AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 9 Marzo 2008

Jornada de irreflexión: los juntacadáveres vuelven a hacer fortuna en el cementerio
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 9 Marzo 2008

La entrecortada y llorada, aunque leída y archicocinada alocución de una hija del último asesinado por ETA tenía una sola pero trascendental función política: absolver al PSOE en los telediarios del pecado mortal y criminal de tratar como si fuera un político más al pistolero que ha matado al padre de la muchacha. Seguramente, la manipulación ha sido eficaz: la identificación con la última víctima del terrorismo era automática, y la empatía con las huérfanas y la viuda alejaba o difería cualquier reflexión racional sobre la auténtica razón del crimen, que es que la ETA va a seguir negociando con el PSOE, golpe a golpe y muerto a muerto, porque el PSOE así lo quiere. Y habrá más muertos, más viudas, más huérfanos, y los zetapés, pachis y eguigúrenes seguirán demostrando que la capacidad para hacer el mal contenida en esas siglas es virtualmente ilimitada.

En esta jornada de reflexión de 2008 se ha propiciado, como en el 13M de 2004, la irreflexión, mediante un uso calculado del terror y un uso artero de la manipulación. Los terroristas y el PSOE compiten –no compinchados, eso ya me parece disparatar– en astucia y malevolencia para aprovechar el asesinato. Los etarras para debilitar al PSOE, favorito electoral este domingo. El PSOE, para deslegitimar a su rival, el PP, utilizando la dureza que un partido decente reservaría para ANV y PCTV, representantes políticos de ETA en las instituciones. Pero, claro, Zapatero y Pachi Nadie son los responsables de que ETA tenga parlamentarios y dinero, así que no van a criticar a ANV, que existe gracias al PSOE, Cándido y los garzones judiciales sociatas. Tienen que escenificar una dolida oposición al PP, por el delito de querer dar el pésame a la familia del muerto. Es una prueba de buena fe, pero también de pasmosa ingenuidad, pensar que el PSE-PSOE, que si no culpable sí es responsable en muchos sentidos de la capacidad de matar de la banda, iba a comportarse decentemente con el asesinado aún de cuerpo presente. Es un error no haber calculado que gente tan malvada actuaría como Pachi Nadie , de forma calculada y maligna. Pero es que el PP sigue dirigido por gente que sigue sin saber o sin querer saber cómo las gasta esta cuadrilla. Y mira que han tenido ocasiones de aprender.

En la medianoche de este día aciago, con la emoción sustituyendo a la reflexión, y el cálculo adivinatorio ocupando toda la energía intelectual que precisa la política, uno se va a la cama con la amarga sensación de que aunque no sabemos lo que influirá en las urnas el último asesinato etarra, que no será el último, y la última manipulación del PSOE, que a estas horas ya debe de ser penúltima, España se ha convertido en algo así como una república iberoamericana, sometida al terrorismo y a la corrupción, o en una Sicilia sometida a un terror corruptor informe e ilimitado, de cuya tenaza no logra escapar y que cada vez tiene menos fuerzas para hacerlo o, al menos, intentarlo.

He oído al Secretario de Estado de Información decir con emoción de guión malo que a los treinta y cinco millones de españoles que pueden votar les falta uno: el muerto. Es falso, faltan cientos de víctimas, faltan todos los asesinados por el terrorismo, que, de no padecer esa lotería de la muerte reservada a los españoles del común, habrían ido a votar mañana. Pero ellos no cuentan para esa máquina de mentir cuya eficacia sólo es superada por la máquina de matar, a la que sus mentiras alimentan.

No sé qué sucederá este domingo. Sólo sé que votaré lo que creo que será más eficaz para echar del Poder a esta partida , que no partido, de profesionales de la manipulación. Por la noche contaremos los votos, por si se hace el milagro. Que milagro será si de las urnas sale no ya un voto de castigo sino una condena a quienes han convertido a España en lo que ahora es: un laboratorio para el despotismo de nuevo cuño, una funeraria de su propio cadáver, un páramo moral donde reina impunemente la mentira y en el que toda indignidad tiene su asiento.

Votar con responsabilidad
EDITORIAL Libertad Digital 9 Marzo 2008

No es un tópico afirmar que estas elecciones son las más importantes en la historia de nuestra democracia. Deseamos que la jornada electoral transcurra con normalidad y esperamos que el derecho al sufragio se ejerza con responsabilidad y teniendo en cuenta las consecuencias del apoyo a una u otra opción.

A menudo se señala que una de las ventajas de nuestra constitución reside en su flexibilidad, que permite la aplicación de un amplio abanico de políticas sin que ninguna ponga en crisis el sistema. Sin embargo, esta utilidad teórica se convierte en un problema práctico cuando la acción de gobierno está encaminada a minar los principios constitucionales. Si a esto le sumamos un régimen de control constitucional demasiado dependiente de las mayorías temporales, el resultado es una democracia desprovista de los resortes necesarios para responder a un asalto dirigido a socavar el Estado de Derecho y el imperio de la ley.

Diversas iniciativas de esta última legislatura han sido contestadas por buena parte de la población porque consideraban que ponían en riesgo algunas de las premisas sobre las que se asienta la Constitución. En concreto, se ha señalado que la reforma del Estatuto catalán minaba la "soberanía nacional" y la "indisoluble unidad de la Nación española".

Asimismo, el giro en la política de seguridad ha significado una ruptura del consenso que había prevalecido hasta ahora. En estos últimos años, ETA ha recuperado el poder político perdido en legislaturas anteriores y recibido una legitimidad que rechaza la inmensa mayoría de los españoles. Antes de votar, conviene reflexionar sobre la amenaza que supone para los derechos fundamentales la existencia de grupos armados dedicados al asesinato y a la extorsión, y qué tipo de política resulta más eficaz para acabar con la violencia sin dañar la nación, la democracia y las libertades de todos.

Esta legislatura también ha estado caracterizada por otras polémicas referentes a la libertad de enseñanza, ideológica, de expresión y de empresa, principios que a juicio de algunas instancias judiciales y de la Unión Europea se han visto mermados por reformas y acciones del Gobierno.

Además, el aumento del desempleo y la crisis de la construcción podrían afectar severamente la estabilidad de nuestro sistema financiero y sumir a España en una larga fase de retroceso económico. Negarlo constituye un peligro cierto para los proyectos vitales y profesionales de muchos millones de trabajadores y empresarios.

Frente a la continuidad del camino que se ha seguido durante estos últimos cuatro años, postura defendida por varios partidos, hay otras formaciones políticas –de izquierdas y de derechas– que ofrecen el retorno a unas prácticas y reglas que a nuestro juicio es necesario recuperar a fin de afianzar la democracia, garantizar la igualdad de derechos de los españoles y afrontar las dificultades económicas con realismo y mesura.

Ante la variedad de propuestas, lo más deseable es que los votantes hagan un balance de estos últimos cuatro años y piensen qué modelo es el que tiene más posibilidades de ayudarles a resolver sus problemas sin crearles otros y qué opción les permitirá alcanzar mayores cotas de libertad individual, seguridad y prosperidad económica. Votar por costumbre, porque sí o porque los políticos insisten en que lo hagamos no es sinónimo de apoyar la democracia, como se ha venido diciendo estos días. Y es que el voto es un derecho, pero también una responsabilidad. No es el mero uso de nuestra libertad lo que garantiza su supervivencia, sino la manera en que la ejercemos.

Todos unidos... para satisfacer a la ETA
Pío Moa Libertad Digital 9 Marzo 2008

La ETA apenas ha realizado atentados mortales en los últimos tiempos. Quizá ello tenga que ver con su obvia conveniencia de facilitar a Zapo la victoria electoral y responda incluso a algún acuerdo entre ella y el gobierno. Pero, en fin, ha asestado el golpe como advertencia a los socialistas, a fin de que continúe el proceso “de paz” en cuanto gane las elecciones, como desean todos. Recordemos que durante todo el proceso de liquidación de la Constitución, la ETA no ha dejado de golpear en momentos oportunos, con o sin víctimas, como “recordatorios” al gobierno. Para los etarras, el PSOE es un grupo de “gorrinos”, y como tal los ha tratado, con notable éxito.

Y nuevamente la gallinácea (PP) o porcina (PSOE) “clase política” ha respondido de la mejor manera que la ETA hubiera podido desear. Zapo y Rajoy se han apresurado a dar el máximo eco al atentado, como si fuera el primero y no uno más de los cientos de asesinatos cometidos por la banda; han suspendido, alborotadísimos, la campaña electoral, y han repetido las mismas sandeces, la misma letanía vacua que llevan repitiendo como orates desde hace cosa de treinta años, la prueba más palpable de su incapacidad política: “La ETA va contra la democracia” (qué novedad: también el PSOE, eso lo olvidan siempre, recuérdense sus continuos negocios con los asesinos, complicados con la corrupción y el GAL); pero “está derrotada”, “dando coletazos”, “cada vez más débil”, “merece la condena de todos”, “venceremos” y todo el indecente bla-bla-bla acostumbrado.

¡Ah, y “todos unidos”! Derrotar a una banda de facinerosos exige que todo el pueblo español, todos los políticos y todos los partidos se unan como una piña. No que se aplique la ley a los delincuentes, sino que toda la sociedad española “se una”, aseguran los mismos políticos que no han cesado de dar oxígeno a la ETA con sus negocios conjuntos, y los que, diciendo que se oponen a esa política, les ayudan. Qué sensación de triunfo debe de invadir a los etarras: ¡tienen a España en un puño!

El Futurista ha vuelto a dar muestra de su absoluta falta de talla política al hablar de que los únicos culpables son los pistoleros. Una clave, señor Rajoy: el 11-M los culpables fueron los terroristas, pues el gobierno de Aznar jamás colaboró con ellos, y sin embargo las bandas de Zapo llamaron asesinos a Aznar y al PP, sitiaron y asediaron sus sedes, vulneraron el día de reflexión, les humillaron y atacaron de todas las formas posibles. Era injusto, peor que injusto, era una actitud guerracivilista, pero también ustedes manifestaron tal dosis de estupidez, tal ineptitud para aclarar nada, que millones de personas se quedaron con la convicción de que, efectivamente, ustedes eran los responsables del crimen.

Ahora, la situación es totalmente distinta. Los culpables no son solo los asesinos, como usted dice, sino también sus colaboradores. No tiene nada de injusto, nada de inoportuno políticamente, sino todo lo contrario, lo exige la justicia y la política, recordar que el gobierno ha estado durante cuatro años inmerso en un proceso de liquidación de la Constitución en compañía de los etarras y los separatistas. Usted, con una virtud de pandereta, se finge incapaz de distinguir los dos casos, quiere demostrar que usted no es como los que les llamaban a ustedes asesinos, y con esa ñoñería miente a los españoles y contribuye al progreso de la farsa. Ni más ni menos.

Pachi López, uno de los más bajunos promotores de la política de Zapo, se ha permitido humillarle a usted en el funeral por la última víctima. Usted, con sus oficiosidades y claudicaciones, se lo ha merecido.

Tristes, pero firmes en la victoria
Juan de Dios Dávila Libertad Digital 9 Marzo 2008

El nuevo asesinato cometido por ETA, vuelve a llenar los corazones de los españoles de tristeza e indignación.

Mediante el terror, el miedo y la tristeza, el terrorismo busca una sociedad incapaz de mantenerse firme en sus convicciones, llevando al honrado ciudadano a darse por vencido, a conceder a los terroristas todo aquello que piden con tal de evitar más muertes.

Hoy la sociedad española se enfrenta no sólo contra el peligro del terrorismo, sino también con el peligro de una sociedad que bajo la coacción del terror y el miedo prefiera vivir de rodillas antes que defender la libertad, ya que dicha defensa puede suponer arriesgar la vida.

Pero no nos engañemos, quien busca el poder mediante el terror y el miedo, se mantendrá en el poder a base de esos mismos instrumentos, e intentará por todos los medios que la sociedad “negocie”, es decir, que la sociedad ceda ante el terrorismo.

Hay momentos históricos que son encrucijadas en las que hay optar por el camino a seguir. Hoy podemos optar por la rendición frente a los asesinos, o por el contrario combatir a ETA. Podemos optar por perder nuestra identidad como hombre libres y españoles, o por el contrario mantenerla con orgullo y valentía.

Hoy debemos estar alertas también frente a todos aquellos políticos que están dispuestos a ceder frente a ETA, que están dispuestos a anular nuestra identidad mediante la ruptura de la unidad de los españoles.

En mi familia, tanto mis padres como mis hermanos optaron por ser libres, por vivir como españoles aunque eso fuese peligroso. A mi padre lo amenazó la ETA, y a mi hermano mayor lo asesinaron. Su muerte para mi no ha sido en vano, ellos han sido para mi ejemplo de una opción arriesgada pero digna, esta es parte de mi identidad.

ETA puede causarnos mucho dolor y tristeza, pero si nos mantenemos firmes en la victoria no podrá arrebatarnos nuestra libertad, nuestra dignidad, nuestra identidad.

Un deber moral
EDITORIAL El Correo 9 Marzo 2008

Isaías Carrasco habría celebrado hoy la fiesta del voto si la mano asesina de ETA no hubiera acabado con su vida. La jornada ha quedado enlutada para los demócratas, pero el fanatismo terrorista debe salir como único derrotado de las urnas. Al acercarse a su mesa electoral, cada votante será portador de dos sobres y de un recuerdo. Y al depositar su voluntad política en la urna estará expresando también su reconocimiento a todas las personas que han sido asesinadas por la barbarie y a cuantas padecen la persecución terrorista. Entre ellos, los diputados y senadores que se eligen hoy.

Votar en España no es, afortunadamente, una obligación, sino un ejercicio de libertad. Pero si la juventud de nuestra democracia, restablecida como fruto de un compromiso común de reconciliación y convivencia, confería al acto electoral un valor próximo al deber moral, en esta ocasión ese deber moral se convierte poco menos que en una obligación que todo ciudadano de bien tiene de mostrar su indignación y su rechazo votando contra la barbarie etarra. Una participación máxima constituye un valor democrático indiscutible. Cuantos más votantes concurran a los colegios electorales, más fidedigno será el escrutinio final, más legitimadas quedarán las cámaras que hoy se eligen, más sólido resultará el veredicto que determinará la próxima legislatura. Pero votar hoy es un deber moral, ante todo, en el País Vasco, en cuyas calles destaca el rastro inmundo de los carteles llamando a la abstención manchados con la sangre de Isaías Carrasco. La serena madurez con la que su hija Sandra pidió a los que quieran solidarizarse que acudan a votar representa un emplazamiento que ningún demócrata puede eludir. La conquista de la libertad depende hoy de que el boicot a las urnas en Euskadi no consiga más que un índice residual. Especialmente después de que la reacción de los corporativos de ANV que gobiernan Mondragón se convirtiera en una afrenta a la memoria del asesinado y de que el cínico matonismo de la ilegal Batasuna haya justificado la muerte de Isaías Carrasco como expresión del «recrudecimiento del conflicto político y armado».

El asesinato fue replicado casi unánimemente con muestras de estupor y condena, con llamadas a la unidad y a la firmeza democrática. Pero también han aflorado unas pocas voces que se han inclinado hacia el despropósito, cuando no hacia la provocación, especulando intencionadamente sobre los efectos y ventajas electorales de tan vil crimen. Es ante todo imprescindible que el respeto a la víctima y la responsabilidad en la administración de los intereses comunes en una fecha tan señalada como la de unas elecciones generales impidan cualquier desliz que perturbe el ejercicio libre del voto o que cuestione directa o indirectamente el escrutinio final. La encendida confrontación partidaria deja paso a una jornada que habría sido más festiva que combativa si ETA no hubiera logrado su objetivo. Pero el único combate que cabe alentar hoy es el que conduzca a la derrota definitiva de los asesinos.

Es radicalmente falso que el terrorismo sea capaz de modular a su conveniencia el comportamiento electoral. Es radicalmente falso que fuera el miedo causado por el 11-M el que empujara a los ciudadanos a votar lo que votaron en 2004. Hoy los españoles, y entre ellos los vascos, votaremos en libertad y por la libertad, sea cual sea la papeleta que escojamos. El terrorismo incide en el comportamiento de la sociedad sólo cuando las formaciones democráticas se muestran divididas, se enfrentan entre sí a cuenta de ETA y discrepan abiertamente sobre la estrategia a seguir en la defensa de la democracia. Si el 11-M afectó al 14-M fue porque en las horas previas a la apertura de los colegios electorales se suscitaron desavenencias públicas y episodios de confrontación; y porque no se ofreció una respuesta cabal y unitaria al desafío terrorista. No es ese el caso esta vez. Pero resulta imprescindible que los partidos democráticos, y singularmente el PSOE y el PP, acallen las palabras insidiosas y de provocación que el mismo viernes comenzaron a asomar. En el ceremonial del voto está implícita la asunción plena del resultado de las urnas como el cimiento fundamental sobre el que se sostiene el edificio democrático.

Hoy las urnas emitirán un mandato mayoritario, que no será otro que el de recordar la obligación que tienen los partidos representativos, salgan vencedores o no de estos comicios, de contribuir al logro de un futuro cada día mejor. Esta noche unos y otros van a tener una oportunidad de oro para demostrar que la legislatura que se inicia no será, ni de lejos, tan crispada como la anterior. El asesinato de Isaías Carrasco obliga a todos a hacer expreso, una vez conocido el resultado electoral, su compromiso de situar el interés común por encima de las legítimas aspiraciones partidistas. La salud del sistema democrático depende tanto de la conducta de quien gobierne como del comportamiento de aquél a quien corresponda la tarea opositora y de control. De ambos dependerá que la sociedad y el Estado de Derecho sean capaces de responder al desafío que ETA ha vuelto a lanzar a cada uno de los vascos y a cada uno de los españoles.

Un 9-M decisivo que debe llenar las urnas de votos
EDITORIAL Elsemanaldigital  9 Marzo 2008

Las décimas elecciones generales del actual periodo democrático se presentan muy disputadas. Por primera vez, según señalan las encuestas, un Gobierno salido de las urnas no ha sido capaz de reafirmar claramente tras su primer mandato la confianza de los ciudadanos y acude a los comicios en medio de una incertidumbre que sólo se resolverá al acabar la jornada de hoy.

Las causas de esta situación parecen evidentes. También por vez primera hemos asistido durantes estos últimos cuatro años a la ruptura de casi todos los consensos que habían venido fundamentando la convivencia pacífica y democrática entre los españoles desde la aprobación de la Constitución de 1978.

Hay quien afecta equidistancia a la hora de repartir las culpas de esta ruptura, pero ello no es posible. José Luis Rodríguez Zapatero eligió desde el comienzo de su mandato como presidente del Gobierno emprender una serie de iniciativas que se apartaban de esos consensos básicos, y la consecuencia ha sido la crispación vivida durante la legislatura que termina.

Por eso lo que se decide en esta ocasión en las urnas no es tanto si la economía se va a gestionar de ésta o de aquélla manera – al fin y al cabo, las recetas económicas de los dos grandes partidos no son demasiado diferentes, aunque pueda variar la confianza que inspiran uno y otro para aplicarlas -, como si se acepta esta política o se reclama que se gobierne de nuevo para todos los españoles, algo que en ningún caso es incompatible con la firmeza de convicciones ideológicas.

Si el actual Gobierno no recibe un respaldo nítido de los ciudadanos en las elecciones de hoy, sus responsables deberían iniciar una seria reflexión sobre la necesidad de escuchar a la gran mayoría de los españoles, incluidos muchos de sus votantes, que quieren acuerdos de Estado en las cuestiones de Estado entre los dos grandes partidos nacionales. Pero, aunque se viese ratificado con claridad en las urnas, eso tampoco le otorgaría un cheque en blanco para actuar contra las exigencias del bien común y del interés público.

Todos estamos llamados a participar democráticamente en esta gran decisión. Con el desafío del terrorismo muy presente, la respuesta de los españoles no puede ser otra que una afluencia masiva a las urnas, pero hace falta también que el voto sea meditado y reflexivo.

Nunca más se deben repetir las inaceptables circunstancias en las que se celebraron las elecciones generales de 2004, con el país conmocionado por unos atentados salvajes y algunas fuerzas políticas lanzadas a sacar provecho de la situación aun en la misma jornada de reflexión. Todos tenemos el deber de acercarnos a las urnas poniendo por encima de cualquier otra consideración el interés general de España y del conjunto de los españoles.

La mirada de los hijos
VICENTE CARRIÓN ARREGUI El Correo 9 Marzo 2008

El pasado 20 de febrero, en el acto de recuerdo a Fernando Buesa, los hijos de cinco víctimas del terrorismo narraban en un testimonio audiovisual estremecedor cómo el fogonazo del crimen terrorista truncó sus vidas infantiles o adolescentes. Desde ese día, esa mirada filial me acompaña cada vez que encaro la presencia de las víctimas. Por ello, ahora, los tres hijos de Isaías Carrasco sobrepasan el mero dato autobiográfico y se convierten en el filtro con el que observo las declaraciones de rigor, las concentraciones de condena, el protocolo consabido y necesario de la despedida de Isaías.

Cuando en las clases de Filosofía o de Ética manejamos las estadísticas que miden el interés de los jóvenes por la política -por si no lo saben, hay un 76% que contesta 'poco o nada'-, o cuando intento interesarles por conceptos tan abstractos como tolerancia, fundamentalismo o dogmatismo , me cuesta mucho transmitirles que la política nunca 'pasa' de ellos, por mucho que ellos intenten disimular su ignorancia de lo social haciéndose los pasotas. Porque por tedioso, manipulable, estúpido o cansino que a muchos pueda parecer el juego electoral, hasta que no se invente otro sistema más estimulante, participativo y enriquecedor para organizar la cosa pública, el único modo de achicar el terreno de los fanáticos y los fundamentalistas es participar masivamente en las elecciones democráticas.

Cada papeleta que hoy penetre en las urnas puede que sea un esfuerzo minúsculo pero tiene toda la carga simbólica de una historia milenaria en búsqueda de la igualdad, sí, pero sobre todo, de sustitución de la agresión por la palabra. Cada voto consagra el poder de la convicción frente al amedrentamiento y al crimen porque supone reconocer que nuestras opciones pueden resultar perdedoras y que no hay otro atajo para la realización de nuestros proyectos sociales que el de convencer a la mayoría de los votantes de la excelencia de nuestras propuestas. A día de hoy, votar es el mejor modo de recordar a Isaías y de decir a sus asesinos cuánto nos anima su memoria para combatir la abstención que ellos preconizan.

Matar es fácil. Sólo hace falta estar lleno de odio, de impotencia o de amargura. Matar con una pistola y por la espalda es todavía más fácil que detonar una furgoneta cargada de explosivos. Por ello hieren a la inteligencia las suposiciones de quienes pretenden encontrar en el crimen del viernes la confirmación de que ETA está más fuerte cada vez. De deducir algo, yo deduciría lo contrario, pero prefiero no hacer cábalas. El único dato confirmado es que si en los crímenes de la T-4 o de Capbreton podía haber alguna duda sobre su premeditación, en el asesinato de Isaías ETA ha vuelto a defender el tiro en la nuca contra sus enemigos, algo que parecía impensable tras el 11-M, un auténtico harakiri en su desenfrenada ruta hacia el abismo. Y lo ha hecho, una vez más, contra un miembro de esa valiente comunidad de concejales del PSE y del PP que han representado -lejos de las prebendas mediáticas y bajo la presión de quienes todavía les tienen por ciudadanos de segunda- la dignidad de la resistencia ciudadana frente al terror, la prepotencia y el racismo.

¿Cuántos muertos más harán falta para que algunos se den cuenta de que el independentismo vasco ha quedado definitivamente contaminado por la tibieza, la comprensión y la complicidad con tanto 'hijo predilecto' etarra, tanto homenaje a los asesinos y tanta mitología sobre la heroica lucha del pueblo vasco?

No se ofenda nadie si les digo que para calificar este último crimen de ETA no me parece el término inútil el más adecuado. La muerte de Isaías no será inútil si la convertimos en una oportunidad para deshacernos de ese idiotismo moral que sigue impregnando algunos mimetismos colectivos de la sociedad vasca. Pienso en la plaza de Lesaka llena de paisanos pidiendo la libertad de los asesinos de la T-4, pienso en la sistemática sospecha hacia toda detención, procesamiento, juicio o encarcelamiento de quienes forman parte del magma etarra. Pienso en tantos años de hostilidad hacia españolistas, sucursalistas o constitucionalistas, por mencionar tan sólo los epítetos más finos que hemos venido recibiendo quienes no tragamos con las ruedas de molino del etnicismo etarra.

Entiéndaseme: me parece fenomenal que organizaciones de probada legitimidad moral como Gesto por la Paz o Amnistía Internacional alerten sobre torturas o presuntos malos tratos a los detenidos, pero me alarma la permanente sospecha que algunas instituciones alientan ante toda intervención policial, judicial o penal contra ETA y su entorno. Es verdad que son imprecisos los niveles de responsabilidad criminal en algunos casos -también a mí me apena el rigor de las penas y la deriva personal de algunos de los encausados del llamado sumario 18/98-, pero habremos de reconocer que vivimos bajo un 'estado de excepción', y no porque lo haya decretado ningún ministerio del Interior sino porque lo decretó ETA hace décadas y lo posibilitan todos los que siguen sosteniendo la complacencia con sus acólitos. Tiempo han tenido y tienen quienes quieran desmarcarse sin ambages de las acusaciones de colaboración que les han llevado a la cárcel.

Tampoco me parece mal que los ayuntamientos puedan apoyar a los familiares de los presos, pero siempre y cuando hayan sido previamente satisfechas las necesidades económicas y convivenciales de las víctimas porque no puede ser que en el País Vasco hagamos siempre las cosas al revés, que nos preocupemos más del agresor que del agredido. Alardeamos de comer bien, de ser los más guapos, los más trabajadores, los más antiguos y los más modernos, y no nos damos cuenta de la miseria moral que estamos dejando a nuestros hijos cuando minimizamos la degradación moral que tantos años de tibieza antietarra nos están provocando. ¿Hasta cuándo tendremos que explicar a nuestros bebés, niños y jóvenes que en Euskadi se mata por quimeras que producen réditos políticos? ¿Cómo sostendremos sus miradas cuando nos pregunten qué hicimos para evitar tanta abyección?

En este sentido deseo que no sea inútil la muerte de Isaías y que sus allegados puedan marcar un antes y un después del 7 de marzo porque su memoria quedó ligada a un renovado orgullo y a un escrupuloso respeto por el Estado de Derecho que la masiva participación en las elecciones del 9 de marzo posibilitó.

Mondragón: los cuadros de la tragedia
Roberto Blanco Valdés La Voz 9 Marzo 2008

Primer cuadro: una buena mujer pasea por Mondragón bajo un paraguas que la protege de la lluvia menuda que cae en esa jornada triste en que se vela a Isaías Carrasco antes del adiós definitivo. No sabemos lo que los periodistas de TVE le han preguntado a la señora, pero las frases entrecortadas que pronuncia ante las cámaras vienen a expresar un pensamiento tan honrado y espontáneo como sencillamente aterrador: la vecina de Isaías no acierta a expresar con claridad su sorpresa y su dolor ante el asesinato de un trabajador que era buena gente y -¿cómo decirlo?- se dedicaba a lo suyo sin andar metido en nada. ¿Y si hubiera sido mala gente? ¿Y si en lugar de un trabajador hubiese sido un comerciante o un empresario? ¿Y si siguiese siendo concejal del PSE? Asusta pensar cómo ha podido llegar a instalarse entre las buenas gentes vascas esa inconsciente distinción entre inocentes y... menos inocentes.

Segundo cuadro: pocas horas después del vil asesinato de Isaías, unos vecinos corajudos se suben al balcón de la casa consistorial de Mondragón y tomándose la justicia por su mano -¡nunca mejor dicho!- arrancan a tirones las pancartas aberzales pidiendo la libertad de los etarras, pancartas que la alcaldesa de ANV (es decir, de Batasuna) se ha negado a descolgar.

Esas pancartas tratan de patriotas a los pistoleros de la banda terrorista y exigen la libertad para unos criminales que, como a Isaías Carrasco, han asesinado, antes que a él, a cientos de personas. Pero allí estaban las pancartas hasta que la indignación y la valentía que provoca el asesinato del vecino y del amigo terminan por forzar su retirada. ¿Cuánto tardarán en volver a ocupar su sitio sin que nadie tenga entonces el valor de plantar cara a los desalmados que las cuelgan?

Tercer cuadro: La filial vasca de un partido nacional indiscutiblemente democrático gobierna en Mondragón con ANV (es decir, con Batasuna) desde las elecciones municipales del año 2007. Ha seguido haciéndolo a pesar de que ANV no ha condenado ni una sola de las acciones terroristas que se han producido en España desde su espectacular reaparición. Pero ahora -¡solo ahora!- anuncia esa filial que si ANV no condena el atentado de Isaías romperá el pacto de gobierno que los une a la careta de ETA y Batasuna.

Cuarto cuadro: Mondragón es un municipio guipuzcoano en el que viven casi 23.000 personas, según el censo del INE del año 2005. Tras el brutal asesinato de Isaías Carrasco, varias decenas participaron el sábado en una concentración de repulsa contra el crimen convocada en la plaza principal donde está el ayuntamiento. ¡Varias decenas! ¿Y los miles que no estaban? ¿Es libre una sociedad donde tanta gente tiene miedo?

Guipúzcoa, hoy: mentiras para los muertos y zulos para los vivos
Pascual Tamburri elsemanaldigital  9 Marzo 2008

Guipúzcoa es la provincia más pequeña de España. Durante mucho tiempo compitió por ser la más rica. Dicen que es la de mayor nivel y calidad de vida, y es famosa por su turismo, su gastronomía y su estilo. Es, esto sin duda, la menos libre.

ETA mató a Isaías Carrasco, y no fue desgraciadamente una novedad, porque el terrorismo en fechas electorales ya ha demostrado ser rentable. Todos los partidos políticos dijeron querer que el asesinato no influyese en las urnas, pero después nos hemos visto, una vez más en horas de supuesta reflexión, ante el espectáculo del odio, la mentira y la manipulación con el cadáver aún caliente de una víctima del marxismo y el nacionalismo de ETA.

Recordemos qué está pasando en Mondragón, Guipúzcoa, y qué nos jugamos todos allí.

1. Mondragón es uno de los hogares de ETA. La vieja villa castellana, a la que llaman Arrasate, fue la cuna de aquel gran demócrata que negoció con Felipe González, Txomin Iturbe Abásolo, el de Argel. ETA siempre se ha sentido como en casa, tanto que durante más de un año allí mantuvo encerrado en un zulo a José Antonio Ortega Lara.

2. Mondragón demuestra la rendición ante ETA. ETA, a través de esa ANV que se legaliza o no a gusto de La Moncloa, gobierna Mondragón. Dinero e información sin límites para la izquierda abertzale. La izquierda totalitaria, la IU aliada de Zapatero, ha colaborado con el Ayuntamiento batasuno.

3. Mondragón convierte la corrupción en institución. Mondragón es sede y da nombre a uno de los buques insignia de la economía vasca, un pulpo que tiene desde Universidad a gasolineras y desde siderurgia a supermercados. Con una fórmula empresarial singular, con el amparo de la Hacienda foral provincial, siempre controlada por los nacionalistas, y con una ¿sorprendente? impunidad frente a la presión etarra. Algún día algún juez hurgará en esto, pero lo cierto es que hasta ahora no ha habido valor.

4. Mondragón prueba que la negociación continúa. Valor sí lo tuvo Mariano Rajoy al acudir el viernes a Guipúzcoa, y demostró no tenerlo Patxi López, el simpático contertulio de Arnaldo Otegi (ya saben, el hombre de paz), con una actitud villana y miserable que en cualquier otro momento o lugar habría merecido dos bofetadas.

Es lo que hay. Este domingo, con un muerto más a cuenta del proceso de paz, decidiremos también si queremos que toda Guipúzcoa sea como Mondragón, que toda España sea como Guipúzcoa. Muy bonita, pero nada libre.

Hipótesis España
Por Benigno Pendás. Profesor de Historia de las Ideas Políticas ABC 9 Marzo 2008

OTRA vez los asesinos infames. Vuelven, por desgracia, el terror totalitario y la náusea mezclada con la indignación. La tristeza, el silencio, la angustia, acaso el desaliento. La gente de bien reclama firmeza implacable. Todos juntos, por favor, de una vez y para siempre. ¿Sabemos estar unidos? Prefiero no comentar la escena de la capilla ardiente. Amigo Isaías, uno más que dejamos en el camino. ¿Quién tiene ganas de hablar de elecciones? Urnas abiertas, debería ser una fiesta. Algún día ganaremos, supongo... Menos mal que , por la razón que sea, los lacayos de ETA no tendrán sitio en las Cortes Generales, porque la sede de la soberanía nacional está reservada a las personas decentes. Es una buena noticia para los amantes de la libertad. Sí, algún día vamos a derrotar a ETA...

Sociedad abierta, democracia constitucional, economía de mercado con Estado de bienestar: todo imperfecto, claro; seguramente fugaz; a veces frágil y quebradizo. Es cierto, pero somos unos privilegiados porque vivimos en la sociedad menos injusta de la historia. Aquí está España, situada de forma ya irreversible en el lugar que le corresponde. Con una condición: virtud cívica, sentido de la responsabilidad, política de principios frente al oportunismo coyuntural. Cada cual debe ejercer su propia opción tomando muy en serio el deber inherente a la ciudadanía. Como bien decía Montesquieu, el principio que inspira la democracia es la virtud. Hay muchas cosas en juego, tal vez demasiadas. Lo primero, examen de conciencia. Es inaceptable actuar con frivolidad, con una mirada miope hacia el interés particular o con el desprecio posmoderno por las cosas que de verdad importan en la vida. España es una gran nación histórica, a la altura de las mejores del mundo, y los españoles tenemos que dar la talla, cada uno desde su preferencia legítima. Digamos alto y claro que ya está bien de sectarismo enfermizo: «un país en el cual las diferencias han ido demasiado lejos es un peligro para sí mismo», escribe T.S.Eliot, quizá el mejor poeta del siglo XX, conservador en política, revolucionario en literatura. No siempre la izquierda domina el mundo de la cultura, aunque algunos no lo comprendan.

No podemos repetir otra legislatura como ésta. Tenemos que ser muy exigentes con nuestros políticos. Gane quien gane, España debería ganar siempre. Apliquemos el sentido común. No existen dudas constitucionales sobre el triunfador: en un régimen parlamentario, quien consiga más escaños tiene derecho a ser candidato para formar Gobierno. Fuera las trampas populistas sobre cualquier otra opción. Un paso adelante. Es la hora de crear una convención constitucional de forma consciente y deliberada: «opinio iuris», decimos los juristas. Expresado su rechazo político en la primera votación, el perdedor tendría que abstenerse en el segundo turno para permitir la investidura del líder de la mayoría minoritaria en el Congreso. Llega la hora de dar preferencia al deber patriótico. Rajoy lo admite de forma explícita. Zapatero tiene que estar a la altura, aunque los antecedentes invitan al pesimismo. Todo apunta a que los nacionalistas han tocado techo en cuanto al apoyo popular. Lectura política: los españoles exigen sentido de la responsabilidad a los grandes partidos nacionales. No sirve pactar apoyos con las minorías a cambio del desguace de la sociedad y el Estado. Lo demostrará el resultado de esta noche. Zapatero pretendió configurar un nuevo poder constituyente arrojando al PP a los márgenes del sistema. Apuesta falaz, y además fallida. En democracia, la oposición es tan importante como el Gobierno. Si la regla de oro es que «la mayoría gana», el ochenta por ciento largo de los ciudadanos votamos por uno de los dos grandes partidos. He aquí el poder constituyente genuino. Sin tocar ni una coma de la Constitución ni reformar la ley electoral: todo es posible mediante un pacto que suponga el triunfo de la política sobre el partidismo. Nadie queda excluido. Lealtad es la palabra mágica. Los nacionalistas entienden muy bien este mensaje. ¿Utopía inalcanzable? Depende de nosotros. Piense y compare antes de acudir al colegio electoral.

Lecciones prácticas para ocasiones futuras. Muchos lectores inteligentes de ABC lo comentan en sus cartas. ¿Tiene sentido la distinción formal entre «campaña» y «precampaña»? ¿Para qué prohibir la publicación de encuestas que todo el mundo conoce? ¿Sería mejor suprimir los mítines y multiplicar los debates? Hay más cosas. Las Cámaras no se constituyen hasta el día uno de abril, y el nuevo Gobierno empezará a trabajar mucho después. Ninguna empresa privada podría asumir esta parálisis sin sentido. En el Reino Unido, habría primer ministro esta misma semana, y no me digan que se debe sólo al sistema mayoritario. Aquí, como en todas partes, los políticos llegan a un acuerdo -cuando llegan- en el último minuto del último día. Si acortamos los plazos legales, el gran teatro de la negociación reducirá drásticamente el número de funciones. Acaso son cuestiones menores, si las comparamos con ETA y el futuro de España, pero no siempre vamos a hablar de lo que quieren los terroristas. Los problemas aguardan a la vuelta de la esquina. La adopción de medidas eficaces para afrontar la crisis económica no admite demoras: ¿o es que ya nadie se acuerda? Hace falta tiempo para diseñar la reforma ineludible de ciertas instituciones fallidas; un enfoque diferente de la política exterior; un pacto de Estado para salvar la escuela y las universidades; las pautas de una justicia eficiente alejada de la política de las togas...En España, las grandes leyes llegan siempre al final de la legislatura. ¿Su aplicación? Veremos a quién nombran... Experiencia eterna del funcionario. Paciencia infinita de una sociedad escéptica ante las ocurrencias del poder.

Por supuesto, habrá ganadores y perdedores. Si pierde Zapatero... Fracaso incuestionable. Primer presidente que no repite mandato. Inevitable recurrir a ETA, del «proceso» fallido al vil asesinato de Mondragón. Como era el favorito, aunque por poco, casi nadie planteaba la reacción del PSOE en caso de derrota. Pasarán muchas cosas, casi seguro, pero será a medio plazo. La izquierda soporta la oposición con la ventaja de jugar a favor en la batalla de las ideas. Siempre llevan razón, luego algo inventarán para justificar lo inexplicable. Si pierde Rajoy... Depende, según y cómo. Al margen de nombres propios, lo esencial es la inteligencia táctica para adaptar el proyecto a la sociedad real. Lo peor, y no es descartable: asumir un absurdo papel de minoría perseguida y disfrazarse con esa caricatura de la derecha que tanto gusta al PSOE. En política, como en la vida, es muy satisfactorio confirmar los prejuicios que alimentan a las mentes dogmáticas. Convendría no regalar esta baza al adversario.Virtud y fortuna, al modo renacentista. No confundir con la suerte, que es todo lo contrario de una expectativa razonable. Por cierto que si llegara ese pacto de abstención para la investidura la supervivencia política de sus protagonistas sería más factible. El sentido de Estado ofrece ventajas adicionales.

Un buen consejo: «busquemos solamente lo posible...», decía Bentham, un liberal austero. Alguna vez tendremos que ganar. He aquí la hipótesis España: trasladar a los políticos la voluntad de un gran mayoría del pueblo, único titular legítimo de la soberanía. ¿Los partidos? Unos mejor y otros peor. En democracia, siempre hay otra oportunidad. Algunas personas decentes ya no la tendrán nunca: los guardias civiles de Capbreton; los inmigrantes de la T-4; el antiguo concejal que renunció a llevar escolta... Malditos asesinos.
BENIGNO PENDÁS
Profesor de Historia de las Ideas Políticas

Lo que está en juego
Editorial ABC 9 Marzo 2008

UNA vez más, España afronta una jornada electoral con el dolor causado por el terrorismo. Hace cuatro años, el integrismo islamista organizó y ejecutó una masacre con el propósito, declarado en los documentos de los ideólogos de la yihad internacional, de forzar un cambio de Gobierno en España. Tras el asesinato del ex concejal socialista Isaías Carrasco, ETA ha pretendido torcer el rumbo de la democracia en su más puro ejercicio, el de la soberanía popular, intentando sembrar confusión y división entre los españoles, azuzando nuevamente las discordias entre demócratas de las que tanto se benefician los terroristas, porque nos hacen más débiles y a ellos más fuertes. En ningún caso, el velatorio de la víctima era el lugar para que Mariano Rajoy recibiera reproche alguno por boca del secretario general de los socialistas vascos, Patxi López. Ocasiones habría tenido para hacerlo, tantas como para que Rajoy, quien guardó un prudente silencio, hubiera explicado las múltiples razones por las que, en efecto, las víctimas de ETA se han sentido agredidas por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero; y hubiera podido preguntar por qué en una ocasión tan propicia como la condena a un atentado no es posible una declaración solemne que repudie definitivamente la negociación política con los terroristas.

No cabe duda de que si los españoles acuden a votar, demostrarán que su voluntad no está en manos de los terroristas, pero hay una premisa que la sociedad debe asumir para privar a los etarras de cualquier sombra de éxito: la de no caer en el error de utilizar el voto como arma arrojadiza entre demócratas. Voto masivo para que al día siguiente, el Gobierno que salga elegido por los españoles los emplee también masivamente para derrotar a ETA. Afortunadamente, el asesinato de Isaías Carrasco no se ha vuelto contra nadie más que contra sus viles autores, los únicos a los que hay que exigir toda la responsabilidad legal.

Y si hay ciudadanos que creen que es preciso depurar responsabilidades políticas, en este momento no hay que volver a confundirse. El terrorismo de ETA es el vivero de coartadas para determinados nacionalismos que, a costa de la violencia etarra, mantienen vivo ese gran fraude del llamado «conflicto vasco», que no es otro que el que mantiene el nacionalismo vasco con sus propios complejos y fracasos y, en general, con el sistema de libertades de una democracia moderna. Si alguien cree que al asesinato de Mondragón hay que encontrarle derivaciones políticas, no tiene que salir del nacionalismo vasco para hallarlas, porque, por si hubiera dudas al respecto, en octubre está convocado un referéndum que el lendakari Ibarretxe anunció, precisamente, cuando ETA comunicó el fin de la tregua y la vuelta la terrorismo. La vuelta a esa violencia que tanto ayuda a los nacionalismos a ser desleales con el Estado y la Constitución.

Enfrentado a su deber cívico electoral, el último atentado de ETA añade más responsabilidad a cada español a la hora de decidir su voto. El nuevo golpe del terrorismo demuestra que en las urnas que hoy se abren están en juego las políticas que habrán de decidir cómo se gestiona la economía, la inmigración y el empleo, pero también cómo se defiende el Estado de derecho, se protegen las libertades y se hace frente a los enemigos de la democracia. El crimen de Mondragón nos impone a todos el silencio del duelo, pero no la desmemoria.

Ahora es fundamental para impulsar a España apostar por un futuro estable de confianza y, para lograrlo, los españoles deben ser conscientes de su responsabilidad política personal. La soberanía popular no es más -ni menos- que la suma de soberanías individuales, consagradas por el sufragio universal, libre, directo y secreto. Hoy España está en cada voto. El secuestro de la política por la partitocracia es un vicio que no invalida el principio esencial de la democracia, por el que la Nación toma el curso que cada cuatro años fijan los electores. Esta legislatura que hoy acaba ha sido intensa, conflictiva y disputada; ha metido en las casas de los españoles unas polémicas inesperadas sobre asuntos esenciales que habían quedado decididos en 1978. Y ahora los españoles no deben dar la espalda a unos problemas, graves y persistentes, que están esperando su respuesta en las urnas.

No sería bueno que la conmoción terrorista volviera a determinar, emocional e inconscientemente, el voto de una parte, por pequeña que sea, del electorado. Por desgracia, lo que sucedió el viernes en Mondragón estaba anunciado incluso cuando estaba vigente eso que ETA llamó alto el fuego «permanente». Mejor será que este crimen reconduzca la atención de los partidos al verdadero objetivo, que es derrotar a ETA.

Hoy son las urnas el espacio donde deben concentrarse los españoles. Mañana serán las convocatorias realizadas por los grupos políticos y las instituciones. Y, en todo momento, han de ser las instituciones del Estado de Derecho, con el apoyo político del Gobierno y el Parlamento, las que se encarguen de poner fin, sin condiciones ni más experimentos negociadores, a la actividad criminal de la banda terrorista ETA. El voto ha de ser masivo, sí, y muy reflexivo sobre el uso que los electores quieren que se le dé a la hora de determinar cuál será la política contra el terrorismo y de defensa del Estado constitucional. Estas elecciones generales que hoy se celebran son cruciales para el futuro de España, porque, por vez primera, de ellas arrancan caminos divergentes, que ya no guardan el paralelismo constitucional sobre asuntos de Estado, esa convención no escrita entre los principales partidos políticos y con la que, desde 1978, se ha mantenido siempre en pie la democracia frente al terrorismo, el golpismo y el separatismo.

SEMILLAS DE SONRISAS
La ETA frente al 9M
Joan Valls http://www.debate21.com/articulos.php?id=6219  9 Marzo 2008

miércoles, 23 ene 2008 a las 09:51
A medida que nos acercamos al 9M, resulta inevitable preguntarnos cuál será la estrategia de la banda terrorista ETA durante la campaña electoral. La ilegalización a cámara lenta de ANV y PCTV y un cierto acoso policial en el ámbito del terrorismo callejero han ido acompañados de la condena simbólica a Atutxa. El desgobierno de Rodríguez, apoyado en una justicia con poca credibilidad, intenta recuperar el prestigio perdido a lo largo de cuatro años de desprecios a las víctimas del terrorismo nacional socialista vasco.

El pronóstico sobre la estrategia terrorista es siempre un campo complicado y desagradable. Hablamos de asesinatos premeditados, en el que las connivencias son, a menudo, previsibles. No obstante, tratar de anticipar el tipo de atentado puede ayudar a salvar vidas, y ése es el propósito de este artículo.

¿Le interesa al terrorismo vasco un cambio de Gobierno? La lógica dicta que no. A pesar de la escenificación en el último año de ruptura de negociaciones, la ETA encontró en este desgobierno un respiro con el que ni tan siquiera soñaba en pleno acoso del ejecutivo de Aznar. Es muy posible que nos encontremos en un paréntesis cuyo cierre se pondrá el 10 de marzo. A partir de ahí, los hombres de paz resurgirán. Pero, para ello, es imprescindible que el PP no recupere el gobierno.

¿Qué parte del guión nos espera en estas últimas seis semanas? Si a la ETA le interesa prolongar el desgobierno surgido del 11M, habría que temer su irrupción en la campaña electoral con un atentado contra políticos. No se trataría de un atentado indiscriminado al estilo de la T4, sino del asesinato de un miembro del partido socialista. Eso, siguiendo el paradigma terrorista, presentaría al PSOE como enemigo declarado de la banda y eliminaría de la retina de los votantes la idea de que Rodríguez ha estado dialogando con los asesinos durante parte de la legislatura. Hablamos de lógica terrorista pura y dura, por lo que los parámetros de la civilización no tienen validez en la estrategia.

La ilegalización de las presuntas marcas terroristas podría tener como respuesta el asesinato de un político socialista que no goce de protección. En la lógica terrorista, equivaldría a la acción y la reacción vendría poco después en forma de apoyo electoral al PSOE. Por ello, y dado que nos encontramos a las puertas de una Generales decisivas para los terroristas, es imprescindible que todos los políticos españoles extremen las medidas de seguridad.

MENSAJE DE ANA VELASCO VIDAL-ABARCA
Carta abierta de una víctima de ETA a Sandra Carrasco
En una carta publicada por El Mundo, Ana Velasco Vidal-Abarca, hija del comandante Jesús Velasco Zuazola, asesinado por ETA en Vitoria en 1980, se dirige a Sandra Carrasco, hija del ex edil asesinado el viernes. En ella, le recuerda los paralelismos entre las dos muertes asegurando que no se puede negociar con ETA para que así "pierdan toda esperanza de conseguir sus objetivos". "Quisiera de todo corazón que dentro de 28 años no seas tú quien tenga que escribir una carta a una adolescente", indica.
Libertad Digital 9 Marzo 2008

En la misiva, titulada "Carta abierta a Sandra Carrasco", Ana Velasco Vidal-Abarca afirma que "me has recordado a mí misma" cuando "subí al altar a pedir por España, por todas las personas que habían sacrificado su vida en su defensa" . En este sentido, subraya que "hoy, desgraciadamente, tengo muchas certezas sobre quién ha conseguido objetivos políticos a costa de su muerte y de tantas otras".

De este modo, Ana Velasco recalca en su carta publicada por El Mundo que "tienes razón, nadie debe manipular a las víctimas, pero, tristemente, he de decirte que su mera existencia es fruto de la voluntad de los asesinos de manipular a la sociedad". Así, la hija de Jesús Velasco Zuazola, asesinado por ETA por en 1980, insta a que "el nuevo gobierno que salga de las urnas tenga como prioridad absoluta la recuperación del consenso para derrotar a ETA"

Sentencia que "no debe haber ni un resquicio de esperanza para los criminales, sólo así les venceremos". Añade que "he mantenido siempre mi convencimiento de dos certezas: el enemigo de ETA- a quien odian- es España, no los partidos políticos, y sólo podremos derrotarla desde la unidad y desde la firmeza, haciendo que pierdan toda esperanza de conseguir sus objetivos políticos mediante el crimen y mediante esa trampa llamada eufemísticamente negociación".

Para acabar la carta, Ana escribe a la hija del ex concejal del PSE: "Querida Sandra, quisiera de todo corazón que dentro de otros 28 años no seas tú quien tenga que escribir una carta a una adolescente que sufre la tragedia de perder a su padre porque unos desalmados lo han asesinado. Quisiera que dentro de 28 años, tus hijos, que tendrán que saber quien les privó de disfrutar de su abuelo, al menos vean el futuro sin miedo, con ilusión, con libertad y con auténtica paz, porque ETA será ya sólo una pesadilla del pasado".

Tristes, pero firmes en la victoria
Juan de Dios Dávila Libertad Digital 9 Marzo 2008

El nuevo asesinato cometido por ETA, vuelve a llenar los corazones de los españoles de tristeza e indignación.

Mediante el terror, el miedo y la tristeza, el terrorismo busca una sociedad incapaz de mantenerse firme en sus convicciones, llevando al honrado ciudadano a darse por vencido, a conceder a los terroristas todo aquello que piden con tal de evitar más muertes.

Hoy la sociedad española se enfrenta no sólo contra el peligro del terrorismo, sino también con el peligro de una sociedad que bajo la coacción del terror y el miedo prefiera vivir de rodillas antes que defender la libertad, ya que dicha defensa puede suponer arriesgar la vida.

Pero no nos engañemos, quien busca el poder mediante el terror y el miedo, se mantendrá en el poder a base de esos mismos instrumentos, e intentará por todos los medios que la sociedad “negocie”, es decir, que la sociedad ceda ante el terrorismo.

Hay momentos históricos que son encrucijadas en las que hay optar por el camino a seguir. Hoy podemos optar por la rendición frente a los asesinos, o por el contrario combatir a ETA. Podemos optar por perder nuestra identidad como hombre libres y españoles, o por el contrario mantenerla con orgullo y valentía.

Hoy debemos estar alertas también frente a todos aquellos políticos que están dispuestos a ceder frente a ETA, que están dispuestos a anular nuestra identidad mediante la ruptura de la unidad de los españoles.

En mi familia, tanto mis padres como mis hermanos optaron por ser libres, por vivir como españoles aunque eso fuese peligroso. A mi padre lo amenazó la ETA, y a mi hermano mayor lo asesinaron. Su muerte para mi no ha sido en vano, ellos han sido para mi ejemplo de una opción arriesgada pero digna, esta es parte de mi identidad.

ETA puede causarnos mucho dolor y tristeza, pero si nos mantenemos firmes en la victoria no podrá arrebatarnos nuestra libertad, nuestra dignidad, nuestra identidad.

Juan de Dios Dávila, ex concejal del PP en Hernani, es hermano del teniente coronel Fidel Dávila, asesinado por ETA en 1993. Actualmente, preside la Fundación Unidad + Diversidad.

La alternativa del diablo
JORGE URDÁNOZ GANUZA El Correo 9 Marzo 2008

Los muchos males del sistema electoral que padecemos son denunciados periódicamente, pero, como en un penoso simulacro del mito del eterno retorno, cada cuatro años vuelven a llamar a nuestra puerta. Los aspectos que se denuestan no son ni pocos ni triviales: voto desigual, imposición del bipartidismo en muchas provincias y a la postre en el país, subsiguiente polarización, listas cerradas y bloqueadas, ausencia de proporcionalidad en los resultados, voto útil, imposibilidad de alternativas, etcétera. Y eso ciñéndonos tan sólo a los males relativos al Congreso, porque en lo tocante al Senado la cosa es todavía peor. Suerte que, dado que tal Cámara no sirve para nada, como reconocen incluso sus artífices constitucionales, tampoco hay necesidad de hablar mucho de ella, claro

Con todo, la contestación al sistema encuentra nuevas vías y, lo que es más reconfortante, nuevos argumentos. Hace poco vio la luz en Internet una página de muy recomendable consulta, el 'utilómetro.com'. Es extremadamente sencilla: introduces el nombre de tu provincia y el de tu partido preferido y la página calcula si tu voto va a ser útil o no. Resulta muy adecuada ya que, como los especialistas vienen señalando, no existe algo así como 'el sistema electoral español', aunque el lenguaje nos obligue con frecuencia a utilizar esa simplificadora expresión. Lo que en realidad hay son 52 sistemas electorales diferentes, uno por provincia más Ceuta y Melilla. Y en cada uno de esos sistemas la situación es diferente, por lo que las gruesas generalizaciones al uso ('si votas al Partido Tal, tiras tu voto') carecen de validez alguna consideradas en abstracto: sólo en cada provincia puede medirse si el voto a una determinada formación es útil o no.

De la mencionada página interesan sobre todo, más allá de la conveniencia del cálculo certero sobre la utilidad del voto (que en ocasiones depara sorpresas, por cierto) y de la defensa del voto útil que se esgrime en ella, con la que discrepo, las motivaciones de sus creadores. En su carta de principios dejan claro que no pertenecen a ningún partido, y que tan sólo quieren resaltar las injusticias a las que la ley electoral nos somete a los ciudadanos españoles. Injusticias que pueden resumirse en una: lisa y llana desigualdad de trato.

Desigualdad en el valor de voto en primer lugar: en Teruel bastan 20.000 papeletas para asegurar un escaño, pero en Madrid son necesarias 100.000. Y desigualdad de condiciones en segundo lugar. En una suerte de lotería de nacimiento, en unas provincias puedes votar por tu primera preferencia y en otras hacerlo es sencillamente suicida en términos de cálculo racional: no sólo porque no ayudas a tu partido, sino porque además colaboras a que salga elegida la opción que consideras más perniciosa. O mientes y votas al menos malo o votas sincero y ayudas a tu mayor enemigo. La alternativa del diablo: elijas lo que elijas, el resultado es ingrato para tus propias preferencias políticas. Ésta es, para millones de españoles, la única libertad de opción que han conocido desde la Transición. Los millones de españoles que tienen la suerte de no hallarse atrapados entre los dos despóticos extremos que dibuja tal alternativa harían bien en ponerse por un momento en el lugar del otro. Sencillamente.

Por lo demás, el problema no es la fórmula D'Hondt, como muchos repiten sin demasiado conocimiento de causa. El problema es que la circunscripción es la provincia. Lo cual se debe a motivos puramente electoralistas e interesados: a UCD le convenía hacerlo así para beneficiar a las provincias pequeñas en las que era más fuerte. La jugada le salió redonda: con un 34% de los votos en las primeras elecciones de 1977, logró nada menos que el 47% de los escaños. Pero es que después el sistema se constitucionalizó y desde entonces hasta hoy seguimos presos de sus dinámicas y de sus efectos perversos. A los dos grandes partidos les interesa mantenerlo, pues son los grandes beneficiados. Y, como no puede ser de otra manera, las razones que alegan no son verdaderas razones de principio sino meros subterfugios: a poco que se escarbe, se concluye que sólo las sustenta el más descarnado interés.

Conviene profundizar en lo que implica todo este lodazal que para muchos supone la representación ciudadana, porque a veces olvidamos que se trata de derechos políticos básicos o, como suele decirse sin al parecer asumir del todo el significado de la expresión, 'inalienables'. ¿Se imaginan algo así como un 'utilómetro educativo' que midiera las posibilidades de los niños de acceder a la escuela pública dependiendo de la provincia de nacimiento? ¿O un 'utilómetro judicial', que indicara las zonas en las que es útil acudir al juez y aquéllas en las que no lo es tanto? No, claro. Pero nuestra realidad con respecto a los derechos representativos es tan desgraciada que no sólo existe el 'utilómetro' electoral sino que, lo que es con mucho más preocupante, su existencia ya ni nos sorprende ni nos indigna.

ETA irrumpe en las elecciones
Valentía y coraje en el adiós a Isaías Cambiar el tamaño del texto
Más de un millar de vecinos desafía a los proetarras de Mondragón para despedir al ex edil asesinado - La familia socialista, diversas autoridades y partidos políticos acompañan a la familia en el funeral
R. L. Vargas La Razón 9 Marzo 2008

Mondragón (Guipúzcoa)- Cuando a las 16:55 horas de ayer las campanas de la parroquia de San Juan Bautista comenzaron a tocar a muerto para dar inicio a las exequias fúnebres por Isaías Carrasco, la última víctima en engrosar la horrenda estadística de ETA, apenas dos centenares de vecinos del ex edil socialista se habían congregado en la Herriko Plaza de Mondragón para despedirle, casi la misma cantidad de profesionales de los medios de comunicación que se habían desplazado al pueblo para cubrir la noticia. No puede decirse que lo que estaba aconteciendo entonces fuese un funeral multitudinario, como los que se viven en otros pueblos o barrios de las ciudades españolas en las que ETA han dejado su siniestra impronta. Pero es que Mondragón tampoco es un pueblo al uso. Aquí, la izquierda abertzale manda, impone el miedo y encoge voluntades. Pocos se atreven a alzar la voz.

En tan hostil territorio, rodeados por aquellos que les odian y les matan por pensar de manera diferente, los socialistas despidieron a su compañero rodeados de gentes del PP, de simpatizantes venidos de otras localidades y de los pocos centenares de valientes vecinos de la localidad que desafiaron las furtivas miradas que desde muchas ventanas entreabiertas les lanzaban algunos de sus conciudadanos. Al final, superaron el millar los congregados en torno a la iglesia, pocos para una localidad que ronda los 30.000 habitantes. Su consuelo, que otros muchosmiles se manifestaron en todo el País Vasco, uniendo su corazón a la plaza de la localidad.

El féretro con los restos de Carrasco salió de la capilla ardiente instalada en el Ayuntamiento de Mondragón, del que pendía una gran pancarta hecha con fotografías del rostro del concejal asesinado con la leyenda «Todos somos Isaías», sobre las cinco de la tarde, precedido por unas quince coronas de flores y por María Teresa Fernández de la Vega, José Blanco, Manuel Chaves y Antonio Camacho, secretario de Estado para la Seguridad, entre otros. Apenas treinta metros de distancia separan el consistorio de la parroquia de San Juan Bautista pero, durante el trayecto, el ataúd cambió de manos tres veces. Primero fue portado por miembros de la Ejecutiva socialista, como Patxi López, Mikel Buen, secretario general de los socialistas guipuzcoanos, y Jesús Eguiguren. A medio camino, recogieron el testigo los ex compañeros de corporación de Carrasco y, justo antes de la entrada en la iglesia, fue llevado por sus familiares, que no permitieron el acceso al interior del recinto religioso a ningún medio de comunicación. Los aplausos acompañaron al féretro en su trayecto por la plaza. También las estrofas de «La Internacional», entonadas sin mucha convicción por algunos de los compañeros de sindicato de Carrasco, afiliado de la UGT.

Dentro, en las naves laterales del pequeño y modesto templo de vago estilo gótico, esperaban ya casi una treintena de autoridades como el lendakari, Juan José Ibarretxe; los presidentes de Cataluña, Asturias y Cantabria, José Montilla, Vicente Álvarez Areces y Miguel Ángel Revilla, respectivamente; el presidente del PNV, Íñigo Urkullu; el coordinador general de IU, Gaspar Llamazares; o el portavoz del PP en el Congreso, Eduardo Zaplana. También Juan María Uriarte, obispo de San Sebastián y encargado de oficial el sepelio.

Durante la homilía, apenas se permitió un par de referencias políticas. El obispo de San Sebastián afirmó que «ninguna coacción que pretenda doblegarnos va a encontrar hueco en nuestra voluntad». A renglón seguido, añadió que «este pueblo no quiere y no puede resignarse a la presente situación y exige a ETA su absoluta disolución».

Concluido el sepelio, el ataúd fue introducido en el coche fúnebre entre los aplausos de los congregados en los alrededores de la iglesia y un tímido y solitario grito de repulsa a ETA, fiel reflejo de los postulados radicales que campan por sus respetos en Mondragón. De allí fue trasladado al cementerio, donde fue incinerado en la más estricta intimidad por deseo de la familia.

LAMARAIN, SOBRE LO OCURRIDO EN EL VELATORIO DE CARRASCO
"Tuve la sensación de que lo tenían todo preparado"
La concejal del Partido Popular en Mondragón, Iciar Lamarain relató en una entrevista en ABC el incidente provocado por Patxi López contra Mariano Rajoy en la capilla ardiente de Isaías Carrasco. Aseguró que les pusieron como condición para asistir el que "no hiciéramos declaraciones". Tras las acusaciones del secretario del PSOE vasco, Lamarain confesó que tuvo "la sensación de que lo tenían todo preparado". Rajoy, según dijo, sí entró a la capilla y "estuvo frente a él durante algunos segundos y se santiguó".
Libertad Digital 9 Marzo 2008

La concejal del Partido Popular en Mondragón habló sobre el incidente ocurrido en la capilla ardiente de Isaías Carrasco en el que Mariano Rajoy y María San Gil fueron increpados por dirigentes socialistas del País Vasco. Icíar Lamarain aseguró que "fue triste lo que sucedió" ya que los populares "ni siquiera abrimos la boca y desde luego no queríamos molestar a nadie".

Recalcó que fue "el presidente del PP el que quiso venir y hacer por lo menos acto de presencia". A pesar de ello "nos habían pedido que no fuéramos, que no querían que apareciéramos y les dijimos que correcto" aunque Icíar Lamarain afirmó que ella "pensaba venir de cualquier manera" ya que "habían asesinado a un vecino de este pueblo y yo soy concejal y tenía claro que iba a ir".

Finalmente, varios dirigentes pudieron entrar en el Ayuntamiento de Mondragón y "nos dijeron que sí, que podíamos ir todos a la capilla, pero que no hiciéramos declaraciones". Según aseguró al diario de Vocento, la gran polémica se produjo cuando llegó Rajoy. "En ese momento Patxi López le increpó, le levantó la voz diciendo que nosotros no apoyábamos la lucha contra el terrorismo, que no hablásemos de víctimas", afirmó.

La popular confesó que "tuve la sensación de que lo tenían todo preparado". No acabó ahí lo ocurrido, ya que según relató Lamarain, "un militante socialista se acercó a Rajoy y en muy buen tono le dijo que para que no ocurrieran esas cosas habría que negociar. Él no respondió y se limitó a ofrecerle su mano, que el otro aceptó".

El líder de los populares, explicó, no pudo dar el pésame a la familia porque "había una especie de barrera y se acercó al féretro. Estuvo frente a él durante algunos segundos y se santiguó". Por ello, sentenció que "ésa es la realidad, no la de que no le dejaron entrar al salón de plenos". Además dijo mostrarse sorprendida cuando "pasados algunos minutos", vio al jefe de prensa de José Blanco que "tenía ya escrito lo que se iba a contar luego, que fue una manipulación", en alusión al comunicado que emitieron los socialistas.

ETA
POR JON JUARISTI ABC 9 Marzo 2008

ESTÁ fuera de discusión que la culpa del asesinato de Isaías Carrasco recae exclusivamente sobre ETA, y que fue un gesto de prudencia por parte de Rodríguez y Rajoy dar por terminada la campaña en cuanto se conoció la noticia del atentado y dejar las manifestaciones de protesta para después de los comicios. Nos hemos evitado así otra escenificación de la ruptura del contrato político como la que la izquierda en pleno montó hace cuatro años, en la víspera misma de la jornada electoral. En realidad, el único consenso que queda en pie tras la legislatura socialista se refiere, precisamente, a la necesidad de condenar los atentados de la banda. Todo lo demás ha saltado por los aires y va a ser muy difícil reconstruirlo.

Paradójicamente, sólo ETA consigue que los partidos democráticos suscriban declaraciones comunes y aparezcan juntos en determinados contextos luctuosos, a pesar de los esfuerzos del secretario general de los socialistas vascos por impedir incluso esos momentos de precaria unidad.

Conviene, ante la inminencia de un nuevo período legislativo, plantear algunas cuestiones básicas. Contra lo que suele pensarse, lo esencial del terrorismo no es la existencia de una organización dedicada a cometer atentados. En el extremo, sería concebible un terrorismo sin organizaciones estables, o con grupos espontáneos que operasen bajo las siglas de una franquicia (el caso del terrorismo islamista prueba que es más importante un nombre corporativo que una red organizada).

Respecto al terrorismo nacionalista, lo fundamental no es la persistencia de un grupo de activistas más o menos profesionalizados, sino el hecho de que parte de la población crea sufrir una opresión nacional intolerable. El nombre (o las siglas) designan antes un método que una estructura. A lo largo de medio siglo, ETA ha sido para varias generaciones de nacionalistas vascos un modo -obviamente violento- de tratar un supuesto agravio. Sobra decir que tal agravio no tiene que ser necesariamente real. Basta que un porcentaje significativo de la población lo repute por tal para que se den condiciones propicias a la violencia política en cualquiera de sus modalidades.

La fuerza de una organización terrorista no estriba en el número de sus efectivos ni en sus recursos materiales, sino en la debilidad del enemigo. Tal debilidad puede ser consecuencia de factores diversos, pero, en definitiva, repercuten todos en la disensión acerca de la estrategia a seguir. Al integrismo islámico violento le favorece el antioccidentalismo de muchos occidentales, en la medida en que dicha ideología, que alimenta un complejo atávico de culpa en quienes de ella participan, mina los consensos necesarios para una acción que contrarreste eficazmente los embates terroristas. Lo mismo sucede en el plano de los nacionalismos secesionistas. Estos se ven a sí mismos como incompatibles con la pertenencia a un Estado no fundamentado en la estricta etnicidad (de base cultural y lingüística). La percepción recíproca no suele ser unánime, y así, muchos no nacionalistas creen posible convivir en armonía con los nacionalismos étnicos en un Estado pluralista, pero lo cierto es que, más temprano que tarde, todo Estado de esas características se ve confrontado con lo que Ian Buruma ha llamado «los límites de la tolerancia»; en particular, frente a los integrismos religiosos y a los nacionalismos étnicos.

Lo que ha sucedido durante la legislatura que hoy concluye es una variante del fenómeno general de debilitamiento del Estado a causa del estallido de los consensos defensivos, debido, en el caso español, a una combinación de ingenuidad, estupidez y sectarismo en la actitud del gobierno respecto a los nacionalismos, con los que creyó posible articular un contrato nacional alternativo. La negociación con ETA ha sido la consecuencia lógica de ese dislate inicial. La banda no es más fuerte hoy porque haya incrementado sus apoyos sociales ni el número de sus activistas, sino porque el presidente Rodríguez pretendió refundar el Estado sobre un pacto entre la izquierda y los nacionalismos. Un pacto que podía servir, como se ha demostrado, para aislar a la derecha, pero no para mantener a ETA bajo mínimos. Se mire por donde se mire, ha resultado trágico.

Nunca hubo Proceso de Paz
POR ANTONIO BURGOS ABC 9 Marzo 2008

ESTA noche he tenido una pesadilla terrible. Hay que ver lo que se sueña cuando se ha hecho una cena fuertecita... El sueño era de historias para no dormir, manque dormido. ¿Pues no que he soñado que estábamos en España, hacia el año 2004, y que se iniciaba un Proceso de Paz, que era, hablando mal y pronto, entregar la cuchara del Estado de Derecho a los asesinos de la ETA con tal de que quienes estaban en el poder tuvieran vida larga y feliz y fueran apoyados por sus amiguetes los separatistas rompepatrias?

Como en las pesadillas ves las cosas con todos los detalles, resulta que la historia empezaba un poco antes, cuando un catalán con cara no sé si de foca o de león marino se iba a Perpiñán a tomar los cafelitos de Mienmano con los asesinos de la ETA que campan por allí, en aquellas antiguas tierras del «Ultimo tango en París». En la pesadilla, el mentado Carafoca se venía de Perpiñán no con la película vista, sino con un alto el fuego para Cataluña bajo el brazo. En este punto empezaban todas las maldades, tormentos y padecimientos de la pesadilla. Porque sin necesidad de tener que ir a Perpiñán, un tío de Madrid que acababa de llegar a presidente a causa del trágico azar del triquitraque asesino de unos trenes de cercanías, anunciaba solemnemente que empezaba el Proceso de Paz. No «El Proceso» de Kafka; era más inquietante el sueño: el Proceso de Paz. De momento, con una sola zeta al final, aunque pronto había de venir Ignacio Camacho a clavarlo, al ponerle, nuevo Adán en el paraíso de este infierno, su nombre verdadero: Pazzzz.

Y cuando me creía que la pesadilla iba a terminar aquí, resulta que, como decía Del Nido antes de los turcos, lo mejor estaba por llegar. Bueno, lo mejor... Lo de «tiemble después de haber soñado». Desde aquel momento, los malos empezaron a ser los buenos y los buenos, viceversa: leña al mono de la AVT. Empezaron a perseguir a las víctimas del terrorismo y a glorificar a sus verdugos. A los policías y a los picoletos, que estaban en primer tiempo de saludo, dispuestos a salir como las balas a detener asesinos etarras a manojitos, se les dijo: «Tranquilo, muchacho, baja la mano, ponte en su lugar descanso y, toma, tus quince días de permiso en tu casa, no nos vayas a joder la marrana de la Pazzzz deteniendo asesinos.» Los jueces, ídem de lienzo. Aquel Garzón que iba desmantelando cúpulas de ETA, el mismo, llegó a la conclusión de que estos chicos, en el fondo, no son mala gente, lo que pasa es que hay que integrarlos en el proceso del por aquí te quiero ver. Traduzco: al pulpo, ni reñirle.

De modo que en la pesadilla, qué pesadilla, salían después unas tías asquerosas, las Nekanes, con pelos de ratas, que resulta que eran como Agustina de Aragón, pero en horroroso, aunque pedazo de heroínas de la patria vasca. Y otro partidete con nombre de indicador económico, la ANV, resulta que era también gloria bendita. ¿Ilegalizar a la ANV? Aquí no se ilegaliza nada. ¡A usted es a quien vamos a ilegalizar, como siga fastidiándonos nuestro triunfal Proceso de Pazzzz, se le va a caer el pelo!

¡Qué pesadilla! Un asesino convicto de haber dado matarile a 25 padres de familia, el Juana Chaos, desafió al Estado con una huelga de hambre y el Estado, como las balas, se bajó los pantalones, dándole amorosamente la papilla para salvar a ese héroe inmarcesible de los derechos civiles: «Esta por papá Setién, ésta por tío Arzalluz...» El Fiscal General del Estado ordenó que fueran usadas como el papel del cuarto de baño que anuncia el perrito simpático todas las sentencias del Supremo que relacionaban a Batasuna con la ETA. El Pacto Antiterrorista fue mandado a tomar por saco, fascista el que lo defienda. Se sentaron a negociar con los asesinos mañana, tarde, noche y madrugada, ¿mandan ustedes algo más? ¿Que ponían una bomba en Barajas y mataban a dos inmigrantes? Da lo mismo, como buscamos la Pazzzz... ¿Que matan a dos guardias civiles en Francia? Da igual. ¿No mataron a 192 criaturitas cuando Aznar? Todavía llevamos un 1 en la quiniela.
Menos mal que me desperté y comprobé que todo había sido un mal sueño. Esto me pasa por cenar tanto. Cuidado que creerme que en España hubo una vez una cosa que se llamó Proceso de Pazzzz, cuando aquí nadie nunca ha negociado con esa banda de asesinos... Eso del Proceso que dicen es mentira, nunca lo hubo. Y ya saben: «España no se merece un Gobierno que le mienta».

Velando el cadáver de un héroe
POR JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 9 Marzo 2008

¡QUÉ triste ver que para que todos los partidos se pongan de acuerdo frente a ETA, haya tenido que morir un hombre, un trabajador, un padre de familia, un ex concejal de su pueblo, uno de esos héroes anónimos que defienden nuestra libertad en el País Vasco, donde los héroes mueren en la acera, frente al portal de su casa! Aunque más triste todavía es comprobar que tal unidad es frágil, interesada, hueca.

Es verdad que los partidos suspendieron su campaña electoral, que condenaron el asesinato de Isaías Carrasco, que sus líderes acudieron a Mondragón a rendirle homenaje. Pero no menos es cierto que cuando intentaron redactar una declaración conjunta sobre su asesinato, volvieron las viejas diferencias, que Patxi López perdió los nervios al ver a Rajoy junto al féretro de su compañero; que a Zapatero se le desencajó la cara al recibir la noticia. Los líderes socialistas que apoyaron la negociación con ETA tiemblan ante la posibilidad de que se vuelva contra ellos y un atentado cambie el resultado de unas elecciones, como hace cuatro años. De ahí sus prisas, su nerviosismo, su interés en que el paralelismo no surja por ninguna parte, en dar la impresión de unidad total de los demócratas.

Pero que siguen sin comprometerse con tal unidad lo demostró su rechazo a incluir las propuestas del PP en la declaración conjunta. ¿Qué hay de malo en proclamar que no volverá a negociarse con ETA? ¿No están diciendo que esa negociación se ha acabado? ¿No es este atentado la prueba definitiva de que con ETA no hay nada de que hablar? ¿A qué, entonces, los reparos? Tenían la oportunidad ideal de recuperar el pacto antiterrorista que habían roto, y la han desperdiciado. Como Zapatero, sin decir todavía «hay que derrotar a ETA» y usar eufemismos como «ETA está ya vencida y no tiene otro destino que su desaparición» ¿Vencida? Que se lo pregunten a Isaías Carrasco. ¿Desaparición? ¿Cómo? ¿Por arte de birlibirloque como al él le gusta arreglarlo todo? Este hombre sigue siendo ambivalente ante sus propios muertos y desleal con la oposición. No es el PP quien tiene que cambiar de postura, es él, que se equivocó con un «proceso de paz» que sólo ha servido para que ETA se rearme e instale de nuevo en los ayuntamientos vascos, uno de los cuales, precisamente el de la localidad donde se asesinó a Isaías Carrasco.

Aunque todavía peor es el soterrado intento de aprovechar el asesinato para conseguir lo que sotto voce Zapatero dijo era el principal objetivo de su campaña: que quienes le votaron en 2004 no se queden esta vez en casa o, asqueados de su política, elijan otra formación. De ahí que la consigna de su partido en esta jornada de reflexión sea la calma y la unidad de los demócratas, como en la anterior fue la de manifestarse violentamente contra el PP. Hace cuatro años ganaron las elecciones por un atentado. Hoy, intentan no perderlas por otro. Está visto que toda esperanza de que Zapatero, Pepiño Blanco y Rubalcaba jueguen limpio es inútil.

Los retos del día 10
POR GERMÁN YANKE ABC 9 Marzo 2008

Todo es hoy incertidumbre, emoción, no exentas en algunos casos de ansiedad. Las encuestas que se han conocido en las últimas semanas tienen algunos elementos comunes, pero difieren en otros, que pueden terminar resultando fundamentales. Esta última semana, en la sede del PSOE se manejaba un optimista sondeo que le colocaba cerca de la mayoría absoluta, lo que supera claramente las previsiones de las que se han publicado. En el PP tienen alguna que, de ajustarse esta noche a la realidad, le coloca como vencedor de los comicios, lo que también resulta, en este caso para sus intereses, mejor que la media de las conocidas. Aunque sea un inevitable una cierta inclinación a quien organiza o contrata las encuestas, no se trata de trabajos de aficionados y, al parecer, ambos han sido realizadas y analizadas por acreditados especialistas.

Quizá sea cierto que la demoscopia es, antes que una ciencia, un arte. No por ser arbitraria, sino por tener que engarzar en el análisis distintas variables que ni son todas obligatorias ni tienen un perfil dogmático. La participación se ha convertido en un elemento fundamental pero, aunque hay una percepción general de que si aumenta se verá favorecido el PSOE, no está tan claro que sea así porque, superado un cierto nivel, podría ayudar más a los partidos minoritarios que a los dos grandes. Hay otros expertos que observan con escepticismo los cambios demoscópicos de las últimas semanas y se inclinan por el principio, constatado a menudo, nunca seguro, de que los resultados suelen coincidir con las encuestas hechas algunos meses antes de los comicios, como si al acercarnos a las urnas pesaran más los criterios de valoración más general que los últimos acontecimientos.

La tendencia general de las encuestas publicadas es que el PSOE, en cuanto a intención de voto, ha llegado al final de esta campaña suspendida de urgencia como duelo ante el asesinato de Isaías Carrasco, con una cierta ventaja. El margen de error de las mismas puede llevar, incluso dándolas por buenas, al empate, a un leve triunfo del PP o a una mayor diferencia de los socialistas. Los políticos no creen que se pueda dar la paradoja de que quien más votos consiga no logre más escaños, pero hay sociólogos que afirman que esa posibilidad existe. Más allá del análisis y el juicio que cada uno pueda hacer de cómo se han comportado esta legislatura los partidos que optan a la presidencia del Gobierno, parece que lo único seguro, el día de las elecciones, es la incertidumbre.

Pero hay otras certidumbres, aunque no sean dogmas. Parece que, gane quien gane, en las actuales circunstancias el vencedor va a necesitar apoyos de terceros para la investidura y la gobernabilidad. Y parece también que esa es la gran baza de los partidos nacionalistas, que se disponen a ofrecer su apoyo a cambio de concesiones. Las concesiones, en el pasado reciente y en los próximos años, tienen una especial sensibilidad política tanto por los retos presentes como, no hay que olvidarlo, por la inclinación soberanista de muchos partidos nacionalistas. Socialistas y populares pueden discrepar en la política antiterrorista (o en la derivada política de la lucha contra ETA), pero sólo un absurdo espejismo puede hacer sostener que el acuerdo sería más serio e inalterable con los nacionalistas. Lo mismo podría predicarse de otra de las grandes cuestiones de discusión durante estos cuatro años de presidencia de Zapatero, que eufemísticamente se ha llamado política territorial pero que, en realidad, es la reformulación constitucional de España. Sin embargo, incluso el nuevo Estatuto de Cataluña revela que esas discrepancias no desaparecen en las relaciones del Gobierno con otros socios nacionalistas, ya sea porque no lo aprobaron o porque plantean unos criterios de desarrollo a los que el PSOE se resiste.

En las últimas dos semanas,Rajoy ha dicho que lo primero que hará, si gana, es llamar al PSOE para establecer los criterios por los que este pudiera abstenerse, y no oponerse, a su investidura. Zapatero, preguntado por la «gran coalición», no se opuso frontalmente a ella, aunque añadió que no la veía posible en el clima de crispación de los últimos años. Seguramente hay mucha retórica en estas declaraciones, pero plantean una cuestión que tiene cada vez más adeptos, ya que lo que interesa a los ciudadanos, a diferencia de los intereses coyunturales de los políticos, es el futuro de una política estable y razonable.

España atribulada
POR ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 9 Marzo 2008

Dentro de unas horas sabremos quién ha ganado las elecciones. Quizá haya de transcurrir más tiempo hasta que conozcamos qué significa esa presunta victoria. Una cosa es segura: y es que nadie acierta a representarse el futuro con un mínimo de precisión. Las imágenes con que procuramos anticiparlo se disuelven al instante, como si estuvieran hechas de material deleznable. Pongamos que los nacionalistas imponen sus condiciones. ¿Qué pasaría? La respuesta concreta importa menos que la certidumbre de que eso que fuera a pasar, sería fugaz, transitorio. Los intereses nacionalistas promueven la inestabilidad. Una posición dominante de los nacionalistas contribuiría menos a configurar una situación -buena o mala-, que a ponerle la quinta marcha a un proceso de deterioro que llamamos «indefinido» porque carecemos de instrumentos para calcular hasta dónde dan de sí las cosas. ¿Y si PSOE y PP juntaran sus fuerzas? Empieza a extenderse la idea de que esto es lo único serio que podrían hacer. Es igualmente general la sensación de que no lo harán. En consecuencia, tampoco nos lo imaginamos en el fondo. Se nos ha encasquillado la fantasía inteligente: carecemos de futuro en el sentido de que somos incapaces de habitarlo prospectivamente, esto es, de ejecutar el tipo de operación mental a que se entregan los que preparan un plan.

El último debate entre Zapatero y Rajoy agravó el síndrome. Lo agravó en la dirección que he explicado, y también en la contraria, la que apunta al pasado. Sobre esto, añadiré algo dentro de un instante. Los candidatos hablaron poco del futuro. A la vez, hablaron demasiado. Zapatero prometió que colocaría el sistema universitario español entre los diez primeros del mundo. Esto es infantil, grotesco. Aparte de eso, Zapatero no se comprometió a nada, absolutamente a nada, que pueda estorbar un acuerdo con los nacionalistas, del pelaje que sea. Rajoy se comprometió mucho más, y aseguró que llamaría al PSOE para pactar los grandes asuntos nacionales. Curiosamente, o no tan curiosamente, no se ha señalado apenas ese hecho, que sobre el papel es importante. La única explicación posible es que a Rajoy le ha faltado el contexto para que su oferta calara hondo. En efecto, se manejan aquí futuribles de segundo o tercer grado, de esperanzas delgadas como obleas. La victoria del PP entra dentro de lo conjetural, y una respuesta positiva del PSOE a su hipotética invitación sólo sería posible tras la caída previa de Zapatero y una refundación del partido en Cataluña. Demasiadas premisas, demasiadas cláusulas.

Lo que queda más a mano, como pieza complementaria, es CiU. Y entonces vuelve el agobio. Ha hablado sin agobio alguno, libre como un jilguero, Rosa Díez, maltratada por los medios y la falta de recursos. Pero el país está dividido entre quienes no quieren al PP y los que estiman que es perentorio apartar a Zapatero del poder, y ello hurtará votos a la disidente animosa.Afirmé hace un momento que no sólo es problemático el futuro. Aunque parezca una paradoja, una metáfora gongorina, también ha terminado por hacerse problemático el pasado. Se hace punto menos que imposible, atendiendo a la evidencia disponible y al desarrollo de los debates, no llegar a la conclusión de que Zapatero trató con ETA lo que no debía tratar. El mal está hecho. No es misión de los votantes, sino de los partidos y las instituciones, de lo que se conoce, en fin, como «el sistema», depurar determinadas conductas. No se han depurado, y el efecto de esta omisión se dejará sentir en el medio plazo, si es que no se siente ya ahora. Resultó raro, peregrino, oír al presidente, horas después del atentado de ETA, declamar el triunfo inevitable de la democracia contra los asesinos. Zapatero ha departido sobre la democracia con ETA. Se negó a derogar, hace unos meses -y de nuevo anteayer- el mandato congresual que dio luz verde a las negociaciones. Esto quita autoridad. El pasado sin resolver es como el material radiactivo: sigue emitiendo veneno.

El último signo de actividad lo dio, ominosamente, en la capilla ardiente de Isaías Carrasco. López le reprochó a Mariano Rajoy la utilización de las víctimas. «Están traicionando la memoria de las víctimas», había dicho Rajoy en tiempos. Palabras persistentes; daño persistente.

La España que deja Zapatero
 Periodista Digital 9 Marzo 2008

Hoy hoy te toca a ti. Es tu momento, el único que te van a dejar en otros cuantos años. Hoy es el día en que tienes que recordar todo lo que ellos no quieren que recuerdes, lo que han tratado de difuminar en esta campaña que ha saltado en pedazos.

Ellos aún esperan que dudes, que vaciles, que te venzas en la flaqueza, en la emotividad, en la compasión.

Tú decides: más de lo mismo o una oportunidad de cambiar. Hagas lo que hagas, tendrás tiempo de sobra para arrepentirte. Pero hoy hazlo. Sí, como dicen ellos: con todas tus fuerzas.

El mandato de Zapatero llega a su fin con el fantasma del paro amenazando a los españoles de nuevo. En cuatro años, el Gobierno socialista tiene que apuntarse casi cien mil parados más, hasta alcanzar el dato de 2.315.131 desempleados en el pasado mes de febrero.

España, con el 8,8 por ciento, tuvo en enero la mayor tasa de paro de la Eurozona. El desempleo afectó de forma virulenta al sector de la construcción, donde subió un 36,1 por ciento en los últimos doce meses. Y eso que el precio de la vivienda, aunque frenó su crecimiento, aumentó un 43 por ciento.

Como reseña M.Calleja en ABC, lo que para Rajoy es una crisis económica en toda regla, para Zapatero es una desaceleración a escala mundial. Sea como fuera, la economía ha sido el eje principal de la campaña electoral, sobre todo la economía doméstica, y habrá quien se acuerde hoy del precio del pollo, la leche y el pan cuando vaya a votar.

La inflación se mantuvo en enero al 4,4 por ciento, el nivel más alto de toda la legislatura, con 1,7 puntos más que en abril de 2004.

Pero si ha subido el pollo, por encima del 10 por ciento, mucho más lo han hecho el gasóleo y las gasolinas, que están en máximos históricos, con un precio un 20 por ciento más caro que a comienzos de 2007.

Pero la España que hoy acudirá a las urnas tiene otros «agujeros». Por ejemplo, en Educación.

El último informe PISA (2006), que mide el nivel educativo de un país, sitúa a España a la cola de Europa en lengua y entre los mediocres en ciencias y matemáticas, por debajo del promedio de la OCDE. En cuanto a competencia lectora de los alumnos, sólo Grecia, Rumanía y Bulgaria están peor que España.

En la España que deja Zapatero, los homosexuales pueden contraer matrimonio y están aprobadas las leyes de Igualdad y Dependencia. Uno de los puntos negros sigue siendo la violencia de género, que lejos de aminorarse, ha ido a más en el último año: sólo en 2007 murieron 74 mujeres asesinadas, frente a las 69 de 2004, o las 52 de 2005. En cuanto a las denuncias presentadas, en 2007 fueron 127.000, casi el doble que en 2004 (67.171).

La inmigración ha sido otro de los grandes pilares de la campaña electoral del Rajoy, muy a pesar de Zapatero, quien incluso pidió al candidato popular que no hablara de ese asunto en el periodo preelectoral.

El Gobierno de Zapatero ha concedido más de dos millones de permisos de residencia. Al cierre del año pasado ya existían 3.979.014 permisos, un incremento del 123 por ciento respecto al dato de junio de 2004. Ese incremento se ha debido en buena parte a inmigrantes de Rumanía y Bulgaria, que han pasado de menos de 300.000 a más de 700.000.

El debate sobre la inmigración continuará tras el 9-M, ya que el PP defiende un «contrato de integración» para todos los inmigrantes, para que respeten las «costumbres» españolas, y el PSOE ha tachado de «xenófoba» esa medida.

En la España que mira hoy al futuro ha vuelto de manera trágica el tiro en la nuca de los asesinos de ETA.

Zapatero, en el segundo debate televisado frente a Rajoy, hizo este balance:

«¿Qué política antiterrorista prefiere? ¿La de esta legislatura con cuatro víctimas mortales, o la de la legislatura anterior con 238 víctimas mortales?»

Zapatero olvidó a Ambrosio Fernández, víctima del terrorismo callejero, pero también a los ocho turistas muertos en el Yemen y a los militares caídos en «misiones de paz». El viernes pasado se produjo la peor noticia, con el asesinato de Isaías Carrasco.

Son los problemas de la España de hoy. Y, encima, hay que pagar el canon digital.

El paro no deja de subir, los precios están por las nubes y la gasolina rompe todas las barreras. A la España de hoy no le faltan problemas en economía, educación, inmigración y terrorismo.

Problemas para la EpC
Editorial ABC 9 Marzo 2008

La sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía sobre la polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía, cargada de argumentos razonables y buen sentido jurídico, ha tenido una notable repercusión sobre el debate electoral. Con buenos reflejos políticos, la Comunidad de Madrid anuncia la exención de la asignatura para todos los objetores, lo que supone en la práctica que los escolares madrileños se van a librar de este adoctrinamiento ideológico. No obstante, es llamativo que los niños españoles tengan diferente régimen en cuanto a la EpC en función de su lugar de residencia. Es una consecuencia derivada, como es notorio, de la ruptura del modelo territorial puesta en práctica por Rodríguez Zapatero. Por eso no sirve de nada criticar a los jueces, a modo de Manuel Chaves, o lanzar amenazas inoportunas como ha hecho algún alto cargo ministerial. Lo importante es que los órganos jurisdiccionales con competencia en todo el territorio nacional se pronuncien cuanto antes para evitar esta injustificada disparidad de situaciones. El derecho constitucional de los padres en relación con la educación de sus hijos no puede quedar supeditado a las directrices políticas del Gobierno de turno. Por eso es una buena noticia que los jueces empiecen a poner las cosas en su sitio aunque se enfade el sector laicista del PSOE, que pretende imponer sus dogmas a costa de los intereses de la comunidad escolar.

Cada dos semanas muere una lengua
POR ANTONIO ASTORGA. MADRID ABC 9 Marzo 2008

Marie Smith Jones ha muerto en la cama mientras dormía a sus 89 años. «Al menos ya no sufrirá más porque había padecido muchos dolores durante años», describió la agonía su nieto. La noticia, trágica, habría pasado desapercibida si no llega a ser porque con Marie Smith Jones desaparecía de la faz de las lenguas el eyak, ya que la cacica de Anchorage era su postrer hablante, la última nativa, y heredera de un habla caída en el precipicio del olvido: la última jefa de una menguante tribu a la que había llevado a una batalla legal contra las grandes empresas madereras que talaban bosques en su tierra eyak. En Alaska y en las islas Aleutianas viven unos 63.390 nativos, de los que aproximadamente 14.800 hablan aún algunos de sus idiomas originales pertenecientes a cuatro grupos lingüísticos.

El eyak de Marie Smith Jones era una de las 3.000 lenguas en peligro de extinción, según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). La mala nueva de Alaska conlleva una consecuencia escalofriante: cada día mueren 3.000 personas que hablan algunas de ellas. El mapamundi de la diversidad lingüística no coincide con el de la densidad de población: el 96% de las lenguas son habladas por el 4% de la población mundial, y más del 80% de los idiomas son endémicos, y están confinados a un solo país. La mitad de la población mundial se expresa en una de las ocho lenguas de mayor difusión: chino (1.200 millones de hablantes), inglés (478), hindi (437), español (400), ruso, árabe, portugués, y francés. Este desequilibrio lleva a los expertos a prever la desaparición del 95% de las lenguas vivas en este siglo. Algunos estudiosos sostienen que cada dos semanas muere una lengua. Los índices de extinción son muy elevados en las zonas de mayor diversidad lingüística: en África más de 200 lenguas cuentan con menos de 500 locutores.
Michael Krauss, de la Universidad de Alaska en Fairbanks, recuerda que hace diez mil años, cuando existían en la Tierra unos diez millones de seres humanos, se hablaban más de veinte mil lenguas en un viaje submarino donde la «integración social y económica, el desarrollo de las comunicaciones globales y la extinción o asimilación de las culturas lugareñas» todavía no habían llevado al cañón del exterminio a miles de idiomas.

Era cuando las lenguas nacían, se reproducían y morían con las sociedades que las hablaban. Pero en contraste con la economía de hoy -que se desacelera peligrosamente sin frenos- la desaparición de los idiomas se acelera progresivamente como resultado de la mundialización, víctimas de guerras sin cuartel.

Hoy, más de la mitad de las 7.000 lenguas que se hablan en el mundo están al borde del precipicio. ¿Las causas?: apenas tienen presencia en la Administración, en la Educación y en los medios de comunicación. El umbral mínimo para que una lengua sobreviva se eleva a 100.000 hablantes. Sin embargo, de las 7.000 que existen la mitad es hablada por menos de 10.000 personas, y 1.500 por menos de 1.000. «Desde que las lenguas se diversificaron -señala Ranka Bjeljac-Babic, de la Universidad de Poitiers (Francia)- al menos 30.000 (algunos hablan incluso de 500.000) nacieron y se extinguieron, a menudo sin dejar huella. Lo que es novedad es la rapidez con que perecen en la actualidad». El nacimiento de los Estados-nación fue un factor decisivo de la consolidación de las lenguas nacionales y de la marginación del resto. Según Bjeljac-Babic, «los Gobiernos nacionales, en su marcado empeño por instaurar una lengua oficial en la educación, los medios y la Administración, procuraron deliberadamente eliminar las minoritarias».

España
El vasco y Unamuno
Según Proel (proel.org), Promotora Española de Lingüística, entidad asociada al grupo SIL (Summer Institute of Linguistics, organización que lucha a favor de las lenguas menos conocidas), en España están amenazados el vasco, asturiano, gallego, aranés, y aragonés; y seriamente amenazados el mirandés, el leonés y el extremeño.

Para el académico Francisco Rodríguez Adrados, que acaba de publicar una exhaustiva «Historia de las Lenguas de Europa», miles de lenguas han desaparecido, «y es una pena, porque las lenguas en un principio eran pequeños dialectos. Es imposible tener esas multiplicidades. Por ejemplo, el niño vasco de Vizcaya aprende el vasco de su pueblo porque son dialectos. El vasco se ha unificado antes de ayer. Después ese niño aprende el vasco estándar, este otro que han inventado, y más tarde tiene que aprender el español, y luego el inglés, de modo que su cabeza va a estallar un día. Cuando hay una clara presión política entonces se conserva; cuando no, instantáneamente, dejadas a las fuerzas libres de la sociedad, esas pequeñas lenguas desaparecen». Y recuerda el profesor Adrados un famoso discurso de Miguel de Unamuno que causó gran conmoción. Fue en 1901, en su tierra nativa. El escritor bilbaíno les dijo a sus paisanos que el vascuence estaba agonizando, que no les quedaba más que recogerlo y enterrarlo con piedad filial, «embalsamado en ciencia». Treinta años después, Unamuno -en el Congreso sobre las Lenguas Hispánicas- sostuvo que «hoy continúa esa agonía. Es cosa triste, pero el hecho es un hecho, y así como me parecería una verdadera impiedad el que se pretendiera despenar a alguien que está muriendo, a la madre moribunda, me parece tan impío inocularle drogas para alargarle una vida ficticia, porque drogas son los trabajos que hoy se realizan para hacer una Lengua culta y una Lengua que, en el sentido que se da ordinariamente a esta palabra, no puede llegar a serlo. El vascuence -concluyó don Miguel-, hay que decirlo, como unidad no existe, es un conglomerado de dialectos en que no se entienden a las (sic) veces los unos con los otros».

Rodríguez Adrados explica que en los países donde había y hay miles de lenguas «de África, de América -las lenguas indígenas-, cada tribu tenía un dialecto. El estado natural de la Humanidad es la multiplicidad de dialectos. Si en América ha habido lenguas extendidas, pre-hispánicas, el quechua... es por la labor artificial de los misioneros. De manera que cuando se crean grandes unidades culturales o políticas inevitablemente las lenguas peor situadas sufren, y se pierden. Los misioneros predicaban a los indios en el trabajo de aprender el quechua, y luego resulta que a los quechuas lo que les gustaba era aprender en español. Porque era otro nivel social, era la vía de subir, de trepar en la sociedad, de asimilarse al grupo dominante, de acceder a la cultura, de escribir poemas. Es la Historia».

¿Por qué se aparta de las escuelas al español en Cataluña? «El español en Cataluña sobrevive -concluye el académico-, y sobrevivirá, porque tiene mucho peso. La cuestión es que lo están convirtiendo en una lengua de segunda. Sociolingüísticamente ya no es una lengua de un Estado, ni de una nación, ni de la burocracia, ni de la vida cultural».

Asia
El caos de un titán
La India, una nación en la que se hablan 1.650 lenguas, se halla ante el grave dilema de preservar la integridad nacional sin poner en peligro las lenguas regionales. Muchas de sus lenguas minoritarias corren el riesgo de extinguirse. En la cúspide de la Torre de Babel india se hallan el hindi y el inglés, dos lenguas que son extranjeras para dos tercios de la población. De esos 1.650 idiomas unos 400 se utilizan como vehículos de comunicación. Veintidós de ellos son hablados por el 75% de los habitantes de la Unión India. El hindi es de hecho una lengua minoritaria, ya que solamente lo habla un 40% de la población del país. Los musulmanes hablan el urdú; los sijs, el punjabí, y los angloindios, el inglés. Por otra parte, más de 600 minorías tribales montañesas hablan idiomas que no se enseñan en la escuela, aunque los reconoce la Constitución.
En el sureste asiático el número de hablantes por lengua es relativamente elevado, pero el futuro de unas 40 de las entre 600 y 700 lenguas existentes «dependerá esencialmente de las políticas que adopten los respectivos Estados», según el «Libro rojo sobre las lenguas amenazadas de Europa y el noreste de Asia», de Ediciones Unesco. En el noreste de Asia sólo seis de las 47 lenguas censadas «tienen posibilidades reales de mantenerse» junto al ruso: 20 moribundas, 8 en vías de extinción, y 13 en peligro.

Iberoamérica
Las amerindias, al pie del cañón
Están al borde del precipicio entre un tercio y la mitad de las 500 lenguas amerindias existentes, y la reducción más marcada es la prevista en Brasil, donde la mayoría de los idiomas son hablados por comunidades extremadamente pequeñas. En América del Norte la situación más preocupante es la que amenaza a las lenguas indígenas y criollas, especialmente en Estados Unidos y Canadá, donde las 200 lenguas amerindias que lograron sobrevivir hasta ahora están todas en peligro, excepto el navajo, el cree y el ojibwa. La «lengua secreta» machaj juyai sigue siendo hablada por algunas familias de los kallawaya, médicos fitoterapeutas tradicionales que viven en los Andes bolivianos. Esta lengua es el vector de conocimientos ancestrales y lenguas en peligro de desaparición. La Unesco trata de salvaguardar todas las lenguas del mundo en vías de extinción.

Europa
Nueve moribundas
De las 123 lenguas que se hablan, nueve están a punto de expirar, 26 cercanas a la extinción, y 38 en peligro. El bielorruso y el tártaro están potencialmente amenazados; 34 seriamente amenazados: el ladino, arameo, árabe chipriota, yiddish, gascón, languedociano, provenzal, alpino-provenzal, franco-provenzal, auvernés, lemosín, romanche, poitevino-saintongés, normando, picador, bretón, francés de las islas del Canal, istrio, istrorrumano, frisón oriental, frisón septentrional, gardiol, aromúnico, pontiaká, arvanita, tsaconio, vlasi, gagauzo, caraíta, casubio, sami meridional, ingrio, ludio, vepsio y mari. Amenazados se hallan el manés, scots, gaélico irlandés, gaélico escocés, frisón occidental, valón, lombardo, ligur, romañol, ladino friuliano, romanche, romañol, faetar, arberesco, alto sorbio, bajo sorbio, bajo sajón, ruteno, romaní, gagauzo, nodai, kurdo, laz, moksha, erzia, baskirio, chuvasiano, mari oriental, permio, komi, olonetsiano, carelio, y sami septentrona. Extinguidas fueron el manés, prusiano antiguo, caraíta, gótico, cornuallés, dálmata, polabo, eslovincio, y nórdico. Y sobre el italkiano, pontiaká, sami akkala, sami ter, sami pite, sami ume, y votio pende la espada de Damocles de la extinción definitiva.
 

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