AGLI

Recortes de Prensa    Martes 27 Mayo 2008

Lo que va de Elorriaga a Vidal-Quadras
Aun compartiendo la conclusión de Elorriaga sobre Rajoy, nos parece más oportuna la enmienda de Vidal-Quadras que trata de ubicar al PP, de manera clara, contra la deriva nacionalista que esta corroyendo a España como nación y como Estado de Derecho
EDITORIAL Libertad Digital 27 Mayo 2008

Una cosa es que estemos de acuerdo con Gabriel Elorriaga en que "Rajoy no está en condiciones de ofrecer un liderazgo renovado, sólido e integrador" y otra cosa, muy distinta, que desvinculemos esa convicción compartida de una cuestión ideológica y estratégica tan esencial como es la postura del PP ante la deriva que sufre nuestro país por culpa de los nacionalistas y de las cesiones de los partidos que no lo son.

Nuestra desconfianza hacia Rajoy se basa en que ha sido el aún presidente del PP quien, después de apartar a pesos pesados del partido, rodearse de colaboradores de ínfimo y acomodaticio perfil de oposición y enseñar la puerta a liberales y conservadores, ha impulsado, a través de Lasalle, una giro estratégico de acercamiento a los nacionalistas que conlleva inexorablemente una deserción de principios fundamentales; deriva que, para colmo, va a disminuir las posibilidades del PP de desbancar del gobierno a José Luis Rodríguez Zapatero.

El escrito de Elorriaga, sin embargo, elude casi totalmente esta cuestión. Es más, nos habla de un "falso debate ideológico" que, según él "tan sólo aporta exclusiones y renuncias". ¿Cree también Elorriaga que las "diferencias fundamentales de criterio" alegadas por San Gil eran "falsas" y sólo existían en la imaginación de la ex dirigente vasca? ¿Cree Elorriaga que incidir en la denuncia de la deriva nacionalista del PSOE no va a hacer ya ganar al PP un solo votante más de los 700.000 votantes que el PSOE ya ha perdido en su favor y de UPyD en estas últimas elecciones? ¿Cree acaso Elorriaga que las renuncias de personas como Acebes y, sobre todo, San Gil y Ortega Lara no se van a multiplicar por varios cientos de miles entre los votantes por esa aproximación "simpática" del PP a los nacionalistas? ¿Cree acaso que una mayor "flexibilidad" –por no decir cesión– del PP ante la creciente ofensiva nacionalista va a hacerle ganar al PP un solo votante nacionalista? ¿Cree Elorriaga que con ese giro del PP el PSOE va a dejar de ser "el refugio de los recelos que causa el PP" entre el minoritario electorado próximo al nacionalismo? ¿Cree Elorriaga que, con la situación crítica de descomposición nacional que padece España, una estrategia de acercamiento a los nacionalistas por parte del PP no conllevaría una deriva o un debate de carácter ideológico en el seno del partido, de manera inexorable y con independencia de que esa suicida estrategia surja del oportunismo y no de la convicción?

Lo único que sabemos de la posición de Elorriaga a este respecto es que considera que, tras la sentencia del Constitucional sobre el estatuto soberanista catalán, "habrá que hacer un balance de su contenido y será ineludible actualizar nuestra posición política". Esperemos que por "actualizar nuestra posición", Elorriaga no se refiera a resignarse o acomodarse a esa situación a la que apuntan la bochornosa falta de independencia del Poder Judicial y el cambio de fuerzas que conlleva la muerte del magistrado Garcia Calvo.

Lo que sí sabemos los que vemos a Rajoy incapaz de liderar una reacción enérgica en defensa de las libertades civiles y de la cohesión nacional que tanto han deteriorado la insaciabilidad de los nacionalistas y la cesión paulatina de los grandes partidos nacionales, es que Elorriaga ha sido, al menos hasta ahora, uno de los principales impulsores y defensores de la errada sociología electoral de Arriola, de la estrategia de "perfil bajo" de oposición y de la todavía más absurda estrategia de no quemar las naves de las alianzas con los nacionalistas en la crítica del PSOE.

El cuestionamiento que hace Elorriaga del liderazgo de Rajoy se parece mucho más al que algunos hicieron inmediatamente después y a raíz de conocerse los resultados electorales que el que se basa en cuestiones de principio y de rechazo a que Rajoy dilapide y convierta la oposición más fuerte desde el 78 en una suicida comparsa de un gobierno social-nacionalista.

Es por ello que, aun compartiendo con Elorriaga la descarnada tesis de que Rajoy ya no puede ofrecer ninguna clase de liderazgo, nos parezca mucho más oportuna la enmienda que Vidal-Quadras, Abascal y otros van a hacer a la ponencia política y que trata de ubicar al PP, de manera clara e inequívoca, contra la deriva nacionalista que esta corroyendo a España como nación y como Estado de Derecho. La de Vidal-Quadras es una enmienda que sitúa al PP no sólo en el centro de sus principios, sino en la senda ampliamente mayoritaria y contraria a que el oportunismo localista de unos pocos ceda ante un nacionalismo que trata de socavar las bases elementales de nuestra Constitución por la vía de los hechos y de los pactos; una cuestión estratégica y de principios, en definitiva, que ningún liderazgo, sea cual sea el que finalmente releve al de Rajoy, deberá en ningún momento olvidar.

El laberinto del PNV
Editorial ABC 27 Mayo 2008

EL Partido Nacionalista Vasco está inmerso en la confusión de su propia estrategia frentista y se acerca con evidente nerviosismo a las fechas fijadas por el lendakari Ibarretxe para iniciar su campaña de consultas ilegales. En junio habrá de celebrarse, según el calendario del Gobierno vasco, un pleno del Parlamento de Vitoria para que autorice la celebración de una consulta en octubre, a la que seguiría la convocatoria de nuevas elecciones. El fracaso electoral del PNV en los comicios generales del 9 de marzo -y con todos los elementos coyunturales que quieran los estrategas nacionalistas- ha trastocado la previsión del lendakari, basada una vez más en el aprovechamiento político del terrorismo de ETA, reactivado después de la ruptura de la tregua, para alcanzar los objetivos comunes del nacionalismo en su conjunto.

La última ocurrencia del Gobierno autonómico ha sido preparar un proyecto de ley que aprobará en los próximos días para regular las preguntas de la «consulta» del mes de octubre. Preguntas que, según los nacionalistas, plantearían a los ciudadanos el principio ético del rechazo a la violencia y el principio político del derecho a decidir. Es decir, una vez más, el PNV mezcla el fin del terrorismo con el derecho de autodeterminación. En el fondo y en la forma, es una coartada más del PNV para lanzar balones fuera y jugar con ventaja en cualquier posible escenario. Si el Partido Comunista de las Tierras Vascas no apoya el proyecto de ley, el PNV podrá decir que sus diferencias con el mundo proetarra han quedado acreditadas, además de vender la idea de que la izquierda abertzale vota lo mismo que socialistas y populares; y si lo apoya, podrá decir que ha conseguido que el PCTV se desmarque de la violencia. El problema, no obstante, seguiría siendo el paso siguiente, porque el lendakari o convoca elecciones, con el riesgo cierto de perderlas, o convoca la consulta, con la certeza -por tal hay que tenerla- de que el gobierno de Rodríguez Zapatero la impedirá. Si no hace una cosa ni otra, el lendakari se mostrará definitivamente como el lastre que dentro del PNV empieza a advertirse y será entonces cuando el bloqueo político de los nacionalistas tenga que resolverse con una crisis seria de liderazgo y de programa, empezando por prescindir de Juan José Ibarretxe, quien lleva más de siete años amagando y no dando con planes de los que únicamente se tiene la seguridad que se alimentan de las bases pactadas con ETA en Estella.

Entre tanto, el PNV empieza a perder su principal argumento defensivo, el de las contradicciones del socialismo sobre la política vasca, para ahogarse en las propias, que estos días pasados han revelado las visiones opuestas de Urkullu y Egibar sobre el mantenimiento del plan del lendakari o la posibilidad de negociar con el PCTV su apoyo al proyecto de ley con el que pretenden dar una imposible cobertura legal a la consulta de octubre. Pero no todo el problema es la actitud y las propuestas del PNV, porque el Partido Socialista de Euskadi, por boca de su máximo responsable, Patxi López, ha puesto sobre la mesa un «referéndum legal» para «construir la nacionalidad vasca», contempla nuevamente el final dialogado de la violencia de ETA y acepta cambiar el estatuto de Guernica. Tres ideas que discurren en paralelo a las del PNV y tienen como telón de fondo la experiencia confederal catalana, que junto con la declaración parlamentaria de mayo de 2005 -que autorizaba el diálogo con ETA en caso de abandono de la violencia-, forman el argumentario del PNV para reprochar al PSE que no apoye la nueva versión el plan Ibarretxe. La alternativa socialista que está definiendo López no implica realmente una política alternativa a la del PNV -lo que, a falta de oposición por parte del PP, no está siendo debatido como merece-, sino una mera sustitución en el liderazgo político para llevar adelante un proyecto que socialistas y nacionalistas podrían intercambiar en muchos de sus aspectos.

Marinero en tierra
Luis del Pino Libertad Digital 27 Mayo 2008

Hace unos días, los medios de comunicación publicaban la sorprendente noticia de que la policía japonesa, después de encontrar un loro perdido, había conseguido devolvérselo a su dueño gracias a que el animalito no paraba de repetir cuál era su domicilio.

En España, como somos más listos, andan todos los arquitectos del derribo constitucional tratando de llevar al Partido Popular en dirección contraria al domicilio que sus votantes les señalan, mientras los portavoces rajoyescos repiten el mantra de que el Partido Popular vive en el centro.

El propio Rajoy, esa especie de anti-Cid Campeador capaz de perder batallas incluso después de muerto, ha decidido - para demostrar que el lugar natural del PP es el centro- dejar que sus huestes genovesas recurran a tácticas sicilianas para volcar basura sobre todo aquel que ose discrepar.

Desde su atalaya de la séptima planta, en el puente de mando de su navío varado en mitad del desierto del Sahara, Rajoy dirige su catalejo hacia el centro y grita "¡Agua!". Y todos sus fieles empuñan los remos y se ponen a atizarle a María San Gil, a Esperanza Aguirre, a Mayor Oreja, y a la Cope, mientras las ratas exhaustas se van muriendo de sed y se amojaman en la cubierta reseca del barco. Todo es ciego sol, sed y fatiga. Y un charco de sudor que Rajoy, que empuña el catalejo al revés, confunde con un distante océano.

Es tanto el tiempo que la expedición rajoyesca lleva viajando hacia el centro sin moverse de su sitio, que el espíritu de los náufragos de la Medusa ha comenzado a hacer su aparición. Los primeros actos de canibalismo político van dejando un reguero de osamentas en las sentinas del buque, repletas ahora de copias censuradas de los discursos completos de Mariano. En las últimas semanas, los Parsons voluntarios que rodean a Rajoy han ido eliminando de esos discursos - mientras el Gran Timonel les vigila - las referencias a la unidad nacional, al apoyo a las víctimas del terrorismo y a todo cuanto resulte antipático a los nuevos amigos nacionalistas que Rajoy cree que le esperan en ese inexistente Eldorado de la centralidad.

Añorando el sendero luminoso de baldosas amarillas de la revolución siempre pendiente, Rajoy arenga a sus huestes: "¡Hay que moverse!" - les dice. "Y el que no quiera moverse, que se vaya al Partido Liberal". Y los escasos supervivientes de la tripulación lanzan vivas a Mariano con sus bocas resecas y tuercen el gesto cuando Rajoy les promete un polvorón de La Estepa para el primero que divise el Centro.

Rodríguez Salmones, remontando de duna en duna la corriente de arena, consigue llegar hasta el barco para traerle a Rajoy buenas noticias: "He conseguido el apoyo de Ibarra, Mariano. Y el de El País y La Vanguardia. Hasta Llamazares ha confesado en privado que, si hay alguien más Gallardón que Gallardón, ése no es otro que Rajoy". Y Mariano sonríe complacido, mientras medita si continúa con el proceso de renovación fichando a Lawrence de Arabia como responsable de una futura expedición al Polo.

Pero la tranquilidad no dura mucho. Los espías repartidos por el barco le informan de motines a bordo y Rajoy, moviendo con la mano izquierda dos bolas de acero de manera compulsiva, ordena que Elorriaga sea abandonado en un oasis desierto con una única cantimplora llena de arena.

En el camarote del buque, repleto de mudos con levita y sombrero, que piden huevos duros a bocinazos, Arriola termina de poner a punto la nueva página web de apoyo a Mariano Rajoy, usando un ordenador alimentado a pedales. Le vino la inspiración para la página esta mañana, al ver en la distancia un espejismo en el que aparecía un bar abierto hasta el amanecer, con un letrero luminoso que decía: "Estoy con Rajoy. Lo que no sé es dónde".

"¡Buscadme a Javier para que opine sobre la web!", dice Rajoy a su tripulación. Y todos se afanan inútilmente en encontrar a Arenas en el desierto. Pero Arenas se ha escondido hace días en el único bote salvavidas existente, mientras piensa cómo hacer para saltar del barco y camuflarse en el paisaje. Desde su escondite, el veterano democristiano asoma la cabeza y contempla a los tiburones financieros, que dan vueltas y más vueltas alrededor del buque, conscientes de que, antes o después, podrán devorar algún despojo arrojado por la borda.

Cae la noche. Los rendidos tripulantes se derrumban en cubierta y comparten la última botella de agua que les queda. Es de Agua de Vichy. Uno tras otro van cayendo en los brazos de Morfeo. Sólo resiste Soraya, que como es un poco más despierta que los demás, tarda más en conciliar el sueño. Apoyada en la amura de babor, contempla las dunas infinitas que les rodean y trata de pensar en cómo hacer que el barco avance hacia el agua prometida.

De manera repentina, una idea le viene a la mente: "¿Y si hiciéramos un mini-trasvase?".

Crisis del PP
El autismo de Mariano
El de Pontevedra ha sido siempre así, pero no pudo evitar que su partido, durante la anterior legislatura, se comportara muchas veces de un modo que no era de su gusto. Tras la derrota electoral se ha liberado de las ataduras y ahora comienza a realizarse
Cristina Losada Libertad Digital 27 Mayo 2008

Después de sorprendernos con un elogio del movimiento por sí mismo, expresado con el sutil aforismo de que "en la vida hay que moverse", Rajoy aseguraba desde las páginas del ABC del domingo que él no ha cambiado un ápice, o sea, que no se ha movido de donde estaba. Es lo que dicen todos: yo no he cambiado, has cambiado tú. Sin embargo, en este caso, hay serios indicios de que le asiste la razón. El de Pontevedra ha sido siempre así, pero no pudo evitar que su partido, durante la anterior legislatura, se comportara muchas veces de un modo que no era de su gusto. Tras la derrota electoral se ha liberado de las ataduras y ahora comienza a realizarse, a ser él mismo como es, que es también como era antes.

Pongamos por caso la confrontación con el Gobierno por la negociación política con los terroristas. Rajoy hizo, de entrada, ese tipo de oposición a medias que consiste en tender y quitar la mano de forma simultánea. El "sí, pero no" y el "no, pero sí", que representa el súmmum del centrismo. Y ahí hubiera quedado la cosa, en protestar un poquito a la espera de que el tiempo resolviera el asunto por sus propios medios, en estar a "verlas venir", asiento cómodo que permite sumarse o restarse según sea el desenlace, si la AVT no hubiera tomado la iniciativa que obligó a la dirección del PP a subirse al carro y dejar de templar gaitas. Hoy comprendemos, al fin, que lo hizo a su pesar, pues el Rajoy verdadero prefiere apoyar antes que abroncar al Gobierno, no quiere dar motivos para que le acusen de crispar y considera inaceptables los "condicionantes externos".

Dichos "condicionantes" molestan enormemente a la cúpula del nuevo PP, que sabe a ciencia cierta que lo mejor para un partido político es el autismo total y que nunca se debe hablar con desconocidos ni hacer caso a nadie de fuera, con dos notables excepciones: que se trate del Arriola de turno y de los medios de comunicación que se han dedicado a hostigarlo. Cuando Rajoy insiste en la independencia de su partido respecto de los medios incurre en un error de concepto, ya que son los medios los que han de ser independientes de los partidos, pero, además, sólo quiere distanciarse de los que le trataban bien sin renunciar a la crítica y no de los que le castigaban hasta hace un cuarto de hora.

Los del exterior no lo acabamos de comprender, pero dentro del círculo de iniciados se ha llegado a la sabia conclusión de que los medios que han acaudillado todas las campañas contra el PP van a conseguirle los millones de votos que necesita para ganar elecciones. La "banda de los cuatro" ha descubierto lo que siempre ha sabido Gallardón: que el voto moderado y centrista del PP se encuentra entre los seguidores de la SER y El País, los espectadores de la Sexta y los fans de Chikilicuatre, que son gente muy ilustrada y con gran sentido del humor –aunque incomprendido– que va a enseñarles español a los serbios. Todo esto ya lo tenía claro Rajoy desde antes, pero fue prisionero de las malditas circunstancias. De ahí que él no haya cambiado y la estrategia de su partido sí.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Crisis del PP
Duros, sí, ¿y qué?
Aznar, Aguirre, Zaplana, Acebes, Álvarez-Cascos, Vidal-Quadras, Mayor Oreja, San Gil, Abascal, Otaola, Ortega Lara y compañía son duros. Pues vale. Duros con la ETA, con los que aprovechan políticamente lo que hace la ETA...
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 27 Mayo 2008

En la alelada España del momento, quien primero cuelga la etiqueta al prójimo tiene media batalla ganada. Eso lo tiene tan claro el progrerío que parece que nacen sabiéndolo. En cuanto Rajoy ha empezado a dar puerta a los mejores (por aquello de sumar), los medios izquierdistas y nacionalistas al completo, más algún diario extraviado, viendo la bicoca de una derecha capada y condenada a comunicarse con el exterior a través de la mejorable médium Soraya SS, no han tardado ni media hora en emitir una taxonomía de la derecha que pone a un lado al prudente y moderado Rajoy con su equipo de centristas, y a otro lado a los "duros" o, según versión más desahogada, "extrema derecha" o "ultras".

Dicen algunos progres imaginativos que ahora le están administrando a Rajoy su propia medicina desde dentro, usando contra él a las víctimas del terrorismo (o "usando el terrorismo" sin más, llegan a afirmar en el partido de Vera y Barrionuevo). Más bien lo que sucede es que los de siempre le siguen aplicando al PP la vieja pócima. Limitándola esta vez a cuantos no tragan con la claudicación en los principios y salvando, claro está, a los que van a regalarles una futura oposición de sesenta diputados, tirando largo, que se cronificará hasta que la niña de Rajoy ingrese en el asilo hablando inglés, comentando el precio del pollo y bien centrada en las-cosas-que-de-verdad-preocupan-a-la-gente.

Ya han subrayado otros lo singular de convertir a Fraga y Gallardón, líderes de la vieja Alianza Popular, en representantes de la renovación, despachando como extrema derecha –como fascistas, vamos– a un frente de notables que procede en muchos casos de la UCD o, como Aguirre, del Partido Liberal. Por no hablar de los que más les irritan: esos malditos "comentaristas" de la COPE que vienen de la izquierda ("lo declaro como culpa, como pecado, no como gloria", que diría Prieto). Pero, por singular que resulte, las primeras etiquetas que se colocan suelen perdurar. Cosas de la psicología de masas.

Acéptese pues alguno de los motes por no perder el tiempo en tonterías. No los que consistan en insultos, claro está, pero esa cosa opinable y valorativa de "duros", ¿por qué no? Aznar, Aguirre, Zaplana, Acebes, Álvarez-Cascos, Vidal-Quadras, Mayor Oreja, San Gil, Abascal, Otaola, Ortega Lara y compañía son duros. Pues vale. Duros con la ETA, con los que aprovechan políticamente lo que hace la ETA, con quienes representan en ayuntamientos a la ETA, con quienes negocian con la ETA y con quienes dentro de su partido, repentinamente, se han vuelto blanditos, dulces, maleables, contemporizadores con dos de las cuatro categorías anteriores. Duros con todos ellos, sí. ¿Y qué?
Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Crisis del PP
Zapateritis aguda
Quienes se declaran abiertamente de centro deberían explicar en qué exactamente hay que acercarse a la izquierda, si en la corrupción, el empobrecimiento de las naciones o en los crímenes cometidos en su nombre.
GEES Libertad Digital 27 Mayo 2008

Los estudios estratégicos tienen sentido en un país que aspira a contar con una política estratégica, de grandeza y proyección nacional. Pero desde que Rodríguez Zapatero llegó al poder, lo exterior y la visión de una España actor relevante en el ámbito internacional se hicieron añicos, girando toda su obra en lo doméstico y en la división nacional. Tras su segunda victoria electoral esta tendencia se agudiza cada día.

Cabía esperar que el llamado principal partido de la oposición sostuviera el sentido común y abanderara la idea de una España equiparable al resto de potencias que nos rodean, pero a tenor de lo que estamos viendo estos días la única política que emana de Génova ni siquiera es ya doméstica: es tribal. De hecho, no es política si por tal entendemos el avance de ideas y proyectos.

En política, por suerte o por desgracia, las imágenes cuentan y mucho y no deja de resultar sorprende que los defensores de una manida aunque nunca explicada "modernización del PP", obtengan un explosivo cóctel con sus decisiones: el aplauso de los actuales dirigentes socialistas; la solidaridad de antiguos barones del PSOE; la misericordia de su principal oponente mediático, El País; la crítica de los dirigentes históricos del PP, desde Aguirre a Cascos; las manifestaciones de preocupación de su presidente de honor, José María Aznar; y, eso sí, el apoyo acérrimo de don Manuel Fraga Iribarne, más un clásico que un modernizador, a decir verdad. El batiburrillo gestado por y en torno al actual equipo rector del PP es a la vez tan sorprendente como desmoralizador. No importa que desde el balcón de la calle Génova se niegue la mayor, la creciente división interna.

Cuando Zapatero ascendió al poder, primero dentro del PSOE y después al Gobierno, lo que sucedió no dejó de ser llamativo: su camarilla de fieles y leales, prácticamente sin experiencia, hizo tabla rasa con su propio pasado, desbancó a los pesos pesados socialistas, empezando por el propio Felipe González, y dio tal giro al PSOE que el partido socialista de Zapatero poco o nada tiene que ver con el PSOE anterior a 2003. Todo gracias a su persona y a un puñado de escuderos. El resultado ya sabemos cual es, por desgracia: un Ejecutivo radical sin parangón alguno, ocupado en gobernar sectariamente, en servir de ejemplo de todo lo más estrafalario y dispuesto a poner en riesgo el modelo de convivencia entre los españoles.

Por desgracia, la zapateritis que entonces padeció el PSOE parece haberse vuelto una enfermedad mucho más contagiosa de lo que cabía esperar: también ha anidado su cepa en Génova. La gran diferencia es que este brote agudo no se está pasando, como hizo el PSOE, desde los resortes del poder, sino en la oposición, donde las defensas siempre están mucho más bajas. Al fin y al cabo, como sentenció en su día el brillante y cínico Andreotti, "lo que desgasta no es el poder, sino no tenerlo".

Para nosotros, el PP es una necesidad estratégica para España. Tiene que haber una oposición que, independientemente de las maneras, haga lo que tiene que hacer, vigilar al Gobierno estrechamente y oponerse a él con una plataforma clara de valores, ideas y principios. Y frente al asalto revolucionario de la izquierda postmoderna, sólo un ideario liberal-conservador puede tener algo que decir en contra y servir de contrapeso y antídoto. La tercera vía no cuajó en la izquierda y aún menos puede cuajar entre los conservadores, porque no son estos los que durante el siglo pasado han fracasado ideológicamente. Y quienes se declaran abiertamente de centro deberían explicar en qué exactamente hay que acercarse a la izquierda, si en la corrupción, el empobrecimiento de las naciones o en los crímenes cometidos en su nombre. A no ser que lo único que tengan sea una auténtica empanada mental.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

La hora de la verdad
MANUEL MONTERO El Correo 27 Mayo 2008

No hay más juego, no quedan más augurios de entrevistas decisivas que lo cambiarán todo. La propia trascendencia que el lehendakari dio a su cita con Zapatero desvela la sima política en que ha caído el soberanismo gobernante. ¡A estas alturas del drama se confía en una conversación para lograr de un plumazo la soberanía, la reivindicación máxima del nacionalismo vasco desde hace 115 años! ¿Desconocimiento de en qué consiste la política?, ¿exceso de confianza en las virtudes de la terquedad? Sin duda, hay creencia de estar en posesión de la verdad (es decir, que los postulados de partido constituyen una verdad universal) y de que por eso resulta posible convencer en una charla de un par de horas. Se ha perdido el sentido de la realidad y reina el voluntarismo.

Con estas alforjas hemos alcanzado al momento decisivo, la hora fatal del soberanismo, en la que le toca decidirse. Pueden pasar diversas cosas, pero parecen variaciones sobre el mismo tema, pues cuesta imaginar que el lehendakari cambie la dirección básica de su camino.

Posibilidad a). El lehendakari, erre que erre, presenta en junio su proyecto de referéndum al Parlamento. Si EHAK no lo aprueba, la convocatoria decae y el soberanismo se escurre por las alcantarillas del ridículo histórico.

Posibilidad b). La convocatoria sale adelante gracias a los votos de la izquierda abertzale. La imagen del 'nacionalismo moderado' tomando una decisión de tan graves implicaciones junto a las cercanías del terror resulta demoledora desde el punto de vista ético, político e histórico. Encima, el disparate sólo serviría en términos simbólicos, pues será inútil en la práctica. Gobierno y Tribunal Constitucional dirán que no hay referéndum, ya que el convocante no tiene capacidad para convocarlo -nadie puede hacer lo que no puede hacer- y tampoco está el horno para consultas a la brava.

No habrá referéndum, se convoque o no, pero en el primer caso descrito habría incurrido el tripartito en desliz de lesa estupidez o ridículo; en el segundo, de impudor, todo para gestar un antecedente soberanista que estaría preñado de deterioro ético y de menosprecio a la otra mitad de los vascos, los no nacionalistas, con los que se forjó la autonomía y la democracia. Tal decisión tendría consecuencias tremendas en la política vasca y ninguna positiva para la convivencia.

Las dos vías llevan a elecciones autonómicas en octubre, pues el lehendakari ha empeñado su palabra y aunque su compromiso con la palabra dada es selectivo, en este punto parece dispuesto a cumplirla, ya que no en su promesa de que nada habría sino en ausencia de violencia. Dada la inmutabilidad de su 'hoja de ruta', también iríamos a elecciones otoñales si tuviera la lucidez de ahorrarse el trago de llevar la convocatoria al Parlamento.

Tendremos, pues, elecciones, que quizás se quieren de victimismo soberanista como las de 2001, aunque resulta difícil que cuaje la imagen de víctima cuando se es el agresor. Nada sugiere que esta vez la estrategia cuaje. Primero, por la sensación de soledad que irradia el tripartito en sus avisos de consulta. Segundo: la tendencia electoral, la que se vio en las municipales y generales, va por otro lado.

Todos los caminos que pueden deducirse de los datos que hay -no los de las imaginaciones y querencias- señalan que el periodo soberanista se acerca a su término. Dejará tras sí una década en la que la sociedad vasca se ha coagulado sobre sí misma, ha conocido la miseria moral a que puede llegar y llenado de desazones, resquemores y escisiones sociales sin cuento ni precedentes: esta será su herencia.

El fondo de tal cuestión lo reflejó bien el lehendakari tras entrevistarse con Zapatero, cuando dijo una cosa sorprendentísima, «quien piensa en elecciones no piensa en soluciones», al parecer para reprenderle a ZP y echarse flores.

La reflexión resulta incongruente, a no ser que el soberanismo crea que hay soluciones al margen de las voluntades electorales. Quien busca soluciones (¿a qué?, ¿al callejón sin salida en que se ha metido el soberanismo?) debe contar con los electores, con las elecciones: esta es la prioridad en cualquier política democrática, no los proyectos fantasiosos de cambiar el mundo a la tremenda. Sin elecciones no hay soluciones (a lo que sea), en base a ellas se construye la democracia, la autonomía, toda nuestra vida política. Quizás el olvido de esta evidencia es lo que ha llevado a construir planes, quiméricas mesas de partidos, consultas al modo de castillos en el aire, que todo parecía volar al margen de las querencias electorales.

Todo indica que el soberanismo del tripartito llegará hasta las hieles del viacrucis que nos ha impuesto y que, efectivamente, irá al Parlamento con convocatoria de referéndum y en octubre a elecciones soberanistas. Que lo hará a cualquier coste. No hay precedentes en esta década de que haya dejado de tomar alguna decisión -de las que remarcan sus obsesiones identitarias o doctrinales- por prudencia, porque perjudiquen a la convivencia o por razones éticas. Puestos en la balanza el sentido común y sus proyectos soberanistas, ha venido eligiendo siempre lo segundo. Probablemente esto se acabará sin un solo gesto que pueda identificarse como noble.

Además de las vías anteriores, hay otra posibilidad. Que el PNV se niegue a seguir por el camino que le lleva al suicidio colectivo y se plante. Lo que pasa es que se le acaba el tiempo y provoca temor ponerle el cascabel al gato. Además, a quien mata al padre se le queda el estigma de parricida, que no está bien visto.

Así, el final del soberanismo todavía nos deparará escenas de emoción, misterio e interés. La última incógnita la creó Ibarretxe cuando en su condena al atentado de Legutiano incluyó una apreciación inusual: «Tengo 51 años y estoy harto de ver estos amaneceres tristes en la sociedad vasca». Parecía arranque de reflexión sobre la vida, pero no siguió. El hermeneuta opina que esa nota tan rara en los discursos del lehendakari, que no suele dar pistas personales, se debía a que el día siguiente era su cumpleaños y eso le puso melancólico. Los discursos del soberanismo se construyen a veces sobre circunstancias concretas, casi tangibles.

Se atisba el final del drama soberanista, pero los azares vitales pueden llevarlo por vericuetos sorprendentes.

"HAY COSAS QUE NO SE ESTÁN HACIENDO BIEN"
Vidal Quadras: "Si María San Gil, Ortega Lara y Otaola estorban en el PP, hay mucha gente que no estará"
Alejo Vidal Quadras explicó este lunes en LDTV las enmiendas que ha presentado junto a Santiago Abascal y otros compromisarios a la Ponencia Política del PP para el próximo congreso. En ellas propone una nueva redacción del texto sobre la base de un "cambio de estrategia, pero manteniendo y reforzando los principios", y que sea una alternativa a "ese cambio de régimen político de Zapatero y los nacionalistas". Vidal Quadras se mostró de acuerdo con Esperanza Aguirre: "En estos momentos hay cosas que no se están haciendo bien. Si María San Gil, Ortega Lara y Otaola estorban en el PP, hay mucha gente que no estará".
Libertad Digital 27 Mayo 2008

Las enmiendas presentadas por Vidal Quadras y Santiago Abascal afectan a los principios del modelo de Estado y los pactos y completan la ponencia oficial definiendo el marco y la línea estratégica. "Rajoy dice que hay que moverse, adaptarse, pero no se dice cómo ni hacia dónde". En las enmiendas, Vidal Quadras pretende explicar cuál es la línea estratégica y sobre que bases y estrategias hay que "moverse".

"Tras 30 años de estado autonómico España está muy cerca de perder su unidad y la cohesión y convertirse en una federación de naciones soberanas. Hay que detener ese proceso, y volver a los principios de la Constitución del 78 y no acomodarse a ese cambio de régimen político al que nos están llevando Zapatero y los nacionalistas", dijo el europarlamentario del PP.

Opina Vidal Quadras que en estos momentos de crisis hay mucha confusión, "la gente se inquieta mucho y empieza a hacer cosas raras", y por ello del congreso debe salir de manera "clara y nítida qué es el PP, que quiere ser, su estrategia y objetivos", y cree que eso no está definido en la ponencia oficial. "Hay nerviosismo. Nadie dice qué hay que hacer y la ponencia oficial no lo dice, sólo establece principios generales, pero no especifica la estrategia". En las enmiendas presentadas, se pretende por tanto establecer "un cambio de estrategia manteniendo los principios".

Según Vidal Quadras en dichas enmiendas también se garantiza la unidad del partido. "San Gil volverá a estar a gusto, Ortega Lara volverá, todos volverán a estar a gusto salvo el que quiera imponer intereses localistas coyunturales".

Se mostró muy crítico con las personas que desde su partido hablan de acercarse a los nacionalistas. "He oído que hay compañeros que dicen que hay que integrar a los nacionalistas, abrirse. Llevamos 30 haciendo eso, ceder, ceder, 30 años cediendo. España está a punto de disgregarse en nacioncillas ajenas entre sí", dijo haciendo hincapié en el problema del agua y las lenguas. "Estamos en un estado muy próximo al de la fragmentación definitiva y todavía hemos de ceder más. Los que crean eso se han equivocado de partido".

El ejemplo de Canarias y Baleares
Para explicar el sentido de su propuesta, Alejo Vidal Quadras puso el ejemplo de lo sucedido en Canarias y Baleares, donde, en su opinión "se tomó la peor decisión" al aliarse PP con Coalición Canaria para impedir que votase el PSOE, el más votado; y el PSOE en Balerares que se alió con un conglomerado de partidos nacionalistas para impedir que gobierne el PP. Para Vidal Quadras hubiera sido "muchísimo más sensato, con más sentido de Estado" que PP y PSOE hubiesen permitido gobernar al más votado "neutralizando a partidos que lo único que pretenden es liquidar el marco constitucional". En este sentido, apuntó que "si se hace una encuesta, el 90 por ciento de los españoles" estaría a favor pero no se hizo "porque elites locales imponen su interés al corto plazo" frente a un "sentido nacional, e integrador". "Este ejemplo ilustra perfectamente el cambio de estrategia que proponemos", concluyó.

Al ser pregunta por el papel de José Manuel Soria, Vidal Quadras considera que "vive en la ilusión, que a lo mejor más que ilusión es un pretexto, de que hay nacionalistas moderados y radicales", cuando pacta con "un partido que dice –Coalición Canaria– que Canarias esa tierra que no pueda ser más española tiene que ser un Estado asociado, ¿esto es moderación?, esto es delirium tremens". Por ello, reiteró que lo que debe primar es "el interés nacional, no cada uno con su asuntillo particular".

Rajoy necesita un proyecto
Vidal Quadras no quiso pronunciarse explícitamente sobre el liderazgo de Rajoy, porque opina que "si el debate es ahora de personas estamos desviándonos". Dice que Rajoy "puede ser un buen presidente del PP y un buen líder de la oposición" pero "lo que le falta es un proyecto es ofrecer a los españoles" que "debe ser consistente, que los españoles puedan compartir, no sólo los del PP". El eurodiputado cree que con "un proyecto que tenga fuerza, solidez, garra, y ambición puede ganar perfectamente las próximas elecciones", pero "sobre la base de la ambigüedad, la dispersión, el entreguismo a los nacionalistas y la división del PP en banderías localistas" no hay nada que hacer.

Los que sobran en el PP
En cuanto al abandono de María San Gil, y la baja en la militancia de Ortega Lara, Vidal Quadras es claro. Dice que el PP "bajo ningún concepto se puede permitir" que dos "símbolos del coraje, de las virtudes cívicas, de los más noble de la nación" dejen el partido. "Hemos recuperar la conciencia clara de lo que somos, de lo que defendemos de cuales son nuestras convicciones más profundas, encarnarlas en un proyecto y no en etiquetas esotéricas", añadió. La situación actual del PP la define como "una especie de baño en un caldo viscoso interno del que debemos salir, hay que proyectarse hacia fuera, hay que llamar a la gente". Cuando se le pregunta directamente si cree que Rajoy, más allá de que pueda hacerlo, está llevando el PP por el rumbo adecuado, Vidal Quadras responde que "tiene que ponerse a la tarea".

En relación con el artículo de Ragina Otaola en su blog de Libertad Digital, en el que dice que "la crisis está revelando que hay juego sucio en el PP", Vidal Quadras insite en la idea de que "si San Gil, Otaola, Ortega Lara que encarnan lo más noble, lo más serio, lo más patriótico estorban, el PP va al fracaso", es más añade que "hay mucha gente en el partido que si esas personas estorban el PP no estará". El eurodiputado señala que "Rajoy debe recuperar el timón de la nave y empuñarlo con fuerza porque va un poco suelto, y dirigir el partido en la línea correcta que es la nuestra", porque "los que quieren sacrificar los interese de un partido nacional a sus intereses localistas esos son los que estorban, esos los que sobran en el PP".

Fraga Iribarne y el gallego
Xoán Xulio Alfaya Periodista Digital 27 Mayo 2008

Me envía un buen amigo parte de la portada escaneada del "Correo de Galicia", Buenos Aires, 15 de junio de 1968. El "Correo de Galicia" tiene como subtítulo "El periódico para los 600.000 hogares gallegos del Río de la Plata". La noticia es la siguiente: "Fraga Iribarne, gallego, considera delito defender y exaltar el idioma gallego. Multó con 50.000 pesetas a La Voz de Galicia". La noticia de la multa impuesta por el entonces ministro de Información y Turismo apareció en La Voz de Galicia el 17 de mayo de 1968.

El motivo de la multa fue la publicación, el 26 de julio de 1967, de una carta abierta del escritor orensano Felipe Fernández Armesto (bajo el seudónimo de "Augusto Assía") titulada "Sobre el idioma gallego". Esta carta abierta de "Augusto Assía" fue reproducida en el Correo de Galicia el 30 de agosto de 1967 "por considerarla una magnífica defensa de nuestro idioma, hecha con sólida y serena argumentación".

De momento no he conseguido dicha carta.

¡Fraga, Fraga, quién te vio y quién te ve! Pasaste de perseguidor del gallego a inquisidor de los hispanohablantes. Te pones cualquier chaqueta, menos la de la libertad que, al parecer, te queda demasiado grande.

Ha sido D. Manuel Fraga Iribarne, el otrora perseguidor del gallego, el que ha puesto los cimientos de la actual Política Lingüística que, so pretexto de defender la "lengua propia", niega los derechos democráticos de los hispanohablantes.

Como colofón a mi brevísimo comentario añado, para mayor información de mis lectores, la entrevista realizada el 30.04.2008 a Gloria Lago, presidenta de Galicia Bilingüe, entrevista en la que deja bien claro que el español o castellano no está en peligro, sino la libertad de usarlo.

Dirigentes del PP tratan de frenar el diálogo con los nacionalistas
Se hacen eco de la «desconfianza» de San Gil hacia la estrategia de la dirección y corrigen la ponencia política. Vidal-Quadras lidera el rechazo al nacionalismo y Aguirre reclama más democracia en el partido.
Carmen Morodo - Madrid La Razón 27 Mayo 2008

El debate sobre la relación con los nacionalistas y las alianzas de futuro, que ha abierto con un desenlace traumático la presidenta del PP vasco, María San Gil, estará en el congreso de Valencia y será, previsiblemente, uno de los asuntos mollares de la discusión que mantengan los populares en su XVI cónclave nacional. Un grupo de dirigentes, encabezados por el eurodiputado Alejo Vidal-Quadras, ha presentado un paquete de enmiendas para evitar que la ponencia política cierre, a su juicio, «en falso» el debate estratégico e ideológico. Los firmantes son una delegación plural en el ámbito territorial e institucional: Santiago Abascal, diputado del Parlamento vasco; Carlos Delgado, alcalde de Calvià y candidato a la presidencia del PP balear; Luis Fraga, senador; Eugenio Nasarre, diputado nacional; y Vicente de la Quintana, concejal del PP en Durango. La clave está en si, como en principio parece, contarán con el apoyo de «notables» como Esperanza Aguirre o Jaime Mayor Oreja.

El documento político que se enmienda recogió finalmente la literalidad de los planteamientos defendidos por San Gil, pero la calidad de su redacción denota el pulso interno que se libró en su confección. Y para un sector del partido, en el que están los arriba citados, es, además, «papel mojado» en la medida en que el crítico análisis que en él se hace del nacionalismo «chirría» con los pronunciamientos de la dirección nacional en favor del diálogo con todas las fuerzas. No basta con que se diga que debe ser sin renunciar a los principios.

Por tanto, el congreso, primero en comisión, y después en Pleno si las enmiendas reciben un 30 por ciento de los votos, debatirá un programa político alternativo articulado sobre una idea eje: el «no» al pacto con las minorías y la oferta permanente de acuerdo a la izquierda (el PSOE y los demás partidos de ámbito con vocación nacional) para impulsar una reforma constitucional que frene a un nacionalismo «en clara deriva secesionista». De plano se rechaza la comparación con la estrategia del 96, cuando Aznar moduló su discurso y llegó a un acuerdo de gobierno. Para quienes plantean este programa alternativo ni PNV ni CiU están en la misma posición que entonces.

Las tres enmiendas hacen un exhaustivo análisis de la «grave crisis» del modelo autonómico y explican con detalle la hoja de ruta de este acuerdo nacional entre los dos principales partidos con perspectiva de varias Legislaturas -yendo mucho más allá de la propuesta de cambio constitucional que llevaba Rajoy en su programa electoral. También reabren el debate sobre la definición ideológica del PP y, sin renunciar al centro-reformismo, introducen alusiones a la derecha moderada y a los valores del humanismo cristiano.

En el debate congresual, esta vez en clave estatutaria y de democracia interna, se cuela otra llamativa enmienda impulsada por el PP de Madrid y apoyada por la presidenta Aguirre. Además de la discusión sobre las primarias, los compromisarios tendrán sobre la mesa una propuesta que plantea corregir los estatutos para acabar con la prohibición de que quien avale una candidatura no pueda dar su apoyo a otra.

En concreto, la enmienda firmada por el presidente del PP de Chamartín, Luis Miguel Boto, pide que cada compromisario pueda avalar a un máximo de dos aspirantes a candidato para fomentar el pluralismo y la participación. También aboga por que en el reparto de delegados por comunidades autónomas se tenga el cuenta el porcentaje de votos conseguido en cada región en las últimas elecciones.

Partidos
Las embajadas no aguantan a Carod
Los diplomáticos denuncian que los emisarios catalanes no respetan los protocolos establecidos en sus visitas al exterior También vetan en sus actos la bandera española
Las invitaciones para la inauguración de las delegaciones de Londres y Berlín estaban escritas sólo en inglés y catalán.
Carmen Gurruchaga La Razón 27 Mayo 2008

MADRID- La apertura de las llamadas «embajadas catalanas» sigue creando problemas a los embajadores españoles destacados en el país en el que la Generalitat pretende la representación, porque los emisarios catalanes no respetan los protocolos ni las normas establecidas. Sucedió hace unas semanas en Londres, donde la cancillería española sólo fue informada de la fecha de la apertura de la Delegación en una invitación redactada exclusivamente en inglés y catalán, los mismos idiomas utilizados en el acto de inauguración, en el que sólo estuvo presente la bandera catalana, según ha podido saber LA RAZÓN de diversas fuentes diplomáticas.

El vicepresidente de la Generalitat, Carod Rovira, actuó de la misma manera en que lo había hecho con anterioridad en Berlín o Edimburgo y que, formalmente, estuvo mal vista por el Gobierno de Zapatero, porque algún miembro de su Gabinete manifestó algo en ese sentido, aunque no pasó de un simple comentario. Es más, las fuentes que informaron a este periódico están convencidas de que la falta de reacción a estas formas, en su opinión demasiado evidente, se debe a la debilidad política de Zapatero ante los 25 escaños que le proporciona la comunidad que preside Montilla.

Política de apaciguamiento
«Esta realidad le lleva a adoptar una política de apaciguamiento y ocultación de hechos graves como éstos, que van socavando la fuerza e imagen de España, en beneficio de otras fuerzas que observan este proceso de descomposición con profunda satisfacción», añadieron las fuentes.

En la apertura de la delegación londinense, Carod no mencionó para nada España, ni la Constitución, y sí, en cambio, el Estatuto. Tampoco hizo saber a nadie que en el acto se encontraba un miembro de la Embajada española, en representación del Embajador, a la que, obviamente, no invitó a colocarse junto a él, sino que se vio obligado a permanecer como público asistente. El político catalán se dedicó a hablar de las relaciones históricas entre Cataluña y el Reino Unido y de explicar que su embajada en Londres «llevaría también las relaciones con los países nórdicos».

Está claro que los tres representantes de la Generalitat que se trasladaron a Londres: José Lluis Carod-Rovira, Joan Saura y la «secretaria de Asuntos Exteriores», Roser Clavell i Soldevila, volvieron a saltarse a la torera el principio de lealtad y respeto al Estado, así como la Carta Magna, que si bien faculta a las comunidades autónomas a utilizar banderas propias, obliga a que éstas figuren junto a la española en los actos oficiales. Y se supone que la apertura de esta delegación en aplicación de un decreto del Gobierno catalán, lo era.

Respeto a la Constitución
Por otro lado, el Estatuto catalán reconoce que la Generalitat podrá abrir delegaciones en el exterior, pero siempre respetando la Constitución española, y ésta dice que las relaciones exteriores son competencia exclusiva del Gobierno de la nación. Por cierto, ésta se mantiene como una de las escasas competencias no transferidas a las comunidades autónomas.
Los representantes de la Generalitat ignoran la existencia de una representación diplomática española cuando viajan al extranjero, sin que el Gobierno de Zapatero haya dicho nada al respecto hasta el momento. Lo normal es que cuando un político español visita otro país sea acompañado por un representante de la embajada, pero los miembros del Gobierno catalán se saltan la norma e imponen que en sus entrevistas no esté presente nadie del Ministerio de Exteriores.

Lo hizo recientemente Montilla en su viaje por Marruecos y Carod-Rovira en Edimburgo y Berlín antes de repetirlo en la polémica inauguración de Londres.

El PP se ha convertido en una autentica jaula de grillos
Redacción Bilbao Minuto Digital  27 Mayo 2008

El PP se ha convertido en una autentica jaula de grillos. Urge que se materialice una candidatura alternativa a Rajoy para terminar con este espectáculo bochornoso, que avergüenza a toda la derecha española. Nos parece muy bien que Elorriaga se atreva a decir que Rajoy no ofrece un liderazgo “renovado, sólido e integrador” o que Esperanza Aguirre afirme que la dirección del PP lo está haciendo muy mal. Pero más que este chorreo de declaraciones críticas, lo importante es materializar una línea de pensamiento y actuación en el congreso de junio que represente una alternativa nítida a la línea propugnada por Rajoy. O eso, o marcharse, tal y como ha hecho María San Gil. Son las únicas posiciones dignas y honorables que caben hoy en el PP.

Quienes afirman que defienden ideas y principios deben dar un paso adelante, tal y como ha hecho María San Gil. Hacer tiempo para ver que es lo que pasa, incluso esperando al voto de castigo en la europeas, no nos parece muy compatible con eso de presumir de defender principios y valores. El calculo de esperar a que tu propio partido se la pegue, para salir como salvador en ese momento no nos parece muy limpio, sobre todo porque mientras, Zapatero esta actuando a sus anchas, sin oposición alguna. Y España no puede permitirse el lujo de dejar hacer durante un año a este PSOE cómplice de los nacionalismos. Por si no se han enterado en el PP el PSOE propone un referéndum como alternativa al plan Iberreche que reconoce el concepto de nación para Vascongadas análogo al del Estatuto de Cataluña. Además esta política de continuas puñaladas de unos y otros, de intrigas y personalismos, supone un deterioro constante, que de prolongarse, implicará una ardua labor de recuperación, en lo que muchos ya vaticinan como una nueva travesía del desierto para la derecha española.

Nada mejor por tanto que un enfrentamiento ideológico en el congreso de junio, donde cada cual exponga cual es su línea y estrategia. Dejando bien claros los compromisos que se van a asumir y olvidándose de formalismos y ambigüedades que lo mismo valen para defender una cosa u otra. La deriva del PP se ha de solventar con una discusión seria y pública sobre lo que quiere ser el partido y el proyecto que para España va a defender y representar, donde cada cual se moje de frente, sin arteras maniobras, declaraciones con segundas o manipulaciones mediáticas.

Y la única solución es que Rajoy no sea candidato en exclusiva. Quien aspire a sustituir a Rajoy debe dar el paso, y de igual manera deben quedar claras cuales son las líneas maestras del ideario que cada cual va a representar y por el cual el PP va a trabajar. Sólo así puede el PP recuperar su credibilidad.

Enmiendas de última hora de Cascos y Vidal-Quadras contra el «centro» de Rajoy
BLANCA TORQUEMADA. MADRID. ABC 27 Mayo 2008

Aluvión de enmiendas de última hora a las ponencias del XVI Congreso del PP, muchas de ellas puro combustible para la crisis interna del partido, y presentadas «in extremis», poco antes de que, ayer a medianoche, se cerrara el plazo para formalizarlas. Trascendió ayer mismo, por ejemplo, que el ex secretario general Francisco Álvarez-Cascos ha presentado una en la que, según informó Ep, propone modificar tres apartados de la ponencia política, la que eleboró María San Gil, en los que se recoge la definición del partido como «de centro, reformista y liberal», por «imprecisos e inconexos» entre sí, y porque «no perfeccionan la definición ideológica del PP». Además, argumenta Álvarez-Cascos en el texto presentado, «podrían ser interpretados como restricciones del espacio político en el que se encuentra asentado».

Otro análisis de la derrota
A los múltiples frentes abiertos se sumaron ayer también otras tres enmiendas, parciales pero muy amplias y de especial relieve por la posición de sus promotores, a las ponencias Política y de Estatutos. Estas propuestas, impulsadas por el eurodiputado Alejo Vidal-Quadras y por el diputado autonómico vasco Santiago Abascal, sintonizan con la veta crítica representada por María San Gil y parten, según los autores, de un análisis de los resultados electorales que aconseja un rumbo opuesto al que, según su apreciación, ha escogido la actual dirección. «Hemos perdido -dice Santiago Abascal- y creemos que la derrota no nos debe llevar a buscar la «centralidad» política en el acercamiento a los nacionalismos, sino en postular el acuerdo de los dos grandes partidos nacionales en las cuestiones fundamentales, en los asuntos de Estado, para hacer frente al modelo confederal que se está instaurando de hecho. Es la única forma de abrir una vía de agua en la bolsa de votantes del PSOE. Quizá no a corto plazo, pero sí si perseveramos en ello». Llama la atención en estas enmiendas (que vendrían a modificar alrededor de un tercio de la ponencia política de San Gil en caso de ser respaldadas) tanto lo que quieren añadir como algunos de los puntos que pretenden eliminar: por ejemplo, según Servimedia, postulan que se suprima el enunciado según el cual el PP «hace de la moderación el eje central de su discurso y praxis política».

Y, por si eran aún pocos los «picajosos» o abiertamente enfrentados a quienes llevan hoy el timón en la planta séptima de Génova, el concejal del distrito madrileño de Moratalaz Fernando Martínez Vidal, que ya había respaldado la enmienda de petición de primarias apadrinada por el concejal del distrito de Salamanca, Íñigo Henríquez de Luna, ha registrado otra en la que pide que la aún parlamentaria vasca María San Gil sea nombrada presidenta de honor del partido.

Ya Abascal y Vidal-Quadras habían venido encabezando a lo largo de los últimos meses una campaña en favor de una amplia reforma de la Constitución y de la Ley Electoral que consideran «apremiante» y que se fundamenta en el blindaje de las competencias estatales para «atajar la deriva secesionista y la sobrerrepresentación de los nacionalismos», según argumentan. Las enmiendas de Abascal y Vidal-Quadras las han suscrito ahora también otras «cabezas visibles»: el diputado Eugenio Nasarre, el senador Luis Fraga (un veterano de la Cámara Alta), el alcalde de Calviá, Carlos Delgado (que enarbola la contestación a Rosa Estarás en Baleares), y el concejal de Durango Vicente de la Quintana, quien aporta la «conexión de base» en el País Vasco.

Explica Santiago Abascal que en estas enmiendas «se apunta la línea a seguir, pero no se dan fórmulas concretas como las que propusimos para la reforma de la Constitución. Para nosotros, «centrar» el partido no es tratar de competir con el PSOE en su coqueteo con los nacionalismos, sino apostar por abrirles una brecha electoral a los socialistas a través del verdadero reformismo, el de defensa de los valores constitucionales».

Algo plenamente asumido por el equipo de Mariano Rajoy, según han reiterado repetidamente tanto el propio líder del PP como sus más estrechos colaboradores, pero que, en opinión del diputado autonómico vasco, se está viendo minado por la «modulación» del discurso: «Parece que se da por asumido e irreversible el estado de cosas derivado del Estatuto de Cataluña, que pone en pie el confederalismo y que nosotros consideramos que hay que atajar. Por ejemplo, eliminando el artículo 150.2 de la Constitución que permite transferir a las Comunidades Autónomas competencias estatales».

Igual que en 2004
El ritmo de presentación de enmiendas a las ponencias y los primeros balances se parecían bastante, a última hora de la tarde de ayer, a los registrados en el último congreso celebrado por los populares en octubre de 2004. En aquella ocasión, se registró medio millar de enmiendas a la ponencia política y casi la misma cantidad a la de Estatutos. A última hora de la noche, habían llegado a Génova más de cuatrocientas a la ponencia política.

Vidal-Quadras y Abascal enmiendan la ponencia política de Rajoy y proponen un gran pacto antinacionalista
 Periodista Digital 27 Mayo 2008

Vidal-Quadras y otros compromisarios del XVI Congreso del PP, entre los que se encuentran el diputado al Parlamento Vasco Santiago Abascal, van a presentar una enmienda a ls polémica ponencia política que se presentará en el Congreso de Valencia. El europarlamentario ha presentado "un programa político alternativo, articulado en torno a la reforma parcial de la Constitución y un pacto para llevarla a cabo con el PSOE y las demás fuerzas políticas de ámbito nacional".

Además de Alejo Vidal-Quadras y Santiagos Abascal, la enmienda a la ponencia está firmada por el diputado al Congreso Eugenio Nasarre, el senador Luis Fraga, el alcalde de Calviá (Mallorca) Carlos Delgado y el concejal de Durango (Vizcaya) Vicente de la Quintana.

Las tres enmiendas presentadas se refieren a la Introducción de la Ponencia Política, al epígrafe de Principios y Valores del Partido Popular y al dedicado al modelo de Estado y los pactos políticos. En ellas se parte de un diagnóstico de la grave crisis del Estado autonómico establecido en la Constitución, a la que se ha llegado por la aprobación del nuevo Estatuto de Cataluña y las demás reformas estatutarias en la pasada legislatura.

"Ante la actual disyuntiva entre aceptar en la práctica el modelo de corte confederal al que tienden esas reformas estatutarias o restablecer en su integridad los principios y orientaciones básicos del pacto constitucional de 1978, se opta por lo segundo".

Según los firmantes de la enmieda:
"Para ello se plantea una reforma constitucional parcial, con el fin de estabilizar y hacer viable el sistema autonómico y revitalizar las instituciones públicas, restableciendo la efectiva capacidad del Estado de garantizar el interés general, la igualdad ante la ley y los derechos y libertades de los ciudadanos españoles en todo el territorio nacional. También deben reformarse el sistema electoral y el Senado y fortalecerse la independencia del Poder Judicial y el Tribunal Constitucional".

Para llevar a cabo esta reforma parcial de la Constitución se requiere, según este enfoque, un cambio de óptica en relación a la estrategia política del PP y sus posibles alianzas. En lugar de intentar construir mayorías con los partidos nacionalistas, el PP debe ofrecer al PSOE y a las demás fuerzas de ámbito y vocación nacional un pacto en la presente legislatura, que continuaría en la siguiente, ya que la reforma debería hacerse por el procedimiento establecido en el artículo 168 de la Constitución.

Dice Alejo Vidal-Quadras y el resto de firmantes, "todo ello implica que el contenido de esta reforma constitucional parcial se pacte políticamente durante esta legislatura, pero que sólo se acuerde al final de ella el principio de la misma, para realizarse tras las siguientes elecciones generales mediante un pacto de Estado de los partidos de ámbito nacional o incluso, si fuera necesario, con un gobierno de gran coalición".

Los firmantes de estas enmiendas coinciden con Mariano Rajoy en que el PP ha de cambiar manteniendo sus principios y ese es el sentido de su propuesta: una nueva estrategia apoyada en un diagnóstico certero que mantenga y refuerce los fundamentos doctrinales del partido.

ENMIENDAS A LA PONENCIA POLÍTICA DEL XVI CONGRESO DEL PARTIDO POPULAR
www.pp.es
 27 Mayo 2008

PRESENTADAS POR LOS SIGUIENTES COMPROMISARIOS:
Alejo Vidal-Quadras -Vicepresidente Parlamento Europeo
Santiago Abascal- Diputado Parlamento Vasco
Carlos Delgado- Alcalde de Calvià y candidato a la presidencia PP Balear
Luis Fraga- Senador
Eugenio Nasarre- Diputado a Cortes Generales
Vicente de la Quintana- Concejal PP en Durango (Vizcaya)

Enmienda al conjunto del texto del epígrafe I. Introducción.

La totalidad del texto del epígrafe I debe ser sustituida por la redacción siguiente:

1. España se enfrenta a nuevos y difíciles desafíos en los próximos años y el Partido Popular ha de responder a ellos, como formación política de ámbito y vocación nacionales, fortaleciendo las instituciones democráticas y, por lo tanto, contribuyendo a la revitalización de la propia sociedad española, para garantizar la unidad y continuidad de la Nación en paz, libertad y prosperidad.

2. A tal fin, el Partido Popular manifiesta en esta ponencia política los principios y valores que conforman su ideario, así como las orientaciones fundamentales que inspirarán su acción política.

3. Los treinta años del periodo histórico iniciado en 1976 con el comienzo de la Transición democrática y clausurado con la aprobación en 2006 del nuevo Estatuto de Cataluña han sido en conjunto muy fecundos para la convivencia en democracia y para la prosperidad de la sociedad española. Sin embargo, durante este periodo se ha agravado el problema histórico que representan los nacionalismos para el mantenimiento de la unidad de España, y han aparecido innegables fisuras en la cohesión nacional. A la vez se han deteriorado instituciones esenciales, en especial, el Parlamento nacional, la Justicia y el sistema educativo.

4. En la última legislatura, por otro lado, se han erosionado gravemente algunos de los fundamentos de la reconciliación política que permitió establecer con un amplio apoyo popular el pacto constitucional de 1978, con el que se consagró la devolución al pueblo español de la soberanía nacional y el pleno restablecimiento de las instituciones democráticas en el marco de la Monarquía parlamentaria.

5. En estas circunstancias, el Partido Popular asume como propia la defensa de la Constitución de 1978 y, en particular, de sus principios y orientaciones fundamentales (unidad y soberanía nacionales, Estado social y democrático de Derecho, Monarquía parlamentaria con separación de poderes, descentralización territorial del poder político en el marco de la unidad del Estado nacional), sin perjuicio de poder proponer, en aras precisamente de esa defensa, la reforma de aquellos de sus aspectos que han sido desarrollados hasta ahora - y muy especialmente durante la pasada legislatura - de manera contraria a la interpretación lógica y sistemática de esos principios y orientaciones fundamentales.

6. La reforma parcial de la Constitución estaría, pues, al servicio del reforzamiento de los principios y orientaciones fundamentales de aquélla y expresaría su vitalidad y su vigencia. El Partido Popular, en consecuencia, propondrá a las demás fuerzas políticas de ámbito y vocación nacionales tanto esa reforma constitucional parcial como el simultáneo fortalecimiento de nuestro armazón institucional. Esto sólo podrá llevarse a cabo mediante pactos parlamentarios o, si fuera preciso, mediante coaliciones de gobierno, entre las fuerzas políticas dispuestas a acometer esas reformas.

7. En cualquier caso, la soberanía del pueblo español, como conjunto de ciudadanos libres e iguales en derechos y libertades en el marco de un sólido Estado de Derecho, y la unidad de la Nación española, como sujeto histórico-político, son y deben seguir siendo los primeros fundamentos de la Constitución. No caben, por ello, dentro del orden constitucional español otros sujetos históricos que tengan la consideración de naciones, comunidades nacionales o entidades similares, o de los que se predique que poseen identidad nacional. Creemos indispensable restablecer con claridad la supremacía de este principio – hoy seriamente amenazado - en el seno de nuestro ordenamiento jurídico.

8. La Nación española, como realidad histórica y cultural, tiene su raíz plural en los Reinos cristianos medievales, pero se basa ante todo en la herencia de la Hispania romana y visigoda común a todos ellos y en la unidad política establecida desde hace quinientos años por la integración de esos Reinos en la Monarquía de España, mediante la unión de las Coronas de Castilla y Aragón y el Reino de Navarra. Esta unión quedó definitivamente consolidada a partir de 1516, con la llegada al trono de Carlos I. Tres siglos después, en la Guerra de la Independencia, la Nación adquirió como tal plena conciencia de su soberanía, proclamándola por vez primera en la Constitución de 1812.

9. La pluralidad en la formación histórica de España, así como la diversidad de lenguas y tradiciones culturales, son, por tanto, elementos constitutivos de la propia unidad nacional española. La enriquecen, pues, sin merma de los factores culturales y sociales unificadores basados en una larga historia compartida, entre los que se encuentra de manera destacada el castellano, como lengua española común.

10. La configuración del Estado autonómico, dentro de la unidad de la Nación española, se fundamenta precisamente en esa pluralidad y diversidad. La autonomía, sin embargo, no es ni puede convertirse en soberanía. Tampoco puede conducir a una disociación o disgregación territorial ni a un debilitamiento del conjunto de España. Sólo puede concebirse, interpretarse y aplicarse sobre la base de la unidad nacional, la cohesión social y cultural y la solidaridad interterritorial, y todo ello con sólidas instituciones generales que lo garanticen. Este es, precisamente, el papel del Estado.

11. Para cumplir mejor este papel propugnamos algunas reformas parciales, aunque significativas, en instituciones como el Congreso de los Diputados, el Senado, la Administración General del Estado y el Poder Judicial. Es difícil pedir lealtad constitucional a los Poderes públicos autonómicos si las instituciones generales del propio Estado no están a la altura de su misión, con lo que se debilita el Estado de Derecho y el proyecto nacional pierde su atractivo.

12. La reforma y fortalecimiento de las instituciones públicas no puede limitarse a las instituciones generales del Estado. Tiene que alcanzar también a las Comunidades Autónomas y a las Corporaciones locales, si se quiere garantizar más eficazmente los derechos y las libertades de los ciudadanos, así como mejorar sus condiciones de vida y el marco en que desarrollan sus actividades en el nuevo contexto global.

13. La Nación española, como “proyecto sugestivo de vida en común”, tiene también que ofrecer libertad, justicia, seguridad, bienestar, prosperidad y acceso a la educación y a la cultura a todos los ciudadanos españoles y a los inmigrantes que se integren en nuestra sociedad. Las actuaciones de todos los Poderes públicos deben encaminarse a ello. Corresponde, en particular, al Estado garantizar efectivamente las condiciones indispensables para el ejercicio en toda España de los derechos de los ciudadanos y el cumplimiento por parte de los Poderes públicos de sus deberes frente a ellos. Si el proyecto nacional es atractivo, las fuerzas centrífugas pierden su sentido. Si el Estado de Derecho resplandece, para orgullo de la Nación, ésta no se debilita.

14. Sólo puede existir una verdadera democracia pluralista con una pujante sociedad civil, la cual, junto a los actores políticos, conforma el espacio público. Por ello, consideramos imprescindible revitalizar las instituciones que son expresión y cauce de la propia sociedad (partidos políticos, sindicatos, agrupaciones empresariales, asociaciones, entidades sin fines de lucro, instituciones religiosas, medios de comunicación) así como reforzar los valores sociales. Este reforzamiento sólo puede alcanzarse mediante una decidida voluntad de mejorar el sistema educativo, de elevar el nivel cultural y de ensalzar las virtudes cívicas, así como el esfuerzo, el trabajo, el mérito, el altruísmo y la responsabilidad individuales.

Enmienda al conjunto del texto del epígrafe II Principios y valores del PP.

El actual título de este epígrafe II debe sustituirse por “Valores, principios y orientaciones fundamentales de la acción política del PP”.

Además, la totalidad del texto del epígrafe II debe ser sustituida por la redacción siguiente:

15. El Partido Popular se considera heredero de la tradición reformadora de la sociedad y del Estado que arranca en España del pensamiento ilustrado del siglo XVIII. Esta tradición tuvo acusada expresión en las reformas políticas, jurídicas y económicas propiciadas durante el siglo XIX por las dos grandes corrientes – moderada y progresista – del liberalismo español y en las reformas sociales de inspiración conservadora de comienzos del siglo XX, acentuadas posteriormente por las tendencias políticas inspiradas, por una parte, en el regeneracionismo español y, por otra, en el humanismo cristiano. El ideario político del Partido Popular refleja la síntesis de todas estas corrientes históricas, en la línea de las formaciones políticas surgidas en Europa desde el final de la II Guerra Mundial para representar a los sectores que se identifican a sí mismos en el centro y la derecha moderada, y que contribuyeron decisivamente a la reconstrucción y modernización de las democracias europeas en la postguerra. Estas formaciones también impulsaron de modo determinante el proceso de integración europea, para preservar la paz y la libertad de nuestro continente. Hoy se agrupan en la familia de los partidos populares europeos, a la que pertenece el Partido Popular.

16. En la actualidad, el Partido Popular propone a la sociedad española una visión renovada del ideario de estas corrientes históricas desde una posición de centro reformista. Visión que tiene como eje la libertad y que atiende también al logro de un mayor bienestar para todos a través de las adecuadas políticas sociales.

17. Esta visión renovada del liberalismo es compatible con el mantenimiento de postulados procedentes del pensamiento conservador, tales como la reafirmación de la Nación española como sujeto histórico y la indispensable vinculación de la persona con la comunidad política y la sociedad de las que forma parte. También se apoya en los valores esenciales de la tradición cristiana que se encuentran en la base de la civilización occidental, entre los que destacan la dignidad y libertad de la persona y sus derechos inalienables, la defensa de la vida humana desde su concepción, la consideración como fundamentos de la sociedad del matrimonio entre hombre y mujer y de la familia resultante del mismo y el ideal de justicia social.

18. Además, el Partido Popular comparte plenamente los valores superiores de nuestro Estado social y democrático de Derecho enunciados en el artículo 1 de la Constitución: la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. Estos valores constituyen el núcleo esencial de la democracia liberal.

19. Nuestro pueblo, al igual que otros muchos, ha tenido que recorrer un largo, turbulento y difícil camino durante la Época Contemporánea hasta llegar a consolidar un sistema democrático-liberal. Por ello, debe ser firmemente rechazado cualquier intento de revivir o ahondar los enfrentamientos del pasado o de destruir, dañar o tergiversar la actitud de superación de los rencores nacidos de esos enfrentamientos.

20. España es una antigua y gran Nación, compuesta de ciudadanos libres e iguales en derechos y deberes. Ha participado de modo destacado en la historia del mundo y ha contribuido como pocas a la expansión de la civilización occidental. La continuidad de su existencia histórica es precisamente la garantía de que se podrán mantener y, a ser posible, mejorar la libertad, la igualdad, la justicia, la solidaridad, la seguridad y la prosperidad de cuantos habitan en ella. Por tanto, todos los ciudadanos están invitados a participar en el proyecto colectivo de asegurar la continuidad de la Nación española como comunidad histórica y como base de nuestra democracia y nuestras actuales condiciones de vida.

21. Tras la crisis del modelo autonómico vigente hasta 2006 y los problemas que suscita la configuración y debilidad de las Cámaras legislativas, del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional, hemos de admitir que la defensa de la continuidad de España como proyecto y el reforzamiento de nuestras instituciones y de los valores superiores de nuestro ordenamiento jurídico exigirán a partir de ahora la corrección de las desviaciones de signo confederalizante producidas en la organización territorial del Poder del Estado, así como la reforma y modernización del armazón institucional del Estado democrático y social. Sin esas correcciones y reformas no podrá garantizarse la estabilidad y la viabilidad de nuestro Estado a medio plazo.

22. Es precisa, por lo tanto, una reforma parcial de la Constitución que sea pactada y apoyada, como mínimo, por las dos grandes fuerzas políticas nacionales, el Partido Socialista y el Partido Popular. Cualquier política de alianzas de nuestro Partido con otras fuerzas políticas, tanto en el plano nacional como en el autonómico, se orientará básicamente al objetivo de conseguir la estabilidad y viabilidad del sistema constitucional español conforme a esa propuesta de reforma.

23. Sin perjuicio de ese planteamiento de reforma constitucional e institucional, el Partido Popular sigue considerando que los valores superiores del ordenamiento jurídico español plasmados en la Constitución conservan plena vigencia.

24. La libertad es el primero de los valores de la convivencia democrática. Permite a cada persona vivir de acuerdo con su dignidad esencial y a la sociedad enriquecerse y prosperar, material y espiritualmente, mediante el despliegue de la personalidad de sus miembros, y con respeto siempre de los derechos de los demás. La finalidad de la Constitución es precisamente garantizar la libertad que necesita cada ser humano. El ejercicio de la libertad implica asumir una responsabilidad hacia los demás y las generaciones futuras. Entendemos que la garantía de la libertad, en un entramado de derechos y obligaciones, es el imperio de la ley y el gobierno limitado. La Constitución diseña un amplísimo sistema de libertades y derechos fundamentales, a cuya garantía y expansión deben contribuir todos los Poderes públicos.

25. Las libertades públicas son indivisibles. Cualquier amenaza a una de ellas constituye una amenaza a su conjunto. La defensa de las libertades no puede hacerse de forma selectiva. Como formación política al servicio de la libertad, el Partido Popular cree indispensable velar por la vigencia real de todos los derechos y libertades, porque ninguno de ellos está definitivamente exento de amenazas.

26. La libertad de expresión goza de la máxima protección jurídica en nuestra Constitución. Pero, como ocurre en todo Occidente, hay fenómenos inquietantes de intolerancia hacia quienes no se someten a los criterios dominantes sobre lo “políticamente correcto”, o critican el fanatismo ideológico o religioso, con lamentable pasividad o, incluso, complicidad de las autoridades públicas. Los medios de comunicación tienen un papel crucial para que sea real el ejercicio de la libertad de expresión, y ejercen una función insustituible en la formación de la opinión pública como elemento esencial del régimen democrático. Defendemos, por tanto, su libertad e independencia, que debe preservarse con respeto siempre a los derechos de las personas, de los que son garantes los Tribunales.

27. La Constitución garantiza, asimismo, la libertad de religión y de culto en el marco de un Estado no confesional. Disponemos de uno de los marcos jurídicos más completos para el libre ejercicio de esta libertad por parte de los individuos y de las comunidades y confesiones religiosas. En él se establece que los Poderes públicos tendrán en consideración las creencias religiosas de la sociedad española y garantizarán el debido respeto a las mismas. Ese marco jurídico, nacido en la misma Transición con el máximo consenso de las fuerzas políticas, debe ser íntegramente preservado.

28. La justicia es el fundamento moral y material de cualquier sociedad democrática. Sin ella reina la arbitrariedad y es imposible la vigencia de la igualdad y la garantía de ejercicio de la libertad. De la justicia se desprende también la exigencia de reparto de los deberes y cargas públicos atendiendo a criterios de capacidad y equidad.

29. La igualdad es, ante todo, la igualdad de los ciudadanos ante la ley. Implica la ausencia de privilegios y discriminaciones por razones de credo, raza, lugar de nacimiento, residencia, o cualquier otra circunstancia personal o social. Este valor requiere asimismo la existencia efectiva de oportunidades para todos y la imposición de los criterios de mérito y capacidad para el acceso a los cargos y funciones públicos.

30. El pluralismo político, consecuencia de la proclamación de la libertad en sus versiones clásicas (libertad religiosa, libertad de pensamiento, libertad de creación intelectual, libertad de expresión, libertad de asociación y libertad de voto y participación política), permite dentro del ordenamiento constitucional la formulación y la defensa de ideas, propuestas y programas políticos, sometiéndose siempre en cuanto a su posible puesta en práctica a la voluntad popular democráticamente expresada.

31. El Partido Popular defiende y seguirá defendiendo el mantenimiento de la Monarquía parlamentaria como forma política del Estado, así como los símbolos del mismo.

32. Defendemos, asimismo, la solidaridad entre todos los ciudadanos y los Poderes públicos territoriales (Estado, Comunidades Autónomas y Corporaciones Locales). El Partido Popular, en todas y cada una de las Comunidades Autónomas, defiende la unidad de España, la libertad y la igualdad ante la ley de todos los españoles y la cohesión nacional. Y este es un signo característico de su acción política.

33. El Estado es quien garantiza efectivamente la libertad y la igualdad de todos los españoles en el ejercicio de los derechos y libertades. Nacer o residir en uno u otro territorio, tener una u otra seña de identidad lingüística, cultural o histórica es una muestra de la diversidad que enriquece a España, pero no puede ni debe comportar discriminación alguna entre españoles.

34. El reforzamiento de la capacidad del Estado para establecer las condiciones básicas que garanticen la igualdad de los ciudadanos en el ejercicio de sus derechos y deberes y para garantizar el interés general en toda España, tanto desde el punto de vista jurídico, como organizativo y financiero, es uno de los objetivos principales de la acción política del Partido Popular. Si se merma esa capacidad, como sucede en las recientes reformas estatutarias, se pondrá en serio peligro la viabilidad del propio Estado.

35. Mantenemos como principio esencial que la soberanía nacional reside en el pueblo español, entendido como conjunto de todos los ciudadanos españoles, tal y como proclama el artículo 1.2 de la Constitución de 1978. Ningún territorio ni ninguna parte de la población están legitimados para privar de ese poder de decisión al conjunto de los españoles.
36. España necesita tener una voz potente y clara en el mundo, a cuyo servicio se ponga una decidida mejora de nuestra acción exterior, para desempeñar el papel que nos corresponde por nuestra posición, capacidad y desarrollo, defender nuestros intereses nacionales y proyectar nuestra lengua común y nuestra cultura en su rica diversidad.

37. A partir de nuestras propuestas políticas, el Partido Popular seguirá esforzándose para establecer consensos básicos con las fuerzas políticas de ámbito y vocación nacionales en los grandes asuntos de Estado (lucha contra el terrorismo, política de seguridad y defensa, política exterior, reforma de la Justicia, organización territorial, sistema educativo) además de para la reforma parcial de la Constitución a fin de garantizar la viabilidad y estabilidad del Estado.

38. El Partido Popular quiere devolver a los ciudadanos la confianza plena en las instituciones públicas, y por ello reclama no sólo comportamientos éticamente irreprochables en el ejercicio de las funciones públicas, sino también la reforma y modernización de las propias instituciones para restablecer su prestigio y eficacia.

39. El prestigio de la democracia depende de la ejemplaridad de los comportamientos políticos, por lo que debe llevarse a cabo con urgencia una decidida tarea de regeneración de la vida pública y de máximo reforzamiento de la ética política, con una lucha permanente contra la corrupción.

40. El Partido Popular cree en una política económica al servicio del bienestar del conjunto de la sociedad, basada en la libre iniciativa privada y en la garantía del derecho de propiedad y de herencia. Defiende, asimismo, dentro de la economía de mercado y al servicio de la justicia social, la realización de políticas que permitan atender a las necesidades de los ciudadanos con menores recursos y capacidades o en situación de vulnerabilidad.

41. Defendemos también que los Poderes públicos, y en particular el Estado, han de garantizar la igualdad de oportunidades entre las personas, así como el equilibrio social y territorial, mediante políticas que fomenten la cohesión interterritorial, la adecuada ordenación del territorio, la integración social y el acceso de todos a la información, a la educación y a la cultura.

42. El Partido Popular considera un principio esencial de su política la defensa de la libertad de la persona frente a la intromisión de los Poderes públicos. Por ello, propugna la subsidiariedad de la acción pública en la vida económica, social y cultural. Es también contrario al exceso de intervencionismo y a cualquier pretensión de adoctrinamiento, intento de homogeneización social o sustitución por las autoridades de la actuación libre y de la responsabilidad de los ciudadanos. Insiste particularmente en la necesidad de proteger el ejercicio de la libertad individual en los ámbitos en que se prestan servicios públicos, como la enseñanza y la sanidad, dentro del respeto a los derechos de los demás.

Enmienda al conjunto del texto de los apartados 1, 2 y 3 del epígrafe III. España, gran nación de ciudadanos libres e iguales. Modelo de Estado.

La totalidad del texto de los apartados 1, 2 y 3 del epígrafe III debe ser sustituida por la redacción siguiente:

III. 1. España, nación de ciudadanos.

43. La Nación española no es una creación artificial surgida de un texto legal. España es una de las naciones más antiguas de Europa, fruto de una multisecular historia, de la que son herederos por igual todos los españoles.

44. Sólo un Estado nacional fuerte y respetado, dentro y fuera de nuestras fronteras, es garantía de libertad y de igualdad para todos los españoles. Este es el primer deber de un partido nacional con vocación de gobierno en España: asegurar los mismos derechos, obligaciones y oportunidades a los ciudadanos, sin permitir diferencias entre ellos, según la parte del territorio español en que residan, que supongan una efectiva y permanente desigualdad.

45. Las tensiones introducidas en la organización territorial del Estado durante la pasada legislatura han dañado los principios de igualdad y solidaridad y quebrado el modelo de financiación autonómica. También han deteriorado seriamente la capacidad de las Cortes Generales para garantizar el interés general, limitando indebidamente sus competencias legislativas, financieras y presupuestarias. Se ha quebrado así el consenso básico sobre el Estado autonómico entre los dos grandes partidos nacionales, y el Gobierno socialista no ha sabido, o no ha querido, evitar que adquirieran una desmedida influencia las fuerzas políticas empeñadas en romper los fundamentos de la convivencia nacional.

46. En Cataluña y el País Vasco, y en menor medida en Galicia, Canarias y Baleares, existen partidos nacionalistas claramente separatistas, y en algunos casos manifiestamente antidemocráticos (ANV, PCTV). Todos ellos - y en especial cuando han ejercido funciones de gobierno - han presionado sobre la organización constitucional para conseguir una indefinida apertura de sus ámbitos competenciales y una progresiva relación de bilateralidad con el propio Estado, antesala de la secesión. Con ello se pretende, como en el Estatuto catalán, establecer una especie de cosoberanía, inhabilitando al Estado para ejercer su función al servicio del conjunto de la Nación. En el País Vasco, tras el rechazo por el Congreso de la propuesta de “Estado Libre Asociado” en que consistía el primer Plan Ibarretxe, se ha anunciado la convocatoria de un referéndum de autodeterminación para octubre de 2008 sin que el Gobierno haya dado pista alguna de cómo atajará este desafío abiertamente anticonstitucional.

47. La permanente deslealtad al marco constitucional y el desbordamiento de los límites del Estado autonómico han sido las causas originarias de la desestabilización del modelo territorial, pero no puede desconocerse tampoco el efecto del sistema electoral en este punto. La circunscripción provincial, que es la base de la asignación de escaños en el Congreso de los Diputados y del reparto de los restos electorales en nuestro sistema electoral, ha sido un factor determinante en este proceso cuando no se han dado mayorías parlamentarias absolutas para apoyar al Gobierno.

48. La gravedad de la situación se percibe todavía más al analizar su efecto pernicioso sobre las demás Comunidades Autónomas, en las que provoca una reiterada espiral de agravios y reclamaciones desde comienzos de la década de 1980. Ello ha conducido a reformas estatutarias que deterioran también, en mayor o menor medida, la coherencia del conjunto de la organización territorial, pues no responden a un esquema previamente debatido y establecido por un acuerdo de los partidos nacionales, sino que surgen a golpe de iniciativas de los diferentes Parlamentos autonómicos. Se está configurando así una España de hasta “siete velocidades” (País Vasco y Navarra, Cataluña, Andalucía, Aragón y Baleares, Valencia, Castilla y León, y las demás Comunidades, por el momento).

49. El Partido Popular, por todo ello, considera indispensable devolver al Estado su capacidad efectiva para garantizar la funcionalidad del conjunto de su organización territorial, hoy totalmente desestabilizada, como empieza a comprobarse con las pugnas y polémicas sobre la financiación autonómica, la cuestión del agua y las desigualdades salariales entre funcionarios. De lo contrario, los Poderes públicos no podrán seguir cumpliendo el papel que les asigna la Constitución de 1978, ni tampoco serán capaces de dar respuesta a las necesidades de los ciudadanos. De ahí la urgencia de estabilizar, clarificar y restablecer definitivamente la viabilidad del Estado autonómico, mediante la oportuna reforma constitucional parcial.

50. Es preciso eliminar por completo la posibilidad de que triunfe la pretensión de despojar al Estado de una gran parte de sus funciones esenciales. Esta pretensión nace de la idea de que España es un “Estado plurinacional”, compuesto de varias “naciones”, con una interpretación claramente abusiva del término “nacionalidades” incluido en el artículo 2 de la Constitución.

51. Tampoco debe admitirse, por principio, que España sea una Federación. La semejanza del funcionamiento de nuestro sistema autonómico con algunos de los sistemas federales actuales no significa que encuentre su fundamento político e histórico en la federación de varios Estados preexistentes para crear una unión federal. España, como Estado nacional, es un Estado unitario fuertemente descentralizado, pero no es propiamente un Estado Federal.

52. La experiencia política en los últimos dos siglos nos enseña que una nación es fuerte si sus instituciones son fuertes, tanto las del Estado como las de la sociedad. Fortalecer las instituciones es la gran tarea del gobernante. Hacerlas ágiles, sólidas, eficientes, y ponerlas al servicio de las personas a las que se deben. Esa es la clave de la unidad nacional.

III. 2. Fortalecimiento del Estado a través de la reforma constitucional parcial.

53. El reciente proceso de reformas estatutarias, con vulneración a menudo de los principios y orientaciones fundamentales de la Constitución, ha conducido a la inestabilidad e inviabilidad del Estado autonómico. Para corregir en el futuro esta utilización perversa de las reformas estatutarias y restablecer la vigencia efectiva de los principios y orientaciones fundamentales de la Constitución, se requiere, a la luz de la experiencia de los últimos treinta años, una reforma constitucional parcial.

54. Para el Partido Popular, cualquier reforma constitucional tendría que abordar las cuestiones básicas a que se refieren los siguientes párrafos para tratar de resolver la indeseable situación creada en la anterior legislatura:

55. En primer lugar, debería precisarse el significado y funcionamiento del Estado autonómico, sobre la base de considerarlo un Estado unitario de base nacional pero políticamente descentralizado, en el que las decisiones que afectan al conjunto deben prevalecer sobre las que interesan únicamente a los poderes públicos territoriales organizados por y desde la propia Constitución. En el Preámbulo habría que hacer referencia al proceso de formación de la unidad nacional, verdadera base de la pluralidad histórica española, lo que a su vez permitiría revisar el artículo 2º y suprimir la artificiosa distinción entre “nacionalidades” y “regiones”. Tendría también que abordarse la reforma del sistema electoral del Congreso para asegurar el mantenimiento de una visión de conjunto, en garantía del interés general de España, al constituirse las mayorías parlamentarias. Al mismo tiempo, habría que reformar el Senado y sus relaciones con la Cámara Baja, para convertirlo en el órgano de participación de las Comunidades Autónomas en las decisiones del Estado.

56. Complementariamente, debería procederse a la culminación estable del sistema autonómico en la perspectiva del interés general, mediante la prohibición de que se incluyan declaraciones de derechos y deberes de los ciudadanos en los Estatutos de Autonomía, la redefinición de las competencias respectivas del Estado y las Comunidades Autónomas, la mejor regulación de los “hechos diferenciales” (incluyendo una mejor y más clara regulación de los derechos históricos de los territorios forales y los regímenes jurídicos civiles forales), la supresión de la posibilidad de seguir realizando en el futuro transferencias de competencias y el definitivo reconocimiento del actual status de Navarra.

57. Habría también que garantizar efectivamente el uso del castellano o español en todo el territorio nacional, como lengua común y oficial del Estado, tanto en las relaciones de los ciudadanos con los poderes públicos como en el sistema educativo y en la toponimia, sin perjuicio de la cooficialidad de las restantes lenguas españolas en los territorios en que respectivamente se hablen. Ello, en ningún caso, puede afectar al derecho de los alumnos a recibir la enseñanza en castellano como lengua vehicular.

58. Debería reforzarse, asimismo, la independencia del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional respecto de los restantes órganos constitucionales. En ese contexto, debería procederse a la reforma del recurso de amparo, atribuyendo la competencia sobre el mismo al Tribunal Supremo, para mejorar el funcionamiento del Tribunal Constitucional y la debida coherencia de la actuación de ambos en aplicación del ordenamiento jurídico.

59. Convendría hacer referencia a la pertenencia de España, como Estado miembro, a la Unión Europea y regular la adopción en ella de la actuación del Estado con participación, en su caso, de las Comunidades Autónomas afectadas a través del Senado, que se configuraría así en un órgano no sólo dotado de potestades legislativas sino de cooperación multilateral para el establecimiento de políticas comunes en la esfera del poder ejecutivo.

60. Por último, habría de suprimirse en el futuro la preferencia del varón en el orden de sucesión a la Corona, en la misma línea propugnada por el Informe del Consejo de Estado.

III. 3. Pactos de Estado.

61. Es evidente que una reforma parcial de la Constitución de 1978 como la que acaba de mencionarse requiere un amplísimo consenso entre los dos grandes partidos nacionales para abordar con éxito su tramitación parlamentaria y proponerla al conjunto de los ciudadanos españoles. Por ello, el Partido Popular, sin perjuicio de estar siempre dispuesto a hablar con el Gobierno para tratar de establecer acuerdos sobre las materias que afectan a la esencia del Estado, considera que es su deber, desde ahora mismo, ofrecer de manera permanente un pacto al Partido Socialista para abordar conjuntamente la reforma parcial de la Constitución con el alcance indicado, que exigirá acudir al procedimiento previsto en el artículo 168.

62. En consecuencia, la necesidad del consenso político se refuerza aún más, pues no sólo toca conseguirlo a una determinada mayoría parlamentaria, de por sí amplísima, sino a la siguiente. Por ello, debería establecerse un acuerdo previo para estudiar la reforma en esta legislatura entre las fuerzas políticas de ámbito y vocación nacionales. Una vez acordado el contenido de la reforma entre esas fuerzas, se adoptaría parlamentariamente el principio de la reforma y se disolverían las Cortes Generales, coincidiendo con el fin de la legislatura, con el compromiso público de las fuerzas políticas que hubieran establecido ese acuerdo de mantenerlo durante la siguiente, mediante un pacto parlamentario o incluso un Gobierno de coalición, que se formaría tras las siguientes elecciones generales. En esas elecciones generales el pueblo español podría decidir, por sí mismo y desde el comienzo del proceso, acerca de la reforma propuesta y conceder o no el mandato de llevarla a cabo. La claridad del debate político previo habría sido en este caso absoluta.

63. El proyecto descrito en los apartados anteriores, nucleado en torno a la reforma constitucional parcial, para preservar la Constitución misma, y a la correspondiente agenda política, representa la única alternativa posible frente a la pretensión de transformar la Nación española en una confederación de naciones cuasi-soberanas, paso previo a su definitiva fragmentación. El Partido Popular, en coherencia con sus principios y valores más profundos, tiene el deber moral y político de llamar a todos los españoles a este ambicioso propósito.

Políticos y sindicatos critican la «impunidad» con la que Cataluña incumple las horas de castellano
E. ARMORA/ M.J. CAÑIZARES. BARCELONA ABC 27 Mayo 2008

Que la inmensa mayoría de los colegios catalanes no imparten la tercera hora de castellano es algo que ya muchos intuían.

Ahora, después de que los datos lingüísticos de los centros corroboren estas percepciones, formaciones como PPC y Ciutadans y algunos sindicatos educativos exigen que se actúe al respecto.

La portavoz del PP en el Parlamento catalán, Carina Mejías, admite que los informes de los colegios, que ayer avanzaba ABC, no le han sorprendido. «Hace tiempo que el PP se percataba de esta situación, aunque no estaba constatada sobre el papel», indicó.

Mejías recordó que «no hay ningún requerimiento en los colegios catalanes para que se cumplan las horas de castellano que exige el Ministerio de Educación».

Presiones de ERC
Los populares tenían la percepción de que el consejero catalán, Ernest Maragall, actuaría al respecto. «Pensábamos que Maragall quería que se cumplieran esos mínimos de castellano que dicta el decreto ministerial, aunque ha sido incapaz. Las presiones de sus socios republicanos no le han dejado», explicó la portavoz popular. A su entender, hay una clara intencionalidad por parte de la Generalitat para «excluir el castellano del sistema educativo de Cataluña».

Desde Ciutadans de Cataluña la impresión es similar. Jordi Caña, portavoz del partido, denuncia también la «impunidad» con la que la Administración autonómica incumple el decreto ministerial. «Lo lógico sería que, en espera del pronunciamiento del Tribunal Constitucional, la Generalitat cumpliera la normativa estatal, aunque lo que ha hecho es aprobar su propio decreto rebajando hasta límites increíbles los mínimos. No deja de ser una interpretación dudosa de esta normativa», denunció Caña.

«Lo que está pasando con la tercera hora de castellano no nos ha sorprendido porque ya ha pasado en otras ocasiones. No nos sorprende que el Gobierno catalán haga su propia interpretación de una normativa y que la haga, como viene siendo habitual, a favor de sus intereses políticos», afirma el portavoz de Ciutadans. La formación quiso también denunciar el mutismo que existe en Cataluña respecto a estos incumplimientos que, según apuntó, «empiezan a generalizarse». Algunas organizaciones, como el Sindicato Independiente de Profesores ANPE, reaccionaron a la noticia. Portavoces de esta asociación hicieron especial hincapié en la necesidad de que haya una mayor coordinación entre la Administración central y la autonómica «para evitar situaciones como las que se están viviendo en Cataluña con el castellano».

Las mismas fuentes precisaron que «el Ministerio, a través de la Alta Inspección, debe extremar los controles para que se cumplan las leyes estatales y los decretos que las desarrollan». Recordaron que la normativa estatal ha sido recurrida por la Generalitat, aunque no hay un pronunciamiento todavía al respecto por lo que «lo normal es que el Gobierno autonómico no vaya a la suya».

Por otro lado, portavoces del sindicato Ustec-Stes lamentaron que «la cuestión de la lengua se haya utilizado una vez más con fines políticos y no pedagógicos». El sindicato considera que «no hay necesidad de reforzar el castellano en Cataluña porque los alumnos castellanohablantes tienen el mismo nivel que en el resto del Estado».

No obstante, criticó la indefinición de la consejería de Educación a la hora de dar las consignas a los centros. «No ha dicho claramente cuáles son los mínimos y ha delegado responsabilidades en los colegios», dijo Rosa Cañadell, portavoz de Ustec-Stes.

Rosa Díez y el mito de la libertad
Editorial www.nacionespanola.org 27 Mayo 2008

Aunque Rosa Díez "ejerce" su libertad de manera firme y valiente, sin embargo no acierta en su manera de concebirla, con las posibles consecuencias políticas que dicha "representación" confusa puede acarrear

En un reciente y valiente artículo (El Mundo, 23 de mayo de 2008) Rosa Díez elogia a su colega de profesión María San Gil por atreverse a cuestionar el rumbo que el PP de Mariano Rajoy está tomando en las últimas fechas, especialmente después de perder las pasadas Elecciones Generales del 9 de marzo, aunque el pedigrí político del presidente del PP ya quedó reflejado, por ejemplo, en su negativa a asistir a alguna manifestación promovida por la AVT y en sus constantes propuestas para “mirar al futuro”.

Doña Rosa, que implícitamente compara la situación de María con la que ella misma vivió en las filas del PSOE, considera que su compañera del País Vasco hace bien al anteponer unos determinados principios políticos (“lealtad a uno mismo” lo llama Rosa Díez) a su condición de político profesional. Valora su honestidad intelectual por encima de la lealtad moral al grupo político de turno, en cuyo seno -como dictaminara Alfonso Guerra- “quien se mueve no sale en la foto”, sea cual sea la línea política fijada por el partido.

Pero la señora Díez, a la par que recuerda una manifestación de Basta Ya en la que coincidió con su paisana, acaba su vibrante alegato con un tópico muy propio de nuestros días, sobre todo en las filas del “liberalismo”: “Yo entonces militaba en el Partido Socialista y tú eras ya la dirigente del PP en el País Vasco. A tu hijo le encantó que, desde distintas posiciones ideológicas, defendiéramos lo que nos une, lo que es de todos: la igualdad y la libertad”.

Dejando de lado, en esta ocasión, su mención a la “igualdad” (¿respecto de qué?) se pone de manifiesto que, aunque Rosa Díez ejerce su libertad de manera firme y valiente, sin embargo no acierta en su manera de concebirla, con las posibles consecuencias políticas que dicha representación confusa puede acarrear. Porque lo que la presidenta de UPyD no parece ver con la suficiente claridad es que lo que ambas dirigentes políticas tienen en común (“lo que nos une”) es el hecho de ser españolas. Si no fuera así ambas no precisarían defender unos derechos que les están siendo conculcados por unos grupos determinados (hablar español, formar un partido político que resista al separatismo nacionalista, etc.). Doña Rosa, en la línea de su amigo y posible mentor Fernando Savater, se deja llevar por la ideología dominante del llamado “estado de derecho” y de los “derechos humanos”. Esta concepción política presupone que los derechos llueven del cielo por el simple hecho de nacer como ciudadano de un determinado país o, incluso, por la circunstancia genérica de nacer como “ser humano”.

Pero, desde nuestro punto de vista, la dialéctica política conlleva que los derechos heredados (como miembros de un país determinado, como ciudadanos) hay que saber mantenerlos; y aquellos derechos que buscamos obtener hay que saber y poder conquistarlos, con todo lo que ello implica: luchando contra quienes buscan derechos distintos o incompatibles con los proyectados por nosotros. La reciente sentencia judicial de un juzgado de Gerona avalando el uso exclusivo del catalán en los atestados realizados por la policía autonómica, amparándose en la interpretación de leyes confeccionadas con una calculada ambigüedad -como ocurre también con el nuevo Estatuto de Cataluña-, así lo demuestra.

En política, como en otros muchos ámbitos, no cabe la armonía universal de todos los hombres. La libertad personal, además, está inextricablemente unida a la libertad grupal -la de unos grupos frente a otros-, más allá de una ilusoria Alianza Universal de Civilizaciones.

FUNDACIÓN DENAES, PARA LA DEFENSA DE LA NACIÓN ESPAÑOLA

La vacuna como síntoma
Francisco Sosa Wagner EL MUNDO 27 Mayo 2008

Francisco Sosa Wagner, catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de León y autor (en colaboración con Igor Sosa Mayor) de El Estado fragmentado (Trotta, 2007).

Se nos sermoneará que España está más cohesionada que nunca, pero la realidad se aleja de esta suerte de hipnotismo que se viene administrando desde los púlpitos de la corrección política, con sospechoso tesón. Precisemos: España, esa compleja entidad colectiva plena de esencias y presencias, va a su aire: productiva, inquieta, creadora, cada vez más ajena a los discursos políticos, siempre a medio camino entre la fábula y la ficción tragicómica. A esa España, que por supuesto no se rompe ni se desgarra, no aludo. Me refiero al Estado que, sometido al pulso de la fragmentación, ofrece las trazas de un astro menguante.

Los ejemplos a exhibir son tan abundantes que emiten ya sonoras alarmas. Así, en el problema del agua chapotean conflictos derivados de la política de obras hidráulicas, pero también las previsiones de los nuevos estatutos que han tenido la mano larga a la hora de apropiarse de ríos enteros, incluso de aquellos que tienen la osadía de traspasar las fronteras españolas y adentrarse en algún país extranjero. El río, para el Estatuto por el que fluye parece haber sido la proclama de una facundia autonómica que el Estado no ha sabido combatir con medios adecuados, todos ellos por cierto, en la alcancía de la legislación española desde hace mucho tiempo. Hay ya incluso alguna provincia que pretende quedarse con su río, emulando así en avidez hídrica a sus hermanas mayores, las comunidades autónomas. Sólo falta que los municipios se apunten al festín. De ahí que se amontonen los pleitos y se llame a las puertas del Tribunal Constitucional para que éste enderece los desaguisados que esparcen por doquier políticos tan largos de ambiciones como cortos de mesura en la administración de la res publica.

Por su parte, los dineros públicos han desatado una guerra entre comunidades, enfrentadas hoy ya las ricas con las pobres, las del este con las del oeste, y las del sur con las del norte. Se lanzan entre ellas balanzas como proyectiles, o se recurre a acuñar criterios de inversión del Estado en función de los intereses de cada cual: quién blande la población, joven o envejecida, castiza o inmigrante; quién la superficie forestal; quién el turismo. Sólo falta que se invoque el consumo de sidra o el de paella para allegar recursos y construir fortunas regionales. Un deslizadero éste que amenaza despeño, bendecido -de nuevo- por el Parlamento, por el Gobierno, incapaces de administrar el sacramento del orden y la disciplina en asunto de tanta sustancia. Ya veremos cómo se encarrila todo este embrollo y si será también el Tribunal de la calle de Domenico Scarlatti de Madrid el que al final se vea obligado a concertar lo que los políticos han desconcertado. Y veremos qué secuelas deja: de agravios no satisfechos, de rencillas entre vecinos, de afrentas, todas a la espera de ser saldadas en algún combate próximo. La víctima siempre es la misma: la solidaridad entre los españoles, una de las piezas que justifican nada menos que al Estado moderno, construido precisamente para fabricar cohesión entre las clases sociales y entre los territorios. En Italia, tras las recientes elecciones, se está cociendo el mismo guiso y ahí está el Norte poderoso desafiando al Sur menesteroso. Pero, en aquella península, las banderas de la insolidaridad y del egoísmo las enarbola la derecha más reaccionaria mientras que, en estos pagos, ¡encima! llevan vitola de progreso.

Pues ¿qué decir de la Sanidad? Acaba de aparecer un libro -Integración o desmoronamiento. Crisis y alternativas del sistema nacional de salud, firmado por Juan Luis Rodríguez-Vigil Rubio, político socialista que tuvo significadas responsabilidades en Asturias-, donde se analiza sin vacua palabrería la situación en que se halla el que quiso ser modelo sanitario. Para Vigil, «el sistema nacional de Salud tiende cada vez más a configurarse como un sistema no excesivamente articulado, poco armónico y de creciente heterogeneidad que, además, carece de instrumentos eficaces para fortalecer su cohesión, dado que para funcionar depende casi en exclusiva de la mejor o peor voluntad que en cada caso y momento tengan los gobiernos autonómicos... por lo que no resultan en absoluto extrañas las decisiones y los actos de descoordinación que emanan de los distintos integrantes del servicio nacional de Salud y que favorecen claramente la fragmentación del conjunto».

Un camino por el que se llega a situaciones tan pintorescas como la que ofrecen los distintos calendarios de vacunaciones o la más inquietante del gasto farmacéutico, pues en algunas regiones se restringe la dispensación de unos fármacos que en otras se recetan con largueza. De igual forma, son manifiestas ya las diferencias que existen entre comunidades en relación con las listas de espera, con la salud bucodental, con los servicios de salud mental y otras especialidades y superespecialidades. El riesgo, para Vigil, es claro: se está a un paso del «descoyuntamiento del actual servicio nacional, el cual podría llegar a mutar en 17 sistemas sanitarios diferentes».

Por su parte, la Ley de Dependencia, estrella de la política social del Gobierno, se proyecta sobre la realidad de forma renqueante y, por supuesto, a 17 velocidades distintas pues todo queda al albur de la voluntad política, del dinero y los medios personales empleados, de las prioridades de cada región... La mayoría de los ciudadanos que se acercan a las oficinas para que los servicios correspondientes valoren su grado específico de discapacidad pasan una auténtica crujía que sólo tiene de emocionante el hecho de ser distinta y de diferente alcance en cada Comunidad Autónoma.

Si pasamos a otro servicio público vertebrador, el de Educación, las conclusiones son las mismas, sólo que en este ámbito nos encontramos en un estadio más maduro de fragmentación, agravado por la vuelta de tuerca que se percibe en la política lingüística de las comunidades bilingües. Pero hay más. En el caso de la enseñanza superior y respecto de los títulos universitarios, una responsabilidad indeclinable del Estado -artículo 149.1.30 de la Constitución-, la ley reciente de universidades opera con una agresiva frivolidad: se suprime el modelo general de títulos por lo que el panorama que se avizora es el de una diversidad abigarrada de títulos de libre denominación en cada universidad, vinculados tan sólo a directrices mínimas del Gobierno, válidas para vastas áreas de conocimiento, y a la intervención -más bien formal- de la Comunidad Autónoma y del Consejo de Universidades, que siempre habrán de preservar «la autonomía académica de las universidades».

A todo esto hay que añadir la amenaza, que pende sobre el empleo público, de aprobar 17 leyes de funcionarios y sobre la Justicia que, si el Todopoderoso no lo remedia, verá nacer en breve 17 consejos regionales judiciales, como si no fuera castigo suficiente el general de Madrid. Etcétera, etcétera.

De verdad, ¿exige la diosa de la autonomía que ardan en su pebetero tantas y tan variadas ofrendas?

Para sortear la angustia se impone una pregunta final: ¿Tiene todo esto remedio? Creo que sí. En mi opinión, enderezar los pasos dados de forma tan atolondrada exige retomar el camino y señalar una meta que, a estas alturas, no puede ser otra que la del Estado federal. Un Estado que, cuando está asentado y produce frutos cuajados (EEUU, Alemania, etcétera), no es sino una modalidad de Estado unitario, con potentes instrumentos de cohesión y con junturas bien engrasadas.

Lo demás es crear poderes neofeudales y facilitar la consolidación de redes clientelares. Es decir, asumir el riesgo cierto de la esqueletización del Estado.

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