AGLI

Recortes de Prensa    Martes 1 Julio 2008

Lengua común, problema común
POR XAVIER PERICAY, escritor ABC 1 Julio 2008

A quienes llevamos ya bastantes años en estas batallas, el revuelo causado por la aparición del llamado «Manifiesto por la lengua común» no ha podido por menos de sorprendernos. No por el revuelo en sí, que constituye, al cabo, un objetivo inherente a cualquier manifiesto que se precie, sino por la magnitud alcanzada en esta ocasión. Jamás un texto de esta naturaleza había recabado tantos apoyos. Jamás había habido entre estos apoyos tantas firmas ilustres de escritores y artistas, tantas palmas y tantos laureles. Jamás se habían sumado a la iniciativa, en primera o en segunda instancia, partidos políticos en pleno, desde la cúpula hasta el último de los militantes. Lo primero, pues, que cabe preguntarse es por qué. O, si lo prefieren, por qué ahora y no antes.

Que el manifiesto naciera con el amparo de 18 intelectuales de indiscutible prestigio supuso ya, de entrada, una garantía considerable. El argumento de autoridad, incluso en tiempos tan relativos como los nuestros, sigue pesando lo suyo. Pero luego estaba el texto y sus verdades. Entre ellas, la enunciada al comienzo de la segunda premisa -«son los ciudadanos quienes tienen derechos lingüísticos, no los territorios ni mucho menos las lenguas mismas»-, de la que se desprende el sentido general de las propuestas contenidas en el manifiesto y, en particular, la que se refiere al derecho de cualquier ciudadano español a ser educado en la única lengua común a todo el territorio nacional y oficial en su conjunto, esto es, en castellano. Sin embargo, por más que el texto diga lo que dice y lo diga claro y bien, de poco habría servido su difusión de no ser por el contexto en que ha aparecido.

Para empezar, nunca como en este último lustro el tema de la lengua ha ocupado una posición tan relevante en la agenda política española. Los pactos de legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero con fuerzas manifiestamente independentistas como ERC y BNG, o casi independentistas como IU-ICV, unidos a los gobiernos de coalición que esas mismas fuerzas constituyeron en Cataluña y Galicia con los socialistas del lugar, han ido convirtiendo el castellano, en cuantos ámbitos son gestionados por las respectivas administraciones autonómicas -enseñanza, medios de comunicación públicos, organismos institucionales, etc.-, en una lengua nada común y, la mayoría de las veces, puramente inexistente. En los últimos tiempos, por lo demás, el cerco a los ciudadanos deseosos de utilizar en dichos ámbitos la lengua oficial del Estado y de contar con los mismos derechos de que disfrutan ya, de forma efectiva, quienes utilizan la otra lengua oficial de cada una de estas Comunidades, se ha extendido al País Vasco, donde el nacionalismo lleva más de una década gobernando con la filial comunista, y a las Baleares, donde los socialistas, en junio de 2007, estrenaron gobierno con una amalgama de cinco partidos nacionalistas y de izquierdas.

Pero incluso un marco político como el precedente no bastaría para explicar el éxito obtenido por el manifiesto si no fuera por la concurrencia de otro factor. Desde hace ya algunos lustros en el caso de Cataluña, y de forma más reciente en lo tocante a País Vasco, Galicia y Baleares, la sociedad, o parte de ella, a través de asociaciones de padres o profesores y de toda clase de movimientos cívicos, ha ido movilizándose contra el nacionalismo lingüístico. Y esas formas de movilización -que se hallan en la génesis de formaciones políticas como Ciutadans-Partido de la Ciudadanía o Unión, Progreso y Democracia- parece que hasta pueden cristalizar, en un futuro no muy lejano, en una suerte de movimiento conjunto -en una asociación de asociaciones, por así decirlo- cuyas premisas y objetivos no diferirían en gran medida de los expuestos en el manifiesto presentado hace unos días en el Ateneo de Madrid. En síntesis: si los distintos gobiernos autonómicos han ido tensando la cuerda con el beneplácito o el silencio del Gobierno central, también gran parte de los ciudadanos afectados -que no son o no deberían ser, por supuesto, sólo los castellanohablantes- han decidido rebelarse públicamente contra lo que supone una flagrante violación de sus derechos, y hacerlo de manera coordinada.

En este sentido, el éxito del manifiesto resulta indisociable de su carácter nacional. Hasta la fecha, todos estos conflictos centrados en la lengua tenían un carácter meramente local o regional, y así eran percibidos por la inmensa mayoría de los españoles. «Ya será menos», replicaban unos. «Esos catalanes...», mascullaban otros. «¡Si el vascuence no lo habla nadie!», objetaban los de más allá. Y, quién más, quién menos, pasaba a otro asunto. Hasta que surgía de nuevo el conflicto y, nada, vuelta a empezar. Dicho de otro modo: la conciencia de que estamos ante un problema de todos los españoles, ante un problema común al que hay que poner remedio de una vez, pues socava el principio de igualdad de los ciudadanos ante la ley, es cosa de ayer mismo.

Y, claro, a grandes males, grandes remedios. Porque si el marco constitucional ha permitido llegar a donde hemos llegado, no parece que podamos garantizar los derechos lingüísticos de todos los ciudadanos sin modificarlo en alguna medida. Y, para modificarlo, no basta, por descontado, con los buenos propósitos. Hacen falta acuerdos. Y estos acuerdos requieren, necesariamente, del pacto entre las dos principales fuerzas políticas del país. Por de pronto, el PSOE no sabe, no contesta. En fin, contesta, pero a tres leguas. Ante las evidencias, múltiples y reiteradas, de la conculcación de los derechos lingüísticos en buena parte del territorio nacional, a la ministra de Educación nada le «hace dudar sobre la enseñanza del castellano de España», por lo que considera que no tiene por qué adherirse al manifiesto. Y el mismísimo presidente del Gobierno, para no ser menos que su ministra, afirma que «el mejor manifiesto en defensa de la lengua es la Constitución». Y se queda tan ancho.

No es éste el caso del Partido Popular, que sí ha suscrito el documento -la primera formación en hacerlo fue UPD, si bien la doble militancia de muchos de los primeros firmantes del texto ya permitía intuir que el partido estaba detrás-. Y no sólo lo ha suscrito, sino que encima lo ha hecho con todo el aparato -y no me refiero tan sólo al del partido-, como si quisiera dejar bien claras sus intenciones. O como si quisiera poner en evidencia a su principal rival político, sabedor de que sus compromisos pasados y presentes, y en especial sus acuerdos de gobierno en determinadas Comunidades, le impiden afrontar la realidad y reconocer que el problema es tal y hay que afrontarlo. Sea como sea, la postura del PP es coherente con lo aprobado en su último congreso. Lo importante es que, en el futuro, esa firmeza no decaiga. Ni siquiera cuando empiece a fructificar el anunciado diálogo con los nacionalistas.

Lo que no va a decaer, seguro, es el ánimo de los nacionalistas. Si, en lo que llevamos de democracia, no han renunciado jamás a nada de lo conquistado, difícilmente lo van a hacer ahora, y menos tratándose de las prerrogativas que ellos mismos se han concedido en el terreno lingüístico. Así pues, tarde o temprano, el nacionalismo va a sacar la lengua como moneda de cambio. Del actual PSOE poco cabeesperar. Confiemos en que el PP, al menos, sepa estar a la altura, rechace el trueque y por una vez lo común, lejos de quedar arrumbado, prevalezca.
XAVIER PERICAY
Escritor

Adrados asegura que su propuesta sobre la lengua común en la RAE consta en las actas
J.A. MADRID ABC 1 Julio 2008

El académico, lingüista y helenista Francisco Rodríguez Adrados aseguró ayer a ABC que la propuesta que presentó al Pleno de la Real Academia, el pasado día 12, para mantener el «carácter del español como lengua común» consta en, al menos, dos actas: «Que el director [Víctor García de la Concha] conteste a ABC: «No, no, no, no, no. Yo no tengo tengo ninguna noticia de esto», me deja estupefacto. Hay tres actas del 12, 19 y 26 de junio, esta aún no aprobada».
Francisco Rodríguez Adrados añade que se apoyó en el Reglamento, artículo 46, que dice: «Todo académico tiene derecho a proponer a la Academia lo que considere conveniente. La Corporación determinará en todo caso remitir la deliberación a otra Junta o si se ha de someter lo propuesto al examen de una Comisión. En realidad se debatió durante tres días. En la última Junta alguien dijo que no había quórum. No lo sé -señala Rodríguez Adrados-. No los conté. Propuse, en todo caso, que se convocara para el tema una Junta especial en julio o se pidiera el voto por carta. En vez de ello, el director decidió el aplazamiento a octubre. No hubo ninguna votación».

Un cambio radical
Según declaró el académico a ABC, ha habido «un giro» en la trayectoria de su propuesta: «En la primera y segunda sesión, las de los días 12 y 19, existió bastante inclinación en el sentido de que había que hacer algo». Pero ya en la tercera, en la del día 26, se produjo un cambio «radical», según ha podido saber ABC: «Alguien debió de recibir órdenes, y se dijo que la Academia no era quién para decir nada». Y en relación a la actitud adoptada por la RAE sobre el manifiesto por la Lengua Común «se dijo que era peligroso porque se iba a interpretar como que «nos sumábamos a un partido político». Una académica intervino para puntualizar que ese manifiesto no pertenecía a ningún formación política. En el acta, sin son fieles, se dirá eso».

La propuesta que Francisco Rodríguez Adrados presentó a la RAE, en relación a la lengua común, decía textualmente: «Como cada día llegan noticias de actuaciones legislativas y otras más de algunas Comunidades Autónomas en detrimento de la Lengua Española o castellana y de su uso, esta Real Academia se dirige, como ya hizo en una ocasión anterior, al Gobierno de España pidiéndole que inste a los Gobiernos Autonómicos a hacer el máximo esfuerzo para mantener, en su legislación y otras actuaciones, el carácter del español como lengua común y oficial de España. Está unido a la historia de nuestra nación, a la idea de su unidad y a sus intereses culturales y de todo tipo. Añade la Academia que nada de esto debe interpretarse en disfavor de las demás Lenguas de España, solamente a favor de la Lengua de todos. Pues la lengua castellana es la única cuyo conocimiento es un deber para todos los españoles, como lo es también el derecho a usarla». No se sometió a votación.

Nada más tener noticia de la propuesta de Adrados, ABC llamó el sábado al director de la RAE, que declaró: «En el Pleno de la Academia hablamos de muchas cosas de las que no se da noticia, como es lógico». Y sobre el manifiesto: «Por principio yo nunca firmo ningún manifiesto. Mientras sea director de la Academia, mientras he sido director de la Academia, mientras soy director».

Rebelión de intelectuales
Manuel Molares do Val Periodista Digital 1 Julio 2008

España está viviendo una rebelión de intelectuales, con los grandes escritores, artistas y pensadores firmando un Manifiesto que reclama la libertad para usar y estudiar en todos los rincones del país el español y en español, respetando a la vez los idiomas autonómicos.

Son los personajes más importantes y conocidos internacionalmente de las letras y de las artes, académicos, gente como Savater, Delibes, Brines, Vargas Llosa, Arroyo, Canogar, Cristóbal Halfter, además del poeta de cabecera de Z, Gamoneda, y su tutor universitario, Sosa Wagner.

Son lo contrario de los imitadores de la ceja circunfleja, los del canon de la SGAE, succionadores de dinero público que se dicen intelectuales, cuando la Historia los recordará igual que a Chiquito de la Calzada.

La rebelión de los verdaderos intelectuales sorprende porque como conjunto siempre estuvieron mayoritariamente cerca de la izquierda, en España, Francia, Alemania, Italia, Reino Unido o en EE.UU.

Y ahora se separan totalmente del partido gobernante, sólo apoyado por su corte de Chikilicuatres, Bosé o Víctor Manuel, autor este último de un enternecedor himno a Franco cuando numerosos opositores de su misma edad estaban encerrados en cárceles.

Los auténticos intelectuales advierten que no tratan de eliminar los estudios en catalán, gallego o vasco, como hizo la dictadura franquista, sino de que no se persiga la enseñanza del español y, sobre todo, en español, si así lo desea cualquier alumno o su familia.

Exigen que nadie vengue las prohibiciones de un dictador a las lenguas autonómicas, que muchos de esos intelectuales sufrieron, aplicándole al español, como está ocurriendo, iguales medidas.

Se trata del derecho y la libertad individual de estudiar y expresarse en el idioma que se prefiera, recordando que el español es oficial en toda España, incluyendo Cataluña, Galicia y el País Vasco.

DEFENSA DEL CASTELLANO
Más adhesiones del mundo de la cultura, la investigación y el deporte al Manifiesto
* Adhiérase al manifiesto a través de elmundo.es
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/06/30/espana/1214862949.html
EL MUNDO 1 Julio 2008

MADRID.- Grandes figuras del mundo de la cultura, la ciencia o el deporte han mostrado su apoyo al Manifiesto por la Lengua Común. En la amplia lista se encuentran nombres como los de Plácido Domingo, Ana María Matute, Luz Casal, Cayetano Rivera, Margarita Salas, Santiago Grisolía, César Nombela, Óscar Pereiro, Pedro Delgado, Enrique Cerezo, Ángel Nieto...

El tenor Plácido Domingo anunció a EL MUNDO su adhesión al Manifiesto. Muchos compañeros de la propia Carmen Iglesias en la Real Academia Española han secundado la iniciativa. Así, Ana María Matute, Antonio Fernández Alba, Antonio Mingote, Francisco Rodríguez Adrados, José María Merino, Eduardo García de Enterría, Gregorio Salvador y Manuel Seco han expresado a este periódico su adhesión en los últimos días.

"Éste es un debate recurrente en la Academia", reconoce un miembro de la RAE. "Varias veces se ha planteado emitir un comunicado como éste. Muchos compartimos este análisis sobre la situación del español, pero se ha impuesto la tesis de que la RAE no debe manifestarse en un asunto así".

Pero el apoyo al Manifiesto no se limita al ámbito de la Academia. En el mundo de las letras, por ejemplo, han manifestado su solidaridad con la iniciativa autores como Fanny Rubio, Andrés Amorós, Ramiro Pinilla, Iñaki Ezquerra, Juancho Armas Marcelo, Raúl Rivero, Jesús Ferrero e Irene Gracia, además del crítico Miguel García-Posada.

En el ámbito de la Historiografía también ha hecho fortuna el Manifiesto. Los historiadores García de Cortázar, Hugo O'Donnell, Pedro Miguel Lamet, Manuel Fernández Álvarez, Carmen Sanz Ayán, Luis Miguel Enciso, José Manuel Blázquez, Manuel Jesús González, Vicente Palacio Atard y Gonzalo Anes han expresado su adhesión al documento.

El Manifiesto sí ha convencido rotundamente a artistas como Alberto Schommer, Miquel Navarro y Agustín Ibarrola, que se unen en la lista de adhesiones a críticos como Kosme de Barañano y a expertos en el mundo del arte como Eduardo Serra, ex presidente del Patronato del Prado.

Y hay más: gentes del teatro como Ernesto Caballero y el empresario Enrique Cornejo; músicos como Luz Casal y 'El Lebrijano'; cocineros como Abraham García y diseñadores de moda como Purificación García y Roberto Verino se han sumado a una lista en la que también figuran tres toreros: Luis Francisco Esplá, Joselito y Cayetano Rivera Ordóñez.
...Grisolía, Margarita Salas, Nombela...

Algunas de las figuras más prestigiosas de la investigación en España, así como del activismo medioambiental y la divulgación científica, se han adherido en los últimos días.

Uno de los primeros en unirse a esta iniciativa ha sido el bioquímico Santiago Grisolía, discípulo de Severo Ochoa y Premio Príncipe de Asturias en 1990. También se ha adherido al Manifiesto Margarita Salas, la primera mujer investigadora que ha ingresado en la Real Academia. Otro prestigioso investigador que ha unido su nombre a la larga lista es el profesor César Nombela, catedrático de Microbiología de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense y director de la Cátedra Extraordinaria de Genómica y Proteómica de esta misma universidad. También el historiador de la Ciencia más prestigioso de nuestro país, José Manuel Sánchez Ron.

En el ámbito de la Física, destaca la firma del profesor Antonio Ruiz de Elvira, catedrático de la Universidad de Alcalá de Henares e investigador visitante en el Instituto Max Planck de Meteorología en Hamburgo y el Instituto Scripps de Oceanografía de San Diego. Además, el naturalista y escritor Joaquín Araújo, el director del Museo de las Ciencias Príncipe Felipe de Valencia, Manuel Toharia, y la bióloga Odile Rodríguez de la Fuente, vicepresidenta de la Fundación que lleva el nombre de su padre, el creador de la mítica serie de televisión 'El Hombre y la Tierra'.
...Mayte Martínez, Cerezo, Manzano, Pereiro, Ángel Nieto

"¡Pero vamos a ver! Ya no es que sea la lengua oficial de España, que también. Es que es la segunda lengua más hablada en el mundo, y nosotros aquí, en contra de ella". Gráfico como siempre, el presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo, justificaba así su apoyo.

También se suman el ex jugador de fútbol Quique Setién, el entrenador del Mallorca Gregorio Manzano, los atleta Mayte Martínez, Abel Antón y José Luis González, el ex seleccionador nacional de baloncesto Javier Imbroda, los ciclista Pedro Delgado y Óscar Pereiro, el lanzador de peso Manuel Martínez, el 12+1 veces campeón en motociclismo Ángel Nieto -con Pablo, Gelete y Fonsi-, los jugadores de baloncesto Alfonso Reyes y Amaya Valdemoro y el jugador de balonmano José Javier Hombrados.

«Los países que, como Bélgica, carecen de una lengua común, la añoran»
POR DOMINGO PÉREZ ABC 1 Julio 2008

MADRID. Fue uno de los fundadores de Basta Ya, luego uno de los creadores de UPyD y ahora uno de los impulsores del Manifiesto por la Lengua Común (Carlos Martínez Gorriarán).

-¿Qué le empujó a apoyarlo?
-La iniciativa fue de Fernando Savater. Me pareció sensacional y pensé que reflejaba un estado de opinión muy generalizado en la sociedad, pero muy poco expresado. Ahí ha residido su éxito. Hemos dado forma a algo que ningún partido político, ni siquiera el PP, había defendido con claridad.

-¿Esperaba tanto apoyo?
-El Manifiesto da voz a mucha gente que no la tiene. Sabíamos que iba a tener una gran repercusión. No exponemos nada que no hayan dicho ya y desde hace mucho numerosos grupos cívicos de Cataluña, País Vasco, Galicia o Baleares. Miles de padres que no pueden elegir la lengua común para la educación de sus hijos. Lo que ocurre en España es de manicomio. Nadie lo entiende.

-¿Y tanta polémica?
-Por parte de los nacionalistas, sí. Es su costumbre ir de víctimas. Aunque su mensaje no deja de sorprender porque se quejan de discriminación pero aseguran que mantendrán sus políticas tendentes a erradicar el castellano de la educación. Lo que no esperábamos era la reacción adversa de los no nacionalistas, de una pseudoizquierda alineada a ciertos medios de comunicación, que no han atacado al manifiesto con argumentos, sino porque lo apoya tal o cual periódico. Se limitan a hablar del derecho a ser educados en euskera, catalán o gallego, pero no dicen nada de los que no pueden ser educados en la lengua común.

-¿Manifiesto politizado?
-Y qué. Es que es una defensa política. No hay que confundir política con partidismo. Defender la lengua común es defender la democracia. Los países como Bélgica, que carecen de una lengua común, la añoran porque todos sus problemas derivan de esa falta. Los ataques contra la lengua común son ataques contra la democracia.

-¿El español está en peligro en España cuando de mejor salud goza en el mundo?
-Es una paradoja que se explica desde los nacionalismos secesionistas. Ellos consideran que si rompen la lengua común, rompen España. Piensan que si consiguen que en sus territorios la gente vea el español como una lengua extraña, les será más fácil que identifiquen a España como un país extranjero. Es lógico que planteen la cuestión en esos términos. Lo que nadie puede comprender es que ataquen el Manifiesto gentes como Zapatero, sus ministros y multitud de autores paniaguados.

-¿Después del Manifiesto qué?
-El siguiente paso es labor de los parlamentarios. UPyD acaba de presentar un proyecto de ley orgánica. Exactamente igual que hicieron los socialistas con la de la igualdad entre hombre y mujer de la que se sienten tan orgullosos. De igual forma nosotros creemos que la cuestión de la lengua discrimina a cientos de miles de personas y no se hace nada.

Rajoy y la "no-crisis" nacional

Por mucho que Rajoy haya apelado, últimamente y de forma retórica, a los principios de su partido, lo cierto es que el todavía presidente del PP ha aparcado la denuncia de la crisis nacional casi tanto como Zapatero oculta la crisis económica
EDITORIAL Libertad Digital 1 Julio 2008

Por mucho que Aznar y más recientemente Esperanza Aguirre hayan puesto gran enfasis en que el PP "primero ganó y luego dialogó" y "en ese orden" con los nacionalistas, a nosotros no nos parece –como suponemos tampoco les parecerá a ambos– que la defenestración de María San Gil hubiera sido menos inadmisible de producirse después de ganar el PP, tal y como ocurrió con la de Vidal Quadras tras la primera victoria de los populares. Al margen de que la cesión que exige un pacto de Gobierno nunca debe llegar a esos extremos, la gran diferencia entre el diálogo con los nacionalistas que ahora propugna Rajoy con el que mantuvo el primer gobierno de Aznar –y que Rajoy utiliza ahora como antecedente y coartada– es que lo de entonces fue un error y lo de ahora sería un suicidio. Entonces ni CiU competía tan descaradamente como lo hace ahora con ERC en delirios soberanistas, ni entonces el PNV se había subido –para no bajarse– del monte de Estella. Eso, por no recordar que el PP, después de romper con los nacionalistas, no sólo volvió a ganar en el 2000 sino que lo hizo con mayoría absoluta.

En cualquier caso, y aunque la historia de la democracia española haya sido, a mayor o menor velocidad, una constante cesión a las insaciables minorías nacionalistas, la deriva del PSOE de Zapatero ha sido de tal histórica envergadura que estamos inmersos en una crisis nacional que no tiene antecedentes y que ya no tolera una sola cesión más. Exige, por el contrario, una reacción tan enérgica y firme en defensa de los derechos civiles y de la cohesión nacional que nadie que pretenda volver a caer "simpático" a los nacionalistas podrá nunca liderar. Exige corregir los errores pasados, no profundizar en ellos; exige recuperar el espíritu y la letra del Pacto por las Libertades –incluido su preámbulo–, no sumarse a su entierro.

Aunque María San Gil no se haya explayado, precisamente, en su carta de despedida, la todavía presidenta del PP vasco ha dejado negro sobre blanco las razones de principio en las que radica su desconfianza en el nuevo PP; una desconfianza que, ni en su caso ni el nuestro, nace del hecho de que Rajoy haya perdido ya dos veces las elecciones. Así, San Gil denuncia "la operación, orquestada por el Gobierno del señor Rodríguez Zapatero en connivencia con los nacionalistas, en la que impera el relativismo y que consiste en transformar política y socialmente nuestro país. Este proyecto de España contempla, entre otras cosas, la dispersión de la idea nacional que permite a los nacionalistas vascos seguir avanzando hacia la autodeterminación". Ante esta situación, María San Gil considera que "la acción del Partido Popular debería estar dirigida a una oposición frontal a un proyecto que choca en lo esencial con nuestro proyecto de España, una gran nación de ciudadanos libres e iguales de la que sentirnos orgullosos". Sin embargo, prosigue San Gil, "a lo largo de los últimos meses, y especialmente a través del desarrollo del último Congreso de Valencia, he podido confirmar que la Dirección Nacional del partido tiene una visión completamente distinta de la mía en relación con la situación política y social y con la manera de enfrentarse a ella".

Por mucho que Rajoy haya apelado, últimamente y de forma retórica, a los principios, lo cierto es que el todavía presidente del PP ha aparcado la denuncia de la crisis nacional casi tanto como Zapatero oculta la crisis económica. Lo más que Rajoy dice al respecto, con el desganado tono de un registrador de la propiedad, es que "el PP no retirará el recurso de inconstitucionalidad" contra el Estatuto soberanista catalán, para, renglón seguido decir que estará "a lo que diga el Tribunal Constitucional".

En lugar de denunciar las maniobras del PSOE para que los magistrados acepten pulpo como animal de compañía, o de comprometerse a tratar de neutralizar los efectos de una eventual aceptación del mismo, Rajoy adopta un tono acomodaticio y de querer pasar página que nos deja como numantinos a los que queremos hacer frente a la deriva nacional.

Algunos dirán que la innegable oposición del PP de Rajoy al referéndum de Ibarretxe desmiente, sin embargo, al diagnóstico de María San Gil. Eso faltaba, que el PP fuera más condescendiente con esa burda y golpista maniobra del PNV que el PSE de Eguiguren. Lo que es un hecho es que Rajoy sigue sin pronunciarse ante el proyecto de camuflar las pretensiones soberanistas en un nuevo "estatuto", maniobra "distinta en la forma, igual en el fondo" que respaldan tanto nacionalistas como socialistas. Es tal el deseo de caer simpático a los separatistas que Rajoy ya ni siquiera se atreve a mentar el artículo de la Constitución, relativo a una suspensión de la autonomía que, al margen de los efectos penales, se hubiera producido en cualquier otro país de nuestro entorno si allí se produjera un desafío al Estado como el que aquí pretende perpetrar el lehendakari. Sin embargo, a eso nos conduce el deseo de caer simpáticos a los nacionalistas: a dar ahora por bueno a Zapatero y a estar a su lamentable altura ante el desafío institucional de sus compañeros de viaje.

Es cierto que Antonio Basagoiti ha hecho también este martes unas duras y justificadas críticas al PNV, muy coherentes –dicho sea de paso– con lo que ha sido el heroico historial en defensa de la libertad y españolidad del País Vasco de este aspirante a sustituir a San Gil. Sin embargo, no es cierto que "los vascos que quieran una alternativa al nacionalismo, que cada día son más, sólo pueden confiar en el PP, que es el único que garantiza que el voto que nos den va a ser para quitar a Ibarretxe. No sé si el Partido Socialista está con condiciones de hacer esa afirmación". Lo manifestado por Basagoiti no es cierto, en primer lugar, porque ahí está la UPyD de Rosa Diez llevando también a gala su compromiso de lucha contra el nacionalismo. Y no lo será tampoco si Rajoy, por llegar a pactos con el PNV, termina hablando vasco en la intimidad...

En cualquier caso, y sin tener que llegar a esos extremos, esperemos que la necesaria denuncia de la crisis económica no sea, sin embargo, una excusa para que el PP de Rajoy no tenga que hablar de la crisis nacional que, estos días, sólo parece hacerle frente un equipo de futbol. Si lamentable fue que se utilizara la paz para anestesiar a la opinión pública ante la deriva nacionalista del PSOE, más delirante sería que la crisis económica monopolizara una atención que también merece una crisis más profunda y duradera como es nuestro deterioro como nación y como Estado de Derecho.

Las largas vacaciones morales del PP elíptico
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 1 Julio 2008

Con la entrevista a Esperanza Aguirre publicada en El Mundo del domingo y la que le hice yo a Cospedal el viernes queda bastante claro el dibujo ideológico del PP para los próximos meses, si no años. Por un lado, el discurso de la sumisión absoluta a la Izquierda que representa Gallardón y, en segundo plano, el de Rajoy, que representa la sumisión a Gallardón y la caza de cuantos se opongan a la paradójica rendición de Ambiciones. Por otro lado, el discurso de Esperanza Aguirre, que es el clásico del PP, el que se niega a rendirse a la Izquierda, es decir, a Gallardón, y, por tanto, a Rajoy. Y, en un segundo plano, que pronto puede aspirar a ser primero, el discurso de Cospedal, con música aguirrista y letra rajoyista, mientras va creando su propia sinfonía cospedalista.

En la derecha española, incluida la que niega ser Derecha y está dispuesta a dejar de ser española, se impone la elipse sobre la elipsis y toda presencia es huída. Como soy de letras, tomo la definición de elipse del María Moliner, como Pepiño Nebrija: "Curva cerrada y plana que resulta de la intersección con la superficie de un cono de un plano no perpendicular a su eje; su forma, que es la de la trayectoria de los astros, es como una circunferencia aplastada, tiene dos ejes de simetría que se cortan perpendicularmente." De la misma raíz griega y latina, élleipsis y ellipsis, que significa "insuficiencia", viene "elipsis", que en gramática supone "la supresión de algún elemento sin que afecte a la claridad del sentido", y que es sinónimo de "elisión". Pero, paradojas de la mucha simetría, "elisión" remite a "elidir", del latino elidere, que significa "frustrar, debilitar, desvanecer una cosa". Ejemplo gramatical: la desaparición de una vocal a final de palabra que es la misma con la que empieza la siguiente: "de él" da "del". Curiosidad del español reseñada por María Moliner es que "no existiendo verbo correspondiente de elipsis, se usa como tal ´elidir´". Pues bien, lo que yo creo es que en el uso cotidiano se ha ido solapando con "eludir", que la ha absorbido o vampirizado gracias a su rotunda claridad semántica en algo archidiario: la denuncia de la falta de valor... y de claridad. "Eludir" (del lat. "eludere", huir o escaparse jugando) es, para María Moliner, "Librarse con pretextos o con habilidad de un compromiso o de hacer cierta cosa. (...) Evadir. (...) Procurar no hacer la cosa que se expresa: "eludía mirarme a la cara". (...) Rehuir."

No, todavía no voy a hablar de Rajoy. Rematemos la excursión semántica en la Cuba anterior al Monstruo de Birán. Si no recuerdo mal, Lezama Lima habla del "doble centro ausente" de la elipse, mezclando –tropical, creativa, inexacta y exuberantemente- el centro con el centro de simetría y las raíces de elidir y de eludir, casi una doble raíz. Lo de "el doble centro ausente" conviene a las mil maravillas a este PP abonado a la elipsis, pero, ojo, no a fuerza de elidir sino de eludir cualquier responsabilidad política. En rigor, no hay centro en las dos opciones, la Aguirre-Cospedal y la Gallardón-Rajoy, porque ambas aspiran a una mayoría unánime del PP, ahora o en el congreso del 2011. Sin claros sectores ideológicos, sin corrientes de opinión y sin pluralismo; o sea, todo muy aznarista pero sin Aznar. Y en el caso de Rajoy, sin más victoria que la arteramente conseguida contra esa parte de su partido que abarcaría desde Aguirre a María San Gil.

De los cuatro actores citados, que a mi juicio son los que van a marcar las líneas de fuga y convergencia en el PP, Aguirre es la que más se acerca una cierta higiene intelectual, porque lo que llama y llamamos el centro-derecha es una forma de elipse, con dos ejes de simetría o el doble centro ausente. Al definirse por los dos elementos, el centro y la derecha, admite esa dualidad, esa forma achatada de discurrir que tanto se parece a la "trayectoria de los astros", a ese camino astral que otros llaman destino y que transita el político, cuerpo más opaco que celeste, satélite que aspira a planeta y tiene vocación de estrella, o Luna que va para Tierra y se sueña Sol. No aclara mucho pero engaña menos.

Gallardón es el más mentiroso de todos, pero como miente tanto y desde hace tanto tiempo, engaña poco. Es grotesco que el liberticida ARG hable de principios cuando su único principio conocido es el de granjearse el apoyo de Prisa atacando al PP pero, ojo, lo grotesco en propaganda puede resultar muy eficaz. Véase la propaganda nazi o comunista: con la totalidad o una infinidad de medios de comunicación repitiendo lo mismo, la mentira se hace indiscutible para las masas y se impone en la opinión pública. Eso no la convierte en verdad, pero políticamente es como si lo fuera: triunfa, define lo que es, lo que no es y lo que no puede ser. Aquí, la Izquierda prisaica es la que otorga patente de legitimidad a la Derecha, que será más "centrada" o "democrática" cuanto más se acerque a la Izquierda. De esta forma, el monopolio sectario de la democracia borra la base misma de la democracia, que es la permanencia de una alternativa pacífica. Gallardón es eso: el cambio de actores, no de papeles, dentro de la misma tragicomedia.

Rajoy es el cuco, el artista del escaqueo, que lo mismo se esconde tras los principios si cree que le pueden llevar al Poder –discurso antes del 9-M, debates con ZP en televisión– que se enmienda a la totalidad de sí mismo con tal de seguir siendo el mismo que no es. Es el emperador Claudio sin el celofán de la novela de Robert Graves, que permite que otros –mejor otras– asesinen y sólo recurre al puñal cuando los criminales no le sirven. Su verdadera condición se muestra con María San Gil: trata de matarla políticamente a través de su esbirro Lasalle, escoltado por Arriba Soria y la escolta catalana del escolta. Como ella no se deja apuñalar y huye a las Encartaciones, la remata silenciándola. Para no moverse del sillón, MR ha emprendido una enloquecida huída hacia delante que sólo responde al miedo de quedarse a solas consigo mismo y comprobar que no hay nadie. Nadie espere de él nada bueno, sea rápido o lento el final de su regencia gallardonita. Y lo peor es que representa muy bien la vileza del político profesional, incluido el del PP. Nadie lo votaría como candidato a la Moncloa, pero es el que mejor representa a todos.

Cospedal es, de los cuatro actores, el más inquietante, por lo incierto, breve y súbito de su encumbramiento. Como no se ha curtido en grandes ni pequeñas lides políticas, no es fácil saber lo que dará de sí. En su gestualidad se advierten signos opuestos: una firme contundencia en la voz que compensa lo vago y vagoroso de lo que dice; una suerte de fragilidad interior, base de su atractivo, que se nota en que a veces parece que se le vaya a escapar alguna lágrima que, al final, no se le escapa. Esos ojos "arrasados" no acaban de arrasar nunca una rigidez psicológica más que escultural, marmórea más que cálida. Tiene aparentemente el papel más difícil, que es el de integrar a los dos sectores en que hoy se divide el PP, el de la princesa Aguirre y el príncipe Gallardón, bajo la regencia del Rey Mariano, el brevemente Largo. Pero como todo el partido vive instalado en la superchería de la unidad, tiene más fácil que nadie decirle a todos lo que quieren oír: que se mantienen los principios de Aguirre pero actualizándolos mediante su anulación gallardonita y rajoyesca, "con cuchillos cachicuernos, no con puñales dorados", según el ya olvidado poema cidiano, aunque no del Cid, y machadiano, aunque no de Antonio.

En fin, lo propio de los dos centrismos, tan ausentes que son cuatro y apenas uno es lo que parece, es que no haya centro de referencia y que el PP se haya embarcado en unas largas vacaciones éticas, al modo de las del 36, en las que puede ser casi cualquier cosa salvo lo que pretende: el círculo de la logia Génova-Correos o la circunferencia perfecta que sueñan los militantes. Este juego de las cuatro esquinas, donde cada uno recita su papel con mucha convicción y nula credibilidad, puede convertirse en el de las tres en raya pero trapezoidal. En ambos casos nos defraudará como la brisa nocturna en verano, que no está aunque se le espera; y que cuanto más se le espera, ay, más nos desespera.

Alforjas de Loyola
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 1 Julio 2008

La próxima vez que el PSOE tenga la tentación de ir a dialogar con ETA, especialmente si quiere hacerlo acompañado del PNV, antes de empezar debería pedir que alguien le leyera sus derechos y le advirtiera de que todo lo que diga en la mesa podrá ser utilizado en contra suya. Así, tal vez, se tentara la ropa antes de hacer ofertas y se evitaría lo que ocurrió en el debate de la Ley de Consulta en el Parlamento vasco: que quienes más le animaron a embarcarse en aquella negociación, ahora utilizan los pasos dados por los socialistas para arrojárselos a la cara.

El PP criticó desde el principio el diálogo con ETA, por lo que las cosas con el primer partido de la oposición estuvieron claras en todo momento. PNV, EA y EB, sin embargo, alentaron a los socialistas a sentarse con ETA y Batasuna y ahora le reprochan las consecuencias de aquella decisión. El proceso de diálogo con ETA del año 2006 ha dejado en las filas del Gobierno socialista dos grandes desengaños: uno el protagonizado por Batasuna y otro el protagonizado por el PNV post-Imaz. El primero no estuvo a la altura de lo que se esperaba y el segundo no ha sido capaz de conservar la lealtad que ofreció a los socialistas mientras se mantuvieron las negociaciones.

Ibarretxe y el tripartito se han abrazado al texto del preacuerdo frustrado de Loyola y lo han hecho propio, hasta el punto de que el lehendakari lo copió textualmente en la propuesta presentada a José Luis Rodríguez Zapatero en su última visita a la Moncloa. Y ahora pretenden hacer creer a la ciudadanía que con los acuerdos de Loyola y la consulta se estaría dando un gran paso para que ETA dejara las armas. Los hechos, sin embargo, no avalan esa alegación interesada.

ETA rechazó el texto de Loyola y rompió la tregua con el coche bomba de la Terminal 4 de Barajas porque estaba en desacuerdo con aquel papel. La violencia terrorista del último año y medio -incluidos seis asesinatos- es la expresión de rechazo de la banda a las ofertas de Loyola, de la misma manera que en los últimos 29 años ETA ha matado porque estaba en desacuerdo con el Estatuto de Gernika.

Si a ETA le hubiera interesado el contenido de lo hablado en Loyola no hubiera roto la tregua ni hubiera vuelto a matar, lo hubiera aceptado en 2006 o hubiera seguido negociando para introducir cambios. Pero no fue así. De modo que si el Gobierno español, a petición de Ibarretxe, aceptara y diera validez institucional a los papeles de Loyola tendríamos un escenario más nacionalista que el actual, pero con el mismo terrorismo de siempre. Para ese viaje no se necesitan las alforjas de Loyola.

María San Gil rompe con "el nuevo PP"
Xoán Xulio Alfaya Periodista Digital 1 Julio 2008
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María San Gil se va por la dispersión de la idea de España que ya ningún partido de ámbito estatal defiende. Ninguno. Se va por la connivencia interesada del PP con los nazionalistas. Se va por honradez. Se va porque con Mariano Rajoy se vislumbran todos los pactos y cambalaches más humillantes y vergonzosos. Se va por la transformación política y social del socialismo de millonarios que defiende Zapatero y que tratará de imitar el "nuevo PP".

La España rica de las nacionalidades históricas (comunidades de primera) y la España cutre de las regiones (comunidades de segunda) han sido consagradas por la Constitución de 1978. Las regiones no tienen historia, han surgido de la nada, como las setas con la lluvia, y su único fin es abastecer de mano de obra barata a la España rica y ofrecer un mercado fácil y cercano a sus productos.

La España de Zapatero también es la que subvenciona a los "artistas" ya millonarios (Ana Belén, Víctor Manuel, Miguel Bosé, Pedro Almodóvar, Javier Bardem, Serrat, etc.) y obliga al pueblo llano a pagarles el tributo de vasallaje o canon por entretenerles mientras ellos se enriquecen con las prebendas que les concede un socialismo de bibianas, zerolos y nuevos ricos.

Hace años Ana Belén y Víctor Manuel viajaron en su buen Mercedes Benz a Toledo para dar un concierto. Pocos kilómetros antes de llegar a la ciudad, se bajaron del Mercedes y, como buenos artistas "comprometidos" con el pueblo, se montaron en un Citroën 2CV para entrar en la ciudad de las tres culturas investidos de su aura de "gauche divine". Artistas, sí, pero de la hipocresía.

La fórmula funciona, la gente traga y el PP, al fin, ha descubierto dónde estaba la gallina de los huevos de oro y no quiere perder la parte que le corresponde.

¡Porca miseria!

Mezquindad
J. M. RUIZ SOROA El Correo 1 Julio 2008

Los comentarios del presidente del PNV acerca de sus preferencias en los resultados del Europeo de fútbol van mucho más allá de lo que puede considerarse disculpable pasión deportiva. Ponen de manifiesto su lejanía temperamental con su antecesor, José Jon Imaz; porque si éste manifestaba su deseo de «seducir a España», a Urkullu no se le ocurre mejor exabrupto que ningunear de manera mezquina y gratuita sus sentimientos. Hay gentes en el PNV que no consiguen librarse de ese antiespañolismo primario que les legó su fundador y que lastra ineluctablemente tanto su ideología como su comprensión de la realidad.

Ahora bien, más allá de esa mezquindad caracteriológica, con ser muy grave, lo que pone de manifiesto el comentario de Urkullu es su radical incapacidad para liderar este país. En un país en que existe un elevadísimo porcentaje de ciudadanos que se sienten españoles resulta incomprensible que el presidente del partido en el gobierno se permita ofender gratuitamente sus sentimientos. Es obvio que él tiene todo el derecho del mundo a no sentirse español y a propugnar la independencia de Euskadi, faltaba más, pero lo que resulta incongruente es que se permita despreciar los sentimientos de miles de sus conciudadanos. Porque esos ciudadanos forman también parte de ese país que quiere representar y liderar hacia el futuro. Y al herir gratuitamente sus sentimientos les está diciendo que le importan muy poco, que no tiene ninguna empatía para con sus deseos y preferencias, que le es indiferente su ilusión y su sufrimiento, por mucho que sea uno tan poco relevante como el futbolero. Les está diciendo, en definitiva, que su ideología nacionalista está por encima de las personas, de los amigos y de la vecindad. Y mucho me temo que si les está diciendo todo eso es porque, en el fondo, no los siente parte de este país, sino unos verdaderos 'aliens'.

Hace pocos días que los nacionalistas han celebrado unas jornadas de reflexión sobre el futuro de Euskadi y sobre su liderazgo para conducirlo. Han cantado retóricamente las excelencias de la pluralidad y la diversidad de la sociedad. Pero, a la primera de cambio, han demostrado que no están todavía preparados para liderar ningún proyecto común e incluyente, sino sólo uno sectario y antipático. Que en su futuro caben todas las personas, salvo la mitad de los seres de carne y hueso que pueblan Euskal Herria.

Treinta años tarde, Pamplona se enfrenta a ETA en las calles
Pascual Tamburri elsemanaldigital 1 Julio 2008

Pamplona honrará con nombres de calles a los asesinados por ETA en Navarra. Desde 1977 los terroristas marxistas y abertzales han matado en la provincia a 38 personas, que no habían recibido hasta ahora más que un recuerdo matizado, mediatizado y sesgado. Ahora, Yolanda Barcina ha anunciado la adhesión de su Ayuntamiento al acuerdo de la Federación de Municipios.

Una calle de Pamplona para cada una de las 38 víctimas del odio separatista: Barcina ha anunciado esa medida tras su cesión de la pasada semana ante la extrema izquierda, empeñada en cambiar más nombres de calles en nombre de la lucha antifranquista … 33 años después de muerto el dictador. Después de tanto heroísmo por ambas partes (antifranquismo póstumo frente a complejos medicantes) la decisión de Barcina no es más que un mínimo ético. Pero que haya alegría, porque el votante de derechas estaba acostumbrándose a ser tratado peor aún.

De todos modos, la alegría deberá esperar un poco. Cuando los abertzales y la extrema izquierda vean la lista de nuevas calles van a atacar sin piedad al PSOE, y el PSOE a UPN, para que no todas las víctimas reciban su homenaje y su calle. Nadie se opuso a los lloriqueos públicos por Tomás Caballero –lógicamente, conocidas sus ideas y su trayectoria- pero aún no veo claro cómo se superará este trance en ciertos despachos.

Porque es de justicia dedicar una calle a Caballero, claro que sí, a pesar de su actuación en la primerísima Transición. Pero del mismo modo es de justicia que la tengan Joaquín Imaz, José Luis Prieto, Alberto Toca, Jesús Alcocer y el general Juan Atarés, que no eran hombres digamos de izquierdas. Era muy fácil dedicar una calle a Alfredo Aguirre, pero no se había hecho y veinte años de centroderecha municipal no habían pasado de la autocomplacencia con Caballero y del monumento feo y anónimo del Baluarte. Ahora quiero ver yo cómo aguantan el tirón de la izquierda encabritada cuando haya que rendir homenaje a todas las víctimas –todas, todas- con su nombre y su rostro. No hacerlo sería un acto de rendición a ETA. Hacerlo será un ejemplo digno de aplauso.

Será Barcina la que elija qué nota quiere que se le ponga. De momento va bien; y cuando haya más calles con necesidad de nombre ETA ha matado a muchos también fuera de Navarra, todos ellos igualmente merecedores de un homenaje y de una cara, desde el cabo Pardines a esta parte.

presentación en a coruña
Blanco Valdés considera un error ceder terreno a los nacionalismos

El articulista de La Voz de Galicia presento en A Coruña su libro «La aflicción de los patriotas»
La Voz 1 Julio 2008

El catedrático de Derecho Constitucional Roberto L. Blanco Valdés advirtió ayer del error que en su opinión supone «pensar que las reivindicaciones nacionalistas se frenan cediendo terreno. Al contrario -subrayó-, solo se consigue que aumente el nivel de exigencia, y la satisfacción no llegará hasta que consigan un Estado propio».

Blanco realizó esta afirmación durante la presentación de su nuevo libro, La aflicción de los patriotas , en un acto celebrado ayer en la sede de la Fundación Caixa Galicia en A Coruña, donde estuvo acompañado en la tribuna por el presidente de La Voz de Galicia, Santiago Rey Fernández-Latorre, y el director general de la entidad financiera, José Luis Méndez López, autores, respectivamente, del prólogo y la presentación de la obra. La aflicción de los patriotas es una selección de los artículos publicados por Blanco Valdés en La Voz de Galicia, entre el 2002 y el 2007, sobre el nacionalismo y el terrorismo. Y a ambas cuestiones dedicó el catedrático buena parte de su intervención. Así, y aunque «mostró su respeto por quienes defienden las tesis nacionalistas desde las ideas y la democracia», Blanco aludió a la «reivindicación constante del discurso identitario que se produce desde el 2002», y señaló que situaciones como la que se ha planteado por el referendo que prevé convocar el presidente del Gobierno vasco se hubieran evitado «si hubiéramos tenido más firmeza democrática». Remarcó también su «compromiso con la España plural, constitucional, una España capaz de hacer grandes cosas» y, pidiendo disculpas por la inmodestia, valoró que su libro «reconstruye bien estos años de confusión sobre el papel desempeñado por el Gobierno y el Congreso. Y no nos alegramos de haber acertado», apostilló.

El articulista dedicó además unas emotivas palabras a Santiago Rey y a José Luis Méndez, así como a Alianza Editorial, que publicó el libro, y al personal de las fundaciones Santiago Rey Fernández-Latorre y Caixa Galicia, por su trabajo para que la obra pudiera ver la luz.

Sobre Méndez, Blanco Valdés destacó su «papel fundamental en el ámbito de la economía y la difusión de la cultura», mientras que de Santiago Rey elogió «su afecto y apoyo permanente». «Santiago Rey es un personaje central en mi vida -añadió-, un editor de gran calidad que nunca me tocó nada en un artículo, y escribí ya más de 1.500, porque La Voz de Galicia es el periódico más plural de España, donde se oyen más voces». Recordó asimismo que los últimos datos de audiencia y el estudio del CIS sobre la última campaña electoral demuestran que «Santiago Rey convirtió La Voz en un periódico importante».

San Gil se va porque el PP no comparte su «oposición frontal» a la dispersión de España
Denuncia la pasividad ante el plan de Zapatero y los nacionalistas de transformar el país
J. López La Razón 1 Julio 2008

San Sebastián- La presidenta del PP vasco, María San Gil, explicó ayer, en una carta que remitió a los afiliados de su partido en Euskadi, por qué deja la vida política. En la misiva expone que, a su juicio, en los últimos cuatro años se está produciendo una operación «orquestada por el Gobierno» de Zapatero en «connivencia con los nacionalistas», en la que «impera el relativismo» y que «consiste en transformar política y socialmente» España.

Asimismo, precisa que este proyecto «contempla, entre otras cosas, la dispersión de la idea nacional», lo que «permite a los nacionalistas vascos seguir avanzando hacia la autodeterminación», y provoca la «marginación del Partido Popular disimulada con buenas palabras».

Ante esta situación, la dirigente de los populares vascos cree que la acción política de su partido debería «estar dirigida a una oposición frontal a un proyecto que choca en lo esencial» con su idea de España como «una gran nación de ciudadanos libres e iguales» de la que sentirse orgullosos. «Sin embargo, a lo largo de los últimos meses, y especialmente a través del desarrollo del último congreso celebrado en Valencia, he podido confirmar que la dirección nacional del partido tiene una visión completamente distinta de la mía en relación con la situación política y social y con la manera de enfrentarse a ella», prosigue la misiva que San Gil ha enviado a los afiliados.

Además, recuerda que ya manifestó su «desconfianza» en Mariano Rajoy antes de que fuera reelegido líder del PP, y añade que ha comprobado que ella tampoco responde a la confianza de la dirección del partido en Euskadi, por lo que entiende que «lo más honrado» es apartarse de la vida política. En la carta confirma su decisión ya anunciada de no presentarse a la reelección en el congreso que el PP del País Vasco celebrará los días 11 y 12 de julio, en el que se votará la candidatura del presidente de esta formación en Vizcaya, Antonio Basagoiti, como nuevo presidente de los populares vascos.

San Gil destaca que ha sido «un privilegio enorme» presidir el PP en Euskadi, «formado por los mejores hombres y mujeres» de la sociedad vasca, y agradece a los afiliados el apoyo y respaldo recibido durante su mandato.

San Gil achaca su salida a la falta de "oposición frontal" al nacionalismo
G. GASTAMINZA - San Sebastián El País 1 Julio 2008

María San Gil ha dado un nuevo paso en su alejamiento de la política activa. Ha enviado una carta a los 4.000 afiliados populares en el País Vasco para detallar las razones de su despedida de la presidencia del PP. En un breve texto de algo más de un folio, San Gil explica que la discrepancia con la dirección de su partido se basa en cómo éste debe enfrentarse a la "dispersión de la idea nacional, que permite a los nacionalistas seguir avanzando hacia la autodeterminación", una idea que contempla el proyecto de España auspiciado por Rodríguez Zapatero en connivencia con los nacionalistas y que consiste en transformar políticamente y socialmente el país.

María San Gil cree que la acción política del PP debería orientarse a "una oposición frontal" a un proyecto que, según afirma, "choca en lo esencial" con el proyecto de España que defiende su partido.

La todavía presidenta del PP es muy clara: "A lo largo de los últimos meses, y especialmente a través del desarrollo del último Congreso de Valencia, he podido confirmar que la dirección nacional del partido tiene una visión completamente distinta de la mía en relación con la situación política y social y con la manera de enfrentarse a ella. A esta nueva estrategia se ha sumado una parte mayoritaria de los dirigentes vascos. Una vez manifestada mi desconfianza en Mariano Rajoy y comprobado que yo a mi vez no respondo a la confianza de la dirección del PP vasco, creo que lo más honrado, con el partido y conmigo misma, es apartarme de la vida política".

Esta retirada anunciada por sorpresa semanas antes del cónclave de Valencia fue un duro golpe para el liderazgo de Rajoy, acosado entonces por el goteo de deserciones del sector crítico. Y abrió una brecha en el seno del PP vasco al que obligó a adelantar el congreso -se celebrará los próximos 12 y 13 de julio, y ayer concluyó el plazo para designar a los 400 compromisarios- y a elegir precipitadamente un candidato de consenso para sucederla, que será Antonio Basagoiti.

San Gil ha permanecido callada desde entonces. Todavía no ha decidido si asistirá al congreso vasco, que será en Bilbao. Al de Valencia, en el que era compromisaria nata, no fue. Rajoy no la mencionó en su discurso final, aunque después ha dicho que si ella quiere volver tiene reservada una plaza en el Comité Ejecutivo. En el entorno de San Gil insisten en que él "no ha hecho un solo gesto" de reconciliación. El líder, por el contrario, designó para formar parte de la ejecutiva a Maria del Mar Blanco, víctima del terrorismo y una especie de sustituta simbólica de María San Gil.

Iñaki Arteta: “El Infierno Vasco denuncia que hay gente que se va del País Vasco con la sensación de haber salvado su vida”
Christian Rubio Periodista Digital 1 Julio 2008

“Es un absoluto escándalo que la gente tenga que marcharse del País Vasco pensando que ha salvado su vida”. Así denuncia Iñaki Arteta el problema vasco con el terrorismo y la dictadura del nacionalismo. El director de cine, y miembro del Foro Ermua, sigue adelante con su campaña para estrenar El Infierno Vasco, un película para “escuchar la experiencia vital de sus protagonistas” en su lucha contra ETA.

¿Cómo va la campaña de ayuda para que El Infierno Vasco se estrene por fin?
Va muy poco a poco, pero bueno, ya iremos coordinándonos para poderla estrenar. Nuestro objetivo es estrenarla el 23 de octubre en los cines del País Vasco, Madrid y Barcelona.

¿Qué le va a ofrecer a los espectadores que están deseando ver la película?
Pues un aspecto de la realidad que tiene que ver con el terrorismo, con el nacionalismo vasco. Algo que no es desconocido, todos sabemos lo que ocurre en el País Vasco, pero lo que falta es escuchar a los propios protagonistas, su experiencia vital. Todo el mundo sabe que aquí se ha ido marchando gente durante estos años por presiones de distinto tipo y de distinta gravedad, con el objetivo de encontrar una vida mejor y democráticamente más sana. Pero nadie le da la suficiente importancia. La presión nacionalista se extiende mucho más allá de las personas señaladas por la banda terrorista, de las personas extorsionadas, y llega a cada familia de este país. A cada casa llega la presión lingüística, la presión educativa y la presión social de los nacionalistas. Y eso ha significado en muchos casos que personas normales y corrientes hayan decidido marcharse a otra parte de España más tranquila donde su seguridad y libertad de expresión estén garantizadas.

¿Ha recibido el equipo de producción algún tipo de presión durante el rodaje?
No, aquí no se hace mucho caso ni para bien ni para mal. Que a nivel cultural yo no exista aquí en el País Vasco me da un poco lo mismo, pero no tener muchas presiones me alegra para poder trabajar con cierta normalidad, sabiendo que trabajamos a contracorriente.

¿Cree que las dificultades que están apareciendo para sacar el proyecto a la luz son exclusivamente porque es políticamente comprometido?
No, yo pienso que se trata de una película pequeña, documental, que no tiene perspectiva de mucho negocio para los exhibidores y distribuidores, y me parece normal hasta cierto punto. Pero una película de este tipo debería de captar la atención y el interés de la gente relacionada con el cine, ya que es una producción de alguna manera singular porque no hay prácticamente películas que hayan tratado este tema. No me persiguen los distribuidores, entonces me encuentro con bastantes dificultades. Aún así vamos a poner todo nuestro empeño con la ayuda de mucha gente de muchos sitios de España para que se vea y se proyecte.

¿No ha recibido el apoyo de ninguna administración pública?
Para la exhibición, de momento no. Se trata de una cuestión fundamentalmente comercial, no creo que se deba a una persecución o a una cierta censura.

Existen otras películas que tocan el tema de ETA, como Lobo. ¿Sabe si han recibido subvención?
Esas son películas comerciales de primera división. Dentro del documental en el que yo me muevo, las soluciones no suelen llegar. Pero tampoco hago ninguna lectura especial, no me gusta quejarme en ese sentido, yo ya sé cuando hago este tipo de películas que no voy a tener muchas cosas a favor y sigo adelante. Siempre hay alguien que te ayuda. Nos han comprado los derechos varias televisiones y eso es de agradecer.

Siendo usted miembro del Foro de Ermua, ¿está inspirada la película en el espíritu de Ermua?
Sí, compartimos la esencia, la rebeldía contra el nacionalismo que de alguna manera ha sido tratado privilegiadamente desde el Estado español. Mis películas tratan precisamente de historias que expresan una clara denuncia de una situación, que no es muy común desde el mundo del cine pero que es esencial y una prioridad en nuestra sociedad de hoy en día. Hay gente que no puede vivir tranquila ni en las mismas condiciones democráticas que una persona que vive en Albacete o en Guadalajara, y se tiene que marchar del País Vasco con la sensación de que quizás ha salvado su vida. Eso es un absoluto escándalo, y en esa denuncia está anclada la película.

Dice Basagoiti que el Plan Ibarretxe no es más que una excusa para que ETA siga justificando sus crímenes. ¿Qué opinión tiene usted de Ibarretxe?
Es un personaje muy en la línea de la locura a la que ha conducido la existencia del terrorismo y la permisividad del nacionalismo, que a mucha gente ya no le choca ni le escandaliza. Pero siempre que Ibarretxe habla es para decir lo mismo; la misión de todo nacionalista es dar pasos firmes de cara a la independencia, y en ese sentido se unen los terroristas y el mundo radical. Sólo desean eso. No hay ningún plan para integrar a los no nacionalistas, no existe ningún modelo de negociación para intercambiar nada con ellos… Dice que quiere llevar una convivencia amable con España, pero paradójicamente es poco amable con los no nacionalistas que vivimos en el País Vasco. Para una persona razonablemente normal todo este asunto es un escándalo, y que se permita desde el Estado tener la creencia que este señor va a conseguir hacer la consulta me parece que no es de recibo.

Cabrera dice otra vez que "garantizará la enseñanza" en español sin tomar ninguna medida
 Periodista Digital  1 Julio 2008

Y lo dice sin ponerse colorada. La ministra de Educación Mercedes Cabrera, ha asegurado que "garantizará la enseñanza" tanto del castellano como del resto de lenguas oficiales, por lo que se comprometió a trabajar "a favor" de la riqueza lingüística e histórica del país. Frases vacías mientras la merma de los derechos de las personas que quieren usar, o que sus hijos usen, el español en la educación están claramente conculcados.

Cabrera se pronunció así en declaraciones a los medios de comunicación antes del acto inaugural de los Cursos de Verano que organiza la Universidad Complutense en la localidad madrileña de El Escorial. "Tenemos en España una lengua común y unas lenguas cooficiales", indicó, para apostillar que la Constitución "defiende" todas ellas, y valora su "riqueza".

"Como ministra de Educación, nuestro objetivo fundamental es garantizar la enseñanza de todas ellas, y además trabajar a favor de esta riqueza ling~ística e histórica", resumió, antes de expresar su deseo de no pronunciarse más sobre la declaración, titulada 'El Manifiesto por una lengua común' y suscrita por un grupo de intelectuales, muchos de ellos próximos a la formación liderada por Rosa Díez Unión, Progreso y Democracia (UPyD).

Entre ellos destacan Mario Vargas Llosa o escritores y pensadores como Fernando Savater, Álvaro Pombo o Carlos Martínez Gorriarán. Finalmente, en relación a la comparecencia del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en el Pleno del Congreso de los Diputados y prevista para el próximo miércoles, la ministra subrayó que su líder ya ha explicado "suficientemente" la situación económica y que, en su cita en sede parlamentaria, "volverá a explicar cómo el Ejecutivo ha estado tomando decisiones" en este ámbito "desde el inicio de la legislatura".

El PSC rechaza el Manifiesto y defiende la inmersión en catalán
IVA ANGUERA DE SOJO ABC 1 Julio 2008

BARCELONA. El Manifiesto por la Lengua Común centró ayer la reunión de la Ejecutiva del PSC, cuyo viceprimer secretario y portavoz, Miquel Iceta, rechazó tajantemente un texto que «rompería el actual modelo de inmersión lingüística» catalán. Los socialistas catalanes responden así a la iniciativa de Fernando Savater y varios intelectuales más en favor de reformas legislativas en defensa del castellano, frente a modelos de inmersión como el catalán, gallego y vasco. Lo hacen, eso sí, un día después de que el presidente del Gobierno abriera la vía al rechazar el texto y argumentar que la Constitución ya defiende suficientemente el castellano.

En la misma línea se expresó ayer Iceta, quien consideró «innecesaria» la defensa institucional que reclama el manifiesto, porque «la garantía constitucional del castellano es total y absoluta», al establecer la Carta Magna que «todos los españoles tienen el deber de conocer y el derecho a utilizar el castellano». Y dado que el Tribunal Constitucional ha considerado válida la legislación lingüística de las comunidades con lengua propia, añadió Iceta, la movilización iniciada por Savater es inútil.

La inmersión, en peligro
Es más, la propuesta «rompería con el modelo lingüístico» catalán, en el que el catalán es la única lengua vehicular de la enseñanza primaria y secundaria, al proponer una doble red escolar que permita la escolarización en castellano. Una opción que los socialistas catalanes rechazan tajantemente.

En ese contexto, Iceta aseguró que el Manifiesto ha provocado «sobre todo sorpresa» entre el socialismo catalán, por considerar que «en Cataluña no existe conflicto lingüístico», pero se mostró convencido de que este debate no se trasladará al Congreso del PSOE que debe celebrarse el próximo fin de seamana. Y advirtió de que el PSC evitará entrar a fondo en este debate, en el que sólo se sienten cómodos sus socios de Esquerra Republicana.

Precisamente, el secretario general de los republicanos y portavoz del partido en el Congreso, Joan Ridao, calificó de «hurto a la inteligencia» el Manifiesto en defensa del castellano y afirmó que el castellano es una lengua oficial en Cataluña por «imposición de muchos siglos». Ridao atribuyó la iniciativa a «personas que viven en un auténtico microclima mesetario, que desconocen o quieren desconocer la realidad que se vive en Cataluña, País Vasco o Galicia». Además, el independentista descalificó el texto al tacharlo de «producto del nacionalismo lingüístico español excluyente y caduco» que «revela, además, una clarísima ideología supremacista por parte de la cultura castellana que parte de la premisa de que hay lenguas mejores que otras».

«Si el catalán no ha desaparecido después de siglos de persecución secular, ¿cómo va a desaparecer el castellano, que tiene una fuerza política y cultural enorme en todo el mundo? », concluyó Ridao.

Por su parte, la coordinadora de UPyD en Cataluña afirmó que la normalización lingüística catalana «no es más que una versión catalanista de la «kulturkampf» del nazismo» y aseguró que se movilizarán para conseguir más adhesiones al manifiesto.

La coordinadora catalana del partido liderado por Rosa Díez rechazó el modelo de inmersión lingüística catalán por tener como objetivo, en su opinión, la creación de una comunidad monolingüe catalana, hecho que «discrimina la libertad y los derechos de los ciudadanos». UPyD ha anunciado que colocará mesas de recogida de firmas en favor del manifiesto por todo el territorio catalán durante todo el mes de julio, a la vez que pidió el apoyo de asociaciones y partidos.

polémica lingüística
El Ayuntamiento coruñés desiste en su lucha por reivindicar la «L» en el topónimo

El pleno acordará el próximo lunes poner fin a una polémica iniciada en 1992 con acciones judiciales
La Voz 1 Julio 2008

El pleno municipal coruñés tiene previsto aprobar el próximo lunes un decreto de la alcaldía en el que se acuerda desistir de las acciones judiciales pendientes que reivindican el uso del topónimo de la ciudad en su forma castellana. De esta forma se zanjará una polémica iniciada el 2 de enero de 1992, cuando la Mesa pola Normalización Lingüística interpuso un recurso contencioso-administrativo ante el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia porque el Ayuntamiento no reconocía ni utilizaba como nombre oficial el de A Coruña.

El jefe de los servicios jurídicos municipales aclara que aunque se trata de un asunto competencia del pleno, por razones de urgencia y para evitar una imposición de costas, el acuerdo de desistimiento puede ser adoptado por el alcalde y este, a su vez, dar cuenta en el pleno para su ratificación.

Tras las pasadas elecciones municipales y con la formación del gobierno bipartito PSOE-BNG en A Coruña la polémica sobre el topónimo comenzó a disiparse. De hecho, fue sumamente significativo el hecho de que con la renovación de cargos en María Pita se crease una concejalía de Normalización Lingüística, algo impensable durante la época de Francisco Vázquez como alcalde. La edil de Normalización, la nacionalista Ermitas Valencia, comentó al poco tiempo de ocupar su cargo que existía una voluntad clara de finalizar con un proceso judicial que ya no tenía sentido. De todas formas, aclaraba que el único que tenía potestad para hacerlo era el alcalde, Javier Losada. Ahora, con este decreto, se pondrá fin al único recurso de casación que sigue los trámites judiciales en el Tribunal Supremo. De hecho, el pasado 10 de enero, este Tribunal admitió a trámite el recurso de casación del Ayuntamiento y desestimó la alegación de inadmisión preformulada por la Mesa de Normalización. Según estiman desde los servicios jurídicos del Ayuntamiento coruñés, el auto del Supremo por este recurso posiblemente será similar a los anteriores y, por lo tanto, obligará al Concello a utilizar la forma oficial del topónimo (A Coruña) y, además, con imposición de las costas.
 

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