AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 20 Abril 2008

¿Adónde vas? Manzanas traigo
XAVIER PERICAY, ESCRITOR. ABC 20 Abril 2008

EL pasado 8 de abril, en el discurso pronunciado con ocasión del debate de investidura, el entonces candidato a presidente del Gobierno hizo dos alusiones a la lengua. Por un lado, se refirió a la necesidad de mejorar la competencia lingüística de nuestros jóvenes, para lo que prometió programas específicos. Por otro, propuso «a todos los ciudadanos, a sus organizaciones y representantes, a todas las Administraciones y a todas las Instituciones (...) un compromiso activo (...) en la defensa y difusión de nuestra mayor riqueza: nuestra cultura, nuestras culturas, nuestra lengua, nuestras lenguas». Sobre la primera de las dos referencias, poco hay que decir. Ahí están los datos, los informes, las estadísticas, para corroborar el estado lastimoso de la enseñanza en España y lo apremiante de una reforma en profundidad, efectivamente reparadora. Otra cosa es si José Luis Rodríguez Zapatero y su partido están en condiciones de llevarla a cabo. O si son los más indicados para acometerla. La segunda de las referencias, en cambio, sí merece un comentario. Por acción y por omisión. Y no sólo de quien se hallaba aquel día en el uso de la palabra.

Centrémonos, pues, en el fragmento entrecomillado y, más en concreto, en la figura de repetición con que se cierra. Si bien se mira, se trata de una figura que el candidato a la investidura se habría podido ahorrar: con el plural le bastaba. Pero, de haberlo hecho, de haber reducido la riqueza a «nuestras culturas, nuestras lenguas», es evidente que no habría logrado su propósito. Porque ese contraste entre singular y plural, entre lo uno y lo vario, no deja de ser, en el fondo, el mismo que Rodríguez Zapatero ya había establecido desde el comienzo de su discurso entre unidad y diversidad. Eso sí, un contraste por adición, positivo, como corresponde al personaje que lo ejecuta. Y un contraste que, a primera vista, no anda lejos del espíritu de la Constitución y, en particular, de lo expresado en su Preámbulo y el artículo 3 de su Título preliminar.

Con todo, este mismo artículo de nuestra Carta Magna, en los puntos 1 y 2, además de definir el castellano como la lengua oficial del Estado y de fijar la oficialidad de las demás lenguas españolas en las respectivas Comunidades Autónomas, habla de derechos y deberes. Entre otras cosas, porque las lenguas, más que una riqueza -la mayor, a juzgar por las palabras del candidato a la Presidencia-, son un instrumento, un instrumento de comunicación. Y porque este instrumento, en la medida en que es usado por el conjunto de los ciudadanos -como ocurre con el castellano en España-, constituye una garantía de igualdad. O, lo que es lo mismo, un derecho, un derecho compartido.

Pues bien, aunque en su discurso Rodríguez Zapatero se refirió reiteradamente a la igualdad y a los derechos, en ningún momento vinculó ambos conceptos al uso de la lengua, las lenguas. Es más, al día siguiente, cuando Rosa Díez, en su turno de intervención como miembro del Grupo Mixto, afirmó que la igualdad estaba empezando a romperse en España y que ello era debido, entre otros motivos, a la imposibilidad de que un ciudadano -en Cataluña sobre todo, pero también en otras Comunidades- pueda educar a sus hijos en castellano, con lo que se le impide ejercer los mismos derechos en todo el territorio nacional, el candidato ni siquiera se tomó la molestia de rebatir sus palabras. Apeló a la sensibilidad, a las emociones, a la preservación de la convivencia; en definitiva, echó balones fuera.

Pero si la omisión de Rodríguez Zapatero, ya por convicción, ya por interés, ya por la suma de ambos factores, era hasta cierto punto previsible, la de Mariano Rajoy no pudo por menos que sorprender a propios y extraños. Y es que el líder del principal partido de la oposición no mencionó ni una sola vez la lengua en su discurso. Como si entre los retos a los que debe hacer frente el Gobierno en la presente legislatura no estuviera el de preservar todos los derechos de todos los ciudadanos. Por lo demás, esta omisión de Rajoy era tanto más sorprendente cuanto que el programa con que el Partido Popular se había presentado a las elecciones otorgaba a la lengua común de los españoles un papel cenital, lo mismo en el orden de los derechos que en el de la enseñanza. Por no hablar, claro, de la importancia que el propio dirigente popular le había dado a lo largo de la campaña electoral y, en particular, en el segundo de los debates televisados.

Y eso no es todo. Quienquiera que se tome la molestia de repasar las hemerotecas de los distintos medios de comunicación -y muy especialmente la de este periódico- durante los treinta días que median entre la fecha de las elecciones generales y la del inicio del debate de investidura comprobará hasta qué punto la vulneración de los derechos lingüísticos sigue de actualidad en aquellas partes de España donde gobierna el nacionalismo. Aunque sólo sea para refrescar la memoria, he aquí algunos ejemplos.

En Galicia, la Xunta ha dictado una serie de obligaciones relacionadas con la organización de actos y festejos populares, entre las que destacan la imposición del himno gallego en la consagración de la misa -que también ha de decirse en gallego, claro está- y la prescripción de que al menos el cincuenta por ciento del repertorio de orquestas y músicos sea en esta misma lengua -que es la única en la que los intérpretes podrán dirigirse al respetable-. En el País Vasco, el Gobierno autonómico ha establecido que todos los estudiantes deberán pasar, al término de la escolarización obligatoria, un examen de capacitación en vascuence, lo que supone, a muy corto plazo, la práctica eliminación del modelo de enseñanza en castellano y la dilución del mixto -castellano-vascuence- en un solo modelo de enseñanza -en vascuence, por supuesto-. En Baleares, donde el faro ha sido siempre Cataluña, no pasa día sin que las formas de coacción sobre los ciudadanos que se niegan a usar el catalán progresen adecuadamente. Y en Cataluña, en fin, donde ya queda poco por laminar, la Generalitat ha resuelto que sólo otorgará subvenciones a las compañías de teatro que representen sus obras en catalán.

Así las cosas, no parece que la mejor solución sea ignorar el problema y mirar para otro lado. Entre otras razones, porque el quiste ha adquirido ya tales proporciones que no admite componendas. En su discurso de investidura, Rodríguez Zapatero anunció su propósito de que esta legislatura estuviera presidida por la «voluntad de acuerdo, de consenso, de pacto» con el resto de las fuerzas políticas y, en especial, con el Partido Popular. En su respuesta, Mariano Rajoy se mostró plenamente dispuesto a alcanzar cuantos acuerdos fueran necesarios mientras tuvieran como referente «la defensa de la igualdad de todos los españoles, vivan donde vivan», y «la defensa de sus derechos». La perspectiva, pues, no puede ser mejor. Ahora sólo falta que la cuestión de la lengua sea abordada en toda su amplitud y dé lugar a un pacto de Estado. O, en otras palabras, que uno se atreva a preguntarle al otro «¿adónde vas?» y el otro no le conteste «manzanas traigo».
XAVIER PERICAY
Escritor

Igualitarismos
JON JUARISTI. ABC 20 Abril 2008

HENRY Kamen, discutible hispanista, acaba de publicar un ensayito sobre mito histórico e identidad nacional, Imagining Spain, donde se mete con Ortega desde el prefacio. Según Kamen, Ortega habría «ayudado a contribuir sustancialmente» (helped to contribute substantially) a los mitos sobre el siglo XVI en que se fundamenta la pretensión nacional española. Desde hace ochenta años, todo cuestionamiento de España como nación empieza soltando una coz a Ortega. Por algo será.

Cuando uno frecuenta, como es mi caso, las librerías de Belgrado, le llama la atención la relativa abundancia de traducciones de Ortega al serbocroata. Antes de las guerras que terminaron con Yugoslavia, el autor español más traducido a este idioma era Unamuno. Pero Unamuno no ayuda a entender por qué fracasan las naciones. Ortega, sí. Por eso los ex yugoslavos lo leen con avidez. Yo diría que lo leen más que los españoles y, desde luego, más que Kamen (kamen, por cierto, es «pedrusco» en serbocroata). Si Kamen hubiese leído a Ortega, sabría que éste -para decirlo con su sintaxis torturada (la de Kamen, no la de Ortega)- no ayudó en nada a contribuir a los mitos del XVI español, siglo que le parecía claramente desastroso en su último cuarto, del que arrancaba, a su juicio, el desmantelamiento del imperio. O sea, ese fenómeno que los serbios llaman «españolización» y que equivale exactamente a lo que llamamos «balcanización» por estos pagos. Para los historiadores serbios actuales, la disolución de Yugoslavia es un caso típico de «españolización».

Ortega tuvo intuiciones geniales. Frente al nacionalismo demótico de Unamuno y compañía, sostuvo que la nación no es un pacto entre iguales, sino una transacción continua y estable entre gentes diversas que suscriben un proyecto atractivo de vida en común. Lo que define a una verdadera nación no es que sus miembros sean o se sientan iguales, sino que sepan que deben contar con los demás. Que nadie, ningún individuo o grupo es autosuficiente. De la necesidad recíproca emana el pacto. Por supuesto, la isonomía, la igualdad de todos ante la ley, parece una condición necesaria en todo proyecto nacional desde las primeras revoluciones políticas de la modernidad. Pero la isonomía no implica igualitarismo, extensión del requisito igualitario a esferas distintas de la jurídico-política. La nación está compuesta por sujetos complementarios, no idénticos.

A la nación se opone, en el pensamiento de Ortega, el particularismo. Cada vez que un grupo identifica su interés particular con el interés común, cada vez que un grupo cree representar a la nación entera, el vínculo nacional desaparece, y con él la nación, que no es más que la mutua dependencia de partidos, regiones, clases y estamentos profesionales comprometidos en la realización del proyecto. Ortega descubrió en la España de su tiempo un particularismo socializado que afectaba a todos los grupos e instituciones: al Ejército, a la Iglesia, a la clase obrera, a los gremios e incluso a la Corona. No sólo a los nacionalismos secesionistas, aunque éstos fuesen constitutivamente particularistas. Cabe preguntarse qué habría dicho ante el panorama actual. Probablemente, no habría hablado hoy, como en 1922, de una invertebración absoluta de España, pero sí de un particularismo rampante, para cuya descripción los nacionalismos étnicos le habrían servido sólo, como entonces, de punto de partida. Hablaría, con seguridad, del particularismo de una izquierda que se identifica total y hasta totalitariamente con el pueblo, en la más cutre tradición del nacionalismo demótico, y del particularismo de una derecha que no resiste la tentación de apelar a una retórica de apropiación y monopolio del sentimiento nacional. Hablaría, cómo no, del particularismo feminista, que confunde los derechos de la mujer con los derechos humanos en general, y no se privaría de aludir al particularismo de la juventud, al de la infancia y a los de las minorías culturales y sexuales. Lo que no haría es confundir la nación con la igualdad, y sospecho que se mostraría un tanto irritado ante la sustitución de la política por la estética igualitaria: es decir, ante el ilusionismo ministerial de nuestro presidente, que Dios guarde.

La descarada provocación de Rajoy
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 20 Abril 2008

Todavía no salgo de mi asombro viendo la pública afrenta de Rajoy a su partido, que por lo visto cree de su propiedad. Es verdad que a quien Mariano busca provocar no como un presidente, ni siquiera como un militante, sino como un navajero de barrio es a Esperanza Aguirre, en la evidente estrategia del Gobierno y su pandilla mediática para triturar cualquier alternativa al zapaterismo, pero ni creo que logre que Esperanza pierda los nervios ni tampoco creo que pueda olvidar el PP, al menos la gran mayoría de sus militantes y los diez millones largos de votantes el comportamiento rajoyesco, que si no fuera tan grosero resultaría penoso y hasta miserable. Nunca pensé que Rajoy pudiera comportarse tan aviesamente y debo pedir públicamente disculpas a todos aquellos a los que influí o convencí para que lo votaran en las últimas elecciones. Yo fui, si no el primer engañado, uno de tantos votantes del PP que creyó de buena fe en su discurso, pero si persuadí a algún indeciso de que, por razones morales, lo votara como Presidente del Gobierno, le ruego me perdone. Llevo muchos años viendo en primera fila el circo político nacional pero nunca el espectáculo de que un oso torpón resultara serpiente.

Que no estamos ante un calentón verbal o ante una frase desafortunada que se presta a diversas interpretaciones lo demuestran muchas cosas. La primera, que el mitin fue deliberadamente manipulado para transformar una reunión con los militantes de una comarca humillada –según Camps– por el trasvase del Ebro a Barcelona en un acto de afirmación personal de Rajoy, rodeado de barones regionales del partido, y centrado en atacar no sólo a Esperanza Aguirre sino a todos los que no se plieguen a tan esmirriado caudillismo. Lo deliberado de esa provocación a los liberales y conservadores del PP que, según el Amo, deben irse al partido liberal o al conservador, lo muestra una doble ocultación. Primero, en que tira la piedra europea escondiendo la mano española y trata de escudarse en Merkel y Sarkozy, una democristiana y un liberal-conservador, como si alguien en el PP propusiera abandonar la alianza con la alemana o el francés o como si éstos dos hubieran hecho algo parecido para ganar las elecciones.

Después, en un ataque al liberalismo tan caricaturesco que avergonzaría al mismísimo Llamazares pero que responde perfectamente a la zafiedad ideológica de los Arriolalobos, va y dice que que hay que ayudar a los que lo necesitan o no han tenido suerte, como si los liberales defendieran otra cosa y como si Esperanza Aguirre no presidiera la comunidad que más ayuda social ha dispensado a los necesitados en toda España, como por otra parte se hartó de decirle –ya se ve que sin creerse nada– el propio Rajoy a Zapatero en televisión. ¿Cuándo miente Rajoy? ¿Cuando defendía Aguirre o cuando la ataca? ¿O acaso, como le dijo él a Zapatero, miente siempre, con descaro, premeditación y alevosía?

Más estúpido y grotesco, es decir, más presuntamente arriolesco, si Rajoy no es ya su propio autoideólogo pepiñoide, es que presuma de que el PP reúne a liberales, conservadores y socialdemócratas, dejando en piadoso olvido a los democristianos –tal vez por ocultar el arma del crimen– y, de paso, dejando también en evidencia a García Escudero, que hace tres días dijo que en el PP no había socialdemócratas, que todos son liberales y conservadores. La piada y la marianada se basan en una tergiversación digna del PRISOE: Urdaci le preguntó a Esperanza Aguirre si los socialdemócratas –en referencia al PSOE– se sentían más a gusto teniendo enfrente a Rajoy que a ella. Y Esperanza dijo que no le extrañaba. Lo aclaró aún más algunas horas después, cuando dijo que era normal que los socialdemócratas la apreciasen poco, y que le daba un euro, bueno, un céntimo de euro por cada socialdemócrata que encontrase en su equipo. Podía haber dicho que los socialdemócratas están mejor en UPyD o en el PSOE, pero no lo dijo. En cambio, Rajoy sí ha dicho que los liberales pueden irse al partido liberal y los conservadores al conservador, dos partidos que no existen en España fuera del PP; pero no ha dicho que los socialdemócratas, si no están a gusto en el PP, podrían irse al partido socialista o a la internacional socialista o socialdemócrata, que sí que existen en España y en Europa. Del privilegio de exclusión rajoyesco sólo se salvan, curiosamente, los que ideológicamente coincidirían más con el PSOE, con PRISA y con el archirrepetido empeño de ambos en diseñar una “derecha moderna”, es decir, cómoda, blandita y a su gusto, complementaria pero no alternativa.

La reinvención de la socialdemocracia y la autoexclusión de conservadores y liberales devolvería al PP a los tiempos de la primitiva UCD, con una mayoría de "azules" cuya ideología se limitaba a un franquismo disciplinado y, por tanto, disuelto, pero que conservaba la costumbre de la adhesión inquebrantable al Caudillo, ayer militar y hoy electoral, ayer Franco, hoy el Rey y, de la mano de ambos, Suárez. La terrible diferencia es que aquella UCD, como la propia AP, iba de la dictadura a la democracia. Este PP de Rajoy parece ir del liberalismo conservador al Movimiento Organización.

Rajoy, nunca solo sino con sus barones de secano o de regadío y con el respaldo de todos los medios de comunicación que piden su continuidad al frente del PP, que no son, desde luego, un periódico y una radio que hayan apoyado al PP, sino toda la prensa, radio y televisión que ha triturado al PP todos estos años, pretende sin duda provocar a Esperanza Aguirre para que presente su candidatura a la presidencia del PP a toda prisa y en donde cree que no puede ganar: en el congreso búlgaro de Valencia. Sería la primera victoria de Mariano, hecho inédito y memorable, luego dudoso, pero sobre todo supondría un golpe de mano de la Izquierda en el Poder y la Derecha de alquiler para que la Oposición se rindiese a ZP y al cambio de régimen. Ahora van a vendernos a Mariano como el Centro; pronto, como el Bautista que abre el camino de Gallardón, ese Barrabás disfrazado de Mesías. Y luego, que viva México. En fin, yo espero que Aguirre mantenga la calma, que haga lo que tenga que hacer cuando crea que debe hacerlo, pero no que haga lo que quieran y cuando lo digan los enemigos del PP. Ojalá pronto quede claro, dentro y fuera del partido, quién es Anás y quién Caifás; y quién es Poncio Pilatos, el que, mientras la Derecha se hunde, se lava las manos.

Disculpe las molestias, hombre
Luis del Pino Libertad Digital 20 Abril 2008

En un discurso pronunciado ante la militancia ilicitana de su partido, Rajoy se ha despachado esta mañana contra quienes, según él, intentan desde "un grupo de presión" convertir al PP en un partido de "doctrinarios".

Por si acaso a alguien le quedaban dudas de a quién se estaba refiriendo, Rajoy ha afirmado que "me voy a presentar porque me lo han pedido muchísimos compañeros de partido". "A mi no me lo ha pedido ningún periódico ni ninguna radio", ha dicho, en clara alusión a El Mundo y a la Cope.

Hemos constatado esta mañana en Rajoy una contundencia que no le habíamos visto emplear contra Zapatero en cuatro años. Así que, si algo hay que agradecerle a don Mariano, es que deje ver tan a las claras quiénes le molestan verdaderamente.

Parece que los que molestan a Rajoy no son quienes firmaron el Pacto del Tinell para convertir al propio Rajoy y a su partido en apestados. Quienes le molestan no son los que revientan actos del PP en Barcelona al grito de "Fuera fascistas de Cataluña". Quienes le molestan no son tampoco los que, desde grupos como Prisa, tildan al partido de don Mariano de "franquista" o inventan mentiras para hacerle perder las elecciones.

Resulta que quienes verdaderamente molestan a Rajoy son aquéllos que han cometido el imperdonable pecado de plantar cara a Zapatero, de defender la Constitución, de alinearse con los que buscaban movilizar a la sociedad civil y de intentar llevar a ese PP dirigido por Rajoy hasta el palacio de La Moncloa. Es decir, la Cope y El Mundo. Y el escaso resto de medios que han pretendido luchar, con mayor o menor fortuna, contra el Golpe de Régimen puesto en marcha tras el 11-M.

Pues perdónenos usted, don Mariano, porque no pretendíamos molestarle.

Cuando publicitábamos las convocatorias de la rebelión cívica y le veíamos a usted tan renuente a ponerse a la cabeza de la manifestación, pensábamos que lo hacía usted por un erróneo cálculo electoral, mal aconsejado por los arriolas y elorriagas que a su alrededor pululan. Por eso tratamos una y otra vez de empujarle y animarle. Pero ya vemos que eso le molestaba. Discúlpenos por malinterpretar sus intenciones.

Cuando criticamos que su partido abriera una nueva ronda de reformas estatutarias, lo hicimos pensando que podía usted no haberse dado cuenta de que con ello iban a proporcionar la coartada que el Estatuto catalán necesita. Ahora vemos claro que eso fue meternos donde nadie (y especialmente usted) nos llamaba. Discúlpenos por pensar que usted compartía con nosotros la preocupación por el futuro del edificio constitucional.

Cuando criticamos sus silencios, e incluso sus inoportunas palabras, en el tema del 11-M, lo hicimos porque suponíamos que usted era el primer interesado en que se aclarara aquel atentado que le privó, precisamente a usted, de una victoria electoral cantada. Y porque no entendíamos que usted se empeñara en arrojar piedras contra su propio tejado. Sentimos habernos equivocado, don Mariano. Ahora nos damos cuenta de nuestro error. Discúlpenos por no haber comprendido antes que, en realidad, usted no tenía el más mínimo interés en la cuestión.

Sentimos, señor Rajoy, habernos equivocado tanto con usted. Y, sobre todo, habernos equivocado durante tanto tiempo. Le pedimos disculpas por haber pensado que usted compartía nuestras mismas preocupaciones.

Sentimos no haberle dejado actuar durante estos cuatro años como a usted le hubiera gustado, limitándose a realizar una labor parlamentaria de aliño. Sentimos haberle arrastrado a la calle. Sentimos haberle hecho defender causas en las que usted no creía. Y sentimos haberle pedido que se comportara como un candidato a presidente de gobierno, cuando usted sólo quería en realidad un cómodo puesto en una permanente oposición.

Pero no se preocupe, don Mariano, que no volveremos a cometer el mismo error. Nada más lejos de nuestro ánimo que molestarle a usted. Puede usted seguir no haciendo nada todo el tiempo que sus compañeros de partido decidan concederle.

Nosotros nos iremos con la música a otra parte, en busca de alguna otra persona a la que molestar. En busca de alguien que sí tenga ganas de defender con uñas y dientes a todos esos españoles que se han visto arrollados por el Golpe de Régimen. Alguien que esté dispuesto a todo para impedir que los mismos que llevan treinta años cobrando por matar, cobren encima una segunda vez por dejar de hacerlo. Alguien que quiera pedir claramente, a los que se sientan españoles, que luchen porque España sea un país de ciudadanos libres e iguales. Alguien que no esté dispuesto a admitir que nadie convierta en papel mojado la Constitución por la vía de los hechos consumados. Alguien que no tenga ningún complejo a la hora de enfrentarse con adversarios que representan ideologías totalitarias, regresivas e irracionales.

Sentimos no habernos dado cuenta mucho antes de que usted no era esa persona que buscábamos. Si lo hubiéramos hecho, nos habríamos ahorrado todos muchos malos entendidos. Déjeme que le pida desde aquí, humildemente, perdón.

Y disculpe las molestias, hombre.

¿Todo lo que hay en España es de los españoles?
Roberto Blanco Valdés La Voz 20 Abril 2008

Lo hemos escuchado en diversas circunstancias, pero expresando siempre una vaga idea compartida, nacida de la vieja costumbre de estar juntos: que los bienes del país -los públicos, se entiende- eran de todos y que nadie debería, por ello, apropiárselos.

El Estado de las autonomías, que ha impulsado con fuerza la igualdad, ha tendido, sin embargo, con el tiempo, a corregir la idea implícita en la frase hecha que encabeza esta columna. A base de abusar de la perversa idea de lo propio (lengua y cultura propia, rentas propias y propios intereses), muchos han acabado por entender la autonomía como un muro de defensa, con graves efectos que hoy están bien a la vista.

El problema del agua, que ha puesto en pie de guerra a media España, no es solo la consecuencia de la torpe y demagógica gestión del asunto por parte del Gobierno, cuya última ocurrencia ha consistido en recuperar su afición a jugar con las palabras. No, el problema del agua es también la avanzadilla de lo que se nos vendrá encima si no tenemos el valor de sentar como principio que hay un espacio público común, llamado España, que no puede ser troceado cada vez que sus territorios entran en conflicto.

Pues, tras lo del agua, vendrá la publicación oficial de las balanzas fiscales, irresponsablemente prometida, contra el criterio de Solbes, por el presidente Zapatero. Una publicación que no pondrá a media España, sino a toda, en explosiva agitación.

Tales balanzas, cuya publicación reclaman los nacionalistas desde siempre, y que no son otra cosa al fin y al cabo que saldos contables entre lo que los habitantes de una comunidad pagan en impuestos y lo que esa comunidad recibe del Estado en infraestructuras y servicios, esconden la verdad esencial de que quienes pagan los impuestos y reciben las prestaciones son las personas y no los territorios.

Pero tal engaño no evitará la gresca que provocará la publicación oficial de las balanzas: un tótum revolútum entre intereses de partido agazapados bajo agravios territoriales, discursos demagógicos y presiones de todo tipo sobre la única Hacienda -la del Estado- con capacidad de asegurar la solidaridad entre quienes en España tienen más y tienen menos.

Y todo en medio de un confuso arrancamoños, en el que, al igual que suena ya extraña la evidencia de que el agua es un bien común y que corresponde al Gobierno decidir cómo se reparte, acabará también por parecer una herejía el proclamar que los impuestos los pagamos los españoles con nombres y apellidos al margen del territorio en que vivimos. Y que la única manera de asegurar que los impuestos cumplan su finalidad redistribuidora es garantizar eso que, por comodidad, llamamos solidaridad territorial.

Que vuelva don Inda
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 20 Abril 2008

El PSOE está muy contento malmetiendo en el “cocidito madrileño” del PP y trasmitiendo por todas sus terminales lo acabado que está Rajoy y lo Tacheriana que resulta Esperanza Aguirre. La propaganda siempre se le ha dado muy bien al partido de la rosa que ya hasta en símbolo gana en eso al de la gaviota. Puede que luego no tengan razón en ninguna de ambas cosas o que la tengan en las dos, pero en lo que les vale por lo menos como cortina de humo e para disimular en el atrolladero en que estan metidos nada mas empezar la legislatura. La economía les está quemando y, encima, hasta ya les arde el agua.

Es algo tan burdo lo sucedido con el trasvase del Ebro a Barcelona que de esto ya ni pueden echarle la culpa al PP. En este caso, hasta los más acerrimos defensores mediáticos de una cosa y la contraria es imposible achacársela a la malignidad intrínseca de la derecha. El Plan Hidrológico Nacional se lo cargaron ellos nada mas pisar la Moncloa y lo que ahora hacen es rescatar un trocito para dar agua a quienes por boca de su presidente de entonces, Maragall, y del de ahora, mas lo rechazaron y corearon aquella frase tan socialista y solidaria de “Ni una gota de agua del Ebro para Levante”.

ZP, la Narbona, que tanta paz lleve como descanso deja, y la corte talibán han hecho del agua propaganda pero lejos de resolver un problema los han agravado todos y han roto hasta lo más esencial, el concepto de que era un bien público y común de todos los españoles. Una vasija hecha añicos que ahora ya parece imposible de restañar.

El agua es un problema nacional aunque esa política talibán, integrista, de gurús ideológicos sin un solo pie en la tierra ni en la realidad, lo ha convertido en el garrote de unas comunidades contra otras. El agua es responsabilidad del gobierno central y como tal debe asumirla el presidente. El agua es la primera espina de la rosa después del triunfo electoral y este pinchazo ya está muy enconado. Esta vez el agravio y lo grotesco de la solución han sido demasiado descarados como para que ya no quepa ningún subterfugio ni ocultación posibles. Ni siquiera ese tan “original” de llamar a la cosa de diferente manera para pretender que la cosa no es la cosa.

Y no es porque la medida tomada, el trasvase a Barcelona, no sea la adecuada. Lo es. No cabe ninguna duda. Pero ponerla en práctica lo que descubre es la vergüenza de la insolidaridad, el doble rasero y la ineptitud de cuatro años de autobombo y de incapacidad para resolver la cada vez mas grave cuestión.

Al cambio climático, tan cacareado, no se le pone remedio ni paliativo al menos, haciendo fotos capullas en glaciares para mayor gloria de nudistas y fotógrafos en pos de famas y dineros al estilo Gore. Se pone le pone, entre otras cosas, por ejemplo, con una verdadera política hidrológica, con previsión de sequías y avenidas, con regulaciones de cauces, con obras, trasvases y, por supuesto, desaladoras. Pero por favor, que regrese el espíritu de don Indalecio Prieto, el viejo político que trazó la líneas maestras de este tinglado allá por la República, y que se calle de una vez el cursi del Araujo, mentor desde la más atroz incompetencia de lo que ha sido la NO política del agua, consistente esencialmente en no hacer nada excepto panfletos.

Que regrese la cordura, la solidaridad socialista y nacional, el concepto de progreso y de bien comun y, que vuelva don Inda y que retiren una vez estos gurus disfrazados de verde, que sin un voto propio, han gobernado sobre todos.

P.D. UN APUNTE DE GUADALAJARA
Lo nuestro ¿es trasvase?

Por lo menos a nuestro trasvase le llaman por el nombre. Algo es algo en este disparate acuático donde hecho de menos la muy autorizada opinión de Guadalajara, cuyos silentes y muy sumisos políticos parecen no querer opinar y dejar eso para los jefes de Toledo. No me gusta, claro. Es más dan ganas de ser nosotros quienes les gritemos algo.

Guadalajara es maestra en trasvases y solidaridad. No sólo hacia Murcia desde Entrepeñas, también desde la sierra Norte , y desde el Vado , en el alto Jarama el agua llega a los grifos madrileños, como desde el Sorbe y el Henares llega tanto a ciudades y campos de nuestra provincia como a los de la vecina. Nosotros si sabemos que el agua es de todos. Ahora se dice y con muy buenas razones y peso de datos que somos los primeros en necesitarla. Y que nosotros somos también parte de ese “todos”. Ello y el evidente agotamiento de los pantanos de la cabecera del Tajo el trasvase hacia el Segura habrá de tener fechas de caducidad. Que sea el más contraindicado, desde cabecera y exhausto, es otro argumento decisivo.

En suma, que en lo esencial, la postura de los gobernantes regionales es correcta. Pero es coja. Porque es indudable que el Levante necesita agua y la parálisis de la Narbona y de sus gurus, excepto para la subvención y la propaganda han agravado hasta el drama el problema. El trasvase del Ebro, de sus excedentes desde la desembocadura , no tiene riesgo ecológico alguno, esta demostrado que sobra manteniendo todo el caudal que se precise para ello y para las necesidades de Aragon, es necesario, es de sentido comun , es encima más económico (aunque hayamos ahora perdido que Europa pague el 60% ), sostenible y duradero. Es una necesidad. Y Castilla-La Mancha beneficiaria pues aquello la libera. Y así debe expresarlo y apoyarlo igual que hizo en tiempos. Porque sino su voz será estará coja. Sonará a pura hipocresía. Como suena la catalana. A sectarismo de partido, como suena Aragón, que también suena, y cada vez más, a egoísmo insolidario.

EL MARIANISMO Y DEMÁS PARAPETOS DEL RÉGIMEN
www.tercerarepublica.org 20 Abril 2008

Rajoy se atribuye el incremento en 400.000 del número de votos al PP. Cierto es que ha perdido las elecciones, pero da a entender que la culpa debe ser de Zaplana, al que seguirán Acebes y otros. Ha dejado caer en una entrevista que el apoyo del PP a la intervención en Iraq obedeció a un error. Quiere un “equipo propio”, pues por lo visto el que ha tenido hasta hace poco no lo era.

Está naciendo el marianismo.
¿Qué significa el marianismo? Significa ante todo la reconducción del PP al guión básico del Reino, de donde le sacó la soberbia de Aznar, ese verso suelto que rompió alocadamente los consensos fundamentales, internacionales e internos, en que se sustenta el régimen borbónico. Significa el “enterado” y la aceptación incondicional del golpe de timón del 11-M. Significa el acatamiento disciplinado del papel de oposición perpetua que el régimen reserva al PP. Significa la rienda suelta a las apetencias de los barones autonómicos peperos, ansiosos de insertarse en el naciente esquema confederal.

Rajoy no es un “maricomplejines que se deja engañar”. Es un artero politicastro que, obediente al rol que le ha asignado la Corona, finge que es engañado por Zapatero para mejor engañar a muchos españoles ingenuos.

Lo que se arremolina electoralmente en torno al PP es heteróclito. Incluye a quienes se interesan más por la pervivencia de la moral católica y los privilegios de la Iglesia que por el porvenir de España. Hay también sectores acomodados de las clases medias cuyo dios es el mercado y que perciben en toda intervención del Estado un “nefando totalitarismo opresor del Individuo”. Está una mayoría popular de sentimiento español que se aferra de forma desesperada a la retórica constitucional sobre la “indisoluble unidad de la nación española” y ha confiado hasta hoy en el PP como garante de esa unidad. Y hay finalmente un creciente sector que ha votado instrumentalmente al PP, tapándose la nariz, “para echar a Zapatero”. Los dos últimos sectores se sumen hoy en la frustración.

Entre esos sectores aflora una doble percepción: la más amplia es la de que Rajoy es incapaz de ganar unas elecciones. Otro sector, más restringido, extiende al propio PP la incapacidad de ofrecer una salida a la crisis nacional.

Y he aquí que un sector de la derecha mediática interviene en esa crisis para encauzarla en beneficio del régimen y, por supuesto, en beneficio de sus negocios. En un primer movimiento, hurga en la cuestión del liderazgo. Carga contra Rajoy, el perdedor, y empuja la alternativa de la triunfadora Esperanza Aguirre. La Thatcher española: una amalgama de conservadurismo político y feroz liberalismo económico que posiblemente ha saltado a la palestra de farol. Por si falla esa salida, y sin excluir un clamor postrero por el regreso de Aznar, ese sector mediático atiende desde hoy mismo a la segunda percepción y potencia publicitariamente al partido de Rosa Diez, la Unión de Progreso y Democracia, como antes lo hizo con Ciudadanos.

La UPyD ha improvisado un discurso dirigido a paralizar a los españoles con ilusiones en una impracticable regeneración del régimen. De entrada, se dedica a enmascarar la naturaleza del mismo y la de los grandes partidos que lo apuntalan. Así, afirma el programa de la UPyD: “Defendemos el Estado de las Autonomías, pero no tenemos el más mínimo complejo en corregir sus disfuncionalidades”. Según ese programa son “disfuncionalidades” del Estado de las Autonomías el sistema electoral que prima la representación de los nacionalistas fraccionarios, la entrega a los mismos de competencias decisivas como la educación, la erradicación de la lengua española en sus feudos, el Cupo Vasco, la Aportación Navarra y el sistema de privilegio instaurado por el Estatuto de Cataluña, etc. En realidad, todos estos extremos son completamente funcionales al pacto entre la Corona y los nacionalistas anti-españoles que cimenta el Estado de las Autonomías. Y encima la Sra. Diez quiere hacernos creer que resolverá esos problemas con el mantra de la unidad del PSOE y el PP, a los que llama “partidos nacionales”.

Seguir hablando de defensa de la Constitución del 78, aunque sea postulando su reforma, es perverso e inmoral. Además, es utopismo demagógico. El régimen tiene una dinámica centrífuga ineluctable, agazapada desde un principio en la propia Constitución, en la que participan todos sus aparatos, cada uno con su función. El PSOE se ubica en el cogollo del régimen, del brazo del Borbón y Botín. Los partidarios de la “España constitucional” son guardaflancos charlatanescos del régimen: de primera categoría (PP), de segunda (UPyD) y de tercera (lo que queda de Ciudadanos).

El combate contra la anti-España social-separatista comienza por el combate contra la rémora de la seudo-España constitucional y sus ruedas de carro regeneracionistas. Es un combate por la reconstrucción nacional en el marco de una república española única e indivisible.

Secretaría General del Partido Nacional Republicano
Abril 2008
www.tercerarepublica.org
676 090 121

Encuesta sobre el gallego
www.galiciabilingue.es  20 Abril 2008

Galicia Bilingüe ha encargado una encuesta sobre el uso del gallego en Galicia.
http://www.galiciabilingue.es/index.php?option=com_weblinks&task=view&catid=14&id=19

IMPORTANTES DAÑOS MATERIALES
ETA hace estallar una bomba frente a la sede del partido socialista en Elgoibar
AGENCIAS El Mundo 20 Abril 2008

SAN SEBASTIÁN.- Una bomba ha explotado a las 03.25 horas de esta madrugada en la Casa del Pueblo de Elgoibar (Guipúzcoa) sin que se registraran heridos tras una llamada alertando de su colocación en nombre de ETA.

Según ha informado el Departamento Vasco de Interior, la explosión ha causado importantes daños materiales en edificios a la altura del número 14 de la calle Urasandi, donde se encuentra la sede socialista.

La onda expansiva de la bomba se dirigió hacia el interior del local, que ha quedado muy afectado por la explosión, según ha informado el Departamento Vasco de Interior.

El alcalde de Elgoibar, Alfredo Etxeberria (PNV), ha condenado rotundamente el atentado. Según ha dicho, la bomba estaba compuesta por tres kilos de explosivos y ha provocado "bastantes daños" materiales.

Etxeberria ha explicado a los periodistas que la Ertzaintza está investigando la zona, que seguirá acordonada hasta aproximadamente las 11.00 horas, ya que se quiere hacer una revisión del entorno "a la luz del día".

El artefacto destrozó la persiana metálica de entrada al local del PSE-EE y la puerta de entrada, derrumbó parte de un tabique y causó importares desperfectos en su interior.

Además de estos daños la bomba provocó cuantiosos daños materiales en los vehículos estacionados cerca de la sede socialista, ubicada en el número 14 de la calle Urasandi, y en los edificios colindantes.

La Asociación de Ayuda en Carretera (DYA) de Vizcaya ha precisado que un comunicante, que dijo hablar en nombre de ETA, alertó de que la bomba explotaría a las 3.30 horas. La llamada se produjo a las 2.32 horas.

Alertada del aviso, la Ertzaintza acordonó la zona y desalojó a los vecinos de los inmuebles cercanos. Los artificieros de la Policía Vasca localizaron poco después un paquete sospechoso colocado en el exterior de la Casa del Pueblo. Tras la explosión, la zona permaneció custodiada por las fuerzas de seguridad en previsión de que pudiera encontrarse algún otro artefacto.

Fuentes del PSE-EE precisaron que esta sede ha sido atacada por los violentos en media docena de ocasiones, la más reciente el pasado mes de diciembre cuando colocaron un neumático ardiendo frente a su entrada que provocó la rotura de cristales y el ennegrecimiento de la persiana. En otras ocasiones se lanzaron cócteles molotov. De hecho, la sede se encontraba cerrada en la actualidad ya que tras el último ataque de violencia callejera se decidió reformar el local.
Acción similar a la del pasado jueves

Este ataque es el segundo en apenas 48 horas contra una sede del PSE, después de la que el pasado jueves por la mañana destrozó la del barrio bilbaíno de La Peña. En esa ocasión, el artefacto estaba compuesto de cinco kilos de explosivos, que además de los daños materiales hirieron levemente a siete agentes de la Ertzaintza.

Como el de esta noche, también se produjo una llamada de aviso a la DYA, avisando de la colocación del explosivo.

Los últimos atentados de ETA desde el fin de la tregua han ido dirigidos a la formación socialista, convirtiéndola en su principal objetivo.

En el último comunicado de ETA, la banda terrorista advertía a los militantes del PSOE de que no se iba a quedar "de brazos cruzados mientras ve cómo se tortura, se detiene, se condena de por vida o se ilegalizan partidos con total impunidad".

El secretario general de los socialistas guipuzcoanos, Miguel Buen, dijo que todos los demócratas y responsables políticos y de la sociedad civil "deberíamos actuar a una con las armas del Estado de Derecho para erradicar la violencia terrorista".

Buen destacó que la violencia con los socialistas, como presagió la banda, "está arreciendo durante este último mes", en el que recordó el atentado que costó la vida al socialista Isaías Carrasco; el coche bomba de Calahorra; el artefacto contra la Casa del Pueblo del barrio bilbaíno de La Peña; y la trampa a los agentes de la Policía Autónoma Vasca de ayer en Errentería. "Aunque la amenaza de ETA se ceba en determinados sectores, lo es para toda la sociedad, en Euskadi y en España", enfatizó.

El miedo sigue andando por Mondragón
Nada recuerda el asesinato de Isaías Carrasco, pero los terroristas de ETA sí tienen reservado un lugar privilegiado en el centro del pueblo
PABLO ORDAZ - Mondragón El País 20 Abril 2008

La cita es con Francisco García y Aritz Arrieta, dos de los cuatro concejales socialistas de Mondragón, pero el reportero decide entrar antes en la sucursal del Banco Guipuzcoano. El director, un hombre joven y amable, atiende enseguida al potencial cliente. Le regala un apretón de manos y le señala un asiento de su despacho.

-Dígame, ¿qué desea?
-Me ha sorprendido ver las fotos de 18 terroristas de ETA en la verja del banco...

-Bueno, eh..., verá... Es que siempre han estado ahí...
-Creo que después del asesinato de Isaías Carrasco la gente las quitó...

-Sí, y "ellos" volvieron a ponerlas hace unos días...
-¿Y usted piensa mandar que las quiten otra vez?

-Es que no depende de mí. Depende del Ayuntamiento.
-Pero están en su banco...

-Sí, pero bueno, siempre han estado ahí...
-¿Usted dejaría poner unos carteles del BBVA anunciando créditos más baratos?

-Hombre, eso es distinto... Además, este edificio es patrimonio histórico
-¿...?

-Pues que supongo yo que será el Ayuntamiento el que tendrá que quitar los carteles... O [cada vez más incómodo] que tendrá que ser la dirección del banco, pero yo cómo me voy a poner a quitar esos carteles...

-¿Se han quejado los clientes por tener que entrar en el banco entre las fotos de los terroristas?
-No, nunca nadie se ha quejado. Habrá visto que el pueblo está todo igual. Y a los de La Caixa, ya se lo habrán dicho, hasta les quemaron la sucursal...

El director no tiene más que decir. A modo de despedida se encoge de hombros.

De camino al Ayuntamiento, el visitante aún puede ver en otra callejuela los rostros de los 18 etarras hijos del pueblo protegidos por unos escapularios de una Virgen local. Las paredes están llenas de carteles -por la autodeterminación, contra el tren de alta velocidad, por el acercamiento de los presos de ETA- y de numerosas pintadas. La mayoría ataca al PSOE y al PNV -dispuestos a sacar a ANV de la alcaldía por su negativa a condenar el asesinato de Isaías Carrasco-, pero otras prefieren cortar por lo sano:

-¡Fuego a los españoles!

Por supuesto, ninguna pintada, ningún cartel, ningún balcón recuerda que aquí, hace sólo mes y medio, un terrorista de ETA vació su cargador contra un hombre indefenso delante de su familia.

Mondragón -23.000 habitantes y 45 millones de euros de presupuesto- es un buen lugar para los militantes del spray. Su máxima conquista se puede admirar en la avenida principal de entrada al pueblo. Los radicales han pintado con mucho mimo y bastantes horas de trabajo un mural contra la "represión policial". No obstante, lo que más llama la atención del forastero no es la precisión en el trazo, ni la variedad de colores, ni siquiera el tamaño gigantesco del mural, sino que está situado -la máxima burla- justo enfrente de la comisaría de la Ertzaintza...

Francisco García y Aritz Arrieta se encuentran en su despacho, una buhardilla del tercer piso del Ayuntamiento. El reportero ha llegado hasta allí sin que ninguno de los policías locales de la puerta le hayan preguntado a dónde va ni qué lleva en la mochila -tampoco lo harán al día siguiente ni al otro-. No hay cámaras de vídeo ni ningún tipo de control. La seguridad de los cuatro concejales socialistas o de la única edil del PP depende tan sólo del celo de sus guardaespaldas. No se sienten más protegidos aquí que en medio de la calle. Y, además, la frialdad que les rodea es absoluta. "De los 220 funcionarios municipales", se lamenta Francisco García, "no más de cuatro han cruzado esa puerta para darnos el pésame por el asesinato de Isaías...".

Aritz Arrieta tiene otra estadística aún peor. 48 horas después del atentado, a él le tocó hacer de compromisario en un colegio electoral en el que votaron más de 400 vecinos de Mondragón.

-Sólo uno se dirigió a mí para decirme que lo sentía. El resto hacía como que no me veía. Ni siquiera nuestros votantes cruzaban su mirada conmigo, por miedo a que alguien los descubriera.

-¿Nos vamos a almorzar?

Francisco y Aritz llaman a sus escoltas. El dispositivo de seguridad se pone en marcha. Los desplazamientos por el pueblo -las entradas y salidas de sus domicilios- son los momentos más peligrosos. Ellos saben que el día que se acomoden, que decidan ir dos veces seguidas al mismo sitio a la misma hora, estarán poniendo en peligro sus vidas y las de sus escoltas. Por eso, comunican a sus guardaespaldas la dirección de destino -en este caso, un restaurante a las afueras de Mondragón- y dejan que sean ellos los que diseñen la ruta, que casi nunca es la más corta ni la más rápida. Sentado en el asiento de atrás, junto a Francisco García, observando la tensión de sus escoltas, sus esfuerzos por engañar a un asesino invisible pero real, el periodista no puede dejar de admirar la valentía tranquila de este hombre maduro y del joven que viaja en el coche de atrás. Tan distintos y a la vez tan parecidos.

Francisco es de origen andaluz, pero lleva en Mondragón toda la vida. Trabajó en Fagor, una de las empresas de MCC (Mondragón Corporación Cooperativa) y fue compañero y amigo de José Miguel Gaztelu, uno de los cuatro secuestradores de Ortega Lara. "Me enteré de su detención porque no vino a trabajar la mañana de la liberación. Fue uno de los mayores varapalos de mi vida. Aquí tu vecino más amable puede ser también tu asesino". García, como tantos otros, vivió feliz en Mondragón hasta que se conoció su militancia política. "Salí en unos papeles de ETA, me pusieron un patrullero de escolta y aun así un mes después me quemaron el coche". Desde entonces hasta ahora, todo lo imaginable. Francisco es un hombre prudente al que no le gusta airear su angustia, pero aquí todo el mundo sabe lo que padeció cuando el mayor de sus tres hijos se afilió a las Juventudes Socialistas. Sufrió acoso y amenazas a los 17 años y a los 19 ya llevaba escolta. Hasta que el padre consiguió convencerlo:

-Tienes que dejar la política. Con que maten a uno de la familia ya es suficiente.

La historia de Aritz, como su nombre propio indica, es bien distinta. Nacido en Mondragón de padres nacionalistas, educado en euskera, decidió meterse en las juventudes del PSE.

-Una noche, estaba paseando al perro, y me tiraron tres cohetes. Me pasaron rozando...

Se resistió tres meses, pero al final no tuvo más remedio que admitir la escolta. Y fue entonces cuando, por arte de magia, desaparecieron todos sus amigos. "A la gente le da miedo que la identifiquen contigo. Te cruzas con compañeros con los que has compartido años de colegio y se cambian de acera". Aritz sabe que, para el nacionalismo radical, él es la oveja negra:

-Para ellos soy más español que nadie, más fascista que nadie. Deben pensar -añade sonriendo- que los he traicionado.

Ya sentados a la mesa, la conversación va y viene de la política a la vida. Están indignados con la actitud de Izquierda Unida. El portavoz en Mondragón, Ander Rodríguez, sigue resistiéndose a apoyar la moción para echar a la alcaldesa de ANV, Inocencia Galparsoro. Rodríguez, pese a las amenazas de Gaspar Llamazares, sigue situado más cerca del nacionalismo radical -con quien ha venido compartiendo labores de gobierno- que con el sufrimiento de los socialistas. Este periódico intentó el viernes obtener su opinión sobre la situación que se vive en Mondragón. "Voy a mantener un riguroso silencio", fue su única respuesta.

Pero lo que de verdad preocupa a Francisco y a Aritz es la situación de la familia de Isaías Carrasco. Aquel maldito 7 de marzo, estos dos hombres también estaban almorzando juntos. Una llamada al teléfono de Francisco los puso sobre aviso: "Han disparado contra Isaías en la puerta de su casa". Estaban a sólo 100 metros y echaron a correr seguidos de sus guardaespaldas.

-Hasta que llegó la ambulancia, intentamos darle ánimos. Él quería decirnos algo, pero el tiro en la garganta se lo impedía...

Mientras consolaba a su amigo Isaías, el teléfono de Aritz sonaba sin parar. Según pudo ver después, una de las llamadas perdidas era de su padre. Alguien lo había llamado a la fábrica para decirle que habían disparado contra un concejal de Mondragón. En aquellos momentos de confusión, pensó que podía tratarse de su hijo.

-Lo que más nos preocupaba ahora es Adei, el hijo de Isaías, que sólo tiene cuatro años. El padre lo dejó en el portal justo antes de que le dispararan. Hubo unos momentos de confusión en los que nadie sabe dónde estaba el crío. Nadie sabe lo que realmente vio.

Junto a los retratos de los 18 terroristas de ETA colocados en la verja del Banco Guipuzcoano de Mondragón hay una silueta en negro, un lugar reservado para un asesino más. Diecinueve homenajes para los vecinos que matan, ninguno para los vecinos que mueren.

Andalucía ordena que no se evalúe ni suspenda a un alumno objetor de Jaén
El TSJ andaluz dictó medidas cautelares para que diez alumnos no cursarán la materia
Rocío Ruiz La Razón 20 Abril 2008

Madrid- La Junta de Andalucía ha ordenado a la delegación de Educación de Jaén que no se evalúe en Educación para la Ciudadanía a un alumno objetor de La Carolina de 9 años ni se le suspenda la asignatura, tal y como había ocurrido en la segunda evaluación, por el hecho de no acudir a clase.
La Junta ha emitido esta resolución para dar cumplimiento al auto del TSJ andaluz del pasado día 3 de marzo que ordenaba que el alumno de Jaén no cursase la materia, hasta que hubiera sentencia, al considerar «los posibles perjuicios al derecho a los padres a educar a sus hijos en la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones». Y es que la madre, Pilar Colomina, entendía que con la asignatura «el Estado pretende educar la conciencia del alumno transmitiendo una forma de vida tal y como ellos la entienden. Yo no quiero que malogren a mi hijo con inmundicias ni ideas contrarias a las que escucha en su casa». Así que, cada vez que llegaba la hora de Ciudadanía, su hijo Eduardo se marchaba a la biblioteca del colegio.

El TSJ andaluz ha emitido ya diez autos ordenando la misma medida cautelar y empleando idénticos argumentos a los que expuso en el caso de Eduardo, los últimos de dos objetores de Sevilla y Priego de Córdoba, sólo que, de momento, la Administración autonómica únicamente ha ordenado que se ejecuten las medidas cautelares en el caso de La Carolina, uno de los primeros. Lo paradójico del caso, según el abogado Carlos Seco, es que la Junta de Andalucía ha dado orden de que no se evalúe al alumno cuando ha impugnado la medida cautelar ante el Alto Tribunal andaluz para evitar que se aplique. «Esto es una incongruencia, es de esquizofrenia», lamentó. «Ya está bien de tantos pleitos, hay que buscar una solución dialogada», añadió el letrado.

El Foro español de la Familia ha acogido con satisfacción la noticia. Para su presidente, Benigno Blanco, esta resolución «supone por fin el reconocimiento de la Junta a los padres objetores». «Si los padres defienden sus derechos hasta el final, lograrán vencer a las Administraciones públicas más sectarias», añadió.

Derechos y símbolos
Antonio Robles, EL MUNDO 20 Abril 2008

NUNCA LA SOCIEDAD CATALANA HA SIDO TAN ASEADA EN FORMAS DEMOCRATICAS; TAMPOCO TAN EXCLUYENTE. EDUCADOS SOMOS UN RATOS; CONSECUENTES, LO IMPRESCINDIBLE PARA QUE LA APARIENCIA SEA RENTABLE. LA 'SENYERA', HASTA EN LA SOPA; LA ESPAÑOLA, EN LA LAVANDERIA

El 4 de abril se inauguró en Berlín la primera delegación catalana en el exterior. El vicepresidente del Govern, Carod Rovira, la presidió con ademán de jefe de Estado. Habló de relaciones internacionales entre Cataluña y Alemania. Nada nuevo. Y como valor simbólico, la bandera catalana en solitario. La eterna voluntad de ser.El diputado de C's, Pepe Domingo, recriminó a Carod la ausencia de la bandera española y se negó a figurar en la foto en protesta por la ilegalidad. Su gesto fue ridiculizado por un representante de ERC con la gracia ésa de «la bandera española está en la tintorería».Nadie de la delegación le arropó ni le entendió. O lo entendió demasiado y por eso calló.

Se incumplía una vez más el mandato del artículo 3 de la ley 39/1981, de 28 de octubre, por el cual «la bandera de España deberá ondear en el exterior y ocupar el lugar preferente en el interior de todos los edificios y establecimientos de la Administración central, institucional, autonómica, provincial o insular y municipal del Estado», mandato legal que ha sido ratificado en sentencia de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Supremo, de fecha 24/7/2007.

Cuatro días después partía otra delegación del Parlament a Marruecos.La comisión de Agricultura, Acción rural y Alimentación, la formábamos nueve parlamentarios y una persona de protocolo. El conseller de Agricultura, Joaquim Llena, el vicepresidente Carod Rovira y el presidente José Montilla iban por separado. Los empresarios del ramo, también. Al facturar las maletas en el Prat, me di cuenta que todas llevaban un lazo visible en el asidero. Era la bandera catalana.

Lo que les voy a contar a partir de aquí es más propio de niños de primaria que de personas adultas, pero venzo el ridículo porque estos juegos símbólicos se han convertido en ejes fundamentales de la política catalana. Me invitaron a sumarme a la identificación patriótica. Educadamente decliné. La presión fue en aumento en el aeropuerto de Casablanca. La espera en la cinta de equipaje ya fue acoso. Con buen rollito, pero acoso. Seguí resistiendo.Me dieron argumentos razonables: «La identificación del equipaje ayuda a controlarlo». Y entré al trapo: «¿Cuántos accederíais a poner el lazito si hubiera sido la bandera española?» La impertinencia me convirtió a sus ojos en la cabra de la legión. Tan interiorizado tienen el rechazo al símbolo constitucional español por excelencia que el argumento sólo les inspiró condescendencia hacia mí. Ni siquiera se les ocurrió por qué me negaba a poner la senyera o si tal rechazo lo era a su sectarismo con la española. Llovía sobre mojado.

El primer acto del día siguiente en Casablanca reunía a más de 100 empresarios catalanes y marroquíes con la presencia del presidente y vicepresidente de Cataluña, el conseller de Agricultura, el embajador español, el ministro de Economía marroquí y el conseller de Comerç, Josep Huguet, de ERC. La primera en la frente: marcó territorio soberanista con el anuncio de la conmemoración de los 100 años del ataque con armas químicas del ejército español al Rif marroquí. El conseller independentista quiso dejar claro que los catalanes no participaron. Hubo aplausos. Ahora no era la senyera, era la demagogia desnuda de un representante del Govern desenterrando muertos para aclarar que Cataluña es pacífica y amiga de Marruecos; no España. El embajador ni pestañeó.

A la mañana siguiente, desde mi ventana del Hilton de Rabat, vi que en sus mástiles ondeaban 26 banderas, también la catalana; pero no la española. Pedí a protocolo una senyera. Bajé a recepción, pedí tijeras, doblé la senyera por la mitad y la corté. Hice un lazo en un lado del asa de la maleta con una de las mitades.De la otra mitad recorté dos franjas rojas para hacer una española y la puse en el otro extremo del asa. Me sentí ridículo con una maleta con dos banderas, pero he empezado a comprender que los símbolos representan derechos y cuando alguno de ellos se arría se eliminan los derechos que ampara. El resto del viaje fue un calvario para que algunos de mis compañeros no me la desataran o quemaran, de buen rollo; pero de buen rollo defendí hasta el final del viaje los derechos constitucionales que amparan ambos símbolos.

Esa misma mañana, nos recibía la comisión de Agricultura en el Parlamento marroquí. Presidían la reunión dos banderas inmensas, la marroquí y la catalana. Al final de mi intervención dije a quien presidía la delegación marroquí, Chafik Rachadi: «Les estamos muy agradecidos por la deferencia de presidir esta reunión con nuestra bandera catalana junto a la marroquí, pero me sorprende la ausencia de la bandera española». Los marroquís recibieron el comentario cómplices y risueños. Al salir de la reunión, el representante de ERC, Miquel Carrillo, me afeaba la conducta.Le corté, no estaba dispuesto a que me impusiera lo que debía o no sentir, pensar o decir como representante electo de Cataluña.

Puede parecer ridícula esta escaramuza de símbolos, pero a veces uno no sabe si los muchos millones gastados por nuestras delegaciones al exterior son para estrechar relaciones comerciales o para vender la nación catalana.

Antonio Robles es diputado de C's en el Parlament

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