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Recortes de Prensa    Viernes 25 Abril 2008

Naciones y misticismos
Pío Moa Libertad Digital 25 Abril 2008

Dice el filósofo Jesús Mosterín:
” Las cosas que más excitan a la gente poco reflexiva son las que no existen, como Dios, la nación y todas estas cosas. Las naciones no existen. Existen los territorios y las poblaciones de distintas especies que viven en ellos, incluida la especie humana, pero los humanos que viven en cualquier territorio son siempre de distinta raza, de distinta lengua y demás. Los nacionalistas invierten los términos y piensan que lo que existe es una entidad metafísica, la nación, que es el resultado de la unión mística entre determinado territorio y determinada cultura, y luego, claro, a la población la tienen que meter con calzador para que encaje en esa nación inexistente. Pero ni encaja ahora ni encajó hace un siglo, ni en la Edad Media ni en la antigüedad, porque la gente que ha vivido en cualquier territorio siempre ha estado mezclada”.

¿Son estas apreciaciones muy científicas? Veamos, ¿existe el Quijote? Tomemos un ejemplar: por muchas vueltas que le demos solo encontraremos en él papel y tinta. Ni rastro de Don Quijote. Lo demás es una fantasmagoría de Cervantes, que nosotros entendemos o creemos entender interpretando la disposición de la tinta, transmitiendo así aquella fantasmagoría a nuestra mente. ¿Existe la evolución? Por mucho que indaguemos y diseccionemos animales y plantas, nunca encontraremos en ellos ni rastro de doña Evolución. Se trata solo de una composición mental con la que tratamos de explicar una serie de hechos observables, pero que no existe fuera de nuestra mente. ¿Y la ciencia? ¿Algún físico ha visto, tocado u oído a doña Ciencia? No deja de ser también una fantasmagoría. También podría decir que un idioma es solo un conjunto de sonidos que además varían con el tiempo y no una entidad "mística".

Pero tiene razón el señor Mosterín en eso de que las cosas que más excitan a la gente son las que no existen. Él mismo parece excitarse mucho con la ciencia, o lo que él interprete como tal. Ahora bien, entre las cosas inexistentes -- las llamaremos composiciones mentales, por usar algún nombre-- las hay de muchas clases o grados: algunas, como la ciencia, resultan bastante adecuadas para explicar hechos reales, y al efecto se han ideado numerosos experimentos prácticos; otras son tan improbables o absurdas, como la de los fantasmas. Otras, que llamamos artísticas, tienen su carácter propio: el mentado Quijote apela a otro tipo de realidad que el propuesto por la ciencia, pero que consideramos auténtica de algún modo, aprehensible más bien con el sentimiento que con la razón.

Mosterín quiere decir, supongo, que la nación corresponde al género de las “fantasmagorías” absurdas. No diría yo tanto. Solo hay un idioma en el que Mosterín puede desenvolverse comúnmente en toda España, y aunque hubiera más de uno, ello no alteraría necesariamente la realidad de la nación. Y por más que hable otros idiomas, probablemente Mosterín hablará el español materno mejor que los restantes. Él paga sus impuestos dentro de esa nación y recibe una serie de beneficios como miembro de ella. Vota a los políticos de aquí y no a los de Guatemala o Bangla Desh. Hizo la mili en España y no en cualquier otro territorio. Estudió aquí como no podría haberlo hecho quizá en Nigeria o China. Ni el idioma ni muchos otros hechos culturales son de ayer… Estas observaciones y muchas más debieran hacerle notar que la “realidad nacional”, que diría Arenas, una unidad entre territorio y cultura, tiene cierta entidad. Otra cosa es que esa entidad no le guste. Por supuesto, hay nacionalistas “místicos” y otros que no lo son tanto, y no conviene generalizar como hace, poco científicamente, Mosterín. Y hay también antinacionalistas (y ateos) igualmente místicos, los vemos a diario.

A efectos prácticos, el nacionalismo es la doctrina que aparta la soberanía de los tradicionales "soberanos", reyes o similares, y la deposita en la nación o pueblo. Las naciones, claro está, son previas al nacionalismo. Este, a menudo, se identifica con una patriotería agresiva y mística, como la de los nacionalismos vasco, catalán y gallego, que, propiamente hablando, son más bien meros antiespañolismos. Pero el señor Mosterín no entiende o no quiere entender lo que son naciones y nacionalismos, ni sus variantes, y hace de su ignorancia un argumento.

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Cuestión de memoria.

Con una corresponsal rusa:
-- Sí, Franco sería muy popular en muchas partes de España, pero en Cataluña y el País Vasco no, claro.
-- Pues cuando iba por Cataluña o el País Vasco le recibían casi con más entusiasmo que en cualquier otra región.

-- Cómo podía ser, si Franco prohibió sus idiomas.
--Franco no prohibió ningún idioma regional, solo los excluyó de la vida oficial y de la enseñanza pública, como ha ocurrido en Francia y en muchas democracias. Pero se podían hablar y se hablaban esas lenguas, se podían estudiar, se montaron cátedras universitarias, entre ellas las primeras de vascuence, y diversos organismos procuraron mantener el folclore y las costumbres regionales.

--Yo tenía entendido que no era así.
--Pues así era, y están los documentales y documentos gráficos para probarlo. ¿Por qué era Franco tan popular allí? Pues porque Cataluña y el País Vasco habían tenido la experiencia de gobiernos nacionalistas-izquierdistas, y la mayoría de la gente estaba muy contenta de haberse librado de ellos. Por entonces se mantenía una memoria muy viva de aquellos sucesos.

Esa memoria se ha ido perdiendo, y ahora hay mucha gente que recuerda los hechos al revés de lo que fueron, porque la propaganda izquierdista y separatista no ha sido contrarrestada. Además, la izquierda y los separatismos, en España, nunca fueron democráticos. Franco tampoco, pero mucha gente lo veía como un mal menor, y otros le estaban muy agradecidos por haber librado a España de la revolución.

Izquierda liberal
Entre el Dalai Lama y Els Segadors
Antonio Robles Libertad Digital 25 Abril 2008

La violencia o la exclusión, como tantas otras formas del mal, han perdido toda su capacidad como símbolos atractivos en las sociedades democráticas nacidas después de la segunda guerra mundial. Pero no su práctica.

Nadie quiere hacerse cargo de tales valores, pues están tan contaminados que nadie en su sano juicio los defiende; pero, repito, no todos han renunciado a ellos. Y lo que es peor, muchas veces, son precisamente estos últimos los que los enmascaran con mayor habilidad en valores como la paz.

Vienen a cuento estas reflexiones, a propósito de las declaraciones del lehendakari, Juan José Ibarretxe, a partir de la visita del Dalai Lama al País Vasco donde además de comparar las realidades del Tibet y Euskadi como dos pueblos colonizados, se permitió el lujo de catalogarlos de “esencialmente pacíficos”.

Es ya impostura clásica por parte de todos los nacionalistas pasar por víctimas o imputarles a las víctimas auténticas lo que causan ellos como verdugos. Y el instrumento más eficaz que poseen para “conseguir el fin sin que se note el cuidado” es la alteración del significado de las palabras. El resultado es el total divorcio entre la realidad y la manera de nombrarla.

Hoy, en España, nadie como los nacionalistas son capaces de hablar tanto de paz, diálogo o cohesión social y ser menos consecuentes. No se paran en las palabras: también se rodean de símbolos que representen esos valores. No es causalidad que el Gobierno nacionalista de la Generalitat de Cataluña trajera un día antes de la “Diada nacional” del 11 de septiembre del año pasado al Dalai Lama con ánimo de hacer comparaciones coloniales y envolverse en la túnica de tulipán, como no lo es que sea ahora el nacionalista vasco Juan José Ibarretxe quien lo utilice para comparar al País Vasco con el Tibet: “Es muy difícil entender que pueblos tan grandes tengan tanto miedo a pueblos tan pequeños y humildes como el Tibet o el pueblo vasco, es increíble”. Lo que es increíble es que utilice la tragedia del Tibet y la sincera apuesta por la paz del Dalai Lama para conseguir sus fines independentistas. Lo que es increíble es que declare sin caérsele la cara de vergüenza que el Tibet y el País Vasco son dos pueblos “esencialmente pacíficos”. Es evidente que el Tibet lo es, como también que el País Vasco no; es evidente que allí la represión y la muerte la pone China y en su idílica Euskadi la tortura, la exclusión y la muerte las ponen exclusivamente el nacionalismo violento y las amparan aquellos otros nacionalistas que tienen propensión a comprender o justificar los medios, al compartir los mismos fines.

Comparar a los monjes tibetanos con los gudaris vascos es una afrenta a las víctimas de ETA, es un insulto a todos los que hoy en cualquier lugar de Euskadi han de llevar escolta, es mofarse de todos los españoles que sufren a diario la vergüenza de que en uno de sus territorios no se garantice la libertad para ejercer el derecho a disentir del nacionalismo. Desde luego, si en el País Vasco existe algún rasgo de estoicismo pacifista es el que vienen demostrando miles y miles de familiares y amigos de las víctimas de la violencia de ETA y de la exclusión cultural y lingüística del poder nacionalista. Ni una sola venganza por parte de la sociedad civil. Se lo ha dicho con palabras exactas Rosa Díez: “Los monjes tibetanos somos los no nacionalistas, en todo caso."

Nunca tantos impostores han utilizado tanto la palabra paz en vano. En Cataluña ha pasado lo mismo. Aquellos que más reivindican la paz y el diálogo son los que más fuerte gritan las estrofas de Els Segadors, el himno “nacional” de Cataluña. Esto es lo que cantan:

¡Un gran golpe de hoz!
¡Un gran golpe de hoz, defensores de la tierra!
¡Un gran golpe de hoz!
¡Es hora ya, segadores!
¡Es hora ya de estar alerta!
¡Para cuando venga otro junio,
afilemos muy bien las herramientas!

Es una vergüenza que un himno cuya letra incita a la violencia, evocando el uso de hoces como armas, se siga cantando en todos los actos políticos o sociales en Cataluña. Y es una impostura que quienes hablan de paz, entonen místicos estrofas tan violentas. Incluso el presidente Montilla es el primero en entonarlas. El último día, en la entrega de premios de la Creu de Sant Jordi, en el Palau de la Generalitat.

Espero que el himno nacional español siga sin letra y, si algún día deciden ponerle un perímetro sentimental, que sea un verso de amor de Pablo Neruda.
antoniorobles1789@hotmail.com

A merced de una corriente salvaje
ALBERTO LÓPEZ BASAGUREN El País 25 Abril 2008

Cuando Henry Roth, el escritor norteamericano de origen judío-oriental, sintió la necesidad de escribir la novela de su vida, rompiendo más de 30 años de silencio literario, recurrió para titularla a la figura que William Shakespeare había puesto en boca del obispo Moesly en el acto III de su Henry VIII: mercy of a Rude Stream. Su vida había transcurrido a merced de una corriente salvaje que no había sido capaz de dominar, arrastrado violentamente, sin remedio, y de cuyas consecuencias nunca pudo liberarse.

Esa misma figura expresaría de forma certera el desarrollo vital de ETA y de esa izquierda abertzale que, social y políticamente, comparte vida con ella, con la que ha nacido y se ha desarrollado y de la que, muy mayoritariamente, ha sido incapaz de desligarse. La utilización del terrorismo como forma de intervención política es vergonzosa moralmente y arrastra de forma irremisible a quien pretende navegar en sus aguas, dificultando hasta la imposibilidad cualquier travesía política. Quien así lo hace, antes o después, casi sin remisión, acabará golpeado contra las rocas. La ilegalización de Batasuna y sus sucedáneos y los procesos penales contra la llamada trama civil son su manifestación más llamativa.

Ese mundo político lleva mucho tiempo siendo incapaz de resolver el gran dilema entre dos necesidades contrapuestas: la de que ETA perviva y la de que desaparezca para siempre. Encuentra en la organización terrorista, al mismo tiempo, su fortaleza y su debilidad. Le debe lo que es y gracias a ella multiplica su fuerza, más allá de sus apoyos electorales. Pero, en la medida en que el rechazo al terrorismo se ha ido fortaleciendo, especialmente en la propia sociedad vasca, la pervivencia de la actividad terrorista ahuyenta a parte de su electorado, restándole importancia cualitativa, y anula su capacidad para protagonizar el cambio que propugna. Necesita prescindir de ETA, pero no está dispuesto a renunciar a lo que le aporta.

Esa izquierda abertzale es responsable de su propio periplo vital; pero algunas circunstancias han facilitado su desbordamiento. Las visiones irredentistas han seguido seduciendo, en mayor o menor medida, especialmente en el nacionalismo y en alguna izquierda. La aceptación de una motivación política en la base del terrorismo a la que abocan ha transmitido una suerte de atenuante, aun cuando fuese acompañada de su condena más radical. Y ha llevado a eludir la constatación de Orhan Pamuk (Me llamo Rojo): "Al contrario de lo que se piensa, los asesinos no surgen de entre los descreídos, sino de entre los que creen demasiado". Se ha facilitado la justificación del fanatismo ase-sino. Se ha permitido que ese mundo perciba que la existencia de una motivación espiritual hace disculpable la violencia, en lugar de obligarle a asumir que la violencia es más perversa cuanto más espiritual sea la motivación que la impulsa, menos disculpable cuanto más consciente, como nos enseña Friedrich Dürrenmatt en Justicia. En definitiva, ha permitido a sus integrantes eludir la necesidad de afrontar, sin lugar a escapatoria, la más absoluta deslegitimación de la violencia, tanto desde un punto de vista moral como político.

Las corrientes torrenciales suelen desbordarse de sus cauces, arrastrando lo que encuentran a su paso. Algo de eso nos está ocurriendo. El nacionalismo institucional, considerándose inmune a sus efectos destructores, ha quedado seducido por la fuerza de la corriente y por los beneficios que pudiera reportarle. El Pacto de Estella y el Plan Ibarretxe, aun en sus distintos significados, son dos de sus expresiones más relevantes. Ha aceptado convivir política y socialmente con esa izquierda abertzale, sin mostrarle que sus vinculaciones políticas no podían llevar sino al ostracismo político. Ha reconocido a ETA como interlocutor político legítimo y le ha permitido constatar que el recurso a la violencia no ha sido baldío.

En esas circunstancias, ¿cómo extrañarse de que esa izquierda abertzale, con ETA a la cabeza, trate por todos los medios de recoger los beneficios? El proceso de negociación, permitiendo un espejismo que acabó demostrándose impracticable, reforzó el mismo mensaje. Y permite entender que el sentimiento de derrota con el que ese mundo entró en la tregua se extinguiese tan rápidamente durante su desarrollo.

También el sistema democrático corre el riesgo de ser afectado por la corriente si en la lucha contra el terrorismo no es capaz de combinar, con coherencia, firmeza y respeto a sus fundamentos, que son los que le dan sentido y le otorgan mayor fortaleza.

La lucha contra la actividad terrorista no ha tenido cuartel. Pero durante decenios se ha mantenido inmune al entorno civil de la banda, ignorando la facilidad con la que, en la cercanía de la actividad delictiva, se traspasa la frontera de lo lícito, casi de forma inconsciente. Tanto más cuanto mayor sea la sensación de impunidad que se transmita.

Si el expediente de la legislación antiterrorista se superó, especialmente en los años ochenta, con importantes sombras, en los últimos tiempos, cuando, finalmente, parecen haberse descubierto las virtudes del cerco a ese entorno civil, se ha entrado en tromba por la vía penal, como si se necesitase recuperar apresuradamente el tiempo perdido. Pero el Derecho Penal no puede usarse a bulto. Porque no todo lo que se mueve en el entorno de la banda es actividad delictiva. El Derecho Penal no puede sustituir a la política en el rechazo de quienes juegan en la inmoralidad.

En este proceso, parece que algunos jueces corren el riesgo de dejarse arrastrar por la corriente. Existen hipótesis que son seductoras y, seguramente, ciertas en muchas ocasiones; pero deben ser probadas individualmente y sin forzar la construcción de la responsabilidad penal realizada en el marco del Estado de derecho. El exceso no puede ser la alternativa a la desidia.

Nuestros jueces supremos han demostrado en numerosas ocasiones reunir aquella condición de "hombres de Estado" a la que se refería Alexis de Tocqueville (De la démocratie en Amérique) cuando hablaba, con tanta admiración, de los jueces federales norteamericanos. Necesitamos que, en el filtrado de las decisiones judiciales sobre esa trama civil, vuelvan a demostrar que, como aquéllos, además de los méritos exigibles a cualquier juez, poseen el de saber apartarse de la corriente cuando la riada amenaza con arrastrarles junto a la obediencia debida a las leyes.

Necesitamos que garanticen el imperio de la ley en toda su extensión, sin ámbitos de inmunidad, pero sin desbordar los fundamentos de nuestro sistema penal. Porque dotarán al sistema democrático de una fuerza moral y política superior, que nos permitirá defendernos mejor de sus enemigos protegiéndonos, al mismo tiempo, de nosotros mismos.

Alberto López Basaguren es catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad del País Vasco.

El PNV acorrala a Ibarretxe
Pablo Sebastián Estrella Digital 25 Abril 2008

Después del fracaso de la moción de censura en Mondragón en contra de la alcaldesa de ANV, tras su negativa a condenar el último atentado de ETA en esa localidad, y de la afirmación pública de que el Gobierno tripartito de Ibarretxe “está agotado”, formulada por dos destacados dirigentes del PNV, como el presidente del partido y el diputado general de Vizcaya, Urkullu y Bilbao, ambos declarándose favorables a un entendimiento con el Partido Socialista del País Vasco, todo apunta a que el tiempo del aún lehendakari Ibarretxe toca a su fin, camino de unas elecciones anticipadas en las que ya veremos si el PNV concurre unido o si, por el contrario, se abre una crisis en su interior por las posiciones intransigentes y de acercamiento a ETA y EA de los dirigentes más radicales del PNV como son el propio Ibarretxe, Arzalluz y Egibar.

En todo caso, estos últimos acontecimientos, sumados al rotundo fracaso de la negociación con ETA, al regreso de los crímenes de la banda terrorista y a los pésimos resultados de PNV y EA en las pasadas elecciones generales, anuncian un nuevo tiempo político en el País Vasco que pasa por el final de Ibarretxe, de su plan soberanista e incluso de su anunciado referéndum. Al tiempo que parece configurarse una nueva mayoría democrática en contra de ETA y de sus aliados políticos, entre los que —como se ha visto ayer en Mondragón— figuran tanto ANV como Eusko Alkartasuna y también una parte notoria de Esker Batua (IU vasca), frente al sector mayoritario del PNV, que lidera Urkullu, el PSE de López, e incluso el PP de San Gil, en lo que se refiere a la lucha contra ETA y el aislamiento de su brazo político.

Y no sólo por lo que ha ocurrido en Mondragón —donde el sector del PNV de Egibar pretendió semanas atrás sumarse a los aliados de ETA—, sino porque esa unidad de los demócratas contra los terroristas y socios debió ser liderada por el propio lehendakari que, taimadamente y en un intento desesperado por permanecer en el poder, ha pretendido agarrarse al clavo ardiente de sus aliados del Gobierno tripartito, algunos de los cuales, como Azcárraga (EA), no dudó ayer en criticar públicamente al PNV, el partido de Ibarretxe, que ayer permaneció confundido y escondido, a la vista de lo que se le viene encima.

Si esto es así, va a ser muy difícil que el PNV no entre en crisis, porque no hay que descartar que el primer sacrificado de todo este proceso, Josu Jon Imaz, pueda ser el candidato del PNV a la presidencia del Gobierno vasco. O incluso el diputado general de Vizcaya (la provincia que representa más del 50 por ciento del PNV), José Luis Bilbao, podría aspirar a esa presidencia, vista la contundencia y claridad de sus palabras. Y allá los Ibarretxe, Egibar y Arzalluz si se empeñan en permanecer en el monte, cubriendo la espalda a EA y a ETA, frente al sentimiento mayoritario de la sociedad vasca.

El zapaterismo y la hora de la verdad
Lorenzo Contreras Estrella Digital 25 Abril 2008

La crisis económica que padece España, repercutida de una recesión mundial no siempre reconocida como tal por sus más directos afectados, ha conocido sus más alarmantes manifestaciones inmediatamente después de las urnas del 11-M. El sector inmobiliario atraviesa su peor momento en muchos años, con el consiguiente crecimiento del desempleo. El mundo financiero da la impresión de replegarse sobre sí mismo en espera de mejores tiempos, cuya llegada no tiene fecha previsible. Las hipotecas se han convertido en una palabra maldita, y ahí está el Euribor como barómetro indicador. Y, mientras tanto, nuestro país navega en medio de aguas políticas procelosas. El zapaterismo, con cuatro años de poder asegurado, parece que silba y mira al techo después de haber regateado a los españoles una verdadera y suficiente información preelectoral sobre la crisis en marcha. O sea, primero votar y después ya veremos. Y quien dice primero votar dice también “ante todo ganar” las elecciones. Ya se encargaron los hechos posteriores de facilitar el conocimiento de la realidad verdadera. Y en ese proceso estamos mientras Zapatero sonríe y estudia las ventajas del retroceso de los nacionalistas vascos y la zozobra de los proyectos del lehendakari Ibarretxe y de su partido. El Gobierno de ZP, cultivador constante de una propaganda según la cual ETA ha entrado poco menos que en barrena y, por tanto, se halla prácticamente derrotada, no renuncia a sus aires triunfales.

El ciudadano podría preguntarse a estas alturas cuál habría sido su voto el 9-M si los magos de la economía oficial, empezando por el señor Solbes, hubieran confesado el estado de la situación. Pero mintieron, con su enorme capacidad para disfrazar las cifras y los porcentajes, sobre las perspectivas que se ofrecían. Pasan las fechas y los indicadores económicos van empeorando de manera alarmante. Ahora sabemos cada vez mejor lo “bien” que marcharon las cosas en el primer cuatrienio del zapaterismo. Las amas de casa son una buena fuente de consulta, con ese detector de mentiras que es la cesta de la compra.

Naturalmente, pierden los de siempre. Los “otros” saben administrar los ritmos del tiempo y poner a resguardo los beneficios. Y en esto se desata en España la polémica sobre autonomías ricas y pobres, que equivale a plantear lo “bien” que funciona el Estado de las Autonomías. No se olvide que en tan delicado asunto la gran cuestión es el número 17. En efecto, diecisiete autonomías, cada cual con sus criterios, sus sistemas tributarios, la administración de transferencias que en su día fueron facultades del Estado y el gran fracaso de la igualdad territorial prometida por una Constitución en declive.

Un elocuente ejercicio de la llamada ciudadanía sería exhumar las enterradas promesas de los partidos políticos antes del 9 de marzo. Están las cosas en una perspectiva tan optimista que las únicas esperanzas de poder modificar las líneas del horizonte son las que los partidos políticos se trazan pensando en las elecciones secundarias que han de celebrarse durante la nueva legislatura. Elecciones municipales, elecciones autonómicas, elecciones europeas, siempre con la vista puesta en la posibilidad de capitalizar ilusiones de cambio.

Sobre ese telón de fondo de las realidades sociales y económicas el personal político se distrae con los problemas intestinos de la oposición, fundamentalmente representada por el Partido Popular. La opinión ciudadana, mientras tanto, da la sensación de haber vuelto a su clásica indiferencia. Las marcas políticas —léase partidos— mantienen sus ligeras diferencias de peso en el escenario donde se reparten las granjerías. Y cuando vuelva a reproducirse el ciclo, el voto clientelar repetirá su turno de fidelidades. El Gobierno no rescatará las competencias transferidas a las autonomías y todo se parecerá inevitablemente a lo mismo.

Este país es un infierno... ¿La culpa?: de Zapatero
Federico Quevedo El Confidencial 25 Abril 2008

Me van a permitir una cierta dosis de ironía o, como diría el difunto Eugenio, ¿saben aquel que diu? Resulta que se encontraron en el infierno Bush, la reina de Inglaterra y ZP. Bush quiso llamar a Washington para ver como andaban las cosas tras su marcha obligada, a lo que el diablo dio su permiso. La llamada fue de tres minutos, pero la cuenta ascendió a un millón de dólares. La reina hizo tres cuartos de lo mismo, habló cinco minutos con Londres, y el diablo le cobró un millón de libras. Le tocó el turno a ZP que llamó a La Moncloa, se puso De la Vega y se tiraron tres horas de charla. Cuando acabó, temblando, le pidió al diablo la factura, y este le dijo: “Nada. Es gratis”. Rodríguez, obviamente sorprendido, cuestionó: “¿Y eso?”. A lo que el diablo respondió: “Tal y como has dejado tu país, con los precios por las nubes, el paro creciendo, cada vez más familias que no llegan a fin de mes, la falta de agua, la kale borroka, la ETA, el nacionalismo radical, la inmigración, la inseguridad ciudadana, el desastre de la Justicia, la corrupción, los incendios, la vivienda inaccesible, tus mentiras... España es un infierno, y las llamadas locales no se cobran”.

Es un chiste, pero los chistes tienen la particularidad de ser un reflejo distorsionado de la realidad. Los españoles tenemos una cierta tendencia a reirnos de nosotros mismos, a ironizar sobre las cosas que nos pasan, y de sobra es conocida esta facultad cuando se expresa, por ejemplo, en las chirigotas de Cádiz o en los ninots de las fallas valencianas. Lo del infierno quizá sea una exageración, pero lo cierto es que el hecho de que Rodríguez haya ganado unas elecciones no es una razón suficiente para desdibujar la realidad y, la verdad, deja mucho que desear a la vista de cómo se van torciendo muchas cosas en este país sin que el Gobierno ponga nada de su parte para remediarlo... Si acaso, para empeorarlo. Esta semana hemos sabido, por ejemplo, gracias al contable Pedro Solbes, que la economía española no va a crecer al 3,1% que el propio Solbes nos decía en la campaña electoral, sino al 2,4%. ¿Qué ha pasado para que en menos de un mes el Gobierno haya pasado del mayor de los optimismos al peor de los pesimismos? Pues muy simple, que ya no hay elecciones.

Y no crean ustedes que se está poniendo en lo peor. Rodríguez ya nos tiene acostumbrados a que la mentira forme parte de su programa electoral. Cuando nos dicen que la economía va a crecer al 2,4%, lo que de verdad nos están queriendo decir es que estamos al borde del precipicio, es decir, de la recesión. Por cierto, ¿qué hay de aquellos lectores que me enviaban correos asegurando que la crisis era una invención de la derecha extrema, los curas y Bush? Ahora, cuando todos los indicadores anuncian lo peor de lo peor, se callan miserablemente.

En menos de un mes este Gobierno ha conseguido que la crisis se nos aparezca ante nuestros ojos como la peor de nuestras pesadillas, que el agua pase a formar parte de la galería de los agravios colectivos –galería de considerables proporciones, por cierto-, que todos los problemas heredados de la pasada legislatura sigan estando igual de presentes o más que antes –soberanismo, terrorismo, inmigración, seguridad ciudadana, vivienda, etcétera- y que, para colmo, ahora a los piratas del caribe les de por secuestrar nuestros pesqueros y todo porque el Gobierno, en su habitual dosis de inoperancia, decidió hacer oidos sordos a la resolución aprobada por el Congreso, con los votos en contra del PSOE, para ponerles escolta en aguas somalíes. Culpables.

¿Cuál ha sido la respuesta del Gobierno español? Negociar. O sea, ceder al chantaje, que es lo que hace siempre: en eso consistió la negociación con ETA, en eso consiste la Alianza de Civilizaciones que ahora va a dirigir Caldera, y en eso consisten todas las negociaciones que emprende el Ejecutivo de Rodríguez para resolver conflictos. Ceder. Ese inoportuno buenismo del que hizo gala Rodríguez en la pasada legislatura sigue formando parte de su ánsia vital, cultivada en multitud de libros de autoayuda. Lo cierto es que nada ha cambiado. Rodríguez no ha captado ningún mensaje del resultado electoral, y sigue por la misma senda de prepotencia y sectarismo por la que avanzó a pasos agigantados en la pasada legislatura. Sus promesas de diálogo y consenso son tan falsas como una moneda de chocolate, y lo único que por ahora le salva es que la oposición se dedique a hacersela a sí misma. Pero ese chollo se le acaba en junio

Defender las ideas, la única alternativa
EDITORIAL Libertad Digital 25 Abril 2008

A muchos se les atragantó el desayuno con la noticia de que la ponencia política del PP incluiría un acercamiento a los partidos nacionalistas, lo que implicaría necesariamente una renuncia del único partido nacional de peso que queda en España a la posición de firmeza en la defensa de la unidad de la nación. La reacción del partido a esta noticia, realizada con el insólito formato de "carta abierta", no resulta suficientemente clara como para tranquilizar las dudas que pudiéramos tener. No sabemos a estas horas si el PP comenzará a hablar con los nacionalistas de CiU y PNV, cada vez más echados al monte, ni de qué lo harán ni a qué acuerdos esperarían llegar. Porque no existe a día de hoy punto de encuentro alguno –salvo quizá en materia de política económica– al que los populares puedan llegar con los nacionalistas sin renunciar a sus principios.

Este movimiento, de producirse, supondría un éxito rotundo de las tesis de Arriola y Gallardón, para quienes el PP debe dejar de ser el PP para poder ganar las elecciones. Esta idea parte del supuesto de que los votos que ya han conseguido los populares están poco menos que garantizados, de modo que para ganar las elecciones necesitaría virar a la izquierda. La estrategia presupone que los votantes tradicionales, la derecha social, no abandonarían asqueados a la derecha política. Lo cual es mucho confiar, habida cuenta de que las primeras elecciones que nos esperan son las europeas, tan propicias para el voto de castigo, y que si las coordenadas básicas de todo programa político de una derecha moderna son España y libertad, muchos se decidirían por UPyD, que al menos tiene el primer punto bien claro.

La alternativa sería que los dirigentes del PP creyeran de verdad en las ideas a las que son fieles sus bases y las defendieran con claridad y buenos argumentos. Cierto es que resulta difícil en un panorama mediático desolador, en el que todas las televisiones nacionales son hostiles a los valores y creencias de la derecha, aún más en la ficción que en los telediarios. Pero si pese a ello el PP ha obtenido unos resultados tan notables, quizá sea porque son unas ideas muy valiosas, mucho más que las de la izquierda, y defenderlas no resulte tan difícil si se tienen las cosas claras y se afronta la tarea con decisión y talento.

Está claro que es esto último lo que pidió Esperanza Aguirre en su ya famoso discurso del "no me resigno". Y es evidente que a largo plazo es la única manera que tiene la derecha de ganar, porque ganar no significa sólo tener a unas personas nominalmente de derechas en el poder, sino que se gobierne de acuerdo a los principios y convicciones de liberales y conservadores.

Puede que librar esa batalla de las ideas sea mucho pedir a tantos y tantos políticos profesionales de Génova y aledaños a quienes les importa más su futuro personal que el triunfo de la derecha en España. Pero quien no esté dispuesto a dar la batalla no merece ganarse la vida a costa de votantes y militantes que lo han puesto ahí para defender sus ideas y llevarlas a la práctica.

El inquietante enigma de Rajoy
POR CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 25 Abril 2008

Rajoy es la excepción. En estos treinta años, todos los candidatos a la Presidencia han sabido representar unos proyectos políticos claros y distintos. Todos, menos Mariano Rajoy. El caso de Calvo Sotelo es explicable. Se limitó a gestionar la crisis institucional que venía agravándose desde los comienzos de la democracia. El único que peca de anormalidad es Rajoy. Su rareza nos concierne de forma tan vital que nos exige analizarla a fondo.

La tibieza y la inanidad de la primera campaña electoral de Rajoy no fue excesivamente inquietante ya que se tomó como un mero relevo en el Gobierno, una continuación del proyecto Aznar. Su incapacidad para personalizarlo fue achacada a unas pretensiones de dulcificación del Ejecutivo habida cuenta la dureza de imagen de Aznar y a fin de rebajar el radicalismo de la Oposición dirigida por Zapatero. La intranquilidad vino después de la matanza del 11-M. El nuevo tipo de frentepopulismo que tomó el Poder no sacó a la Oposición de sus comportamientos «light». Por eso y por los terribles pasos que comenzó a dar Zapatero, la derecha bajó a la calle de un modo masivo. Fue ella y no la dirección del PP la que tuvo que reclamar al Poder, a través de sus organizaciones cívicas, un cambio de política. Así, entre 2004 y 2008, la sociedad española tuvo conciencia de que Rajoy no era un líder, al menos el que necesitaba la ocasión. No era capaz de cumplir los mínimos exigibles a la Oposición quizá porque era un colaboracionista inconsciente en el mejor de los casos, coincidente con los criterios globales de Zapatero, según otras interpretaciones.

Este es el Rajoy que trata de seguir dirigiendo la Oposición. Después de no haber sabido trasladar a la opinión pública cuál era el proyecto de España con el que se presentó el 9 de Marzo, podemos temer que no sepa y quiera explicar el que va a defender «frente a» Zapatero en el caso de que gane las elecciones de 2012. ¿Aspira a heredar la España que le deje el rojo y separatista Zapatero, que sea este el que haga el trabajo sucio que a él no le dejaría hacer el PP?

Lo cierto es que ha sido el único aspirante a la Presidencia de Gobierno incapaz de definir su proyecto y me temo que vaya a volver a serlo por tercera vez.

Crisis del PP
Mimetismo frente a claridad
Ignacio Villa Libertad Digital 25 Abril 2008

Esto no ha hecho más que empezar. Aunque el congreso del PP en Valencia promete tener muchos frentes abiertos, lo más llamativo en estos momentos de la situación interna del partido es la configuración de dos claros bloques. Unos apuestan por la estrategia; otros por los principios.

Los estrategas tienen un claro perfil. Son gente del aparato, próxima a Mariano Rajoy. Piensan que el PP de la pasada legislatura ha sido un partido radical y extremista. Son los mismos que pierden la cabeza por el Grupo Prisa y se muestran en cambio muy críticos con la COPE y el diario El Mundo. No quieren hablar del 11 de marzo. Y dicen que Aznar es ya historia pasada y muy lejana. Aunque siempre se han movido entre el coche oficial, la moqueta y el poder, nunca han ganado unas elecciones. No entienden la política como un servicio a la sociedad. Se han convertido en unos funcionarios del partido para los que, por tanto, ganar o perder unas elecciones es algo muy secundario. Son quienes, aun siendo conscientes de que el liderazgo de Rajoy es artificial y pasajero, prefieren agarrarse a él antes que correr ningún riesgo. Son contrarios a las primarias y amigos de los congresos cerrados y bien atados; están convencidos de la necesidad de una unidad a la búlgara y obsesionados por su propia supervivencia. Se sienten acomplejados, les da vergüenza dar la cara por unos principios y se han creído que lo del cordón sanitario es culpa del PP. Dicen, también, que el PP está cerrado y que tiene que abrirse a los nacionalistas. Son, en definitiva, quienes están dispuestos a hacer lo que sea para seguir viviendo de la política. Todo estrategia, ningún principio.

Por otra parte están quienes piensan que los principios del PP son el principal activo de su partido. Aceptan cambios de estrategia, desde luego, pero sin abandonar esas referencias que han hecho del Partido Popular el único que conserva su carácter nacional, la claridad en la lucha contra el terrorismo y la defensa de la igualdad de los españoles ante la ley, de la libertad de todos, del castellano en la educación y de los valores de la transición y la Constitución. No se avergüenzan de nada. Piensan que los ocho años de Gobierno de Aznar han mejorado la estabilidad y la prosperidad de los españoles. Afirman que las recetas económicas del PP han sido las más exitosas de la democracia, quieren saber la verdad sobre el 11 de marzo y no les preocupa lo que digan de ellos las terminales mediáticas del PSOE. Huyen de todo lo que signifique pensamiento único como si fuera la peste y reclaman que la democracia y la estabilidad de la nación no pueden estar hipotecadas por unos nacionalismos siempre excluyentes y obsesivos. Son, en definitiva, muchos los dirigentes y militantes que piensan que el Partido Popular tiene mejores ideas que las demás formaciones políticas y que no hay que renunciar a ellas para ganar unas elecciones. Eso sí, reclaman más democracia interna y, por tanto, la puesta en marcha de un proceso de elecciones primarias para la elección del candidato a la Presidencia del Gobierno. Piensan que Mariano Rajoy ha hecho un gran servicio al partido, pero que no tiene la capacidad de liderazgo que hace falta para estos momentos.

Las cosas están bien claras. Los estrategas quieren mimetizarse con los socialista en este cambio de régimen dirigido por Zapatero. Quienes defienden los principios abogan por mantener las ideas que el PP siempre ha tenido. La diferencia entre estos dos bloques es cada vez más marcada y la distancia que los separa aumenta día a día. ¡Y todavía quedan dos meses hasta el congreso!

Vergonzosa Izquierda Unida
Germán Yanke Estrella Digital 25 Abril 2008

En medio de la barahúnda del PNV asistimos en el País Vasco al más vergonzoso espectáculo de la izquierda, si se pude llamar realmente izquierda, o algo que tenga un sentido político razonable, a un grupo de militantes de Esker Batua, hijuela vasca de Izquierda Unida: no es que no quieran colocar a ANV y las máscaras de ETA donde se merecen, sino que no quieren separarse políticamente de ellos. Ésa es, desgraciadamente, la realidad tras la negativa en Mondragón a apoyar esa “moción ética” en la que se había convertido, por exigencia previa del PNV, lo que debió ser siempre una moción de censura para apartar de la alcaldía a una mujer que no quiso ni condenar el asesinato de un convecino, antiguo miembro del consistorio.

Pero ya sabemos lo que es ANV, sometida tardíamente a un proceso de ilegalización por formar parte del entramado etarra. ¿Izquierda Unida? Algo más cobarde aún, al servicio del PNV en el Gobierno vasco, al servicio de los alias de ETA en los municipios vascos. Rosa Aguilar, ya antes de esto, es decir, al constatar tras el asesinato de Isaías Carrasco que sus compañeros vascos gobernaban Mondragón en coalición con ANV, mostró su vergüenza. Ya no basta. Llamazares amenazó con la expulsión de los concejales de su coalición de esa población guipuzcoana. Ciertamente, ya ni eso basta.

Son muchos los dirigentes de Izquierda Unida que señalan, entre las causas de su desastre electoral el pasado 9 de marzo, el descubrimiento general de esa vergüenza entre sus posibles votantes. Puede ser así, pero el papel de IU en Mondragón es la consecuencia de una larga trayectoria política en la que Javier Madrazo y los suyos, a cambio de las alfombras del poder y los dineros públicos, han sido el soporte de todos los proyectos antidemocráticos del Gobierno de Ibarretxe. Cuando incluso en el PNV aparecen voces discrepantes con esa estrategia enemiga de la Constitución en particular y del sistema constitucional en general, Madrazo y los suyos siguen sosteniendo esos planteamientos.

Y lo han venido haciendo con el apoyo no sólo tácito de la dirección de Izquierda Unida, también a cambio de los vergonzosos premios económicos que conseguían en el País Vasco. Para ello, además, han sumado a la barbarie la vergonzosa cadena de justificaciones sobre la “transversalidad” y el “impulso de izquierdas” en el lamentable Gobierno de Ibarretxe.

Se merecen, por tanto, el varapalo electoral. Y se merecen ahora que se les dé la espalda si no piden disculpas y rehacen su estrategia con la contundencia que la situación exige. Ante un comportamiento tan alejado de la democracia y de los más elementales criterios éticos no bastan los paños calientes. Ni que, sin más, se quejen de sus compañeros vascos que han alimentado políticamente a cambio de que ellos se alimenten materialmente.

Sobre todo en un momento en el que, por primera vez en mucho tiempo, la crisis política planteada no tiene nada que ver ni con el Gobierno de Madrid ni con la dirección nacional del PSOE o del PP, sino que se está fraguando sola y exclusivamente en el País Vasco, lo que constituye otro hecho muy positivo, que se suma a una dinámica esperanzadora de la que no se debería excluir el Partido Popular, porque al fondo del nuevo maremoto vasco está la unidad de los demócratas frente al terrorismo y sus aliados. Y como consecuencia de todo ello aparece en el horizonte el final de la era Ibarretxe y de su referéndum ilegal.

Think tank de Caldera y PP
Zapateristas de derechas
Jorge Vilches Libertad Digital 25 Abril 2008

Tan seguro está el PSOE de concitar simpatía entre el electorado español que ha encomendado a Jesús Caldera la creación de un think tank progre. Ateniéndonos a la esencia de la izquierda zapateresca, ese hervidero neuronal se dedicará a alimentar prejuicios, emociones y sentimientos para seguir siendo una opción política... simpática. La fundación calderoniana generará un sinfín de grandes palabras, huecas y biensonantes, pronunciadas en medio de un corro de progres internacionales, que mantendrán, qué duda cabe, esa imagen de partido sin pecado concebido.

A grandes pinceladas, los sesudos de Caldera fomentarán la idea del Estado-refugio como solución a la crisis económica. No formularán un proyecto para España; se limitarán a decir que España será lo que los españoles quieran, es decir, lo que los nacionalistas les pidan para reforzar esa atadura de hierro al poder. A partir de aquí, oiremos letanías sobre el cambio climático –la religión secularizada del siglo XXI–, el multiculturalismo como solución a la emigración y el santo y seña de la alianza de civilizaciones.

Nada nuevo, pero al parecer rentable en las urnas. La conclusión parece clara: la simpatía pasa por coincidir con las propuestas estatalistas del zapaterismo, renunciar a la idea de nación española acogiéndose al dictado de la confederación plurinacional y olvidarse del principio de igualdad, obviando que los clásicos del liberalismo (con perdón) ya decían que donde hay privilegios o discriminaciones legales no existe la libertad.

Y atando cabos, la simpatía pasa, entonces, por competir por la misma franja del electorado que el PSOE y por aliarse con idénticos partidos nacionalistas. Esto sería, al fin, darle la razón al Gobierno socialista; es decir, reconocer que los planteamientos del PP estaban equivocados, total e irrevocablemente, y que los populares hubieran hecho bien en "centrarse". Vamos, que eran la "derecha extrema" y que tenían bien merecido el "cordón sanitario" y el Pacto del Tinell.

En definitiva, la solución es convertirse en zapateristas de derechas, corregir el desviacionismo del Gobierno y salvaguardar, así, el nuevo dogma calderoniano de Jesús, el del think tank. Habría que renunciar a la batalla de las ideas, envainar la pluma, encerrarse en los cuarteles liberales, y esperar a que algo suceda. Quizá, con el tiempo, quién sabe. Eso sí, con mucha simpatía. Que no decaiga la fiesta.

Otra mala noticia
EDITORIAL EL Correo 25 Abril 2008

La derrota de la moción que pretendía reprobar la conducta de los ediles que no condenen el terrorismo de ETA, presentada por PSE-EE y PNV en el Ayuntamiento de Mondragón, supuso ayer una noticia más que deplorable. La manifiesta incapacidad de las formaciones democráticas para responder unitariamente al desafío etarra condujo a una división especialmente dolorosa mes y medio después del asesinato de Isaías Carrasco. Las exigencias populares respecto al contenido de la moción y el incalificable distanciamiento con el que EA y EB trataron de escurrir el bulto en el pleno municipal acabaron en un resultado desastroso para la lucha contra la barbarie terrorista. El hecho de que una iniciativa preliminar a la formalización de una moción de censura contra la alcaldesa de ANV resultara frustrada ayer pone en entredicho todo intento de acabar con las alcaldías de la izquierda abertzale. El PNV corrigió su gran error inicial de negarse a desbancar a los radicales de la Alcaldía de Mondragón y de los demás municipios que regentan. Sin embargo, sus socios en el Gobierno vasco han eludido de forma clamorosa el compromiso ético y democrático de ofrecer una respuesta unitaria y contundente a la izquierda abertzale por el asesinato del ex-concejal socialista. La votación de Mondragón es un argumento definitivo para que el PNV declare formalmente el final de la legislatura gobernada por el tripartito de Ibarretxe. Pero también obliga al PSE-EE a establecer condiciones más estrictas a la hora de coincidir con el nacionalismo gobernante en la lucha contra ETA.

Las palabras pronunciadas anteayer por el diputado general de Vizcaya, José Luis Bilbao, señalando la caducidad del tripartito como fórmula de gobierno para Euskadi pusieron por primera vez en boca de un dirigente nacionalista lo que constituía una rotunda evidencia para una buena parte de la opinión pública. El tripartito no representa ni de lejos la 'centralidad política' que Ibarretxe ha reivindicado tan a menudo. Ni siquiera constituye una coalición que guarde la coherencia requerida en temas sensibles como la lucha antiterrorista. Pero, al constatar la caducidad del tripartito, José Luis Bilbao expuso una parte de la verdad. Porque resulta insoslayable que tanto el primer plan auspiciado por el inquilino de Ajuria-Enea como su segunda versión de la 'doble consulta' han descansado en la existencia de un determinado pacto de gobierno. De forma que sería incongruente que el PNV pusiera en solfa la continuidad del tripartito si, simultáneamente, no procede a rebajar los presupuestos sobre los que Ibarretxe ha fijado su descabellada agenda. Como no puede soslayar por más tiempo la inclinación de EA y EB de evitar toda confrontación democrática con la barbarie etarra.

Bilbao se queda sin el BBVA
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 25 Abril 2008

De las tres patas del BBVA, dos son bilbaínas, pero la terca realidad hace que poco a poco el banco se retire de Bilbao y prefiera Madrid. El menguante personal del BBVA deja la torre y se traslada a un edificio más modesto.

La imagen de la torre del Vizcaya en la Plaza de España forma parte de mis recuerdos más entrañables. La he visto desde siempre, como el parque los patos, los belenes del Corte Inglés y los enormes tilos de la Gran Vía cuyas hojas caídas levantaba con los pies... Ese rascacielo, feo para muchos, para mí representaba el progreso de Bilbao. Por supuesto, fue atacado por la ETA.

Desde hace un tiempo, las tardes de invierno, cuando anochece antes, bastaba levantar la cabeza para ver menos ventanas iluminadas. La actividad se iba trasladando a sitios como Madrid y Málaga. Ahora se anuncia que el reducido personal dejará la torre semivacía y se mudará a un edificio más pequeño.

¿Y cuál es la reacción de los peneuvistas ante semejante deslocalización? No el examen de conciencia, no, sino la búsqueda de culpables: Aznar, los "directivos españoles (sic) impuestos", el centralismo, la globalización... Para los boronos tiene que haber una conspiración de gente que les odia por lo bien que viven.

Seamos sinceros. La capital financiera de España es Madrid; sorprendentemente, en el franquismo lo fueron Bilbao y Barcelona. Estas dos ciudades se han vuelto, por obra del nacionalismo, hostiles a toda labor empresarial no controlada o sometida al poder político. ¿Cuántos catalanes trabajan para la Generalidad y las Administraciones locales? ¿Cuántos vascos se han marchado de su tierra por amenazas, por asco y por falta de oportunidades?

En 1977, a Vizcaya se le asignaron 10 diputados al Congreso; en las pasadas elecciones, los vizcaínos elegimos sólo 8; pero de este asunto, que demuestra la caída demográfica y la falsedad de la imagen de riqueza (hay menos gente a repartir) no interesa. Los temas preferidos por la élite son el Athlétic y las tortillas del batzoki.

Es muy difícil vender como marca un territorio en el que miles de personas aúllan "¡ETA, mátalos!", en el que los funcionarios de Hacienda recopilan datos fiscales para entregárselos a sus comisarios políticos, o en el que un alto cargo puede robar impunemente durante diez años en una entidad supuestamente bien gestionada como el Museo Guggenheim sin que nadie dimita.

Yo me alegro. Así la boina pierde ingresos y enchufes. Y quizás algún borono, cuando lleve tiempo viviendo en Málaga o en Madrid y vea que casi todas las mozas son más guapas y simpáticas que Idoia Zenarruzabeitia, se dé cuenta de que sus mayores le han engañado.

El PNV se abraza al PSOE
Editorial ABC 25 Abril 2008

LAS declaraciones del presidente de la Diputación de Vizcaya, el peneuvista José Luis Bilbao, han provocado una polémica en la que, como es habitual, se sobrevaloran las posibilidades reales de que el PNV abandone su actual estrategia soberanista. Bilbao criticó, en una conferencia dictada en la Fundación Sabino Arana, la celebración de la consulta anunciada por Ibarretxe mientras ETA siga atentando y declaró caducada la coalición de gobierno con Izquierda Unida y Eusko Alkartasuna, apostando por un acuerdo con el Partido Socialista de Euskadi. Este análisis ya ha sido rebatido por el propio gobierno de Ibarretxe y sus socios de coalición. Tampoco ha sido secundado por el presidente del PNV, Íñigo Urkullu, quien afirmó que su partido no cuestiona la continuidad del tripartito, al mismo tiempo que reiteraba su oferta de «mano tendida» al PSOE. Es cierto que el PNV está acusando el golpe del revés electoral del 9 de marzo y que necesita recuperar imagen como partido institucional y de gobierno. La insistencia de Ibarretxe -refrendado por el PNV- en celebrar su consulta soberanista este año es un factor que lastra la recolocación de los nacionalistas ante la opinión pública, pero sería, en este momento, puramente ilusorio pensar en que están dispuestos a desistir de esta campaña de reivindicaciones extremas.

El PNV quiere pactar con el PSE movido por el sentido oportunista que siempre ha caracterizado sus alianzas. Ahora necesita a los socialistas como en 1998 necesitó a Batasuna y ETA. En ambos casos el objetivo del PNV es el mismo: mantener el poder político en el País Vasco. Incluso el presidente de la Diputación vizcaína puso como eje del posible acuerdo con los socialistas la construcción «de un nuevo marco jurídico con garantías de respeto y cumplimiento». Es decir, los mismos fines pero por un camino distinto. Como siempre, los peneuvistas se sitúan fuera del círculo de responsabilidades políticas por la situación del País Vasco, esquivando la verdad histórica de que si el País Vasco «está enfermo», como dijo Bilbao, no sólo es por el terrorismo de ETA, sino también -y al mismo nivel de causalidad- por la inmoralidad del PNV hacia esa violencia y hacia el sufrimiento de los no nacionalistas, gracias al cual se ha sustentado, entre otros motivos, la hegemonía nacionalista en la comunidad vasca. Estos discursos de apariencia conciliadora suelen ser, en boca del PNV, meros cantos de sirena. Ya hay antecedentes similares -el «Discurso del Arriaga», pronunciado por Arzalluz- y de nada han servido. A Josu Jon Imaz, y demás «michelines» del PNV, no los echaron para nada.

Quien tiene en su mano poner claridad en la confusión que está sembrando el PNV es el Partido Socialista de Euskadi. Bastaría con que demostrara haber aprendido las lecciones de su propia historia y recordara las consecuencias del largo decenio de cogobierno con el PNV. Saltó por los aires con la traición del pacto de Estella entre ETA y los nacionalistas, lo que quiere decir que las políticas de apaciguamiento no funcionan con un nacionalismo genéticamente desleal. En el País Vasco ya se han aplicado casi todas las fórmulas posibles para hacer efectivo el sistema constitucional de derechos y libertades. Por culpa de ETA y del PNV no ha funcionado ninguna. Sólo falta una opción: que la erradicación policial de ETA vaya acompañada o precedida por el pase del PNV a la oposición y que llegue a Ajuria Enea un político no nacionalista. Sólo una derrota electoral clara hará que el PNV se replantee seriamente, y no por pura coyuntura, su política de desafíos a la Constitución y de contemporización con la izquierda proetarra. Una coalición PNV-PSE, aun liderada por un socialista, tampoco llevaría al País Vasco el cambio histórico que necesita, porque la raíz del problema en el País Vasco es la absorción de la sociedad vasca por la doctrina nacionalista, en todos sus estamentos educativo, universitario, cultural, económico y político. Con el PNV en el Gobierno será más difícil la verdadera democratización que necesita el País Vasco: el fin de la dominación nacionalista.

pablo gay-pobes: portavoz de libertad de elección lingüística
«El Gobierno vasco actúa en materia de política lingüística como los piratas»
Iker Moneo La Razón 25 Abril 2008

Vitoria- Pablo Gay-Pobes es uno de los 2.800 padres que lucha en el País Vasco por restablecer su derecho a elegir la lengua en la que educar a sus hijos. Ejerce de portavoz de la Plataforma por la Libertad de Elección Lingüística y avanza que librarán «hasta el final» su batalla contra el decreto del Gobierno vasco que sitúa al euskera como lengua vehicular de la enseñanza.

- ¿Qué cambios va a acarrear la reforma educativa del Ejecutivo de Ibarretxe?
- Se va a poner fin al actual sistema de modelos lingüísticos (en castellano, euskera y bilingüe) que se creó en 1982 en beneficio de los vascoparlantes, ya que el escenario previo era el castellano con el euskera como asignatura. Es una paradoja que ahora el Gobierno vasco quiera acabar con él para imponer el euskera y cercenar el derecho de los castellano hablantes. Existe un plan del Ejecutivo autónomo que data del 1996 en el que ya planificó todo este recorrido lingüístico para que culminase con el dominio del euskera en 2008. Entre los principios que propugna está crear demanda en una lengua (euskera) a base de eliminar la oferta en otra (castellano). Cuando un centro concertado no oferta plazas en castellano, comienza a recibir mayores subvenciones.

- Entonces, el Gobierno vasco juega con la subvención que concede a la red concertada para imponer sus planes en todo el sistema.
- El Ejecutivo de Juan José Ibarretxe se está comportando con muchos centros concertados como un auténtico pirata. Hay algunos que están encantados con el proyecto educativo que plantea, pero otros se encuentran sometidos a una presión tremenda vía subvención y para sobrevivir tienen que tragar.

- La denuncia de la imposición lingüística se trasladará hoy al Defensor del Pueblo. ¿Qué esperan de él?
- Presentaremos ante Enrique Múgica una queja porque la prestación del servicio público referida a la Educación en el País Vasco se realiza al margen de la ley y el Derecho. Además de que presente un recurso de amparo ante el Constitucional, si así lo estima, le pedimos que de un tirón de orejas al tripartito. Entendemos que si emite una resolución en la que reconoce que se vulneran derechos, como la libre elección lingüística, no habrá político ni juez que tumbe nuestras reivindicaciones.

Paco Camps traiciona a los padres objetores a EpC
http://www.hazteoir.org 25 Abril 2008

Querido/a amigo/a:

Según recoge El Semanal Digital, el Partido Popular podría estar cambiando su estrategia en relación a la objeción de conciencia a la Educación para la Ciudadanía. Concretamente, este diario llega a afirmar que:

"Así que, por lo pronto, para que el partido vaya engrasando su maquinaria, adaptándose a la renovación, se han impartido instrucciones para evitar seguir fomentando la objeción de conciencia de padres en los colegios contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía."

Esta información parece verse confirmada por las recientes tomas de posición de los Gobiernos de Castilla y León y La Rioja en contra del reconocimiento del derecho fundamental que nos asiste a los padres a objetar una asignatura que, como bien sabes, es un intento totalitario de adoctrinar a nuestros hijos en la ideología del partido en el Gobierno.

Ahora se suma el Gobierno de la Generalitat valenciana, cuyo presidente, Francisco Camps, había llegado a recibir un premio de CONCAPA precisamente por su labor en favor de la libertad de enseñanza y los derechos de los padres.

En efecto, a finales de marzo, la Generalitat Valenciana anunció que reconocería las objeciones a Educación para la ciudadanía y que quienes optaran por ejercer ese derecho podrían elegir una alternativa. Ello mereció los elogios de la CONCAPA y el reconocimiento del movimiento objetor. Sin embargo, con el transcurso de las semanas, se ha puesto de manifiesto que los planes del gobierno de Francisco Camps no son realmente esos.

Estarás conmigo en que desde la sociedad civil no podemos tolerar un engaño tan descarado. Por eso, te pedimos que firmes una carta de protesta que recibirá tanto el Presidente Camps, como su Consejero de Educación, Alejandro Font de Mora, y que puedes firmar simplemente pinchando en este enlace:

http://www.hazteoir.org/node/11863

Nos llega información desde La Rioja el siguient mensaje sobre la alerta de HazteOir.org:

"En el Gobierno de La Rioja están muy nerviosos con la campaña de HazteOir y con las críticas que están recibiendo desde la COPE"

Gracias a ti, estamos parando, poco a poco, algunos de los ataques y restricciones de algunos dirigentes del PP a los derechos de los padres. Envía ahora tu mensaje a Camps desde:

http://www.hazteoir.org/node/11863

En nombre de los casi 30.000 padres objetores de toda España, ¡¡¡muchas gracias!!!

Un saludo,
Alejandro Campoy y todo el equipo de HO

Que sepan catalán (y, si es posible, algo de leyes)
RAMÓN MARCOS ALLO, UPyD 25 Abril 2008

Leía el otro día que en Cataluña se ha aprobado una resolución de la Generalitat por la cual, en aplicación del nuevo Estatuto, se exige a los notarios y registradores que deseen concursar a plazas vacantes de Cataluña que demuestren su conocimiento previo del catalán. Para acreditar este conocimiento será forzoso contar con un certificado oficial emitido por la Secretaría de Política Lingüística o con un título equivalente.

Para poder concursar será preciso, por añadidura, una declaración jurada o promesa formal por la que estos concursantes, en caso de obtener la plaza, se comprometen a disponer de personal contratado con la categoría profesional de oficial jurídico que disponga a su vez del certificado de nivel C de conocimiento de catalán o título equivalente. No queda claro, en el por otro lado inequívoco escrito de la Generalitat, si el juramento deberá realizarse ante un crucifijo y sobre una Biblia o con barretina y ante una camiseta del Barça.

Como quiera que, en los tiempos que corren, las vocaciones religiosas no abundan, sucede que tras la aplicación de esta norma, en un reciente concurso de notarios tan sólo se han cubierto 23 vacantes y han quedado 63 desiertas.

Algún despistado podría tal vez pensar que esto pudiera llegar a ser un problema… ¡Todo lo contrario! Semejante escasez de notarios será solucionada por la Generalitat ejerciendo una flamante competencia… de la Generalitat (vaya, que todo queda en casa): la que le permite convocar oposiciones libres y restringidas a notarios y registradores. Así se da otra vuelta de tuerca: en estas oposiciones, obviamente, el nivel de catalán exigido será igual o, más que probablemente, superior. El conocimiento del catalán se antepone al conocimiento de las leyes.

Esta frontera lingüística, como toda ruptura del mercado laboral, tendrá dos efectos: hacia fuera, la obvia exclusión de los notarios y registradores del resto de España (exclusión por demás “asimétrica”, pues los notarios y registradores catalanes si podrán concursar al resto de España sin ningún límite), y, hacia dentro, el empobrecimiento de la calidad de estos servicios públicos. Pues huelga decir que, cuanto más se cierre la válvula de entrada, apretando la arandela de la lengua “propia” (o sea, la de los “propietarios” del lugar), menos habrá dónde elegir, y presumiblemente, peor será la cosecha. Son “faves contades”, por emplear la lengua de Llull: una abrumadora eliminación de competencia en la selección sólo puede resolverse en una abrumadora incompetencia del seleccionado.
Ramón Marcos Allo es el coordinador en Madrid de UPyD
 

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