AGLI

Recortes de Prensa    Lunes 14 Abril 2008

Civismo ejemplar
Editorial ABC 14 Abril 2008

Los movimientos cívicos vascos ocuparon durante algún tiempo un lugar preferente entre las páginas más dignas de la resistencia contra el nacionalismo excluyente. Reforzados por el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, estos grupos alcanzaron un notable protagonismo, llegando a convocar grandes manifestaciones «contra el nacionalismo obligatorio» o contra el Plan Ibarretxe y en defensa de la España constitucional. Eran tiempos en que PP y PSOE remaban juntos y en la misma dirección, buscando de forma inequívoca la derrota final de ETA. Todo cambió radicalmente con la política de Zapatero sobre el «proceso» vasco y la negociación con los terroristas, uno de cuyos objetivos deliberados fue desactivar estos movimientos cívicos, convertidos en un testigo incómodo y en la voz de una conciencia difícil de silenciar.

Lo cierto es que fracasaron los planes de Zapatero, pero ya nadie ha conseguido revitalizar unos movimientos que languidecen poco a poco. Basta Ya ha tenido que cerrar hace unos semanas su página en internet por falta de fondos. Otros grupos sobreviven como pueden gracias al esfuerzo personal de algunos ciudadanos entusiastas. Muchos de ellos se han integrado en la vida política, en particular a través de UPyD, pero otros prefieren mantener la lucha desde la sociedad civil, a pesar del rechazo y la incomprensión de las instancias oficiales. En esta época de problemas y tribulaciones, es preciso reconocer el esfuerzo de estos ciudadanos ejemplares en favor de la libertad de todos.

Ante un ZP reincidente, España necesita una oposición sin titubeos
La peor herencia de la anterior legislatura es lo que nos deja el presidente con sus nombramientos. Toda una declaración de guerra. El Partido Popular debe actuar en consecuencia.
Santiago Abascal elsemanaldigital  14 Abril 2008

Lo que –con sus nombramientos- nos ha dicho Zapatero a los españoles no se sujeta a la interpretación. El mensaje es cristalino: de nada se arrepiente, los ministros más cuestionados prosiguen y las políticas que más han dividido a los españoles acechan desde los ministerios. Zapatero desafía al Partido Popular y a diez millones de españoles y guiña el ojo a los extremistas, que el 9-M premiaron con su voto el radicalismo de izquierdas y la sensibilidad filonacionalista del presidente.

La provocación de Zapatero es de alto nivel: sigue en Interior el ministro protagonista de la desactivación de la lucha antiterrorista, en Justicia permanece el sectarismo de quien más ha tratado de politizar a la judicatura española, y en Educación continúa la ministra que no ha movido un dedo contra la imposición lingüística pero que se ha empleado a fondo para arrebatar a los padres la patria potestad sobre sus hijos con una asignatura que pretende -nada más y nada menos- modelar y manosear su conciencia moral.

Y como guinda, estrenamos ministra criptonacionalista catalana -que repudia al patriotero Bono- al frente de Defensa. Ésta sí que promete. Bono, el supuestamente españolista, dejó su impronta hasta en los históricos lemas del ejército. Su sucesora le hará bueno. Yo no doy ya un duro ni por los homenajes a la bandera.

El PP no puede mirar para otro lado ante semejante ofensiva, no dándose por enterado. Los pactos de buenas intenciones escritos en el aire no son posibles con quienes han dejado la nación hecha unos zorros y proclaman –con los viejos reministros- que continúan con la obra iniciada sin atisbo de propósito de enmienda ni acto de contrición a la vista. Ante un Gobierno decidido a culminar la deconstrucción de las instituciones no es posible continuar mirándose el ombligo hasta junio. Hay que pensar más en España y en los españoles, a los que les preocupan muchas cosas. La economía, mucho. Pero sin olvidar que la gente tiene principios y nos juzgará por la fortaleza o la doblez de nuestras convicciones.

Hoy, más que nunca, el PP debe estar a la altura de su responsabilidad histórica con España. Por dos motivos; el primero y esencial, porque sí, y el segundo, porque el PP ya no tiene el voto cautivo de quienes aman a España y la sienten como una nación de ciudadanos libres e iguales. Otras opciones lícitas, aunque hoy residuales, han surgido en el panorama político español. Si se quiere continuar maldiciendo a algunos medios por la cobertura ofrecida a las nuevas opciones, hágase, pero el problema no está fuera de nosotros y de nuestros titubeos. El fortalecimiento de otras alternativas políticas se producirá en la medida en que algunos estrategas quieran dar el cambiazo –o maquillar hasta convertir en irreconocibles- a nuestros principios y convicciones.

No podemos abandonar el campo para que otros lo ocupen por nuestro desistimiento o disimulo, ni hacer cosas raras siguiendo a los "expertos" en mercadotecnia. Lo nuestro –si cabe, con más énfasis que nunca- ha de ser la defensa de la nación española, la reforma constitucional para fortalecer el Estado, la reivindicación de las libertades cívicas y la exigencia de igualdad ciudadana. Por eso se nos ha respaldado el 9-M, en eso creemos y de eso tenemos que convencer.

Respondan, por favor
POR IRENE LOZANO ABC 14 Abril 2008

«TODOS estamos invitados» es una película violenta a la que conviene llevar a los niños. Sin apuros por el trauma que puedan causar las imágenes: no hay carnicerías, degollinas ni cadáveres ensangrentados, sólo un par de artefactos incendiarios y cuatro tiros.

Resulta fácil explicarlo en un verso, como hizo Adrienne Rich: «También el silencio es opresión y violencia». Mucho más complicado es convertir esas siete palabras en una historia sobre lo que no pasa en la Comunidad Autónoma Vasca; los gritos que no se oyen en las aulas de la Universidad; las palabras que no se pronuncian en la calle, los comentarios que no se hacen en las sociedades gastronómicas, como señala aséptico uno de los comensales en la película: «Aquí no se habla de política».

Allí, los amenazados por ETA han de ser instruidos por la Policía autonómica acerca de cuestiones elementales de seguridad: «La mejor forma de protegerse es estar callado». Como la mayor parte de la sociedad vasca es aplicada, tiene la lección aprendida, pero siempre quedan algunos rezagados que necesitan clases de refuerzo. El castigo a su torpeza son los guardaespaldas que llevan tras de sí a modo de orejas de burro.

Gutiérrez Aragón nos pone ante los ojos la violencia sutil de ese gran silencio. De ahí que los protagonistas de su película, como en la vida misma, no sean sólo los que hablan, sino también los que callan. Ese silencio espeso construido entre todos, en otro tiempo secuela evidente de los consejos de la abuela en la dictadura -«tú no te signifiques, hijo»-, es hoy endémico en la vida política de la Comunidad Autónoma Vasca. El amenazado por ETA no sólo teme a la muerte. Tiene también miedo de que los amigos dejen de llamarle para ir de potes, y que nadie pregunte por él para no hablar de política. Siente la mirada furtiva de un colega que no le invitó a cierto congreso para no significarse. Es el terror de vivir una excepción que sólo deja un rastro de silencio.

Hace casi cincuenta años ETA mandó un tarjetón a todos los vascos: «Euskadi ta Askatasuna se complace en invitarle a la representación del drama «Matar a los enemigos del pueblo vasco», que tendrá lugar en las calles y plazas de Euskadi, en su Universidad y sus ayuntamientos, en sus comercios y sus iglesias, a una hora siempre intempestiva». Como anfitriones metódicos, no olvidaron incluir la fórmula protocolaria: (r.s.v.p.), répondez, s´il vous plaît. Gutiérrez Aragón retrata a los que han declinado la invitación en voz alta y también a todos aquellos que aún no han contestado, pese a que la vida de su vecino los interpela a diario. Todos estamos invitados. Se nos recuerda con urgencia imperativa: respondan, por favor. Porque la película no termina cuando el espectador abandona su butaca. Se sigue rodando en este momento.

Nuevo gabinete
La broma Chacón
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 14 Abril 2008

Darle a Chacón el Ministerio de Defensa es una de las más pesadas bromas que ha gastado Zapatero al PSC, y lleva ya unas cuantas. No es extraño que Montilla deseara el triunfo del PP en las generales; era la justa correspondencia a los deseos gubernamentales de situar a Mas al frente de la Generalidad, empeño que nació antes que el propio ejecutivo socialista, con la crisis de la visita de Carod a Perpiñán y las subsiguientes conversaciones telefónicas a grito pelado con Maragall, las exploraciones para resucitar una federación catalana del PSOE (de las que el nuevo ministro Corbacho sabe algo) y lo que el PSC tuvo por traición suma: servirle el tanto del Estatut al líder convergente en la larga noche de los cigarrillos. Afrentas todas archivadas al modo socialista, es decir, mediante conspiración que costó la cabeza de Maragall y dio definitivamente el poder institucional –pues el del aparato ya lo tenían– a los capitanes del Baix Llobregat.

Pero el de Chacón es el bromazo definitivo, la lección magistral de ese político al que un día comparamos con el protagonista de Bienvenido Mister Chance, con el personaje de Rowan Atkinson Mister Bean o con el Zelig de Woody Allen, el hombre en quien otros vieron antes a Bambi y que, con el correr de los años y tras sucesivas demostraciones de aniquilación de conmilitones ambiciosos y neutralización fulminante de adversarios, ha encontrado su mejor parangón en un temible vampiro.

¿Que donde está la broma? Sencillamente en colocar a visitar cuarteles, despachar con generales, escuchar el himno de España en posición de firmes y tragarse la más que probable crisis que nos espera con Marruecos a una cabeza de lista del PSC cuyo discurso de precampaña y campaña consistió en la repetición autista de un mensaje único: ella iba a consagrarse a defender los intereses de Cataluña. Tanto insistió en esta aberración jurídico-política que se convirtió en la verdadera y principal candidata nacionalista, suplantación que no vio sólo este columnista, sino también muchos votantes de ERC, cuyo voto, como es sabido, sumado a la fidelísima bolsa del cinturón industrial (que de nacionalista tiene tanto como José Bono o como Alfonso Guerra) dio al PSOE veinticinco diputados por Cataluña y determinó su triunfo electoral.

Derrotados en las urnas y decepcionados por la reacción postelectoral de Rajoy, uno de los pocos consuelos que nos queda a los votantes del PP es imaginar la cara que se les habrá puesto a los nacionalistas que optaron por Carme la quebequoise al saber que le corresponde el mando de aquellos a quienes el artículo octavo de la Constitución asigna la misión de garantizar la soberanía e independencia de España y defender su integridad territorial. ¡Ja, ja, ja, muy bueno, Zapatero!
Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Nuevo gabinete
Zapatero cuida a sus amigos
Agapito Maestre Libertad Digital 14 Abril 2008

Dicen con fingida sorpresa los titulares de prensa que Zapatero ha nombrado un Ejecutivo continuista. También Rajoy considera que Zapatero mantiene el núcleo duro de su anterior Gobierno. ¿Qué otra cosa esperaban que hiciera el dueño de la finca con lo bien que le ha ido con sus capataces? El presidente no podía aspirar a ministros mejores y, sobre todo, más obedientes y disciplinados que los actuales. ¿Qué importan lo que hayan hecho mal en la anterior legislatura? Nada. Todo comienza de nuevo en el régimen de Zapatero. Es un perpetuo amanecer. Lo importante no es lo que realmente hicieran o dejaran de hacer, sino lo que Zapatero les hace creer a sus gobernados. ¡Razones para creer! Cientos tiene Zapatero para sus seguidores, o mejor dicho, "feligreses" laicos.

Las imágenes, las sombras, en fin, las "razones para creer" que Zapatero proyecta de sus ministros es lo único real. El resto no existe. Y si Zapatero dice que Chacón merece el Ministerio de Defensa, entonces se acepta y punto. ¿O es que acaso alguien puede dudar de que Carme Chacón no será capaz de llevar a cabo la dirección del ministerio del Ejército? ¿Qué macho le cuestionará a Zapatero que la señora de Barroso, el antiguo entrevistador de Toni Negri y accionista del Viejo Topo, no puede dirigir al ejército de España? Nadie. El mismo Rey, un hombre tan cercano al mundo intelectual de sus hijas, ha visto con especial cariño este nombramiento. Saltos de alegría dio el Borbón cuando se enteró de que, al fin, una mujer estaría al frente de los ejércitos de las 17 taifas "hispánicas".

Para el propio Zapatero, recojo sus palabras, el nombramiento que él ha hecho de Chacón –es difícil ser más arrogante– ha sido acertadísimo. Quizá. Lo cierto es que ha sido "divertido", aunque a veces rozase la jocosidad del villano, su defensa ante los medios de comunicación. Zapatero se sentía poderoso hablando de la señora Chacón. ¡Bravo, Zapatero! En el país del ministerio de la Igualdad –¡cuánto me recuerda este tipo de ministerio sus equivalentes de La Paz y El Amor en la ficción política del totalitarismo escrita por Orwell 1984!–, ese nombramiento es un golpe en la misma madre de quienes hace una semana no tenían mejor carta de presentación que defender, dicho con el lenguaje de los malos políticos, al "colectivo de gay, lesbianas y transexuales". Pobres. ¡Bravo, Zapatero! Contra el centrismo de salón, nada hay mejor que mostrar chulería macarra y pacifista. ¡Ante la "niña" de Cataluña, secesionista y seductora, no habrá macho que se resista! ¡Ante ella se cuadrarán todos, sin exclusión alguna, soldados y generales, infantes de marinas y paracas, legionarios y artilleros, nadie se escapará sin saludar a la ministra de Defensa! Vale, Zapatero. Apúntese un tanto.

Hay, sin embargo, otros muchos matices que resaltar en este nuevo Ejecutivo que, sin duda alguna, harán daño, mucho daño, al partido de Rajoy. Son golpes que, por desgracia, el PP y su equipo parlamentario no podrán devolver a los socialistas. Me refiero, por poner sólo tres ejemplos, a dos ministros que ha dejado afuera y a una que permanece en el Consejo. ¿Quién podría dejar de valorar positivamente, especialmente en el corto plazo en que se mueven los liliputienses políticos españoles, que la salida de Caldera y Narbona son todo un hallazgo para salvar su pésima gestión? Zapatero, como buen amigo que es del antiguo ministro de Trabajo, lo saca del Ejecutivo para que nadie en los próximos meses le reproche ser el principal causante de las altas cifras de desempleo que, sin duda alguna, tendremos que sufrir los españoles. Lejos de castigarlo, lo premia con la dirección de un Alto Grupo de Estudios para que el nuevo ciclo del socialismo en el poder dure otros treinta años más. No se lo quita de encima, como alguien ha dicho, sino que le hace un gran favor.

¿Qué decir de la salida de Narbona? Algo parecido a lo anterior. En efecto, esta mujer, que ha defendido durante cuatro años una "burrada" por orden de Zapatero, no tendrá que soportar que le pongan la cara colorada con el reproche de que los trasvases hidrográficos son necesarios para resolver el problema del agua de determinadas zonas de España. Sería grotesco mantener a la mayor defensora de las desaladoras como solución para resolver los problemas de la sequía, mientras sus propios compañeros, los socialistas catalanes, ya han comenzado a construir un trasvase para Cataluña.

¿Qué decir de la continuidad de Magdalena Álvarez? Pues que la ha dejado para que recoja los premios de lo realizado. ¿Poco ha hecho? Sí, pero algo es algo. Pronto empezarán a preguntar: ¿quién ha llevado el AVE a Barcelona y Valladolid?... Además, ¿Habría alguien en su sano juicio capaz de atreverse a mantener que esta ministra podrá recibir más críticas y desprecios que los ya recibidos? Nadie. Es imposible hacerlo peor; por lo tanto, ya todo el mundo está resignado.

Zapatero, pues, es cualquier cosa, menos "ingenuo" o imbécil, como siguen pensando algunos "analistas políticos". Este Ejecutivo, sin duda alguna, perversamente elegido no es para cuatro días sino, aunque cueste reconocerlo a sus opositores, para cuatro años. Es un Ejecutivo de amigos y amigotes, sí, pero no de necios.

Andalucía
Silencio, se rueda... hacia la España asimétrica
Pedro de Tena Libertad Digital 14 Abril 2008

El silencio es la abstención de hablar. Menciona Cicerón en una de sus obras las fiestas de las abacias, fiestas en honor de Baco instituidas por Dionisio de Capua, en el Asia Menor, en las que estaba prohibido hablar. En Andalucía, algunos desean instalar lo que llamaremos las "abacias" del Sur, una feria sin precedentes por su extensión y población invitada cuya característica esencial es que en ella se puede hacer de todo menos hablar, sobre todo de política, de lo que pasa, de la realidad. Podemos estar de fiesta todo lo que queramos, pero tenemos prohibido hablar, sobre todo, si es hablar de lo importante.

La libertad de expresión, manifestación y esas zarandajas democráticas están muy bien cuando se está en la oposición y como armas de combate, pero cuando se llega al poder, lo mejor es predicar el silencio, incluso el administrativo. El silencio es la expresión verbal de aquel icónico-dinámico: "El que se mueve no sale en la foto". Cuando se dice mover, también se refiere a los labios, claro. Una palabra tuya bastará para arruinarte. "No te va a ir bien", te dicen los amigos del poder. Por eso, el silencio es lo mejor en tiempos de régimen. Lo supo Franco con pericia suprema. En su tiempo, hablar de política era casi pecado. Pero, claro, los que hablamos entonces y pagamos por ello, ¿haremos caso de estos mindundis por más que con el dedo avisen o amenacen?

Cuando en una sociedad supuestamente democrática, la gente te dice al oído "Es que no puedo hablar porque me puede perjudicar", "Es que si te contrato no me contratan a mí", "Oye, compréndeme, es que si digo lo que pienso no volveré a ganar un concurso" o incluso "Es que la beca de investigación depende de que me quede calladito" es que algo suena a podrido y no en Dinamarca. Es decir, por hablar claro, que la losa del silencio del régimen se extiende como el miedo entre quienes pudiendo hablar, no es conveniente que lo hagan. Decía Aristóteles en su Ética que el silencio deshace muchas amistades. Pero podemos añadir que el silencio, además, deshace muchas libertades.

Ah, ya. Los que hablamos, los que señalamos, los que denunciamos, los que subrayamos, los que informamos somos unos radicales que no entienden que el secreto de la vida política está en el centro. O sea, las cosas no son verdad o mentira, infames o nobles. Las cosas, ahora, son centradas o no centradas, centristas o no centristas, moderadas y no radicales o insoportables y fuera del tiesto. Cuando decimos que puede estarse preparando la operación "balanceo" para dar en el morro a andaluces, extremeños y demás pobres de España con los datos del PIB o del IRPF, ¿somos extremistas, locos o fanáticos? Cuando Maragall diseño la asimetría nacional traicionando al socialismo y abrazando el nacionalismo, muchos socialistas, entre ellos Chaves, rieron y callaron. No, señor Chaves, no. Usted se inviste, otra vez, presidente de la Junta de Andalucía la semana que viene. Diga algo. ¿Qué hará usted? ¿Ser cómplice de la dirección de su partido en la desigualación de España o irá de mano con Javier Arenas recuperando el valor constitucional de la cohesión nacional y la igualdad de oportunidades?

¿Dónde están los intelectuales andaluces, esos que dicen que usan el "intelecto" (que eso será lo que quiere decir ese palabro infecto heredado de la Revolución Francesa según el cual parece que los demás mortales no disponen de tal órgano, función o capacidad intelectual), ante la reforma del Estatuto de Cataluña, ante el golpe de mano en el Tribunal Constitucional, ante la divulgación de supuestas balanzas fiscales, ante el monopolio del poder de comunicación público de la Junta de Andalucía? A ver, Clavero, Catedrático. A ver, Rafael Escuredo, que estás en el Consejo Consultivo de Andalucía y en otro, paralelo, vinculado al señor Chaves. A ver, Manolo Pimentel, tú que tanto pecho echaste cuando Aznar. A ver, Alejandro. Pacheco. A ver, todos. ¿O esto no es un cachondeo? A ver, economistas que sabéis hacer las cuentas de lo que perdería Andalucía si se impone el método de cálculo de la financiación autonómica propiciado por el nacionalismo catalán. A ver, juristas. A ver, profesores de historia. A ver, hombres y mujeres de esta tierra. ¿Qué cantan los poetas andaluces de ahora? ¿Dónde, dónde los hombres y las mujeres? (Lo decía el viejo Alberti, ¿Recordáis?) Ah, ya. La cosa va de Chiqui Chiqui. En época de Franco, al menos, se iba de porrompompero que musicalmente era mejor.

Virtuosismo en la estafa
POR HERMANN TERTSCH ABC 14 Abril 2008

«Sebastián emerge como nuevo hombre fuerte del Gobierno» titulan aquellos que antes de las elecciones pasaron semanas jaleando a Pedro Solbes como el gran pilar de la solvencia y resolución del equipo que presentaba a las elecciones el presidente del Gobierno. Está claro que Solbes ya ha cumplido su patético papel como señuelo de una solvencia económica que jamás ejercerá. Es otro muñeco roto del prestidigitador, cada vez más dueño del país, cada vez menos sujeto a las normas y a las formas, a los hábitos democráticos, a la disciplina marcada por el respeto a las instituciones y desde luego al pudor. Pero Solbes y su bien merecida suerte no tienen mayor importancia ante lo que se perfila como una legislatura proyectada como revolución cultural para acabar de una vez con las restricciones que el Estado de Derecho impone a la experimentación social.

Como paso previo a la previsible creación futura de un Ministerio de Bienaventuranza, el Ministerio para la Igualdad será dirigido por una joven muy flamenca que, puesta a igualar, ya equiparaba hace semanas en su blog el asesinato de Isaías Carrasco por parte de ETA y los crímenes de género con la «crispación del PP». El sectarismo primitivo de doña Bibiana no es distinto al de la ministra de Fomento, ni al de la nueva ministra de Defensa, ni al de la mayoría de este Gabinete. Pero va a ser interesante conocer los primeros pasos de un ministerio que nos quiere hacer a todos iguales. Iguales a ellos.
Para nuestros hijos y nietos ya tienen los planes medianamente pergeñados. A quienes nos cogen ya un poco mayores habrán de reeducarnos, es decir convencernos con métodos más expeditivos. No tenga nadie la menor duda de que, conscientes de la tarea titánica de redefinir la historia hacia el futuro como hacia el pasado, no escatimarán medios y esfuerzos en convertirnos en ciudadanos cercanos a su ideal aunque sea a costa de nuestras libertades como personas.

Pero hasta quienes vemos en Zapatero una amenaza directa a dichas libertades individuales hemos de quitarnos el sombrero ante el virtuosismo que demuestra como destructor de dignidades de socios y rivales y su capacidad de seducción de gentes que tarde o temprano serán devoradas por la propia dinámica política emprendida.

Tiene mucho mérito reclutar a la otrora reina guapa del pijerío donostiarra y después brillante profesional, Cristina Garmendia, y sentarla en la misma mesa de los ignaros «aparatchiks» de la selección negativa de Chávez y Montilla. Otra cosa es que quizás Garmendia algún día lamente haber entrado de la mano de Sebastián en la cuota de la nueva «beautiful people» que -nadie se engañe-, aunque medren o incluso cumplan con más solvencia que los demás, siempre serán rehenes de la secta y ante todo del Gran Timonel. Éste ha logrado ya convertir al PSOE en una mera subcontrata de servicios para un Gobierno que no cuenta ya ni con un solo miembro con personalidad política propia. Todos son su capricho y del mismo dependen. Como recuerda Santiago González en su blog, los periódicos españoles -y extranjeros-, casi sin excepción, aseguran que hay más mujeres que hombres en el Gobierno. Porque no lo cuentan a él. Ha logrado extender la percepción de que Z está por encima del Gobierno. Se le cita más como homólogo de Nicolas Sarkozy o de George Bush. Se empiezan a olvidar muchos en este país, no es casualidad, que el homólogo de dichos Jefes de Estado es el Rey de España.
Grande ha sido el virtuosismo de Zapatero en la estafa, en la farsa preelectoral de supuestas rectificaciones. Insólita es la fe en el mensaje envenenado de la legislatura del nuevo consenso. Demoledor el espectáculo de la oposición. Rajoy en la indolencia y aplaudido por la secta. Linchados quienes plantean alternativas. La farsa del virtuoso acabará mal. Se admiten apuestas.

El PP se hunde, ¡viva el PP!
Manuel Martín Ferrand Estrella Digital 14 Abril 2008

“El traidor tiene alma de asesino
apocada por el miedo”
(Niceto Alcalá Zamora)

Lo han conseguido. Mariano Rajoy y sus acompañantes en la dirección del PP lo han conseguido. José Luis Rodríguez Zapatero acaba de nombrar un nuevo Gobierno con nombres más risibles que respetables, ha levantado un gineceo trufado con nombres tan provocadores e irritantes como Miguel Ángel Moratinos o Mariano Fernández Bermejo; pero de lo que se habla en la calle, lo que alimenta el runrún del vermú en las primeras terrazas de la primavera, la charla familiar tras la comida del domingo o la maledicencia en la charla del descanso en la oficina es del PP, su crisis, su descomposición cainita, su falta de criterios, su inacción dolosa y la irresolución del que se dice su líder, el heredero digital de José María Aznar.

Estos chicos del PP, que siguen sin digerir su derrota de hace cuatro años, podrían haber aprendido algo durante su experiencia monopolizadora de la oposición; pero perdamos toda esperanza. Un Gobierno de mediocres presidido por un mediocre puede pasar a ser bueno —¿un mal necesario?— por la comparación de quienes dicen ser su alternativa y, según acreditan los hechos, son un grupito de gente sin ideas ni concierto, mal avenidos y sin más rumbo que la conservación del empleo.

No es justo centrar la crítica en Mariano Rajoy. Él, en su calidad de presidente del PP, tiene la responsabilidad máxima de lo que ocurre en su formación y el demérito de su indecisión; pero, unos por poco y otros por mucho, son abundantes los integrantes de la cúpula del partido que han segado la hierba bajo los pies del líder y que, no sin ruidos y aspavientos, han llevado a la calle la imagen débil de un partido al que respaldan con su voto diez millones de personas.

El pleito doméstico, con balcones a la calle, que separa a Esperanza Aguirre de Alberto Ruiz-Gallardón, y viceversa, es el paradigma de las docenas de guerras menores que se cuecen en el conventillo de la derecha española. Con ese ambiente, y en ese desmoronamiento, Zapatero lo tiene fácil y hasta puede vendernos impunemente un Ministerio de Igualdad que añadir a su ridículo buenismo político. La grandeza de un Gobierno no se levanta con los méritos de quienes lo integran y, menos aún, con la de quien lo preside. Viene dada por la pequeñez y la torpeza de la oposición.

Lo de Esperanza Aguirre clama al cielo. Jaleada por los entusiasmos mediáticos que ella misma patrocina, ha hecho alarde de inoportuna presencia cuando, por las más elementales razones estratégicas, el PP debiera presentarse firme y resuelto, cabal y coherente, frente a un PSOE engrandecido por un nuevo éxito electoral. Aguirre ha traicionado el espíritu unitario del PP. Sólo puede decirse en su ayuda que, en un partido en el que uno de sus máximos nombres, y ella lo es, tiene dificultades para presentar su candidatura presidencial en un Congreso sólo cabe el derecho al pataleo. Claro que ese pataleo, en un tablado tan alto como el que ocupa la presidenta de la Comunidad de Madrid, resulta ensordecedor y letal.

Francisco Álvarez-Cascos, el hombre que hizo posible que José María Aznar reconstruyera y fortaleciese al PP como el “otro” gran partido nacional y una de las mejores cabezas de la formación, es uno de los talentos desperdiciados en el tiempo de Rajoy. Álvarez-Cascos es, además, uno de los pocos nombres con autoridad personal, aun en su calidad de militante de base y dedicado a sus asuntos propios, que le quedan al partido. El que fue secretario general del PP triunfante, tal y como hacía el Séptimo de Caballería en las películas del Oeste, ha acudido en socorro de Aguirre. Pide que el partido no se cierre a los debates ni que el rigor reglamentario pueda seguir anulando a las personas más valiosas de la formación.

Quizás el caso tenga la suficiente gravedad como para que resulte exigible la intervención del propio José María Aznar que, él sabrá por qué, parece haberse dado a la fuga. En cualquier caso, dice Álvarez-Cascos que el PP “no es un partido de barones”. En eso, creo, se equivoca. Aguirre ¿no es una baronesa? Manuel Fraga, en Galicia, ¿no predicó hasta el máximo la figura de la baronía? ¿No lo hizo Aznar cuando sentaba sus reales en Valladolid, o Eduardo Zaplana en Valencia? ¿No lo hubiera sido, de haberlo querido, el propio Cascos en Asturias? Admitidos los supuestos del título VIII de la Constitución, las baronías son inseparables de quien gobierne en cada Autonomía, y ello afecta por igual al PP y al PSOE. Otra cosa es cómo se ejerce ese poder y de qué manera se proyecta en el partido de procedencia.

Aguirre, mal acompañada y peor aconsejada, ha hecho uso de su poder, de su baronía, para perjudicar a quien, como Gallardón, también tiene legítimo derecho y suficiente capacidad para tratar de liderar un partido que, poco a poco, se hunde ante nuestros ojos. Es un lujo que, con Zapatero en el Gobierno, no puede permitirse la Nación. Álvarez-Cascos ha tenido el mérito político y el valor cívico de invocar el sentido común en las filas de un partido que parece haberlo perdido. El hecho de que sea un “jubilado” prematuro quien trata de imponer la paz es, por sí mismo, un alegato que demuestra la desgana irresponsable con la que Rajoy y su capillita de inútiles y paniaguados rigen algo que es, además de un partido político, la única posibilidad de alternativa que, hoy por hoy, presenta nuestra renqueante democracia. Lo que ocurre en el PP sólo es bueno para Zapatero.

El Gobierno de la idea de España
Pablo Sebastián Estrella Digital 14 Abril 2008

Cuando Adolfo Suárez escuchó por primera vez a Alfonso Armada hablar de su “idea de España”, inmediatamente decidió su cese en la cúpula militar y enviarlo fuera de Madrid, a Lérida, de donde luego regresó para dar aquel grotesco y peligroso golpe de Estado, precisamente para poner en marcha su “idea de España”. Naturalmente, el caso no es comparable a la reiterada alusión que Zapatero hizo en su investidura sobre su pretendida “idea de España”, pero quien le haya dado al hoy presidente semejante idea para meterla en el discurso cometió un error y una temeridad, porque España es un hecho histórico, objetivo y real sobre el que conviene tomar distancia. Y, desde luego, no hacer juegos de palabras, ni siquiera para enviarles a los ciudadanos el mensaje de que ha aprendido de los errores de la legislatura pasada, y para decir a los nacionalistas que, por ahora, se han acabado los juegos florales o confederales sobre el modelo de Estado —que sí es mucho más opinable que el concepto de España— y que hemos pasado de la España plural a la España diversa.

Porque, claro, si la idea de España que acaba de estrenar Zapatero tiene como ejemplo el nombramiento de Carmen Chacón al frente de Defensa, mal vamos o mal empezamos. Porque la citada, e inminente, ministra no tiene el menor conocimiento de ese departamento y de las cuestiones nacionales e internacionales que lo rodean. Su experiencia política es muy escasa y más bien fracasada en el Ministerio de Vivienda, y milita en el PSC, un partido federado al PSOE cuya “idea de España” deja mucho que desear, está sometida a la prioridad del catalanismo y comparte el Gobierno de la Generalitat con otro partido, ERC, que desprecia España, apoya a Batasuna, ha maltratado al Rey y exige la independencia de Cataluña y no pone la bandera de España en Tarragona, ni quiere desfiles militares en Barcelona.

O sea que, o estamos ante una nueva “zapaterada” del presidente, en línea con su idílica vuelta de la tortilla de la Guerra Civil y la memoria histórica, o, simplemente, todo ello es fruto de una nueva frivolidad, para que, por fin, una mujer sea ministra de Defensa, ampliando así, de paso, la cuota femenina del Gobierno y dando gusto a su pandilla de amigotes de la Moncloa —“los migueletes”, Barroso, Sebastián, etc.—, que son los que más han influido en la redacción del nuevo Gobierno, mientras que los perdedores han sido el equipo de los que le llevaron a Zapatero al poder, Caldera, Blanco y Alonso, y los dos supervivientes de los gobiernos de González, Solbes y Rubalcaba, que están en franca retirada y, de momento, siguen hasta la presidencia española y europea del 2010. Y en realidad hasta que Miguel Sebastián se haga con el control de todo el área económica y se cargue a Solbes una vez que culmine la travesía de los dos primeros años de “la tormenta perfecta” de la crisis económica. A Rubalcaba no lo echó Zapatero porque es el hombre que sabía demasiado.

De manera que la idea de España de Zapatero que se refleja en el Gobierno no es, ni mucho menos, la de reunir un equipo de importantes gestores y de políticos con experiencia y de probada cualificación para sus respectivos departamentos, sino que el objetivo es solamente el de cuadrar la cuotas de mujeres y de representación autonómica, al estilo de un Estado confederal, no de la nación española, que por lo que se ve en el Gobierno sigue siendo “discutida y discutible” hasta en el Ministerio de Defensa.

Ni siquiera la pésima gestión del bronquista Bermejo o de Moratinos —que ha dejado al presidente en la mayor soledad europea y atlántica, como se pudo apreciar en Bucarest—, o de Magdalena Álvarez —además reprobada en el Parlamento— son motivos suficientes para que el presidente decida poner en Justicia, Exteriores y Fomento las personas adecuadas, porque él se pasa por el arco del triunfo eso la “responsabilidad política”, o democrática, y no los tres citados, que siguen sin pudor, o como la tal Álvarez, que ha llamado a su protector Chaves para que la dejen donde está. Y todo esto mientras el nuevo portavoz del PSOE en el Congreso, Alonso, presentaba a la prensa a la nueva ministra de Innovación con una sigilosa pregunta previa a la afortunada: “por cierto, ¿cómo te llamas?”, pues, eso, Cristina Garmendia.

Lo de borrar de la plaza de Atocha de Madrid el título de Ministerio de la Agricultura es una gracia histórica. Y lo de convertir el departamento de Educación en una guardería infantil sin control de la Universidad es otra gracia, que sumadas a la gracia flamenca de Aído en la Igualdad, con cero patatero en alta gestión política, al igual que su compañera Corredor en Vivienda —sólo porque es amiga de Miguel Sebastián—, nos completa la idea de España de Zapatero que se refleja en el Gobierno de la nación española, por cuyos pueblos y ciudades continúan dándose garrotazos los líderes del PP, el gran partido de la oposición, completando un escenario ya visto en la pasada legislatura, entre un Gobierno que no funciona y una oposición que no está en su lugar, pero esta vez bajo el cielo enladrillado que está a punto de estallar.

Las sucias verdades sobre las FARC
Francisco Rubiales Periodista Digital 14 Abril 2008

Las FARC, internacionalmente desprestigiadas e internamente resquebrajadas, se encuentran en la recta final de su reino de miedo y terror.

Es evidente que la liberación de Ingrir Betancourt no interesa a nadie en este momento y por eso sigue secuestrada, a pesar de que su salud está al borde del colapso. El regreso vacío del avión enviado por Francia para su liberación es una mala noticia que obliga a desvelar las grandes y obscenas verdades ocultas sobre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), un grupo terrorista (no guerrillero) duro y despiadado que resume en su historia muchos de los grandes dramas y frustraciones de América Latina.

Las cosas se le están poniendo difíciles a las FARC, a las que no ha ayudado mucho la presencia del venezolano Hugo Chávez en el conflicto. La secuestrada Betancourt se ha convertido en una "patata caliente" para todas las partes. Su secuestro, conocido en todo el mundo, desvela el rostro cruel e inhumano de los guerrilleros colombianos de "Tirofijo". Si la liberan aparecerían como débiles, pero si se les muere en cautiverio, habrán perdido definitivamente la batalla de la imagen y serán ya claramente reconocidos como una banda de terroristas, no como un "Ejército de Liberación".

Otra verdad que ya no es posible ocultar es que el éxito militar de las FARC sólo se entiende asumiendo que países vecinos como Venezuela y Ecuador les han prestado ayuda, por lo menos ficilitándole durante años un refugio tranquilo en sus respectivos territorios, garantizándole una retaguardia sin hostilidad y plenamente operativa.

Otra verdad poco conocida es que la opinión pública mundial, en gran medida dominada por ex marxistas, ha otorgado a las FARC los inmerecidos calificativos de “Grupo Guerrillero” u “Organización Revolucionaria”, cuando sólo merece la calificación de “Grupo Terrorista”.

Tampoco es suficientemente conocido el hecho comprobado de que la prisionera Ingrid Betancourt pudo haber sido liberada en el año 2002, pero la operación no puedo culminarse porque su familia y el gobierno de Francia se opusieron. El ex ministro Fernando Londoño ha declarado que en el invierno de 2002 las fuerzas especiales tenían perfectamente localizado el campamento donde se encontraban retenidas Ingrid Betancourt y Clara Rojas y que era fácilmente conquistable, sin peligro para los rehenes, porque estaba mal defendido. La familia de Clara Rojas dio su permiso para el asalto, pero la de Ingrid Betancourt y el gobierno francés lo negaron.

También es importante tener presente que el narcotráfico es la fuente básica de financiación de la fuerza militar de la FARC, como también es cierto que la ideología de ese grupo se ha ido diluyendo y pervirtiendo con el tiempo, quedando reducida hoy a poco más que la ideología que comparten las mafias y los cárteles mundiales de la droga.

No es menos cierto que muchos creadores de opinión colombianos, latinoamericanos y, sobre todo, europeos son culpables de haber ocultado durante demasiados años a la opinión pública las atrocidades cometidas por las FARC, que son el lado opuesto de lo que han sido revoluciones pacíficas como las de Birmania o el Tibet. ¿Alguien sabe que las FARC han asesinado a miles de campesinos para culpar de esos crímenes a los paramilitares o al ejército colombiano o que en sus filan combaten más de 14.000 niños reclutados a la fuerza?

Es cierto que la existencia de las FARC también es consecuencia de la injusticia reinante en Colombia y en toda América Latina y de la corrupción e ineficacia tradicional de sus gobiernos y oligarquías dirigentes, pero no es menos cierto que la existencia de una guerrilla armada tiene un impacto paralizante en el desarrollo de otros movimientos políticos y sociales capaces de concienciar a la sociedad y de movilizarla exigiendo más justicia, igualdad, eficiencia y democracia.

La existencia de las FARC ha polarizado a la sociedad colombiana, dividiéndola en dos bandos irreconciliables, los favorables y los contrarios, sin que quede espacio para los demócratas y los ciudadanos comprometidos con el cambio positivo y la regeneración democrática, que es el único camino de salvación para el país.

Hay muchas otras verdades ocultas en torno a las FARC, como el apoyo y sostén que le han prestado algunos dirigentes y familias colombianas, que papel desempeña actualmente en el poder interno de las FARC el mítico "Tirofijo", prácticamente desaparecido desde hace años, el verdadero papel desempeñado por el venezolano Hugo Chávez, que tal vez sea el dirigente que más sepa de las oscuras FARC en todo el mundo, o los negocios y movidas que se han realizado en todo el continente a la sombra de ese nutrido, aguerrido y vetusto grupo armado, que más bien parece una reliquia de un pasado ya desaparecido que una apuesta viable de futuro en América Latina.

Voto en Blanco

«Basta ya» echa el cierre
BLANCA TORQUEMADA. MADRID. ABC 14 Abril 2008

La reciente desaparición del diario digital de «Basta Ya» no ha suscitado grandes debates públicos, pero es reveladora de la progresiva descomposición del movimiento cívico vasco, que ha pasado de una salud robusta a una lenta agonía provocada por la ruptura «de facto», a partir de 2004, del pacto antiterrorista. La rebelión ciudadana que acuñó algunas de las páginas más memorables de capacidad de respuesta social frente al terrorismo y al «nacionalismo obligatorio» está hoy casi desactivada, después de una legislatura de progresivo debilitamiento alentado por José Luis Rodríguez Zapatero, que necesitaba allanar el camino para su negociación con ETA.

Pero tampoco el fracaso del «proceso» y la reaparición del coche bomba y el tiro en la nuca han dado lugar a intento alguno de reparar el daño infligido al movimiento cívico desde el ámbito político. La expresión más cruda de esta realidad se vivió cuando ETA asesinó al concejal del PSE Isaías Carrasco y la contestación en las calles de Mondragón se limitó a la reunión de los cargos públicos de turno y a la presencia testimonial de un reducido puñado de vecinos. Algunos militantes socialistas llegaron a increpar a los dirigentes del PP que se acercaron a las honras fúnebres y escenificaron reproches impensables cuatro años antes, cuando se tenía muy claro quién era el enemigo.

En su adiós en la red, el diario digital de «Basta Ya», que en sus momentos de auge recibía 14.000 visitas diarias, aduce razones de penuria económica para una despedida que no se anuncia como definitiva (la página www.bastaya.org se mantiene estática, sin actualizaciones) pero que tiene el aroma de lo irreversible.

Muy lejos quedan ya las jornadas históricas de las grandes manifestaciones contra un «régimen» enquistado y apuntalado en el País Vasco por la amenaza terrorista. En octubre de 2002 más de cien mil personas salieron a la calle en San Sebastián bajo el paraguas de un lema inequívoco: «Constitución y Estatuto sí, nacionalismo obligatorio, no». En diciembre de 2003, «Basta Ya» convocó otra gran movilización en la capital guipuzcoana, esta vez para rechazar el «Plan Ibarretxe». Entonces el movimiento ciudadano aunaba a personas de muy distinto perfil ideológico que se reconocían en un denominador común: la exigencia de dignidad democrática.

La sociedad iba por delante
Como recuerda a menudo el filósofo Fernando Savater, con «Basta Ya» la sociedad se adelantó a los gobernantes cuando desde la plataforma ciudadana se exigió echar a Batasuna de las instituciones. Gracias a la existencia de ese clamor articulado nació la Ley de Partidos. Pero la comunicación PP-PSOE, bien engrasada durante la etapa en la que Nicolás Redondo fue secretario general de los socialistas y Jaime Mayor Oreja líder del PP vasco, se deterioró después de forma irreparable.

Diferencias ante el «proceso»
Tras la derrota de la entente constitucionalista en las elecciones autonómicas de 2001, los socialistas volvieron, de la mano de Patxi López, a la convicción de que no es posible gestionar el futuro del País Vasco sin los nacionalistas. Un mito que, precisamente, casi había logrado desmontar por completo «Basta Ya».

El movimiento cívico se resintió tanto por la ruptura PP-PSE como por las diferencias de criterio que se plantearon en su seno cuando Zapatero puso en marcha su «proceso». Algunas voces rechazaron los mimbres de la negociación desde un primer momento (caso de Mikel Azurmendi, Edurne Uriarte, Carlos Martínez Gorriarán o la propia Rosa Díez), mientras otras otorgaron a Zapatero un margen de confianza que el presidente del Gobierno les pidió personalmente: ese fue el caso de Fernando Savater, quien, sin embargo, se desmarcó muy pronto, en cuanto vio que los tratos con la banda incluían cesiones políticas.

Al tiempo, algunos socialistas de «Basta Ya», colocados «de refilón» y a la expectativa tras la ruptura entre constitucionalistas, regresaron pronto a la ortodoxia de partido, como sucedió con el alcalde de Ermua, Carlos Totorica.

Savater reitera que «Basta Ya» ha sido siempre un movimiento político que, a diferencia de otras iniciativas cívicas (como «Gesto por la Paz»), no se limitaba a protestar en la calle cada vez que ETA asesinaba, sino que se movilizaba para reivindicar el Estatuto de Guernica y la Constitución. Cuestiones que no sólo colisionan con la actividad criminal de ETA, sino también con las imposiciones nacionalistas desde el entramado clientelar del Gobierno autonómico.

Del movimiento cívico a UPyD
Por eso el engranaje funcionó mientras fue efectivo como correa de transmisión a los partidos constitucionalistas de las inquietudes de una sociedad acosada y hastiada. Cuando eso se quebró porque el PSOE empezó a coquetear con el nacionalismo, la estrategia perdió buena parte de su sentido y no pocos miembros de la plataforma se acercaron al PP, mientras otros creyeron llegado el momento de fundar un nuevo partido político. El propio Savater y Carlos Martínez Gorriarán pusieron los cimientos ideológicos y Rosa Díez tomó el estandarte. Después se sumó un Mikel Buesa desencantado por lo que percibió como un excesivo acercamiento del Foro de Ermua al PP.

Esa nueva fuerza, UPyD, ya respira tras haber conseguido Díez su escaño, pero algunos reprochan al joven partido haber fagocitado a «Basta Ya». Martínez Gorriarán, que ha desmenuzado estos acontecimientos en su libro «Movimientos cívicos», no lo cree, y piensa que queda hueco para la plataforma ciudadana como necesaria reserva moral. Permanece, en todo caso, su ejemplo.

El sistema autonómico amenaza la libertad económica
 Minuto Digital 14 Abril 2008

España ocupa el puesto 44 en la clasificación de países con mayor libertad económica según el informe anual elaborado por la Red de Libertad Económica y dirigido por los expertos James Gwartney y Robert Lawson. El estudio se basa en una serie de variables agrupadas en cinco grandes grupos. El primero es el del tamaño del Gobierno, en el que se compara el gasto público del país en relación al gasto privado, entendiendo que a mayor inversión pública, menor libertad económica. El segundo punto es el sistema jurídico del país, el tercero la salud de la moneda local, el cuarto es la libertad de comercio internacional de cada uno de los países y el quinto la regulación del mercado de crédito, de trabajo y de la actividad empresarial.

España sale muy mal parada en lo referente al tamaño del gobierno, donde recibe 5,5 puntos, y nos sitúa en el puesto 101 del ranking mundial y es que la megaburocracia de las administraciones autonómicas hace que el gasto público supere con mucho al privado, con la dependencia empresarial del poder político que implica y el consiguiente recorte de libertad económica.

Este dato unido a la rígida regulación del mercado de trabajo, con 5 puntos, lastra nuestro índice de libertad económica que ha avanzado poco desde 1970. En el año 1970, España recibió 6,55 puntos, pasando a los 7,06 actuales. El año con mayor puntuación fue el 2000, cuando alcanzó los 7,36 puntos, seguido del 2004, con 7,2 puntos. El Reino Unido, con 8,0 puntos, se situó como el país de mayor libertad económica. Dinamarca, los Países Bajos, Alemania y Australia, Chipre, Hungría, Lituania, Suecia y Letonia, están considerados por encima de España. Francia, Italia y la República Checa, con 7.00 puntos y de Grecia, Polonia y Bulgaria, con 6,9, se sitúan en la misma horquilla que España.

España donde sale mejor parada es en un parámetro que no depende de nosotros, la salud de la moneda, con 9,6 puntos, lo que le permite ocupar el puesto número 14. Asimismo, la regulación de la actividad empresarial es la segunda mejor, con 6,6 puntos y el puesto 31; seguida del sistema jurídico, que recibe 7,1 puntos y se sitúa en el número 36. En el resto de variables, España ocupa el puesto 42 en cuanto a la libertad de comercio internacional (7,2 puntos) y el 55 en la regulación del mercado de crédito (8,4 puntos).

El estudio, que en sus primeros años dirigió Milton Friedman, muestra que la libertad económica global ha aumentado 1,2 puntos entre 1980 y 2005, hasta la media actual de 6,6 puntos. De los 102 países que se evaluaron en 1980 (ahora son 141), 90 han aumentado su puntuación en estos 25 años, nueve la han reducido y tres la mantienen. El que ocupa el último lugar de la clasificación es Zimbawe, con sólo 2,9 puntos, por detrás de Angola (4,2), la República Democrática del Congo (4) y Birmania(3,8).

El Ayuntamiento de Cizúrquil pone fin a su callejero etarra
J. P. ABC 14 Abril 2008

MADRID. El pleno del Ayuntamiento de Cizúrquil aprobará hoy, previsiblemente, el cambio de nombre de dos plazas de este municipio guipuzcoano dedicadas actualmente a los etarras José Luis Geresta -implicado en los asesinatos de Miguel Ángel Blanco y Fernando Múgica- y Joseba Arregui -pistolero del «comando Madrid»-. La corporación reacciona, aunque tarde, para acabar con tamaña ignominia, después de que la Asociación Dignidad y Justicia y los familiares de Múgica y Blanco presentaran otras tantas querellas, tras la denuncia de ABC.

La propuesta de cambio ha sido presentada formalmente por la alcaldesa de Cizúrquil, Ángeles Lazkano, del PNV, a petición de los concejales del PSE y el PP. Todo parece apuntar a que saldrá adelante, ya que a los tres ediles que suman socialistas y populares se unirán, con toda probabilidad, los cinco representantes del PNV que, a través de la alcaldesa, han mostrado «buena predisposición». Incluso podrían respaldar la iniciativa los dos ediles de EA y uno más de EB-Aralar.

El acuerdo para poner el nombre de Joseba Arregi fue adoptado en el año impune de 1981. En cuanto al espacio dedicado a José Luis Geresta, la decisión se tomó en 1999 con los votos a favor de Euskal Herritarrok -antecesora de Batasuna-, que gobernaba, y en contra del PNV. Sin embargo, en la anterior legislatura la coalición había sido desbancada de los ayuntamientos tras ser ilegalizada y, pese a ello, la perversa herencia, el oprobio a las víctimas, se mantuvo.

Investigaciones judiciales
Pero, tras la denuncia de ABC y las iniciativas emprendidas por la Asociación Dignidad y Justicia y varios familiares de las víctimas ultrajadas se ponen los primeros cimientos para acabar con el agravio.

Se da la circunstancia de que tras la querella de Dignidad y Justicia contra la alcaldesa, el magistrado Grande-Marlaska ha abierto diligencias, encaminadas a averiguar quiénes componían la corporación que adoptó semejantes acuerdos. Además, los familiares de Blanco y Múgica formularon sendas denuncias ante Garzón, que también investiga el caso.

El pleno municipal se celebrará a puerta cerrada a fin de evitar la irrupción de simpatizantes de ANV cuya lista fue una de las ilegalizadas en las últimas elecciones municipales. Cada formación podrá llevar a un máximo de cuatro invitados
Se desconoce, de momento, el nombre que la corporación asignará a estos dos espacios liberados de la memoria etarra, aunque fuentes del PSE y PP señalaron ayer que «lo prioritario» ahora es eliminar las actuales denominaciones.

El resto de los nueve alcaldes requeridos por las víctimas para que quiten el nombre de etarras de algunas de sus calles han hecho caso omiso. Sólo tres, los de Durango, Lejona y Echebarri, respondieron, pero para advertir de que mantenían el callejero etarra. El de Durango se escudó en que desconocía que en su pueblo exista una plaza con el nombre de «Txiki y Otaegi». El de Lejona esgrimió que las decisiones de denominar «Txikia» y «Txabi y Joseba Etxebarrieta» a sendas calles fueron adoptadas por anteriores corporaciones y había que respetarlas. El de Echebarri pidió como prueba una sentencia condenatoria de «Txiki» y «Otaegi».
 

Recortes de Prensa   Página Inicial