AGLI

Recortes de Prensa    Martes 11 Marzo 2008

Elecciones 9-M
El sinsentido común
Cristina Losada Libertad Digital 11 Marzo 2008

En las cancillerías europeas cunde, por lo visto, cierto asombro ante el hecho de que en España se haya revalidado y reforzado al único Gobierno "de izquierdas" de Europa que exhibe esa etiqueta con jactancia. No es la primera vez que vamos a contratiempo. Acude a la memoria algo que Charles Peguy dijo hace mucho de sus paisanos: "nunca se sabrán las cobardías que han cometido nuestros franceses por miedo a no parecer suficientemente de izquierdas". Reformulada la frase para nuestro caso, podemos decir que los españoles han tenido miedo de no parecer, allá por los ochenta, suficientemente modernos y, ahora, verdaderamente postmodernos, con su relativismo, su irracionalismo y su deconstrucción acompañantes.

La izquierda postmoderna no representa una doctrina política específica, sino una proclamación sentimental y orgullosa de virtud y esperanza, señalaba Paul Hollander en Discontents. Postmodern and Postcommunist. Es un tipo de izquierda que deja de lado los problemas relacionados con las desigualdades económicas, de los que se ocupaban sus mayores, para centrarse en los derivados de la crisis de identidad y las dificultades de la autorrealización, propios de las sociedades del bienestar. Abandona la lucha de clases y la fe en el progreso, para sumirse en las políticas identitarias y en los "nuevos" movimientos sociales (feminismo, gays, ecologismo).

Frente a ese enfoque, que aun torpemente era adoptado por el socialismo gobernante, la apelación al sentido común y al bolsillo del PP constituía una respuesta insuficiente y anticuada. Los resultados del 9 de marzo han refutado su discurso. Una vez más, la gente no ha votado con el bolsillo. No era la economía. Y si esa variable influyó de algún modo, fue a favor de quienes ofrecen más gasto público, más prestaciones, más subvención y en definitiva, más protección de Papá Estado. Aunque luego lo incumplan o provoquen la ruina total.

Los clisés ideológicos suelen revelarse más fuertes que la experiencia. La crisis de los noventa está lejos. Hay votantes que no vivieron la época. El PP no se ha esforzado en rememorarla. Estaba preso de la idea-talismán de que la gente no quiere mirar al pasado, sino al futuro. El talismán es falso. Y, además, ahí estaba el PSOE para inducir al personal a no perder el pasado de vista. Un pasado, tanto el reciente como el remoto, que los socialistas vienen utilizando desde hace años para deslegitimar a la derecha. No han tenido réplica. "Nosotros hablamos de los problemas que de verdad preocupan a la gente", repetía el PP. Mientras, sus adversarios se afanaban por decirle a la gente cuáles eran los problemas, por irreales que fueran, que debían preocuparle.

Hay otros tópicos que el resultado electoral deja temblando. Uno de ellos reza que la mayoría de la sociedad española está en contra de las cesiones a ETA. Lo decían las encuestas, sí, pero también arrojaban el dato de que la mayoría apoyaba la negociación. Lo cierto, y lo terrible, es que si el 11-M dejó patente una disposición al apaciguamiento, el 9-M certifica esa voluntad. Las componendas con la banda terrorista no han supuesto un alto coste para Zapatero, si es que no han sido premiadas. Un sondeo preelectoral indicaba que la mayoría pensaba que el PSOE gestionaría mejor que el PP el problema del terror. Ahora se prefiere al "dialogante". La actitud de la sociedad española ante el terrorismo no es tan firme como se viene pregonando.

Tampoco es tan firme y general su rechazo al virus del nacionalismo. El mayor acopio de votos por parte de los dos grandes partidos parece mostrar el deseo de que el Gobierno central no dependa de esas bisagras depredadoras. Pero resulta que el PSOE ha incorporado una parte sustancial del discurso nacionalista. Capta, incluso, votos en ese caladero. El PSC, su franquicia más nacionalista, constituye su principal vivero. Desde que llegó Z al poder ha sido evidente ese corrimiento. Que el viraje haya sido refrendado en las urnas augura que continuará. La colusión del PSOE con el nacionalismo está para quedarse. Y eso, que no es de sentido común, tiene, sin embargo, finalidad y sentido.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Elecciones 9-M
Zapatero no cambia
Ignacio Villa Libertad Digital 11 Marzo 2008

Los resultados electorales del 9 de marzo nos dejan un mapa político que ofrece muchas y variadas lecturas. Para empezar, Rodríguez Zapatero ha ganado las elecciones. Lo ha hecho en votos y escaños. Pero una vez reconocido esto, lo cierto es que es una victoria más complicada de gestionar de lo que inicialmente parece.

El Partido Socialista no puede gobernar en solitario. Tiene ante sí dos bloques de pacto. Uno sería con Convergencia i Unió y el otro estaría compuesto por ERC, BNG y NaBai. En principio, la opción con menores sobresaltos para Zapatero sería con los convergentes, pero es verdad que esa alianza parlamentaria en Madrid podría provocar la ruptura del Gobierno catalán compuesto por PSC, ERC e ICV. Ambas posibilidades son viables, pero también conllevan una hipoteca muy alta. Y más cuando el Estatuto de Cataluña está pendiente del Tribunal Constitucional.

En estos momentos, y luego del claro mensaje de los ciudadanos que han dicho que quieren un Gobierno de carácter nacional sin hipotecas con los nacionalistas, Zapatero no lo tiene fácil, pero ciertamente la clave de esta legislatura la tiene el propio presidente del Gobierno. Rodríguez Zapatero ha puesto en marcha en la primera legislatura una serie de políticas sociales radicales y un cambio profundo en el modelo de Estado. Pero no por una cuestión de estrategia. Zapatero es así. Es un político radical, que no tiene reparo en fomentar la división y la fractura, que no ha tenido problemas para mentir las veces que ha querido y que ha marcado siempre la distancia con el Partido Popular.

Con estos antecedentes es muy complicado creerse que Zapatero se vaya a moderar. Hay que recordar que ha tenido varias ocasiones para hacerlo durante los pasados cuatro años y que ha sido él quien ha dinamitado todos los puentes que podían unirle con el PP; ha destruido todos los diques de contención para una sana convivencia y ha desmontado todo el andamiaje de seguridad de la España democrática. Todo lo que ha hecho lo ejecutó con frialdad y precisión, sabiendo perfectamente lo que estaba haciendo. Absolutamente todo.

Así pues, empieza una nueva legislatura en la que Rodríguez Zapatero tiene que decidir cuáles serán sus socios. Después de cuatro años de Gobierno, el discurso del talante y del pacifismo ya está agotado. Le faltan recursos a la hora de gestionar el día a día, no tiene gente de calidad en su gabinete y no para de alimentar la exclusión del Partido Popular de la vida pública. Si Zapatero con una mayoría exigua no ha soportado la crítica, ahora que dispone de una más amplia puede ser demoledor para la libertad de expresión. No hay mucho motivo para tener esperanza en el cambio. Zapatero es como es y no va a salir de sus casillas. Estamos ante un presidente radical, al que España no le importa, y que antepone su propia supervivencia política a las cuestiones que nos afectan a todos. Esto es lo que hay. Nada más.

Semillas de sonrisas
Ojos
Joan Valls Libertad Digital 11 Marzo 2008

La oligarquía catalana ha vuelto a ganar las elecciones generales, pero al personaje más nefasto que ha dado España en el siglo XX se le acaba el tiempo. El ideólogo del Tinell, el usurpador del voto charnego, el creador de Rodríguez pronto dejará de recordar su gesta y se unirá, en un dulce olvido, al vacío de sus víctimas felices. A pesar de su ausencia, la obra colonialista, encargada por los oligarcas catalanes, seguirá imparable el camino sellado por dos conocidos terroristas en aquella ciudad francesa que visitaban, hace tres décadas, los españoles sedientos de pornografía.

Tres fases parece tener este Tinell que todo lo abarca:

a) Desalojo del poder y criminalización del PP.

b) Hegemonía del PSC a través de la marca PSOE.

c) Aplicación directa o indirecta de la doctrina Kosovo.

Con los resultados del 9-M, se puede dar por concluida la segunda fase. En la primera, tras desalojar al PP del poder, el tinellismo devoró a uno de sus hijos y convirtió a CiU en un partido bisagra sin puertas ni marcos, refugio del catalanismo intrascendente que desprecia profundamente a la charnegada. Consolidado el Tripartit, prosiguió la campaña a través del camarada Llamazares, que cumplió su misión y alejó para siempre el fantasma de la pinza anguitista mediante la jibarización del comunismo. Paralelamente, el tinellismo destronó a Prisa y aupó a Mediapro. La guerra entre aliados le asegura un poder mediático sin parangón en la historia de España. La segunda fase ha sido la del fortalecimiento definitivo del PSC, que, en el 35 Congreso Federal del PSOE, inició el asalto al Partido con un virus troyano con apariencia de bobo.

La tercera fase comienza con unos números excelentes. El PSC aporta 25 diputados directos, más tres de ERC. Carod, en su papel de prestamista, ha ejercido de Àngel Colom para atemperar un radicalismo que podría haber entorpecido el curso natural de los acontecimientos. Pero el mayor éxito del tinellismo radica en la domesticación definitiva de la charnegada. Porque la victoria socialista no la ha facilitado "Cataluña", como afirmaba el director de El Periódico la noche electoral, sino el cinturón industrial de Barcelona. Y ya, en menor medida, la ETA, con su previsible 11-M bis, y el trasvase de voto separatista vascocatalán, que espera impaciente a que la doctrina Kosovo le devuelva las nueces con intereses. Mientras tanto, cientos de miles de jóvenes y de inmigrantes se incorporarán a la lista de ciudadanos con derecho al voto en las próximas generales. Ésa será la tercera y última fase del tinellismo; la separación, indirecta o de facto, como metrópolis, de la colonia.

Dicho de otra manera, cuando los nuevos tratados internacionales han hecho insostenible el proteccionismo catalán sobre el corralito, la oligarquía colonialista ha optado por el librecambismo. Ahí es cuando surge el embrión del Tinell: "Mientras las ventas de Cataluña al resto de España registraron una pérdida relativa sostenida (90% del comercio total de exportación en 1967 frente al 69% en 1994), las exportaciones al extranjero se duplicaron entre 1994 y 2000."

Los análisis marxistoides de derechas confían en que la crisis económica tumbe al desgobierno de Rodríguez en no más de dos años. Pero han olvidado lo que sucedió en España entre el 11 y el 14 de marzo de 2004, en plena bonanza económica. ¿Acaso ignoran que media España vota con el prejuicio y con el televisor encendido, que es el que le dice cómo está su bolsillo, aunque lo note vacío? Los tempos están calculados y es precisamente en un río revuelto donde hay más ganancia de pescadores oligarcas, no en una situación de prosperidad y estabilidad. No hay que confundir las causas con las consecuencias, don Mariano, y menos en un régimen como el nuestro, más parecido ya a la Rusia de Putin que a una democracia occidental. Los partidos los ganan delanteros con imaginación, no los que esperan el fallo de una defensa protegida por los comités. Y, aquí, de lo que se trata, en última instancia, es del saqueo de la clase media española antes de soltarle ese adéu definitivo que ya anunció el abuelo del tinellista.

Se podría pedir la dimisión de Rajoy por su segundo fracaso, pero, a estas alturas, poco importa si sigue o si se marcha. El PP no volverá a gobernar sin la verdad del 11-M y, si lo hace, será en una España de 34 millones de habitantes. Porque es en el Tinell con olor a Perpiñán donde empieza la cuenta atrás. A España sólo le queda una salida y es el conocimiento de la cruda verdad. Como en el proverbio chino: "la mentira produce flores, pero no frutos". Los frutos sólo volverán a brotar si se muestran los nombres, apellidos, actas, cuentas, pactos y estrategias. Eso es el 11-M. Rostros. El 11-M tiene rostros. Tiene ojos. Lo demás son flores que se marchitan. Hambre para nuestros hijos.

Para quienes esperan una reacción del pueblo español ante futuras crisis, pero sin recurrir a la verdad y a una verdadera catarsis, sería muy útil repasar las andanzas del señor Lesseps. 20.000 vidas costó la construcción del canal de Panamá en la etapa francesa, y la ruina a cámara lenta de la clase media y del prestigio de Francia en el mundo. Un endiosado Lesseps había despreciado al barón Godin de Lépinay, quien advirtió del desastre si proseguía en el empeño de construir el canal al nivel del mar y no con esclusas. "No habrá suficientes árboles en el istmo para hacer cruces para las tumbas de sus trabajadores", le dijo un residente francés a Lesseps en una de sus visitas a Panamá. "Disfruto del privilegio de ser creído sin tener que probar lo que uno afirma", fue la respuesta Lesseps a lo largo del tiempo.

Joan Valls es editor de debate21.com.

Elecciones 9-M
¿Malos tiempos?
Defensa de la Nación Española Libertad Digital 11 Marzo 2008

Hay, para muchos, más que sobrados motivos para que la salud de la Nación esté hoy en grave riesgo. La victoria del PSOE puede haber decepcionado, e incluso llevado a un irremediable fatalismo a tantos y tantos ciudadanos que durante cuatro años de nefando gobierno zapateril han visto cómo se lanzaban continuos órdagos a la unidad, libertad e igualdad de los españoles. Más aún, los modos –todos lo hemos visto– han sido, sí, zafios y mezquinos, como amparándose en lo que semeja un imparable descenso a los infiernos de la vulgaridad y el proselitismo mediáticos más descarados.

Sí, todo eso es verdad. Pero de los resultados obtenidos en los últimos comicios hay signos que auguran, si no consolidan ya de facto, la extensión y el fortalecimiento de un movimiento social abanderado por el único partido que, al menos hoy por hoy, puede defender las garantías constitucionales en una España amenazada por muy diversos frentes, el Partido Popular. Eso sí, con la confianza en que a corto plazo la izquierda nacional acabe aglutinada en el liderado por Rosa Díez. Precisamente la Fundación DENAES para la Defensa de la Nación Española se ha ocupado, desde su origen, en poner de relieve y denunciar tanto las amenazas explícitas como las implícitas que acechan a la Nación española.

Del mismo modo, en este para muchos aciago lunes, DENAES debe reconocer que nada ha sido en balde; que la victoria de un PSOE más amalgamado que nunca, lograda tanto con el voto nacional (Guerra, Bono, Ibarra) como de sectores antiespañoles muy heterogéneos (ultraizquierdistas provenientes de IU, secesionistas de Carod y Arzallus, etc.) no ha hecho otra cosa que sumir al partido en el caos ideológico y obligarle –he aquí lo verdaderamente importante– a tomar partido por una de estas dos opciones: mantenerse en la ambigüedad y seguir respaldando a las fuerzas separatistas, incluso liberando asesinos en serie o introduciendo quintas columnas de ETA en las instituciones, o acabar de definirse como un partido nacional que defienda la inviolable unidad de España, la libertad y la igualdad de derechos y obligaciones entre todos sus habitantes.

Ahora, pues, tras una victoria tan compleja y ese aviso etarra ad posteritatem maculado de sangre, el PSOE no tiene más remedio, quiéralo o no, que definirse. Y ahí está un Partido Popular recién fortalecido, más cohesionado que nunca y jamás tan bragado en la defensa de la Nación española para que, si Zapatero se decide por la última opción, pueda llegarse un gran pacto de Estado a través del cual se reformen las instituciones y se solucionen por fin los cada vez más acuciantes problemas de los españoles: el terrorismo, la amenaza separatista y una inmigración descontrolada que acabará pasando factura en medio de una brutal crisis económica. Si, por el contrario, persiste el Gobierno en las cesiones a los enemigos de España y en la destrucción del poco entramado constitucional aún virgen, habrá que dar la razón a los pesimistas de hoy y temer una ruptura social y política en esta gran Nación de dramáticos e impredecibles efectos.

Por su parte, y sea cual fuere la postura final del recién revalidado Gobierno, la Fundación DENAES seguirá firme contra viento y marea hasta la consecución de su principal objeto: recuperar para la sociedad civil el conocimiento y la reivindicación de la realidad histórica, política, social y cultural de la Nación española.
Fundación para la Defensa de la Nación Española

Ahora Zapatero elegirá si es o no hombre de Estado
EDITORIAL Elsemanaldigital.com  11 Marzo 2008

Once millones de votos, aunque no supongan la mayoría absoluta en ninguna de las Cámaras, son un respaldo democrático más que suficiente para un Gobierno. José Luis Rodríguez Zapatero tiene en sus manos la mayoría que pidió durante la campaña electoral, con los votos que buscó a su manera a lo largo de toda la legislatura, preocupándose a menudo más de ellos que de sus obligaciones institucionales. Ahora esas obligaciones no pueden aplazarse, ni hay excusas para hacerlo: Zapatero debe gobernar.

Puede y debe gobernar exactamente como ha prometido, "para todos". Todos los españoles, sin distinción de partido, tienen derecho a vivir en libertad, con unas leyes respetadas y dignas de respeto, con una seguridad que nadie, español o extranjero, pueda violar impunemente. Zapatero, que quiere ser investido como presidente del Gobierno "de todos", tiene ante sí una agenda muy clara.

Los problemas de España, después del 9-M, son exactamente los mismos que antes del voto. El terrorismo sigue negando la libertad de los ciudadanos, ETA ha demostrado que cualquier negociación es inútil y que sólo la firmeza del Estado puede acabar con la banda. Unas minorías radicales quieren destruir la unidad de ese Estado en un proceso de balcanización incompatible con nuestro ordenamiento constitucional. Nuestro modelo de desarrollo económico está agotado y afrontamos una crisis económica de imprevisible envergadura. Los españoles quieren ser libres, vivir seguros y que sus derechos sean garantizados. Para todo esto Zapatero tiene un programa, pero en breve con su talante demostrará cómo quiere afrontar la legislatura.

El PSOE tiene unos cientos de miles de votos que provienen de la izquierda radical y de los grupos independentistas; en el Congreso y en el Senado Zapatero necesita además votos que su partido no tiene, tanto para ser investido como para gobernar. Ante el futuro Gobierno se abre la posibilidad de aplicar recetas que agraden a los más radicales, y que marginen en cambio a los diez millones de españoles que confían en el Partido Popular.

Zapatero va a elegir uno de los dos caminos. Pero sólo uno de los dos es correcto, porque una democracia no consiste en que gobierne la mayoría, sino en que además la minoría sea respetada. La democracia española se basa en una serie de grandes consensos de los que no puede quedar marginado el PP, porque el deseo de los extremistas de aislar y anular al centroderecha es el más flaco favor que cabe hacer a nuestro Estado de Derecho. Zapatero tiene derecho a gobernar conforme a su programa, pero tiene el deber democrático de contar con el PP antes y más que con minorías marginales cuyo interés principal es la destrucción de la nación y del Estado.

El ocaso del nacionalismo radical ...y Rajoy que no se va
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 11 Marzo 2008

(Ah! Rajoy dice que no se va. Otra cosa es que algunos y algunas, desde cierta Prensa que quiere dirigir el PP a quien manda en la Puerta del Sol, no hagan lo posible para que deba hacerlo en junio.En pura democracia no sería mala cosa tal vez presentar una candidatura)

Ensimismados en el recuento de los trofeos, victorias y derrotas de los grandes ejércitos contendientes, todavía hoy no se le da importancia a lo que quizás resulte mas premonitorio del próximo futuro de España: el retroceso de los partidos nacionalistas y el auténtico hundimiento, dentro de ellos, de los más radicales, que ha supuesto una verdadera hecatombe en el caso de ERC.

Sea por el voto útil a Zapatero, mas que al PSC catalán , para y por el el "miedo" al PP, sea porque los excesos,a veces incluso el esperpento y el tensar hasta el extremo la cuerda de la relación con el Estado han hecho recapacitar a los votantes, o incluso porque en ciertos casos los partidos socialistas han cruzado ciertas líneas y aparecen como abanderados del propio nacionalismo. Sea por todo ello mezclado y hasta revuelto, lo cierto es que el varapalo sufrido por los Carod y Cia ha dejado mucho para el análisis y para la reflexión de futuras consecuencias y actitudes.

El otro partido afectado, el PNV, ha sido igual que el anterior el máximo exponente de tensión contra el Estado y quien partiendo de principio moderados ha ido extremandose hasta plantear también un pulso contra el propio ensamblaje constitucional, y tambien, aunque pudiera parecer que en menor grado, los daños que ha sufrido han sido importantes.

El PNV ha perdido en las tres provincias vascas, ha perdido 140.000 votos y ha perdido , amen de un escaño en el parlamento y cuatro senadores, la hegemonía en su territorio. Pero es que además su escisión, socio y competidor, EA, ha perdido su único escaño y se ha quedado fuera del Parlamento .El PSOE, por primera vez en 17 años ha vencido y sus nueve diputados junto a los 4 del PP doblan a los 6 nacionalistas. Un dato esencial e importante.

No cabe duda que el asesinato del ex concejal socialista de Mondragón ha influido allí mas que en ningún sitio. Pero también lo ha hecho la deriva cada vez más montuna, el empecinamiento en el referéndum inconstitucional y la autodesfenestración forzada de José Jon Imaz , del PNV.

Zapatero entendió , y quizás fue el mejor complemento a su victoria, lo que significa ello para el futuro. Desde luego ha habido abstención del voto separatista que mama de las ubres de ANV-HB-ETA, pero no tanto como para explicar la debacle. Por lógica, PNV y EA habrían de beneficiarse algo. Y no. Se han caído con buena parte o con todo el equipo.

Cierto que Urkullu seguía hoy empecinado en su "consulta", pero bien saben que en Euskadi nada será como antes. No lo será porque el propio PSOE ha tomado buena nota de sus errores en el asunto antiterrorista. Lo reconozca o no, ha rectificado. Y ETA , con su ultimo crimen, le fuerza, aún más, a esa rectificación en la próxima legislatura. Lo contrario si que sería un verdadero suicidio. No habrá contemplaciones ni para la organización ni para sus tentáculos.

Pero el propio PNV deberá también medir con cuidado. Una vuelta a sus tiempos mas foralistas y constitucionales pueden reparar los daños. Lo contrario precipitarlo a algo ahora impensable: la perdida del propio gobierno autonómico.

El nacionalismo más moderado, los canarios también han sufrido la perdida de mucha de su fuerza, tanto en ha aguantado mejor el embate, CíU sobre todo, aunque aún puede perder un escaño. Lo que mejora es su papel y puede poner en riesgo el tripartito cuando quiera y curiosamente desde la Carrera de San Jerónimo en Madrid. Si han sido los catalanes quienes han decidido el gobierno central se puede dar la paradoja de que sea un pacto madrileño el que decida claves del Gobierno en Cataluña .

Zapatero, para sobrevivir se ha zampado a sus aliados de legislatura. De I.U. y de ERC no han quedado apenas raspas. Sólo el BNG ha logrado sobrevivir intacto al bocado. A CiU el socialismo la ha desalojado del poder en Cataluña y ahora parece que el siguiente objetivo bien pudiera ser, eso si, con mucha carantoña , el gobierno vasco.

P.D.
Quiero agradecer muy vivamente a los contertulios el haber conseguido que La Marea sea una "rara avis" en la Red por su carácter en verdad plural y donde se encuentran y debaten sensibilidades, ideologías y por supuesto votos diferentes.
Extremismos y exabruptos aparte que hay que soportar y controlar en lo posible , estimo que esta diversidad es la mejor seña de identidad del blog.

Tras la resaca electoral quiero de veras agradecerlo y compartir con ustedes un legítimo orgullo por ello.

Analisis de los resultados electorales y de los proximos 4 años
www.hazteoir.org 11 Marzo 2008

Jose Luis, muy buenas tardes.

En esta ocasión no lo hemos conseguido. Zapatero, el peor presidente de Gobierno de la historia de nuestra democracia, seguirá instalado en La Moncloa – en principio – cuatro años más.

Un sinnúmero de movilizaciones, de campañas, alertas y denuncias no han bastado para contrarrestar el poder de la propaganda de Zapatero y la influencia de una mayoría de televisiones, afines al Gobierno.

La diferencia de votos entre el PSOE y el PP – el principal partido de la oposición – se ha visto reducida. Si el PSOE ha crecido, desde las últimas elecciones generales, en 38.000 votos, el PP ha logrado que le voten 540.000 personas más que en 2004. El sistema electoral, no obstante, no ha permitido que esta diferencia se traduzca en representación parlamentaria: ambos – PSOE y PP – crecen 5 escaños.

Este dato – la reducción de la diferencia entre PSOE y PP – se debe especialmente a la movilización de las organizaciones de la sociedad civil y no a la irregular acción de oposición de un PP en muchas ocasiones desnortado.

La estrategia de radicalización del PSOE – en muchos frentes – ha logrado atraer los votos de comunistas, nacionalistas y republicados. Votos que han huido principalmente de Izquierda Unida (rebautizada como “Izquierda Hundida”), de ERC y del PNV. Prácticamente los mismos votos que el PSOE ha perdido por el centro, representado en estas elecciones por el PP y por la UPyD de Rosa Díez, que logra 300.000 votos y un escaño.

Los resultados del 9-M demuestran que Zapatero es un maestro del engaño. Como su colega americano Barack Obama, al quien le llena la boca de palabras preciosas, Zapatero hace exactamente lo contrario de lo que dice. En su discurso de anoche, repitió el mensaje con que anunció la victoria de hace cuatro años: diálogo, pacto de Estado, erradicación de la crispación, colaboración, tolerancia… Palabras huecas… promesas que la repite machaconamente una y otra vez y que no se corresponden en absoluto con la realidad de sus acciones. Misteriosamente, Zapatero ha conseguido crear una realidad paralela que habita en las mentes de una parte de los 11 millones de españoles que le han votado.

Tenemos 4 años para mostrar a una parte relevante de esos 11 millones de votantes la realidad de Zapatero y de su proyecto totalitario y liberticida. Un proyecto que pasa por la destrucción de la unidad de España y la derogación – por la vía de hecho – de la Constitución. Un proyecto que se basa en la reingeniería social y en la imposición coercitiva de Educación para la Ciudadanía (para Zapatero, promoción de los valores democráticos), el aborto libre (ampliación de los derechos de la mujer), la eutanasia (derecho a decidir sobre la propia muerte), el laicismo (laicidad) y las restricciones de las libertades de los que no aprobamos la equiparación de matrimonio y uniones homosexuales (lucha contra la “homofobia”).

Nos encontramos sin duda con unas circunstancias mucho más favorables que hace cuatro años. Gracias a Dios (y a Zapatero), la sociedad civil española, más consciente que nunca, se halla movilizada en defensa de las libertades de todos los ciudadanos.

Recordemos la batalla de los padres a favor de la libertad educativa y en contra de Educación para la Tiranía. O las víctimas del terrorismo que han convocado a millones de ciudadanos en defensa de la dignidad, la memoria y la justicia. O la campaña de HazteOir.org – yorompo.org – que por primera vez en la historia de España ha movilizado a cientos de miles de votantes para tratar de influir en un proceso electoral.

Descansemos un par de semanas y, a la vuelta de la Semana Santa, volvamos a lucha con las pilas cargadas. Redoblemos esfuerzos. Sigamos saliendo a la calle. Hablemos con nuestros vecinos y compañeros. Innovemos todo lo que seamos capaces. Reenviemos las alertas y las campañas. Denunciemos los abusos del poder. Objetemos en conciencia contra las leyes injustas promovidas por Zapatero. Enviemos Cartas al Director. Apoyemos a las asociaciones que lideran la rebelión cívica.

Desde HazteOir.org, no lo dude nadie, vamos a perseverar en la lucha. Más aún: vamos a multiplicar los esfuerzos para conseguir hacer frente a la ofensiva tiránica de Zapatero que se nos viene encima. Si quieres hacerlo posible, ahora puedes hacerte socio de HazteOir.org pinchando a continuación:

http://www.hazteoir.org/haztesocio/2008-2012-ayudanos-a-parar-la-ofensiva-de-zapatero/

Vamos a abrir un período de reflexión en los próximos meses para tratar de definir la estrategia óptima que producirá un cambio político en España en los próximos años.

Vamos a conseguir echar a Zapatero de La Moncloa. Nos va a costar sangre, sudor y lágrimas. Pero vamos a conseguirlo. Y lo vamos a lograr gracias a ti… y a los 75.000 ciudadanos que nos apoyan de múltiples formas.

Si puedes contribuir al trabajo de HazteOir.org con 80 Euros al año o con 8 Euros al mes, no lo dudes: únete a nuestra plataforma rellenando el formulario que encontrarás en la siguiente página Web:

http://www.hazteoir.org/haztesocio/2008-2012-ayudanos-a-parar-la-ofensiva-de-zapatero/

Termino dándote las gracias, en mi nombre y en el nombre de HO, por todo lo que has hecho para apoyar a yorompo.org. Esta plataforma queda ahora en situación de letargo hasta las próximas elecciones generales (que esperamos se celebren antes de 2012). Mientras, seguimos dando la batalla desde HazteOir.org.

Contamos contigo.
Un fuerte abrazo,
Ignacio Arsuaga y todo el equipo de HazteOir.org

Victorias y derrotas
¿Dónde está la clase media?
Luis Hernández Arroyo Libertad Digital 11 Marzo 2008

En estas elecciones nacionales del 9 de marzo ha ganado el PSOE, pese a que el PP ha crecido en votos y escaños. Esto se explica porque votos tradicionalmente radicales, como los de IU y ERC, se han movilizado masivamente hacia el PSOE. Esto es un fenómeno en el que hay detenerse, pues tiene una lectura de la que se extraen consecuencias nada halagüeñas para España.

Lo primero que llama la atención es el hecho mismo de un partido supuestamente nacional –por sus declaraciones, no por sus actos– tenga esa elasticidad casi infinita para captar votos de sectores moderados y radicales a la vez. Ese es su mayor mérito electoral, y se debe ciertamente a ZP, que ha sabido ver que la sociedad española no es ya la sociedad moderada y centrista de cuando la batalla por el poder estaba en la conquista de los votos de centro. Rajoy ha ido a por esos votos moderados, y ha logrado algo, mientras que Zp, un líder totalmente atípico, ha ido ha por los votos de ambos extremos de su espectro, y ha ganado. Nadie antes se ha atrevido a hacer eso.

Buscando las causas de este éxito, habrá que pensar que las capas moderadas de la sociedad que creen que el PSOE es un partido nacional, de centro, y moderado –esas capas que se disputaban ferozmente hasta ahora los dos partidos nacionales– o se engañan groseramente, o han dejado de existir, que es la tesis más audaz, pero por ello más interesante. Los actos de ZP durante 4 años son reveladores: él mismo es un radical sin fisuras, y sólo en sus declaraciones –y no siempre– se ha mostrado centrista y moderado. Por ejemplo, el Estatuto catalán hubiera expirado en un cajón si él no lo hubiera resucitado. Por cierto, vaya jugada maestra gobernar con ERC y resucitar ese estatuto con CIU: es esa sorprendente capacidad de contorsión inverosímil hacia ambos lados lo que estamos comentando. Esas aparentes tragaderas de esas capas sociales moderadas es un cambio que el PP debe poner entre sus consideraciones prioritarias si quiere llegar a la Moncloa.

Ahora bien, ¿y si lo que hubiera desaparecido como tal es esa capa social –la clase media amplia– que votaba al centro, a un PP o PSOE moderados que frenaban a los nacionalistas? ¿Se ha encogido la clase media? Cuando las aplastantes victorias de Felipe González, desde luego que existía, y templaba mucho el apoyo a un Gobierno de izquierdas. Entonces ser de izquierdas era otra cosa. Un ejemplo: Víctor Manuel y Ana belén, y todos los titiriteros, apoyaban a IU...

Creo, aunque no soy sociólogo, que en España se han producido deslizamientos sociales importantes gracias a procesos económicos muy intensos que han traído prosperidad, pero transitoria y, por lo tanto, no duradera. Tras estos movimientos tectónicos hay factores de largo alcance, como el ínfimo nivel de educación, el exceso de titulaciones inadecuadas, etc. Esto ha producido transferencias de renta de las clases medias de antes (que educaban a sus hijos en la moderación y en una ética social) a nuevos grupos sociales, que forman unos nuevos viveros de votantes de opinión menos asentada y más volátil. Entre estos grupos se encuentran los emigrantes que han arraigado y ven las cosas de una manera que no conocemos bien; pero no sólo ellos. Entre otras cosas, es posible que España no signifique apenas nada para estas capas.

En otras palabras, la clase media de antes, el apoyo a sus valores con cierta dosis de conservadurismo –que es lo que da estabilidad a un sistema– sí que ha desaparecido, o al menos se ha diluido en un grupo más amplio en el que sólo es una minoría. Yo creo que por ahí radica esa capacidad de enorme elasticidad del astuto ZP que, una vez más, demuestra que sabe lo que se trae entre manos. Si esto es así, mal lo tiene el PP con sus objetivos nacionales y moderados, por los que encima son acusados de "crispar". Y mal lo tiene España, que es un valor que le importa un pimiento al ganador, salvo cuando hace encendidas soflamas de patrioterismo.
Luis Hernández Arroyo es autor del blog Cuaderno de Arena.

El difícil adiós de Rajoy
Lorenzo Contreras Estrella Digital 11 Marzo 2008

Una lenta digestión de lo acontecido es lo que espera al mundo político nacional después del 9 de marzo. En primer lugar, el futuro del PP en lo que atañe a su jefatura o dirección. En segundo término, qué política emprenderá el “confirmado” Zapatero frente a una ETA que difícilmente renunciará a seguir abonada al lema “mato, luego existo”. En tercer lugar, en qué medida se dejará sentir la presencia de la ex militante socialista Rosa Díez en el concierto o desconcierto que ha de seguir a la experiencia electoral vivida.

El futuro del PP tiene que pasar, de entrada, por un congreso que resuelva la “papeleta” de Mariano Rajoy como sucesor de sí mismo o como puente para una alternativa en el liderazgo del partido. Ese congreso no tiene por qué ser inmediato, pero los tiempos políticos que corren no están para muchas demoras. Se presume con fundamento que la crisis económica va a dejarse sentir muy seriamente, complicando, como fondo, la lucha política que se abre a demasiados frentes.

Pese a la honrosa derrota “conquistada”, el PP ha de examinarse las tripas organizativas. Rajoy tiene que gestionar su segundo revés electoral. Perdió en el 2004 por un atentado terrorista sin parangón en la historia de España e incluso de Europa, y no ha logrado en las urnas sacar provecho ahora de un segundo atentado, éste de ETA, que en pura lógica tendría que haber perjudicado al PSOE como respuesta negativa que ha sido a toda una etapa de “entendimientos” bochornosos con la banda criminal.

Rajoy, cuyo “adiós” en el balcón de la calle Génova tuvo para muchos sabor a despedida política, carece de sucesión fácil. Gallardón y Esperanza Aguirre, aparte de no ser diputados, parecen amortizados por sus compromisos vigentes; y, en lo que afecta al primero, sufre además una declaración de guerra intrapartidista paralizante. Acebes y Zaplana han entrado en combustión política al mismo tiempo que Rajoy ardía en su propia hoguera como protagonista del 9–M. Rodrigo Rato, fuera también de la órbita parlamentaria, ha optado por una lucrativa espera en el paraíso de las altas finanzas. Y cualquiera otra búsqueda de nombres posibles está más cerca de la clásica aguja en el pajar que de una normal operación selectiva.

Quienes piensan en alguna cantera política que proporcione recambios viables suelen detener últimamente su atención en Valencia, cuya Comunidad ha proporcionado al PP su mejor suministro de votos en las elecciones celebradas. Al frente de esa comunidad se encuentra Francisco Camps, enemigo mortal de Zaplana y sucesor suyo en el Gobierno autonómico. Pero tampoco es parlamentario. Lo es, en cambio, Esteban González Pons, cabeza de lista por Valencia en estas últimas generales. En todo caso, como presidenciable, simple conjetura. La única realidad tangible es que Valencia es para el PP una cantera de votos equiparable a Andalucía para el PSOE, y, por tanto, una tentación a la hora de especular.

Mientras tanto, la curiosidad política gira en torno a lo que Rosa Díez pueda representar como revulsivo progresista y español en medio de un Parlamento integrado por zapateristas, poco o nada sensibles a los reclamos del patriotismo, y por “populares” desconcertados y en busca de “un hombre” como Diógenes con su farol. Nada se diga del nacionalismo concurrente.

Al fondo del escenario, una vez más la amenaza de ETA, tantas veces dada por difunta o a medio enterrar, y siempre con capacidad para resurgir enterrando a otros con la ayuda del nueve largo. En esta situación, Zapatero sigue siendo su esperanza. ¿Han matado a Isaías Carrasco para con su venganza favorecer la imagen de Zapatero que, aparentemente, tuvo la dignidad de negociar sin transigir a la hora de los precios políticos? Ni ellos mismos se lo creen como tales socialistas. Ahora, ante la vista, cuatro años para otra vuelta de tuerca. París bien vale una misa, decía el francés.

Un asesinato como diana electoral
José Javaloyes Estrella Digital 11 Marzo 2008

Sedimentadas sensaciones e impresiones primeras ante los resultados de las urnas de este domingo, se abre el turno de otras reflexiones. Tocan paralelismos, similitudes, en el turno terrorista: condicionante de los resultados de esta consulta electoral y de la anterior, la del 14 de marzo del 2004. Especialmente cuando se repara en la correspondencia entre dos hechos relevantes. Uno, la disparidad entre los resultados habidos y la situación de empate técnico que compartidamente se estimaba por el PP y por el propio PSOE. Otro, el propio editorial de Gara, el órgano del abertzalismo radical, en torno al asesinato de Isaías Carrasco en el último tramo de la campaña electoral.

La muerte del ex concejal socialista de Mondragón, lo sabían perfectamente los etarras, tanto tenía significación de “castigo” al Gobierno socialista por lo que los terroristas dicen que fue incumplimiento de los compromisos asumidos en las negociaciones, como de ayuda electoral a ese mismo Gobierno por la solidaridad que podría suscitar en no pocos votantes instalados en la duda.

ETA tenía muy presente que el Gobierno y sus aliados rechazaron repetidamente la propuesta del PP de que fuera retirada la autorización parlamentaria para que se negociara con ella, lo mismo que sabía también la resistencia de Rodríguez a manifestar su compromiso expreso y claro de no volver a las andadas.

Para los etarras, la “racionalidad” política y la “oportunidad del asesinato de Isaías Carrasco era evidente. Un triunfo electoral del Partido Popular cerraría la puerta al regreso del llamado “proceso de paz”. Los tiros al asesinado dieron así en la diana política, y el empate técnico se resolvió en una ventaja de 16 diputados para el PSOE. Ventaja que no resultó de una previa merma de las potencialidades de voto del PP por su supuesta radicalización, sino del sangrado de votos nacionalistas y de Izquierda Unida, que ha muerto de éxito izquierdista para reencarnarse como voto útil dentro de las cuentas del Partido Socialista.

De una lectura así se infieren otras consideraciones. Primera de todas, la de que la derrota popular no resulta del abandono de las posiciones de centro sino de la metabolización del voto nacionalista y comunista como proteína que ha engrosado el músculo parlamentario del Partido Socialista.

Ha sido una resultante central de las dos villanías de Mondragón: el asesinato de Isaías Carrasco y el bloqueo de P. López, el secretario del general del PSE, a Mariano Rajoy cuando éste llegó a la capilla ardiente donde se encontraban los restos mortales del asesinado. El “dividendo electoral” de la situación era dominio reservado de los socialistas procesalmente involucrados en las negociaciones políticas con los etarras.

Otra consideración, derivada de la anterior, corresponde a la supuesta necesidad de que Mariano Rajoy ceda el mando del PP, puesto que se trata de que éstas son las segundas elecciones que pierde. Cierto es que ha sido el propio Rajoy quien, desde el balcón de Génova, dejó entrever que tal era su propósito. Pero no estaría de más que, para el buen fin de ese relevo, quedaran claras las causas circunstanciales (la presión terrorista, islamista una y etarra la otra) en que se ha producido ambas derrotas de su partido.

Dos atentados terroristas adosados a dos desenlaces electorales en el mismo sentido obligan a deflactar los resultados numéricos obtenidos —especialmente ahora—, por más que sean los números, al cabo, lo que convencionalmente importa y resulta inapelable. Pero la singularidad de la circunstancia —terrorista— obliga a depurar el análisis de generalismos que pudieran llevar a conclusiones injustas, o al menos erróneas.

Si el terrorismo etarra percibe la posibilidad —próxima o remota, tanto da— de que Rodríguez Zapatero abra nuevamente la negociación política, apostará en todo caso por su victoria y por la derrota del PP, que siempre estuvo y estará contra la idea de sentarse a la mesa de negociar en las condiciones que se hizo en la pasada legislatura.

Pero hay una perspectiva más que debe anotarse en lo que toca a este particular. Es lo que corresponde al riesgo de que en la eventual operación de relevo de Mariano Rajoy, con o sin congreso del partido, se abriera una dinámica de disensos internos que llevara a que el Partido Popular se descompusiera como lo hizo la Unión de Centro Democrático. Se habrían sentado así las condiciones para otra dilatada era de inamovibles gobiernos del PSOE, como la del felipismo.

jose@javaloyes.net

Hemos ganado. Hemos perdido. ¿Y ahora qué?
Por Ángel Expósito Mora, Director de ABC 11 Marzo 2008

La frase pertenece a las últimas escenas de «El candidato», película protagonizada por Robert Redford en 1972. Tras haber conseguido la victoria electoral en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, se planta junto a su director de campaña y le espeta: «¿Y ahora qué?». Lo mismo podría aplicarse al perdedor de los comicios.

La cuestión es si el reelegido presidente del Ejecutivo español gobernará en función de su último año de la ya pasada Legislatura, o si lo hará siguiendo el rebufo de sus tres primeros años en la Moncloa, porque claramente y lo reconocen ellos mismos, aunque eso sí, en voz baja, hubo dos estrategias radicalmente opuestas en un mismo mandato.

La España con la que se ha de encontrar Rodríguez Zapatero en los próximos años no va a ser fácil. Más allá de las culpas sobre los problemas, las grandes cuestiones que el nuevo Gobierno deberá afrontar no son sencillas. Ni lo son para el PSOE, ni por supuesto, lo hubieran sido para el PP en el caso de haber ganado anteayer.

Y todos son problemas que apenas se han tratado en la campaña, en los mal llamados debates electorales o en los mítines.
A saber: Zapatero y su ministro de Economía deberán luchar a brazo partido contra una crisis económica que ha sido ocultada, escondida o disimulada por la propia campaña. Todo indica que va a ocurrir algo parecido a lo que aconteció en aquel verano de 1992, cuando de la noche a la mañana, nada más apagarse la antorcha olímpica y en cuanto se cerró el último pabellón de la Expo de Sevilla... ¡Zas!: Estalló la crisis. Si como aseguran los que saben de esto y publicó este diario el pasado jueves, el sector inmobiliario se cobrará en lo que queda de año cerca de un millón de parados, no le arriendo las ganancias al ministro de Trabajo. Más vale que Trichet nos eche un cable y que Angela Merkel siga tirando de la locomotora porque si no, nos vamos a enterar de lo que vale un peine.

En clave internacional, el panorama no podría estar más complicado. El Oriente Medio puede quedar en una broma si lo comparamos con la que se avecina en las montañas que forman la frontera entre Pakistán y Afganistán. Y es que la cordillera del Hindu Kush y el Karakórum se van a convertir en la franja capital del orden mundial. Y no olvidemos que allí trabajan y se juegan la vida centenares de soldados españoles, algunos de los cuales, reconozcámoslo, volverán en ataúdes. Y ello a la vez que Hispanoamérica se enfrentará a la locura bolivariana a modo de esperpento, eso sí, con nuestras multinacionales temblando por cada estornudo de sus protagonistas.

Por no hablar de la Unión Europea. El reelegido presidente del Gobierno se dará de bruces con una UE hecha pedazos, con unos Estados Unidos que se recompondrán pase lo que pase tras el mes de noviembre y un Magreb del que cada vez costará más sacar un gramo de gas.

Y desde ahí nos vamos al terrorismo islámico. Ni una sola palabra, salvo para referirse al 11-M, surgió de los candidatos respecto al gran capítulo que supone y supondrá el terrorismo yihadista. Nadie dijo ni «mu» sobre el verdadero conflicto de civilizaciones que no ha hecho más que empezar, más allá de alianzas y otros poemas. Me cuentan los que saben de Inteligencia y Fuerzas de Seguridad que se sobrecogen cuando no escuchan a los líderes hablar de estos asuntos, porque la principal preocupación de los expertos es precisamente la que parecen ignorar los que mandan o hubieran mandado.
En cuanto al terrorismo doméstico, tampoco me gustaría estar, personalmente, en el puesto de quien ostente la cartera del Ministerio del Interior porque en este Departamento es donde más se aprecian las dos legislaturas distintas de la Legislatura anterior, y es que ante una perspectiva de terrorismo cobarde, repugnante y milimetrado, las probabilidades de reabrir un diálogo, no se sabe cómo, resultan imposibles.

No olvidemos las reformas constitucionales que siguen siendo un gato sin cascabel y la configuración territorial del Estado con estatutos, recursos y unos tribunales de por medio que quién sabe cómo dirimirán la trascendental cuestión de la unidad de España.

Y queda la Educación, en mayúscula, como la gran laguna económica, cultural y de futuro de la sociedad española. Alguien me dijo días atrás que si Mariano Rajoy hubiera planteado su campaña con la educación como tema sol, habría ganado las elecciones. Lo dudo. Pero sea como fuere, el futuro de nuestros estudiantes y de sus profesores marcará inexorablemente el desarrollo de España para los próximos decenios. Ahí no cabe duda alguna. Por eso no entiendo cómo se trivializa el informe Pisa, cómo dan igual las transferencias educativas o por qué no se llega al verdadero pacto necesario para esta Nación, cual habría de ser el sistema educativo.

Todo lo anterior referido al Gobierno y, en la medida en que se llegue a acordar, a una oposición que ha perdido los comicios y que también se habrá de preguntar: «¿Y ahora qué?».

Quien asegura que España es mayoritariamente de centro-izquierda no ha leído bien los resultados del domingo pasado, donde el centro derecha obtuvo 172 escaños y el centro-izquierda 177, en el bien entendido de que CiU y el PNV son derecha y no el contrasentido histórico de considerarlos izquierda progresista por el mero hecho de su idiosincrasia nacionalista.

Es a la mitad de España a quien el Partido Popular habrá de considerar para su futuro más inmediato. Más allá de personalismos, candidatos o candidatables, la que se avecina en los capítulos a los que me refería en párrafos anteriores, exigirá que el PP se esfuerce en las materias concretas, en los problemas exactos y en las soluciones posibles. Difícil tarea en un país este, en el que nos metemos en la cocina de nuestro vecino como Perico por su casa.

Lo sensato ha de ser mantener la calma, saborear cada voto con el buqué de la nostalgia y recuperar de vez en cuando la foto de Elvira, «Viri», la esposa de Mariano Rajoy, durante la noche del 9-M para apreciar la sinceridad del dolor y del cariño y esperar, quizás no mucho tiempo, para saber a qué atenerse. De cualquier solución dependerá el futuro ideológico y representativo, nada más y nada menos, de casi media España, por lo que compensará, pase lo que pase, atarse los machos al principio para llegar al futuro en la disposición adecuada.

Para otro análisis quedarán los futuros de Izquierda Unida, hundida; de un PNV observado desde Estados Unidos por un Josu Jon Imaz frotándose la barriga; o de una CiU que mirará por el rabillo de un ojo al Palau de la Generalitat y por el otro a los Presupuestos del Estado, o sea, como siempre; y de una Esquerra Republicana que a base de torpezas cumple el axioma de que todo puede empeorar yendo de mal en peor.

España ha sufrido demasiado desde el 11 de marzo de 2004. Quién sabe si ya se ha pasado una página de la Historia. Sólo queda desearnos buena suerte, que unos aguarden con inteligencia y que otros gobiernen con humildad, como dijo Zapatero en su primera rueda de prensa tras el 9-M.

Me quedo con la pregunta de Robert Redford en «El candidato», con la cabeza agachada, sentado, mirando a su director de campaña: «¿Y ahora qué?». En pocas semanas sabremos a qué atenernos.
ÁNGEL EXPÓSITO MORA
Director de ABC

Incógnitas del día después
Editorial ABC 11 Marzo 2008

EL análisis de los resultados del 9-M va a centrar la actividad de los partidos en los próximos días y, a medida que pase el tiempo, se irán percibiendo con más nitidez sus consecuencias. El primer dato que servirá para cualquier valoración es el índice de participación. Al ser coincidente con la de las elecciones de 2004, las comparaciones son homogéneas y permiten conclusiones precisas. Por lo pronto, se ha roto el tópico de que la mayor participación perjudica necesariamente al Partido Popular. La razón es muy sencilla: el PP ha ganado más de 400.000 votos y el PSOE menos de 40.000. La victoria socialista se fundamenta en el auxilio del voto útil procedente de ERC e IU, quizá también del PNV. Estos tres partidos han perdido casi 800.000 votos, lo que quiere decir que ha habido una clara transferencia de voto socialista al PP y al partido de Rosa Díez, compensada con la llegada de ese apoyo nacionalista y de extrema izquierda.

Cataluña y País Vasco han sido decisivos para Rodríguez Zapatero, gracias a una estrategia muy clara de adaptar el discurso socialista a cada terreno -recurso del que carece el PP-, de manera que los electores vascos han reaccionado favorablemente al llamado «proceso de paz» y los catalanes al reclamo neosoberanista del PSC plasmado en el nuevo Estatuto de autonomía. En ambos casos, los socialistas han tenido éxito en la suplantación de los nacionalismos -está por ver con qué consecuencias, por ejemplo, en relación con el referéndum convocado por el lendakari Ibarretxe- y, en general, en la absorción del voto de Izquierda Unida. Por su parte, el PP tiene que volver a afrontar la grave limitación que suponen para sus expectativas electorales nacionales los cortos resultados en el País Vasco y en Cataluña. De los 65 escaños en juego en ambas comunidades, el PP sólo ha conseguido 13 y el PSOE, 34. Tal limitación contrasta, sin embargo, con la clara consolidación de los populares en el resto de España, gracias a la cual ha obtenido unos resultados -40,11 por ciento, 10.169.973 votos y 153 escaños- que superan los que en algunas legislaturas anteriores dieron el poder al partido ganador.

El avance del PP ha sido posible gracias a la captación de voto moderado, lo que igualmente relativiza la existencia de un «techo» electoral irrompible para los populares. En todo caso, la victoria socialista ha producido efectos en cadena en otras formaciones. Llamazares anuncia su renuncia a seguir liderando IU, ERC ha perdido el 50 por ciento de votos y Puigcercós ya se dispone a recoger las cenizas de Carod-Rovira, y el PNV se aleja -sea o no de forma definitiva- de su tradicional hegemonía en el País Vasco. Todos están obligados a revisar las condiciones con las que se enfrentan a esta nueva legislatura. El PP también ha de hacerlo, como sucede siempre con el principal partido de la oposición que no alcanza el poder. Ahora bien, Rajoy tiene razones muy sólidas para frenar en seco cualquier pretensión sucesoria intempestiva, porque el resultado cosechado le permite una renovación de equipos y estructuras ordenada . La ansiedad de la derecha por esta derrota puede distorsionar el alcance real de los resultados obtenidos por el PP y desenfocar las decisiones que necesariamente habrán de tomar sus dirigentes para optar a la victoria en 2012. Más importante para el PP ahora es saber por qué la negociación con ETA, el Estatuto catalán y la crisis económica no han calado lo suficiente para lograr el vuelco electoral. Aun así, el nuevo Gobierno será el que tenga que vérselas con la oposición más numerosa de la historia de la democracia. Por eso, Zapatero tiene al alcance de su mano rectificar su forma de gobernar para dar paso a una etapa de cooperación con el PP en los asuntos de Estado. El PSOE debe desterrar definitivamente su obsesión por erradicar al PP de la vida política.

El contador de los problemas de España no se ha puesto a cero. Sigue ETA, estratégicamente reaparecida en el último día de campaña; sigue la crisis del modelo territorial; los órganos constitucionales permanecen bloqueados; y la economía no ha sufrido ningún repunte milagroso, aunque habrá que acordarse de los pronósticos de Caldera y Solbes sobre la mejora del empleo y la inflación en este mes de marzo. Pronto se sabrá -en cuanto el PSOE negocie la investidura de Rodríguez Zapatero, muy sencilla, por otro lado- si hay motivos para confiar en una nueva etapa de estabilidad y cooperación entre los principales partidos nacionales o será una reedición empeorada de la anterior legislatura.

Zapatero cóncavo o convexo
POR VALENTÍ PUIG ABC 11 Marzo 2008

LA ratificación electoral de Zapatero ha activado de inmediato especulaciones sobre el «otro» Zapatero, el gobernante ecuánime, el realista, el consensuador, el hombre idóneo para interpretar sabiamente el mensaje de los electores. Habrá en existencia cien o mil Zapateros porque la realidad cambia y los políticos se adaptan. De todos modos, no se sabe cuál de los Zapateros regresará del pasillo de los espejos convexos y cóncavos para ejercer el poder por segunda vez. Puede haber un Zapatero que esté deslumbrado por su victoria y crea que tiene que ser todo más de lo mismo; otro Zapatero pensará que sus últimas rectificaciones -respecto a ETA, por ejemplo- le han sido útiles y marcan un rumbo; otro Zapatero puede creer que haber logrado sus opas contra IU y parte de ERC le obligan a algo con estos votantes; otro Zapatero pacta con CiU y se amolda a la nueva circunstancia; en fin, quedan más Zapateros, como el que persiste en torpedear la nave del PP cuando se dirige a dique seco o el Zapatero que súbitamente cambia de política exterior. Hay quien querría ver a un Zapatero apóstol del centrismo.

La pregunta es si no serán todos, en el fondo, el mismo Zapatero, unas veces movido por ensueños, otras por conveniencias y sin otro norte que el poder. Hasta ahora hemos visto un Zapatero que prefiere que la realidad se adapte a él antes de adaptarse él a la realidad. Nos pasa a todos, aunque no todos tenemos las responsabilidades públicas de La Moncloa.

 ¿Reflejo cóncavo o convexo? Por una parte, la impresión de que Zapatero puede regresar en cualquier instante a sus elementos primigenios no es desorbitada. En CiU tienen memoria de sus añagazas en la negociación del nuevo estatuto de autonomía catalán. IU pactó con él y ha quedado en situación semi-ruinosa. Incluso ERC le dio su apoyo y ahora ve cómo Montilla afirma sus poderes tanto en Cataluña como en el PSOE. Esta circunstancia es reveladora: con el incremento socialista logrado en Cataluña, difícilmente Zapatero le puede decir a Montilla que ceda poder en la Generalitat a CiU. Todo eso tendrá que esperar a que lleguen las elecciones autonómicas en Cataluña y, mientras tanto, de dar su apoyo a Zapatero, CiU habrá tenido la oportunidad de comprobar si la confianza política no conlleva mucho riesgo en el sistema estratégico del zapaterismo. Además, Montilla no es Maragall, sino alguien que controla una de las maquinarias de poder más implacables de España.

La toma de control externa del voto de IU y parte de ERC ha originado quejas sobre el «tsunami» bipartidista. Eso es como partir de la idea de que se puede pastorear fácilmente a los votantes e irlos metiendo en el corral. Todo es una fascinante concreción de propensiones generales y de votos individuales. Por lo mismo que el partido de Rosa Díez obtiene 300.000 votos, ERC pierde más de 400.000. Eso no es un «tsunami» del bipartidismo, sino un resultado del acto de votar, de la acción humana.
Desde luego, lo más sorprendente es que aumente así el poder de Montilla en Cataluña, después de tanto desperfecto infraestructural padecido por la ciudadanía. A CiU no le han ido mal las cosas -once escaños y hundimiento de ERC-, pero como vástago segundo y no como primogénito. Eso ya se acabó. Los cambios endógenos que experimenta la sociedad catalana van a irse manifestando por partes. De tanto desconsiderar a Montilla, CiU ha estado a punto de perder la dote. Al PSC-PSOE no se le ve predispuesto a prescindir de porción alguna del poder institucional, político y mediático que ha ido amasando con expresión tan parca. La factura que pudiera presentarle a Zapatero está en la caja fuerte del PSC.

Los españoles tenemos por delante cuatro años de Zapatero, sean cóncavos o convexos. El gran mago que fue Harry Houdini lograba escaparse de las trampas más herméticas. Rodríguez Zapatero ha ido emulándole políticamente, logrando liberarse de cadenas, encierros y múltiples ataduras. Ahora ha conseguido volar sobre el nido del cuco. Pero uno no siempre puede escoger el reflejo que den los espejos de la política. Ahí están, a mitad de camino, la herrumbre y el fragor de una recesión económica.
vpuig@abc.es

Alegato pesimista
POR HERMANN TERTSCH ABC 11 Marzo 2008

Hoy se cumplen cuatro años del punto de inflexión de la historia de España iniciada con la aprobación de la Constitución. El 11-M supuso la brutal ruptura con la normalidad democrática por la que tanto habían luchado los españoles. El pasado domingo se ha confirmado en las urnas que la quiebra inducida por las bombas de los trenes entonces no suponía un paréntesis en una evolución hacia la plena homologación de España con los países modernos de la Europa democrática sino el principio de un proceso radicalmente distinto sin final previsible. Hoy (las urnas han vuelto a hablar) demuestra estar asentado. Durante más de un cuarto de siglo, la sociedad y su clase política protagonizaron una larga marcha para alcanzar a los vecinos europeos que nos llevaban siglos de ventaja en la construcción de una sociedad libre e instituciones fuertes.
Hace cuatro años, nuestro nuevo Gran Timonel inventó una singladura hacia objetivos más trascendentales en la conquista del Bien y sobre todo más comprometidos en combatir al Mal que considera afecta a la mitad de la población de la nación.

Sus teóricos llaman ahora a ganar una guerra que, dicen, perdieron hace 70 años los buenos frente a una perversa alianza de obispos, terratenientes y generales. Esto sugiere que una cantidad exigua de enemigos fue capaz de ganar una guerra frente a las mentes de masas democráticas de socialistas, comunistas, anarquistas que defendían la república. Pero el Mal existe y no son los terroristas que pueden ser «hombres de paz» o «hienas» en virtud del trato que reciben del Estado de Derecho.
Ungido nuevamente y con mayor entusiasmo, han de crecer en el Gran Timonel las ansias por imponer sus intenciones de crear una sociedad de bondad infinita. Para tan alto fin todo vale. Ni sus mentiras compulsivas, ni sus errores catastróficos, ni su gestión incompetente, ni su temeridad, ni su aventurerismo, ni su infinita soberbia, ni el desecho de tienta que sus colaboradores suponen. Todo se le ha perdonado. Eso sí, cuando las dificultades del sobrevivir se impongan, la culpa recaerá en los antipatriotas. Contra ellos soltarán su jauría. No es anacrónico, es surrealista este frentepopulismo en el siglo XXI. Pero todos recordamos ejemplos de una constelación maldita que hunda conquistas y libertades.

Rompamos aquí con la épica. Zapatero ha logrado dividir a España en dos como desde un principio quiso. Su problema ha sido que pensaba que una de las dos, la suya, era mucho más grande que la otra. «No hay tantos obispos, lugartenientes y generales», habría soñado que le decía su abuelo Lozano. Pero ya tiene una segunda oportunidad. Y tiempo para que el universo imaginario de militancia zascandil que le es propia a él y a su soldadesca de propaganda siga difuminando la basura ideológica que nuestros hijos y nietos ven en cada una de las televisiones y escuchan y leen en su adoctrinamiento colegial. Así se crean mayorías en favor del Bien y militantes capaces de todo contra el Mal de esa España aviesa que somos aquellos que no obedecemos sus consignas. No hay ni que tener en cuenta el favor electoral que supuso para el Gran Timonel que la jornada de reflexión la protagonizaran los negociadores con ETA abrazados al ataúd de una víctima. Ahora tienen tiempo para convertirnos en esos «Niños sin Dios» de que hablaba Ödon von Horvath, capaces de delatar a sus padres por no ser suficientemente serviles al Gran Timonel. La debilidad mental y organizativa de sus rivales los ha hecho hoy casi imbatibles en el Kulturkampf. Eso no desmiente la perversión de sus planes. Confirma la vergüenza para quién no supo evitarlos.

PP y Cataluña
Ayudas que Rajoy no ha pedido ni necesita
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 11 Marzo 2008

Lo que decidirá la actitud de la oposición durante la primera etapa de la legislatura es el modo en que interprete cómo y por qué ha perdido las elecciones. Conviene, en primer lugar, comprender que el triunfo socialista se ha basado en el abrumador apoyo recibido en Cataluña, con resultados sólo comparables al triunfo felipista de 1982. El PSC ha obtenido un impresionante 45’33 % del voto y 25 diputados. Le sigue a gran distancia CiU, con un 20’98 % de sufragios, y asciende al tercer puesto en la comunidad el PPC, con un respetable 16’39 %, es decir, más del doble de los sufragios de ERC.

Dado el protagonismo catalán en el triunfo de Zapatero, interesa examinar las tempranas claves que se ofrecen a Rajoy desde el Principado. Destacaré dos: la del hombre de La Vanguardia en Madrid y la del que fuera mano derecha de Piqué y principal estratega de aquella etapa del PPC.

Enric Juliana nos comunica que "Federico tiene la culpa". ¿Y de qué es culpable nuestro editor? ¿De que el PP supere los diez millones de votos? Eso, más que un reproche, merecería un homenaje. Así lo plantea Juliana: "Los catalanes han votado mayoritariamente a Zapatero para frenar al PP. Y la culpa es de Federico (...), el más conspicuo ideólogo del anticatalanismo." Acabáramos. Sin embargo, por "anticatalanismo" hay que entender aquí enfrentamiento a la ideología nacionalista. Al hablar de "culpa", se diría que Juliana lamenta que el PP no haya alcanzado el 45 % del voto español. ¿Es así? Ni en broma. Despojándola de la identificación de un culpable individual –simple desahogo y linchamiento moral–, la tesis se queda en esto: el PP no debería haberse enfrentado a los postulados nacionalistas.

Eso mismo piensa Francesc Vendrell, hombre fuerte de la etapa Piqué y todavía diputado autonómico del PPC. Aunque él prefiere culpar a los nuevos dirigentes de su partido: "El primero que no entiende Cataluña es el PP de Cataluña", nos dice. Dejando aparte el concepto de lealtad de quien se dedica a hostigar a su formación, la reflexión tendrían sentido si el PPC de Sirera hubiera obtenido peores resultados que en 2004, cuando Piqué y Vendrell cortaban el bacalao y en vez de doblar con creces el voto de ERC quedaban por detrás de los separatistas.
No parece que los elementos válidos de reflexión sobre el triunfo de Zapatero, que es por encima de todo el triunfo del PSC, vayan a venir de voces tan bien intencionadas. Se impone un análisis de la estructura del voto en Cataluña. Un poco de paciencia, que habrá sorpresas.
Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

El espíritu del 11M. Un recuerdo incómodo en la euforia electoral.
Vicente A.C.M. Periodista Digital 11 Marzo 2008

Dicen que el tiempo lo cura todo. Que la naturaleza humana es muy dada a vivir el presente sin importarle demasiado ni el pasado ni el futuro. El caso es que hoy se cumplen cuatro años del mayor atentado terrorista de la historia de España. Cuatro años en los que unos querían olvidar y otros se empeñaban en mantener vivo el recuerdo y que se hiciera Justicia. Pues parece ser que "ha llegado la hora de saldar cuentas"

Hay quienes durante estos cuatro años han intentado anular la crítica legítima, ante las actuaciones de un Gobierno obsesionado con cerrar ese capítulo para siempre. Una comisión parlamentaria dirigida y obstruccionista con cualquier investigación, donde el perjurio y la mentira fueron escuchados sin rubor. Un Alto Comisario de las Víctimas con un desprecio absoluto por las que se oponían a la versión oficialista del atentado. Una designación dirigida para la investigación y realización del Sumario del atentado, con actuaciones discutidas y discutibles, que no han recibido la mínima condena ni repulsa.

Y ahora, con el poder renovado por las urnas, vienen las amenazas directas.Un fiscal que dice que "ha llegado la hora de establecer las responsabilidades de todos aquellos que mintieron en estos cuatro años sobre los atentados". Estas amenazas suenan a revancha del más puro estilo fascista para acallar las voces críticas y poner una losa de silencio sobre las investigaciones que aún siguen. Aunque es posible pero poco probable que se refiera a que se tomarán medidas sobre todos aquellos que manipularon pruebas, que falsificaron documentos y que cometieron perjurio en el Juicio.

Quizás D. Luis del Pino sea su primera víctima e incluso el Sr. Losantos y la propia Conferencia Episcopal y su cadena de radio. Todo es posible en quienes ahora ya pueden dar rienda suelta a sus rencores. La persecución de brujas ha comenzado y no parece que ahora esté el PP en disposición de seguir manteniendo una postura radical y frentista con este asunto que ya incomoda a todos.

Está, como siempre, en los ciudadanos impedir que el espíritu del 11M sea destruido como ya han conseguido con el espíritu de Ermua. No soy optimista tras los resultados en el País Vasco y me temo que ya a nadie le importa. No desgasta la lucha, sino el desencanto de sentirse abandonado.

ZP, del dicho “humildad y diálogo sin crispación” al hecho “ha llegado la hora de pasar factura”
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 11 Marzo 2008

Podemos ser felices, podemos soñar en un futuro mejor, podemos estar tranquilos, Zapatero va a gobernar mejor, con más humildad y diálogo y va a conseguir que no haya crispación cuando dentro de nada comience a pasar factura. De momento ya ha hecho un aviso claro a los navegantes de la AVT y de la Iglesia católica. Por otro lado para los fiscales rojos “ha llegado la hora” de empitonar a todos los que les han tosido en la pasada legislatura.

Zapatero en Tele 5 ha dicho que hay muchas victimas del terrorismo que han estado en actitud comprensiva con el gobierno pero que la AVT ha mantenido una posición durísima y muy critica hacia su intento de acabar con la violencia. Recien ganado el puesto ZP decía que estaba con todas y cada una de las víctimas, unas horas después la cosa ya cambia, que se alegren unas, las que han sido comprensivas y que las víctimas que le han criticado sus cosas con ETA que se preparen.

Del cardenal Rouco ZP dijo anoche en Tele 5 que ha mantenido posiciones extremistas y tremendistas. Si unimos eso a su advertencia en campaña de que tras las elecciones se tomarían decisiones sobre la Iglesia, pueden ya ponerse con las catacumbas.

El fiscal Zaragoza ha dejado claro el objetivo “ha llegado la hora de responder ante los tribunales de todos los infundios y falsedades sobre el 11M”. Lo más importante es eso de ha llegado la hora, si lo que va a plantear a los tribunales es la denuncia de delitos, el hecho de que diga que ha llegado la hora significa que antes conocía la existencia de esos delitos pero no los ha denunciado porque no había llegado la hora, o sea que más que a justicia suena a venganza.

El mensaje cada día estará mas claro, aunque ya se entiende, dice que con humildad, talante, dialogo y mejor gobierno que se preparen que ha llegado la hora del llanto y crujir de dientes.

Todo esto pasa a los dos días de las elecciones, ya se oyen los sonidos de las piedras de amolar afilando las guadañas.

Tras las elecciones
Un pacto de Estado para afrontar la crisis
Emilio J. González Libertad Digital 11 Marzo 2008

Si los datos e informes sobre la economía española dibujan un panorama bastante oscuro, los resultados que han arrojado las urnas añaden matices bastante inquietantes al mismo. Zapatero ha ganado con políticas, propuestas y mensajes con fuerte carga radical para añadir a su saca de votos apoyos procedentes de Izquierda Unida y los nacionalistas de izquierdas y lo ha conseguido. Sin embargo, la coyuntura no está para que se apliquen muchas de esas medidas, ya que podrían poner las cosas aún peor de lo que ya podrían estar si se confirman las últimas estimaciones de los analistas, que ya hablan de recesión.

El primer problema que tendrá que abordar el Gobierno es el de la inflación. No basta con decir que la tasa de crecimiento de los precios va a desacelerarse a partir de la primavera, por un simple efecto estadístico, ni que los precios de los alimentos y el petróleo suben en todo el mundo porque entonces el problema persistirá. Aquí, lo que hace falta es, en primer lugar, profundizar en la liberalización de la distribución comercial en todos sus eslabones y, en segundo término, dejar de favorecer a determinadas empresas solamente por intereses políticos muy concretos y localizados. Sin embargo, cuando la contribución de los socialistas catalanes al triunfo de Zapatero ha sido tan fundamental, cuando éstos están liderados por un José Montilla que introdujo más rigideces en la distribución comercial para satisfacer intereses muy concretos en Cataluña, ¿quién va a poner este cascabel al gato? ¿Va a ser Zapatero capaz de enfrentarse al presidente de la Generalitat por una cuestión que es políticamente muy sensible en aquella comunidad autónoma?

Zapatero, además, ha plagado su propuesta electoral de promesas de gasto público y más gasto público en unos momentos de fuerte desaceleración económica que, con toda probabilidad, se reflejará en unos ingresos presupuestarios sensiblemente menores de lo previsto. Zapatero considera que con más gasto público podrá sostener la actividad económica, sobre todo en el sector de la construcción, pero lo cierto es que, de cumplir su palabra, muy probablemente la economía española volverá al déficit público, justo lo contrario de lo que se necesita en estos momentos de crisis crediticia internacional y de falta de financiación de la economía española. Durante los últimos años, nuestro país ha obtenido los recursos que necesitaba del exterior, pero esos recursos ahora no vienen a nuestro país o, simplemente, escasean y buscan destinos más atractivos. En este contexto, si hay que financiar el déficit público con ahorro español, quien se quedará sin financiación será el consumo y la inversión, los factores que impulsan el crecimiento económico y la creación de empleo, con el consiguiente riesgo de agravar y prolongar la crisis.

A Zapatero y, por tanto, al país, se le presenta una difícil situación. Si quiere cumplir sus promesas, el presidente del Gobierno tendrá que apoyarse en aquellos partidos de izquierda a los que ha arrebatado una cantidad sustancial de votos, los cuales venderán caros sus apoyos y no precisamente en forma de reformas estructurales o políticas de liberalización y moderación del gasto, sino yendo bastante más allá de lo que propone Zapatero, bien sea en términos de política económica, bien de política territorial. Si, por el contrario, éste se apoya en CiU, entonces estará traicionando a parte de sus votantes e, incluso, a ese PSC-PSOE al que tanto debe Zapatero y que en su momento se negó a pactar con los convergentes para hacerlo con ERC, lo que podría acarrear consecuencias negativas para los socialistas a nivel nacional. En cierto modo, por tanto, Zapatero está ante una especie de trampa saducea si insiste en seguir avanzando por el rumbo trazado durante los últimos meses.

¿Qué habría que hacer entonces? Zapatero probablemente es consciente de la gravedad de la situación económica, razón por la cual ya antes de las elecciones comprometió a Solbes a seguir en el cargo de vicepresidente económico. Pero Solbes por sí solo no es la panacea para los serios males que aquejan a la economía española si no puede actuar como debe, bien por los compromisos políticos de los socialistas, bien porque desde la Oficina Económica del Gobierno o desde cualquier otro ámbito próximo al presidente no se deje hacer a Solbes. La situación, por tanto, lo que requiere es un pacto de Estado, un gran acuerdo nacional entre los dos principales partidos políticos, esto es, el PSOE y el PP, para afrontar la crisis económica y superarla pronto y de la mejor manera posible. En la noche electoral, Zapatero habló de pactos de Estado. La política económica debería estar incluida en ellos.

La lengua viva
El nacionalismo acaba con nosotros
Amando de Miguel Libertad Digital 11 Marzo 2008

Francisco Martín Moreno (San Sebastián de los Reyes, Madrid) se queja de la peligrosa tendencia de definir al "Estado español como un conjunto formado por Cataluña, País Vasco, Galicia y España". Bien absurdo es ese conglomerado, pero lleva camino de convertirse en realidad política. Por lo menos es así como la entienden muchos nacionalistas. Que son los que dominan en España (por lo menos culturalmente), por su alianza con la izquierda. ¡Dios mío, qué es España!

Ramón Cervello me escribe con esa poca gracia de los que se creen graciosos: "Estimat Amando, que poc amando sembla. Voste ens espeta que la llengua comú del espanyols és la llengua espanyola. Aixó vol dir que la llengua comú dels catalans es la llengua catalana?". No señor. Toda la vida de Dios los españoles se han entendido entre ellos hablando en español o castellano. En Cataluña la mitad de la población –más o menos– tiene el catalán como lengua propia o familiar, y la otra mitad (a salvo de unos pocos extranjeros no hispanohablantes) posee el español como lengua propia o familiar. Otra cosa es lo que digan las leyes y los gobiernos. Los catalanoparlantes pueden entenderse fácilmente con la mayor parte de los habitantes de Baleares o de Valencia. Pero la otra mitad de Cataluña, la hispanoparlante, se puede entender fácilmente con la mayor parte de los españoles y de los hispanoamericanos, incluida la minoría de los hispanos en USA. Ese tozudo hecho estadístico tiene más fuerza que todas las maniobras de inmersión lingüística de los que mandan en Cataluña y va a provocar su descrédito y el consiguiente auge del español en esa región. Eso será así aunque Cataluña llegue a ser independiente. Recuérdese que el fomento de la lengua española en Iberoamérica tuvo lugar a partir de la independencia de esos países.

Jaime Rojo se desahoga respecto a los nacionalistas de Mallorca, dispuestos a "convertir a las Baleares en una colonia de su ansiada Catalunya independiente". Recuerda el lamentable episodio de Carod Rovira en la televisión cuando se cabreó porque alguien "tuvo la osadía de llamarle José Luis", su nombre de pila.

A propósito cuando yo llegué a esta isla, hace veintidós años, hacía atletismo y me dedicaba a ir por los pueblos a participar en las carreras que en ellos se desarrollaban. En una de esas carreras quedé segundo o tercero, por lo que me correspondía un trofeo. Cuál no sería mi sorpresa cuando al llamarme a recogerlo el speaker leyendo del dorsal donde yo había puesto mi nombre, Jaime Rojo del Castillo, llama a Jaume Vermell del Castell. O sea, ellos no pueden soportar que se les cambie el nombre, pero no dudan en cambiar nombre y apellidos sin encomendarse a nadie. Lo que les pasa a la mayoría de ellos es que les pesa más el odio a lo español que el amor a lo suyo.

Lois se introduce en la batallona cuestión de lo que significa ser no nacionalista en el País Vasco. Razona así:

Para ser español, o francés, o italiano, no hay que hacer ningún esfuerzo especial. Uno se limita a ser lo que es, por ejemplo albañil, y padre, y amante, y amigo de la cuadrilla, lo que sea. Y no tiene nada más que ser, ni que sentir, ni que hacer. Pero para ser vasco, resulta que uno tiene que ser sobre todo vasco, y amar... yo que sé, la chalaparta y el rabo de la boina, y muchas cosas nada sugestivas. Y además, odiar a los españoles y otra serie de engorros incomodísimos y bastante tontos, como convencerse de que su lengua no es su lengua. Sin embargo yo puedo ser español sin extasiarme con las castañuelas, ni odiar a nadie. Una diferencia.

También se puede mirar la cosa del revés. Por ejemplo la disposición a perder su nacionalidad por algo tal vez mejor. ¿Concibe un nacionalista vasco como posible algo mejor que ser vasco? No; no hay cuestión. ¿Y un no nacionalista español? Pues tal vez. Por ejemplo una nacionalidad europea donde cada cual hable y aprenda en el idioma que quiera, es una posibilidad que perfectamente puede contemplar como una mejora. Otra diferencia.

Eduardo Fungairiño ("el curioso pertinente" habría que llamarlo) me envía el dato de una pequeña agrupación política que existe en Cantabria. Se llama La Unión y propugna la anexión de Cantabria a la comunidad de Castilla y León. Don Eduardo considera que esa pretensión es muy justa por razones históricas y económicas. "Las regiones uniprovinciales son una verdadera ruina (excluyo a Navarra y a Madrid), pues gastan casi la mitad de sus presupuesto en personal y burocracia redundante". Estoy de acuerdo con don Eduardo. Por lo menos los casos de Cantabria y La Rioja deberían integrarse en la gran comunidad castellana, en la que, por otra parte, las provincias han sido siempre muy distintivas, pero tanto León como Cantabria o La Rioja. Puestos a trocear el mapa, creo que Zamora iría mejor con Portugal. Bueno, es una broma; no vaya a ser que me tenga que trasterrar en Texas.

Por qué se necesita un Pacto de Estado PSOE-PP

José Catalán Deus Periodista Digital 11 Marzo 2008

Desde las 9'30 de la noche del domingo, en nuestro primer artículo sobre el resultado electoral, pedimos un pacto de Estado entre los dos grandes partidos políticos españoles que haga de esta legislatura un hito histórico de consolidación definitiva y madurez democrática. Otras voces comienzan a oírse en este sentido:

Luís Aizpeolea -quizás el periodista del país más próximo a Zapatero- escribe hoy en El País, que aunque el inicio de esta segunda legislatura lo marca la prioridad de la lucha contra la desaceleración económica, 'otra urgencia para Zapatero es hacer un esfuerzo especial para tratar de recuperar con el PP la unidad en los asuntos de Estado, uno de los mayores fracasos en la anterior legislatura. El primero es la renovación pendiente desde hace meses de instituciones del Estado como el Consejo General del Poder Judicial, el Tribunal Supremo y el Constitucional cuyo colapso afecta a una arteria básica del sistema democrático, la Justicia. Zapatero confirmó ayer este asunto como una prioridad ante la Ejecutiva Federal del PSOE a la que añadió la concertación con el PP en la lucha contra el terrorismo etarra'.

UGT pide un 'Pacto de Estado para que la educación quede al margen de las contiendas políticas'. La Unión de Pequeños Agricultores de la Región de Murcia (UPA) tiene la esperanza de que se produzca "un gran pacto de Estado entre PSOE y PP que contenga medidas para resolver los déficit hídricos en la cuenca del Segura, y en el conjunto de cuencas hidrográficas de España". El portavoz de la Asociación Hispano Ecuatoriana Rumiñahui, pidió hoy al PSOE y al PP que alcancen un Pacto de Estado en inmigración para la nueva legislatura. La Asociación de Compositores y Autores de Música (ACAM-ROAIM) reclamó para la próxima legislatura el impulso de "un Pacto de Estado por la Cultura, que garantice, por encima de intereses políticos y partidistas". Los empresarios pesqueros de Cepesca han exigido a todas las fuerzas políticas un pacto de Estado en favor del sector.

Rosa Díez, la nueva y única diputada de UPyL, también ha declarado que 'trabajaré por lograr un pacto de Estado para derrotar a ETA'. Desde el PP se ha insistido, tras la celebración de las elecciones, en algo que ha defendido a lo largo de la campaña electoral, la necesidad de alcanzar un gran Pacto de Estado en materia sanitaria, tanto por la ex ministra popular de Sanidad, Ana Pastor, como por Mario Mingo, portavoz del Grupo Parlamentario Popular en la Comisión de Sanidad del Congreso del Congreso de los Diputados. El cabeza de lista socialista por Asturias, Álvaro Cuesta ha reiterado que el acceso de los ciudadanos a una vivienda 'asequible y de calidad' sólo se puede garantizar mediante un gran acuerdo que involucre a los partidos políticos, y que esa es la posición de su partido. El PP reclamó en Murcia un pacto de estado para combatir la violencia de género. Hasta Gaspar Llamazares propuso en Marbella un pacto de Estado contra la corrupción y la especulación urbanística.

¿No les parece que hay un cierto clamor? Un Pacto de Estado PSOE-PP volvería a poner las cosas en su sitio. Podría incluir el fin del proceso autonómico, el freno al deterioro ambiental, un nuevo modelo económico, una reforma de la ley electoral por circunscripciones iguales y fin de listas cerradas, una tregua de coexistencia y respeto entre los diferentes modelos sociales. Y las posibles reformas constitucionales que se ven prudentes.

Se necesita, tras tres décadas de descentralización que están llegando ya a excesos disgregadores, reforzar la unidad del país. Afortunadamente, el PNV ha sufrido un grave castigo electoral que a lo mejor permite una dilación en su plan soberanista y el referendum de autodeterminación que tiene previsto celebrar, legal o ilegalmente, el próxim octubre, un reto en toda regla al Estado de las autonomías. También el Tribunal Constitucional emitirá su dictamen sobre los recursos que el PP y otras instituciones presentaron contra el Estatuto de autonomía de Cataluña. Dicha sentencia marcará la pauta posterior del proceso de reformas estatutarias iniciadas la pasada legislatura y aún no culminado.

NUEVO MODELO ECONÓMICO
El modelo económico desarrollista actualmente en crisis, fue inventado por el PP y copiado y agravado por el PSOE en la última legislatura. Se necesita una alternativa que nunca ha existido desde los años sesenta, cuando los gobierno tecnócratas del franquismo dieron el gran salto adelante económico apoyado en la emigración propia y el turismo. Con el euro por las nubes, la falta de liquidez, el aumento de deudas y la morosidad, y un petroleo e inflacion descontroladas, una crisis es el escenario que mejor se adecua a la situacion economica actual. No sólo crisis, sino posible recesión.

Zapatero tiene previsto convocar el mes que viene a sindicatos y empresarios para concertar un pacto contra la desaceleración económica y para el pleno empleo, ciyas líneas generales serían más infraestructuras, recolocación de parados procedentes de la crisis del sector inmobiliario, creación de 150.000 viviendas de protección oficial, devolución de 400 euros por deducción del IRPF y ampliación del plazo de pago de las hipotecas. ¿Y el reciclaje laboral, y la formación profesional, y la competitividad, y la calidad, y la excelencia?

Pero se necesita también una alternativa de largo recorrido, no remiendos puntuales: una política fiscal expansiva, la abolición del ajuste de los incrementos salariales a la inflación y la desregulación del mercado laboral para promover más productividad. Va a deteriorarse la situación social con muchos inmigrantes entrando a la vez en los fondos de desempleo. España repitió en enero como el segundo miembro de la OCDE con mayor tasa de desempleo al elevar el registro hasta el 8,8%, sólo por detrás de Eslovaquia. Asimismo, fue el país de la OCDE que registró el mayor repunte interanual de la tasa de desempleo, seis décimas, y junto a EEUU e Irlanda fueron los tres únicos países que experimentaron un incremento interanual del desempleo en este periodo correspondiente a la elaboración del último informe de empleo de la organización internacional.

Esa alternativa sólo puede ser creada y generar la suficiente confianza si los dos grandes partidos la respaldan.

La economía española podría entrar en recesión, debido principalmente al mercado inmobiliario, dice el banco alemán Commerzbank, que contempla las previsiones más pesimistas respecto a España de todas las conocidas hasta el momento. La entidad también señala que en otros sectores de la economía española las perspectivas "son cada vez más negativas" y que la confianza empresarial y de los consumidores ha caído desde mediados de 2007. El Producto Interior Bruto (PIB) español podría bajar durante dos trimestres consecutivos, "lo que usualmente se considera como una recesión". A pesar de ello, el Commerzbank prevé que el PIB español no crecerá más del 1,5 por ciento este año y lo hará aproximadamente un 1 por ciento en 2009. "Desde un punto de vista macroeconómico, España tiene dos problemas actualmente: la explosión de la burbuja inmobiliaria y el desgaste de la competitividad de precios", agrega.

El informe traza un paralelismo con la coyuntura actual estadounidense, aunque los altos tipos de interés en la zona del euro perjudicarán aún más a la economía española, en comparación con el precio del dinero en EEUU. El semanario británico The Economist también acaba de revisar a la baja sus estimaciones para el PIB español.

PARTIDOS COMPLEMENTARIOS
¿Y si empezáramos a ver al dúo PSOE-PP como visiones complementarias más que como enemigos encarnizados? ¿Qué ventarrón podría llevarse tanta tanta contaminación acre sembrada premeditada y alevosamente? La burbuja de la beligerancia política puede estallar. Y para ello nada mejor que observar algunos datos:

Sebastián Serrano en El Periódico calcula en 300.000 los votantes del PP que se pasaron al PSOE, y en 800.000 los votantes del PSOE que se pasaron al PP. Medio millón de votos a favor de Rajoy en su pugna personal con Zapatero.

De estos 300.000 electores de grupos de izquierda o nacionalistas que se pasaron al PSOE, las transferencias nacionalistas son las que han producido las subidas espectaculares de los partidos socialistas de Catalunya y el País Vasco. Algo similar se ha producido en Aragón, donde la absorción ha sido de votantes de la Chunta Aragonesista. En cierta medida, el fenómeno se ha repetido en Canarias a costa de Coalición Canaria. En todas estas comunidades, más las Baleares, los socialistas han crecido cuatro puntos o más, lo que contrasta con el punto de crecimiento que han experimentado en el conjunto de España. El PNV ha resultado especialmente afectado por el asesinato de un ex concejal del PSE un día antes del final de la campaña electoral.

Además, el PSC es un partido prácticamente independiente, con grupo parlamentario propio: ha conseguido 25 de los 47 escaños en juego en Catalunya, 25 de los 169 escaños socialistas y cuatro de los cinco escaños que el PSOE gana respecto al 2004. Lo que significa que en el realidad el PSOE ha conseguido 144 escaños únicamente. Los socialistas catalanes reclamarán a Zapatero todo tipo de concesiones.

Sólo el BNG gallego se ha salvado del voto útil nacionalistas y separatista a favor del PSOE. Nunca hasta ahora el número de diputados de grupos distintos a los dos mayoritarios había bajado de los 30.

El buen comportamiento del PSOE en esta España periférica contrasta con los malos resultados en las comunidades bipartidistas. Donde los socialistas se han enfrentado cara a cara con los populares sin nadie enmedio, Rajoy ha salido mejor parado. Y esto ha sido así incluso en Andalucía, donde el PP sigue sin ganar pero donde ha logrado un crecimiento de casi cinco puntos, mientras que sus oponentes han tenido un ligero descenso y han perdido dos diputados. Es significativo que ministros del peso de Magdalena Álvarez y Alfredo Pérez Rubalcaba no hayan logrado mantener el número de diputados que sus antecesores habían logrado en el 2004 en Málaga y Cádiz.

A excepción de la citada Andalucía, Extremadura y Asturias, la España bipartidista es territorio del PP. En las dos Castillas, Cantabria, Rioja, Comunidad Valenciana y Murcia volvió a ganar Rajoy, al igual que en Navarra y Madrid, donde hay mayor pluralidad.

De entre las comunidades donde el PP repite como vencedor destacan tres: Madrid, Comunidad Valenciana y Murcia. En ellas no solo ha revalidado la victoria sino que ha tenido crecimientos superiores a los cuatro puntos. Literalmente ha aplastado a los socialistas en circunscripciones donde estos presentaban primeras figuras: el propio Rodríguez Zapatero (Madrid), la vicepresidenta Fernández de la Vega (Valencia), los ministros Fernández Bermejo (Murcia) y Bernat Soria (Alicante).

Este comportamiento tan dispar entre unas y otras áreas es bastante novedoso. Lo habitual en unas elecciones legislativas es que los grandes partidos suban o bajen de manera bastante uniforme, con pequeñas variaciones locales. En esta ocasión, sin embargo, las variaciones de ambos son bastante erráticas. Empieza a producirse el fenómeno de que se vote con criterios de comunidad aunque los comicios sean generales. Y lo más significativo es que eso de da en territorios donde predominan el PSOE y los nacionalistas, pero también en regiones del PP.

Todo ello refuerza el argumento de que se necesita un Pacto de Estado en esta legislatura entre los dos grandes partidos políticos españoles para culminar la entrada en una democracia adulta.
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"EL OPTIMISMO DE ZAPATERO NO ESTÁ JUSTIFICADO"
Wall Street Journal y Financial Times critican la pasividad de Zapatero
El rotativo financiero The Wall Street Journal no cree en las medidas económicas de Zapatero, le recrimina su pasividad y afirma que sus "políticas sociales y autonómicas han polarizado" España hasta el extremo de poner "en duda el futuro del país como estado unificado". El diario británico Financial Times cree que las medidas propuestas por el PSOE no son "la panacea" que necesita el país" y que "el optimismo de Zapatero no está justificado".
EFE Libertad Digital 11 Marzo 2008

El diario "The Wall Street Journal" lamenta las divisiones políticas y sociales en España, en un editorial que publica este martes, en el que habla de las tareas pendientes para los próximos 4 años. "Una economía antes en auge, ahora se enfría. Los españoles se vuelven en contra de los inmigrantes. Las políticas sociales y autonómicas del señor Zapatero han polarizado el país. El separatismo catalán y el terrorismo vasco ponen en duda el futuro del país como estado unificado", asegura el rotativo financiero internacional sede en Nueva York.

"The Wall Street Journal" alaba a Rodríguez Zapatero por no haber "deshecho las reformas de mercado de sus predecesores" y por aplicar "una política fiscal disciplinada". Sin embargo, señala que España, que "ha creado más puestos de trabajo que cualquier otro país de la UE en los últimos años, ahora los pierde a una velocidad récord. El crecimiento podría reducirse este año del 3,8 por ciento al 2 por ciento (a la vez que) la inflación está por encima del 4 por ciento".

Este diario critica que "en el primer mandato (de Zapatero) los socialistas hicieron poco para sacar a España de la sobredependencia del sector de la construcción". Además, las actuales propuestas del PSOE para la creación de trabajos mediante obras públicas y para la devolución de una parte de los impuestos "podrían aliviar el dolor durante un tiempo, pero no conducirán al crecimiento sostenible", opina el periódico.

El editorial, que lleva el título de "La división en España" afirma que otro reto para Rodríguez Zapatero en la próxima legislatura será el de "cerrar las fisuras sociales que se han abierto en los últimos cuatro años".

"Desgraciadamente, el señor Zapatero no da ninguna muestra de pretender suavizar su celo en la política social". "Sus esfuerzos agresivos por imponer el matrimonio gay, el divorcio exprés y los derechos de adopción para los homosexuales levantaron las tensiones con la Iglesia, cuyos puntos de vista son compartidos por gran parte de la población", sostiene el editorial.

Ademas, Rodríguez Zapatero "también ha despertado los fantasmas de la historia al presentar la compleja guerra civil española en crudos términos ideológicos", agrega el diario. "Con Cataluña y el País Vasco presionando para separarse, España tiene problemas suficientes para mantener la cohesión sin que su jefe de gobierno se esfuerce en ampliar las divisiones internas", comenta.

El "Wall Street Journal" también aconseja a Zapatero que se reconcilie con la oposición para potenciar el papel de España en el ámbito internacional. El editorial señala que el líder socialista "causó la ira de Washington y otros aliados con su retirada, no coordinada y repentina, de las tropas españolas en Irak", y que "perdió amigos en París y Berlín cuando Jacques Chirac y Gerhard Schroeder fueron desbancados del poder por líderes proestadounidenses".

Financial Times: "El optimismo de Zapatero no está justificado"
En un editorial titulado "La Misión de Zapatero", Financial Times dice que el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, tiene ante sí una "intimidatoria tarea" como es hacer frente a la "fragilidad económica" del país, lo que requerirá "una agenda más valiente para incrementar la productividad", además de mejorar un "sistema educativo que ha estado abandonado" y "el desmantelamiento de las barreras a la competencia".

La dependencia del boom de la construcción y el fuerte endeudamiento del sector privado hacen a España "muy vulnerable" y "los recortes de impuestos no van a ayudar a los 400.000 inmigrantes sin trabajo". Según este diario, "no es realista esperar que se pueda recolocar a muchos de esos trabajadores cuando el desempleo en general está subiendo", agrega el periódico, según el cual "el optimismo de Zapatero no está justificado".

La prioridad del Gobierno, explica el FT, será gestionar la economía, "debilitada por el fin del dinero barato y una fuerte desaceleración del sector inmobiliario". "El superávit presupuestario acumulado por Pedro Solbes servirá para financiar recortes de impuestos de 400 euros por habitante y un programa de obras públicas para reciclar el número creciente de inmigrantes sin empleo", y el Gobierno confía en que "ello servirá para apuntalar el crecimiento y evitar la recesión". Pero esas medidas políticas no son "la panacea" que necesita el país, advierte el FT, según el cual no se tardará mucho en "gastar el superávit fiscal de 20.000 millones de euros" y "el impulso que pueda recibir la economía de los recortes de impuestos y la construcción ferroviaria será necesariamente temporal y no servirá para hacer frente a la fragilidad económica".

El rotativo británico señala, por otro lado, que el Partido Popular, que "nunca se reconcilió con el hecho de haber perdido las elecciones del 2004 (...) ya no puede seguir poniendo en duda la legitimidad del gobierno socialista". "Mariano Rajoy, su nada convincente líder, debería dimitir, lo que permitiría a su sucesor buscar acuerdos bipartidistas y poner fin a cuatro años que ese partido ha dedicado sólo a intentar paralizar al Gobierno con recursos ante el Tribunal Constitucional", escribe el FT.

"The Times" y "The Independent"
Otro diario británico, "The Times", señala en su editorial que el Gobierno de Zapatero debería centrarse en la difícil tarea de "liberalizar el mercado laboral" y "hacer frente a intereses muy enquistados" en un momento de creciente desempleo. Tendrá asimismo que lidiar con "el separatismo vasco", que volvió a atentar a la desesperada dos días antes de los comicios, señala el diario, que reconoce que no es "fácil para nadie en España dejar a un lado las emociones para hacer frente a un asunto que divide" a los ciudadanos.

"Pero de momento, el nuevo Gobierno debe ocuparse de los asuntos más urgentes como son el crecimiento de los precios del petróleo y los alimentos, la llegada continua de inmigrantes, la mejora de la educación y la competitividad y la consolidación de la cultura empresarial española".

Por el contrario, el también británico "The Independent" escribe que "frente a los temores de quienes predecían una ruptura inminente del país, los votantes del País Vasco y Cataluña eligieron a "partidos comprometidos a trabajar dentro del sistema, lo que constituye una lección para otros países europeos, Gran Bretaña incluida". "Con un claro mandato y cuatro años más al frente del Gobierno, España puede desempeñar un papel más activo en la Unión Europea en un momento en que los líderes de Francia, Alemania y el Reino Unido se muestran vacilantes en ese tema", escribe también "The Independent".

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