AGLI

Recortes de Prensa    Jueves 27 Marzo 2008

El gran debate del PP
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  27 Marzo 2008

El problema de fondo al que se enfrenta el PP en esta legislatura no es el de cambiar a Mariano para que siga Rajoy, ni el de cambiar a los asesores para que siga Arriola, como siempre. La gran cuestión, de la que nadie habla, es asumir el cambio de régimen que está a punto de ser perpetrado por Zapatero a través de estatutos de autonomía como el de Cataluña, implícita y explícitamente incompatibles con la Constitución. El PP tiene que decidir si se suma, se opone poquito o se opone del todo a ese cambio ilegal de régimen que muy probablemente legalizará pronto el Tribunal Constitucional a cuenta del Estatuto de Cataluña. Y hacerlo –o no– desde todas sus plataformas de Poder, sean regionales o municipales, en el Gobierno o en la oposición. Sin excepción alguna.

Dicho de otro modo: ¿cuál es el modelo de España que va a defender de verdad el PP en esta legislatura? ¿El de la "cláusula Camps" o el de la resistencia constitucional de Aguirre? No me refiero al que Rajoy dice que defiende, sino al que realmente va a defender su partido en todos los procesos estatutarios que, a imagen y semejanza del de Cataluña, irán perpetrándose (porque a mi juicio son un verdadero delito, el de lesa patria, cometido a espaldas de los ciudadanos, sin acudir a los medios de reforma constitucional que existen y sí serían legítimos) durante esta legislatura que, paradojas de la política, termina en 2012, a los doscientos años justos de nuestra primera constitución, la de Cádiz. La que proclamaba que todos los ciudadanos éramos libres e iguales ante la Ley. Hasta que llegó Zapatero y, en homenaje a Tigrekán I, se la cargó.
El PP tiene razones para oponerse al cambio ilegal e ilegítimo de régimen y también para asumirlo sin demasiado desgaste. Lo que no puede hacer es una cosa y la contraria. Y hasta ahora, sólo la Comunidad de Madrid, sin duda por el proyecto nacional de Esperanza Aguirre que es el de la mayoría de los votantes y militantes del partido, pero no de los dirigentes, se ha opuesto con los hechos a la disgregación de España a través de las diecisiete taifas autonómicas. Puede decirse que es inútil o contraproducente oponerse a un proyecto que en realidad ya está en marcha y que, en definitiva, supone el desarrollo natural del Estado de las Autonomías. Es discutible pero resulta coherente.

También puede decirse lo contrario: que todo lo que sea avanzar en la disgregación es letal para la nación, para "esta gran nación llamada España", como les gusta decir a los líderes del PP. Lo que no puede o no debería hacerse es defender de boquilla a la nación mientras se desmantela y reparte el Estado entre las autonomías, sobre todo en ámbitos como la Educación y la Justicia que liquidan la igualdad de los ciudadanos ante la Ley. Los estatutos de Valencia y Andalucía fueron concesiones perezosas de Rajoy a los poderes regionales del partido, concretamente a Camps y Arenas. Pan para ayer y hambre de claridad para mañana, que ya es hoy. Este es el gran debate, en el PP y en toda España. Lo demás, son fulanismos sin trascendencia.

Comente esta entrada en El blog de Federico
http://www.libertaddigital.com/bitacora/losantos/comentarios.php?id=3080

Insulto y talante
Las esquizofrenias de Zapatero
Ignacio Villa Libertad Digital 27 Marzo 2008

El arranque de la segunda legislatura nos ha mostrado de nuevo la esquizofrenia política de Rodríguez Zapatero. Una doble cara que hemos sufrido durante cuatro años y que, por lo que parece, volverá a estar presente durante toda esta nueva legislatura. Este miércoles hemos asistido a una nueva escenificación de esta esquizofrenia: por un lado el dulce diálogo, por otro la crudeza del insulto. Una actitud que electoralmente le ha dado muchos réditos a Zapatero.

Mientras se constituían los grupos parlamentarios socialistas, con Rodríguez Zapatero dando un discurso sobre la belleza del diálogo, tenía lugar la nueva trifulca entre José Bono y los nacionalistas vascos y catalanes que previsiblemente serán los socios del Gobierno socialista. El presidente del Gobierno ha insistido, ante sus diputados y senadores, en que quiere que tengamos una legislatura de diálogo y de entendimiento, donde se destierre el insulto. En fin, todo muy bonito y florido, como gusta de hacer Zapatero mientras ejecuta por la espalda su verdadero plan, lleno de sectarismo y división.

Zapatero habla de entendimiento, pero por el momento no ha tenido ningún gesto con el Partido Popular. Más bien todo lo contrario. Desde las terminales mediáticas del Gobierno ya se han marcado cuáles son las condiciones para el teórico acercamiento entre el Gobierno y los populares: la competa y total claudicación del PP. Estamos en lo de siempre. Se tiende falsamente una mano mientras la otra empuña una estaca. Y es que es evidente que el nuevo Gobierno ha buscado ya el apoyo de los nacionalistas vascos y catalanes, un apoyo que va mucho más allá de la aritmética parlamentaria. Zapatero está llegando a acuerdos con los mismos que durante cuatro años han construido un cordón sanitario para aislar al Partido Popular. No parece que ahora vayan a cambiar, a menos que los populares abandonen sus principios sobre el modelo de Estado y el modelo de sociedad.

Paradójicamente, debido a esas esquizofrenias de Zapatero, está montada una de aúpa con los mismos nacionalistas por el nombramiento de José Bono como presidente del Congreso. Al final, Bono será presidente, pero de lo que no hay duda es que va a dar muchos quebraderos de cabeza, por más que en general sean más teatro que otra cosa. Pero no cabe duda de que se va a constituir en uno de los centros de atención mediáticos de la legislatura. Bono, Duran y Erkoreka tirándose guías de teléfono y jugando a los cabestros han ofrecido la imagen de lo que será esta legislatura, la de la esquizofrenia. Zapatero aparecerá de vez en cuando con guantes de seda, mientras sigue fomentando por detrás la radicalidad, la división, el insulto y el ataque. Sus dos caras de siempre

Buenos propósitos de ZP
La farsa, de marzo a marzo
Cristina Losada Libertad Digital 27 Marzo 2008

Flaca es la memoria en la sociedad de la información, cuando todo está al alcance de la tecla. No hay más que pulsar las adecuadas en estos días finales de marzo de 2008 para arribar a las jornadas finales de marzo de 2004. ¿Y? Las similitudes sobrecogen. La misma noche de las elecciones, Zapatero prometía un "cambio tranquilo". En el comité federal anunció que gobernaría con un "talante nuevo" y sentaba cinco principios virtuosos que resumía en tres palabras: tolerancia, prudencia y generosidad. Pidió humildad y austeridad. Dijo que había llegado la hora de un Gobierno que respetara a los ciudadanos y a los adversarios. ¡Sobre todo! Subrayó que todas las opiniones tenían derecho a ser expresadas y todas debían ser escuchadas. ¡Menos las que había que acallar! El futuro, afirmó para alegría de los bienpensantes, iba a vertebrarse en torno al diálogo, el consenso y la participación.

Cuatro años después, se representa la misma comedia. Agotado el elixir del "talante", Zapatero promete el fin de "la crispación". Insta a derrocar (sic) en esta legislatura la confrontación y los insultos. ¡Ese subconsciente! Quiere que los suyos den ejemplo de diálogo y lleguen a acuerdos con todos los partidos. Propone pactos en "temas vitales". Desea un "entendimiento sincero y noble" contra ETA para conseguir el "final absoluto" (¿hay un final relativo?) de la "violencia". En marzo de 2004, su partido hablaba aún de derrotar el terrorismo. Tras un comunicado de la banda, decía Rodolfo Ares: "No hay ninguna posibilidad de diálogo, sólo vale la derrota del terror". La negociación ya estaba a punto de salir de la incubadora. Un titular de entonces aparecía casi idéntico estos días: El PSOE ofrece reformar el Estatuto si el PNV retira el Plan Ibarretxe.

No es que la historia se repita. Se repite la farsa. Pero asistir dos veces al mismo número y padecer, entremedias, una realidad opuesta a la que dibujaba la retórica, no bastan, por lo que se ve, para caerse del guindo. El más nimio cambio en el elenco de la obra, la sutil alteración de un decorado, la novedad de un gesto, se toman por presagios de un espectáculo distinto. Se confía en correcciones de rumbo, en la experiencia que ha acumulado Zapatero. ¿Y la experiencia acumulada sobre su conducta? Es más, no hay que ir muy lejos. Al tiempo que el presidente proponía derrocar (sic) los insultos, su partido hacía circular un argumentario con acusaciones a la oposición de grueso y grosero calibre. El doble juego conocido.

Hay un factor, sin embargo, que permite pronosticar novedad en las artimañas. El zapaterismo no ha conseguido la marginalización del adversario. La artillería de la "derecha extrema" no abrió todos los boquetes deseados. Lo que no se consiguió por la fuerza, puede intentarse con maniobras seductoras. Ahora, cuando la guardia está baja. Cuando se huele el cansancio.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Los nacionalistas se desinflan
Pablo Sebastián Estrella Digital 27 Marzo 2008

La crisis de los partidos nacionalistas, que han evidenciado sus pésimos resultados en las elecciones generales, responde a un cálculo equivocado y una alocada precipitación, basado todo ello en el espejismo que les provocó el discurso de Zapatero haciéndoles creer que había llegado el momento de la España federal o confederal. Lo que facilito una salida en tropel de CiU, ERC, PNV, EA y BNG hacia los confines de su pleno autogobierno y del derecho de autodeterminación y, en algunos casos, a solicitar un plan para la independencia, llegando a utilizar el modelo de Kosovo como el camino a seguir en un futuro no muy lejano.

Aquellas palabras de Zapatero en Cataluña, que luego hubo de rectificar de mala manera, afirmando que apoyaría en Madrid el Estatuto que aprobara el parlamento catalán, y sus disquisiciones sobre el concepto de la nación española, que consideró discutida y discutible, así como su pacto con ERC en Cataluña y en Madrid —a pesar de que este partido se declara a favor de la independencia de Cataluña—, y la ligereza con la que el Gobierno inició negociaciones políticas con ETA, fueron los elementos que hicieron creer a los nacionalistas que, agotado el proceso y el régimen de la transición, ya había llegado su hora para reclamar un modelo confederal del Estado, y de ir rompiendo amarras con España. En algunos casos, como el de Ibarretxe, desafiando la legalidad, y en otros, como los de militantes de ERC, con sus ataques directos a la monarquía y al Rey.

Semejante tinglado, animado por la irresponsabilidad de Zapatero que se creyó que, cediendo cotas de soberanía, primero en Cataluña y después en el País Vasco, se preparaba el terreno para favorecer el desembarco de ETA en la vida democrática, y la ceguera e impaciencia de los nacionalistas, que no supieron apreciar la realidad del momento español, hizo que todos ellos caminaran alegremente y sin frenos, siguiendo la música encantadora del flautista de la Moncloa quien, de pronto y ante la presión de la sociedad, de su propio partido (véase la decapitación de Maragall) y de la oposición del PP, se vio obligado a frenar en seco, mientras ETA reanudaba su matanza, por lo que consideró un engaño flagrante del Gobierno, y los nacionalistas se precipitaban al río, como los ratones del cuento del flautista de Hamelín.

La consecuencia de todo ello en el campo nacionalista ha sido que todos ellos, y de especial manera los que más alto gritaron la oportunidad de abrir las puertas que los llevaría a la independencia, como ERC y PNV, fueron, por una parte, los que alarmaron a sus propios ciudadanos con el riesgo de esa aventura sin definir y precipitada —véase el escaso apoyo recabado durante el referéndum del Estatuto catalán—, y, por la otra, decepcionaron a muchos de sus militantes a los que habían hecho creer que todo iba sobre ruedas y que la fruta de la autodeterminación ya estaba madura y al alcance de su mano.

De ahí el claro batacazo electoral de todos ellos, perdiendo votos y escaños y, sobre todo, el gigantesco error de los políticos nacionalistas por haber abierto, demasiado pronto y sin un sustancial apoyo social, la caja de los truenos de la independencia, lo que les impedirá, durante mucho tiempo, el volver a plantear sus demandas, que no se corresponden con las prioridades de los ciudadanos, y mucho menos ahora en tiempos de crisis económica y social.

Y ahí están, recogiendo velas, adorando al super españolista José Bono en el Congreso de los Diputados, implorando a Zapatero que les haga sitio en las meses del Congreso y del Senado, en el Consejo del Poder Judicial y, en el caso de CiU, puede que también un hueco en el gobierno con el que lleva años soñando Durán Lleida, mientras Ibarretxe empieza a disimular y, en la fiesta del Aberri Eguna, no se atrevió a poner fecha a su referéndum para la autodeterminación del País Vasco. Y todo ello sin perder de vista la crisis y las luchas de poder internas en ERC, y la desaparición de EA del Congreso de los Diputados, donde todos ellos, en compañía de IU —que también cayó en la trampa federal de Zapatero—, andan reuniendo unos pocos escaños a ver si consiguen un grupo parlamentario que libre a estos últimos del gran batiburrillo del Grupo Mixto del Congreso.

Lo más llamativo de esta situación es que Zapatero, en vez escuchar lo que los españoles han dicho a los nacionalistas, se dispone a echarles una mano a cambio de un puñado de votos en la investidura aunque, visto lo ocurrido, puede que Zapatero les eche una mano pero en el cuello, confirmando la fama que se está haciendo como destructor de todo lo que toca, o de aquel con el que pacta, basta ver la situación de Maragall, Imaz, Carod y Otegi.

Como llama poderosamente la atención que políticos tan avezados como Arzallus y Pujol, aunque estén en un segundo plano, no hayan advertido a sus compañeros nacionalistas de los riesgos que conlleva la relación con Zapatero, y de algo tan sencillo como apreciar que el horno español, por un lado, y las bases nacionalistas y su entorno social, por otro, no estaban en las condiciones propicias para hornear la hogaza federal o confederal que con tanta premura se pretendían zampar.

Zapatero
Qué no es liberalismo
GEES Libertad Digital 27 Marzo 2008

La política de los últimos cuatro años de Zapatero puede calificarse, en sentido estricto de antiliberal, y además en el sentido más peligroso del término, puesto que el proyecto del reelegido presidente es global y total, afectando a todas las áreas de lo social. En lo educativo, Educación para la Ciudadanía es un asalto típicamente totalitario al principio de no injerencia del Estado en la educación familiar. En política exterior, Zapatero ha ido sistemáticamente apartándose de las potencias democráticas para acercarse a países y grupos que combaten y luchan abiertamente contra el liberalismo. Y ha renunciado a apoyar a los demócratas iraquíes que se juegan la vida cada día para construir un régimen digno en Irak.

En política antiterrorista, la negociación a escondidas entre el PSOE y ETA sobre el futuro político de los vascos es, desde el punto de vista liberal, una aberración incuestionable, por lo que conlleva de desprecio a las vidas arrebatadas y de desprecio al imperio de la ley. En política económica, en estos cuatro años se ha producido una continua injerencia del Estado en la vida empresarial; concesión de canales de televisión a dedo, OPAS teledirigidas, presiones a los bancos, intromisión en el mercado. Económicamente, Zapatero está sumiendo a España en la pesadilla del liberalismo económico: la inseguridad jurídica, el sometimiento de la sociedad civil a la arbitrariedad del poder.

En el aspecto judicial, el asalto al poder judicial de los socialistas es esencialmente antiliberal. No contentos con enterrar a Montesquieu, en esta legislatura el PSOE se dedicará a incinerarlo hasta que de la separación de poderes no queden ni las cenizas. Es deber de todo aquel que se diga liberal tratar de impedírselo.

En el caso de los "temas sociales", respecto al aborto, la eutanasia y la investigación embrionaria más vale no andarse con engaños; cada vez más, se está otorgando al Estado la facultad para decidir quién vive y quién no en nuestra sociedad. Una pesadilla para cualquier liberal. Como también lo es el hecho de que no exista el derecho del niño a tener unos padres, sino el derecho de los padres a poseer un niño, que es en lo que está ahora ocupado Zapatero.

No seguiremos más. El proyecto de Zapatero para España para estos cuatro años es estrictamente antiliberal; un proyecto que cercenará la libertad de expresión, que mutilará la libertad de mercado, que hará y deshará a voluntad sobre el derecho a la vida de personas mayores, que arrebatará a los padres el derecho de educar a sus hijos y dará al Estado la capacidad de matar legalmente. Un proyecto construido desde el odio al liberalismo que Zapatero nunca se ha preocupado de disimular, y que le llevó, le está llevando y le llevará a pactar con las fuerzas reaccionarias que odian al liberalismo.

Por eso, al liberal le queda únicamente una postura; combatir con todas sus fuerzas, dentro de sus posibilidades y dentro de los límites de la ley, el proyecto que Zapatero tiene para España. Y es que el liberalismo no sólo no implica renunciar a los principios; precisamente se caracteriza por defender el pluralismo, la libertad individual y la igualdad ante la ley en todo momento y lugar. Por eso, quienes piensen en moderación, prudencia y entendimiento con la política de Zapatero pueden hacerlo; pero al menos deberán cuidarse de hacerlo en nombre del liberalismo. Y es que el liberalismo es moderación y prudencia, pero no moderación y prudencia ante la inmoderación y la imprudencia de proyectos como el del eje socialista-nacionalista de Zapatero. Esta moderación es la negación del liberalismo.

El uso y abuso del término "liberal" no debe llevar a engaño. El liberalismo exige tener unos principios claros y una voluntad para mantenerlos contra viento y marea. Hoy el vendaval antiliberal se llama PSOE. Así que si alguien en el Partido Popular tiene la tentación de consentir o contemporizar con el proyecto de Zapatero, estará en su derecho, pero no sólo no lo hará en nombre del liberalismo, sino que lo hará frente a él.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

luis suárez Historiador
«El daño que están haciendo en el nivel cultural es tremendo»
  La Razón 27 Marzo 2008

«Los intereses políticos han impedido tomar decisiones»
Luis Suárez tiene claro que la situación del castellano en el País Vasco, Cataluña y Galicia no es la deseable debido a las políticas discriminatorias que están aplicando en estos momentos los gobiernos nacionalistas. Se siente molesto por el mero hecho de que muchos de ellos utilicen el término castellano adrede. «Es una forma de discriminación de los nacionalistas, un intento de circunscribirla a una región de España cuando la realidad es que es el idioma de 400 millones de personas en todo el mundo. Unamuno, que era vasco, no se planteó escribir en euskera. Usó el español de modo deliberado. Todo lo que sea ir en contra del español, es ir contra la gente que lo habla», apostilla.

Hecha esta precisión, la impresión de este historiador es que las políticas lingüísticas nacionalistas están haciendo «un daño tremendo» a las generaciones que ahora mismo hay en los colegios de estas regiones que traerá como consecuencia «una rebaja del nivel cultural». También tiene claro que el Gobierno de Zapatero no ha hecho lo suficiente por pararles los pies a los Ibarretxe, Touriño y compañía. Su opinión es que deberían haberse tomado determinadas decisiones pero que la coyuntura política, con un Ejecutivo rehén de los nacionalistas, no lo ha permitido. «Todo se ha supeditado a los intereses políticos», se lamenta.

Suárez también cree que el remedio para que esta preocupante situación no vaya todavía más lejos es tan sencillo como aplicar la Constitución. «Hay que exigir que en todos los lugares se use el castellano de modo prioritario, como establece la Carta Magna». No obstante, como también apunta Luis Alberto de Cuenca, ello no debe significar que el resto de lenguas sean desterradas.

albert boadella Dramaturgo
«La imposición del catalán es una estafa»
 La Razón  27 Marzo 2008

El dramaturgo catalán cree que el español «no corre ningún peligro porque la mitad de la población de Cataluña es castellano-parlante». Por esto mismo, subraya que la imposición del catalán es «una estafa a la mitad de los contribuyentes». Del mismo modo, está seguro de que el Gobierno no hará nada para proteger el castellano «porque eso significaría un conflicto con los nacionalistas y los necesitan». Aún así, tilda a los distintos ejecutivos de «irresponsables» porque «ha dejado desprotegidos a los castellano-parlantes». Boadella, como ya ha hecho el partido Ciudadanos, en el que se encuentra implicado, defiende que el Gobierno central «recupere las competencias de Educación».
«No hay peligro. La mitad de los catalanes son castellano parlantes».

La fosa de Alcalá de Henares: '20 Minutos' se la atribuye al franquismo
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 27 Marzo 2008

Para quienes se consideran herederos de la izquierda que causó la guerra civil, la fosa descubierta en Alcalá de Henares o no existe o, como insinúa 20 Minutos, la llenaron los falangistas.

Lección práctica de manipulación periodística. En un breve en la página 5 de la edición madrileña de 20 Minutos del día 26 de marzo se dice esto y sólo esto:

Hallan un fosa común de la guerra
Unas obras en el edificio que hasta hace poco perteneció a la Brigada Paracaidista de Alcalá de Henares han descubierto
unafosacomúndelaguerra civil, cuando el lugar albergó un campo de concentración con 2.113 presos republicanos.

No se informa en ningún momento de que quizás pudieran ser víctimas de la represión del Frente Popular los muertos allí enterrados. Ya El País se había encargado de disipar las sospechas de que en ella se encontrara Andreu Nin. El periodista, guiado por maldad o por ignorancia, escribe esto:  el secuestro en 1937 del líder troskista catalán Andreu Nin, presuntamente a manos de agentes de la policía política de Stalin, que se cree que lo asesinaron luego.

Sobre el secuestro y asesinato de Nin por obra de los comunistas y con la colaboración de los gobiernos Juan Negrín (PSOE) y Lluis Companys (ERC) no hay ninguna duda. ¿O es que Nin escapó a Berlín, como afirmaron entonces los miembros del PSOE y del PCE para encubrir su crimen?, ¿o es que lo mató Franco y se lo dio de comer a los moros?

Desde luego, hay que felicitar al nuevo ABC por su exclusiva, que permite ver a los ingenuos que la mal llamada memoria histórica es un arma ideológica que ZP arrebata a la extrema izquierda para dividir a los españoles en buenos y malos, y que ha tenido éxito.

Hasta tal punto es perversa la memoria histórica que Emilio Silva, uno de estos creadores de odio dice que no meterá el pico en la de Alcalá porque en ella no hay 'republicanos'. Aparte de su sectarismo, la afirmación nos lleva a preguntarnos: ¿cómo sabe él que no hay muertos republicanos en esa fosa?

¿Cuándo pedirá Zapatero perdón por los asesinatos, torturas y robos cometidos por su partido en los años 30 y en los 80?

Claro que yo del PSOE espero cualquier cosa mala. No sólo tienen como presidente de los socialistas vascos a un individuo condenado por violencia machista, el Eguiguren, que lo mismo negocia con los etarras que lleva a hombros el ataúd de la última víctima de éstos, sino que preside la Diputación de Málaga un individuo condenado por pegar a un militante del PP. ¿Os imagináis a estos dos en el año 1937?

RECUERDA QUE NO COMPARTEN EL MODELO AUTORITARIO DEL PNV
Abascal: "Ahora, más que nunca, el PP debe acentuar su perfil de oposición al nacionalismo"
El parlamentario del PP vasco Santiago Abascal se mostró este jueves partidario de remarcar la distancia ideológica con los nacionalistas en la comunidad vasca. "Ahora, más que nunca, el PP debe acentuar su perfil de oposición al nacionalismo". "Eso es lo que nos da los votos en el País Vasco y es, además, lo que sentimos y pensamos", dijo.
Libertad Digital 27 Marzo 2008

El ex presidente regional de Nuevas Generaciones del PP y electo en el Parlamento vasco, afirmó que el PP representa una "oferta única" en la comunidad vasca, "sin igual, sin copia posible". "Por lo tanto, si hacemos experimentos raros, alguien ocupará el espacio abandonado por nosotros. Ya hemos visto las barbas de nuestros vecinos catalanes cortadas en los últimos años por ese tipo de experimentos", dijo, en alusión al acercamiento al nacionalismo protagonizado por el ex presidente del PP en Cataluña, Josep Piqué.

"No se puede competir con el nacionalismo, porque siempre se votará al original antes que a la copia. Además, el nacionalismo y el separatismo nos repugnan", sentenció.

Preguntado por las declaraciones que realizó esta mañana Alfonso Alonso, en las que se mostraba partidario de "modular" el mensaje de la formación popular para ganar la simpatía de electores "con sensibilidad nacionalista" y, evitar así, que se vea al PP como "algo viejo", Abascal dijo respetar la opinión del presidente del PP de Álava, pero consideró que su formación política "es un partido moderno y tolerante".

Tras asegurar que Alonso no tiene "ningún tipo de veleidad nacionalista, todo lo contrario", aseguró que, hoy en día, "la modernidad la acredita que somos el único partido que defiende que España es una nación de ciudadanos libres e iguales. Y lo defiende en toda España", recalcó. "Cualquier desvío de este mensaje es anacrónico, reaccionario, particularista, supone abandonar el campo propio y la condena al retroceso electoral".

Así, recordó que lo de acercarse a la gente de sensibilidad nacionalista, "ya se ha ensayado en Cataluña, y no funciona". "Sería perder a buena parte de nuestro electorado. Ya se nos coló Unidad Alavesa, y ahora podría suponer que nuevas opciones políticas nos coman por los pies".

El parlamentario vasco afirmó que acercarse a los nacionalistas tiene un precio: "la renuncia a posicionarse de forma contundente contra el futuro estatuto vasco, que atacará frontalmente la Constitución; silbar ante la humillación permanente de las víctimas del terrorismo; mirar para otro lado ante la imposición lingüística; y renunciar a la ilegalización de Batasuna. Asumir que la bandera de España no tenga por qué ondear en los ayuntamientos vascos". Tras esto, insistió en que "no hay acercamiento posible con el nacionalismo".

"Con el PNV no compartimos nada. Ni el modelo de Estado, ni el modelo de sociedad, como se creen algunos. El PNV es un partido que toma decisiones totalitarias y que entre otras cosas interviene en la libertad de los padres para elegir la lengua en la que se educa a los niños. No tiene nada que ver el modelo liberal que defiende el PP con el modelo nacionalista y autoritario que defiende el PNV", argumento.

Sobre el futuro de su propio partido tras las pasadas elecciones generales del 9-M, Abascal consideró que "lo importante no es el debate de las personas, lo importante es saber si el PP comete el suicidio de acomodarse a lo que es un proceso fraudulento de liquidación de la Constitución o si, por el contrario, desde la incomodidad política, decide de una forma firme y contundente plantarse ante el proceso de desestructuración de España".

Según dijo, "un partido político no está exclusivamente para ganar elecciones, eso no es el fin, es un medio. Estamos para representar a personas y a principios, para convencer de esos principios y para transformar la sociedad civil".

El PP de Cataluña quiere que Rajoy abandone el discurso anticatalán
Sirera cree que la moderación es vital para acortar la distancia con el PSC
JOSEP GARRIGA - Barcelona El País 27 Marzo 2008

Desde 1983, los populares en Cataluña han tenido seis líderes. Los ha habido sumisos con la dirección de la madrileña calle de Génova -Alberto Fernández Díaz fue su máximo exponente- y díscolos como Josep Piqué. Pero todavía no ha llegado el persuasivo, el dirigente capaz de convencer a Madrid de que su política en Cataluña ha de ser lo más próxima al centro político y que cualquier escoramiento a la derecha o a la radicalidad le alejará del grueso de los votantes. "Pues así estamos. Daniel Sirera, elegido en julio, sólo ha podido capear este desaguisado. Y, con todo, hemos incrementado dos diputados", comenta un estrecho colaborador del presidente regional.

Sobre el tapete, la furibunda oposición de Génova al nuevo Estatuto catalán y la política lingüística de la Generalitat, con la supuesta "exclusión" del castellano en la enseñanza, aparecen como los dos grandes asuntos que en Cataluña se han interpretado como una feroz agresión de los populares. "No es que estemos a favor del Estatuto ni de excluir el castellano, pero hemos de evitar que el PP tenga esta imagen de anticatalán en Cataluña", comenta otro destacado dirigente.

La dirección catalana confía en que la renovación emprendida por Mariano Rajoy suponga un espaldarazo a este cambio de rumbo que ansían Daniel Sirera y su equipo. Y así, decisiones como la salida de Eduardo Zaplana como portavoz parlamentario o la posibilidad de que Ángel Acebes deje la secretaría general del partido son acogidas con indisimulada satisfacción.

Sirera ha trasladado estas reflexiones a diversos dirigentes de Génova sin mucho éxito hasta el momento. En los próximos días lo hará con Mariano Rajoy, sobre todo con vistas a preparar el congreso que los populares celebrarán en junio. "Lo importante no es colocar gente en la ejecutiva, sino convencer a la dirección de que debemos quitarnos este sambenito de anticatalanes", añade un miembro de la ejecutiva del PP catalán.

La cúpula regional lamenta que Génova no haya aprendido la lección pese a la contundencia de los resultados del 9-M. "Ahora ya se ha cubierto una etapa y la redefinición del discurso se ha de discutir en el congreso. Ahí es donde tendremos que poner toda la carne en el asador", comentan las mismas fuentes.

Sin embargo, no todo depende de Madrid. Sirera quiere emprender una profunda renovación del PP catalán que pase por un rejuvenecimiento de sus dirigentes y aparcar a "viejas glorias" a las que acusan de entorpecer cualquier estrategia. Los hermanos Alberto y Jorge Fernández Díaz son dos claros ejemplos. Un dirigente da con la solución: "Entre los dos controlan el territorio y no nos dejan hacer nada. O aquí metemos el partido a centrifugar o no saldremos adelante".

De nuevo los nacionalistas marcan la agenda política española
 Minuto Digital 27 Marzo 2008

Otra vez debemos asistir al lamentable espectáculo de que aquellos que no se creen españoles decidan sobre el futuro de España. Bien es cierto que con la complacencia de un PSOE rendido al concepto de España como nación discutido y discutible de Zapatero. La subasta del apoyo de los nacionalistas a la investidura de Zapatero comienza por la mesa del Congreso, donde conseguirán puesto a pesar de no tener derecho a él en atención a sus resultados electorales. Y este sólo será el comienzo de una práctica ya habitual en la política española, que ahora se ve aún más incentivada debido a la clase de presidente que nos ha tocado sufrir.

Otra vez el chalaneo de los nacionalistas, ya de por sí privilegiados por el sistema electoral, para conseguir lo que las urnas nunca les ha dado, pero los sucesivos gobiernos de España, cobardes, egoístas e irresponsables, siempre han estado dispuestos a procurarles –incluido el PP- a cambio de su apoyo. Así, tajada tras tajada, construyen su proyecto independentista, arrancan competencias y dinero al estado y nos chupan la sangre a todos los españoles, que asistimos, ya como quien oye llover, a la persecución del español en Cataluña o Galicia, a que se arroje al desván la bandera nacional, que se invente la historia, o simbólicos actos como el del presidente del Barca, Laporta, que impide salir a sus alevines al campo de juego para despreciar el himno español, último del continuo rosario de desafíos a los que venimos asistiendo desde hace 25 años, que sólo persiguen imprimir en la sociedad catalana, vasca y gallega, la idea de que no son españoles.

Cuanto unos grupos, con apenas un millón y medio de votos, imponen sus condiciones a más de 20 millones de electores, es decir a la inmensa mayoría de los ciudadanos, sólo nos cabe preguntarnos ¿Qué clase de democracia es esta?

Como muy buen criterio Rosa Diez ha inaugurado su presencia en el Congreso como diputada de UPyD, abogando para que los dos grandes partidos, PSOE y PP recuperen los pactos de Estado entre PSOE y PP para que España sea un país ‘con futuro’. Porque en realidad la gran responsabilidad de esta situación corresponde tanto al PP como al PSOE, que tienen en sus manos la posibilidad de liberarse de este continuo chantaje de de los nacionalistas.

Evidentemente ya sabemos que Zapatero no está a la altura de la circunstancias, pues no sólo carece de las cualidades de un buen gobernante, sino que ni siquiera cree personalmente en el concepto de España como nación, por ello no es de extrañar que acuda de nuevo a los nacionalistas para fundamentar su gobierno. Sin embargo, los mamporreros mediáticos del PSOE que tanto gustan hablar de consenso y que tanto acusan al PP de crispar por no aceptar el trágala de ZP, deberían recordar que poco consenso existe con acuerdos sólo con unos partidos que representan a 1,5 millones de electores, sean 8 u 80, si se deja aparte al partido que representa a más de 10 millones de ciudadanos, la mitad de España nada menos.

J. C. MORENO CABRERA Catedrático de lingüística
«No va a extenderse más el catalán porque se rotule en esa lengua»
 La Razón 27 Marzo 2008

«La ideología nacionalista cree que debe imponerse su lengua»
El catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, que acaba de publicar «El nacionalismo lingüístico. Una ideología destructiva», asegura que «la ideología nacionalista cree que debe imponerse su lengua, porque creen que su idioma es el más fácil».

Moreno, que en su libro critica que las lenguas se utilicen «como armas arrojadizas», reflexiona respecto a las sanciones por no rotular en catalán que esta cuestión «es superficial», y argumenta que este tipo de medidas «no sirven», porque «no va extenderse más en catalán porque se rotule más en este idioma».

Lo que sí defiende sin ambages la normalidad de que «en Galicia, en el País Vasco y en Cataluña se hablen idiomas propios», porque «el castellano no es originario de ahí». Pero a continuación apuntilla que «eso no quita que el bilingüismo sea muy satisfactorio, todas las lenguas son de entendimiento».

Lo que denuncia en su ensayo es «la imposición de lenguas nacionales en territorios extranjeros, o la creencia de que la lengua propia es la mejor y la más rica, y eso sucede en los grandes nacionalismos».

"El nacionalismo lingüístico"
http://www.diarioiberico.com 27 Marzo 2008

Juan Carlos Moreno Cabrera, catedrático de Lingüística General de la Universidad Autónoma de Madrid, ha publicado un nuevo libro titulado "El nacionalismo lingüístico. Una ideología destructiva". Las declaraciones que ha hecho con motivo de esta publicación no tienen el más mínimo desperdicio.

Y es que el profesor Moreno explica muy claramente en esas declaraciones cómo el nacionalismo lingüístico español es un auténtico ariete contra el resto de lenguas del Estado: "En la ideología nacionalista española sólo existe la lengua española", dice.

Es lógico, porque a un nacionalismo político con Estado, o sea, un nacionalismo dominante, le corresponde también un nacionalismo lingüístico dominante, es decir, que una lengua se impone a las restantes en lo que considera su ámbito territorial, y pretende erradicarlas. Por eso, como afirma Moreno Cabrera, "España no es capaz de asumir la variedad de lenguas que tiene".

Es más, el profesor Moreno toca otro aspecto de sumo interés a estos efectos, al relacionar la educación que reciben los ciudadanos durante su periodo de formación con la negativa a asumir que en el Estado existen otras lenguas.

Sigue siendo perfectamente lógico. Una educación de tipo nacionalista produce una cultura del mismo tipo, o sea, un actitud negativa -o incluso agresiva- contra todo lo que rompa la uniformidad nacionalista dominante, la española, en este caso.

El principal problema con que chocan las lenguas que intentan normalizarse en el Estado español es el nacionalismo español. No los españoles, porque hay españoles no nacionalistas, que no se oponen yrespetan al resto de lenguas.

Lo más sorprendente de todo esto es que los nacionalistas españoles niegan serlo. Es decir, el nacionalismo español no existe. El nacionalismo español es, según esta extraña y delirante tesis, una entelequia, una invención de los nacionalismos periféricos.

Pero el nacionalismo español no sólo existe, sino que cuenta con sectores muy agresivos, intolerantes y excluyentes. Y uno de los objetivos fundamentales de sus fobias es el resto de lenguas del Estado.

Los nacionalistas periféricos conocen perfectamente, porque lo sufren, hasta qué extremos llegan los sectores más agresivos del nacionalismo español. Ese que no existe. No existe, pero en la guerra civil, los franquistas se llamaban los nacionales. Será por algo.
Antonio Galeote

«España no asume su diversidad lingüística por su educación»
http://www.fundeu.es 27 Marzo 2008

El lingüista Juan Carlos Moreno Cabrera ha asegurado que España no puede aceptar su diversidad lingüística a causa de la educación que reciben los ciudadanos durante los años de formación.

Moreno Cabrera, autor del libro El nacionalismo lingüístico. Una ideología destructiva (Península), ha explicado a Efe que la educación condiciona ideológicamente a la gente y que por esta razón los españoles no pueden aceptar la diversidad lingüística del país como una riqueza.

«España no es capaz de asumir la variedad de lenguas que tiene: en la ideología nacionalista española sólo existe la lengua española», ha declarado Moreno Cabrera, que ha añadido que este hecho conlleva que las demás lenguas «sean consideran de segundo rango».

Ante la evidencia de que el catalán y el vasco son motivo de conflicto, el lingüista ha asegurado que los llamados partidos nacionalistas españoles, PP, PSOE e IU, no tienen ninguna iniciativa que fomente el plurilingüismo, pese a que existen matices entre estas fuerzas políticas.

Según Moreno Cabrera, el PSOE es más sensible en reconocer otras nacionalidades, cosa a la que se opone por completo el Partido Popular.

En su libro, Moreno Cabrera, catedrático de Lingüística General en la Universidad Autónoma de Madrid, analiza lo que él domina «nacionalismo lingüístico de estado», es decir lenguas dominantes en diversos imperios o estados plurinacionales.

Concretamente, el autor hace referencia al inglés, francés, español, portugués, ruso, chino e indonesio, todas ellas lenguas asociadas a imperios que fueron impuestas a las etnias colonizadas y cuyo discurso justifica su expansión sobre la base de que las nuevas lenguas son más fáciles y útiles de utilizar que las existentes en los territorios conquistados.

Para el profesor, el único sistema lingüístico donde la lengua del imperio no ha absorbido la existente es el caso de la India, donde el inglés y el hindi, además de un centenar de lenguas habladas por minorías, coexisten respetando las tradiciones que implica una y la funcionalidad que ha «aportado» otra.

La idea de que en un futuro el mundo hable una única lengua es, según Moreno Cabrera, uno de los grandes mitos de la humanidad porque eso significaría que todos los ciudadanos adoptarían los mismos valores culturales y religiosos, así como la «misma forma de ver las cosas», lo que es imposible.

«La uniformidad lingüística es imposible: en los países donde se habla la misma lengua es posible denominar a las cosas por términos totalmente distintos. Así, que es un error pretender que todas las culturas encuentren una lengua donde las palabras tengan el mismo significado para todas», ha afirmado el catedrático.

«Para que dos personas se entiendan es necesario que ambas aprendan la lengua de la otra porque de esta forma aprenderán su cultura y sus valores, aunque para eso supone un esfuerzo y poca gente quiere hacerlo», ha explicado Moreno Cabrera.

Según el lingüista, los que aprenden el inglés es porque creen que esa lengua merece la pena aprenderla porque conlleva unos valores: «Es decir, merece la pena hacer un esfuerzo, por eso hay tantas familias que invierten tiempo y dinero en adquirirlo».

«Las personas que hablan inglés y se entienden es porque están de acuerdo con los valores que les ha aportado la nueva lengua, aunque no siempre funciona: en España, los partidos políticos hablan el español y sin embargo no se entienden», ha matizado el experto. (Efe)

Disparates lingüísticos
Nota del Editor 27 Marzo 2008

Con los argumentos que utiliza este autor se puede escribir un tratado del disparate. Dice "Pero el nacionalismo español no sólo existe, sino que cuenta con sectores muy agresivos, intolerantes y excluyentes. Y uno de los objetivos fundamentales de sus fobias es el resto de lenguas del Estado." esto de agresivo, intolerante y excluyente debe referirse a este humilde editor, por eso de que defiendo el cumplimiento de la constitución española; y mis fobias españolistas sobre el resto de las lenguas del Estado no son nada comparadas con las fobias que supone debo tener contra todas las lenguas que se hablan en el mundo. La C.E. establece el deber de conocer el español y no establece el deber de conocer lengua regional alguna. Si no está de acuerdo con la C.E., lo tiene fácil, dentro de nada el T.C. abortará (con perdón) otra sentencia y existen grandes posibilidades de que el conocimiento de la lengua regional sea obligatorio para los pobrecitos españoles.

Dice: «Para que dos personas se entiendan es necesario que ambas aprendan la lengua de la otra porque de esta forma aprenderán su cultura y sus valores, aunque para eso supone un esfuerzo y poca gente quiere hacerlo», pues si que vamos a estar entretenidos, en el mundo somos unos cuantos miles de millones de personas, con unos cuatro mil idiomas, y eso sin entrar en el meollo de los idiomas potentes, creadores de ideas, en los que ya resulta imposible comunicarse si se desconoce el vocabulario básico de los conceptos e ideas sobre los que se pretende comunicar.

Y de paso, afirmar, afortunadamente, que ni he comprado ni leído el libro en cuestión.

Popular TV
Nota del Editor 27 Marzo 2008

Ayer por la noche, Isabel San Sebastián dedicó su programa a la imposición lingüística, y contó para ello con la presencia de Paco Caja, presidente de Convivencia Cívica Catalana, Santiago Abascal, presidente de DENAES, José Manuel Pousada vicepresidente de Galicia Bilingüe e Inma García de Cortázar, vicepresicente del Foro de Ermua.

Tenemos que reconocer que todos ellos están haciendo una ingrata y penosa labor para defender los derechos de los ciudadanos español-hablantes, aunque echamos en falta una postura menos correcta políticamente y más constitucional, en el sentido de que admiten o defienden la imposición del conocimiento de la lengua regional lo que es claramente anticonstitucional, y por tanto el resultado final de que Galicia sea para los gallego-hablantes (si también son español-hablantes es no tiene importancia alguna, es indispensable que sean hablantes de la lengua regional), y lo mismo para Cataluña y las vascongadas, con más sitios próximamente (Valencia, Baleares, Asturias, etc.).


Recortes de Prensa   Página Inicial