AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 27 Abril 2008

Mociones
POR JON JUARISTI ABC 27 Abril 2008

ÉTICA, cuántas chapuzas se perpetran en tu nombre. Lo de Mondragón y Hernani, sin ir más lejos. A ver, ¿qué es eso de una moción ética? Me lo expliquen, por favor, que uno está ya muy viejo para que le impresionen las chicuelinas, y menos en toreo de salón. Se trataba de quitar las alcaldías a los proetarras, ¿no? Pues ya me dirán a qué vienen estas virguerías. O se presentan mociones de censura serias, como en el noventa y siete, o uno se calla. Ya sabemos todo lo que necesitamos saber: que el PP votará a favor, que EA se abstendrá, y que Ezker Batua, pues según. Si los concejales son de la línea Madrazo, se pondrán a hacer el crucigrama en eusquera cuando toque definirse. Si son de la tendencia organizada Zutik!, cripto-trosquista, votarán con ANV. O sea, que a hacer cálculos, a contabilizar apoyos en cada ayuntamiento presidido por las inocencias/inocencios, y a plantear mociones de censura, si el cómputo lo permite, porque la política, como dijo no sé quién de izquierdas, es el arte de lo posible.

Y basta de publicidad de crecepelo, como ese eslogan acuñado por Pachi López, «ética política». Sólo nos faltaba oír eso del partido que se pasó quince años vendiéndonos la idea de que la ética y la política son cosas distintas. Lo son, efectivamente, pero no hasta el punto de no necesitarse mutuamente. Los políticos deben tener su poquillo de ética, y la ética responsable no debe prescindir de la política. Cuestión de equilibrio, no de cocina de fusión ni de salsa agridulce. Distintas no quiere decir incompatibles, pero «Ética política» es un sintagma tan vacuo como «pachulí pederasta», por ejemplo. Suena bien, pero nada significa.

Claro que, como resulta evidente, sirve para algo, aunque no para retirar alcaldes de ANV. Prepara el camino a un nuevo gobierno de coalición PNV-PSE, por el que ya están clamando los sectores nacionalistas descontentos con Ibarreche. Tras el varapalo electoral, el PNV ha comenzado a cuartearse. Quizá la disidencia no sea tan alarmante como los socialistas querrían, pero José Luis Bilbao representa a un cierto nacionalismo preocupado por las consecuencias de una deriva radical que ya dura diez años y ha dejado varios cadáveres políticos por el camino, no sólo el de Imaz. Lo que propone Bilbao, ni más ni menos, es un abandono de la política frentista iniciada en 1998 con el Pacto de Estella. Fue una política que salvó al PNV en las elecciones autonómicas de 2001, gracias al trasvase de votos de Batasuna. Se ha comprobado, con el tiempo, que aquel desplazamiento tuvo un carácter puramente táctico y que los apoyos con que cuenta ANV siguen siendo tantos como los que tenían los proetarras antes de la fecha citada. Mantener tácitamente la posición frentista ha implicado para el PNV costes que resultan difíciles de asumir. Los electorales están a la vista de todos, pero hay más. En el seno del tripartito vasco, expresión reducida del frente nacionalista, se ha ido planteando desde 2001 una competencia por ocupar la vanguardia de la radicalización, y así, EA propuso el referéndum de autodeterminación que el lehendakari se apresuró a incorporar a su programa, quizá con la esperanza de que Ezker Batua, el tercer socio, le ayudase a descafeinar sus términos. La sorpresa de Ibarreche, al comprobar que los de Madrazo van incluso más allá que EA y hacen causa común con los alcaldes de ANV, ha debido de ser morrocotuda.

Con Ibarreche, el PNV ha conseguido llegar a sus cotas más bajas desde la escisión de 1986, lo que también tiene mérito. Sin duda, el lehendakari será quien más resistencia oponga a cualquier cambio de estrategia en su partido, no sólo porque es un frentista acérrimo, sino por la conocida rigidez de su personalidad, rayana en el anquilosamiento. Mientras el PSE se empeña en reeditar la desacreditada fórmula del gobierno de coalición, el radicalismo engorda con las aportaciones de EA y Ezker Batua. Y eso no se arregla con mociones éticas ni otros brindis al sol.

El País insiste, Zapatero mintió, ANV fue y es ETA.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 27 Abril 2008

Domingo en El País, articulazo en primera con un objetivo, el reiterar el mensaje de que Batasuna no es ETA aunque actúa con sumisión ante ETA y que vuelven a ser la izquierda abertzale. El mensaje da la impresión de una vuelta a las andadas de hace unos meses cuando desde Zapatero hacia abajo toda la progresía socialista roja solidaria nos machacaba para convencernos de que Batasuna ya no era Batasuna sino la izquierda abertzale y que debería legalizarse porque no eran terroristas sino buenos chicos con rumbo equivocado. El titular lo deja bien claro “Treinta años de sumisión a ETA”. Lo bonito del articulazo es que siguiendo las pautas estultas que priman en el diario global últimamente plantean un argumento y la burricie que ahora les domina les lleva a demostrar en el cuerpo del artículo lo contrario de lo que proponen, en este caso que ANV y Batasuna son y han sido siempre ETA.

Este artículo dominical de El País creo que intenta decirnos que Batasuna no es ETA y que bastaría que cortase el lazo de sumisión con los asesinos terroristas para que fuese admitida con todos los honores en el reino de los cielos democráticos, por un lado nos dice la proponente que Batasuna no es ETA

“Tres hitos desaprovechados por la izquierda abertzale porque sus dirigentes han renunciado sistemáticamente al liderazgo al dejar que la actividad política estuviera siempre sometida a los vaivenes que provocaba la actuación de ETA. Este fracaso como formación política independiente ha tenido consecuencias: a partir de ahora, todo diálogo con el mundo radical está supeditado a la renuncia de ETA a las armas. Sólo entonces será posible la legalización de Batasuna.”

Define a Batasuna como formación política independiente que ha estado sometida a los vaivenes de ETA. No olvidemos que está establecido judicialmente que Batasuna es ETA pero para El País no vale. Aún así se le escapa un trocito de la cruda realidad que nos quiere ocultar.

“La que se inició como unidad popular en la Transición, acogiendo a los radicales que se negaban a aceptar la reforma franquista, no ha sido capaz de evolucionar al margen de ETA militar, que la impulsó y la ha dirigido con mano de hierro.”

Uno de los derechos autoasignados a todo progre que se precie de tal es el de poder decir una cosa y su contraria hasta en la misma página sin que nadie pueda osar afearles tal atentado a la inteligencia. Ellos pueden y si la cosa es negra y es blanca, pues es negra y es blanco y ¡vale ya!. Batasuna es o ha sido una formación política independiente y a la vez ha sido dirigida desde siempre con mano de hierro por la ETA, y eso es así porque es así.

Lo más precioso, tirando a deslumbrante, del articulo es cuando nos demuestra que Zapatero y todos los que defendieron que la parte de ANV que participó en las municipales era trigo limpio y no tenía nada que ver con ETA mintieron. Nos dice que quienes han mantenido después la tesis salvaculos de que ANV fue “fagocitada” por ETA después de las elecciones también mintieron, y lo dice tal que así.

“Batasuna cumple este mes tres décadas con todos sus cuadros encausados y sus líderes en la cárcel y más de un centenar de cargos electos municipales atrincherados en 40 alcaldías bajo la sigla de ANV, el partido histórico que se integró en Herri Batasuna”

O sea, que El País mantiene que antes de las elecciones, y no después, Batasuna, o sea ETA, metió en las listas de ANV un mogollón de sus tropas que resultaron elegidos, por tanto Zapatero mintió, de la Vega mintió, Rubalcaba mintió y algunos más que no voy a rememorar ahora.

Algo vuelve a oler muy mal, El País parece estar haciendo el papel de Juan el Bautista preparando el camino para la venida de nuevo del Señor encarnado en Zapatero el pacificador y el primer paso es volver a convertir a la ETA en izquierda abertzale.

La hoja de ruta de Zapatero al infierno vuelve a andarse.
 

El País Vasco en las escaleras de la Ópera de Palermo
Roberto Blanco Valcés La Voz 27 Abril 2008

Menudo espectáculo dio el jueves la otra orquesta Mondragón. Los ocho concejales que suman el PSE y el PNV exigieron la dimisión de los ediles de ANV, que se han negado con contumacia a condenar el asesinato del socialista Isaías Carrasco. Pero su moción no prosperó porque, de los tres representantes de Ezker Batua (IU), dos se abstuvieron -al igual que el del PP- y uno se manifestó en contra y sumó su voto a los ocho de ANV.

No es difícil ver en ese drama el pozo de indignidad y de mentira en que ha caído la política vasca por efecto de aquel proceso de paz del que ya no quieren ni oír hablar sus impulsores.

Los socialistas desean ahora aparecer como los más firmes perseguidores de ANV. Tanto que la vicepresidenta De la Vega ha juzgado lo de Mondragón con el mismo cínico e insufrible desparpajo con que, hace nada, se despachaba en favor de que ANV pudiera concurrir a los comicios. El PNV ha criticado, por su parte, ese oportunismo socialista, pero callando que antes atacó al PSOE con dureza por apoyar la legalización de un parte de las candidaturas de ANV... ¡en lugar de la legalización de todas ellas!

Llamazares, un ser peripatético, ha acusado a sus ediles de tener la sensibilidad de las almejas -hasta la metáfora es cursi y desproporcionada, por defecto, a la ocasión-, pero no ha dado ni una sola explicación de por qué ha tardado tanto tiempo en denunciar la connivencia de Ezker Batua con el mundo radical, cuyo último episodio se vivió el viernes en Hernani. Para redondear el esperpento, la abstención, no se sabe bien por qué, del concejal del PP, deja en ridículo el único discurso político que había venido siendo coherente en este asunto.

Pero en Mondragón, donde los canallas campan por sus fueros, también pasan otras cosas: allí, como en tantos pueblos vascos, las fotos de los asesinos de ETA presiden todo tipo de edificios oficiales, sin que nadie se atreva a ese acto de piedad con las víctimas y de decencia democrática que consistiría en retirarlas. Por no atreverse, no se atreven ni siquiera en Mondragón a dar el pésame: solo cuatro de los más de doscientos funcionarios de su ayuntamiento se lo hicieron llegar a los compañeros socialistas de Carrasco.

En la última escena de la tercera parte El Padrino , la hija (Sophia Coppola) de Michael Corleone (Al Pacino) es asesinada a tiros en las escaleras de la Ópera de Palermo y su padre reacciona con un inaudible grito desgarrador de sufrimiento, comiéndose literalmente su dolor. Así, comiéndose el dolor y gritando para adentro, vive desde hace mucho la sociedad vasca, noqueada entre el miedo y la vergüenza por haber abandonado a su suerte a los que llevan medio siglo sufriendo el zarpazo del terror.

El regeneracionismo contra la España liberal
Pío Moa Libertad Digital 27 Abril 2008

(De un viejo artículo)

Los seguidores de Arana aspiraban lisa y llanamente a apartar a las Vascongadas y Navarra del resto del país, en función de una invocada y exaltada especificidad racial, cultural y religiosa en peligro de contaminación por la relación con Maketania. Los partidarios de Prat, en cambio, rechazaban un centralismo liberal cuya realidad y efectos exageraban, y le oponían una idea de España como confederación sumamente laxa de "naciones", cada una con sus leyes, idioma oficial, sistema fiscal y hasta milicias propias. Pintaban de color de rosa esa perspectiva, con promesas de una España más viable y más "grande", y el chantaje implícito de que, de otro modo, terminarían separando a Cataluña. En el fondo de ese ideal latía una contemplación romántica de la Edad Media, y resultaba difícilmente viable, pues su "España grande" podría romperse casi con cualquier pretexto. Si, por ejemplo, los nacionalistas catalanes consideraban su influencia en el conjunto inferior al nivel que ellos estimaran adecuado, ¿qué pasaría? No obstante, esta visión de España, expresada por lo común vagamente, iba a extenderse a buena parte de la izquierda e incluso a sectores conservadores, oponiéndola a la idea liberal de España como una nación unificada y centralizada con mayor o menor flexibilidad.

Los teóricos del nacionalismo suelen resaltar el auge de estos nacionalismos como la prueba de que el nacionalismo español había fracasado en sus medidas centralizadoras en el siglo XIX. En parte –sólo en parte– es cierto, pero aún es más cierto que esos nacionalismos periféricos fracasaron, y no en parte, sino a lo largo de todo el siglo XX, en sus intentos de romper la unidad española o reducirla a un formalismo ineficiente.

¿Por qué no cumplió plenamente sus objetivos el liberalismo en el siglo XIX? Creo que se debió en buena medida al persistente apego de la población hacia las divisiones del Antiguo Régimen. Ese apego nacía del modo como penetró el liberalismo en España, como secuela de una invasión napoleónica signada por mil atrocidades, tropelías contra la Iglesia, e intentos de dividir el país. Por ello mucha gente descalificó al liberalismo por "extranjero" y "anticatólico". En todo caso no se le encontraba una clara legitimidad, y las nuevas ideas arraigaron sólo en el ejército y en capas estrechas de la población. En cambio, el antiguo régimen, incluyendo sus tradicionales divisiones entre reinos, diversidad de normas, etc., fue identificado por grandes masas con la defensa de la patria y la religión. No otra cosa significó el carlismo. La reivindicación de los viejos reinos y regiones sería recogida por los románticos y transformada en separatismo por los nacionalistas a finales del siglo.

Pese a todo, la España liberal alcanzó un éxito considerable, porque su proyecto de unificación más estricta y moderna partía de un hecho real, la unidad muy anterior del país, sentida de manera general por sus habitantes. Por encima de las divisiones heredadas de la Edad Media existía una común autoidentificación como españoles. De otro modo la tentativa centralizadora habría zozobrado en cuanto chocase con las fuerzas disgregadoras. Que no ocurriera así revela el fracaso mucho mayor de estas últimas.

La incompleta victoria del liberalismo dio como fruto una tensión persistente entre dos ideas de España a lo largo del siglo XIX, la liberal y la carlista, y entre el proyecto de España y el de su destrucción durante el siglo XX. Esas tensiones han sido un aspecto muy importante, aun si no el más importante, de la historia del país en estos dos siglos.

La Restauración pudo, tal vez, haber afrontado sin demasiado temor al conjunto de sus enemigos, y así pareció por unos años. Pero el "Desastre" del 98 tuvo otros efectos, a la larga desintegradores del sistema. Un éxito de la Restauración había sido la superación del golpismo militar, propiciado antaño por los liberales extremistas o jacobinos mediante los pronunciamientos. La época del protagonismo político del ejército –promovido generalmente por los partidos–, parecía superada, pero después del 98 se expandió por el país, fomentado por los grupos radicales, un ambiente de desprecio y aversión hacia los militares, y en éstos una reacción peligrosa y desestabilizadora, como se vería en algunos momentos.

Aún más grave, seguramente, fue la defección o la hostilidad hacia el régimen por parte de una alta proporción de intelectuales, en particular los de mayor influencia sobre la opinión pública, en el fenómeno de gran alcance que solemos llamar –sin muchas aspiraciones de precisión– "regeneracionismo". Esta palabra se puso de moda, indicando algo más profundo que la mera decadencia, una degeneración previa de España, de la que urgía salir con medidas drásticas.

Ya de antes venían alzándose voces, como las de Mallada, Ganivet o el cardenal Cascajares, en pro de cambios orientados a impulsar la prosperidad y el orden, y a cerrar con presteza la brecha entre España y "Europa", es decir, la Europa rica. A su manera también el nacionalismo de Prat –no así el de Arana– tenía algo de regeneracionista para el conjunto de España. Pero después del 98 la exigencia de regeneración se convirtió en un clamor en medios intelectuales y políticos, hasta hacerse una de las actitudes más características de la época. Hubo un "regeneracionismo" del propio régimen, muchos de cuyos políticos comprendieron la necesidad de reformas para hacer frente a las exigencias de la nueva época; pero la corriente decisiva, de carácter sobre todo intelectual, tuvo distinto carácter.

La opción regeneracionista
Los regeneracionistas no formaron un movimiento propiamente dicho, aunque hubo algunos intentos al respecto. Más bien crearon un estado de opinión o una actitud difusa, pero reconocible, sobre España y sus problemas. El principal teorizador de esta corriente fue Costa, y en ella entran muchos de los más dotados intelectuales de la época, como Ortega, Azaña o Maeztu, aunque la evolución de unos y otros siguieran rumbos diferentes. Había al menos cuatro puntos de coincidencia: necesidad de construir o reconstruir la nación española, condena del pasado español, identificación de "Europa" como panacea o bálsamo a las heridas del país, y hostilidad extrema hacia la Restauración y su ideología liberal.

Cada uno de estos puntos merece atención. Hasta entonces la "nación española" o la "patria española" se habían presentado como ideas evidentes, apenas necesitadas de comentario; pero los regeneracionistas, o buena parte de ellos, hacían pasar el concepto de nación a primer plano, aun sin definirlo con mucha claridad (hasta ahora no existe un acuerdo unánime sobre lo que es una nación); y el nacionalismo debía sustituir al patriotismo, sentimiento tenido a veces por vago y arcaico. En rigor, la nación apenas habría existido antes, lo cual, en el sentido dado al término desde la Revolución francesa, pero sólo en ese sentido, tenía algo de verdad, y por tanto urgía formarla o reformarla de arriba abajo.

En cuanto al segundo punto –concluía un Costa conmocionado por el "Desastre"–, la historia española constituía una fundamental desviación del que debiera haber sido su camino, por lo que había desembocado en "una nación frustrada". En consecuencia preconizaba "fundar España otra vez, como si no hubiera existido". Aunque sus recetas, resumidas en lemas como "Escuela y despensa", no dejaban de sonar razonables, también algo simples, se envolvían en una visión de la historia española dramatizada y caricaturizada hasta extremos pueriles. Ortega, Azaña y muchos más coincidían en considerar al país una nación sin formar, o deformada, o anormal. Se puso de moda especular sobre lo que debía haber sido España o cuándo había empezado la desviación o la pérdida de la "normalidad". Azaña opinaba que desde la derrota de los comuneros en Villalar, en el siglo XVI, todo había ido a tuertas; otros renegaban del rumbo euroamericano tomado en aquel siglo por la política española la cual, argüían, debiera haberse volcado en África, su campo de expansión "natural". No faltaba quien llevaba el origen de la desviación hasta el siglo VI, con la conversión del rey godo Recaredo al catolicismo, engendradora de la nefasta alianza entre la oligarquía y el clero. Dentro del racismo de los tiempos –harto diluido en España–, no faltaban avisos descorazonantes sobre la escasez del elemento "ario" en el país. Esas estériles lucubraciones pasaban por ejercicios intelectuales de envergadura.

Las antaño consideradas gestas y glorias hispanas, como el descubrimiento de medio mundo, la conquista y colonización de América, la evangelización, la fundación de ciudades y universidades, el establecimiento de relaciones entre todos los continentes habitados, la Reforma católica, la contención de los turcos y de los protestantes, etc., eran miradas con desprecio o con burla, o simplemente ignoradas por los refundadores del país. Para ellos, España había sido el país de la Inquisición y de los genocidios, de la miseria, el oscurantismo y la superstición, y las supuestas glorias debieran más bien avergonzarnos. Los "buenos" habían sido, precisamente, los enemigos de España, empezando por los cultos y refinados musulmanes. La cultura del Siglo de Oro suscitaba despego, exceptuando de él a algunos autores prestigiosos, en particular Cervantes, a quienes se pretendía convertir en precursores de las ideas de los críticos. Para concluir, España y sus clases dirigentes habían estado "enfermas" durante siglos, aseguraba Ortega, y nada debía esperarse de sus tradiciones. Azaña llegaría a comparar estas últimas, ya en 1930 y sin protesta de nadie, con la sífilis hereditaria. Por suerte, y gracias a su labor esclarecedora, "los españoles estaban vomitando las ruedas de molino que durante siglos estuvieron tragando".

El desdén por lo español alcanzó tales cotas que Menéndez Pelayo, quizá el investigador y ensayista más notable de su tiempo, protestó en sus conocidas frases: "Presenciamos el lento suicidio de un pueblo que, engañado por gárrulos sofistas (…) emplea en destrozarse las pocas fuerzas que le restan (…), hace espantosa liquidación de su pasado, escarnece a cada momento las sombras de sus progenitores, huye de todo contacto con su pensamiento, reniega de cuanto en la Historia hizo de grande, arroja a los cuatro vientos su riqueza artística y contempla con ojos estúpidos la destrucción de la única España que el mundo conoce, la única cuyo recuerdo tiene virtud bastante para retardar nuestra agonía (…) Un pueblo viejo no puede renunciar (a su cultura) sin extinguir la parte más noble de su vida y caer en una segunda infancia muy próxima a la imbecilidad senil". Sin embargo, la voz de Menéndez Pelayo quedó aislada. Desde luego, muchos otros pensaban como él, pero callaban ante el ímpetu, la seguridad y el derroche de indignación moral con que los regeneradores envolvían sus diatribas.

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A partir de ahora escribiré en la última página de Epoca. Este es el primer artículo:

PARA ENTENDER LO QUE PASA

Dado el ruido que origina la política en el día a día, mucha gente termina sin entender casi nada de lo que ocurre. Veámoslo muy en resumen.

Cuando el PSOE ganó las elecciones de 2004, estaba en vigor el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. El mismo sentaba las bases de un acuerdo de los grandes partidos nacionales en cuestiones de estado, para impedir la desestabilización de la democracia y afrontar las principales amenazas a ella: el separatismo y su manifestación más radical, el terrorismo. Curiosamente, fue la dirección del PSOE quien propuso el Pacto y también, como hoy sabemos, quien procedió a traicionarlo en secreto, buscando el acuerdo con los terroristas.

Ganadas las elecciones por ZP tras el mayor atentado de la historia de España –cuya autoría intelectual sigue desconocida y la material dudosa, tras un proceso dirigido por un juez politizado–, el nuevo gobierno lanzó un programa político que invertía radicalmente el sentido del Pacto. Sus puntos básicos pueden resumirse así:

a) “Proceso de paz” consistente en el acuerdo con la ETA y el aislamiento del PP so pretexto de un “final de la violencia”… mediante el socavamiento de la Constitución y del estado de derecho. La clave, el Estatuto de Cataluña: reducción del estado central a “residual”, división de la nación, de hecho o de derecho, en un conglomerado de “naciones” al gusto de los ambiciosos políticos locales, y transformación ilegal del régimen español en una confederación. “Diálogo” con los asesinos, silenciamiento de sus víctimas directas, que intentó aplicar Peces Barba, e intimidación de la sociedad: denunciar el ataque a la Constitución supondría “crispar”, impedir “la paz”, etc.

b) “Alianza de civilizaciones”, entendimiento con las tiranías del Tercer Mundo y claudicación ante el despotismo marroquí, que probablemente apunta a la entrega de Ceuta y Melilla.

c) “Memoria histórica”, falseamiento sistemático del pasado, deslegitimación de cuanto proceda del franquismo y legitimación de las checas, el maquis y, nuevamente, la ETA. Los socialistas, comunistas, separatistas, etc., habrían defendido en 1936 la democracia bajo la batuta de Stalin, falsedad palmaria impulsada a través de la manipulación de los medios de masas y de una universidad degradada, culminada en una ley de corte totalitario, que trata de imponer desde el poder una versión partidista de la historia. Torpedo contra la reconciliación ratificada en la transición y contra la democracia y la monarquía actuales, pues ambas proceden claramente del franquismo.

d) Ataque a la igualdad ante la ley en nombre de la “igualdad de sexos” o “de género”. El marxismo negaba la igualdad ante la ley, base de la democracia, pretendiendo que lo importante era la “igualdad económica”. De ello resultó el atraso y brutales dictaduras en muchos países. Abandonado –pero no sustituido– el marxismo por el PSOE, la maniobra contra la democracia se efectúa invocando la igualación utópica de sexos, afortunadamente desiguales por físico, temperamento e inclinaciones. Uno efecto evidente es la corrosión de la familia, con sus secuelas de desintegración moral, violencia “de género”, etc. Tema necesitado de análisis en profundidad, como el realizado con el utopismo económico, que la izquierda ha debido dejar de lado.

Y esto pasa. De todo ello habrá mucho que hablar.

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LOS PROBLEMAS DE RAJOY

Frente a Zapo, Rajoy invocó "los problemas que preocupan a los españoles", "los intereses de los españoles", ya saben ustedes, las hipotecas y hablar inglés, básicamente, o sea, la nena angloparlante que el señor Futurista llevaba en el corazón y la cabeza. Parece que los españoles, incluido un alto porcentaje de los votantes del PP, pensaron de otro modo sobre sus propios problemas e intereses. Pero el Futurista no se da por vencido, y frente a la oposición interna del partido vuelve a la carga con el argumento. No hay ideas que debatir, porque él, desde luego, no las tiene, y sus posibles contrincantes no osan expresarlas ni argumentarlas: apelan a la democracia pero son incapaces de hacer uso de ella.

La línea de Rajoy y los suyos está ya lo bastante clara, me parece, hasta para los más ingenuos. La presión del descontento en el propio partido le obligará probablemente a algunas maniobras y concesiones aparentes, pero el asunto no tiene vuelta de hoja. Rajoy no representa la integración de diversas corrientes en el PP, sino el triunfo de una de ellas, casi seguro la más minoritaria, mediante una especie de golpe palaciego, o genovés).

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En El economista, el martes pasado:

CUESTIONES DE TÁCTICA

Señalaba Stanley Payne que comunistas y fascistas han empleado tácticas distintas para conquistar el poder. Los primeros han preferido el asalto revolucionario, mientras que los nazis optaron por llegar al poder legalmente para desde él destruir las bases de la democracia, explotando sus normas en un proceso de apariencia legal. Así procedió Hitler, especialmente, y así procede el actual gobierno de España. No otra cosa es su proceso de destrucción de la Constitución (“proceso de paz”), su alianza con las dictaduras del Tercer Mundo (“Alianza de civilizaciones”), su socavamiento de las bases de la monarquía y la democracia, a base de falsificar el pasado (“Ley de memoria histórica”), o su ataque a la igualdad ante la ley en nombre de la “igualdad de género”.

En la “cultura” socialista española los valores democráticos nunca han tenido ningún peso, aunque se invocaran a menudo, como se han invocado unos “cien años de honradez” perfectamente imaginarios. Marxista hasta hace relativamente poco, el PSOE renunció muy tardíamente a esa ideología, la más totalitaria del siglo XX; pero lo hizo solo porque los socialdemócratas alemanes le indicaron que con ella no alcanzaría el poder. No hizo ningún análisis teórico ni histórico ni sustituyó el marxismo por otra cosa. Y se ha inventado un pasado como si tal ideología no hubiera tenido ningún efecto; es más, como si hubiera tenido un efecto positivo.

Una política así exige métodos como el adoctrinamiento ideológico desde la infancia (“educación para la ciudadanía”), la eliminación de la independencia judicial (“entierro de Montesquieu”), el acuerdo con separatistas y terroristas, más el acoso y silenciamiento de sus víctimas directas o la intimidación de la sociedad (protestar significa “crispar”, oponerse a “la paz”) Etc.

Todo ello empuja nuestro sistema de libertades hacia una democracia bananera.

Después…

¡¡¡¡Qué moción, qué censura, qué vascos!!!!
Pedro de Hoyos Periodista Digital 27 Abril 2008

Al final Rajoy rectifica la postura de su partido en el asunto de las seudo mociones de censura en el País Vasco. En Mondragón el PP se equivocó y es corresponsable del resultado final. Si la alcaldesa salió sonriendo del pleno del Ayuntamiento fue también porque la concejala del PP no obró con lógica y acierto. Mejor esa falsa moción de censura que nada, mejor dejar clara la postura mayoritaria que sembrar la realidad de dudas. Cierto que no es eso lo que los demócratas queremos, pero poco es mejor que nada. Seguro que los votantes del PP de Mondragón habrían salido más satisfechos si en vez de tanta politiquería barata el PP hubiese votado con todos los demócratas. Con los demócratas y el PNV.

Porque la opción del PNV en este caso, como en tantos otros, no era la democracia, sino los violentos, no eran las víctimas sino los que tienen en la mano el mango del poder. Si el PNV hiciera de vez en cuando examen de conciencia democrática se suspendía a sí mismo, se mandaba a septiembre. Eguibar, siempre tan cerca de los batasunos, a veces incluso en el aspecto físico, tiene muy claro que lo primero es la independencia y después la democracia, en su tabla de valores conceptos como libertades o justicia van detrás de “Independentzia”. Hay un orden de valores batasuno y Eguibar lo acepta encantado, como demostró saliéndose por la tangente (y saliéndose con la suya) después del primer pleno en el que se habría enviado a ANV por el desagüe de la democracia si Eguibar hubiera querido. Pero, muy oportunamente, no quiso y así lo explicó.

Y el PSOE, la novia renegada, la novia que se apunta a todos los bailes para luego quedarse sola y echar la culpa a los mozos del pueblo. ANV está montada en el machito del poder de varios ayuntamientos por… porque… ¿Quién se lo consintió?

Y Rajoy, ya aludido. Es difícil a veces tratar de comprender qué razones tiene el PP para no querer ganar las próximas elecciones, qué retorcida puede ser una mente para no comprender que votando a favor de la moción del PSOE y PNV ponía una clara marca en el suelo, separando a demócratas de antidemócratas, antes llamados fascistas. Una raya que el PNV no tardará en atravesar varias veces en uno y otro sentido, como es tradición en los que encienden una vela a Dios y otra al diablo. En definitiva Rajoy ha rectificado, cabe esperar que la próxima seudo moción no fracase por culpa de esta enmarañada selva de intereses partidarios, partidistas y tan estúpidos como cortos de mira.

Ah, sí, también anda por ahí Ezker Batua-Berdeak. Pero, ¿y qué más da…? Observemos simplemente lo que les ha pasado en las últimas elecciones generales. No son nadie, no son nada.

Gensanta, qué tropa, ¿se podrían censurar todos entre ellos solitos?.

NORMALIZAR EUSKADI
ANDRÉS ABERASTURI El Ideal Gallego 27 Abril 2008

El Gobierno ha calificado el comportamiento del PP e IU como “indigno” en el asunto Mondragón. Coincido aunque con matices. Porque si es cierto que el cabreo del PP tiene que ser mayúsculo tanto con el PSE como con el PNV, no menos cierto es que no es de recibo desaprovechar una ocasión como la ocurrida en su pueblo. Lo de IU-EB clama al cielo y no tiene más explicación que la que ha dado Llamazares en un momento de lucidez: el edil que votó en contra de la moción contra ANV “tiene la sensibilidad de una almeja” y muy probablemente está más cerca -esto lo añado yo- de ANV que de IU. Pero así están las cosas y a esto hemos llegado tras un largo camino plagado de equivocaciones, miedos, tapujos y desencuentros.

Pero la batalla no está perdida. Y no me refiero a futuras mociones de censura que más vale llevarlas negociadas de antemano y con el resultado seguro para evitar que a la democracia le salgan los colores. Cuando hablo de la batalla pienso en algo más serio y que sigue siendo la asignatura pendiente del PSOE: el lehendakari no tiene por qué ser eternamente nacionalista. Es probable que las próximas elecciones las gane el PSE y no sé si es posible que se anime a formar gobierno al margen del PNV. Que se anime o que se atreva o que lo haga con la mayor tranquilidad democrática, incluso con más legitimación que Montilla preside Cataluña. ¿Qué tiene de diferente Euskadi para que el PSOE haya pasado siempre de puntillas por delante de Ajuria Enea sin atreverse a entrar pese a tener la llave?

La única razón que se me ocurre es el temor a la reacción del entorno extremista sin la contención teórica de un PNV en la oposición. ¿Y qué? Eso nunca debió de ser un problema y menos aún lo debe ser ahora cuando ETA ha demostrado que le importa un bledo quien gobierne porque no va a cesar en su cruzada. Y aunque las situaciones no son comparables de la misma forma que en su momento la Monarquía necesitaba un Gobierno socialista para integrarse en la democracia, a Euskadi le hace falta un gobierno no nacionalista para normalizar ese misticismo con el que pretende rodear su realidad.

Mientras eso no ocurra, las cosas no van a ir bien; nos vamos a pasar la vida de moción en moción, intentando colocar la bandera del española en los mástiles vacíos que no son sino un símbolo de lo que de verdad ocurre. Pero lo primero es que el PSOE se atreva a ponerse al frente del Ejecutivo vasco si gana las elecciones. Pedir que hiciera, en ese caso, un pacto aunque fuera de no agresión con el PP, sería pedir demasiado, pero ¿por qué no? El nacionalismo está harto de hablar sobre la normalización de Euskalherria. Pues vale. La normalizamos, pero como se normaliza Andalucía, Extremadura o Cataluña: con respeto para su singularidad, pero dentro de los que llamamos Estado español, gobernado por un partido que también gobierna en La Moncloa. Eso tendría que haber sido lo norma y podía haber ocurrido hace años. ZP, tan amigo de los “por primera vez”, bien podría marcarse ese detalle y asumir que Ajuria Enea puede ser gobernada por alguien que no sea del PNV. Ya veríamos entonces que ocurriría, pero nada más grave de lo que ha venido ocurriendo desde hace años, desde que la democracia llegó a todos menos a Mondragón y su entorno.

La politica del mulo y el avestruz
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 27 Abril 2008

Ganar unas elecciones parece significar una especie de bula para hacer y decir cualquier cosa y presuponer que en todas ellas la razón les asiste. Como han ganado las elecciones.... Pero no. Ganar las elecciones –que sirve para muchas cosas- no es el bálsamo de fierabrás que resucita hasta los muertos, ni otorga sabiduría salmantina a los que de natural están ayunos de ella, ni baja las listas del paro. Tampoco otorga salvoconducto definitivo para decir tonterías y contar mentiras. Es más, si se le usa todos los días, cual es el caso, a nada está ya hecho un guiñapo ajado.
Los datos del paro han puesto-eso si, con las elecciones en el bolsillo, al gobierno ante una realidad que ocultó previamente a las urnas y que ahora se resiste mularmente a reconocer .

A veces la terquedad del equino, cruce infértil como sabrán, de la yegua y el pollino-dos animales admirables por demás- es muy positiva y eficaz. El mulo es un animal maravilloso y ciertas atribuciones a su carácter son absolutamente falaces, como las que se le adjudican al avestruz que estúpidamente esconde la cabeza bajo tierra para no ver el peligro cuando este aparece en el horizonte. El gobierno español, con la crisis, no hace lo del avestruz ni lo del mulo, rápido el primero en escapar del peligro y el más seguro compañero el segundo para transitar por las más escabrosas sendas. No . El gobierno español hace exactamente aquello que los humanos suponemos con soberbia de presunto sapiens que hacen tan estúpidos animales. A saber: no querer ver la que se viene encima, esconderse bajo la tierra de la palabrería y hacer huidas de abanto por los atajos de los desfiladeros.

El paro ronda ya el 10% y ha tenido en este ultimo trimestre la mayor subida en quince años. Solbes sigue dándole vueltas al mantra de la desaceleración y haciéndose trampas al solitario con los números el PIB, pero el que acelera con un rugido de formula 1 es el desempleo. El paro español va de podium. Y la crisis, en tierra batida, esta en trance de ser número uno.

Pero hay remedio para todo. Primero porque para eso está el humo: “Esto no dura ni dos años y en tres ha vuelto jauja”. ¿No pueden acertar a mes vista y garantizan a tres años?. Mala fianza es esa. Pero por si falla , para eso está el PP. La semana pasada le colgaron hasta el sambenito de ser el culpable de haber metido a ETA-versión ANV- en los ayuntamientos porque una concejal de Mondragón se negó a participar en un teatrillo. ANV esta en los sillones porque así lo quiso Zapatero y si de verdad quieren echarlos que se dejen de arrumacos. Pero a ZP le cuela cualquier spot. Vende la moto que se proponga y la gente se pone tan contenta con el reloj de madera. Creo incluso que del secuestro del bonitero bermeano por los piratas somalíes tiene la culpa el mismísimo Mariano Rajoy Barbanegra .

¿Increíble?. Más increíble es lo que ha dicho Zapatero en su comité federal y ha colado. “la peor previsión de paro siempre será mejor que la que tuvo el PP" La falacia es boreal y la profecía propia de un anunciador de fin del mundo en el primer milenio. Pero es , además, una desmemoriada e interesada sinvergonzonería. EL PP recogió unos índices de paro del Gobierno González (Donde Solbes era tambien vicepresidente) auténticamente monstruosos: un 22% de la población activa y lo redujo hasta situarlo alrededor del 10,5%. No fue en absoluto por su gestión y política económica por lo que el PP perdió las elecciones de 2004. Pero la “memoria histórica” está para estas cosas. Todo el mundo ha de desenterrar en su sabe que los tiempos del PP fueron los tiempos terribles del paro.

Lo lógico es que ZP debiera empezar ya mismo a tragarse esas palabras. Pero para ello alguien de la oposición debiera tener tiempo, en medio del revoltijo, para recordárselas.

Secesionismo en el PSOE/Mociones éticas contra ANV
Manuel Molares do Val Periodista Digital 27 Abril 2008

Aunque llamativa, la lucha interna del PP es intrascendente si se analiza desde una perspectiva histórica, aunque los dirigentes de ese partido la amplifiquen porque ignoran cómo se usa en su contra la agitación y la propaganda, el agitprop.

Conflicto real, histórico y geopolítico es el que plantean estos días numerosos responsables del socialismo catalán que reclaman independizarse del PSOE en el Parlamento, y que imaginan Cataluña casi como un futuro Kosovo.

Ese sí es un problema. Interno de los socialistas, pero también de los 45 millones de ciudadanos de una España cuya estructura se resquebraja cuando parte del brazo político de un Gobierno evoca autodeterminaciones.

A cualquier plazo Aguirre y Rajoy siempre tendrán relevos que no tocarán nada vital del Estado. Nostra culpa: mientras los periodistas recogemos esta pelea, olvidamos a Ernest Maragall, consejero de Educación y hermano del expresidente de la Generalitad, Pasqual Maragall, que exige “desespañolizar” Cataluña casi tanto como la independentista ERC.

Y los Montilla y demás exespañolistas charnegos del PSC-PSOE son incapaces de plantarse y decir ¡Hasta aquí hemos llegado! Seguramente porque carecen de fuerza interna, aunque simultáneamente puedan intimidar al inconsistente Rodríguez Z.

La atención de estos días al caso Aguirre-Rajoy parece obra del agitprop gubernamental para que no analicemos la crisis de los autodeterministas del PSC-PSOE.

Blanco, Alonso y otros portavoces zapateristas hablan del conflicto del PP con tanto desparpajo e insistencia que una mirada perspicaz nos descubre enseguida que tratan de desviar la atención de su gravísima secesión geográfico-ideológica, que dulcemente irá convirtiéndose en geopolítica.

También tratan de esconder lo escarnecido que resultó Rodríguez Z al perder las elecciones en Madrid, Valencia y otras CC.AA. en las que el PP le sacó escandalosas diferencias. Definitivamente, los populares desconocen qué es agitprop.

¿DVD o VHS?, ¿kilogramos o libras?, ¿gallego o castellano?
Nicomedes Pastor Periodista Digital 27 Abril 2008

Por Nicomedes Pastor: "Muchos de nosotros creemos que un idioma que hablan más de 400 millones de personas puede ser mucho más práctico, en un mundo globalizado como el actual, que este nuevo gallego de laboratorio que están creando. Pero no por eso queremos imponer el español a nadie ni impedir a nadie que utilice ese gallego “moderno”. Creemos en la libertad de alumnos y profesores de expresarse en cualquiera de nuestras dos lenguas oficiales."

Félix Ovejero Lucas, escritor y profesor de Economía y Ética de la Universidad de Barcelona en El País: “Cuando caminamos por un bosque buscamos aquella senda que otros han transitado antes que nosotros. Puede que existan diversos caminos desbrozados, pero, si queremos llegar a nuestro destino con rapidez, escogemos el hollado por más caminantes. ... Nadie nos impide coger cualquier otro camino o abrir uno nuevo. Lo importante es que a nadie le impidan caminar por donde quiera y que a nadie le obliguen a transitar por donde no quiera. Según los economistas, lo mismo sucede cuando utilizamos una tarjeta de crédito, un sistema de vídeo, una moneda, un sistema métrico, una compañía de teléfonos o un ordenador. Y una lengua. Se tienden a consolidar los sistemas con más usuarios. Actúan del mismo modo el campesino que opta por un sistema de pesas y medidas, el que rotula su comercio o sus productos en una lengua, la multinacional que hace uso del correo electrónico o nosotros cuando compramos un reproductor de vídeo o un ordenador. Quienes optan por otros sistemas ven limitadas sus opciones, pero no pueden reprochar nada a quienes no siguen su camino. Cada cual ha escogido libremente su camino y, como resultado de esas elecciones, sus posibilidades quedan limitadas.“

Este extracto resume perfectamente los objetivos que defendemos desde la Mesa por la Libertad lingüística (libertadlinguistica.com) para el caso gallego. Muchos de nosotros creemos que un idioma que hablan más de 400 millones de personas puede ser mucho más práctico, en un mundo globalizado como el actual, que este nuevo gallego de laboratorio que están creando. Pero no por eso queremos imponer el español a nadie ni impedir a nadie que utilice ese gallego “moderno”. Creemos en la libertad de alumnos y profesores de expresarse en cualquiera de nuestras dos lenguas oficiales. Creemos que todos los alumnos deberían tener por lo menos una asignatura de Lengua y Literatura española y otra de Lengua y Literatura gallega (que no antiespañola, como ocurre actualmente en muchos colegios). Creemos que los padres deben poder elegir el idioma de los libros de texto que utilicen los alumnos, cualquiera que sea en la que se imparta la clase. Creemos que nadie debería obligar a un funcionario leonés o vasco que trabaje en Galicia a expresarse en gallego (aunque sí debe entenderlo). Creemos que los profesores deben elegirse por su valía sin penalizar su opción lingüística. Estamos seguros de que un maestro se explicará mejor en la lengua en la que se sienta más cómodo y lo mismo le ocurrirá al alumno.

Además, el gallego y el español son dos modalidades lingüísticas que provienen de un mismo tronco, por lo que los gallegos no tenemos ningún problema de comunicación. En Galicia mantenemos diariamente conversaciones en dos idiomas sin ningún problema. Por eso, los que están obsesionados con exagerar nuestras diferencias, nos quieren cambiar nuestro gallego (el que hablaban mis abuelos) por una jerga totalmente ajena a la ciudadanía.
Por otra parte, la mayoría de lenguas se van adaptando por el uso de los hablantes. Así, cada año, podemos ver nuevas incorporaciones a los diccionarios como: web, dvd, lifting, etc. Sin embargo, con el gallego pasa lo contrario. Somos los ciudadanos los que debemos adaptarnos a lo que decidan los burócratas, políticos y académicos en sus despachos. Y en caso de que tengan una duda en alguna palabra, siempre se deciden por la opción más vulgar y la más diferenciada del castellano (Rosalía de Castro suspendería hoy el examen del nuevo gallego).

Aún así, no creemos que merezca la pena asumir los costes de la división de centros o aulas por razón de idioma, ni defenderemos nunca la imposición a un profesor o alumno de utilizar una lengua u otra. Creemos que nuestra propuesta es la que mejor se adapta al caso gallego (también al catalán), sería más barata y de aplicación inmediata. El año pasado se reunieron más de 20.000 firmas contra la imposición lingüística en las escuelas y hace unos días se ha dado a conocer una encuesta que confirma lo que ya intuiamos: que somos más del 80% los gallegos que estamos a favor de la libertad lingüística. Sin embargo, el respeto de los derechos fundamentales no es una cuestión que deba depender del número de los que estén conformes. No estamos dispuestos a que impidan a nuestros hijos escribir o hablar en castellano en las materias que tienen que ser impartidas en gallego (que son todas las importantes). No estamos dispuestos a callar mientras nuestros hijos tienen serias dificultades para estudiar física o filosofía en una neo-lengua con términos que nos cuesta entender hasta a los que lo hablamos a diario. En definitiva, no vamos a permitir que amolden a nuestros hijos y coarten los derechos de nuestros profesores, funcionarios o comerciantes.

Como recordaba José María Ruiz Sora en El diario vasco: “La idea de que la lengua determina una identidad, es decir, que cada lengua estructura los procesos perceptuales y cognitivos de sus hablantes hasta tal punto que organiza la mente en forma peculiar y distinta (la hipótesis Sapir-Whorf) está hoy en día totalmente desacreditada en antropología. Pero, incluso si así no fuera, incluso si fuera cierto que a cada lengua corresponde una identidad, no se comprende por qué razón ello autorizaría al gobierno a intervenir en materia de lenguas. Al revés, de tal dato debería derivarse la exclusión de cualquier proceso artificial de cambio lingüístico puesto que equivaldría a un cambio coactivo de la identidad de las personas. Es el argumento nacionalista por excelencia: queremos hacerle mejor a usted, ciudadano, queremos insuflarle identidad. Pero también es el argumento de fondo de tantas y tantas políticas públicas que cuidan de nuestra salud, nuestra seguridad, nuestro bienestar: 'Es por su bien'.”
Este argumento se viene abajo si tenemos claro un concepto: la libertad. John Stuart Mill en su imprescindible obra ‘Sobre la libertad’ afirmaba: «La única finalidad por la cual el gobierno puede con pleno derecho ejercer su poder sobre un miembro de una comunidad civilizada en contra de su voluntad es la de evitar que perjudique a los demás. Nadie puede ser legítimamente obligado a realizar o no algún acto porque sería mejor para él, o porque le haría feliz».

nicomedes.pastor@gmail.com

Galicia para los gallego hablantes
Nota del Editor 27 Abril 2008

Pretender defender la libertad individual imponiendo el bilingüismo no tiene sentido lógico ni sustento constitucional. El único idioma que tenemos el deber de conocer es el español. Los hablantes de las lenguas regionales pueden dirigirse a las administraciones regionales en el idioma regional correspondiente, pero siguiendo la constitución española, las administraciones pueden contestarles en español, idioma que tienen el deber de conocer. Por eso, al afirmar
"Creemos en la libertad de alumnos y profesores de expresarse en cualquiera de nuestras dos lenguas oficiales" , están imponiendo la lengua regional a todos y excluyendo a los que no la hablan.

La imposición de la lengua regional, por muy correcta que pueda parecer políticamente, va encontra del sentido común y del espíritu y la letra de la constitución española. La libertad del que habla la lengua regional termina donde empieza la libertad del que habla el español, y si quieren comunicar, deberán hacerlo en la lengua común de todos los españoles.

DICE QUE SE ENCUENTRA A "AÑOS LUZ" DE LA ACTUAL PRESIDENTA
Delgado reta a Estarás a debatir sobre el Estatuto balear y la política lingüística
El alcalde de Calviá, que disputará a Rosa Estarás la presidencia del PP de Baleares, le ha pedido un debate público ante los afiliados sobre los asuntos, que según ha dicho, más les separan: la reforma del Estatuto y la política lingüística. Delgado, que ha dicho situarse en este aspecto a "años luz" de Estarás, aboga por "la absoluta libertad de los padres para elegir".
Europa Press Libertad Digital 27 Abril 2008

En un comunicado emitido este domingo por el PP de Calvià, Carlos Delgado se muestra partidario de entablar un debate con Rosa Estarás para "evitar la confusión y aclarar las respectivas posiciones frente a los afiliados" sobre la posible modificación del Estatuto respecto a la lengua oficial de esta comunidad autónoma y sobre la lengua en la educación".

Tras el ofrecimiento, Delgado dice estar a la espera de que se fije día, hora y lugar para la celebración del debate, y pone como una única condición "que se invite a todos los afiliados y que el recinto sea lo suficientemente grande como para que puedan caber todos".

Asimismo, insistió en que su discrepancia con la actual presidenta del PP isleño no radica únicamente "en la reforma del Estatuto para incorporar la lengua balear", sino que también, dijo, su idea de la lengua en la educación "está a años luz de la de Estarás".

La libertad de los padres
En este punto, indicó que "la discrepancia más grave estriba en que Estarás está, como ha estado siempre el PP, por la imposición de la lengua en la educación, mientras que él defiende la absoluta libertad de los padres para elegir". "La discrepancia es insalvable en la educación primaria y secundaria, donde Estarás quiere imponer un sistema basado en el trilingüismo, mientras que Delgado ofrece cuatro opciones a los padres".

Estos modelos pasan por ofrecer un 40 por ciento de las asignaturas en castellano, un 40 por ciento en la lengua balear y 20 por ciento en inglés. Asimismo, las otras propuestas abren la posibilidad a estudiar el cien por cien en castellano o el cien por cien en balear - excepto las asignaturas de Lengua Balear y Lengua Inglesa-. La cuarta opción se centra en una educación basada en el trilingüismo a partes iguales.

Además, Delgado asegura que la decisión del modelo lingüístico de los centros será elegido por los padres, no por los profesores. Por último, señala que, si un padre prefiere otro modelo lingüístico distinto al elegido por el centro, se le buscará el centro más cercano para que sus hijos puedan estudiar en las lenguas elegidas por los padres.

Ello implicaría, "la necesaria derogación" de la Ley de Normalización Lingüística, del llamado Decreto de Mínimos y de los Reglamentos de Organización de los centros escolares, concluye la nota.
 

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