AGLI

Recortes de Prensa    Lunes 7 Julio 2008

La Justicia frena a Montilla
Editorial ABC 7 Julio 2008

ADEMÁS de la reacción social que reflejan los múltiples apoyos al Manifiesto por la Lengua Común, parece que también los Tribunales ponen las cosas en su sitio. Es muy significativa, en efecto, la sentencia del TSJ de Cataluña por la cual se obliga a la Generalitat a cumplir la ley del castellano en los colegios. Aplicar la tercera hora en la lengua común supone impartir 665 horas de castellano en Primaria desde el próximo curso, sobre la base de un dato concluyente: según la sentencia, el 95 por ciento de los centros incumplía esta norma. Si bien por razones técnicas, el Tribunal no entra a valorar el fondo del asunto, afirma de forma tajante que el fundamento para adoptar las medidas cautelares que impone consiste en no causar «perjuicios irreparables» a los alumnos de este ciclo educativo. Tiene toda la razón el órgano jurisdiccional en su planteamiento jurídico. Sin embargo, la respuesta de los políticos catalanes resulta inadmisible: con tal de garantizar la supervivencia del tripartito, José Montilla acepta una vez más el chantaje de sus socios radicales y admite que ERC se salga con la suya por el procedimiento insólito de hacer oídos sordos a la sentencia.

Rodríguez Zapatero, muy en su estilo, prefiere acusar a los impulsores del manifiesto de «apropiarse» del castellano, pero su obligación como presidente del Gobierno es hacer que se cumplan la Constitución y las leyes. El artículo 118 de la Norma Fundamental establece que es obligado cumplir las sentencias y demás resoluciones de los jueces y tribunales. Por ello, sin perjuicio de los recursos que procedan, las autoridades catalanas tienen que poner los medios para que la tercera hora de castellano se ponga en práctica desde el próximo curso sin pretexto de ningún tipo. En un Estado de Derecho, cumplir las leyes y las sentencias es una obligación sustancial y no puede quedar al arbitrio de los equilibrios partidistas. En todo caso, la resolución del TSJ catalán llega en un momento muy oportuno, porque muchos ciudadanos están dispuestos a ejercer los derechos individuales que les otorga el ordenamiento jurídico frente a las medidas discriminatorias impulsadas por una mentalidad sectaria y localista que es contraria al espíritu de los tiempos.

El castellano es la lengua oficial del Estado y su cooperación positiva con el resto de las lenguas españolas en los diversos territorios bilingües supone un enriquecimiento para todos. En cambio, no son tolerables ni la exclusión ni la imposición autoritaria que impiden de hecho vivir en castellano en algunas comunidades autónomas. El Gobierno prefiere hacerse el sordo con tal de no molestar a sus socios radicales, pero por fortuna la reacción social y el principio de legalidad empiezan a poner freno a estas maniobras partidistas. El aspecto educativo es sólo uno de los elementos del problema lingüístico. Los padres tienen, sin duda, derecho a escolarizar a sus hijos en castellano, pero además todos los ciudadanos tienen la facultad de usar la lengua oficial en toda España en sus relaciones con la Administración, en el rótulo de los establecimientos o en cualquier acto de naturaleza pública. Si no se imparte de forma adecuada durante el periodo escolar, los niños no llegarán a dominar un idioma de dimensión universal que enriquece decisivamente su bagaje humano y cultural. Esto es, como dice la sentencia, se producirán perjuicios de imposible o muy difícil reparación que justifican en nuestro derecho la adopción de medidas cautelares. Ni Rodríguez Zapatero ni Montilla pueden eludir su responsabilidad, por mucho que el PSOE quiera utilizar la pluralidad lingüística para sus fines particulares o que el PSC necesite contar con el apoyo de ERC para sostener un gobierno frágil e ineficaz. El Estado de Derecho exige imperativamente que la Generalitat se ponga a trabajar desde ahora mismo y que, a la vuelta de las vacaciones, todos los colegios catalanes cumplan efectivamente con la normativa en vigor.

Tres horas de castellano es mucho
Para los que están empeñados en crear de cero una Cataluña a la medida de sus prejuicios, cualquier cosa que toque el sagrado tótem lingüístico del nacionalismo es un ataque a Cataluña, bajo cuyo cielo sólo existe una lengua posible: la de la tribu
EDITORIAL Libertad Digital 7 Julio 2008

Lo bueno del nacionalismo de Esquerra Republicana de Cataluña es que es cristalina en sus manifestaciones públicas, tan cristalina que suele hacer el ridículo bastante a menudo. Lo vimos hace un par de semanas cuando, con motivo de la final de la Eurocopa de fútbol, sus líderes –y sus bases– se alinearon con todos los equipos que jugaban contra España. Algo parecido sucede con su aversión por la lengua castellana que no es sino un modo indirecto de aborrecer a sus hablantes.

Esta vez la mecha la ha encendido el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que la pasada semana instó al Gobierno a hacer cumplir la Ley, es decir, a velar para que en las escuelas catalanas se imparta la tercera hora semanal de castellano. Nada fuera de lo normal teniendo en cuenta que el trabajo de los tribunales es ese mismo. Sin ánimos de entrar en la menudencia que suponen sólo tres horas de lengua española en un colegio español, la Ley es la que es y debe ser cumplida le guste o no al Gobierno. Para Carod, sin embargo, tres horas es mucho. Y lo es no porque esta resolución ponga en duda el modelo catalán de inmersión lingüística forzosa sino porque la lengua catalana está en peligro y, por lo tanto, todo lo que se haga contra el castellano irá en beneficio de la primera.

El cuento de siempre que, de tanto repetirlo, ha calado en buena parte de la sociedad catalana. Las dos lenguas llevan cientos de años conviviendo y la propia Cataluña bilingüe de nuestros días es su demostración más palmaria. Para los que, como el hombre de Perpiñán, están empeñados en crear de cero una Cataluña a la medida de sus prejuicios, cualquier cosa que toque –aunque sea de refilón– el sagrado tótem lingüístico del nacionalismo es un ataque a Cataluña, bajo cuyo cielo sólo existe una lengua posible: la de la tribu.

Euskera, derecho y no deber
EMILIO GUEVARA SALETA El Correo 7 Julio 2008

V aya por delante que considero al euskera como un bien cultural merecedor de los mejores esfuerzos para su conservación y para un mayor conocimiento y uso. Si no fuera así, me habría rebelado hace ya tiempo ante los excesos que en pro de este objetivo se han venido cometiendo y que, como muchísimos ciudadanos, he disculpado y minimizado en la confianza de que no se pretendía afectar a la más elemental libertad de los vascos para elegir la lengua en la que comunicarse y adquirir y transmitir sus conocimientos. Así, por ejemplo, he callado ante una aplicación de la política lingüística que ha permitido y permite que auténticos mediocres, cuyo único mérito frente a los demás es tener el euskera como lengua materna o haber aprendido en la mayoría de los casos a chapurrearlo, hayan copado las más altas magistraturas de nuestras instituciones, cátedras, cargos públicos, institutos, escuelas y medios de comunicación.

He callado ante el despilfarro de recursos provenientes de los impuestos que pagan todos los ciudadanos que ha devenido en un suculento negocio para 'aprovechateguis' que están viviendo muy bien del euskera y dudosamente, a juzgar por los resultados, por el euskera. He callado, y de esto sí me acuso y me arrepiento, ante una política que ha expulsado a muchos hombres y mujeres de sus plazas de docentes, que ha discriminado a muchos a la hora de acceder a un puesto de trabajo, y que en definitiva ha generado sufrimiento, ansiedad y frustración en muchos ciudadanos. Todo sea por el euskera. Pero todo tiene un límite, y llega un momento en el que plantarse. Un consejero, designado por un minúsculo partido, pretende ir más allá y desde su ideología nacionalista radical quiere hacer efectivo ese sueño de convertir al euskera en la lengua que defina quién es vasco y quién no lo es, y que certifique que la existencia de ese elemento natural y cultural, como toda lengua, que es el euskera demuestra la existencia de una nación vasca originaria y plenamente independiente. Ya sospechábamos que muchos nacionalistas, cuando hablan de despolitizar el euskera, pretenden narcotizarnos para acabar imponiéndolo, y que cuando defienden el bilingüismo, lo que en realidad buscan es que el euskera sea la lengua predominante y común de su nación vasca, y el castellano una lengua ajena a la identidad de lo vasco, como el inglés, el francés o el chino.

Quienes participamos en la redacción del Estatuto de Autonomía de Gernika cometimos un error básico. Cuando en el artículo 6º definíamos al euskera como «lengua propia» del Pueblo Vasco -por cierto, ahora contemplo con horror lo aficionados que éramos y somos a las mayúsculas-, además de inventarnos un concepto confuso en el plano teórico, incurríamos en una gran falsedad: omitir que también el castellano, además de 'lengua común', es 'lengua propia' de los ciudadanos vascos o de ese Pueblo Vasco desde el momento en que es la lengua materna, desde hace siglos, de una abrumadora mayoría de vascos. Menos mal que tuvimos un rasgo de prudencia y hasta de pragmatismo cuando ni siquiera se intentó imponer el deber de conocer el euskera y sólo se estableció el derecho a conocerlo y a usarlo. De esa manera, la grave omisión inicial parecía quedar subsanada en la práctica, ya que nadie en su sano juicio pensaba entonces que fuera lógico y viable, en 1979 o en 2010, imponer el deber de conocer el euskera. Pero esa distinción errónea e incierta entre el euskera como lengua propia y el castellano como lengua oficial, impuesta y ajena a los vascos, es, en mi opinión, la coartada de esa locura a la que el nacionalismo y el Gobierno vasco nos quieren hoy llevar con planteamientos falsos y con tácticas tanto más intolerables cuanto que se producen utilizando el dinero de los contribuyentes.

Creo que no hay nadie tan incauto o ingenuo como para ignorar que, bajo la bandera del bilingüismo y de la integración, se oculta la pretensión nacionalista de utilizar el euskera como factor de una identidad y de la existencia de una supuesta nación, olvidando algo tan elemental como que las lenguas son un fenómeno exclusivamente natural y cultural, para comunicarse y transmitir conocimientos. Algo va mal cuando se quiere conectar de modo indisoluble un elemento natural a una creación artificial y discutible como la de nación. Cuando por vías indirectas, pero no por ello menos claras, se quiere que el euskera sea la lengua que marque la diferencia entre el que es vasco y el que no, entre el ciudadano de primera y el alemán de Mallorca, es un sarcasmo que se nos hable de integración, de tolerancia, de pluralismo, de voluntad de construir una comunidad de ciudadanos libres y del derecho a decidir.

Al fin y al cabo cada uno está en su papel, y de un nacionalista radical sólo se puede esperar que, antes o después, termine perjudicando los derechos y libertades de los ciudadanos que no son nacionalistas o que, quizás demasiado ingenuos, creíamos que otro nacionalismo integrador y respetuoso de la pluralidad es posible. En la batalla que los padres de la Plataforma para la Libertad de Elección Lingüística están librando frente al insensato proyecto del consejero de Educación del Gobierno vasco y frente al conformismo de unos centros educativos literalmente sometidos a la coacción económica, se plantea algo que afecta al núcleo esencial de la libertad, hoy a la de los padres, mañana a la de los profesionales, a la de los comerciantes, a la de los empresarios y trabajadores y en definitiva a la de todos los ciudadanos vascos. Somos nosotros, las personas, quienes tenemos el inalienable derecho a elegir la lengua en la que queremos comunicarnos y educar a nuestros hijos y nietos. La lengua es un mero instrumento a nuestra disposición, y no un sujeto de no se sabe qué derechos que puedan llegar a condicionar las más elementales, personales e íntimas decisiones de cada ciudadano.

Ya está bien de callar o de tener miedo a expresar públicamente lo que en privado muchos pensamos. El euskera es un idioma de muy difícil aprendizaje y de un escaso, por no decir nulo, valor funcional en el mundo actual de la ciencia, de la economía, de la comunicación. Tiene un valor evidente como bien cultural, pero también ocurre con la txalaparta y sin embargo a nadie se le ocurre -al menos por ahora- que este instrumento tenga en nuestros conservatorios un papel vehicular para aprender música superior al del piano. Es de una estupidez supina violentar las más elementales normas y recomendaciones sobre la lengua vehicular educativa, que es y será siempre la lengua materna, cuando disponemos de una lengua común que es tan propia de este pueblo como el euskera, el txistu, el txakoli o el arrastre de piedra. Si no fuera porque esa estupidez cada vez es más asfixiante, sería para reírse: en un país donde desde las reuniones del propio Gobierno vasco, las de los 'ebebés' de turno y las asambleas de los partidos se desarrollan en castellano -y menos mal, porque si ya hoy su nivel es mediocre, imaginen cuál sería si todos debieran usar en todo momento el euskera-, donde hasta los que enseñan en euskera acuden al castellano cuando les toca ser evaluados, llegan los 'tontontxus' para obligar a nuestros hijos y nietos a tener que pasar por lo que ellos no pasan, contra toda lógica y contra la libertad de cada uno para utilizar la lengua que prefiera de entre todas las que estén a su disposición. Si cualquier lengua, y por supuesto el euskera, tiene que mantenerse sobre el sufrimiento, la imposición, la ansiedad y la discriminación de una mayoría de ciudadanos, más vale que muera. Porque sólo puede y merece vivir aquello que nos sirve, y no aquello que nos limita, que nos coarta, que nos desazona y que se nos impone.

Vuelvo al principio. El euskera es del todo inocente, como cualquier lengua, y merece ser respetado y apreciado. No lo son los que se aprovechan del euskera, los que se sirven del mismo para medrar y para conseguir sus objetivos sectarios y partidistas. Contra esta gente, que es la culpable de que el euskera sea un factor de división, es contra la que me rebelo y de la que abomino. No contra el euskera. Me parece correcto que las instituciones vascas garanticen el derecho a conocer y usar el euskera de aquellos ciudadanos que así lo decidan. Aplaudo que protejan el euskera, el patrimonio histórico, el arquitectónico y en general todo aquello que integra nuestro acervo cultural. Comprendo que procuren fomentar, pero sin imposiciones ni excesos y atendiendo a las características del euskera y a la realidad social, el llamado bilingüismo. Pero porque asumo todo ello, exijo que se garantice también mi derecho a elegir y a usar en todos los ámbitos el castellano como lo que es y con todo lo que ello supone: mi lengua materna, común y propia de todos los vascos. Y si deseo ser monolingüe, o aprender el chino en vez del euskera, que se respete esta decisión, porque conocer y usar el euskera es sólo un derecho y no un deber, tal y como literalmente señala nuestro Estatuto de Autonomía.

¿Hablando se entiende la gente?
Un manifiesto a favor del castellano divide a los intelectuales - La escuela bilingüe no resta calidad
JUAN A. AUNIÓN El País 7 Julio 2008

"1. La facultad de sentir, propia de los seres animados. 2. Propensión natural del hombre a dejarse llevar de los afectos de compasión, humanidad y ternura". Esto es la sensibilidad, según la Real Academia. Y el debate lingüístico sobre la convivencia del castellano, el catalán, el euskera y el gallego parece imposible de separar del ámbito de las sensibilidades, de unas heridas históricas, de una dictadura franquista que impuso el castellano, de una pelea entre el nacionalismo español y los autonómicos en la que defender una u otra idea es ser identificado irremediablemente con uno u otro bando.

Tampoco se puede separar de ese contexto el manifiesto Por una lengua común, presentado hace unas semanas. Redactado por el filósofo Fernando Savater y firmado por importantes figuras de la cultura (Mario Vargas Llosa, Álvaro Pombo o Albert Boadella) y del deporte (Iker Casillas), ha soliviantado la vida política española, ofendiendo a unos y animando a otros, que han azuzado el debate aireado por El Mundo y la Cope, Telemadrid y Tele 5. El PP se les ha unido y el principal impulso ha llegado desde Unión Progreso y Democracia, el partido de Rosa Díez, del que también forma parte Savater.

La tesis es que el castellano está marginado en algunas comunidades con lengua cooficial, cuando debiera ser la lengua "común y oficial a todo el territorio nacional, siendo la única cuya comprensión puede serle supuesta a cualquier efecto a todos los ciudadanos españoles". Según el texto, hay una parte de la población presuntamente agredida por las políticas lingüísticas, sobre todo porque no pueden educarse sin trabas, si lo desean, con el castellano como lengua principal (es decir, vehicular, el idioma en el que se dan la gran mayoría de las clases, matemáticas, historia, física...).

Aunque Savater asegura que "no hay ni una sola frase en el texto que quite derechos a los hablantes de lenguas autóctonas" sí ha producido un sentimiento de agresión: "El tal manifiesto es una provocación, un acto de violencia intelectual del nacionalismo casticista centralista. Personalmente, me he sentido atacado. El manifiesto va contra las personas que somos bilingües", asegura el escritor gallego Suso de Toro. El profesor de Análisis del Discurso de la Universidad Pompeu Fabra Daniel Cassany lo encuentra argumentalmente "débil e irrespetuoso".

Habría que comenzar explicando que las realidades, como las lenguas, son muy distintas si se trata del catalán y del gallego (románicas como el castellano), o del euskera, mucho más difícil de aprender y manejar. Sin embargo, la polémica lingüística, que se abre y se cierra intermitentemente desde hace años, se centra sobre todo en Cataluña. De hecho, los movimientos (pequeños en número) en contra de las políticas lingüísticas en el País Vasco y Galicia son recientes, y en este último caso, a través de Galicia Bilingüe, de lo que se quejan es de ir hacia la catalanización. Además, en medio de la tormenta por el manifiesto ha llegado un auto que obliga a la Generalitat a cumplir con el horario mínimo que marca el Gobierno central en primaria para la clase de lengua y literatura española o de alguna otra materia en castellano: tres horas semanales. ERC, uno de los socios del PSC en el Gobierno, ha dicho que si se dan las tres horas rompe la coalición.

En Cataluña la lengua vehicular para todas las clases es el catalán. En Euskadi, la opción del castellano como lengua principal está en vías de extinción (por falta de demanda, según unos, por presión política y falta de apoyo, según otros). En Galicia, no hay opción de estudiar sólo en castellano, pero tampoco sólo en gallego (están al 50%). Partiendo de la base de que todas estas políticas son legales, que la catalana fue avalada en 1994 por el Constitucional. ¿Es injusto que alguien no pueda estudiar con el castellano como lengua principal en algún punto de España? Para Fernando Savater, la respuesta es sí, y por eso pide en el manifiesto que se cambien las leyes y, si es necesario, la Constitución, para arreglarlo.

Para los responsables de la política lingüística en Cataluña y Galicia, Bernat Joan y Marisol López, no hay injusticia. "Para lo que no hay justificación es para segregar por lenguas", asegura López. Para ellos tiene todo el sentido impulsar al máximo desde la escuela (sobre todo, pero también desde las instituciones en general) la lengua más débil que estaría condenada a desaparecer (el castellano es ampliamente mayoritario en cultura, prensa, televisión, incluso en el uso diario), garantizando, eso sí, el dominio de ambos idiomas cooficiales al final de la enseñanza obligatoria.

En el País Vasco, los padres de la Plataforma por la Libre Elección Lingüística se quejan de que el modelo en castellano, que ya sólo elige un 5% en infantil, se ha convertido en gueto por culpa de la política lingüística del Gobierno vasco, y que con los nuevos objetivos de euskera que se han marcado, esta opción ya está condenada. Las otras opciones son la bilingüe y la euskera. En Cataluña, cuando un alumno (más bien sus padres) se empeña en recibir la educación en castellano, la respuesta es que los profesores sigan dando la clase en catalán y se dirijan al estudiante en castellano. ¿No pone eso en una situación difícil al alumno? "Sí", admite Joan, "pero no sé si es peor separar por cuestiones de lengua".

Curiosamente, tanto Joan como Savater utilizan un mismo argumento para defender cosas diametralmente opuestas. Joan asegura que el modelo catalán intenta asegurar la igualdad de oportunidades, ya que los que sólo supieran castellano tendrían menos posibilidades y los más desfavorecidos serían los más perjudicados. Pero Savater asegura que los más débiles son los más dañados, ya que "el castellano supone una gran riqueza para esa gente".

Entonces, la pregunta es si las políticas lingüísticas están afectando negativamente a los alumnos. Hay percepciones, como las del director de cine Manuel Gutiérrez Aragón - "no hay más que ver cómo escriben castellano, cuando tienen necesidad, algunos alumnos, licenciados o profesionales en Cataluña, para comprobar el desaguisado"-, o las del propio consejero catalán de Educación, Ernest Maragall, que explicó cómo en una escuela del interior de Girona a los alumnos les costaba expresarse en castellano.

Pero yendo a las pruebas, hay pocos estudios sobre este tema. Los alumnos gallegos y vascos quedan en el Informe Pisa por encima de la media española en lectura, haciendo la prueba en español. En Cataluña (que hacen Pisa en catalán), un informe de 2003 del Instituto de Evaluación Educactiva dice que la lectura en castellano está al nivel del resto de España. Además, en la última selectividad han sacado más nota media en el examen de castellano que en el de catalán.

Jaume Carbonell, director de la revista especializada Cuadernos de Pedagogía, admite un problema de expresión oral, pero tanto en catalán, como castellano o inglés: "Es un problema del sistema educativo, no del modelo lingüístico: Es un déficit y simplemente hay que trabajar más la expresión oral". En el manifiesto se dice que una lengua no se puede imponer desde los poderes públicos, que hay que estimular. Jaume Carbonell responde que la enseñanza obligatoria es, como la palabra indica, imposición -"pero también en el currículo de matemáticas o el física"-, y que el modelo catalán ha funcionado durante muchos años en su objetivo de dar cohesión social.

Llegados a este punto, con la ley avalando las políticas lingüísticas, sin pruebas científicas de que los resultados de los alumnos sean peores por esta cuestión, el conflicto estriba en los derechos individuales. Sea por los motivos que sea, sea uno sólo o 200, ¿tienen derecho los padres a exigir esa enseñanza exclusivamente en castellano? "Los derechos idiomáticos son derechos del usuario, sea catalán, vasco, gallego o castellanohablante. Los nacionalistas han forzado el uso de sus lenguas nacionales, han creado unas necesidades aparentes y las han uncido a sus reivindicaciones de partido. Transformar el valor de uso de una lengua, sea el castellano o el catalán, en valor de cambio es una perversión. Aunque no he firmado ningún manifiesto, ni lo pienso hacer, porque me parece que no se puede utilizar la defensa del castellano para machacar a nadie", señala Gutiérrez Aragón.

"Cuando se quiere acabar con las políticas de discriminación positiva de nuestras lenguas", dice Suso de Toro, "se quiere acabar con nosotros, sus hablantes. Hágase cuenta de a qué España conduce la exclusión. Más bien, piénsese, ¿esta España protege, difunde, hace suya la cultura y la vida ciudadana que se expresa en esas lenguas? Búsquese en la prensa estatal, en las televisiones... ¿Dónde están?"

"Efectivamente [lo dice el manifiesto], son los ciudadanos los que tienen derechos, no los territorios. Pero los ciudadanos no viven solos, así que existen los derechos de las comunidades lingüísticas", asegura el lingüista Daniel Cassany. "No se trata de que todos se expresen en alguna de las dos, sino que se puedan expresar en la que quieran", añade.

Si se trata de derechos, vayamos a la Filosofía del Derecho. El catedrático de esta área en la Autónoma de Madrid Francisco Laporta comienza aclarando que "en el sistema público es ilegal no enseñar las dos lenguas" y que "tan estúpido es el españolismo como su contrario".

También es catedrático de Filosofía del Derecho uno de los padres de la Constitución, Gregorio Peces-Barba, que explica que las cosas son inseparables de su contexto. "Si la pregunta es si es injusto que alguien no pueda estudiar en castellano como lengua principal la respuesta es sí. Pero si pregunta por el manifiesto, está impulsado por un grupo muy minoritario que quiere crecer [el partido de Rosa Díez] y eso quita legitimidad a las verdades".

Mucho se ha hablado estas semanas del uso de la lengua como arma arrojadiza cuando el bilingüismo es una riqueza de España, de la utilización partidista de la lengua, de la apropiación de unos y otros idiomas por parte de unas y otras ideologías. Savater no niega que su manifiesto es político, ya lo dice la segunda frase, pero se trata de que "nadie tiene por qué sentirse extranjero en su país" y que "la política es una obligación de los ciudadanos". A la identificación con la derecha, responde: "las normas discriminatorias de Baleares y Galicia las hizo el PP; y también nos han llegado quejas de padres de Valencia".

Peces-Barba también culpa a todos los partidos: "El concepto de lengua propia es inventado. Por negligencia de todos, se ha forzado la Constitución. Sólo hay una lengua general y no puede ser secundaria". Peces-Barba recuerda que la segunda ley del catalán, que nadie recurrió al Constitucional, llegó con la primera legislatura del PP en el Gobierno.

Haciendo un esfuerzo por separar la polémica de bandos preconcebidos, podría resumirse el conflicto en la pregunta: ¿Hasta dónde es lícito llegar para proteger el catalán, el gallego o el euskera?

Idiomas contra personas
Manuel Molares do Val Periodista Digital 7 Julio 2008

Es cierto que el gran idioma español seguirá usándose, aunque crecientemente mal, en Cataluña, Baleares, Galicia y el País Vasco. También que el gallego y el vasco –el caso del catalán es diferente-- podrían extinguirse por su fuerza decreciente.

La primera afirmación es lógica, dada la pujanza del castellano. En la segunda se basan quienes, políticos viviendo a costa de esas lenguas, las imponen coercitivamente.

El castellano fue el idioma privilegiado por Franco, pero también el del Siglo de Oro, la Ilustración y la modernización de España. Dominarlo facilitaba la movilidad y oxigenaba el opresivo ambiente local y regional: la plebe no debería conocerlo.

El romanticismo del XIX reanimó las otras lenguas españolas, pero los autores universalistas las abandonaron: hasta Rosalía dejó el gallego y tomó el castellano en sus últimos años de vida.

La prohibición franquista a lo que no fuera castellano en las escuelas pretendía sacar del aislamiento a los apegados al terruño, pero oprimía la libertad de esas personas. Perseguía a seres humanos, no a idiomas.

Igual que hacen ahora los nacionalismos regionales aliados a los nacional-zapateristas. En lugar de hacer divertidos, atractivos y amables los idiomas autonómicos están imponiéndolos como Franco el castellano.

Atropellan libertades fundamentales: las de quienes desean una formación equilibrada entre el idioma del Estado y el autonómico, y también las de quienes quieren, porque tienen derecho a ello, una educación sólo en castellano para dominar perfectamente la riqueza de una lengua que abre millones de fronteras.

Definitivamente estamos en un franquismo al revés. En Galicia, por ejemplo, los jóvenes abandonan masivamente el gallego obligatorio y se pasan al castellano, como denuncia sin autoinculparse la ultranacionalista Mesa pola Normalización Lingüística…, que exige un mayor ultranacionalismo para acelerar el asesinato del idioma poético de Alfonso X el Sabio.

El PSOE no es de izquierdas
Pablo Sebastián Estrella Digital 7 Julio 2008

Ni las reformas planteadas sobre la eutanasia, el aborto y el laicismo son de izquierdas —pueden ser asumidas sin problemas por los liberales de toda democracia—, ni constituye novedad alguna en el PSOE el “tontismo” que va del feminismo a las ONG —sobre todo en tiempo de crisis económica y social—, que ya habíamos estrenado en este y anteriores gobiernos con las ministras Trujillo, Aído y Chacón. La izquierda tiene mucho más que ver con la solidaridad —que niega el Estatuto catalán—, las libertades que negó la negociación con ETA o la persecución del idioma español en varias de las comunidades autónomas, y sobre todo con la defensa del empleo, y no con las obras de caridad o los donativos de 400 euros.

El “tridente” de la nueva dirección del Partido Socialista Obrero Español donde se integran José Luis Rodriguez Zapatero, José Blanco y Leire Pajín es el fiel reflejo de una época. De un tiempo marcado por un liderazgo de diseño, como el de Zapatero, que llegó al poder socialista por unos escasos pero suficientes nueve votos y que, tras la carambola electoral del 2004, por los errores de José María Aznar y los atentados del 11-M, pasó con gran estruendo, y otra vez por los pelos, por cuatro años del gobierno que logró renovar —por errores reiterados del PP— a pesar de los grandes disparates que marcaron la legislatura. Entre los que se encuentran el deterioro de la cohesión nacional y de la identidad española, y la negación de una crisis de la economía (que aún persiste), que debió abordarse a partir del 2006 con el necesario dramatismo y decisión.

Y no con la frivolidad y el desenfado que nos ha conducido a la preocupante situación actual —en cohesión nacional y en la crisis económica y social—, que son hijos de los mismos modelos aplicados por Zapatero a la llamada renovación del PSOE de este XXXVII Congreso del partido. Lugar donde la frivolidad en los nombramientos acordados, y la supresión de cualquier criterio relacionado con la experiencia y la capacidad, constituye la norma que impera en el entorno de Zapatero, para que nadie ni nada sobresalga o brille más allá, o por encima de la flagrante levedad del líder. Todo y todos son a juego con su secretario general y, para nuestra desgracia, presidente del Gobierno. Y el tiempo ya nos ha dado parte de la razón, y la legislatura que está en marcha nos dará la parte que queda por dilucidar, a medida que avance la crisis de la economía. La que, según Zapatero, nunca existió. O parece tan “opinable” como la nación española era para él tan “discutible”.

Imaginen, por un instante, un gran debate de ideas y de gestión política al que asistan los primeros representantes y líderes del Partido Demócrata de Estados Unidos, de la SPD de Alemania, del Partido Socialista Francés, del Labour Party británico, del Partido Demócrata Italiano y del PSOE, que en este caso estaría representado por Zapatero, Blanco y Pejín.

La debilidad y falta de preparación y de experiencia del equipo socialista español en semejante e imaginaria competición dejaría a los representantes de la izquierda española en el furgón de cola de este tren, cuyo destino, en el nuevo mundo global y en el concierto de las naciones democráticas más desarrolladas de Occidente, se presenta tan incierto como necesitado de una nueva ideología y una de praxis democrática y de gobierno, así como de las más innovadoras iniciativas políticas, entre las que los principales pilares deben seguir siendo el ideal democrático, como el sistema de gobierno y de representación popular, y la defensa de libertades y los derechos humanos.

Pero claro, si a esta falta de capacidad política que impera entre los actuales gobernantes y dirigentes del PSOE les unimos las carencias propias de la falsa democracia española, veremos que a la crisis de las ideas se añade la del liderazgo y, finalmente, la del propio sistema político. Porque, conviene recordarlo, en nuestra presunta democracia, o partitocracia, no existen: ni el principio justo de representatividad parlamentaria, ni de libertad política, o la capacidad electiva (en España los ciudadanos no votan directamente ni al jefe del Estado, ni del Gobierno, ni a los diputados, senadores, alcaldes, o todos los cargos autonómicos), ni derecho de los diputados a hablar o votar libremente en el Parlamento, ni separación de los poderes del Estado, etc. Y cuando la democracia no funciona ocurre lo que ocurre: se crea un halo de impunidad, para los gobernantes corruptos y autocráticos —recuérdense los casos de González y Aznar, respectivamente—, o una “barra libre” para que el más tonto de la clase se alce y se eternice con el poder, como Zapatero, o Chaves. Y si, además, es nacionalista, entonces, desde este mismo sistema político clonado a escala menor y más manejable y con más controles sobre los ciudadanos, entonces aparecen los grandes disparates antidemocráticos y contra la libertad, como los que se ven en Cataluña y el País Vasco.

Y todo ello sin que a nadie se le caiga la cara de verguenza —ni en el PSOE ni en el PP (Aznar consintió también la deriva nacionalista)—, y menos aún a nuestro inefable Zapatero, que niega —al igual que la crisis económica— la penosa realidad de la persecución y marginación del idioma español en esas Comunidades (y en otras como Galicia y Baleares). Esas regiones españolas son los únicos territorios del mundo libre y democrático donde nadie puede abrir y desarrollar un colegio o una universidad que imparta sus clases en español. En Francia, Estados Unidos —no digamos América Latina—, Gran Bretaña, Italia, etc., es posible y factible; en esas zonas de España no. Está prohibido por los gobiernos autonómicos, con la bendición del Gobierno de Zapatero y de altos tribunales del Estado, mientras la Real Academia Española se inhibe, en vez de disolverse, que es lo que debería hacer.

Así están las cosas y peor que se van a poner, ahora que el “tontismo” y el modelo de Zapatero, a caballo entre una ONG y un clan feminista, superó el “buenismo” de la pasada legislatura y se ha desarrollado tanto en el seno del PSOE como en el Gobierno. Pero esta vez el dramático realismo de la crisis económica acabará por poner las cosas en su sitio. Aunque el precio de semejante clarificación será muy alto para el conjunto de los españoles, entre los que la propaganda oficial y oficiosa —y una derecha tontuna— se ha dedicado a propagar la idea de que el congreso del PSOE ha dado un giro hacia la izquierda. ¡Qué más quisieran! La izquierda moderna es hoy día la Democracia, con mayúscula, y no tibias reformas —demasiado parcas, por ejemplo en materia de laicidad— de derechos civiles, y menos aún las chicas de diseño de la corte de Zapatero, que empiezan a ser legión.

La defensa de la escolarización en castellano irrumpe en el Parlamento europeo
BLANCA TORQUEMADA. MADRID. ABC 7 Julio 2008

La Plataforma por la Libertad Lingüística formada por tres mil padres vascos a los que el Gobierno de Ibarretxe niega el derecho a escolarizar a sus hijos en castellano llevará mañana sus reivindicaciones al Parlamento europeo, en la primera de sus iniciativas que rebasa el ámbito nacional y que busca espolear la «importación» del sentido común que, en materia educativa, impera en el resto de los países comunitarios.

La delegación de la Plataforma se someterá a lo que técnicamente se denomina «hearing», una especie de comisión en la que los eurodiputados competentes en un asunto determinado o específicamente interesados por él reciben a grupos o entidades cívicas, escuchan sus denuncias o propuestas y a partir de ese momento pueden, si lo desean, recoger el guante y plantear iniciativas ante la Eurocámara. En este caso, participarán en el «hearing» unos cincuenta eurodiputados, casi todos de Francia, Alemania, Reino Unido y España.

Pablo Gay-Pobes, portavoz de esta entidad cívica, explica que el «hearing» de mañana es sólo un primer paso, «pues nos quedan luego en cartera las actuaciones ante la Comisión Europea, que no podemos poner aún en marcha porque tenemos en trámite un recurso ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco». La estrategia ante la Comisión consistirá en «intentar demostrar que la imposición del euskera como única lengua vehicular de la enseñanza afecta a la libertad de mercado, pues impide la implantación de centros educativos que quieran impartir clases en castellano, y a la libre circulación de personas».

Entretanto, tienen sus esperanzas puestas en la receptividad de los eurodiputados que les recibirán mañana «y a los que les expondremos nuestro problema no como un conflicto entre territorios de España, sino como vulneración de un derecho. Si, por ejemplo, les contamos que lo que está sucediendo en España es el equivalente a que, por ejemplo, en el País de Gales no se pudiese escolarizar a un niño en inglés, se quedarán asombrados». Para allanar el terreno ya se han reunido con el portavoz del PP en el Parlamento Europeo Jaime Mayor y saben que su causa goza también de las simpatías del socialista Enrique Barón.

El acoso al castellano
Los padres vascos denuncian ante la UE el ataque al castellano en las aulas
La Plataforma por la Libertad de Elección Lingüística explicará la barrera del euskera
Iker Moneo La Razón 7 Julio 2008

VITORIA- La Plataforma por la Libertad de Elección Lingüística acudirá por primera vez a Europa para reclamar el derecho que asiste a los padres a elegir el idioma en el que escolarizar a sus hijos. Mañana cuatro integrantes del colectivo -que agrupa a más de 3.000 progenitores vascos- ofrecerán una conferencia ante un grupo de eurodiputados en el Parlamento de Estrasburgo para acercarles la realidad que se vive en las aulas vascas. En el documento que emplearán para exponer sus planteamientos, y al que ha tenido acceso LA RAZÓN, denuncian que el Gobierno de Ibarretxe «impide estudiar en español, una lengua que es materna para el 80 por ciento de los vascos». Para justificar su demanda aludirán a postulados de la Unesco, que sostiene que «el mejor sistema de instrucción es el que se desarrolla en lengua materna», y a las denuncias que en este sentido realizaron en 1996 la ONU y el Consejo de Europa respecto a la dificultad que existe en Cataluña y el País Vasco para recibir la educación en castellano. La charla que impartirán los padres ha sido fruto de diversos contactos con eurodiputados del PP y el PSOE que se han encargado de organizar el encuentro.

Con esta cita la plataforma pretende que se «conozca la grave situación educativa del País Vasco, ya que no es un problema que afecte sólo a los españoles, sino a los derechos básicos de la ciudadanía europea». Otro argumento que emplearán para exponer el alcance de la política lingüística del Ejecutivo de Vitoria es que «pone en entredicho la libre circulación de personas al convertir al idioma en una barrera infranqueable para todo aquel que deba venir al País Vasco». Los padres ilustrarán este extremo con un ejemplo. Si un ingeniero alemán se traslada a trabajar a la factoría que Mercedes Benz tiene en Vitoria y desea hacerlo acompañado de su familia se encontrará con que si supera el año de estancia en el País Vasco sus hijos tendrán que ser escolarizados en euskera, «un idioma que sólo hablan 200.000 personas en el mundo».

La plataforma muestra su confianza en la «receptividad» de los eurodiputados y aclara que no busca «una mera sesión de denuncia, sino actuaciones concretas como, por ejemplo, que la UE pida explicaciones al Gobierno español sobre esta materia». Entre las reivindicaciones que dejarán sobre la mesa: que se reconozca de forma efectiva el derecho a la libertad de enseñanza ideológicamente neutral y alejada del adoctrinamiento, y a estudiar en las lenguas maternas oficiales como el castellano.

SEGÚN LAS EMPRESAS DEL SECTOR
La "falta de respeto" de las lenguas cooficiales lastra el turismo español
Una treintena de empresas turísticas, agrupadas en la Mesa del Turismo, manifestó este lunes su respaldo al Manifiesto por una lengua común firmado por un grupo de intelectuales en defensa del castellano, ante la "falta de respeto" a la cooficialidad lingüística autonómica que, en su opinión, "perjudica a la imagen del turismo español".
Europa Press Libertad Digital 7 Julio 2008

En un comunicado, el presidente de la Mesa, Juan Andrés Melián, indica que la diversidad lingüística autonómica ocasiona problemas en cuestiones como "la señalización de carreteras o aeropuertos".

Así, señala que en varias comunidades autónomas "no se respeta la cooficialidad" con el castellano, lo que supone "una dificultad en los viajes, tanto para los turistas nacionales castellanohablantes, como para los extranjeros".

En ese sentido, Melián califica de "esperpéntica" la "creación en Mallorca de una policía lingüística para imponer el catalán en los restaurantes". "Se trata de un atentado a la lógica y una pérdida de la riqueza que aporta en algunas comunidades el valor añadido de tener varios idiomas oficiales", asegura.

Por último, desde la Mesa del Turismo se recuerda que el carácter disperso de la legislación autonómica relacionada con el sector crea inconvenientes en aspectos como la concesión de subvenciones, la aplicación de beneficios fiscales para la implantación de nuevas firmas turísticas o en los requisitos a exigir a las empresas turísticas.

En opinión de los empresarios, esta variedad de legislaciones "impide una homogeneidad en las estructuras de gestión de las empresas del sector al mismo tiempo que genera un trato discriminatorio en sus derechos y deberes".

Pedro Delgado: «Me siento agredido por la falta de respeto al español»
POR DOMINGO PÉREZ ABC 7 Julio 2008

MADRID. Pedro Delgado nunca le tuvo miedo al Tourmalet y ahora tampoco se arredra cuando le solicitan su opinión sobre el Manifiesto por la Lengua Común, a pesar de la polémica que se ha levantado.
http://www.abc.es/gestordocumental/uploads/nacional/manifiesto.pdf

MADRID. Pedro Delgado nunca le tuvo miedo al Tourmalet y ahora tampoco se arredra cuando le solicitan su opinión sobre el Manifiesto por la Lengua Común, a pesar de la polémica que se ha levantado.

-¿Se ha sumado al Manifiesto?
-Sí, porque apoyo lo español y a la lengua española y porque me siento muchas veces agredido por la falta de respeto hacia lo nuestro.

-¿Está el español en peligro?
-No creo que la lengua española esté en peligro para nada. Cuando sales fuera te das cuenta de que el español está muy vivo y tiene mucha fuerza. El problema es que en España la gente parece que siente vergüenza de lo español. Nos dejamos ganar por los separatistas. Hacen mucho ruido y perdemos la perspectiva. Nos parece que son más fuertes de lo que son en realidad. Cuando sales te das cuenta de que son muy pocos y van contracorriente. Vas al extranjero y ves a la gente que habla español, que se esfuerza por aprenderlo, que lo considera tan importante como el inglés....

-¿Qué opina de la politización que se ha hecho del Manifiesto?
-El problema es que esos separatistas quieren hacer identificar lo español con una dictadura y nada más lejos de la realidad. España no es una dictadura y el español tampoco ejerce ninguna dictadura. Al contrario, en este país se permite que todas las lenguas se desarrollen libremente. Sólo pido para mí el mismo respeto que tenemos para con ellos.

-¿Qué papel debe tener la lengua española?
-La lengua en general debe servir para unir, no para separar. En particular, el español debe ser un signo de ligazón. Las lenguas han de servir para que la gente se divierta, sea más amiga. para que las personas aprendan unas de otras. Está muy bien que la lenguas como el vasco, el catalán, el mallorquín, el valenciano o el gallego sean señas de identidad de sus poblaciones y que las usen y estén orgullosos de ellas, pero eso no debe estar reñido con que ellos respeten de igual forma a los que hablamos en español y a lo español.

-¿Entiende la polémica creada?
-No, porque yo estoy a favor de la multiculturalidad y de que cada uno hable su lengua libremente, pero estoy en contra de los fanatismos. No me gustan los planteamientos viscerales de algunos catalanistas, galleguistas o vasquistas, pero tampoco de los españolistas. Las diferencias de residencia, de cultura o de costumbres deben servir también para unir, no para separar. Lo mismo debe ocurrir con las lenguas.

El Congreso del PSOE ratifica el deseo de Zapatero de recrear las dos Españas
Redacción Bilbao Minuto Digital 7 Julio 2008

El 37 Congreso Federal del PSOE parece que ha optado por explotar la división entre las dos Españas y buscar la imposición de una sobre otra. El PSOE de Zapatero sigue por la senda del exceso, el sectarismo y la radicalidad que desprecia el sentir y el pensar de media España, que al parecer solo cuenta dentro de las previsiones socialistas para ser vencida y sometida a sus dictados. Las conclusiones de los “modernos” socialistas no pasan por buscar un consenso social sobre materias en las que existen opiniones tan antagónicas en el seno de la sociedad como la eutanasia, el aborto, la inmigración o las relaciones del poder civil con los católicos. No, su objetivo es hacer triunfar sus opiniones sobre las de los demás.

Aborto libre.
Pese a que el aborto es de hecho libre en España, ya que el sistema de indicaciones es utilizado fraudulentamente con total impunidad para practicar abortos con el único requisito del consentimiento de la madre, la Ponencia Marco del 37 Congreso Federal del PSOE propone en la reforma de la ley del aborto, pero en el sentido de encaminarse a una ley de plazos. La iniciativa dice textualmente que “apoyaremos la creación de un grupo de expertos y expertas que revisen el funcionamiento de esta ley y hagan una nueva propuesta para mejorar nuestra legislación, recogiendo las experiencias más innovadoras de las leyes europeas de indicaciones y plazos”. Por supuesto no se prevé consultar al pueblo al respecto, como también hacen otros países europeos con costumbres y prácticas más democráticas que el nuestro.

Según la enmienda aprobada en Comisión, los socialistas dicen que su objetivo es “garantizar el derecho a la salud sexual y reproductiva de toda la población y muy especialmente de las mujeres, incluyendo el derecho al control de la maternidad, a través de una adecuada información y uso universalizado de métodos anticonceptivos, con la finalidad de reducir el número de embarazos no deseados”. Por supuesto para el PSOE no existen los derechos del nasciturus, al que no mencionan en ningún momento, es decir no hay derecho a nacer. Eso sí, considera necesaria la revisión y actualización de la legislación sobre el aborto, tras 23 años de su entrada en vigor, por “los profundos cambios sociales y médico-científicos que han tenido lugar durante esta etapa y los avances logrados en materia de los derechos de las mujeres”.

Eutanasia.
Otro de los asuntos relevantes del conclave ha sido que los socialistas desean trasladar a la legislación el “derecho a la dignidad humana en el proceso de muerte”, una alusión a la eutanasia, siempre que sea para “determinadas enfermedades terminales o invalidantes”, según la propuesta.

Sobre este punto el secretario de Organización del PSOE (número dos), José Blanco, dijo que “la dignidad no se puede respetar sólo en vida”, aunque matizó que es preciso hacer “mucha pedagogía”, para evitar un debate “demagógico” con la oposición.

Laicismo decimonónico.
Nada mejor para hacer olvidar a la población la crisis económica siempre negada y nunca abordada con responsabilidad por Zapatero, que poner los focos de atención en una polémica estéril más propia de otros siglos. Del congreso PSOE ha salido el compromiso a apoyar la reforma de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa (LOLR 7/1980), ya saben, uno de los grandes problemas que quita el sueño a todos los españoles.

Pero el caso es que, mientras en el PP no se enteran de que las elecciones las gana más fácilmente quien logra imponer cultural y socialmente sus postulados, en el PSOE quieren dar una vuelta de tuerca más para eliminar cualquier influencia de los valores tradicionales en la sociedad. El disfraz para aupar sus valores relativistas, que tan bien calan en esta sociedad burguesa, deseosa de que le digan que puede hacer lo que le venga en gana sin cortapisa moral alguna, es equiparar religiones, para erradicar así la influencia de la religión católica.

Según el PSOE “es necesaria una nueva ley que contemple en toda su amplitud esa realidad plural para regular sin discriminaciones los derechos de la ciudadanía en el ejercicio de sus libertades de conciencia, de asociación, de expresión, etc. en lo que afecta a la pertenencia a comunidades religiosas”. Y eso significa que los católicos en España tendrán la misma relevancia que los musulmanes: “La Iglesia católica, cuya singularidad histórica, cultural y sociológica en España reconoce el Partido Socialista, debe ser consciente de que el inciso final del art. 16.3 de la Constitución Española no otorga prevalencia de derechos y no es razón para privilegios ni puede significar limitación alguna de la aconfesionalidad del Estado”. Esa reforma pasa por la desaparición progresiva de símbolos y liturgias religiosas en los espacios públicos y en los actos oficiales del Estado y por revisar la financiación de la Iglesia católica, que pese a ser la mayoritaria de los españoles deberá ser tratada exactamente igual que la religión musulmana. Lo cual significa que, por ejemplo, el crucifijo frente al que juran sus cargos los ministros desaparecerá. La resolución que recogía también que los funerales de Estado, realizados por el rito católico, serian civiles

Por la inmersión lingüística.
Esto sí es un problema que afecta a muchos ciudadanos en sus derechos individuales y repercute en la cohesión nacional, ya que está siendo usado por los nacionalistas como instrumento de construcción de sus nacioncitas. La lengua fue una de las cuestiones que más atención e interés despertó en el congreso socialista. El PSOE adoptó la tesis de lo que eufemísticamente llaman plurilingüismo, reafirmando el derecho y el deber de los poderes públicos de defender las lenguas que, junto con el castellano, son oficiales en algún territorio del Estado. Incluso, llegaron a sostener, en la enmienda transaccional, que sólo la enseñanza en catalán garantiza la igualdad. Se pone como ejemplo el modelo educativo catalán como “un modelo de cohesión social y no de segregación, que garantiza la igualdad de todos los ciudadanos”. “Los modelos lingüísticos que utilizan total o parcialmente el idioma autonómico como lengua vehicular responden a un deseo perfectamente explicable y socialmente estimable. Esto es, que todos los alumnos del sistema escolar conozcan y dominen al final del ciclo educativo las dos lenguas. Ese bilingüismo es el que garantiza la igualdad”.

Conviene recordar que en Cataluña, un lugar gobernado por los socialistas, no se puede trabajar en una institución pública sin saber catalán, hay padres que no pueden dar a sus hijos la educación en castellano que les gustaría tener e incluso comerciantes se han quejado porque han sido multados por sólo rotular sus letreros en castellano, la lengua oficial de España, o en Galicia tampoco se puede estudiar en español y es imposible encontrar documentación administrativa en español en los organismos dependientes de la Xunta, en el País Vasco se pretende obligar a las empresas a contratar personal que domine el vascuence, modelos que son reproducidos también en Baleares y en menor medida en Valencia.

Voto inmigrante.
Parece ser que lo único que se le ocurre al PSOE para solucionar el grave problema de la inmigración es dar el voto a los inmigrantes. Los nacionales de países extracomunitarios con más de dos años de residencia legal en España podrán votar en las elecciones municipales de 2011, siempre en función de criterios de reciprocidad. El modelo a seguir es el convenio ya vigente con Noruega, sin olvidar que se han firmado tratados con países tan importantes como Chile, Argentina, Colombia y Venezuela, todavía pendientes de ratificación por las Cortes Generales. Por tanto, no es ninguna novedad. Lo que sí es cierto es que, según los cálculos del PSOE, la medida podría afectar a más de 1.300.000 personas, que especialmente en Madrid podrían desequilibrar la balanza electoral a favor de los socialistas.

Campus FAES
«Zapatero hará irreconocible a España»
Mayor Oreja pronostica que el PSOE conducirá al país a «una segunda Transición perversa» Aznar agradece en un homenaje a Cisneros su «defensa de la nación»
Irene Fernández La Razón 7 Julio 2008

Madrid- Jaime Mayor Oreja, eurodiputado del partido popular, expresó ayer su más profundo rechazo al proyecto que Zapatero ha plasmado en el 37 Congreso del PSOE este fin de semana. La política del presidente es «la de la izquierda de la nada» que pretende «hacer una España irreconocible», afirmó, antes de comenzar la presentación del libro que rinde homenaje al «padre» de la Constitución, Gabriel Cisneros, celebrada en el Campus FAES, a la que también acudió su presidente Jose María Aznar.

El eurodiputado indicó los «riesgos» a los que el país se enfrenta con la política socialista. Estos riesgos se centran en dos ofensivas: la primera, «una ofensiva nacionalista que pretende la ruptura de España, encabezada por la banda terrorista ETA», y la segunda, «una ofensiva radical laicista que conllevará a una segunda Transición política encabezada por Zapatero», dijo.

Sin embargo, Mayor Oreja hizo hincapié en que esta «segunda Transición será perversa, al contrario que la anterior». En referencia a las propuestas socialistas presentadas en el Congreso del PSOE indicó que «el proyecto de la izquierda ya no tiene referencias en el ámbito económico y social, se hace de la nada y de la destrucción de valores su principal razón de ser y de estar».

Además, el popular criticó al Ejecutivo por eludir la «profundísima crisis» que azota a toda España. En la misma línea calificó la política del presidente como una mera «estrategia con calado ideológico», en referencia a la decisión de Zapatero de incluir a una inmigrante en el Comité de Dirección del PSOE.
«Zapatero tiene un proyecto político, al igual que ETA», afirmó el eurodiputado, quien aseguró que la política socialista es «una ofensiva republicana cívica».

Homenaje a Cisneros
Durante la presentación del libro «Gabriel Cisneros: político y hombre de bien», que rinde homenaje al padre de la Constitución en el primer aniversario de su fallecimiento, el presidente de FAES, José María Aznar, destacó el patriotismo del político. «Agradezco la firme determinación con que Gabriel Cisneros defendió nuestra nación española», sentenció durante el acto en presencia de las hijas del fallecido, Paula e Isabel.

Pero no fueron las únicas palabras de elogio para este hombre clave en la Transición española. Mayor Oreja destacó que «Gabi fue el padre de la Constitución, pero a la vez una víctima política por defenderla». De la misma forma, el eurodiputado reivindicó cómo después de que ETA intentara asesinarle el 3 de julio de 1979, siguió sin cambiar sus convicciones políticas y «se reafirmó en sus ideas».

Por su parte, Rodolfo Martín Villa, presidente de Sogecable, que también participó en el acto, afirmó que Cisneros se murió con dos preocupaciones: primero, que la «Ley de la Memoria histórica trata de deshacer la historia de la Transición española», y segundo, «la destrucción de la unidad nacional con el nuevo Estatuto de Cataluña».

Interior
ETA cubre sin problemas su presupuesto con el chantaje
Los dos millones que precisa la banda vienen del «impuesto»
J. M. Zuloaga La Razón 7 Julio 2008

Vitoria- Los s-ETA cubre sin problemas su presupuesto anual de dos millones de euros con el dinero que consigue a través del chantaje que denomina «impuesto revolucionario», según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas. Las cantidades exigidas van desde los 6.000 a los 600.000 euros. La colaboraciones de los empresarios con las Fuerzas de Seguridad se considera fundamental para poder acaban con la banda ya que, mientras no tenga problemas para cubrir sus necesidades económicas será muy difícil derrotarla de forma definitiva.

Las investigaciones realizadas por la Guardia Civil tras la operación en la que fue detenido el jefe del «aparato político» de ETA, Francisco López, «Thierry», en cuyo poder fueron encontradas varias cartas de exigencia del «impuesto», permiten concluir que no son muchos los empresarios que pagan a la banda pero que el número y la cantidad que entregan es suficiente para ETA. «En caso contrario habría atentados contra empresas o, incluso, secuestros y esto, de momento, aunque nunca se puede descartar ninguna hipótesis, no ocurre», añaden las citadas fuentes.

«GEZI», el «aparato» etarra que se ocupa de todo lo relativo al «impuesto revolucionario» es la gran asignatura pendiente de la lucha antiterrorista. Sus medidas de seguridad no han conseguido ser superadas pese a la gran experiencia acumulada en la lucha contra la banda. Este «departamento» cuenta con una serie de «taldes», que actúan tanto en España como en Francia, que se ocupan del cobro del dinero una vez que el empresario extorsionado ha acordado con la banda lo que va a pagar y si lo va a entregar de una vez o a plazos. Los integrantes de esta células se ponen en contacto con el industrial, incluso le llegan a visitar en su despacho y establecer las citas necesarias para recoger el dinero.

El presupuesto anual de ETA se conoce gracias a documentos incautados en Francia en operaciones antiterroristas. LA RAZÓN publicó en su edición del 23 de septiembre de 2007 el cuadro de gastos de la banda. Los «aparatos» que contaban con más dinero eran el «militar» y «logístico».

lengua
Condenan a un sindicalista que exigió al juez decano de A Coruña el uso del topónimo en gallego
El fallo fija una multa y una indemnización por importe de 1.500 euros por una falta de respeto
La Voz 7 Julio 2008

El Juzgado de Instrucción número 4 de A Coruña ha condenado al sindicalista Eduardo Álvarez Gómez como responsable de una «falta de respeto a la autoridad, prevista en el Código Penal», por unas declaraciones sobre el juez decano de A Coruña, Antonio Fraga Mandián.

El fallo establece una multa de seis euros diarios durante 20 días, que suman un total de 120, además de establecer un día de privación de libertad por cada dos cuotas que se dejen de abonar. Asimismo, el sindicalista tendrá que indemnizar al juez con 1.500 euros y sufragar las costas procesales.

En el juicio, la causa por injurias se tornó en una discusión entre ambos sobre el idioma, por un auto que el procesado recibió en castellano. Así, la sentencia recuerda que Eduardo Álvarez presentó una reclamación solicitando que le fuesen reparados sus derechos, invocando la normativa que establece el derecho de las partes a elegir el idioma, ya que había recibido una citación «escrita en español refiriéndose a la ciudad de A Coruña como La Coruña ». El fallo también recoge las declaraciones del sindicalista por las que el demandante, Fraga, solicitaba 5.000 euros en concepto de daño moral.

El juez había firmado un decreto con relación a la queja en el que, «tras afirmar que el conocimiento del castellano es obligatorio», el cumplimiento de las peticiones de los usuarios venía «atemperado por las posibilidades de la Administración» y que la traducción puede suponer un retraso del proceso, según reza el fallo, contra el que aún cabe recurso.

El alcalde de Guecho quiere que los fontaneros y ginecólogos hablen en vasco
ABC 7 Julio 2008

El alcalde de Guecho, Imanol Landa, del PNV, quiere que determinados profesionales, como fontaneros, electricistas o ginecólogos, hablen en vasco. Esta medida figura en el «Plan general de promoción del uso del euskera en Guecho 2008-2011», que ha aprobado el gobierno de Imanol Landa, pero que todavía no ha sido sometido al pleno del Ayuntamiento, donde cuentan con mayoría PP y PSOE, según informa Servimedia. En este plan, se incluye toda una batería de medidas para aumentar el uso del vasco en Guecho, una de las mayores localidades de Vizcaya. Respecto a los profesionales a los que pretenden ir dirigidas estas iniciativas, el plan cita expresamente a «fontaneros, carpinteros, electricistas, gestorías, agencias de viaje, inmobiliarias, supermercados». En esta línea, el proyecto también tiene previsto conceder subvenciones para fomentar el uso del euskera entre pediatras o ginecólogos.
 

Recortes de Prensa   Página Inicial