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Recortes de Prensa    Lunes 12 Mayo 2008

Batasuna se reorganiza
Editorial ABC 12 Mayo 2008

BATASUNA está inmersa en un proceso de reconstrucción que se está ejecutando bajo el control directo de la organización terrorista ETA, quien ha delegado esta tarea en Jon Salaberría, Ainoha Ozaeta y, fundamentalmente, Egoitz Urruticoechea, hijo de José Antonio Urruticoechea, más conocido como «Josu Ternera». El hijo de este veterano criminal ha ido escalando posiciones en el entramado etarra hasta asumir la responsabilidad de la enésima mutación de la izquierda radical, experimentada en cambiar nombres y formas organizativas tantas veces como lo ha necesitado. En esta ocasión, se da la circunstancia de que la izquierda proetarra, aun con su cúpula encarcelada, ha recuperado posiciones en los ayuntamientos vascos y navarros, recuperando la plataforma perdida en 2003. Y lo que es más grave: se vio legitimada políticamente en un proceso de negociación con el PSOE y el Gobierno de Rodríguez Zapatero, pese a la situación de ilegalidad judicialmente declarada en la que se hallaba.

El desarrollo de esta reorganización se está basando en movimientos absolutamente clandestinos, mediante reuniones de un escaso número de asistentes en domicilios particulares y locales cerrados. Es evidente que los procesos judiciales de aplicación de la Ley de Partidos Políticos mermaron la capacidad de actuación del movimiento «batasuno», pero la izquierda proetarra se encuentra en la obligación de seguir siendo una herramienta eficaz de la organización terrorista ETA. Nunca ha sido posible la emancipación de la izquierda abertzale radical frente a ETA, ni ahora ni cuando el presidente del Gobierno se dedicó a glosar las virtudes de alguno de sus dirigentes como hombre de paz, luego encarcelados. La cúpula terrorista ha decidido emprender un largo período de violencia, en cuya estrategia siempre ha tenido sitio la movilización de sus grupos de apoyo político, gracias a los cuales pudo impulsar la «socialización del sufrimiento», ese eufemismo que describe la constante campaña de intimidación colectiva que ETA ejerce diariamente sobre una parte sustancial de la sociedad vasca. Los últimos comunicados de la banda terrorista -el más reciente fue hecho público anteayer, en el diario «Gara»- abundan en este mensaje de coacción, de cuya ejecución se encargan sus piquetes de la «kale borroka». Mondragón es un ejemplo de las razones últimas de esta estrategia de recomposición, pues aunque su alcaldesa, de Acción Nacionalista Vasca, está hoy en prisión, el hecho de haber llegado la máxima autoridad local demuestra la capacidad de los grupos proetarras para aprovechar exponencialmente los errores y las debilidades del Gobierno. Por eso, ETA hace suya la defensa de la alcaldesa de Mondragón y considera su encarcelamiento como un ataque a sus intereses.

Además, este proceso en el que está inmerso el entramado batasuno coincide con la reafirmación del lendakari Ibarretxe de llevar adelante su programa de consultas soberanistas. La propuesta dirigida al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, resume los tópicos del derecho de los vascos a decidir, el final dialogado de la violencia y la normalización política del País Vasco. Es decir, tópicos nacionalistas que fueron asumidos por el PSOE y el Gobierno de Zapatero en el proceso de negociación con ETA hasta incorporarlos al discurso del jefe del Ejecutivo -como en su declaración de junio de 2006, cuando anunció oficialmente el diálogo con ETA y, simultáneamente, el respeto del Gobierno a la libre decisión de los vascos- y al acuerdo que, según los nacionalistas, PNV, socialistas y Batasuna alcanzaron en Loyola, en octubre de 2006, como ayer mismo recordó el propio Ibarretxe. Las críticas de ETA al PNV no deben inducir a confusión sobre la voluntad permanente de todas las familias del nacionalismo vasco de asistirse de manera recíproca cuando lo necesitan y les conviene. El envite soberanista del lendakari necesita el concurso de la izquierda proetarra y, por esta razón de utilidad, el Gobierno vasco no apoyará una política antiterrorista que desmantele el nuevo entramado batasuno.

Son los mismos, señor presidente
Por José Javier Viñes, ex senador por Navarra de UPN ABC 12 Mayo 2008

Nacionalistas, separatistas, y terroristas son los mismos en los fines y estrategias, señor presidente. Cuando uno aprieta, el otro se retira o calla. Cuando a uno le va mal, el otro contraataca. Ocurrió en el pacto de Lizarra, en el que el PNV sacó las castañas del fuego a la ETA; tras el fracaso del Plan Ibarreche los terroristas agitaron el árbol en el «proceso de paz» y le tocó estar escondido al PNV; al fin del proceso de paz, el PNV hizo el pacto de Loyola con los terroristas y la colaboración del PSE. Frenado el brazo político terrorista, ahora le toca al PNV: primero su portavoz en el Congreso, invitando al presidente a jugar a la grande, y ahora Ibarreche, echando un órdago con las cartas al descubierto.

El problema es, señor presidente, que si acepta la partida, continúa con el proceso de paz, porque son los mismos: mismos objetivos, mismos fines, misma estrategia, mismo entendimiento, desde que traicionaron la Constitución hace treinta años. Sería digno decirle a Ibarreche que se deje la baraja en Vitoria antes de pisar La Moncloa, porque sólo aceptar repartir las cartas es aceptar que Navarra puede venderse y que España puede romperse. Aunque sólo sea por respeto a las instituciones: Ibarreche con su baraja, «kampora» de la Moncloa. En caso contrario seguimos en la legislatura anterior: el «proceso de paz» de la unilateral guerra de los nacionalistas contra España sigue abierto.

El Rey y unas explicaciones imprescindibles
"El Rey no puede inclinarse decididamente por una opción política determinada, ni poner de manifiesto jamás sus simpatías o sus animadversiones y repulsas (...) El Rey ha de estar con todos los partidos políticos en general y con ninguno en particular."
EDITORIAL Libertad Digital 12 Mayo 2008

Los rotundos y encendidos elogios que Su Majestad el Rey regaló hace unos días a Rodríguez Zapatero con motivo de un reportaje sobre el presidente del Gobierno para el diario El Mundo son cuanto menos sorprendentes y desconcertantes. Además, constituyen una ligereza y una probable extralimitación de las funciones de moderación de las instituciones que le asigna el artículo 56 de la Constitución.

Más allá de lo bien o mal que un político determinado le caiga al Rey, algo totalmente irrelevante, e incluso si fuera cierto que Don Juan Carlos siente una especial simpatía por Rodríguez Zapatero, el hecho es que nada hay más lejos de las atribuciones reales que la crítica o el elogio a un presidente del Gobierno. Afirmar que Zapatero "sabe muy bien hacia qué dirección va y por qué y para qué hace las cosas", añadiendo a continuación que "tiene profundas convicciones", "es un ser humano íntegro" y "un hombre recto" que además "no divaga" trasciende la cortesía protocolaria y se aleja de la discreción y la mesura que los miembros de la Familia Real deben exhibir en sus comportamientos y manifestaciones públicas.

Además, semejantes declaraciones sugieren que para el monarca más de 10 millones de españoles, los que se negaron a votar al PSOE precisamente por no estar de acuerdo con la opinión del Rey, están equivocados, en cuyo caso convendría que Su Majestad explicase en qué consiste su error. Sus explicaciones resultarían, sin duda, inapropiadas para ese papel moderador al que se debe, pero una vez traspasada esa frontera resulta necesario que aclare las razones de tanta alabanza.

Por otra parte, las loas de Don Juan Carlos a Rodríguez Zapatero y a su línea política contradicen no sólo las numerosas manifestaciones del Rey a propósito de asuntos como la unidad de España, la igualdad de los ciudadanos ante la ley, la lucha contra el terrorismo y la solidaridad interterritorial, sino sus propias palabras en el comunicado difundido por el Palacio de la Zarzuela tras el reciente fallecimiento de Leopoldo Calvo-Sotelo.

Resulta especialmente llamativo que califique a quien llevó a cabo una política diametralmente opuesta a la del actual presidente del Gobierno como "un gran español, un gran hombre de Estado, un demócrata" tras haber ensalzado pocos días antes a Rodríguez Zapatero por hacer justo lo contrario, por ejemplo acabar con el Estado de las autonomías tal y como lo concibieron no sólo Calvo-Sotelo, sino también el PSOE de entonces.

A este respecto, cabe recordar la Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico pactada en 1982 entre la UCD y Felipe González, una norma que establecía entre otras cosas la equiparación competencial entre las distintas Comunidades Autónomas y una limitación a las transferencias. De ahí al confederalismo asimétrico que defiende el presidente del Gobierno existe una distancia tal que o bien Zapatero no dice lo que piensa, en cuyo caso El Rey podría hacer algo más que elogiarle para tranquilizar a los españoles, o Don Juan Carlos ha caído en una contradicción, fruto tal vez de la urgencia con que la periodista de El Mundo le interrogó sobre su opinión acerca del jefe del Ejecutivo. En cualquier caso, un error que nada tiene que ver con la conducta que según el propio Jefe del Estado debe seguir un monarca.

Porque en una carta fechada el 12 de enero de 1985 y enviada al Príncipe de Asturias cuando éste estudiaba en Canadá, Don Juan Carlos afirma que "el Rey no puede inclinarse decididamente por una opción política determinada, ni poner de manifiesto jamás sus simpatías o sus animadversiones y repulsas (...) El Rey ha de estar con todos los partidos políticos en general y con ninguno en particular."

Si el Rey de todos los españoles se salta este atinado consejo para apoyar una opción política determinada, quienes prefieren otra pueden empezar a preguntarse por qué no los apoyó con una energía similar, especialmente cuando se manifestaron por la unidad de su Reino y la pervivencia de la Constitución que instauró la monarquía parlamentaria. Por ello, resulta del todo imprescindible que el Rey explique sus palabras.

Alabanzas a Zapatero
El Rey nos tranquiliza
No creo estar estirando las palabras de don Juan Carlos al entender que está tomando partido, implícitamente, en varios de los conflictos que han agitado a la ciudadanía en los últimos años.
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 12 Mayo 2008

No divaga el presidente, sabe lo que hace y hacia dónde va. Esta es la mitad del sorprendente mensaje del Rey sobre Zapatero. La otra mitad es que el presidente es íntegro y recto. El Jefe del Estado, como cualquiera, tendrá una opinión sobre cada personaje y sobre cada asunto de interés público. Lo peculiar es que esta vez emite su opinión personal ante una periodista. El mensaje nace pues para ser difundido.

Al pronunciarse en estos términos sobre un presidente vivo y en ejercicio, el Rey hace una excepción. Y esa excepción contiene un aval explícito que desborda el respeto institucional. No creo estar estirando las palabras de don Juan Carlos al entender que está tomando partido, implícitamente, en varios de los conflictos que han agitado a la ciudadanía en los últimos años.

Muchos creímos que la negociación del Gobierno con ETA era una estrategia insensata y oportunista, carente de realismo y –en el mejor de los casos– inconsciente de consecuencias tan nefastas como el reforzamiento de los terroristas, su legitimación y la de su causa, el aprovechamiento de las concesiones apuntadas por parte de cualquier independentismo (piénsese en cómo Ibarretxe calca ahora las ofertas del Gobierno a la ETA). Pero el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, nos comunica que el responsable de ese proceso sabe lo que hace.

Cuantos vimos en el impulso zapaterino del Estatuto catalán un acto de profunda irresponsabilidad, el movimiento táctico de alguien dispuesto a cualquier cosa con tal de aislar al PP para perpetuarse en el poder (por ejemplo, a la cronificación de todo tipo de conflictos territoriales, como demuestra la actual polémica sobre financiación), sabemos por el Rey que los objetivos del impulsor estaban bien orientados y definidos.

Si en el acoso gubernamental a las víctimas del terrorismo, en los ataques y coacciones a la Iglesia, en la recuperación de categorías guerracivilistas bajo subterfugio de memoria histórica o en ese cordón sanitario que ya ha logrado sus fines de castración ideológica del adversario advirtió media España, con honda preocupación, la gestión de un disparatado revanchista consagrado a incendiar calculadamente la convivencia ("lo que nos conviene es que haya tensión"), hoy nos invita el Rey a un nuevo enfoque. Podemos bajar la guardia porque Zapatero sabe muy bien lo que hace.

Menos mal que todo lo anterior, además de hacerse con conocimiento de causa y previsión de futuro, es obra de un hombre recto e íntegro, porque tenía toda la apariencia de tratarse de un cambio de régimen erigido desde la quiebra del imperio de la ley y el más maniqueo sectarismo. Gracias al Rey nos quedamos más tranquilos.
Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Alabanzas a Zapatero
El Rey, con los socialistas
No es que el Rey, insisto, se adelante al proyecto de Zapatero, no, sino que trata de adaptarse, subirse a ese tren en marcha, que ya nadie puede parar, entre otros motivos, porque el PP ya ocupa el segundo vagón de esa "locomotora" que conduce Zapatero.
Agapito Maestre 12 Mayo 2008

Complejos y delicados son los tratos entre Juan Carlos I y los socialistas. Dice el Borbón que Zapatero es un hombre de profundas convicciones y principios, qué sabe bien lo que quiere y, por supuesto, dónde lleva a España. Acertado es el Rey en sus juicios políticos. Este Borbón es un buen analista de la situación política de España. No sé, sin embargo, si acierta con igual perspicacia a comprender y dirigir su buen gobierno personal. Pero, en lo fundamental, tiene razón. Más realista que su padre y menos ideólogo que su abuelo, el monarca de España se allana políticamente a lo que hay, se deja querer y, por supuesto, instrumentalizar, para que el proyecto final de Zapatero tenga éxito, a saber, él seguirá siendo el "Rey" de una confederación asimétrica de tres –o quizá más– naciones. Mientras que no nos matemos entre nosotros, el Rey seguirá reinando con fruición y empeño una "España" de "ciudadanos" –súbditos– que, naturalmente, no tendrán, de hecho ya no tienen, las mismas libertades ni, por ende, serán iguales ante la ley.

No es que el Rey, insisto, se adelante al proyecto de Zapatero, no, sino que trata de adaptarse, subirse a ese tren en marcha, que ya nadie puede parar, entre otros motivos, porque el PP ya ocupa el segundo vagón de esa "locomotora" que conduce Zapatero. Por lo tanto, que nadie interprete las palabras del Rey sobre lo bueno que es Zapatero como si estuviera justificándose ante los socialistas. No sólo se trata de que el Rey de España tenga que hacerse perdonar su nombramiento. La cosa es un poco más complicada. Sí, sí, el Rey de España fue nombrado por Franco. Quien olvide este sencillo dato histórico, o quien trate de enmascararlo con falsa ideología constitucionalista, no podrá entender las relaciones, los tratos o, dicho con lenguaje de la sociedad civil, los negocios entre los socialistas y el Rey de España. No negaré yo este problema histórico, pero, hoy por hoy, ese asunto ya es historia lejana. No es determinante de la actual situación política.

En efecto, ese litigio fue resuelto hace tiempo. Escrito está en este periódico, perdón por citar mis columnas de hace tres o cuatro años, que el problema de la monarquía en España era un asunto entre el Rey y los socialistas; serían ellos los únicos que podían dirimir ese asunto. Los otros partidos eran comparsas frente al fuerte tejido de negocios económicos, tratos sociales y relaciones políticas que se había formado entre el monarca y los socialistas desde la muerte de Franco hasta hoy. Finalmente, todo ha quedado aclarado, y bien dicho, el Rey sabe perfectamente el lugar que le ha sido asignado por los socialistas.

Sin embargo, en ese contexto terriblemente ideológico y lleno de medias verdades y mentiras terribles, la gente de la calle no menos que los "analistas" políticos de salón se hace preguntas del tipo: ¿quién tiene a quién cogido por sus partes más sensibles? ¿Controla el rey a los socialistas o viceversa? ¿Quién de las dos partes ostenta más poder sobre la otra? En fin, ¿quién manda sobre quién? Son preguntas sencillas de responder. Las respuestas son triviales. Las preguntas ofenden a la inteligencia tanto como las respuestas. La realidad está delante de nosotros, al alcance de una inteligencia media, pero la gente prefiere "distraerse", en el sentido que esta palabra tiene inglés, o sea, engañarse, confundirse y perturbarse –"suicidarse"–, con estas preguntitas y respuestas inútiles, en fin, con estas imágenes que el poder socialista construye sobre lo evidente para distorsionarlo, para convertir lo real en ficción. Engaño.

Volvamos, pues, a la verdad y levantemos acta de lo obvio: Juan Carlos I, el Rey de la España confederal y asimétrica, está no menos que Rajoy a las órdenes de Zapatero.

Objetivo: País Vasco
La fiesta de la victoria de Z
Parece que a Zapatero se le olvidó guardar un asiento en su fiesta de la victoria baracaldesa para tan regio forofo.
Isabel Durán Libertad Digital 12 Mayo 2008

Zapatero está en campaña. Ha convertido la Fiesta de la Rosa en la celebración por todo lo alto de su triunfo electoral y ha formado la pasarela del poder zapateril en un despliegue de poderío sin precedentes a modo y manera de escaparate de la victoria durante la festividad de los socialistas vascos. Nada menos que todos sus presidentes autonómicos, los seis –el del partido Manuel Chaves, un crecido Montilla, Pérez Touriño, Antich, Iglesias y el de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara–, han cogido el portante para plantarse en Baracaldo a mayor gloria de Zeta, sabedores de que en los próximos meses la conquista de la autonomía vasca es el principal objetivo del jefe del Ejecutivo.

Pero no sólo ellos. También los ministros Garmendia, Corbacho, Corredor o Pérez Rubalcaba han sido llamados a salir en la foto junto al aparato encabezado por Pepiño y su ejército representado por Tomás Gómez, José Zaragoza, Mikel Iceta y Manuela de Madre. Todo un alarde de mandamases socialistas que refleja lo que está en juego para el presidente.

José Luis Rodríguez Zapatero cambió el puño y la rosa por la inicial del apellido que a él le gusta. Sustituyó así el logo del PSOE por una letra que deja bien claro quién y hasta qué punto manda en la formación fundada por Paulino Iglesias. Su cesarismo le está dando excelentes réditos al mandamás socialista dentro y fuera de sus propias filas, empezando por las regias simpatías declaradas públicamente por el Jefe del Estado al diario El Mundo. Zapatero está convencido de que con su estrategia el PSE gobernará en el País Vasco; es un político crecido y no le faltan motivos. Disfruta a sus anchas de los halagos reales mientras se mofa en las barbas de Mariano Rajoy y se permite licencias con los representantes de la oposición empezando por sus otrora incondicionales socios nacionalistas.

Al tiempo que pide que el PP "no caiga en la desesperanza" y se regodea con el origen y la mitad aristotélica, asegura desde su paseo triunfal en Baracaldo que "los vascos no quieren aventuras" más allá de las reglas del juego. ¿Y qué fueron sus cuatro años anteriores con las duchitas y los paseos de De Juana Chaos, los "accidentes" etarras o los chivatazos a la trama de extorsión terrorista? Eso sí, todo el mundo tranquilo porque el Rey ha dicho que Zapatero "no divaga" y que "sabe muy bien hacia qué dirección va y por qué y para qué hace las cosas". Así las cosas, y valga la redundancia, parece que a Zapatero se le olvidó guardar un asiento en su fiesta de la victoria baracaldesa para tan regio forofo.

Bon cop de falç, defensors de la pela
Y todo porque al uno, el deseado del monarca, lo tienen cogido por el Estatut, y al otro, el querido de Camps, bien agarrado por la cláusula ídem.
José García Domínguez Libertad Digital 12 Mayo 2008

Leo en la portada de La Vanguardia que el miembro de la Ejecutiva del Partido Socialista José Montilla Aguilera "se planta ante el PSOE por la financiación". Al parecer, el probo militante Montilla habría advertido a sus iguales que un aplazamiento en el perentorio asunto del parné acarrearía nada menos que "la desafección de Cataluña". Eventualidad harto inquietante, puesto que, de creer al mismo rotativo, la jefa de las Fuerzas Armadas, Carme Chacón, ya habría expresado su adhesión inquebrantable al cornetín de la banda del tres por ciento, con independencia –nunca mejor dicho– de cuál sea la opinión colegiada del Gobierno del Reino de España sobre la cuestión. Recemos, pues, para que la sangre no llegue al río y la fiel Infantería a las órdenes del Tripartito no acabe bombardeando Madrit. Más que nada por no retrasar con ese operativo las obras del muy urgente trasvase del Ebro a Barcelona.

En fin, del motín de Esquilache bañado en Aromas de Montserrat con que nos amenaza el de Iznájar se podría decir cualquier cosa. Todo, salvo que no le asiste algo de razón en su empecinamiento por hacer caja cuanto antes. Y es que quien con nacionalistas se acuesta, desvalijado se levanta. ¿O acaso la Ley Orgánica en vigor que responde por Estatut no ordena de modo inapelable al Gobierno del Estado que, antes del 9 de agosto de 2008, el PSC y Carod determinen los dineritos que han de ver y tocar todas y cada una las diecisiete comunidades autónomas? Bilateralidad se llama la bonita figura. Y por mucho que el tipo íntegro y honesto que no divaga jamás se haya pasado dos años negando la mayor, la verdad de la España confederal es la verdad de esa disposición adicional primera del Estatut, lo diga Agamenón o Su Majestad.

Por lo demás, lo de los amores del Borbón se intuía, lo de las claudicaciones de Zapatero se sabía y lo de las mordidas de Montilla se esperaba. Sin embargo, lo que no cabe en ninguna cabeza medianamente amueblada es lo del gallego y su cuadrilla. ¿Cuándo se había visto, señores míos, a todo un registrador de la propiedad reclamando del Gobierno que viole una norma legal escrita? Porque justamente eso es lo que pretende Rajoy al avalar la pirula de demorar sine die la reforma de la LOFCA. Y todo porque al uno, el deseado del monarca, lo tienen cogido por el Estatut, y al otro, el querido de Camps, bien agarrado por la cláusula ídem.

"Cosas veredes", que dijo el de más allá.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Moción ética
i.ezkerra@diario-elcorreo.com El Correo 12 Mayo 2008

Es la última creación literaria de nuestra clase política o,mejor dicho, de cierta clase de políticos nuestros. Es una figura poética en medio de un mundo bronco y duro, desalmado y prosaico como el de nuestra política. Es un inventillo retórico para rehuir tramposamente la 'moción de censura' que esos mismos políticos no desean llevar a cabo en los ayuntamientos gobernados por ANV. Si hemos convenido en que ese partido no merece ni debe gobernar en esos ayuntamientos y no se desea que así ocurra y se está de acuerdo en usar los instrumentos que están a nuestro alcance para evitarlo, lo lógico, lo presentable y lo normal es recurrir a la tradicional 'moción de censura' que es la que tiene efectividad, no dedicarse a la creación literaria e inventar una nueva expresión y un nuevo concepto que no han existido ni existen ni existirán nunca ni en el ordenamiento legal ni en ningún reglamento institucional.

No tiene sentido apelar a la ética ante quienes no tienen ética y deseamos apartar del poder municipal precisamente por esa carencia. No tiene sentido, o tiene un sentido perverso, apelar a la ética cuando hemos renunciado a la estética y a la práctica de la normativa más básica de la propia legalidad. La moción ética no es más que el pintoresco y estrafalario eufemismo creado para llamar al desistimiento, a la renuncia a utilizar la moción verdadera y eficaz, al lavado de cara que se quieren hacer los que en todo lo referente a ese partido que está en las instituciones porque ellos lo han deseado y lo han permitido han obrado de una manera muy poco ética o más bien patética. La moción ética es lo menos ético del mundo. Es una indecencia porque invoca cínicamente aquello de lo que se carece profundamente hasta el punto de haberla ideado.

A menudo quienes han tenido esa chusca e inmoral ocurrencia son los mismos que hablan de «tener mucha imaginación» para solucionar el problema terrorista en el País Vasco. A menudo nos hablan de ese problema como si asistiéramos a la fundación del mundo y como si no hubieran existido unas mentes más lúcidas y más cultas que las suyas que se encargaron de pensar la democracia en su día para ahorrarnos a todos el trabajo de inventarla cada mañana. A menudo esos 'cráneos privilegiados' prescinden de la moral universal de Kant, del contrato social de Rousseau, del gobierno civil de Locke, de la separación de poderes de Montesquieu, de los autores de los papeles federalistas americanos, de Tocqueville y Stuart Mill; de todos los grandes teóricos del Estado de Derecho, y dan a luz una parida como la moción ética. ¿Bienvenida sea la moción ética a nuestra España de hoy! Exportémosla al resto del mundo para que se nos admire. Propongamos una moción ética para el monstruo de 'Asqueten' o -perdón- de 'Amstetten', quiero decir.

El vasallaje que ZP nos procura en el País Vasco
Zapatero ha esbozado en Baracaldo su hoja de ruta para el País Vasco: más autogobierno. Es decir, menos libertad para los vasquitos y mas poder para los lehendakaris de las taifas.
Santiago Abascal elsemanaldigital 12 Mayo 2008

La Fiesta de la Rosa tocaba en el País Vasco tras los buenos resultados electorales de los socialistas vascos. El ambiente del boato huele un poco a venta de la piel del oso antes de darle caza. Tienen derecho los socialistas a precelebrar los buenos augurios. El problema es que Zapatero, cada vez que habla, da malas vibraciones para un futuro en libertad en el País Vasco.

En ese sentido, la respuesta del presidente del Gobienro al desafío de Ibarretxe da más miedo que el desafío mismo. ZP ha dicho en Baracaldo que "no habrá aventuras, seguiremos por el camino del entendimiento y el incremento del autogobierno". Es decir, justo lo que quiere Ibarretxe, que tampoco considera sus delirios como aventuras, y al que se le llena la boca con la palabra convivencia, pero que sobre todo quiere eso: más autogobierno, más poder, más capacidad de decisión sobre sus súbditos vascos.

¿Cuál es, por lo tanto, el significado de más autogobierno?: Menos libertades para los vascos y más prerrogativas para los reyezuelos nacionalistas o los virreyes socialistas (al estilo Montilla) que también saben crear estatutos intervencionistas e instituciones que repriman las libertades de los transeúntes como han demostrado en Cataluña.

Otra cosa es la mejora del autogobierno –no el aumento obligatorio- perfeccionando la lealtad de los políticos a las instituciones y a los jurados o prometidos principios constitucionales. Sin ello, el aumento del autogobierno o su resignado mantenimiento no es más que una vulgar tiranía nacionalista y clientelar.

Por ello, la mejora del actual autogobierno ha de consistir en hacerlo más acorde a las leyes nacionales y más respetuoso con la unidad de la nación y las libertades individuales de los vascos. Eso sí es perfeccionar el autogobierno, y es compatible incluso con la devolución de competencias al Estado, siempre y cuando el fin pretendido sea la garantía de los derechos y libertades individuales de los ciudadanos.

El "incremento del autogobierno" ofertado por ZP consiste solo en ampliar los poderes de los nuevos señores feudales para hacer de vasquitos y vasquitas mejores vasallos. Y, a eso, tenemos que decir sencillamente no.

EL FRANCOTIRADOR
Plan de ZP, elogio sorprendente del Rey y torpedo contra Rajoy
O Zapatero es un mindundi, o alguien que sabe muy bien lo que quiere y se camufla bajo el disfraz de frívolo. Quizá las palabras del Rey puede sacarnos de dudas.
Alfonso Basallo elsemanaldigital 12 Mayo 2008

"Cuando se les pregunta por el líder con más influencia del Viejo Continente, los europeos hablan de Sarkozy, Brown o Angela Merkel. Pero ni un solo voto cosecha el genio del páramo leonés. Sencillamente no está, ni se le espera. Humo, nada, bluff"

Cuatro semanas después de este comentario lanzado por El francotirador, titulado Los europeos no creen en los fantasmas, el presidente de las Cejas Circunflejas se levanta este domingo poco menos que olor de santidad.

Tomen nota:
1. El Rey hace un elogio inusual, sorprendente y tal vez desmedido de Zapatero. Y no es una declaración cualquiera.

Aunque la periodista le pide la opinión que el monarca tiene de él como persona, la respuesta es claramente política: "Sabe muy bien hacia qué dirección va y por qué y para qué hace las cosas". No dice, "le gusta el mus, es muy familiar, tiene un carácter alegre –o reservado-" No, hace una valoración política.

2. El Mundo le dedica un reportaje humano, donde le pinta como un personaje cercano y entrañable. Es un retrato de imagen y, en esa misma medida, también político.

El aparato de propaganda –que tan bien controla los goebbels monclovitas- se ha puesto en marcha. Un "Zapatero ese hombre" donde habla de Sonsoles o de la pugna con sus niñas para oir a Supertramp tiene tanta o más fuerza política que un mitin del líder ante sus huestes o una intervención parlamentaria.

3. Pero es que el retrato del diario pedrojotista no es únicamente decorativo. No sólo hay pájaros, flores y pasiones personales –como Tintín y los bolígrafos- sino también puyas políticas.

La principal de todas, ese misil en la línea de legitimidad de Rajoy, ("No entiende que en política, el comienzo es más de la mitad de todo"). Una alusión a la falta de legitimidad del líder popular, aupado por Aznar por procedimiento digital, frente a la "limpieza de origen" del propio Zp elegido en el 35 Congreso socialista.

Así pues, tenemos a un Zapatero crecido, mimado del Rey abajo, auroleado y jaleado por los medios de comunicación.

Que remata el éxtasis dominical con un mitin en Baracaldo (el Día de la Rosa) sacando pecho frente a Ibarretxe y capitalizando hábilmente el subidón del PSE y Patxi López.

¿En qué quedamos? ¿Es ZP un cero a la izquierda? ¿Un mindundi? ¿Un indigente que carece de prestigio internacional y que ni está ni se le espera en las encuestas sobre líderes influyentes en la UE?

¿Es un inconsistente que no sabe por donde le da el aire y cuya inanidad da pie para chistes malos? ¿O es un zorro que se esconde bajo el ropaje de petrimete frívolo y atolondrado como la Pimpinela Escarlata?

Veamos.
El Rey puede equivocarse. Es Rey pero no Dios, gracias a Idem. Ha tenido grandes aciertos a lo largo de su trayectoria, pero también meteduras de pata. Y su apreciación del presidente socialista puede ser otro error.

Sorprende que don Juan Carlos se deshaga en calificativos morales de un mentiroso compulsivo (ahí están las hemerotecas): "muy honesto", "muy recto", "ser humano íntegro".

Y llega al colmo cuando habla de "profundas convicciones". Efectivamente deben estar bajo tierra, de puro profundas, porque nadie las ha visto.

Pero lo más mosqueante no es la valoración puramente moral (oiga usted, hasta Séneca que era sabio hablaba bien de su amigo Nerón); sino la política. "La gente cree que está divagando… pero no hay nada de eso. El sabe muy bien hacia qué dirección va y por qué y para qué hace las cosas".

Una de dos. O el Rey no se entera. Lo cual no es imposible. Hasta su abuelo Alfonso XIII se equivocó (y le costó caro). O da en el clavo. Y entonces es para echarse a temblar, porque eso significa que Zapatero tiene un plan muy concreto para España.

Lo inquietante no es que sea un chisgarabís, un busto parlante y circunflejo tras el que se esconden los que de verdad mueven los hilos, un ventajista espabilado y con reflejos que deja en evidencia las carencias de su rival Rajoy.

Lo inquietante es que este frívolo tenga unos objetivos claros y un plan muy concreto para nosotros, Lo inquietante es que no divague.

¿En manos de quién estamos?

En Madrid ha estallado la guerra del halago a Zapatero
Jesús Cacho El Confidencial 12 Mayo 2008

Ha estallado la guerra del halago al Jefe. El peloteo, la adulación, la lisonja, la elevación de lo trivial a la condición de categoría moral o estética. El lametazo al poder. Casi un deporte de elite, una forma de ser ante la vida, una weltanschauung, una cosmovisión construida con material del derribo de la renuncia de tanto petimetre a vestirse por los pies y caminar con la cabeza alta -el paso erguido del hombre, que decía Bloch-. El halago al líder es vicio viejo que ya denunciaron los sabios de la Grecia clásica, y que en estos tiempos vacuos que vivimos ha cobrado nuevos bríos. Verdaderos maestros de ese arte viejo perennemente reverdecido hay ahora mismo en la Argentina de los Kirchner, la Venezuela de Chavez, y la Rusia de Putin, nuevo Zar de Todas las Rusias. Como es fácil colegir, un producto excelso de dictaduras o de democracias a medio cocinar.

Ayer, El País y El Mundo rivalizaban en incensar a Zapatero y su elenco familiar más próximo, tratando de elevar a los altares la sacralización de la nada. El envite se decantó claramente a favor de El Mundo, que en materia de dar coba y hacer coro Pedrojota es maestro, talento sin parangón posible. Rizando el rizo del intento de fumigarse a Rajoy ad maiorem gloriam suam –dicen en Génova que todo tiene su origen en la negativa del gallego a “dejarse mangonear por nadie”-, el periódico le endiñaba una nueva patada en la espinilla con el recurso, divertido de puro oportunista, de un reportaje sobre la vida “íntima” de ZP, a quien el diario, en un forzado triple salto, enfrenta de nuevo a Rajoy con frase culta incluida, maestro Ciruela, nada menos que de Aristóteles: “Rajoy no entiende que el comienzo es más de la mitad de todo...”

El Mundo remata la faena asegurando que “este es el torpedo en la línea de flotación del buque popular que el jefe del Ejecutivo lanza a su adversario”. Para partirse. Y para constatar lo mal que anda la información en España, lo sometida a compromisos, lo atada que lleva las manos de la libertad a la espalda del poder. El “Zapatero íntimo” incluía visita al bar El Infierno de León, queso gallego, pulpo a feira y morcilla cruda, nouvelle cuisine... Y todo esto, ¿para qué? Pues a recordar al distinguido público que aquí está él, rey del oportunismo, al socaire de todas las ideologías, en la mitad ese centro que permite por igual manipular a derecha e izquierda. De eso de trata. De marcar la agenda de PSOE y de PP. Si se dejan, claro está. De operaciones de poder personal. “Como hay más dolor que placer en la tierra” escribió Schopenhauer “cualquier satisfacción no es sino transitoria, y crea nuevos deseos y nuevas desesperaciones, y la agonía del animal devorado es mayor que el placer del que lo devora”. Nada que ver con el periodismo entendido a la anglosajona manera.

El reportaje “íntimo” de Zapatero nos permite conocer algunas cosas preocupantes del sujeto, rasgos de una sicología de asustar, como cuando, ante su madre moribunda, confiesa haberle preguntado: “Mamá, ¿tu crees que voy a ser Presidente del Gobierno?”, y ella le contestó: “Sí, lo vas a ser”. Hace falta tener un cuajo muy especial para, en tales circunstancias, preocuparte por asuntos terrenales tales como si vas a ser presidente de Gobierno o te va a tocar el Gordo de Navidad. De nuevo una anécdota que vale más que mil palabras. El cuento también nos permite conocer, aunque ya lo sabíamos, lo contento que está el Monarca con Zapatero en Moncloa. Más que unas castañuelas.

También El País dedicaba este domingo al presidente su ración de jabón, presentando en sociedad al primo “fontanero” del presidente, José Miguel Vidal Zapatero, que ya se sabe que desde los tiempos de los hermanos Guerra, con los socialistas la política es siempre cosa de dos, va por parejas. He ahí un hombre a seguir de cerca, llamado a tener mucho poder, demasiado, sin necesidad de haber ganado unas elecciones. Ojo, no obstante, con El País, porque las relaciones entre el Grupo y el Gobierno Zapatero prometen darnos días de divertimento. Está por ver cómo bandea Prisa el problema que Telefónica -¿con el visto bueno de Moncloa?- le ha puesto sobre la mesa acudiendo a la OPA de Sogecable, una sociedad endeudada hasta las cejas; y está por ver qué respuesta va a dar ZP a las presiones de los Polancos intentando retrasar el apagón analógico. Zapatero ya ha elegido sus amigos mediáticos, pero da la impresión de que aun no se ha enterado de lo que vale el peine de tener al grupo Prisa en frente.

Con todo, lo mejor de la prensa de ayer fue la confesión (El País) de Beatriz Corredor, madrileña, 39 años, nueva ministra de Vivienda, quien, con candor digno de elogio, revelaba sus miedos de primeriza al verse en el Consejo de Ministros: “¿Pero qué pinto yo aquí?”. Una anécdota que, de nuevo, define la calidad de este Gobierno mejor que un grueso tratado. El día, sin embargo, no estaba para tomárselo a broma desde el punto de vista de la gran política. Al margen del drama interno que vive el PP, acosado por la jauría de quienes pretenden desgarrarlo para manipularlo a conveniencia, este fin de semana la España constitucional le ha visto la cara a dos de sus fantasmas, problemas de alto calado con lo que el Gobierno Zapatero tendrá que lidiar, si es que, de entrada, no decide entregar las llaves de la fortaleza constitucional sin lucha.

Por un lado Ibarretxe, que ha ganado la batalla interna que en el seno del PNV le enfrentaba a Iñigo Urkullu. El lehendakari, y el ala abiertamente independentista que le apoya, ha impuesto su criterio, de forma que el sector más moderado o pragmático que encabeza el propio Urkullu ha dado su brazo a torcer. Ibarretxe arrastra al PNV a ese anunciado referéndum -consulta soberanista, lo llaman con mimo- que planteará ante el parlamento vasco el próximo junio. ¿Qué piensa hacer Zapatero al respecto? Por si el arroz del País Vasco no fuera suficiente para tan poco pollo, el presidente de la Generalitat daba el sábado un puñetazo sobre la mesa, planteando las exigencias del nacionalismo catalán y reclamando una financiación más justa para Cataluña en una España “federal”.

Montilla proclama, reclama y, finalmente, amaga con la amenaza: “la España democrática, plural y federal debe ser la solución para todos sus pueblos. Si España deja de interesar y convenir a todos, no será de todos (...) el riesgo es grande, porque podría acarrear el desafecto con la política española”. En otras palabras, si no nos dan lo que pedimos, rompemos la baraja. Y bien, ¿qué piensa hacer Zapatero al respecto? ¿Cómo piensa lidiar con semejantes morlacos? Para empezar, ¿nos podría aclarar si España es ya ese Estado Federal que proclama Montilla? Simplemente para saber a qué atenernos. Comprenderán que, dada la importancia del envite que plantean los nacionalismos catalán y vasco, lo mejor que podemos hacer en Madrid es dedicarnos al halago a Rodríguez Zapatero.

¿Una opinión real?
Vicente A.C.M. Periodista Digital 12 Mayo 2008

Honesta y sinceramente creo que Su Majestad D. Juan Carlos ha hecho unas declaraciones que de puro sinceras por lo espontáneas y directas, son inoportunas, inadecuadas e impropias de su función de Jefe del Estado. Su exigible equilibrio se ha roto al posicionarse claramente en ensalzar las cualidades del actual Presidente del Gobierno Sr. Zapatero. No deja de ser una opinión personal, pero dado que no se puede segregar persona y representación del cargo que ostenta, sus palabras tienen siempre el calado e importancia que tal función le confiere.

El Jefe del Estado debe mantener una exquisita neutralidad y nunca inclinarse por una u otra alternativa basada en las subjetivas opiniones personales o en la mayor o menor afinidad o simpatía que íntimamente pueda sentir. Cuando el Rey entra al ruedo de la política, entonces deberá soportar la crítica y someterse al rechazo de aquellos ciudadanos que no opinamos como él. En este juego democrático, se vota a proyectos, a programas, a líderes, en función de muchos factores, pero el Jefe del Estado, no puede ni debe votar, sino atenerse a defender aquello que lo sustenta, la Constitución.

Este tipo de declaraciones son las que pueden acelerar un debate, hasta ahora silencioso, sobre la propia definición del Estado, cuestionándose la idoneidad de mantenerse como Monarquía parlamentaria o volver a la más democrática y acorde con los tiempos República del tipo que se acuerde. La definición que ha hecho sobre el Sr. Zapatero deja en evidencia a otros líderes que se oponen o no comparten la opinión de Su Majestad. Porque muchos de los epítetos que le ha dedicado son muy cuestionables y cuestionados por muchos ciudadanos.

Puede que el PP no coincida en que es de una persona honesta hacer pactos de aislamiento político del principal partido de la oposición que representa a diez millones de votantes. Ni tampoco aquél que ha mantenido negociaciones con representantes de ETA, mintiendo a los ciudadanos al negarlas y sobre el contenido y alcance de las propuestas. Ni por supuesto aquél cuyo impulso del Estatuto insolidario de Cataluña abre una brecha en los principios de igualdad entre los españoles. Ni quien desde su privilegiada posición ha intervenido en la gestión privada de empresas. Ni quien apoya a regímenes tan poco democráticos como el de Cuba y abandona la causa de los Saharauis.

Lo malo de definir a otros es que uno mismo se define en los adjetivos que les prodiga. La Monarquía en España ha pasado por etapas no precisamente ejemplarizantes y no parece prudente avivar unos rescoldos en un momento político tan delicado donde está en juego la propia esencia de la Nación.

Andalucía
El régimen y la libertad de expresión
No le gustaba al señor Chaves la línea del ABC de Sevilla y le quitó la publicidad. Rosa Aguilar hizo lo propio, hace mucho menos, en Córdoba cuando la edición local del ABC informó al público de un caso de corrupción policial local.
Pedro de Tena Libertad Digital 12 Mayo 2008

Según la encuesta dada a conocer por la Cátedra Unesco de la Universidad de Málaga, un 86,5 por ciento de los directores de prensa reciben presiones a la hora de determinar sus contenidos, o su agenda, como cursimente se dice ahora. La evidencia que refleja esta encuesta a lo largo de los últimos 20 años es que se intensifican estas presiones cuando se ejercen desde los ámbitos "institucionales". ¿Y qué quiere decir eso? Pues que desde organizaciones públicas que tienen dinero para gastar en publicidad en los diferentes medios de comunicación la presión es mayor y que, al parecer, sitúan el dinero público del que disponen aquí y acá, allá y acullá, según son sus creencias e ideologías antes que según criterios objetivos como son número de lectores o ejemplares vendidos.

Lo natural, lo normal en una democracia sana es que, pongamos por caso, si la Presidencia de la Junta de Andalucía que regimenta el señor Chaves quiere anunciar algo importante, lo haga en todos los medios de comunicación existentes en la Comunidad Autónoma andaluza. El dinero público no es del PSOE, ni del señor Chaves. El dinero público es del público y si el público es quien debe enterarse de alguna información relevante, lo más natural es que cuantos más medios de comunicación publiquen ese anuncio institucional, más público, más ciudadanos serán receptores del mensaje y mejor servicio público se prestará.

¿En qué proporción? Pues bien sencillo que es habiendo las mediciones objetivas que hay, especialmente en el caso de la prensa escrita. También existen esos sistemas de medición en radios y televisiones, si bien no tan rigurosamente diseñados como en el caso de la prensa. Si lo que se quiere es hacer lo correcto, nada mejor que tomar el dinero del presupuesto destinado a la publicidad institucional, algo que debe ser ocasional y motivado por razones de peso y no una insana costumbre más vinculada al autobombo político que a la información veraz a la gente, y distribuirlo proporcionalmente según lectores, oyentes, espectadores y entradas en los portales web.

Nada de eso se hace. Es más, se hace lo contrario. Se hace consciente y deliberadamente lo contrario usando el dinero público en beneficio de amigos y correligionarios. Por ejemplo, y lo decíamos no hace mucho en una crónica, Chaves retiró del reparto de la publicidad al diario ABC de Sevilla cuando le molestaron algunas de las noticias y opiniones que se vertieron en sus páginas. Nada de respeto a las reglas democráticas. Nada de respeto a las reglas de la publicidad básica, alcanzar el máximo de impacto por personas. No, no. No le gustaba al señor Chaves la línea del periódico y le quitó la publicidad. Rosa Aguilar hizo lo propio, hace mucho menos, en Córdoba cuando la edición local del ABC informó al público de un caso de corrupción policial local, que no sólo en Coslada cuecen habas aunque estás sean gordas y muchas.

El propio Manuel Chaves, desde la consejería que dirige su mamporrero Zarrías y otros que juegan a lo mismo, ha condicionado durante años la lectura de la prensa en los centros de educación por haber beneficiado especialmente a los de la "cuerda". Para no alejarnos en el tiempo, tomemos como referencia una de las resoluciones de la Consejería de Educación en las que se privilegia descaradamente al diario El País. Según la relativa al 24 de marzo de 2008, publicada en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía del día 8 de abril de este mismo año, se concede a la entidad Diario El País, SL la cantidad de 300.000 euros, unos 50 millones de las viejas pesetas, para, textualmente, "difusión de «El Diario El País» en los Centros Públicos de Educación Secundaria y de Adultos de las ocho provincias andaluzas". Nada de eso se hace con el ABC ni con El Mundo, que sepamos. Ni con La Razón. Tan es así, que el PP ha llevado a su programa electoral el que los centros públicos cuenten con todas las cabeceras de relevancia de las provincias respectivas.

Imaginen lo que puede pasar en los grandes grupos de comunicación cuando alguien de la Junta próximo al poder fetén descuelga un teléfono y pregunta por ese reportaje "incómodo", por el autor de aquella crónica "molesta" o por la identidad de quiénes han desarrollado una investigación que afecta a los intereses de los todopoderosos socialistas del régimen.

Para que se vayan haciendo una idea, en este régimen del Sur, la Junta maneja una guita interminable. Si se cuenta a sus empresas públicas, la Junta sería la mayor anunciante de Andalucía. Según el Estudio sobre Inversión Publicitaria en la Comunidad de Andalucía, correspondiente al año 2006 y presentado a finales de octubre de 2007 por InfoAdex, empresa dedicada al control y la investigación del sector publicitario, la Junta figura, junto con Turismo Andaluz, entre los cinco mayores anunciantes de la comunidad, sólo superados, al unir sus inversiones, por Heineken España, entendida en este estudio como empresa andaluza al tener su domicilio social en Sevilla.

En concreto, en el año 2006 la Junta invirtió, según este informe, 7 millones de euros en publicidad, un 24,2% más que el pasado año 2005. Sumados a los 8,1 millones invertidos por Turismo Andaluz (un 25,7% menos) y los 1,8 millones de euros gastados por Canal Sur (un 38,3% más que en 2005), la inversión publicitaria de la Administración autonómica analizada por este estudio ascendió el pasado año a 16,9 millones de euros. Hay que tener en dienta, en todo caso, que el estudio realizado por lnfoAdex no contabiliza como inversión publicitaria de la Junta la experimentada por el resto de empresas públicas dependientes del Gobierno andaluz, ni tampoco aplica su análisis a todos los medios y soportes de comunicación, sino sólo a los que están acogidos a su ámbito de control.

O sea, la leche.
Ring, ring. Es de parte de la Junta. Algo sobre un artículo, sobre un periodista, sobre un titular... Entonces, de la libertad de expresión ni hablamos, ¿no?

¡Patria o Muerte! El soberanismo fiscal de Cataluña y sus consecuencias
Carlos Sánchez El Confidencial 12 Mayo 2008

El presidente de la Generalitat de Cataluña, José Montilla, viene repitiendo de forma machacona desde hace algún tiempo que si el resto de España no atiende sus reivindicaciones en materia de financiación autonómica, se corre el peligro de que surja lo que él llama ‘desafección’ de los ciudadanos catalanes hacia la política española. No se trata de un diagnóstico nuevo sobre los sentimientos del pueblo catalán y su estrategia para salir de tamaña desatención. Su antecesor Jordi Pujol lanzó la misma idea hace ya años, por lo que se entiende que estamos ante un asunto de fondo.

La Real Academia define el término desafección como ‘mala voluntad’, pero en el lenguaje político -que es muy libre de inventar o reinterpretar el significado de las palabras- su utilización tiene que ver con el desapego hacia algo o hacia alguien. Es decir, hay que relacionar la desafección con el alejamiento respecto de España, lo que en román paladino significa que Montilla está advirtiendo que el independentismo puede florecer como las setas en un otoño lluvioso en caso de que el Gobierno central no sea sensible con las demandas de la clase política catalana.

Hasta ahora se sabía que esa apelación a los sentimientos nacionales era un privilegio de los partidos nacionalistas, pero se ve que los tiempos han cambiado y ahora, desde el socialismo catalán, se sugiere un terrible dilema: o federalismo o ruptura de España. Se trata de una versión light (propia de la célebre gauche divine de la Barcelona de los 60 y primeros 70) de aquel '¡Patria o Muerte!' que floreció en la segunda mitad del siglo pasado de la mano de los movimientos nacionales de liberación en pleno periodo de descolonizaciones.

Vaya por delante que creo que uno de los debates más absurdos que se han planteado en España en los últimos años está relacionado con la publicación de las balanzas fiscales. En un Estado de corte federal como es el español -aunque nominalmente no lo sea- parece obvio que los territorios tienen derecho a conocer los flujos financieros entre la administración central y las comunidades autónomas. De lo contrario, se estaría ante una especie de Despotismo Ilustrado en lo económico. Todo con el pueblo pero sin el pueblo. La administración central gasta a su antojo sin que los ciudadanos sepan realmente con qué criterios lo hace y, sobre todo, a quien perjudica o beneficia. Y por eso parece coherente que las comunidades autónomas que más aportan al Fisco reclamen la necesidad de echar número por si la solidaridad se está confundiendo con la caridad que no resuelve los problemas, sino que los embalsama, como el cuerpo de los antiguos faraones.

Metodología de las balanzas fiscales
Bien distinto es el problema de la metodología que deba utilizarse para conocer el saldo entre lo que una comunidad aporta y lo que recibe en forma de transferencias. Se trata de un asunto sin duda peliagudo, aunque es cierto que desde hace algún tiempo existe un cierto consenso entre los especialistas en utilizar dos enfoques, el llamado enfoque monetario y el denominado flujo del beneficio. Es decir, que lo mismo que se acepta una metodología para conocer el alza de los precios o la evolución de la Contabilidad Nacional, no hay razones para repudiar esa información simplemente por una cuestión meramente formal. Existen, por lo tanto, instrumentos que permiten conocer las relaciones económicas entre territorios. Por lo tanto, lo que hay que hacer es tener voluntad política de ponerlos en marcha.

El conocimiento de las balanzas fiscales aparece, por lo tanto, como una condición indispensable para rematar el Estado autonómico que define la Constitución. Y en eso tiene razón Montilla. Distinto es el hecho de que esa información pueda ser utilizada de forma torticera como parte del proceso de construcción nacional, como parece querer el señor presidente de la Generalitat. Aquí radica el problema. El Estatut reclama esas balanzas no solamente para disponer de más recursos (lo cual puede ser legítimo), sino como un peldaño más en la creación del Estado nacional, lo cual es una auténtica aberración; coherente, por otro lado, con la política ligüística o la política cultural, simples instrumentos que apuntalan la identidad nacional.

En Alemania, por ejemplo, periódicamente se conocen los flujos financieros de los territorios, pero a ningún länder se le ocurriría plantear esa información (y sus consecuencias) en términos soberanistas. Ese el problema y el gran error de Montilla, no haber sido capaz de alejarse del nacionalismo catalán, lo cual quita credibilidad a su propuesta de crear un nuevo sistema de financiación menos ‘lacerante’, como él mismo dice.

Se trata de un error estratégico que lo único que traerá consigo -si nada lo remedia- es una desafección real del resto de España hacia todo lo que suene a catalán, como desgraciadamente ha ocurrido con el País Vasco. Y no al revés, como ha sufrido en sus propias carnes la Caixa, que al final ha tenido que financiar la camiseta de la selección española de fútbol para no tener que perder clientes en el resto del Estado.

Lo peor, con todo, es que si estas tensiones territoriales continúan, acabarán llevándose por delante (no ahora sino dentro de algún tiempo) el sistema autonómico, al que cada vez se ve más como fuente de casi todos los problemas de España. Cada vez hay más gente (incluso la que es poca sospechosa de alimentar posiciones centralistas) que considera que se ha ido demasiado lejos en el Estado de las autonomías, y que lo que toca ahora es devolver algunas competencias en asuntos como la sanidad, la educación o el urbanismo. Ese movimiento no ha hecho más que empezar. Y si finalmente triunfa será consecuencia de planteamientos como el del señor Montilla, obsesionado por quitarle el espacio político al nacionalismo catalán.

Amenaza el President de la Generalitat
Pedro de Hoyos Periodista Digital 12 Mayo 2008

Todo empezó cuando Franco. De los campos, pueblos y ciudades castellanas desaparecieron con el transcurso de los años tres millones de ciudadanos. Tres millones de personas que se tuvieron que ir porque Franco colocaba las industrias donde no había gentes que las mantuvieran en marcha. Así que tres millones de castellanos tuvieron que dejar sus casas y marchar a buscarse la vida a otras partes, contribuyendo a la riqueza y al avance de otras regiones, contribuyendo al envejecimiento, a la pobreza y a la desertización de la suya propia.

En nuestros pueblos quedan cada día menos habitantes. A esos habitantes de lugares pequeños y aislados se les presupone los mismos derechos que a los demás españoles, son ciudadanos que pagan los mismos impuestos que los afortunados habitantes de áreas urbanas mejor pobladas. Y a esos pueblos alejados, deshabitados y depauperados hay que llevar correo, sanidad, enseñanza y otros servicios fundamentales con la misma calidad que a cualquier otro ciudadano. Con la misma calidad, insisto, aunque sean pocos, estén muy lejos y por ello salga muy caro.

Esos tres millones de castellanos están contribuyendo al desarrollo económico de otros lugares de España junto con los naturales de ellos. Regiones como Cataluña, avanzadillas económicas de la nación, progresan y avanzan también gracias a quienes se vieron obligados a salir de Castilla. Con Franco y después de Franco. Tres millones, tres, que pagan sus impuestos en Cataluña, en el País Vasco o en Valencia, por ejemplo, no en Castilla.

Y ahora Montilla, el Molt Honorable President, viene a decirnos que ese dinero de los impuestos de los catalanes, esos que paga cada ciudadano en lógica proporción a sus ingresos, se debe quedar en Cataluña. Eso o la secesión, amenaza el Presidente de la Generalitat. O me pagas o nos vamos. Pura mafia.

Que nos devuelvan esos millones de castellanos, que nos los devuelvan, que trabajen aquí, que triunfen aquí, que progresen aquí, que estudien aquí, que paguen sus impuestos aquí. Que nos los devuelvan. Y entonces llevar la sanidad, el correo, el agua, la limpieza, las carreteras en buen estado y el comercio a sus pueblos saldrá más económico. Incluso podrá ir el médico dos días a la semana a algunos pueblos, habrá maestros, se podrá acceder a Internet… Más: hasta puede que en alguno de los pueblos de las cercanías haya oficina de farmacia. O un banco.

Se olvida Montilla de que los impuestos los pagan personas individuales, no los paga Cataluña o esta Castilla convenientemente dividida en varias regioncillas de la señorita Pepis. No, los pagan las personas. Individualmente. Y según sus ingresos. Más, el que más ingresa. Y el Estado debe garantizar que todos los ciudadanos, incluso los que no hayan emigrado y permanezcan en su desertizada, desindustrializada, envejecida y deshabitada comarca tengan acceso a la misma o parecida calidad de vida. Incluidos los que viven en los minúsculos pueblos de Tierra de Campos, por ejemplo. O en las gélidas aldeas de los Picos de Europa o de la Sierra de Gredos.

Los catalanes han tenido suerte, no les han dividido Cataluña en varias comunidades autónomas y tienen unos grandes políticos con gran influencia en la vida política, económica, cultural y social de España. En cambio en Castilla tenemos… tres millones de ciudadanos menos. Además los catalanes son gente emprendedora, industriosa y trabajadora. No hay casi ninguno en las guías telefónicas de Castilla. En cambio en las de otras regiones de España hay más Pérez, Rodríguez o Montilla que en varias de las provincias castellanas juntas. Sí, ya sé, considero que no todos son hijos de la emigración como Montilla.

Siempre nos hablan con amenazas, siempre con tensión, siempre con exigencias y lloros. Como en Padania, como en Santa Cruz de la Sierra, siempre los ricos exigiendo a los menos afortunados. ¿Pero una de las labores del Estado no es precisamente reducir las diferencias sociales?

El que paga más impuestos es porque tiene más ingresos.

Vuelve el genuino ZP
POR EDURNE URIARTE ABC 12 Mayo 2008

No es que se hubiera ido. Lo que ocurre es que estaba más callado. Más o menos desde dos o tres meses antes de las elecciones. Y en los temas más espinosos, ETA, los pactos con los nacionalistas y los coqueteos con todos los dictadores antiamericanos. Es decir, en los temas que dejan al descubierto el Zapatero más peligroso, el que puede ahuyentar a los votantes más centristas. Que es el Zapatero genuino. El que acaba de lanzar otro mensaje de diálogo con Fidel Castro y el que se dispone a negociar nuevamente con el nacionalismo vasco la hoja de ruta pactada con ETA en Loyola.

El ogro preferido de la izquierda, sobre todo ahora que Ángel Acebes anuncia su retirada de la Secretaría General, es Jaime Mayor Oreja. Más que nada porque Mayor tiene la fastidiosa costumbre de llamar a las cosas por su nombre. Lo que inquieta sobre todo a los propios socialistas, bien conscientes del amplísimo y flexible margen en el que se mueven los principios de su líder.

Jaime Mayor llama negociación al diálogo de Zapatero e imposición de los asesinos a su paz. Y advierte desde el inicio de la negociación que la hoja de ruta de Zapatero es pactar con los nacionalistas y con ETA el modelo de España exigido por unos y otros. Que es exactamente lo que presentó ayer en Bilbao. Disposición al diálogo (que no negociación, por supuesto) con Ibarretxe sobre sus propuestas, que son las mismas que las de ETA en Loyola. Si ya dijo a ETA que respetaría la decisión del pueblo vasco, no iba a negárselo a Ibarretxe.

Legalmente, claro está. Nada de aventuras fuera de la ley. Primero se legaliza Loyola en el Parlamento vasco con la colaboración del PSE. Y después se relegaliza en el Parlamento español con el voto de los socialistas. Y lo que fueron los objetivos de ETA, o la aventura ilegal de los nacionalistas, o el modelo de los nacionalistas vascos y catalanes, son legitimados por las instituciones centrales del Estado.

Con recortes, con matices, ciertamente. Pero recortes sobre Loyola, no sobre las propuestas de los ciudadanos no nacionalistas. De eso, ni negocia, ni siquiera dialoga Zapatero.

¡Al ladrón!
Manuel Molares do Val Periodista Digital 12 Mayo 2008

Nos están explotando, desatendiendo, arruinando, robando: los políticos, y no importa en qué administración o de qué partido, se han convertido en parásitos de la ciudadanía.

Es hora iniciar una rebelión cívica para denunciar al ladrón: no pueden tolerarse colas en todos los hospitales con enfermos esperando meses para ser operados, con la muerte llegando antes, tantas veces, mientras los políticos dilapidan el presupuesto.

Es un crimen que estén incumplidas 270.000 sentencias por causas, precisamente, criminales, y un millón de causas civiles.

Millares de maltratadores, pederastas, atracadores y otros delincuentes prosiguen sus fechorías por falta de inversión en justicia y seguridad pública.

Entre tanto, mire usted los restaurantes de lujo, los hoteles de cinco estrellas, la primera clase de los AVE o de los aviones: políticos y hasta funcionarios menores viviendo como multimillonarios.

Los coches oficiales: este país está inundado por coches oficiales para millares de burócratas locales, autonómicos y del Gobierno central. Socialistas, populares, nacionalistas.

Hasta cualquier pequeño ayuntamiento tiene alcalde con coche oficial conducido por policías que abandonan su trabajo.

Ahí está gran parte del dinero robado a la sanidad, la justicia o la seguridad. En las minutas de mil euros de comida para cuatro, en fiestas, en viajes multitudinarios, en gastos de representación pagados por los dolientes de las urgencias.

Esta es una Crónica Bárbara que reproduce lo que le piden sus lectores al autor: “En España hay 18 gobiernos, los regionales y el central, que nos vampirizan”, escriben.

Halagando nuestra tribu local, regional o nacional los políticos nos convencieron de que velaban por nosotros. No velan: nos desangran, y aún les votamos.

Hay que iniciar una rebelión cívica que acabe con este crimen de lesa humanidad. Hay que abuchear políticos allá donde estén, seguirlos incansablemente gritándoles: ¡Al ladrón!

Tratan de imponerme mi propia lengua
Xoán Xulio Alfaya Periodista Digital 12 Mayo 2008

[Absurdo y antidemocrático]
Soy gallegohablante desde mi nacimiento, el gallego es mi primera lengua, la que utilizo en la mayor parte de mi vida y en la que educo a mis hijos. Me rebelaría contra cualquier política que pretendiera proscribir el uso de mi lengua.

Por la misma razón, me rebelo contra las políticas que pretenden imponerme dicho uso. Estas obligaciones inventadas por los políticos pueden ocasionar problemas puntuales y reales a gente que no domine el gallego, porque procedan de otras comunidades, sean inmigrantes, etc.

Yo, desde luego, no tengo esos inconvenientes. En mi caso, el problema es más bien filosófico (o cómico, según se mire): están tratando de imponerme mi propia lengua y, cada vez que lo pienso, me hierve la sangre.

Comentario por Jabato el 11.05.2008
http://blogs.periodistadigital.com/galhispanos.php/2008/05/09/p164542

NUEVO NÚMERO DE LA ILUSTRACIÓN LIBERAL
Nacionalismo, cultura y homogeneización social. El caso catalán
Por Juan Carlos Girauta Libertad Digital 12 Mayo 2008

¿Qué es cultura para los nacionalistas? Cultura es lo que ellos digan. Cultura es sólo lo que el nacionalista decide que es cultura. Ni más ni menos. Por ejemplo, cultura catalana es lo que digan las autoridades políticas catalanas, nacionalistas hasta el paroxismo, nacionalistas hasta el envenenamiento.

Esto se ha visto en la reciente Feria de Frankfurt: la cultura catalana incluiría las vulgaridades de la valenciana Isabel-Clara Simó, pero no a grandes escritores catalanes como Juan Marsé, cuyas mejores novelas son incomprensibles sin el Guinardó, sin la Barcelona de los años 50 y 60, sin ejemplares humanos como "el pijoaparte", que no respira, que no existe sin Barcelona. De algún modo, Barcelona también es incomprensible sin la obra de Juan Marsé.

Esto nos conduce a una pregunta que lanzo muy en serio a los nacionalistas: para ustedes, ¿Barcelona es Cataluña? ¿O Barcelona es acaso una inconveniencia, una incomodidad que alberga a la mitad de los catalanes? Lo pregunto, repito, con toda seriedad, porque al nacionalismo paleto que ha ocupado la vida pública catalana el hecho urbano le repele. No lo soporta porque lo urbano, la ciudad, es el entorno de los libres, acoge el principio de civilización, niega una por una todas las premisas sobre las que se levanta la nación de los nacionalistas, que es lo contrario al Estado-nación, ese ámbito histórico de las libertades y los derechos individuales, de la autonomía individual, de la libertad de expresión y de creación, del sagrado núcleo en el que los poderes públicos no deberían jamás entrometerse. Eso es un logro de la civilización, de la civilidad, que sólo garantizan los Estados-nación occidentales (y los orientales que siguen su modelo). Así es, así ha sido la historia. De ahí lo absurdo de tildar de nacionalista a cualquiera que invoque el nombre de una nación.

Por qué los liberales gaditanos no somos nacionalistas
Los liberales que defendemos la idea nacional de España, la España gaditana, la de la irrupción en la historia del pueblo español como sujeto soberano compuesto por hombres libres e iguales ante la ley, no somos nacionalistas. Somos lo contrario a un nacionalista.

Siguiendo a Ernest Gellner, el nacionalismo es una ideología que busca, por definición, operar sobre la realidad. Pero esa operación, esa actuación, va siempre en el mismo sentido: el sentido de armonizar, de homogeneizar, de igualar con un mismo rasero… la cultura. Y luego todo lo demás. El nacionalismo es el primer enemigo de la diversidad, diga lo que diga la propaganda nacionalista catalana. Como el actual nacionalismo catalán es además una catástrofe de incultura y se ha abismado en el analfabetismo funcional, los nacionalistas (y en esto les sigue muy de cerca el Partido Socialista, tanto el que ha devenido nacionalista como el que sólo ha decidido rendirse al nacionalismo) confunden lo plural con lo diverso. Repiten como un mantra lo de la "España plural", cuando en realidad se refieren a la España diversa.

Para diversa, por cierto, Cataluña. Y no me refiero sólo a la inmigración extranjera, que se ha multiplicado en los últimos años. Me refiero a lo evidente: el bilingüismo. No es simplemente que Cataluña sea una comunidad bilingüe; es que es perfectamente bilingüe. Los catalanes pasamos de un idioma a otro en la misma conversación sin darnos ni cuenta. Una mitad tiene el castellano como lengua materna; otra mitad tiene el catalán. Esta obviedad no encuentra reflejo en la vida pública porque todo lo público ha sido tomado por los nacionalistas, sean declarados, sean vergonzantes.

Una de las cosas más irritantes –entre las muchas cosas irritantes que hace el nacionalismo– es eludir la obviedad de que en Cataluña los poderes públicos discriminan el idioma castellano (la obviedad de que los padres no pueden escoger la lengua de escolarización de sus hijos; la obviedad de que existen multas lingüísticas a los comercios) mediante el expediente de recordar que en Cataluña no hay ningún conflicto lingüístico. Esto es de una perversión casi insuperable. ¡Claro que en Cataluña no hay un conflicto lingüístico! No lo hay gracias a la sociedad catalana, que es infinitamente más sensata que aquellos a quienes encarga la tarea de gobernarla. No lo hay a pesar de todas las temeridades cometidas por el nacionalismo gobernante. Así pues, aquello que constituye una virtud de civilidad y de tolerancia de la sociedad catalana es usado por su clase política para esconder las operaciones liberticidas y discriminatorias que lleva a cabo a diario con su gente. En conclusión: en Cataluña no hay conflicto lingüístico… a pesar de la violación masiva de derechos que cometen sus gobernantes nacionalistas.

Siendo el nacionalismo, y sigo con Gellner, siempre homogeneizador, siempre armonizador; estando siempre dispuesto a eliminar las diferencias, y luego a limar las disidencias, y eventualmente a aplastarlas, resulta bastante fácil de entender que todo nacionalismo es intervencionista por definición. Siempre trabaja para modelar la sociedad, siempre acaba (o empieza) entregándose a la ingeniería social. Por eso no hay nacionalismo liberal. Es imposible. Yo sé que esto irrita mucho a algunas personas valiosas, que son nacionalistas y que son liberales… en lo económico; pero que en cuanto abandonan el terreno de la economía parecen enloquecer y adoptan el mismo discurso colectivista, grupal, tribal, antimoderno, historicista, esencialista y antiindividualista que el resto de nacionalistas.

No pueden evitarlo porque todos estos males están en la raíz del nacionalismo. No del Estado-nación, repito, sino del nacionalismo, esa excrecencia del romanticismo capaz, con el tiempo, de provocar guerras, forzar desplazamientos de poblaciones y operar exterminios. El nacionalismo, si le seguimos la pista, nos acaba remitiendo al romanticismo alemán. Es un fenómeno europeo que explota en el siglo XIX. Si estiramos de la raíz hasta extraerla del todo, hallamos su origen en el Sturm und Drang, el movimiento con marchamo artístico de finales del siglo XVIII que, de la mano de Herder, condujo al nacimiento del romanticismo. De la mano de Herder y pasando por Goethe, el gran Goethe en quien Milan Kundera ve a un gran ilustrado y, a la vez, a su opuesto, el más eficaz enemigo de la razón; padre, de algún modo, del romanticismo.

Las raíces del nacionalismo están ahí, el nacionalismo es la cara monstruosa de un movimiento que empieza siendo artístico y que pronto conlleva una nueva cosmovisión. Se trata de la negación de las luces, de la negación de la razón, de la negación del sujeto como centro.

Friedrich Nietzsche.Es interesantísimo el trabajo de Juan José Sebreli, en cuya última obra: El olvido de la razón, imprescindible, da cuenta de una inquietante coincidencia: los maestros de pensamiento que han condicionado, que han determinado la vida intelectual, el trabajo universitario, el pensamiento primero y, finalmente el conocimiento convencional de la izquierda tras la Segunda Guerra Mundial tienen las mismas raíces antiilustradas y antirracionalistas: el Sturm und Drang que rebota en Nietzsche, de ahí pasa a Martin Heidegger y de ahí a todos los círculos universitarios occidentales de izquierda. Estructuralistas y post-estructuralistas estarían aquejados del mismo mal que los nacionalistas; pensadores que hoy ya casi nadie lee pero que han condicionado fuertemente la vida intelectual de occidente, de Lacan a Althusser, y de Levi Strauss a Foucault, llevan todos el sello del filósofo nazi Heidegger. De él habrían heredado no sólo su profunda aversión a la razón ilustrada, también el gusto por el lenguaje críptico e iniciático. Ya ven dónde se han ido a encontrar las izquierdas y el nacionalismo.

El nacionalismo desdibuja al sujeto en beneficio del grupo. Pero el grupo no es real. Es un grupo ideal. Es un grupo artificial, en la medida en que la sociedad es compleja (cada vez más compleja, por cierto) y no se deja atrapar fácilmente por modelos simples y preestablecidos. El nacionalismo trabaja, así, en una apremiante e incansable simplificación de lo complejo. El problema, claro está, es que esa complejidad es un conjunto de seres humanos. Para que esa suma de individuos –que ellos ven como un todo homogéneo con derechos propios, colectivos, que priman sobre los individuales– no prevalezca, hay que eliminar lo diferente. Y, a menudo, eliminar lo diferente significa eliminar al diferente. Eliminar al disidente. Por lo pronto, mediante el asesinato civil. De "muerte civil" ha hablado justamente Albert Boadella en la presentación de su último libro, Adiós Cataluña. Una obra que habrá que leer, y que seguro que nos divertirá, aunque en el fondo es una obra triste, pues constata una claudicación: "El nacionalismo ha podido conmigo". Eso es lo que viene a decirnos.

Andanzas del nacionalismo catalán reciente
Ahora que conocemos las pautas de actuación de esa ideología, hagamos un pequeño ejercicio de memoria sobre el nacionalismo catalán de los últimos treinta y tantos años.

Quiero puntualizar que no hay prácticamente nacionalismo catalán mientras Franco vive. Hay unos cuantos curas, más o menos trastornados, que a su vez trastornan a Jordi Pujol y le convencen de que tiene un cometido histórico, de que es un elegido, de que está llamado a liberar a esa doncella presa que es Cataluña en su imaginación. Una imaginación, por cierto, cuyos rasgos febriles no le impiden desarrollar espléndidos negocios familiares. El nacionalismo como vía de enriquecimiento personal es otro asunto que merece un seminario monográfico.

Francisco Franco, en el primer Desfile de la Victoria.La burguesía catalana (sea lo que sea tal cosa) ha tenido que inventarse aprisa y corriendo su pasado para no pasar por la vergüenza de reconocer que fue ella quien, antes del advenimiento de la Segunda República, aupó a Primo de Rivera al poder; para no tener que recordar cuánto le debe a Franco, al proteccionismo franquista, que además de permitirle recuperar las fábricas que le habían arrebatado los amigos de Companys le permitió asimismo enriquecerse con un mercado cerrado a las manufacturas extranjeras, cuya entrada libre habría supuesto su hundimiento inmediato. Habría supuesto el fin de casi toda esa clase, ya muy mezclada, que presume de antifranquista cuando Franco lleva 32 años muerto. Una clase que vive sobre una gran mentira, que ha tenido que retorcer su memoria y su imaginación para hacernos creer (y para creerse ella misma) que estaba luchando contra la dictadura franquista cuando se iba de excursión a la montaña, cuando acudía a misa en catalán o cuando gritaba al árbitro en el campo del Barça. Ésas son las paupérrimas credenciales antifranquistas de la burguesía catalana, alta y baja. No busquen más porque no encontrarán nada. Bien, encontrarán unos cuantos individuos más o menos dignos, más o menos temerarios. No una clase. No un segmento social. Ni muchísimo menos una Cataluña antifranquista.

Pero vayamos al grano, que en el grano está además la conclusión y el final de esta intervención, que empieza a alargarse demasiado. ¿Cuál ha sido la forma de operar de este nacionalismo que nos cabe en la memoria?

Jordi Pujol creó CDC con un puñado de personas y a golpe de talonario en el año 1974. Tiene su mérito, porque Franco aún vivía. Y además Pujol es de los pocos nacionalistas –entre los que pronto tendrían poder– que había pasado por la cárcel. Había algunos grupos independentistas, cuatro gatos a veces financiados también por Pujol, que invirtió mucho en políticos (incluidos políticos socialistas). Situémonos en la segunda mitad de los años 70, y encontraremos un nacionalismo muy minoritario que se confundía con quienes reclamábamos libertades democráticas. Quizá porque no eran muchos, o quizá porque nadie supo verles el plumero, aparecía ya ahí una disonancia que acabaría siendo fatal. Unos defendíamos (me incluyo aunque era muy joven, un adolescente, pero un adolescente militante y motivado) las libertades y derechos democráticos, e incluíamos la reivindicación de un estatuto de autonomía para Cataluña. Ellos estaban ya pensando en otro concepto de derechos: los derechos colectivos, que no son propiamente derechos. No para mí, que no concibo más que derechos individuales. El manido derecho de autodeterminación es un constructo político-jurídico de Woodrow Wilson pensado para solucionar el problema del disuelto Imperio Austrohúngaro al finalizar la Primera Guerra Mundial. Luego la autodeterminación de los pueblos ha de entenderse siempre referida a los procesos de descolonización, y en concreto a la descolonización africana de finales de los 50 y de los años 60. Digan lo que digan los nacionalistas, no existe en el Derecho Internacional amparo, bajo tal derecho, para la segregación de un territorio miembro de las Naciones Unidas.

Jordi Pujol.Tras aquella mezcla de progresistas y nacionalistas, que al final acabó aceptando el modelo de transición democrática que habían diseñado los franquistas (básicamente porque dicho modelo –reforma frente a ruptura– contaba con el apoyo masivo del pueblo español), se da un segundo paso que tendrá una importancia capital y que marcará nuestro futuro: la rápida ocupación (o captación para su causa) de todos los centros de decisión. Centros de decisión políticos, financieros, empresariales, asociativos, universitarios, mediáticos. Hago hincapié en que la toma fue muy rápida. Y en que Jordi Pujol sustituyó –para nuestra desgracia– a Josep Tarradellas al frente de la Generalidad, al ganar las elecciones contra todo pronóstico. Contra todo pronóstico simplista, habría que añadir, que es el tipo de pronóstico que hacía una izquierda inconsciente de que Pujol llevaba muchos años sembrando y de que tenía medios para financiarse una campaña como Dios manda. Y que su campaña fue eficaz porque supo transmitir una imagen institucional y seria que contrastaba con la desmelenada progresía de la época. Aunque nos creyéramos los reyes del mambo, el catalán de a pie creía poco en nosotros.

El siguiente paso, una vez tomados todos los centros de decisión importantes, e investido el nacionalismo de respetabilidad institucional y de legitimidad, fue el inicio de una era de estomagante victimismo que caracterizó la larga etapa de transferencias de poder, de competencias y de presupuesto. Ahí empezó a ponerse de manifiesto lo que hoy sabe cualquiera: que el Título VIII de la Constitución era una calamidad, y que el prolijo listado de competencias exclusivas del Estado del artículo 149 era, a la hora de la verdad, papel mojado cuando el poder central de turno echaba mano del agujero negro del artículo 150.2 de la Constitución, que reza:

El Estado podrá transferir o delegar en las Comunidades Autónomas, mediante Ley Orgánica, facultades correspondientes a materia de titularidad estatal que por su propia naturaleza sean susceptibles de transferencia o delegación. La Ley preverá en cada caso la correspondiente transferencia de medios financieros, así como las formas de control que se reserve el Estado.

Época, pues, de rentable victimismo y de acopio de poderes y competencias. Y también de un incipiente autoritarismo de quienes siempre estaban dispuestos a sentir su orgullo herido, o a simularlo. Trazos inseparables del nacionalismo. Habrá también, desde el primer momento, esporádicas sacudidas terroristas (me refiero a Cataluña, no al País Vasco, donde esto es obvio, dolorosamente obvio), cuando sea necesario. Por ejemplo, cuando una parte importante de la sociedad civil, constituida sobre todo por docentes, desafió el estado de cosas con la iniciativa del Manifiesto de los 2.300.

Bastó un rápido secuestro y un tiro al segundo firmante, que abandonó Cataluña, para que le siguieran millares de profesores, en un éxodo silencioso que merece un lugar destacado en la historia de la infamia de nuestra democracia. La prensa catalana reaccionó al unísono: Federico Jiménez Losantos, la víctima, se lo había buscado. A día de hoy, TV3, en manos del segundo Tripartito, sigue asumiendo el lenguaje y la lógica de los terroristas de Terra Lliure. Afirman que el atentado logró sus efectos, y no les falta razón. Con lo que no contaban es con que la voz de la víctima se les iba a colar por los aparatos de radio muchos años después.

Siguiente etapa. Una vez consolidada una sociedad civil a imagen y semejanza de la clase política, Cataluña sufre una inaudita suplantación. La sociedad real está muda. Es la era de Matrix, de la realidad virtual, o, si prefieren, de la negación sistemática de la realidad. No en balde los intelectuales que impulsaron la formación política Ciudadanos en aquella época tan reciente, y a la vez tan lejana, en que el PPC carecía de discurso se refirieron a menudo a un objetivo estremecedor: restablecer la realidad.

Los resultados de la suplantación están a la vista cada vez que se llama a los catalanes a votar: la sociedad catalana paga con la misma moneda y se desentiende de sus políticos. Como si no existieran. Entramos en altísimos índices de abstención y se confirma el divorcio entre la sociedad catalana y su clase política. Divorcio también entre la "sociedad" (entre comillas) –el gran pesebre que pagamos todos– y la sociedad (sin comillas), el conjunto de los individuos catalanes. Y con todo ello, crisis de legitimidad y creciente déficit democrático.

Hoy estamos en la etapa siguiente, la etapa en la que se encienden las luces rojas, la etapa en que deberían dispararse todas las alarmas: el autoritarismo es abierto, indisimulado. Pasa por el recrudecimiento de las multas lingüísticas a los comercios, por el incumplimiento de las sentencias que contrarían los planes nacionalistas, y por el desafío al Estado democrático y a las instituciones nacidas en el 78 mediante la política de hechos consumados. El ejemplo más vistoso es el nuevo estatuto, sus pretensiones de Constitución alternativa, la negación de los principios de la Constitución del 78 (empezando por su artículo 2) y la condena al ostracismo y a la muerte civil de cualquiera que se atreva a contarlo.

En éstas estamos.
NOTA: Este texto es una versión editada de la conferencia que, con el mismo título, JUAN CARLOS GIRAUTA pronunció en la Universitat Abat Oliba CEU (Barcelona) el 20 de octubre de 2007, y que ha recogido íntegra LA ILUSTRACIÓN LIBERAL en su último número.
http://libros.libertaddigital.com/articulo.php/1276233667
http://libros.libertaddigital.com/articulo.php/1276233967
http://www.nodulo.org/bib/drio/19810125.htm
http://www.lailustracionliberal.com/

Crisis en Líbano
De guerra en guerra
No sólo Hezbolá tiene el doble de misiles de los que poseía en vísperas de la guerra de junio de 2006, nunca desmantelados en los 36 días de acciones bélicas. Son además de mayor alcance.
GEES Libertad Digital 12 Mayo 2008

La escasa atención internacional a lo que ha sucedido esta semana en Líbano quizás se deba al sentimiento de que no se puede esperar otra cosa del país, pero no por eso es menos importante, no sólo porque Líbano es como un Oriente Medio en pequeño sino sobre todo porque nada de lo que allí sucede puede aislarse del explosivo contorno, en causas y en consecuencias.

Los acontecimientos tienen todos los visos de ser el comienzo de la nueva guerra civil que se viene fraguando desde el asesinato por parte de Siria, directamente o por intermediarios, del jefe de Gobierno y líder suní Hariri, el 14 de febrero del 2005; pero puede que se queden, de momento, en una exhibición de fuerza por parte de la organización chíi Hezbolá, el Partido de Dios. Como exhibición resulta gratuita, porque nadie duda de que este partido es más fuerte que el Estado desde casi cualquier punto de vista, y en primerísimo lugar desde el militar. Lleva meses paralizando la elección del jefe del Estado porque quiere una mayor cuota institucional de poder en un país en el que el Estado se reparte por cuotas étnicas proporcionales a la composición de los años treinta. Desde 1932 no se ha vuelto a hacer un censo por las repercusiones políticas que tendría. Los chiíes han aumentado su parte en la población, y sería razonable que aumentaran su presencia en las instituciones. Pero su poder bruto es ya abrumador y sus conexiones con Siria e Irán de todo punto amenazadoras para el resto. Lo son también para los vecinos, Israel de forma inmediata y todo el mundo suní de Oriente Medio.

Tras la larga guerra civil que transcurrió entre 1976 y 1990, todas las milicias se desarmaron menos los palestinos, en el origen del conflicto, y Hezbolá, con el pretexto medio aceptado por los demás de que eran los guardianes de la seguridad libanesa frente al peligro israelí. Tras el asesinato de Hariri, el Kalashnikov ha vuelto a convertirse en artículo doméstico de primera necesidad y las demás facciones están reconstruyendo sus milicias, muy a la zaga del matón local chií.

Desde el jueves hasta el sábado, las potentes fuerzas de Hezbolá tomaron Beirut Oeste, suní e internacional, burgués y elegante. Atacaron la fortificada residencia de Hariri hijo –líder del conjunto gubernamental antisirio–, la del jefe de gobierno Siniora, sedes de partido, de televisiones y periódicos, para luego retirarse, aunque el conflicto parece extenderse a otras zonas. No buscan la guerra civil ni apoderarse del Estado por la fuerza. Sólo aumentar su influencia en él y neutralizarlo mientras tanto. Para los agredidos es un estímulo más para armarse. No han ofrecido apenas resistencia. No están preparados. Pero le han dicho a Hezbolá que ha perdido su legitimidad como guardián de la soberanía nacional frente a la amenaza israelí. Las ficciones pueden tener su importancia y ésta se ha desplomado aparatosamente.

Queda lo más importante. ¿Por qué ahora? Porque el Gobierno intentó utilizar al ejército, el gran ausente de la crisis, para controlar el sistema telefónico privado que los ingenieros iraníes han construido para el ejército chií. Es una parte esencial del complejo dispositivo militar desarrollado con vistas a la próxima guerra con Israel. No sólo Hezbolá tiene el doble de misiles de los que poseía en vísperas de la guerra de junio de 2006, nunca desmantelados en los 36 días de acciones bélicas. Son además de mayor alcance. También han reconstruido el sistema de bunkers subterráneos ante la voluntariamente ciega mirada de los cascos azules. El dispositivo tiene otros elementos claves. Las comunicaciones los conecta y potencia. En conjunto, son varias veces más fuertes que en el año 2006.

Pero esta respuesta es insatisfactoria. ¿Por qué el débil Gobierno creyó que podría utilizar al poco fiable ejército para una misión que manifiestamente le desborda? Aquí entramos en zona gris obscura, que para los propios libaneses es de intensa y rica especulación. Pero al menos podemos suponer con grado alto de seguridad que norteamericanos y franceses, con los israelíes detrás, le presionaron para que lo hiciera. Pero ¿por qué creyeron que podría? Esto ya es entrar en zona negra.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Rosa Díez: «La salida de María San Gil es preocupante para el orden constitucional»

José Rosado Periodista Digital 12 Mayo 2008

A Rajoy le crecen los enanos de cara al próximo Congreso popular de junio. María San Gil se niega a 'arrejuntarse' con los nacionalismos y ha decidido abandonar la ponencia política del partido. Rosa Díez, que conoce de sobra los riesgos de acercarse demasiado a los soberanistas, teme que el PP, "por sus complejos y sus hipotecas territoriales", acabe siguiendo el modelo confederal de Zapatero.

¿Cómo valoraría la salida de María San Gil?
María San Gil es una persona muy fría y serena a la hora de tomar decisiones. Si ella, que ha formado parte del núcleo que redacta la ponencia política, ha encontrado profundas discrepancias con el resto de redactores, es preocupante para todos los ciudadanos que defendemos el orden constitucional y la pluralidad dentro de la unidad de la nación española.

UPyD ha defendido estos postulados en las pasadas elecciones creyendo que no éramos los únicos; argumentando la necesidad de que hubiera otro partido que defendiera al Estado pero alertando de los riesgos que existían en España. Por ejemplo, que de las dos fuerzas políticas que existen en España, el PSOE haya abandonado la defensa del Estado y que, para conseguir mantenerse en el poder, negocie y pacte lo que sea con quien sea en cualquier lugar de España.

El PSOE ha iniciado el proceso de confederación sin explicárselo a los ciudadanos, ahora el PP ha acabado comportándose por sus complejos y sus hipotecas territoriales en algo parecido. Lo que está ocurriendo, particularmente la marcha de María San Gil, nos alerta en esa dirección y es un elemento de preocupación porque alguien tiene que defender el Estado.

¿Está buscando Rajoy un sistema federalista?
El federalismo es lo más parecido al sistema autonómico que existe en España. Aquí la cuestión es que no vamos a un federalismo asimétrico sino a una confederación que, en España, es inviable porque no puede garantizar la cohesión. Me preocupa que el PP haya abrazado por coyunturalismo el modelo que ha utilizado Zapatero en los últimos cuatro años. La salida de María de esa ponencia es un elemento de preocupación.

UPyD se convertiría entonces en el único partido 'nacional'...
Me gustaría que eso no fuera así. España necesita más de un partido que defienda el Estado. En cualquier país europeo, los partidos políticos –salvo los que tienen nacionalismos extremos- de ámbito nacional defienden al Estado más allá de su ideología. Temo que los dos principales partidos cayeran en la táctica de la ausencia de límites para garantizarse las mayorías en los gobiernos al margen de la tuvieran en las elecciones.

¿Cree que con este modelo, Rajoy está engañando a sus votantes?
Ellos tienen un Congreso ahora en junio y los ciudadanos juzgarán los movimientos que se están produciendo en el PP como juzgaron los que se sucedieron en el PSOE, después de ganar las primeras elecciones. Unos y otros tendrán que ponderar hasta qué punto los compromisos que adquirieron los líderes cuando pidieron su voto, los empiezan a cumplir o incumplir al día siguiente de las elecciones. El riesgo es que el PP llegue a la conclusión de que, como Zapatero incumplió sus compromisos y ganó a las elecciones, eso es lo que se puede hacer en la política.

LA FISCALÍA LO SUPO ANTES DE LOS COMICIOS
Siete candidatos de ANV en Mondragón eran miembros de Batasuna-ETA

La Fiscalía y el Gobierno permitieron que los proetarras de ANV concurrieran a las elecciones en Mondragón pese a que siete de sus miembros eran de Batasuna-ETA o de plataforma ilegales. Según desvela el diario El Mundo, esta candidatura no fue impugnada por el Alto Tribunal pese a que superaba los criterios por la Fiscalía General del Estado para la presentación de un recurso en contra. La propia Galparsoro, ahora en prisión, fue candidata por Herri Batasuna en las municipales de 1987, 1991, 1995 y 1999.
Libertad Digital 12 Mayo 2008

El diario El Mundo aporta nuevos ejemplos sobre el mal hacer de la Fiscalía General del Estado y el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero. Según informa Ángel Escrivá, los datos recabados por la Guardia Civil sobre la candidatura presentada por los proetarras de ANV en Mondragón, en las pasadas elecciones municipales, muestran su estrecha vinculación con ETA. De hecho, siete de sus 21 integrantes habían pertenecido antes al brazo político de los asesinos (Batasuna) o se habían presentado en las listas de las agrupaciones municipales ilegalizadas por el Supremo en 2003.

Pese a estos datos, conocidos antes de la cita con las urnas, el Alto Tribunal no impugnó esta candidatura en Mondragón, donde meses después sería asesinado el ex concejal socialista Isaías Carrasco. Los indicios recabados superaban con creces los criterios establecidos por la Fiscalía General del Estado para la presentación de un recurso en contra. Sin embargo, fue parte de las muchas listas que el Gobierno de Zapatero consistió que prosperaran.

El documento, al que ha tenido acceso El Mundo, detalla la procedencia de cada uno de los componentes de la lista de Mondragón. Llama la atención los antecedentes de la cabeza de lista (y posterior alcaldesa) Galparsoro, que fue candidata por Herri Batasuna en las municipales de 1987, 1991, 1995 y 1999. Tras la ilegalización del brazo político de ETA, se unió a la agrupación electoral Herri Anitza en las municipales de 2003, pero el Tribunal Supremo también ilegalizó esta plataforma. Ahora, Galparsoro se encuentra en prisión.

Doce más, firmantes a favor de AG o interventores de Euskal Herritarrok o el PCTV
El resto de la lista de ANV estaba compuesta por simpatizantes también muy activos. De hecho, doce de ellos (a parte de los ya citados) firmaron a favor de la presentación de la después ilegalizada Aukera Guztiak en las autonómicas; o habían actuado como interventores o apoderados de las siglas de Euskal Herritarrok o el PCTV.

En las elecciones municipales, el criterio de la Fiscalía fue el de impugnar las listas con tres o más candidatos ligados a ETA. Sin embargo, la candidatura de ANV en Mondragón salió airosa pese a tener a siete componentes de Batasuna-ETA en sus listas.

76 millones en cinco años para 'euskaldunizar'
MIKEL SEGOVIA - EL MUNDO 12 Junio 2008

BILBAO.- Sólo en los últimos cinco años, los distintos departamentos del Gobierno vasco han concedido 11.650 liberaciones a otros tantos funcionarios para su formación lingüística en euskara. En total, la Administración ha destinado 48,7 millones de euros para formar a este batallón de policías, médicos, administrativos, secretarias, profesores e incluso abogados y jueces. Además, la contratación de personal para cubrir las vacantes ha supuesto en el último lustro un desembolso de 27,3 millones de euros para las arcas públicas.
Este tipo de licencias permite al funcionario dedicarse en exclusiva al estudio del euskara durante el periodo concedido, que en algunos casos se ha prolongado hasta cinco años, tiempo en el que perciben íntegramente su salario, además de tener subvencionado completamente su aprendizaje del idioma.

"El PNV está loco si acompaña a EA en la reforma lingüística"
ENTREVISTA A ISABEL CELÁA - EL PAÍS 12 Junio 2008

La responsable de Educación del PSE, Isabel Celaá, no contempla ni en sus peores previsiones que el PNV se embarque con EA en solitario y con el único apoyo del mundo nacionalista en la reforma de los modelos lingüísticos de la enseñanza.

Como principal partido de la oposición, los socialistas advierten de que en una cuestión "tan delicada" como la lengua no se puede avanzar sin un acuerdo entre nacionalistas y no nacionalistas. Y ese acuerdo pasa, recalca el PSE, por no arrinconar al castellano.

Pregunta. ¿Cómo ve la gestión de EA al frente de Educación, teniendo entre manos un proyecto de la envergadura de la reforma de los modelos?

Respuesta. Tiene toda la legitimidad del mundo para gestionar la cartera, pero no tiene la representación suficiente. Educación es una cartera muy delicada y lo es más en una comunidad tan plural y diversa como Euskadi. Hay que conjugar muchas formas de sentirse vascos y la educación es capital. Es la filosofía central, y hay que acordarla entre distintos; es necesario hacer acuerdos transversales. Cuando un partido tiene una óptica muy limitada, que sólo ve las cosas desde la perspectiva del nacionalismo y punto, hay dificultades. Sé que la intención del departamento es buena, no quiere hacer cosas para fastidiar, pero no se pueden medir los resultados en educación confundiendo voluntad con acierto.

P. ¿Los responsables de la cartera se han radicalizado?
R. La cartera de Educación está en manos de unos radicales. Hay un conjunto de personas gestionando que proceden de mundos nacionalistas bastantes cerrados y afines. Cuando el nacionalismo sólo habla entre sí, lo único que hace es incrementar sus efectos.

P. Educación cree suficiente para sacar adelante la reforma de los modelos el 51% de los votos, que se garantiza sólo con la parte nacionalista.
R. Eso es una insensatez absoluta. ¿Algún vasco, nacionalista o no, va a estar dispuesto a cambiar un alto nivel de consenso, el que tuvimos con la Ley de Normalización y Uso del Euskera [90%] o con la Ley de la Escuela Pública Vasca [75%] por un 51%? Ni lo contemplo. Un gobernante no se puede atrever a hacer un cambio así.

P. ¿Y si lo hace?
R. Tiene toda la legitimidad para traer el proyecto al Parlamento, pero en una cuestión tan delicada como la lengua, que afecta tanto a las personas, no se puede avanzar sin acuerdos. Y el acuerdo tiene que ser entre nacionalistas y no nacionalistas.

P. ¿Qué opina de la postura del PNV, el partido mayoritario, que se limita a dejar hacer?
R. El PNV ha desaparecido aquí. Se limita a respaldar cualquier cosa que presenta EA.

P. ¿Sería motivo de conflicto para los socialistas que el PNV aceptase finalmente la reforma sin el respaldo de los no nacionalistas?
R. Desde luego. Los socialistas concedemos una gran importancia a la educación, y que ni siquiera haya un acuerdo en la reforma lingüística es un conflicto fuerte. Pero lo cierto es que no contemplamos que eso llegue a ocurrir. El PNV está loco si acompaña a EA en la reforma lingüística en estas condiciones.

P. ¿La reforma del actual sistema de tres modelos resulta necesaria?
R. Los modelos lingüísticos han hecho un gran papel. Han servido para mucho, aunque no todos han conseguido el bilingüismo de una manera clara. El modelo del PSE pasa por conseguir un bilingüismo real y especial para cada centro educativo, que atienda a su entorno. Las lenguas, si no se utilizan vehicularmente en la educación, no se aprenden. Hemos de establecer un sistema en el que el euskera y el castellano sirvan para comunicar materias, pero hay que ser conscientes de que el inglés es un objetivo irrenunciable.

P. ¿Es partidaria de que los centros concertados reciban la misma financiación que los públicos?
R. Dentro de los centros concertados hay de diversas categorías. Algunos ejercen una función pública social equivalente a la escuela pública y esos pueden ser equiparados, pero cualquiera que aspire debe estar a las duras y a las maduras, iguales derechos a cambio de iguales obligaciones. Y siempre sin que los padres paguen cuota.

Isabel Celaá (Bilbao, 1949) fue viceconsejera de Educación cuando Fernando Buesa dirigió el departamento (1991-1994). Entonces se aprobaron las leyes más transcentes para el sistema educativo, como la de Escuela Pública; se suscribió el Pacto Escolar y se publificaron algunas ikastolas. Licenciada en Derecho y Filología Inglesa y vicepresidenta del Parlamento, es responsable de asuntos educativos en el PSE.
 

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