AGLI

Recortes de Prensa    Jueves 29 Mayo 2008

11-M
Por una nueva instrucción
Ni nosotros como víctimas ni los españoles como ciudadanos libres podemos conformarnos con que se dividan las opiniones a la hora de aceptar o no una sentencia que decide sobre crímenes tan espantosos.
Gabriel Moris Libertad Digital 29 Mayo 2008

En estos días se cumple el primer aniversario del final de la vista pública del proceso judicial que, dentro y fuera de España, despertó la expectación que merecía el anhelo de esclarecer crímenes tan salvajes. Recuerdo que tanto las víctimas como el resto de los españoles mostraron un gran interés por conocer el grado de implicación que la Justicia atribuiría a los 29 imputados. Hasta entonces nunca antes en España se había televisado en directo un juicio por terrorismo. Ya entonces fue tanto el interés y el despliegue mediático que algunas víctimas intuimos que la descomunal puesta en escena superaba al interés por hacer justicia.

Un año atrás, mi experiencia en el mundo judicial era nula. Sólo asistí a un juicio –como imputado en un leve choque entre vehículos– en el que no tuve ningún inconveniente en reconocer mi culpabilidad. En la sentencia me aplicaron eximentes. Según el juez, "dada la nobleza del causante al reconocer su culpa". Frase que me impactó y recordé cuando comenzó la vista pública del 11-M. Tanto que cuando comenzó 2007 lo bauticé como el año de la verdad. Hoy sé que confundí mis deseos con la realidad. Y no fui el único. A pesar de conocer de tan desastrosa instrucción fueron muchas las víctimas que confiaron en que el buen hacer de tan prestigioso tribunal arreglaría el desastre que hasta él había llegado en forma de sumario. Sin embargo, hoy sabemos que sólo nuestra necesidad de justicia pudo hacer que confiáramos en lo que no podía ser más que un milagro.

Y confiamos a pesar de que ya era un mal augurio el hecho de que 116 imputados sólo 29 fueran procesados. Y no dejamos de confiar a pesar de los sorprendentes perfiles que presentaban los supuestos culpables. No menos sorprendentes que las supuestas tramas con las que se nos explicaba lo que tanto daño causó. Necesitábamos confiar y confiamos. Pero no llegó el milagro.

Supimos que no llegó cuando, apoyándose en el gigantesco despropósito que se nos había presentado, el tribunal, que nos habían dicho que era muy sabio y muy honesto, se atrevió a dictar sentencia después de que los poderes públicos dejaran en su manos, no sólo el despropósito, también la más importante decisión que nunca antes recayó en una sala de justicia española.

Nunca lo olvidaré. Los políticos dejaron en manos de tan prestigioso tribunal las responsabilidades por las que no quisieron responder. Nos pidieron que permitiéramos que hablase la Justicia. Y habló. Lo que no sabíamos entonces es que los responsables de aclarar lo que aún hoy no sabemos por qué no aclararon sí iban a acertar cuando confiaron en que la Justicia diría lo que ellos querían que dijera.

Hoy, un año después de que se dictara sentencia, somos muchas las víctimas y millones los españoles que no creemos que se nos haya ofrecido lo que merecíamos. Ni nosotros como víctimas ni los españoles como ciudadanos libres podemos conformarnos con que se dividan las opiniones a la hora de aceptar o no una sentencia que decide sobre crímenes tan espantosos. Hoy sé por qué, a pesar de necesitar el milagro en el que confiamos, siempre nos acompañó un insoportable olor a farsa.

La supuesta verdad que se nos narró durante la instrucción no respondió a la supuesta verdad que se plasmó en la sentencia. Lástima que ya no le pueda contar al abogado de Suárez Trashorras por qué siempre intuí que el Tribunal no me iba a explicar lo que necesito que me expliquen. Gerardo Turiel, que a mi juicio realizó una buena defensa, murió poco después de recurrir al Supremo. Ya no le puedo preguntar lo que nadie me ha contestado. Incluso si, según la sentencia, sólo Jamal Zougham fue visto en los trenes, ¿quiénes colocaron las bombas que él jamás pudo colocar? Los autores intelectuales o inductores ni aparecieron ni nos consta que se les busque. ¿Cuál ha sido la utilidad de este juicio? Por no existir no existen ni deducciones de testimonio. ¿Ya está? ¿Todo acabó?

No con mi silencio. No puedo conformarme y nunca me conformaré porque creo que únicamente se ha condenado a los que jamás pudieron disponer en la mayor masacre que han sufrido los españoles. Por dudar dudo hasta de su supuesto grado de implicación en unos hechos para los que nunca pudieron sentirse capacitados. Sólo una nueva instrucción nos permitiría aclarar lo que nadie aclaró.

Se rifa una crisis
IGNACIO CAMACHOABC 29 Mayo 2008

SI los discursos y ofertas electorales tuviesen el valor de un contrato, siquiera moral, el Gobierno habría incurrido en ocultación y fraude por su manifiesta infravaloración de la crisis económica. Quizá Zapatero no engañase más que a quienes se dejaron engañar, pero sus benévolos pronósticos no fueron un error, sino un embuste. Y si de veras no esperaba este cataclismo merecía haber perdido por inepto, porque elementos de análisis tenía de sobra. Simplemente, mintió a sabiendas de que mentía, y ahora ya le da igual porque los españoles le compraron la trola acaso también con plena conciencia; poca penitencia es que tenga que hacer frente a la tormenta, porque los que nos vamos a mojar somos los ciudadanos, expuestos a la intemperie de la recesión sin el paraguas del poder que siempre protege a la clase política... y la mayoría sin cuatro años de contrato de trabajo por delante.

La caída de un 40 por ciento del mercado hipotecario, es decir, de la compraventa de vivienda, puede ser el fenómeno más importante de la vida española en la última década y media, aunque la agenda política parezca no haber asimilado la magnitud del problema. Ibarretxe con su tramposa matraca del referéndum, el PP con su trifulca autodestructiva, Montilla con su minitrasvase o Llamazares con su empeño por descolgar crucifijos exponen ante el pueblo la poquedad miserable de sus miras, mientras el presidente se pone cómodo ante la ausencia de una oposición que le coja de las solapas para exigirle medidas que hagan frente a este desplome antes de que arrastre al país a la ruina. La limosna de los 400 euros, mal pagados y peor repartidos, se bebe el superávit y el Gobierno ni se inmuta: pronto recordará que la UE admite hasta un déficit del 3 por ciento del PIB para seguir proclamando que no pasa nada.

Detrás de esas viviendas sin vender hay cientos de miles de muebles y millones de electrodomésticos sin comprar, y por tanto miles de trabajadores a punto de quedarse sin empleo, además de los del propio sector de la construcción. Detrás del 30 por ciento de bajada del mercado de automóviles hay un ajuste laboral en ciernes, y detrás de la caída del consumo hay una cola creciente de nuevos parados de futuro incierto. Detrás del alarmante aluvión de estadísticas hay una catástrofe a punto de dar la cara, y lo malo es que delante sólo hay un Gobierno autocomplaciente que aún trata de quitarle hierro al problema con eufemismos tranquilizadores y una barata retórica de falsa confianza, y al que sólo se le ocurre decir que peor sería correr y que acabará escampando. Sin medidas, sin reformas, sin voluntad, sin imaginación, sin determinación y sin coraje.

En Pozuelo hay un tipo que anda rifando su casa para zafarse de la hipoteca que le aprisiona el pescuezo. Cuando la gente busca soluciones por su cuenta es que en la conciencia colectiva ha sonado el sálvese quien pueda y se ha perdido la confianza en un Gobierno al que parece haberle tocado el poder en una tómbola. Y aunque ahora lo volviese a rifar no tendría oposición capaz de comprarle las papeletas.

El PNV, en evidencia
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 29 Mayo 2008

Juan José Ibarretxe llevaba meses anunciando que la propuesta que pretende someter a consulta popular incorporaría un principio ético. A la vista del texto presentado ayer hay que concluir que el lehendakari le llama ética a cualquier cosa. Lo que presenta como principio ético en la primera pregunta es simplemente una opción política particular que, en este momento en el que ETA está matando gente, resulta especialmente inoportuna y contraproducente porque alienta las esperanzas de los terroristas de tener siempre abierta la puerta de la impunidad.

La palabra del lehendakari queda, por tanto, en entredicho porque la propuesta final no ha reflejado aquel principio ético que había prometido desde un principio. No hay condena a ETA y no sirven las explicaciones dadas la víspera por la portavoz del Gobierno vasco al indicar que «la mayor condena frente a quienes están defendiendo que ETA es un agente político es decirle que desaparezca y que los acuerdos políticos corresponden a quien corresponde». Esta vez ni siquiera se le ha dicho a la banda terrorista esa sosería de «ETA sobra y estorba» que tanto suele repetir el presidente del Gobierno vasco.

El lehendakari no es el único que queda en entredicho porque las formas de hacer las cosas de Ibarretxe han puesto en evidencia -por no hablar de que ha desautorizado- al presidente de su propio partido, Iñigo Urkullu, quien el pasado lunes, en este mismo periódico, aseguraba que «la consulta incluirá un rechazo explícito a ETA» y añadía que «el PNV no puede jugar con preguntas ambiguas cuando se habla de un principio ético». El PNV quizás no, pero el lehendakari y el conjunto del Gobierno vasco sí que pueden ser ambiguos y omitir el principio ético con tal de conseguir los votos de EHAK, votos que no obtendrá si no cuenta con la bendición de ETA.

La manifiesta contradicción entre las palabras bienintencionadas del presidente del PNV y los hechos de Ibarretxe evidencia que la influencia de la dirección del partido mayoritario de Euskadi en la plasmación de la apuesta política -y del reto al Estado que conlleva- más importante desde que se aprobó el Estatuto es inferior, por ejemplo, a la que tienen los socios menores del Gobierno vasco.

Ibarretxe sigue campando a sus anchas haciendo caso omiso de las opiniones públicamente expresadas por los jefes de su propio partido. De nada sirve que la actual dirección del PNV haya decidido evitar un enfrentamiento público con el lehendakari, como el protagonizado por Josu Jon Imaz en su momento, y haya buscado encauzar las diferencias en el ámbito interno. Los resultados siguen siendo los mismos: el lehendakari tiene su propia forma de hacer las cosas y no le importa ningunear a sus compañeros.
f.dominguez@diario-elcorreo.com

LA CONSULTA DE IBARRETXE
Moisés y la tierra prometida
ANDONI UNZALU GARAIGORDOBIL El Correo 29 Mayo 2008

Bueno, ya tenemos las preguntas. Ibarretxe se ha reunido consigo mismo, y rodeándose de su corte ha hecho pública su conclusión. El dialogante, el de la mano tendida, por fin hace pública la profecía. Todavía no habían pasado 48 horas desde que el presidente de su partido decía cosas totalmente contrarias. Hablaba de una deslegitimación absoluta de ETA. Decía que en estas cosas el PNV no podía ser ambiguo. Ni 24 horas de que la portavoz dijera que la pregunta iba a poner en su sitio a ETA. Ahora ya sabemos claramente cuál es el sitio de ETA: al lado de Ibarretxe. Al final todo es muy sencillo, se trata de pasar la mano por el lomo de la bestia para que no se enfade. ¿Le han oído ustedes alguna vez decir al señor Ibarretxe que la tarea principal de su Gobierno, del central también, claro -y menos mal- es detener a los miembros de ETA para que sean juzgados? Yo se lo he oído alguna vez al consejero Balza -cosa que es de agradecer- pero nunca al señor Ibarretxe.

Ibarretxe no negocia nunca con nadie. Bueno, no negocia con ningún partido democrático de la oposición, pero con los que apoyan la violencia sí. Les hace carantoñas. Les manda mensajes. Estas dos preguntas son el resultado de diez años al frente del Gobierno vasco. Diez. Que ya es decir. Ibarretxe viaja en monorrail. No hay forma de que cambie. Siempre es lo mismo: 'los nacionalistas somos más. Yo soy su guía. Y vamos a decidir entre nosotros lo que queramos'. Cuando habla de negociar sólo piensa en los entornos de ETA. Con los demás no negocia nunca. Los demás le tienen que apoyar. Cuando lo de Lizarra, lo más totalitario, lo más antidemocrático no fue pactar con ETA. Lo peor fue ponerse de acuerdo en que el PSE y el PP no podían participar en la decisión del futuro de los vascos. Ibarretxe no se ha movido un milímetro de esta posición. A Ibarretxe le da igual lo que piensan el PSE o el PP y los miles de vascos a los que representan. Para él no cuentan. Tienen la obligación de votar lo que él decide. ¿Cómo se puede entender que el gran negociador no es que no haya negociado su gran apuesta política, sino que la ha tenido en el mayor secreto? ¿Cómo se puede negociar con alguien cuya mayor aportación la tiene en sumo secreto y sólo cabe votar sí o no sin cambiar una coma?

Los alemanes llaman ciclista a la persona que se dobla ante los que tienen poder y pisotea a los que tiene debajo. Al final sólo se inclina ante ETA. Al PSE y PP, a ésos les puede pisotear. Todo parece lógico si asumimos que los únicos que representan al 'Pueblo vasco' son los nacionalistas. Los demás son una especie de granos molestos con los que hay que convivir. Porque, claro, ya no estamos en el siglo XIX y no se les puede expulsar de forma masiva. Bien, pueden quedarse, pero nosotros somos los que decidimos el futuro de Euskal Herria.

Ibarretxe se ha convertido en un dirigente muy peligroso para los vascos. Envuelto en su lenguaje infantil, lleno de obviedades, mantiene inamovible su decisión de que el futuro de Euskadi sólo lo pueden decidir los nacionalistas. Y para eso le hacen falta los violentos. Diez años lleva construyendo un foso en la sociedad vasca entre nacionalistas y no nacionalistas. Es necesario que lo paremos antes de que lo consiga. Está dando carta de naturaleza a la inmoralidad más absoluta en la política vasca. Todavía resuena el bombazo asesino de Legutiano. Pero son sonidos que Ibarretxe nunca oye.

Y en este avanzar ciego hacia el abismo cuenta con gente de su régimen. Ayer decían los medios que se han recibido 14.000 'e-mails' a favor de la consulta. Hace algún tiempo yo también recibí un 'e-mail' animándome a mandar uno al presidente Zapatero y otro al señor Ibarretxe Ya andan otra vez estos de Lokarri, pensé yo. Nada de particular. Pero el asombro me pilló de sorpresa, me pedían que remitiera un tercer 'e-mail' a ETA. Que ellos se encargarían de hacérselo llegar. Tendrán un buzón algo así como 'info@ETA.com', digo yo. Ya me gustaría saber su dirección. Pero sólo gente muy selecta como los de Lokarri lo saben. La locura se nos ha convertido en algo tan cotidiano que nada nos extraña.

Diez años de verborrea, de lenguaje infantil, de refranes recurrentes, de afirmaciones sin sentido. Y, sobre todo, diez años negociando, ¿negociando con quién? Ni siquiera con su partido negocia ya. Y resulta que todo es mentira. La verdad es muy sencilla: 'Yo soy el Moisés vasco. Yo os llevaré a la tierra prometida. Y la tribu escogida sólo somos los nacionalistas vascos'. En estas tres frases se resume toda la filosofía política de Ibarretxe. No hay nada más, el resto es mentira.

Al final todo el debate se reduce a dos simples preguntas: ¿Quién cree que ETA puede influir en la decisión del futuro de los vascos? Y ¿quién piensa que es necesario llegar a un acuerdo amplio entre vascos, de todo tipo, para que todos quepamos en un mismo país? Respecto a la primera pregunta Ibarretxe piensa que sí. Que ETA puede participar, junto con el resto de nacionalistas, en el diseño del futuro de nuestro país. Y respecto a la segunda piensa que sí, que hay que hacer un gran acuerdo, pero sólo entre nacionalistas vascos, para definir, como debe ser, la 'construcción nacional vasca'.

Ya puestos a ser profeta-guía del pueblo, a lo mejor con la consulta no le basta. A lo mejor está pensado que lo que no pudieron conseguir Zapatero y los anteriores presidentes él sí lo puede lograr. Pero se equivoca. Los de ETA son como él; no cambian nunca.

El ciclista fanático
GERMÁN YANKE ABC 29 Mayo 2008

MADRID. Juan José Ibarretxe es previsible porque se ha metido en un callejón que sólo tiene una salida. Ha impuesto al PNV tanto una doctrina (la de la autodeterminación a pasos acelerados) como la estrategia de avanzar en compañía de Batasuna en la «acumulación de fuerzas nacionalistas» para que su plan puedan ser aprobado en el Parlamento vasco. De ahí que las especulaciones sobre la posibilidad de incluir en su intento de esperpéntica consulta una pregunta para manifestar el rechazo a ETA haya quedado en nada, lo que, por otra parte, tampoco resolvería la inconstitucionalidad de la pretensión. No es posible asumir la doctrina política de la banda terrorista y, al mismo tiempo, darle un capón. Y, por ello, ha recibido inmediatamente una palmadita de Batasuna: le reprocha la intención electoral pero añade que, si actúa «sin trampas», tendrá todo su apoyo.

Era evidente que Ibarretxe no se presentó en La Moncloa con la intención de conseguir un principio de acuerdo con el presidente Rodríguez Zapatero al dejar sobre la mesa un documento, además de anticonstitucional, jurídicamente impresentable y políticamente indigno. Se trataba de escenificar allí una representación que estaba dirigida a Batasuna por medio de la anteúltima de sus caretas, el Partido Comunista de las Tierras Vascas, que es el que puede votar en el Parlamento de Vitoria.

La única salida del lendakari es tratar de conseguir una mayoría en la cámara (como la consiguió con su Plan tras el préstamos de algunos de los votos de Batasuna) y presentarse a las elecciones como la víctima de Madrid para lograr, como en 2001, una porción de los votos de la Izquierda Abertzale que compensen la permanente sangría electoral sufrida por el PNV por su causa. No hay más.

Atrapado
El PNV está atrapado en esa estrategia, tan lamentable como desesperada, para evitar el riesgo no ya de división, sino de escisión. Pero en las circunstancias actuales (que incluyen desde el poder interno desproporcionado de los partidarios del lendakari hasta las consecuencias prácticas del clientelismo de una administración autonómica económicamente poderosa), sólo queda a los críticos, aunque estén en la cúpula del PNV, el recurso a una retórica aparentemente más moderada o, como hizo Josu Jon Imaz, tomar las de Villadiego y volver a los currículos sin el amparo del presupuesto. Si Ibarretxe insiste es porque lo sabe muy bien y no vislumbra en el panorama una verdadera oposición interna.

Ahora pastoreará a Batasuna. Si unos están atrapados, hay que intentar que los otros estén enganchados. No se trata tanto de remachar la idea de que están unidos, porque la violencia terrorista espanta a muchos votantes clásicos del PNV, como la de ofrecer banderines a los votantes menos dogmáticos de la Izquierda Abertzale, de dar la impresión de que sus reivindicaciones tienen cabida en la oferta del PNV. «El nacionalismo somos nosotros», viene a decir con estos gestos, y, si se quiere votar nacionalista, es la única opción.

Ibarretxe es, no se sabe si como afición dominguera o rasgo psicológico, un ciclista. Tiene claro que si se deja de pedalear la bicicleta se viene abajo con el ciclista encima. Y pedalea y pedalea sin quitarse las orejeras. Si se las quitara un momento vería, quizá, cómo su Gobierno y su secuestrado partido han hecho suya la doctrina de Batasuna: la formalización de la negociación política para que, convirtiendo el terror en disculpa, se consigan pretensiones inaceptables de otro modo y le autodeterminación como elemento vertebral de esa misma negociación. Pero para qué quitársela si no pretende construir el futuro democrático del País Vasco sino enhebrar los mimbres que le permitan seguir sobre la bicicleta.

Por cierto, Izquierda Unida, que no sabe si conoce España ni cómo salir del agujero, apoya en Vitoria todo esto.

Las dos preguntas
EDURNE URIARTE ABC 29 Mayo 2008

El Gobierno viste de contundencia y hasta de indignación su respuesta al proyecto de Ley de Ibarretxe. Es ilegal, dice. Intolerable, he llegado a oír en medios cercanos al PSOE. Lo que sería perfectamente esperable y normal si no fuera porque las dos preguntas con las que el lehendakari pretende legalizar su delito anunciado de octubre son las dos preguntas sobre las que Zapatero negoció con ETA. Entonces, la izquierda las justificó con entusiasmo. Ahora se lleva las manos a la cabeza en un ejercicio de manifiesto cinismo y de manipulación retrospectiva.

Ibarretxe ha copiado a Zapatero. Con premeditación y alevosía, para ponerle en evidencia ante la contradicción ineludible: si usted dijo que sí a ETA a estas dos peticiones, no se entiende que diga no a quienes no somos terroristas. Ibarretxe obtiene su coartada política, a falta de la jurídica. Y Zapatero, una cruel ironía de su negociación con ETA que desnuda sus responsabilidades de forma tan efectiva como las propias actas de la negociación, las que se ha negado a mostrar a la opinión pública.

La primera pregunta de Ibarretxe, la de la petición de acuerdo para un final negociado de ETA, es exactamente la misma que la planteada por Zapatero al Congreso de Diputados para legitimar su negociación con los terroristas. Y la segunda, la del acuerdo entre los partidos vascos sobre el derecho a decidir, es la que aceptó Zapatero para la mesa de partidos con ETA. La mesa de partidos a la que dio el visto bueno. La que confirmó Rubalcaba. La que comenzó a andar pero fue frustrada por el aumento de exigencias de ETA, que no por el arrepentimiento de Zapatero.

Entonces, el PSOE sostuvo ambas cosas, tan poco democráticas como las de Ibarretxe, con la abierta manipulación de que se trataba de la misma negociación intentada por Aznar. Y sus votantes lo creyeron porque la ruptura de ETA les libró de comprobar la realidad.

Pero la realidad era ésta, la que rechaza escandalizada el Gobierno, ahora que la pide Ibarretxe en lugar de ETA. La del pacto con ETA y los nacionalistas para abrir la puerta a la secesión de facto del País Vasco.

Ibarretxe, el estilo
IRENE LOZANO ABC 29 Mayo 2008

A diario la sintaxis nos presta, extra bonus, el servicio de revelarnos la naturaleza ajena. Deberíamos estar agradecidos, pero la humanidad muere sin reparar en ello. Buffon se dio cuenta hace 250 años, cuando a los franceses aún se les entendía: «El estilo es el hombre mismo». Su sentencia se confirma de nuevo en las dos preguntas de la consulta popular que planea Ibarretxe.

Dejo la segunda para otro día y me centro en la primera: «¿Está usted de acuerdo en apoyar un proceso de final dialogado de la violencia si previamente ETA manifiesta de forma inequívoca su voluntad de poner fin a la misma de una vez y para siempre?». El lehendakari pregunta a los vascos si, en el caso de que ETA quisiera poner fin a la violencia, estarían dispuestos a apoyar el fin de la violencia. Para chasco que dijeran: no, pediríamos a ETA que siguiera matando. Sólo pueden contestar que sí, pero al hacerlo, no estarán respondiendo al qué, sino al cómo.

El estilo de Ibarretxe le permite ofrecer a los terroristas garantía de impunidad. La fuerza negociadora de ETA consiste en la amenaza de volver a asesinar, de manera que si, pese a haber renunciado a ella «previamente», «de forma inequívoca» y «para siempre», se le ofrece un «final dialogado» es para brindar una salida a los presos. La forma en que esa perspectiva actúa sobre el presente de la banda -estos días se ha visto con la detención y recomposición inmediata de su cúpula- resulta fácil de entender para quien haya leído dos páginas de cualquier informe de Derechos Humanos: la impunidad, o la expectativa de obtenerla, estimula su vulneración.

De manera que la pregunta, libre de las huellas del estilo Ibarretxe, se reformularía así: ¿Apoya usted la concesión de ventajas penitenciarias para los etarras si dejan de matar? A esa cuestión ya se puede contestar sí o no; este estilo ya sería otro hombre: uno que estimara la inteligencia de los ciudadanos y les concediera, sintaxis mediante, el verdadero derecho a decidir.

El síndrome confederal
ANTONIO ELORZA El País 29 Mayo 2008

En sus explicaciones sobre el pensamiento político del siglo XIX, José Antonio Maravall no ocultaba su simpatía por Francisco Pi y Margall. Su proyecto de organización federal de España, asentado sobre las reformas sociales, le parecía a largo plazo mucho más realista que la centralización y el nacionalismo español conservadores de Cánovas. Había sin embargo un punto débil. Pi no percibía la distinción entre federación y confederación, esto es, entre la articulación de sucesivos niveles de poder hasta configurar un centro último de decisiones, la federación, y la primacía reservada a la "soberanía" de cada uno de los Estados asociados sobre las competencias delegadas a un centro reducido a funciones de coordinación, la confederación.

La descentralización de competencias puede ser muy amplia en la federación, incluso en el nuevo federalismo cabe insistir en la importancia de las funciones compartidas entre el Estado central y los Estados federados, pero el núcleo de las decisiones políticas y la garantía de la igualdad de derechos permanecen en manos del Gobierno y las instituciones federales. La ventaja aparente de la confederación reside en "sentirse cómodos" (Maragall) y su gran inconveniente en que la paridad entre los componentes, así como la simple condición de mediador del centro, impiden que el Estado cree un mecanismo eficaz de resolución de los conflictos. Además, según advirtiera Hamilton en El Federalista, sobre la experiencia de los primeros pasos confederales en Norteamérica, el predominio de los intereses propios daba lugar a verse "alternativamente amigos y enemigos entre sí, con mutuos celos y rivalidades".

Las confederaciones han estallado en los dos últimos siglos una tras otra. Recordemos la trágica explosión de Yugoslavia al hacer valer Milosevic el predominio fáctico de Serbia sobre las reglas confederales establecidas por la Constitución de 1974, empezando por la rotación de la presidencia. En cuanto a la Confederación suiza, por la Constitución de 1999, se autodefine como Estado federal.

En ésta y en otras cuestiones, nuestra clase política no escapa a la calificación establecida por el arbitrista González de Cellorigo, quien en "el tiempo del Quijote" definía a España como "una república de hombres encantados", en estado de permanente disociación respecto de la realidad. Asuntos como la montaña de juicios sin tramitar o la increíble peripecia de los policías tipo Sed de mal en Coslada llevan a la pregunta de si tienen existencia real los ministerios y organismos competentes. Otro tanto cabe decir de los grandes especialistas que hubieran debido ir más allá del tema de la constitucionalidad formal de los nuevos Estatutos, catalán a la cabeza, preguntándose por el curso que iba a adoptar el propio Estado de entrar en vigor esta singular reforma del orden constitucional, socavando la estructura del mismo en nombre del principio de bilateralidad. El Consejo de Estado emitió un notable dictamen de alcance general al que nadie hizo caso. Luego, silencio.

España no se ha roto, pero la aplicación del criterio de la comodidad, un policentrismo de hecho, muestra cómo la deriva confederal introduce crecientes elementos de disociación. "A cada comunidad, su río", de manera que en tiempo de sequía el Estado tiene que acudir a solidaridades de partido y a eufemismos para que el agua disponible llegue a quien la necesita. No es cuestión de conferencias ni de buenas voluntades: la soberanía de una comunidad sobre tales recursos contradice el interés general. Otro tanto cabe decir de la reforma financiera interterritorial. Puede ser necesaria para quienes más pagan como Cataluña (o Baleares, o Madrid), pero lo grave es el planteamiento del president Montilla, que se limita a esgrimir frente al Estado la supuesta imposibilidad de que Cataluña soporte la situación actual, proponiendo la aplicación del principio que ya contenía la Constitución de los confederados en la guerra de Secesión americana: no aportar recursos para disminuir la desigualdad interterritorial. Es la afirmación más nítida de un principio de bilateralidad, que reposa sobre la lógica interna del Estatut, por encima de los remiendos para "constitucionalizarlo": hay una nación, Cataluña, y un Estado español, nunca España. De nuevo conferencias y tratos para salir del paso. Falta un mecanismo constitucional, de carácter federal, que aborde tales conflictos de decisiva importancia.

No hablemos de Ibarretxe. Incluso un hombre discreto como Montilla, ex ministro, acepta la falsa evidencia de que es posible pensarlo todo exclusivamente desde Cataluña, que resulta lógica la hegemonía impuesta al modo de Quebec hasta el límite en la enseñanza y en la expresión pública de la "lengua propia" sobre el idioma de todos, que la política de apoyo a los inmigrantes musulmanes, como explica el profesor Moreras, entregada a ERC, tenga por objetivo ganarles para la idea de la independencia de Cataluña, que la idea de solidaridad característica de la izquierda haya sido reemplazada por la defensa a ultranza de los propios intereses económicos.

Claro que Cataluña da muchos votos al PSC y que cualquier lector de su ponencia política puede apreciar el apego del PP a una concepción preconstitucional, unitaria, sin nacionalidades, de la nación española. Petición final: que Montilla, de un lado, y el ponente popular, de otro, dejen de mencionar el nombre de federación contradiciendo su significado.

Antonio Elorza es catedrático de Ciencia Política.

Un Kosovo para España
José Antonio Zarzalejos Estrella Digital 29 Mayo 2008

Hay nacionalistas vascos incrustados en la clase dirigente política y social del País Vasco que fabulan con la posibilidad de que Euskadi pueda convertirse en una suerte de nuevo Kosovo. El proyecto de ley aprobado campanudamente por el Gobierno tripartito vasco, ayer en una sesión extraordinaria, responde a esa ensoñación independentista que es profundamente perversa desde el punto de vista ético y político.

Lo es éticamente porque la primera pregunta que en un futuro e improbable referéndum se plantea -inseparable de la segunda- resulta una denigración a la moral colectiva de la sociedad vasca. Interrogarla sobre si "está de acuerdo en apoyar un proceso de final dialogado de la violencia si previamente ETA manifiesta su voluntad inequívoca de poner fin a la misma de una vez y para siempre" es, literalmente, una indecencia. Porque las equivalencias en el lenguaje son las siguientes: "fin dialogado" se corresponde con "negociación política", y "voluntad inequívoca de dejar las armas" remite a una mera declaración de intenciones y no a una exigencia imperativa y perentoria. Esta pregunta tiene un doble objetivo: a) eludir una condena a la banda terrorista que permita al Partido Comunista de las Tierras Vascas apoyar el proyecto de ley, y b) legitimar a ETA haciéndola titular de un derecho a "un final dialogado", es decir, no policial ni judicial, sino político e impune.

La segunda pregunta del fantasmal referéndum que pretende Ibarretxe es igualmente perversa porque interroga al ciudadano acerca de si "está de acuerdo en que los partidos políticos vascos, sin exclusiones, inicien un proceso de negociación para alcanzar un acuerdo democrático sobre el ejercicio del derecho a decidir del pueblo vasco y que dicho acuerdo sea sometido a referéndum antes de que finalice 2010". La redacción de esta cuestión está repleta de trampas que son, sucesivamente, las siguientes: a) se vincula a la primera pregunta de tal manera que la legitimación de ETA es el presupuesto de un acuerdo democrático; b) al no establecer "exclusiones" en esa negociación se está incluyendo a la izquierda proetarra, entorno colaborador e ilegalizado en buena medida de la banda criminal; c) el denominado "derecho a decidir" es una entelequia, o un eufemismo, que embosca la auténtica cuestión que se somete al ciudadano, que es la secesión, y d) el referéndum de ratificación de ese acuerdo -como el que se pretende celebrar el 26 de octubre próximo- escapa a las competencias de quién lo propone -el Gobierno vasco y el Parlamento autonómico-, porque sólo el Estado puede convocarlo.

Esta perversión ética del montaje secesionista -porque se juega con la violencia como una baza ventajista y se miente a los ciudadanos- lo es también política porque el propósito de esta iniciativa no es otro que quebrar el concepto de la soberanía, que es el poder decisorio colectivo último que reside en el conjunto del pueblo español del que emanan todas las facultades del Estado. La soberanía no puede ejercerse parcialmente por una comunidad -nacionalidad o región-, porque si tal sucediese se entraría en un proceso de disolución doble: del propio Estado y de su basamento histórico y cultural que es la nación española "única e indivisible" también por mandato constitucional. La perversión política aquí -descontada ya la ética- es que la división es regresiva respecto de la unidad y que la arrogación de prerrogativas y competencias por un Gobierno autonómico es abiertamente subversiva y desleal, calificaciones de naturaleza constitucional que podrían -y acaso deberían- llevar a la suspensión de la autonomía vasca en tanto en cuanto su Gobierno no recondujese a los márgenes de sus facultades sus decisiones de iniciativa legislativa.

En el mundo occidental se habla -lo hacen los politólogos- de entidades subestatales que no requieren del ejercicio de la autodeterminación para el desarrollo de su plena identidad y realización colectiva. Es el caso de las nacionalidades en España; del sistema de articulación de la región de Quebec con Canadá; del conjunto de poderes que el Reino Unido ha devuelto a Escocia y del modelo regional italiano. Los demás sistemas son federales o confederales. El nuestro es unitario y autonómico que compatibiliza -de manera ambigua pero original- la unidad y la pluralidad pero manteniendo incólume la soberanía -que es la quilla del barco del Estado, según metáfora ya clásica de Bodino- y garantiza la ciudadanía, es decir, el conjunto de derechos, libertades, deberes y obligaciones de los españoles bajo el principio de igualdad.

Pues bien: todo este patrimonio jurídico, político, histórico, cultural y económico -además de moral- es el que subvierte el proyecto de ley del Gobierno vasco que se ampara en la coartada del "fin dialogado" de la violencia terrorista. Se trata de la invención de un Kosovo-Euskadi en una Serbia-España. Se trata de un plan diabólico que se creyó extirpado cuando se rechazó el llamado "Plan Ibarretxe" que aprobó el Parlamento vasco el 30 de diciembre del 2004. Se ve que aquella cirugía no fue terapéuticamente decisiva. Ahora habrá que volver a introducir el bisturí, extraer la "hoja de ruta" del aventado presidente del Gobierno vasco y situar en el lugar que corresponde -en la ilegalidad subversiva- a un nacionalismo vasco que, una vez más en su trayectoria histórica, se ha comportado con deslealtad constitucional y estatutaria y, a fin de cuentas, se ha situado del lado de los intereses de los que vienen asesinando por ese Kosovo-Euskadi sabiniano desde hace ya cuatro largas y sangrientas décadas. Es el momento del no más terminante y rotundo.

El referéndum
Mientras, las pistolas de ETA siguen apuntando a la nuca de quienes no están de acuerdo con Ibarretxe, lo que añade un punto extra de cobardía e indignidad a sus planes.
EDITORIAL Libertad Digital 29 Mayo 2008

Paso a paso, Ibarretxe sigue avanzando en pos de su desafío al Estado de Derecho y a la nación que lo sustenta, España, que mal que le pese a muchos sigue siendo la única instancia que garantiza las pocas o muchas libertades de las que siguen disfrutando los vascos. Acaba de anunciar el texto de las preguntas que pretende plantear en un referéndum que viola la misma ley que le permite ocupar su poltrona.

Lo de menos es que resulten un atentado contra la lógica y la gramática, pues pretende plantear a los vascos si les parece bien negociar con ETA el fin de sus andanzas criminales con la condición de que la banda haya renunciado previamente a las mismas, lo que implicaría necesariamente que ya no hubiera nada que negociar. Tampoco parece muy lógico preguntarles en un referéndum si estiman oportuno que se les vuelva a plantear otro referéndum allá por el 2010. Pero lo realmente grave es que con su consulta está violando la ley y la soberanía del pueblo español, que es el sujeto de decisión sobre los asuntos que afecten a su futuro. Mientras, las pistolas de ETA siguen apuntando a la nuca de quienes no están de acuerdo con Ibarretxe, lo que añade un punto extra de cobardía e indignidad a sus planes.

Mientras tanto, el PSOE sigue dando una calculada palada de cal, y otra de arena. Así, el Gobierno anuncia firmeza, asegurando que jamás se realizará un acto tan ilegal como este referéndum, lo cual, dicho sea de paso, no les impidió eliminar del código penal el artículo que permitía condenar a prisión a quien diera los pasos que está recorriendo Ibarretxe. Mientras, Patxi López persiste en competir en afán nacionalista con el jefe del Gobierno vasco, con el objetivo de desbancarlo de la silla. La duda es qué hará con ese puesto. Y la respuesta la tenemos en todo lo que han hecho y dicho Zapatero y él durante estos años. Pocas dudas podrá haber de que la pretensión del PSOE no es oponerse a este proceso, como no se han opuesto en Cataluña, sino dirigirlos ellos.

Referéndum independentista
Una cuestión de huevos
Poco importa que los vascos y las vascas vayan a ser formalmente invitados a cometer un triple atentado contra la Ley, las normas más elementales de la gramática parda y los fundamentos de la lógica formal.
José García Domínguez Libertad Digital 29 Mayo 2008

De ese tiro de gracia en la nuca de la Constitución que nos anuncia para octubre el simpático Ibarretxe, lo importante no son las preguntas sino las respuestas. Así, poco importa que a tenor del redactado final de la patata caliente de Juanjo los vascos y las vascas vayan a ser formalmente invitados a cometer un triple atentado contra la Ley, las normas más elementales de la gramática parda y los fundamentos de la lógica formal.

Pues sólo en el cerebro abotargado de un campeón de Euskadi en esos entrañables concursos de tragar huevos crudos podría incubarse apelación tan obtusa como la que sigue: "¿Está usted de acuerdo en apoyar un proceso de final dialogado de la violencia si previamente ETA manifiesta su voluntad inequívoca de poner fin a la misma de una vez y para siempre?". Oxímoron ante el que al vasco –y la vasca– romanizado no le cabrá acogerse a los imperativos procesales del pensamiento abstracto, sino rebuznar un lacónico "sí" o "no". Y es que únicamente desde la ingesta compulsiva de colesterol en yema cabe postular un "dialogo" sobre el fin de la violencia a condición de que la ETA renuncie a ella antes de iniciarlo.

No, la retórica cantinflista de la papeleta de Ibarretxe será lo de menos en ese asunto del referéndum. Como irrelevante ha de ser que ninguna norma internacional ampare el ejercicio de un derecho presunto que, simplemente, no existe fuera de su imaginación enferma. Nada de eso tendrá la menor trascendencia práctica. Porque, como se anunciaba ahí arriba, la genuina perversión del lenguaje habrá de llegarnos bajo membrete de Madrid, no de Vitoria.

Al cabo, lo único que se propone el PNV con su asonada institucional es demostrarle al mundo entero que el Estado ya ha perdido hasta el atributo germinal que explicaba su propia razón de ser: el monopolio de la violencia legítima. De ahí que la verdadera cuestión sobre la que están llamados a pronunciarse los hijos putativos de Aitor no se refiera al "derecho a decidir" de los braquicéfalos, sino a la muy real prerrogativa que asiste en todo tiempo y lugar al lehendakari para humillar a España, violando impunemente las normas emanadas de su Parlamento. He ahí el contenido genuino de su brindis al sol.

Por lo demás, ni siquiera nos hará falta esperar hasta octubre con tal de conocer el resultado final del plebiscito. ¿Para qué si la ministra Salgado ya se ha apresurado a reconocer la inviolable soberanía de los de la serpiente y la boina en materia de secesiones de salón? ¿O acaso cabe interpretar de otro modo que me los haya amenazado con la broma de un recurso ante el Constitucional que no se sustanciará antes de que se descongele el Polo Norte?

O sea, que mucha atención a Paquito Camps y su cláusula ídem, que igual es el siguiente.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Hacia la metamorfosis
Lorenzo Contreras Estrella Digital 29 Mayo 2008

Crece la bola de nieve. Cada día que pasa hay nuevas aportaciones a la crisis del PP, que en el fondo refleja una crisis del sistema político vigente. Se podrá hablar de una lucha por el poder dentro del primer partido de la oposición. Pero lo que hizo surgir la gran desavenencia interna, no se olvide, fue una ponencia política que sería y será debatida en el congreso de Valencia. María San Gil estuvo en ruidoso desacuerdo con las modificaciones introducidas casi de contrabando y sólo falsamente retiradas desde la trastienda del asesor directo de Rajoy, un tal Lasalle, el mismo que, refiriéndose a la presidenta del PP vasco, manifestó abruptamente aquello de "¿esa tía no sabe que el partido ha cambiado?".

Tal cambio cuestiona las líneas básicas de la relación de enemistad que el PP ha venido manteniendo con los nacionalismos. Enemistad o crítica vigilante. Crítica extensiva al PSOE y a su Gobierno. Recelo de fondo ante la deriva de la España de las Autonomías hacia una España que algunos ya califican de "confederal". En definitiva, necesidad de mantener a raya a los nacionalismos. Ahora una de las enmiendas que se anuncian para la ponencia política, suscrita entre otros por Alejo Vidal-Quadras, plantea la supresión del término "nacionalidades", presente en el artículo segundo de la Constitución. Han visto en ese término, como es lógico, el punto de apoyo del estallido conceptual de Nación con todas sus crecientes consecuencias. Una bomba demostrada. Una bomba, sí, pero de las de racimo.

La noche electoral de la derrota del PP, todo lo honrosa que se quiera pero derrota, Mariano Rajoy abandonó el marco del acontecimiento con la cara normal de quién no queda contento. Algunos dirían que se fue un poco zombi. Se llegó a decir que prepararía el equipaje para la huida del cargo. Pero el personaje del PP no se marchó. Se fue a dormir y se levantó transformado. Una noche milagrosa. Desde entonces, Rajoy ha demostrado los efectos de su autotransformación. ¿Una transformación inducida? ¿Y por quién o quiénes?

Surgió la necesidad de un congreso en el que se produciría la catarsis de la organización. Algunos hablaron de un "congreso a la búlgara", previendo que en Valencia sólo habría éxito para las tesis del cambio hacia la simpatía y la buena conllevanza con el PSOE y sus aliados nacionalistas. Alarma rápida en las filas de los ortodoxos de Génova 13. El preconizado "centro reformista" podía ser algo más que reformista y algo más que centro. Fueron expandiéndose los recelos, como ha podido observarse en el tiempo transcurrido desde el 9-M.

De manera que de la contienda con el PSOE se pasaría, según lo que iba trascendiendo, a un armisticio, preludio de un cierto idilio político encaminado a buscar la confortabilidad del sistema y también de la Corona. ¿De la Corona? Bueno, comprobado está que el Rey se siente más cómodo con socialistas gobernando sin problemas que con "populares" o conservadores incordiando.

El difunto Gonzalo Fernández de la Mora, en sus memorias tituladas Río Arriba, cuenta una cena en casa del democristiano Fernando Benzo, a la que asistió también Adolfo Suárez, y en la que el gran invitado, no otro entonces que Torcuato Fernández Miranda, manifestó: "El día en que haya un gabinete socialista apoyado por nacionalistas, don Juan Carlos tendrá una corona asegurada, lo que ya es difícil de lograr a estas alturas del siglo XX".

¡Un gabinete socialista apoyado por nacionalistas! La previsión de don Torcuato, no incluía, aparte del "confort" del monarca, el respaldo del futuro centro?reformista "pepero" a la situación diseñada por el que fuera provisional sucesor de Carrero Blanco y alma de aquel "cambio" predemocrático.

Deslealtad nacionalista
Germán Yanke Estrella Digital 29 Mayo 2008

Hay que reconocer que el nacionalismo, y en concreto el vasco, viene contando desde hace decenios con un plus que es negado a los demás. Fruto de los complejos procedentes del franquismo y de algunas actitudes estrafalarias durante la Transición, se diría que, si no se busca afanosamente (que a menudo ocurre), al menos se espera apasionadamente que el nacionalismo muestre su mejor rostro, es decir, que de una vez por todas se aproxime a los elementos básicos del sistema constitucional. Las mistificaciones no son, por tanto, parte de esa doctrina, sino también de los bondadosos observadores.

A este síndrome, que abandona la mirada realista y crítica, responde el modo en que durante los últimos días se esperaban las preguntas que el lehendakari Ibarretxe anunció ayer para su imposible consulta. Se esperaba que incluyera una que invitara a rechazar el terrorismo de ETA. Un deseo incumplido, por cierto, en el que el efecto anestesiante de esta suerte de buenismo parecía querer dar la impresión (o autoconvencerse) de que, si se incluyese una pregunta de esa naturaleza, toda la arquitectura anticonstitucional del pretendido referéndum se diluyese de algún modo.

El sistema autonómico, al igual que los sistemas federales, sólo funciona, además de por el principio de legalidad, si está cotidianamente presente el de lealtad. En el caso del Gobierno vasco faltan, como es evidente, ambos y ya va siendo hora de que se dejen a un lado los complejos y los voluntarismos ingenuos. Como no podía ser de otro modo, el Gobierno de Rodríguez Zapatero ha anunciado, tras la decisión de Ibarretxe, que impugnará la ley que se pretende aprobar en Vitoria. Pero no basta. El Gobierno no puede dar por buena, desde el punto de vista político, una situación en la que los constantes "retos" de Ibarretxe son, en realidad, la vulneración de esos dos principios elementales. No se trata de incumplir, desde la perspectiva de la Administración central, ninguna de las obligaciones legales, sino de plantar cara a este impresentable desafío.

La deslealtad del PNV estuvo correctamente planteada en el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Lo que hay que revisar es si, como se ha dicho desde el socialismo y sus aliados, ha habido un cambio real en el nacionalismo vasco. No parece que sea así. Es más, la deriva del PNV (las preguntas, de algún modo, hacen suya la vieja doctrina de ETA) confirma que, lejos de rectificar, se avanza. De lo que se trata, desde el punto de vista político y de la opinión pública, es que se avanza hacia el abismo. Si el PNV quiere sumirse en él es su responsabilidad, pero la del Gobierno es impedir que arrastre a la sociedad vasca.

Referéndum independentista
Ibarretxe contra López
Así pues, lo que se debate no es si el País Vasco seguirá o no siendo España, sino quién se llevará la "gloria" de arrancarlo de ella, si el PNV o el PSOE, si Ibarretxe o López. Y la izquierda abertzale, o sea, la ETA, jugará el papel de árbitro.
Emilio Campmany Libertad Digital 29 Mayo 2008

Hay en España cierta tradición de referendos con preguntas oscuras, capciosas o abiertamente incomprensibles. Por si una pregunta absurda no fuera bastante para seguir esa tradición, Ibarretxe nos propone, para su referéndum, dos.

La primera es: "¿Está usted de acuerdo en apoyar un proceso de final dialogado de la violencia si previamente ETA manifiesta de forma inequívoca su voluntad de poner fin a la misma de una vez y para siempre?"

Es como si preguntara: ¿está usted de acuerdo en apoyar un fin dialogado de la violencia cuando ya no haya violencia? Es absurdo porque, cuando ETA haya manifestado "de forma inequívoca" su voluntad de poner fin a la violencia, ya no habrá ningún proceso de fin de la violencia del que dialogar. Más bien, lo que realmente quiere preguntar Ibarretxe, pero no se atreve, es: ¿está usted de acuerdo con que ETA no abandone la violencia hasta que se le ofrezca un fin dialogado de la misma?

La segunda pregunta tiene todavía más guasa: "¿Está usted de acuerdo en que los partidos vascos sin exclusiones inicien un proceso de negociación para alcanzar un acuerdo democrático sobre el ejercicio del derecho a decidir del pueblo vasco y que dicho acuerdo sea sometido a referéndum antes de que finalice el año 2010?"

O sea, Ibarretxe se propone convocar un referéndum para saber si la ciudadanía vasca quiere que se convoque un referéndum; esto es, un referéndum sobre el referéndum.

Decididamente, en el País Vasco han sido capaces de ser aun más ininteligibles de lo que lo fueron en Andalucía, en 1980.

Ahora, al revés de como ocurre en el axioma marxista, si aquello fue una farsa, esto de hoy constituye una tragedia. En el PNV siempre creyeron como dogma de fe que, el día que el País Vasco fuera a ser independiente, serían ellos los que dirigirían el proceso. Ya vieron como el PSOE de Zapatero estuvo a punto de arrebatarles el juguete negociando con la ETA un plan que excluía a la derecha nacionalista. Ahora ven con horror que los socialistas se proponen intentarlo de nuevo, tras las elecciones autonómicas, con el plan López.

Así pues, este referéndum no es más que el torpe intento de un sector de los nacionalistas vascos por seguir siendo los que iluminen a su pueblo el camino hacia la independencia ahora que los socialistas han estado a punto de arrebatarles la antorcha y se les ve dispuestos a intentarlo de nuevo.

La reacción del Gobierno ha consistido en amenazar con recurrir al artículo 161.2 de nuestra Constitución, que permite suspender la eficacia de una ley autonómica tenida por inconstitucional hasta que el Tribunal Constitucional se pronuncie. Naturalmente, este recurso no tendría por objeto preservar la unidad de España, sino dar tiempo a que Patxi López gane las elecciones autonómicas y pueda poner en marcha su plan independentista, convenientemente disfrazado de confederal, para al final colgarse él la medalla que los nacionalistas vascos siempre creyeron que sería suya.

Así pues, lo que se debate no es si el País Vasco seguirá o no siendo España, sino quién se llevará la "gloria" de arrancarlo de ella, si el PNV o el PSOE, si Ibarretxe o López. Y la izquierda abertzale, o sea, la ETA, jugará el papel de árbitro. Y en el PP del País Vasco estarán entretenidos probándose la ropa que va a dejar María San Gil. Y en el resto de España, Zapatero nos venderá que el plan López, frente al de Ibarretxe, es el mal menor. Una delicia.

Triunfo/Derrota de Rajoy
Manuel Molares do Val Periodista Digital 29 Mayo 2008

La crisis de autoridad que sufre Mariano Rajoy en su partido se debe, paradójicamente, a su triunfo político, no electoral, sobre José Luís Rodríguez Z.

Porque Rajoy ha conseguido que Z haya cambiado radicalmente su forma de enfrentarse al terrorismo de ETA, con el que coqueteó con frivolidad suicida cuando llegó al poder, hace cuatro años.

Sólo la presión del PP dirigido por Rajoy, y que mantuvo como tropa de combate a los duros del Gobierno de Aznar, Zaplana y Acebes, evitó que Rodríguez Z le entregara a ETA, prácticamente, la independencia del País Vasco, como certifican las negociaciones de Loyola.

La banda vio que el Gobierno obedecía a muchas de sus exigencias, que caía en afrentosas concesiones --De Juana Chaos, anuncio de redadas para que huyeran los terroristas-- y percibió que si no obtenía más era porque el PP, azuzado además por las víctimas del terrorismo, generaba una “crispación” bajo la que el Gobierno no podía seguir cediendo.

Ante esta situación, la banda rompió las negociaciones. Lo que lleva a pensar que si no hubieran existido aquellas enormes manifestaciones, Z y ETA habrían llegado a “acuerdos de paz” definitivos: es un futurible, pero sumamente realista.

Se necesitan pocas derivadas para saber que si hubieran triunfao aquellas “ansias infinitas de paz” que proclamaba Z se habría situado a vascos y navarros bajo una feroz dictadura.

Bajo la que renacería después el terrorismo expansionista hacia los “territorios irredentos” que ETA considera suyos en Cantabria, Castilla-León, Rioja e incluso Aragón. Siempre cobarde, la banda posiblemente no actuaría en la implacable Francia.

La caída del caballo de Z forzada por Rajoy parece demandarle ahora al PP, según él cree, otra política de oposición, pero muchos militantes rechazan cambiarla: quizás conviertan su triunfo en derrota.

La pregunta capciosa con truco y trampa
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital

Ibarretxe ha pergeñado las dos preguntas para el referéndum vasco, la primera es de guasa tirando a estúpida ya que pone una condición imposible, que ETA manifieste la dichosa voluntad inequívoca de poner fin a la violencia, pero añade que esta vez sea de una vez y para siempre. La misma pregunta informa que ha habido otras manifestaciones de ETA sobre su voluntad inequívoca de abandonar la violencia, pero que como es sabido era un abandono permanente durante un tiempo.

Alguien tendrá que verificar esa voluntad de ETA y de nuevo estamos donde estuvo Zapatero, mandando verificadores a charlar con los etarras que verificaron que su voluntad era inequívoca a pesar de andar robando armas, extorsionando empresarios y kaleborroqueando a placer. La pregunta no tiene desperdicio:

“¿Está usted de acuerdo en apoyar un proceso de final dialogado de la violencia si previamente ETA manifiesta de forma inequívoca su voluntad de poner fin a la misma de una vez y para siempre?”

Es como si dijesen que cuando ETA decida dejar de matar y esa decisión sea firme e inamovible van a dialogar con ETA para que dejen de matar para siempre y que su decisión sea firme e inamovible. Algo no cuadra pero da igual. ETA ha manifestado otras veces su voluntad inequívoca de dejar de matar de forma permanente y para siempre pero durante un tiempo, y ahora ¿quién les va a creer además de Ibarretxe?.

Ibarretxe no propone hacer nada que no haya hecho antes Zapatero, pero si pregunta Ibarretxe ¿será Ibarretxe quien dialogue con ETA o si la respuesta a esta pregunta es afirmativa va a obligar a Zapatero a dialogar con ETA?

La segunda pregunta también se las trae.

"¿Está usted de acuerdo en que los partidos políticos vascos, sin exclusiones, inicien un proceso de negociación para alcanzar un acuerdo democrático sobre el ejercicio del derecho a decidir del pueblo vasco, y que dicho acuerdo sea sometido a referéndum antes de que finalice 2010?"

Si analizamos el cacao que quiere montar Ibarretxe es la leche.

Quiere hacer un referéndum para preguntar si se autoriza a los políticos vascos a negociar para establecer el derecho de autodeterminación del País Vasco y esa decisión será sometida a otro referéndum y una vez aprobado se hará otro referéndum para saber si se hace otro referéndum en el que se apruebe hacer un referéndum para ejercer el derecho de autodeterminación en otro referéndum. Léase la pregunta y nótese que al decir “sin exclusiones” están pidiendo a las gentes del País vasco que aprueben el que Batasuna entre en el asunto a pesar de ser un partido ilegal. ¿Supone eso una ilegalidad añadida a la ilegalidad de hacer un referéndum ilegal?

Reconozco que me he hecho un lío, y no digamos nada si a la pensada añadimos el qué pasará si se hace y se responde Si a la primera y No a la segunda, o No a la primera y Si a la segunda. Eso mejor no lo pienso porque quiero terminar esto y rascarme la espalda que me pica de tanto pensar. Bueno se me olvidaba, como no es vinculante este referéndum habrá que añadir otro referéndum a la lista de referéndum pero que sea vinculante para seguir adelante. El deseo de claridad de Ibarretxe merece un premio.

Los barones centrífugos
M. MARTÍN FERRAND ABC 29 Mayo 2008

ATURDIDOS por tantos ruidos como nos envuelven tendemos a valorar en demasía el silencio. Llegamos a entenderlo como muestra de sabiduría. El pasado sábado, en esta columna, ponderaba «el silencio de González Pons» como un pedestal en el que enaltecer al diputado del PP al que Mariano Rajoy tiene señalado como recadero oficioso y discreto de sus prudentes, y generalmente crípticos, mensajes. En la admiración estábamos cuando al tal Esteban González Pons se le ocurrió hablar y, a mitad de camino entre la insensatez y la falta de respeto, le ha dicho al presidente de honor de su partido, a José María Aznar, que no haga declaraciones, que esté calladito para no distanciarse de los afiliados -de algunos, supongo- del Partido Popular.

Se acabó el encantamiento. Un personaje que le niega a otro la libertad de expresión es sospechoso; pero si el otro es su antecedente ideológico y la razón de ser de su representación política, la sospecha se vuelve certeza. No hay duda, es un bocazas. Hay que incluirle, después de escucharle, en el nutrido grupo de notables del PP que padecen el mismo síndrome que afecta a Rajoy. Cuando, después del 9-M, Pedro Arriola sentenció, previo pago de su importe, que es imprescindible acercarse a los nacionalistas para volver a La Moncloa, desató una furia que ya estaba viva. La misma que le llevó a Alberto Núñez Feijóo a decir que se prefiere pactar con el BNG que con el PSG.

Lo de la deconstrucción de la tortilla de patatas, o del cocido madrileño, como experimentan los cocineros más avanzados y buscadores, está muy bien; pero lo que puede, y hasta debe, hacerse en la cocina resulta temerario hacerlo con el Estado. Una España deconstruida ya no llevaría los mismos ingredientes con los que viene circulando por la Historia. Del mismo modo que sin huevos no hay tortilla, deconstruida o clásica, sin cualquiera de las regiones no hay España. No se debe jugar con esas cosas.

Una parte del PP, acomplejada por sus dos últimas derrotas, quiere dejar de ser un partido para pasar a ser una confederación de partidos. Eso es lo que, a partir de la debilidad y la pereza de Rajoy, late en el fondo de la crisis precongresual y esperpéntica con la que nos divierten los barones periféricos que, antes que cualquier otra cosa, quieren seguir siéndolo. Deberían saber que ya no están los tiempos para inventar la pólvora, ni la CEDA, y que si el PP pierde un ápice de su condición nacional española, se puede quedar en nada. El PSOE nació federal y ya pagó por ello el precio de una Guerra Civil. Ahora trata de esconderse convirtiendo a la Nación, a golpes de reformas estatutarias, en una federación de naciones que coincide con sus propios esquemas funcionales. Si es eso lo que quiere el PP, no le hace falta tanta albarda a un burro tan flaco y con tan poca vida por delante.

España está madura para la dictadura gallardonita
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 29 Mayo 2008

Hay experiencias que aunque poco satisfactorias en términos absolutos resultan extraordinariamente instructivas, "ejemplares" diría Cervantes, sobre la condición humana y las debilidades propias de la especie. Suele suceder la primera vez que te acuestas con alguien sin intención de dormir y sucede infaliblemente cuando frecuentas los tribunales de justicia en España, como a mí me sucede de un año y medio acá. Pese a todo, aún estoy boquiabierto tras el juicio de Gallardón contra mí que, en realidad, es una garantía liberticida para cualquier político contra cualquier periodista molesto.

Es una pena que del juicio vaya a quedar la imagen de la deserción de los liberales ante Ambiciones, que sin duda sale fortalecidísimo de la heroica actuación de sus presuntos enemigos políticos. Porque en la sesión de la mañana tuvieron lugar los testimonios más importantes. Alcaraz como presidente de la AVT, donde se reúne el mayor número de víctimas del 11-M; Pedro Jota que fue quien comparó a Gallardón con Giuliani y se preguntó si alguien podía imaginar al alcalde de Nueva York "pasando" de la investigación del 11-S como el de Madrid dejaba el 11-M para su "equipaje sentimental"; y Luis Herrero, que ha relatado cómo Gallardón fingió que quería hacer las paces conmigo en una entrevista en La Mañana.

De creer al abogado de Gallardón y al propio alcalde, sus palabras en el Foro de ABC pidiendo al PP "obviar el 11-M" fueron manipuladas por el entonces director Zarzalejos, porque Gallardón ha sido el más incansable defensor de que se investigase el 11M hasta las ultimísimas consecuencias. O sea, que la culpa de toda la política gallardonita de "obviar el 11-M" fue una perversa o torpe tergiversación de Zarzalejos, que ha conseguido engañar durante dos años a todos los medios españoles y sin que Gallardón rectifique tamaña manipulación de su decir y su sentir. Todos saben que Gallardón ha tomado infinidad de iniciativas para perseguir implacablemente la verdad y no ha respaldado nunca la calamitosa instrucción y la penosa actividad de la fiscal, cuyas deficiencias quedan acreditadas en la sentencia de Gómez Bermúdez: los tres autores intelectuales y materiales según la fiscalía, absueltos por absoluta falta de pruebas. No han pasado diez días desde la última vez que Gallardón respaldó la "impecable" o "perfecta" actuación de Valeyá, pero seguramente estaba abducido por Zarzalejos, porque él lo que quería era apoyar a Fernando Múgica y Luis del Pino en sus investigaciones de los agujeros negros del 11-M. Nadie menos sociata que él.

Naturalmente, eso es falso, pero cualquier juez que quiera hacer carrera en el futuro, naturalmente gracias a los partidos políticos, deberá tener en cuenta lo sucedido este miércoles: cualquier político importante puede sentar en el banquillo a cualquier periodista por importante que sea, ya que el honor del político no sólo está por encima del honor del periodista sino, sobre todo, de las víctimas del 11-M, que las pobres no tienen honor ni derecho a justicia ni nada de nada. Son una molestia cuando se "mira hacia el futuro", que por lo visto es en lo que coinciden Gallardón y sus presuntos enemigos del PP, repentinamente aquejados de súbita y dramática amnesia.

A la salida de la sesión, hasta los de las televisiones zapaterinas y, por ende, gallardonitas, aparecían demudados. "¿Se siente usted traicionado por sus testigos?", me preguntaban. Y yo les dije lo que siento: "Si me fiara de los políticos no sería liberal." Pero la causa de las víctimas del 11-M, de la verdad y de la Justicia sigue valiendo la pena. España parece ya madura para la dictadura gallardonita y el PP listo para Bulgaria, pero no todos los españoles. Yo, como dijo Sancho, "abrenuncio". Vamos, que ni hablar.

Un deshonroso ataque a la libertad de expresión
Este capitulo negro de nuestra democracia ilustra, entre mentiras y olvidos calculados, hasta qué punto algunos ponen el interés político, no ya por encima de la libertad de expresión, sino por encima del mismo sentido del honor que usan como coartada
EDITORIAL Libertad Digital 29 Mayo 2008

Pocos ataques a la libertad de expresión concitan tantos aspectos deshonrosos como el que ha reunido en su seno el intento de mordaza, disfrazado de querella por injurias, que ha llevado este miércoles a Federico Jiménez Losantos a sentarse en el banquillo de los acusados. Un capitulo bochornoso de nuestra democracia que ilustra, entre mentiras y olvidos calculados, hasta qué punto algunos ponen el interés político, no ya por encima de la libertad de expresión, sino por encima del mismo sentido del honor que usan como coartada.

¿Qué honor es este que, a la hora de hacer declaraciones, no se impone al indigno interés político por pasar página a la investigación y enjuiciamiento de la mayor matanza de nuestra historia? ¿Qué honor es este que no se siente ofendido sino que se ve reflejado en un titular como el del ABC de 8 de junio que decía "Gallardón invita a su partido a obviar el 11-M y huir de la radicalización"? ¿Qué fluctuable honor es este que sí se ofende, en cambio, por las interpretaciones, no ya libres sino lógicas, que hace un tercero tanto de ese titular de ABC como de las propias declaraciones que lo sustentaban?

Si bochornoso es el intento de mordaza, no menos sonrojantes son los medios que se han utilizado para encubrirlo y tratar de materializarlo. Lo de menos es que, contra lo que dicta la ley y contra lo que le ha ordenado el juez, Gallardón haya leído parte de su declaración; un escrito en el que, por cierto, se responsabilizaba al acusado de cosas que el jamás había dicho o se sacaban de contexto las palabras que sí había pronunciado. Lo de más es que ahora Gallardón trate de ocultar sus propias declaraciones con la amnésica complicidad de sus otrora escandalizados y disconformes compañeros de partido. Como ha dicho el propio Jiménez Losantos al salir del juicio "ahora va a resultar que Gallardón no dijo lo que dijo y que los del PP nunca lo oyeron".

No. No es en defensa de su honor por lo que Gallardón ha sentado en el banquillo al periodista. Lo ha hecho en defensa de su interés político, para tratar de amordazar a uno de los más lucidos, implacables e influyentes obstáculos que encuentra en su camino hacia el poder. Un interés que pasa por brindarse como comparsa a un nuevo régimen que muestra un respeto a la libertad de expresión, a las víctimas del terror y a la democracia equiparable al que Gallardón brinda a su sentido del honor

Chiringuitos públicos, cotos privados
FERNANDO GONZÁLEZ MACÍAS La Opinión 29 Mayo 2008

No tienen razón los sindicatos. Lo que hacen los gobiernos autonómicos de todos los colores creando fundaciones, consorcios, sociedades o corporaciones para prestar servicios de todo tipo al margen de la administración, eso no es privatizar. Es otra cosa. Se trata más bien de sustraer determinadas áreas de la gestión política a los mecanismos de control que impone el derecho público, que no es lo mismo, ni es igual, que encargarle esas tareas a empresas privadas, como es frecuente en otros casos, con resultados que no se suelen poner en tela de juicio.

En su día el PP y ahora el bipartito han creado en Galicia una enorme constelación de chiringuitos, que manejan dinero y recursos de todos con un nivel de discrecionalidad del que no gozan en la economía real ni siquiera las grandes compañías, cuyos gestores han de dar cuentas a los accionistas y someterse a rigurosos mecanismos de fiscalización y auditoría, máxime si cotizan en bolsa. A los que mandan, tengan o no amplio respaldo ciudadano, les suele costar mucho vencer la tentación de convertir los ámbitos administrativos que tienen a su cargo en coto privado en el que hacer o deshacer a su antojo. No se privan de contratar a gente de su confianza personal o partidista y de distribuir en base a sus intereses particulares o políticos las partidas económicas que manejan.

A ese propósito responde el montaje de tinglados como el Consorcio Galego de Servicios de Igualdade e Benestar, a Sociedade Galega de Servicios Sociais (Sogareso), la Axencia de Protección da Legalidade Urbanística o la Empresa Pública de Servicios Agrarios SA (SEAGA). La justificación es la agilidad que ofrecen fórmulas de este tipo frente a la exasperante lentitud de la burocracia, en un mundo que exige rapidez en la gestión, además de eficiencia en el gasto, y que, consecuentemente, considera la transparencia, como la libre concurrencia, una rémora.

Claro que si el aparato burocrático es una rémora, para qué lo queremos. O lo cambiamos o lo derruimos. Lo que no sirve es tirar por la calle de en medio. Porque a pesar de todo pertenecen al sector público, las cuentas de estos organismos son auditadas en su momento por el Consello de Contas, que las más de las veces hace reconvenciones que tienen mucho que ver con esa manera espuria de manejar el dinero público como si fuera privativo, o sea particular, pero que no tienen efecto alguno, dado que los gestores actúan en un auténtico limbo, y sólo responden, si acaso, ante sus jefes políticos, que son quienes les nombran y les destituyen. Digámoslo claro: pocas de las cosas que se hacen en esos entes públicos se tolerarían en la empresa privada, donde la regla de oro es la rentabilidad, porque es su razón de ser. Y no se debe confundir rentabilidad con beneficio ni con ganancia.


Soy de los que creen que con la privatización de determinados servicios podemos salir ganando todos (es posible hacer más cosas con menos recursos), mientras que de la administración paralela sólo sacan rédito los dirigentes políticos y los partidos, porque les permite hacer favores, comprar voluntades y establecer esas redes clientelares con las que se ganan elecciones en determinados ámbitos. Por eso, unos y otros, azules y rojos, conservadores y progresistas, acaban haciendo lo mismo.

FERNANDOMACIAS@TERRA.ES

¿QUIÉNES QUEREMOS SER ESPAÑOLES?
www.tercerarepublica.org 29 Mayo 2008

Relatan los cuenta-cuentos de la “transición democrática” que uno de los retos que ésta debió afrontar fue el separatismo en Cataluña y el País Vasco. Dejemos de lado que, en aquellos momentos, tal problema era irrelevante; sólo después adquirió envergadura. Lo cierto es que el incipiente régimen buscó una solución. Ésta tenía que satisfacer “los grandes deseos de autonomía” de esas regiones, pero sin que al hacerlo se alimentara el encono del resto de españoles. La solución, conocida como "café para todos", fue mucho más lejos que la adoptada por la Constitución de la II República. Alumbró un Estado que concedía un estatuto de autonomía no sólo a las zonas donde existían grupos que la reclamaban, sino también a todos las demás. Pero para que las parroquias de vascos y catalanes antiespañoles pudieran sentirse especiales, se introdujo la distinción entre “nacionalidades” y “regiones” invocando pretéritos estatutos de autonomía de antes de la Guerra Civil. Posteriormente, este atributo de “nacionalidades” se extendió a Galicia, por los mismos motivos y razones de lengua vernácula, y a Andalucía, quizá por ser la región más extensa y poblada de todas. Y al País Vasco, donde lo de “nacionalidad” podía parecer poco, se le reconoció además la subsistencia de medievales privilegios fiscales, tal y como se hizo también con Navarra.

La promoción del Estado de las Autonomías se ha aderezado con la propagación machacona de un mito: el que asegura que ese Estado ha sido beneficioso para España porque ha propiciado un considerable desarrollo económico y político, gracias a la prodigiosa descentralización y “proximidad a los ciudadanos” que ha supuesto. Sin embargo, las presiones, cada vez más vampíricas, a que los nacionalistas catalanes y vascos someten al Gobierno de turno, con el fin de acaparar prebendas para sus clientelas, sumada a la sañuda persecución de todo lo español en esos territorios, provocan que el mito del Estado de las autonomías vaya perdiendo adoradores.

El Partido Nacional Republicano estima que el Estado de las Autonomías ha sido incubadora del separatismo en unos sitios y de la insolidaridad, ineficacia, despilfarro, corrupción y tentativas de asfixia de la vida municipal en todas partes. Además, al asignar a todas las comunidades autónomas que lo demanden competencias omnímodas, ha investido de inmensos poderes a los aparatos regionales de los dos partidos llamados “nacionales”, el PSOE y el PP, con lo que la dinámica de fuerzas centrífugas se ha amplificado. Esos grandes partidos del régimen, con el fin de lograr para sus huestes los privilegios que otros han conseguido con la amenaza del separatismo, se esfuerzan de modo incesante en acrecentar el poder que el sistema de las autonomías ha puesto en sus manos, a expensas del “Estado”. Por si esto fuera poco, viene la Sra. Rosa Díez y propone una reforma electoral que, según cree, podría mermar la capacidad de chantaje de los nacionalistas periféricos pero que, al postular que las provincias sean sustituidas como circunscripciones electorales por las comunidades autónomas, reforzaría el papel institucional de estas últimas.

Ha llegado el momento de reconocer que nuestros problemas ya no brotan sólo de Barcelona o Vitoria. El cáncer se ha extendido a todas partes. El PP y el PSOE compiten en Galicia para ver quien erradica más a fondo la lengua común de España. En Andalucía se exige el pago de quiméricas deudas históricas con el que seguir nutriendo la corrupción autonómica y el voto subsidiado. En Aragón y en todo el Levante, los electores votan según qué partido es más solícito a la hora de atender sus exigencias hidrológicas. En Madrid, crecen las quejas por la falta de reinversión de los muchos impuestos que allí se recaudan.

Cuanto antes reconozcamos el problema y formulemos alternativas claras para su solución, mejor. El Partido Nacional Republicano afirma en el punto 4. de su Programa: “Ordenación territorial en régimen de descentralización administrativa, basada en las Provincias y los Municipios, con sus diversas formas de asociación: mancomunidades, áreas metropolitanas y comarcas. Derogación del sistema de las autonomías, tanto en su versión originaria, como en su actual deriva confederal. Abolición de toda forma de régimen foral, conciertos y demás modalidades de privilegio territorial”.

Cataluña, Vascongadas y Galicia son componentes de dos mil años de patria española, de quinientos años de unificación estatal de la misma y de doscientos años de intentos dirigidos a su construcción nacional moderna. La Cataluña y el País Vasco de la actualidad se han erigido con el soporte del Estado español y gracias al esfuerzo de millones de trabajadores andaluces, extremeños, murcianos, castellanos... Por ello, nos opondremos frontalmente a todo intento de autodeterminación de esos territorios. En cambio, no somos contrarios a la autodeterminación de las personas singulares. No es nuestra intención obligar a nadie a ser ciudadano español.

El PNR es, en primer lugar, un partido nacionalista español. Además, es un partido republicano y socialista porque cree que esto es lo mejor para España. Las cuestiones de la república o del sistema socioeconómico son asuntos cuyo debate sólo tiene sentido entre compatriotas, entre nacionales. De aquí que estime necesario preguntar previamente en todos los sitios, no sólo en Cataluña, Vascongadas o Galicia: ¿quiénes quieren ser ciudadanos españoles? ¿quiénes no quieren serlo?. Y esto, con todas las consecuencias jurídico-políticas que se deriven en los respectivos derechos y obligaciones. Quienes no quieran ser ciudadanos españoles siempre podrán gozar de un estatuto de residentes, y no se les impedirá, si es su deseo, buscar un nuevo país de acogida que permita, en su legislación, el “derecho de autodeterminación de las nacionalidades”. A la vez, quienes queremos ser ciudadanos españoles, podremos serlo con plenitud, es decir, iguales ante la ley y en condiciones sociales de desarrollo, sin que mesnadas de nostálgicos de la Edad Media y racistas nos asesinen, opriman y expolien. Y sin que unos listos se pongan al rebufo de los anteriores par dividirnos y vivir del cuento.

¿Quiénes queremos ser españoles?
¡Abajo el Estado de las Autonomías!
Secretaría General del Partido Nacional Republicano
Mayo de 2008
www.tercerarepublica.org
676 090 121

EL REY, SIN CARETA
Un certificado de calidad
www.tercerarepublica.org  29 Mayo 2008

No es la primera vez que el rey muestra su sintonía con Zapatero. Pero nunca había ido tan lejos como su reciente conversación con una periodista de El Mundo: "Sí. Es un hombre muy honesto. Muy recto. Que no divaga. O sea, la gente cree que hace cosas así... como divagando –levanta entonces la mano y la mueve de un lado a otro–, pero no hay nada de eso. Él sabe muy bien hacia qué dirección va y por qué y para qué hace las cosas. Tiene profundas convicciones. Es un ser humano íntegro".

El rey califica de “hombre muy honesto” a quien durante el 11 de marzo de 2004 informó a diversos medios de comunicación de que había terroristas suicidas en los trenes. El terror a que se conozca la verdad del 11-M es, sin duda, una de las razones del caluroso elogio.

El rey considera “recto” al impulsor del Estatuto catalán, que ha edificado una nación contra España, para expoliar a ésta indecentemente, y conduce a la cronificación de todo tipo de conflictos territoriales, como demuestra la actual polémica sobre financiación o el trasvase del agua del Ebro para Cataluña.

El rey considera un “ser humano íntegro” al timonel de una colaboración con el terrorismo etarra que ha contribuido a su reforzamiento y a la legitimación de su causa; hasta el punto que Ibarreche calca ahora las ofertas del Gobierno a la ETA. Valora, asimismo, la honestidad del hombre que ha engañado reiteradamente a los españoles acerca de la continuación de las negociaciones con ETA aún después de reiterados asesinatos, denominados “accidentes” o “encuentros fortuitos”. Y además, el rey, símbolo de la unidad y de la permanencia de España, nos asegura que Zapatero, con todo esto, sabe bien lo que hace.

Durante años, las víctimas del terrorismo organizaron múltiples concentraciones para exigir que no se negociase con el terror separatista. El rey aplaudió esas negociaciones: "hay que intentarlo, porque si se consigue, se consigue".Y ahora añade que el presidente de Gobierno que ha negociado políticamente con los asesinos de mil españoles es un hombre "muy honesto".

Y lo que es más importante: el rey, tras la nueva victoria electoral del PSOE, nos informa con toda claridad que la gestión de Zapatero cuenta con su total aprobación. Zapatero ha recibido el certificado real de calidad, rectitud, integridad y honestidad.

Los nacional-republicanos esperamos que un día se pueda hacer la autopsia del régimen. De momento, debemos contentarnos con su radiografía, facilitada por la reciente intervención borbónica.

¿Quién manda aquí?
El núcleo duro del régimen es el siguiente:

Primero. La Corona, el "rey republicano", a la cabeza de las fuerzas armadas y de los servicios de inteligencia.

Segundo. El PSOE, que debe ocupar normalmente el gobierno central. Ya antes de 1978, el régimen auspiciaba su consolidación cuando ganasen los socialistas. Éste fue el diseño de los militares progres de los servicios secretos, a las órdenes directas de D. Juan Carlos de Borbón. Y todo ocurrió según lo previsto, aunque hubiese que pasar por el intermedio del “paracaidista azul” -Suárez-, para hacer “la transición democrática”, y luego por el reajuste del 23-F. ¡Qué alegría para el general Díez y su Mellado sucesor!

Tercero. Los nacional-racistas periféricos, destinados a convertirse en "naciones" y auparse a posiciones de “cosoberanía”.

Todo ello al servicio de una oligarquía financiera, de viejos oligopolios y de los nuevos forjados al calor de los pelotazos y de las privatizaciones. En esa oligarquía se integra asimismo el rey, que ha participado ampliamente en el reparto del pastel, de la mano de los personajes en la cresta de la ola (desde siempre Polanco, De la Rosa, Conde cuando su Banesto parecía una potencia invencible, Emilio Ybarra después, Botín ahora).

El núcleo duro político dispone a su antojo de brazos armados legales: el CNI, los sectores de los cuerpos de seguridad afectos al PSOE y los policías autonómicos de obediencia separatista. Estos brazos armados a veces actúan en la ilegalidad (23-F, GAL y, como mínimo, labores de encubrimiento el 11-M y su carpetazo con los suicidados de Leganés). Pero dispone, además, de un brazo armado ilegal, ETA que, lógicamente, tiene pretensiones institucionales. ETA se ha encargado de despejar obstáculos al advenimiento del régimen (Carrero), de azuzar su deriva confederal, sacudiendo el árbol para que los "nacionalistas moderados" y el PSOE recogiesen las nueces y de imponer entre sectores de españoles una actitud de desistimiento que propiciase aquella deriva en nombre de la paz. Últimamente ha ayudado a Zapatero a ganar las elecciones asesinando a un militante socialista.

El régimen no tolera outsiders como Aznar quien, durante su segunda legislatura, casi arruinó la subordinación directa del juancarlismo al eje franco-alemán, prefiriendo prosternarse ante Bush, estuvo a punto de acabar con ETA y puso en peligro el pacto sagrado del régimen con los nacionalistas “demócratas”.

El 11-M volvió a colocar las cosas en su sitio. Rajoy quedó advertido.
Desde el 11-M, el régimen pisa el acelerador de la “deconstrucción” confederal de España. Ésta se reduce a un “Estado” dentro del que hay varias “naciones”, apenas un caparazón gestionador de “servicios comunes” residuales. El rey hará más discursos patrióticos por Navidad: sedaciones paliativas de urgencia a la Nación expañola. Y al que Dios se la dé, que San Pedro se la bendiga. Un modelo en el que el País Vasco, con Navarra anexionada, estará exento de contribuir al común y Cataluña y Andalucía se repartirán lo que se genera entre la propia Cataluña, Madrid, Aragón, Baleares y Valencia.

¿Quien manda en todo el “proceso”? Algunos juancarlistas impenitentes opinan que manda Zapatero, con el rey sometido a chantaje. En cambio, los castizos de la equidistancia proclaman: tanto monta, monta tanto ZP como Juan Carlos. En realidad, soberano sólo puede ser quien impuso por dos veces a Aznar el jefe del CNI y que el Mr. X de los GAL se fuese de rositas. Está bien claro porqué el rey afirma con tanta rotundidad que Zapatero sabe la dirección, el por qué y el para qué.

La comparsa
La derecha forma también parte del régimen, pero debe hallarse normalmente en la oposición: postura que fue y sigue siendo la de Fraga y que, tras el paréntesis atípico de Aznar, vuelve a ser la de Rajoy.

En la pasada legislatura, Rajoy, bajo reiteradas presiones de la Corona, no ha hecho más que sumarse, de modo ladino, a todos los pasos de ZP: reformas estatutarias (clàusula de arrastre valenciana, reconocimiento de la "realidad nacional andaluza"), encubrimiento del 11-M y finalmente, "lucha contra el terrorismo" del brazo de los colaboradores con el terrorismo. Tras perder las elecciones, se zambulle en la "búsqueda del centro", presuroso por "pegarse al terreno"· y "caer simpático a los nacionalistas". Quienes en su seno se habían tomado en serio la defensa de la unidad de España, e incluso habían expuesto su vida por ello en Vascongadas, son perseguidos con saña.

No es hora de ilusiones
Durante la pasada legislatura, al calor de grandes movilizaciones, se han conformado amplios sectores patrióticos, que aspiran a una Nación española realmente democrática. En dos semanas, esos sectores han visto al PP y al rey sin careta. Sin embargo, gran parte de los mismos siguen albergando infundadas esperanzas en una regeneración del juancarlismo. Se hacen eco de demandas al régimen que sólo podrán satisfacerse mediante su derrocamiento, como es el caso de la reversión al Estado central de las competencias de educación y sanidad, o de las propuestas independencia del poder judicial en un marco partitocrático que concentra ineluctablemente todos los poderes.

La confusión acerca de la naturaleza del régimen condujo a algunos a esperar que el juez estrella Bermúdez hiciese justicia sobre el 11-M o, por lo menos, dictase una sentencia abierta a un avance en esa dirección. Ahora esa misma confusión lleva a acusar a Zapatero de pretender un "cambio de régimen", a especular sobre una "segunda transición" hacia ese régimen, a descubrir la traición de Rajoy a sus votantes como algo súbito, a reprochar al felón de la Zarzuela su toma de postura a favor de Zapatero como si fuese un hecho puntual y novedoso.

Las consecuencias de esas ilusiones son claras: frente al presunto "cambio de régimen" zapaterino, defensa de la letra de la Constitución del 78, quizá con algunas reformas, como las demandas utópicas antes señaladas. Frente a la "segunda transición", virgencita, virgencita que me queda como estaba.... Frente al giro de Rajoy, su dimisión y cambio de dirección del PP. Frente a la toma de postura del rey, su “liberación del cerco del PSOE”, para que se revitalice su teórica función integradora de todos los españoles o incluso, según los más radicales, su abdicación, que daría paso al más patriota Felipe VI.

En suma, una línea que, de mantenerse, convertiría a esos sectores en la quinta rueda de carro del régimen, en simples pepitos grillos del mismo.

Desde la óptica del Partido Nacional Republicano el rey, el PSOE y el PP se siguen moviendo en el régimen del 78: la monarquía borbónica prevista por Franco como forma de Estado, el sistema parlamentario partitocrático como forma de gobierno, el montaje de las autonomías como forma de organización territorial y el pacto con los nacionalistas antiespañoles que subyace a la misma. Ya en la constitución del 78 se introduce el concepto étnico de nación con el eufemismo de las "nacionalidades" y la posibilidad de traspaso a las mismas de las competencias exclusivas del Estado (artículo 150.2). Ya en esa constitución se prevé la posibilidad de anexión de Navarra al País Vasco. Desde 2004 no asistimos a un "cambio de régimen", sino a la consumación del proyecto confederal previsto desde el principio, agazapado en el articulado de la Constitución del 78, que no pudo plasmarse plenamente en ese momento por la correlación de fuerzas existente. Lo que viene ahora es lo que tenía que venir tarde o temprano, aguijoneado tras la alarma que supuso la segunda legislatura de Aznar. Tampoco asistimos a una "segunda transición", sino al pleno despliegue del paisaje medieval de taifas y fueros propios del régimen, y a través de todos los retorcimientos y quebrantamientos de la propia legalidad que sean precisos. Al fin y al cabo, quien “interpreta” es el Tribunal Constitucional. ¿Quién lo nombra? ¿Quién lo compone?

Por todo ello, compatriotas, ¡VIVA ESPAÑA!
¡VIVA EL CAMBIO DE RÉGIMEN! ¡POR LA III REPÚBLICA DE ESPAÑOLES LIBRES E IGUALES!
¡VIVA LA SEGUNDA TRANSICIÓN! ¡RUPTURA DEMOCRÁTICA MEDIANTE LA MOVILIZACIÓN POPULAR ESPAÑOLA!

LA TEORÍA SE HA HECHO CARNE (Y SE HARÁ SANGRE).
Juan Pérez www.tercerarepublica.org 29 Mayo 2008

Nacionalista español
Mayo 2008

A la luz de las actuales circunstancias políticas de la Nación española, algunos comentarios efectuados hace algún tiempo en diversos blogs cobran ahora una dimensión más inteligible y quedan consagrados como diagnósticos acertados.

La hipótesis inicial, propuesta hace unos años, presentaba el siguiente esquema:


-Las actuales turbulencias políticas en España provienen de un choque entre dos haces de intereses fundamentales. De un lado, el vector donde confluyen castas autonómicas y gobierno central de la monarquía; de otro, el vector interesado del grueso social de la Nación.

-Todas otras consideraciones políticas estarán incluidas en ésta, sin constituir nada más que un acompañamiento “folklórico” y secundario a la contradicción fundamental enunciada antes.

-Los partidos políticos oficiales entrarán en crisis toda vez que no representan fielmente las verdaderas fuerzas en presencia, sino que son reminiscencias de una situación “normal” que la realidad, incluso política, ya ha superado con creces.

-La lucha y las observaciones teóricas dejarán de tener una importancia autonómica y tenderán a concentrarse en el papel del Estado, a la vez que los partidos políticos oficiales se precipitan por un camino de de autonomización, que corresponde a la verdadera representación de las fuerzas existentes. De esta forma, el PSOE se aliará con cualquiera en cada feudo nacionalista -que es decir regional-, y otro tanto el PP, tendiendo a defender sus privilegios locales. La Nación no interesa a ninguno de ellos.

-Los grandes partidos políticos nacionales no van a solucionar el estado de la Nación; no quieren ni pueden. Al contrario, hacia el final de esta primera fase de la revolución española, se verá que ambos partidos son enemigos de la Nación y declararán abiertamente su impotencia y traición política.

-Los presupuestos ideológicos y sus conclusiones, manejados por los comentaristas políticos, se basan en prejuicios inútiles o en análisis en un laboratorio caduco. Poco a poco irán comprendiendo la naturaleza del problema, porque la realidad se hará más y más clara, tanto a través de los hechos como por los dichos de los responsables políticos.

Todo el acostumbrado catecismo basado en Derecha/Izquierda, Constitución/Elecciones, Centralización/Descentralización, Votos/Leyes… es insuficiente o falso, fracasando todo intento que los presuponga, sea de pensamiento u organizativo.

Lo que hemos vivido desde hace un lustro es el desarrollo de este proceso y sus diferentes etapas de ajuste al esquema previsto. Así, la exigencia de democracia ha subido desde la formación de un partido ciudadano en Cataluña hasta anidar en las bases del PP; desde la exigencia de derechos por las calles autonómicas, hasta el micrófono del mismísimo Congreso de los Diputados; desde la clandestinidad hasta la televisión. Han pasado unos años de lucha que suponen el indudable preludio de mayores y más victoriosas batallas.

Estos momentos de silencio -también llamados Nescafé- están insertos en la curva oscilatoria de un péndulo que se mueve en cada instante hacia arriba, hacia el cenit apoteósico del movimiento ciudadano. Se explican entre dos sensaciones: la incredulidad y el asombro, pero es una cadencia conocida y que al final siempre eleva el grado de furia social.

En una de estas se derramará el vaso que contiene la calma chicha. Por otra parte, aún en los momentos más turbulentos de una marea político-social, siempre hay una porción social que se lo pasa bien con las diversiones a mano y no se entera de lo que tiene ante las narices.

Lo interesante ahora de acuerdo con la validación del análisis, es la cimentación de la tesis y sus consecuencias inmediatas.

Es inevitable que la solución en España provenga de una insubordinación popular a este Estado. Cualquier fuerza oficial está en contra de la sociedad (analogía con 1808). Esa rebelión será brusca o por partes, pero su objetivo no puede ser otro que acabar con el régimen monárquico porque ya no puede pararse en mitad del camino. Y esta convicción es la que debe animar a los genuinos ciudadanos porque cualquier otra es falsa.

La historia tiene sus paradojas y ahora encaja mucho mejor la pregunta de la transición: ¿Reforma o Ruptura?, y además está respondida ya por la propia realidad.

Educación para la Ciudadanía
Que se cumpla la ley, toda la ley
Es más, puesto que se trata del ejercicio de un derecho, es quien estorba y no quien ejercita la objeción de conciencia quien puede ser castigado.
Victoria Llopis Libertad Digital 29 Mayo 2008

Aquello de que "una mentira repetida cien veces termina por ser verdad" ya no está en vigor porque precisaba de una premisa: que los que conocieran la verdad se callaran, y ese ya no es el caso. El PSOE, por boca de Manuel Gracia, ha advertido al PP que "no hay espacio para el diálogo que no sea partiendo del cumplimiento de la ley". Por ello ha criticado la sentencia del TSJA que suprime parte de los contendidos al estar amparada por "sectores ultraconservadores", añadiendo que no se aceptará la objeción porque "no lo dice la Constitución ni ninguna ley ni los tribunales".

Pues vamos a desmontar la mentira. Para empezar, los que él denomina "sectores ultraconservadores" son más de 30.000 familias corrientes, de todo color político, que no tienen miedo a que les etiqueten, les denigren o les amenacen, porque sencillamente están protegiendo a sus hijos del poder fagocítico del Estado. Son los padres objetores a Educación para la Ciudadanía, que en aproximadamente un año de campaña informativa han reunido casi la mitad de las objeciones que cosechó la mili en toda la historia de aquel movimiento, que duró diez años.

En segundo lugar, lo que estos objetores desean es exactamente lo que dice el señor Gracia: que se cumpla la ley. Pero toda la ley, lo cual incluye, nada más y nada menos, que la Constitución, ley de leyes en un Estado de Derecho. ¿Y qué dice esta ley de leyes? Pues varias cosas muy claras e indiscutibles:

* Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones. (artículo 27.3)
* Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación en sus manifestaciones que la necesaria para el mantenimiento del orden público. (artículo.16.1)
* España se constituye en un Estado Social y Democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. (artículo.1.1)

Noten que la calificación de Estado Democrático se vincula de este modo con el valor superior del pluralismo político y social, cuando en la cuestión de Educación para la Ciudadanía estamos, precisamente, ante un intento de uniformización de la sociedad en torno al pensamiento dominante, buscando excluir cualquier otra cosmovisión del espacio público.

Cuando una persona, por razones éticas, religiosas o ideológicas, se decanta por el "no" a la ley lo hace por considerarlo un deber inexcusable de conciencia, si bien las convicciones que apoyan esa objeción deben asentarse en "un sistema de pensamiento suficientemente orgánico y sincero", como establece la jurisprudencia de la Corte Europea de Derechos Humanos de Estrasburgo. No es, pues, una anomalía en el marco de las democracias y, aunque no tenga una regulación específica en la mayoría de los ordenamientos jurídicos, se considera como una derivación del derecho fundamental a la libertad ideológica y religiosa, reconcido en el artículo 16.1 de la Constitución. Así lo ha reconocido, de modo expreso, el Tribunal Constitucional, tanto en el caso de los objetores contra el servicio militar como en el de los médicos y demás personal sanitario en relación con el aborto.

Pero por si hubiera alguna duda, la sentencia 53/1985 del TC afirmó que la libertad ideológica garantizada por el 16.1 está enmarcada en la sección de los derechos fundamentales y de las libertades públicas, y en esos casos, dice la sentencia, la Constitución es directamente aplicable:

Cabe señalar, por lo que se refiere al derecho a la objeción de conciencia, que existe y puede ser ejercido con independencia de que se haya dictado o no tal regulación. La objeción de conciencia forma parte del contenido del derecho fundamental a la libertad ideológica y religiosa reconocido en el art. 16.1 de la Constitución y, como ha indicado este Tribunal en diversas ocasiones, la Constitución es directamente aplicable, especialmente en materia de derechos fundamentales.

Podemos citar también la sentencia 15/1982 del Tribunal Constitucional:

Tanto la doctrina como el derecho comparado afirman la conexión entre la objeción de conciencia y la libertad de conciencia. Para la doctrina, la objeción de conciencia constituye una especificación de la libertad de conciencia, la cual supone no sólo el derecho a formar libremente la propia conciencia, sino también a obrar de modo conforme a los imperativos de la misma. (...) Y, puesto que la libertad de conciencia es una concreción de la libertad ideológica, que nuestra Constitución reconoce en el art. 16, puede afirmarse que la objeción de conciencia es un derecho reconocido explícita e implícitamente en el ordenamiento constitucional español (...)

Según la propia jurisprudencia española, la única exigencia para el reconocimiento de este derecho es la constatación de la veracidad del conflicto de conciencia que alega el objetor, y no tiene más límite que el orden público y el respeto a los derechos fundamentales de los demás. La objeción de conciencia ante los contenidos morales que intenta imponer Educación para la Ciudadanía, por tanto, es un supuesto típico de objeción de conciencia.

Es más, puesto que se trata del ejercicio de un derecho, es quien estorba y no quien ejercita este derecho quien puede ser castigado. Así, no está de más que le recordemos al señor Gracia que el artículo 542 del Código Penal establece que "incurrirá en la pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de uno a cuatro años la autoridad o el funcionario público que, a sabiendas, impida a una persona el ejercicio de otros derechos cívicos reconocidos por la Constitución y las Leyes".

Por favor: no mientan más... o infórmense mejor antes de hablar.

QUERELLA DEL ALCALDE CONTRA JIMÉNEZ LOSANTOS
Gallardón, con chuleta
El artículo 437 de la Ley de Enjuiciamiento criminal señala que "los testigos declararán de viva voz". Sin embargo, Ruiz Gallardón no ha dudado en leer parte de su declaración contra Federico Jiménez Losantos en el juicio por su querella. En la vista, el director de "La Mañana" de la COPE ha hecho una clara defensa a las víctimas del 11-M. Francisco José Alcaraz no vio ese respaldo en el alcalde, según ha testificado, y reveló que las víctimas se sintieron afectadas por sus palabras. Pedro J. Ramírez, también llamado a declarar, ha defendido "la libertad de expresión" del periodista. Los lectores de LD han respaldado en masa a Jiménez Losantos.
Libertad Digital 29 Mayo 2008

Preguntado por la juez, el alcalde de Madrid utilizó unos papeles que tenía en su saco para leer parte de su declaración, recurso prohibido por la Ley de Enjuiciamiento Criminal. En su artículo 437 se señala que "los testigos declararán de viva voz, sin que les sea permitido leer declaración ni respuesta alguna que lleven escrita. Podrán, sin embargo, consultar algún apunte o memoria que contenga datos difíciles de recordar. El testigo podrá dictar las contestaciones por sí mismo".

Gallardón escuchó la pregunta de la juez : "¿Recurrió usted de alguna manera o rectificó usted de alguna forma el titular del ABC que decía: 'Ruiz Gallardón invita a su partido a obviar el 11-M y a huir de la radicalización'?". Entonces, el alcalde bajó su mano derecha y extrajo unos papeles que utilizó al leer parte de su declaración: "Recurrí y pedí amparo cuando se me acusó de que no quería que se hiciera justicia sobre 192 asesinatos para llegar al poder, cosa que en España solamente dijo el acusado".

El alcalde aprovechó una breve pausa para dirigir su mirada al papel y prosiguió: "Recurrí cuando se me acusó de intentar tapar y ocultar la masacre, cosa que solamente dijo el acusado y ningún otro medio de comunicación". Poco después, levantó la mirada de su escrito, lo dobló, lo guardó para terminar: "Mi amparo judicial fue contra las injurias que el acusado lanzó contra mi".

El alcalde madrileño afirmó que las acusaciones de "intentar tapar y de que no se juzgase a los responsables del 11-M es lo más grave, injurioso y ofensivo" de todo lo que en su vida política se ha dicho contra él. "Me sentí profundamente ofendido e injuriado", confesó. "Es la primera y única vez en mi vida que he ejercitado la acción penal", dijo.

"Me sentí profundamente ofendido e injuriado. Vi morir a muchas de las personas. Estuve con las familias en el tanatorio improvisado de IFEMA. La persona que me ha traído hoy vivió la angustia al pensar que su hermana estaba entre los muertos, y al final resultó estar", manifestó. "Apoyé la política de mi partido y defendí la investigación del 11-M. Apoyé la investigación de los jueces y de los tribunales y me pregunto si eso es obviar los acontecimientos. A mí mismo me contesto que no", aseveró.

En esta línea, trajo a colación unas declaraciones que realizó el 7 de junio de 2006 en el Foro ABC, en las que defendió que "en un Estado de Derecho no se puede insultar a los jueces y fiscales". "Fui rotundamente afín A la investigación y de buscar a los responsables de los 192 asesinatos. Es curioso que me acusen de que yo quisiera que salieran impunes los autores de los 192 asesinatos", reprochó. Gallardón subrayó que "jamás" ha ofendido a Losantos y subrayó que, en cambio, desde que se inició el procedimiento, el periodista ha reiterado las acusaciones vertidas contra él. "No le he valorado, no le he ofendido y sólo he pedido amparo a los tribunales", destacó.

Jiménez Losantos, con las víctimas del 11-M
Federico Jiménez Losantos destacó que "defiende" a las víctimas del 11-M por "encima de todo" y reclamó justicia. En su opinión, el regidor madrileño parecía estar más preocupado en captar "los votos del centro izquierda" que en las víctimas de la tragedia. "Toda esta historia es política", recalcó. Durante su declaración en la vista, Losantos insistió en que Ruiz Gallardón tenía la voluntad de "pasar página" y obviar toda la investigación respecto a los atentados de Madrid.

Recalcó la intención fundamental con la que pronunció las frases, por las que el alcalde de Madrid se ha querellado contra él, fue la de "buscar justicia para las víctimas del 11-M". Losantos ha recordado que sólo se refiere "a lo que es la actuación política del señor Gallardón en su voluntad de pasar página, obviar la investigacion del 11-M. No entro en su intención personal, yo me refiero a su actuación política".

El director de La Mañana dijo que la actitud de Gallardón supuso "una voz que hacía claramente el juego al PSOE" dentro del único partido que, a su juicio, perseguía hacer justicia en torno a la masacre, en referencia al PP. Jiménez Losantos afirmó también que es una "tradición" que siempre coincidan en sus tesis no sabe "si El País con Ruiz Gallardón, o Ruiz-Gallardón con El País".

Federico Jiménez Losantos reconoció las críticas contra el alcalde de la capital tras su portazo a la investigación del 11-M pero recordó que en radio "las frases no se pueden sacar con literalidad porque no hay contexto".

Ya a preguntas de su abogada, Federico Jiménez Losantos explica que "en todos los programas que se basan en la noticia de ese día, en lo que ese día aparece en los periódicos, que tiene que estar apegado a lo inmediato. Las tertulias empiezan a eso de las ocho y cuarto de la mañana se emiten opiniones sobre lo que se ha publicado a penas tres horas antes que ha llegado a su conocimiento, esta es la servidumbre, pero también la grandeza de la radio y su carácter popular, y es que le transmiten los hechos y el sentido político de los hechos, nunca es posible abstraer el día en que se habla, ni el caso, ni la persona, del conjunto de todo. Pero cada día tiene su afán, no?"

Además leyó el titular del ABC sobre las mismas declaraciones: "Ruiz Gallardón invita a su partido a obviar el 11-M y a huir de la radicalización". En este sentido, Jiménez losantos explicó que "lo interpretaron así todos los medios y debo decir que las víctimas del 11-M lo interpretaron del mismo modo. Es decir, muchas se dirigieron a La Mañana y otras a mí, personalmente, diciendo que la única esperanza que les quedaba es que alguien en el PP pidiera justicia, como estaba haciendo, se iban a ver coartado, la última esperanza que les quedaba de obtener justicia porque el señor Gallardón, que es un hombre muy poderoso en el PP en la política española en general, pues de alguna manera, al pedir que se obviara, podía arrastrar a todo el partido a una posición parecida a la que defiende el PP".

"Aunque esto es una tradición de Ruiz Gallardón, la de oponerse a lo que hace el PP. Es parte de su éxito político. Es evidente que en el caso del 11-M era tan diáfana la intención y tan evidente el propósito que hubo unanimidad absoluta por parte de todos los medios, incluso por parte de los que compartía el criterio de Ruiz Gallardón que eran todos los medios que le apoyaban y que son los mismos que apoyan al PSOE", prosiguió Federico.

Por ello, subrayó Federico que "precisamente porque era política se explica esta frase en la que ha insistido el abogado de Gallardón. Es precisamente que ponía el hecho político de captar los votos de centro izquierda por encima de la inquietud terrible angustiosa que tenían y que tienen las víctimas del 11-M que acudían a diario a la COPE porque era lo único que les quedaba. Era político de cabo a rabo y político es mi juicio y política es toda esta historia".

Jiménez Losantos destacó que los medios que apoyaban a Gallardón "eran los mismos medios críticos con el PP, no solamente críticos sino insultantes contra el señor Zaplana y contra los medios como El Mundo, la Cope o LD, que investigaron esas deficiencias policiales y pusieron de manifiesto las contradicciones" del 11-M.

También recordó que "en el caso del GAL, Gallardón siendo tertuliano de la cadena SER, pues le aconsejó públicamente al señor Barrionuevo que no se querellara contra un periodista cuando le acusaba de lo que finalmente fue condenado, de participación en las actividades criminales de los GAL". Nunca te querelles contra un periodista fue lo que le dijo Gallardón.

A la entrada de los juzgados dijo que Gallardón tiene "mucha fuerza" en determinados ámbitos pero ha recalcado que "he ganado" todas las querellas hasta ahora. "Si es por las víctimas yo estoy dispuesto a venir todas los meses", sentenció.


NO VEN EL CATALÁN "COMO UNA NECESIDAD"
Los inmigrantes optan por el castellano en Cataluña a pesar de la ofensiva nacionalista
La ofensiva llevada a cabo por la Generalidad para marginar el castellano no siempre arroja los resultados esperados. Y es que según informa este miércoles el diario ABC, una mayoría abrumadora de los inmigrantes que llegan a esta comunidad optan por el uso del castellano. Éstos no ven el catalán "como una necesidad a la hora de desenvolverse". Estos datos no han gustado nada a los nacionalistas que han emprendido una campaña en la que instan a los catalano-hablantes a que no respondan en castellano cuando un inmigrante se dirija a ellos.
Libertad Digital 29 Mayo 2008

A pesar de los intentos de los nacionalistas, los inmigrantes que llegan a Cataluña optan de una manera abrumadora por el uso del castellano. Y es que desde la Generalidad se han llevado a cabo iniciativas concretas para conseguir la inmersión con el fin último de la utilización de la lengua catalana. Sin embargo, los inmigrantes ven más útil aprender castellano porque no ven al catalán "como una necesidad a la hora de desenvolverse".

De hecho, según el estudio de la Fundación Jaume Bofill un 55 por ciento de los hogares de los inmigrantes tienen como lengua habitual el castellano frente al 6 por ciento que opta por el catalán. El diario ABC dice, que en general, sólo un 1,7 por ciento de los encuestados no comprende nada de la lengua castellana frente al 19,8 por ciento que no entienden el catalán. Además, tres cuartas partes de pueden hablar y escribir en castellano mientras que apenas el 12,7 por ciento sabe hablar la lengua co-oficial en esta comunidad.

Al observar los datos, se desprende que al elegir la lengua por parte de los inmigrantes reflejan "la situación lingüística de la calle". Esto no ha gustado a la Generalidad catalana que quiere imponer a toda costa el catalán en el ámbito público y privado. Para ello, ha realizado una iniciativa que pretende "boicotear" el uso del castellano a través del Consorcio para la Normalización Lingüística. Esta campaña, titulada "Si us plau, parla´m en catalá" y cuyo objetivo es instar a los catalano-hablantes a que no contesten en castellano cuando un inmigrante se dirija a ellos.

La Federación de Barrios de Zaragoza cede un local para un acto de la izquierda abertzale
MANUEL TRILLO ABC 29 Mayo 2008

ZARAGOZA. La Federación de Barrios de Zaragoza (FABZ) va a ceder mañana el local del que dispone en la céntrica calle San Vicente de Paúl a un bloque independentista aragonés para celebrar una charla sobre «Euskal Herria. Proceso de paz y represión», en el que está anunciada la participación de «militantes de la izquierda independentista vasca». En concreto, según ha podido saber ABC, se trata de un miembro destacado del sindicato abertzale LAB.

La FABZ, la federación que más fondos públicos recibe de las dos existentes en Zaragoza con más de 300.000 euros anuales, disfruta de su local gracias a la ayuda del Ayuntamiento de Zaragoza.

«Para que se puedan expresar»
El presidente de la Federación de Barrios, Miguel Ángel Mallén, justifica la celebración de este acto en el local en que su organización mantiene «la puerta abierta para todo el mundo» y que tiene como política «facilitar locales a todo tipo de colectivos que lo piden para reunirse».

«Únicamente pedimos referencia y el DNI a la persona que nos pide la sala», por lo que se desentiende de las personas que participarán en el acto.

Sobre el tipo de colectivos que emplean los locales de la FABZ, Mallén asegura que habitualmente son «de la ciudad, de todo tipo de pelaje». «Dejamos el espacio a los colectivos de la ciudad para que se puedan expresar» y «el que quiera pueda ir a informarse y opinar».

En el caso concreto de la charla organizada por el Bloque Independentista de Cuchas, espera que no haya en él ningún «elemento ilegal» y que el contenido «no se desmadre», aunque se comprometió a interesarse más en profundidad por el perfil de los participantes.

El acto de mañana está organizado por el denominado Bloque Independentista de Cuchas, una amalgama de colectivos -algunos escindidos de Chunta Aragonesista- a los que une sus aspiraciones separatistas y un socialismo revolucionario.
Un portavoz del Bloque, Emilio Anadón, aseguró ayer a este diario que la persona que ofrecerá la charla es un dirigente de LAB y que, precisamente, se ha invitado a un integrante de este sindicato por ser, dentro del mundo abertzale, la única organización que sigue siendo legal, al contrario de lo que sucede con los partidos Batasuna, PCTV o ANV. Su organización no quiere que haya «malentendidos» y que se la pudiera «implicar en temas ilegales o alegales», asegura.

Secundó la huelga general
Anadón señala, además, que miembros de LAB ya han participado anteriormente en actos con otros sindicatos, tanto en Aragón como «en el resto del Estado».

No obstante, la proximidad de LAB con las formaciones ilegalizadas es manifiesta, como viene demostrando en sus posicionamientos políticos. Así, por ejemplo, secundó la huelga general convocada por Batasuna el pasado mes de febrero en el País Vasco y Navarra en contra de la ilegalización del PCTV y ANV, que, aunque tuvo escaso seguimiento, sí contó con numerosos incidentes por parte de los piquetes.

La FABZ, al servicio de la izquierda radical
La Federación de Barrios de Zaragoza se viene caracterizando en los últimos años por su carácter marcadamente político y emplea su organización, respaldada al 100 por cien por fondos públicos, como plataforma para promover los postulados próximos a la izquierda radical y dar cobijo a todo tipo de asociaciones que muestran esta tendencia. Así, como muestra, la FABZ se ha unido estos días a las organizaciones Ansar y Ecologistas en Acción para denunciar «la ocupación del Parque Grande de Zaragoza por parte de las Fuerzas Armadas». Se refieren de esta manera a la exposición temática que tiene lugar con motivo del Día de las Fuerzas Armadas, que este domingo tiene su acto central en la capital aragonesa, con la presencia de los Reyes y los Príncipes de Asturias. El propio Bloque Independentista de Cuchas ha expresado su oposición a lo que califican de «jornada pro belicista».

Campaña para recuperar el comercio en Calahorra tras el atentado de ETA
SONIA BARRADO ABC 29 Mayo 2008

LOGROÑO. La Cámara de Comercio e Industria de La Rioja y el grupo de comerciantes afectados por el atentado perpetrado el pasado marzo por ETA contra el cuartel de la Guardia Civil en Calahorra lanzarán una campaña informativa y publicitaria para que la actividad comercial y empresarial de esa localidad riojana vuelva a la normalidad lo antes posible.

Esta iniciativa de dinamización, la primera de las diseñadas para la zona que resultó dañada por la acción terrorista, fue presentada ayer en Calahorra por el presidente de la Cámara de Comercio, José María Ruiz-Alejos, y por un portavoz de los empresarios afectados, Santiago Píriz. Este proyecto ha surgido a raíz de una reunión celebrada el pasado 8 de abril entre una delegación de la Cámara y los empresarios afectados. En este encuentro, Ruiz-Alejos anunció distintas medidas para apoyar a las empresas damnificadas por el suceso, como la exención del pago del recurso cameral, la prestación de servicios gratuitos y la concesión de una partida de treinta mil euros para desarrollar acciones de dinamización de la zona.

Parte de este importe es el que se destinará, de manera urgente, a la nueva campaña informativa y publicitaria que comenzará en junio y que se extenderá, en una primera fase, hasta noviembre, si bien habrá una segunda parte, cuyas acciones se analizarán y detallarán al término de la actual. La campaña se denomina «Comerciopoly» y transmite un mensaje positivo que incita a la recuperación de la normalidad. Sus principales objetivos son la dinamización de la zona comercial afectada y proporcionar a la ciudadanía la información necesaria sobre cambios de localización, reformas o reaperturas de los establecimientos, además de animar de forma original al público al consumo en esa área urbana.

Esta campaña se desarrolla a través de una idea original, como es el tradicional juego familiar de mesa con el que ha formado su nombre, el Monopoly, utilizando el tablero a modo de mapa para mostrar al público los cambios en los comercios afectados por la acción de ETA. Las fichas del juego representan a los comercios de la zona, mientras que el tablero está diseñado a modo de callejero en el que se ubican los establecimientos afectados por el atentado terrorista.

El CEU presenta hoy su propuesta de reforma constitucional
ABC 29 Mayo 2008

MADRID. Bajo el lema «La España necesaria. Propuesta de reforma constitucional», el Instituto de Estudios de la Democracia de la Universidad CEU-San Pablo organiza hoy un acto público en el que, al margen de promover una reflexión sobre el momento actual de España y sus instituciones, presentará y explicará su propuesta de reforma constitucional.
La propuesta es fruto de los trabajos y estudios que desde 2004 ha venido realizando el citado Instituto universitario en el marco de su «Aula Política».
El presidente de la Fundación Universitaria San Pablo-CEU, Alfredo Dagnino, formulará el contenido y significado esencial de la propuesta, previa explicación introductoria del que fue ministro de Presidencia y Educación (1977-80) y presidente del Instituto de Estudios de la Democracia José Manuel Otero Novas.
Además, se celebrará una mesa redonda en la que intervendrán Alejo Vidal-Quadras,Santiago Abascal, Francisco Caja y Gloria Lago.

México lucha por salvar una lengua indígena que sólo hablan ocho personas
EFE - México El País 29 Mayo 2008

Solamente ocho personas hablan en el mundo el xwja o ixcateco y todas ellas viven en una pequeña localidad del Estado mexicano de Oaxaca, al sur del país, informó el martes el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA) de México.

"Las lenguas mueren por desuso, silencio e indiferencia", señaló el CNCA, que informó de que la mayoría de los hablantes del ixcateco están colaborando con un grupo de investigadores para evitar la extinción de su lengua.

"La tarea es ardua y compleja, porque los últimos hablantes del xwja son personas con edades superiores a los 70 años, apenas hablan el español y no saben leerlo ni escribirlo. Y para reimplantar la lengua materna, antes hay que sensibilizar a la gente", destacó Guillermo Círigo Villagómez, coordinador de la Unidad Regional de Culturas Populares en Huajuapan de León, Oaxaca.

Los ocho hablantes del ixcateco, lengua perteneciente al grupo popolocano, de la familia lingüística otomangue, viven en Santa María Ixcatlán y siete son de edad avanzada. Ixcateco significa en lengua náhuatl "personas de algodón".

De acuerdo con el lingüista estadounidense Michael Swanton, que también participa en las actividades para evitar que desaparezca el ixcateco, a finales de 2006 había 11 personas que lo hablaban, pero en el último año y medio murieron tres.

En los próximos meses está previsto que se den una serie de talleres impartidos por la Unidad Regional de Culturas Populares, institución dependiente de la Secretaría de Cultura de Oaxaca, y el CNCA, como ya se hizo el año pasado. Además, se realizará un registro videográfico de los hablantes.

De acuerdo con datos de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, el xwja es una de las 23 lenguas indígenas mexicanas en riesgo de extinción, junto con el paipai, kiliwa, kukapá, aguacateco y kumai de Baja California (norte de México); el kikapú de Coahuila (norte); y el jacalteco de Chiapas (sur), entre otros.

 

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