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Recortes de Prensa    Martes 6 Mayo 2008

La situación del Vascuence
Adolfo Careaga Minuto Digital 6 Mayo 2008

Han coincidido en los días finales del pasado año tres acontecimientos importantes sobre el vascuence, la lengua originaria de la comunidad vascongada.

El primero, el venticinco aniversario de la que se llamó Ley del Euskera. El segundo, el informe PISA 2006 que elabora la OCDE. El tercero, el nuevo currículum escolar elaborado por el Gobierno Vasco.

Los veinticinco años de vigencia de la Ley del Euskera se han caracterizado por el esfuerzo denodado del PNV por imponer el euskera y rechazar el español como lengua normal del pueblo vasco. Son esfuerzos, decía don Miguel de Unamuno, que “no nacen del amor al vascuence, sino del odio al español”. Del principio que don Sabino Arana impuso: “Ya lo sabéis euskaldunes; para amar el euskera tenéis que odiar a España”.

El nacionalismo ha dado por supuesto que para su objetivo final de la creación de un Estado vasco separado de España, es imprescindible que los naturales de esta tierra tengan su propia lengua. Y aunque la realidad demuestre que hay naciones tan arraigadas en el corazón de Europa como Suiza, que no tiene una lengua propia sino tres, tan importantes como el alemán, el francés y el italiano; y por más que escritores vascongados tan ilustres como Baroja o Unamuno hayan tratado de demostrarles que están equivocados, los separatistas se han mantenido contumaces en su idea, en pos de la cual han adoptado medidas muy perjudiciales para la comunidad que gobiernan.

Medidas contra el castellano
Se prima en los concursos públicos de tal manera el conocimiento del vascuence que la capacidad profesional del opositor queda perfectamente relegada. Y un médico castellanoparlante y con brillante expediente académico, no saca la plaza convocada frente a un mediocre galeno que hable vascuence, por más que no tenga oportunidad de usarlo en el ejercicio de su profesión porque la generalidad de los enfermos le hablarán en español. Se bloquean de esta manera los cargos de las instituciones vascongadas a favor de los que conozcan el euskera con discriminación absoluta para los que sólo hablen español, que es la lengua real de esta tierra.

Se coacciona a los establecimientos comerciales anunciando que se les va a obligar a poner sus rótulos en vascuence y a tener empleados vascoparlantes. Se adoptan disposiciones legales tan disparatadas como la Ordenanza del Euskera en el Ayuntamiento de Bilbao, cuya introducción señala: “El euskera, como lengua nacional del País Vasco es la lengua del municipio de Bilbao”. Cuando es obvio que en nuestra villa prácticate nadie se expresa en vascuence.

Los símbolos
En mi pueblo, Guecho, hubo un alcalde nacionalista que lanzó la pintoresca idea de crear un prendedor que habrían de llevar en sus solapas los vascoparlantes, para discriminar a los que no hablaran más que castellano. Es decir, como Hitler, sólo que al revés. Hitler colocaba la estrella de David a los judíos para denigrar a su raza despreciable; el alcalde Zarraoa el pin vasco a los euskeraparlantes como exaltación de la lengua propia de la más noble y antigua raza de Europa. Lo que ocurre es que esas insignias apenas se han visto en Guecho, o porque son muy pocos los que hablan vascuence o porque olímpicamente las han despreciado.

No es este, por supuesto, el único emblema nacionalista que se ha hecho desaparecer. Antes de la guerra se alardeaba del Lauburu como símbolo máximo de la raza vasca. Después se le dejó en el olvido, cuando la Europa nazi se pobló de la cruz esvástica de Hitler, el gran estandarte de la raza aria, que era prácticamente igual que el lauburu vasco.

Se siguen manteniendo, por otra parte, los tópicos de siempre: que la persecución de Franco es lo que más ha perjudicado al vascuence, como si en el año 36 hubiera muchos más euskoparlantes que los que se daban en 1976. Que los maestros castellanos castigaban en nuestras escuelas, colocándole un anillo degradante al chiquito al que se oía hablar en euskera. Ahora se citan casos, por el contrario, en los que el “maisu” echa una mochila cargada de piedras sobre la espalda del muchacho que se descuida y, jugando en el recreo, habla en español.

Los datos históricos
No hay que olvidar, por otra parte, que ya en el siglo XVII las Juntas de Guernica exigían a sus miembros el conocimiento oral y escrito del castellano. Y en el XVIII la Real Sociedad Económica Vascongada de los Amigos del País –hoy tan en auge y que con tanto entusiasmo cultiva la lengua vernácula-, iniciaba el artículo primero de su “Reglamente para los alumnos” de la siguiente manera: “Para ser recibidos por alumnos es preciso estar diestros en leer y escribir, arreglados a la Ortografía de la Real Academia Española”.

Quizá a la vista de estos hechos, don Sabino Arana dejó escrito, con disparatado pesimismo: “El euskera se muere. Es verdad. No lo mata el extraño. Los mismos vascos le están dando la muerte. Ha mucho tiempo que empezaron a negarle el sustento y hasta el aire”.

Eran aquellos tiempos en los que, bajo la influencia de la Ilustración, la Enciclopedia y luego la Revolución francesa, las gentes eruditas trataban de superar las tenebrosidades medievales. Y si se cargaron los enjambres de fueros, privilegios, mayorazguías y franquicias, en busca del principio fundamental de la igualdad de los ciudadanos ante la ley, fueron abandonando también los retrógados dialectos y hablas de las distintas comarcas, a favor de las grandes lenguas nacionales. Así en Francia, con las doctrinas del abbé Grégoire se difuminaron las lenguas lemosinas, además del gascón, el bretón o el vasco. Pero de esta manera fue posible la gran literatura francesa del siglo XIX, esencia de la cultura de Europa.

Y tuvo ese movimiento importante repercusión para los pueblos hispánicos, porque en Bolívar y sus secuaces sudamericanos se dio el acierto cultural de no hacer su independencia sobre el quechua o las lenguas guaraníes o aztecas, sino fundamentándola en el viejo castellano, gracias a lo cual son hoy unos cientos de millones los seres humanos que lo cultivan, aunque, al parecer, los vascongados, que fueron en buena parte sus creadores, traten ahora de erradicarlo.

Resultados obtenidos
Las encuestas que sobre esta cuestión se hacen tienen, en general, escaso interés, porque de tal manera se ha politizado el tema que si a un bizcaitarra se le pregunta si habla vascuence contestará indefectiblemente “bai”, aunque sea esta la única palabra que domine en el idioma vernáculo. La encuesta más expresiva es la de los periódicos y libros que los vascongados leemos. El 90 por ciento de lo que los diarios de esta tierra publican está editado en castellano sin duda porque los editores saben que en vascuence no encuentran salida. Y, según la patronal del sector, “de cada cien libros que se venden en Euskadi noventa y cuatro son en castellano.
Estos sí que son datos demoledores y que concuerdan con la realidad sociológica de que es el español la lengua que se sigue hablando en las calles, en los comercios, en los bares o en los medios de comunicación de las ciudades vascongadas. Lo que no es óbice para admitir que en algunas aldeas rurales o marineras sea el vascuence el habla prioritaria.
Y es en estos momentos cuando se produce el famoso informe PISA 2006, sobre la evaluación de la enseñanza en la juventud de distintos países y regiones.

El resultado no ha sido ciertamente favorable para la enseñanza española, en general. Pero es significativo especialmente para el País Vasco. De las tres ramas en que el estudio se desarrolla –ciencias, matemáticas y lengua-, en las dos primeras por delante de nuestra comunidad autónoma se sitúan otras varias como la Rioja, Castilla, Navarra, Aragón y Cantabria. Pero lo dramático es lo que sucede con lengua, donde los exámenes se han desarrollado en español, por decisión del Gobierno Vasco, para que no se manifieste el fracaso rotundo que se daría si las pruebas hubieran tenido lugar en euskera. Es decir, que muchachos que están en su inmensa mayoría escolarizados en vascuence desde los tres años de edad, al llegar a los quince tienen que examinarse de lengua en español, porque si lo hicieran en vascuence el desastre sería total.

Para justificar el fracaso se alega que esos jóvenes tienen como lengua materna el castellano, con lo que estarían en inferioridad de condiciones si se les hace expresarse en euskera.

Ya en 1953, en un informe de la UNESCO, que cita José Antonio Villarroel, se decía rotundamente que “la lengua materna constituye el mejor método para enseñar a un niño. Desde el punto de vista psicológico, la lengua materna es el sistema de signos que funciona de forma automática en su cerebro y que le permite expresarse y comprender. Desde el punto de vista educativo, el niño aprende más rápidamente empleando esta lengua que cualquier otra”.

Pues han hecho falta, por lo visto, veinticinco años para que los que dirigen la formación escolar vasca se enteren.

El gran despilfarro
Queda en pie la gran pregunta:¿ Cuánto ha costado al contribuyente toda esta despótica operación de intentar cambiar la lengua real de este pueblo?

La respuesta oficial es que el presupuesto anual del área lingüística del Gobierno Vasco para el desarrollo del vascuence, es de 40 millones de euros. Es decir, más de 6.000 millones de las antiguas pesetas. Si a ello se le añade la inversión de ayuntamientos, diputaciones y de entidades sometidas más o menos al chantaje nacionalista, como bancos, cajas de ahorro, empresas públicas y privadas, probablemente estará por lo menos en la cifra que en los años noventa se manejaba como cierta: 35.000 millones de las antiguas pesetas al año.

Un partido como el PNV, al que apoya el 20 ó 30 por ciento de los votos del electorado, ¿qué derecho tiene, por más que ejerza el poder político, a obligar a la ciudadanía de este país a cambiar su lengua de expresión habitual?. Y así lo hace no por un criterio pedagógico sino exclusivamente por un perjuicio político.

El currículum vasco
Queda el último y más contundente mazazo en la política típicamente totalitaria del Gobierno Vasco para la imposición del euskera: La creación del currículum de euskaldunización escolar, cuya ley se debe de estar elaborando en estos momentos y que no tiene más fin que eliminar la enseñanza en castellano que se daba hasta ahora en al sección A de la enseñanza oficial. Quedará marginada la lengua de Cervantes y la línea principal de la escolarización será la del vascuence. Con lo cual perderán los padres derecho de elegir la lengua de enseñanza de sus hijos.

Acaso con ello consiga el nacionalismo vasco mayor éxito que el alcanzado hasta ahora. Porque, si cabe suponer que en estos años mucha gente habrá aprendido, con mayor o menor dificultad, a expresarse en euskera, lo que parece es que su lengua habitual sigue siendo el español.

Y es que, como dice el anterior Consejero de Cultura del Gobierno Vasco, don Joseba Arregui: “Sin libertad se conseguirá que se aprenda el euskera pero difícilmente que se use”.

Separatistas y separadores
Yolanda Morín Minuto Digital 6 Mayo 2008

Asistimos desde hace ya bastante tiempo al debate sobre el futuro de España, alentado sin duda desde los nacionalismos periféricos que, parapetados tras las concesiones que se realizaron allá por el 78, pretenden la independencia, dejar de ser España para convertirse en terruño.

Los complejos de la derecha que trajo la democracia a España han sido tantos y de tal calado, que el discurso nacionalista, más bien victimismo, ha recorrido casi cualquier camino sin impedimento alguno: raza, rh, lengua, invasión, violencia. El ’stablisment’ político no ha sido capaz de canalizar un nuevo discurso para hacer frente a esta avalancha de mentiras históricas e inexactitudes criminales; simplemente se les ha dejado hacer.

Esos mismos que han dejado hacer, que no han tenido problema alguno a la hora de callar y mirar hacia otro lado, han reaparecido en la escena pública bien envueltos en la bandera de España y utilizando discursos que hace apenas unos años tildaban de ´fachas’ en el mejor de los casos. Así, se han lanzado a una intensa pero ineficaz defensa de la nación española.

Sus discursos arrolladores, sin matices, impregnados de un victimismo cutre y canallesco, han fortalecido en determinadas tierras españolas las posiciones separatistas. Son todos estos ‘chikilicuatres’ de la política los que más y mejor han hecho, y hacen, por separar las tierras de España. Son recién llegados -podrían estar en política, pero lo hacían bien calladitos- a este combate cultural. Han hecho su entrada como la de un elefante en una cacharrería. A ellos se han unido los desahuciados y enfermos políticos, los oportunistas que lo mismo venden un libro que una Visa y algunos hombres de negocios sin escrúpulos.

Con estos señores no recuperamos España.

No lo digo desde la atalaya de la recién llegada; algo de experiencia tengo en todo esto. Y digo lo de experiencia porque mientras algunos de los que hoy presumen de militancia en defensa de la nación española se rascaban la tripa viviendo de las amenazas etarras durante años y quitando las banderas de España a los militantes en los mítines, otr@s hemos sufrido esas mismas amenazas y, además, hemos tenido el orgullo y placer de pasear nuestra bandera de España por el País vasco, Cataluña o Galicia.

Siento decírselo a ustedes, pero las políticas convencionales en materia territorial acaban con España. Tenemos la batalla perdida si seguimos por este camino. Entiendo que muchos de los que me leen no se lo puedan creer, que piensen que hay que poner en marcha leyes, o parches como la famosa reforma constitucional que nos venden algunos como la gran solución a nuestros problemas…-!A buenas horas, mangas verdes!-, en defensa de la unidad de España.

A pesar de que pudiera parecer que España esté repleta de separatistas y separadores, no es cierto. Estoy convencida de la existencia de una mayoría silenciosa -de momento- que cree, como decía en mi artículo anterior, que allá donde más comprometida está la adhesión a la unidad nacional española es donde debe darse la política más innovadora y valiente.

Para poner en marcha esas políticas innovadoras y valientes hacen falta nuevas personas, hace falta escapar del manido mensaje victimista que nos hunde cada vez más en el lodo de la desmembración de la Patria. Si queremos ganar esta batalla, si queremos conquistar de nuevo la tierra de nuestros antepasados, habrá que comenzar por intentar cambiar la sociedad, no por la simple idea de querer ganar unas elecciones. Ha llegado el tiempo de convencer, de acercar España al ciudadano. De lo contrario, ya nos podemos ir despidiendo.

Un borrador y una sentencia: Cataluña-nación y el sexo de los ángeles
Alfonso Basallo Periodista Digital 6 Mayo 2008

Por ironías (quizá goyescas), en la semana del Dos de Mayo hemos tenido un intento de imposición despótica y un levantamiento ciudadano.

Me explico:
El primero no es otro que la inclusión del término nación en el preámbulo del Estatut, tal como consta en el borrador de la sentencia del Constitucional, filtrado el viernes.

El segundo es el respaldo que la Justicia ha dado a los padres que recurrían contra Educación para la Ciudadanía, ese plan para troquelar cabecitas con contenidos tan huxleyanos como Ideología de Género. La sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía que anula esos contenidos implica una victoria de la libertad de educación y del movimiento objetor, una forma de levantamiento popular frente al totalitarismo educativo.

Las primeras reacciones ante el borrador del Estatut no son nada tranquilizadoras. Y no lo son justamente porque tratan de quitarle hierro al asunto. Incluir el concepto de nación en el preámbulo no es para tanto, ha venido a decir el ministro Corbacho. "Espero que ahora no empiece la discusión sobre los efectos jurídicos, porque ser o no ser una nación es un tema de sentimientos".

Poner el acento en los sentimientos y negar los efectos jurídicos es un tic típicamente nacionalista. En ese sentido, el nacionalismo continúa aún en ese estadio propio de la adolescencia que consiste en soñar con quimeras románticas y perder el sentido de la realidad. Ni las Constituciones, ni la administración de los pueblos son cuestiones sentimentales, sino asuntos serios basados en serios principios (que suelen traducirse en dineros), y no en impresiones subjetivas y evanescentes.

Incluir "nación" en el preámbulo no es cuestión baladí, como se empeñan en decir algunos, sino una pica en Flandes del nacionalismo de importantes consecuencias.

Porque sí tiene efectos jurídicos.

No lo decimos nosotros sino destacados expertos. Hagamos un somero travelling:

Antonio Hernández Gil (presidente del Consejo de Estado y del Supremo, durante la Transición): "Los preámbulos forman un todo con las Constituciones". De hecho, los preámbulos en Cartas Magnas o Leyes Fundamentales –como la de Bonn- han sido algo más que preceptos: han marcado la interpretación y la proyección del texto constitucional.

López Medel, profesor de Derecho natural: "Llevar el concepto Nación al preámbulo es tanto o más grave que si figurase en el texto del articulado".

Jorge de Esteban, catedrático de Derecho Constitucional: Incluir "en el frontispicio del Estatut" el término "nación catalana" "posee eficacia jurídica evidente" (…) "es de evidente valor jurídico, con su corolario de unos ficticios derechos históricos y un seudo poder soberano del pueblo catalán".

Los jueces del TC saben perfectamente que llevar el término "nación" al preámbulo no tiene un propósito decorativo. Si el Estado moderno se configura en todas las Constituciones como "nación jurídicamente organizada", no cabe, en consecuencia, que un Estado aloje naciones diferentes, dado que cada nación aspira un Estado propio.

Lo expresa gráficamente Jorge de Esteban: "Venir a reconocer ahora dos naciones en España es como reconocer que un hijo pueda tener biológicamente dos madres".

Pero mayores engendros jurídicos hemos visto en lo que llevamos de zapaterismo. Y todo indica que el fallo final del TC mantendrá, más allá de la cosmética, otras cargas contra los cimientos del Estado.

La unidad de España queda, por lo tanto, tocada con este torpedo nacionalista alojado en las primeras líneas del Estatuto catalán. Nos queda el consuelo de que en otro frente donde está en juego la libertad, otro tribunal –el Superior de Justicia de Andalucía- ha dictado una sentencia que abre un esparanzador horizonte.

El fallo judicial gravita sobre tres ideas esenciales:

Primera.- El Tribunal reconoce el derecho fundamental de los padres a elegir la educación de los hijos.

Segunda.- Frena la injerencia estatal, al denunciar que los curriculos de EpC, tal como están redactados, vulneran un principio constitucional: la neutralidad ideológica del Estado. De forma que en esos curriculos hay indicios de ilegalidad.

Tercera.- Anula los contenidos de EpC referentes a ideología de género. Lo cual es consecuencia lógica de lo anterior. La sentencia señala expresamente que no se puede educar a los alumnos de Andalucía en esta materia, por considerar esos contenidos incompatibles con la neutralidad a la que está obligado el Estado.

La sentencia del Tribunal andaluz es dos veces decisiva y (se podría añadir) audaz.

Porque reconoce, por un lado, el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos. Ya sé, resulta cansino defender lo obvio y demostrar que el día es día y la noche, noche, pero no queda otro remedio cuando ciertos gobernantes se empeñan en retorcer la realidad, con leyes kafkianas… Kafkianas pero no caprichosas, ojo. El objetivo es ganar más poder, invadiendo la esfera privada.

Y por otro lado, la sentencia es decisiva y audaz porque pone en cuestión la validez de Ideología de Género. La nueva ingeniería ideológica, tan errada como el marxismo y, al propio tiempo, con tantas pretensiones totalitarias, se encuentra por primera vez con un mentís jurídico, con una instancia que la pone en su sitio y la desenmascara.

No se trata únicamente de que la sitúe extramuros de la ley (al apreciar en los contenidos indicios de ilegalidad), sino que pone en tela de juicio su fundamento último: considerar el sexo materia cultural y no biológica.

Así el Tribunal rechaza que la asignatura propugne "que el sexo no define al hombre y a la mujer como tales, sino que es fruto de una determinada concepción cultural o de un accidente biológico; es decir, que a los seres humanos no los define como personas el sexo, sino la opción sexual elegida".

Estas cuatro líneas son absolutamente cruciales.
Implican un tiro en la línea de flotación de una cruzada ideológica basada en una patraña y que trata de reeditar la lucha de clases, jugando esta vez no con la propiedad sino con la diferencia varón y mujer.

Por algo se empieza.

EL DEBATE LINGÜÍSTICO
La ingenuidad va por barrios
J. M. RUIZ SOROA El Correo 6 Mayo 2008

Todavía queda gente que no se ha enterado de que Franco fue un enemigo declarado de las lenguas vernáculas y, entre ellas, del vascuence. Pero, por otro lado, también parecen existir entre nosotros personas que piensan que el desarrollo del conocimiento de este idioma en los últimos veinticinco años se ha debido a la voluntad entusiasta de la población. Que la matriculación masiva de los alumnos en modelos de enseñanza en euskera no ha tenido nada que ver con la obligación ni con la necesidad. Ni tampoco la reconversión de los profesores, pues ésta se habría producido por un espontáneo amor por la llamada 'lengua propia'. Que sólo últimamente han empezado a producirse esporádicas protestas ante la obligación de estudiar en vascuence. Que antes todo habría sido paz y armonía. Uno se pregunta dónde han estado estas ingenuas personas para no enterarse de la realidad; y se responde que seguramente estaban en el mismo lugar que aquellas que no veían lo de Franco: estaban mirando para otro lado, es decir, mirando a favor de los vientos del poder.

Guste o no, la realidad es demasiado cruda para disimularla: un elevado porcentaje de población aprende y ha aprendido el euskera por pura y dura obligación. Obligación indirecta, desde luego, pero efectiva y concreta como pocas, dado que se ha instituido a través de los poderosos mecanismos del mercado laboral, cerrándolo en sus sectores más apetecibles para todo aquel que no acreditase el conocimiento de la lengua. Difundiendo entre la ciudadanía el mensaje sutil pero claro de que sin el conocimiento del vascuence sus hijos no podrían competir por el acceso a los mejores puestos de trabajo. Ni quizás a los peores. Convenciendo al profesorado de que, o se reciclaba lingüísticamente, o perdería su plaza y pasaría a desempeñar tareas de asistente de comedor. Valorando la lengua vernácula en las oposiciones por encima de los méritos profesionales ¿Para qué seguir! Tales han sido los medios utilizados para suscitar el entusiasmo de la población, desengáñense los ingenuos.

Por otro lado, a nadie se le oculta que no podía haber sido de otra manera. Siempre que pueden optar, la inmensa mayoría de las personas no aprenden un idioma distinto sino por una finalidad muy concreta: porque les aporta mayor capacidad de comunicación con más gente. La inmensa mayoría no aprendería espontáneamente un idioma como el euskera, sencillamente porque no aumenta su potencial comunicativo. ¿Para qué tener dos idiomas en una comunidad social en que todos tenemos ya el mismo? ¿Para hacer ahora en dos idiomas lo que antes ya hacíamos en uno? Extraño capricho. Sólo un pequeño sector de población, aquel para el cual el idioma tiene un valor simbólico o expresivo, lo aprendería esforzadamente aun nadando contra corriente.

Lo asombroso del caso no son los medios que se han utilizado para conseguir el espectacular incremento del euskera, dado que éstos sólo podían ser la coacción indirecta y la mezcla de palo y zanahoria. Lo asombroso es que tales medios hayan tenido y sigan teniendo pleno soporte legal y constitucional y, por ello, sean inobjetables desde un punto de vista estrictamente jurídico. Lo asombroso es que hayamos montado en España un sistema normativo que permite a las autoridades de turno organizar gigantescos experimentos de reconversión lingüística de enteras masas de población nada menos que a finales del siglo XX. Con la ley en la mano. Esto sí que es asombroso.

Desde el momento en que el art. 3º de la Constitución estableció que las lenguas de España distintas del castellano serían oficiales en cada Comunidad de acuerdo con su Estatuto, desde ese mismo momento, quedó abierto el experimento al que luego hemos asistido. Porque una vez que el euskera (pongan catalán, gallego, o bable según corresponda) se declara lengua oficial, sucede que los ciudadanos que lo hablan tienen derecho a dirigirse a la Administración en esa lengua; y a exigir que la Administración les hable en ella. Para lo cual los funcionarios deben conocerla, luego hay que exigirla como condición o mérito para el empleo. Vayan ustedes estirando del hilo de las consecuencias y llegarán a una conclusión bastante obvia: en el momento en que una lengua minoritaria se declara oficial con el mismo rango que la común, se está poniendo la primera piedra de la obligación de que a la larga todos los ciudadanos la aprendan y conozcan. Es así de inevitable.

¿Y qué se podía haber hecho, según usted? ¿Es que los euskaldunes no tienen los mismos derechos lingüísticos que los castellanohablantes? ¿Es que vamos a discriminar entre lenguas en el plano legal? Pues sí, exactamente es lo que pienso que se debería haber hecho si se hubiera atendido a la realidad sociolingüística del país, en lugar de a la voluntad nacionalista de construir la nación soñada. Tratar desigualmente a los desiguales no es discriminación, sino justicia, lo dijo ya Aristóteles. Y tanto en España como en Euskadi se ha ignorado a la hora de definir la política lingüística el dato de hecho más relevante al efecto: que todos, absolutamente todos, poseíamos ya una lengua común. Es por eso, ante todo y sobre todo, por lo que la cuestión arranca de una defectuosa conceptualización de la realidad sociolingüística vasca (o española). En efecto, se ha descrito a esta sociedad como una en que existían dos lenguas y dos clases de hablantes, los euskaldunes y los castellanoparlantes. Con lo que parecía obligado, por mor de igualdad, concederles los mismos derechos y el mismo estatus legal. Pero esta era una mala definición y peor clasificación, porque ignoraba algo trascendental: que la lengua castellana era común a todos los vascos, que todos la dominan. De manera que la forma correcta de clasificar a la sociedad era la de monolingües y bilingües, pues ese es el divisor de los ciudadanos: todos hablan castellano y algunos, además, hablan euskera.

En una sociedad así, los derechos lingüísticos no pueden por definición ser los mismos para los monolingües y los bilingües. El valor esencial de la lengua como instrumento de comunicación está garantizado para todos por la común. Todos tienen las mismas opciones de acceso a los servicios y oportunidades vitales. El valor expresivo que la otra lengua tiene para algunos (los que no desean 'cambiar' su habla de una a otra cuando sea necesario) es legítimo y atendible, pero nunca puede estar al mismo nivel que el derecho de los otros a no invertir tiempo, esfuerzo y oportunidades en aprenderla. Un valor simbólico para unos no puede llegar a justificar una carga tan real y pesada para otros. Conclusión: que habrían de hacerse todos los esfuerzos que demande la sociedad para conservar el euskera salvo el de imponerlo a quienes no desean conocerlo y usarlo. ¿Es que entonces casi nadie lo estudiaría!, dirán muchos con indignación. Pues sí, precisamente.

Reconozco de buen grado que mis ideas pueden resultar ofensivas, descarnadas e incluso injuriosas para muchos. Hasta tal punto el pensamiento hegemónico nacionalista se ha adueñado del imaginario colectivo que ya casi nadie es capaz de asombrarse ante hechos tan pasmosos como el de que la lengua que todos hablamos, la que nos permite entendernos a los vascos entre nosotros mismos, la lengua común universal para todos los conciudadanos, sea considerada como una 'lengua ajena'. Y que la vernácula, que sólo una minoría conoce, sea nuestra 'lengua propia'. Tiempos vendrán en que los estudiosos se maravillarán ante tan insólito caso de hipnosis colectiva de toda una sociedad.

Mientras tanto, y siempre con la ley en la mano, proseguirá la política lingüística asimilacionista. Como ya ha sucedido en Cataluña, la lengua vernácula mejorará de estatus y de 'cooficial' pasará a ser 'la de uso preferente'. Es predecible, por lo menos mientras dure el experimento. Pero, por favor, un poco de caridad: que se nos ahorre la ingenuidad impostada de algunos cuando fingen creer en el entusiasmo de las masas.

Nación sin nacionalistas
Manuel Molares do Val Periodista Digital 6 Mayo 2008

Madrid preparó concienzudamente el bicentenario del 2 de mayo, montó exposiciones, editó libros, rodó películas y organizó grandiosos espectáculos, pero el espíritu local no se inflamó de nacionalismo, sino de ganas de fiesta.

Comunidad, Ayuntamientos, y hasta Rodríguez Z diciendo que patriotismo es solidaridad --sí, la Guerra de la Independencia fue un congreso de oenegés--, todo se unió para hablar de la gesta del día más famoso de la Guerra de la Independencia de los españoles frente a la amistosa invasión napoleónica.

Los franceses actuales se unieron desde París a esta conmemoración, igual que la Casa Real, cuyos antepasados perdieron la honra antes, durante y hasta bastante después de 1808.

Radios, televisiones y periódicos trataron de crear patriotismo. Recogieron durante meses los preparativos, dedicaron espacios a Daoiz y Velarde, a Manuela Malasaña y al resto de los héroes y heroínas, madrileños y del resto de España en Zaragoza, Gerona, Cádiz, Santander, Coruña, Vitoria…

Goya y todas sus pinturas con fusilamientos y luchas, muestra del espíritu de tantos españoles en aquel momento, forman colas inmensas en Museo del Prado.

Si los estadounidenses dispusieran de la grandiosidad del arte del aragonés para recordar su 4 de Julio, los franceses para su 14 de julio, y los británicos perpetuando Trafalgar, serían mucho más fanáticamente patriotas de lo que ya lo son.

Claro que España es diferente: aquí no se hacen desfiles militares como en esos países para levantar el fervor de las masas, quizás por el recuerdo de los del Caudillo, y posiblemente también porque la Guerra de la Independencia nació de traiciones y motivos poco honorables para muchos españoles.

Frente a los nacionalistas periféricos y su cierre mental de fronteras, la población española mayoritaria no sólo es poco patriótica, sino que únicamente luchará contra quien quiera privarla de sus fiestas, vinos, playas y puentes entre festivos.

Fútbol, gambas, cañas y unos güisquis: vista la respuesta madrileña a la efemérides del 2 de mayo, y por extensión de casi todos los españoles, esas apetencias construyen los motivos patrióticos contemporáneos.

El "antipático" Acebes también es pasado
No deberíamos descartar el convertir a la formación de Rosa Diez en el refugio de los justificados recelos que empieza a causar la propia deriva del partido de Rajoy entre sus pesos pesados y, sobre todo, entre sus decepcionados votantes.
EDITORIAL Libertad Digital  6 Mayo 2008

No deberíamos descartar el convertir a la formación de Rosa Diez en el refugio de los justificados recelos que empieza a causar la propia deriva del partido de Rajoy entre sus pesos pesados y, sobre todo, entre sus decepcionados votantes

Horas después de que Mayor Oreja se lamentara en los micrófonos de Telecinco de que en el PP no se cuente con los pesos pesados para sacar al partido de su crítica "falta de ubicación" ante la "segunda transición" que pretende consumar Zapatero, otro destacado dirigente popular como Ángel Acebes anunciaba públicamente su decisión de no continuar al frente de la Secretaría General del PP y de abandonar la primera línea política, como ya hiciera Eduardo Zaplana.

La marcha de Ángel Acebes, aunque lamentable, es sin embargo perfectamente lógica con esa nueva y suicida ubicación en la que pretende situar Rajoy al Partido Popular, y que no es otra que la de caer "simpáticos" a los nacionalistas, con la vana y claudicante pretensión de conseguir, tal y como dijo el propio Rajoy, "que el PSOE deje de ser refugio de los recelos que provoca el PP en algunos territorios".

Ya dijimos hace una semana que semejante pretensión de Rajoy "supondría repetir el histórico error –sólo que a escala nacional– que supuso convertir al PP en el Partido de Piqué". Y lo cierto es que, con la marcha de Acebes y de Zaplana, se van del PP dos figuras muy "antipáticas" para el nacionalismo que ya fueron denigradas por el propio Piqué al vincularlas hace un par de años "con el pasado" del partido.

Por mucho que en su día Rajoy calificara de "sorprendentes y equivocadas" aquellas declaraciones de Piqué sobre sus compañeros de partido, y por mucho que ahora haya reiterado su obligado agradecimiento hacia Acebes, lo cierto es que es el propio Rajoy quien ahora parece decidido a perfilar a su partido, no como "la oposición más fuerte que haya existido en las Cortes españolas desde 1977", sino como la más numerosa y suicida comparsa que haya tenido desde entonces un Gobierno.

Resulta por tanto lógico que Acebes le haya dicho a Rajoy que "no cuente con él para la nueva etapa", siendo como es un político que en su adiós volvía a reafirmar su "compromisocon los principios éticos y políticos del Partido Popular" y su voluntad de contribuir "a que el partido siga siendo un partido fuerte, cohesionado, con las ideas claras y valiente en la defensa de los ideales de libertad, convivencia y bienestar por lo que he luchado durante más de 20 años"

Para los que, desde fuera del partido, hemos reivindicado, en esa misma línea, que la estrategia del PP no puede ser la de competir con el PSOE de Zapatero en muestras de simpatía hacia el nacionalismo, sino, por el contrario, la de convertir al PP en el refugio de los recelos que causa en el electorado la deriva nacionalista del PSOE, no debemos descartar, sin embargo, el convertir a la formación de Rosa Diez en el refugio de los justificados recelos que empieza a causar la propia deriva del partido de Rajoy entre sus pesos pesados y, sobre todo, entre sus decepcionados votantes. Tal vez entonces, y sólo entonces, las primarias dejen de ser en el PP una "ficción", tal y como acertadamente las ha calificado Mayor Oreja.

Mientras tanto, y dado que la marcha de Acebes y Zaplana se encuadra en esa estrategia de acercamiento a los nacionalistas, letal tanto para los principios como para las posibilidades del PP de volver al Gobierno, que nadie descarte que los nacionalistas correspondan a tanta simpatía con una nueva y despectiva visita al notario.

Tiempo aciago
HERMANN TERTSCH ABC 6 Mayo 2008

LA melancolía nunca ofrece solución a los problemas. Por definición, los genera y multiplica. Conviene huir de su dulzura seductora. Pero sólo son capaces de sentir melancolía quienes tienen al menos un soplo de nobleza en el alma. Quienes carecen del mismo no son, en principio, culpables de nada porque la nobleza de carácter es un don como la fe. Lo acaban siendo cuando impostan atributos que les han sido negados. Innumerables -más o menos auténticos- han sido los elogios que ha recibido después de muerto el ex presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo. Casi tantos como vilezas y afrentas que sufrió durante y después de su mandato. Da pudor alinearse en tanta letanía de muchos que carecen de todo lo que elogian y solo quieren fagocitar al muerto y su prestigio. De la gratitud, el respeto y el afecto que le tuvimos tantos, sabe su familia. Él disfrutaría con sus necrológicas.

Partamos por tanto de la dignísima vida conclusa de un hombre de honor hacia la cochambre. Es una crónica breve sin más diagnóstico que la lucha contra la melancolía. Mientras el presidente del Gobierno actual, el dinamitador de la Transición y la Constitución, pronunciaba su vacua aportación de elogios a don Leopoldo -nuevo alarde de su capacidad de solemnizar la nada-, conocíamos nuevos detalles sobre el estado de la Nación (?). El Tribunal Constitucional está madurito para santificar la trapacería jurídico-política del Estatuto de Cataluña. Vistas las maniobras y presiones de estos años que han llevado al TC a humillarse ante el Ejecutivo dan ganas de agradecer al juez Baltasar Garzón que no cambie sus criterios por miedo sino por ese interés personal que tanto coincide con el de los gobernantes. Porque los cinco mil abertzales (¿o etarras, juez Garzón?) que se reunieron el sábado para defender a su alcaldesa de ANV, doña Inocencia (sic) Galparsoro tienen al menos una pregunta que es la misma que la de millones de españoles: ¿Por qué -según Garzón, la vicepresidenta y el fiscal general- la candidatura de Inocencia hace un año era impecable hace un año y hoy merece mazmorra?

La presencia de Inocencia en Mondragón -como todas las alcaldías de ANV-, se debe a la comunión de intereses políticos que Zapatero y ETA han considerado tener durante más de tres años. Las malas alianzas se rompen bruscamente. Santiago Carrillo por ejemplo, fue aliado del jefe de las SS, Heinrich Himmler, durante los dos años que duró el Pacto Stalin-Hitler entre 1939 y 1941. Le podía haber dicho Carrillo a Zapatero que estas cosas tienen peligro. Pero Z consideró provechoso para sus fines que ETA volviera a las instituciones y tuviera seis millones más de ingresos directos del erario público.

¿Cómo le iba a molestar que unos piratas terroristas de Somalia se hicieran con 1.200.000 dólares, entregados en mano por el CNI, para comer y ampliar negocio? ¿Y la oposición? En desbandada los demonizados por la secta y bunkerizados los que carecen de más instinto que el de la supervivencia. Así las cosas, nadie negará que un hombre de honor puede morirse de asco, de pena o de melancolía.

Crisis del PP
¿Renovarse y morir?
Renovarse o morir, reza el dicho, y vale, pero nada dice de amoldarse a los deseos del adversario. Hete aquí, sin embargo, que los vientos soplan justo de ese lado.
Cristina Losada Libertad Digital 6 Mayo 2008

Recién contados los votos del 9 de marzo, me dije e incluso escribí que se abría un período complicado e inestable. O sea, nada que no hubiéramos visto. Aún así no acerté. No contaba con la auto-neutralización del principal partido opositor. Más todavía, y ya puestos a rectificar, pensé que el PSOE zapaterino, después de machacar en el mortero propagandístico al PP, trataría de llevarlo al huerto de pactos y compromisos disolventes tentándolo con el señuelo de romper su soledad. No ha hecho falta. La nueva hornada de dirigentes populares ha salido al ruedo con ánimo pastelero y pose bizcochable.

Renovarse o morir, reza el dicho, y vale, pero nada dice de amoldarse a los deseos del adversario. Hete aquí, sin embargo, que los vientos soplan justo de ese lado. Pongamos por caso lo de Acebes y Zaplana. Eran dos de los cuatro jinetes del Apocalipsis que figuraban en las historias de terror pergeñadas por los social-nacionalistas. Los cocos que se enseñaban a los niños, esos votantes del perpetuo Kindergarten, para que echaran en la urna la papeleta de mister Bean, digo de José Luis, el único que podía impedir que se metieran debajo de su cama. Y eran los forajidos de los carteles de Wanted que pegaban por doquier las huestes de Pepiño como autores de delitos de caspa, derecha extrema, nacionalcatolicismo y hasta lepenismo.

Decía Blanco en campaña que Rajoy se presentaba "como un cordero", pero que "bajo su piel" estaban los susodichos, Zaplana y Acebes, lobitos malos, a uno de los cuales lo había declarado "autor material" del "engaño masivo del 11-M" y al otro, "colaborador necesario". Pues ya no están ninguno de los dos y sean cuales sean las auténticas razones de su marcha, si las hay, no podrá evitar el PP que se interprete como un reconocimiento de facto de que tenían razón los agitadores de fantasmas. Celebrarán, a buen seguro, que el partido de centroderecha haya seguido sus consejos. Hipócritamente, claro.

Con todo, más grave es que Sáenz de Santamaría, ante el probable aval del TC al reconocimiento de Cataluña como nación, sólo tenga que decir que los magistrados han de tener muy presente que están juzgando la vigencia del marco constitucional. ¡Como si no lo supieran! Pero resulta que el equipo de Rajoy ha diseñado una legislatura "muy centrada en las preocupaciones de los ciudadanos" y esto parece que guarda relación con su creencia de que Zapatero puede convocar, forzado por la crisis, elecciones anticipadas. Resumiendo y si no entendemos mal, que el PP continuará en la línea de apostar por la recesión como fuente de votos, que tanto éxito obtuvo en marzo pasado.

Y, mientras tanto, ¿a qué se dedicará el PSOE? Pues a lo suyo. A fabricar potitos de sucedáneos ideológicos. Comprobado que funcionan en el mercado interior, ahora los quiere exportar. Caldera, de quien no sospechábamos inquietud intelectual, cocina una mega-fundación que sea referente ideológico de la izquierda planetaria.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Si habla mal de España, es español.
Paco Sande Periodista Digital 6 Mayo 2008

Por lo visto ha aparecido un borrador del Tribunal Constitucional sobre una sentencia en la que reconocen a Cataluña como nación.

Y es que si, acabaran saliéndose con la suya y haciendo una Cataluña independiente, método que será seguido por los vascos, los gallegos y luego todos los demás, proceso que terminara con España, y con los españoles, -con todos, con los catalanes también- y lo que una vez fue un gran país se terminara convirtiendo en 17 taifas arruinadas y con cero en influencia internacional, y todo por que cuatro bobos fanáticos que solo se miran el ombligo y se creen mejores que su hermano. Gente como Ibarreche, Quintana o Carod Rovira, ¿pero quien, en España, va a ser menos que estos majaderos? Pero si son lo ultimo que se despacha en hombres, rebajas, o, mejor pensado, ni siquiera eso.

Escribía yo no hace mucho que: Hay dos formas de imponer una dictadura: por la fuerza física o por la fuerza psíquica. En ambos casos el resultado es el mismo. Solo difieren en la forma. Por la fuerza física se ve venir, se impone de repente. Por la fuerza psíquica no se ve venir, el dominio se va ejerciendo sibilinamente poco a poco creando una red de sicarios asalariados y empezando después por los niveles inferiores culturalmente a base de sofismas y argumentos tautológicos, para arrástralos posteriormente con un discurso demagógico y conseguir el movimiento de masas necesario para consolidar la dictadura final. Las masas que colaboran inconscientemente en este proceso son las mayores perjudicadas durante y al final del mismo.

El único problema que tiene la segunda modalidad: el de la fuerza psíquica, es que en un mundo democrático tiene que tener especial cuidado en manipular la verdad y engañar lo suficientemente bien para que todo parezca legal. Por eso necesita controlar todas las instituciones, especialmente la Justicia. En la medida que lo consigue llegará al extremo de cambiar la legalidad vigente para crear otra nueva que favorezca más claramente los intereses del dictador.

Los nacionalismos irracionales y excluyentes –principalmente gallego, catalán y vasco- que padecemos en España, vienen trabajando en este sentido desde hace tiempo. Esperemos que el sector mayoritario de aquellos españoles que todavía nos sentimos españoles se lo impida en cuanto vaya dándose cuenta.

Hay un dicho popular en España que reza así: Si alguien habla mal de España es español.
Y es verdad, hay un sector bastante amplio que parece les jode cantidad todo lo español. ¿Pero por que odiáis tanto a vuestro país, imbéciles? ¿No veis que hagáis lo que hagáis no os podréis librar en vuestra vida, -aunque esto sea en contra de vuestros deseos- de ser españoles? Aunque España desapareciera mañana, eso no cambiaria el hecho de que seguiríamos habiendo nacido en España. Y vosotros y yo también, seguiríamos siendo españoles, -igual que alguien que haya nacido en Prusia es prusiano aun que ahora este país ya no exista- ¿Es que no os dais cuenta de que todo idiota ha nacido en alguna parte y eso no es cosa de el, si no un accidente, y nada ni nadie puede cambiar eso?

Hay un escrito de don Miguel de Unamuno de1931, que concluye así: "Es de esperar que, una vez desaparecidos los procedimientos de centralización burocrática, todos los españoles, los de todas las regiones, nosotros los vascos, como los demás, llegaremos a comprender que la llamada personalidad de las regiones –que es en gran parte, como el de la raza, no más que un mito sentimental– se cumple y perfecciona mejor en la unidad política de una gran nación, como la española, dotada de una lengua internacional."

Las esperanzas que don Miguel deposito en sus compatriotas eran de la más loable, pero que equivocado estuvo al esperar tal cosa de los españoles, no contó el buen hombre con la imbecilidad supina y crónica que afecta a este país. La maldad cainita, el odio fraticida que ha llevado a España a tres Guerras Civiles, eso contando las mas importantes y obviando las mas pequeñas, -las mini guerras civiles-, de esas tuvimos montones, y es que este país si en algo nos hemos distinguido siempre es en querer destruirnos unos a otros. Única excepción fue aquel dos de mayo de hace 200 años que nos unimos todos para ir contra el francés. ¡Ya no nos tuvo que tocar la moral el gabacho ni na, para conseguir tal cosa! ¡Vamos!

¿Hacia los mismos errores de la Transición?
 Minuto Digital 6 Mayo 2008

La muerte de Leopoldo Calvo Sotelo en este preciso momento político que atraviesa España, nos ha recordado, más que el 23-F, que con tanto morbo algunos medios han traído a colación, los avatares de la UCD.

UCD fue el intento de la mayoría de las familias que componían la derecha española de crear una formación política democrática con vocación de permanecer en el poder tras la desaparición de Franco. Al fin y a postre todos los políticos que la componían tenían en mayor o menor grado una biografía franquista. Empezando por supuesto por Adolfo Suárez, último Secretario Nacional del Movimiento, y continuando por todos y cada uno de sus componentes.

A aquellos políticos franquistas, reconvertidos a la democracia liberal, debemos en buen grado la redacción de la Constitución de 1978. Una Constitución que quería terminar con las dos España y buscar un espacio común en el que todos cupiésemos, por muy diferentes que fuesen nuestros colores políticos. Si la utopía joseantoniana de una patria garante del bien común y de los intereses de todos por encima de partidos era imposible, al menos se podría crear un régimen donde nos pudiéramos soportar los unos a los otros.

Y aquellos políticos de la UCD, cometieron el grave error de confiar en la buena voluntad de la izquierda y en la buena fe de los nacionalistas. Los nacionalistas nunca tuvieron la intención de comportarse como caballeros y respetar aquel pacto que dio lugar a nuestra Constitución de 1978. Aquel sólo fue un paso hacía sus aspiraciones separatistas. Una lotería que les tocaba y que supieron aprovechar magistralmente, volviendo la generosidad de una nueva España en contra de la existencia misma de España. En cuanto a la izquierda, pasada una primera época, no ha podido evitar sacar sus ansias de revancha y llegar con Zapatero a impulsar una segunda Transición, que quiere borrar 60 años de nuestra historia, para continuar nuestro futuro desde los postulados de la II República. El finado Leopoldo Calvo Sotelo, en un reciente artículo del ABC muy difundido estos días, así lo denunciaba.

Aquella derecha de la Transición, guiada por el complejo de su origen franquista, cometió el nefasto error de ceder a la introducción en el texto constitucional del concepto nacionalidades, novedad conceptual, que ya anunciaba una ambigüedad que iba a servir de coladero a las reivindicaciones separatistas y que se vio reforzada por meliflua redacción del Título VIII, que en manos de políticos irresponsables y un Tribunal Constitucional servil con el poder político, ha terminado por convertir España en un gallinero autonómico, donde la idea de patria brilla por su ausencia, la igualdad entre españoles no existe y la solidaridad interregional se ha convertido en una competencia por ver quien se queja y presiona más al Estado, para sacar la mayor tajada posible.

Aquel error no se puede enmendar, pero sí aprender de él. Cuando estamos a punto de conocer la decisión del TC sobre el estatuto de Cataluña, la derecha española no puede permitirse el lujo de volver a caer en la ingenuidad o en el complejo, y dejar pasar que se considere a Cataluña nación o se rompa la igualdad entre ciudadanos, atentando definitivamente contra la cohesión nacional.

Hoy después de 25 años, vivimos las consecuencias del aquel error de los constitucionalistas de 1978. No duden que dentro de otros 25, a más tardar, pagaremos muy caro el error de dejar hacer a socialistas y nacionalistas. Lo hemos dicho varias veces y lo repetimos, no se trata de ganar o perder unas elecciones, - que parece ser la única preocupación de algunos en el PP – sino de evitar la desmembración de España.

Un vergonzoso teatro
Luis del Pino Libertad Digital 6 Mayo 2008

En mi libro "11-M. Golpe de Régimen", publicado antes de que diera comienzo el juicio del 11-M, se explicaba cómo se construyó la versión oficial de los atentados, para la cual se decidió quemar a dos tramas pre-existentes, ambas controladas por los servicios del estado:

* la trama asturiana de Emilio Suárez Trashorras, a quien se responsabilizaría del suministro de la dinamita,
* y la propia trama islamista creada por los servicios del estado y articulada en torno a Mouhannad Almallah y al piso de la C/ Virgen del Coro.

Pero, para poder cuadrar la versión oficial y para poder dar una salida judicial al embrollo, era necesario introducir una conexión entre ambas tramas, conexión que debía cumplir un doble propósito.

Esto es lo que decía yo en el libro (publicado, repito, ocho meses antes de conocerse la sentencia del 11-M) a la hora de explicar cómo se construyó la versión oficial de la masacre:

"Era necesario, como decimos, encontrar una manera de explicar cómo se habían puesto en contacto la trama asturiana y la trama islamista. Para eso, hacía falta introducir personajes adicionales en la historia.

Pero esos personajes no sólo debían permitir explicar la conexión de las dos tramas, sino que además debían servir como cabezas de turco a las que achacar, en último término, la responsabilidad exclusiva de los atentados. Quemar a nuestra trama asturiana y a nuestra trama islamista es una cosa, y otra cosa bien distinta es que los componentes de esas dos tramas se dejen, sin más ni más, echar encima un muerto que en realidad no les correspondía.

En otras palabras: conseguir que los colaboradores de esas tramas aceptaran temporalmente asumir las responsabilidades del atentado e incluso ir a la cárcel durante una temporadita es sencillo. Pero ninguno de esos colaboradores aceptaría que en el juicio se les condenara a graves penas por delitos que en realidad no habían cometido.

¿Cuál es la solución? Pues introducir una serie de personajes intermedios, de origen musulmán (para poder apuntalar la ficción) y extraídos del mundo de la delincuencia a pequeña escala.

Tenemos, pues, que se introduce en la trama un tercer grupo: los pelanas, personajes magrebíes con perfil de delincuentes comunes, que sirven al doble propósito de justificar la conexión entre las dos tramas principales y de "comerse el marrón" del caso, ya que sobre ellos se volcarían todas las responsabilidades.

Se trataba, en definitiva, de que los miembros de las dos tramas principales (islamistas y asturianos) aceptaran pasar el mal trago durante un tiempo suficiente como para que la opinión pública asimilara el engaño, pero de manera que las acusaciones contra ellos fueran lo suficientemente endebles como para que en el juicio todo quedara en agua de borrajas: en el juicio, todas las responsabilidades se volcarían sobre los pelanas.

Para ello se introduce en la versión oficial al grupo de Jamal Ahmidan, conocido como El Chino."

Como puede verse, el tiempo me ha dado la razón. Con la excepción de Emilio Suárez Trashorras, a quien la esquizofrenia le garantiza una salida de la cárcel a plazo no muy largo, nadie de la trama asturiana fue condenado en el juicio por su relación con el 11-M. Algunos de los asturianos han sido condenados por delitos menores, pero todos ellos estarán en la calle más pronto que tarde. El caso más escandaloso es el de los hermanos Toro, que se han ido completamente de rositas.

Tampoco nadie de la supuesta trama islamista de la C/ Virgen del Coro fue condenado por el 11-M. Ni siquiera el supuesto "cerebro" del atentado, Mohamed El Egipcio. Varios de los miembros de esa trama han sido condenados, de nuevo, por delitos que nada tienen que ver con el 11-M, pero todos ellos estarán en la calle, también, más pronto que tarde.

Encontrar gente dispuesta a hacer el paripé tres o cuatro añitos no es difícil. Pero encontrar incautos que se dejen meter cuarenta mil años de cárcel por algo que no han cometido resulta más difícil. ¿Sobre quién volcó, por tanto, la sentencia todas las responsabilidades del atentado? Pues sobre los pelanas, sobre ese grupo construido por alguien para poner en conexión la trama asturana y la trama islamista y cuyos miembros pasaron, oportunamente, a mejor vida en Leganés.

¿A quién se ha condenado por el 11-M, es decir, a quién le han metido varias decenas de miles de años de cárcel? Pues al esquizofrénico Trashorras; a Jamal Zougham, que no tiene nada que ver con ninguna de las tramas y al que le han colgado el marrón; y a Otman El Gnaoui, otro del grupo de los pelanas que no sólo no es islamista, sino que en las propias grabaciones que constan en la causa se burla de los rezos y de las prácticas religiosas.

Lo dije cuando salió la sentencia y lo repito ahora: a quien han tomado el pelo a conciencia no es a nosotros, que nunca nos creímos la mentira oficial, sino a todos aquéllos que, habiendo creído en la versión oficial de buena fe, se tragaron lo de que el 11-M era un atentado islamista motivado por la Guerra de Irak.

Es a todos esos, y en especial a algunas de las víctimas de la masacre, a quienes la sentencia dejó a los pies de los caballos, al eliminar cualquier referencia a Al Qaeda o a la Guerra de Irak, y al absolver a los supuestos "cerebros" de la masacre.

El escrito presentado a finales de la semana pasada por la Fiscalía del Tribunal Supremo, oponiéndose a la casi totalidad de los argumentos esgrimidos en los recursos de las acusaciones, no es sino la confirmación de que el paripé del 11-M se encamina a su cierre definitivo. No es sólo que la Fiscalía no haya recurrido la absolución de esos tres cerebros que con tanta pompa y circunstancias nos exhibieron durante tres años, sino que esa misma Fiscalía se opone ahora, directa y frontalmente, a que se les condene, recomendando al tribunal expresamente que rechace las pretensiones de las asociaciones de víctimas en ese sentido.

En otras palabras: que del 11-M sólo son responsables los muertos de Leganés, que no van poder protestar en ninguna circunstancia.

Pero no se preocupen ustedes, que a nadie se le caerá la cara de vergüenza por toda esta pantomima. Porque para eso hay primero que tener vergüenza.

Y ya se encargarán, cuando se aproxime la fecha de emisión de la sentencia definitiva en el Supremo, de organizar alguna buena cortina de humo para que esa sentencia pase lo más desapercibida posible.

EpC
Programación para la Ciudadanía
Prejuicio, sesgo y secta mueven a los muñidores de la asignatura, cuyo peligro no está en su nombre ni en su existencia (por lo que se agradecería a Savater y otros que dejaran de refutar lo que nadie sostiene) sino en sus específicos contenidos
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 6 Mayo 2008

A Carlos Fernández, que imparte cursos a profesores de Educación para la Ciudadanía y es autor de un libro sobre la asignatura, hay que leerlo, y después hay que meter su doctrina en una máquina imaginaria que produce ejemplos análogos a los suyos, pero con el color ideológico cambiado.

Donde Fernández dice que Irak se invadió “con la inestimable colaboración de nueve millones de españoles votantes del PP” (coincidiendo con la lógica de la campaña de odio lanzada por un PSOE en la oposición contra un segmento entero de la sociedad), le aplicamos la máquina analógica y da esto: los asesinatos de los GAL y el asalto sistemático al erario que caracterizaron el felipismo se llevaron a cabo con la inestimable colaboración de todos los votantes del PSOE.

Cuando Fernández dice que la Cuba de Castro y la Venezuela de Chávez son “vivos intentos revolucionarios de América Latina”, esto es lo que arroja la máquina: el Chile de Pinochet y la Argentina de Videla fueron vivos intentos regeneradores de América Latina. A estas alturas, es obvio que la máquina produce ignominias. Pero ella no tiene culpa; es una máquina. Se limita a fabricar analogías. Es injusto culpar del GAL, de Filesa o de los convolutos a los votantes socialistas; tanto como endosarle los muertos de Irak a los votantes populares. Es repugnante ensalzar a Pinochet y Videla; tanto como hacerlo con Castro y Chávez.

Prejuicio, sesgo y secta mueven a los muñidores de la asignatura, cuyo peligro no está en su nombre ni en su existencia (por lo que se agradecería a Savater y otros que dejaran de refutar lo que nadie sostiene) sino en sus específicos contenidos, delatores de fines como los que siguen:

* Asentar la superioridad moral de todas las izquierdas, democráticas o no.
* Sembrar el relativismo (moral, cultural, cognitivo) como un filtro que opere por defecto ante la realidad.

* Consolidar antes de la formación del espíritu crítico bastiones doctrinales que operen como axiomas, principios que (se confía) no serán revisados dados los anclajes facilitados por la edad, el ascendiente del maestro y la presentación sistematizada de doctrinas marginales y fracasadas en forma de conocimientos estructurados, neutrales, indubitados.

* La prolongación de perversiones antidemocráticas mucho más allá del contexto histórico que las alumbró, que es el de la alianza intelectual de Occidente con los enemigos de su sistema de valores durante el siglo XX.

* El blindaje apriorístico ante ideas nuevas que pudieran poner al descubierto la miseria intelectual de la actual clase dirigente española.

Esta es la operación que van a llevar a cabo con sus hijos. A mí plim, que no los tengo.
Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Ibarra, sobre Montilla: "No es comprensible que un socialista use el nacionalismo estratégicamente"
 Periodista Digital 6 Mayo 2008

Rodríguez Ibarra, quien ha anunciado formalmente que no se presentará a la reelección como secretario general del PSOE extremeño, ha criticado la propuesta de financiación del presidente de la Generalitat catalana, José Montilla, al entender que "no es compresible que un socialista use el nacionalismo estratégicamente".

"Si su propuesta de financiación es de bilateralidad y de utilización de balanzas fiscales para condicionar la financiación autonómica, es nacionalismo", defendió Ibarra al ser preguntado sobre esta cuestión al término Comité Regional de los socialistas extremeños.

Según Ibarra, Montilla "se define como catalanista, pero el problema es que si yo me defino como españolista se enfadan, aunque viene a ser lo mismo pero más largo".

El PSOE de Extremadura acordó proponer al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y a todas las comunidades autónomas que no se "sienten a negociar" un nuevo modelo de financiación autonómico hasta que no se haya resuelto la financiación de los ayuntamientos.

Ibarra advirtió de que los ayuntamientos están "llegando a una situación tremenda" al carecer de un modelo de financiación, de modo que, sostuvo, si no se resuelve este asunto "habrá muchos problemas de prestación de servicios e incluso de corrupción".

El ex presidente extremeño explicó esta propuesta había sido lanzada por él personalmente, consiguiendo el respaldo del Comité Regional del partido. El dirigente socialista recordó además "a España entera" que el modelo actual de financiación autonómica se acordó "con carácter indefinido", pero "ahora hay un estatuto que dice que el día 8 de agosto tiene que estar terminado", en alusión al Estatut catalán.

"Para Extremadura hablar de financiación autonómica no es una necesidad, es más, no nos interesa porque tenemos una magnífica financiación autonómica; sí interesa la financiación de los ayuntamientos", subrayó Ibarra, quien precisó que el "fondo municipal" en la región extremeña es el "tercero de España", con lo que quiso enfatizar que que la situación de las administraciones locales no es peor que en el resto de regiones.

Ibarra anuncia que no se presentará a la reelección como secretario general del PSOE extremeño
El secretario general del PSOE de Extremadura y ex presidente de la Junta anunció formalmente en el Comité Regional del partido que no se presentará a la reelección en el próximo congreso regional, que se celebrará los próximos 18 y 19 de julio.

Ibarra apuntó hoy en rueda de prensa en Mérida que su decisión no tiene nada que ver con la 'bicefalia' que viene funcionando desde junio del pasado año en el PSOE de Extremadura, en alusión a que personas distintas ocupen los puestos de secretario general del partido en la región y presidente de la Junta.

Para Ibarra esta circunstancia no ha "dañado" la estructura del partido "ni el proyecto político para la región se ha visto resquebrajado u obstaculizado". Así, explicó que las razones para no presentarse son "más profundas" y "fundamentalmente tienen que ver con la nueva etapa que estamos viviendo".

Así, apuntó que lleva "mucho tiempo dirigiendo el PSOE" y "ha llegado el momento de retirarse" para que su presencia "no pueda obstaculizar bajo ningún concepto lo que son nuevos tiempos, nuevos aires y nuevas ideas", las cuales intentará "impulsar" donde quiera que esté.

Asimismo, manifestó su intención de hacer un "ejercicio pedagógico" que indique que "se puede militar en este partido siendo leal en la cúspide y en la base", y se mostró convencido de que el partido "seguirá en buenas manos".

APENAS 11 FAMILIAS LO HAN SOLICITADO
La Comunidad de Madrid descarta abrir el colegio en catalán por la falta de demanda
La promesa de Esperanza Aguirre de abrir un colegio en catalán en pleno Madrid deberá esperar ya que el número de solicitudes ha sido muy reducido. Únicamente han sido once familias las que han pedido que sus hijos estudiasen las asignaturas en catalán. La consejera de Educación de la Comunidad de Madrid, Lucía Figar, ha informado que no es viable este proyecto puesto que "para que un proyecto educativo y pedagógico sea bueno e impositivo para los alumnos tiene que haber un número de alumnos mayor por clase". Está previsto que se reúna con las familias para ofrecerles otra posible solución.
Europa Press Libertad Digital 6 Mayo 2008

La consejera de Educación de la Comunidad de Madrid, Lucía Figar, se ha visto obligada a informar que el proyecto prometido por Esperanza Aguirre de abrir en un colegio catalán en Madrid no será posible. Únicamente recibieron once solicitudes de familias que querían que sus hijos cursasen el próximo curso las asignaturas en catalán.

De este modo, Figar indicó que estas 11 peticiones corresponden a cursos diferentes y que esta misma semana se reunirán con las familias para darles la opción de "abrir una sección en algún colegio público" para que puedan estudiar este idioma. El Ejecutivo de Esperanza Aguirre tenía previsto abrir el colegio catalán 'Presidente Tarradellas' en el centro de la capital, concretamente donde hoy se encuentra el Instituto San Mateo, si se conseguía un mínimo de 10 matrículas por curso.

En este sentido, indicó que la viabilidad del colegio no es posible porque su departamento cree que no es "buena" para el proyecto pedagógico de los alumnos. "Como ya dije al principio, para que un proyecto educativo y pedagógico sea bueno e impositivo para los alumnos tiene que haber un número de alumnos mayor por clase", apuntó.

La consejera añadió que la Dirección General de Educación Infantil y Primaria convocará esta misma semana en una entrevista personalizada a las once familias para ofrecerles una sección, "realizar una sección de enseñanza en catalán, en un colegio público en Madrid". "El colegio no ha tenido una gran demanda por parte de las familias", apostilló, quien aseguró además que las once peticiones "ni siquiera se corresponden en el mismo curso todos".

Cuando Navarra se conmocionó
ALBERTO LARDIÉS. PAMPLONA. ABC 6 Mayo 2008

El 6 de mayo de 1998 fue uno de los días más negros de la historia reciente de Navarra. En esa fecha de obligado recuerdo, ETA asesinó a tiros al portavoz de UPN en el Ayuntamiento de Pamplona, Tomás Caballero, lo que supuso una conmoción enorme en la Comunidad foral. Caballero era un luchador por las libertades tanto en el franquismo como en la democracia y tanto en el mundo sindical como en el político. Además, era un hombre honesto y dialogante al que los etarras mataron, pero cuyo recuerdo sigue muy presente, ya que su vocación de servicio a la sociedad fue heredada por dos de sus cinco hijos: Javier, que es el consejero de Justicia e Interior del Gobierno navarro, y María, que acaba de ser elegida senadora por Navarra y que puede convertirse en la voz de las víctimas del terrorismo en la Cámara Alta.

El asesinato de Caballero fue para Navarra lo que el asesinato de Miguel Ángel Blanco fue para toda España. Amén de la vileza del crimen, tan grande como en todas las tropelías perpetradas por ETA durante 40 años. Así, se produjo entre los navarros un estallido de rabia, de gran repulsa hacia los verdugos que levantó a la gente de sus cómodos sillones para salir a la calle a gritar sin temor contra los bárbaros. A su vez, un sentimiento que no siempre fue compartido por todos, fuera por aquella infamia tan extendida del «algo habrá hecho» o fuera por miedo a los violentos.

«Respuesta impresionante»
El caso es que toda Navarra inundó las plazas y calles en manifestaciones y concentraciones durante los días 6 y 7. «Mi padre era una persona muy popular y la gente se paralizó, la respuesta fue impresionante», relata María. El entonces portavoz de UPN en el Parlamento foral y hoy consejero del Gobierno de Navarra y secretario general del partido regionalista, Alberto Catalán, recuerda dos emotivos momentos de respuesta ciudadana: «El funeral y una manifestación multitudinaria en Pamplona que culminó en la Plaza del Castillo, una de las que más gente ha sacado a la calle en Navarra». «Hay un antes y un después del asesinato de Tomás, que fue un punto de inflexión para la concienciación y la participación de la gente, que se aventuró a salir a la calle. Hay un mayor compromiso de la gente desde entonces», añade Catalán.

Sólo unos meses antes del brutal crimen, los concejales batasunos de entonces en Pamplona se querellaron contra Caballero porque en un pleno extraordinario para condenar otro asesinato miró de frente a los ediles proetarras y les dijo que al menos pidieran a ETA que dejara de matar. Sin embargo, decir las cosas claras fue su sentencia de muerte. Así, unos lo pusieron en el disparadero y otros le dispararon. De aquel asesinato surgieron un par de frases antológicas para todas las víctimas del terrorismo etarra. En la homilía del funeral de Caballero, el arzobispo Fernando Sebastián dijo aquello tan obvio como dejado de lado por muchos: «No se puede matar ni se puede apoyar a los que matan, ni se puede apoyar a los que apoyan a los que matan». Años después, en el juicio contra los asesinos, Javier Caballero —que más que un alegato de tipo penal quiso hacer una defensa de la vida de su padre, según cuenta su hermana— se refirió de forma contundente a esa tradicional queja de los familiares de los presos etarras por tener que ir a visitarles a la cárcel: «Ni mi madre ni mis hermanos ni yo podemos ir a visitar a nuestro padre a otro sitio distinto del cementerio».

Actos de recuerdo
Hoy, día de la triste efeméride, la Fundación Tomás Caballero ha organizado un acto en la sala de armas de la Ciudadela de Pamplona en el que se presentará la exposición «40 días rojos. Asesinatos de ETA en Navarra. Tres décadas de terrorismo en imágenes», que estará abierta hasta el 20 de mayo. Junto a la presentación de la exposición, que será a las 19.30 horas, también habrá una conferencia, denominada «La voz de las víctimas, la mejor arma contra el terrorismo», que correrá a cargo de María Teresa Jiménez-Becerril, hermana de Alberto Jiménez-Becerril. Éste, asesinado junto a su esposa por ETA en Sevilla en enero de 1998, sólo unos meses antes del criminal atentado contra el político navarro.

La citada exposición recoge una selección de fotografías que reflejan el dolor y el daño causados por ETA. Las imágenes pertenecen, en su gran mayoría, al archivo de «Diario de Navarra». Además, han sido seleccionadas por el fotógrafo del citado medio Jorge Nagore y los pies de foto explicativos corren a cargo del también periodista Javier Madorrán, autor del estremecedor libro «Regreso a Etxarri-Aranatz». En dicho libro se cuenta el calvario que pasaron los miembros de la familia Ulayar ante el acoso de ETA y su entorno. «La muestra es dura, pero es así porque dura es la realidad», afirma María. Está previsto que la exposición sea itinerante, para que en otras partes de Navarra «se visualice que esto ha pasado y que aún está pasando», sostiene la senadora.

Como es habitual desde que Tomás Caballero fue asesinado por ETA aquel infausto 6 de mayo, el Ayuntamiento de Pamplona realizará una ofrenda floral en su tumba en el cementerio de la capital navarra a las 12.00 horas de la mañana. Quienes asistan podrán leer ese epitafio desgarrador y valiente que sintetiza quién fue y cómo murió Caballero: «Murió por lo que había vivido: la libertad, la justicia y la paz. Sigues vivo en nosotros». El Consistorio organiza también una misa en memoria del edil asesinado a las 18.30 horas en la iglesia de San Saturnino

'BANDA BASOTTI' ACTUARÁ EN EL MUNICIPIO EL DÍA 24
Denuncian que Rivas ha contratado a un grupo que hace apología de ETA
Una de las letras del grupo dice: 'Te vitoreamos ETA, tú eres el brazo del pueblo'
El Mundo 6 Mayo 2008

MADRID.- El grupo municipal Ciudadanos de Rivas (CDR) ha denunciado el apoyo del gobierno local, formado por IU y PSOE, a un concierto organizado por Juventudes Comunistas donde está prevista la actuación del grupo italiano 'Banda Basotti', que en sus letras "hace apología de ETA".

El portavoz de CDR, José Carlos Querencias, subraya en un comunicado que "Banda Bassotti" ha expresado su cercanía a Fermín Muguruza y el grupo Soziedad Alkoholika y, en una de sus canciones más conocidas ("Yup la la", en el álbum "Así es mi vida") hay letras como éstas: "¡Te vitoreamos, ETA, tú eres el brazo del pueblo!, ¡Grande es tu fuerza, el pueblo está protegido!".

El concierto, denominado "Primer Festival Agitación" está convocado para el próximo día 24 a última hora de la tarde en el campo de fútbol Santa Ana bajo el lema "Por un Sáhara libre" y colaboran en la organización, además de Juventudes Comunistas, el Ayuntamiento de Rivas, la asociación de amigos del pueblo saharaui Rivas-Sahel y la Asociación de Estudiantes de Rivas.

"Mamá Ladilla", "Kogito" y "Ahí se pudran" también actúan en este festival, donde, de los 10 euros que cuesta la entrada en taquilla (ocho si se reserva con antelación), un euro se destinará a "la lucha por la determinación del pueblo saharaui".

En la página del Festival (www.agitacion.org) puede leerse sobre Banda Basotti: "nace en 1981 en los talleres de la periferia romana, cuando un grupo de compañeros inicia y organiza iniciativas de solidaridad con la lucha del pueblo nicaragüense, salvadoreño, palestino y Euskadi/País Vasco".

CDR exige en su comunicado al gobierno municipal (IU y PSOE) que el Ayuntamiento suspenda el concierto si intervienen grupos que ofenden de una manera "despreciable" a las víctimas del terrorismo y que se disculpe públicamente.

Sólo hay una nación: España
Enrique de Diego Minuto Digital  6 Mayo 2008

Según una información de ‘La Vanguardia’, el Tribunal Constitucional está dispuesto a avalar que Cataluña es una nación, como se indica en el preámbulo del Estatuto de Cataluña, aunque sin efectos legales. Se trata de una filtración o información periodística, pero por la profesionalidad de quien la firma, el periodista José María Brunet, cabe darle el máximo de credibilidad.

La cuestión es de la máxima gravedad y una decisión de ese tipo representaría la deslegitimación del Tribunal Constitucional, que lo es de la nación española y porque ésta es preexistente, y de la misma Jefatura del Estado, pues la razón de ser de la Monarquía es la encarnación de la unidad del Estado. No existen monarquías plurinacionales, salvo que fuéramos –si se me permite la ironía- hacia un imperio. Habría, mejor, que plantearse una república.

Aunque se puntualiza que se trata de la postura de la presidenta María Emilia Casas –una señora que debía haber tenido la decencia de abandonar el cargo- y que no ha sido sometida a votación, en términos jurídicos no estamos ni tan siquiera ante un circunloquio, sino ante una auténtica chorrada, una estupidez insufrible, que produciría hilaridad si no estuviéramos ante una cuestión nuclear.

Por supuesto que aceptar que Cataluña es una nación tiene consecuencias jurídicas de la máxima importancia, como la deslegitimación de todo el edificio institucional, empezando por las dos cámaras, y por la Constitución de 1978, que quedaría abolida de facto.

Dada la anemia nacional que padecemos, es probable que las consecuencias no fueran inmediatas, pero la política tiene una lógica implacable, y sólo hay una nación y una única soberanía colectiva.

El Tribunal Constitucional carece de legitimidad para trocear la nación y para avalar que una parte se convierte en un todo, con esa chorrada estúpida de que el término nación carece de consecuencias jurídicas.

El hecho de que una noticia tan grave se haga pública en medio de los fastos del 2 de mayo, nos debe llevar a recordar el sacrificio de tantos españoles, también de tantos catalanes, del tambor del Bruch, de Agustina de Aragón, de las heroicas ciudades de Gerona y Tarragona, que supieron luchar por la nación española. No faltaran patriotas que, si el Constitucional se hunde en el abismo de la ignonimia, sabrán luchar, sin desmayo, con los medios democráticos para revertir la situación, para ir hacia otra Constitución y otro Tribunal Constitucional –una Sala del Tribunal Supremo, para evitar conflictos-, porque lo que no es discutible es que sólo hay una nación, la española, preeexistente a esta casta política y a este modelo patético de ausencia de división de poderes.

La ingenuidad va por barrios
JOSÉ MARÍA RUÍZ SOROA, EL DIARIO VASCO 6 Mayo 2008

Se dijo que aquí existían dos lenguas y dos clases de hablantes, los euskaldunes y los castellanoparlantes. Una mala clasificación, porque ignoraba algo trascendental: que la lengua castellana era común a todos los vascos, todos la dominan. La forma correcta de clasificar a la sociedad era la de monolingües y bilingües: todos hablan castellano y algunos, además, euskera.

Todavía queda gente que no se ha enterado de que Franco fue un enemigo declarado de las lenguas vernáculas y, entre ellas, del vascuence. Pero, por otro lado, también parecen existir entre nosotros personas que piensan que el desarrollo del conocimiento de este idioma en los últimos veinticinco años se ha debido a la voluntad entusiasta de la población. Que la matriculación masiva de los alumnos en modelos de enseñanza en euskera no ha tenido nada que ver con la obligación ni con la necesidad. Ni tampoco la reconversión de los profesores, pues ésta se habría producido por un espontáneo amor por la llamada 'lengua propia'. Que sólo últimamente han empezado a producirse esporádicas protestas ante la obligación de estudiar en vascuence. Que antes todo habría sido paz y armonía. Uno se pregunta dónde han estado estas ingenuas personas para no enterarse de la realidad; y se responde que seguramente estaban en el mismo lugar que aquellas que no veían lo de Franco: estaban mirando para otro lado, es decir, mirando a favor de los vientos del poder.

Guste o no, la realidad es demasiado cruda para disimularla: un elevado porcentaje de población aprende y ha aprendido el euskera por pura y dura obligación. Obligación indirecta, desde luego, pero efectiva y concreta como pocas, dado que se ha instituido a través de los poderosos mecanismos del mercado laboral, cerrándolo en sus sectores más apetecibles para todo aquel que no acreditase el conocimiento de la lengua. Difundiendo entre la ciudadanía el mensaje sutil pero claro de que sin el conocimiento del vascuence sus hijos no podrían competir por el acceso a los mejores puestos de trabajo. Ni quizás a los peores. Convenciendo al profesorado de que, o se reciclaba lingüísticamente, o perdería su plaza y pasaría a desempeñar tareas de asistente de comedor. Valorando la lengua vernácula en las oposiciones por encima de los méritos profesionales ¿Para qué seguir! Tales han sido los medios utilizados para suscitar el entusiasmo de la población, desengáñense los ingenuos.

Por otro lado, a nadie se le oculta que no podía haber sido de otra manera. Siempre que pueden optar, la inmensa mayoría de las personas no aprenden un idioma distinto sino por una finalidad muy concreta: porque les aporta mayor capacidad de comunicación con más gente. La inmensa mayoría no aprendería espontáneamente un idioma como el euskera, sencillamente porque no aumenta su potencial comunicativo. ¿Para qué tener dos idiomas en una comunidad social en que todos tenemos ya el mismo? ¿Para hacer ahora en dos idiomas lo que antes ya hacíamos en uno? Extraño capricho. Sólo un pequeño sector de población, aquel para el cual el idioma tiene un valor simbólico o expresivo, lo aprendería esforzadamente aun nadando contra corriente.

Lo asombroso del caso no son los medios que se han utilizado para conseguir el espectacular incremento del euskera, dado que éstos sólo podían ser la coacción indirecta y la mezcla de palo y zanahoria. Lo asombroso es que tales medios hayan tenido y sigan teniendo pleno soporte legal y constitucional y, por ello, sean inobjetables desde un punto de vista estrictamente jurídico. Lo asombroso es que hayamos montado en España un sistema normativo que permite a las autoridades de turno organizar gigantescos experimentos de reconversión lingüística de enteras masas de población nada menos que a finales del siglo XX. Con la ley en la mano. Esto sí que es asombroso.

Desde el momento en que el art. 3º de la Constitución estableció que las lenguas de España distintas del castellano serían oficiales en cada Comunidad de acuerdo con su Estatuto, desde ese mismo momento, quedó abierto el experimento al que luego hemos asistido. Porque una vez que el euskera (pongan catalán, gallego, o bable según corresponda) se declara lengua oficial, sucede que los ciudadanos que lo hablan tienen derecho a dirigirse a la Administración en esa lengua; y a exigir que la Administración les hable en ella. Para lo cual los funcionarios deben conocerla, luego hay que exigirla como condición o mérito para el empleo. Vayan ustedes estirando del hilo de las consecuencias y llegarán a una conclusión bastante obvia: en el momento en que una lengua minoritaria se declara oficial con el mismo rango que la común, se está poniendo la primera piedra de la obligación de que a la larga todos los ciudadanos la aprendan y conozcan. Es así de inevitable.

¿Y qué se podía haber hecho, según usted? ¿Es que los euskaldunes no tienen los mismos derechos lingüísticos que los castellanohablantes? ¿Es que vamos a discriminar entre lenguas en el plano legal? Pues sí, exactamente es lo que pienso que se debería haber hecho si se hubiera atendido a la realidad sociolingüística del país, en lugar de a la voluntad nacionalista de construir la nación soñada. Tratar desigualmente a los desiguales no es discriminación, sino justicia, lo dijo ya Aristóteles. Y tanto en España como en Euskadi se ha ignorado a la hora de definir la política lingüística el dato de hecho más relevante al efecto: que todos, absolutamente todos, poseíamos ya una lengua común. Es por eso, ante todo y sobre todo, por lo que la cuestión arranca de una defectuosa conceptualización de la realidad sociolingüística vasca (o española). En efecto, se ha descrito a esta sociedad como una en que existían dos lenguas y dos clases de hablantes, los euskaldunes y los castellanoparlantes. Con lo que parecía obligado, por mor de igualdad, concederles los mismos derechos y el mismo estatus legal. Pero esta era una mala definición y peor clasificación, porque ignoraba algo trascendental: que la lengua castellana era común a todos los vascos, que todos la dominan. De manera que la forma correcta de clasificar a la sociedad era la de monolingües y bilingües, pues ese es el divisor de los ciudadanos: todos hablan castellano y algunos, además, hablan euskera.

En una sociedad así, los derechos lingüísticos no pueden por definición ser los mismos para los monolingües y los bilingües. El valor esencial de la lengua como instrumento de comunicación está garantizado para todos por la común. Todos tienen las mismas opciones de acceso a los servicios y oportunidades vitales. El valor expresivo que la otra lengua tiene para algunos (los que no desean 'cambiar' su habla de una a otra cuando sea necesario) es legítimo y atendible, pero nunca puede estar al mismo nivel que el derecho de los otros a no invertir tiempo, esfuerzo y oportunidades en aprenderla. Un valor simbólico para unos no puede llegar a justificar una carga tan real y pesada para otros. Conclusión: que habrían de hacerse todos los esfuerzos que demande la sociedad para conservar el euskera salvo el de imponerlo a quienes no desean conocerlo y usarlo. ¿Es que entonces casi nadie lo estudiaría!, dirán muchos con indignación. Pues sí, precisamente.

Reconozco de buen grado que mis ideas pueden resultar ofensivas, descarnadas e incluso injuriosas para muchos. Hasta tal punto el pensamiento hegemónico nacionalista se ha adueñado del imaginario colectivo que ya casi nadie es capaz de asombrarse ante hechos tan pasmosos como el de que la lengua que todos hablamos, la que nos permite entendernos a los vascos entre nosotros mismos, la lengua común universal para todos los conciudadanos, sea considerada como una 'lengua ajena'. Y que la vernácula, que sólo una minoría conoce, sea nuestra 'lengua propia'. Tiempos vendrán en que los estudiosos se maravillarán ante tan insólito caso de hipnosis colectiva de toda una sociedad.

Mientras tanto, y siempre con la ley en la mano, proseguirá la política lingüística asimilacionista. Como ya ha sucedido en Cataluña, la lengua vernácula mejorará de estatus y de 'cooficial' pasará a ser 'la de uso preferente'. Es predecible, por lo menos mientras dure el experimento. Pero, por favor, un poco de caridad: que se nos ahorre la ingenuidad impostada de algunos cuando fingen creer en el entusiasmo de las masas.

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