluido, de los “gabardinas”, conocidos como “los Albertos”. Todo ciudadano, o al menos los que usamos de ese sentido común, venimos a concluir que ahí se acabó todo, que es la última instancia, que no cabe más recurso, que es el último de los litigantes, etc. Pues no, en España, no sé si en otras naciones, que para el caso no me harían cambiar de juicio, aparece un organismo colateral, que no supremo ni superior y que por su propio nombre debería quedar definido en las funciones para las que se creó, el Tribunal Constitucional; es decir, el ente interpretador y vigilante de la Constitución. Aquí y por ello, viene la pregunta: ¿qué derechos constitucionales ha vulnerado el Tribunal Supremo en su sentencia sobre unos estafadores de cuello blanco, pero muy sucio, para que el tal Tribunal Constitucional meta sus puñetas en la resolución de aquél?

A lo que mueve y motiva tan insoportable sentencia es a que, por un lado, los grandes delincuentes millonarios pidan una ominosa equidad para su caso, como ya ha empezado a hacerlo otro ricachón enlodado como Javier de la Rosa, y, por otro, a que millones de ciudadanos decentes que religiosamente cumplen con sus deberes tributarios se nieguen a pagar sus impuestos para abonar los muy altos salarios de tan inconsecuentes y vidriosos ejecutores de la ley.

¿Estos jueces y ese Tribunal son los mismos, se dice, que van a contrastar la legalidad y legitimidad del Estatuto de Cataluña con respecto a la Constitución española? Pobre España, perdida y errante en el laberinto de sus propias leyes. Para ella, la democracia no ha sido el ideal sistema de libertades pretendido y necesario. Ésta, aún reciente democracia, puede que se convierta en su propio dogal. De este trance, como no pongamos bizarro remedio, es posible que tan vieja nación cuelgue en su día como un guiñapo del palo mayor de su propia Historia.

Como el sentido común vuelve a salir por sus fueros y a marcarte la dirección de la marcha, uno presiente, desde la lejanía del saber concreto sobre el derecho y las leyes, que aquello que dije más arriba de malas artes, mañas y recovecos legales, infectos, de un presunto Estado de Derecho y sus leguleyos, es lo que se atisba en el horizonte.

Así que si ese horizonte es el futuro hacia el que marchamos, será mejor no movernos del sitio. Si en las urnas del día 9 de marzo, ¡otra vez marzo y sus idus!, vamos a meter unas papeletas en cuyo respaldo se adivine aquello de que esto cambie para que todo siga igual, mejor quedarse en casa con un libro, un pensador y un pensamiento que te enseñen más para más sufrir; pero al menos que no te engañen otra vez.

Y, sin embargo, porque la democracia es siempre y al menos el sueño de un mundo mejor y más libre, iré a votar. ¿No va a haber, aunque sólo sea, un puñado de hombres justos, honrosos y leales en España?

Cinco jueces con gabardina

Carlos Sánchez El Confidencial 1 Marzo 2008

Nunca dos gabardinas cobijaron tanto. Nada menos que cinco magistrados del Tribunal Constitucional han evitado que Alberto Cortina y Alberto Alcocer ingresen en prisión. Las célebres gabardinas de los primos -aquellas que lucieron hace veinte años durante la inauguración de un vertedero en el sureste de Madrid- podrán dormir tranquilas. No es para menos. Han logrado lo que nadie había conseguido anteriormente en ninguna otra institución del Estado. La firma de un armisticio -otra cosa es la paz- entre progresistas y conservadores. Entre la derecha y la izquierda judicial, como se prefiera.

El milagro lo han obrado dos magistrados ‘progresistas’: el ex presidente del Tribunal Supremo y del Poder Judicial, Pascual Sala, y la catedrática Elisa Pérez Vera; dos ‘conservadores’: Guillermo Jiménez y Vicente Conde, y, para que haya de todo, un hombre vinculado a la democracia cristiana pero algo más escorado a la izquierda: el abogado Eugeni Gay, una especie de Joaquín Ruiz-Giménez de nuestros días pero sin la proyección intelectual del viejo ministro de Franco que tanto apostó por la recuperación del sistema democrático. Es decir, una especie de Gobierno de concentración inusual en el mundo de la justicia, donde las refriegas entre facciones son el pan nuestro de cada día. Probablemente porque la ocasión lo merecía. Estamos hablando de dos conocidos financieros con una indudable ascendencia sobre las más altas instancias del Estado.

Los mejor pensados creen que la sentencia que deja libres a Cortina y Alcocer, y que convierte en papel mojado la jurisprudencia del Tribunal Supremo sobre la prescripción del delito, tiene que ver exclusivamente con el histórico pique entre el Supremo y el Constitucional sobre quién corta el bacalao a la hora de repartir justicia en su máxima expresión. Según este supuesto, estaríamos ante una cuestión de ‘a ver quién mea más lejos’, pero sin que detrás de la polémica sentencia haya cuestiones estrictamente ideológicas o partidistas. “Este es un asunto más corporativo que ideológico”, asegura un prestigioso jurista.

Una estrategia cocinada
Los más escépticos sobre la calidad del sistema democrático sostienen, sin embargo, que la polémica sentencia del TC no es más que el corolario lógico de una estrategia cocinada en los fogones del Poder (con mayúsculas) encaminada a librar a Cortina y Alcocer de prisión. Esta sería la secuencia de los hechos. Primero (en 2005) se reinterpreta la doctrina del Supremo sobre prescripción del delito entrando a saco en una sentencia que afectaba a un matrimonio de Ourense acusado de alzamiento de bienes por la Agencia Tributaria, y que sin quererlo se convierte en una especie de ‘coartada’ necesaria (otros dicen que preparatoria) para la sentencia final. Posteriormente, se cambia la Ley Orgánica del TC para dejar bien claro que las resoluciones del Constitucional son irrecurribles, ni siquiera por el Supremo. Y, finalmente, el pasado 25 de febrero, la Sala Segunda del TC libra a Cortina y Alcocer de ingresar en prisión

Un trabajo bien hecho. Eso sí, con argumentos tan jurídicamente contundentes y ajustados a Derecho como los que esgrime el propio Tribunal Supremo a la hora de teorizar sobre cuándo prescribe un delito, si en el momento de presentarse la denuncia o querella ante el juzgado de guardia o en el instante en que el juez correspondiente la admite a trámite. Argumentos válidos a la luz del Derecho, pero inaceptables, según la mayoría de los juristas consultados, no por lo que se dice, sino porque invade competencias de forma escandalosa. Que se sepa, la interpretación de la legislación ordinaria es una facultad del Supremo, nunca del Constitucional. El Fiscal General del Estado -viejo ‘enemigo’ de alguno de los magistrados de la Sala Segunda del TC- se encuentra entre ellos.

Una cuestión polémica
¿Y quiénes son los magistrados que han obrado de esta guisa, tan cuestionada por casi todos? El ponente de la célebre resolución del Constitucional fue el magistrado Pascual Sala, viejo conocido del mundo judicial. No en vano, ha ocupado las más altas responsabilidades dentro del aparato de la justicia. Fue presidente del Tribunal Supremo y del Consejo del Poder Judicial, y anteriormente estuvo al frente al Tribunal Cuentas en los procelosos años de Filesa, aquel caso de financiación ilegal del Partido Socialista. No hay ninguna duda de que se trata de un jurista de reconocido prestigio que no oculta su afinidad con el PSOE (el Tribunal de Conflictos que él presidía libró al Gobierno socialista de entregar al juez Garzón las actas del CESID sobre la guerra sucia de los GAL).

Algunos hablan de que se mueve ‘a piñón fijo’, siempre en la misma dirección. Se le vincula con el sector gregoriano del Partido Socialista (en alusión a Gregorio Peces-Barba), y, sobre todo, con Virgilio Zapatero, ministro de Relaciones con las Cortes durante el segundo Gobierno de Felipe González y sempiterno rector de la Universidad de Alcalá de Henares.

Pascual Sala es ahora miembro del Constitucional, pero en 1994, en su anterior faceta de presidente del TS, ya le tocó lidiar una situación parecida como la actual, pero en el bando contrario. Aquel año, los magistrados de la Sala Primera de lo Civil del Supremo decidieron algo insólito: elevar al Rey, “como máximo poder moderador del Estado”, su malestar e inquietud por la actuación del Tribunal Constitucional, al que acusaron de haber invadido su función jurisdiccional. La queja tenía su origen en la decisión del TC de considerar firme una sentencia que había anulado el Supremo. En esta sentencia anulada se declaraba padre a un piloto que no quiso someterse a la prueba biológica de paternidad, lo que suponía reinterpretar la jurisprudencia del Supremo. Pascual Sala se vio obligado a atemperar ambas posiciones, pero en el camino se dejó algunos jirones.

Cuando abandonó la presidencia del Supremo y del Poder Judicial recaló en la sala de lo contencioso del TS, de donde años más tarde saldría disparado hacia el Tribunal Constitucional. El candidato ‘oficial’ de los socialistas era Cándido Conde-Pumpido, pero unas declaraciones a la prensa del actual Fiscal General dando por hecho el nombramiento fueron consideradas ‘inoportunas’ por sus propios correligionarios, lo que dio al traste con la elección. La ‘alternativa Sala’ salió adelante con 19 de los 20 votos del Poder Judicial, mientras que sólo un vocal respaldó al Fiscal General. Como la venganza se sirve fría, ahora ha sido Conde-Pumpido quien le ha devuelto la bofetada en forma de una crítica subida de tono a una resolución cuyo ponente no era otro que Pascual Sala. Pero, en esta ocasión, los presuntos agraviados (los magistrados del Constitucional) en lugar de implicar a la Corona en la resolución del conflicto se han conformado con la Presidencia del Gobierno.

La estela de Pedrol Rius
Quien preparó el camino a la sentencia del Constitucional en 2005 fue el abogado Eugeni Gay, hombre curtido en el mundo de la abogacía pero con un currículo académico perfectamente descriptible. No se le conoce especialización alguna. Gay fue presidente del Consejo General de la Abogacía, y aunque quiso ser el heredero del legendario Pedrol Rius, nunca lo consiguió. Eso sí, fue un alumno aventajado a la hora de ganar adeptos. Es conocido que Pedrol ganaba todas las elecciones después de llamar por teléfono a cada uno de los 83 decanos de los colegios de abogados de toda España pidiendo el voto. Era un detalle tan humano que los presidentes de los colegios más pequeños se lo agradecían mostrándole su confianza. Gay siguió la estela de Pedrol, pero la llamada telefónica la sustituyó con una visita personal. Sede por sede. Recorrió medio España en busca de votos, pero al final logró su objetivo: ser presidente de todos los abogados del país, con la oposición frontal de los abogados de Madrid. Se trata de un puesto con más lustre que otra cosa, pero que permite introducirse en los cenáculos del poder.

Como le ocurrió al propio Pascual Sala, en el camino también se dejó jirones. Desde entonces su enemistad con Luis Martí Mingarro, el anterior decano del colegio de abogados de Madrid es algo más que manifiesta. Mingarro se veía como el sucesor natural de Pedrol, pero vio frustradas sus aspiraciones tras la irrupción de Gay, bien visto por el nacionalismo catalán y un buen compañero de viaje para el PSOE. Algunos lo acusan de una cierta frivolidad en el pasado, pero desde que es magistrado se ha convertido en un auténtico hombre de Estado.

Y es que las rencillas personales (o profesionales) tienen mucho que ver con las resoluciones judiciales. Un caso palmario puede ser el del magistrado Vicente Conde, considerado ‘muy conservador’ desde algunos ámbitos, pero que en el asunto de los Albertos se ha distanciado de algunos de sus correligionarios. Votó a favor de reinterpretar la prescripción del delito. Fuentes bien informadas aseguran que él se sentía el candidato natural del Partido Popular para presidir el Tribunal Constitucional. Pero sucedió que su compañero Jorge Rodríguez-Zapata no le votó en su día como venganza por la posición de Conde en la admisión a trámite del Plan Ibarretxe. Se manifestó en contra -frente a la opinión del PP- y eso truncó sus aspiraciones profesionales. Desde entonces ‘va por libre’ y obra en función de su mejor parecer y entender, por lo que no ha sorprendido su posición. “Siempre ayudará a la Corona aunque no se lo pidan”, dicen quienes lo conocen. Hasta el punto de que ha dejado al Supremo al pie de los caballos, curiosamente de dónde procede profesionalmente.

Un caso bien distinto es el del vicepresidente del Tribunal Constitucional, Guillermo Jiménez, integrante también de la Sala Segunda del TC. Jiménez, reputado catedrático de Derecho Mercantil, pertenece a la escuela ‘sevillana’ de Giménez Fernández y Manuel Olivencia. Fue elegido por el Senado como hombre de consenso entre el PSOE y el PP, aunque fuentes bien informadas lo sitúan bastante más a la derecha que la izquierda. “Juanjo Laborda”, por entonces portavoz socialista en la Cámara Alta, “cedió”, aseguran esas fuentes.

El quinteto lo completa la catedrática de Derecho Internacional Elisa Pérez Vera, elegida a propuesta del PSOE. Fue rectora de la Universidad Nacional de Educación a Distancia allá por el año 82, y de allí saltó a la secretaría del Consejo de Universidades, ya con el Gobierno socialista. Discípula del eminente profesor Carrillo Salcedo. Bien conectada con el socialismo andaluz, su ‘padrino’ político es el ex ministro José María Maravall.

“Y usted, ¿a qué se dedica, imbécil?”
Federico Quevedo El Confidencial 1 Marzo 2008

Dice el diccionario de la RAE que imbécil es “alelado, escaso de razón”, y alelado se dice de una persona “lela o tonta”. Es decir, un imbécil es un lelo-tonto al que además le falta razón por todas partes. Un pobre hombre, un inútil, un –perdón- gilipollas integral. Imbécil se ha convertido en la acepción de moda de la izquierda para calificar a la derecha. Pero no es un insulto, oiga. No, por Dios, es una definición de la realidad como otra cualquiera, una manera diferente de ver las cosas, si quieren ustedes con un poco de ironía y algo de mordacidad, pero ellos lo dicen, en el fondo, con cariño, con un cierto aire paternalista... ¡Pobres imbéciles, estos del PP! Primero fueron los del canon que llamaron a los del PP “turba mentirosa e imbécil” lo que, traducido a lenguaje de la RAE, sería como decir “muchedumbre de gente confusa y desordenada, mentirosa, tonta, lela y escasa de razón”. Vamos, un primor. O sea que todos los del PP son como para echar de comer aparte y deberían estar encerrados en un sanatorio mental –no les voy a dar ideas, porque seguro que más de un lector demócrata de estos que tengo ya se está frotando las manos-.

Después de los del canon, el siguiente en utilizar el término imbécil ha sido el abuelo cebolleta, o sea, Felipe González, a quien la edad no le impide hacer el ridículo. No es el único, permítanme un inciso divertido. Ayer me llegó un correo rebotado de un señor que se atrevió a dirigirse por ese medio al ex candidato del PSOE a la alcaldía de Madrid y mano derecha de Z en asuntos económicos, Miguel Sebastián. Le preguntaba por un artículo del ínclito sobre Cataluña como motor de la economía española y esas cosas, y en el que, por lo que se ve, Sebastián arremetía contra el PP hasta quedarse a gusto. El ahora profesor responde al interfecto más o menos aclarando su artículo y al final del correo le dice: “Infórmese”. El buen hombre, no contento con esta respuesta, insiste, y le pide a Sebastián que le diga sobre qué debe informarse: “¿De que el título era gracioso? ¿De su sectarismo al hablar de los “conquistadores patrios”? ¿De que los del PP no son “patriotas”?”. La respuesta final de Sebastián a su interlocutor no tiene desperdicio: “Y usted, ¿a qué se dedica, imbécil?”.

La cosa tiene su gracia, porque esto de llamar tontos, lelos y escasos de razón a los militantes, simpatizantes, votantes y dirigentes del PP, parece que se ha convertido en una especie de deporte nacional de la izquierda tolerante y democrática de nuestro país. Vamos a ver quién les llama imbéciles más alto, más fuerte y con más anhelo. Y va y sale el abuelo cebolleta, y gana él. No por nada, pero lo suyo es de rizar el rizo. Primero se queja de que los del PP insultan a Z sin poder decir exactamente qué tipo de insultos son los que le han proferido estos tíos asquerosos y nauseabundos de la extrema derecha fascista y pendenciera del PP, y luego, directamente en vena, sin complejos, sin previo aviso, le llama “imbécil” a Rajoy, o sea: tonto-lelo escaso de razón. Digo yo que Z debería sacar todos los días a pasear al abuelo cebolleta. Claro que ayer me decía un colega, “¿y no será que a quien le quiere hacer un favor el abuelo cebolleta es al PP?”. Porque de todos es sabido que a Z no le puede ver ni en pintura, y que esto que hace no es más que pura afición a las siglas centenarias que le han hecho millonario.

Digo que debería sacarle todos los días como ejemplo de modernidad y visión de futuro. Sí. Lo tengo claro. El abuelo cebolleta es lo más parecido a la chispa de la vida, el ejemplo de esperanza en el futuro, respeto a ley, honradez y honestidad que todos estábamos esperando. Algo así como un rayo de luz en la oscuridad del túnel, allá a lo lejos, en lontananza. En serio, un partido que se pasa la vida diciendo que ellos son el futuro y el PP el pasado, lo mejor que puede hacer es pasear por toda España al abuelo cebolleta. Y, ya puestos, también podrían acompañarle en algún mitin Rafael Vera, Luis Roldán, Manuel Prado, los de Filesa, Amedo, Domínguez, Paesa, Juan Guerra y un holograma de Mariano Rubio. Y Z de telonero. Como imagen de futuro, oiga, no tiene precio: motivos para creer. Eso sí, después de todo, mejor que te llamen imbécil que “hijo de puta”, porque lo de imbécil no tiene por qué ser hereditario y lo otro... vaya usted a saber que enfermedades venéreas trae consigo. Pregúntenle a Maruja Torres.

Babel de los Políglotas
Serafín Fanjul Libertad Digital 1 Marzo 2008

Son hermosas las llamadas al pasado, por lo general brillante, que denotan muchos topónimos españoles, relato sintético de la historia del lugar, o descripción de algún rasgo físico, espiritual o geográfico: Villanueva de los Infantes, Jerez de los Caballeros, Alcalá de los Gazules, Valencia del Cid, Quintanar de la Orden, Santiago de Compostela...Disponemos de un amplísimo repertorio de nombres sonoros y cargados de significado, testimonio de que nuestra patria y nuestra gente no nacieron ayer y no merecen morir mañana, pero si el 9 de marzo se consuma lo peor de los posibles, habrá llegado el momento de ir pensando en cambiar el nombre del país, operación a la que se apuntarán encantados el Guía Infalible y la cáfila de filósofos de su cortejo, tanto por su probada afición a modificar denominaciones, como por lograr, al fin, el olvido de la ominosa palabra: ¡cómo sufrirán, los pobres, cada vez que su publicidad (la que les sufragamos) dice eso tan feo de "Gobierno de España"!

Así pues, cumple ir buscándole un nombre adecuado a este extremo del continente euroasiático. Y descartados, por burocráticos y poco imaginativos, los que se ocurrirían a la imparable y demoledora tríada Rodríguez-Pepiño-Caldera (Confederación de Transeúntes Por Libre, Libérrima Asociación de Gentes con Jeta, Paseo Voluntario de Paseantes de Pesadas Posaderas, etc., más las traducciones correspondientes a todos los idiomas por aquí existentes, incluidos el urdu y el pashtu), nos atrevemos a proponer uno, buen resumen de nuestra actual situación, a la par que remedo de aquello de Monforte de Lemos, Viana do Bolo o Murias de Paredes, tan obsolescente. Nuestra propuesta (Babel de los Políglotas) es descriptiva, designativa, definitoria en suma más que ningún otro posible. Preparémonos, pues, para el futuro reconociendo el camino por donde hemos alcanzado semejante hallazgo: dejando aparte la bellísima eufonía de poder gritar sin ataduras inquisitoriales algo tan bonito como "¡Viva Babel de los Políglotas!", no me negarán ustedes que estamos en ésas. Me explico.

Ayer he oído a Federico Jiménez Losantos, siempre tan metiche, denunciar más que anunciar la publicación de un diccionario Cántabro-Español, obra imprescindible en la producción lexicográfica universal, cuya falta se venía notando de modo sangrante y que sólo la incuria de la derechona cavernaria había pospuesto. Del Puerto del Escudo para abajo, tanto en latitud como en altitud, era una necesidad imperiosa: un tal Estrada Gómez-Acebo, patrocinado por el lingüista Revilla, nos ofrenda este instrumento irrenunciable para la comprensión entre los pueblos. Y es que ¿cómo vamos, si no, a entender a los santanderinos cuando dicen tierruca, arremangarse o pomo, utilizando sufijos, prefijos o giros semánticos que sólo se emplean desde Aragón a Cuba, pasando por Chile o México?

Gracias a don Estrada ahora comprendo por qué he oído a los cubanos llamar pomo a la botella: no hablaban en español, sino en otra lengua. Al afirmar que se expresaban en cubano, un servidor, aldeano malicioso, pensaba que aquellos tipos eran grandes jodedores (en cubano) o chovinistas puros: estaba equivocado, de veras usaban una lengua distinta, el cántabro. O el cubano. No más queda fijar los rasgos distintivos entre ambas variantes de esa lengua extraña para dilucidar cuál es el tronco y cuál la rama, el huevo y la gallina, Ortega y Gasset. En cualquier caso, lo evidente es que unos y otros no hablaban en español y menos aun en castellano: hasta ahí podían llegar el fascismo, el imperialismo filipino y el nacionalcatolicismo, arrasadores de culturas indígenas, ya sean aborígenes de Michoacán o de Castro-Urdiales.

Pero, incluso los habitantes de España, contumaces en el error como vivimos, podemos beneficiarnos y debemos estar de enhorabuena por tal floración lingüística: no ha nacido una nueva lengua, simplemente se le reconoce su merecido rango, junto al castúo, el panocho, el altoaragonés ("aragonés" a secas, me corrigió uno que terminó comiendo de enseñar español) y tantos más. ¿O es que sólo van a disponer de Academia, socaliñas, sueldos, docencia, Administración, tele, ediciones, traducción simultánea y crudos castigos para los recalcitrantes en el uso del español los hablantes de fabla, asturianu o andalú? Los españoles –digo– ya conocemos otra lengua más; y sin estudiar ni esforzarnos nada, que es como nos gusta a los celtíberos conseguir las cosas: sin dar ni golpe. De tal suerte, sabemos argentino, chileno, paraguayo, etc. (en todas sus modalidades, que es gran maestría, como decía el otro), por añadidura a cuantos idiomas hemos descubierto rondándonos por doquier. Y nosotros sin saberlo.

Porque no basta ya con tener intérpretes para entender eso tan complejo del quesu o les vaques, el ganau o la chupa del cheli (y del castellano y su germanía derivada); no, debemos saborear la Antolohía’e tehtoh en andalú der Huan Porrah Blanko (sic), cariñosa y desinteresadamente editada por Editorial Iralka, de Donostia e impresa en Bilbo (más sic), dado que, casualmente, ése es el registro lingüístico habitual en Euzkadi, o Euskadi, o Euskalherría, o como se llame, en una de las lenguas de verdad imperiales subsistentes en la otrora dicha Península Ibérica (con perdón por tan escabrosas alusiones). Bien es cierto que nuestros peliculeros han contribuido recientemente de manera decisiva a este grandioso proceso de aniquilación lingüística al traducir a español de por aquí una cinta que venía en mexicano: en manos de políticos sabios y mercachifles honrados vamos mejorando. De tal guisa hemos alcanzado la meta que nuestros vecinos del norte nos deseaban – con tanto cariño como siempre - cuando anunciaban en la solapa de los libros de Vargas Llosa que éstos habían sido traducidos del peruano al francés. Se comprende que no aceptemos ser menos.

Y ahí acude Moratinos, uno de los cerebrazos del régimen, con su reconocido don de lenguas, que tan bien documenta cuando se expresa en inglés y hasta en español: este hombre es un fenómeno. Veamos su última aportación a la PAZ entre los pueblos y a la Alianza de Civilizaciones. De visita en el Congo (Ya saben: "Lumumba, Katanga, ¿qué pasa en el Congo?") nuestro políglota preferido se valió de la martingala del lingala, porque no hay nada para los negros como hablarles en negro. Y allá va lo que pasó:

– Gayumbo cachondo bitongo – aseguró sonriente.
– Balumba malanga fritanga – fue la respuesta.
– Quilombo chilango coyunda – insistió complacido al palpar el efecto de su verbo.
– Mandinga no traga ni pinga – le retrucaron.
– Fandango milonga candombe – se conformó al recordar las instrucciones del Guía.
– Fiyingo canyengue mondongo – se empeñaron amenazantes.
– Sandunga malambo huapango – Ya no podía rebajar más.
– Bachoqui muchacho chaparro – fue la última palabra inmisericorde del negociador aliado civilizatorio.
– Ahí ya no llego – se rindió el políglota con la sincera modestia que caracteriza a los suyos –. Me está hablando en swahili del norte variante retrospectiva.
– Acabáramos, deje ya de hablarme en negro, que yo aprendí español en Colombia, que es donde se debe aprender, y no estoy para bromas.

Y aquí se acaba la historia de aquellos amores míos, ella se marchó con otro y yo me quedé haciendo pío..., pero la aportación de Moratinos a la Babel de los Políglotas es indiscutible. ¿O no?

Persiste la amenaza
EDITORIAL El Correo 1 Marzo 2008

El atentado de ETA contra la sede socialista de la localidad vizcaína de Derio es una muestra más de su obstinado fanatismo, de su empeño en protagonizar una campaña electoral cuyo desarrollo está consiguiendo dejar a los terroristas de lado. El comunicado emitido horas después llamando a la abstención y el boicot de los comicios no hace más que rubricar la dimensión de su impotencia criminal. El hecho de que el artefacto estuviera compuesto por tres kilos de amonal indica que su autoría se debe al núcleo de la propia banda y no a los grupos satélites que tan a menudo la secundan siguiendo sus instrucciones. La explosión provocada en los bajos de un edificio de viviendas responde a la perfección al instintivo propósito de los violentos de provocar que la población tienda a distanciarse de aquéllos a quienes ellos han señalado como objetivo. La intensificación de la tarea policial preventiva para impedir que ETA pudiera atentar tras la ruptura de su tregua ha obtenido logros importantes y es, con toda seguridad, la causa de que la disposición etarra a golpear 'cuando y donde puede' se haya visto frustrada en varias ocasiones.

Pero a medida que su fracaso se hace más evidente y su debilidad más manifiesta, y al tiempo que en las bases de la izquierda abertzale afloran los habituales síntomas de desconcierto y desánimo, es seguro que los activistas armados están experimentando la impaciencia propia de la impotencia terrorista. De manera que junto a la certeza del paulatino decaimiento de ETA, los poderes públicos y la sociedad en general han de tener en cuenta el riesgo que supone la necesidad de la banda de hacerse valer de inmediato, como sea, y mejor antes del 9 de marzo. Resulta siempre difícil fijar la temperatura a la que es conveniente mantener tanto el ánimo institucional como las sensaciones ciudadanas ante el devenir de ETA; qué combinación de inquietud y de optimismo es necesario albergar en momentos así. Pero la experiencia demuestra que en esto se yerra más, o con peores consecuencias, por defecto que por exceso. Frente a la posible lectura de que la banda terrorista sólo ha podido atacar una casa del pueblo de una pequeña localidad vasca conviene que prevalezca esta otra: dos activistas deambularon encapuchados por las estrechas calles del municipio portando tres kilos de amonal, y siguen libres.

Zapatero calla ante las bombas de ETA y los insultos de González
EDITORIAL Elsemanaldigital  1 Marzo 2008

Con la reciente bomba contra la sede socialista de la localidad vizcaína de Derio, ETA se ha vuelto a hacer presente en la campaña electoral con un terrorismo de baja intensidad, que mantiene viva en la conciencia de los españoles la amenaza que supone la banda, pero no alcanza el dramatismo suficiente para provocar una reacción emocional de la opinión pública que pueda afectar al resultado de las elecciones del día 9. El comunicado de los terroristas que hoy publican los diarios pro-etarras Gara y Berria, claramente dirigido a sus partidarios, no aporta nada que permita sostener una interpretación diferente del actual comportamiento de la banda.

Llama más la atención, en cambio, la actitud del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ante los dos últimos atentados de ETA: un silencio impropio del cargo que ocupa, pero que necesariamente se tiene que valorar también en clave electoral. Al presidente no le interesa que el terrorismo pase al primer plano de la campaña, porque entonces se vería obligado a hacer frente a las incómodas cuestiones que Mariano Rajoy le planteó en el debate del pasado lunes sobre su posición en relación con la lucha antiterrorista, que prefiere relegar a una ambigua penumbra.

Otro silencio igualmente elocuente de Rodríguez Zapatero es el que está manteniendo respecto del insulto dirigido por Felipe González contra Mariano Rajoy. Un exabrupto, como argumentábamos ayer desde estas páginas, que sería ingenuo considerar una salida de tono casual del ex-presidente del Gobierno; bien al contrario, encaja perfectamente en la estrategia que aplica el PSOE en la presente campaña electoral y que no es tan distinta de la seguida por el partido en otras elecciones generales.

El guión de esa estrategia lo explicitó el propio Rodríguez Zapatero en la ya célebre confidencia al periodista Iñaki Gabilondo: más allá de los supuestos "empates técnicos" que pronostican unos sondeos de cuestionable intencionalidad política, el entorno del presidente cuenta con ganar las elecciones sin mayores dificultades, a condición de ser capaces de mantener esa "tensión" que es presupuesto ineludible para movilizar a cierto electorado de izquierda.

En este contexto, de la misma forma que no cabe esperar ninguna declaración de Rodríguez Zapatero que dé al terrorismo de ETA más relieve público del que ya tiene por sí mismo gracias a los últimos atentados, tampoco se puede pensar en que el presidente vaya a intervenir para desautorizar a Felipe González. La gran cuestión ahora es si la campaña electoral que está desarrollando el PP, debate del pasado lunes incluido, tiene eficacia para contrarrestar esta estrategia socialista.

Que Mariano Rajoy después del debate se ha consolidado como líder ante el electorado fiel al PP, pocos lo ponen en duda. Pero para ganar la elecciones del día 9, al PP no le basta con conservar los votantes que lo han apoyado tenazmente en las últimas convocatorias electorales: necesita también obtener votos nuevos, o bien conseguir la desmovilización de parte del electorado del PSOE, y eso es lo que nadie sabe si está ocurriendo.

Democracia degenerativa
J. M. Ruiz Soroa El Correo 1 Marzo 2008

Lo más asombroso del asunto es que hayan conseguido convencernos a todos de que los debates en televisión son una exigencia democrática, que constituyen un derecho de los ciudadanos llamados a las urnas al que no podemos renunciar. Es difícil de creer que la opinión pública haya llegado a aceptar como verdad inconcusa lo que no es sino una manipulación de sus pasiones, una manipulación que responde sólo al interés de los propios medios en reafirmar su particular poder político.

Veamos: resulta que nuestros políticos llevan cuatro años debatiendo en público, en vivo y en directo, tanto en los foros institucionales pertinentes como directamente ante el público. Y, además, lo han hecho 'en tiempo real', cuando surgían y se agitaban los problemas ante los que tenían que tomar decisiones. Más aún: además de debatir, los políticos 'han hecho cosas' a lo largo de estos cuatro años, han dejado huellas indelebles de su comportamiento y sus valores. Pues nada, resulta que eso no vale nada comparado con el debate final ante las cámaras. Que lo importante en democracia es que un buen día se sienten cara a cara en televisión y expongan su escala de valores y sus proyectos. Si no lo hacen, se hurta a la ciudadanía su derecho a conocerles y compararles, nos dicen. Parece una broma, pero eso nos dicen con toda seriedad.

Desde un punto de vista práctico todos saben y reconocen que los debates electorales televisivos no sirven para nada. Que la percepción de los electores televidentes está tan sesgada por su previa simpatía y partidismo que ven lo que quieren ver, de forma que lo único que se consigue es reforzar su previa decisión. Que el encorsetamiento del debate convierte a los candidatos en grotescos muñecos de guiñol, que se limitan a balbucear como pueden en un tiempo limitado las consignas prediseñadas por sus expertos. Que la imagen que ofrecen es mucho más pobre que la de su real humanidad y profesionalidad. Que, además, el debate de ideas, valores e intereses se transforma por culpa del formato en una discusión sobre personas, y que discutir sobre personas es el nivel más degradado de debate posible (por eso es el más explotado en la programación de éxito). Todos lo saben, sí, pero ¿qué importa eso? Porque en realidad no se trata del debate, no se trata de las buenas prácticas democráticas, de lo que se trata es del poder. Y el poder consiste, al final, en la capacidad para imponer el marco de presentación de la realidad. El poder, en este caso, consiste en presentar la política como un espectáculo. Y es el poder de los medios. No el de los ciudadanos, ni el de los políticos. De lo que hablamos es del poder de los medios.

Obviamente nos dirán que no es así, que el medio es neutral o inocente, que se limita a reflejar como un espejo las imágenes que los políticos libremente emiten. Pero es falso. El medio crea la realidad sólo por presentarla en un determinado formato. La crea al convertir los hechos brutos en una historia, porque la historia posee siempre un sentido que no tenía la realidad misma. En el presente caso, ¿en qué tipo de historia convierten los medios la política? Pues en uno de los que les es más rentable y garantiza el éxito seguro en ventas: la convierten en un partido de fútbol, una competición limitada en el tiempo entre dos personajes que se lo juegan todo al resultado. Es un diseño de probada rentabilidad, de enorme productividad mediática. Hay noticia aprovechable en la preparación, los prolegómenos, el desarrollo, el análisis de moviola, la discusión sobre las reglas, la corrección de las jugadas, la tertulia sobre el vencedor/perdedor. El partido alcanza el nivel óptimo de difusión, consistente en poder convertirse en conversación de café o ascensor. Es como el cerdo, un filón del que se aprovecha todo. Incluso hay revancha, tiempo muerto y posibilidad de remontar el resultado.

Bueno, pero no olvide usted que gracias a este formato la política entra en su casa y en la de todos, se hace accesible al gran público. Gracias al debate usted puede juzgar cómodamente y desde su sillón a los candidatos ¿Cabe mayor democratización de la política? Un bonito cuento que calla algo esencial: que al entrar de esta forma en mi casa, con ese formato, la política entra, sí, pero lo hace deformada, degradada a su expresión más banal. Entra, pero a cambio de convertirse en un partido de fútbol más. Hay una verdad que siempre se quiere olvidar: más información no es más conocimiento; más datos no son más criterio; puede ser al revés.

No se trata de acusar a los medios de manipulación intencionada (no hay un 'gran hermano' oculto). Ellos están sometidos a las constricciones sistémicas derivadas de su propia existencia. Una vez que están ahí no pueden, probablemente, sino responder a la lógica de su audiencia. Hacen lo que saben. Pero la resultante, y esto es lo trascendente para la ciudadanía, es la de dar un paso más en la degeneración de la democracia. La actual se ha definido autorizadamente como una 'democracia de audiencia'. Audiencia en dos sentidos: primero, porque los líderes políticos actúan y gobiernan en una actitud permanente de auscultación de la opinión pública, pendientes en todo momento de su más mínima variación o inflexión. No deciden, sino que responden a la opinión que los medios les presentan, aunque lo cierto es que esta opinión está en gran manera creada por los propios medios, por su misma acción sobre la sociedad. Son unos líderes demediados, condicionados en todo momento por unas encuestas de opinión instantáneas que les sirven como giroscopio para fijar su rumbo y altura. Nos extrañamos de que no existan hoy líderes políticos como los de antaño, con personalidad y peso propios, capaces de hacer políticas impopulares cuando eran necesarias para su proyecto final. Pero ¿es que podrían existir tales líderes en el ambiente que hemos creado?

Pues bien, la práctica de los debates preelectorales lleva al paroxismo este rasgo degenerativo: los políticos en liza se la juegan en dos horas, en función de su actuación ante los medios. Saben que en el fondo no es así, pero deben hacer 'como si fuera así', con lo que el juego acaba por imponer sus reglas. El político asume su papel como simple objeto que se oferta al mercado de la opinión. Y el ciudadano, el suyo de audiencia consumidora: le traemos la política a casa, le convertimos la realidad problemática en espectáculo, juzgue usted sin moverse, en su tranquila intimidad pasiva. No hay coste de participación, no hay esfuerzo de intelección ni de reflexión, todo es tan trivial como lo ve en la pantalla. Hasta un niño podría decidir después de este espectáculo. Pues eso.

El Foro Ermua se solidariza con los socialistas vascos por la criminal agresión de ETA en la pasada madrugada a la Casa del Pueblo del PSE en Derio (Vizcaya).
COMUNICADO Foro de Ermua 1 Marzo 2008

Bilbao, 29 de febrero de 2008.
A la una de la pasada madrugada en la sede de la Casa del Pueblo del PSE en Derio ha estallado una bomba que, aunque por fortuna no ha producido heridos, ha causado graves destrozos en dicho local e importantes daños en las viviendas de los alrededores.

No es la primera vez que ETA dirige su acción criminal contra las personas y bienes del PSE. Para el Foro Ermua no hay duda alguna de que con ello ahora busca presionar al propio PSOE y recordarle la necesidad de sentarse a negociar tras las próximas elecciones si se diera la circunstancia de que a resultas de las mismas R. Zapatero formara nuevo Gobierno.

Desde nuestras profundas convicciones democráticas condenamos éste o cualquier otro ataque de ETA. Por ello queremos hacer llegar al PSE nuestra solidaridad y nuestra condena más enérgica del atentado de la pasada noche, exclamando una vez más con todas nuestras fuerzas: NO A ETA.

Esperamos también que, en respuesta a lo solicitado por el propio Alcalde de Derio al concejal de ANV en ese Ayuntamiento, éste condene el atentado sufrido por el PSE, aunque las ya muchas horas transcurridas desde esa petición sin que dicho concejal haya manifestado públicamente su repulsa nos hace ser pesimistas al respecto. De no producirse la condena, la pasividad de dicho concejal vendría a demostrar, una vez más, que ETA es ANV.

SER O NO SER
Arrastramos dos fracasos: el del islamismo y el del socialismo
Enrique de Diego elsemanaldigital 1 Marzo 2008

Pese a pertenecer a dos ideologías muertas, socialistas e islamistas continúan teniendo vara alta. Y con el denominador común de la subvención y la expoliación a las clases medias.

Junto con el del islamismo –una religión muerta, que ha generado sociedades desestabilizadas, gentes que oscilan entre el fanatismo y el servilismo, con pulsión de suicidio colectivo- el otro gran fracaso planetario que arrostramos es el del socialismo. El socialismo como ideología ha muerto, pero obviamente le han sobrevivido los socialistas. He contado en El manifiesto de las clases medias el itinerario ideológico e histórico de los socialistas para instalarse en los Presupuestos y convertirse en un simple pero eficaz sistema de expoliación de las clases medias, mediante la burocratización de la docencia, la cultura, el cine y el control de los medios de comunicación.

A pesar de su historia de crimen, genocidio y miseria, a pesar de que en su debe no sólo están los exterminios del comunismo –de Lenin, Stalin, Mao, Pol Pot, Menghisthu, Ho Chi Minh, Castro- sino también los del nazismo y fascismo –dos movimientos de izquierdas, la escisión nacionalista del tronco común, con Hitler, Mussolini, Laval, Drieu La Rochelle, Quisling–, la izquierda sublima su depredación –se autoexculpa de la bajeza moral de su parasitismo- mediante el desarrollo de una mentalidad de ungidos, que pasa por el dogma de la colectiva inmaculada concepción de sus militantes apesebrados. La vieja y esclerótica vanguardia revolucionaria se ha trastocado en una élite bienpensante de funcionarios de la mente que se cree llamada a conseguir el progreso moral del mundo, a golpe de talonario, eso sí, y del talonario de los demás. Lejos de permitir que cada uno busque la felicidad y el progreso moral como tenga a bien entender, nuestros ungidos consideran que el hombre y la sociedad son moldeables mediante dosis de coerción estatal y de confiscación fiscal. Esa mezcla de pesebre e iluminismo explica la obsesión por poner en marcha, en medio del desastre educativo, la asignatura de Educación para la Ciudadanía.

Ajenos a cualquier noción de libertad personal, pensando siempre en categorías colectivas, aficionados por instinto a la ingeniería social, tienden a creer que cualesquiera de los males del mundo –delito, guerra, violencia- tiene una causa objetiva que es preciso eliminar. Así, el terrorismo es por causa de la pobreza –y de la opresión de Occidente- y no del fanatismo y a pesar de la evidencia de que muchos de los terroristas islamistas, por ejemplo, pertenecen a adineradas familias saudíes. Cuando se les trata de hacer ver sus groseros errores, nunca cuestionan sus planteamientos, como si de una secta se tratara, sino que de inmediato anatemizan. Desde su despótica arrogancia, tienen por ignorante a la plebe, necesitada de ser de continuo adoctrinada.

Sin respeto al esfuerzo personal, al mérito, a las virtudes humanas y al espíritu emprendedor, abundan en conceptos genéricos y vaporosos –tienden a la inflación verbal y hablan como clérigos laicos- como cambio y progreso, para el final confiarlo todo a la intervención del Estado. Quizás una de las manifestaciones más toscas de los efectos perversos de esta invertida mentalidad es al derivación, con Zapatero, del programa electoral a una auténtica subasta del voto y del Presupuesto. Reacios a respetar los derechos personales inventan esotéricos derechos sociales.

Los ungidos van eligiendo grupos mascota a los que aman. Colectivos humanos a los que deciden proteger –a cambio de su voto- para mantenerlos en la inmadurez y en la dependencia. De esa manera, se convierten en el objeto de sus desvelos sobreprotectores, siempre a costa del contribuyente, siempre mediante la expoliación de las clases medias. En realidad esos dineros esquilmados no llegan casi nunca más allá de los dirigentes de los lobbys, de la tecnoestructuras de las ONGs, de la directiva y los instalados de la SGAE, de los zerolos de las asociaciones de gays, lesbianas y transexuales. A medida que vedan a los grupos mascotas las oportunidades de la competencia y les mantienen en interminables colas burocráticas a la espera del cheque y la subvención, eliminada la ética del trabajo y desincentivado el sentido de superación, los miembros de los grupos mascota son llevados al gueto y la marginalidad. Entonces, los ungidos se muestran más buenistas, emotivos y protectores. Lejos de reconocer su fracaso, los ungidos se disponen a siempre a intervenir más y a expoliar más a las clases medias. De ahí que los socialistas aman tanto a los pobres que siempre los han creado por millones.

La emigración es, en buena medida, el producto de esos dos fracasos planetarios: el del islamismo y el del marxismo. Los flujos migratorios a la búsqueda de un horizonte, y aún de supervivencia, son, con frecuencia, huidas de sociedades sometidas a alguno de esos fracasos.

La religión islámica nunca ha conseguido dar el mínimo de estabilidad a las sociedades en las que ha prendido y a las que ha sometido a su extraña y completa confusión entre lo divino y lo humano. La historia de los musulmanes está entreverada de sañudos conflictos y guerras de religión; la religión islámica ha provocado históricamente esclerosis en las sociedades y las ha terminado por anclar en el tiempo, por un conjunto de errores entre los que no son menores la poligamia –que impide la capitalización- y el sometimiento de la mujer en niveles de inferioridad coránica frente al varón. Los antiguos esplendores islámicos cesaron cuando se secó la vitalidad de las sociedades a las que conquistaron.

Desde el golpe de Estado de Ataturk en Turquía, que puso fin al último califa otomano, la religión islámica es una religión fracasada, muerta, en la que el suicidio de los integristas es la metáfora del suicidio colectivo, de la búsqueda del califa perdido.

Por la mezcla de lo religioso y lo político, el islamismo sólo ha producido satrapías, sin seguridad jurídica, con concentración del poder y la riqueza en unas pocas humanas, sobre una masa de gentes sometidas al servilismo.

Es la población emigrante musulmana la que plantea mayores problemas de integración en Europa. De una manera curiosa, y casi suicida, las naciones europeas se dedican a subvencionar a esas poblaciones, en sus manifestaciones más extremistas e integristas, subvencionando sus mezquitas y sus grupos más radicales. De esa forma, lejos de conseguir la integración, lo que se fomenta es el dominio de los grupos integristas y la generación de una comunidad musulmana inasimilable, de cuyo interior surgen, de tanto en tanto, terroristas, con un odio genocida hacia los valores occidentales y hacia los que El Corán diaboliza continuamente como infieles.

La natural capacidad de seleccionar la inmigración que corresponde a la sociedad receptora ha de llevar a una reducción sustancial de los contingentes migratorios musulmanes, cuyas costumbres chocan, con frecuencia, con los valores occidentales de libertad y con el mismo principio democrático de igualdad de todos ante la ley.

Educación
Cien padres van a los tribunales por el «silencio» de Navarra ante la objeción
Los objetores recurren de nuevo por vulneración de derechos fundamentales
En Navarra ya se imparte Ciudadanía, pero su Gobierno aún no ha resuelto qué hacer con los opositores.
M. Laguna La Razón 1 Marzo 2008

Madrid- Después de los andaluces, catalanes, vascos y asturianos les toca el turno a los navarros. La negativa del Gobierno foral a aceptar las objeciones de conciencia a Educación para la Ciudadanía ha provocado que un centenar de padres recurran ante los tribunales. La plataforma de padres Navarra Educa en Libertad ha presentado un recurso contencioso-administrativo contra la asignatura, ya que considera que es una «imposición» y que sus contenidos son «lesivos para la libertad de los padres a educar a sus hijos conforme a sus convicciones religiosas, ideológicas y morales», expuso la coordinadora, Teresa Jaurrieta.

La plataforma ha presentado el recurso por «procedimiento para la protección de derechos fundamentales», explicó ayer su abogado, José Javier Solabre. Jaurrieta explicó que «el recurso busca que las autoridades judiciales reconozcan el derecho constitucional de los padres al ejercicio de la objeción de conciencia».

Sin «respuesta válida»
Los objetores recurren la obligatoriedad de la asignatura impuesta por el Gobierno, los Reales Decretos de desarrollo de contenidos y la «carencia de una respuesta válida» por parte del Gobierno navarro ante la objeción. La decisión de acudir a la vía judicial «se comprende tras el silencio del Departamento de Educación del Gobierno de Navarra a las objeciones de conciencia presentadas», señaló Jaurrieta. Según expuso, «los padres objetores y diversas asociaciones han realizado propuestas para dar una salida satisfactoria al debate sobre la asignatura, como vaciarla de contenidos ideológicos para que sea acorde con el resto de países europeos, o transformarla en optativa».

Jaurrieta señaló a este respecto que «la negativa del Ministerio de Educación de estudiar estas posibilidades y el empecinamiento de Moncloa en el carácter obligatorio de la asignatura» han hecho que la vía judicial sea la única medida posible para los padres disconformes con la asignatura.

La plataforma cuenta con que, a medida que avanzan los plazos de la Administración para resolver las objeciones que se van presentando, aumente el número de padres que se adhieran al presente contencioso.

«Hasta la fecha se han presentado 600 objeciones de conciencia en Navarra que, sumadas a las del resto de España, suman 24.000», dijo Jaurrieta y apuntó que «ningún padre ha recibido resolución válida alguna por parte de la Administración Foral al ejercicio del derecho de objeción de conciencia a la materia».

La escuela pública también se opone a Ciudadanía
Un total de 300 padres de alumnos de Alicante presentarán la semana que viene ante la Consejería de Educación valenciana su objeción de conciencia contra Educación para la Ciudadanía. La peculiaridad, en este caso, es que, por primera vez en la Comunidad Valenciana, se trata de familias cuyos hijos estudian en colegios públicos. Así lo confirmó un portavoz de la Coordinadora de Familias de la Escuela Pública de Alicante, quien aseguró que «sólo los padres son responsables de la formación moral de sus hijos».

DETENIDAS DOS PERSONAS
Disturbios en San Sebastián tras intentar boicotear un grupo abertzale a la Falange
ESTHER VERDOR El Mundo 1 Marzo 2008

SAN SEBASTIÁN.- Un numeroso grupo de jóvenes, en su mayoría pertenecientes a la izquierda abertzale, se han concentrado esta mañana en torno a la plaza donostiarra de Pío XII para protestar por un acto electoral organizado por Falange.

La Ertzaintza, que había acordonado la zona, ha intervenido en al menos dos ocasiones lanzando pelotas de goma para contener a los manifestantes. Durante las protestas y entre gritos de 'Vosotros fascistas, sois los terroristas' o 'Ikurriña sí, española no', se ha volcado un contenedor. Finalmente, dos personas han sido detenidas.

En ningún momento se ha producido un enfrentamiento directo entre ambos grupos de manifestantes ya que la policía vasca había establecido un cordón de seguridad de 50 metros.

En la plaza se han manifestado a las 13.00 horas alrededor de 40 personas portando banderas españolas y de Falange. Tras izar la enseña nacional, el histórico militante falangista, Ricardo Sáenz de Ynestrillas y el actual Jefe Nacional de la Falange, Manuel Andrino, han dirigido unas palabras a los asistentes en un discurso en el que se ha criticado el movimiento nacionalista. "Esto no es una provocación, hemos venido a celebrar la españolidad", ha manifestado Ynestrillas, que ha acudido en calidad de simpatizante.

Tras enfrentarse verbalmente con las personas que protestaban en torno a la plaza, los manifestantes falangistas han abandonado la plaza escoltados por la policía autónoma vasca.

Gallardón y Mayor Oreja, nuevas víctimas de la estrategia de acoso radical al PP
M. J. CAÑIZARES/S. M. BARCELONA/MADRID. ABC 1 Marzo 2008

La tensión sigue aumentando cada día que pasa en la campaña electoral, como quería Zapatero. «Nos conviene que haya mucha tensión», señaló el candidato socialista pensando que no le oía nadie. Pero le oyó todo el mundo, y lo cierto es que esto va a más. A los ataques sufridos por dirigentes del PP en los últimos días y los insultos personales dirigidos contra Mariano Rajoy y los populares -Felipe González le llamó «imbécil» y vago el jueves pasado en un mitin- ayer se sumaron nuevos actos de acoso radical contra el partido de la gaviota.

El «cordón sanitario» -expresión adoptada por los nacionalistas aliados del PSOE para aislar al PP- se activó de nuevo en Cataluña, en este caso contra el eurodiputado Jaime Mayor Oreja. En Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón también sufrió el intento de boicot de un acto público por parte de un grupo de exaltados. Y varios dirigentes de UPyD pasaron a engrosar la lista de acosados, también en Cataluña.

Discrepar del nacionalismo en Cataluña tiene sus riesgos. Y en algunos casos, físicos, como es el caso de las agresiones sufridas días atrás por la cabeza de lista por Barcelona, Dolors Nadal, por parte de un grupo de radicales independentistas. El acoso al PP continuó ayer en la persona del eurodiputado Jaime Mayor Oreja, quien durante un acto electoral en Sant Pere de Ribes (Barcelona), fue abucheado e insultado por un grupo de personas que llevaban banderas independentistas. No hubo contacto físico, pero sí momentos de tensión cuando esos ocho exaltados recibieron a Mayor Oreja y al presidente del PP catalán, Daniel Sirera, al grito de «fuera fascistas» y «vosotros, fascistas, sois los terroristas».

Los independentistas siguieron a la comitiva popular, que visitó un mercadillo local, a corta distancia y sin dejar de gritar consignas del tipo «Los países catalanes no son España. 9 de marzo: Abstención» o «Aborto libre y gratuito», «Ninguna persona es ilegal» o «Hoy se tortura como la dictadura».

La semana pasada, otro grupo de independentistas también profirió insultos hacia el PP a las puertas de un mitin protagonizado por el secretario general de este partido, Ángel Acebes, en Lérida. La fuerte presencial policial, que comienza a hacerse habitual y obligada en los actos que organiza el PP en Cataluña, evitó que los radicales entraran en el recinto. En aquella ocasión, los radicales coreaban la frase «Partido Popular, partido policial», que ayer también pudo oirse en el intento de boicot al acto de Mayor Oreja.

Pese a ello, el eurodiputado popular no se calló y acusó a los nacionalistas de «abrazarse a objetivos históricos de ETA, como por ejemplo la autodeterminación».

Estos ataques se suman a los sufridos por la presidenta del PP vasco, María San Gil, la líder de Unión Progreso y Democracia (UPyD), Rosa Díez, y los dos consejeros de la Comunidad de Madrid. Ataques que, según han denunciado sus víctimas, son alentados por la tolerancia de otras formaciones políticas, especialmente el PSOE.

Ataque a UPyD
Pero el PP no fue el único partido acosado ayer. Cuatro personas intentaron agredir a miembros de la coordinadora catalana de UPyD y atentar contra la bandera española que llevaban los asistentes, en un acto celebrado en Barcelona. Al sentirse en minoría, los individuos huyeron, tras proferir amenazas de muerte a los asistentes, según fuentes de UPyD.

En Madrid, una pitada olímpica recibió ayer al alcalde madrileño, Alberto Ruiz-Gallardón, cuando llegó al centro integrado de Arganzuela para presentar el proyecto «Madrid juega en verde», para la promoción de la candidatura de la capital a los Juegos de Verano de 2016. Una cincuentena de sindicalistas -de CC.OO., UGT y CGT- entraron por la fuerza en el polideportivo donde se celebraba el acto y, blandiendo pancartas, protestaron contra la privatización de centros deportivos que está acometiendo el Gobierno municipal. Cabe recordar que Madrid y Valencia, caladeros de votos del PP, sufren una oleada de huelgas en los servicios públicos, apoyadas sin fisuras por los sindicatos de izquierda.

Ayer, se vivieron algunos momentos de tensión: las concejales Ana Botella y Concepción Dancausa trataban de entrar por una puerta cerrada mientras, a apenas cinco metros de ellas, los sindicalistas gritaban y la pitada arreciaba, con los guardaespaldas actuando como escudos.

Trato con los exaltados
En el acto participaban una treintena de niños -se trata de un programa para promocionar la candidatura olímpica entre los escolares- que presenciaban algo atónitos la escena. El alcalde tomó el micrófono y pidió a los sindicalistas silencio para realizar el acto, comprometiéndose a recibirles al final del mismo. Y advirtiéndoles de que, en cualquier caso, no ordenaría a la Policía que les desalojara. Ellos aceptaron el trato, guardaron silencio durante los 45 minutos que duró el acto y, a continuación, mantuvieron una breve reunión de diez minutos con el alcalde.
 

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