AGLI

Recortes de Prensa    Jueves 15 Mayo 2008

¿Por qué mata ETA?
Luis del Pino Libertad Digital 15 Mayo 2008

Hoy he vuelto a escuchar en algún programa de radio lo de que "ETA mata cuando puede", para tratar de explicar por qué ETA ha atentado esta noche contra la casa cuartel de Legutiano.

¿ETA mata "cuando puede"? No es verdad. O, mejor dicho, es una verdad a medias. Por supuesto que ETA sólo mata si encuentra la oportunidad de hacerlo, pero no es cierto que mate simplemente porque ha encontrado la ocasión.

Me parece enormemente perversa esa simplificación, con la que sólo se consigue que el terror de ETA se perciba como un terror irracional, carente de causas inmediatas, contra el que nada puede hacerse porque no hay ninguna lógica que lo regule. Ante las catástrofes aleatorias, no existe ninguna prevención posible, y a los seres humanos no nos queda otra cosa que resignarnos al lento goteo de víctimas.

Pero nada de eso es verdad. Por supuesto que los atentados de ETA tienen un objetivo. Y por supuesto que responden a una lógica. Una lógica criminal, pero perfectamente comprensible. Si ETA mata es "porque quiere", además de porque encuentra la ocasión. Mata porque le conviene matar en un momento específico y a una serie de personas específicas. Si mata, es porque quiere conseguir algo concreto.

Y, en este caso, ETA mata como medio de reactivar la presión del terror entre la sociedad española, ante la etapa de negociación que se avecina. Si ETA mata es porque se va a empezar a discutir de un nuevo estatuto vasco. Mata porque dentro de unos días hay prevista una reunión entre un señor llamado Zapatero, que se supone que representa al estado español, y otro señor llamado Ibarreche, que se supone que debe intentar sacarle el Presidente del Gobierno las mayores concesiones posibles.

El escenario del teatro está dispuesto desde hace días, cuando ETA hizo pública su postura de oposición a la aprobación de un nuevo marco estatutario vasco. De ese modo, se puede vender a la ciudadanía la imagen necesaria para la negociación: en un extremo del escenario, el Partido Popular, opuesto a efectuar más concesiones al nacionalismo vasco; en el extremo contrario, la ETA, que muestra con un reguero de sangre que también se opone a la modificación estatutaria, aunque sea por motivos contrarios a los de los populares. Y en el centro del escenario, envueltos en la luz de la moderación y la sensatez, Zapatero e Ibarreche.

Un Zapatero y un Ibarreche que no van a perder oportunidad de lanzar los dos mensajes simultáneos que esa nueva capitulación del Estado exige: "nosotros somos los que representamos la estabilidad, frente a los extremismos contrapuestos de la ETA y del PP"; y "nosotros vamos a satisfacer las legítimas aspiraciones de autogobierno del pueblo vasco, para que ETA deje de matar".

Llevamos 40 años con la misma historia: utilizando a ETA en las mesas de negociaciones para hacer avanzar de manera inexorable el proceso de destrucción constitucional. Cediendo terreno a los nacionalistas cuando ETA deja temporalmente de matar, para que no vuelva a matar de nuevo, y volviendo a ceder terreno a los nacionalistas en cuanto ETA vuelve a matar, para que deje de hacerlo otra vez.

Sea como sea, ETA siempre está ahí, para intentar conseguir que los españoles se cansen, para intentar que el Estado efectúe nuevas concesiones, para poder contraponer esa banda asesina a todos aquéllos que no estamos dispuestos a que la Constitución se convierta en papel mojado, equiparando a los que asesinan con los que son asesinados.

Se utilizó la tregua de ETA para intentar vender a la ciudadanía el Estatuto de Cataluña y se utilizarán los asesinatos de ETA para sacar adelante el del País Vasco. En terminología bermejiana, ETA mata o deja de matar no "cuando puede", sino cuando la jugada lo aconseja. Y ahora la jugada aconseja matar.

Ese repulsivo teatro de la muerte sólo acabará cuando la sociedad española comprenda que llevan 40 años jugando con ella. Y que con quien hay que acabar es con el totalitarismo nacionalista que hace a ETA posible. Y con todos los que dan alas a ese totalitarismo nacionalista. ETA sólo terminará cuando destruyamos políticamente a todos aquéllos que recogen las nueces del árbol que ETA sacude. A todos aquéllos que aprovechan la existencia de ETA para ir avanzando pasito a pasito en su estrategia de superación del marco constitucional. Mientras no comprendamos eso, mientras no entendamos que ETA es sólo un instrumento, seguiremos fijando nuestra vista en los sicarios y dejando que los verdaderos capos se dediquen a hacer caja.

Ahora, mientras las familias de las nuevas víctimas lloran su desgracia, resulta aún más lamentable repasar lo sucedido en las últimas semanas y ver cómo el Gobierno, en lugar de disolver directamente todos los ayuntamientos que previamente entregó a los terroristas, se ha estado dedicando con el PNV a escenificar un nauseabundo paripé con las "mociones éticas" en los ayuntamientos vascos, esas mociones en las que se pide por favor a los que ayudan a ETA que a ver si tienen a bien renunciar de motu propio a sus cargos. ¿Cuándo va el Gobierno de Zapatero a expulsar de las instituciones a esos terroristas que ha contribuido a reintroducir en ellas?

Como también resulta lamentable, viendo la casa cuartel destruida, recordar las voces de todos los hipócritas de alquiler que en este país clamaban, no hace tanto, que "ETA siempre avisa". ¿Se acuerdan ustedes de la frase, queridos fariseos?

ETA mata cuando le conviene a sus señoritos. Y avisa sólo cuando le conviene a sus propósitos.

Y ya es hora de que nos deshagamos de ETA y de sus señoritos de una vez. Y de que todos los españoles podamos, realmente, vivir como ciudadanos libres e iguales.

Preguntas imperiosas
JOSEBA ARREGI El Correo 15 Mayo 2008

ETA ha vuelto a matar. Un miembro de la Guardia Civil es la, de momento, última víctima de ETA. Este asesinato irradia la luz de la vergüenza sobre la incapacidad de algunos partidos políticos para llevar a cabo la remoción de las alcaldías que ostentan de quienes no dan el paso de condenar los asesinatos. Este nuevo asesinato vuelve a colocar a cada uno en su sitio, en el sitio que le corresponde a pesar de los esfuerzos tan variados como cada vez menos creíbles de algunos partidos para compatibilizar la condena de ETA y de su violencia terrorista con la obstrucción a todas las medidas efectivas del Estado de Derecho para acabar con ETA.

Este nuevo asesinato deja al descubierto la farsa de las mociones éticas presentadas en los ayuntamientos a instancias del PNV: no hace falta recurrir a la ética para tener claro que en la política democrática, en la política simplemente, existe una línea que separa el espacio del Estado de Derecho del espacio de la selva: el monopolio legítimo de la violencia. Se trata de política básica. No hay que esforzar a la ética para ello.

Este nuevo asesinato muestra a plena luz, cada vez con más fuerza, que no basta con condenar de boca los asesinatos, ETA y su violencia, sino que lo que hace falta es apoyar todas las medidas efectivas en consonancia con el Estado de Derecho para acabar con ETA.

Y este nuevo asesinato obliga a preguntarse, con toda la seriedad del mundo, si no existe ninguna relación entre los asesinatos de ETA, entre la esperanza de ETA de que sus asesinatos tengan sentido, cuenten con la posibilidad de conseguir algo, y la voluntad del otro nacionalismo, del PNV, de seguir con el discurso del conflicto, con la necesidad de superar el marco para dar salida al conflicto histórico entre Euskadi y España, y la voluntad del otro nacionalismo, del PNV, de seguir con el discurso de la necesidad de una consulta, del reconocimiento del derecho de decisión del pueblo vasco para acabar con el conflicto, para conseguir la paz.

La sociedad vasca ya no puede esperar más. Ya son demasiados los muertos, demasiadas las extorsiones, demasiado el destrozo moral que todo ello está causando en el cuerpo social vasco como para no formular la pregunta con toda seriedad. Porque este nuevo y por ahora último asesinato de ETA pone en plena luz no sólo la incapacidad de algunos partidos vascos para remover a los alcaldes que no condenan los asesinatos, no sólo la farsa que significa esconder tras la ética lo que debe ser una decisión política clara, argumentada y fundamentada políticamente. También pone en plena luz el significado y la absurdidad del plan Ibarretxe, de la consulta para llegar al derecho a decidir, de todo el discurso que ha llenado la boca de los políticos nacionalistas durante ya demasiados años.

Porque la muy debilitada ETA puede seguir con toda tranquilidad, a pesar de todas las condenas de boca, matando selectivamente, mientras perciba que existe un discurso en el nacionalismo que quiere lo mismo, que afirma querer lo mismo, que lucha por el derecho a decidir, por la consulta popular, por abandonar la subordinación a España. ETA se encuentra muy cómoda, reafirmada en su estrategia, si además escucha que para conseguir la paz, para acabar con su violencia, es preciso avanzar decididamente en la consecución del reconocimiento del derecho a decidir del pueblo vasco: se avanzará más rápido y con más seguridad y firmeza cuanto mayor sea la expresión del conflicto, cuanto mayor sea la necesidad de paz, cuanto mayor sea la violencia y el terror, cuanto mayor sea la crisis producida por la violencia y el terror.

El lehendakari y el PNV prestarían un enorme servicio a la sociedad vasca si suspendieran la visita inútil a La Moncloa de la semana próxima, si afirmaran que van a reconsiderar su discurso, si dijeran que el único conflicto, en singular, que existe es el causado por la violencia y el terror de ETA. Que todo lo demás, son discrepancias políticas que nada tienen que ver con la voluntad de construir la nación vasca -construcción a la que ayuda ETA con sus asesinatos porque creen que con ello acercan el derecho a decidir, puesto que éste es el paso que falta para que desaparezca ETA-. Es lo mismo que dice ETA: dejaremos de matar en el momento en el que se reconozca la nación vasca, en el momento en el que se reconozca el derecho de autodeterminación, en el momento en el que Euskadi no esté subordinada a España, Euskadi sea una nación y España otra, cuando se traten de igual a igual.

Mientras exista esta atmósfera de confusión en el mundo nacionalista, una atmósfera de no saber si realmente existen diferencias sustanciales entre un nacionalismo y otro, de no saber si realmente existen proyectos políticos realmente diferentes entre ambos, lo que se ha conseguido en los últimos años en la lucha contra ETA no terminará de llegar a buen puerto. Y tendrá un responsable.

ETA tiene que desaparecer. ETA puede desaparecer. Todos tienen que hacer algo para ello, como ha vuelto a subrayar el lehendakari. Pero probablemente sea él el que más pueda hacer dejando de mezclar permanentemente la violencia de ETA, el conflicto vasco, la paz, la consulta y el derecho a decidir. En ese marasmo donde todo se mezcla y nada se aclara, en la ambigüedad del discurso de la construcción nacional que no admite un sólo paso atrás, en la referencia permanente a un pueblo vasco que debe ser reconocido como sujeto y a España como Estado que es algo totalmente exterior a la sociedad vasca, en todo ello encuentra ETA la atmosfera, el ambiente en el que cree poder seguir existiendo, subsistiendo y moviéndose con total comodidad.

ETA ha asesinado a un miembro de la Guardia Civil, y en la cercanía del lugar donde se ha producido el asesinato se puede leer 'pikoletos a Marruecos'. De vergüenza y de ecos nazis. El asesinado era ciudadano español, alguien que había venido a Euskadi a proteger a otros ciudadanos españoles amenazados por ETA. Alguien que representaba el monopolio legítimo de la violencia que constituye el Estado de Derecho que es España. Todo eso asesina ETA. Todo eso niega ETA en cada asesinato. Y sabe que en esa negación no se encuentra sola. Y ése es el problema. Y ésa la pregunta.

Seguir matando
KEPA AULESTIA El Correo 15 Mayo 2008

Los integrantes del comando etarra que colocó y activó tan descomunal artefacto frente al cuartel de Legutiano debieron oír el estruendo provocado por la explosión retumbar entre los montes. La adrenalina de quienes transportaron hasta allí más de cien kilos a punto de estallar se transformaría en su precipitada huida en expectación hasta conocer los efectos de su bárbaro atentado. Tras escuchar las primeras informaciones, seguramente les pareció que el resultado de un muerto y cuatro heridos era insuficiente. Habían pretendido una conmoción mayor. Pero pronto comenzarían a contentarse al fijar su mirada selectiva en un edificio en ruinas y en los primeros pronunciamientos de condena y solidaridad con las víctimas. Ya podían dormir. Lo podían hacer porque, si bien oyeron el estruendo, no tuvieron que enfrentarse a la imagen de quienes habitaban el cuartel que, con los cinco niños, quedarían aturdidos y deso- rientados por la explosión. Habían destruido un objeto habitado por otros objetos menores.

Ayer y hoy los activistas se estarán mofando de las más enérgicas condenas, mientras evalúan las reacciones a la búsqueda de los primeros síntomas de división, las primeras consideraciones especulando sobre las intenciones últimas de ETA, los primeros mensajes apelando a solu- ciones voluntariosas para convencerles a ellos, precisamente a ellos, de que mejor si renuncian a las armas. Seguirán pensando que un muerto y cuatro heridos constituyen un balance insuficiente para los riesgos que debieron correr. Pero que por lo menos demostraron capacidad operativa. Pensarán que hubieran hecho falta más muertos para poner a prueba la unidad de partidos, instituciones y ciudadanos. Y para poner a prueba a su propia gente, de la que los matarifes desconfían especialmente ahora que les resulta más difícil mostrar hacia dónde quieren ir. Aunque al instante concluirán que, cuando menos, el muerto y los cuatro heridos son fáciles de digerir por quienes de nuevo se negarán a condenar el atentado.

El cálculo etarra nunca es unívoco, sencillamente porque el eco de sus atentados les compensa incluso cuando resultan frustrados. Además, esta periódica y puntual irrupción en escena, reflejo sin duda de sus propias limitaciones, provoca un número de víctimas y en una cadencia que tampoco conduce a reacciones ciudadanas que cohíban a las gentes de la izquierda abertzale. Ya ayer hicieron vida normal. Y en su retentiva permanecerá durante más tiempo la imagen de la cosa-cuartel destruida como símbolo del poder fáctico que les mantiene cohesionados que esa otra fotografía de la cosa-humana que en la madrugada fue liquidada para confirmar con su asesinato que ETA puede seguir matando.
k.aulestia@diario-elcorreo.com

Fuerza y debilidad
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 15 Mayo 2008

Las sospechas sobre la autoría del atentado cometido ayer en Legutiano se centran otra vez en la red etarra que actúa en Vizcaya, presuntamente encabezada por Arkaitz Goikoetxea y Jurdan Martitegi, únicos miembros cuya intervención en varios atentados está acreditada desde el punto de vista policial.

Este grupo ha sido el único que le ha permitido a ETA cumplir la amenaza de vuelta a los atentados contenida en el comunicado del 5 de junio del pasado año. Sin esta célula, la «apertura de todos los frentes» hubiera sido papel mojado, una amenaza que ETA hubiera sido incapaz de materializar.

El 'comando Vizcaya' es el responsable de dos tercios de las actuaciones de ETA en 2007, incluyendo en esa cifra las cometidas en territorio francés. Además de los atentados registrados en territorio vizcaíno, a este grupo se le atribuyen otros perpetrados en Guipúzcoa y La Rioja. En lo que va de año, la mano de esta célula se adivina en un porcentaje superior todavía al de 2007.

Algunos atentados podrían ser obra de otros grupos, lo que permite suponer que hay otros núcleos operativos, que el de Vizcaya no es el único. Sin embargo, la fuerza principal de ETA -y por tanto su credibilidad como organización terrorista- reside en la red de Vizcaya. Sin ella la imagen pública de ETA sería de extrema debilidad.

El 'comando Vizcaya' ha sido prácticamente el único que sobrevivió a las diferentes operaciones policiales que a lo largo del pasado año desmantelaron otras células que tenían que haber participado en la ofensiva terrorista en Cantabria, Andalucía, Valencia, Guipúzcoa y Navarra.

Sin embargo, lo que es la fuerza de ETA es también su debilidad, porque el grueso de su ofensiva terrorista está basado en un reducido grupo de personas, organizadas en torno a un único comando que, tarde o temprano, caerá en manos de la Policía. ETA no puede prescindir de esa célula y por eso prolonga la presencia de sus 'liberados' realizando atentado tras atentado, aun a riesgo de incrementar la posibilidad de caída.

La experiencia pasada revela que este tipo de comportamientos acaban, a medio plazo, volviéndose contra los intereses de los terroristas, aunque el día en que ETA ha perpetrado un asesinato parezca el más inapropiado para decirlo. Pero que se lo pregunten al 'comando Vizcaya' de 1991, al que la dirección de ETA mantuvo operativo durante largo tiempo hasta que fue desmantelado: «Os dijimos que si pensabais que no íbamos a caer estabais equivocados y que preparaseis un relevo para tomar nosotros un respiro. Pero no». Esa era la queja de uno de sus miembros enviada a la dirección etarra desde la cárcel, donde aún continúa.
f.dominguez@diario-elcorreo.com

Una reacción apropiada, pero insuficiente
Sería apresurado interpretar el comportamiento del Gobierno como prueba definitiva de un cambio de rumbo en la política de Rodríguez Zapatero
EDITORIAL Libertad Digital  15 Mayo 2008

Una vez más, ETA ha sembrado de sangre y terror las calles del País Vasco, esa tierra a la que dice amar y de cuyo pueblo es su peor enemigo. El nuevo crimen, planeado y ejecutado con una precisión y una abundancia de medios que demuestran que la banda cuenta con infraestructura suficiente para cometer atentados de gran envergadura, había sido diseñado para provocar una auténtica matanza en la que podrían haber muerto varios niños. Es un milagro que sólo tengamos que lamentar la pérdida del guardia civil Juan Manuel Piñuel Villalón. A sus seres queridos y a todas las personas heridas y damnificadas expresamos nuestra solidaridad. Confiamos en que todas ellas se recuperen pronta y satisfactoriamente.

Sin embargo, más difícil será borrar la huella de miedo y desconfianza que este nuevo ataque de ETA dejará en la mente y en los corazones no sólo de las víctimas, sino de todos los españoles amenazados directa o indirectamente por los terroristas. En este sentido, la declaración firmada hoy por todos los partidos políticos del arco parlamentario, sindicatos y organizaciones empresariales acierta al definir este atentado como un desafío a los demócratas y un ataque a la vida y a la libertad.

También celebramos que, a diferencia de otras ocasiones, como por ejemplo el asesinato de Isaías Carrasco y el atentado en la T-4 del aeropuerto de Madrid, esta vez el Gobierno ha actuado con la celeridad y la solemnidad exigidas convocando a las fuerzas políticas para expresar con la firmeza que cabe esperar su compromiso con el Estado de Derecho y su propósito de acabar con ETA mediante "la ley, la acción policial y el ejercicio de la justicia". Una conducta bien diferente a la timidez y la vergonzosa banalidad con que el Ejecutivo reaccionó a los atentados de ETA durante los años del llamado "proceso".

Sin embargo, sería apresurado interpretar el comportamiento del Gobierno como prueba definitiva de un cambio de rumbo en la política de Rodríguez Zapatero. A pesar de que el comunicado no deja resquicio alguno a la negociación, todavía estamos pendientes de que el presidente del Gobierno aclare si ha renunciado totalmente a esta vía, saldada con el fortalecimiento de ETA y la merma de la seguridad y la libertad de todos, o si por el contrario aún no la descarta. Tras seis años de falsedades, medias verdades, desaires y desprecios hacia las víctimas del terrorismo, el Gobierno debería tomar las medidas necesarias para tranquilizar a la población respecto a sus intenciones.

Por su parte, el Partido Popular debe continuar exigiendo la retirada de la autorización concedida por el Congreso de los Diputados a Rodríguez Zapatero para que negocie con ETA. Dado el pésimo historial del Gobierno en cuanto a la lucha contra el terrorismo, desear que sea el propio Ejecutivo quien lo haga sería una incoherencia con la línea seguida hasta la fecha por el partido de Mariano Rajoy. Conviene recordar las palabras de Pérez Rubalcaba a propósito del cambio en la política del Gobierno, que calificó de "fase de confrontación", fase que, naturalmente, podría cambiar por otra en cualquier momento. La ingenuidad es un mal sustituto de la razón.

ETA ASESINA EN LEGUTIANO
El paisaje del horror
MANUEL MONTERO EL Correo 15 Mayo 2008

En la fotografía sólo se aprecia un edificio destruido, unas ruinas que a juzgar por la imagen podrían tener años de demolición, pero que apenas tienen unas horas. De madrugada ETA lo ha hecho reventar, ha asesinado allí a una persona, herido a varias y puesto en peligro a algunas decenas, incluyendo varios niños. Ha creado en Legutiano un nuevo espacio del horror. Ha matado a Juan Manuel Piñuel Villalón porque era guardia civil. También porque ETA quiere seguir quitándonos la libertad a los vascos, hasta arrebatárnosla totalmente. Conviene detenerse en esto, que no es retórica. A veces se oye, de labios nacionalistas, que los terroristas están equivocados porque piensan que así combaten por la libertad vasca y que tal estrategia constituye un error: «La violencia no ha servido ni sirve ni servirá en el futuro», ha dicho el lehendakari en su intervención. Lo condena porque no es útil y porque tal violencia empaña la imagen de «los vascos que defendemos que el pueblo vasco es de los más antiguos de Europa» (sic). En el argumento subyace la idea de que, por una vía equivocada, los terroristas buscan darnos la libertad. Este planteamiento es del todo erróneo: ETA asesina para quitar la libertad, para lograr que quiebre la democracia y crear un poder vasco desde el que continuar su proceso de limpieza étnica, cultural o política, con transformaciones contra la voluntad de los vascos.

Dicho de otra forma: ETA ha asesinado porque la Guardia Civil defiende la convivencia, la democracia y la libertad de los vascos, y por tanto constituye un obstáculo para sus entelequias totalitarias.

Pero el paisaje del horror no está sólo en la casa derruida en Legutiano. Abarca sobre todo a los criminales que han organizado y llevado a cabo esta tropelía. Viven en un mundo de delirios. ¡Piensan que están en una guerra! Eso sí: la suya es una guerra peculiar, en la que sólo muere la otra parte y hay indignaciones si se detiene a asesinos y secuaces. Tales planteamientos fructifican en una sociedad acomodada como la vasca, con altos niveles de vida y ninguno de represión cultural, política o lingüística, a no ser las conocidas discriminaciones que está iniciando el régimen nacionalista y la amenaza violenta a los no nacionalistas, por la que cientos deben vivir escoltados. Una guerra peculiar, la suya: la guerra de los señoritos contra el pueblo. Hay precedentes europeos en los años treinta del siglo XX. También los hay de esa soberbia que les hace sentirse con el monopolio de la verdad y derecho a asesinar y amedrentar en virtud de sus paranoias estratégicas.

No acaba ahí el espacio del horror. Forman parte de él sus fieles, la grey batasuna que afirma ser algo diferente a 'la organización'. Se negarán, otra vez, a condenar el atentado, insinuarán (o dirán) que la Guardia Civil es una fuerza de ocupación y que todo esto es fruto de un conflicto que sólo se arreglará con la negociación, que es como llaman a la rendición de la democracia ante las 'SS'. El paisaje de este horror lo completan los niñatos de la kale borroka, imbuidos de prepotencia, y esos grupos convencidos de que la democracia ha de ajustarse a sus fantasías, y ellos tienen derecho a jalear a asesinos, dedicarles calles o derruir la convivencia.

El paisaje del horror que tiene su centro en las ruinas de Legutiano extiende ondas más amplias. Abarca también a la comprensión del nacionalismo vasco respecto al terrorismo y a su entorno. Por supuesto, el Gobierno vasco condena sin paliativos el atentado y ninguna duda hay de que rechaza plenamente el terrorismo, como lo hacen los tres partidos del tripartito. Y, sin embargo Lo cierto es que su política desestabilizadora puede servir como caldo de cultivo al nacionalismo radical y sus expresiones más siniestras. No practica ninguna política de cautela y de autocontención ante esta eventualidad. Su particular agresividad contra los no nacionalistas, que se suele deslizar hacia el victimismo catastrofista, no parece dirigida a contener las ínfulas terroristas, hechas de catastrofismo victimista, sino a darles aire. Tampoco tiene tal función una política cuyo eje no es buscar la convivencia, sino el triunfo del nacionalismo. Y está su absurda política de 'derechos humanos', en la que trata con el mismo rasero a familiares de presos terroristas y a víctimas del terrorismo. Cuando se llega a considerar que un asesino y su víctima son en algún punto equiparables, el paisaje del horror nos anega.

También forma parte de este espacio del horror la tendencia a considerar que un asesinato es un factor político, o las dudas en llegar a sus últimas consecuencias en el rechazo al terrorismo: todavía estamos esperando la moción de censura en Mondragón tras el asesinato de Isaías Carrasco.

Hay otra cuestión, la incapacidad de distinguir a quienes defienden la democracia y la libertad de los vascos. Hace dos años, en 2006, el PNV se negó a reconocer el trabajo del servicio de montaña de la Guardia Civil -se calculaba que los últimos diez años había rescatado a 421 vascos- porque «nunca aceptará un elogio general a un Cuerpo ( ) en cuyo seno hay grupos y personas concretas que se han dedicado a la tortura, los golpes de Estado, el contrabando de drogas, las mordidas o el secuestro de olentzeros» (sic). El pasado diciembre, en el vídeo estúpido que reivindicaba una selección vasca de fútbol, la caricatura correspondía a un guardia civil, que en esa patraña salía huyendo por los gritos de la hinchada -los autores del desaguisado pensarán que el conjunto de los vascos son tan necios como ellos-. El presidente de la asociación proselección vasca, que no parece muy avispado ni de inteligencia señera, justificó la sátira sobre la Guardia Civil diciendo que «las fuerzas armadas están en Euskadi para reprimir». Es posible que vídeo y asociación se paguen con fondos públicos, pero el dislate se dio por bueno, y no hay noticias de que el nacionalismo 'moderado' se indignase.

La responsabilidad del atentado de Legutiano corresponde íntegramente a ETA, a sus autores, pero el espectro del terror, sus ramificaciones, se extienden por vericuetos que sin duda se sienten cargados de inocencia. Si no se produce alguna vez un punto final de este deterioro ético y político el paisaje del horror seguirá rodeando nuestras vidas.

No hay lugar para asesinatos de ETA ni para oportunismos de Ibarretxe
EDITORIAL Elsemanaldigital  15 Mayo 2008

El guardia civil Juan Manuel Piñuel Villalón ha sido asesinado por ETA en un atentado contra la Casa Cuartel de Legutiano (Álava). Otros cuatro agentes del mismo Cuerpo han sido heridos tras la explosión en la madrugada de este jueves de cientos de kilos de explosivo en un atentado que podría haber sido aún peor. En el edificio atacado había 29 personas, incluyendo cinco niños, lo que muestra el talante criminal de estos enemigos totalitarios de España y de las libertades.

ETA vuelve a matar, y confirma que su naturaleza es asesinar. Así lo ha explicado el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que ha hablado de un atentado "especialmente malvado", porque estaba "pensado en producir una masacre". ETA sólo tiene una manera de imponer sus objetivos políticos, y tras el asesinato del ex concejal socialista del Ayuntamiento de Mondragón (Guipúzcoa) Isaías Carrasco, el pasado 7 de marzo, la muerte de Juan Manuel Piñuel sólo deja un camino abierto para los defensores del Estado de Derecho. ETA debe ser derrotada.

La declaración institucional de todos los grupos del Congreso de los Diputados, fruto de un consenso que los ciudadanos aplauden, es un paso en la dirección correcta. ETA no puede ser motivo de división entre los demócratas, y la unidad es el camino para la derrota de los terroristas. Ya lo demostró con eficacia el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo que PP y PSOE consensuaron durante la segunda legislatura de José María Aznar.

No hay espacio para ETA en la democracia española. No hay lugar para sus métodos, y tampoco lo hay para el cumplimiento de sus objetivos. No hay ideas ilegales, pero sí hay objetivos fuera de la Constitución, y entre éstos se halla la construcción de un Estado independiente a partir de una de las Comunidades españolas. ETA y su entorno político tienen que saber que su victoria es imposible, que sus metas son inalcanzables y que asesinatos como el de Piñuel sólo servirán para que más criminales terminen en la cárcel.

El objetivo no es simplemente que ETA deje de matar, sino específicamente que sea derrotada y desaparezca sin haber logrado sus objetivos. Las declaraciones del presidente autonómico vasco, Juan José Ibarretxe, condenando por un lado el asesinato pero pidiendo por otro un diálogo político para solucionar "la violencia", no son de recibo. ETA debe desaparecer y desaparecerá por la efectividad del Estado de Derecho sin regatear medios a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y a la Magistratura. Y debe desaparecer sin que nadie arrime el ascua a su sardina buscando unas contrapartidas políticas que no tiene cabida en democracia.

Ibarretxe es culpable y Zapatero es responsable
Pascual Tamburri elsemanaldigital  15 Mayo 2008

Está de moda distinguir entre un nacionalismo vasco bueno y uno malo. Uno que mata y otro que no lo hace. Uno que vuela cuarteles de la Guardia Civil y mata servidores del Estado y otro que quiere suprimir esos cuarteles y descuartizar ese Estado. Y esa distinción es, en el fondo y en la forma, una victoria política del nacionalismo. De todo él.

Juan José Ibarretxe es el primero que niega que exista semejante diferencia. Su propuesta, que ha reiterado tras el último asesinato de la banda de asesinos abertzales, es buscar una salida política a la "violencia". Con eso encima de la mesa cualquier adhesión del PNV y socios a una "condena" palabrera del atentado pierde su valor: no se puede condenar algo al mismo tiempo que se aspira a dar la razón a los asesinos en las instituciones.

Ibarretxe comparte los objetivos básicos de ETA, excepto lo referido a la construcción de un Estado socialista en el futuro. Juan Manuel Piñuel Villalón ha muerto en cumplimiento de un juramento sagrado, que se interpone en el camino de ETA e igualmente en el de Ibarretxe. ETA sabe que sus objetivos políticos no son imposibles, porque existe un Ibarretxe que los lleva a las instituciones. Así que el razonamiento correcto es el contrario al del PNV: si no existiese un independentismo institucional y el terrorismo estuviese solo su esterilidad sería evidente y su derrota más temprana.

Todo eso no hace de Ibarretxe un asesino, pero sí un responsable moral de la supervivencia de ETA. Y junto a él, un responsable político. Un hombre que hizo legales las candidaturas etarras de PCTV y de ANV. Un hombre que dijo a ETA en Loyola que lo que pedía era posible. Un hombre que puso Navarra sobre la mesa y que sólo la apartó de momento ante la avalancha nacional que parecía venírsele encima. En el funeral de Piñuel, Zapatero estará con Ibarretxe, pero ninguno de los dos entiende ni respeta el juramento prestado y cumplido por este hombre de honor. Uno más para la cuenta de ambos.

Hartos de palabrería contra ETA
Redacción Bilbao Minuto Digital 15 Mayo 2008

“Obras son amores”, dice el refrán. Y llevamos demasiados años escuchando palabras, palabras y más palabras contra ETA. Las condolencias de los nacionalistas vascos, que siempre saben al beso de Judas. Y las “buenas razones” del resto de partidos, condenas repetidas una y mil veces que por desgracia no sirven, ni para resucitar a los muertos, ni para terminar con los asesinatos. Muchas palabras y muy pocas obras.

Solo con el Pacto Antiterrorista vimos de verdad al Estado y a la sociedad española hacer de verdad algo útil para terminar de una vez por todas con ETA. Perseguir a los asesinos, endurecer las condenas penales contra ellos, expulsar a los etarras de las instituciones, cortar su suministro financiero, cercar su entramado social de apoyo. Y sobre todo explicar que ETA y la izquierda aberzale, no son un movimiento de liberación, porque el pueblo vasco nunca ha estado oprimido y siempre ha formado parte de España. ETA es el instrumento de opresión del nacionalismo vasco, que ha privado de libertad y voluntad propia a los ciudadanos vascos.

Por desgracia hemos vuelto a la palabrería. Tras el dialogo con ETA que ha devuelto a los asesinos a las instituciones, que ha restañado su capacidad financiera, que les ha permitido recomponer su entramado social de apoyo y echado por tierra todo lo que se había conseguido con el Pacto Antiterrorista, volvemos a la letanía de las palabras. Estos días oiremos el rosario habitual de enérgicas condenas, pero no veremos acción alguna contra ETA, ni contra la izquierda aberzale que le sirve de sostén social.

Lo que veremos es mucha hipocresía entre políticos y periodistas, muchas bocas llenas de palabras manidas y pocas mentes y corazones con voluntad real de acabar con ETA. Porque si España no es capaz de vencer a ETA es, hay que tener ya la honestidad de reconocerlo, porque no hay voluntad política para terminar con la raíz del mal.

Mientras sólo nos queda confiar en nuestros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, especialmente en esa Guardia Civil, siempre en primera línea contra ETA con actos y no con palabras, que una vez más sufre el zarpazo de los asesinos porque representa, como ninguna otra institución, todo lo que los separatistas vascos odian.

El liberalismo antipático de Lassalle
Ya vamos viendo en qué consiste exactamente el liberalismo simpático propugnado por Lassalle en las páginas del diario de Prisa: en mostrar una feroz antipatía hacia los principios del Partido Popular y hacia quienes los representan.
EDITORIAL Libertad Digital 15 Mayo 2008

Ya vamos viendo en qué consiste exactamente el liberalismo simpático propugnado por Lassalle en las páginas del diario de Prisa: en mostrar una feroz antipatía hacia los principios del Partido Popular y hacia quienes los representan. El otrora liberal se ha apuntado a la doctrina zapateril sobre la nación, un "concepto discutido y discutible", lo que ha provocado la lógica preocupación de San Gil, que al igual que miles de militantes y millones de votantes no tiene sitio en un partido que pone en duda hasta los principios más básicos.

El enfoque marxista del nuevo PP –eso sí, de Groucho, no de Karl– puede provocar la pérdida de uno de sus líderes más importantes. Mariano Rajoy no ha podido recuperar la confianza de María San Gil en su breve encuentro, en lo que no deja de ser un símbolo de lo que le sucede con buena parte de su electorado. La derecha social, convencida de una serie de ideas que el PP representaba mal que bien hasta hoy, necesita saber que sus líderes políticos no la van a traicionar. Y que alguien que representa, como Rosa Díez, la resistencia frente al nacionalismo obligatorio en el País Vasco ya no confíe en esta nueva y mediocre hornada de dirigentes, impregnados del arriolismo más extremo, no va a facilitar a Rajoy la tarea de convertir a los populares en el Partido Campesino de Zapatero.

Cada día que pasa se le hará más difícil rectificar y convencer a sus votantes de que esta deriva ha sido algo pasajero. Necesitaría un gesto enérgico y difícilmente reversible. Como deshacerse de lo que se ha dado en llamar la "banda de los cuatro".

Reacción al atentado
El PP entra en el redil
Ya se sabe, el gallego y su cuadrilla no hacen política con las grandes cuestiones de Estado. Hasta ahí podríamos llegar. Eso sería incurrir en las malas artes de aquel viejo partido de Zaplana y Acebes, el de Aznar por más señas. Y eso, nunca.
José García Domínguez Libertad Digital 15 Mayo 2008

Tal como musitó Sor Aya, no era el día de andar haciendo reproches. Por el contrario, era el día de hacer algo útil. Políticamente útil, se entiende. Y es que fue el día en que al Partido Popular le cupo revocar la resolución más ignominiosa de la historia del Parlamento español. Pues ni la mayoría socialista que hasta nueva orden comprende las razones de De Juana Chaos, ni las minorías nacionalistas que, simplemente, las comparten, hubieran reunido la vergüenza torera necesaria para oponerse a la derogación de esa muy vigente patente de corso emanada de las Cortes que legitima a la ETA como interlocutor político del Estado. Pero, qué le vamos a hacer, Sor Aya no estaba ni para hacer reproches, ni para impulsar resoluciones, ni mucho menos para meterse en políticas. Ya se sabe, el gallego y su cuadrilla no hacen política con las grandes cuestiones de Estado. Hasta ahí podríamos llegar. Eso sería incurrir en las malas artes de aquel viejo partido de Zaplana y Acebes, el de Aznar por más señas. Y eso, nunca.

No. El gallego y su cuadrilla son gentes serias, y no han instalado sus reales en el Ministerio de la Oposición con tal de hacerle un feo a quien nunca ha desmentido que Otegi sea un hombre de paz. No, no. Lo suyo es otra cosa. Tomarle el pelo a Maria San Gil, por ejemplo. O por más ejemplo, a San Gil y a aquellos cuatro millones de lilas que firmaron un papel contra ese Estatut que por nada del mundo se podría mentar durante la campaña electoral. O por recontraejemplo, a San Gil y a los diez millones y pico que votaron al Partido Popular no para que la niña nos aprenda el inglés, sino porque creen firmemente que la soberanía de la Nación debe ser una, única e indivisible. Los mismos diez millones y pico que saben, señorito Arenas, que con las cosas de comer no se juega. Igual que saben, company Camps, que la cláusula España es la única que el Partido Popular habría de promover en las reformas de los estatutos de autonomía.

No, no era el día para andar haciendo reproches. Al contrario. Era el día para hacer algo útil. Funcionarialmente útil, entendía Sor Aya. Y es que era su día. El gran día señalado para demostrarles a los del cordón sanitario que, al fin, el PP ha caído de bruces dentro del redil de la España plural.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Resistentes
Pablo Mosquera La Voz 15 Mayo 2008

Cuando ETA muestra sus poderes, una parte de la sociedad vasca se vuelve resistente . Son todos aquellos que tienen perfil de enemigos del pueblo vasco, según sentencia del nacionalismo radical. Y a la cabeza del listado negro, los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.

Conozco la casa cuartel de Legutiano. Está en un hermoso paraje con lago, donde se llegaron a celebrar, campeonatos de España de esquí acuático y de canoas. Allí tuvo lugar la batalla de Villarreal, que es la denominación castellana del pueblo donde el instituto armado ha sufrido un atentado con trescientos kilos de explosivo. Han hecho añicos el veterano emplazamiento en el que ondea la bandera de España, y se ve, al circular por la carretera entre Vitoria y Bilbao. Ahí, siendo miembro del Gobierno Foral de Álava, hicimos obras de acondicionamiento para mejorar las condiciones de vida de las familias de la Guardia Civil, de los que siempre recuerdo que les debo la vida.

Han logrado asesinar a un miembro del benemérito instituto. Han dejado a una familia huérfana. Han vuelto a provocar miedo, rabia, dolor y espacio en las páginas de los sucesos. Habrá funeral y se cantará, mientras se hace el homenaje a la víctima, «la muerte no es final del camino». Yo estaré mentalmente con ellos, como lo estuve tantas veces físicamente.

Hoy hablaba con alguno de mis amigos. Me decía que había sido el comando Araba, reconstruido, como siempre, a base de juventud adoctrinada en la paranoia de la lucha contra los Estados que «oprimen a la nación vasca». Y, tarde o temprano, serán detenidos y encarcelados.

Los asesinos de hoy fueron miembros de la kale borroka, esa juventud a la que un curioso panfleto batasuno denominaba en las calles de Vitoria como «juventud, alegre y combativa».

Los resistentes vuelven a llevar escoltas y vehículos con inhibidores de frecuencias, para evitar bombas que se accionan con teléfonos móviles. Todo parece igual que antes. Miserable conflicto, donde unos matan y otros mueren.

Y además mata
Pablo Sebastián Estrella Digital 15 Mayo 2008

Cabe imaginar que ha sido un lapsus, pero también podría darse el caso de que al lehendakari Ibarretxe le haya traicionado el subconsciente cuando declaró ayer, tras el atentado de Legutiano, que “ETA sobra, estorba y, además, mata”, como si lo de matar fuera lo menos importante o algo más o menos aleatorio. Semejante y desafortunado comentario se inscribe, en todo caso, en el habitual discurso político de Ibarretxe, donde, utilizando el propio lenguaje de ETA, nos habla del “conflicto vasco”, cuando los únicos problemas que existen en el País Vasco son los crímenes de ETA, el acoso a las libertades de los ciudadanos y la connivencia de los nacionalistas, con el PNV y el lehendakari a la cabeza, con el entorno de los terroristas. Ése es el conflicto, y no hay otro.

La muerte del joven guardia civil Juan Manuel Piñuel, las graves heridas causadas a sus compañeros y el terror sembrado en la madrugada en la casa cuartel de la Guardia Civil no son un hecho más y aislado, sino que deben ser los pilares de una nueva y contundente política en la que debe quedar claro quién está, con todas sus consecuencias, contra ETA y su gente, y quién no está y se dedica a buscar escape y disimulo, amparando el entorno mal llamado político y social de ETA, sus cómplices directos y activos en la estrategia del terror.

Da la impresión de que Zapatero ha aprendido la lección y ya sabe que Otegi no es un hombre de paz que se reunía con López y Eguiguren para hablar del falso “conflicto”, que no hay más derecho a decidir que el de todos los españoles, y que no se pueden contar los muertos de ETA que soporta cada presidente del Gobierno, como hacían los medios de comunicación afines a Zapatero para justificar la desastrosa negociación con la banda terrorista. Y está bien que el PP tienda la mano y aparezca junto al gobierno en la nueva etapa que, afortunadamente, parece configurarse contra ETA.

Pero no se pueden aceptar, ni consentir, ni convivir políticamente con los que desde el nacionalismo o la idiotez justifican, disimulan o esquivan dar la cara contra ETA y sus organizaciones títeres como lo han hecho y hacen el PNV, EA, Na-Bai, Aralar, EB y ERC. Porque, o se aísla a ETA y a todo su entorno, o los demócratas no tendrán manera de provocar un vuelco que deje en evidencia a todos los violentos sin distinción alguna, y ETA seguirá contando con apoyo político, económico y social.

ETA, terrorismo/PNV, secesión
José Antonio Zarzalejos Estrella Digital 15 Mayo 2008

Dice la ponencia política del PP —ese texto que inexplicablemente ha sacado de sus casillas a María San Gil— que “el PNV condena el terrorismo pero, al mismo tiempo, todos sus actos desmienten sus palabras. Su actitud en relación con la lucha antiterrorista es siempre obstruccionista. No se puede decir que el PNV es partidario del terrorismo de ETA, pero sí podemos afirmar que no colabora en su derrota” (párrafo 84). Soria y Sánchez Camacho —redactores de esta apreciación— aciertan en la forma y en el fondo. Por una sencilla razón: entre el nacionalismo llamado democrático y el terrorismo nacionalista y su entorno se produce una comunidad de fines —la independencia de Euskadi en diferentes modalidades— con discrepancia en los medios. Y está claro que hasta tanto no se produzca una deslegitimación del PNV y EA de los fines independentistas de ETA y su entorno, podrá afirmarse con propiedad que el nacionalismo democrático no colabora en la derrota de ETA.

Los crímenes de ETA, aun siendo todos de la misma naturaleza moral y penal, son de dos clases: los aleatorios —aquellos que ejecuta la banda para demostrar que existe y está operativa— y los estratégicos –aquellos que marcan la agenda política y tratan de condicionar decisiones de los poderes públicos—. El asesinato de Isaías Carrasco, en marzo pasado, inmediatamente antes de las elecciones legislativas, y el perpetrado ayer en Villarreal —Legutiano en una abracadabrante transformación lingüística de la toponimia vasca— en la persona del guardia civil Juan Manuel Piñuel, responden a la lógica estratégica de los terroristas porque disponen de una enorme fuerza condicionante de la autonomía política de los partidos, las instituciones y de la propia opinión pública.

Si el crimen del ex edil socialista de Mondragón tuvo consecuencias indudables en los comicios en el País Vasco, el atentado de ayer las tendrá en el planteamiento secesionista de Ibarretxe y el PNV que el mandatario vasco iba a presentar a Rodríguez Zapatero la próxima semana en su visita a Moncloa. Porque aunque unos y otros buscan lo mismo, entre ambos extremos del nacionalismo se pelea por la hegemonía en la familia sabiniana: qué organización —si el PNV, si ETA— asume la vanguardia de la aspiración soberanista y consigue arrancar al Estado español la independencia vasca, vestida ésta mediante fórmulas sofisticadas (la comunidad libre asociada pretendida por el lehendakari) o burdas (la reclamación de estatalidad al estilo de Kosovo).

Desde hace décadas los unos se reprochan a los otros la ineficacia de sus procedimientos —y, eventualmente, la inmoralidad del terrorismo por parte del PNV—, pero no hay una ruptura de ese cordón umbilical que les condena a comportarse como siameses políticos: para ETA y para el nacionalismo convencional hay un “conflicto político que resolver”; para una y otro, la única solución consiste en alcanzar un acuerdo mediante “la negociación y el diálogo”; para los dos, el Estatuto de Autonomía es insuficiente —según Urkullu, “un traje, no a medida, sino prêt-à-porter del almacén español”— e, igualmente, ETA y el PNV emplean el victimismo para con el resto de España.

El nudo gordiano de la cuestión estriba, desde luego, en la derrota policial y judicial de ETA, pero no sólo: consiste también en la quiebra de esa comunidad de fines entre terroristas y nacionalistas que les lleva al mismo o parecido lenguaje y a similar aspiración: la soberanía vasca. Y por ella unos trabajan políticamente —aunque con el fondo etarra como chantaje— por la secesión, y otros tratan de arrancarla —con la legitimación del ideario nacionalista— mediante el ejercicio del terrorismo más brutal.

Este fenómeno patológico (nacionalismo/terrorismo) ha sido combatido en España con terapias diferentes: represivas (persecución policial), normativas (endurecimiento de las penas, ilegalización de los entornos civiles de los terroristas), políticas (autonomía hasta niveles máximos en el País Vasco, pactos de Estado), diálogo con los terroristas (1989, 1998 y 2006-07) y hasta con la denominada guerra sucia (los llamados GAL). Parece claro que el tratamiento más efectivo y ético ha sido el de la negativa taxativa y democrática a aceptar más cesiones y concesiones, después de que en el bloque de constitucionalidad español la autonomía política ha quedado consagrada de manera irreversible y de forma idónea para satisfacer el autogobierno político y la especificidad cultural y lingüística de una sociedad plural como la vasca.

Con ETA no se negocia —ya se ve el resultado de los intentos que se han producido— sino que se le derrota; y las pretensiones soberanistas del PNV y de Ibarretxe se remiten al procedimiento de reforma del Estatuto de Autonomía de Guernica. Para todos, la Constitución, y para los terroristas, para los asesinos de Villarreal, el Código Penal con el cumplimiento íntegro de las penas y la repugnancia social y política a sus acciones.
Y la mejor manera de hacer un balance de todo ello es que Ibarretxe, que no sabemos a qué viene a Madrid el día 20, convoque elecciones en el País Vasco para clarificar el mapa político actual, reconocer el fracaso de su más que desdichado “plan” y sacar, de una vez por todas, a los secuaces de la banda de la vida política, PCTV y ANV incluidos. Pero todo apunta a que Ibarretxe no actuará con la celeridad que requiere la situación, porque puede que considere que el renacer criminal de ETA es aleatorio a todo lo demás, incluido su pretendido referéndum ilegal.

Sus actos y sus objetivos
Deslegitimar a ETA pasa por rechazar los votos de su brazo político y desmarcarse de sus fines
Editorial El País 15 Mayo 2008

El 11 de diciembre de 1987, 11 personas, cinco de ellas niñas de entre 3 y 12 años, fueron asesinadas por ETA en el cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza; 20 años después, la banda quiso repetir ayer la matanza colocando una bomba junto a la casa cuartel de Legutiano (Álava), en cuyo interior dormían 29 personas, guardias y familiares, entre los que había cinco niños. Juan Manuel Piñuel, que estaba de guardia, resultó muerto y otros cuatro agentes heridos.

El objetivo del atentado de Zaragoza fue, según documentación posteriormente intervenida, advertir al Gobierno de que los contactos previos a una posible negociación iban por mal camino. Cualquiera que sea el objetivo que los jefes etarras atribuyan al crimen de ayer, Gobierno y oposición escenificaron gestos de unidad y firmeza contra las pretensiones de la banda. El portavoz del PNV en el Congreso consideró ofensivo que alguien pueda pensar que existe la más mínima coincidencia de su partido con ETA y los que la apoyan. Los dos obispos de Bilbao, en términos similares a los empleados hace pocos días por Josu Jon Imaz, llamaron a que todos los ciudadanos contribuyan a deslegitimar a ETA, "no sólo en sus acciones, sino también en sus objetivos".

El atentado se produce a seis días del encuentro entre Ibarretxe y Zapatero, en el que el lehendakari presentará la última versión de su propuesta soberanista, a la que considera la llave para que ETA acepte negociar su retirada definitiva. De entrada, el atentado destruye las especulaciones sobre una tregua tácita hasta el pleno del Parlamento vasco en que el lehendakari -que en su día condicionó la consulta a la "ausencia de violencia"- pida autorización para convocarla. El ex dirigente de Herri Batasuna Txema Montero, ahora próximo al PNV, recomendaba recientemente aplazar las "grandes decisiones" políticas al fin del terrorismo, como mínima garantía de igualdad entre amenazados y libres de amenaza.

ETA lleva años alardeando de que un objetivo logrado gracias a la lucha armada ha sido conseguir que el PNV abandone sus planteamientos autonomistas para abrazar los soberanistas que antes defendía la izquierda abertzale en solitario. Otegi también sostiene esa idea en su libro de 2005. Por eso resulta difícil de creer que el documento que Ibarretxe presentará el martes a Zapatero, en el que se asume lo hablado en Loiola para tratar de evitar la ruptura de la tregua, pueda servir, una vez rota, para deslegitimar a ETA y convencer a la izquierda abertzale de la inutilidad de la violencia.

Deslegitimar a ETA y a quienes la amparan significa, por ejemplo, rechazar expresamente los votos de EHAK para obtener la mayoría que necesita Ibarretxe para seguir su ruta; pero el lehendakari se abstuvo de plantearlo ayer en su condena del atentado. Su reproche central a ETA fue que sea un "estorbo" para los fines de quienes "queremos profundizar en nuestra identidad como pueblo".

 

Unidad contra ETA, pero ¿qué unidad?
POR ROGELIO ALONSO, ABC 15 Mayo 2008

EL último asesinato de la organización terrorista ha vuelto a provocar las mismas reacciones y condenas tantas veces repetidas después de cada crimen. Y como en ocasiones precedentes, también podría ocurrir que los decisores políticos volviesen a ignorar las consecuencias que deben extraerse cuando una vez más se ha corroborado la voluntad asesina de ETA. Con el fin de evitar tan peligrosa inercia es preciso aplicar medidas que den sentido a palabras de condena y declaraciones de intenciones que sin hechos que las respalden quedan vacías de contenido.

En primer lugar, y con objeto de diseñar una eficaz estrategia anti terrorista, resulta obligado definir correctamente el tipo de amenaza que la banda comporta. ETA opera en diferentes frentes, siendo diversas las expresiones de violencia que requieren respuesta desde el Estado. No sólo debe prevenirse y perseguirse el asesinato, sino todas las manifestaciones terroristas con las que la banda intenta avanzar en la consecución de sus objetivos. El control político y social que ETA ha conseguido mediante su presencia en las instituciones debe ser neutralizado al tiempo que se combaten otros medios mediante los cuales la organización terrorista obtiene recursos materiales, humanos y financieros. El Estado no puede permanecer impasible o tolerante ante la violencia que mata, pero tampoco frente a la que no deja vivir a los ciudadanos coaccionados por la intimidación etarra.

De nuevo debe insistirse en la necesidad de reconstruir un consenso en torno a la política antiterrorista al que se apela después de cada asesinato. Sin embargo, nada se ha hecho por recomponer la unidad que garantizó excelentes resultados al articularse una respuesta como la que PP y PSOE diseñaron en torno al Pacto por las Libertades entre 2000 y 2004. Durante la pasada legislatura la firme presión política, policial, social, judicial e ideológica frente a ETA quedó en suspenso al optar el gobierno por la negociación con la banda. Aunque algunos de los instrumentos utilizados para presionar al movimiento terrorista han sido recuperados recientemente, la presión política es aún infructuosa al evidenciarse una preocupante falta de unidad entre los principales actores democráticos. Lamentablemente no se aprecian esfuerzos por recomponer un consenso político vital para debilitar a la banda. En ausencia del mismo, ETA seguirá sufriendo embates, pero podrá encontrar alivio en un decisivo frente de la lucha antiterrorista como es el político.

Así ha ocurrido al sustituirse el modelo antiterrorista que excluía la negociación con la banda por otro que situó el diálogo como su eje fundamental y que todavía sigue contemplándolo. Estériles son las declaraciones de los representantes gubernamentales asegurando que no hay expectativas de diálogo con la banda, pues esa posibilidad sigue abierta a pesar del fracaso de la última experiencia. En este apartado la política antiterrorista carece de credibilidad y, por tanto, de capacidad disuasoria ante ETA, como exponen la banda y su entorno al recordar cómo sucesivos gobiernos españoles han negado la posibilidad de negociar con los terroristas para incumplir posteriormente su palabra. Tamaña concesión sigue sirviendo a ETA para movilizar a su militancia, ya que refuerza el argumento terrorista que defiende la violencia como eficaz al ser el garante de la negociación que el Estado niega pero que después concede.

Los posicionamientos que diez años atrás mostraban los dirigentes del PSOE revelan los negativos efectos derivados de la actitud que hoy sigue manteniendo el gobierno. En mayo de 1998, tras el asesinato del guardia civil Alfonso Parada, el comité federal del PSOE aprobó una resolución política en la que declaraba: «Es grave y erróneo insistir antes, durante y después de los atentados, en proponer y ofrecer a los terroristas un diálogo o una negociación política, sea ésta una oferta que se hace con la condición previa del cese de la violencia o sin ella». El texto, que fue aprobado con la reveladora abstención de Jesús Eguiguren, señalaba: «Se está otorgando carta de naturaleza a una verdadera oferta de impunidad puesto que colocamos en la mano de los terroristas la decisión del cuándo dejan de matar, dando la sensación de que sus crímenes serán impunes después de esa supuesta negociación o diálogo que la democracia les ofrece».

Los socialistas denunciaban otro de los perversos efectos generados al aceptar el diálogo, pues «la causa que los terroristas alegan para matar adquiere legitimación y cobertura sociopolítica que prolonga y agrava el terrorismo mismo». Por ello consideraban urgente reconducir «esta grave equivocación política y acabar ya con la sensación de impunidad que alimenta a los violentos»: «Los terroristas deben perder la esperanza de conseguir algo, tanto personal como políticamente, matando y extorsionando al pueblo vasco y a la democracia española. Basta ya».

Es evidente que la negociación política con ETA aceptada por el gobierno, y materializada en el denominado Pacto de Loyola en el que se aceptaron importantes transformaciones del marco jurídico político, alienta esas esperanzas de los terroristas a las que aludía la proposición socialista de 1998. Se alimenta asimismo la creencia en la eficacia del terrorismo etarra cuando el gobierno admite que la unidad contra el terrorismo seguirá sin materializarse a causa de las discrepancias que mantiene con la oposición respecto a futuros diálogos con la banda.

También en mayo de 1998 el ex presidente Felipe González manifestaba una postura radicalmente distinta a la del actual gobierno al afirmar: «Si les decimos que cuando dejen de matar se abrirán no sé qué posibilidades, les estamos dejando en sus manos la decisión de cuántos muertos van a provocar hasta que decidan que ya es bastante». González aseguraba que «pese a los últimos atentados, ETA está muy débil, pero tiene la llave de la cárcel en el bolsillo». Añadía por ello que «los terroristas no van a reaccionar hasta que los demócratas recuperemos la llave de la cárcel», lo que le llevaba a concluir lo siguiente: «Les damos oxígeno con esa frase de que cuando dejen de matar les consideraremos buenos chicos; es monstruoso».

El diagnóstico que subyace bajo las declaraciones citadas llevó a los socialistas a respaldar un Pacto por las Libertades que resquebrajó el mito de la imbatibilidad de ETA. Si ese modelo se aplicara hoy, persistiéndose en una presión inalterable e integral desde diversos frentes, constituiría una novedad en el marco de la estrategia antiterrorista que a lo largo de las últimas décadas ha recurrido sucesivamente al recurso del diálogo a pesar de su improductividad. El mensaje político que la democracia trasladaría a ETA con semejante determinación representaría un perfecto complemento a la acción antiterrorista que se desarrolla desde otros ámbitos como el policial y el judicial.

Si los partidos democráticos renuncian a recomponer una política antiterrorista firme y consensuada, ETA encontrará un relevante estímulo al lograr un poderoso argumento de propaganda y motivación. En consecuencia la férrea aplicación y reactivación del Pacto representa una coherente respuesta que debe marcar la estrategia antiterrorista a medio y largo plazo. Insuficiente resultará el excelente trabajo de las fuerzas y cuerpos de seguridad a la hora de contener y combatir la amenaza terrorista si la política y los políticos facilitan a la banda un contexto en el que el terrorismo resulta rentable para los intereses de ETA. Las divergencias entre gobierno y oposición respecto a la política antiterrorista pueden ser difíciles de superar, desafío que, no obstante, debería incentivarles a redoblar sus esfuerzos por enmendar tan dañina situación. En caso contrario, el terrorismo seguirá cobrándose vidas y coartando la libertad de los ciudadanos mientras se sucede la rutina de condenas y de intenciones retóricas que convierten la ansiada determinación y unidad contra ETA en mera ficción.
ROGELIO ALONSO
Profesor de Ciencia Política. Universidad Rey Juan Carlos

Sin atajos contra ETA
Editorial ABC 15 Mayo 2008

EL brutal atentado contra la casa cuartel de Legutiano, que ha costado la vida al guardia civil Juan Manuel Piñuel, demuestra algo más que la obviedad de que ETA no está aún derrotada. Es un crimen que confirma una espiral de violencia intensa y a largo plazo, anunciada por ETA en sus últimos comunicados y temida por los servicios de información de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. También acreditaría la implantación de una infraestructura en el País Vasco que el consejero de Interior del Gobierno autonómico, Javier Balza, considera preocupante «y que va a costar desmantelar». Sus palabras arrojan un análisis sombrío del futuro inmediato. Aun suponiendo que su autor sólo sea un «comando» aislado y con un reducido número de integrantes, es evidente que el modo de ejecución del atentado de Legutiano implica preparación, logística y planificación. Los autores sabían bien lo que tenían que hacer.

No hay motivo para caer ahora en el derrotismo, porque nadie puede sentirse sorprendido con ETA, pero sería bueno que no se hicieran más especulaciones sobre los plazos del final del terrorismo ni se falseara la realidad política en la que se está produciendo esta ofensiva sangrienta de los terroristas. ETA ha buscado una auténtica masacre en Legutiano, revelando una determinación asesina que no tiene límites, como demostró hace más de veinte años en el atentado contra la casa cuartel de Zaragoza. Conviene no olvidarlo, porque tras el 11-M ETA se benefició de una cierta indulgencia por efecto de la comparación con la vesania del islamismo integrista.

La ofensiva de ETA no puede desligarse de algunos rasgos de la situación política actual que multiplican los efectos de sus atentados. El primero es que ETA ha recuperado «santuarios» políticos en algunos municipios vascos contra los que se debe actuar decididamente en todos los frentes. Acreditada la inutilidad y el burdo tacticismo de las mociones «éticas» del PNV y del Partido Socialista de Euskadi contra los alcaldes y concejales de ANV, es el momento de proceder, sin demora, a las mociones de censura y a las disoluciones de los Ayuntamientos controlados por los testaferros de ETA, como lleva solicitando el PP desde las pasadas elecciones municipales. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, podría inspirarse, para esta situación, en su modelo de referencia, Tony Blair, quien mantuvo suspendida la autonomía irlandesa durante cuatro años, mientras el cese de la violencia no fue absoluto y verificado. A Zapatero no se le pide tanto, sólo que aplique la ley a los ayuntamientos que, por un irresponsable cálculo táctico de su Gobierno durante la negociación con ETA, están en manos de ANV.

Por otro lado, el Estado de Derecho ha vivido un paréntesis legislativo de cuatro años. Desde 2004 no se ha aprobado una sola reforma legal que facilitara la lucha contra ETA. La opción elegida fue, hasta que los etarras revocaron la tregua, la de crear un espacio desjudicializado para que la negociación política no se viera entorpecida por la acción de la Justicia. No es un reproche retrospectivo, sino una constatación necesaria para detectar los fallos de una política sobre terrorismo que debe rectificarse urgentemente, empezando con una ofensiva judicial masiva, a cargo del Ministerio Fiscal, contra el entramado político que ETA ha reconstruido a luz del día y en las instituciones vascas.

Sin duda alguna, la primera iniciativa política que debe emprender el Gobierno es recomponer el consenso antiterrorista con el PP. La reunión que ahora necesita el interés nacional no es la Zapatero con el lendakari, sino la de Zapatero con Rajoy, y no como una nueva operación de maquillaje político del jefe del Ejecutivo, sino como primer paso para que el casi 90 por ciento del Parlamento -representado por PP y PSOE- cierre filas contra ETA con un plan concreto de actuaciones políticas conjuntas.

Por desgracia, esta expectativa es poco viable aún, porque la apuesta socialista sigue siendo la de no reconocer la necesidad de pactar preferentemente con el PP. No hay nada que hablar con el conspicuo Ibarretxe y sí mucho con Rajoy, pero el Gobierno y los socialistas vascos parecen empeñados en no asumir que la derrota de ETA exige un cambio político en el País Vasco, es decir, la derrota electoral del PNV, su paso a la oposición y la derogación del régimen nacionalista para sustituirlo por un régimen verdaderamente constitucional, estatutario y democrático. Este nuevo asesinato en Legutiano se produce cuando el PNV se ratifica en una consulta que, según Ibarretxe, puede celebrarse aunque haya violencia etarra, lo que significa tanto como reconocer la asociación de intereses políticos entre el terrorismo de ETA y el soberanismo del PNV. Los terroristas entienden muy bien lo que quiere decir el lendakari: la violencia, el «conflicto político» y la consulta soberanista se retroalimentan. Cada cual pone lo que le incumbe. ETA, los muertos. El PNV, la consulta.

Cháchara bajo los escombros
POR IGNACIO CAMACHO ABC 15 Mayo 2008

QUÉ pequeña se queda la cháchara política cuando el terror irrumpe con su bola de fuego. Qué mezquina la retórica, qué triste la palabrería, qué leve la facundia de las luchas intestinas y de las conspiraciones de salón ante el montón de escombros de una bomba. Los escombros de la libertad, enterrada al amanecer bajo los cascotes mientras la clase dirigente (?) se enredaba en su habitual fragor cainita. La lógica siniestra de ETA pone a cada uno en su sitio y le recuerda a quien lo quiera entender cuáles son las prioridades de una democracia amenazada.

Por eso da un poco de asco el empecinamiento de algunos en sus batallitas, en sus tacañas ambiciones de vía estrecha, interrumpidas por la evidencia clamorosa de que el enemigo está en otra parte. Siquiera por pudor deberían darse a sí mismos una tregua, o al menos por el luto de esa víctima que ya no podrá cavilar, en el improbable supuesto de que le interesara, sobre los avatares de la alta política. Hay algo que nuestra dirigencia pública debería volver a tratar de entender, aunque parece mentira que alguna vez llegase a saberlo: que mientras los miembros de la nomenclatura del poder y de los partidos discuten la letra pequeña de sus tratos y lucubraciones en confortables y bien vigilados despachos, hay gente en España a la que en cualquier momento se les puede colar por la ventana un infierno de humo y metralla.

Hablo al menos de los políticos que, más allá de su enajenación corporativa, comparten un fondo moral de humanidad y de decencia. Porque los hay por completos inmunes al sufrimiento. Son esos que hasta en las circunstancias más bochornosas acuden al lugar de los hechos con un cestito para recoger en su beneficio las vísceras reventadas y la sangre derramada. Los macabros cosechadores de nueces que hablan del «momento de la política» en los entierros. Los que aprovechan la tragedia para insistir en su penoso «qué hay de lo mío». Los que detrás de cada bomba, de cada disparo, de cada sepelio, salen con el cazo de sus reivindicaciones a ver si les cae algo en medio del dolor y la zozobra. Los que apenas si esperan al final de los funerales para sacarse del bolsillo su repugnante lista de asuntos pendientes. Los que llevan treinta años poniendo carita circunspecta en los duelos para pedir luego una cita en la que hablar de lo que verdaderamente les importa. Los equidistantes de mierda que se acercan a los féretros con su cesta de recolectar privilegios, sin comprender que de un ataúd no pueden caer más que gusanos.

De esos no hay nada que esperar más que la infinita miseria de su ciénaga moral. Pero de los otros cabe al menos confiar en una cierta responsabilidad recatada. Siquiera por el tiempo en que parecían capaces de compartir la pena y el padecimiento de la gente, antes de que se les obnubilase la razón y perdiesen la perspectiva en una niebla de confusiones sectarias.

ETA, suma y sigue
POR M. MARTÍN FERRAND ABC 15 Mayo 2008

JUAN José Ibarretxe, tan altanero como confuso, tiene anunciada para el próximo martes una visita a La Moncloa. Si después del último atentado de ETA en Álava no rompe su empecinada cooperación con PCTV y ANV bien podría ahorrarse el viaje. La banda terrorista ha vuelto por donde solía y su coche bomba de Legutiano no es una añagaza, sino un atentado de gran magnitud, con muchas arrobas de explosivo que, si solo ha producido un muerto, Juan Manuel Piñuel, es porque los ángeles que protegen a la Guardia Civil son más eficaces, quizás curtidos por la experiencia, que los de las demás personas.

En este doloroso caso, como en el previo de Mondragón, habría que preguntarse, y el Gobierno debiera contestar, cómo es posible que los terroristas puedan estacionar sin mayores problemas ni obstáculos un coche cargado de cientos de kilos de explosivos junto a un cuartel de la Guardia Civil. ¿Todavía no tienen claro José Luis Rodríguez Zapatero y su buenismo patológico que ETA no quiere dejar de matar? En ese ambiente, suma y sigue, Ibarretxe, Íñigo Urkullu, Joseba Egibar y demás santones del nacionalismo vasco siguen postulando el camino de la independencia de Euskadi. ¿Cabe mayor procacidad?

Cuando Legutiano se llamaba Villarreal, desde el siglo XIV hasta hace unos pocos años, y el nacionalismo vasco no había emitido sus primeros mugidos, los problemas ya trituraban a los vecinos del solar español; pero, a diferencia de los de hoy en día, no eran inventados, salidos del magín de unos pocos caciques -recuérdese la teoría de Xabier Arzalluz sobre el árbol y las nueces- que no serían nada sin la anormal situación, violencia incluida que marca el territorio y aflige a sus ciudadanos.

En esto hay que repetir lo que dijo Thomas Hobbes y ya había planteado Aristóteles: primum vivere deinde philosophare. Mientras la vida y el patrimonio de los ciudadanos vascos no estén plenamente asegurados, mientras ETA pueda seguir matando y chantajeando, resulta improcedente, contrario a la razón y la ética y ofensivo para la dignidad del Estado cualquier negociación con la banda terrorista y con quienes, aún condenándola, conviven -¡y hasta gobiernan!- con sus amigos y cómplices. En el País Vasco hay más déficit de Código Penal que de Estatuto y muchísimo más de decencia política que de insatisfacciones centrífugas.

En aras del primum vivere que se merecen los ciudadanos lo que verdaderamente urge es una convocatoria anticipada de las elecciones autonómicas. Un lendakari en precario, mal acompañado y sin más herramienta útil que la reivindicación a Madrid, de lo que sea, no es compatible con las acciones que deben poner fin a ETA. No debemos resignarnos a que la contabilidad, suma y sigue, sea la única acción eficaz del Estado contra el mal llamado problema vasco.

ETA contra casas cuartel del Estado
POR VALENTÍ PUIG ABC 15 Mayo 2008

TANTAS veces el nacionalismo vasco anduvo reclamando que el Estado cediera en algo más y que así ETA dejaría de matar. Tantas veces ha ocurrido que por eso cundió pronto y en profundidad el símil de los unos que sacuden el árbol para que caigan las nueces y los otros que las recogen para redistribuirlas. Mientras, ETA atentaba contra la Guardia Civil y sus casas cuartel, ante la frivolidad pasiva de quienes preferirían no hablar de seguridad del Estado. En circunstancias así, asesinado el guardia civil Juan Manuel Piñuel, el lendakari Ibarretxe insiste en su plan porque -dice- es lo que la sociedad vasca pide. Lo dice a sabiendas de que la sociedad vasca no sólo está dividida, sino que los mínimos anclajes y elementos cohesivos para la preservación vital de una sociedad civil han sido minados por el terrorismo, la pulsión nacionalista, el patrimonialismo institucional, el reparto de despojos y el fraccionamiento de la comunidad. Afirma la autodeterminación después que el PNV quedase muy malparado en las elecciones generales. Lo que configura el plan Ibarretxe son modos tribales, sistemas de exclusión, símbolos regresivos, sustratos de sedición. Por eso ETA ataca de nuevo a la Guardia Civil, porque la sabe un indicativo inalterable y permanente del Estado.

EL PNV tiene dos o tres almas únicamente cuando le conviene. Ahora sólo tiene una, oficialmente fusionada en torno a la propuesta -la «hoja de ruta»- de referéndum secesionista de Ibarretxe y de cara a las elecciones autonómicas de abril. En otro tramo del fuselaje político que le llevó a alterar el Pacto Antiterrorista, Zapatero ya le ha dicho que no. Al menos en apariencia y en esta fase táctica, La Moncloa quiere dejar a entender que no va a meterse de nuevo en otro «do ut des» con ETA y que todo tiene que hacerse según la Constitución. Por otra parte, así es como -salvo que el Tribunal Constitucional sea taxativo- creen los socialistas que quedó redactado el nuevo Estatuto autonómico catalán, refrendado en medio de un abstencionismo muy llamativo. Como añadido documental, Ibarretxe -ya con el «no» de Moncloa y para abultar el próximo programa electoral- plantea a Zapatero asumir nada menos que el preacuerdo explicitado entre el PNV, los socialistas y Herri Batasuna en el curso de la tregua de 2006. Esas cosas, como la maldición de Tutankamon, siempre reaparecen. Se les llama «normalización política». Ibarretxe propone que sea votado en referéndum este otoño. Dos o tres almas; árboles y nueces; casas cuartel y Estado.

Para el caso, el PSOE también dispone de varias almas: una de ellas prometió aprobar sin más el estatuto que el Parlamento autonómico catalán enviase a Madrid, otra le pasó la garlopa en la Comisión Constitucional y una tercera todavía gime por aquel proceso estatutario. Una cuarta o quinta alma, en fin, ahora habla de malestar en Cataluña, pide más financiación y no niega abiertamente que ande en pos de un concierto económico como el vasco. También los agravios comparativos cuartean los partidos políticos.

Vacila el podio del PNV bajo los pies de Ibarretxe y Herri Batasuna está reconstruyéndose bajo la tutela del terrorismo etarra. Es por eso que, en fechas de duelo general como la de ayer, Ibarretxe habla más de su «hoja de ruta» que de la condena de la muerte. Así andan los trabajos para reabrir la casa grande del nacionalismo vasco, con los de ETA matando, lo cual es su manera de sobrevivir y sojuzgar a una sociedad cuyas fallas tectónicas alcanzarían un límite insoslayable de considerar en la forma que sea el plan Ibarretxe. Después de estar en su momento más endeble, ETA mata en las casas cuartel y le paga el «lifting» siniestro a HB. El nacionalismo vasco tiene una manera fija de regresar siempre al punto de partida, sin opciones evolutivas, calcificado en torno a los dogmas de Sabino Arana. En La Moncloa, por el contrario, cualquier día descalcifican su iniciativa de retrazar al completo el modelo de Estado. Entonces, si los cálculos electorales y las encuestas no lo desaconsejan, Zapatero tendrá sobre la mesa de su despacho un nuevo Estatuto vasco. Sería de una flagrante deslealtad preterir que las casas cuartel son parte sustancial de nuestro Estado de Derecho.
vpuig@abc.es

¿Cuándo acabará ETA?
Teresa Jiménez-Becerril ABC 15 Mayo 2008

Es esta una pregunta que me hacen a menudo y que el otro día contesté durante una conferencia en Pamplona. Les dije: «ETA acabará cuando ustedes quieran». Y los presentes me aplaudieron. Pero lo que yo hubiera querido era poder hablarles a los que allí, en Navarra, y en muchas localidades del País Vasco, montan cines de verano cuya recaudación va a parar a los presos de la banda terrorista; y la gente va, no los que disparan, esos quizás no tienen tiempo de ir al cine con tanto asesinato, van las familias con niños a echar el rato. También entran en los bares a tomar vinos rodeados de fotos de etarras, pero no de las de busca y captura, sino de las solidarias, y echan dinerito en las huchas para aliviar el dolor de las familias de los asesinos. Algunas tiendas muestran entre sus «souvenirs» el hacha y la serpiente y la gente entra a comprar, ¡no por Dios, el collarcito de ETA, no!, pero entran. Eso sin pasar a mayores; las calles con nombres de etarras que un juez ¿justo? dice que no se pueden quitar; los de ANV, allí con sus sillones en los plenos como cualquier hijo de vecino, pero sin condenar los atentados; las condenas a los etarras que se endurecen con calzador (¿la cadena perpetua para cuándo? Aunque a mí me bastaría que no se les rebajase ni un solo día de la pena impuesta y que no volvieran a ser moneda de cambio como han sido).

En fin, que con ese panorama ETA tiene para rato. No sé cómo se extraña tanto el consejero de Interior del Gobierno vasco cuando nos dice que ETA tiene una infraestructura muy potente. ¿No la va a tener con tanto cine, tanta hucha y tantas fiestas del pueblo? ¿Ibarretxe dice que está asqueado? La que estoy asqueada soy yo de oírle decir que este es «otro amanecer triste» y que los vascos no se lo merecen. No se lo merecerán algunos, señor presidente de Euskadi, pero bien sabe Dios que muchos se lo merecen y bien merecido.

¿Por qué no corren fuera de sus casas cuando oyen que ETA ha asesinado a un hombre, herido a cuatro y puesto en peligro la vida de otros muchos, entre ellos niños? ¿Por qué no se van a la primera «herriko taberna» a arrancar los carteles con sus manos de los asesinos que nos miran desde los cristales de los juicios con el desafío y la seguridad que les otorga el saberse respaldados por parte de un pueblo, el vasco? ¿Por qué no asaltan las sedes de ANV, de Batasuna y de todo lo que es y representa a ETA? ¿Por qué no queman las ediciones del Gara y de los muchos periódicos que excusan e ignoran las acciones de ETA? ¿Por qué no se enfrentan a sus vecinos que simpatizan con la banda terrorista ETA? Les diré yo el porqué, porque no quieren. El día que quieran, acabará ETA.

Este artículo es mi homenaje al guardia civil asesinado ayer y a todos sus compañeros que se juegan la vida en tierra hostil. Y lo es también a todas las víctimas del terrorismo de ETA y a los miles de vascos valientes que le plantan cara.

¿Recuerdan?
POR HERMANN TERTSCH ABC 15 Mayo 2008

¿RECUERDAN a aquellos que nos decían que ETA había matado por accidente en el aparcamiento de la T-4 de Barajas?

Recordarán sin duda a quienes decían que ETA no volvería a matar. ¿Recuerdan a aquellos que han escrito cientos de artículos y algún librillo proclamando que ETA ya prácticamente no existía? «El fin de ETA» se llamaba una de las publicaciones del frente mediático de Zapatero, en plenas negociaciones, ya desesperadas, por lograr convencer a ETA de que le esperaba un lugar muy cómodo en las instituciones y en las decisiones políticas sobre el futuro del País Vasco y Navarra si colaboraba con el Gobierno de España en mantener viva la estafa.

Resultó ser que ETA se fiaba menos del presidente Zapatero que éste de los terroristas a los que nunca ha visto sino como izquierdistas patriotas vascos algo descarriados. Zapatero decidió otorgarle a ETA el acceso a las instituciones en espera de ese acto de camaradería y buena fe que era el mantenimiento de la tregua comprada a los terroristas con promesas de romper el orden constitucional. El fiscal general del Estado hizo de sumo sacerdote de la profanación del espíritu y la letra de la ley. ¿Recuerdan? Del resultado de este juego con la ley y de la trama entre compinches cuando De Juana Chaos paseaba con su novia y Otegui reclamaba ante el juez la asistencia de su protector, Conde Pumpido, cuando los cobradores de ETA recibían el «queo» (aviso) para huir desde un teléfono de la Seguridad del Estado, ya sabemos algo más desde la madrugada del miércoles. Se puede expresar con un nombre: Juan Manuel Piñuel, un español de Melilla, guardia civil, de 41 años, casado y con un hijo.

Pudo haber veinte muertos. O treinta. Los únicos responsables de su muerte habrían sido los terroristas, por supuesto. Harto está uno de repetir obviedades como harto está de oír condenas ridículas que tachan de «ratas» a los etarras y de «salvajadas» sus crímenes. Pero hagamos un poquito de memoria. ¿Quién dio legitimidad negociadora a la banda exhausta? ¿Qué dirigente socialista les otorgó a los testaferros y lacayos de ETA razones propias? ¿Quiénes fueron los que movidos por sus infinitas ansias de paz surgidas de lo más profundo de las entrañas elevaron de nuevo a los asesinos a la categoría de interlocutor del Estado de Derecho? ¿Recuerdan?

¿Se acuerdan de que cuando Zapatero llegó al poder ETA llevaba un año sin matar y no precisamente porque su antecesor le hubiera propuesto planes comunes a ETA en Loyola sino porque el acoso policial y legal estaba cobrándose los éxitos de una política de lucha sin cuartel contra el crimen político? ¿Recuerdan que la kale borroka había desaparecido y que no había terroristas en las instituciones vascas? Ayer, uno de los más grotescos propagandistas de la aventura de Zeta se preguntaba en la radio: ¿Qué tendrá que ver lo de Mondragón con el atentado de hoy? Mucho. El Gobierno trató a ETA como a un socio. Su único enemigo era la oposición democrática. Zapatero no pudo cumplir en la sociedad que él propuso. Ahora el socio exige de nuevo buen trato. Con sus argumentos. El de ayer se llamaba Juan Manuel Piñuel.

¿Recuerdan lo que decían hace unos meses?
  Periodista Digital 15 Mayo 2008

¿Recuerdan a aquellos que nos decían que ETA había matado por accidente en el aparcamiento de la T-4 de Barajas? Recordarán sin duda a quienes decían que ETA no volvería a matar. ¿Recuerdan a aquellos que han escrito cientos de artículos y algún librillo proclamando que ETA ya prácticamente no existía?

Qué pequeña se queda la cháchara política cuando el terror irrumpe con su bola de fuego. Qué mezquina la retórica, qué triste la palabrería, qué leve la facundia de las luchas intestinas y de las conspiraciones de salón ante el montón de escombros de una bomba.

Pero, como subraya Hermann Tertsch en ABC, «El fin de ETA» se llamaba una de las publicaciones del frente mediático de Zapatero, en plenas negociaciones, ya desesperadas, por lograr convencer a ETA de que le esperaba un lugar muy cómodo en las instituciones y en las decisiones políticas sobre el futuro del País Vasco y Navarra si colaboraba con el Gobierno de España en mantener viva la estafa.

Resultó ser que ETA se fiaba menos del presidente Zapatero que éste de los terroristas a los que nunca ha visto sino como izquierdistas patriotas vascos algo descarriados.

Zapatero decidió otorgarle a ETA el acceso a las instituciones en espera de ese acto de camaradería y buena fe que era el mantenimiento de la tregua comprada a los terroristas con promesas de romper el orden constitucional.

El fiscal general del Estado hizo de sumo sacerdote de la profanación del espíritu y la letra de la ley. ¿Recuerdan?

Del resultado de este juego con la ley y de la trama entre compinches cuando De Juana Chaos paseaba con su novia y Otegui reclamaba ante el juez la asistencia de su protector, Conde Pumpido, cuando los cobradores de ETA recibían el «queo» (aviso) para huir desde un teléfono de la Seguridad del Estado, ya sabemos algo más desde la madrugada del miércoles. Se puede expresar con un nombre: Juan Manuel Piñuel, un español de Melilla, guardia civil, de 41 años, casado y con un hijo.

Pudo haber veinte muertos. O treinta. Los únicos responsables de su muerte habrían sido los terroristas, por supuesto. Harto está uno de repetir obviedades como harto está de oír condenas ridículas que tachan de «ratas» a los etarras y de «salvajadas» sus crímenes.

Pero hagamos un poquito de memoria. ¿Quién dio legitimidad negociadora a la banda exhausta? ¿Qué dirigente socialista les otorgó a los testaferros y lacayos de ETA razones propias?

¿Quiénes fueron los que movidos por sus infinitas ansias de paz surgidas de lo más profundo de las entrañas elevaron de nuevo a los asesinos a la categoría de interlocutor del Estado de Derecho? ¿Recuerdan?

Da un poco de asco el empecinamiento de algunos en sus batallitas, en sus tacañas ambiciones de vía estrecha, interrumpidas por la evidencia clamorosa de que el enemigo está en otra parte.

Siquiera por pudor deberían darse a sí mismos una tregua, o al menos por el luto de esa víctima que ya no podrá cavilar, en el improbable supuesto de que le interesara, sobre los avatares de la alta política.

Hay algo que nuestra dirigencia pública debería volver a tratar de entender, aunque parece mentira que alguna vez llegase a saberlo: que mientras los miembros de la nomenclatura del poder y de los partidos discuten la letra pequeña de sus tratos y lucubraciones en confortables y bien vigilados despachos, hay gente en España a la que en cualquier momento se les puede colar por la ventana un infierno de humo y metralla.

Pero no debemos ni podemos meter a todo el mundo en el mismo saco.

¿Se acuerdan de que cuando Zapatero llegó al poder ETA llevaba un año sin matar y no precisamente porque su antecesor le hubiera propuesto planes comunes a ETA en Loyola sino porque el acoso policial y legal estaba cobrándose los éxitos de una política de lucha sin cuartel contra el crimen político?

¿Recuerdan que la kale borroka había desaparecido y que no había terroristas en las instituciones vascas?

Ayer, insiste Hermann Tertsch, uno de los más grotescos propagandistas de la aventura de Zeta se preguntaba en la radio: ¿Qué tendrá que ver lo de Mondragón con el atentado de hoy? Mucho.

El Gobierno trató a ETA como a un socio. Su único enemigo era la oposición democrática. Zapatero no pudo cumplir en la sociedad que él propuso. Ahora el socio exige de nuevo buen trato. Con sus argumentos. El de ayer se llamaba Juan Manuel Piñuel.

El nuevo PP
Nace la derecha blanda
Va a resultar que estos flamantes chicos de Génova sólo son antipáticos con quienes denuncian, como San Gil, el verdadero rostro del nacionalismo.
Cristina Losada Libertad Digital 15 Mayo 2008

Al fin, ZP y sus amigos nacionalistas han conseguido que naciera la criatura. Esa oposición por la que suspiraban. Era su anhelo una oposición que no diera la bronca, que no "crispara" y que fuera modosita. Se le permitiría, sí, algún que otro desplante, pero a cuenta de la inflación subyacente, la política exterior y asuntos de esa trascendencia. Pues bien, hela aquí, ya ha aparecido, blanca y radiante, la mano tendida para lo que ustedes quieran, en la primera sesión de control al Gobierno. Una sesión que debería cambiar de nombre desde ahora mismo. Control es término duro, que invita poco al entendimiento. La criatura lo ha percibido así y, además, llevada por los nervios del estreno, en un alarde de sobreactuación, aplaude al presidente.

Alguna vez, se diría que fue ayer, el PP sostenía que la negociación de Zapatero con la banda terrorista había tenido como previsible consecuencia su fortalecimiento. Lógico efecto cuando un Gobierno se muestra dispuesto a trapichear cesiones con un grupo criminal y, además, las hace, aunque no colmaran su apetito en este caso. Pero eso era ayer y hoy no era jornada de "reproches". No era momento de explicar los daños infligidos por el cambalache del ‘proceso’ ni de exigir que se revoque la resolución del "diálogo" ni de hablar de la astilla de ETA clavada en las instituciones. Para el nuevo PP, el día en que la banda asesinaba de nuevo no era para tenerlas tiesas con el Gobierno ni ejercer control alguno, sino para aplaudir al presidente que pervirtió el sentido de la lucha contra el terrorismo y que aún mantiene a sus apéndices en los ayuntamientos.

El carácter de la recién nacida y dulce criatura asoma entre los faldones de su ponencia política. Un texto Frankenstein, un ensamblaje de piezas, no ya escritas por diferentes manos, sino animadas por propósitos distintos. No extrañe que falte lo esencial en un documento de ese tipo: un marco analítico que señale que el principal "reto y desafío" que afronta la nación española que allí se defiende es su desmantelamiento por esa alianza forjada por el PSOE de Zapatero y los nacionalistas. Pero tal diagnóstico no vertebra el texto, que queda así invertebrado. Se han espolvoreado gránulos del mismo aquí y allá; singularmente, en el punto relativo a la derrota de ETA. O sea, en lo que procede de San Gil y se reintrodujo en la ponencia para apagar el incendio que provocaba su salida.

Había constancia del surgimiento en el PP de una tendencia a caerles simpáticos a los nacionalistas y avisos de que debía huir del terrible "liberalismo antipático". No sabíamos, sin embargo, que también se proponía resultarle agradable a Zapatero y aplaudirle los discursos. Va a resultar que estos flamantes chicos de Génova sólo son antipáticos con quienes denuncian, como San Gil, el verdadero rostro del nacionalismo. Pero, claro, enfrentarse a esa tropa retrógrada y totalitaria ahora se considera estigma de la "derecha dura".
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

El rastro de Basta Ya
Por Chelo Aparicio Estrella Digital 15 Mayo 2008

Quien quiera explicarse la decisión de María San Gil en un momento tan delicado para su partido, deberá rastrear la experiencia vivida en el País Vasco en los últimos nueve años. En concreto, en el nacimiento de la plataforma cívica Basta Ya, que, aglutinando a ciudadanos no nacionalistas, a intelectuales y a miembros de los partidos PP y PSOE en el País Vasco, luchó abiertamente contra ETA y plantó cara a los nacionalistas que habían pactado su exclusión política con la banda terrorista en el Pacto de Lizarra.

La situación de miedo y opresión en el País Vasco cambió en algo sustancial tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco. La rebelión espontánea se plasmó después en la acción de otros movimientos cívicos (Foro de Ermua, Basta Ya y Fundación para la Libertad). Ya no bastaban las protestas silenciosas impulsadas por la asociación pacifista Gesto por La Paz, que, desde mediados de los ochenta, había asumido en solitario la convocatoria de concentraciones en silencio contra los crímenes etarras. Tampoco el lamento y la desesperanza ante los sucesivos atentados de policías, funcionarios y miembros de los partidos no nacionalistas: en el ambiente se respiraba la necesidad de algo más. Se defendió a cara descubierta la deslegitimación de la negociación con ETA, el Estatuto de Gernika y la Constitución Española. A partir de entonces, y en cada convocatoria, con cierto aroma de clandestinidad, decenas de miles de ciudadanos vascos reclamaron en la calle, a viva voz, una y otra vez, incluso con banderas españolas —algo insólito—, la legitimidad de los proyectos constitucionalistas. En el mismo viaje, exigieron responsabilidades a la Presidencia del Gobierno vasco por la situación de acoso contra los no nacionalistas.

La actuación de Basta Ya, que obligó incluso a las direcciones de los partidos PSOE y PP a aceptar algunas de sus propuestas, lemas y convocatorias, creó un nuevo cuerpo social, en una suerte de identificación singular entre los amenazados y hartos en general de la dictadura terrorista. Los simpatizantes de la idea, reencontrados en los actos y manifestaciones en la calle, no se preguntaban si eran de derechas o de izquierdas, como tampoco los judíos ante los nazis, como recordaba en su día uno de los miembros activos de Basta Ya, el actual presidente del Senado, Javier Rojo.

Entre aquellos manifestantes, ciudadanos de Basta Ya, intelectuales, sindicalistas y miembros de los dos partidos se creó una complicidad férrea, una sintonía instantánea que aún persiste pese a la distancia surgida ante las distintas estrategias de los partidos PSOE y PP, en una legislatura en la que el Gobierno socialista rompió el principio de no negociar con ETA (sellado en el Foro Ermua y en Basta Ya), ayudado por la práctica ausencia de atentados de la banda terrorista.

Esa comunidad constitucionalista ha resistido a duras penas. Se cuarteó seriamente tras la defenestración de Nicolás Redondo, líder de los socialistas vascos que apostó por la defensa de los principios de Basta Ya, y que fue sustituido por la dirección federal del PSOE. Pero el “cuerpo social” constitucionalista que aglutinaba a opciones políticas diversas pervivía, a pesar de las sucesivas rupturas. También la complicidad.

María San Gil es una de aquellas militantes de Basta Ya, junto a Nicolás Redondo, Jaime Mayor, Rosa Díez, Mario Onaindia, Regina Otaola, Olivia Bandrés, María José Usandizaga, Fernando Maura…, junto a otros ciudadanos, jueces, sindicalistas e intelectuales, que siempre acudían en primera fila a las protestas contra un asesinato, o a las manifestaciones cívicas.

María se bautizó en la política activa desde la vivencia del asesinato de su jefe en el Ayuntamiento donostiarra, Gregorio Ordóñez, mientras almorzaban juntos en un restaurante donostiarra. Dio entonces un paso al frente. Su trayectoria está curtida en Basta Ya, una rebeldía sin la cual tal vez no hubiera podido resistir con su libertad secuestrada, pasear con sus escoltas por La Concha donostiarra, combinar su actividad con la dedicación a su familia, o aguantar los insultos cotidianos hacia la política que encarna. Sabía que su idea era compartida, que no estaba sola.

La palabra que todo lo explica es, pues, la rebeldía. Ese espíritu ha sido su antídoto contra el desánimo ante los desprecios a su partido, a la idea de España, o ante de las reiteradas acusaciones en el Parlamento vasco de “aprovecharse” del terrorismo en su propio beneficio. Esa rebeldía ha blindado su sonrisa, hasta ahora.

Siempre ha contado con el aval absoluto de la dirección nacional de su partido a ese espíritu que ha encarnado. Sin esa certeza, que no ha tenido, al parecer, mientras negociaba la redacción de la ponencia política para el XVI Congreso, no podría continuar.

El Rey y el PP
Derrumbe total del Estado
¿Es fiable un sujeto que reconoce haberle preguntado a su madre en el lecho de muerte: "Mamá, crees que seré presidente de Gobierno"?
Luis Hernández Arroyo Libertad Digital 15 Mayo 2008

¿Es fiable un sujeto que reconoce haberle preguntado a su madre en el lecho de muerte: "Mamá, crees que seré presidente de Gobierno"? Por supuesto que no: clama contra los instintos morales de cualquiera, instintos en los que por supuesto creo más que en cualquier otro juicio. Y luego, las sorprendentes y "espontáneas" declaraciones del Rey, que no dejan lugar alguno a la ambigüedad interpretativa: Zapatero es un "ser humano honesto". Toma ya.

Lo primero ya no puede sorprender, dada la capacidad del personaje a la auto-admiración sin rebozo. Ya sospeché de él tendencias narcisistas. Lo segundo –sobre todo, sumado a lo primero– es desolador. Van quedándole a Su Majestad cada vez menos argumentos para defender el cargo. O mejor dicho, nos queda a los monárquicos circunstanciales cada vez menos munición defensiva para justificar, no ya a Su Majestad, sino el cargo mismo.

Yo todavía le defiendo: es un cargo que existe en todos los regímenes, el de representante del Estado, sea éste monarquía o república. Lo defiendo por razones a la contra: si no hubiera Rey, sería presidente de la República Felipe González, y su sucesor sería, probablemente, Zapatero. Ese es el riesgo que corremos, y no es tan remoto; o, mejor dicho, cada vez es más cercano, a juzgar por la "desconstrucción" del PP a marchas aceleradas, en el empeño de cometer el error estratégico de creer que le va a quitar votos al PSOE haciéndose socialista/nacionalista.

Y, sin embargo, qué fácil lo tendría el PP, esperando que el tiempo y la crisis económica le dieran la razón. Pero ahí están, sacándose los higadillos unos a otros. Lo peor no es la inmoralidad que reina en esa lucha, pues siempre hay que contar con ella en política. Lo peor es la falta de perspectiva a cuatro años vista, ni siquiera una perspectiva fríamente cínica, que ya sería algo. Están exhibiendo los peores instintos a la vista de todos; están vejando a los mejores hombres y mujeres del partido con la anuencia tontorrona de Rajoy, al que parece no importarle nada que se hagan con los mandos los más mediocres.

Esto es dejar el camino libre al "ser humano honesto". Tan honesto como creía serlo, por ejemplo, don Manuel Azaña. En suma, el Estado, acosado por dentro y por fuera, se derrumba.
Luis Hernández Arroyo es autor del blog Cuaderno de Arena.

Los vecinos de Vitoria despiden a Juan Manuel Piñuel entre aplausos
Los Príncipes de Asturias y destacados miembros del Gobierno presiden la ceremonia de despedida del agente en la Catedral Nueva
AGENCIAS - Vitoria 15 Mayo 2008

El funeral de Juan Manuel Piñuel, guardia civil asesinado ayer por ETA en un atentado con una furgoneta-bomba en la casa-cuartel de Legutiano (Alava), que se ha celebrado hoy en la Catedral Nueva de Vitoria con la presencia de los Príncipes de Asturias y tras recibir el largo aplauso de miles de personas congregadas en el exterior del templo, ha finalizado poco antes de las doce del mediodía.
El féretro, portado por representantes del instituto armado y cubierto en todo momento por la bandera española, ha sido después trasladado al Aeropuerto de Foronda, de donde ha salido en avión con destino a Málaga.

Tras cerrarse a las diez y diez la capilla ardiente, instalada en la Subdelegación del Gobierno en Vitoria, el féretro ha sido trasladado a la cercana Catedral Nueva de Vitoria, escoltado por sus compañeros y seguido por una comitiva en la que iba su viuda, María Victoria, muy emocionada, acompañada en todo momento por los aplausos de los vecinos de Vitoria.

Allí esperaban al féretro, en la escalinata de un templo abarrotado, los Príncipes de Asturias; el presidente de Senado, Javier Rojo; la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega; el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba; la de Defensa, Carme Chacón y el lehendakari, Juan José Ibarretxe, entre otros políticos, así como altos cargos de la Policía y de la Guardia Civil.

Al pie de las escaleras se le han realizado honores y se ha interpretado el himno nacional. Posteriormente, ha sido introducido en el templo a hombros, seguido por las autoridades mientras continuaban los aplausos por parte de las miles de personas congregadas en el exterior de la catedral.

Por deseo de la familia, se han cerrado las puertas del templo y no se ha permitido el acceso de los medios de comunicación al funeral, que ha sido oficiado por el obispo de Vitoria, Miguel Asurmendi.

Asurmendi ha condenado "a los autores materiales y a los colaboradores" del atentado y se ha preguntado si "¿así se sirve al bien del pueblo vasco?". Durante su homilía, el obispo de Vitoria se ha hecho eco del "sentimiento general de rechazo y de rabia contenida contra los autores y los cómplices del terrible atentado", porque "la persona humana nunca debe ser utilizada como medio para alcanzar cualquier tipo de fin".

"Hartazgo" ante cientos de actos terroristas
A continuación, ha recordado el sufrimiento "atroz" de los familiares del agente muerto y ha denunciado la sensación de "hartazgo" que, según ha dicho, "sienten millones de personas ante un nuevo atentado criminal que se une a cientos de actos similares a lo largo de cuarenta años".

Por ello, Asurmendi ha planteado "la serie cruel de preguntas que nos corroen por no encontrar respuesta válida: ¿Para qué ha servido este acto criminal? ¿Con estas acciones se sirve al bien del pueblo vasco? ¿Hasta cuándo va a durar entre nosotros la lacra del terrorismo?".

Durante la misa una persona ha gritado: "Juan Manuel has muerto por ser español en una tierra en la que te puede costar la vida ser español. Gracias por tu sacrificio. Otros cogeremos la antorcha".

Este grito, en un momento de silencio después de la comunión, ha sido respondido con aplausos por algunos asistentes al funeral, al igual que los vivas a la Guardia Civil, más numerosos, cuando ya ha terminado el oficio religioso.

Al concluir éste, los Príncipes han dado el pésame a la viuda y al resto de familiares, con los que han tenido numerosos gestos de cercanía y cariño, y han sido despedidos con aplausos por las personas que se habían congregado a la entrada de la iglesia.

Después, tal y como ha ocurrido a la llegada del féretro, los varios cientos de vecinos allí reunidos han aplaudido a la salida del cuerpo sin vida de Juan Manuel Piñuel, una ovación que ha aumentado al ver salir a su viuda. El himno de la guardia civil, cantado por los compañeros de Juan Manuel, y una marcha fúnebre han culminado la despedida al agente.
Minutos de silencio en recuerdo del agente asesinado recorren España

Multitud de ciudadanos han acudido a las doce del mediodía a los actos convocados ante las instituciones de las principales ciudades españolas, entre los que han destacado los minutos de silencio realizados en la propia Vitoria, Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla o Málaga, donde residía la familia del agente asesinado, en repulsa contra el atentado que ayer acabó con la vida de Juan Manuel Piñuel.A pocos metros de la Catedral Nueva de Vitoria en la que se ha celebrado el funeral por la nueva víctima de ETA, la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, y el lehendakari, Juan José Ibarretxe, han participado juntos en el minuto de silencio convocado frente ante el Parlamento Vasco.

Al acto también han acudido, entre otros, el presidente de Senado, Javier Rojo; el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba; la de Defensa, Carme Chacón, la presidenta del PP vasco María San Gil y el coordinador de IU Gaspar Llamazares. Tras la concentración se ha colocado una ofrenda floral en el monumento a las víctimas del terrorismo erigido en la puerta del Parlamento Vasco, junto a una fotografía de Juan Manuel Piñuel, por parte de un agente de la Guardia Civil y otro de la Ertzaintza.Otro de los actos más simbólicos que han recorrido el país ha tenido lugar en el pueblo dond tuvo lugar el trágico atentado, concretamente ante el Ayuntamiento de Legutiano.

Asimismo, más de un centenar de personas, entre las que se encontraban las principales autoridades de la provincia y la ciudad de Málaga, han mostrado con un minuto de silencio su repulsa por el atentado y su apoyo a la familia del guardia civil fallecido, que recibirá sepultura esta tarde en la capital de la provincia.Por su parte, medio millar de personas con banderas españolas y pancartas en las que se podían leer frases como Unidos, ETA no, se han congregado en Madrid a la misma hora frente al Palacio de Telecomunicaciones, en la plaza de Cibeles, para rechazar con su silencio la violencia de ETA. Los cinco minutos de silencio, rotos por gritos aislados de ?cadena perpetua? o en contra de la ley que autorizaba el diálogo con la banda, han reunido a destacados líderes de la clase política como el propio alcalde,Ruiz-Gallardón, la ministra de Vivienda, Beatriz Corredor, el presidente del PP nacional, Mariano Rajoy, o el portavoz del Gobierno regional, Ignacio González, junto al consejero de Inmigración y Cooperación de la Comunidad de Madrid, Javier Fernández Lasquetty, entre otros. Al finalizar los cinco minutos de silencio, la multitud ha roto con un aplauso y con gritos de ?Viva España?, ?Viva la Guardia Civil?.

REITERA QUE HA PERDIDO LA CONFIANZA EN RAJOY
San Gil: "Si el interlocutor me discute hasta el concepto de Nación, me preocupa"
La presidenta del PP vasco ha hablado claro. "Si el interlocutor me discute hasta el concepto de Nación, me preocupa", se refiere a Lassalle, no a Zapatero y su "concepto discutido y discutible". San Gil ha perdido "la confianza" en Rajoy . Si esto no cambia dejará la presidencia del PP vasco. De momento, ha convocado en julio un congreso del PP vasco. En una reunión improvisada, tras visitar la capilla ardiente del guardia civil asesinado por ETA, Rajoy no logró convencer a San Gil que le reiteró personalmente los mismos argumentos.
Libertad Digital 15 Mayo 2008

La presidenta del PP vasco, María San Gil, ha efectuado en San Sebastián su primera comparecencia pública tres días después de anunciar que abandonaba la ponencia política de su formación por fuertes discrepancias. En una extensa rueda de prensa, salpicada por multitud de preguntas por parte de los periodistas, ha explicado que se sintió "engañada" por la dirección de su partido. Además, ha reconocido que libró "una batalla titánica" para que el texto no perdiera su ideario.

"Les confieso que ha habido lucha de titanes. Me encontré con un interlocutor (Lasalle) que discutía y rebatía mi análisis político del momentos que vivimos y discutía y rebatía la necesidad de plasmar de una forma clara y contundente cómo tiene que ser la propuesta de proyecto de esa gran España unida", contó María San Gil. Por si quedaban dudas: "Si el interlocutor me discute hasta el concepto de Nación, me preocupa". Y es que le ha costado "horas y horas de negociación" que la ponencia recogiese "lo esencial" del ideario del PP. Después de esto, "el texto no era lo más importante, lo era la clara quiebra de la confianza con la dirección nacional", ha afirmado en un momento de su intervención.

En este sentido, ha asegurado que si no recupera "la confianza" en el partido, y en su líder Mariano Rajoy, no se presentará como candidata del PP a lehendakari. De hecho, ha convocado un congreso extraordinario de su formación en el País Vasco para julio, tras la cita de Valencia.

La líder de los populares vascos manifestó que "es difícilmente entendible que, si percibe que hay clara voluntad de cambiar determinadas políticas", no es consecuente que ella siga en el partido. En esta línea, afirmó que "no es una retirada en diferido, sino la voluntad clara de ver en 40 días si se confirma que lo que tiene son sólo sospechas o no lo son". "Lo que no se puede hacer es, cuando no se está cómodo, disimular", sentenció.

María San Gil ha insistido en poner encima de la mesa la "sospecha" de que Mariano Rajoy quiere cambiar la estrategia del PP. Sin embargo, descarta rivalizar el liderazgo del partido con él. Y lo argumenta de la siguiente manera: "Si yo hubiera querido competir con Rajoy hubiera dejado que saliera la otra ponencia, ésa era la prueba del ocho de que aquí algo estaba pasando". Pese a ello, ha apostillado, nunca hablado "mal" de su presidente.

19.000 ALUMNOS, EN BARRACONES EN CATALUÑA
La Generalidad subvenciona con 3,5 millones la educación en catalán en Francia
La política de inmersión lingüística en Cataluña no entiende de gastos. La Generalidad ha aprobado una subvención a la Fundación La Bressola de 625.800 euros para escolarizar a 600 alumnos en catalán en el sur de Francia. Según asegura el diario ABC este miércoles, esta misma fundación recibió en octubre otros 2,9 millones de euros. Sin embargo, en Cataluña 19.000 alumnos estudian en 802 barracones, datos superiores a otros cursos. De hecho, esta dotación económica no procede de la Consejería de Educación sino de la Vicepresidencia, dirigida por Carod Rovira.
Libertad Digital  15 Mayo 2008

A través de la Fundación La Bressola más de 600 alumnos en ocho centros del sur de Francia pueden estudiar en catalán. La Generalidad presidida por José Montilla ha concedido una subvención de 625.800 euros para este fin destinados a esta organización.

En este sentido, esta fundación ya recibió del Gobierno catalán otra subvención de 2,9 millones de euros en octubre, destinado a la construcción de un centro. Sin embargo, a la vez que dan esta cantidad de dinero a estos centros en Francia, en Cataluña más de 19.000 alumnos estudian en 802 barracones en centros escolares. Esta cifra es superior a anteriores cursos debido al aumento de la población inmigrante.

Sin embargo, esta subvención no ha sido otorgada por la Consejería de Educación sino por la Vicepresidencia de la Generalidad, curiosamente dirigida por el independentistas Carod Rovira. Esta fundación ha sido subvencionada desde 1986 a cargo de los presupuestos de Política Lingüística

EL PP "COMBATE LA IDENTIDAD DEL PAÍS"
La Xunta subvencionará a los comercios que rotulen únicamente en gallego
En Galicia están desarrollando una dura política de persecución del castellano que ha tenido como último episodio una proposición no de ley que pretende subvencionar a los comercios que rotulen únicamente en gallego. Según el diario ABC, esta medida ha sido votada a favor por PSOE y BNG, que acusaron a los populares de apoyar a los que "combaten la identidad del país". El diputado socialista Francisco Cerviño alegó que en Galicia "los que quieren vivir en castellano no tienen dificultades, o solamente pueden tenerlas en algún caso concreto". Por ello, habló de la "necesidad de salvar el gallego".
Libertad Digital 15 Mayo 2008

El Gobierno gallego, formado por socialistas e independentistas, está tomando ejemplo de comunidades como Cataluña y País Vasco acerca de la inmersión lingüística. Y es que el Ejecutivo presidido por Pérez Touriño está desarrollando una importante política de persecución del castellano. De este modo, la Xunta pretende subvencionar a los comercios que únicamente rotulen en gallego. Esta es la proposición no de ley que defienden tanto el PSOE como el BNG y a la que el Partido Popular se ha opuesto alegando que "no es igual promover que imponer".

En este sentido, los nacionalistas acusaron a los populares de apoyar a los que "combaten la identidad del país". "Es triste que siga habiendo prejuicios y que traigan una enmienda que rebaja los contenidos del Plan General de Normalización Lingüística, cuando no debe haber nada por debajo de la norma", añadió el diputado del BNG Bietio Lobeira.

Sin embargo, desde el PP han declarado ante esta medida discriminatoria que "se puede alentar y promover, pero nunca debe haber ni imposición directa o indirecta ni exclusión". Sin embargo, los socialistas hablaron de la "necesidad de salvar el gallego" alegando que los que "quieran vivir en gallego puedan hacerlo". Para argumentar, el diputado del PSOE Francisco Cerviño dijo que "los que quieren vivir en castellano no tienen dificultades, o solamente pueden tenerlas en algún caso concreto".

Touriño acusa al PPdeG de utilizar la lengua para sacar réditos electorales
«Y lo que hay en las leyes -en referencia al Plan de Normalización Lingüística y la Ley de Normalización Lingüística- está escrito», aseveró.
La Voz 15 Mayo 2008

El presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, acusó hoy al PPdeG y a su líder, Alberto Núñez Feijóo, de querer hacer oposición con el idioma por una estrategia estrategia política de «confrontar y desgastar» para sacar réditos electorales.

En la conferencia de prensa posterior al Consello de la Xunta, el presidente gallego lamentó la postura del PPdeG que ayer votó en contra de una iniciativa en el Parlamento gallego para potenciar el uso del gallego en los comercios alegando que los titulares de los establecimientos carecían de libertad para rotular sus negocios en castellano.

Preguntado por esta cuestión, el titular de la Xunta afirmó que ni del Parlamento ni del Gobierno que preside van a salir «medidas de imposición», ya que no está en la filosofía del Ejecutivo ni en las leyes. «Y lo que hay en las leyes -en referencia al Plan de Normalización Lingüística y la Ley de Normalización Lingüística- está escrito», aseveró.

lengua
PSdeG y Bloque pactan incentivar la plena galleguización de los comercios
Los populares se desmarcan airadamente de la iniciativa al aducir que no se preserva la libertad lingüística
Domingos Sampedro La Voz 15 Mayo 2008

Las fuerzas que sustentan el bipartito de la Xunta aprobaron ayer en el Parlamento, con el rechazo del PP, una iniciativa encaminada a incentivar la plena galleguización de los comercios, en la que reclaman que todas las ayudas concedidas por la Administración a los pequeños establecimientos contengan una cláusula para la promoción de la lengua propia de Galicia. El PSOE y el Bloque intentaron consensuar el texto con los populares, que optaron por demarcarse airadamente de su contenido, aduciendo que no se garantiza la plena libertad de los comerciantes a la hora de rotular sus negocios.

La propuesta sobre la galleguización de los comercios llegó a la Cámara de la mano del diputado nacionalista Bieito Lobeira e inicialmente era mucho más ambiciosa, pues emplazaba al Ejecutivo autónomo a tomar medidas para garantizar que la rotulación, la sinaléctica interior y exterior, así como la información a los consumidores, se realizara íntegramente en gallego. «Pedimos respecto ao que somos, á nosa lingua, aos que queremos vivir como galegos», subrayó Lobeira, emulando un anuncio de una conocida cadena gallega de supermercados.

Capacidad coercitiva
Los socialistas, en cambio, le pusieron las cosas difíciles a sus socios del bipartito con una enmienda que eliminaba toda la capacidad coercitiva del texto del BNG y se sustituían las garantías por los incentivos y los estímulos. Es más, aunque el diputado socialista Francisco Cerviño coincidió con los nacionalistas en que la salud del gallego atraviesa por una situación «grave», también señaló que es necesario afrontar la realidad de que «o castelán está aquí para quedarse», pues es la lengua hablada por un millón de gallegos.

Pese a la guerra de matices, el PSOE y el BNG se avinieron a transaccionar, invitando incluso al PP a sumarse a un acuerdo. Tras un largo tira y afloja a tres bandas, los grupos políticos acariciaron la posibilidad de llegar a un consenso, si bien el presidente del PPdeG, Alberto Núñez Feijoo, se reservó la última palabra y desautorizó el texto que le llevó el diputado ourensano Maximino Rodríguez. Este, resignado, advirtió que su partido estaba a favor de «fomentar» el uso de gallego en el ámbito comercial, pero sin caer en la «imposición e a exclusión». El Partido Popular, insistió, «abraza a lingua galega, pero non a afoga». El desmarque de los populares fue recriminado por Lobeira antes incluso de que se produjera, al acusar al partido de la gaviota de hacer caso a quienes «defenden a tese de que o castelán está arrinconado en Galicia».

Implicación en el gallego
Por tanto, socialistas y nacionalistas se resignaron a aprobar en solitario una iniciativa mucho más edulcorada que en su versión inicial, si bien propugnan que la Xunta incorpore como criterio en la concesión de ayudas «a implicación da empresa no uso do galego», introduciendo «cláusulas de promoción do galego» en todas las líneas de subvenciones dirigidas a los 61.000 establecimientos comerciales que hay repartidos en la comunidad.

La propuesta final también habla de habilitar incentivos para conseguir la «efectiva rotulación» en gallego del interior y el exterior de los comercios, potenciando además con campañas la «oferta positiva» de atender al cliente en la lengua autonómica como la práctica comercial habitual.

A efectos prácticos, este punto se traduciría en que los comercios que estén dispuestos a rotular sus estanterías o sus carteles en gallego estarían mejor posicionados ante la Xunta para recibir ayudas públicas, pues el uso de esta lengua le daría algún punto de ventaja en las convocatorias.

discurso crítico
Quintana reactivará el convenio con los cinco alcaldes del PP que se han retractado
Vicepresidencia niega presiones a los regidores para desmarcarse de las críticas de la dirección de su partido
Serafín Lorenzo La Voz 15 Mayo 2008

Acudieron a una rueda de prensa en la que su partido acusó a Vicepresidencia de gestionar los servicios sociales con actuaciones propias de la «mafia siciliana», pero no tuvieron reparos en desmarcarse después y convertir las críticas en alabanzas a Anxo Quintana, al que alguno aclama como «la única persona capaz de presidir los destinos de Galicia». Ese giro de cinco alcaldes del PP respecto al discurso crítico de la dirección de su partido, y la expresión de su voluntad de mantener su adhesión al convenio firmado el pasado 29 de abril, serán premiados por Quintana con la reactivación en sus concellos del acuerdo que había dejado sin efecto a raíz de las descalificaciones a su política.

Vicepresidencia ya ha encargado a sus servicios de asesoría jurídica que estudien la fórmula para que esos cinco municipios gobernados por el PP cuyos alcaldes remitieron cartas aclaratorias a Quintana -Vilamartín de Valdeorras, O Rosal, Antas de Ulla, As Neves y Muíños- puedan reincorporarse al convenio de las galescolas. Los otros tres regidores del PP que estuvieron en la rueda de prensa en la que se atacó a Vicepresidencia y que no se han dirigido a Quintana para retractarse -O Pino, Lousame y Riós- seguirán penalizados con su exclusión del convenio. La explicación del departamento gestionado por el BNG es que los cinco alcaldes que enviaron cartas al vicepresidente han acreditado públicamente su deseo de permanecer en el convenio.

Vicepresidencia negó ayer que la decisión de los munícipes de desentenderse de las críticas de su partido estuviera motivada por presiones de Quintana, como denunció el secretario de los populares, Alfonso Rueda, que cree que Vicepresidencia se aprovecha de las necesidades económicas de los concellos.

Aunque el comportamiento de los alcaldes no satisface a la dirección del PP, que ha agradecido la firmeza de los tres que no se retractaron, los regidores insisten en sus inusitadas muestras de agradecimiento a Vicepresidencia. El BNG de O Pino reprobó ayer que el alcalde, Manuel Taboada (PP), no emule a sus cinco compañeros de partido.

Chequista lobeira
POR ALFREDO AYCART ABC 15 Mayo 2008

En la más pura tradición chequista, el nacionalista Bieito Lobeira deshonró ayer una vez más la tribuna parlamentaria. El portavoz del BNG emprendió una ruín caza de brujas contra ABC, aprovechando la defensa de su coercitiva iniciativa para obligar a los comercios a rotular en una de las dos lenguas que se manejan en Galicia, hasta hace poco sin conflicto.

El parlamentario evidenció que pueden decirse bobadas con la misma fluidez en gallego que en castellano -si bien es difícil alcanzar su arte- al sugerir que la oposición del PP a la medida dictatorial que planteaba, obedecía al supuesto secuestro de la formación que dirige Alberto Núñez Feijóo por parte de este diario.

Al margen de su incapacidad para distinguir entre una majadería y un argumento, el problema del chequista Lobeira, respaldado por el PSOE gallego, es su afán por imponer un régimen dictatorial inspirado en el más rancio marxismo-estalinismo, con una tozudez solamente comparable a su patética desmemoria histórica, pues ya se sabe qué hizo Stalin con los nacionalismos.

Para ello, rechazó ayer el apoyo del PP a cambio de garantizar la amenazada libertad de los comerciantes, de la misma forma que intentó en su día obligar a los niños a utilizar juguetes en gallego; se empecinó después en imponer a los deudos que entierren a sus familiares en una lengua que quiere convertir en arma arrojadiza, y planteó hasta cambiar las lápidas de los cementerios para expulsar el odiado castellano.

La única bondad de la intervención del dirigente nacionalista -posiblemente sugerida por alguien con más méritos-fue su exagerado reconocimiento a la influencia de este periódico. Gracias, camarada.

Política lingüística
PSOE y BNG se oponen a que los comercios rotulen en castellano
El PP defiende que se garantice la libertad de elegir el idioma
Carmen Morodo La Razón 15 Mayo 2008

El Gobierno gallego (PSOE-BNG) parece que cada día se mira más en el espejo del tripartito catalán en su actitud excluyente en materia identitaria. Y ha hecho de la lengua uno de sus caballos de batalla.

Ayer se debatía en el Parlamento autonómico una proposición no de ley del BNG para hacer obligatorio el uso del gallego en la rotulación y atención comercial. El PP presentó una enmienda en la que defendía que se reconociese el derecho de los comerciantes a contar con libertad plena para elegir el idioma oficial -gallego o castellano- o cualquier otro que consideren apropiado utilizar en la rotulación interior y exterior y en las relaciones con sus clientes y proveedores.

PSOE y BNG rechazaron la propuesta del partido que preside Alberto Núñez Feijóo. De hecho, ni siquiera aceptaron sentarse a negociarla, lo que, a juicio de los populares, refleja el carácter «excluyente» de las dos formaciones que conforman el bipartito.

La enmienda del PP gallego sobre la que los socialistas y el Bloque no quisieron hablar decía textualmente: «Garantizar que la rotulación y la sinalética exterior e interior de los comercios en Galicia se haga en el idioma que libremente decida el titular del establecimiento. Animando e impulsando el empleo de la lengua gallega».

En relación al debate lingüístico, el PP se muestra partidario de las ayudas para el uso del gallego, siempre que la Xunta no prohíba el uso simultáneo del castellano o de cualquier otro idioma que el comerciante estime oportuno utilizar de acuerdo con sus intereses empresariales.

Además, advierte de los efectos «perversos» de la política lingüística del bipartito, ya que «la imposición, e incluso la presión, provocan rechazo, cierran fuertas e hipotecan el futuro».

Por tanto, los populares están de acuerdo en que se concedan ayudas para la edición de material impreso, rótulos o cualquier otra acción comercial en gallego, sin que la percepción de esa subvención condicione la libertad.

El PSOE y BNG subvencionarán a los comercios que rotulen sólo en gallego
A. M. ABC 15 Mayo 2008

SANTIAGO. Recompensar en el reparto de subvenciones a los comerciantes que rotulen en gallego es la aspiración de la proposición no de ley que los dos grupos que sustentan el bipartito, PSOE y BNG, sacaron adelante en el Parlamento de Galicia. El principal partido de la oposición, el PP, fue el único que se opuso a esta propuesta, alegando que «no es igual promover que imponer».

Ante la negativa popular, el nacionalista Bieito Lobeira, impulsor y defensor del texto, terminó su discurso como lo empezó: con un ataque a este periódico. Acusó al PP de apoyar a los que «combaten la identidad del país» y de estar secuestrado por ABC, un diario al que ya se refirió al comienzo de su turno, cuando espetó esta reflexión: «Hay un medio de comunicación estatal que dice hoy (por ayer) qué es lo que debe votar el PP, que cuenta que defendemos sanciones e imposiciones, cuando nosotros hablamos de derechos, y por eso confiamos en la independencia de criterio de este grupo al que se refiere».

«El PP hace caso al mandato»
Una libertad que, concluido el debate, puso en entredicho. «Veo que el PP sí hace caso al mandato, es triste que siga habiendo prejuicios y que traigan una enmienda que rebaja los contenidos del Plan General de Normalización Lingüística, cuando no debe haber nada por debajo de esta norma». Esta actitud que atribuyó a la «sucursal gallega del PP (evitando decir aquello de PP de Galicia) no va en contra del nacionalismo -matizó-, sino que combate la identidad de un país», dijo. El diputado popular Maximino Rodríguez se extrañó por la feroz reprimenda, ya que su partido no sólo se mostró dispuesto a dar su apoyo a la medida si se le quitaba su carácter coercitivo, sino que presentó enmiendas en las que apostaba por campañas de fomento del gallego y elaboración de vocabularios específicos.

«Se puede alentar y promover, pero nunca debe haber ni imposición directa o indirecta ni exclusión», argumentó el parlamentario popular, que entendió que la idea en sus términos actuales no respeta la libertad lingüística de los comerciantes «con esas ayudas de estímulo coactivo».

Criticó el alarmismo creado en torno a la situación actual de la lengua gallega, que tildó de «contraproducente»; insistió en que debería estar garantizada la libertad de los comerciantes para etiquetar en uno u otro idioma, e incluso parafraseó a un escritor, Ánxel Fole, que escribió que «para un gallego cabal, España empieza en Galicia».

En idéntico tono, desde las filas del PSOE, Francisco Cerviño vinculó la negación popular al «clima de crispación alentado por la Cope y El Mundo», radio y diario también citados por Lobeira, que situó a ABC en el eje de su dialéctica.

El socialista habló de la necesidad de «salvar el gallego» y de que «los que quieran vivir en gallego puedan hacerlo». Apuntó que «los que quieren vivir en castellano no tienen dificultades, o solamente pueden tenerlas en algún caso concreto». Aseguró que el objetivo de la iniciativa aprobada con enmiendas transaccionadas de los socialistas es «incentivar la voluntariedad, y no sancionar». Como había hecho antes el frentista, animó al PP a «volver al sentido común, para que el gallego compita en la sociedad moderna y plurilingüe».

DENUNCIAN EL "DESACATO" DE LA CONSEJERA
Batalla jurídica campal por Epc en Andalucía, tras las sentencias del TSJA
La negativa de la titular de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, Teresa Jiménez, a dialogar con los padres que han recurrido Educación para la Ciudadanía les ha hecho afirmar a estos que ni hay libertad de centro como alega Educación, ni tampoco se está acatando la sentencia del TSJA. Es más, el letrado que recurrió la asignatura, Carlos Seco Gordillo, ha denunciado el "desacato" de la consejera Jiménez a las resoluciones judiciales y la violación del derecho a la libertad ideológica y religiosa. Tras las sentencias del TSJA, favorables a los "objetores", la batalla jurídica campal se ha desatado y en ella han intervenido la Fiscalía de Sevilla y la Abogacía del Estado, estos a favor de la Junta de Andalucía.
Pedro de Tena Libertad Digital 15 Mayo 2008

Carlos Seco dijo no entender cómo en un Estado democrático, plural y libre, "pueden existir materias sobre las que no es posible el diálogo social". "No cabe reconocer derechos a determinados grupos y negárselos a otros. Quienes así actúan se sitúan fuera de las reglas del juego democrático", indicó el letrado. Por su parte, otro de los padres recurrentes, Miguel Gómez Agüero, acusó a la consejera de Educación de "enrocarse" en su actitud de no diálogo y le recordó que no es cierto que exista libertad de elección de centro en Andalucía "como prueban los sorteos de niños" en los colegios.

Mientras tanto, el martes la Abogacía del Estado presentaba recurso a la sentencia del TSJA alegando la improcedencia de plantear una cuestión de legalidad de la norma nacional, según informa Efe.

La Abogacía del Estado considera que los contenidos de la asignatura son constitucionales, pero en especial se opone a la decisión del TSJA de plantear al Supremo una cuestión de ilegalidad de los Reales Decretos. La Abogacía del Estado recurrió el martes la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) que anuló parte de la asignatura de Educación para la Ciudadanía. El recurso insiste en la improcedencia de plantear una cuestión de legalidad de la norma nacional. La Abogacía del Estado considera que todos los contenidos de la asignatura son constitucionales, pero en especial se opone a la decisión del TSJA de plantear al Tribunal Supremo una cuestión de ilegalidad de los Reales Decretos que, a nivel nacional, definieron los contenidos de la materia.

Su recurso se basará en la improcedencia de que el TSJA haya planteado la cuestión de legalidad en una sentencia referida a normas andaluzas que son desarrollo de una legislación estatal, pues así "se abre el camino para anular, por esta vía, la norma del Estado". La Abogacía se une así a la Fiscalía de Sevilla en su decisión de pedir al Tribunal Supremo que revoque la sentencia del TSJA que anuló en Andalucía, por inconstitucionales, las referencias de la asignatura a la ideología de género, la homosexualidad y las opciones vitales.

Recordaran que hace unos días, la Fiscalía de Sevilla actuando como una engrasada correa de transmisión al servicio de Manuel Chaves, el gobierno de Zapatero, el PSOE y del Fiscal General del Estado, presentaba ante el TSJA el escrito en el que anuncia su recurso de casación ante el Tribunal Supremo contra la sentencia que ha declarado nulos algunos de los contenidos de la asignatura Educación para la Ciudadanía. En ese escrito se cuestionaba el respeto a la Ley de Igualdad derivada de la Constitución.

El escrito, con el que el Ministerio Público vuelve a posicionarse del lado de la Junta de Andalucía en la defensa de la citada asignatura, explica los motivos que le llevan a recurrir la sentencia que no son otros que, a su juicio, la sección III ha infringido la Ley de Igualdad que proclama la Constitución. En este caso, la fiscalía de Sevilla, al frente de la cual se encuentra María José Segarra, entiende que la sentencia "ha incurrido en la infracción de las normas de ordenamiento y de la jurisprudencia. En concreto-continúa- por infracción de la doctrina jurisprudencial sobre el principio de igualdad ante la Ley reconocido en el artículo 14 CE y de los derechos fundamentales reconocidos en los artículos 16.1 y 27.3 CE".

Además añade:
a) que el TSJA ha dictado una sentencia basada en una valoración de eventuales valoraciones "in abstracto" sin haber incluido motivación alguna que haya puesto en conexión las alegadas vulneraciones con los derechos fundamentales del recurrente, ya que éste "matriculó a sus hijos en un centro privado que posee ideario católico".

b) que la sentencia no ha aportado "argumentación motivada" que ponga en conexión la declaración de nulidad con los derechos fundamentales que eran invocados. La Fiscalía insiste en que considera "vulnerados" por errónea interpretación y aplicación, los artículos de la Constitución que reconocen los derechos fundamentales a la libertad ideológica y religiosa de los padres a que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones, así como del que consagra el principio de igualdad.

Por su parte, el presidente de la Confederación Andaluza de Asociaciones de Padres de Alumnos Católicos (Confapa), Juan María del Pino, consideró "una falta de respeto tremenda hacia los tribunales andaluces, que el propio presidente de la Junta, Manuel Chaves, dé una vez más una lección del talante del 'régimen chavesiano', dedicándose a descalificar a los jueces porque la sentencia del TSJA sobre Educación para la Ciudadanía (EpC) no coincide con sus intereses".

La Confederación Católica de Padres de Alumnos (CONCAPA) calificó de "empecinamiento absurdo" que el Gobierno, a través de la Abogacía del Estado, recurra "en lugar de consensuar", mientras la Confederación Española de Centros de Enseñanza admitió que lo "esperaba", ya que "no se puede quedar parado ante un ataque a su perspectiva de modelo de ciudadano".

Acogida lingüística y exclusión cultural
Antonio Robles, EL MUNDO 15 Junio 2008

EL PLAN DE ACOGIDA DEL DEPARTAMENT D'ACCIO SOCIAL I CIUTADANIA ESTA DISEÑADO PARA INDUCIR AL INMIGRANTE A QUE INTERIORICE QUE EL CATALAN ES EL UNICO IDIOMA DE CATALUÑA Y PARA UTILIZARLO COMO MATERIA PRIMA DE LA CONSTRUCCION NACIONAL

Hubo un tiempo de exclusiones lingüísticas: Franco murió en el siglo pasado. Hubo un tiempo para reivindicar el legítimo derecho del catalán: La Constitución española de 1978 lo incluyó. Hubo un tiempo para normalizar y mimar al catalán por su inferioridad oficial: Hace ya mucho tiempo que su normalización lleva aparejada la exclusión del castellano de las instituciones catalanas. Hubo un tiempo para la mentira: Cuando nos hablaban de bilingüismo sólo pretendían contar con la colaboración de la población castellanohablante en la recuperación del catalán y mantenerla callada ante la exclusión del castellano. Ha llegado el tiempo de llamar a las cosas por su nombre: En Cataluña se está practicando la exclusión cultural con escalofriante cinismo moral. Pero no por todos los ciudadanos catalanes, ni por todos conscientemente. Si pudiéramos simplificar en dos grandes grupos sociales los que construyen la exclusión lingüística, habríamos de atender a los que colaboran con la exclusión, pero no son conscientes de ella y los que hacen de la exclusión su modo de vida.

Los avatares de la historia y las mayorías parlamentarias catalanistas han universalizado comportamientos de sectarismo cultural en nombre de la recuperación del catalán. La ausencia de oposición institucional a esa línea victimista ha justificado la exclusión del castellano en nombre de la normalización y ha terminado por hacer vivir como normal lo que es un delito moral de exclusión.Los mecanismos de buena conciencia del primer grupo social se han consolidado por la necesidad de restaurar, asentar y convertir al catalán en idioma propio y respetado en su propio territorio.Los excesos que se cometen por conseguirlo por parte de este grupo social, no tendrían por afán excluir al castellano, sino asentar al catalán. Las políticas agresivas que se llevan a cabo para conseguirlo, las viven como legítimas, y las quejas ante ellas como ataques a Cataluña. Materia propia de Expediente X.

Ocurre lo mismo en el otro grupo social, nadie se siente culpable, pero abiertamente trabajan para eliminar todo vestigio cultural y lingüístico español. La ideología nacionalista les evita plantearse la naturaleza de su comportamiento racista. Su legitimidad nace de la necesidad de construir una nación basada en el mito de que a cada territorio le corresponde una lengua propia. Y como eso además de falso es imposible, violentan la realidad para crear una atmósfera sociológica tal que la cultura y lengua españolas se perciban como agresivas y en cualquier caso, ajenas a la auténtica esencia catalana. Ese modelo cultural del peor nacionalismo lingüístico franquista está amparado en la buena conciencia que le garantizan el concepto de «nación» y de «lengua propia».

Se ve en cada acción de cualquier institución. Todo está presidido por una obsesión identitaria, cuyo fundamento legitimador es la lengua propia y cuyo fin es construir la nación catalana, libre de la cultura española. Esa máquina de desbrozo nacional, en su empeño por eliminar cualquier huella lingüística y cultural españolas del imaginario colectivo catalán, ha monolingüizado desde el callejero a cualquier institución, pero ahora pretende además, colonizar las conciencias. En el Document de Bases del Pacte Nacional per a la Immigració y su Guia pràctica d'acollida lingüística, la conselleria d'Acció Social y Ciutadania que preside Carme Capdevila, de ERC, ha plasmado todos los mecanismos imaginables para convertir a los inmigrantes en carnaza de la construcción nacional. Muchas de las recomendaciones serían aceptables si no excluyeran al castellano, pero resultan ofensivas porque están diseñadas para inducir al inmigrante a que interiorice que el catalán es el único idioma de Cataluña. Sin pasado histórico, cultural ni lingüístico de España, el inmigrante aparece ante los nacionalistas como una mente en blanco que se le debe amueblar de la identidad nacional catalana. El objetivo es tabularlos en programas de acogida para evitar que se contaminen con la cultural plural de España e inculcarles la máxima: «Una nación, Una lengua propia y Una cultura». No voy a hacer mención de ninguno de los mecanismo porque excederían las posibilidades de espacio de este artículo, pero no me resisto a denunciar la voluntad de la consejería por hacerlos llegar a todos los ámbitos de la vida social para cercar la formación de los inmigrantes en un coto sin escapatoria posible.

La única legalidad del nacionalsocialismo en la Alemania de 1993 fue el poder que les dio el ganar unas elecciones democráticas.Pero su legitimidad no nacía de la razón o la justicia, sino de su fuerza. Hoy en Cataluña, lo único que explica que el nacionalcatalanismo impida que se pueda estudiar indistintamente en catalán o castellano, es porque ocupan el poder, no porque sea justo; lo único que explica que puedan sancionar por rotular sólo en castellano y por el contrario, subvencionar a los que rotulen sólo en catalán, es porque ocupan el poder, no porque sea justo, y si hoy incumplen un decreto del ministerio para impartir la tercera hora de castellano o no obedezcan a tres sentencias del TSJC que obliga a la Generalitat a respetar el derecho de los padres a escoger la lengua vehicular en que quieren que sus hijos estudien en la escuela, es porque al racismo cultural hoy lo llaman cohesión social, normalización o defensa del ecosistema lingüístico catalán.

Antonio Robles, diputado de Ciutadans en el Parlament de Catalunya, y autor del libro "Extranjeros en su país",
www.editorialsepha.com

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