AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 28 Junio 2008

El manifiesto
Si unos pocos políticos por acción y muchísimos otros por omisión han conseguido un horizonte tan lamentable se debe a la inacción y atonía de los celtíberos: hasta que no se nos cae la casa encima, no nos enteramos de que vivimos en zona sísmica.
Serafín Fanjul Libertad Digital 28 Junio 2008

Cuando, mundo adelante, contamos que los niños castellanoparlantes de varias regiones españolas no pueden estudiar en español, la gente no nos cree. Claro que aun nos concederían menos fe si arrostrásemos la vergüenza de referirles que en Vascongadas, desde hace muchísimos años, calles, plazas, parques, polideportivos y demás llevan nombres de connotados asesinos de la ETA; o si rematásemos el memorial de ignominias, en alarde suicida, añadiendo que la banda terrorista se nutre de fondos del Estado a través de sus organizaciones satélites y con la anuencia del Gobierno de la Nación.

Con la excepción de los gobiernos de José María Aznar, que comenzó a cortar esta deriva vergonzosa de modo eficaz, desde principios de los ochenta no hemos parado de caer, cruzarnos de brazos y sentenciar que nada se puede hacer porque PNV y CiU son muy malos, etc. Pero la estrategia de quien dirigía el PP era a largo plazo, mediante un tenaz jaque y arrinconamiento de los terroristas, lo más urgente, en espera de que llegasen tiempos mejores para enderezar la situación general. Aquella estrategia se truncó por razones sabidas, nos cayó lo que nos cayó y ahora ni siquiera se sabe qué pretenden hacer los presentes mandones del PP. Si es que pretenden algo, amén de leer el Marca.

Y no es que hayan faltado voces que denunciaran en todo este tiempo cuanto sucedía: desde los ochenta, cuando se sacaron la inmersión lingüística en Cataluña, ha habido protestas, coacciones y amenazas contra los discrepantes (el atentado a Jiménez Losantos fue lo más notorio en aquella sorda pugna, ignorada por el común de los españoles) y un avance del tribalismo de pretexto lingüístico en todo el país: Galicia, Valencia, Baleares o Navarra, de la mano del PP o afines, han empezado a disfrutar de la persecución del español. En distintas maneras y grados, con diferente intensidad según las posibilidades, muchos escritores, periodistas, profesionales varios, hemos denunciado el panorama, tan absurdo, tan ilógico.

Pero nadie nos hacía caso, agostados todos los esfuerzos en la inconexión, la falta de continuidad, el tácito boicot de los políticos, en paralelo a los lamentos y rezongos de quienes huían del País Vasco o Cataluña para no ser asesinados o para poder escolarizar a sus hijos en su propia lengua y no en una cultureta de andar por casa pero con ínfulas imperiales: si les cuento que en cualquier pequeña ciudad alemana se puede establecer una sociedad de nombre El Casal, con pretensiones de futura institución cultural para llevar la buena nueva a quienes padecen las tinieblas de ignorar el catalanismo, tal vez piensen que exagero, pero no. Así vamos, financiando lectorados de catalán en universidades extranjeras y convirtiendo el Cervantes en academia de idiomas que a nadie interesan. No por culpa de los idiomas mismos, obviamente, sino porque las cosas son como son.

Se ha llegado a tal situación por haber abandonado a los activistas de la cazurrería todo el campo, mientras la inmensa mayoría de la sociedad española sesteaba encantada consigo misma, indiferente a cualquier visión de conjunto de problemas reales que nos afectan a todos. Y que no son sólo las hipotecas o el precio de las judías, como aseguran recientes hallazgos de punteros ideólogos de la derecha. Si unos pocos políticos por acción y muchísimos otros por omisión han conseguido un horizonte tan lamentable se debe a la inacción y atonía de los celtíberos: hasta que no se nos cae la casa encima, no nos enteramos de que vivimos en zona sísmica. Cuando la señora Cabrera, supuesta ministra de Educación o algo así, repite como un loro lo que dicta su jefe ("No pasa nada, ningún niño se queda sin escolarizar en castellano, etc.") sólo está reproduciendo la actitud de pasotismo generalizado que envuelve a este conflicto, como a otros.

Ahora, un grupo de personas, más o menos relacionadas con UPyD, ha publicado un manifiesto –otro más– denunciando el abuso requeteconocido y más requetedespreciado por tirios y troyanos. Y ya se está descolgando la cascada oportunista de adhesiones, de políticos, profesionales y gentes desconocidas pero de buena fe (un servidor también ha firmado en LD): creen que ayudan. Bueno está. Y por supuesto que debe crearse una corriente de opinión y hablarse del abuso que conculca el bilingüismo y aplasta los derechos individuales, pero la cuestión principal es qué se va a hacer, en qué acciones concretas se traducirán los buenos deseos, que supondremos sinceros y no mero tacticismo momentáneo. Se habla y se firma por ser ineludible, pero luego ya vendrá el verano, se bajarán los humos entre fritangas playeras con sudor y arena y aquí paz y después, gloria.

Y después, a seguir tirando, porque con Bibiana y sus ocurrencias, o Juan Herrera y su Gran Simio, ya tenemos diversión y –si hay suerte– quién sabe, a lo mejor, quizás Mariano y Soraya van, agarran, se fajan y presentan una incisiva moción, contundente y batallona, como todas las suyas, de esas que tumban gobiernos y arrasan cimientos de civilizaciones enteras. Rodríguez y sus cómplices catalanes tiemblan de miedo. Pero esto sólo si hay suerte, de lo contrario, nos conformaremos con seguir cantando a la luna y maldiciendo nuestra pena negra.

¿Qué hacer, pues? A mí se me ocurren unas cuantas cosas: no faltará ocasión de enumerarlas.

La lengua común española en el siglo XXI
MANUEL JIMÉNEZ DE PARGA, de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas ABC 28 Junio 2008

EL manifiesto a favor de la lengua común española es una advertencia para quienes viven insensibles a lo que sucede en su entorno. Personas de gran prestigio están preocupadas por lo que ocurre con el castellano en Cataluña, en el País Vasco, en Baleares y en Galicia. Tenemos todos que despertar y, especialmente, los que han de vigilar la aplicación de las normas constitucionales, porque lo que se afirma en el texto de la Gran Carta no permite las interpretaciones torticeras de ciertos personajes de la escena política: «El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho de usarla» (art. 3.1). No son admisibles las dudas ante afirmaciones tan rotundas, ni cabe negar un derecho al uso de la lengua que solemne y democráticamente se proclamó al aprobar la Constitución de 1978.
Por fortuna la España del siglo XXI no es la España del siglo XX. Mi posición, lo anticipo, es bastante optimista.
No es que yo crea que a la hora cero del año 2000 terminó una España y comenzó otra. Tal frontera no existió. Lo cierto, sin embargo, es que nos hallamos en un proceso de transformación en la forma de ser de España, que se inicia en pleno siglo XX y todavía está abierto.

Resulta demasiado frecuente repetir las tesis de grandes pensadores que consideraron lo que era España en los años treinta, cuarenta o cincuenta del siglo XX. Don José Ortega y Gasset, por ejemplo, nos dejó unas apreciaciones críticas de extraordinario valor, pero se refieren a una realidad, la España de la primera mitad del pasado siglo, que es distinta de la que ahora existe.

Un factor importante del cambio es el mejor conocimiento, desde el centro o desde la periferia, de las distintas zonas de España. Gracias a la televisión (es uno de los datos muy a tener en cuenta) y a los desplazamientos rápidos (por avión o por el ferrocarril de alta velocidad), junto a los otros componentes de una sociedad bien intercomunicada, se ha eliminado, o casi eliminado, la ignorancia respecto a lo que era España en unos sitios y en otros. El madrileño medio estaba convencido de que los andaluces, con nuestros cantares y nuestras fiestas, apenas trabajábamos, mientras que en Cataluña, con su desarrollo económico, se infravaloraba al resto de España. A mediados del siglo XX se viajaba poco y era bastante penoso atravesar los Monegros aragoneses si se quería llegar a Barcelona desde Madrid, o hacer el recorrido en sentido inverso.

Cuando hace ya más de cincuenta años me incorporé como catedrático a la Universidad de Barcelona, entre mis primeros colaboradores había alguno que nunca había estado en Madrid, no obstante sus cursos académicos en Francia o en Inglaterra. El Ebro era un auténtico muro de separación. Y en los años sesenta, siendo presidente de la Asociación Española de Ciencia Política y Derecho Constitucional, decidí que un congreso tuviese lugar en Sevilla. La mayoría de aquellos congresistas de las distintas Universidades españolas, profesores de materias que componen nuestra circunstancia vital, apenas conocían Andalucía, o la ignoraban por completo. Se vivía sin prestar atención a cuanto acontecía más allá de unas pocas docenas de kilómetros.

Resulta de la máxima importancia que en el «Manifiesto por la lengua común» se recuerde que ciertas autoridades autonómicas decretan que «la lengua autonómica es el vehículo común exclusivo y primordial de educación o de relaciones con la Administración pública». Pero los riesgos en la España del siglo XXI han disminuido considerablemente.

Necesitamos —no hay duda sobre ello— afianzar el sentimiento nacional. Se ha dicho y repetido muchas veces que al otro lado de los Pirineos se tiene una vivísima conciencia de pertenecer a una nación que entre nosotros no se registra con la misma intensidad. Al fin deseado la presente intercomunicación de las distintas zonas de España propicia una mejora de gran alcance. Observadores pesimistas (realistas, dicen ellos) atisban un horizonte de desintegración. Ciertos partidos de nacionalismos excluyentes se afanan en la negación de la unidad de España, y no podemos, ni debemos, mantenernos impasibles ante semejantes desafíos. Pero sabiendo que la España del siglo XXI, donde cayeron los muros de separación que levantó la ignorancia de unos respecto a otros (andaluces respecto a los catalanes, catalanes respecto a los castellanos, madrileños respecto a las zonas de la periferia, etc., etc.); en esta España sin distancias, los intentos de ruptura o de independencia regional tienen que afrontarse con la seguridad de que no prosperarán.

El optimismo que pretendo transmitir se apoya en datos de la realidad. Ya desaparecieron de nuestro mapa los pintoresquismos aldeanos. La mayoría recibe a diario las mismas informaciones. Y en determinados momentos, como está sucediendo en los encuentros deportivos, los gritos a favor de España se lanzan en todos los rincones del territorio nacional.

No quiero negar, sin embargo, la existencia de problemas. En especial, los de los niños a quienes no se permite estudiar en la lengua común, que, para mayor inri, es la materna de varios cientos de millones de personas. Oportuno y conveniente ha sido el admirable «Manifiesto», que denuncia una gravísima conculcación de derechos. Pienso, además, que nos faltan algunos símbolos que son buenos para avivar el sentimiento nacional, y creo que, en este sentido, ha resultado lamentable que nuestros deportistas no puedan cantar el himno nacional, como hacen los de otros países. Se detuvo, meses atrás, el proceso que llevaría a tener una letra para la Marcha Real. Las críticas de ciertos puritanos perjudicaron a lo que debió ser un estupendo resultado final. Vivimos en el terreno de los símbolos, que tanto contribuyen a mover los sentimientos, con independencia del valor literario, en este caso, de una determinada letra. «Símbolo —leemos en el Diccionario— es una figura retórica que consiste en utilizar la asociación o asociaciones subliminales de las palabras o signos para producir emociones conscientes». Una ojeada a lo que se canta por ahí, como himnos nacionales, a veces hasta ofensivos o menospreciativos, pone de manifiesto que el interés del símbolo se sobrepone a otras apreciaciones.

Hay que felicitarse del «Manifiesto por la lengua común». Pero no hemos de olvidar la carencia de símbolos para avivar la conciencia nacional, y quiero pensar que en el siglo XXI, por fortuna, los provincianismos y los localismos aldeanos tienen el futuro cerrado. La lengua común española, por muchas zancadillas que algunos se empeñen en poner, carece de rivales.

Glosas para lo obvio en torno al castellano
Juan Carlos Escudier El Confidencial 28 Junio 2008

Un grupo de escritores e intelectuales, encabezados por Vargas Llosa y Fernando Savater, ha puesto en circulación un manifiesto en defensa del castellano que solemniza de tal manera lo obvio que se hace incontestable. El escrito parte del axioma de que el castellano es la única lengua oficial y común de España, lo cual es irrebatible; afirma que todos los ciudadanos deben gozar del derecho a ser educados en la lengua oficial y común de su país, algo de sentido común; y sostiene que las lenguas co-oficiales merecen protección pero no pueden ser impuestas coactivamente y que, siendo deseable el bilingüismo, establecerlo por decreto es un atropello.

Al margen de la utilización que del manifiesto hayan empezado a hacer nuestros patriotas de cabecera -¡qué tiempos aquellos cuando al director de El Mundo le parecía muy sano que su edición en el País Vasco sustituyera por norma en sus textos España o español por Estado o estatal para no crear rechazo a sus lectores! ¡Qué grandes ciclistas estatales hemos tenido!-, nada cabe reprochar a esta declaración, que solicita del Parlamento una normativa elemental que impida, por ejemplo, que algunas autonomías primen más el conocimiento de la lengua co-oficial que tres doctorados por Harvard.

Lo realmente preocupante de la situación actual no es la salud del castellano, un idioma que cientos de millones de personas hablan en el mundo, sino la sensación de irreversibilidad de algunos desatinos que han consentido como naturales los dos grandes partidos nacionales para mantenerse en el poder, a cambio del apoyo de las fuerzas nacionalistas. Tras las carreras de estos días por ver quién firmaba antes el manifiesto, si los centristas de Rajoy o los liberales de Aguirre, sería bueno que alguien en el PP explicara por qué impidió en su día que el Tribunal Constitucional se pronunciara sobre la ley de normalización lingüística de Cataluña, origen de algunos de estos males. ¿Tenía algo que ver acaso con el soporte parlamentario que CiU daba a Aznar en sus inicios como estadista?

En el caso de Cataluña especialmente, la lengua ha trascendido su papel de vehículo de comunicación entre personas para convertirse en el elemento distintivo del sentimiento nacional. Nada hay de racial ni de cultural en el hecho diferencial catalán, al margen de que la sardana se baile más despacio que la jota. La base sobre la que se asienta el edificio nacionalista es el idioma. En consecuencia, sólo se adquiere la condición plena de catalán si se habla catalán; a més a més, imponer el idioma como barrera de entrada al mercado de trabajo –fundamentalmente en la administración autonómica y local- protege aparentemente a los ‘nacionales’ y desanima a los de Burgos, a los que nunca se les dio bien pronunciar a Ausiàs March. Ello empobrece bastante, empequeñece, transforma en provinciano todo lo que toca, pero fomenta una endogamia muy beneficiosa para los intereses políticos nacionalistas.

En todo este proceso, los socialistas no se han mantenido ni mucho menos al margen sino que se han sumado a la fiesta de manera entusiasta. Cualquier crítica a este estado de cosas se ha asociado automáticamente con la intolerancia de la derecha españolista, porque lo progresista –todavía lo sigue siendo- ha sido ser más nacionalista que Carod y Pujol juntos comiendo unos calçots con butifarra. Nadie como el PSOE y su sucursal en Barcelona ha contribuido a extender esa patraña de la lengua propia, ignorando por ejemplo que, aun hoy, la lengua materna de la mayoría de los habitantes de Cataluña no es el catalán sino el castellano, tal es el ejemplo de Montilla.

Quien ya está sufriendo esta situación no es la lengua de Cervantes, que cada año suma más hablantes que toda la población junta de los denominados Países Catalanes y sabe defenderse sola, sino toda una generación a la que posiblemente se prive del aprendizaje correcto de un idioma de dimensión universal, y el resto de españoles, que tienen derecho a trabajar en Bermeo o en Sabadell sin que se les exija habilidades lingüísticas adicionales.

Afortunadamente, el sentido común de los ciudadanos es bastante superior al de sus políticos. Es cierto que el catalán convive sin grandes sobresaltos con el castellano –en el País Vasco su predominio frente al euskera es abrumador- porque aquello de hablando se entiende la gente es algo más que una frase hecha, pero también lo es que la indefensión en la que han quedado quienes pretenden escolarizar a sus hijos en la lengua común de España es absoluto. ¿Por qué se obliga a un ciudadano a emprender una batalla jurídica para conseguir lo que la Constitución le reconoce? ¿En qué lugar del mundo alguien tiene dificultades para estudiar en el idioma oficial del país?

Nada de lo anterior impide considerar que el catalán, el vasco o el gallego merecen estímulo, protección, fondos públicos y hasta una oda, que el bilingüismo es una bendición o que un señor de Bilbao tiene derecho a dirigirse en vasco a su ayuntamiento y que el funcionario en cuestión le conteste en esta misma lengua. Lo dramático de las inmersiones es que suelen ser irrespirables.

Salvar el castellano
LAURA CAMPMANY ABC 28 Junio 2008

Ya era hora de que cayéramos en la cuenta y de que muchos, los más, pusiéramos el grito en el cielo. Se han unido, a través de un manifiesto, las notas que faltaban, para decir con todas sus corcheas que el español es nuestro, y salvarlo del odio y de la quema. No porque sea un idioma sin futuro -sucede justamente lo contrario-, sino porque hay quien quiere cegar sus manantiales allí donde nació tenaz y caprichoso, como un son espontáneo, como un don de comercio, igual que una canción o una costumbre. Bueno, aquí lo llamamos castellano.

En algunas comunidades autónomas, nuestra lengua común se percibe, y se trata, como un torpe adversario. Se alienta su desprecio, se fomenta su olvido. Y a través de esa nueva frontera de ignorancia, surgen la incomprensión y el desafecto, la conflictividad de lo distinto, que estalla en una guerra artificiosa donde los ciudadanos, con palabras que arañan, se sienten vencedores o vencidos. Quizás sea tarde cuando el buen sentido, la auténtica razón de cualquier habla, despierte de su viaje hacia el abismo y nos pida la paz y la palabra.

Si usted, como español, se respeta y se acepta, salga a por nuestra lengua: la encontrará en la calle. Compartiendo su voz con voces parecidas, mezclándose con ellas como la luz y el aire. Apadrine su acento, cultive su elegancia, téjala con su aguja, álcela con sus manos, póngasela a sus hijos en la boca como una fruta fresca o como un vino añejo, dígale que no es digna de vivir entre rejas, permítale jugar en los jardines, échela a navegar por las orillas, tatúesela en el pecho y escójala en el baile de pareja. Recuerde, cuando lo haga, que está sencillamente en su derecho.

La RAE bloquea una propuesta para «mantener el carácter del español como lengua común»
ANTONIO ASTORGA. MADRID. ABC 28 Junio 2008

El 12 de junio, según ha podido saber ABC, el lingüista y académico Francisco Rodríguez Adrados hizo la siguiente propuesta en el Pleno de la Real Academia Española: «Como cada día llegan noticias de actuaciones legislativas y otras más de algunas Comunidades Autónomas en detrimento de la Lengua Española o castellana y de su uso, esta Real Academia se dirige, como ya hizo en una ocasión anterior, al Gobierno de España pidiéndole que inste a los Gobiernos Autonómicos a hacer el máximo esfuerzo para mantener, en su legislación y otras actuaciones, el carácter del español como lengua común y oficial de España. Está unido a la historia de nuestra nación, a la idea de su unidad y a sus intereses culturales y de todo tipo. Añade la Academia que nada de esto debe interpretarse en disfavor de las demás Lenguas de España, solamente a favor de la Lengua de todos. Pues la lengua castellana es la única cuyo conocimiento es un deber para todos los españoles, como lo es también el derecho a usarla».

Fuentes consultadas por este periódico aseguran que la propuesta fue discutida los días 12, 19 y 26, y que se le dio la razón mayoritaria a quien la propuso porque uno de los emblemas de la Real Academia es la defensa a ultranza de la lengua española. Pero al final se dio carpetazo al texto redactado por Adrados. «Hubo, eso sí, muchas bendiciones -cuentan-, y por otra parte la consideración de que no era oportuno por parte de la Real Academia Española, de que no era el sitio adecuado para hacer declaraciones como esas, que se metería en un terreno muy conflictivo...». La propuesta no se sometió a votación porque no había quórum, según se arguyó, y ha quedado aplazada hasta después del verano.

ABC ha podido saber asimismo que muchos académicos están a favor de la propuesta, y dieron su asentimiento, pero, según otras fuentes consultadas, «la Academia no tiene atribuciones para hacer esas declaraciones, que se pueden interpretar de forma partidista. Y la propuesta se quedó sobre la mesa».

Nada más conocer la existencia de la propuesta, ABC quiso pulsar la opinión de diversos académicos, sabios del lenguaje, sobre la cuestión. «Lo que se dice en el manifiesto que están firmando, que me parece muy bien que se firme y que yo lo firmaría, yo lo tengo ya firmado», señala Gregorio Salvador, y se explica: «Quiero decir: hace más de dos décadas que vio la luz mi libro «Lengua española y lenguas de España», el primero que publiqué sobre el asunto, y todo lo que se dice en el manifiesto yo ya lo he escrito. Todo lo tengo dicho, todo lo tengo afirmado, todo lo tengo escrito, reescrito, y todo me ha proporcionado enemistades, declaraciones de «persona non grata». Ahora, claro, como son muchos y son más supongo que no van a declarar «persona non grata» a todos los espléndidos personajes que firman el manifiesto. Pero, por supuesto, yo estoy íntegramente de acuerdo con ese manifiesto por la lengua común. «¡Cómo no voy a estar de acuerdo si, además, gran parte del texto casi puede decirse que está en los libros que yo tengo escritos!».

¿Cree usted que la Real Academia o las Academias de la Lengua Española tendrían que pronunciarse sobre ese manifiesto? «Mire usted -responde don Gregorio-, ese es un asunto español. Nosotros no podemos andar pidiendo a las Academias por ahí fuera, porque no se trata de la lengua... Se trata de unos ciudadanos españoles que van a tener una formación defectuosa sencillamente porque los van a obligar a seguir, a estudiar, y a aprender en una lengua que no es la suya. Ese es el problema. Si no es un problema de lengua, es un problema de personas. Eso es lo que hay».

Ignacio Bosque declaró a este periódico que no conocía el manifiesto ni había tenido oportunidad de leerlo, pero reveló un dato esclarecedor para el debate: «Lo único que puedo decir es que yo trabajo habitualmente con colegas catalanes y mi opinión es que en la sociedad catalana existe una situación de bilingüismo. O sea, que la sociedad es prácticamente bilingüe. De modo que me parece que es una pena que ese bilingüismo no pueda extenderse también a las aulas, a las escuelas quiero decir. Y, bueno, no soy muy optimista porque me parece que ya he visto por ahí que hay personas que piensan que esto es una especie de ataque del castellano contra las demás lenguas peninsulares. Y bueno, creo que eso no es así. Eso es política, fundamentalmente. Desde el punto de vista lingüístico, que es el profesional que a mí me interesa, hay muy poco que decir».

Valentín García Yebra confiesa a ABC que personalmente se habría adherido «con mucho entusiasmo» a la propuesta de instar a los Gobiernos Autonómicos a hacer el máximo esfuerzo para manterner, en su legislación y otras actuaciones, el carácter del español como lengua común y oficial de España, pero lo desconocía. Y está totalmente de acuerdo en solicitar que al idioma español no se le ningunee: «El español debe ser la lengua de todos los españoles, no solamente de los castellanos ni de los leoneses, sino también de los aragoneses y de los catalanes y de los andaluces...».

Manuel Seco confirmó a ABC que «he mandado ya mi adhesión al manifiesto por la Lengua Común. Y no sólo yo, también mi mujer y varios amigos. A mí me parece fundamental. Es que todo lo que no sea hacer eso es anticonstitucional. Es un disparate la situación actual».

EL VIERNES LO HIZO TELECINCO
Telemadrid se adhiere a través de EL MUNDO al manifiesto en defensa del castellano
ELMUNDO.ES 28 Junio 2008

MADRID.- La cadena de televisión Telemadrid se ha adherido al manifiesto por el castellano. Tras el apoyo de Telecinco el viernes, es la segunda televisión que se suma a la iniciativa en defensa de la lengua común.

La directora general de la cadena, Isabel Linares, ha remitido una carta al director de EL MUNDO, Pedro J. Ramírez, en la comunica la adhesión del ente.

En la misiva se explica que Telemadrid "hace ya tiempo que viene expresando su preocupación y denunciando la situación que en algunos territorios de nuestro país sufre la lengua castellana, la única común y oficial de todos los españoles".

Por ello, "desde el respeto y defensa que nos merecen todas las lenguas oficiales del Estado, no podemos olvidar ningún otro derecho constitucional y por ello nos adherimos con firmeza al 'Manifiesto por la lengua común'", explica.

Telemadrid insta en la carta "a cumplir y hacer cumplir la Norma que hasta ahora ha hecho posible el desarrollo democrático de nuestro país y la pacifica convivencia entre todos los territorios que lo conforman con su diversidad cultural y lingüística".

La iniciativa fue presentada el pasado lunes por el intelectual Fernando Savater, la presidenta de Unidad Editorial, Carmen Iglesias, y el escritor Mario Vargas Llosa.

La cadena se suma así a la iniciativa que ya han respaldado políticos, intelectuales y más de 67.000 lectores a través de elmundo.es.

Alianza social-separatista
El virus españolista
Ser españolista hoy en España no es ser nacionalista; es ser partidario de la igualdad de todos los españoles ante al ley. Los nacionalistas niegan esa igualdad y exigen para sí ciertos privilegios a cambio de consentir seguir siendo españoles.
Emilio Campmany Libertad Digital 28 Junio 2008

Ahora que los triunfos de la selección española siembran de rojigualdas la vieja piel de toro, es un momento oportuno para que la izquierda denuncie al nacionalismo español. Josep Ramoneda lo ha hecho en las páginas de El País con mucha inteligencia: ¿cómo puede Rajoy declararse no nacionalista y luego presentarse como un defensor de la unidad de España a ultranza? La derecha, dice el filósofo, ve la paja catalanista, o vasquista, en el ojo ajeno y no la viga españolista en el propio.

Desde el punto de vista de una izquierda internacionalista fiel al "proletarios del mundo, uníos", el argumento podría tener alguna solidez. Pero ocurre que el proletariado occidental, acomodado a las tentaciones burguesas de la clase media, ya no quiere ser internacionalista no vaya a ser que tenga que compartir su bienestar con los millones de pobres del resto del mundo. Por eso es la izquierda la que en Occidente defiende el proteccionismo y, por tanto, es nacionalista, en el sentido peyorativo que emplea Ramoneda.

Lo que en realidad intenta el filósofo catalán, al denunciar el "españolismo" del PP como un nacionalismo de la misma ralea que los nacionalismos vasco y catalán, es justificar lo injustificable, la alianza entre separatistas y socialistas para impedir indefinidamente el acceso al poder de la derecha.

Olvida que el españolismo del que habla no es nacionalismo. No lo es porque no hay en él ninguno de los dos elementos que caracterizan al nacionalismo: el separatismo, por el que el nacionalista cree que su nación está indebidamente integrada en un estado de mayor tamaño, y el imperialismo, que hace que el nacionalista sueñe con un estado que reúna a todos los que, por motivo de geografía, historia, raza, religión o lengua pertenecen a la nación. La presencia de uno de estos dos elementos bastaría para que pudiéramos hablar de nacionalismo.

Pero en el españolismo del PP no haya nada de eso. Podría haberlo si hubiera en él gente partidaria de la separación de España de la Unión Europea, o que soñara con la anexión de Portugal, la reconquista de Gibraltar o la recuperación del Sahara Occidental. El PP está muy lejos de todo eso. En cambio, los nacionalistas vascos y catalanes sí ansían separase de España y sueñan con anexionarse Navarra, unos, y el Levante y las Baleares, los otros. Esos sí son auténticos nacionalismos.

Para desprestigiar al españolismo, Ramoneda termina acusando al PP de no querer permitir que nadie defienda en España otro nacionalismo que no sea el español. Nada más falso. Lo que sucede es que el PP no comparte las ideas nacionalistas. En consecuencia, se opone a ellas y, en la medida en que los electores lo respalden, lo seguirá haciendo. Cosas de la democracia.

Ser españolista hoy en España no es ser nacionalista; es ser partidario de la igualdad de todos los españoles ante al ley. Los nacionalistas niegan esa igualdad y exigen para sí ciertos privilegios a cambio de consentir seguir siendo españoles. Exigen a la izquierda que los respalde si quiere su colaboración para privar a la derecha de toda posibilidad de acceso al poder. La izquierda ha asentido. Y ahora sus heraldos tienen que convencer a todo aquél que, siendo de izquierda, se siente españolista, de que ese sentimiento que experimenta constituye un peligroso virus del que tiene que curarse a base de tolerar que España deje de ser España. Rosa Díez se ha rebelado. Ramoneda, no.

Zapatero le pone los medios a Ibarretxe
El PNV, como siempre, sigue recogiendo las nueces del árbol que agita el terrorismo nacionalista vasco.
EDITORIAL Libertad Digital 28 Junio 2008

Los experimentos con gaseosa –y con la sangre de un millar de españoles– de Zapatero han dado hoy uno más de sus frutos podridos. Ibarretxe ha sacado adelante su consulta independentista e ilegal gracias al apoyo del PCTV, ese heredero de Batasuna que en nombre de la "paz" pudo encontrar acomodo en el parlamento vasco.

Y es que gracias al señuelo de la paz, Zapatero y los suyos tuvieron carta blanca para cometer todo tipo de tropelías. De modo que pusieron especial empeño en que ese reclamo fuera lo más creíble posible. Desde poner a Televisión Española mostrando las campanadas de las 12 de la noche en relojes de varias localidades vascas al inicio del "alto el fuego permanente" a realizar las más inverosímiles declaraciones para mantener la imagen de inocencia virginal de los asesinos etarras. Acompañadas, claro está, de todo tipo de insultos a los discrepantes.

"Ya no hacen falta más informes de verificación. El alto el fuego es completo y real", aseguró Rubalcaba dos meses después del inicio de la tregua. "Las famosas cartas son de antes del alto el fuego", afirmaba Zapatero ante las denuncias de los pocos que no habían caído en el embrujo de la "paz" de que la extorsión continuaba. Estas y muchas otras declaraciones servían de cobertura para que Conde Pumpido pudiera poner a sus fiscales a mancharse las togas con el polvo del camino y los enviados de Zapatero negociaran concesiones humillantes que sólo la rebelión cívica pudo frenar.

La memoria de la Fiscalía de la Audiencia Nacional correspondiente a 2007 pone de manifiesto que los mismos fiscales que trataban con guante de seda a De Juana Chaos eran perfectamente conscientes de que ETA "mantuvo la dinámica criminal, aunque fuera de menor intensidad", durante los nueve meses de alto el fuego permanente, y que "no tenía intención ninguna de terminar con su trayectoria criminal".

Sin embargo, no podemos sino constatar que a una mayoría de españoles les ha dado lo mismo que les mientan en tan importante materia, pues el mismo Zapatero reconoció haberlo hecho antes de las elecciones, pese a lo cual revalidó su mayoría en el Congreso. Lo cual no debe llevarnos a olvidar ni a recordar que de aquellos polvos vienen ahora estos lodos. Cuando Aznar se retiró voluntariamente del poder, convocar un referéndum de esta naturaleza conllevaba una pena de prisión. Ahora debemos dar gracias porque De la Vega dé muestras de la misma firmeza que estuvo ausente durante las negociaciones con ETA y afirme que la consulta no se celebrará y que el Gobierno recurrirá al Constitucional para que así sea.

Resulta difícil creer que esta postura de firmeza tan poco creíble vaya a evitar la deriva secesionista. No ha evitado que Ibarretxe haya seguido avanzando en su desafío al Estado de Derecho y a la nación que lo sustenta, España, que sigue siendo la única instancia que garantiza las pocas o muchas libertades de las que siguen disfrutando los vascos. Ibarretxe ha planteado una consulta que viola la ley y la soberanía del pueblo español, que es el sujeto de decisión sobre aquellos asuntos que afecten a su futuro. Y lo ha hecho mientras las pistolas de ETA siguen apuntando a la nuca de quienes no están de acuerdo con él, lo que añade un punto extra de cobardía e indignidad a sus planes y desmantela todas sus apelaciones a la "democracia" y al "diálogo".

El PNV, como siempre, sigue recogiendo las nueces del árbol que agita el terrorismo nacionalista vasco. Pero en este caso no podría haberlo hecho sin la ayuda del PCTV, y este no podría haber colaborado si el Gobierno no hubiera mirado hacia otra parte cuando se presentó a las elecciones. Muchas gracias, Zapatero.

Referéndum vasco
El palo y la zanahoria
ETA y PNV discuten, pero negocian sin problemas. Utilizan entre sí la táctica del palo y la zanahoria, con la condición de que el primero no sea demasiado duro.
GEES Libertad Digital 28 Junio 2008

El PNV siempre se ha considerado portador exclusivo de las esencias vascas. En su caso, no le falta cierta razón: aquí coinciden el fundador del partido con el fundador de una ideología. Como tal, en la Transición impuso a los vascos su himno, su bandera y su policía. Desde entonces, ha instaurado en el País Vasco un régimen antiliberal donde el partido se confunde con el gobierno y con la sociedad civil, donde todos los aspectos económicos, culturales, sociales o institucionales están fusionados con Sabin Etxea.

ETA, por el contrario, se presenta a sí misma como la alternativa nacionalista real y auténtica al PNV. Ante el viejo nacionalismo de Dios y leyes viejas, del orden y la religión, ETA propuso la revolución nacional y social, a golpe de tiro en la nuca y coche bomba. Ante el "inmovilismo" mostrado por el PNV aceptando el Estatuto de Guernica, ETA optó por una enmienda a la totalidad mediante el crimen, la extorsión y el secuestro. Propugna la guerra total contra los españoles.

¿Es menos independentista el PNV que ETA? En absoluto. Uno y otro, el padre y el hijo, tienen un único enemigo: España. Tienen claro que su país está ocupado por la fuerza, y creen que su deber político es liberarlo. Consideran a los no-nacionalistas ocupantes o traidores, y ven en el castellano algo a exterminar. No difieren en la intensidad de su odio a todo lo español; difieren en la estrategia a seguir, que es algo bien distinto. Mediante la violencia salvaje y la revolución unos, y mediante la erosión constitucional más o menos pacífica, los otros.

Cuando se han tenido que poner de acuerdo en grandes proyectos, lo han hecho sin mayores problemas; cuando el PNV ha tenido que acudir en auxilio de ETA, tras importantes golpes policiales, lo ha hecho; y cuando han tenido que pactar tácticamente para salvaguardar intereses particulares, no han tenido ningún escrúpulo en hacerlo. Se sienten rivales, pero se sienten aún más unidos ante el enemigo común. Discuten, pero negocian sin problemas. Utilizan entre sí la táctica del palo y la zanahoria, con la condición de que el primero no sea demasiado duro.

Al final se trata de la construcción de un Frente Nacional Vasco, cuyo liderazgo se vienen disputando ETA y el PNV desde hace décadas. Con los pactos de ETA con Zapatero, ésta se destacaba como cabeza del Frente. El PNV trató de participar en los apaños, tal y como ahora ETA trata de participar simbólicamente en los planes de Ibarretxe. Pero Zapatero iba demasiado lanzado a favor de ETA, y el PNV se tuvo que retirar de Loyola, estupefacto ante lo que veía. Una vez que Zapatero traicionó los pactos alcanzados con ETA, llegó la oportunidad del PNV de encabezar el frente nacionalista. Ahora era la oportunidad del PNV de encabezar la marcha arrastrando a los demás con la zanahoria independentista.

La anomalía de todo esto la representa el Partido Socialista. Primero, porque está dispuesto a la voladura constitucional y estatutaria, que es lo que significa el Plan López, e introduce un tercer competidor en la carrera soberanista, en el que pueden apoyarse unos u otros. Segundo, porque jamás ha llegado tan lejos como de la mano de Zapatero, negociando soberanía y autodeterminación, situándose por fin más cerca del nacionalismo que del constitucionalismo. Y tercero, porque lo ha hecho con los asesinos de mil españoles, lo que lo sitúa a la altura moral del PNV, que lleva décadas haciéndolo. Puesto que su único horizonte es ganar las próximas elecciones autonómicas –para hacer después Dios sabe qué–, carece de una visión histórica más allá de las urnas. Pero hasta entonces, la pelota está en como gestionen PNV y ETA sus relaciones entre sí y con los socialistas españoles, en qué punto utilizarán el palo y en cual la zanahoria.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

La respuesta que merece el PNV
Editorial ABC 28 Junio 2008

EL bloque nacionalista volvió a unirse ayer en el Parlamento vasco para aprobar la ley de consultas con la que Ibarretxe pretende dar una imposible cobertura legal a su referéndum soberanista. El Partido Comunista de las Tierras Vascas se desdobló en el pleno parlamentario, por un lado, criticando al PNV y, por otro, dándole el voto que deshace el empate con PP y PSE. Lo que sucedió ayer en la Cámara vasca está escrito en el guión del pacto de Estella y renueva la coalición de intereses estratégicos que forman ETA y el PNV. La iniciativa del lendakari no tiene viabilidad en ningún sentido, pero eso es lo que menos le importa a Ibarretxe y a su Gobierno. Lo que han buscado junto con ETA es azuzar la crispación y, en definitiva, el verdadero «conflicto vasco», que no es otro que la «zona cero» de libertades que provoca la pinza del terror de ETA con la deslealtad del PNV. El Gobierno central y el PP han anunciado que impugnarán la ley ante el TC y habrá que confiar en que este tribunal cumpla sus deberes con mayor diligencia que en otros casos.

Tan importante como activar los procedimientos constitucionales ante el TC es sacar las consecuencias políticas adecuadas. La primera es que PP y PSE deberían asumir que el PNV ha quemado definitivamente sus naves y que es un partido irrecuperable para el acuerdo político mientras no sufra la pérdida del poder y la crisis interna que ésta conllevaría. Sería un error que las fuerzas no nacionalistas secundaran la trampa argumental de separar a Ibarretxe del PNV y asumieran la carga de administrar la implosión del PNV dándole una nueva oportunidad antes de que cargue con su responsabilidad histórica. Hasta ahora, los nacionalistas han utilizado la benevolencia de los demás en su propio beneficio, única explicación posible a que el PNV haya instaurado en el País Vasco un régimen impermeable a los valores constitucionales de libertad e igualdad de los españoles.

En segundo lugar, la aprobación de la ley de referendos no es un acto episódico. Es una nueva etapa en una campaña sistemática de enfrentamiento con el Estado y de desafío a la legalidad. Sin duda, es la iniciativa más grave realizada por el nacionalismo vasco gobernante y se produce con el Gobierno central que más ha contemporizado -y quizá esta sea una de las razones que lo explique- con los partidos separatistas. Incluso derogó el delito de convocatoria ilegal de referéndum. La respuesta política adecuada tanto desde el Estado como desde los partidos constitucionalistas nacionales debe adecuarse a la gravedad del envite y ha de tener el contenido histórico y constitucional que requiere. Con esta premisa es absurdo que se descarte de antemano la aplicación del artículo 155 de la Constitución, porque apelar a este precepto no significa suspender la autonomía vasca, sino recuperar, durante el tiempo preciso, las competencias que la administración autonómica esté utilizando deslealmente -como la legislativa o la educativa- contra los intereses nacionales y el orden constitucional. No hay que temer a una reacción victimista del PNV, porque ésta se produce siempre, haga lo que haga el Estado.

Además, es necesario que PP y PSOE sean conscientes de que ya es estéril seguir a la defensiva con el nacionalismo vasco actual. Se hace precisa una reacción que, similar a la que se produjo en Canadá con la «política de la claridad», neutralice por anticipado cualquier nuevo intento secesionista. Las instituciones federales canadienses arrebataron la iniciativa al nacionalismo quebequés e hicieron valer la unidad nacional con instrumentos legales y firmeza institucional. Ahora, al PNV ya no le vale el mal llamado «modelo quebequés» -más bien es el «modelo canadiense»- y busca refugio en la perniciosa independencia de Kosovo. Ibarretxe ha cruzado una nueva «línea roja». Que ésta sea la última línea dependerá del Gobierno de Zapatero y del urgente acuerdo constitucional entre PP y PSOE, necesario además para que la osadía que ayer perpetró el PNV con su aliado proetarra de desafiar a la soberanía del pueblo español no quede impune.

La contumacia de Ibarretxe
La contumacia de Ibarretxe
M. MARTÍN FERRAND ABC 28 Junio 2008

LOS vascos, incluyendo entre ellos a quienes, por razones de libertad y seguridad, han fijado su residencia fuera del País Vasco, significan el 4,5 por ciento del total de la población española. Poco más de 2 millones de personas capaces, a través de su representación política, de alterar grave y constantemente el desarrollo y progreso de nuestras instituciones. Ayer, Juan José Ibarretxe volvió a la carga con sus desatinos anticonstitucionales y consiguió sacar adelante en el Parlamento de Vitoria la aprobación para celebrar un referéndum con el que espera conseguir la conversión del agua de sus ambiciones aldeanas en vino con aromas y cuerpo de una auténtica nación.

De aquí al 25 de octubre, la fecha de la quimera de Ibarretxe, pasarán muchas cosas y, entre ellas, a poco que la razón no se haya dado a la fuga y el Estado no rompa definitivamente con el Derecho, el referéndum de marras será proscrito; pero en lo que pretendo centrarme es, en un plano estrictamente cívico y convivencial, despojado de cargas ideológicas y posturas feroces, en la reflexión que merece el hecho de que poco más del 2 por ciento de la población -los vascos representados por los partidos que integran el tripartito y el voto prestado por el PCTV- pueda perturbar de manera tan honda y contumaz los supuestos de vida española que marca la Constitución vigente y de la que se deriva el Estatuto del que toma su legitimidad el Gobierno que preside el lehendakari.

La invocación a la democracia que enfatiza Ibarretxe para tratar de imponer sus delirios secesionistas llega ya a lo ofensivo. ¿Puede haber algo más totalitario y deformador -¿fascista?- que el hecho de que una minoría trate de imponer su voluntad caprichosa, sin base jurídica ni razones históricas, sobre el total de una Nación? A diferencia de otros fenómenos separatistas, todos minoritarios, que cursan en la España actual, el vasco lo hace con un trasfondo de violencia y chantaje que lo modifica sustancialmente y lo desautoriza para hablar «democráticamente». No se dan en las provincias vascongadas los supuestos de libertad y sosiego con los que los ciudadanos puedan comportarse como tales.

En esta ocasión, que para mayor cansancio no es la primera en la lista de las añagazas de Ibarretxe, parece que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero lo tiene claro y que, reconducidas las cosas en el PP, el apoyo de Mariano Rajoy será tan intenso como haga falta para impedir un referéndum tan ilegal como un atraco al Banco de España y se sustenta en una tendenciosa lectura de unos imaginarios «derechos» del pueblo vasco, distintos de los que nos asisten, vascos incluidos, a los integrantes del pueblo español. Algo habrá que hacer para que unos poquitos no puedan seguir perturbando la paz y el progreso de todos.

El velo político del PNV
Vicente A.C.M.  Periodista Digital  28 Junio 2008

¿Desde cuándo el Gobierno Vasco ha respetado la Constitución? Que se sepa, en el Parlamento Vasco se han sucedido toda una serie de actuaciones de insumisión a la Ley, a los Tribunales y a la propia Constitución. De hecho, el PNV la acata pero nunca la aceptó. Así que ahora viene el Sr. Urkullu diciendo que no se haga un recurso de inconstitucionalidad contra la resolución del Parlamento Vasco relativa al ilegal referéndum. El victimismo y la hipocresía rayan la tomadura de pelo. Se acusa al Gobierno de España de ejercer un "veto político", cuando el PNV lo que lleva es el velo político que oculta su verdadera cara.

El PNV se ha situado fuera de la Constitución. El PNV se comporta de una forma soberbia, beligerante y desafiante. El PNV y el Lehendakari se aprovechan de una situación de falta de libertades públicas en la Comunidad Autónoma, por la presencia de fuerzas que se apoyan de forma clara en la banda terrorista ETA, que la sustentan y defienden en todos los foros. Pero tiene razón en que mucha de la culpa es del PP y del PSOE al permitir que estas partes de TA como son el PCTV y ANV sigan formando parte de las instituciones de la Comunidad autónoma.

La resolución del Parlamento Vasco será recusada cuando se publique de forma oficial en el boletín de esa Cámara. El Tribunal Constitucional deberá pronunciarse y con seguridad anular semejante aberración. No hay defensa en que este proceder de convocar consultas sea “algo normal” en otros países de Europa. Desde luego lo que no es normal es la propia existencia de ETA y lo que se ha llamado el “éxodo vasco”, ciudadanos obligados a salir de su tierra por el chantaje y persecución al mostrarse contrarios al sentimiento nacionalista e independentista.

Yo puedo respetar que el Sr. Urkullu se sienta como quiera, vasco hasta la médula y lleno de odio hacia España y lo que sea español. Quizás es que ha sufrido la tortura de no ver sus deseos hechos realidad, a pesar de los múltiples esfuerzos para erradicar lo español fuera de la Comunidad de El país Vasco. Quizás la tortura sea mayor cuando ve peligrar esa efímera mayoría parlamentaria aupada por la propia ETA y sus representantes. Quizás su atorturado cerebro no sea capaz ya de poder discernir democracia de dictadura nacionalista.

El caso es que lo que opine el Sr. Urkullu o lo que diga, carece del mínimo interés. Lo que importa es hacer cumplir la Ley y llevar a ese Parlamento Vasco a asumir que su Autonomía es delegada, que la Constitución es la base de la democracia y de la igualdad entre los españoles y que no basta con pedir para obtener. Hay que negociar y consensuar con todos y no imponer, y menos aún amparados en el terrorismo y en el chantaje contínuo.

El 11-M a escena
Luis del Pino Libertad Digital 28 Junio 2008

Tal vez sea porque la semaa que viene comienza la vista de los recursos de casación en el Tribunal Supremo, pero el 11-M vuelve a estar de actualidad en las últimas fechas, con una intensidad difícilmente imaginable.

En el plano político, primero fue la metedura de pata de Javier Arenas, diciendo que el 11-M no se encuentra entre las preocupaciones de los españoles. Tuvo que rectificar el señor Arenas casi de inmediato, ante las andanadas recibidas.

Luego fue el alcalde Alberto Ruiz Gallardón, ése que se supone que no quiere obviar el 11-M. A una pregunta de uno de los participantes en un foro de El Mundo, el alcalde de Madrid afirmó que la Justicia ha funcionado y que los culpables del 11-M son los que han sido condenados. Vamos, que el señor Ruiz-Gallardón ni siquiera se ha molestado en leerse la sentencia sobre el mayor atentado cometido en la ciudad de la que es alcalde. Si lo hubiera hecho, sabría que la propia sentencia reconoce que no puede identificar a todos los autores materiales y deja completamente en el aire la autoría intelectual de los atentados. Es decir, que seguimos sin saber quién decidió que había que matar a 200 personas a tres días de unas elecciones generales. Pero eso no parece preocupar mucho a ese brillante político al que los medios progres señalan como nuevo líder del tardo-centrismo.

Después ha salido a escena la recientemente nombrada secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, que reiteró en la COPE el compromiso de su partido con la verdad del 11-M y declaró que seguimos sin conocer la autoría intelectual de la masacre. Al menos Cospedal sí que se ha leído la sentencia que el señor Ruiz Gallardón desconoce.

Las palabras de Cospedal han sido contestadas desde el PSOE por Antonio Hernando, diciendo que el PP vuelve a apuntarse a la "teoría de la conspiración". ¡Ah! ¿Pero es que acaso no hubo una conspiración? Yo pensaba que para volar sincronizadamente cuatro trenes y matar a 200 personas a tres días de unas elecciones generales era necesaria una concertación previa, una labor previa de preparación, una distribución previa de funciones... Es decir, que doce tíos no se ponen de acuerdo para depositar sendas bombas en un tren si no conspiran previamente para ello. Pero debe de ser que en el PSOE consideran que esos doce tíos se levantaron aquella mañana del 11-M y decidieron sobre la marcha poner unas bombas en los trenes, como podían haber decidido irse a ver el Museo del Prado o a tomarse unos vinos a la Plaza Mayor. Un mero impulso momentáneo.

¿Tan poco respeto por las víctimas del 11-M le queda ya al Partido Socialista que no se le ocurre otra cosa que tratar de ridiculizar todo lo relativo a la masacre de Madrid? ¿Por qué el señor Hernando, en lugar de hablar de "teorías de la conspiración", no nos explica a todos los españoles quién ordenó poner las bombas de los trenes? ¿O es que acaso al señor Hernando no le importa?

Pues si a usted no le importa, señor Hernando, a muchos españoles sí. Más que nada porque ninguno, ni siquiera usted, se cree que cuatro macarras que no habían quemado un cajero automático en su vida pudieran cometer, ellos solos, la mayor masacre de la historia del terrorismo en Europa.

Igual que ningún español se cree tampoco que hubiera hecho falta semejante orgía de falsificación de evidencias si los responsables del 11-M fueran los cuatro pelanas que nos han presentado. A no ser, claro está, que detrás de esos cuatro pelanas estén otros que de pelanas no tienen un pelo. Con lo cual volvemos a la cuestión inicial: ¿quién puso en marcha la conspiración que terminaría conduciendo a la matanza del 11-M? ¿Qué objetivos perseguía quien eso hizo?

Le recomiendo al señor Hernando que se lea el artículo que Gabriel Moris publicaba hace unos días, en estas mismas páginas, hablando del juicio del ácido bórico. A ver si se le remueve la conciencia al señor diputado. Aunque supongo que resulta difícil que a alguien se le remueva aquello de lo que carece.

Finalmente, un par de textos que merece la pena comentar. Publica Jaime Ignacio del Burgo un artículo en el que pone en evidencia la falacia de la no existencia de contactos entre la banda terrorista ETA y las redes islamistas, al hilo de la conversión al cristianismo del subdirector de Il Corriere de la Sera, Magdi Cristiano Allam. Este periodista italiano es uno de los mayores expertos en terrorismo islámico y ya advertía en 2002 sobre la compra de misiles a los talibanes afganos por parte de ETA.

Publicaba también Fernando Múgica en El Mundo otro artículo, a cuenta del nuevo ascenso del señor Descallar hasta la embajada española en Washington, en el que se recordaba el papel del CNI en los días inmediatamente posteriores a la masacre. Recuerda Múgica cómo la autoría de la masacre se atribuye inicialmente a ETA por parte de nuestros servicios secretos con una rotundidad que admitía pocas dudas, aunque después de la victoria electoral del PSOE el CNI dio un giro de 180 grados en sus apreciaciones. De todo lo que el artículo contiene, quizá lo más relevante sea algo que, precisamente por ser tan obvio, siempre tendemos a pasar por alto. Me refiero a que no son sólo los servicios secretos españoles los que descartaban desde el principio la autoría de Al Qaeda, sino que todos los servicios secretos occidentales la descartaban igualmente. Al Qaeda no atentó en España el 11-M, y eso se sabía desde el propio 11-M. Prescindiendo de las inmensas dudas sobre los autores materiales de los atentados que nos han querido presentar, la cuestión vuelve así, una y otra vez, a la pregunta fundamental: ¿quién dio las órdenes para aquel asesinato masivo y que motivos podrían existir para que se hayan dedicado tantos esfuerzos, por parte de tanta gente, a tratar de no contestar a esta pregunta?

En otro orden de cosas, algunas lecturas recomendadas:
Al hilo del Manifiesto por la Lengua Común que ayer comentábamos, recomiendo también leer el artículo que publica Alejandro Campoy en su blog "La Rosa Blanca". Creo que señala acertadamente cuál es el principal problema que aqueja a la derecha española hoy en día: su irrefrenable tendencia a la autodestrucción caníbal.

Ayer conocíamos también la memoria de la Fiscalía de la Audiencia Nacional, que vuelve a dejar en evidencia el carácter esencialmente mentiroso de ese Gobierno que accedió al poder al grito de "España se merece un Gobierno que no mienta". Merece la pena leer la "Crónica de la Gran Mentira" elaborada por Libertad Digital, con el resumen de las declaraciones de diversos miembros del Gobierno a cuenta de la falsa, pero nunca mejor aprovechada, tregua de ETA.

El sitio de ETA
TONIA ETXARRI El Correo 28 Junio 2008

I barretxe quería colocar a ETA en su sitio. Y ayer lo hizo concediéndole todos los honores desde el Parlamento de Vitoria. Al aceptar el voto favorable de EHAK a su proyecto de ley para convocar la consulta popular, le dio a la representación institucional de la organización terrorista la llave de todo este proceso. Sin las 'Nekanes' la iniciativa del lehendakari no habría salido aprobada precisamente porque el hemiciclo, sin contar a las comunistas de las tierras vascas, está literalmente partido por dos mitades. Y a Ibarretxe, que lo más le entretiene, preocupa y ocupa es el fortalecimiento del bloque nacionalista, y por supuesto, las próximas elecciones autonómicas a las que no se podrán presentar los sucedáneos de Batasuna, ha puesto su iniciativa al servicio de su causa.

Para ello ha tenido que recurrir al apoyo del grupo del entorno de ETA, sin problema, sin excusas, mejor que mejor para la causa nacionalista. No le importa que el grupo que le apoya sea cómplice del terrorismo; como tampoco le ha importado al final desprenderse de la condición de la ausencia de violencia como exigencia para que se pueda celebrar la consulta.
El lehendakari ha llegado a la segunda fase de su plan dejando «piezas quemadas» en el camino: el propio ex presidente de su partido, Josu Jon Imaz, que dejó escrito que una consulta bajo la amenaza de ETA le daría bazas a los terroristas. Al actual presidente del PNV, que tampoco le ha dejado en buen lugar después de que anunciara que las preguntas de la consulta tendrían una clara referencia de condena a la banda.

Así es que por mucho que Ibarretxe se adorne en sus discursos de apelaciones a la democracia y al derecho a decidir, lo que hizo ayer en el Parlamento vasco fue tender una trampa a la sociedad vasca que dice representar. Nadie, con una mentalidad lógica, puede entender que una consulta planteada para pedir el fin de ETA esté apoyada por la propia ETA.

El voto de EHAK a esta iniciativa la descalifica por sí misma. Las 'Nekanes' quisieron compensar el voto prestado al lehendakari con un discurso endurecido. A diferencia del que pronunció Otegi hace cuatro años cuando se mostró entusiasmado con el preámbulo del 'plan Ibarretxe', ahora EHAK le presta un voto y radicaliza su discurso para recordarle que le hace un favor pero que no se trata de un gesto gratis.

El Gobierno central recurrirá esta iniciativa y el proyecto no tendrá recorrido legal, si resulta impugnado; se paralizará legalmente. Pero como en el País Vasco nuestras instituciones han discurrido en muchas ocasiones por senderos alegales (el retorno del entorno de ETA a las instituciones es un botón de muestra) habrá que ver si el Gobierno vasco intenta realizar la consulta de cualquier manera.

Así está el Parlamento vasco desde que llegó Ibarretxe a Ajuria enea. Lo mencionaba Patxi López y no le faltaba razón aunque su recuerdo sobre el consenso de épocas anteriores tuviera un cariz algo idílico, es cierto que Euskadi se había construido con mayor pragmatismo y menos confrontación. Ardanza fue capaz de rodearse de todas las fuerzas democráticas en los momentos más difíciles. Hasta que llegó este lehendakari, apoyado por un PNV que establece comparaciones entre las capuchas de ETA y la mordaza de la Justicia, y mandó parar.

IBARRETXE SACA ADELANTE SU CONSULTA
Democracia vasca, año cero
JOSEBA ARREGI El Correo 28 Junio 2008

I ñigo Urkullu se encuentra solo ante el peligro: ha buscado ayuda fuera del PNV para solucionar el problema que le supone el lehendakari Ibarretxe, pero no lo ha encontrado. No la podía encontrar, porque el problema es del PNV y lo tiene que arreglar el PNV. No era de recibo esperar que se lo arreglara Zapatero, forzando la apariencia de una negociación con Ibarretxe. Tampoco que el poder judicial acudiera en su ayuda -tan poco respetuoso como es el PNV con él en cualquiera de sus niveles-, inhabilitando a tiempo al lehendakari y haciendo imposible así la consulta. Ninguno de los demás recursos ha funcionado. Y menos que cualquier otro el recurso a ETA-Batasuna para que no diera el voto al proyecto de ley de Ibarretxe. El PNV tiene un problema muy serio.

Lo que sucede es que es un problema que, por no haberlo resuelto, por haberlo creado en primer término, se lo impone a toda la sociedad. Un problema también muy serio para toda la sociedad vasca. No es un problema de ruptura de la sociedad. No es un problema de cumplimiento de la legalidad. No es un problema de radicalización nacionalista simplemente. Ni siquiera es, en primer término, un problema de aprobar con ayuda de ETA-Batasuna una ley que afecta directamente a la definición política de la sociedad vasca.

Se trata de un problema de democracia. Se trata de un problema de desarticulación intelectual de parte de la sociedad vasca. Se trata de pérdida de todo nervio moral por parte de un sector importante de la sociedad vasca. Se trata de que volvemos a empezar, volvemos a los momentos de la Transición. Volvemos al inicio de la democracia. Se trata de que en estos diez años hemos perdido treinta años. Se trata de que en estos últimos años no solamente no hemos avanzado en nada, sino que hemos retrocedido al inicio: a tener que aprender de nuevo en qué consiste la democracia. Ibarretxe y el PNV nos condenan a tener que empezar de nuevo, desde cero. Han arrasado con lo poco o mucho que habíamos aprendido, que podíamos haber aprendido de vida democrática.

Las aventuras se pagan. La apuesta de Estella-Lizarra, a la que el PNV fue en alegre romería de la mano de todos los nacionalistas sin distinción de convicción democrática, se está cobrando su factura. La alegría con la que muchos nacionalistas se dijeron: ya tenemos el Estatuto, nadie lo pone en discusión. Ahora vamos a por más: si antes conseguimos el 50%, ahora queremos ir a por el resto, con zancadas cada vez más grandes. Y además con el argumento ético-moral-propagandístico de que sólo así conseguiremos que ETA desaparezca, que venga la paz. Lo ha formulado con claridad, como siempre, Egibar: con el Estatuto conseguimos las libertades. Ahora vamos a conseguir, con el plan Ibarretxe y con la consulta, la paz.

De lo que no se da cuenta Egibar es de que consiguiendo lo segundo pone en peligro lo primero. Que en política no todo es sumar y sumar, sin desventaja alguna, sin pérdidas en ningún momento, sin facturas. Lo que no entiende el nacionalismo, y Egibar es el modelo perfecto del nacionalismo de los últimos diez años, es que la frase de este líder afirmando que la política no es el arte de lo posible, sino el arte de hacer posible lo imposible, aparte de una 'boutade' que parece que significa algo, es una barbaridad, una pretensión de omnipotencia abocada a la destrucción de libertad.

El nacionalismo de estos diez últimos años ha creído poder dar rienda suelta a sus sueños, a sus deseos, a sus sentimientos, afirmando que las leyes, los sistemas jurídicos y los constitucionales se tienen que amoldar a ellos. La perversión de la democracia, que no consiste en otra cosa que en la limitación de los sueños, de los deseos y de los sentimientos de cada uno para poder hacer posible la convivencia de todos. Y esa perversión no se corrige, no puede ser corregida por medio de la invocación del poder del pueblo, conjurando el valor supuestamente democrático de la consulta. Todo ello no es más que la vestimenta burda que no puede tapar la vergüenza de la perversión democrática de creer que un sentimiento, siempre que sea el propio a uno, puede hacerse con el todo del espacio público, ahogarlo, sin sometimiento ni a normas, ni a leyes, ni al derecho, ni a las formas.

Dice Ibarretxe que con la votación de ayer se ha abierto una puerta, la puerta a la decisión del pueblo vasco. Para siempre. Porque comienza un nuevo camino, una nueva historia. Lleva diciéndolo desde que llegó a ser lehendakari. Y siempre está en el mismo sitio. Y en política eso significa retroceder. La única puerta que ha abierto es la que conduce a que el PNV, de una vez por todas, no sólo se acuerde de su alma pragmática y moderada. Eso ya no basta. Sino que entienda que no hay democracia si no limita su sentimiento, su sueño, su deseo, para que surja el espacio público de la democracia en la que puedan convivir con el resto de sueños, de deseos y de sentimientos de los demás. El PNV tiene que revisar su señas fundacionales. Por exigencia democrática.

Ibarretxe nos obliga a todos a volver a defender la libertad, la democracia. Libertad de conciencia significa hoy libertad de identidad. Volveremos a luchar desde el inicio. Ya saben los no nacionalistas lo que tienen que defender, cuál debe ser su propuesta: libertad, democracia. Porque Ibarretxe y el PNV nos han llevado al año cero. A comenzar nuestra transición propia. Con treinta años de retraso. Porque Ibarretxe y el PNV no han sido capaces de descolgarse de la ignominia de ETA. No basta con condenar el terrorismo. Hay que sacar las consecuencias definitivas. No basta con aprobar una ley de víctimas si después se quiere definir el futuro de la sociedad vasca de la mano de ETA. Nunca es tarde para volver a empezar. Empezaremos. Sin este PNV y sin Ibarretxe. Por la democracia y por la libertad.

Relaciones peligrosas
Magdi Allam, ETA y el terrorismo islamista
¿A qué tenía miedo el Gobierno? ¿Al riesgo de un atentado o a las revelaciones de Allam, que son un varapalo para la "alianza de civilizaciones"? ¿O se quiso evitar que alguien le preguntara por sus investigaciones sobre la posible conexión ETA-Al Qaeda?
Jaime Ignacio del Burgo Libertad Digital 28 Junio 2008

A finales de marzo el diario El Mundo publicó una extensa entrevista con Magdi Cristiano Allam –"uno de los mayores expertos en el islam"–, que acababa de ser bautizado en la fe católica por el Papa Benedicto XVI en una ceremonia celebrada el 21 de marzo en la Basílica de San Pedro en la Ciudad del Vaticano. "He decidido convertirme al catolicismo –decía el titular de la entrevista– porque no creo posible reformar el islam desde dentro". El que un musulmán se convierta al catolicismo no ocurre todos los días, así que me leí la entrevista de cabo a rabo. Confieso mi satisfacción al constatar que Magdi Cristiano Allam está profundamente convencido de la bondad intrínseca del mensaje evangélico y ha decidido dar público testimonio de Cristo, en quien encuentra la fuerza necesaria para no temer a las represalias del fundamentalismo islámico.

La primera vez que supe de la existencia de Magdi Allam, actual subdirector del periódico italiano Il Corriere de la Sera, fue en el año 2002, cuando en su número de 4 de marzo la revista Tiempo le publicó un extenso artículo sobre la posible conexión entre ETA y Al Qaeda, asunto que como es natural despertó mi atención.

Cuando comenzaron los trabajos de la Comisión del 11-M me acordé de Magdi Allam y con base en su artículo preparé una batería de preguntas a los responsables de la lucha contra el terrorismo islamista del Ministerio del Interior que, según dicen las crónicas, provocaron la hilaridad de buena parte de quienes el 7 de julio de 2004 asistieron a la reunión de aquélla. Pero las cosas no eran para tomárselas a broma.

Citando como fuente un informe de un espía árabe en Pakistán, obrante al parecer en el Ministerio del Interior afgano, Magdi Allam daba cuenta de la presencia en enero de 2001 de tres etarras en un campo de Al Qaeda situado en la localidad afgana de Jamada. Los etarras habrían recibido instrucción en el manejo de misiles tierra aire tipo SAM, de fabricación soviética, o Stinger, de fabricación norteamericana, todos ellos procedentes de la guerra de los talibanes contra la ocupación militar rusa. El periodista egipcio daba toda clase de detalles sobre este viaje. Informaciones posteriores apuntaban a la posibilidad de que durante la estancia de los etarras en Jamada se habría concertado la compra de varios misiles tierra-aire a los talibanes. En un informe del CNI de 2001 se alertaba de este hecho, aunque los proveedores podrían haber sido o bien el IRA o bien las FARC colombianas, que por aquel entonces –y lo hemos sabido ahora– proyectaban un atentado en España en colaboración con ETA.

La revista Tiempo publicaba, para corroborar las revelaciones de Magdi Allam, unas declaraciones del diputado socialista Rafael Estrella, portavoz de Exteriores en el Congreso de los Diputados y presidente de la asamblea parlamentaria de la OTAN A la pregunta "¿ETA está conectada con el terrorismo islámico?" formulada por Julia Navarro la respuesta del diputado Estrella fue rotunda: "Parece evidente que sí y que los servicios de información tienen noticia de ello."

En la Comisión del 11-M no sacamos otra cosa que la convicción de que no se había realizado ninguna investigación digna de tal nombre sobre esa presunta conexión. Los responsables del Ministerio del Interior expusieron ante la Comisión del 11-M que no tenían información alguna que pudiera relacionar a ETA con Al Qaeda. Más aún, un informe remitido a la Comisión el 28 de septiembre de 2004 por la Comisaría General de Información de la Policía, decía textualmente: "En esta Comisaría General de Información no existe constancia de ningún otro dato o información que pueda orientar en la dirección de un supuesto entrenamiento de tres miembros de ETA en territorio afgano. Finalmente, entre las múltiples incautaciones de armamento a la organización terrorista ETA no ha aparecido en ningún caso misiles tipo STINGER."

Sin embargo, pocos días después de informe tan luminoso, se produjo en Francia la caída de Mikel Antza, a la sazón número uno de ETA. Con motivo de su detención se localizó un zulo y –oh, casualidad– se encontraron en él dos misiles tierra-aire tipo SAM. Este descubrimiento ponía patas arriba el informe de la Comisaría General de Información. Por esta razón, nada más salir la noticia el Ministerio del Interior se apresuró a señalar que los misiles incautados habían sido adquiridos por ETA durante la tregua de 1998, gracias a la mediación de miembros del IRA asentados en Alemania. Lo único que le faltó fue presentar la factura de compra, IVA incluido.

A mediados del mes de abril, Magdi Cristiano Allam tenía previsto venir a Madrid para presentar su último libro titulado Vencer el miedo. Mi vida contra el terrorismo islámico y la inconsciencia occidental. El viaje hubo de ser cancelado porque, según la empresa editora, el Gobierno español no garantizaba el grado de seguridad que el Gobierno italiano le tiene asignado al señor Allam dado "el alto riesgo que corre su vida". Esta noticia ha pasado prácticamente inadvertida y no deja de ser irritante que sea el propio Gobierno quien ponga de manifiesto la incapacidad de nuestras fuerzas de seguridad (no he visto a los celosos sindicatos policiales protestar por ello) para proteger a un ciudadano por más que esté en el punto de mira del terrorismo islámico. ¿A qué tenía miedo el Gobierno? ¿Al riesgo de un atentado o a las revelaciones de Allam, que son un varapalo para la "alianza de civilizaciones"? ¿O se quiso evitar que alguien le preguntara por sus investigaciones sobre la posible conexión ETA-Al Qaeda?

Si Magdi Allam es uno de los mayores conocedores del terrorismo musulmán no estaría de más que los responsables del Ministerio del Interior y del CNI prestaran alguna atención a sus investigaciones. Ni tampoco que verificaran por qué el diputado Estrella –actual embajador en Argentina– dijo lo que dijo, convirtiéndose así en el precursor de lo que más tarde la progresía patria bautizaría con el nombre de "teoría de la conspiración", simplemente por haber tenido la osadía de formular en el foro parlamentario, animus crispando, la misma pregunta que, tres años antes, había dirigido la periodista Julia Navarro a nuestro diputado Estrella.

Jaime Ignacio del Burgo fue diputado por Navarra de UPN-PP

TRAS CONFIRMARSE QUE MINTIÓ EN LA TREGUA
La AVT exige la "dimisión fulminante" de Rubalcaba
Tras la confirmación a través de la Memoria de la Fiscalía de que Rubalcaba mentía cuando daba por verificado el alto el fuego de ETA, –el informe del fiscal de 2007 habla de "dinámica criminal" de los etarras–, la AVT ha exigido la "dimisión fulminante" de Rubalcaba. Las víctimas han instado además a Zapatero a que aclare si sabía de la verificación falsa por parte del ministro.
Europa Press Libertad Digital 28 Junio 2008

La AVT pidió este sábado la "dimisión fulminante" del ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, "después de conocerse a través de la Memoria anual de la Fiscalía General del Estado que no verificó la tregua de la banda terrorista ETA".

En un comunicado, la AVT considera inadmisible que en esta Memoria correspondiente a 2007 se pueda leer, en el capítulo sobre la lucha contra el terrorismo, que ETA "mantuvo la dinámica criminal, aunque fuera de menor intensidad durante los nueve meses de alto el fuego permanente, y que no tenía intención ninguna de terminar con su trayectoria criminal".

La AVT recuerda que el 23 de mayo del 2006 Alfredo Pérez Rubalcaba, consideró que "no son necesarios" más informes para verificar que el alto el fuego de ETA es "completo y real" y que está era la clave fundamental para que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero pudiera negociar con la banda terrorista.

Por ello, la AVT afirma que la Memoria de la Fiscalía de la Audiencia Nacional demuestra que Pérez Rubalcaba "ha mentido a toda la sociedad lo que le inhabilita inmediatamente para seguir ocupando cargo público". Asimismo, exige al presidente del Gobierno que explique públicamente si era conocedor de la no verificación del ministro del Interior.

"Las víctimas consideran que el señor Zapatero no puede quedarse al margen de esta mentira global. Si era conocedor de la situación es responsable junto al ministro de mentir a los españoles y si no era conocedor de la realidad, su capacidad de liderazgo y de control del Gobierno queda en entredicho lo que le obligaría a reflexionar sobre su futuro en la política española", subraya la AVT.

Los regionalistas exigen a Vara medidas contra el cierre de la radio de los emigrantes en Cataluña
ABC 28 Junio 2008

MÉRIDA. El partido regionalista Extremadura Unida (EU) exigió ayer al presidente de la Junta, el socialista Guillermo Fernández Vara, «que se implique a fondo» en el tema del cierre de la emisora Radio Unión de Cataluña, así como en «otros temas» que «afectan y discriminan» a ciudadanos españoles y extremeños. Así lo reclamó ayer EU en un comunicado en el que, además, expresó su solidaridad con los extremeños que residen en Cataluña y demás emigrantes tras el cierre, por parte de la Generalitat catalana, de dicha emisora.

Como informó ABC, esta emisora, que emitía en castellano desde hace más de 20 años desde Barcelona, dejó de emitir el 8 de junio después de que la Generalitat le denegara la licencia al «no atenerse a los criterios de fomento del habla catalana». En este sentido, el partido regionalista recuerda en su nota que el Gobierno de Cataluña «ha cerrado una emisora que hablaba en castellano y servía a los emigrantes extremeños, andaluces, castellano manchegos», entre otros. «Cerrar una emisora que no hace otro mal que el que los extremeños emigrados en Cataluña oigan hablar de sus pueblos, costumbres y cultura, ha sido una mordaza impuesta por el presidente socialista de Cataluña a los emigrantes extremeños», añade Extremadura Unida.

«La igualdad socialista»
Por ello, los regionalistas agregan que se solidarizan «con los extremeños y demás emigrantes» y denuncia «el falso socialismo que lleva a cerrar una emisora, porque hable en castellano, como en los peores tiempos de la dictadura». Con todo esto, se pregunta «si esta es la igualdad que predican» los socialistas y «qué hace la oposición contra estos desmanes». Asimismo, este partido se pregunta «qué hace la Junta y los representantes socialistas del pueblo extremeño, además de apoyar un estatuto catalán, insolidario, lleno de privilegios y contrario a los intereses de Extremadura» y si los sociales «se conforman con una declaración con la boca chica contra esta mordaza».

«Con una votan los privilegios y la discriminación, y con la otra hacen un escrito quejándose de dicha discriminación», añade. Por último, EU exige al presidente de la Junta de Extremadura «que se implique a fondo en este tema y otros» que afectan y discriminan a ciudadanos españoles y extremeños.

También apunta Extremadura Unida que «los políticos nacionalistas y socialistas del Gobierno catalán llevan a sus hijos a colegios de elite», en los que «se aprende también el castellano». Al respecto, se pregunta «qué harán los más pobres si los socialistas también les discriminan y les impiden comunicarse y estudiar en la lengua común cuando tengan que moverse dentro y fuera de España».

Hace unos días, el presidente de la Asamblea de Extremadura, Juan Ramón Ferreira, envió sendas cartas a los presidentes del Parlamento de Cataluña y de la Generalitat, Ernest Benach y José Montilla, respectivamente, en las que manifestaba su preocupación por el cierre de Radio Unión de Cataluña después de 20 años de emisión.

En su carta, Ferreira consideraba que Radio Unión cumplía «objetivos sociales y culturales y preserva la identidad de los extremeños en Cataluña, a la que cientos de miles de ellos fueron a trabajar y que tanto han contribuido a su desarrollo económico». «La programación de la emisora -añadía en su carta- mantiene un foro de encuentro, memoria y soporte de elementos culturales que sería bueno se mantuviesen en aras de esa identidad que todos defendemos»
 

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