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Recortes de Prensa    Miércoles 12 Marzo 2008

El error catalán de Rajoy
POR CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 12 Marzo 2008

Cataluña ha sido «diferente», un caso especial en España y Europa. Los movimientos anarquistas la convirtieron en una excepción desde finales del XIX. Con la «transición» la derecha española perdió allí su nombre para llamarse CiU. ¿Era inevitable que el Ebro constituyera una frontera desde el punto de vista nacional? A mi entender, la solución pudo llamarse Vidal Quadras. Este podría haber enderezado la situación. De hecho lo iba haciendo y podría haber conseguido el mismo tipo de corrección que Mayor Oreja en el País Vasco. Porque no es justo equiparar al País Vasco con Cataluña. Allí Álava y Vizcaya han tenido una respuesta nacional-conservadora semejante a las de otras provincias españolas. Se equivocan por eso todos los que hablan de la excepción vasca en este sentido. En ocasiones, el PP ha sacado más diputados que el PSE-PSOE. Diecinueve escaños frente a catorce. Fue el resultado del trabajo de Mayor Oreja. La fundación de un partido sin tradición. A partir del martirio. Pero los Blanco, Ordóñez, Caso... (cuánto duelo no dar entera la lista) no fueron testigos de la marginación sino de un partido pujante a pesar de todo. ¿Por qué no haber actuado del mismo modo en Cataluña, de modo paciente, coherente?

Piqué fue un enorme error. Significó la renuncia de la dirección popular a hacer partido. La tentación del atajo. La caída en el oportunismo. El gran error de Aznar, no subsanado por Rajoy en su mandato. En realidad, a Piqué no le echó nadie y, por esa razón, la crisis fue la más corta que se ha conocido nunca (como señalé antes que el propio Sirera). El error catalán le ha costado la carrera presidencial a Rajoy. Pudo verlo con claridad cuando Zapatero propuso el cambio de modelo de Estado y él lo aceptó. Si se hubiera negado a ello y hubiera llamado, al fin, a Alejo Vidal Quadras se habría salvado. Habría corregido en parte esa depresión que supone una diferencia de más de un millón de votos con el PSC. Los «ciudadanos» y los seguidores de Rosa Díez habrían tenido en Alejo Vidal Quadras el referente.

ETA y los guiños de ZP al PNV
EDITORIAL Libertad Digital 12 Marzo 2008

Por muchos guiños que Zapatero haya dirigido a CiU en su primera entrevista televisada, no podemos sino ratificar nuestro escepticismo ante la posibilidad de que ello se traduzca en un pacto de gobierno. Cosa distinta y más compleja son los guiños de Zapatero al PNV; un partido que, de hecho, ya ha servido de apoyo parlamentario al PSOE en la última etapa de esta última legislatura, sin olvidar su silenciada contribución a las componendas entre los socialistas y ETA durante el mal llamado "proceso de paz".

Poco importa a Zapatero que el PNV sea un partido abiertamente secesionista o que Ibarretxe haya convocado para octubre un referéndum soberanista, cuya una virtud –sólo por ahora– es la de no recurrir al engaño o al disimulo para violar la legalidad constitucional y la soberanía nacional. Por si fueran poco elocuentes los guiños televisivos de Zapatero a los nacionalistas vascos, ahí están las declaraciones de este martes de Rubalcaba, en las que tildaba de "excelentes" las relaciones del PSOE con el PNV y en las que rehuía hacer referencia al órdago secesionista para no interferir en los posibles pactos de gobierno.

Los planes soberanistas de Ibarrretxe no son en sí mismos un obstáculo para el nihilismo que impera en el PSOE. Más bien son vistos como una oportunidad. De hecho, para que ese envite soberanista tenga posibilidades de salir adelante es necesaria la complicidad de Zapatero para maquillarlo como si de una reforma estatutaria legal se tratara. El obstáculo está –tal y como acertadamente percibieron Imaz y el propio Zapatero– en el riesgo que supone que el PNV y el PSOE se den la mano para acabar con el actual Estatuto de Guernica sin contar con la anestesiante cobertura de ETA.

Para los que creemos que la negociación de Zapatero con ETA no ha sido un error bienintencionado sino un paso imprescindible para dar cobertura a la deriva y las alianzas del PSOE con los nacionalistas, no podemos sino insistir en que no hay pacto de los socialistas con los nacionalistas vascos que no vaya paralelo con algún tipo de acuerdo o compromiso con ETA. Y recomponer eso exige más tiempo que los pocos meses que nos separan del mes de octubre o las pocas semanas que le quedan a Zapatero para volver a formar gobierno.

No existe el 'català emprenyant'. ZP y Montilla le apalean y él les vota
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 12 Marzo 2008

Incompetencia, corrupción, imposiciones, pitorreo, pobreza... y el PSOE vuelve a ganar. No me refiero a Andalucía, sino a Cataluña. El catalán cabreado, ¿existe o sólo es un gritón que se consuela echándole la culpa de todo a Madrid?

Tal vez el mejor análisis electoral hecho por un político haya sido el de Josep Antoni Durán Lleida (CiU) para explicar que la participación en Cataluña haya sido menor que la de Murcia y, además, los votos hayan ido al partido que controla el Gobierno de Expaña y la Generalidad.

Si hay catalán cabreado ('català emprenyat'), se la ha envainado. Este catalán quizá no está tan cabreado o está dispuesto a que le hagan de todo", ha sentenciado. Según Duran, "si después de todo lo que nos han hecho no hemos tenido capacidad de respuesta, seamos conscientes de que a partir de ahora nos pueden hacer más gordas. No ha habido una respuesta política contundente. Zapatero ya sabe que nos puede hacer lo que quiera, que lo continuaremos votando.

Tanto manifiestación por el derecho a decidir, tanto estatut, tanta incompetencia, tanto tren de cercanías parado, tanto barrio hundido... y no pasa nada. Bueno, sí, que los responsables del desaguisado, el PSC y el PSOE, reciben más votos que en 2004.

Lo único bueno es que se demuestra para el que tuviese dudas que las amenazas a la guerra civil que periódicamente profieren los de ERC y CiU son aire. ERC se expone a que una vez movilizados sus aguerridos escamots se pasen a la Guardia Civil.

Los catalanes nos están dando muchas sorpresas. ¡Quién iba a suponer en 1980 que el índice de participación de Cataluña en unas elecciones generales iba a ser inferior al de Galicia, Extremadura y La Mancha! Pero también se ve que un electorado supuestamente consciente, formado y europeísta olvida sus quejas y sus humillaciones para votar a los dueños del cortijo (o del casal) cuando éstos le dicen "¡que viene el PP!". Una mentalidad de esclavos, como los campesinos vascos que en las guerras carlistas defendían los privilegios de sus amos.

La campaña diseñada por el secretario de Organización del PSC, José Zaragoza, ha consistido en asustar y crispar a los catalanes para que olvidasen las chapuzas y los atropellos de Montilla, Maleni y ZP. Y ha funcionado.

Y no olvidemos otra explicación para los votos recibidos de ERC:

El martes 3, después del debate, las autoridades competentes en materia de estacazo lingüístico negaron que se multara a nadie por rotular en castellano, matizando que se multaba por no rotular en catalán. El viernes, Zapatero dijo que estaba "más de acuerdo" con esas multas. El votante de ERC eligió al que con más valentía defiende las multas, a diferencia de lo que hacen sus consellers. ¿Para qué votar a ERC si ya tenemos a Zapatero que hace lo mismo que nosotros y, además, así no gobierna Rajoy?

Los socialistas han estado a punto de hermanar a Barcelona con la capital de Burkina Fasso, como dice Santiago González, y a sus votantes lo que les importa es jorobar a Acebes. De frenopático.

Factura política y efecto dominó
Lorenzo Contreras Estrella Digital 12 Marzo 2008

El cuarto aniversario del 11–M ha ido pasando de ser una fecha de dolor, aunque todavía perdure vivamente en el lastimado recuerdo, a convertirse en una ocasión para valorar hasta qué punto un atentado produce una reacción políticamente justa o no a manos de un advenedizo en política, cual era Rodríguez Zapatero, cuya ejecutoria, ya metido en la madurez, había sido hasta entonces casi desconocida o irrelevante. Se imputaba a Rajoy, que era ya el rival de Zapatero, extraño ganador de un congreso socialista plagado de intrigas y rencores, la causa de una supuesta venganza islamista por la intervención de España en Iraq, pero era evidente que Rajoy pagaba por Aznar las consecuencias de aquel error escenificado en las Azores, con Bush y Blair de oficiantes y el hasta aquel día presidente español del Gobierno como acólito.

Ahora, con un nuevo pero significativo atentado en Mondragón, once millones de votos han perdonado los pecados, e incluso los han premiado, de un mentiroso político compulsivo, precipitando de paso la crisis final del PP a escala de dirección. No ha sido una sorpresa porque los pronósticos ya eran mortales de necesidad. Rajoy estaba condenado a perder. Y el atentado de Mondragón no modificó la tendencia. El electorado español se inclinó mayoritariamente, aunque por escasa diferencia, a favor del mismo personaje que en el 2004 había sido favorecido por la arbitraria fortuna.

Algunos observadores han apreciado escasa inclinación del ciudadano votante a repartir mejor la justicia política. Un precedente ya se registró en 1993, cuando Felipe González derrotó a José María Aznar, todavía no “iraquizado”, superando el lastre de las escandalosas corrupciones de aquel PSOE y sus sucesivos Gobiernos. El voto electoral seguía incorregiblemente caprichoso.

En este 9–M, el asesinato por ETA de un ex concejal socialista, modesto trabajador, tendría que haber pasado factura electoral a quienes todavía no se habían lavado las manos que estrecharon las del dirigente etarra que ordenó el nuevo atentado. Aparte de no practicar ninguna higiene política, esos mismos caballeros portaban con cara doliente de víctimas oportunistas el féretro de Isaías Carrasco, cuya hija Sandra, merecedora de todos los respetos, lanzó un discurso de condena contra la cobardía etarra, pero al mismo tiempo daba a entender que la desobediencia a la consigna de abstencionismo dictada por la banda criminal debería orientarse a favorecer al PSOE, el partido en el que su padre militó. Con lo cual los Patxi López y los Eguiguren, entre otros, ponían su nulo pero remunerado prestigio al servicio victorioso de la causa zapaterista.

La tendencia del electorado a mantener acríticamente rumbos poco comprensibles se nota también en Andalucía. Allí Manuel Chaves lleva camino de superar, con un poco de suerte, la marca batida por Jordi Pujol en Cataluña, donde ocupó el poder cinco lustros. Camino de cuatro lleva Chaves a orillas del Guadalquivir con la vara en la mano.

Ahora la derrota de Rajoy, con estampa inicial de saliente, ha creado en el PP una larvada guerra de sucesión a plazo y, en consecuencia, un baile de presuntos nombres para ocupar, algún día, el sillón de Génova. Pero produce también el clásico fenómeno conocido como “efecto dominó”. Quienes han “reinado” a la sombra de Rajoy no quieren dejar de ser mayordomos de palacio. Si la ficha principal cae, las demás quedan tumbadas. En consecuencia, se han dedicado a ponderar las virtudes del hasta hoy presidente y los honrosísimos caracteres de su segunda derrota. Ha perdido, pero no lo merecía, vienen a clamar quienes no se han distinguido precisamente por sus méritos durante la travesía del desierto, iniciada en el 2004, cuando José María Aznar, hoy en sepulcral silencio, transfirió a los demás el peso de sus errores finales.

PP tras las elecciones
Usted mismo, don Mariano
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 12 Marzo 2008

Parece que se trate de voces internas (y no me refiero a esas voces interiores de los alucinados) o externas pero amistosas, pero siempre de buena fe. Y es difícil negarlo, toda vez que los más sonoros consejeros pidieron el voto para usted, sólo o en compañía de otra.

And yet... lo que las voces dicen y acabarán gritando se parece tanto a las trampas con que el adversario ha buscado su perdición durante los últimos años, que en realidad no hay diferencia alguna. Que si Gallardón y Piqué son caballos ganadores, que si Acebes y Zaplana toboganes al fracaso, que si céntrate, que si olvídate del 11-M, que si mira al futuro y no al pasado, que si te equivocas recogiendo firmas contra el Estatut, que si Aznar pesa demasiado aún, que si mucho cuidado con los federicos y las federicas, que si esto no es una derecha homologable, que si Alcaraz tiene mucho peligro, que si hay que hablar mucho del cambio climático y menos de la ETA, que si patatín que si patatán.

Con tales admoniciones le marearon los mismos que le han lanzado las cincuenta campañas del odio desde que gente tan prudente como Maragall, Carod y Saura decidieron arrojar a su partido por la borda del navío institucional y de la historia de España. Cinco años más tarde, los náufragos son ellos tres, por cierto.

"Si es por tu bien, hombre", y ahí venía el guiño, el codazo cómplice de la 5 y La Sexta, de Sardá y de Tardá, de la SER y de la nada de Público, de El País y hasta del planeta imposible donde La Razón es el doctor Hyde del Avui, o viceversa.

Tanto iba a desaparecer el PP... que sigue donde estaba, donde lleva dieciséis años y cuatro elecciones generales seguidas: en los alrededores de los diez millones de votos. Ahora mismo por encima. Y hete aquí que las voces internas y cercanas vienen a darle la razón a la panda hegemónica que desea un PP encogidito, con la cabeza gacha y pidiendo perdón por existir.

Usted verá, don Mariano. Usted decidirá si crecer después de haber sido desahuciado doscientas veces es razón para marcharse y para que le den la vuelta a su partido como a un calcetín. Claro que las voces y las amistades peligrosas le dirán que la razón es otra, resumida en que el PSOE también ha crecido. Aunque la similar subida en escaños (cinco) no traduce la misma incorporación de votantes: menos de 40.000 ha sumado el PSOE desde el 2004 y más de 400.000 el PP.

¿Qué el PSOE aún le saca casi 900.000 votos? Ya, pues pruebe a ver lo que le saca en 2012 si la cuadrilla de benefactores espontáneos le lobotomiza la organización. En tiempos de tribulación no hacer mudanza, dictó un consejero de más categoría que las voces.

La aguerrida resistencia o la rendición como galardón
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 12 Marzo 2008

Lamento que muchos blogueros no se hayan podido descargar la tertulia de La mañana de la COPE este martes y espero que puedan hacerlo el miércoles, porque es evidente que la mayoría toca de oído sin haber oído y algunos que han oído no han escuchado. Yo no he pedido la dimisión de Rajoy y, en rigor, tampoco Pedro Jota, que ha defendido que Rajoy, intacto en lo personal aunque derrotado en lo político, debería dejar que en el próximo congreso del PP se presenten candidatos para renovar el liderazgo, ya que, de presentarse Rajoy, nadie se presentaría contra él. Y, por supuesto, se habrían asegurado la continuidad todos los inútiles de Génova 13 y los derrotados el 9-M, que son los que no han mejorado el número de votos y escaños del PP sino que han perdido incluso con respecto a 2004. Anunciar Rajoy que se presenta en junio y ponerse todos en primer tiempo de saludo ha sido una misma cosa. O sea, que Pedro tenía razón en cuanto al funcionamiento interno del PP, que es el de todos los partidos: piramidales y antidemocráticos. Por eso yo siempre he defendido las primarias. Conozco demasiado lo que pasa en las elecciones fácticas o a dedo, sin que a los militantes se les deje elegir.

El debate se ha enconado en la tertulia cuando Marhuenda ha defendido, como viene haciendo La Razón, que hay que echar a Sirera porque el PP no ha obtenido el resultado que debía obtener. Pero como el PP ha subido en Cataluña y lo que se vota en Cataluña es al PP como tal y Sirera lleva tres meses, Pedro, Tomás Cuesta y yo hemos defendido a Sirera. Y es que uno de los dos periódicos de Lara –el otro es el Avui– está defendiendo lo mismo que Vendrell, la mano derecha de Piqué: echar a Sirera. Lo que hemos dicho y si no lo aclaro es que yo quiero a Sirera con más gente de ciudadanos y con Vidal Quadras. Si Alejo se fue es porque Aznar quiso y porque Mariano no lo ha querido recuperar.

Aclararé más cosas: Yo he venido defendiendo, y predicando con el ejemplo en todos los medios donde estoy, que Rajoy tenía que ser el candidato del PP sin sombras gallardonescas, y desde que empecé el blog en campaña electoral, he comentado, por lo general favorablemente, la campaña de Rajoy como candidato. La del PP como partido ha sido mala, como cabía esperar de los píos, sorayas, arriolas, elorriagas y demás. Yo he defendido a Rajoy para que ganara el PP y con él España. El candidato me da igual siempre que defienda los dos principios que mueven a votar al PP: España y la libertad. Mariano lo ha hecho, salvo en algunos aspectos, que he obviado porque el conjunto era muy favorable a lo que creemos los votantes del PP y, por tanto, al candidato Rajoy. Ya han pasado las elecciones y nadie podrá decir que por mi culpa ha perdido un solo voto Rajoy.

Pero es evidente que hemos perdido y es legítimo cuestionarse si Rajoy tiene el ánimo o el vigor necesarios para hacer cuatro años de oposición a cara de perro contra un ZP y un nuevo régimen cuyos primeros enemigos no son los profesionales de la política del PP sino aquellos sectores de la sociedad civil y aquellos, pocos, medios de comunicación que hemos garantizado que el PP pudiera respirar por la base, y que la base de la Derecha sostuviera al PP. Y a los aguirres, acebes y zaplanas que han llevado el peso de la oposición y han bailado con la más fea. Rajoy también lo ha hecho... o no. Depende de los días y de los casos. El canon digital es la prueba más clara de que no siempre y a veces nunca. Tampoco debió permitir que Camps y Arenas sacaran adelante o colaboraran en sacar unos estatutos que lesionaban las razones del PP para recurrir el Estatuto catalán. Y como el canon, veinte cosas. Lo peor ha sido decir que la economía es lo más importante, lo único importante. Si no he dicho todo lo que me apetecía sobre semejante memez es porque, con errores y aciertos, Rajoy y el PP eran la alternativa de Gobierno y también de sistema a ZP. Quizás tengo un sentido de la responsabilidad excesivo, pero, también con errores y aciertos, es el mío y volvería a hacer lo mismo.

Ahora bien, esta mañana, hablando de la fragilidad de Rajoy como líder, Pedro ha dicho que Aznar jamás hubiese tolerado, como ha hecho Rajoy, que Gallardón se atreviera a sentarme en el banquillo. Y yo he dicho que, ahora que han pasado las elecciones y que el juicio tiene fecha puedo contar cómo Gallardón ha engañado a Rajoy y al PP delante de mí, ante mis ojos y con muchos testigos. Y que eso saldrá en el juicio. También puede salir en el blog.

Naturalmente, habrá algún inocente o algunos de los trolls que pululan por aquí –inconvenientes del éxito de LD– que dirán que yo estoy llevando una pelea personal al terreno político. Pero vamos a ver, ¿alguien se cree que si yo no estuviera en la COPE Gallardón habría preparado, de forma concertada y simultánea con PRISA y ABC, una batería de querellas criminales y demandas contra mí? ¿Alguien tiene duda de que si yo apoyara a Gallardón para liderar al PP las querellas del inquilino de "Ambiciones" se tornarían elogios? Pero, hombre, si lo más sencillo en España es ser progre o aceptar su hegemonía, como hace Gallardón. Pero es lo contrario de lo que ha hecho Aguirre esta legislatura y de lo que llevo haciendo yo hace treinta años, desde que publiqué Lo que queda de España. Por cierto, que a pesar de todo lo que desde entonces me ha tocado pasar, era verdad y se ha cumplido. Se reeditará en un par de meses. Sin cambiar nada.

Hay dos políticas en la dirección del PP, que son las que ejemplifican Aguirre y Gallardón. La diferencia se ha visto este 11-M. Aguirre reunió a las víctimas y al Samur junto a los representantes madrileños de la Comunidad y el Ayuntamiento para rendir homenaje a los muertos, pedir que se haga justicia y, en silencio emocionado, escuchar el himno nacional. Gallardón montó un gran espectáculo del sistema salido del 11-M, con el Rey y, sobre todo, con Zapatero, el gran beneficiado de la masacre y el que se ha encargado de que no funcione la justicia para averiguar qué pasó. Del Olmo, Valeyá y Bermúdez han rematado una faena judicial y fiscal ignominiosa que ha contado siempre con el aplauso de Gallardón, en línea con PRISA, ABC y Garzón. En el acto gallardonita de ayer no sonó el himno nacional, pero sí un corito de Sonsoles a la que atravesando media provincia fue a felicitar Gallardón, como signo de pleitesía a los progres y distanciamiento del PP. O sea, lo de siempre, que incluye tratar de cargarse a la COPE, porque considera que es el único obstáculo que le impide hacerse con el PP. A los 700.000 militantes, obviamente, los desprecia. Cuando recurrió a los de Madrid contra Aguirre le dieron un palizón inolvidable. Pero la auto-reelección de Rajoy le permitirá seguir en la misma línea.

Volveré en el blog sobre la querella de Gallardón y la responsabilidad en ella de Rajoy, pero baste un dato: contra Sebastián y la foto de Corulla no se ha querellado. Contra mí, sí. Es que lo que detesta Gallardón no son los socialistas ni los nacionalistas, sino los liberales. Justo es pagarle con la misma moneda.

Reflexiones de un optimista
José Luis Manzanares Estrella Digital 12 Marzo 2008

Cada partido político valorará pro domo sua el resultado de las urnas, de forma que —como de costumbre y salvo raras excepciones— se proclamará satisfecho por una u otra razón: más votos, más escaños o alguna otra comparación bien escogida. Todo un ejemplo del viejo refrán sobre el consuelo a voluntad del necesitado. Creo, sin embargo, que hoy nos encontramos objetivamente mejor que antes de las elecciones, porque ya no tenemos en el horizonte algunos nubarrones que nos acompañaron demasiado tiempo. Ahí van algunos argumentos a favor del optimismo.

Es bueno para quienes nos sentimos ante todo españoles —la inmensa mayoría de la población— que los nacionalismos separatistas hayan perdido gran parte de su clientela. Las tendencias centrífugas de los últimos años no presionarán en adelante como lo hicieron en el pasado. Un freno por lo tanto a las tensiones que venía provocando un cambio territorial de España cada vez más alejado del modelo constitucional.

En la misma línea, es también positivo que el mayor número de escaños obtenidos por el PSOE en el Congreso de los Diputados, aproximándose a la mayoría absoluta, le facilite los apoyos necesarios para la investidura de Rodríguez Zapatero. De ese modo, el precio a pagar será menor, lo que alejará aún más el peligro de un deslizamiento del Estado de las Autonomías hacia una federación e incluso hacia una confederación incompatibles con nuestra Carta Magna.

El triunfo del PSOE en el País Vasco, su reconocimiento de errores en el proceso de paz con ETA, los recientes triunfos de las fuerzas de seguridad sobre la banda y las propias palabras del candidato ganador tras su triunfo en las urnas permiten abrigar fundadas esperanzas de que, pese a la vigencia de la autorización del Congreso para reanudar el fracasado diálogo, el nuevo Gobierno será más cuidadoso, rechazará escrupulosamente toda negociación política y buscará el previo consenso del PP como principal partido de la oposición. Podrá hablarse sobre la rendición y entrega de las armas, pero difícilmente se repetirá un esperpento como el del trato recibido en su día por el terrorista De Juana Chaos, momento cumbre de la indignidad nacional. En resumen, otro tema de confrontación que puede desaparecer a poca voluntad que pongan PSOE y PP para alcanzar un acuerdo en el marco del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo.

Con las nuevas elecciones acabarán también las referencias a las anómalas circunstancias que acompañaron a las del año 2004. Ahora todo ha sido normal, salvo el asesinato de Mondragón, que no sabemos a quién haya podido favorecer políticamente. Otro borrón y cuenta nueva que facilitará el debate sobre las cuestiones que realmente interesan, empezando por la economía, la seguridad ciudadana y los problemas de la inmigración, y terminando por la calidad de la enseñanza, la Administración de Justicia y el funcionamiento general de los servicios públicos, no menos importantes aunque no recibieran mucha atención durante la campaña electoral.

Confiemos en que la política española pierda el lastre de los agujeros del 11M, la teoría de la conspiración, el Pacto del Tinell, la crispación, las ocurrencias y los insultos.

Acomplejados del PP
A buenas horas, mangas verdes
Juan Morote Libertad Digital 12 Marzo 2008

Así reza el refrán castellano, que evoca los tiempos en los que los uniformados de la Santa Hermandad, quienes llevaban las mangas color esperanza, llegaban al lugar del conflicto cuando éste ya se había resuelto de forma espontánea. De igual modo, podríamos decir que "a buenas horas" están llegando las reflexiones de los bienpensantes y politicorrectos del Partido Popular. Sólo han transcurrido cuarenta y ocho horas desde que se conocieron los resultados electorales, y ya han sido rescatados de su ignorancia cual Pablo camino de Damasco.

La campaña del Partido Popular ha estado capitidisminuida por el triunfo de las tesis de los de siempre: de los acomplejados por pensar que España es una nación de ciudadanos libres e iguales, y de quienes no se creen que las propuestas liberales y conservadoras son argumento teórico legítimo y bastante para vencer a la izquierda. Estos son los mismos que no han sido capaces de trabajar para Mariano Rajoy repartiendo juego con las caras más valoradas del partido; han trabajado un poco con Rajoy, pero nada para Rajoy.

Lo más cabreante del asunto es que hoy aparecerán los triunviros (Pío García Escudero, Soraya Sáenz de Santamaría y Gabriel Elorriaga) como los adalides de la moderación, de un discurso alternativo, paladines del buenismo en la derecha. Todo esto para acabar haciendo seguidismo de las tesis de la izquierda. ¿Se imaginan la escena? Seguro que sí:

– Fíjate, es que lo de Alberto fue muy duro, la verdad es que no había motivo...
– Claro, es que a Mariano, como lo puso Aznar...
– Y eso que Zaplana y Acebes han salido poco...
– En Cataluña tenemos que acercarnos a CiU...

Y yo me pregunto, ¿por qué tan egregios asesores no leyeron antes El País? Si yo fuera dirigente del PP, me preocuparía mucho coincidir en algo con Pepe Blanco: es el mejor indicador de que uno está equivocado.

El Partido Popular ha perdido las elecciones, aunque ha obtenido sólo tres escaños menos de los que obtuvo Aznar en el 96, que entonces le permitieron gobernar. Claro que el PP tiene que reflexionar y analizar quién puso los toros de Guisando en las alforjas de Pizarro antes de comenzar la carrera electoral, quién ha estado jugando durante casi seis años a que el PP fuera el cuarto partido nacionalista en Cataluña, quién ha gestionado la incongruente política respecto a los estatutos de autonomía, quién se dejó engañar por Patxi López el viernes 7, quién decidió que no fuera nadie a León a hacer campaña, etc.

Sobre todo esto debe meditar el Partido Popular, pero fundamentalmente tiene que centrar su reflexión en la defensa del mensaje, de los principios, de las ideas que le han convertido en el referente político de más de diez millones de españoles, y en la esperanza de una España gravemente amenazada. Para esto aún está muy a tiempo el Partido Popular.

Elecciones 9-M
Si hay que cruzar el desierto, se cruza
Maite Nolla Libertad Digital 12 Marzo 2008

Se me permitirá que antes de referir el gran suceso de que fui testigo, diga algunas palabras; este artículo se iba a titular de otra manera, pero como les pasó este verano a Pau Gasol y Pepu Hernández, se hizo un gran campeonato, pero quedamos segundos; y el segundo es el que primero pierde. Solo valía ganar. La única manera de que Zapatero no hiciera lo mismo que en la primera legislatura es que estuviera en la oposición; porque va a hacer lo mismo.

Zapatero ha ganado las elecciones y, en parte, ha sido por culpa nuestra: tanto dar la paliza con que el PSC es un partido nacionalista más, que, al final, hasta los de ERC se lo han creído y le han votado. El martes, después del debate, las autoridades competentes en materia de estacazo lingüístico negaron que se multara a nadie por rotular en castellano, matizando que se multaba por no rotular en catalán. El viernes, Zapatero dijo que estaba "más de acuerdo" con esas multas. El votante de ERC eligió al que con más valentía defiende las multas, a diferencia de lo que hacen sus consellers. ¿Para qué votar a ERC si ya tenemos a Zapatero que hace lo mismo que nosotros y, además, así no gobierna Rajoy?

Como no hay mal que cien años dure, que Zapatero sea la referencia de los nacionalistas y de la izquierda más de izquierdas, tiene una grieta que se llama Rosa Díez. Ojalá Zapatero pierda algún día más por UPyD de lo que gana por los otros.

A los dos únicos partidos nacionales, PP y UPyD, no les queda otro remedio que ponerse las pilas, porque lo que defienden es justo y, además, tienen razón. Es necesario que hasta el último paisano se dé cuenta de que es injusto que, como ha dicho Rosa Díez, el voto a su partido valga seis veces menos que el del PNV y tres veces menos que el de la Esquerra. También es injusto que el señor que tiene una gestoría, o yo misma, que tengo un pequeño despacho, tengamos que pagar canon por comprar una fotocopiadora para imprimir demandas o contratos, que no generan un penique en derechos de autor. Así que, si hay que cruzar el desierto, se cruza, porque tener más diputados no te da la razón y ser presidente del Gobierno no te da derecho a reinterpretar el artículo 3 de la Constitución.

La ley electoral, el canon o las multas son solamente algunos ejemplos que sirven para darnos cuenta de que nos sobran los motivos para seguir oponiéndonos al Gobierno de las mentiras por entregas.
Cataluña es la clave y cierto es que los socialistas se han llevado la tostada. Ahora bien, culpar a Daniel Sirera de ello es como culpar a un profesor de cuarto de derecho de que una casi-licenciada escriba Jorge con dos jotas, que les juro que pasa.

El ocaso del nacionalismo radical ...y Rajoy que no se va
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 12 Marzo 2008

(Ah! Rajoy dice que no se va. Otra cosa es que algunos y algunas, desde cierta Prensa que quiere dirigir el PP a quien manda en la Puerta del Sol, no hagan lo posible para que deba hacerlo en junio.En pura democracia no sería mala cosa tal vez presentar una candidatura)

Ensimismados en el recuento de los trofeos, victorias y derrotas de los grandes ejércitos contendientes, todavía hoy no se le da importancia a lo que quizás resulte mas premonitorio del próximo futuro de España: el retroceso de los partidos nacionalistas y el auténtico hundimiento, dentro de ellos, de los más radicales, que ha supuesto una verdadera hecatombe en el caso de ERC.

Sea por el voto útil a Zapatero, mas que al PSC catalán , para y por el el "miedo" al PP, sea porque los excesos,a veces incluso el esperpento y el tensar hasta el extremo la cuerda de la relación con el Estado han hecho recapacitar a los votantes, o incluso porque en ciertos casos los partidos socialistas han cruzado ciertas líneas y aparecen como abanderados del propio nacionalismo. Sea por todo ello mezclado y hasta revuelto, lo cierto es que el varapalo sufrido por los Carod y Cia ha dejado mucho para el análisis y para la reflexión de futuras consecuencias y actitudes.

El otro partido afectado, el PNV, ha sido igual que el anterior el máximo exponente de tensión contra el Estado y quien partiendo de principio moderados ha ido extremandose hasta plantear también un pulso contra el propio ensamblaje constitucional, y tambien, aunque pudiera parecer que en menor grado, los daños que ha sufrido han sido importantes.

El PNV ha perdido en las tres provincias vascas, ha perdido 140.000 votos y ha perdido , amen de un escaño en el parlamento y cuatro senadores, la hegemonía en su territorio. Pero es que además su escisión, socio y competidor, EA, ha perdido su único escaño y se ha quedado fuera del Parlamento .El PSOE, por primera vez en 17 años ha vencido y sus nueve diputados junto a los 4 del PP doblan a los 6 nacionalistas. Un dato esencial e importante.

No cabe duda que el asesinato del ex concejal socialista de Mondragón ha influido allí mas que en ningún sitio. Pero también lo ha hecho la deriva cada vez más montuna, el empecinamiento en el referéndum inconstitucional y la autodesfenestración forzada de José Jon Imaz , del PNV.

Zapatero entendió , y quizás fue el mejor complemento a su victoria, lo que significa ello para el futuro. Desde luego ha habido abstención del voto separatista que mama de las ubres de ANV-HB-ETA, pero no tanto como para explicar la debacle. Por lógica, PNV y EA habrían de beneficiarse algo. Y no. Se han caído con buena parte o con todo el equipo.

Cierto que Urkullu seguía hoy empecinado en su "consulta", pero bien saben que en Euskadi nada será como antes. No lo será porque el propio PSOE ha tomado buena nota de sus errores en el asunto antiterrorista. Lo reconozca o no, ha rectificado. Y ETA , con su ultimo crimen, le fuerza, aún más, a esa rectificación en la próxima legislatura. Lo contrario si que sería un verdadero suicidio. No habrá contemplaciones ni para la organización ni para sus tentáculos.

Pero el propio PNV deberá también medir con cuidado. Una vuelta a sus tiempos mas foralistas y constitucionales pueden reparar los daños. Lo contrario precipitarlo a algo ahora impensable: la perdida del propio gobierno autonómico.

El nacionalismo más moderado, los canarios también han sufrido la perdida de mucha de su fuerza, tanto en ha aguantado mejor el embate, CíU sobre todo, aunque aún puede perder un escaño. Lo que mejora es su papel y puede poner en riesgo el tripartito cuando quiera y curiosamente desde la Carrera de San Jerónimo en Madrid. Si han sido los catalanes quienes han decidido el gobierno central se puede dar la paradoja de que sea un pacto madrileño el que decida claves del Gobierno en Cataluña .

Zapatero, para sobrevivir se ha zampado a sus aliados de legislatura. De I.U. y de ERC no han quedado apenas raspas. Sólo el BNG ha logrado sobrevivir intacto al bocado. A CiU el socialismo la ha desalojado del poder en Cataluña y ahora parece que el siguiente objetivo bien pudiera ser, eso si, con mucha carantoña , el gobierno vasco.

Goodbye, Spain
Manuel Molares do Val Periodista Digital 12 Marzo 2008

Bailamos al borde de una sima mientras se determina la esencia y existencia de España y de cada español a partir de estos días.

Quien haya seguido la prensa extranjera en los últimos meses o viajado por otros países habrá detectado que muchos expertos creen que España está cayendo ya en esa sima sin saberlo.

No es la economía, que también, aunque de crisis peores se ha salido. Es el concepto de nación. Su presencia e influencia en el mundo. El que pudiera estar desangrándose como los suicidas que se cortan las venas en agua caliente: adormeciéndose suavemente y con poco dolor.

Impresión que acaba de dejar un dibujo VicentSardon, en Le Monde: un gran toro bravo que pone España en el lomo está separando los cuartos delanteros con una enorme sierra que maneja un lugareño cuya barretina dice Catalunya.

Simultáneamente, otra sierra manejada por un aldeano cuya boina indica Euskadi está aislando los cuartos traseros.

Hay quien ve España así entre noticias y alusiones a Kosovo y a numerosas minorías étnicas europeas que exigen declararse independientes. Nuevos Balcanes.

Una impresión en Le Monde, pero también en The Times, Financial Times, Washington Post y muchos más diarios influyentes Demasiados con igual idea.

El PSOE lo niega: los que cortan el toro son sus socios. Quieren llevarse la carne. Ciudadanos, UPD y PP protestan, aunque tras gritar tantas veces lobo no se sabe aún si los escuchan.

Esta crónica, que fue escrita antes de conocerse el resultado de las elecciones, es continuación de otra de ayer que contenía solamente la palabra “Coalición” repetida decenas de veces como los ensayos de escritura automática dadaístas: modernismo ante los totalitarismos que llegaban.

Numerosos observadores extranjeros parecen decirnos Goodbye, Spain, adiós. Quizás haya que escribir cuarentaicinco millones de veces “Coalición”.

Algunos pierden las elecciones tres años antes de convocarse
Pascual Tamburri elsemanaldigital  12 Marzo 2008

La claridad compensa, y curiosamente el PP es la mejor prueba. Porque el centroderecha ha sido derrotado allí donde se ha avergonzado de ser lo que realmente es –una derecha social y plural en una España unida y moderna- y ha arrasado donde ha mostrado sin complejos su rostro. Valgan como ejemplos geográficos de lo uno y de lo otro Cataluña y Madrid.

Esto tiene mucho que ver con dos cosas íntimamente relacionadas, la selección y formación de la clase política y las relaciones con el adversario político. Pasadas ya las elecciones de 2008 nuestra próxima gran cita va a ser en 2011, en unas autonómicas (y forales) en las que el centroderecha se juega mucho y Navarra todo. Ahora que queda tiempo, veamos qué problemas tenemos.

¿Se pueden eludir los principios?
Una práctica cazurra limita la exposición de los principios y valores de un partido al odioso "ya sabemos por qué estamos aquí", y prefiere dedicar el tiempo de formación a versiones adocenadas de técnicas de comunicación política con un par de décadas de retraso. El orden eficaz a largo plazo –demostradamente- es el inverso al que se sigue: debería ser anterior la definición de principios irrenunciables, después la selección del personal, a continuación su formación doctrinal mínima, y por último la formación práctica. Al menos, ésta no puede ser la única: cuando se presta nula atención a las convicciones son seguras las derrotas estructurales futuras.

Salvo que se quiera el poder a corto plazo, y se subordine todo a ese anhelo. El centroderecha español ha recibido muchas críticas por la selección de algunos candidatos, y sin duda más de una estaba justificada. Pero se ha callado en cambio la enorme responsabilidad de los encargados de formación que han promovido hacia arriba a un par de generaciones en las que el deseable pragmatismo se ha convertido en un agnosticismo estéril. Si se quiere algo más que un sillón la lealtad a unos principios es inexcusable; esa firmeza en las propias convicciones permite, además de ser creíble, relacionarse con el adversario sin caer en ningún extremismo. Porque tan indeseable es el fanatismo histérico de quien no sabe qué cree como la volubilidad de quien no cree nada.

Cómo tratar al adversario
En Navarra, el número de votos obtenido por Zapatero el 9-M es el mayor de la historia, 115.837. Son más votos que en la victoria de 1982 y que en el repunte de 2004. A un año de su desgarro interno el PSOE se ha recuperado entre nosotros de una manera espectacular. Tales son los frutos electorales del pacto UPN-PSOE, cuyo único beneficiado es el partido de la rosa. Se ha evitado, con mucho miedo primero, mucho cariño después y un abrazo del oso a la inversa al final, un hundimiento más que posible hace poco tiempo. ¿Buenas noticias? ¿Por qué y para quién?

Si el PSOE fuese totalmente de fiar –es decir, si compartiese con UPN los principios esenciales- podrían ser buenas noticias. Pero si algo demuestra la primera legislatura de Zapatero es que el PSOE es marxista, de Groucho, y que está dispuesto a casi todo con tal de conseguir el poder y de imponer su agenda progre. Esa agenda no es ni puede ser la del centroderecha navarro. Tendría triste gracia aplicarla primero desde el poder para evitar que la izquierda gobierne, alimentar a ésta mientras tanto y al finar ser igualmente desalojados, eso sí habiendo renunciado a elementos esenciales del propio ideario. La manera de conseguir un PSOE fiable no es extender un cheque en blanco a su actual dirección, sino en todo caso favorecer el diálogo con esa amplia parte de la izquierda que es antes honrada y española que antiderechista. Favorecer al adversario, si éste sabe dónde va, sólo hace que al día siguiente uno se encuentre con un rival más vigoroso.

A día de hoy los votos contrarios a la Navarra foral y española –los de quienes se negaron a estar el 17 de marzo de 2007 en el paseo de Valencia- pesan más que en mayo de 2007. A mi juicio las causas locales han de buscarse en el trinomio valores-selección-formación y en una idea errónea de cómo se trata a un adversario político. La falta de claridad no compensa, y para 2011 no falta tanto.

Fraternidad con las víctimas
Editorial Heraldo de Aragón 12 Marzo 2008

El presidente del Parlamento Europeo, Hans-Gert Pöttering, encabezó ayer en Estrasburgo un minuto de silencio para conmemorar el Día Europeo de las Víctimas del Terrorismo, instituido para hacer inolvidable la matanza que el fanatismo islamista perpetró en Madrid el 11 de marzo de 2004.

La Eurocámara manifestó también su pésame a la familia de Isaías Carrasco, el modesto ex concejal asesinado por ETA en Mondragón el pasado día 7, se mantuvo en respetuoso silencio durante sesenta segundos, a diferencia de lo que ocurrió el domingo en el campo de fútbol de San Mamés, a causa de una horda de inciviles. Los ecos de aquel horror no se han extinguido. Mientras la Unión Europea manifestaba de modo solemne su pesar, los Reyes, con las altas representaciones institucionales y políticas, renovaron el dolorido recuerdo a las víctimas del fanatismo. Hace solo cinco meses que la Audiencia Nacional falló contra los implicados en la matanza, pero el recurso contra la sentencia ha dejado en manos de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, que preside el magistrado Juan Saavedra, la decisión final. Hasta entonces -probablemente, en septiembre-, las víctimas no pueden percibir las compensaciones fijadas por el primer juzgador. No todas ellas se han sentido bien atendidas durante estos cuatro años y así lo siguen diciendo, reprochando a las Administraciones falta de interés. Un gran contraste con la conducta del pueblo de Madrid, volcado de modo admirable en asistirlas durante aquella espantosa jornada que España no debe olvidar y que simboliza la fraternidad de la sociedad entera con quienes, no importa dónde ni cuándo, han sufrido en su vida el cruel zarpazo del terrorismo.

Recuerdo de justicia
EDITORIAL El Correo 12 Marzo 2008

La conmemoración del cuarto aniversario de la matanza del 11-M permitió ayer recordar el mayor atentado terrorista que haya tenido lugar sobre suelo europeo, y uno de los más sangrientos de cuantos ha perpetrado el yihadismo desde la aparición de Al-Qaida a finales de los 90. Pero sobre todo fue una oportunidad para que la opinión pública recordara que las víctimas del terrorismo no constituyen una mera categoría de uso más o menos partidario, o de obligada evocación en determinados momentos. Junto a los deudos de las 191 personas asesinadas en masa en los trenes por los terroristas islamistas, las mujeres y hombres que aún hoy tratan de curar sus heridas físicas y psicológicas constituyen el testimonio de la magnitud de aquella masacre. El relato de algunas de estas víctimas, reviviendo aquellos pavorosos instantes con la entereza de quien sabe que jamás podrá olvidarlos, concedió a la jornada su valor auténtico como recuerdo colectivo.

Frente a ese relato, resulta deplorable que persistan en su obsesión quienes se obstinaron en cuestionar la solvencia de la instrucción judicial del caso alimentando una delirante teoría de la conspiración y aún ayer continuaron poniendo en solfa los fundamentos de la sentencia del 11-M. La amenaza del terrorismo yihadista está demasiado presente en los países de mayoría musulmana y en las sociedades occidentales como para que la atención y la energía de la sociedad acaben dispersándose entre presunciones sin fundamento y la extensión de un manto de sospecha que afecta a las instituciones del Estado de Derecho. Las elucubraciones sobre las intenciones políticas inmediatas de sus brutales atentados o sobre sus fines últimos, que se aprovechan del carácter siempre enigmático de este tipo de terrorismo, no sólo tienden a minusvalorar su naturaleza eminentemente fanática y destructiva. Generan asimismo un nefasto desconcierto que en España ha conseguido afectar a una parte nada desdeñable de la opinión pública, lo que supone una excepción en los países democráticos que se han visto afectados por el terrorismo islamista. La amenaza yihadista resulta tan patente que precisa aunar todos los esfuerzos civiles e institucionales en una lucha sin cuartel contra la misma. Un compromiso compartido que encuentra en la memoria de los masacrados el 11 de marzo de 2004 su razón de ser más inexcusable.

Sí, es lo mismo
FERNANDO SAVATER El Correo 12 Marzo 2008

Ignoro hasta qué punto los lemas electorales de cada uno de los partidos influyen a la hora de votar en la decisión de los ciudadanos. Supongo que no mucho, ni para bien ni para mal lo cual es en general una suerte, porque no suelen alcanzar cotas demasiado altas como aforismos políticos. Pero a veces, pasados los comicios y con cierta perspectiva, merece la pena volver sobre ellos y aplicarles una mirada casi psicoanalítica, porque revelan a menudo con innegable claridad lo que pasa por el inconsciente colectivo de las distintas formaciones, más allá de lo que explícitamente se sugiere en cada fórmula.

Por ejemplo, el lema del PNV ('Yo vivo en Euskadi; y tú ¿dónde vives?') habría dado mucho juego al doctor Freud, de haberlo escuchado en su diván vienés. Porque descubre paladinamente la persistencia del viejo prejuicio sabiniano del 'de fuera vendrán y de casa te echarán'. Una mentalidad de propietario acosado que no logra comprender que nadie tiene el monopolio de la 'verdadera' ciudadanía en comunidades que ya no se legitiman por la mera pertenencia sino por la participación democrática. Es cierto que el PNV ha sufrido un revolcón electoral, pero ello se debe precisamente a su éxito social y no a la frustración de sus demandas. Si sus actuales dirigentes fuesen lúcidos al respecto -como lo era Josu Jon Imaz- deberían comprender que ya han conseguido a lo largo de las últimas décadas todo lo que buenamente pueden esperar dentro de un Estado pluralista. Desbordar ahora sus demandas hacia perspectivas próximas al radicalismo (como pretende el llamado plan Ibarretxe y amenaza la consulta aún pendiente en la que ya casi nadie cree) no puede aumentar ni consolidar su hegemonía, sino comprometerla y empujar hacia un conflicto civil irresoluble. Supongo que tal es el sentido del serio aviso que han recibido de los ciudadanos. A partir de ahora, sería cuerdo que aprendiesen a distinguir entre sus proyectos políticos (lícitos mientras se atengan al orden constitucional pero discutibles y no siempre compartidos por la mayoría) y unos derechos irrenunciables sin cuyo reconocimiento no podría haber 'normalización' democrática en este país.

El otro lema digno de ser psicoanalizado es el del PSE: 'No es lo mismo'. Evidentemente, se refieren sin nombrarlo al PP para distanciarse de él ante los votantes del terruño: por muy constitucionalistas que nos consideréis, aunque no seamos nacionalistas (sólo vasquistas, que es algo así como el nacionalismo del tímido), que no nos vayan a confundir con esos españolistas retrógrados. Por supuesto, el PSE y el PP no son lo mismo en gran parte de sus propuestas, ni tienen por qué serlo. Se trata de formaciones diferentes y, aunque los conceptos de izquierda y derecha estén bastante devaluados, todavía sirven taxonómicamente para algo. Pero lo malo del lema es que parece referirse al PP como si fuera un enemigo semejante al que representa ANV o la propia ETA: no somos semejantes ni a unos ni a otros aunque hagamos más esfuerzos por entendernos con unos que con otros. Los bochornosos sucesos ocurridos en Arrasate cuando llegaron al velatorio de Isaías Carrasco Rajoy y María San Gil apuntan en esa dirección. Parece mentira que socialistas que padecieron algo semejante en el velatorio de Fernando Buesa por parte de los nacionalistas hayan podido cometer semejante indignidad. Que en el entierro de un asesinado por ETA (lo fue cobardemente, pero no insistamos ridículamente en ello: si le hubieran matado 'heroicamente', el crimen habría sido lo mismo de execrable) se reciba mejor a la gente de Ezker Batua, cómplices políticos en el Ayuntamiento de ANV y contrarios a 'ilegalizar las ideas' de aquéllos cuya idea es matar a los adversarios, que a gente como María San Gil, demuestra una pérdida de sentido moral notable por parte de los muy votados socialistas. Se resentían de antiguas ofensas, pero no fueron tan quisquillosos cuando se reunieron con Otegi y compañía, que también les habían dedicado numerosos calificativos poco halagadores en el pasado.

No tengo inconveniente en reconocer que, incluso algunos de quienes tienen tan poca simpatía como yo por la actual directiva del PSE (menos lo creo imposible), hemos celebrado los resultados electorales que certifican el declive nacionalista. Ahora sería excelente un punto de acuerdo entre socialistas y populares en lo tocante a la recuperación de las atribuciones del Estado de Derecho español en el País Vasco. Porque, por mucho que les moleste reconocerlo, para ETA -que es la que más cuenta en este caso- los socialistas y los populares (o cualquier otro de los que no apoyan su pretensiones) sí son lo mismo. El asesinato alevoso de Isaías Carrasco lo demuestra sin lugar a dudas. ETA asesina al trabajador humilde y al empresario, al socialista y al popular, al inmigrante y al guardia civil: y su brazo político guarda la misma neutralidad ante todos estos crímenes, fruto del conflicto político. Por lo cual, quien tenga un mínimo de decencia o al menos de cordura política debe considerarse 'lo mismo' a este respecto que el resto de los amenazados y no gritar '¿asesinos!' más que a quienes lo son. Que por cierto y por desgracia no faltan precisamente entre nosotros, los vascos.

Rajoy
Pío Moa Libertad Digital 12 Marzo 2008

Comentario en el blog, hace cerca de un año y medio:
16 de Octubre de 2006 - 14:47:48 - Pio Moa

El capital político acumulado por Aznar –excluyendo su pésima explicación de la guerra de Iraq y su nefasta política de medios–, más el descrédito del PSOE, debieran haber dado a Rajoy una gran mayoría absoluta en 2004. Pero él prescindió de aquel capital y de la crítica a fondo a las majaderías de Zapo. Se dedicó a hacer promesas como si saliera de la oposición sin un pasado reciente que las respaldara; y permitió al PSOE presentar mil ofertas como si no las invalidase su pasado también muy reciente y nunca corregido. Zapo estuvo a la ofensiva y Rajoy a la defensiva. Solo las rentas de la gestión de Aznar, a las que él no añadía nada, daban a Rajoy una victoria mínima y probablemente insuficiente para gobernar. Y al final todo lo decidió una jugada oscura y sangrienta.

Desde entonces no es que le hayan faltado a Rajoy buenas ocasiones. Por ejemplo, la nefasta Constitución europea fabricada por el corrupto etarrófilo Giscard d'Estaing. Por supuesto, Rajoy la criticó severamente… para apoyarla al fin. En lugar de una gran victoria política compartió el fracaso de Zapo, y en la ridícula posición de peón de este.

Vino la mayor traición perpetrada por Zapo hasta ahora, el mayor precio político pagado a la ETA y el separatismo: el estatuto de Cataluña. Rajoy demostró la ilegalidad del engendro, pero aceptó discutirlo en las Cortes y a continuación lo imitó en Valencia y Baleares… de momento. ¡Y poco después se ofreció al gobierno para ayudarle a evitar un "precio político" en los chanchullos con la ETA!

Acabamos de ver la misma táctica con respecto al envío de tropas al Líbano: tras una crítica feroz... Rajoy apoya a Zapo. En torno a la investigación del 11-M, la misma llamémosle táctica: "No pero sí, o sí pero no".

En algún momento, ya no recuerdo por qué, Rajoy rompió estrepitosamente la relación con el gobierno... y tres días después le estaba mendigando una reunión y quejándose de enterarse por la prensa de las decisiones gubernamentales. Difícil un mayor esperpento. Y encima soportando el regodeo de Zapo y su aparato mediático: "PP, extrema derecha". En fin, para qué seguir. ¿Qué confianza puede dar esta conducta al electorado?

Y sin embargo Rajoy no es un Piqué o un Gallardón, dispuestos a traicionar cualquier principio y a colaborar con la Infame Alianza. Él ve la realidad, parece sentir la democracia y la unidad de España, seguramente supera a Zapo en inteligencia. Pero no es capaz de diseñar una estrategia acorde con los hechos y con sus sentimientos, y ahí reside la diferencia. Zapo obra con una estrategia, la haya elaborado él u otros, y Rajoy no. Su mensaje, contradictorio y desalentador hasta el patetismo, cabe resumirlo así: "El gobierno realiza una política horrorosa, anticonstitucional y antiespañola, pero nosotros estamos dispuestos a colaborar con él, para evitar males mayores".

¿Qué males mayores? Obviamente, la pérdida de poltronas, obsesión de los Arriolas y tantos otros. Penúltimas encuestas: el PSOE aventaja en varios puntos al PP. ¡Y eso viviendo todavía el PP de las rentas de Aznar, porque nada nuevo o mejor se le ha ocurrido desde entonces! Parodiando a Churchill, cabría advertirles: "Aceptáis el deshonor por conservar las poltronas, y perderéis las poltronas con deshonor". ¿Sabrá Rajoy aprender de la experiencia?
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La batalla de la propaganda (III)

"Hoy está más claro que hace cinco años que la demolición del legado de Aznar (empezando por el PP) y la liquidación de España y sus libertades ciudadanas no podrían haberse acometido sin la colaboración de una aplastante mayoría de los medios de comunicación, especialmente audiovisuales, con el PRISOE y los nacionalistas. Hoy, ese bloque de poder político, mediático y económico, anticonstitucional a fuer de antinacional, tiene a su servicio cinco y media de las seis grandes cadenas de televisión; prácticamente todas las productoras de televisión privadas; el EGM y las centrales de medios que canalizan la publicidad; la gran mayoría de las emisoras de radio, con la milagrosa excepción de la COPE y algunos programas de Onda Cero; y una parte sustancial de los grandes periódicos de papel, empezando por El País, siguiendo por su cómplice ABC en Madrid y Sevilla, y terminando por La Vanguardia y El Periódico en Barcelona. Además, por supuesto, los medios audiovisuales de titularidad pública (nacionales, autonómico y locales) que el PSOE tiene en su poder, que son la mayoría, y de toda su publicidad institucional, que es combustible para quemar un imperio".

(F. Jiménez Losantos, De la noche a la mañana, p. 189)
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(Hace un año)
TOMAR LA INICIATIVA
Pío Moa

Asombrosamente, después de mil fechorías en cadena que debieran haberle enajenado la opinión pública, el PSOE consigue poner una y otra vez a la defensiva a la oposición. Ello se debe a su predominio en los medios de comunicación (cortesía del PP, en buena medida) y a una oposición inconvincente, incapaz de explicar la realidad a los ciudadanos, que habla con un tono entre chillón y medroso, muy alejado de la serena contundencia necesaria a la situación.

Y ahí siguen los promotores de la Infame Alianza retomando la iniciativa una y otra vez. Ahora, encabezados por la tiorra afusilaora, un grupo de la estéril intelectualidad lisénkica próxima al PSOE ha publicado en el Círculo de Bellas Artes –subvencionado por la derecha y dominado por una izquierda que se siente hija de aquel Frente Popular que convirtió el Círculo en checa– un manifiesto bajo el título: "Por la convivencia, frente a la crispación". Como siempre, la más brutal distorsión del lenguaje. Su sentido real es: "Por la connivencia (con el terrorismo), frente a la Constitución". Pero, guste o no, el mensaje cala, satisface a la gente embrollada por la demagogia progre, atemoriza al PP y refuerza en él al sector partidario de colaborador con los liquidadores de la Constitución.

Si el PP no ha perdido por completo el espíritu, podría movilizar a su vez a algunos intelectuales serios con otro manifiesto: "Por la Constitución, contra la connivencia con el terrorismo". Me permito ofrecerles el texto siguiente, como posible inspiración:

El respeto a la Constitución y su defensa cuando es vulnerada son la clave del sistema que nos permite convivir civilizada y pacíficamente. Marcan también la diferencia entre los pueblos libres y los que no lo son.

En 1978, España se dotó de la Constitución más democrática y consensuada de su historia, basada en tres valores clave: la unidad de la nación, las libertades y la reconciliación final y oficial entre los vencedores y los vencidos de la guerra civil, ya lograda en la sociedad muchos años antes. Ninguna otra ley obtendría hoy tal consenso y, por ello, tanto valor para nuestra convivencia. Como toda obra humana, tiene defectos, y puede y debe ser reformada. Pero sus virtudes han traído al pueblo español una larga época de paz, libertad y prosperidad, que sería una locura poner en riesgo.

Algunos partidos y políticos rechazaron la Constitución, abierta o solapadamente. Sus métodos los definen: el asesinato, en sus formas más cobardes, de cientos de personas, o la connivencia política con los asesinos; el ataque a los derechos ciudadanos, sobre todo en Vascongadas y Cataluña; el recurso a los antiguos odios mediante una propaganda de revancha, casi siempre falsaria, sobre la guerra civil; la terca corrosión de la unidad de España cultivando el agravio y el narcisismo regional, vieja técnica totalitaria.

Esos partidos estuvieron siempre muy lejos de sus objetivos. Pero hoy el Gobierno, en alianza de hecho o de derecho con ellos, procura con actos consumados y fraudulentos la quiebra de la Constitución, sacrificándola a una "paz" con los asesinos tan imaginaria como la "guerra" que vendría a detener. Mientras, nuevos fenómenos como el terrorismo islámico aumentan la incertidumbre.

Tal alianza ha transformado en su contrario el Acuerdo contra el Terrorismo y por las Libertades y pretende reducir España a un inviable conglomerado de naciones inventadas, sin apenas lazos políticos o sentimentales entre ellas, mutuamente resentidas, irrisorias en el plano internacional y peones de los intereses de otras potencias. El plan se combina con una alianza internacional de dictaduras, llamadas pomposamente "civilizaciones", entre ellas algunas muy agresivas hacia España. Esta involución antidemocrática divide cada día más profundamente a la sociedad española, abocándola a una crisis de imprevisibles consecuencias.

Frente a la involución, nosotros, españoles dispuestos a defender nuestra libertad, alzamos la bandera de una España unida y democrática, garantía de la única paz y estabilidad admisibles. Y llamamos a los ciudadanos y a sus asociaciones a impulsar un movimiento por la Constitución, que alerte a la totalidad de la población y restablezca el imperio de la ley. En las manos de todos está impedir un nuevo fracaso histórico de nuestra convivencia.

No tiene por qué ser necesariamente este texto, pero sí algo parecido.
(Por supuesto, Rajoy simplemente no hizo nada. Miraba al futuro).

Arzobispado de Santiago e imposición coactiva del gallego
Xoán Xulio Alfaya Periodista Digital 12 Marzo 2008

Leo la noticia en La Voz de Galicia del domingo pasado y se me quedan los ojos a cuadritos. Veo que, al igual que en el País Vasco y Cataluña, la Iglesia católica en Galicia ha caído en la trampa de apoyar el nacionalismo coactivo. El ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, con la excepción del clero que tropieza las veces que haga falta. No tardaremos en ver las consecuencias de semejante desatino: seminarios vacíos, iglesias vacías, creyentes desorientados que se apuntan a Nueva Era o a cualquier secta que les aporte calorcillo y seguridad a cambio de dejarse vaciar los bolsillos.

Entre las recomendaciones remitidas por el Arzobispado de Santiago a los párrocos figuran las de que los sacerdotes lleven la iniciativa en el uso de la lengua gallega en todas las ceremonias. Las disposiciones llevan la firma del vicario general del Arzobispado de Santiago, D. Víctor Maroño Peña, y fueron enviadas a los párrocos el pasado mes de febrero. En el capítulo que se refiere al uso del gallego en la Iglesia, se aconseja a los sacerdotes que hagan todo lo que esté en sus manos por extender el uso de la lengua gallega a todas las celebraciones litúrgicas y culturales y que incluso vayan más allá de lo que puedan reclamar los feligreses.

¿Qué interpretación podemos darle a este “ir más allá de lo que puedan reclamar los feligreses” sino el retorno al autoritarismo y la coacción? ¿Qué les importa a los obispos la opinión y la voluntad de sus feligreses? Lo que de verdad les importa es que pongan la crucecita en la declaración de la renta, que paguen funerales, misas de difuntos, bodas, entierros, bautizos y nichos. ¿No se dan cuenta del clero envejecido que está al borde del colapso y al que no se le ven trazas de renovación? ¿Qué joven se atreve a entrar en un seminario si los mismos obispos le dinamitan su vocación sacerdotal?

Dice la nota: "Es necesario que los sacerdotes sean sensibles a la progresiva incorporación del gallego en la liturgia y que no sólo acojan bien las peticiones que puedan presentar los fieles, sino que, adelantándose, sean ellos los que ofrezcan la posibilidad de tener las celebraciones en lengua gallega, realizando un serio esfuerzo para que los fieles puedan conocer las partes dialogadas y así participen en el culto con una mayor incorporación en la lengua que habitualmente hablan".

¿Y donde la lengua que habitualmente hablamos no es el gallego, como sucede en la mayoría de las ciudades de Galicia, tendremos que pasar también por el aro de la mal llamada “normalización lingüística” con la correspondiente bendición episcopal?

Como creyente, me duele tanta sumisión al poder político.

Sinceramente, me dan ganas de llorar.

Expectativas en el País Vasco
Editorial ABC 12 Marzo 2008

EL resultado electoral del 9-M en el País Vasco obliga a los partidos políticos a una seria reflexión. El PNV ha pasado de siete a seis diputados y ha perdido más de 117.000 votos, mientras que el PSE sube de seis a nueve escaños y gana más de 85.000 sufragios. A su vez, el PP baja levemente, Eusko Alkartasuna pierde el escaño que tenía y se confirma, igual que en el resto de España, el descalabro de Izquierda Unida. Es evidente que se ha producido un trasvase de voto nacionalista al PSE, lo cual reabre la pugna interna cerrada -tal vez en falso- hace unos meses con la salida de Josu Jon Imaz. Existe una lógica inquietud en el PNV ante este cambio fallido de liderazgo, y ello le obliga a reconsiderar la apuesta soberanista planteada por Ibarretxe mediante una consulta popular ilegal e ilegítima. El caso es que Íñigo Urkullu -derrotado políticamente en Vizcaya, su feudo electoral- sigue apostando en público por mantener viva la «agenda» del lendakari, pero no es descartable que los nacionalistas hayan tomado buena nota de que las aventuras sin sentido no conducen por definición a ninguna parte. En este sentido, ahora se comprenden mejor las razones que pudieron impulsar a Imaz a alejarse de la primera línea política de un partido obsesivo y estancado, si no a la deriva.

En este contexto, el PSE asume la responsabilidad de aprovechar una oportunidad que puede ser histórica para encauzar la situación en el marco abierto e integrador del sistema constitucional. Es preciso para ello que Rodríguez Zapatero tenga ideas claras y voluntad firme y que Patxi López consiga estar a la altura de las circunstancias, más allá de cualquier oportunismo coyuntural. Dados los antecedentes no hay que hacerse demasiadas ilusiones, pero es cierto que las urnas han dado un vuelco a la realidad política vasca y exigen de los protagonistas una respuesta apropiada. En este nuevo escenario, el error más grave de los socialistas sería el intento de suplantar al nacionalismo a través de un sucedáneo de las reivindicaciones radicales. Zapatero tiene que ser tajante y concluyente en la defensa del Estado de Derecho. Hay que decir «no» sin rodeos ni medias palabras al mal llamado «referéndum» con el que Ibarretxe desafía a las instituciones democráticas. Cualquier otra actitud daría alas a quienes han sido vencidos en las urnas y quebraría la expectativa razonable de lograr una solución que no debilite los principios intangibles del orden constitucional. Si, en lugar de responder al mandato de los ciudadanos, Zapatero y el PSE se refugian en una táctica de cesiones y debilidades, habrán desperdiciado una oportunidad inmejorable y -con toda probabilidad- sufrirán a su vez las consecuencias en futuras convocatorias electorales.

No Passsa Nada (4 años más)
POR ANTONIO BURGOS ABC 12 Marzo 2008

NO, si parecer, lo que se dice parecer, me parece estupendamente lo que han elegido los españoles. Por mí como si eligen a Obama. El pueblo nunca se equivoca. Salvo cuando se equivoca, pero eso es otra cuestión. Me parece estupendamente que hayan revalidado el poder de ZP porque, hombre, así todo es mucho más sencillo y previsible. De sorpresas, las mínimas.
Cuando me lo contaron sentí el frío de una hoja de acero en las entrañas... Pero como eso es Bécquer, preferí no tomármelo por la tremenda, sino por la tranquila. Lo otro, que hubiera salido la Niña de Rajoy, eso sí que hubiera sido mucho más arriesgado. Un lío. ¿Qué hubiera hecho, por ejemplo, la Niña de Rajoy con los referendos en marcha en Cataluña y en las Vascongadas? ¿Los habría anulado? ¿Habría llamado a los guardias? ¿Se hubiera puesto a encabezar las manifestaciones? Poner a estas alturas de curso a enseñarle la sardana a la Niña de Rajoy no me negarán que hubiera sido complicadito. ¿Cómo iba a saber poner la Niña de Rajoy en catalán todos los letreros de las tiendas de Barcelona, con la cantidad de comercios que hay en la Ciudad Condal, o como puñetas se diga Ciudad Condal en términos políticamente correctos, que no quiero líos? ¿Y la Alianza de Civilizaciones? ¿Qué hubiera hecho la puñetera Niña de Rajoy con la Alianza de Civilizaciones? De momento tenía que buscar en Google el teléfono de Hugo Chávez. Y nada digo de ignorar y despreciar al IPC. ¿Cómo iba a aprender la Niña de Rajoy a no echar cuenta a ese infundio, ese embuste llamado IPC, y a la otra mentira, al euríbor, cuando todos sabemos que la economía va a las mil maravillas, y al apabullante voto de los españoles que llegan perfectamente con su sueldo a fin de mes me remito?

Por eso pido palomas a la Sociedad Colombófila Española y solicito a la Patronal de Artificieros del Reino de Valencia que me manden todos los cohetes que tengan excedentes de cupo en las presentes fiestas de San José, a fin de hartarme de soltar palomas y de tirar cohetes en loor de la normalidad democrática de España. ¡Viva la más que previsible normalidad democrática de España y viva ZP, nuestro salvador! ¡A ti te lo debemos!

¿Sofocones, dice usted? Sí, puede que nos llevemos unos cuantos en los próximos cuatro años. Pero serán sofocones perfectamente previsibles y reglados, no como los que íbamos a llevarnos con la loca de la Niña de Rajoy. Yo no sé usted, pero yo de momento no me veré obligado a hacer cambio alguno en la panoplia habitual de los artículos. ¡Qué peso me ha quitado de encima el resultado de las elecciones! Lo digo por el No Passssa Nada. Me decía, con preocupación que no le oculto:

- ¿Y si sale elegida la Niña de Rajoy, y en España empiezan a dar respuesta a los problemas, y yo me tengo que comer con papas mi No Passssa Nada?

No hay materia ni hay color. Yo no sé usted, pero yo pienso seguir tirando tan campante otros cuatro añitos más con el No Passssa Nada... como no ha passssado en las elecciones. Y eso es lo que hay. Y al que no le guste, que beba agua y cambie el paso, o pregunte a qué hora sale el primer avión para Alemania, o para Francia, o para uno de esos países donde los electores tienen en cuenta las gestiones de gobierno y donde el poder no se dedica a perseguir a la oposición y esas tonterías de las liber... De las libertades iba a decir: ay, aguanten la risa, lo que importan las libertades a los españoles...

Así que cuanto nos espera es perfectamente previsible, y todo conforme al guión. Aquí no va a haber huelga de guionistas, eso ha sido en Hollywood. Aquí se celebrará el referéndum de las Vascongadas, y el de Cataluña, y si me apuran hasta el de Galicia. Y a lo que quede, si es que queda algo, le llamaremos Expaña, con equis. Y el Proceso de Paz, otra vez en marcha: nada, nada, el Nobel de la Paz para este hombre, cuanto antes, que se lo entregue Otegui, otro hombre de paz. Y seremos amiguísimos de grandes potencias mundiales, como Turquía o Venezuela. ¿Los americanos? Los americanos son unos papafritas, salvo que salga Obama. De lo demás, de su hipoteca de usted, del asalto a su casa por las bandas internacionales, del aumento de los precios, de llegar al día 30, no se preocupe lo más mínimo. Esos son infundios del facherío. No Passssó Nada. Y seguirá sin passssar nada cuatro años más.

Ebro arriba
POR IGNACIO CAMACHO ABC 12 Marzo 2008

SI Cataluña fuese independiente, como sueñan los nacionalistas en sus horas de más profundo delirio, el PP habría ganado las elecciones en España, porque Andalucía está dejando poco a poco -muy poco a poco, es cierto- de ser el granero de votos del PSOE. Asentado como primer partido nacional gracias a su demoledor dominio en dos comunidades pujantes y pobladas -Madrid y Valencia- y en las zonas urbanas y metropolitanas, el centro-derecha español necesita cruzar el Ebro para consolidarse como fuerza hegemónica. Sus problemas están al norte del gran río, en Cataluña y el País Vasco, pero Euskadi no aporta un número significativo de parlamentarios para constituir un serio escollo electoral. Lo que ha de resolver, pues, es la «cuestión catalana», o al menos la manera de abordarla sin causarse a sí mismo una sangría.

La diferencia de escaños que separa al PSOE del PP se corresponde matemáticamente con la amplia ventaja aportada por los socialistas catalanes, más el IVA de algún diputado aún pendiente de recursos y flecos del escrutinio. Cataluña se ha convertido en el bastión de un zapaterismo al que ni siquiera ha rozado una ceja el cabreo popular por el caos de las infraestructuras. En cambio, el malestar que ha cuajado en el seno de la sociedad catalana ha sido el de la refriega estatutaria, en la que el PP no ha sabido modular un discurso desde luego muy difícil, enredado entre la lealtad a los principios constitucionales -que la liviandad irresponsable de ZP se salta sin complejos- y la necesidad de salirse de las trampas preparadas por la pinza del social-nacionalismo.

Al final, dolorosamente, injustamente, pero implacablemente, ha triunfado el Tinell. Presentado como cúmulo de todas las maldades y perversiones políticas, el PP ha sido arrasado en Cataluña, sin que pudiese encontrar el antídoto contra la antipatía social. No le ha ayudado desde luego el discurso fundamentalista y agresivo, que muchos catalanes han percibido como una agresión fóbica, ni el empeño en dirigir desde Madrid su estrategia catalana. Y no ha hallado modo de hacer compatible su proyecto nacional con una cierta catalanidad sociológica. Ha faltado finezza para acertar con un tono que le permitiese salir de un atolladero endiablado, en el que le metieron Zapatero y sus socios, pero en el que entró con una vehemencia imprudente, confiando quizá en contrapesar Ebro abajo los destrozos que sufría río arriba. Vana confianza: Cataluña pesa demasiado en el conjunto para amputarla sin consecuencias.

Por eso, en vez de entretenerse en fulanismos poselectorales, lo que la derecha tiene que abordar pronto es una nueva estrategia para Cataluña. Zapatero va a demarrar de inmediato con el desarrollo estatutario, probablemente pactando con CiU, y el PP tiene que mover pieza con urgencia o le volverán a pillar con el paso cambiado y lamiéndose las heridas. La bronca y el boicot no sirven. La independencia no parece un buen remedio. Así que hay que encontrar un camino sensato para convencer a los catalanes de que la derecha no se los quiere comer crudos y que, por tanto, no hay motivo para que se la coman cruda a ella.

Zapatero el perchero
POR TOMÁS CUESTA ABC 12 Marzo 2008

RECTIFICAR es una muestra de prudencia y, al mismo tiempo, un ejercicio de coraje. Hay que echarle valor para reconocer nuestros errores y proclamar los aciertos del contrario, pero no queda otra cuando las cifras cantan. Diez millones y pico de españoles tenemos que entonar el «mea culpa» (los que padezcan de la próstata se encuentran dispensados) y hacer el riguroso examen de conciencia que prescriben los cánones. (Sobre la penitencia, ni tan siquiera hablamos: estará, no lo duden, al nivel del pecado). A eso le llaman autocrítica quienes se regodean pervirtiendo el lenguaje. Los que nunca han sabido -o ya lo han olvidado- que la autocrítica nació con las purgas de Stalin. En cualquier caso, dejemos los matices para que sean debatidos en comisión «charlamentaria». El «charlamentarismo» -según lo definiera Mesonero Romanos- es una subespecie del parlamentarismo que terminó por imponerse en esta tierra de garbanzos. La misma que, aún hoy, después de más de un siglo, sigue estando en vigor y al cabo de la calle. Basta, pues, de charleta y vayamos al grano. Sea a través de la autocrítica marxista o sometiendo la conciencia al cilicio monástico, llegamos a la misma conclusión por caminos dispares: no hemos dado una, nos han dado a mansalva y seguiremos recibiendo durante cuatro años. Ajo y agua, compadres.

Hace sólo unos días nos partimos la caja con el señor Zerolo y sus orgasmos democráticos. Ahora, sin embargo, vuelves la vista atrás y te das cuenta de que Zerolo es un oráculo. Un oráculo griego, en el sentido laxo. En este país de locos todo el monte es orgasmo y la ciudadanía que vota con la pelvis y piensa -cuando piensa- con el antifonario, ha hecho que el canario se pavonee igual que un gallo. Porque al freír será el reír (el proverbio no engaña) y resulta innegable que los que estamos fritos somos todos aquellos que nos carcajeábamos. Pero Zerolo, al fin y al cabo, es una anécdota, una broma pesada al bies del gatillazo. Lo peliagudo es aguantar a Zapatero con semejante chute de anabolizantes. El señor presidente no sólo está más cachas, sino también más alto e, incluso, hasta más guapo. Lo peor del domingo no es tanto que ganara -que era lo normal, al fin y al cabo- sino que, en vez de haber pasado por las urnas, parece que ha pasado por la cirugía plástica. Zapatero. que, antaño, quiso emular a Dios, hogaño estará punto de asumir el cargo. Y si la Conferencia Episcopal saca los pies del templo y se escucha, de nuevo, un frufrú de sotanas, siempre podrá agenciarse algún cordón de nazareno que le haga el avío de cordón sanitario. Y San Pedro, chitón, o lo cesa en el acto.

Zapatero no es un modelo de virtudes, aunque consiga hacer de la necesidad virtud a una velocidad desconcertante. Y le ha llegado la hora de lucirse, de sacarle partido a sus habilidades. Una cosa es apelar al voto útil y otra, muy distinta, que el voto útil salga gratis. Acabará pagando la merienda a los nacionalistas y a los radicales a fuerza de echar mano de su capacidad mutante. Zapatero el perchero, se titula la fábula. Y ahí está la clave. Unos le colgarán el gorro frigio, otros la barretina encabritada, aquellos la taliboina luctuosa, éstos los turbantes que anudan la alianza. Y si luego nos vemos colgados de la brocha, demandado socorro y profiriendo ayes, le cargará con el mochuelo a la derecha asilvestrada. Zapatero es omnívoro en el aspecto ideológico y, mientras le aproveche, no se priva de nada. ¿Que vienen entresijos? Entresijos. ¿Que la dieta es de alfalfa? Pues alfalfa.

Don Mariano Rajoy ha combatido lealmente -amén de legalmente, que no es moco de pavo-, pero no ha despejado la sensación de «déjà vu» que nos conduce a Méndez Núñez y a su «Honra sin barcos». Lo malo de las frases lapidarias es que están concebidas para adornar las lápidas y el señor Rajoy, que es un hombre honrado, no ha perdido la flota pero sí la batalla. El infierno está lleno de buenas intenciones. Las derrotas más agrias, de buenos resultados.

Segunda mirada al 9-m
POR JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 12 Marzo 2008

DE acuerdo, Zapatero ha vencido a Rajoy. Pero a sus socios los ha laminado. IU, ERC, EA, CC, el propio PNV, que le habían prestado su apoyo para gobernar, han sufrido retrocesos que en algunos casos llegan a su desaparición en el Congreso. CIU se ha salvado de la quema porque Durán Lleida tomó el timón de la campaña con un catalanismo mucho menos agresivo que el de Mas. Mientras, IU, un partido teóricamente nacional, pagaba su alianza con los proetarras en los ayuntamientos vascos. Y la pregunta es: ¿se trata del clásico «abrazo del oso» o de que el nacionalismo, tras haber alcanzado su cima en la pasada legislatura, ha empezado a declinar? Lo primero sería normal -¿por qué elegir el sucedáneo si puede elegirse el original?-, lo segundo, trascendental, pues nacionalismo y terrorismo son hoy los dos grandes problemas de España, hasta el punto de amenazar su integridad física y esencial.

Que la marea nacionalista empezase a retroceder sería la mejor noticia de las últimas elecciones, Aparte de lo más lógico. En el mundo globalizado de nuestros días, el nacionalismo es anacrónico, obsoleto, rancio, con una vena irracional que le lleva en sus posiciones extremas a dañarse a sí mismo y a los demás. El nacionalismo independentista es una locura. Cataluña y el País Vasco necesitan a España tanto o más que España necesita al País Vasco y a Cataluña. Mientras el ultra nacionalismo es criminal, racista y cavernario. Que cuente con el apoyo de un segmento de la población no importa. También lo contaba Hitler, sin que por eso dejase de de ser un criminal. Y que termina golpeando a quienes lo practican no queda a estas alturas ninguna duda. Lo que ocurre es que, como el alcohol y la droga, tiene un ingrediente emocional difícil de refrenar. Pero tanto las personas como los pueblos maduros conocen esa fiebre, saben sus efectos perniciosos y han dejado atrás esa etapa. Pues saben, sobre todo, que el nacionalismo es incompatible con el mundo del fututo. Que quien se mira al ombligo se queda en la cuneta, mientras los demás siguen adelante.

Los nacionalistas, moderados y radicales, vivieron durante la pasada legislatura una auténtica fiesta en España. No sólo marcaron la agenda sino que gobernaron de hecho. Con resultados bien pobres para todos, excepto para sus dirigentes. Y es que se puede engañar a los individuos, pero no se puede engañar a la realidad, que se rige por leyes físicas, no emocionales. Ni el País Vasco ni Cataluña, adalides del nacionalismo en España, están hoy mejor que estaban. Al revés, han perdido distancia con el resto de las comunidades, algunas de las cuales les han sobrepasado. Si esta evidencia empieza a abrirse paso finalmente entre su electorado, el 9-M marcará un antes y un después en la corta pero intensa historia de nuestra democracia. E incluso la pasada legislatura -con sus nuevos estatutos, su «negociación» con ETA y su bronca continua- no habría sido tan mala. Ya decía Hegel que un geniecillo irónico mueve los hilos de la Historia.

La victoria del pasado
Por Xavier Pericay ABC 12 Marzo 2008

TODO el mundo parece coincidir, a estas alturas, en que la victoria electoral socialista se ha cimentado principalmente -más allá de la ayuda que haya podido prestarle, muy a su pesar, el propio Partido Popular- en dos factores. Por un lado, en el índice de participación; por otro, en los resultados de Cataluña y, en menor medida, en los del País Vasco. Como el primer factor representa, sin lugar a dudas, un triunfo de la democracia -otra cosa es el método utilizado por los estrategas del PSOE para inducir a esta participación-, pocas enseñanzas podrán sacarse de él, como no sea la de que el objetivo de cualquier formación política debe ser, en unas elecciones, que acuda a votar el máximo número de gente y que la mayoría de esta gente, a ser posible, vote por la sigla de esta formación. Del análisis del segundo factor, en cambio, sí pueden extraerse, a mi juicio, provechosas lecciones.

En Cataluña los socialistas han logrado el mejor resultado de su historia en unas elecciones generales: 25 escaños y un 45,33 por ciento de los votos. Es cierto que en 1982 ya obtuvieron unos números similares -los mismos escaños e incluso unas décimas más en porcentaje de voto-. Pero el contexto era muy otro. Baste recordar que hace un cuarto de siglo el partido socialista consiguió en toda España 202 diputados y un 48,11 por ciento del sufragio, o que en la Comunidad de Madrid, por poner un ejemplo significativo, sacó entonces 18 diputados y un 52,09 por ciento del voto emitido. Quiero decir que en 1982 los resultados del socialismo catalán formaban parte de una oleada mucho más amplia, concretada en el famoso «cambio» que iba a caracterizar, durante más de una década, la política española.

También los socialistas del País Vasco lograron el pasado domingo el mejor resultado de su historia en unas generales: 9 diputados -si el recuento final, una vez abierto el correo, no lo desmiente- y un 38,09 por ciento del sufragio. Con el añadido de que en este caso el triunfo lo ha sido en términos absolutos, puesto que los números de 1982 -que son los que más se acercan en porcentaje de voto- se hallan muy lejos de los actuales.

Por otra parte, todo indica que, tanto en una como en otra Comunidad, el crecimiento socialista se ha producido a costa de la izquierda y del nacionalismo. Así, en lo tocante a Cataluña, el mayor trasvase procede de ERC, que ha perdido un 50 por ciento del porcentaje de voto con respecto a 2004, y en grado mucho menor de ICV-EUiA. CIU, en cambio, no parece haberse visto afectada por lo que algún político ya ha bautizado, con su habitual torpeza, como «el tsunami bipartidista», por cuanto la federación ha obtenido un porcentaje incluso superior al de hace cuatro años. Distinto es el caso del País Vasco, aunque sólo sea porque aquí las ganancias socialistas no provienen únicamente de EB-B, la franquicia vasca de Izquierda Unida -su caída ha sido tan retumbante como la de ERC-, sino también del PNV y EA. Con todo, el hecho de que la izquierda vasca y la catalana posean un fuerte componente nacionalista permite colegir de todo lo anterior que, en ambas comunidades, el socialismo ha crecido básicamente a expensas del nacionalismo.

Llegados a este punto, bueno será preguntarse por las causas del fenómeno. Sobre todo cuando lo acontecido en la pasada legislatura, si algo parecía presagiar, era justo lo contrario. En efecto, ¿cómo es posible que la gestión de los asuntos internos en ambas Comunidades, lejos de pasarles una gravosa factura, haya premiado a los socialistas de uno y otro lugar? ¿Cómo es posible que la gestión del proceso de reforma del Estatuto catalán, de la crisis de las infraestructuras -desde el hundimiento del túnel del Carmelo hasta los socavones del AVE, pasando por los colapsos en aeropuertos y carreteras-, no haya afectado lo más mínimo, sino al contrario, a la suerte de los socialistas catalanes en las urnas? ¿Cómo es posible que el protagonismo de los socialistas vascos en la negociación política con ETA, su obscena exhibición pública junto a los cómplices de los asesinos, les haya llevado a obtener unos resultados electorales nunca vistos? Dejemos a un lado, una vez más, las torpezas y las limitaciones de la oposición, y llegaremos probablemente a la conclusión de que en ambos casos ha funcionado, casi con la precisión de un reloj, una estrategia que el propio PSOE puso en marcha nada más recuperar, el 14 de marzo de 2004, el poder -si no antes-, y que tuvo en sus socios parlamentarios unos fieles aliados.

Esa estrategia guarda relación con el pasado, con la apelación al pasado. Y no me refiero ahora a la utilización machacona de la guerra de Irak, del 11-M o de la fotografía de las Azores, sino a un periodo mucho más remoto. En otras palabras: para muchos ciudadanos de Cataluña, que el AVE no llegara a Barcelona cuando se le esperaba no era un problema imputable a la gestión del Gobierno socialista, sino a España.

Y, para muchos del País Vasco, que ETA y todo su entramado camparan a sus anchas pese a la existencia de un Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo y de un marco jurídico que los ponía a todos inequívocamente fuera de la ley, tampoco era un problema imputable a la política del Gobierno socialista, sino a España. ¿Y qué era, qué es España, tal vez se pregunten ustedes? Muy simple: en la periferia nacionalista, España era y es la derecha, o sea, el Partido Popular.

Por eso una de las primeras medidas del Gobierno socialista en 2004, con su presidente al frente, fue la apertura del debate sobre la famosa «ley de la memoria histórica». No tanto por lo que la ley pudiera aportar, como por lo que podía aportar, a lo largo de cuatro años, el propio debate. Un enconamiento, una resurrección de las viejas rencillas, una división maniquea entre buenos y malos -eso es, entre presuntos vencidos y presuntos vencedores-. Por supuesto, quien se opusiera al recorrido de la ley -decían sus valedores: socialistas, comunistas e independentistas republicanos- no merecía consideración alguna.

 Peor aún: es que algo tenía que esconder. De ahí que el Partido Popular, por el mero hecho de negarse a secundar semejante iniciativa, quedara estigmatizado como el heredero de la dictadura, mientras que la izquierda y el nacionalismo gobernantes, por el mero hecho de promoverla, se convirtieran de facto en los reales herederos de la democracia.

Lo demás ha sido tirar de la cuerda. El pasado da para mucho. Y, a medida que se acercaba la cita con las urnas, el recurso al fantasma del franquismo, al peligro de que volviera la derecha de siempre, la tan sobada «derechona», ha bastado para movilizar en torno a la única opción con posibilidades de victoria a todo el conglomerado de izquierda y nacionalista. Así pues, que nadie se llame a engaño: lo que ganó el pasado domingo no fue el socialismo, sino un remedo bastante patético del antifranquismo. De lo que se sigue que ganó el ayer, cuando no el anteayer. Y de lo que se sigue, también, que la única forma de hacerle frente es apostar decididamente por una opción de futuro.
XAVIER PERICAY

VALORACIÓN DE LAS ELECCIONES GENERALES DEL 9 DE MARZO DE 2008
COMUNICADO Foro Ermua  12 Marzo 2008

· Nuevamente se han celebrado unas elecciones sin que imperen unas auténticas garantías democráticas en el País Vasco. La prueba más brutal ha sido el asesinato de Isaías Carrasco, a cuya familia, amigos y compañeros, reiteramos nuestra solidaridad.

· Los dos grandes partidos nacionales suman el 92 % del Parlamento. El PSOE ha aumentado en más de treinta y ocho mil votantes su apoyo y el PP lo ha hecho en más de cuatrocientos mil.

· El nacionalismo ha sufrido un severo castigo. La suma de CIU, ERC, PNV, BNG, EA y NA BAI ha perdido 564.000 votos, equivalentes a un 25 % de los obtenidos en las anteriores Elecciones Generales.

· Un partido con una clara idea de España y del Estado como UPyD consigue representación parlamentaria y supera en número de votos al PNV.

· El proyecto del nacionalismo ha salido debilitado de las urnas y el pueblo español ha mandado un claro mensaje a los dos grandes partidos nacionales para que recuperen los pactos de Estado sobre la estructura nacional y la derrota de ETA sin concesiones de tipo alguno.

Bilbao, 10 de marzo de 2008
Después de treinta años de democracia en el País Vasco seguimos teniendo que votar sin las mínimas garantías exigibles: la oposición sigue escoltada, los partidos no nacionalistas no pueden realizar sus campañas libremente y los actos de coacción y amenaza siguen siendo la práctica habitual, desvirtuando así el resultado electoral. El asesinato a manos de ETA del miembro del PSE Isaías Carrasco ha sido la prueba más brutal de la situación de falta de libertades que se padece en nuestra tierra. El Foro Ermua envía nuevamente a los familiares, amigos y compañeros del asesinado toda su solidaridad y espera que el tiempo no borre su recuerdo ni los compromisos adquiridos por los representantes políticos tras el atentado.

El resultado prácticamente definitivo de las elecciones no ha podido ser más claro respecto a la derrota que ha sufrido el nacionalismo identitario: los dos grandes partidos nacionales han sumado el 92 % de los parlamentarios y el conjunto de los partidos nacionalistas han perdido un 25 % de sus apoyos. El Partido Socialista ha aumentado sus votos en más de treinta y ocho mil y el Partido Popular lo ha hecho en más de cuatrocientos mil, mientras la suma de CIU, ERC, PNV, BNG, EA y NA BAI ha perdido 564.000 votos. Por su parte, UPyD, el partido liderado por Rosa Díez, con unos medios muy limitados, ha conseguido más de trescientos mil sufragios, superando al PNV y obteniendo representación parlamentaria. Igualmente IU, que ha venido manteniendo una política de apoyo sistemático al nacionalismo tanto al entrar a formar parte del ejecutivo de Ibarretxe, como al apoyar a la franquicia de ETA, ANV, ha visto reducida su representación a dos diputados. Estos datos son bastante elocuentes sobre la apuesta del electorado por proyectos de ámbito nacional frente a unos localismos retrógrados empeñados en la obtención de privilegios injustos e injustificados.

La reducción del apoyo electoral del nacionalismo no debería traducirse, como sucedió en las elecciones autonómicas y forales del País Vasco, en un incremento de su poder, sino en todo lo contrario. España está ahora en la mejor situación para evitar su chantaje permanente y su sobreinfluencia. Para ello es necesario que el PSOE, en lugar de buscar el apoyo de quienes han sido derrotados por las urnas, busque el acuerdo del PP, tanto para su investidura como para comenzar a acometer las reformas que devuelvan solidez y capacidad al Estado español. No somos ajenos a la dificultad que encierra que quien dañó la igualdad, libertad y solidaridad entre los españoles y rompió los consensos de la Transición con al aprobación del Estatuto de Cataluña y con una negociación política con ETA, sea capaz de liderar la política de regeneración que necesita España. Pero creemos que ése ha sido el mensaje enviado por el pueblo español en las Elecciones Generales y ésa es su obligación democrática.

Es asimismo obligación del partido que está llamado a formar Gobierno recuperar un consenso en la lucha antiterrorista basado en la firmeza contra ETA, la apuesta por su derrota y el abandono de cualquier final dialogado del terrorismo. Sería el mejor comienzo para esta legislatura la presentación de una moción parlamentaria pactada entre el PSOE y el PP que desterrara cualquier horizonte de negociación con ETA e hiciera perder a los terroristas toda esperanza de conseguir ninguno de sus fines. Si el PSOE se negara una vez más a adoptar medida alguna para clarificar el compromiso inquebrantable con la derrota de ETA, nos confirmará en nuestros peores temores y significaría que, con toda probabilidad, el Gobierno volvería a intentar negociar con los terroristas.

Por otra parte, el primer reto ya anunciado para esta legislatura será el referéndum ilegal cuya convocatoria para este mismo año ya ha anunciado el Lehendakari Ibarretxe. El Partido Socialista, como partido de Gobierno, deberá tratar de pactar con el principal partido de la oposición una respuesta suficientemente contundente ante este desafío que puede ser un grave ejemplo a seguir por otras regiones de España.

El Foro Ermua desea al Partido Socialista la mejor suerte en la legislatura entrante y estará al lado del Gobierno apoyándolo sin descanso si busca sinceramente el pacto de Estado para garantizar la unidad, igualdad, la libertad y la solidaridad entre españoles, la eficacia del Estado y la derrota de ETA, alejándose del proyecto nacionalista. Si, por el contrario, escogiera como socios y apoyos parlamentarios a quienes ya en 1998 asumieron un proyecto plasmado en el Pacto de Barcelona, incompatible con la convivencia entre españoles, el Foro Ermua utilizaría todos sus recursos para oponerse a lo que no sería sino la continuación agravada y acelerada de lo vivido en la anterior legislatura.

Por último, el Foro Ermua solicitará nuevamente, como desde 2001 viene haciendo, una reunión con D. José Luis Rodríguez Zapatero.

Lenguas a paseo
Adolfo Gil Gómez La Opinión 12 Marzo 2008

Fueron abundantes los mosqueos lingüísticos en esta campaña electoral, seguramente podría haber sido más oportuno comentarlos antes del domingo, pero el río ya estaba bastante revuelto y había demasiados pescadores con malas intenciones.

El problema se resume en el cumplimiento de las leyes, para lo cual cada uno debe saber qué dicen y si le da la gana cumplirlas o no. Por ejemplo, el cartelito del vendedor de pisos en Cataluña, el bueno de Nevot; él sabe que la ley dice que hay que rotular todo, por lo menos en catalán, las otras lenguas las puede elegir a su antojo. Si no lo hace sabe que incumple la ley, una ley aprobada por los números parlamentarios. Si cree que es una ley injusta, que la recurra, que busque los apoyos necesarios para recurrirla; pero no puede hacerse la víctima y decir que sabía nada. Seguro que él y los que piensan como él usan servicios en los que no le atienden en castellano, que sólo rotulan en catalán, seguro que él es tolerante y no le corresponden. Amigo, tiene un problema con los nacionalistas.

Otro caso distinto, ahora en la Comunidad Autónoma vasca. Siguen comprobando que el informe PISA sigue dando que hablar y que en los debates se arrojaron números a la cara los dos candidatos. A los quinceañeros se les pasaron unas pruebas para ver cómo iban en matemáticas, lenguas y esas cosas, pero si hurgamos un poco en las estadísticas comprobamos que el 86,4 % de alumnado evaluado estaba escolarizado en castellano y, por lo tanto, el 13,6% en euskera (frente al 15% del 2003). Los buenos o malos resultados han de adjudicársele a los que hicieron las pruebas, del resto no sabemos y, por lo tanto, no contestamos. Pero sí podemos extraer una buena disyuntiva o hay muy pocos alumnos escolarizados en euskera o no quieren que se sepa qué resultados obtienen. Seguramente sería labor de la Alta Inspección Educativa del MEC, pero por aquellas latitudes hace muchos quinquenios que no se le ve el pelo, con ninguno de los dos gobiernos, es territorio hostil, que se lo digan a Isaías.

Sigo hacia el Oeste hasta llegar a casa y me encuentro con la movidilla montada por la derecha a favor de la libre elección de la lengua en la escuela, del bilingüismo armónico y no sé qué más. Movidilla pronto escindida en dos -dicen las malas lenguas que la financiación fue la causa- que sólo sirvió para que los radicales del nacionalismo tuviesen una buena coartada para montar bulla. Seamos serios, no me puede venir a montar bronca la derecha gallega, a estas alturas, cerca del 25 aniversario de la improductiva Ley de Normalización Lingüística que elaboró ella misma, que dotó presupestariamente a todo lujo, que sirvió para promocionar a todo supuesto titiritero -como le gusta llamarlos ahora- , mantenerlo gratis total y llenar las bibliotecas de colegios e institutos de material impreso que nadie compraría de saldo en ninguna librería.

No entiendo semejante alboroto, si quieren guerra lingüística que la declaren abiertamente y se autodenuncien como padres de la ley, si están arrepentidos que lo digan; hasta ahora la cosa no iba tan mal, el personal va trampeando sin mayores problemas, cada uno rotula como quiere, los profesores hablan con sus alumnos como quieren y viceversa, cumpliendo la ley o no. Los rituales se cumplen, los traductores informáticos cada vez son más perfectos. Habíamos llegado a esa especia de paz virtual hipócrita del laissez faire, laissez passer.

www.lafelizgobernacion.blogspot.com

El PSC se convierte en un partido nacionalista
 Minuto Digital 12 Marzo 2008

Conflicto entre el PSC y Ferraz por la intención de ZP de gobernar con los apoyos de CiU y PNV. Zapatero anunciaba ayer sus preferencias para sus futuros socios señalando a CiU y PNV “porque con sus 11 y 6 diputados son los más importantes”. De nuevo se reedita la eterna lacra del sistema electoral, que pone en manos de unas minorías en nada interesadas por el bien común de España, la gobernabilidad de la nación. Y de nuevo un partido mayoritario antepone su ansia de poder al interés colectivo nacional.

Pero en esta ocasión, al PSC no le ha sentado nada bien el anunció de Zapatero. Todos los analistas coinciden en que el voto catalán ha sido la clave para la victoria del PSOE, junto al trasvase de votantes desde la extrema izquierda. Por ello tras su aportación «decisiva» desde Cataluña a la victoria del PSOE, el PSC mantiene su apuesta por que José Luis Rodríguez Zapatero gobierne en solitario y con apoyos concretos, como en la legislatura anterior y sin dar protagonismo a CiU, dado que el PSC aspira a liderar el catalanismo y el desarrollo del Estatut, para consolidar los votos que desde ERC le han llegado.

El PSC se convierte así en un partido nacionalista en toda regla. Iceta su portavoz y viceprimer secretario, cree que el PSC puede «ahora más que nunca» hablar en nombre de Cataluña, y tiene, en un claro lenguaje típicamente nacionalista, que ir “a por todas” para influir en Madrid.

Iceta ha recordado que el presidente catalán y primer secretario del PSC, José Montilla, “ya ha marcado la agenda catalanista de los próximos años”, con un decálogo de objetivos que éste expuso antes de la campaña en una conferencia en Madrid, con asuntos como el desarrollo del Estatut, la revisión del modelo de financiación, el traspaso en condiciones del servicio ferroviario de Cercanías y, entre otras cuestiones, la gestión consorciada del aeropuerto de El Prat.

En este proyecto del PSC no cabe una CiU que le haga sombra en su carrera en pos del primer puesto como defensor del nacionalismo catalán desde una posición de izquierdas. Por eso Montilla, y la dirección del PSC han hecho llegar al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, su malestar porque se pusiera en contacto con CiU para comentar los resultados de las elecciones generales y especular sobre posibles alianzas en el Congreso. “No vamos a tolerar que se desestabilice la Generalitat”, es el mensaje que han filtrado a la prensa respecto a sus quejas a Rubalcaba.

GARCÍA CASQUERO ADVIERTE DE NUEVAS MOVILIZACIONES
El próximo presidente de la AVT cree que el Gobierno volverá a negociar con ETA
García Casquero anima a abandonar la AVT a los socios que critican el enfrentamiento con el Gobierno
EUROPA PRESS 12 Marzo 2008

 - José Antonio García Casquero, que sustituirá a Francisco José Alcaraz al frente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), considera que el Gobierno volverá a negociar con la organización terrorista ETA durante esta legislatura, a lo que la asociación responderá convocando más movilizaciones.
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En una entrevista concedida a Europa Press, García Casquero recordó que el Ejecutivo se negó la pasada semana a retirar la resolución del Congreso que autoriza a dialogar con ETA si se cumplen determinadas condiciones. Para él, esta postura del Ejecutivo desvela que "quiere dejar la puerta abierta" para negociar con la banda durante los próximos cuatro años.

"Si me acaban de matar a un militante de mi partido, yo habría quitado esa resolución", insistió el actual delegado de la AVT en Madrid. A su juicio, el Gobierno quiere "dejar esa puerta abierta" porque volverá a intentar negociar con ETA durante la próxima legislatura, algo que provocará que los próximos cuatro años sean para las víctimas del terrorismo "tan duros" como los de la última legislatura.

Por ello, advirtió al Ejecutivo de que, si sigue con la línea de negociación con la organización terrorista, a la asociación "no le quedará más remedio que seguir saliendo a la calle". "Si el Gobierno va a seguir negociando no nos quedará más remedio que salir a la calle", insistió tras desear que "ojalá" no tuviera que ser así y la asociación pudiera dedicarse a la labor social "para la que se creó".

García Casquero defendió que las víctimas no pueden ser olvidadas y reprochó al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que diga que durante la legislatura sólo se han producido cinco asesinatos. "¿Y los demás qué?, ¿los demás no existen?, ¿los das por olvidados?, ¿apartados?, preguntó al jefe del Ejecutivo.

Así, la AVT seguirá con "la misma línea de actuación" que la mantenida durante los últimos cuatro años bajo la Presidencia de Alcaraz y centrará sus actuaciones en conseguir el final del terrorismo utilizando los instrumentos del Estado de Derecho, "no negociando con terroristas ni cediendo al chantaje".

Según defendió, el terrorismo utiliza la violencia para "llegar a una negociación con el Estado", por lo que "debe saber de antemano" que "el Estado no negociará jamás con asesinos". "Si empezamos a negociar con asesinos hoy, negociaremos una cosa y mañana nos pedirán otra, y tendremos que seguir negociando para que no maten ni mutilen a nadie más", argumentó.

A su juicio, el Gobierno deben hacer tres cosas para "dar muestras de su voluntad de acabar con el terrorismo", porque "unas cosas son las palabras y otras los hechos": la revocación de la resolución del Congreso, volver al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo y cumplir la Ley de Partidos "para que el brazo político de ETA no esté en las instituciones y ayuntamientos del País Vasco".

ETA HA VUELTO A RESURGIR.
García Casquero señaló además que ETA estaba "acorralada" durante los años de mandato del PP. "ETA estaba totalmente ahogada económicamente, mediáticamente, socialmente y políticamente y, gracias a este Gobierno de Zapatero, ha vuelto a resurgir", indicó tras reprochar al PSOE que, pese a haber negociado con la organización terrorista, "vuelve a haber muertes".

Según auguró, el final del terrorismo será "largo". "Si el pueblo vasco saliese a la calle serían muchos más que ellos --aseguró--. La pena es que por esa falta de libertad las personas de bien no pueden salir a la calle y expresarse libremente". Además, animó a reformar el Código Penal o las leyes penitenciarias porque "no se puede combatir con leyes antiguas o interpretando leyes a su antojo".

Asimismo, subrayó la necesidad de que los delitos de terrorismo no prescriban. "Cualquier beneficio a un terrorista es en perjuicio de una víctima --continuó--. Si hay que reformar el Código Penitenciario y hacer la estancia en prisiones más dura, pues habrá que reformarlo".

SI NO ESTOY DE ACUERDO, ME BORRO.
La candidatura encabezada por García Casquero es la única que se ha presentado para presidir la AVT, por lo resultará electa en la Asamblea General que se celebrará el próximo día 19 de abril. "Espero que reciba un apoyo mayoritario de los socios", reconoció tras asegurar que desconoce por qué no ha habido más listas.

Además, aseguró que mantendrá la línea seguida durante los últimos años y restó importancia a las críticas vertidas por miembros de la asociación. "Si yo siendo socio la línea que sigue la asociación no es la que yo creo, me marcharía de la AVT", dijo en referencia a las voces que critican en duro enfrentamiento con el Ejecutivo, "me gustaría saber cuántas son las voces discrepantes, y si yo no estoy a gusto en un sitio me borro y ya está".

«Mamá, ¿qué pasa, nos van a matar?»
POR DOMINGO PÉREZ. MADRID. ABC 12 Marzo 2008

Amaia, Carmen, Jacoba y Encarna llevan a sus pequeños al colegio público Méndez Álvaro. Un centro que se encuentra casi pared con pared con la estación de Atocha. Todos los martes quedan a desayunar en un local muy cercano. Este es muy especial. Se conmemora el cuarto aniversario de la gran matanza. Durante este tiempo nunca han querido hablar de sus experiencias aquel fatídico 11 de marzo.

Sentadas a la mesa, con un café delante, les cuesta romper el silencio en el que durante cuatro años han protegido sus recuerdos. «Es que con la mirada nos lo decíamos todo. No necesitábamos hablar», señala Amaia. Tiene que llegar un periodista a hurgar en la herida. Al principio se muestran reacias, pero pronto se rompe el hielo y fluyen y se desbordan las anécdotas.

Crespones en todo el barrio
Todas tocan madera. Ninguno de sus seres queridos sufrió daño físico alguno. Son víctimas en la misma medida en que lo fueron todos los vecinos del barrio, de Madrid, de España, porque el dolor rasgó sus vidas y le vieron la cara a la muerte más cerca que nunca.

Cuando pasó y durante semanas «el barrio estuvo de duelo, de todos los balcones colgaban crespones negros». Hoy, dando un paseo, aún se localizan bastantes. Recuerda Carmen que a ella y a los suyos «no nos despertó la explosión, sino el estruendo de los helicópteros. Pensamos que era el Rey que llegaba al AVE». Luego se emociona cuando rememora la cara de su marido, que bajó raudo a donar sangre: «Volvió al poco tiempo, porque había otra amenaza de bomba en el parking y todos los autobuses de donación estaban repletos. Su cara era un poema. Estaba hundido. Me impactó cuando me dijo: «No te puedes ni imaginar lo que hay ahí abajo"».

A Amaia se le coló en la memoria «un chaval joven que intentaba marcar un número en el móvil y era incapaz de hacerlo de tanto como le temblaban las manos. Hubo momentos de mucha angustia, porque la Policía hizo un barrido y era imposible contactar con nadie».

Jacoba se queda con la extraña sensación de silencio: «Todos nos quedamos callados. Todo marchaba como a cámara lenta. Era una sensación muy irreal, pero al mismo tiempo no se me puede olvidar el ruido ensordecedor de las sirenas. Cuando te cruzabas con alguien le mirabas y sentías la tristeza y el miedo».

Encarna aún se sobresalta cuando oye una ambulancia. Su historia es la que más angustia. Vive en Villaverde y lleva cada mañana a su hijo al cole, hasta Atocha. Su medio de transporte es el tren. Y estaba a punto de tomarlo, cuando una amiga le avisó del atentado. «Lo lógico es que me hubiera vuelto a casa, pero me empeñé en ir al colegio. Viajé en autobús y llegué como a las nueve. Recuerdo a la conserje pidiendo a las madres que no dejaran a los niños, que las que pudieran se los llevaran, porque no sabían lo que podía ocurrir». Luego el colegio serviría de lugar de refugio para multitud de heridos.
«No he visto nunca nada tan emocionante -los ojos se le humedecen a Encarna y a los que la escuchan- que los abrazos de las madres inmigrantes que no tenían más remedio que dejar a sus críos en el colegio. Se agarraban a ellos como si pensaran que jamás volverían a verlos».

La calle era un caos
Encarna tomó a su hijo. Salió a la calle y penetró en el caos: «Todo el mundo corría por el Paseo de las Delicias. Había mucho pánico. Del hotel Carlton salía gente que se abrazaba y se tiraba al suelo sin motivo aparente. Sólo había gente llorando y chillando. En ese momento mi hijo Diego, que tenía entonces cinco añitos, me dijo: «Mamá, ¿qué pasa, nos van a matar?». Jacoba apunta que «la calle estaba llena de gente aturdida y trastornada que no sabía qué hacer o dónde ir». Muchos meses tardaron Encarna y su peque en volver a subirse a un tren, «casi un curso entero». Muchas veces lo intentaron, pero nunca lograban pasar de los tornos. El chaval no quería. Lloraba. El día que lo consiguieron, cuando entró al vagón un joven con una mochila, el niño empezó a gritar y a llorar.

La tragedia penetró por cada uno de los poros de los niños del Méndez Álvaro. «Durante meses, los profesores -señala Carmen- estuvieron trabajando con ellos. Hacían dibujos, escribían mensajes, hablaban...». Jorge, que tenía siete años, el peque de Carmen, se pasó tres o cuatro meses preguntando al entrar en el colegio: «¿Mamá, hoy van a poner una bomba? ¿Nos van a desalojar?». Los hijos de Amaia pintaban trenes rotos, llenos de color rojo: «Imagino que influenciados por las imágenes de televisión, y eso que intenté que no vieran nada». Uno de los dibujos de Diego, un corazón, lo llevaron él y su madre a la estación.

Durante mucho tiempo, Atocha fue un homenaje constante a la memoria de los desaparecidos. Todos los 11 de cada mes se completaban cinco minutos de silencio. Los pasillos estaban llenos de velas, de dibujos, de mensajes. Cada rincón del recinto revivía el drama. Fueron los empleados los que pidieron que se acabara con eso: «Era como trabajar en un mausoleo. Se te encogía el corazón. Era muy duro», señala una de las limpiadoras.

Aún se siente el dolor cuando se camina por esos fríos pasillos. Es imposible no imaginárselos llenos de hombres y mujeres huyendo despavoridos. Casi se pueden escuchar los gritos, palpar la desgracia... Pero la realidad superó todo lo imaginable.
 

La parada de taxis
Pedro, taxista habitual en la estación, aún se sobrecoge: «Estaba en la parada. No oí ningún estallido, sólo la sensación de que se movía la tierra. Estaba charlando con un colega y bromeamos: ¡Vaya tren acaba de pasar! A los pocos segundos, una riada de personas salía despavorida. Todos muy despistados. Algunos corrían y corrían y no pararon hasta llegar al Retiro. La Policía reaccionó muy deprisa y nos hizo salir de allí. Lo desalojó todo. Arranqué y empecé a dar vueltas sin sentido. Puse la radio. Empecé a enterarme de lo ocurrido y no lo pensé dos veces. Regresé a Atocha y ya me pasé todo el día llevando gratis a gente en busca de sus familiares. Les conducía a los hospitales y me preguntaban: «¿Usted cree que los encontraremos? Espero que sí señora», les respondía. No podía cobrarles. Muchos taxistas hicimos lo mismo. No pude dormir esa noche. No paraba de pensar en lo que se encontraron esas pobres gentes».

Votos «bajo sospecha»
MADRID.ABC 12 Marzo 2008

La resaca electoral ha venido acompañada en algunos puntos del país de algunas denuncias sobre la limpieza del proceso. En Pontevedra, el PP denunció ayer que el Ministerio de Interior informó «de forma errónea» sobre la participación y los resultados, algo que, a su juicio, «perjudicó al resultado final del PP» en las generales; por este motivo, exigió un «nuevo recuento» ante la Junta Electoral Provincial.

El PP lamenta los «numerosos errores» que se registraron y, en concreto, aludieron a supuestas irregularidades en los ayuntamientos de Mos, Dozón y Lalín, en donde «no coinciden» los datos de Interior con los que registran las actas del escrutinio.

Según el PP, la alteración del cómputo general de sufragios en la provincia «sólo» afecta a los resultados obtenidos por esta formación que, a su juicio, «sale perjudicado en centenares de votos». Los populares culpan de ello a los representantes de la Administración encargados de facilitar los datos de participación y los resultados de las elecciones, a los que definen como «agentes electorales» vinculados con el PSOE.

Galicia es la única comunidad que permanece con el escrutinio sin cerrar, debido a anomalías detectadas en una mesa electoral de Valdoviño (La Coruña), en la que no se realizó el recuento tras haber detectado diferencias entre los sobres en urna y el número de personas que figuraban en las actas como que habían votado.

En Canarias, también han levantado polvareda las declaraciones del secretario general del PSOE canario, Juan Fernando López Aguilar, quien denunció los «manejos» existentes para modificar la distribución de escaños a través del voto exterior, que es susceptible, dijo, de «manipulación y fraude». López Aguilar respondió así al ser preguntado por las esperanzas expresadas por CC de recuperar dos escaños al Senado, uno en Tenerife y otro en El Hierro, tras el recuento del voto exterior que comienza hoy. «Es sumamente sospechoso que una y otra vez CC se permita pronosticar con una petulancia obscena que las sacas procedentes de Venezuela corregirán la asignación de escaños que se produce en la noche electoral», dijo Aguilar. «No estoy hablando de clientelismo, que es el ADN de CC, sino de algo peor», aseguró López. Aguilar dijo que asistirán al escrutinio y vigilarán por la limpieza de las reglas del juego.

En Melilla, UPyD también puso «en cuarentena y bajo sospecha» el resultado de las elecciones tras observar el «brutal» aumento del voto por correo en un 76% respecto a las autonómicas de 2007, al pasar de 2.900 a 5.111. El coordinador territorial de UPyD, Emilio Guerra, advirtió de que «si seguimos por ese camino se provocará un grave deterioro del Estado de Derecho y podemos convertirnos en una república bananera», dado que «aquí sabemos todos que el voto por correo está manipulado».
 

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