AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 3 Mayo 2008

EL DERECHO AL CASTELLANO
ANTONIO PÉREZ HENARES Periodista Digital 3 Mayo 2008

El cariño, utilización, difusión y defensa de una lengua no tiene porque significar la agresión a otra. De la misma manera que el amor a la propia tierra no debiera suponer odio a ninguna otra especialmente aquella mas extensa en la que se esta enclavado. Pero lo es. Esencialmente porque el ser profundo del nacionalista se encuentra en la confrontación con lo “otro” incluso hasta más que en el afecto por lo propio.

La defensa política del catalán, utilizado como arma de confrontación contra rivales políticos y como factor de exclusión laboral y social, es un hecho evidente. Aunque en el colmo del cinismo se pretenda decir y negar el propio asunto haciendo grandes protestas de que no hay problema alguno. La situación es tan delirante que tras prohibir en todos los rincones, desde los carteles de las fruterías a los recreos de los niños el uso del castellano, salen en tromba y con aire escandalizado, criminalizan al denunciante de la agresión y acaba por ser el malo.

La agresión a la lengua común de los españoles y de cuatrocientos millones de personas en el mundo es una de las atrocidades más paletas que nuestra existencia ha contemplado. Un empobrecimiento cultural de enorme magnitud.

El nacionalismo catalán, amparado ahora por el no menos nacionalista PSC, aunque sus dirigentes se llamen Montilla, Corbacho y Chacón y sean de Córdoba o Badajoz, inicia la peligrosa y agresiva senda. Ahora, el pacto del socialismo con el nacionalismo la emprende con entusiasmo en Galicia, donde ya los fraguistas habían deslizado más de una insensatez al respecto, y como remate, en Baleares un pacto similar riza el rizo y se lanza a una campaña que conculca ya no la Constitución Española, sino el propio estatuto de autonomía recientemente aceptado. En Euskadi donde se había actuado hasta el momento con sentido común, este desaparece. Las famosas inmersiones que no son sino prohibir, acorralar y extirpar a la fuerza el empleo de la lengua que todos los ciudadanos del Estado hablan.El gobierno balear ha variado el tiro y ha empezado a disparar en esta segunda entrega contra el castellano. .

La persecución y eliminación del castellano es el objetivo primordial. Contemplar tal inquina en los nacionalistas entra dentro de la lógica de la irracionalidad política pero que tales senderos sean seguidos y ampliados con entusiasmo por quienes se dicen de izquierdas, por socialistas o las raspas que quedan de IU, resulta una verdadera regresión de principios esenciales de igualdad ciudadana, una patada en los principios básicos del propio socialismo. Una entrega, de rodillas y vergonzante, ante lo más reaccionario del nacionalismo. Por mucho que la mona la vista de progre.

Rosa Díez, socialista, ha estado una vez más en el sitio.

P.D. Constitución española. Artículo 3.1 El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla. 2 Las demás lengua españolas serán también oficiales en las respectivas comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos.

¿Tenemos de verdad ese “derecho” a usar nuestra lengua común?. No. A los españoles ese derecho democrático nos ha sido en muchos lugares ya arrebatado.

Diálogo con un galleguista educado
Xoán Xulio Alfaya Periodista Digital 3 Mayo 2008

Estimado amigo:
Respondo lo mejor que puedo a las principales cuestiones que me plantea en su carta.

1) Para la inmensa mayoría de los ciudadanos la utilización del idioma gallego como lengua vehicular en las aulas en Galicia no es más que consecución muy tardía de un hecho natural que como gallegos y con un idioma propio de Galicia llamado gallego lo utilicemos para la educación de los alumnos.

RESPUESTA: Una encuesta encargada por la asociación Galicia Bilingüe al Instituto «Sondaxe» desvela que el 80 por ciento de la población gallega se muestra a favor de que sean los padres o los alumnos, cuando tengan capacidad decisoria, quienes elijan el modelo lingüístico de enseñanza.

Asimismo, el 81 por ciento de los encuestados señala que la utilización en la enseñanza de un idioma distinto al habitual del alumno supone un esfuerzo adicional para su formación.

El 87 por ciento de los entrevistados cree que debería recibir la enseñanza en castellano en cualquier parte de España si así lo desea el ciudadano y el 61 por ciento entiende que los estudiantes que hablan castellano procedentes de fuera Galicia tendrían que recibir las clases en español y el gallego como iniciación.

El 60 por ciento de la población es partidario de que los funcionarios de los organismos públicos se expresen en la lengua que prefiera el administrado y el 68 por ciento defiende que la señalización en carreteras o calles figure en los dos idiomas.

También dos de cada tres entrevistados se declararan contrarios a la obligatoriedad del uso del gallego en el comercio y rechazan las «imposiciones», dijo la presidenta de Galicia Bilingüe, que recoge el anteproyecto de ley elaborado por la Xunta.

Según Lago, la encuesta refleja la actual «dicotomía» con que conviven hoy en Galicia las dos lenguas oficiales y defendió la libertad de poder hablar las dos sin «imposiciones» como las actuales.

2) Es verdad que son cooficiales dos lenguas y por ello el idioma castellano debe tener un mínimo de horas a la semana que garantice que el alumno al final del proceso educativo obligatorio domine ambas lenguas.

RESPUESTA: Y que ese mínimo se reduzca lo más posible y que con el tiempo desaparezca totalmente, como en Cataluña.

3) En mi caso no se impartieron las mínimas horas semanales en gallego y domino ambos idiomas, a pesar de que en gallego no se encuentran prácticamente el 100% de las publicaciones escritas, las televisiones, radios, medios digitales, etc. Al contrario será infinitamente más fácil que los alumnos dominen el castellano. Está presente en todas partes, en cualquier medio de divulgación, folleto, panfleto, tríptico, valla publicitaria, etc.

RESPUESTA: De hecho la mayoría no lo dominan al menos a la hora de escribirlo. Se hacen un lío tremendo entre los dos idiomas cooficiales: ortografía, sintaxis, etc. Tengo tres hijos y, por lo tanto, una buena base para decir lo que digo. La mayoría de los bilingües que conozco no escriben bien ni un idioma ni otro. El otro día un militante del Bloque y amigo me llamaba "Xoán Xullo". Yo le recordé que "xullo" es un mes, no un nombre de varón.

4) Es negar la evidencia que el idioma gallego es el propio de Galicia, ¿de dónde va a serlo? ¿de Algeciras? ¿de Algete? Una cosa es que el idioma castellano, por determinadas razones históricas, sea el idioma oficial de toda España y otra que determinadas nacionalidades históricas tengan idioma propio, como así lo reconoce la Constitución Española (de todos los españoles) y el Estatuto de Autonomía de Galicia.

RESPUESTA: No hay más idiomas propios de Galicia que los dos que hablamos sus habitantes. Le envío un poema mío sobre el tema. Las leyes dependen de los trapicheos y cambalaches de los políticos y no siempre son legítimas ni legales, aunque parezca una contradicción. No hay mejor ley que el sentido común, que es precisamente lo que les falta a nuestros políticos.

Mi lengua propia

Mi segunda lengua
la aprendí con plena libertad.
Lengua entonces hermosa e inocente,
es ahora una doncella violada
a la que llaman “lengua propia”.
¿Qué más propia
que la lengua en la que pienso,
en la que hablo,
en la que escribo
y la que uso
hasta en mis sueños?
¿Qué más propia
que la lengua en la que rezo,
en la que amo,
en la que leo
y en la que expreso
mis más bellos pensamientos?
¿Qué más propia
que la lengua de mi madre,
que me parió con dolor
y desconcierto?
Yo fui su primer hijo
y nací en una noche
de tormenta y aguacero.
En casa de mi abuela
un armario abandonado
escondía en su interior
un tesoro literario
del que tanto aprendí
y del que siempre fui
asiduo lector, fiel compañero.
Ésa es mi lengua propia,
la que yo amo y venero,
la otra, la aprendida,
la rechazo si la imponen
por decreto,
sin embargo la respeto
cuando puedo hablarla
libremente
con quien quiero.

© Xoán Xulio Alfaya

Acceda a mis poemas en:
Mi patria son las cosas
http://mipatriasonlascosas.blogspot.com

5) Lo que no se puede llevar a cabo es permitir que determinados alumnos sean escolarizados en castellano y otros en gallego porque así se fragmentaría en dos bandos a los alumnos, creando confrontación, disputas y exclusiones. Ningún técnico entendido en la materia está por la labor de la segmentación y separación de comunidades lingüísticas, cuando lo que se trata es de la integración.

RESPUESTA: La actual política lingüística está produciendo un "bimonolingüismo", es decir, dos bloques idiomáticos cada vez más excluyentes y diferenciados. Yo en mi vida hablé menos gallego que ahora y muchos maestros me han confirmado que a ellos les pasa lo mismo. Lo obligatorio produce rechazo. Piense usted en el nacional-catolicismo de Franco y verá que fue y sigue siendo una fuente de ateos, agnósticos y apóstatas que están consiguiendo que se borre su nombre de los libros de bautismo de las parroquias. La fragmentación, a mi modo de ver, es inevitable y provocada por la actual política lingüística.

6) Lamento también que no vea la utilidad del gallego cuando no hay más que viajar por el mundo un poco, más allá del Padornelo por supuesto, para ver las limitaciones que tienen nuestros vecinos castellanos, madrileños, andaluces, etc cuando se trata de comunicarse con portugueses, brasileiros, etc. Y le pondré un ejemplo mío personal. Hace tres años estando de vacaciones en la república dominicana coincidí con varias parejas de españoles. Unos de Madrid, unos de Sevilla y otros de Málaga. También había dos parejas lusófonas, una de Oporto y otra de Sao Paulo. Para nosotros los gallegos no había ningún problema de comunicación ni con los portugueses ni con los brasileiros.

RESPUESTA: Yo vivo a la orilla del río Miño, a cinco minutos de Portugal, y los portugueses me entienden perfectamente cuando les hablo en español. Es más, muchas veces interpretan el gallego como un portugués mal hablado. En cuanto al Brasil, por intereses relacionados con Mercosur, el español es obligatorio en la enseñanza y la segunda lengua del país. Por otra parte, el portugués es un idioma estancado, no crece, al contrario del español que, por ejemplo, se está convirtiendo ya en la segunda lengua de los Estados Unidos. Aquí puede comprobar cómo la página web de la Casa Blanca es bilingüe. Ésta es la versión en español: http://www.whitehouse.gov/espanol/index.es.html

7) Podemos hablar con 400 millones de personas hispanoparlantes y con 250 millones de personas lusófonas. Yo puedo hacerlo y espero que mis hijos también. ¿Y usted? ¿Se lo va a negar a sus hijos?

RESPUESTA: Yo he deseado para mis hijos una enseñanza en español con una asignatura en gallego. Pero no fue posible. ¿Qué han conseguido obligándoles a estudiar casi todo en un gallego de laboratorio? Que conozcan "ese" gallego, pero que no lo usen. Siguen hablando y escribiendo en su lengua materna, no en el idioma impuesto en la escuela. Y en cualquier caso, no creo que tengan el menor problema para entenderse en un Portugal invadido de españoles ni en un Brasil donde el español es de enseñanza obligatoria.

Atentamente,
Xoán Xulio Alfaya

Consumar la traición a España y a la libertad
No todo lo que ha pasado estaba escrito ya en la Constitución de 1978. Nos engañaríamos si creyéramos que la responsabilidad individual de dirigentes políticos y jueces no ha tenido nada que ver con este proceso.
EDITORIAL Libertad Digital 3 Mayo 2008

Las filtraciones nos han hecho saber de la intención de los magistrados del Tribunal Constitucional de dar su plácet a la mención a la nación catalana del preámbulo del estatut el mismo día en que celebrábamos el bicentenario de la fecha en la que muchos historiadores datan el nacimiento de España como nación moderna. Dos siglos parecen separar el nacimiento y la defunción, dos siglos en los que, a trancas y barrancas, con pasos adelante y hacia atrás, la Nación española ha ido transformándose de un régimen de castas y privilegios a una democracia de ciudadanos libres e iguales.

Desgraciadamente, la misma Constitución que nos volvía a poner en el buen camino después de una larga dictadura tenía en sí misma el germen de su destrucción. El fallido diseño del Estado de las Autonomías ha facilitado la creación de toda una serie de taifas regionales que han empleado su capacidad como minoría para permitir gobiernos nacionales de uno u otro signo para conspirar contra España y su régimen de libertades con el objetivo de destruir ambos. Un cáncer presente durante toda la reciente historia democrática pero que ha metastizado durante el Gobierno de Rodríguez Zapatero.

Sin embargo, no todo lo que ha pasado estaba escrito ya en la Constitución de 1978. Nos engañaríamos si creyéramos que la responsabilidad individual de dirigentes políticos y jueces no ha tenido nada que ver con este proceso. Y dentro de estas responsabilidades destaca la del Tribunal Constitucional, que desde que cediera al poder político dando por bueno el expolio de Rumasa no ha dejado de ser un órgano al servicio de las mayorías políticas, en el que las exigencias del nacionalismo y la izquierda siempre han tenido más peso que el Derecho.

Así, llegamos a la decisión de permitir que en el preámbulo de un estatuto de autonomía. La excusa no es que no sea una declaración contraria a la Constitución, que establece claramente que España es una nación única e indivisible, sino que al no ser el preámbulo dispositivo, sino meramente declarativo, lo que en él se diga o deje de decir carece de importancia. Sin embargo, la jurisprudencia del Tribunal Supremo deja claro que los preámbulos, sin ser normativos, sí han de tenerse en cuenta a la hora de interpretar la ley. Por tanto, la permanencia de esa definición en el estatuto de autonomía garantizaría una interpretación favorable a los intereses de las minorías secesionistas y totalitarias de esta comunidad autónoma.

Aceptar la destrucción de la soberanía que supone el estatuto de Cataluña no sería ni el primer ni el último paso en pos de la regresión del sistema político hacia un estatus similar al Antiguo Régimen, en el que regían los privilegios feudales por encima de la igualdad ante la ley, pero sí sería el más grave hasta ahora, y pondría a España en una cuesta abajo que sería difícil remontar. Es de desear que por una vez lo jueces se olviden de sus servilismos ideológicos y obedezcan a la Ley. Aunque, para qué engañarnos, nadie lo espere; tampoco nosotros.

TC y Estatut
Españoles sin España
De confirmarse la noticia de La Vanguardia, España habrá dejado de ser el nombre que nos unía a todos. Se convertirá, tal vez, en algo nuevo, pero yo ya no seré capaz de reconocerme en esa nueva entidad.
José María Marco Libertad Digital 3 Mayo 2008

El mismo día en que se celebra el bicentenario de la sublevación del 2 de mayo de 1808, un periódico de Barcelona, antes también "español", anuncia que el Tribunal Constitucional se dispone a por buena la denominación de nación para Cataluña. Parece un sarcasmo. Pero la información tiene muchos visos verosimilitud.

De corroborarse la noticia culminarían así, oficialmente, más de cien años de nacionalismo o de catalanismo: cien años de ofensiva ideológica y cultural y tantos de abdicación y sometimiento, cuando no de rendición, muchas veces gustosa, por parte de unas elites españolas incapaces de oponer argumentos y posiciones claras a la demolición de su propia razón de ser.

Asistir al derribo de la propia nación –hasta aquí la mía sigue siendo España– produce sensaciones extrañas. Aquí hablamos de "balcanización". En Serbia, ha apuntado Juaristi, lo llaman "españolización". Según esto, nos estaríamos "españolizando". A lo mejor es verdad. La evolución de la sociedad y la cultura españolas en estos últimos cien años parece llevar en su núcleo más hondo una querencia destructiva, una voluntad suicida disfrazada de abulia y desidia, cuando no de tolerancia ante aberraciones como los "hechos diferenciales". Al fin habremos llegado a reconciliarnos con esa pulsión que ha acabado por destruir con toda probabilidad para siempre, la proyección institucional, pública, exterior de aquello que creíamos ser.

En algunos momentos a lo largo de estos años de democracia he tenido una sensación parecida a la que siento hoy. Una sensación profunda de vértigo, de inestabilidad. En aquellos casos –cuando el anuncio del plan Ibarretxe, alguna ocasión en que se ha manipulado la institución de la Corona–, notaba, físicamente, que se estaba hurgando en la médula de uno de los elementos esenciales de aquello que me constituye como persona, lo que me inscribe en una historia común, que es la de España, la nación española.

Ahora el vértigo es total, con la sensación de que se me ha retirado el mismo suelo, los cimientos, cualquier rastro de estabilidad que pudiera quedar. Buena parte de lo que constituía el horizonte y el sentido de las cosas que me rodean ha quedado pulverizado, o ha cobrado un sentido que no se me alcanza. Cuando acuda a la Biblioteca Nacional, ¿qué sentido tendrá ese adjetivo? Los documentos que me acreditan como español, ¿qué significarán? ¿De qué Constitución hablaremos cuando nos refiramos a ella? La Corona de España, una de las grandes instituciones de la historia, ¿a quién representará a partir de ahora? El caudal de proyectos, ilusiones, ambiciones y sacrificios que conforman la historia de España, ¿cómo se lograrán entender? El derroche de imaginación, de exploración de nuevos sentimientos, de búsqueda de la pura belleza que es la literatura y el arte españoles, ¿qué sentido tendrá? Y las propias palabras con las que hablamos, ¿qué significado esconderán?, ¿a qué lengua pertenecerán?

Ser español se circunscribirá, de confirmarse la noticia de La Vanguardia, a una cuestión privada, algo cultivado entre unos cuantos, o tal vez entre muchos, pero en cualquier caso siempre particular. España habrá dejado de ser el nombre que nos unía a todos. Se convertirá, tal vez, en algo nuevo, pero yo ya no seré capaz de reconocerme en esa nueva entidad. Y tendrán que pasar muchas, incontables generaciones para que los nuevos españoles, si es que siguen llamándose así, consigan levantar algo que recuerde siquiera de lejos a la belleza, el esplendor y la gloria de lo que al parecer va a ser abandonado como un trasto inútil en el basurero de la Historia.

Esperemos que los miembros del Tribunal Constitucional entiendan cabalmente la responsabilidad que están a punto de asumir y se dejen inspirar por un último ápice de cordura, de lealtad, de gratitud.

Dos de Mayo
Reivindicar España
Hoy, más aún que en 1808, España es sinónimo de libertad.
GEES Libertad Digital 3 Mayo 2008

La historia no garantiza nada para siempre; más bien lo que garantiza es que nada será para siempre. No existe el determinismo histórico, sino decisiones humanas que hacen que la historia vaya hacia un lado u otro. Los regímenes políticos no son eternos; si no se cuidan, mueren. Y lo mismo puede decirse de las naciones y los países. Hoy podemos celebrar el levantamiento del 2 de mayo de 1808, pero lo realmente importante es pensar el pasado de la nación en vistas a su futuro.

La inercia política e institucional de las últimas décadas en España nos ha llevado a celebrar el Dos de Mayo mientras la democracia constitucional-pluralista se sume en un futuro incierto. Ya nadie duda de que el proceso de cambio de régimen en España es real. Es empujado por el fanatismo del nacionalismo y el desprecio izquierdista hacia todo lo español, y permitido por la desconfianza de la derecha hacia la propia nación. Este cambio de régimen tiene dos características: es antiespañol, puesto que reniega, abomina y desprecia la cultura y la historia de España; y es antiliberal, puesto que sus impulsores en lo que piensan es en superar el régimen constitucional que nos equipara a naciones como Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia o Italia.

Hace doscientos años, españoles de todas las regiones morían codo con codo gritando vivas a España. Pero hoy vivimos una progresiva diferenciación y separación de los españoles en comunidades distintas, cada una con su régimen institucional, su economía propia, su cultura erigida frente a la vecina, su casta política cerrada y endogámica. Territorios insolidarios entre sí, enfrentados por recursos naturales o cuestiones económicas. El recorte de libertades en Cataluña –intolerable en cualquier país de nuestro entorno–, se extiende a otras comunidades. Y, salvo en Madrid, la unidad española es cada vez más atacada, precisamente por quienes creen más bien poco en la libertad.

Este diagnóstico es real, pero su desenlace no es inevitable. España no está ni mucho menos abocada a desintegrarse en caciquiles regiones sometidas a la mediocridad, al egoísmo y a la arbitrariedad. Existe, como en 1808, un pueblo español, una nación en sentido estricto que permanece escondida y adormilada ante el esperpéntico espectáculo que les ofrece la vida política e institucional actual, la telebasura o el relativismo militante. Millones y millones de ciudadanos que se sienten unidos entre sí, que no ven en el vecino un extraño y un rival, que no quieren avergonzarse de su historia ni de su país, y que están deseando abrazar un proyecto político que les diga que no tienen que avergonzarse de ser españoles ni de resignarse ante la merma de sus libertades.

Este pueblo español existe, es real y no hay razón para no apelar a él, llamarlo, buscarlo y movilizarlo. Desde 1978, el proceso de desvertebración institucional de España ha sido el de su desmovilización continua, su desilusión y su abandono. Pues bien; no hay motivo para no hacer ahora lo contrario; movilizarlo, rearmarlo moralmente y reivindicarlo. Se hizo en 1996, y no hay motivo para no volver a hacerlo a partir de ahora, con más convicción y fuerza si cabe, pues los tiempos son más difíciles.

Es la hora de la responsabilidad. De medios de comunicación, intelectuales, políticos. Que Zapatero cuente con todas las fuerzas puestas a su disposición en marzo para desarmar España e ir entregando poco a poco la libertad de sus ciudadanos no exime a los demás de cumplir con su deber. Y éste hoy es la reivindicación de una nación, España, y un régimen político, la democracia liberal.

Nunca como hasta ahora, la libertad de los españoles ha ido unida a su nación, y nunca como hasta ahora quienes la desprecian lo hacen desde el desprecio a la propia nación española. Hoy, más aún que en 1808, España es sinónimo de libertad. Así que hoy más que nunca hay motivo para reivindicar la nación, y gritar bien alto en nombre de la libertad: "¡Viva España!"
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Rio Cabe
Un imposible Dos de Mayo
Pierden de vista un detalle: los afrancesados de antaño no eran tan ignorantes como los progres de hogaño.
Serafín Fanjul Libertad Digital 3 Mayo 2008

Tal como se preveía, Esperanza Aguirre está salvando el Dos de Mayo. Ya que no pudo intervenir en el de hace dos siglos (falta habría hecho), al menos se esfuerza por dignificar y prestar atención a las conmemoraciones actuales dándoles empaque y, sobre todo, dinero con que sufragar todo el aparato de exposiciones (¡menuda birria la organizada por Gallardón en la plaza de Colón!), audiovisuales, publicaciones y actos diversos para recordar aquella gesta, una más de las protagonizadas por nuestro pueblo y, por tanto ridiculizada, menospreciada y –cuando pueden– escupida por la progresía, siempre dispuesta a burlarse de cuanto desconoce.

Esta misma semana, el martes, en Telemadrid, uno de esos omnipresentes picateles, ganoso de vender "su libro" –a saber qué joya será– se comparaba, despreciándolo, a un historiador serio como Fernando García de Cortázar: una vez más, repetía el vociferante entusiasta del PRISOE, todo es igual a todo, cualquiera puede ser historiador (por ejemplo, él) y lo mismo vale el esfuerzo acumulado y la investigación honrada que las proclamas de indocumentados con buen altavoz en los medios de comunicación. Es sabido: para enunciar una tesis o interpretación histórica, por disparatada que sea, basta con tener amigos que te lleven a la televisión. Según el tipo, la Guerra de la Independencia fue una contienda civil entre españoles, lo cual daba pie para hablar de la España oscurantista, de las culpas de la Iglesia y de los inevitables loores de los afrancesados – milagrosamente no apareció la Foto de las Azores–, que vendrían a ser los progres del tiempo –la De la Vega ya se manifestó por esos derroteros y conviene seguir a la pastora que, en definitiva, es quien reparte mendrugos–, aunque pierden de vista un detalle: los afrancesados de antaño no eran tan ignorantes como los progres de hogaño.

El Dos de Mayo de 1808 alumbró a la Nación Española que, por supuesto, se había ido gestando a lo largo de todo el XVIII, en las pugnas entre casticismo y afrancesamiento, en el pensamiento, el trabajo y la política de personajes ilustrados de muy vario pelaje, preocupación y objetivos: desde Jovellanos a Cadalso, Ensenada a Floridablanca o Aranda, desde Ulloa hasta Azara (cualquiera de los dos). Un forcejeo de fondo, con muchos grados y protagonistas. Todo eso estalla en Madrid. Quedarse en superficialidades como la felonía de Fernando VII, los cuernos de Carlos IV o la división en buenos y malos para poder alcanzar la obligada proyección de los "fachas" y "progres" actuales sobre aquellas gentes, como si fueran lo mismo, puede ser útil para instrumentalizar la Historia por enésima vez en contra de la Nación Española , objetivo real, pero se parece poco a lo sucedido y, desde luego, rema en sentido contrario a las necesidades de nuestra sociedad y nuestra gente, las de entonces y las de ahora.

Sin embargo, la pregunta fundamental es: ¿sería posible en nuestra época algo semejante al Dos de Mayo? Una vez sentado que sólo nos referimos a "algo semejante" y aceptando que las circunstancias son muy distintas y por tanto el interrogante es mero futurible, elucubración gratuita, aun así quizás no resulte inútil preguntarnos por la capacidad de respuesta actual ante una invasión exterior o una traición interna, con tal de que vengan acompañadas de toneladas de vaselina en forma de buen rollito, raciones de gambas y supercherías y control audiovisuales en proporciones jamás conocidas. El Gobierno que traga con la ETA y con Marruecos, que abdica con más entusiasmo que Carlos IV en la defensa de nuestros intereses, o que paga rescate a media docena de andrajosos somalíes, es el mismo que desprecia las leyes y la semántica: ¿por qué no denominar "conducción de agua" al trasvase del Ebro si simultáneamente se conculca la Constitución modificando los estatutos, esa demanda popular incontenible?

Pero esa traición de la España oficial no se cierne sobre nosotros flotando en el vacío: Rodríguez y Cía. no salieron de la nada, sino de una masa social que no sólo les vota, también otorga su aquiescencia. Es difícil calibrar cuántos votantes socialistas apoyan tales fugas y renuncias –como también lo es medir en qué proporción sus contrarios políticos se decantan por la firmeza y la conciencia nacional: los últimos días de Mariano Rajoy son demoledores– pero algo es seguro: no veo yo al batallón de modistillas de Moncloa dando el queo a Solbes, Pepiño y Moratinos para salir, cachicuernas en mano, a destripar franceses o descerrajarles sus merecidos arcabuzazos. Porque representan bien a las multitudes que del Dos de Mayo no más quieren saber cuánto se alarga el puente y a cómo anda el litro de gasolina.

Patxi Teillatu en Mondragón
RAMÓN JÁUREGUI El Correo 3 Mayo 2008

Un periodista que trata de explicar el ambiente de la vida ordinaria en Arrasate-Mondragón, después del asesinato de Isaías Carrasco, se sorprende de que la verja que rodea la fachada del Banco Guipuzcoano en la localidad aparezca totalmente cubierta de 18 fotos de miembros de ETA, perfectamente enmarcadas y alineadamente colocadas. Nada en el pueblo recuerda al vecino recientemente asesinado. El periodista, sorprendido, mantiene un expresivo diálogo con el director del banco, al que interroga por la gratuita y generosa concesión de su espacio público a ETA y entre extrañas y evasivas respuestas, el director concluye: «Es que siempre han estado ahí...».

Hace ya muchos años, a principios de los ochenta, o incluso quizás un poco antes, Caja Laboral, nacida en Mondragón precisamente, en el seno de ese modelo empresarial que son las cooperativas, lanzó una potente y llamativa campaña publicitaria en la que aparecía un joven tocado con una boina con un texto en el que, más o menos, se leía algo así: 'Yo me llamaba Francisco Tejada. Nací en Cáceres, desde joven vine a Euskadi y trabajo en Ahora me llamo Patxi Teillatu y tengo mis ahorros en '. El texto es aproximativo y sólo recuerdo la base del motivo publicitario. Pido disculpas por los errores aunque creo ser fiel a la idea del anuncio. Cuando aquella impactante campaña inundaba los periódicos vascos, un amigo y compañero, muy querido entonces y tristemente recordado ahora por su asesinato, Fernando Múgica, me contó una divertida anécdota que hace a la cuestión. Un notario de San Sebastián, conocido de ambos en nuestro trabajo como abogados, se encontró una mañana con Fernando y con un notable enfado le dijo: 'Acabo de anular mi cuenta corriente en Caja Laboral. He visto este anuncio y me parece indignante. Yo soy aragonés y me llamo Paco Roig y no estoy dispuesto a que para ser vasco me tenga que llamar Patxi Gorria'. También aquí, el recuerdo de la anécdota es personal y probablemente imperfecto, pero vale para lo que nos convoca a esta reflexión.

Isaías Carrasco era un ciudadano vasco, nacido aquí o allí, qué más da, de apellido autóctono o no, a quién le importa, afiliado a un partido o a ninguno, qué tiene eso que ver, que gozaba de los mismos derechos personales y ciudadanos que el común de los mortales en un Estado de Derecho y en una democracia como la nuestra. Y, sin embargo, la enumeración teórica de estas obviedades me suena a retórica. ¿De verdad era un ciudadano como los demás? ¿De verdad lo reconocemos como 'uno de los nuestros'? Me cuesta y me duele tocar esa línea delicada y peligrosa de nuestras comunidades identitarias, pero cuando veo que el pueblo de Mondragón olvida al asesinado mientras homenajea en el centro de la villa a los asesinos me asalta la eterna duda sobre si hemos hecho, de verdad, en nuestros sentimientos y en nuestra cultura social, la integración plena de tantos y tantos ciudadanos que no están blindados por la carcasa nacionalista. La imagen de la realidad diaria en ese municipio reflejada en la crónica citada al principio de este artículo es tan bochornosa que, una vez más, la reflexión sobre la actitud social de los ciudadanos vascos ante la violencia resulta ineludible. Pero además, el desarrollo de la gestión política de la censura contra la alcaldesa de Batasuna la hace obligada y apremiante.

¿Cómo abordamos el hecho incuestionable de que unos cuantos miles de nuestros conciudadanos, algunos de ellos representantes públicos de todos nosotros, estén materialmente amenazados de muerte por sus ideas o por sus actividades profesionales? Por natural que parezca tal aberración y tamaña injusticia, la pregunta interpela a todos y cada uno de nosotros, y especialmente a los representantes públicos de los ciudadanos y a sus instituciones, a los líderes políticos y sociales del país, a los medios de comunicación y a toda la sociedad civil. Es sencillamente vergonzoso que este pueblo nuestro, tan admirable en tantas cosas, esté aceptando con tanta indignidad como naturalidad este hecho cotidiano y patente sin que nadie mueva una ceja o, lo que es peor, mirando hacia otro lado como si la cosa no fuera con cada uno de nosotros. Es incalificable que los partidos y las instituciones no hayamos construido un clima de apoyo moral y de acompañamiento ciudadano a los amenazados. Es inexplicable que los partidos democráticos no acuerden condenas, rechazos y alianzas políticas contra los que aceptan y ayudan a los asesinos a materializar esas amenazas. Es inaguantable seguir escuchando alegatos partidistas y viejas apelaciones al conflicto vasco, como cobarde excusa para no hacer lo que exigen la democracia y la ética más elementales.

Estamos ante un tema anterior a la política y muy superior a los intereses partidistas. Cuando un partido acepta o apoya el asesinato del adversario, sea cual sea su explicación, debe ser expulsado del sistema y eso debería ser una premisa acordada por todos. Cuando unos representantes públicos se niegan a rechazar o condenar las amenazas ciertas y evidentes contra los compañeros de corporación y contra los militantes políticos de su ciudad, los demás partidos tiene que darles la espalda, tienen que quitarles la responsabilidad institucional y tienen que proscribirlos como indeseables al tiempo que arropan y animan a los perseguidos. A eso se le llama dignidad personal y política, ética democrática y principios humanos. Lo demás, las explicaciones rebuscadas e incomprensibles, son palabras vacías, partidismos miserables. Es el cinismo más abyecto. Para limpiar sus conciencias o para engañar su miedo, algunos creen que con ellos no va, sin comprender ni recordar el viejo poema de Bretch: 'Primero fueron a por los comunistas ( ). Cuando vinieron a por mí, ya era demasiado tarde'. Otros se aferran a un discurso tan viejo como falso: 'Ésta no es la forma de abordar el problema', 'Así no se arregla nada', y adornan su impostura con fraseología y retórica izquierdista más falsa que ellos. Otros, simplemente, hacen cálculos partidistas y niegan apoyos que favorezcan al adversario en este ambiente miserable y sectario en el que se desenvuelven de un tiempo a esta parte las relaciones políticas en Euskadi.

Por una cosa o por otra, el espectáculo es lamentable. La política vasca está dando un nuevo ejemplo de división y de bajeza moral. Huiré de siglas y nombres para no incurrir en subjetivas calificaciones, pero eso no debería tranquilizar a los responsables de lo que está sucediendo en el país, porque todo el mundo sabe quiénes son y cómo se llaman. Hubo un tiempo en que estos hechos eran contestados por una ciudadanía movilizada, un sistema de partidos unido en los postulados democráticos y unas instituciones que lideraban con dignidad y ejemplaridad la respuesta a la violencia. Basta mirar atrás y ver al lehendakari Ardanza rodeado de todos los líderes de todos los partidos políticos, en las escalinatas de Ajuria-Enea, dirigirse al país con palabras claras, con condenas rotundas, con convocatorias únicas y estrategias compartidas. Lo que ocurre ahora es penoso.

Pero no son sólo los partidos y las instituciones los que deben reaccionar ante estos hechos. Somos todos. Usted también, querido lector, y todos los ciudadanos de bien que tienen en su mano poderosos instrumentos para producir la catarsis vasca que nos saque de este atolladero indigno. Por supuesto, el voto es fundamental, pero no es lo único. Yo no tengo cuenta abierta en el Banco Guipuzcoano, pero juro que si la tuviera la anulaba para decirle al director de ese banco en Arrasate que me repugna su acomodaticia actitud que permite la reivindicación de los terroristas mientras se olvida a sus víctimas.

Decisión sobre el estatut
En el Constitucional también hay filtraciones
Estamos en eso, en que para algunos las instituciones son, simplemente, un patio particular de vecinos.
José Enrique Rosendo Libertad Digital 3 Mayo 2008

Las sesiones del Tribunal Constitucional debieran celebrarse en medio de la plaza principal de Móstoles, moderado por alguien como Mercedes Milá. O en cualquier otro foro público, con el beneplácito y la organización previo trinquineo sin miramientos de la Academia de Televisión del simpar Campo Vidal. También podrían acudir, todos ellos juntos, al programa 59 Segundos, que está tan de moda como el Club Siglo XXI en los albores de la Transición.

De este modo evitaríamos que nuestros muy ilustres vocales del Alto Tribunal se vean en el triste y bochornoso papel de filtradores de las deliberaciones, supuestamente secretas, que están teniendo lugar en dicha sede en relación con el recurso de inconstitucionalidad que pesa sobre el tan traído Estatut. Y que conste que no me refiero a la tipología de filtraciones que ocasionaron las reformas del pisito público del ministro Bermejo, sino a las otras, a las de rotativa.

La Vanguardia ha adelantado ya que el TC va a respetar el término "nación" para referirse a Cataluña, tal y como se contempla en el preámbulo estatutario. El argumento es fácil de imaginar: dicen que como el preámbulo no es dispositivo, sino meramente declarativo, no infringe el artículo 2 de la Constitución, que consagra a España como Nación única e indivisible. De todo esto se infieren dos cosas: la primera, que el TC no sabe contar. Habrá que visionarles el Barrio Sésamo donde Coco explicaba eso el significado de la palabra "único". Y la segunda, que olvidan nuestros juristas que los preámbulos de las normas constituye una fuente de interpretación de las mismas, ya que explicita la voluntad del legislador que posteriormente va a aplicarse en el articulado. Con respecto al término Nación y sus consecuencias político-legales, me remito a la doctrina de Stalin cuando estudió la diferencia entre región, nación, país, etcétera. Convendría que no lo olvidaran, porque los nacionalistas están en ello, es decir, en la semántica estalinista de la descolonización.

Pero no quiero entrar en el fondo del asunto. Lo que me llama la atención es que, ahora que Luis Herrero y Federico Jiménez Losantos están en el homenaje de Antonio Herrero, haya algún miembro del TC que hace lo propio con la figura de Francisco Fernández Ordóñez.

Ustedes recordarán a Paco, el hermano del actual presidente del Banco de España, que era el jefe de la tropa socialdemócrata de UCD. Pues en las memorias de Calvo-Sotelo, cuya lectura recomiendo tanto por lo interesante de los muchísimos datos que aporta cuanto por el buen castellano que se gasta el tío de la ministra de Educación, se refiere la anécdota de que los ministros suaristas pillaron in fraganti en más de una ocasión a Fernández Ordóñez colgado del teléfono, dictándole al entonces director de El País, Juan Luis Cebrián, lo que se había discutido en el Consejo de Ministros recién terminado.

La incontinencia filtradora de Fernández Ordóñez llegó tan lejos que, a veces, incluso se excusaba con que iba al servicio para poder anticipar las cosas al capo del diario independiente de la mañana hoy convertido por arte de birlibirloque en el primer diario global en español, desde la salita contigua a donde seguían deliberando sus compañeros de Gabinete.

Lo mismo, lo mismito, es lo que está haciendo ahora alguien, como diría Gila, en el Tribunal Constitucional. Sólo que ya no es Paco, claro, porque murió, y que tampoco es ya El País, sino La Vanguardia, mucho más a propósito cuando estamos hablando del Estatut. Estamos en eso, en que para algunos las instituciones son, simplemente, un patio particular de vecinos.

Partidos
un preámbulo para la «nación» catalana
Carlos VIDAL- Prof. titular Dcho. Constitucional de la UNED La Razón 3 Mayo 2008

Cuesta creer que el Tribunal Constitucional admita la alusión a Cataluña como nación o «realidad nacional» vinculándola a su inclusión en el preámbulo y a su hipotética falta de eficacia jurídica. Supondría contradecir las opiniones más autorizadas y la propia jurisprudencia del TC, que utiliza con profusión los preámbulos de leyes, decretos, estatutos, directivas comunitarias y, por supuesto, el de la Constitución, para construir sus argumentaciones. Desde la temprana Sentencia 64/1982 hasta varias del año 2005 puede constatarse el valor jurídico que a los preámbulos se da por parte del TC.

Los preámbulos constitucionales y estatutarios delimitan el marco de convivencia de una sociedad democrática, sintetizan sus valores, la base sobre la que luego se va a construir todo el articulado. Uno de los especialistas en la materia, Javier Tajadura, sostiene que «el Preámbulo constitucional contiene la síntesis de la decisión política fundamental de la nación española» y constituye un «factor de integración nacional, o lo que es lo mismo, instrumento de socialización política». El ilustre constitucionalista García Pelayo, primer presidente del TC, sostenía que las declaraciones del preámbulo son «parte integrante y esencial del orden jurídico constitucional, puesto que dan sentido a las normas jurídicas».

Peces Barba, uno de los padres de nuestra Constitución, considera que el Estatuto catalán debe verse como un todo coherente, y a la vista del Preámbulo se puede comprobar que el término nación se utiliza en sentido político, y no cultural, que sería el único que -según él- podría admitirse. Pero esa coherencia interna es la que impide aceptar el término nación en el texto estatutario, porque precisamente el Preámbulo es el pórtico que anuncia lo que se va a desarrollar en el Estatuto y muestra las bases del mismo.

El término nación, incompatible con el artículo 2 de la Constitución, y con el propio fundamento de nuestro Estado, es inconstitucional, con independencia del lugar del texto en el que figure (preámbulo o articulado). Porque el preámbulo es el que da la pauta para interpretar y comprender el texto en su conjunto. El preámbulo se discute, se elabora y se aprueba como cualquier norma. Incluso admitiendo que algunos de sus contenidos tuvieran sólo un valor normativo indirecto, en todo caso servirían para interpretar el texto. Un Preámbulo inconstitucional contaminaría, así, la interpretación del articulado.

Independencia
IGNACIO RUIZ QUINTANO ABC 3 Mayo 2008

Leamos: «Los vascongados a los demás españoles. Españoles: somos hermanos, un mismo espíritu nos anima a todos. Aragoneses, valencianos, catalanes, andaluces, gallegos, leoneses, castellanos, olvidad por un momento estos mismos nombres de eterna armonía y no os llaméis sino españoles. Recibid, como prueba incontrastable del espíritu que nos anima, los holocaustos que ofrecen a la libertad española los Eguías, los Mendizábales, los Echevarrías y otros infinitos vascongados».

No es el discurso de Aguirre, ayer, en la Puerta del Sol, sino la proclama de la junta de Vizcaya en 1808, reproducida por Javier Esparza para arrancarle otro pelo al lobo de la propaganda liberal según la cual España habría nacido en un taller de lectura de Manolita Malasaña, que estaba como loca por Rousseau. El caso es que ayer, el encuentro de Aguirre y Rajoy en la Puerta del Sol tapó la noticia del día, que no era ésa, sino la estratégica filtración de «La Vanguardia», que en pleno Dos de Mayo adelantó que el Constitucional avala que Cataluña es una nación. Así se entiende la invasión de «Madrit» por parte de los cómicos catalanes apesebrados por Gallardón, y que Gallardón quiera cobrarle a Raúl por subirse a la Cibeles con una bandera española.

¿Qué independencia celebra La Fura dels Baus en Madrid, la de España de Francia o la de Cataluña de España? Si la filtración de «La Vanguardia» es correcta, las relaciones de Barcelona y Madrid pasan a ser automáticamente «internacionales», y ser internacional es la única ambición de Gallardón. Si De Gaulle tuvo a Malraux, Gallardón tiene a Alicia Moreno. Debido a que España es un parque temático de la progresía mundial, a Zapatero sólo puede vencerle Gallardón, y nadie notaría el cambio, que consistiría en quitar de Cultura al ministro Molina para colocar en su lugar a Alicia y sus cómicos presupuestívoros. ¿Y la Comunidad? Denle tiempo. Ayer no lo tenía. Era el día del Bicentenario y la presidenta condecoraba con la máxima distinción de la Comunidad al Getafe, el club de fútbol que apostó por el laicismo y fue divinamente recompensado con el Bayern y el Valencia. ¡Ay, el hecho diferencial! El año que viene, otra nación. Getafe, digo.

El nacimiento de España
Juan Carlos Escudier El Confidencial 3 Mayo 2008

El gran problema al que se enfrenta España no es el paro, que aumenta sí pero Zapatero ha prometido que no llegará a los niveles de cuando gobernaba el PP, lo cual siempre es un alivio para quienes perderán el trabajo; ni los precios, que tendrán que bajar como la manzana de Newton por efecto de la gravedad; ni siquiera el déficit exterior, porque desde el martes ya se pueden comprar letras del Tesoro desde las Islas Caimán sin tributar por los intereses. Lo que nos tiene en vilo es determinar la fecha exacta, y hasta la hora si se puede, en la que los españoles fuimos conscientes de que éramos una gran nación.

Sobre el particular hay ciertas discrepancias formales. Según nos explicó Aznar en su día, España nació con la Reconquista, y por eso estamos en el punto de mira de Al Qaeda. Sin embargo, la moderna historiografía acaba de sentenciar que, si bien la nación pudo alumbrarse en Calatañazor o antes, con Vermudo II de cuerpo presente, la conciencia de que había llegado al mundo la tuvimos hace exactamente dos siglos, dando navajazos a los soldados de Murat y recibiendo plomo de sus arcabuces.

Estamos ante uno de esos debates intensos que acalora a la gente en los bares y no le deja tomarse en paz el café. ¿Desde cuándo somos? Se trata de una pregunta que, por su importancia, ocupa espacio propio entre las grandes preocupaciones metafísicas del individuo hispano, junto a las de por qué estamos y la de si existe Dios. Millones de personas se mueren de hambre en el mundo, un loco mantiene a su hija encerrada dos décadas en un sótano y tiene siete hijos con ella, hay países cuyo estado natural es la guerra, sí, pero, ¿a partir de qué momento esta realidad rojigualda que nunca pasa de cuartos en los Mundiales es una nación?

Es comprensible que esta inquietud centre nuestra atención de manera prioritaria. Lo cotidiano es despreciable. No te puedes casar porque las listas de espera de los juzgados parecen de hospital; no te puedes operar porque las listas de espera de la Sanidad parecen de juzgado; no puedes llegar al trabajo a tu hora porque están en huelga los autobuses, se ha hundido el tren de cercanías o porque te acabas de quedar sin trabajo. No te compras una casa porque Botín no te da el crédito y si te lo diera dejarías de pagarlo porque te has quedado sin trabajo. Botín ya no da créditos pero se sigue forrando (bueno, eso también es metafísica). Sólo al trascender de lo nimio, la vida tiene sentido. Y es entonces cuando se alcanza la plenitud neuronal y el ser ibérico se cuestiona sobre su mismidad. ¿Desde cuándo soy español, carajo?

Hay sujetos, los más sensibles, que ven alteradas las funciones del sueño. La ciudadanía destripa la historia buscando el punto alfa, el origen de los toros, de la siesta, de las tapas y hasta de las sevillanas para poner sobre la tele. Queremos el dato, la revelación definitiva, que libere nuestra mente unos instantes para llevar a los niños con la abuela porque no hay plazas de guardería suficiente, y de paso, que nos deje ir al supermercado y comprobar así si la leche está más barata que en Alemania o nos mentía Zapatero.

Se teme que la indefinición sea aprovechada por otros que no tienen nada que hacer y se pasan la vida pariendo naciones inexistentes. Pero vamos a ver, ¿a quién puede interesar si los vascos tienen el Rh negativo o si sus txapelas son anteriores a los Reyes Godos? ¿Por qué Ibarretxe no se dedica a escribir recetas de bacalao al pil-pil como le pide ahora su partido? ¿Pero qué demonios es eso de que Cataluña es una nación si les tenemos que llevar una cañería hasta Barcelona para que se duchen en Barcelona?¿Nos hallamos acaso ante un trasvase internacional?

Y luego están los más peligrosos, a los que esto de la nación se la suda, los relativistas, los que opinan que lo importante es vivir cada vez mejor, los que disfrutan yéndose al parque con los niños o haciendo una paella con el vecino, sea vasco o calagurritano, los que se toman el vermú los sábados y, si pueden los domingos, los que se fuman el 59 segundos porque Zapatero se repite más que la fabada y les importa un bledo la crisis del PP o si Esperanza Aguirre quiere liquidarse al gallego de la barba, los que creen que este país no está del todo mal y que podría estar mejor si los políticos a los que pagamos se dedicaran a lo irrelevante: la educación, la sanidad, las pensiones, la justicia y el medio ambiente. Esos, que han sido incapaces de entender la importancia de la nación aunque paguen sus impuestos religiosamente, y que tendrían que adorar al Estado, pese a que nunca recibieron una beca, ni cheques por hijo, ni ayudas al alquiler, son los peores.

Por todo ellos es prioritario establecer el momento, saber con exactitud si los ajusticiados que pintaba Goya eran españoles o sólo madrileños. Estamos en un sinvivir. Si alguien puede ayudarnos, que nos diga ya la fecha y dejémonos de historias.

YA HAY UN BORRADOR DE SENTENCIA
El Tribunal Constitucional se inclina por aceptar que Cataluña se defina como 'nación'
EL MUNDO 3 Mayo 2008

BARCELONA.- El Tribunal ha discutido ya el Preámbulo del Estatut, donde se recoge este término, y podría admitirlo al considerar que carece de valor normativo La sentencia lo compensaría excluyendo la 'bilateralidad' en las relaciones entre el Estado y la Generalitat de Cataluña que establece el texto.

Casi un año y medio después de que se admitiera a trámite el recurso presentado por el Partido Popular contra el Estatut de Cataluña, el Pleno del Tribunal Constitucional ha abierto en su seno un debate sobre la cuestión y, aunque aún no ha alcanzado un fallo definitivo, ya hay un borrador de sentencia. En él se acepta que el Preámbulo se refiera a Cataluña como una 'nación', al entender que esta definición no conlleva ningún efecto jurídico en el conjunto de España, pero no avala, sin embargo, la presunta 'bilateralidad' entre Cataluña y el Estado que propugna este marco estatutario.

Según informa este viernes 'La Vanguardia', este proyecto de sentencia todavía no ha sido sometido a votación oficial y está en fase de discusión por parte de los 11 magistrados que resolverán los recursos planteados, después de que se aceptara la recusación de Pablo Pérez-Tremps.
Rechazo de la mayoría conservadora

Por lo pronto, este texto habría recibido ya el rechazo expreso de la mayoría conservadora del Alto Tribunal, aunque también el aval de otros cinco magistrados, entre ellos el de su presidenta, María Emilia Casas.

El sector conservador del Pleno del Constitucional, encarnado por los magistrados Javier Delgado, Jorge Rodríguez-Zapata, Roberto García Calvo, Vicente Conde o Ramón Rodríguez Arribas, ya ha dejado clara su discrepancia con el borrador de sentencia y con el aval al término "nación" para referirse a Cataluña.

Sin embargo, otros cinco magistrados: Eugeni Gay, Manuel Aragón, Elisa Pérez Vera, Pascual Sala y la presidenta del Constitucional, María Emilia Casas, aceptarían esta redacción, contraria a los recursos presentados en su día por el PP o por el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica. En el aire queda todavía el sentido del voto que corresponde al vicepresidente del TC, Guillermo Jiménez, y que podría desempatar entre las dos corrientes ahora discrepantes de un Pleno que votará en su totalidad la sentencia.

Respecto al término "nación", el borrador que se debate en el Constitucional considera que su uso, en este caso, no choca abiertamente con lo establecido en el Artículo 2 de la Carta Magna, puesto que el preámbulo del Estatut fue retocado en su día, no define abiertamente a Cataluña como una nación, sino que lo establece de una forma indirecta: "El Parlament, recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía catalana, ha definido a Cataluña como nación".

Este hecho, sumado a la ausencia de validez jurídica de los preámbulos, podría llevar al TC a respaldar el uso del término "nación" para definir a Cataluña, siempre que quede claro, eso sí, que no existe una relación de "bilateralidad" entre Cataluña y el Estado.

SEGÚN LA VANGUARDIA, ASÍ SE LO HA DICHO AL GOBIERNO
El TC dará a conocer en octubre su decisión sobre el Estatuto catalán
La sentencia sobre el Estatuto de Cataluña que está preparando el Tribunal Constitucional, y que aprueba en un primer borrador a Cataluña como una "nación", según se ha filtrado a los medios, será presentada en el mes de octubre. La Vanguardia afirma que el Tribunal habría informado de este hecho al Gobierno de forma confidencial y oficiosa. Además, cuenta que el Ejecutivo habría dado garantías a los firmantes de que el Estatuto continuaría aplicándose sea cual sea la sentencia.
Libertad Digital 3 Mayo 2008

El Constitucional ha trasladado de forma oficiosa y confidencial al Gobierno que la sentencia sobre el Estatuto de Cataluña estará preparada para octubre, pero nunca antes. Los once magistrados que revisan el texto se encuentran realizando las deliberaciones pertinentes aunque si aceptaron que en el preámbulo Cataluña sea definida como una "nación", lo que ha desatado importantes críticas desde sectores no nacionalistas.

De este modo, según informa La Vanguardia, los magistrados están en este momento en el estudio de los derechos de los catalanes que aparecen en el Estatuto catalán que fue impugnado por el Partido Popular. En términos generales este borrador es favorable a la regulación de estos derechos presentes en el texto aunque aún así existen divergencias entre magistrados.

En este sentido, varios de estos miembros creen que algunos de los derechos de los ciudadanos españoles en todo el territorio nacional chocan con ciertos preceptos recogidos por el Estatuto catalán. Estos derechos van desde aspectos de carácter económico o social hasta lo concerniente a la eutanasia o el aborto.

Por todo, ello el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero sigue de cerca esta resolución sabiendo que la sentencia influirá enormemente en el desarrollo del texto. Sin embargo, el diario asegura que el presidente del Gobierno ha garantizado a los firmantes del Estatuto que sea cual sea la decisión del Constitucional no influirá en su cumplimiento. Uno de estos aspectos sería la actual negociación sobre el sistema de financiación de Cataluña.

Partidos
Débil equilibrio de fuerzas
  La Razón 3 Mayo 2008

El equilibrio existente en el Tribunal Constitucional (TC) entre los seis magistrados «conservadores» y los seis «progresistas» -que hace valer su peso en oro el voto de calidad de la presidente, María Emilia Casas- se ha roto en las votaciones sobre el recurso del PP contra el Estatuto de Cataluña. La recusación del magistrado «progresista» Pablo Pérez Tremps (precisamente a instancias del PP) hace que la balanza se incline a favor del sector de tendencia «conservadora». Tremps fue recusado por el Pleno del TC al considerar que al firmar un informe sobre la norma estatutaria había comprometido su imparcialidad. Pero si cualquiera de los magistrados se suma a las tesis «progresistas», voltearía ese inestable equilibrio sin necesidad de recurrir al voto de calidad de la presidenta, que vio cómo recientemente el Constitucional dio el visto bueno a la reforma legal que prorrogó su mandato, que expiró el pasado mes de diciembre.

Educación
Ciudadanía se enfrenta al Supremo tras el golpe de gracia en Andalucía
Los detractores de la asignatura ven escaso margen para rebatir la sentencia del TSJA
Los dos jueces que no vieron visos de ilegalidad en la asignatura sí reconocen el derecho de los padres a objetar.
María Poveda La Razón 3 Mayo 2008

madrid- La sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, que anula parte de los contenidos de Educación para la Ciudadanía en esta comunidad autónoma, ha extendido la sospecha de inconstitucionalidad sobre los reales decretos del Gobierno que sostienen estas enseñanzas en el conjunto de España.

El último dictamen del Alto Tribunal andaluz sobre el recurso presentado por cinco padres sevillanos destaca que la materia supone una «invasión ilícita» en la ética, el derecho y la moral, y eleva al Supremo -a quien compete- la decisión de hacer lo mismo con los reales decretos de ámbito nacional que dan forma al temario. «El TSJA ha reforzado la idea de que la asignatura procede de unas normas viciadas», explica José Luis Bazán, asesor jurídico de Profesionales por la Ética.
La pelota está ahora en el tejado del Tribunal Supremo. Pero como asegura Benigno Blanco, presidente del Foro Español de la Familia, «el margen de maniobra que tiene para desmontar la sólida argumentación del TSJA es pequeño. El derecho no es una ciencia exacta, pero si es coherente debería darnos la razón».

«En términos jurídicos, es difícil que el Supremo se aparte de lo razonado en la amplia y exhaustiva sentencia del TSJA», prosigue Bazán. No obstante, reconoce que siempre cabe la posibilidad de que se hiciera «un uso perverso del derecho» y se «pusieran argumentos jurídicos débiles al servicio de una ideología».

En el peor de los casos
Pero incluso en ese último escenario menos favorable, siempre quedaría la objeción de conciencia. Una deducción que también hacen en la última sentencia andaluza los dos magistrados -de un total de cinco- que emitieron votos particulares al no ver visos de inconstitucionalidad en el contenido: «No hay razones para declarar ilegal Educación para la Ciudadanía porque los padres ya tienen mecanismos de defensa -la objeción-». «Está claro que los que piensan que no es ilegal, apoyan la objeción», celebra Bazán.

A la vista de los últimos acontecimientos, los principales defensores del movimiento objetor consideran que ha llegado el momento de que el Gobierno «rectifique» y rediseñe Ciudadanía «para que sea homologable con la que se estudia en otros países europeos», comenta Blanco.

Una reestructuración que los «pro objeción» aplaudirían porque nunca está de más la educación -ideológicamente neutral- en valores cívicos, pero «lo que no se puede hacer es intentar imponer una asignatura en un Estado de derecho», razona el presidente del Foro Español de la Familia.

Lo que tanto Bazán como Blanco dejan claro es que el camino de la inconstitucionalidad de los contenidos de la Educación para la Ciudadanía es una batalla distinta a la de la objeción de conciencia, que es el «objetivo formal» de su movilización social. «Otra cosa es que la asignatura no sea legal y acabe por desaparecer por la lógica del sistema», comentan.

Asumir el error
Por su parte, el secretario general del Partido Popular andaluz, Antonio Sanz, reclamó ayer al PSOE «que respete la justicia y no recurra la decisión» del TSJA, así como que retire el decreto que establece «la imposición» de Educación para la Ciudadanía, «ya que ha quedado al descubierto sus contenidos ideológicos por encima de los pedagógicos», según informa Ep. Sanz recomendó a los socialistas andaluces «que asuman su error». «Más vale rectificar que recibir nuevos varapalos», dijo durante una rueda de prensa celebrada en Cádiz.

El TSJN rechaza suspender la obligación de cursar Educación de Ciudadanía en Navarra
ALBERTO LARDIÉS. PAMPLONA. ABC 3 Mayo 2008

Parece ser que la reciente decisión del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía de anular ciertos contenidos de la polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía, que se implanta este año no ha creado «jurisprudencia» a la que aferrarse en otras comunidades. Ayer, se supo que la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Navarra ha rechazado suspender cautelarmente la obligatoriedad de cursar esta asignatura.

Las dos secciones de la Sala de lo Contencioso, en resoluciones notificadas ayer, desestiman que los alumnos puedan quedar exentos de asistir a las clases de EpC temporalmente mientras se resuelve el recurso presentado por sus padres contra esta asignatura. Los magistrados aseguran que, frente al interés de los recurrentes, «ha de prevalecer el interés público concretado en que todos los jóvenes españoles (o en España educados) lo sean conforme a los criterios o parámetros establecidos en una ley formal, que tal es el rango de la norma, que establece la obligatoriedad de cursar la asignatura».

El TSJN también advierte sobre la situación que se produciría si admitiese ahora la suspensión cautelar y el recurso resultase luego desestimado al señalar que los alumnos que no hubieran sido instruidos de la parte de la asignatura impartida durante el periodo de la suspensión deberían responder por toda ella.

Había expectación por conocer la sentencia después de que en Andalucía se anularan parte de los contenidos de la asignatura. Aunque lo que se reclamaba en ambos casos era distinto, si el tribunal navarro habría accedido a suspender cautelarmente la obligatoriedad de cursarla, se hubiera abierto un segundo frente judicial contra la asignatura. En el caso andaluz, el TSJA estimó parte del recurso de cinco padres andaluces contra la asignatura, declarando nulos algunos de sus contenidos por rebasar la neutralidad ideológica.
 

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