AGLI

Recortes de Prensa    Jueves 22 Mayo 2008

Cambio de régimen
La involución política
La única oposición real ha sido la de la COPE, Libertad Digital, Intereconomía y unos pocos medios más, o de personajes aislados dentro de esos medios. Y contra ella están cargando, para anularla, el Gobierno y la seudo oposición de Rajoy.
Pío Moa Libertad Digital 22 Mayo 2008

Ningún sistema político es plenamente estable, y puede evolucionar en diversos sentidos. El sistema de libertades establecido en 1978 pudo tender a una democracia más firme, corrigiendo poco a poco las graves deficiencias de la Constitución, o hacia una progresiva descomposición de la convivencia social y la integridad del país. Si observamos su desarrollo desde entonces constatamos, tras la etapa constituyente y poco definida de UCD, un grave deterioro de los valores democráticos bajo Felipe González, una tímida pero cada vez más clara reorientación en la buena vía en tiempos de Aznar, y una reincidencia brutal, una verdadera involución política tras la matanza del 11-M.

La involución se manifiesta en hechos como los siguientes: socavamiento de la Constitución desde el poder, desde los separatismos y desde el terrorismo, todos juntos en el llamado proceso de paz, propiciando un verdadero golpe de régimen mediante hechos consumados; ataque asimismo conjunto a la integridad de España, en proceso de balcanización por medio de la creación de nuevas "naciones" (la nación es la base de la soberanía) y la reducción a residual del estado español en varias de sus regiones; falsificación sistemática de la historia con vistas a enlazar la democracia con el régimen fraudulento y pro totalitario del Frente Popular y recuperar los rencores ya superados en el franquismo; fuerte retroceso y corrupción de la independencia judicial, manifiesto especialmente en el Tribunal Constitucional o en sentencias como la del 11-M; descenso, con ello, de la seguridad jurídica; ataque persistente a la libertad de expresión, prácticamente cercenada en varias regiones y en retroceso en el resto; corrosión persistente de la igualdad ante la ley y de los valores morales sobre los que se asienta la convivencia en libertad, sustituidos por otras pretendidas igualdades, por los ataques a la familia y la intromisión creciente del estado en la esfera de lo privado; aumento de la corrupción y el clientelismo políticos; apoyo internacional a regímenes totalitarios, tiranías diversas y terrorismos...

A estos datos, indudables para quien siga con alguna atención crítica la actualidad, debe añadirse la ausencia de una verdadera oposición democrática. La rectificación emprendida por Aznar y Mayor Oreja naufragó en el seno del PP con el nombramiento de Rajoy: desde la misma campaña electoral del 2004 se percibe en él, claramente, un distanciamiento de fondo con respecto a la política de Aznar y un creciente seguimiento –con matices, pero solo con matices– de la política del Gobierno "rojo", hasta integrarse, finalmente, en su diseño golpista.

La única oposición real ha sido la de la COPE, Libertad Digital, Intereconomía y unos pocos medios más, o de personajes aislados dentro de esos medios. Y contra ella están cargando, para anularla, el Gobierno y la seudo oposición de Rajoy.

Este es el panorama, de momento.

Derrota de ETA y alternativa constitucional
Editorial ABC 22 Mayo 2008

LA detención de Francisco Javier López Peña y otros dirigentes de ETA en Burdeos es un duro golpe a la organización terrorista con el que debe consolidarse el camino de la derrota incondicional del terrorismo nacionalista, sin nuevas concesiones a la negociación, menos aún si se confirma que este cabecilla sanguinario participó en el proceso de «diálogo» con el Gobierno y ordenó el final de la tregua. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rucalcaba, ha resaltado la importancia de la operación policial, ejecutada conjuntamente por la Guardia Civil y la Gendarmería francesa, porque, según manifestó ayer, López Peña «es la persona con más peso político y militar dentro de la banda terrorista ETA». Entre los detenidos se encuentra también el prófugo y ex parlamentario batasuno Jon Salaberría, quien huyó de la Justicia española cuando estaba siendo investigado junto a Arnaldo Otegi por su relación con ETA. Es probable que este sea el primer episodio de una serie de actuaciones policiales contra ETA. La documentación incautada en los registros que se llevaron a cabo tras las detenciones permitirá nuevas líneas de investigación y cabe esperar que nuevas detenciones. En todo caso, además del éxito policial que supone atacar directamente la cabeza de ETA, la operación ejecutada en Burdeos tendrá un coste anímico para los etarras, porque el golpe demuestra que las fuerzas de seguridad del Estado tienen buena información sobre la banda y que la colaboración con Francia está funcionando con excelentes resultados.

Estaría de sobra que ahora se incurriera en euforia. ETA ha sido descabezada varias veces, pero es una hidra y siempre ha procurado colegiar sus puestos de responsabilidad. Hay que recordar la caída de la cúpula en Bidart y los duros golpes asestados por los gobiernos de Aznar. Sin duda, ETA pronto designará sucesores a los detenidos, pero lo importante es que estos procesos de sustitución le resulten cada vez más complicados y le fuercen a confiar en terroristas sin experiencia y fácilmente detectables. Además, los recientes atentados con coche bomba en Legutiano y Guecho recuerdan que hay «comandos» operativos sostenidos por una red de apoyo logístico integrada por colaboradores no fichados, según reconoció el consejero vasco de Interior, Javier Balza. El final de ETA está hoy más cerca con estas operaciones policiales, pero aún no está cerca y el Estado tiene que seguir apostando por la aplicación de la Ley y la colaboración internacional.

En el plano político, la detención de López Peña y sus secuaces escenifica la clara rectificación que ha tenido que adoptar el Gobierno en materia antiterrorista. El golpe contra ETA en Burdeos no desacredita las críticas pasadas a la negociación con los terroristas, sino que las justifica plenamente porque esta estrategia de persecución policial y judicial concita el consenso social y político que el Ejecutivo quebró en la anterior legislatura. Esta forma de poner fin al terrorismo sí merece, en lo político y en lo ético, el apoyo que reclama el Gobierno, pero también está claro que no es suficiente sólo la respuesta policial. Hace falta recuperar una política antiterrorista de Estado que en este momento requiere necesariamente, por un lado, el acuerdo expreso y público de PP y PSOE, porque las apelaciones a la confianza, como pretende Zapatero, son inconsistentes, visto lo sucedido desde 2004; por otro, la definitiva expulsión de Acción Nacionalista Vasca de los ayuntamientos; y, finalmente, una política beligerante contra las propuestas del PNV y del lendakari Ibarretxe, cuyo oportunismo sin escrúpulos se hace aún más patente al insistir en las consultas soberanistas aprovechando el retorno de ETA a la violencia terrorista. Es el PNV el que ha querido unir la suerte de su apuesta soberanista a la estrategia de ETA desde el momento en el que Ibarretxe acepta que la consulta se celebre aun con violencia. Por esto mismo, la réplica del Gobierno a la ofensiva de ETA no puede dejar a un lado la actitud de un PNV que está legitimado las motivaciones seudo políticas de los terroristas al reclamar soberanía mientras mueren guardias civiles y ex concejales y la mitad de la clase política vasca vive en el punto de mira. Zapatero debe asumir que un simple «no» a Ibarretxe es insuficiente y que la derrota de los terroristas exige también la deslegitimación de los objetivos que comparte con el PNV. No sólo no debe permitirse la celebración de una consulta soberanista en octubre, sino que el PSOE debería renunciar en este momento a abrir la puerta a la reforma del Estatuto de Guernica, porque sería un error aceptar que el problema, o parte del problema en el País Vasco es de autogobierno o competencias.

Las elecciones vascas están cerca y, como dijo Zapatero, las elecciones también «son soluciones». Los socialistas creen posible ganar las próximas elecciones autonómicas y cuentan, incluso, con el voto útil de la derecha no nacionalista, aunque ésta debería también ser consciente del uso que recibirá ese voto si el PSE opta por una coalición con el PNV. En el País Vasco es necesario forjar una alternativa constitucional que mande al PNV a la oposición y haga posible sustituir el régimen nacionalista por una democracia plena. Es el tiempo de derrotar a ETA y, también, de llevar al País Vasco a un cambio político histórico, sólo posible si el PSOE pacta con el PP y entre ambos forman mayoría en la Cámara vasca.

Desmantelar ETA
EDITORIAL EL Correo 22 Mayo 2008

La detención de «la persona con más peso político y militar de ETA», en palabras del ministro Rubalcaba, y de otros miembros con responsabilidad en la cúpula de la banda terrorista se convirtió ayer en la mejor noticia que la ciudadanía podía esperar después del incremento de la actividad etarra de las últimas semanas y, especialmente, tras los asesinatos de Isaías Carrasco y de Juan Manuel Piñuel. Que tres de los detenidos -Salaberria, Ozaeta y Barandiaran- fueran electos de la izquierda abertzale constituye una evidencia más de las connivencias y de las relaciones orgánicas que revelan la existencia de una trama única. El éxito de la cooperación hispano-francesa y, en especial, de la tarea desarrollada por la Guardia Civil contribuye a subrayar la debilidad de la banda terrorista precisamente en el momento en que ésta trataba de demostrar lo contrario.

Una vez más se tambalea el mito de la imbatibilidad con la que ETA ha tratado de afianzar sus dominios y no sólo sobre las bases sociales representadas por la izquierda aber-tzale. También ha tratado de arrastrar a otros sectores de la opinión pública que durante años se han dejado envolver por esa perversa lógica que insta a optar entre soluciones políticas y soluciones policiales para decantar así las posturas a favor de las primeras. Ha sido el inmovilismo asesino de ETA el que ha acabado demostrando que la única estrategia democrática cabal frente al terrorismo etarra es la que se proponga como objetivo su derrota. La ruptura de la última tregua supuso el dato definitivo para que hasta los más entusiastas partidarios de las denominadas 'soluciones políticas' se hayan visto obligados a considerar por fin algo tan básico como que el cumplimiento de su deseo continúa dándose de bruces con el firme propósito de la banda de perpetuarse en el terror. Pero, además, los hechos no sólo demuestran que la derrota es el único objetivo plausible, sino que también es posible alcanzarlo; que es posible empujar policialmente a ETA hasta su desistimiento final.

La satisfacción general por las detenciones de Burdeos convirtió la sesión de control del Congreso en expresión de la coincidencia que se abre paso en materia antiterrorista entre el PSOE, el PP y el resto de fuerzas parlamentarias. En contraste con ello, el escepticismo mostrado sobre la relevancia de la operación policial por parte del portavoz del PNV en el Congreso, Josu Erkoreka, y del consejero de Justicia del Gobierno vasco, Joseba Azkarraga, resulta tan incomprensible que sólo puede responder al debilitamiento de las fórmulas de solución política a medida que se hace patente la vulnerabilidad de ETA. Especialmente cuando ni el Gobierno ni las demás fuerzas políticas han dado muestras de triunfalismo alguno, siempre inconvenientes en estos casos. Es evidente que la desarticulación de una parte de la cúpula de ETA no supone que la banda terrorista se vea obligada a paralizar su actividad. Pero ello no puede llevar a ningún responsable público a subestimar la importancia de las detenciones. En el caso del dirigente jeltzale y del consejero, deberían tener en cuenta el pobre balance que en este terreno presenta la Ertzaintza, que no puede imputarse en su totalidad a las trabas que encuentra para acceder a la información y a las relaciones de cooperación internacional.

El Estado está obligado a procurar la detención y puesta a disposición de la justicia de todas aquellas personas que integran ETA, y cada triunfo en ese terreno constituye un paso irreversible de la democracia hacia la desaparición definitiva de la violencia asesina. En este sentido, la tarea de las fuerzas y cuerpos de seguridad, bajo la dirección del Gobierno, no puede limitarse a prevenir e impedir que la banda terrorista perpetre nuevos atentados. Aun siendo éste un cometido básico e ineludible, los hechos acaecidos tras el doble asesinato de la T-4 indican que los esfuerzos policiales han de dirigirse al desmantelamiento de todas las estructuras de ETA. Durante meses la acción policial impidió que la banda terrorista pudiera cometer los atentados que tenía planeados, bien mediante su presencia disuasoria, bien por el éxito alcanzado por determinadas líneas de investigación. Sin embargo, tanto la persistencia del riesgo y el hecho de que al final ETA ha conseguido atentar mortalmente por dos veces, como la viabilidad de una estrategia que conduzca a la derrota del terrorismo etarra, obligan al Estado de Derecho a redoblar sus esfuerzos. No se trata sólo de hacer realidad la advertencia de que los terroristas únicamente pueden esperar la detención y la cárcel. Es necesario que comprendan que los resortes del Estado están actuando para acabar en el plazo más breve con la amenaza terrorista. Como es necesario que la colaboración de Francia sea cada día mayor y más consecuente con el hecho incontrovertible de que los activistas de ETA continúan aún operando con preocupante soltura en su territorio para atentar en España.

Sostenibilidad contra ETA
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ El Correo 22 Mayo 2008

DIRECTOR DEL INSTITUTO DE PSICOLOGÍA DE LA VIOLENCIA
Existe la sensación de que desde hace algo más de una década venimos haciendo con ETA lo contrario de lo que sería efectivo para desmantelarla. Generalmente los momentos de diálogo con la banda criminal han coincidido con etapas de debilidad, de manera que ETA aprovechaba la distensión en el marco de las negociaciones para rearmarse, sin abandonar nunca su máxima identitaria de extorsionar al Estado con la violencia. Cuando parecía que ETA estaba fuerte, o por lo menos esa impresión se deducía (muchas veces muy erróneamente) de su mayor actividad asesina, se multiplicaban las desarticulaciones de comandos y se cerraba toda línea de comunicación con la banda terrorista. En pocos momentos a alguien se le ha ocurrido una 'tercera vía', es decir, desmantelar a ETA en todas sus estructuras y abrir cauces de diálogo con sus responsables, pero mientras están en prisión.

El 'plan Rubalcaba' parece que está funcionando. No es que el ministro de Interior haya adoptado la tercera vía en estrategia antiterrorista contra ETA, que sepamos. Lo que ocurre es que cuando el presidente Zapatero inició el fallido proceso de diálogo con la banda terrorista basado en la primera de las vías (diálogo más distensión), se dice que en paralelo Rubalcaba había activado un plan de contención de daños, previsto para el escenario de que las conversaciones fracasaran. Ese plan alternativo de Rubalcaba estaba basado en la segunda de las vías (represión sin diálogo) y, de momento, no puede ser más exitoso. ETA está siendo desmantelada por arriba y por abajo. Sin embargo, esto ya lo hemos visto. Ya hemos asistido a varias desarticulaciones de la cúpula de ETA. La satisfacción personal respecto de estas últimas detenciones para el presidente Zapatero es que lleva a la cárcel a los responsables directos del boicot etarra al último proceso de conversaciones con el Gobierno central. Es una excelente noticia, pero, después de la experiencia acumulada con ETA, no puede ser suficiente para nosotros.

Estamos en el momento propicio para que, dentro de una política antiterrorista de desmantelamiento total del conglomerado de ETA, apliquemos la estrategia más inteligente. Y la estrategia antiterrorista más inteligente es aquélla que aprovecha la experiencia acumulada, en un plano histórico, y se beneficia de la definición de todos los elementos del contexto, en el escenario presente. Del pasado ya hemos podido obtener muchas enseñanzas. La más sabida es que la desunión democrática y la ambigüedad del PNV son un freno neto, claro, tajante, humillante, al progreso del esfuerzo ciudadano en contra del terrorismo. Otra, más clara para unos que para otros, es que la mejor opción operativa contra ETA es actuar en paralelo contra todos los frentes de su conglomerado terrorista, incluidos algunos sobre los que todavía no se ha incidido lo suficiente, como el sindical o el sociocultural después de reducir a su mínima expresión el frente político. La última enseñanza es que si se quiere dialogar con ETA no debe haber distensión por parte del Estado, sino todo lo contrario, máxima operatividad legal, judicial, policial y política.

Ahora podemos ser inteligentes contra ETA porque hay elementos, tanto de nuestra experiencia como del contexto presente, que favorecen que adoptemos una estrategia potente y sostenible. De entre esos elementos, incluso algunos de carácter simbólico nos están iluminando hacia el camino correcto. Estoy refiriéndome con estos últimos a las víctimas del terrorismo. Si se pudieran establecer indicadores de progreso en la acción del Estado contra el terrorismo etarra, la situación de las víctimas podría ser uno de ellos, el modo en que las reparamos, el modo en que la ciudadanía a través de sus instituciones las reconoce como expresiones de ese Estado que ETA intenta anular, aniquilar en Euskadi. Hemos avanzado en el reconocimiento a las víctimas del terrorismo, pero todavía nos queda camino.

Dos preciosas piezas simbólicas de una pequeña pero gran escalada hacia la cumbre correcta se nos han revelado observando, por primera vez, a dos guardias civiles, víctimas del terrorismo, con presencia en el Parlamento vasco y en el homenaje de Euskadi a las víctimas del terrorismo. De ser apestados en los ochenta y noventa, los guardias civiles pasaron a ser humanos con el nuevo siglo y ahora, en esta primera década, están siendo reconocidos como ciudadanos. Cuanto más reconocidas estén las víctimas, más estará retrocediendo ETA. Y ese reconocimiento es, en primer lugar, una cuestión de percepción del ciudadano, que es quien construye la realidad, quien en un momento considera que no es tan grave que un guardia civil, militar o policía mueran porque es su trabajo, para pasar a entender que el asesinato por ETA de un miembro de las fuerzas de seguridad es equivalente al asesinato de cualquier hijo de esa familia colectiva que llamamos Euskadi. Cuanto más repudie la ciudadanía a ETA y a quienes son ambiguos o mezquinos frente al terrorismo, más estará retrocediendo la banda terrorista. Cuanto más influya la buena o mala gestión antiterrorista que hacen los partidos políticos de Euskadi en el sentido del voto en las elecciones, más estará retrocediendo ETA.

Es momento de elegir, porque sabemos muy bien que ETA recompondrá su cúpula, y que lo hará con terroristas más virulentos, más sanguinarios. La elección no es muy difícil, pero requiere compromiso, coraje e inteligencia. En lo político, PP y PNV deben agruparse alrededor del Gobierno, como siempre debería haber sido en política antiterrorista. Y ese agrupamiento debe ser incondicional sobre el acuerdo de una estrategia compartida. Respecto de esa estrategia, pueden darle todas las vueltas que quieran, pero hay una que funciona mejor que todas las demás: coordinación de todos los aparatos del Estado para desactivar, una a una pero en paralelo, cada expresión de la banda terrorista ETA. Todavía quedan expresiones por descomponer en ETA. Hay que anularla políticamente en Francia; desalojar los últimos rescoldos de la política batasunera en Euskadi; observar qué está pasando en el frente social de ETA y desarrollar legislación y procesos judiciales; continuar persiguiendo la economía terrorista y mantener a nivel intensivo la desarticulación de comandos. Al tiempo, aprovechar el régimen de visitas en prisión para ver qué tienen que decir Otegi o el propio 'Thierry', o 'Josu Ternera' cuando sea finalmente detenido. Que sepan que ya sólo les queda negociar las condiciones de la rendición desde detrás de las rejas.

Inseguridad y vértigo
KEPA AULESTIA El Correo 22 Mayo 2008

La vacante dejada por la detención del 'número uno' del aparato político de ETA en Burdeos habrá sido cubierta ya; o quizá no sea sustituido nunca. Los organigramas que periódicamente intentan describir el proceso de decisiones en el seno de la banda terrorista constituyen, necesariamente, una versión estereotipada de lo que en realidad ocurre. En una trama cuya actuación no está sujeta a métodos exhaustivos de evaluación, la asignación nominal de tales o cuales responsabilidades nunca implica que quien ocupa esos puestos ejerza de verdad. La escala de mando teórica se entrecruza con vínculos de influencia o complicidad; y sobre todo queda supeditada a las capacidades personales que pueda desplegar cada dirigente.

Circulan testimonios que situarían al llamado 'Thierry' en la segunda y última fase de las conversaciones con los enviados por Rodríguez Zapatero desplazando a Urrutikoetxea como portavoz autorizado. Y, si eso fue así, resulta lógico pensar que él desequilibró la balanza etarra a favor de la ruptura de la tregua. Pero el 'número 1' nunca ocupa una posición de liderazgo que convenza y arrastre con su criterio al resto de los activistas de ETA. Más bien su postura constituye, en cada caso, la síntesis de las inercias y de las inclinaciones que concurren en una organización clandestina y sectarizada. Ello hace que su situación en la cúspide de la pirámide terrorista se vuelva muy a menudo coyuntural, inestable o, en todo caso, dependiente de su destreza para amoldarse a las circunstancias.

Puede que las detenciones de Burdeos representen un golpe más a la moral de la tropa que al operativo menguado que en estos momentos despliega ETA. Pero ello en ningún caso resta importancia a la actuación conjunta de las fuerzas de seguridad francesas y españolas. Todo lo contrario, la relevancia de cualquier detención que merme la operatividad etarra dependerá de su incidencia en el ánimo de los activistas. El descabezamiento del denominado 'aparato político' de la banda terrorista dejará más o menos fríos a aquellos terroristas que, a diferencia de López, Salaberria, Ozaeta o Suberbiola, han ido rellenando su expediente mediante el ejercicio directo de la violencia, y durante los últimos meses se han encargado de ejecutar las directrices de los detenidos. Incluso es probable que la última operación policial en Francia no afecte a la capacidad inmediata de ETA para cometer atentados. Pero seguro que ha provocado una sensación de inseguridad y vértigo tanto en la trama más oculta como en la vertiente más visible del binomio ETA-Batasuna. Aunque, contra lo que a primera vista cabría deducir, es probable que los efectos de las detenciones de Burdeos afecten al terrorismo etarra más dentro de unos meses que en las próximas semanas.
k.aulestia@diario-elcorreo.com

ETA: jefaturas y capacidad
Pablo Mosquera La Voz 22 Mayo 2008

En el mundo radical vasco, ETA es la vanguardia de la lucha por la independencia. Pero además, los pistoleros de ETA, en la clandestinidad o en prisión, han ejercido una fuerte autoridad sobre el resto del llamado movimiento de liberación nacional vasco. Un entramado que estudió a fondo el juez Garzón, precisamente para desmantelarlo, dividirlo y neutralizarlo.

ETA siempre se ha comportado como un movimiento asambleario, en el que la autoridad se adquiría por «méritos de guerra», y las decisiones de alto el fuego, por asamblea. Algo así como una carrera profesional, que comienza de muy joven en la calle, en los movimientos ciudadanos dinamizados desde las herrico tabernas, para ser enrolado en la organización militar, hacer un curso más o menos eficaz en la utilización de armas y explosivos y formar parte de un grupo que ejecutaba lo que los legales de la organización entregaban como información sobre los objetivos.

Para ser jefe de ETA hay que hacer méritos en los comandos. Por eso, el perfil de López Peña, antiguo poli-mili, detenido en Burdeos, no se ajusta. Incluso con más motivo, por haber estado presente en las conversaciones del proceso para la paz. Los que estuvieron allí quedaron quemados, por las pistas que dejan a los servicios de información.

Es verdad que el proceso se llevó por delante, en movimiento asambleario, a Josu Ternera, pero el que tomó la iniciativa de volver a los atentados fue Txeroki; y prueba de ello es que cuando las bombas de Barajas, estaban reunidos los socialistas guipuzcoanos y Otegi sin que supieran lo que iba a acontecer.

Txeroki, jefe militar, como lo fueron Txapote, Amboto, Kantauri, etcétera, pertenece a los más duros, a los que solo ven un horizonte de guerra al Estado que haga claudicar y negociar sus condiciones. Soberanía y territorialidad, de la que se derivaría la salida de los presos de las cárceles, pero no al revés. Razón por la que en el mundo de las cárceles hay muchos etarras muy incomodados con la organización, pues se creyeron que el proceso posibilista de Otegi-Ternera les iba a poner en sus casas.

Operaciones como la de Burdeos son importantes, pero no ganan la guerra. Esta depende de un cambio cultural que evite la alienación de la juventud vasca con el independentismo violento dispuesto a matar, como religión del soldado vasco al servicio de Euskal Herria.

ZP no se queja de Rajoy; San Gil, sí
Lo que nos resulta descarado es la maniobra de Génova, con Rajoy a la cabeza, por aparentar que está haciendo todo lo posible para que San Gil se quede, pero que es la dirigente vasca la que, sin razón ni motivo alguno, tiene voluntad de marcharse
EDITORIAL Libertad Digital 22 Mayo 2008

Parece que la campaña de luz de gas orquestada contra María San Gil adquiere ahora la forma de falsa filtración a los medios, tal y como la que ayer aseguraba, sin citar fuente alguna, que la dirigente vasca habría transmitido a Rajoy su decisión de abandonar tanto la presidencia como el grupo parlamentario del PP vasco en la breve reunión que ambos han mantenido este miércoles.

Vista la deriva ideológica que conlleva la oportunista y suicida estrategia de acercamiento a los nacionalistas, y dadas las arteras maniobras que está llevando a cabo la actual dirección del PP para ocultarla, es probable que la dirigente vasca termine, ciertamente, por marcharse. Sin embargo, según ha podido saber este diario, esa filtración ni procede ni ha sido confirmada por San Gil ni por nadie de su entorno.

Lo que nos resulta descarado, en cualquier caso, es la maniobra de Génova, con Rajoy a la cabeza y Alonso y Martínez Castro a su vera, de aparentar que está haciendo todo lo posible para que San Gil se quede, pero que es la dirigente vasca la que, sin razón ni motivo alguno, tiene voluntad de marcharse.

Por mucho que la dirección del PP diera el cambiazo a la ponencia política para hacer pasar como delirantes las "profundas discrepancias de criterio" manifestadas por San Gil, tanto la actuación de Rajoy antes y después de ese capítulo como la elección y el perfil de sus colaboradores dejan en evidencia la determinación de convertir "la oposición más fuerte que haya existido en las Cortes españolas desde 1977" en la más numerosa y suicida comparsa que haya tenido desde entonces un Gobierno.

Por si fuera poco elocuente el respaldo de los medios de Prisa a la nueva estrategia del PP, ahí están las declaraciones de este miércoles del propio Zapatero, en las que afirmaba que, "desde que se ha iniciado la legislatura", no tiene "quejas" que hacer a Rajoy respecto a la lucha contra el terrorismo.

Por mucho que todos nos felicitemos de las detenciones de etarras, ninguna "fase de confrontación" del Gobierno de Zapatero con la banda terrorista debería servir para ocultar o pasar pagina a la bochornosa fase de cesión ante los terroristas, con capítulos tan inolvidables como el chivatazo policial al aparato de extorsión de ETA que, por lo visto, Rajoy parecería querer olvidar tanto como la pertenencia del PNV al Pacto de Estella. Eso, por no hablar del silencio de Rajoy ante la persistente negativa del Gobierno de Zapatero a derogar la resolución a favor del diálogo con la banda o ante la persistente negativa a desalojar a ANV con mociones de censura. Eso, por no recordar la satisfecha postura del presidente del PP de este martes por la simple y ya conocida negativa de Zapatero ante el plan Ibarretxe, como si esta no requiriera también un reproche al presidente del Gobierno por su persistente disposición a pactar con el PNV una "reforma" estatutaria.

En cualquier caso, allá Rajoy y su vana, oportunista y confesa estrategia de tratar de "impedir que el PP cause recelo" entre los nacionalistas. Lo que es seguro es que esa deriva ya está causando recelos, no sólo en María San Gil, sino en cientos de miles de votantes del PP. Y eso ninguna luz de gas lo va a poder disimular.

Sin San Gil
EDITORIAL El Correo 22 Mayo 2008

La decisión de María San Gil de renunciar a la reelección como presidenta del PP vasco y abandonar su grupo parlamentario, comunicada ayer a Mariano Rajoy, constituía una salida poco menos que inevitable dadas las condiciones formuladas por la líder guipuzcoana para seguir avalando el proyecto político de la actual dirección y la contestación que ha suscitado su desmarque entre sus propios compañeros en Euskadi. El hecho de que San Gil justificara su actitud ante la amenaza de un supuesto abandono por parte de Rajoy de los principios éticos y políticos que han guiado su trayectoria, supeditando cualquier eventual arreglo a que el presidente del PP volviera a ganarse su confianza de aquí al congreso de junio, había situado su discrepancia en unos términos tan absolutos que difícilmente cabía pensar en una solución que no fuera su dimisión, o bien la articulación de una candidatura alternativa con la que ella habría podido sentirse mejor representada. Especialmente ante la constatación de que esa quiebra de confianza no sólo no era unívoca, sino que atenuaba la sintonía de Rajoy con una dirigente clave para su estrategia y mermaba el apoyo que venía recibiendo San Gil del resto del partido en Euskadi.

En este sentido, la legitimidad de su renuncia no puede ocultar su responsabilidad esencial en la administración de una crisis que ofrece una imagen de división y debilidad en los populares vascos ante el probable adelanto de los comicios autonómicos, obligando por añadidura a Rajoy a enfrentarse a su primer gran desafío en condiciones desfavorables. Aunque lo más paradójico es que el cuestionamiento por parte de San Gil del liderazgo del presidente del PP y de su solidez ideológica puede acabar desembocando en la reorientación de la política de un PP vasco tanto tiempo compactado.
En cualquier caso, su renuncia, coherente con su manera de entender la política y la acción del PP en el País Vasco, no merma ni un ápice la importante labor realizada por María San Gil por la dignidad democrática en Euskadi, en momentos donde el desistimiento era y sigue siendo entendible ante el mortal acoso etarra.

Rajoy y su equipo
El alma gris del PP
Son los burócratas de la política. Los que no arriesgan ni un rincón de su reino enmoquetado por batirse por unas ideas y, en las encrucijadas, escogen siempre el camino más fácil.
Cristina Losada Libertad Digital 22 Mayo 2008

El partido del centroderecha español es hoy, menos que nunca, un partido político. No cabe duda de que es un partido, una agrupación que se esfuerza por ganar elecciones y gestionar el poder, o la oposición si fracasa. También parece evidente que parte de sus miembros sostienen ideas y valores distintivos, lo que les lleva a pensar, probablemente, que son afiliados de un partido político y no socios de una empresa de administradores y aprovechadores de la cosa pública. Pero se equivocan. Quienes han llegado a dominar en las alturas del tinglado, la mayoría de los que se sientan en sus diversas cimas y cúpulas y toman las decisiones, son algunas de las gentes más despolitizadas y desideologizadas de España.

Son los burócratas de la política. El alma gris del PP. Los que no arriesgan ni un rincón de su reino enmoquetado por batirse por unas ideas y, en las encrucijadas, escogen siempre el camino más fácil. Es esa condición la que permite cambiar de estrategia o de principios de un día para otro. Suele ocurrir cuando no se tienen convicciones. Incluso terminan por adoptarse las de otros. ¡Total! Así, en el caso de San Gil. Dicen que la prueba de que el PP no ha alterado su ideario reside en que aceptaron su aportación a la ponencia. Pues no. Que incorporasen análisis y propuestas que no gustaban a Rajoy y a su equipo sólo demuestra que les da lo mismo lo que diga el documento. La ponencia resulta irrelevante, es humo retórico para los fieles, y por ese motivo se da cabida en ella a conceptos discutidos y discutibles para la dirección.

El PSOE, desde luego, es una maquinaria de poder. De ese modo y con ese fin se refundó en la Transición, después de las largas vacaciones, y fue por ello un saco receptor de todo tipo de desechos. Tampoco en su seno hay sombra de debate político. Pero se aprecia una importante diferencia. El aparato del Partido Socialista es consciente de que su capacidad de mantener el poder se sustenta en las ilusiones que proyecta el etéreo mundo de las ideas, mientras que el PP de Rajoy se ha convencido finalmente de que sólo podrá conquistarlo si camufla y oculta las ideas que representa.

En fin, no extraña que el Lassalle de "quién es esa tía" encuentre antipáticos a Reagan y a la Thatcher. El éxito de la conservadora británica forzó al Partido Laborista a aproximarse a ella en su discurso e integrar su herencia, lo que conduciría a Blair al poder por muchos años. Y ésa es justo la ruta opuesta a la que han trazado el susodicho y su banda de los cuatro. El gran salto adelante que propugnan consiste en que el PP integre las tácticas y la herencia, ambas demoledoras, de Zetapé. Un salto al vacío y sin debate, pues ¿quién quiere meterse en políticas? Se teme la purga, pero ya ha empezado. Antes de que pudieran eclosionar las cien flores y quizás para evitarlo.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Crisis del PP
El caballo de Troya
Me temo que este PP desnaturalizado, que no es servidor de los intereses de sus electores sino del entorno de Prisa y el PSOE, no es el que votaron más de diez millones de españoles.
Victoria Llopis Libertad Digital 22 Mayo 2008

El gran Homero dejó escrito en La Ilíada cómo durante la guerra de Troya las fuerzas griegas asediaron durante diez años la ciudad, pero no consiguieron entrar porque tenía unas altísimas murallas que resultaban inexpugnables. Entonces, Ulises propuso a los jefes griegos un ardid que ha pasado a la Historia: abandonar la lucha frontal, que era inútil, y hacer creer que renunciaban al objetivo, dejando a cambio un señuelo: un enorme caballo de madera en cuyo interior se esconderían los más valerosos guerreros. Cuando los troyanos creyeron que los griegos huían y que ellos habían ganado, metieron en la ciudad el caballo aparentemente abandonado, cual trofeo de guerra. Cuando estuvo dentro, los guerreros salieron de su interior, abrieron las puertas de las murallas y el resto del ejército griego entró en la ciudad, destruyéndola.

Mariano Rajoy acaba de anunciar que "cuenta con Gallardón para la próxima dirección del partido" y que "es uno de los más importantes activos que tiene el PP". Tras este anuncio de Rajoy, Zapatero se ha apresurado a declarar que "tiene mucho respeto por Ruiz Gallardón".

Desde la derrota electoral del 9 de marzo, Rajoy ha dado muestras claras de que lo que dijo en la campaña electoral sobre diversos temas, y que le valió al apoyo de más de diez millones de votantes, no fue fruto de ninguna convicción sino mero oportunismo electoral. Ya advertimos hace algunas semanas del giro de 180 grados dado, por ejemplo, en el tema de Educación para la Ciudadanía, verdadera piedra de toque en estos momentos para saber si un político está o no dispuesto a defender las libertades, puesto que de eso se trata con Educación para la Ciudadanía. Aburre ya decirlo, pero EpC no es ninguna asignatura sino todo un programa de ingeniería social que busca remodelar el pensamiento de todos los españoles de acuerdo con el pensamiento del señor Rodríguez Zapatero y su entorno ideológico. Y los miles y miles de ciudadanos que comprenden esto, pensaron que tenían en el PP una muralla, pero se han encontrado con que eran los que aguardaban la entrada del caballo en la ciudad.

Ese señor tan "respetado" por el presidente del Gobierno es el mismo que ofició la primera boda gay por parte de un alcalde del PP, cuando su partido tenía –y supongo que todavía tiene– recurrida esta cuestión en el Tribunal Constitucional. Ese señor tan "respetado" por el presidente del Gobierno es el mismo que escandalizó a los madrileños cuando decidió que los Centros de Salud municipales ofrecerían la píldora abortiva a las niñas que acudieran tras un percance de condón, sin avisar siquiera a sus padres. Ese señor tan "respetado" por el presidente del Gobierno es el mismo que dio a la Liga Española de la Educación y la Cultura Popular que preside el diputado del PSOE Victorino Mayoral 2.637.999 euros en al menos 2 contratos. Los objetores a EpC, por el contrario, no han recibido ni un euro del Ayuntamiento de Madrid. Ese señor tan "respetado" por el presidente del Gobierno es el mismo que promocionó con publicidad y dinero la execrable exposición Dios(es): Modos de empleo en el Centro Cultural de la Villa, donde se hizo escarnio a las creencias mayoritarias de la ciudadanía. Y naturalmente, ese señor tan "respetado" por el presidente del Gobierno es el mismo que hizo que nada más morir el señor Polanco, el Ayuntamiento de Madrid le dedicara una calle, en contra incluso de parte de los concejales del PP.

No hay peor ciego que el que no quiere ver, y claras como el agua fueron aquellas declaraciones del señor Polanco: "Deseo que en España exista un partido de derechas, laico, con ganas de mantener lo que hay que mantener y de cambiar lo que hay que cambiar". Y claras fueron las palabras de Juan Luis Cebrián el mismo día de la renuncia de Zaplana: "Ha llegado la hora de la reconstrucción de la derecha" y "el PP no puede desoír nuevamente los llamamientos a su renovación".

Me temo que este PP desnaturalizado, que no es servidor de los intereses de sus electores sino del entorno de Prisa y el PSOE, no es el que votaron más de diez millones de españoles. La pregunta inevitable es por qué sus actuales dirigentes están haciendo lo que hacen puesto que es evidente, a tenor de las reacciones que está suscitando entre sus votantes –consulten la blogosfera estos días y verán cómo crece la indignación–, que lo que van a conseguir es perder entre dos y tres millones por un lado y no ganar ninguno por otro. ¿Por qué buscan con ahínco semejante suicidio voluntario? ¿Será que en su momento asaltaron los resortes del único partido que podía ser capaz de hacer frente al proyecto de Zapatero para, en cuanto se ha dado la señal, abrir la puerta para salir de su disfraz de madera con el fin de derrotar a su propia gente? Sigan la pista al caballo... Hay vida fuera de Troya.

Historia de una decepción
TONIA ETXARRI El Correo 22 Mayo 2008

Otros más calculadores, en su lugar, se habrían callado. Pero María San Gil cometió la ingenuidad política de mostrar públicamente su desconfianza hacia los cambios de estrategia dentro del PP sin pedir nada a cambio, ni estar pensando en montar otro partido, como le han llegado a decir compañeros suyos que llevan ocupando sus cargos de funcionarios políticos la mayor parte de su vida. Y cometió esa ingenuidad porque se vio incapaz, por coherencia, de defender un giro hacia la política de alianzas con los nacionalistas o de dejar de ser exigentes en el concepto de España, por ejemplo.
No pensaba irse de la dirección del PP cuando empezó a detectar que le movían la silla mientras estaba sentada redactando la ponencia política. Tampoco calculó las consecuencias políticas que iba a tener su 'plante' público diciendo que había dejado de confiar en Mariano Rajoy. Porque, de hecho, había confiado en el presidente de su partido. Hasta que le decepcionó.

Nada más perder las elecciones, y bajo el frío que empezaba a azotar en las filas del partido que debía ejercer de oposición por segunda vez consecutiva, María San Gil empezó a percatarse de que Rajoy, como tantos otros populares, quería cambiar de manera de hacer oposición en la nueva legislatura. Pero un cambio sin que se notara y, por lo tanto, sin plantear un debate sobre él y, sobre todo, teniendo a María dando la cara como cabeza de cartel en las próximas elecciones autonómicas vascas. Y María San Gil, que ha logrado que la ponencia para el congreso de su partido recoja íntegramente sus posiciones, ha ido llegando a la conclusión, semana a semana, de que se estaba perfilando una estrategia política bien distinta de la que reflejan los folios de la ponencia por la que ella tanto peleó.

Ésta es la historia de una decepción que ha terminado en un abandono inevitable. Porque su coraje tiene un límite. Así lo vive ella. Y ayer, ese límite se perfiló con toda nitidez en la entrevista que mantuvo con Mariano Rajoy, en unas dependencias ajenas a la sede de Génova.

Con los titulares de prensa en la mano, que recogían las declaraciones del presidente Rajoy apoyando al presidente Zapatero tras su entrevista con Ibarretxe, María San Gil le dijo que no se veía haciendo de 'Pepito Grillo' permanente, contrarrestando su mensaje desde su rinconcito vasco. Y cuando el presidente de su partido le contestó que no tenía motivos para desconfiar del Gobierno socialista, muy poco más tenía que añadir. Ella le anunciaba su abandono porque no piensa presentarse como candidata en el congreso que piensa celebrar el PP vasco el próximo mes de julio, y Rajoy no hizo nada por retenerla.
Al terminar la reunión privada se decía a sí misma que trabajaría desde la discreción para que otros tomaran su testigo en esta etapa congresual. Pero su ingenuidad le llevó a creer que en el entorno de Mariano Rajoy no contarían el contenido de la conversación. Y no fue así.

Cuando pase la tormenta y María se libere de tantos reproches como le están cayendo estos días, quizás llegue a la conclusión de que la ausencia de malicia, en política, pasa facturas muy dolorosas de pagar.

San Gil se va, Soraya aprieta
Pablo Sebastián Estrella Digital 22 Mayo 2008

Dos mujeres del PP han marcado la actualidad política. María San Gil con el anuncio de su renuncia a la presidencia del PP vasco —alentada por José María Aznar—, lo que reabrirá las heridas de la imparable crisis del PP, y Soraya Sáenz de Santamaría, que ha lucido excelentes maneras políticas en el último debate del Congreso de los Diputados.

Allí, la portavoz del PP tuvo ayer una afortunada y contundente actuación durante la sesión parlamentaria de control al Gobierno, en la que puso en dificultad a la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, cuando la interrogó por las políticas que evidencia un trato desigual del Ejecutivo a los ciudadanos y gobernantes autonómicos de España, en tres cuestiones esenciales de la política nacional, como son la financiación autonómica, la crisis del agua y la enseñanza y el uso del castellano en todo el territorio nacional.

Tres asuntos fundamentales que De la Vega no quiso, porque podía, responder, refugiándose en gracias y propaganda feminista, con aires de una pretendida superioridad —aires “machistas”, dirían en su bancada— que sólo probaban que la intervención de la portavoz del PP había tocado de lleno tres cuestiones esenciales. Las que, además de afectar a todos los ciudadanos, preocupan a muchos votantes, militantes y dirigentes del PP, enfrentados entre ellos, como se ha visto en el caso del agua del Ebro y de los debates de la financiación autonómica, mientras muchos de ellos guardan un ruidoso silencio sobre todo lo que se refiere a la marginación creciente del idioma español en Cataluña, País Vasco, Galicia y Baleares.

La buena actuación de Sáenz de Santamaría en el Parlamento se vio, por la tarde, empañada por el estallido final de la crisis planteada por la dirigente del PP en el País Vasco, María San Gil, que comunicó a Mariano Rajoy su decisión de abandonar la presidencia del PP vasco y, por tanto, de no ser primera candidata del partido en las próximas elecciones autonómicas.

Una decisión, aunque era esperada, que, al confirmarse, provocará una nueva oleada de ataques —políticos y mediáticos— del ala más conservadora del PP contra Rajoy y el sector más centrista del partido. Y todo ello, cómo no, en vísperas del congreso de junio, y envuelto en la seria discrepancia ideológica que esta crisis encierra en el seno del PP según lo denuncian los conservadores, con José María Aznar a la cabeza, apoyados en las primeras denuncias de San Gil en las que acusaba a Rajoy de traicionar los principios del partido y, en consecuencia, de provocar su falta de confianza en el líder. Y todo ello marcado por el carisma personal, de militante valiente, del que merecidamente goza María San Gil, lo que provocará un deterioro mayor de Rajoy por las reacciones de corte emocional que arrastrará esta crisis en el venidero congreso del PP en junio.

En todo caso, las opiniones políticas, sin duda subjetivas, de San Gil que ya veremos si también las comparten la mayoría de los militantes que estarán representados en el congreso del mes de junio, incluyen segundas lecturas que revelan lo siguiente: que San Gil ha buscado el escándalo y el público enfrentamiento, en vez de aclarar los problemas internos en privado, lo que anuncia que ha sido inducida —por Mayor Oreja— o se ha prestado voluntaria a dar la batalla contra Rajoy del lado conservador, a sabiendas de que esta espantada suya crearía graves problemas políticos y emocionales al PP; que la operación de ruptura pública planteada por San Gil, al margen de todos sus compañeros del PP vasco, ha provocado la notoria pérdida de confianza de una mayoría de miembros de la Ejecutiva vasca en la propia San Gil, tal y como se vio en la última votación para la convocatoria del congreso del PP en Euskadi para el mes de julio, donde la dirigente no consiguió contar con una mayoría de apoyos.

De manera que a San Gil los suyos le han retirado la confianza cuando era ella la que le retiraba la confianza a Rajoy. Y puede que estas dos causas, y no sólo sus discrepancias con el presidente del PP, estén en el origen de su dimisión. Y queda por ver si Aguirre se decide lanzar su candidatura en el congreso del PP, si San Gil se sube al carro conservador, lo que probaría una estrategia premeditada en todo lo que ha ocurrido en el proceso de su abandono de la presidencia del PP vasco, donde se incluye el temor de San Gil a seguir perdiendo votos en las elecciones vascas.

Y a no perder de vista en toda esa crisis de San Gil la agresiva intervención de Aznar, quien, lejos de mediar para solucionar el conflicto, se posicionó del lado de la dirigente vasca lanzando, como hizo el pasado lunes, serios ataques y advertencias a Rajoy. Los mismos a los que ahora se sumarán Aguirre, Mayor Oreja y demás confabulados del sector conservador en pos de su estrategia de acoso y derribo de Rajoy. El dirigente del PP que, puede que teniendo razón sobre el fondo ideológico de la discusión, gestionó peor que mal el desafío de San Gil, sin percatarse de la trampa y de la estrategia oculta que encerraba su sonora espantada en plena etapa precongresual.

CRISIS EN EL PP
San Gil anuncia su retirada
R. GORRIARÁN / A. SANTOS El Correo 22 Mayo 2008

COLPISA. MADRID / BILBAO
Transmite a Rajoy que no liderará el PP vasco a partir de julio y que abandonará el grupo del Parlamento
La presidenta teme convertirse en el «'Pepito Grillo'» que deba recordar las esencias ideológicas del partido
María San Gil no seguirá al frente del PP vasco. La dirigente guipuzcoana anunció ayer al líder del partido, Mariano Rajoy, que no desea presentarse a la reelección y que abandonará también el grupo parlamentario en la Cámara de Vitoria. «No me siento con fuerzas de seguir en un proyecto en el que no confío plenamente», le vino a decir ayer al presidente nacional durante un encuentro en un hotel de Madrid cercano a la sede de la calle Génova. La cita, planeada en secreto para limar diferencias y clarificar posiciones, concluyó con el portazo de San Gil, que deja al Partido Popular en Euskadi en una de las posiciones más delicadas de las últimas décadas. «Es un problemazo serio», describía un miembro de esta formación a última hora de la noche.

La presidenta transmitió al líder nacional unos argumentos similares a los que le expresó en un hotel de Vitoria el mismo día del atentado contra el cuartel de la Guardia Civil en Legutiano. San Gil percibe un «cambio de rumbo» en la lídea política del partido y la renuncia a «ciertos principios» que, en su opinión, son la esencia del PP. Por todo ello, le anunció a Rajoy su renuncia a continuar con el liderazgo del proyecto en el País Vasco y su deseo de ser sustituida tras el congreso adelantado a julio, según explicaron ayer a este periódico fuentes conocedoras del encuentro.

La dirigente guipuzcoana había decidido hace días hacerse a un lado y dejar paso a otros compañeros del partido ya que entiende que, si se confirman sus temores, podía convertirse en los próximos años en una especie de «'Pepito Grillo'» que recordara al resto del PP cuáles deben ser las «esencias» de su credo ideológico. La larga junta directiva que los populares celebraron el lunes en San Sebastián ahondó en ella esta convicción y, a pesar de que la totalidad de los presentes le solicitó que siguiera en el cargo por creer que es la «mejor» candidata a la Lehendakaritza, pesó más el hecho de que la mayoría apostara por «modular» el mensaje para ganar apoyos entre sectores nacionalistas descontentos.

«Tampoco ayudó el que viera cómo algunos presidentes y secretarios territoriales no le apoyaran en su propuesta de adelantar el congreso», explicaban las mismas fuentes. De los 61 miembros presentes en esa reunión, sólo 28 votaron a favor y uno lo hizo en contra, mientras que 32 se abstuvieron, en un claro gesto de reprobación a la propuesta.

«Respaldo y apoyo»
Todo ello sobrevoló el cara a cara de 45 minutos que ayer mantuvieron San Gil y Rajoy en un «tono cordial»,. Desde el entorno de la presidenta vasca se sostuvo que el líder nacional apenas hizo esfuerzos por hacerla cambiar de opinión y se limitó a señalar que «aceptaría su decisión fuera cual fuera». Un argumento que el dirigente gallego repetiría horas más tarde en el Congreso de los Diputados, cuando ya era pública la salida de San Gil del partido. Rajoy pasó la tarde encerrado en un despacho de la Cámara Baja con la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, el secretario general del Grupo, José Luis Ayllón, y el presidente del PP alavés, Alfonso Alonso.

Fuentes de Génova sostienen que Rajoy comunicó a la presidenta de los populares vascos que no iba a cejar en hacer «todos los esfuerzos posibles» para que reconsidere su posición. Y le reiteró que no existe «ninguna diferencia» entre ambos y que cuenta con todo su «respaldo y apoyo». Según esta misma versión, ambos líderes quedaron en darse un margen y «volver a hablar» antes de oficializar la decisión. Un relato que contrasta con el que ayer se ofrecía en círculos cercanos a la dirigente donostiarra, que afirman que el pacto suscrito entre los dos consistía en no divulgar nada de la conversación a los medios para preparar la sucesión «poco a poco» y sin «grandes sobresaltos». La reunión permaneció apenas unas horas en secreto y de los rumores iniciales pasó a confirmarse a primera hora de la tarde.

La noticia cogió a la gran mayoría del PP vasco por sorpresa, aunque algunos de los dirigentes más cercanos a San Gil conocían desde hace días la marcha de su líder. «No sabemos nada. Nadie nos ha comunicado nada y nos estamos enterando por lo que nos decís los periodistas», reconocía un destacado cargo del partido, que lamentaba el «enorme daño» que este abandono puede causar a la formación «porque la crisis se ha gestionado de la peor manera». Temen que su marcha se deje notar en unas hipotéticas elecciones autonómicas anticipadas y que ciertos electores opten por no acudir a las urnas como gesto de reproche o que prefieran conceder un «voto útil» al PSE para perjudicar al PNV y frustrar la reelección de Ibarretxe como lehendakari.

La salida de quien ha dirigido el PP vasco desde 2008 conlleva una serie de incógnitas que deberán ser resueltas en los próximos días. Entre ella, la de si la renuncia de la presidenta conllevará nuevas bajas. Miembros destacados del partido como la alcaldesa de Lizartza, Regina Otaola, o la parlamentaria Nerea Alzola transmitieron en público su voluntad de dejar sus cargos al mismo tiempo que San Gil. De dar el paso se sumarían a la renuncia del portavoz en Juntas en Vizcaya, Carlos Olazabal, que decidió dar este paso después de que fuera el único representante popular que votara en contra de la propuesta de adelantar el congreso a julio.

Más complicada se advierten las gestiones para designar al sucesor de San Gil al frente de la formación. Con un partido claramente dividido entre el sector guipuzcoano -favorable a la líder guipuzcoana- y el que representan la mayoría de los vizcaínos y alaveses, nadie se atrevía ayer a hacer una apuesta en firme sobre la identidad del elegido para el relevo. Sí comenzaron a surgir nombres como los de los presidentes territoriales Antonio Basagoiti y Alfonso Alonso o el portavoz en el Parlamento vasco, Leopoldo Barreda. «Aún es pronto para esas cosas. Primero debemos superar el 'shock», decía un dirigente popular a última hora.

Crisis del PP
Un liderazgo para el Partido Popular
Lo que el PP necesita, si tiene remedio su conversión a una coalición de partidos autonómicos, es un liderazgo nacional fuerte que, ante la crisis que se avecina, pueda generar confianza e ilusión.
Álvaro Vermoet Hidalgo Libertad Digital 22 Mayo 2008

Durante la pasada legislatura, la izquierda político-mediática ha logrado estigmatizar definitivamente al Partido Popular, alimentando el odio hacia el PP en ciertas partes de España y en ciertas capas de la población, y logrando transmitir de éste una imagen de nasty party, partido antipático, que el PP no ha sabido combatir. En realidad, el PP ha defendido en esa legislatura los mismos principios que le llevaron a la mayoría absoluta, en el año 2000. A la creación de un frente anti-PP por parte del Gobierno socialista, los nacionalistas y la mayoría de los medios de comunicación se le ha unido la incapacidad de la derecha para transmitir un proyecto nuevo a la sociedad. Durante toda la legislatura, el PP ha ido a ronzal de las iniciativas gubernamentales y, por muy justificada que haya sido su oposición, no ha logrado que sus propuestas, sus proyectos y sus candidatos centraran el debate político.

Hubo una excepción respecto a este "seguidismo", no ideológico pero sí funcional, que fue la propuesta de un "contrato de integración" y de las novedosas reformas respecto al papel de la inmigración en nuestro mercado laboral. Ahí el PP sí llevó la iniciativa y el respaldo popular superó el desesperado intento de la izquierda de considerar xenófoba la propuesta (hasta El País reconoció que el 60% de la población apoyaría la medida). Sonó a algo nuevo e ilusionante, como sucedió con el discurso educativo que el líder de la derecha utilizó ya al final de la legislatura, y que reivindicaba el esfuerzo y el mérito.

El problema es que no fue suficiente; fue un destello de innovación dentro de cuatro años de oposición sin un proyecto nuevo que ofrecer y, seamos sinceros, sonaba más a plagio del discurso de Nicolás Sarkozy, que sí logró refundar una nueva derecha que ilusionó a Francia, que a Mariano Rajoy. La prueba es el nuevo rumbo que se vislumbra en el PP y que, lejos de corregir la falta de iniciativa del pasado, presenta una oposición más suave, que pase más inadvertida, con la idea de renunciar a la defensa de los principios del PP a cambio de una mayor abstención en poblaciones hostiles. Estrategia ésta que hace prever una nueva derrota en el 2012.

La clave para un apoyo mayoritario al PP no la va a tener la crisis económica; si ésta no logró echar a González en el 93 no creo que lo logre ahora, con un "frente político-mediático" que gobierna España y que mantiene aislado al PP en algunas comunidades autónomas. La clave está en que Zapatero carece por completo de un proyecto. Puede conseguir muchos votos en Cataluña, en Andalucía, entre los jóvenes, o lo que se quiera decir, apelando a tópicos, a lugares comunes, a miedos infundados o a sentimientos regionalistas. Pero salvo un Tribunal Constitucional que bendiga el nuevo régimen, un nuevo Estatuto vasco que vaya más allá que el catalán, una nueva negociación con ETA o algún nuevo ridículo en política internacional, no hay detrás un proyecto, un programa o tan siquiera una idea. Sólo tópicos progres, frases solemnes y campanudas y una inexorable precipitación hacia una España territorializada donde se llama radicales a los que defienden la Constitución y dialogantes a quienes se adaptan a esto que llaman la "segunda transición".

El PP no se ha dedicado a generar ideas estos últimos años, pero por suerte hay think-tanks, laboratorios de ideas a lo americano, que sí se han dedicado a ello, dentro o fuera del PP. Como ejemplo, puedo citar a la Fundación FAES, a la Fundación Concordia, a Libertad Digital, a La Ilustración Liberal, a DENAES, al Instituto Juan de Mariana, al Foro de Ermua o a la Unión Democrática de Estudiantes. Incluso en una legislatura en que cuestiones como el Estatuto catalán, la negociación con ETA, la Alianza de Civilizaciones, el matrimonio homosexual o la Memoria Histórica han hecho difícil que la oposición tenga un espacio propio para presentar su alternativa, no ha habido un liderazgo suficientemente fuerte en el PP. Propondré dos ejemplos.

Si el Estatuto catalán se trataba, como dijo el PP, de una reforma encubierta del régimen nacional, la respuesta debía ser nacional. Ello no implica simplemente que el PP hubiera necesitado una dirección nacional fuerte que impidiera a Arenas, Camps, etc., aprobar nuevos estatutos que dieran a los citados barones los mismos poderes que se estaba dando a Cataluña, contribuyendo así a una centrifugación asimétrica del poder, sino que debería haber combatido el proyecto de fondo de Zapatero y los nacionalistas con un programa auténticamente nacional.

Si se hubiera escuchado a Esperanza Aguirre, a Jaime Mayor Oreja o a Alejo Vidal-Quadras y se hubiera planteado una alternativa clara al proyecto de Zapatero, no habría hecho falta sumarse a la nueva horneada de estatutos para parecer que se hace algo más que criticar al Gobierno. Me estoy refiriendo a plantear de verdad, o sea, en voz alta, desde el principio de la legislatura y creyéndoselo, una reforma en profundidad de la Constitución, que subsane los problemas de fondo que han permitido llevar a España a esta "segunda transición" sin el consenso de más de la mitad de la población.

Sé que Vidal-Quadras elaboró una propuesta bien estudiada al respecto, pero sólo por resumir, debería cerrarse en un acuerdo nacional, constitucional y simétrico sobre qué competencias tiene la Administración en cada nivel territorial para que el Estado no pueda seguir centrifugándose con cada nueva mayoría relativa, qué derechos individuales se van a garantizar en toda España (como estudiar en castellano, se me ocurre), cómo garantizar la independencia del Poder Judicial y del control constitucional y cómo organizar la representación popular para que partidos mayoritarios en sus circunscripciones, donde copan el poder territorial, pero minoritarios a nivel nacional no ejerzan también de bisagras en las Cortes. Y se le podría haber llamado perfectamente Estado federal.

En lo que se refiere al matrimonio homosexual, si el PP es un partido que defiende los derechos civiles, su posición ante la reforma del Código Civil no puede ser votar que no en el Congreso, vetarla en el Senado, recurrirla ante el Tribunal Constitucional y decir que todo eso se hace por el nombre "matrimonio". Más fácil no se lo podían poner a la izquierda para utilizar a los homosexuales para aislar al PP y mostrarlo como ese partido antipático al que no le gustan el divorcio, los homosexuales o las minifaldas. Lo que hubiera tenido sentido habría sido plantear que en una democracia liberal el Estado no puede censurar las relaciones de personas adultas, pero que tampoco tiene por qué dedicarse a bendecir unas u otras uniones legislando sobre cuáles son "matrimonio" y cuáles no.

Lo relevante es que los ciudadanos tengan derecho a hacer un contrato libremente que afecte a su régimen de convivencia y a que de éste surjan efectos jurídicos reconocidos. El PP podría haber propuesto que el Registro Civil inscribiera los contratos que realicen las personas adultas respecto a su régimen económico y fiscal sin plantearse si eso es o no un matrimonio. Esta solución ni obliga a los católicos a llamar "matrimonio" a las uniones de personas del mismo sexo, como sí hace la Ley de Zapatero, que parte de la idea de un Estado regulador de la moral, ni crea dos categorías jurídicas civiles cerradas para cada uno de los tipos de uniones.

Así, se hubiera puesto en evidencia el fundamentalismo estatalista y laicista de quienes quieren que el Estado oficie bautizos civiles, bodas civiles o entierros civiles. Porque ésta es la crítica fundamental a Zapatero: no que haya garantizado unos derechos civiles, sino que legisle sobre cuestiones ideológicas, ya sea sobre qué debe ser matrimonio, qué es la igualdad, qué es un buen ciudadano o cuál es la verdad histórica, todo ello con el fin de marginar a una parte de la sociedad española a la cual representa el Partido Popular. De ahí que todas estas leyes ideológicas tengan una asignatura obligatoria para su publicidad. El PP, que torpemente ha tratado de defender la neutralidad ideológica del Estado y la libertad de enseñanza, es presentado como un partido que está contra los homosexuales y en contra de la educación pública.

Si se hubieran dado las batallas de fondo, aun habiendo perdido las elecciones, el PP no tendría que cuestionar su alma. Lo que el PP necesita, si tiene remedio su conversión a una coalición de partidos autonómicos, es un liderazgo nacional fuerte que, ante la crisis que se avecina, pueda generar confianza e ilusión. Una crisis de confianza es precisamente lo que hizo que los británicos confiaran en Margaret Thatcher en los años 80, que hizo una transición que luego continuó Blair, que ahora está haciendo Sarkozy y que en España sigue pendiente. Lo que tiene que ofrecer el PP es un proyecto político distinto, original y propio. Un proyecto al que merezca la pena votar.
Álvaro Vermoet Hidalgo es presidente de la Unión Democrática de Estudiantes, miembro del Claustro de la Universidad Autónoma de Madrid, consejero del Consejo Escolar del Estado y autor del blog Cien Mil Objeciones.

De las filtraciones al hundimiento
Vicente A.C.M. Periodista Digital 22 Mayo 2008

Ya sospechaba que en la política se practicaba lo más bajo de las debilidades humanas, que la ambición, el orgullo, la soberbia, la mentira, la avaricia, la venganza y otras son parte de la esencia de una clase política profesional falta de escrúpulos. Por eso, no es de extrañar que cuando hay alguien que se dedica a defender unas ideas, unos principios morales y una dignidad, destaca sobre el resto como una supernova en un espacio oscuro, monótono y gélido y resulta incómodo a ese grupo.

La deriva autoritaria en el PP y sus modos barriobajeros, les retratan y les desnudan ante los ciudadanos. Tras su derrota en las pasadas elecciones y su repentina percepción de verse como el timonel mejor preparado para llevar el barco del PP a buen puerto, el Sr. Rajoy ha ido echando por la borda lo que consideraba un lastre peligroso para su navegación suicida.

La última arrojada sin miramientos ha sido la actual Presidenta del PPV la Sra. Dª María San Gil. En un acto de absoluta hipocresía, ha dejado filtrar el contenido de una conversación privada. Se ha portado como un auténtico instigador y falto de caballerosidad, sin esperar a que fuera la propia San Gil quien expusiera públicamente sus motivos para esa decisión de no volver a presentarse a la reelección y abandonar su puesto en el Grupo parlamentario del PPV.

Esta actitud, demuestra hasta qué punto la Sra. San Gil tenía razón en no fiarse de las intenciones de este líder con tics de dictadorzuelo que gobierna en Génova 13. Creo que con este acto de vileza política se ha colmado el vaso de la paciencia de los que aún creemos en que la libertad de expresión y el mantenimiento de los principios deben ser respetados y no objetos de adaptación y de renuncia por una exclusiva ambición de poder.

No sé si será mucho esperar que aún queden en el PP quienes no comulguen con estas ruedas de molino. Me gustaría pensar que aún hay una derecha que no se avergüenza de serlo y que no trata de disimular su aspecto maquillándose y adoptando posturas camaleónicas. Quisiera mantener una pequeña esperanza en que esta derecha saldrá a decir “basta” a quienes quieren anularla y someterla a sus personales visiones y ambiciones. Confío en que esa esperanza sea una ilusionante realidad.

El barrio de los españoles
POR JORGE SÁINZ. BURDEOS ABC 22 Mayo 2008

«Lo normal en este barrio es hablar en castellano. Es el «barrio de los españoles»». Los etarras detenidos en Burdeos pasaban totalmente inadvertidos y llevaban una vida discreta en una zona llena de inmigrantes y estudiantes, y con una importante colonia española. Al barrio de Capucins (capuchinos) llegaron numerosos exiliados durante la Guerra Civil y gente en busca de una vida mejor durante los años posteriores al franquismo. Muchos echaron raíces y ahora no es extraño observar en sus calles pinturas alusivas a toreros o flamencas, o bares que sirven vino español en vez de caldos de Burdeos. Uno puede refrescarse incluso con horchata de Valencia.

«No hablaban mucho francés»
Por eso a Willy, un comerciante bordelés, no le extrañaba ver comprar comida y bebidas en su tienda de ultramarinos a los tres hombres y una mujer, portada hoy en los periódicos: «Pensé que eran españoles o suramericanos porque no hablaban demasiado francés. Venían regularmente, a veces juntos y otras por separado. Decían «hola» y «adiós» y se iban a su casa, en el portal de aquí a la izquierda. Nunca noté nada extraño», explica.

Willy no duda a la hora de reconocer a los cuatro arrestados en las fotos de los diarios. «Sí, son ellos; éste, éste, ella y el más mayor (López Peña), que ahora no tiene bigote, lleva gafas y tiene un aspecto más envejecido. Llevarán aquí un año aproximadamente», afirma.

La casa donde residían está situada en el número 63 de la larga calle Cours de la Marne, la principal de este barrio de unos 10.000 habitantes situado en la entrada de la capital aquitana, cerca de la estación de ferrocarril. Pese a ser un inmueble viejo, la vivienda de los detenidos es una de las mejor conservadas de la zona, formada por casas muy deterioradas, de fachadas ennegrecidas o agujereadas por el paso del tiempo, con grupos de vagabundos durmiendo en las calles. Un lugar de aspecto sórdido en el que parece difícil que alguien reparara en las actividades de los etarras.

En el piso superior al de los detenidos vive Julien, un estudiante de 23 años de la localidad de Annecy que en la noche del martes se vio sorprendido por un «ruido seco». «Salí a las escaleras y un policía me dijo que permaneciera en casa», narra. Como suele ocurrir en estos casos, los vecinos hablan de personas que «no hacían nunca ruido y eran muy discretos. Apenas les he visto en el año que llevo aquí», agrega Julien en francés. Enfrente reside Matías, un joven trabajador galo que todavía no da crédito a lo sucedido. «¿Así que este buen hombre era el número uno de ETA?», pregunta asombrado a los periodistas.

Caos en el vecindario
Estos dos vecinos se volvieron a cruzar ayer con los detenidos. Sucedió cuando los etarras, en medio de un importante caos, fueron trasladados al piso para que presenciaran el registro. La Policía francesa no había establecido un cordón de seguridad y los cámaras de televisión y fotógrafos se abalanzaron sobre los coches que transportaban a los detenidos. En el tumulto, y con alguno de los etarras profiriendo gritos en favor de la «libertad de Euskal Herria», los agentes consiguieron introducirles en la vivienda, en la que permanecieron buena parte del día. La escena convocó a numerosos vecinos, en su mayoría de africanos y asiáticos, los nuevos inmigrantes que han tomado el testigo de españoles y portugueses.

Patricia, una peluquera afro procedente de la isla de Martinica que trabaja justo enfrente de la casa que ocupaban los miembros de ETA, confiesa que el problema del terrorismo en el País Vasco es algo lejano para ella. Pero no puede evitar una mueca de desagrado al conocer los detalles de lo ocurrido. «Todo esto me da mucho miedo», sentencia.
Los vecinos del barrio también fueron testigos de la actuación de la Policía Científica. Varios agentes bajaron con bolsas grandes y maletas de media docena de coches. Los policías inspeccionaron primero una habitación con vistas a la avenida principal. Una cortina corrida permitía ver desde el exterior una lámpara que permanecía encendida pese a que en la calle lucía un sol espléndido. Al poco rato, los agentes cerraron la contraventana para alejar las miradas de curiosos y periodistas.

«Bien detenidos están»
El importante despliegue provocó un gran revuelo en el barrio. «Esto parece una película», señala Kacem, un joven francés de origen marroquí que utiliza vestimentas musulmanas. «No estamos tan lejos del País Vasco y conocemos el problema del terrorismo y las noticias sobre los atentados», explica. «Si es cierto que uno de ellos ordenó el atentado contra el aeropuerto de Madrid, creo que bien detenidos están», concluye.

Educación
El PP apoya a los objetores y pide la retirada de Ciudadanía
El Gobierno abre una puerta a un diálogo «sobre ideas útiles»
P. Rodríguez / A. Segura La Razón 22 Mayo 2008

MADRID/VALENCIA- El PP pidió ayer la retirada de la polémica asignatura Educación para la Ciudadanía (EpC) «hasta que no se consensúen los contenidos». En rueda de prensa, el portavoz popular en el Congreso, Juan Antonio Gómez Trinidad, mostró su apoyo a los padres y alumnos que hayan objetado a la asignatura porque el PP defiende la opción como un derecho constitucional y el hecho de que muchos padres hayan recurrido a él es una muestra de fortaleza de nuestra democracia».

El ex alcalde de Vitoria trasladó a los objetores «un mensaje de cariño», ya que se trata de «una lucha ejemplar en defensa de los derechos civiles, como ya han reconocido las sentencias de algunos tribunales». Además, exigió que «se abra un proceso de diálogo para la elaboración de un real decreto, en el que se busque un pacto social sobre los contenidos, que no deben ser ni dudosos ni problemáticos».

Preguntado sobre las distintas respuestas a EpC de las regiones gobernadas por el PP, aclaró que «todas cumplen la ley» y que «el problema es que no hay una base legislativa que regule la objeción, como ocurre en otros ámbitos».
Por su parte, la secretaria de Estado de Educación, Eva Almunia, advirtió a los padres de que si deciden objetar, sus hijos suspenderán la asignatura. Respecto a la oferta de diálogo del PP, respondió que está dispuesta a hablar «sobre ideas útiles, no sobre ocurrencias», en relación al plan aprobado por la Comunidad Valenciana. Asimismo, aprovechó para instar a los dirigentes populares a que se pongan de acuerdo entre ellos sobre si quieren llegar a acuerdos con el Gobierno y para que precisen qué es exactamente lo que no les gusta de la asignatura.

Valencia tiene un plan B
La Comunidad Valenciana impartirá la asignatura en inglés. Así lo reconoce la orden dictada ayer por la Consejería de Educación, que incluye un plan B: La realización de un trabajo -en inglés- con una periodicidad trimestral y que el alumno realizará bajo la supervisión de un tutor. El estudiante utilizará los materiales editados para esta materia y elegirá el tema, con el consentimiento de su familia o de quien ejerza la tutela del menor. El Gobierno central ya ha anunciado que va a recurrir esta orden.
 

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