AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 17 Mayo 2008

Transición; ¿Qué transición? ...no en Galicia .
Paco Sande Periodista Digital 17 Mayo 2008

Hoy 17 de mayo es el Día de las Letras Gallegas, (Día das Letras Galegas) y lo mejor que puedo decir de el es que: es festivo.

Según el Sr. Carlos Callón o Cayón o Collón o como se diga, presidente de la Mesa Por la Normalización “Desnormalización” Lingüística, y todos sus aláteres, quien viva en Galicia, debe tener el derecho y el deber de aprender el gallego, y es con esta ultima, el deber, con la que no estoy de acuerdo,

Nos sube la luz, la gasolina, el butano, la comida, hasta el agua se está poniendo por las nubes y, además, escasea. La vida, el vivir cada día dignamente, se está poniendo fuera de nuestro alcance y usted nos quiere dar más deberes. No nos toque la…flor Sr. Callón, estamos de deberes hasta el forro.

Además lo que vd dice es una incongruencia, hacer o no hacer algo, puede ser un derecho o un deber, pero nunca las dos cosas, si aprender el gallego es nuestro derecho, entonces lo haremos si queremos, si nos gusta y si nos apetece hacerlo, y si no, no lo haremos, eso se llama derecho, pero si vd nos lo obliga, y lo tenemos que hacer por bemoles, entonces será un deber, por lo tanto Sr. Callón, no convierta lo que es nuestro derecho, en nuestro deber, déjelo como está y déjenos a los gallegos decidir como queremos hablar.

En el día de hoy habrá maratones por toda Galicia en pro de la cultura galaica,

Concursos, fiestas, gente hablando y recitando por la radio poesía gallega,- gente que normalmente habla castellano, pero que hoy y en publico son mas galeguistas que nadie, porque hay que ganarse el poder vivir sin dar palo al agua-
El periódico que yo compro, hoy saldrá solo en gallego.-me voy a ahorrar un euro-.

Hay carteles por todas partes con una leyenda en letras grandes que dice: queremos tener derecho a vivir en gallego. ¿Pero que es para esta gente vivir en gallego? ¿Qué puedan hablar gallego cuando y donde quieran? Eso ya se puede, en realidad, se pudo siempre y ahora, en este momento en Galicia, si eres discriminado por algo, es, precisamente, por hablar en castellano. ¿Qué puedan hablar en gallego donde y con quien sea y que sean respondidos en gallego? Eso también ya casi lo consiguen, pues aquí el que mas y el que menos, si le hablan en gallego, trata de responder en gallego. Pero todo lo anterior no les basta, ellos desean, exigen, también, que los demás, los que hablan a su lado, también lo hagan en gallego, son igual que un taliban fanático, que si el reza, tienes que rezar con el, o eso o te corta el cuello.

Sus términos en “Galicia en galego”, y “lengua propia”, ¿La lengua propia de quien?, Si hay dos que hablan y uno es andaluz y otro madrileño, ¿Cuál es su lengua propia? ¿Y si uno es de Guadalajara y el otro de La Coruña?... El que habla en la lengua propia será el gallego, ¡supongo! ¿Es que la lengua que habla el de Guadalajara, no es propia? yo no tengo ni idea, pero hace que haya una lengua de primera y otra de segunda. “Normalización lingüística”, ¿quién determina lo que es lingüísticamente o no hablando?; niveles de lengua propia, como si fueran grados en una escala de valores hecha por algún Nerón chiflado..., alguien debería hacerles un diccionario.

Un diccionario que les enseñase lo que significa convivencia, respeto por el vecino, que les enseñase que para ser feliz no necesitas hacer a nadie infeliz. Que se puede vivir a gusto sin disgustar al vecino. Pero eso en este país no funciona, si el vecino está contento, entonces hay que fastidiarlo.

Corre por ahí el bulo, -y lo cree todo el mundo- que nuestra transición fue un éxito, que pasamos de una dictadura a una democracia de forma modélica. No puede haber nada más falaz. Nuestra transición fallo estrepitosamente, la derecha se arrugo, y para seguir disfrutando de sus poltronas, le hizo sitio a la izquierda, pero esta no paró, y ahora -y tras el fiasco que mostró al mundo la caída del comunismo, que dejo patente que éste había sido el régimen mas dictatorial y criminal que ha existido en la historia- ahora reconvertidos en “nacionalistas-separatistas” continuo donde los había parado la Guerra. Ahora, a la vuelta de estos 33 años, sus logros son patentes, nos están ganando por la cara y se están quedando con el santo y la limosna.

Transición; ¿Qué transición? Hemos pasado de una dictadura a otra dictadura todavía mayor.
Si viven hoy en Galicia solo tienen que salir y observar, la verdad está ahí fuera.

Euskaldunización
CARTAS AL DIRECTOR ABC 17 Mayo 2008

Se da la circunstancia que la localidad donde ha muerto el guardia civil Juan Manuel Piñuel, en un brutal atentado, ejemplifica en Álava la obsesión nacionalista por desterrar la lengua española. El municipio siempre se ha denominado Villarreal de Álava y no Legutiano. Desde su carta de fundación, en 1333, en la que el rey Alfonso XI manda establecer una villa «que haya por nombre Villarreal de Álava», éste siempre ha sido a lo largo de los siglos el nombre de la localidad. Sin embargo, a finales de los 70 el nacionalismo obligó a oficializar en euskera todos los topónimos, a pesar de que siempre se hubiesen denominado en castellano y propusieron los nombres de Bilerte, Legutio y Legutiano y finalmente se optó por éste último. Lamentablemente, la historia se repite en muchos municipios vascos donde se han desterrado los topónimos en español a pesar ser los nombres históricos y originarios y se ha impuesto una euskaldunización forzada.
Carmen Martínez, Vitoria (Álava)

El
PNV colabora con ETA
Pedro de Hoyos Periodista Digital 17 Mayo 2008

Y si a alguien le duele el titular que lo sustituya por este otro: “EL PNV no colabora contra ETA”. Tal vez guste más aunque viene a significar lo mismo.

La verdad es que difícilmente puede extrañar a nadie la actitud de los nacionalistas vascos. Viendo cómo equiparan a víctimas y asesinos, viendo cómo, ambivalentes, indefinidos y neutros, navegan entre dos aguas y viendo cómo Ibarretxe lamenta el asesinato de un ciudadano porque le dificulta su política hacia la independencia es perfectamente comprensible que el PNV ponga todo tipo de trabas a la lucha antiterrorista.

Porque el PNV dificulta la lucha antiterrorista. Quizá porque necesita que alguien menee el nogal, no se nos olvide. ¿Dónde nos llegaríamos en la lucha contra ETA si el PNV se empleara frontalmente contra ellos, si decidiera expulsarlos de la sociedad vasca, si no midiera permanentemente sus palabras, si no anduviera con medias tintas? ¿Se acuerdan cómo se posicionó el PNV cuando el asesinato de Miguel Ángel Blanco y cómo dio la vuelta a las 48 horas?

La prensa, tanto la de papel como la digital lo ha denunciado ayer viernes: Hay alcaldes del PNV que dificultan las medidas de protección de los cuarteles de la Guardia Civil. Y lo entiendo, claro, hay que facilitar la tarea a los que agitan el árbol. Además, ¿qué es antes, la Guardia Civil o el pueblo vasco? ¡A ver si iba un nacionalista vasco a colaborar con la Guardia Civil, enemiga declarada de la libertad! Las conocidas raíces democristianas del PNV no son para defender la vida, son sólo para defender la independencia… o ¿alguien no se acuerda del sermón de la montaña, cuando las bienaventuranzas de Cristo?: “Bienaventurados los vascos que anteponen la independencia al derecho a la vida, a la libertad y a la Justicia. Bienaventurados los vascos que entienden que la vida de un vasco vale diez veces más que la de un txakurra”.

Eso sí, saben estar al mismo tiempo en la procesión y tocando la campana. El PNV se apunta a todas las manifestaciones contra el terror. En bloque con los demócratas, codo con codo, con el mismo gesto adusto, con la misma cara compungida, allí están ellos, condenando los atentados contra las mismas casas cuartel a las que sus alcaldes no han facilitado las medias de protección.

Porque de eso se trata, de encender una vela a Dios y otra al diablo. Alcaldes del mismo PNV que condena los atentados contra los cuarteles impiden la colocación de bolardos para impedir que aparquen coches en las inmediaciones; impiden, dificultan y ponen todas las trabas imaginadas y alguna imposible de imaginar para la colocación de cámaras de vigilancia del cuartel. Más: colocan paradas de autobús delantito mismo del cuartel… Son alcaldes del PNV, siempre dispuestos a recoger las nueces y a condenar a los que sacuden el árbol. Al mismo tiempo. El PNV no colabora en la lucha contra ETA. Ergo…

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11h 52 minutos

Pero todo ello ocurre con la anuencia de los demás partidos, a más poder más responsabilidad, que observan y callan. Por razones desconocidas, al PNV se le permite este comportamiento errático, esta doble postura contradictoria. Se le recibe como uno más en el club de los demócratas admitiendo como comportamiento ético su actitud necrófila de recoger impunemente las nueces que otros hacen caer al suelo.

Como se acaba de ver en el Parlamento Vasco...

Mercadear con la esperanza
Suscita una profunda sensación de hartazgo y desánimo ver que, estos días, un lehendakari vuelve a asociar el éxito de sus recetas políticas partidistas con el fin del terrorismo
J. M. RUIZ SOROA El Correo 17 Mayo 2008

Resulta inevitable que el fenómeno terrorista contamine a la política. Considerado en sí mismo, ese fenómeno es lo más importante que nos pasa a los vascos como sociedad desde hace cuarenta años. Y si es lo más importante que nos pasa, ¿cómo podría la política ignorarlo?

Ahora bien, aceptada esta inevitable relación entre terrorismo y política, lo importante es clarificar en qué modo se va a establecer. Porque caben muchas formas. Una, la más evidente es la de aceptar directamente la negociación y pago de un precio político a cambio de la desaparición del terrorismo. Han existido momentos y casos en que se ha optado por explorar esta vía, como sucedió en Loyola. Es el modelo en que «la política cede ante el terrorismo». Otra menos evidente es la de congelar el desarrollo político mientras dure el terrorismo, que de esta forma se convertiría en una especie de elemento de bloqueo político. Es la vía que defendió la política de Aznar durante algunos años: mientras exista ETA no pueden tratarse ciertos temas. El nacionalismo vasco se rebeló, en parte con razón, ante este modelo de «quieta la política mientras exista terrorismo».

Hay otro modelo, aunque haya sido poco explorado en nuestra práctica democrática: el de hacer política como si ETA no existiera, es decir, no concederle capacidad para bloquear el desarrollo autógeno de la sociedad vasca, pero tampoco para orientarlo ni condicionarlo. Es un modelo difícil porque, aunque suene a paradoja, sólo puede aplicarse si se parte de la previa aceptación común por todos los actores de que ETA ha existido realmente, y de que ha causado serias distorsiones en la autopercepción de la sociedad vasca. Distorsiones que es lo primero que debe corregirse si se quiere llegar a una sociedad política normalizada. La política «como si ETA no existiera» comienza por reparar los daños causados por una ETA que sí ha existido.

Por último, ha existido otro modelo, un modelo que parecía ya arrumbado por quienes más lo han utilizado. Es el modelo nacionalista de «aprovechamiento del terrorismo», que mientras condena sin paliativos la violencia (¡faltaba más!), presenta la satisfacción de sus particulares demandas como camino seguro para superarlo. Denme lo que pido porque así desaparecerá ETA, viene a decir. Las hemerotecas están ahí para demostrar fehacientemente cómo una y otra vez el nacionalismo pacífico ha legitimado en el pasado sus reivindicaciones particulares revistiéndolas de una capacidad mágica para resolver el problema de la violencia. Desde el Concierto Económico al Estatuto, desde la Ertzaintza al euskera, a la sociedad vasca se le ha vendido el autogobierno como una receta infalible para acabar con el terrorismo.

Ha habido un nacionalismo que desde hace tiempo abandonó este modelo, que lo repudió porque comprendió la profunda contradicción ética y política que envuelve tal juego. Josu Jon Imaz fue probablemente quien mejor supo encarnar el corte, llegando incluso a defender con gran lucidez la separación total, incluso temporal, entre el momento del final del terrorismo y el momento de la política.

Por eso, precisamente, suscita una profunda sensación de desánimo y hartazgo ver que estos días un lehendakari (nada menos que un lehendakari), con un cadáver de cuerpo presente, vuelve a asociar el éxito de sus recetas políticas nacionalistas y partidistas con el fin del terrorismo. Resulta estremecedor escuchar todavía hoy construcciones retóricas en las que se promete o insinúa que ETA desaparecerá si se dialoga con él, si se llega a acuerdos con él, si se arriesga con él, si se concede el derecho a decidir en su versión nacionalista. Es la peor imagen del nacionalismo pacífico, y ni siquiera la mayoría del PNV está ya de acuerdo con ese discurso

Negarse a perder la esperanza, no resignarse ante la violencia, no aceptarla como algo inevitable, son todas ellas posturas apreciables e incluso positivas, aunque estén algo teñidas de histrionismo facilón y de manual de autoayuda. Pero otra cosa muy distinta es vender esperanza a la sociedad cuando no se poseen los fondos para hacer frente a lo comprometido.

Insinuar que un pronunciamiento mayoritario antiterrorista de la sociedad vasca en un estrafalario referéndum podría coadyuvar al desistimiento de ETA constituiría una simple extravagancia si no fuera porque es una propuesta interesada y sectaria a favor de las propias estrategias políticas. Una estrategia en la que no se tiene en cuenta el más que probable efecto de realimentación a favor del terrorismo que provocará la polémica y el forcejeo en torno a la consulta (hasta sus conmilitantes se lo han advertido al lehendakari). Por eso precisamente, lo que podría verse al principio como una extravagancia o una equivocación se convierte al final en una auténtica estafa. De nuevo, es triste decirlo, en Euskadi se está mercadeando con la esperanza.

Con estos quiere pactar el nuevo PP
Es con estos repugnantes politicastros que insultan a la Guardia Civil dos días después del asesinato de uno de sus miembros con los que se reunirá Zapatero en unos días y a los que quiere acercarse ahora ese "nuevo PP" que propugna Lassalle
EDITORIAL Libertad Digital 17 Mayo 2008

Ya hemos podido ver todos cómo son esos nacionalistas con los que todos tienen tantas ganas de pactar. Estando aún caliente el cadáver del guardia civil Juan Manuel Piñel, asesinado por ETA dos días antes, casi en el mismo momento en que su viuda exponía su dolor al pueblo español, el tripartito vasco ha aprobado una moción en la que acusan al Gobierno central de "amparar sin excepción" y de forma "sistemática" a las fuerzas policiales ante las denuncias de torturas de los terroristas; denuncias que, esas sí, los nacionalistas vascos no dudan en amparar en cuanto les ponen un micrófono delante, pese a estar en los manuales de la banda terrorista que los detenidos han de denunciar maltrato sí o sí, lo que debería hacer dudar incluso al más fanático de la versión de los etarras.

De nada han valido los ruegos del PSE, que pedía que cuando menos retrasaran un poco la presentación y aprobación de la moción, para que no resultase tan impresentable y colara durante unos días más la imagen de "unidad de las fuerzas democráticas frente al terrorismo". Los socialistas necesitan esa foto, especialmente cuando gracias al silencio del PP y a las trompetas de sus medios han logrado colar a la opinión pública la especie de que los populares se han avenido al fin al consenso de los partidos democráticos, cuando quienes han cambiado de postura han sido los demás, que han decidido aparcar, aunque sea sólo de momento, sus soflamas en pos de un "final dialogado de la violencia" y de la necesidad de solventar "el conflicto político" que se encontraría detrás de los asesinatos de ETA.

Es con estos repugnantes politicastros que insultan a la Guardia Civil dos días después del asesinato de uno de sus miembros con los que se reunirá Zapatero en unos días y a los que quiere acercarse ahora ese "nuevo PP" que propugna Lassalle con la aquiescencia, suponemos, de Mariano Rajoy. A la vista de esta moción resulta especialmente repulsivo el esfuerzo que están poniendo en Génova para convertir el PP vasco en un nuevo PSE. Ya han dibujado el perfil de María San Gil con los trazos del retrato de Nicolás Redondo Terreros; falta escoger el Patxi López que se apreste a descabalgarla y los Totorika, Rojo y compañía que se vendan por 30 monedas de plata. Candidatos no deberían faltar, pero probablemente no cuenten con la misma anuencia que los socialistas vascos entre sus bases.

De modo que la única forma que tendrían de liderar el partido en el País Vasco sería con un apoyo claro de la dirección nacional. No parece que Rajoy esté ahora mismo por volver a ganarse la confianza de quienes se enfrentan diariamente con los proetarras y quienes políticamente los "amparan sin excepción" y de forma "sistemática". De modo que cabe esperar que, tras un junio búlgaro, en el PP vasco se opte por un liderazgo débil y ajeno a los principios que los han convertido en objeto de admiración de toda España. Si eso sucediera, desaparecían los pocos restos de oposición que quedan en el País Vasco al nacionalismo obligatorio. Esperemos que Rajoy no quiera cargar con semejante cruz de cara a la historia.

Lucha antiterrorista
¿Fiarse de ZP?
¿Fiarse de ZP? Si Zapatero quiere derrotar a ETA, tiene un magnífico Pacto Antiterrorista, escrito, firmado y público como expresión de la unidad constitucional. Pero no vuelve a él porque no cree en esa unidad.
GEES Libertad Digital 17 Mayo 2008

Aquí lo hemos repetido en varias ocasiones: las negociaciones entre Zapatero y ETA no son la causa de la ruptura del consenso con el Partido Popular, sino que la política de Zapatero, basada en la superación definitiva del consenso constitucional, es la que tuvo como consecuencia los pactos con ETA. Convencido de que hay que dar al País Vasco un nuevo estatuto político, más independiente y autónomo, con un Gobierno de izquierdas, nada había en la pasada legislatura que le impidiera dialogar con ETA, aparte del Partido Popular y de la sociedad civil que se lanzó a impedírselo.

¿Hay alguna pista que indique que Zapatero ha abandonado esta política? Ninguna. De hecho, lo poco que llevamos de legislatura, empezando por el nombramiento de los ministros, muestra que lejos de abandonar sus propósitos, Zapatero profundiza en ellos. Camina hacia una confederación de territorios que supere definitivamente la unidad de la nación española, y lo hace desde el convencimiento de que ello tiene que hacerse colocando a las fuerzas izquierdistas en la mejor posición en cada territorio.

En el País Vasco, el PSOE sigue embarcado en cambiar las reglas de juego constitucionales y estatutarias, en partir de cero. Como afirmaba Patxi López, "estamos dispuestos a sentarnos para buscar la definición compartida de este país" (Público, 27 abril). En lo que piensan los socialistas es en una Euskadi más independiente de España y más socialista. Y nótese que lo que ETA defiende es una Euskadi totalmente independiente de España y totalmente socialista. Puesto que hoy el País Vasco no es ni independiente ni socialista, en la primera fase del proceso el entendimiento resulta fácil: es cuestión de grados. Y no sólo en Vascongadas; en Navarra, el PSOE está actuando junto al anexionismo en su proyecto de euskaldunizar la comunidad, previo paso a la "territorialidad" que el PSE defiende, junto a PNV, EA, ANV o ETA.

En el fondo, ocurre que la política particular en relación con ETA va unida a la concepción general que uno tenga de la política. Quien crea en los regímenes constitucional-pluralistas y en la bondad de la nación española, jamás se acercará a ETA como no sea para negociar su rendición total e incondicional. Y quien crea en la democracia popular como régimen óptimo y considere la nación española como algo conservador y reaccionario, se acercará una y otra vez, a quienes creen lo mismo. Esa es la tragedia del PSOE actual.

¿Fiarse de ZP? Si Zapatero quiere derrotar a ETA, tiene un magnífico pacto antiterrorista, escrito, firmado y público como expresión de la unidad constitucional. Pero no vuelve a él porque no cree en esa unidad. Y dejarse engañar a estas alturas respecto a sus intenciones implica un despiste irresponsable o una complicidad hipócrita. Quien crea en un proyecto constitucional para España y defienda la viabilidad de la nación española, no tiene ni un solo motivo para fiarse de un Zapatero que no cree en ninguna de las dos cosas. A no ser se considere que resulta más simpático no defender ni una ni otra cosa, pero entonces estaríamos hablando de usarlas instrumentalmente en vista a unos objetivos bastardos e inconfesables, algo de lo que no creemos capaz a nadie.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Crisis del PP
Paradojas
Incluso para hacerse el harakiri es necesario algo de carácter. A menos, claro está, que uno esté dispuesto a que se lo hagan otros.
José María Marco Libertad Digital 17 Mayo 2008

La crisis del Partido Popular está dando lugar a paradojas curiosas. Una primera se refiere a los hechos y a su verbalización, que diría un psiquiatra. Las elecciones del 9 de marzo han producido un terremoto en el PP. Desde entonces se han ido acumulando los signos de cambio, desde la incorporación de nuevas personas al equipo dirigente, la salida más o menos forzada de otras, el ninguneo de quienes parecían destinados a ser primeras figuras y por último –pero no menos importante– el nuevo planteamiento respecto a la relación con los nacionalistas, lo que entraña una variación de fondo en la posición política e incluso en la estructura misma del Partido Popular.

Ahora bien, y aquí está la paradoja, se trata de un giro no reconocido, e incluso negado. Véase la famosa ponencia política –probablemente la más leída de la historia del PP– en la que se reafirman los mismos principios que mantenía el partido antes de las elecciones. Se deduce que el contenido de la ponencia es poco menos que indiferente, y se entiende bien, en consecuencia, la posición de María San Gil, que ha padecido en primera línea la manifestación y las consecuencias de este brote de esquizofrenia política.

Una segunda paradoja se refiere, ya que hablamos de María San Gil, a los protagonistas de la situación. El giro del Partido Popular no es uno más de esos viajes al centro que el PP ya ha emprendido en varias ocasiones. De confirmarse lo que empieza a saberse, es un cambio radical en la propia idea de España que tienen los populares. No se sabe lo que ocurrió en las cerca de dos semanas que Rajoy pasó desaparecido después de las elecciones, pero algo o alguien, sin que sepamos tampoco qué teclas se tocaron, le debió hacer variar de opinión. Y muy profundamente. Da la impresión que los actuales dirigentes del PP han empezado a hacerse a la idea de que el proceso de confederalización, por así llamarlo, de España es inevitable, que es la auténtica culminación de lo que se puso en marcha en la Transición y que no vale la pena resistirse a lo inevitable so pena de quedar reducido (el PP, quiero decir) a una anécdota regresiva o testimonial.

La paradoja consiste en este punto en el contraste entre el giro, tan ambicioso que no es exagerado calificarlo de histórico, y la escasa entidad política, e incluso de carácter, por no hablar de la capacidad de comunicación, de quienes lo han asumido y lo promocionan. Rajoy, que se ha revelado como un líder correoso, eso sí, pero dubitativo e inseguro como el que más, no está a la altura de lo que se ha propuesto. Lo mismo puede decirse de sus colaboradores más próximos.

Cierto que el personaje encarnado por Rajoy es una metáfora casi perfecta de lo que puede ocurrir: el definitivo hundimiento del centro en el PP y la transformación de la organización en otra cosa, confederalizada, con un órgano de coordinación sin autoridad en lugar de un liderazgo auténtico. Aun así, por muy didáctica que resulte la imagen, se convendrá que incluso para hacerse el harakiri es necesario algo de carácter. A menos, claro está, que uno esté dispuesto a que se lo hagan otros.

Estatutos del PP
¿Sabe Feijoo qué es la soberanía nacional?
Algo se está moviendo en el PP porque, para ser más simpático a los ojos de quienes nunca le votarán, están destruyendo los mimbres que conformaban un cesto con diez millones de votos.
José Enrique Rosendo Libertad Digital 17 Mayo 2008

El PP está representando estas semanas un género chico de la gran política, a modo de los viejos entremeses. Como en todo sainete, hay sorpresas, deserciones, carcajadas y estornudos, y por supuesto un protagonista tragicómico, Mariano Rajoy, instalado en un torbellino de situaciones ridículas que parecen superarle sobradamente.

Esta desagradable situación de partida se complica porque los nervios y la tensión de un equívoco inicial conducen, inexorablemente, a cometer nuevos errores que a su vez arraciman una sucesión de catástrofes y contrasentidos sin un aparente final.

Es tanto el ruido del escenario que ya incluso pasan desapercibidas novedades que, en un ambiente más calmado, habrían sido noticiones de portada de los periódicos. Les voy a poner un ejemplo de grueso calibre: el PP pretende reformar sus estatutos para que los inmigrantes legales puedan ser militantes del partido, incluso sin tener la nacionalidad española.

Ustedes podrán decir que no hay nada malo en ello. Más bien todo lo contrario, porque lo lógico es que los partidos políticos adapten sus estructuras al drástico cambio demográfico que ha supuesto para nuestro país la inmigración. Después de todo, muchos de ellos, con el tiempo y previa nacionalización, terminarán ejerciendo el voto y por tanto conviene no tenerlos en frente.

Tras las famosas declaraciones de Arias Cañete y sus camareros, durante la reciente campaña electoral, los centristas del PP han debido pensar que el partido tiene una imagen amarga y antipática ante los inmigrantes, que conviene limpiar con zotal, en consonancia con el nuevo arquetipo del partido, suave, tan blando por dentro que se diría todo de algodón, que no lleva huesos, como el Platero de Juan Ramón Jiménez.

Sin embargo, y por mucho que se empeñe Núñez Feijoo, que es quien ha coordinado la ponencia de reforma de estatutos, lo cierto es que se echa en falta la presencia de Federico Trillo o de cualquier otro jurista de porte. Lo que el PP pretende hacer para agradar ahora a los inmigrantes constituye, sin duda, una barbaridad jurídica. Una precipitación hacia el acantilado de quienes quieren convertir nuestra Constitución en un simple papel mojado y ajado, a partir de cuyas cenizas refundar las Españas en un no sé qué ni hacia dónde.

Una de las características básicas e indispensables del concepto de nacionalidad es el ejercicio excluyente de los derechos políticos, algo indiscutido en la ciencia política desde el siglo XVIII. En efecto, la participación política de los ciudadanos es la concreción básica de la soberanía nacional (K. Loewenstein). Conforme a nuestra Constitución, la soberanía nacional descansa en el pueblo español (art. 1.2), es decir, en los españoles (art.11), y la participación política de los ciudadanos se articula por medio de los partidos políticos (art. 6).

Es imposible disociar, por tanto, nacionalidad de participación política. Pero no conviene confundir, como hace el PP en la ponencia de sus estatutos, la nacionalidad con la residencia legal, la vecindad con la ciudadanía. Por dos razones: la primera de carácter fundamental: porque entonces estaríamos viciando el concepto mismo de soberanía nacional; y la segunda, táctica: porque el PP estaría justificando al PSOE un proceso de concesión generalizada del voto a los inmigrantes, lo que sin duda le alejaría de ganar las elecciones.

Jugar, en estos tiempos, con el contenido y el continente del concepto "soberanía nacional" me parece una grave irresponsabilidad. Con un sistema político en el que los partidos nacionalistas, ya claramente soberanistas, cuestionan los pilares básicos de nuestra Constitución, añadir más incertidumbre sobre ese concepto jurídico vital de la convivencia de un país es un error de bulto que el PP no debiera cometer, y que viene a darle, en cierta medida, la razón a quienes como María San Gil piensan que el partido está dando un viraje extraño en relación con su concepto de nación.

Pero además, promover una serie de reformas que justificarán otras de mayor calado que seguro propondrá la izquierda a continuación, porque sería la beneficiaria lógica del reconocimiento del derecho a voto de los inmigrantes no nacionalizados, es un error táctico de no menos trascendencia para los intereses del centro-derecha.

El PP, en la pasada legislatura, se irguió como la fuerza política que defendía nítidamente la vigencia y el vigor de nuestra Constitución de 1978. Pero, como sucede con el cuento, ahora resulta que le vemos la patita al lobo por medio de una rendija aparentemente de menor trascendencia, como es la reforma de los estatutos del PP, que con claridad contravienen el espíritu y la letra de nuestra Carta Magna.

A la luz de este análisis, habrá que darles la razón a Mayor Oreja y a María San Gil. Algo se está moviendo en el PP porque, para ser más simpático a los ojos de quienes nunca le votarán, están destruyendo los mimbres que conformaban un cesto con diez millones de votos. Sí, un sainete. Pero maldita la gracia.

Financiación autonómica
Cataluña exangüe
Durante 2007, la Generalidad tuvo que conformarse con 1580 informes, cuando le eran obviamente necesarios muchos más, porque tan sólo dispuso de 32 millones de euros para ese fin.
Emilio Campmany Libertad Digital 17 Mayo 2008

El sábado día 10, publicó José Montilla en El País un delicioso artículo en el que clamaba: "La decepción por tanta incomprensión anticatalana es una tentación, pero nuestra responsabilidad es convencer de la utilidad, conveniencia y urgencia de resolver la financiación de Catalunya. Nos la jugamos todos. Catalunya puede negociar, sí; pero ya no puede esperar más". Para el caso de que los demás nos mostráramos renuentes a pagar, el articulista advertía: "El riesgo es grande, porque podría acarrear el desafecto con la política española".

Al parecer, los catalanes, por lo que afirma su presidente, se han cansado de pagar y nos exigen a los demás españoles que adoptemos de una vez el sistema de financiación que impone su estatuto. Si no lo hacemos, nuestra falta provocará en Cataluña "desafecto con la política española", lo que, por otra parte, sería una pena, habida cuenta del mucho "afecto" que por lo español tienen allí sus autoridades públicas.

La situación para ellos se ha hecho insoportable: "Es del todo inaceptable que esta situación perpetúe una injusticia lacerante en la financiación que Catalunya necesita para atender [a] los derechos y necesidades de sus ciudadanos".

Los demás vivimos con tal ignorancia de los problemas de aquella comunidad, que no nos hemos dado cuenta de que los consejeros de la Generalidad llevan mucho tiempo haciendo economías para poder hacer frente a sus obligaciones. Los presupuestos que allí manejan son prácticamente de guerra y, no ya los despilfarros, sino cualquier gasto superfluo es perseguido con tal saña que son frecuentes los ceses fulminantes de los políticos pródigos.

No es de extrañar que el Gobierno catalán se esté hartando de tener que aportar cada vez más dinero a una España que desoye sus justas reclamaciones en materia de financiación: mientras allí se ven obligados a desatender las necesidades más perentorias, en el resto de las regiones nos gastamos alegremente lo que el fisco recauda en la agotada Cataluña.

Sin embargo, con ser elocuentes las palabras de Montilla, las noticias que desde su comunidad nos llegan lo son aun más: durante 2007, la Generalidad tuvo que conformarse con 1580 informes, cuando le eran obviamente necesarios muchos más, porque tan sólo dispuso de 32 millones de euros para ese fin. Las restricciones impuestas por la falta de numerario obligaron a los gobernantes catalanes a solicitar sólo los más urgentes. Se consideraron como especialmente indispensables uno dedicado al cultivo de la chufa, el relativo a la almeja brillante y el que se ocupó del murciélago nana.

Si el resto de los españoles seguimos empeñados en no revisar el sistema de financiación autonómica para que Cataluña reciba los fondos que tanto necesita, informes tan importantes como los mencionados ya no podrán encargarse y el progreso de aquella región española se verá gravemente obstaculizado.

¿Es esto serio? ¿Puede un presidente autonómico exigir la revisión del sistema de financiación de su región alegando que están desatendidos sus ciudadanos y estar mientras tanto despilfarrando el dinero de los contribuyentes en semejantes informes? ¿Puede hacerlo además con gesto adusto y tono amenazante? Puede, puede. Y lo peor está por llegar. Y el PP, tocando el violón.

La decisión de Rosalía de Castro de no escribir más en gallego
Xoán Xulio Alfaya Periodista Digital 17 Mayo 2008

Rosalía de Castro, poeta y novelista en lengua gallega y castellana, le escribió una carta a su esposo, Manuel Murguía, el 26 de julio de 1881, anunciándole su decisión de no volver a escribir en gallego. Efectivamente, su última colección de poemas en gallego fue "Follas novas" (1880). La gestación y el proceso de esta drástica decisión de esta gran mujer y escritora, la describe detalladamente Alberto Acereda en su artículo "La verdadera Rosalía de Castro", del que extraigo algunos párrafos:

"En ese libro ["Cantares Gallegos" (1863), que escribió antes de cumplir veintiséis años] Rosalía de Castro rechazó la marginación de Galicia desde Castilla, el maltrato a los emigrantes gallegos y la injusticia que estimaba cometía el resto de España con su región natal. Pero Galicia, que era el objeto del primer libro, fue sólo ocasión del segundo: "Follas Novas" (1880), y apenas del tercero, su gran libro –ya en lengua española–: "En las orillas del Sar" (1884). Luis Cernuda, otro poeta y crítico posterior de la llamada Generación del 27, apuntó que la postergación y desdén que, según Rosalía de Castro, sufría Galicia no era sino una transmutación del rechazo que sufrió ella misma en su propia persona. En cualquier caso, Rosalía de Castro se desengañó de esos posicionamientos contra los castellanos y contra España al sufrir en sus propias carnes los ataques del nacionalismo gallego más intransigente.

Su desengaño procede de unos ataques que la misma Rosalía de Castro recibió en su Galicia natal tras un artículo suyo titulado "Costumbres gallegas", publicado en "Los Lunes" de El Imparcial de Madrid el 28 de marzo y 4 de abril de 1881. Rosalía de Castro fue vapuleada inmediatamente, y en una carta a su esposo, firmada en Lestrove el 26 de julio de 1881, aseguraba: "Ni por tres, ni por seis, ni por nueve mil reales volveré a escribir nada en nuestro dialecto, ni acaso tampoco a ocuparme de nada que a nuestro país concierna". Y, al final, la poeta reitera sin dudas su decisión: "(...) mi resolución de no volver a coger la pluma para nada que pertenezca a este país, ni menos escribir en gallego".

A Rosalía le echaron en cara escribir sobre una tradición antiquísima de la hospitalidad gallega. Fue insultada y atacada, pese a ser notorio el amor que profesó por su Galicia natal. Nunca más escribió en gallego, y en otro lugar ella misma dejó escrito: "(…) porque pagada ya la deuda en que me parecía estar con mi tierra, difícil es que vuelva a escribir más versos en la lengua materna". Su decisión de no escribir más en gallego prueba que, a pesar de su compromiso con Galicia, Rosalía nunca quiso ni pretendió crear una literatura y una cultura gallega separadas o distintas del conjunto de España".

("La verdadera Rosalía de Castro", de Alberto Acereda: http://libros.libertaddigital.com/articulo.php/1276229580)

A continuación, reproduzco la carta íntegra que Rosalía le escribió a su esposo:

Carta de Rosalía a su esposo
Lestrove, 26 de julio de 1881

Mi querido Manolo:

Te he escrito ayer, pero vuelvo a hacerlo hoy deprisa para decirte únicamente que me extraña que insistas todavía en que escriba un nuevo tomo de versos en dialecto gallego. No siendo porque lo apurado de las circunstancias me obligan imperiosamente a ello, dado caso que el editor aceptase las condiciones que te dije, ni por tres, ni por seis, ni por nueve mil reales volveré a escribir nada en nuestro dialecto, ni acaso tampoco a ocuparme de nada que a nuestro país concierna. Con lo cual no perderá nada, pero yo perderé mucho menos todavía.

Se atreven a decir que es fuerza que me rehabilite ante Galicia. ¿Rehabilitarme de qué? ¿De haber hecho todo lo que en mí cupo por su engrandecimiento?

El país sí que es el que tiene que rehabilitarse para con los escritores, a quienes, aun cuando no sea más que por la buena fe, y entusiasmo con que por él han trabajo, les deben una estimación y respeto que no saben darles y que guardan para lo que no quiero ahora mentar. ¿Qué algarada ha sido ésa que en contra mía han levantado, cuando es notorio el amor que a mi tierra profeso? Aun dado el caso (que niego) de que yo hubiese realmente pecado, por lo que toca al artículo en cuestión, ¿era aquello suficiente para arrojar un sambenito sobre la reputación literaria grande o pequeña de cualquier escritor que hubiese dado siempre probadas muestras de amor patrio, como creo yo haberlas dado? No; esto puede decirse sencillamente mala fe, o falta absoluta no sólo de consideración y gratitud, sino también de criterio. Pues bien: el país que así trata a los suyos no merece que aquellos que tales ofensas reciben vuelvan a herir la susceptibilidad de sus compatriotas con sus escritos malos o buenos. Y en tanto, ya que tan dañada intención han encontrado en lo que narré, para dar a conocer (y no para alabarla ni censurarla) una costumbre antiquísima, y de la cual aún quedaba algún resto en nuestro país, pueden consolarse leyendo la estadística por lo que toca a cierta cuestión que han sacado a relucir ciertos periódicos escandalizados con mi artículo. Si así arremetiesen contra la estadística sería mejor, a ver si así lograban borrar lo que es peor mil veces que lo que en mí han censurado tan bravamente.

Hazle, pues, presente al editor que, pese a la mala opinión de que al presente gozo, ha tenido a bien acordarse de mí, lo cual le agradezco, mi resolución de no volver a coger la pluma para nada que pertenezca a este país, ni menos escribir en gallego, una vez que a él no le conviene aceptar las condiciones que le he propuesto. No quiero volver a escandalizar a mis paisanos.

Los niños quedan buenos y ennegreciéndose cada vez más al sol; bueno es que parece que han aplacado un poco sus ardores insoportables de esos días atrás.

Nada sé de lo que pasa por Santiago, ni un periódico logro ver de allá. Lo que sí recibo diariamente es El Noroeste de La Coruña, que tienen la tentación de mandarme en lugar de El Clamor. Respecto de El Imparcial, lo recibo un día sí y dos no. Variaciones de Correos.

Me llaman a comer. Recibe cariños de todos y tú sabes te quiere tu mujer.
Rosalía

Actos o situación de terrorismo
FRANCISCO J. BARIFFI El Correo 17 Mayo 2008

PROF. DCHO INTERNACIONAL PÚBLICO. UNIVERSIDAD CARLOS III

En el marco de una reunión de expertos académicos, celebrada en la ciudad de Tilburg el pasado mes de marzo, se persiguió consensuar un conjunto de directrices relativas al tratamiento de las víctimas de terrorismo en la Unión Europea. Los debates y discusiones que allí se plantearon nos condujeron una y otra vez hacia la misma cuestión: ¿Qué diferencia a las víctimas del terrorismo de las demás víctimas de delitos violentos? ¿En qué consiste dicha especificidad?

El problema que entraña este fundamental interrogante es que, aunque se pretenda afirmar lo contrario, el terrorismo no puede, ni debe, ser abordado desde la perspectiva de la criminalidad común.

Más allá de la necesaria (incluso 'imprescindible') necesidad de universalizar y dotar de coherencia las respuestas legales y políticas hacia las víctimas del terrorismo, la sociedad española no debiera olvidar que el modelo que requiere marcar los alineamientos en España es el conflicto vasco, y que dicho modelo se basa en lo que podríamos denominar una 'situación' de terrorismo. El concepto de 'situaciones' fue primeramente introducido en el ámbito de las Naciones Unidas a través de una conocida resolución (1503 XLVIII) del Consejo Económico y Social en la que se facultaba a la Comisión de Derechos Humanos a considerar, a través de sus procedimientos de seguimiento internacional, las «situaciones que parezcan revelar un cuadro persistente de violaciones manifiestas y fehacientemente probadas de los derechos humanos».

La comprensión del terrorismo como una 'situación' -y no como un 'acto'- nos conduce a afrontar dicho fenómeno desde su complejidad, elaborando, por tanto, respuestas sociales, legales y políticas específicas.

No concebir al terrorismo que ha afectado a la sociedad española en las últimas décadas como una situación de violencia organizada, que revela un cuadro persistente de violaciones graves y sistemáticas de los derechos fundamentales, es negar una realidad evidente. Pero, además, implica negar a las víctimas ese papel especial, que de otro modo se diluye en los fueros de la justicia criminal común, donde reina el protagonismo del perpetrador y la discrecionalidad absoluta del ministerio público. El Estado les debe a este tipo de víctimas una consideración especial, porque es justamente el propio Estado el objeto de esa violencia que, indirecta y circunstancialmente, es dirigida a la víctima como medio para lograr el verdadero objetivo final. Pero el Estado también tiene una responsabilidad moral frente a sus ciudadanos, que ven menoscabados sus derechos fundamentales más básicos de un modo constante y sistemático.

El fenómeno del terrorismo y sus víctimas demanda en la sociedad española un cambio de perspectiva, hacia una noción de 'situación' en la que se generan violaciones graves y sistemáticas de los derechos humanos más fundamentales. Para ello, es importante despojarnos de una especie de prejuicio que se ha generado en torno a la temática de las violaciones de los derechos humanos, esto es, que sólo el Estado puede ser autor de tales violaciones. La práctica y la jurisprudencia internacional y comparada han demostrado claramente que esta afirmación es incorrecta. Es posible pensar en la existencia de violaciones graves de los derechos humanos perpetradas por grupos privados que actúan al margen del Estado, y que, como se ha demostrado, en ocasiones, pueden actuar con el asentimiento o patrocinio del propio Estado.

Más de tres décadas de conflicto permanente, cerca de un millar de muertos, violaciones constantes de derechos esenciales como la vida, la integridad física y/o psíquica, la libertad de expresión o la seguridad personal, entre otros, nos conducen a una pregunta: ¿A alguien le puede quedar alguna duda de que una gran parte del pueblo español ha sido víctima de violaciones graves y sistemáticas de sus derechos humanos más fundamentales?

El Estado de Derecho debe responder frente al terrorismo sobre la base de un consenso político contundente y real, pero utilizando como arma un marco jurídico comprehensivo que pueda dar cuenta de un fenómeno persistente, que tiene sus picos altos cuando se producen actos de terrorismo con víctimas mortales, pero que persiste en el terror, la intimidación y la sensación de vulnerabilidad permanente de todos ciudadanos, pero muy especialmente, de los que viven día a día con el terror pisándoles los talones. Los actos de grupos como ETA, GRAPO o Al-Qaida no son acciones de soldados, de libertadores o de héroes, sino que son violaciones graves y sistemáticas de derechos humanos, que ningún grupo armado o político puede seriamente justificar. Por ello, y ante este panorama, quizás sea útil reflexionar sobre el tipo de sociedad en la que queremos vivir, puesto que como destaca una importante resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, «los actos de terrorismo constituyen un grave obstáculo para el disfrute de los derechos humanos y una amenaza para el desarrollo económico y social de todos los Estados que socavan la prosperidad y estabilidad en el mundo» (S./RES/1566-2004).
Resulta vital que comencemos a reconocer el grave menoscabo que un terrorismo como el de ETA y su entorno provocan en el goce y ejercicio de derechos civiles y políticos, aunque la aparente buena situación respecto de derechos económicos, sociales o culturales parezca disimularlo. Para ello, es preciso dar visibilidad y empoderar a las víctimas del terrorismo a través de un estatuto jurídico adecuado, que esté basado en principios de amplio reconocimiento universal, como lo son la justicia, la verdad y las reparaciones.

Sólo el discurso de los derechos humanos y las experiencias de otras sociedades en transición proporcionan la base legal, ética y empírica suficiente para hacer frente a un fenómeno que viene afectando gravemente y de forma sistemática los derechos fundamentales de toda la sociedad española. Si no reconocemos el carácter sistemático del terrorismo en España, si no somos conscientes de la dimensión internacional del fenómeno, si no hablamos de derechos en lugar de causas, si no unimos sociedad y partidos políticos en torno a un único discurso, el terrorismo en España tiene muchas posibilidades de perdurar en el tiempo.

La protesta cansada
IGNACIO CAMACHO ABC 17 Mayo 2008

QUIZÁ resulte doloroso de admitir, pero las movilizaciones populares contra ETA han decrecido en participación de manera ostensible. La respuesta al asesinato del guardia Juan Manuel Piñuel ha sido, con contadas excepciones de rabia y coraje, mucho menos activa de lo que cabía esperar ante la evidencia de un nuevo frente de dolor y de sangre. Es perceptible una patente falta de convicción, una desmotivada abulia en la reacción ciudadana, como si hubiésemos perdido la costumbre de la rebeldía ante el terror. Si se debe al cansancio, malo, porque está claro que los terroristas no se han cansado de matar; pero probablemente se trate de algo peor, de un síntoma más peligroso: la apatía generada en el cuerpo social por cuatro años de negociaciones, torpezas, titubeos, polémicas y consensos rotos.

Todavía no nos hemos hecho una idea cierta del daño profundo que ha producido esa legislatura de mentiras y desencuentros. Por un lado, la ruptura de la unidad antiterrorista ha desmovilizado a la gente, que no se fía del clima de recomposición artificial esbozado por una clase política en la que aún reina la desconfianza mutua. Por otra parte, el malhadado acercamiento de Zapatero a ETA ha hecho perder a muchos ciudadanos la fe en la utilidad de su protesta. ¿Para qué voy a protestar yo, se preguntan, si a la primera oportunidad que tenga el Gobierno puede volver a sentarse a negociar con los asesinos pasándose por el forro mi queja?

El resultado de esa doble duda es un ánimo desfondado, un escepticismo intenso que ha hecho retroceder el vigor moral de la sociedad española frente al terrorismo muchos más años de los que se han perdido en el último mandato. La creación de un espíritu colectivo de resistencia costó muchos muertos y mucho sufrimiento, pero han bastado unos pocos errores, unos cuantos pasos mal dados para sembrar el recelo y la desmotivación. Los políticos tienden a creer que el pueblo sigue sin chistar sus ritmos de conveniencia, bailando alegremente un rigodón de acercamientos y lejanías al compás que marcan las consignas de la retórica partidista, pero los estados de opinión pública tardan mucho en cuajar y más aún en desvanecerse. Y aunque ahora la dirigencia pública esté dando aceptables muestras de responsabilidad, hace falta mucho más recorrido para que la ciudadanía interiorice de nuevo la existencia real de un clima de firmeza y se convenza de que el Estado no va a tirar a la basura su compromiso de entereza.

Recuperar la confianza popular y sacudir la desmoralización no va a ser fácil. Requiere una actitud muy sincera y una determinación muy explícita por parte de la clase dirigente. Y cada vacilación, cada gesto de ambigüedad, cada contradicción, no hará más que ahondar la fosa de confusión y suspicacia que han cavado los malditos cuatro años de marcha atrás. El problema de los políticos es que cuando salen a la calle, no miran a la gente más que para pedirle el voto. Y en estos días de concentraciones de duelo ni siquiera vuelven la cabeza para ver quién les acompaña. Si lo hiciesen se darían cuenta de que se han quedado mucho más solos.

Financiación y separatismo
M. MARTÍN FERRAND ABC 17 Mayo 2008

DESDE 1702, el año en que nació el Daily Courant, el primero de los diarios londinenses, Fleet Street fue el gran escenario de la gran prensa del Reino Unido. En ella vivieron sus mejores glorias las grandes cabeceras en las que se suscitaron las notas diferenciales del periodismo europeo y, por extensión y traslado, norteamericano: la independencia del poder político y el servicio a los ciudadanos. Desde que hace unos años la agencia Reuters abandonó la calle, los pubs en los que, durante tres siglos, habían conspirado varias generaciones de periodistas y políticos perdieron su sentido. Fleet Street ya es otra cosa. Quizás por eso, porque los aromas de la libertad y el pluralismo ya no impregnan el ambiente con tanta fuerza, ha sido la calle elegida por el tripartito que gobierna en Cataluña para que la Generalitat tenga en ella, en el número 17, su «embajada». Una delegación al modo de las que ya funcionan en Madrid y Berlín y como las que se preparan en París, Nueva York, Buenos Aires, México y no sé cuál de las grandes ciudades chinas. La inauguración de la «embajada» la presidió el patriota que reclama un ejército propio para Cataluña y que, paradójicamente y en aplicación de la Constitución del 78, es vicepresidente del Govern, Josep Lluis Carod-Rovira. En la «embajada» no luce, ni por asomo, una bandera española.

Simultáneamente, CDC ha elaborado un documento, que seguramente aprobará hoy el consejo nacional del partido que lidera Artur Mas, en el que se expresa «la no renuncia del pueblo de Cataluña al ejercicio del derecho a la autodeterminación». En el País Vasco y en Galicia también suenan tambores díscolos con la idea de España y José Luis Rodríguez Zapatero, que no suele verlas venir y que si las ve no reacciona, ha organizado una cena en La Moncloa a la que están convocados, para llegar a un acuerdo sobre el nuevo modelo de financiación autonómica, los ocho presidentes autonómicos del PSOE.

Zapatero tiende a confundir su condición de presidente del Gobierno con la de líder del PSOE y no es raro, en consecuencia, que se reúna con sus conmilitones en la sede rectora del Ejecutivo. A fin de cuentas se trata, según la costumbre presidencial, de ningunear la función y representación del Legislativo y llevar a su sede asuntos previamente resueltos y acordados; pero, cuando se intensifican los gestos separatistas y algunos líderes del socialismo no son ajenos a los movimientos centrífugos, tal que José Montilla, la irregularidad se hace patente. La financiación autonómica es asunto central del Estado y no debiera chalanearse, por mayoritario que resulte, entre los jefes de las tribus políticas en presencia. Es más, dado su componente técnico, condicionante de la voluntad política, tendría que tener más elaboración previa por parte de los expertos que acuerdos bilaterales de coyuntura; pero el rigor y Zapatero se repelen.

PP y PSOE: dos tipos de crisis
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 17 Mayo 2008

La crisis del PP es ruidosa y abierta, como es él, con gritos, reproches y zancadillas. La del PSOE, silenciosa, a puerta cerrada, como corresponde a un partido de raíz dogmática y estructura jerárquica. Pero Zapatero sabe que tiene un problema con sus errores en la pasada legislatura. Mientras el problema del PP es no saber vender su acierto al denunciar la negociación con ETA y los nuevos estatutos. Por eso perdió las elecciones. Para resumir: la crisis del PP es de comunicación. La del PSOE, de hechos.

Y a Zapatero empiezan a pasarle factura sus hechos. En el País Vasco, el PNV le pide que le ofrezca lo que ofreció a ETA en Loyola, dudosamente constitucional, mientras ETA arrecia en su ofensiva terrorista. En Cataluña, los nacionalistas le exigen más dinero, como prevé el nuevo estatuto. ¡Buenos estamos para ello, en plena desaceleración económica! El mayor peligro para Zapatero es que el socialismo catalán se una al nacionalismo, como empieza a hacerlo. ¿Por qué se creen que ha convocado a sus presidentes de comunidades? Juntos, quieren lograr la cuadratura del círculo: dar más a Cataluña sin quitárselo a los demás. Un imposible. Será interesante ver por dónde salen estos especialistas en escurrir el bulto. El PP puede echarles un capote. Ya se lo está echando con su algarabía.

Aparte de no saber vender sus aciertos, la crisis del PP arranca de su propia estructura, de estar constituido por clanes muy diversos, desde el centro moderado, profundamente democrático, a la extrema derecha, que no cree en la democracia. Ponerlos de acuerdo requiere uno de esos puentes colgantes que hace Calatrava. Por si ello fuera poco, están las diferentes perspectivas de sus miembros. Lo que siente un miembro del PP en el País Vasco, acosado sin piedad por los nacionalistas, tiene poco que ver con lo que siente uno en la Comunidad Valenciana, donde son dueños y señores. Del mismo modo, el «pepero» de Madrid puede permitirse el lujo de ser fundamentalista, mientras el de Cataluña ha de ser pragmático si quiere hacerse un hueco en una sociedad infectada de nacionalismo. No piensa igual el seguidor del PP en Castilla y León, instalado en el Gobierno, que el de Castilla-La Mancha, condenado a la oposición. Parecidas diferencias se aprecian en Galicia, Andalucía, Aragón, Canarias, Baleares, Murcia y otras comunidades, cada una con sus problemas específicos y sus intereses particulares. Poner de acuerdo a todos ellos, conjugar sus necesidades y engarzar sus intereses, requiere tanta sutileza como autoridad, tanta mano derecha como izquierda, tanto de prestidigitador como de domador. Durante las últimas semanas, Rajoy no lo ha logrado. Le quedan otras pocas para lograrlo. Hasta el congreso de junio. Aunque todos deberían pensar que su problema es cómo vender su mensaje, no el mensaje mismo. Y recordar el congreso de Mallorca, donde UCD se deshizo.

Los provocadores
EDURNE URIARTE ABC 17 Mayo 2008

El caso de los alcaldes nacionalistas que impiden obras de seguridad frente a los cuarteles de la Guardia Civil, contado ayer por este periódico, me recuerda a lo ocurrido al filósofo francés Robert Redeker cuando se convirtió en blanco del terrorismo islámico. Sufrió las consecuencias de la misma degradación de los comportamientos sociales, del mismo miedo, de la misma cobardía, de la misma soledad.

Redeker lo relata en su libro ¡Atrevete a vivir! (Gota a Gota, 2008). Un artículo crítico con el islam en Le Figaro le valió una condena a muerte de los terroristas islámicos. Y cuando ocurrió, su pueblo, Saint-Orens-de-Gameville, lo abandonó tal como hacen tantos y tantos pueblos del País Vasco con los guardias civiles, con los policías nacionales, con los militares y con cualquier ciudadano que rechace claramente a ETA.

Los alcaldes nacionalistas no quieren signos de seguridad delante de los cuarteles por la misma razón por la que los vecinos de Redeker no quisieron la presencia de un coche policial delante de su casa. Porque no desean ver signos de resistencia al terrorismo. Los vecinos de Redeker consiguieron que el coche tuviera que irse a otro lugar desde el que no podía verse la casa del amenazado. El amenazado acabó cambiando de casa y de pueblo.

El argumento es siempre el mismo. Las víctimas son convertidas en provocadores. Por poner al pueblo en el punto de mira de los terroristas. Ni siquiera la connivencia ideológica con algunas ideas de los terroristas es la explicación. Lo es el miedo, el recuerdo del peligro que el coche policial y las medidas de seguridad suscitan en los cobardes. Que desaparezca la víctima, que se vaya el provocador.

Es la misma psicopatología que explica la reacción contra Aznar tras el 11-M. Fue convertido en provocador, por haber apoyado la guerra de Irak y, según esa perversa lógica, ponernos en el punto de mira de los terroristas. Aquello se vistió con el ropaje de la supuesta manipulación informativa, pero la sustancia era mucho más sencilla, la misma que la de los alcaldes nacionalistas o la de los vecinos de Redeker. La intolerable provocación de la víctima.

SER O NO SER
El PP no ha cambiado de principios, el problema de España es ZP
Enrique de Diego  elsemanaldigital 17 Mayo 2008

El Partido Popular va razonablemente resolviendo sus problemas, mientras se encamina hacia un Congreso retrasado. Avanza una renovación que gran parte de la opinión pública consideraba necesaria. No hay modificación alguna en los principios, como resulta evidente con la lectura de la Ponencia Política, que es uno de los mejores textos y más claros que ha producido el Partido Popular, y con la que –por ejemplo- hubiera resultado imposible el pacto con CiU y PNV que llevaron a cabo José María Aznar, Rodrigo Rato y Jaime Mayor Oreja en 1996.

Tengo que claro que, a día de hoy, una de las cuestiones que ha de preservar el PP es su unidad, y me parece que, al margen de los intentos denodados de algunos manipuladores compulsivos, ese valor, realmente, no está en peligro.

Pero por encima de esa consideración, está la más general de que España no tiene un problema de oposición sino de Gobierno. Poner los focos preferentemente en la oposición es un error.

La oposición debe mantenerse unida para, por ejemplo, evitar que se acelere el desmantelamiento de la unidad nacional o para que el PSOE perpetre el asalto al Tribunal Constitucional de modo que el Estatuto de Cataluña sea avalado en sus aspectos más antinacionales.

Fuera de ello, lo que tenemos es una grave crisis económica que el Gobierno está empeorando de continuo, a base de declaraciones caóticas, algunas muy chocante e hirientes, con medidas desafortunadas, con sorpresas continuas ante los malos datos, mostrando que está superado por una situación, que es incapaz de paliar.

No va a ser este Gobierno, basado en la ultraexpoliación de las clases medias, el que va a afrontar la necesaria reducción del gasto público que la crisis demanda, ni el que va a reducir los impuestos.

Porque este Gobierno basa su poder en las castas parasitarias dependientes de la expoliación, en las manos muertas del pilla-pilla presupuestario, en los lobbys del parasitismo fiscal, en las aristocracias de la subvención.

Resulta patética –y suicida- la pérdida de tiempo de algunos supuestos líderes mediáticos de la derecha sociológica intentando destruir al PP, en vez de centrarse en criticar a un Gobierno que nos lleva a la ruina y a la extinción de las clases medias.

Interior
Inoportunidad
Carmen GURRUCHAGA La Razón 17 Mayo 2008

El Parlamento vasco, o más exactamente los partidos no constitucionalistas, evidenciaron con su actuación de ayer que carecen de sensibilidad y oportunidad. De lo contrario, no se entiende que al día siguiente del funeral por Juan Manuel Piñuel esta institución autonómica apruebe una iniciativa de Aralar en la que, implícitamente, se acusa a las fuerzas policiales de torturar en comisaría. La moción reprocha al Gobierno central, y concretamente al titular de Interior, Rubalcaba, que ampare «sin excepción y de forma sistemática» a las fuerzas policiales ante las denuncias de torturas etarras. Asimismo, le pide que pare de indultar a agentes condenados por estas prácticas antidemocráticas.

Esta iniciativa había sido presentada por Aralar con anterioridad a los luctuosos sucesos de Legutiano, pero no era imprescindible debatirla ayer, un día después de que por primera vez en la reciente historia democrática hayamos podido ver a un agente del Instituto Armado y otro de la Ertzaintza realizar conjuntamente una ofrenda floral por el guardia asesinado. Así que, con el fin de no romper esa imagen de unidad en la lucha contra el terrorismo, que resultó reconfortante para la mayor parte de los ciudadanos, los partidos no nacionalistas propusieron posponer el debate. Pero no hubo manera y, finalmente, el tripartito, empachado de consenso, aprobó el dislate.

Amigo descuartizador

Manuel Molares do Val Periodista Digital 17 Mayo 2008

Los países de la OTAN, entre ellos España, protegen en Kosovo por encargo de la ONU a un monstruo: el jefe de los bandidos-guerrilleros kosovares y actual primer ministro, Hashim Thaçy, que descuartizó a entre 100 y 300 serbios en sólo dos meses de 1999 para extraerles sus órganos y venderlos en el tenebroso mercado de trasplantes.

Este héroe nacional y jefe del Ejército de Liberación de Kosovo (UCK) es tan inhumano como fue el líder serbio Solobodan Milosevic, que mandó asesinar a millares de kosovares. Thaçy mató menos porque sus guerrilleros manejaban peores ametralladoras, pero extrajo más beneficios de los cuerpos enemigos.

España, con tropas enviadas para proteger a la mayoría kosovar de las venganzas serbias, rechazó reconocer a principios de marzo la declaración de independencia de ese territorio, que sigue siendo provincia de Serbia para la ONU.

España no tiene razón para seguir en un Kosovo independiente. Además, impugna esa independencia porque estimula a los secesionistas de las nacionalidades históricas.

Se sabía que Hashim Thaçy era despiadado, corrupto y cabeza de organizaciones mafiosas, y que cuando lograra la independencia iba a crear un país controlado por bandidos. Y así es, como observan los soldados españoles que protegen indirectamente a los bandidos de Thaçy.

Ese monstruo que apadrinamos acaba de ser denunciado por Carla del Ponte, la que fue fiscal del tribunal de la ONU para los crímenes de la exYugoslavia.

Del Ponte ha publicado un libro, “La caza. Yo y los criminales de guerra”, en el que explica que Thaçy y a otros independentistas kosovares organizaron solamente en el verano de 1999 entre 100 y 300 descuartizamientos para la venta de órganos.

Así son los héroes-monstruos que protegemos: Josu Ternera también presidió la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Vasco.

EL REY, SIN CARETA
Un certificado de calidad
www.tercerarepublica.org 17 Mayo 2008

No es la primera vez que el rey muestra su sintonía con Zapatero. Pero nunca había ido tan lejos como su reciente conversación con una periodista de El Mundo: "Sí. Es un hombre muy honesto. Muy recto. Que no divaga. O sea, la gente cree que hace cosas así... como divagando –levanta entonces la mano y la mueve de un lado a otro–, pero no hay nada de eso. Él sabe muy bien hacia qué dirección va y por qué y para qué hace las cosas. Tiene profundas convicciones. Es un ser humano íntegro".

El rey califica de “hombre muy honesto” a quien durante el 11 de marzo de 2004 informó a diversos medios de comunicación de que había terroristas suicidas en los trenes. El terror a que se conozca la verdad del 11-M es, sin duda, una de las razones del caluroso elogio.

El rey considera “recto” al impulsor del Estatuto catalán, que ha edificado una nación contra España, para expoliar a ésta indecentemente, y conduce a la cronificación de todo tipo de conflictos territoriales, como demuestra la actual polémica sobre financiación o el trasvase del agua del Ebro para Cataluña

El rey considera un “ser humano íntegro” al timonel de una colaboración con el terrorismo etarra que ha contribuido a su reforzamiento y a la legitimación de su causa; hasta el punto que Ibarreche calca ahora las ofertas del Gobierno a la ETA. Valora, asimismo, la honestidad del hombre que ha engañado reiteradamente a los españoles acerca de la continuación de las negociaciones con ETA aún después de reiterados asesinatos, denominados “accidentes” o “encuentros fortuitos”. Y además, el rey, símbolo de la unidad y de la permanencia de España, nos asegura que Zapatero, con todo esto, sabe bien lo que hace.

Durante años, las víctimas del terrorismo organizaron múltiples concentraciones para exigir que no se negociase con el terror separatista. El rey aplaudió esas negociaciones: "hay que intentarlo, porque si se consigue, se consigue".Y ahora añade que el presidente de Gobierno que ha negociado políticamente con los asesinos de mil españoles es un hombre "muy honesto".

Y lo que es más importante: el rey, tras la nueva victoria electoral del PSOE, nos informa con toda claridad que la gestión de Zapatero cuenta con su total aprobación. Zapatero ha recibido el certificado real de calidad, rectitud, integridad y honestidad.

Los nacional-republicanos esperamos que un día se pueda hacer la autopsia del régimen. De momento, debemos contentarnos con su radiografía, facilitada por la reciente intervención borbónica.

¿Quién manda aquí?
El núcleo duro del régimen es el siguiente:

Primero. La Corona, el "rey republicano", a la cabeza de las fuerzas armadas y de los servicios de inteligencia.

Segundo. El PSOE, que debe ocupar normalmente el gobierno central. Ya antes de 1978, el régimen auspiciaba su consolidación cuando ganasen los socialistas. Éste fue el diseño de los militares progres de los servicios secretos, a las órdenes directas de D. Juan Carlos de Borbón. Y todo ocurrió según lo previsto, aunque hubiese que pasar por el intermedio del “paracaidista azul” -Suárez-, para hacer “la transición democrática”, y luego por el reajuste del 23-F. ¡Qué alegría para el general Díez y su Mellado sucesor!

Tercero. Los nacional-racistas periféricos, destinados a convertirse en "naciones" y auparse a posiciones de “cosoberanía”.

Todo ello al servicio de una oligarquía financiera, de viejos oligopolios y de los nuevos forjados al calor de los pelotazos y de las privatizaciones. En esa oligarquía se integra asimismo el rey, que ha participado ampliamente en el reparto del pastel, de la mano de los personajes en la cresta de la ola (desde siempre Polanco, De la Rosa, Conde cuando su Banesto parecía una potencia invencible, Emilio Ybarra después, Botín ahora).

El núcleo duro político dispone a su antojo de brazos armados legales: el CNI, los sectores de los cuerpos de seguridad afectos al PSOE y los policías autonómicos de obediencia separatista. Estos brazos armados a veces actúan en la ilegalidad (23-F, GAL y, como mínimo, labores de encubrimiento el 11-M y su carpetazo con los suicidados de Leganés). Pero dispone, además, de un brazo armado ilegal, ETA que, lógicamente, tiene pretensiones institucionales. ETA se ha encargado de despejar obstáculos al advenimiento del régimen (Carrero), de azuzar su deriva confederal, sacudiendo el árbol para que los "nacionalistas moderados" y el PSOE recogiesen las nueces y de imponer entre sectores de españoles una actitud de desistimiento que propiciase aquella deriva en nombre de la pzzz. Últimamente ha ayudado a Zapatero a ganar las elecciones asesinando a un militante socialista.

El régimen no tolera outsiders como Aznar quien, durante su segunda legislatura, casi arruinó la subordinación directa del juancarlismo al eje franco-alemán, prefiriendo prosternarse ante Bush, estuvo a punto de acabar con ETA y puso en peligro el pacto sagrado del régimen con los nacionalistas “demócratas”.

El 11-M volvió a colocar las cosas en su sitio. Rajoy quedó advertido.

Desde el 11-M, el régimen pisa el acelerador de la “deconstrucción” confederal de España. Ésta se reduce a un “Estado” dentro del que hay varias “naciones”, apenas un caparazón gestionador de “servicios comunes” residuales. La visualización “unitaria” seguirá siendo la aportación de la Corona. El rey hará más discursos patrióticos por Navidad: sedaciones paliativas de urgencia a la Nación expañola. Y al que Dios se la dé, que San Pedro se la bendiga. Un modelo en el que el País Vasco, con Navarra anexionada, estará exento de contribuir al común y Cataluña y Andalucía se repartirán lo que se genera entre la propia Cataluña, Madrid, Aragón, Baleares y Valencia.

¿Quien manda en todo el “proceso”? Algunos juancarlistas impenitentes opinan que manda Zapatero, con el rey sometido a chantaje. En cambio, los castizos de la equidistancia proclaman: tanto monta, monta tanto ZP como Juan Carlos. Carl Schmitt decía que soberano es quien decide el estado de excepción, pero esto resulta hoy muy abstracto. Entre nosotros, soberano es quien impuso por dos veces a Aznar el jefe del CNI y que el Mr. X de los GAL se fuese de rositas. Está bien claro porqué el rey afirma con tanta rotundidad que Zapatero sabe la dirección, el por qué y el para qué.

La comparsa
La derecha forma también parte del régimen, pero debe hallarse normalmente en la oposición: postura que fue y sigue siendo la de Fraga y que, tras el paréntesis atípico de Aznar, vuelve a ser la de Rajoy

En la pasada legislatura, Rajoy, bajo reiteradas presiones de la Corona, no ha hecho más que sumarse, de modo ladino, a todos los pasos de ZP: reformas estatutarias (claúsula de arrastre valenciana, reconocimiento de la "realidad nacional andaluza"), encubrimiento del 11-M y finalmente, "lucha contra el terrorismo" del brazo de los colaboradores con el terrorismo. Tras perder las elecciones, se zambulle en la "búsqueda del centro", presuroso por "pegarse al terreno"· y "caer simpático a los nacionalistas". Quienes en su seno se habían tomado en serio la defensa de la unidad de España, e incluso habían expuesto su vida por ello en Vascongadas, son perseguidos con saña.

No es hora de ilusiones
Durante la pasada legislatura, al calor de grandes movilizaciones, se han conformado amplios sectores patrióticos, que aspiran a una Nación española realmente democrática. En dos semanas, esos sectores han visto al PP y al rey sin careta. Sin embargo, gran parte de los mismos siguen albergando infundadas esperanzas en una regeneración del juancarlismo. Se hacen eco de demandas al régimen que sólo podrán satisfacerse mediante su derrocamiento, como es el caso de la reversión al Estado central de las competencias de educación y sanidad, o de las propuestas de lograr la independencia del poder judicial en un marco partitocrático que concentra ineluctablemente todos los poderes.

La confusión acerca de la naturaleza del régimen condujo a algunos a esperar que el juez estrella Bermúdez hiciese justicia sobre el 11-M o, por lo menos, dictase una sentencia abierta a un avance en esa dirección. Ahora esa misma confusión lleva a acusar a Zapatero de pretender un "cambio de régimen", a especular sobre una "segunda transición" hacia ese régimen, a descubrir la traición de Rajoy a sus votantes como algo súbito, a reprochar al felón de la Zarzuela su toma de postura a favor de Zapatero como si fuese un hecho puntual y novedoso.

Las consecuencias de esas ilusiones son claras: frente al presunto "cambio de régimen" zapaterino, defensa de la letra de la Constitución del 78, quizá con algunas reformas, como las demandas utópicas antes señaladas. Frente a la "segunda transición", virgencita, virgencita que me queda como estaba.... Frente al giro de Rajoy, su dimisión y cambio de dirección del PP. Frente a la toma de postura del rey, su “liberación del cerco del PSOE”, para que se revitalice su teórica función integradora de todos los españoles o incluso, según los más radicales, su abdicación, que daría paso al más patriota Felipe VI.

En suma, una línea que, de mantenerse, convertiría a esos sectores en la quinta rueda de carro del régimen, en simples pepitos grillos del mismo.

Desde la óptica del Partido Nacional Republicano el rey, el PSOE y el PP se siguen moviendo en el régimen del 78: la monarquía borbónica prevista por Franco como forma de Estado, el sistema parlamentario partitocrático como forma de gobierno, el montaje de las autonomías como forma de organización territorial y el pacto con los nacionalistas antiespañoles que subyace a la misma. Ya en la constitución del 78 se introduce el concepto étnico de nación con el eufemismo de las "nacionalidades" y la posibilidad de traspaso a las mismas de las competencias exclusivas del Estado (artículo 150.2). Ya en esa constitución se prevé la posibilidad de anexión de Navarra al País Vasco. Desde 2004 no asistimos a un "cambio de régimen", sino a la consumación del proyecto confederal previsto desde el principio, agazapado en el articulado de la Constitución del 78, que no pudo plasmarse plenamente en ese momento por la correlación de fuerzas existente. Lo que viene ahora es lo que tenía que venir tarde o temprano, aguijoneado tras la alarma que supuso la segunda legislatura de Aznar. Tampoco asistimos a una "segunda transición", sino al pleno despliegue del paisaje medieval de taifas y fueros propio del régimen, y a través de todos los retorcimientos y quebrantamientos de la propia legalidad que sean precisos. Al fin y al cabo, quien “interpreta” es el Tribunal Constitucional. ¿Quién lo nombra? ¿Quién lo compone?

Por todo ello, compatriotas,
¡VIVA ESPAÑA!
¡VIVA EL CAMBIO DE RÉGIMEN! ¡POR LA III REPÚBLICA DE ESPAÑOLES LIBRES E IGUALES!
¡VIVA LA SEGUNDA TRANSICIÓN! ¡RUPTURA DEMOCRÁTICA MEDIANTE LA MOVILIZACIÓN POPULAR ESPAÑOLA!

Secretaría General del Partido Nacional Republicano
Mayo de 2008
www.tercerarepublica.org
676 090 121

CELEBRA LA INAUGURACIÓN DEL MONUMENTO A LAS VÍCTIMAS
La AVT: "Los ciudadanos han entendido nuestro sacrificio"
A pocas horas de que quede inaugurado el monumento a las víctimas en Madrid, erigido gracias a las donaciones de los ciudadanos, Juan Antonio García Casquero ha querido mostrar su gratitud a DENAES, promotora de la iniciativa, y a todos los que han colaborado. En una entrevista en la Cope, el presidente de la AVT también ha agradecido la "entereza" mostrada por la viuda de Piñuel y ha reiterado la necesidad de un pacto contra ETA "por escrito".
Libertad Digital 17 Mayo 2008

En una entrevista en La Mañana del Fin de Semana, de la Cadena Cope, Juan Antonio García Casquero ha celebrado que "por fin Madrid tiene desde hoy un monumento de homenaje a las víctimas", en alusión al que se inaugura este sábado en la plaza de la República Dominicana. El presidente de la AVT ha agradecido su apoyo a la Cope y a la Fundación para la Defensa de la Nación Española, que tuvo esta iniciativa para hacer permanente los homenajes espontáneos en diversos puntos de la capital a las víctimas del etarra Iñaki de Juana Chaos tras su traslado a San Sebastián.

García Gasquero ha recordado que el monumento nace gracias a "la suscripción popular de los ciudadanos", de quienes ha dicho que "han entendido perfectamente nuestro sacrificio". "Hemos tenido que esperar cuarenta años para levantar un monumento a las víctimas" en la capital, ha recordado García Casquero, quien, ante este hecho, siente de un lado "rabia e impotencia" por los crímenes de la banda y "la alegría de que se rinda por fin homenaje a las victimas del terrorismo" en Madrid.

El presidente de la AVT también se ha referido al emotivo discurso de la viuda de Juan Manuel Piñuel, el guardia civil asesinado por ETA el pasado miércoles. "Después de sufrir como ella ha sufrido la barbarie terrorista, es de agradecer que salga con esa entereza y diga lo que ha dicho", ha afirmado.

Respecto a la necesidad de un pacto contra el terrorismo, ha afirmado que "todos los partidos deben trabajar juntos" contra ETA porque "es la única manera de vencerla". "Lo que exigimos es que los partidos le exijan que ese pacto sea por escrito", ha apostillado García Casquero en alusión al PP. "Hemos visto en cuatro años que el pacto Antiterrorista no lo ha cumplido y volvemos a pedir que sea por escrito porque las palabras se las lleva el viento", ha apuntado.

La viuda de Juan Manuel Piñuel da las gracias al pueblo vasco por transmitirle “toda su fuerza, dignidad y grandeza”
María Victoria Campos advierte a ETA de que “esto no quedará así” y les dice que no son “nadie, sólo basura, un punto negro en la limpieza de un gran país”
De la Vega resalta que “ante tanta barbarie todas las fuerzas políticas tenemos el deber y la obligación de responder con unidad y firmeza frente a los terroristas”
La viuda del guardia civil Juan Manuel Piñuel Villaón, la última víctima de ETA, ha ofrecido una rueda de prensa este viernes por la tarde en Málaga en la que ha querido dar las gracias por el apoyo recibido y se ha referido específicamente al pueblo vasco, que le ha transmitido "toda su fuerza, toda su dignidad y toda su grandeza". María Victoria Campos ha repudiado a los responsables de la muerte de su marido, a los que ha calificado de "asesinos miserables" y les ha dicho: "No sois nadie, sólo basura, un punto negro en la limpieza de un gran país". Desde el Gobierno, De la Vega resaltó que "ante tanta barbarie, ante tanta brutalidad, todas las fuerzas políticas tenemos el deber y la obligación de responder con unidad y firmeza frente a los terroristas".
Estrella Digital/Agencias EDT 17 Mayo 2008

Madrid/Málaga
María Victoria Campos, la viuda del guardia civil Juan Manuel Piñuel Villalón "Que sepan que no quedará así, que luchamos y lucharemos por que esta lacra de asesinos miserables acabe y con la ayuda de todos lo vamos a conseguir", ha señalado en un comunicado leído ante los medios de comunicación en un hotel de Málaga.

La viuda de Piñuel, asesinado el pasado miércoles por ETA en la localidad alavesa de Legutiano, ha comparecido ante los periodistas vestida de negro y colgada al cuello la cruz de oro al mérito de la Guardia Civil concedida a su esposo a título póstumo.

Durante su intervención ha expresado, visiblemente emocionada, su repulsa: "desde lo más hondo de mi corazón a esos cobardes miserables que no tienen dignidad ni principios, que destruyen sin escrúpulos la vida y las ilusiones de las personas, que no saben respetar un Estado de Derecho, que quieren acabar con la democracia y ensucian con sus viles actos la dignidad de su pueblo".

"Se sale de los límites de la lógica"
Campos ha agradecido el apoyo de la Dirección General de la Guardia Civil, de los Príncipes de Asturias, del presidente del Gobierno y de otras autoridades del Ejecutivo nacional y del instituto armado, así como de sus familiares y amigos.

Ha asegurado que todos ellos le aportaron "calor humano" para hacer "más fácil y llevadera una situación que no tiene explicación, que se sale de los límites de la lógica y del entendimiento humano".

La viuda del guardia civil asesinado por ETA también ha mostrado su agradecimiento a la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) por el "inmenso apoyo" de sus miembros, "ahora por desgracia compañeros míos", y al pueblo vasco, "que me transmitió toda su fuerza, toda su dignidad y toda su grandeza".

"!Viva España y viva la Guardia Civil¡"
"!Viva España y viva la Guardia Civil¡", ha añadido para finalizar la lectura de su comunicado, en el que también ha dado las gracias a los medios de comunicación, a los que pidió que a partir de ahora respeten su intimidad y la de su familia, especialmente la de su hijo de seis años.

La comparecencia de María Victoria Campos ha tenido una duración aproximada de cinco minutos y a la conclusión de la lectura del comunicado no ha permitido preguntas de los periodistas.

Juan Manuel Piñuel Villalón fue asesinado el pasado miércoles por ETA en la localidad alavesa de Legutiano al hacer explosión un coche bomba aparcado junto a la casa cuartel en la que el agente hacía guardia.

"Obligación de responder con unidad"
En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, resaltó que "ante tanta barbarie, ante tanta brutalidad, todas las fuerzas políticas tenemos el deber y la obligación de responder con unidad y firmeza frente a los terroristas".

Tras insistir en que Juan Manuel Piñuel, "un miembro de la Guardia Civil que cumplía con su deber de proteger la vida de los ciudadanos", ha sido otra víctima inocente de la barbarie de ETA, De la Vega ha enviado todo el apoyo y la solidaridad del Ejecutivo a los familiares de Piñuel y a los heridos en el atentado, a quienes ha deseado una pronta recuperación.

Además ha expresado el reconocimiento del Gobierno a la Guardia Civil y las fuerzas de seguridad por la "labor abnegada" que realizan cada día en defensa de las libertades.

De la Vega, por razones de prudencia y responsabilidad, ha preferido no pronunciarse acerca de la marcha de las investigaciones sobre el atentado, y ha mostrado su convencimiento de que los avances de las fuerzas de seguridad conducirán a la detención de los autores del crimen.

Acoso al castellano
El PSE secunda a Ibarretxe en la imposición del euskera en la radio

Tras criticarla, vota con el tripartito que la medida sea progresiva
Iker Moneo La Razón 17 Mayo 2008

vitoria-El Parlamento vasco rechazó ayer una propuesta del PP contra la intención del Gobierno de Ibarretxe de conceder y prorrogar licencias de radio sólo si las emisoras contienen un mínimo del 20 por ciento de la programación en euskera. Aunque el PSE fue muy crítico con el borrador del decreto que impone esta cuota «leonina», acordó con el tripartito que se implante de forma «progresiva» y en base a la realidad sociolingüística actual, es decir, al número de bilingües en cada zona.

El parlamentario popular Carlos Urquijo se negó a suscribir este pacto, que también contó con el rechazo del Partido Comunista de las Tierras Vascas y la abstención de Aralar, al considerar que sólo sirve «para camuflar los porcentajes exigidos en euskera». «No va a rebajar en lo más mínimo las pretensiones lingüísticas del decreto», añadió. Durante el debate de la iniciativa el tripartito defendió la nueva norma, que será aprobada este año, con la tesis de que en el País Vasco «hay una lengua minorizada que ha de ser protegida». Además, rechazó que para ello se haga uso de la «imposición», ya que entiende que «la mayoría del país no tiene la misma facilidad para hablar en euskera y castellano». Frente a este argumento Urquijo recordó que el Estatuto de Guernica reconoce la oficialidad del euskera junto al castellano, así como el «derecho, no la obligación» a conocer y usar dicha lengua. El texto aprobado apuesta por que los ciudadanos puedan elegir un dial «plural, diverso y que haga uso de las dos lenguas oficiales» del País Vasco, así como porque se garantice la libre competencia de todos los proyectos audiovisuales «sin más límite que el respeto a la Ley y el fomento de los valores democráticos». Pero no aboga por suprimir la exigencia a las radios de un porcentaje mínimo en euskera en su programación, tal y como exigió el PP sin éxito.

Venezuela, cobijo y retaguardia de ETA
D.M./J.P. MADRID. ABC 17 Mayo 2008

Hace un mes se celebró en Caracas un nuevo encuentro entre «brigadistas» de Askapena -la «ONG» que maneja el Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV) comandado por ETA, para recabar la solidaridad internacional- y representantes de la Coordinadora Simón Bolívar, que ampara Hugo Chávez.

Según ha sabido ABC, el objetivo prioritario de la reunión, que se prolongó durante tres días, fue preparar una nueva campaña dirigida a culpar al Ejecutivo de Zapatero de la ruptura de la tregua -incumplió los compromisos adquiridos- y, de esta forma, justificar una intensificación de los atentados de ETA. Aislada más que nunca en el ámbito internacional, la pretensión de la banda es asegurarse el «santuario» que desde hace casi tres décadas tiene en Venezuela, e incluso aumentar los asentamientos de terroristas en este país.

Mientras que en Cuba la llegada de Raúl Castro al poder abre un futuro incierto, los últimos gestos del régimen de Chávez proporcionan seguridad a las intenciones de ETA para asentar su retaguardia. Recientemente, Caracas estuvo a punto de conceder la nacionalidad venezolana a los etarras Lorenzo Ayestarán, Ángel Aldana, Jesús Urteaga y Eugenio Barrutiabengoa -tres integrantes de la amplia colonia etarra en Venezuela-, pese a que sus historiales suman 40 asesinatos. Y ello como pretexto para evitar su extradición a España. Las protestas del Ejecutivo de Zapatero forzaron momentáneamente al sátrapa a dar marcha atrás. Pero gracias a sus maniobras dilatorias, estos asesinos en serie siguen disfrutando del asilo en tierras de Venezuela.

Además, las autoridades de Caracas decidieron conceder una indemnización de más de 325.000 euros a otros dos etarras, Sebastián Etxaniz y Juan Víctor Galarza, por haber sido entregados a España en 2002, cuando residían «legalmente» en ese país suramericano.

En septiembre de 2006 saltó una colosal polémica al trascender que el etarra Arturo Cubillas, reclamado por la Justicia española por tres asesinatos cometidos como integrante del «comando Oker», trabajaba desde el mes de octubre de 2005 como director adscrito a la Oficina de Administración y Servicios del Ministerio de Agricultura y Tierras de Venezuela. La concesión del privilegio era familiar, ya que su esposa, Goizeder Odriozola, había sido contratada por el presidente venezolano, Hugo Chávez, para trabajar en el Palacio de Miraflores como directora general en el Despacho de la Presidencia de la República.

El tal Cubillas regenta desde hace años en el país suramericano un restaurante al que puso el nombre de «Oker», en un gesto de orgullo de su sanguinario historial. Según un «censo» que en su día fue elaboraron los Servicios de Información sobre la «población» etarra desplegada por tres continentes, más de 60 etarras se habrían desplazado a partir de 2000 desde Francia a Venezuela, sumándose así a la veintena que residía desde años antes legal y plácidamente en ese país.

Vuelta al terror
Lo dramático es que tras un periodo de «excedencia», esos etarras regresan a la primera línea del terror. Es el caso de José Luis Eciolaza Galán, «Dienteputo», reclamado por seis asesinatos, que se ha incorporado a la dirección de la banda criminal. En este contexto, cada vez parece más nítido el siniestro triángulo que forman el régimen Chavista, ETA y los narcoterroristas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

En un documento incautado en su día a la banda, el «responsable del colectivo de etarras de Cuba», José Ángel Urtiaga, proponía a los cabecillas que el entonces miembro de la mesa nacional de Batasuna Jokin Gorostidi «viaje a Colombia para desarrollar relaciones de colaboración con las FARC».

Por su parte, la ministra de Asuntos Exteriores en el segundo Gobierno de Aznar, Ana Palacio, declaró que los servicios de inteligencia habían detectado un vínculo entre ETA y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia en el atentado perpetrado en Colombia contra el club social denominado El Nogal, que arrojó un balance de 36 muertos y 160 heridos.
La amplia documentación encontrada en los ordenadores del cabecilla de las FARC Raúl Reyes, autentificada por las investigaciones de Interpol, aporta nuevas pruebas a estas conexiones. «Adiós y honra», así encabezaba Askapena, la «ONG» del MLNV que comanda ETA, el homenaje que rindió a Raúl Reyes tras morir en un enfrentamiento con el ejército colombiano.


 

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