AGLI

Recortes de Prensa    Viernes 4 Julio 2008

Lengua y costes de transacción
POR FERNANDO FERNÁNDEZ ABC 4 Julio 2008

LA mayoría de ustedes no habrá oído nunca este término, que es un anglicismo más de los muchos que usan los economistas para definir conceptos elementales. Puede entenderse aproximadamente como el coste de hacer negocios, el tiempo que tardan y el dinero que les cuesta a dos personas ponerse de acuerdo en una transacción, en un intercambio de bienes por dinero. Funciona como una especie de impuesto implícito que condiciona la manera en que una determinada sociedad resuelve el problema económico. Su nivel en un momento dado es el resultado de costumbres, normas sociales, leyes y regulaciones implícitas o explícitas que afectan al quehacer económico. Es evidente que cuanto menores sean estos costes, más fáciles son el comercio y la actividad económica y mayores el crecimiento y la creación de empleo.

Si me han acompañado hasta aquí, pronto comprenderán, espero, que no es que quiera aprovechar esta columna para impartir la conferencia que me han rechazado en una universidad de verano, sino que las cosas se están poniendo muy feas en España en este capítulo que de manera tan importante afecta a la competitividad de las naciones.

Les confieso que este artículo se me ocurrió cuando andaba buscando argumentos económicos para adherirme al Manifiesto por la lengua común. Ya sé que hay cosas más importantes que la eficiencia económica. Será por deformación profesional o por ese utilitarismo tan denostado a derecha e izquierda, pero me encuentro mucho más cómodo cuando puedo apoyar mi posición en argumentos que conduzcan al crecimiento económico y social, que ese siempre viene después. Y un idioma común es un gran activo para el entendimiento entre los pueblos, y también para el comercio y para la prosperidad. Eso lo saben bien en Bruselas, donde las diplomacias francesa, británica y alemana luchan cada día, en cada reunión, en cada comparecencia pública, por el uso de su idioma.

Uno esperaría que con la que está cayendo en economía -hasta el vicepresidente Solbes parece ahora añorar la estanflación como un mal menor- los poderes públicos se tentarían los machos antes de complicar más las cosas. Pero esa lógica no entra en el discurso fundamentalista. Qué más dan unas décimas de paro e inflación si podemos aprovechar la debilidad del Gobierno y la complicidad de buena parte de intelectuales para recrear nuestra realidad nacional. Cataluña, País Vasco y Galicia están aprobando nuevas normas que imponen el uso de su otra lengua propia en la vida educativa, social y económica. Me niego a aceptar la ficción nacionalista que considera ajeno e impuesto el castellano; cuánto me acuerdo de Cela y de su rechazada enmienda constitucional. Mientras tanto, un manifiesto por la lengua común desata las iras de los nacionalistas. Qué desproporción entre causa y efecto. Las normas aprobadas en las citadas comunidades autónomas suponen una lesión de derechos constitucionales, una intromisión más en decisiones personales y una pésima política económica.

El Manifiesto es tan sólo un aldabonazo moral y ni siquiera servirá para inspirar al Gobierno. Y eso que tiene una oportunidad como el penalti de Fábregas. Economía ha anunciado la presentación de una ley-paraguas para trasponer la directiva de servicios que afectará a siete mil normas estatales y autonómicas. Puede poner coto a la inflación normativa de las comunidades, a su voracidad diferenciadora y a la gradual erosión de la unidad del mercado interno en España. Puede también acabar con algunos excesos en materia idiomática, perfectamente visualizables como prácticas restrictivas de la competencia en servicios profesionales ante las autoridades de Bruselas. No creo que sea aventurado predecir que contaría con el apoyo pleno del Partido Popular. Pero no lo hará, por cálculo electoral y también por prejuicios. Nada hay más franquista que seguir considerando la defensa del castellano como idioma común, una forma fascista de entender España. La Eurocopa ha servido para recuperar la bandera nacional como símbolo de unidad sin más concesiones que llamarla «la roja». Me alegro, pero no consigo imaginar qué hará falta para recuperar el español como lengua común. Pensaba que bastaría una buena crisis económica. Ahora ya no estoy tan seguro, porque parece que los socialistas han hecho suyo el pensamiento Arzalluz de que bien vale sacrificar unos cuantos michelines por los principios fundamentales del Movimiento.

Réquiem por el castellano
Daniel Martín Estrella Digital 4 Julio 2008

Un grupo de intelectuales españoles —fabuloso oxímoron— ha escrito un manifiesto en defensa del castellano. Según estos ilustres nombres comandados por el sabio más camaleónico Fernando Savater, en Cataluña, el País Vasco y Galicia el idioma COMÚN a todos los españoles ha sido arrinconado por las respectivas políticas de los Gobiernos autonómicos. Ciertamente, en cuanto asoma un pequeño atisbo de nacionalismo provinciano y secesionista el castellano se convierte enseguida en la primera víctima de los planes educativos, administrativos y opositores, y se le trata como si fuese el idioma de un pueblo invasor. Como compensación, los gobiernos autonómicos potencian las lenguas vernáculas para que los niños se comuniquen mejor con los pocos y cercanos que con los muchos de muchas naciones.

Aquí no hay que buscar culpables de un solo partido. En Cataluña Puyol fue relevado por Maragall; en Galicia Fraga hizo del gallego su santo y seña; y en Euskadi todos son felices cantando el “Desde Santurtzi a Bilbo”. Tan mono es todo esto que en Asturias ya comienzan a llamar Ovieu a Oviedo y en la Comunidad Valenciana, en las Islas Baleares y en Aragón tienen sus muy peculiares dialectos idiomáticos. España es puro disparate, y en esto de los idiomas es donde más se nota desde mucho antes de que cuatro intelectuales defendieran la lengua de todos los españoles y otros quinientos millones de personas.

Ciertamente, la política idiomática de la Generalitat, la Xunta y la Lehendakaritza es pueblerina y, más que favorecer al catalán, al gallego o al euskera, perjudica a catalanes, gallegos y vascos. Allá ellos, que con el Estado de las Autonomías cada uno es libre de irse al carajo según la idiosincrasia de cada pueblo o territorio. El problema, más allá del ninguneo del castellano en aquellos lares, es su pésimo estado de salud en nuestro país.

Por ejemplo, la Real Academia se ha ido llenando de mindundis pseudoanalfabetos que visten mucho pero escriben poco... y muy mal. Los estructuralistas se han hecho con el control de la asignatura de Lengua y Literatura y los alumnos aprenden algo que tiene poco o nada que ver con el sentido común del que hablaba Unamuno. Los periódicos, por poner en evidencia tan solo uno de sus lamentables y continuos errores, titulan con queísmos sus primeras planas. Los escritores de literatura infantil escriben de oído y siembran en los cerebros de los más pequeños un idioma pobre y, muchas veces, agramatical.

Por eso, ya no me extraña encontrar en una prestigiosa y reciente traducción de Noche de Reyes, de Shakespeare, la palabra dirijiendo o en una de Papá Goriot, de Balzac, el término protejió. El rigor se ha perdido en todas las cosas que tienen que ver con el idioma y menudean los errores de todo tipo y condición. Pronto, hasta El Quijote lo llenarán de erratas —los estructuralistas dicen que Cervantes era leísta—.

Pero tampoco es para tanto. El idioma que aprenden mal, muy mal, en Galicia, Euskadi y Cataluña, y no mucho mejor en el resto de España es un idioma que en los últimos años ha entrado en una fase de cambio radical. Gracias a los principales medios con los que actualmente nos comunicamos por escrito —SMS y MSN—, la ortografía y la gramática han desaparecido. La cuestión ya no trata sobre el estilo o la calidad del discurso. Lo importante es hacerse entender y hacerlo con la menor cantidad de letras posibles. Adiós, así, se convierte en “a2”, cuándo en “knd” y así podríamos seguir hasta el infinito.

Lamentablemente, tampoco es que necesitemos un idioma mucho más profundo —para qué engañarnos, hoy en día poca gente tiene mucho que decir— y este sucedáneo sirve perfectamente para el paisanaje español del siglo XXI. Por otro lado, tan grave como lo que ocurre en Cataluña es el sistemático ataque feminista contra el masculino genérico que, patéticamente, va ganando adeptos. Cada vez que Ibarretxe dice vascos y vascas —poco caballero, el lehendakari—, De la Vega habla de jueces y juezas y la inefable Bibiana Aido habla de miembras, el castellano se acerca, un poquito más, a su lenta e imparable agonía.

Claro que, siempre entendiendo que en cualquier caso empobrecen nuestra lengua, hay una clara diferencia entre el fenómeno tecnológico y los nacionalismos y el feminismo. Aquel es un fenómeno esencialmente popular. Y si la Academia vela por el castellano, cualquier idioma es construido y evoluciona según lo va utilizando la gente. Estos, por el contrario, son fruto de la ignorancia más arrojada y los intereses políticos más execrables. Imponer un idioma siempre es una bajeza. Y cuando se hace en perjuicio de los ciudadanos, que así dominan peor la lengua más universal, las consecuencias son merecidas desde que vivimos en democracia. Que unos intelectuales hayan firmado un manifiesto ni cambia ni mejora nada. Una vez más, las mentes españoles se limitan a señalar lo obvio y a denunciar el escándalo perfectamente conocido y escandalosamente asumido.

dmago2003@yahoo.es

Otra generación sacrificada
AURELIO ARTETA El Correo 4 Julio 2008

CATEDRÁTICO DE FILOSOFÍA MORAL Y POLÍTICA DE LA UPV-EHU

E n su irreparable ingenuidad uno se había tomado en serio la solemne llamada al debate que hacían las autoridades de Política Lingüística al presentar su ponencia básica. Falsa alarma. Publiqué aquí mismo un artículo, 'Unas Bases sin fundamento' (24-5-08), en el que pasaba revista crítica a ese proyecto, y de momento no ha habido la menor respuesta. Se diría que la obligación de replicar va en los cargos o en las encomiendas públicas que algunos ostentan, pero les cuesta horrores darse por aludidos. La razón es simple y no me pilla de nuevas: sencillamente carecen de argumentos convincentes y lo saben. Entretanto, los atropellos en esta materia siguen su curso diario. Pero ya anuncié que volvería a la carga contra esas inanes 'Bases para la política lingüística de principios del siglo XXI'. Tras veinte años de intentarlo, ya no espero persuadir a ningún responsable de esta política: me conformo con dejarles con las vergüenzas al aire.

La lista de falsas premisas allí contenidas no había terminado. El euskera es un patrimonio cultural que 'debe' conservarse vivo, escriben, pero los redactores no se toman la molestia de argumentar el porqué de tal deber. Pues si los patrimonios son nuestros, y no nosotros de los patrimonios, tenemos derecho a conservar unos y a prescindir de otros según nuestra conciencia, la realidad social y las necesidades públicas nos lo aconsejen. Con indignados aspavientos se defiende que el euskera no se alinea con una particular ideología, la nacionalista, y mucho menos con la violencia. ¿Cómo que no? No es el euskera, sino la política lingüística vasca la que ha sido y es clamorosamente nacionalista en sus presupuestos, en sus objetivos confesos y en los inconfesados. Y es una política, mal que les pese, vinculada a la violencia terrorista (no a la 'violencia'): porque ETA la hizo suya y se ha hartado de amenazar a los 'enemigos del euskera' (?).

No podía faltar el tópico multicultural de que la diversidad representa siempre una riqueza incontestable, lo que está muy lejos de ser cierto. Y que el multilingüismo sea «un valor preciado que hay que fomentar en este mundo globalizado» no parece una razón favorable al aprendizaje del euskera. Qué lenguas nos sean más valiosas (útiles) dependerá del tipo de comunicación que se busque y con qué personas queramos establecerla. ¿O alguien duda de que inglés y español, lo mismo para la ciencia, el comercio o el turismo, resultan hoy un poco más valiosos que el euskera como lenguas francas que son?

Pero se dirá que estas Bases cuentan con el mérito de reconocer lo que hasta ahora apenas se había reconocido, y eso es verdad. Lo que pasa es que tales reconocimientos, lejos de propiciar las conclusiones debidas, se acompañan de las opuestas y componen un galimatías cuajado de contradicciones. Se reconoce así que el euskera no es la única ni la principal lengua del País Vasco y hasta que en algunas zonas -¿no será en casi todas?- predomina el castellano. En suma, que ha sido y sigue siendo lengua minoritaria entre nosotros. Pero ello no obsta para sostener también que los vascohablantes no pueden recibir trato de minoría lingüística en el País Vasco. Se reconoce la desproporción entre los «titulados en aptitud del euskera» (sic) y su escaso uso del idioma en el trabajo para el que se les demanda ese certificado. Lo que tampoco hace reconsiderar la exigencia de ese título en la Administración, hasta ahí podríamos llegar. Tras tantos años de esta política reconocen también que el euskera ha sido «un idioma dependiente de traducciones de textos originalmente redactados en castellano y la creación en euskera... ha quedado reducida a la nada». Y no es de preocupar tanto la confesión del fracaso como el prolongado silencio y disimulo en que se ha mantenido...

Como un gran descubrimiento, proclaman lo evidente: que «la mayoría de las personas usamos la lengua que nos resulta más natural, la que empleamos con mayor expresividad y frescura para comunicar emociones y sentimientos» y todo lo demás.

Pero, a fin de asegurar el crecimiento del euskera «de la manera más natural posible» (¡!), nada mejor que proponerse «contrarrestar la influencia del castellano en la vida cotidiana» o, lo que es igual, eso que llaman «remover las inercias».

Menos mal que esta política lingüística no iba contra otra lengua y no trataba de marginar a nadie... Se establece después algo tan sensato como que «los ciudadanos ponen a la par o por encima de la lengua otros valores de peso». Muy bien, sólo que en lugar de señalar la opción más valiosa (aquí, la 'justicia lingüística'), la Comisión se permite reprochar al mundo del castellano «vivir de espaldas a la comunidad vascohablante». Como si ambas comunidades no se comunicaran ya en su lengua común: el castellano. De suerte que aceptan que cada lengua tendrá «sus ámbitos de uso», en unos como principal y en otros como secundaria, y que se dan «situaciones diferentes de un territorio a otro». Pero enseguida los redactores lo olvidan, y prosiguen llamando al euskera «lengua minorizada» y al uso de la lengua predominante nada menos que un acto de «imposición hacia la minorizada».

Después de tantas contradicciones, no importará añadir unas pocas más. Verbigracia, en esta política para el siglo XXI todo se fía a la voluntad del ciudadano, como si bastara querer un objetivo, y no imponerlo por la fuerza, para que resulte por ello mismo justo y deseable. Con tal de que sea libre, esa voluntad espontánea (?) de la gente adquiere sin más derecho a lo querido. Según esta simpleza democrática, la voluntad mayoritaria cuenta con legitimidad aunque decida la supresión de derechos de otros. Pero es que nadie ignora, ni siquiera la Comisión, que hace tiempo esa presunta libertad del ciudadano vasco se halla demasiado recortada. «Si como resultado de una determinada política se está empujando a alguien a estudiar y usar una lengua forzosa y obligatoriamente, algo está fallando». ¿Hipótesis o autorretrato? Pues, entonces, ¿cuánto fallará esa política que obliga a todos a estudiar una lengua como vehículo de enseñanza escolar, como mérito desmesurado o requisito para tantos empleos públicos que sería escandaloso y agotador enumerar?

La voluntad es buena, pero el voluntarismo malo. Entiéndase aquí por voluntarismo la actitud de «impulsar sin límites la voluntad (cuantitativa) de extender el euskera»; sin límites y, como sabemos, también sin fundamento. ¿Y por qué es malo, padre? No porque así se corre el riesgo de violar los derechos del ciudadano, sino tan sólo porque aumentarían las debilidades de los hablantes y el euskera no ganaría nada con eso. Así las cosas, el colmo de voluntarismo infundado e ilimitado será el de una política lingüística que se excede hasta el punto de llegar adonde no debe. O sea, donde no hay lengua ni hablantes. Y ese colmo, tal como declara la mar de satisfecha la Comisión, ya se ha alcanzado: «la presencia del euskera (sic) ha accedido a esferas y lugares 'donde nunca antes había estado presente' (entrecomillado mío)». Eso vale desde luego para muchas esferas de la Administración y del saber, para lugares de Vizcaya y zonas enteras de Álava y Navarra. Pero lo que es denunciable como atentado contra la ciudadanía, a los redactores les parece digno de aplauso. He ahí una política que, lejos de responder a la realidad, se enorgullece de ir contra ella e inventar otra nueva a su conveniencia. ¿Habrá mayor signo de desprecio hacia los conciudadanos?

Sí, hay otro por lo menos. Pese a haber destinado más recursos y dinero que nunca al servicio del euskera, «debemos reconocer sin temor que nuestra sociedad no será bilingüe en otros 25 años...». Uno cree más bien que debería mostrarse bastante temor y hasta temblor en ese reconocimiento. En ningún párrafo de estas Bases se logra justificar que nuestra sociedad 'deba' ser bilingüe, pero se decreta que 'tiene que' llegar a serlo. Será pues una meta ilegítima, y las mismas resistencias que encuentra el empeño no hacen sino confirmar su ilegitimidad. Porque no son resistencias nacidas de la mala voluntad de la gente, sino de que su realidad vuelve innecesaria esa meta. Pero para el nacionalismo será obligatoria, aunque cueste otro cuarto de siglo de despilfarro, arbitrariedad y sufrimiento. Se ha sacrificado ya a una generación y se disponen a sacrificar a la siguiente. Esta sociedad plural que quieren convertir en pueblo singular, ¿consentirá seguir con la cabeza gacha?

El debate sobre el Manifiesto de la lengua común
Si este Manifiesto por la lengua común ha de ser criticado, ha de serlo por lo que dice, no por lo que se le supone que dice. Y aún menos por lo que los nacionalistas y allegados querrían que dijera para alimentar su victimismo.
Antonio Robles Libertad Digital 4 Julio 2008

“Desde los tiempos de Calderón, en España se ha practicado el malsano ejercicio de no entenderse”, escribe el director teatral Juan Carlos García de la Fuente, a propósito del debate sobre el Manifiesto por la lengua común que El Mundo ha organizado en sus páginas, con 50 intelectuales a favor y en contra.

Y es evidente que, después de leer la primera entrega, es lo primero que salta a la vista. Esta polémica es ya antigua, y se remonta, por poner una fecha, a 1981, con el primer manifiesto Por la igualdad de los derechos lingüísticos. Pero más antigua resulta todavía la mala fe para distorsionar el mensaje que esta polémica ha protagonizado desde entonces.

Nunca se ha manifestado nada contra el catalán u otros idiomas regionales; al contrario, en todos ellos, de manera directa o indirecta, se ha tenido la voluntad de manifestar apoyo y ayuda. En muchos casos, además, quienes los firmaban eran bilingües. Y también siempre, en cada uno de los manifiestos, se ha denunciado la intención del poder nacionalista de excluir a la lengua común española de las instituciones autonómicas. Y siempre, y en todos ellos, se ha centrado la denuncia sobre la merma de los derechos lingüísticos de los ciudadanos, no sobre el peligro de extinción del castellano.

Y si la cosa es tan evidente, ¿por qué aún hoy, personas ilustradas como un buen puñado de estos intelectuales siguen mostrando reticencias a este Manifiesto por la lengua común con la justificación central de que el castellano no está en peligro o que se ataca a las lenguas regionales?

Es evidente, porque desde el principio, el nacionalismo lingüístico había de ensuciar las justas reivindicaciones de los derechos democráticos de los ciudadanos para enmascarar las sucias intenciones de quienes han venido utilizando las lenguas regionales como coartada de construcción nacional. El historiador Fernando García de Cortázar, uno de los participantes en el debate, lo ha dicho claro y conciso: “El drama de España es que se ha hecho de las lenguas regionales la base objetiva de un principio de adquisición de ciudadanía, de delimitación de pertenencia a una comunidad y en consecuencia de exclusión”.

Esa evidencia, sin embargo, no delata a toda la sociedad de las comunidades bilingües, sólo a las élites nacionalistas que han venido utilizando las instituciones autonómicas, sus medios de comunicación y un ingente presupuesto público para transmitir esa distorsión a toda la sociedad española. El contexto histórico le ha ayudado muchísimo, porque después de la dictadura lingüística de Franco, cualquier arrope a las lenguas regionales era legítima a priori y, por el contrario, cualquier defensa de la lengua que el dictador mantuvo como única oficial, era sospechosa de retrógrada. Y ese contexto junto a las mezquinas políticas partidistas, más la incapacidad intelectual para pensar el tiempo histórico objetivamente sin el lastre de los complejos a ser tachados de carcas, han sido la causa de una atmósfera distorsionada que les lleva a afirmar a progres de profesión como Suso de Toro: “Pretenden (los del Manifiesto) eliminar las otras lenguas y para ello tenemos que desaparecer los hablantes (de las lenguas regionales). O a antifranquistas retroactivos, como el escritor José Manuel Caballero Bonald: “Lo siento, pero hay algo en todo eso que me recuerda aquellas indignas proclamas franquistas exigiendo a los catalanes, a los vascos, a los gallegos que hablaran la lengua del imperio”.

Puedo entender que ciudadanos sin relación con la política o el conocimiento ilustrado puedan estar intoxicados por la desinformación y deformación nacionalista, pero no es de recibo que personas informadas que se preocupan todos los días por la igualdad de género, la defensa de los animales o la libertad de expresión, sean incapaces de defender el derecho de cualquier padre para elegir la lengua vehicular en la que tienen que estudiar sus hijos que consideren oportuno, además de la lengua regional correspondiente si vive en comunidades bilingües.

Si este Manifiesto por la lengua común ha de ser criticado, ha de serlo por lo que dice, no por lo que se le supone que dice. Y aún menos por lo que los nacionalistas y allegados querrían que dijera para alimentar su victimismo e intoxicar la buena fe de los que tienen una inclinación permanente por los que pasan por débiles.

Aplicándome el cuento de la primera cita que iniciaba este artículo, es preciso comprender a una amplia parte de la ciudadanía de Cataluña y demás comunidades bilingües, su buena fe al creer que sólo si se discrimina a favor de los idiomas regionales, el recelo ante la lengua común será menor. Es una creencia muy extendida, y aunque objetivamente tal aptitud es una aliada natural de las políticas excluyentes de los nacionalistas, no participan de las intenciones torcidas y últimas de éstos. Incluso entre ellos, hay quien es consciente del uso, pero no considera que la fuerza del nacionalismo excluyente sea tan preocupante como el Manifiesto dice. Como el filósofo Víctor Gómez Pin: “¿Qué a algún gestor cultural le gustaría erradicar una de las dos lenguas? No lo dudo, pero en este asunto las intenciones cuentan menos que las relaciones de fuerzas”.

Sin lugar a dudas, de este primer tercio de intelectuales que han confrontado ideas, Félix de Azúa es quién con mayor conocimiento de causa sitúa el problema que plantea el Manifiesto.

RAE: ni limpia, ni fija ni da esplendor
De Blanca Torquemada ABC 4 Julio 2008

Ahora resulta que la Real Academia Española no tiene nada que decir sobre el Manifiesto por la Lengua Común, en un momento en el que el castellano se ha proscrito en las aulas y hasta en los patios de colegio de parte de España. Ay, malos tiempos corren (no ahora, sino desde hace ya unos cuantos años) en el caserón de la calle Felipe IV, sometido a los designios atrabiliarios de su director, Víctor García de la Concha, entreverados con la pugna de intereses mediáticos y editoriales enfrentados. Hay situaciones, como la ahora planteada, en las que la veterana institución no sólo no está a la altura de su lustroso lema ("Limpia, fija y da esplendor") sino que se aparece ante la estupefacta opinión pública como un cenáculo de intrigas de salón (dicho sea con todo el respeto a no pocos académicos que sí están en las cosas que importan) en el que algunos sólo aspiran a perpetuarse en el privilegio de pisar mullidas alfombras de la Real Fábrica de Tapices, en vez de mostrar el debido grado de compromiso con la defensa del español.

Por supuesto, bastantes miembros de la RAE han refrendado el manifiesto, pero a García de la Concha le irritó una mera e inevitable pregunta periodística de ABC (la de "¿qué va a hacer usted?"), porque lo que de verdad le gusta, en su acolchada relación con los medios informativos, es relatar cómo en toda Iberoamérica se le recibe con honores de jefe de Estado. Esquizofrénico está resultando también el papel de la académica Carmen Iglesias, doctora Jekyll como denodada defensora del manifiesto y Mrs.Hyde al rubricar el último escrito en el que la RAE se sacude cualquier tentación de implicarse en la reivindicación. Con asepsia que trata de evitar cualquier tipo de molestia al poder establecido (ocurrió antes con Aznar y ahora con Zapatero), la Academia, mal orquestada por su director, está contribuyendo a que un manifiesto que ha partido de un grupo de intelectuales de primer rango sea colocado bajo la sospecha de "cosa facha" o fuera de lugar. No lo logrará, porque el clamor social en favor de esta causa crece y no habrá quien lo domestique desde una cómoda poltrona.


La extensión de la lengua vasca
Cuatro de cada diez estudiantes de líneas en castellano suspende euskera en selectividad
Las pruebas de acceso a la Universidad cambiarán en 2010 y afectarán a los alumnos que se matriculan ahora en primero de Bachillerato
MARTA FDEZ. VALLEJO El Correo 4 Julio 2008

BILBAO
m.f.vallejo@diario-elcorreo.com

Un 96,5% de los 7.500 jóvenes que se presentaron en junio a las pruebas de selectividad aprobaron. Más de la mitad, el 54%, eran estudiantes de modelos euskaldunes que completaron el examen en lengua vasca. El resto, cerca de 3.500, habían cursado el Bachillerato en las líneas en castellano y eligieron ese idioma para hacer los ejercicios. La nota media fue un siete. Un total de 1.310 suspendieron el examen de euskera, según los datos recogidos por la UPV. En concreto, cuatro de cada diez de los que llegaban de las aulas de castellano.

La prueba de acceso a la Universidad se ha convertido en un mero trámite, porque la inmensa mayoría de los estudiantes la superan sin dificultad. El euskera se ha colocado en estos últimos años, sin embargo, como uno de los escollos para los estudiantes castellanohablantes. No supone un handicap grande ya que la nota final se obtiene de hacer media con el resto de materias: Lengua Castellana, Filosofía o Historia, Lengua Extranjera y las asignaturas de cada modalidad como Matemáticas o Física. A los alumnos que eligen carreras con notas altas de corte -como Medicina, Odontología, Comunicación Audiovisual o Arquitectura- perjudica en mayor medida. «En el colegio de mi hija sólo han aprobado euskera apenas 20 alumnos de las tres clases. Han suspendido chavales que tenían un notable y hasta un sobresaliente», señala Ana Ruiz, madre de una joven que necesitaba media alta para acceder a Medicina y sacó un 1 en el ejercicio.

Exentos
El examen de Euskera ha cosechado similar proporción de suspensos que el de Inglés. La nota media de ese examen de idioma extranjero fue de un 6,7%, también parecida a la que obtuvieron los más de 7.300 estudiantes que se examinaron de Lengua Vasca.

No todos los alumnos que hacen la selectividad están obligados a completar la prueba de euskera. Cerca de 300 estudiantes no se presentaron al examen este pasado junio por estar exentos de estudiar el idioma. Son escolares que por haber permanecido al menos un año fuera de la comunidad pueden renunciar a la materia. «Cursan una asignatura menos durante toda su vida académica y, al llegar a selectividad, se enfrentan también a un examen menos y juegan con la ventaja de no tener que hacer media con esa asignatura», resume el responsable de la asociación de padres de un centro concertado vizcaíno. Hay cerca de 7.000 exentos en el sistema vasco de enseñanza, según los datos facilitados por el Gobierno vasco.
Los responsables de la consejería van a poner fin a esa práctica. Han dado vuelta a la normativa de las exenciones en el nuevo decreto de currículum vasco. Desde el próximo curso todo estudiante que «permanezca más de un año en Euskadi deberá estudiar euskera», recordaron, con lo que práctica totalidad de los jóvenes que lleguen a la selectividad tendrán que medir sus conocimientos de ese idioma.

Los alumnos que se han matriculado este año en primer curso de Bachillerato se enfrentarán a la nueva prueba de selectividad adaptada al Espacio Europeo de Educación Superior. El Ministerio de Educación aún no ha aprobado el decreto que regulará los futuros exámenes, pero ya ha trascendido que las pruebas medirán más las habilidades que los conocimientos concretos. Supondrán, por tanto, «un menor esfuerzo memorístico», apuntaron fuentes ministeriales.

Hay ya responsables de universidades españolas que se han pronunciado a favor, incluso, de que se supriman los exámenes de selectividad. Consideran que hacer una criba en un momento en el que hay dificultades para llenar las aulas en muchas carreras ha dejado de tener sentido.

La coacción del Gobierno vasco
Germán Yanke Estrella Digital 4 Julio 2008

Bien, para ir preparando el terreno, el Gobierno vasco quiere ahora obligar a las empresas a que atiendan a sus clientes y ofrezcan sus servicios tanto en euskera como en castellano. Un plazo para adaptación y una considerable cantidad de dinero público completan el desafuero. El decreto anunciado es ridículo y el empeño de las autoridades nacionalistas por eliminar las libertades de los ciudadanos debería empezar, como ha dicho el popular Antonio Basagoiti, por desplazar de cargos públicos y servicios oficiales a todo aquel protegido que no hable vascuence. Eso sí que sería una diáspora de calado y dejaría al PNV en calzoncillos.

Todo responde a un doble objetivo. Por un lado, fingir una nación, dilapidando recursos públicos en primer lugar, y después, o cuando no se llega, obligando a los ciudadanos y vulnerando sus derechos. En contra de la retórica, la ofensa que con ello se hace a la lengua vasca es sensacional ya que, a la postre, se la identifica con el totalitarismo político y la negación de sus derechos ciudadanos. Pero, por otro lado, coincide perfectamente y se integra en un proyecto (el Plan Ibarretxe, la autodeterminación, etc.) que, en el fondo, es la negación de la ciudadanía y sus derechos. El País Vasco, de este modo, se siembra de instrumentos de coacción que luego, como ocurre con los nacionalistas que no hablan euskera, se utilizan contra el adversario, contra el que se niega a que la supervivencia del PNV en el control de todo implique la limitación —o la eliminación— de sus derechos.

Contra toda esta deriva (o, más exactamente, contra este atropello), el Gobierno cuenta con los tribunales para asegurar el imperio de la ley. A ellos se refiere una y otra vez y al mismo planteamiento se suman los socialistas vascos, que aseguran que utilizarán “todas las vías políticas” para “cambiar” el estrafalario decreto. Ocurre con esto —el decreto— lo mismo que con el plan general, que precisa que las “vías políticas” sea también, sencillamente, la política. El sector del socialismo vasco, acompañado de otros socialistas que no son de esa comunidad autónoma, que todavía pretende, sea el PSE o no la fuerza más votada en las próximas elecciones autonómicas, el pacto con el PNV debe caerse del guindo de una vez. Lo importante, lo necesario, lo urgente ya, es conseguir que el resultado electoral sirva para llevar al nacionalismo, democráticamente, a la oposición. Si eso ha de hacerse con el PP es porque es bueno y conveniente que se haga con el PP.

Coacción lingüística
Editorial ABC 4 Julio 2008

El Gobierno vasco ha desatado una campaña de imposición coactiva del uso del euskera -correlativa a la marginación del castellano- que destapa todo el cinismo de quienes reclaman al Estado el derecho de los vascos a decidir libremente, pero niegan a éstos el derecho a utilizar libremente la lengua que quieran. Nada ayuda menos a la expansión de un idioma que su obligatoriedad, porque acaba provocando rechazo. Si los ciudadanos vascos consideraran que el euskera facilita su vida diaria, no harían falta normas que amenazan y sancionan a quienes no lo usan. Mal ejemplo el de Cataluña. Cada día que pasa se ve con mayor nitidez la veta totalitaria del nacionalismo vasco y su obsesión etnicista. Este asunto es grave y no debería tomarse como una excentricidad más de Ibarretxe. La limpieza «lingüística» en el País Vasco es incompatible con la democracia y la Constitución, con los derechos y las libertades, con el más elemental sentido de la modernidad.

La resaca de la Eurocopa
Identidad escarlata
Los catalanes, pese a muchos, han salido a la calle a aplaudir los colores del conjunto español, de la misma manera que festejan los triunfos del Barça, del Espanyol o de cualquier otro equipo de nuestra Liga de Fútbol.
Eva Miquel Subías Libertad Digital 4 Julio 2008

Una vez más, el divorcio absoluto entre la sociedad civil catalana y sus representantes políticos se ha hecho más que evidente. Testigo de ello ha sido, entre otros muchos puntos de la geografía, la Rambla de Canaletas, al acoger a miles de catalanes que se concentraron espontáneamente para celebrar el triunfo de la selección española en la Eurocopa.

Los catalanes, pese a muchos, han salido a la calle a aplaudir los colores del conjunto español, de la misma manera que festejan los triunfos del Barça, del Espanyol o de cualquier otro equipo de nuestra Liga de Fútbol. Vamos, como han hecho siempre, haciendo gala de una diversidad real y de una naturalidad absoluta, conviviendo todos en perfecta armonía, dejando de lado unos cuantos incidentes provocados por los mismos energúmenos que intentan protagonizar una manifestación anti-globalización o destrozan, año tras año, cualquier objeto perfectamente identificado pululando por el emblemático barrio de Gràcia.

A nadie le sorprende, por ejemplo, que en el transcurso de una agradable velada en cualquiera de los muchos locales atractivos de Barcelona, se entremezclen y entrecrucen conversaciones en lengua castellana y catalana de manera totalmente desenvuelta y dependiendo de cómo, dónde y cuándo conocieras a tu interlocutor, te dirijas a él o a ella en una lengua u otra. Tan sólo cuando se incorpora un invitado que desconoce por completo la lengua de Plà, se suele tener la deferencia de hablar en el idioma que todos entiendan. Este es un hecho obvio e innegable y el catalán, de por sí, es educado y complaciente.

Ahora bien, otra cosa es lo que lleve a cabo el Gobierno de la Generalitat en la Administración Pública y en los centros educativos que, tras tantos años de nacionalismo asfixiante, está recogiendo parte de los frutos que, semilla a semilla se dedicó a plantar cuidadosamente, parcela a parcela y con sus propias manos el Muy Honorable y que, ironías de la vida, está materializando un partido como el PSC, apoyado por los independentistas de ERC y los autodenominados ecosocialistas de IC-Verds, capítulo éste apasionante, donde –si se me permite– me gustaría detenerme más adelante ya que el progresismo de camisas oscuras y corbatas de Cuaresma, bien se merece unas palabras aparte.

El nacionalismo es francamente difícil de combatir por el componente fundamental que hay en él de sentimiento y de instinto, aunque la razón determine que se trata de una doctrina que propugna una homogeneización cultural y lingüística dentro de unas mismas fronteras y que por esa misma razón, la libertad, valor fundamental que debería estar por encima de todo ello, se quede al margen.

Frivolizando un poco, les diré que conozco algún político independentista y republicano que, al llegar a Madrid no ha tardado demasiado en ser seducido por el encanto de la capital y su gente y al darse cuenta de ello, al sentirse cómodo, mimado y obsequiado, ha regresado raudo y veloz con unos extraños remordimientos, como si de un adúltero se tratara y haciendo un alto en el camino para comprar rosas rojas y depositarlas en el Parlament, no fuera que le incrustaran en su identitario torso la letra escarlata.

Es algo tan absurdo como postizo, pero como ocurre ya desde hace un cierto tiempo, los políticos van por un lado y los ciudadanos, por otro –aunque el camino elegido sea siempre de peaje– y gracias a ellos, los sentimientos catalán y español seguirán compartiendo gustos, aficiones, emociones e intereses, seguirán siendo absolutamente compatibles, aportando el uno al otro riqueza y grandeza y demostrando cada día a algunos políticos nacionalistas, entre chorrada y chorrada, mientras se zampan una bratwurst esperando que pierda España,lo insignificantes que son.

LD SUMA YA MÁS DE 47.500 ADHESIONES
Iker Casillas se suma al manifiesto a favor de una lengua común
Pocos días después de finalizar todas las celebraciones por el triunfo logrado por España en la pasada Eurocopa, su capitán Iker Casillas ha querido adherirse al Manifiesto en Defensa de la Lengua Común. En declaraciones al diario El Mundo, el portero ha señalado que lo hace porque "no quiero que ni un solo niño en mi país no pueda acceder a su derecho a educarse a través de este vínculo común".
Libertad Digital 4 Julio 2008

Hace un par de días fue Luis Aragonés el que quiso estampar su firma al manifiesto y esta vez lo ha hecho Iker Casillas, uno de los verdaderos protagonistas de la victoria española en Viena.

El portero y capitán de la selección lo ha hecho a través del diario El Mundo y según sus propias palabras, lo hace porque cree "en el vínculo que supone nuestro idioma común y porque no quiero que ni un solo niño en mi país no pueda acceder a su derecho a educarse a través de este vínculo común". Además, ha recordado lo sucedido en los últimos días: "El pasado martes, en la visita a La Moncloa, dije que me sentía orgulloso de ser español. Esa es la sensación más fuerte que he tenido durante un mes mágico en Austria".

Casillas también ha sido protagonista de la campaña lanzada por Nuevas Generaciones (NNGG) en apoyo del manifiesto. También han sido usados como imagen Pau Gasol, Rafael Nadal, Fernando Alonso y Alberto Contador, con el lema "hoy el mundo habla español".

Iker Casillas también se suma al Manifiesto
EL MUNDO 4 Julio 2008

MADRID.- El Manifiesto por la Lengua Común sigue recibiendo el respaldo de destacadas figuras de todos los ámbitos sociales. Nuevas personalidades del mundo del deporte, la cultura, la economía o la ciencia se han sumado en los últimos días a la iniciativa en defensa del castellano promovida por un grupo de 18 intelectuales y a la que ya se han adherido 99.000 ciudadanos a través de EL MUNDO y elmundo.es.

Al igual que hiciera el pasado martes el seleccionador de fútbol, Luis Aragonés, el portero y capitán del equipo nacional, Iker Casillas, expresó su total respaldo a la iniciativa. "Me adhiero porque creo en el vínculo que supone nuestro idioma común y porque no quiero que ni un solo niño en mi país no pueda acceder a su derecho a educarse a través de este vínculo común", declaró Casillas a este diario.

Casillas se refirió al espíritu de unidad que vivió durante la celebración de la Eurocopa formando parte de la Selección española y reivindicó esos sentimientos para el debate suscitado en los últimos días. "El pasado martes, en la visita a La Moncloa, dije que me sentía orgulloso de ser español. Esa es la sensación más fuerte que he tenido durante un mes mágico en Austria", señaló. "Lo que construimos fue un equipo fuerte y unido. Cada uno, con nuestras manías y nuestras cosas, pero unidos por una misma causa, una meta. Nadie discriminó a nadie. Al contrario. Cada día, como cada uno era más fuerte y más importante, hacíamos más fuerte y más importante al grupo", añadió el futbolista.

La de Casillas no es la única incorporación reciente al Manifiesto procedente del mundo del deporte, un ámbito en el que el documento en defensa del castellano está recibiendo gran aceptación. El ex capitán de la Selección Fernando Hierro y el también ex madridista pero más veterano Manuel Velázquez, se han sumado a la iniciativa. "El castellano es la lengua que nos une. Hay políticos que no quieren ver esto y la verdad es que no lo entiendo. ¿Pueden de verdad ser tan burros?", afirmó Velázquez. Del mundo deportivo también se han sumado, entre otros, el presidente de la Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar, el directivo de la misma Federación Jorge Carretero, y el ex entrenador de baloncesto Pedro Ferrándiz.

Otro de los ámbitos en los que más apoyos está recabando el Manifiesto es el de la moda. La iniciativa ha sido respaldada por los diseñadores Agatha Ruiz de la Prada, Miguel Palacio, Fernando Lemoniez, la pareja de la firma La Casita de Wendy, Iván Martínez e Inés Aguilar, y por Antonio Pernas. Este último recordó que sus tiendas fueron apedreadas cuando defendió la oficialidad del topónimo La Coruña frente a A Coruña. También, Carla Royo Villanueva, experta en moda y belleza, Béatrice d'Orleans, directora de comunicación de Dior, y la ex modelo Nati Abascal lo han respaldado.

El mundo de la cultura, por su parte, sigue aportando gran número de adhesiones. Entre las últimas, las de los escritores Luis Antonio de Villena, Antonio Pereira, José Angel Mañas, Antonio Gómez Rufo o Jesús Torbado Carro. Y también las del actor Emilio Gutiérrez Caba, la actriz y cantante Nati Mistral y el presidente de la federación de productores de cine, Pedro Pérez.

Asimismo, del ámbito empresarial se han sumado recientemente destacados nombres. Entre ellos, Miguel Blesa (presidente de Caja Madrid), Gonzalo Pascual (presidente de Marsans), Alfonso Cortina (presidente de la consultora Pair Wise), Claudio Boada (presidente del Círculo de Empresarios de Madrid), José María Llodrá (director general de Air Comet) o Joaquín Rivero e Ignacio López del Hierro (presidente y consejero, respectivamente, de la inmobiliaria Gecina).

Del mundo de la ciencia, se han incorporado al Manifiesto dos destacados investigadores. Rubén Moreno, director del Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia, uno de los laboratorios españoles más importantes que trabajan en el campo de la medicina regenerativa, la genética y otras áreas en la vanguardia de la biomedicina. Y Carlos Simón, prestigioso científico en el campo de las células madre.

En lista de nuevas incorporaciones al Manifiesto se pueden encontrar también otros nombres como los de la periodista Ana Rosa Quintana, el político Adolfo Suárez Illana y el catedrático de Historia Manuel Jesús González Acace.

Todos estos nombres que se han sumado al Manifiesto han expresado su preocupación por la discriminación social y educativa del idioma español en algunas comunidades autónomas. A ellos se siguen sumando día a día ciudadanos particulares que envían a EL MUNDO y elmundo.es su firma y DNI por Internet, fax o correo ordinario.
AdhiÉRASE AL MANIFIESTO:
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/06/22/espana/1214165304.html#formulario
 

ESPAÑA
El 'manifiesto' se politiza
Agencias. Madrid. El Confidencial 4 Julio 2008

Las Nuevas Generaciones (NNGG) del PP de Madrid han lanzado una campaña de apoyo al Manifiesto por la Lengua Común que utiliza como reclamo la imagen de los deportistas españoles Pau Gasol, Rafael Nadal, Iker Casillas, Fernando Alonso y Alberto Contador, con el lema 'hoy el mundo habla español'.

La campaña fue presentada este jueves por el presidente de NNGG de Madrid, Pablo Casado, que ha denunciado el "apartheid lingüístico" que a su juicio sufren los castellano parlantes en el País Vasco, Cataluña y Galicia. Cuatro carteles ilustran la campaña con la que los jóvenes populares pretenden captar adhesiones al Manifiesto por la Lengua Común, uno de ellos el que muestra la imagen de los citados deportistas, campeones en sus respectivas disciplinas, en actitud exitosa y representativa de España.

Otro de los carteles se centra en la boca de una joven que lame un chupa-chups con los colores de la bandera española junto al lema 'disfruta con tu lengua'.

La lengua de un niño pintada de rojo y amarillo, junto al lema 'todos usamos la misma lengua', y el famoso logotipo de los Rolling Stones diciendo 'el español está en boca de todos' son otros de los reclamos de la campaña.

Pablo Casado sostuvo que para "los jóvenes es especialmente dramático no poder estudiar ni acceder a oposiciones en igualdad de condiciones en todos los territorios de nuestro país", y reclamó el "fin del intervencionismo que encabeza el Gobierno de Rodríguez Zapatero en todos los ámbitos de la vida personal de los ciudadanos, sobre todo en el ámbito de la lengua".

"No queremos un gobierno paternalista que nos diga en qué lengua tenemos que comunicarnos. Simplemente pedimos libertad a la hora de elegir", argumentó el joven político.

El PSOE, a favor de las lenguas cooficiales
Por otra parte, el PSOE estudia la posibilidad de presentar en el Congreso que celebrará este fin de semana una resolución o enmienda que "ponga en valor el modelo lingüístico de la Constitución", en el que, además del castellano, se defiende el uso de las lenguas cooficiales.

Según fuentes socialistas consultadas por Efe, se trataría de una respuesta al manifiesto en favor del castellano como "idioma común" que promueve un grupo de intelectuales y que ha avalado el líder del PP, Mariano Rajoy.

En esta declaración a favor de las lenguas cooficiales están trabajando, entre otros y principalmente, el secretario general del grupo socialista en el Congreso, Ramón Jáuregui, y el portavoz adjunto del grupo parlamentario socialista y jefe de la delegación del PSC en el congreso de los socialistas españoles, Daniel Fernández.

Sobre el manifiesto -que también ha recibido el apoyo de la nueva dirección del PP-, el secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró recientemente que el mejor manifiesto en defensa de la lengua es la Constitución española, y tildó este debate de "politizado".

CAMPAÑA 'POPULAR' POR EL MANIFIESTO
'Disfruta con tu lengua'
ELMUNDO.ES 4 Julio 2008

MADRID.- Los jóvenes, la lengua, el deporte y el disfrute. Las Nuevas Generaciones del PP de Madrid han lanzado su propia campaña en apoyo al Manifiesto en defensa de la lengua común utilizando argumentos con los que adolescentes pueden sentirse identificados.

En una de las imágenes de la campaña aparece la boca de una chica chupando un 'chupa-chups' y con el eslogan: 'Disfruta con tu lengua'. Otro, con imágenes de los deportistas españoles con más éxito, dice: 'Hoy el mundo habla español'. La memorable boca de los Rolling Stones, pintada con los colores de la bandera española también les ha servido para pedir la adhesión al Manifiesto.

El presidente de NNGG de la capital, Pablo Casado, ha denunciado el "apartheid lingüístico" que sufren los castellanos parlantes en algunas Comunidades Autónomas como País Vasco, Cataluña y Galicia. Y ha tachado de "indignante que en España en pleno siglo XXI no haya libertad para hablar y ser educado en la lengua común de todos los españoles".
La versión 'chupa-chups'.

La versión 'chupa-chups'.
Según ha declarado, "para los jóvenes esto es especialmente dramático, ya que no pueden estudiar ni acceder a oposiciones en igualdad de condiciones en todos los territorios de nuestro país".

Los jóvenes del PP dicen querer poner "fin del intervencionismo que encabeza el gobierno de Rodríguez Zapatero en todos los ámbitos de la vida personal de los ciudadanos, sobre todo en el ámbito de la lengua".

"No queremos un gobierno paternalista que nos diga en qué lengua tenemos que comunicarnos, simplemente pedimos libertad a la hora de elegir", ha afirmado su presidente.

“Hoy el mundo habla español”
Redacción Bilbao Minuto Digital 4 Julio 2008

“Hoy el mundo habla español” este es el lema de la campaña de NNGG del PP de Madrid que han lanzado de apoyo al Manifiesto por la Lengua Común que utiliza como reclamo la imagen de los deportistas españoles Pau Gasol, Rafael Nadal, Iker Casillas, Fernando Alonso y Alberto Contador, con el lema ‘hoy el mundo habla español’.

La campaña ha sido presentada hoy por el presidente de NNGG de Madrid, Pablo Casado, que ha denunciado el ‘apartheid lingüístico’ que a su juicio sufren los castellano parlantes en el País Vasco, Cataluña y Galicia.

Cuatro carteles ilustran la campaña con la que los jóvenes populares pretenden captar adhesiones al Manifiesto por la Lengua Común, uno de ellos el que muestra la imagen de los citados deportistas, campeones en sus respectivas disciplinas, en actitud exitosa y representativa de España.

Otro de los carteles se centra en la boca de una joven que lame un chupa-chups con los colores de la bandera española junto al lema ‘disfruta con tu lengua’.

La lengua de un niño pintada de rojo y amarillo, junto al lema ‘todos usamos la misma lengua’, y el famoso logotipo de los Rolling Stones diciendo ‘el español está en boca de todos’ son otros de los reclamos de la campaña.

Pablo Casado ha sostenido que para ‘los jóvenes es especialmente dramático no poder estudiar ni acceder a oposiciones en igualdad de condiciones en todos los territorios de nuestro país’, y ha reclamado el ‘fin del intervencionismo que encabeza el Gobierno de Rodríguez Zapatero en todos los ámbitos de la vida personal de los ciudadanos, sobre todo en el ámbito de la lengua’.

‘No queremos un gobierno paternalista que nos diga en qué lengua tenemos que comunicarnos. Simplemente pedimos libertad a la hora de elegir’, ha argumentado el joven político.

«Cela sería el primer abanderado en defensa de la lengua española»
LUIS MIGUEL GÓMEZ. MADRID. ABC 4 Julio 2008

Ya han pasado seis años desde la muerte del último Nobel de las letras españolas, Camilo José Cela. Su viuda, Marina Castaño, no ha dudado en sumarse al Manifiesto por la Lengua Común.

-¿Apoyaría su marido el Manifiesto?
-Se habría adherido desde el primer momento, hasta lo abanderaría, porque él amaba la lengua por encima de todo, era su herramienta de trabajo. No dudo de que sería el primer abanderado en esta campaña de defensa de la lengua española.

-¿Era para Camilo José Cela una lengua amenazada?
-Él nunca pensó que el español estuviera en peligro. Sostenía que dentro de 100 ó 200 años sólo se hablarían cuatro lenguas en el mundo: el español, el inglés, el árabe y el chino.

-¿Y usted? ¿La considera una lengua en peligro?
-En España, una lengua tan fuerte como la nuestra está teniendo dificultades, pero creo que son problemas de provincianismo, de paletismo, de pura incultura, de mediocridad. Es un paso atrás, en definitiva.

-¿Cuál es su opinión sobre las políticas lingüísticas de algunas comunidades autónomas?
-Hay que conservar todas las lenguas vernáculas, pero lo que no se puede hacer es imponer una lengua por decreto.

-¿Debería la Academia promover este Manifiesto?
-Lo idóneo sería que como Real Academia de la Lengua fuese la que impulsase esta defensa del español. Pero ya que no toma la iniciativa, no sabemos por qué extrañas razones políticas o, entre comillas, diplomáticas, pues está bien que la mayoría de los académicos se estén uniendo individualmente, junto con escritores, deportistas, intelectuales... Que seamos gente de todos los ámbitos de la sociedad quienes empujemos esta iniciativa para defender algo tan hermoso como es el español, una lengua que por otra parte hablan muchos millones de personas en el mundo.

«¡Cuántas columnas habría hecho estos días Paco Umbral en defensa del castellano!»
POR ANTONIO ASTORGA ABC 4 Julio 2008

-¿Se ha adherido usted al Manifiesto por la Lengua Común? ¿Cuándo y cómo?
-El primer día ya envié mi adhesión. Lo hice como persona particular, como tanta gente. Lo mandé anónimamente, y me imagino que tendrán allí la firma con la fotocopia del carné, que es lo que piden.

-¿Umbral habría firmado ese Manifiesto?
-Sí, sin duda, por supuesto. Fíjese el amor que él tenía sobre todo a Barcelona, dónde íbamos mucho, y donde teníamos tantos amigos. Yo lo he pensado estos días: ¡Cuántos artículos habría escrito Paco en defensa del castellano!, claro.

-¿Qué le ha impulsador a unir su nombre a este Manifiesto?
-Me parece que la lengua castellana es el idioma de muchísimos millones de personas, y considero que lo que están haciendo en Cataluña va en detrimento de la gente, más que del idioma. El idioma español está ahí, pero la gente a la que le están prohibiendo su acceso, y a los niños a los que están enseñando, les están limitando mucho. El día de mañana esas personas tendrán un problema.

¡Claro, van a estar en un país que es España y en el que no van a poder desenvolverse si no les permiten aprender español! Es como si fuera uno a Rumanía. Si yo fuera allí, no me entenderían. Las personas de Cataluña que sólo sepan catalán y, por ejemplo, vayan a Sevilla se van a encontrar como fuera de órbita.

-¿Qué opinión le merece el hecho de que en Cataluña se impongan multas a los comerciantes que no rotulen en catalán los carteles de sus locales, en claro detrimento de los que quisieran hacerlo en castellano?
-Me parece muy excesivo. Todo eso va en perjuicio, en detrimento de Cataluña, País Vasco y Galicia, donde exigen esto. En el caso concreto catalán me pregunto: ¿qué van a hacer allí cuando la gente vaya a comprar a El Corte Inglés? Creo que las personas quieren entrar en esas grandes superficies como han entrado siempre, no que de pronto se tenga que dirigir en catalán al dependiente para comprar unos zapatos, y el dependiente, si es de Valencia, de Navarra o Salamanca, tenga que aprender catalán para atenderles. Eso me parece absurdo porque todos saben castellano. Si una va a Londres y conoce un poco de inglés, lógicamente una se arregla como puede, y la gente de allí trata de entenderte. Pues aquí, que estamos manejando la lengua común que es el castellano, ¿por qué vamos a andar con otras historias? No me parece mal que la gente sepa, además de castellano, catalán, como aprendemos francés, o hemos sabido en algún momento latín. Pero de eso a exigir ya a los comerciantes que rotulen y sólo se hable catalán en la tienda ... no sé si en la práctica es así o no, pero si es así -yo dentro de poco voy a ir a Barcelona- entonces espero no tener problemas como si fuera a Hungría.

-El manifiesto no es «anti», sino que habla de libertad.
-Si una va a Barcelona siempre ha oído que hay gente que habla en catalán. Bueno, muy bien. Pero al hablar con una lo hacen en castellano porque yo no sé catalán. Me parece muy bien que ellos cultiven el catalán y que traten de, a lo mejor, enseñárnoslo a los demás. Imponerlo me parece un error. Están limitando las posibilidades de los catalanes; a lo mejor la gente piensa: «¿Voy a ir a Cataluña, a visitar Barcelona y voy a tener este problema? Pues mira, me voy a Andalucía donde no lo voy a tener.

-¿Este acoso al castellano lastrará a la larga la creación literaria?
-Tengo allí mucha familia que sabe castellano. Muchos saben, además, catalán. Tienen una riqueza superior a la nuestra, pero no cabe duda de que, con esa imposición, lo que en el fondo están tratando es llegar a plantear el día de mañana la independencia del resto de España. Veo que eso es a lo que aspiran.

Ussía: «Es terrorífico que el español esté marginado en España»
PALOMA CERVILLA ABC 4 Julio 2008

MADRID. El escritor y periodista Alfonso Ussía se sumó ayer a la amplia nómina de intelectuales y escritores que, a través de las páginas de ABC, se están adhiriendo al Manifiesto por la Lengua Común. Una iniciativa que ha revolucionado la vida académica, periodística, política, social y cultural, y que tiene como objetivo la defensa del castellano, que se respete el derecho a usar la lengua española. Ussía no duda en manifestar contundentemente su apoyo a la lengua española y tampoco duda a la hora de apuntar a los responsables de su marginación: los socialistas.

-¿Se adhiere al Manifiesto en defensa del castellano?
-Me adhiero públicamente a este Manifiesto en defensa del castellano, pero con una salvedad: lo del castellano. Me parece una cursilería que se utilice este término, ya que cuando se sale fuera de España lo que se habla es el español.

-¿Realmente usted cree que está en peligro el uso del idioma español?
-El español no está en peligro porque es un idioma imparable en el mundo. Lo que sí está en peligro es el uso del español en España, y eso sí que me parece bochornoso.

-¿Cuáles son las causas que, a su juicio, están poniendo en peligro el uso del español en el territorio español?
-Una de las causas fundamentales es el fanatismo nacionalista. Los otros idiomas españoles, como son el catalán, el vasco y el gallego, son joyas, pero nunca podrán desplazar al español en España.

-¿En qué zonas de España considera que el español está en peligro?
-Hay gravísimos problemas en zonas rústicas del País Vasco, en pequeños nucleos de población. En estas zonas es imposible oír hablar el español. Además, en las ikastolas, a los niños no se les enseña el español, se les enseña a odiar el español. Esta misma situación también está empezando a suceder en Baleares y en algunos lugares de Cataluña.

-¿Quién cree que es el responsable de que esta situación se esté produciendo en España y extendiéndose cada vez más?
-Es responsabilidad de los socialistas. Allá donde gobiernan siempre ceden ante los nacionalismos y se margina el español. El idioma español no tiene ningún peligro porque tiene una fuerza incalculable. Pero es terrorífico que sea el segundo idioma más hablado del mundo y esté marginado y vetado en España.

La Justicia catalana ordena a Educación aplicar la tercera hora de castellano en Primaria
EUROPA PRESS BARCELONA ABC 4 Julio 2008

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha solicitado a la Consejería de Educación que a partir de septiembre las escuelas apliquen la tercera hora de castellano en la Educación Primaria, estimando así en parte el recurso presentado por Convivencia Cívica Catalana.

El auto de la Sección Quinta de la Sala Contencioso-administrativa requiere que Educación "adopte las medidas necesarias para garantizar en lo sucesivo, y a partir del inicio del curso escolar 2008-2009", "el estricto cumplimiento" por los centros docentes "de la impartición del número de horas total destinadas al área de lengua castellana, hasta alcanzar un número global de 665 horas, identificando las materias que se ofrezcan en lengua castellana".

El acoso al castellano
La Xunta premiará a los comercios que renuncien por escrito a usar el español Cambiar el tamaño del texto
Condiciona las subvenciones a que se rotule en la lengua autonómica

Reclama a los empresarios interesados en las ayudas que rellenen un cupón prometiendo utilizar el gallego.
Ernesto Villar La Razón 4 Julio 2008

MADRID- La Xunta de Galicia ha dado una nueva vuelta de tuerca a la inmersión lingüística: ha inventado el «cupón del gallegoparlante». Desde este año, los empresarios de 258 localidades de la región que quieran tener opciones reales de arañar una subvención pública para modernizar sus negocios deben enviar a la Administración una «declaración-compromiso» por escrito, con su DNI, nombre y apellidos, en la que garantizan que todos sus carteles, rótulos y campañas publicitarias estarán redactados en gallego en lugar de en castellano. Además, en el formulario dan su palabra de que usarán exclusivamente esta lengua en «todas las relaciones» con la Administración autonómica.

¿Y qué ocurrirá con los que incumplan su promesa? Ahí está el quid de la cuestión, porque esta «declaración-compromiso» quedará registrada en la Conselleria de Innovación e Industria -por lo que pueda pasar-, sin olvidar que la normativa establece explícitamente que «el incumplimiento de las obligaciones (...) dará lugar a la obligación de devolver total o parcialmente la subvención percibida, así como los intereses de demora correspondientes».

Este compromiso de desterrar el español de los comercios se aplica, de momento, en aquellos negocios, sin especificar tamaño, que estén en las zonas rurales de Galicia, en virtud de la Orden aprobada por la Conselleria de Industria que regula las subvenciones de 2008, dentro de su Plan de renovación y mejora del comercio gallego.

El portavoz de Industria y Comercio del PP en el Parlamento gallego, Ángel Bernardo Tahoces, considera que es «un gravísimo error» condicionar las ayudas al comercio al idioma que empleen los comerciantes, y cree que este tipo de imposiciones causan mucho daño a la competitividad del empresariado de la región.

Porque lo más llamativo es que la Conselleria de Industria, gobernada por el BNG, da más importancia a los rótulos en gallego que a la calidad del proyecto presentado, de tal forma que sin la presentación de este cupón de «galleguismo» es casi imposible recibir subvenciones. En su artículo 9, la Orden establece seis criterios de valoración, que pueden otorgar un máximo de nueve puntos. Mientras la calidad sólo se puntúa con entre uno y tres puntos, el compromiso con la lengua y los productos gallegos se valora con cuatro, casi la mitad de la tabla de baremación. Dos se conceden por «la inclusión de la propuesta de un compromiso de uso y posterior utilización de la lengua gallega en campañas publicitarias, elementos promocionales y en la señalización interior y exterior del establecimiento comercial». Otro punto se adjudica con el «compromiso de utilización de la lengua gallega en todas las relaciones que el interesado mantenga con la Administración autonómica», mientras que el último se aplica si se comercializan «productos autóctonos, artesanales o ecológicos».

Teniendo en cuenta que el octavo punto se concede por algo tan obvio como que la solicitud esté presentada correctamente, y el noveno por algo tan común como que el solicitante pertenezca a alguna asociación de empresarios, se colige que, incluso con un proyecto que no se tenga en pie, se tienen asegurados siete de los nueve puntos en disputa. Más que suficiente para merecer una subvención de la Xunta.

Soy profesor en una escuela concertada en Cataluña
Xoán Xulio Alfaya Periodista Digital 4 Julio 2008

Soy profesor en una escuela concertada en Cataluña. Excepto la horas de castellano, que normalmente las imparte un profesor catalanohablante, no hay más en el la lengua de Cervantes. Los alumnos que vienen del resto de España tienen muy pocos días para ponerse al corriente, pues no hay ni una sola hora más de clase para ellos aunque hay que decir que cada vez son menos los que vienen, los de mayor capacidad suelen ponerse pronto al corriente, los que no a sufrir durante toda la primaria y secundaria. A los hijos de emigrantes se les da unos talleres de lengua catalana, eso solo para que aprendan el catalán, muchos proceden de Sudamérica, la mayor parte de habla española, los procedentes de este europeo cuando llegan suelen conocer el castellano, ni a unos ni a los otros les sirve de casi nada.

No pretendo entrar en la polémica sobre la tercera hora de castellano, sino sólo reflexionar sobre si en Cataluña estamos educando correctamente, si cuando imponemos el catalán estamos pensando en los educandos o en "el país" (en "preservar la llengua"), si son antes las personas o la lengua. Siempre he pensado que la lengua es un instrumento para unir a las personas no para separarlas, tengo la impresión que en Cataluña se está aplicando una política lingüista que lejos de unir a todos solo lo hace con unos pocos.

Cuando observo la deficiencia en lengua castellana con la que acaban mis alumnos, pienso, ¡pobres de los que deban salir de Cataluña! Tal vez los grandes medios les ayuden a hablar mal el castellano, pero difícilmente podrán desenvolverse en un trabajo de mediana responsabilidad. En estas circunstancias con frecuencia me pregunto: ¿Estamos haciendo lo correcto en política lingüística? ¿Estamos preparando a los futuros catalanes para un mundo globalizado? ¿Es lo correcto seguir apartando el castellano?

X. D. M.
NIF 71.246.596-W

Congreso del PPC
Que nadie tenga dudas
Con Nebrera en la presidencia, surge una oportunidad de oro para que Albert Rivera y Rosa Díez se dejen de bobadas. Aunque visto lo visto, la oportunidad de oro puede surgir aunque la presidenta sea otra.
Maite Nolla Libertad Digital 4 Julio 2008

Aquí no hay quien escriba una línea. Tienes perfilado algo, cambian los pactos y a volver a empezar. Por tanto, tomen este artículo con las debidas reservas, ante la posibilidad de que de aquí al sábado las cosas cambien y que lo que les cuente no cuadre demasiado.

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, ha manifestado que el partido tiene que hacer todo lo posible para que los ciudadanos de Cataluña no tengan la percepción de que es un partido anticatalán. A mi modo de ver, es un esfuerzo inútil. El anticatalanismo del PP es un recurso que antes o después alguien va a utilizar. El PP no puede luchar contra eso y todos los partidos, periodistas u opinadores nacionalistas, empezando por el PSC de Maravillas Rojo, son conscientes de que, mucho o poco, utilizarlo les favorece.

Por eso, el PP en Cataluña debe comportarse como uno de los mayores anticatalanes de la historia, que, según los nacionalistas, es Albert Boadella. Para los nacionalistas de todos los pelajes, Boadella es un anticatalán y siempre lo será; y a él le importa un bledo. A Boadella, políticamente, sólo le preocupa que nadie tenga dudas de que él está por la Constitución, la ley y la libertad. En uno de los actos más anticatalanes del siglo veintiuno, que fue el de la presentación de Ciudadanos de Cataluña en el Tívoli, en el que tanto Arcadi Espada como Francesc de Carreras pidieron a la Generalitat de Cataluña algo tan profundamente anticatalán –agárrense a la silla- como que haga el favor de cumplir su propia ley de política lingüística, ya que eso garantiza la cooficialidad y la libertad de elección en la escuela. La cuestión no es que te perciban o te dejen de percibir, la cuestión es que nadie tenga dudas.

Este fin de semana se celebra el congreso del Partido Popular de Cataluña, congreso al que no voy a ir, por los motivos que ya conocen. Yo no tengo nada en contra de la futura presidenta, aunque creo que un momento de protagonismo no justificaba pisotear a María San Gil. Pero que hayan obligado al resto de candidatos a retirarse, me parece un fraude. Me parece un fraude porque los avalistas tienen todo el derecho del mundo a sentirse engañados; unos avalaron a Sirera y otros a Fernández, pero ninguno a doña Alicia. ¿Cómo se obliga a uno que te ha avalado a que vote a otra candidata? ¿Se pactó alguna indemnización? ¿Mediaron arras penales, penitenciarias o confirmatorias, como cuando das la paga y señal de un piso?.

Que Montserrat Nebrera no quiera retirar la candidatura supone un riesgo –aunque peor sería integrarla–, ya que en ningún caso existe forma de garantizar que el que te ha avalado vote a quién te sustituye. Es decir, nos encontraremos ante una votación abierta, imprevisible y ante la posibilidad de que Montserrat Nebrera gane; que seria una catástrofe, pero se lo tendrían bien merecido.

Lo de la señora Nebrera es tan teatral como toda ella, pero está en su derecho. Pensando que su pacto con Fernández tiraba adelante, ya se había repartido los cargos en el Parlament, con Montaña y compañía, de los que, en breve, se va a publicar una recopilación de sus mejores obras de pensamiento político.
Aporta la experiencia de haber sido la número dos del PP en las elecciones de 2006 y de haber conseguido que ochenta mil personas decidieran no votar al PP, pese a tener la cabeza tan bien amueblada. Niega que en Cataluña se impongan multas por rotular en castellano, ya que ha comprado la mercancía a los nacionalistas y dice que son por no rotular en catalán. Tampoco está en contra de las multas, ni va a hacer nada para que Montilla siga con ello, ella simplemente no apostaría por multar; lo cual y nada es lo mismo, aunque le garantiza un hueco en el Oasis. Libremente no ha querido firmar el Manifiesto –no fuera a ser– y parece que no le gusta Libertad Digital. Es decir, con ella en la presidencia, surge una oportunidad de oro para que Albert Rivera y Rosa Díez se dejen de bobadas. Aunque visto lo visto, la oportunidad de oro puede surgir aunque la presidenta sea otra.

Congreso del PPC
Paños calientes y mar de fondo
Mucho está en juego este fin de semana en Cataluña. No sólo para Rajoy, que a estas alturas es lo de menos, sino para todos, catalanes y no.
Antonio Golmar Libertad Digital 4 Julio 2008

La enconada, agria e interesantísima pugna entre Daniel Sirera, Alberto Fernández y Montserrat Nebrera por la presidencia del PP de Cataluña concluye de la peor forma posible: dedazo genovés y paños calientes que sólo aplazan una batalla que tarde o temprano tendrá que ser librada. Más allá de las puñaladas y golpes bajos entre los candidatos, la lucha por el control del PP precisamente donde este partido es más necesario revela importantes diferencias ideológicas y estratégicas que no deberíamos pasar por alto.

Del respeto a los acuerdos impuestos por Génova a Sirera y a Fernández y de la definición del “interés de Cataluña” que salga del congreso dependerán en buena medida la credibilidad del nuevo PP. La relación entre esta autonomía y el resto de España, así como la posición del PPC respecto a los nacionalistas que surjan tas el congreso podrían consolidar o lastrar de forma irremisible el frágil liderazgo de Rajoy.

Por una parte, el mantenimiento de Sirera al frente del grupo del PP en el Parlament garantiza la continuidad con la línea marcada hace un año por el hasta hoy presidente del partido en Cataluña. Dejando a un lado las leyendas negras e intoxicaciones fabricadas por algún ex político atolondrado, lo cierto es que Sirera ha reiterado que “no hay nada que hablar” con Convergència, y que cualquier colaboración pasa por un cambio en los planteamientos de los nacionalistas, nunca en los suyos. Además, él y sus diputados han defendido en perfecto castellano tanto su posición en el último debate de política general como la iniciativa de Convivencia Cívica Catalana por la libertad lingüística.

Sirera ha hecho de esta cuestión, enmarcada en la defensa de los derechos individuales contra el comunitarismo nacionalista, el eje de su oposición al tripartito. Dos diputados nacionales más en las últimas elecciones generales y la feroz campaña desatada contra él en los medios de comunicación dependientes de la Generalidad prueban que el breve Sirera no resulta cómodo a los nacionalistas.

En cuanto a Alberto Fernández, quien a pesar del desastre del Carmelo y otros desmanes no ha conseguido mejorar los resultados electorales del PP en esa ciudad, este político basó su campaña por la presidencia en descalificar a Sirera, achacándole su apoyo a María San Gil para luego tacharlo de criptoconvergente. Promete una Cataluña “social, con orden y valores” y la defensa del bilingüismo en las administraciones públicas, aunque nunca ha descartado acuerdos estables con los democristianos de Unió. Fernández se hará cargo del aparato del partido. Además, su presencia y la de su hermano en los órganos de dirección de Génova podrían convertirlo en el hombre fuerte del PP en Cataluña. No obstante, la aparente incompatibilidad personal entre él y Sirera no augura nada bueno.

De la capacidad de Alicia Sánchez Camacho para poner paz dependerá en buena medida la suerte electoral del PP de Cataluña en las próximas elecciones autonómicas. Veremos si la senadora autonómica (su intento de conseguir un escaño en el Congreso por Gerona en las elecciones del 9 de marzo fracasó estrepitosamente) es capaz de ejercer su liderazgo prefabricado en Madrid o más bien se resigna a jugar un papel meramente decorativo.

Queda la diputada Nebrera, quien defiende casi en solitario lo que muchos denominan “el mito Unió”, consistente en propugnar la refundación del PP catalán para atraerse a un electorado liberal-conservador venga de donde venga, y de paso dejar de molestar con asuntos como la política lingüística. Un discurso que en principio no parece diferenciarse mucho del de Piqué. La resistencia de la candidata a retirarse en beneficio de la paracaidista de Génova le honra independientemente de las discrepancias con un proyecto político que se me antoja engañosamente liberal. La única incógnita es si el sábado conseguirá los avales suficientes (un 20% del total de los compromisarios) para que su voz sea escuchada, y si es así cuántos compromisarios la votarán como un acto de rebeldía ante lo que algunos consideran una injerencia intolerable en un asunto que podría haberse resuelto sin la intervención de Madrid.

Mucho está en juego este fin de semana en Cataluña. No sólo para Rajoy, que a estas alturas es lo de menos, sino para todos, catalanes y no. En el PPC sobra bilis y falta cabeza. Génova intervino para evitar que las cosas se salieran de madre. Me temo que al final el remedió será mucho peor que la enfermedad.

Campos terroristas de exterminio
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ El Correo 4 Julio 2008

DIRECTOR DEL INSTITUTO DE PSICOLOGÍA DE LA VIOLENCIA

Nadie medianamente informado defiende ya que las FARC no sean otra cosa que una organización de narcotráfico travestida en uniforme de campaña. Las FARC controlan la porción más sustantiva de la fase de siembra de hoja de coca en Colombia, así como la mayor parte de las redes de transporte y distribución de la materia prima hasta los laboratorios de procesamiento de la pasta base de coca en la selva, muchos de los cuales también protegen con sus armas. Las condiciones bajo las que una guerrilla rural nació en Colombia hace décadas dejaron de darse también hace décadas y las FARC han acabado siendo una organización policriminal que, a diferencia de otras bandas más convencionales, controla muchas poblaciones del complejo territorio colombiano. De manera que, respecto de su naturaleza criminal, poco hay que analizar.

La liberación de Ingrid Betancourt por el ejército colombiano tras seis años de secuestro por las FARC es un fenómeno poliédrico, que nos ofrece varias lecturas para interpretar. A primera vista es inevitable comparar las imágenes de Ingrid Betancourt con las de José Antonio Ortega Lara. Ambos fueron secuestrados por bandas criminales y ambos liberados por las fuerzas armadas o de seguridad de sus países. Ortega Lara cumplió alrededor de quinientos días de cautiverio mientras Betancourt ha estado privada de libertad durante seis años. El aspecto físico que ofrece la colombiana es saludable y psicológicamente parece orientada aun dentro del 'shock' de la liberación, mientras Ortega Lara era la imagen más elocuente del holocausto, de una víctima cualquiera de los campos de exterminio de cualquier régimen totalitario, en su caso del campo de exterminio de ETA. Aunque la personalidad individual sea un modulador de la respuesta del organismo ante el secuestro, las condiciones de cautiverio son las más directamente responsables de los efectos visibles en una y otro. Ingrid Betancourt ha vivido la mayor parte del tiempo al aire libre, con suministro precario pero constante de alimentos y, lo que es más relevante, ha tenido un permanente contacto humano. Ortega Lara fue enterrado en un agujero, desconectado del mundo y alimentado ocasionalmente.

Igual que en la vida normal en libertad, en un escenario de secuestro la interacción entre personas es esencial para el desenvolvimiento saludable del ser humano social. Ingrid Betancourt no sólo tenía que agradecer a uno de sus compañeros de cautiverio que hubiera ejercido de sanitario cuando ella lo ha necesitado sino, simplemente, el hecho de existir junto a ella, como él agradecerlo en sentido contrario. La situación que se produce en los secuestros de las FARC de varios rehenes compartiendo campamento en la selva, interminables jornadas de desplazamiento, penalidades, miedos pero también expectativas, contribuye a generar entre ellos un micromundo de supervivencia. Los lazos afectivos que se crean, el contraste ante el otro de las impresiones propias sobre la situación, la posibilidad de verbalizar, de comunicar, de tocar, de abrazarse en un momento determinado, constituyen poderosos mecanismos de compensación ante la desconexión traumática del continuo vital que produce un secuestro. Cada secuestrado tiene la posibilidad de construir un nuevo y transitorio espacio de referentes interpersonales, de identificación con el grupo, con unos compañeros que pasan a ser su familia provisional, articulándose a través de la interpersonalidad ese micromundo de supervivencia. Ortega Lara tenía su mente aislada para generar toda esa compensación psicológica, ya no interpersonal sino intrapersonal, en aras a supervivir en el campo de exterminio de ETA. Lo hizo, sobrevivió.

Otro de los componentes sobresalientes del poliedro del secuestro de Betancourt es la operación de su liberación. Igual que Ortega Lara, ella ha sido liberada por la seguridad pública de su país. Imaginen qué debió de sentir el guardia civil que, después de muchos minutos de búsqueda tras asaltar el lugar donde sabían se encontraba cautivo Ortega, descubrió el mecanismo que daba entrada al zulo donde el secuestrado estaba enterrado. Casi nunca hacemos el ejercicio de ponernos en la piel de los policías o militares que salvan vidas, porque nos cuesta identificarnos con ellos, con los policías o militares. Incluso en España, por herencia de los complejos que aún nos atenazan desde la dictadura, son considerados ciudadanos de segunda en muchos aspectos. Sin embargo, imaginarse a ese guardia civil encontrarse cara a cara con la libertad, saberse autor de la resurrección de un cadáver viviente, alguien a quien se había enterrado con el propósito de dejarlo morir, produce sin duda a cualquier persona psicológicamente estable una mezcla de sensaciones que simbolizan buena parte de aquello a lo que deberíamos aspirar en democracia. De nuevo hay que imaginar a los militares que pilotaban el helicóptero al que subieron Betancourt y una decena más de secuestrados liberados, todo ese cúmulo de sensaciones que desencadena llevar de vuelta a la vida a esas personas torturadas. Y ése, más allá del esencial componente humano del suceso, es el último elemento a considerar en la liberación de Betancourt: la operación militar que ha puesto fin a su tortura.

El final del cautiverio de Ingrid Betancourt ha sido el resultado de una operación de inteligencia en donde la manipulación de lo que se conoce como fuentes humanas ha sido esencial. La seguridad colombiana había logrado captar a un guerrillero del grupo que vigilaba a Betancourt, convertirle en topo al servicio de la ley y aprovecharlo para diseñar una operación de comando en donde el guerrillero, ahora infiltrado de la policía, ha actuado como libertador y puente hacia el comando militar que extrajo a los secuestrados de la zona de cautiverio. Después de alguna década de subestimación de los humanos como recursos de inteligencia y de sobredimensionamiento de la tecnología en la seguridad, estamos entrando en un momento de equilibrio en donde el redescubrimiento del valor de lo humano está corriendo en paralelo al progreso de tecnologías avanzadas que siempre deberían estar al servicio, parafraseando a Clausewitz, de la intuición y el genio policial. La inteligencia, la penetración humana y tecnológica de los grupos criminales, y la descompartimentación de la seguridad como un concepto del que toda la sociedad debe participar nos ayudarán a componer una seguridad preventiva y sostenible que nos sirva para acometer con eficacia las amenazas complejas del siglo XXI.

Terrorismo en Colombia
El ímpetu y la razón de Ingrid Bentancourt
La democracia le ha ganado una batalla al terrorismo internacional. Colombia es una referencia democrática para el mundo entero.
Agapito Maestre Libertad Digital 4 Julio 2008

Me escribe un SMS un joven periodista, inteligente y mesurado, sobre la liberación de Ingrid Bentancourt por el Ejército colombiano. Mi amigo está impresionado por las palabras de la liberada. Corro a buscar la prensa y leo esas declaraciones. También yo quedo tocado. Eufórico. Esperanzado en los creadores de bienes en común. Leo, releo y siento que esta mujer podría ser una gran presidenta de Colombia. Mucho podemos aprender de este acontecimiento. La democracia le ha ganado una batalla al terrorismo internacional. Colombia es una referencia democrática para el mundo entero. Resulta esperanzador que Colombia tenga políticos como Uribe e Ingrid Bentacourt. La autenticidad de esta señora me reconcilia con la palabra evanescente y pública. Con la política.

El jefe de su secuestro, ha dicho con coraje e inteligencia Bentancourt, era un tipejo criminal y sin escrúpulos. Todos son parecidos. Fanáticos. He ahí una víctima sin síndrome de Estocolmo. Es una víctima reforzada por un compromiso ciudadano, político, con su nación. Grandiosa y magnánima la figura de esta señora. Ha salido íntegra. Ha salido ilesa como Jonás, el personaje bíblico, después de haber sido engullido por la ballena. Bentancourt ha heredado de los griegos la razón y de los escitas el ímpetu. Tengo la sensación de que durante su cautiverio ha desarrollado el temple de los creadores políticos. Ha mantenido erguida su pasión política, su verdad, para continuar la tradición occidental de Colombia. Esa es una pasión compartida con Uribe. Ingrid Bentancourt se ha enfrentado al terrorismo. Ha ganado con la ayuda de su nación.

Sus declaraciones son un modelo de genuina política. Reflejan el mismo ímpetu racional, la misma valentía cívica que Uribe, su presidente, ha utilizado contra el terrorismo de las FARC y contra los profetas del totalitarismo mundial. Esta víctima del terror ha estado a la altura de su nación, de su presidente, durante su secuestro y liberación. Sus palabras de agradecimiento al mundo contienen vida. Devuelven con pasión lo que a ella le entregaron millones de personas durante su cautiverio: confianza en las instituciones democráticas. Son la indicación de que el terrorismo puede ser vencido sin ningún tipo de cambalache con los criminales.

Las palabras de esta mujer no han defraudado a quienes han luchado por su liberación. Gracias a las oraciones de su madre y de millones de creyentes por ella, gracias a la actuación impecable de la mayoría de los medios de comunicación, gracias a la mediación de los organismos internacionales y otras naciones y, sobre todo, gracias la persistencia de su Gobierno contra las FARC, el terrorismo ha sido vencido. Colombia, sí, el Estado colombiano es un modelo contra el terrorismo. Igual que ayer España, cuando Ortega Lara fue liberado por la Guardia Civil, era un referente mundial contra el terror, hoy lo es Colombia con la liberación de Ingrid Bentacourt. Después de abrazar a su madre y al resto de familiares, Bentancourt habló con temple modesto. Democrático. No olvidó a nadie y todo lo dejó claro. Diáfano fue su discurso. Su vida.

Su liberación es un milagro de Dios, dijo con la auténtica serenidad del creyente. Algo imposible de concebir, sin embargo, sin la actuación perfecta del gobierno colombiano: "Me siento orgullosa de mi Ejército. Ha sido una operación perfecta. No hay antecedentes históricos de una operación tan perfecta. Incluso se puede asemejar a las que realiza el Ejército de Israel." Sin contar con los ejércitos de las democracias es imposible vencer al terrorismo. La cita de Israel no puede ser más pertinente. Es el último gran país de Occidente –sí, sí, de Occidente– que defiende los valores democráticos. En fin, una persona que habla así poco después de haber sido liberada de los narcoterroristas, de uno de los "ejércitos" criminales más poderoso del mundo, apoyado por ETA, Chávez, Castro y "comprendido" por toda la izquierda mundial en general, y la española en particular, sabe muy bien de que va esta película contra el totalitarismo occidental.

Por fortuna, las declaraciones de esta mujer han sabido mostrar al mundo entero que la noticia de su liberación no es un bien privado, particular y restringido, sino una liberación universal. Democrática. Sí, por fortuna, de la noticia de este acontecimiento nos quedamos antes con la derrota del terror, o mejor, con la idea de que el terrorismo puede ser derrotado, que con la peripecia personal de Ingrid Bentancourt. He ahí el fruto del thymós que esa mujer comparte con su presidente. Los dos han ha dejado con las vergüenzas al aire a mucho "demócrata" de boquilla.

DÍEZ: "SIEMPRE NOS ENCONTRARÁN ENFRENTE"
Proetarras pintan una diana con la frase "españoles fuera" en el coche de un militante de UPyD
Los escoltas de un militante de UPyD de Bilbao han encontrado pintadas amenazantes en el coche de éste, aparcado en un garaje de la localidad cántabra de Castro Urdiales. La persona en cuestión ha optado por no revelar su identidad, aunque seguirá trabajando para el partido. Según fuentes consultadas por Libertad Digital, la Guardia Civil evalúa ahora si es necesario aumentar la seguridad de dicho militante.
Libertad Digital 4 Julio 2008

Un grupo de proetarras, cuyo número todavía está sin determinar, ha dibujado una diana y escrito la frase "españoles fuera" en el vehículo de un militante de UPyD, que prefiere mantenerse en el anonimato. Además, escribieron las siglas del Partido Popular, formación en la que militaba anteriormente el amenazado.

El militante, que trabaja para la formación de UPyD en Bilbao, seguirá al cargo de sus responsabilidades, según fuentes de la formación consultadas por Libertad Digital. Estas mismas fuentes agregan que la Guardia Civil se ha encargado de la investigación del acto proetarra.

En un comunicado recogido por la agencia de noticias EFE, Rosa Díez ha asegurado que su partido ni se "amedrentará" ni se "esconderá" y ha señalado que los terroristas "siempre nos encontrarán enfrente hasta su derrota definitiva".

Rosa Díez ha mostrado su condena más firme ante "estas las actitudes totalitarias, que no tienen otra pretensión que provocar el desistimiento de los demócratas".

idioma
Normalización Lingüística cambiará el nombre a 101 calles de la ciudad
La concejalía considera que la medida no exigirá aprobación plenaria por tratarse de «incorrecciones»
La Voz 4 Julio 2008

Todavía no se sabe ni cuándo ni por qué calle comenzará la modificación, pero la Concellería de Mocidade e Normalización Lingüística ya tiene claro cuales son los nombres de las calles, plazas, avenidas y travesías de la ciudad que deben ser corregidos para adoptar su forma en gallego.

El Servicio de Normalización del Ayuntamiento, en colaboración con alumnos del máster de usos lingüísticos de la Universidade da Coruña elaboró un listado en el que se recopilan los topónimos y microtopónimos que, según la Comisión de Toponimia de Galicia, incurrirían en una incorrección lingüística. En total, son 101 nombres. Entre ellos destacan algunos topónimos que chocan con su forma oficial, como las calles Mellid (pasará a denominarse Melide), Noya (Noia), Oza de los Ríos (Oza dos Ríos), Puentedeume (Pontedeume), Rianjo (Rianxo), Sobrado de los Monjes (Sobrado dos Monxes), Tuy (Tui) y Villa de Lage (Vila de Laxe), así como la avenida de Arteijo (Arteixo).

De la Marina a la Mariña
Los nombres de algunas de las calles más conocidas o significativas de la ciudad también sufrirán modificación, como la avenida Jardines de Méndez Núñez, que pasará a denominarse avenida Xardíns de Méndez Núñez, o la avenida y la travesía de la Marina, que, en ambos casos, adoptará el topónimo gallego Mariña. La plaza de Orense pasará a denominarse de Ourense; la calle Panaderas será Panadeiras; la Estrecha de San Andrés, Estreita de San Andrés; Puerta de Aires se denominará Porta de Aires; Cantón Pequeño será Cantón Pequeno, y Riego de Agua adoptará la forma Rego de Auga. En el listado también se incluyen numerosos topónimos precedidos de las palabras Monasterio de..., que serán sustituidas por Mosteiro de... También abundan los nombres que incluyen la palabra baja, afuera y villa, que adoptarán las formas gallegas baixa, fóra y vila .

Desde la Concellería de Normalización Lingüística indicaron que el cambio no precisará la aprobación plenaria, ya que considera los antiguos topónimos urbanos incorrecciones lingüísticas y los tratará como errores ortográficos.

Vecinos del Ensanche piden que se respeten las formas en castellano
La Asociación de Vecinos del Ensanche y Alrededores de A Coruña pidió ayer que se respeten los nombres de las calles, ya que «esto no implica ningún posicionamiento a favor o en contra del idioma», afirmó Gerardo Crespo, presidente de esta agrupación. Manifestó también que la opinión de los vecinos en este tema «es la de respetar la historia de los nombres de nuestra ciudad», sin necesidad de recurrir a errores ortográficos, «nombres que forman parte de nuestra cultura, además de los nombres propios, que aunque se hable de casos contados, merecen su memoria histórica sin necesidad de normalizarlos». De esta forma, se pregunta: «¿Qué sentido tendría que Juan Flórez se pasase a llamar Xoán Flórez, o que Padre Feijoo pasase a llamarse Pai Feixoo?».

La edila de Normalización, Ermitas Valencia, precisó que los cambios no afectan a calles con nombres propios de persona y que estos se respetarán tal y como están, salvo que el nombre originariamente fuera gallego y traducido al castellano.

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