AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 19 Abril 2008

El nacionalismo se escuda en la falta de demanda para no enseñar en español
Convierte una propuesta del PP a favor del castellano en otra para difundir el euskera
PP y PSE defienden la libertad de elección de los tres modelos lingüísticos vigentes en los centros escolares.
C. S. Macías La Razón 19 Abril 2008

MADRID-El Gobierno vasco parece empeñado en que los alumnos no estudien en castellano. Los grupos parlamentarios del tripartito (PNV, EA, EB) y EHAK rechazaron ayer la iniciativa, presentada por el PP y PSE en favor de la libertad de elección de los tres modelos lingüísticos vigentes en la enseñanza vasca. En contraposición a este documento, y con el doble lenguaje típico del nacionalismo, acordaron un texto en el que demandan cambiar la ley educativa con el fin de «garantizar» el dominio del euskera y el castellano. Con ello, los nacionalistas dejan ver que se han quedado cortos con la enseñanza del euskera y prometen una nueva medida para ampliar la difusión del mismo ya que, «el castellano, como ya se habla en casa, dan por hecho que ya se conoce lo suficiente», denuncia el diputado regional del PP Santiago Abascal.

Antes de aprobar el texto nacionalista, Abascal exigió al consejero de Educación, Tontxu Campos (EA), que permitiese la educación en castellano en algunos de los colegios que en el próximo curso escolar desaparecerá por un falsa ausencia de demanda. Según explicó Abascal, los padres que quieren matricular a sus hijos en castellano se topan con una Administración que está en contra.

El diputado del PP vasco señaló que los padres se encuentran con cartas de los ayuntamientos en las que se pide a los padres que matriculen a sus hijos en el modelo educativo D (íntegramente en euskera), con colegios donde esta opción no se oferta, y con escuelas donde se puede solicitar la demanda, pero con la continua amenaza de que si no hay alumnos suficientes, mandarán al niño a un colegio que decida la Administración, una iniciatica con la que intentan desincentivar la demanda de los modelos A y B, a la vez que camuflar su amplia solicitud.

Falta de demanda
La portavoz de Educación en el Parlamento vasco, Idoia Cuadra, había asegurado que si «veinte padres, incluso menos, solicitaran el modelo A -íntegramente en castellano- en cualquier centro de la red pública, estoy segurísima que se abriría una línea en ese centro» y que si el modelo A estaba desapareciendo de las escuelas era por falta de demanda. Ante esto, Abascal mostró durante la sesión parlamentaria un acta notarial de más de una veintena de padres del colegio Sagrado Corazón de Vitoria, uno de los centros en los que el próximo año no se podrá estudiar con el modelo de enseñanza en castellano por «una supuesta falta de demanda». En ese acta, los padres muestran su deseo de «poder matricular a sus hijos en el modelo A». Por eso, exigió que se cumpla la afirmación de la diputada de EA.

Además, el diputado popular reconoció que el colegio que ponía de ejemplo no pertenece a la red pública vasca, ya que es concertado, pero advirtió de que la Ley de Escuela Pública Vasca no es de aplicación en los centros concertados, salvo en aspectos concretos, como el de los modelos lingüísticos. Asimismo, solicitó al consejero vasco que se publique la demanda de educación en castellano que existe en cada colegio y lamentó que «el objetivo no sean los conocimientos, sino la lengua en la que éstos se adquieren».

ASÍ DEFIENDE EL "BILINGÜISMO"
El PP de Galicia critica la política lingüística de Touriño en una nota redactada sólo en gallego
La defensa del castellano de la que hizo gala Mariano Rajoy en campaña electoral no acaba de cuajar en el PP, al menos en el de Galicia. El PP gallego envió este viernes una nota que informaba de una rueda de prensa en la que criticaban la política lingüística de la Xunta, pero estaba sólo redactada en gallego. Libertad Digital se puso en contacto con la sede del PP en Santiago de Compostela para solicitar la versión en castellano y amablemente se nos informó que no existía.
Raúl Vilas Libertad Digital 19 Abril 2008

Durante los 15 años que gobernó Fraga se comenzaron a aplicar las llamadas políticas de "normalización lingüística" que han desembocado en la desaparición total del castellano de la vida pública.

Como consecuencia de esta política en el Parlamento de Galicia, en las comparecencias públicas del presidente de la Xunta y sus consejeros, en los ayuntamientos, con la honrosa excepción del socialista Francisco Vázquez mientras fue alcalde de La Coruña, en las documentos oficiales de las universidades gallegas, en la televisión y radio públicas, jamás se utiliza el castellano.

Con la llegada de los nacionalistas, de la mano del PSOE, a la Xunta de Galicia ya no se conforman con la imposición absoluta del gallego en el ámbito público, sino que pretenden, a imagen y semejanza del modelo catalán, invadir también el terreno privado y eliminar cualquier resquicio de libertad lingüística. El primer objetivo, la imposición del gallego en todos los niveles de la enseñanza, ya está en marcha.

El grado de paranoia de los actuales gobernantes llega al extremo de elaborar leyes que pretenden regular el uso del gallego en las lápidas de los cementerios, las verbenas, las misas y las fiestas populares. El BNG ya prepara una normativa para multar a quienes rotulen en castellano.

Lo más grave es la indefensión absoluta de los castellanohabllantes, al menos la mitad de la población. Sus derechos no son defendidos por ningún partido político, de ahí el éxito de iniciativas ciudadanas como Galicia Bilingüe.

La posición del PP de Galicia en este tema queda retratada con la paradoja de que se elabore una nota de prensa para informar de una rueda de prensa de su secretario general en la que critica al presidente Pérez Touriño por "romper el consenso lingüístico" y sólo se informe a los medios en gallego. Ante la posibilidad de que se tratase de un error, en la sede del PP de Galicia nos han confirmado que no existe una versión en castellano de dicha nota de prensa.

En la citada nota de prensa, Alfonso Rueda, que es el secretario general del PP de Galicia, dice que "lo único que pretende" el PP gallego es que "en Galicia cada uno se exprese en el idioma que quiera, primando la libertad de elección de cada gallego sobre la imposición que defiende el Gobierno gallego". Convendría predicar con el ejemplo.

Menos mal que no hay crisis
EDITORIAL Libertad Digital 19 Abril 2008

Como regla general, revelan mucho más las acciones que las palabras; no hablemos ya en los políticos. Así, por más que el Gobierno se empeñe en negar que no hay crisis, sino una mera desaceleración, el conjunto de medidas aprobadas por el Gobierno y que suman 10.000 millones de euros a otros 24.000 aprobados anteriormente (en total un poco más de 5 billones y medio de pesetas) parecen un poco excesivas para una pequeña ralentización del crecimiento. Un montante semejante dice mucho más que todas las palabras de Zapatero y Solbes juntas.

Una vez analizadas, el conjunto de medidas económicas adoptadas deja bien claro el error que hemos cometido volviendo a colocar en la Moncloa a Zapatero y en la vicepresidencia económica a Pedro Solbes. Siempre se ha querido destacar de este último la confianza que genera en los inversores, más que nada por recuerdo de su etapa como comisario en Bruselas. Sin embargo, es un técnico forjado en la fragua del keynesianismo, y no se aparta de él ni aunque la realidad le dé mil bofetadas.

Así, las medidas más importantes, al menos en lo que a dinero se refiere, pertenecen al género de las denominadas anticíclicas. Según la teoría keynesiana, las crisis se producen cuando no hay suficiente demanda, de modo que el Estado debe suplir ese déficit gastando a mansalva. Y eso ha decidido hacer Solbes, adelantar gasto público en infraestructuras y aumentar la construcción de vivienda protegida para así paliar ese supuesto déficit de demanda. Sin embargo, las crisis no se producen por esa razón, sino por un exceso de inversiones a largo plazo estimulado por unos tipos de interés excesivamente bajos, que al subirse ponen de manifiesto los errores cometidos, que deben liquidarse para que la economía pueda reconstruirse sobre bases más sanas. Lo que pretende hacer Solbes es perpetuar esos errores un poco más, alargando la crisis y retrasando la recuperación. Además, para hacerlo, tendrá que incurrir en déficit público y por tanto financiarse con el dinero de los inversores que tanto necesita el sector privado.

Otras medidas sí son dignas de aplauso. El adelanto de la supresión del Impuesto de Patrimonio llega demasiado tarde; un anacrónico impuesto a la riqueza que pagaban mayoritariamente las clases medias, pero no está claro que vaya a tener muchos efectos sobre la crisis. Tampoco el alivio momentáneo de los 400 euros, aun suponiendo que finalmente lleguen a todos, permitirá más que pagar parte de una letra de hipoteca a quienes se encuentren con el agua el cuello. Buena parte de los compradores de vivienda ahora con problemas tuvieron que suscribir hipotecas a 30 años, de modo que la opción de refinanciarlas gratuitamente en poco ayuda. Pero en todo caso, devolver dinero al bolsillo de los ciudadanos siempre es una buena noticia.

Mucho más criticable es la ampliación de las ayudas a las empresas que están teniendo problemas. No sólo es de justicia que lo mismo que en su día tuvieron beneficios ahora soporten las pérdidas. Es que la crisis sólo finalizará cuando el mercado encuentre un nuevo modelo de crecimiento para España, algo que sólo ocurrirá cuando los recursos que emplean estas empresas queden liberados para otros proyectos.

Anido y las cuotas
El machismo de la cadena de los terroristas suicidas
Pablo Molina Libertad Digital 19 Abril 2008

La cadena SER, que sacó a la luz la existencia de dos terroristas suicidas con tres pares de gayumbos cada uno en los trenes del 11-M, extremo confirmado por tres fuentes distintas, ha dejado un tanto de lado el periodismo de investigación, que tantos éxitos le ha proporcionado en su historia reciente. Desde hace algunas semanas la orientación general de la cadena radiofónica tiende más a lo artístico y a lo literario. Las fotos trucadas de Aznar con George Bush y Blair o el artículo de su director con graves insultos a unos cuantos columnistas de la competencia son la confirmación de este cambio de rumbo.

El último texto del descubridor de los terroristas suicidas "confirmado por tres fuentes distintas" acusa a quienes han criticado la idoneidad de personajes como Carmen Chacón para convertirse en ministras de cosas muy feas, incluida cierta afición a realizar groseras actividades privadas que reblandecen la columna y te dejan ciego como efecto colateral. Y todo porque para el pijoprogresismo a las mujeres no se les debe criticar aunque sean tan incompetentes como sus colegas varones. Si las mujeres de izquierdas se respetaran a sí mismas un poquito más denunciarían esa actitud como ejemplo de machismo, pues la igualdad supone que todos, hombres y mujeres, también están sujetos a la crítica en la misma medida.

El rechazo del nombramiento de Carmen Chacón como ministra de Defensa no tienen nada que ver con su condición de mujer, y mucho menos de mujer saludablemente embarazada, Dios la bendiga. Se trata simplemente de que alguien que se declara pacifista, antimilitarista y "verde por fuera y roja por dentro" no es la mejor elección posible para dirigir el ejército de un país integrado en la OTAN. Es como si designaran a Brigitte Bardot o a cualquier otra militante antitaurina para presidir las corridas de la Feria de San Isidro en Las Ventas. Un despropósito.

Los jaleadores de Zapatero exaltan su figura como el personaje histórico que ha dignificado la figura de la mujer gracias a sus recientes nombramientos. Sin embargo, las mujeres han estado perfectamente preparadas para asumir estas y mayores responsabilidades mucho antes de que ZP iniciara su cruzada feminista a través del establecimiento de cuotas. En todo caso el argumento se les vuelve en su contra, pues si hasta que llegó Zapo la mujer no podía acceder en igualdad de condiciones a las altas magistraturas de la política, resultaría que las ministras y presidentas de las cámaras nombradas en su día por Aznar y González tuvieron que serlo necesariamente en función de su preparación y solvencia, no de su sexo, lo que situaría a estas pioneras muy por encima de sus colegas actuales en términos de mérito personal.

El establecimiento de cuotas, sean las que sean, son un insulto a quienes no necesitan estos favores amañados para labrarse un lugar preeminente en el mundo de la política, la empresa o la sociedad. Los más brillantes rechazan este juego sucio, aunque sea en su favor. En cambio, las agraciadas por la pedrea ministerial del Feministo se declaran encantadas de "hacer Historia" gracias al macho alfa del Consejo de Ministros. Pueden estar seguras de algo: ninguna mujer consciente de sus capacidades va a sentir jamás envidia de ellas.

Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana.

Nota: El autor autoriza a todo aquel que quiera hacerlo, incluidas las empresas de press-clipping, a reproducir este artículo, con la condición de que se cite a Libertad Digital como sitio original de publicación. Además, niega a la FAPE o cualquier otra entidad la autoridad para cobrar a las citadas compañías o cualquier otra persona o entidad por dichas reproducciones.

Polémica del trasvase
Política de agua, política nacional
José María Marco Libertad Digital 19 Abril 2008

Costa, el gran Joaquín Costa quiero decir, siempre vio en la sequía o lo que hoy llamaríamos la desertización, uno de los problemas fundamentales de España. Fue una de sus más obsesiones permanentes. Había que encontrar la forma de llevar agua hasta la tierra seca para que fructificara. En su esfuerzo por convencer a sus compatriotas, Costa llevaba la metáfora, casi convertida en alucinación, hasta evocar en el agua la sangre misma de su país, y en el derroche del agua perdida en el mar la hemorragia por la que a cada instante se iba la vida de la patria.

Por motivos muy diversos, Costa se fue desencantando de la política. Sus propuestas se fueron volviendo cada vez más escuetas acabaron consistiendo en el mínimo contenido programático que cualquier partido nacional habría debido asumir. Al agua se sumaban la escuela y la despensa.

Hoy ya apenas se lee a Joaquín Costa. Menos aún lo harán en Aragón, su tierra, convertida en la finca de un partido troceado o al menos en apariencia, puesto al servicio de intereses particulares. Si los aragoneses creían que iban a primar los suyos por eso de que el Ebro es la columna vertebral de la región, el trasvase que no lo es les habrá hecho entrar en razón. Les han puesto al servicio de los intereses de los catalanistas del PSOE, rama autóctona del socialismo de Rodríguez Zapatero.

Pero los aragoneses no sólo les van a acabar dando agua del Ebro sacrosanto. También van a contribuir, con el resto del Estado, es decir de todos, a pagar la "conducción urgente de agua", que es como se llamará el trasvase. Trasvase, por cierto, que los de CiU, arrepentidos del apoyo que en su día prestaron al Plan Hidrológico Nacional, no consideran tal sino parte de una red. Las regiones, por lo visto, se emancipan en red. Menos mal que el Ebro no pasa por Madrid...

En el fondo, aquí de lo que se trata es de ir salvando los estropicios tácticos que causa una estrategia encaminada a dividir y a romper. Los aragoneses se han embarcado en este juego antinacional, y han acabado humillados y mudos. Ahora sí que podrán adherirse a lo que el historiador Tony Judt llama la "victimología comparada".

El único partido que hasta el momento ha mantenido en este asunto una posición consistente es el Partido Popular. Si no se deja enredar por la demagogia socialista ni en la carrera hacia el centro que les llevará al abrazo letal de los nacionalistas, tienen mucho campo para una oposición seria e incluso constructiva, como le gusta decir al equipo de Mariano Rajoy.

Pero hay otra cuestión: los mínimos programáticos de Costa, entre ellos el agua, fracasaban porque los partidos políticos de la época habían dejado de pensar en términos nacionales. Para sacar adelante lo que es de sentido común, como es que toda España pueda aprovechar el agua que es de todos los españoles, hace falta permanecer firmes en un proyecto nacional. Nacional español, quiero decir.

Z, el milagroso
Beatifiquemos a Zapatero
José Enrique Rosendo Libertad Digital 19 Abril 2008

En cuanto que el Papa regrese de su viaje a Estados Unidos pienso ponerle una carta para recomendarle que, de inmediato, inicie el proceso para la beatificación en vida de Rodríguez Zapatero y media docena de dirigentes del PSOE. Sé que alguno me recordará que los socialistas huelen últimamente a naftalina masónica, como en los tiempos de Rodolfo Llopis, y que si por sus actos les conoceréis, ahí tenemos todo tipo de tropelías contra la moral católica y, en concreto, la aversión a ciertas sotanas, obispos y conciencias.

Pero dejando todas esas menudencias de lado, lo que me sorprende y me hace pensar que tal vez ese "alguno" que me recuerda esas cosas esté equivocado, y como dice sosegadamente el de la cadena SER, sea un baboso putero verbenero, es la cantidad atropellada de milagros que Rodríguez Zapatero y los suyos son capaces de obrar con inaudita rapidez, apenas han vuelto a revalidar sus cargos. No me discutirán que un milagro es un signo evidente de beatitud merecedora de los altares. Y, por otra parte, que sustituir a los santos de toda la vida, tan manoseados y tan de derecha casposa, por santos laicos y republicanos es una justa contribución de los católicos a esa modernidad definitiva que abraza España, con perdón.

Repasemos algunos de esos milagros.

Uno. En Andalucía, según Chaves, sobra el agua. De hecho el desierto de Almería se ha convertido súbitamente en un generoso vergel, retando la lógica aplastante del calentamiento de la tierra que supone el cambio climático anunciado por el avinagrado Al Gore, que recuerda a los profetas apocalípticos y agoreros del Antiguo Testamento.

Dos. Se llevará agua del Ebro a Barcelona. Ustedes dirán que eso no es un milagro, sino un trasvase. Pero resulta que no, que no es un trasvase y que, además, según De la Vega, con ello no se va a extraer ni siquiera una gota más del Ebro, porque con tanta inversión en I+D+i han dado con la formulita de la multiplicación de los peces y los panes y la han aplicado al caso.

Tres. Como según la consabida máxima ignaciana en tiempos de turbulencias, como los actuales, no conviene hacer mudanza, el Gobierno ha llegado a la conclusión de que, antes de que haya que ejecutar los impagos de las hipotecas, es mejor concederles una ampliación automática a los inquilinos. El milagro consiste en que eso se hace incluso antes de llegar a acuerdos con las entidades financieras y sin que tengan que pagar a notarios y registradores, que ya es decir.

Cuatro. Con todo, el mayor milagro es el de la economía española. Porque si en el mundo entero los mandatarios se tientan la ropa a cuenta de lo que aquí denominamos turbulencias, los gobernantes españoles reconocen un crecimiento económico para España muy superior al de la media, superando por arte de birlibirloque, o por puro milagro, lo que para algunos serían barreras infranqueables: déficit exterior, diferencial de inflación, dependencia exagerada del ladrillo, etc.

Y quinto. Con 1.500 agentes bien enchufaditos, el Gobierno español va a recolocar a todos los trabajadores de la construcción que se queden en el paro. Da igual que en otros sectores no exista tampoco demanda, o que los trabajadores estén menos cualificados, porque el Gobierno creará trabajo del mismo modo que brotó el maná para los hijos de Israel.

Podría ponerles más ejemplos, pero me basta con recordarles que estos socialistas patrios, emulando a Orfeo, han llegado incluso a domesticar a las fieras hasta el extremo de que Ruiz-Gallardón, en gran recogimiento franciscano, ora todas las noches por la suerte de Miguel Sebastián. Y tampoco me extrañaría un pelo que Soraya se hubiera ofrecido a solucionarle los bajantes a Bermejo. Los de su piso público, me refiero, que los del CGPJ ya los han medio enjaretado en un plisplás, no como Zaplana, que no daba una de tan malo malísimo como era.

El optimismo de la voluntad
De las palabras del socialista Jesús Eguiguren se desprende la notable insuficiencia de las bases previas que sustentaron el inicio del proceso de fin dialogado de la violencia
J. M. RUIZ SOROA El Correo 19 Abril 2008

La comparecencia pública de Jesús Eguiguren para dar explicaciones sobre el proceso de fin dialogado del terrorismo ha aportado una «versión autorizada» de éste. Por fin es posible valorar, con datos más fiables que las puras hipótesis o sospechas, la gestión que se hizo de algo que durante meses agitó y dividió el ánimo de los españoles.

Cierto que esta valoración ha pasado a ser políticamente irrelevante, puesto que en las pasadas elecciones la sociedad ya ha juzgado el esfuerzo realizado por el Gobierno. Y lo ha sentenciado positivamente, por lo menos en el caso del votante vasco. Pero la política no se ocupa sólo de responsabilidades, sino también de acumular experiencia para aprender de ella. Por eso sigue siendo interesante analizar la gestión del proceso de paz.

Lo primero que llama la atención, por lo que cuenta Eguiguren, es la notable insuficiencia de las bases previas que sustentaron el inicio del proceso. En efecto, por mucho que retóricamente afirme que «se habían observado todos los protocolos internacionales para la resolución de conflictos», lo cierto es que él mismo reconoce ahora que «ETA tenía decidido romperlo desde el principio» porque «padecía un síndrome de vértigo insuperable ante la perspectiva de dejar las armas». Pero si se asume que ETA nunca se planteó seriamente el abandonar el terrorismo, se está reconociendo que se inició el proceso con una grave desorientación y desconocimiento de lo que ETA realmente quería. Las «sólidas bases» fueron entonces, sobre todo, la fuerza del deseo con que socialistas y radicales querían creer que existían. Como suele suceder, el entusiasmo de la voluntad suplió el déficit de conocimiento.

Otro llamativo reconocimiento: el método previamente diseñado y pactado fue alterado nada más comenzar el proceso. El método era el de las dos mesas, la técnica y la política, pero siempre diacrónicas. Eguiguren nos cuenta ahora que a la vista de que «el proceso no arrancaba» los socialistas decidieron en julio abrir de inmediato la mesa política «para que ETA viera que, si dejaba las armas, los partidos decidirían el futuro vasco». Convirtieron en sincrónicas ambas mesas. Pero sucede en todo proceso negociador que aceptar el cambio de reglas por simple presión de la otra parte es tanto como perder el control del proceso. Una pérdida de control que se acentuó al aceptar implícitamente que la violencia ambiental que se incrementaba a lo largo del verano de 2006 no era incompatible con el diálogo (otra regla rota). ¿Resultado? Probablemente que ETA recibiese un mensaje equivocado, del que sacó la idea de encastillarse y subir el listón de sus aspiraciones. Al intentar salvar como fuera el proceso, el Gobierno contribuyó probablemente a su fracaso final.

Hasta aquí los fallos técnicos del pasado. Más relevante para el futuro resulta la posición que adopta Eguiguren con respecto al contenido político de las conversaciones de Loyola: reconoce que allí se cedía algo sustantivo al mundo radical para llegar a un gran acuerdo político, puesto que «se hizo un esfuerzo en aras a conseguir la paz y la convivencia». Pero advierte que eso que se cedía en aquel momento (y es indiferente ahora qué fuera exactamente «eso») no se cedería hoy al nacionalismo pacífico. Arguye que lo que se ofreció en Loyola «deja de ser políticamente útil en estos momentos» porque, «si no es para conseguir la paz, lo que procede es algo distinto, una simple reforma estatutaria en el Parlamento siguiendo el procedimiento democrático de negociación establecido».

Este planteamiento socialista tiene su lógica política: siempre hay que tener una baza reservada para jugarla en las grandes ocasiones. Pero tiene también consecuencias inintencionales perversas, sobre todo la de motivar la persistencia del terrorismo. En efecto, se reconoce que hay un algo político que el Gobierno daría a cambio de paz y que, sin embargo, no dará a los nacionalistas no violentos. Esta admisión incentiva a unos, frustra a los otros y, sobre todo, colabora a mantener en un estado de transitoriedad indefinida la institucionalización del autogobierno vasco. Admitir que hay un «más allá» político, por mucho que se haga con la mejor intención, actúa objetivamente como incentivo poderoso para que algunos intenten forzar los límites del sistema autonómico. Unos de una forma y otros de otra, pero el resultado es que así es mucho más difícil estabilizar el autogobierno.

Para redondear el tono de ambigüedad posibilista ante el futuro, añade nuestro relator que, si bien «estoy convencido de que esta legislatura veremos el final de ETA, gracias a la presión social y el Estado de Derecho», también es cierto que «si algún día los vascos quieren vivir en paz habrá que buscar fórmulas para hacerlo». Vamos, que el bueno de nuestro estratega oficial en la materia se apunta a todas, y deja abierta la puerta por si le vuelve a dar en el futuro un acceso agudo de lo que, con mucha ironía, se suele denominar como «optimismo de la voluntad».

Escarnio
Serafín Fanjul Libertad Digital 19 Abril 2008

Como lo refiere la Floresta Española lo transcribo: "Culpó la Reyna Catholica a Hernando del Pulgar, su Cronista, de que refiriendo en su Historia cierta acción del Rey su marido, no la puso en nombre de ambos, por haberla executado igualmente entre los dos. Parió poco después la Reyna a la Princesa Doña Juana; y escribió Hernando del Pulgar: En tal día y a tal hora parieron sus Magestades". Con esa ironía zumbona el cronista deslindaba en el terreno de las tensiones y rivalidades entre los sexos, ya en aquella época y entre magnates, la línea divisoria de lo adecuado y lo inadecuado.

En estos días anda el gallinero muy alborotado porque se ha sometido a discusión un nombramiento en especial, el de la Carmen Chacón, cuyos méritos en el Congreso o en el Ministerio de la Vivienda permanecen inéditos, al menos para los ciudadanos normales (si los sabios iniciados de la secta de los políticos los conocen, deberían comunicárnoslos). Por el contrario, sí sabemos –hicieron gran despliegue publicitario para darnos en los morros– que la tal Chacón se distinguió en la reciente campaña electoral por su hostilidad a España, como antes hiciera otro tanto en aquello de las edificantes camisetas ("Yo también soy Rubianes") solidarias con el indeseable autor de los insultos e injurias graves –que no reproduzco por bien conocidas– contra nuestro país, dada la persecución que sufría, el pobre. La Chacón no ha perdido ripio siempre que se ha tratado de agraviar y despreciar a la nación que le da de comer.

De modo nada sorprendente, todo el aparato propagandístico del Gobierno se ha lanzado a acogotar a los poquitos discrepantes que han osado discutir tan ofensivo nombramiento. Y con los métodos habituales en la autotitulada izquierda: insultos bien claritos, al estilo González ("Aznar y Anguita son la misma mierda"), con la exquisita sutileza de Maruja Torres ("Los votantes del PP son unos hijos de ...") o la cima expresionista última lograda por Anido, el currito de la SER (acumulen injurias, las más suaves de las cuales son puteros y pajilleros, y tendrán el discurso de este intelectual de altos vuelos); o bien han desviado la atención hacia la condición femenina de la elemento (o elementa, según las innovaciones gramaticales de su panda), porque según ellos –incluido el buen Anido– se la censura por ser mujer, o, a fortiori,por estar embarazada.

No vale la pena entrar a discutir a fondo tales fintas de escape: la preñez es una circunstancia efímera y noble por demás y en cuanto a pertenecer al sexo femenino, no parece que a nadie asuste –militares incluidos– que una fémina desempeñe las funciones propias de un ministro (burocráticas, administrativas, de representación, etc.), aunque, hoy por hoy, en los ejércitos modernos no esté muy clara la efectividad –objetivo buscado, ¿o no?– del sexo femenino en acciones de combate. Pero de la Chacón no se espera que cumpla misiones de comando tras las líneas de un eventual enemigo, por ejemplo Marruecos. Se espera, sí, que cuando menos respete y ame el país cuya bandera debe defender. Pero ella más bien ama a Rubianes y no reconoce otra nación que la catalana.

Juan Carlos Girauta apuntaba hace días que esta era otra maniobra de corto vuelo y regate no menos corto en los entresijos de la grey socialista, con el objeto de neutralizar y desprestigiar a ojos de los suyos a tan estridente catalanista. No está mal traída la idea, pero dejando aparte lo oneroso de tal ejercicio de diversión para nuestra dignidad y la de los militares bajo su mando (que no es asunto despreciable), la cuestión central es la idoneidad de la persona. Porque de algo podemos estar seguros: Rodríguez la ha nombrado por no haber encontrado en toda su tropa y pesebres aledaños a nadie más inapropiado para el cargo, nadie que aunara mejor el esperpento visual (volvemos a Hernando del Pulgar) a la mala fibra humana y la repugnancia política. El asunto no es si una mujer puede ser ministra de Defensa, sino si era imprescindible que esa mujer lo fuera. ¿No había nadie peor todavía? Parece que no. Pero no faltan tertulianos (y tertulianas) que repiten como loros "Esperemos a ver cómo desempeña su gestión". Pues no, porque ya la conocemos.

Se encocoren cuanto quieran feministas (y feministos), oportunistas (y oportunistos), una mujer grávida no da la mejor imagen posible de fuerza y vigor para dirigir y mandar un ejército, qué quieren que les diga. Y tal observación no implica nada de ofensivo ni para las mujeres, ni para las que se hallen encinta, que más bien sugieren ternura, suavidad y cariño. Es simple problema de adecuación. Si a esto se une el desapego de la criatura por España y sus símbolos, llegamos a una pregunta final: ¿por qué Rodríguez, el pedagogo, elige a tal rosa de su poblado rosal? La única respuesta que, en nuestras limitaciones, se nos alcanza es que busca directamente escarnecer al Ejército y sus componentes, una maniobra de ludibrio y pitorreo: os la impongo por pelotones, porque para eso sirve vuestro sentido de la disciplina y la obediencia. A esto en español se denomina provocación: ¿por qué? ¿Qué espera provocar y para qué objetivo a medio plazo?

Pero quizá las medidas más perversas son las encaminadas a acabar con la vivienda libre. Así, aparte de la intención de construir viviendas protegidas a mansalva, Solbes ejercerá de banquero ofreciendo financiación a los bancos pero sólo para la suscripción de hipotecas de vivienda protegida. Es decir, restará financiación al sector privado, que podría ir a hipotecas de todo tipo, para que los bancos se las den sólo a quienes adquieran VPOs. Sin embargo, para que los constructores y promotores acepten ese incremento de construcción de vivienda pública, habrá que subir su precio, como ya ha estado sucediendo estos últimos años. En definitiva, nos encaminamos hacia una nacionalización encubierta de un porcentaje considerable, y creciente, del sector de la vivienda. De modo que, teniendo en cuenta el historial de las empresas estatales, debemos profetizar que las casas del futuro serán pocas, de peor calidad y con todo tipo de restricciones impuestas a los propietarios. Será la herencia que deje esta crisis.

ALCARAZ LO DEJA POR "MOTIVOS PERSONALES"
La AVT elige a Juan Antonio García Casquero como nuevo presidente de la asociación
El único candidato a la presidencia de la AVT y hasta la fecha delegado de la asociación en Madrid, Juan Antonio García Casquero, ha sido elegido este sábado, con el respaldo del 97 por ciento de los asociados, como nuevo presidente de la mayor asociación de víctimas del terrorismo. Francisco José Alcaraz abandona así el cargo de presidente tras cuatro años al frente de la AVT, que ahora deja por "motivos personales".
Agencias Libertad Digital 19 Abril 2008

El delegado de la AVT en Madrid, Juan Antonio García Casquero, fue elegido este sábado como nuevo presidente de la asociación con el respaldo mayoritario de los asociados. El resto de las personas que integran la nueva Junta Directiva son Ángeles Pedraza, Carmen Miranda, Antonio Muñoz y Manuela Lancharro

García Casquero sufrió el atentado perpetrado por ETA el 24 de mayo de 1992. Los terroristas hicieron estallar un coche bomba contra una patrulla de la Policía Nacional que se dirigía al Vicente Calderón y resultaron heridos siete policías y dos civiles. García Casquero es asociado de la AVT desde 6 de noviembre de 1992 y su compromiso con la asociación y las víctimas del terrorismo, como el de todos los componentes de su candidatura, ha quedado más que demostrado durante estos años.

Ángeles Pedraza se presenta como vicepresidenta. Su hija Miriam fue asesinada en los brutales atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid. Carmen Miranda se presenta como secretaria general. Es la única persona de la actual Junta Directiva que vuelve a presentarse. ETA asesinó a su marido, Ramón Carlos Navia –capitán de artillería del Ejército de Tierra–, el 6 de febrero de 1992. En este atentado, contra una furgoneta militar en la plaza de la Cruz Verde de Madrid, murieron otras cuatro personas y doce resultaron heridas.

Antonio Muñoz sufrió el atentado perpetrado por ETA el 19 de agosto de 1988 en Guipúzcoa. Cinco guardias civiles y un civil resultaron heridos, dos de ellos graves, al estallar un coche bomba. Manuela Lancharro es hermana del guardia civil Antonio Lancharro, asesinado por ETA el 14 de julio de 1986 en la Plaza de la República Dominicana de Madrid. En aquel atentado murieron otros once compañeros de Antonio, que iban en el mismo convoy, y resultaron heridas 77 personas. El responsable del comando Madrid de ETA era el asesino De Juana Chaos.

Según informaron fuentes de la asociación a Europa Press, la candidatura de García Casquero, no tuvo ningún voto en contra y tan solo alrededor de un 2% de abstenciones entre los casi 300 votos de asociados de la AVT que participaron en las elecciones. A la asamblea general celebrada en Madrid acudieron casi 200 asociados, pero los votos sumaban 300 debido a la posibilidad de delegar en otros socios.

Como ya anunció en la primera semana de marzo, Francisco José Alcaraz decidió no optar a la reelección por motivos personales.

¡Agua va!
Juan Carlos Escudier El Confidencial 19 Abril 2008

Como no hay mal que por bien no venga, la crisis del agua de Barcelona está teniendo una insospechada dimensión cultural que habría dejado perplejo al mismísimo Lázaro Carreter. Uno aprende de agua y al tiempo se empapa de vocabulario, ya que la vertiente desconocida de este fenómeno es la lexicográfica. Existen los grifos, sí, pero también los caños; las tuberías son conducciones; el agua es una masa hídrica medida en metros cúbicos; y están los trasvases, que aquí no existen porque lo que se ha acordado entre Zapatero y el sediento Montilla es una traída, un trasiego, una transfusión, un aporte, un ¡agua va! lanzada desde una palangana o jofaina, cualquier cosa menos esa maldita palabra.

El apunte trasciende de la especial sensibilidad gubernativa por el buen uso del idioma y no responde siquiera a reticencias por el empleo de un término que algunos consideran innombrable porque lo usaba Aznar incluso cuando se rellenaba el cubata. El Gobierno, que es muy mirado, no hace trasvases y menos si son del Ebro, porque resulta que en estos casos el Estatuto de Aragón, aprobado con el apoyo del PSOE y del PP, obliga a contar con esta comunidad para cualquier propuesta de obra hidráulica o acarreamiento de H2O que la afecte y la confiere autoridad suficiente para emitir un informe preceptivo. En resumen, que al pan, pan y al trasvase, mudanza de fluidos, por si las moscas.

Sea como fuere, la emergencia de Barcelona ha insuflado renovados bríos al debate sobre la política del agua del Ejecutivo y respecto a la supuesta inconveniencia, metedura de pata, despropósito o desbarro que supuso la paralización del Plan Hidrológico Nacional aznarí y con él la liquidación del dichoso trasvase del Ebro en su versión ciclópea. Como se trata de hacer memoria convendría recordar a los enojados presidentes de Valencia y de Murcia algunas de las razones por las que aquella obra que tan contentos pondría a sus agricultores y a sus especuladores urbanísticos era un disparate, una imprudencia y un desatino, un atentado ecológico descomunal y monstruoso (y hasta aquí los sinónimos, que ya cansan).

El trasvase del Ebro es, de entrada, una obra antieconómica que beneficiaría a los florentinos de turno ahora que la construcción está en caída libre, pero que multiplicaría el coste del agua. Se hablaba entonces de un euro por metro cúbico, más del doble que la obtenida por desalinización, que ofrece una ventaja añadida: el líquido resultante es apto para el consumo humano mientras que el que hubiera llegado por los intrincados caminos del hormigón no podría cumplir los estándares de potabilidad de la Unión Europea.

Su diseño requería de la construcción de varios embalses en el Pirineo y, en consecuencia, del anegamiento de sus respectivos valles, con lo que a sus habitantes, que también tienen algún derecho aunque lleven boina, habría que haberles dotado de agallas, o en su defecto trasladarles por la fuerza a algún adosado en la costa levantina, con jardín y campo de golf, para que comprobasen el alcance de su sacrificio.

Aumentar la regulación del Ebro, es decir, impedir aún más que sus aguas viertan al mar hubiera acabado en un tiempo récord con el delta del Ebro, que ya de por sí se hunde cada año varios milímetros. Es posible que las aves que lo pueblan nos importen un bledo porque al fin y al cabo lo ponen todo perdido de plumas, pero seguir cortando el flujo de los limos que el río transporta al Mediterráneo tendría un efecto letal para la regeneración de las playas de arena, que no las fabrica Dragados ni Sacyr, aunque el dueño de esta última sea un señor de Murcia que lo que sí hace son chalets con vistas al mar. Los expertos aconsejaban incluso la construcción de un by-pass en la actual presa de Ribaroja, de manera que se permitiera el tránsito de estos sedimentos en los momentos de crecida del río, una gran obra también, aunque con fines radicalmente distintos a los perseguidos por los apóstoles del trasvase.

Como último apunte de la insensatez, sus defensores reconocían que en épocas de sequía –que es cuando debería ser más necesario- no podría trasvasarse ni un litro de agua. En consecuencia, que si las ranas llevan cantimplora en el Júcar, en el Ebro no hacen saltos de trampolín, ya que las sequías tienen una dimensión regional. Finalmente, el trasvase tampoco serviría para aprovechar las crecidas del Ebro, ya que el canal previsto para hacer circular el agua apenas recogería el 2% de sus riadas.

Éstos son los datos que maneja Pedro Arrojo, profesor de Análisis Económico de la Universidad de Zaragoza, doctor en Ciencias Físicas, premio Goldman de Medio Ambiente, autor de estudios comparativos sobre la gestión del agua en California y España y miembro del Comité Hombre y Biosfera de la UNESCO. En resumen, todo un ignorante en la materia. El citado Arrojo, que de esto no sabe y que seguro que está a sueldo de Greenpeace o de la Asociación para la Defensa del Petirrojo, ha publicado un artículo en el diario El País sobre el caso de Barcelona en el que afirma que la emergencia actual es excepcional y, posiblemente, no se vuelva a producir una vez que esté en funcionamiento la planta de ósmosis inversa del Llobregat, actualmente en su fase final de construcción.

Barcelona nada sobre un gigantesco acuífero, cuyas aguas, irresponsablemente contaminadas, podrán recuperarse a un coste de 0,25 euros por metro cúbico desde la citada planta, que destilará 200.000 metros cúbicos diarios en pleno funcionamiento. Tanto la depuración como la desalinización (0,40 euros) es mucho más rentable que el trasvase desde el Ródano del que CiU ha hecho bandera (1 euro) o el descabellado trasvase del Alto Segre con el que amenazaba la Generalitat (más de 3 euros).

La opción acordada –el trasvase a Barcelona mediante canalización del agua adquirida a regantes del Ebro - ha sido apresurada y de emergencia, pero es la mejor de todas las posibles si, como se asegura, no detrae ni una sola gota del río. Una solución similar se adoptó en Sevilla, a principios de los noventa. La ciudad calmó su sed con el agua comprada a 7 pesetas el metro cúbico a los regantes del Bajo Guadalquivir.

Además del uso de los sinónimos, lo que esta crisis debiera dejarnos cuatro ideas claras sobre el problema del agua en España. La primera es que el consumo humano no representa ni un 10% del total, por lo que, asegurado este derecho, el resto debe gestionarse con criterios económicos. La segunda es que no todos pagamos el mismo precio por el agua: los 1.000 litros que salen por el grifo de la cocina cuestan un euro; los que llegan a la acequia del agricultor, un céntimo. La tercera es que las pérdidas de agua en las redes superan el 30%, aunque a los precios a los que se paga es más barato el dispendio que arreglar la tubería. Y la cuarta es que Levante no es Escocia y nunca se ha visto el golf ni por la tele. La solución está en la factura.

Desplazando el agua del Ebro
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 19 Abril 2008

LA política de Zapatero se compone de un 60 por ciento de imagen, un 30 por ciento de mentiras y un 10 por ciento de chiste. Algún lector me advertirá que imagen y mentira vienen a ser lo mismo. Lo son, pero mientras la imagen conserva una apariencia de realidad, la mentira la niega, convirtiéndose en chiste o chascarrillo. Los esfuerzos para enmascarar el trasvase del Ebro semejan ya una broma. Trasvase, según el diccionario, es pasar un líquido de un lugar a otro. Pero llevar el agua del Ebro a Barcelona se ha llamado transferencia, conexión, desvío, desplazamiento del agua, y la vicepresidenta, en jarras, ha ordenado «No es trasvase», poniendo firmes a todos, Real Academia incluida.

Mentir es una adicción más profunda que la del fumar o la droga, ya que el mentiroso crónico acaba creyendo sus mentiras, al tiempo que se ve obligado a seguir mintiendo para que no se le venga encima el cúmulo de falsedades que ha levantado.

Lo que le convierte en paria social, al no creérsele ni las pocas veces que dice la verdad. Pero cuando es un Gobierno quien se instala en la mentira, la entera sociedad sufre, perdida la confianza en sus instituciones, mientras suena el grito de «¡Sálvese quién pueda!», característico de los países en decadencia. El cómico cinismo con que nuestro Gobierno niega el trasvase del Ebro mientras lo firma, nos hace temer que el segundo mandato de Zapatero sea parecido al anterior, sólo que más hipócrita. No importa quién haya salido ni entrado. Todos tendrán que mentir porque la mentira llega de arriba. España no ha llegado aún al «sálvese quien pueda», pero con otros cuatro años de mentira institucionalizada posiblemente llegue, e incluso podremos saber cuando ocurrirá: cuando Rubalcaba abandone el Gobierno. Y ha estado ya a punto de hacerlo.

Vienen estas reflexiones a cuento de las negociaciones que se traen PP y PSOE. Nada celebraríamos más que la colaboración de los dos grandes partidos en los temas de Estado, siempre que sea amplia y sincera, no un mero reparto de poderes. Ojo, por tanto, el PP. El presidente todavía no nos ha pedido perdón por haber dicho que se había acabado el diálogo con ETA cuando seguía hablando con ella, ni por haber permitido que entrase en los ayuntamientos vascos una ANV que ahora quiere echar, ni por haber calificado de turbulencia pasajera la crisis económica que se nos venía encima. Lo que autoriza a sospechar que piensa seguir engañándonos. Aunque repito, nada me agradaría más que equivocarme y que el cambio de clima político no sea una estratagema gubernamental para continuar lo mismo, ahora con el apoyo del principal partido de la oposición, como antes lo hizo con los pequeños.

Pues a la realidad no se la engaña tan fácilmente como al PP y a los españoles. Una mentira, por mucho que se repita, no se convierte en verdad, como un trasvase no deja de ser trasvase por más sinónimos que le busquen.

LA PAX CHAVIANA
IGNACIO CAMACHO ABC 19 Abril 2008

LLEVA en el poder dieciocho años, y eso que en 1990 le tuvieron que obligar, entre González y Guerra, a aceptar una misión que le parecía un engorro y un desdoro para su orgullo de ministro: ser presidente de Andalucía. Menos mal que no le gustaba la idea, porque ya hay una generación que ha cumplido la mayoría de edad bajo su virreinato electivo. Ayer formó gobierno –con mayoría de mujeres, a semejanza de Zapatero— para otros cuatro ejercicios, presumiblemente los últimos salvo que decida que aún no hay entre los suyos nadie bastante maduro para sucederle. Porque en todo este tiempo, y en los otros ocho años anteriores que lleva el PSOE gobernando la autonomía andaluza, la única incertidumbre de la hegemonía socialista ha sido la de mantener la mayoría absoluta.

A Chaves le molesta que se hable de un régimen porque sostiene, con razón, que su larga dominancia se asienta sobre elecciones libres. Pero no es menos cierto que en este cuarto de siglo el socialismo andaluz ha tejido una densa madeja clientelar que ha acolchado la sociedad civil en un marasmo de dependencia pública. La vida cotidiana en Andalucía está permeabilizada por el poder omnímodo de la Junta, cuya mano subvencionadora penetra hasta los rincones más remotos, y cada año son más los ciudadanos que dependen de una u otra manera del sector público. A ese ritmo vegetativo se han acomodado los empresarios, los trabajadores, los funcionarios, los desempleados y hasta los inmigrantes; el poder los acuna a todos con una nana confortable de ayudas, y se reserva la mano dura para los escasos disidentes. El objetivo es que la gente se desentienda del Gobierno y se acostumbre a verlo como una parte del paisaje, cosa que efectivamente ha sucedido en una porción significativa del electorado. Las elecciones son limpias, bien es cierto, pero la incontestable supremacía del PSOE se basa en la anulación de la iniciativa independiente, el sometimiento de los medios de comunicación y la derrama de recursos en transferencias de renta. Si eso no es un régimen, lo parece, y mucho. Otra cosa es que sea un régimen consentido.

Porque ni la oposición, que se quema más que el Gobierno, ha encontrado el antídoto de la modorra, ni el cuerpo social ha mostrado voluntad de sacudírsela. La gente se ha acomodado al trantrán y pasa de la evidencia estadística que insiste en que Andalucía sigue en la cola del desarrollo español y que vive de rentas excedentes ajenas. En las zonas más dinámicas, las del litoral y algunas capitales, se ha producido una cierta rebeldía cívica en el ámbito municipal, pero el socialismo asienta su influencia en los territorios rurales del interior y en los bastiones de las agrociudades, feudos del subvencionismo. El secreto de la incuestionable tranquilidad con que Chaves apacienta su gobernancia, la pax chaviana que le garantiza continuidad a sí mismo y a su proyecto, es la conversión del enorme aparato político y administrativo de la Junta en la primera empresa regional, por no decir la única con peso específico. Ha transformado el poder en una industria y el sueño de la autonomía en una siesta que él mismo duerme sin sobresalto alguno

¿Quién tiene miedo a Mariano Rajoy?
Federico Quevedo El Confidencial 19 Abril 2008

Mi amigo Nicolás Redondo Terreros es un socialdemócrata. Yo no. Yo soy un liberal. Pero mi amigo Nicolás Redondo Terreros –al que no se qué gracia le hará que le cite- no me tiene ningún miedo, ni yo se lo tengo a él. ¿Por qué habría de ser de otra manera? Entre Nicolás Redondo Terreros y yo existen muchas afinidades, y también muchas diferencias, pero somos perfectamente capaces de entendernos en lo fundamental, de compartir algunos objetivos comunes en lo que a las máximas aspiraciones de libertad del individuo se refiere. Y los dos sabemos que sobre la base del miedo, del temor, es imposible construir una democracia avanzada y alcanzar esas cotas de libertad que todos deseamos. Lo sabemos porque hemos vivido –él con mucha más intensidad que yo- la dictadura del miedo en el País Vasco y somos plenamente conscientes de que el voto emitido bajo esas condiciones será legítimo, pero carece de las mínimas garantías democráticas.

El miedo es, sin duda, uno de los mayores enemigos de la libertad y, por lo tanto, de la democracia. Aquel que vota por miedo no es libre. Su voto cuenta como cualquier otro, porque a nadie se le hace un examen antes de depositar su papeleta en la urna, pero en su fuero interno quien vota por ‘temor a’ debería ser consciente de que está ejerciendo su derecho en condiciones inferiores de libertad que otros. Con todo, el recurso al miedo es bastante habitual, sobre todo en una izquierda radical consciente de que lo necesita para alcanzar sus objetivos. El recurso al miedo forma parte de la tradición estalinista y del fascismo, pero es absolutamente ajeno al liberalismo. Quienes se llaman liberales pero recurren al miedo, mienten. Decía Isaiah Berlin que “los hombres no se dirigen a sí mismos y no son, por tanto, libres cuando su comportamiento es causado por las emociones mal dirigidas, por ejemplo, los miedos”, o los odios. Hemos vivido una experiencia reciente en este sentido: la pasada legislatura se fundamentó en esas dos emociones: el miedo y el odio al PP. El trabajo de cualquier liberal que se precie debería ser el de intentar desterrar esas emociones de nuestra convivencia.

No es casualidad que quienes desde los medios de comunicación esgrimen el ‘temor a’ como una cualidad del candidato temido provengan del activismo bolchevique. Pero lo cierto es que entre las lecciones que cabe extraer del resultado del 9-M está la de que uno de los trabajos esenciales del PP en esta legislatura es, precisamente, combatir ese temor que desde la izquierda se ha incrustado en una parte importante de la sociedad y que ha convertido al PSOE, como dijo Mariano Rajoy en su discurso ante la Junta Directiva de su partido, en el albergue de los recelos que esa parte importante de la sociedad tiene hacia el centro-derecha democrático. Y, desde luego, lo que no parece una estrategia acertada para combatir ese temor es crear más temor o hacer causa del mismo como una virtud. Tal cosa demuestra una preocupante ausencia de juicio y, como diría Hume, “si un hombre tuviese las mejores intenciones del mundo y estuviera apartado en grado sumo de toda injusticia y violencia, nunca lograría hacerse respetar si no tuviera, al menos, una porción moderada de talentos y entendimiento”.

Talentos y entendimiento es lo que parece que hace falta en este debate precongresual del PP. Talentos y entendimiento para comprender que la batalla ideológica de nuestros días no se resuelve tanto en el terreno de las políticas como en el de los comportamientos: la diferencia entre un liberal y un no-liberal no se encuentra tanto en los principios ideológicos –las líneas divisorias son muy difusas, y así en Estados Unidos un liberal es un demócrata de izquierdas, y sin embargo en Europa se le sitúa más a la derecha en la medida que la socialdemocracia ocupa el espacio a la izquierda-, como en las actitudes con las que el no-liberal se enfrenta a la idea misma de libertad en contraposición a las del liberal. Volviendo al terreno de la política nacional, el no-liberal –Rodríguez- actúa desde una concepción excluyente del poder y recurre al miedo para evitar perderlo. El liberal –Rajoy- procura el entendimiento y busca que la otra parte respete su derecho a la discrepancia. Si, como decía Berlin, “ser libre es ser capaz de realizar una elección no forzada”, el primero –Rodríguez- rechaza esa máxima, y el segundo –Rajoy- la defiende hasta la extenuación.

El PP es, en esencia, un partido liberal, en el sentido de que entiende la libertad como el valor más noble del ser humano. Obviamente, la existencia en sus filas de distintas sensibilidades –como el viernes destacaba acertadamente Cristóbal Montoro-, conservadores, centristas, democristianos, ultraliberales, etcétera, le obliga siempre a definir los parámetros ideológicos en función de las mismas, pero básicamente el liberalismo impregna toda su filosofía. Como tal, por tanto, su mayor anhelo debe ser lograr la aceptación de toda la sociedad, no los votos, entiéndase, sino la aceptación porque una sociedad democrática debe cimentarse sobre los valores de respeto y de disenso, y no de resentimiento y confrontación. Sin embargo, desde algunos púlpitos mediáticos lo que se busca es un liderazgo del PP que genere rechazo en una parte importante de la izquierda, tal y como ha ocurrido en las pasadas elecciones... De ser así, lo más probable es que el PP no consiga nunca superar en votos a su rival. La voluntad de Rajoy, sin embargo, es conseguir que, en efecto, nadie le tema. Y el día que lo consiga, habrá empezado a ganar las elecciones.

Interior
Mari Mar Blanco se incorpora al Foro Ermua para «levantar el ánimo de los demócratas»
El colectivo crea la «Plataforma por la Dignidad» para impedir homenajes a etarras
Laura Rodríguez La Razón 19 Abril 2008

Madrid- El Foro Ermua anunció ayer la incorporación a esta asociación de María del Mar Blanco, hermana del concejal asesinado por ETA Miguel Ángel Blanco. Según su presidente, Iñaki Ezkerra, Mari Mar es una persona que encarna el «Espíritu de Ermua» y que ha solicitado su ingreso en el colectivo para «ayudar a levantar el ánimo de los demócratas» tras el 9-M.

El Foro Ermua también anunció la creación de la «Plataforma por la Dignidad» para evitar que se reproduzcan los homenajes a los etarras en las calles y pueblos del País Vasco, que suponen «una ofensa» para las víctimas del terrorismo. Ana Velasco será su portavoz.

Ezkerra aprovechó su comparecencia para dar un repaso a la actualidad política del País Vasco. El presidente del foro calificó de «milonga» el acuerdo contra el terrorismo que Zapatero pretende rubricar con el PP y el PNV y no descartó que el jefe del Ejecutivo intente negociar de nuevo con la banda mientras siga sin hacer autocrítica, sin anular la moción del Congreso que da luz verde a los contactos y siga permitiendo que no se ilegalice a ANV y al PCTV.

Para Ezkerra, la renuncia del PNV a apoyar al PSOE en la investidura es puro «teatro», pues, según explicó, en una entrevista publicada en un medio económico, Patxi López dejó entrever que el PSE se está preparando para gobernar con el PNV en el País Vasco tras las próximas elecciones autonómicas.

Pero lo que el foro ve más peligroso para el País Vasco es una reforma del Estatuto de Guernica que contemple una Justicia independiente, el reconocimiento de una realidad nacional, así como el traspaso de las competencias de prisiones, con el final de la dispersión y el traslado de todos los presos de ETA al País Vasco. «La cuestión es cómo impedir que una concesión tan desastrosa nos la venda Zapatero como un triunfo de la democracia», se preguntó Ezkerra.

El presidente del Foro Ermua afirmó que esta nueva Legislatura les hará trabajar mucho, pues si la pasada fue peligrosa porque era la de las promesas a ETA y a los nacionalistas, ésta «puede ser la de los cumplimientos»

Los agentes realizaron una carga policial
Nueve ertzainas heridos al ser atacados por un grupo de «abertzales» en Guipúzcoa
Ep - Bilbao La Razón 19 Abril 2008

Las últimas detenciones de jóvenes relacionados con la violencia callejera en la zona norte de Guipúzcoa calentaron los ánimos de unos 50 simpatizantes de la izquierda abertzale radical que tendieron una «emboscada» a los agentes que en ese momento identificaban a dos personas que estaban colocando carteles de las juventudes independentistas de Segi en las inmediaciones de la estación de un barrio de Rentería.

Miembros de la Policía autonómica vasca respondieron cargando contra los atacantes y efectuando dos disparos al aire. Como consecuencia del enfrentamiento, la Ertzaintza detuvo a dos personas, una de las cuales, resultó herida durante la trifulca. Asimismo, nueve de los agentes tuvieron que ser tratados de diversas contusiones.

Rentería es uno de los municipios donde la Policía Nacional desplegó ayer un fuerte dispositivo y detuvo a varios jóvenes presuntamente implicados en episodios de ‘kale borroka’. Precisamente, tres jóvenes colocaban carteles contra esta nueva operación policial contra el entorno de ETA cuando varios agentes de la Ertzaintza se les acercaron, exigiendo que les mostraran su documentación.

Pero, enseguida, entre 40 y 50 simpatizantes de la izquierda abertzale más radical intentaron acorralar y agredir a los agentes que inmediatamente respondieron cargando contra ellos y efectuando dos disparos al aire, ya que, según indicaron fuentes de la policía autonómica vasca, varios ertzainas se encontraban «en el suelo y rodeados». Dos de ellos tuvieron que ser atendidos por los servicios sanitarios ya que presentaban varias contusiones.

Tras los incidentes, que ocurrieron sobre las doce del mediodía de hoy en el centro del municipio guipuzcoano, la Ertzaintza detuvo a dos hombres de 63 y 59 años, que presuntamente participaron en la «emboscada». El primero de ellos, José Luis Gurrutxaga, tuvo que ser trasladado al hospital Donostia aquejado de varios «golpes por todo el cuerpo», de los que responsabiliza a la Ertzaintza, según el colectivo de apoyo de presos de ETA, Askatasuna. El segundo arrestado es Iñaki García Alkorta, que a última hora de la tarde de hoy se encontraba aún en dependencias policiales.

Precisamente, este colectivo acusó al consejero vasco de Interior, Javier Balza, de «justificar» la actitud violenta de los ertzainas «mediante mentiras» ya que, según su testimonio lo que ha ocurrido en Rentería es que los agentes han acudido a «impedir» una rueda de prensa convocada para denunciar las detenciones registradas durante la madrugada de ayer.

Por ello se preguntaron si «es ésta la ética democrática que el PNV ha mencionado en los últimos días», si «no pueden los ciudadanos ofrecer una rueda de prensa para denunciar las detenciones y la incomunicación» y que «por qué la Ertzaintza ataca de nuevo con violencia a los ciudadanos que quieren denunciar la represión». Del mismo modo y en su línea habitual realizaron un llamamiento a «movilizarse contra esta represión».

El alcalde de la localidad papelera, Juan Carlos Merino, reprobó este «nuevo ataque de violencia callejera» que calificó de «terrorismo», porque «terrorismo no es sólo cuando hay un muerto», sino que también «cuando se coartan las libertades» de otras personas. Merino lamenta que todavía «no impere en cada rincón de Euskadi la libertad, la posibilidad de debate, de diálogo y algunos acudan a la violencia y la coacción».

De todos modos, recordó que este tipo de agresiones contra agentes del orden con bastante habituales en las calles del País Vasco, aunque «lo llamativo» es que esta vez «ha sido como más instrumentado» porque a su juicio «bien era una especie de trampa» o bien los agresores «estaban agrupados para hacer algún tipo de acción». Finalmente, el alcalde de Rentería animó al conjunto de la ciudadanía vasca a «seguir luchando contra esta dictadura».

El secretario general del sindicato policial ESAN, Eneko Urkijo, calificó la actuación de los agentes implicados en los disturbios de hoy como «impecable» ya que «como ha peligrado su integridad física, y como han visto que estaban desbordados, no les ha quedado más remedio que sacar su arma reglamentario y, controlando en todo momento la situación, realizar unos tiros al aire para dispersar a la gente». En cambio, lo que no le parece «de recibo» es «la actuación que está manteniendo la izquierda abertzale, una actitud de ataque continuo a la Ertzaintza, cuando lo único que está haciendo es cumplir con su labor».

El Gobierno vasco exporta a Colombia su método para salvar lenguas
Redacción La Razón 19 Abril 2008

Vitoria- Dice el refranero que cada maestrillo tiene su librillo y el Gobierno Vasco ha decidido exportar el suyo a Colombia. Así, llevará los métodos de trabajo que han empleado para revitalizar el euskera, con el fin de que el Ejecutivo de Álvaro Uribe los lleve a cabo para recuperar las lenguas indígenas, criollas y romaní de ese país.

La consejera de Cultura del Gobierno Vasco, Miren Azkarate, y su homóloga en el Gobierno de Colombia, Paula Marcela Moreno, rubricado ayer en Vitoria un protocolo de colaboración entre ambos gobiernos para intercambiar información en materia de política lingüística, informa Efe.

Por medio de este acuerdo, la Viceconsejería de Política Lingüística del Gobierno Vasco ofrecerá en los próximos cuatro años asesoramiento técnico al Ministerio de Cultura colombiano para la recuperación de 67 lenguas nativas.

Para ello formulará una política lingüística en colaboración con los grupos étnicos de ese país para desarrollar una investigación sobre las lenguas indígenas, criollas y romaní e impulsar la promoción y difusión de todas esas lenguas.

Plan de revitalización
Este año el Gobierno colombiano, con ayuda de la Viceconsejería de Política Lingüística de Euskadi, hará un diagnóstico de un total de veinte lenguas y en 2009 esperan seguir con otras veinte y, de esta forma, «poder lograr de aquí al año 2010 tener un diagnóstico completo y un plan nacional de revitalización de lenguas», según explicó la ministra colombiana.

La población indígena y criolla en Colombia alcanza la cifra de 1.300.000 personas pero los hablantes de estas lenguas rondan las 800.000 personas.

La consejera de Cultura del Gobierno Vasco se felicitó por la firma de este acuerdo, al tiempo que destacó que la experiencia del País Vasco en la revitalización del euskera es «modélica» y «ejemplar» para otros gobiernos y países con lenguas minoritarias.


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