AGLI

Recortes de Prensa    Viernes 14 Marzo 2008

Izquierda liberal
El enigma y triunfo del PSC en Cataluña
Antonio Robles Libertad Digital 14 Marzo 2008

El triunfo del PSC en las elecciones generales en Cataluña ha dejado a los comentaristas políticos fuera de juego. No encuentran explicaciones; como si fuera un arcano inaccesible a nuestra comprensión, optan, la mayoría, por abandonarlo al misterio extravagante de una comunidad convulsa. Pero claro que tiene explicación, siempre la ha tenido.

No es, sin embargo, demasiado fácil explicar cómo es posible que un partido en cuyo mandato se le hundió el Carmelo, se impidió a la prensa acceder a informar sobre esa catástrofe, alejó a los trenes de cercanías de las sociedades desarrolladas, incumplió con el AVE, dejó a oscuras la ciudad de Barcelona en un apagón monumental y en varias réplicas, como en los terremotos, nos convirtió en un país tercermundista y para colmo abrió la caja de Pandora con el Estatut y las multas por la rotulación en castellano. No, no es fácil explicar por qué ha barrido en las elecciones generales en Cataluña. Pero se puede, como se pueden explicar las alas de plomo del Partido Popular que una vez más ha demostrado su incapacidad y su falta de imaginación para remontar el vuelo de una vez en Cataluña.

Empezaré por este último, porque precisamente su análisis es la mejor manera de explicar el triunfo del PSC.

Desde la descomposición de UCD de Adolfo Suárez y la implantación de CiU, los populares disputan un espacio ideológico de centroderecha que ya está ocupado por el partido nacionalista de CiU. Desde siempre, el hábil Jordi Pujol persiguió y consiguió que fuera el PPC (en el pasado AP) el que cargara con la vitola de derechas que tan mala fama tiene por estos lares y, de paso, convertirlos en los herederos naturales del franquismo; de esta sutil manera, Jordi Pujol y su partido ya no serían derecha a pesar de serlo hasta la médula, sino los representante del catalanismo en Cataluña y la minoría catalana en Madrid. El truco les ha sido tan rentable, pues se mantuvo 23 años en el poder en una comunidad con mayoría sociológica de centro izquierda.

El primer problema, por tanto, para el PP, sería la falta de espacio natural, pero sobre todo el estigma de partido de ex franquistas que el catalanismo y la izquierda nacionalista han logrado asignar a la derecha. Sin lugar a dudas, es la comunidad autónoma donde el cliché, el estereotipo de la derecha cavernícola ha cuajado con mayor fuerza. El pack de ese estereotipo lleva incluidos todos los rituales y conceptos que han fraguado a lo largo del tiempo en el odio contra todo lo español o que el catalanismo, con simplicidad adolescente, identifica con la dictadura, los obispos bajo palio, la regla de atizar en la escuela franquista, la soberbia castellana, la España del Conde Duque de Olivares y las balanzas fiscales; hasta las ligas robadas por el Real Madrid al Barça se le achacan, para así disculpar las frustraciones propias en un culpable perfectamente identificable.

Este marco mental es como una cárcel con gruesos barrotes que impiden al PP expandirse o ser un partido entre otros. El PPC es el mal, el enemigo de Cataluña, la derecha casposa, cavernícola, los falangistas del ABC, los herederos del Concilio de Trento que van todavía con el silicio en la bragueta sin comprender a los homosexuales. Importa poco que CiU esté tan en contra de la asignatura de Educación por la Ciudadanía como el PP, esté en contra del aborto o del derecho a una muerte digna como el PP, defienda los mismos rituales religiosos católicos que el PP o tenga menos mujeres entre sus filas que el PP. Poco importa la realidad: el PP es el carca y CiU es el moderno, abierto, dialogante; es decir, es el catalanista. Ya saben, el otro es el españolista, es decir, el cutre.

Hay muchos recursos intelectuales para definir esta telaraña de estereotipos que acaban por condenar al ostracismo social a quien queda atrapado en su maya. Pero quizás sea el de los "marcos mentales" de George Lakoff es uno de los que mejor lo defina: "Los marcos son estructuras mentales que conforman nuestro modo de ver el mundo... Son estructuras de nuestro cerebro a las que no podemos acceder conscientemente, pero que conocemos por sus consecuencias: nuestro modo de razonar y lo que se entiende por sentido común".

Es a través de esos marcos mentales como juzgamos las cosas, las deseamos, las rechazamos o las justificamos. Desgraciadamente para el PPC, el marco mental instalado en el inconsciente cognitivo de la mayoría de los catalanes es terriblemente negativo y por lo mismo, condiciona negativa y completamente el modo de percibirle sin prejuicios. Mientras no logre cambiar esos marcos mentales, importará poco lo que sea en realidad, pues el marco es el que impone el modo de ver la realidad. Mientras no lo cambie, el PPC estará condenado a ser un partido minoritario. Y precisamente en estas últimas elecciones no ha conseguido hacerlo. La campaña que le montó el PSOE con los obispos fue definitiva. Cada vez que aparece una simple referencia a los estereotipos activa el marco mental y lo refuerza. La campaña de estos cuatro años de Zapatero y los nacionalistas de izquierdas ha ido en esa dirección: memoria histórica, matrimonio homosexual, papeles de Salamanca, concentraciones de obispos, campañas contra la asignatura Educación para la Ciudadanía... en todos ha caído el PP en la trampa. O eso o queel alma liberal que en cuestiones morales debería tener un partido nacional de centro derecha como el PP aún está en pañales.

Aún así, los resultados del PPC no han sido malos; ha subido dos diputados, posiblemente por el atrevimiento de su líder nacional de prometer una ley de lenguas para garantizar la enseñanza del castellano en cualquier lugar de España. Aunque también por esa misma razón es posible que, temerosos ante un posible triunfo del PP, los nacionalistas independentistas hayan sacrificado su voto para reforzar a Zapatero (que no al PSOE).

En cualquier caso, decía al principio que intentaría explicar el triunfo inexplicable del PSC a través del análisis del PP. Vamos a ello:

Los populares de Cataluña han hecho una campaña acomplejada, mientras Rodríguez Zapatero haciendo gala de las mejores formas, ha desatado la campaña más sucia de las posibles, aquella que intenta satanizar tanto al otro que la sola posibilidad de que gane levanta pavor. Por el otro bando ha hecho lo mismo. Graso error. Ese pulso a vida o muerte, además de ser muy poco democrático, ha activado los marcos mentales más tópicos de Cataluña y ha logrado crear una atmósfera de pánico entre los nacionalistas que han acabado por votarle. Todo menos que gane el PPC. En él están concentrados todos sus odios y frustraciones; es tanta la fobia a este partido que con tal que no gane han sido capaces de votar como mal menor a quien en el fondo ven vulnerable a sus presiones nacionalistas. Seguro que no les pasó desapercibido el apoyo de Zapatero a las sanciones lingüísticas en las últimas horas de campaña.

Sin embargo, esa catarata de votos no vino sólo de ERC e ICV. La veta del cinturón industrial sigue dando resultados en las generales aunque mengue en las autonómicas. Una vez más, el PSC gana las primeras, como siempre ha hecho, a pesar de que sistemáticamente pierda las segundas. Hasta estas elecciones había una diferencia media entre unas y otras del 12,3%, pero ahora la media ha subido al 14,65% debido a la gran diferencia que ha habido entre la participación de las últimas autonómicas del 2006 y las generales del 2008: un 17,01%.

El tradicional votante de origen inmigrante castellanohablante sigue votando al PSOE y a Felipe González a pesar de la evidente deriva nacionalista del PSC. En realidad, en sus ecosistemas sociales y laborales, ubicados normalmente en los cinturones industriales de las ciudades y ahora también en la costa, la presión nacionalista no tiene visibilidad. Por eso se le hace muy fácil al PSC hacer dos discursos completamente distintos, uno para ellos y otro para las instituciones y el poder. La inmersión lingüística y últimamente la defensa de la nació catalana del nuevo Estatut son sus dos mayores contradicciones, pero no han hecho mella en su electorado. Es evidente que tiene un colchón de votos importantísimos en las generales que no viven la realidad nacionalista. Su clase social, sus trabajos, su hábitat y sus formas culturales las viven al margen. Es una manera de desentenderse de la realidad autonómica. Una bendición para el PSC y para el nacionalismo catalán en general.

A pesar de todas estas evidencias, o precisamente por ellas, que nadie se lleve a engaño. Las próximas elecciones autonómicas volverán a situar al PSC a tiro de los nacionalistas. De la misma manera que en España el original es mejor que la copia; en las autonómicas, el votante nacionalista lo hará por el original y el PSC, a pesar de sus esfuerzos acomplejados, sólo es una copia, eso sí, lo suficientemente clara como para que esta cascada de votos de la cultura nacional española le dé la espalda una vez más. Ha jugado tanto en el campo nacionalista, ha modelado con tanta eficacia los marcos mentales que satanizan tanto a buena parte de quienes le votan, que ya sólo les queda esperar a sobrevivir disimulando. O si quieren decirlo de otra manera: están haciendo ya de nacionalistas light.

Es evidente que en estas elecciones los nacionalistas han bajado mucho. En realidad, no han dejado de hacerlo desde los años ochenta, pero sin embargo gobiernan las comunidades en las que están (Cataluña y País Vasco) desde la transición. Siempre en el centro de atención, siempre haciendo cábalas para cuadrar su influencia y sus chantajes. Y todo porque en España un hombre no vale un voto. Si se recuperase ese axioma democrático en una reforma electoral, los nacionalistas abusarían menos.

No parece de recibo que IU haya sacado 963.040 votos y sólo haya conseguido dos diputados, costándole cada uno de ellos 481.520 papeletas, mientras que CiU ha conseguido diez escaños con muchos menos votantes: 774.317. O sea, que le cuesta cada asiento en el Parlamento 77.431 votos. La relación es escandalosa en el resto de partido minoritarios nacionalistas: EAJ-PNV con 303.246 saca seis diputados (50.551 votos cada uno); ERC con 296.473 saca tres (98.824); BNG con 209.042 saca dos (104.521); CC-PBC con 164.255 obtiene dos (82.127); y NaBai con 62.073 obtiene uno.

Sin embargo, otro de los partidos de ámbito nacional UPyD, como en el caso de IU, de ámbito estatal también, sólo obtiene un diputado a pesar de haberles votado 303.535 ciudadanos. ¿Cuánta representación tendrían los nacionalistas si un hombre valiera realmente un voto? Estas balanzas sí que son injustas y no las fiscales de las que tanto protestan.
antoniorobles1789@hotmail.com

Contradicciones políticas
El estanque catalán
Agapito Maestre Libertad Digital 14 Marzo 2008

El estanque "dorado" catalán se ha extendido a toda España. Aquí no pasa nada. El Gobierno se allana a todo lo que dicta el PSC y la oposición se regocija con la "impotencia de la potencia", un poder en potencia que jamás llega a ser acto. Todo está en orden. Las aguas sucias estancadas en Cataluña ya inundan toda España. Viviremos unos cuantos años en un mundo irreal. Delirante. Las antiguas contradicciones en la sociedad española se han desvanecido por una suerte de anulación y desvalorización de los valores democráticos. Auque a esta desgraciada situación hemos llegado con la colaboración inestimable de muchos políticos que han hecho oídos sordos a las voces más lúcidas de esa sociedad, son dos los principales protagonistas del fiasco: Rodríguez Zapatero, el vencedor, y Rajoy, el aspirante al triunfo.

Son dos personajes inmunes a las seducciones, a veces diabólicas y otras providenciales, del pensamiento y la duda, de la contradicción y el pacto, de la alta política para una sociedad cansada de pelear por nada. Nihilismo es todo. España está exhausta. Los dos máximos culpables de la tragedia son dos ideólogos: Rodríguez Zapatero y Rajoy. Sí, sí, ideólogos, porque han extirpado de sus vidas cualquier posible dualidad. Para ellos no existe la contradicción. Tampoco la conversación. El pacto. Ellos demuestran, condenan, refutan y adoctrinan. Ellos sólo hablan con su "idea", porque ni siquiera sospechan que también ellos llevan a otro, alguien, con quien podrían hablar. No están dispuestos a negociar por una nación más acogedora, próspera y reconciliada con sus propias contradicciones. El mundo de esta gente sólo quiere prefigurar el nuestro.

Rodríguez Zapatero y Rajoy son únicamente ideólogos. ¿Malos? Quizá, pero ideólogos. Forman parte de ese tipo de gente que corrompe la religión hasta el punto de hacer de ella una ideología. Por eso, estos dos mutilados de cualquier tipo de espíritu, incluido el público, se presentan como salvadores de nuestro más preciado bien: la libertad. Estos dos personajes, que niegan al otro con la misma insistencia que extirpan la posibilidad de vivir resolviendo contradicciones, sólo parecen tener una pretensión salvadora: "Quieren liberar a los españoles de la carga de la libertad". Quieren negarnos esa preciosa carga, la única, que podría sacarnos del estanque fétido que el nacionalismo catalán en general, y el PSC en particular, han instalado en toda España.
Estos dos ideólogos no se entenderán sobre el principal asunto que nos preocupa a los españoles: España. El estanque catalán lo impide. La "otra nación", Cataluña, impone que la única forma de hacer "política" es la ideología, o sea, la antipolítica. Cualquier cosa es buena para la ideología de los nacionalistas, la ideología triunfante en estas elecciones, excepto entenderse entre españoles. El Tribunal Constitucional es su principal aliado. El heraldo de sus miserias.

La preferencia por la mediocridad
Roberto Esteban Duque Minuto Digital 14 Marzo 2008

Julián Marías, como buen discípulo de Ortega, aseveraba que las masas no admiran, suelen sentir resentimiento y temor ante todo lo egregio y admirable; acostumbran elegir a aquellos hombres en que se sienten personificados, que pueden aplaudir tranquilamente, porque saben que no aplauden nada superior – lo que les resultaría intolerable – sino a sí mismas.

Si el dato que mejor define la peculiaridad de una nación es el perfil de los modelos que elige para la vida pública, la preferencia de las masas por lo mediocre es la única certidumbre en la actualidad política de España. Durante cuatro años más, se otorga la confianza infame a la mendacidad y la irreverencia, a la tensión y descomposición territorial, a la depravación social y a la aniquilación de vigencias tradicionales. Durante cuatro años más se ahondará en una cultura laicista y progre, fundamentalista y herética, adoradora del becerro de oro y ajena a cualquier emoción de lo divino, que es el auténtico hogar de la cultura. Durante cuatro años más se afianzará el relativismo disfrazado de bonhomía y talante, la frivolidad y la asebeia maldita. En la elección del presidente del gobierno de España se hace, sin saberlo, nuestra verídica confesión de ideas y creencias.

A la nación española le va a sobrevenir una vez más el tumor del nacionalismo catalán y vasco, con las propuestas usurpadoras de unos y las soberanistas de otros. Cataluña y el País Vasco adoptarán los destinos propios como los verdaderamente nacionales. Nos espera un movimiento de desintegración nacional, lento pero imparable, con las seguras concesiones a catalanes y vascos. Y cuando una nación se consuma víctima de pactos con nacionalismos se puede afirmar que el primero en mostrarse particularista fue precisamente el gobierno de la nación española. El daño que las lealtades a los nacionalismos producirán en la vida política española será infinito, una nefasta herencia para futuras generaciones.

Por lo demás, las relaciones con la Iglesia seguirán siendo especialmente tensas. El socialismo de Zapatero tiene un profundo error de percepción hacia la religión y la Iglesia católica, proveniente no tanto de su ceguera ideológica cuanto de su mirada de indiferencia y falta de sensibilidad hacia lo religioso, una hemiplejía que le impide contemplar la actividad santuaria de la cultura. Zapatero considera a la Iglesia como una voz incorpórea, sólo visible y molesta cuando existe en ella alguna pretensión de influencia en el ámbito jurídico. El respeto que Zapatero dice manifestar hacia la Iglesia no consiste en que cada cual esté “en su posición”, ni tampoco en un gesto de posible entendimiento. La democracia no sólo requiere instituciones y procedimientos, sino también una particular calidad de visión. La imaginación cívica de Zapatero exige el arte de la narrativa, es decir, de escuchar a la Iglesia. Hace falta algo más que una agenda política. Es necesario el temor ante el Misterio, la curiosidad ante lo fascinante, la experiencia de la trascendencia, como factores que posibilitan la interacción ante la comunidad católica. Zapatero tiene atrofiado el sentido religioso. Y lo peor es que no le produce, a diferencia de Ortega (perdón por la comparación), ningún pesar sentirse excluido de la participación en ese mundo.

No soy de los que aspiren a la lealtad a un partido político, pero sí a la comunidad moral constituida por todos los seres humanos. No beneficia a España que la mediocridad se haya apoderado de la clase dirigente, pero tampoco puede vencerse la ausencia de los mejores desde una oposición que cada día se ve obligada a conquistar humildemente su propio partido. Si se cierran filas en torno al liderazgo de Rajoy, él mismo crecerá tanto como su partido, y de ello se beneficiará España. Si, por el contrario, el entusiasmo y la confianza que se concentran en él decaen, se abrirá un periodo de incertidumbre para la nación, y la democracia se verá notablemente debilitada.

Elecciones y PP
El nuevo desafío de Mariano Rajoy
Jaime Ignacio del Burgo Libertad Digital 14 Marzo 2008

El Partido Popular ha obtenido en las elecciones del pasado 9 de marzo uno de los mejores resultados de su historia. Cerca de diez millones y medio de electores –el mismo número de votos con los que en el año 2000 alcanzó la mayoría absoluta José María Aznar– han dado su confianza a Mariano Rajoy. Está claro que el moderado optimismo reinante en el cuartel general de los populares sobre la posibilidad de ganar las elecciones tenía fundamento.

Sin embargo, la campaña del PSOE orientada exclusivamente a provocar el voto útil de la izquierda al grito de "¡que viene la derecha!" hizo que muchos electores de Izquierda Unida y de ERC se sintieran abducidos por José Luis Rodríguez Zapatero. Cataluña, Andalucía (a pesar del meritorio avance del PP) y el País Vasco volvieron a convertirse en los "agujeros negros" del PP. Sin olvidar que el dramático llamamiento a la participación, realizado en plena jornada de reflexión, por la hija de Isaías Carrasco, el ex concejal del PSOE de Mondragón vilmente asesinado por ETA, resultó extraordinariamente eficaz para los socialistas, especialmente en el País Vasco.

Conviene tener en cuenta, asimismo, que de no ser por la distancia entre el PP y el PSOE en las comunidades referidas, la derrota del PSOE hubiera sido estrepitosa si se tiene en cuenta que en el resto de España los populares aventajan a los socialistas en más de veinte escaños, que fueron insuficientes para compensar la enorme distancia de sus resultados en los territorios que todavía resultan ser "tierra de misión" para el PP.

Algunos analistas consideran que la responsabilidad de la movilización de la izquierda en torno a Rodríguez Zapatero la tuvo el propio Partido Popular a causa de la crispación generada por su labor de oposición. Nada más injusto.

¿Acaso hubiera sido admisible que el Partido Popular se cruzara de brazos ante el proceso de negociación política con ETA, plagado de mentiras y claudicaciones previas? ¿Quién pulverizó el pacto por las libertades y frente al terrorismo? ¿Teníamos que renunciar a conocer la verdad del 11-M y no defender la actuación del Gobierno de Aznar en los días posteriores a la gran masacre? ¿Quién sino el Gobierno abrió las heridas de la guerra civil con una ley de memoria histórica presidida por el revisionismo más sectario? ¿Debíamos permanecer impasibles ante la mal llamada asignatura de la Educación para la Ciudadanía, orientada al adoctrinamiento de la juventud escolar en los "valores" propios de la ideología socialista? ¿Hubiera comprendido nuestro electorado que prestáramos apoyo a un Estatuto, como el de Cataluña, inspirado en la idea de convertir a España en un Estado plurinacional, contrario al fundamento mismo de la Constitución que no es otro que la unidad indisoluble de la nación española? ¿A quién se le ocurre pensar que el Partido Popular no fuera a denunciar la existencia de negros nubarrones que amenazan la bonanza de nuestra economía? ¿Desde cuándo la oposición no tiene el derecho –y el deber– de discrepar de leyes como la del matrimonio homosexual, que subvierte los fundamentos de una institución inherente a la naturaleza humana desde el comienzo de los siglos? ¿Cómo se puede acusar al PP de generar crispación por el mero hecho de hacer uso de derechos constitucionales, como los de manifestación y reunión, o de utilizar los instrumentos jurídicos para tratar de restaurar el imperio de la Constitución cuando, a su juicio, se ha producido una vulneración de la misma? ¿Desde cuándo discutir las decisiones parlamentarias es contrario a la democracia?

La izquierda de este país trata de imponer su pensamiento único, como si fuera de él no hubiera otra cosa que tinieblas y oscuridad. El PSOE ha tratado de expulsar al PP de la vida política, siguiendo al pie de la letra el pacto del Tinell suscrito por el PSC con los separatistas catalanes, negando así legitimidad democrática al PP para desempeñar el poder, siguiendo el precedente republicano que tan nefastas consecuencias tuvo para España. Sin olvidar que Rodríguez Zapatero ha tenido como socios parlamentarios a quienes no ocultan su deseo de destruir España, razón por la que ha rechazado la mano tendida que para resolver los grandes problemas de Estado en todo momento le ofreció Mariano Rajoy.

Por fortuna, más de diez millones de españoles han apostado por un partido que sólo pretende dar respuesta a los problemas reales de los ciudadanos, con propuestas reflexivas y razonables, y ofrecer una forma diferente de gobernar capaz de garantizar la libertad, el progreso y el bienestar de nuestra sociedad.

El Partido Popular no ha ganado las elecciones. Pero tampoco ha sufrido una humillante derrota. Sus 154 diputados y su condición de vencedor en el Senado constituyen una fuerza impresionante para desarrollar la labor de oposición con firmeza y contundencia en los difíciles tiempos que se avecinan.

Lo único que no puede hacer el Partido Popular es tirar por la borda todo lo conseguido para enzarzarse en un proceso de división interna, para regocijo del Partido Socialista. En política todo es opinable pero, a mi modesto entender, quienes pidieron que Mariano Rajoy se hiciera el haraquiri –y lo siguen haciendo– lo único que hubieran conseguido es abrir una crisis sucesoria de incalculables consecuencias.

Estoy convencido de que la decisión de Mariano Rajoy de revalidar su liderazgo al frente del PP es lo mejor para el partido y para España. Lo contrario, además de una cobardía personal, hubiera sido tirar por la borda las esperanzas de los millones y millones de españoles que han confiado en su liderazgo político. Del Congreso, si su candidatura gana, saldrá una dirección renovada, en cuya composición sólo debiera prevalecer el principio de mérito y capacidad, armonizando la imprescindible renovación generacional con la necesaria veteranía. No sería justo que se invite a tomar la cicuta a quienes, en la actual dirección, tanto han contribuido al fortalecimiento electoral del Partido Popular.
A la tercera va la vencida. Así reza el dicho español. Ejemplos hay el mundo de políticos perseverantes que al final consiguieron su objetivo. Mariano Rajoy tiene por delante una tarea apasionante. De una parte, evitar que el nuevo cuatrienio socialista cuartee aún más los fundamentos de nuestra convivencia en paz y en libertad y acabe por arruinar nuestra economía, y de otra, convencer a la sociedad española de que es el mejor candidato, cuenta con el mejor equipo y ofrece las mejores soluciones para dirigir el timón del Estado.

Jaime Ignacio del Burgo es diputado por Navarra. Representa a UPN en el Comité Nacional del PP

Una apuesta por la decadencia
Manuel Muela* El Confidencial 14 Marzo 2008

Al margen de las consabidas cábalas acerca de las intenciones del jefe del Gobierno y los propósitos del líder de la oposición, me parece pertinente, en plena resaca electoral, subrayar que la decisión mayoritaria del electorado se ha inclinado por la continuidad de un modelo político, genuino del régimen de la Transición, caracterizado por el escaso vigor del poder público y el estímulo de los sentimientos centrífugos, tanto educativos como políticos, destinado a hacer realidad una sociedad civil maleable y poco exigente. Es un proyecto trabajado a lo largo de los años, que ha madurado y encontrado su representación en los gobernantes actuales.

Los que creemos que el orden constitucional de 1978, tan idolatrado por sus hacedores y beneficiarios, ha puesto en crisis algunos valores democráticos por causa de unas prácticas políticas demasiado encorsetadas y partidarias, tenemos que constatar, una vez más, que los españoles se han visto sometidos a un cruce de mensajes mistificadores que han puesto de relieve el poco aprecio de la mayoría de los políticos por los ciudadanos y, lo que es peor, la nula intención de cambiar ese estado de cosas. Con escasas y honrosas excepciones, nuestros políticos siguen instalados en los viejos estereotipos, sabiéndose a cubierto del riesgo de ser desalojados del disfrute del poder y de la oposición, protegidos como están por el blindaje que les brindan la Constitución y las normas electorales. Que pregunten a esos pequeños proyectos que han querido hacerse oír en éstas elecciones, tales como UPyD y Ciudadanos.

La tela de araña de intereses tejida a lo largo de treinta años ha pretendido, y conseguido en gran medida, despojar al poder público de aquello que justifica su existencia en un Estado contemporáneo: la defensa del interés nacional, la gestión austera de los recursos públicos, la protección de los débiles, el fortalecimiento de la educación y la presencia internacional de España como un Estado sólido y fiable, entre otros. La consecución de tales objetivos, después de tragedias e injusticias históricas sin cuento, debería haber desembocado en el establecimiento de un orden civil solidario y exigente. En mi opinión, lo hecho no ha pasado del mero barniz democrático, de modo que, bajo la suave y tolerante apariencia del Sistema, subyacen intactos los viejos sentimientos que nunca fueron erradicados. Lo cual explica que se sigan oyendo discursos que ofenden a la inteligencia y el buen sentido, sin que la sociedad se revuelva contra sus autores.

Ya son varias las generaciones educadas en un modelo muy poco exigente para la política, generaciones que, con el paso de los años, van accediendo a los puestos de responsabilidad. La mayor parte de los jóvenes políticos en ejercicio no han tenido otra profesión. Suelen estar respaldados por biografías tan dignas como mediocres, mal pertrechadas para ejercer el poder público. En esas condiciones resulta difícil aventurar actuaciones futuras, por más que el pasado inmediato pueda guiar nuestras intuiciones.

Los españoles, en la medida que pueden y les dejan, suelen enviar mensajes que indican su grado de satisfacción o desafección con algunas cosas. Uno de esos mensajes, otras veces realizado en el pasado, ha mostrado un alto grado de disconformidad con aquellos elementos que implican división y debilitamiento del Estado. En este caso ha habido un pronunciamiento claramente adverso a los partidos nacionalistas, representantes genuinos de la insolidaridad y la exclusión. Pero me aventuro a vaticinar que tal mensaje será, una vez más, ignorado, porque el partido que debería ejecutarlo, el PSOE, ha sido fagocitado por el neofeudalismo doctrinal que enseñorea la política española. Su propio modelo de partido ha pasado de ser unitario y ortodoxo a convertirse en un conjunto de franquicias territoriales con discursos varios según el lugar en el que se pronuncian. Dicen sus defensores que es el modelo de la España plurinacional. Yo creo que es algo más prosaico, es una forma de reparto de poder y de conservación del mismo.

Todo hace pensar que nuestra casta política seguirá profundizando en el modelo descrito y ejercido durante la pasada legislatura. Los nacionalistas, claramente repudiados el 9-M, serán cuidados y oxigenados para que puedan prestar sus votos, escasos pero suficientes, al nuevo Gobierno que, salvo que problemas económicos de mayor cuantía que lo pongan en un aprieto, seguirá instalado en la política de la cómoda y dulce decadencia.

*Manuel Muela es economista.

Claves de una victoria
Miguel Platón Estrella Digital 14 Marzo 2008

Cuatro han sido las claves que el 9 de marzo otorgaron al Partido Socialista la victoria electoral, una vez conocidos los primeros sondeos postelectorales y los seguimientos efectuados durante los últimos días de campaña. Dichas claves fueron las que otorgaron al PSOE el empujón necesario para desequilibrar la dinámica de empate que indicaban las encuestas desde finales del pasado año. El orden en que aparecieron sobre la escena política bien pudo ser el siguiente:

1. El voto útil de la izquierda

Ha sido el dato más decisivo. El PSOE sufrió una pérdida de votos en beneficio del PP, pero ese descenso fue compensado por los que recibió de Izquierda Unida y Esquerra Republicana. Este colectivo ha sido el más sensible a las descalificaciones que la dirección socialista efectuó del PP durante toda la campaña, hasta el punto de intentar situar al partido de Mariano Rajoy en la extrema derecha. De hecho, la victoria socialista se fraguó en Cataluña, cuyo electorado es el que muestra mayor rechazo al Partido Popular. La estrategia de atraer el voto útil de las dos formaciones citadas tuvo éxito, asimismo, debido a la política errática y mediocre que han practicado IU y ERC durante la anterior legislatura. Ninguna de las dos fue capaz de presentar una alternativa de izquierda atractiva y a veces ni siquiera alternativa: el mensaje casi exclusivo de Gaspar Llamazares iba dirigido contra el PP, partido con el que no competía, puesto que el verdadero rival de IU era el PSOE.

2. El nacionalismo aburre
Después de treinta años de democracia y más de un cuarto de siglo de autogobierno, los partidos nacionalistas apenas han modificado su discurso. Incluso lo han empeorado, como si el pacto alcanzado durante la Transición, junto con las reformas posteriores, no fuese más que un trampolín para lanzarse de noche a una piscina que probablemente no tenga agua. El mensaje básico del PNV, ERC o EA ha sido reclamar a los ciudadanos un gran esfuerzo en pos de resultados harto dudosos. La gente, sin embargo, está aburrida de unos planteamientos que abocan de forma necesaria al conflicto: entre los propios vascos y catalanes, con el resto de España y con Francia, y todo para que si el proceso tuviera éxito quedar fuera de la Unión Europea. La “hoja de ruta” de Ibarretxe nació muerta, las elecciones del 9 de marzo le han colocado una lápida encima y el propio lehendakari se ha convertido en un muerto viviente, como bien detectan en su propio partido. Al final, la desmotivación del electorado nacionalista ha jugado a favor del partido nacional fronterizo con sus posiciones, como es el caso del PSOE.

3. Rosa Díez quitó votos al PP
No hay más que ver los distritos, las localidades y las circunscripciones donde la UPD de Rosa Díez obtuvo más votos. En el caso de Madrid, hasta un cinco por ciento en barrios como Chamberí o pueblos como Majadahonda y Las Rozas, donde abunda una burguesía centrista. Muy escasos apoyos, en cambio, en Vallecas o los pueblos del sur, donde la mayoría es socialista. Aunque el resultado del PP en Madrid fue muy bueno, Díez ganó su escaño a costa de los populares, no de los socialistas.

4. La reacción frente al asesinato
El asesinato por ETA, el viernes 7, del ex concejal socialista de Mondragón Isaías Carrasco fue un estímulo evidente a la participación en favor del PSOE. Ese mismo día, el seguimiento electoral del PP registraba un empate casi perfecto con los socialistas, con ventaja de apenas una décima a favor de los primeros. La estimación de voto se situaba en 160-165 escaños para cada uno de los dos partidos, con probable ventaja para Rajoy. El sábado la intención de voto se alteró a favor de los socialistas. No mucho, pero lo suficiente para superar a sus rivales del centro derecha por quince escaños.

Carta al presidente del Gobierno
Por Pedro González-Trevijano, Rector de la Universidad Rey Juan Carlos ABC 14 Marzo 2008

HA pasado el tiempo de unos partidos enfrascados en definir las líneas maestras y los aspectos concretos de sus programas. El habitual guión recurrentemente escrito en época de comicios ha llegado a su fin. Ha expirado el momento de sus herméticos cónclaves y sanedrines en búsqueda de los anhelados votos. Vox populi, vox Dei, Voz del pueblo, voz de Dios. El pueblo soberano -único legitimado en un sistema democrático para dar y quitar- ha expresado libremente su parecer. Toca pues, pasados los días de una campaña electoral, truncada por la execrable banda de criminales de siempre, la constitución de las Cámaras y la investidura del presidente del Gobierno.

El procedimiento viene regulado en los artículos 99 y 170-172 de la Constitución y del Reglamento del Congreso de los Diputados. De acuerdo con él, el Rey propondrá a nuestra Cámara Baja -pues el Senado no participa en su investidura ni en su remoción- el candidato a presidente del Gobierno: «...el Rey, previa consulta con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del presidente del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno» (artículo 99. 1). Una de las escasas competencias donde el Jefe del Estado disfruta de discrecionalidad arbitral -siempre en aras de facilitar la formación de un futuro gobierno- pero que en los casos de obtención de mayoría absoluta, como donde los resultados atisban claros visos de articular «contratos de mayoría» o «pactos de legislatura», queda reducida de facto a un papel cuasi automático. Una labor a la que el Rey se pondrá pronto, y en donde -de seguirse la práctica- se entrevistará con todos los representantes de los Grupos políticos de menor a mayor importancia numérica.

Y así, satisfechas las consultas, propondrá al actual presidente del Gobierno -su propuesta se publica en el Boletín Oficial de las Cortes Generales- para su investidura. Pero antes, el todavía candidato habrá de superar dos trámites. Primero, la exposición de su programa: «El candidato propuesto... expondrá ante el Congreso de los Diputados el programa político del Gobierno que pretenda formar y solicitará la confianza de la Cámara» (artículo 99. 2 CE). Y, segundo, obtener el debido respaldo: «Si el Congreso de los Diputados, por el voto de la mayoría absoluta de sus miembros, otorgarse su confianza a dicho candidato, el Rey le nombrará presidente. De no alcanzarse dicha mayoría, se someterá la misma propuesta a nueva votación cuarenta y ocho horas después de la anterior, y la confianza se entenderá otorgada si obtuviera la mayoría simple» (artículo 99. 3CE). Lograda la investidura, el Rey procederá, en tanto que acto reglado, a su nombramiento, ya que en una Monarquía parlamentaria el jefe del Gobierno requiere únicamente de la fiducia del Congreso de los Diputados. Un acto refrendado por el presidente del Congreso, asumiendo la responsabilidad del mismo (artículo 64. 1 CE).

Pues bien, a mí -como a los españoles de cualquier espectro ideológico- me gustaría escuchar en el Palacio de la carrera de San Jerónimo, primero, un diagnóstico realista de las cuestiones pendientes y, después, unas líneas de actuación adecuadas para su satisfactoria resolución. Deseo oír en su programa los futuros haceres que la España constitucional reclama de la Política con mayúsculas y de los hombres de Estado.

Primera. Hay que gobernar para todos. Para todos y cada uno de los ciudadanos. Gobierna, claro, la mayoría, pero hay que respetar a las minorías, sobre todo si son tan mayoritarias. El presidente del Gobierno lo es de la Nación española -ahora que se habla tanto de los fastos de 1808 y de 1812- en su conjunto, y en ella cabemos todos.

Segunda. No se puede decir a todo que sí. «Preferisteis el deshonor a la guerra -apuntaba Winston Churchill- pues bien: tendréis el deshonor y la guerra». Todo no es susceptible de atropellada transacción. Existen principios que no entran en el mercadeo político: el respeto a la unidad nacional, desde la correlativa asunción de la diversidad, y la igualdad de todos los españoles cualesquiera que sea su residencia. No nos podemos adherir a los arbitristas consejos que Quinto Tulio Cicerón (Breviario de campaña) brindaba a su hermano, el destacado filósofo romano: «no decir que no a nadie».

Tercera. Aún siendo mucho el premio, ¡el Gobierno de España!, hay límites de intangibilidad. De una parte, hay que respetar las instituciones, que no han de verse vapuleadas por la agria refriega partidista. Una realidad que ha acontecido últimamente de manera continuada y grosera en nuestros órganos constitucionales: el Defensor del Pueblo, el Tribunal Constitucional o el Consejo General del Poder Judicial. Hace unos días lo recordaba Miguel Artola (Historia de Europa): «Las instituciones hicieron Europa». Y, de otra, hay que salvaguardar unas normas de fair play, unas reglas de correttezza costituzionale. Es inaguantable un ambiente de cainita confrontación y descalificación personal como el de esta extinta Legislatura. Este es el sentido de los versos del argentino Mario Trejo: «De dos cosas debe librarse el hombre nuevo, de la derecha cuando es diestra y de la izquierda cuando es siniestra».

Cuarta. Tenemos que abordar las reformas legislativas necesarias -especialmente la Ley Electoral-. Incluidas las de nuestra Carta Magna (la más importante, cerrar el modelo territorial). Pero eso sí, desde el consenso -aunque hoy sea irrepetible el Pacto político de 1978-, y desde el respeto a la forma establecida para su revisión en la propia Constitución. Nada hay más desleal que reformas constitucionales espurias a través de fraudulentas revisiones estatutarias. Si la mayoría de los españoles -los exclusivos y únicos titulares del poder constituyente- desean un cambio del modelo de Estado, ¡habré de aceptarlo!, pero éste ha de encauzarse de acuerdo con la legalidad constitucional, con luz y taquígrafos, y no a hurtadillas por una inadecuada mutación tácita de la Constitución.

Dicho lo cual, otra advertencia: no hay Estado que resista el incumplimiento de la Constitución y sus leyes por parte de los representantes políticos. No sólo porque lo diga el Texto constitucional -«Los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico» (artículo 9. 1)-, sino porque de ello depende la persistencia del modelo político. Debemos respetar la Constitución, porque como decía Romagnosi, «se impone a los gobernantes para precavernos contra el despotismo»; y el cumplimiento de las leyes, porque, señalaba Desmoulins, «la voluntad de una Nación es la ley. Sólo a ella le corresponde decir: porque queremos».

Quinta. Hay que perseverar en los logros de estos años de convivencia democrática. Unas conquistas forjadas en los pactos políticos y sociales de nuestra Transición Política. Estas, y no otras -cosa diferente es el justo recordatorio de la memoria individual y el restablecimiento de la reclamable dignidad individual- son las auténticas memorias históricas de la España constitucional. Mantengamos así la vigencia de nuestros principios y valores constitucionales, por más que abordemos sus indefectibles revisiones. Esta es la justificación de un constitucionalismo vertebrador, cohesionado y estable.

Sexta. Debemos hacer Política de verdad, esto es, hacer posible lo que es necesario. Nada más amoral que auspiciar problemas que sólo importan a una endogámica partitocracia. Atendamos a las cuestiones que ocupan a la ciudadanía. Y dentro de ellas suscribamos los consensos quebrantados y los obligados pactos de Estado -al menos entre los dos grandes partidos nacionales (con el 85 por ciento de los votos)- en asuntos transversales. Políticas que son de Estado por dos razones: de una parte, por su relevancia: las reformas constitucionales/estatutarias, la legislación electoral, el terrorismo, la educación, la inmigración y la política internacional. Y, de otra, porque, de no ser así, cuando el partido en la Oposición alcance en su día el Gobierno -algo que ocurre en toda democracia- deshará lo abordado unilateralmente. Si no, seguiremos anclados en el fraccionamiento social y político. Dejemos pues las políticas ramplonas y zigzagueantes.

¡Ah! Y los programas hay después que cumplirlos. No es asumible el descreído juicio de François Mitterrand: «Los programas sólo obligan a sus destinatarios». Es mucho lo que a todos nos va en el empeño. Otro día hablaré de la Oposición.
PEDRO GONZÁLEZ-TREVIJANO
Rector de la Universidad Rey Juan Carlos

La responsabilidad de ganar
POR FERNANDO FERNÁNDEZ ABC 14 Marzo 2008

LOS análisis del resultado electoral y de sus consecuencias han sido múltiples y variados, como corresponde a una democracia plural. A mí me interesa particularmente uno, el que hace referencia a los desequilibrios territoriales en el reparto de escaños, porque afecta directamente a nuestro futuro económico. El Partido Socialista ha obtenido resultados espectaculares en Cataluña y País Vasco, el Partido Popular en Madrid y Comunidad Valenciana. Me temo que una cosa sea consecuencia de la otra; no en vano, uno de los ejes de la legislatura pasada fue sin duda la Segunda Transición Autonómica, a pesar de que no estaba en ningún programa electoral. Terminado el tiempo de la propaganda y de las acusaciones mutuas, es hora de los análisis rigurosos y nadie puede afirmar, creo sinceramente, que el engarce de los territorios históricos en España esté hoy más asentado que nunca.

Las elecciones han dejado claro que lo que funciona en Madrid no lo hace en Barcelona y viceversa. Así es difícil avanzar. No debería ser sorprendente cuando se decidió utilizar el desarrollo autonómico como estrategia de exclusión política de los populares y se rompió el consenso tácito que había venido funcionando desde la Constitución. El triunfo de Zapatero a costa del hundimiento de sus socios en el Tripartito le libera de las ataduras aritméticas que podían haber justificado esa decisión y le confronta con su responsabilidad directa. Tiene margen para elegir, sobre todo si los populares actúan inteligentemente y se abstienen en la votación de investidura.

Porque no valen lecturas simplistas. El sueño del presidente reelegido de cerrar el debate autonómico de una vez y para siempre con un acuerdo con los nacionalistas es pura entelequia. Basta recordar que el programa de los socialistas catalanes incluía «la equiparación progresiva entre los ingresos de la Generalitat y los que proporciona el régimen de concierto». En castellano y para que todo el mundo lo entienda, la aplicación a esa comunidad del régimen del concierto vasco, incluyendo la más que generosa fórmula de cálculo del cupo. Como escribía recientemente Ángel de la Fuente, investigador del CSIC y especialista en temas fiscales, la equiparación de ambas comunidades reportaría a Cataluña 13.637 millones de euros, y costaría a la Hacienda Nacional el 17 por ciento del volumen total de recursos destinados a la financiación del resto de las comunidades de régimen común.

Si Madrid y Valencia aplicaran ese mismo concepto de solidaridad interterritorial, el sistema quebraría directamente. Pedir a estas dos últimas comunidades que por sentido de Estado, o por mala conciencia franquista, como sugieren algunos, renuncien a que sus ciudadanos dispongan del mismo nivel de ingresos públicos que los vascos (4.601 euros por habitante) es simplemente ridículo. Que le pregunten a Tomás Gómez si estaría dispuesto a hacerlo en Parla. O si renunciaría a su cuota parte de representantes en las instituciones del Estado, como el Tribunal Constitucional o el Banco de España, de consagrarse el régimen de bilateralismo en las relaciones con el Gobierno central.

Este es la herencia que tiene que administrar el gobierno Zapatero, resultado de sus propias indefiniciones y ocurrencias. Sorprende que haya personas inteligentes que sigan hablando del agravio histórico con Cataluña y se olviden de leer los periódicos. Porque lo que hoy leemos es que el Molt Honorable Montilla exige su cuota de poder en el Gobierno central, su empresa eléctrica y su grupo industrial, su proteccionismo comercial y lingüístico, aun a costa de enfrentarnos a sanciones del Tribunal Europeo. Se imaginan los titulares si fuera Esperanza Aguirre quien reclamara lo mismo. Los equilibrios para reconciliar solidaridad, progreso y derechos territoriales históricos eran ya complejos con una economía creciendo al 4 por ciento y una recaudación fiscal al 18 por ciento. En la coyuntura actual, con un miedo creciente al colapso financiero internacional, un euro a 1,56 dólares, una inflación que no bajará del 4 por ciento hasta después del verano, unos compromisos electorales que suponen más de un punto del PIB y un crecimiento económico que se situará en el entorno del 2 por ciento, serán imposibles. Pero nos harán perder mucho tiempo y esfuerzo, nos distraerán de lo que es urgente para responder a la crisis. Salvo que el presidente en funciones decida recuperar el consenso.

Navajazos en la derecha española
 Minuto Digital 14 Marzo 2008

Nos vamos oliendo que detrás de ese presunto dilema entre un PP de derechas o de centro, lo que de verdad se esconde es una serie de luchas de poder que poco tienen que ver con la defensa de principios y valores. Se entremezclan ambiciones políticas, lobbys que luchan por la hegemonía, negocios periodísticos y personalismos varios, todos muy bien envueltos en la bandera de España. Porque la derrota del PP, está sirviendo para que cada cual clave sus puñales, eso sí, siempre por el bien de la derecha y España, para no cabrear a las bases, que al final son las que de verdad están preocupadas sólo por los principios y valores.

Pedro J. se ha apresurado a poner a parir a Rajoy por seguir al frente del partido, igual que Jiménez Losantos, que no ve con buenos ojos que caigan sus amigos Acebes y Zapalana y a cambio no suba Esperanza Aguirre, mientras Rajoy le sale menos maricomplejines de lo esperado a la hora de llevar la batuta del PP. Del lado contrario se alzan ya muchas voces que echan la culpa de la derrota a Losantos y su continuo mensaje bronco, que habría perjudicado la atracción de más electores.

Rajoy, viendo este panorama ha hecho lo que tenía que hacer, permanecer firme al mando del timón, por lo menos hasta junio, para evitar ese mal endémico en al derecha española que se llama cainismo y que no en poca medida es culpable de la mala imagen ante el electorado, que identifica al PP, -ya lo hemos repetido muchas veces- con el lema familia, dinero y cargo.

A los que critican a Rajoy, debemos decirles que abrir ahora un período de sustitución generaría un vacío ante el PSOE que se vería sin obstáculo alguno para llevar a efecto sus pretensiones, al tener a la oposición ocupada en una guerra intestina que no nos podemos permitir, cuando se ha visto que todos los apoyos son pocos para derrotar a un PSOE, que si es capaz de consolidar el voto ultraizquierdista, se puede perpetuar en el poder por tantos o más años que en la etapa felipista.

A los que critican a Losantos, les diríamos que su mensaje ha revitalizado la derecha de este país y ha dado confianza a sus bases para dejar de callar y empezar a desprenderse de ese complejo que lleva atenazando a la derecha desde la transición, y que en el fondo, esta detrás del dominio sociológico de la izquierda en España. Losantos podrá pecar de excluir a quienes no cuadren con su sensibilidad liberal, ya sean conservadores, centristas, derecha social o católicos, un grave error, pero ha sido muy positivo a la hora de reafirmar ideológicamente a la derecha.

Y es que ante todo lo que no hay que confundir son las formas con el fondo, se podrá ser más comedido a la hora de presentar el proyecto ante el ciudadano, pero ahora no podemos abdicar de lo avanzado y regresar a esa derecha ambigua, apocada, pendiente de quedar bien, de no ser políticamente incorrecta y sólo ocupada de la gestión económica. Se trata de combinar voluntad de mejorar la sociedad con unos principios irrenunciables con la prudencia política y sentido de la realidad, para proyectar una imagen creíble y cercana al ciudadano, que debe percibir al PP como un partido que defiende la patria y también la justicia social.

La zorra en el gallinero
POR JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 14 Marzo 2008

DE los temas que no se trataron en la campaña electoral, el más importante es el de la justicia. Y ha sido el primero en presentarse. La decisión del Tribunal Constitucional de aceptar la recusación pedida por el Gobierno de dos de los magistrados que debían decidir sobre las impugnaciones al Estatuto catalán acrecienta las dudas sobre dicho Tribunal y asegura la aprobación definitiva de dicho Estatuto, ya que ambos magistrados se contaban entre los críticos al mismo. Huele mal, pues si la mujer del César debe parecer honesta además de serlo, el Tribunal Constitucional debe parecer independiente aparte de serlo. Algo que no ha hecho desde aquella sentencia de Rumasa, de triste recuerdo.

La justicia en España no es un cachondeo, como decía Pedro Pacheco. Es el principal problema de nuestro sistema político.

Desde Montesquieu, la separación de poderes es la piedra angular del ordenamiento constitucional, por delante de las elecciones, los partidos políticos o la libertad de prensa. El nuestro, sin embargo, tiene el defecto básico de haber dado a los partidos voz y voto en la elección de los jueces, cuando meter a los políticos en la justicia es como meter a la zorra en el gallinero. Todos los políticos, no importa el partido, desean controlar los medios de comunicación. Pero eso no es nada comparado con su sueño de controlar los tribunales, al saber que, en un Estado de Derecho, toda cuestión política termina siendo una cuestión legal, y si controlan los tribunales, podrán hacer impunemente lo que quieran. En España van camino de conseguirlo, al menos en las instancias más altas, el Tribunal Supremo, el Constitucional y el Consejo General del Poder Judicial. No es que los jueces sean totalmente inocentes en el desafuero. El simple hecho de que se encuadren en «conservadores» y «progresistas» empaña la alta misión que tienen encomendada. Un juez tiene que ser juez, sólo juez y nada más que juez, sobrándole todos los adjetivos, como a la justicia, que por algo lleva los ojos vendados.

A ello se añade la venalidad implícita del sistema. Nuestros políticos eligen aquellos jueces que esperan les sean favorable, y los jueces, sea por afinidad ideológica, sea por pagar el favor, se inclinan hacia quienes les eligieron. Sin duda hay montones de jueces independientes. Pero precisamente por eso no son elegidos para las instancias superiores. Nada de extraño el desprestigio que sufre la justicia. Lo peor es que lo sufre también el Estado de Derecho.

La reforma judicial es posiblemente la más perentoria de todas las pendientes. Pero ponerla en manos de los políticos es como pedir a la zorra que sea gentil con las gallinas. Tuvimos un buen ejemplo en la pasada campaña, donde ni siquiera la citaron, y acabamos de tener otro con la última sentencia del Constitucional. Aunque ya lo había anunciado Alfonso Guerra con su desparpajo habitual: «¿Montesquieu? Murió hace mucho tiempo».

El proyecto Zapatero
POR CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 14 Marzo 2008

«Rojo, federalista y feminista». Así se definió Zapatero en sus comienzos. Como rojo, puso en marcha el frente-populismo y convirtió a Llamazares en un tonto útil. Como federalista, asumió el proceso plurinacional. No hizo el papel de «aprendiz de brujo», como ha dicho Rajoy, sino que se convirtió en el líder de un nuevo modelo de Estado. Por fin, al presentarse como feminista estaba dando a entender que asumía esa condición como la categoría más evidente de una revolución cultural.

Esta ha sido, en resumen, la estrategia de Zapatero a lo largo de ocho años. Tan arriesgada, tan temeraria como electoralmente rentable. Al abandonar la socialdemocracia (no en lo económico, obviamente) ganaba el espacio de la izquierda extrema, llamada a desaparecer, por otra parte. Al liderar la contestación a la Nación y al régimen autonómico atraía a nacionalistas conservadores e incluso a independentistas de izquierda. Al proclamarse feminista estaba aludiendo a la superación de sexos y las repercusiones institucionales de estos.

Con esta estrategia Zapatero le dejaba al PP un espacio de centro muy seductor. Los cuatrocientos mil votos que este ha ganado. El PSOE se llevaba el resto y, además, la llave para las relaciones con los nacionalismos periféricos, por él decrecidos.

A lo largo de estos ocho años he ido sintiéndome asombrado de que el PP no «viera» con claridad el sentido de la política de Zapatero. Es verdad que su inanidad intelectual disimulaba la peligrosidad de su estrategia, aunque también es verdad que las batallas ideológicas que daba (memoria histórica, laicismo, eutanasia...) dejaban claros los objetivos. Por todo esto, algún analista llegó a decir que yo atribuía a la política de Zapatero una trascendencia excesiva. Hoy, sin embargo, se puede comprobar que mis críticas a Rajoy tenían razón de ser. Este no supo dar a la terrible estrategia de Zapatero la respuesta que esta exigía y que, por otra parte, reclamaban masivamente las asociaciones cívicas en la calle.

Tenencia ilícita de idioma
Xoán Xulio Alfaya Periodista Digital 14 Marzo 2008

-Quedas detenido por tenencia ilícita de idioma.
-¿Qué idioma?
-El que hablas.

-Yo hablo el idioma de mis padres.
-Tienes que hablar el idioma de la patria.
-¿Qué patria?

-La nuestra.
-¿Y quién la representa?
-Nosotros, los guardianes de tu identidad, los defensores de tu independencia, los policías de tu libertad.

-Entonces, ¿el idioma de mi infancia?
-Eso no es un idioma, ése es el cuchillo que nos mata, el cáncer que corrompe nuestra esencia, el hacha que corta de raíz nuestras raíces, la espada homicida que sobre nuestro pueblo pende y amenaza.

-También es mala pata. ¿Tengo, quizás, derecho a defenderme?
-Nosotros somos tu defensa. Buenos y generosos, te concedemos el derecho a una vida en silencio, anónima y aislada.

Y así fue como vine a parar a esta celda con barrotes de palabras fabricadas. Me ordenaron que eligiera: la cárcel o la patria. En mi interior, sin decir nada, elegí "mi" patria hecha de cosas que doquiera que vaya me acompañan y no me coaccionan ni amenazan, cosas sencillas que me añoran cuando estoy fuera de casa, el plato, el vaso, el cuchillo, el tenedor y la cuchara, mis puertas y ventanas, mi cama ancha en exceso, pero al fin y al cabo tibia y blanda, mi silla, mi mesa, mis flores y mis plantas, mis austeros alimentos para el cuerpo y los libros, nutrientes esenciales de mi alma, mi amada soledad, mi silencio, los amigos que no me rechazan por ser libre, sino que por ello más me aman, el sol que me da vida, la lluvia que me habla y la noche que me abraza.

© Xoán Xulio Alfaya

En defensa de Carod Rovira
Pedro de Hoyos Periodista Digital 14 Marzo 2008

Creo que nos estamos pasando con Carod. A mí Carod Rovira me “pone”. Qué quiere que le diga, amable lector, siempre me van los pobres, los débiles, los necesitados, los perdedores. Coño, que siempre me ha gustado defender a los pobrecillos. Y como también me gustan los políticamente incorrectos Carod Rovira ha sido siempre una debilidad para mí.

Bueno, reconozco que no siempre ha sido así. La mayor parte del tiempo Carod me ha parecido un sinvergüenza que con tal de arrimar el ascua a su sardina independentista era capaz de pasar por encima de las verdades más gordas, deformarlas y convertirlas en “su” verdad. Que un paisano como él se las diera de izquierdoso, de republicano, de defensor del débil, de izquierdista… era puro escándalo. Y ahora le han pillado comiendo menús de 120 euros. Toma izquierdismo de cataplines. Es un caso idéntico al de ese político norteamericano especializado en perseguir la corrupción y la prostitución al que ha pillado rodeado de prostitutas de lujo. Pura contradicción, pero no me pregunten más datos del caso, que Norteamérica del norte me aburre demasiado para prestarle tanta atención y no me he querido quedar con el nombre y el cargo del pardillo este.

Pero lo mismo se apellidaba también Carod. O a lo mejor no, pero el caso es que era un jeta impresentable también. Dime de lo que presumes y te diré a qué prostíbulo te diriges. O dime todo lo republicano que te sientes y te diré dónde comes a cuerpo de rey. O dime qué corona de espinas te pones y te diré la pasión que vas a sufrir... en cuantito pierdas unas elecciones.

Había pensado en escribir un largo artículo que resultase bochornoso para el pobre y pantagruélico Carod, reírme un poco de él y sus circunstancias y tomarle el pelo político, pero luego me he preguntado quién soy yo para hacer el juego a aquellos que ahora que ha perdido estas elecciones quieren ajustarle las cuentas. Porque básicamente se trata de eso, sucio navajeo catalanista para cargárselo por la debacle electoral de ERC.

Aunque bien pensado… ¿no son sus depauperadas huestes hispanofóbicas las que deben pedirle cuentas? ¿No son los indefensos republicanos catalanistas los que deben ir a por él y someterle al tercer grado? A ver, Josep Lluis, explícanos convincentemente cómo defiendes la república catalana comiendo todos los días menús a ciento veinte euros. Con la de pobrecitos esquerrarrepublicanos que comerían con ese montón de euros. Todo ello demandado en correctísimo catalán, no nos fuese a armar el pollo por dirigirnos a él en la pulgosa lengua de Cervantes, Unamuno, Góngora o Rafael Alberti.

Y ya de paso que le preguntasen todos los parias de la Tierra cuánto de izquierdismo revolucionario hay en condenar mientras tanto a sus escoltas, que bastante tienen con sufrirle a él, a comer bocadillos a tres euros la unidad. Que si la revolución no quiere algo es clasismo y división de la sociedad en parias y brahmanes sino igualdad, que si el izquierdismo es algo es solidaridad con los desheredados.

Lo ocurrido con este insigne padre de la patria catalana sirve para desmentir el contumaz sambenito que les tenemos colgado a los catalanes: Es totalmente falso que sean tacaños, antes al contrario, no hay más que mirar la generosidad con que tratan a Carod.

La mayor parte del tiempo Carod me ha parecido un sinvergüenza que con tal de arrimar el ascua a su sardina independentista era capaz de pasar por encima de las verdades más gordas, deformarlas y convertirlas en “su” verdad. Pero ahora que el pobre va a tener que comer todos los días en casa con su “santa”… se me ocurre una pregunta ¿Le aguantará la pobre mujer o hará con él lo mismo que le van a hacer los militantes de ERC?

Comienzan de nuevo los guiños a ETA
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 14 Marzo 2008

Cuentan los medios algo que me ha partido, un fiscal llamado Gordillo ha dicho en esos papeles que hacen los fiscales para los tribunales que ponerle a una plaza de un pueblo del País Vasco el nombre de un etarra no es un delito de enaltecimiento al terrorismo y el juez al parecer va a seguir la petición del fiscal. Leer eso y recordar los tiempos recientes en que los fiscales andaban haciendo un papel que mismamente parecía de abogado defensor de los etarras, todo ha sido uno. Ya estamos de nuevo acompasando la aplicación de la justicia al correr de los tiempos y al parecer los tiempos van a correr en la dirección en que corrían cuando el etarra estreñido de Juana paseaba con su churri por San Sebastián o bien los fiscales ponían contento a Otegi arrastrando las togas por los barros del camino de la paz.

Como no tengo ni repajolera idea de la textualidad del Código Penal, he buscado lo que dice dicho Código en su artículo 578 en el que se trata el enaltecimiento al terrorismo y dice tal que así:

Código Penal. Artículo 578.
“El enaltecimiento o la justificación por cualquier medio de expresión pública o difusión de los delitos comprendidos en los artículos 571 a 577 de este Código o de quienes hayan participado en su ejecución, o la realización de actos que entrañen descrédito, menosprecio o humillación de las víctimas de los delitos terroristas o de sus familiares se castigará con la pena de prisión de uno a dos años. El Juez también podrá acordar en la sentencia, durante el período de tiempo que el mismo señale, alguna o algunas de las prohibiciones previstas en el artículo 57 de este Código.”

Por ejemplo, uno de los asesinos de ETA, que dentro de no mucho serán de nuevo hombres de paz, mata con su habitual valentía cobarde de un tiro en la nuca a un hombre en un pueblo del País Vasco. Unos años después ponen el nombre del cobarde asesino a una plaza de ese pueblo. La madre, el padre, los hijos y la esposa del asesinado pasan por esa plaza y según el fiscal Gordillo y el Juez Pedraz deben esforzarse y ni se les debe ocurrir el sentirse menospreciados y humillados porque eso sería un comportamiento indebido ya que ponerle el nombre del asesino a la plaza por la que pasan cada día no es enaltecimiento del terrorismo.

Es indignante ver comportamientos como este de Gordillo y Pedraz, porque den los rodeos dialécticos y jurídicos que den, eso es enaltecimiento del terrorismo digan lo que digan fiscal y juez ya que les bastaría llamar a 5 víctimas y preguntarles si cuando pasan por una plaza que lleva el nombre de un asesino etarra ellos sienten el descrédito, el menos precio y la humillación y si responden que sí el juez no puede decir que no lo sienten. Y las víctimas resulta que han dicho que lo sienten, pero al parecer toca de nuevo lanzar guiños a ETA.

La hoja de ruta de Zapatero al infierno, en lo relacionado con ETA comienza, tan solo pasadas unas horas de las elecciones, a coger carrerilla. Ya vemos a los fiscales arrastrar, como dijo su jefe Pumpido, las togas por el barro del camino que lleva a los etarras.

Documentación.
Artículo de El Confidencial. Pedraz no ve delito en que plaza de Arrigorriaga lleve el nombre del etarra 'Argala

“El PP debe revisar sus equipos y su línea estratégica”
El Blog de Alejo Vidal-Quadras Periodista Digital 14 Marzo 2008

Miguel Gil/EPOCA Periodista Digital

EL eurodiputado catalán, hoy vicepresidente del Parlamento Europeo, no oculta su decepción ante los resultados electorales. Confía en que durante la legislatura PP y PSOE firmen un pacto de Estado sobre los “grandes desafíos” mediante el cual el nacionalismo deje de ser bisagra. Y, sobre todo, insiste en la urgencia de la reforma constitucional.

-¿Cuánto de coyuntural tiene el bipartidismo que reflejan los resultados electorales?
-El crecimiento de los dos grandes partidos nacionales y el correlativo descenso de la extrema izquierda y los nacionalistas, especialmente los más radicales, reflejan un doble fenómeno. Por una parte, un voto útil de este sector social en favor de Zapatero, al que perciben como un aliado, con el fin de impedir una victoria del PP y, por otra, un desplazamiento de sufragios de centro hacia Rajoy en sentido contrario, es decir, provocado por el rechazo a las tesis zapateriles sobre la estructura territorial del Estado.

-¿El nacionalismo desciende en el País Vasco y Cataluña o el PSOE ha asumido sus tesis en aquellas comunidades?
-No estamos tanto ante una disminución del apoyo a los nacionalistas en Cataluña y en el País Vasco como ante un voto oportunista en favor de un candidato socialista considerado un colaborador entusiasta en la liquidación de la Constitución de 1978 y la transformación de España en una confederación plurinacional. Este fenómeno se verá confirmado en las próximas elecciones autonómicas y municipales en estas comunidades.

-¿Qué le parece el resultado de su partido?
-Decepcionante. Tras una legislatura en la que el Gobierno ha negociado con terroristas legitimando la violencia como instrumento de acción política, ha abierto en canal la Constitución con el nuevo Estatuto catalán, se ha mostrado pasivo frente a la crisis económica que se avecinaba y ha practicado una política internacional oscilante entre el esperpento y la irrelevancia, perder las elecciones resulta preocupante y exige una seria reflexión.

-¿Debe abrirse un proceso de reflexión?-Sin duda. Tanto los equipos como la línea estratégica deben revisarse a fondo en un proceso sincero y abierto sin voluntarismos ni disimulos. Sería una grave equivocación atribuir la derrota a sucesos coyunturales de última hora o buscar falsos consuelos. Existen problemas de calado profundo que han de ser afrontados y resueltos.

-¿Cómo ve la decisión de Rajoy? ¿Confía en que se realice esa revisión en el próximo congreso interno?
-La decisión de Rajoy de continuar al frente del PP es acertada. Su liderazgo interno está plenamente consolidado y el resultado electoral demuestra que el apoyo social a su persona y a las siglas que encabeza se mantiene firme y sólido. Además, el comité ejecutivo nacional del partido le ha respaldado sin fisuras, lo que le proporciona cuatro años más para preparar un tercer y definitivo intento de conseguir una mayoría que le permita gobernar. No pocos políticos de primer nivel han necesitado dos e incluso tres citas con las urnas antes de conseguir el objetivo deseado. Por supuesto, se impone una revisión a fondo de la estrategia política, del discurso, de la imagen y de los ejes de comunicación. En cuanto al equipo, es obvio que tras una etapa de tanto desgaste, procede una renovación en la cúpula y la ocasión idónea para llevarla a cabo es el próximo congreso nacional.

-¿Cómo valora la entrada de Rosa Díez al Congreso de los Diputados?
-Muy meritoria. Su lucha contra la rigidez del mercado electoral español, el silencio de los medios y la falta de recursos económicos han hecho de su escaño una hazaña titánica. No cabe duda de que ha recogido papeletas tanto de simpatizantes socialistas descontentos con los disparates de Zapatero como de gentes de centro-derecha deseosas de una mayor firmeza del PP en la defensa de la unidad nacional y en el combate contra los nacionalistas. En este último aspecto, las reformas estatutarias de la Comunidad Valenciana, Andalucía, Baleares, Castilla y León y Aragón, pactadas con el PSOE, o la admisión de la posibilidad durante la precampaña por parte de destacados dirigentes del PP de un acuerdo con los nacionalistas en caso de victoria por mayoría relativa han empujado a antiguos votantes de este partido hacia UPyD.

-El nacionalismo vuelve a ser bisagra...
-No necesariamente. Si Rajoy le toma la palabra a Zapatero y le ofrece un pacto de Estado sobre los grandes desafíos a los que se enfrenta la sociedad española: crisis económica, terrorismo, modelo territorial, reforma de la Constitución..., los nacionalistas podrían ser neutralizados. De hecho, ésta sería la posición más inteligente y responsable por parte del PP en las presentes circunstancias. Si Zapatero no acepta la mano que se le tiende y prefiere un acuerdo con CiU y PNV, quedará en evidencia y el PP habrá demostrado ser capaz de poner el interés nacional por encima de su conveniencia partidista, lo que sin duda representaría una inteligente inversión a largo plazo.

-¿Cree que Ibarretxe mantendrá su referéndum soberanista?
-Es difícil que lo retire a estas alturas. Además, tal como he dicho, la interpretación del PNV de su debilitamiento el 9-M no será la de una desautorización de sus pretensiones soberanistas, sino que la verá como una maniobra del electorado nacionalista para frenar al PP.

¿Confía en que Zapatero alcance pactos de Estado con su partido?
-De Zapatero se puede esperar cualquier cosa. Es puro pragmatismo y si cree que ahora le beneficia un cambio de actitud, lo llevará a cabo sin vacilaciones.

-¿Ve viable hoy la puesta en marcha de la reforma constitucional?
-No sólo viable, sino urgente y necesaria. Otra cosa es que los máximos responsables de los dos grandes partidos nacionales comprendan la magnitud de la amenaza nacionalista y se decidan a actuar en consecuencia.

-¿Cuáles son las reformas más urgentes entre los 40 retoques de artículos que propone?
-La clara delimitación de las competencias del Estado; la garantía del uso del español en el sistema educativo y en el espacio público en todo el territorio nacional; la recuperación por el Estado de la capacidad de ordenar el sistema educativo; las bases de una Ley Electoral que elimine el exceso de representación de los nacionalistas; la garantía de la unidad de la Administración de Justicia; la independencia de los órganos constitucionales, y la constitucionalización del Pacto Antiterrorista y de la Ley de Partidos.

-¿Qué implicaría que parte de los diputados sean elegidos por circunscripción provincial y otros por circunscripción única? ¿Se acabaría con la sobrerrepresentación e influencia nacionalistas?
-Es un método posible, pero hay otros igualmente válidos.

-¿Confía en que el TC arregle el Estatuto catalán?
-Mi confianza en el Tribunal Constitucional es descriptible a la luz de algunas de sus sentencias recientes.

-¿Qué consecuencia tendría si lo avala tal y como se encuentra?
-La Constitución de 1978 se transformaría en un papel mojado, y el resto de comunidades, sobre todo las más prósperas, se lanzaría a una espiral reivindicativa para igualarse a Cataluña. El sistema institucional y jurídico que alumbró la Transición saltaría por los aires.

-Los socialistas ironizan con que España no se rompe. ¿Qué les responde?
-Me recuerdan aquella célebre sección de una revista satírica: “Tiemble después de haber reído”.

VOTOS PARTICULARES CONTRA EL AUTO DEL TC
Las filtraciones como sistema para apartar a magistrados de una votación
Libertad Digital 14 Marzo 2008

Los magistrados Javier Delgado Barrio y Ramón Rodríguez Arribas rebaten, con sendos votos particulares, el auto del Constitucional en el que se acepta la recusación planteada por el Gobierno contra Rodríguez Zapata y García Calvo. Señalan que la carta que los dos magistrados conservadores enviaron a la presidenta Casas solicitando un Pleno y manifestando su "más profunda discrepancia" con la reforma de la LOTC tiene un "carácter interno". Que se filtrara al exterior no depende de los magistrados.

Los magistrados Javier Delgado Barrio y Ramón Rodríguez Arribas han emitido sendos votos particulares discrepantes con el auto por el que se retira a dos magistrados de la votación del recurso contra la LOTC. Los dos votos discrepantes coinciden en que el carácter interno de la carta que remitieron Rodríguez Zapata y García Calvo a la presidenta del TC no puede ser motivo de recusación o abstención por el mero hecho de que fuera filtrada a la prensa y por consiguiente, conocida públicamente.

En su auto, el pleno del TC, señala que "la opinión manifestada en su escrito por los magistrados recusados reviste el tenor, la contundencia y la radicalidad necesarias para fundamentar una sospecha justificada de pérdida de imparcialidad objetiva". Según el Constitucional, es indiscutible que esta opinión fue manifestada en su condición de magistrados de ese tribunal, pero no en el ejercicio de su función jurisdiccional.

Además, dice que las opiniones fueron emitidas en un escrito firmado el 22 de junio de 2007 y presentado en la misma fecha ante la Secretaria de Justicia del Pleno para su entrega a la presidenta del tribunal. Por tanto, señala, no se trata de "conversaciones entre magistrados del tribunal en el seno de la institución" sino que se trata de "la emisión de una opinión a través de un cauce formal, lo que revela el propósito de dar un contenido oficial a la discrepancia" expresada en el escrito que ambos firmaron.

Javier Delgado Barrio argumenta en su voto que el sentido del auto está viciado desde el origen. El motivo de recusación que se esgrimía contra los dos magistrados era que remitieron a la presidenta del TC, María Emilia Casas, una carta en la que solicitaban la celebración de un Pleno para discutir la prórroga del mandato de ella misma y del vicepresidente. Lo que hicieron los dos magistrados fue motivar esa solicitud, en el ejercicio de sus funciones, no en declaraciones a un medio de comunicación o en ámbitos ajenos al Tribunal.


* Las afirmaciones se vierten en una carta o escrito dirigido por dos Magistrados del Tribunal a su Presidenta, es decir, se producen en un medio claramente interno y que no debería provocar publicidad, aunque, en último término, hayan llegado a propagarse en los medios de comunicación. (…) el hecho de que una actuación de un Magistrado en su condición de tal (…) alcance publicidad, no puede en modo alguno provocar su conversión en causa de recusación.

En definitiva, se establece un antecedente por el que cualquier de un documento interno filtración –incluidas las interesadas– se convierte en posible motivo de recusación. Es decir, podría legitimarse la vía de filtrar comunicaciones internas para neutralizar la acción de los magistrados en cuestión.

En términos similares se expresa Ramón Rodríguez Arribas en su voto particular. Si bien este magistrado comparte "gran parte de los fundamentos del auto" rechaza de plano que la "actividad interna", es decir la carta remitida a la Presidenta del TC…

Da igual el momento en que se produzca y la repercusión exterior respecto del Tribunal que alcancen dichas "actividades internas", ya lo sean espontáneamente o por algunas de las llamadas eufemísticamente "filtraciones". (…) Aceptar o contrario (…) puede producir graves efectos en el funcionamiento normal de este Tribunal.

Dice el magistrado que así como no pueden admitirse recusaciones que no estén debidamente motivadas,

* (…) tampoco son posibles cuando se fundan en "actividades internas" del Tribunal, pues ello abriría la puerta a que cualquier documento, nota de servicio, borrador, etc., una vez "filtrado" al exterior pudiese fundar una recusación.

APLICARÁ LA SENTENCIA DEL TSJA
Nuevo golpe a EpC, que también será voluntaria en Murcia
Nuevo golpe administrativo a Educación para la Ciudadanía. Murcia también aceptará todas las objeciones y no evaluará a quien ejerza este derecho, según ha confirmado a Libertad Digital la Consejería de Educación. Después de Madrid, la región murciana es la segunda donde se aplicará la sentencia del TSJA. La cascada de reconocimientos puede ir en aumento. Esta posibilidad explicaría la soberbia y el nerviosismo de uno de los padres de la asignatura, Gregorio Peces-Barba. Mientras, el número de objeciones no deja de crecer. Ya suman 27.259, según el contador oficial de LD y Profesionales por la Ética.
V. Gago Libertad Digital 14 Marzo 2008

El Gobierno murciano aplicará la doctrina del Tribunal Superior de Andalucía (TSJA) y no evaluará a los alumnos de familias objetoras frente a Educación para la Ciudadanía.

Una portavoz autorizada de la Consejería de Educación murciana ha confirmado este viernes a Libertad Digital el sentido exacto de lo anunciado por el consejero Juan Ramón Medina Precioso.

Medina dijo este jueves que en los colegios de la región "no se penalizará" a los escolares cuyas familias hayan objetado frente a EpC. En Murcia, la asignatura comenzará a impartirse el próximo curso 2008-2009.

La portavoz oficial del servicio de Prensa de la Consejería, consultada por LD ha explicado que con "no penalizar", el consejero ha querido decir que "los alumnos dispondrán de actividades alternativas, como por ejemplo horas de biblioteca, durante las clases de EpC, y no se les pondrá un cero, ni un suspenso, ni computará en la nota media final".

Murcia es la tercera región donde se aplicará la sentencia del TSJA. En Andalucía, la Junta tendrá que hacerlo a la fuerza, al menos hasta que el Tribunal Supremo resuelva sobre el recurso anunciado por el presidente autonómico en funciones, Manuel Chaves.

En Madrid, la consejera de Educación Lucía Figar ya anunció la pasada semana que la Comunidad aceptará todas las objeciones y los alumnos de familias que ejercen ese derecho no serán evaluados, siguiendo la doctrina del TSJA.

La Junta de Castilla-La Mancha, con gobierno del PSOE, también fue de las primeras en pronunciarse por el respeto a la sentencia judicial. Su consejero de Educación dijo que en esta región se aplicará lo que digan las sentencias: "Si hay una sentencia que reconoce ese derecho, la acataremos, y si el Tribunal Supremo después dice otra cosa, también lo acataremos", dijo el responsable político de los colegios de la región.

El reconocimiento de la objeción irrita al Gobierno
La posibilidad de que este criterio se extienda y la sentencia del TSJA acabe por desactivar la asignatura, convirtiéndola, de hecho, en una materia optativa, ha suscitado el nerviosismo y la soberbia de los mentores de EpC y del propio Gobierno.

La vicepresidenta, María Teresa Fernández de La Vega, acusó desde la tribuna de Prensa del Consejo de Ministros a la presidenta de Madrid de "estar llamando a los ciudadanos a la insumisión".

Más irritado incluso se ha mostrado este jueves uno de los padres de la asignatura en España, Gregorio Peces-Barba. El fracasado comisario del Gobierno contra las víctimas del terrorismo dijo que la sentencia del TSJA "no se merece ninguna consideración, ni respeto" y dio por hecho que el Tribunal Supremo fallará a favor del Gobierno, por lo que –anunció–, la resolución del Tribunal andaluz "va a durar menos que un pastel a la puerta de un colegio".

EL ARZOBISPADO RECOMIENDA ACATARLO
La Xunta vigilará que la Misa sea en gallego y suene el himno en la Consagración
El programa político para imponer el uso del gallego es concienzudo y sistemático. La Xunta sabe dónde tiene que intervenir para cambiar las costumbres. Con la escuela y los medios de comunicación públicos sometidos a la "normalización lingüística" nacionalista, lo siguiente es tomar el control de las fiestas populares. La Presidencia autonómica y TVG han lanzado una campaña de corrección lingüística de las tradiciones folclóricas. El Arzobispado de Santiago ha recomendado a los párrocos acatarlo.
V. Gago Libertad Digital 14 Marzo 2008

Las tradiciones folclóricas son el próximo campo de intervención de la Xunta en su política de "normalización lingüística". La Presidencia, a través de la Secretaría de Política Lingüística, junto a la Televisión pública de Galicia y el Concello de Redondela han lanzado una campaña de observancia del gallego en las fiestas populares. Elentir, blogger de Red Liberal, se hace eco en Contando Estrelas.

Con el pretexto de conmemorar el 160 aniversario del nacimiento de Casto Sampedro y Folgar (1848-1937), folclorista y arqueólogo, recopilador del Cancionero Musical Galego (1942), la Xunta difunde un decálogo de "buenas prácticas" del uso del gallego en los festejos patronales de la Comunidad Autónoma.

La campaña lleva por título Mil festas máis para a lingua galega –Mil fiestas más para la lengua gallega– y recuerda a las Comisiones de Fiestas y Ayuntamientos su obligación, por mandato legal de la Ley de Normalización Lingüística de "promover y fomentar el uso de la lengua gallega en todos los órdenes de la vida social, cultural y económica, debiendo ser los primeros en dar ejemplo".

De momento, la campaña es sólo un aviso de cómo ha de imponerse el gallego en las fiestas locales de cada aldea, cada concejo y cada municipio de Galicia.

Consciente del fervor religioso que inspira las tradiciones festivas locales, la Xunta interviene en los usos lingüísticos del ritual católico. Así, se pide a las Comisiones de festejos y a los Ayuntamientos que pongan "especial énfasis para que las liturgias religiosas programadas sean en lengua gallega (novenas, misas patronales, etcétera)".

También se les avisa de la conveniencia de que "en el momento de la Consagración de la Misa se interprete el Himno Gallego".

El programa de estricta observancia del gallego en las tradiciones populares no deja ningún detalle fuera de la prescripción "normalizadora". La toponimia de pagos, aldeas, parroquias y pueblos "se utilizará correctamente".

"Se pondrá especial cuidado en la utilización de las normas morfológicas de la lengua gallega establecidas por la Real Academia Gallega, así como en un cuidado estilo". Obsérvese, sin salir de la frase citada, cómo la Xunta es incapaz de cumplir lo que exige.

El Gobierno del PSOE y BNG recuerda la obligatoriedad de exhibir la bandera gallega y de interpretar el himno en todos los actos, litúrgicos o simplemente folclóricos, de los festejos patronales.

Se indica a Ayuntamientos y Comisiones de Fiestas la conveniencia de orientar los programas a "fomentar la exaltación de los valores patrimoniales (materiales e inmateriales) para concienciar a la población y reforzar los vínculos y la autoestima con la singularidad identitaria del espacio natural de celebración".

La Iglesia Católica local ya ha dado una muestra de su disposición a cooperar con la llamada "normalización". Según ha informado el pasado fin de semana La Voz de Galicia, el Arzobispado de Santiago ha distribuido una circular a los párrocos para que tomen la iniciativa en el uso del gallego en todas las ceremonias. La nota va firmada por el Vicario General, Víctor Maroño Peña.

Un tribunal investiga el plan escolar de castellano en Cataluña
S. T. - Barcelona El País 14 Marzo 2008

Un tribunal ha pedido a la Generalitat de Cataluña que le dé información sobre los proyectos lingüísticos de las escuelas catalanas con alumnos en primero y segundo de primaria. El tribunal quiere saber, en la práctica, cuál es la distribución de los horarios de castellano, catalán y lengua extranjera en los centros, a instancias de la entidad Convivencia Cívica Catalana, que presentó una demanda ante él. La entidad recurrió al tribunal cuando el Gobierno central decidió instaurar la tercera hora de castellano semanal en primaria el año pasado.

El requerimiento judicial a Educación lo ha hecho la Sección Quinta de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, según afirmaron fuentes docentes conocedoras del caso. Lo confirmó el Departamento de Educación que se dirigió ayer mismo a 1.427 centros de primaria para que le envíen sus proyectos lingüísticos.

Zapatero intenta frenar el referéndum de secesión de Ibarretxe con un nuevo Estatuto
Agencias Periodista Digital 14 Marzo 2008

Ibarretxe parece dispuesto a llevar su hoja de ruta secesionista a pesar del ridículo que hizo el PNV en las últimas elecciones. Zapatero sabe que tiene que desactivar ese bomba de relojería política cuanto antes. Para ello le ofrecerá una reforma estatutaria cuyos límites sean los mismos que han permitido tramitar y aprobar en el Congreso otros seis estatutos autonómicos en la pasada legislatura.

El lehendakari, Juan José Ibarretxe, emplazó a José Luis Rodríguez Zapatero a iniciar un diálogo y negociación política, un mensaje que le trasladó el pasado domingo cuando le llamó para felicitarle por los resultados electorales. El presidente del Gobierno le transmitió que la "agenda está abierta" y, tras indicar que están "condenados a entenderse", aseguró que cree "posible" un acuerdo.

El Gobierno socialista rechaza el proyecto soberanista pero está dispuesto a negociar una reforma del Estatuto vasco que conceda más autogobierno a Euskadi, "siempre dentro de los límites de la Constitución", aunque esos límites estén más que borrosos como se vio en el Estatut catalán.

En una entrevista a Radio Euskadi advirtió, de que 'si la mano tendida se rechaza' seguirá adelante y se consultará a la sociedad. 'La respuesta de la sociedad vasca será clave para desbloquear de una vez y para siempre el problema que llevamos a cuestas desde hace tanto y tanto tiempo', agregó. Ibarretxe indicó que, si el Parlamento, dice 'no' a dar la palabra a la sociedad vasca, lo acatará y convocará elecciones.

Ibarretxe se mostró convencido de que 2008 es el año del "desbloqueo político", por lo tanto 'un año importante para la consecución de la paz, de acuerdos políticos, para convivir entre Euskadi y España, y un año para seguir gobernando'.

Ibarretxe indicó que, en esa primera conversación con Zapatero tras la victoria del PSOE en las elecciones, le felicitó y señaló que no es una llamada de trámite porque conoce al líder de los socialistas 'desde hace mucho tiempo'.

Recortes de Prensa   Página Inicial