AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 26 Abril 2008

Los nacionalismos vasco y catalán comparados
Pío Moa Libertad Digital 26 Abril 2008

(Consideración al margen: ¿se han percatado ustedes de cómo el señor Rajoy lleva tiempo empleando como argumento, incluso como el principal, que él “está en plena forma para ser presidente”, que “quiere ser presidente”, que está decidido a ello y que lo haría muy bien, en suma. Argumentario infantil y contraproducente, alejamiento de la realidad y atisbo de una salud mental no tan en plena forma. La política, en cualquier caso, no se hace así. Rajoy ha sido un personaje nefasto que puede diluir al PP en la nada ideológica y llevarlo a la disgregación. Mientras, los Mayor Oreja, Aguirre y compañía, empeñados en disputar a los Arriolos y Sorayos los favores de Rajoy, en lugar de elaborar y establecer una alternativa. No se han percatado aún de que Rajoy es Arriola y Soraya ¡Qué perspicacia y altura política! Dan por perdida la batalla antes de empezarla)

---------
Hace semanas el recogenueces Ibarreche fue a dar una conferencia en una universidad useña. Se levantaron protestas entre españoles de allá, que al final terminaron en nada. De lo que se trata es de aprovechar tales eventos para lanzar una campaña de información a la opinión pública, en este caso useña. He aquí el texto de una conferencia que di en centreos universitarios de Varsovia y Cracovia, y que podría servir, probablemente. Pues la mayor parte de la gente, en la misma España, apenas sabe nada de las doctrinas e historia de estos nacionalismos, pese a su creciente peligro.

LOS NACIONALISMOS CATALÁN Y VASCO EN LA HISTORIA
Razones de su expansión

Trataré aquí de sintetizar las ideas de estos movimientos, así como su actuación a través de ciertos sucesos clave que manifiestan su carácter y papel político. Tales nacionalismos se definen, lógicamente, en relación con España, tenida por el enemigo a derrotar en el nacionalismo vasco, y negada simplemente en el catalán. Son un fenómeno históricamente reciente, pues nació a finales del siglo XIX, cobró impulso con el "Desastre" de 1898 y desde entonces se configuró en Cataluña y en Vascongadas como un factor importante en la vida política española, excepto durante las dictaduras que ocupan casi la mitad del siglo.

Estos movimientos derivan de los regionalismos, productos del Romanticismo del siglo XIX, con su exaltación de algunas tradiciones, del "espíritu popular" y de la Edad Media. Los regionalismos arraigaron en varias partes de España, pero sin tono antiespañol, y sólo en Cataluña y País Vasco derivaron en nacionalismos fuertes. ¿Por qué ocurrió así, y no prendió algo similar en Galicia --donde el nacionalismo ha tenido poco empuje--, o en Valencia, Baleares, Andalucía, Canarias, etc., donde el nacionalismo pudo haber explotado motivos lingüísticos u otros? Una explicación suele hallarse en el empuje industrial vasco y catalán. Sin embargo es obvio que el nacionalismo no tuvo nada que ver con las industrializaciones, ambas anteriores a él, y que las habrían perjudicado seriamente, al romper el mercado español. La burguesía catalana mostraba celo españolista en pro del mercado, y el nacionalismo vasco exaltó más bien una idealizada sociedad rural y bucólica. La industrialización influyó, pero lo hizo de modo indirecto, como un sentimiento de superioridad bien explotado por los nacionalistas. Como observa Cambó, "El rápido enriquecimiento de Cataluña (…) dio a los catalanes el orgullo de las riquezas improvisadas, cosa que les hizo propicios a la acción de nuestras propagandas"(1). Es decir, los nacionalismos fomentaron y explotaron ese sentimiento de orgullo, combinándolo con otro de victimismo, pero no fueron, desde luego, los causantes de aquella riqueza.

Otra explicación podría estar en la memoria de los antiguos fueros. Pero en realidad de ellos quedaba en Cataluña, en el siglo XIX, poco más que un rescoldo sentimental, y su abolición por Felipe V había derivado algo más tarde en la recuperación económica catalana, al abrirle de lleno los mercados del resto de España y de América. En Vascongadas, la abolición de los fueros en 1876, a causa de la guerra carlista, también facilitó la expansión industrial vasca, y, como muestra Juaristi (2), la reivindicación foral tuvo escaso eco inmediato. No obstante, como motivo sentimental y político invocado a posteriori, no dejó de tener también cierta relevancia.

Suele aludirse asimismo a las peculiaridades culturales e históricas, a los "hechos diferenciales". Pero esas diferencias preexistían de largo tiempo atrás, y también en otras regiones, y no habían dado pie a tales movimientos. El catalán o el vasco corrientes, aunque conscientes de esas diferencias, se sentían españoles. Como recuerda Cambó, todavía en 1898, "cuando salíamos del Círculo de la Lliga de Catalunya, encendidos de patriotismo catalán, nos sentíamos en la calle como extranjeros, como si no nos hallásemos en nuestra casa, porque no había nadie que compartiese nuestras aspiraciones"(3).

Aún más expresivo resulta Sabino Arana, con sus imprecaciones y amenazas a los malos bizkaínos: "El yerro de los bizkaínos de fines del siglo pasado y del presente (…) es el españolismo". "Nuestros padres vertieron su sangre en Padura (se refiere a una supuesta batalla de hace once siglos) para salvar a Bizkaya de la dominación española, por la libertad de la raza, por la independencia nacional. Nosotros ¡miserables! hemos vendido el fruto de esa sangre a los hijos de sus enemigos y hemos escupido al sepulcro de nuestros padres. ¡No sabían los bizkaínos del siglo noveno que con la sangre que derramaban por la Patria, engendraban hijos que habían de hacerle traición!". "Vosotros, cansados de ser libres, habéis acatado la dominación extraña" "Si no queréis abandonar esos caminos por donde os llevan los enemigos de Bizkaya; si os obstináis en ayudar al verdugo de Bizkaya (…) ¡Que vuestros nietos os maldigan y os execren!". "¡Cuándo llegarán los bizkaínos a mirar como a enemigos a todos los que les hermanan con los que son extranjeros y enemigos naturales suyos!" Y así sucesivamente. Arana nunca defrauda.

Observemos, además, que el ancestral sentimiento español de vascos y catalanes marca una diferencia clave con nacionalismos como los de Europa central, donde las minorías integradas en los imperios austríaco, turco o ruso, como los checos, los serbios, los búlgaros o los polacos nunca se sintieron austríacos, turcos o rusos. La integración del País Vasco o de Cataluña en España tampoco procede de invasiones o conquistas, como las de aquellos pueblos centroeuropeos, o la de Irlanda, Quebec, etc.

Por tanto, los factores señalados no explican gran cosa. Los nacionalistas supieron aprovecharlos, pero no conducían de por sí a una idea de separación. La impresión de que existía un caldo de cultivo muy favorable a los nacionalismos en Cataluña y Vasconia es difícil de sostener. Los apóstoles de las nuevas ideas trataban de oponer el sentimiento vasco o catalán al sentimiento español, cuando antes la gente no encontraba esas cosas contrarias, y, en realidad, desarraigar o debilitar en parte importante de los vascos y los catalanes el sentimiento hispano, requirió un esfuerzo muy arduo y una habilidad muy notable.

La tarea exigía dirigentes capaces y entregados, y creo que en buena medida el éxito de ambos nacionalismos se debe precisamente a eso, a que encontraron sus profetas, sus líderes fervorosos e iluminados, consagrados en cuerpo y alma a una misión a su juicio redentora. No encontramos en el nacionalismo gallego u otros a personajes tan enérgicos y diestros como Arana, Prat de la Riba o Cambó. Una tradición ya larga explica la historia por causas materiales más o menos cuantificables, pero en cuanto indagamos los hechos topamos siempre con imponderables como el carácter de los dirigentes. Por ejemplo, sin Lenin resulta inimaginable la revolución rusa, socialista en un país agrario y sumamente atrasado, cuando la mayoría de los propios jefes bolcheviques vacilaba ante el golpe revolucionario, si es que no lo rechazaba. El caso interesa porque son precisamente los marxistas quienes más han insistido en la primacía de las llamadas "condiciones materiales" u “objetivas”.

Tanto Arana en Vasconia como Prat de la Riba en Cataluña, muestran en sus escritos la convicción absorbente de haber descubierto una nueva luz destinada a alumbrar en lo sucesivo la marcha de los vascos y los catalanes. Cambó resolvió siendo joven consagrar sus energías y su notable inteligencia a la causa nacionalista, al punto de renunciar al matrimonio en aras de ella. Ese espíritu exaltado lo sintetizará Prat de la Riba en su célebre frase: "La religión catalanista tiene por Dios a la patria". Arana deploraba "cuán difícil y penosa es la labor que nos hemos impuesto, de soltar la venda que ciega los ojos de los bizkaínos!", pero advirtió en su discurso de Larrazábal que, si fracasara, abandonaría Vizcaya, y "si tan triste caso llegara, juro (…) dejaros también un recuerdo que jamás se borre de la memoria de los hombres". No sabemos qué recuerdo sería, aunque en su intención debía de ser terrible. En cualquier caso no cabe dudar de su determinación.

El antiespañolismo en Arana y en Prat de la Riba
Los métodos para desespañolizar a catalanes y vascos se parecieron. Un ataque inclemente a España o a Castilla, más una historia de agravios y, simultáneamente, un halago desmesurado a lo autóctono: "Había que saber que éramos catalanes y que no éramos más que catalanes", dice Prat, para lo cual debían combinarse "los transportes de adoración" a Cataluña con el odio a los supuestos causantes de sus males, los castellanos, pese a que Castilla había dejado hacía mucho de representar un poder hegemónico o director en España. "La fuerza del amor a Cataluña, al chocar contra el obstáculo, se transformó en odio, y dejándose de odas y elegías a las cosas de la tierra, la musa catalana, con trágico vuelo, maldijo, imprecó, amenazó".

Había que "resarcirse" de una supuesta "esclavitud pasada". "Tanto como exageramos la apología de lo nuestro, rebajamos y menospreciamos todo lo castellano, a tuertas y a derechas, sin medida". O, como observa más sobriamente Cambó, "El rápido progreso del catalanismo fue debido a una propaganda a base de algunas exageraciones y de algunas injusticias: esto ha pasado siempre y siempre pasará, porque los cambios en los sentimientos colectivos no se producen nunca a base de juicios serenos y palabras justas y mesuradas" (4).

En resumen, escribe Prat: "Son grandes, totales, irreductibles, las diferencias que separan a Castilla y Cataluña, Cataluña y Galicia, Andalucía y Vasconia. Las separa, por no buscar nada más, lo que más separa, lo que hace a los hombres extranjeros unos de otros, lo que según decía San Agustín en los tiempos de la gran unidad romana, nos hace preferir a la compañía de un extranjero la de nuestro perro, que al fin y al cabo, más o menos, nos entiende: les separa la lengua". De creer a Prat, nadie entendía el español común fuera de Castilla, si acaso Andalucía o Canarias, y un catalán preferiría --o más bien debía preferir, de acuerdo con la nueva doctrina-- la compañía de su perro a la de un castellano, un gallego o un vasco. Su visión histórica resalta cuando opone "el gótico y el románico de nuestros monumentos" a "la Alhambra o la Giralda", como si a Cataluña la caracterizasen el gótico y el románico, y al resto de España la tradición árabe. Para él, "Bien mirados los hechos, no hay pueblos emigrados, ni bárbaros conquistadores, ni unidad católica, ni España, ni nada". Debía erradicarse lo que él llama la “monstruosa bifurcación de la conciencia catalana”, que hacía sentirse español al catalán. España no pasaba de ser un aparato estatal, sin sustancia de nación.

Tanto Prat como Arana se consideraban católicos fervientes, pero Arana va más allá que Prat, y exclama indignado: "¡Católica España! Y ¡afirmarlo ahora que cualquiera (…) lee periódicos y libros! (…) No es posible, en breve espacio, mencionar siquiera concisamente los hechos pasados y presentes que prueban bien a las claras que España, como pueblo o nación, no ha sido antes jamás ni es hoy católica".

Arana decía ver en la mayoría de los españoles "el testimonio irrecusable de la teoría de Darwin, pues más que hombres semejan simios poco menos bestias que el gorila: no busquéis en sus rostros la expresión de la inteligencia humana ni de virtud alguna; su mirada solo revela idiotismo y brutalidad". Ante tan lamentable hecho, el inteligente y virtuoso Arana clamaba entre asombrado y furioso: "euskerianos y maketos ¿forman dos bandos contrarios? ¡Ca! Amigos son, se aman como hermanos, sin que haya quien pueda explicar esta unión de dos caracteres tan opuestos, de dos razas tan antagónicas". Estas frases condensan el programa aranista: sustituir la amistad y fraternidad por una dura hostilidad. Así advierte al vasco renuente a sus doctrinas: "si el maketo, penetrando en tu casa, te arrebata a tus hijos e hijas para quitar a aquellos su lozana vida y prostituir a éstas… entonces, no llores". La raza bizkaína, "singular por sus bellas cualidades, pero más singular aún por no tener ningún punto de contacto o fraternidad ni con la raza española, ni con la francesa (…) ni con raza alguna del mundo", "la nación más noble y más libre del mundo", sufría "humillada, pisoteada y escarnecida por España, esa nación enteca y miserable". Y fulminaba a sus paisanos: "Habéis mezclado vuestra sangre con la española o maketa, os habéis hermanado y confundido con la raza más vil y despreciable de Europa". En fin, "era antes vuestro carácter noble y altivo, a la vez que sencillo, franco y generoso; y hoy vais haciéndoos tan viles y pusilánimes, tan miserables, falsos y ruines como vuestros mismos dominadores", concluye con nobleza y generosidad peculiares.

No extrañará que Arana contestara con desprecio a los primeros tanteos fraternos del nacionalismo catalán: “Cataluña es española por su origen, por su naturaleza política, por su raza, por su lengua, por su carácter y por sus costumbres”. “Ustedes, los catalanes, saben perfectamente que Cataluña ha sido y es una región de España”. Por tanto, señala sin piedad: “Maketania comprende a Cataluña”, y para más claridad, “Maketo es el mote con que aquí se conoce a todo español, sea catalán, castellano, gallego o andaluz”. En consecuencia, aclaraba a lo nacionalistas catalanes, “jamás haremos causa común con las regiones españolas”. Naturalmente no excluía “entendernos en la acción definitiva” contra España, pero en todo caso, “jamás confundiremos nuestros derechos con los derechos de región extranjera alguna”.

Así pues, si España no existía, según Prat, o era tan irrisoriamente inepta y ruin como decía creer Arana, la misión que ambos se atribuían debía haber resultado muy cómoda. Y muy difícil, en cambio, explicar dónde había estado durante siglos Cataluña, o cómo se había producido la supuesta sumisión de los vascos. Pero estas dificultades nunca les preocuparon mucho. Sea como fuere, el halago exaltado a un grupo social, combinado con el señalamiento de un enemigo culpable de todos los males, sugestiona fácilmente a mucha gente, si se insiste en ello con tenacidad *. Y así fue.

A estas campañas ayudó de forma decisiva el "desastre" del 98, como recordaba Cambó. Si en el terreno económico aquella derrota tuvo poco efecto, y el desarrollo español incluso se aceleró luego, supuso en cambio una profunda quiebra moral y psicológica, que dio alas a los movimientos radicales, desde el socialismo revolucionario y el anarquismo a los nacionalismos. Así fue posible que a los pocos años Prat asegurase, con alguna base: "Hoy ya, para muchos, España es sólo un nombre indicativo de una división geográfica".

Los programas del nacionalismo vasco y el catalán
Aun con estas similitudes, y con un nivel intelectual no muy destacable en ambos naconalismos, existen fuertes diferencias entre el programa nacionalista de Prat y el de Arana. El primero anhelaba "más que la libertad para mi patria. Yo quisiera que Cataluña (…) comprendiera la gloria eterna que conquistará la nacionalidad que se ponga a la vanguardia del ejército de los pueblos oprimidos (…) Decidle que las naciones esclavas esperan, como la humanidad en otro tiempo, que venga el redentor que rompa sus cadenas. Haced que sea el genio de Cataluña el Mesías esperado de las naciones". Ello no le impedía proclamar al mismo tiempo una vocación imperialista, pues el imperialismo "es el período triunfal de un nacionalismo: del nacionalismo de un gran pueblo". Cataluña debía convertirse en el elemento hegemónico de un imperio ibérico extendido desde Lisboa al Ródano, para luego "expandirse sobre las tierras bárbaras".

Claro que este programa, aparte de resultar ya anacrónico y, en su aspecto mesiánico, un tanto pintoresco, traería fuertes tensiones, quizá incluso bélicas, con Portugal y con Francia. Además, ¿qué autoridad moral podían tener los nacionalistas catalanes, tras proclamarse tan radicalmente distintos, para dirigir al resto de los españoles? Prat invoca “sentimientos de hermandad”, lo cual lo lleva por otro camino a la “monstruosa bifurcación” de la conciencia catalana que él quería eliminar.

Y siendo tan diferentes y no habiendo recibido más que males de Castilla, ¿por qué no volcaban su entusiasmo fraternal con los franceses, en lugar de con los españoles? Por otra parte, ¿qué pasaría si el resto de España no aceptaba el liderazgo del nacionalismo catalán? Porque aunque Cataluña era la región con una economía más dinámica, no dejaba de ser una parte menor del país, y si veía al idioma español común como extranjero renunciaba al principal cauce de influencia. Sólo quedaba, en última instancia, intentar liderar y liberar a los llamados “países catalanes”, aunque los valencianos y baleares no mostrasen mucho entusiasmo al respecto.

A Arana, desde luego, ni se le ocurría pensar en los catalanes como vanguardia de los "pueblos oprimidos" o de cualquier otra cosa. Su plan, al revés del de Prat, propugnaba el autoencierro para el "pueblo más noble y más libre del mundo". La mayor distinción de los vascos, sería, después de la raza, el vascuence, "broquel de nuestra raza, y contrafuerte de la religiosidad y moralidad de nuestro pueblo", pues "donde se pierde el uso del Euzkera, se gana en inmoralidad". Por eso, "Tanto están obligados los bizkaínos a hablar su lengua nacional como a no enseñársela a los maketos o españoles". Nada, pues, de moralizar por vía lingüística a los maketos: "Muchos son los euzkerianos que no saben euzkera. Malo es esto. Son varios los maketos que lo hablan. Esto es peor" "Si nuestros invasores aprendieran el euzkera, tendríamos que abandonar éste, archivando cuidadosamente su gramática y su diccionario, y dedicarnos a hablar el ruso, el noruego". Etc.

Con todo su entusiasmo por el vascuence, la lengua materna de Arana era el castellano. De ella renegó, aunque la escribiera con no mal estilo. Dada la dificultad del idioma vernáculo, no debió de llegar a dominarlo, como indica su creación de la palabra Euzkadi, juzgada por sus seguidores un hallazgo genial. Según el político nacionalista Eguileor "el anhelo" de la "raza más vieja de la tierra (…) se condensa maravillosamente en una sola palabra, la que no acertó a sacar durante cuarenta siglos nuestra raza del fondo de su alma, palabra mágica creada también por el genio inmortal de nuestro Maestro: ¡Euzkadi!". El filólogo vasco Jon Juaristi observa que el término es un dislate, compuesto de “una absurda raíz euzko, extraída de euskera, euskal, etc., a la que Arana hace significar "vasco", y del sufijo colectivizador -ti /-di, usado sólo para vegetales. Euzkadi se traduciría literalmente por algo parecido a bosque de euzkos, cualquier cosa que ello sea". Ya Unamuno criticó la "grotesca y miserable ocurrencia" de un "menor de edad mental", que equivaldría a cambiar la palabra España por "Españoleda, al modo de pereda, robleda…" (5)

Y lejos del imperio ibérico de Prat, enseñaba Arana: "Si a esa nación latina la viésemos despedazada por una conflagración intestina o una guerra internacional, nosotros lo celebraríamos con fruición y verdadero júbilo". Deseo lógico porque "aborrecemos a España no solamente por liberal, sino por cualquier lado que la miremos".

Otra diferencia es que el nacionalismo vasco será siempre muy derechista, salvo pequeñas variedades, hasta que en los años 60 del siglo XX se asiente una rama de izquierdas, en torno a ETA. En cambio al nacionalismo catalán, también de derechas al comienzo, le nacería pronto un sector más izquierdista, violento y radical. Con el tiempo, el nacionalismo de Cambó encontraría "en el patriotismo español la ampliación natural y complemento necesario del patriotismo catalán", en expresión de Valls Taberner en 1934 (6). Por el contrario, la izquierda acentuaba el talante separatista o al menos exclusivista.

También difería el estilo de las propagandas: bronco el de Arana, más solapado el de Prat, como él mismo advierte: "Evitábamos todavía usar abiertamente la nomenclatura propia, pero íbamos destruyendo las preocupaciones, los prejuicios y, con calculado oportunismo, insinuábamos en sueltos y artículos las nuevas doctrinas". En Prat y sus seguidores predominó un victimismo algo quejumbroso y sentimental, que conmemoraba derrotas históricas reales o supuestas, junto con un sentimiento de superioridad ultrajada. Este último sentimiento destacaba más en los sabinianos, con menos victimismo y mayor agresividad: Arana inició su predicación recordando nebulosas victorias bélicas o “glorias patrias” contra "el invasor español", y llamando con mucha claridad a renovar aquellas hazañas, aunque al mismo tiempo venía a privar a los vascos de otras glorias más demostrables, alcanzadas por ellos como parte de España y españoles.

Las ideas de Prat y las de Arana sobre España y sobre sus respectivas regiones son el substrato permanente de ambos nacionalismos, aunque los años les hayan traído matices o aditamentos. Por ejemplo, invocar el racismo se volvió tan impopular después de la II Guerra Mundial, que el PNV suele evitarlo, pero ese componente sigue muy vivo bajo algunas apariencias externas. También ha sido la teorización de Prat la que ha dado al nacionalismo catalán su ambivalencia y vaivén entre la idea de dirigir al conjunto de España y la de retraerse en exclusiva a Cataluña o a los “països catalans”.

Pese a los éxitos nacionalistas, el sentimiento español era y es muy persistente, por basarse en una historia compartida de muchos siglos, en una profunda mezcla demográfica y cultural, en el tronco católico de su cultura, en una densa interrelación económica, y en la conciencia de que la lengua común, pese a su origen castellano, no es patrimonio de ninguna región, pues todas han contribuido a darle forma. Además, la lengua común permite a las regiones comunicarse entre sí y ampliar a muchos países las relaciones y empresas de todo tipo. No extrañará que el propio Arana admita: "Hemos convencido a muchas inteligencias; hemos persuadido a pocos corazones. Lo cual demuestra, en último término, que ya no hay corazones en Euskeria. ¡Pobre Patria!". En cuanto a los nacionalistas catalanes, su flojera en varios momentos cruciales demostrará lo mucho que había de pose en sus maldiciones, imprecaciones y amenazas, que decía Prat.

La consecuencia inmediata de estos nacionalismos es doble. Por una parte tienden a separar y crear hostilidad entre los vascos o los catalanes y el resto de los españoles, y por otra dividen a vascos y catalanes en "buenos" y "malos", según acepten o no sus doctrinas, al modo como ciertos falangistas usaban el mismo criterio para distinguir entre buenos y malos españoles. Los nacionalistas se proclaman automáticamente representantes del pueblo, piense lo que quiera la mayoría de él. Ello tiene, desde luego, poca relación con la democracia tal como normalmente se concibe. Con tal enfoque, las elecciones, por ejemplo, son un método aprovechable, pero nunca serán admitidas las votaciones adversas. Ocurre algo parecido con los comunistas, autoproclamados representantes del proletariado, voten lo que voten los obreros, y que utilizan las elecciones de modo similar.

Estos nacionalismos no sólo alientan un sentimiento contra España, sino también contra el liberalismo: "antiespañol y antiliberal es lo que todo bizkaíno debe ser", adoctrinaba Arana, y el nacionalismo catalán fraguó en buena medida en círculos eclesiales que veían en el liberalismo una amenaza. Hubo también una raíz más o menos carlista., pues tanto en las Vascongadas como en Cataluña tuvo el carlismo fuerte influencia, y ante el triunfo liberal, algunos derivaron hacia el nacionalismo como una forma de salvar lo salvable del antiguo régimen. Sin embargo no debemos olvidar que el carlismo era muy españolista, y defendía los viejos fueros como propios de la unidad española, en contraste con el centralismo traído de Francia. Por lo demás, no hubo evolución nacionalista en Navarra, Álava y otras regiones y provincias donde el carlismo tenía profundas raíces.

También influyó en el antiliberalismo la llegada de trabajadores de otras regiones, a menudo desarraigados e ignorantes, alejados de la religión por el debilitamiento o pérdida de lazos familiares, la explotación y las condiciones de vida, con frecuencia miserables. En ellos prendieron las doctrinas socialistas y anarquistas que les prometían un mundo feliz y les señalaban un enemigo. Muchos vascos y catalanes de clase media veían en esa inmigración una fuente de inmoralidad, subversión y violencia, y, si bien se beneficiaban de ella, le oponían un pasado ideal de catolicidad y moralidad estrictas, aún persistentes en sus regiones, pero supuestamente perdidas en el resto de España. Buena parte del clero desempeñó un papel importante en el auge nacionalista en las dos comunidades.

En Vasconia, el PNV mantuvo un intenso antiliberalismo, que, en una rama de él, la ETA, concluyó en un revolucionarismo de tipo marxista. En Cataluña la evolución siguió otro rumbo: el nacionalismo liderado por Cambó evolucionó lentamente hacia un regionalismo españolista, y sus contradictorias aspiraciones, imperialistas y emancipadoras de los "pueblos esclavos", derivaron hacia un liberalismo templado. También hubo en Arana una evolución españolista hacia el final de su vida, pero quedó neutralizada por sus seguidores. El nacionalismo catalán de izquierda, de irregular trayectoria, cuajará en 1931, al fusionarse tres partidos menores en la Esquerra Republicana de Catalunya. Al comenzar la República, la Esquerra desbancó al catalanismo de derecha, y acentuó su nacionalismo hasta, a veces, un separatismo abierto. La Esquerra tomó un tinte jacobino, un liberalismo inspirado en la Revolución francesa, exaltadamente anticatólico y muy distinto del liberalismo conservador, de raíces más bien anglosajonas, por simplificar de algún modo.

Etapas en la historia de los nacionalismos
Repasaré ahora, aunque muy someramente, la historia de estos nacionalismos, transcurrida a través de cinco etapas generales: el régimen liberal de la Restauración, hasta 1923, la dictadura de Primo, hasta 1930, poco después la República y la guerra, hasta 1939; luego la dictadura de Franco, hasta 1975, y finalmente la democracia actual.

La Restauración permitió el nacimiento, expresión y organización de los nacionalismos. Entonces cobró protagonismo sobre todo la Lliga catalana, liderada por Cambó, con el programa de Prat de la Riba: dominar en Cataluña para convertir España en una confederación ibérica e impulsarla a un nuevo imperialismo. Pero el plan se mostró irrealizable. Lejos de dominar Cataluña, los nacionalistas se dividieron, y gran parte de la población apoyó a los anarquistas o a los republicanos, mientras que la participación en la política general española apareció pronto como una necesidad para la derechista Lliga, la cual influyó notablemente en la vida del país y participó en gobiernos. Alfonso XIII llegó a ver en Cambó un posible salvador de la monarquía liberal.

Con todo, el nacionalismo catalán jugó más bien como disolvente de la Restauración, desestabilizándola a veces, incluso en conjunción con grupos extremistas. Desde la crisis revolucionaria de 1917, el régimen sufrió un progresivo e imparable deterioro, acelerado por el desastre de Anual en Marruecos y el auge del terrorismo. Pero los enemigos de la Restauración, incluyendo al nacionalismo catalán, no ofrecían una verdadera alternativa a aquel régimen. Al final, como reconocerá Cambó, "se había destruido un artificio y no se había creado ni una realidad ni otro artificio que viniera a sustituirlo" (7).
Por su parte el nacionalismo vasco desplegó por entonces su propaganda y organización, desentendiéndose del resto de España. Su historia, en contraste con la del nacionalismo catalán, es más bien doméstica. Surgió en él una tendencia más autonomista, llamada "euzkalerriaca", que relegaba la secesión a un tiempo lejano, y otra más radical, llamada "sabiniana", pese a la última evolución españolista del fundador.

En 1923 la situación del régimen se hizo insostenible. Según Cambó, "toda la sociedad española vivía en plena indisciplina ", y los gobiernos y partidos habían perdido el respeto de la población, porque no eran respetables. Fue la crisis definitiva, y dio entrada a una nueva época, la dictadura de Primo de Rivera. Esta dictadura, dice el líder catalanista, fue causada "por la incapacidad de los poderes constitucionales para cumplir su misión". Más concretamente: "La dictadura española nació en Barcelona, la creó el ambiente de Barcelona, donde la demagogia sindicalista tenía una intensidad y una cronicidad intolerables. Y ante la demagogia sindicalista fallaron todos los recursos normales del poder, todas las defensas normales de la sociedad" (8). Quedó de relieve, pues, que los grupos antiliberales, incluyendo a los nacionalistas, habían logrado hacer la vida imposible al régimen que les permitía desarrollarse, pero no alzar una alternativa frente a él.

Siempre ha habido la convicción de que la Lliga catalanista impulsó o alentó el golpe de Primo. Pero después Cambó rehusó colaborar con la dictadura, aunque tampoco se le opuso, y el dictador reprimió los nacionalismos. Fue una represión suave, como la sufrida por otros partidos, salvo el comunista y en algunos casos el anarquismo. El PSOE colaboró con Primo. Éste admitió una amplia libertad de expresión, y no puso obstáculos a la publicación en catalán. Bajo la dictadura, se pasó de siete a diez diarios en catalán y aumentó considerablemente la publicación de libros en ese idioma. La célebre institución del "día de Sant Jordi", con el libro y la rosa, data también de la dictadura. En Madrid se produjo un movimiento de apoyo a la literatura y el idioma catalán. En el País Vasco fue proscrito el PNV, pero no la Comunión nacionalista, algo más moderada (9).

La resistencia u oposición nacionalista a la dictadura de Primo fue prácticamente nula, aunque hubo en Cataluña lo que algunos, exagerando mucho, han llamado "nacionalismo insurreccional", materializado en algún proyecto de atentado contra el rey, fácilmente desarticulado, y, sobre todo, en el suceso de Prats de Molló, preparado por Macià. Éste era un personaje apasionado y teatral, antiguo coronel muy españolista, convertido al secesionismo. Formó el partido Estat Catalá, y buscó apoyo en Moscú. Pero protestaron varios ricos catalanes emigrados en América, que le pasaban fondos, y el fogoso ex coronel hubo de distanciarse de los comunistas. Reclutó entonces un grupo de nacionalistas, anarquistas e italianos, a quienes concentró en noviembre de 1926 en Prats de Molló, cerca de la frontera, con el supuesto fin de invadir Cataluña y arrastrar a la población a la lucha. Arrestados sin problema por los guardias franceses, el juicio subsiguiente en París sirvió para promover un gran escándalo contra la España "negra" e "inquisitorial". En conjunto puede decirse que el nacionalismo en Cataluña, o en el País Vasco, apenas molestó a la dictadura y ésta tampoco lo reprimió gran cosa.

Los nacionalismos y la II República
La marcha del dictador, en 1930, provocó en toda España una carrera entre los grupos políticos por reorganizarse y conquistar posiciones. El movimiento principal fue la unidad en torno a la alternativa republicana, encabezada por los conservadores y ex monárquicos Alcalá-Zamora y Miguel Maura. La unidad tomó forma en el Pacto de San Sebastián, en agosto de 1930, suceso muy significativo, porque marca el comportamiento básico de ambos nacionalismos. El PNV permaneció al margen del Pacto, quizás por influjo del poco republicano obispo de Vitoria, Mateo Múgica. También se abstuvo Cambó, tras pronosticar a Ortega y Gasset que la república solo traería convulsiones.

Quienes sí asistieron fueron tres grupos catalanistas de izquierda, entre ellos Estat Català, de Macià, y dieron lugar a un primer encontronazo. Un enviado nacionalista, Carrasco i Formiguera, planteó la autodeterminación de Cataluña en cuanto la república se instaurase. Maura trató de demostrar a los nacionalistas "algo que estoy seguro que tenían bien sabido: que por tal camino se iba derecho a la guerra civil" (10). El acuerdo final, un "pacto de caballeros", preveía la autonomía a través de las Cortes, previo referendum en la región. En realidad, los catalanistas no creían que del pacto saliera la república

Sin embargo la república llegó, un tanto por sorpresa, en abril de 1931. Y de inmediato los nacionalistas vulneraron los acuerdos. Macià se había convertido en una especie de héroe popular, por efecto de una hábil propaganda, de redoblada eficacia en momentos de vuelco político. Su aventura en Prats de Molló no había tenido la menor repercusión en Cataluña, pero de pronto, dice Cambó, "Macià, a quien nadie tomaba en serio cuando hacía ridículas maniobras en Francia, se convirtió en un símbolo. La ida a Prats de Molló, que consistió en embarcar un día unas docenas de jóvenes uniformados en París, debidamente vigilados por la policía, para hacerse detener en Perpiñán, se presentaba como una gesta heroica a las cabezas calenturientas y las masas revoltosas" (11). Y fue Macià, cuyo partido se había unido a otros dos para formar la Esquerra, quien tomó el poder en Barcelona al caer la monarquía. Entonces, aprovechando el vacío de poder y la emocionalidad del momento, rompió el Pacto de San Sebastián y proclamó la República Catalana dentro de una imaginaria Federación Ibérica, se arrogó poderes de jefe de estado y nombró autoridades afectas. Tras nerviosas idas y venidas desde Madrid, el héroe de Prats de Molló renunció a la República Catalana, pero no a las medidas para imponer allí su poder efectivo. Prieto y otros sintieron el hecho como una grave deslealtad.

Un apoyo fundamental del nuevo poder en Cataluña fue la anarquista CNT, a la cual, a cambio, le fue permitido aplicar una sangrienta persecución contra obreros de otras ideologías. Sin embargo la luna de miel entre la CNT y la Esquerra se trocaría en odio y persecuciones al mostrarse los ácratas inmanejables.

Las primeras elecciones republicanas dieron una gran victoria a la Esquerra. La Lliga de Cambó sufrió una dura derrota, y aunque dos años después superará a la Esquerra en las elecciones generales, ya no tuvo ocasión de representar un papel decisivo en Cataluña.

El nacionalismo vasco siguió entonces una vía contraria al catalán de izquierdas, en su mayoría jacobino y anticristiano. El PNV reforzó su clericalismo ante los ataques a la religión comenzados apenas instaurada la república. Ello le atrajo el voto de muchos vascos de convicciones católicas, pero no especialmente nacionalistas, que vieron en aquel partido una defensa de sus convicciones más eficaz que en la dispersa derecha tradicional.

En el País Vasco la población se dividió en tres sectores, aproximadamente iguales: los nacionalistas, la derecha tradicional, muy a menudo carlista, y los socialistas, con grupos menores republicanos, ácratas, etc. El equilibrio entre los tres sectores permaneció estable en los años siguientes. En Cataluña hubo una división similar, entre el nacionalismo moderado y proespañol de la Lliga, el nacionalismo mucho más extremo de la Esquerra, y una masa de población ácrata. Los viejos partidos republicanos perdieron la mayor parte de su influjo, y los socialistas apenas lograron afianzarse. Entre los partidos menores, uno de ellos daría lugar al semitrotskista POUM.

La República provocó, en suma, un auge repentino de los nacionalismos catalán y vasco, por razones que no analizaremos aquí, pero muy relacionados, evidentemente, con la emocionalidad del momento y el descalabro moral y político de las derechas tradicionales. A ese auge le correspondió en el resto de España el de los republicanos de izquierda y el del PSOE. Este último resultó el verdadero árbitro del régimen, por ser el partido más fuerte y estructurado, gracias, paradójicamente, a su anterior colaboración con Primo de Rivera. Fue también un período de expansión del anarquismo.

La situación inicial de la república cambió en sólo dos años y medio. En las elecciones de noviembre de 1933 las nuevas derechas, agrupadas en la CEDA, más los republicanos moderados de Lerroux, ganaron ampliamente las elecciones. También la Lliga se rehízo y superó en diputados a la Esquerra. Pero la izquierda no aceptó la victoria derechista. Azaña y otros propiciaron un golpe de estado para impedir la reunión de las nuevas Cortes. La Esquerra, en retroceso frente a la Lliga, se colocó "en pie de guerra", como decía un editorial de su diario La Humanitat (12).

En los meses siguientes el PSOE y la Esquerra organizaron un golpe de fuerza contra el poder legítimo. El golpe se produjo a principios de octubre de 1934, al entrar en el gobierno tres ministros de la CEDA. Ésta, como partido más votado, tenía derecho no ya a participar, sino a presidir el gobierno, pero hasta entonces había renunciado, por calmar las tensiones políticas. Sólo decidió gobernar cuando la situación se volvió crítica y preinsurreccional, y aun entonces lo hizo en tres ministerios secundarios y con políticos que tranquilizasen a las izquierdas. Sin embargo éstas pretextaron que la entrada de la CEDA constituía un "golpe fascista", cosa falsa como ellos sabían de sobra, y se lanzaron a una sangrienta rebelión, que, antes de fracasar, causó numerosos muertos, sobre todo en Asturias, y un número considerable en Barcelona, Madrid y otros lugares, hasta un total de más de 1.300. Para desencanto de la Esquerra, la casi totalidad de los catalanes ignoró sus apasionados llamamientos a las armas y apoyó de hecho la legalidad constitucional.

Esa rebelión marcó la ruina de la república. Fue la ruptura del orden democrático y de la convivencia social, es decir, fue el comienzo de la guerra civil, como bien vio G. Brenan. Tras la derrota, la Esquerra y el PSOE pretendieron que se había tratado de una rebelión popular espontánea, en la que ellos habían desempeñado un papel secundario. Esa versión invertía la realidad, pues había sido la población la que espontáneamente había desoído el llamamiento bélico de los partidos. Hoy conocemos bastante bien los minuciosos preparativos insurreccionales de unos y otros. La Esquerra utilizó fraudulentamente las instituciones autonómicas para organizar una larga serie de acciones subversivas, y provocar entre la población un estado de ánimo propicio a la revuelta. También el PNV colaboró en las maniobras de desestabilización previas a octubre, formándose una extraña alianza práctica entre un partido en extremo clerical y otros dos en extremo antirreligiosos. Tal alianza se volvería a formarse en 1936, al reanudarse la guerra. Quedan pocas dudas, pues, de que la Esquerra contribuyó decisivamente a la destrucción del orden democrático y republicano, y que el PNV participó en esa destrucción en medida considerable.

Pese a su derrota de 1934, ni la Esquerra ni el PSOE cambiaron de modo significativo los planteamientos que les habían llevado a la rebelión. Al ganar el Frente Popular las elecciones de febrero del 36, los partidos de izquierda trataron de suprimir políticamente a la derecha, aunque cada uno con objetivos diferentes. Los republicanos de Azaña y los socialistas de Prieto querían reducir a la CEDA a la impotencia, a un papel testimonial y seudolegitimador del sistema, mientras los comunistas presionaban al gobierno para que aplastasen definitivamente a la derecha, lo que abriría las compuertas de la revolución. Por su parte, los socialistas de Largo Caballero veían en el Frente Popular una palanca para imponer cuanto antes la llamada dictadura proletaria. Estas actitudes se tradujeron en oleadas de asesinatos, asaltos a locales políticos y periódicos conservadores, quema de iglesias, desfiles intimidatorios de milicias, etc. Los líderes derechistas Gil-Robles y Calvo Sotelo fueron amenazados de muerte en pleno Parlamento cuando pidieron que el gobierno aplicase la ley y no permitiera la ley de la calle. Todo esto rompía la legalidad y la convivencia. Un sector del ejército fue preparando una rebelión. El 13 de julio, un equipo de policías y milicianos socialistas asesinó a Calvo Sotelo, escapando Gil-Robles por los pelos. Unos días después la derecha se sublevó, recomenzando la guerra. España quedó dividida en dos zonas, en las dos se vino abajo la república y las dos tuvieron que poner en pie sendos estados y ejércitos nuevos. El Frente Popular se proclamó republicano, por oportunismo político, pero nada tenía en común con la república del 14 de abril (13).

Los nacionalismos y la guerra civil
Como el golpe iniciado el 17 de julio dejó a los sublevados en pésima situación, las fuerzas izquierdistas y nacionalistas, dando por segura la victoria, comenzaron una pugna entre ellas por asegurarse cada una posiciones de poder frente a sus socios. Azaña narra en sus diarios cómo la Esquerra, nuevamente aliada con los anarquistas, usurpó los órganos del poder, rompiendo el estatuto e implantando algo muy próximo a la secesión: "Los abusos, rapacerías, locuras y fracasos de la Generalidad y consortes, aunque no en todos sus detalles de insolencia, han pasado al dominio público", escribe el 29 de julio del 37. Algunos nacionalistas han presentado estos actos como un modo de salvar la legalidad republicana, pretensión tan improbable como sus explicaciones, ya aludidas, sobre la rebelión de octubre de 1934.

Al PNV se le presentó un dilema: apoyar a los rebeldes, católicos como él, o al Frente Popular, que había desatado la más sangrienta persecución contra el cristianismo desde el Imperio romano. Un sector del partido optó por los rebeldes, pero la mayoría, creyendo en la victoria del Frente Popular, aceptó el estatuto de autonomía ofrecido por éste. A continuación pasó por encima del estatuto con el mismo entusiasmo que la Esquerra. Lo reconocía el PNV, algo brutalmente, ante las protestas del gobierno, establecido en Valencia: "Es ciertamente ocioso hablar de una legalidad, porque ésta ha sido superada, no solo en el terreno autonómico, sino en tantos aspectos distintos". Prieto, angustiado y furioso, escribía a Aguirre, presidente del gobierno de Vizcaya: "No llame usted con eufemismo abogadesco superación constitucional a lo que son vulneraciones constitucionales.", y criticaba "esos pujos a que se sienten ustedes tan inclinados de adquirir internacionalmente una personalidad como Estado".

Claro que las izquierdas también obtenían beneficios, como les recordaba el PNV: el trato permitía mantener el culto en las iglesias vizcaínas, y "la República se ha valido en sus propagandas exteriores" de este hecho "para demostrar en frente de la propaganda tendenciosa extendida en el extranjero" que la persecución religiosa tenía poca enjundia. Llamar propaganda tendenciosa a la denuncia del asesinato masivo de clérigos y creyentes era sorprendente en un partido católico. Otro dato significativo: al ocupar Guipúzcoa, los rebeldes fusilaron a 14 sacerdotes por su actividad secesionista. El PNV desató al respecto una vasta campaña internacional de protestas y denuncias, apoyada por las izquierdas. Sin embargo también hubo en Vizcaya una cierta persecución religiosa, y cayeron allí 55 sacerdotes, aparte de otros cientos de curas vascos masacrados en el resto del país. Sobre todos ellos el PNV mantuvo notable discreción, en prueba de lealtad a sus aliados (14).

Pero el PNV fue variando de actitud conforme percibía que el vencedor no iba a ser el Frente Popular. Cuando Franco tomó Bilbao, los nacionalistas garantizaron la entrega al enemigo de la industria pesada intacta, esencial para el esfuerzo de guerra. Los "gudaris" impidieron a las izquierdas destruirla. Poco después, los dirigentes del partido trataron con Franco a través de los italianos, pidiendo una rendición por separado. Con ello dejaban en posición insostenible a los izquierdistas que habían defendido Vizcaya codo a codo con los nacionalistas. Y fueron más allá: indicaron a los fascistas italianos vías de ataque contra los asturianos y santanderinos, sus camaradas de armas de la víspera (15).

En el Frente Popular terminaron imponiéndose las tesis disciplinarias y centralizadoras del Partido Comunista, el cual derribó del gobierno a Largo Caballero tras las jornadas de mayo de 1937, que constituyeron una pequeña guerra civil entre las mismas izquierdas. Perdieron la CNT y el POUM, cuyos militantes fueron perseguidos, a menudo torturados y asesinados por los comunistas. Pasó a gobernar Negrín, muy compenetrado con las posiciones de Stalin y del PCE, y el poder central, radicado entonces en Valencia, se afianzó en Cataluña. A las vulneraciones del estatuto catalán cometidas por la Esquerra sucedieron vulneraciones en sentido contrario por parte del gobierno de Negrín, y la Esquerra se refugió en una resistencia pasiva y resentida.

Durante la batalla del Ebro, en otoño de 1938, los nacionalistas catalanes y vascos, dando la guerra por perdida, recurrieron a Londres, a espaldas del gobierno y presentando como jefes de estado a sus líderes respectivos. Proponían crear un estado vasco y otro catalán o catalanoaragonés, bajo protección británica el primero, y francesa el otro. Se trataba de una traición en toda regla al régimen a cuyo lado se mantenían exteriormente, y no prosperó porque Londres hizo caso omiso a tales propuestas. También habían intentado tratos con los nazis (16).

Desde el principio Negrín se había quejado a Azaña: "Aguirre no puede resistir que se hable de España. En Barcelona afectan no pronunciar siquiera su nombre. Yo no he sido nunca (…) españolista ni patriotero. Pero ante estas cosas, me indigno. Y si esas gentes van a descuartizar a España, prefiero a Franco. Con Franco ya nos las entenderemos nosotros, o nuestros hijos (…) Pero estos hombres son inaguantables. Acabarían por dar la razón a Franco" (17). El balance de la aportación de estos nacionalismos a la defensa del Frente Popular fue, con toda probabilidad, negativo.

Durante el franquismo
El final de la guerra condujo a un ocaso del PNV y la Esquerra. Como los demás partidos de la república, quedaron desprestigiados, debido, entre otras razones, a los odios mutuos, capaces de encender dos guerras civiles entre ellos, dentro de la guerra civil general. En Cataluña y Vasconia no existió resistencia nacionalista durante la etapa más dura del franquismo. Sólo los comunistas, y en menor grado algunos anarquistas, combatieron al nuevo régimen.

Ya en los años sesenta, cuando el franquismo se había liberalizado notablemente, surgió en España el fenómeno del diálogo y colaboración entre comunistas y grupos influyentes de la Iglesia católica. Hecho históricamente nuevo, aunque el PNV se adelantara a él durante la guerra. Esa colaboración remozó algo al PNV e hizo surgir nuevos nacionalismos de orientación cristiana, muy comprensivos, y a veces muy próximos, a los totalitarismos de izquierdas. Sectores eclesiásticos jugaron un papel relevante en apoyo de los grupos comunistas y de la ETA. En Cataluña, los nuevos nacionalistas, también muy vinculados a sectores eclesiásticos, aprovecharon la creciente tolerancia del régimen para practicar lo que, exagerando, llamarían luego "resistencia cultural". Resistencia molesta para el franquismo, aunque no demasiado, y en general consentida, salvo por golpes represivos menores. La preocupación básica del régimen eran los comunistas, mucho más efectivos y organizados, y el nacionalismo catalán se articuló en buena medida, ya en los años 70, en torno a la Asamblea de Cataluña, dirigida por el PSUC, la sección más stalinista del PCE, es decir, la más reacia a abandonar el leninismo.

La colaboración de católicos y totalitarios marxistas, muy importante en el desarrollo político posterior de España, siguió un camino especial en el País Vasco. La resistencia del PNV al franquismo tuvo tan poca relevancia como la de los nacionalistas catalanes, pero en las Vascongadas dicha colaboración no siguió el modelo de Cataluña, pues resultó en la formación de ETA, ocurrida también en la época blanda de la dictadura. La ETA tenía una doble raíz, peneuvista (cristiana) y marxista, y optó enseguida por el terrorismo, como medio para provocar un incremento de la represión que movilizara a las masas, según la conocida espiral "acción-represión-más acción". La ETA gozó, hasta bien entrada la democracia, del apoyo, o al menos la simpatía, de casi toda la izquierda, de amplios grupos del clero, no solo en Vasconia --donde continúa--, y de la muy importante protección de hecho dispensada por el estado francés. El PNV, aunque renuente en unos momentos y temeroso en otros, vio en el terrorismo un instrumento útil para sus fines, y su política general al respecto puede definirse como de connivencia cautelosa. Este conjunto de circunstancias favorables ha hecho de la ETA un factor de considerable peso en la historia española reciente, que recuerda un poco a la del anarquismo en viejos tiempos.

En suma, bajo el régimen de Franco los nacionalismos tradicionales fueron básicamente inoperantes, y sus raíces con el pasado se debilitaron grandemente. Los nuevos nacionalismos surgieron en buena medida de la colaboración cristiano-marxista, o tomaron de ella rasgos novedosos, incluyendo el terrorismo o el respaldo a éste. Novedad en parte, pues ya antes de la guerra el nacionalismo catalán apoyó en varios momentos al terrorismo ácrata, recibiendo a cambio el apoyo de la CNT en momentos decisivos como las elecciones de 1931 y 1936.

En la democracia
Muerto Franco en 1975, los partidos se reorganizaron a toda prisa y, al calor del cambio, varios lograron fuerza de masas. Quedaron hundidos muchos grupos definitorios de la república, como los diversos partidos republicanos, la Esquerra o los anarquistas, y los comunistas y socialistas hubieron de abandonar sus postulados marxistas o leninistas. La transición democrática salió del propio franquismo, mediante la reforma, opuesta a la ruptura pretendida por la oposición. El nuevo poder ofreció a los nacionalistas estatutos muy superiores a los de la república, esperando diluir así sus rasgos secesionistas. Esa esperanza no se ha cumplido, y el problema se ha agravado progresivamente.

Así, en el País Vasco existe hoy una situación próxima a la deseada por Sabino Arana, de creciente fractura y enemistad entre los "buenos vascos", dóciles a una intensa propaganda apenas replicada durante veinte años, y los demás vascos y españoles. Mucha gente se siente amenazada, habiéndose cometido cientos de asesinatos y viéndose forzados a emigrar decenas de miles de malos vascos. El terrorismo, en simbiosis apenas disimulada con la política del PNV (expresada en la célebre "recogida de nueces", de Arzallus), ha limitado fuertemente o anulado en la práctica las libertades y el estado de derecho.

En cuanto a Cataluña, el objetivo de hacer de España un simple nombre geográfico ha avanzado. La propaganda nacionalista, no menos omnipresente que la del PNV en Vasconia, y flanqueada, aunque más ocasionalmente, por la violencia, ha difundido sentimientos de fractura que pueden conducir a serias crisis en los próximos años. Muchos nuevos nacionalistas, de origen más o menos democristiano, parecen más próximos a la tradición de la Esquerra que a la de la Lliga, como también lo están los dirigentes del Partido Socialista. Unos y otros han procurado imbuir a las nuevas generaciones una psicología victimista y exclusivista, minimizando o desacreditando el carácter y la tradición española de Cataluña, y aplicando una política similar a la del franquismo, aunque al revés: proscribir el español común de los ámbitos oficiales o reducirlo al máximo posible en la enseñanza, con el pretexto de que "el catalán es el idioma propio de Cataluña", que lo es, naturalmente, pero procurando presentar como "extranjero" al castellano, al cual han contribuido los catalanes con una abundante literatura, y es hablado normalmente por la mitad de la población. En ambas comunidades se ha construido un fuerte entramado de intereses económicos y políticos que neutralizan o amenguan la pluralidad y la libertad de los ciudadanos.

Aunque una síntesis como ésta no permite entrar en detalles y matices, puede afirmarse, como resumen, que los nacionalismos vasco y catalán han crecido aprovechando las etapas de democracia o de libertades. Este hecho no significa que hayan contribuido a la libertad política en el conjunto de España o en sus respectivas comunidades, pues sus concepciones y teorías básicas lo hacían muy difícil. Más bien han fomentado la fractura y el resentimiento social, socavando al régimen de la Restauración primero, y luego a la República, mientras que bajo la actual democracia han establecido sistemas clientelares y aplicado políticas cuyo peligro para las libertades crece de año en año.

Por otra parte, aunque han utilizado en su provecho el sistema de libertades, tampoco han ayudado a traerlo mediante una oposición seria a las dictaduras. En realidad, al socavar la Restauración y la legalidad republicana, contribuyeron poderosamente a traer las dictaduras de Primo y de Franco, y, una vez instaladas éstas, nunca les ofrecieron una resistencia digna de ese nombre. La excepción de la ETA, durante la época más suave del franquismo, no es tal, puesto que el objetivo de esta organización, de ideas abiertamente totalitarias, en ningún momento fue asentar la democracia, sino, por el contrario, destruirla, como por lo demás ha comprobado la historia.

Desde un punto de vista histórico general cabe interpretar estos nacionalismos como intentos de invertir la tendencia unitaria española prevaleciente desde hace 500 años -- una vez superada la fragmentación impuesta por la invasión islámica--, y de establecer sistemas no democráticos. En cierto sentido los nacionalismos son un intento de vuelta a la Edad Media, que redundaría en una especie de balcanización de España.

Crisis del PP
(Casi) todos contra Madrid
José María Marco Libertad Digital 26 Abril 2008

Hasta ahora era España el objeto favorito de la censura del discurso dominante progresista. Ahora la palabra España empieza a cobrar matices inéditos. Con el nuevo régimen alumbrado por Rodríguez Zapatero nos encaminamos también a una España nueva, hecha de pueblos y naciones soberanas, con estados propios, reunidos sólo por una tenue urdimbre institucional, las más de las veces inoperante, condenada a la parálisis ante los intereses y las presiones de los "territorios".

El PSOE ha tardado poco en asimilar este modelo del que ha hecho su bandera, aunque se ha cobrado algunas víctimas por el camino, por ejemplo Nicolás Redondo Terreros, Rosa Díez y algunos otros. El PP, después de la derrota de marzo, parece dispuesto a hacerlo suyo, en correspondencia con otro proceso, esta vez interno, que llevará al Partido Popular a abandonar la ambición de liderazgo nacional para convertirse en una organización de base regional, o como quiera que se llamen los territorios soberanos y con vocación nacional, que en la jerga del PP se denominan baronías.

Esta España de los barones y los pueblos confederados –se engaña quien piense que son dos cosas distintas– empieza a estar bien vista en la derecha. Se está alumbrando el argumentario de un consenso en el que se juega el significado de la palabra España y el de la expresión "ser español". Sus dos grandes presentadores en sociedad han sido José María Lasalle, con su artículo doctrinal en El País acerca del liberalismo simpático e igualitario –es decir, a favor del socialismo–, y Mariano Rajoy, con su discurso de exclusión de Elche, que significa, entre otras cosas, la rúbrica de que el PP no se dirige ya desde Génova, y mucho menos desde un liderazgo apoyado por el conjunto de los militantes de toda España, sino desde los "territorios".

La ciudad y la comunidad que peor parada sale de este nuevo partido y este nuevo consenso resulta ser Madrid. Lo que era un viejo reflejo catalanista, el que Madrit sea siempre la causa de todos los males y –subsidiariamente– un secreto objeto de envidia, se está convirtiendo a toda velocidad en una actitud compartida por todos, o casi.

La animadversión hacia Madrid, más fácil de airear que el resentimiento hacia España ahora que la palabra España empieza a significar por fin algo distinto, sirve de acicate y coartada para impulsar la creación del nuevo Partido Popular confederado, a imagen y semejanza de este nuevo... ¿país? Madrid, la comunidad que más riqueza produce y más riqueza distribuye, ajena a la pulsión nacionalista, va a servir de chivo expiatorio sobre cuyo sacrificio se alzará la nueva España social nacionalista, y a partir de ahora, si alguien no lo remedia, popular.

El gesto es de los que hacen historia. Por fin se ha levantado el tabú sobre la palabra España. Asistimos al amanecer de una nueva, que brillará pronto sobre los escombros ya ininteligibles de la antigua, encarnada ahora en Madrid. Probablemente Alberto Ruiz Gallardón será el encargado de hacer que los madrileños, antes españoles, se traguen el cuento a base de iluminaciones, performances, ambiciones olímpicas y espectáculos más o menos operísticos. Siniestro.

La lengua viva
La floresta de los nacionalismos
Amando de Miguel Libertad Digital 26 Abril 2008

Marc Guzmán Moreno suscribe esta galana opinión:

Decir que el castellano se persigue en Catalunya, es como menos, falsear la realidad. En muchos barrios de Barcelona, localidades como Hospitalet se habla castellano. Si se quiere proteger a una lengua para que no desaparezca se tiene que hacer con la que está en peligro de extinción, ahí la política de inmersión lingüística. La lengua es cultura, es riqueza, no es un instrumento para dividir territorios. El castellano se enseña de igual manera que el catalán, la prueba es que yo puedo tener una conversación tanto en castellano como en catalán y no ofendo a nadie. El catalán es una lengua que cada vez habla menos gente y como he dicho antes se tiene que proteger porque la lengua es cultura y si perdemos nuestras identidades no sabremos ni quién somos ni de dónde venimos. Como he ido oyendo estos día el catalán se tiene que enseñar con pedagogía, no imponer, pero yo creo que ni con esas porque hay mucha gente que odia a lo catalán y no tiene ni la mínima cultura para entender que todas las lenguas del mundo son patrimonio cultural de la humanidad y por consiguiente hay que protegerlas. Un saludo, Marc Guzman Moreno.

Creo que don Marc puede "tener una conversación tanto en castellano como en catalán", pero le aseguro que su castellano escrito lo tiene un poco abandonado. Lo que no entiendo es por qué, si se protege tanto el catalán, "es una lengua que cada vez habla menos gente". Me parece muy bien lo de proteger las "identidades", pero ¿y la identidad de la mitad de la población de Cataluña cuya lengua familiar no es el catalán? Mi opinión está dicha y redicha: la peor forma de proteger a los hablantes de una lengua es hacer obligatoria la "inmersión lingüística". El resultado de esa política para muchas personas de un estrato humilde: no llegarán a escribir bien ni el castellano ni el catalán. Lo deseable sería lo contrario: que aprendieran a escribir bien los dos idiomas.

José Antonio Martínez Pons me cuenta varias noticias de su "querida Mallorca".

1. La directora de un instituto insiste en que, en los claustros, los profesores hablen en catalán (no en castellano ni en mallorquín).
2. En Santa Eugenia, el maestro obliga a los niños a que no hablen castellano en el recreo.

Don José Antonio recuerda que estudió el Bachillerato en Mallorca, de 1956 a 1961, y nadie le obligó a hablar castellano en el recreo. Cierto es que nadie le enseñó a escribir el "catalán insular", pero a los 20 años ya había publicado varias obras en la lengua vernácula.

José Manuel Antón de la Calle (Oviedo) comenta que el bable, como tal idioma, no existe. "Es una mezcla de castellano antiguo y un castellano mal hablado". Don José Manuel cita a Emilio Alarcos, para quien "la cuestión del bable se arreglaba con dos o tres cátedras". Lo más curioso para don José Manuel es que el PP asturiano sea más "bablista" que el PSOE. Añado que así le va al PP de Asturias. (¡Cascos, vuelve!).

Don José Mª Navia-Osorio me escribe una larga requisitoria contra los "nacionalistas españoles", esto es, la suma de los catalanes, vascos, gallegos, etc. Como es lógico a don José Mª le preocupa extraordinariamente el nacionalismo de sus paisanos, los que quieren hacer que la lengua asturiana sea la propia de la región o incluso la oficial. Lo chusco del caso es que el PP de Asturias se apunta también a esa orgía lingüística.

Comulgo con don José Mª en que esa pretensión de oficializar el bable sería un desastre para Asturias. Discrepo, en cambio, de su apreciación sobre la Literatura en ingles hecha por irlandeses. Don José Mª solo salva a James Joyce, y con la reserva de que resulta difícil de entender. Cierto es que Joyce es de difícil lectura. En la Historia de la Literatura o del pensamiento hay muchos autores "difíciles" que han sido muy influyentes. Por ejemplo, Góngora o Hegel, por citar dos extremos. Sobre la Literatura en inglés de los irlandeses, permítame reiterar, don José Mª, que ha sido extraordinariamente relevante, sobre todo si tenemos en cuenta que Irlanda es un país minúsculo en extensión y en habitantes. No hay más que recordar estas luminarias de la Literatura en inglés: Jonathan Swift, Oscar Wilde, James Joyce, Samuel Beckett, Bernard Shaw, W. B. Yeats. Todos ellos son irlandeses y verdaderos maestros de la lengua inglesa. La extraordinaria riqueza de la Literatura irlandesa escrita en inglés obedece a que en Irlanda ha habido siempre un excelente sistema de enseñanza. Quizá fuera una buena inversión para un país de emigrantes (en el pasado). Precisamente la minoría irlandesa en los Estados Unidos prosperó más que otras porque muchos de esos inmigrantes sabían leer y escribir en inglés.
Contacte con Amando de Miguel mailto:fontenebro@msn.com

Nada ha cambiado
Viente A.C.M. Periodista Digital 26 Abril 2008

Ni en el Gobierno, ni en el PSOE, ni en las ruedas de prensa de la Vicepresidenta la Sra. Fernández de la Vega. Se sigue negando la crisis económica, se sigue en la actitud de disimulo ante la lucha anti terrorista y se sigue en el insulto y la descalificación aprovechando el foro de las ruedas de prensa tras los Consejos de Ministros. Es decir, continúa la misma indignidad, que no por haber sido refrendada por once millones de votos, deja de serlo.

El verdadero comportamiento indigno es de la Vicepresidenta, que desde su cómoda, protegida y alejada posición del País Vasco, se atreve a insultar la respuesta valiente y coherente de quien sí que está amenazado por ETA y su entorno. Esta valiente concejal del PP que no está dispuesta a tolerar "payasadas", y el juego de palabras, llamando "moción de censura ética", a lo que debió ser desde el principio un acto de repulsa y de apartar de su cargo a una edil que no condenó, ni condena, ningún acto terrorista de la banda ETA.

Los apaños y falsas muestras de censura, son solo el modo en que el PSOE, el PSE y este Gobierno que era el mismo de la pasada legislatura, mantuvo con los etarras mientras duraba el "proceso" de Zapatero. Solo este Gobierno con Zapatero como su Presidente es el responsable de que ANV y PCTV sigan en sus puestos, por haber consentido que se presentasen a las elecciones. La hipocresía y la indignidad es exclusivamente de quienes perpetraron esa abominación y burla a la democracia y a la moral política.

Así que nada ha cambiado. Se demuestra que las buenas palabras del Sr. Zapatero en la noche de las elecciones y en su investidura, fueron una mentira más que añadir a la ya extensa lista de mentiras que lleva diciendo desde que llegó al poder en el 2004. Decir una cosa y hacer la contraria, es su forma habitual de gobernar.

No sé si el PP ahora más enfrascado en luchas internas por el poder que por ejercer la oposición, responderá con la contundencia que los diez millones de votos le otorgan. No sé si IU hará algo más que tomar medidas disciplinarias contra sus díscolos y batasunizados concejales, como por ejemplo abandonar el tripartito y dejar de apoyar a quienes justifican el terrorismo.

Es mucho esperar y mi fe y mi paciencia como ciudadano se ha acabado. O los políticos dan una respuesta adecuada, o los ciudadanos daremos una respuesta adecuada a los políticos.

Crisis del PP
Cuando el fruto de la estupidez es la traición
Juan de Dios Dávila Libertad Digital 26 Abril 2008

Se ha instalado en la cultura de nuestros días el culto al éxito, al poder. Una prueba de ello es el triste espectáculo al que estamos asistiendo con el comportamiento del Partido Popular.

Tras la derrota electoral ya no se plantea un proyecto basado en valores que hay que explicar y con el que ilusionar a la sociedad, sino que por el contrario se plantea cómo alcanzar el poder aunque para ello haya que renunciar a cualquier principio. Ya no se trata de alcanzar el poder para poder hacer lo que uno cree que es bueno para toda la sociedad, ahora se trata de alcanzar el poder por el poder.

El partido de Rodríguez Zapatero tiene un proyecto claro y definido. Quiere que no haya ningún otro referente moral que no sea la ley que emana del Estado y que controla "el partido". Quiere que el ciudadano no tenga más identidad que la que el Estado le concede, transformar a la persona en ciudadano, por eso no es importante ni la familia ni la Patria, porque estas dos realidades dan identidad a la persona, dan libertad y por tanto no pueden ser controlados por el Estado. Ahora lo único importante es el Estado, que es el único que nos da carta de ciudadanía y quien nos da los derechos; la persona ya no nace con unos derechos, velando el Estado para que el hombre pueda desarrollarlos y disfrutarlos: ahora con Rodríguez Zapatero los derechos emanan del Estado, por decreto de la ley. Pero cuidado, porque lo mismo que los "concede" o los "amplía", también los puede suprimir o reducir, ahora los derechos no residen en el hombre, sino en lo que dicte la ley.

En lo político "el proyecto" busca su perpetuación en el poder, quizás no a través de un único partido, ya que las apariencias son importantes y es importante aparentar una democracia y la "alternancia" es un buen señuelo. ¿Qué necesita el "proyecto" de Rodríguez Zapatero? Necesita de otro partido que asuma sus mismos postulados, necesita de hombres ambiciosos que sean capaces de decir como el cómico y mítico Groucho Marx: "Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros."

Ya no les importa a cada vez más líderes populares que el nacionalismo practique la extorsión, la mentira y el enfrentamiento; si para alcanzar el poder necesita de ellos, ¿qué más da? Se pacta y listo. Lo importante ya no es un proyecto "sugestivo de vida en común" basado en la verdad y en la libertad; si hay que mentir se miente y si mueren hombres y mujeres por no doblegarse frente a la tiranía nacionalista, ¿qué más da? Son sólo daños colaterales. Ahora lo verdaderamente importante es alcanzar el poder.

Políticos que empleáis el engaño y la mentira, en la borrachera de vuestra ambición por el poder no sois capaces de daros cuenta de que si no hay proyecto, ni valores ni ilusión, si no hay poesía que alegre el corazón, entonces no tenéis mensaje y por tanto no tendréis votos. Seréis cornudos y apaleados, porque por vuestra estupidez seréis traidores, y además de ganaros la burla os habréis ganado el desprecio.

En vísperas del bicentenario del 2 de Mayo, de nuevo será el pueblo español el que ante la estupidez y la traición de sus dirigentes deba reconquistar la dignidad de una Nación cuya libertad se ve amenazada por la ambición y la mentira de unos políticos que no están a la altura de la encrucijada que vive España.

Juan de Dios Dávila, ex concejal del PP en Hernani, es hermano del teniente coronel Fidel Dávila, asesinado por ETA en 1993. Actualmente, preside la Fundación Unidad + Diversidad.

¿Deben estudiar todos los niños en euskera?
PELLO SALABURU El Correo 26 Abril 2008

Parece que el Departamento de Educación del Gobierno vasco ha tomado la decisión de reformar los modelos educativos actuales, para sustituirlos por otros que contemplan la utilización del euskera como lengua principal en el aula. Por supuesto, nada hay que objetar a que el Gobierno adopte las decisiones que considere oportunas, porque para eso fue nombrado. Para gobernar.

Pero pensar que una lengua minoritaria, como es el euskera, puede ser reforzada, y garantizado su uso, a costa también de que las familias que no la conocen, ni sienten demasiada simpatía, estén obligadas a enviar a sus niños a centros que no les garantizan la enseñanza en castellano, en igualdad de oportunidades, es un grave error, en mi opinión. No se trata sólo de cuestiones legales: no se trata de que esa decisión política se plasme con leyes nuevas discutidas en el Parlamento, o mediante modificaciones más o menos hábiles de las leyes en vigor. La discusión, a mi modo de ver, es previa.

Las lenguas acaban imponiéndose por distintos motivos. Los euskaltzales nos hemos quejado en numerosas ocasiones de la salvajada que cometió el régimen franquista prohibiendo en muchas zonas la utilización del euskera o castigando a los niños en las escuelas, cuando se les escapaba algo en vasco. A pesar de que no falta quien pone en cuestión que eso haya sido así, hay numerosos testimonios, numerosísimos, que prueban la salvajada. Incluso hoy, nadie puede negar el derecho que nos asiste a exigir que seamos atendidos en este idioma en un edificio público. O a manifestar nuestra preocupación por que el uso de esta lengua en algunos ámbitos sea inexistente.

Sin embargo, aun siendo importante la labor del franquismo para frenar el desarrollo del euskera, no es ésta la única razón que explique la pérdida del idioma, porque el uso del euskera venía retrocediendo con fuerza desde mucho antes siquiera de que Franco hubiese nacido. Por supuesto que las distintas leyes de educación en vigor en España, desde mediados del XIX, han tenido mucho que ver con esto, nadie lo puede negar. Pero hay otras razones de fondo que hacen que el español o el francés hayan ido ganando espacio, de la misma forma que el inglés lo va ganando hoy en día, sin leyes especiales que promuevan su uso.

El caso de los idiomas minoritarios, que perviven al lado de otros idiomas potentes, es muy distinto. Es importante que se adopten medidas para reforzarlos, máxime cuando hay una apuesta decidida por parte de la población para que se aprendan, como es el caso del euskera. Pero, si queremos tener garantías de éxito en el futuro, y que las políticas diseñadas no acaben volviéndose en nuestra contra como un inmenso 'boomerang', hay que proceder con un cuidado absoluto.

Existe un principio que no debemos olvidar nunca: el uso de los idiomas y, de manera muy especial, el uso de los idiomas minoritarios, depende en esencia de la voluntad de cada individuo. Los idiomas no quedan garantizados por la existencia de leyes ni por empujones en la inmersión, sino por la voluntad de los hablantes que, en un plano de igualdad, pueden decidir, en un determinado momento, hablar en un idioma u otro.

Por supuesto, no me estoy refiriendo a situaciones de manifiesta desigualdad: es conocido el ejemplo real de que cuando se juntan cinco personas, basta que una de ellas no entienda el euskera para utilizar el castellano. Eso es así, pero me estoy refiriendo aquí a algo previo y más elemental.

Tenemos hoy un dato del que no se disponía hace algunos años: muchos miles de jóvenes se han educado en modelos D, íntegramente en euskera. Saben hablar euskera. Pero un porcentaje importante de ellos, que cambia según edad, lugar, etcétera, utiliza de forma sistemática el castellano, no el euskera, en sus conversaciones. Basta darse una vuelta por cualquiera de las clases que se imparten en euskera en la Universidad. Los estudiantes han elegido con toda libertad aprender en euskera, lo reivindican, exigen a la Universidad que les contrate profesorado en euskera. Pero en el descanso y en la cafetería, muchos de ellos hablan en castellano. No todos, pero sí un gran porcentaje. Ésa es una realidad que nos debería hacer pensar: porque ellos, libre y voluntariamente, prefieren utilizar el castellano en lugar del euskera. Quizás nos hallamos ante la primera generación de vascohablantes que, pudiendo optar con un grado de libertad casi total (¿quién les impide hablar en euskera mientras toman un café?) para utilizar el castellano o el euskera, optan por el primero.

Este ejemplo tan simple indica que una lengua minoritaria puede pervivir sólo en la medida en que sus hablantes lo quieran. La voluntad estará siempre por encima de las leyes, por muy obligatorias que éstas sean.

Ni el castellano ni el francés corren ningún peligro, aunque se promulgan leyes que fomenten la utilización exclusiva del vasco. Tampoco hay ningún peligro con los niños: mis hijos, como es el caso de muchísimos más, aprendieron el castellano en la ikastola, en el contacto con otros niños que desconocían el euskera.

Pero, por paradójico que parezca, es el euskera el que puede verse debilitado a largo plazo (quizás no a tan largo plazo) si se promueven leyes que son percibidas como coercitivas por parte de la población. Si esa parte de la población entiende que sus hijos no pueden estudiar en castellano. No entro en discusiones legales en este punto, ni en comentarios relacionados con el aprendizaje en el idioma materno. Esos problemas pertenecen a otro ámbito de discusión. Estoy planteando cosas más elementales.

Hasta ahora, la población ha apoyado prácticamente sin fisuras el impulso al euskera, enviando a sus hijos de forma mayoritaria a que sean educados en este idioma. Los distintos gobiernos habrán tenido aciertos o no en su política lingüística, pero los resultados son los que son: hoy en día existe un mayor porcentaje de personas bilingües. Eso es un resultado extraordinario, y la sociedad debería enorgullecerse de ello. Pero existe un mayor porcentaje, también, de personas bilingües que eligen el castellano como vehículo de transmisión. Algo impensable hace no pocos años.

Las cuestiones lingüísticas son, cuando menos delicadas. Si la población entiende, sea cierto o no, que sus derechos lingüísticos quedan mermados por la nueva legislación, el euskara se habrá ganado unos cuantos enemigos de forma bastante arbitraria. Cosas que nunca se habían dicho comienzan a oírse ya. Lo harán con más fuerza en los próximos años. Y todo ello redundará en contra del euskera: una normativa que pretende impulsar el uso del euskera puede obtener, a medio y largo plazo, el efecto contrario. Porque todo esto es cuestión más de voluntades que de leyes.

Rio Cabe
Compañeros de infamia
Serafín Fanjul Libertad Digital 26 Abril 2008

El 19 de septiembre de 2006 un profesor de Filosofía franco-alemán, poco conocido hasta la fecha – Robert Redeker – publicaba un artículo en el diario Le Figaro con el título ¿Qué debe hacer el mundo libre ante las intimidaciones islamistas? A partir de ese momento, la vida del filósofo de provincias se convierte en un calvario: en la población donde da clases, Saint Orens-de-Gameville, la gente le rehúye, sus colegas del instituto lo condenan al ostracismo y al silencio, en su misma aula se encuentra un día un "Tribunal Revolucionario" que le sitúa al margen de la sociedad, tildándole de provocador, racista, xenófobo...Se ve forzado a pasar a la clandestinidad, con protección policial permanente.

¿Qué ha sucedido para el desencadenamiento de esta persecución y boicot personal? ¿Los franceses se convirtieron al islam en la noche del 19 al 20 de aquel mes? ¿En realidad Carlos Martel perdió la batalla de Poitiers? ¿La gloriosa –y no poco petulante– historia de la Francia republicana, laica y ajena a presiones religiosas ha sido sólo un sueño? La explicación es más sencilla, más actual, más al ritmo de hoy: de inmediato, el jeque Yusuf al-Qaradawi lo ha tomado como blanco de sus invectivas y le ha investido con el dudoso galardón de enemigo público número uno de los musulmanes, su islamófobo preferido, ea, que no decaiga. Se ha sacado una fetua de donde se sacan esas cosas y con el derecho divino que le aqueja le ha condenado a muerte. Para ello se ha servido de las ondas de al-Yazira, esa emisora de TV que ilumina al mundo irradiando racionalidad, inteligencia y cordura. Y comprensión y diálogo.

Los encuentros en la tercera fase han comenzado: los marcianos están entre nosotros y nos imponen sus chifladuras, su fanatismo, su nulo respeto para las opiniones ajenas. En una Europa orgullosa de haber abolido la pena de muerte, ellos deciden sobre las vidas de quienes juzgan sus enemigos. Enemigos que no lo serían –o no lo son, de hecho– si ellos actuaran de otra manera, por ejemplo viviendo su fe sin tratar de imponérsela a nadie y sin convertir su paranoia de comunidad históricamente fracasada en la razón de su existencia, el argumento máximo ante una Europa demasiado absorta en su buena vida. Y, en todo caso, la enemistad o la crítica de Redeker, Ayaan Hirsi, Salman Rushdie o Magdi ‘Allám es dialéctica, palabras y nada más que palabras. Cumpliría, pues, responderles con otras, no intentar asesinarle. Contestar con razones y con simples actos de la vida cotidiana, de la praxis religiosa o la relación diaria con los europeos, que demuestren, por sí solos, cuán equivocados e injustos son los temores de Redeker: el islam es una religión pacífica que antepone el valor de la persona a cualquier otra consideración. Pero no, con la Shari’a hemos topado. Y con sus amables truchimanes.

Sin embargo, el verdadero problema de Redeker y de cuantos occidentales nos negamos a callar tragando tan feas ruedas de molino no son los islamistas, cuya fuerza real y de conjunto es exigua en Europa. El auténtico peligro reside en nosotros mismos, de suerte que con unos cuantos atentados terroristas escalonados desde la infame condena que Jomeini lanzó contra Rushdie, han conseguido crear un clima de pánico que convierte a las víctimas de las amenazas –y a veces de los asesinatos– en culpables, apestados, rehuidos y mal vistos por vecinos, compañeros de trabajo, supuestos amigos de toda la vida. La infamia sólo tiene una cara. Y vemos calcadas en la persecución contra Redeker actitudes, cobardías, ocultaciones, saludos que se esfuman, idénticas a las padecidas por las víctimas del terrorismo en Vascongadas, sean muertos, heridos, familiares o "simplemente" exiliados. Unos con escolta policial y otros sin ella, con amenazas concretas o difusas en el "algo habrá hecho", "que no sepan que nos conocemos", "¿por qué no se muda de calle?". La misma indecencia, igual cobardía, parejos escapismos claudicantes. No consuela nada que en la libérrima Francia –según presumen los franceses– suceda lo mismo que en esta España de pícaros y golfos, de Alianzas de Civilizaciones y gentes enloquecidas por el sectarismo que siguen culpando a José María Aznar de los atentados de Atocha, en tanto disculpan y hasta exculpan a los criminales. A la postre, resulta que los franceses rivalizan en collonería con los españoles contemporáneos. Mal consuelo.

Lo más divertido, a fuer de paradójico, es que la mayor reacción contra Redeker no ha venido de la derechona oscurantista y añorante de Juana de Arco y Pierre Laval, sino de la autotitulada izquierda, atea y laica, de fijo presta a coñearse de los tocados de las monjas y los hijos secretos de los curas, de los dogmas del Cristianismo y del recuerdo de cuanto de bueno la civilización occidental ha aportado a la Humanidad (más que ninguna otra: cuando quieran lo discutimos). Las mayores insidias, los peores vacíos, la más dura segregación del amenazado vienen de los supuestos progresistas, que envuelven su pancismo en fraseología de "respeto al Otro". Y tanto lo respetan que le regalan el derecho de asesinar a quien le venga en gana.

P.D. Si lo desean, pueden adquirir el libro Atrévete a vivir de Robert Redeker, recién publicado en Editorial Gota a Gota, Madrid, 2008. Es sabroso.

Trasvase del Ebro
La esquizofrenia ideológica del nacionalismo
Alfred Subirana Libertad Digital 26 Abril 2008

Mientras que este lunes, la comisión permanente de ERC decidió que algunos dirigentes del partido participarían en la manifestación que la Plataforma en Defensa de l’Ebre ha convocado para el 18 de mayo en contra del trasvase del Ebro a Barcelona, el conseller de agricultura, Joaquin Llena, ha reiterado este martes en una rueda de prensa que todos los miembros del tripartito están de acuerdo con el trasvase.

Este enfrentamiento refleja el eterno dilema de los partidos nacionalistas: la defensa del bien común de la sociedad a la que representan y de quienes la componen, les hayan votado o no, y la obsesión por la ideología de partido. Este es el drama de los dirigentes de la sociedad catalana.

"Nuestros" políticos no dudaron en perjudicar a Cataluña para sacar réditos políticos y socavar las bases del PP, entonces en el poder. Recordemos las manifestaciones en contra de los proyectos para el trasvase, promocionadas por los miembros del tripartito. Proyectos que ahora se ven obligados a recuperar, aunque se les quiera cambiar el nombre, para abastecer Barcelona. Analizadas las dos actitudes son las dos perfectamente condenables.

La actitud del Gobierno de la Generalitat es injustificable por anteponer los intereses de partido a los de Cataluña. El odio que sienten hacia España les llevó a rechazar un proyecto que habría evitado los problemas de sequía que ahora sufrimos. Pero es que además ahora tenemos que pagar unas infraestructuras que hace algunos años habrían sido financiadas por la UE.

La actitud de ERC no deja de ser fiel a la línea marcada por sus dirigentes. Las élites políticas y sus medios de comunicación ofrecieron un discurso muy claro a todos sus militantes y a la sociedad en general, pero este discurso sacrificaba las necesidades de los catalanes por la ideología nacionalista.

Este es el drama de Cataluña no podemos decir que no lo merecemos, pues hemos sido los catalanes quienes lo hemos elegido. Pero a todos aquellos que verdaderamente amamos a Cataluña, esto nos resulta muy doloroso.
Responsable de la Fundación Unidad más Diversidad en Cataluña

Indolencia frente a ANV
EDITORIAL EL Correo 26 Abril 2008

La votación en los consistorios de Mondragón y Hernani de una moción auspiciada por PNV y PSE-EE, tratando de que ANV condenara el terrorismo de ETA, ha acabado en un sonoro fracaso y en sendos episodios que retratan a la perfección la actitud indolente de los electos de EB y de Eusko Alkartasuna. Resulta especialmente chocante que miembros de EB, formación tan dada a trazar rayas de separación social e ideológica, nieguen en Mondragón y en Hernani que el asesinato etarra sea motivo para que los demócratas establezcan una posición común de rechazo a los violentos y a quienes les secundan. La incapacidad de Llamazares para hacer valer sus argumentos sobre la franquicia vasca de Izquierda Unida y la impotencia exhibida por Madrazo en el asunto han permitido tan censurable actuación. Aunque el sincero disgusto manifestado por el primero no se ha visto acompañado por un pronunciamiento similar por parte del dirigente vasco de IU que forma parte del Ejecutivo de Ibarretxe.

A la vista del frustrante resultado, los promotores de la iniciativa, que son además las dos primeras fuerzas del País Vasco, están obligados a revisar el plan trazado si de verdad quieren acabar con la cobertura que las alcaldías de ANV brindan al terrorismo etarra. Cobertura que ha salido reforzada tras el frustrado intento de que dos de las corporaciones gobernadas por ANV se posicionaran en contra de esta formación. La tramitación de iniciativas municipales previas a la eventual presentación de una moción de censura que sustituya a ANV al frente de los ayuntamientos en los que ostenta la alcaldía forma parte de un rodeo que, siendo desde un principio innecesario y equívoco, se ha demostrado contraproducente. Al final ha quedado claro que, de no existir una voluntad firme para llevar adelante y de inmediato mociones de censura que sitúen a ANV fuera de las 16 alcaldías que posee en minoría, las demás propuestas de declaración municipal que se pretendan conducen a la frustración y acaban prestando oxígeno a la izquierda abertzale. La resistencia de fondo que mantienen EA, IU y Aralar a cortar definitivamente amarras con la izquierda abertzale impediría que las citadas mociones de censura pudieran salir adelante salvo en cuatro localidades, donde la suma de los concejales de PNV, PSE-EE y PP resultaría suficiente. Pero lo que a estas alturas parece ya inadmisible es que EA y Aralar continúen siendo aliados de alcaldes de ANV en cuatro municipios guipuzcoanos.

¿Diez millones de boquiabiertos con el espectáculo del PP?
Rafael González Rojas elsemanaldigital  26 Abril 2008

¿Sería exagerado decir que muchos de los que, con alegría, votamos al PP estemos ahora boquiabiertos? Pero, ¿qué pasa, colega?, como dicen los chavales. No quiero creer que a Rajoy se le hayan cruzado los cables. Todavía espero que recomponga el ademán. Me niego a aceptar que me equivoqué cuando supuse que Mariano Rajoy era el hombre capaz de liderar el partido que la sociedad española viene necesitando desde hace ya varios decenios. Un partido de centro-derecha, unido pero amplio, en el que encuentren grato acomodo todas las corrientes y tradiciones procedente de distintas fuentes, y que le han dado a la España moderna su peculiar personalidad: liberales, conservadoras, demócratacristianas, socialcristianas… Es decir, todas aquellas corrientes cuyas aguas dan vida a la savia de una formación que está fundamentada en el humanismo cristiano.

Pero ahora, tras la derrota electoral, muchos de esos votantes que habíamos apostado con esperanza por un cambio de Gobierno tras el 9 de marzo -más de diez millones, dicen-, nos encontramos, no sólo con que en La Moncloa continúa el hombre al que le atribuimos casi todos los males que sufre España, sino que el partido que creíamos capaz de arreglar esos males no es capaz ni de arreglar los problemas internos. Es muy fuerte, colega. ¿En qué no hemos equivocado?

Yo creo, sin embargo, que no nos equivocamos los que queríamos un cambio político. Apostamos para ello por la opción que consideramos capaz de realizarlo. No había otra con posibilidades de éxito. Había aparecido Rosa Díez, pero esa opción no tenía posibilidades de derrotar a Zapatero. Lo lógico era votar al principal partido de la oposición, cuyas promesas electorales, en su mayoría, coincidían con nuestras esperanzas.

Desgraciadamente, no se venció en las urnas. Paciencia y barajar, nos dijimos. Hay que seguir fortaleciendo ese movimiento ciudadano, crítico con la gestión de Zapatero, que sabe muy bien lo que quiere. Pero, ¡oh, sorpresa!, el partido político que creíamos el más adecuado para canalizar y gestionar nuestros anhelos, se está desinflado. O mejor, en palabras de Jaime Mayor Oreja en la COPE, sus líderes están "desenfocando lo que realmente necesita el partido, y haciendo lo que no deben". Para este dirigente del PP, mesurado y prudente, cuyos vaticinios políticos siempre fueron acertados y confirmados por los hechos, los enfrentamientos entre líderes populares, especialmente entre Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy, han creado "el momento más difícil desde la refundación del PP".

¿Creen ustedes que lo que está ocurriendo en el PP es razonable? ¿Es lógico que el primer partido de la oposición, al que siguen millones de ciudadanos, se suma en una profunda crisis por prisas, precipitación en el relevo, personalismos, ambiciones destempladas o aparentes debates ideológicos vacíos de contenidos? No, no es razonable.

Cuando yo oigo hablar a Aleix Vidal Quadras, a Jaime Mayor Oreja, por citar solo a dos personalidades con los que poco se cuenta en el PP a la hora de tomar decisiones (pero estoy seguro que hay muchos más), y oigo, en cambio a Soraya Saenz de Santamaría, pobriña, vengo en considerar que el PP está dando un espectáculo desilusionante para sus más de 700.000 militantes y para los que todavía resten de aquellos diez millones largos de votantes del 9 de marzo.

¿Y qué decir de Esperanza Aguirre? Hay que tentarse la ropa antes de opinar sobre esa mujer, que, como futuro, es una incógnita. Pero, eso sí, lo que no es una incógnita es su pasado, su trayectoria, sus éxitos, su formación, su talante, su elegancia, su saber estar. Ésa no nos deja en ridículo en los foros internacionales. Todo eso no es una incógnita. Y no está sola. Hay otros muchos líderes en el PP que no son incógnita a tenor de sus trayectorias.

Y digo yo. ¿Por qué Rajoy no echa mano de ellos para asesorarse? Aunque sea en plan amiguete. Hay hombres como los citados Mayor Oreja y Vidal Quadras, pero hay más, que en categoría superan abismalmente a esa caterva de grises personajillos que nadie sabe quiénes son ni qué han hecho, y que (como el mencionado caso de Soraya, a la que uno, en principio, recibió con esperanza), en cuanto empiezan a explicarse, hay que agachar la cabeza y decir, como diría Sancho, "¡Medrados estamos!, amigo".

Mociones sin «ética» contra ANV
Editorial ABC 26 Abril 2008

LA vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, debió precisar la identidad de los destinatarios de su crítica cuando llamó ayer «indignos» a los concejales que no han apoyado las sedicentes mociones «éticas» pactadas por el PNV y el Partido Socialista de Euskadi para instar la dimisión de los alcaldes de ANV. Tal precisión es necesaria porque entre los concejales que se abstuvieron está la del Partido Popular en el Ayuntamiento de Mondragón, Iciar Lamarain, quien de indigna no tiene nada. Todo lo contrario. Sería realmente un ejercicio de máxima inmoralidad que el Gobierno intentara ahora responsabilizar al PP de que en Mondragón haya una alcaldesa proetarra. Al margen de que la decisión de Lamarain de abstenerse en la moción «ética» contra ANV en Mondragón no fuera la más acertada, desde una perspectiva puramente política, el fracaso de esta iniciativa de PSE y PNV, al igual que la que ayer fue rechazada en el consistorio de Hernani -sí apoyada por el concejal del PP-, se enmarca en la política sin ética que ha seguido el Gobierno socialista en relación con la izquierda proetarra.

Aunque las mociones de Hernani y Mondragón hubieran salido adelante, sus efectos serían tan nulos como los de su fracaso, porque el planteamiento de estas iniciativas es pueril: esperar que los alcaldes de ANV dimitan si no condenan a ETA. En la localidad navarra de Villaba se aprobó la moción y nada ha cambiado. Resulta asombroso que los socialistas vascos aún confíen en que es posible crear cargos de conciencia en los proetarras y redimirlos con buenas palabras para la causa de la democracia. Es asombroso y preocupante, porque suena a coartada para no tomar otras decisiones. La ética en la lucha democrática contra ETA y sus secuaces está recogida en la ley de Partidos Políticos y en el Código Penal, leyes ambas que fueron maniatadas por el Ejecutivo con la colaboración impagable del fiscal general del Estado. Si el PSE quería iniciar una ofensiva política contra los alcaldes de la izquierda proetarra, el único instrumento adecuado es la moción de censura.

Los socialistas, con sus melífluas mociones «éticas», han logrado que se haga bien visible la división en la sociedad vasca y la impotencia para corregir, al margen de la aplicación estricta de la ley, los daños causados por las cesiones del Gobierno socialista durante el proceso de negociación. Porque la presencia de ANV en los ayuntamientos vascos fue una cesión en toda regla del Gobierno de Rodríguez Zapatero, basada en una gestión de contrapartidas con ETA. Ahora se ven con claridad las consecuencias de aquella irresponsable estrategia y sería un acto de humildad que los socialistas no vieran tanto la paja en el ojo ajeno y recordaran todas y cada una de las ocasiones en las que se abstuvieron o votaron en contra de las proposiciones del PP para ilegalizar a ANV o al Partido Comunista de las Tierras Vascas.

Tampoco el PNV se exime de culpa política por apoyar ahora estas mociones sin contenido, porque su estrategia de soberanismo y enfrentamiento con el Estado legitima a ETA en su violencia terrorista. De nada sirve que los peneuvistas pidan a los concejales de ANV que dimitan por no condenar a ETA, cuando, al mismo tiempo, retroalimentan el discurso de ETA impugnando el sistema constitucional y estatutario. Además, el mantenimiento del Gobierno de coalición con Izquierda Unida, cada día más servil a la izquierda proetarra, y el apoyo explícito a las consultas soberanistas del lendakari desmontan la veracidad de cualquier teórica rectificación del PNV.

El Gobierno no actuó éticamente al negociar con ETA a espaldas del PP, ni ocultándoselo a las víctimas del terrorismo. Tampoco hubo ética en ciertas decisiones del fiscal general del Estado ante los tribunales de Justicia que habían de juzgar a los proetarras, porque no servían al Estado de Derecho, sino a los intereses políticos del Gobierno. No hubo ética en la gestión de la tregua por parte del Ejecutivo, porque dio por verificado un alto el fuego inexistente. Con estos antecedentes, hablar ahora de mociones «éticas» contra ANV y afear conductas de los ediles del PP revelan un considerable cinismo.

Almejas
POR IGNACIO CAMACHO ABC 26 Abril 2008

EL envilecimiento de la política vasca no es más que el reflejo de una sociedad enferma en la que se ha perdido la percepción de los códigos naturales que distinguen entre el bien y el mal, entre la justicia y la injusticia, entre la libertad y la opresión, entre la decencia y la abyección. Siempre hay un casuismo, una excepción, una excusa, un atrabiliario porqué con el que justificar el extravío de la normalidad, aunque se trate de una normalidad tan simple, tan elemental, tan primaria como rechazar o condenar un asesinato. En la asfixiante cerrazón de su burbuja moral, esa gente maneja extravagantes argumentarios que creen dotados de una lógica coherente sin reparar en que para la mayoría de los mortales se trata sencillamente de la expresión de un siniestro y descabellado desvarío colectivo.

El simulacro de moción de censura en Mondragón podría ser un preclaro símbolo de todo este dislate envenenado de relatividades. Para empezar, nacionalistas y socialistas celebran como un gozoso progreso histórico el perifrástico acuerdo para pedir a los cómplices de los asesinos que se muestren al menos consternados por los asesinatos. A ese peregrino hallazgo cobardón lo llaman «moción ética», no siendo más que un pusilánime rodeo para dilatar la expulsión de una alcaldesa indigna a la que jamás se debió permitir el acceso al cargo ni a la candidatura. Después, en una pirueta incomprensible, la concejala del Partido Popular, mujer valerosa de coraje casi heroico, decide abstenerse de apoyar ese mínimo punto de encuentro, refugiada en un alambicado razonamiento sobre la hipocresía de sus colegas. Luego, los bizarros arrendatarios de la franquicia de IU dividen su voto entre la abstención y la negativa, convirtiéndose de hecho en cómplices de los cómplices, y permiten que incluso el timorato requerimiento de dignidad naufrague en la orilla de su propia tibieza.

Para remate, el periódico proetarra se cachondea con cáustica crueldad del sainete -«PNV y PSE se quedan solos»-, enfatizando con mordacidad punzante la incomprensible comedia de despropósitos. Y todo eso en medio de un clima intimidatorio de amenaza y coacción sin el que acaso podría resultar esperpéntico lo que no es más que la escenificación simbólica de una profunda tragedia de confusiones morales.

Quizás intimidado por el coriáceo ejercicio de intransigencia de sus correligionarios vascos, hasta el siempre contemporizador Llamazares se ha visto obligado a ejercer contra ellos una pantomima disciplinaria, acusándolos de tener «menos sensibilidad que una almeja». Pero bien poco después, en Hernani, otro presunto ejemplar de molusco calcaba la jugada ante una fotocopia de la audaz requisitoria «ética», igualmente fracasada en virtud de su equidistante criterio de papel de fumar evidencias. He aquí, en este demencial teatro del absurdo, la paradoja macabra del drama vasco, empantanado en rebuscados retruécanos dialécticos, contemplaciones justificatorias y achantados canguelos que dan carta de naturaleza a la violencia como sistema de poder y a la amenaza como forma de dominio. Qué culpa tendrán de todo eso las almejas.

No era una moción de censura
Regina Otaola Libertad Digital 26 Abril 2008

Ante la confusión creada, de manera deliberada o no, en torno a la abstención del PP en la votación de una moción del PNV-PSE en el Pleno de Mondragón de este jueves 24 de abril, hay que comenzar por esclarecer dos hechos fundamentales: por una parte, no se votaba ninguna moción de censura ayer (y se votaron hasta 5); y, por otra parte, el hecho de que saliera adelante o no la presunta “moción ética” del PNV-PSE en nada influye, ni como “paso previo” ni como nada, en la formalización de una auténtica moción de censura.

Y el PP, a día de hoy, sigue instando a las demás fuerzas políticas a que presenten una moción de censura. Que quede constancia, porque hasta ahora no hay ni rastro de nada parecido, y ese “paso previo” de la moción PNV-PSE, que intentan vender como indispensable, para nada es necesario si existe una voluntad real de desalojar a ANV de los ayuntamientos que gobierna en minoría. Pero, fuera del PP, ¿existe realmente dicha voluntad?

Repasemos ahora someramente los textos presentados por PNV, PSE y PP a los Plenos que han tenido lugar en Mondragón después del 7-M, día del asesinato del ex concejal socialista Isaías Carrasco.

Este fue el texto de la moción presentada en Mondragón por la concejal del PP, Icíar Lamarain, el pasado día 3 de abril, en un Pleno al que decidieron no acudir los concejales socialistas “por hartazgo”:

“Ante el reciente comunicado de ETA, en el que, una vez más, los terroristas amenazan al conjunto de la sociedad y, concretamente, a los afiliados y militantes del Partido Socialista, el Ayuntamiento en Pleno de Arrasate-Mondragón manifiesta:

1. Su rechazo más absoluto y rotundo al terrorismo de ETA.
2. Su repulsa por los métodos que emplea ETA para coaccionar y amenazar al conjunto de la sociedad.
3. Al mismo tiempo, este Ayuntamiento expresa su solidaridad inquebrantable con todos los amenazados por el terrorismo y se compromete a participar conjuntamente con las instituciones, para cualquier iniciativa legar que contribuya a deslegitimar el terrorismo de ETA.”

En el mismo Pleno, y a iniciativa de Lamarain, se guardó un minuto de silencio por Isaías Carrasco, cuyo asesinato no figuraba siquiera en el orden del día del Pleno, como su nombre tampoco figura en la moción de PNV-PSE (pero sí en la moción actual del PP).

Entonces, ANV votó en contra, quedando implícito su rechazo por adelantado a la moción de PNV-PSE. Rechazo que además exteriorizó en nombre de todo ANV la alcaldesa de Hernani, Marian Beitialarrangoitia, al día siguiente de que PNV-PSE hicieran pública su moción conjunta.

Lo que demuestra, una vez más, que es una moción que sólo le sirve al PSE para lavarle la cara al PNV, que lo necesita después de las infamantes palabras de Egibar en contra de las mociones de censura porque “no contribuyen a la normalización”.

Veamos qué dice la tan cacareada “moción de la ética” del PNV-PSE, votada como primer punto del día en el Pleno de este jueves 24 de abril:

“PRIMERO. El Pleno del ayuntamiento de Arrasate-Mondragón, con el objeto de contribuir eficazmente a la Paz y a la Normalización Política, acuerda que los representantes y cargos municipales deben asumir un compromiso inequívoco y consecuente sobre los siguientes principios:

1.El respeto a la dignidad humana como fundamento de los derechos y libertades que de ella se derivan y especialmente el derecho a la vida.
2.La defensa de todos los derechos humanos de todas las personas y el rechazo a cualquier vulneración de los mismos.
3.El reconocimiento y garantía del pluralismo político, social, ideológico e identitario.
4.La apuesta por las vías exclusivamente políticas, democráticas y dialogadas; y en consecuencia, la oposición y condena del uso de la violencia o a su amenaza para defender posiciones políticas o para alterar los procesos políticos.

SEGUNDO. El Pleno del Ayuntamiento de Arrasate-Mondragón acuerda que, en consecuencia, y a la luz de dichos principios, la acción terrorista de ETA, sus últimos atentados mortales así como la amenaza vertida en su más reciente comunicado, suponen una vulneración flagrante de dichos principios.

TERCERO. El Pleno del Ayuntamiento de Arrasate-Mondragón exige de los representantes municipales que no suscriban los puntos anteriores la dimisión de sus cargos de gobierno.”

Por ninguna parte aparece, por tanto, la moción de censura. Aparte de que el formalismo buenista de pedirle sosegadamente a los ediles de ANV que dimitan de sus cargos resulta un poco sospechoso en quienes conocen perfectamente que ANV sirve a ETA-Batasuna, encubre sus crímenes y colabora con los terroristas cuando se lo solicitan.

Esta moción, cerrada por las ejecutivas de PNV y PSE, pactada de hecho después de que Iñigo Urkullu enmendara la plana a Joseba Egibar, tampoco representa un requisito formal expreso, de tipo legal o cualquier otro, necesariamente previo a la formalización de una moción de censura. Aunque así lo pretenda vender el PNV tras haber reculado desde las posiciones iniciales mantenidas por Egibar.

Además, los principios consignados en su punto primero siguen siendo un cajón de sastre redactado con los términos que le gustan al nacionalismo, con el que el PSE pretende mimetizarse. “Paz”, “Normalización Política”, “derecho a la vida”, “defensa de todos los derechos humanos”… términos que el PP sólo puede compartir por buena fe acerca de las intenciones de PNV-PSE en relación con la moción de censura, pero que en realidad no reflejan una apuesta clara por la derrota del terrorismo en el País Vasco.

De la “moción ética” al circo mediático montado por los socialistas
Sin embargo, más allá de la ambigüedad de la moción en sus términos, lo que es criticable de la misma es que carece de un cuarto punto, que sí quiso introducir Icíar Lamarain a cambio de retirar la moción del PP, para proceder a formalizar la moción de censura. Pero los concejales de PNV y PSE, más preocupados por salvarse la cara entre ellos, le comunicaron dos días antes del Pleno del 24 de abril que del texto no se podía cambiar una coma, porque lo habían cerrado las ejecutivas.

Por eso, de nuevo hay que denunciar la postura del PSE, ya que la segunda moción a tratar en el orden del día, la del PP, decía lo siguiente:

“ETA asesinó el pasado 7 de marzo al militante y ex concejal socialista Isaías Carrasco en Mondragón. La alcaldesa de este municipio, de ANV, y su grupo se niegan en todo momento a condenar el atentado.

Por enésima vez ANV en coherencia con su estrategia al servicio de ETA se desmarca de las posturas de condena del terrorismo y de los atentados de ETA.

Se llevan a cabo contactos entre partidos políticos democráticos para apoyar y elaborar mociones de censura que incomprensiblemente a día de hoy no son respaldadas por el conjunto de los partidos.

Es un escándalo democrático el hecho de que ahí donde la unión de los demócratas pueda tener como resultado desposeer a ANV de las alcaldías que detentan en minoría o con apoyos externos, esto no se lleva a cabo.

La dignidad democrática y la defensa de las libertades así como la elemental memoria a las víctimas de ETA hace que no se pueda sostener por más tiempo alcaldías gobernadas por ANV si pueden ser recuperadas para la democracia por la acción del conjunto de los partidos democráticos.

Los ciudadanos no acaban de entender las diferentes excusas dadas por diferentes fuerzas políticas para retrasar y dilatar la presentación de la pertinente moción de censura que permita recuperar la democracia para este ayuntamiento.

Por todo lo anteriormente expuesto, el Pleno del Ayuntamiento de Mondragón aprueba la siguiente propuesta:

El Ayuntamiento en Pleno insta a las fuerzas políticas democráticas a recuperar para la democracia el Ayuntamiento de Mondragón, gobernado en minoría por Acción Nacionalista Vasca (ANV), presentando de forma urgente la pertinente moción de censura conforme a las previsiones de la legislación vigente.”

Y si digo que hay que denunciar la postura del PSE es porque, estando muy claro qué pide la moción del PP, presentaron otra moción alternativa a ésta, y cuál no sería nuestra sorpresa al comprobar que era ni más ni menos la misma que presentó de la mano del PNV, pero incluyendo el último punto que había requerido Lamarain para formalizar la moción de censura.

Con el fin de no resultar reiterativa, remito a la “moción de la ética” (PNV-PSE) y reproduzco tan sólo el último punto incluido en la que presentó en solitario el PSE, como “moción alternativa a la del PP”:

“En el caso de que no presenten su dimisión tras la celebración de este pleno en el que se ha tramitado y votado los puntos anteriores, los representantes de los demás partidos políticos, por iniciativa del candidato de la fuerza más votada tras ANV, iniciarán los contactos para buscar los acuerdos que garanticen la gobernabilidad del municipio y los votos necesarios para la presentación, en su caso, de la moción de censura que se formalizará tras la celebración de este Pleno.”

Lo que nos preguntamos ahora es por qué el PSE fue incapaz de consensuar ese último punto con el PNV, aparte de haber mentido al PP y plagiar su propuesta. Y la respuesta es básicamente que el PNV no está por la labor, o al menos todavía no, o no se sabe bien, pero lo cierto es que de moción de censura, de “moción ética”, nada de nada.

Además, si atendemos a los hechos y a los votos emitidos en el Pleno del 24 de abril, lo que tenemos es que, en un ejercicio de malabarismo inusitado, el PSE fue capaz de presentar dos mociones opuestas, aunque de texto idéntico, e incluso acabó votando la del PP, pero sin retirar la suya.

Y es que, en resumidas cuentas, en un nuevo ejercicio de prestidigitación y exhibicionismo mediático, el PSE pretendió vender ayer en Mondragón su “moción ética” con el PNV como si fuera una auténtica moción de censura.

No era tal. Ni mucho menos. Pese al circo que han pretendido montar los socialistas en torno a la abstención de Lamarain con el único propósito de vender que el PP favorece los intereses de ANV y la “humillación democrática” de los demás, y ese tipo de lindezas.

Pero lo único cierto es que son los demás, PNV-PSE-EA-EB-Aralar, los que están juntos y enmarañados en la malla que han pretendido tejer para aislar al PP. Y ahora están todos atrapados en esa malla de relaciones poco confesables, pues todos mantienen pactos entre ellos por encima y por debajo de la mesa, pactos que a la postre les impiden hasta la mera presentación conjunta de una moción de censura en Mondragón.

Esto es: para aquello para lo que el PP ha comprometido su voto desde el mismo día del asesinato de Isaías Carrasco. Para echar a ETA-Batasuna del Ayuntamiento de Mondragón.

¿Está claro? Probablemente no mucho para los ciudadanos, y por lo que se ha visto tampoco para algunos periodistas, pero lo que se ha producido en Mondragón es lo que deliberadamente han estado buscando PNV y PSE: sembrar la confusión para desenfocar la cuestión esencial de que ANV sirve a ETA, y de que por eso hay que echarles de todos los ayuntamientos.

(Puede comentat este artículo en el blog de Regina Otaola en Libertad Digital)
Regina Otaola es alcaldesa de Lizarza.

Una política nueva para Euskadi
MARÍA SAN GIL EL Correo 26 Abril 2008

La atención respecto al Partido Popular se centra estos días en el congreso de junio en Valencia, en si algún dirigente presenta candidatura alternativa a la de Mariano Rajoy. Es lógico el interés, pero hay más de morbo informativo que de disputa política de fondo. Somos un partido plenamente democrático, el congreso es una oportunidad estupenda para debatir internamente y lo importante es que de la cita de Valencia salgamos más unidos y fuertes que nunca para encarar la importante labor de oposición y para alcanzar el Gobierno en las siguientes elecciones generales.

La España que nosotros defendemos no tiene nada que ver con la España del señor Zapatero. Nosotros estamos orgullosos de nuestra nación y nuestro objetivo es fortalecerla frente al proyecto de debilitamiento que nos ofrece el Partido Socialista. Somos un gran partido con más de 700.000 afiliados, con las ideas muy claras, coherente, con principios y convicciones muy sólidas, que son las que vamos a seguir defendiendo con caras nuevas y equipos renovados.

Pero más allá del congreso del PP hay vida y especialmente aquí, en el País Vasco, en donde llegamos al vencimiento de los plazos de la hoja de ruta de Ibarretxe, con un pleno en junio en el Parlamento vasco dedicado al referéndum independentista, y en donde tenemos, a un año vista, las elecciones autonómicas, si es que no se produce en otoño el anunciado adelanto.

Lo cierto es que estamos trabajando ya al 200% con la convicción profunda de que en Euskadi somos la única alternativa real, clara y fiable al nacionalismo frente a un PSE que aspira sólo a ser un complemento y a dar continuidad a las políticas nacionalistas llevadas hasta ahora. Hay datos objetivos para afirmar que el partido de Patxi López pretende complementar al nacionalismo en lugar de sustituirlo.

Ahí están el apoyo continuado a los Presupuestos de Ibarretxe (incluidos los últimos, que son las cuentas de la consulta ilegal); el regalo al PNV de las diputaciones de Álava y Guipúzcoa; y el pacto con los nacionalistas para la dirección de la Caja Vital, abriendo así la puerta a una futura fusión de las cajas vascas, vieja aspiración del mundo nacionalista.

Por no decir, claro está, como ejemplo del acomplejamiento y de la sumisión política a las tesis nacionalistas, la política que ha marcado el nefasto mal llamado proceso de paz auspiciado por Zapatero y que ha supuesto un indudable retroceso democrático. Los socialistas vascos avalaron la mesa de partidos extraparlamentaria que exigía ETA-Batasuna y negociaron políticamente con los terroristas, además de que el Gobierno permitió su regreso a las instituciones por medio del PCTV y de ANV.

Lo cierto es que el PSE de López no es garantía de alternativa al PNV, un PNV cada día más radicalizado y cada vez más distanciado de la sociedad vasca como muestra la pérdida de votos en las últimas elecciones. Un PNV empeñado en un proyecto político de ruptura con el resto de España, el que encabeza Ibarretxe y su hoja de ruta, que implica dar oxígeno a ETA y dibujar un futuro de división, confrontación e incertidumbre para todos.

Baste recordar la situación de anormalidad absoluta que vivimos en Mondragón, en donde el silencio del lehendakari ha sido clamoroso y en donde los partidos han dilatado la moción de censura permitiendo a ANV ocupar la Alcaldía pese a no cumplir el mínimo de condenar el asesinato de Isaías Carrasco. Resulta que tanto Zapatero como el PNV claman por la unidad de los partidos contra ETA cuando después son incapaces de sacar adelante las mociones de censura para desalojar a ANV de los ayuntamientos que son recuperables.

Nosotros tenemos claro que la unidad de los partidos es un valor siempre que sea para la derrota y deslegitimación del terrorismo. Y tenemos claro también que el pacto efectivo contra ETA, el que verdaderamente sirvió para debilitar al entramado terrorista, es el que firmamos los dos grandes partidos y que Zapatero ha roto para su negociación.

En fin, nuestro objetivo es claro para las próximas elecciones vascas: queremos al PNV en la oposición y queremos alcanzar el Gobierno vasco para impulsar una nueva forma de hacer política en Euskadi que nosotros ya pusimos en práctica en Álava: una política que se basa en trabajar de forma incansable en la derrota de ETA para vivir de una vez por todas en libertad y sin miedo, mínimos que no se cumplen en nuestra tierra, en donde no todos podemos hacer política en igualdad de condiciones.

Una política que se basa en poner en valor nuestro marco de convivencia, la Constitución y el Estatuto de Gernika, que son garantías legales y de integración para todos, nacionalistas y no nacionalistas.

Y una política que se basa en ocuparnos de los problemas que de verdad nos preocupan a los vascos, como poder elegir libremente el castellano para la educación de nuestros hijos, no tener que esperar más de lo razonable para una operación en Osakidetza, no tener que pagar el precio más alto de España en la compra de una vivienda, pagar menos impuestos, tener más guarderías para los niños y más cuidadores para nuestros mayores o tener comunicaciones alternativas para sortear los atascos en las carreteras.

Nosotros nos rebelamos contra el nacionalismo obligatorio y estamos dispuestos a ilusionar a los vascos con la posibilidad real de la alternativa. La alternancia es un valor en democracia y quienes llevan 25 años apoltronados en el poder deben pasar a la oposición por higiene democrática. Nuestro objetivo es desalojar del poder al PNV del fraude de la Hacienda de Irún, de los robos del Museo Balenciaga y del desfalco del Guggenheim. El mismo PNV que pretende llevar a esta sociedad a un callejón sin salida con su política de ruptura. El cambio en Euskadi pasa ineludiblemente por el Partido Popular.

Múgica estudiará las quejas de los padres que apoyan el modelo A
La plataforma por la libertad lingüística se coordinará con grupos de otras autonomías
EL CORREO 26 Abril 2008

La plataforma de padres vascos que defienden el modelo A de enseñanza (en castellano con la asignatura de euskera) transmitió ayer sus reivindicaciones al Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, quien se comprometió estudiarlas con detenimiento por si pudieran constituir un «derecho susceptible» de ser defendido por el 'ombudsman'. «Nos explicó que él no puede forzar el marco legal, pero que analizará el caso», declaró María Aldecoa, portavoz del colectivo de padres, que proyecta abrir canales de coordinación con otros grupos que defienden la libertad de elección en la enseñanza en Cataluña, Baleares, la Comunidad Valenciana y Galicia.

La plataforma expresó su satisfacción tras el encuentro con Múgica. Según explicó Aldecoa, el 'ombudsman' mostró «mucha receptividad» ante las demandas de los padres, que se oponen a la pretensión del Gobierno vasco de convertir el euskera, a través de una ley, en la lengua principal del sistema educativo de Euskadi. Según la asociación, ese objetivo vulnera el Estatuto y la Constitución.

Aldecoa explicó que, durante la reunión, el Defensor del Pueblo demostró «estar al tanto» de las movilizaciones de la plataforma y también de la oposición que populares y socialistas han manifestado contra el actual decreto del currículum vasco, que reconoce al euskera como principal lengua vehicular. «Estaba muy interesado en conocer la realidad», agregó.

Los padres se reunieron con Múgica tras haberse entrevistado el pasado miércoles con el portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Juan Antonio Martínez Camino, a quien expusieron las dificultades que encontrarán durante el próximo curso, cuando el sistema educativo vasco abandone el sistema de modelos vigente.

Los padres temen que los centros agrupados en la patronal religiosa Kristau Eskola adopten los planes del Gobierno de Vitoria a cambio de que éste les financie íntegramente la enseñanza y de que sus profesores se equiparen laboralmente a los de la red pública. Por otra parte, la plataforma ha solicitado por escrito un encuentro con la ministra de Educación, Mercedes Cabrera.

ZARAGOZA
"Vamos a luchar para conseguir que los delitos de terrorismo no prescriban"
María del Mar Blanco, hermana del concejal del PP de Ermua asesinado hace diez años por ETA, partició ayer en las III Jornadas de Solidaridad con las Víctimas en Zaragoza
MARTA GARÚ. Zaragoza Heraldo de Aragón 26 Abril 2008

María del Mar Blanco, hermana del concejal de Ermua secuestrado y asesinado por ETA hace diez años, manifestó ayer que uno de los objetivos de la fundación que lleva el nombre de su hermano es conseguir la reforma del Código Penal para los delitos de terrorismo sean considerados como crímenes contra la humanidad y, como estos, no prescriban. Así lo expresó durante la charla que impartió en el Aula Magna de la Facultad de Derecho, con motivo de la celebración de las III Jornadas de Solidaridad con las Víctimas del Terrorismo Ciudad de Zaragoza.

María del Mar Blanco recordó la figura de su hermano Miguel Ángel, que ya es un símbolo, y los diez años transcurridos del llamado "espíritu de Ermua" que se tradujo en "unidad política y social". Explicó que en este tiempo se ha pasado de vivir "una época de euforia en la lucha contra el terrorismo, en especial desde el punto de vista de las víctimas, a la situación actual".

"Gracias a esa unidad conseguimos grandes pactos de Estado, como el antiterrorista, que tanto ha beneficiado a la sociedad democrática y a nosotros. Con él nació la Ley de Solidaridad con las Víctimas del Terrorismo, que nos puso en un pedestal y demostró la inocencia de la víctima. Esa ley que permitió que los actos de reconocimiento aumentaran porque la sociedad se sentía culpable, tras tantos años de silencio y de buscar terribles justificaciones para el verdugo".

"Se arrinconó a ETA"
La joven añadió que, tras el asesinato de su hermano, el movimiento cívico que surgió, la unidad y los pactos "permitieron arrinconar a la banda terrorista ETA y situarla casi en un lugar moribundo, donde ya no tenía ningún apoyo social ni institucional y a la que se le había cerrado su gran fuente económica".

Sin embargo, señaló que la negociación que emprendió el Gobierno socialista ha servido "para volver a tener una ETA reorganizada, con gran capacidad de actuación, que comete atentados y con víctimas mortales". "ETA está de nuevo en las instituciones del País Vasco, cobrando dinero y lo peor de todo, teniendo acceso a un tipo de información que luego es la que marca los objetivos. La persona que dio todo tipo de datos para que mi hermano fuera secuestrado fue un concejal de HB en Eibar", recordó.

En términos similares se manifestó la profesora de la Universidad del País Vasco, Gotzone Mora, la cual se preguntó: "Se respeta el modelo autonómico emanado de la Constitución de 1978 o se plantea un cambio de modelo de Estado y sociedad?".

Mora recordó los deberes y derechos que aparecen en el texto Constitucional y les demostró "cómo se vulneran". "Por ejemplo hoy (por ayer), cuando hemos visto que con la no acción de Izquierda Unida hemos vuelto a caer en la misma trampa y seguimos manteniendo a organizaciones satélites de ETA-Batasuna en las instituciones del Gobierno".

Añadió que, de esa forma, las personas que viven en el País Vasco son cada vez "más vulnerables". "Cuando ellos están al frente de los ayuntamientos, disponen de más datos nuestros, de nuestras familias. Tienen información de nuestras economías para pedirnos el impuesto revolucionario, se presentan en nuestras casas y trabajos, donde se nos agrede y se nos crea una situación que no es de democracia", manifestó.

A su juicio, el gran problema es el desconocimiento en el resto de España de la situación que se vive en el País Vasco. "Algún día -dijo-, cuando los medios de comunicación se paren a analizar qué han hecho en estos últimos años respecto a este problema, tendrán que entonar el mea culpa. Se han preocupado mucho más por trasladar las situaciones de los etarras aun sabiendo, como todos sabemos, que en muchas ocasiones mienten, y han invisibilizado a las víctimas".

La profesora comentó que no ve un final cercano a ETA. "Y lo estoy deseando. Llevo muchos años con la escolta las 24 horas del día Me gustaría que esos que dicen que no queremos la paz, vivieran con nosotros solo una semanita a ver si esto es vida".

POLÍTICA
La Audiencia Nacional censura a un juez que impidió hablar en catalán a dos acusados
Anula el juicio a los independentistas que quemaron fotos del Rey porque el magistrado desechó su testimonio en su lengua materna
MELCHOR SÁIZ-PARDO El Correo 26 Abril 2008

El Pleno de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha certificado que todos los acusados ante este tribunal tienen derecho a expresarse en las lenguas cooficiales de España y que ningún juez puede obligar a los imputados a hablar en castellano, aunque éste sea el idioma oficial del país.

Por ello, los magistrados anularon la sentencia del titular del Juzgado Central de lo Penal, José María Vázquez Honrubia, que condenó a sendas multas de 2.730 euros a Jaume Roura y Enric Stern, los jóvenes independentistas que el pasado 13 de septiembre, encapuchados, prendieron fuego a cuatro retratos de los Reyes en la plaza del Vino de Gerona mientras varios cientos de manifestantes les jaleaban.

El órgano de gobierno de la Audiencia Nacional ordena repetir la vista oral al entender que Vázquez Honrubia violó el derecho a un proceso justo por «haber negado a los acusados el derecho a defenderse en su lengua materna». Además, los magistrados reprochan al juzgador que considerara como un simple silencio las argumentaciones en catalán de Roura y Stern y les negara a ambos el derecho al uso de la última palabra porque los imputados intentaron volver a hablar otra vez en el idioma autonómico y no en castellano.

Sin intérprete
La Audiencia Nacional rechaza de plano la interpretación que hizo el juzgador de que «el derecho a expresarse en su propia lengua no está reconocido fuera de los respectivos territorios». En ese sentido, recuerda que «es una garantía del derecho de defensa permitir al acusado que se exprese en su lengua materna». Máxime, explica la resolución, cuando la Audiencia Nacional es «un órgano especializado con competencia en todo el territorio del Estado, que opera como extensión del juez natural del lugar de ejecución del hecho».

Para el pleno, el «incumplimiento del deber de conocer el castellano no justifica en ningún caso la violación del derecho fundamental a defenderse personalmente en la lengua materna». Sobre todo porque los acusados «demostraron» conocer el español al entender las preguntas que se les realizaban, «pero optaron por expresarse en su lengua propia para su mejor defensa». Y todo ello, con la negativa del juez a proporcionarles un intérprete.

El fallo, firmado por los veinte magistrados y que incluye un voto en contra, resuelve que el uso de los idiomas autonómicos debe garantizarse en la Audiencia Nacional siempre que no se utilice la lengua de manera torticera para torpedear la vista oral, tal y como suelen hacer los etarras. «Ha de distinguirse el ejercicio del derecho a la defensa en la lengua propia del abuso de derecho que se produce cuando se usa la lengua, que desconoce el tribunal y el acusador público, para romper el proceso o coaccionar a los intérpretes», concluye la resolución.

Increíble pero cierto
Nota del Editor 26 Abril 2008

«Ha de distinguirse el ejercicio del derecho a la defensa en la lengua propia del abuso de derecho que se produce cuando se usa la lengua, que desconoce el tribunal y el acusador público, para romper el proceso o coaccionar a los intérpretes».

En la vista se vió que la pretensión de utilizar la lengua regional, desconocida por el tribunal y el acusador público al nivel  exigible en un entorno legal, tuvo como único objeto romper el proceso por cuanto los encausados se comunicaban en españo con sus abogados.

Esta sentencia es absolutamente anticonstitucional por cuando no se puede eximir el conocimiento del español por el único motivo de forzar a los demás a conocer una lengua regional. El derecho a utilizar la lengua regional es un derecho con límites geográficos y por tanto inaplicable fuera de ellos.

La imposición del euskera, ante el Defensor del Pueblo
Promete estudiar las reivindicaciones de los padres vascos
J. V. La Razón 26 Abril 2008

MADRID- La realidad educativa vasca ha llegado hasta el Defensor del Pueblo. Los representantes de los casi 3.000 padres que conforman la Plataforma por la Libertad de Elección Lingüística, hartos ya de ataques al castellano en el País Vasco, acudieron ayer a Madrid para exponerle a Enrique Múgica la situación de muchos progenitores en el País Vasco. Éste escuchó sus quejas y reivindicaciones, como la imposibilidad de matricular a sus hijos en castellano. Según la portavoz de la plataforma, Susana Marqués, Múgica mostró «mucha receptividad» en todo momento, por lo que los padres se marcharon «muy satisfechos».

Estos le entregaron un manifiesto en el que reivindican «la libertad y el derecho de todos los ciudadanos a que la lengua vehicular en la enseñanza sea la materna, con independencia de que ésta sea castellano o euskera», petición que ha recibido el apoyo de PP, PSOE y sindicatos vascos, así como de UPyD. Además, han solicitado una entrevista con la ministra de Educación, Política Social y Deporte, Mercedes Cabrera, y con el lendakari, Juan José Ibarretxe, al que «ya se lo han pedido en tres ocasiones».

Marqués precisó que Múgica les ha señalado que, si sus planteamientos constituyen «un derecho susceptible de ser respaldado», así lo hará, para lo que estudiará la legislación vigente, porque «no actuará contra la ley».
Los miembros de la plataforma denunciaron que los colegios públicos y concertados del País Vasco se acogen al Decreto 175/2007 aprobado en octubre de 2007 y que anula los tres modelos para reconvertirlos en uno en el que la lengua vehicular es la vasca.

Critican que han ido «eliminando» el modelo A, «impidiendo que los castellanoparlantes puedan recibir la educación en su lengua materna». Con esto, «se anula el derecho de opción de lengua» establecido por la Unesco y que se plasma en la Constitución, el Estatuto de Autonomía, la Ley Orgánica del Derecho a la Educación, la LOE, la Ley de Normalización del uso del Euskera y la Ley de Escuela Publica Vasca.

El Defensor del Pueblo, dispuesto a actuar ante la imposición del euskera en la escuela
B.T. MADRID ABC 26 Abril 2008

Satisfechos tras entrevistarse con el Defensor del Pueblo y después de comprobar que Enrique Múgica se mostró «muy receptivo» a sus planteamientos, los portavoces de la Plataforma por la Libertad Lingüística que está denunciando la imposición del euskera como única lengua de la enseñanza en el País Vasco, explicaron a la prensa los fundamentos legales en que han basado sus reivindicaciones ante esta institución, premisa necesaria para que prosperen. «Hemos esbozado una argumentación jurídica -explicó uno de sus portavoces, Pablo Gay-Pobes- y se la hemos presentado al Defensor del Pueblo para que él tenga base para formalizar una queja». Los representantes de este colectivo (que agrupa ya a más de 2.500 padres) comentaron que el propio Múgica les expuso con claridad «que no vale con una vaga protesta, sino que hay que acreditar que se está conculcando la ley, pues sólo en ese caso él podrá actuar».

A primera vista parece obvio que tanto la Constitución como el Estatuto de Guernica, o incluso la Ley de la Escuela Pública Vasca, amparan el derecho a la educación en castellano, la lengua común de los españoles, pero en este caso es más complicado demostrar que esa opción no se está respetando «de facto» porque, según los padres desplazados a Madrid, «el Gobierno vasco está actuando de tapadillo». Primero, como ya ha informado ABC, mediante la aprobación del Decreto 175/2007 de desarrollo del currículo vasco, en el que se «cuela» el enunciado de que la lengua vehicular de la enseñanza será el vascuence en todos los centros educativos, ya sean públicos, concertados o privados. Y después, «porque algunos centros concertados, sobre todo los religiosos agrupados en Kristau Eskola, «están haciendo el trabajo sucio al Gobierno vasco liquidando progresivamente la oferta de plazas en castellano».

Por ese motivo, en el informe presentado y ya registrado en la Oficina del Defensor del Pueblo, la Plataforma esgrime como vulneración de las leyes vigentes que «en el País Vasco la oferta lingüística la están llevando a cabo los centros educativos, que carecen de habilitación legal para ello, violando de esa manera la garantía de todos los alumnos vascos a recibir enseñanza tanto en euskera como en castellano en los diversos niveles educativos».

Creen igualmente que ha habido dejación de funciones por parte de los poderes públicos, pues «ni regulan los criterios, ni realizan la planificación de la oferta educativa y la asignación de los modelos lingüísticos a impartir en cada centro».

LAS LLAMADAS “MOCIONES ÉTICAS”:
COMUNICADO FORO ERMUA 26 Abril 2008

UNA EXCUSA PARA NO PROMOVER AUTÉNTICAS MOCIONES DE CENSURA
1º.- Es falso que la aprobación de la moción presentada en Mondragón hubiera supuesto la salida de ANV del Gobierno municipal. La moción (igual que la moción de Hernani y el resto que se puedan presentar) era una mera petición a la Alcaldesa, que no generaba obligación alguna y que ha sido camuflada bajo el rimbombante e intencionadamente confuso nombre de “moción ética”. No era una moción de censura.

2º.- El PNV pretende con estas mociones lavar su imagen permitiendo que todo siguiera igual. El PNV se negó y se niega a presentar auténticas mociones de censura que pueda servir para expulsar realmente a ANV de los Ayuntamientos. Asimismo está promoviendo la reforma del Reglamento del Parlamento vasco para impedir la disolución del Grupo Parlamentario de los representantes de ETA en la Cámara.

3º.- La presencia de ANV en el Ayuntamiento de Mondragón y en otros ayuntamientos vascos es posible gracias a la negociación con ETA que llevó al Gobierno de Rodríguez Zapatero a incumplir la Ley de Partidos y a permitir la presencia de las listas de ANV en las elecciones municipales a pesar de las abrumadoras pruebas de que no era más que una sucesión de BATASUNA.

4º.- El PNV y el PSE, si realmente quieren que ANV salga del Gobierno del Ayuntamiento de Mondragón y de otros ayuntamientos vascos lo que tienen que hacer es promover una moción de censura con efectos reales. Quien no la apoye sí será responsable de que ETA siga manteniendo a su brazo político en el Ayuntamiento. Lo demás, si no hay el intento previo de presentar una moción de censura, es propaganda.

Bilbao, 25 de abril de 2008
Ante la desinformación que ha rodeado la llamada “moción ética” presentada por el PNV y el PSE en Mondragón (y las que se presentarán en otros municipios, como el de Hernani), resulta necesario dejar claro que no estábamos era una moción de censura y que no tenía contenido ejecutivo alguno: su aprobación no habría supuesto la salida del Gobierno municipal de ANV ya que se trataba de una mera petición de dimisión, disimulada bajo el rimbombante y confuso nombre de “moción ética”.

El PNV, uno de los promotores de las llamadas ”mociones éticas” se negó en su día y se niega todavía hoy a presentar una moción de censura, esta sí con contenido real. Asimismo está promoviendo una modificación del Reglamento del Parlamento vasco para evitar la disolución del brazo político de ETA en la Cámara. Esta mezquina actuación del PNV hace que resulte sarcástico que se llame “ética” a una moción que sólo pretende lavar la cara de quien se niega a expulsar a los enviados de los terroristas en los Ayuntamientos y quien adopta sistemáticamente medidas que favorecen al entorno de ETA.

Por otro lado, no debe olvidarse que ANV está en los Ayuntamientos gracias a las negociaciones del Gobierno de Rodríguez Zapatero con ETA, que le llevaron a incumplir la Ley de Partidos y a negarse a promover la ilegalización de las listas de ANV a pesar de las pruebas abrumadoras que acreditaban que era la continuación de BATASUNA. No parece muy lógico que quien conscientemente ha pervertido el Estado de Derecho y ha permitido la presencia de ANV en los Ayuntamientos de nuestra tierra, encabece con el adjetivo “éticas” mociones sin consecuencia práctica alguna y con un contenido meramente propagandístico. Desde luego, de la misma manera que no sería muy ético que quien tuviera en su mano detener a los asesinos se limitara a aprobar mociones pidiendo que se entregaran a la policía, no es ético que quien ha permitido que ANV esté en los ayuntamientos y quien se niega a utilizar los medios existentes para expulsarlos, se limite a presentar una moción pidiéndoles dócilmente que dimitan.

Si el PNV y el PSE quieren realmente que ANV tenga que abandonar los ayuntamientos en los que gobierna, en lugar de pedírselo amablemente, deben utilizar los instrumentos reales para su expulsión, como son –sin perjuicio de otras medidas que debería adoptar el Gobierno central- las mociones de censura, lo demás es mera propaganda y un brindis al sol. Quien no apoyara esas mociones de censura sí sería responsable de que los enviados de los terroristas continúen al frente de ayuntamientos del País Vasco. Si dichas mociones fracasaran, sí podrían tener sentido otros actos simbólicos llevados a cabo por quienes hubieran hecho todo lo posible para sacar a los representantes de los terroristas de las Instituciones.

Por último, el FORO ERMUA lamenta la falta de explicación y la desinformación que se ha producido sobre las mal llamadas “mociones éticas”. Es obligación de los responsables políticos ser claros, explicar el sentido de su voto y tener una actitud coherente.

La Cámara alerta de que imponer el gallego en el comercio es ´perjudicial´
La Opinión 26 Abril 2008

La entidad considera que lo más adecuado es que los propios empresarios y los clientes decidan en qué idioma se quieren expresar para evitar "conflictos innecesarios".

REDACCIÓN. A CORUÑA La Cámara de Comercio de A Coruña manifestó ayer su preocupación ante la posibilidad de que la nueva ley de comercio incluya en su articulado la obligación de utilizar el gallego como primera lengua de relación con los clientes. "Hemos constatado que cualquier intento de imponer directa o indirectamente uno de los dos idiomas cooficiales sería perjudicial para los intereses del sector comercial y podría no ser percibido positivamente por la generalidad de los consumidores", explica la Cámara coruñesa en una nota, en la que además estima que "la lengua debe ser puente de comunicación y nunca motivo de dificultad o crispación".

La Cámara de Comercio de A Coruña responde así a la demanda hecha por el BNG para que los comercios de Galicia atiendan al público, de partida, en la lengua propia de la comunidad. De hecho, los nacionalistas han puesto en marcha una campaña para que los 43.000 establecimientos comerciales rotulen sus letreros "como mínimo" en gallego.

"Lo más adecuado es que sean los propios empresarios o los clientes los que elijan el idioma. De este modo, se evitaría generar conflictos innecesarios, que ni la sociedad demanda ni las circunstancias obligan", apunta la Cámara en su nota, argumentando que "así se evitaría reproducir modelos de política lingüística ajenos a la realidad gallega".

Hace poco menos de un mes, el Grupo Parlamentario del BNG formuló una Proposición no de ley para defender los derechos lingüísticos de los gallegos y dar la vuelta a una "situación perversa", ya que, según indicó el responsable del área da lingua de los nacionalistas, Bieito Lobeira, en Galicia la lengua "propia y mayoritaria" es el gallego y, sin embargo, "en el ámbito del comercio la mayoría de las relaciones se producen en castellano".

Por ello, el nacionalista reclamó "garantizar, al menos en gallego, la rotulación interior y exterior, y la información a los consumidores" en todos los establecimientos afincados en la comunidad. Además, Lobeira instó a realizar campañas de galleguización en las grandes superficies comerciales.

Recortes de Prensa   Página Inicial