AGLI

Recortes de Prensa    Lunes 26 Mayo 2008

Desigualdad genérica
Desigualdad genérica
POR IGNACIO CAMACHO ABC 26 Mayo 2008

UN maestro gallego de primaria cobra unos 300 euros menos al mes que uno vasco. Un mosso de escuadra catalán gana 6.000 euros anuales más que un Policía Nacional de Madrid o de Granada. Un médico rural de La Rioja puede llegar a percibir hasta un 23 por ciento más de salario que uno de Andalucía. Un vecino de Getafe o Alcobendas paga un 1 por 100 menos de impuesto sobre la renta que uno de Málaga o de Hospitalet. Un empresario radicado en Navarra goza del doble de beneficios fiscales que uno de Badajoz. Un paciente que recibe diálisis gratuita en Madrid no puede trasladarse a Cantabria sin pagar por el mismo servicio. Nueve autonomías prestan en centros sanitarios públicos una atención bucodental infantil que aún no pueden ofrecer otras ocho comunidades. Un cirujano con un máster por Harvard dispone de menos puntos para concursar a una plaza en Baracaldo que un licenciado con buen nivel de euskera. Y un escolar de Canarias estudia una geografía sin ríos porque en el archipiélago no los hay.

Son sólo algunos ejemplos del carajal diferencialista que ha convertido el razonable modelo del Estado de las Autonomías en un batiburrillo de desigualdad práctica entre unos españoles y otros, que si no es legalmente disconforme con los principios constitucionales, desde luego constituye una grave quiebra de su espíritu. España es un puzle de prestaciones distintas en el que los ciudadanos resultan cualquier cosa menos iguales ante la hacienda y los servicios públicos, y esa divergencia va a más y no a menos, apoyada en la revisión de los Estatutos autonómicos y pronto en una nueva financiación a la carta que amenaza con romper lo que queda de la cohesión interterritorial. El Gobierno, encargado de velar teóricamente por la preservación de un proyecto nacional, carece de respuestas y se muestra del todo despreocupado; antes al contrario, acaba de decorar su organigrama con un vaporoso y flamante Ministerio de Igualdad... de Género.

Ministerio del Concepto, le llama con agudo sarcasmo el escritor Arcadi Espada. En realidad, es algo menos: en todo caso, Ministerio del Concepto Restrictivo, por cuanto entiende la igualdad en un sentido meramente limitado a lo que antes de la revolución lingüística posmoderna se llamaban los sexos. Terreno, sin duda, en el que queda mucho por avanzar; demasiado incluso para las escasas competencias del nuevo departamento, cuya creación responde a la reciente tendencia de la superficial «política de diseño». Pero la sensata preocupación por la «ciudadanía incompleta» de las mujeres que denunciaba la neoministra en un reciente artículo queda en evidencia ante la manifiesta desigualdad entre ciudadanos, sin distinción de sexo, que existe en los territorios españoles. Una desigualdad genérica, podría decirse.

La ministra Aído dirá, con razón, que esa cuestión no incumbe a su competencia. Y quizá ése sea exactamente el problema: que a estos y otros efectos, tenemos un Gobierno absolutamente incompetente.

Montilla y el castellano
Editorial ABC 26 Mayo 2008

Se confirman con datos las sospechas generalizadas en la comunidad escolar: el 60 por ciento de los colegios públicos o concertados en Cataluña no imparte la tercera hora de castellano exigida por el Decreto Estatal sobre Enseñanzas Mínimas para determinadas etapas de Primaria. En muchos casos, apenas se cumple la mitad de las normas fijadas por dicha norma gubernamental. La Generalitat impugnó el decreto ante el Tribunal Constitucional, pero mientras llega la sentencia sigue a lo suyo y practica una desobediencia de hecho, inaceptable en términos jurídicos y políticos. No parece que les importe a los responsables autonómicos el daño que sufre la formación de los alumnos en una edad decisiva para adquirir un dominio adecuado de la lengua. Montilla prometió más política social y menos retórica identitaria, pero a la hora de la verdad sigue en manos de sus socios radicales. El Ejecutivo no puede dar por bueno este incumplimiento flagrante de las normas en vigor.

Una nueva evidencia de la deriva ideológica
Que esta dirigente del PP despotrique contra la ponencia de San Gil como lo hacian los nacionalistas contra el pacto antiterrorista es prueba evidente de que la deriva ideologica está presente y al frente del nuevo y suicida Partido Popular
EDITORIAL Libertad Digital 26 Mayo 2008

Paradójica e involuntariamente, nadie contribuye más a la maniobra de luz de gas orquestada por Rajoy y los suyos que quienes defienden que lo que se está dirimiendo en el PP no es el dilema estratégico e ideológico de acomodarse o combatir la deriva nacionalista que padece España, sino meramente una cuestión que afecta a los procedimientos o mecanismos internos para asignar la jefatura de partido.

Por mucho que se empeñen los que, nada más conocerse los resultados de las elecciones, cuestionaron la continuidad de Rajoy al frente del PP por sus insatisfactorios resultados, el creciente malestar que está llevando a algunos dirigentes, militantes y, sobre todo, votantes del PP a desconfiar del líder y del futuro de su partido no lo ha originado ni el insuficiente aumento de votos obtenidos ni un improrrogable hartazgo por la falta de democracia interna que, ciertamente, conlleva "el dedo de Aznar" o un "congreso a la búlgara" como base de la designación y de la continuidad de Rajoy al frente del partido. Son las designaciones y marginaciones de Rajoy a la hora de confeccionar su nuevo equipo y, sobre todo, la deriva ideológica que conlleva su suicida y oportunista estrategia de acercamiento a los nacionalistas lo que ha provocado todo el malestar. Cosa distinta es que, tras la evidenciada poca cabeza de Rajoy tras las elecciones, muchos puedan ver en la democratización interna del partido –pendiente desde los tiempos de Fraga– la forma de poner fin a esa deriva.

Es natural semejante preocupación, pues hay que aparcar mucho los principios para pasar página a la pertenencia del PNV al Pacto de Estella, la radicalización soberanista de CiU y, en general, el abandono por la vía de los hechos y de los pactos de la España constitucional del 78. Y eso es lo que en buena medida pretendían hacer con la ponencia del partido los que, con Rajoy a la cabeza, tienen el objetivo de hacer un discurso político "más simpático" a los nacionalistas. Si finalmente presentaron una ponencia acorde con los principios del PP fue precisamente para encubrir esa deriva y para hacer pasar por injustificada la oposición de San Gil.

Es verdad que San Gil ha explicado su marcha en términos de confianza –más bien desconfianza– en torno de Rajoy, pero lo ha hecho en relación directa con esa cuestión ideológica y de principios como es la relación con los nacionalistas.

Una nueva prueba de que esas discrepancias ideológicas y estratégicas de primer orden no son una invención de ningún exaltado ni de un supuesto desvarío de San Gil es que una persona de confianza del nuevo equipo de Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría, la diputada Beatriz Rodríguez Salmones, haya arremetido contra la ponencia defendida por San Gil asegurando que es "insultante" hacia el PNV, pues –según ella– "equipara" a los nacionalistas con ETA con el objetivo de "demonizarles", obviando que "el PNV es un partido democrático".

En realidad, lo único que recuerda la ponencia defendida por San Gil –y en términos muy similares, por cierto, a como lo hacía el prólogo del Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo– es la pertenencia del PNV al pacto de Estella y su persistente oposición soberanista a los postulados más elementales de la España constitucional.

Que una dirigente del PP como Salmones despotrique contra esa ponencia como lo hacían los nacionalistas contra el pacto antiterrorista es prueba evidente de hasta qué punto es papel mojado frente a una deriva ideológica que está no sólo presente, sino al frente del nuevo y suicida Partido Popular.

Ni jeroglífico ni rivales
POR JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 26 Mayo 2008

LO más curioso en este sainete, tragedia o locura colectiva del PP es que justo cuando Zapatero les da implícitamente la razón, ellos lo celebran liándose a golpes a la vista de todo el mundo. Pero, vamos a ver, señoras y señores que dirigen el partido, ¿no decían ustedes que lo que había que hacer era gobernar pensando en España en su conjunto, perseguir a los terroristas aunque se metieran debajo de las piedras y rechazar cualquier demanda de los nacionalistas que sobrepasase el marco constitucional? Pues miren ustedes por dónde, el presidente del Gobierno parece que les ha hecho caso, y se ha puesto a hablar de España como una nación, ha dado a Ibarretxe calabazas y no para de detener etarras en vez de negociar con ellos. ¿Que hacen ustedes ante ello? Pues armar una inmensa gresca interna.

Cuando lo que tendrían que hacer era decirle con la más amplia de sus sonrisas: «Presidente, bienvenido al club de los que creen que la única política con ETA es la policial, y con los nacionalistas, el estricto respeto a la Constitución».

Procurando, eso sí, que no vuelva a darles gato por liebre, pues el personaje se las trae, como todod sabemos. Pero en vez de alegrarse por el triunfo de sus tesis, prefieren pelearse sobre ellas, lo que aprovecha Zapatero para birlárselas y escapar de la chamusquina que creó en la legislatura anterior, ante una España estupefacta, unos seguidores entristecidos y un gobierno que no cabe en el pellejo de contento.

Con buenas razones. Nadie habla del contencioso entre una Cataluña que pide más y las comunidades pobres que rechazan recibir menos. Nadie habla del lío armado con el trasvase del agua Ebro a Barcelona, ahora que ha vuelto a llover. Nadie habla de esa «consulta legal» que Patxi López quiere hacer en el País Vasco, con toda la pinta de un Plan Ibarretxe B. Nadie habla de cómo se está evaporando a la carrera aquel superávit del que tanto presumía el Gobierno. Y nadie habla de eso porque todo el mundo habla de Mariano, de María, de Esperanza, de Alberto, de José María incluso, que en vez de poner calma, como corresponde a su posición de retirado ilustre, echa leña al fuego, como si le corriera prisa volver. Por este camino, van a quemarse ellos solos. Suele decirse que la victoria tiene muchos padres, y la derrota, ninguno.

Esta derrota del PP, en cambio, tiene muchos padres, prácticamente toda la cúpula del partido, que, primero, no fue capaz de vender su programa, pese a ser el acertado, y ahora, se ha lanzado a discutir sobre él de la forma más absurda y suicida. A no ser que se trate más de una lucha por el poder pura y dura que por los principios, de un duelo entre la vieja guardia y la nueva, lo que tendría ya más sentido, pues un debate sobre la táctica nunca debería dar lugar a tamaño zafarrancho. Pero entonces, no sería ese jeroglífico del que habla Zapatero, ni los adversarios externos de que habla Rajoy. Sería estrictamente una cuestión doméstica. Doméstica y letal, pues un partido que no es capaz de gobernarse a sí mismo, difícilmente puede pedir a la ciudadanía que le encomiende el gobierno de la nación.

Vamos a ver si alguien pone un poco de orden y juicio en esa casa, antes de que se convierta en la de tócame Roque o como te llames. Los diez millones largos de españoles que les dieron su voto y la propia España se merecen algo mejor. ¿O es que quieren que Zapatero gobierne eternamente? A veces, lo parece.

Aunque, un momento. Un momento, que me doy cuenta de que estoy cayendo en el mismo error que censuro: en hablar de los líos del PP en vez del alza de precios, de la inmigración, de la inseguridad, de la confrontación entre comunidades, del atasco de la justicia y del resto de los verdaderos problemas de España pendientes. ¡Pero nos ponen tan fácil el artículo estos del PP! Casi tan fácil como gobernar a Zapatero. Si lo que hace es gobernar, y no crear problemas para luego hacer que los resuelve. Pero ese es otro problema. Mejor dicho, es el problema. Y la cúpula del PP discutiendo si son galgos o podencos. Cuando son Pepiño y José Luis.

El laberinto autonómico
POR PALOMA CERVILLA. MADRID ABC 26 Mayo 2008

Cuando el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aceptó que el Estatuto de Cataluña contemplara la aprobación de un nuevo sistema de financiación para esta Comunidad antes del 9 de agosto, estaba abriendo un melón que amenazaba la estabilidad territorial de España.

El reparto del dinero es asunto que siempre crea problemas y alienta un sentimientos de agravio entre unos territorios y otros, sobre todo cuando algunos apelan a la discriminación como argumento para hacer valer sus intenciones.

Desde que el presidente de la Generalidad, José Montilla, levantó el dedo preguntando «qué hay de lo mío», Rodríguez Zapatero empezó a circular por un complicado laberinto de intereses que enfrenta a sus presidentes de comunidades autónomas. Cuestiones como si hay que llevar a cabo una negociación bilateral entre el Gobierno y Cataluña o multilateral entre todas las Comunidades autónomas, qué servicios hay que garantizar y qué variables hay que tener en cuenta para el reparto del dinero, son los aspectos que pueden propiciar una guerra entre regiones ricas y pobres.

Para intentar frenar estos primeros conatos de enfrentamientos regionales, Rodríguez Zapatero sentó el pasado jueves a su mesa a los barones socialistas y mandó a Pedro Solbes a apaciguar a los consejeros de Economía de las Comunidades autónomas. Solbes prometió que hablará con cada una, a semejanza de lo que pide Montilla, esgrimiendo el Estatuto catalán, que así lo recoge. Pero por mucho que Zapatero se esfuerce en dar golpes de efecto mediáticos para tranquilizar a los presidentes autonómicos, las cuestiones de fondo los separan más que los unen.

Solbes ya ha advertido esta semana que la negociación «será larga y llevará tiempo». De entrada, a lo largo de este mes llevará a cabo la primera ronda de contactos con las comunidades autónomas. La primera con Cataluña, ya que el miércoles se reúne en Barcelona la Comisión Mixta de Asuntos Económicos y Fiscales Estado-Generalitat. Aunque es cierto que el presidente del Gobierno se reunirá mañana con el presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, para hablar de financiación autonómica, parece una reunión más ad hoc para no hacer ver que Cataluña marcará la pauta en el nuevo sistema.

El problema principal sigue siendo el mismo: si la solidaridad entre comunidades autónomas se debe reducir a la Sanidad, la Educación y los Servicios Sociales, como pide Cataluña o, por el contrario, se debe ampliar a la Justicia o la Vivienda, como reclama Andalucía, Aragón y Asturias. Otros problemas son los criterios que se deben de tener en cuenta para el reparto del dinero. Cataluña y Valencia hacen especial hincapié en el aumento de la población, pero otras regiones, como Andalucía, apelan a la población escolar, el envejecimiento o la dispersión. En estos dos últimos aspectos coincide con Galicia. Canarias, por su parte, quiere que se incorpore al nuevo sistema el factor de la lejanía y la insularidad.

Entre tanta diferencia, a los que no les ha ido tan mal con el actual sistema, como es el caso de Extremadura, se pregunta: «¿Qué es lo que ha cambiado desde 2001 para que ahora tengamos que poner el modelo boca abajo y cuestionarlo entero? Pues el Estatuto catalán.

El «mailing» de ETA
Iñaki Ezkerra La Razón  26 Mayo 2008

¿Sabe usted lo que es estar en una lista de ETA para ser asesinado o extorsionado y tener la absoluta certeza de que el mero hecho de inscribirse en el censo para poder votar es dar a ETA los datos de tu propio domicilio? ¿Sabe usted lo que es tener que andar trampeando por propia seguridad con esos datos, ocultándolos o aplazando su revelación a la institución de turno y a un funcionariado nacionalista donde se confunde perfectamente el simple militante ideológico con el que hace labores de chivato? ¿Sabe lo que es verse en la situación de tener que revelar a regañadientes y cuando ya no queda más remedio ese dato «porque es una exigencia normal del sistema democrático» en un lugar anormal donde ese sistema no tiene resortes para proteger su confidencialidad y ante la sonrisa gélida que le pondría al típico disidente en apuros de película un antiguo funcionario de país soviético? ¿Sabe usted lo que es vivir en un lugar de España donde el partido que gobierna no sólo conoce esa situación perfectamente sino que la ha generado y no toma medidas y hace como que no pasa nada y se aprovecha de su indefensión para empujarle a que deje su tierra y se vaya detrás de los 200.000 ciudadanos que le han precedido en el destierro para así obtener mejores resultados en las urnas al haberse librado de un voto hostil como el suyo? ¿Sabe usted lo que es toparse con un Gobierno de la Nación que en lugar de ampararte facilita el regreso de ETA a las instituciones para que, de ese modo, tenga todavía mejor acceso a esa información?

ETA ya no comete los errores que antes cometía en las direcciones de los empresarios a los que extorsiona. Ésta es la gran noticia, el decisivo paso democrático que hemos dado para terminar con la banda terrorista: mejorar su marketing directo y personalizado. En las últimas semanas han sido muchos los pequeños y medianos empresarios que han estado recibiendo las misivas del llamado «impuesto revolucionario». Pero si hasta ahora ETA mandaba esas cartas con las señas inexactas de los domicilios de los afectados o se tenía que conformar con enviarlas a los familiares directos de éstos porque carecía de esas señas, a partir de ahora no va a ser así. La base de datos de esa empresa tan saneada y boyante ha mejorado notablemente de calidad. El «mailing» de ETA funciona ahora como un reloj. Y, si esto antes no era así, algo ha tenido que pasar para que ahora lo sea. ¿Qué es lo que ha pasado?

Pues lo único que ha pasado es que ahora existen ANV y el PCTV. La presencia de dos partidos de ETA en las instituciones ofrece estas indiscutibles y saludables ventajas. Si antes ETA te tenía mal fichado ahora se ha subsanado el error. Da tranquilidad tener la convicción de que esa carta de extorsión o esa bomba que ETA te quería hacer llegar ya no caerá por error en el buzón de un pariente o de un vecino. Las empresas especializadas en marketing saben lo que cuesta hacerse con una buena base de datos y por eso son muy celosas de la información que poseen. Dedican años a ello y se hallan dispuestas a pagar a verdaderos profesionales para que hagan esa difícil labor. Nosotros les he hemos dado el trabajo hecho a los terroristas para que nos extorsionen con eficacia, con rapidez, con solvencia. Y es que aquí sólo hay dos posibilidades: o ETA se ha encomendado a un profesional del marketing directo, cosa improbable, o es que algo ha cambiado en el entreacto para que ahora los terroristas tengan acceso a una información que antes les llegaba precariamente. Lo que ha cambiado es evidente. No es ya que con dos partidos de ETA en las instituciones tengamos el recochineo asegurado cuando hay un atentado. No es ya que ETA acceda a unas fuentes de financiación oficiales. Es que, además, estamos menos seguros que ayer.

¿Sabe usted lo que es vivir en un rincón de España donde el partido que gobierna tiene un militante acusado de ayudar a ETA a extorsionar y unos padrinos que protegen a ese militante cuando tiene que comparecer en la Audiencia Nacional y una administración a su servicio en la que ETA puede filtrarse perfectamente porque carece de ningún tipo de blindaje -que sería propio de la situación excepcional que allí se vive- y una oposición que no lo denuncia ni lo nombra en voz alta para no alarmar ni crispar ni hacer obvia la certeza de que tal denuncia no iba a servir de nada? ¿Sabe usted lo que es tener que elegir entre la seguridad del exilio o la inseguridad de esa situación? ¿Y sabe usted lo que es, querido lector, que vayas unos días a Madrid para olvidarte de esa realidad y que en una cena de amigos alguien te diga que eres «como esos chalados del sector duro del PP vasco que no quieren el diálogo»?

Crisis del PP
Para entender a Rajoy
En las filas de la derecha crece el descontento, pero de momento nadie osa cuestionar la jefatura rajoyana. Un descontento sin programa, plan de acción ni liderazgo sirve de poco, y quizá termine por hacer reventar al PP como ocurrió con la UCD.
Pío Moa Libertad Digital 26 Mayo 2008

Tal como mucha gente se empeña en no entender las fuertes y evidentes bases ideológicas de la colaboración del Gobierno (o del PNV) con los asesinos etarras, otras muchas personas se obstinan en cerrar los ojos ante la carrera de Rajoy, cuya lógica no acaban de percibir. Sería muy largo repasar las muchas ocasiones en que Rajoy se ha retratado, y alguien debería estudiar con detenimiento su trayectoria en estos cuatro años. Recordaré solo algunos casos clave.

Aznar nombró a Rajoy pensando en unas elecciones prácticamente ganadas, tras las cuales se mantendría la estabilidad institucional, el pacto antiterrorista, etc. Pero Rajoy hizo dos cosas: echar a perder en pocas semanas la gran ventaja de partida sobre Zapatero heredada de Aznar, que rebajó hasta un dudoso punto y medio de ventaja en vísperas del 11-M (pudo haber perdido o quedado sin Gobierno, incluso sin la matanza); y traicionar el legado de Aznar, que prácticamente no mencionaba (como tampoco el pasado del PSOE), para, a base de promesas vacías de corte económico, presentarse como "algo nuevo". Su oportunismo y falta de principios se manifestó también en su negativa al debate con su contrincante, calculando que clarificar las respectivas posturas ante los ciudadanos solo beneficiaría a quien por entonces parecía perdedor. Con todo ello ya dio su talla, su perfil no bajo, sino ínfimo, aunque por entonces muchos lo creímos producto de una corregible ingenuidad del principiante (si bien llevaba muchos años en la política), o de los célebres complejos derechistas, también corregibles en principio.

Algo después dejó en claro su estilo marrullero ante la Constitución europea de Giscard, permanente (y corrupto) enemigo de España. Aquella Constitución dibujaba un eje reforzado París-Berlín a expensas de los demás socios y particularmente de España, que perdía la posición alcanzada por Aznar en Niza. Por supuesto, el antiespañol Gobierno apoyó a Giscard, y Rajoy tuvo una excelente oportunidad de defender el interés de su país. Pero no lo hizo. En medio de pequeñas protestas que causaban la hilaridad del PSOE, Rajoy apoyó a Giscard y al Gobierno, contribuyendo a la infame campaña totalitaria, diseñada para mentes infantilizadas. Rajoy obró así, y no por torpeza ni complejos, sino por la misma ausencia de honradez y de principios políticos ya demostrada en su campaña electoral. Tuvo el merecido castigo cuando casi un 60% de los ciudadanos se abstuvo, castigo remachado por el fracaso del engendro en otros países europeos. Sus patéticos, pero sobre todo nuevamente deshonestos, intentos de hacer recaer sobre Zapatero las consecuencias del "error" compartido solo ponían más de relieve su indignidad. Rajoy simplemente imitaba la desvergüenza de su antagonista, pero, ahora sí, con mayor torpeza.

La experiencia pudo servir, pero no sirvió de lección al estadista, que se encontró con la abierta complicidad del Gobierno con la ETA y los partidos antiespañoles de algunas regiones, con la inversión del pacto antiterrorista, plasmado en el anticonstitucional estatuto catalán. ¿Qué hizo este hombre de principios ante tales actos? Tratar de engañar a la opinión pública ofreciéndose servilmente a Zapatero para ayudarle "cuando los demás le hubieran abandonado" y otras declaraciones de una abyección difícilmente superable, un auténtico fraude a la ciudadanía. El referéndum sobre el estatuto catalán fue un fracaso político para sus promotores, al ser aprobado por menos de la mitad del censo. Nuevamente tuvo Rajoy la oportunidad de defender unos principios claros, y nuevamente hizo lo contrario: tras molestar a la gente con la recogida de cuatro millones de firmas, las olvidó y entró en la carrera disgregadora de la unidad nacional, con una ampliación balcanizante de los estatutos de Valencia, Baleares o Andalucía, no planteada ni querida por la mayoría de la sociedad.

Ha sido toda una carrera de claudicaciones y engaños, trufada de algunos repentes sin plan ni consecuencia, como sus rupturas con Prisa y con el Gobierno, para mendigar al poco la atención de ambos. Por terminar de algún modo, el político acabó de mostrar sus principios –su radical carencia de ellos– con sus declaraciones sobre la economía como "el todo", con la nena angloparlante que porta, el hombre, "en la cabeza y el corazón", y con la constante afirmación de sus "ganas de ser presidente". El discurso de un estadista. Estadista al nivel de Zapo; tal para cual, en verdad.

Muchos erramos al principio, como dije, pensando en un político torpe o acomplejado que rectificaría. De ningún modo. Si ha seguido al Gobierno, con algunos matices, ha sido porque tiene con él cierta identificación de fondo, tal como el Gobierno la tiene con la ETA. Considera, por ejemplo, que la transformación ilegal del país en una confederación sumamente laxa y balcanizante es un hecho inevitable, al que no cabe hacer oposición; que la crítica a otras muchas disposiciones del Gobierno resulta, como piensa Gallardón, "poco moderna" y le identifica demasiado con las posturas de la Iglesia. Si nunca defendió con algún empeño a la AVT, a la COPE o a Jiménez Losantos frente a las asechanzas de los "rojos" no se debe simplemente a flojera, es que no se siente identificado con ellos. Y dentro del PP se está manifestando como hombre resuelto, con ganas de poder, está dando un auténtico golpe de partido, transformándolo al modo como Zapo transformó el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo. No hablo de la honradez personal de Rajoy, que aquí no viene al caso, sino de su falta de honradez política, de su oportunismo y su decisión bien demostrada de explotar la credulidad de sus votantes, de engañarlos.

En las filas de la derecha crece el descontento, pero de momento nadie osa cuestionar la jefatura rajoyana. Un descontento sin programa, plan de acción ni liderazgo sirve de poco, y quizá termine por hacer reventar al PP como ocurrió con la UCD. Los disidentes tienen ahora su gran ocasión, que pasa por entender y desmitificar al transformador del partido. Si la desaprovechan habrán demostrado una talla no mayor que la de la actual dirección partidista. Y una responsabilidad no menor.

Rajoy
El hombre que se creía sus mentiras
Entiendo por qué algunas personas que lo conocen bien sostienen en privado desde el principio de la crisis que hay que esperar a que se estrelle solo. Cosa que dan por segura.
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 26 Mayo 2008

El reducido grupo humano que se concentró el viernes al mediodía frente a la sede del PP es apenas una gota en el océano de indignación que ha provocado en las filas populares la constatación de que María San Gil Y Ortega Lara no caben en el nuevo proyecto del PP. Lo seguro es que no estaban allí para llamar "traidores" a los alcaldes que se reunían esa mañana con Rajoy, aunque esa fuera la conclusión del gran jefe, durillo de oído por lo visto, pues los manifestantes no usaron el plural.

Rajoy es un hombre capaz de contemplar impasible cómo abandonan la escena conmilitones de la importancia de Zaplana, Acebes o los antes citados, de oír voces de descontento que van de Aznar a Otaola, de Vidal-Quadras a Santiago Abascal, de Mayor Oreja a Álvarez-Cascos y de Esperanza Aguirre a todos los liberales que desde diversos medios de comunicación se han batido el cobre más que nadie para luchar contra una hegemonía progre que trataba al PP como un hatajo de apestados.

Y una vez ha comprobado los deletéreos efectos de su nueva línea política, no se le ocurre nada mejor que afirmar: "Tenemos que seguir sumando". Es como si las autoridades de la Bolsa de Nueva York hubieran lanzado tras el crack de octubre de 1929 el mensaje "Tenemos que seguir creando valor para los accionistas". O como si Elvis Presley, en 1977, en los peores momentos de su proceso de autodestrucción, hubiera afirmado "Tengo que seguir adelgazando". ¿En qué mundo vive Rajoy para insistir en el mantra de la dichosa suma cuando Francisco Álvarez-Cascos lo ha dejado inservible con una sola y demoledora frase?

En esa tónica de negación de la realidad, nos informa todavía de esta feliz noticia: "No tengo adversarios políticos dentro del PP". Caramba, menos mal. Por un momento habíamos pensado que se encontraba acorralado y encastillado con su equipo inane. Rajoy no tiene un pelo de tonto, simplemente rehúye el análisis de una situación adversa para entregarse al analgésico group thinking, la fatal distorsión protectora (e inútil) de un círculo íntimo cerrado a los estímulos externos; una compulsiva reafirmación en los errores de procesamiento de los datos de la realidad. Un dejarse alegrar los oídos con noticias tan buenas como falsas mientras el barco naufraga.

Primero se monta un congreso a su medida, sin legitimidad ni representatividad. Luego copa los avales para asombrar al mundo con una nueva edición del último congreso de Ceaucescu, donde los miles de compromisarios que aplaudieron durante horas eran, del primero al último, agentes de la Securitate. Lo remata urgiendo a los posibles descontentos a presentar su candidatura y, viendo que ni uno muerde el anzuelo que les arrastraría a una derrota segura, concluye al fin que no tiene adversarios políticos dentro del PP. Entiendo por qué algunas personas que lo conocen bien sostienen en privado desde el principio de la crisis que hay que esperar a que se estrelle solo. Cosa que dan por segura.
Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Crisis del PP
Los adversarios están dentro
Todo el mundo lo sabe y, por eso, los medios de comunicación de la izquierda lo ocultan: la derecha en España es más, muchísimo más, democrática que la izquierda. Por eso El País apoya a la dirección del PP frente a las bases.
Agapito Maestre Libertad Digital 26 Mayo 2008

El adversario de Rajoy es el propio Rajoy, porque no quiere enterarse de que está en uno de los partidos más democráticos de Europa. Él trata de pastorear a sus militantes y votantes, pero estos no sólo son difíciles de domesticar, adoctrinar y disciplinar por los métodos de Rajoy, sino que conforman la argamasa política de sus fracasos futuros. Me explico. El principal adversario de Rajoy no está fuera de su partido. Reside en su limitada capacidad para comprender que las bases de su partido, más aún, la mayoría de sus votantes, son escépticos con sus dirigentes. Son, sin duda alguna, indisciplinados. Libres. Son demócratas.

La derecha española, sí, sí, quienes votan a Rajoy son infinitamente más demócratas que los votantes de los otros partidos. Y si no hagan la siguiente prueba: pregunten, pregunten, a un votante del PP si volverá a votar a Rajoy, al Rajoy que no hace una sola autocrítica sobre su responsabilidad en el fracaso de las últimas elecciones, y oirán todo tipo de improperios... Unos se abstendrán, otros votarán a otra formación política y, quizá, algunos o muchos vuelvan a votar al PP, otra vez, con la nariz tapada. Nunca, en fin, un votante de izquierda, que se amolda a todo lo que le echen, será crítico con sus líderes. Son tan disciplinados como sectarios. Son votantes reaccionarios. Por el contrario, el votante del PP es abierto. Así es la vida. Todo el mundo lo sabe y, por eso, los medios de comunicación de la izquierda lo ocultan: la derecha en España es más, muchísimo más, democrática que la izquierda. Por eso El País apoya a la dirección del PP frente a las bases. ¡El País, cómo no, siempre con el poderoso y el represor!

Resulta difícil, sí, hallar, al menos en otro partido europeo, un votante más preparado intelectual y moralmente respecto a sus líderes que los del PP. Cientos de datos como cientos de argumentos podrían ofrecerse para sostener esta tesis, pero para no abrumar a los lectores de izquierda, siempre dependientes de algún dogma o prejuicio que les resuelva fácilmente lo que sus mentes no pueden resolver por su cuenta, sólo mencionaré que el PP ha sido el único partido en España, y uno de los pocos de Europa, capaz de crear una cultura tan democrática en su seno que uno de sus máximos dirigentes, y además presidente del Gobierno, fue capaz de autolimitarse en su mandato, en su poder. La autolimitación es, más que la clave, la norma de la democracia más avanzada.

¡Qué pena, ay, que ese comportamiento radicalmente democrático no lo hubieran convertido los líderes del PP en ley! ¡Cuántos sinsabores se habrían evitado los votantes del PP, si sus estatutos hubieran dejado claro que tanto el presidente del Partido como del Gobierno no debería estar más de dos mandatos en el poder! Aznar, sí, sigue siendo el único referente moral y político en el sistema político español para profundizar, o sea, crear más y mejor democracia. Aznar, sí, como referente moral, aún no tiene a nadie en la triste y débil democracia española que pudiera "homologársele", enfrentársele o, sencillamente, comparársele. Es el único que se ha autolimitado en sus mandatos. En su poder. Precisamente, por eso, fue su partido, el PP, uno de los más valorados de España tanto en términos democráticos como en votos. Y, por esa misma razón, hasta hace dos meses a nadie, ni siquiera a los adversarios más terribles del PP, se le habría pasado por la cabeza plantear el problema de la democracia interna del PP.

Con ese poderoso referente de autolimitación en el poder, en efecto, parecía casi imposible hablar con plausibilidad del problema de la democracia interna en este partido. Aznar se suponía que había dejado el listón muy alto. Todos deberían imitarlo. Pero hete aquí que viene Mariano Rajoy y dice que no sólo no se limita en sus mandatos sino que la responsabilidad de sus derrotas se debe a quienes le habían acompañado en su anterior andadura. ¡Fuerte! Tan fuerte es el problema que plantea Rajoy que abre en canal, o mejor, plantea políticamente lo que parecía que estaba resuelto moralmente, a saber, la autolimitación en el ejercicio del poder. El comportamiento de Rajoy, en efecto, no sólo está destruyendo una de las bases democráticas del PP de Aznar, sino que está "homologándose" a un partido radicalmente sectario y antidemocrático como es el PSOE, capaz de disciplinar y someter a sus bases y votantes a las mayores tropelías con tal de que gane el líder.

Desde la cofa
Hagan juego, señores
Rajoy sugiere que hay deslealtades en su partido, pero la defección ha sido suya, no de María San Gil o José Antonio Ortega Lara.
José Carlos Rodríguez Libertad Digital 26 Mayo 2008

Estamos viviendo unas horas apasionantes en la vertiente derecha de la política española. La historia se está acelerando, como dice Juan Carlos Girauta. Todos somos conscientes del proyecto de transformación de España que tiene en mente Zapatero. Si él ganó las elecciones en marzo de 2004, en abril yo ya veía que se había planteado la destransición, la vuelta a la idea de la ruptura, para instaurar una democracia distinta de la de 1978. Poco a poco ha ido desgranando sus planes, que se plasmarán en su máxima expresión en su intento de hacer de cada uno de nosotros un nuevo hombre socialista. Ese temor ha unido a muchos en torno a la alternativa encarnada por Mariano Rajoy.

Pero la derrota en las urnas ha roto esa coalición unida por una idea de carácter negativo: evitar que Zapatero siguiese adelante con su programa. Rajoy ha sido arrastrado por ese movimiento a adoptar una determinada postura frente al Gobierno, lo que le ha valido más de diez millones de votos. Es un refrendo muy importante, aunque haya sido insuficiente para desbancar a Zapatero del poder. Pero él lo ha tomado como un respaldo a su partido y a su persona. Se siente fuerte; lo suficiente como para sacudirse de encima esos apoyos que él, en su fuero interno, siempre vio como una carga. Por eso hizo esa declaración de independencia frente a ciertos medios, como este. Por eso habla de "su equipo", mientras Zaplana, Acebes y otros van cayendo.

Aparece ahora el verdadero Rajoy. Él tiene muy claro, y puede que no le falte razón, que el PP tiene que pactar con los nacionalistas para volver al poder; por eso hablad de "adaptarse a las cambiantes circunstancias". Pero la estrategia de los nacionalistas está indisolublemente unida a la de Zapatero y son muchos los que no están dispuestos a transigir. Él sugiere que hay deslealtades en su partido, pero la defección ha sido suya, no de María San Gil o José Antonio Ortega Lara.

Ahora se está repartiendo de nuevo el juego. Dentro y fuera del gran partido de centro derecha cada uno está midiendo sus fuerzas, tomando posiciones, haciendo y deshaciendo alianzas para estar en una buena posición cuando dentro de cuatro años se forme una nueva coalición contra Zapatero. La primera ronda del juego, el congreso de junio, tiene las cartas marcadas, por lo que nadie se ha atrevido a dar el paso de presentar una candidatura alternativa. Y eso que incluso una derrota sería una victoria, ya que aún queda un nuevo congreso antes de las elecciones de 2012, pero para dar ese paso hacen falta una ambición, audacia y honradez que hasta ahora no se han reunido en ningún afiliado de peso.

Pero habrá más rondas. El juego no ha hecho más que comenzar y de su resultado depende en gran parte nuestro destino más inmediato. Así de frágiles somos.

José Carlos Rodríguez es miembro del Instituto Juan de Mariana

Crisis del PP
La solución del jeroglífico
Vaya que sí tiene solución el Partido Popular. Tan sencilla como dejar que la militancia decida. Que en el próximo congreso de Valencia se vote a cualquier candidato que desee disputarle la presidencia a Mariano Rajoy, sin necesidad de avales.
Isabel Durán Libertad Digital 26 Mayo 2008

A semejanza de la victoria de José María Aznar en 1996 que llevó al PSOE a convulsiones internas hasta el punto de pasar por tres secretarios generales, el vencedor de las reyertas internas socialista, José Luis Rodríguez Zapatero paladea su victoria y se regocija ante la calamitosa situación por la que atraviesa el principal partido de la oposición. Mientras la vicepresidenta primera asegura que el PP debe resolver sus problemas por el bien del sistema democrático y constitucional (sic), el presidente del Gobierno asegura que "lo que ocurre en el PP es un jeroglífico que no tiene solución". Y, para variar, se trata de otra mentira, como un templo, versión ZP.

Vaya que sí tiene solución el Partido Popular. Tan sencilla como dejar que la militancia decida. Que en el próximo congreso de Valencia se vote a cualquier candidato que desee disputarle la presidencia a Mariano Rajoy, sin necesidad de avales ni de zarandajas. El PP debe tener su Rosa Díez, su José Bono, su Matilde Fernández-Alfonso Guerra y su Rodríguez Zapatero. Que Rajoy renuncie a unos avales tan falsarios como el procedente de María San Gil y que del congreso salga el nuevo líder del PP en la persona de quien concite más apoyos dentro del partido. Eso sí, obtenga quien obtenga la victoria, aunque sea el propio Rajoy, que se le respete y apoye y que, de una vez y que se dediquen a hacer oposición.

El principal problema de Rajoy es haber querido cambiar el partido por la puerta de atrás ocultándolo a su militancia y a sus más de diez millones trescientos mil votantes. Ha sido María San Gil la que ha destapado la olla de los truenos. La íntegra y valiente dirigente donostiarra ha descubierto el pastel del corrimiento de tierras de Génova hasta el punto de que un tal Lasalle abducía los artículos de su ponencia política para acomodarlos a la nueva situación en la que Rajoy ha optado por captar votos dirigidos a su rival socialista en Cataluña y en el País Vasco a costa de hacerse más simpáticos en tan hostiles territorios.

El Partido Popular, con o sin Rajoy, no puede permitirse que referentes como Ortega Lara o María San Gil se queden fuera del proyecto. Si el gallego está satisfecho de "sumar" a costa de restar a todos los que sientan el destrozo de la ausencia de la dirigente popular vasca y del símbolo de la resistencia frente al terror encarnado en la persona de José Antonio Ortega Lara, le auguro un futuro de destrucción a marchas forzadas del partido que heredó.

La más importante formación política española, garante de la unidad de España y capaz de captar a nacionalistas como Icíar Lamaraín, su actual concejal en Mondragón, puede resolver su particular rompecabezas. Es más sencillo de lo que parece: no debe creerse la propaganda de Zeta y de la izquierda. Los populares deben votar libremente en el congreso y respetar la decisión que de allí salga.

El plan de Patxi López
La metamorfosis del PSOE
A Montilla, a López y a Zapatero les preocupa infinitamente más el poder que España
Ignacio Cosidó Libertad Digital 26 Mayo 2008

El PSOE ha pasado de la alianza con los nacionalistas de la pasada legislatura a la usurpación de la ideología nacionalista como estrategia política. La culminación de esa metamorfosis ha sido el Plan presentado esta semana por el candidato a Lehendakari de los socialistas vascos, Patxi López, justo después de que Zapatero rechazara en La Moncloa el presentado por el Lehendakari actual, Juan José Ibarretxe. La ocupación del espacio nacionalista ha dado sin duda excelentes resultados electorales a los socialistas en Cataluña, y cabe la posibilidad de que lo haga en el País Vasco, pero ese peligroso giro ideológico está poniendo en riesgo a largo plazo no sólo la supervivencia de su partido, sino de la propia Nación y de la unidad del Estado. El problema de fondo es que a Montilla, a López y a Zapatero les preocupa infinitamente más el poder que España.

En el caso del País Vasco, como ya ocurrió hace mucho en Cataluña, el PSOE ha pasado de ser un partido socialista de ámbito nacional a convertirse en una federación de partidos nacionalistas de izquierda. El propio Secretario General de los socialistas vascos asume la ideología nacionalista sin el más mínimo pudor ideológico cuando afirmaba en Bilbao el jueves pasado que su objetivo político prioritario no es ya la igualdad, ni el progreso, ni la solidaridad, ni ninguna de esas rancias banderas tradicionales del viejo socialismo, sino "construir la nacionalidad vasca desde la integración".

Y si alguien alberga aún alguna duda sobre la autenticidad de esta metamorfosis ideológica, que escuche el amargo lamento del actual presidente del PNV, Íñigo Urkullu, cuando afirma lo "insólito" que resulta para los propios nacionalistas que el candidato socialista venga ahora a plantear "un proceso de reforma estatutaria cuando el propio lehendakari plantea en su iniciativa institucional el mismo proceso para el año 2010".

La puesta en marcha del Plan López, que quizá por previsible apenas ha tenido eco alguno en la opinión pública fuera del País Vasco, tendrá en todo caso un efecto demoledor para nuestro modelo autonómico constitucional, mayor aún que el que ya está causando el desarrollo de un Estatuto catalán, pendiente aún de sentencia en el Tribunal Constitucional, y cuyos primeros efectos desestabilizadores dentro y fuera del PSOE los estamos viendo con toda nitidez en el debate sobre la financiación autonómica.

El Plan López defiende lo mismo que el Plan Ibarretxe sólo que con una mayor apariencia de legalidad. Quienes rechazamos con contundencia el Plan del Lehendakari debemos rechazar por tanto de igual forma el sucedáneo que ahora nos plantea el candidato socialista. En primer lugar, el Plan de Patxi López parte de la asunción histórica del nacionalismo vasco, y de la propia ETA, de que en el País Vasco persiste un conflicto político pendiente de resolver. La realidad es que en el País Vasco lo que existe es una organización terrorista a la que es necesario derrotar para que podamos hablar de una democracia en plenitud en esta comunidad autónoma. La Constitución y el Estatuto de Guernica ya dieron una solución satisfactoria a la "cuestión vasca" y lo mínimo que sería exigible es que quienes protagonizaron ese pacto se comportaran con un mínimo de lealtad a esos acuerdos.

En segundo término, en el momento en el que ETA recrudece su ofensiva terrorista, con un guardia civil vilmente asesinado hace tan solo una semana, es precisamente el menos adecuado para plantear un referéndum que apruebe una reforma en profundidad del marco institucional que, aunque sea parcialmente, va en la dirección de lo que pretenden los terroristas: un País Vasco más soberano e independiente de España. Un mínimo de decencia democrática exigiría que cualquier reforma que vaya en esa dirección esperara al menos a que la banda terrorista hubiera sido previamente derrotada y que la libertad de los vascos para decidir, dentro de los límites que marca la Constitución, no estuviera en todo caso mediatizada por el terror.

Por último, el País Vasco es con toda probabilidad la región que goza de mayor autonomía política de Europa. Estaría bien que Patxi López explicara qué nuevas competencias quiere en el caso de que llegara a ocupar el palacio de Ajuria Enea, porque, sinceramente, el margen es muy estrecho en una comunidad en el que los impuestos, la policía, la educación y prácticamente todo ya está en manos de su propio gobierno. Lo verdaderamente inaudito es que los socialistas estén más preocupados por construir la nacionalidad vasca que por defender la libertad de estudiar en español en sus escuelas, de que no se ponga en riesgo la solidaridad entre los españoles o de promover la igualdad efectiva de todos los ciudadanos.
Ignacio Cosidó es diputado del Partido Popular por Palencia.

La crisis no ha tocado fondo
Los populares vascos se enfrentan a una transición complicada para tomar el testigo que les ha dejado su presidenta, María San Gil
t.etxarri@diario-elcorreo.com TONIA ETXARRI El Correo 26 Mayo 2008

Una afiliada vasca preguntó a María San Gil, nada más conocer la decisión de Ortega Lara de darse de baja del PP, si ella habría actuado de la misma forma de haber sabido las consecuencias que iba a provocar su abandono. Y la presidenta de los populares en Euskadi respondió que habría hecho exactamente lo mismo: pelear por sacar adelante la ponencia, tal como ha quedado su redacción final, y dar la voz de alarma para denunciar la ficción con la que se estaba abordando el congreso del PP tras la derrota electoral del 9 de marzo.

Pero la apuesta de Rajoy por introducir cambios en la política del PP sin que se notara, y sin discutirlo, lejos de haber discurrido sin los sobresaltos previstos, está provocando una crisis que, todavía, no ha tocado fondo. Rajoy contaba con el guión de algunas bajas «por goteo» de los pesos pesados de la anterior legislatura desde el momento en que decidió que la renovación afectaría a todos menos a él mismo porque era el único de la «vieja guardia» que se quedaba en la dirección.

Por eso abrió la puerta a Zaplana y Acebes; entre otras cosas porque creía que su apuesta por la 'desaznarización' le iba a librar de la pesada hipoteca de liderar un partido estigmatizado como «derecha extrema», tal y como acuñó la malévola campaña propagandística del PSOE y del Gobierno de 'ZP' que les relacionaba con un partido del pasado y con un programa retardatario. Una forma de cortar el cordón con el pasado con el mínimo esfuerzo y el máximo riesgo, ya que el abandono de los «guardianes de las esencias» de un partido al que han votado más de diez millones de votantes ha provocado un soberano desconcierto.

Rajoy estaba preparado para las primeras bajas. Pero ni se le pasó por la imaginación que la crisis le llegaría cuando, una vez aceptada la ponencia de María San Gil (él habría presentado una redacción más matizada, tal como pretendieron sin éxito el canario Soria o el nuevo delfín de Génova, Lasalle), se desencadenaría la tormenta perfecta. Con la retirada de María San Gil y el abandono de Ortega Lara han salido a relucir las peores actitudes de la afiliación, que empiezan a moverse entre la desconfianza hacia un presidente del PP incapaz de abordar los problemas de cara, y el resentimiento hacia quienes abandonan el barco, contrarios a resistir, al menos hasta la celebración del propio congreso. Los resentidos contra María San Gil han llegado a escenificar su decepción y enojo con ella hasta tal punto que, en el ambiente que reinaba en el Parlamento vasco, en su grupo parlamentario el aire se podía cortar con un cuchillo.

Duro pero comprensible.
La papeleta que les aguarda, ahora, de cara a las próximas elecciones autonómicas vascas no va a ser fácil. Muchas miradas se dirigen hacia el alavés Alfonso Alonso y Antonio Basagoiti para presidir el PP vasco y presentarse como candidato a lehendakari. Del ex alcalde de Vitoria, que perdió las últimas elecciones municipales, todo el mundo reconoce que es un valor en alza. Sobre todo porque fue Rajoy quién apostó por él al configurarse la cámara del Congreso de los Diputados nombrándolo portavoz adjunto; es decir: el suplente y complemento de Soraya Sáenz de Santamaría. Del presidente del PP en Vizcaya, Antonio Basagoiti, se destaca su experiencia en el Ayuntamiento de Bilbao, en cordial oposición permanente al alcalde nacionalista, Iñaki Azkuna, y, a la vez, haber sido un fiel colaborador de María San Gil, lo que le da un perfil de síntesis entre el presente y el futuro del PP.

Tendrán que decidir ellos, como les ha transmitido Rajoy en su ya proverbial estilo de lavarse las manos cuando hay que optar entre dos opciones. Pero no cabe duda de que les aguarda una transición muy complicada. El presidente del PP, que sigue recibiendo adhesiones y críticas, tiene al partido desorientado y dividido y no parece estar dispuesto a hacer nada por corregir la situación hasta que llegue el congreso. Sólo queda un mes y empieza a extenderse una corriente de opinión partidaria de aplazar el conclave para dar tiempo a que se articulen otras alternativas.

Tendrá que hablar, también, Jaime Mayor. A estas alturas ya nadie duda de que el abandono de María es una decisión personal e intransferible (¿qué estratega empujaría a sus seguidores a irse a casa?), pero Mayor Oreja es el anclaje de muchos de estos referentes éticos del PP que han empezado a mostrar un desistimiento y que, sin embargo, jamás flaquearon en la resistencia contra el terrorismo de ETA. Mientras, empieza a cuajar la idea, entre tantos críticos, de que el congreso debiera aplazarse, Rajoy sigue colocándose en la cabina de mando. Resulta que, sin tener que pronunciarse, cree ingenuamente que los abandonos de quienes han estado asimilados al PP de Aznar, le están situando en el mismísimo centro. Eso cree él.

Las medicinas de Blanco
POR EDURNE URIARTE ABC 26 Mayo 2008

Las cuitas internas del PP ya tienen su réplica cómico-cínica en forma de consejos y recetas médicas de José Blanco. La parte puramente cómica es propia de un político relajado ante un adversario demasiado ocupado organizándose manifestaciones contra sí mismo. De ahí que le salga un humor político de primera como eso de recomendarle primarias y democracia interna al PP.

La receta viene de un partido que acaba de obligar a sus parlamentarios a apoyar el bochornoso tráfico de influencias del caso Taguas. Con modos tan dictatoriales que el único diputado que se atrevió a llevar la contraria a la dirección anda excusándose por las esquinas -una equivocación, se disculpa- para evitar las represalias.

Los demás están muertos de vergüenza, pero muy poco dispuestos a aplicarse los consejos de su secretario de Organización. Por si acaso se enfurece el secretario de Organización. Y es que la receta de la democracia interna, dice el doctor Blanco, es para el PP. Y las primarias, igual. Nosotros las eliminamos fulminantemente, pero precisamente por eso, porque nos salieron tan mal, os las deseamos de todo corazón. Para que acabéis de desarreglar lo vuestro.

La segunda parte, la cínica, sí tiene calado político. Y es en lo que está el PSOE estas últimas semanas. En intentar apuntalar su teoría de la crispación. Ahora, con la pretensión de que las doscientas personas de la calle Génova del viernes, la misma medicina, que llama el doctor Blanco, son todo el PP y prueban el protagonismo de la derecha en la crispación. Lo dice el representante del partido que llegó a acuerdos políticos con ETA, cedió al chantaje de De Juana, aprobó el Estatut y gobierna con ERC. Y lo dice el partido que aún deslegitima al PP como heredero del franquismo y que ganó las elecciones con el voto decisivo de la extrema izquierda.

La medicina a la que otros llamamos crispación, la que ha tenido potentes efectos negativos en la sociedad española, es la anterior. Los doscientos de la calle Génova nada tuvieron que ver en su elaboración. Fue exclusivamente socialista y administrada por el doctor Blanco y sus compañeros de partido.

No es país para héroes
POR TERESA JIMÉNEZ-BECERRIL ABC 26 Mayo 2008

SABÍAMOS ya que España, como dice el título de la película con la que Bardem ha ganado un Oscar, no es país para viejos, sobre todo desde que Zapatero llegó al poder. Lo que no sabíamos es que tampoco lo era para héroes, y María San Gil y José Ortega Lara lo son. Recuerdo cuando José Antonio me llamó a Italia, hará un año, para pedirme si podía ir a Burgos a hablar sobre el terrorismo. Me conmovió su humildad, y su manera de presentarse, ignorando que alguien como él no necesitaba presentación. Mientras él enumeraba a los que participarían, para animarme a unirme a ellos, yo pensé que nada me importaba el tipo de acto, ni quién hablase en él: yo iría al fin del mundo a defender la libertad si quien me lo pedía era José Antonio Ortega Lara. Y allí fui, sin dudarlo, para apoyar a quien ETA tuvo casi dos años en un agujero y consiguió vivir para que los españoles tuviéramos un referente moral. ¿Cómo es posible sobrevivir a un infierno así y seguir luchando por la libertad de los demás, escoltado desde que lo liberaron? Seguramente tiene que ver con los principios, con los valores, con la constancia y, sobre todo, con la fe. Eso fue lo que yo descubrí en Burgos, conversando con un hombre sonriente, de mirada limpia y clara, tranquilo, sin odio, que creía en los jóvenes, a los que hablaba con naturalidad de su experiencia.

En otra ocasión, me llamaron para presentar a María San Gil, que venía a Sevilla para dar una conferencia, cuando la negociación con ETA parecía no tener límite. Recuerdo que yo acababa de llegar a Italia desde España, pero me dije, ¿presentar a María? ¡Eso es un orgullo!, y otra vez de vuelta, a decir públicamente lo que ya le había dicho a ella en privado, que la admiraba, que agradecía su valor, que era para muchos un ejemplo de dignidad y de coraje. Siempre que he abrazado a María he sentido el cálido abrazo de la verdad, y, al escucharla, jamás reconocí palabras aprendidas. Su voz auténtica convencía porque no tenía otra ambición que la de defender la libertad del País Vasco y, en consecuencia, la de España.

Es posible que ni María ni José Antonio sean buenos políticos al uso, pero seguramente son mejores que muchos que creen serlo y que, pese al duro trabajo de partido, no logran traspasar la mente ni el corazón de quienes necesitan creer en alguien.

No es carisma lo que distingue a mis dos amigos, sino haberse ganado a pulso el respeto del pueblo. No sólo hay que tener principios, hay que vivirlos y, sobre todo, hay que hacer ver a la gente que los tienes y que están por encima de todo. Y eso es lo que ellos han hecho; no son desplantes, ni desafíos, ni intolerancia, es simplemente tristeza, hastío y desconsuelo al comprobar que la heroicidad no puntúa en esta nueva España invertebrada y moldeable donde, agotada la referencia de las víctimas del terrorismo, son muchos los que no saben a qué bandera agarrarse. La política hace derramar muchas lágrimas, aunque algunos se las secan rápido para poder ver claro cuáles serán sus nuevos horizontes. En cambio, hay quien no logra sanar sus heridas si no es recuperando la confianza perdida, como María o José Antonio.

Creo que la gente de a pie que vota al PP, pero que no hace política, está más cerca de estos últimos que de quienes hablan de congresos, de compromisarios, de avales y de base. Son muchos los que ese apoyo lo reservan para quienes creen que más lo merecen. Puede que se equivoquen porque en la España actual no hay lugar para héroes, ya que éstos no ganan elecciones, pero al menos nos devuelven el orgullo y la ilusión que quienes nos gobiernan nos quitan a diario, con la ayuda de los nacionalistas y de los convidados de piedra que se han multiplicado desde que el Partido Popular perdió de nuevo y se ha lanzado justamente a la búsqueda del tiempo perdido.

Guardia civil. Esposas coraje
POR VIRGINIA RÓDENAS ABC 26 Mayo 2008

«¿Es usted la mujer de Juan Manuel Piñuel?». La viuda del último guardia asesinado por la ETA ha declarado que, cuando a las cinco menos veinte de la madrugada oyó la pregunta al otro lado del teléfono, dio un bote en la cama y el corazón se le puso en un puño. Para Manoli Orantos fueron las tripas que se le vinieron a la boca el síntoma del dolor irreprimible tras escuchar que alguien desde la puerta de su casa de Badajoz, donde esperaba con sus dos hijitos de 2 y 3 años el inminente reencuentro con el padre y esposo destinado en el País Vasco, gritó: «¿Sabéis que han matado a Avelino?».

Llanto y más llanto, y en el alma de Rosa María Alcaraz, huérfana de sus pequeñas gemelas Myrian y Esther, de tres años, sepultadas en 1987 entre los escombros de la casa cuartel de Zaragoza, la pena más negra anidó para siempre. Y lo hizo como mina el frío que no cesa. ¿Qué puede haber más terrible que asistir al asesinato de dos hijos? Aún, después de enterrar a sus niñas, Rosa María, esposa del guardia Juan José Barrera, miembro del Servicio de Desactivación de Explosivos (SEDEX), siguió esperándolo cada día, en turnos interminables e inciertos. Y así durante años, hasta hace tres, mientras aprendía a entretener el miedo de madrugada planchando o limpiando la casa. «Respeté —dice a D7— lo que mi marido sentía por su profesión, porque yo nunca le he dicho no hagas esto o no hagas lo otro.

Tenía claro que nunca pisaría el País Vasco si lo trasladaban allí y que jamás volvería a vivir en una casa cuartel, lo mismo que sabía que teníamos que seguir adelante, el uno por el otro, porque esa era su vida. Al poco me quedé embarazada de una niña y ya había otro motivo para luchar, con mucha pena, con muchos recuerdos... Y a los dos años tuve otra hija. Entonces se convirtieron en mi obsesión. Desde que me levantaba hasta que me acostaba la única razón que me movía era que a ellas nunca les pasara nada malo. Y así he vivido».

O malvivido en cuarteles —en el de Zaragoza, para meterse con aquellas dos criaturas hubo de poner el suelo nuevo «que el otro ni se podía fregar», acabar con las cucarachas, frenar la humedad y tapar con toallas los huecos por los que se colaba el frío con las ventanas cerradas— y «malpagados». Trabajando por las noches, cuando las gemelas estaban dormidas, cosiendo bolsas de deporte hasta las tantas. «Con un sueldo que no paga el trabajo de estos hombres, ni el de mi marido ni el de muchos otros, que tanto se merecen esas medallas que les dan cuando están muertos y que habría que darles cuando viven.

Como deberían mirar un poco más por ellos, y tenerlos un poco mejor, que es mucho el sacrificio que hacen y no lo valoran nada, Porque ni hemos tenido apoyo de ningún Gobierno, ni de la sociedad, ni de los mandos de la Guardia Civil». Somos una sociedad ingrata, le digo. «Y ellos están ahí dejándose la piel en una lucha con lo peor del ser humano. Son hombres valientes». ¿Algún día llegará el reconocimiento?, pregunto. «No lo sé» ¿Y qué tiene que ocurrir para se produzca? «¡Qué más tiene que pasar para que se den cuenta de las condiciones en las que vive la Guardia Civil!». ¿El “todo por la patria” tiene un límite? «Sí». ¿Y qué les da a ustedes la patria? «No lo sé». ¿Se arrepiente de haberse casado con un guardia civil? «No, nunca. No cambiaría mi vida junto a mi marido por ninguna otra».

Luego Rosa María cuenta que lo único que quiere es justicia, que no se negocie con ETA, que se la derrote, que los terroristas dejen de estar en las instituciones, y que los asesinos no tengan ningún privilegio como tampoco los han tenido las víctimas. «Cuando he visto que detenían a la cúpula de ETA me he quedado con la cara de la mujer, la novia del hijo de Josu Ternera, uno de los asesinos de la casa cuartel. Ya ve, libre. Por eso pido que cumplan íntegramente las penas. Esto no es política: es lo único que querría cualquier persona a la que le hubieran matado un hijo. Mire, las heridas del cuerpo se curan pero las del alma no, eso lo llevas ahí mientras los Gobiernos impiden que se cierren e incluso hacen que se reabran. Promesas y nada. Todos los políticos son iguales. Esto no se va acabar nunca... (silencio) Y, por favor,—pide— hágale llegar un abrazo muy fuerte a la viuda del último guardia (sollozos)».

Orantos, la viuda
Como la madre huérfana, tampoco lamenta haberse casado con un guardia civil la viuda de Avelino Palma, el cabo extremeño de 30 años, al que un aguerrido «gudari» le descerrajó un tiro en la nuca mientras controlaba el desarrollo de una vuelta ciclista en Salvatierra (Álava). Fue en octubre de 1980, en esos ignominiosos «años de plomo», cuando los féretros se sacaban por la puerta de atrás de las iglesias y con apremio se daba tierra a los cuerpos acribillados. Junto a Palma cayeron el cabo primero José Vázquez y el guardia Ángel Prado. Fueron sólo tres cadáveres a sumar en aquel maldito 1980 en que ETA liquidó 89 vidas. O muchas más. Porque a Manoli Orantos también la medio mataron con 29 años y dos hijos de 2 y 3 años, el fruto de cuatro años de matrimonio. «Como la viuda de Piñuel —dice a D7— yo también tuve un mal presentimiento. Cuando acabaron con él llevaba un mes y cuatro días en el País Vasco, a donde fue voluntario porque el plus de peligrosidad se pagaba con 17.000 pesetas y el sueldo era poco. El ya conocía aquello porque había estado destinado en San Sebastián, donde por defender la emisora en medio de un tiroteo en el monte Igueldo había logrado el ascenso. Mi madre me había prevenido: ¡cómo te casas con un guardia civil si son los primeros que mandan a la guerra!».

A los niños les dijeron que su papá «se había ido al cielo en moto». Y a ellos nunca se les ha ido de la cabeza que con él su vida hubiera sido diferente. Manoli sobrevivió a duras penas un año, «mientras arreglaban el papeleo», con una pensión de 30.000 pesetas, y los muebles, que tuvo que sacar de la casa cuartel justo al mes del crimen, en un almacén. Y ahí acabó el periplo de tres destinos en cuatro años; su soledad se hizo infinita. ¿Cuál es la vida de una viuda de guardia civil? «Se te cae la casa encima. El día del entierro te ofrecen todo, pero al día siguiente se han olvidado. Le ocurrirá a la viuda y al hijo de Piñuel. Siempre pasa. Me quedé a vivir en Badajoz, con mi familia, y metí a mis niños en un colegio religioso para que tuvieran principios». Y eso que uno de los condenados por el asesinato de Avelino Palma fue el cura chivato de Salvatierra. El otro, Makario.

El terrible nombre de las calles
«Entonces no había ni psicólogos y me automedicaba para no venirme abajo. Aún hoy tomo “diazepanes”. Mi refugio fue la Asociación de Víctimas que creó Ana María Vidal Abarca en 1991 de la que me hicieron delegada para Extremadura. La labor humanitaria nos rescató un poco para la vida, porque parece que ayudando a los demás te ayudabas a ti misma. Y la lucha por conseguir justicia me daba fuerzas, como lo hace hoy cuando seguimos dando la batalla para que no haya negociación, para que no haya víctimas de primera ni de segunda, para que los politicos no nos usen como a marionetas y para que la guerra contra el terrorismo no se pierda en guerrillas entre partidos. No quiero ser arma arrojadiza. Y no descansaré hasta que se borren de todas las calles los nombres de los terroristas. El pasado domingo, un guardia civil, que había sufrido un atentado, dijo en el acto de homenaje a Piñuel en San Sebastián que la única razón para soportar tanto dolor es la defensa de la libertad, y a mí me emocionó. Estaba orgulloso de haber podido dar la sangre por España. No sé... tal vez algún día la sociedad... Nos basta el recuerdo, que nadie olvide que los nuestros murieron para que otros puedan estar vivos».

A ellas las nutre el coraje y la obstinación y eso las convierte en protagonistas insólitas. Como Mari Carmen, una madrileña que lleva 24 años viviendo en Irún y desde hace 8 lo hace junto a su marido y sus dos hijos en la Casa Cuartel del municipio guipuzcoano, en donde habitan junto a otras 99 familias. ¿Pero todavía estáis ahí?, dice que se sorprenden compañeros que hace diez años o más pasaron por ese destino. «Estoy bien aquí, mis hijos han nacido aquí, hablan euskera y quieren quedarse a estudiar. Nuestros amigos también están en esta tierra. Esto es precioso y sería una maravilla si no fuera por esos canallas. Incluso estamos pensando en vender un piso que tenemos en Madrid y comprarnos algo aquí... Pero de momento preferimos vivir en la Casa Cuartel porque es más seguro. Fuera tienes que disimular a qué se dedica tu marido. Durante años, mientras vivimos fuera, los vecinos se creían que era camarero. Además, te enfrentas a cuestiones domésticas cómo dónde tender para que nadie vea el uniforme. El síndrome del norte lo padecí al principio, y luego me fui adaptando. Mi familia me decía que si estaba loca y mi suegra, esposa y madre de guardias civiles —sus cuatro hijos han pasado por el País Vasco—, me había prevenido de penurias, que ellos ni tuvieron seguro médico. Por eso se fueron a Cáceres capital, para que los chicos estudiaran, pero acabaron haciéndolo en la academia de guardias de Valdemoro».

Lo que Mari Carmen ha echado más en falta en estos años es que sus hijos no se hayan criado junto a los abuelos. «Un día el niño, que ahora tiene 13 años, preguntó al ver escoltas que protegían a uno de nuestros amigos si su papá no necesitaría también llevar guardaespaldas. ¡Ya ve qué cosas tienen! Hace unos días estaba yo con unas amigas en una cafetería, vi cómo entraba esa persona, se sentaba sólo en una mesa, la vigilancia fuera, y vinieron dos a intimidarlo —“que aquí ya sabemos lo que es cada uno por las pintas”, hace el inciso—, se colocaron junto a él para amedrentarle con el “sabemos por dónde te mueves”, “ándate con ojo”, hasta que entraron los escoltas y ahí se acabó todo. Pero así no se puede vivir. Siempre acechándote, con el temor a cuestas. Claro que yo no me achanto, como mi hija —de 18 años y brava como ella— que frente a una huelga en el instituto porque han detenido a uno de ellos, ella no falta. ¡Pero si la mayoría no va sólo por perder clases!»,

Y por encima de todo, Mari Carmen, de 42 años, no ha logrado entender que «de aquí para abajo un guardia civil gane menos que un policía municipal —por unos 500 euros de más sale la broma de un destino en el Norte, así que estamos ante un sueldo de unos 1.800—, hasta el punto de que hay guardias a los que no conceden créditos por lo ramplón del salario. Por eso se vive también en los cuarteles: porque no hay para otra cosa. Ya ve, Piñuel vino en busca de un destino mejor. Como él, muchos. Es comprensible que la gente de la Asociación Unificada de Guardias Civiles saliera a la calle a protestar de uniforme, porque fue a la desesperada».

Son el objetivo
¿Hay esperanza? Mari Carmen siempre ha creído que estamos marcados por el destino, que «si algo te tiene que pasar, ocurrirá igual, estés dentro o fuera del País Vasco». Por ejemplo, a Toñi, de 32 años, le dieron una paliza cuando iba con su esposo, guardia en un cuartel de un pueblo de la Comunidad de Madrid, los mismos delincuentes que el agente había detenido días antes. A él le destrozaron la cara y le robaron el reloj, que luego los matones exhibieron por el pueblo como un trofeo de caza. «Me sujetaban mientras me pegaban y veía cómo a él le machacaban a golpes», dice esta tarde Toñi, ocho meses después del ataque. «Nadie sabe la angustia que supone que todos los delincuentes que detienen nuestros maridos sepan dónde vivimos. Tienen el control total de todos nuestros movimientos. Pero ¿cómo vives fuera con un sueldo de 1.300 euros? ¿Cómo pueden pagarle a un guardia poco más de 3 euros la hora extra y menos de 2 la hora nocturna? Nosotros con ese dinero no podemos siquiera tener hijos.

Hemos vivido en cuarteles con ratas, humedades, con paredes que se desmoronaban... ¿Y qué trabajo encuentro yo si en cinco años ha tenido cuatro destinos diferentes? Me he empleado de dietista, de dependienta... No tengo estabilidad en mi casa, ni en mi trabajo... Esta bióloga, que abandonó por amor la jefatura de un departamento en la Academia de Guardias Civiles de Baeza. declara que en esas condiciones no se puede llevar una vida digna. Sólo una vida resignada. «Sabía lo que me esperaba cuando me casé con un guardia civil. Sabía incluso que tendría que dar la cara por él, sujeto a un régimen militar que los paraliza. Por eso cada día lo único que espero es que cuando mi marido vuelva a casa después de ocho horas de servicio vuelva bien. Que nadie le haya hecho nada malo. Y mientras, seguir luchando para que llegue el día en que un Gobierno deje de aprovecharse de ellos».

Vic, la sepultura
El próximo jueves se cumplen 17 años de la matanza en el cuartel de Vic. De aquel día quedan en nuestra memoria ataúdes blancos y la imagen capturada por el fotógrafo Pere Tordera con el agente ensangrentado corriendo con una niña herida en los brazos; detrás, un matrimonio que empuja el cochecito de un bebé que se ríe, y al fondo, las ruinas humeantes de la casa cuartel tras la explosión, que mató a nueve personas, cuatro de ellas niños. Amparo, la madre y esposa que empujaba el carrito de Javier, de un año, mientras la abrazaba un marido casi fantasmal, superviviente de entre los escombros, dice que no hubo más cadáveres «porque los terroristas se equivocaron de día. Si los etarras llegan a poner el coche bomba un día antes o después, mi hijo y yo estaríamos muertos».

Pero aquel 29 de mayo la localidad barcelonesa de Vic celebraba la victoria de Melchor Mauri en la Vuelta Ciclista a España y las mujeres de los guardias que siempre estaban con sus niños en el patio del cuartel decidieron unirse a la fiesta. «Diez minutos después, las niñas que habían cuidado de Javier mientras yo subía a la oficina de mi marido para decirle que me iba, estaban muertas. Cerré la puerta de mi casa a las siete menos diez; a las siete y cinco vi desde la acera de enfrente cómo el cuartel volaba para luego desmoronarse. De repente todo se llenó de ambulancias. Corrí a la entrada y vi salir a mi marido. Luego, a Javi lo dejé con unos familiares de Barcelona y me fui con las compañeras a buscar a sus hijos por los hospitales: algunos estaban bien, otros muertos.

Esa noche, cuando nos reunimos las pocas familias que no estábamos heridas, unas 4 ó 5, todas andaluzas y que nos habíamos quedado sin nada, Luis Roldán, que entonces era director general de la Guardia Civil —y después condenado y preso por ladrón—, me puso una mano en el hombro y la otra en el de mi marido, nos miró y dijo que pidiéramos el destino que quisiéramos, que no había ningún problema para volver a nuestra tierra, pero que dinero no había. Como lo cuento. Así que al día siguiente volvimos a rebuscar entre los escombros. Mientras hubo periodistas, las autoridades estuvieron con nosotros; luego ya no quedó nadie. Y de esta manera ha sido hasta ahora. Cuando mi marido se reincorporó a mediados de julio a su destino en Córdoba, el jefe de la Comandancia nos dijo que si necesitábamos algo material que se lo dijeramos a él pero que nada de acudir a la prensa. Entonces, nos mandó uncarpintero que nos hizo unas sillas. Y ahí se acabó todo.

Después, en 14 años jamás nadie le preguntó qué tal estás... Y hace dos veranos empecé a no verlo normal, hacía turnos de 24 horas, y lo mismo podían llamarle a las cuatro que a las diez. El miedo se apodero de él. Bajaba la escalera con la pistola en la mano. Pensó que lo podría superar, pero no fue así». Y 15 años después de la bomba, el padre de Javier, que volvió a la vida desde la monumental sepultura de Vic, se rompió. Porque como dice Rosa María Alcaraz, las heridas del alma no se curan nunca. Las lame el amor de las esposas coraje.

El 60% de los colegios catalanes incumplen el decreto sobre la enseñanza en castellano
ESTHER ARMORA. BARCELONA. ABC 26 Mayo 2008

La práctica totalidad de los Centros de Educación Infantil y Primaria (CEIP) de Cataluña (públicos y concertados) no imparten la tercera hora de castellano que establece el decreto de Enseñanzas Mínimas del Gobierno (1513/2006).
Según ha podido saber este diario, un total de 1.427 colegios de esta Comunidad, de los 2.265 que existen (1.677 de titularidad pública y 588 concertados) no cumplen con los mínimos fijados por el decreto estatal en los dos primeros años de primaria -Primer Ciclo-, que contempla 315 horas para esta primera fase de la etapa. Los informes lingüísticos de estos centros demuestran que la tónica es impartir únicamente 140 horas de Lengua Castellana, en una interpretación más que forzada del decreto de enseñanzas mínimas del Ejecutivo.

Recurso ante el Constitucional
El Gobierno catalán presentó en 2007 un recurso ante el Constitucional (TC) al entender que esta normativa invade competencias autonómicas y el caso sigue aún pendiente de pronunciamiento por parte del Alto Tribunal.

Poco después de abrirse el litigio, la Generalitat aprobó su propia normativa para regular las enseñanzas mínimas en esta etapa -el decreto 142/2007 de 26 de junio-, que establece en su anexo 4, un mínimo de 140 horas para Lengua y Literatura Castellana en el Ciclo Inicial, menos de la mitad de las que fija la ley estatal.

Convivencia Cívica Catalana (CCC) recurrió en septiembre de 2007 esta normativa ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), al entender que «incumple» el decreto ministerial vigente en toda España. La organización reclamó al tribunal catalán «medidas cautelares» previas al pronunciamiento del Constitucional, al entender que la Generalitat «está burlando» la normativa estatal.

Margen para las comunidades
Dicha normativa en su Anexo IV establece de manera explícita un mínimo de 315 horas para los dos primeros años de Primaria. No obstante, concede, apelando al artículo 6.3 de la Ley Orgánica de Educación (LOE), cierto margen a las Comunidades Autónomas para organizar sus horarios. Así, según el citado artículo de la LOE, las Comunidades que tengan lengua cooficial podrán restar una cifra nunca superior a 35 horas de una misma asignatura para dedicarla a otras áreas.

Según denunció CCC, «la Administración catalana interpreta esa facultad de detraer nada menos que 70 horas, todas de la materia Lengua y Literatura Castellana (35 por curso), asegurando que las horas que se deben cumplir por ciclo son 245 en lugar de las 315 que requiere la normativa del Gobierno».

Aun así, las escuelas catalanas siguen muy por debajo del mínimo marcado por el Gobierno. Para alcanzar los mínimos que establece el decreto estatal -pasar de las 140 actuales de la mayoría de los centros a las 245 mínimas-, el decreto de la Generalitat establece una vía B que permite ampliar estas horas base «impartiendo contenidos de áreas no lingüísticas en castellano o en una lengua extranjera, o alternativamente se podrán utilizar estas lenguas en la realización de actividades previstas en la franja horaria de libre disposición». Para el Gobierno catalán, enseñar plástica o ciencias naturales en castellano -incluso con los libros de texto en catalán- cuenta como hora de español.

Ultimátum del TSJC
CCC tenía la sospecha de que el grueso de los centros no realizaban ese «refuerzo de castellano», y así lo comunicó al TSJC. El 6 de marzo, el Alto Tribunal catalán dio una semana de plazo a la Generalitat para que presentara los horarios lingüísticos de todos los centros de Primaria. Ante la imposibilidad de reunir en tan poco tiempo toda la documentación, el TSJC amplió el plazo.

La Generalitat tiene ahora hasta el 13 de junio para presentar ante el TSJC la totalidad de los horarios de los más de 2.000 colegios. Hasta ahora, se han remitido al tribunal autonómico los expedientes de 1.427 colegios, documentos a los que ha tenido acceso ABC.

Estos informes lingüísticos demuestran que la inmensa mayoría de los centros se limitan a cumplir rigurosamente las 140 horas mínimas que fija el decreto catalán para estos dos años y no amplían horas de castellano.

En contadas excepciones como el caso del CEIP «Prosperitat», situado en el Ensanche barcelonés, se llega a un tope de 157 horas de Lengua y Literatura Castellana, 70 menos de las 245 mínimas requeridas por el decreto ministerial. Convivencia Cívica Catalana asegura que el hecho de que el 90% de estos centros se quede en las 140 horas de castellano -es decir dos horas a la semana- demuestra que «la Generalitat está burlando la normativa estatal».

Francisco Caja, presidente de CCC, confía en que, una vez entregados todos los informes -faltan aún los de 838 colegios- y si se mantiene la tónica de los remitidos hasta ahora, «el Alto Tribunal catalán tome medidas cautelares».

«Muestra de mala fe» CCC entiende -y así se lo ha comunicado al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña- que «el departamento de Educación de la Generalitat, en una muestra inequívoca de mala fe, pretende hacer creer a este Tribunal que el déficit de 140 horas que arbitrariamente establece el decreto 142/2007 se compensa con clases de castellano o en castellano, y esto es totalmente falso como esta parte ha demostrado no sólo con lo que las adenda de los centros demuestran, sino también el análisis más superficial de la Disposición transitoria de la referida orden».

«Aunque algunos de los colegios que han presentado sus informes -contadas excepciones-exceden las 140 horas de castellano, en ningún caso llegan a las 245, lo que demuestra que se está incumpliendo el decreto ministerial», apunta Caja. Entre los centros que han remitido sus horarios al Alto Tribunal catalán se encuentran el CEIP Alexandre Galí, situado en el Paseo Marítimo de Barcelona, que imparte un total 148,75 horas de castellano en los dos cursos (70 en el primero y 78,5 en el segundo); el CEIP Auró de la Avenida Paralelo de Barcelona, que da 140 en total (70 por curso) y el CEIP Octavio Paz, ubicado en el número 655 de la calle Mallorca que imparte las mismas horas de castellano que el anterior.

Ninguno de los dos últimos colegios señalados refuerza las 140 horas mínimas establecidas por la Generalitat para esta etapa inicial. Lo mismo ocurre en la inmensa mayoría de centros que han enviado sus informes.

Las ikastolas enseñan a los niños que los etarras son presos políticos en vez de asesinos terroristas
Redacción Minuto Digital Bilbao 25 Mayo, 2008

La educación viene siendo usada por los nacionalismos, desde el mismo momento en que pusieron sus garras sobre estas competencias, que el Estado, gobernado sucesivamente por UCD, PSOE y PP, tan mansamente les cedió, para manipular a los niños e inculcarles la falsa idea de que sus regiones no son España. Se han inventado una historia que jamás sucedió, en la que prácticamente estos territorios fueron ocupados por la fuerza por Castilla y obligados a formar parte de España, donde se han mantenido a base de soportar constantes agravios. Y naturalmente la lengua se usa en sus sistemas educativos con exactamente los mismos fines, a saber, inculcar la idea y el sentimiento de que ellos no son españoles.

Naturalmente este propósito contra-educativo del nacionalismo está granado de disparatares. La Consejería de Educación del Gobierno vasco ya emitió en 2003, por poner un ejemplo, una circular dirigida a los colegios para que se considerase “inmigrantes” a todos los alumnos procedentes de otras comunidades autónomas.

La penúltima, ha consistido en la distribución de un juego en formato de CD repartido por la Federación de Ikastolas con motivo de la celebración del «Ibilaldia 2008», la fiesta de estos centros educativos, en la ikastola «Andra Mari», de Amorebieta (Vizcaya), que considera al miembro de ETA José María Sagarduy, «Gatza», como una de las personalidades de la localidad y lo califica de «preso político». No es ninguna novedad, las ikstolas tienen una larga trayectoria de episodios de apoyo a la izquierda aberzale. En 2001 las «ikastolas» de Navarra invitavan a un festival musical en favor del euskara a los payasos vascos Takolo, Pirritx eta Porrotx, al que pertenecía un concejal batasuno de Lasarte (Guipúzcoa) que se negó a condenar el asesinato del edil socialista Froilán Elespe. En 1969 se fundó la Federación Diocesana de Ikastolas –fíjense en lo prohibido que estaba el vasco con Franco, otra de las mentiras que habitualmente se usan para justificar la inmersión lingüística nacionalista- convirtiéndose con la llegada de la democracia en 1978 en una federación secular. En octubre de 1980, la Consejería de Educación del Gobierno Vasco firmó con el Ministerio de Educación y Ciencia (MEC) el Convenio de Ikastolas regulándose así 1.738 aulas en el País Vasco. Y hasta hoy.

Que las clausuren
El secretario general del PP vasco, Carmelo Barrio, pidió la intervención del consejero de Educación, Tontxu Campos, que ha conseguido la retirada del criminal CD, y además consideró que debería clausurarse «un modelo educativo que sirve para fomentar elementos de confrontación entre la juventud, algo incompatible con la educación y la pedagogía». Según Barrio, «a nadie en Baviera se le ocurriría, en un colegio público o privado, repartir un vídeo con Hitler como elemento de referencia, como tampoco a nadie en Alabama alabar a un miembro del Ku Klux Kan». «Es absolutamente angustioso pensar que niños y jóvenes puedan ser formados en los valores que representa ETA», señaló Barrio, quien denunció que al consejero «la educación vasca se le está yendo de las manos». Ante la polémica suscitada, la Federación de Ikastolas aseguró que adoptará las «medidas oportunas con las que evitar una difusión del material que avive la discordia» (ja).

La reflexión de fondo, sería exigir responsabilidades a los “lumbreras” que cedieron las competencias de educación a los nacionalistas, y no miren para Zapatero, miren más bien a la derecha y allí les encontraran. Si, si a esa derecha de alquiler, que desde 1975 se lleva pasando al bando contrario con la disculpa de la moderación o el centro, pancista más que reformista.

IMPOSICIÓN LINGÜÍSTICA
Un juez avala que la Generalitat obligue a los Mossos a traducir al catalán los atestados
* Un agente acudió a la Justicia después de que le obligaran a traducir unas diligencias
* Asuntos Internos le abrió un expediente por desobediencia a sus superiores
NANDO GARCÍA El Mundo 26 Mayo 2008

BARCELONA.- La Justicia ha avalado que se obligue a un agente de los Mossos d'Esquadra -expedientado por desobediencia- a traducir un atestado del castellano al catalán. El juzgado contencioso-administrativo número 1 de Girona ha dictado una resolución por la que considera que no se vulneraron los derechos fundamentales de este policía, que se enfrentó a su superior cuando le requirió que tradujera unas diligencias.

Según una interlocutoria notificada el pasado jueves y a la que ha tenido acceso EL MUNDO, no se trata de un caso de "libertad de expresión" sino de cuál es la lengua que se debe utilizar en los procedimientos administrativos y la normativa establece, según el juez, que sea el catalán. La resolución puede ser recurrida.

El caso de este cabo, que hace más de diez años que pertenece al cuerpo y que es nacido en Cataluña, se remonta al pasado mes de agosto. El policía, adscrito a la Unidad de Investigación de Girona-Pla d'Estany, fue instructor de las diligencias que acabaron con la detención del director de una sucursal de Caja Madrid y dos asesores por gestionar la concesión de créditos hipotecarios a inmigrantes a los que cobraban comisiones ilegales. El agente redactó los atestados en castellano sin que hubiera mayores problemas. No obstante, elaboró unas diligencias ampliatorias por la toma de declaración de las víctimas. El 24 de agosto, el subinspector y jefe de la unidad de investigación llamó al agente a su despacho y le ordenó verbalmente que tradujera al catalán las diligencias, a lo que el cabo le pidió que le dictara la orden por escrito. En escasos minutos, la recibió.

El agente, que posee el nivel C de catalán aunque por su rango únicamente se le exige el B, presentó un recurso de alzada contra la orden denunciando que se sentía "discriminado" y "humillado" por "usar la otra de las lenguas oficiales en la comunidad autónoma de Cataluña". Ante el silencio administrativo, el cabo presentó un recurso por vulneración de derechos fundamentales y más concretamente por el derecho a la igualdad y el derecho a la libertad de expresión.

Finalmente, el juzgado de Girona se ha pronunciado dando la razón a la Administración.

Batallas y guerra, o el bajo nivel del contencioso-administrativo
Nota del Editor 26 Mayo 2008

Yo confío en que los colegas catalanes de Asociación por la Tolerancia y Convivencia Cívica Catalana se habrán ofrecido a ayudar al funcionario para presentar el correspondiente recurso de casación ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, Sala de lo Contencioso- Administrativo.

No hay que olvidar que hay muchos jueces, demasiados, que aplican la ley del embudo y se quedan tan tranquilos, nadie les va a bronquear, así que no queda mas remedio que seguir la guerra, más batallas, y por lo menos dejar constancia de su ignominia.

La fragmentación será peor que la secesión
Editorial elmanifiesto.com  26 Mayo 2008

Mientras el PNV intenta salir del atolladero de Ibarretxe y su “consulta” para la autodeterminación, el Partido Socialista de Euskadi se ha descolgado con el anuncio de que está dispuesto a construir la “nacionalidad” vasca. Eso lo ha dicho Patxi López, y es evidente que, como siempre, lo ha hecho porque ZP se lo ha mandado.

El paisaje que cabe augurar es muy evidente: el PSE quiere desempeñar en el País Vasco el mismo papel que el PSC ha jugado en Cataluña, a saber, ser el partido que lidere una ampliación confederalizante del estatuto de autonomía, con rasgos nacionales, y que se apoye al mismo tiempo en alguna formación radical de izquierda nacionalista y en otra de derecha nacionalista que actúe como oposición. El mismo modelo veremos dentro de breve plazo en Galicia.

De esta forma, el mapa de España quedará configurado como una confederación gobernada mayoritariamente por el PSOE, eventualmente con apoyos nacionalistas, y con una hegemonía casi permanente en numerosos territorios y en el conjunto del Estado. Esto lo había previsto Jaime Mayor Oreja hace varios años. El desarrollo de los acontecimientos le ha dado la razón. La reunión de ZP con sus “barones” para resolver el laberinto de la financiación autonómica va en el mismo sentido.

No asistiremos, pues, a la ruptura traumática de la unidad nacional por la secesión de algunas regiones, sino que más bien veremos cómo la nación implota: el tejido del Estado se fragmenta de manera “indolora”, “democráticamente”, ante la pasividad de los poderes públicos y de los ciudadanos privados. Ante la secesión habría sido posible una reacción nacional; ante la fragmentación, por el contrario, nadie reaccionará, porque está en la lógica del desorden establecido. Suicido con anestesia.

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