AGLI

Recortes de Prensa    Lunes 9 Junio 2008

La inmersión lingüística
La presión nacionalista ha borrado las referencias a lo español de muchos textos escolares. En autonomías como Baleares, a los recién llegados se les saca de otras clases para que aprendan cuanto antes el catalán.
E. Villar/I. Moneo La Razon 9 Junio 2008

Las tres décadas de la concienzuda «inmersión lingüística», iniciada en junio de 1978 en Cataluña y continuada después en el País Vasco, Galicia y Baleares, han dejado dos cadáveres en el camino: uno es el castellano, con una presencia testimonial en la mayoría de los colegios. El otro, la propia España. Según denuncian los profesores «rebeldes», aquellos que, siguen dando sus clases en la lengua de Cervantes, el localismo ha llegado a tales extremos que en los temarios se llevan a cabo todo tipo de equilibrios para obviar lo que aluda a lo español. De la Historia a la Literatura. De la Geografía a la contabilidad. ¿Ejemplos? Para dar y tomar, empezando por el nombre de la asignatura de Historia de España en Cataluña: «Historia», a secas. Ni en la tapa del libro aparece. Dentro, más de lo mismo. América la descubrieron «navegantes castellanos» (2º de Bachillerato) y los musulmanes tomaron la península Ibérica (2º de ESO). Mientras, Cataluña está omnipresente en los índices: «Roma y Cataluña», «Cataluña y la Primera Guerra Mundial», «El muro de Berlín y... Cataluña»...

«Me apuesto a que si hacemos una encuesta entre alumnos de la ESO no conocen a Don Pelayo», dice un profesor de Historia. El pasado mes se empeñó en explicarles el Dos de Mayo: «Manuela Malasaña les suenan a chino. La resistencia de Gerona ni se menciona, y la palabra independencia está vetada; es la guerra del francés».

Machado no es vasco
Otro tanto ocurre en el País Vasco. E.L.G., profesor de Historia en Álava, denuncia que muchos alumnos creen que las guerras carlistas no fueron dinásticas, sino entre vascos y españoles, y que Euskal Herria «es una nación que ha existido siempre». El mismo estupor sintió Rubén, profesor de Literatura de 2º de Bachillerato, cuando un alumno tildó de «fachas» a Unamuno o Baroja por ser vascos preocupados por la esencia de España, o cuando otro compañero protestó por tener que estudiar a Machado o Lorca porque «estos no son de aquí».

La «ontoloxía» de Platón
Esta curiosa manera de ver el mundo afecta a todas las áreas. En Galicia, los profesores de Filosofía se las ven y se las desean para explicar en gallego el pensamiento de Platón. «En lugar de traducir directamente del griego clásico, lo hacen de la versión española, con lo que el sentido se desvirtúa» -se lamenta Adrián Fernández, profesor de La Coruña-. Todo lo arreglan con poner «x» en lugar de «g». Si hay que hablar de la ontología de Platón, «decimos ontoloxía y se acabó».

La marea lingüística ha llegado, incluso, a la contabilidad. La Xunta quiere que se imparta toda en gallego. Da igual que los pequeños empresarios llamen a los institutos, como en el que trabaja Andrea, para pedir que refuercen el castellano de los alumnos. «Ahora quieren implantar el curso de correspondencia comercial en gallego. Pero las empresas se quejan de que los empleados que les enviamos no contestan en español, y ellos tienen clientes de fuera de Galicia», afirma.

En algunos lugares, como Baleares, a los recién llegados, peninsulares o extranjeros, se les saca de sus clases para que den cursos acelerados de catalán, la única prioridad, según denuncia Jorge Arturo Muñoz, profesor de Filosofía en Palma. «El otro día tuve el caso de un niño uruguayo muy bueno, pero que no entendía nada de Matemáticas porque todo era en catalán. Con ellos no se cede ni un centímetro. Y muchos repiten o pasan de curso sin base suficiente», se lamenta.

El PP desbordado por Rosa Diez
Redacción Bilbao Minuto Digital 9 Junio 2008

Con un PP enfrascado en luchas intestinas y lleno de titubeos y dudas en su línea ideológica Rosa Diez está consiguiendo arrebatarle la iniciativa en muchas cuestiones de esas que el común denomina de principios.

Lo ha conseguido con el problema de la inmersión lingüística, auspiciada por nacionalistas y socialistas, que desea expulsar el español de las regiones con delirios de nación. UPyD ha hecho bandera de la defensa del español y el derecho de cualquier ciudadano a usarlo en cualquier punto de España sin coacciones ni cortapisas, frente a las ambigüedades porcentuales del PP. Y ahora también en un tema tan importante como el terrorismo, UPyD está logrando adelantar al PP.

Primero ha sido el acuerdo alcanzado en el Congreso para que la nueva ley de víctimas del terrorismo amplíe el ‘reconocimiento político’ de aquellos que son perseguidos y amenazados por ETA porque, según afirmó Rosa Diez, son los ‘verdaderos escudos de la democracia’ en España. Y la siguiente meta que se ha propuesto es la ilegalización de ANV. Una y otra vez fustiga al PSOE por su indecencia moral en una negociación que permitió volver a los etarras a las instituciones y su pasividad a la hora de permitirles seguir en las mismas. “¿Que significa que el Gobierno de la nación pudiendo disolver esas instituciones gobernadas por ANV no las disuelva? Pues significa que en esas instituciones, los terroristas están recibiendo dinero e información que les permite tener a tiro a los demócratas”, han sido la últimas declaraciones de Rosa Diez que sin duda está desplazando al PP, como azote de la política “blanda” de Zapatero frente al terrorismo.

Una sola diputada está consiguiendo poner de los nervios al PP. José Luis Ayllón el nuevo secretario general del Grupo Popular en el Congreso nombrado por Rajoy, aseguró que el PP no dejará de “hacer política” porque la diputada por Unión, Progreso y Democracia (UPyD) copie y “haga seguidismo” de sus iniciativas. No hace más que reflejar lo que en el PP ya se temen: el voto de castigo que van a recibir y que UPyD puede recoger.

Naturalmente que no ignoramos la gran ayuda que supone para Rosa Diez la situación interna por la que atraviesa el PP y la postura de medios tan influyentes como la COPE y El Mundo. Pero más allá, buscando las razones del éxito de UPyD, nos encontramos con que el mensaje claro, sin letra pequeña, contrario sin equívocos a los nacionalismos, es sin duda el gran banderín de enganche que atrae a muchos electores que creen en la unidad de España y están hartos de la degradación del sistema de las autonomías y de los abusos consentidos por los dos grandes partidos a los nacionalistas. Esos electores con dos dedos de frente que saben que España podrá ser de izquierdas o de derechas, pero que antes, para ser una u otra cosa, lo primero, lo esencial, es que siga existiendo como patria común e indivisible de todos los españoles. Y no es que el PP tenga un discurso muy diferente al de UPyD, pero es que siempre aparece matizado y encorsetado por complejos que le restan autenticidad, pero sobre todo es que no se ve acompañado de hechos que lo respalden. Porque quien está dispuesto a pactar con los nacionalistas en el futuro y en el pasado les ha cedido competencias a troche y moche y que se lanza a la reforma de los estatutos para profundizar en la deriva autonómica, no sé a ustedes, pero a nosotros no nos parece muy congruente con eso de defender la unidad de España.

Esa es la clave de la simpatía que despierta UPyD. La credibilidad y la cercanía con la gente de la calle y su capacidad para conectar con los principios en los que creen. Sencillo, claro y contundente. Una cercanía que siempre le ha faltado al PP, y que MD ha señalado, frente a la búsqueda del centrismo, como la clave para conquistar más votantes, pero que muchos de sus dirigentes desprecian tildándola de populismo.

Palabras contra bombas
EDITORIAL El Correo 9 Junio 2008

La bomba que la banda terrorista ETA hizo estallar ayer sin previo aviso contra las instalaciones de EL CORREO, poniendo en peligro la integridad de cincuenta trabajadores, fue un ataque dirigido contra la libertad de información y de opinión; pero sobre todo contra la inmensa mayoría de la ciudadanía, que ni comulga con los postulados del terrorismo ni está dispuesta a dejarse amilanar ante su amenaza. Conviene reiterarlo, para que se enteren quienes en la madrugada del domingo intentaron paralizar nuestro diario: no nos silenciarán. Los ciudadanos deben estar plenamente seguros de que el ataque perpetrado contra nuestras instalaciones no ha logrado disuadirnos de cumplir responsablemente con nuestro cometido. Al contrario, ha servido para reforzar nuestras convicciones democráticas y para renovar el contrato que nos vincula con la sociedad a la que tratamos de servir. Informar es una tarea que ha de acometerse con la máxima profesionalidad. Pero también es una necesidad ineludible de toda sociedad abierta que confiere a los trabajadores de los medios y a sus empresas una responsabilidad especial como garantes de que la información y las opiniones fluyan sin cortapisas ni censuras.

Hace ya más de una década que ETA se percató de la imposibilidad de imponer sus tesis atentando contra las instituciones y las personas que representan a los poderes del Estado constitucional. Fue cuando los cabecillas de la banda lanzaron la consigna de la 'socialización del sufrimiento' y decidieron extender su listado de posibles objetivos hasta incluir en él prácticamente al conjunto de la sociedad. Su intención parecía obvia: creyeron haber identificado en las bases militantes de los partidos, en los cargos públicos locales, en los empresarios, en el mundo universitario o en la Prensa las piezas más quebradizas del sistema democrático que pretendían echar abajo. Pero precisamente fue la persecución letal que emprendieron contra la sociedad civil la que provocó que ésta reaccionara como nunca antes condenando a los terroristas y a sus apologistas a la marginación política y respondiendo a su amenaza con la entereza suficiente como para acotar los efectos de la violencia asesina. En la madrugada del domingo ETA también creyó ver en las instalaciones de EL CORREO una fisura para penetrar a través de ella y cercenar la libertad de prensa. Se equivocó, tal como pudo demostrarse ayer mismo, porque el propio atentado contribuyó a realzar la necesidad de continuar informando, ofreciendo cauces de expresión a la opinión libre y ocupando cada puesto de la compleja cadena de producción de un periódico con la obligación diaria de tratar de aproximarnos a la verdad de los hechos y de acercar cada edición a sus posibles lectores.

Cuando ETA decidió convertir a los medios de comunicación y a sus profesionales en objetivos de su sistema de terror reflejaba sin duda su inquina contra quienes garantizaban el latido constante de la libertad. Pero albergaba también la intención de provocar el desistimiento y la autocensura para que con ellas se apagara buena parte del pulso social y se resquebrajase el sistema de contención tras el que la sociedad civil podía seguir informándose y opinando libremente. Dicho intento contó con la colaboración cómplice de quienes por aquel entonces, a mediados de los noventa, no dudaban en presentar a los medios de comunicación como 'agentes del conflicto'. Con ello no sólo señalaban con el dedo a los profesionales y a las empresas que se negaban a someterse al dictado etarra. Además, conminaban a los periodistas que realizaban su tarea en el País Vasco a tratar las noticias sobre ETA y a hacerse eco de su discurso concediendo al terrorismo cuando menos una parte de razón. Pero si el ejercicio del periodismo ha descubierto alguna verdad inequívoca es el mal extremo que anida en el terrorismo y en los argumentos que lo justifican. Si el profesional que mantiene en funcionamiento una rotativa tiene algo claro es que su tarea no forma parte de un falso neutralismo, sino de una función social cuyo objetivo no es otro que la libertad.

Las expresiones de condena y solidaridad, de defensa del valor común que encierra la palabra, dejaron ayer especialmente en evidencia a quienes con la omisión del más mínimo reproche hacia los etarras y el elocuente silencio mostrado volvieron a dibujar el círculo que en Euskadi da cobertura a la violencia de persecución. Sin embargo, ni el explosivo empleado para destruir parte de las instalaciones de nuestro diario ni la certeza de que un grupo insignificante pero irreductible de vascos continuará pensando en acallar al adversario mediante el terror pueden paralizar la actividad profesional de los trabajadores de EL CORREO y la de cuantos en el País Vasco y en el resto de España tienen encomendado garantizar que la libertad sea posible a través de la información veraz y de la opinión autentificada con una firma. Los profesionales que trabajamos en este diario o en cualquiera de los medios de Vocento compartimos un firme compromiso, común al conjunto de la ciudadanía: contribuir a que el terrorismo deje de ser noticia. Y aunque la amenaza continúe presente, nuestras páginas seguirán informando con el máximo rigor, el miedo no atenazará las crónicas que ofrezcamos, los editoriales expresarán con severidad el repudio a la extrema injusticia, y quienes más sufren la lacra asesina, las víctimas del terrorismo, hallarán siempre un lugar donde expresar lo que han vivido, lo que sienten y lo que piensan con todas las palabras que les hagan falta.

Nazional abertzalismo
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ El Correo 9 Junio 2008

DIRECTOR DEL INSTITUTO DE PSICOLOGÍA DE LA VIOLENCIA

La mordaza es una de las expresiones más gráficas del totalitarismo. Una de las primeras acciones que intenta llevar a cabo cualquier tiranía, cualquier nazismo, cualquier liberticida a lo largo de la Historia, incluso intuitivamente, es silenciar toda opinión que no sea la suya, toda voz que no pueda controlar. No es extraño que la libertad informativa, que la libertad de prensa, que la libertad de expresión sean enseñas de la democracia.

Igual que todas las organizaciones terroristas, ETA asesina a seres humanos para que no expresen ideas, conceptos y palabras, es decir, para que no sean. El ser humano se exterioriza a través del lenguaje, unas veces en imágenes, otras en palabras, otras en gestos, siempre en conceptos que son recibidos por los otros. Si un dictador desea asesinar a una persona sin matarla, lo más útil es privarla de su identidad, de su opinión, de su palabra. El ser humano sin palabra es un ser desprovisto de sí mismo.

Lo que nunca ha entendido ningún dictador, ningún liberticida a lo largo de la Historia, es que pueden amordazarse y asesinarse seres humanos, pero es imposible extinguir el pensamiento y su comunicación. La Historia de la Humanidad es un larga conquista hacia la libertad de pensamiento y hacia la comunicación de esos pensamientos entre seres humanos. Cualquier dictador, cualquier asesino totalitario, cualquier liberticida ha fracasado antes o después en el control del pensamiento de los demás y de las palabras o las imágenes o los símbolos que les otorgaban forma. ETA nunca ha conseguido siquiera aproximarse al dictador más pusilánime de la Historia, y a los únicos que ha logrado silenciar o abducir siempre ha sido a los propios etarras.

Desde luego, no creo que ETA pretenda en serio silenciar nuestro periódico con un atentado. Lo que hace es trasladar un mensaje con su terrorismo. El mensaje es que todos los frentes están abiertos contra quienes cuestionen su totalitarismo criminal. Hemos entendido el mensaje porque ya lo conocíamos. Y aún así llevamos años escribiendo 'asesinos' al referirnos a ellos en nuestras páginas; criticamos a quienes les legitiman; solicitamos que los desarticulen y los encarcelen, que cierren sus medios de propaganda porque están al servicio del crimen y no de la libertad; subrayamos que todavía quedan expresiones de ETA, como la sindical o la asociativa, que deben ser escrutadas y derrumbadas por la ley; que todavía quedan infraestructuras económicas del terrorismo que desmantelar; que en muchos lugares ETA ha infiltrado el sistema de difusión del euskera para prostituirlo. A ETA hay que decirle que nunca, nadie, ha conseguido asesinar la palabra, porque si no la pronuncio yo, la pronunciará otro; si no lo pienso yo, lo pensará otro. La libertad siempre ha crecido por el pensamiento, nunca por la violencia. Continuaremos pronunciando el nombre que se oculta tras vuestra careta. Nazi.

La ETA de los líos
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 9 Junio 2008

No son buenas las épocas en las que ETA se presenta unida y desarrolla su actividad terrorista sin contestación interna, pero es que tampoco son mejores aquellas otras en las que la banda aparece dividida, con tensiones en su seno y disputas en sus filas. Esto último es lo que ocurre en la actualidad dentro de ETA: diferentes facciones pugnan por marcar la línea estratégica de la banda y por controlar a las organizaciones de su entorno político poniendo al frente a sus hombres de confianza.

El problema adicional que suponen los conflictos dentro de ETA es que los etarras tienen la tentación de acallar sus discusiones con más atentados para superar mediante la acción las desavenencias políticas. La ETA de los líos actual parece volver a la vieja fórmula que consiste en echar mano de las armas y las bombas para acabar de una vez por todas con las diferencias.

En ocasiones, esos atentados buscan objetivos que se salen de la rutina habitual de los ataques terroristas. En 1995, por ejemplo, ETA asesinó a Gregorio Ordóñez cuando en el seno de Batasuna, que había abierto un debate en torno a la ponencia 'Oldartzen', se estaba poniendo en cuestión el control de KAS y, en último término, el de la propia ETA. Esas discrepancias eran particularmente significativas en Navarra, pero el asesinato del líder del PP guipuzcoano puso fin a las discusiones internas con el triunfo de las posturas más radicales, ya que todos percibieron con claridad el mensaje de ETA.

Por cierto, en esa misma época, en el seno de KAS, ahora reconvertida en Ekin, se debatió otra ponencia de nombre 'Txinaurriak' (hormigas) en la que se teorizaba sobre las condiciones que había que crear antes de empezar a matar periodistas. Los seguidores civiles de ETA se aplicaron entonces a preparar el ambiente necesario para que la banda comenzara a atacar a los medios de comunicación y a los informadores.

Desde la anterior tregua, la de 1998, ETA ha cometido diez atentados contra los medios de comunicación, dos de ellos los que causaron la muerte de José Luis López de Lacalle y de Santiago Oleaga. Los grupos de violencia callejera han perpetrado unos sesenta ataques en el mismo tiempo. En los últimos tres años, sin embargo, había bajado el nivel de agresividad verbal de ETA contra los medios, aunque en las últimas semanas esa agresividad había aparecido en su entorno.
Primero vienen los ataques verbales y luego las bombas, aplicadas con esa lógica orwelliana que le lleva a ETA a decir que sus atentados contra los medios de comunicación «en nuestra opinión no vulneran la libertad de expresión», como afirmaron tras el asesinato de Santiago Oleaga, director financiero de 'El Diario Vasco'.

Palabras contra bombas
Editorial ABC 9 Junio 2008

LA bomba que la banda terrorista ETA hizo estallar ayer sin previo aviso contra las instalaciones de «El Correo», poniendo en peligro la integridad de cincuenta trabajadores, fue un ataque dirigido contra la libertad de información y de opinión; pero sobre todo contra la inmensa mayoría de la ciudadanía, que ni comulga con los postulados del terrorismo ni está dispuesta a dejarse amilanar ante su amenaza permanente. Conviene reiterarlo para que se enteren quienes en la madrugada del domingo intentaron paralizar «El Correo»: no nos silenciarán. Y de lo que los ciudadanos deben estar plenamente seguros es que el ataque perpetrado contra las instalaciones del rotativo vasco no ha logrado disuadirnos de cumplir responsablemente con nuestro cometido diario. Al contrario, ha servido para reforzar nuestras convicciones democráticas y para renovar el contrato que nos vincula con la sociedad a la que tratamos de servir. Informar es una tarea que ha de acometerse con la máxima profesionalidad. Pero también es una necesidad ineludible de toda sociedad abierta que confiere a los trabajadores de los medios y a sus empresas una responsabilidad especial como garantes de que la información y las opiniones fluyan sin cortapisas ni censuras.

Hace ya más de una década que ETA se percató de la imposibilidad de imponer sus tesis atentando contra las instituciones y las personas que representan a los poderes del Estado constitucional. Fue cuando los cabecillas de la banda lanzaron la consigna de la «socialización del sufrimiento» y decidieron extender su listado de posibles objetivos hasta incluir en él prácticamente al conjunto de la sociedad.

Su intención parecía obvia: creyeron haber identificado en las bases militantes de los partidos, en los cargos públicos locales, en los empresarios, en el mundo universitario o en la prensa las piezas más quebradizas del sistema democrático que pretendían echar abajo. Pero precisamente fue la persecución letal que emprendieron contra la sociedad civil la que provocó que ésta reaccionara como nunca antes condenando a los terroristas y a sus apologistas a la marginación política y respondiendo a su amenaza con la entereza suficiente como para acotar los efectos de la violencia asesina. En la madrugada del domingo ETA también creyó ver en las instalaciones de «El Correo» una fisura para penetrar a través de ella y cercenar la libertad de prensa. Se equivocó, tal como pudo demostrarse ayer mismo, porque el propio atentado contribuyó a realzar la necesidad de sus trabajadores de continuar informando, ofreciendo cauces de expresión a la opinión libre y ocupando cada puesto de la compleja cadena de producción de un periódico con la obligación diaria de tratar de aproximarse a la verdad de los hechos y de acercar cada edición a sus posibles lectores.

Cuando ETA decidió convertir a los medios de comunicación y a sus profesionales en objetivos de su sistema de terror reflejaba sin duda su inquina contra quienes garantizaban el latido constante de la libertad. Pero albergaba también la intención de provocar el desistimiento y la autocensura para que con ellas se apagara buena parte del pulso social y se resquebrajase el sistema de contención tras el que la sociedad civil podía seguir informándose y opinando libremente. Dicho intento contó con la colaboración cómplice de quienes por aquel entonces, a mediados de los noventa, no dudaban en presentar a los medios de comunicación como «agentes del conflicto». Con ello no sólo señalaban con el dedo a los profesionales y a las empresas que se negaban a someterse al dictado etarra. Además, conminaban a los periodistas que realizaban su tarea en el País Vasco a tratar las noticias sobre ETA y a hacerse eco de su discurso concediendo al terrorismo cuando menos una parte de razón. Pero si el ejercicio del periodismo ha descubierto alguna verdad inequívoca es el mal extremo que anida en el terrorismo y en los argumentos que lo justifican. Si el profesional que mantiene en funcionamiento una rotativa tiene algo claro es que su tarea no forma parte de un falso neutralismo, sino de una función social cuyo objetivo no es otro que la libertad.

Las expresiones de condena y solidaridad, de defensa del valor común que encierra la palabra, dejaron ayer especialmente en evidencia a quienes con la omisión del más mínimo reproche hacia los etarras y el elocuente silencio mostrado volvieron a dibujar el círculo que en Euskadi da cobertura a la violencia de persecución. Sin embargo, ni el explosivo empleado para destruir parte de las instalaciones de «El Correo» ni la certeza de que un grupo insignificante pero irreductible de vascos continuará pensando en acallar al adversario mediante el terror pueden paralizar la actividad profesional de los trabajadores del rotativo y la de cuantos en el País Vasco y en el resto de España tienen encomendado garantizar que la libertad sea posible a través de la información veraz y de la opinión autentificada con una firma. Los profesionales que trabajamos en ABC o en cualquiera de los medios de Vocento compartimos un firme compromiso, común al conjunto de la ciudadanía: contribuir a que el terrorismo deje de ser noticia. Pero aunque la amenaza continúe presente, nuestras páginas seguirán informando con el máximo rigor, el miedo no atenazará las crónicas que ofrezcamos, los editoriales expresarán con severidad el repudio a la extrema injusticia, y quienes más sufren la lacra asesina, las víctimas del terrorismo, hallarán siempre un lugar donde expresar lo que han vivido, lo que sienten y lo que piensan con todas las palabras que les hagan falta.

Debilidad
TONIA ETXARRI El Correo 9 Junio 2008

Cometerían un error nuestros gobernantes si, después del atentado de ETA de ayer, se limitaran a pasar una página más en la abominable historia de esta banda terrorista que ha pasado cuarenta años perdonándosela a quienes tiene sometidos (o por complicidad o por miedo) y acosando a quienes le han plantado cara, mostrando su solidaridad, y a otra cosa. No sirve que nos digan que «este Gobierno no comenta atentados o comunicados de ETA», por ejemplo, o que «ETA atenta contra la libertad de expresión». La solidaridad, la palmada en la espalda o los insultos del calentón del momento son comprensibles. Las muestras de apoyo, necesarias. Las llamadas telefónicas diciendo el consabido «no nos callarán», también.

Pero es preciso dar un paso más. Unos terroristas que fueron capaces de aguantar la presión social cuando asesinaron a Miguel Ángel Blanco, sólo esperan que se les dé la razón, a través de una consulta sobre el derecho de autodeterminación o a través de negociaciones que les vayan acercando a la desconexión con España. Pero la única presión que hace mella en la banda es la presión judicial y policial. Las manifestaciones con pancartas sostenidas por todos los que se unen durante unos minutos para despellejarse después no tienen, siquiera, efecto secundario en el desistimiento de ETA.

Se hace más necesario que nunca la lucidez en el diagnóstico, la fortaleza en el consenso democrático. Unos pilares que se han sostenido sobre bases endebles en los últimos años. Porque a veces se ha confundido deseos con realidad. Y si del último señuelo utilizado por ETA para negociar con el gobierno de turno, ha quedado la falsa idea de que la banda está dando sus últimos coletazos, volveremos a cometer errores de bulto. Después de los últimos atentados cometidos en Vizcaya, nadie con dos dedos de frente podrá sostener que ETA tiene «comandos chapuza» o «activistas de bermudas». Ahí está el comando que volverá loca a la Policía durante un buen tiempo hasta que localice a sus integrantes, haciendo todo el daño que pueda. Porque los terroristas seguirán haciendo daño mientras sigan teniendo apoyo, infraestructura y altavoces en las instituciones. De ahí, la importancia de acertar en el diagnóstico.

El poeta más citado de los últimos tiempos en el mundo de los Blogs, Monsieur de Sans-Foy, escribía ayer, a propósito del atentado «carnaval de caras largas/ y a decir las mismas huecas/ obviedades y falacias/ eso que hacen es muy feo/ ETA mala, no se mata». Una radiografía irónica del comportamiento de parte de nuestros gobernantes con el terrorismo. El periódico líder del País Vasco no es dócil con ETA. Por eso, la banda ha pretendido callar nuestra voz. Pero pincha en hueso. El que es dócil, se aprovecha. Y el que no se va... o se calla. Pero con EL CORREO no le ha dado resultado.

ETA ATENTA CONTRA EL CORREO
¡Es la libertad!
JOSEBA ARREGI El Correo 9 Junio 2008

Sí, señores, se trata de la libertad. Sí, señores, se trata de darse cuenta de que es la libertad la que está amenazada en la sociedad vasca. Sí, señores, se trata de que, después de más de treinta años de la muerte del dictador y después de más de 25 de gobierno nacionalista, en Euskadi la libertad sigue amenazada, la libertad vuelve a estar amenazada. Y se trata de saber qué es lo que hay que hacer para defender la libertad amenazada.

No se trata de no se sabe qué conflicto político. No se trata de no se sabe qué identidad oprimida. No se trata de los derechos de un pueblo más imaginario que milenario. No se trata de un derecho a decidir tan abstracto y tan vacío que no tiene cabida en legalidad alguna. No se trata de democracia con apellidos: verdadera, real, material. Se trata simplemente de algo tan antiguo, tan viejo y tan nuclear para la condición del ser humano como la libertad.

No tenemos primariamente un problema de paz. No tenemos primariamente un problema de derecho a decidir. No tenemos primariamente un problema de defensa de identidad. No tenemos primariamente un problema de derechos culturales y lingüísticos. El primer problema que tiene la sociedad vasca es el problema de la libertad. A comienzos del siglo XXI. Cuando Euskadi es, en palabras de quienes nos gobiernan, referente en casi todo, ejemplo en el que los demás, especialmente si son los españoles, se miran para ver que van por detrás.

Pero, aunque fuéramos tan referentes, tan ejemplares en todo como nos creemos, en Euskadi se mata, en Euskadi se ponen bombas, en Euskadi se legitima el terror, en Euskadi se amenaza a quienes no piensan igual, en Euskadi se extorsiona, en Euskadi falta libertad. Porque en Euskadi existen asesinos que se creen con derecho a decidir sobre la vida y la muerte de cualquier ciudadano, especialmente si no es vasco de verdad, vasco como ellos creen que se debe ser; especialmente si no es nacionalista como se debe. En la Euskadi paradisíaca de nuestros gobernantes existen verdugos que matan, asesinan y ponen bombas.

Y las ponen, como la última, en la infraestructura necesaria para informar, para dar a conocer la opinión de los ciudadanos, para dar cauce a la información y a la opinión sin las cuales no existe libertad. ETA ha intentado silenciar, mediante bomba y mediante la amenaza que acompaña a la colocación y la explosión de la bomba, la libertad de los vascos que no puede vivir sin información y sin opinión. ETA ha atentado, una vez más, contra la libertad de los vascos, contra la libertad de expresión, contra la libertad de información, contra la libertad de opinión, contra lo más específicamente humano después de la vida: ser libre, pensar con libertad, expresarse con libertad.

Y conviene entender todo lo que está implícito en este ataque contra la libertad humana. ETA no admite que se piense de forma distinta a como lo hace ella. ETA no admite que se sienta de forma distinta a como ella cree que deben sentir los vascos. ETA no admite que se expresen opiniones distintas a las que ella da por válidas. ETA no admite una sociedad y un entramado jurídico-político que no estén constituidos sólo por su sentimiento de pertenencia exclusiva a la nación vasca.
Porque ETA piensa que ellos, los vascos como ellos, los nacionalistas, poseen un derecho de primogenitura a que su sentimiento nacionalista sea respetado con todas las consecuencias. Porque ETA piensa que la definición institucional, jurídica y política de la sociedad vasca debe basarse exclusivamente en su sentimiento nacionalista radical. Porque ETA piensa que mientras que su sentimiento exclusivo no se convierta en derecho obligatorio para todos seguirá existiendo el conflicto, y en la consecuencia que ellos derivan de la existencia del conflicto, la razón para matar.

ETA tiene que liquidar todo lo que no es reducible a su sentimiento convertido en derecho absoluto. ETA tiene que liquidar todo aquello que sea expresión y ponga de manifiesto que la realidad de la sociedad vasca no se deja reducir a lo que ella quiere. ETA tiene que tratar de acallar a los medios en los que se pone de manifiesto esa expresión de resistencia frente a su absolutismo. ETA tiene que tratar de acallar a los medios de comunicación en los que se pone de manifiesto la resistencia a su pretensión totalitaria. ETA tiene que tratar de acallar a un medio de comunicación como EL CORREO.

Tarea imposible. Porque la libertad puede ser amenazada, pero la libertad terminará triunfando, porque los vascos también son humanos y no pueden renunciar a su humanidad, y por ello no pueden renunciar a su libertad. A la libertad de pensar de forma distinta a ETA. A la libertad de pensar de forma distinta al nacionalismo. Porque los vascos, como humanos, no pueden renunciar a la libertad de conciencia, a la libertad de pensamiento y a su traducción moderna: a la libertad de identidad.

La libertad de todos está garantizada si existe un marco jurídico-institucional que establezca unas reglas de juego en las que pueden existir distintas identidades, distintos sentimientos, distintas opiniones, distintas creencias, distintos intereses, siempre que cumplan con una condición: no pretenderse absolutas, únicas, exclusivas. Siempre que estén dispuestas a aceptar su limitación, su particularidad, siempre que extraigan la consecuencia de que para hacer sitio a las demás ellas tienen que renunciar a su derecho exclusivo.

Mientras ETA, y mientras el nacionalismo vasco, no entiendan que su sentimiento no es el único derecho existente en la sociedad vasca, mientras ETA y el nacionalismo vasco no entiendan que su sentimiento es legítimo sólo en la medida en que lo sepan limitado, particular, existente junto a otros sentimientos igualmente particulares y limitados, la libertad estará amenazada en Euskadi, y en Euskadi no será posible la paz civil como la entendió Kant.

ETA y su terror son la mayor amenaza a la libertad en Euskadi. Lo ha puesto de manifiesto haciendo explotar una bomba en los talleres de EL CORREO, pretendiendo acallar la voz informativa y de opinión de este medio vasco de comunicación. ETA se cree legitimada para deducir del derecho absoluto a su sentimiento nacionalista la legitimidad del uso del terror. ETA es el enemigo número uno de la libertad de los vascos.

Pero mal haría el nacionalismo vasco en su conjunto si no reflexionara hasta qué punto su argumentario basado en el derecho a que su sentimiento nacionalista sea reconocido en su totalidad, con todos los efectos jurídicos, institucionales y políticos, no es también un obstáculo insalvable para la libertad en la sociedad vasca. Es evidente que mientras haya quien piense que el marco jurídico debe reconocer su sentimiento como un derecho sin límites habrá conflicto en la sociedad vasca. Porque no es posible la paz civil, porque no es posible la libertad de todos si todos los ciudadanos no renuncian al derecho absoluto de su sentimiento.

El día en que EL CORREO informaba de la bomba que había explotado en sus instalaciones industriales, el mismo diario daba a conocer los gastos presupuestados por el Gobierno vasco para llevar a cabo una consulta ilegal: tiene que incurrir en esos gastos porque no puede contar con la infraestructura de la Administración general del Estado al ser considerada la consulta pretendida como ilegal. Pero en la ilegalidad no existe, no es posible la libertad. Sólo existe la ley de la selva. Y en ese contexto siempre gana el más fuerte, el más violento, el más dispuesto a no respetar nada.
Empezamos donde siempre: en la defensa de la libertad. ¡Tan sencillo y tan grave!

Fuerza y honor
Fuerza y honor
POR IGNACIO CAMACHO ABC 9 Junio 2008

CUARENTA años y un día lleva la ETA asesinando gente desde que comenzó su andadura siniestra, y eso es lo que les va a tocar pasar en la cárcel, por cada crimen, a cada heroico gudari que caiga en poder de la justicia. A estas alturas ya deben haber abandonado toda esperanza de lograr algún objetivo político, habida cuenta de que hasta el iluminismo optimista de Zapatero tuvo que frenar en seco su aventurerismo negociador forzado por la presión de una opinión pública que no está dispuesta a bailar sobre la sangre de las víctimas. Matar sí pueden, claro, y ayer lo volvieron a intentar con cinco kilos de explosivo en la rotativa de «El Correo», pero ya escribió Bertolt Brecht que cuando alguien cae en la primera línea, otro ocupa de inmediato su lugar. Y aunque los periodistas podemos llegar a tener, uno a uno, el mismo miedo que cualquiera, no se puede silenciar ni a un periódico ni a una profesión. Ya lo han intentado antes muchas veces, en todas partes y en todas las circunstancias, y siempre en vano, otros con más fuerza y más poder que esta banda de orates.

Sentado este principio, conviene no esperar a que lo comprendan quienes han demostrado no entender más que su propio delirio de sangre. ETA no se va a acabar; hay que terminar con ella. Ésta es la diferencia esencial que separa, en el amplio bando de la democracia, a los que tienen la determinación y el coraje de defender la libertad y a los que pretenden comerciar en su beneficio con la existencia de la coacción y del chantaje. Tipos como Íñigo Urkullu, presunto jefe del PNV, que todavía ayer instaba a los asesinos a declarar un alto el fuego «para avanzar en el autogobierno»; esta gente no suelta el cesto de nueces ni para visitar los escombros del último atentado. O esa Ertzaintza que dudaba en un primer momento de la autoría del bombazo de Zamudio; será que como la Policía vasca no tiene costumbre de detener terroristas le falta información sobre sus métodos. Qué asquito dan todos.

Ocurre que mientras una parte acomodada de la sociedad vasca aguarda con los brazos cruzados a que ETA reflexione, el resto sufre la violencia que un día toca a los guardias, otro a los políticos, otro a los empresarios y otro a la prensa. Al nacionalismo no le alcanza casi nunca; la mayoría de sus jerifaltes sigue yendo sin escolta por la calle. El Gobierno de la nación parece que ha entendido -le guste más o menos a su presidente, que ésa es otra- que no hay más camino que el de la lucha, aunque sería deseable que activase con algo más de firmeza el frente político de unidad, pero de la autonomía vasca no cabe esperar más que retórica oportunista para calentarse la sangre. Eso es lo que hay; los compañeros de «El Correo», que conocen el percal, saben que a ese respecto sólo les queda apretar los dientes y tomar precauciones suplementarias: no están solos, pero podrían estar mejor acompañados. Fuerza y honor, amigos; antes se partirá el martillo que el yunque, y el final de esta dolorosa locura totalitaria se publicará en los medios que intentan destruir con ella.

ETA “avisa” a los medios
José Antonio Zarzalejos Estrella Digital 9 Junio 2008

La bomba que estalló la madrugada del domingo en las instalaciones de impresión de El Correo en la localidad de Zamudio (Vizcaya) constituye la típica aproximación criminal de la banda terrorista ETA a uno de sus objetivos más selectivos: los medios de comunicación. No es una aproximación nueva, pero resulta infrecuente. ETA ha calculado siempre con detalle la agresión a periódicos, radios y televisiones y a sus profesionales. En la denominada Alternativa KAS, allá en los años ochenta, catecismo de la organización criminal, los medios aparecían con abundancia, pero de manera contradictoria y hasta difusa, en la forma en que debían ser atacados y hostigados.

El Correo —la cabecera completa del periódico bilbaíno que dirigí durante uno de los lustros más duros (1993-1998) es El Correo Español-El Pueblo Vasco— resulta ser el rotativo líder en el País Vasco y pertenece —como El Diario Vasco de San Sebastián— al Grupo Vocento, que en Euskadi es hegemónico pese a no sintonizar en modo alguno con el nacionalismo mayoritario. El Correo es un periódico situado en el centro del espectro político con receptividad especial —al menos ahora— hacia el Partido Socialista de Euskadi. Aunque ha apoyado también al PP —lo hizo de manera singular en las elecciones del 2001, cuando Mayor Oreja y Redondo Terreros lanzaron un órdago al nacionalismo—, se trata de un diario que vertebra con sentido común y equilibro a una sociedad como la vasca, que encuentra en sus páginas un factor de convergencia. Y si algo puede desquiciar a los terroristas es el ejercicio exitoso de esa función de moderación social.

Por eso, no hay que desconocer en este nuevo episodio terrorista tres factores que los criminales habrán tenido en cuenta:

1. El Correo es un medio de comunicación absolutamente clave en contra de los próximos movimientos secesionistas del lehendakari Ibarretxe y pertenece a un Grupo que, siendo hegemónico en el País Vasco, se ha resistido a la asimilación nacionalista. El presidente del consejo de administración del rotativo Javier de Ybarra y Bergé fue secuestrado y asesinado por ETA en los albores de la democracia; en el año 2000, la banda baleó a Santiago Oleaga, director financiero de El Diario Vasco; las antiguas instalaciones de El Correo —situadas en el barrio bilbaíno de Bolueta— fueron objeto de numerosas agresiones con cócteles molotov, hasta el punto de que tuvieron que ser protegidas por redes colgantes; los directivos de su redacción han sido trasladados durante mucho tiempo desde sus domicilios al periódico y viceversa en autobuses con protección policial, y sus gestores —Alejandro Echevarría, José María Bergareche— y sus últimos tres directores —entre los que me cuento— hemos vivido permanentemente escoltados, al igual que ha ocurrido en El Diario Vasco. Por si estos padecimientos hubiesen sido pocos, el PNV decretó (1996) un boicot contra el rotativo, abiertamente y por escrito, para que no fuese comprado por sus militantes y simpatizantes y para que sus cargos públicos no asistiesen a los eventos del diario. El nacionalismo, pese a intentarlo, no ha logrado competir en el mercado con El Correo: cada apuesta para lograrlo ha acabado con un fracaso.

2. No puede dejar de considerarse que en las instalaciones contra las que ETA ha atentado en Zamudio no sólo se imprime El Correo. La planta de impresión en Torre Larragoiti presta también servicios a otros medios: desde El Mundo a La Rioja, y otros, de tal manera que se ha buscado un objetivo estratégico. Tratar de anular el funcionamiento de las rotativas es como enmudecer a la radio o retirar la imagen a la televisión. La banda terrorista ETA disponía de un avanzado plan —estamos hablado de apenas tres años— para destruir la planta de impresión de El Diario Vasco. Por fortuna, la amenaza pudo conjurarse, pero se ve que los etarras siguen teniendo la recurrente idea de callar a los periódicos por la vía de destrozar sus posibilidades de impresión. Todo lo cual es otra forma de aviso a los medios escritos.

3. El atentado contra El Correo tiene la lectura, elemental pero que hay que explicitar, según la cual el atentado constituye una advertencia de que ETA, lo mismo que cuando asesinó a López de la Calle —el caso de José María Portell fue, quizá, algo distinto— o logró que muchos periodistas y publicistas se exiliasen, está dispuesta en esta fase de violencia —“larga y dura”— a situar en la diana a los medios y a sus profesionales, introduciendo así un elemento de alarma social de especial repercusión. Conscientes de que eso fue así cuando ETA asesinó al fundador del Foro de Ermua y columnista de El Mundo, José Luis López de la Calle (7 de mayo del 2000), los entonces directores de El País (Jesús Ceberio), El Mundo (Pedro José Ramírez), de La Vanguardia (José Antich), de El Periódico (Antonio Franco), de La Razón (José Antonio Vera), de El Correo (Ángel Arnedo), de El Diario Vasco (José Gabriel Múgica) y otros más, y el que esto suscribe, a la sazón director de ABC, acordamos en un gesto de unidad inédita un manifiesto que leímos en San Sebastián, bajo el título “No nos callarán”. Aquel acto unitario —visitamos también a la viuda de López de la Calle y pusimos flores en la tumba de su marido— tuvo una eficacia extraordinaria porque respondimos a ETA como la banda nunca pensó que lo haríamos. Mientras tanto, y sirva como dato de contexto, el PNV estaba en el llamado Pacto de Lizarra.

Creo que El Correo y sus profesionales, por una parte, y la entidad moral de los medios de comunicación en España, por otra, merecen una reacción ante el atentado del domingo como la de mayo de 2000. Porque el aviso de la banda criminal requiere una contestación cívica y entera de los que canalizamos el sacrosanto derecho de los ciudadanos a la libertad de información. Sin nuestra palabra, no hay denuncia. Y eso es lo que quieren los criminales.

Patética incursión
KEPA AULESTIA El Correo 9 Junio 2008

Quienes en la madrugada del domingo dejaron una bomba lista para explotar en las instalaciones de EL CORREO y salieron corriendo convirtieron el riesgo de su hazaña en justificante del peligro en que pusieron a los trabajadores del periódico. Transportar el artefacto, conectar su mecanismo, salvar la verja y depositar la carga describe una secuencia arriesgada a la que debieron añadir la posibilidad de que fuesen detectados. Suficiente para que la peripecia actuara como vacuna preventiva ante la más mínima preocupación que pudieran haber sentido respecto a la seguridad de los operarios nocturnos.

Forma parte del cableado mental que los terroristas emplean de manera instintiva para asimilar su propia conducta. Salieron corriendo y no se sentirían a salvo hasta distanciarse del polígono industrial; o hasta oír cómo aquel peligroso paquete estallaba seguido de un estremecedor eco en el valle. Seguramente no pensaron, seguramente prefirieron no pensar, en las consecuencias personales de la deflagración. Ningún activista que coloque tres, cuatro o cinco kilos de explosivo contra la pared de un pabellón industrial con personas trabajando en su interior puede siquiera imaginarse sus efectos. Además, esas gentes formaban parte de la 'cosa' que había que castigar, sabotear, destruir. En la madrugada del domingo no eran más que cosas enfundadas en sus respectivas ropas de faena, nada más.

La cosa, las cosas, pertenecían a ese mundo que el etarra percibe al otro lado del abismo que ha ido excavando en su mente. De manera que sus atentados son siempre fruto de temerarias incursiones en territorio enemigo. Por mucho que salga de su guarida y regrese a ella con suma facilidad, el activista necesita sentirse atravesando una frontera imaginaria, trasladándose de la seguridad al vértigo para volver luego a la seguridad. La noticia provocó ayer más eco que la explosión horas antes. Pero los ejecutores del salta, coloca y huye no se percatarían de ello.

Horas más tarde, al pasar por delante de algún quiosco de prensa, verían apilados ejemplares de EL CORREO con la foto que recogía los efectos de su incursión. Y es probable que, en un primer instante, ni siquiera se dieran cuenta de lo que eso significaba. El periódico había salido a la calle como si en realidad los activistas hubiesen entrado de madrugada en la cabina de un fotomatón. El destrozo les retrataba y la portada revelaba el cruel patetismo en el que habitan a ese otro lado, esperando recibir una nueva orden de incursión para atacar alguna otra cosa mientras sus mentes siguen excavando en el abismo.

Una bomba en ‘El Correo’
Manuel Martín Ferrand Estrella Digital  9 Junio 2008

“But I am in
so far in blood that sin will pluck on sin” (1)
(Shakespeare)

Entre los cronistas del drama vasco que tanto duele a todos los españoles, son varios quienes apuntan que la primera víctima de ETA fue la niña Begoña Urroz, que, con poco más de un año de edad, resultó muerta como consecuencia de una bomba que la banda asesina, en sus albores, explosionó el 28 de junio de 1960 en la estación de Amara, en San Sebastián. Aun así, suele darse como fecha de inicio para la lista de las víctimas de ETA el 7 de junio de 1968. Ese aciago día, una pareja de etarras, Txabi Etxebarrieta y el después arrepentido Iñaki Sarasketa, fueron sorprendidos por la Guardia Civil en un control en la Nacional I, en Villabona, Guipúzcoa. Etxebarrieta disparó sobre el agente José Perdines, hijo y nieto de guardias civiles, que resultó muerto. Acaban de cumplirse cuarenta años de esa triste historia que ya contabiliza 824 inocentes asesinados.

Quizás valga la pena recordar que la pareja etarra buscó refugio, y lo encontró, en casa de un cura de Tolosa. Un par de días más tarde fueron interceptados por una patrulla policial. Etxebarrieta, que opuso resistencia mientras Sarasketa se daba a la fuga, resultó muerto. Así se convirtió en macabra leyenda que siguen honrando los asesinos que se dicen nacionalistas y que cuentan con el respaldo de un buen número de ciudadanos del País Vasco, tantos como los que, amenazados y temerosos, han tenido que escapar de él y fijar su residencia en lugares, nacionales o extranjeros, menos arriesgados.

Quizás para celebrar tan siniestro aniversario, ETA acaba de atentar contra El Correo, el periódico-insignia de Bilbao. En Zamudio, donde el diario germinal del Grupo Vocento tiene sus instalaciones industriales, una carga de cinco kilos de explosivo se ha llevado por delante cuarenta metros de su fachada posterior; afortunadamente, sin víctimas.

El que fue director mítico del que en sus días de llamaba El Correo Español-El Pueblo Vasco, Antón Barrena, un personaje singular que, en 1978, fue agredido por un grupo de extrema derecha que le dejó tuerto, de ahí sus perennes gafas de sol, me decía hace justo veinticinco años, en el acto en el que recibió el Premio Nacional de Periodismo por su labor como director, que ETA era, además de un sañudo grupo asesino, una forma de expresión de un importante porcentaje de la población del País Vasco con la que reclaman algo que no tienen muy claro, pero que les distancia de España. Hoy ya son muchos quienes lo entienden así.

No es ésta la primera bomba que soporta El Correo, pero es significativo, sintomático, que quienes quieren ser “comando” Vizcaya, y son sólo una gran vergüenza vizcaína, insistan en sus ataques contra la prensa libre. Todos los bárbaros con vocación tiránica, por la derecha y por la izquierda, tienen una primera obsesión, abyecta y pertinaz, contra la libertad de información y de opinión. No hay mayor demostración de la vocación excluyente que la acción de los asesinos.

En ese ambiente es cuando adquiere mayor gravedad y relevancia la acción del tripartito que preside el lehendakari Ibarretxe y el apoyo, tan zigzagueante como rotundo, que presta a su plan el siempre confuso PNV. Fuera de un marco de libertades, sin el sosiego que aporta el Estado de Derecho, es irresponsable cualquier acción soberanista. En el País Vasco, tras cuatro décadas de violencia etarra, no todos los ciudadanos son iguales. Unos asesinan y otros son víctimas. Mucha desigualdad es ésa.
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(1) “Estoy tan teñido en sangre que un crimen traerá otro”. Se lo hace decir William Shakespeare a Ricardo III.

De Berlín a Zamudio
POR TOMÁS CUESTA ABC 9 Junio 2008

LA noche del 10 de mayo de 1933, los nazis saquearon las bibliotecas berlinesas y millares de libros fueron pasados por el fuego. En la noche de ayer, un comando de ETA colocaba un bomba contra las rotativas de "El Correo". Setenta y cinco años clavados separan ambos hechos si hacemos abstracción de una horas apenas.

La oscuridad es la misma, el odio semejante y la brutalidad idéntica. Zamudio podría ser la Babelplatz y los camisas pardas todavía pardean. No han cambiado de uniforme: lo llevan en el alma, en el supuesto de que tengan. Al totalitarismo de cualquier ralea -nacionalsocialista, marxista leninista, nazionalista a secas- la tinta le sofoca y se transforma en polvo, igual que los vampiros, ante la luz que arroja el papel prensa. La libertad atrincherada en la palabra, ejercida a diario y al pie de la letra, es tan devastadora como la "kryptonita" para estos supermanes con chapela. Las sabandijas se mueven en silencio, se reproducen en silencio, no sirven a otras leyes que a las que imponen el silencio. Intentan achantar a los testigos que no bajan la voz cuando dan fe de la miseria. Maniatar a aquellos que denuncian la insoportable fetidez del pozo negro. Liquidar, si es preciso, a los que están al tanto de quiénes, cómo y cuándo, quieren exterminar la convivencia.

La más noble expresión del periodismo es la que le convierte en un contrapoder, en bálsamo y antídoto de la venalidad y el atropello. Y la jauría etarra, al atentar contra "El Correo", lo que pretende es fragmentar la sociedad e impedir que genere sus propios anticuerpos. Anteanoche, en Zamudio, se repitió el auto de fe de hace setenta y cinco años en una plaza berlinesa. Ladran los mismos perros, pero de razas de diferentes, enseñando los dientes a la inteligencia. Si una dictadura quiere perpetuarse necesita extirpar el pensamiento. La mordaza y los tiros en la nuca son la cara y la cruz de la moneda. Silencio a discreción -otra vez el silencio-, que ningún eco nos advierta de los manejos de los pistoleros. ¡Viva la muerte!, gritan. La muerte es tan discreta...

Cuando Johannes Gutemberg inventó la imprenta, enterró el viejo mundo y echó a rodar el nuevo. Las ideas salieron de estampida del "scriptorium" de los monasterios y se llevaron por delante señoríos y reinos. La civilización no se concibe, desde entonces, si no puede ponerse en negro sobre blanco sin tachones ni enmiendas. La imprenta es un bastión contra la tiranía, un puesto de avanzada frente a la indignidad y la peste. Y los profesionales del terror -que siempre acaban siendo aterradoramente consecuentes- asumen, como autómatas, su lógica siniestra. No hay peor enemigo que quien les llama por su nombre, quien rompe la "omertá", quien les retrata a ras de acera. Por eso queman libros y destrozan imprentas. No sacian su saña al liquidar a un inocente. Necesitan, también, que enmudezcan sus deudos.

Arrieritos somos y en el camino nos encontraremos. Y así ha sido, en efecto. Hitler y Arana, pasean del bracete hablando de las bombas y de las hogueras. De los judíos y los españolistas, de los degenerados y de los "maketos". Tres cuartos de siglo después de aquella noche en la que los salvajes encendieron la tea, el salvajismo ha vuelto por sus fueros. Pero a nosotros, sin embargo, nos queda un arsenal con el que defendernos. Nos queda la palabra, por supuesto. Y el olor de la tinta. Y la tensa esperanza que transmite el corazón insomne que late en los talleres. Y nos queda, también, el ejemplo de aquellos que no bajan la guardia, ni admiten componendas, ni dan cuartelillo al escaqueo. Y nos quedan, por último, los versos admirables que nos sopla al oído Francisco de Quevedo: "No he de callar, por más que con el dedo / ya tocando la boca o ya la frente / silencio avises o amenaces miedo. / ¿No ha de haber un espíritu valiente? / ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? / ¿Nunca se ha de decir lo que se siente?" Con un par, compañeros.

Bombas contra palabras
POR JUAN MANUEL DE PRADA ABC 9 Junio 2008

CUARENTA años de quimera sanguinaria requerían una celebración ruidosa. Y los etarras, que aún no han extraviado el sentido simbólico de las celebraciones, han atentado contra las rotativas del diario «El Correo»; pues lo que anhelan no es otra cosa que apagar la palabra de los españoles. Cuarenta años llevan tratando de apagarla, con la siega de vidas a mansalva y la extensión de una dictadura del miedo que atenaza las gargantas y hace decir a los débiles y a los claudicantes lo que avergüenza que brote de labios humanos. Pero, por muchas vidas que sieguen, por muchos débiles y claudicantes que se avengan a sus manejos, siempre habrá una palabra de los españoles que aún no han dejado de ser humanos que vibre con voz firme. Y esa palabra dirá siempre lo mismo: «No».

Quieren enmudecernos, y por ello gustan de elegir a los portadores de la palabra. Los cadáveres de José María Portell o de José Luis López de la Calle lo testimonian. Los cuerpos lacerados de José Javier Uranga o Gorka Landáburu lo testimonian. Y se cuentan por decenas los portadores de la palabra que han logrado salvarse por milagro de las asechanzas de esta banda de enmudecedores: quienes lograron burlar la bala que les iba dirigida, quienes no llegaron a abrir el paquete-bomba que les entregaron, quienes fueron protegidos por sus ángeles de la guarda, que a veces ejercen su misión desde el cielo y a veces descienden a la tierra y se encarnan en tantos policías y guardias civiles heroicos, en tantos sufridos escoltas que sirven de parapeto al plomo. Y, en medio de tantos portadores de la palabra, quizá ninguno haya sido tan ensañadamente perseguido por las alimañas etarras como la empresa que edita el diario «El Correo», la empresa que también edita este periódico. Viene a mi memoria el nombre de Javier de Ybarra, que fue asesinado, allá en el alto de Barázar, en las estribaciones del monte Gorbea, de un disparo en la nuca que puso término a un secuestro ignominioso; y murió con un rosario en la mano, según me ha contado su hijo Enrique. Viene a mi memoria el nombre de Santiago Oleaga, director financiero de «El Diario Vasco», tiroteado en el aparcamiento de un hospital de San Sebastián. Vienen a mi memoria tantos y tantos periodistas de Vocento que han aprendido a vivir acechados, hostigados, perseguidos por la sombra insomne de una amenaza, más temerosos de la vida de sus allegados que de la suya propia, pero nunca resignados a dimitir de su palabra, su única y más preciada posesión, su más acendrado orgullo. Por sus palabras los conoceréis; y aquí palabras vale por obras, pues la palabra es la obra más hermosa de quienes son libres y quieren que otros también lo sean.

Quieren enmudecernos, y por ello gustan de elegir a los portadores de la palabra. Pero, por cada voz que siegan, por cada estrépito de pólvora con el que intentan silenciarnos, la palabra que les responde cobra mayor brío. Resulta paradójico que quienes no anhelan otra cosa sino apagar la voz de los españoles nos propongan de tanto en cuanto «diálogo»; claro que, donde dicen «diálogo», quieren decir en realidad sometimiento de los muditos. No los encontrarán, desde luego, entre quienes arrimamos palabras en Vocento. Ya pueden arrasar todas las rotativas en las que se imprimen nuestros periódicos, que encontraremos otras en préstamo solidario. Y, aunque arrasaran también las rotativas que nos presten, seguiríamos arrimando palabras y propagándolas por multicopista o por imprenta de tórculos o por señales de humo, si fuese necesario. Y, aunque nos dejaran sin medios para divulgar nuestras palabras, cada uno de los que arrimamos palabras en Vocento nos convertiríamos en una rotativa humana, a imitación de aquellos hombres de la novela de Bradbury, que en un mundo donde los libros habían sido condenados a las llamas se reunían de noche, para recitarse los libros que habían aprendido, los libros que circulaban por su sangre, mezclados con sus leucocitos y hematíes. No hay bombas que puedan con las palabras, porque cada hombre es el templo de la palabra, su rotativa insomne. Y cada periodista de Vocento, convertido en una rotativa insomne, os dice la misma palabra que siempre os ha dicho, la misma que siempre os seguirá diciendo, fragante de tinta fresca y ardorosa sangre: «No».
www.juanmanueldeprada.com

Dignidad
ENRIQUE PORTOCARRERO El Correo 9 Junio 2008

En el País Vasco cuesta mucho resistir a la tiranía que ETA trata de imponer con su terror. Les cuesta en lo personal y en lo profesional a cientos o miles de amenazados y les cuesta, igualmente, a unos medios de comunicación y a unos profesionales de los mismos comprometidos no sólo con la democracia y la libertad de expresión, sino también con la dignidad de los hombres y las mujeres libres.

Evidentemente, el objetivo del ejercicio honesto en una profesión que tiene una naturaleza de servicio público no busca recompensas sociales ni respaldos permanentes, ya que el compromiso con la libertad es principio esencial de la profesión y, además, está por encima de los premios o de la solidaridad general ante un atentado como el perpetrado ayer contra EL CORREO. Incluso, siendo los contenidos de los medios de comunicación un punto de referencia fundamental para la inmensa mayoría de la sociedad, se hace aún más obligada la resistencia ética de los periodistas y su defensa de la libertad y el compromiso con la dignidad de los ciudadanos libres, precisamente cuando la tiranía de ETA recrudece con su violencia el intento de silenciar cualquier voz crítica.

Una resistencia, eso sí, por lo menos merecedora en el País Vasco de un paralelo compromiso social que hiciera de la deslegitimación del terrorismo un quehacer cotidiano contra muchas sinrazones toleradas por miedo o simple pasividad. Algo obligado, por supuesto, cuando la dignidad a veces solitaria de muchos profesionales de los medios de comunicación se erige en garantía resistente de nuestra propia libertad o de nuestra propia dignidad como personas libres.

Un faro en el País Vasco
POR JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 9 Junio 2008

NADA odian más los totalitarios de cualquier signo, desde los nazis a los estalinistas, que la libertad de expresión. Y nada encarna más exactamente la libertad de expresión que la prensa independiente. De ahí que lo primero que hacen los totalitarios cuando llegan al poder es cerrarla. Y si no llegan, tratar de acallarla con el atentado criminal contra quienes la hacen y sus instalaciones. Un periódico independiente es una amenaza para ellos, por lo que tiene de foro de ideas libremente expresadas, de intercambio de opiniones diversas, de reflejo de una sociedad viva y dinámica. Algo que el totalitarismo no puede permitirse, al necesitar el encierro, la oscuridad, el camino marcado y la idea única para sobrevivir, como esos peces que habitan en las profundidades marinas o esos animales a quienes molesta la luz del sol.

«El Correo Español» ha venido siendo durante las pasadas décadas una voz libre que se alzaba todas las mañanas para contar al pueblo vasco -su segunda cabecera- lo que realmente ocurría en Euskadi, en el resto de España y en el mundo. Sabiendo sus propietarios, su dirección y sus redactores a lo que se exponían y sintiendo el zarpazo de la fiera de tanto en tanto. La última vez, en la madrugada del domingo, al cierre de la edición, cuando estalló una bomba en su planta de Zamudio, que se llevó cuarenta metros cuadrados de fachada. Por fortuna, sin causar daños personales. No porque así lo previeran los terroristas, que ni siquiera avisaron. Lo que indica que buscaban matar, como lo han intentado en los últimos atentados contra casas-cuarteles de la Guardia Civil, lográndolo desgraciadamente alguna vez.

La fiera anda suelta por el País Vasco, más rabiosa que nunca, tras haber olido sangre en su reciente negociación con el Gobierno, que al final no pudo darle lo que le pedía, porque eso hubiese significado entregarle la entera población vasca, incluidos los nacionalistas moderados que quieren pactar con ella. Es lo que se consigue tratando a las fieras como gentes civilizadas, con las que se puede dialogar, tratar, pactar, como han comprobado tanto al PNV como el Gobierno de Zapatero. Las concesiones, a ETA, sólo incrementan su apetito, como la sangre a los tigres. Y como los tigres, los terroristas son sólo seguros detrás de los barrotes de una jaula.

Una jaula sin barrotes es actualmente el País Vasco, donde abundan las fieras sueltas y al acecho de las personas decentes. A los amenazados acaba de concedérseles el título de Víctimas del Terrorismo. «El Correo Español» hace mucho tiempo que se ha ganado ese título, día a día, número a número, información tras información, con la verdad por delante y la independencia como bandera. Mientras llegue a los quioscos cada mañana, incluso con la fachada destrozada, podremos decir que las luces no se han apagado en Euskadi.

Periodismo ejemplar
POR GERMÁN YANKE ABC 9 Junio 2008

El periodismo ejercido con honradez no es nunca fácil pero, en el País Vasco, como en todos los lugares en los que se vive la amenaza totalitaria, se ha convertido en una profesión de alto riesgo. Los terroristas de ETA, que quieren imponer violentamente sus postulados, tienen una larga trayectoria de atentados, amedrentamiento y amenazas contra los periodistas y los medios de comunicación: el ejercicio de la libertad, el empeño por contar lo que pasa -que implica identificar a los enemigos de la democracia- se ha convertido en un enemigo a batir. Los verdugos, aún causando dolor y destrozos, demuestran así la virtud de la libertad de prensa.

José María Portell y José Luís López de la Calle fueron asesinados, como el directivo del «Diario Vasco» Santiago Oleaga. Gorka Landaburu fue herido por una carta bomba, que también fue enviada a otros que tuvieron mejor fortuna. La casa de Carmen Gurruchaga fue atacada en San Sebastián, como amenazados muchos otros domicilios. Son ya demasiados los periodistas que han tenido que abandonar el País Vasco, los que deben trabajar con escolta, legión los amenazados y maltratados. Es larga también la nómina de los medios de comunicación atacados, como ayer -otra vez- el periódico «El Correo», uno de los grandes, cuanto más respetado por los ciudadanos más odiado por los asesinos.

No es posible evitar el miedo, pero sí, como vemos cada día, superarlo. Por las empresas y por los periodistas, muchos anónimos pero igualmente esforzados. En la historia de la rebelión de la sociedad vasca contra sus verdugos, de la pérdida paulatina de la pusilanimidad ante el terrorismo, la contribución del periodismo vasco, con todas sus imperfecciones, es fundamental. Y, como se ve nada fácil, aunque no hay ni habrá bomba que pueda con la responsabilidad de seguir siendo los depositarios de un derecho -el derecho a la información- que es de todos sus conciudadanos.

Nacionalistas cínicos
POR EDURNE URIARTE ABC 9 Junio 2008

A la misma hora en que nos desayunábamos con el atentado de ETA contra «El Correo», Ibarretxe nos ofrecía en una entrevista de «El País» una buena ración de cinismo nacionalista. Acusaba al Gobierno de haber habilitado políticamente a ETA con la negociación. Lo que es cierto y hace inapelable su declaración en lo que al PSOE concierne. Quienes hemos rechazado la negociación lo hemos hecho por su contenido político y precisamente por lo que denuncia Ibarretxe, por contribuir a la legitimación de ETA. Por mantenerla social y políticamente viva.

Lo que el cinismo de Ibarretxe olvida, y es mucho más relevante para la supervivencia de ETA, es que el nacionalismo ha habilitado políticamente a los terroristas desde su nacimiento hasta el día de hoy. En cada decisión y en cada discurso. En cada una de las instituciones del País Vasco y en la vida cotidiana. Jugando siempre a favor de los etarras y en contra de sus víctimas y sus opositores.

Sin esa habilitación política diaria, no habríamos llegado al atentado de «El Correo». ETA sería hoy, en el peor de los casos, un pequeño grupúsculo marginal, como lo es el Grapo. O, lo más seguro, habría desaparecido completamente como ha ocurrido con todos los grupos terroristas que surgieron al final de la dictadura. Desaparecieron porque no mantuvieron el más mínimo sostén social como ETA sí lo mantiene. En el nacionalismo sobre todo, pero también en la izquierda, permanentemente, IU, u ocasionalmente, la negociación de Zapatero.

Todo lo demás es manipulación, mentira o cinismo. Del nacionalismo que pone una mano en el hombro de las víctimas y otra en la de los etarras. Exigiendo nuevos privilegios nacionalistas a cambio del fin del terrorismo. Y de Zapatero prometiendo el fin del terrorismo a cambio de concesiones a los nacionalistas.
En el último episodio cínico de esta historia de habilitación política de ETA, dice la izquierda que es el PP el que se ha moderado puesto que ahora apoya al Gobierno en su política antiterrorista. Como si la negociación no hubiera existido. Y como si no hubiéramos vivido cuatro años de legitimación política de ETA.

ETA, cuarenta años dando "los últimos coletazos"
Algunos éramos unos niños de primaria cuando se oyó por primera vez la palabra ETA en los telediarios del Régimen, hace cuarenta años. Ahora peinamos canas y la banda sigue en las últimas...
Alfonso Basallo elsemanaldigital 9 Junio 2008

Las hemerotecas son crueles, a veces.

Si hiciéramos corta-y-pega de las últimas cuatro décadas, desde que unos pistoleros acabaron con la vida del guardia civil Pardines Arcay, en junio de 1968, llegaríamos a la conclusión de que ETA lleva cuarenta años dando "sus últimos coletazos".

Uno repasa la Historia de España de la segunda mitad del siglo XX e inicios del XXI y ETA siempre está muriéndose, siempre está en las últimas. Pero se ha llevado por delante a más de 800 españoles; herido, torturado y secuestrado a varios miles más, y atemorizado y marcado psíquicamente a un número incalculable.

En las últimas sí. Pero lleva dictando la agenda política desde el final de la Dictadura y marcando el compás de la España contemporánea, en un caso inédito en Occidente.

Cuando la muerte de Pardines, el tardofranquismo reaccionó echando pestes de aquellos cuatro separatistas y comunistas. Cuando hubo más atentados, y vino el proceso de Burgos (1970) y el Caudillo recibía la ducha ritual de inquebrantables muestras de adhesión en la Plaza de Oriente (Fran-co-sí-eta-no), los etarras estaban acabados.

Después, con la Transición, llegó la amnistía, la integración de la izquierda abertzale en la democracia, y la solución autonómica para el problema vasco. Y hubo cambios en ETA, y algunos cafres optaron por su adiós a las armas. Pero la lacra terrorista no dejó de masacrar a España, con nuevos atentados, secuestros y extorsiones.

Con González se intentó de todo (desde el atajo de las cloacas de Estado hasta las negociaciones de Argel) y se consiguió arrinconar más a la banda (el importante golpe de Bidart); y no había ministro del Interior de turno que no hablara de "los últimos coletazos".

Lo mismo ocurrió con Aznar, cuando quedó acuñada para la Historia aquella frase, a la que todos nos aferrábamos como si fuera un talismán: hay un antes y un después de Ermua.

Pero pasó Aznar y vino Zapatero y se volvió a intentar todo (incluida la alternativa del diablo o el timo de la estampita, según se mire) y nada parece haber cambiado.

ETA sigue matando, amedrentando a la democracia a través de sus símbolos más esenciales como la prensa (la bomba contra El Correo), dictando la agenda, condicionando la vida política española.

Rubalbaca lo ha dicho hace unos días en el programa "El gato al agua" de Intereconomia TV: "Puede que esta sea la última oportunidad de ETA". Objetivamente, la banda está más debilitada que nunca. Fundamentalmente debido a un factor que no se daba hace años: el contexto internacional. Después del 11-S ya nada es igual para los grupos terroristas.

Pero cualquier apelación a las postrimerías suena inevitablemente a dejà-vu decepcionante, mientras no se comprenda que la hidra de siete cabezas se mantiene con vida gracias al oxígeno político.

Siempre se ha dicho que el error número uno fue no tratar a los terroristas como unos delincuentes, unos vulgares asesinos, y permitirles que exhibieran la coartada política como un escudo.

Si hace cuarenta años, la coartada era la lucha contra la dictadura y aquello les confería cierto aroma romántico; la coartada actual es la malla de intereses creados (económicos, sociales, políticos) que se ha solidificado en costra impenetrable gracias al nacionalismo vasco.

Una complicidad que retroalimentan iniciativas como la huída hacia delante de Ibarretxe y su consulta. Pero también jugadas de ajedrez como la de Zapatero, en la pasada legislatura, al ceder al chantaje etarra, engañando al pueblo, al Parlamento y por supuesto al PP.

Ahora dicen que también Aznar quiso tantear una negociación. Pero eso equivale a poner al mismo nivel dos actitudes que nada tienen que ver. Zapatero dio alas al terrorismo con sus mentiras, sus errores mayúsculos y su falta de visión de Estado. Y ahora juega a pirómano bombero.

El monstruo se ha cebado con el poderoso nutriente del nacionalismo y cuenta con una cantera inagotable en las ikastolas donde se enseña el odio a España. Ese y no otro es el quid de la cuestión.

Los revientanucas han confundido la gimnasia con la magnesia creyéndose el cuento de la liberación del pueblo vasco. Vieron demasiadas películas sobre la Resistencia y los partisanos (digo vieron porque el nivel de los etarras de ahora no da para tanto).

Pero lo peor de todo es que la clase política y buena parte de la burguesía vasca les rió las gracias y ahora es demasiado tarde.

Y la rueda gira, gira...
Por Mikel Buesa, Catedrático de la Univrsidad Complutense de Madrid ABC 9 Junio 2008

AUNQUE pudiera alumbrarse la ilusión de que, tras el evento electoral, se ha abierto un tiempo nuevo, lo cierto es que los mismos problemas políticos que fueron amontonándose en los meses finales de la anterior legislatura, emergen ahora con ímpetu creciente. El terrorismo, del que el atentado perpetrado ayer en las instalaciones de «El Correo» para tratar de silenciar su meritoria labor crítica en el País Vasco es una buena prueba, sigue ahí enquistado. Y, como su trasfondo nunca resuelto, el problema de los nacionalismos que durante larguísimo tiempo han hecho gravitar la vida constitucional del país y su progresivo deterioro institucional. Porque, en efecto, parece que la legislatura arranca con el aval que el rendimiento electoral obtenido por el PSOE otorga a la impregnación nacionalista de los partidos mayoritarios. Y así, mientras entre los socialistas se reparten las rentas del poder alcanzado mediante la apelación al alma silente de las nacionalidades malogradas, entre los populares se debate la conveniencia de converger hacia un discurso infiltrado de tales localismos que hacen estremecer los valores hasta ahora por ellos defendidos.

Y, mientras tanto, la rueda gira. Los nacionalismos periféricos van apretando los resortes de su influencia con demandas maximalistas que para nada perjudican su vieja táctica de ocupación del poder por medio del vaciamiento del Estado. Así, hemos visto a los moderados de Convergencia y Unión reclamar la independencia para Cataluña mientras se afanan, con el gobierno de la Generalidad, en poner las bases de una nueva forma de financiación para su Comunidad Autónoma -en lo esencial inspirada en el logro del privilegio vasco y navarro- o en adquirir gratuitamente las fincas del Ministerio de Defensa en Barcelona o en lograr la cesión de los aeropuertos de la región. Por su parte, el nacionalismo vasco se apresura a recoger la cosecha del terrorismo exigiendo el provecho de la frustrada negociación de Rodríguez Zapatero con ETA mediante la convocatoria de un referéndum de autodeterminación, a la vez que progresa en su intento de hacerse con una institución financiera remedo del banco central con el que, en su día, pretenderá integrarse en la Unión Monetaria Europea, o trata de blindar su singular sistema fiscal mediante la sujeción de todas las decisiones normativas que le atañen a una jurisdicción de excepción sorprendentemente ubicada en el Tribunal Constitucional. A su vez, los nacionalistas canarios se reconocen herederos del viejo independentismo y, con Paulino Rivero a la cabeza, no tienen reparo en exigir un Estado libre asociado con España, esta vez con el beneplácito de los dirigentes populares que comparten con ellos el gobierno regional, y paralelamente pretender una mayor protección para el plátano o los tomates.

La rueda gira impulsada por la inequívoca voluntad de transformación del sistema político que inspira al partido socialista. Ideológicamente infiltrado por el nacionalismo y satisfactoriamente retribuido de votos, nada parece oponerse a su proyecto. Sólo estorban los excesos de Ibarretxe; y de ahí que se proclame que desde sus filas no van a tolerarse las aventuras a la vez que se muestra una predisposición sin reservas al avance del autogobierno regional, incluso allí donde ya no queda nada que añadir, salvo que se hagan saltar los puntales de la arquitectura constitucional. Y no es sólo retórica. Al exponer su programa de gobierno, Rodríguez Zapatero se mostró favorable a la regionalización del poder judicial -el único poder unitario que queda en España- desarrollando unos Consejos de Justicia de las Comunidades Autónomas que, por cierto, la Constitución no menciona, reorganizando las demarcaciones judiciales de acuerdo con los deseos de los gobiernos autonómicos y vaciando las competencias del Tribunal Supremo en favor de los Tribunales Superiores de Justicia. Hizo lo mismo con respecto a la reforma de los Estatutos de Autonomía o a las demandas de cambio en el sistema de financiación autonómica. Y puso el colofón proponiéndose regular una Conferencia de Presidentes esencialmente concebida como un órgano confederal.

La rueda gira ya sin el freno que le opuso en la anterior legislatura el Partido Popular. La frustración electoral ha roto las ataduras de los pragmáticos del poder que ya se apresuran a absorber la doctrina nacionalista, revestida a veces de regionalismo, siempre dispuestos a la concesión conceptual, como si para ellos no hubiera freno moral ni principios políticos que atender más allá de las oportunidades que ofrece la coyuntura a corto plazo. Y no hay tampoco compromiso con los electores, con esos votantes que muchas veces han hecho caso omiso de su descontento personal con tales o cuales dirigentes para apoyar las ideas proclamadas en un programa electoral, entre ellas, la de una España unitaria y descentralizada capaz de tratar con igualdad a todos los ciudadanos. No me entretendré en la casuística del momento; baste observar cómo se ha tratado a María San Gil, una de esas pocas personas que son siempre confiables en la política porque su política se inspira en un impulso moral y no en una ambición de poder.

La rueda gira y los problemas de los ciudadanos se acrecientan a cada una de sus vueltas. Las desigualdades y las carencias de libertad se hacen cada vez más notorias: un día son los padres que reclaman poder elegir la lengua en la que las instituciones educativas transmiten el conocimiento a sus hijos, pues son conscientes de que su probabilidad de fracaso se acrecienta cuando ese idioma no es el materno; otro son los ciudadanos que esperan pacientemente la resolución de sus pleitos para alcanzar justicia; otro, en fin, son los enfermos que ven degradarse su salud mientras las plazas hospitalarias quedan desocupadas porque no hay médicos o enfermeras que aúnen el saber científico y el dominio idiomático que se les exige. Y qué decir de los que tienen sed porque nadie es capaz de concertar los intereses nacionales frente a la pretensión local de monopolizar los recursos hídricos. La desigualdad es el fruto de la fragmentación del poder, pues a la invasión competencial de las Comunidades Autónomas no se opone un Gobierno capaz de ejercer la autoridad que la Constitución le otorga en materia de supervisión, inspección y armonización legislativa. Y a la fragmentación del poder le sigue la del mercado, de manera que, como se ha denunciado con reiteración, ya hay sectores en los que se erigen barreras que dificultan la libre circulación de personas, mercancías y capitales, dañando así la competitividad de las empresas y, con ella, la de la economía española en su conjunto.

La rueda gira, parece, de manera inexorable. Da la sensación de que, como en los albores del siglo XVI observó Guicciardini, el nuestro, como «todos los Estados, ... por naturaleza o por accidente llega a su fin y acaba». ¿Será entonces inútil oponerse a ello? ¿Habrá que resignarse a aceptar «la verdadera desdicha ... del hombre al cual le toca vivir el tiempo de esa calamidad», como también señaló el historiador florentino? ¿O más bien queda margen todavía para una decidida acción política que evite esa catástrofe? Me inclino por esta última posibilidad, pues nunca he creído que el futuro de los seres humanos y de su colectividad haya sido escrito en el pasado. Pero también sé que el logro ese futuro depende de nuestros afanes del presente, pues como dijo una vez Thomas Paine «los que esperan cosechar las bendiciones de la libertad deben soportar las fatigas que supone defenderla».
MIKEL BUESA
Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid

Si Aznar se desvanece, Fraga reaparece
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 9 Junio 2008

El PP va ya camino de Bulgaria, con una sola candidatura imperial y con todos los famosos avales reducidos a uno, que es el de las listas laborales, o sea, electorales. Así las cosas, sorprende que de los dos presidentes que pueden ejercer un cierto liderazgo moral sobre la situación interna del PP, el joven y poderoso calle mientras el vejestorio inane no calla ni debajo del agua. Y no se sabe qué resulta más chocante o más decepcionante: que Aznar se desvanezca o que Fraga reaparezca. El eclipse de Aznar tras lo que muchos creyeron entrada en combate tras la salida de María San Gil y la renuncia de Ortega Lara supone para muchos un chasco monumental. No por lo que podía hacer ahora, que no hubiera sido mucho, sino por lo que podría haber sembrado para cuando Rajoy se pegue la bofetada o bofetadas electorales y designe sucesordón.

Y como en la política tampoco existe el vacío, porque no pueden abrirse agujeros en el agua, el espacio que no ha ocupado Aznar lo está ocupando Fraga con la voracidad de siempre y el estilo despótico de toda la vida. Muchos dicen que Fraga está de salud y de cabeza muy por debajo de Franco en septiembre de 1975. Puede ser, pero no lo parece. Como buen vampiro político que se alimenta secularmente de la sangre de sus víctimas, diríase que el Drácula de Perbes resucita a ojos vistas, y el día menos pensado aparece en Uruguay buscando a su abuelita corulla, dispuesto a engendrar una nueva dinastía de fraguitos naturales para suceder a los gallardoncitos de adopción. Si Tiberio Rajoy ya ha adopado a Caligulordón, Manolo César aspira a Octavio dando por Claudio a Mariano. Lo único que lamenta Fraga es que esta su decimotercera juventud no haya empezado antes, porque la está disfrutando horrores.

En cierto modo, el eclipse de Aznar, el único líder del PP que ha ganado dos elecciones generales y que se fue porque quiso de la Moncloa y de la presidencia del partido, es la mejor prueba de que el PP murió de éxito antes de 2004, porque había vedado cualquier democracia interna a sus 700.000 militantes y porque había cortado casi todas las vías de comunicación del partido con su base social por culpa del invierno mediático, es decir, por esa política de comunicación aznarista que, en el fondo, obedecía a la misma desconfianza de sus bases que sigue manifestando el rajoyismo y el gallardonismo. La derecha política ha emprendido una veloz carrera hacia atrás, hacia Alianza Popular, cambiando el "liderazgo natural" que se adjudica el déspota presuntamente olímpico por aquella "mayoría natural" que se adjudicaba el déspota de la oposición consentida y halagada por el PSOE, porque equivalía a su permanencia ilimitada en el Poder. Aznar calla y Fragamanlis no cierra la boca: en eso se resume la tragedia del PP y de toda la Derecha política. Que como es la única que cree en la nación, es como decir de España.

Crisis del PP
¡Arriba Soria!
Acabáramos. A partir ya, el PP apenas habrá de hacer ascos a firmar confituras de goloso pasteleo presupuestario con el Solitario, Anglés, Ricart y la ETA.
José García Domínguez Libertad Digital 9 Junio 2008

En ese cotidiano goteo de solemnes perogrulladas que adorna los entremeses de la gran mascletá de Rajoy, le ha tocado el turno de deponer por peteneras al canario-flauta Soria. Así, al tiempo que Gallardón perjuraba ante Esther Esteban que no, hombre, que no, que en el Partido Popular no hay ninguna discrepancia formal sobre la ponencia política que redactó María San Gil, el pájaro cantor nos enseñaba la patita criptonacionalista por debajo de la puerta. Y es que Arriba el Coche Oficial Soria, tras experimentar la urgencia imperiosa de reírse de los que se juegan la vida todos los días frente a los separatistas moderados, ha sufrido la necesidad igual de perentoria de enmendar, o sea de enmerdar, lo que quedaba en la declaración de principios ideológicos del texto original propuesto por San Gil.

En consecuencia, Qué Hay De Lo Mío Soria propugna ahora la incorporación por la vía de urgencia de una ristra de enmiendas a la totalidad del espíritu la ponencia, rebajas del Tío Paco caracterizadas todas ellas por el denominador común de abogar por "la moderación, el centrismo y el diálogo". Sorprendente alud de tibieza sobrevenida que da a entender que el tan alabado texto primero sobre el que todos estamos de acuerdo porque no, hombre, no, que no hay ninguna disputa sobre los principios y los valores en el partido, debía ser un libelo de inspiración poco menos que trotskista, preñado de radicalismo, virulencia extremista y feroz dogmatismo doctrinario blindado frente al menor acuerdo con los adversarios. Al punto de que Mando Con Quien Sea Soria barrunta a estas horas que sólo cabe "establecer el límite del diálogo en la barrera que marcan los asesinos y los terroristas".

Acabáramos. A partir ya, el PP apenas habrá de hacer ascos a firmar confituras de goloso pasteleo presupuestario con el Solitario, Anglés, Ricart y la ETA. Bienvenidos sean, pues, los arrumacos en la cama redonda del pragmatismo indiferente a la ética y la estética con el Bloque de la empanada mental gallega, con los independentistas del niño de Pujol en Cataluña, con los nacional-etnicistas en el País Vasco, con el Moro Muza donde se tercie y con Juana o su hermana con tal de pisar moqueta. En consecuencia, propugna la voz de su amo, es decir sugiere Lassalle, es decir asiente Gallardón, es decir ordena Mariano que desaparezcan de la ponencia las verdades del barquero sobre el PNV: "El PNV condena el terrorismo pero, al tiempo, todos sus actos desmienten sus palabras. Su actitud en relación a la lucha antiterrorista es siempre obstruccionista...".

Cosas veredes, amigo Soria...
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

María San Gil no veía fantasmas
Santiago Abascal elsemanaldigital 9 Junio 2008

Esbozo para obra de teatro (drama):

Acto Primero
Tras la derrota del 13 de marzo, Mariano Rajoy encomienda la redacción de la ponencia política del PP a María San Gil, José Manuel Soria y Alicia Sánchez Camacho.

Acto Segundo
El 24 de abril, el diario La Razón publica una información según la cual la ponencia política del PP propondrá un acercamiento al PNV y CIU. La perpetración de la filtración apunta a fuentes de la dirección nacional del PP.

En Génova 13 se emite un desmentido de bajo rango firmado por una responsable comunicación. El enfado de San Gil con la filtración interesada supone otro desmentido con su firma.

Acto Tercero
Mariano Rajoy se encuentra con dos ponencias antagónicas en su mesa: la de San Gil y la de Soria. Lassalle será entonces el desfacedor de entuertos enviado por Rajoy para trabar ambos textos. Pero el arbitro toma partido por el equipo de casa.

Acto Cuarto
El 9 de mayo San Gil advierte a Rajoy de que no firmará la ponencia en los términos planteados por Lassalle y Soria, ante lo que Rajoy cede y da la razón definitiva a la presidenta del PP vasco.

Acto Quinto
El 11 de mayo, apunto de concluir el plazo para entregar la ponencia, el arbitro Lassalle, por libre o a la orden, intenta cambiar varios párrafos relativos a la nación española, la negociación política con los terroristas, o la opinión sobre los nacionalistas.

Acto Sexto
El mismo día a última hora de la tarde, se pública un teletipo de Soria, con su capa hecha sayo, en el que se afirma que la ponencia política dará margen para establecer la relación del PP con el nacionalismo en cada una de las autonomías.

Acto Séptimo
María San Gil comunicá que no firmará la ponencia política

Acto Octavo
Con la ponencia dejada en los términos de San Gil llega la tromba de la incomprensión generalizada y María de Arco pasa a ser María la Loca en el imaginario del aparato del PP, como crudamente ha denuncia Carlos Iturgaiz.

Acto Noveno
El 7 de junio, Soria, tras afirmar en relación al abandono de la ponencia por parte de San Gil que "hay razones del corazón que la propia razón no entiende", se declara culpable, y sentencia que las enmiendas a la ponencia política que proponen eliminar las acusaciones al PNV y la consideración de los nacionalismos, mejoran la ponencia.

Acto Final
Ayer. Mariano Rajoy aboga por dialogar con todos las fuerzas políticas "sin excepción"......

Gallardón y Rajoy
El extremo centro y la prensa
Lo curioso del neocentrismo del actual PP, lo insólito de la línea impuesta por el Rajoy metamorfoseado es que las críticas son interpretadas como injerencias intolerables.
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 9 Junio 2008

El Mundo: Gallardón no siente vértigo por sentar en el banquillo a un periodista. ¿Y por qué iba a sentirlo? De padecer tales escrúpulos, no habría instado en 1983, como abogado de Alianza Popular, el secuestro de una revista por haber denunciado que el jefe de seguridad de Fraga (el otro estandarte del centro-reformismo en el actual PP) había pertenecido a los escuadrones de la muerte de la Triple A.

Si creyera en algo parecido a la libertad de prensa, no dudaría el alcalde de Madrid de la ética profesional del equipo de La Mañana de la COPE, a quienes acusó en sus propios micrófonos de haber manipulado las llamadas de los oyentes para ofrecer una imagen negativa del entrevistado. Lo cierto es lo contrario: se le ahorraron a Gallardón las llamadas insultantes.

No siente vértigo por sentar en el banquillo a un comunicador al que su partido debe una cantidad incontable de votos. No le tembló el pulso al solicitar y obtener el secuestro de una revista en los quioscos durante dos semanas. No duda en poner en solfa la profesionalidad de un equipo de redactores. Ese es Gallardón, y lo demás son maquillajes de una parte de la prensa: la que ha linchado sistemáticamente a su partido mientras le ensalzaba a él.

Este tipo de críticas, basadas en hechos incontestables, tiene que admitirlas el hombre público, el político, si aspira a ser tenido no ya por centrista sino por demócrata. Lo curioso del neocentrismo del actual PP, lo insólito de la línea impuesta por el Rajoy metamorfoseado es que las críticas son interpretadas como injerencias intolerables. De ahí que insista el, digamos, líder popular en condenar las voces "de fuera" que no quiere oír. Pero hombre, don Mariano, se supone que toda voz periodística es "de fuera", salvo que esté usted en plena deriva burocrático-autoritaria y tolere únicamente las falsificadas voces de sus apparatchik reciclados en periodistas.

Más curioso aún es que tanta irritación con las voces "de fuera" y tanta mano dura con la prensa crítica se circunscriba a aquellos medios que le fueron favorables hasta unos días después del 9 de marzo. Los otros medios, los que llevan lustros poniéndole a caer de un burro, los que siempre mintieron sobre el PP y sus intenciones, los que controla la progresía y el nacionalismo, son tratados con exquisitez digna de mejor causa. ¡Cómo se quieren ahora! ¡Cómo se protegen mutuamente! ¡Cómo defienden hoy los intereses de Rajoy los del cordón sanitario! ¡Cómo vela Rajoy por los intereses de ellos lanzando advertencias a su competencia!
Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Renovación del TC
Península bananera
Sin necesidad de adentrarnos en la complicada madeja del veterano Manuel Chaves, abundan los ejemplos de las hazañas de la vanguardia bananera española.
Isabel Durán Libertad Digital 9 Junio 2008

La máxima autoridad del país a la hora de dictaminar sobre la constitucionalidad de leyes y decisiones de los juzgados recomienda a una parte litigante: "Siempre podrá provocar usted, su abogado lo sabe, alguna nueva actuación judicial que le permita llegar al TC en amparo." Y concluye diciendo: "Cuando recurra llámeme." Al ser descubierta, María Emilia Casas –la abroncada públicamente por la vicepresidenta del Gobierno– ni tan siquiera se arrepiente públicamente.

Cuando sucede algo así, la nación en cuestión es ya irremediablemente un país bananero en estado puro, tanto en las formas como en el fondo. Pero si además quien filtra la puntilla de la escandalosa información es el periódico gubernamental, al uso y manera de la operación acoso y derribo montada contra José Borrell, con el objetivo de terminar de colocar a los peones del nuevo régimen en las más altas instituciones judiciales, la cosa está cantada.

Una futura (cada vez queda menos) república bananera cuya horma democrática y constitucional se ha ensanchado tanto que el poder campa a sus anchas, dentro y fuera de la ley. Se persigue y despersigue a terroristas según "la jugada lo aconseje" y se utiliza a la Fiscalía como perro de presa contra la oposición, mientras duermen en el sueño de los justos los sumarios sobre corrupciones a granel de reyezuelos locales y autonómicos. Sin necesidad de adentrarnos en la complicada madeja del veterano Manuel Chaves, abundan los ejemplos de las hazañas de la vanguardia bananera española.

Tenemos recalificaciones urbanísticas por el módico precio del 15 por ciento de peaje para que presuntamente se embolsen 57 millones de euros personajes próximos a UM, principal socio del partido de Zapatero en las Islas Baleares; informes sobre el murciélago nana, el parchís o la seguridad en China a cargo de la Generalitat de Cataluña por la nadería de 32 millones de euros sólo en 2007; viajes institucionales como el realizado a Cuba con la troupe de Nunca Mais y asociados a la Xunta de Galicia por sólo2 millones de euros, una verdadera ganga, o galas para los artistas de Zeta con cargo al 0,7 del Ayuntamiento de Toledo como los 57.813 euros embolsados por Ana Belén a costa del dinero presupuestado para el Tercer Mundo.

Claro que si el máximo responsable político de la todavía nación dice ahora que no se hacen centrales nucleares porque no hay agua cuando España es una península, mucho me temo que dentro de poco el adjetivo de bananera se va a quedar corto.

El escándalo del Constitucional: la señora Casas tiene que irse a casa
Jesús Cacho El Confidencial 9 Junio 2008

Han intentado enterrar el caso bajo siete capas de tierra, taparlo con un montón de mantas zamoranas. El socialismo reinante arropa a la presidenta del Tribunal Constitucional (TC), María Emilia Casas. Fernández de la Vega dice que no tiene ninguna duda de su honradez y profesionalidad. La honradez se le supone; lo de la profesionalidad ya es más cuestionable a la luz de lo ocurrido con la famosa conversación donde María Emilia Casas da consejos a una abogada, hoy encarcelada como inductora del asesinato de su ex marido, y hasta le aconseja gratia et amore que si alguna vez recurre en amparo ante el propio TC, “me vuelve a llamar”, que, un suponer, ya veremos lo que se puede hacer por la hija del fontanero de la casa de mis papis.

José Blanco, encargado de baldear todas las mañanas la cubierta del PSOE de inmundicias varias, ha dicho que la presidenta del TC tiene el respaldo del partido, “como no podía ser de otra forma”. Nunca mejor dicho: como no podía ser de otra forma. Ver al PSOE comprometido en la defensa de posiciones de moralidad pública al margen de -no digamos ya en contra de- la defensa encastillada de sus intereses de partido habría sido una sorpresa inimaginable para quienes conocemos el percal. Admitámoslo: como dice De la Vega, la señora Casas tiene honradez y profesionalidad, aunque lo que de verdad tiene son tragaderas, como ya quedó demostrado con ocasión de las escenas de aquel desfile militar en el que, ambas a pie firme y mientras desfila la cabra de la Legión, la Vicepresidenta le propina una bronca fenomenal, bronca que la Casas, entonces y ahora presidenta del TC, endosa con humildad franciscana.

El Tribunal Supremo se apresuró la semana pasada a archivar la conversación de Casas con la presunta abogada homicida por entender que no hubo asesoramiento ilícito, es decir, que no cometió delito. Puede que delito no, casi con seguridad no, pero tal vez sí una falta, y muy grave, de acuerdo con lo establecido en el artículo 389.7º de la LOPJ, en conexión con el 417.6. No les aburriré con recetarios legales, pero el 389.7º dice que el cargo de Juez o Magistrado es incompatible con todo tipo de asesoramiento jurídico, sea o no retribuido. Y el 417.6 tipifica como falta muy grave el ejercicio de cualquiera de las actividades incompatibles con el cargo de juez o magistrado establecidas en el artículo 389 de esta ley, salvo las que puedan constituir falta grave de acuerdo con el artículo 418.14 de la misma (y que se refiere a la ignorancia inexcusable de los deberes judiciales, lo que claramente no es el caso).

En el país que se pone la venda antes de la herida, la línea informativa de lo políticamente correcto, desde la prensa hasta los jueces, pasando por gran parte de la clase política, ha puesto deliberadamente el acento sobre “lo que no es” (delito), para evitar por todos los medios tener que aludir a “lo que es” (no es penal, pero ¿es administrativo? ¿Tiene que ver con la responsabilidad de jueces y magistrados?). Es evidente que la señora Casas no ha incurrido en ninguno de los comportamientos que el Código Penal o las leyes penales especiales tipifican como delito. No hay pues responsabilidad penal; tampoco civil. Pero si parece haber una responsabilidad administrativa.

Aquí parece estar el nudo gordiano del caso. Y es que el ánimo asesor de la señora Casas se evidencia en el inciso final de la conversación, cuando le dice, y por partida doble o triple, a la abogada que si el asunto llega al TC que “me vuelve a llamar”, lo que evidencia una innegable intención de continuidad que resta a la imprudencia su carácter incidental de mero despiste o manifestación de ese “buenismo” que adorna a los naturales de estos Reinos desde el advenimiento al Poder de Rodríguez Zapatero.

Decir como dicen las puñetas que la presidenta del TC “pecó de buena fe”, porque eso es algo que “nos hubiera ocurrido a cualquiera” es tratar de dar gato por liebre a los ciudadanos. Cualquier juez o magistrado sabe muy bien –la ignorancia sería inexcusable- que no puede prestar asesoramiento jurídico, sea remunerado o no, a otra persona. La LOPJ antes aludida es taxativa en este punto, y es más que conocida por quienes se hallan al frente de los órganos jurisdiccionales, huelga decir que todavía más para quien forma parte del TC. No es cierto que le hubiese pasado a cualquiera. Y no es un desliz: todo apunta, por el contrario, a que estamos ante una infracción del régimen de responsabilidad administrativa de Jueces y Magistrados en grado de falta muy grave.

Y bien, se ha pronunciado el Supremo y Pepe Blanco ha dictado sentencia. Pero por una de esas poderosas corrientes que surcan bajo la superficie –ya se sabe que lo que ocurre de verdad nunca aparece en primera página-, el asunto se resiste a morir. Lo ocurrido es demasiado fuerte incluso en una democracia de cartón piedra como la española. El escándalo, a pesar de la debilidad del PP para hacer oposición en serio, no cede, entre otras cosas porque el diario El País, al que hay que reconocer el mérito, desde los tiempos de Clemente Auger, de haber pastoreado la Audiencia Nacional, el Supremo y el TC al mismo tiempo, ha decidido no enterrarlo, con una intención que parece clara a la vista de los problemas que arrastra el alto tribunal, pero cuya finalidad última podría guardar gato encerrado.

A pesar del intento del Supremo de cerrar el escándalo en falso, lo que se está valorando aquí y ahora es si María Emilia Casas, a la sazón Presidente del Tribunal Constitucional, casi nada, tiene la necesaria imparcialidad e independencia que el cargo requiere para seguir al frente de dicho tribunal. La regla es que, cuanto más arriba se encuentra alguien en la escala jerárquica del Estado, más restringido es el ámbito de actividades adicionales, trabajos extra, pronunciamientos libres y demás en que uno puede incurrir.

Alguien ha hablado estos días de una patología instalada hoy hasta el tuétano de la sociedad española: se refería a ella con la palabra “anomia”, uno de cuyos significados alude a “trastorno del lenguaje que impide llamar a las cosas por su nombre”. Nunca seis letras dijeron tanto del estado de postración en que se halla la democracia española. Y lo ocurrido con María Emilia Casas, le venga bien o mal al PSOE o al PP o al lucero del alba, es algo más que una imprudencia como una Casa: es algo que le impide seguir la frente del Tribunal Constitucional un día más. Por una pura cuestión de higiene democrática.

Joan Puig cambia el logo nazi de su blog por si las moscas
Xoán Xulio Alfaya Periodista Digital 9 Junio 2008

www.airberlin.com

El que fuera diputado de ERC la pasada legislatura, más conocido por asaltar en bañador la propiedad de Pedro J. Ramírez en Mallorca y por su participación en el asalto a la COPE de las juventudes de ERC, ha colgado en su blog una imagen del logo manipulado de la compañía aérea Air Berlin en el que incluye una esvástica nazi http://blocs.mesvilaweb.cat/bloc/5998 ; pero lo cambia a última hora por miedo a una denuncia judicial en los tribunales europeos que no se andan con mariconadas como los españoles.

En un principio a la llamada al boicot de la Plataforma per la llengua se suma la campaña promovida por Puig que, nada menos, identifica a Air Berlin con los nazis. Eso es porque Puig probablemente nunca se miró al espejo. Además de la imagen manipulada el ex diputado reproduce un correo electrónico con el ya famoso método "pásalo" en el que se dice:

Os propongo que hagamos google bombing contra los nazis de Air Berlin. Podemos conseguir que la imagen que os adjunto salga de las primeras en Google si la publicamos, con el nombre que ya tiene (airberlin.gif) en un número de blogs y páginas web muy elevado. Publicad la imagen adjunta en vuestros blogs porque cuando alguien busque "air berlin" en google le saldrá esta imagen de primera! Si lo hacemos en muchos blogs lo conseguiremos! ¡Pásalo!

Pero, claro, llamarle nazi a un alemán puede costarle una demanda judicial en la Europa democrática (España pertenece todavía a la Europa predemocrática) que le salga por un ojo de la cara. Los alemanes, por razones lógicas, se sienten especialmente ofendidos si se les recuerda un pasado del que han dado suficientes pruebas de arrepentimiento. Así que Joan Puig, a la chita callando, ha borrado el logo con la esvástica nazi por si las moscas.

El que juega con fuego... ya se sabe.

El artículo que ha desatado la polémica:
http://estaticos.elmundo.es/documentos/2008/06/05/airberlin.pdf

LA COMPAÑÍA HA EMPRENDIDO ACCIONES LEGALES CONTRA JOAN PUIG
Círculo Balear se suma a la campaña de apoyo a Air Berlin tras la ofensiva nacionalista
Cada día son más los apoyos que encuentra la empresa Air Berlin. Tras la campaña de acoso emprendida por los nacionalistas –tanto del ex diputado de ERC, Joan Puig, como de organizaciones nacionalistas, incluso del Gobierno de Montilla– Galicia Bilingüe, la Plataforma España y Libertad, y ahora también Círculo Balear han emprendido una iniciativa para felicitar a la aerolínea por la valentía de su director general, Jochim Hunold, que además emprenderá acciones legales contra Puig.
Libertad Digital 9 Junio 2008

Muchas son las plataformas cívicas que han querido mostrar su apoyo a la compañía Air Berlin, contra la que sectores nacionalistas iniciaron una campaña de acoso y derribo después de que el director general de la aerolínea, Jochim Hunold, denunciara las presiones a las que se veían sometidos desde el Gobierno balear para que introdujera el catalán en sus comunicaciones con los clientes.

A las iniciativas emprendidas por Galicia Bilingüe y la Plataforma España y Libertad, se ha sumado la de Círculo Balear. Después de que "sectores partidarios a la imposición lingüística del catalán en Baleares y Cataluña, como Plataforma per la Llengua o la denominada Obra Cultural Balear", Círculo Balear ha remitido a sus socios y simpatizantes un correo electrónico "para escribir a Air Berlin felicitándoles por la valentía del señor Hunold".

"Las declaraciones [de Hunold] son una realidad. De facto, el castellano ya no tiene el carácter de lengua oficial y estas políticas suponen un regreso a la Edad Media. No debemos consentir que el nacionalismo lingüístico presione la libertad de una compañía como Air Berlin por el simple hecho de denunciar la intromisión en su esfera privada y querer utilizar el idioma oficial de España. Desde Círculo Balear y las asociaciones cívicas de Galicia (Galicia Bilingüe), País Vasco y Cataluña, hacemos un llamamiento a la responsabilidad, solicitando a los nacionalistas que dejen de ofrecer esta lamentable imagen de acoso totalitario".

El logotipo es una respuesta a la campaña iniciada por el ex diputado de ERC, Joan Puig, en la que tacha a Air Berlin de nazista.

Yo vuelo con Air Berlin
Yolanda Morín Minuto Digital 9 Junio 2008

Creo que nunca he viajado con Air Berlin, de hecho, intento viajar con compañías españolas, o compañías que cuenten en su accionariado con importantes paquetes en manos nacionales.

Utilizo, por motivos económicos evidentes, las compañías ‘low cost’ a pesar que me gusta mucho más, y vuelo más tranquila, Iberia o compañías de bandera… que ya no quedan.

Todo esto viene a cuento de la polémica creada a raíz de la editorial de la revista Air Berlin Magazine, en la que su presidente, Joachim Hunold, decía cosas tan claritas como que “hoy el castellano ya no es una lengua oficial” en Baleares y que “hay pueblos de Mallorca en los que los niños ya no hablan el castellano. En las escuelas, el castellano es una lengua extranjera más”.

No sé vosotros-ustedes lo que pensarán, pero a mí me parece que este tipo habla bastante más clarito que Rajoy y Rosa Díez juntos. Será esa claridad la que ha molestado tanto a los separatistas ‘ultras’ de ERC. Ya se han lanzado al boicot contra la compañía.

A falta de políticos que utilicen tanta claridad como Joachim, que debe ser algo así como un Joaquín de los nuestros, yo le votaría sin pensármelo dos veces, entre otras cosas porque no soy nada xenófoba a pesar de que lo digan, y porque me parece digno de elogio, y también un poco vergonzoso para nosotros, que venga un extranjero a defender España y el español a nuestra tierra.

Pero como lo del voto no es posible, y si lo fuera para nuestro Joachim también lo sería para la pila de islamistas que esperan agazapados el asalto a la ‘piel de toro’, me conformo, por el momento, con garantizar que, en lo posible, volaré con Air Berlin siempre que pueda.

Ciutadans dice a ERC que lo «nazi» es intentar acallar a Air Berlin
ABC 9 Junio 2008

MADRID. Ciutadans aseguró ayer que ERC está manteniendo una actitud «nazi» al atacar a la línea aérea Air Berlin, después de que el director general de esta compañía, Joachim Hunold, haya asegurado que en Baleares el castellano es tratado como una lengua extranjera. Esta afirmación ha propiciado que Joan Puig, ex diputado de ERC en el Congreso, haya incluido en su blog una esvástica nazi junto al logo de Air Berlin. Todo ello tiene su origen en que la línea aérea alemana no parece muy dispuesta a tener que enseñar catalán, gallego o vascuence a sus empleados para que se dirijan en esas lenguas a los pasajeros que viajen a esas autonomías, informa Servimedia.

José Domingo, portavoz adjunto de Ciutadans en el Parlamento catalán, dijo que «la única práctica nazi es la de aquellos que tratan de limitar la libertad de expresión». Según Domingo, esta forma de proceder de Puig demuestra «la concepción que tiene de la libertad de expresión», al tiempo que añadió que «los nacionalistas están muy acostumbrados a tachar de fascistas o nazis a otros, cuando ellos no siempre están bajo los parámetros del respeto a la libertad». Sostiene que «es evidente que lo que ha dicho Air Berlin es una obviedad», en sentido de que el castellano está siendo discriminado en España en lugares como Baleares. Asimismo, acusa al Gobierno de Baleares, presidido por el socialistas Francesc Antic de intentar «amedrentar» a empresas como Air Berlin al exigirle la utilización del catalán cuando viajen a las islas.

Por su parte, la Asociación por la Tolerancia, que promueve en Cataluña la defensa del castellano, ha iniciado una campaña, mediante envíos de correos electrónicos a Hunold, para recabar apoyos para Air Berlin, debido a los ataques que está recibiendo. Se pretende mostrarle así que hay muchos españoles que le apoyan frente a las críticas que está recibiendo de ERC y de otros sectores catalanistas.

La portavoz de la Asociación por la Tolerancia destacó el hecho de que la «Plataforma per la Llengua» está «fuertemente subvencionada por la Generalitat» catalana. A su juicio, esto es lo que tiene «mayor gravedad», puesto que si el Ejecutivo de José Montilla no le retira la subvención a esta plataforma cabe pensar que «están de acuerdo con lo que hacen».

También la diputada y líder de UPyD, Rosa Díez, criticó ayer la «falta de reacción» del Gobierno central, presidido por el socialistas, José Luis Rodríguez Zapatero, ante los ataques que miembros de ERC están dirigiendo a Air Berlin, Díez indicó que le preocupa «lo que hace ERC, pero me preocupa muchísimo más lo que no hace el Gobierno de la Nación».

«Se les da una coartada»
La líder de UPyD destacó el hecho de que el Gobierno central está negando que existe una «discriminación» del castellano en ciertas partes de España, como en Cataluña. «Que ERC lo quiera negar es serio», dice Díez, «pero que el Gobierno no reaccione supone que se le da una coartada a ERC para actuar de esta manera».

Joan Puig, también apela a Zapatero, pero en un sentido absolutamente contrario, Pidió ayer «amparo al Gobierno» en su lucha contra la aerolínea alemana ante la posibilidad de que Air Berlin le denuncie.Puig recomendó a Air Berlin, en declaraciones a Servimedia, que no le «amenacen» porque igual es él quien termina denunciándoles. Ellos han escrito e insultado, y tiene unas «amistades peligrosas» que están incitándole a la demanda mientras que él, sólo le exige que reconozca que «se equivocó y pida disculpas», añadió.

ARRANCA ESTE MARTES EN LA AUDIENCIA DE MADRID
La AVT pide que se llegue hasta el final en el juicio por el "caso del ácido bórico"
Ante el comienzo este martes del juicio por el caso del ácido bórico en el que se sentarán en el banquillo cuatro mandos policiales, la AVT ha emitido un comunicado en el que apunta que es "la primera vez que tienen que declarar funcionarios públicos como imputados en un caso relacionado con los terribles atentados de Madrid". Además, recuerda que la juez Gema Gallego considera que existen "diferentes indicios de la participación, en los hechos falsarios, de los superiores jerárquicos de quien llevó a cabo la manipulación material del documento, siguiendo las indicaciones de aquellos y con su conocimiento".
Libertad Digital 9 Junio 2008

En el comunicado, la asociación presidida por García Casquero señala que "respetando la presunción de inocencia de los cuatro imputados" y a la espera de la sentencia de un juicio que durará hasta el día 13 de este mes, "desea, si se confirman las primeras conclusiones de la magistrada encargada de cerrar el sumario, que se llegue hasta el final y con todas las consecuencias intentando encontrar quién o quiénes dieron las órdenes de falsificar un informe pericial que fue aportado al juez que investigó el 11-M".

Además, dice que "lo importante en todo este caso, al final, serían las preguntas que necesitan respuesta: ¿Qué fue lo que pudo mover a unos policías a cercenar un informe pericial del 11-M? y ¿por qué ha existido la intención consciente y meditada de apartar toda referencia a unas relaciones muy concretas en el sumario del 11-M?"

Para la AVT, "si se demostrara en sede judicial la falsificación del informe del ácido bórico podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que en el sumario del 11-M se habrían falsificado pruebas documentales. Y entonces no tendríamos más remedio que volver la vista al juicio que se celebró en la Casa de Campo y recordar como el testigo 23599, el inspector de policía Parrilla, por ejemplo, declaró ante el tribunal que no reconocía su firma en un informe en el que él aparece como instructor en las declaraciones a los indios de Sindhu Enterprise. Una firma que ponía a Parrilla como testigo de una declaración que nunca pudo oír porque como él mismo recordó en la sala nunca estuvo presente en la misma".

Y agrega: "De confirmarse la falsificación documental quedaría demostrada claramente la obstrucción a la justicia en el caso del 11-M. Por eso desde la AVT se quiere animar al Sistema Judicial español a que demuestre su independencia y retome las investigaciones necesarias para que se aclaren de una vez por todas las preguntas sin respuesta que han quedado grabadas a fuego en nuestro interior después de escuchar la sentencia. Así mismo animamos al Ministerio Fiscal a que investigue todos los nuevos escritos que se hayan presentado en la Audiencia Nacional en relación al 11-M y que nos permitan conocer por fin el autor intelectual del mayor atentado terrorista en la historia de Europa".

Para terminar, la AVT informa de que "siguiendo con la filosofía mayoritaria implantada desde el momento en que comenzó el juicio sobre el 11-M en la que se dejaban las concentraciones en la calle a la espera de que la Justicia emitiera veredicto para evitar presiones indirectas a los magistrados", no acudirá a ningún acto reivindicativo hasta que se pronuncie el Tribunal Supremo en relación a los recursos interpuestos a la sentencia.

LE ACUSA DE DESÓRDENES PÚBLICOS
La Audiencia de Vizcaya juzgará a un miembro del Foro Ermua por ser agredido en Bilbao
El 26 de marzo de 2007, el consejero municipal del PNV en Bilbao Alejandro Aramburu Corral propinó una patada en los testículos al vicepresidente del Foro de Ermua, Antonio Aguirre, a las puertas del Palacio de Justicia de Bilbao. Ahora, gracias al atestado de la Ertzaintza, será Aguirre quien sea juzgado por un supuesto delito de desórdenes públicos.
Libertad Digital 9 Junio 2008

El Foro Ermua y la asociación Dignidad y Justicia denunciaron en 2006 al lehendakari Juan José Ibarretxe, y a los dirigentes proetarras Arnaldo Otegi, Rufino Etxebarría, por un delito de desobediencia judicial por reunirse en la sede de la Lehendakaritza pese a la ilegalización de Batasuna-ETA.

El 26 de marzo de 2007, Ibarretxe, Otegi y Etxebarría tuvieron que testificar por esa reunión en el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV). El lehendakari fue arropado para la ocasión por el Gobierno vasco en pleno y por centenares de militantes del PNV. Cuando los miembros del Foro Ermua y Dignidad y Justicia (DyJ) llegaron a las puertas del Palacio de Justicia de Bilbao, los peneuvistas les recibieron con gritos, insultos y amenazas. Justo antes de llegar a las escalinatas del edificio, el consejero municipal del PNV en el distrito de Casco Viejo-Bilbao La Vieja, Alejandro Aramburu Corral, propició una patada en los testículos a Antonio Aguirre que hizo que llegase a perder el conocimiento durante unos segundos.

Ahora, gracias al atestado de los hechos realizado por la Ertzaintza, controlada por el Gobierno vasco, el agredido, Antonio Aguirre, así como el presidente del Foro Ermua, Iñaki Ezquerra, y el presidente de DyJ, Daniel Portero, serán juzgados en la Audiencia de Bilbao por un supuesto delito de desórdenes públicos. Y es que la jueza que lleva el caso, Yolanda Paredes Vázquez, ha decidido denegar la petición de sobreseimiento del caso que habían hechos los letrados de Foro Ermua y DyJ.

La ventaja de Ibarretxe
Germán Yanke Estrella Digital 9 Junio 2008

Juan José Ibarretxe tiene un largo empeño de desconfianza —y a menudo inquina— al sistema constitucional, que incluye en nuestro caso el sistema parlamentario. La concepción del Pueblo —del que los dirigentes nacionalistas serían interpretes— en contraposición a la ciudadanía es un viejo axioma, y no sólo porque la ciudadanía es la española, con los derechos que reconoce la Constitución, sino porque el propio concepto de ciudadanía se opone frontalmente al dogmatismo de pretendidos derechos históricos o a cualquier fundamento étnico de la vida política como el nacionalismo pretende.

Ahora, con su referéndum a cuestas, afirma desconfiar del sistema parlamentario y de que los partidos políticos sean los legítimos representantes de los ciudadanos en las instituciones: por eso —dice— hay que preguntar “al pueblo”. La afirmación es una aberración legal y una trampa porque no encuentra otro modo de contrarrestar la evidencia de que, además de entregarse a un aventurerismo ilegal, lo hace en contra de la sociedad vasca. El nacionalismo vasco es el paraíso de las mistificaciones, y todas ellas tienen siempre ese carácter antidemocrático, se disfrace la mona de asamblearismo o etnicismo.

Su único empeño es ahora asumir la dirección del nacionalismo entendido como “acumulación de fuerzas”, esto es, concebido como un todo en el que el PNV asume la doctrina de ETA/Batasuna a cambio de que ésta acepte, obligada por las circunstancias, la dirección institucional del Gobierno de Ibarretxe. No es que no se haya preguntado a los ciudadanos, como ahora pretende Ibarretxe hacer ver, sino que no quiere escuchar a la mayoría de la ciudadanía.

Si la oposición a Ibarretxe fuera mínimamente inteligente y desprovista de complejos, Ibarretxe —y sus ideas políticas— no superarían el listón de consideración de un Haider cualquiera o algún otro fanático residual (residual aunque ocasionalmente obtenga apoyos). Pero al largo fanatismo de Ibarretxe y a la falta de proyecto democrático del PNV se corresponde un paralelo complejo de sus adversarios con el que siempre han contado. Y veremos si siguen haciéndolo.
La Generalitat implanta una criba catalanista para subvencionar la música
D. MORÁN. BARCELONA ABC 9 Junio 2008

La música entra en política. Consolidado como uno de los sectores culturales más activos, productivos y en clara expansión, la música en directo ha entrado en la agenda de la Generalitat de Cataluña de la mano de un nuevo sistema de subvenciones abiertamente proteccionista llamado a premiar y priorizar la música catalana.
Así, el nuevo programa impulsado por el Instituto Catalán de Industrias Culturales (ICIC) hace referencia en su introducción a «criterios de viabilidad económica e interés cultural», pero lo único que queda claro es el objetivo de priorizar a los músicos y artistas catalanes atendiendo a criterios exclusivamente políticos y geográficos.

Cuesta encontrar argumentos creativos, artísticos y culturales en un sistema de puntuación que establece un primer tramo de condiciones «esenciales» ligadas exclusivamente a la lengua y al espacio. Atendiendo a esta nueva política de soporte a la música en vivo, tanto los festivales como las salas que programen conciertos obtendrán 1,5 puntos por cada 10 por ciento de intérpretes nacidos o domiciliados en Cataluña y otros 1, 5 puntos por cada 10 por ciento de artistas que compongan e interpreten en catalán.

Para poder optar a una subvención es imperativo sumar un total de 12 puntos, por lo que un evento que programe un 40 por ciento de músicos catalanes sólo conseguiría sumar seis puntos. Sólo cuando se hayan obtenido estos primeros doce puntos se podrá acceder al siguiente escalón de condiciones complementarias en el que entran en juego aspectos como la descentralización (7 puntos si, por ejemplo, un festival se realiza fuera de Barcelona) y la descongestión (5 puntos si ese festival se realiza fuera de los meses de verano).

Rechazo del sector
Será este nuevo sistema de cuotas el que determinará el destino de los tres millones de euros que la Generalitat, a través del ICIC, destinará a la música en directo, algo que ha llevado a programadores y promotores a manifestar su rechazo a una política elaborada de espaldas al sector y en la que se han obviado las opiniones de la propia industria. «Creo que marca demasiado cómo tiene que ser la tipología de un festival y recorta la personalidad creativa de quienes programan», aseguró Tito Ramoneda, director de The Project, durante la presentación del B-Estival, uno de los festivales que, junto al Festival de Jazz de Barcelona y el Festival de Guitarra, se encarga de programar en Barcelona.

Ponerse la venda
Para Ramoneda, es evidente la necesidad de defender la cultura propia, pero sin que eso implique «ponerse una venda en los ojos». «La cultura se hace con todo lo que vive y convive en un mismo espacio. Nuestros creadores necesitan empaparse de todo lo que está fuera. Las ayudas no tendrían que basarse en cuotas; tenemos que ser un poco más abiertos», aseguró. Para Alberto Guijarro, director del Primavera Sound, los grandes perjudicados pueden ser, además de los programadores, todas aquellas bandas locales que se expresan en castellano o en inglés. «Puede acabar ocurriendo lo mismo que sucedió con el rock catalán justo ahora que empieza a emerger un underground no manipulado. Da la sensación de que se quiere volver a lo mismo», aseguró.

De hecho, esta nueva política parece chocar frontalmente con una industria que se ha convertido en el principal salvavidas de la crisis discográfica y que, como ha quedado demostrado con citas como el Sónar, el Primavera Sound o el Summercase, va más allá de lo estrictamente cultural y musical para convertirse en una poderosa arma de promoción turística y económica. Así, mientras el Primavera Sound cerró el pasado fin de semana una edición a la que asistieron cerca de 30.000 extranjeros, el Sónar presentó hace unos años un informe en el que cifraba en 47 millones de euros su aportación al PIB de Cataluña. «Somos cultura e industria, por lo que sorprende que una iniciativa como esta venga de la mano del ICIC», añadió Ramoneda.

Cómo perder oportunidades
No acaba ahí la cosa, ya que el propio plan contempla una partida especial de 2,4 millones de euros para potenciar cinco festivales que el Gobierno catalán observa como «motores de la política del departamento de Cultura». Se trata, según la Generalitat, de «los festivales más importantes en cada género», algo que afecta a la música clásica (Festival de Músiques de Torroella de Montgrí), al jazz (Festival de Jazz de Terrassa), a la canción de autor (Barnasants), a la electrónica (Sónar) y a la música tradicional (Tradicionarius).

Ni rastro, como puede verse, del pop y el rock, acaso los géneros más masivos y los que curiosamente más bandas catalanas abrazan para expresarse musicalmente. «No sólo han dejado de lado al Primavera Sound, sino todo lo que sea pop y rock», señaló Guijarro, para quien la Generalitat está perdiendo la «oportunidad de utilizar el festival a modo de plataforma y aprovechar que cada vez atrae a más público y promotores extranjeros».

Significativo es el caso del Primavera Sound, un festival que ha quedado excluido de la lista de festivales estratégicos y ha dejado de recibir 50.000 euros en concepto de subvención poco después de haberse aliado con el ICIC para presentar en uno de los festivales más importantes de EE.UU., el South By Southwest de Austin, un showcase de bandas catalanas como Mazoni, Les Aus y Tokyo Sex Machine. «Si ya no somos un festival estratégico, ¿por qué tendríamos que volver a hacerlo?», se pregunta Alberto Guijarro.
 

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