AGLI

Recortes de Prensa    Viernes 16 Mayo 2008

A Juan Manuel Piñuel
Juan V. Oltra Minuto Digital 16 Mayo 2008

Una vez más, un amargo despertar. He notado el mordisco de una boca invisible en la nuca, las propias uñas clavadas en la palma de la mano a fuerza de apretar los puños crispados. Dolor y furia, aunados y desatados al tiempo, como un Padre Nuestro disparado detrás de un fuerte puñetazo en la mesa.

ETA, ese grupo salvaje, esos escombros de la sociedad, jaleados por unos cuantos estúpidos desaseados, tolerados por una clase política que no sabe, o lo que sería peor y por eso no quiero creer, no quiere plantarle cara. ETA, ese grupo abominable que meneando el árbol de las nueces da réditos políticos a unos cuantos miserables que, misterios de la democracia, no son ajusticiados en plaza pública por una muchedumbre airada. ETA, ha vuelto a matar. No debería ser noticia, y no lo es. Es, simplemente, una vergüenza.

No tuve el honor de conocer a Juan Manuel Piñuel, pero si me cabe el goce de poder llamar amigos a otros compañeros de su benemérito cuerpo, y llevo como una medalla el hecho de contar en mi familia con unos cuantos caballeros de verde, desde hace casi un siglo.

No conozco a su esposa, ni he jugado con su hijo, aunque tengo amigas, mujeres de guardias civiles, con un valor y unos principios que no llegan ni a rozar la mayor parte de nuestra clase política, y tengo muy claro como vive un niño en una casa cuartel.

No podré ir a su entierro, aunque he tenido desgraciadamente el amargo honor de acudir a algún otro, y tener que tragarme las emociones que me provocaban ver a una mujer rota en un mar de lágrimas, y a unos hijos que tenían que soportar que un grupo de miserables les insultaran y les corearan, sin comerlo ni beberlo, aquella rima maléfica de la transición: “vosotros, fascistas, sois los terroristas”

No, Juan Manuel. Ni te conocí a ti, ni a tu esposa, ni mis hijos han jugado con el tuyo en el patio de la casa cuartel. Pero tu muerte me ha rozado el alma, me ha golpeado el corazón. Hoy no he salido del despacho, pero he estado en Legutiano, en la Málaga donde vivías y en la Melilla españolísima donde naciste. Y por supuesto, en Valencia, donde cumpliste con el Todo por la Patria del que hoy has pagado el último plazo. Me has acompañado en el trabajo, en mis clases, hasta en el más recóndito de mis pensamientos.

Se que me disculparás que no guardase los cinco minutos de silencio que por ti pedían las instituciones. Como decía el maestro Rafael García Serrano, los minutos de silencio son los Padrenuestros de los cobardes. Y hoy, hoy he rezado mucho.

Se que desear que tu muerte sea la última que estos perversos imbéciles provocan, es pedir un imposible. Pero si deseo que nuestra clase política se conmueva solo un poco, lo suficiente como para dejar de emplear palabras vanas, de condenar por enésima vez lo ya condenado, y actúe. Eso, y que tu mujer tenga fuerzas un día para contarle a tu hijo como moriste por España. Él crecerá a la sombra de un gigante: la tuya.

Honor y Gloria a la Guardia Civil.

Constitucional, pero ineficaz
Editorial ABC 16 Mayo 2008

POR una mayoría de siete frente a cinco, los magistrados del Tribunal Constitucional han respaldado una de las medidas más polémicas de la Ley integral contra la violencia sobre la mujer, la que en el artículo 153.1 del Código Penal instaura la agravación de penas cuando el autor de la agresión es un hombre. El TC da por buena esta discriminación negativa penal, basada exclusivamente en la condición de hombre del autor, y de mujer de la víctima. Muchos jueces de lo penal creyeron que esta reforma violaba el artículo 14 de la Constitución. Esta tesis es también la de cinco magistrados del TC que han anunciado votos particulares. Todos los discrepantes proceden de la carrera judicial, dato relevante que pone de manifiesto la distancia entre los planteamientos doctrinales y los realistas que siempre se enfrentan en la discusión sobre leyes que tienen un fuerte carácter propagandístico. Al final, lo que importa es la suma de votos, criterio suficiente para dar por zanjada la cuestión, aunque la división de opiniones en el TC explica por qué tantos jueces dudaban de la constitucionalidad del artículo respaldado por el Alto Tribunal.

La agravación de penas cuando el hombre es el autor es una técnica punitiva nada deseable, porque exige valorar más o menos el valor de la vida o de la integridad física de la víctima según su sexo y porque prejuzga legalmente que el hombre agresor de una mujer siempre actúa movido por impulsos de superioridad o de dominación. La libertad de valoración del juez queda así anulada porque es la ley la que le impone apreciar una determinada motivación en el autor sin posibilidad de prueba en contrario, perjudicándose también el derecho de defensa del sospechoso. Mucho más razonable habría sido establecer un sistema de circunstancias agravantes que permitiera a cada juez elevar la pena caso a caso, atendiendo a los rasgos concretos de la agresión y de la relación de la pareja. O simplemente, habría sido suficiente una elevación de pena general, sin mención al sexo del autor, pues, como sucede en la inmensa mayoría de los delitos de violación, cuya víctima es una mujer, la propia estadística se encargaría de castigar más gravemente al hombre agresor.

Que sea constitucional esta medida discriminatoria no quiere decir que la política contra la violencia sobre la mujer esté rescatada de sus pobres resultados, por no decir de su fracaso. En 2008 ya han muerto 27 mujeres y lleva camino de superar el trágico registro de 2007. Este es el problema y lo que evidencia que la discriminación penal instaurada en 2004 fue un brindis al sol, un ejercicio de propaganda legislativa que obvió la triste realidad de que a un agresor dispuesto a matar a su pareja y a suicidarse después no lo disuade una pena ad hominem. Cuando se habla de penas, es que ya se ha llegado tarde.

La clave está en la prevención y este es el fallo del sistema de protección a la mujer. No todas las víctimas denuncian y muchas de las que lo hacen se arrepienten después; se mantienen los silencios de los entornos familiares y vecinales; y las administraciones no destinan recursos suficientes para dar seguridad económica y asistencial a la mujer y a sus hijos. Lo fácil es echarle la culpa a los jueces y reprocharles su «falta de sensibilidad». Este argumento es la prueba de la impotencia política y social frente a un fenómeno delictivo creciente -aumentan también las agresiones de padres a hijos y de hijos a padres- que desborda la retórica igualitarista del Gobierno y de los grupos feministas, ahora muy silenciosos pero extremadamente activos en su momento contra los gobiernos de Aznar, pese a que la orden de protección inmediata aprobada en 2003 fue el avance más cualificado en la lucha contra la violencia sobre la mujer. Queda aparte el capítulo del TC, que ha desvelado nuevamente su división interna, convertida en endémica. En este caso se ha reproducido casi milimétricamente la separación ideológica. Por la mínima, la presidenta del TC no ha tenido que hacer uso de su voto de calidad para dirimir empates. La situación de esta institución es cada día más preocupante.

El euskera, ahora toca

FRANCISCO RODRÍGUEZ ADRADOS DE LAS REALES ACADEMIAS ESPAÑOLA Y DE LA HISTORIA. ABC 16 Mayo 2008

EN esa especie de turno de acoso a la lengua española, los políticos vascos aprietan ahora los tornillos del euskera (o vasco, palabra indoeuropea, «los de las alturas»). Parece que les toca. Legislación impositiva, obligatoriedades en la enseñanza, confusión, presiones a los padres, propaganda. «Cuotas». Todo para expulsar al español de la enseñanza y de la administración, de todo.

Desgraciados sus hablantes, que allí lo son todos. Y es su lengua de cultura, la segunda lengua internacional del mundo, la que permite entenderse entre sí a todos. Los gobiernos de España miran a otro lado. El artículo 3 de la Constitución (obligación de conocer el castellano y derecho a usarlo), queda puenteado.

El Sr. Ibarreche, que no ganó las elecciones (nunca los nacionalistas las ganaron en ninguna parte) y es el héroe de una autodeterminación ilegal, lanza leyes educativas que imponen, casi, la enseñanza en euskera. El que no la quiera, que se vaya a los «centros especiales» (casi dan ganas). Todos, a someterse a imposiciones y cuotas. Y a sufrir un gran dolor de cabeza. Eso leo.

Nos gustaría saber cuál es la razón de esas imposiciones. ¿Motivos históricos? ¿Necesidades sociales? ¿Utilidad para la comunicación? ¿Exigencia del pueblo? Yo diría que no.

Normalmente se echa mano de la historia: se trata de la lengua del pueblo vasco, símbolo de su soberanía, de poner fin a la supuesta opresión. Veamos.

El euskera nos es presentado con un halo de Antigüedad que, según algunos, llegaba a Adán y Eva, Hugo Schuhardt la rebajaba a los iberos. Pues tampoco, nadie lo cree ya. Pero es parte del mito de los independentistas desde en torno al 1900.
Los lingüistas somos hoy más pragmáticos. Lean a Caro, a Michelena, a Tovar, a Villar, a otros más, incluso yo he escrito sobre esto. El euskera es, sí, una lengua no indoeuropea, pero no hay datos seguros de parentesco con otras lenguas ni de su exacta antigüedad.

Sin duda es una lengua de inmigrantes seminómadas, semi-agricultores que vinieron del Este, de la llanura rusa o el Cáucaso o más allá en oleadas sucesivas desde en quinto milenio a. C.: como los indoeuropeos y los finougrios (de donde el finés y el húngaro). Todos, sus antepasados y los de nosotros los indoeuropeos, más o menos iguales en cultura y antigüedad. Más tarde llegaron desde Asia pueblos como los hunos, después los altaicos (de donde los búlgaros no indoeuropeos y el turco), luego los tártaros y otros.

Asia es una vasta matriz de pueblos, desde ella fue poblada Europa en las fechas indicadas, de los anteriores europeos nada tenemos sino sus huesos. Nada de sus lenguas.

Los vascos son captables por nosotros, históricamente, por fuentes griegas y romanas desde en torno al cambio de era (Estrabón, Plinio), en la región de Hispania que sabemos. Pero apenas existen topónimos euskéricos en esa zona, casi todos son indoeuropeos, celtas, ibéricos o latinos. Hay estudios recientes. A juzgar por topónimos y antropónimos antiguos, los vascos llegaron primero a Aquitania, donde los celtas, hacia el 800 o el 500 a. C., los arrinconaron junto al mar. Sólo luego, como tantos pueblos, bajaron hacia el Sur.

Seguramente hacia el siglo I antes de Cristo llegaron a su ángulo de Hispania, algo se expandieron luego en la Edad Media. Esto es lo que creen hoy los más de los lingüistas. Y los genetistas nos dicen que sus genes no difieren sustancialmente de los de sus vecinos.

Esto es lo que puede suponerse sobre los vascos en el S.O. de las Galias y su región de España: eran un pueblo y una lengua llegados del Este junto con tantos otros pueblos, rodeados aquí por indoeuropeos varios, celtas y romanos. No mitifiquemos. El origen y la historia del euskera son, en Europa, paralelos a los de tantas lenguas, las indoeuropeas entre ellas. Lo más original es que sobrevivieron dentro de ese entorno. Trajano prefirió dejarles tranquilos, estaban a trasmano, se fue a los dacios y los nabateos. Y ellos se defendieron de los godos.

Eso sí, absorbían palabras del celta, del latín (y el Cristianismo), luego del castellano. Para decir «paz», «chistu», «cerro», «pozo», «pecado», «seda», «cardar», «yunque», «cruz», «cuerpo», «tiempo», «cielo» tuvieron que acudir al latín; para «independencia», «aeropuerto», al castellano.

No es un desdoro. Era un pueblo iliterato en cuya lengua influían las lenguas de cultura vecinas.
Del euskera sabemos palabras sueltas desde el siglo X, algunas desde antes, en inscripciones latinas tardías. Y nombres de lugar y de persona, rarísimos en Hispania. Textos escritos no los hay hasta el siglo XVI y pocos: traducciones del latín, refranes, sentencias, literatura popular.

Era una suma de dialectos para uso interno, oral, campesino y marinero. Todos o casi todos, a partir de un momento, hablaban (y escribían) en español y francés, lenguas cultas y escritas desde la Edad Media, el siglo XI, al menos.

Y nunca fueron los vascos una nación en sentido político: eran tribus que nunca llegaron a constituir un reino, se integraron en el de Castilla. Al lado de los castellanos luchó en las Navas de Tolosa, en 1212, el señor de Vizcaya, López de Haro. Como súbditos de Carlos V, de Felipe II y los demás, fueron los vascos a América. Hicieron grandes hazañas como navegantes y conquistadores. ¿Quién no ha oído de Elcano, de Legazpi, de Urdaneta, de los demás? Eran admirables. Igual el Obispo Zumárraga de México y los que dejaron espléndida descendencia en toda América.

¿Y la lengua? El castellano era la de todos. El vasco (o euskera o euscaldún o vizcaíno...), dividido en dialectos, era algo local y familiar. Zumárraga añadía a sus cartas latinas unas frases en vasco. Era y ha seguido siendo una lengua, oral sobre todo, campesina y marinera. Nadie se oponía a que la hablaran los que la habían mamado y los que quisieran, pero la lengua de cultura y relación amplia era el castellano.

Esto ha sido el vasco, hasta ayer, como quien dice. Y una nación vasca en sentido político con una lengua culta, escrita, lengua de todos, nunca ha existido. Trabajosamente ahora han hecho una lengua unificada y tratan de convertirla en lengua general de comunicación y de imponerla como sea. Que no presenten esa política como la reconstrucción de un pasado.
No están recreando nada. Están, miméticamente, inventando, imponiendo algo. Y aquella lengua a la que quieren arrinconar es su lengua de comunicación y de cultura, la de su historia y sociedad. Aíslan al País Vasco, lo dejan, si es que pueden, prácticamente, en un vacío. Imponen lo minoritario, arrinconan lo verdaderamente vivo.

Pequeñas minorías politizadas, incultas, interesadas, se han apoderado del campo y a una lengua entrañable, que los políticos apenas conocían, la convierten en un arma. Y el caso es que no vale ni como lengua general ni para comunicarse con el mundo. Por muchos tesoros científicos que guarde para los lingüistas.

Tratan de expulsar al español, una lengua útil para todos. De convertir una región próspera en un aislado fondo de saco. De hacer difícil la cultura y la vida. Atormentan al niño con una lengua que difícilmente aprenderá, ni le interesa las más veces, y que le ocupa el espacio mental que necesita paraotras cosas.

En fin, un mito impuesto trae una inquisición: los grandes vascos de otro tiempo no son ya ni mencionados. Ni los grandes vascos modernos que escribían, ¡cómo no!, en español. Unamuno, Baroja, Julio Caro, un larguísimo etc...

Sr. Ibarreche, deje vivir a la gente. Y contra el euskera nada tenemos, al contrario. Déjelo para sus hablantes. Imponerlo forzadamente a los demás, ignorando los hechos, no es de recibo. Con esa política pierden todos. Dejen los mitos y la intolerancia. Y el Gobierno español debe cumplir su papel propio.
FRANCISCO RODRÍGUEZ ADRADOS
de las Reales Academias Española y de la Historia

Rótulos en gallego
Editorial ABC 16 Mayo 2008

PSOE y BNG han sacado adelante en el Parlamento de Galicia una proposición no de ley para recompensar en el reparto de subvenciones a los comerciantes que rotulen solamente en gallego. El diputado nacionalista que defendió el texto mostró, por cierto, una fijación obsesiva hacia ABC, buena prueba de que la defensa del marco constitucional y del sentido común hace perder los nervios a los socios radicales que se busca Rodríguez Zapatero en el ámbito nacional y autonómico. Hace ya tiempo que la lengua gallega es «normal» en la vida social y política de la comunidad autónoma y, por tanto, la retórica sobre una imaginaria «normalización» lingüística es una falsedad que esconde un absurdo afán identitario.

Un idioma no se debe imponer a nadie, y mucho menos en perjuicio del castellano, lengua común y activo cultural de todos los españoles en el mundo globalizado. Bien están el fomento y la promoción, como proponía el PP en su razonable rechazo a la moción finalmente aprobada, pero en ningún caso es admisible una discriminación contraria al ordenamiento jurídico y a la propia realidad social. La dialéctica que se basa en la idea de «salvar el gallego» está sencillamente fuera de lugar. Por fortuna, esta hermosa lengua está plenamente garantizada en el ámbito de un Estado de Derecho que reconoce también -a diferencia de ciertos nacionalistas y oportunistas- que todos los españoles tienen el derecho a utilizar el castellano.

De la escuela al ataúd, sólo en gallego
POR JOSÉ LUIS JIMÉNEZ. SANTIAGO ABC 16 Mayo 2008

Una de las últimas ocurrencias de Bieito Lobeira, el diputado autonómico del Bloque Nacionalista Galego que el pasado miércoles acusó a ABC de «secuestrar» la voluntad del PP por no secundarle en su cruzada lingüística, fue la de presentar una pregunta oral en el Parlamento por el doblaje al gallego de la tercera entrega en DVD de la serie animada infantil «Bola de dragón», coincidiendo con su salida al mercado sólo en castellano, japonés y catalán.

La preocupación de Lobeira por la infancia es notoria, según se desprende de algunas de sus iniciativas de los últimos tiempos. Ya en enero del pasado año fue el autor de una proposición no de ley para que desde la Xunta se fomentara la fabricación de muñecas que hablen gallego y se tomen todas las medidas que sean oportunas para la «galleguización» de los juguetes y los regalos dirigidos a los más pequeños.

Este prohombre de los derechos lingüísticos estuvo también en junio de 2006 detrás del impulso al uso del gallego en las lápidas de los cementerios, esgrimiendo el argumento de que si ocurriera una hecatombe nuclear, la civilización que sobreviviese vería en las tumbas que el gallego era una realidad social como idioma propio de Galicia.

Pero fue un poco más allá. Entre una y otra iniciativa, defendió la necesidad de impulsar la galleguización de nombres y apellidos, para lo que conminó a rostros conocidos y dirigentes políticos a dar ejemplo, y contrarrestar así una tara de la que hizo responsable a la Iglesia y al «devenir histórico».

El miércoles, dentro de la medida estrategia de inmersión lingüística que propone el BNG para todas las facetas de la vida, los nacionalistas propusieron la incentivación de la rotulación de los comercios en la lengua de Rosalía, de modo que su empleo consistiera en un mérito a la hora de recibir subvenciones.

No obstante, lo finalmente aprobado fue una versión suavizada por las enmiendas del PSOE, que eliminó del texto original la voluntad impositiva del uso del idioma en el comercio, una zancadilla al principio constitucional de «libertad de empresa», y con ciertas similitudes a lo expresado en el Estatuto de Cataluña recurrido al TC, proyecto por el que el BNG siente cierta devoción y utiliza como inspiración de su acción política en Galicia.

La prohibición invisible
La desquiciada cruzada de los nacionalistas busca, principalmente, cumplir ante los sectores más radicales de sus bases y maquillar así la pérdida de identidad en los departamentos gobernados por el BNG, denunciada por los críticos a la dirección de Anxo Quintana.

La línea está marcada: la lengua propia de Galicia vive en una situación de supuesta inferioridad por culpa del castellano, y ya que es inconstitucional la imposición del deber de conocer el gallego se teje un entramado legislativo para que expresarse en el idioma de 450 millones de personas no sea sólo poco rentable, sino además de mal gallego. Esto es, a la cuasi-imposición legal se suma la humillación moral.

El eufemismo utilizado es «normalización lingüística», bajo la excusa de «hacer país», fin último que puede ser complementado ridiculizando los símbolos de España, como su himno o su bandera, ausente en numerosos actos oficiales del Bloque.

Así, para el BNG no es suficiente con una equiparación legal de facto -proclamada en la Constitución y el Estatuto-, ni tan siquiera con políticas para garantizar que un ciudadano de la Comunidad opte a los mismos derechos cuando se exprese en gallego en sus relaciones con los poderes públicos, sino que además se inmiscuye en las relaciones privadas del individuo, como en el caso del comercio.

Tímidamente, Touriño puntualiza a sus socios que «el gallego no se va a imponer ni obligar», pero sí a impulsar, contradiciendo por tanto su intención meses atrás de establecer el deber de conocer el idioma en la fracasada reforma estatutaria. Y es que el idioma es para el PSOE un arma electoral muy suculenta que arrojar al PP.

La formación que preside Alberto Núñez Feijóo atraviesa una situación comprometida. No en vano aprobó en 2004 el último Plan de Normalización Lingüística, otra más de las herencias envenenadas de Manuel Fraga, ya que es esta norma en la que se apoya el bipartito gallego para desarrollar su hoja de ruta lingüística.

Su posición más comprometida ha sido en educación, donde defienden que, al menos, la mitad de las horas lectivas sean en castellano, y que los padres tengan la posibilidad de elegir la lengua en que se enseñe a sus hijos en la educación infantil. Tardía reacción que, bien manipulada, es tachada de antigallega.

¿Por qué no me callo?
Luis del Pino Libertad Digital 16 Mayo 2008

¿Y yo quien soy?

¿Es que no me he enterado de que el Partido Popular ha cambiado?

¿Es que me pienso que, porque haya votado a un partido, tengo derecho a exigir que ese partido respete los principios con los que concurrió a las elecciones?

¿Acaso no soy consciente de que las promesas electorales, como ya confesó Tierno Galván en su día, se hacen para no cumplirlas?

¿Qué especie de ceguera me impide ver que ese cambio de rumbo del Partido Popular no podía producirse sino después de las elecciones, porque, en caso de haberse producido antes, sólo le habrían votado al PP don Mariano Rajoy y su círculo de confianza, junto con sus respectivas familias y un señor de Soria que pasaba por allí?

¿Es que no entiendo que, si se le hubiera hablado con sinceridad a la gente, hubiera sido imposible engañar a los votantes del PP, dejándoles sin representación parlamentaria?

¿Acaso me creo que puedo oponerme a un cambio de régimen defendido por todas las instituciones del Estado?

¿No me doy cuenta de que es necesario aceptar que la Constitución se convierta en papel mojado?

¿Me impide mi obcecación percatarme de que no se ha pervertido el Tribunal Constitucional por mero capricho, sino para que otorgue legitimidad a un Estatuto catalán ilegítimo, que consagra la desigualdad entre los españoles?

¿No soy capaz de asumir, como media España ha hecho ya, que el agua pasada no mueve molino y que, si alguien ha muerto por defender la Constitución, lo que hay que hacer es dar una salida digna a los que lo mataron?

¿Tal vez estoy metafísicamente imposibilitado de concluir por mí mismo que, para quien se mueve en los despachos, todas las bajas son asumibles?

¿A santo de qué doy la murga con cosas que a nadie importante le importan?

¿A cuento de qué intento poner en evidencia a quienes no han cometido otro pecado que guiarse por su solo y particular interés?

¿A qué viene eso de denunciar que España vive desde hace cuatro años, como Miterrand dijo de De Gaulle, en un golpe de estado permanente?

¿Quién c... me creo que soy?

Varios miles de personas han firmado ya, en solo dos días, el Manifiesto por una Alternativa Real a Zapatero, en el que se solicita que no se consume un cambio de rumbo que constituiría un engaño a los 10 millones de personas que han otorgado su confianza al Partido Popular.

Puedes leer el contenido del manifiesto y mostrar, si lo consideras oportuno, tu adhesión, en la página

http://www.alternativaazapatero.org/

Sucriben el manifiesto: Gabriel Albiac, Ignacio Arsuaga, Francisco Barcones, Esteban Calderón Dorda, Alejandro Campoy, Santiago Condón Usón, Mª Ángeles Domínguez, Victor Gago, Maria Jesús González, Maria José Grech, Francisco Javier Fraile Pelaez, Victoria Llopis, Eduardo López López, Jose Antonio López López, Jose María Marco, Pio Moa, Oscar Molina, Eloy Morán de la Fuente, Ramón Pi, Luis del Pino, Florentino Portero, Carlos Ruiz Miguel, Alfonso Sabán Astray, Avelino Samartín Quiroga, Juan Antonio Tirado, Álvaro Vermoet y 6700 firmas más.

Mañana sábado, a las 11 de la mañana, y gracias a la iniciativa de DENAES, tendrá lugar la inauguración del Monumento a las Vïctimas del Terrorismo en la Plaza de la República Dominicana de Madrid.
Os esperamos allí a todos.

Quien ha cambiado es el PSOE
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 16 Mayo 2008

«ETA ha fracasado en su atentado», Rubalcaba dixit. Ministro: si matar una persona, herir a cuatro y destruir un cuartel es un fracaso, ¿a qué llama usted éxito? ¿Matar a cien? ¡Hay que ver lo que cuesta dejar de mentir! Más que de fumar. Además, lo había reconocido el consejero de Seguridad vasco, Balza: «La infraestructura de ETA es muy potente». Y su propio Gobierno, al aceptar, ¡finalmente!, la palabra «derrota» en un comunicado sobre la banda terrorista. Tras lo de Legutiano, no le valían los eufemismos, como hasta ahora. Hoy sabemos que ETA no pondrá fin a la violencia hasta alcanzar todos sus objetivos. Más consideraciones que tuvo Zapatero con ella -trato VIP a De Juana, calificación de «hombre de paz» a Otegui, permitir a ANV presentarse a las elecciones, ignorar la kale borroka- no pueden tenerse. Su respuesta ha sido volver a asesinar. Más segura que nunca de los apoyos que cuenta en el País Vasco y de que habrá nuevas negociaciones, no importa que vuelva a asesinar, como ocurrió tras el atentado de Barajas.

En la etapa que acaba de concluir ha conseguido lo que buscaba, que no era poco: meter a su gente en los ayuntamientos vascos, y arrancar al Gobierno español promesas de un organismo común vasco-navarro, del reconocimiento de la identidad nacional vasca y de la celebración de una consulta. Todo eso se lo ofreció Zapatero en Loyola. Pero a ella le pareció poco porque lo quiere todo. Y si no lo consigue esta vez, ya saldrá otro Zapatero que se lo dé. O este mismo, pues, lo siento, pero sigo sin fiarme de él. Primero, porque fue ETA, no él, quien rompió las negociaciones. Es lo único que tenemos que agradecer a la banda, pues de no haberlo hecho ella, seguiríamos en el limbo. Segundo, porque todavía no ha dicho que no volverá a negociar con ETA. Y tercero, porque aún no ha reconocido que se equivocó, que tenían razón quienes decían que el único diálogo con ETA consiste en sentarse a una mesa, preguntarle si deja definitivamente las armas, y si contesta que no, levantarse e irse.

Es lo que hicieron todos los gobiernos democráticos anteriores, y no hizo el suyo. Lo que hizo el suyo fue prolongar la negociación, dando tiempo a los terroristas, que estaban contra las cuerdas, a reagruparse, rearmarse y reaparecer en las instituciones. Para terminar admitiendo que estamos ante asesinos despiadados y calculadores. En fin, más vale tarde que nunca, pero dejando muy claro que quien ha cambiado de política antiterrorista es Zapatero, no Rajoy, y lo que tenía que haber hecho éste era decirle: «Presidente, ¡bienvenido al club de los que creemos que hay que derrotar a ETA!». Pero en esto de vender su mercancía, el PP ha sido siempre una calamidad.

Queda ahora el rabo por desollar. Me refiero a la actitud ante el nacionalismo «moderado». Pongo entre comillas por aquello que decía Arzallus de que ellos recogían las nueces del árbol que sacudían los otros. Todas sus condenas, condolencias y lágrimas no borran una realidad brutal: siguen considerando a ETA un problema político y siguen buscando salidas anticonstitucionales a un asunto que cae de lleno en la Constitución. De ahí no hay quien los mueva. Todas las concesiones que se les hagan no servirán de nada, como no sirvieron las que se hicieron a ETA. Al revés, las aprovecharán para adelantar su agenda y pedir más.

Eso sí, ellos no matan, ni secuestran, ni extorsionan. ¿Para qué, si lo hace ETA?
La conclusión de este artículo desgarrado, como tantos otros que uno lleva escritos en días de luto, es clara, o al menos eso esperamos: si con ETA sólo cabe la política policial y judicial, con el PNV sólo cabe la política constitucional, de respeto a la ley, a la ética y a los demás. Así que se dejen de pamplinas, lloriqueos y victimismos. En el País Vasco, las únicas víctimas son las causadas por ETA y el nacionalismo militante. A los etarras hay que enviarlos a la cárcel. A los nacionalistas, a la oposición. ¿Acaso no la hacen incluso cuando están en el Gobierno?

ETA: vuelta a matar, vuelta a empezar
Roberto Blanco Valdés La Voz 16 Mayo 2008

Legutiano confirma lo peor: que, según suponían los responsables del Ministerio del Interior y de la Consejería vasca de Interior, la banda terrorista ha decidido iniciar otro ciclo de atentados con víctimas mortales.

La noticia es terrible para todos los que tendrán que retomar su rutina de escoltas y contravigilancia a fin de evitar ser asesinados, pero no constituye, por desgracia, ninguna novedad. Lo mismo hicieron los etarras tras las treguas de 1989 (25 muertos en 1990 y 45 en 1991) y 1998 (23 muertos en el 2000 y 14 en el 2001) en aplicación de una lógica tan cruel como perfectamente previsible.

ETA asesina con el objetivo de que el Gobierno se siente a negociar -es decir, a aceptar sus exigencias sobre la independencia y territorialidad de la denominada Euskal Herria- y por eso, cuando cree haber acumulado suficiente angustia y sufrimiento, declara una tregua que le permita comprobar si con sus crímenes ha conseguido reblandecer la voluntad del adversario. De pronto, y como si nadie supiese de qué va, la inmensa mayoría del país celebra, alborozada, la tregua terrorista y apuesta a que esa vez, por fin, irá la buena.

Pero, tras la apertura de la negociación, se comprueba lo que era de antemano conocido: que ningún Gobierno puede dar a ETA lo que exige, incluso aunque esté dispuesto a recorrer con ella un camino tan largo y peligroso como el que recorrió el Gobierno presidido, en la pasada legislatura, por Rodríguez Zapatero. Entonces, una vez que ETA constata que no obtendrá lo que esperaba, vuelve a asesinar con la decidida voluntad de iniciar un nuevo ciclo.

ETA mató el miércoles, y volverá a hacerlo si es capaz, para poner así las bases de la futura negociación que seguiría a la tregua que podría declarar en el futuro. Una tregua que enseguida será recibida por los partidarios de la solución negociada como la auténtica ocasión para acabar con la violencia y cuyo seguro fracaso no evitará que quienes han hecho de equivocarse una prestigiosa profesión tachen de enemigos de la paz a los que nos empeñamos en recordar lo que todo el mundo sabe.

¿Cómo romper esa lógica perversa que solo favorece la perpetuación del terrorismo? Solo hay un modo: proclamando de la forma más unitaria y solemne posible -por ejemplo, con un acuerdo del Congreso de los Diputados similar al de mayo del 2005, que permitía abrir conversaciones con la banda terrorista- que ningún Gobierno de España negociará nunca con ETA.

De no hacerlo, está ya escrito lo que acontecerá antes o después: que ETA declarará otra tregua, a la que seguirá otro ciclo de violencia, y otra tregua, y otro ciclo de violencia, y otra tregua, y otro ciclo de violencia...

El bien del pueblo vasco
Germán Yanke Estrella Digital 16 Mayo 2008

En la homilía del funeral por Juan Manuel Piñuel, guardia civil asesinado por ETA en Legutiano, el obispo de Vitoria se preguntaba si un acto así, el atentado de la banda terrorista, servía al bien del pueblo vasco. Es una pregunta retórica, naturalmente, pero como las palabras son importantes, e incluso a veces las carga el diablo, convendría aclarar que no se trata sólo de que los medios (el asesinato, la extorsión, la amenaza, el terror) no sirven al bien del pueblo vasco, sino los fines de la banda, que, con la violencia en su entraña ideológica, no son otros que el totalitarismo, la anulación de la ciudadanía y sus derechos y la dictadura nacionalista. El obispo de Bilbao pidió, poco antes, que se deslegitimase a ETA, asunto que es crucial, pero que no debe referirse sólo a los medios, sino también a los fines.

El lehendakari, en una estrafalaria comparecencia para condenar el asesinato, lo presentaba como un obstáculo, el principal, para que el pueblo vasco (con la misma terminología evanescente del obispo de Vitoria) siguiera su “camino”, que, como se sabe, no es otro para Ibarretxe que el “derecho a decidir” mediante un proceso de negociación “sin exclusiones” y la posterior “consulta”. No es así, la banda no es el obstáculo para ese proyecto de autodeterminación, y no lo es hasta el punto de que en el documento que pretende presentar al presidente Rodríguez Zapatero el próximo día 20 tiene que incluir, como disculpa de su desatino intelectual y político, el compromiso para “abrir un escenario de solución al problema de la violencia”.

El nacionalismo vasco que se dice democrático tiene que reparar en que si los fines de ETA pueden ser identificados con los suyos, aunque sea en parte y aunque discrepe y condene los medios, su proyecto queda deslegitimado. El proyecto de ETA, en el que los medios terroristas son un elemento inseparable, no es compatible con el más elemental y devaluado de los conceptos posibles de democracia y Estado de Derecho, como este atentado y toda su historia subrayan. No es posible anclarse en la idea, estrambótica e inmoral, de que tiene un proyecto que puede ser defendido con otros medios e incluso compartido con otros. Por ello la única respuesta es la “derrota” de la banda como afirma, sin paliativos esta vez, el comunicado leído en el Congreso y suscrito por los partidos con representación parlamentaria y las organizaciones patronales y sindicales.

Ese convencimiento debe presidir el acuerdo de los partidos contra el terrorismo y la exigencia que deben plantear al PNV y al Gobierno vasco. Ibarretxe, desde luego, no lo entiende así y se propone, entre otras cosas, conseguir el apoyo en el Parlamento de Vitoria del Partido Comunista de las Tierras Vascas, careta de Batasuna, a su plan de autodeterminación. El bien de los ciudadanos vascos es la libertad, la democracia y el Estado de Derecho. El mal no puede ser otro que lo que se oponga a ello, con violencia, aprovechando la violencia, o con taimado disimulo.

Sin concesiones
EDITORIAL El Correo 16 Mayo 2008

El funeral que ayer despidió a Juan Manuel Piñuel, y que fue presidido por los Príncipes de Asturias, se convirtió en la expresión del dolor que toda la sociedad española siente por la pérdida de otra vida a manos del terrorismo etarra. La emoción ciudadana que acompañó al coche fúnebre en su recorrido por Vitoria y la nutrida presencia de autoridades y representantes de todo el arco parlamentario contrastó con la desgarradora indiferencia e incluso el secretismo con el que durante años fueron enterradas las víctimas de ETA asesinadas en Euskadi. En toda España se sucedieron las concentraciones de condena de un crimen que se añade al desalmado cinismo con el que, antes y después de cada atentado, se pronuncian los cómplices de los terroristas. Sin embargo, la reacción de repulsa y de solidaridad con la que los ciudadanos vascos se manifiestan hoy ante los crímenes etarras no consigue expresarse con la intensidad y la perseverancia necesarias para arrinconar definitivamente a los asesinos. También por eso la unidad democrática de estos dos últimos días ha de ir más allá de la condolencia y no debe desvanecerse, como en tantas ocasiones, tras el entierro del guardia Piñuel.

Siempre resultará aconsejable la formalización de esa unidad, definitoria de una estrategia inequívoca frente a ETA. Pero probablemente los recientes y prolongados episodios de desencuentro, que tendrán su reflejo el próximo domingo en la más que destacable ausencia del Colectivo de Víctimas del Terrorismo y del PP en el homenaje organizado por el Gobierno vasco a las víctimas, requieran de un tiempo para dejar paso a un compromiso más estrecho. Compromiso que deberá sustentarse en la certeza de que la derrota de ETA nunca será posible mientras la banda albergue esperanzas de hallar la razón de su sanguinaria existencia en una mesa de negociaciones.

El afán de ETA por hacer valer su fuerza asesinando convierte en ociosa cualquier especulación sobre la finalidad inmediata que perseguía con el atentado de Legutiano. Pero su coincidencia con los días previos a la entrevista del próximo martes entre el presidente Rodríguez Zapatero y el lehendakari Ibarretxe obliga a plantearse en qué medida la iniciativa soberanista de este último contribuye a alimentar las expectativas etarras. Se equivocan interesadamente los integrantes del Ejecutivo vasco cuando aducen que a ETA le molesta el plan Ibarretxe. Puede que a los terroristas les parezca insuficiente; pero también les resulta conveniente porque pretende desbordar el orden constitucional y el marco estatutario, para lo cual el nacionalismo gobernante se vería una vez más obligado a recurrir a la izquierda abertzale. El plan Ibarretxe sólo podría incomodar a los terroristas si su mentor pospusiera su realización a la previa desaparición de la violencia y de la propia ETA. Sería un paso importante para desmentir a quienes piensan que el soberanismo requiere del falaz argumento de un horizonte de paz para tener eco en la opinión pública vasca.

¿Vuelve la confianza?¿Qué ha cambiado?
Vicente A. C. M. Periodista Digital 16 Mayo 2008

Como las mareas, vuelven las frases ampulosas. La última es:”clima de confianza”. Acaba de pronunciarla el Presidente del Gobierno para evitar hablar sobre el consenso en la lucha antiterrorista. Acaba de pronunciarla el Sr. Rajoy para desdecirse de lo que no se cansaba de repetir en Campaña y en el debate con el Sr. Zapatero. Lo acaban de declarar los parlamentarios del PP vasco respecto a su Presidenta la Sra. San Gil.

Estamos en un tema de pérdida de confianza entre unos y otros. En el caso del Sr. Zapatero hay motivos más que suficientes para hacerlo. Sus pasadas actuaciones en la anterior legislatura, dejan poco lugar a las dudas sobre sus verdaderas intenciones. Sigue con un intervencionismo descarado, su demagogia alcanza límites desmedidos, su ambigüedad en la respuesta de hacer un frente común, me hacen evidente que sigo sin poder tener confianza en él y no puedo creer en un cambio de sus actitudes .

Por otro lado, el Sr. Rajoy, que al final ha optado por seguir el viejo consejo de : “si no puedes con tus enemigos, alíate a ellos”. Desde luego es poco digno y una respuesta cobarde, pero que le permite subsistir. Para ello se ha rodeado de personas hasta ahora desconocidas, y que se dedican a ir medrando y apartando del camino los obstáculos. Es claro que los principios y la ideología se pueden acomodar a los nuevos tiempos, ante el espejismo de que ese comportamiento dará frutos en el futuro.

Luego está el comportamiento tan desleal y oportunista de los parlamentarios del PP vasco con su Presidenta. Si alguien puede tener la confianza de los ciudadanos es la Sra. San Gil. Su trayectoria política, su valentía y su defensa de los valores de libertad en el País Vasco le avalan. Así que si alguien merece confianza es ella y no estos veletas capaces de modificar sus apoyos si ven peligrar su sillón.

Clima de confianza, sí, algo difícil de conseguir y muy fácil de perder. Para mí, como le pasa a la Sra. San Gil, el Sr. Rajoy ya no tiene mi confianza. En cuanto al Sr. Zapatero, jamás la ha tenido y no ha habido ningún hecho que me haga cambiar de opinión. En confianza, me parece alguien poco de fiar al que no le daría la espalda en ningún momento

La derecha ensimismada: diez millones entre esterilidad y nostalgia
Pascual Tamburri  elsemanaldigital 16 Mayo 2008

En medio del natural enfado de María San Gil y del silencio culpable de Mariano Rajoy –aunque para culpable, el democristiano Arenas- más de diez millones de españoles se miran al espejo todos los días y no se lo creen. La oposición más fuerte de Europa, en un continente que gira abiertamente a la derecha y que de hueros centros timoratos quiere saber poco, se está dedicando a hacerse daño a sí misma. ¿Incomprensible? Dejémoslo en estúpido.

No es sólo un problema de nombres. Es también de ideas, o más bien de falta de las mismas. Contrabandear una vulgata liberalista, y sumisa además a la izquierda cultural, como ideal común de toda una derecha que en realidad posee fuertes y marcadas identidades, tiene estas consecuencias. Y como donde no hay harina todo es mohína nos dedicamos a peleas de patio entre los enemigos del proyecto progresista disgregador de la identidad española. Al final unos acaban contentos en la poltrona de la oposición y otros se refugian en cualquier ensoñación fósil y nostálgica. Estúpido, insisto.

La ensimismación foral
Hoy tengo que añadir una palabra navarra a ese debate, porque la epidemia de dudas está llegando a este lado del Ebro, por desgracia. Una de mis más fieles y cualificadas lectoras, a propósito de la reciente conferencia de Iñaki Ezkerra y de Maribel Vals, me ha interpelado con una serie de observaciones críticas e inteligentes. También aquí tenemos un problema de identidad de la derecha, y Dios no quiera que el resultado sea el que estamos viendo en otras provincias.

Provincias, sí, y empiezo por esa palabra. Navarra es una provincia desde la Constitución de 1812 –y más formalmente desde 1841-, de manera que no hay reino ni reyno ni plenitud foral ni demás vestigios del Antiguo Régimen. No lo digo yo, es un hecho, y en él coinciden desde Mari Cruz Mina hasta mi reverenciado Javier Nagore, y desde Jaime Ignacio del Burgo hasta mi maestro don Ángel Martín Duque.

Los fueros navarros de la Edad Media y Moderna fueron una cosa, cuya historia por cierto tiene poco que ver con la memoria autocomplaciente al respecto de napartarras y abertzales. Ya no existen. Los que hoy llamamos fueros son algunas peculiaridades dentro de una nación española constitucional y democrática, votadas por unas Cortes soberanas en Madrid.

¿Se puede plantear la reintegración foral plena, entendida a la manera acientífica de los románticos decimonónicos, como meta política del siglo XXI? Sí, pero se llama napartarrismo, es hermano gemelo del abertzalismo vizcaitarra y tiene cabida muy difícil en una derecha plural que comparta la unidad y la libertad de España como valores comunes. Es cosa de rancia nostalgia, de integrismo más que de tradicionalismo, y desde luego no es la batalla que corresponde a los defensores de la Navarra foral y española.

Identidad y libertad frente a nostalgia y esterilidad
¿Qué está en peligro? La españolidad de esta tierra y sus gentes, que es anterior a la existencia de la misma Navarra y por supuesto de cualquier fuero, porque España no es suma de partes como comunidad, aunque sí lo sea como Estado –y los hispani pampilonenses ya habían regido el orbe mientras sus navarri aún empuñaban el arado sin haber dado su nombre a este terruño nuestro; otro día se lo explico. Así que en esta hora política a un lado están quienes quieren romper España y su identidad, acompañados de los indiferentes y de los dispuestos a aprovecharse para hacer su revolución progre, y al otro quienes nos negamos. El fuero, dentro de la "unidad constitucional de la nación", es parte de la identidad española y es defendido desde este lado. Pero debemos aceptar que haya gentes menos sensibles a nuestra peculiaridad y no por ello menos enemigos de la decadencia y destrucción de la patria común e indivisible.

¿Ha sido siempre Iñaki Ezkerra o ha parecido Rosa Díez "uno de los nuestros"? Desde luego que no. Pero en la lucha política que toca hoy la trinchera no son los fueros ni la autonomía foral, sino España y su identidad. Es fácil equivocarse, pero también peligroso, y más aún en una España que acaba de renunciar a la igualdad ante la Ley en nombre de la des-igualdad de género, con bendiciones judiciales. Para todos nosotros es más cómodo estar con un grupito de amigos en perfecta sintonía que formar frente de batalla con gentes diversas. Pero ese milagro es la política, y debe hacerse.

El Foro de Ermua no es enemigo de Navarra, y por otro lado no faltan quienes lo sugieren, al tiempo que rebuscan un neoforalismo falsificado para hacerse perdonar su gran pecado: que son parte de una derecha nacional española. Como en el resto de España, la alternativa a una derecha remozada oscila entre la esterilidad y la nostalgia. Querida Pilar, ni tú ni yo, ni tampoco esa pequeña izquierda nacional, queremos eso, así que vamos a estar y trabajar juntos.

Viejas ideas para una nueva España IV: Autonomías

Daniel Martín Estrella Digital 16 Mayo 2008

Escribir artículos que intentan plantear soluciones a los problemas esenciales de nuestro país es realmente un ejercicio desesperante. A la consciencia de que son utópicos se une diariamente la penosa realidad que padecemos. Ahora, el Tribunal Constitucional, nuestro —¿o de los partidos?— máximo (?) órgano jurisdiccional (?), acepta cómo válida la Ley de Violencia de Género que, contra la Constitución, toda lógica y los principios esenciales del derecho sancionador, instaura un nuevo principio: a igualdad de delito, mayor pena para el varón por el simple hecho de serlo. Esto es una aberración jurídica. Y ni siquiera podríamos recurrir a un utilitarismo amoral porque la ley, sin medios, no sólo no consigue atajar la lacra social de la violencia machista, sino que parece potenciarla. El TC ha dictado una sentencia inconstitucional. ¿Queda algo más bajo?

Pues sí. ETA sigue matando y, con medio País Vasco aterrorizado, Juan José Ibarretxe continúa exigiendo un referéndum que, en ningún caso, será libre. Pero así funciona esta España nuestra. Hemos llegado incluso al absurdo de que algunas Comunidades Autónomas se crean dueñas de los ríos. Aragón impugna el trasvase del Ebro desde Tarragona a Barcelona, cuando el río ya ha dejado de pasar por tierras aragonesas. Ya puestos, que Madrid, Castilla-La Mancha y Extremadura exijan que no se pueda navegar por el Tajo/Tejo en la hermosa y melancólica Lisboa.

El principal problema que vive actualmente España es su fragmentación en pequeños estaditos con demasiado poder. El Estado de las Autonomías que nuestros padres aprobaron en 1978 ha devenido en un feudalismo de barones sin moral que prefieren la apariencia de dominio y la figuración de su provincianismo al bien general de la Nación. Por eso creo que habría que volver atrás y plantear un nuevo pacto nacional, no un contrato social entre particulares, sino un pacto entre Comunidades:

* En primer lugar, y a costa de parecer jacobino, creo que el Estado debería, en cualquier caso, controlar algunas materias incluso en su desarrollo ejecutivo: Defensa, Seguridad Ciudadana, Sanidad, Justicia, Educación, Territorio... En estos terrenos se debe asegurar la igualdad de oportunidades, derechos y obligaciones de todos los españoles. No tiene sentido que haya diferencias en la atención sanitaria o que se estudien cosas diferentes según el territorio en el que se viva. Hasta en Estados Unidos la educación tiene cierto control federal. Y eso que aquel país es enorme, no el pequeño terruño que somos nosotros.

* Como mucho, se podría dejar la aplicación y el desarrollo de ciertas leyes nacionales al Gobierno de las Comunidades Autónomas. Por ejemplo, la cercanía en el proceso administrativo ayuda a que el ciudadano no se sienta un don nadie frente al Estado. Por otro lado, que un Gobierno autonómico aplique ciertas leyes —nunca Defensa, Interior o Justicia— dictadas por el Parlamento nacional puede servir para adaptar la norma a las peculiaridades de cada región.

* Esto que escribo, tan contrario al espíritu que se respira en España, es absolutamente trágico: porque cuanto más utópico es, más necesario y urgente lo considero. O nos replanteamos este sistema de taifas donde cada uno tira del carro en sus propios interés y dirección en perjuicio, constante y severo, del interés general, o España terminará rota y arruinada.

* Por eso creo que todas las regiones españolas deberían ser convocadas a un referéndum para aceptar o no esta vuelta a un país más centralista —que no absolutamente centralista, porque algunos ámbitos y el desarrollo de las leyes pueden ser perfectamente asumidos por las (siempre todas, sin diferencias entre ellas) Autonomías— que sirva para crear un Estado más seguro, justo y global y una nación más próspera y con menos diferencias entre ciudadanos según sea su lugar de nacimiento o residencia. Si no se acepta esto, pues allá nosotros. Si se acepta, arreglaríamos muchas injusticias y muchas tendencias secesionistas. Y si sólo lo aceptan algunas regiones, las que no lo aceptasen no podrían participar de privilegios en un país que debe asegurar la libertad e igualdad entre todos los ciudadanos.

* A falta de patriotismo, bueno es ser práctico. Por eso creo que habría que plantearse que Cataluña, el País Vasco o Galicia decidiesen de una vez si quieren ser iguales que el resto de España. Si no quieren, que nos dejen en paz e intenten ser cabeza de ratón.

* Lo que en cualquier caso es intolerable, e insoportable, es que, con el sistema actual, las Comunidades Autónomas exijan constantes cambios en las reglas del juego. Aunque, como es probable, mi propuesta fracasase por completo, es perentorio que se establezcan unas normas firmes que aseguren seguridad jurídica, ya que la igualdad parece una quimera. En este sentido, creo que se debe asegurar el correcto uso del castellano como idioma común en las Autonomías bilingües, donde se tiende a marginarlo por considerarlo instrumento de dominio del Estado central.

Me defino liberal, a la antigua, con sentido ético y todo. Tiene narices que alguien como yo haga un planteamiento jacobino. Pero no entiendo cómo se puede concebir que el ciudadano de Barcelona tenga derechos diferentes al de Cádiz. No entiendo que la atención sanitaria sea diferente en Guadalajara y Madrid. No entiendo que un país tan pequeño como España quiera ser tan grande y caótico. En cuanto a los nacionalismos radicales, que decidan de una vez si quieren ser españoles o no, y que hagan todo lo necesario para dejar de usar la Constitución en su propio provecho. O la aceptan o no. Que sean valientes de una puñetera vez. Lo que escribo es una utopía. Pero cualquier país democrático que se precie, necesita, cuando menos, un mínimo de seguridad jurídica, de la que carece por completo la España autonómica.

P.S.: Los nacionalismos más “avanzados” suelen recurrir al concepto de “hecho diferencial”. Sin entrar en los distintos modos que tienen de tergiversar y reconstruir la Historia en su provecho, me parece ridículo que en pleno siglo XXI todavía podamos recurrir a viejos fueros y privilegios. En un país democrático, en un Estado de Derecho, todos somos iguales. Y si no quieren ser españoles, que no lo sean contra su voluntad, pero que dejen a los demás progresar y avanzar de una manera democrática. Los nacionalismos, por definición, son excluyentes, y España se encuentra en plena aventura paneuropea.

dmago2003@yahoo.es

La finanqué
IGNACIO CAMACHO ABC 16 Mayo 2008

ESPAÑA no se rompe, pero se cuartea poco a poco. La oleada de nuevos estatutos que el Gobierno alentó en la pasada legislatura supuso una reforma encubierta del modelo constitucional cuyos efectos no se han notado al día siguiente de su entrada en vigor, pero empezarán a dar la cara a medida que el desarrollo y puesta en marcha de sus articulados avance hacia un esquema claramente insolidario. Y el primer indicio serio del carácter desestructurador de este proceso está ya sobre la mesa del debate político: se trata del nuevo marco de la financiación autonómica.

-¿La finanqué?
Sí, es un asunto farragoso, de difícil comprensión y muy poco atractivo para la opinión pública, pero en él radica el meollo de la cohesión nacional. Porque de él depende que los ciudadanos españoles reciban o no los mismos servicios al margen del territorio en que vivan. Es decir, que ésta sea o no una nación de ciudadanos iguales. Y hay que decir que, con los nuevos estatutos en la mano, lo que se consagra es un proyecto de España de dos velocidades, como el que se abortó -Andalucía mediante- en los primeros años de la Transición; un proyecto poco visible al principio pero que irá dando la cara de modo progresivo, en cinco, diez o quince años, a partir de un evidente fenómeno de fragmentación del Estado.

Por eso el de la financiación es un debate tan incómodo que el propio Partido Socialista está tratando de aplazarlo, contra las prisas del Gobierno catalán, a la vista de que la crisis económica no permite alegrías. Pero como falta un proyecto realmente nacional en la política española, como tanto el PSOE como el PP caminan de hecho hacia modelos de confederación de organizaciones territoriales, ha empezado a estallar la paradoja de que los intereses autonómicos priman sobre los principios ideológicos. Y así se pueden apreciar convergencias de criterio entre los poderes de Cataluña o Valencia, por ejemplo, separados políticamente por tantas cosas, pero unidas a la hora de reclamar privilegios financieros que quiebren -ellos dicen «que corrijan»- las transferencias de renta y los reequilibrios inversores en los que se basa la igualdad efectiva de la nación constitucional.

Aplicar los estatutos aprobados supone, se quiera o no, desbaratar el modelo existente, con el agravante de que las cuentas no cuadran porque se permitió una financiación a la carta que no encaja en una suma cero. O sea que, hablando claro, habrá que restar de unos sitios el dinero que se añada en otros. La próxima publicación de las balanzas fiscales señalará la orientación de esa reforma, en la que no es difícil adivinar quiénes poseen la iniciativa de la presión. Si el Gobierno no lo impide, y no tiene trazas de impedirlo, lo que está a punto de consumarse es grosso modo una rebelión de los ricos contra los pobres. Un proceso muy socialista, a todas luces. Pero es el que ha permitido el PSOE en el anterior mandato, y que ahora no sabe cómo frenar salvo pidiendo una prórroga para que no le haga crisis entre las manos. Quien empezó diciendo que la nación era un concepto «discutido y discutible» no tiene ya autoridad para impedir que, en efecto, otros empiecen a discutirlo.

Falacias de repetición autonómica
FERNANDO FERNÁNDEZ ABC 16 Mayo 2008

AHORA que ya sabemos que estamos en una crisis duradera, porque no hay otra manera de describir una economía que ha crecido en el primer trimestre a su tasa más baja desde comienzos de 1995, podremos quizás dejar de jugar con las palabras y pensar en las respuestas. Pero no soy optimista porque la agenda económica está dominada por la financiación autonómica y la opinión pública española parece incapaz de andar y mascar chicle a la vez. Toda nueva propuesta se juzga sólo por su efecto en unas comunidades autónomas cuyas competencias se han sacralizado a fuer de frases ampulosas carentes de todo contenido informativo demostrable. Si Popper, el filósofo de la ciencia, levantara la cabeza, no teman que no voy a hacer un alegato de la sociedad abierta, se escandalizaría de las falacias que pasan por verdades científicas con sólo repetirlas. Que el crecimiento español debe mucho al Estado de las Autonomías es una de las más habituales. No hay ningún estudio científico, convincente, susceptible de ser refutado, que llegue a esa conclusión. Tampoco hay argumentos para lo contrario, pero el problema es que sobre la primera hipótesis, que no tesis, se construye todo un modelo de política económica. Repasemos si no los principales argumentos públicos que sustentan la imparable demanda de más financiación para la comunidades.

La tesis de la desafección o el desapego me parece un chantaje inaceptable, más propio de un niño pequeño que exige el balón bajo la amenaza de una patada en la espinilla. ¿Por qué razón de índole moral, histórica, o metafísica habríamos algunos de pagar para que otros permanezcan unidos? Por lo menos los niños aplican la aplastante lógica de la fuerza, pero aquí se nos hace comulgar con falacias y se nos conduce a la lógica de la descolonización y se exigen reparaciones por los agravios cometidos por la Castilla Imperial o la España franquista, que parece ser fue un régimen benéfico en Madrid y Andalucía. Otra tesis habitual es la del exceso de solidaridad. Me produce especial emoción oír al Partido Socialista argumentos que aplicados a la imposición de la renta personal serían calificados de neoliberales, o sea lo peor de lo peor. Resultaría así que algunas comunidades han permanecido subyugadas en su potencial crecimiento por la bota redistribuidora justo cuando los principales contribuyentes netos, pongamos que hablo de Madrid que diría Sabina por utilizar la terminología correcta que se nos pide desde la periferia para no contribuir al enfrentamiento entre comunidades, han experimentado un esplendor sin precedentes bajo ese mismo yugo redistribuidor.

Queda por último mi tesis favorita, la de las crecientes necesidades de gasto porque las comunidades tienen transferidas sanidad y educación. Nótese que los recursos se justifican en que hay que gastar más, sin que nadie se detenga a analizar cuestiones tan reaccionarias como la eficiencia del gasto o modelos alternativos de gestión que permitan mejorar el servicio con el mismo gasto. Es una aportación nacional a la teoría económica: como el precio es cero porque paga otro, el Estado central que además es intrínsicamente malo, la demanda es infinita y no hay que limitarla con lo que nos olvidamos de esa complicación del copago que no nos ha dado más que disgustos. Además somos capaces de ser socialistas y liberales, de soplar y sorber al mismo tiempo, que dirían Rato y González, de bajar los impuestos y aumentar el gasto público en épocas de crisis. Una genialidad que merecería ser caso de estudio en las principales escuelas de economía del mundo. Y si luego los números no cuadran, siempre le podemos echar la culpa a los neocons que han suprimido el impuesto sobre el patrimonio. Además, dada la transparencia y celeridad con la que se publican las cuentas de las comunidades autónomas para cuando se enteren en Bruselas y en las agencias de rating, ya habrá cambiado el ciclo y podremos financiarnos sin problemas.

Nadie ha podido demostrar que las comunidades autónomas necesiten más recursos, en el sentido económico que no contable del término. Ellas mismas no acaban de creérselo porque no han utilizado su capacidad reglamentaria para incrementar los fondos propios. Más bien utilizan su poder político, el número de diputados, para hacer chantaje a un Gobierno sin más criterio que la supervivencia. Por eso quieren imponer un sistema bilateral de negociación que nos acerque a esa Europa de los Estados cuyo déficit democrático antes tanto criticaban y cuyo retraso económico, tecnológico y de productividad se oculta.

60 aniversario de Israel
Los términos del acuerdo
Frente a lo que muchos europeos creen, abandonar a Israel no nos librará de un problema sino que envalentonará a nuestros enemigos, porque tenemos enemigos. No sólo es un comportamiento inmoral, además es estúpido.
GEES Libertad Digital 16 Mayo 2008

Sesenta años después los israelíes miran atrás y encuentran la hazaña de un pueblo que logró levantar un estado, que rechazó a ejércitos más numerosos, que ganó y perdió guerras, que sufre el diario chantaje del terrorismo… pero que ha sobrevivido y que se dispone, no sin dudas, a seguir adelante.

En el camino han quedado sueños y errores y de ellos se han extraído provechosas lecciones. De esos fracasos nació el consenso sobre las líneas maestras de la política exterior y de seguridad, que le dotan de una gran estabilidad sea cual sea la coalición de partidos que gobierne.

La ensoñación de un Gran Israel entre el Jordán y el Mar, que pareció hacerse realidad tras la Guerra de los Seis Días, ha sido finalmente superada. El estado judío necesita separarse de los palestinos, por lo que la creación de un estado palestino, o que estados árabes se hagan cargo de Gaza y Cisjordania, se ha convertido en una necesidad. Para lograrlo están dispuestos a negociar, si encuentran con quién, o a establecer la separación de forma unilateral.

La tensión entre dos visiones nacionales, la judía y la árabe, ha quedado superada por otra. Fatah es un problema, pero no supone una amenaza existencial para Israel. Por el contrario, el islamismo, el islam radical, representa hoy un peligro real para la supervivencia de Israel. Sus enemigos no sólo le niegan el derecho a existir, sino que además proclaman su disposición a borrarlo del mapa. Suníes y chiíes, Hamás y Hezbolá no han tenido mayor problema para actuar conjuntamente, compartir doctrinas y medios y hostigar a Israel desde sus fronteras norte y sur. Tras ellos se encuentra Irán, cuyo régimen islamista desarrolla un programa nuclear y perfecciona las capacidades de sus misiles para atacar el territorio israelí. Para el Parlamento, la Knesset, no hay duda: no pueden permitir que Irán tenga la capacidad de destruir su país, por lo que actuarán con carácter anticipatorio para evitarlo. Intentarán que sea Estados Unidos quien lleve a cabo la operación militar, pero si no lo consiguen serán ellos quienes bombardeen las instalaciones nucleares iraníes.

De la misma forma que Israel logró rehacer sus relaciones con Egipto y Jordania, antiguos enemigos, el futuro de las relaciones con Siria está abierto. Las contradicciones implícitas en la relación estratégica entre Irán y Siria, en concreto el problema libanés y la cuestión islamista, pueden forzar al régimen de Damasco a rectificar su posición y el Gobierno de Jerusalén está dispuesto a aprovecharlo. Cuanto mayor es la amenaza islamista mayor es también la necesidad de contar con vecinos moderados. Sin embargo, el futuro de los regímenes políticos jordano y egipcio es incierto. El islamismo continúa creciendo y su voluntad de forzar cambios radicales es pública y notoria. Éste es el problema más grave a medio plazo y también aquél sobre el que el margen de maniobra de las autoridades israelíes es más limitado. Un Israel rodeado por gobiernos islamistas que alimenten el terrorismo desde todas sus fronteras sería una pesadilla.

Israel ha logrado un alto nivel en investigación y desarrollo, cuenta con universidades punteras, a años luz de las españolas, y un tejido empresarial importante. Sin embargo, décadas de guerra han sangrado sus arcas y mermado su desarrollo social. Israel tiene futuro, es un estado con enormes capacidades, pero también con muy graves amenazas frente a sí, que difícilmente podrán sortear en soledad, a pesar del acuerdo existente sobre las coordenadas fundamentales de su política de seguridad. Israel es, sobre todo, una democracia en primera línea de fuego, el país que más directamente y desde hace más tiempo viene sufriendo el chantaje terrorista. Frente a lo que muchos europeos creen, abandonar a Israel no nos librará de un problema sino que envalentonará a nuestros enemigos, porque tenemos enemigos. No sólo es un comportamiento inmoral, además es estúpido.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

CRISIS EN EL PP VASCO: "SON MOMENTOS TRISTES"
Abascal y Otaola desacreditan a quienes dicen "desconfiar" de San Gil bajo el anonimato
Tras el "masivo apoyo" del PP vasco a María San Gil ahora llegan los matices. Matices "anónimos", sin nombres ni apellidos. Su sede en Álava confirma que diputados populares en dicha comunidad pidieron a la política vasca que rectificara por defender el ideario del partido. Regina Otaola les responde en declaraciones a Libertad Digital que "yo estoy 100% con María". Además, señala: El lunes, día del comité regional, "cada uno se retratará". Abascal apostilla: "Los que han filtrado esa noticia son los que tienen que dar explicaciones". Por su parte, una importante dirigente del PP vasco, que ha declinado dar su nombre, añade: "Hay gente que está trabajando por detrás para desacreditarla".
Libertad Digital 16 Mayo 2008

Nueve y cincuenta y seis minutos de la mañana. La agencia de noticias Europa Press asevera en una información que "la mayoría del PP vasco no desconfía de Rajoy, pero sí de la actitud de San Gil, y espera que rectifique". No da nombres ni apellidos. El PP de Álava confirma la noticia a Libertad Digital. Según explican estas fuentes, el jueves se produjo un encuentro entre parlamentarios populares en la cámara vasca y San Gil.

Estuvieron diez de sus quince representantes. En ella, según EP, le pidieron a la política vasca que rectificara su postura ya que, en su opinión, había actuado de forma "unilateral". Todo, eso sí, bajo un marcado secretismo.

Quienes no tienen problema en decir su nombre son quienes apoyan a María San Gil. Destaca el diputado Santiago Abascal. En declaraciones a este periódico ha recalcado que "los que han filtrado esa noticia son los que tienen que dar explicaciones". Son, asegura, momentos "tristes" para el PP vasco. "Con cobardía y anonimato han filtrado esta noticia", ha sentenciado.

La alcaldesa de Lizarza, Regina Otaola, ha insistido en esta misma idea. Según ha argumentado, el próximo lunes, en el comité regional del partido, "cada uno tendrá que retratarse y veremos lo que realmente pasa". Eso sí, ha recordado que ella también tiene voz y "yo soy 100% de María".

Además, va más allá. En su opinión, "la militancia" está con San Gil al igual que la "casi totalidad" del PP vasco. "María tiene mi confianza y la del PP vasco" pero, advierte, no quiere "hablar más" tras "los últimos movimientos".

"Hay gente del PP vasco que está trabajando por detrás para desacreditarla"

Uno de los testimonios más explícitos los aporta una importante dirigente del PP vasco. Sin embargo, prefiere mantenerse en el anonimato para evitar posibles repercusiones. Dice esta política en activo que "hay muchas discrepancias" pero que se hacen bajo en el anonimato, de manera oculta. "Hay gente que está trabajando por detrás para desacreditar a María", ha sentenciado.

"Yo tengo muy claro donde estoy, con María, y ya se verá pero me parece tremendo lo que está pasado", ha concluido.

El PP vasco guarda silencio y dice no tener constancia
Por su parte, desde el gabinete del PP vasco aseguran no tener constancia de la patente crisis interna que vive la formación. Según aseguran, el teletipo de Europa Press les ha dejado "sorprendidos" pero les extraña el anonimato de las informaciones. Argumentan que "de este gabinete no ha salido" la citada información.

Según EP, diez diputados del Partido Popular en la Cámara de representación del País vasco transmitieron a María San Gil su "malestar y falta de confianza" por sus palabras y, argumentaron para ello, que no contó con la opinión del resto de dirigentes del partido en dicha comunidad. Sin embargo, todas las fuentes consultadas por Libertad Digital desmienten tal afirmación. De hecho, el "yo estoy con María" ha sido la opinión más repartida.

EN LA PLAZA DE LA REPÚBLICA DOMINICANA
Este sábado se inaugura en Madrid el esperado monumento a las víctimas del terrorismo
El esperado homenaje a las víctimas del terrorismo, finalmente verá la luz este sábado a las 11 de la mañana en la Plaza de República Dominicana de Madrid. La Fundación DENAES ha conseguido llevar a la práctica este "homenaje permanente" a las víctimas que surgió tras la imagen del etarra de Juana Chaos paseando por San Sebastián y la posterior reacción popular que recordó en este emplazamiento a los doce guardias civiles asesinados por el sanguinario terrorista. La escultura, financiada por ciudadanos anónimos, tiene 3,10 metros de alto y 2,20 metros de ancho.
Libertad Digital 16 Mayo 2008

Este sábado será la fecha en que finalmente se instale el "homenaje permanente" a las víctimas del terrorismo en la Plaza de República Dominicana en Madrid. La Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES) ha conseguido llevar a la práctica la iniciativa que comenzó en 2007 y que este 17 de mayo verá definitivamente la luz a las 11 de la mañana.

De este modo, como ya subrayó el presidente de DENAES y diputado en el Parlamento Vasco, Santiago Abascal, esta idea surgió tras las imágenes del sanguinario etarra De Juana Chaos paseando por las calles de San Sebastián y la espontánea reacción popular colocando flores en un acto en memoria de las víctimas en la Plaza de República Dominicana. Este etarra asesinó en este lugar a doce guardias civiles el 24 de julio de 1986.

Tras la aprobación del Ayuntamiento de Madrid, desde esta fundación comenzaron a preparar este homenaje y para ello han podido materializar este monumento financiado por ciudadanos anónimos que creen en la libertad. La obra ha sido realizada por el artista Pedro Requejo y tiene una forma de vértice con 3,10 metros de alto y 2,20 metros de ancho. Está presidido por una figura que representa a la libertad que porta la bandera nacional. Posteriormente, la sigue una víctima del terrorismo seguida por un grupo de personas que simboliza a los españoles.

En este sentido, DENAES ha recalcado la "profunda identidad entre España y las víctimas del terrorismo y la fortaleza del espíritu de la Nación". Abascal ya recordó que "en Madrid, salvo el monumento en homenaje a las víctimas de los atentados del 11M, no existía ningún otro lugar de referencia para recordar permanentemente a todas las víctimas".

El Constitucional sigue el derecho penal de autor usado por los nazis para dar por buena la Ley de Violencia de Género
Redacción Bilbao Minuto Digital 16 Mayo 2008

El Tribunal Constitucional (TC) ha avalado por siete votos a favor y cinco en contra la constitucionalidad del artículo 153.1 del Código Penal modificado por la ley de violencia de género y que permite elevar las penas en los casos en los que el varón sea el agresor y la mujer la víctima. El mismo acto merece mayor reproche penal cuando es cometido por el hombre contra la mujer, según el fallo del alto Tribunal. La resolución del Pleno del TC obedece a una cuestión de inconstitucionalidad planteada por la titular del Juzgado de lo Penal número 4 de Murcia respecto al mencionado artículo. La duda de la juez se sustentaba en la posible violación del principio de igualdad ante la ley recogido en el artículo 14 de la Constitución.

Según el TC, socialmente es más reprobable que un hombre pegue a una mujer que viceversa y, por tanto, defienden que el varón sufra mayor pena que si es la mujer la que ataca al varón. Para los jueces, las conductas de los hombres que son sancionadas por la ley de violencia sexista responden a una cultura dominante y machista. A su juicio, este tipo de hombres, en sus relaciones de pareja, actúan desde una posición de superioridad.

El alto tribunal hará público en los próximos días el texto de la sentencia
Tal tesis viene a romper con el tradicional principio de nuestro sistema jurídico que adopta un derecho penal de acto y no de autor, resultando prohibido punir o usar como agravantes personalidades, formas de ser o estados peligrosos. No se puede castigar a una persona por lo que es, sino por lo que hace. De tal manera el TC viene a resucitar las doctrinas de la Escuela de Kiel, en las que se basó el sistema penal del régimen nacional socialista de Hitler. Esta teoría del derecho penal de autor criminalizaba a las personas por la pertenencia a un colectivo o por sus cualidades y características personales, con independencia del acto criminal concreto que hubieran cometido. Así, análogamente, la bofetada del hombre contra su pareja femenina se castiga más severamente, como delito, mientras que la misma bofetada propinada por la mujer a su pareja masculina, se castiga más levemente, como falta. La razón de la punición pues no esta en el acto, sino en al autor y su pertenencia a un colectivo, el sexo masculino, que se presume obra siempre por móviles machistas.

La sentencia, cuyo ponente es el magistrado Pascual Sala, justifica el distinto trato que recibe el hombre porque la norma se limita a regular las relaciones de pareja. En este marco concreto, los jueces apoyan que una ley proteja a las mujeres frente a las agresiones de los hombres castigándoles más severamente que a ellas por la comisión de los mismos actos, porque en el 99% de los casos, ellas son las víctimas de los delitos que recoge la ley de violencia sexista.

Así a la pertenencia a un colectivo añadimos la frecuencia estadística de los actos para agravar la pena a la persona concreta. Un peligroso y aberrante criterio que podría abrir la agravación de las penas para colectivos según cometan más frecuentemente determinados tipos de delitos.

Los críticos obligan a Puigcercós a endurecer la Política Lingüística
BELEN PARRA - EL MUNDO 16 Junio 2008

BARCELONA.- Pedía unidad de partido y así ha sido, pero a costa de asumir algunas renuncias. El flamante presidente de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Joan Puigcercós, defendió en su puesta de largo en el 25º Congreso de los republicanos abrir «una nueva etapa» a partir de la «suma», en clara alusión a los sectores críticos de la formación que impusieron sus enmiendas a la ponencia que marcará la estrategia política para los próximos cuatro años y le obligaron a prescindir de su número tres y ex consejero de Gobernación, Xavier Vendrell.

De cara a la próxima legislatura, la formación republicana se marca como reto aprobar una nueva ley de Política Lingüística y lograr el concierto económico a partir del año 2010. Esquerra también aboga por que el Parlament ejerza de manera unilateral el derecho de autodeterminación, vía referéndum, si el Tribunal Constitucional falla en contra del Estatut y el Gobierno se niega a negociar con la Generalitat el «derecho a decidir» de los catalanes.

El documento finalmente aprobado también refleja que el nuevo presidente de ERC, Joan Puigcercós, no podrá regresar al gobierno catalán en ningún caso, ya que obliga a «separar estrictamente los liderazgos del partido de los cargos de gobierno». De esta forma, el vicepresidente, Josep Lluís Carod-Rovira, se asegura la permanencia en el cargo que ocupa.
Impulso a una nueva ley de Política Lingüística

La militancia refrendó una ponencia política oficial que condiciona las futuras alianzas de los independentistas a la elaboración de una nueva ley de Política Lingüística y el concierto económico a partir de 2010, todo un reto. Los republicanos sí que rechazaron, sin embargo, la revisión del pacto de Entesa en los términos formulados por el sector crítico de EI, para asumir una «evaluación» del acuerdo que también aprueban los socios de Gobierno tripartito, algunos presentes ayer en el cónclave de ERC como invitados.

Aunque la presidenta del Congreso, Anna Simó, hubiera eludido referirse a la bancada de políticos no republicanos presentes, los silbidos se dejaron oír nada más rebasar éstos las puertas del edificio Fórum de Barcelona. El socialista Miquel Iceta aglutinó el grueso de las iras y recibió los más sonoros abucheos en cuanto Simó anunció su presencia desde el escenario. La misma suerte corrieron los convergentes Xavier Trias y David Madí, así como el democristiano Josep Maria Pelegrí o el ecosocialista Jordi Guillot.

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