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Recortes de Prensa    Lunes 10 Marzo 2008

Más incertidumbre, más división
EDITORIAL Libertad Digital 10 Marzo 2008

Lejos de clarificar la situación política española, los resultados de las elecciones de ayer arrojan nuevas sombras sobre la estabilidad y la gobernabilidad de España en los próximos años.

El discreto avance del PSOE se debe a la transferencia de sufragios de algunos partidos nacionalistas, especialmente ERC, PNV y CC, a los socialistas. En este sentido, cabe destacar que la arriesgada apuesta de Rodríguez Zapatero por apropiarse de las reivindicaciones nacionalistas y así orientar gran parte de los apoyos de estas formaciones hacia su partido se ha visto coronada con un gran éxito. Los socialistas también se han beneficiado del mal resultado de IU, que tras ver su apoyo reducido en dos escaños debido probablemente a su colaboración con los proetarras en el País Vasco y a su seguidismo de la política de Zapatero lo tendrá muy difícil para formar grupo parlamentario.

En cuanto al PP, su importante aumento en votos ha reducido su distancia con respecto al PSOE en las comunidades autónomas con menor presencia de partidos nacionalistas excepto en Andalucía, donde los resultados del partido de Rajoy han sido decepcionantes. Esta diferencia podría haberse reducido aún más de no haber sido por los apoyos que han recibido UpyD y Ciudadanos, que probablemente han restado al PP sendos diputados en Madrid y Barcelona.

Pese al aparente afianzamiento del PSOE como la fuerza más votada en España, es difícil que esta situación se traduzca en una mayor gobernabilidad, pues a no ser que CiU, principal damnificada por el tripartito catalán, extienda un cheque en blanco a los socialistas, Rodríguez Zapatero tendrá que recurrir al apoyo de al menos dos grupos más para sacar adelante leyes orgánicas tales como reformas de los estatutos de autonomía. Una política de encaje de bolillos y alianzas temporales a varias bandas que sólo puede ocasionar más crispación e incertidumbre, ya que casi ninguna de las fuerzas políticas menores está comprometida con un proyecto nacional.

Tampoco es probable que la izquierda y los nacionalistas sean capaces de aprobar ninguna reforma constitucional, dada la mayor fortaleza parlamentaria del PP, tanto en el Congreso de los Diputados como en el Senado, donde la oposición podría convertirse en la mayor fuerza política.

En definitiva, el nuevo mapa político de España refleja una polarización cada vez más acusada entre las zonas donde triunfa el PP y las regiones que votan socialista, una división que dificultará la consecución de acuerdos entre los distintos territorios españoles, especialmente a la hora de tomar las medidas necesarias para enfrentarse a la grave situación económica y a las más que previsible crisis financiera que se avecina.

Sin embargo, hay otro aspecto de estos resultados que resulta altamente preocupante. Al haber arrastrado Rodríguez Zapatero el apoyo de no pocos votantes radicales y antisistema, no hay razones que lleven a los socialistas a moderar sus políticas y a gobernar de una forma más realista y moderada. El PSOE interpretará su nueva victoria como un mandato para ahondar en las medidas que hasta ahora han causado mayor división ente los españoles, como por ejemplo su diálogo con ETA, el cuestionamiento de la nación española y el aislamiento del PP, a pesar que tras estas elecciones este partido cuenta con el apoyo decidido que muchos más españoles que hace cuatro años.

En fin, que si bien el Partido Popular ha sido capaz de mantener los votos recibidos hace cuatro años e incluso aumentarlos con algunos apoyos procedentes de ex votantes socialistas, el PSOE ha sabido capitalizar el voto más radical. Un triunfo parcial para Mariano Rajoy que apenas dulcifica su nueva derrota ante un PSOE, que tras estas elecciones se consolida como una de las máquinas políticas más eficaces de Occidente. Razones para reflexionar.

España no rompe con ZP
 Minuto Digital 10 Marzo 2008

Derrota del PP. Sin disculpas ni tapujos. Podrá haber sumado más votos que nunca, haber subido 6 escaños y aumentado en un 2 % sus votos respecto a 2004, pero, con un gobierno como el de Zapatero enfrente, que el PP haya perdido las elecciones, sólo puede calificarse de rotundo fracaso; por muchas explicaciones que queramos buscar, la realidad es que el PSOE de ZP, no sólo no ha perdido votos, sino que ha ganado, electores y escaños.

España es sociológicamente de izquierdas y además de un izquierdismo irreflexivo, irracional, irresponsable y sobre todo, como es habitual en el pueblo español, visceral. Sólo así se puede explicar que un gobierno como el de Zapatero no se derrumbase en estas elecciones. Pero por supuesto, si hay que quitarse el sombrero delante de un PSOE maestro en la propaganda, también hay que buscas causas y culpables de la situación de la derecha en España.

Naturalmente buena culpa de ello la tiene la propia derecha, en especial la derecha oficial, hoy el PP, que ha abandonado completamente durante 25 años a la izquierda el mundo de la comunicación y la cultura en España. La misma derecha acomplejada que durante estos años ha tolerado con cobardía la más de las veces o con pasividad, como la izquierda iba ocupando y dominando todos los resortes de la comunicación, la universidad, las artes, el asociacionismo, en definitiva, todos los canales de influencia sobre la sociedad civil.

Y es que la tempestuosa derrota de hoy es el viento que sembró en su día Adolfo Suarez y toda la UCD, en su totalidad franquistas reconvertidos, (magistralmente definidos por Vizcaíno Casas en su “De camisa vieja a chaqueta nueva”) que lejos de defender su papel durante la transición y las virtudes –que tuvo- el mismo régimen al que sirvieron, quisieron hacerse perdonar su pasado, -y de paso seguir majeando los resortes del poder- a costa de abdicar en la defensa de principios y valores, aceptando las falsedades históricas de la izquierda y dando por buena su superioridad moral.

Muchos dirán que ha sido el discurso firme y duro de algunos sectores del PP, y en especial de Jiménez Losantos, lo que ha provocado que la izquierda en masa, y especialmente la extrema izquierda, se movilizase a favor del PSOE, mientras sus votantes moderados no abandonaron, aunque fuera a regañadientes, a Zapatero por miedo a esa derechona de la COPE. Pero si en algo podríamos criticar ese discurso firme de la COPE, no es en su contenido, sino en el hecho de que llegó tarde, demasiado tarde.

Lo que sí es criticable, y desde estas páginas lo hemos dicho una y otra vez, es la falta de cercanía del PP al pueblo llano, a todos los que tienen esos problemas cotidianos que Mariano Rajoy tan bien supo describir, pero a los que no ha sido capaz de convencer sobre su preocupación sincera. Algo sobre lo que tienen que reflexionar de una vez por todas en Génova y que es necesario para romper esa imagen de un PP representante de los más pudientes.

Pero la lección más importante que debemos sacar de este resultado electoral, es que, si a pesar de haber subido en votos el PP, se ha visto impotente para desbancar a Zapatero, nadie en la derecha sobra. Todos somos pocos para unirnos para vencer a esa poderosa izquierda y ningún personalismo, ningún egoísmo, ningún afán de protagonismo, ninguna envidia y ningún perjuicio debería impedir que todos, grandes y pequeños, conocidos y desconocidos, liberales, conservadores, católicos, derecha social, o centro-reformistas, colaborásemos en la defensa de unos principios que nos son comunes: España y Libertad.

Todas las noches amanece o el inmortal espíritu de Cádiz
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 10 Marzo 2008

El resultado del PP ha sido excelente, pero el del PSOE ha sido aún mejor. Rajoy ha mejorado mucho sus expectativas desde la Oposición, pero Zapatero ha confirmado las suyas en el Poder gracias a la radicalización izquierdista y la identificación separatista de su partido. Han fracasado las encuestas a pie de urna y ha fracasado menos la muy cocinada demoscopia electoral. En cinco horas hemos pasado de la mayoría absoluta del PSOE y el hundimiento del PP hasta los 136 escaños, a más de treinta del PSOE, a un resultado mucho más equilibrado y que, sin ser lo que necesita España, que es mandar a Zapatero y su cuadrilla alcantarilla abajo, tampoco cierra el horizonte a una Oposición que quiera hacer honor a su nombre. Se ha perdido una batalla importantísima, pero aún se puede dar mucha guerra.

El éxito de Zapatero ha sido del género caníbal y ha consistido en fagocitar a sus aliados hasta dejarlos en las raspas. El monigote animado conocido como Gaspy ha hecho desaparecer a IU y ha anunciado su propia desaparición política. Nadie lo notará. ERC también se ha hundido gracias a sus compañeros de gobierno. La CHA se ha subsumido en el PSOE. Y Rosa Díez ha obtenido un valioso escaño en Madrid, que aún vale más por el extraordinario resultado logrado por Esperanza Aguirre, que le ha sacado diez puntos al PSOE. La Comunidad Valenciana y Murcia han dado buena cuenta política de los candidatos cuneros del Gobierno, Fernández de la Vega y Bermejinski. Nadie ha echado de menos a Gallardón en Madrid, como ha demostrado una vez más Esperanza, pero en Castilla-La Mancha echan de menos que no llegara antes Cospedal a ponerse al frente del PP. Es la segunda gran triunfadora de ayer.

No existe la dulce derrota, pero sí hay derrotas honrosas y la del PP es de éstas. Yo confieso que temía la mayoría absoluta de Zapatero y la entrada en barrena del PP, que es lo que han anunciado las encuestas a las 8 de la noche, pero al final no ha sucedido una cosa ni la otra. Ahora el PP tiene que ver en lo que ha fallado, porque no ganar es fallar y porque es evidente que entre los jóvenes le ha faltado esa capacidad de ilusionar tan necesaria para cambiar la tendencia política de un país. Pero habrá tiempo para analizar despacio el resultado. Mientras tanto, aunque la noche no sea alegre, porque no puede serlo, tampoco es la Noche Triste de Cortés, que además no le impidió la conquista de México. Acordémonos de nuestros tatarabuelos liberales de Cádiz. Estaban peor que nosotros y salieron adelante cumpliendo con su obligación moral y nacional. ¡Animo, pues, liberales! No vamos a dejar de serlo porque, una vez más, hayan triunfado los serviles. Cádiz no se rinde.

Ganó Chikilicuatre
Pío Moa Libertad Digital 10 Marzo 2008

La gente aplaudiendo y sacando adelante una canción deliberadamente chabacana, estúpida y obscena, cantada por un personaje deliberadamente grotesco, para que represente a España en Eurovisión: he ahí la imagen fidedigna del país actual.
En fin, Chikilicuatre Zapo ha ganado. No lo habría logrado sin ese PP que usufructúa el voto de la España seria, pero falta de liderazgo, sin los chikilicuatres del perfil bajo y la nena futurista que habla inglés. Pero, en definitiva, qué más da, ahí están las Nuevas Degeneraciones peperas: “¡Da unos botes, Mariano! ¡Da unos botes, que hemos perdido pero a chikilicuatres no nos ganan los sociatas, no nos ganan los titiriteros!”.

No toda la sociedad es así, claro, pero así son sus líderes y comparsas. Y la España chikilicuatre, la España del botellón, la telebasura y la pornopolítica, va ganando por goleada. De momento. Cualquier análisis en detalle de las elecciones debe partir de esta evidencia.
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Por desgracia, UPD no aparece hoy como el comienzo de una izquierda democrática influyente, por lo que los separatistas quedan árbitros de la situación y se harán pagar muy caros sus favores. La línea donjulianesca y liberticida de Zapo puede ir a más, pero el coste y las tensiones de sus chanchullos con terroristas y secesionistas, así como la inquietud internacional que susciten, podrían empujar a Zapo a una mayor conciliación con el PP.

Y en el PP puede acentuarse el perfil bajo –Gallardón—o puede surgir algo diferente. Mayor Oreja, Vidal Quadras, Esperanza Aguirre, tienen de nuevo su oportunidad, si bien su flojera durante la pasada legislatura no autoriza grandes optimismos.

Señalaba Arcadi Espada la ausencia de la política exterior en la campaña electoral chikilicuatre que hemos sufrido. Cierto, es otro dato clave de la situación: España carece de política internacional. También ha estado ausente la cuestión judicial, otra de las más graves y amenazantes para democracia española. Chikilicuatria.

Así lo hemos votado
Luis del Pino Libertad Digital 10 Marzo 2008

Pues la democracia es así, mire usted por dónde: un sistema donde al final cada uno elige lo que le parece bien.

Y podemos tratar de buscar consuelo donde nos de la gana para no deprimirnos, pero lo cierto es que las elecciones han convalidado todo lo que se ha hecho en España en estos últimos cuatro años. La dinámica que se puso en marcha tres días antes de las anteriores elecciones generales, con el atentado del 11-M, ha recibido el refrendo de las urnas. Todo lo que desde entonces ha sucedido (negociación con ETA, reformas sin consenso en el terreno social, estatuto de semi-independencia para Cataluña, ...) ha sido convalidado por los votos: a la mayoría de los españoles le parece bien la acción de gobierno del gabinete Zapatero. O, por lo menos, no le parece lo suficientemente mal como para retirarle el voto al PSOE.

¿Qué influencia puede haber tenido el atentado llevado a cabo por ETA dos días antes de estas elecciones? Pues a lo mejor ha influido algo, pero no nos engañemos: si ha influido en el voto de alguien, es que ese alguien estaba dispuesto a dejarse influir, porque ya es la segunda vez que el terrorismo interfiere con la fase final de la campaña y creo que todos estábamos avisados de que esa posibilidad existía.

A Zapatero le ha funcionado la estrategia de radicalizar el mensaje para absorber los votos de la extrema izquierda y de diversos sectores del nacionalismo. Habrá que esperar a disponer de análisis más detallados, pero los primeros datos apuntan a que esa estrategia de radicalización le ha llevado al PSOE a perder por el centro cerca de un millón de votos, que ha compensado con los votos absorbidos desde ERC, IU, CHA, EA, PNV y CIU.

Por su parte, el PP sólo ha sido capaz de absorber 400.000 votos de ese millón perdido por Zapatero, mientras que otros 300.000 han ido a parar a Rosa Díez. El PP sube significativamente en Madrid (donde la defenestración de Gallardón no tuvo ningún efecto negativo, sino más bien al contrario), en Valencia, en Murcia, en Castilla - La Mancha y en Andalucía; y baja en el País Vasco, Cataluña y Galicia.

A partir de ahora, nos espera una situación cada vez más complicada. La victoria de Zapatero abre la puerta para la toma definitiva de control de las instancias judiciales, especialmente el Tribunal Constitucional y el Consejo General del Poder Judicial, lo que quiere decir que el estatuto de Cataluña será refrendado con matices menores, para ser posteriormente seguido por otro estatuto similar, un Plan Ibarreche II, en el País Vasco.

El anunciado referéndum de Ibarreche probablemente se esgrimirá tan solo como amenaza para la aprobación de ese nuevo estatuto vasco y ni siquiera llegará a celebrarse, sustituido por una fórmula más o menos ambigua incluida en el propio texto estatutario. Con ello se dará el paso definitivo hacia un modelo confederal de organización del estado.

Las negociaciones con ETA se retomarán y es posible incluso que la banda desaparezca una vez conseguido el "estado libre asociado vasco" (Cataluña ya es, de hecho, un estado libre asociado gracias al nuevo estatuto).

En el terreno social, el respaldo de las urnas hará que Zapatero se sienta legitimado para continuar adelante con su labor de ingeniería social y probablemente veamos a muy corto plazo nuevas iniciativas en ese terreno, como por ejemplo la ampliación de la ley del aborto o la ley de eutanasia.

Y en el terreno económico, la crisis se acelerará, agravada por la caída de confianza generada por la descomposición territorial, pero ya se encargará Solbes de ir capeando el temporal como pueda.

Cualquier posibilidad de ir a una legislatura corta se esfuma con estos resultados. Zapatero puede ahora gobernar con mucha menos presión que en la anterior legislatura y le queda aproximadamente un millón y medio de votos que absorber, repitiendo sus políticas radicales, a partir del naufragio de Izquierda Unida y de determinados partidos nacionalistas. O sea, que las perspectivas para un tercer mandato del PSOE tampoco son malas.

En definitiva: que en estas elecciones, España entera se jugaba mucho. Para empezar, se jugaba la propia supervivencia de la Constitución del 78 y del modelo territorial. Y los resultados indican que esa constitución nacida de la Transición quedará definitivamente superada a lo largo de esta legislatura. Así lo hemos votado.

Elecciones 9-M
El triunfo de la mendacidad
Cristina Losada Libertad Digital 10 Marzo 2008

Los milagros no ocurren en política. Y hubiera sido un milagro que perdiera el PSOE. El PP tendría que haber ganado a contracorriente. Pues la corriente, esa corriente que sólo siguen los peces muertos, se movía a favor del aparato zapateril. No sólo por el hecho de que los gobiernos suelen repetir tras su primera legislatura. Así ha ocurrido aquí, y ocurre en otros países. El poder, a la vez que conlleva desgaste, permite utilizar todos los mecanismos a su alcance para mantenerlo. Son muchos, y cuando lo ocupa una pandilla sin escrúpulos, más todavía. Si junto a esos instrumentos cuenta con la ayuda y la complicidad de los medios de comunicación de mayor audiencia, como ha sucedido a lo largo de estos cuatro años, y aún antes, el poderío se multiplica. Sin contar con que el poder atrae a ese nada despreciable –en términos cuantitativos– segmento de votantes que se inclinan, como los flexibles juncos de los poetas orientales, ante el empuje del viento dominante.

Hubiera sido sorprendente que estas elecciones fuesen una excepción a ese principio que Jean François Revel expresó diciendo que la mentira es la primera fuerza que mueve al mundo. Hoy se medía el espesor y la eficacia del telón de engaños y tergiversaciones que el Gobierno de Zapatero ha tendido sobre una gestión desastrosa y una política irresponsable, aventurera y liquidadora de los fundamentos de la Constitución del 78. La cortina ha cumplido su función encubridora. Desde el PSOE no se han dedicado a otra cosa en estos cuatro años que a tejerla y a zurcir sus agujeros. La propaganda ha resultado más potente que la realidad.

Pero no sólo se trata de que una parte del electorado español se haya dejado engañar por Zapatero. Otra vez, sí, pero con un agravante: ZP ya no es un desconocido, como lo era en 2004. Por ello se ha de concluir que se ha respaldado con conocimiento de causa su alianza de hierro con los nacionalistas y su disposición a cederles trozos de soberanía, así como su voluntad de negociar con los terroristas. De los resultados se infiere que una parte del voto secesionista ha ido a parar al PSOE. Y que éste ha pescado también en los caladeros de la extrema izquierda, como lo certifica el descalabro de IU. Es altamente probable que ese "voto útil" a ZP –el voto contra el PP que galvaniza a los extremistas– haya dado la victoria al PSOE, como ya ocurrió en las elecciones anteriores.

Se repite así en estos comicios un fenómeno que emergía en 2004: el "todos contra el PP" que incluye el voto por la cesión ante los nacionalistas y por la claudicación ante el terror. El asesinato perpetrado por ETA en vísperas electorales ha incidido, seguramente, en ese flanco débil. En aquellos que desean un "arreglo" –no importa el precio– con los criminales y ven en Zapatero el hombre indicado para esa "gestión". En eso no se equivocan. Como tampoco yerran los que cifran en él las esperanzas en un avance hacia el Estado "plurinacional" que preconizan. Ahora se recoge la cosecha de varias décadas de pedagogía del odio a España. Y de la LOGSE, no digamos.

Los hechos que pueden atemperar las malas noticias son pocos: el PP ha subido en votos y escaños; y UPyD entra en el Congreso. Se abre un período complicado e inestable. Zapatero pactará y cederá, de nuevo, ante los nacionalistas –que le esperan con referéndum de autodeterminación incluido– y deberá afrontar el impacto de la crisis económica. Veremos cuánto aguanta el embate de la realidad un dirigente que huye de ella. Y cuánto un electorado que le acompaña en ese escapismo adolescente.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Elecciones 9-M
Agravar los problemas o empezar a solucionarlos
GEES Libertad Digital 10 Marzo 2008

Desde que en marzo de 2004 Rodríguez Zapatero llegó al poder, su proyecto, más que de gobierno, ha sido de cambio de régimen político en España. Sobre ello se votaba este domingo, y sobre ello se han pronunciado los españoles. El Partido Popular ha mejorado los resultados de 2004, ampliando la representación liberal-conservadora. Se trata de una derrota dulce, pero una derrota. De estas elecciones pueden hacerse múltiples lecturas, para las que ya habrá tiempo. Pero a efectos históricos, debemos preguntarnos qué ocurre en España cuando sus ciudadanos refrendan la ruptura con la Constitución, el pacto con la ETA y el harakiri económico español.

¿Cómo es posible? El más grave problema político que padece España es la existencia una asimetría cultural anómala. Cuando la izquierda llega al poder lo hace con un proyecto ideológico profundo y penetrante. Impulsa hacia su lado la moral ciudadana con todos sus medios, y no escatima en métodos, legales o ilegales para ello. El proyecto de Zapatero, aun simplón y suicida para la nación, no deja de ser un proyecto de reforma profunda y total de la sociedad española. Zapatero es causa de muchos problemas, y más que lo será. Pero su figura es también consecuencia y fruto de una situación histórica de más alcance; la izquierda tiene el terreno social allanado para el ejercicio de la agitación, la propaganda y el aleccionamiento. A esto se ha dedicado estos cuatro años y a esto se va a dedicar a partir de ahora.

No ocurre lo mismo cuando lo hace la derecha. En nombre de la convivencia y la moderación, el PP nunca ha tocado temas que son fundamentales para formar a largo plazo la conciencia del votante: la ética, la cultura, la sexualidad, la religión, los "derechos". Jamás ha ofrecido alternativa a los temas fundamentales a la izquierda; no ha propuesto unos principios alternativos a los de la apología gay-lésbica, la defensa de la muerte, la descristianización, el odio a la historia de España o la manipulación de la guerra civil. Durante años ha callado, y al callar ha otorgado. Y si alguien se cree que con apelar al "sentido común" o al bolsillo de los españoles durante tres semanas se soluciona este problema, la respuesta la derrota estará justificada.

Y es que cada vez que el PSOE gobierna hace girar la sociedad a la izquierda, y cada vez que lo hace el PP deja, en el mejor de los casos, las cosas como están. La derecha no ha perdido las elecciones en esta campaña; las ha perdido en los últimos treinta años, incluidos los ocho últimos en el Gobierno, cuando se gestionó y se administró bien, pero se olvidó hacer política, hacer pedagogía, educación y cultura política. Zapatero sólo ha continuado el proyecto social donde lo dejó González, porque nadie se ha preocupado de combatirlo.

Con esta deriva histórica de dejar hacer a la izquierda en sociedad y dedicarse sólo a la gestión, la derecha política española tendrá cada vez más difícil ganar las elecciones, y si lo hace, lo hará girando obligadamente a la izquierda. Si renuncia a proponer una cultura alternativa a la de la ideología socialista, o perderá elecciones o perderá el liberalismo. Aún hoy esta derrota deja capacidad de maniobra, a condición de retomar desde ya unos principios que el PP parece haber dejado de lado, y a condición de no rehuir un enfrentamiento ideológico y cultural al que hace tiempo que no se presenta.

Hay además dos fenómenos que hay que reseñar. En primer lugar, pese a la inexistencia de una contrapolítica liberal-conservadora, millones de españoles han dado su voto al Partido Popular. Lo que significa que existe una base social formidable a partir de la cual construir una alternativa real y antagónica al proyecto de Zapatero y de la izquierda en general. Una base social que está yendo por delante del PP, y que en última instancia le está sacando la cara elección tras elección.

En segundo lugar, en los últimos años se ha originado una eclosión civil liberal-conservadora, que desde periódicos, editoriales, radios, pocas televisiones y organizaciones varias han vertebrado la respuesta cívica a Zapatero. Éste no se lo va a perdonar, y sobre ellos va a caer ahora toda la furia del "ansia infinita de paz".

El Partido Popular deberá contar con estas dos poderosas fuerzas si quiere dentro de cuatro años expulsar a Zapatero y tratar de arreglar los desaguisados que va a provocar en esta legislatura. Y sobre todo deberá ser capaz de proponer una cultura política no sólo alternativa sino antagónica a la socialista. En caso contrario no hará más que agravar el problema.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Elecciones 9-M
Normalidad forzada o delirio político
Agapito Maestre Libertad Digital 10 Marzo 2008

Cualquier cosa era buena para los periódicos del sábado y el domingo, excepto pensar cuál era la verdadera razón del crimen del viernes. Terrible sábado de mentiras e inmoralidades. La jornada de reflexión sólo servía para ocultar lo decisivo: vivimos en un régimen político determinado por el terrorismo y las mentiras de un Gobierno que ha hecho del juego con los terroristas su principal baza política. El sábado todo era valido para el Gobierno y los nacionalistas, para Zapatero y los secesionistas, excepto sostener la realidad que ellos han montado en los últimos cuatro años. Por todos los medios a su alcance el Gobierno trataba de negar la conciencia en el tiempo, sí, había que negar lo que había hecho este Gobierno durante toda la legislatura: negociación con ETA, legalización de PCTV y ANV, excarcelación y juegos de legalización de terroristas, etcétera.

Era menester ensayar todo hasta exculpar a Zapatero de sus irresponsabilidades con los nacionalistas y los terroristas. Era necesario empezar de nuevo otro tiempo de negociación. Ése que el viernes, en el Congreso de los Diputados, había sido pactado entre los socialistas y los nacionalistas sin tener en cuenta las objeciones del PP. Se trataba de hacer pasar todo como algo normal. Un imposible sólo posible si instalaban el delirio como normalidad. ¿Cómo? Negando la conciencia temporal de los ciudadanos. Había que hacer pasar por normal lo que era una interrupción. Un crimen. Era la mejor forma de llevarnos al delirio. Allí donde desaparece cualquier capacidad de juicio. Por tanto, la realidad política, la realidad, no existía, porque no era sostenida por la conciencia del tiempo. Sólo los manipuladores del Gobierno sabían, en verdad, controlar qué había detrás de esa desaparición de la conciencia del tiempo.

Cualquier sistema político, y sobre todo el democrático, necesita ser sostenido por la conciencia del tiempo; abandonada, cae. Privada de tiempo, la democracia española pesa como una losa. Al final, cae. O peor, está enajenada de cualquier vivencia normal de un sujeto político en un país civilizado, o sea, con votaciones sin crímenes "de por medio". El domingo todos los españoles vivimos en el delirio de actuar normalmente. Votamos como si no hubiera pasado nada. O peor, votamos pensando en que habían asesinado antes a un socialista que a un español. A un ciudadano. Teníamos que poner en epojé el montaje socialista contra el PP ante el cadáver de Isaías. ¡Qué locura! El domingo era necesario que todos pensáramos, sintiéramos y percibiéramos fuera de la conciencia de un tiempo normal. Nada era previsible y todo estaba sujeto al delirio: a la intervención de millones de seres humanos movidos por automatismos ajenos a la conciencia, al margen, pues, de eso que llamamos sujetos políticos.

Delirio, delirio y delirio es lo dominante en una nación que ha votado otra vez sometida a la sangre... con sentido. Nuevamente el sufrimiento de la violencia terrorista... con sentido. Todo podía esperarse de una clase política que ha hecho del ocultamiento de la realidad su principal trabajo, excepto pensar y decir lo obvio: ETA ha matado a un español, a un socialista, para seguir negociando con el Gobierno de Zapatero. El asesinato terrorista, como dice Salvador Ulayar, tiene mucho sentido para los terroristas. El de impedir que los odiosos españoles transiten y ocupen con normalidad el espacio público, que puedan ser tan actores políticos como los nacionalistas. El de legitimarse para que los sienten en una mesa de negociación sobre las que colocar sus exigencias y nuestros muertos.

Durante todo la jornada electoral, especialmente por la mañana, los representantes del Gobierno han sobreactuado para enviar un mensaje de normalidad en estas elecciones. Falso. El mundo entero sabía que eran las segundas elecciones de la nueva época democrática condicionadas por el terrorismo. Un asesinato político, un terrible atentado contra un ciudadano, unas horas antes del acto electoral condiciona, cómo no, el comportamiento electoral de cualquier sociedad, y sobre todos si ésta carece de gobiernos democráticos fuertes y asentados. Para empezar los votantes reaccionan buscando un modo útil y directo de terminar con el terrorismo y, sin necesidad de que nadie les dirija, hallan en la participación en las elecciones la mejor manera de lucha contra ETA. La participación, pues, ha sido alta, muy alta, pero, sobre todo, ha ido acompañada de una "solidaridad primaria", ajena a cualquier reflexión política, con la familia de la víctima primero y, sobre todo, con el partido de la víctima después... El PSOE.

El delirio español tiene frase: "Votemos", dicen los más delirantes españoles, "a Zapatero, porque lo ha intentado, pero también mueren de los suyos. Quizá la próxima vez lo consiga."
El juego macabro y cruel del PSOE con los criminales ha dado resultado. Mientras que los criminales ponían un muerto sobre la mesa, el PSOE lavaba su imagen negociadora con el terror exhibiendo que víctima, el inocente Isaías, pertenecía a su partido.

Elecciones 9-M
El pueblo lo ha querido
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 10 Marzo 2008

Las consecuencias del refrendo a Zapatero por parte del pueblo soberano son tantas y tan profundas que uno no sabe por donde empezar. Para el PSOE, que se viene creciendo desde el adanismo temerario de su líder, puede suponer una interpretación particularmente peligrosa: la del aval popular a la peor de las tesis expuestas en el segundo debate, la que presenta al partido socialista como "el eje de la democracia". Ello equivaldría a avanzar en la patrimonialización burda del poder, tentación que el PP no debe admitir. Una cosa es gobernar legítimamente y otra muy diferente suplantar al sistema excluyendo al otro gran partido.

Pero las consecuencias para el PP no son tan graves como indicaban las primeras israelitas. Dado el mantenimiento de un altísimo suelo, nada justificaría la dimisión de Mariano Rajoy. Siguiendo la tradición de la derecha española, algunos se frotaban las manos dispuestos a saldar sus cuentas con quien les ha postergado (o con quien simplemente ha aplacado sus expectativas). Otros, sin agravios que los motiven, se habrían sumado alegremente a la gran lanzada del moro muerto. Ya pueden olvidarse porque el moro sigue vivito y coleando.

Mientras se discutía si los excesos y las carencias del socialismo español eran resultado de su dependencia de separatistas catalanes y neocomunistas españoles, o simplemente reflejaban la indigente idea de España que afecta a su líder, el PSOE procedía silenciosamente a practicar una OPA sobre tales formaciones. De modo que, aún subiendo el PP en escaños, le ha resultado imposible alcanzar a quien ha recibido la inestimable ayuda de ERC, que se queda en nada, y de IU, que se queda en menos.

El ganador dirá que va a gobernar para todos porque eso ya es parte del ritual electoral. Pero el hecho es que estos años no ha sido así. En realidad, ha sido peor que gobernar para una parte; ha sido gobernar en contra de media España. Así que los precedentes no auguran nada bueno.

El plan de Zapatero es demoler el sistema que conocemos e instaurar uno nuevo donde los prejuicios progres se convierten en doctrina ciudadana y donde la discrepancia obliga a arrostrar con los más infamantes sambenitos. Aun perdiendo las elecciones, el PP no ha visto desautorizadas sus premisas. Uno no deja de tener razón por estar en minoría; simplemente ha de apartarse para que el legítimo ganador gobierne. Sujeto a la acción de control de una oposición a la que espera una travesía amarga pero no una ruptura, sujeto a la libre crítica de los medios y sujeto a las leyes.
Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Elecciones 9-M
Cuatro años de lucha
José Carlos Rodríguez Libertad Digital 10 Marzo 2008

Los españoles han vuelto a dar su confianza a los socialistas. Y ahora sabemos quién es José Luis Rodríguez Zapatero, o al menos tenemos todos los elementos para saber que no es aquel Bambi que nos presentaron en las elecciones de 2004, las de los 192 muertos.

Todos hemos podido ver que Zapatero ha dignificado a un grupo criminal a la categoría de representante político, al sentarse a negociar con ETA. Todos hemos sido testigos de la imprudente confianza del Gobierno en la marcha de la economía, negándose a hacer las reformas necesarias. Todos sabemos que el PSOE quiere adoctrinarnos desde las urnas y expulsar a una parte de la sociedad española de la vida pública.

En estos cuatro años el Gobierno intentará cerrar la COPE, cambiará las relaciones del Estado con la Iglesia e introducirá nueva legislación para lograr una "sociedad laica", como dice Zapatero. No una separación entre Estado e Iglesia, sino la proscripción pública de la institución bimilenaria. Compartirá mesa de negociación con los asesinos de Isaías Carrasco. Y comparecerá a la renovación en 2012 con una economía saliendo a duras penas de la ola antipatriótica en forma de paro y recesión de los próximos años y con un nuevo atentado terrorista que marque el resultado final.

No importa. La España de hoy no es la de hace cuatro años. Esa media España que no se resiste a ser atropellada está reaccionando. Es consciente de sus derechos y libertades y está dispuesta a defenderlos hasta el final. El mejor legado de los ocho u doce años de socialismo desde el poder será la estructuración de un entramado de asociaciones, instituciones y grupos sociales activos, exigentes y conscientes.

Hagan lo que hagan el Partido Popular o Unión Progreso y Democracia, parte de la sociedad española está ya pensando en que tienen por delante cuatro años de lucha contra la imposición, contra el adoctrinamiento, contra el cambio institucional con los terroristas como agentes y una parte de los españoles como un bulto sospechoso.
Por lo que a mí se refiere, renuevo el voto de Alexis de Toqueville: "Creo que en cualquier época habría adorado la libertad; pero en los tiempos que corren me inclino a adorarla."

Elecciones 9-M
España se tambalea
Isabel Durán Libertad Digital 10 Marzo 2008

La victoria de Rodríguez Zapatero en las urnas con una nueva dependencia de los nacionalistas para mantenerse de nuevo en el poder es el peor resultado electoral de los posibles para España. Zapatero vuelve a depender del PNV y probablemente cambie a ERC, cuyo batacazo es espectacular, por una CiU que mantiene posiciones. Lo relevante es que los otrora llamados nacionalistas moderados han dejado de serlo hace mucho, si es que alguna vez lo fueron realmente. Ya puestos, hubiera resultado incluso conveniente una mayoría absoluta para que por lo menos el PSOE no se parapete tras los radicales antiespañoles para justificar sus desmanes.

Mariano Rajoy ha conseguido una muy relevante subida en porcentaje de votos y también en escaños pero no gana, que al fin y a la postre es lo que cuenta. Una derrota digna pero que debe llevar a pensar a los dirigentes de la calle Génova por qué Zapatero ha conseguido su propósito en su primera legislatura, es decir, que el odio al PP se afiance e incluso aumente enteros, un intangible difícil a la hora de plantarle cara.

Por lo demás, poco queda por decir sobre el merecido revolcón sufrido por el furibundo comunista Gaspar Llamazares y la previsible desaparición de EA y CHA y mucho, en cambio, sobre el merecido escaño para Rosa Díez de UPyD. Enhorabuena para la ex dirigente socialista, su voz será importante en un Parlamento corista de Zapatero que camina de nuevo hacia el cordón sanitario a marchas forzadas.

A partir de ahora los dos principales desafíos que tiene por delante el Gobierno de la todavía nación española son nada menos que dos referéndum para la independencia en el País Vasco y en Cataluña. El primero de ellos con las pistolas encima de la mesa y con unas negociaciones con los terroristas que, a buen seguro, se retomarán de nuevo a espaldas de todos los españoles. Veremos por tanto nuevos paseítos y refriegas en la ducha para los De Juana Chaos de turno y nuevas proclamas de hombres de paz a los Oteguis de nuevo cuño. Zapatero ha revalidado su Gobierno. España se tambalea, y sólo él será responsable de la culminación de los destrozos que comenzó a perpetrar hace cuatro años.

Atentado en Mondragón
La estrategia de ETA
Pío Moa Libertad Digital 10 Marzo 2008

El terrorismo consiste básicamente en publicidad política mediante la sangre: un asesinato causa siempre gran conmoción y atrae la máxima atención de los medios y del público hacia el grupo autor, facilita la difusión de su mensaje político, rodea a los autores de una aureola de poder, etc. El terrorismo puede plantearse como el comienzo de una lucha armada que desemboque en la insurrección o en la guerra civil, o bien como un instrumento permanente de socavamiento de un sistema político, de división y enfrentamiento dentro del mismo, hasta conducirlo al agotamiento y la claudicación. Esta segunda orientación ha terminado siendo la de la ETA.

Para conseguir su objetivo, el grupo terrorista debe disponer de una influencia y afluencia de matarifes que le permita soportar golpes serios. Ello no exige mucho apoyo "popular" sino, sobre todo, complicidades suficientes. Y en esas complicidades está la clave de los éxitos etarras, debidos en parte a un azar histórico. La ETA empezó a asesinar en el momento justo para ganarse la simpatía y el apoyo de casi toda la oposición antifranquista, así como de gobiernos como el sueco, el argelino o el cubano y, sobre todo, el francés, el cual aseguró la supervivencia del grupo asesino y totalitario en momentos de práctica desarticulación del mismo, al garantizarle un refugio seguro en Francia, so pretexto de su "lucha antifranquista". Protección continuada en plena democracia, principalmente en tiempos de Giscard d´Estaing, el corrupto aspirante a padre de una constitución europea y primer "estadista" que visitó al beneficiario de la matanza del 11-M. Para entender la importancia de la cronología baste comparar estas reacciones con las suscitadas por el GRAPO: este saltó a la palestra en un momento tardío del franquismo, cuando las actitudes y expectativas estaban más definidas, ganándose la frontal aversión de los mismos que tanto habían apoyado a los etarras. El GRAPO no gozó de aquellas complicidades, y de ahí sus fracasos.

Otra fuente muy importante de protección para la ETA ha sido el PNV y, en segundo término, el nacionalismo catalán, siempre prestos a sacar rentas políticas de la sangre, a "recoger las nueces", como tan gráficamente expresó Arzallus. Además, la línea seguida por los distintos gobernantes hasta Aznar-Mayor Oreja fue la llamada "solución política", contraria al Estado de Derecho, causa de una corrosión sostenida de la democracia española y fuente inagotable de esperanzas para los asesinos.

En esta dirección nunca se había llegado, ni remotamente, a la osadía del PSOE de Zapatero, que bajo el marbete de "proceso de paz" emprendió un proceso de destrucción de la Constitución, de los principios democráticos y de la unidad de España, aspectos contra los que tanto el Gobierno como la ETA estaban de acuerdo, por considerarlos una herencia del franquismo (en realidad la llamada ley de memoria histórica deslegitima de modo implícito tanto a la monarquía como a la democracia actual). En fin, el Gobierno de Zapatero legitimó el asesinato como modo de hacer política y obtener monstruosas concesiones.

La estrategia etarra buscaba cansar y dividir a las fuerzas democráticas, estimular a los partidos secesionistas y radicalizar al PSOE. A menudo se trata a los etarras de estúpidos, pero su estrategia ha demostrado una muy notable inteligencia, así como realismo en la apreciación de la endeblez (por decir algo) moral de la mayoría de los políticos. De hecho ha conseguido enormes avances: que un pequeño grupo de delincuentes haya tenido año tras año y siga teniendo al país en un puño, haya obtenido increíbles concesiones y radicalizado los separatismos como vemos hoy, revela cualquier cosa menos estupidez. Hoy está más cerca que nunca de sus objetivos. La estupidez se encuentra en medida mucho mayor en sus adversarios, mil veces más fuertes en principio. Y en sus cómplices.

Todo sigue igual, pero un poco peor
Jesús Cacho El Confidencial 10 Marzo 2008

Las encuestas tenían razón cuando vaticinaban que Rodríguez Zapatero repetiría victoria. Ajustada, cierto, pero victoria al fin y al cabo. Dieciséis escaños en 2004 y mismo resultado en 2008. Se refuerza el bipartidismo. Izquierda Unida sale despedida a la cuneta, víctima de la estulticia de unos tipos ensimismados en el resplandor de 1917. Con Zapatero en Moncloa, Llamazares se ha quedado sin papel que jugar dentro de la izquierda clásica. Algunos nacionalismos, los más radicales, se dan de bruces con unos resultados que parecen avalar la idea del cansancio de sus votantes con el exceso por sistema. Y una noticia feliz: la llegada al Parlamento de Rosa Díez. Con todo, lo importante, lo trascendente, cómo no, es lo ocurrido con los dos grandes, PSOE y PP.

Como ya sucediera el 14 de marzo de 2004, tras la masacre terrorista del 11 del mismo mes, será muy difícil saber hasta qué punto ETA, con el atentado de Arrasate, ha acudido en ayuda de Zapatero para movilizar cierto voto dormido socialista. Lo que es cierto es que, tan cerca como el viernes pasado, fecha del asesinato de Isaías Carrasco, los cuarteles generales de ambos partidos manejaban encuestas donde la diferencia no llegaba a un punto. ¿Cómo explicar los casi cuatro de ayer? El editorial del sábado del diario Gara no podía ser más revelador: “Este último atentado mortal (...) viene a acrecentar la percepción social de lo mal que se hicieron las cosas en el último proceso de negociación. Este tiempo sería sin duda bien distinto si todos, y en particular el Ejecutivo del PSOE, hubiera actuado en consonancia a los compromisos adquiridos y los hubiera concretado, con visión histórica y altitud de miras. Con todo, es obligación de todos construir una nueva oportunidad que plasme los elementos resolutivos que lleven a Euskal Herria a un escenario de paz y democracia”.

Es decir, que ZP no cumplió “los compromisos adquiridos”, y porque no los cumplió ETA le ha puesto un muerto sobre la mesa para que tome nota y, tras el 9 de marzo, abra “una nueva oportunidad” a la negociación con la banda. El lenguaje de los pistoleros no puede ser más directo. Tan brutalmente diáfano es que muy posiblemente hasta Sandra Carrasco se de cuenta un día de las verdaderas razones por las que ETA ha matado a su padre, que no son precisamente las de “ser socialista”. La vice decía anoche ante las cámaras con gesto compungido que “nunca olvidaremos a Isaías”. Más razón que un santo tiene la doña.

El ganador. Rodríguez Zapatero ha logrado salvar el macht ball que le había planteado un Partido Popular acrecido en la recta final del choque, para ganar el partido casi por el mismo tanteo que en 2004. Todo sigue igual, pero un poco peor. De nuevo se enfrenta con un Gobierno en minoría a una legislatura que se presenta con un semblante muy distinto al de 2004, con los clarines de la crisis económica, por no mentar la institucional, ya casi crónica, sonando furiosos a las puertas del Jericó. Sé que a algunas gentes de la derecha lo que voy a decir les parecerá inaceptable, pero sería mejor para todos que el partido socialista hubiera alcanzado la mayoría absoluta, porque de esa forma podría gobernar sin necesidad de pegar los tradicionales y onerosos peajes al nacionalismo más o menos moderado, aunque, ciertamente, los 169 escaños podrían permitirle gobernar en solitario con meros apoyos puntuales, como antaño ocurriera con UCD.

Si la situación de envilecimiento a que ha llegado el bipartidismo (precioso ejercicio el de Carlos Sánchez el sábado en El Confi, con su Dos son multitud) imperfecto español no fuera tan alarmante, sería posible reclamar, e incluso esperar, de los dos grandes partidos un ejercicio de sentido común, de patriotismo –con perdón- incluso, que cualquier ciudadano en sus cabales recomendaría como inaplazable: que ambos líderes se pusieran de acuerdo en los cuatro o cinco temas capitales para que el ganador de ayer pudiera gobernar sin necesidad de echarse en brazos del nacionalismo radical. Para gobernar y para algo más: para afrontar esa reforma constitucional en profundidad que tantos españoles están reclamando, entendida la tal reforma como la inaplazable necesidad de mejorar la calidad de nuestra pobre democracia.

El perdedor. Para los españoles que se sienten parte de una derecha liberal no conservadora y que, sin militar en el PP y tal vez sin haberle votado, desean verse representados por una derecha moderna, la de ayer fue una jornada triste. Lo he dicho ya tantas veces que temo repetirme, pero Rajoy y el PP han perdido cuatro años en la tarea inaplazable, tras la debacle de marzo de 2004, de modernizar el partido y someterlo a un meneo de grandes proporciones, un cambio radical capaz de erradicar la caspa aznarita y hacer brotar, de la mano de nuevas personas e ideas, las aspiraciones de esas jóvenes generaciones de españoles que, alejados de la mugre socialista, piensan y sienten como europeos tolerantes con los homosexuales, alejados de las prédicas de las sotanas, preocupados por la buena gestión de la economía, la existencia de una Justicia digna de tal nombre y una prensa libre, por la inversión en nuevas tecnologías y la lucha contra la corrupción y todo ese sistema de valores que hoy rigen en toda sociedad moderna.

Muchas veces escribí en esta legislatura que Rajoy tenía que emprender lo que la sicología freudiana llamó “matar al padre”, es decir, desaznarizar el PP, democratizarlo y acercarlo a la sociedad, al mismo tiempo que alejarlo de algunos predicadores domingueros dispuestos siempre a sacar tajada de sus desinteresados consejos. No lo ha hecho. No ha hecho casi nada, salvo dejar correr el tiempo. Y sacar a pasear a Aznar en el último tramo de la campaña electoral, seguramente porque no podía decirle que no. Carente del poder necesario para afrontar los cambios en el partido, Mariano Rajoy ha dejado pasar el tiempo, silbando tranquilamente sentado en el muelle de la bahía.

El resultado a la vista está. Cuatro años más con un Gobierno presidido por un tipo cuyas habilidades conocemos bien. Un riesgo incuestionable para este país. Me reitero en lo tantas veces escrito: los últimos dos años de la segunda legislatura Aznar resultaron tan letales para los intereses de la derecha democrática en la que creo, que esa derecha tardará mucho tiempo en volver a tocar poder a escala nacional. De momento ya van para ocho años. E irán para 12 si el partido no afronta de inmediato la renovación radical que reclaman sus bases más conscientes. Empezando, para qué engañarnos, por el propio Rajoy, y siguiendo por toda la columna vertebral que participó en los Gobiernos de Aznar. Porque la peor tentación que podría tener hoy el gallego es decir que las cosas no han ido tan mal, y que, por lo tanto, mejor amarrarse al palo mayor y quedarse quieto, que fuera hace frío y arrecian las tormentas. Empezar cuanto antes esa limpieza radical en Génova me parece tarea inaplazable si la derecha quiere pensar en ganar las elecciones generales de 2012.

Ganó la España de Rodolfo Chikilicuatre
Federico Quevedo  El Confidencial 10 Marzo 2008

De un primer vistazo al resultado electoral –provisional cuando escribo estas líneas con el 95% de los votos escrutados- lo primero que cabe decir es que todo sigue, más o menos, igual. Los dos grandes partidos han mejorado sus resultados en porcentaje de votos –en número mantienen prácticamente lo mismo que recibieron en 2004- y en escaños, aunque algo más en principio el PP que el PSOE en ambos casos. La distancia sigue siendo casi la misma, 15 escaños a favor del PSOE, con la diferencia de que el partido de Rodríguez ha avanzado posiciones acercándose a la mayoría absoluta lo que, en principio, debería permitirle gobernar con una menor dependencia de los demás grupos, y sabiendo que en el cogote sigue teniendo el aliento del PP. ¿Qué ha pasado? Es sencillo. El PP ha recuperado voto de centro que perdió en 2004, y el PSOE se ha llevado por delante a IU y a Esquerra. Les diré que algo de esto me temía hace una semana, y como tengo testigos de mis temores, debo añadir que no me equivoqué. Al PSOE le ha funcionado, otra vez, el voto del miedo. Si a eso añadimos la brutal manipulación realizada sobre la muerte de Isaías Carrasco, el resultado era perfectamente previsible. Es más, les diré que mi primera sensación era la de que el PSOE podía superar los 176 escaños de la mayoría absoluta.

Pero el electorado del PP volvió a comportarse con una fidelidad asombrosa e incluso, como digo, Rajoy ha logrado arrastrar tras de sí el voto sensato y moderado de la clase media. Esto es muy significativo, porque el nuevo parlamento refleja una interesante polarización, por un lado una izquierda muy radical, por otro un centro-derecha de marcado perfil liberal-reformista muy renovado en lo que a sus diputados se refiere, y supongo que con ganas de no dejar que su presa –el PSOE- tome de nuevo la delantera. Si a eso le añadimos una situación económica que amenaza seriamente con recesión, y que a corto-medio plazo volveremos a tener que lidiar con los afanes separatistas de vascos y catalanes, no le arriendo a Rodríguez la ganancia.

Un Rodríguez que para continuar en el poder ha necesitado, de nuevo, que corriera la sangre. Y este es un detalle no sin importancia, porque el temor a una nueva negociación con ETA está ahí. Por eso es tan execrable la reacción de Patxi López cuando, literalmente, expulsó a Rajoy de la capilla ardiente el pasado viernes. Él, que se abrazó con los amigos de los asesinos de Carrasco, no tenía ninguna autoridad moral para reprocharle nada a Rajoy. Como tampoco la tenía Eguiguren para portar su féretro después de haber negociado con sus asesinos. ¿Qué hacían López y él? ¿Lavar su conciencia? Cosas harás que me helarán la sangre, le dijo un día la madre de Joseba Pagazaurtundúa. ¡Y qué razón tenía!

La verdad, qué quieren que les diga. Me decepciona bastante que este país haya permitido que un hombre falso y amoral como Rodríguez vuelva a ganar unas elecciones, pero si les soy sincero, cuando me enteré de que el sábado por la noche cientos de miles de españoles elegían a Rodolfo Chikilicuatre para representarnos en Eurovisión, lo tuve claro: Rodríguez volvería a ganar. Este país es así, que le vamos a hacer, es lo que tenemos y tenemos lo que nos merecemos. Tengo, además, que estar de acuerdo con lo que este mismo domingo escribía Pedrojota en El Mundo: en el fondo, está bien que sea el autor de tanto desastre el encargado de intentar arreglarlo o hundirnos definitivamente en el pozo de la miseria. Con este resultado y quince escaños de diferencia, la legislatura puede resultar de lo más movida entre otras cosas porque si ninguno de los dos grandes partidos ha recibido un castigo significativo, tampoco tienen por qué variar sensiblemente sus estrategias, lo que de nuevo nos aboca a otro periodo de gran intensidad política, aderezado con una crisis profunda económica y territorial. Con la diferencia de que ahora Rodríguez ya no puede compararse con el Gobierno del PP.

¿Y qué va a pasar en la calle Génova? Lo cierto es que ayer la desolación era total, a pesar de que la sensible mejora en votos, porcentaje y escaños debería llevar una cierta tranquilidad a la hora de pensar en el futuro inmediato. Lo digo sinceramente, porque en cualquier circunstancia similar a esta, la lógica hubiese dicho que un Gobierno recién salido de las urnas debería revalidarse con mayoría absoluta, como le ocurrió a Aznar en 2000, pero en lugar de eso ha mantenido muy alto el pabellón y ha logrado que Rodríguez siga estando en minoría en el Congreso. Y con un dilema importante: ahora no puede ser como un tentempié que cada vez oscila a un lado distinto, sino que tiene que elegir entre gobernar con el apoyo de CiU y perder el electorado que ha ganado a la izquierda o, por el contrario, gobernar para la izquierda nacionalista y seguir abriendo la fosa que le separa del centro. Si en esta legislatura Rodríguez se ha comportado como un radical -pero lo ha escondido bien acusando al PP de derecha extrema-, esa artimaña falsa no podrá volver a servirle en el futuro, porque además le ha salido un problema añadido: Rosa Díez estará en el Congreso para ser la voz de la ética de la izquierda. De lo cual, me alegro.

Porque, entre otras cosas, el PP no tendrá más remedio que romper amarras con determinadas actitudes y, sobre todo, determinados comportamientos mediáticos. Es evidente que si bien ha conseguido robarle votos al PSOE por el centro, no es menos cierto que el discurso del miedo a la derecha ha funcionado como un reloj en el electorado de extrema izquierda. Y aunque es verdad que nunca va a obtener votos el PP de ese caladero, también lo es que para ganar necesita que esa gente no le tenga miedo, lo cual obliga al partido de Rajoy a moderar, no tanto los mensajes, como las maneras. Y a renovar personas. En el nuevo grupo hay mucha gente nueva, de la que el PP deberá tirar en el futuro, gente muy lejos de parecer de extrema derecha o de que se la pueda vincular a esa obsesión tan enfermiza que la izquierda tiene con Aznar y todo lo que representó su Gobierno. Pero tiempo habrá de hablar de lo que puede pasar en el PP en el futuro. Ahora solo queda decir que este país tiene lo que se merece. La España de Chikilicuatre sigue siendo más fuerte que la España sensata y moderada. Algún día, supongo, las cosas cambiarán.

Por supuesto que Pachi López ha traicionado a las víctimas de ETA
 Minuto Digital 10 Marzo 2008

La bajeza moral del secretario general del PSE, Pachi López, es difícilmente definible sin entrar en calificativos que estarían dentro del Código Penal. Ahora dice que fue la familia de Isaias Carrasco quien decidió que “Mariano Rajoy no se acercara al féretro o a ellos” en la capilla ardiente instalada en el salón de plenos del Ayuntamiento de Mondragón durante la noche del viernes. En tal trance de dolor, nos preguntamos si lo decidió de verdad la familia o fue aconsejada por alguien. En todo caso cada cual entierra a sus muertos como quiere, faltaría más.

Pero lo que nos interesa analizar es la salida de tono de Pachi López en la capilla ardiente, suponemos fruto de su mala conciencia por el vergonzoso y repugnante papel que ha jugado durante la negociación que con los asesinos de su compañero de partido su jefe, Zapatero, ordenó. Lejos de respetar un momento de dolor en el que sólo cabía la solidaridad de todos los demócratas con la familia de la última víctima de ETA, Pachi López, en el colmo de la manipulación, delante del cadáver de su compañero de partido, se atrevió a usar su muerte para atacar al Partido Popular.

Cuando Rajoy le dio el pésame, López le espetó de malas maneras: Espero que nadie más de tu partido diga de un solo socialista que agredimos o traicionamos a las víctimas o que cedemos ante el terror”. Y esto lo dice quien se sentó mano a mano con el cabecilla político de los asesinos de su compañero de partido para tratar del papel que el brazo político de ETA, los etarras mismos, iban a tener en la decisión del futuro del País Vasco. Porque Pachí López se reunió con Otegui percusiamente porque ETA así lo había exigido y el PSOE consintió ceder a tal exigencia. Y aquel gesto lleno de significado, efectivamente, fue una humillación, una traición y sí, una agresión a las víctimas de ETA, perpetrada por quienes según les ha convenido han sostenido que Otegui era un hombre de paz, para luego meterle en la cárcel cuando electoralmente les venía bien , y siguen dispuestos a volverse a sentarse con esos mismos asesinos para negociar lo que haga falta, sobre los cadáveres de las víctimas y por encima de la unidad de España. El día de aquella infame reunión, allí estaba la madre de otro compañero de partido de López, también asesinado por ETA, Pilar Ruiz Albizu, madre de Joseba Pagazaurtundúa , para precisamente decirle eso, que era un traidor.

El numerito de López de nuevo nos recuerda la catadura moral del un PSOE que no duda, una y otra vez, en manipular las tragedias, exaltar –tensionar lo llama Zapatero- los ánimos, para ganar las elecciones, no con razones, sino apelando a instintos convenientemente agitados.

ETA apoya al PSOE
Jesús Salamanca  Minuto Digital 10 Marzo 2008

Tras los sucesos del día de reflexión de las anteriores elecciones generales, año 2004, no creo que proceda guardar respeto al día de reflexión de los comicios generales. Alfredo Pérez Rubalcaba (GALfredo, como le llama mi admirado HARTOS) enmarañó al entonces Gobierno de Aznar, crispó a la ciudadanía, tergiversó la situación y mintió a los españoles. Por otro lado, la ‘SERpiante’ soliviantó al cuerpo electoral, retorció los acontecimientos, mintió cuanto pudo y mandó a algunos de sus ‘sabuesos’ con hipoteca a revolver las cloacas.

A toda esa mentira de los aledaños del PSOE habría que añadir el daño que el presidente Rodríguez ha hecho durante estos últimos cuatro años. Ese daño se extrapola a muchos aspectos de la vida y de la sociedad civil; pero el más dañino ha sido la negociación con ETA, su coalición y acuerdo durante tres años; la asunción de atribuciones de Estado por parte de maltratadores de género como Eguiguren; la ignorancia del propio presidente; el trato cariñoso del Gobierno a terroristas de segunda fila; las cesiones a vándalos como Otegi y Permach; la impaciente espera a patosos como Pernando Barrena; el perdón y vista gorda a la red de extorsión de ETA; el consentimiento a Etxerat y a Askatasuna; la dilación para capturar a los ‘gurriatos‘ de ETA y artífices de la Kale Borroka; la internacionalización de ETA mediante el Parlamente europeo y la defensa inútil ante los también inútiles e incompetentes parlamentarios europeos de países donde aún piensan que ETA es una ONG,… y solo citamos unos hechos de la traición del PSOE a los ciudadanos y de lo que a muchos nos ha parecido una especie de coalición entre ETA-PSOE.

Mi desconfianza es tal en el Gobierno (tampoco tengo ninguna confianza en Mariano Rajoy, tras la lanzada carroñera a Alberto Ruiz-Gallardón) que hasta pienso mal de él, sabiendo que voy a acertar. Hace cuatro años tocó poder por los 192 muertos y ahora podría volver a tocarlo, aumentando su diferencia en votos, por 1 muerto. ¿Se puede decir que ETA colabora de esta forma con Zapatero, para que gane las elecciones, apelando al sentimiento de solidaridad?

La negociación con ETA, después de que Aznar había dejado a la banda asesina casi moribunda, ha dado alas al terrorismo vasco. Y las consecuencias son las que ahora vemos. Han creído que podían hacer política con ETA y han vuelto a recibir el sopapo en las narices. Tal ignorancia se traduce — y es muy duro decirlo — en que ETA llegó a pensar que podía participar de la política y de lo político, cuando una banda terrorista solo debe participar del cumplimiento de la pena por el delito, una vez que se rinda y entregue las armas.

Voy un poco más allá. Y hago una pregunta, aunque en sentido figurado: ¿Quién ha ‘apretado el gatillo’ del arma que ha acribillado a Isaías? Pues lo ha ‘apretado’, figuradamente, Zapatero con la negociación. Lo ha apretado Patxi López con su torpeza y su pasión por coaligarse con Batasuna y ETA. Lo ha ‘apretado’ Eguiguren con su ignorancia. Es decir, da la sensación de que sus propios compañeros de partido han puesto los medios para que Isaías no pueda votar en estas elecciones.

Parece que demasiados macarras han arruinado la vida de un demócrata, de un trabajador, de un padre de familia, de un colaborador de la democracia. Me acuerdo ahora de Joseba Pagaza y de las sospechas que aún recaen al respecto sobre el Gobierno. Zapatero nunca fue capaz de mirar a los ojos a la madre de Joseba. ¿Alguien se acuerda de la espeluznante afirmación, y firme acusación, que hizo Pío García-Escudero en el Senado? Aún le tiemblan las piernas al presidente Rodríguez.

No quiero pensar que alguien en Ferraz supiera algo, aunque lo doy muchas vueltas desde ayer, pues el atentado parece una contribución de ETA para que el PSOE gane las elecciones. Se sabía que aparecería en campaña, pero no sabíamos cuándo. ETA quiere que ganen sus compañeros de negociación, para buscar ocasión de negociar. Parece como si entre ellos se hubiera producido el síndrome de Estocolmo. Sabe que con el PP es imposible negociar. ETA cultiva el terreno fácil y el más ignorante. Y ese camino solo lleva al socialismo de Rodríguez.

También habría que echar una ojeada a la situación municipal de Mondragón. ANV representa la idiotez, la estupidez y la hipocresía. Sus concejales lo han demostrado desde ayer, con la alcaldesa al frente. Igual que lo ha demostrado Izquierda Unida. Tampoco dudo que los ediles de IU que apoyan a ANV han ‘apretado’ simbólicamente el gatillo. ¿Alguien piensa que Madrazo no está sometido a ETA y al ‘besamano’ del PNV? Ahora querrán desmarcarse, sabedores de que la población les puede ‘crucificar’ en los resultados de los comicios.

Nos engañó el PSOE el día de reflexión de 2004 y nos engañará el PP siempre que pueda. En la jornada de reflexión de 2008 está demostrando Rajoy que es un caballero, pues motivos tiene para soliviantar la situación. Pero la derecha no es dada a la algarada y a la ruindad, actitud que perfectamente cultiva la siniestra, tanto la socialista, como la socialista y abertzale.

Se puede acabar con ETA. Puedo prometer, y prometo, que se puede acabar con la banda asesina. Existen numerosas fórmulas para ello; pero dudo que interese esa desaparición a partidos como el PSOE, IU, PNV, ERC, BNG y EA. Fundamentalmente, el PNV sería quien más sufriría, pues perdería todo su protagonismo y poder mediático. El PNV se ha apoyado en ETA desde hace muchos años, incluso está en su origen, en su sector más radical. Ahora mismo el nacionalismo vasco financia al entorno de ETA de múltiples formas, a la vez que humilla y desprecia a quienes defienden la paz, la concordia y la convivencia en el País Vasco. Si alguien lo duda, que pregunte a la Fundación Gregorio Ordóñez.

Gala de reestreno con Zapatero
Por Valentí Puig ABC 10 Marzo 2008

LA victoria de Rodríguez Zapatero tiene un visible valor logístico considerando hasta qué punto ha logrado condicionar la estrategia política y electoral del PP. Desde el pacto del Tinell a las políticas de laicismo, una maniobra envolvente que en ocasiones parecía inconnexa ha convencido a la mayoría suficiente del electorado. Como líder de nuevo cuño, Zapatero ha intentado adivinar en todo momento cuál es la conveniencia de lo que hay al otro lado de la colina. En efecto, sobrecargó de tensión las líneas de comunicación política, a riesgo de un apagón. Tanto con las armas primitivas de la política como con los ilusionismos de la realidad virtual, consiguió que la derecha pareciera más derecha. Así fue la campaña por ambas partes, cansina y desilusionada.

Más allá del ritmo electoral de dos mandatos consecutivos que fue la tónica desde la Transición, la reválida del zapaterismo da permanencia para otros cuatro años a lo que ha sido una amalgama de osadías, saltos en el vacío, reticencias de Solbes, pactos de alto riesgo, hiperactivismo e inmovilidad, buenismo y pasión de poder, cintura y flexión política de yogui. Ha sido un método de seducción. Reconocer su victoria no impide insistir en que a la larga es un método carísimo. Incluso antes del debido análisis en hondura de los datos de la jornada electoral de ayer, habrá que reconocerle a Zapatero buen olfato para seguir el rastro de nuevas micro-tendencias y anclajes sociales que dan cuerpo a la sociedad española de hoy. Las mimó con la palabra y con políticas claramente finalistas, tejiendo una red de intereses sectoriales que juzgamos no del todo coincidentes con el interés general y que sin embargo han desplegado una nueva mayoría. Es más difícil de precisar cuáles sean los valores reales que identifican a Zapatero. Lo que sí se constata es que, siendo un ente post-ideológico, ha contribuido a que el relativismo encarne una ideología. Eso no significa que cada uno de los votos obtenidos por el zapaterismo avalen con uniformidad homogénea su política económica, sus experimentos de orden social, la política exterior, el modelo territorial abierto en canal o la negociación con ETA. Lógicamente, las predisposiciones se solapan o incluso se contradicen, pero han llegado a sumar con holgura.

Lo que ayer los ciudadanos expresaron en las urnas fue computado como decisiones sobre el modo de decidir políticamente durante los próximos cuatro años. Quienes dieron a conocer su inquietud por la crisis económica que nubla los horizontes al final no han sido la mayoría. Continuamos sin conocer si habrá cambios en los mercados laborales, mejor competitividad, más I + D o, por ejemplo, reformas que hagan de cortafuego en la desaceleración.

Por su idiosincrasia humana y política, Mariano Rajoy había pretendido encarnar la contraposición del sentido común al relativismo. Ha convencido ampliamente a los suyos -un zócalo muy consistente de votantes fieles- pero no ha calado en la ósmosis de esa configuración social que en buena parte es consecuencia de los años de crecimiento. En economía, por ejemplo, la herencia de los dos mandatos del PP era ubérrima pero, el prenunciar la crisis electoralmente sólo le ha servido para oficiar el viejo rol de Casandra, a quien Apolo dio el don de la profecía, pero condenándola a no ser oída. Ante un Zapatero que hoy no tiene porqué no reforzar su estrategia del Tinell ejérciéndola casi en solitario, un PP que no afronte la situación con inteligencia, rigor y afán de unidad sintética, tiene por delante un trecho entre los monótonos palmerales del desierto. Esa historia es de todos conocida porque ya la vivió el PP en su día y también el PSOE después del finiquito del felipismo. Algo tiene que inventar el PP, salvo si quiere irse desintegrando en las bancadas de la oposición. Sería un atajo improcedente intentar lo mismo que el PSOE: buscar su propio Zapatero y recomenzar como si no hubiese ocurrido nada. Bien saben en la calle Génova en qué circunstancias llegó Zapatero al poder.

Como en el reparto de la túnica legendaria, unos dirán que la victoria socialista de ayer es un rearme de la izquierda y otros lo interpretarán como un logro muy personal de Zapatero. Dado su talante y su concepción del poder lo que de verdad hace falta es ver cómo interpreta eso el propio Zapatero. A la vista de los antecedentes, lo ha de considerar un triunfo mágico de su poder de visión. Ahora mismo puede hacer el gobierno que le venga en gana, para remachar en un segundo mandato sus intuiciones y mitos. ¿Por qué razón habría de variar su política exterior o no refrendar todos los postulados del PSC-PSOE en Cataluña? ¿Qué hará con el referéndum de Ibarretxe? ¿Hasta que límite querrá llevar sus iniciativas laicistas? ¿Importa todo eso más que la estabilidad y la cohesión, y que gobernar en nombre de todos? Lo que se divisa es que para la mayoría de electores, la ruptura de los consensos formulados en la Transición no ha tenido la importancia que históricamente le dábamos.

El emperador anda desnudo, decían en el PP, pero el electorado le ha vestido con capa de armiño. De necesitar parlamentariamente mayor cortejo, ha demostrado no tener reparo en pactar con quien sea. En cuanto al PSOE, pudiera caer en la tentación de aprovechar que repite en La Moncloa para ocupar en términos de partitocracia el déficit de institucionalización que aqueja al Estado. Ya no pocos se preguntan de qué modo y manera el Zapatero de ahora va a ponerle los puntos sobre las íes a la Conferencia Episcopal. Otros pocos estarán pensando si dejar de dar la batalla en el centro no fue un error estratégico de un PP que a veces daba más la impresión -justa o desproporcionada- de un conglomerado de pasiones e intereses personales que una organización política para el siglo XXI.

Una de las falacias más destacadas de los últimos tiempos es que los cuatro años de zapaterismo han representado para España más modernidad y un incremento de las libertades. Es una falacia que ha resultado electoralmente atractiva, pero a la larga lo que cuenta es el aumento del paro, la tasa de inflación, tomarse la inmigración a la ligera o empeñarse en una política educativa que va a conseguir pronto batir todos los récords en faltas de ortografía. Por su parte, los asesinos de ETA patrullan día y noche el callejón de la muerte.

Zapatero gana, Rajoy avanza
Editorial ABC 10 Marzo 2008

LOS resultados provisionales de las elecciones generales han dado al PSOE una victoria que a medida que avanzaba el escrutinio iba recortando su distancia con el PP, para, al final de la jornada, arrojar una situación en la que los populares y los socialistas han acortado las diferencias de 2004, separados ahora por 3,5 puntos porcentuales de diferencia y doce escaños, cuatro menos que hace cuatro años. Estas eran al menos las cifras conocidas al cierre de esta edición, con casi el 90 por ciento de los votos escrutados. La primera valoración que merecen estos datos, en conjunto, es que el PSOE se ha atraído el voto del miedo a la derecha, porque su escaso crecimiento -sólo cuatro escaños- se ha debido al hundimiento de Esquerra Republicana de Cataluña y a los retrocesos de PNV e Izquierda Unida. Especialmente significativo es el retroceso de esta última formación, auténticamente hundida en el panorama político español, y cuyos resultados obligaron anoche mismo a Gaspar Llamazares a asumir su fracaso personal y a renunciar a su cargo de coordinador general de la coalición. El PSOE ha ganado menos de un dos por ciento, mientras el PP obtiene un avance similar, y se convierte en el partido de oposición con mayor respaldo parlamentario. Por tanto, el crecimiento del socialismo se produce gracias al nacionalismo radical y a la extrema izquierda; mientras el del PP se debe al de electorado moderado y centrista, que ha sabido identificarse con el proyecto encarnado por Mariano Rajoy, aunque no en la medida que necesitaba el PP para dar un vuelco electoral a las encuestas conocidas durante la campaña. Esta configuración del voto habrá de tenerse en cuenta para interpretar las líneas de actuación del próximo Gobierno socialista, dado que el PSOE no sólo ha radicalizado su electorado propio, sino que ha transformado sus principios ideológicos hasta el extremo de hacerlos atractivos -aunque sólo sea por necesidad- para los sectores más extremos del arco político.

Con estos resultados, el líder del PP, Mariano Rajoy, puede legítimamente considerar respaldada su labor de oposición, lo que no debe asimilarse en ningún caso a la autocomplacencia. La victoria del PSOE se cimenta sobre todo en Cataluña, como preveían los estrategas electorales socialistas, pero el PP ha logrado avances muy importantes en Madrid y Comunidad Valenciana, batiendo electoralmente, en sus duelos particulares, a Rodríguez Zapatero y a María Teresa Fernández de la Vega, perdedores absolutos frente a Mariano Rajoy y Esteban González Pons. Mención especial merece la entrada de Rosa Díez y su partido, Unión Progreso y Democracia, en el Congreso de los Diputados, confirmando con la obtención de un meritorio escaño, aunque sea de forma incipiente, la existencia de una vía de izquierda alternativa al PSOE, con principios propios de una izquierda con sentido nacional en los grandes asuntos de Estado. Los electores madrileños han premiado la perseverancia y la determinación de una gran socialista, repudiada por su partido y cuyos votos han contribuido a refrescar el hermético espacio de la izquierda española.

Ahora hay que hablar del futuro de España. Las perspectivas políticas a corto y medio plazo no invitan al optimismo, salvo que José Luis Rodríguez Zapatero asuma las condiciones limitadas de su victoria -una mayoría para gobernar, pero muy por debajo de la «mayoría suficiente» que el PSOE reclamaba para sacudirse las hipotecas nacionalistas- como un aviso de que ha polarizado a la sociedad español más allá de lo prudente. Por tanto, si no hay rectificación, el PSOE habrá de repetir su política de cesiones a los nacionalistas y a la extrema izquierda para poder formar gobierno, y enfrente tendrá a la oposición más fuerte de la democracia, un Partido Popular que ha subido seis escaños. La consolidación del bipartidismo es un hecho.

Entre PP y PSOE suman el 85 por ciento de los votos. Por el contrario, si Rodríguez Zapatero aceptara este resultado con una visión nacional de los intereses en juego y valorara, con sentido patriótico, los daños que ha jalonado su mandato en la estabilidad institucional y los consensos básicos que ha roto temerariamente, habría de aceptar que no es posible una nueva segunda legislatura basada en la marginación del PP y en una política de gobierno hostil hacia la derecha democrática. Perseverar en esta opción -la opción del Pacto del Tinell- sería una irresponsabilidad imperdonable. O esta legislatura es la de los pactos de Estado entre ambos partidos o será una legislatura aún más conflictiva y difícil que la que ayer finalizó.
Rodríguez Zapatero ha ganado, en efecto, pero sería un acto de prudencia muy oportuno que no cantara victoria, porque esta legislatura no le ha servido para aumentar las distancias frente al PP ni para obtener ese éxito arrollador con el que soñaba en abril de 2004, cuando imaginó que la derecha en España sería una anécdota irrelevante en su paseo triunfal.

La derecha en España existe, tiene más fuerza que hace cuatro años y es imprescindible para reconstruir todos los puentes rotos por el PSOE con el sentido común, la estabilidad constitucional y el consenso real como método. Se ha logrado un objetivo importante al reducirse la presencia de nacionalismos y extremismos de izquierda en el Congreso. El PSOE tiene la obligación histórica de aprovechar la ocasión para retomar una política de Estado junto con el Partido Popular y abandonar su política de alianzas con partidos que se han servido de la precariedad socialista para obtener beneficios que sólo aprovechaban a intereses muy particulares. Por tanto, el mapa electoral que dibujaron las elecciones de ayer es un buen motivo para que Rodríguez Zapatero reflexione y sea consciente de que el avance del PP está más extendido que el del PSOE, con victorias rotundas en Madrid y Valencia, consolidándose en Galicia, Murcia, Cantabria, las dos Castillas, Baleares y las ciudades de Ceuta y Melilla. El PP ha mejorado en Cataluña y mantenido posiciones en el País Vasco. La victoria socialista es indiscutible, pero tiene muchos matices que habrán de percibirse en su integridad durante los próximos días, pero está claro que realmente se abre una nueva etapa política, más por los resultados del PP, como oposición, que por los del PSOE como Gobierno revalidado. El PSOE ha ganado, pero su victoria no es tan cómoda como habría querido Zapatero.

Elecciones 9-M
No hay motivos para el orgasmo
José Enrique Rosendo Libertad Digital 10 Marzo 2008

Vale, de acuerdo. El PSOE ha ganado las elecciones generales, aunque sería más preciso concluir que quien ha vencido ha sido la coalición de socialistas con los radicales de izquierdas, los de la proteína social, que le han proporcionado cinco escaños más que hace cuatro años.

Con una participación que ha alcanzado los patrones históricos a los que apelaba la publicidad del PSOE, con un hundimiento total de las fuerzas de la izquierda más extrema (especialmente ERC e IU) y con la movilización del gran granero socialista, Andalucía, con elecciones autonómicas oportunamente simultaneadas por el obediente Chaves, Zapatero ha encontrado su techo en muy pocos escaños más que hace cuatro años.

La noche y algunas de las primeras encuestas conocidas a pie de urna, nos colocaban a Zapatero acariciando con la yema de los dedos la mayoría absoluta y con un PP que habría tocado su techo en la repetición de los resultados de 2004. Las cosas, conforme avanzaba el recuento, fueron atenuándose hasta el resultado definitivo.

La primera conclusión de estas elecciones es que la tendencia hacia el bipartidismo ha aumentado. Los dos principales partidos tienen hoy 322 escaños, el 92% del hemiciclo de San Jerónimo, frente a los 312 de la pasada legislatura. Eso significa que las fuerzas nacionalistas son hoy más débiles que ayer, porque así lo han decidido libremente los españoles.

La segunda conclusión es que el centro-derecha y la izquierda igualmente son dos bloques equivalentes, si junto al PP sumamos a los nacionalistas de orientación ideológica liberal, democristiana o conservadora. En total, 173 frente a 177 diputados. Y con una participación electoral, como hemos dicho antes, alta. Si calculamos la diferencia entre PSOE y PP, veremos cómo la diferencia se ha mantenido. España, por tanto, no es hegemónicamente de izquierdas, como algunos nos quieren hacer ver.

La tercera es que Rodríguez Zapatero va a tener suficiente margen para poner en marcha las políticas que considere necesarias para solucionar los problemas que vive nuestro país, especialmente en el ámbito territorial y sobre todo en el económico. A Zapatero hoy le hacen falta 7 escaños para conseguir la mayoría parlamentaria, algo que puede obtener con diversas fórmulas sin caer en las eternas sumas de la pasada legislatura ni las vergonzosas dádivas a los grupos centrípetos.

Conjugando estos tres elementos, ahora tendremos la oportunidad de que quienes no han querido verlo hasta ahora, se den cuenta del verdadero talante de Zapatero. Los dos partidos mayoritarios disfrutan de un respaldo histórico, que es más que suficiente, por ejemplo, para frenar la embestida nacionalista cuya deriva secesionista es uno de los grandes retos que tiene ante sí el Estado.

Finalmente, dos apuntes más. El primero es lo que sucederá con el tripartito catalán, tras el batacazo de ERC. La lectura de los independentistas catalanes de estos resultados podría llevarles a separarse de un partido, el socialista, que les ha ahogado en las urnas. Y el segundo, también relacionado con las minorías, es Izquierda Unida. A la organización de Llamazares, cuando mejor le ha ido, ha sido a la contra del PSOE. Y cuando peor (1982 y ahora) cuando se convirtió en báculo de los socialistas.

En fin, que Zerolo, cuando analice en profundidad los resultados, no tiene demasiados motivos para el orgasmo. Al menos, no del calibre que él pensaba.

El sueño de morfina
POR JUAN MANUEL DE PRADA ABC 10 Marzo 2008

EL desplome de los comunistas y de los separatistas más radicales ha hinchado las alforjas de Zapatero. Es una constatación que no admite réplica: la consolidación de los socialistas se logra gracias a las aportaciones de los sectores más extremos del electorado de izquierdas y de quienes -por decirlo eufemísticamente- no profesan una adhesión demasiado entusiasta a la noción de unidad nacional. La elevada participación en estas elecciones generales, muy próxima a los porcentajes de hace cuatro años, subraya esta tendencia: suelen ser los sectores más radicalizados los más renuentes a votar; y cuando lo hacen a un partido mayoritario es porque, antes que su victoria, anhelan la derrota del partido adverso. Razones, pues, más puramente emotivas que estrictamente racionales en las que, indudablemente, también ha ejercido su influencia lo acaecido hace unos días en Mondragón.

Los populares han mantenido e incluso incrementado su porcentaje de voto, que en unas elecciones menos «acaloradas» quizá le hubiese garantizado la victoria. Pero ha quedado patente su incapacidad para «rascar» votantes en los sectores más desencantados o escépticos del partido socialista. Los mecanismos de la propaganda han actuado, por supuesto, en su contra; pero convendría que la derecha española hiciese un ejercicio de uutocrítica sosegada. Vuelve a demostrarse que, tras un cambio de rumbo político, las formaciones perdedoras deben renovar su elenco si desean volver a ganar: los socialistas no lo hicieron, tras la derrota de Felipe González, y cosecharon cuatro años después su derrota más rotunda; los populares tampoco quisieron hacerlo, y aunque el mandato de Zapatero se ha caracterizado por sus desafueros e irresponsabilidades, no han conseguido allegar los votos suficientes. Mientras las estructuras partidarias no asimilen esta enseñanza, seguirán tropezando en la misma piedra. Hay que cambiarse las vestiduras del hombre antiguo por las del hombre nuevo; y eso, en política, sólo se consigue remozando las caras. Y dejando de mirar al pasado.

Los populares han mirado mucho al pasado en estos cuatro años: lo hicieron al mantener en primera fila a dirigentes que ya estaban amortizados, o que incluso provocaban urticaria en sectores nada exiguos de la población española; lo hicieron, también, al aferrarse durante más de tres años al clavo ardiendo del 11-M. La exclusión de Gallardón también ha propiciado una percepción social negativa; y, más incluso que su exclusión, la marejada de fondo que se adivinaba tras la decisión de Rajoy, que permitió a los socialistas poner a funcionar al máximo su maquinaria propagandística, pintando a sus adversarios como representantes de la «derecha más extrema», una falacia que, repetida hasta la saciedad, ha prendido entre los votantes más dubitativos. Como también ha prendido la sensación de que la derecha prefería unas elecciones con un alto porcentaje de abstención: la desafortunadísima incontinencia de Elorriaga, divulgada por un periódico extranjero, se ha convertido, convenientemente pregonada por el agit-prop socialista, en un acicate de primer orden para provocar el «miedo al coco» entre la izquierda abstencionista o anti-sistema.

Pero seguramente todos estos errores estratégicos y tácticos, sumados a la injerencia calculadísima de los terroristas en el final de la campaña, no basten para explicar el triunfo de Zapatero. Y la razón última, no nos cansaremos de repetirlo, hemos de buscarla en razones culturales más profundas: la sociedad española está cada vez más imbuida de lo que aquí hemos denominado Matrix progre, un estado mental colectivo rayano en la melopea opiácea. Mientras la derecha española no combata ese estado colectivo presentando batalla a las ideas imperantes, nunca podrá obtener una victoria sólida. A la sociedad española, a la que siempre ha movido -como escribía Alejandro Sawa hace un siglo- un «interés gástrico» le gusta que la adormezcan con cuentos; y la izquierda ha sabido adormecer las conciencias e imponer su cuento idílico de buenismo y risueña inconsciencia. Cuando la sociedad española despierte acaso sea demasiado tarde; pero, entretanto, vive encantada en su sueño de morfina.

La reválida
POR IGNACIO CAMACHO ABC 10 Marzo 2008

LA derecha política española tendrá que hacerse mirar con sinceridad autocrítica por qué el peor Gobierno de la democracia, lastrado por un desgaste fruto de su temeridad, su aventurerismo y su insolvencia, ha podido pasar la reválida generando más confianza que su alternativa. Un Gobierno que ha pasteleado con los terroristas, que ha mentido y ocultado sus negociaciones, que ha desarmado como un mecano el modelo territorial del Estado, que ha devaluado el papel exterior de España, que ha cuestionado el concepto mismo de nación y que ha permitido que se le escape de las manos el control de la economía y de los precios, ha sido capaz de resistir el embate de la oposición, y hasta aumentar su respaldo, porque provoca menos rechazo en el conjunto de la ciudadanía. Como balance es desalentador; indica que nuestros compatriotas han preferido la certeza de una mala gobernanza a la incertidumbre de un cuestionado recambio.

Zapatero no ha cuajado su proyecto de aislar a la derecha arrinconándola en un gueto político, pero ha ganado el único pulso que le interesaba fagocitando con el voto útil a sus aliados y creciendo en una campaña planteada como un plebiscito sobre su propia figura. A Rajoy le ha faltado tiempo para cuajar su apuesta sensata de los últimos meses, o le han sobrado los dos años y medio en los que permitió que los elementos más retardatarios le marcasen las pautas y le secuestrasen el discurso. Su liderazgo débil le ha impedido mostrarse a sí mismo hasta que ya era demasiado tarde. Cercado por un pacto de hierro entre los nacionalistas y la izquierda, no ha podido rentabilizar los errores y desvaríos de un Gobierno lanzado por la pendiente rupturista. Podrá endulzar su derrota con un crecimiento tan objetivo como insuficiente, pero su empeño deja el amargo sinsabor de una doble frustración consecutiva.

Ha sido ésta una legislatura hosca y sin brillo, con líderes que se mueven entre la liviandad y el tedio, entre lo trivial y lo cansino, entre la banalidad y la aspereza. Ante un poder incompetente que no ha podido alcanzar ni uno solo de sus grandes objetivos, la oposición ha sido incapaz de levantar una oferta seductora. Resulta desesperanzador que toda la aventura de un salto al vacío haya causado menos recelo que la galbana ceñuda de una alternativa incapaz de salir de su propio cerco. Entre las músicas melifluas de la flauta de Hamelin y las trompetas apocalípticas del fin del mundo, nuestros compatriotas han preferido el son que menos les comprometía o menos les atemorizaba. Suele ocurrir, pero no cabe eludir responsabilidades; en la política democrática es obligatorio conocer al pueblo que da y quita razones.

Eso sí: la democracia no es un juego inocente en el que uno puede votar y lavarse las manos. Los ciudadanos son responsables de su elección al menos hasta que puedan revocarla. El resultado de ayer muestra que, pese a todos los pesares, el electorado no ha querido rectificarse a sí mismo. Y, como dejó observado Ortega, cuando un pueblo es víctima prolongada de un mal gobierno no puede decirse tanto que lo sufre como que lo desea.

ZP decreta una España sin confrontación ni crispación, o sea sin oposición.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 10 Marzo 2008

Los nacionalistas han vuelto a ganar aunque hayan perdido mucho voto. Tienen en sus bolsillos la llave de la gobernación de Zapatero. CiU ya estará echando cuentas sobre lo que pedir pues con su solos votos puede hacer que ZP gobierne. Aunque también puede ZP, en lugar de repartir X entre uno, repartir 3 X entre cinco, entre más o entre algo menos. Eso puede hacer que CiU no sea necesario. Al final sean cuales sean los elegidos, ganarán los nacionalistas, ese es el resultado.

La ecuación la ha planteado bien a las claras Zapatero, a el que le dejen la guadaña y lo demás es discutible, pues como bien avisaron es llegada la hora de la venganza que será terrible. Yo si fuese de la iglesia católica andaría preparando catacumbas a marchas forzadas, Y Rajoy y el PP que se preparen, ya les ha ordenado Zapatero lo que deben de hacer y como deben de comportarse, tienen que ser buenos chicos, no deben crispar ni provocar confrontaciones y dado que todos sabemos lo que significa para el PSOE eso de crispar y confrontar, que es solo llevarles la contraria y no decir “si buana” pues irán a por los crispadores que la crispación se va a convertir en lo más antidemocrático de España.

Para empezar, Rajoy ha reconocido la victoria de Zapatero, pero eso que en cualquier país significaría que el PP ha reconocido la victoria de Zapatero en España significa evidentemente que el PP no sabe perder, y como no sabe perder crispará y confrontará.

Dice Zapatero, el lector de votos más apañado que se conoce que el voto de los españoles ha decidido abrir “una nueva etapa sin crispación”. Repito, todo lo que disguste a ZP y sus chicos rojos progres socialistas solidarios de izquierdas multiculturale procanoneros y policivilizaciones será crispación ¡y vale ya!. Y quien crispe estará atentando contra la decisión democrática de los españoles y atentar contra la democracia es algo reprimible y se encargarán de reprimirlo quienes deben encargarse de reprimirlo. Al tiempo.

Seguramente en los centros de apuestas de Londres habrá alguna para apostar sobre cuantos días tardará Zapatero en volver a la cama con la ETA, si tuviese para apostar y existiese esa apuesta yo apostaría por que volverá antes de 60 días. Aunque como los ardores son demasiados igual fallo por exceso.

Los nacionalistas han ganado, temblemos, porque algo es seguro, Zapatero prefiere pagar el peaje nacionalista, pidan lo que pidan, a pactar con el PP el que pueda gobernar él sin pagar peaje alguno a los separatistas. Es así nuestro presidente repetidor. No olvidemos que se ha presentado el socialismo de ZP al Senado de la mano de ERC. Es un dato.

Y yo de momento, y por hoy voy a dejar de crispar y de confrontar, pero seguiré, al menos hasta que ZP instale la censura en Internet que nos tiene prometida.

Voto útil y radical
POR PABLO PLANAS ABC 10 Marzo 2008

El candidato que ha ganado las elecciones admitió a escasas semanas del 9-M que se contactó con ETA después del atentado de la T-4. El mismo candidato triunfador afirmó el pasado viernes por la mañana, horas antes del asesinato de Isaías Carrasco, que estaba de acuerdo con la multa impuesta por la Generalitat al ciudadano Manel Nevot por rotular su negocio en castellano. El presidente de Gobierno electo no ha explicado aún cómo va a evitar el referéndum de autodeterminación anunciado para el próximo octubre por el lendakari Ibarretxe. El líder del PSOE ha afrontado la campaña con un cuadro económico marcado por fuertes subidas del paro y los precios y el desplome de la confianza ciudadana en la economía. Sin embargo, ha mejorado sus resultados respecto a 2004 a costa de Izquierda Unida y de ERC, lo que avala la apuesta por la tensión, el rictus duro de un socialismo capaz de acoger al electorado más radical, convencido de la utilidad de un voto predestinado a cambiar la estructura institucional y la morfología social de España.

Ha ganado las elecciones el PSOE agresivo con la Iglesia; errático en política internacional; que ha prometido una reunión de presidentes autonómicos para frenar la cascada de mujeres muertas; propenso a culpar de su fracaso con ETA a la «deslealtad» de la oposición. Ese PSOE alberga ahora en su seno a toda la izquierda, incluida la que a través de IU es capaz de pactar con ANV para gobernar en Mondragón y también la que en Cataluña aspira a suplantar al Estado. Pese al éxito, Zapatero también deberá tener en cuenta que los resultados del PP son mejores que en 2004; que en la Comunidad de Madrid son excelentes; que Rajoy depende de sí mismo para trazar la estrategia en el plano interno y la táctica opositora; que la economía tendrá una influencia notable en la apuesta de CiU por la estabilidad y que en el País Vasco ha caído la participación, un efecto, sin duda, de la fragilidad del discurso de Zapatero frente al independentismo terrorista.

A veces se pierde
Vicente A.C.M. Periodista Digital 10 Marzo 2008

Unas veces se gana, pero muchas más veces se pierde. La vida está llena de más errores que aciertos, para que llegue la oportunidad, antes ha habido muchos fracasos. Esto es lo que ha pasado ayer en las votaciones. La aglutinación del voto de la izquierda, otras veces más disperso y claro error del pasado, ha servido para dar una mayoría, no amplia, pero sí suficiente para seguir con los planes del Sr.Zapatero.

Ahora no se puede alegar ninguna excusa, ni siquiera traer los sentimientos removidos por el último asesinato de ETA. El PSOE ha ganado limpiamente y casi once millones y medio de votantes le ha dado su aprobación. Bien es verdad, que hay otra media España representada en el PP con otros diez millones y medio de votantes. Las fuerzas nacionalistas permanecen atrincheradas en sus feudos, con las excepciones de Coalición Canaria y la simbólica Chunta Aragonesista.

Estos resultados vuelven a plantear que para la propuesta a los ciudadanos de grandes reformas constitucionales, es requisito indispensable y obligatorio el consenso entre PSOE y PP. Si no, el PSOE se verá en la necesidad de buscar una puerta trasera aceptando hechos consumados, como puede ser el próximo referéndum en el País Vasco que el lehendakari Ibarretxe sacará pese a quien pese.

Por otra parte, el PP en las próximas semanas puede que acometa un acto imprescindible de reflexión interna. Es posible que el Sr. Rajoy haya llegado a su techo en votos, notable, pero insuficiente para haber ilusionado y convencido a un electorado que no ha sabido o no ha querido valorar las propuestas, ni quizás el tono de la campaña.

En cualquier caso, el Sr. Zapatero ya ha demostrado de lo que es capaz de hacer. Ha mentido, ha manipulado y se ha entrometido en la vida privada de las empresas, ha negociado con ETA sin importarle las consecuencias de los pactos a los que se comprometía. Pero esta forma de actuar no parece importarle a un electorado cegado por sus falsas promesas. Tiempo habrá de saber si se equivocaron al seguir al líder sin cuestionar ni las formas ni el fondo del mensaje.

El PP se ve obligado a volver a ejercer de oposición, pero su fuerza la tiene en ese 40% del electorado que le ha apoyado. Es su deber no defraudarle y no transigir ninguna desviación ni veleidad en este futuro Gobierno de un PSOE que se cree que haber ganado le da licencia para cualquier cosa.

El País Vasco se catalaniza
POR EDURNE URIARTE ABC 10 Marzo 2008

El País Vasco se catalaniza, y no por el triunfo del PSE, sino por la tendencia política que ese triunfo marcará en los próximos años. Y es que la clave política esencial que ha definido la política vasca, la relación entre votos nacionalistas y no nacionalistas, no puede ser interpretada por más tiempo como lo fue tradicionalmente. Cambió en la pasada legislatura y se consolidará con el resultado de ayer. El PSE y el PP ya no suman en el País Vasco y con el triunfo socialista allí y en el conjunto nacional sumarán aún menos ahora.

El PSE interpretará su excelente resultado como un aval de su política de los últimos años, por mucho que el asesinato de Isaías Carrasco haya podido introducir algún elemento distorsionador en ese resultado. La política del acercamiento a los partidos nacionalistas, la negociación con ETA y el alejamiento del Partido Popular. Las tres líneas han quedado refrendadas por las urnas en el País Vasco, y, obviamente, en el conjunto de España, con el triunfo de Zapatero y su absorción del voto nacionalista.

La fórmula socialista de acercamiento a los partidos nacionalistas ha funcionado tanto en Cataluña como en el País Vasco y el PSE querrá parecerse aún más al PSC. Es decir, catalanizarse. Las escenas que se vivieron en la capilla ardiente de Isaías Carrasco, las de la cercanía de los socialistas a los nacionalistas y su enfrentamiento con los populares marcarán a partir de los resultados de ayer los próximos cuatro años de la política vasca.

El PNV tiene un complicado margen de maniobra. No ha recogido frutos de su radicalización pero ha ido demasiado lejos en ese camino para recomponer ahora su política. Y, sobre todo, para saber hacia dónde recomponerla. No puede alejarse de los radicales con los que ha coqueteado en estos últimos años y ha perdido parte de su capacidad para presionar al Partido Socialista.

Detrás del PNV y del PSE, sus interlocutores en la negociación, los asesinos de Isaías Carrasco, son los responsables de los diez puntos de abstención por encima de la media nacional. Y la clave de una buena parte de la estructura del voto.

Detrás de cada voto
Álvaro Vermoet Hidalgo Libertad Digital 10 Marzo 2008

Yo quería que estas elecciones las ganara el Partido Popular y las ha perdido, aunque sea subiendo en votos y escaños. El PSOE ha crecido menos, absorbiendo todo el voto radical e independentista (véase el trasvase de votos del PNV, de ERC o de IU) sin por ello perder el voto socialista tradicional, en los núcleos obreros y, a nivel general, en las regiones económicamente más atrasadas, donde gobierna con un apoyo mediático hegemónico, véase Andalucía.

El PP gana donde gobierna, lo que demuestra que su gestión es la única forma que tiene de comunicarse, nada nuevo. Hace falta una renovación, por tanto, no de la ideología del PP (la libertad económica y la idea de España son lo que han fortalecido su base electoral) sino de personas, palabras y formas. Irónicamente, y como dice José María Marco, ha faltado un liderazgo nacional, que logre en toda España los votos que tiene el PP en Madrid y en Valencia. Buen ejemplo de lo que hace falta es Esperanza Aguirre, liberal y españolista como Rajoy pero que consigue ser más cercana y con una gestión sólida y brillante.

Desde la perspectiva de la balcanización de España, es negativa la victoria del PSOE, más negativa aún considerando que pactará con los nacionalistas (creo yo que incluso aunque el PP se ofrezca a votarle la investidura a Zapatero) y preocupante desde una idea nacional que el PSOE tenga el voto independentista y logre preservar la mayoría de izquierdas de 2004. Obviando el origen de los nuevos votos, se puede afirmar que los dos partidos nacionales han crecido y que los nacionalistas han decrecido, una afirmación que aunque cierta ignora que el PSOE es hoy una coalición de electores que no responde a ese calificativo de "nacional" porque no parece ser una exigencia de sus votantes en las distintas regiones de España.

Termino este análisis con Rosa Díez. La alegría de esta noche electoral, como lo fueron C's en las autonómicas catalanas (¡toma 3, TV3!). Fui a oírla en la UAM no hace mucho y me impresionó su capacidad de convicción con ese discurso vibrante de regeneración democrática. No la voté, soy militante del Partido Popular, pero no me hubiera sentido más feliz si la hubiera votado al verla y oirla en su discurso de victoria. Tan sólo se me plantea una cuestión: si, con sus trescientos mil votos, UPyD ha ganado al PNV, ¿es normal que tenga un escaño frente a los seis de los nacionalistas vascos? ¡Vamos, pregunto! Si no fuera así, tal vez entonces habría ganado simplemente la izquierda. Pero no es así, y lo que ha ganado es el intento de Zapatero de apoyarse a la vez en la izquierda y en los nacionalistas, dentro de su base electoral, lo que le permite gobernar aunque el PP gane el centro como ha hecho estas elecciones, y desarrollar un proyecto puramente nacionalista encubierto por todas sus televisiones.

El gran reto ahora es que el PP pueda seguir creciendo en defensa de España y de la libertad, que UPyD se haga oír en su discurso regeneracionista y que, entre todos, dentro de cuatro años, logremos dinamitar esa inestable y contradictoria afluencia de votos nacionalistas y de izquierdas. Pese a la derrota de hoy, creo que el PP irá por buen camino si mantiene un discurso nacional y busca el voto de quienes siendo socialistas creen en España por encima de todo.

Tristes, pero firmes en la victoria
Juan de Dios Dávila Libertad Digital 10 Marzo 2008

El nuevo asesinato cometido por ETA, vuelve a llenar los corazones de los españoles de tristeza e indignación.

Mediante el terror, el miedo y la tristeza, el terrorismo busca una sociedad incapaz de mantenerse firme en sus convicciones, llevando al honrado ciudadano a darse por vencido, a conceder a los terroristas todo aquello que piden con tal de evitar más muertes.

Hoy la sociedad española se enfrenta no sólo contra el peligro del terrorismo, sino también con el peligro de una sociedad que bajo la coacción del terror y el miedo prefiera vivir de rodillas antes que defender la libertad, ya que dicha defensa puede suponer arriesgar la vida.

Pero no nos engañemos, quien busca el poder mediante el terror y el miedo, se mantendrá en el poder a base de esos mismos instrumentos, e intentará por todos los medios que la sociedad “negocie”, es decir, que la sociedad ceda ante el terrorismo.

Hay momentos históricos que son encrucijadas en las que hay optar por el camino a seguir. Hoy podemos optar por la rendición frente a los asesinos, o por el contrario combatir a ETA. Podemos optar por perder nuestra identidad como hombre libres y españoles, o por el contrario mantenerla con orgullo y valentía.

Hoy debemos estar alertas también frente a todos aquellos políticos que están dispuestos a ceder frente a ETA, que están dispuestos a anular nuestra identidad mediante la ruptura de la unidad de los españoles.

En mi familia, tanto mis padres como mis hermanos optaron por ser libres, por vivir como españoles aunque eso fuese peligroso. A mi padre lo amenazó la ETA, y a mi hermano mayor lo asesinaron. Su muerte para mi no ha sido en vano, ellos han sido para mi ejemplo de una opción arriesgada pero digna, esta es parte de mi identidad.

ETA puede causarnos mucho dolor y tristeza, pero si nos mantenemos firmes en la victoria no podrá arrebatarnos nuestra libertad, nuestra dignidad, nuestra identidad.

Juan de Dios Dávila, ex concejal del PP en Hernani, es hermano del teniente coronel Fidel Dávila, asesinado por ETA en 1993. Actualmente, preside la Fundación Unidad + Diversidad.
http://www.unidadmasdiversidad.com/

EL AVISO DE ROSA DÍEZ
El PSOE gana concentrando el voto de izquierda y nacionalista
Luis Miguez Macho  elsemanaldigital 10 Marzo 2008

Los dos grandes partidos superan ampliamente el 80% de los votos. Ese dato, y el escaño de UPyD, marcan la senda de lo que deben ser nuevos consensos de Estado sin hipotecas periféricas.

Los resultados de estas elecciones generales han confirmado, por una vez, la tendencia que marcaban las encuestas pre-electorales. El PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero ha tenido éxito en su estrategia de radicalizar la campaña para movilizar a la izquierda y captar parte de los votantes de las formaciones nacionalistas de ese mismo signo, lo que se refleja en un ligero incremento de su porcentaje de voto, que pasa del 42 al 43%, aunque la renta en escaños (169, 5 más de los obtenidos en 2004) le siga dejando lejos de la mayoría absoluta.

Sin embargo, quienes sí han notado en su representación en el Congreso de los Diputados el avance socialista son formaciones como Izquierda Unida o Esquerra Republicana de Catalunya, que sufren un descalabro en toda regla, y otras menores, como la Chunta Aragonesista y Eusko Alkartasuna, que pierden su representación parlamentaria. Especialmente destacable es el caso de la atrabiliaria y radical ERC, que se queda con tan sólo 3 diputados, cuando en la anterior legislatura tenía 8.

En cambio, Convergència i Uniò mantiene sus 10 diputados, que la pueden volver a convertir en la fuerza decisiva, como ya había ocurrido en otras legislaturas, viendo premiado su perfil relativamente más moderado. Los otros dos grupos nacionalistas que consiguen mantenerse son el Bloque Nacionalista Galego, que revalida sus dos escaños, y Nafarroa Bai, que hace lo propio con el que tenía; no pueden decir lo mismo el Partido Nacionalista Vasco y Coalición Canaria, que bajan de 7 a 6 y de 3 a 2, respectivamente, lo que no es un buen resultado, pero tampoco significa un desplome como el de IU o ERC.

Es claro que para la victoria del PSOE ha sido esencial, como ya se intuía en la campaña electoral, el haberse mantenido un altísimo nivel de participación, muy próximo al de 2004, a pesar de que las circunstancias de las presentes elecciones no tienen nada que ver con las que rodearon a las anteriores: una prueba más del éxito de la estrategia de la tensión a la que más arriba se hacía referencia.

Con todo, falta aún por hablar del partido que más ha subido en estos comicios, y que no es otro que el PP de Mariano Rajoy. Es el único que incrementa netamente su número de votos, en porcentaje pasa del 37 al 40%, y suma 6 diputados a los 148 que tenía, llegando a 154. A algunos les podrá parecer un triste consuelo por no haber derrotado al PSOE, pero dadas las circunstancias y los antecedentes (nunca un presidente del Gobierno elegido en las urnas ha dejado de ser reelegido al menos una vez en el actual periodo democrático) no es poco lo que los populares han logrado.

Globalmente, los resultados de estas elecciones generales se pueden resumir en un dato más que significativo: los dos grandes partidos nacionales suman con claridad más del 80% de los votos de los españoles, mientras que hasta ahora sólo conseguían sobrepasar ese porcentaje a duras penas. De aquí no cabe otra deducción que la necesidad de que PSOE y PP recuperen la senda del consenso en las grandes cuestiones nacionales para evitar la indebida influencia de grupos nacionalistas cada día más minoritarios. El solitario escaño obtenido en Madrid por la UPD de Rosa Díez es otra llamada de atención en tal sentido.

La ultraizquierda y el separatismo engordan el resultado de Zapatero
Santiago Abascal  elsemanaldigital 10 Marzo 2008

Sube el PSOE a costa de los extremistas. Sube el PP convenciendo al centro. Una oportunidad para el consenso nacional o un capital para la resistencia. Toca aprovecharlos.

Que el PSOE ha ganado con holgura las elecciones en impepinable. Que el PP ha obtenido un buen resultado (es el que más sube en escaños, en votos y en porcentaje) es algo fuera de toda duda. ¿Qué ha ocurrido entonces? Que la ultraizquierda que anidaba en IU y el separatismo que se cobijaba en el PNV y ERC han encontrado a su nuevo líder en Zapatero.

No quiere esto decir que los votantes del PSOE sean unos peligrosos extremistas de izquierda y unos antiespañoles de tomo y lomo. Sí lo son en cambio quienes han dado el impulso final a la victoria socialista. ZP no ha crecido por el centro sino por lo la extrema izquierda y el particularismo autonómico que le ha respaldado de buen grado sin temer siquiera que el PP ganara las elecciones.

Ahora Zapatero tiene que gestionar, en medio de una crisis económica, institucional y nacional sin precedentes, el voto extraordinariamente complejo y heterogéneo de casi once millones de personas entre las que están Bono, Guerra, Ibarra pero también los viejos votantes de Llamazares, Arzallus y Carod-Rovira. A ver quién es capaz de componérselas con semejante biodiversidad.

El PP, por el contrario, deberá continuar la travesía en el desierto acompañado del respaldo magnífico de algo más de 10 millones de españoles con un perfil mucho más homogéneo y que, de la derecha al centro, responden como un solo hombre a la reivindicación de España como una nación de ciudadanos libres e iguales. Es decir, el PP dispone, del mejor de los capitales para ofrecer un gran pacto de Estado al Gobierno o para fortalecerse en la resistencia si el Gobierno decide permanecer emboscado con separatistas y radicales de izquierda. Las cosas no pintan bien para España en todo caso. El PP, si quiere hacer un nuevo servicio a la Nación, no ha de ponerse nervioso ni hacer cosas raras. Como diría alguien, "nosotros a lo nuestro", que no es otra cosa que la defensa de los intereses generales de los españoles.

Éxito periférico: el PSOE se salvó en Cataluña, País Vasco y Andalucía
Pascual Tamburri  elsemanaldigital 10 Marzo 2008

Las dos comunidades decisivas en 2004 volvieron a serlo cuatro años después, añadiéndose esta vez el "sorpasso" del PSE al PNV en las tres provincias vascas, un hecho llamativo.

ÉXITO DEL PSC
Los fracasos de gestión del Gobierno en Cataluña no le han pasado factura, y bajo la batuta de José Montilla los socialistas catalanes logran un excelente resultado.

Ha vencido el PSOE y José Luis Rodríguez Zapatero seguirá gobernando. Lo más notable es cómo lo ha conseguido, después de la legislatura más accidentada de nuestra historia democrática. El PP de Mariano Rajoy ha logrado aumentar sus votos, ha mantenido su unidad, sus cuatro años de oposición le han permitido mejorar tanto sus porcentajes como su número de escaños en el Congreso. Diez puntos de ventaja para el PP en Madrid. Pero no ha sido suficiente. ¿Dónde han fallado los cálculos del PP, o más bien dónde han sido mejores los de Zapatero?

Cataluña decide
Una clave es Cataluña. El voto útil de la izquierda, que ha sido general en toda España, ha arrasado en el Principado, precisamente la región donde se genera la diferencia entre PP y PSOE. Allí sí hay vencedores y vencidos.

Vencedores, sin duda, José Montilla y su equipo. Cabía pensar que el caos de las infraestructuras, la inseguridad ciudadana, la crisis económica y los problemas con los inmigrantes penalizasen a Montilla y a Zapatero. No ha sido así, y ni siquiera ha tenido efectos la disidencia de Pasqual Maragall. El PSOE vence en todas las provincias catalanas, y gana escaños incluso en los lugares donde más son las razones objetivas para el descontento. El desfondamiento de las opciones radicales de izquierda y la estabilidad del voto socialista en los barrios periféricos explican por sí mismos la victoria del PSOE.

Y en Cataluña, sin paliativos, el centroderecha –que se mantiene- es derrotado. Mientras que el PSC ha logrado el apoyo de antiguos votantes de ERC y de IU, PP y CiU se quedan como estaban. El PP logra de nuevo 5 escaños por Barcelona y los socialistas obtienen 16: es allí donde Zapatero ha revalidado su mandato y ese magro 4% de ventaja. Para el PP es un mal resultado quedarse con 7 diputados en una región donde esperaba sacar 10 y donde José María Aznar llegó a conseguir 12. CiU no está mejor, porque confirma sus diez diputados pero queda muy lejos de los quince y más que lograba en tiempos de Jordi Pujol. Artur Mas maquillará esto porque Zapatero necesitará esos votos en el Congreso, pero su reflexión habrá de ser paralela a la del PP catalán.

Andalucía no decide
Otra región tradicionalmente socialista es Andalucía. Sin embargo, no hay que buscar especialmente allí las razones de la victoria de Zapatero: el PP recupera dos escaños en las ocho provincias, aunque Manuel Chaves mantiene su mayoría absoluta. Indudablemente el voto socialista andaluz -incluso el transferido a los barrios y ciudades de la periferia de Barcelona- es decisivo, pero cada vez menos. El PSOE de Zapatero esperaba esta victoria, y quizás esperase más diferencia (una docena de escaños en toda España que no es una mayoría absoluta), pero si hay que buscar responsables para mal será en Andalucía más que en Cataluña.

¿Y el País Vasco?
El voto en las tres provincias vascas ha estado especialmente condicionado por el asesinato de Isaías Carrasco. Por primera vez en mucho tiempo el PSE-PSOE avanza a costa del PNV, y el gran partido nacionalista de derecha queda con menos escaños y menos porcentaje de votos que hace cuatro años. En el conjunto de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya los de Patxi López sacan 4 escaños más que los de María San Gil, pero sobre todo dejan al PNV con sólo seis diputados en Madrid, que no bastan por ejemplo para garantizar solos la investidura de Zapatero. Un Zapatero que, nótese, en sus primeras palabras tras las elecciones ha hablado de las víctimas de ETA, de España y de su unidad. Los buenos resultados del PP en casi todas las regiones, y los buenos porcentajes del PSOE en las regiones con nacionalistas, pueden explicarlo.

Lo que viene: todos de rodillas ante el PSC
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 10 Marzo 2008

ZP ha ganado las elecciones gracias al PSC: 18 escaños por encima del PP y hundimiento de ERC y de ICV. Ahora les seguirá pagando a los Montilla y Chacón para comprar sus votos.

Ya lo anunció en la campaña ZP: trabajaría para hacer de Cataluña el motor de Expaña y de Europa (vamos, como Baviera o la Lombardía, que me da la risa).

Para cumplir sus pactos, ZP va a recentralizar el Estado, pero no en asuntos como la educación o la protección civil, no, en asuntos fiscales, para que la Generalidad no pierda ingresos. La semana pasada publicó Expansión que se iban a anular las reformas del Impuesto de Sucesiones decididas por comunidades del PP: La Rioja, Madrid, Valencia, Castilla y León... ¿El motivo? Que la Generalitat, que no puede bajar los impuestos debido a sus enormes gastos, estaba perdiendo ingresos.

La influencia de la comunidad catalana en la definición del futuro modelo de financiación autonómica sigue creciendo. Las bases del futuro reparto del conjunto de los ingresos territoriales –que plantea el traspaso a las CCAA del 50% de muchos de los grandes impuestos nacionales– se negociaron y plasmaron en el contexto del nuevo Estatut.

Pero, además, las negociaciones entre Generalitat y Moncloa se ampliaron hasta aceptar que los postulados catalanes afectasen incluso a la actual capacidad normativa del resto de territorios españoles para definir las subidas o bajadas de sus impuestos. Es el caso de Sucesiones, tributo sobre el que el Gobierno ha aceptado impulsar la creación de un pago mínimo tras escuchar las quejas de la Generalitat.

La situación empezaba a afectar a las finanzas catalanas, que tan sólo ofrecían, como respuesta en esta carrera fiscal entre regiones, una leve bajada del impuesto. Tres meses después, grandes firmas de abogados hicieron público su consejo a determinados clientes internacionales para que evitasen recalar en regiones con pocas ventajas fiscales en materia de Sucesiones y Donaciones, como Andalucía o Cataluña.

De modo que el 100% del IVA de los productos con fabricante en Cataluña vendidos en Madrid, Valencia y Santander se lo queda la hacienda catalana, pero los gobiernos locales de Madrid, Valencia y Santander no pueden bajar el Impuesto de Sucesiones.

Y Carme/n Chacón pedía el voto para su jefe porque éste iba a dar al PSC 34.000 millones de euros para invertir en infraestructuras en varios años. ¿Cuánto será el 3% de esta cifra? ¿De dónde saldrán esos dineros? ¿Qué proyectos se anulan o no se hacen en Aragón, Extremadura o La Mancha para reunir la cifra?

Y todo por el Estatut, que será bendecido en próximas fechas por el Tribunal Constitucional.

Pero no pasa nada. No os preocupéis. La igualdad, la nación y la economía no interesan a los andaluces de Utrera ni de Hospitalet.

MÁS SOBRE LA PARTICIPACIÓN
En las provincias con más de un 80% de participación (Madrid, Valencia, Valladolid, Albacete y Murcia) ha vencido el PP, mientras que en provincias con participación inferior al 72% (Barcelona, Vizcaya, Gerona, Guipúzcoa y Tarragona) lo han hecho el PSOE y el PSC.

No aprenden o no quieren aprender
Xoán Xulio Alfaya Periodista Digital 10 Marzo 2008

El PP tiene que renovarse de verdad o desaparecer para dar paso a un nuevo partido de centro. No puede seguir siendo un partido autista que pasa olímpicamente de lo que piensan sus afiliados y sus votantes, que sólo se preocupa de cobrar las cuotas y de invadir nuestros buzones de publicidad cuando llegan las elecciones.

El candidato a la presidencia del partido no puede ser nombrado a dedo por el presidente saliente. Hoy eso es un anacronismo. Seguro que los afiliados hubieran elegido a alguien con mucho más gancho que Rajoy.

No pueden seguir viendo el enemigo fuera cuando lo tienen dentro. No pueden seguir metiendo la pata hasta el codo y hacer como que aquí no pasó nada.

¿Cómo se les ocurre darle una patada en el culo a Gallardón justo antes de las elecciones? Gallardón tiene muchos partidarios y simpatizantes dentro y fuera del partido que seguro que se han abstenido o votado en blanco. Ya hicieron lo mismo en Cataluña con Vidal Quadras. Con ello han perdido miles de votantes.

Pero no aprenden o no quieren aprender.

No pueden, a estas alturas, dejar de lado el mundo de la comunicación cuando hoy, por desgracia, el medio que más influye en la gente es la televisión.

No pueden jugar al nacionalismo coactivo creando leyes antidemocráticas como la de "normalización" lingüística en Galicia de 1983 que no hay por dónde cogerla. Tienen que respetar en serio y sin trampas el bilingüismo real de la sociedad gallega y dejarse de mariconadas.

Podría decir muchas cosas más, pero este artículo sería demasiado largo. Así que resumo: su derrota se la han ganado a pulso. No han perdido frente al PSOE, sino frente a su falta de democracia interna, a sus permanentes contradicciones, a su ambigüedad y a su anacronismo.

La solución: dejarse de maquillajes y renovarse en profundidad.

Y si no, morir.

La primera gran lección del 9-M
Lorenzo Contreras Estrella Digital 10 Marzo 2008

Cuando a las diez de la noche de ayer, 9 de marzo, José Blanco, secretario de Organización del PSOE, anunciaba la victoria electoral de su partido, un nuevo mandato de cuatro años se abría para José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente del Gobierno que en la etapa democrática más ha contribuido a debilitar la idea de España, su identidad y su concepto de Nación, para él discutido y discutible. Una actitud que, unida a su fracaso en las negociaciones peligrosísimas con ETA, saldadas a última hora con una nueva víctima mortal en la persona de un trabajador llamado Isaías Carrasco, socialista y ex concejal de Mondragón, ha sido, sin embargo, perdonada en las urnas.

Tanto el PSOE como el PP han mejorado su representación parlamentaria, al tiempo que los nacionalismos radicales y más antiespañoles han perdido presencia, voz y proyección política. En ese destino se han visto acompañados por Izquierda Unida, cuyo fracaso, reconocido por Gaspar Llamazares, ha sido algo más que la consecuencia de un tsunami bipartidista, ya que sobre su destino ya venía expresándose en términos sarcásticos, pero también lógicos, la calificación habitual de Izquierda Hundida.

El PP no ha ganado, pero tampoco ha perdido en términos estrictos. Como segunda fuerza del bipartidismo, queda a la espera de la evolución de los acontecimientos futuros. Si en estas circunstancias España, como Nación y como Estado, no recupera su fuerza política, habrá algo muy serio que plantear en la valoración del destino patrio.

Cuando el dirigente popular Pío García Escudero anunciaba, en los peores momentos del recuento de votos, que el PP iba a obtener un magnífico resultado, evidentemente no exageraba en exceso. Es probable que la victoria se le haya hurtado por una serie de factores que irían, parcialmente, desde un mal planteamiento de la campaña electoral hasta una innecesaria y profunda polémica llevada a término del brazo del sector más retrógrado de la Iglesia católica. Cierto es que su moderación en otros aspectos ha reflejado inteligencia y habilidad. Pero la perspectiva de un tándem Rajoy-Rouco no se ofrecía como atrayente, y así continúa. Por otra parte, los auxilios políticos y técnicos buscados en determinados apoyos personales no dieron resultado en los momentos más candentes y delicados de la campaña electoral. En este sentido, la contribución de Manuel Pizarro al debate económico, con Solbes de antagonista, fue una mala ocurrencia táctica.

La perspectiva de un cuatrienio de poder zapateril no resulta halagüeña para cualquier criterio imparcial, no necesariamente partidista. Es demasiado tiempo para deglutir los más probables errores de una trayectoria política sin trazas de cambio. La tentación confederal está ahí, espoleada por los nacionalismos menos radicales, pero más poderosos —el vasco y el catalán—, que han logrado superar la prueba del 9 de marzo. Esa relación de fuerzas que ahora se consolida en términos políticos competitivos ofrece caracteres irreversibles. En qué medida los dos partidos principales de ámbito nacional, PSOE y PP, accederán sumar sus respectivos potenciales para conjurar riesgos de disgregación territorial, es algo que a la vista todavía no se brinda. La estrategia de debilitar a los nacionalismos predominantes debe ser un objetivo irrenunciable. Es la gran oportunidad, cuando POSE y PP, juntos, suman más escaños frente a los nacionalismos que en todas las anteriores legislaturas. La operación política consistiría en evitar que los poderes periféricos peninsulares, ya bien conocidos, continúen ostentando el papel de árbitros de la política peninsular.

Continúa el régimen chavista en Andalucía
EDITORIAL Libertad Digital 10 Marzo 2008

Nadie tenía esperanza alguna en que Chaves perdiera las elecciones. El casi eterno presidente regional de Andalucía ha construido una trama de intereses, que desentraña para los lectores de Libertad Digital nuestro colaborador Pedro de Tena con brío y maestría, que hacen muy difícil que el PSOE llegue a perder el poder en la región. Así, y al contrario de lo sucedido con las elecciones generales, el PP puede sentirse muy satisfecho con los resultados de estos comicios. Javier Arenas ha logrado que su partido crezca no sólo a costa de los andalucistas, que desaparecen del mapa político andaluz, sino que también ha logrado quedarse con parte de los votantes del PSOE.

No obstante, durante la próxima legislatura el régimen procurará ampliar aún más su dominio, y el PP tendrá que esforzarse mucho más para lograr destruir su hegemonía. Contará, seguramente, con la ayuda de una Izquierda Unida que después de la debacle en que le ha sumido Llamazares debería ser cada vez más consciente de que sólo puede crecer a costa del PSOE, y no tanto con una batalla ideológica como ética, al estilo de la opisición que hiciera Anguita.

En cualquier caso, la oposición lo tienen todo en contra. No sólo el control absoluto de Canal Sur, la cadena más manipulada y partidista de la historia de España, incluyendo a la TVE de Felipe González, sino el mismo sistema electoral que el PSOE, con su mayoría perenne, ha construido a su medida. El número de diputados en la cámara es artificialmente bajo para su población, y el número impar de escaños en todas las provincias prácticamente garantizan al partido ganador, por poco margen que consiga, un diputado más que el segundo en cada circunscripción. El PP tendrá que avanzar, y mucho, fuera de Almería para lograr desbancar el régimen socialista, dirigido por un Chaves que continuará otros cuatro años en la presidencia a sumar a los 18 que ya lleva en la poltrona.

Victoria de Zapatero y despedida de Rajoy
Pablo Sebastián Estrella Digital 10 Marzo 2008

No hubo vuelcos ni sobresaltos en la jornada electoral, salvo el recuerdo del criminal atentado de ETA que segó el viernes la vida de Isaías Carrasco en la localidad de Mondragón. Como anunciaban las encuestas, el PSOE se alzó con la victoria y mejoró su número de escaños, y el PP salió derrotado aunque recuperó algunos diputados, pero quedó muy lejos de la victoria. Lo que, sumado, refuerza de manera muy clara el bipartidismo, en menoscabo de Izquierda Unida y de los partidos nacionalistas, y mejora, sensiblemente, la posición de Zapatero, gracias a la segunda oportunidad —poco merecida— que le han dado los votantes de la izquierda, haciéndole de paso el quite del nacionalismo radical, pero sin excluir su dependencia, en la investidura y en la estabilidad de su nuevo Gobierno, de esos nacionalistas radicales, o de CiU, que mantuvo el tipo electoral pero que exige, a cambio de su apoyo a Zapatero, que la cabeza de Montilla sea colgada en la misma pared de la Moncloa en la que está la cabeza de Maragall. En todo caso, el resultado electoral debería permitir una legislatura más sosegada, por causa de la derrota del PP, que tendrá resolver la sucesión de Rajoy, pero con el importante reto de la crisis económica. Aunque esta vez sin graves desafíos del nacionalismo más radical, porque ERC perdió cinco escaños, EA el diputado que tenía y el PNV un diputado y ¡cuatro senadores! Lo que le permitirá a Zapatero un giro hacia el centro político, aprovechando la sonada derrota de IU y la marcha de Llamazares. Algo, en ese sentido, se desprendía de la primera alocución de Zapatero cuando dijo que a partir de ahora tendrá en cuenta los errores cometidos en los pasados años, haciendo referencias a la unidad de España y a la Constitución, con el compromiso de gobernar para todos los españoles, y especialmente para los que tienen menos.

No caben interpretaciones. Números cantan y anuncian una clara victoria de José Luis Rodríguez Zapatero en las elecciones generales, mejorando su resultado del 2005, en cinco escaños, y acortando (a 7) la distancia que le resta en pos de la mayoría absoluta (176). Todo ello a pesar de sus muchos errores en la pasada legislatura, y del último atentado de ETA, que, bien gestionado por él y su Gobierno, no dañó sus expectativas de victoria por más que puso en evidencia, de trágica manera, el fracaso de su negociación con ETA. Ha ganado Zapatero y ha perdido Mariano Rajoy, que dejó el PP a la misma distancia —16 escaños por detrás— del PSOE, a pesar de que esta vez no había guerra de Iraq, ni macroatentado del 11-M, sino más bien a su favor una pésima gestión de Zapatero como presidente del Gobierno en los cuatro años de la pasada legislatura. Todo esto, que es así se sencillo, le obliga a Rajoy a convocar de urgencia el Congreso del Partido Popular y a anunciar —como lo ha hecho, con sobrados motivos, Gaspar Llamazares en IU— que no se volverá a presentar como candidato a la presidencia del PP.

Una retirada de Rajoy que, sin lugar a dudas, abrirá una lucha por el poder en el PP en la que, como poco, estarán Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón (si es que el alcalde no se va, a la vista del panorama) y veremos si, por fin, reaparece Rodrigo Rato, o incluso Manuel Pizarro, que de todos ellos es el único con escaño en el Congreso de los Diputados. Y a no perder de vista a José María Aznar, revoloteando por encima del Partido Popular, para intentar gestionar el relevo y el fracaso de su pupilo Rajoy.

Las elecciones aportan otros datos muy importantes, como son la pérdida de votos y de escaños (hasta 9) de los partidos nacionalistas, siendo ERC la gran derrotada de la noche en este apartado, en el que solamente CiU logró un buen resultado manteniendo sus 10 escaños, lo que sitúa a esta coalición en buena posición para intervenir en la investidura de Zapatero. Pero no de manera definitiva, porque el PSOE podría contar también con los 7 escaños que suman ERC (3), IU (2) y BNG (2), que son socios del PSOE en los gobiernos de Cataluña y Galicia. Sobre todo si Artur Mas y Josep Antoni Duran Lleida insisten en pedir a cambio a Zapatero la presidencia de la Generalitat.

Como también resulta muy importante el fracaso del PNV de Urkullu y de Ibarretxe (y su proyectado referéndum), que perdieron con respecto al 2004 120.000 votos, un diputado y ¡cuatro senadores!, mientras sus compañeros de EA también se quedaban sin el diputado que tenían en Guipúzcoa. Los de Coalición Canaria, por su parte, pierden uno de los tres diputados que tenían y sus tres senadores.

Además del gran fracaso de ERC es necesario subrayar, en este primer balance electoral, la flagrante derrota de IU, que se queda con sólo dos escaños, sin grupo parlamentario y con la dimisión del que era su líder, Gaspar Llamazares, que ayer anunció su retirada como era de esperar. De la misma manera hay que destacar la notable presencia de Rosa Díez en el Congreso de los Diputados, con su escaño por Madrid y más de 300.000 votos, lo que constituye un gran éxito para su nuevo partido, de sólo unos meses de existencia —por el contrario se han estrellado los de Ciudadanos— y con una notoria escasez de medios para competir e3n el ámbito nacional. Salen del Parlamento, en la próxima legislatura, la Chunta de Aragón —que perdió su escaño por la ausencia de Labordeta— y EA, que sigue bajando en votos, con lo que el número de formaciones políticas queda reducido a diez, y el de grupos parlamentarios a cinco, salvo que ERC y BNG decidan pactar, lo que facilitaría un sexto grupo en la Cámara Baja.

En el Senado, el PSOE mejora ocho escaños y, en coalición con el PSC en la Entesa, empataría a 101 senadores con el PP (que pierde uno), motivo por el cual la clave del desempate estará en los 4 senadores de CiU, y en los 2 del PNV (que pierde 4), una vez que Coalición Canaria desaparece por la caída de sus tres senadores, lo que deja la Cámara Alta con cinco grupos.

En su conjunto, el resultado de las elecciones generales no anuncia ningún cambio sustancial, al menos en el control del poder ejecutivo, que seguirá en las manos del PSOE, y al que se añadirá el legislativo y el judicial, este último por poco tiempo en manos del PP. Pero sí algunas novedades más que notorias, como son la crisis de liderazgo del PP y de IU, con el añadido para esta última formación de su riesgo de desaparición, o posibilidad de su integración en el PSOE.

De la misma manera que los resultados electorales abrirán otras crisis más que sonoras en el PNV, ERC y EA, partidos del nacionalismo radical que han pagado muy caras sus exageraciones y su relación con Zapatero, al que creyeron definitivamente convertido al modelo confederal pero que, por la presión del PP, se vio obligado a rectificar dejando en la estacada a los que fueron sus compañeros iniciales de viaje en la pasada legislatura. Al PNV, EA y ERC les ha pasado algo muy parecido a lo de Maragall en el PSC. Se subieron al corcel confederal de Zapatero y, de pronto, se vieron subidos a lomos de un mulo que no sabía galopar, tal y como se evidenció en la crisis del Estatuto catalán.

Naturalmente, ahora falta por ver los pactos de investidura, que no serán nada fáciles porque ERC y PNV ya saben que sus amores con Zapatero les han salido muy mal, mientras CiU ha puesto como precio al PSOE el lograr para ellos la cabeza de Montilla y la presidencia de la Generalitat, lo que abriría otra crisis en el PSC. Queda por ver qué hará el PP en ese trance, y si se abstendrá para quitar a Zapatero la presión del nacionalismo, lo que no sería de descartar. Sobre todo ahora que el PP ha pagado tan caro el precio de la crispación y Rajoy sus errores y las andazas, más que furiosas y fuera de la realidad, de Aznar, Aguirre, Acebes, Zaplana, El Mundo, la COPE, la AVT y la Conferencia Episcopal. Todos los defensores de la conspiración del 11-M, del España se rompe y la economía se hunde, de las mentiras de la guerra de Iraq, del ¡fuera Gallardón y viva Aguirre!, y de la ocupación de la calle en compañía de la AVT y de la Conferencia Episcopal. Los mismos que, además, querrán controlar la sucesión de Rajoy sin rectificar.

El generador de crispación
Nota del Editor  10 Marzo 2008

Este articulista no pierde la ocasión de atacar al PP con consejos envenenados y encima les asigna la crispación, a pesar de  que el propio ZP ha reconocido haberla producido, inducido y generado

Victoria del PSOE con ayuda del PP
Manuel Martín Ferrand Estrella Digital 10 Marzo 2008

“Nada más estúpido que vencer,
la verdadera gloria es convencer”
(Víctor Hugo)

Era previsible y estaba previsto. José Luis Rodríguez Zapatero será durante cuatro años más —¡por lo menos!— presidente del Gobierno de España. Así lo ha decido, por notable mayoría, el pueblo español. A pesar de la catástrofe que la gestión del PSOE ha significado a lo largo de la última legislatura, los ciudadanos han reforzado en cinco escaños la presencia y representación socialista en el Congreso de los Diputados.

También el PP, contra todo pronóstico, ha visto incrementar su fuerza parlamentaria. Cinco escaños más reforzaran su presencia en la madrileña Carrera de San Jerónimo. La distancia permanece prácticamente invariable —uno menos a favor del PP— y, en consecuencia, la niña surrealista de Mariano Rajoy, la expresión plástica de que el líder popular prefiere “tener razón” que “tener éxito”, tendrá que acogerse a la caridad de algún convento de buenas monjitas. Carece de futuro.

Si de lo que tratamos, en este análisis de urgencia, es de sacar conclusiones que nos ayuden a saber dónde estamos y qué es lo que nos pasa, lo más notable de estos comicios es que el bipartidismo ha reforzado su presencia y su fuerza parlamentaria. El 84 por ciento de los españoles que acudieron a las urnas han votado en favor alguno de los dos grandes partidos nacionales. El otro, el tercero y mínimo, la errática IU, se desdibuja y, a pesar de contar con el respaldo de casi un millón de votos —maravillas de nuestro demencial sistema electoral—, pierde relevancia y no podrá formar grupo parlamentario. Su descenso, por otra parte, no debe ser ajeno a que muchos ciudadanos conocieran, al hilo del asesinato de Isaías Carrasco, la circunstancia de que la mayoría del Ayuntamiento de Mondragón la ostenta ANV con el refuerzo y coalición de IU.

El bipartidismo triunfante, consecuencia de la partitocracia imperante, no es un bien democrático y sólo se puede esperar de él lo que, en expresión castiza, se conoce como “más de lo mismo”. Sería bueno que, ante la gravedad de la situación, especialmente en lo que afecta a los problemas que se derivan del Título VIII de la Constitución, los dos grandes partidos fueran capaces de alcanzar algún pacto que refuerce la idea del Estado y el fundamento de la Nación. No será fácil que eso llegue a suceder. Tampoco en la política antiterrorista. Tanto menos si Mariano Rajoy sigue a la cabeza del PP.

El hecho de que la participación ciudadana en los comicios haya sido notablemente inferior a la media nacional en el País Vasco y en Cataluña es, por otra parte, un indicio de las tendencias que, no por la desaparición de EA o la disminución de ERC, cambia de signo. La necesidad que tendrá Zapatero, bien sea en alianzas parciales o en acuerdos de legislatura, de contar con los partidos nacionalistas, crecientemente centrífugos, reforzará su presencia y fortaleza, que, objetivamente, decae.

Pío García Escudero, director de la campaña electoral del PP y portavoz ocasional de su partido —¿se habrá dado a la fuga su secretario general, Ángel Acebes?—, ya nos calificó como “magnífico resultado” el obtenido por la formación de Rajoy. El PP no ha conseguido rebajar la distancia en escaños que le separa del PSOE y, rotunda y llanamente, ha perdido las elecciones. Las ha perdido, por segunda vez, Mariano Rajoy y lo ha hecho después de una legislatura en la que el PSOE de Zapatero, con el “proceso de paz”, la “memoria histórica”, la insensatez estatutaria y el decaimiento económico no ha podido brillar con menos luz.

Lo más importante e imprevisible, a partir de ahora, reside en la capacidad, o incapacidad, regeneradora que sea capaz de experimentar el PP. Con los mismos mimbres el cesto no cambiará de forma y, sometido a grandes tensiones internas, el partido vivirá de aquí a un imprescindible y próximo Congreso más de una intentona sucesoria. Por cierto, y en el capítulo de lo anecdótico, ¿qué hará Alberto Ruiz-Gallardón?

El fracaso del PP
Germán Yanke Estrella Digital 10 Marzo 2008

Las elecciones sirven, decía Hayek, para cambiar gobiernos sin violencia. El que, ante ellas, quiera sustituir a los gobernantes debe demostrar que el cambio es conveniente y que tiene una alternativa mejor. Así, el aforismo de Hayek debe completarse con otro: un partido en el poder puede ganar las elecciones aunque no se lo merezca y es imposible que lo haga el partido que está en la oposición y no se lo haya merecido. Y eso es lo que ha ocurrido.

Ha vencido el PSOE con mayor número de votos, mejor porcentaje y 5 escaños más que en el 2004. Quienes pensaron que los resultados de hace cuatro años eran una excepción, algo coyuntural por la guerra de Iraq y los atentados del 11-M (ambos acontecimientos citados por Mariano Rajoy como causa de aquel triunfo en el debate más reciente), tendrán que admitir ahora que los motivos son distintos. Sobre todo cuando el PP, a lo largo de toda la legislatura y también durante la campaña, ha manifestado su convencimiento de que se han ido acumulando desastres y multiplicado los riesgos para el futuro inmediato. Así que no parece haber duda de que, en este sistema para cambiar gobiernos que es la democracia, el principal partido de la oposición, aunque haya acertado en importantes diagnósticos, ni ha sabido llevar a cabo la pedagógica explicación de los mismos, ni ha acertado con el tono, ni ha conseguido ofrecer una alternativa adecuada.

El PP puede tener la tentación de escudarse, en la valoración de lo que ha ocurrido, en que ha recortado la distancia en porcentaje de voto (de 4,88 puntos a 3,59). He escrito tentación porque su análisis no puede ser un vano ejercicio de solipsismo, como si se hubiera presentado a las elecciones no para ganarlas sino para mejorar su derrota anterior. En las circunstancias actuales, en el diagnóstico que el propio PP ha expuesto de lo que está ocurriendo, el resultado de los conservadores no puede considerarse sino como un claro fracaso. El futuro del PP no puede ser la complacencia por haber sido vencido de una determinada manera, sino una reflexión seria y crítica sobre lo que ha hecho hasta ahora para iniciar un nuevo rumbo.

El presidente Rodríguez Zapatero debería unir a la lógica alegría por el triunfo la correspondiente cuota de prudencia y responsabilidad. El electorado, como se ha visto, no está muy contento con los socios que eligió para su primer mandato y, si en su primera intervención tras las elecciones ha hecho referencia a una nueva etapa sin crispación y con acuerdos en los grandes temas de Estado, no debería olvidar, ni en la euforia del momento, que la crispación y el disenso en cuestiones básicas no es algo que le haya sobrevenido, sino a lo que ha cooperado su partido y su Gobierno.

Pero el candidato popular, en la hora del examen de lo ocurrido, tiene que pensar si su fracasado discurso es fruto del secuestro por algunos dirigentes del partido y por algunos medios de comunicación o, por el contrario, ha sido una opción personal. En este segundo caso, lo mejor que podría hacer sería, directamente, iniciar, mediante la convocatoria de un congreso, el proceso para su sustitución al frente del PP. En el primero tendría que analizar si el cúmulo de errores de su partido (el desconcierto inicial, la pérdida de la visión de una política global que tuvo en el pasado, la lamentable posición sobre la investigación del 11-M, la ausencia de un tono adecuado para una complicada oposición, el desapego de la opinión pública y el desacierto con los medios de comunicación, el descalabro del trabajo interno en el partido, etc.) pueden corregirse con el mismo equipo y con las mismas dependencias intelectuales y mediáticas. Si no es capaz de cambiarlo todo es, sencillamente, porque se ha convertido en un obstáculo y es mejor que inicie el mismo camino antes apuntado.

Hay, también, otros candidatos. Los nacionalistas se vienen abajo e incluso CiU, que podría aumentar un escaño contra los pronósticos previos, ha perdido votos. Izquierda Unida ha perdido más de 300.000 votos y se queda con sólo dos escaños, lo que supone la dimisión de Llamazares, que, aunque tiene razón en quejarse de la ausencia de proporcionalidad, tendría que ver la “injusticia” que denuncia completada con su papelón: las elecciones se han celebrado sabiendo toda España que su formación gobernaba en coalición con ANV en Mondragón, escenario del asesinato de Isaías Carrasco. En el PNV, tras un nuevo batacazo, se alientan las voces que venían pidiendo el fin de la era Ibarretxe y su estrategia de autodeterminación. Esquerra será en el nuevo Congreso el resto de la caricatura en la que la ha convertido Carod-Rovira. EA queda fuera. La sobrerrepresentación del nacionalismo permanece, pero su valoración política ha iniciado una caída libre que es de esperar que el presidente Rodríguez Zapatero no se empeñe en detener ahora.

9-M, ácido catártico
José Antonio Zarzalejos Estrella Digital 10 Marzo 2008

La catartina es el principio activo de una sustancia purgante —el ácido catártico— y guarda relación con el concepto griego de la catarsis que remite a un estado de depuración. Ayer, los resultados electorales de las legislativas prescribieron a unos y a otros dosis abundantes de catartina, porque el PSOE, por unas razones, aun en la victoria, y el PP, por otras, y pese a la digna derrota, precisan de la “eliminación de sustancias nocivas” para sus organismos. En esa depuración consiste la catarsis médica según la eximia María Moliner.

La victoria de Rodríguez Zapatero ha sido posible mucho más por la benevolencia de su electorado ante la suposición mayoritaria de una alternativa –la popular—peor de la que él encarna, que por los méritos que haya podido contraer en la pasada legislatura. Pero los votantes del PSOE, al fulminar a Izquierda Unida y reducir a la mínima expresión a ERC y expulsar a minorías nacionalistas radicales del Parlamento, estaban enviando al presidente del Gobierno ahora en funciones un mensaje nítido: fortalecían al PSOE para que se comporte como un partido nacional y no como un trapero de pactos y connivencias con fuerzas políticas que, refugiadas en el clamorosamente injusto sistema electoral, se estaban adueñando de la política del Estado.

Pese a la extrema desconfianza que suscita en muchos la sensibilidad de Rodríguez Zapatero, es posible que el inquilino de la Moncloa entendiera el recado a tenor de su intervención en la calle Ferraz, escenario de la euforia militante. El que Llamazares denominó “tsunami” bipartidista —y que ha acabado con su itinerario político—, no es otra cosa que la expresión de una voluntad colectiva muy amplia, de que el PSOE recupere su identidad de formación nacional, española, contemporáneamente de centro-izquierda y responsable en el manejo de los grandes conceptos de la alta política y de los resortes del Estado. La izquierda —o buena parte de ella— ha perdonado las veleidades de Zapatero, le ha reforzado para que no las reitere, le ha retirado del escenario a los socios más incómodos, pero le ha emplazado a una particular catarsis: la de mantener los valores de la ciudadanía, de la unidad nacional, del consenso que alienta desde su origen la Constitución y la defensa de una serie de valores cívicos que vertebren la convivencia nacional. La catarsis del presidente —su necesaria depuración— consistiría precisamente en volver a reconstruir un PSOE que sea auténtico referente de una izquierda nacional.

La oportunidad —peligrosamente generosa— que la izquierda ha dado a Rodríguez Zapatero con unos fines muy concretos, sólo ha sido posible ante la desconfianza, la confusión, la ambigüedad y la endogamia de una dirección del Partido Popular, con Rajoy a la cabeza, que ha sido incapaz durante cuatro largos años de superar sus propios condicionamientos internos. Más atentos a reivindicarse a sí mismos que a diseñar una alternativa creíble, transversal y solvente, los dirigentes populares se han mostrado impuntuales y extemporáneos. Se entretuvieron con peligrosa frivolidad en teorías conspiratorias sobre el 11-M para rebatir a la propia historia su derrota del 14 de marzo de 2004; sellaron un pacto —explícito o implícito, no lo sé— con el peor fundamentalismo mediático al que elevaron —quizá por cobardía más que por convencimiento— en guionista externalizado de su propia estrategia; incurrieron en gravísimas inconsecuencias, tales como impugnar el Estatuto catalán mientras alentaban o secundaban el valenciano o el andaluz; practicaron la inmoderación y —aprovechando la debilidades decisoras de un líder como Mariano Rajoy— se entregaron a reyertas internas en las que se han impuesto los “duros” que lo son no tanto por convencimiento como por falta de ideas y de proyectos.

La oposición que ha practicado la dirección más visible del PP ha sido la propia de una derecha de argumentario de tertulia radiofónica, no la previsible de un centro reformista que hubiese alcanzado a obtener, sin duda, ese millón de votos necesarios para superar al PSOE y regresar al Gobierno de España. Ayer el PP no lo obtuvo y esa insuficiencia es un fracaso letal que de forma sofisticadamente patética quedó plasmado en el balcón de Génova. Sobre una tarima que amenazaba ruina, con un rostro de la esposa de Mariano Rajoy sobriamente desencajada, el presidente del PP improvisó unas palabras que sonaban a despedida, seguramente no inmediata, pero despedida al fin. Rajoy no puede ser el líder que se presente por tercera vez a los españoles con la credencial de dos derrotas ante Rodríguez Zapatero, el dirigente político menos consistente que la izquierda española ha producido en los últimos treinta años. Y él lo sabe. El 9-M, que nadie lo dude, ha deparado una digna derrota al PP y a su líder, pero una derrota al fin y al cabo que no ofrece oxígeno a su Presidente para arriesgarse a otras. La renovación del gran partido de la derecha democrática española comenzó ayer, al filo de la media noche, en la tarima elevada de la calle Génova con la expresión, quizás un tanto críptica, de que “el PP estará a la altura de las circunstancias”.

El mensaje del electorado a Rajoy y a su partido es tan inteligible y claro como el remitido a Rodríguez Zapatero: el PP es el otro gran partido nacional —entre socialistas y populares representan a más del 85% de los electores— pero es preciso que su oferta sea de mayor alcance, sus rostros nuevos y su discurso diferente, al estilo del de Rosa Díez que, al borde la de heroicidad, dio una lección de pundonor y de oportunidad al comportarse como una opción-refugio para decenas de miles de electores que están a la espera de una seria rectificación del PP. Que el partido —fuerte y solvente en muchas comunidades— puede acometer sin prisas y sin pausas y, desde luego, desechando esos protectorados mediáticos que le han llevado al fracaso y desterrando las opciones personales de poder que han lastrado sus posibilidades al excluir de la liza a aquellos que no han estado y pasado por determinadas horcas caudinas de una organización política secuestrada por sus propios miedos y por la avaricia ajena.

Como escribí en ABC el 15 de marzo de 2004, “Vox populi, vox Dei”.
La gran sorpresa, la mejor de la jornada electoral, lo más esperanzador, es el escaño que ha logrado por Madrid Rosa Díez. UPyD es ya una realidad y debería tomarse en consideración que un partido nuevo, ninguneado, ocultado por los medios durante tanto tiempo, sin un euro para financiar la campaña, haya logrado más de 300.000 votos en toda España, la quinta fuerza, con el mismo número de votos prácticamente que el PNV, que tiene 6 escaños.

Un país sin alma
ANDONI UNZALU GARAIGORDOBIL El Correo 10 Marzo 2008

Todo el mundo estará de acuerdo en que las elecciones de ayer tenían connotaciones especiales aunque, la verdad, entre nosotros, la normalidad es una rara excepción. No puedo dejar de referirme al asesinato de Mondragón, Ayuntamiento con alcalde de ANV gracias al apoyo de Ezker Batua, y no sirve de justificación decir que han roto el pacto el sábado, la cuestión es por qué dieron su apoyo antes. Fui a la concentración del mediodía del sábado. Esperaba, quería esperar, encontrarme un pueblo de luto. Nada hacía ver en Mondragón la tragedia del día anterior; calles tranquilas, habituales carteles de Batasuna, ningún crespón negro en los balcones, sólo unos cientos de personas en la plaza. Personas venidas de fuera, además. A uno se le cae el alma a los pies con semejante falta de compasión; vecino suyo era el asesinado, y vecino suyo también el asesino que pasó la información.

En Euskadi, había interés en estas elecciones por dos cuestiones diferentes: cómo quedaba conformado el Gobierno central y qué pasaba con el PNV aquí. Hay que señalar que las elecciones al Parlamento central son las que más interés suscitan entre los ciudadanos en todas las consultas, la participación más alta viene dándose en los comicios generales. Y es necesario subrayar que los 18 parlamentarios son todos ellos parlamentarios vascos. Es la representación vasca en el Parlamento central y 12 de esos 18 son diputados no nacionalistas

Respecto al Parlamento central, el cambio ha sido mínimo en lo que respecta a los dos grandes partidos. Esperemos que en la siguiente legislatura se tranquilicen un poco las cosas, y las dos formaciones sean capaces de pactar, al menos, los asuntos más importantes.

Y lo nuestro ha cambiado de forma importante. El triunfo socialista ha sido rotundo en los tres territorios. El nacionalismo en el poder ha empezado a pagar sus errores. El empecinamiento en no poner un claro cortafuegos entre ellos y el mundo violento y terrorista terminará por hundirles. Ibarretxe, con su política autista, sin buscar nunca acuerdos con el mundo no nacionalista, va a terminar ahogando al nacionalismo mismo. Todavía el viernes reclamaba el protagonismo a los partidos y convocaba él solo (bueno, con su corte personal que él llama consejo político) las concentraciones del sábado. Ibarretxe no es constante, es contumaz en el error. Desde 1998 ha intentado imponer su política exclusivamente nacionalista sin contar y a pesar de los ciudadanos vascos no nacionalistas. Hoy se habrá enterado de que no son un pequeño grupo. Tantos años de marginar a media población, sin dar salida a la otra mitad, se termina pagando. Todavía ayer, en el programa especial de ETB, al mostrarnos las sedes de los diferentes partidos, para mi espanto, aparecía la plaza de Hernani como sede de la izquierda abertzale. ¿Hasta cuándo debemos aguantar estas cosas?

Pero parece que el vaso de la paciencia de los ciudadanos vascos ha empezado a colmarse con infinidad de gotas que el nacionalismo autista salpica. ¿Qué va hacer ahora el señor Ibarretxe? Allá por diciembre planteaba estas elecciones como plebiscito de su referendo, o como se llame, incluso un afamado grupo de intelectuales apoyaba el planteamiento pidiendo unidad nacionalista en las candidaturas. Luego el PNV quitó hierro al asunto y se postuló como el mejor agente de la subastas del Gobierno central. Ibarretxe pasará a la historia del PNV como su peor lehendakari y, además, como el lehendakari que perdió Ajuria Enea.

EA, con un 4,38% de voto, se ha convertido en un partido que ingresa en la UVI, tendrá que ir pensando en hacer una liquidación ordenada.

Con el hundimiento del PNV y la pérdida de EA, queda seriamente comprometida la gobernabilidad en Euskadi. Los gobiernos de las diputaciones de Álava (que está en manos del PNV y que ha logrado sólo el 18%) y Guipúzcoa no pueden durar. tarde o temprano tendrán que reconsiderar sus ejecutivos. Y lo del Gobierno vasco, pues no sabemos. La famosa 'hoja de ruta' de Ibarretxe se ha convertido en quimera absoluta, que a lo mejor hacer precipitar las cosas. Lo que es seguro es que el actual Ejecutivo no puede seguir, y mucho menos efectuar la consulta.

El Partido Popular vasco ha mantenido el tipo, demostrando que en Euskadi tiene una base electoral consolidada.

Lo que realmente indican los resultados de ayer es que la sociedad vasca está cambiando, que el nacionalismo ha perdido ya su hegemonía en Euskadi y que se verá obligado a hacer una adecuación sustancial de su propia percepción y sin duda alguna, con su consentimiento o sin él, deberá aprender a vivir en Euskadi como un partido más, igual a otros, y sin el sello de garantía de lo que es correctamente vasco. Es sin duda una sana noticia.

Lo de Izquierda Unida, aquí, se veía venir. Los juegos malabares no pueden durar siempre, alguna vez hay que mostrar las cartas. Estos años nos hemos pasado sin saber si eran de izquierdas o de derechas, si eran nacionalistas o no. La verdad, sólo sabíamos que les gustaba el poder.

Pero lo que realmente me preocupa, por encima de los resultados electorales, es la falta de piedad, la falta de valentía de muchas personas de Euskadi. Por muchas llamadas a la rebelión de la ciudadanía invitándola a participar como forma de protesta por el asesinato, por los resultados parece que el mundo nacionalista no se ha movilizado, y los abstencionistas clásicos tampoco, el número de votos blancos ha sido poco significativo. Da igual que asesinen a ciudadanos vascos. Mientras no sean 'de los nuestros' no pasa nada. La diferencia de abstención esta vez ha sido mayor que los votos nulos del año 2004.

He empezado con la desazón del sábado en Mondragón, termino con la tristeza de comprobar que somos un pueblo sin alma. Es la primera vez que el Athletic hace un reconocimiento a una persona asesinada por ETA. Bueno, es un decir, porque al final no ha podido ser; ni siquiera los jugadores han mantenido el respeto debido, frente a la humanidad demostrada por el equipo visitante. Y qué decir de las hordas que han reventado el silencio. Pero todos se acordarán de la foto con los capitanes del Athletic y la Real portando la primera ikurriña.

Un camino marcado por el terrorismo
MADRID. J. L. LORENTE ABC 10 Marzo 2008

Nadie sabe a ciencia cierta qué hubiera pasado tanto el 14-M como el 9-M si el terrorismo islamista, primero, y el etarra, después, no se hubieran cruzado en su trayectoria política. Pero no es menos cierto que si el PSOE de Zapatero ganó entonces y ahora fue porque se consolidó como alternativa, primero, y ha sido efectivo, después, en la utilización de los resortes del Estado para mantenerse en el poder.

Nadie puede negar que los principales hitos en la trayectoria política de José Luis Rodríguez Zapatero han estado marcados por el terrorismo. Lo estuvo cuando se alzó a la Secretaría General del PSOE en el XXXV Congreso del partido, cuyas sesiones comenzaron -en julio de 2000- con el intento de asesinato, dos días antes, del portavoz de la delegación de Andalucía, José Asenjo, uno de los puntales de apoyo a su candidatura y a quien ETA le colocó una bomba lapa en los bajos del coche. Lo estuvo también el 11 de marzo de 2004, en vísperas de que el tribunal de las urnas dictaminara su primera candidatura a la Presidencia del Gobierno. Y lo volvió a estar el pasado viernes, con el atentado etarra que causó la muerte del ex concejal socialista Isaías Carrasco.

Pero, además, ¿qué ha pasado para que un desconocido diputado de provincias se convirtiera en sólo cuatro años en el primer candidato que ganó los comicios a los que se presentaba por primera vez? Su elección como secretario general de los socialistas demostró que en Zapatero funciona una cierta intuición política, acompañada de unas elevadas dosis de suerte y oportunismo.

De entrada, Zapatero tenía todas las de perder frente a José Bono. No tenía ningún apoyo de las familias tradicionales del partido. Los guerristas no le tenían afecto a causa de los viejos conflictos internos del PSOE de León allá por 1992, cuando se enfrentó a Jorge López, enviado desde Ferraz por Txiki Benegas. A su vez, muchos renovadores apoyaban a Bono, no tanto por el entusiasmo que les despertaba, sino porque, ante la grave crisis por la derrota electoral del PSOE de Almunia, lo veían como un factor de seguridad. Pero, tras su discurso durante el congreso -aquél que empezó con aquella frase de «no estamos tan mal»-, numerosos delegados guerristas decidieron cambiar el voto a favor de Zapatero en detrimento de su candidata, Matilde Fernández. La curiosa mezcla de apoyos guerristas y de los delegados que querían una profunda renovación generacional le dio la victoria por sólo nueve votos sobre Bono.

«No seas fantasioso»
La suerte también estuvo presente en el resultado de los comicios generales de hace cuatro años, ya que ni su entorno más cercano confiaba en su victoria. Zapatero comenzó la campaña electoral con una desventaja de entre cinco y seis puntos en estimación de voto respecto a Rajoy, según todas las encuestas. Los sondeos más optimistas -los del PSOE- hablaban de una diferencia de un tres por ciento a favor del PP justo unos días antes de los atentados del 14-M. El 4 de marzo, Zapatero vaticinó a sus colaboradores en Ferraz que ese fin de semana la ventaja del PP se acortaría dos puntos, que para mediados de la semana siguiente se llegaría al empate técnico y que el 14 de marzo ganaría por un punto. Nadie creía en su victoria. Tal es así que su esposa, Sonsoles Espinosa, que estaba a su lado, le dijo: «No seas fantasioso», según cuentan algunos testigos de aquella reunión. Posiblemente, la vitoria en esos comicios no le llegó a Zapatero por méritos propios, sino por la percepción ciudadana de que el Gobierno de Aznar no gestionó bien la situación política entre el 11 y el 14 de marzo.

La suerte de Zapatero en estos años no ha acompañado a algunos de sus correligionarios, tanto nacionales como internacionales. Prefirió a Joaquín Almunia frente a José Borrell en las primarias del PSOE, John Kerry frente a George Bush en Estados Unidos, Gerhard Schröder frente a Angela Merkel en Alemania, Segolene Royal frente a Nicolas Sarkozy en Francia... Las urnas terminaron por llevarle la contraria, ya que todas sus apuestas personales fracasaron.
Preferencias al margen, ¿cuál es el ideario del actual líder socialista? Si alguien ha moldeado su personalidad política fue un hombre al que no pudo llegar a conocer: el capitán Juan Rodríguez Lozano, su abuelo paterno, fusilado por lealtad a la República el 18 de agosto de 1936. Su otro gran referente político es Felipe González, que le sedujo con sólo 16 años durante un mitin en Gijón en 1976.

Reivindicación del laicismo
Tras seguir de cerca la experiencia del nuevo laborismo británico, del que cree que ha extraído lo mejor, Zapatero basa su ideario político en el republicanismo cívico, que él llama ahora socialismo cívico o ciudadanismo. Entre las prioridades del líder socialista se encuentran la reivindicación del laicismo y la profundización de la democracia en un país que, en su opinión, ha primado históricamente la unión de la Iglesia y un «nacionalismo caduco» como emblema de la derecha que representa el Partido Popular.

Bajo esa ideología -junto a una mezcla de «optimismo antropológico» y lo que él llama «patriotismo constitucional»-. Zapatero adoptó las decisiones más controvertidas de la legislatura: la negociación política con ETA (que terminó con un rotundo fracaso), la reapertura del melón autonómico (con dos consultas soberanistas en el horizonte: Cataluña y País Vasco), el enfrentamiento con la jerarquía eclesiástica y el revisionismo de los peores años del siglo XX para España (dentro de la reivindicación de la ideología republicana de la que ha hecho gala en estos últimos años).

C´S NO CONSIGUE NINGÚN DIPUTADO
Rosa Díez, tras el éxito de UPD en las elecciones: "El sueño se ha cumplido"
Una de las protagonistas de la jornada electoral fue Rosa Díez, que tras los más de 300.000 votos obtenidos por UPD, ocupará escaño en el Congreso. Su partido ha rebasado en número de votos a ERC y se ha situado muy cerca del PNV, hito que ha hecho que para Díez, ésta sea "una noche inolvidable". "Eso, eso, eso, Rosa al Congreso", gritaban el centenar de simpatizantes que quisieron acercarse a celebrar el resultado. C´s no ha conseguido ningún diputado, pero su líder, Albert Rivera, señaló que están "orgullosos".
Europa Press Libertad Digital 10 Marzo 2008

En el Hotel Villa Real de Madrid, Rosa Díez comenzó su intervención entre gritos de "Eso, eso, eso, Rosa al Congreso" y dando las gracias a los presentes y "a los más de 300.000 ciudadanos de toda España que han depositado su confianza en las candidaturas de UPyD".

Reconoció asimismo la "enorme responsabilidad" que para ella supone ser el "interlocutor" en el Congreso de "los sueños e ilusiones" de tantos españoles. "Pueden estar seguros de que haremos lo mejor que sabemos nuestro trabajo para corresponder a esa confianza", declaró la cabeza de lista por Madrid.

Para Rosa Díez, con la obtención de un escaño en el Congreso, U PyD "ha conseguido el milagro". "¿Sabéis amigos lo que representa que en sólo 6 meses seamos la quinta fuerza en número de votos?. Representa que no era el sueño de unos pocos sino de una gran mayoría", enfatizó la líder de U PyD.

"Recuperar la unidad de la nación española"

En este contexto, se comprometió a "defender lo que nos une" y a trabajar "por esa tercera España que quiere recuperar los consensos" para luchar por "un país con futuro". "Hemos demostrado que se puede hacer campaña de otra manera y ahora vamos a demostrar desde el Parlamento que se puede hacer política de otra manera", agregó.

Abogó así por "recuperar la unidad de la nación española para garantizar el progreso y la igualdad". "Vamos a trabajar por la igualdad del voto de los ciudadanos, por la igualdad en España y no en función del lugar donde vivas y recuperaremos las competencias de educación para el Estado", agregó.

Se comprometió además a luchar desde el escaño que ocupará en la próxima legislatura y "desde la calle" para "que los nacionalistas no boicoteen las políticas de Estado". Dicho esto, lamentó que PNV con menos votos que UPD haya logrado seis diputados. "¡Hay que cambiar la ley electoral!", fue la respuesta de los simpatizantes.

C´s no consigue ningún diputado
Ciutadans no ha conseguido representación en el Congreso de los Diputados en las elecciones generales celebradas y su líder, Albert Rivera, se ha quedado sin entrar como diputado en la Cámara Baja.

Ciutadans ha conseguido un porcentaje de apoyo del 0,47 por ciento en Cataluña (25.873 votos), una cifra que les sitúa como sexta fuerza política catalana, pero que no es suficiente para conseguir un diputado.

Sin su chaqueta de la suerte, pero con una camiseta de su partido, Albert Rivera ha dicho a un centenar de seguidores concentrados en el hotel Calderón de Barcelona que, aunque los resultados "no han sido los esperados", está "muy orgulloso" de los ciudadanos que les han apoyado porque "creen en la regeneración democrática".

Rivera ha asegurado que aunque los datos no les eran favorables en estas elecciones "se ha podido ver que la nueva forma de hacer política (de C's) va a más y va a ir a más", por lo que ha descartado cualquier posibilidad de dimisión en torno a su persona.

"Hay que recordar que no teníamos referencias porque son nuestras primeras generales, porque unas autonómicas o municipales no son lo mismo", ha subrayado el presidente de Ciutadans, quien ha afirmado que la presencia en el Congreso "hubiera facilitado crecer más rápido".

"Somos un partido incómodo que ha intentado romper la partitocracia española, y seguiremos trabajando para las próximas europeas y autonómicas", ha asegurado Rivera.

Ciutadans no ha conseguido representación en el Congreso de los Diputados en las elecciones generales y su líder, Albert Rivera, se ha quedado sin entrar como diputado en la Cámara Baja. Ciutadans ha conseguido un porcentaje de apoyo del 0,47 por ciento en Cataluña (25.873 votos), una cifra que les sitúa como sexta fuerza política catalana, pero que no es suficiente para conseguir un diputado.

atentado terrorista en mondragón
Miles de personas se manifiestan por Mondragón para expresar su repulsa por el asesinato de Isaías Carrasco
La marcha está encabezada por una pancarta con la leyenda: 'Por la libertad ETA no. ETA ez Askatasuna', que portan la viuda y las dos hijas de la víctima
IGNACIO MEDRANO BILBAO El Correo 10 Marzo 2008

Miles de personas se manifiestan por Mondragón para expresar su repulsa por el asesinato de Isaías Carrasco
Unos niños colocan flores en el lugar donde fue asesinado Isaías Carrrasco. / Luis Ángel Gómez
Miles de personas se manifiestan desde las 18.45 horas por las calles de Mondragón para expresar su repulsa por la muerte en atentado de ETA del ex concejal socialista de este municipio guipuzcoano, Isaías Carrasco. La marcha está encabezada por una pancarta con la leyenda: 'Por la libertad ETA no. ETA ez Askatasuna', que portan la viuda y las dos hijas mayores de la víctima junto a los concejales socialistas y los portavoces del resto de los grupos municipales, salvo ANV.

Asisten a la protesta representantes institucionales y de los partidos políticos con representación parlamentaria en Euskadi, salvo EHAK, encabezados por el lehendakari Juan José Ibarretxe, así como por el líder del PSE-EE, Patxi López, la presidenta del PP vasco, María San Gil, y el presidente de EA, Unai Ziarreta. La manifestación también cuenta con la presencia de la ministra de Fomento Magdalena Álvarez, y de representantes de la Ejecutiva Federal del PSOE.

Porque no he votado a UPD Unión, Progreso y Democracia al Congreso

Nota del Editor 10 Marzo 2008

Había confiado en que UPD iba a elaborar un programa electoral claro y constitucional respecto al idioma español, pero ha resultado ser un fiasco, así que cambié el articulito titulado "Ahora o nunca con UPD" con recortes de Carlos Martínez Gorriarán de la primera página por los recortes del programa electoral y sus correspondientes comentarios, y  mi voto para el congreso ha ido a parar al PP aunque he mantenido el voto al senado para UPD; de todos modos, sólo los votos emitidos para UPD en Madrid en tenido efecto, en el resto de provincias se han perdido, por efecto del sistema electoral que es un disparate. No es que el programa electoral del PP sea mejor en el tema del idioma español, sea mejor, es muchísimo peor, y aún peor en el pasado, pero la exigencia mínima para UPD era dejar la libertad de aprender la lengua regional y no exigirla bajo ningún concepto, que es lo que dice la actual constitución española.
 
Del programa electoral de UPD:

7. Modificar el art. 2 CE: donde dice “nacionalidades y regiones” debe decir “comunidades autónomas y ciudades autonómicas”. Se suprimirá el art. 3.3 CE, que dice lo siguiente: “La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección”. Incluir en el art. 14 CE, después de la palabra “raza”, la palabra “lengua”.

Es un disparate dejar vigente el art.3.2 " 2. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos. "


Propuestas 1
c) Todas las lenguas deberán ser reconocidas en pie de igualdad en los territorios en que sean oficiales, sin que el uso de una u otra pueda ser motivo de discriminación en ningún ámbito, incluidos el educativo y el cultural. Los hablantes de las lenguas son los individuos, por lo que no deberá poder establecerse, entre las lenguas cooficiales, diferencias entre lenguas “propias” y meramente “oficiales”. En particular, ninguna lengua que sea oficial en un territorio podrá ser considerada por los poderes públicos una lengua extranjera o extraña. Las políticas llamadas de “normalización lingüística” deberán respetar el derecho de los ciudadanos a elegir la lengua en la que desean expresarse, tanto en el ámbito público como en el privado. Ninguna medida de protección o fomento de una lengua podrá conllevar merma de derechos de los hablantes de otra.


Es claramente anticonstitucional puesto que la Constitución Española distingue entre el deber de conocer la lengua española y el derecho a usar la lengua regional.


4. EDUCACIÓN
A) ENSEÑANZAS NO UNIVERSITARIAS
DIAGNÓSTICO

3 - A esto hay que añadir un factor negativo en las comunidades autónomas bilingües. Nos referimos a las políticas de inmersión lingüística que, sobre todo en Cataluña pero de próxima implantación en el País Vasco y Galicia, han erradicado de la educación pública la enseñanza en lengua materna de los castellanohablantes, una parte considerable de la población. El sistema educativo español se encamina a la división en 17 sistemas diferentes, más empeñados en alimentar diferencias que en compartir un plan de estudios básico. Paradójicamente, esta disgregación del sistema educativo no universitario se produce mientras el universitario comienza a integrarse en un sistema europeo concebido para unificar titulaciones y planes de estudios de las universidades de la Unión Europea,

PROPUESTAS

2 - El reconocimiento, mediante la correspondiente reforma constitucional, del derecho a la escolarización en las correspondientes lenguas maternas oficiales en las comunidades bilingües, y el desarrollo de sistemas educativos bilingües a lo largo de toda la escolarización obligatoria, garantizando el derecho de los padres y luego de los alumnos, a escoger la lengua que prefieran a lo largo de la escolarización, con la garantía de que ambas lenguas oficiales sean adecuadamente enseñadas y aprendidas.


Es claramente anticonstitucional puesto que la Constitución Española impone el deber de conocer la lengua española, pero no impone el deber de conocer la lengua regional.

 

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