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Recortes de Prensa    Domingo 30 Marzo 2008

La lengua materna
GONZALO LARRUZEA El Correo 30 Marzo 2008

Las aguas, cuando se estancan, se terminan pudriendo por falta de fluidez y algo de esto le está pasando al Departamento de Educación en la búsqueda de un marco lingüístico nuevo para el sistema educativo vasco, un desafío en el que entró con valentía digna de aplauso, pero que con su voluntarismo ideologizado y un cierto reduccionismo simplista de la complejidad de los procesos lingüísticos -y políticos- ha convertido en el actual atolladero.

En Derecho primero se construyen los marcos generales y luego se van concretando los aspectos particulares en sucesivos decretos y órdenes. El Gobierno vasco antes de definir -y de consensuar- el marco general de las lenguas, y cuando todavía no se ha liquidado el sistema anterior, ha ido tomando decisiones lingüísticas en otros decretos como el del currículo de la educación básica, violentando al sistema de forma innecesaria. Esto provoca que a pocos meses de la publicación en boletín del currículo sean varios los recursos contencioso-administrativos que lo amenazan y haya beligerantes respuestas sociales como la de la Plataforma por la Libertad de Elección Lingüística, que reclama el derecho a una educación en lengua materna. Quiero examinar precisamente en estas líneas lo que, a mi modesto entender, debe ser el lugar de la lengua materna en este contexto tan controvertido.

Lejos queda el año 51, en el que expertos reunidos por la UNESCO en París declararon la conveniencia de una educación en lengua materna, tal vez, en un afán de defender las lenguas de las colonias frente al etnocentrismo lingüístico de las metrópolis. El caso es que hoy día es difícil sostener la prevalencia de la educación en lengua materna frente a una educación bilingüe. Son numerosos los estudios científicos que se han realizado, especialmente en las últimas décadas del siglo XX, que avalan las ventajas de los sistemas bilingües, siempre que se organicen e implementen bien, cuestión que abordaré más adelante.

Ahora sólo quiero dejar sentado que la legítima defensa de la lengua materna no puede ser la excusa para un inmovilismo que mantenga el actual sistema de modelos lingüísticos. Si dicho marco fue el loable consenso logrado hace poco más de veinticinco años, la evolución del mismo ha terminado mostrando sus carencias y el consenso actual de la comunidad educativa sobre la necesidad de superar dicho sistema no es menor que el que en su día lo puso en pie. La segregación lingüística y social que trae como efecto el actual sistema de modelos ya no se puede tolerar por más tiempo. Lo que fue válido para su momento hoy exige su superación. El respeto a que cada cual pueda elegir cualquiera de las dos lenguas oficiales para la educación de sus hijos debe dar paso a un modelo de educación bilingüe que permita desarrollar una sociedad con comunidades culturales y lingüísticas más permeables.

El derecho a la educación en lengua materna y a la elección lingüística de los padres no prevalece por encima de cualquier otra consideración, como recuerda el Tribunal Constitucional, sino que debe ser combinado con la cohesión social y los acuerdos sociales y políticos a los que llegue una sociedad como la nuestra y que son los que debe tener en cuenta el legislador a la hora de hacer un ordenamiento.

Vaya, por tanto, desde estas líneas una apuesta inequívoca por una educación bilingüe, que tantos beneficios reporta desde el punto de vista lingüístico y pedagógico, de forma que, incluso aunque nuestra comunidad fuera monolingüe, habría que animar al sistema educativo a la implementación de formas diferentes de educación bilingüe con más de una lengua vehicular para el aprendizaje.

Otra cuestión es si las pretensiones apuntadas por el Departamento son las más adecuadas para un buen diseño de esa enseñanza bilingüe o si por el contrario son motivo de legítimas sospechas que acarrean el temor de un arrinconamiento escolar de la lengua de uso social mayoritario y por tanto de la lengua materna de un amplio porcentaje de la población.

Existe una falacia simplista que pretende hacer depender el progreso del euskera exclusivamente del tiempo en que el alumnado esté expuesto a dicha lengua en la escuela, haciendo abstracción de la complejidad de los fenómenos lingüísticos. De ahí se deduce que un alumno inmerso totalmente en euskera durante su vida escolar será un buen euskaldun al finalizar la enseñanza obligatoria y que la otra lengua, la mayoritaria, ya la dominará por ósmosis social. Las pruebas PISA y las evaluaciones del IVEI ya han mostrado elocuentemente que esto no es así respecto a lo primero. No por más euskera se va a ser más competente y más afecto a esa lengua.

La inmersión pura y dura no es un modelo bilingüe a seguir. Todo lo contrario, los modelos bilingües más exitosos son aquellos de carácter aditivo que toman en consideración la lengua materna y la cuidan y desarrollan a la vez que la segunda lengua de aprendizaje. Cuando se realiza un cambio de lengua hogar/escuela, una de las claves para evitar el deterioro de una actitud positiva inicial es el trato respetuoso de la lengua del niño. Esto implica que, al menos en un principio, no se fuerza al alumno a utilizar una lengua concreta, sino que se deja a su elección la que desea utilizar en sus intercambios lingüísticos.

Es necesario que el Departamento en particular y la clase política en general saquen esta cuestión del atasco en que se encuentra y diseñen un modelo de conjunción lingüística que no sea estanco y rígido, que permita, en unos mínimos consensuados, atender la complejidad de situaciones que se dan en los centros y en las comarcas donde se encuentran. No parece que haya fórmulas respecto a los porcentajes en que debe emplearse cada una de las lenguas, cabiendo proporciones distintas. Sólo está demostrado que un buen programa de educación bilingüe debe iniciar a la lecto-escritura en los dos idiomas y debe ofrecer una formación potente en ambos idiomas, convirtiéndolos en vehículos de aprendizaje, sin aparcar en ningún caso la lengua materna hasta estar consolidada.

Para esta compleja tarea, más que fijarse en las metas a las que se quiere llegar entrando en discusiones estériles sobre los niveles que 'hay que' alcanzar, es mejor centrarse en el diseño y las estrategias de avance. El Departamento de Educación debe concentrar recursos en la asesoría que permita a los centros hacer un buen análisis lingüístico de su situación, en el que se asiente el proyecto lingüístico del centro, y que permita desarrollarlo y evaluarlo, rindiendo cuentas ante cada comunidad educativa y ante la sociedad.

En la encrucijada en que nos encontramos, conviene recordarnos que sólo las posturas de integración son las que a la larga gozan de mayor predicamento en nuestra sociedad, pues lo que quiere la gente es convivir, también en materia lingüística.

La independencia del poder judicial
Por Manuel Jiménez de Parga, de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas ABC 30 Marzo 2008

EN diciembre de 1969 la revista «Cuadernos para el diálogo» dedicó un número extraordinario a la Administración de la Justicia en España. Nos encontrábamos en pleno franquismo. No obstante un grupo de aficionados a los temas jurídicos nos arriesgamos a enfocar el asunto con criterios liberales y democráticos. Mi colaboración la titulé «La independencia del poder judicial», el mismo encabezamiento de estas reflexiones escritas cuarenta años después.

Resulta obligado iniciar el razonamiento, entonces y ahora, con las sabias advertencias de Montesquieu: «No habrá libertad si el poder de juzgar no se separa del poder legislativo y del poder ejecutivo» (De l´Esprit des Lois, XI, 6). En 1969 el régimen establecido en España se articulaba con un Ministerio de Justicia que podía mediatizar la tarea de los jueces. La Constitución de 1978 pretendió acabar con cualquier dependencia de quienes debían administrar la justicia y dedica su título VI al Poder Judicial, el único de los poderes del Estado consagrado nominalmente.

Sin embargo, el órgano de gobierno de jueces y magistrados, o sea el Consejo General del Poder Judicial, experimentó una profunda desvirtuación el año 1985. La mitad de sus miembros sería elegida, conforme a la nueva Ley Orgánica, por el Congreso de los Diputados y la otra mitad por el Senado. Quiere esto decir que era el Poder Legislativo el que iba a decidir la composición del órgano de gobierno del Poder Judicial. ¿Dónde quedó la separación que defendía Montesquieu?
A mi entender, el cambio operado por la Ley Orgánica de 1985 fue una auténtica modificación del orden constitucional. Fue un cambio sin reforma, una mutación de la Constitución sin modificar el texto de 1978. Así lo escribí en aquellos días de 1985. He insistido en mi crítica varias veces, pero mis palabras cayeron en el vacío.

El mal camino entonces iniciado nos ha llevado a la mala situación presente, con deformaciones parecidas, y algunas idénticas, a las que se detectaban con facilidad en 1969, cuando propugnábamos en «Cuadernos» el fin de lo dictatorialmente existente. Se avanzó en 1978 y luego se retrocedió.

Hay que reemprender ahora la vía democrática. El Consejo General del Poder Judicial debe ser elegido por los jueces y los magistrados. Se trata, en buena doctrina, de un poder de índole relacional, que se genera con la participación de sus titulares, jueces y magistrados; no es un poder-substancia, como es el Poder Ejecutivo. Este último se tiene o no se tiene, igual que ocurre con la propiedad de un saco de oro. Hobbes y Locke nos enseñaron la distinción entre el poder-substancia y el poder sistema de relaciones. El Poder Judicial es de naturaleza relacional.

El año 1969 escribí: «Naturalmente que en la doctrina de la separación de poderes no encaja la existencia de un Ministro de Justicia. Los ministros son jefes de unos departamentos que forman el Gobierno. Jueces y Magistrados no deben ser considerados funcionarios de una rama del Gobierno. Un Ministro de Justicia lleva a la confusión entre el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial; esta confusión de poderes, como cualquier otra falta de distinción de poderes, conduce a la destrucción del patrimonio espiritual de la ciudad».

Me pronuncié entonces por el autogobierno de la Justicia. Me preocupaba la frecuente interferencia del Ejecutivo en la designación de los que se sentaban en los altos tribunales y en la remoción de los insumisos. No era previsible que tiempos después fuese el Parlamento democrático el que -olvidándose de Montesquieu- decidiera la composición del Consejo General del Poder Judicial.

Hace cuarenta años sentí una preocupación especial por el secreto de las decisiones de los tribunales. Dediqué por ello unos párrafos de mi artículo en «Cuadernos» a la deseada publicidad de los votos discrepantes. Era un momento en el que resultaban relativamente frecuentes las sentencias disparatadas. Concretamente causaban asombro algunas de las que se pronunciaban contra periodistas y editores de medios de comunicación. Como abogado en el Tribunal Supremo -hasta allí había que acudir por las infracciones de la ley de prensa- recibí unas confidencias que no podían transmitir la verdad de lo acontecido. Ante sentencias inaceptables tres de los cinco magistrados de una Sala me confesaban, uno tras otro, que ellos habían votado en contra. No era posible que eso hubiera sucedido en Salas de cinco. Si tres se hubiesen opuesto la resolución no habría salido.

Afortunadamente hoy podemos conocer los votos particulares discrepantes. Ya no es una mera sugerencia lo que hace cuarenta años se exponía: «Las opiniones minoritarias discrepantes -escribí- habrían de tener la misma publicidad que el Auto o la Sentencia que fueron votados por mayoría. La experiencia norteamericana marca un camino fecundo. De esta forma, el magistrado asume la plena responsabilidad personal. Y transcurrido un tiempo, si la jurisprudencia cambia en el sentido querido por la minoría, se imputará el acierto a quien disintió de una resolución de valor perecedero».

Nos satisfacen aspectos actuales de la Administración de Justicia y nos entristecen otros, entre ellos los intentos de suprimir el Consejo General del Poder Judicial devolviendo las competencias al Ministerio de Justicia. Acaso la solución sea la que inspiró el texto constitucional de 1978, e inicialmente aplicada. Hay que releer sin intenciones deformadoras el artículo 122.3 CE: una nueva ley orgánica debería anular la de 1985. No basta, como se alegó a favor del «cambio constitucional sin reforma», que los elegidos sean «entre jueces y magistrados de todas las categorías judiciales», sino que los electores han de ser los titulares del Poder Judicial, un poder de naturaleza relacional -insisto en ello- cuya titularidad corresponde a los jueces y magistrados.

En nuestra visión idealista de 1969 anhelábamos el día en el que los jueces fuesen profetas. Un notable presidente del Tribunal Supremo norteamericano, Harlan F. Stone (1872-1946), advirtió agudamente, desde su privilegiado puesto de observación, que cuando el proceso democrático no funciona, los jueces deben prestar atención a todas las zonas. «El Congreso puede actuar, pero no actúa. El presidente puede estimular, pero no estimula. En ese momento, nosotros intervendremos y haremos la tarea que ellos debieron realizar».

Los españoles atravesamos por un momento delicado, nos hallamos ante una crisis judicial que nos agobia. Necesitamos jueces que no miren atrás, y ni siquiera al presente, sino al futuro. Necesitamos jueces que sean profetas. Jueces que por las señales y los signos de este tiempo acierten a predecir lo que ha de suceder. De esta forma, cuando los otros poderes no actúen -como advirtió Stone- intervengan y los reemplacen. Jueces profetas que, al anticiparse al futuro, salven al Derecho y conserven el prestigio y la autoridad de la Magistratura.

Es la aspiración de un sueño. Volvamos a la realidad. Y con los pies en el suelo constatamos que no hubo jamás profeta que no fuese un ser humano libre, completamente independiente.
MANUEL JIMÉNEZ DE PARGA
de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas

Bipartidismo y cambalache
POR IGNACIO CAMACHO ABC 30 Marzo 2008

DE entre las muchas maneras que existen para contribuir al desprestigio de la política, una de las más eficaces consiste en desvirtuar o subvertir la voluntad expresa de los ciudadanos mediante manejos subterfugiales en los despachos que alteren el veredicto del sufragio universal. Antes de constituirse la nueva legislatura ya estamos ante una de estas modalidades de manipulación del resultado electoral, como es el intento de forzar la formación de grupos parlamentarios al margen del reglamento del Congreso, para que ciertos grupos descalabrados obtengan en los pasillos no lo que no han conseguido en las urnas. Mal comienzo sería, si se produce, un fraude de ley contra la norma que rige el funcionamiento de las Cortes.

El reglamento es claro: para constituir un grupo parlamentario se necesita un número determinado de escaños, o un mínimo de votos por circunscripciones o en el conjunto nacional. Ninguna de las candidaturas cuyos diputados pretenden asociarse alcanza esos umbrales, por lo que su demanda exige que la Mesa de la Cámara acepte una interpretación fraudulenta de sus propias reglas, que no parece el modo más adecuado de dotar de credibilidad al órgano encargado de elaborar las leyes. El argumento de proteger y dar voz a las minorías es una falacia, porque la aspiración de IU y ERC no obedece tanto a la disposición de tiempos en los plenarios como a la necesidad de obtener la suculenta financiación atribuida a los grupos mediante subvenciones, asignaciones y salarios de sus portavoces. No estamos hablando de más o menos democracia, sino de más o menos dinero.

El pueblo ha elegido un Parlamento fuertemente bipartidista, para bien y para mal, y esa decisión ha de ser respetada. Eso incluye la propia formación de la Mesa, en la que el PSOE trata de conceder al PNV un derecho de presencia que no se ha ganado en las urnas. Y lo más pintoresco es que ha pretendido que fuese el PP el que cediese uno de los sitios que le corresponden, lo que equivale a invitar a alguien con el dinero de otro. Es decir, remunerar su alianza de gobierno a costa de los derechos de la oposición. Así ya se puede ser generoso.

En la clase dirigente española se ha instalado una voluntad de corregir el veredicto popular, como si los ciudadanos no fuesen capaces de saber lo que votan. El resultado de las pasadas elecciones indica una inequívoca vocación de representación mayoritaria, de la que se deriva la necesidad de un consenso entre los dos grandes partidos, que sólo en segunda instancia puede abrirse a las minorías. Condicionar el acuerdo entre quienes tienen más del ochenta por ciento del respaldo popular a que se integren quienes disponen de un siete -y no digamos ya de menos de un cinco- es un disparate sectario, se mire por donde se mire, y revela la intención de volver a constituir un cerco de aislamiento de la principal fuerza opositora. Estos manejos endogámicos en los que la clase política se enreda para proteger sus intereses corporativos sólo contribuyen al descrédito de la actividad pública, que la gente percibe como fruto de las artimañas de un sindicato de poder que se reparte a sus espaldas privilegios y cambalaches.

Orgullo
POR JON JUARISTI ABC 30 Marzo 2008

LOS españoles vamos a salir de esta legislatura que se inicia orgullosos de serlo, según Rodríguez. O sea, orgullosos de serlo según Rodríguez, única forma de ser español que se perfila como legítima. Coincide el vaticinio con la aparición de un libro de la socióloga Helena Béjar -La dejación de España-, donde se sugiere que los españoles no tenemos nada claro qué sea eso de la nación española (discutida y discutible según Rodríguez), de la que sólo puede afirmarse con seguridad que está un poco dejada.

Esto, lo de la dejadez, tendencia natural a la dejación, es un defecto que nos han atribuido ajenos y propios, y ya don Ramón Menéndez Pidal lo encontraba, no se sabe cómo, entre los antiguos iberos. Es cierto que los autores griegos y romanos coincidían en señalar que los iberos no se lavaban y que además estaban orgullosos de su pestazo a tigre. Y aunque se puede ser muy dejado en cosmética y diligente en lo demás, Menéndez Pidal infería de la falta de higiene, unánimemente atestiguada, que nuestros antepasados eran dejadísimos en todo. Ya se sabe, uno empieza por no saber en qué país vive y, al final, ni se muda los gayumbos.

A nadie le enorgullece hoy aquello en que cifraban su excelencia étnica los hispanos antiguos, al decir de los obispos cronistas de nuestro siglo XV, pero al menos ellos tenían la ventaja de poseer un motivo de orgullo común. La roña y la libertad primitiva iban en el mismo paquete, según el Abulense, e Indíbil y Mandonio despreciaban a los romanos porque éstos se perfumaban con algalia y estaban depilatos hasta la coronilla, como es bien sabido (por cierto: prueben a escribir Mandonio con un ordenador personal de última generación, y verán cómo se lo cambia sistemáticamente en Mardonio, que era un persa de la época de los aqueménidas). En el estadio pos-desodorante de la civilización española, hay al menos, según la profesora Helena Béjar, tres ideas distintas de la nación, una de las cuales corresponde a Rodríguez, y lo peor es que las tres son incompatibles entre sí, porque se definen sobre valores mutuamente excluyentes. O sea, que pretender que todos los españoles acaben esta legislatura orgullosos de serlo por el hecho -todavía por ver- de que el gobierno socialista cumpla su programa, parece, de entrada, un poco absurdo. Unos terminarán satisfechos y otros cabreados, como siempre. Y es que Rodríguez ha confundido retóricamente el orgullo con el patriotismo. Hay que decir, en su descargo, que se ha dejado llevar por el discurso del contrario. El PP puso tanto énfasis en el orgullo nacional -frente a la dejación del PSOE- que ha convertido en una convención mayoritaria, también para sus adversarios, la idea de que patriotismo y orgullo son la misma cosa. Y no lo son.

Entre el patriotismo lacrimoso y el patriotismo exultante existe un término medio: el patriotismo silencioso de la mayoría, que permite la continuidad de la vida en común. Es un sentimiento difícilmente definible, porque en cada caso individual se mezcla con simpatías y antipatías muy repartidas, pero tiene un rasgo compartido: la repugnancia por los excesos retóricos. Y es lógico, porque se trata de un sentimiento que, cuando es auténtico, implica a la vez satisfacción y descontento, vergüenza y orgullo. Sería deseable partir esta vez del supuesto de que la mayoría de los españoles somos razonablemente patriotas y no tenemos que andar pregonándolo para que los demás nos crean.

En cuanto a la nación, la cuestión no es que sea discutible, sino que, como toda comunidad, es imperfecta, porque nunca se alcanzará un acuerdo total acerca de lo que debe ser. Da gusto ver familias felices, pero las familias orgullosas de ser felices resultan insoportables para el vecindario y para sus propios miembros, a los que no se les deja otra forma de disenso que el parricidio. El humilde Rodríguez debería buscar un término medio razonable entre la prometida e inalcanzable perfección que nos llenaría de orgullo y su más que probada dejadez.

Cicatrices del terror
Editorial El Correo 30 Marzo 2008

Los múltiples destrozos causados por ETA en Calahorra constituyen la última y dramática expresión de la huella que han ido dejando tras de sí décadas de violencia, un mapa de desolación que ha acabado con la vida de 822 personas -la más reciente, la de Isaías Carrasco- y ha reventado el porvenir de muchas otras. La destrucción que viene sembrando con cada una de sus bombas demuestra que la organización terrorista es capaz aún de desestabilizar la convivencia pacífica y socializar el miedo, a pesar de su debilidad operativa y del cerco policial y judicial al que está sometida. Desde la ruptura de la tregua, ETA ha dado pruebas trágicamente elocuentes de que su única determinación es matar o, en su defecto, extender el pánico mediante atentados de riesgos impredecibles. Es el ruido de las armas lo que permite a la banda etarra aferrarse a la ensoñación fanática de que algún día, que nunca llegará, el Estado se plegará a sus intolerables pretensiones. Pero es justamente esa obsesión criminal la que evidencia que la democracia ha derrotado al terror.

Sin embargo, esa constatación no debería llevar a minusvalorar los terribles efectos de los atentados, lo que implica resarcir con la mayor diligencia a los damnificados. Ni tampoco a una renuncia institucional y partidaria a promover un nuevo rearme cívico que resulta imprescindible para afrontar tanto «el largo ciclo de violencia» augurado por el ministro de Interior en funciones, como el eventual y definitivo final de ETA. Esa concienciación colectiva se ha resentido por la profunda división registrada entre el PSOE y el PP. La todavía inconcreta propuesta del presidente Rodríguez Zapatero para promover una nueva unidad cimentada en el sufrimiento compartido debería avanzar en la recuperación de unos principios esenciales en la lucha antiterrorista que sean asumidos por el conjunto de los demócratas. Pero la bienintencionada mención de ese objetivo no basta para superar escollos como la honda desconfianza que separa a socialistas y populares a raíz del fracasado proceso de paz o la resistencia del nacionalismo institucional a implicarse en la marginación política de la izquierda abertzale. Unos obstáculos que serán difícilmente salvables si los partidos vascos no logran en los próximos días un acuerdo para desbancar de la Alcaldía de Mondragón a ANV tras su silente complicidad con el asesinato de Isaías Carrasco.

Oposición a la oposición, segunda parte
JAVIER ZARZALEJOS El Correo 30 Marzo 2008

Un lento y perezoso despertar de resaca postelectoral prolongado por las vacaciones de Semana Santa sigue marcando el tono político del país. Se critica que Mariano Rajoy se haya tomado con excesiva calma sus primeras decisiones tras las elecciones pero se olvida que cuarenta y ocho horas después de aparecer en el balcón de la calle Génova ya había adoptado la más importante, la decisión crucial de presentarse a la presidencia del Partido Popular en el próximo congreso, que se celebrará en junio.

Mientras el presidente del Gobierno en funciones se mantiene en su retórica característica, la ausencia de expectativas, la incomparecencia programática de quienes tienen que desempeñar la dirección política del país parece que se intenta encubrir con dos recursos. El primero consiste en el inevitable entretenimiento de las quinielas, que es el momento de gloria para los traficantes de rumores, los presuntos enterados y los cabalistas de la política que ven en un nombre claves de interpretación casi siempre excesivas. El otro recurso, utilizado intensivamente por los socialistas en la pasada legislatura, busca situar el foco de atención sobre lo que haga la oposición en vez de que se hable de lo que piensa hacer el Gobierno. No debe sorprender que el PSOE intente reproducir una estrategia -su única estrategia- que le ha dado buen resultado. Más sorprendente es que, a estas alturas, dentro de las propias filas populares haya quien confunda la estrategia socialista para desactivar al PP con fraternales consejos de sus adversarios que sólo desearían lo mejor para el partido de Rajoy, valga la ironía.

Veamos. El mismo día que Rodríguez Zapatero, en la primera reunión con su grupo parlamentario, anunciaba a los diputados socialistas que «lo mejor está por llegar», el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, declaraba que «lo peor no ha llegado aún». De un golpe, el Banco de España rebaja en medio punto la estimación de crecimiento del Gobierno para 2008, mientras se dibujan perspectivas aún peores para 2009, lo que parece contradecir la idea de una crisis corta. Tampoco parece que la inflación vaya a entrar en un camino descendente como se auguraba desde el Gobierno, ni que promover la construcción de más viviendas, aunque sean de protección oficial, en un mercado que no da salida a lo que ya hay construido vaya a mejorar la situación del sector. El superávit de las cuentas públicas, adelgazado por el descenso de recaudación, en el que tantas esperanzas estaban depositadas para hacer indolora la crisis empieza a perder su magia ante el incremento de la factura social y el coste del keynesianismo que se propicia desde el Gobierno como remedio a la desaceleración. El ministro de Interior anuncia «un ciclo largo de violencia» terrorista al mismo tiempo que nos enteramos por el presidente del Partido Socialista de Euskadi en entrevista a este periódico de que, al parecer, el alto el fuego de ETA y el proceso al que dio lugar estaban sentenciados casi desde sus inicios. La incertidumbre sobre el posible nuevo Estatuto vasco promete mucha tinta, visto el precedente catalán y cualquiera que sea el sentido de la sentencia al respecto que tiene pendiente de emitir el Tribunal Constitucional. No se sabe si habrá o no nuevos estatutos allí donde estos quedaron pendientes pero, en todo caso, el desarrollo estatutario en Cataluña y la negociación en el País Vasco de lo que se ofrece como la alternativa a los planes de Ibarretxe anticipan emociones fuertes.

Pues bien, resulta que, en este panorama, hay quienes intentan hacer creer que lo importante es aclarar qué tipo de oposición va a hacer el PP. No cómo se va afrontar la crisis económica, ni el desparpajo con que Rodríguez Zapatero ha negado su realidad; tampoco cómo hacer frente a ese periodo de violencia terrorista que se prevé o de qué manera enfocar la recuperación de una política exterior digna de tal nombre. No. Lo esencial es saber qué tipo de oposición va a hacer el Partido Popular. Esto de pedirle al PP que diga qué oposición va a hacer sin saber cómo va a gobernar el PSOE no deja de ser una singular reinterpretación castiza de lo que significa una democracia parlamentaria. Resulta grotesco -y al mismo tiempo torpe- que el PP tenga que estrenarse con una polémica surrealista sobre su eventual abstención en la investidura de Rodríguez Zapatero. Una perplejidad similar a la que produce el que, sin comerlo ni beberlo, se plantee que el PP ceda unos de los puestos a los que tiene derecho en la Mesa del Congreso para engrasar los acuerdos del PSOE con los nacionalistas.

Sospecho que lo que se exige del Partido Popular es que someta su papel de oposición al visto bueno del Gobierno, es decir, que se pliegue a desempeñar la función de oposición tolerada en un modelo en el que los límites de lo admisible los marca una cultura de régimen, que no de consenso. La oposición, estigmatizada como crispadora y extremista, sufre la presión para dejar de ser el actor esencial que legitima y vitaliza el funcionamiento del sistema democrático parlamentario para convertirse en una disidencia molesta, inoportuna y -¿cómo no¿- antipatriota. El 9 de marzo los socialistas aumentaron su participación accionarial en el acuerdo forjado con los nacionalistas y el resto de la izquierda hace cuatro años. Pero la sociedad no se ha liquidado, tampoco sus objetivos compartidos varían ni se traslada su área de negocio que, guste o no a Rodríguez Zapatero, no está en la moderación, los territorios centrales del electorado ni las políticas homologables, sino en el radicalismo, la agudización del antagonismo político y la desvertebración territorial. Eso se desprende de los resultados electorales que permiten saber con bastante exactitud a quién tiene que mirar Rodríguez Zapatero para agradecer su triunfo electoral. Por ello no hay motivos para creer que el acuerdo político entre la izquierda y los nacionalismos que actuó de fuerza motriz de la legislatura anterior se haya disuelto o vaya a disolverse en ésta que empieza. Los votos de la izquierda y del nacionalismo radicales que han permitido al PSOE enjugar sus pérdidas por el centro no son una materia inerte. Si esa 'entente' crucial para el conglomerado de poder que se ha reunido en torno a Rodríguez Zapatero se mantiene, en poco tiempo se verá que, de nuevo, su objetivo será la deslegitimación de la oposición. No tanto la oposición concreta del PP, sino la oposición como tal, en cuanto expectativa de alternancia y plataforma de crítica.

El Partido Popular dispone de margen para mejorar su trabajo de oposición, para afinar en su proyección, para establecer prioridades de su trabajo en las instituciones, para elegir las batallas que en cada momento puede ganar y con qué aliados librarlas. No es que no tenga lecciones que extraer. Las tiene, muchas, y algunas no fáciles. Sin embargo, el riesgo que corre no es eludir la discusión interna sino equivocarse de debate asumiendo como necesario aquél al que quieren arrastrarle sus adversarios.

El suicidio intelectual de la derecha española
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 30 Marzo 2008

Hay dos blogs que hoy no puede perderse el lector de LD. Uno es el recién nacido de Alaska y Mario, que comienzan lo más parecido a una correspondencia amorosa poco convencional que ha de procurarnos no pocos placeres bizarros, visuales y escritos. Me encanta la factura cromatica y el fondo exasperadamente romántico, como tejido en frivolité, que es una antigua forma de hacer puntilla recordada por Rosa Chacel en una de sus dos grandes novelas autobiográficas: Memorias de Leticia Valle y Al Amanecer; creo que la primera. Si lo cuidan, que por lo que voy viendo no es precisamente fácil, se hará indispensable y casi tan adictivo como el chocolate a la taza.

Otro blog de lectura obligatoria hoy es el de Pío Moa, al que a veces me cuesta asomarme por la cantidad de basura estalinista que se acumula contra su puerta (debo evitarla en el mío) pero del que ayer recomendaba aquí un bloguero su penúltimo texto, que es soberbio: La falsificación del ayer envenena el mañana. No sólo tiene una gran síntesis de lo sucedido en los años de la República y la Guerra Civil, sino que contiene la introducción del que probablemente es el problema esencial de la política española: el interminable suicidio intelectual de la derecha. No sólo política, sino social, ideológica, cultural, moral y hasta confesional.

Pío reseña que el complejo no viene de ahora, y quizás habría que hacer el libro genealógico del complejo de Derecha en España (aunque no sea sólo producto español), pero sí enlaza el complejo romanonista y anicetero (Por Romanones y Alcalá Zamora) con el que sufre la derecha franquista de Suárez y casi toda la UCD, que después de traer la democracia contra la Izquierda rupturista, se rinde intelectualmente a ella. Pero el momento clave de esa rendición ideológica lo protagoniza la derecha de Fraga, aquella Alianza Popular enfeudada a los democristianos aniceteros de Oscar Alzaga y el PDP, hermanos mayores de la cofradía del Complejo, cuyas hazañas han sido retratadas en La derecha sin remedio, de Ricardo de la Cierva; un gran libro tan inencontrable como su lógica continuación; De Fraga a Fraga, de Luis Herrero y Carlos Dávila.

El tercer momento del complejo de derecha, y que no ha tenido aún su crónica, es el de Aznar, en cuya primera etapa de liderazgo marcada por el congreso de Sevilla de 1990 se marca un rumbo claramente liberal y nacional y se apuesta por el debate de ideas dentro y fuera del partido. La hegemonía ideológica liberal parece incuestionable al ver que Esperanza Aguirre y Vidal Quadras son dos de los presidentes de FAES, la fundación que unifica a las tres preexistentes: liberal, democristiana y conservadora. Sin embargo, la eficacia burocrática en la producción de papeles y hasta de revistas –la más significativa es Nueva Revista, del clan de Valladolid y Fontán, con Pilar del Castillo– es pura hojarasca oficialista, como se demuestra cuando Aznar llega al Poder y perpetra la gran traición ideológica: el sacrificio de Vidal Quadras en el ara impía de Jordi Pujol, cuyos efectos llegan hasta hoy y resultan terriblemente actuales tras el 9-M. Sin embargo, la rendición total en la definición ideológica de la Derecha se produce en la segunda legislatura de Aznar y se manifiesta en la fundación de una internacional que sucede a la Democristiana –donde estaba el PP– y que llaman Internacional Centrista.

Para entonces, ya existían La Ilustración Liberal, donde publiqué el Viaje al centro de la nada, crítica del democristiano Eugenio Nasarre, clave en la alzaguización del aznarismo, y Libertad Digital, donde tratamos como se merecía a aquella estúpida Internacional del Complejo que, lógicamente, vio la luz en México. En ese momento, LD empieza a convertirse en el único think tank realmente importante en la Derecha española dentro de esa línea liberal y nacional que Aznar supo avizorar pero no servir. Siete años después, lo es mucho más, nunca contra el PP, cuyos militantes lo siguen en su gran mayoría y participan en sus páginas, pero sí a pesar de la dirección del PP, que nos guarda hosca y disimulada animadversión. Y por una buena razón: no nos controla.

Probablemente, lo que distingue a LD es que nació contra la traición de la clase política de la derecha a su base social y de una forma bastante espontánea, por agrupación de afines y refugio de exiliados internos, se ha convertido en un polo de atracción de liberales, conservadores y hasta de socialdemócratas y democristianos, todos ellos con un sentido nacional español, unos valores básicos compartidos y muchas ganas de luchar contra ese complejo maldito de la Derecha que permite la hegemonía mediática y educativa de la Izquierda, clave de su despotismo ideológico y político. LD no es una secta, ni las permite dentro de sí. Es un lugar de encuentro intelectual donde se pueden seguir los blogs de Pío Moa y Luis del Pino, pero también el nuevo de Democracia en América sobre las elecciones USA, el de la objeción de conciencia a la EpC, o el nuevo de Alaska y Mario que, como el estupendo Chuecadilly de Luis Margol, muestran la diversidad real de esta libertad en la que vivimos porque queremos, aunque concite la incomprensión, cuando no el odio, de algún sectario exhibicionista que necesita desprogramarse con urgencia y de algún meapilas con vocación de ayatolá del Santo Oficio al que no vamos a dar cobijo gratis. Si quieren atacarnos, a El Plural.

En unas horas, Rajoy pondrá el huevo de sus designaciones para el partido y el Parlamento. Por lo lento del proceso debe de ser un huevo de avestruz. Y tiene muchas probabilidades, si no todas, de demostrar lo que venimos diciendo: que el gran problema del PP, de la derecha española y de la libertad en España es ese maldito complejo ante la izquierda, cuya elucidación y análisis son pasos necesariamente previos para combatir y erradicar el cáncer que padece el moribundo sistema constitucional español. Ese al que Kevorkian Zapatero, el "Doctor Muerte" de estas postrimerías de la nación española, técnicamente asistido por el Doctor Montes, planea dar definitivo matarile. Tal vez lo consiga, pero no será con nuestro apoyo. Y, mucho menos, con nuestro silencio.

El lado abyecto de la transición
Pío Moa Libertad Digital 30 Marzo 2008

Jlh recuperaba anteayer en la bitácora un documento del mayor interés para entender los aspectos siniestros de una transición en conjunto muy positiva: un editorial de El País, poco antes de las elecciones del 77, titulado "Alianza Popular: las cenizas del franquismo", y que el mismo jlh apostilla con inteligencia.

El autor de los editoriales suele ser el director, casi con total seguridad Juan Luis Cebrián en este caso, dada su trascendencia política. El editorial dice, entre otras cosas: "El lanzamiento de Alianza Popular se hizo en torno a personalidades representativas y responsables de la última época de la dictadura". "Raya en lo increíble que el presidente del Gobierno que dio el «enterado» a los últimos cinco fusilamientos del franquismo [se refiere a Arias], en un lúgubre recordatorio de la represión de postguerra a la que contribuyó personalmente como fiscal en Málaga, gobernador en León y director general de Seguridad, que el ministro de la Gobernación que fue incapaz de impedir el asesinato del almirante Carrero Blanco, sea invitado por los siete magníficos [Los "siete" eran Fraga, López Rodó, Fernández de la Mora, Silva Muñoz, Martínez Esteruelas, Thomas de Carranza y Licinio de la Fuente]. Arias... enconó el problema vasco". "Sus líderes no aportan nada nuevo, pero evocan los rencores de los españoles que encarcelaron durante años por defender la misma democracia a la que ahora tan abusivamente se apuntan. La sombra de la sangre que desde el poder vertieron es todavía demasiado extensa e insultante para un país joven y moderno, que no puede creer en la capacidad de unos gobernantes acostumbrados a responder a la violencia con violencia, y a la muerte con la muerte".

Observaciones:
1. Personalidades representativas del franquismo se encontraban igualmente en la UCD e incluso en la oposición, y podían estar más ligados a etapas del régimen más duras que, precisamente, su última y más liberalizante época. Y varios de los que terminaron dirigiendo la transición, como Suárez o Martín Villa, procedían del sector del régimen más próximo al fascismo.

2. Los cinco últimos fusilados del franquismo lo fueron por asesinar a policías, para quienes Cebrián no tiene una palabra de recuerdo. Al relacionarlos con la represión de posguerra, Cebrián acusa/ensalza a los fusilados de entonces como equivalentes a los terroristas de la ETA y el FRAP. Toda una confesión freudiana.

3. ¿Enconó Arias el problema "vasco", es decir, del separatismo sabiniano y terrorista, o lo enconaron quienes ya entonces querían hacer todo tipo de concesiones a los pistoleros etarras... a quienes admiraba Cebrián, como él mismo deja claro hablando, ¡precisamente! del asesinato de Carrero Blanco? ¿No ha enconado el problema terrorista-separatista la llamada "solución política", que el admirativo Cebrián abanderó desde el primer momento, y por la cual ha atacado la Constitución democrática?

4. ¿Encarceló el franquismo a quienes defendían la democracia? ¿Mandó Arias a Cebrián a la cárcel, o bien lo protegió y encumbró a puestos de la mayor relevancia en el aparato de información (o desinformación, si se quiere) de la dictadura? La realidad es que no hubo prácticamente demócratas en las cárceles, sino terroristas y comunistas. Que Cebrián, privilegiado de la dictadura, los presente como demócratas, ya retrata al personaje.

5. Cierto, el régimen franquista respondió a la violencia con la violencia... como hacen todos los regímenes del mundo, democráticos y no democráticos, pues de otro modo se hundirían. El ultrahumanitarismo sensiblero de Cebrián suena tan falso como todo este tipo de poses buenistas. Cuando salió a luz el terrorismo del PSOE por medio del GAL, el humanitarísimo Cebrián, con ejemplar hipocresía, no tachó de "sindicato del crimen" al gobierno, sino a los periodistas que denunciaban sus violencias y muertes. Nótese, además: los últimos fusilados del franquismo lo fueron tras sus respectivos juicios, mientras que los muertos del GAL cayeron sin juicio alguno. Tradición, por cierto también, muy marxista.

6. En las frases de El País constatamos el lado siniestro de la transición: la mentira demagógica, desenvuelta y chabacana. La democracia vino del franquismo, no de sus contrarios, y llegó precisamente tras vencer un intento de huelga general (revolucionaria por definición) y el boicot de la oposición al referéndum de la reforma. Así triunfó la opción "de la ley a la ley", es decir, de la dictadura autoritaria (no totalitaria) a la democracia, en lugar de la ruptura preconizada por los antifranquistas, saltando sobre la ley para enlazar con el Frente Popular. Pero una vez logrado ese éxito trascendental, la derecha dejó de lado la batalla por la historia y por las ideas, es más, colaboró en la falsificación de ambas. Cebrián fue un adelantado al respecto. Pues él, ciertamente, procedía del sector de la dictadura más asimilable al fascismo, por familia, por carrera y por medro, y había gozado de la protección de aquel "presidente de Gobierno que dio el «enterado» a los últimos cinco fusilamientos del franquismo, en un lúgubre recordatorio de la represión de postguerra a la que contribuyó personalmente como fiscal en Málaga, gobernador en León y director general de Seguridad, el ministro de la Gobernación que fue incapaz de impedir el asesinato del almirante Carrero Blanco". La confusión como estrategia, y todo una autodiagnóstico. Ya, entonces, la España Chikiliquatre.

Corrección política y yihad global
EDITORIAL Libertad Digital 30 Marzo 2008

Que el estreno de Fitna, un documental holandés que denuncia el discurso radical y genocida del yihadismo y advierte de las graves consecuencias que su extensión por Europa occidental podría tener para la libertad y la democracia, haya tenido que producirse en una página web dedicada a la muestra de vídeos insólitos, es prueba fehaciente del estado de postración moral al que el miedo y la corrección política han sumido a algunas sociedades avanzadas.

Esta exhibición semi clandestina se debe a la condena expresada por y por la ONU, que de forma incomprensible consideran que el documental constituye una apología del racismo. Como si revelar el mensaje machista, homófobo y antisemita de algunos imanes y alertar del peligro cierto que la propagación de la sharia, la ley islámica, supone para la seguridad de todos fuera un delito. Lo arriesgado es justamente lo contrario, taparse los ojos ante este preocupante fenómeno y acusar a quienes lo quieren dar a conocer a la opinión pública de extremistas.

En los últimos años han proliferado en Europa, Canadá y Australia los casos de mutilaciones genitales a niñas musulmanas, compra y venta de mujeres y asesinatos debidos a la aplicación de un curioso código de honor consistente en considerar a la mujer un ser inferior carente de cualquier derecho. Además de esto, abundan los testimonios sobre clérigos islámicos dedicados entre otras cosas a predicar la guerra santa contra Occidente, la muerte de los homosexuales y la sustitución de la democracia por un régimen teocrático. Sin embargo, la reacción de buena parte de la elite europea ante las protestas formuladas por algunos políticos, artistas e intelectuales ha sido en el mejor de los casos el silencio, en el peor la estigmatización y la censura.

A este respecto, la retirada casi inmediata del filme, producido por la iniciativa del diputado holandés del Partido Liberal Geert Wilder, por temor a represalias violentas, sumada al escaso apoyo recibido por parte de la progresía occidental, son hechos alarmantes. En vez de respaldar a los creadores de Fitna, numerosos miembros de la izquierda biempensante se han lanzado a una campaña de desprestigio contra ellos, tachándolos de islamófobos y fascistas, igual que hicieron contra el escritor británico Martin Amis cuando éste afirmó que "no todas las culturas son iguales", por no mencionar los casos de Ayaan Hirsi Ali y Oriana Fallaci, cruelmente denigradas por algunas autoproclamadas feministas.

De poco sirve que un partido político de la República Checa se haya ofrecido a estrenar Fitna en su país cuando la mayoría de la opinión publicada del continente actúa como un solo hombre a la hora de reprimir a cualquiera que señale el fracaso del multiculturalismo y sus efectos perniciosos para la paz y la concordia. Así, la acuñación del eufemismo "islam político" por algunos académicos no es más que una venda que intentan colocar sobre los ojos que una población cada vez más preocupada por el futuro de una Europa exánime ante el desafío que supone el avance del yihadismo entre una porción creciente de su población de origen inmigrante. Peor aún es que partidos como el PSOE recaben el apoyo de la Junta Islámica, se presenten a las elecciones en coalición con formaciones políticas islámicas o que algunos políticos como el alcalde de Madrid exhorten a los musulmanes a profundizar en sus raíces, en vez de animarles a plantar cara a los miembros de su comunidad que propagan la ira y la intolerancia.

Bienvenidas sean cuantas iniciativas surjan para informar sobre los riesgos de una Europa rehén del islamismo radical. Desde Libertad Digital nos solidarizamos con el esfuerzo de Wilder y de tantos otros que intentan arrojar luz sobre uno de los fenómenos más alarmantes de la actualidad y reprochamos la actitud de los falsos demócratas, cuya prédica falaz y suicida no es un remedio, sino parte de la enfermedad.

Los partidos políticos, según Kafka
Francisco Rubiales Periodista Digital 30 Marzo 2008

Muchos creemos que los partidos políticos son hoy los principales culpables del deterioro de la política, del creciente divorcio entre políticos y ciudadanos y el obstáculo que cierra el paso a la deseada regeneración democrática.

No es que rechacemos la existencia de los partidos políticos sino todo lo contrario: queremos que cumplan con el cometido para el que fueron creados y faciliten la participación de los ciudadanos en la política, una misión que hoy han dejado de cumplir al convertirse en instrumentos de poder, más que en vías abiertas de participación.

Cuanta razón tenía Kafka al afirmar que ”Un cretino es un cretino. Dos cretinos son dos cretinos. Diez mil cretinos son un partido político.”

Kafka, como muchos demócratas, creia que los partidos políticos eran una buena fábrica de cretinos y una pésima fábrica de líderes.

La vida interna de los partidos, donde la obsesión por medrar y escalar puestos siempre ha sido la constante dominante, macera a grandes mediocres alienados que ni conocen ni aman el mundo exterior. Dentro de los partidos, la gente se somete, se humilla y renuncia a pensar y a expresarse con libertad, siempre para escalar posiciones y convertirse en dirigente.

Pese a sus grandes carencias y defectos, el principal de los cuales es que cercenan la libertad y toda expresión creativa, los partidos políticos son hoy la mayor fuerza viva existente en las sociedades, las más sofisticadas maquinarias de dominio creadas por el hombre. Sin embargo, su fuerza extraordinaria no proviene de la inteligencia, ni de la imaginación, ni de la disciplina, sino de algo mucho más simple y vulgar: son gente organizada que siempre se enfrenta y derrota a gente desorganizada, grupos compactos que consiguen imponerse y dominar a ciudadanos aislados y solitarios.

La fortaleza actual de los partifdos políticos no es el triunfo de la inteligencia ni de la razón ni del bien, sino únicamente la vulgar victoria de muchos frente a pocos.
Voto en Blanco

Apaciguamiento
Fitna o la censura europea
GEES Libertad Digital 30 Marzo 2008

En la Europa actual, todo aquel que critique al cristianismo es reconocido como un ilustrado, un moderno, un progresista. Lo mismo que la crítica a la cultura europea tradicional, a la historia, a los valores. Hoy, mostrar a Jesucristo o a la virgen manteniendo relaciones sexuales, a sacerdotes y Papas desnudos o en actitud homosexual se considera un sano ejercicio de libertad de expresión, y ay de quien ose criticarlo, porque sobre él caerá la ira de intelectuales, periodistas, políticos.

Pero al mismo tiempo, la orgía democrática en Europa es selectiva: y por duro que sea decirlo, quien critique al islam hoy o es asesinado o es amenazado de muerte. La lista de fugitivos políticos por Europa crece exponencialmente en los últimos tiempos; Fallaci, Hirsi Alli, Westergard, Allam y ahora Wilders son sólo algunos. Se podrá estar más o menos de acuerdo con cada uno de ellos, pero resulta inadmisible que manteniendo opiniones perfectamente legales tengan que esconderse de los terroristas y sufran el desprecio de la clase política europea.

Los pocos políticos que se han pronunciado sobre el tema de las amenazas, han acudido prestos... a solicitar y pedir la censura del amenazado. Que el Consejo de Europa haga apología de la censura y de la cesión a los terroristas y lo haga presumiendo encima de ser "guardián europeo de los Derechos Humanos" provoca repugnancia. Y que el secretario general de la ONU se sume al coro de liberticidas no hace sino mostrar el profundo desprecio que la clase política tiene hacia el derecho de los europeos de expresar libremente sus opiniones y de poder leer, oír o ver lo que deseen.

Siempre encontramos el mismo argumento; Europa no puede hacer ni decir nada que moleste a los islamistas, porque ejercerán la violencia contra nosotros. Este pavor a que los islamistas se enfaden se extiende poco a poco por la sociedad; los vecinos de Hirsi Alli que le "pidieron" que se cambiase de casa, un hotelero expulsó al autor fugitivo de las caricaturas de Mahoma, un proveedor informático cedió en el caso de Wilders. Tras los políticos, hay un peligro real de que la sociedad entera renuncie a sus libertades por miedo a los terroristas.

La libertad de expresión exige la posibilidad de hacer públicas ideas, acertadas o no, y de combatirlas con la fuerza de la palabra. Esto hoy está saltando a golpe de amenaza. Europa cada vez defiende menos sus libertades, y el islamismo, moderado y radical, cada vez muestra mayor desprecio y agresividad hacia ellas. Ya no se trata de juzgar las opiniones vertidas: Podemos decir sin miedo a equivocarnos, que la libertad de expresión en Europa se está socavando día a día.
En defensa de la libertad de expresión, el lector interesado en la polémica podrá encontrar en la página de GEES el enlace para poder ver la película y juzgar por sí mismo sobre su contenido.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos. http://gees.org/articulo/5306

El PNV ampara las calles de la vergüenza
Once pueblos vascos y navarros homenajean a etarras dando nombre a sus vías ? La mayoría, gobernados por los nacionalistas
L. Pérez La Razón 30 Marzo 2008

madrid- Un paseo por las calles de algunos de los pueblos del País Vasco más profundo es un viaje a las entrañas de ETA. En ellos, los verdugos son las víctimas y como tales se les homenajea. En diez de estos municipios, gobernados en su mayoría no por la izquierda abertzale, sino por el PNV, algunas de las plazas y vías tienen el nombre de sanguinarios etarras para deleite de la banda y sus seguidores y humillación de las víctimas. La esperanza para estas últimas es un reciente informe de la Abogacía del Estado que considera ilegal que un parque de Hernani lleve el nombre de José Manuel Ariztimuño, «Pana», en memoria del jefe del «comando Araba» abatido por la Policía Armada en 1981 en Vitoria. Dignidad y Justicia ha presentado nueve querellas contra otros tantos alcaldes de las comunidades vasca y navarra que mantienen estos cuestionables homenajes.

? Lejona (PNV). Esta localidad vizcaína homenajea a los etarras a pares. Dos de sus avenidas tienen los nombres de «Txabi y Joseba Etxebarrieta» y «Eustaquio Mendizábal», alias «Txikia». Txabi Etxebarrieta fue el verdugo del primer guardia civil que perdió la vida como consecuencia del terrorismo etarra. Etxebarrieta disparó por la espalda, y remató en el suelo, al agente de Tráfico José Pardines Arcay. En Tolosa, pueblo guipuzcoano gobernado por el PNV, también hay un monumento en memoria del etarra.

Mendizábal también ocupa un lugar preferente dentro de la mitología etarra. Tanto, que el comando que acabó con la vida del almirante Carrero Blanco fue bautizado con su alias, «Txikia». También en el municipio alavés de Alegría, gobernado, una vez más, por el PNV, hay una calle que homenajea al terrorista.

?Arrigorriaga (PNV). El nombre de una de las plazas más grandes del municipio también está unido a Carrero: José Miguel Beñarán, «Argala», a quien se atribuye la autoría material del asesinato del entonces presidente del Gobierno.
?Etxebarri (PNV). «Gudaris Txiki y Otaegi» es el nombre de una de las vías de esta localidad vizcaína. Con ella, se rinde homenaje a los dos etarras fusilados en septiembre de 1975, en los estertores del franquismo, junto a tres terroristas del FRAP. Ambos etarras también tienen calles en su honor en las localidades vizcaínas de Amorebieta y Durango, ambas gobernadas también por el Partido Nacionalista Vasco.

?Elgueta (Aralar). Domingo Iturbe, «Txomin», fue dirigente de ETA en uno de los periodos más sanguinarios de la banda, la primera mitad de la década de los ochenta, cuando la banda asesinaba a alguien todas las semanas. Su tétrico currículo no impidió a los gestores de este pueblo ponerle su nombre a una de sus calles.

? Cizúrquil (PNV). Esta pequeña localidad guipuzcoana de apenas 3.000 habitantes dio a la plaza principal el nombre de Joseba Arregi, un pistolero del «comando Madrid» que falleció en 1981 por los malos tratos recibidos en las dependencias policiales de la capital. José Luis Geresta, «Totto», nacido en el pueblo e implicado en el asesinato de Miguel Ángel Blanco, también tiene su plaza.

?Hernani (ANV). Bastión casi inexpugnable de la izquierda abertzale, la Corporación municipal, gobernada entonces por HB, decidió en 1982 poner el nombre del etarra José Manuel Aristimuño, «Pana», a una de sus plazas. «Pana» asesinó en 1980 al militar Jesús Velasco Zuazola en presencia de sus hijas.

?Echarri Aranaz (Na Bai). Los retratos de tres etarras -«Iosu», «Axio» y «Peio»-, junto al anagrama de ETA y unas palabras en su honor, dan la bienvenida a los visitantes de esta villa de menos de 3.000 habitantes.

Garzón embarga en Liechtenstein las cuentas secretas de ETA
La banda esconde en el principado el botín de sus extorsiones
JOSÉ MARÍA IRUJO - Madrid El País 30 Marzo 2008

El principado de Liechtenstein, minúsculo país de 35.000 habitantes y 160 kilómetros cuadrados, se ha convertido en uno de los lugares favoritos de los terroristas para esconder los beneficios de sus extorsiones, según se desprende de una investigación secreta dirigida por Baltasar Garzón, titular del Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional.

A petición del magistrado, las autoridades de Liechtenstein han embargado cuentas corrientes y sociedades con decenas de miles de euros a nombre de personas relacionadas con el caso del bar Faisán de Irún, Guipúzcoa. Joseba Elosua, dueño del citado establecimiento, dirigía presuntamente una importante red de extorsión etarra, según señalaron a EL PAÍS fuentes de la investigación.

La red operaba desde hace 20 años y estaba integrada por viejos y veteranos miembros de ETA residentes al otro lado de la frontera, en el sur de Francia. Se trata de tipos sin escrúpulos como Eloy Uriarte Díaz de Guereño, alias Señor Robles, de 65 años, que años atrás cobraban el impuesto revolucionario con la ayuda de párrocos de iglesias en Anglet y Hendaya y lo escondían en sacristías y confesionarios.

La investigación de la Audiencia Nacional demuestra que los terroristas de ETA se han modernizado y, al igual que los traficantes colombianos de cocaína, de la mafia italiana o de las bandas criminales de los países del este de Europa, acuden con su botín al cómodo y seguro refugio de los denominados territorios off shore, paraísos fiscales en su mayoría bajo el paraguas del Reino Unido, donde confluyen evasores del fisco y delincuentes de todo el planeta.

Miembros vinculados con esta trama de extorsión etarra investigada por la Audiencia Nacional abrieron cuentas secretas y sociedades en Vaduz, la capital de Liechtenstein, y ocultaron en sus opacos bancos el dinero entregado por empresarios españoles amenazados por ETA, según aseguran fuentes de la investigación. Carlos Bellver, presunto asesor fiscal de la red, fue la persona encargada de invertir estos fondos, que, además de blanquear su procedencia, daban una rentabilidad superior al 10%.

Garzón ha librado una comisión rogatoria (petición de ayuda judicial) a Liechtenstein. En ella solicita información sobre la apertura de esas cuentas, sus movimientos y las cantidades remitidas desde España y Francia a ese refugio financiero que figura en la lista negra de la OCDE por sus prácticas opacas y su escasa colaboración con el organismo internacional. Precisamente el principado acaba de ser el centro de un sonado escándalo después de que un ex empleado del banco LGT vendiera a los servicios secretos de Alemania cuatro DVD con las identidades de 1.400 clientes, en su mayor parte austriacos y alemanes.

Garzón pretende demostrar que el dinero escondido en el pequeño país de viñedos y castillos de hadas fue entregado a ETA por empresarios de Vizcaya, Guipúzcoa, Álava y Navarra. Algunos de los que pagaron ya han sido interrogados por la policía en comisarías del País Vasco.

Las autoridades de Liechtenstein no han respondido todavía a la solicitud judicial española, pero han mostrado interés y colaboración en el caso, según aseguran fuentes de la investigación. En una reciente reunión de Eurojust, organismo de cooperación judicial europea, el fiscal del principado que participaba como invitado comunicó a Cándido Conde-Pumpido, fiscal general del Estado, detalles sobre el caso y ofreció su colaboración. La fiscalía general transmitió la información a Javier Zaragoza, fiscal jefe de la Audiencia Nacional, y éste a Garzón, titular del Juzgado de Instrución número 5, que investiga la red de extorsión etarra.

El magistrado ha abierto una pieza secreta sobre las presuntas cuentas de ETA y aguarda la información del principado para continuar su investigación. Al parecer, el banco receptor del dinero elaboró un informe de actividad sospechosa que fue facilitado a las autoridades españolas. Liechtenstein colabora con los países que reclaman su ayuda cuando el dinero perseguido procede de actividades terroristas, pero no responde a ninguna solicitud sobre evasión fiscal. Al igual que en Suiza, Mónaco o Andorra, el delito fiscal allí no está tipificado. Distintos organismos internacionales advierten desde hace años de cómo estos territorios, donde hasta hace poco era posible abrir una cuenta a nombre de Mickey Mouse, se están convirtiendo en el refugio de organizaciones terroristas como ETA o Al Qaeda y sus satélites.

La operación contra la red de extorsión etarra se inició el 20 de junio de 2006 con la detención en Francia y España de 12 personas, entre las que se encontraban, además del dueño del bar Faisán, los históricos de ETA Julen Madariaga, de 74 años; Ángel Iturbe Abásolo, de 53, hermano de Txomin Iturbe, el antiguo jefe de la organización terrorista muerto en Argel, y Eloy Uriarte, el cerebro de la actividad mafiosa de la banda en los años ochenta. El juez Fernando Grande-Marlaska, que entonces sustituía a Garzón, y la juez francesa Laurence Le Vert dirigieron la investigación desde los dos países.

El golpe policial contra la red estalló durante el fracasado proceso de paz y sacó a la luz algunas de las subterráneas iniciativas del Gobierno en sus conversaciones con ETA. La investigación judicial desveló que Joseba Elosua, el dueño del bar Faisán, al que acudían intermediarios del PNV en representación de los chantajeados, recibió antes de la redada una llamada en la que se le alertaba de que iba a ser detenido si pisaba suelo francés. Se investiga si ese extraño aviso se hizo desde el teléfono de un miembro de las fuerzas de seguridad del Estado.

Los extorsionadores invirtieron beneficios de su chantaje en bienes inmuebles valorados en casi un millón de euros.

El colectivo de padres vascos llevará a la UE la imposición del euskera en la escuela
BLANCA TORQUEMADA. MADRID ABC 30 Marzo 2008

Como ellos dicen con retranca, el próximo paso será «internacionalizar el conflicto». La Plataforma por la Libertad Lingüística creada el pasado enero por padres del País Vasco para defender a sus hijos de la escolarización obligatoria en euskera presentará una denuncia ante la Comisión Europea para hacer valer los derechos que se les niegan en su propia Comunidad autónoma. En concreto, quiere actuar contra el Decreto 175/2007 con el que el Gobierno vasco, como informó ABC, impone el euskera como lengua vehicular de la enseñanza y, además, establece al final de secundaria un examen de capacitación en ese idioma equivalente al «First Certificate» del inglés. Medidas que suponen la liquidación a corto plazo del «modelo A» por el que los padres vascos han podido hasta ahora educar a sus hijos en castellano, y una seria amenaza para el «modelo B» mixto, que ofrece asignaturas en las dos lenguas. La propia Consejería de Educación ha reconocido ya abiertamente que su voluntad es acabar con el «modelo de los modelos» con el argumento de que «ha fracasado».

Ante la evidencia de que la «apisonadora» de la administración autonómica se ha puesto en marcha y no se detendrá, la iniciativa legal del colectivo, actualmente en fase de elaboración, busca encontrar el amparo a sus derechos en instancias de la UE. Según ha informado a ABC la Plataforma, la denuncia ante la Comisión seguirá la misma línea argumental de la que hace unos años presentó el Gobierno de La Rioja contra la Diputación de Álava por las ayudas concedidas a una empresa que trasladó su domicilio a Laguardia para beneficiarse de las «vacaciones fiscales» vascas. Tras varios años de contencioso, en 2004, el Tribunal de Justicia de la UE falló contra la institución foral por considerar que sus incentivos a esas compañías «constituían ayudas de Estado incompatibles con el mercado común europeo».

Por eso esta ofensiva jurídica, según fuentes de la Plataforma, «tendrá una vertiente económica, ya que plantearemos que el decreto conculca el derecho de libertad de empresa. En el País Vasco no se podrán abrir escuelas que deseen impartir la enseñanza en castellano, ya que el euskera se impone a todos los centros, también a los privados. Esgrimiremos también que va contra la libertad de residencia, porque nadie podrá trasladarse a trabajar en esta Comunidad o en todo caso, quien venga, tendrá que hacerlo sin su familia». La Plataforma insiste en que «agotaremos todas las vías jurisdiccionales y tenemos muchas esperanzas puestas en la UE. Las instituciones comunitarias son muy sensibles a todas las cuestiones que afectan a la libertad de mercado».

Conferencia de presidentes
Pero esta «revuelta» cívica tiene otros frentes abiertos, también en el ámbito nacional. El primero, la determinación de presentar una queja ante el Defensor del Pueblo, con quien se quieren entrevistar. Además, como Zapatero anunció en la campaña que una de las primeras cosas que haría si ganaba las elecciones sería convocar una Conferencia de presidentes autonómicos, la Plataforma se ha puesto manos a la obra y ha entablado contacto con los Gobiernos de otras Comunidades para «implicar a los máximos representantes autonómicos y hacerles partícipes de un problema que también a ellos les afecta, porque conculca derechos fundamentales no sólo de los ciudadanos vascos, sino también de los del resto de España. Nuestro objetivo es que cuando se celebre esa «cumbre» autonómica, algunos presidentes, cuantos más mejor, puedan poner sobre la mesa esta cuestión y fuercen su entrada en la agenda. En esa coyuntura, tanto Zapatero como Ibarretxe se tendrán que pronunciar y dar una respuesta concreta».

Pero tampoco se agotan ahí los resortes de respuesta a las imposiciones lingüísticas «por decreto y a espaldas de una realidad social que va por otro camino». Así, los juristas a los que ha recurrido la Plataforma están mirando con lupa la legislación vigente para tratar de atajar los abusos. Creen, en principio, que en el precepto legal de que una parte sustancial del currículo escolar lo ha de fijar el Estado «puede estar parte de la solución». Pero además han detectado que el propio decreto 2808/1980 por el que se transfirió la Educación a la Comunidad Vasca menciona el traspaso de la titularidad de los centros docentes y de la inspección técnica, entre otros muchos aspectos administrativos, pero en lo que se refiere a contenidos sólo menciona la promoción del euskera, por lo que, interpretan, «se podría aducir que no son competentes en cómo se imparten el resto de las materias». Pero, sobre todo, se aferran a la sentencia 6/1982 del TC que denegó al País Vasco la pretendida titularidad de la Alta Inspección de Educación: «Ese pronunciamiento del TC hacía referencia expresa al derecho a recibir enseñanza en la lengua del Estado».

Contactos con otros grupos
A un tiempo, la Plataforma por la Libertad Lingüística ha estrechado los contactos con grupos cívicos de otras Comunidades que impulsan parecidas reivindicaciones (básicamente de Cataluña y Galicia), para plantear «actuaciones conjuntas». Pese a ello, han decidido «no formar una confederación porque las situaciones planteadas son diferentes, y requieren estrategias distintas».

Hace unos días miembros del colectivo vasco de padres se reunieron en un hotel de Burgos con representantes de Galicia Bilingüe y la Plataforma por la Tolerancia Lingüística de Cataluña. En esa cita se acordó sumar esfuerzos y buscar el acercamiento a otros grupos de Baleares y de Valencia.

Respaldo del PP, el PSE y Rosa Díez frente a la cerrazón de EA
B.T. ABC 30 Marzo 2008

MADRID. Los padres vascos que luchan por el derecho a que sus hijos sean educados en castellano han buscado también el amparo de los partidos políticos de ámbito nacional con el fin de «crear el clima adecuado para la solución más sólida: la de un pacto de Estado en materia de Educación, parecido al Pacto de Toledo, que no deje nuestros derechos a expensas de vaivenes electorales y de intereses coyunturales. Durante la campaña electoral, la Plataforma por la Libertad Lingüística aprovechó la presencia de Rajoy en Bilbao para entrevistarse con él: «Se mostró muy preocupado cuando le explicamos el decreto que se nos ha venido encima -relatan representantes de la Plataforma- y asumió muy bien nuestras demandas». Antes de los comicios, el líder del PP se refirió en diversos foros a la propuesta de su programa electoral de promover una ley para garantizar la escolarización en castellano en toda España. Ahora los afectados esperan que Rajoy lleve pronto ese texto al Congreso, aunque sea desde la oposición.

La Plataforma por la Libertad Lingüística también se reunió en Vitoria durante la campaña con la portavoz de Educación del PSE en el Parlamento vasco, Isabel Celaá, a quien transmitió sus preocupaciones: «También nos dio la razón, por lo que confiamos en que haga llegar nuestras peticiones a las altas instancias del Gobierno. Ella nos dijo que el PSE apuesta por una educación trilingüe, en castellano, euskera e inglés». De su lado tienen también al nuevo partido Unión, Progreso y Democracia «que, sin duda, es el que nos ha dado un respaldo más explícito porque tiene menos hipotecas». Los padres se reunieron recientemente con la portavoz de UPyD, Rosa Díez, quien les garantizó que llevará al Parlamento sus reivindicaciones.

Una batería de apoyos que, sin embargo, difícilmente podrá minar la cerrada posición del Gobierno tripartito de Ibarretxe, decidido a no dar marcha atrás. El consejero de Educación de Eusko Alkartasuna Tonxtu Campos Granados se entrevistó con los padres y zanjó la cuestión recordándoles que no había posibilidad de actuación en el ámbito del Parlamento vasco. En la misma línea, las diputadas autonómicas de EA Onintza Lasa e Idoia Cuadra aseguraron que «la desaparición del actual sistema no tiene vuelta atrás».

LA PENSATRIZ SALMANTINA, DE 1777, LA PUBLICACIÓN MÁS ANTIGUA
La Biblioteca Virtual de Prensa Histórica roza los cuatro millones de páginas digitalizadas
La Biblioteca Virtual de Prensa Histórica española ya está a la cabeza de las existentes en los países de nuestro entorno, con casi cuatro millones de páginas, correspondientes a 1.960 cabeceras.
EFE Libertad Digital 30 Marzo 2008

Es una tarea abordada por el Ministerio de Cultura español, que ha permitido llevar al ciudadano los fondos de las bibliotecas públicas del Estado, a los que desde el 2005 se han añadido –merced a convenios– colecciones de ateneos, fundaciones, ayuntamientos, universidades y propietarios particulares de periódicos que empezaron a editarse en el siglo XIX. El resultado es una colección gigantesca que pone a disposición de investigadores y eruditos materiales en muchos casos desconocidos y únicos, editados desde finales del siglo XVIII.

Según declaró a Efe Rogelio Blanco, director general del Libro, Archivos y Bibliotecas, "con la iniciativa se ha democratizado el acceso a materiales que, en general, y debido a su deterioro, estaban reservados únicamente a pocos investigadores y en condiciones con frecuencia muy limitadas".

La publicación más antigua de las recogidas es La Pensatriz Salmantina, de 1777, conservada en la Biblioteca Pública del Estado de Cáceres, una de las rarísimas publicaciones aparecidas en el XVIII destinadas a las mujeres.

"Dexense, pues, Vds de reducir toda la ciencia y comprensión femenina al gobierno de la aguja, al manejo de la rueca, de la escoba y de la almohadilla, y a la superintendencia de los pollos, las gallinas y los gallos", reclama la articulista Escolástica Hurtado, en La Pensatriz Salmantina.

La riqueza de los fondos es inmensa. Por seguir con el caso salmantino, están allí 129 publicaciones, religiosas, obreristas, monárquicas, republicanas, liberales, federales, literarias, médicas, de humor... con títulos tan sugerentes como El Incensario. Periódico dominguero, inocentón y optimista que pretende ser bromista sin perjuicio de tercero, publicación de 1887.

En la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica se encuentran periódicos y revistas de quince Comunidades Autónomas (Andalucía, Aragón, Asturias, Canarias, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Madrid, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia, Islas Baleares, La Rioja, País Vasco y Región de Murcia), 45 provincias y 140 localidades. El Ministerio tiene previsto incluir en fases sucesivas colecciones de las comunidades autónomas y provincias que aún no están en la base de datos.

El director general del Libro, Archivos y Bibliotecas, dijo a Efe que de todos los conjuntos del patrimonio bibliográfico español "el que se halla en mayor peligro de desaparecer es la prensa. Por ello, debía ser el primero en intentar rescatarse".

En opinión de Blanco, hay dos razones básicas por las que la prensa histórica está desapareciendo. La primera la utilización, desde 1840, como papel para imprimir, el fabricado a partir de la celulosa de madera que al contacto con la atmósfera sufre una degradación rapidísima que incluso podemos comprobar con la prensa actual.

La segunda, el hecho de que la prensa es un recurso informativo muy solicitado por investigadores y lectores pues en ella se recogen todo tipo de informaciones que abarcan desde la política a la literatura, desde el arte a las relaciones de sucesos, desde la vida económica a todos los acontecimientos de la vida social y ello no está circunscrito a una o dos grandes ciudades sino que a partir del siglo XIX todas las localidades editan varios periódicos, semanarios y revistas.

"Era pues necesaria -declaró el responsable ministerial- una acción urgente para preservar el patrimonio bibliográfico español y para difundir en la mayor medida y con la mayor eficacia ese patrimonio".

Para realizar este proyecto se han utilizado potentes tecnologías de la información como el tratamiento mediante metadatos, estructuras de información e intercambio basadas en lenguajes de marcado; y se ha creado una base de datos o biblioteca virtual que se ajusta a los estándares internacionales más avanzados que se aplican en los países más desarrollados para proyectos similares.

La biblioteca incluye un repositorio basado en la Iniciativa de Archivos Abiertos, estándar fundamental para la construcción de la Biblioteca Europea, y conseguir una mayor visibilidad en Internet.

En la actualidad, el fondo de esta biblioteca virtual española alcanza un volumen destacado en relación a los países de nuestro entorno: 3.906.000 páginas digitalizadas. Entre las colecciones de prensa digitalizadas incluidas en The European Library, The Finnish Historical Newspaper Library incluye 415.000 páginas e Historical Newspapers in Pictures de la Biblioteca Nacional de Holanda, 350.000. Hasta la fecha, solo Austrian newspapers on line, con casi tres millones de páginas, alcanza un volumen cercano al de la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica de España.
La iniciativa tendrá continuidad en 2008, y es paralela a otra muy importante, también en marcha: la creación de una Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico iniciada en 2007 que ya alcanza la cifra de 2.160 títulos de manuscritos, incunables y libros impresos antiguos, con un total de casi 600.000 páginas, conservados en bibliotecas españolas.

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