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Recortes de Prensa    Viernes 7 Marzo 2008

Izquierda liberal
Un 88% a favor de estudiar en castellano
Antonio Robles Libertad Digital 7 Marzo 2008

El nacionalismo empieza a perder su impunidad. Durante los últimos 30 años ha timado a millones de españoles con el cuento del victimismo lingüístico. Mientras pedían como víctimas prebendas para su desgracia, esquilmaban como verdugos los derechos de aquellos a quienes consiguieron convencer de ser los culpables de sus desventuras. Con dos objetivos: convertir "su" lengua propia en única lengua de las instituciones e instrumentalizarla para construir una nación. Que nadie se engañe: van en serio.

Han cometido dos errores. Primero, convertir al catalán en la lengua de "su nación" en lugar de ayudarla a ser un instrumento normal de comunicación de todos los ciudadanos catalanes. Se merecía esto último la propia lengua como valor cultural en sí, pero sobre todo se lo merecían todos los que, teniéndola por propia, familiar o materna, hubieron de sufrir su exclusión durantes décadas. Pues bien, están consiguiendo lo contrario. La están convirtiendo en una lengua antipática porque quienes la han secuestrado para su causa nacional son excluyentes. Y en segundo lugar, han logrado poner en guardia a todos los españoles que tienen el castellano como idioma materno. Exactamente el 88% de los ciudadanos está de acuerdo con una ley de lenguas que garantice poder estudiar y utilizar el castellano en cualquier lugar y circunstancia del territorio nacional español.

Se acabaron las mentiras nacionalistas de que no hay padres que quieran una educación en lengua materna española. La encuesta de El Mundo de Catalunya lo ha grabado a cuatro columnas en su portada: "El 88% apoya la ley del castellano de Rajoy que no respaldó Zapatero".

Hemos debido esperar a una encuesta para resaltar la evidencia, ya que el Gobierno de la Generalitat ha incumplido las tres sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que le obligaban a incluir en las hojas de inscripción de principio de curso una casilla que permita a los padres elegir la lengua vehicular de la educación de sus hijos.

Afortunadamente, los infinitos tentáculos del nacionalismo mediático e institucional no han podido amedrentar a El Mundo para que calle ante la evidencia. Nunca un ejercicio periodístico tan simple deja en evidencia a tantos medios. Mira que podrían haber preguntado a padres y alumnos o, simplemente, podrían haber visitado colegios e investigar en qué lengua se daban las clases, pero año tras año se han olvidado de investigar. ¿Para qué? ¿Para darse de bruces con lo que todos saben y callan?

Después de 27 años de resistencia, un partido con posibilidades de gobernar (PP) ha decidido plantarle cara a la exclusión y, lo que es mejor, ha invitado al otro (PSOE) a sumarse a una ley de lenguas que garantice la enseñanza en español en cualquier lugar de España. Fue en el debate del pasado lunes 3 de marzo de 2008. De él salieron dos cosas claras: si sigue el PSOE de Zapatero en el Gobierno los nacionalistas excluirán definitivamente al español de escuelas e instituciones y, si gana Mariano Rajoy, ningún español bien nacido le perdonará si no cumple con su palabra. Y no lo escribo por escribir, fue el Gobierno de Aznar donde él era ministro de Administraciones Públicas el que cerró en 1997 los dos únicos y últimos complejos escolares públicos de Cataluña donde se podía estudiar en castellano después de deshacerse de Alejo Vidal Quadras, el líder popular que había conseguido doblar los diputados del PP en el Parlament de Catalunya tomando como bandera la reivindicación lingüística y el rechazo al nacionalismo. El pacto del Majestic con los nacionalistas les llevó a perder los principios y a olvidarse de la palabra empeñada de su líder catalán, Vidal Cuadras.

En Cataluña tenemos memoria y experiencia: Sólo la presencia de C’s ha devuelto al partido popular a la senda abandonada en el 96. Por eso, Ciudadanos es más imprescindible que nunca. Si está Ciudadanos en el Congreso de los Diputados, ni un solo día le dejaremos de recordar al señor Rodríguez Zapatero los derechos lingüísticos de los excluidos si finalmente renueva el cargo de presidente. Y si el señor Mariano Rajoy llega a presidente de Gobierno y abandona su promesa a cambio de un pacto con los nacionalistas, no dejaremos pasar ni un solo día sin pedirle cuentas por la palabra incumplida.
Por cierto, que el Estatuto de Cataluña donde se excluye al español como lengua institucional fue votado por un 49,42% de los catalanes (ni siquiera llegó al 50% de la población); el 36% del censo votó a favor. La encuesta de SIGMA-DOS para el Mundo nos deja el contundente apoyo a la educación en lengua española del 88% de españoles. A El Mundo ahora sólo le queda hacer la misma pregunta sólo en Cataluña: "¿Apoyaría una ley para que se pueda estudiar en castellano en cualquier sitio de Cataluña?"
antoniorobles1789@hotmail.com

Ganarán los otros
Jorge Vilches Libertad Digital 7 Marzo 2008

Lo peculiar de la democracia española no es que gobierne la mayoría con respeto a las minorías, sino que gobiernan las minorías tolerando a la mayoría. Durante la Transición se entendió que todo lo antifranquista era, por definición, democrático. Los grupúsculos nacionalistas consiguieron así un plus de legitimidad a pesar de sostener dogmas etnolingüísticos discriminatorios que son irreconciliables con los fundamentos de cualquier democracia contemporánea. El resultado fue un modelo constitucional que permite el camino gradual y directo hacia la independencia de las autonomías, junto a una ley electoral que engorda artificialmente la presencia institucional de los partidos nacionalistas.

En consecuencia, tras unos debates televisivos que únicamente han aferrado los votos que cada uno ya tenía, nos enfrentamos a una cita electoral que tendrá un seguro vencedor: los grupúsculos independentistas. Las encuestas dan una diferencia mínima entre los dos grandes partidos, con unos resultados que difícilmente apuntan a una mayoría absoluta. Es más, la percepción social no es que vaya a ganar uno determinado, el PP o el PSOE, sino que el número de escaños será muy similar.

A esto es preciso sumar la estrategia nefasta que ha adoptado el PSOE de segregar al PP de la vida política. El resultado es que Zapatero ha declarado, sin embozo ni rubor, que en el caso de ganar el 9-M no contará con los populares para definir la agenda política. Así, la gran coalición de los dos partidos nacionales, o la garantía de su acuerdo en las grandes líneas de Estado parecen imposibles. Del mismo modo, se antoja harto complicado que exista una tercera opción fuerte de centro con sentido de Estado que apuntale al Gobierno.

En consecuencia, lo más probable es que al 9-M le siga la formación de un Gobierno en minoría que requerirá el apoyo parlamentario, imprescindible y cainita, de al menos un partido nacionalista. Veremos, así, a un Ejecutivo nacional patrocinando políticas que romperán los principios de solidaridad e igualdad, y que alimentará la prepotencia independentista. No faltará tampoco la alegría de esa "gente de la cultura", tan preocupada porque pierda el PP como indiferente a que se borre la cultura española de las taifas nacionalistas.

Oiremos entonces interminables lamentos sobre lo antiguos que se han quedado los estatutos de autonomía, de la necesidad perentoria, vital, de que se dote a los gobiernos autonómicos de más competencias y financiación, de que se establezca el "derecho a decidir", y de lo bonito que es Kosovo. Pero nadie dirá que esta ley electoral sí que está vieja, que sus resultados contaminan los principios básicos de la democracia, esos fundamentos que aseguran que cualquiera que sea el resultado no se violentará la igualdad de todos los ciudadanos. Nadie dirá que esa ley hace imprevisible la estructura territorial del Estado, e interinos sus principios, tan volátiles como los programas electorales. ¿Quién se atreverá a cambiar esta malhadada Ley D’hondt por otra que facilite la estabilidad del Ejecutivo, lo más lógico en un Estado tan descentralizado como el nuestro? Mientras tanto, ganarán los otros.

¡Ánimo, valientes!
Luis del Pino Libertad Digital 7 Marzo 2008

Ayer se celebró en el Círculo de Bellas Artes de Madrid otro acto de la Plataforma de Apoyo a Zapatero. Además de informarnos acerca de los orgasmos de Zerolo, que seguro que interesaron mucho a aquellos que están preocupados por el futuro del país, el acto sirvió para que el todavía Presidente de Gobierno agradeciera a sus huestes el desinteresado apoyo que le brindan. Concretamente, Zapatero agradeció el apoyo "a los valientes" que se han atrevido a dar el paso de integrarse en esa plataforma.

Zapatero tiene razón. Toda la razón: hace falta ser muy valiente para apoyar al Presidente del Gobierno, como todo el mundo sabe. Eso es valentía y no otras cosas.

Lo de Regina Otaola, por ejemplo, izando la bandera española en un feudo batasuno, no es más que una mamarrachada. Total, ¿qué es lo que puede pasarle? ¿Que le peguen dos tiros? ¡Eso es algo que le entra en el sueldo! ¿Y qué me dicen ustedes de María San Gil o de Rosa Díez, enfrentándose a las turbas fascistoides que pretendían agredirlas en sus actos de campaña? ¿Verdad que al final no ha pasado nada?

O tomemos, por ejemplo, el caso de Antonio Aguirre, que tuvo que hacer frente a las iras nacionalistas por su denuncia contra Ibarreche. ¿Me quieren ustedes decir qué consecuencias ha tenido eso? Una patada en los testículos y que le acaben expulsando del Partido Socialista, es decir, nada serio.

Y si nos fijamos en los militantes de Nuevas Generaciones del PP agredidos por defender la libertad de idioma en Galicia, podemos ver que lo único que ha ocurrido es que les han partido el labio de un puñetazo. Nada que no pueda curarse con una tirita.

O para qué hablar de personas como Francisco José Alcaraz, que han sido capaces de movilizar a la ciudadanía española contra las cesiones a los terroristas de ETA. Lo único que ha tenido que soportar por ello el presidente de la AVT ha sido una de las más duras, continuadas y crueles campañas de desprestigio que se recuerdan, lo cual no es para tanto, para qué vamos a engañarnos.

Lo de las víctimas del terrorismo, lo de los concejales populares en el País Vasco, lo de los militantes de Ciudadanos en Cataluña, lo de los disidentes socialistas en toda España, no son más que anécdotas. Lo que verdaderamente requiere valentía hoy en España es apoyar a Zapatero. ¡Eso sí que tiene mérito!

Y tiene mérito porque apoyar al Presidente del Gobierno es arriesgarse a todo tipo de consecuencias indeseables, en forma de prebendas, canonjías y chollos diversos. Imagínense ustedes por ejemplo, que vas por la calle, después de haber manifestado públicamente tu apoyo a Zapatero, y de repente, sin comerlo ni beberlo, te cae una subvención de 500.000 euros para hacer una película de cine. ¿Se imaginan ustedes la desgracia que es eso? ¡Con lo coñazo que son las películas españolas! ¿Son capaces ustedes de concebir la tortura de verse obligado a dirigir o interpretar un bodrio infumable, a sabiendas de que no lo va a ver ni el tato? Hace falta mucho valor para aguantar una tarea tan aburrida.

O piensen, por ejemplo, en la desgracia que es que te den, después de apoyar a Zapatero, un puestecillo en cualquier ministerio. ¿Cabe mayor sufrimiento que saber que cualquier mindundi va a creerse con el derecho de comprobar tu curriculum y recriminarte las mentiras que en él hayas incluido? ¿Cabe mayor angustia que la de pensar que cualquier imbécil puede echarte en cara las obras millonarias que hagas en tus despachos ministeriales? ¿Son ustedes conscientes de lo mal que se duerme por las noches pensando en quién puede pillarte por aquí o por allá? ¡Es muy duro sobrellevar ese tipo de vida! Y más por un mísero sueldo oficial.

¡Apoyar al poderoso es muy arriesgado en España! Te puede abrir muchas puertas, por ejemplo, y obligarte así a tomar decisiones. Te puede introducir en los círculos selectos de relaciones, después de lo cual no tienes otro remedio que aguantar a muchos cretinos en clubes y saraos. Te puede hacer rico con alguna mamandurria o algún canon digital, impidiéndote de ese modo seguir codeándote con el pueblo, que es lo que verdaderamente te gusta.

Enfrentarse a los etarras, a los nacionalismos fascistas, a la maquinaria gubernamental, a lo políticamente correcto... todo eso está tirado. Basta con ser una persona de los pies a la cabeza. Para lo que hace falta valor, mucho valor, es para decidirte a mostrar tu apoyo a todo un Presidente de Gobierno, que controla todos los resortes del poder, tanto coactivos como no coactivos, y que no tiene ningún reparo en recompensar los servicios que se le prestan. ¡Eso sí que es valentía!

Porque hace falta un valor que te cagas para mirarse todas las mañanas al espejo y comprobar que ya no eres otra cosa que un mierda que ha renunciado a su propia dignidad a cambio de entrar en el circuito.

¡Ánimo, valientes! ¡El mañana os pertenece!

El voto responsable
Editorial ABC 7 Marzo 2008

LAS elecciones generales de este domingo representan una encrucijada para los españoles, porque, quizá como nunca en comicios anteriores, se enfrentan dos ideas muy distintas de España y de cómo debe ser gobernada. Es el momento en el que cada ciudadano, asumiendo su condición de elector, haga un análisis objetivo de la situación actual del país y de las expectativas que se abren en función de cuál sea el partido ganador. Las simpatías y las antipatías, los prejuicios contra un candidato u otro, son ahora cuestiones menores frente a la responsabilidad que recae en cada español de decidir con su voto el modelo político por el que opta. La disyuntiva a la que se enfrentan los españoles a la hora de decidir entre las listas electorales que encabezan Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero tiene mucho que ver con algo que hasta ahora no se cuestionaba: la continuidad y la preservación del orden constitucional, tal y como fue refrendado en el año 1978.

A un Gobierno se le debe juzgar por el resultado de su política más que por el atractivo de sus promesas. Con este criterio, aplicado al Ejecutivo socialista, no es posible dejar de reprochar a Rodríguez Zapatero el haber cuestionado el sólido legado político de la transición española: el consenso en los asuntos de Estado, como la lucha antiterrorista y el modelo territorial. El Partido Popular cerró sus ocho años de mandato como una etapa de saneamiento económico definitivo, de consolidación institucional, de política de pactos de Estado -justicia, terrorismo, financiación autonómica- y de eficacia en la lucha contra ETA, etapa rematada por un brutal atentado cuya finalidad fue la de forzar el cambio político que finalmente se produjo, con absoluta legitimidad democrática, el 14 de marzo de 2004.

A lo largo de estos últimos cuatro años, Rodríguez Zapatero no ha conservado ni un solo de los pactos de Estado que recibió, pese a haberlos suscrito él mismo con el PP y el Gobierno de Aznar. Su estrategia de pactos con los nacionalismos más extremos del arco parlamentario han provocado una discordia sin precedentes entre españoles y transformado el orden constitucional a través de las reformas estatutarias. La política antiterrorista y el modelo territorial han sido los más graves errores de Rodríguez Zapatero. La negociación política con ETA ha generado daños extensivos a los tribunales de Justicia y al crédito institucional del Ministerio Fiscal. Por otro, ha proporcionado a ETA un paréntesis para alargar el plazo de su derrota y mostrarse como interlocutor político de un gobierno democrático. Ahora, el Gobierno ha empezado a luchar policialmente contra los terroristas, pero sigue evitando la unidad política con el PP.

España, en efecto, no se ha roto, ni es previsible que suceda porque el orden constitucional y la sociedad española son más fuertes que la arbitrariedad con la que el PSOE ha negociado la unidad política de España con los nacionalismos. El problema, por tanto, no es que España se rompa, sino que se haga inviable como Estado y como organización política común a todos los españoles. El nuevo estatuto de Cataluña -hazaña legislativa que cuenta con mucho menos respaldo que el anterior estatuto- es la primera ley que enmienda la Constitución sin reformar su texto, introduciendo un modelo confederal, el reconocimiento de una segunda nación en España y un trato bilateral e igualitario entre el Estado y la Generalidad catalana. Es difícil explicar cómo una norma de este calibre ha sido aprobada sin el respaldo del Partido Popular.

La economía es el tercer capítulo de un balance negativo, tanto más por cuanto el Gobierno se niega a reconocer la realidad que desde hace meses ven todos los españoles. Hay más parados que hace cuatro años -aunque el porcentaje de desempleo sea menor por el incremento de la población activa, causado, entre otros factores, por la regularización continua y masiva de inmigrantes-, la inflación ahoga los bolsillos y las familias han tocado techo en su capacidad de gasto, no porque ingresen menos, sino porque todo les cuesta más. El triunfalismo de Rodríguez Zapatero resulta incomprensible para millones de españoles, al margen de ideologías, porque revela cierto desdén por la realidad. Asuntos como la inmigración, la seguridad ciudadana, el sistema educativo, la política exterior o la situación de la justicia no permiten a los socialistas presentar mejor balance. Tampoco la llamada política social, dominada en algunos aspectos por una legislación de «marketing», con muchas expectativas y pocos resultados, como se ha visto en la protección de la mujer frente al maltrato, en las leyes de igualdad o dependencia.

El Partido Popular -cuya labor de oposición se ha visto lastrada durante buena parte de la legislatura por un afán improductivo en mirar al pasado- ofrece una alternativa fiable. De Mariano Rajoy se ha dicho que no entusiasma y que no tiene carisma. Es, sólo en parte, cierto, pero lo que ahora está en juego exige otras virtudes y otros principios. Por lo pronto, Rajoy y su equipo han sacado a flote a un partido que el PSOE había convertido en objetivo de una campaña de aislamiento parlamentario. Rajoy se ha sobrepuesto a los intentos de neutralizarlo políticamente y ofrece hoy propuestas en economía, empleo, modelo territorial, lucha contra ETA, inmigración, seguridad y educación basadas en análisis de sentido común y para las que reclama el consenso con el PSOE. Es cierto que hay otros partidos que igualmente propugnan un cambio de rumbo, como el que lidera Rosa Díez, protagonista, junto con otras personalidades de la izquierda, de un plante moral y político al actual PSOE, del que todas ellas son una escisión por desencanto. Rosa Díez es, por tanto, una alternativa digna y necesaria de izquierda para la izquierda, cuyas propuestas sobre Estado y terrorismo ya están defendidas y asumidas claramente por el Partido Popular. En definitiva, con la mirada puesta en el futuro y el balance de estos cuatro años de gobierno socialista, los electores tienen motivos suficientes para ejercer, con responsabilidad, un voto por la normalidad y la sensatez del Gobierno de España.

Lo que está por llegar
Por Carlos Herrera ABC 7 Marzo 2008

HOY acaban los cuatro años de campaña. Por fin. Desgraciadamente sólo tendremos un día de reflexión: el próximo día 10 comenzará la campaña electoral de 2012 y aún no sabemos qué será capaz de depararnos, si elecciones anticipadas o legislatura infernal. La política española se ha transformado en una suerte de catálogo de venta por urgencia, de canasto de medidas a corto plazo, impactantes, anestesiantes, de fuego de artificio. La política española no es un trazado en el tiempo mediante el cual asegurar las cosas de comer y jugar después con lo intrascendente. Justo ocurre al revés: lo intrascendente se transforma en la apuesta de futuro y con lo fundamental se juega a la ruleta rusa.

Pasado mañana decidimos qué forma de inestabilidad nos espera para los días inmediatos: si gana Rodríguez Zapatero volveremos al vértigo de caminar por el borde de un precipicio abismal, a la frivolidad de darle a un mono una pistola, al sobresalto permanente de verse gobernados por alguien que quiere hacer tabla rasa del pasado e iniciar una nueva historia de España, una posmodernidad política que nada tenga que ver con los escombros de la transición. Si gana Rajoy, menos probable pero no imposible, no ganaremos para tilas ni hipotensores: su gobierno será, forzosamente, débil y su capacidad de maniobra, muy reducida, se tragará el estatuto catalán, no derogará prácticamente ninguna ley confeccionada por los chicos de ZP y apenas tendrá motor para gestionar la nave un par de años. Deberá enfrentarse a desafíos alimentados por la alegre intrascendencia del gobierno que se despide y no tendrá más remedio que ponerle el cascabel a un gato excitado por referéndos ilegales. Todo eso a no ser que CiU se transforme, de repente, en un desinteresado colaborador de la idea de España, que me pega que no, y el drama no pase de ejercer la firmeza con amplia base parlamentaria.

La misma incertidumbre es la que hace excitante el panorama: ¿A qué estará dispuesto Rodríguez por conservar el poder? ¿Qué será capaz de pactar Rajoy al objeto de hacer de su adversario el único presidente que no ha renovado la confianza de los españoles en su primera reválida? En dos o tres días tendremos una aproximación, pero da la impresión que todo será poco, de que si el diablo quiere la parte más mullida del alma, ésta le será concedida. En pleno desarrollo de las conocidas como «horas basura», es decir, en ese último día de campaña que si los partidos pudieran sería eliminado desde ahora mismo, la sensación es de que la suerte ya está echada y que nadie guarda la idea genial, la propuesta emocionante, la frase definitiva.

El PSOE sabe que todos aquellos que votaron a los populares en 2004 -incluso en 2000-, volverán a votar «con todas sus fuerzas», es decir, sabe que su sólido suelo electoral está intacto, motivado, en tensión. Por eso se pregunta si han sido capaces de movilizar a los mismos que les votaron a ellos cuatro años atrás, o si de los nuevos votantes que entran en juego se pueden obtener los suficientes votos como para contrarrestar a todos aquellos que no les van a votar por discrepancias elementales, esas que tienen que ver con el desánimo producido por sus coqueteos públicos con gente tan indecente como el BNG o ERC. Si pierden votantes en el camino, pueden perder las elecciones, pero si mantienen los que se animaron inopinadamente hace cuatro años, no habrá fuerza posible en el PP para oponerse a ello. Por ello no pierdan la esperanza de contemplar cómo apuran el ingenio para dar con la tecla definitiva que saque de casa a los que aún no saben a qué dedicarán la tarde del domingo. La diferencia en votos de uno a otro no se cree que vaya a pasar de trescientos mil, lo que deja el resultado extraordinariamente abierto y los corazones de ambos bandos en un puño. No recuerdo recuento más apasionante e igualado, de la misma manera que no recuerdo momento más delicado para este viejo y permanente proyecto de país.
www.carlosherrera.com

Un pacto contra el nacionalismo
POR IGNACIO CAMACHO ABC 7 Marzo 2008

DE las pocas certezas que cabe colegir de unas encuestas en las que nadie tiene la confianza necesaria, hay dos que bien podrían servir para sentar las bases de una nueva política, gane quien gane, a partir del diez de marzo. Una, que la mayoría de los votantes del PSOE y del PP prefieren una fórmula de gobierno que no pase por el pacto con los nacionalismos. Y dos, que muy probablemente habrá a partir del lunes menos diputados nacionalistas en el Congreso. Pues bien, si esto es así, ¿por qué demonios hemos de resignarnos a que esas fuerzas minoritarias, que tienen un sentido excluyente, parcial e insolidario de la convivencia española, sigan determinando la vida institucional de una España en la que no creen?

Para evitarlo bastaría con que quienes dicen ser unos caballeros se comportasen como tales siendo fieles a su palabra. No hace falta disfrazarse de alemanes para formar una grossenkoalitionen, o como se diga, entre los dos grandes partidos nacionales. Sería suficiente con atenerse al compromiso verbal suscrito por Rajoy y Zapatero durante la precampaña: no intentar gobernar si no se ganan las elecciones. Si el perdedor respetase la voluntad de los ciudadanos facilitando la investidura del vencedor, con una simple abstención, los nacionalismos periféricos perderían de inmediato la llave con la que se han acostumbrado a elegir al presidente del Gobierno. Luego habría que gobernar, claro, y la gobernanza exige acuerdos, porque además tampoco se trata de marginar a nadie y los nacionalistas tienen tanto derecho como el que más a ser tenidos en cuenta. Lo que ya es hora de romper es el derecho de pernada que les concede el sistema electoral para reservarse la potestad de garantizar la elección presidencial a cambio de unas vueltas más de la centrifugadora del Estado.

Muchos ciudadanos que van a respaldar al centro-derecha preferirían, en caso de que el PP no saliese victorioso, un PSOE con mayoría absoluta como mal menor frente a una coalición socialnacionalista (ojo, por ahora no lo diremos al revés), sobre todo si es con ERC, BNG y sus compañeros antisistema. No está claro que eso ocurra al revés con la mayoría de los votantes de la socialdemocracia, pero sí con una porción significativa de ellos. En todo caso, la tradición socialista española es la de un partido nacional, igualitario, y si Zapatero ha generado dudas entre sus propias filas es precisamente por su alejamiento de ese hilo histórico del pensamiento político de la izquierda. La gran pérdida de estos cuatro años ha sido la de ese consenso imprescindible en torno a la cohesión del Estado.

Recuperarlo es difícil, pese a las proclamas retóricas de los candidatos, pero el primer paso debería quedar zanjado antes incluso de que se cierre la campaña. Queda una jornada; los mítines de cierre otorgan aún a ZP y a Rajoy una oportunidad para proclamar por separado un compromiso de grandeza. Claro que es soñar por soñar, pero los ciudadanos que vamos a decidir el domingo tenemos la obligación de señalar a nuestros líderes la altura moral del listón que queremos que salten para representarnos con la dignidad necesaria.

ETA entra en la campaña
Luis del Pino Libertad Digital  7 Marzo 2008

Los asesinos han vuelto a actuar. Un ex-concejal socialista, Isaías Carrasco, ha recibido cuatro tiros en la nuca delante de su mujer y su hija. Valgan estas palabras para trasmitir mi repulsa por este asesinato cobarde y mi solidaridad con la familia del ex-concejal.

Era inevitable que ETA se hiciera presente en las elecciones, de una forma u otra. No en vano, los terroristas pudieron comprobar en los anteriores comicios que el terrorismo permite torcer la voluntad de los ciudadanos. Especialmente cuando ese terrorismo se manifiesta en las horas inmediatamente anteriores a la apertura de los colegios electorales.

La única manera de acabar con el terrorismo es conseguir que los asesinos sean conscientes de que jamás podrán conseguir nada con sus acciones. Lo cual exige, en primer lugar, que nunca tengan esperanza de poder sentarse a negociar nada, sea cual sea el color del gobierno de la nación.

El asesinato se ha producido, además, en Mondragón, una de las localidades donde gobierna ese brazo político de los asesinos llamado ANV, que volvió a las instituciones a raíz de las últimas elecciones municipales. ¿Será ya hora de que se vuelva a expulsar de las instituciones a quienes prestan cobertura política, si no de otro tipo, a quienes acaban de asesinar a alguien cuyo único pecado era ser no nacionalista?

En estos momentos, lo que procede es señalar muy claramente que los únicos responsables de esta sangre son aquellos que la han vertido. Pero también es momento de pedir a todos los partidos nacionales cordura y sensatez, para que vuelva a ponerse en práctica, con la unidad de esos partidos, la única política antiterrorista que funciona y que nunca debiera haberse abandonado: la lucha sin cuartel, con la Ley en la mano, contra aquellos que asesinan a quienes no piensan como ellos.

Ojalá que así sea.

Descanse en paz Isaías Carrasco.

El poder de las minorías
POR M. MARTÍN FERRAND ABC 7 Marzo 2008

«SI gano -ha dicho Mariano Rajoy- llamaré al PSOE para que se abstenga en la investidura». No está mal visto. En el PP conocen, por las muchas plumas que perdió José María Aznar en el gallinero de CiU, tras su victoria minoritaria de 1996, lo que cuesta -¡mucho más de lo que vale!- un apoyo nacionalista para conformar una mayoría en el Congreso de los Diputados. Y, ¿si el que gana es José Luis Rodríguez Zapatero? Cabe deducir, a poco rigor que le atribuyamos al candidato popular, que se abstendrá para que su antagonista no hipoteque su libertad de acción, como ha hecho en la legislatura que ahora concluye, en manos de las fuerzas políticas que aspiran a no seguir siendo españolas.

Lo que no soy capaz de discernir es si los votantes del PP y del PSOE suscriben esa actitud excluyente de Rajoy. Personalmente voy más lejos y, si no fuera contra corriente, propondría una gran coalición entre los dos grandes para iniciar un proceso constituyente capaz de devolverle al Estado algunas competencias que nunca debió transferir, ponerle límites al autonomismo y, sobre todo, devolverle al Estado la independencia de sus poderes y enmendar los errores que, especialmente en materia de Justicia, Educación y Defensa, debilitan nuestra perspectiva de futuro. Pe-ro mi opinión es insignificante y muy posiblemente errada. En la intención de los votantes del PP o del PSOE, ¿va incluido un voto «en contra» de los partidos nacionalistas?

Josep Antoni Duran Lleida, candidato a la presidencia del Gobierno por CiU, ha dicho que «las mayorías absolutas han sido siempre muy perjudiciales para Cataluña». Visto desde un observatorio de vocación nacionalista, tiene toda la razón. Las mayorías absolutas equilibran el poder del Estado e impiden que unos pocos votos secesionistas, que quieren acabar con ese Estado en su forma actual y en su rigor constitucional, adquieran un poder desproporcionado según su acreditación representativa. Es un problema de escala. En la dimensión nacional española, que es la que ahora nos preocupa, la suma de los dos grandes supera con creces los dos tercios que se requieren para cualquier modificación legislativa trascendental. Frente al ochenta y tantos por ciento de los votantes de España que sostienen al PP y al PSOE, ¿qué significa, por mucho que se quieran respetar las minorías, el 2,5 de CiU, el 1,8 de ERC o el 1,3 de PNV?

Aunque con la oscuridad que suele acompañarle, fruto de su lamentable política de comunicación, Rajoy ha lanzado al aire una señal importante. Muy importante si llega a resultar ganador, cosa improbable, e importantísima si Zapatero renueva su contrato de inquilino en La Moncloa. Realquilados con derecho a cocina, fuera. Hay coaliciones que, además de atentar contra las propiedades de la suma, lo hacen contra el bien común y el buen sentido.

La recámara de Rajoy
POR CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 7 Marzo 2008

Durante estos cuatro años, las relaciones del PSOE y los nacionalistas se han fortalecido tanto en función del modelo de Estado perseguido por ambos que el PP ha quedado marginado para cualquier eventualidad que suponga un pacto de gobierno con cualquiera de ellos. Descartada una «gran coalición», descartados ERC y el PNV como interlocutores, irrelevante CC, se habla de CiU. Al PP le gusta hablar de CiU. Pero ¿podrían llegar los dos a un pacto de gobierno? Tan sólo en el caso de que el PP renunciara al recurso de inconstitucionalidad del Estatuto, asumiera el binacionalismo, sacrificara el castellano y aceptara la liquidación efectiva del Estado. Por supuesto, a muchas gentes del PP no les repugnaría esta solución. Carentes de principios, Zapateros de la derecha argumentarían que el proceso estaría mejor controlado por ellos que por los socialistas.

En realidad, el trabajo de dirigirlo y rematarlo sería tanto como llevar a cabo lo que estuvo en la cabeza de algunos de los padres de la Constitución (Herrero y Rodríguez de Miñón, entre otros). En definitiva, equivaldría a dar pleno contenido a la idea de las «nacionalidades».

Quiero decir con esto que no veo la posibilidad de que sea CiU la que sacrifique sus pretensiones estatutarias y lingüísticas. Hace tan sólo unas semanas Pujol reafirmaba sus pretensiones independentistas. No hay que ser un utópico para pensar que la «kosovización» de Cataluña está a la vuelta de la esquina. La luna se está acercando a los catalanes, tal como pedía el poeta Joan Maragall.

Hay una salida plausible para Rajoy y su aparato en el caso de no poder hacer pactos de gobierno. Tan sólo tendría que esperar otros cuatro años en la oposición. Para entonces ya habrá sido cumplida por otros la traición a España. Para entonces ya habrá sido coronada la confederación ibérica. Para entonces quizá fuera necesaria la presencia del Partido Popular en el Gobierno de Madrid. Para eso bastará con «quedar bien» el día 9, esto es, crecer ocho o diez escaños.

Cuando los rótulos de tus vecinos veas multar...
Roberto Blanco Valdés La Voz 7 Marzo 2008

Hubo un momento del segundo debate entre Rajoy y Zapatero en que el presidente del Gobierno estuvo grogui: cuando Rajoy le pidió que prometiera aceptar una futura ley que asegurase a todos los niños españoles el derecho a estudiar en castellano, y cuando, acto seguido, le exigió que desautorizase públicamente la sanción impuesta por la Generalitat a un comerciante catalán que tenía el rótulo de su negocio ¡en castellano!

Como si no fuera con él, no dijo, sin embargo, el presidente ni esta boca es mía sobre ninguna de esas dos referencias al estatus de la lengua española en Cataluña, lo que prueba hasta qué punto ha llegado Zapatero a quedar preso de su irresponsabilidad en un tema central para el futuro del país.

Cualquier observador extranjero -que, por serlo, viviera libre de la cobardía que, a fuerza de convertir en normal lo delirante, domina en España en eso que ha dado en llamarse política lingüística- pasmaría si alguien le dijera que en algunas zonas del país resulta imposible estudiar o rotular negocios en una lengua que es, según la Constitución, oficial en el conjunto del Estado.

Pero su sorpresa se convertiría en estupor, y aun en escándalo, si tras conocer que las previsiones constitucionales -y el puro sentido común- valen en España en materia de lengua lo que un caramelo a la puerta de un colegio, hubiese visto al presidente del Gobierno de España guardar un silencio cómplice ante violaciones tan flagrantes de la Constitución y los derechos de sus conciudadanos que él está obligado a defender.

El que millones de personas hayan perdido en España la capacidad para indignarse frente a lo que en cualquier otro lugar no se soportaría ni un minuto no pone de relieve, como a algunos les gusta decir, que somos una sociedad plural y tolerante sino algo bastante menos admirable: que hemos doblado colectivamente la cerviz ante la imposición de minorías activas que han conseguido expulsar a las tinieblas a todo el que no comparta sus prejuicios.

Solo así se explica que pueda pasar como normal que un comerciante no pueda rotular su negocio en la lengua que le pete (en español, en vietnamita, en suajili o, solo faltaría, en catalán) o que la lengua oficial de una nación haya prácticamente desaparecido de la enseñanza en uno de sus territorios más poblados.

Y que nadie se engañe: el asunto es todo menos una obsesión de los enemigos del gallego, el vasco o el catalán. Yo soy bilingüe desde niño y hablo gallego con mucha más soltura y calidad que la mayoría de los políticos que se han empeñado en imponerlo por la fuerza. De hecho, es esa imposición lo que debiera resultar inadmisible para cualquier ciudadano consciente de lo que es la libertad.

Alcaraz, o lo que debemos a las víctimas
EDITORIAL Libertad Digital 7 Marzo 2008

Para quienes somos conscientes del histórico papel que, especialmente en esta legislatura, le ha tocado desempeñar a la Asociación Víctimas del Terrorismo en defensa de España como nación y como Estado de derecho, la decisión de José Alcaraz de no optar a la reelección como presidente nos evoca diversos sentimientos y reflexiones.

Por un lado, el agradecimiento por estos cuatro años de encomiable liderazgo en la defensa de la memoria, dignidad y justicia de las víctimas del terror frente a un Gobierno empeñado en disfrazar de "paz" unas componendas con los terroristas que, en realidad, sólo trataban de dar cobertura a sus alianzas con los nacionalistas. Quizá ese sea el rasgo más hiriente que ha caracterizado la ofensiva relación del Gobierno del 14-M con las víctimas del terrorismo: que las haya tratado de neutralizar, ignorar y descalificar, precisamente, en nombre de la paz.

En segundo lugar no podemos dejar de expresar nuestra comprensión a la decisión de quien, como Alcaraz, no puede estar indefinidamente desatendiendo su único medio de sustento, como es su trabajo.

Esperemos, finalmente, que quien haya de sustituirle sepa estar a la altura de su predecesor y de la inmensa mayoría de sus representados. Mientras sólo sea una de las dos principales formaciones políticas de nuestro país la que haga suya la reivindicación de las victimas de que la libertad y la justicia son el único medio y el único fin de la lucha antiterrorista, la AVT tendrá que seguir protagonizando esa rebelión cívica frente a quienes interesadamente confunden la paz con el síndrome de Estocolmo.

Elecciones 9-M
Fin de campaña
Agapito Maestre Libertad Digital 7 Marzo 2008

Leo la entrevista de Rajoy en El País y siento en mi espalda un escalofrío de vergüenza. Me levanto rápidamente de mi asiento. Tengo miedo de quedarme paralizado. Camino como un autómata por mi estudio y, finalmente, me dirijo a una estantería de mi biblioteca. Estoy ante Nietzsche. No es tiempo de elegir qué obra concreta del alemán me conviene releer en este momento. Sólo sé que necesito leer a Nietzsche. El azar pone en mis manos Más allá del bien y del mal. Vuelvo a sentarme y leo una cita que hace Nietzsche de Platón: "Nadie quiere causarse daño a sí mismo, de aquí que todo lo malo acontezca de manera involuntaria. Pues el hombre malo se causa daño a sí mismo: no lo haría si supiese que lo malo es malo. Según esto, el hombre malo es malo sólo por error; si alguien le quita su error, necesariamente lo vuelve bueno."

Naturalmente, el maestro alemán critica al sabio griego y reconoce que el razonamiento huele a plebe. Es falso de principio a fin ese "razonamiento". Quizá ni siquiera sea un razonamiento sino un deseo íntimo, una arbitrariedad malvada, que posteriormente se defiende con extraños argumentos. En otras palabras, el hombre malo no se redime por su imbecilidad. Una y otra siguen caminos diferentes. Nunca juzguemos al hombre mentiroso y cobarde por su estulticia sino por su maldad.

A pesar de todo, no milito en las filas del derrotismo de la razón. Defiendo, sí, el escepticismo, pero de salida jamás de inicio. Quien se queda aturdido por una única idea corre el riesgo de convertirla en un dogma. Por eso formo parte de los que creen que el mundo moral existe. Más aún, creo que la historia es, en cierto sentido, un desarrollo progresivo de la moralidad, o sea, de determinadas ideas. ¿Cuáles son las ideas de los principales candidatos en estas elecciones? Las de Zapatero han estado claras en los últimos cuatro años: hacer desaparecer la nación tal y como está diseñada en la Constitución de 1978 valiéndose de dos medios, primero, una imposición de costumbres sociales y morales, o mejor, de malas costumbres e inmoralidades a la sociedad y, segundo, negociando, o mejor, cediendo ante las presiones nacionalistas y terroristas para que el Estado-nación se convierta en un extraño mecano de carácter confederal o similar.

Por el contrario, las ideas de Rajoy defienden la nación española, según está determinada en la Constitución, y se opone radicalmente a la negociación política con los terroristas. Sólo por eso merece mi respeto político. Sin embargo, reconozco que no se ha opuesto con claridad y contundencia a la "revolución" perversa y totalitaria que ha desarrollado el Gobierno de Zapatero contra una supuesta sociedad libre y emancipada. ¿Por qué no lo ha hecho? Porque le ha faltado una idea política, una fe científica en la cultura de una nación, que es requisito indispensable para no caer en las prisas del vanidoso.

En todo caso, es más fácil optar por Rajoy que por Zapatero, pero comprendo a los millones de seres humanos que irán el domingo a votar por uno de estos dos hombres tapándose la nariz.

La lengua viva
Todo por la patria chica
Amando de Miguel Libertad Digital 7 Marzo 2008

Iñigo Martínez-Labegerie (Budapest, Hungría) me escribe "casi aterrado" por mi pregunta: "¿Se comprenderá ahora que el País Vasco haya dejado de ser la región más avanzada de España?". La opinión de don Iñigo es que esa presunción es "algo manifiestamente falso e indemostrable, contrario a la realidad estadística a la que un científico de lo social debería siempre atender". Me defenderé con hechos de un ataque tan furibundo. Hace más de un siglo, Guipúzcoa y Vizcaya figuraban a la cabeza de las provincias españolas por la renta per cápita y otros indicadores equivalentes. Desde hace unos años Madrid, Barcelona, Gerona y otras provincias figuran por delante de las vascas. La distancia es cada vez mayor.

Cierto es –como aduce don Iñigo– que la renta per capita provincial no es un medidor muy válido para estimar el progreso económico. Pero es que, si se tomaran otros indicadores, la consecuencia es parecida: la otrora primacía económica del País Vasco ya no se mantiene. Las sedes de las grandes instituciones bancarias (sus equipos directivos) ya no están en Bilbao o en San Sebastián sino en Madrid, Barcelona o Santander. El tráfico aéreo más intenso de la España peninsular se dirige cada vez más a los aeropuertos de Madrid, Barcelona y Alicante, quedando muy atrás los aeródromos vascos. La línea del AVE servirá antes a Madrid, Sevilla, Barcelona, Zaragoza, Valladolid, Málaga y Valencia que a las capitales vascas. Y eso si la ETA no se empeña en que los vascos no tengan AVE, como en su día consignó que no tuvieran energía nuclear. De momento, los tiros van por ahí. Y perdón por la metáfora.

El indicador más certero de desarrollo es hoy el balance migratorio. Pues bien, al País Vasco llegan hoy muy pocos inmigrantes del resto de España y del mundo. Eso es así cuando la tasa de fecundidad de las vascongadas es hoy la más baja de toda la Historia europea contemporánea. Es más, del País Vasco sale una generosa corriente de emigrantes hacia otras tierras. Es evidente que Navarra, La Rioja, Burgos y Cantabria se benefician de ese éxodo vasco. No es este el lugar para una disertación. Bastará un simple dato: el porcentaje de variación en el número de ocupados entre los años 1975 y 2004. Para toda España es el 37%. Para Álava es el 50%, para Guipúzcoa el 13% y para Vizcaya el 8%. El porcentaje para Almería es el 118%; Madrid el 69%; Barcelona el 33%.

También es cierto que el País Vasco sobresale por la modélica administración de algunos servicios públicos: enseñanza, sanidad, urbanismo. Pero ese buen hacer se mantiene muy principalmente porque los vascos (con los navarros) pagan menos impuestos que el resto de los españoles. Quizá la diferencia no sea muy apreciable, pero lleva acumulándose así durante mucho tiempo. Si desapareciera ese privilegio (cosa que no tardará en caer), el sector público vasco se vendría abajo.

Don Iñigo no me deja más que estas dos opciones: "A) No tiene conocimiento de la situación territorial de nuestro Estado [¿el vasco?, ¿el español?]. B) Tiene conocimiento de la estructura territorial de nuestro Reino de España, pero la manipula, esto es, miente". Pues bien, tengo ese conocimiento, lo vengo desarrollando desde hace medio siglo en múltiples publicaciones y he vivido muchos años en el País Vasco. En consecuencia, sé lo que me digo. Es más, me duele que el País Vasco vaya para abajo en casi todos los terrenos. Yo no insulto a don Iñigo; simplemente reconozco que su reacción es la de un enamorado por su tierra, como lo fuera el bardo Iparraguirre, también en el extranjero. Sea como fuere, ¿cuándo vamos a aprender a discutir con razones en lugar de descalificaciones personales e insultos?

F. Javier Arias Manzano se refiere a una ardorosa carta al director, publicada en Muy Interesante, en la que se alude al "pueblo indoeuropeo, como un pueblo belicoso, guerrero e intolerante, que atropelló y arrasó a los primitivos y pacíficos habitantes de Europa". El comunicante aduce que los vascos se salvaron de esa invasión y por eso "no tienen ascendencia indoeuropea". Concluye don F. Javier: ¿Cómo se puede decir semejante tontería sin sonrojarse?". Se puede. Mi opinión (nada experta) es que el tal pueblo indoeuropeo es una pura leyenda. Como lo es la pretensión de que el idioma vasco sea antiquísimo. Es dudoso que un vascoparlante actual pudiera entender un texto en vascuence de hace más de mil años; y eso suponiendo que hubiera algún texto de esas fechas. Como tampoco creo que lo haya en la pretendida lengua indoeuropea. Pero, en fin, espero alguna ilustración de los especialistas sobre el particular.

Pregunta Carlos Herrera a Zapatero: "¿Qué le parece que se multe a un comerciante por rotular solo en castellano en Cataluña?" Responde el de la Moncloa: "Puede haber otras medidas de fomento del catalán mejor que esa. Se podría reconsiderar". Oído lo anterior en San Antonio de Texas, resulta chusco. En los supermercados de esta ciudad lo normal es que el etiquetado de los productos venga en inglés y en español. Eso es así incluso con los productos importados de Italia o de otros países no hispanohablantes. Resultaría chistoso que el Gobierno de Texas dictara una norma prohibiendo el etiquetado de los productos comerciales en español. Un axioma comercial es que los productos hay que venderlos en el idioma del comprador.

"Libertario 2" me cuenta que él también estuvo en la famosa conferencia que se dio en Galicia sobre Irlanda. En el acto "hablaron en gallego el conselleiro [del ramo], el decano y dos profesores. Tanto el irlandés [que daba la conferencia] como todos los que intervinieron del público se expresaron en español". El conferenciante reconoció que el uso del idioma inglés es uno de los factores del éxito en Irlanda "menos del 1% de las web estaban en gaélico, mientras que, afortunadamente, en Galicia eran más del 50% las que estaban en gallego". Lo dicho, traen a un señor de Irlanda para demostrar que Galicia es como la verde Erín, pero resulta que los dos países siguen políticas lingüísticas opuestas. Termina don Libertario 2: "¡Si hasta han hecho un estudio genético para demostrar que los irlandeses descienden de antiguos gallegos!" Supongo que la hipótesis es que un tal Breogán, un paisano gallego, conquistó Irlanda.

Sandra Llamas dice que no ha entendido bien sus identificaciones. "Soy maragata y leonesa, pero mi comunidad autónoma es Castilla y León, y de la misma manera me siento española. Y todo con mucho orgullo por cierto". Pues me parece muy bien. Los sentimientos nacionales no tienen por qué ser excluyentes y menos todavía agresivos.
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Las elecciones y la gran coalición
Pablo Sebastián Estrella Digital 7 Marzo 2008

Lo mejor que podría ocurrir en estas elecciones generales, si es que algo bueno puede salir de ellas, cosa que dudamos, es que ambos partidos, el PSOE y el PP, se vean en la obligación de pactar entre sí un Gobierno de gran coalición al estilo de lo ocurrido en Alemania, aunque dicha opción resulte impensable en este país que no está preparado para hacer frente a una dolorosa crisis económica y social, a los nuevos desafíos nacionalistas y a los cambios constitucionales necesarios para poner fin a la moribunda transición, en pos de una reforma democrática que garantice la verdadera separación de los poderes del Estado, el control del Ejecutivo, la reforma de la ley electoral, la independencia de los medios de comunicación y la reconversión tecnológica, entre otras muchas cosas en las que deberían incluirse el control de la calidad y la preparación de los gobernantes y altos cargos de la Administración y de los poderes legislativos y judicial, lejos de la obediencia partitocrática y de la creciente mediocridad.

Pensar en algo así es como soñar y además necesitaría de un resultado que, hasta ahora, ha sido inédito en los años de libertades que siguieron al fin de la dictadura, porque para ello haría falta un verdadero empate entre PSOE y PP en la zona de los 158 escaños que impidiera un nuevo acuerdo con las minorías nacionalistas, que, una vez más, querrán convertirse en el fiel de la balanza del nuevo Gobierno, pasando al cobro su colaboración en facturas de índole económico y de soberanía, en contra de los intereses generales de los españoles y del prestigio y la fuerza necesaria que la nación española necesita para hacerse hoy, como un Estado fuerte y unido, en la confusa Unión Europea y en el mundo global. Por ahí andan, como ejemplo vivo de ese nacionalismo insolidario y desbocado, los candidatos de ERC llorando por la llamada balanza fiscal, que no es otra cosa que negar a las zonas más pobres y menos desarrolladas de España la obligada solidaridad. Aunque sólo fuera en pago de la ingente deuda histórica que vascos y catalanes han contraído con el centro y sur español, por causa de la penosa emigración de pasados años que supuso una incalculable aportación a esas Comunidades de capital humano, oriundo de unas tierras de España a las que se pretende marginar y menospreciar.

Los nacionalistas, dicen las encuestas, perderán votos y escaños en estas elecciones, y el PSOE y el PP, los dos grandes partidos nacionales, se van a beneficiar de ese descenso que tampoco será muy abultado, aunque puede que significativo. Y vista y oída la campaña electoral nada anuncia que se pueda producir un vuelco de última hora, como ocurrió en el 2004 por los atentados de Madrid y su mala gestión política durante el último Gobierno de Aznar. Y ello a pesar y a sabiendas de que la presidencia y el Gobierno de Zapatero han fracasado estrepitosamente en los pasados años, lo que habría sido motivo suficiente para una clara alternancia en el poder si no fuera por la ausencia notoria, en estos cuatro años, de una buena oposición y equipos de gobierno alternativos, brillantes y pletóricos de credibilidad. De manera que, el doble y merecido suspenso al Gobierno y la oposición puede dejar el reparto de la vida política más o menos como está, lo que nos ofrece un horizonte desolador.

Naturalmente, en la política mal hecha tiene una mayor responsabilidad la parte del Gobierno por cuanto su acción o errores afectan al conjunto de la sociedad. Y bajo el mandato de Zapatero han pasado demasiadas cosas, y una gran parte de ellas muy desafortunadas, sin venir a cuento de nada, y con claras consecuencias destructivas y rompedoras de la cohesión nacional que ahora, en la campaña, Zapatero, su partido y el gigantesco aparato de comunicación estatal y privado de su entorno se han ocupado de ocultar, mientras sometían a juicio, para despistar —y con el apoyo inestimable de Rajoy— los errores, ya pagados en las elecciones del 2004 del Gobierno de Aznar. Y sus secuelas que los agitadores mediáticos del PP y numerosos dirigentes de este partido —Acebes, Aguirre, Zaplana, etcétera— mantuvieron vivas y en primer plano de la actualidad, como ocurrió con la conspiración del 11M, destruida en la sentencia de la Audiencia Nacional.

Por errores propios, temeridad o incapacidad política, bajo el mandato de Zapatero han ocurrido cosas muy graves e importantes. Una fractura de la convivencia nacional y de la solidaridad interregional, en las idas y venidas del Estatuto catalán, aún pendiente del Tribunal Constitucional. La ruptura del pacto contra el terrorismo y la negociación política —nunca vista hasta entonces— con ETA, sin apoyo de las víctimas y del primer partido de las oposición, y el empeño en continuar la negociación bajo el bombardeo de la T-4 de Barajas, y la pública mentira del presidente. El poder judicial se ha visto sometido a tensiones que recuerdan los tiempos de los GAL y de la corrupción de los gobiernos de González, y el fiscal general del Estado ha dado prueba fehaciente de su capacidad de mentir y de manipular, algo en lo que le han ayudado el “garzonismo” judicial, especialmente en el tiempo de la negociación con ETA.

Se ha metido la mano en las empresas privadas, manipulando los órganos reguladores del Estado, y el presidente Zapatero y sus agentes monclovitas participaron en estas andanzas, con la indecente colaboración de presuntos empresarios, cazadores de influencias. Y se ha dañado la libertad de expresión, montando Zapatero dos canales nacionales a su servicio (La Sexta y Cuatro), simulando un falso cambio en RTVE, promocionado el periodismo fanático de partido y marginando la libertad en internet. Se ha desenterrado la Guerra Civil y roto su archivo histórico. El país no se ha preparado para la anunciada crisis económica que el buda feliz de Solbes sigue negando sin cesar. Se ha salido —bien, pero de mala manera— de la guerra de Iraq, y se ha metido a España en las del Líbano y Afganistán, que nos son ajenas, mientras tropas españolas están al mando de Kosovo en pleno proceso de independencia ilegal.

Zapatero empeoró las relaciones de España con Estados Unidos, el Vaticano, Marruecos y Venezuela, nuestro país ha sido marginado de grandes reuniones europeas, como la económica convocada por Gran Bretaña, en la que han participado Francia, Alemania e Italia, con Merkel y Sarkozy negociando en secreto y de espaldas a España, mientras hacen caso omiso de la infantil Alianza de Civilizaciones (¿cómo pueden aliarse las democracias de Occidente con quienes no respetan los derechos humanos más elementales, la libertad y la democracia?), o de aquel gracioso plan de paz de Zapatero para el Oriente Próximo del que no se habló nunca más. Por primera vez desde el inicio de la Transición se ha insultado y agredido a la Corona y al Rey. Y también por primera vez un Gobierno como el del País Vasco pretende poner en marcha un referéndum ilegal de autodeterminación, mientras se persigue y se niega en Cataluña y País Vasco el derecho a poder estudiar y a utilizar libremente el idioma español.

Y todo esto, que no es poco, ha ocurrido bajo el mandato de Zapatero, y solamente bajo su mandato. Porque esta lista resumida —e incompleta— de despropósitos nunca se vio bajo los gobiernos de Suárez, Calvo Sotelo, González y Aznar. Ha sido obra de Zapatero que, seguramente, la piensa mantener y ampliar, por más que diga, con la boca pequeña, que aprendió de sus errores, lo que no es verdad. Su segunda legislatura, si logra renovar el poder, será continuación de la primera. Pero puede que su reincidencia impedirá, en un segundo tiempo marcado por la crisis económica, que la gran cortina de humo con la que se ha ocultado a los españoles muchas de estas cosas y su alcance a medio plazo —España no se rompe ni la economía se hunde en unos meses como dice el PP— persista y tape lo que hasta ahora han conseguido tapar.

Lo mismo que, por otra parte, no ha sido capaz de evidenciar la oposición ni de explicar con la mínima credibilidad. Pero ¿qué credibilidad tienen los dos grandes mentirosos probados y convulsivos del PP, Zaplana y Acebes, sus grandes portavoces en los pasados años? La oposición, dice Zapatero y en muchas cosas puede que sea cierto, no ha ayudado al Gobierno. Pero eso no le resta la menor responsabilidad al presidente sobre sus despropósitos y temeraria frivolidad. Más bien al contrario, Rajoy, su equipo y vociferantes medios de comunicación fueron los mejores aliados posibles de Zapatero, el muñeco inflado del monstruo tonto, ruidoso y conservador.

Y ahí van los dos, Zapatero y Rajoy, hasta cierto punto de la mano como los “amantes de Teruel”, tan campantes y contentos con sus campañas electorales, con el libro blanco de Petete y la pobre niña del PP, a ver qué pasa. A ver si Zapatero consigue que suba la participación y la izquierda —“los suyos”— se olvide de lo que hizo y le vote con la nariz tapada; y a ver si Rajoy mejora el resultado del 2004 y se queda, alegremente, otros cuatro años meciéndose en la oposición. Y si, por un gran milagro, el PP ganara en votos o algún escaño, lo mismo, porque no iba a poder gobernar con los nacionalistas. O sea statu quo es lo que se puede avecinar, que es lo peor que nos podría pasar. Peor, incluso, que el PSOE lograra mayoría absoluta y, por lo menos, se quitara la presión nacionalista, provocando una catarsis en el PP. O viceversa. De manera que la única oportunidad o salida a esta crisis generalizada de liderazgo, crisis económica, política e institucional, sería la gran coalición, como en Alemania. Pero, como sobre esto decía un ministro alemán, “en España no hay alemanes”. Y además haría falta una carambola mágica o un ajustado empate en escaños para intentar que algo así ocurriera en el escenario español, y en ese caso, sin Zapatero ni Rajoy. Y eso es mucho pedir, y si se lo hubiéramos encargado a los Reyes Magos, que ya están de regreso a Oriente, se habrían reído en nuestras narices y nos habrían dejado a todos un buen saco de carbón.

¿Una España roja para la niña de Rajoy?
Federico Quevedo El Confidencial 7 Marzo 2008

Me equivoqué. Convendrán conmigo en que, al final, la niña de Mariano Rajoy se ha convertido en la protagonista de la campaña electoral, y eso es un acierto, independientemente de que la primera referencia que el líder del PP hizo de esta chiquilla que nadie conoce pero que tiene centenares de nombres –tantos como niñas estén naciendo estos días en nuestro país-, me pareciera una cursilería. Hoy puedo decirles que esa niña es, sin lugar a dudas, un motivo de esperanza. Quedan escasas cuarenta y ocho horas para que este país decida si quiere seguir caminando por la senda de la división y el rencor o si, por el contrario, apuesta por el cambio y tiende la mano a una nueva aventura de convivencia en libertad. Yo no voy a decirles a quien creo que deberían votar –Dios me libre de hacer semejante cosa-, pero si les diré qué país creo que debe ser aquel en el que crezca la niña de Rajoy, las niñas y niños que han nacido estos días y vendrán al mundo en los meses venideros.

Cuenta San Agustín en La Ciudad de Dios cómo en la decadencia de Roma, arrasada la ciudad por una absoluta degradación moral y política, la gente de la calle echaba la culpa de todos sus males a los seguidores de Cristo: “No llueve. La culpa la tienen los cristianos”, era el dicho más extendido. Las doctrinas totalitarias siempre han buscado un ‘cabeza de turco’ sobre el que descargar las responsabilidades de todos sus males. Pues bien, durante estos cuatro años, desde antes incluso, la izquierda ha venido situando a una parte importante de la población, la que no coincide con su manera de pensar, en el vértice de todos los desastres causados por ellos mismos, por sus políticas insolidarias. La culpa la tienen los del PP.

El origen de esta legislatura es un pacto brutal, la mayor evidencia de la carga de exclusión sobre la que gobierna Rodríguez. Y, fíjense, de todas las mentiras, de todos los engaños de estos cuatro años, el último me parece si cabe el más vil: Rodríguez, en una entrevista con Carlos Herrera y, después, en el primere debate, negó sistemáticamente conocer y respaldar el Pacto del Tinell. Pues bien, en su absoluta inmoralidad, lo ha incluido en la página 101 del Libro Blanco, haciendo bueno su contenido y respaldando la política de exclusión a la que conduce. Rodríguez ha hecho de la demagogía una estrategia, y de la mentira una obsesión, y todo para situar al PP y a los diez millones de votantes que tiene en las antípodas del sistema. Dice San Agustín, en el mismo libro, que “naturalmente, los educados en las disciplinas liberales tienen afición a la Historia y con suma facilidad conocen estos hechos”, pero aparentan ser ajenos a ellos para envenenar a la población de odio. Odio, entonces, contra los cristiano, y ahora contra todo lo que se signifique al margen del pensamiento único que nos gobierna.

Esta es la España roja de Rodríguez, en la que han nacido miles de niños en estos cuatro años, y a los que les espera un futuro de incomprensión y de merma de libertades y derechos. Pero es posible cambiarlo. No es ninguna quimera. La oportunidad está al alcance de la mano, el próximo domingo. No lo hagan por despecho, ni siquiera por el dolor que ha podido causar tanto resentimiento... Háganlo por esperanza, porque es posible una España distinta, en la que nadie pueda ser marginado por sus ideas políticas, en la que se gobierne a favor de las personas, y no de determinados colectivos. Una España solidaria. Una España libre. Una España en la que a nadie se le imponga como tiene que ser ni como tiene que pensar. Una España en la que se respeten todas las ideas, y todas las confesiones, en la que no se margine a unos para satisfacer los derechos de otros. Una España que hasta ahora ha sabido convivir sin exclusiones. Nadie, nunca, había ejercido su tarea de gobierno sobre la base de la exclusión. No lo hicieron ni Suárez, ni González, ni Aznar. Ha tenido que llegar Rodríguez para demostrarnos hasta que extremos conduce la ambición de poder, hasta donde se es capaz de vulnerar las reglas del juego en el tablero del ‘todo vale’.

Muchos de ustedes habrán tenido hijos en estos cuatro años. Qué futuro quieren para ellos, uno en el que su país se divida entre buenos y malos, o uno en el que la convivencia se fundamente en el respeto a las ideas de los demás. Qué les vamos a enseñar a esos niños, a odiar, o a querer. Qué les vamos a ofrecer, incomprensión o confianza. No son palabras huecas, ni vacías de contenido: es este Gobierno el que dividió un día al país en buenos y malos, ellos los buenos y los demás los malos, el que tachó de derecha extrema a todos los que no comparten su manera de ver las cosas, el que nunca buscó el consenso con la otra parte sino que directamente la puso entre la espada y la pared adoptando decisiones de difícil aceptación para una parte muy importante de la sociedad, el que ha fomentado el odio y las manifestaciones violentas contra los que discrepan, el que ha consguido que las personas normales se acaben convirtiendo en marginados sociales.

Qué país queremos, uno en el que se priman los derechos de los fuertes frente a los derechos de los débiles, en el que se aplaude al médico que incumple las reglas básicas de la deontología, en el que se permiten los infanticidios de bebés sietemesinos... O un país en el que se respetan los derechos de todos, principalmente los de los más débiles, aquellos que no pueden responder por sí mismos ni defenderse de las agresiones externas. Un país en el que se favorece la cultura de la irresponsabilidad, del todo vale, del mínimo esfuerzo, o un país en el que se prima el mérito, en el que se enseña a nuestros hijos que lo que hagan tiene consecuencias, para bien o para mal, y que deben asumirlas, y que para crecer y desarrollarse tienen que trabajar y esforzarse. Un país en el que se premia la burla de la ley y la rebeldía frente a las normas, o un país en el que se enseña que las leyes están para cumplirse y que las normas son necesarias para el correcto funcionamiento de todas nuestras estructuras. Eso es lo que hay que plantearse este domingo, qué España queremos para la niña de Rajoy, para todas las niñas y niños para los que nuestro voto es importante porque de él depende su futuro. Simplemente, piénsenlo.

Contra el «todo vale»
Iñaki EZKERRA, presidente del Foro Ermua La Razón 7 Marzo 2008

La Legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero ha sido la del «todo vale». La consigna del «todo vale» ha llegado a crear en España no ya una doctrina política sino una verdadera subcultura que es profundamente antidemocrática y enemiga de la convivencia. Una subcultura heredada inicialmente del nacionalismo vasco pero ya totalmente asimilada por el partido que nos ha gobernado durante los últimos cuatros años, que llegó al Gobierno gracias a ella y que pretende servirse de ella para perpetuarse en el Gobierno. Pero es preciso decir en voz alta que para obtener el poder en unas elecciones o mantenerse en el poder «no vale todo».

No vale proponer a los demócratas el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo a la vez que se propone a los propios terroristas otro pacto.
No vale acercarse a los terroristas cuando se está en la oposición y decirles que se les va a tratar mejor que lo que lo está haciendo el Ejecutivo que en ese momento gobierna.
No vale invitar a los terroristas a que propicien ese cambio como sólo ellos saben hacerlo.
No vale prometer a los terroristas ni a los independentistas, ni a los que son una cosa y otra al mismo tiempo, lo que no se puede prometer.
No vale violar la jornada de reflexión de unas elecciones.
No vale atacar las sedes del partido rival.
No vale buscar votos entre la chatarra y los cadáveres de Atocha.
No vale responsabilizar al partido rival de un atentado terrorista por más que éste sea una respuesta a una determinada política que no juzgamos ni adecuada ni moral.
No vale aliarse ni con los cómplices políticos del terrorismo ni con quienes pretenden la destrucción del Estado democrático español.
No vale querer hacer pasar por respetables ni ideas ni ideologías antidemocráticas y totalitarias.
No vale hacer de la izquierda un valor absoluto porque entonces se rompe la convivencia ya que quien no pertenece a la izquierda queda excluido del respeto que merece como demócrata y como ciudadano.
No vale hacer de la libertad otro valor absoluto.

Porque no lo es.
Porque, con ser un bien inapreciable y un derecho de toda persona, la libertad de uno debe estar limitada en su ejercicio por la libertad de los otros y viceversa.
Porque hay muy pocos valores que puedan llamarse absolutos como pueda ser el de la vida, que indudablemente lo es aunque lo relativicen quienes, por otra parte y paradójicamente, absolutizan valores más reletivos cuando no desechables como las secta política o la tribu étnica.

No vale llamar al otro gratuitamente “fascista” por un mínimo sentido de la propiedad del lenguaje, del uso adecuado tanto de los conceptos como de las palabras y porque quien desde un partido democrático hace un uso gratuito de ese vocablo coincide con los nacionalistas, o sea con quienes lo hacen desde el racismo y el totalitarismo sirviendo así a esa mala causa. No vale el desprecio hacia una religión secularizada como el cristianismo cuyo discurso doctrinal ha sido fuente moral de la propia Ilustración y coincide con ésta incluso en las palabras que la Revolución francesa escribió con mayúsculas: Libertad, Igualdad y Fraternidad.

No vale sembrar la división gratuitamente entre los españoles en materias vitales como la lucha antiterrorista.
No vale intentar dividir a las víctimas del terrorismo.
No vale ningunear a las víctimas del terrorismo.
No vale hacer sufrir a las víctimas del terrorismo .
No vale estigmatizar a las víctimas del terrorismo.
No vale insultar a las víctimas del terrorismo diciendo que están siendo manipuladas como si su tragedia las hiciera menores de edad en lugar de hacerlas dignas del mayor respeto y consideración y reconocimiento.
No vale omitir, silenciar, borrar las huellas y el recuerdo del asesinato cometido por ETA para que nadie se acuerde dentro de unos años de quiénes fueron los asesinos y por qué esa persona fue asesinada.
No vale agredir a las víctimas del terrorismo diciendo que obstaculizan el camino hacia la paz y que ponen palos a las ruedas de la paz y demás cursiladas con las que se las convierte en dianas del odio de los fanatizados, los ciegos y los necios.
No vale asistir a sus funerales para sacarse la foto electoralista mientras se está ignorando y ofendiendo a sus familiares en el propio cementerio y ante el difunto.

No vale traicionar la memoria y la ideología y los valores y la causa del compañero de partido asesinado.
No vale hacer de la táctica publicitaria y mediática un absoluto y un valor moral.
No vale utilizar la Justicia de un modo táctico y selectivo al servicio propio y de intereses puramente electorales.
No vale ex carcelar a asesinos y encarcelarlos caprichosamente, como si la Justicia fuera un instrumento de chantaje.
No vale chantajear a los chantajistas con la Justicia cuando ésta debe ser aplicada para acabar con el chantaje, no para perpetuarlo.
No vale chantajear a los demócratas con multas por usar su libertad de expresión y reunión cuando se permite ilegítimamente expresarse y reunirse y manifestarse a los terroristas y a sus cómplices.
No vale mirar hacia otro lado cuando los compañeros de otro partido democrático son puestos en la diana en las paredes de su barrio o cuando se les echa de un trabajo por defender una ideología y pertenecer a un partido perfectamente legítimos. No vale suplantar a las víctimas del terrorismo presentándose uno como víctima de una tragedia que asoló a toda España hace setenta años y que dejó cicatrices en todos los hogares de España.
No vale abrir las cicatrices en nombre de una falsa memoria histórica que no es más que selectiva e interesada amnesia.
No vale decir una cosa y la contraria.
No vale blandir los huesos de los muertos como si fueran garrotes para resucitar el viejo cainismo hispánico que habíamos superado.
No vale invocar la memoria histórica de los muertos de la Guerra Civil para sacarlos de las tumbas y hacer que sigan luchando sus esqueletos unos contra otros o contra los vivos.
No vale hacer sufrir removiendo la memoria trágica de los vivos.
No vale permitir que los asesinos y los cómplices de los asesinos insulten a infrinjan dolor a las víctimas del terrorismo en letras de canciones o poniendo a las calles los nombres de los asesinos o nombrando hijos predilectos a los asesinos.

No vale dejar que las nuevas generaciones jueguen en parques y plazas que llevan los nombres de los asesinos y que los tomarán por modelos de conducta a imitar.
No vale negociar con quienes practican esas infamias.
No vale negociar con quienes amparan esas infamias.
No vale perseguir ni estigmatizar a un partido ni a un colectivo ni a unos ciudadanos que tratan de desterrar para siempre esas infamias de la vida española.
No vale ser cómplice de la infamia nacionalista y del silenciamiento de las víctimas y del olvido.
No vale despreciar el esfuerzo de anteriores gobiernos en la lucha antiterrorista para presentarse como el gran pacificador. No vale rechazar frívolamente la experiencia y los logros de los otros en esa lucha.
No vale haber permitido que resucitara el terrorismo.

No vale llevar la ominosa negociación con los terroristas al Congreso de los Diputados.
No vale haber desobedecido incluso aquella resolución votada en el Congreso de los Diputados.
No vale seguir negociando con terroristas después de un atentado mortal.
No vale negociar nunca con terrotistas.
No vale mentir sobre los terroristas.
No vale mentir nunca.
No vale haber dado la razón o parte de la razón a la causa de los terroristas al convertirlos en interlocutores y haber ayudado a que crecieran en el País Vasco las plataformas y los colectivos y los partidos y las mesas del totalitarismo.
No vale renegar ante el nacionalismo vasco de los valores de la España democrática y de la Espàña histórica.
No vale despreciar quinientos años de Historia de una gran Nación.
No vale saltarse todos los consensos de la Transición.
No vale aliarse con socios que son los enemigos declarados de la democracia española.
No vale remover los cimientos del modelo de Estado y de la Nación que nos han dado paz (la verdadera paz de la Constitución de 1978) y la auténtica prosperidad a los españoles así como respecto en el contexto internacional.

No vale socavar la unidad de los españoles.
No vale socavar la igualdad de los españoles.
No vale expulsar a un compañero del partido sólo porque tiene principios.
No vale humillar a un compañero de partido al que ya le han humillado además los nacionalistas del modo más infame y más bajo, es decir recurriendo a la violencia física.
No vale acabar con la democracia interna del propio partido con el lema del que se mueve no sale en la foto.
No vale hacer fotos de los serviles y los dóciles para presentasrlos como los modelos civiles que no son ni serán nunca.
No vale perseguir a todo lo que se mueve libremente.

No valen los expedientes ignominiosos, las mentiras insidiosas ni las purgas neoestalinistas.
No vale la mentira que ha sentado cátedra en esta Legislatura que ahora termina afortunadamente.
No vale acosar a los candidatos de otros partidos ni dar lecciones a las acosadas ni presumir de saber contener el llanto cuando esas mujeres han demostrado un valor que es lo que hace posible que todavía quede algún resquicio de libertad en nuestra tierra.
No vale restar importancia a los incidentes inaceptables de una campaña electoral cuando son el resultado de una Legislatura que comenzó violando el derecho de los españoles a meditar tranquilamente su voto.

(Este texto de Iñaki Ezkerra fue leído en la Universidad Pompeu Fabra, de Barcelona, el 27 de febrero, por varios miembros del Movimiento Cívico catalán y vasco. Lo suscriben entre otros Mapi Heras, Ana Velasco, Carmen Ladrón de Guevara, Nerea Alzola, Isabel Calero, Ana María Torrijo, Ariadna Hernández, Hermann Terstch, Fernando García de Cortázar, Josep March, Michelo Artiach e Íñigo Martínez de Pisón)

Elecciones 2008: la degeneración de la Justicia española
Francisco Rubiales Periodista Digital 7 Marzo 2008

De todos los escándalos y vergüenzas protagonizados por la democracia española, ninguno está siendo tan degradante y corrosivo como el deterioro de la Justicia, cuyo prestigio e imagen han caido hasta niveles insoportables en un Estado de Derecho.

Los ciudadanos sospechan que el gobierno dirige el brazo de la ley y eso crea una gran inseguridad y desconfianza frente al Estado. Muchos españoles creen que el gobierno aplica la ley según su conveniencia, manejando los tiempos y el criterio judicial. El mismo ministro de Defensa ha tenido el descaro de afirmar en público que la ilegalización de los partidos políticos que apoyan el terrorismo se haría "cuando convenga a la jugada".

Varios medios de comunicación informan de manera convincente de que las mismas pruebas que hace años fueron desechadas como insuficientes para ilegalizar a los partidos proetarras sirven para ahora expulsarlos de las instituciones, seguramente porque en vísperas de las elecciones al ejecutivo le conviene mostrarse riguroso ante la ciudadanía.

Las prisas que del gobierno por conseguir la ilegalización de esos partidos contrastan con la lentitud del pasado y los miles de profesionales del derecho se sienten avergonzados ante el empeño de la Fiscalía de obtener la condena de esos partidos sin ni diquiera aplicar procedimientos tan básicos como interrogar al acusado, imprescindibles para garantizar los derechos procesales.

La misma ETA que hoy es perseguida y encarcelada era protegida y mantenida en libertad hace meses, cuando el gobierno negociaba la paz con sus dirigentes. Los terroristas hasta fueron avisados en una ocasión, mediante una llamada telefónica hecha desde dependencias de los servicios de seguridad, para evitar que la policía francesa los detuviera cuando se preparaba una redada. El hecho constatado de que los políticos proetarras que ahora son encarcelados hace meses fueran considerados "hombres de paz" por el gobierno constituye una auténtica perversión del las esencias y bases del Estado de Derecho.

No menos escandaloso es el hecho de que los dos principales partidos políticos del país, el PSOE, en el poder, y el PP, en la oposición, pugnen por controlar los grandes órganos del poder judicial, colocando en ellos jueces y magistrados amigos y leales, sin experimentar el más mínimo rubor ante semejante "fechoría" antidemocrática.

La sensación de los ciudadanos ante el bochornoso espectáculo de la degradación de la Justicia es deprimente para los demócratas, que no pueden sentir más que vergüenza ante la corrupción de la democracia española.

Voto en Blanco

El burro de Zapatero
Daniel Martín Estrella Digital 7 Marzo 2008

El burro de Buridán murió de hambre por no saber elegir entre dos fardos de paja idénticos. De manera análoga, los españoles, frente al próximo domingo 9 de marzo, parecemos fardos de paja que no saben elegir entre el burro socialista o el asno popular. Dos pollinos de idéntica ralea, nula capacidad política y dudosa inteligencia se enfrentan en una batalla electoral donde lo único que va a quedar en claro es cuál de los dos contrincantes es menos débil. La última palabra, trágicamente, quedará en los escaños de grupos nacionalistas que, esencialmente, quieren dejar de ser españoles.

El debate del pasado lunes entre José Luis Rodríguez Zapatero, aunque parezca mentira presidente del Gobierno, y Mariano Rajoy, de igual manera jefe de la oposición, se asemejó a un combate de boxeo entre dos superpesados dopados con dinero público y la pegada de un peso mosca anémico. No dijeron nada, confirmaron su indudable vacuidad ideológica y mostraron una bajeza moral propia del patio de Monipodio. Pero, aun así, son respaldados por sus propios partidos y amplios grupos mediáticos, corresponsables de lo que se le viene encima a España, al final la gran perdedora.

Cualquier persona en sus cabales pensaría que, después de cuatro años en los que un presidente del Gobierno no ha parado de mentir y cometer errores de bulto, el Parlamento ha aprobado leyes sin poner medios para tener fuerza y los tribunales han ahondado más la división nacional en dos grupos de poder, el líder de la oposición debería barrer en las elecciones. Pero no va a ser así. Quizás el burro de Zapatero sea más artero, fiel y poderoso —¡alabado sea el grupo Prisa!—, o quizás el asno de Rajoy se parezca demasiado al de hace cuatro años, aquel que se quedó cojo entre bombas y mentiras.

Los medios de comunicación, en lugar de advertir e informar de la desesperada situación política en la que nos encontramos, ayudan a fomentar el despropósito y a cimentar la situación contando muchas bravatas, ocultando numerosos escándalos y, casi siempre, perdiéndose en los cerros de Úbeda. El último escándalo, oculto casi por completo por los periódicos, ha tenido lugar cuando, después de que el Gobierno anunciase que había detenido a los dos etarras más buscados, se ha descubierto que ni siquiera había cursada orden de busca y captura contra ellos. Eran dos simples ciudadanos. Nada más. Pero el Gobierno no se ha disculpado y la oposición se ha callado. Sea cual sea la continuación de este nuevo episodio de la tragicomedia nacional, el caso es para desterrar a casi todos. Pero aquí nunca pasa nada.

Por eso, los dos candidatos a la presidencia del Gobierno han continuado con una campaña cuyos eslóganes son tan profundos como “Vota con todas tus fuerzas” —cuidado con los que el domingo tengan algún virus estomacal— y “Las ideas claras” —¿cabría la posibilidad contraria?—. Mientras, aunque el españolito de a pie no sepa a dónde mirar, algunas lealtades a prueba de bombas y muchos odios al otro, que no debe ganar de ningún modo, van a mover el motor electoral aunque ninguno de los dos sea, ni por asomo, una posibilidad de solución a los problemas nacionales.

En cualquier caso, el próximo domingo será elegido un parlamento orgánico que se dividirá en grupos compactos que obedecerán las órdenes de los partidos aunque eso contravenga los intereses de sus electores. Aquí el Parlamento es escasamente representativo, muy poco deliberativo y absolutamente nada democrático. La oligarquía española —con los “hidalgos” independentistas con la llave de la mayoría absoluta— está cómoda con esta situación de demagogia absoluta y una sociedad conformista.

Por otro lado, después del domingo España continuará teniendo los tres poderes unidos en uno. Del Congreso saldrá elegido un presidente del Gobierno que, a partir de ahí, controlará Ejecutivo y Legislativo. Y el TC, el Supremo y el CGPJ continuarán dependiendo de los porcentajes electorales de los partidos.

Pase lo que pase el día 9, el sistema autonómico constituido en 1978 seguirá adelante con su labor de desgaste continuo y catastrófico del Estado español. Nuestro país hace aguas gracias a la instauración de unos reinos de taifas corruptos y localistas donde el cacique de turno hace y deshace a su antojo. Hasta tal punto que el burro andaluz, Manuel Chaves, va a ganar otra vez aunque Andalucía ande a la cola de Europa.

Por fin, el resultado del domingo no cambiará el modelo educativo español, ese que crea súbditos analfabetos en lugar de ciudadanos con espíritu crítico. Ésa es la única manera de entender por qué nadie sale a la calle para protestar por un cambio de los burros de los que aspiran a ser presidente: un bobo de solemnidad y un vago sin aparato... partidista. Bien pensado, quizás seamos nosotros los burros que no saben siquiera dar el primer bocado.

Todo sea dicho, claro está, con el mayor respeto hacia los burros.

dmago2003@yahoo.es

OSCURO, ARTERO Y MENTIROSO
POR RAMON PI El Ideal Gallego 7 Marzo 2008

La sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía que reconoce el derecho que asiste a los objetores de conciencia contra la asignatura de Educación para la ciudadanía (EpC) ha levantado una polvareda perfectamente previsible, porque de lo que se trata es de derechos y libertades fundamentales, como la libertad de educación y el derecho de los padres a determinar el tipo de educación que quieren que reciban sus hijos, de acuerdo con sus convicciones.

Una vez más (y van...), la imposición de esa asignatura se ha pretendido perpetrar de una manera oscura, mentirosa y artera. Oscura, porque la indefinición de los contenidos, el uso de eufemismos en los programas y la torpe y espesa redacción de los decretos que configuran la materia no hacen nada fácil hacerse una idea de la realidad de lo que se quiere inculcar a los niños y a los adolescentes, a no ser que se esté en antecedentes del asunto y se esté muy en guardia contra mercancías averiadas.

Mentirosa, porque las autoridades, desde un modesto consejero de Educación hasta la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, y el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se han hartado de decir públicamente que la EpC no es sino la enseñanza de la Constitución, cuando es evidente de toda evidencia que no es así, y que ellos lo saben.

Artera, en fin, porque la Ley que establece la Educación para la Ciudadanía no se refiere a los contenidos concretos, sino que eso se ha dejado al rango de los decretos, contra los que no cabe recurso de inconstitucionalidad, sino que hay que combatirlos por vía contencioso-administrativa o con un recurso de amparo, que pueden tardar todos los años de escolarización de varias promociones de alumnos.

En la campaña electoral apenas se ha hablado de eso. Pero eso estaba ahí, hay varias decenas de miles de objetores, y ese intento totalitario de entrar en la conciencia moral de los niños acaba de sufrir un duro golpe.

Un día en la España del jijiji jajaja de José Luis Zapaterovich
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 7 Marzo 2008

Hace no mucho, mucho tiempo, España vivía tan atrasada que un par de noticias de las que aquí bajo se dan originaban una marea mediática que duraba meses, esos tiempos pasaron y el país se ha vuelto fajador, en un día, en solo un día en la España de José Luis Zapaterovich han pasado todas estas cosas que mañana no estarán olvidadas porque se olvidaron ayer a las 22 horas. Es la ventaja de haber convertido Rodriguezov Zapaterovich y la división mediática progre Das Reich esta nación en el país del ji ji ji, ja ja ja aquí no pasa ná. Ejemplo, se demuestra que el presidente del gobierno ha mentido ante 13 millones de españoles, pues ji ji ji ja ja ja y aquí no pasa ná. Y así sucesivamente.

Todas estas noticias están sacadas de periódicos en sus versiones digitales para Internet ayer día 6..

Zapatero incluye en su libro blanco el Pacto del Tinell a pesar de haber dicho en el debate con Rajoy “Yo nunca he firmado ese pacto ni lo conozco”. Jijiji jajaja.

La Generalidad edita un cartel del Día de la Mujer en 25 idiomas pero no en castellano

Un profesor de Bernat Soria dice que es "un sinvergüenza". Ese ministro ha falsificado su currículo pero pidió el premio Nobel para Zapatero, así que pecata minuta lo suyo. Jijiji jajaja.

E.On aconseja a inversores interesados en España que valoren si tienen "apoyo político"

El rector de la Complutense intenta boicotear un acto de Rosa Díez en la Facultad de Derecho

El PSOE ha pedido a sus interventores que sean "captadores y multiplicadores de votos" durante el "día D". O sea les pide la comisión de una irregularidad, como poco.

Alcaraz se despide de la AVT denunciando las "calumnias y manipulaciones" que ha tenido que soportar

La disolución de empresas de la construcción se disparó un 36 por ciento en 2007

El presentador Jesús Vázquez y la presidenta de la Asociación de Mujeres Investigadoras de España, Carmen Vela, condujeron el acto, en el que se habló de libertad, creación y convivencia. "Nuestra adhesión no es inquebrantable; se mantendrá en la medida en que el presidente Zapatero cumpla sus compromisos". ¿Qué compromisos, mas pasta para los intelectuales de izquierdas?

Ministra de Medio Ambiente: "El Transvase del Ebro no tiene ninguna defensa ambiental ni política"

Es un policía veterano que prefiere no desvelar su identidad. Según asegura, la Ley Integral contra la Violencia de Género está sirviendo de poco y denuncia la total falta de medios para combatir la violencia machista. "Sólo somos 30 policías nacionales de las Unidades de Protección [UPAP] contra los malos tratos para 7.000 órdenes de alejamiento en Madrid".

La Dirección General de Instituciones Penitenciarias tiene su sede social en el centro de Madrid. Concretamente, en dos edificios contiguos y que, además, se comunican entre sí. En el primero de ellos tiene su residencia la directora general, Mercedes Gallizo.
Y en el segundo se construyó, por orden de la propia directora, un apartamento en la primavera de 2006 que usa y disfruta su hija. Los gastos de las obras y reformas corrieron a cargo de los presupuestos del Ministerio del Interior.

Los Albertos entran en la lista de Forbes: su fortuna conjunta alcanza los 2.400 millones de dólares. ¿Habrá influido eso en su éxito para evitar entrar en la cárcel? ¿Porqué van siempre juntos hasta para la lista de Forbes?

Rosa Díez acusa a De la Vega de "perversión de menores" por dar un mitin a niños de 14 años

El Gobierno prepara un decreto que no considera restos humanos a los fetos de hasta 28 semanas

El Tribunal Europeo condena a España por entorpecer la opa de E.ON a Endesa

Josep Antoni Duran Lleida, candidato de CiU: "La izquierda saca pecho ante la Iglesia pero pierde el culo con el Ramadán"
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Y mañana igual o peor pero siempre jijiji jajaja porque aquí no pasa ná.

La necesidad de un pacto contra el nacionalismo
 Periodista Digital 7 Marzo 2008

Los sondeos han dejado en claro que la inmensa mayoría de los españoles está harta de los chantajes nacionalistas. Y si hubo una fuga de votos en el PSOE o desmovilización en su electorado como parece decir la demoscopia, es por la actitud de un Zapatero que estuvo los cuatro años de Legislatura de rodillas frente los atávicos. La pregunta que surge ya no es tanto quién ganará sino con quiénes pactarán y a qué precio.

Durante todo la campaña electoral PP y PSOE se han llenado la boca de españolismo luego de estos cuatro años donde la tónica ha sido la pérdida de ese consenso imprescindible en torno a la cohesión del Estado. El gran responsable de esta deriva es Zapatero que ha vaciado al Estado mostrando una dificultad objetiva para encajar la idea nacional.

En este desaguisado, los votantes son los convidados de piedra. Cómo se pregunta Ignacio Camacho en ABC,

¿por qué demonios hemos de resignarnos a que esas fuerzas minoritarias, que tienen un sentido excluyente, parcial e insolidario de la convivencia española, sigan determinando la vida institucional de una España en la que no creen?


Rosa Díez, la candidata más coherente y con menos complejos de esta campaña, ayer anunciaba que no iba a pactar con ningún partido que no esté dispuesto a reformar la Ley Electoral para domar a la bestia nacionalista. En esa línea también apunta Camacho:

Lo que ya es hora de romper es el derecho de pernada que les concede el sistema electoral para reservarse la potestad de garantizar la elección presidencial a cambio de unas vueltas más de la centrifugadora del Estado.

Sorprendentemente, tanto PP y PSOE no han ni querido mencionar el tema de los pactos con los nacionalistas. Se han dedicado a hacer política de feria, subasta de propuesta antes que abarcar el meollo del problema. Cuando tocaba, como ZP, se tiraraba de españolismo circunstancial. Como escribe Carlos Herrera en ABC:

La política española se ha transformado en una suerte de catálogo de venta por urgencia, de canasto de medidas a corto plazo, impactantes, anestesiantes, de fuego de artificio.

Una campaña eectoral donde sobró la banalidad para el consumo de masas, el marketing frívolo, el youtubismo extremo. ZP es el epítome de esta forma de hacer política: una sonrisa con fondo de nada. Ninguno de los dos candidatos ha planteado un compromiso de grandeza con España.

El panorama es preocupante. Si gana Rajoy, su gobierno será, forzosamente, débil y su capacidad de maniobra, muy reducida. Herrera cree que "se tragará el estatuto catalán, no derogará prácticamente ninguna ley confeccionada por los chicos de ZP y apenas tendrá motor para gestionar la nave un par de años". ¿Y Zapatero?

¿A qué estará dispuesto Rodríguez por conservar el poder? ¿Qué será capaz de pactar Rajoy al objeto de hacer de su adversario el único presidente que no ha renovado la confianza de los españoles en su primera reválida? En dos o tres días tendremos una aproximación, pero da la impresión que todo será poco, de que si el diablo quiere la parte más mullida del alma, ésta le será concedida.

La conclusión es que, sea cual sea el resultado final, el que gane lo tendrá muy difícil. Tendrá que hace encajes de bolillos y asumir quizá chantajes intolerables. Y si unos de los dos pierde por más de cinco escaños, puede darse por "muerto" políticamente. Es lo que toca. Es lo que hay.

El domingo no votes en contra de España
 Minuto Digital 7 Marzo 2008

El principal argumento del PSOE durante esta campaña ha sido que hay que votar a Zapatero para que no gobierne el PP. Pero no se trata de votar contra la derecha, ese ha sido el principal argumento que los socialistas han sacado cada vez que se ha criticado una actuación del gobierno, una contestación que no ha venido de la mano de la razón y mucho menos del dialogo, sino de exabrupto y del latiguillo “que viene la extrema derecha”, que lo mismo sirve para encubrir las cesiones a ETA, que para tapar el agujero del Carmelo o los socavones del AVE en Barcelona o las trolas de algún ministro en su biografía personal. No se trata de votar en contra de nadie, sino de votar a favor del proyecto que más puede beneficiar a España, a todos los españoles, al bien común.

Y ese no es el proyecto de Zapatero, su victoria significará más concesiones a los nacionalismos y como consecuencia una agudización del conflicto territorial que vivimos y que se ha radicalizado durante esta legislatura en la que el separatismo se ha convertido en la principal amenaza para la estabilidad de España. Supondrá un retroceso para la igualdad entre todos los españoles y un recorte en las libertades, como todos hemos podido comprobar en el caso del uso de la lengua en Cataluña, Galicia o Vascongadas. Y por supuesto votar a Zapatero, supone votar a favor de negociar con ETA y la izquierda aberzale.

Votar a Zapatero implica votar por el enfrentamiento del gobierno con la Iglesia, pues la campaña socialista ha estado llena de amenazas y anuncios de medidas en contra de los católicos encaminadas a la implantación de un estado laicista que es bien diferente de un estado aconfesional.

Votar a Zapatero supone apoyar que España sigua siendo un coladero para la inmigración ilegal y que los inmigrantes se aprovechen de todas las ventajas de nuestro sistema social, sin contraprestación equivalente ni esfuerzo alguno para la integración.

No nos podemos permitir una sociedad dividida en dos bandos y votar a Zapatero implica exactamente eso. No podemos tolerar un gobierno que legisle con contra de media España, deseamos un gobierno que legisle para todos los españoles y no pretenda imponer a los demás su visión de la vida, o demonice a quinen tenga el atrevimiento de oponerse públicamente a sus intenciones.

No queremos ver de nuevo a España dividida entre buenos y malos, ni que el esfuerzo común de estos últimos 80 años se tire pro la borda por culpa de un irresponsable criado en la propaganda sectaria.

Queremos una España unida en la que los dos grandes partidos se entiendan en los asuntos de Estado, y para lograr ese nuevo entendimiento Zapatero es un obstáculo insalvable. Por el bien de la derecha, por el bien de la izquierda, por el bien de todos, el domingo no votes en contra de España.

Balance de una desgraciada legislatura
 Minuto Digital 7 Marzo 2008

Zapatero llegó al poder con la desgracia debajo del brazo, en una inesperada victoria socialista, que por mucho empeño que se ponga desde los mamporreros mediáticos del PSOE, sólo se explica debido a los atentados de Atocha.

Y la legislatura ha transcurrido con igual signo desgraciado, entre la inutilidad y la nadería o la crispación y el deterioro de la convivencia nacional.

La negociación de ZP con ETA nos ha hecho retroceder en vez de avanzar en la lucha contra el terrorismo. Sus coqueteos y debilidades con los nacionalismos han ahondado el problema separatista, convertido el erario público en una casa de subastas y chantajes, a la vez que ha ahondado la desigualdad entre españoles según vivan en un el territorio u otro.

Por si fuera poco ZP ha dividido a la sociedad como no lo estaba desde los prolegómenos de la guerra civil. Leyes innecesarias y agresivamente laicistas alejas del consenso con una sociedad que aún mayoritariamente se declara católica, como el matrimonio entre homosexuales y educación para la ciudadanía, o la última propuesta de cara a legalizar el aborto libre y la eutanasia. Leyes sectarias como la de memoria histórica que reabre heridas del pasado, y mucha, pero que mucha demagogia en todos los asuntos públicos, especialmente en materia de inmigración, que nos ha puesto a la cabeza de Europa a la hora de recibir ilegales y también a la cabeza en proporción de inmigrantes, llegados sin control, sin animo de integración y con imprevisibles consecuencias en caso de estallido social. Ninguna iniciativa en política económica nos ha preparado para lo que era una más que previsible desaceleración económica. Y el paro, la precariedad laboral, la perdida de poder adquisitivo de los asalariados o el precio de la vivienda siguen, evidentemente no ya sin resolverse, sino sin avances positivos. Sólo la Ley de dependencia parece ser el único punto positivo a resaltar de esta legislatura.

En definitiva Zapatero ha dado mucho espectáculo, de eso pueden dar buena fe sus artistas, su gobierno ha pecado de mucha propaganda y poca medida realista. Y muy poco, pero que muy poco dialogo. La constante confrontación e intransigencia hacía las críticas de populares, AVT u otros colectivos cívicos sobre temas tan trascendentales como la unidad de España, la lucha contra el terrorismo o la educación, resume bien a las claras este espíritu de intolerancia que ha llegado al extremo de no condenar los ataques violentos contra quines critican al gobierno del PSOE. Objetivamente son muy pocos los logros que este gobierno puede poner encima de la mesa como aval. En definitiva, una legislatura sin ningún avance. Con cuatro años perdidos para todos, no estamos como para perder otros cuatro.

Los amigos de ETA en las calles de Madrid
 Minuto Digital 7 Marzo 2008

Las imágenes no son del País Vasco o Cataluña. Una manifestación pro-etarra ha recorrido el centro de Madrid protagonizada por algunos de los colectivos que en la noche del viernes pasado provocaron graves disturbios. Durante la marcha se pudieron escuchar gritos en favor de la independencia y de los presos de ETA. Los sindicatos policiales han denunciado más de una vez las conexiones entre estos grupos y el entonro etarra. Son los que atacan manifestaciones y arrasan Madrid. Son las fuerzas de asalto del socialismo gobernante. En Madrid hicieron apología del terrorismo con permiso del PSOE.

Unas trescientas personas de varios colectivos y organizaciones, entre ellas la Coordinadora Antifascista de Madrid, se concentraron anoche en la capital por la autodeterminación y en contra del fascismo y la represión.

La marcha transcurrió sin incidentes, bajo un gran despliegue policial, desde la Plaza de Tirso de Molina hasta la madrileña Puerta del Sol, donde finalizó a las nueve de la noche entre aplausos.

A esta manifestación se adhirieron la Asamblea contra la Globalización Capitalista y la Guerra, Castilla Republicana, Centro Social Octubre, Colectivo ciudad lineal por la III República, el Comité de Solidaridad con Euskal Herria de Madrid, Comunistas 3, Corriente Roja, Izquierda Castellana, Juventudes Castellanas Revolucionarias y 13 Rosas, entre otras organizaciones.

Los asistentes, en su mayoría jóvenes, se manifestaron detrás de dos pancartas en la que se leía “La represión no es la solución. Sin autodeterminación no hay Democracia” y “NO a las ilegalizaciones. No al fascismo”.

Además, corearon frases tales como “la solución es la autodeterminación”, “la represión no es la solución” y “vosotros fascistas sois los terroristas” y han portado banderas, entre ellas ikurriñas y de Izquierda Castellana (IC).

“Madrid será la tumba del fascismo” y “¿A cuantos más van a ilegalizar?”, son otros de los lemas que han gritado los manifestantes, quienes en la Puerta del Sol han increpado a un hombre que había gritado “viva España”.

Según declaró a los periodistas el representante legal de IC, Luis Ocampo, “en Madrid hay un recorte de las libertades y un intento de hacer invisible al movimiento antifascista”.

“Se debe ir a una solución dialogada de los conflictos, no sólo para el caso vasco”, ha añadido Ocampo, quien ha hecho hincapié en que “la vía del diálogo es el instrumento idóneo”.

Además, destacó que el objetivo de esta manifestación es reivindicar el derecho de cada pueblo a decidir, ya que, en su opinión, “se entiende muy bien lo de Kosovo, pero cuando afecta a nuestra realidad es más difícil de entender”.

Según concluyó, “reclamamos más libertad y que no sigamos en un camino de involución democrática”.

PREVÉ UNA "AVALANCHA" TRAS LA SENTENCIA DEL TSJA
La Comunidad de Madrid permitirá a los alumnos la objeción ante EpC por lo que no serán evaluados
Los alumnos de los centros educativos de la Comunidad de Madrid que objeten para el próximo curso 2008-2009 la asignatura de Educación para la Ciudadanía (EpC) quedarán exentos de cursarla, y por lo tanto de ser evaluados, según ha informado la consejera de Educación, Lucía Figar después de mantener una reunión con varias asociaciones educativas.
Europa Press Libertad Digital 7 Marzo 2008

La consejera aseguró que si no hay ningún cambio legal en la implantación del desarrollo de EpC en el próximo curso, estimarán "positivamente" las objeciones de conciencia que se planteen en el ámbito de la Comunidad en cualquier centro educativo, y señaló que darán "instrucciones" a los colegios e institutos para que todos los objetores de estas asignatura reciban "la adecuada atención educativa" mientras dure el horario de las clases.

La alternativa a la asignatura de EpC la decidirán los propios centros, que según indicó Figar, ya tienen experiencia con otro tipo de temas como el de la religión católica o cuando un alumno por un problema no puede cursar una asignatura como la de Educación Física.

Figar explicó que en estos casos la alternativa consiste en hacer trabajos o en estar en la biblioteca de manera que no sea una "atención discriminatoria" la que reciben frente al resto de los alumnos. "No se les puede dar más clases extra de ninguna asignatura", apostilló.

Además, señaló que la decisión que tomen los centros dependerá también de la cantidad de objeciones que reciban."Es diferente un centro donde se han recibido las objeciones en bloque que en aquellos donde sólo hay un par por clase", subrayó.

La Consejería de Educación ha tomado esta decisión después de que este miércoles se conociera una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía en la que apoyaban a unos padres que habían objetado la asignatura porque vulneraba sus derecho a decidir cómo educar a sus hijos de acuerdo con sus convicciones.

Figar señaló que aunque esta sentencia se refiere a un caso concreto, los argumentos que recoge son "de carácter universal" y les parecen de "plena validez".

En este sentido, indicó que mientras el Tribunal Supremo no se pronuncie, harán una lectura de la ley "lo más garante posible y lo más favorable posible" a los derechos de los padres y aseguró que al margen de esto, la Comunidad cumplirla la ley "si no hay cambios antes" intentando compatibilizar el "cumplimiento de la obligación legal con la estimación positiva de las objeciones de conciencia".

Avalancha de objeciones
La responsable de la educación madrileña indicó que a la luz de la sentencia del TSJA, el movimiento de objeciones va a ser mayor después de lo trasmitido por las propias organizaciones con las que mantuvo la reunión esta mañana, el Foro de la Familia, Profesionales por la Ética, la Confederación Católica de Padres y Madres (CONCAPA), Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE), Fundación San Pablo CEU y la Confederación de Padres y Alumnos (CEAPA).

Figar señaló que se espera una "auténtica avalancha" en el registro de la Consejería, que durante los dos primeros meses del año ha recibido 1.113 objeciones. En la Comunidad de Madrid, la asignatura de EpC se implantará el próximo curso 2008-2009 y estará en el temario de 2º y 4º de ESO.

NO SE PRESENTARÁ A LA REELECCIÓN
Alcaraz se despide de la AVT denunciando las "calumnias y manipulaciones" que ha tenido que soportar
EFE Libertad Digital 7 Marzo 2008

Máximo defensor de las víctimas del terrorismo, el todavía presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, ha desvinculado su decisión de dejar su cargo del 9-M y ha asegurado que su marcha se debe a motivos personales y a la necesidad de centrarse en el trabajo. En una multitudinaria rueda de prensa, Alcaraz ha pedido a la ciudadanía que no olvide las mentiras de Rodríguez Zapatero en materia antiterrorista. Un presidente, ha asegurado, que lleva como proyecto "volver a negociar con los terroristas".

En una de sus últimas ruedas de prensa como presidente de la AVT, Alcaraz ha manifestado que "es muy triste que el próximo día 9 (los españoles) tengan que votar y elegir dar continuidad a un presidente que tiene encima de la mesa un documento que les permite negociar con los asesinos", y ha pedido a la ciudadanía que "no apoye a un partido que lleve como proyecto negociar con terroristas".

En este sentido, ha agregado que no va a participar en ningún mitin político de aquí al día 9, ha recordado que nunca lo ha hecho y se ha mostrado convencido de que la "rebelión cívica" de su asociación "no ha fracasado" y que la futura Junta Directiva le dará continuidad.

Por otro lado, ha dicho tener la "convicción moral" de que, si gana las elecciones, José Luis Rodríguez Zapatero "va a seguir con el proceso de negociación" con los terroristas, y ha añadido que esa misma sensación tienen los etarras que están en prisión.

Recuerda las "calumnias y manipulaciones" sufridas
Otros obstáculos que la AVT ha tenido que sortear son las "calumnias" y las "manipulaciones" que algunos medios de comunicación han hecho de sus declaraciones. De hecho, ha querido subrayar que él no calumnió al presidente del Gobierno cuando dijo que Zapatero había actuado como embajador de ETA: "Eso es una metáfora y una opinión".

Alcaraz ha recordado que su labor ha sido altruista, que no ha cobrado nada por su cargo y que ahora lo que debe hacer es centrarse en su negocio: "decir que Alcaraz cobra 6.000 euros al mes, que su esposa cobra 12.000 euros, que tenemos sueldo que cobramos dieta, eso es calumnia, es mentira".

El presidente de la AVT también ha señalado asimismo que se ha sentido "agredido, traicionado y dolido" con los miembros del Gobierno, pero no con los miles de ciudadanos que le han respaldado en su reivindicación de memoria, dignidad y justicia para las víctimas.

Presidente de la AVT desde 2004
Francisco José Alcaraz fue nombrado presidente de la asociación el 12 de junio de 2004, cargo para el que fue reelegido el 13 de mayo de 2006.

Su sustituto en el cargo será el delegado de la AVT en Madrid, Juan Antonio García Casquero, que encabeza la única candidatura que se ha presentado para la Asamblea General que se celebrará el próximo 19 de abril.

A García Casquero, que sufrió un atentado de ETA en 1992, le acompañan en su candidatura Ángeles Pedraza, Antonio Muñoz y Manuela Lancharro, además de Carmen Miranda, la única integrante de la Junta Directiva actual que repetirá.

Elecciones
La Generalitat margina al castellano en un cartel institucional escrito en 25 idiomas Cambiar el tamaño del texto
Ana Domingo Rakosnik La Razón 7 Marzo 2008

BARCELONA- El próximo día 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de las mujeres. La Generalitat de Cataluña, para publicitar dicha celebración y dar cuenta de las múltiples actividades relacionadas con las mujeres desde hace cinco años, organiza un concurso de carteles conmemorativos.

El fallo del presente año, dictado por un jurado que estaba compuesto por un experto en arte y diseño, tuvo lugar el pasado miércoles y, ayer, el cartel ganador se publicó en la página web del Instituto Catalán de las Mujeres. En esta ocasión esta entidad, integrada en el departamento de Acción Social y Ciudadanía que lidera la republicana Carme Capdevila, premió al cartel ganador por su «capadidad de reflejar el carácter reivindicativo, así como intercultural de la celebración que tendrá lugar el 8 de marzo».

En la imagen pueden verse varias tonalidades de un mismo color y la palabra «violeta» escrita en diferentes idiomas, como el catalán, el polaco, el finés, el albanés el esperanto o en serbocroata, pero sorprendentemente no aparece impreso en castellano.

El presidente del grupo municipal Popular en el Ayuntamiento de Barcelona, Alberto Fernández Díaz, denunció este hecho al tiempo que aseguró que el cartel prueba la «castellanofobia» de la Generalitat. Por su parte, el Instituto Catalán de las Mujeres comunicó a LA RAZÓN por escrito que «lamenta que el cartel haya podido herir alguna sensibilidad».

LA POLITICA DE LAS VIRGENES NECIAS
Escrito por Jaime Ignacio del Burgo http://www.portalelectoral.es/content/view/344/128/  7 Marzo 2008

La economía parece haberse impuesto sobre la política en el último tramo de la campaña electoral. A los ciudadanos les preocupa su bienestar y muchos sienten ya o presienten que las cosas van mal y que no se puede permanecer de brazos cruzados. El Gobierno se escuda en la “desaceleración” mundial cuando hasta ahora nos decía que España estaba en mejores condiciones que nadie para afrontar cualquier situación de crisis pues crecía y crecía cuando otros las estaban pasando canutas. Hubo advertencias de Rajoy a Zapatero y Solbes para que dejáramos de mirarnos al ombligo. No le hicieron ningún caso. Se comportaron como las vírgenes necias de la Biblia.

A pesar de que gracias al empeño de Mariano Rajoy al final se ha conseguido hablar de los problemas reales de los ciudadanos, el debate nacional permanece con fuerza en la propia campaña. El mismo Zapatero se ocupa de ello cuando proclama a los cuatro vientos que España está hoy más cohesionada que nunca y que el riesgo de ruptura sólo existe –igual que la crisis económica- en la mente catastrofista del Partido Popular.

Muchos ciudadanos han creído hasta ahora que no pasa nada por el hecho de que nos hayamos entretenido en debatir sobre el ser o no ser de España, sobre si somos una nación (para Zapatero la nación es un concepto discutido y discutible) o un conglomerado de naciones; sobre si debemos convertirnos en un Estado plurinacional o en una confederación de naciones; o si habría que reconocer a algunos -o a todos- el derecho a decidir, expresión con la que se trata de edulcorar el derecho de autodeterminación puro y duro. Muchos piensan que todo esto es cosa de políticos y en algo tienen que entretenerse. Olvidan que cuestionar la esencia y la existencia de una nación como España tiene una influencia directa en la economía y repercute, tarde o temprano, en el bolsillo de los ciudadanos.

Todo el mundo sabe, menos Rodríguez Zapatero, que los inversores internacionales no se mueven por un afán altruista ni por ganas de aventura, sino para obtener un beneficio razonable a sus inversiones. Las decisiones de las multinacionales se toman a medio y largo plazo después de profundos estudios de prospectiva. Hoy España está en el ojo del huracán a causa de las tensiones provocadas por el nacionalismo exacerbado de vascos y catalanes que el presidente del Gobierno no sólo no ha querido controlar sino que alegremente ha impulsado.

No puede ocultar que en la pasada legislatura convirtió ERC en su principal socio parlamentario en el Congreso, después de haberle entregado importantes responsabilidades en el gobierno de la Generalidad tras la firma del antidemocrático pacto del Tinell. Permitir que en su calidad de vicepresidente y “ministro de Exteriores” del gobierno de la Generalidad, Carod Rovira se pasee por el mundo anunciando la buena nueva del separatismo catalán es una irresponsabilidad que España pagará muy caro. Máxime si se tiene en cuenta que el gobierno catalán está presidido por un compañero de Zapatero.

Lo mismo ha ocurrido con la cuestión vasca. Haber llevado al Parlamento Europeo el debate sobre la resolución del Congreso que autorizaba al Gobierno para negociar con ETA, fue un hachazo contra la unidad nacional al aceptar las exigencias de ETA sobre la “internacionalización del conflicto político”. Esta actuación de Zapatero ha tenido efectos demoledores. No es de extrañar por ello que no sólo los dirigentes serbios sino hasta el presidente ruso hayan declarado que la independencia unilateral de Kosovo sería un buen precedente para las aspiraciones de vascos y catalanes.

Se quiera o no reconocerlo, en España existe “riesgo de balcanización”. Zapatero se rasga las vestiduras cuando oye esta expresión. Pero lo cierto es que no sólo no ha hecho nada por evitarlo. Más aún, se ha divertido echando gasolina al fuego. Lo peor de todo –en esto, como en tantas cosas- es su ceguera. “Hoy España está más cohesionada que nunca. ¿Acaso se ha roto España?”, repite un día sí y otro también. No se ha roto formalmente, pero si se han abierto grietas muy preocupantes en el edificio constitucional. España ha dejado de ser una nación de ciudadanos libres e iguales.

Y al paso que vamos, no es de extrañar que algún día en el Parlamento vasco o en el catalán los nacionalistas nos arrojen a la cara una proclamación unilateral de independencia. “Sería una locura, nadie quiere eso”, dicen separatistas y los propagandistas del gobierno. Por desgracia, mientras la lucha de clases ya no lleva a nadie a las barricadas en Europa, en muchos lugares burgueses y proletarios se han dado la mano a la hora de compartir movimientos de “liberación” nacional que tarde o temprano generan violencia o, en cualquier caso, son una amenaza para la libertad y el ejercicio de los derechos fundamentales.

La comunidad internacional sabe que en el País Vasco el presidente de su Gobierno autónomo ha anunciado la celebración de un referéndum de autodeterminación para el 25 de octubre de este mismo año. En Cataluña van con retraso y sus independentistas sueñan con decidir si se quedan o se van de España en el año 2012. Por otra parte, todo el mundo sabe que el gobierno español ha negociado con los “separatistas” vascos.

A todo esto se une que las pésimas relaciones de Zapatero con los Estados Unidos, donde hemos vuelto a ser irrelevantes, están haciéndose sentir en el terreno económico. Ya no podemos presumir de ser los principales receptores de la inversión norteamericana en Europa.

Con estas perspectivas, muchos analistas internacionales consideran a España como país de riesgo con gran perjuicio para el bienestar de los españoles. La política y economía, aunque algunos hasta ahora hayan vivido en la inopia, van de la mano. Que no se olvide.

La izquierda nacional
Comunicado nº28. FEBRERO 2008 
N.O.A. Núcleos de Oposición Antinacionalista 7 Marzo 2008

Es un tema recurrente hablar de la traición abierta de la izquierda a la Nación y Pueblo españoles. Nosotros lo hemos descrito en varios artículos.

Desde los orígenes, la idea de nación estuvo reñida con los análisis predominantemente sociales de la izquierda, sólo interesada en los efectos subversivos de los separatismos. Ayer y hoy. La izquierda ha visto la nación como una “representación ideológica de las clases dominantes”.

“No me tiñan de rojo el nacionalismo” diría Lenin (aunque él lo hizo cuando le convino).

Esa visión ha causado un mayor daño en España, por razones históricas. Esa fiesta, realmente nacional y realmente popular, que debía ser el dos de mayo de 1808, fue rechazada por las izquierdas por lo primero y por las derechas por lo segundo.

La Historia española de los siglos XIX y XX es la de una continua alianza entre las “fuerzas progresistas” y los separatismos y sus falsedades. Sólo en el momento más desfavorable, en plena Guerra Civil, la izquierda reprochará a los nacionalistas su doblez y traición, en boca de figuras como Azaña o Negrín, presidentes republicanos. Sólo al final generará un discurso patriótico centrado sobre todo en contra de la intervención italo-alemana-marroquí (no la soviética).

Lo verdaderamente grave no es el desapego de la izquierda hacia un nacionalismo español que no existió ni existe, aunque sea agitado como un espantajo por intereses políticos, y que ni siquiera se encarnó en la derecha, más proclive a componendas y pactos. Lo grave es la absoluta beligerancia para con todo lo que suponga historia o reivindicación de lo puramente nacional, sin contenido social, a diferencia de países como Italia o Francia (que por eso mismo generaron fascismos, es decir nacional-socialismos).

En la Transición, tras el afianzamiento de la oposición, la disgregación dentro de los partidos avanzó inexorablemente hasta hoy mismo, en que lo que se da a las tiranías nacionalistas es presentado como fruslerías o “reorganizaciones estructurales”.

El PSOE catalán ha terminado por desaparecer, con su importante bloque de votantes, subsumido por los cuatro jerarcas nacionalistas del minúsculo PSC. Mucho antes el maoísta PTE, en plena decadencia, cambiaba sus siglas por PTE antes de desaparecer, y el minúsculo troskista PORE se quedó en POR, porque con la C se hubiera leido “puerco” (PORC). La OICE se transformó en OEC (y por no repetir otra C), y así todos. El PCE ya tenía el PSUC, que como el resto desapareció (ahora son EUiA, la conjunción catalanizada es para demostrar su hipernacionalismo). Por no hablar del PS navarro, uno de cuyos sectores está dispuesto ahora a una escisión para pactar con los separatistas del brazo político etarra.

Sus cesiones se han transformado en un retroceso permanente ante las alucinaciones nacionalistas. Y lo peor es que cualquier resistencia es furiosamente atacada como “reaccionaria” o “franquista”.

El proceso de degradación ideológica, y aún peor, política de la izquierda es irreversible. Lo que se ha apoderado del PSOE, eliminando adversarios y tendencias, es indescifrable, y aunque hijo de la izquierda no es propiamente izquierda.

Cuando lo social decae por su complejidad o por la ineficacia evidente de las soluciones simples, sólo queda la manipulación de los miedos y esperanzas.

Las bases de la izquierda simplemente han desaparecido.
El referente del “socialismo real”, real como su miseria, ha desaparecido. El referente de clase, obrerista, ha desaparecido, como los intelectuales y la clase media que lo sostenía. Económicamente, la excusa del Estado del Bienestar, no propiamente socialista, se ha derrumbado, no quedando ya ni la esperanza vacua y pospuesta de la nacionalización. Los gobiernos de izquierda de los años 90 no sólo no fueron un antídoto contra la corrupción del poder sino que la elevaron a sus más altas cimas, por no hablar del aumento exponencial de la burocracia y el gasto público enfocada hacia el amiguismo, las oligarquías locales y todo tipo de grupos e iniciativas inútiles y alejadas de la mayoría de la población.

La izquierda podría convertirse en un polo de defensa de las libertades como pretende, pero en realidad es el vertedero de todos los prejuicios, sectarismos, chanchullos y represiones de lo “políticamente correcto” y sus grupúsculos étnicos, nacionalistas, ecologistas, “multiculturalistas”, etc... .

Pese a su verborrea libertaria la izquierda se ha convertido en “el Sistema”, y frente a ellos están los rebeldes que defienden las libertades contra su represión. Lejanos quedan los tiempos del “prohibido prohibir” del 68.

Lo peor de todo es que se ha aliado con los totalitarios nacionalistas en su huida hacia adelante, hacia el poder por el poder, hacia la nada, constituyendo esa amalgama indefinible llamada “progresismo”, bajo la que se cometen todo tipo de tropelías y abusos.

¿Queda espacio para una izquierda nacional?. No requiere mucho esfuerzo, o sí. Basta con una denuncia clara y firme de esta situación y, lo más difícil, identificar el bienestar del pueblo y de su marco nacional como el bien supremo. Por encima de sectarismos y programas.

Hay grupos que empiezan a verlo claro, y no seríamos honestos si no citáramos aquí a dos. La UCE (Unificación Comunsita de España), de tendencia marxista-leninista, atacada repetidas veces en el País Vasco (lógico, unificación y española), veterana en la militancia. Y el partido SAIN (Solidaridad, Autogestión e Internacionalismo), de tendencia social-cristiana. Insistentes ambos en la denuncia de las manipulaciones de la oligarquía de partidos y su servilismo hacia la disgregación nacionalista, caiga quien caiga.

Un saludo a ellos y a todos los que anteponen la honestidad y fidelidad políticas a cualquier ortodoxia. Deberíais especificar en vuestros programas, estrategias y propaganda, el punto primordial, de combate contra la disgregación nacionalista y lo que ello representa: humana, económica y socialmente. Abandonad el sectarismo inútil.

El verdadero sentido de un programa de izquierda sólo podrá revelarse en un contexto de regeneración y liberación nacional del pueblo español. Ya sabéis contra qué enemigo, contra qué sanguijuela y contra qué represión será.

N.O.A. Núcleos de Oposición Antinacionalista
www.nucleosoa.org
oa@nucleosoa.org
Adheridos a la plataforma España y Libertad
Adheridos a la plataforma Comunidad Antiterrorista

EN UNA ENTREVISTA EN LA CADENA SER
Zapatero, "de acuerdo" con que se multe a los que rotulen en castellano en Cataluña
El presidente del Gobierno ha ofrecido este viernes a la Cadena Ser su última entrevista de campaña y en ella se ha mostrado de acuerdo con que se multe a los negocios que rotulen en castellano en Cataluña, tal y como denunció Mariano Rajoy durante el último debate. Respondiendo a una suerte de encuesta, Zapatero dijo estar "más de acuerdo" a la afirmación: "Es lógico que en Cataluña se imponga una multa a alguien que sólo rotula en su comercio en castellano porque el catalán ha sido discriminado muchos años y ahora hay que compensar".
Libertad Digital 7 Marzo 2008

En la parte final de su última entrevista de campaña, Zapatero fue sometido a una encuesta por parte del director del programa, Carles Francino, con cuatro afirmaciones a las que podía responder con "muy de acuerdo", "bastante de acuerdo", "bastante en desacuerdo" y "muy en desacuerdo".

En la segunda pregunta, el periodista preguntó al presidente si estaba de acuerdo con la siguiente afirmación: "Es lógico que en Cataluña se imponga una multa a alguien que sólo rotula en su comercio en castellano porque el catalán ha sido discriminado muchos años y ahora hay que compensar".

Zapatero intentó explicar que se trata de "una norma que está aprobada por unos órganos que tiene la competencia y hay que respetar las normas y sobre todo no hacer de ello un elemento de división" pero fue interrumpido por Francino, quien le dijo que "eso es voto explicativo, voto con observaciones en este momento en las encuestas no funciona". Así, el candidato socialista apuntó: "pues estoy mas de acuerdo".

Rajoy ya le ha contestado: "Esta batalla hay que darla"
Instantes después de que Rodríguez Zapatero se pronunciara en dichos términos, Mariano Rajoy le contestaba desde los micrófonos de la Cadena Cope en la que también era su última entrevista radiofónica. Según el líder popular, "la política lingüística se endureció de una manera brutal cuando llegó el PSOE" a la Generalidad.

Por este motivo, si alcanza la presidencia del Gobierno, ha prometido que el castellano quedará blindado y garantizado en todas las comunidades autónomas. "Esta batalla hay que darla porque sino dentro de unos años España no va a ser un país de verdad", ha recalcado.

RUBALCABA: "NUNCA DOBLEGARÁN LA VOLUNTAD DE LA DEMOCRACIA"
Confirmada la muerte del ex concejal del PSE, tiroteado en Mondragón
El Servicio Vasco de Salud ha confirmado la muerte del ex edil del PSE Isaías Carrasco, víctima de un atentado en Mondragón (Guipúzcoa). Recibió tres tiros cuando se encontraba a las puertas de su casa. Zapatero fue informado en Málaga, momento en el que se puso camino a La Moncloa. A las 18:00 se reunirá con Rajoy en el Congreso. La Ertzaintza busca un todoterreno gris en el que pudieron huir los terroristas. Rubalcaba ha mostrado el dolor y solidaridad del Gobierno con la familia del edil. Zapatero comparecerá en Moncloa a las 17.00 horas.
Agencias Libertad Digital 7 Marzo 2008

La organización terrorista ETA ha asesinado este sábado al ex concejal socialista en Mondragón Isaías Carrasco. Los hechos sucedieron sobre las 13.20 horas, cuando un terrorista, que vestía completamente de negro, a cara descubierta, aunque con una barba postiza, disparó por la espalda a Carrasco cuando salía del portal de su domicilio, a la altura del número seis de la calle Navas de Tolosa de la citada localidad guipúzcoana.

Los primeros en atender al concejal fallecido fueron su mujer y su hija, aunque diversas fuentes y testigos no terminan de aclarar si bajaron desde el domicilio al escuchar los disparos o si se encontraban junto al ex edil socialista en el momento del atentado. Carrasco fue conducido de forma inmediata al Hospital del Alto Deba, en la propia Mondragón.

Según el parte médico ofrecido antes de las cuatro menos cuatro de esta tarde, ingresó a las 13.50 horas en el servicio de urgencia del centro hospitalario "inconsciente e inestable desde el punto de vista dinámico". A su llegada al Hospital, presentaba, al menos, tres impactos de bala, dos en el hemitórax derecho y uno en el cuello. A los pocos minutos entró en parada cardiorespiratoria, saliendo de la parada cardiaca a los diez minutos de iniciarse ésta. Posteriormente, sufrió nueva parada cardiorespiratoria, "volviéndose a realizar maniobras de reanimación avanzada, a las que el paciente no ha respondido". La víctima falleció a las 14.40 horas.

A pesar de que el cuerpo de Carrasco sólo tuviese, según el parte médico, tres heridas de bala, los agentes de la Policía vasca trabajan con la posibilidad de que hubiese hasta cinco detonaciones.

Las Fuerzas de Seguridad buscan ahora un vehículo todoterreno de color gris plateado en el que pudo huir el terrorista. Se montó en el vehículo, en el que probablemente le esperaba, al menos, otro terrorista, y huyó del lugar. Agentes de la Ertzaintza han establecido controles en las principales carreteras que llegan y salen de Mondragón.

El juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska, que se encuentra de guardia esta semana, ha abierto diligencias para investigar el asesinato del ex concejal socialista.

“Nunca van a conseguir doblegar la voluntad de la democracia española”
Pasadas las tres y media de la tarde, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, comparecía ante los medios de comunicación para condenar el atentado terrorista y trasmitir el pésame del Gobierno a la familia del concejal y a todos los militantes y simpatizantes socialistas.

Atribuyó el asesinato a "una banda de asesinos que nunca van a conseguir doblegar la voluntad de la democracia española" y señaló que "estamos ante una acción vil y cobarde que merece toda nuestra repulsa". El ministro ha concluido sus palabras diciendo que "han vuelto a matar a una persona y a destrozar una Familia pero pueden tener una certeza, una sola, que terminarán frente a los tribunales y en la cárcel".

Gane quien gane
JOSEBA ARREGI, El Mundo 7 Marzo 2008

Saturados como estamos por una campaña que dura ya demasiado tiempo, en realidad toda la legislatura, que ha sido como un intento de repetir las elecciones de hace cuatro años, no estará de más dedicar unas pocas reflexiones a lo que pudiera y debiera ser la próxima legislatura. Porque la pasada legislatura, independientemente de la lectura que de ella haga cada uno de los grandes partidos, habrá sido una legislatura perdida si de ella no se extraen algunas lecciones, especialmente acerca de lo que no se puede repetir.

Democracia es básicamente disenso. Democracia es el debate organizado. Democracia es pluralidad de ideas y de proyectos políticos, debate público, libertad de conciencia: elementos todos ellos que implican diferencia de opiniones, discusión, discrepancia, lucha de ideas.

Pero todo ello es posible, a su vez, porque existe un marco que lo canaliza, que lo sustenta, un marco consensuado, un marco aceptado por todos, un conjunto de normas que regulan el debate, la discusión, la discrepancia, la competencia de ideas y de proyectos. No hay disenso sin consenso, no hay debate sin reglas, no hay pluralidad sin referencia a un marco que una. En caso contrario la pluralidad se convierte en yuxtaposición de muchas unidades cerradas y homogéneas en sí mismas. Entonces el Estado inicia su desintegración.

Es una de las características principales de la democracia, y al mismo tiempo uno de sus principales problemas, que la definición de lo que une, lo que constituye el consenso que soporta y hace posible el disenso y la discrepancia, está sujeta a posibles interpretaciones distintas. Todas las democracias estables se caracterizan por su capacidad de mantener los consensos básicos, sin negar la posibilidad de interpretaciones distintas, bien limitándolas a unos mínimos más asequibles, a acuerdos duraderos, bien estableciendo unos límites a las discrepancias posibles en torno a ellos.

Dos términos han caracterizado en profundidad la pasada legislatura: ruptura de consensos, y deslealtad en temas de Estado. La oposición del PP ha repetido hasta la saciedad que el Gobierno de Zapatero se ha caracterizado por poner en entredicho o romper directamente los consensos de la transición. Y el Gobierno, a su vez, ha recurrido permanentemente a la afirmación de que la oposición ha sido desleal con ellos en temas de Estado, en los temas que se supone deben implicar un cierre de filas con el Gobierno de turno. Es decir: la relación entre los consensos básicos que hacen posible la democracia como discrepancia, incluso radical, ha estado alterada y puesta en duda en la percepción de dos actores políticos fundamentales del sistema: el Gobierno y la oposición.

Esta ha tratado de coartar al Gobierno la libertad de movimientos necesaria para poder actuar por medio de la exigencia de consensos en todo lo habido y por haber, elevando el listón de lo necesario de consenso y ampliando los temas que lo requieren. El Gobierno ha tildado toda crítica a su actuación bien de crispación, bien de deslealtad.

Ha sido, pues, la legislatura pasada una en la que el sistema mismo del Estado ha estado sometido a unas tensiones que puede soportar sin mayor problema, siempre que estas tensiones no se eternicen, no se conviertan en permanentes y no terminen socavando los fundamentos mismos del sistema. Si el resultado electoral vuelve a ser ajustado, existe el peligro de que se repita lo sucedido en la última legislatura, con lo que el riesgo de poner en peligro los pilares del Estado como sistema podría volver a sufrir un tensionamiento innecesario y peligroso.

El Gobierno, sea del partido que sea, no puede pretender que su primer y mayor cometido radique en conformar la oposición a su gusto. No puede dedicarse día sí y día también a querer moldear la oposición a su gusto para así neutralizarla y esterilizarla. Quedaría dañada seriamente la democracia. Esta necesita de una oposición viva, que plantee con claridad alternativas y las visualice, incluso de forma radical. Porque democracia consiste en que la mayoría que gobierna no esté en posesión de la verdad, sino que cuenta con el permiso de la sociedad para decidir las reglas que regulan la actividad pública y privada durante un tiempo limitado. El respeto de la minoría que se encuentra en la oposición no es debido a la tolerancia que merece, sino al reconocimiento de que la verdad está, quizá, en sus planteamientos.

La oposición, a su vez, no puede llevar la crítica a la actuación del Gobierno al límite de ver en cada una de las actuaciones del mismo la puesta en peligro de los fundamentos del sistema. El sistema democrático se caracteriza por su flexibilidad, por su capacidad de amoldarse a nuevas propuestas, a reformas, incluso a experimentos que pueden parecer radicales. Aceptar una derrota electoral implica asumir la responsabilidad de gobernar que recae en los vencedores de la contienda electoral.

La democracia española no puede verse sometida otra legislatura a la tensión a la que la han sometido los dos grandes partidos a lo largo de la que acaba de terminar. Es preciso que se vuelva, incluso sin acuerdos formales -mejor sin ellos-, a un sobreentendido de lo que es preciso respetar para que el Estado funcione. No todo está a disposición. La victoria electoral no es un encargo para reinventar el Estado, sino para administrarlo desde la perspectiva de un partido -por ende partidista-, pero sin poner en peligro el conjunto. Y la labor de la oposición no es una bula para gritar que viene el lobo cada vez que el Gobierno pone en marcha algo que no le gusta a la oposición.

La democracia vive de una virtud republicana olvidada demasiadas veces: la autolimitación. El presidente del Gobierno no es el Gobierno, el Gobierno no es el Estado. La oposición no es la sociedad, ni está en posesión de la verdad, ni del derecho exclusivo a la crítica. Ni la oposición se puede pasar el día gritando que se rompe España o la familia. Ni el Gobierno puede pretender que las consecuencias de una reforma de los estatutos o la reforma de una institución básica de toda la sociedad como la familia se ponga de manifiesto en el plazo de unos días, unas pocas semanas o de unos meses: esas consecuencias dependen de muchas condiciones colaterales y se ponen de manifiesto a lo largo de años, y no siempre en la dirección querida por quienes han puesto en marcha la reforma.

Lo primero que sería necesario es que los dos partidos, PP y PSOE, se reconozcan mutuamente legitimidad democrática. Es una condición necesaria, aunque no suficiente, y que ha estado ausente en la pasada legislatura. En segundo lugar, es preciso definir, probablemente a la baja, las cuestiones en las que es preciso el consenso: la independencia del poder judicial y de las agencias reguladoras, los mecanismos institucionales o instituciones que garanticen la representación del Estado como conjunto respetando y haciendo valer la pluralidad territorial, y probablemente la lucha contra el terrorismo, explicitando el significado del término negociación o diálogo dentro del discurso de la derrota de ETA, y no fuera e independientemente de él.

Poco más será necesario, pero lo dicho es imprescindible. Gane quien gane las elecciones, no se puede repetir la legislatura anterior en las cuestiones citadas.
Joseba Arregi es ex diputado y ex militante del PNV, y autor de numerosos ensayos sobre la realidad social y política del País Vasco, como: Ser nacionalista y La nación vasca posible

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