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Recortes de Prensa    Domingo 4 Mayo 2008

El terror en casa
Editorial El Correo 4 Mayo 2008

La amenaza de ETA contra los socialistas vascos sitúa cada día sobre miles de cargos públicos, militantes y simpatizantes una diana que compromete su vida, la seguridad de sus familiares, la integridad de sus bienes y la de las oficinas y locales de reunión del partido. Dentro de este último capítulo, el terror, que sólo en los últimos meses se ha materializado en Balmaseda, Derio, La Peña o Elgoibar, alcanza de lleno a familias que residen en inmuebles que albergan en sus bajos una casa del pueblo o se sitúan próximos a ella; o a los titulares de negocios cercanos o de vehículos aparcados en las inmediaciones de una sede del PSE-EE. Con su acoso incesante y criminal, el terrorismo no sólo golpea física, material y moralmente a los representantes de una de las grandes tradiciones políticas del País Vasco, sino que aspira además a conseguir su aislamiento social, en una suerte de primer paso para obtener su desistimiento de estar presentes en todos los ámbitos de la vida de Euskadi, y en último extremo en sus instituciones.

Como ocurre también en el seno de los demás colectivos amenazados, puede entenderse que los socialistas afectados por el acoso terrorista en su sentido más amplio reaccionen con incomprensión ante la persistencia de una organización criminal en una sociedad occidental, democrática, próspera y con el mayor nivel de autogobierno de su historia. Y que consideren insuficiente, incluso fría en ocasiones, la actitud de ciudadanos, partidos y administraciones después de atentados o sabotajes contra locales de reunión y entretenimiento; unas acciones que, en unos segundos y en medio de la noche, derriban paredes, destruyen puestos de trabajo y, lo que es peor, convierten las casas del pueblo en una especie de 'peligro' que, desde la ignorancia, la insolidaridad o el cinismo, acaba siendo percibido como mayor que la propia bomba. La sociedad vasca y sus representantes políticos e institucionales han de comprometerse en el apoyo de cuantas medidas persigan garantizar la seguridad de los ciudadanos y bienes amenazados, además de mostrar a todas las víctimas de la violencia una solidaridad activa, pública y constante. Algo que difícilmente cabe esperar de los cientos de personas que ayer recorrieron las calles de Mondragón, escenario del último crimen mortal de ETA que acabó con la vida del ex concejal socialista Isaías Carrasco.

Lo que pasa en la COPE
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 2 Mayo 2008

Editorial del órgano del episcopado catalán Catalunya Cristiana contra la COPE por "su anticatalanismo generalizado". Carta del jesuita Martín Patino, colaborador de El País a cada uno de los ochenta obispos españoles criticando a la COPE. Conferencia de Juan Luis Cebrián en la Facultad de Ciencias de la Información titulada Calumnia, que algo queda: "Es lamentable que la mentira y la calumnia se utilicen conscientemente por determinadas ondas con total impunidad, al servicio de los más torvos intereses personales, mientras la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana bendice tan marrullera actitud o se lava las manos como hizo Pilatos (...) el corporativismo procaz de los calumniadores que esgrimen la libertad, embadurnada por las babitas de algunos comentaristas, cada vez que alguien pone sobre la mesa sus caquitas o, en ocasiones, sus grandes mierdas". Más declaraciones de Cebrián contra los "periodistas que chantajean, corrompen, mienten y delinquen".

El cardenal de Barcelona en La Vanguardia: "Desautorizo la actitud de la COPE hacia Cataluña". (Son) "opiniones muy peligrosas", (que ponen la) "convivencia en riesgo", (en) "una campaña hostil hacia la lengua catalana y Cataluña misma". "He hecho gestiones con hermanos del episcopado y con dirigentes de la cadena, que han asegurado que pondrán remedio. Así lo espero, aunque es sabido que en los medios informativos se dan unos ámbitos de autonomía, por parte de los profesionales, respecto a la propiedad, que hacen lentas y laboriosas las intervenciones de ésta". El obispo de Gerona acusa también a la COPE de "desestabilizar la convivencia pacífica en Cataluña". Y el abad emérito de Montserrat de "fomentar el odio".

Editoriales paralelos contra la COPE en El País y en ABC. Éste último, Ondas crispadas, recuerda que es "el único diario español de ámbito nacional que dedica una sección fija a la información religiosa", dice que los oyentes de la COPE no escuchan en ella "opiniones basadas en los valores cristianos" y que "en esa emisora, de la que es propietaria mayoritaria la Conferencia Episcopal, se viertan valoraciones extremosas y crispadas, insultos y descalificaciones que escasamente se compadecen con los principios del humanismo cristiano". El de El País, Periodismo de cruzada, critica a "una institución como la Conferencia Episcopal, cuyo portavoz ha vuelto a imitar a Pilatos al calificar el asunto de 'ridiculez' y negar que afecta a la jerarquía eclesiástica. Su cadena de radio, la COPE, ha actuado (...) como altavoz unificador del mensaje que cada día querían transmitir los cruzados; en la COPE confluyen, aún hoy, todos ellos."

El cardenal de Barcelona en la SER: "sería deseable un cambio en la línea ideológica de la cadena y, si no hay alternativa, no podemos tener una emisora de este tipo. No se trata de imponer un estilo 'piadoso' en la radio de la Conferencia Episcopal, sino de introducir cambios en el trato a las personas, porque no estoy muy de acuerdo con determinados estilos o diálogos. Nadie quiere poner una mordaza a los periodistas que trabajan en la COPE, pero sí llamar la atención a algunos."

¿Cuándo se escribieron o dijeron todas estas cosas sobre la COPE y, en especial, contra el programa La Mañana? ¿Ayer, anteayer, hoy mismo? No. En 1997 y 1998 cuando Antonio Herrero dirigía La Mañana. Lo que pasa en la COPE ahora es lo mismo que pasaba entonces. Los que atacaban a Antonio son los mismos que me atacan hoy a mí o al director de La Linterna y otros programas de la COPE, exactamente con los mismos argumentos y exactamente con el mismo propósito: liquidar la COPE como hicieron con Antena 3. En esa tarea coincidieron, en esos últimos dos años de vida de Antonio, Gobierno y Oposición, PP y PSOE, clérigos y políticos nacionalistas, especialmente catalanes, y Prisa, Prisa, Prisa, amén de los medios satélites de Barcelona y Madrid.

Creo sinceramente que el mejor homenaje a Antonio Herrero es haber heredado el odio de sus enemigos. El que quiera saber más cosas de lo que pasaba en la COPE, que es lo mismo que está pasando, puede leer En vida de Antonio Herrero, de Luis Herrero, en La Esfera de los libros. Madrid, 2008. El libro se ha presentado en La Mañana de la COPE y Libertad Digital TV al cumplirse los diez años de la muerte de Antonio. El sonido, las imágenes y las opiniones de familiares, amigos, periodistas, políticos y oyentes, tanto del programa de radio de esta mañana como del de televisión anoche, están en Libertad Digital, único medio, con la COPE, que ha recordado el aniversario de Antonio Herrero.

Nación catalana: ¿qué hay de malo en ello?
Roberto Blanco Valdés La Voz 4 Mayo 2008

Releyendo ayer noche el emotivo prólogo que escribe el periodista Patxo Unzueta al segundo tomo de las memorias de Onaindía, aparecido varios años después del prematuro fallecimiento del escritor y político bilbaíno, me encontré con una frase que, de pronto, iluminó una noticia de la que me había enterado el viernes por la tarde.

Según una filtración publicada ese día por un periódico de Barcelona, el Tribunal Constitucional habría convalidado por apretada votación la constitucionalidad del término nación que utiliza en su preámbulo el nuevo Estatuto catalán, argumentado que tal término carecería de efectos jurídicos y, por tanto, no podría ser considerado inconstitucional.

Vistas las últimas decisiones del alto tribunal, es muy posible que la filtración responda a la verdad y que, en efecto, la mayoría de sus magistrados hayan optado por constatar lo obvio -que la definición de Cataluña como nación no tiene ni podría tener nunca efecto jurídico alguno fuera cual fuera el lugar del Estatuto donde apareciera situada, pues la posición constitucional de las comunidades en España se deriva de lo previsto en nuestra ley fundamental- en lugar de afrontar lo discutible: si a la vista del hecho de que la Constitución reserva el término nación para el Estado y permite definir a las comunidades como nacionalidades y regiones, la opción del Estatut no supone en realidad una vulneración de la voluntad constituyente, tal y como aquella parece derivarse del debate de la Constitución.

Pero, fuere como fuere, lo esencial es que los resultados de la filtración de la presunta decisión del tribunal demuestran que lo que ha estado en juego desde el principio en este asunto no era la cuestión de los efectos jurídicos de la pintoresca definición estatutaria, sino sus efectos políticos.

A ellos se refirieron de inmediato diferentes portavoces del nacionalismo catalán, quienes -ante el forzado tancredismo del PSC en esta nueva fase de «Gobierno de España»- no dejaron de destacar la significación de la (supuesta) constitucionalidad del término nación para sus proyectos de futuro: exigir en todos los planos una relación bilateral -es decir, confederal- con el Estado. Pues de eso se trata al fin y al cabo: de que el término nación sea el estribo con el que subirse al caballo que cabalgue hacia la autodeterminación.

Esa es la razón por la que deberíamos haber estado prevenidos, como escribe Unzueta en el prólogo a las memorias de Onaindía, «contra la presión sentimental, la inercia mental y esa especie de anarquismo acomodaticio que se manifiesta en expresiones como ' '¿qué hay de malo en ello?'' para justificar las más disparatadas iniciativas?». No lo hemos estado y así nos va.

Un borrador y una sentencia: Cataluña-nación y el sexo de los ángeles
Alfonso Basallo Estrella Digital 4 Mayo 2008

Una noticia mala y una buena. La mala, la inclusión de nación en el preámbulo del Estatut. La buena, que EpC se ha topado con un muro jurídico: el Tribunal de Justicia andaluz.

Por ironías (quizá goyescas), en la semana del Dos de Mayo hemos tenido un intento de imposición despótica y un levantamiento ciudadano.

Me explico:
El primero no es otro que la inclusión del término nación en el preámbulo del Estatut, tal como consta en el borrador de la sentencia del Constitucional, filtrado el viernes.

El segundo es el respaldo que la Justicia ha dado a los padres que recurrían contra Educación para la Ciudadanía, ese plan para troquelar cabecitas con contenidos tan huxleyanos como Ideología de Género. La sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía que anula esos contenidos implica una victoria de la libertad de educación y del movimiento objetor, una forma de levantamiento popular frente al totalitarismo educativo.

Las primeras reacciones ante el borrador del Estatut no son nada tranquilizadoras. Y no lo son justamente porque tratan de quitarle hierro al asunto. Incluir el concepto de nación en el preámbulo no es para tanto, ha venido a decir el ministro Corbacho. "Espero que ahora no empiece la discusión sobre los efectos jurídicos, porque ser o no ser una nación es un tema de sentimientos".

Poner el acento en los sentimientos y negar los efectos jurídicos es un tic típicamente nacionalista. En ese sentido, el nacionalismo continúa aún en ese estadio propio de la adolescencia que consiste en soñar con quimeras románticas y perder el sentido de la realidad. Ni las Constituciones, ni la administración de los pueblos son cuestiones sentimentales, sino asuntos serios basados en serios principios (que suelen traducirse en dineros), y no en impresiones subjetivas y evanescentes.

Incluir "nación" en el preámbulo no es cuestión baladí, como se empeñan en decir algunos, sino una pica en Flandes del nacionalismo de importantes consecuencias.

Porque sí tiene efectos jurídicos.

No lo decimos nosotros sino destacados expertos. Hagamos un somero travelling:

Antonio Hernández Gil (presidente del Consejo de Estado y del Supremo, durante la Transición): "Los preámbulos forman un todo con las Constituciones". De hecho, los preámbulos en Cartas Magnas o Leyes Fundamentales –como la de Bonn- han sido algo más que preceptos: han marcado la interpretación y la proyección del texto constitucional.

López Medel, profesor de Derecho natural: "Llevar el concepto Nación al preámbulo es tanto o más grave que si figurase en el texto del articulado".

Jorge de Esteban, catedrático de Derecho Constitucional: Incluir "en el frontispicio del Estatut" el término "nación catalana" "posee eficacia jurídica evidente" (…) "es de evidente valor jurídico, con su corolario de unos ficticios derechos históricos y un seudo poder soberano del pueblo catalán".

Los jueces del TC saben perfectamente que llevar el término "nación" al preámbulo no tiene un propósito decorativo. Si el Estado moderno se configura en todas las Constituciones como "nación jurídicamente organizada", no cabe, en consecuencia, que un Estado aloje naciones diferentes, dado que cada nación aspira un Estado propio.

Lo expresa gráficamente Jorge de Esteban: "Venir a reconocer ahora dos naciones en España es como reconocer que un hijo pueda tener biológicamente dos madres".

Pero mayores engendros jurídicos hemos visto en lo que llevamos de zapaterismo. Y todo indica que el fallo final del TC mantendrá, más allá de la cosmética, otras cargas contra los cimientos del Estado.

La unidad de España queda, por lo tanto, tocada con este torpedo nacionalista alojado en las primeras líneas del Estatuto catalán. Nos queda el consuelo de que en otro frente donde está en juego la libertad, otro tribunal –el Superior de Justicia de Andalucía- ha dictado una sentencia que abre un esparanzador horizonte.

El fallo judicial gravita sobre tres ideas esenciales:

Primera.- El Tribunal reconoce el derecho fundamental de los padres a elegir la educación de los hijos.

Segunda.- Frena la injerencia estatal, al denunciar que los curriculos de EpC, tal como están redactados, vulneran un principio constitucional: la neutralidad ideológica del Estado. De forma que en esos curriculos hay indicios de ilegalidad.

Tercera.- Anula los contenidos de EpC referentes a ideología de género. Lo cual es consecuencia lógica de lo anterior. La sentencia señala expresamente que no se puede educar a los alumnos de Andalucía en esta materia, por considerar esos contenidos incompatibles con la neutralidad a la que está obligado el Estado.

La sentencia del Tribunal andaluz es dos veces decisiva y (se podría añadir) audaz.

Porque reconoce, por un lado, el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos. Ya sé, resulta cansino defender lo obvio y demostrar que el día es día y la noche, noche, pero no queda otro remedio cuando ciertos gobernantes se empeñan en retorcer la realidad, con leyes kafkianas… Kafkianas pero no caprichosas, ojo. El objetivo es ganar más poder, invadiendo la esfera privada.

Y por otro lado, la sentencia es decisiva y audaz porque pone en cuestión la validez de Ideología de Género. La nueva ingeniería ideológica, tan errada como el marxismo y, al propio tiempo, con tantas pretensiones totalitarias, se encuentra por primera vez con un mentís jurídico, con una instancia que la pone en su sitio y la desenmascara.

No se trata únicamente de que la sitúe extramuros de la ley (al apreciar en los contenidos indicios de ilegalidad), sino que pone en tela de juicio su fundamento último: considerar el sexo materia cultural y no biológica.

Así el Tribunal rechaza que la asignatura propugne "que el sexo no define al hombre y a la mujer como tales, sino que es fruto de una determinada concepción cultural o de un accidente biológico; es decir, que a los seres humanos no los define como personas el sexo, sino la opción sexual elegida".

Estas cuatro líneas son absolutamente cruciales.
Implican un tiro en la línea de flotación de una cruzada ideológica basada en una patraña y que trata de reeditar la lucha de clases, jugando esta vez no con la propiedad sino con la diferencia varón y mujer.

Por algo se empieza.

Con rigor y sin chapuzas
M. MARTÍN FERRAND ABC 4 Mayo 2008

EL Tribunal Constitucional, más respetado por su significado que respetable por su conducta pasada y presente, es un conventillo del que, con frecuencia, conocemos sus miserias. Sea porque sus integrantes son fruto de cuotas y pactos o porque, como sus mentores, se han acostumbrado al uso del globo sonda, solemos conocer sus deliberaciones, al menos las más mollares, gracias a la prosa periodística antes que por el pesado lenguaje jurídico y administrativo de sus miembros. Ahora, dos años después de que fuese aprobado en referéndum, el TC delibera sobre la constitucionalidad del Estatuto de Cataluña y, según acaba de publicar La Vanguardia, podría dar por bueno su preámbulo. Se aceptaría así, según matizan las filtraciones disponibles, que Cataluña es una nación ya que, a diferencia del articulado, el preámbulo no tiene efectos jurídicos (?).

La última vez que crucé unas palabras con el recién fallecido Leopoldo Calvo-Sotelo -discreto presidente, hombre de bien y excelente parlamentario-, a la salida de un concierto en el Auditorio madrileño, me dijo que el mayor de nuestros problemas políticos reside en la falta de cimientos éticos en los que sustentar el trabajo de los poderes del Estado. Algo que se acrecienta cuando viven sin la suficiente distancia, con mutuas dependencias y, muchas veces, en escandaloso amancebamiento. Lo recuerdo, un poco, en su homenaje y, un mucho, porque no cabe mejor diagnóstico si se le aplica al TC y a sus últimas emanaciones que, verdaderas o falsas, concuerdan con su acreditado amor a la componenda.

Si entendemos que la Nación es una gran comunidad política y civilizada, aquí no hay más Nación que España. Así lo acredita la Historia, lo afirma la Constitución y lo sentimos una inmensa mayoría de los españoles presentes; pero, si Cataluña es también una nación, lo será independientemente de que tal enunciado aparezca en el preámbulo o en cualquiera de los artículos del Estatut, tenga o no efectos jurídicos. Será una cuestión de principios, no de compromiso, a no ser que el Tribunal quiera seguir deslizándose por la cuesta abajo que marca su trayectoria.

Si no los tengo mal contados, son siete los recursos de inconstitucionalidad interpuestos por distintos actores, el PP entre ellos, contra el Estatut que le hizo vivir a José Luis Rodríguez Zapatero uno de sus más ridículos vodeviles y más claras contradicciones, con daños a Pasqual Maragall, engaños a Artur Mas, beneficios para Josep Lluis Carod Rovira y un zigzagueo de tal intensidad que parece imposible que no se le quebrara la cintura. Surtan efectos, o no, es un tema secundario; pero habría que esperar que, a pesar de lo acostumbrado, no fuera la funcionalidad el impulso del TC. En situaciones como la presente, es exigible anteponer el rigor intelectual y la exigencia ética a cualquier otra consideración. Por la dignidad del Estado.

El TC empieza a moverse
JOSÉ ANTONIO PORTERO MOLINA La Opinión 4 Mayo 2008

Hace casi dos años ya del referéndum sobre el Estatuto de Cataluña y parece que empezamos a saber algo de lo que piensa hacer el Tribunal Constitucional con los recursos que lo han partido en dos. Esta semana se ha filtrado que aceptará el término nación recogido en el preámbulo justamente por eso, por estar en esa parte del estatuto que no tiene contenido jurídico. Porque los preámbulos tampoco tienen el alcance que poseen las exposiciones de motivos de las leyes en las que el legislador expone sus intenciones, entre otras cosas, para que sirvan de orientación a quien luego ha de aplicarlas. Y no lo tienen porque no lo pueden tener. No hay más que leerlos para darse cuenta de que no imponen deberes, ni crean derechos frente al poder, ni regulan la organización y el funcionamiento de un órgano, ni establecen principios ni valores. Los preámbulos cuentan cuentos, imaginan épocas felices, heroicas y gloriosas, proclaman orgullos. Son breves piezas de retórica nacionalista, sin más pretensiones. Resumiendo: como el TC está para enjuiciar si las normas jurídicas vulneran la Constitución y el preámbulo no es una de ellas, no lo declara inconstitucional. Deducir de ahí que el TC está de acuerdo en que Cataluña es una nación no tiene sentido, porque no se ha expresado al respecto. No está para eso.

La frase del preámbulo que encabritó a unos y emocionó a otros dice, literalmente, lo siguiente: El Parlamento de Cataluña, recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía de Cataluña, ha definido de forma ampliamente mayoritaria a Cataluña como nación. Se describe un sucedido que confirma el diario de sesiones. Eso es todo. La frase en cuestión expresa una opinión política que comparten nacionalistas y socialistas catalanes, y que mereció, como todo el estatuto, el apoyo del 36 por ciento de los cinco millones trescientos mil electores catalanes, y el rechazo o el desinterés del 64 por ciento. Sabemos bien lo que la frase significa para los nacionalistas, pero los socialistas todavía no lo han explicado bien, o no lo hemos entendido. Por ejemplo, la ministra de defensa del gobierno de la nación española podría explicarles ahora la frase a las tropas a sus órdenes, seguro que lo haría bien a condición de que no la oyeran sus compañeros del PSC. Por lo demás, lo que definió mayoritariamente el parlamento catalán ni es una novedad, ni tiene remedio. Pero, sobre todo, no tiene la importancia que sí tienen los doscientos veintitrés artículos y las muchas disposiciones del Estatuto.

La importancia, por ejemplo, de los artículos sobre financiación e inversiones del Estado en Cataluña, ahora que se discute lo de las balanzas fiscales. Muchos socialistas de las regiones de la parte de abajo del ranking económico dicen que no puede ser lo que Cataluña defiende y pide, y que nada de bilateralidad entre Cataluña y el Estado, que la financiación autonómica es asunto de obligada multilateralidad. Son los mismos que defendían el Estatuto catalán con entusiasmo contra el PP, porque decían que los populares rechazaban las autonomías y que Cataluña era muy solidaria. Ahora esos presidentes autonómicos socialistas están inquietos, y jodidos, porque saben que a los nacionalistas hay que aguantarles todo. En Galicia, sin ir más lejos, mientras el presidente Touriño exige multilateralidad, el vicepresidente Quintana quiere bilateralidad, negociación de igual a igual con el Estado como hacen las naciones de verdad, como Cataluña. Eso sucede en el ejecutivo bipartito, pero no es nada comparado con lo que se dicen en el parlamento gallego los dos socios. La descalificación individual y colectiva de todos y cada uno de los conselleiros socialistas que ha hecho esta semana el portavoz nacionalista, la atribuye el portavoz socialista a algún trastorno de personalidad. ¡Vaya tropa!

José Antonio Portero Molina es catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de La Coruña

Conflicto o enfermedad
JOSEBA ARREGI El Correo 4 Mayo 2008

A pesar de que vivimos tiempos en los que parece que las palabras no importan -son meras cuestiones semánticas, se repite con toda frivolidad, las palabras no importan, se afirma con tremenda ligereza- quienes están empeñados en el poder saben de la importancia de las palabras y procuran ocuparlas con el significado que quieren darles para así adquirir poder sobre la mente de los ciudadanos por medio de esas palabras así definidas.

¿Qué sería, por ejemplo, de la política vasca, especialmente desde la perspectiva nacionalista, sin el término conflicto? Algo cercano a la nada, al vacío completo, un sinsentido completo. ¿Qué pasaría si en lugar de llamar conflicto a lo que aparentemente nos sucede le llamáramos enfermedad? Sucedería que comenzaríamos a percibir la realidad social y política de otra manera, y que quizá comenzaríamos a poner remedio a nuestra enfermedad.

¿Qué es lo que sucede en realidad en la sociedad vasca? Tenemos un buen Estatuto de Autonomía. Tenemos el Concierto Económico. Recaudamos todos los impuestos. Tenemos capacidad normativa sobre el IRPF y sobre el Impuesto de Sociedades. Gestionamos toda la enseñanza. El futuro de la Universidad depende de nuestra capacidad y de nuestra voluntad de financiarla adecuadamente. Incluso en la cuestión tan espinosa y que tanta tradición de lucha y de plantes tiene en la propia Universidad, la del profesorado propio, la comunidad autónoma puede regularlo hasta el 49% como profesorado contratado.

Podemos gestionar toda la sanidad. Construimos nuestras carreteras. Decidimos los peajes de las autopistas públicas. Tenemos nuestra propia Policía. Podemos incluso decidir que el euskera es la lengua principal en el sistema escolar. Podemos exigir conocimiento del euskera para ser enseñante en cualquier nivel de enseñanza, primaria, secundaria y superior. Tenemos nuestros propios medios de comunicación públicos, en los que quienes mandan pueden hacer y deshacer a su antojo -en cuestiones de mapas, de invitados, de lenguaje, de mensajes políticos, de forma que cualquiera puede decir rotundamente que los jueces españoles prevarican, y no pasa nada-.

Y todo ello lo tenemos porque la sociedad vasca así lo quiso, así lo entendió y así lo refrendó. Vivimos, pues, en legitimidad democrática. Una legitimidad democrática que nunca es perfecta: por eso es democrática. Si fuera perfecta sería la utopía realizada, y como sabe cualquiera que haya leído alguna de las utopías que se han escrito a lo largo de la historia, todas esbozan regímenes totalitarios de gobierno en su sed de perfección. Una legitimidad democrática, constitucional y estatutaria que por supuesto tiene problemas. Problemas de cumplimiento de la ley orgánica que es el Estatuto, y problemas de lealtad básica a los supuestos en los que se ejerce poder en Euskadi hoy -y por parte del nacionalismo, por supuesto-.

Pero también tenemos a ETA, que es el núcleo de terror y violencia en torno al que se ha organizado la parte de la población que no ha sido capaz de aceptar la palabra del pueblo, la decisión democrática de la sociedad vasca. Somos una sociedad de la que decimos que es la primera en casi todo, que está por encima de la media europea en casi todo, una sociedad feliz, una sociedad puntera en el mundo, y ello gracias al marco de autogobierno definido en el Estatuto de Gernika y hecho posible gracias a la democracia constitucional de España.

Pero hay quien piensa que existen razones o excusas, explicaciones para que ETA siga usando violencia y terror contra el orden constitucional y estatutario. Mirando con tranquilidad las cosas, la sociedad vasca está afectada por una enfermedad grave, que es la enfermedad del lujo y de la avaricia: tener más de lo que le corresponde -el Estatuto define muchas competencias y permite muchas políticas como si la sociedad vasca fuera una sociedad homogénea en su identidad euskaldun, en su sentimiento de pertenencia, lo que no tiene nada que ver con la realidad- y a pesar de todo sentirse víctima hasta el punto de justificar, explicar, entender, acompañar con el discurso la violencia y el terror.

ETA no representa a víctimas de no se sabe qué represión de la identidad vasca, ETA no representa la situación de víctima de la cultura vasca, del pueblo vasco porque no se le reconoce en su identidad, en su derecho como pueblo. La sociedad vasca, como acabo de decir, posee un reconocimiento político que va incluso más allá de lo que sería en democracia adecuado para una sociedad tan meteca, tan mixta, tan plural y tan compleja como lo es la vasca. No hay problema de reconocimiento. Y si lo hay, no radica en el marco jurídico-político establecido por la Constitución y el Estatuto, sino en la incapacidad de ETA y del nacionalismo en su conjunto para reconocer el pluralismo y la complejidad de la identidad, de la cultura, de la sociedad vasca.

Es la enfermedad de quienes frívolamente creyeron que se puede vivir la política real como una ensoñación revolucionaria juvenil. Es la enfermedad de quienes creen que es posible la utopía en toda su contradicción: haciendo que tenga lugar, que sea un topos real. Es la enfermedad de quienes creen que se puede destruir el Estado porque el Estado implica el monopolio legítimo de la violencia, el sometimiento permanente de ese monopolio a las exigencias del derecho y de la ley. Es la enfermedad de quienes creen en una sociedad sin cárceles, sin leyes, sin normas, sin derecho, sin policía, sin recaudación de impuestos, pues todo ello implica violencia.

Y no digo por decir: basta participar en cualquier tertulia política con personas pertenecientes a eso que hemos dado en llamar izquierda abertzale, es decir, con personas del entorno político de ETA, para escuchar nítidamente estos mensajes y para ver con claridad en qué consiste la enfermedad de la sociedad vasca: la existencia en su seno de un grupo de personas que perdieron el tren, y que ahora hacen responsables a los demás de su incapacidad de leer la historia real.

Si uno se atreve a afirmar en cualquiera de esas tertulias que el Estado se define como monopolio legítimo de la violencia, implicando el sometimiento del uso de la violencia a las exigencias del derecho y de la ley, responden afirmando que ETA usa violencia, por supuesto, porque existe la violencia del Estado, pero que ETA no busca ningún tipo de legitimación para su violencia. Es la violencia libre, sin sujeción a ninguna norma. Es la soberanía absoluta.

Se trata de la enfermedad de criticar el poder del Estado, del Gobierno, de la justicia, sin percibir -o quizá percibiendo demasiado claramente- que el verdadero poder en el seno de la sociedad vasca lo ejerce ETA, que se arroga lo que siempre ha sido el meollo del poder soberano: la capacidad de decidir sobre la vida y la muerte de las personas. La democracia se ha desarrollado sometiendo ese poder a las exigencias del derecho y de la ley. ETA quiere mantener ese poder sin límite alguno, y sin competencia alguna. Creando la situación ideal para ella: una situación sin Estado, sin monopolio de poder y sin exigencia de legitimación del poder por medio del derecho y la ley. Una situación de anarquía completa. Una situación como en la selva: sin normas, sin derecho, sin necesidad de legitimación, una situación en la que el más fuerte, el que cuenta con el pistolón más grande, el que más dispuesto está a saltarse a la torera todas las normas, el que más dispuesto está a pasar de todas las reglas es el que manda. La ley de la selva, la ley del más fuerte. En contra de todos los débiles que sólo pueden encontrar su protección en el Estado, en el Estado de Derecho y en la democracia normada.

Personas que defienden la ley de la selva en nombre de la verdadera democracia -en las discusiones con estas personas un término en euskera se repite estratégicamente, 'benetakoa', 'auténtico'-, en nombre de la paz verdadera, en nombre de la verdadera justicia. Cualquier alumno de literatura sabe que la enfermedad literaria comienza con la manía de adjetivar los sustantivos que por sí mismos poseen suficiente significación. Basta la democracia, y la paz y la justicia, sin tener que hablar de cada una de ellas en términos de autenticidad.

Sabemos cuál es la enfermedad que tenemos que curar. Entre otras cosas peleando por cada palabra, No dejándonos embaucar. Huyendo de los falsos romanticismos y de las utopías totalitarias. Aprendiendo el significado de que democracia es criticar tanto el 'homo homini deus' como el 'homo homini lupus'. El hombre no le es ni dios ni lobo al prójimo. Basta que le sea un hombre, prójimo, relativo, imperfecto, limitado, particular. 'Homo homini homo'.

Vasconia para los vascones
Nota del Editor 4 Mayo 2008

"Podemos incluso decidir que el euskera es la lengua principal en el sistema escolar. Podemos exigir conocimiento del euskera para ser enseñante en cualquier nivel de enseñanza, primaria, secundaria y superior"  Y con esas decisiones y exigencias excluyen a los españoles de esa arcadia feliz. La soledad del terror.

PATXI BAZTARRIKA, VICECONSEJERO DE POLÍTICA LINGÜÍSTICA DEL GOBIERNO VASCO
«Nos sobran guardianes del euskera y del castellano»
Plantea un debate social para buscar un mayor consenso sobre la lengua vasca, «requisito imprescindible» si se quiere avanzar en su uso
MARTA FDEZ. VALLEJO m.f.vallejo@diario-elcorreo.com 4 Mayo 2008

El Consejo Asesor del Euskera ha abierto un debate en el que quiere que participe toda la sociedad y que servirá para marcar las pautas de la política lingüística del futuro. Es una apuesta del Departamento de Cultura por buscar un consenso mayor, «imprescindible» para poder impulsar el uso del euskera, dice el viceconsejero de Política Lingüística, Patxi Baztarrika. Para avanzar hacia un acuerdo los castellanohablantes deberían «hacer un esfuerzo» por acercarse a la lengua vasca; y la comunidad euskaldun facilitar ese paso, «ser más atractiva», despojarse de la «imagen ideologizada» que proyecta. En esa vía de acercamientos, recalca, «nos sobran los guardianes del euskera y el castellano».

-¿Porqué se plantea ahora la necesidad de un debate en la sociedad para marcar las líneas de la futura Política Lingüística?
-La ley del euskera tiene 25 años. Partiendo de esa experiencia, la sociedad vasca dispone de la fuerza suficiente para afrontar el futuro de la revitalización del euskera con éxito. El camino que nos queda por recorrer es bastante más largo que el que hemos hecho. Intuíamos que había mucha energía dispuesta a expresarse en la sociedad, como se está viendo en los pocos días que llevamos. Es como si hubiéramos abierto una puerta a todas las opiniones que esperaban a salir. La ciudadanía tiene muchas cosas que decir, que gustarán mas o menos.

-¿Se han cometido errores?
-Se han ganado 200.000 hablantes y el euskera se utiliza en ámbitos donde hace 25 años no se usaba, la Administración, la escuela, los medios de comunicación... Pero tenemos serias dudas de que se haya incrementado su uso de forma porcentual en las relaciones personales, en la familia, entre los amigos, en la calle...La consideración social del euskera, su aceptación y prestigio social, la asunción de esa lengua como valor práctico de primer orden tampoco se ha incrementado en la misma proporción que su conocimiento.

-¿Cuál es el camino?
-El uso de la lengua o se garantiza a través del acuerdo, de la implicación del conjunto de la sociedad, o su futuro es dificilísimo. Las leyes, los decretos, los recursos públicos o los planes son imprescindibles para que una política lingüística sea exitosa, pero nada de eso es determinante. Lo determinante para el uso está en la adhesión y la voluntad de la ciudadanía.

-¿Cómo se consigue?
-Sólo se puede lograr a través del acuerdo entre las diferentes sensibilidades del país. Nada que no sea objeto de consenso importante en materia lingüística puede salir adelante con éxito. Todos, vascohablantes y no, nacionalistas y no nacionalistas, debemos asumir como tarea propia contribuir al consenso.

-Un pacto con los castellanohablantes...
-Los consensos deben tejerse mejor para que los sectores de la sociedad que se ven más distantes respecto al euskera se vayan incorporando a esta tarea común. Para ello, todos, Gobierno y fuerzas políticas, debemos actuar con prudencia y generosidad. Hay que convencer a la comunidad monolingüe erdaldun de que tenemos dos lenguas y que el euskera es un bien cultural de todos los vascos. Es tarea de todos contribuir a la convivencia en las dos lenguas, porque ello permitirá que la convivencia en la sociedad sea más equilibrada, sólida y pacífica.

-¿Se había perdido esa voluntad de buscar acuerdos?
-Creo que el nivel de consenso en relación al euskera es alto, pero no suficiente para afrontar con éxito el futuro; por eso necesitamos renovarlo, fortalecerlo e incrementarlo. En 1982 se logró un consenso ejemplar, modélico, donde diferentes sensibilidades políticas se pusieron de acuerdo, y dio lugar a una ley del euskera que ha permitido dar un salto espectacular. Pero el consenso sobre la cuestión lingüística no es algo que se compre un día en el 'híper' y lo tengas para siempre, sino que hay que alimentarlo constantemente.

Despolitizar
-El Consejo Asesor del Euskera, en su documento base, alerta de peligros, entre ellos la alineación del euskera con determinadas ideologías.
-El euskera es un elemento de cohesión social y debe dejarse a salvo de cualquier utilización partidista e ideologizada. ¿Nadie debe pretender adueñarse de manera excluyente del euskera! Hay veces que sucede entre los nacionalistas y no es bueno. Pero a la vez, nadie debe considerarse a salvo de la responsabilidad de contribuir a la promoción de su uso como si esto del euskera fuera cosa sólo de los vascohablantes, de los euskaltzales o de los nacionalistas. Y eso ocurre.

-¿De qué forma?
-Hay una parte de la sociedad que vive de espaldas al euskera. Hay una anécdota que lo visualiza muy bien: Ortega y Gasset estaba sentado con un amigo en un parque y pasaron dos chicas. El amigo dijo: 'Ni nos han mirado', Ortega y Gasset le contestó: 'No, es que ni nos ven'. Eso ocurre aquí.

-¿Qué hay que hacer para que miren al euskera?
-Haciendo del euskera una lengua atractiva. Que las cosas que se ofrecen en euskera merezcan la pena: en los medios de comunicación, con productos culturales, formativos, de ocio y de entretenimiento que sean interesantes y aporten un valor añadido respecto de los que se ofrecen en castellano. La gente no los va a elegir porque estén en euskera; sólo si le aportan algo novedoso, diferente. Y hay que hacer atractiva a la propia comunidad vascohablante.

-¿Cómo?
-Quitarle cualquier carga de 'no pluralidad', de ideologización. Que logre proyectarse como una comunidad rica, plural, abierta. La imagen que da no es ésa, aunque no se corresponda con la realidad.

-Difícil, si no se ha podido evitar el enfrentamiento por motivos lingüísticos.
-Nos sobran guardianes del castellano y del euskera. No quito que se hayan cometido errores, pero no se puede dar la imagen de que el castellano está en peligro en Euskadi. Si hubiese necesidad, yo sería el primero que trabajaría para que no se debilitara, es una lengua de aquí. Pero tampoco necesitamos guardianes y salvadores del euskera, que están todo el día emitiendo mensajes negativos, músicas fúnebres, agónicas: que la lengua desaparece, que agoniza..., y lo único que consiguen es ahuyentar a la gente. Nunca el euskera ha tenido la salud, los apoyos públicos y el respaldo de ahora.

-Hay quejas por cómo se ha hecho el proceso de normalización, en la Administración y en la enseñanza.
-Todo no se ha hecho tan bien como se debería. El debate abierto servirá para expresar y recoger las deficiencias, que las ha habido. Un proceso de cambio lingüístico hay que hacerlo sin excesos, pero también hay que ser conscientes de que no se puede hacer sin incomodidades. ¿Qué sucede? Que hay que acordar y consensuar las incomodidades que estamos dispuestos a asumir para fortalecer el euskera. Si son aceptadas por el conjunto de la sociedad, son más llevaderas. Sería un fracaso plantear objetivos que no se adecúen a los ritmos o a la voluntad de la sociedad.

Respaldo del Gobierno
-Buscar el consenso es una iniciativa de Política Lingüística, ¿tiene el respaldo de Cultura, de todo el Gobierno vasco?

-El propio lehendakari ha hablado de la necesidad de este debate. La consejera de Cultura también, y es, a propuesta suya, cuando el Consejo Asesor del Euskera decide crear una comisión especial para impulsarlo. Es un compromiso del conjunto del Gobierno vasco. La viceconsejería de Política Lingüística va a liderar el proceso porque es nuestra obligación, pero queremos que tenga la mayor participación social posible. Lo primero es poder hablar con total libertad sobre la política lingüística para debatir y contrastar puntos de vista diferentes.

-Recogerán opiniones muy críticas de los ciudadanos.
-La ciudadanía podrá trasladar sus puntos de vista mediante la web y el blog creado, y emitiendo su opinión por los canales que estime oportunos, a través de los medios de comunicación. Habrá posturas críticas, sin duda. Pero debemos hacer el debate tranquilamente, sin que nadie tenga temor a ser descalificado como enemigo del euskera por decir que se han cometido excesos, ni de talibán por pensar que algunas políticas lingüísticas no son avanzadas.

-¿Se buscará el pacto con las fuerzas políticas?
-Las fuerzas políticas también tiene que dar su opinión, nadie tiene que sustraerse del debate. Espero que estén a la altura de las circunstancias. Demasiadas veces se utiliza el euskera para el 'rifi rafe' político, para el 'pim, pam, pum' de la lucha política, de la lucha partidista. Todos los partidos deben dejar de utilizar el euskera para hacer ruido mediático, y demostrar que son capaces de iniciar un acercamiento para ir tejiendo un consenso mayor que el que hoy tenemos en torno al euskera.

-¿Cree posible ese acuerdo?
-La comisión elegida para elaborar el documento base era plural, con personas de diferentes ideologías y ámbitos. Han hecho un esfuerzo importante para acordar el texto. Muchas horas de trabajo y de acercar posiciones, porque tienen unos puntos de vista más coincidentes y otros más distantes, y se ha conseguido. Ese documento en sí mismo tiene un enorme valor, demuestra que es posible el consenso, el acercamiento y el acuerdo desde posiciones diferentes.

-¿El debate va a desembocar en una normativa?
-Es un debate previo para sentar las bases y los principios generales en los que se tiene que sustentar la política lingüística de principios del siglo XXI. El documento servirá para el diseño de las políticas concretas que haya que hacer en el futuro, deberá ser tomado en consideración por los poderes públicos.

-¿Cómo ve el futuro?
--Aspiro a una sociedad con un bilingüismo lo más equilibrado y simétrico posible. Pero sé que para llegar a esa situación tengo que pasar por años y generaciones de situaciones de bilingüismo no equilibrado, asimétrico, y eso no me debe producir ningún trauma. Sé que en otros 25 años no vamos a lograr que la sociedad vasca sea verdaderamente bilingüe, pero ello no quiere decir que no debamos trabajar para lograrlo.

De juzgado de guardia
Nota del Editor 4 Mayo 2008

Este sujeto dice que el castellano no está en peligro en las vascongadas, y el sujeto anterior dice que deciden y exigen el vasco y por tanto españoles fuera. Aquí los guardianes del vasco cobran todos los meses del dinero de los múltiples impuestos de los demásy los que defendemos los derechos constitucionales trabajamos como voluntarios no remunerados.

¿ Porqué tienen tanto miedo a la libertad, a que cada uno elija la lengua en la que quiere que eduquen a sus hijos ?

¿ Porqué pretenden inocular una lengua extraña a los que desean ser escolarizados en la lengua española ?

¿ Porqué no se dedican a inocular la lengua "propia" a quienes quieran serlo,  y a defender los derechos de las personas ?

ESTUDIA UN "CONTRATO" DEL USO DEL GALLEGO
La Xunta busca "galleguizar" los colegios mediante "comisarios lingüísticos" en las aulas
La imposición del gallego en detrimento del castellano sigue sumando capítulos. Según desvela La Razón, el Ejecutivo del socialista Emilio Pérez Touriño está impulsando la creación de "comisarios" en las aulas para fomentar la inmersión lingüística. Entre sus funciones estaría "acoger" a los estudiantes no gallego parlantes. La Guía de Planificación Lingüística de la Junta de Galicia también plantea un "contrato" para el uso del gallego o "galleguizar" los nombres y apellidos del alumnado.
Libertad Digital 4 Mayo 2008

La Consejería de Educación de la Junta gallega ha repartido a los diferentes centros escolares de la comunidad la Guía Práctica para la Planificación lingüística, centrada en la "inversión lingüística" del alumnado. Entre las medidas "dinamizadoras para potenciar del gallego" se incluye la necesidad de crear la figura del "voluntario lingüístico" a modo de comisario de la lengua. Entre sus funciones estaría "acoger" a los estudiantes no gallego parlantes.

Sin embargo, ésta no es la única iniciativa que quiere poner en marcha el Gobierno de Pérez Touriño. La Consejería de Educación también quiere establecer "pautas de compromiso y fidelidad lingüística" entre el alumnado, proponiendo a los estudiantes "contratos" de uso del gallego.

Ya en Secundaria, la Junta quiere que se promueva la denominada "galleguización" de los nombres y apellidos entre el alumnado.

La Xunta busca «comisarios» en las aulas para la inmersión lingüística lingüística
- Promueve en su guía educativa la figura del «voluntario lingüístico» entre el alumnado que impulse la difusión del gallego - La Consejería pretende establecer «pautas de compromiso y fidelidad lingüística»
La Guía de Planificación Lingüística de la Xunta apuesta por «galleguizar» los nombres y apellidos de los estudiantes.
R. C. La Razón 4 Mayo 2008

Madrid- Las medidas impulsadas por la Xunta de Galicia para extender el uso del gallego en detrimento del castellano han encontrado en las aulas su principal banco de pruebas. La Guía Práctica para la Planificación Lingüística en los centros educativos, elaborada por la Consejería de Educación del Gobierno de Emilio Pérez Touriño, aconseja a los responsables de los colegios e institutos, entre otras medidas, buscar la colaboración de algunos alumnos en la implantación de la «inmersión lingüística».

El documento, que se hizo llegar a todos los centros al comienzo del curso escolar, incluye un «repertorio de actuaciones dinamizadoras para potenciar el uso del gallego». Entre estos «ejemplos orientadores» se incluye la necesidad de «crear la figura del voluntario lingüístico entre el alumnado», que cumpliría funciones como «acoger» a los estudiantes no gallegoparlantes, colaborar con el Equipo de Normalización y Dinamización Lingüística del centro y participar en la organización de diversas actividades de fomento del gallego.

«El pasado año se iba a designar a una especie de ?comisarios? -explica a este periódico un profesor de un centro gallego que prefiere no desvelar su identidad-, pero al menos en mi instituto esa medida no se ha puesto en marcha».

Eso sí, este docente se queja de algunas de las iniciativas puestas en marcha por la Xunta para fomentar el uso del gallego en los centros educativos. «Este año las oposiciones ya son en gallego y para optar a un curso en el extranjero, el profesorado debe acreditar su conocimiento del idioma, aunque lo que pretendas sea estudiar en Irlanda o en Normandía».
Pero ésta no es la única iniciativa que aconseja poner en marcha la Consejería de Educación, que también quiere que se establezcan «pautas de compromiso y fidelidad lingüística» entre el alumnado, proponiendo a los estudiantes «contratos» de uso del gallego. Y ya en Secundaria, la Xunta quiere que se promueva la galleguización de los nombres y apellidos entre el alumnado.

Intercambios
Pero, sin duda, son los estudiantes de familias castellanoparlantes los principales objetivos de las medidas impulsadas por la Xunta. De hecho, Educación propone, respecto a estos alumnos, «encuentros e intercambios» con alumnado de otras zonas, sobre todo de aquellos centros que destacan por su «avance dinamizador» en el uso de la lengua.

La guía reseña igualmente algunas prácticas que hay que evitar para conseguir el objetivo de que, al terminar la enseñanza primaria, los alumnos sepan desenvolverse «en las dos lenguas oficiales». Y entre los «errores» que arrastra la aplicación de la Ley de normalización lingüística de 1983 está, añade, «tomar como máximos los mínimos legislados». El decreto 124/2007 establecía que, como mínimo, el 50% de las clases deben impartirse en la lengua de Castelao. Pero en aquellos contextos en los que «el predominio familiar y social del castellano sea muy elevado, será necesario elevar ese porcentaje».

«Prejuicios» contra el gallego
La Xunta también alerta sobre qué debe entenderse por «clases impartidas en gallego». En ningún caso, insiste, aquéllas en las que el profesorado se limita a utilizar la lengua para seguir los contenidos de un libro de texto o cuando los docentes emplean un gallego muy deficiente «o directamente el castellano» para las explicaciones complementarias. También trata de erradicar de las aulas los «prejuicios» contra el uso del gallego como, por ejemplo, cuando al iniciar las clases en esta lengua se informa a los chavales de que «ahora hay que hablar en gallego». Algo que, según la Consejería, transmite a los alumnos «un prejuicio capaz de crear actitudes negativas de cara al gallego».

Mein kampft
Nota del Editor 4 Mayo 2008

El libro en cuestión, escrito, como no, en la lengua "propia" de Galicia, puede únicamente ser leído por las gentes que trabajan en la educación, y por tanto están obligados a conocer, usar, inocular la lengua propia a sus pobres y desconstitucionalizados alumnos. Y son algunos de ellos, los que de dan cuenta del disparate de la imposición lingüística,  los que lo han comparado con los métodos de Hitler, lavado de cerebro, expulsión del sistema a quienes no comulguen con sus principios. La retorcida mente de los "normalizadores" no tiene rincón alguno de decencia, pudor, respeto ni sentido común.
 

EL INFORME HABLA DE 'SITUACIÓN INQUIETANTE'
Reporteros Sin Fronteras denuncia las 'intimidaciones' de ETA a la prensa española
EFE El Mundo 4 Mayo 2008

PARÍS.- La situación de los periodistas en el País Vasco es una de las "más inquietantes" en la Unión Europea (UE) por las "intimidaciones" de la organización terrorista ETA que obligan a muchos a vivir con escolta y a otros a dejar la región, según un informe de la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF).

Con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa, el 3 de mayo, RSF ha investigado por primera vez las violencias y amenazas contra los periodistas en la UE.

Además de en el País Vasco a causa de ETA, afrontan amenazas, intimidaciones o intentos de asesinato por las mafias en el sur de Italia, por miembros de grupos paramilitares implicados en tráficos de drogas o extorsión en Irlanda del Norte, por islamistas integristas en Dinamarca, o en las barriadas conflictivas en Francia, indica el documento.

El capítulo sobre España titulado "Un País vasco de alto riesgo" se abre con la afirmación de que "en una sociedad vasca dinámica y proyectada hacia el futuro, los periodistas soportan, en ocasiones desde hace muchos años, las intimidaciones de la organización terrorista" ETA, afirma RSF.

En San Sebastián, Gorka Landaburu, director de la agencia EIG y corresponsal de la revista 'Cambio 16', recuerda el asesinato del periodista José Luis López de Lacalle, de 'El Mundo', en 2000, y el atentado con paquete bomba del que él mismo fue objeto en 2001, en el que perdió varios dedos y la vista en el ojo izquierdo.
'Punto álgido'

"En una sociedad vasca dinámica y proyectada hacia el futuro, los periodistas soportan, en ocasiones desde hace muchos años, las intimidaciones de la organización terrorista"

Tras señalar que en aquella época la presión alcanzaba su "punto álgido", indica que "de nuevo los periodistas son un objetivo" con la ruptura "muy preocupante" de la tregua por parte de ETA.

Desde el anonimato un colega de 'El País' afirma que "los últimos años han sido duros. La dificultad proviene del clima general, de un sentimiento de crispación que dificulta nuestro trabajo. Estoy cansado de todo esto. Dura desde hace demasiado tiempo".

Si bien los medios no están sometidos a las presiones de ETA con la misma intensidad, todos los periodistas entrevistados por RSF han lamentado el clima de "hostilidad existente".

"Cartas amenazadoras tras la publicación de un artículo, comunicados acusando a un periodista o una redacción, difusión de lista negras de medios 'enemigos', concentraciones de militantes independentistas ante las redacciones de los medios 'contrarios' a ETA, carteles en las calles mencionando nombres de periodistas, y dando sus direcciones o números de teléfono, etc", indica RSF.

Sentencia que es "muy larga la lista de intimidaciones que sufren los profesionales" que "no comparten las tesis de ETA".

Un clima que obliga a muchos a vivir con escolta policial y poner bajo protección a redacciones enteras, agrega RSF y precisa, que, según el Consejero vasco de Interior, Xavier Balza, unos 40 periodistas están con protección policial, una decena de ellos a título individual, mientras otros optan por una protección privada.
Vida en 'semi-libertad'

Landaburu habla de una "vida en semi-libertad", mientras que Carmen Gurruchaga, corresponsal de 'El Mundo' en el País Vasco hasta la explosión de una bomba ante su casa en 1997, acusa a ETA de haberle robado "su vida, sus amigos y su ciudad".

Muchos periodistas se han negado a irse del País Vasco, aunque alejan a sus familiares para que no corran peligro. Una periodista, que reconoce el impacto en el ejercicio de la labor periodística, cita el "peligro de optar por fuentes informativas no excesivamente duras con el terrorismo y evitar las que se oponen demasiado, porque puede resultar peligroso".

Además, la libertad de los periodistas es "a veces" amenazada también por la actuación de las fuerzas del orden, indica RSF, que cita el caso de Óscar Beltrán, de 'El Correo', que en 2007 publicó que un miembro de la policía vasca había avisado a un etarra de que lo iban a detener.

El fiscal ordenó la entrega a la policía de la lista de las llamadas recibidas por Beltrán el día de la operación, pero no se investigó para identificar al agente, denuncia el periodista, para quien "el gobierno autónomo no quiere que se hable en la prensa de la policía vasca, y quiere controlar cualquier información sobre las fuerzas de la policía autónoma".

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