AGLI

Recortes de Prensa    Lunes 19 Mayo 2008

EUSKALDUNIZAR, GALLEGUIZAR Y CATALANIZAR (1)
Francisco Rubiales Periodista Digital 19 Mayo 2008

El idioma español en 2004 inyectaba ya a la economía un valor similar al turismo: el 15 por ciento del PIB.

Al carecer de argumentos, razones con base histórica e ideas que justifiquen su existencia, los nacionalismos en España orientan su verborrea ramplona y barata, chorreando odio, hacia la lengua española. Obsesionados por ocupar una poltrona, cueste lo que cueste, los políticos no tienen misericordia, ni miramiento y menos aún escrúpulo alguno por el genocidio cultural que cometen al privar a los estudiantes educados bajo los nacionalismos vasco, gallego y catalán de una lengua universal como el español.

La fobia de los nacionalismos en nuestro país contra la lengua española es necesaria para su supervivencia.

Según un estudio del Instituto Cervantes, la Fundación Santander y la Real Academia de Ciencias, elaborado por economistas y estadísticos de las universidades de Málaga, Carlos III y del INE, editado por Espasa el 2003 y titulado "El valor económico de la lengua española", establece que el idioma aporta el 15% del PIB. Asimismo, en el Seminario Internacional "El valor económico del español: una empresa multinacional" el director del proyecto de investigación sobre el valor económico del español, José Luis García Delgado, explicó que "nuestra lengua es una empresa multinacional singular, dotada de un patrimonio extraordinario y de una matriz mundial y no de un único país". García Delgado abogó por la consolidación en Iberoamérica de «economías pujantes y sociedades democráticas que fortalezcan el español como una lengua de muchos y de prestigio».

Jaime Otero, investigador principal para el área de Lengua y Cultura del Real Instituto Elcano, recuerda, en un gran estudio en la web del Instituto Elcano, que en 2003, bajo la dirección del académico Ángel Martín Municio, se publicó un trabajo muy elaborado que arrojaba como resultado que el español representa para España «un valor económico equivalente al 15 por ciento del producto nacional bruto».

Esto no parece ser interesante para los reyezuelos de taifas nacionalistas, temerosos de que al utilizar la lengua común de más de 500 millones de seres humanos en el mundo, desparecerían el aislamiento cultural y el sometimiento de sus súbditos, con lo que sus países quimeras se desmoronarían.

La única razón verdadera de la persecusión del español en los paises quimera de Cataluña, el País Vasco y Galicia es la supervivencia de una casta política nacionalista que es capaz de sacrificar la cultura y el horizonte de sus concioddanos únicamente porque ellos quieren seguir en el poder y en el privilegio.

Continuará…
Ligur
Voto en Blanco

Riesgo de ruptura
IGNACIO CAMACHO ABC 19 Mayo 2008

CUANDO Zapatero sea viejecito y decida resignar su responsabilidad de Gobierno quizá pueda ceder el liderazgo al hijo de Carmen Chacón, que nacerá este verano. Acaso para entonces la derecha y el centro estén a punto de reunificarse después de alguna de sus eternas rupturas, no sin recelos ni puñaladas entre sus líderes, y las encuestas dirigidas por los nietos de Arriola pronostiquen un ligero pero insuficiente ascenso de sus expectativas. Por el camino que vamos, al PSOE le bastará con no dividirse para aguantar en el poder un par de generaciones, y hacer la Tercera Transición confederal después de haber consolidado la segunda con la ayuda de un nacionalismo repudiado por el PP para defender sus sagrados principios. Quienes crean que esto es una exageración que permanezcan atentos a la actualidad y esperen a ver cuántos partidos se disputan los diez millones de votos populares en las próximas elecciones generales.

Es posible que muchos dirigentes del centroderecha no se estén dando cuenta, enfrascados en el fragor cainita de la lucha por un poder que no tienen, pero lo que la trifulca del PP está poniendo en juego es la propia supervivencia del partido como tal. Y sobre todo, la existencia de una base social implicada que hasta ahora ha respaldado de forma unívoca un proyecto de alternativa reformista. Porque en un partido se pueden producir debates sobre la táctica, y son malos; disputas por el liderazgo, y son peores; agravios por los cargos, y son lamentables; pero cuando se llega a poner en cuestión el núcleo de las ideas y los principios, lo que está en juego es el concepto mismo del proyecto político. Y eso suele conducir a una diáspora en la que, o bien se divide la organización, o se fragmenta su electorado.

Ha llegado un momento en el que, a base de encarnizarse en su demencial querella interna, los líderes del centroderecha han empezado a olvidar que el pueblo no perdona. Creen que tienen tiempo de curar heridas, pero en el caso de que lleguen a recomponer el partido, las impresiones de esta reyerta habrán calado en la opinión pública mucho más hondo de lo que ellos calculan. Porque se ha pasado de discutir sobre la idoneidad de un candidato a cuestionar la propia ideología del colectivo y del programa. Y no habrá muchos ciudadanos dispuestos a respaldar un proyecto cuyos responsables litigan sobre sus propios principios.

La bronca del PP está a punto de pisar la línea de no retorno. Ésa en la que se rompe la unidad, saltan los fusibles y se produce el cortocircuito. El punto peligrosísimo a partir del cual algunos pueden sentir la tentación de caminar en otra dirección. Quizá muchos no lo sepan, pero es posible que otros sí sean perfectamente conscientes, e incluso que tengan ya definida la hoja de ruta. Si la deriva de disenso sigue como hasta ahora, está cercana la temperatura de fusión en la que se derriten los materiales de la cohesión política. Sería una broma macabra que el partido que anunció que España se iba a romper acabase fracturado antes de que se cumpla su pronóstico.

Cinismo con las víctimas
Editorial ABC 19 Mayo 2008

EL valor político, si lo tenía, del acto de homenaje a las víctimas del terrorismo, celebrado ayer en el Kursaal de San Sebastián, estaba ya anulado por el acuerdo del Parlamento vasco, impuesto por la mayoría nacionalista en la que se integra el Partido Comunista de las Tierras Vascas, de responsabilizar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de prácticas de tortura. Tiene razón el Partido Popular cuando denuncia la esquizofrenia del nacionalismo, que un día carga contra la Guardia Civil y la Policía y al siguiente monta homenajes a las víctimas de ETA. Sin embargo, nada de esto es una ocurrencia nacionalista, sino la ejecución minuciosa de esos planes de «normalización» que el PNV suele aprobar para afianzar la idea del «conflicto político» y tratar con paridad a los terroristas que sufren torturas y a las víctimas que mueren a manos de los terroristas, para concluir que lo que le hace falta al pueblo vasco es el ejercicio del derecho a la autodeterminación, piedra angular de la paz nacionalista.

En pocos días, el PNV ha escenificado esa cínica condena a dos bandas de la violencia «venga de donde venga». Ayer fue la violencia etarra, y la semana pasada la tortura policial. Pero, por evidente que sea esta doble moral, el PNV sabe que con el acto de ayer en el Kursaal contribuye a lavar la imagen del lendakari Ibarretxe para su reunión de mañana, con el presidente del Gobierno, en el Palacio de Moncloa, y a suavizar las reacciones críticas que vaya a recibir. Que el lendakari se escude en las víctimas para impulsar su proyecto soberanista es un sarcasmo, pero se corresponde bien con la falta de escrúpulos del nacionalismo vasco. Por supuesto, las víctimas que asistieron al homenaje tenían todo el derecho a recibir un acto público de desagravio y su presencia sólo puede merecer la comprensión y el apoyo unánime. El problema no es de las víctimas, sino de la inmoralidad nacionalista que trafica con los sentimientos y las desgracias que provoca ETA sólo para mantener a toda costa el largo régimen hegemónico que en nada ha servido para el objetivo principal de acabar con el terrorismo.

El nacionalismo vasco tiene una acreditada capacidad de camuflaje y simulación, pero no resiste una valoración objetiva de su trayectoria. Para el nacionalismo gobernante, actos de homenaje como el de ayer a las víctimas de ETA son un peaje para sus verdaderos objetivos. No les confiere ningún significado político, pero le viene bien desde el punto de vista propagandístico. Por eso, el lendakari no va a alterar su campaña soberanista por esta concesión simbólica a las víctimas.

Al contrario, para los estrategas nacionalistas ha sido una pieza más en la recreación de ese «conflicto político» vasco que, necesariamente, a su juicio, tiene que desembocar en el ejercicio del derecho de autodeterminación, como expresión de la soberanía del pueblo vasco. Estos son los impulsos que mueven al nacionalismo gobernante, y no los afectos de última hora que muestran por las víctimas de ETA, que, si fueran sinceros, habrían llevado al PNV hace mucho tiempo a desandar el camino que comenzó con el Pacto de Estella y a deslegitimar a ETA, en sus fines y, sobre todo, en sus objetivos, renunciando a cualquier iniciativa de desestabilización institucional que, por activa o por pasiva -y más lo primero que lo segundo- ratifique a los terroristas en sus argumentos contra el orden constitucional y estatutario. Para ETA, que hace poco más de una semana clamaba contra la tortura que sufrían los jóvenes vascos, es un aldabonazo que el Parlamento vasco secunde sus comunicados y dé forma institucional a sus calumnias contra las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Este es el contexto de la reunión que mañana tendrán Rodríguez Zapatero e Ibarretxe. Una reunión que sólo se justifica si de ella Ibarretxe sale con algo más que una clase teórica de diálogo institucional y se lleva las advertencias más serias de quien tiene en su mano poner en marcha los mecanismos constitucionales contra las deslealtades de un gobierno autonómico.

Réplica a El Mundo
Increíble pero cierto
Incluso en la patria putativa de la inmersión lingüística, el mítico –para los catalanistas– Québec, existen escuelas anglófonas en las que los niños reciben la educación primaria en su lengua materna.
José García Domínguez Libertad Digital 19 Mayo 2008

Leo en un editorial de El Mundo, periódico que por lo demás no ha escatimado elogios al redactado de la Ponencia Política del Congreso del PP, que "quince millones de ciudadanos que residen en Cataluña, el País Vasco, Galicia y Baleares no pueden educar a sus hijos en español". Asunto baladí que nada debe tener que ver con ese gloriosa Constitución de 1978 que en el papelito alumbrado al alimón por Soria y Lassalle es tenida por "la mejor de nuestra historia". Se refieren, huelga decirlo, a la misma Carta Magna que el partido de Fraga y Gallardón se negó en redondo a suscribir cuando fue tramitada en las Cortes constituyentes.

Bien. Sigo leyendo Increíble pero cierto, que así se titula la airada denuncia del diario de Pedro Jota, y al punto constato que el título hace honor al contenido de la pieza. Pues increíble pero cierto es que, con tal de salvarle las vergüenzas a la mejor Constitución de la historia, hasta la prensa más crítica es capaz de engañarnos y engañarse con la aberración liberticida que parece denunciar. "Los responsables de Educación [del País Vasco] alegan que no hay demanda en español (...) Es el mismo pretexto que se utiliza en Cataluña para no aplicar tres sentencias del Tribunal Superior de Justicia de esta comunidad, que establecen que las autoridades tienen que garantizar el derecho a la escolarización en castellano", desinforma El Mundo.

Sí, desinforma. Porque, simplemente, no es cierto que los tribunales hayan establecido que, en España, a un español le asista derecho constitucional alguno para que sus hijos sean educados en español. Ocurre que esas tres sentencias del TSJC no amparan tal prerrogativa. Al revés, los tres famosos pronunciamientos judiciales que el editorialista no ha leído vienen a ratificar precisamente lo contrario. A saber, la muy legítima potestad que otorga la mejor Constitución de la historia a la Generalidad de Cataluña con tal de prohibir el normal uso del español en las escuelas españolas bajo su jurisdicción.

Y es que la mejor Constitución de la historia resulta ser la única del mundo que garantiza la persecución efectiva de la lengua nacional en gran parte del territorio sobre el que rige. Sí, sí, la única del mundo. Porque incluso en la patria putativa de la inmersión lingüística, el mítico –para los catalanistas– Québec, existen escuelas anglófonas en las que los niños reciben la educación primaria en su lengua materna.

¿Increíble? Cierto.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Monumento a las Víctimas
¿Homenajes y monumentos para el olvido?
La instalación de la escultura cívica de la Plaza de la República Dominicana por un lado, y los fastos exagerados del bicentenario de la Guerra de la Independencia por otro lado, reflejan dramáticamente la muerte de la nación.
Agapito Maestre Libertad Digital 19 Mayo 2008

España, la nación española, está tan muerta que hasta Ibarretxe, el secesionista, "homenajea" y recuerda con perfidia a sus víctimas. Los socialistas a su lado resultaban patéticos. Grotesco e inhumano fue el acto de "solidaridad" retórica y vergonzante de Ibarretxe con las víctimas del terrorismo, con una España muerta, que ocultan los políticos profesionales. Es terrible. ¿Cuántos actos de este jaez tendremos que soportar todavía? ¿Hay margen entre el cinismo y la derrota democrática para hablar de política en serio? ¿Dónde terminan los sentimientos y dónde empieza la búsqueda de lo común, o sea, de lo político? Tampoco yo pude quitarme de encima esa sensación a mitad de camino entre la afirmación de mis sentimientos nacionales y la manipulación atroz que de ellos hacen los políticos, mientras asistía a la inauguración de una estatua en memoria de las víctimas de ETA.

La situación creada por los profesionales del poder, por Zapatero y Rajoy, ante ETA y los nacionalistas es de confusión y escalofrío para los ciudadanos de bien. De escalofrío, sí, es la situación política de España. Fue el mismo escalofrío que yo sentí, el sábado pasado, ante un ritual difícil de catalogar: la instalación de una genuina escultura cívica. Aunque mi corazón era limpio, la confusión y la claridad competían en mi cerebro. El ritual no era funerario. Era otra cosa. Unos, la mayoría de los asistentes, sólo queríamos recordar críticamente los cientos de asesinatos cometidos por la banda criminal ETA contra españoles por el sólo hecho de ser españoles. Otros, más optimistas respecto a las actitudes solidarias del género humano, pretendían dejar constancia de que la sangre derramada por las víctimas era la prenda pagada por los españoles para que las próximas generaciones lucharan por la existencia de su nación.

Pero, desgraciadamente, intuí que el asunto era más grave. Ese acto prefiguraba la muerte de una creencia, o sea de una nación: España. Creí asistir a un ritual para tapar lo único que mantiene viva la nación española: las víctimas del terrorismo. Ojalá me equivoque, pero no podía quitarme de encima esta sensación de final. De muerte. Estaba ante el primer monumento relevante, en Madrid, para recordar a unas víctimas de ETA, pero no sabía interpretarlo con rigor. No sólo se trataba de que me faltasen palabras, o modos de decir lo que allí sucedía, sino que no hallaba las exactas, las genuinas, que fueran capaces de recoger todo lo que yo sentía, en la Plaza de la República Dominicana de Madrid, ante el descubrimiento de un monumento dedicado a las víctimas de ETA.

Era como si al no saber qué decir, tampoco me atreviera a pensar. ¿Manipulación o reconocimiento? ¿Se canta lo que se ha perdido o se hace retórica con los muertos? ¿Era esto un homenaje a España o el levantamiento de acta de su desaparición? ¿Dónde estaban los socialistas? ¿Por qué ahora, cuando España yace en su losa, sí, cuando ya la idea de nación española parece perdida, hacemos un monumento a los españoles que dieron sus vidas por ella? La lectura de lo que escribieron los periódicos del domingo sobre ese acto es para llorar, pues que constataban en sus mortecinas crónicas de página par toda la tragedia que quiere ocultarse.

La cuestión es trágica. ¿Por qué ahora sí, y antes no, aceptan nuestros políticos la colocación de un monumento dedicado a las víctimas en un lugar destacado de Madrid? ¿Qué ha cambiado para que los políticos hayan aceptado una iniciativa ciudadana? Quiero creer que la presión ciudadana ha sido tan fuerte sobre los políticos en general, y las autoridades municipales en particular, que a éstos no les ha quedado otra solución que ceder. Es una bella tentación. Parece más cierto pensar que el político profesional, y no seré yo quien reste mérito a la iniciativa ciudadana de poner una estatua cívica, es más perverso de lo que los ciudadanos creen; por lo tanto, los profesionales del poder se adelanta a la iniciativa de DENAES y COPE. Están prestos a utilizarla en su provecho. La manipulación es parte de su trabajo...

Sí, sí, resulta extraño que, después de que ETA lleve asesinando más de treinta años, no haya un monumento en Madrid, lugar especialmente amenazado por los terroristas, que recuerde a sus múltiples víctimas. Pero, ahora, después de los forcejeos de una fundación joven y la voluntad democrática de una cadena de radio, los políticos no han tenido más remedio que aceptar lo que ellos tenían que haber promocionado hace décadas. ¡Extraño! Muy extraño, en efecto, era ver en este acto a Ruiz-Gallardón, el político más proclive del PP, junto a Rajoy, a colaborar con los nacionalismos, cuando los organizadores de este acontecimiento no sólo condenan a ETA, sino que también cuestionan a quienes se acercan a los nacionalismos porque éstos comparten con los terroristas los mismos fines, la secesión de España.

Aunque sitúo en un nivel de perversidad incomparable el homenaje de Ibarretxe a las víctimas del terrorismo, creo que ese acto junto a la instalación de la escultura cívica de la Plaza de la República Dominicana por un lado, y los fastos exagerados del bicentenario de la Guerra de la Independencia por otro lado, reflejan dramáticamente la muerte de la nación. Todos simulan que los homenajes y las estatuas denuncian cortes históricos. Rupturas terribles. Las esculturas y los homenajes, las estatuas "cívicas" y las conmemoraciones, ocultan, o mejor, esconden a quienes murieron trágicamente por dejar a otros gobernar sin oposición. Totalitariamente.

Plaza de la Dignidad
Luis del Pino Libertad Digital 19 Mayo 2008

Ayer se celebró el acto de inauguración del monumento a las víctimas del terrorismo en la Plaza de la República Dominicana.

Fue un acto hermoso, lleno de momentos emotivos, que culminó con el descubrimiento de la placa que acompaña a la preciosa escultura realizada por Pedro Requejo. En ella, una figura que representa a la libertad levanta una bandera española cuyos pliegues envuelven a una víctima del terrorismo. Detrás de la bandera, un grupo de figuras representa al pueblo español. No pude evitar, al ver ese grupo escultórico en el que la bandera y el pueblo arropan a la figura que simboliza a las víctimas, acordarme de esa estrofa del himno de infantería: "Y la Patria, al que su vida le entregó, le devuelve agradecida el beso que recibió"

Intervinieron Ricardo Garrudo, vicepresidente de DENAES; Iñaki Ezquerra, presidente del Foro de Ermua; Juan Antonio García Casquero, presidente de la AVT; Manuela Lancharro, hermana de uno de los guardias civiles asesinados en aquella plaza y, finalmente, Santiago Abascal, presidente de DENAES.

Para la gente que contemplaba el acto desde los propios balcones de la plaza, Juan Antonio García Casquero tuvo palabras de recuerdo que a todos nos transportaron a aquel otro día de hace veinte años en el que, desde esos mismos balcones, todos los vecinos de la plaza fueron involuntarios testigos de la terrible masacre cometida por ETA.

A Manuela Lancharro, que pronunció su alocución arropada, delante del estrado, por otros familiares de víctimas de aquel monstruoso atentado, se le quebraba la voz al recordar a su hermano muerto y al rememorar la vergüenza e indignación que tantos españoles sentimos al ver el trato que a su asesino, Ignacio de Juana Chaos, le deparaban la Justicia y el Gobierno de Zapatero.

La intervención final de Santiago Abascal fue memorable, porque tuvo la virtud de poner el dedo en la auténtica llaga que ninguna escenificación parlamentaria podrá ya nunca cerrar: la época de la falsa unidad contra los terroristas ya ha pasado, porque todos los españoles somos conscientes de que con lo que hay que acabar no es sólo con ETA, sino también con la ideología nacionalista totalitaria que ha hecho posible que ETA asesine, secuestre y extorsione a lo largo de toda nuestra historia democrática.

El discurso de Abascal fue un auténtico aldabonazo en las conciencias de aquéllos que, desde la actual cúpula del Partido Popular, parecen haber olvidado que una gran parte de españoles, y por supuesto casi todos sus votantes, no creen ya ni poco ni mucho en la sinceridad de un Gobierno que fue capaz de sacar a la calle al asesino de aquellos guardias civiles a los que ayer homenajeábamos. ¿Cómo sostener una ficción de unidad con quienes, teniendo en su mano impedirlo, consienten que los terroristas continúen al frente de numerosos ayuntamientos?

Las cerradas ovaciones que se produjeron cuando alguno de los intervinientes mencionó en su discurso a personas como Francisco José Alcaraz o María San Gil deberían también ser suficientes para que algunos entiendan hasta qué punto valoran los españoles, y en particular los votantes del PP, a las personas que han protagonizado la resistencia al totalitarismo nacionalista. Para muchísimos ciudadanos, San Gil o Alcaraz no son simples personas, sino símbolos de una lucha valiente y abnegada. Símbolos de honestidad y firmeza en una situación política donde los referentes morales escasean cada vez más.

Y esas personas que han salido a la calle manifestación tras manifestación, que han mostrado su solidaridad con las víctimas cada vez que han sido requeridos para ello y que han llorado con San Gil o Alcaraz cuando la emoción era insoportable, no van a consentir que nadie, y mucho menos desde la cúpula del Partido Popular, pretenda hacer inútil tanto sacrificio y tanta lucha.

Yo no sé si el Partido Popular habrá cambiado. Pero lo que ayer pude ver en la Plaza de la República Dominicana - en esa nueva Plaza de la Dignidad - es que quienes no han cambiado son, desde luego, sus votantes. Que están donde siempre han estado: con las víctimas y reclamando Memoria, Dignidad y Justicia.

La razón de las víctimas
EDITORIAL El Correo 19 Mayo 2008

El acto de homenaje a las víctimas que, en cumplimiento de una resolución del Parlamento vasco, tuvo lugar ayer en San Sebastián permitió enviar mensajes de calor, consuelo y solidaridad a cuantas personas han perdido a un ser querido a manos de la barbarie, y a aquellas otras que sufren las heridas físicas y psicológicas provocadas por los atentados. Pero la inasistencia a dicho encuentro de asociaciones como la AVT o Covite y del Partido Popular revela que incluso en un momento en el que las diferencias en materia anti-terrorista parecen disiparse en pos de la unidad democrática frente a la ofensiva etarra, hay muchas víctimas que reclaman una mayor consideración hacia la memoria de los asesinados o, sencillamente, se sienten despreciadas y se muestran heridas ante la ejecutoria del Gobierno vasco. Las víctimas conforman una realidad diversa en la medida en que cada familiar de un asesinado vive esa cruel circunstancia de manera diferente a otras personas en situación análoga. Por eso mismo, nadie debería erigirse en intérprete exclusivo del sentir de las víctimas, de su quebranto o de sus necesidades y demandas. Mucho menos cuando no se es víctima directa del terrorismo. Pero es indudable que hay actitudes y pronunciamientos que hieren a todas las víctimas; comportamientos políticos que niegan o regatean la dignidad que merecen las personas asesinadas.

En los últimos años se ha producido una reacción social e institucional que ha rescatado a las víctimas del terror del olvido al que estuvieron condenadas durante largos años. Aunque, junto a este indudable avance, también es cierto que su memoria se ha visto en demasiadas ocasiones sesgada, amputada o sencillamente desposeída de su verdadera personalidad. Así ha ocurrido cuando las víctimas han sido mencionadas, sin distinciones, para exacerbar de forma oportunista las diferencias partidistas. Pero también cuando se ha tratado de obviar el hecho de que los asesinados por ETA lo han sido porque desempeñaban un determinado cometido público, generalmente como servidores del orden, o porque albergaban y defendían ideas diametralmente opuestas a las de sus verdugos.

El propio homenaje de ayer, que recordó tanto a las víctimas de ETA como a las del GAL y a las de otros grupúsculos violentos, trataba de realzar la naturaleza moral de los asesinados. Pero ese empeño siempre corre el riesgo de diluir a las víctimas del terrorismo etarra, eludiendo no sólo que son muchísimas más; sino sobre todo que es la violencia de ETA la única que viene cobrándose vidas desde hace más de veinte años. Que es la violencia de ETA, y ninguna otra, la que continúa amenazando a miles de personas que, por ello, son víctimas aunque no hayan sido objeto de ningún atentado.
La superación de las diferencias políticas en materia anti-terrorista será, por trabajosa que resulte, siempre más fácil que la superación de las desavenencias y recelos que determinadas actuaciones han generado entre las víctimas del terrorismo.

Para que estas desavenencias den paso a un clima de entendimiento será necesario que el nacionalismo hoy gobernante no incurra en comportamientos que contribuyan a dar pábulo a los desalmados que presentan los asesinatos como consecuencias ineludibles de un conflicto pendiente de resolución; que el nacionalismo hoy gobernante asuma como propia la tarea de deslegitimar el terrorismo. De igual manera que las víctimas tienen derecho a exigir de las sentencias judiciales el resarcimiento moral que impida que el crimen quede impune o que la responsabilidad de sus autores acabe velada por el anonimato, también tienen derecho a reclamar que el asesinato de sus seres queridos no se convierta nunca en elemento de trueque político entre ETA y el Gobierno de turno.

La sensibilidad de las víctimas, su especial capacidad para detectar el mal incluso cuando éste adopta formas sutiles, constituye un activo de la sociedad democrática. Y el ejercicio de la política en Euskadi incurre en demasiadas ocasiones en conductas que hieren a las víctimas. Sin ir más lejos, la proposición aprobada el pasado viernes en el Parlamento vasco con los votos del tripartito que gobierna Euskadi y del PCTV, dando por sentado que en España se tortura y acusando al Gobierno de Rodríguez Zapatero de auspiciar tan abominable práctica, mancilló la memoria del último asesinado por ETA y de tantas otras víctimas uniformadas como él, y se hizo eco de las denuncias con las que la izquierda abertzale trata sistemáticamente de desacreditar al Estado de Derecho. Este tipo de actuaciones, que tan a menudo son justificadas por los portavoces nacionalistas en razón de su condena de «todo tipo de violencia», contribuyen a establecer las analogías que persiguen los terroristas y sus corifeos para convencerse de que asistimos a «un conflicto político y armado». La necesidad de los terroristas de hacerse las víctimas para poder justificar su oficio de verdugos no puede encontrar en las instituciones actitudes pretendidamente ingenuas que acaban haciendo el juego al mal e infligiendo a las verdaderas víctimas un daño especialmente cruel.

Reconocimiento insuficiente
¿Qué han hecho los sucesivos gobiernos en el País Vasco que, en 28 años, no han rendido homenaje a las víctimas del terrorismo?
t.etxarri@diario-elcorreo.com TONIA ETXARRI El Correo 19 Mayo 2008

El funeral de Estado en Vitoria que recibió el guardia civil Juan Manuel Piñuel, asesinado por ETA en Legutiano, así como el tributo que dedicó, por primera vez, el Parlamento vasco a un guardia civil no debería servir para que nuestros dirigentes cayeran en la autocomplacencia. Más bien al contrario. Los titulares que remarcaban que, «¡por primera vez!», un guardia civil, asesinado por los terroristas, recibía el homenaje que se merecía, no debería producir en Ibarretxe la impresión de haber cumplido con su deber. Ni mucho menos.

Muy despegados del sufrimiento de las víctimas han tenido que vivir los sucesivos gobiernos vascos cuando han dirigido los destinos de Euskadi desde 1980, y ahora, 28 años después, estamos hablando de homenajes que nunca se habían realizado durante todo este tiempo. No estamos ante un record para colgarse medallas. ¡La primera vez que el Parlamento Vasco ha celebrado un pleno monográfico sobre víctimas del terrorismo fue en octubre de 2007!

Seguramente, sin la labor de Maixabel Lasa (viuda del ex gobernador civilde Guipúzcoa Juan María Jáuregui, asesinado por ETA) al frente de la Dirección de Atención a las Víctimas, todavía estaríamos en una situación de mayor retraso, si cabe. Pero el balance de la dedicación de nuestros gobernantes a las víctimas del terrorismo, con sus dos homenajes incluidos, es francamente pobre. El homenaje que el Parlamento vasco rindió al guardia Piñuel, así como la ofrenda floral conjunta entre funcionarios de la Benemérita y la Ertzaintza, no tiene precedentes. Pero, ¿qué han estado haciendo todos los gobiernos vascos desde 1980 hasta ahora?

La respuesta habría sido tan ingenua como la alusión al miedo o la falta de implicación democrática si, veinticuatro horas más tarde, el mismo Parlamento que homenajeaba a las víctimas de ETA no hubiese aprobado la moción que habla del amparo del Gobierno español a la Guardia Civil y la Policía Nacional ante las denuncias de torturas. Una moción apoyada por el Gobierno tripartito que dirige Ibarretxe y que no pretende otra cosa que situarse en la falsa equidistancia para ganarse los favores del entorno de ETA que tan buenos réditos electorales puede dar al PNV cuando, en los próximos comicios, los sucesores de Batasuna no puedan presentarse.

Eso es lo que opinan en el Partido Socialista y el Partido Popular. Y eso es lo que creen muchas de las víctimas que estuvieron a punto de no acudir al homenaje, en el Kursaal de San Sebastián, y que se fían, en el fondo, tan poco del Gobierno vasco que, por un momento, llegaron a temer la posibilidad de que el ejecutivo de Ajuria Enea hubiera invitado, también, a familiares de presos de ETA. Ha sido, precisamente, la desconfianza en este Ejecutivo vasco lo que ha provocado la ausencia de Covite y el PP del homenaje. Le queda mucho todavía a Ibarretxe para merecerse la confianza de los colectivos que han sufrido en primera persona los azotes del terrorismo.

Por eso, cuando el lehendakari dice que les envía «un abrazo en nombre de toda la sociedad vasca» les suena a oportunista. Hay una parte de la sociedad vasca, los que tomaban su aperitivo en Mondragón mientras otros se concentraban para protestar por el atentado de Legutiano, por ejemplo, que tiene que vencer su autismo. De la misma manera que otra parte de la sociedad vasca hace décadas, mucho antes del abrazo del lehendakari, que está junto a las víctimas.

La suscripción de una resolución parlamentaria en la que se acusa al Gobierno de Zapatero de amparar de forma «sistemática» a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad ante las denuncias de tortura es asumir el discurso de ETA como herencia política. Y eso es lo que ha hecho el Gobierno vasco. Hoy por hoy, todo el mundo sabe que el sistema español puede ser considerado garantista respecto al terrorismo. No hay prácticamente nadie que en la actualidad crea que la tortura, en España, sea una práctica generalizada; de la misma forma que nadie puede atreverse a descartar la existencia de casos aislados. Pero cualquier organización de defensa de los derechos humanos que lea la resolución del Parlamento vasco se llevará un concepto equivocado del funcionamiento del Estado de Derecho en nuestro país. Y esa confusión se la debemos, entre otros, al Gobierno vasco.

El ministro Rubalcaba no oculta su indignación ante una acusación tan generalizada que viene a justificar parte del discurso terrorista. Seguramente, en la entrevista que tendrá lugar mañana en La Moncloa, el lehendakari recibirá un reproche del presidente Zapatero. Pero a Ibarretxe lo único que le importa es su 'hoja de ruta'. Nada, (la persistencia del terrorismo) ni nadie (Josu Jon Imaz) le han desviado un ápice de su empecinamiento.

No se puede estar al mismo tiempo con los etarras y con sus víctimas
EDITORIAL Elsemanaldigital 19 Mayo 2008

Tan sólo dos días después del último atentado de la banda terrorista ETA, que se cobró la vida del guardia civil Juan Manuel Piñuel Villalón, hirió a otros cuatro miembros del Cuerpo y destruyó la casa-cuartel de Legutiano (Álava), el Parlamento vasco aprobaba con los votos de todos los grupos nacionalistas una resolución en la que, entre otras cosas, "reprueba la postura que el Gobierno español adopta sistemáticamente ante las denuncias de torturas o malos tratos, amparando sin excepción a las fuerzas policiales". Mientras tanto, ayer domingo se celebró en San Sebastián el II Acto Institucional de Homenaje y Reconocimiento a las Víctimas del Terrorismo, organizado por el Gobierno vasco y presidido por el propio lehendakari, Juan José Ibarretxe, al que se ha negado a sumarse la Asociación de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite), así como el PP.

Difícilmente se puede concebir una imagen más clara de la insostenible actitud de ambigüedad que el PNV, y con el una parte muy importante de la sociedad vasca, mantienen hacia el fenómeno criminal que representa el terrorismo etarra. Tampoco sería fácil encontrar una explicación mejor de la razón por la cual esta forma de criminalidad se prolonga desde hace cuarenta años sin que se le vea un final próximo.

No se puede estar al mismo tiempo con los etarras y con sus víctimas, porque ambas cosas se excluyen necesariamente. Asumir el breviario que los terroristas recitan cuando son detenidos, y que incluye la denuncia sistemática de torturas, o compadecer el "sufrimiento" de los condenados por delitos terroristas que purgan en prisión crímenes horribles, no es más que una muestra de profundo extravío moral.

Es cierto que en todas partes, también en los Estados democráticos de Derecho, se producen en ocasiones abusos por parte de las fuerzas policiales. Aún está reciente, por ejemplo, la detención de un amplio número de policías locales del municipio madrileño de Coslada, acusados de diversos delitos. Pero poner a la misma altura esas desviaciones que, cuando se descubren, son perseguidas conforme a la ley, con la actividad de una banda que utiliza el crimen indiscriminado para difundir el terror entre la población con el fin de alcanzar determinados objetivos políticos es equiparar al Estado con los terroristas, y reconocer a estos últimos la misma legitimidad para usar la fuerza que a aquél.

A esto hemos llegado en nuestro país, y no puede decirse que sea ajeno al mantenimiento de esta desgraciada situación el errático y, a la postre, fracasado "proceso de paz" emprendido durante la pasada legislatura por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Si el Ejecutivo de un Estado de Derecho se propone hacer la paz con unos criminales y se rebaja a negociar políticamente con ellos, luego no debería sorprenderse de que se le exija tratar igual a las víctimas y a sus verdugos.

Homenajes contra las víctimas
Germán Yanke Estrella Digital 19 Mayo 2008

Los dos homenajes a las víctimas del terrorismo celebrados este fin de semana han estado marcados por una enfermedad de la política que, en definitiva, las deja desgraciadamente en segundo plano. O en el que no les corresponde. En el País Vasco, segundo acto institucional organizado por un Gobierno, el de Ibarretxe, que tuvo la desfachatez de plantear, tras el asesinato del guardia civil Juan Manuel Piñuel, su plan autodeterminista como el camino adecuado para terminar con la violencia, es decir, negociando “sin exclusiones” con los propios terroristas. Allí, en ese ambiente, faltó la AVT y el Partido Popular. Menos mal que otro guardia civil, Leoncio Sainz, él mismo víctima del terrorismo, aprovechó la ocasión para levantar la voz y explicar que el sacrificio de sus compañeros no es por obediencia a una orden, sino por el objetivo institucional que les corresponde y cumple, la defensa de la libertad de sus conciudadanos.

En Madrid, el sábado, la Fundación para la Defensa de la Nación Española, presidida por el parlamentario vasco del PP Santiago Abascal, inauguraba un monumento en homenaje a las víctimas que algunos aprovecharon para abuchear al alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, y vitorear a Esperanza Aguirre y a María San Gil. Está muy bien que haya partidarios de uno y de otra, lógicamente, pero el abucheo es algo que no se corresponde ni con el sentido común ni con la dignidad que merecen las víctimas. ¿Consideran los abucheadores que Ruiz-Gallardón es, como ha terminado por presentar a algunos dirigentes del PP el portazo de San Gil, un traidor a los principios del partido o a la defensa de la ley y libertad en contra del terrorismo? Si lo creen así, el desatino que les acompaña es soberano. Si se trata de aprovechar cualquier circunstancia para la batallita interna que se han montado algunos, sin explicación racional alguna, la vergüenza debería ser doble en un acto como el que se estaba celebrando.

Los dos homenajes, de este modo, se han convertido —sólo salvados por la dignidad de las víctimas mismas— en dos desatinos. Uno, evidentemente, más grave porque resulta una indignidad plantear la existencia del terrorismo, de las víctimas, como una exigencia, bajo la disculpa de que no haya más, de los planes antidemocráticos de Ibarretxe. La otra, también desgraciada, no sólo por la falta de educación mostrada, sino por el lamentable intento de sustentar una determinada política, incluso intrapartidaria, no con argumentos y apoyos, sino utilizando a las víctimas.

Reunión en La Moncloa
Ibarretxe y los torturadores
Sin los votos de las nekanes, que seguían órdenes de ETA enviadas por SMS a sabiendas del Gobierno de Z, Ibarretxe no podría acudir hoy de nuevo a La Moncloa con su matraca filoetarra.
Isabel Durán Libertad Digital 19 Mayo 2008

En su primera visita al Palacio de La Moncloa de esta segunda legislatura de Z, Juan José Ibarretxe lleva debajo del brazo dos asuntos que constituyen un espaldarazo moral y político a la banda terrorista ETA: su propio plan secesionista y la moción que acusa de torturadoras a las Fuerzas de Seguridad. Reveladoras cuestiones que centran el debate sobre la verdadera razón de ser del nacionalismo vasco y de su apoyo incluso ahora por parte del "íntegro" presidente del Gobierno.

El nacionalismo pro-terrorista del lehendakari organiza actos a favor de las víctimas de los etarras al mismo tiempo que avala los objetivos de la banda, para así mofarse de los muertos e instrumentalizarlos en beneficio propio como altavoz de su propio proyecto independentista. Dos días después de que ETA asesinara al agente Juan Manuel Piñuel en la casa cuartel de Legutiano, el tripartito acusaba de torturadora a la Benemérita y, 48 horas más tarde, invitaba a agentes heridos a un acto de homenaje a las víctimas del terrorismo en el Kursaal como mera coartada. Ya está bien de tanta iniquidad y tanta doble moral. En realidad los torturadores son los que de manera obscena y asqueante se benefician del apoyo etarra, empezando por el propio lehendakari.

¿Quién tortura a quién en el País Vasco? ¿Acaso no es una forma de tortura abocar al exilio a más de doscientas cincuenta mil personas? ¿Y no es tortura la implantación de una suerte de condena social a todo aquél que alce su voz contra el nacionalismo totalitario? ¿Qué es el ensalzamiento de los asesinos en las plazas públicas o parques? ¿Cómo se llama el necesitar escolta hasta para llevar a los hijos al colegio? ¿Cómo denomina el tripartito pro etarra su apoyo a los objetivos de los asesinos al tiempo que estos extorsionan, secuestran y matan? ¡Qué pregunta! A eso se le llama plan de paz.

No hay que olvidar que Ibarretxe es lehendakari sólo gracias a la permisividad cómplice de Zapatero para que el PCTV pudiera estar el Parlamento autonómico. Sin los votos de las nekanes, que seguían órdenes de ETA enviadas por SMS a sabiendas del Gobierno de Z, Ibarretxe no podría acudir hoy de nuevo a La Moncloa con su matraca filoetarra. A cambio, Zapatero le ha prestado 7 senadores al PNV en su segunda legislatura para que forme su propio grupo. Eso sí, ahora lo recibe en La Moncloa con traje de camuflaje y de perfil porque está en plena recolecta de votos para las urnas anticipadas vascas.

Reunión en La Moncloa
Zapatero, Ibarretxe y Rajoy
Conviene saber si el presidente del PP también se ha convertido en un alma cándida dispuesta a conceder el beneficio de la duda a los soberanistas de Sabino Arana o por el contrario se mantiene impertérrito en los principios de los que presumía.
José Enrique Rosendo Libertad Digital 19 Mayo 2008

Cuando este martes el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, reciba en Moncloa al lehendakari Ibarretxe, los focos van a recoger unas fotos, pero mi interés va a estar en otro sitio. En concreto, en la reacción que tenga Mariano Rajoy.

El presidente del Gobierno está en su derecho de recibir al lehendakari y a quien se tercie. Faltaría más. El problema es que Zapatero va a sentarse a hablar, de nuevo, con alguien que encabeza una coalición política que ha aprobado hace unos días en el Parlamento Vasco una declaración institucional culpando a la Guardia Civil nada menos que de practicar torturas. Y lo hace no ya sin pruebas de tipo alguno, sino, sobre todo, cuando el féretro del último guardia civil asesinado por ETA estaba aún caliente.

En este sentido, Rajoy debería haber sido mucho más exigente con Zapatero. Debería haber exigido que no recibiera a un Ibarretxe que miente y difama sobre un instituto armado que defiende la libertad de los españoles con sangre de héroes. El diálogo debe tener límites precisos. Sin embargo, el líder del PP, como nos tiene ya acostumbrados desde marzo pasado, no ha dicho gran cosa. De ahí que espere sus declaraciones como agua de mayo. Veremos, entonces, cuánta razón tiene o deja de tener María San Gil.

Porque lo cierto es que la visita de Ibarretxe a Zapatero es, cuanto menos, innecesaria. El presidente vasco insiste en su locura soberanista y cada día se parece más a los abertzales, algo que ni siquiera trata de disimular de cara a la opinión pública. El referéndum que tiene convocado para la autodeterminación es una afrenta a nuestro Estado de Derecho y un reto al propio sistema democrático español, cuyas instituciones tendrán que contestar con contundencia. Zapatero puede intentar dialogar una y mil veces con el lehendakari, pero lo cierto es que en todo caso será un diálogo de sordos, porque el vasco ha demostrado sobradamente que no está dispuesto a torcer el brazo.

Zapatero parece convencido de que la amenaza del referéndum obedece, en realidad, a que el PNV está perdiendo la hegemonía política en el País Vasco. Por eso se obstina en no darle argumentos al adversario sobre la supuesta intransigencia del "Gobierno de Madrid". Es, desde luego, una percepción benévola de los verdaderos intereses de los nacionalistas, que quieren exactamente lo que dicen querer.

De ahí la importancia de las declaraciones posteriores de Rajoy, porque conviene saber si el presidente del PP también se ha convertido en un alma cándida dispuesta a conceder el beneficio de la duda a los soberanistas de Sabino Arana; o por el contrario se mantiene impertérrito en aquellos principios previsibles de los que presumía en la reciente campaña electoral.

Todo esto tiene su trascendencia. Por primera vez desde la transición, las fuerzas (aparentemente) constitucionalistas tienen la opción cierta de obtener mayoría en el Parlamento de Vitoria tras las próximas elecciones autonómicas de finales de año o principios del siguiente. El PSOE debe hacer su papel. Pero el PP también tiene que cumplir con el suyo, que es, entre otras cosas, que María San Gil sea la candidata popular a la lehendekaritza

Cuervos negros
Xoán Xulio Alfaya  Periodista Digital 19 Mayo 2008

Bandadas de cuervos negros
se lanzan en una espiral
de garras, graznidos y aleteos
sobre quienes no pensamos como ellos.
Vuelven sus dogmas a oscurecer
este paisaje tan nuestro,
tan inocente, tan tierno.
Como la Santa Inquisición,
nos condenan a la hoguera o al destierro.
Ellos son la hoz que siega nuestros sueños,
el martillo que lamina el pensamiento.
Son los nuevos clérigos ya viejos
que se han adueñado de las llaves del reino
y que predican un extraño evangelio
que divide en dos al pueblo.
Que se queden ellos con su cielo
y se reúnan en manada
en algún campo vallado
para que los vean los niños del colegio
con sus ojos de asombro y desconcierto.
Su cielo es nuestro infierno.

© Xoán Xulio Alfaya

Mi patria son las cosas:
http://mipatriasonlascosas.blogspot.com/

NOTA: Algunos han interpretado este poema en un sentido anticlerical, por ello quiero aclarar que por los "nuevos clérigos" no me refiero al clero católico, sino a los gurús y policías de la mal llamada "lengua propia", a los artífices de la Inquisición Lingüística que limita la libertad de idioma de quienes, siendo gallegos, tenemos el español por lengua materna. Entre estos gurús y policías están quienes sacaron adelante la Ley de Normalización Lingüística (PP, 1983, firmado por Gerardo Fernández Albor), el Plan de Normalización (PP, 2004, firmado por Manuel Fraga Iribarne) y el bipartito (PSOE y BNG) que, sobre estos cimientos, ha decidido poner en marcha una política lingüística antidemocrática, absurda, discriminatoria y coactiva que será un desastre para el crecimiento cultural, económico y político de una Galicia marcada desde siglos por el aislamiento.

La emigración de 74.000 gallegos a otras comunidades en 2007 es un claro síntoma de que los gallegos, ante la secular falta de oportunidades de salir adelante en su propia tierra, volvemos a recurrir la triste solución de coger la maleta y emigrar en busca de un futuro mejor.

De lenguas y conflictos
RAMÓN FARRÉ La Opinión 19 Mayo 2008

El castellano es un instrumento de comunicación. Como cualquier otra lengua. Como el gallego. Un instrumento, la lengua, fundamental en la construcción de la inteligencia y del pensamiento. Un instrumento fundamental además en la socialización del individuo, porque las lenguas -gloriosa invención del hombre- son instrumentos para el encuentro, puentes tendidos hacia los demás para salvar la poquedad aterradora de nuestro vacío. Pero la lengua, cualquier lengua, es algo más. Hay en ella un eco de celebración, una invitación al vals, como también un eco de sangre encarcelada, y conlleva -especialmente la primera, muchas veces la única- un sentido de pertenencia que el nacionalismo ha convertido en eje de su doctrina sentimental. Hasta tal punto que los confines de la lengua establecerían las fronteras territoriales del pueblo que la hablase.

Esta concepción, más antinapoleónica que romántica, presentada como un axioma, alentó, recientemente y entre nosotros, chuscas propuestas anexionistas. Y aunque el nacionalismo, que la patrocina y gustaría de imponerla, mengüe elección tras elección, la idea se ha extendido sin embargo peligrosamente. Resulta excesivo el número elevado de ciudadanos que la utilizan para etiquetar y clasificar al individuo por su actitud -a menudo conjeturada- ante la lengua definida como propia, un dogal con el que algún despreciable listillo pretende conducirnos al territorio discorde de la Patria y la Antipatria.

Concebidas sin pecado, no son conflictivas las lenguas, no han nacido para la guerra, pero cuando prevalece la concepción nacionalista -sea el nacionalismo el que fuere- la relación entre lenguas que en la calle conviven armónicamente, se torna áspera y deriva hacia la confrontación. Deriva o se despeña según los intereses políticos de quien crea el conflicto para administrarlo, para manejarlo a conveniencia.Fue dolorosamente largo el franquismo. Mucho tiempo y muchas humillaciones... Muchas humillaciones a quienes hablaban gallego, a quienes lo tenían por suyo... Muchas humillaciones que a todos nos humillaron. Mas al cabo no todos fuimos franquistas ni fue el castellano siquiera invento de Franco. No podemos pedir perdón por hablarlo. ¿A quién habríamos de pedírselo? ¿Por qué habríamos de hacerlo? No, no podemos pedir perdón. No podemos hacernos perdonar por la nieve. Hemos contribuido a reparar aquel atropello con un régimen de libertades que no debería consentirlos nuevamente. Un régimen de libertades que permite elegir y no fuerza -¿qué sería si no la libertad?-. Un régimen que también permite elegir idioma a quien, como nosotros, tuviera varios. Y la escuela, partiendo sin trampas de la primera lengua, debiera aplicarse en complementarlas para elevar la competencia de los discentes, antes que aplicarse en contraponerlas y enfrentarlas en guerras absurdas que todos perdemos. Pero es el caso que Galicia, como la España de hoy, es pura disociación. Presenta una realidad dual. Por una parte, la realidad deseada, la realidad política, institucional, más dispuesta a imponer, más dispuesta a excluir. Por otra, la verdadera realidad de la calle, la realidad de los ciudadanos, más dispuestos a ejercer libremente sus derechos, si no fuera porque esa disociación -estúpida o perversa- ha acabado por contaminar la vida habiendo contaminado las leyes que la regulan.

Porque si la Constitución reconoce a las lenguas nuestras absoluta igualdad legal al recoger los derechos de las personas, de los hablantes, las leyes y decretos que la desarrollan y que concretan aquellos derechos, los escamotean en la práctica, al hacer que sobre ellos prevalezcan pretendidos derechos de las lenguas. De ese modo se conculcarían libertades individuales y tal conculcación sería el origen de un conflicto de naturaleza política y no lingüística.

Puede que no sea el castellano, el español, un idioma perseguido en Galicia. Tampoco estaría -mucho menos- en trance de desaparecer. No obstante también es cierto que las instituciones, como la casta política en general, han hecho todo lo que han podido para orillarlo primero y excluirlo después, finalmente. El gallego es de hecho lengua única de la administración autonómica y la discriminación positiva es ya también inveterada costumbre que nuestras autoridades ejercen con prodigalidad tan ligera como sectaria.Y no obstante, sin mencionar jamás a los victimarios, escuchamos con reiteración enojosa quejas que hablan de un gallego desatendido, voces que reclaman igualdad jurídica para las lenguas. Como la voz de Callón al frente de A mesa (¿).Probablemente no podrían hacer nada por complacer a Callón, por satisfacer sus demandas, por aplacar su llanto, los ciudadanos que creyeran antes en las sociedades que en los pueblos, los ciudadanos que creyeran antes en los derechos de los hablantes que en los de las lenguas, los ciudadanos que creyeran antes en la necesidad de asolar fronteras que en la necesidad de levantarlas... Nada podrían hacer por él los ciudadanos... Pero si las lágrimas fueran sinceras y supiera que el descrédito de políticos es baldón de la lengua, podría Callón probar de acallarlas o, en todo caso, de persuadir a nuestras flacas autoridades para que la hablaran con respetuoso decoro. Podría Callón intentarlo enhorabuena. Porque el gallego, a cuya hipertrofia literaria tampoco le sobra calidad que despilfarrar, adolece más que nada de prestigio y pareciera que, ajenas a esa carencia -a esa eiva-, nuestras más altas instancias, que habrían de dignificarlo, hubieran decidido adorarlo por eludir su obligación de aprenderlo.

Un Tribunal Constitucional sesgado
Es probable que en los procesos de renovación del TC y del CGPJ que se avecinan los socialistas ofrezcan al PP unas simpáticas y seductoras cartas marcadas. Esperamos que sepan resistirse
EDITORIAL Libertad Digital 19 Mayo 2008

El fallecimiento del magistrado del Tribunal Constitucional (TC) Roberto García-Calvo, elegido por del Congreso de los Diputados a propuesta del PP en 2001, podría despejar algunos interrogantes sobre la decisión del tribunal ante leyes tan polémicas como el nuevo Estatuto de Cataluña. Recordemos que este magistrado fue una de las víctimas de la infame recusación promovida por el Gobierno tras la filtración interesada de su opinión sobre la extensión del mandato de la actual presidenta del tribunal, María Emilia Casas. Una maniobra artera y desleal que en nada ayuda a prestigiar una de las instituciones menos valoradas por los ciudadanos.

La consecuencia inmediata de la muerte del magistrado es que su sustitución tendrá que ser pactada al menos entre el PSOE y el PP, dado que el nuevo nombramiento requiere la aquiescencia de tres quintas partes de la cámara, 210 diputados. Puesto que García-Calvo fue propuesto por el ahora partido de la oposición, lo más lógico sería que los socialistas dejaran que fuera el PP el que nominase a su sucesor. Primera prueba de fuego tanto para el anunciado espíritu dialogante de Rodríguez Zapatero como para Soraya Sáenz de Santamaría. Veremos si el nuevo PP de Rajoy es capaz de defender su derecho a decidir o prefiere entregar en bandeja al PSOE una cómoda mayoría en el TC en aras de esa mal llamada unidad cuyo único fruto hasta la fecha es la desconfianza y el resquemor de buena parte de su electorado.

Por otra parte, la nueva composición del TC fruto de la ausencia de García-Calvo es claramente favorable al Gobierno y a sus magistrado afines, ya que basta con que cinco miembros del tribunal voten de acuerdo con los deseos del Ejecutivo (a estas alturas, el sentido del voto de calidad de la presidenta es algo altamente previsible) para que los socialistas consigan que el Estatuto de Autonomía de Cataluña sea convalidado.

Ante este panorama, muy negativo para quienes confiaban en que el TC actuase como freno al asalto a los principios constitucionales llevado a cabo por el PSOE y los nacionalistas, se suma la próxima renovación de los cuatro magistrados que corresponde elegir el Senado. En principio, la cuestión no tendría que revestir problemas, aunque el PP debe estar alerta ante vetos o tácticas dilatorias de última hora planteadas por los socialistas, y defender a los candidatos que considere idóneos con la firmeza que cabe exigirle.

Nada hace pensar que la segunda legislatura de Rodríguez Zapatero vaya a caracterizarse por un mayor respeto a la Constitución que la primera. Al contrario, el programa electoral del PSOE está plagado de propuestas de muy dudosa constitucionalidad. Si a esto añadimos las medidas manifiestamente ilegales que propugnan los nacionalistas, es de esperar que las decisiones que el pleno del TC adopte en los próximos años tengan aún mayor trascendencia que las graves resoluciones aprobadas en los últimos meses. En las semanas que restan hasta el verano se decide la primera mano de una de las partidas políticas más importantes de la historia de nuestra democracia. Es probable que en los procesos de renovación del TC y el CGPJ que se avecinan los socialistas ofrezcan al PP unas simpáticas y seductoras cartas marcadas. Esperamos que sepan resistirse.

Crisis del PP
¿De verdad van a hacerlo?
¿De verdad van a poner a María a un lado de la raya para correr al otro lado, en confuso montón con los López, Ibarretxe y lo que estos arrastran? Si yo deseara el fin del PP les diría: adelante, háganlo.
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 19 Mayo 2008

Si no mediaran otras razones para ponerse al lado de María, bastaría con constatar las prisas del inexistente líder socialista vasco por sumarse a su acoso, obsceno hasta la náusea porque lo han dispuesto hermanos de partido y sinsabores, y hay actos de amor y de odio que no caben entre hermanos.

Claro que los precursores del acoso (o, más sutilmente, luz de gas, como quería El Mundo) no actúan por odio. La jubilación anticipada que le depara a María el aparato es de cariz puramente técnico: la inamovilidad de sus principios lastra y compromete al nuevo PP, el partido "cambiado" de Lassalle. Qué le vamos a hacer si en el trabajito participa El País. A fin de cuentas, es inevitable que así sea. ¿Se sonrojarán al menos los transformistas cuando su respiro de alivio coincida con los brindis de júbilo en las Herriko Tabernas?

Nos lo juran hace tres meses y no lo creemos, pero así están las cosas: el objetivo a batir políticamente por razones de estrategia (PP), de competencia o animadversión (PSOE) o de odio africano (PNV) es el mismo que físicamente amenaza con abatir el entramado del terror de forma preferente. Tan imposible parece que muchos de los populares interesados en el cambiazo no lo verán. Escapará a su percepción, bloquearán su raciocinio, se autocensurarán. Pero luego soñarán con María porque en los sueños no hay censura.

Pero aun en la vigilia podrían escapar a la lógica de sus conveniencias observando, como decía, los esfuerzos de Patxi Nadie por reforzar sus razones: María es una "radical" que "no conviene al país", ya que quiere apartar a los nacionalismos de la gobernabilidad del Estado, y "la implicación de los nacionalismos en la gobernabilidad de España es muy importante porque significa que hay un proyecto compartido en el que cabemos todos".

Bastaría esto para que el PP reflexionara. El socialista recurre, para animarles en su aventura hacia ninguna parte, a un argumento que debería agitar sus conciencias. El que no cabía hace cuatro días en el "proyecto compartido" era el PP, sometido a cordón sanitario, tratado con mucha más dureza que ETA-Batasuna, apestado, paria, indigno y mentiroso partido de derecha extrema.

¿Cómo sienta en Génova 13 compartir hoy visión con tales amigos? ¿Han podido conciliar el sueño tras aplaudir a Zapatero en el Congreso? ¿De verdad van a poner a María a un lado de la raya para correr al otro lado, en confuso montón con los López, Ibarretxe y lo que estos arrastran? Si yo deseara el fin del PP les diría: adelante, háganlo.
Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

De Chicago a Génova
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 19 Mayo 2008

Sobrevolando Chicago con un avión que se complacía en planear sobre la inmensa urbe, me pareció ver entre nubes la calle Génova, o una rúa semejante. De uno de sus portales, que me ha vuelto a parecer el número 13, salían muchos y atareados sujetos llevando a cuestas un montón de bultos informes. Y, claro, tras haber seguido estos últimos días por LD (cuando he podido conectarme a internet) el curso de la tremenda crisis de la derecha española, me parecía estar viendo a Mariano, Lassalle, Arriola y demás famiglia llevando al vertedero más próximo los escombros del PP.

Naturalmente, los gangsters de ahora no son como los de antes, y los políticos tampoco, pero se parecen en un aspecto fundamental: o liquidan o no liquidan al que no quiere pagar su protección. Y eso significa que la ciudadanía se divide también en dos: los que se niegan a pagar pese a que puedan morir, y los que se niegan a morir aunque les cueste pagar. Eso sucedía en el Chicago de Al Capone y en la Ex-paña de Rajoy y ZP. Buena parte del PP, con Marianini al frente, está dispuesta a pagar la "protección" de los medios prisaicos y regres, abominando de los que en estos años difíciles han servido lealmente a la familia derechista, en lo mediático y en lo político. Los peperos marianinis pagarán lo que sea con tal de que no les arruinen el negocio. Sin embargo, otra parte del PP, la que representa en estos terribles últimos días María San Gil y desde los primeros, justo después de la derrota electoral del 9-M, Esperanza Aguirre, se niega a pagar "protección" al zetaperismo y al regresismo. Vamos, que no tragan. Y se niegan también a que El Don , o sea, Don Mariano Marianini, le bese la mano a cualquier padrino o envíe a su famiglia a depositar en el anillo zetapeico el ósculo de la sumisión.

Pero una de las reglas de la mafia en Chicago –y en Génova 13– es que o pagan todos o acaba por no pagar ninguno, así que los mismos gangsters o los partidarios del apaciguamiento ante las pistolas tienen que impedir que haya tenderos heroicos que se nieguen a pagar la protección mafiosa. Todos deben pagar o dejar el barrio: esa es la ley no escrita, pero impuesta a sangre y fuego, de Chicago años 20. Y de España siglo XXI. Hubo tontos –los de este blog suelen ser de papel de estraza y no se van ni indicándoles la puerta– que cuando Esperanza Aguirre criticó a Mariano por su disposición a pagar la "protección" de la Izquierda, cargaron contra ella acusándola de ambición monclovea. Pero ahora también cargan contra María San Gil, que no ambiciona nada más –y nada menos– que vivir en paz con su conciencia. Y lo hacen en términos aún más zafios y miserables que los que usaron contra Esperanza. Y es que lo de menos es el argumento. Hay que atacar al disidente de la tribu, y si se empeña en tener valor, echarlo del barrio.

A Esperanza le soltó Marianini que, si no estaba a gusto en el PP, se fuera al Partido Liberal, y a San Gil (tras quererla usar de coartada y, al no dejarse, insultarla a través de Lassalle Nadie) la están crucificando las ratas de Génova y las del periodismo de lance, mientras los gusanos troyanos siembran de huevos de anélido los blogs de internet. Pero el problema de fondo, repito, es el mismo: pagar o no pagar para que te perdonen la vida tus enemigos. Aguirre no ha querido pagar. Estoy seguro de que San Gil no pagará. Y los marianélidos, cuando se recoja la "cosecha roja" (título de Hammet) dirán que ellos no han sido los que denunciaron al tendero honrado y al policía decente. Pero sí lo son, los estamos viendo, nos hemos quedado con su cara y con su nick. Y cuando Marianini empiece a recoger los cadáveres electorales financiados por la "protección" mafiosa en el País Vasco, capital Chicago, tendremos la esquela redactada. La hemos redactado ya.

Quien siembra demagogias, cosecha insensateces
Antonio Pérez Henares  Periodista Digital 19 Mayo 2008

La actualidad española ha entrado en tal grado de desvarío que cuando uno intenta al finalizar una semana comprender algo y aplicar alguna lógica a los acontecimientos con lo que choca es con una sensación de alucinado desbarajuste que le desafían cualquier racionalidad. Veamos.

En el Pais Vasco los terroristas asesinan a un Guardia Civil en un monstruoso atentado que buscaba la masacre de todo un cuartel y sus familias. El PNV lo condena un día y al siguiente apoya una moción de los filoetarras en el Parlamento autonómico acusando al cuerpo armado de torturas.

El partido que gobierna el Estado, el PSOE, por su parte, se convierte en Galicia y siguiendo su deriva en algunas comunidades como Cataluña y Baleares, en cómplice y colaborador necesario para perpetrar una nueva agresión contra la lengua oficial de ese estado, la hablada y comprendida por todos sus habitantes y compartida por cientos de millones de personas en el mundo. Expresarse en ella supone discriminación y hasta persecución.

La diplomacia española logra amigarse de nuevo con el atrabiliario Chavez, se hacen gestos de cariño hacia los más dispares gobiernos islámicos y africanos (hasta acabar por hacerse fotos que luego horrorizan con la poligamia) pero se monta una pajarraco con un país europeo, vecino y amigo al que nos ponemos a darle lecciones sobre su política de emigración con munición insultante y descalificadota. Diriase que nosotros con la población emigrante no tenemos ni pensamos tener problema alguno. Menos aún con el aumento de marginalidad y criminalidad. Este es el país donde atan a los perros con longaniza y por ello los chorizos es por donde más impunemente campean.

El partido de la oposición instalado en una fiebre autodestructiva que tiene a su electorado acongojado mientras sus representantes no pierden la ocasión de agrandar sus problemas, es incapaz de señalar y criticar con energía los graves errores de gobierno. Ni siquiera hace mención a una crisis galopante que en España no hace sino iniciar el camino hacía la sima mientras que en los países vecinos, que no la ocultaron y tomaron medidas ven ya cerca el remontarla. Aquí se sigue discutiendo como se llama.

Esto en lo que respecta a la política, a bote pronto y sin entrar en más profundidades y detalles. Pero si de la política y hastiado pretende uno salir, el panorama de los presuntos movimientos sociales alternativos aún le ofrece algún nuevo esperpento.

Hasta ayer, que uno sepa, lo que iba a suceder con el cambio climático era que iban a subir las temperaturas , el mar alzarse sobre la tierra y tenernos que convertir en beduinos porque el era el Sahara nuestro próximo destino. Y ahora resulta, y así se comunica por los sacerdotes del incontestable profeta Ecologistus, que no. Que lo que viene es un frio que pela, una glaciación que va a hacer retornar al mamut y al oso cavernario. O al menos al polar, que como decían la semana pasada que se fundía el hielo lo declararon los americano especie protegida. Quedo a la espera del próximo video de Al Gore para saber a que atenerme y si me compro un traje de esquimal o me voy haciendo con un camello y un turbante.

El colofón de la semana lo aporta la guerra del agua. Ttras romper la idea nacional del agua como bien común, la cosa ya ha llegado a las regiones aunque sea de una misma autonomía. Los catalanes del Delta consideran que el Ebro les pertenece a ellos y a nadie más que a ellos y que a los de Barcelona ni una gota. Era en el fondo aplicado a otra espacio lo que decía Maragall. Lo que se ha dicho en este inmenso ejercicio de irresponsabilidad y agitar los peores instintos. Y claro, tanto en el agua, como en la lengua, como en todo, quien se ha pasado la vida sembrando demagogias solo puede acabar cosechando disparates e insolidaridades.

Lealtades equivocadas
Vicente A.C.M.  Periodista Digital 19 Mayo 2008

Dentro de la escalada de la perversión del lenguaje para adecuarlo a los intereses políticos y ambiciones personales, la palabra “lealtad” es de las pocas que hasta ahora parecía que se había salvado. Pero ha tenido que venir el nacionalismo socialista para mancharlo con su particular chapapote. El Sr. Montilla, natural de Iznajar, Córdoba, español mientras no se diga otra cosa, ha dicho que su lealtad está con los “catalanes”.

Lo que obviamente quiere ocultar este dirigente es que la lealtad se la debe en primer lugar a quien le ha dado su legitimidad, que por supuesto es la Constitución de España y a ésta, la voluntad del pueblo español, en quien reside la llamada “Soberanía nacional”. Así que en orden de los valores, su primera lealtad debe ser con el pueblo español, sean murcianos, andaluces, valencianos, castellanos o catalanes. Claro que su concepto de lealtad ya lo ha demostrado haciendo la oposición a quien se encargó de sacarle del anonimato encumbrándole a Ministro de l Gobierno de España y promocionándole hasta desbancar al Sr. Maragall y llegar a ser el “Molt Honorable President” de la Comunidad Autónoma de Cataluña.

Sí, esa Comunidad Autónoma que ahora casi con seguridad, el Tribunal Constitucional decidirá que es una nación, violando la propia Constitución al admitir que una parte es igual que el todo. El melón de las Autonomías convertido en rodajas de melón, que ya separadas jamás podrán formar el mismo melón.

La lealtad es la que le es exigible al Sr. Montilla y no admitir esta abjuración e incumplimiento de su promesa de defender la Constitución de España. Sea leal con los españoles, pero no solo los catalanes, sino con todos los españoles. Porque aún España sigue siendo una nación, mientras los propios españoles no decidan que sea otra cosa. Porque aún su Estatuto, por mucho que pase el filtro politizado y partidista de los jueces del TC, no tiene una verdadera legitimidad sin el refrendo de esos a los que les quiere negar su lealtad, los españoles.

Me voy a permitir decir que hay lealtades incomprensibles, viciadas y equivocadas, y la del Sr. Montilla, además es condicionada y oportunista, con el único objetivo de mantenerse en el poder.

Carod deja a Zapatero como un falaz zote pronosticador.
Antonio Javier Vicente Gil  Periodista Digital 19 Mayo 2008

Dice el señor Pérez Carod Rovira en unas declaraciones a una agencia de noticias portuguesa que va a buscar el apoyo de Portugal a la independencia catalana y de paso nos informa a todos sus actuales connacionales que ya tiene muchos aliados internacionales para la independencia de Cataluña pero que prefiere no identificarlos. Y claro yo ya no dejo de pensar en quienes son esos aliados internacionales que tiene o va a tener la futura Cataluña independiente. Solo una cosa me malicio, si no lo dice será porque son aliados de escaso peso ya que si tuviese el apoyo del Cantón Independiente Unipersonal de este Menda seguro que lo habría dicho, pero este apoyo no lo tiene.

Convencido estoy que antes de que pasen dos décadas saldrá a la palestra nuestro presidente de gobierno Zapatero a pedir explicaciones a su socio de gobierno en el tripartito catalán sobre esas actividades internacionales proindependentistas. Yo voy a esperar a conocer el punto de vista del señor Zapatero antes de ponerme a pensar que el principal apoyo internacional a la independencia catalana es el del Reino de España.

Decir que nuestra Constitución dice que España es una nación y no dos, ni tres, ni ocho, ni cuatro y media resulta ser ahora una muestra de inmoderada falta de moderación, de talante y prueba de crispación y división, pero andar por ahí buscando apoyos internacionales para la independencia catalana es una labor comprensible, moderadora y no disruptiva amen de razonable y comprensible.

Esta cosa de Carod deja a Zapatero como un auténtico zote mendaz como pronosticador ya que si echamos mano de la hemeroteca vemos que nuestro gran adivino ZP dijo, y así está publicado en El País el 23 de enero de 2006 en un artículo titulado “Aquí culmina el desarrollo autonómico de Cataluña”

“El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, manifestó ayer a sus colaboradores que con el acuerdo político alcanzado la víspera con el líder de CiU, Artur Mas, sobre el Estatuto de Cataluña, tras la maratoniana reunión de seis horas que mantuvieron en La Moncloa el sábado por la noche, "culmina el desarrollo autonómico de Cataluña para una o varias generaciones".”

Eso es visión de futuro, ahí es nada, varias generaciones resultan ser equivalentes a dos años zapateriles. Yo tengo sin embargo la convicción de que Zapatero sabía, cuando hizo esa afirmación, que los nacionalistas no tardarían en dar pasos para avanzar hacia la independencia lo que le convierte en falaz en lugar de zote. Y así nos va porque ji ji ji ja ja ja no pasa nada.

Documentación.
Artículo en La Vanguardia. “Carod dice que pedirá apoyo a la independencia catalana en Portugal”

Rajoy no es alternativa a Zapatero
Redacción Bilbao Minuto Digital 19 Mayo 2008

Que los militantes y simpatizantes que más han apoyado al PP, de forma gratuita y desinteresada estos últimos cuatro años, sean los más críticos y más desilusionados con el PP de Rajoy revela mucho sobre el divorcio que se está produciendo entre la dirección del partido y sus bases. “Rajoy quiere empujar al PP al centro” resumía The Economist (Reino Unido) la semana pasada en un artículo titulado “Tiempos difíciles para Mariano Rajoy, líder de la oposición española”. El gran problema es que, por mucho que se empeñen los maricomplejines que diría Losantos, la mayoría de votantes del PP son de derechas y sus militantes más activos,- los que no cobran por ser del PP- repudian de ese centrismo a empujones, que confunde moderación con no llevar mucho la contraria al PSOE, ni a los nacionalistas ni a las ideas de ese progresismo desnortado que se ha instalado en España.

Gabriel Albiac, Pío Moa o Luis del Pino, entre otros, denuncian este abandono del PP en un ‘Manifiesto por una alternativa real a Zapatero’, que se promueve desde la web http://alternativaazapatero.org/. El manifiesto alerta de que “se ha articulado un nuevo régimen distinto del establecido en la Carta Magna” y que “España necesita como contrapeso una representación real en el Congreso de los Diputados de la voluntad manifestada por más de diez millones de ciudadanos”. Estos votantes han apostado “por la igualdad de derechos, la defensa a ultranza de su dignidad y sus libertades fundamentales, la defensa de España como nación y su unidad indisoluble así como del marco institucional que le da forma como Estado de Derecho”. Se trata de “millones de votos que han manifestado con rotunda claridad su rechazo al nuevo modelo de régimen que intenta instaurar el zapaterismo”.

Sin embargo “la sociedad civil asiste con asombro a la actual deriva del Partido Popular hacia una integración en ese nuevo régimen, integración motivada por la primacía de los intereses personalistas, por las ambiciones de las baronías territoriales, por la cobardía en la defensa de los principios más elementales de nuestra democracia y por una falta absoluta de debate interno y apertura a la sociedad”.

Algunas de las adhesiones que ha recibido este portal incluye las firmas de Gabriel Albiac, Pio Moa, Florentino Portero, Mª Ángeles Domínguez, Ramón Pi, Maria Jesús González, Jose María Marco, Luis del Pino, Victor Gago, Victoria Llopis, Álvaro Vermoet, Juan Antonio Tirado, Oscar Molina, Ignacio Arsuaga, Eloy Morán de la Fuente, Alfonso Sabán Astral, Maria José Grech, Francisco Barcones o Alejandro Campoy.

Yolanda Couceiro Morín, presidenta de la Plataforma España y Libertad, Almudena Negro Konrad, Presidenta de la Asociación “Foro Liberal” y Luis Canal Otero, presidente de la Asociación para la Defensa de las libertades y derechos civiles, desde los movimientos cívicos han prestado su apoyo a la iniciativa. Miguel Gil Guerrero, Redactor Jefe de Nacional de la Revista ÉPOCA, Daniel Rodríguez Herrera, Jefe de opinión de Libertad Digital o Mateo Requesens, por Minuto Digital, han suscrito ya el apoyo al manifiesto desde los medios de comunicación.

La basura avanza de ETA a Zapatero pasando por la derecha de Rajoy
Pascual Tamburri elsemanaldigital  19 Mayo 2008

La viuda del guardia civil Juan Manuel Piñuel Villalón, asesinado por los nacionalistas el pasado miércoles, lo ha dejado muy claro: "son basura". Se refería a los etarras, claro. Pero la podredumbre se extiende y a veces resulta difícil distinguir qué es basura y qué se limita a parecerlo.

No es la primera vez en la historia de España que una mujer del pueblo, sencilla y digna, dice desde el dolor lo que otros callan, no ven o no quieren ver desde las alturas. Estamos en plena descomposición. ETA no es el único cubo de basura de este país: son los precursores de una nueva forma de hacer política. La política de los vertederos.

ETA volvió a matar y seguirá haciéndolo. Basura cobarde, incapaz tanto de la confrontación política legal como de la lucha honorable en campo abierto. ¿Pero es menos basurienta la congregación de Nafarroa Bai, que en el Parlamento de Navarra se ha negado a condenar el asesinato y a apoyar a los defensores de la ley y de la paz, a pesar de que Uxue Barkos sí lo hizo en las Cortes de Madrid? Qué mal huele.

Mientras, el Parlamento vasco, con el voto unido de etarras y PNV –fuerzas que durante la pasada legislatura han dialogado y pactado con el PSOE de Zapatero- da por supuesto que las Fuerzas de Seguridad del Estado "torturan" a los asesinos abertzales, pobrecillos corderos de Dios. Bípedos implumes que se niegan a apoyar a la Guardia Civil con el cadáver aún insepulto de un defensor de la nación y del Estado se han unido para acusar a sus conmilitones de "torturadores". Basura, también.

Eso sí, los parlamentarios vascos del PP estaban más ocupados peleando en torno a María San Gil. ¿De verdad alguien cree que de semejante circo puede salir algo bueno? Rajoy habría sido un excelente presidente y administrador como continuador del Aznar con mayoría absoluta: para eso fue nombrado. Pero un gran proyecto político en tiempos de crisis no se lidera así. Quien anteponga su mezquino interés personal a la defensa de la nación se coloca al nivel de los enemigos de ésta: basura.

Y la libertad y la verdad (es decir, España) se defienden con la palabra, con la razón pero también con la fuerza del Estado de Derecho. Ese Estado necesita unos servidores provistos de instrumentos legales y materiales para actuar, desde el último control de tráfico hasta los más sofisticados medios. Uno no puede decirse defensor de España y a la vez negarse a que las Fuerzas Armadas y de Seguridad tengan todo lo que necesitan, aunque sea costoso y sacrificado dárselo, y sobre todo cuando, como ahora, no lo es.

Luis Casado Oliver, vendedor de lotería y alcalde de Tudela por UPN, exige el inmediato desmantelamiento del polígono de tiro del Ejército del Aire en las Bardenas Reales. No, Luis, no: hay cosas que importan más que una pequeña comodidad electoral, aunque la doctrina oficiosa marcillesa diga lo contrario. No podemos pedir una vez que se nos vote en nombre de la Navarra foral y española y después hacer demagogia populista. No olvidemos que sólo una línea de uniformes nos separa de la basura, salvo que nosotros mismos nos abracemos a ella.

De Gaulle y Zapatero
Otro lunes, hace cincuenta años
La IV República se desmoronaba ante la general impasibilidad, igual que ahora nuestro régimen constitucional. Afortunadamente para los franceses, pudieron acudir al general De Gaulle.
Luis Hernández Arroyo Libertad Digital 19 Mayo 2008

En este año no faltan aniversarios. Hemos celebrado ahora el 2 de mayo, el levantamiento del pueblo español que empezó la caída de Napoleón. Más cercano en el tiempo, tenemos el de la fundación del Estado de Israel.

El 19 de mayo de 1958, un lunes como éste de 2008, De Gaulle aceptó ser primer ministro, con poderes extraordinarios, para intentar frenar el derrumbamiento de la cuarta República francesa. Preguntarán en qué nos concierne este aniversario. Creo que tiene ciertas desgraciadas similitudes con la situación actual de demolición de un Estado.

Francia se estaba desangrando por el imparable proceso de independencia de sus colonias del Norte de África: Marruecos, pero especialmente Argelia. Ya había perdido Vietnam, en una guerra perdida con deshonra. Y en ese año de 1958 se enfrentaba al FLN argelino, cuya decisión sin escrúpulos, apoyada por Moscú, así como la réplica no menos inescrupulosa del ejército francés habían llevado al borde de la guerra civil a la metrópoli. Francia se acercaba a un hundimiento estentóreo sin que nadie del Gobierno pudiera frenar la creciente rebelión de los militares, que se negaban a evacuar Argelia bajo cualquier pacto de cesión que pudiera leerse como deshonroso.

Pero no es en esas circunstancias irrepetibles donde surgen las similitudes con la España de hoy. Es en la absoluta pasividad amnésica del pueblo francés ante el derrumbe de su nación en lo que me parece que hay un paralelismo evidente. La IV República se desmoronaba ante la general impasibilidad, igual que ahora nuestro régimen constitucional. Afortunadamente para los franceses, pudieron acudir al general De Gaulle, quien, tras defender a Francia de sí misma en la II Guerra Mundial, se había retirado a la vida privada. Como dice Mauriac en sus diarios, De Gaulle gozaba de una ventaja sobre los demás: "El general De Gaulle es, ante todo, una cierta idea de Francia". Esa idea de Francia la había difundido desde Inglaterra durante la II Guerra Mundial, en la que encarnó, solo, la Francia eterna frente a la de Vichy, la que se había plegado sin honra a Hitler.

Si rememoro estos hechos en los que, por segunda vez, De Gaulle, a través de dificultades innombrables, salvó a Francia de sí misma, es para recordar la importancia de los líderes para lo mejor y lo peor. De Gaulle era un patriota que pensaba en Francia antes de actuar. Algo tan sencillo como creer en no se encuentra ahora. Eso es fácil de ver en que le dejó unas instituciones nuevas –la V República– que han durado hasta ahora con enorme vigor, sin que la muerte de su inspirador las haya hecho temblar.

Al igual que en la Francia de 1958, el pueblo español asiste impasible al derrumbe de su patrimonio espiritual. El PP, en el que se habían refugiado cuatro años las esperanzas de los españoles "de bien" (como los definió el mismo Rajoy en un discurso memorable), ese PP se está desconstruyendo a sí mismo, traicionando esos millones de esperanzas que le votaron. No hay degaulles en la lontananza. No hay patriotas. Estamos en manos de los anti-españoles de todo signo. Estamos de liquidación.
Luis Hernández Arroyo es autor del blog Cuaderno de Arena.

Muerte de García-Calvo
Futuro sombrío
García-Calvo fue nombrado magistrado del Constitucional por el Congreso a propuesta del PP. Tendrá que ser, pues, el Congreso el que designe al magistrado que le sustituya, que debería ser, como lo fue García-Calvo, la persona que señalara el PP.
Emilio Campmany Libertad Digital 19 Mayo 2008

La lamentable pérdida que para el mundo del Derecho supone la muerte de García-Calvo no esconde las trascendentales consecuencias que puede tener para el futuro de la nación española.

Una parte considerable de ese futuro está en manos del Tribunal Constitucional, ya que de él depende determinar si es o no acorde a nuestra Carta Magna la marcha hacia el estado confederal que ha iniciado el estatuto de Cataluña.

La cuestión no tendría tanta gravedad si no fuera porque, desde hace tiempo y, sobre todo, desde que la presidenta María Emilia Casas fuera duramente reconvenida por María Teresa Fernández de la Vega, los seis magistrados socialistas actúan en bloque y se muestran resueltos a apoyar a Zapatero en todo cuanto éste les reclame.

Lo prueba la sentencia que declara la constitucionalidad de la Ley de Violencia de Género, grosera violación del principio de igualdad de todos los españoles ante al ley.

Cuando el PP logró que fuera aceptada la recusación del progresista Pérez Tremps por haber colaborado en la elaboración de un informe encargado por la Generalidad sobre la constitucionalidad del estatuto, Zapatero se propuso reconstruir la mayoría socialista en el alto tribunal para que su proyecto de lo que podríamos llamar "reforma constitucional por la puerta de atrás" saliera adelante.

Por eso, se cambió aprisa y corriendo la Ley del Tribunal Constitucional, para que María Emilia Casas pudiera seguir presidiéndolo a pesar de haber vencido el plazo de tres años al que limita la Constitución su mandato. Por eso se colocó una trampa a dos magistrados conservadores, entre ellos al mismo García-Calvo, pidiéndoles su opinión sobre la reforma, para que su contestación por escrito sirviera de base a una posterior recusación del Gobierno y que una sala de mayoría socialista declarara la constitucionalidad de esa prórroga. Gracias a ella, María Emilia Casas, como presidenta, ha venido posponiendo indefinidamente la discusión sobre el estatuto a la espera de que, de una u otra forma, los socialistas recuperen, en este asunto, el control del tribunal.

Una extrañísima denuncia presentada precisamente contra García-Calvo a raíz de una discusión de tráfico pudo haberlo logrado. La cosa quedó en nada, pero el hecho de que la misma fuera presentada por una persona con antecedentes penales hizo dudar de si el incidente no fue provocado precisamente para luego denunciar y conseguir que el magistrado fuera suspendido de sus funciones, tal y como establece el artículo 24 de la ley orgánica que regula el alto tribunal cuando uno de sus miembros es procesado.

Ahora, finalmente, tras la muerte de García-Calvo, la sala que debería resolver sobre la constitucionalidad del estatuto vuelve a estar controlada por los socialistas, pues sólo serían diez los magistrados encargados de debatirla y el empate a cinco podría ser dirimido a favor de la constitucionalidad por María Emilia Casas, como presidenta.

¿Qué puede hacerse? García-Calvo fue nombrado magistrado del Constitucional por el Congreso de los Diputados a propuesta del PP. Tendrá que ser, pues, el Congreso el que designe al magistrado que le sustituya, que debería ser, como lo fue García-Calvo, la persona que señalara el PP. Es probable que el PSOE trate de que sea elegido alguien "de consenso", o sea, de los suyos, o al menos, susceptible de ser controlado. Sin embargo, el PP debiera insistir en alguien que sea conservador o, si lo prefiere, en una persona de probada independencia, como lo son, por otra parte, la mayoría de los que se dice pertenecen al llamado sector conservador. Y no sólo, sino también reclamar que, hasta que no se verifique el nombramiento, no se debata la constitucionalidad del estatuto.

He aquí una interesante batalla donde al nuevo equipo de Rajoy en las Cortes se le brinda una magnífica ocasión de demostrar de qué pasta están hechos. Si, como es probable, se dejan embolicar, lo pagaremos todos.

NO HAY HERIDOS; IMPORTANTES DAÑOS MATERIALES
ETA hace estallar una furgoneta-bomba junto al Club Marítimo de Gecho
Los terroristas de ETA han hecho estallar esta madrugada una furgoneta-bomba junto al Club Marítimo de Guecho (Vizcaya) sin producir heridos, aunque sí importantes daños materiales. La banda terrorista vuelve a atentar tras matar el pasado miércoles al guardia civil Juan Manuel Piñuel Villalón, de 41 años, y herir a otros cuatro agentes tras colocar una furgoneta-bomba contra la casa cuartel de Legutiano-Villarreal de Álava.
Agencias Libertad Digital 19 Mayo 2008

La furgoneta-bomba que hizo explosión esta madrugada en el paseo marítimo de Guecho (Vizcaya) provocó importantes daños materiales en las viviendas adyacentes aunque ningún herido, según informaron a Europa Press fuentes del Departamento vasco de Interior.

La fuerte explosión causó importantes daños materiales en las fachadas de los edificios adyacentes, provocando numerosas roturas de cristales. Además, según las citadas fuentes, existía "un socavón bastante profundo" en el lugar donde había sido aparcada la furgoneta-bomba.

La furgoneta-bomba, que explotó a las 00.50 horas, estaba aparcada en el número 11 del paseo Zugazarte, en un callejón lateral junto al Real Club Marítimo de Abra, en el barrio de Las Arenas. Una hora después, la zona continuaba acordonada y la Ertzaintza y los bomberos continuaban evaluando los daños materiales.

El atentado se pudo oír a varios kilómetros de distancia, en municipios de la desembocadura de la ría del Nervión como Portugalete.

A las 00.00 horas, una llamada en nombre de ETA alertó a la asociación de ayuda en carretera DYA de Vizcaya de la colocación de una furgoneta bomba aparcada a tres metros del Club Marítimo de Guecho y que, según el comunicante, explotaría una hora después. Desde ese momento, la Ertzaintza activó el protocolo habitual y acordonó los accesos a dicho lugar.

En la llamada a la DYA, el comunicante dijo hablar en nombre de ETA y, posteriormente, avisó: "Dentro de una hora va a estallar una bomba en el paseo marítimo de Guecho, junto al Club Marítimo".

Las viviendas más cercanas consiguieron ser desalojadas antes de que se produjera la explosión. Al lugar, que continuaba acordonado, se desplazaron unidades de los bomberos de la Diputación de Vizcaya y ambulancias, además de los efectivos policiales.

Las Arenas, símbolo de la oligarquía vasca
El barrio de Las Arenas, en Guecho (Vizcaya), es un objetivo habitual de las bombas de ETA, que desde el año 2000 ha colocado siete en esta zona, aunque una de ellas fue desactivada antes de que estallara. Además de las bombas en Las Arenas, ETA también ha atentado en otros barrios de Guecho, como en Algorta, donde el pasado 11 de noviembre colocó dos bombas, una de las cuales no fue anunciada previamente, en la entrada de los juzgados.

Tras la ruptura en 1999 de la tregua que siguió a la declaración de Estella, ETA colocó cinco coches-bomba en Las Arenas, un barrio en el que residen numerosos empresarios, políticos y profesionales liberales. Así, cometió atentados similares al de esta madrugada el 25 de junio de 2000; el 24 de julio de 2000; el 22 de enero de 2001, aunque en esta ocasión el artefacto fue desactivado; el 22 de abril de 2002 y el 18 de enero de 2005. Además, el 23 de junio de 2003 una bomba estalló en los lavabos del hotel Tamarises, ubicado en el paseo marítimo.

También en este mismo barrio, ETA asesinó en noviembre de 2001 al magistrado José María Lidón Corbi cuando salía del garaje de su casa y en 1996 secuestró al empresario Cosme Delclaux.

Asimismo, el pasado 11 de noviembre ETA atentó contra el juzgado de Guecho con una bomba, que anunció en una llamada telefónica, a la vez que colocaba un segundo artefacto-trampa en una papelera cercana, que fue localizado horas después de que no estallara por un fallo de los terroristas. No obstante, días después un ertzaina resultó herido en la mano cuando los restos de esa bomba le estallaron mientras los examinaba en dependencias de la Policía vasca.

Andalucía
El cinismo de Chaves
Decía un viejo amigo que la verdadera fuerza de la izquierda era la ética. Pues estos de Suresnes jamás asumieron esa idea. Es más, apoyaron abiertamente la contraria. La fuerza de la izquierda es la fuerza y el poder. Y no hay más ná.
Pedro de Tena Libertad Digital 19 Mayo 2008

Decía Ortega que "cuando la política se entroniza en la conciencia y preside toda nuestra vida mental, se convierte en un morbo gravísimo. La razón es clara. Mientras tomamos lo útil como lo útil, nada hay que objetar. Pero si esta preocupación por lo útil llega a constituir el hábito central de nuestra personalidad, cuando no se trata de buscar lo verdadero, tenderemos a confundirlo con lo útil. Y esto es hacer de la utilidad la verdad. Es la definición de la mentira. El imperio de la política es, pues, el imperio de la mentira". Cierto. Pero cuando la mentira se practica con desvergüenza aparece el cinismo, no el de los viejos griegos, sino el cinismo vacío y banal que amenaza especialmente a la democracia española.

Que el cinismo es absolutamente contrario a la democracia se fundamenta en la necesidad de verdad y de veracidad que tiene el ciudadano para ejercer su libertad de una manera auténtica, por volver al uso existencialista de esta palabra. Cuando las decisiones políticas, el voto en la urnas, están condicionadas por el sistemático uso de la mentira, la inconsecuencia lógica e histórica y la desfachatez a la hora de recurrir a la una y a la otra sin rubor, tales decisiones no son éticamente democráticas porque la decisión democrática exige el conocimiento de la verdad para valorar cuál es la mejor forma de defender nuestros intereses y los intereses generales de la sociedad.

Esta semana, Manuel Chaves ha protagonizado dos hechos que lo convierten en el más exacto ejemplo del cinismo que invade la democracia española y que se ha instalado hace tiempo en la sociedad andaluza. El primero de ellos consistió en votar en contra de una resolución del Partido Popular que contenía las propias palabras de Chaves sobre los trasvases de agua de la España húmeda a la España seca. La sagacidad parlamentaria de Esperanza Oña forzó a Chaves a votar contra sus propias palabras de 1996. No se conoce un mayor ejercicio de cinismo político. Sus palabras de entonces fueron: "Reiteramos, por lo tanto, la necesidad de un Plan Hidrológico Nacional que resuelva el problema de estas zonas más necesitadas y que en el marco de un pacto de estado y de una política solidaria aborde el tema de los trasvases desde la España húmeda a la España seca."

Pero, claro, la utilidad de la que hablaba Ortega ya no es esa. La utilidad del PSOE en este momento es otra. No hay verdad, ni veracidad ni búsqueda del interés general. Lo que hay es la utilidad del poder, del partido del sanedrín, del líder, por asumir la famosa escalera trotskista hacia el estalinismo. Lo que hoy interesa al PSOE y a Manuel Chaves no es la mejor solución para el agua de España y las necesidades de los ciudadanos españoles, sino el poder del partido, su victoria electoral y la merma de las posibilidades del adversario aunque sea negando los propios actos. Y eso es lo que ha hecho Chaves y lo hecho con cinismo, mintiendo con desvergüenza y alterando sin miramiento la realidad histórica. Nada importa sino el poder. Decía un viejo amigo que la verdadera fuerza de la izquierda era la ética. Pues estos de Suresnes jamás asumieron esa idea. Es más, apoyaron abiertamente la contraria. La fuerza de la izquierda es la fuerza y el poder. Y no hay más ná.

La segunda de las actuaciones de Manuel Chaves en esta misma semana ha sido la negativa a condenar la bilateralidad Cataluña-Estado en el tema de la financiación autonómica que hace de la región nordeste de España una pequeño Estado federado que puede decidir sobre la vida y haciendas de los demás. Pero es aún más grave. Es que el Estatuto de Andalucía obliga a Manuel Chaves a defender la multilateralidad, es decir, el acuerdo entre todas las regiones para decidir el régimen fiscal y financiero del conjunto de las comunidades autónomas del Estado. Pues, en otro ejercicio memorable de cinismo y acompañado por la degenerada sin remedio Izquierda Unida, Chaves se ha negado a condenar la bilateralidad explícita del Estatuto de Cataluña que choca frontalmente con el Estatuto de Andalucía. Es decir, se pliega a los intereses del nacionalismo catalán insolidario ante las demás comunidades autónomas españolas y lo hace ¡en nombre de la izquierda!

Esto supera lo insuperable. Y lo llama "andalucismo reformador". Ja, ja. Y dicen incluso que Blas Infante es la piedra angular de tal proyecto "nuevo". Ja, ja. Lo que se reía Rafael Escuredo de ese pobre Blas mientras se cogía del brazo con su hija, la de Blas, para inaugurar monolitos y museos y destrozaba de paso al andalucismo de Rojas Marcos. Vale todo. La gran aportación de los viejos protagonistas de la foto de la tortilla, el clan sevillano de Suresnes, no ha sido otra cosa que la mentira como una de las malas, que no bellas, artes. De entre ellos, Manuel Chaves, considerado el menos lúcido del grupo, está elevando el listón. Contaba el colega Paco Robles hace unos días el contenido de una cena donde unos empresarios andaluces se sinceraban sobre lo que pasa de verdad en Andalucía. Sin mordida no hay empresa ni futuro ni nada. Y un viejo profesor, Alfonso Lazo, señalaba el franquismo sociológico como el colchón autista sobre el que se asienta el "manolismo" de este señor del régimen. Sí, Ortega, sí. La política así concebida no es otra cosa que la definición de la mentira. Y con la desvergüenza del cinismo.

DEBATE ESCLARECEDOR
Pedrojota saca las vergüenzas de Ibarretxe, Montilla, Touriño y Antich
Elsemanaldigital.com 19 Mayo 2008

En el País Vasco, Cataluña, Galicia y Baleares han surgido movimientos cívicos que luchan contra el destierro del castellano de sus aulas. Sus representantes hablaron alto y claro.

Dice el artículo 3.1 de la Constitución Española: "El castellano es la lengua oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla". Pero ese derecho está dejando de serlo en cuatro comunidades autónomas: Cataluña (José Montilla), Galicia (Emilio Pérez Touriño), País Vasco (Juan José Ibarretxe) y Baleares (Francesc Antich).

La enseñanza en castellano se ha convertido en motivo de polémica en las cuatro. Los sistemas de inmersión lingüística que han ido poniendo en práctica sus respectivos gobiernos autonómicos están consiguiendo desterrar al castellano de las aulas. Es por eso que en las cuatro han surgido movimientos de padres y profesores que exigen que se les garentice el derecho a escolarizar a sus hijos en la lengua oficial que comparte toda España.

El periódico El Mundo quiso juntar a los representantes de estas asociaciones en su Foro de Debate para discutir sobre lo que ellos consideran un atropello: Pablo Gay-Pobes, de la Plataforma por la Libertad de Elección Lingüística en el País Vasco; Gloria Lago, de Galicia Bilingüe; Marita Rodríguez, de la Asociación por la Tolerancia en Cataluña; y Jorge Campos, del Círculo Balear.

Mesa que compartieron con Pedrojota Ramírez, Casimiro García-Abadillo y la diputada de UPyD Rosa Díez, que ha hecho de la discriminación lingüística uno de sus principales caballos de batalla en el arranque de esta legislatura. "No nos enfrentamos a una situación de persecución de las lenguas; es una persecución de las personas que se empeñan en tener libertad para poder estudiar o para poder trabajar en la lengua que quieran en una comunidad autónoma que es bilingüe", afirmó Díez.

Situaciones del día a día
A lo largo del debate salieron a colación escenas tan esclarecedoras como la que vivió no hace mucho Marita Rodríguez, profesora catalana. "El otro día, un inspector que me vio dar clase en castellano me dijo: ¿Cómo es que das las clases en castellano? ¡Está prohibido!". Cuando ella le citó la ley -las clases se darán "normalmente" en catalán, sin imperativo- el funcionario le replicó: "Esa excepción, cuando se sale uno del normalmente, hay que justificarlo por escrito y tiene que tener el respaldo de todo el claustro".

Jorge Campos culpó de la situación en Baleares al Estatuto de Autonomía de 1983, "donde ya se indica que hay una primacía absoluta del catalán sobre el castellano", lamentó. Además de que, según dijo, los baleares "nunca habíamos llamado catalán a lo que hablábamos. Siempre habíamos dicho que era mallorquín, menorquín e ibicenco. Ahora, además, han convertido la lengua en una cuestión cultural y política", destacó.

El Foro también contó con la presencia del periodista Arcadi Espada, que se preguntó por qué no ha habido en Cataluña una burguesía como aquella que durante el franquismo hizo colegios para que sus hijos pudieran estudiar catalán. "No puedo entender por qué esa mayoría de buena gente mira para otro lado siempre y no apuesta por un modelo bilingüe", le respondió Rodríguez.

Carmen Iglesias, presidenta de Unidad Editorial y miembro de la Real Academia de la Historia y de la Real Academia de la Lengua puso sobre la mesa una similitud preocupante: "Me da la impresión de que, mutatis mutandi, estamos igual que como estábamos con las víctimas de ETA antes del espíritu de Ermua, que los políticos no empezaron a movilizarse hasta que la gente normal salió a manifestarse, el problema saltó a la calle y ya, por lo menos, no hay que enterrar a escondidas a los asesinados", señaló.

La gallega Gloria Lago dio la puntilla a un asunto que parece tener difícil solución: "Se está adoctrinando a los chicos con el mensaje de que el español es una lengua invasora. Yo tengo que soportar de todo en mi instituto, pero es que al niño que habla en español le llaman facha y le pintan la mesa".

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