AGLI

Recortes de Prensa    Jueves 10 Julio 2008

Continúa la campaña por la lengua común
Adhiérase al manifiesto a través de elmundo.es
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/07/06/espana/1215338152.html#formulario
ELMUNDO.ES 10 Julio 2008

MADRID.- Suma y sigue. Ya son muchos más de 100.000 los ciudadanos que han apoyado a través de EL MUNDO y elmundo.es el Manifiesto por la Lengua Común promovido por un grupo de 18 intelectuales, en defensa de los derechos de los castellanohablantes en las comunidades con lengua cooficial.

Desde que el pasado 23 de junio Fernando Savater y un grupo de intelectuales presentaran el manifiesto para defender que "los ciudadanos son quienes tienen derechos lingüísticos y no los territorios ni mucho menos las lenguas", las adhesiones llegan ininterrumpidamente por fax, correo postal e internet desde España, pero también desde Suramérica y otras partes del mundo.

A la campaña, que lleva en marcha unas semanas, se han sumado destacadas figuras de la cultura, como el escritor Miguel Delibes, el tenor Plácido Domingo, la académica de la RAE Ana María Matute o el torero Cayetano Rivera Ordóñez.

El manifiesto también ha cosechado numerosos respaldos desde el mundo de la ciencia (prestigiosos investigadores como Carlos Simón, Cesar Nombela o Rubén Moreno), la empresa (como Miguel Blesa, presidente de Caja Madrid, y Gonzalo Pascual, presidente de Marsans, o el deporte.

Dos de las más recientes adhesiones del mundo del deporte lo hicieron nada más llegar victoriosos de Austria, con la Copa de Europa en sus manos: el capitán de la selección de fútbol, Iker Casillas, y el seleccionador nacional, Luis Aragonés.

También numerosas instituciones, públicas y privadas, de todos los ámbitos, han querido dar su apoyo al manifiesto en defensa del castellano. Además de EL MUNDO, otros periódicos y medios de comunicación se han sumado a esta iniciativa, desde medios locales como el Diario de Alcalá hasta las televisiones Telecinco y TeleMadrid.

Desde el mundo de la política, el manifiesto también está logrando una importante movilización. Unión, Progreso y Democracia (UPyD), partido al que están vinculados algunos de los intelectuales promotores del documento, está realizando una campaña de recogida de firmas por toda España.

Desde el Partido Popular, las adhesiones han sido múltiples. En un comunicado emitido sólo dos días después del lanzamiento de la iniciativa, el PP expresaba su adhesión al texto y explicaba que el presidente del partido, Mariano Rajoy, la secretaria general, María Dolores de Cospedal, y los vicesecretarios Ana Mato, Javier Arenas y Esteban González Pons firmaron el manifiesto a través de elmundo.es.

Algunas de las incorporaciones más recientes desde las filas 'populares' han sido la del Gobierno autonómico de Murcia, que preside Ramón Luis Valcárcel (PP), el que mostró su apoyo a la iniciativa e invitó a todos los murcianos a hacer lo mismo en defensa de la lengua castellana, "la única lengua oficial y común de todos los ciudadanos españoles". Anteriormente, hicieron lo propio el ejecutivo de La Rioja y la Comunidad de Madrid (ambas gobernadas por los 'populares') o el PP de Andalucía.

La secretaria general del PP, María Dolores De Cospedal, ha prometido que su partido se seguirá "partiendo la cara en Cataluña y en toda España por el castellano", y criticó a la Generalitat por "saltarse las sentencias" que la obligan a cumplir con la tercera hora de castellano en las escuelas.

Diferentes asociaciones civiles que reivindican el derecho de los padres a escolarizar a sus hijos en castellano en las comunidades con lenguas cooficiales han respaldado la iniciativa, entre otras, la Plataforma por la Libertad de Elección Lingüística del País Vasco, Galicia Bilingüe o el Círculo Balear.

Castellano en Cataluña
La cenutria
Ay, Carme, Carme, charnega tenías que ser.
José García Domínguez Libertad Digital 10 Julio 2008

La Chacón carda la lana y la Bibiana se lleva la fama. De incompetente, inculta y cenutria, que según el DRAE equivale a propalar de alguien que es lerdo, zoquete y estúpido optimizando el gasto de saliva en el empeño, ha tildado a la segunda un propio de Zapatero, cierto Valenzuela por más señas, al parecer perito cesante en menesteres relacionados con la propaganda monclovita.

Todo porque la pobre Bibiana aún no se había enterado de que el PSOE siente un "profundo respeto" –La Fashionaria dixit– por cualesquiera "tradiciones culturales" (sic) que no estén expresamente perseguidas en el Código Penal. Ecuménico acatamiento, aprecio y consideración que, además del muy castizo hábito hispano de ir de putas o la no menos secular costumbre de orinar en medio de la calle, por lo visto también incluye al velo con el que la morería esconde a su ganado femenino de la mirada lasciva del prójimo.

Sin embargo, si alguna miembra del Consejo de Ministros, Ministras, Ministres y Ambidextros ha demostrado por activa, pasiva y perifrástica ser una genuina cenutria, no ha sido la bisoña Aído, sino esa chusca chusquera de la Chacón. Y no porque vaya diciendo por ahí que no existimos ni los cincuenta mil catalanes que en su día avalamos la propuesta de ley de igualdad lingüística de Francisco Caja, ni los noventa mil que llevamos a Ciudadanos al Parlament, ni los cientos de miles que votábamos a Vidal Quadras cuando aún nadie sospechaba que el destino del PPC estaría en manos de un sanedrín de cínicos, arribistas, paniaguados y mindundis.

Ni tampoco porque al modo freudiano se le haya escapado la verdad entre los pliegues del inconsciente (decir que "gracias a la inmersión ya no hay catalanes de primera y de segunda" es reconocer de modo palmario que la lengua se usa para discriminar entre catalanes). No, si la Carme(n) merece su título de cenutria no es por todos esos dislates. Más bien porque al sentenciar que la prohibición del uso del español como idioma docente constituye "el mayor éxito de Cataluña" está llamando lerda, zoqueta y estúpida a Marta Mata, la mitificada pedagoga y fundadora del PSC que, recordando su infancia republicana, confesaba lo que sigue en sus Memorias:

Mi vivencia es la de un aprendizaje en las dos lenguas sin ninguna clase de conflicto. El maestro se dirigía al niño en la lengua familiar del alumno, y en cuanto a la lectura y la escritura había escuelas que hacían una semana en catalán y una en castellano, también había otras que lo hacían día sí y día no, en algunas se enseñaba por la mañana en una lengua y por la tarde en la otra. Recuerdo que tuvimos una muy buena educación literaria en catalán: acompañábamos todos los estudios de ciencias con los textos poéticos correspondientes, que sacábamos de la antología literaria de Artur Martorell. Angeleta Ferrer, profesora de Ciencias Naturales, para explicarnos el almendro y el paso de las estaciones nos hacía leer el dietario de Maragall (...) Debo decir que al mismo tiempo había unos poetas castellanos extraordinariamente valorados en la escuela: Juan Ramón Jiménez, Alejandro Gascón, García Lorca, Machado...

Ay, Carme, Carme, charnega tenías que ser.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

La lengua viva
La enfermedad infantil del nacionalismo lingüístico
Los nacionalistas deben saber que habrá reacción y subirá la cotización de nuestro idioma común, en contra de lo deseado por ellos.
Amando de Miguel Libertad Digital 10 Julio 2008

Aurelio (Barcelona) comenta que “la octavilla de 1932 [sobre el conflicto lingüístico en Cataluña; la envía un curioso libertario] me ha parecido fuera de lugar; más que un documento histórico, da la sensación [de] que se desee incitar a las bajas pasiones de según quien”. Como contraste, recibo otro apasionado correo de Ciudadano Pérez (Víctor Pérez Velasco, Madrid) en el que se felicita por la oportunidad de leer documentos como el de la octavilla famosa de 1932. Escribe: “La represión siempre fue clave de progreso y potenciación de lo reprimido, produciendo un efecto paradójico al deseado por el represor. Los nacionalistas deben saber que habrá reacción y subirá la cotización de nuestro idioma común, en contra de lo deseado por ellos. Son una suerte de paletos retrógrados que pretenden obtener ventajas políticas a través de la superprotección de sus respetables lenguas locales, a las que ellos devalúan y reducen a meros instrumentos políticos, al protegerlas reprimiendo el uso del castellano, que es hablado por más de 450 millones de personas”.

José Quevedo sostiene que “el problema de las lenguas de España y el abuso e imposición que los políticos nacionalistas están haciendo de ello es solo un problema creado, acentuado y promovido por ellos mismos. No tienen otra forma de justificar su estatus”. Muy en su punto.

Pedro Campos se irrita ante mi insistencia en llamarle Pere. La verdad es que yo entendía que ese apelativo le resultaba más auténtico; la prueba es que en la dirección del correo ese corresponsal firma como “pere.campos”. Con ese dato lo lógico es pensar que un ultranacionalista catalán como parece ser “don Pere”, preferiría ese tratamiento al de “don Pedro”. Es muy curiosa la forma en que la gente suele sentirse identificada con su “nombre propio”. Si bien se mira, de “propio” tiene muy poco, ya que, la de llamarse así, fue una decisión de los padres o de los padrinos. Luego, por razones ideológicas o simplemente costumbres, uno puede cambiar el nombre de pila, pero es difícil que no asome la ambivalencia por algún lado.

José Antonio Martínez Pons me relata “la persecución que está sufriendo en Mallorca el [idioma] mallorquín por parte de los catalanistas… En la televisión [balear] está prohibido –no solo a los locutores, sino a los visitantes entrevistados- el uso de expresiones y giros insulares… Claro que, siendo como somos los mallorquines, la mayoría pensará ya escampará y seguimos haciendo lo que nos dé la gana”.

Rafael Martín me tutea con facilidad: “Es evidente el desprecio que sientes por la lengua asturiana. Es una criatura que no quieres que salga adelante… ¿Por qué no propugnas la oficialidad de un idioma propio, despreciado en Asturias por el mismo partido que en Galicia quiere imponer el suyo a las bravas?... ¿No es obligación de intelectuales como tú –lo digo sin ningún retintín- ir un poco más allá de la prepotencia, el sectarismo y la propaganda?”.

Por lo menos se cumple mi predicción de que el asunto de las lenguas levanta pasiones. No sé en qué se basa mi corresponsalín para afirmar que yo desprecio la lengua asturiana. Supongo que se refiere al bable, porque la lengua común de la mayoría de los asturianos es el castellano. Pero el bable está ahí como un tesoro étnico. Ojalá se pudieran publicar en bable influyentes tratados de Sociología, ensayos traducibles a otros idiomas. No puedo estar a favor de declarar el bable como idioma oficial de Asturias porque ni siquiera me parece bien que el español sea la lengua oficial de España. ¿Es eso prepotencia, contumacia, sectarismo o propaganda? Los idiomas se defienden solos. Más que nada, eso es así porque las lenguas son abstractas; lo que importa es los hablantes. Más ataques que reciben los castellanohablantes en el País Vasco y otras regiones bilingües no son de fácil superación. Sin embargo, hoy tenemos en España más proporción de habitantes capaces de hablar español que nunca en la Historia. Los idiomas se extienden porque son útiles, no porque reciban ayudas oficiales.
Contacte con Amando de Miguel

¡Socorro!
FÉLIX DE AZÚA El País 10 Julio 2008

El pasado 23 de junio, Fernando Savater presentaba en buena compañía un Manifiesto por la lengua común. El título no ha sido citado en ninguno de los 800 artículos del Tambor del Bruc mediático que de inmediato se publicaron en la prensa catalana, la cual, naturalmente, tampoco reprodujo el texto. El título no era del gusto de los nacionalistas, de modo que pasaron a llamarlo "Manifiesto en favor del castellano", frase que no figura en ningún lugar ni forma parte del contenido, ya que el castellano no necesita de ningún favor, pero ¿qué más da? ¿Vamos a detenernos a pensar un poco, antes de cargar el trabuco y disparar a bulto cuando la Patria está en peligro? Todos los artículos venían a decir lo mismo, pero con algunos matices notables.

Los más delirantes no eran los viejos amigos del Avui o del Punt Diari, sino los desconocidos del ilegible diario Público, órgano del presidente del Gobierno central, o sea, del Estado. Titulaban a seis columnas: "El nacionalismo español hace de nuevo política con las lenguas". Los nacionalistas con mala conciencia siempre quieren que todo el mundo sea nacionalista para así quedarse más aliviados y compartir la culpa. Cree el ladrón... Para su desdicha, incluían en la doble página las estadísticas de la Generalitat sobre los usos del catalán y en ellas se afirma que más de la mitad de los catalanes prefiere como primera lengua el castellano. La humilde petición de que aquellos que lo deseen puedan usar su lengua materna en la educación, la Administración pública y la vida cotidiana sin que les caigan multazos o broncas, es "nacionalismo español" para los orgánicos de Zapatero. Tome nota.

Como movido por un resorte, el partido de los socialistas catalanes declaró pomposamente que el manifiesto era "innecesario". No aclaró su portavoz, Miquel Iceta, qué es lo que le parece necesario al PSC. Pocos días antes, la oposición en pleno le había preguntado por 5.000 millones de pesetas que se han esfumado persiguiendo a una almeja brillante. Tampoco entonces Iceta había considerado necesaria la pregunta. Lo que para el PSC sea necesario, es un arcano insondable. Los socialistas catalanes van aproximándose cada vez más a un modelo adorable, el de la corte de Catalina la Grande.

Ninguno de los 800 artículos antes mencionados hablaba del contenido del manifiesto, el cual se puede resumir del siguiente modo: si cualquier ciudadano catalán, como el actual presidente de la Generalitat, puede educar a sus hijos en alemán, en francés, en italiano o en inglés, ¿hay alguna razón para que no pueda educarlo en español? Y de haberla, ¿cuál es? La mentira oficial es que no hay problema para escolarizarse en español; la realidades que ni hablar del peluquín. Intente indagarlo. Chocará contra un muro de cemento. Se sentirá como alguien que quiera darse de baja de Telefónica. Acabará en el psiquiátrico.

Como, según el Tambor del Bruc mediático, el asunto del manifiesto no era el que acabo de exponer, los artículos se veían obligados a hablar de temas muy inspirados: la "supremacía del castellano", la "lengua del imperio", el "ataque contra el catalán...". Todo mentira, ¿pero de cuándo acá un nacionalista va a respetar la verdad? La verdad es, sencillamente, aquello que los nacionalistas decretan que es verdad. Y sólo es verdad lo que es bueno para Cataluña, siendo ese ente lo que en cada momento les conviene. Y punto, añade Catalina la Grande.

Había algo, sin embargo, más significativo si cabe. La mayoría de los artículos procedían al insulto, práctica española donde las haya cuando flaquean los argumentos: franquistas, fachas, españolistas ("de mierda"), imperialistas. Un Jordi Sánchez nos llamaba a los firmantes "miserables" en este mismo periódico porque nos negábamos a pagar su hipoteca. Algunos artículos eran deliciosos, como el de un profesor de la Universidad de Girona que exponía el punto de vista guipuzcoano: lo que hay que exigir, venía a decir, es que todos los españoles aprendan catalán. Un hombre generalmente moderado, Antoni Puigverd, aseguraba que el manifiesto rompía los últimos puentes entre Cataluña y España. Volveré sobre ello. No obstante, estos intelectuales olvidaban un detalle de cierta relevancia: todos sus artículos estaban escritos y publicados en español.

Los nacionalistas consideran indudable su derecho a escribir y publicar en la lengua que (dicen) está destruyendo al catalán. Creen tener derecho a suprimir de sus vidas el catalán y pasarse al español cuando les parezca oportuno, con el fin de insultar (y cobrar por ello) a unos ciudadanos que jamás han atacado el catalán ni perderán un minuto de sus vidas en semejante tontería. Así que estos pensadores nacionales pueden eliminar el catalán y hacer uso de la lengua asesina del catalán cuando les viene en gana y pueden poner en peligro la supervivencia de la lengua que dicen proteger, pero que unos ciudadanos pidan educar a sus hijos en la lengua que estos nacionalistas utilizan cuando les conviene, eso es fascismo, franquismo, imperialismo, y no es pederastia porque Dios no lo quiere. Si alguien entiende la ética de los nacionalistas, por favor, que escriba una tesis doctoral.

La traca final ha sido de lo más levantina. Animado por tan honradas huestes, el anciano Jordi Pujol ha cogido el alfanje. "[Pujol] llama a combatir 'sin miedo' la falta de respeto a Cataluña", según titulaba el diario de la burguesía catalana el 2 de julio. Lo de "sin miedo", entrecomillado por la redacción, pone los pelos de punta. El texto del patriarca es: "Combatir con decisión y confianza, sin miedo, y sin respeto para quien no nos respeta". A Pujol le animó mucho lo de las caricaturas de Mahoma: qué demonios, hay que hacerse respetar. A partir de su llamamiento a la guerra santa y conociendo de primera mano (y puño) a los cejijuntos y democráticos grupos de falangistas catalanes que suelen actuar en estos casos, los firmantes andamos escondiéndonos en las masías de recreo de algunos consellers y diputats solidarios. Sobre todo desde que Montilla ha decidido que incitamos a la "catalanofobia". No sus socios separatistas, no las juventudes de la "puta España", no Carod y Rubianes, no: el odio a Cataluña lo inducimos nosotros. Muy honesto.

Amigo Puigvert, si te lo permiten tus principios, deja abierto algún puente para que cuando lleguen los hijos de Bin Laden a quemarnos (vivos o en efigie), los cuatro gatos que aún nos tomamos en serio a este país podamos salir arreando hacia lugares más democráticos, menos violentos, más civilizados.

Félix de Azúa es escritor.

La guerra del alfabeto
ANDONI UNZALU GARAIGORDOBIL El Correo 10 Julio 2008

H ay un dicho en castellano que dice 'de Guatemala a Guatepeor'. Quiere decir que, a veces, queriendo salir de una mala situación terminamos en otra mucho peor. Esto de las políticas lingüísticas aplicadas por el Gobierno vasco, que supuestamente apoyan el euskara, nos está creando muchos problemas. Lo peor que nos puede pasar a los vascos es que a consecuencia de políticas desmesuradas, y algunas veces irracionales, consigan enfrentarnos en dos comunidades lingüísticas, abriendo la guerra entre los que defienden el euskara y los que defienden el castellano. Si se inicia esta guerra es suicida para todos: para la convivencia social y para los euskaltzales que quieren seguir hablando en euskara. Y poco va a importar decir: tú has iniciado la trifulca, porque desde los dos lados se utilizará este argumento.

Vayamos por partes: ¿las políticas que está aplicando el Gobierno vasco crean indefensión y desigualdad de oportunidades para las personas que no saben euskara? Para todo aquél que mira sin prejuicios es obvio que sí. Es obvio que las personas que no saben euskara tienen menos oportunidades en Euskadi que las que saben euskara. Para miles de jóvenes que hacen de las empresas de servicios y grandes superficies su primer acceso, muchas veces precario, al mundo laboral, el anuncio del decreto al respecto debe de ser desolador.

Pero la pregunta más importante es la siguiente: estas medidas del Gobierno que discriminan a parte importante de la población vasca, ¿sirven realmente para fomentar el euskara? Yo respondo que no. Sirven para otras cosas; para fortalecer el sentimiento nacionalista, para proteger a miembros, sobre todo, de la comunidad nacionalista para que tengan mejores oportunidades sociales que los demás. Pero no son fundamentalmente para el fomento del uso del euskara. Me estoy refiriendo a las medidas que mayor desigualdad crean. Hay ciertamente algunas que sí, que ayudan a los vascoparlantes a que puedan seguir hablando en euskara o que les sea posible el acceso a productos en euskara. Pero las medidas que crean desigualdad no fomentan el uso del euskara, lo que hacen es que unos vascos tengan mejores opciones que otros vascos. Nada más.

Por ello lo primero que tenemos que hacer es identificar correctamente el problema. Aquí no se trata de guerras entre idiomas: eso es una locura que no tiene sentido. Lo que tenemos es un Gobierno vasco que crea desigualdades entre los ciudadanos vascos: el idioma, el euskara, es sólo una excusa. La raya fundamental que crea esa desigualdad es la pertenencia o no a la comunidad nacionalista, sepas euskara o no. Somos un país pequeño. Sólo tenemos que mirar a nuestro alrededor y ver quién ocupa qué puesto y dónde. Quiénes son tratados con atención especial y quiénes son desdeñados.
Y en esto sí tenemos un problema serio en Euskadi. Nuestro Gobierno no fomenta la igualdad de oportunidades para todos sus ciudadanos. Cualquier esfuerzo que hagamos para denunciar esto, bienvenido sea. Cualquier medida política que potenciemos para corregir esta situación es la vía correcta.

Pero lo de los idiomas es otra cosa. En Euskadi somos los que somos. Y seguiremos siendo los mismos. Hay gente que sólo habla castellano, la mayoría, y otros que hablamos además euskara, y nos gustaría seguir hablándolo, y que otros en el futuro puedan seguir hablándolo, además. Claro que los que sólo hablan castellano también quieren seguir hablándolo y desean que en el futuro otros vascos hagan lo mismo. Esto es lo que hay. Es la dura realidad y no va a cambiar mucho, a corto plazo al menos.

¿Cuál de los dos grupos tiene razón? Pues los dos tenemos razón. Y a esta afirmación hay que añadir otra: nadie debe ser discriminado por pertenecer a un grupo u otro. De estas dos afirmaciones debe surgir cualquier propuesta de futuro en Euskadi. No podemos aceptar que nadie diga: pues que aprendan todos euskara y así arreglamos el problema. No, así no arreglamos el problema, lo que hacemos es cumplir el deseo de unos para crear, en este caso a la mayoría, un problema. Tampoco podemos aceptar que se diga: dejémonos de vainas -y aquí utilizo una expresión que oí al señor Ibarretxe el otro día y que me recordó el lenguaje de los coroneles golpistas de la literatura sudamericana-, el castellano lo conocemos todos ¿no?, pues ya está. Si todos los vascos utilizáramos un solo idioma la cosa sería mucho más sencilla. Pero no es así. Parte de los vascos hablamos dos y queremos que así sea.

Desde pequeños, antes al menos, nos decían de forma machacona: mi libertad termina donde empieza la tuya. Es una verdad elemental y básica. Esa afirmación nos indica los límites de la libertad y la necesidad de negociarlos con los demás. Con el idioma pasa lo mismo, pero de forma mucho más visible. Mi derecho a utilizar el idioma que prefiero llega sólo hasta el derecho de otro a utilizar el suyo. No puedo pretender que para que se cumpla mi derecho niegue el del otro. Y este hecho nos remite a la sociedad real donde nada es absoluto. Donde sólo podemos convivir a partir de negociación y acuerdos. Nos remiten a la realidad, donde las soluciones definitivas, que arreglan el problema de una vez por todas, no existen. Una sociedad donde nos tenemos que conformar con apaños razonables.

Los vascoparlantes no podemos sustentar nuestro deseo de pervivencia del euskara en la obligación de todos los demás de aprender euskara. Y no podemos camuflar esta obligación universal recortando las posibilidades de acceso a puestos de trabajo a los que no sepan euskara. Los ciudadanos vascos, todos, debemos tener los mismos derechos y las mismas oportunidades. Y en esta labor todos deberemos renunciar a algunas cosas porque la libertad y la igualdad deben ser fronteras que limitan nuestra acción.

¿Que los últimos decretos del Gobierno vasco no garantizan esto? Ciertamente no lo garantizan. Pues debemos protestar enérgicamente y solicitar su derogación. Pero no en nombre de los idiomas, sino en nombre de la libertad e igualdad de oportunidades.

El idioma universal
IGNACIO CAMACHO ABC 10 Julio 2008

QUÉ alivio; los promotores del Manifiesto por la Lengua Común (de los españoles) debieron de dar un respingo la otra noche, cuando Zapatero se pronunció en la entrevista con Antena 3 a favor de la defensa del castellano, que su partido acababa de rechazar dos días antes en congreso plenario, arguyendo muy sabiamente que el idioma no está en peligro. Le habían preguntado por su soledad en las cumbres de líderes extranjeros por culpa del endémico desconocimiento del inglés que nos aflige a los celtíberos, y el presidente se puso a hacer de funámbulo en la cuerda tensa de la pluralidad lingüística. Montilla, Touriño, Antich y otros contumaces defensores de la inmersión autóctona andaban ya a punto de síncope al contemplar a su líder balanceando los pies por la maroma con esa soltura tan osada que gasta en sus momentos estelares, hasta el instante glorioso de culminar el equilibrismo con una airosa pirueta: es absolutamente necesario y conveniente impulsar el uso del español... ¡en los foros internacionales! Este hombre nunca defrauda.

Así que ya pueden estar tranquilos los abajofirmantes del citado papel castellanófilo. Tenemos un Gobierno plenamente comprometido con nuestra mayor riqueza inmaterial, dispuesto a impulsar su uso en los grandes escenarios del universo mundo, ésos en los que el presidente se suele quedar aislado por falta de soltura con la herramienta idiomática. Las comunidades hispanohablantes de Cataluña, el País Vasco, Galicia y Baleares respiran desde la noche del martes con una relajación balsámica. Sus hijos seguirán sin poder dar clases en castellano, y ellos mismos deberán adaptarse al monolingüismo inverso para tratar con sus administraciones públicas en el obligatorio euskera, gallego o catalán, pero quizás en un futuro no lejano la lengua oficial del Estado se considere instrumental en las sesiones de la OTAN o de la Alianza de Civilizaciones. Así podrá lucir en su esplendor universalista y mostrar su salud rutilante. ¿El español en peligro? Eso es cosa de antipatriotas, catastrofistas y agoreros. Nunca ha gozado de mejor salud.

Y sí, es verdad: el castellano no está en peligro. Sólo que nadie -o casi nadie, para ser exactos- ha dicho que lo esté. Lo que está en peligro es la libertad de muchos españoles para usarlo sin restricciones en algunas zonas del territorio de su patria, donde el delirio nacionalista pretende expulsarlo del ámbito de lo público para imponer las mal llamadas lenguas propias, como si la común no lo fuese. Eso es lo que corre serio riesgo: la libertad, que es un patrimonio mucho más importante y esencial que el idioma. Y eso lo que los cómplices del liberticidio lingüístico pretenden soslayar con el sofisma retórico de una falsa amenaza.

Pero el Gobierno tiene soluciones. Y está dispuesto a proporcionar a los catalanes o vascos que ven constreñida su libertad de usar el castellano en su tierra la inmensa satisfacción de poder hablarlo y hasta oírlo en los organismos multinacionales de Ginebra, Washington o Bruselas. El que se queje ante tamaño logro será sin género de duda un pesimista incorregible.

Caperucita Roja / Díez
M. MARTÍN FERRAND ABC 10 Julio 2008

COMO todos aquellos que no quieren o pueden acometerla, Rosa Díez, navegante solitaria en su UPyD, dice que España necesita regeneración democrática. El primero en darse cuenta de ello, y en predicarlo, fue José María Aznar, que, llegado el momento, se la vendió a Jordi Pujol por el plato de lentejas que le instaló en La Moncloa. De aquella regeneración nonata queda hoy, en la periferia del nuevo PP que Mariano Rajoy trata de llevar al buen camino, la rabia de una presidenta regional atribulada y confusa, tal que Esperanza Aguirre, el ansia de notoriedad de un lindo tipo de varón, como Juan Villalonga, metido a redentor en el Valencia C.F., y otros cuantos esperpentos que por su notoria espectacularidad y/o rareza nos dan de comer a los oteadores de la actualidad y escudriñadores, más o menos morbosos, de las miserias humanas de los personajes públicos.

Mientras llega esa regeneración, cosa difícil porque la degeneración se ha convertido en industria para los nuevos caciques de la política que se expresan con ropajes nacionalistas, Rosa Díez trata de centrar sobre sí misma la atención del patio nacional. Tiene que hacerse notar porque con un escaño como todo patrimonio su única posibilidad es redoblar el tambor. La política, en el sentido más noble del término, no es otra cosa que buscar coincidencias con los ciudadanos y tratar de interpretar sus demandas más profundas y sinceras. Díez, en la tribuna veraniega de la UIMP, consciente de que la educación es el primero de los problemas nacionales, del que cuelgan todos los demás, ha dicho que se deben revisar los techos competenciales de las Autonomías y que «el Estado debe recuperar las competencias de Educación».

Ahora que las mujeres tienden a ocupar, al menos en número, el lugar que les corresponde en la vida española, habría que pedirle a un maestro de la imaginación y la pluma, alguien como Arturo Pérez Reverte, una nueva versión de Caperucita Roja. La vieja fábula, en la versión de Charles Perrault, rebosa casquería y en la de los hermanos Grimm la niña parece tonta. La nueva Caperucita, aquí y ahora, es una Rosa Díez que, lejos de llevarle golosinas a su pobre y anciana abuelita, decide acabar de un golpe con el lobo y con el problema.

Como suele sucedernos, tal y como propicia la escasez representativa y poco parlamentaria de nuestra realidad política, las grandes proclamas se hacen en los casinos de los pueblos, en las cátedras caniculares, en los pregones de fiestas y en las barras de los bares. Pero por ahí van los tiros. Diecisiete sistemas educativos, aunque todos fueran buenos, niegan cualquier supuesto de igualdad, esterilizan la más elemental pretensión de excelencia y resquebrajan la Nación. La diputada Díez ha cogido el cestito y con su capita bien roja, que para eso es socialista, bien podría comerse al lobo, pero seguimos en la fábula. A los dos grandes partidos nacionales corresponde convertir la anécdota en categoría.

El Senado había rechazado su inclusión en la Carta Magna
Francia rebaja la importancia de las lenguas regionales en la Constitución
 La Razón 10 Julio 2008

La Asamblea nacional francesa aprobó ayer incorporar a la Constitución un artículo reconociendo la pertenencia de las lenguas regionales al patrimonio de Francia, pero esta referencia no figurará en el preámbulo de la Carta Magna, como se había previsto inicialmente, sino en el artículo 75 del texto.

Los diputados reincorporan las lenguas a la Constitución después de que el Senado rechazara su inclusión, pero en aras del acuerdo con la Cámara alta rebajan su trascendencia.

La Asamblea quiere así eliminar «cualquier duda sobre la primacía del francés» después de que la ministra de Justicia, Rachida Dati, hablara de la necesidad de encontrar una «solución de compromiso» con el Senado.

El pasado 18 de junio los senadores se negaron a incluir en el artículo 1 de la Constitución una referencia a las lenguas regionales como «patrimonio» de la nación, en contra de la postura expresada por la Asamblea Nacional y por el propio Gobierno.

La Cámara alta se unió así al sentir de la Academia francesa que, a principios de esta semana y de manera sorprendente, criticó la iniciativa por «atentar contra la identidad nacional».

El tema suscitó división más allá de la familias políticas de la Cámara y hubo hasta quien, con una gran dosis de ironía, sugirió reconocer el «cocido de Auvernia» como «monumento histórico» rechazando que la Constitución se convierta «en un catálogo de riquezas culturales».

La medida sobre las lenguas regionales figura en el proyecto de ley sobre la reforma de las instituciones que fue adoptado anoche en segunda lectura por la Asamblea y cuya aprobación definitiva está pendiente de un nuevo examen en el Senado, los próximos 15 y 16 de julio.

La ley tendrá luego que recibir el visto bueno definitivo en una sesión conjunta de las dos Cámaras que podría convocarse para el 21 de julio, donde deberá lograr el apoyo de los dos quintos del hemiciclo.

Los diputados alcanzaron también ayer un compromiso respecto a la celebración de un referéndum sobre la adhesión de nuevos Estados miembros en la Unión Europea, una medida introducida por el anterior presidente francés, Jacques Chirac, especialmente pensada para el caso de Turquía.

Finalmente, la Asamblea ha decidido que el referéndum sea automático para cualquier nueva incorporación a la UE, pero prevé una autorización vía parlamentaria si las dos Cámaras lo autorizan a través de una moción votada por una mayoría de tres quintos.

El Senado había suprimido la enmienda adoptada por la Asamblea, que estipulaba que la adhesión de cualquier nuevo miembro de la Unión Europea tenía que ser sometido a referéndum cuando la población del Estado en cuestión representara más del 5% de la de la Unión.

Rescataba así el texto inicial del Gobierno que dejaba al presidente de la República elegir entre la vía parlamentaria o la consulta en las urnas.
En los dos últimos días de debates, los diputados han restablecido varios puntos que había suprimido previamente el Senado, relativos al desarrollo de las propias sesiones parlamentarias, los presupuestos del Estado y de la Seguridad Social o el derecho de gracia del presdidente francés, limitado a casos individuales.

Ahora el conjunto del proyecto de ley tendrá que recabar la mayoría de tres quintos, algo que de momento no está garantizado porque el Partido Socialista ha anunciado que votará contra la reforma al considerar que llegan tarde las promesas de la formación política que apoya al Gobierno, la UMP, sobre el refuerzo de los poderes de la oposición.

El manifiesto por ‘La lengua común’
Adolfo Careaga Minuto Digital 10 Julio 2008

La lengua común tiene un nombre: Español

El más universal de los escritores que de ella se sirvieron, el vasco Miguel de Unamuno, le dio siempre el mismo glorioso nombre: Español.

Claro está que ahora se vive lo que llaman “políticamente correcto”, orientación doctrinal creada por unos eruditos a la violeta, al servicio de los funestos prejuicios políticos de un gobernante, el señor Rodríguez Zapatero, que ni siquiera está convencido de la realidad de la Nación española, pero que no tiene inconveniente en prescindir el Gobierno de lo que la Constitución llama “la indisoluble unidad de la Nación española”.

Hay que evitar a todo trence hablar de España o de lo español, para dar gusto así a los separatismos periféricos, que en el odio a la patria común fundamentan su razón de ser.

Ahora, con ocasión de un gran acontecimiento deportivo como la copa europea de fútbol, se produce una sorprendente explosión popular de entusiasmo patriótico. En todas las ciudades de España las gentes se echan a las calles, que se llenan de banderas nacionales y cantos de exaltación españolista. Es entonces cuando un Ministro del Gobierno Zapatero –según cuenta Isabel San Sebastián-, habla simplemente de “alegría cívica”, incapaz de comprender la apoteosis patriótica que en el conjunto de la Nación se ha puesto de manifiesto.

No importa que las constituciones de las Repúblicas suramericanas señalesn el español como su lengua nacional. En el manifiesto que me ocupa ni una sola vez se cita al español. Nada más a la lengua común o al castellano.

Don Miguel de Cervantes en el Quijote, cuando cita la lengua de Italia la llama el toscano. Es lógico, pues en el Siglo XVII no estaba aún constituída la unidad de la gran nación mediterranéa y la lengua del Dante y la Divina Comedia era la lengua de cultura que se extendía por toda la península. Pero supongo que hoy a nadie se le ocurriría decir que la lengua de los italianos es el toscano.

Pues lo mismo pasa con el castellano. Es el romance que, con fuerte impronta del vascuence, nace en el reino de Castilla, y se extiende, por voluntad de sus pobladores, primero a través de toda España y luego por los pueblos de ultramar. Fue el castellano, pero hoy, hablado por ciento de millones de seres humanos y lleno en contenido de términos procedentes de las culturas que, junto al glorioso Reino de Castilla formaron la Nación española, no merece otro nombre que el de español.

Y queda la otra gran falacia que en todo esto se esconde: el bilbinguismo del pueblo vasco. Una persona, o un grupo social, es bilingüe cuando emplea habitualmente dos hablas en su vida de relación, con la misma naturalidad y semejante facilidad. Este no es, para nada, el caso que nos ocupa, donde quizá en un diez por ciento de la población se de esa circunstancia, mientras que el noventa restante se expresa normalmente en español.

En la práctica, y dejándonos de elucubraciones fantasmagóricas, la lengua del pueblo vasco del Bidasoa para abajo es el español, como lo es el francés al norte del río fronterizo.

Y yo no firmo un manifiesto “por la lengua común” sino por el español. Como diría don Ramiro de Maeztu, basta ya de tartufismos

Dos sentencias
De falsificadores y apologistas
¿Por qué esos policías se arriesgaron a sufrir una condena penal cometiendo una falsedad con el único aparente fin de impedir que la ETA fuera relacionada con el 11-M?
Emilio Campmany Libertad Digital 10 Julio 2008

Pocas cosas hay más frustrantes que tener que acatar una sentencia que se cree injusta. Hoy son muchos los que así se sienten por dos muy recientes, la del ácido bórico y la de las calles con nombres de terroristas. Sin embargo, no importa tanto el fallo como lo que plantean.

La sentencia del bórico se limita a fallar que la conducta de la cúpula de la Policía Científica no es delictiva, aunque sí irregular. Carece de relevancia que la supresión consciente de una referencia a ETA en un informe pericial firmado por otro merezca ser condenada o no penalmente. Lo que ha quedado meridianamente probado es que unos mandos policiales se ocuparon de que en un informe pericial salido de sus oficinas no se relacionara a la ETA con el 11-M. Da igual que esto no sea delito. Lo que importa ahora es dar respuesta a esta pregunta: ¿por qué esos policías se arriesgaron a sufrir una condena penal cometiendo una falsedad con el único aparente fin de impedir que la ETA fuera relacionada con el 11-M?

No hay pruebas de que la ETA participara en la organización y perpetración del atentado del 11-M. Pero, ¿no las hay porque no se han encontrado o porque la Policía ocultó, como hizo con el informe del bórico, todas las que, relevantes o no, apuntaban a la banda? La prensa de izquierdas, y buena parte de la de derechas, no han entendido que la sentencia, lejos de hacer irrelevante la pregunta, la torna pertinente puesto que, aún sin poder responderla, declara probado que, sin ser delito, hubo ocultación. Lo que no pueden aclararnos los jueces, pero sí podría hacerlo Rubalcaba, si es que algún diputado del PP quisiera preguntárselo, es por qué lo hicieron, si fue obedeciendo órdenes y de quién.

Con la sentencia que absuelve a un alcalde que consiente que determinadas calles de su municipio lleven los nombres de fallecidos etarras ocurre algo parecido. Ya sé que es difícil entender que siendo la apología del terrorismo un delito, no lo sea la apología de la apología. El caso es que ponerle hoy a una calle el nombre de un etarra es delito, y dejar que siga puesto el que en su día se puso, cuando no era delito hacerlo, no lo es.

Ahora, lo que importa es que hay alcaldes en el País Vasco que, sin ser batasunos, se niegan a cambiar el nombre de una calle o un parque que lleve el de un etarra y aceptan el riesgo de sufrir una condena penal por ello. Nuevamente, interesa preguntarse ¿por qué? En este caso, las respuestas sólo pueden ser dos: el miedo o el hecho de simpatizar con la ETA.

En consecuencia, sea o no delito, en España hay alcaldes que, por miedo o por simpatía hacia la banda terrorista, prefieren que determinadas calles de sus pueblos sigan llamándose con los nombre de terroristas etarras.

La cuestión no es pues si la sentencia es o no ajustada a derecho. La cuestión es que, si Zapatero hubiera continuado la política de Aznar de aislar socialmente al terrorismo y sus ideas, hoy habrían prosperado en el País Vasco la mayoría de peticiones de supresión de calles de etarras sin necesidad de ninguna condena penal. La responsable de lo que padecemos no es, por tanto, una interpretación del delito de apología del terrorismo, probablemente correcta, sino el retroceso que durante la era Zapatero ha padecido la política antiterrorista.

A cada cual, lo suyo. Y en las dos cuestiones que nos ocupan es el Gobierno de Zapatero el que, más que los jueces, debiera dar explicaciones, si es que algún político de la oposición tiene el buen sentido de pedírselas.

No será delito, pero es una infamia
Editorial ABC 10 Julio 2008

LA dedicación de calles a terroristas de ETA es una apología de la violencia, aunque, como declaró ayer el Pleno de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, no pueda castigarse penalmente. Los magistrados de este Tribunal aprobaron por unanimidad -sólo dos estuvieron ausentes- que la conducta de los actuales ediles abertzales que mantienen el callejero etarra no es delito de enaltecimiento del terrorismo porque esta figura penal sólo es aplicable a partir del 24 de diciembre de 2000, cuando entró en vigor la reforma que la introdujo, y porque no basta con una conducta omisiva, sino que es preciso un comportamiento «activo» del presunto autor del delito. En resumen, que el homenaje a los etarras en las calles, plazas y parques del País Vasco es impune penalmente. La Audiencia Nacional no tiene que acreditarse en la lucha contra ETA y, por eso, su decisión ha de ser respetada, aunque resulte difícilmente comprensible desde el sentido ciudadano de la justicia, incluso aplicando criterios de técnica jurídica. Es totalmente aceptable que no se pueda aplicar con carácter retroactivo la ley penal a los alcaldes y concejales que aprobaron la asignación del nombre de un etarra a una calle cuando aún no estaba vigente el delito de enaltecimiento del terrorismo. Pero es discutible que esa impunidad alcance a los ediles proetarras que, ya vigente ese delito, deciden con su voto mantener el callejero de la infamia. En este caso, ya no se castigaría una conducta pasada, sino una actual y decisiva -pues en su mano está poner fin al acto ilícito- para la perpetuación del homenaje al terrorista y la ofensa a las víctimas, que es la conducta que pretende evitar el delito de enaltecimiento.

Cerrada la opción de la justicia penal -salvo que alguna improbable vía de recurso permita revisar la decisión del Pleno de la Sala de lo Penal-, toda la responsabilidad debe recaer ahora en el Gobierno central, para que a través del Ministerio Fiscal y de la Abogacía del Estado se impulsen los procesos judiciales administrativos que correspondan. Cualquier opción es mejor que la de resignarse a la presencia infamante de los terroristas en las calles del País Vasco. Cuando el PSOE y su Gobierno han querido, han tenido voluntad política para depurar el presente democrático de recuerdos de etapas pasadas, sin tener que recurrir a los Tribunales. La democracia también tiene otra «memoria histórica», no sólo la que ha legislado la izquierda con evidente ánimo de enfrentamiento: la «memoria histórica», muy actual, de las víctimas de ETA y de la humillación que representa para ellas ese homenaje constante a quienes decidieron o ejecutaron los más viles atentados terroristas.

Los jueces no deben ser quienes gobiernen este país, ni quienes tomen decisiones que incumben a los poderes políticos. No es su función. El actual Parlamento respondería de forma abrumadoramente favorable a un cambio de la legislación que ampara a las víctimas del terrorismo, por el que se prohibiera cualquier símbolo, recordatorio o indicación que entrañe homenaje o reconocimiento a un terrorista, ya fuera presunto, imputado o condenado en el momento del acuerdo municipal.

Lo importante es que el Gobierno tenga claro que resulta inaceptable, desde cualquier punto de vista, que existan calles, plazas o parques dedicados a quienes llevan más de treinta años asesinando y aterrorizando. Que no sea delito no significa que no sea una infamia. La lucha contra el terrorismo no se agota en las detenciones de terroristas, ni en condenas y discursos reiterativos. Exige una deslegitimación absoluta del terror y de quienes lo practican, lo que incluye la eliminación de símbolos de exaltación y aprobación de la violencia. Es atroz la imagen de niños jugando en un parque dedicado a un terrorista, pero es una atrocidad que explica, en buena medida, las razones por las que ETA ha contado, y aún cuenta, con respaldo social en el País Vasco.

PP Vasco
Ahora toca mimetizarse
Según se acerca el fin de semana, el asunto comienza a cobrar tintes de auténtica tragedia política. Las dimisiones de Carmen Rubio, Pedro Altuna y Maribel Melgosa en Guipúzcoa han vuelto a poner patas arriba al PP vasco.
Ignacio Villa Libertad Digital 10 Julio 2008

Otro congreso regional del Partido Popular, esta vez en el País Vasco, se presenta al rojo vivo. Y no es para menos. Es muy complicado (en realidad, prácticamente imposible) que algo que se hizo mal desde el principio acabe bien.

El trato recibido por María San Gil desde la dirección de Génova abrió muchas heridas que están bien lejos de cerrarse. Es más, según se acerca el fin de semana, el asunto comienza a cobrar tintes de auténtica tragedia política. Las dimisiones de Carmen Rubio, Pedro Altuna y Maribel Melgosa en Guipúzcoa han vuelto a poner patas arriba al PP vasco. Ambos dicen adiós debido al trato recibido por María San Gil antes y durante el Congreso de Valencia. También por el evidente giro que los populares vascos han iniciado. Un cambio de estrategia que, entre otras cosas, tiene como objetivo mimetizarse con el paisaje político del País Vasco, un panorama trufado de nacionalismo y de renuncia a los principios.

En todo caso, un nuevo posicionamiento que no posee justificación alguna. Por un lado constituye la renuncia a los principios defendidos durante décadas con valentía y coraje. Esto tendrá un coste electoral inmediato, ya que el PP se confunde con el entorno hasta el punto de convertirse en una mala copia de los demás y, por tanto, en algo prescindible. De esta manera consiguen eliminar cualquier motivo para que los ciudadanos vascos, acosados por la dictadura del nacionalismo y que hasta ahora habían encontrado en el PP un asidero, no sientan ninguna necesidad de otorgar su voto a un partido cambiado tanto en la forma como en el fondo.

Además de estas dimisiones, otra cuestión clave del congreso es la redacción de la ponencia política. Después de lo ocurrido en Valencia con el texto de María San Gil, de este congreso regional se puede esperar cualquier cosa. En este sentido, Santiago Abascal y Regina Otaola han dejado muy claro en sus enmiendas y declaraciones públicas cuáles son los puntos negros del documento: una nueva posición asentada en el complejo, en la renuncia y en el miedo. Y es que en el nuevo PP vasco, detrás de la afirmación tan manida de que "queremos abrirnos a toda la sociedad" se percibe una rebaja de los principios defendidos en el pasado.

No hay que engañarse. Nos encontramos ante un proceso de liquidación de lo que hasta ahora conocíamos como Partido Popular vasco. Todo lo que ha constituido su esencia terminará siendo percibido como algo marginal, testimonial, cuando no de un radicalismo peligroso. Ahora toca mimetizarse con el ambiente, con resultados que pueden ser demoledores. Las urnas se encargarán de demostrarlo.

El partido de Miguel Ángel Blanco
Es normal que ante esta auténtica purga inspirada por el nuevo estilo de Rajoy algunos hayan optado por retirarse, no sin antes expresar su protesta y su fidelidad a unos principios que están siendo traicionados.
EDITORIAL Libertad Digital 10 Julio 2008

El hecho de que no exista una candidatura alternativa a la oficial en el congreso del PP del País Vasco (la de Carmelo Barrio fue convenientemente abortada por la denominada "de consenso", liderada por Antonio Basagoiti) no oculta la existencia, también allí, de grandes diferencias entre la línea marcada por Génova y el sentimiento de muchos militantes del partido. Así, las dimisiones de varios dirigentes y cargos representativos de la provincia de Guipúzcoa ponen de manifiesto una vez más la profunda fractura entre la estrategia del equipo de Rajoy y la de quienes prefieren solidarizarse con María San Gil.

De poco sirve que los presidentes del PP en Álava y Guipúzcoa, Alfonso Alonso y María José Usandizaga, recurran a la invectiva contra sus compañeros acusándoles de forma taimada de destruir y hacer daño. Resulta llamativo, por no decir simplemente ilógico, que sean precisamente quienes pretenden desmantelar un proyecto perfectamente coherente con lo que hasta ahora había sido el ideario y la práctica del PP quienes se presenten como abanderados de la continuidad.

Siguiendo la táctica iniciada en Valencia y continuada en los congresos regionales de Cataluña y Baleares, Antonio Basagoiti se propone realizar una profunda renovación en el PP vasco que implicará la desaparición de personas cuya labor se había caracterizado por una defensa cabal y valiente de la Constitución y de la democracia frente a los designios totalitarios de ETA y del resto de los nacionalistas. Un hecho singularmente alarmante y que en nada se parece al consenso y a la integración, sino a sus contrarios. Es normal que ante esta auténtica purga inspirada por el nuevo estilo de Rajoy algunos hayan optado por retirarse, no sin antes expresar su protesta y su fidelidad a unos principios que están siendo traicionados.

Por otra parte, las numerosas enmiendas presentadas a la ponencia política del congreso vasco también indican la disconformidad de muchos con el giro propuesto por el candidato único, que pasa por una suavización de las críticas a los firmantes del Pacto de Lizarra y la conversión del PP del País Vasco en una suerte de formación criptonacionalista, al menos en su relación con el resto de España. A este respecto, la propuesta de Basagoiti de convertir su partido en una formación al estilo de UPN hace temer un vuelco estratégico de dudosa rentabilidad electoral y que supone la renuncia a los principios por una cuestión de mera conveniencia.

Dondequiera que vaya el nuevo PP de Rajoy, al menos una cosa es evidente. El PP se aleja, rápida e inexorablemente, de todo aquello que hizo de él un partido de Gobierno. Como ha afirmado Aznar, "querer romper con los dos únicos triunfos que el centro derecha ha tenido en la historia democrática española significa no tener las ideas claras". Pero así están las cosas.

Un Irán nuclear capaz de atacar Occidente
El problema con el que puede encontrarse Occidente es que los viejos esquemas de la disuasión no funcionen con fanáticos religiosos que esperan una recompensa en el otro mundo y a los que, por tanto, no importa tanto desaparecer de éste.
EDITORIAL Libertad Digital 10 Julio 2008

Mientras en España seguimos gobernados por el apasionado promotor de la Alianza de las Civilizaciones, Irán continúa extendiendo sus amenazas. A las pruebas de misiles de largo alcance se ha sumado la advertencia de que "siempre tiene el dedo en el gatillo". Frente a la terrible posibilidad de un Irán armado nuclearmente y con capacidad de emplear bombas atómicas contra Israel o incluso Europa, Estados Unidos continúa trabajando tanto en la disuasión –con el tan discutido, por los progres, escudo antimisiles– como en la presión directa contra el régimen para que abandone sus pretensiones nucleares.

El problema con el que puede encontrarse Occidente es que los viejos esquemas de la disuasión no funcionen con fanáticos religiosos que esperan una recompensa en el otro mundo y a los que, por tanto, no importa tanto desaparecer de éste. Así pues, los israelíes se preparan para un ataque contra las instalaciones nucleares y esperan poder contar con la colaboración estadounidense. Sin embargo, el momento político en ambos países frena el proyecto, que sin duda no estaría exento de consecuencias, pero cuya credibilidad es necesaria incluso si se quiere que las negociaciones lleguen a algún fin, que no lo harán.

En este grave asunto no estaría de más que el Gobierno dejara de jugar al buenismo. Frente a esas estúpidas proclamas "por qué Irán no va a tener derecho a disponer de armas nucleares", como si las naciones tuvieran derechos como las personas, y que tanto se oyen en ámbitos izquierdistas, se impone un poco de seriedad y de responsabilidad. No es que España cuente mucho, especialmente desde que Zapatero desmanteló una política exterior diseñada para que nuestro país tuviera alguna importancia en la escena internacional, pero no estaría de más que dejara de enredar. Aunque sólo fuera para no dar vergüenza ajena.

Comunicado nº30. JULIO 2008
Los ejes de unidad del movimiento de resistencia- I
N.O.A. Núcleos de Oposición Antinacionalista 10 Julio 2008

Ante la posibilidad de no ser suficientemente precisos en las propuestas políticas y organizativas que realizamos en nuestros comunicados, consideramos necesario formular los ejes básicos imprescindibles para vertebrar el movimiento de verdadera y efectiva resistencia a las tiranías nacionalistas y a los cómplices institucionales que las sostienen:

• Defensa firme de la unidad nacional y del carácter de nación de España, de su cultura y de su historia.

• Derogación del “Estado de las Autonomías”, fuente del poder de los nacionalismos y aberración política y económica. Lo que requiere propugnar la modificación de la Constitución, en éste sentido, y cambiar la Ley Electoral.

• Regeneración democrática en profundidad frente al sistema oligárquico de los partidos anquilosados.

• Instauración, en todos los temas, del principio de protección de la población frente a entelequias políticas y derechos intermedios ajenos a las personas y a la colectividad del pueblo.

Desde el inicio de nuestra actividad autónoma, hace ya una docena de años, hemos reivindicado la defensa inequívoca y sin tapujos de estos ejes cuando esta crítica era cuidadosamente evitada, y censurada, por la mayor parte de los grupos existentes, empeñados, además, en circunscribirse localmente, desdeñando toda dimensión nacional, y en bastantes casos en “evitar el matiz político” (¡!) desideologizando precisamente la formulación de las denuncias más “sensibles”. Afortunadamente empiezan a percibirse algunos signos de cambio, aunque tímidos e insuficientes.

En sucesivos documentos propondremos un examen sucinto de cada uno de ellos, sin la pretensión de considerar cerrados los temas, antes al contrario, agradeceríamos vuestras reflexiones y análisis para en una ulterior síntesis alcanzar una plataforma interpretativa común.
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La unidad nacional y su defensa

El principal caballo de batalla de los nacionalismos no es sólo forjar sus “comunidades imaginadas” y los falsos y manipulados elementos con los que las construyen, sino en negar la nación real e históricamente existente. Negar la existencia de la nación española les es esencial.

Afirman que sus regiones, los antiguos reinos medievales, jamás han formado parte de ninguna entidad llamada España, que dada su pluralidad y heterogeneidad no es, ni puede ser, una “realidad histórica” sinó una construcción puramente artificial. Naturalmente hay que obviar el hecho de que ningún Estado-nación es homogéneo, y que la mayoría de ellos ha contenido, y contiene, incluso más heterogeneidad que España (sus mismas naciones inventadas están en ese caso).

Aseguran que jamás ha habido una conciencia de identidad española en la población, y por lo tanto, España es una mera “invención” impuesta por las estructuras del poder (primero las monarquías) para oprimir a los “pueblos catalán, vasco y gallego” (algunas veces, en un alarde, se refieren a los “pueblos ibéricos”).

Su falsificación de la historia, va dirigida a avalar esta afirmación y al mismo tiempo “evidenciar” la ancestralidad de las suyas, presentadas como “datos naturales” (el “primordialismo”) que, negando, en su pretensión de inmanencia, la realidad de los procesos históricos, incluye omisiones e invenciones groseras en abierta contradicción con hechos bien constatados, y la proyección hacia el pasado remoto de sus concepciones identitarias surgidas recientemente a partir del romanticismo alemán. El nacionalismo integral de catalanes, vascos y más tarde gallegos, no es un fenómeno excepcional, ni original y específico de España, sinó que tiene sus orígenes conceptuales y sus modelos en Europa.

El mismo camino siguen sus concepciones soberanistas ancladas en un pasado imaginario incompatible con las ideas y pensamiento existentes en las sucesivas etapas históricas bien conocidas y descritas.

La verdad es justamente lo opuesto. Lo constatable es, precisamente, la permanente conciencia de España. La percepción de formar parte de esa entidad común reconocida y nombrada como España (denominación estable a lo largo de milenios, mantenida a través de diversas vicisitudes históricas, y referida a un territorio bien definido con límites que apenas han cambiado hasta hoy) es un pensamiento detectable, y documentado, en todas las zonas del país sin excepción.

La noción de “comunidad política” estaba arraigada desde muchos siglos atrás, y frecuentemente se aludía (en escritos reales, en las crónicas y por los escritores) a la “nación española” cuyo significado ha de entenderse en el contexto de la época, provinente de los tiempos romanos como “natio hispani”, y no se refiere a ninguna “esencia” (imposible antes de la aparición en Europa del nacionalismo), ni como hecho natural primordial, ni como predeterminación, ni unidad de destino, etc… sinó como poso, o como resumen, de la superposición de estratos de los períodos históricos, que lentamente se fueron concretando en una idea, o convicción, siempre del mismo signo, persistente y nítida.

La “nación española” surge pues como resultado de un proceso histórico temprano, igual al seguido por las otras dos antiguas naciones de Occidente: Francia e Inglaterra (éstas incluso con más dificultades, convulsiones, variaciones territoriales e incluso de denominación, que España). La forja de España no tiene, por tanto, nada de excepcional ni de anómalo.

El proceso histórico, de oscuros y lejanos orígenes, que la produjo, pudo haber ocurrido de muchas maneras distintas y haber dado otros resultados sobre los que es ocioso especular; sucedió así, y esa continuidad, notable, a lo largo de más de dos mil años hacen de España la nación más antigua de Europa, y explica también la persistencia en el imaginario de la población del sentimiento de “patria común”. No hay que buscar, por lo tanto, ninguna expresión del “espíritu del pueblo”, eterno, ni de su voluntad finalista y creativista proyectándose hacia el futuro como portador de un “algo” esencial y único (la “raza”), ni de “identidad colectiva” (si es que tal cosa existe) que tampoco podría ser inmutable sinó cambiante al compás de los complejos y azarosos hechos históricos cuyo alcance, significado, y consecuencias posteriores, escaparon (y escapan) al pensamiento y voluntad de sus, frecuentemente, insospechados actores.

En consecuencia España es “la” auténtica “nación histórica”.
El proceso, no determinista, de la formación de la conciencia de “nación común”, que ha ido evolucionando naturalmente, impide que haya surgido un “nacionalismo español” original y propio, imposible e innecesario, ya que no ha necesitado definirse contra nadie, ni reivindicar la singularidad y excepcionalidad de su identidad ni de su predeterminación originaria. No ha habido un verdadero nacionalismo español salvo mínimos conatos, de influencia foránea, en el contexto de los años 1930 y el patético engolamiento vergonzante del franquismo, sin verdadero arraigo.

España, la nación española, es un resultado, no una predestinación.
Precisamente el caso de los nacionalistas es exactamente el contrario. Carentes de una larga continuidad histórica del sentimiento nacional, tienen que deformar y falsificar la historia para justificar trazas de inexistentes entelequias como: esencias inmanentes, primordialismos originarios, destinos históricos voluntaristas etc…e interpretaciones delirantes de genealogías provinentes casi desde la Prehistoria a falta de hechos históricos reales, todo ello para disfrazar el que sus “naciones” sí son inventos recientes, creados e impuestos por sus oligarquías económicas y políticas que añorando el, para ellas idílico, mundo feudal, o como continuadoras de aquel, se resisten a una modernidad indiferente a sus privilegios y ventajas pretendidamente innatas e incuestionables.

El nacionalismo logró implantarse y extenderse sin apenas oposición ni conceptual ni política por la inexistencia de un nacionalismo español fundado sobre las mismas bases que aquel (la realidad histórica de España hace innecesario tal tipo de nacionalismo español), y sobre todo por las debilidades y vacilaciones de los gobiernos, asediados por espúreos grupos de presión, en la creación de un Estado fuerte y democrático capaz de, en nombre de la libertad y la igualdad, enfrentarse a esos nacionalismos directamente herederos del Antiguo Régimen.

La conciencia nacional española ha conocido vicisitudes, se manifestó con fuerza en 1808 y sufrió un notable debilitamiento en 1898 (no por “el Desastre” en sí, sinó por obra de los “intelectuales”). Y lo peor en este aspecto aún estaba por venir.

La Constitución de la II República con intención conciliadora definió que el Estado centralizado ya era inviable, abriendo el camino de las Autonomías, pero adolecía de los defectos ya endémicos de anteriores Gobiernos: indecisión, timidez, y voluntarismo ante los nacionalismos, y en consecuencia dio lugar a una intensa desnacionalización de país.

Lo mismo ocurrió con el Régimen franquista que, por vocación desmovilizador y despolitizador, practicó un “patriotismo” de cartón piedra, exaltando una manipulación de la Historia de España de la que se presentó como heredero, tan tosca, que no sirvió para neutralizar las mistificaciones de los nacionalistas, sinó que a las mentiras de aquellos, añadió las propias. Pero sí arrojó un enorme desprestigio sobre la real historia de España contribuyendo muy eficazmente en la desnacionalización del país.

La “izquierda”, vacía de contenidos debido a las transformaciones sociales (fenómeno extendido a toda Europa) confundió el rechazo al franquismo (especialmente tras su desaparición) con el rechazo a España, y mantuvo la identificación de democracia y progresismo con nacionalismo separatista, y ha defeccionado de su posición histórica pasándose al nacionalismo.

Finalmente la Constitución de 1978 ha mantenido el paradigma autonómico como solución al “encaje” de los nacionalismos, pero es evidente que no ha funcionado como, aparentando ingenuidad, se nos quería hacer creer; la realidad se ha vuelto a imponer y ha ocurrido lo único que podía ocurrir: La actual Constitución ha incentivado los nacionalismos

Si en el pasado fueron los manejos de los políticos quienes produjeron el debilitamiento de la conciencia nacional bien establecida históricamente, ahora es la propia Constitución quien señala el camino y el propio Gobierno de España democráticamente elegido, quien niega públicamente la nación española, y colabora con quienes se declaran sus enemigos

Las actitudes ideológicas débiles sólo sirven para envalentonar a totalitarios al acecho. El que deja un campo libre inmediatamente lo encuentra ocupado y vallado. Y precisamente es lo que ha ocurrido.

La nación, cierto es, se construye con el respeto al ciudadano, con el bienestar económico, con el equilibrio social, pero también con la formación de la población, con la conciencia del esfuerzo de todos en una continuidad histórica, que sin duda se puede quebrar, pero que no forzosamente ha de ser así y de nosotros depende. Renunciar a nuestra nación y a su continuidad para tolerárselo a otros, incluso incentivárselo y sufrirlo, es un entreguismo ruin e infame.

(Análisis más detallado en :“España:laNación Histórica”)
N.O.A. Núcleos de Oposición Antinacionalista
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Primer éxito: Criteria Club de Lectores promocionará "El infierno vasco"
Foro de Ermua 10 Julio 2008

* Vista <http://www.hazteoir.org/node/13136>
* Editar <http://www.hazteoir.org/node/13136/edit>
* Seguimiento <http://www.hazteoir.org/node/13136/track>
* terrorismo <http://www.hazteoir.org/taxonomy/term/12>
* terrorismo <http://www.hazteoir.org/taxonomy/term/279>

Última hora: Criteria Club de Lectores es la primera empresa que demuestra su compromiso con la verdad y la libertad, así como su responsabilidad social apoyando la difusión de la cinta "El infierno vasco". Apoya con tu firma la proyección de la película de Iñaki Arteta en toda España.

* Pincha aquí para pedir apoyo a los grandes medios de comunicación <http://www.hazteoir.org/node/13134>
* Pincha aquí para ver el trailer de la película <http://www.hazteoir.org/node/13136/>
* Pincha aquí para visitar la tienda "on-line" de Iñaki Arteta <http://www.elinfiernovasco.com/page13/page13.html>

Es momento de que España conozca la verdad en directo de la clamorosa falta de libertad de miles de personas en el País Vasco. Esta verdad la podría ver toda España en las pantallas de nuestros cines este verano si consiguiéramos que en ellas se exhiba la película "El infierno vasco". Ante el desafío planteado por el Lehendakari Ibarretxe con el apoyo del entono proetarra al conjunto de los españoles y a nuestro estado de derecho, es el momento de que todos los ciudadanos conozcan la verdad y la realidad del País Vasco. Una tierra en la que miles de personas viven carentes de las libertades más básicas y en una situación de semiesclavitud por causa del terror. Y mientras desde todas las administraciones públicas se financian y se promueven todo tipo de productos cinematográficos de aquellos que viven de las subvenciones por su lealtad a los gobiernos de turno, aquellos que gritan por la libertad y quieren mostrarnos la realidad y la verdad de las cosas son silenciados y condenados a la indigencia.

Este es el caso de la película documental de Iñaki Arteta "El infierno vasco", película que el director y productor vasco no consigue hacer llegar a las salas cinematográficas españolas por la total falta de medios y la completa falta de apoyo en todos los ámbitos. Pero juntos podemos conseguirlo. En otras ocasiones hemos comprobado cómo una movilización masiva de la sociedad ha conseguido que grandes empresas retiren su publicidad de algunos programas de televisión. Hoy, una firma, muchas firmas, pueden conseguir lo que antes era impensable. Desde HazteOir.org queremos pedir a los grandes medios de comunicación en España que promocionen y publiciten la película de Arteta de forma gratuita.

* Haz un donativo en la siguiente cuenta: La Caixa: 2100 1636 95 0200120110
* Pincha aquí para pedir apoyo a los grandes medios de comunicación <http://www.hazteoir.org/node/13134>
* Pincha aquí para ver el trailer de la película <http://www.youtube.com/watch?v=2SNbHE8d-J4>
* Pincha aquí para visitar la tienda "on-line" de Iñaki Arteta <http://www.elinfiernovasco.com/page13/page13.html>

<http://www.hazteoir.org/node/13135>
Enlace al formulario de firmas: http://www.hazteoir.org/node/13134
Firma: apoya la promoción de la película "El infierno vasco" de Iñaki Arteta

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Ya has firmado esta alerta. ¡Gracias por participar!
* terrorismo <http://www.hazteoir.org/taxonomy/term/279>

Es momento de que España conozca la verdad, la realidad en directo de la clamorosa falta de libertad de miles de personas en el País Vasco. Esta verdad la podría ver toda España en las pantallas de nuestros cines este verano si consiguiéramos que en ellas se exhiba la película "El infierno vasco <http://www.hazteoir.org/node/13136/> ", de Iñaki Arteta. Por la verdad y la libertad, apoya con tu firma la promoción y proyección de la misma en toda España. Tu petición se enviará a todos los grandes medios de comunicación.

Estimados Sres: Mientras el cine español en general es subvencionado y apoyado desde todos los poderes públicos e incluso se nos cobra a todos los ciudadanos un impuesto arbitrario como es el llamado "canon digital", otros cineastas independientes no tienen la posibilidad de hacer llegar sus productos al gran público por incomodar a esos mismos poderes que nos está cobrando por ello. Por esta razón, les ruego encarecidamente que promocionen de forma gratuita la película "El infierno vasco" de Iñaki Arteta, mediante la publicidad de la misma en su medio, con el fin de hacer llegar a toda España la verdad de la situación en el País Vasco. Por la libertad de nuestros conciudadanos, le ruego publicite de la forma que estime más oportuna esta película y contribuya a su financiación. Sin duda, habrán demostrado que realmente trabajan por prestar un servicio a la sociedad a la que sirven. Los datos: el trailer se puede ver en:

* http://www.elinfiernovasco.com <http://www.elinfiernovasco.com/>
* http://www.youtube.com/watch?v=2SNbHE8d-J4
* la tienda on line: http://www.elinfiernovasco.com/page13/page13.html
* la cuenta para recibir donaciones: La Caixa: 2100 1636 95 0200120110

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EL PRIMER JUICIO, ANULADO POR NO HABER INTÉRPRETE DE CATALÁN
Multados con 2.700 euros los dos radicales que quemaron una foto de los Reyes
La Audiencia Nacional ha vuelto a condenar a los radicales que quemaron una foto de los Reyes en Gerona. Tendrán que pagar 2.700 euros, la misma multa que les fue impuesta en el primer juicio contra ellos, que fue anulado al no haber un intérprete de catalán. El tribunal entendió que se produjo una "vulneración" de las garantías del derecho de defensa.
Agencias Libertad Digital 10 Julio 2008

La Audiencia Nacional ha condenado a los radicales independentistas Jaume Roura y Enric Stern al pago de una multa de 2.700 euros por quemar una foto de los Reyes en Gerona, la misma pena que se les impuso en el primer juicio contra ellos y que fue anulado al no haber un intérprete de catalán.

De acuerdo con la sentencia del Juzgado Central de lo Penal de la Audiencia Nacional, Roura y Stern han sido condenados a 15 meses de prisión sustituibles por una multa de 30 meses con una cuota de tres euros por un delito de injurias contra la Corona "con el agravante de disfraz", ya que iban con el rostro cubierto cuando quemaron la foto de los monarcas en Gerona el pasado 13 de septiembre.

La Audiencia Nacional repitió la semana pasada el juicio a Roura y Stern porque el magistrado que juzgó los hechos el 20 de noviembre denegó la presencia de un traductor catalán, y la sala de lo penal ordenó anularlo y repetir la vista al concluir que esto les produjo una "vulneración" de las garantías del derecho de defensa.

Durante el juicio, los dos acusados admitieron los hechos aunque los justificaron en el ejercicio de su derecho a la libertad de expresión. Roura, que portaba una camiseta reivindicativa en favor de la liberación de un independentista condenado recientemente por ultrajar la bandera española, afirmó que la quema de las fotografías "fue una manera completamente legítima de mostrar el rechazo a la Corona".

Por su parte, el juez justifica la condena argumentando que, en contra de los argumentos esgrimidos por la defensa de los dos independentistas, el derecho a la libertad de expresión no ampara este tipo de actuaciones. "Es obvio que para manifestar el rechazo a la monarquía no es necesario vilipendiar a SS.MM. los Reyes, quemando su fotografía, tras haberla quemado deliberadamente boca abajo", señala.

En este sentido, apunta que mientras los acusados "se manifiestan pacíficamente y sin armas coreando gritos antimonárquicos y portando pancartas con expresiones en el mismo sentido, se les respeta el ejercicio del derecho a la libertad de expresión sin la mínima injerencia del poder público".

La persecución penal, añade, sólo se produce ante "hechos delictivos" de los que los acusados eran "plenamente conscientes", como demuestra, a su juicio, el hecho de que actuaran encapuchados. Según el juez, Roura y Stern acudieron a la concentración "con la intención evidente de menospreciar la figura de Sus Majestades en el transcurso de una manifestación en la que se tildaba a la dinastía borbónica como fuerza ocupante de la comunidad autónoma catalana".

La sentencia también destaca la "especial protección" con que cuenta la Corona en el ordenamiento jurídico, al formar parte de los "símbolos del Estado Democrático que la Constitución consagra". Según la resolución, "la persona del Rey encarna la institución de la Corona como representación y como símbolo de todos los poderes públicos españoles, estatales, autonómicos y municipales, y por ello, se le otorga como a otros símbolos e instituciones constitucionales una especial y expresa protección penal".

Tras conocer la sentencia, el abogado de los independentistas, Benet Salellas, señaló que previsiblemente recurrirá la sentencia al Tribunal Supremo e incluso a otras instancias judiciales europeas.

El PSOE frena el intento del BNG de que los ediles hablen en público sólo en gallego
Los socialistas rechazan la pretensión de su socio de gobierno de que la norma de uso del gallego en el Ayuntamiento incluya el deber de que los concejales dejen de emplear el castellano en actos oficiales.
MARCOS MOSQUERA. A CORUÑA. La Opinión 10 Julio 2008

La normativa que regulará el uso del gallego en el Ayuntamiento se alejará del borrador redactado por el área municipal de Normalización Lingüística. La comisión de trabajo integrada por concejales del PSOE y del BNG ha pulido el borrador de ordenanza hasta recoger, casi exclusivamente, artículos que ya figuran en otras leyes, como la de Normalización Lingüística de Galicia y la de uso del gallego en las entidades locales. Los socialistas han frenado el empeño de su socio de gobierno de que la norma recoja expresamente la obligación de que los concejales se expresen sólo en gallego en actos públicos en la comunidad autónoma, aunque los nacionalistas insisten en introducir esa referencia en el texto final.

Fuentes del grupo municipal del Bloque avanzaron ayer que la norma definitiva, sobre la que aún está por definir si será ordenanza o reglamento, mantendrá el artículo número quince del borrador: "Los miembros del Gobierno local se expresarán normalmente en gallego en los actos públicos celebrados en Galicia y en sus intervenciones en los medios de comunicación gallegos siempre que la intervención sea por razón del propio cargo".

Lo que el BNG da por hecho, el PSOE lo niega. Según fuentes del grupo municipal socialista, la redacción final de la normativa "se está cerrando", el texto actual "no es definitivo" y la normativa que pacten los aliados de gobierno "garantizará la cooficialidad". A la pregunta concreta de si los concejales deberán emplear como lengua pública el gallego, las mismas fuentes socialistas insisten: "Se va a garantizar la cooficialidad".

Esa afirmación no oculta que el PSOE ha decidido enterrar la aspiración del BNG de que el gallego sea la única lengua oficial de los concejales coruñeses. Nada más hacer público el borrador de la ordenanza, el alcalde, el socialista Javier Losada, aventuró, sin llegar a criticarlo, que estaba "muy verde". Pronto salieron concejales socialistas que, en privado, cuestionaban el texto redactado por la Concejalía de Normalización Lingüística, que consideraban una "imposición". "Cada uno habla de la manera en la que le viene en gana" o "la Constitución es la Constitución" fueron contestaciones de ediles socialistas, que advirtieron de que el borrador de ordenanza no pasaría de ser un borrador y de que el texto final incluiría el bilingüismo en la Administración local, miembros de la Corporación municipal incluidos.

Desde diciembre, cuando se hizo público el anteproyecto, socialistas y nacionalistas, en reuniones internas, han perfilado la norma, pero aún no se han puesto de acuerdo en si será ordenanza, como quiere el BNG, o si será reglamento, como desea el PSOE. Los cambios han sido sustanciales en el articulado, pero mínimos en el espíritu porque el documento buscará, como objetivo fundamental, dar más presencia al gallego en la Administración municipal. "Hasta el Partido Popular va a tener problemas para encontrar en qué oponerse a la normativa", exponen fuentes del Bloque sobre los cambios introducidos en el anteproyecto para regular el uso del gallego en el Ayuntamiento coruñés.

El PP reaccionó como el PSOE e indicó que el uso exclusivo del gallego supone "imponer una lengua en perjuicio de otra [el castellano]". A su juicio, el bilingüismo debe ser la garantía de que se respeta "la libre decisión" personal de "escoger cualquiera de las dos lenguas oficiales".

Ibarretxe defiende el reconocimiento del euskera como lengua oficial en la UE
Dice ante jóvenes de centros en el extranjero que la lengua vasca es lo que "identifica a Euskal Herria"
VASCO PRESS VITORIA El Correo 10 Julio 2008

Ibarretxe pide la colaboración de jóvenes vascos en el extranjero para difundir el euskera. /EFE
El lehendakari Juan José Ibarretxe ha defendido el reconocimiento del euskera como lengua oficial de la Unión Europea porque, a su juicio, sería una medida de justicia atendiendo a que se trata de "uno de los idiomas más antiguos del continente, si no el que más". Ibarretxe ha dicho que el euskera es lo que "verdaderamente identifica Euskal Herria".

Ibarretxe ha realizado hoy estas declaraciones en el transcurso de la recepción brindada a los jóvenes afiliados a centros vascos ubicados en el extranjero que visitan estos días Euskadi dentro el programa Gaztemundu del Gobierno Vasco, y ha pedido a los presentes que contribuyan a transmitir al mundo la realidad y personalidad lingüística y cultural del País Vasco.

El presidente vasco ha pronunciado un breve discurso centrado en la lengua y la cultura vasca, y ha subrayado que "los vascos hablamos varias lenguas, unos francés y euskera, otros inglés y euskera, otros castellano y euskera, pero todos hablamos euskera porque todos somos vascos. Eso es lo que verdaderamente identifica Euskal Herria". Tras destacar la importancia de los vascos y descendientes de vascos que viven en otros países, ha sostenido que este colectivo debe participar activamente en la construcción de Euskadi y ha animado a los asistentes a contribuir desde sus posibilidades a que el euskera sea reconocida como lengua oficial dentro de la UE. "La lengua vasca es una de las lenguas más antiguas de Europa, si no es la más antigua. Y se da una curiosa contradicción, no somos un estado, pero sí una nación, y el euskera no es todavía oficial todavía en la UE. ­¡Qué contradicción! Creo que entre todos tenemos que trabajar por ese objetivo", ha señalado.

Finalmente, ha dicho que los jóvenes de los centros vascos que les corresponde la tarea de "transmitir al mundo la imagen del pueblo vasco. Os corresponde ya a vosotros, está en vuestras manos el futuro y la imagen del pueblo vasco, tenéis que tomar las riendas para demostrar la realidad del pueblo vasco en cada uno de vuestros países". "Os estamos pidiendo que sigáis trabajando, profundizando y trasladando el mundo que el pueblo vasco existe, que es uno de los pueblos más antiguos del mundo, que tenemos nuestra propia lengua y cultura, que no somos más que los demás pueblos del mundo pero tampoco menos, porque los pueblos al igual que las personas no se miden por el tamaño", ha concluido.

El Gobierno quiere que el 35% de sus empleados use el euskera en el trabajo
El plan busca que sea, junto al castellano, "lengua normal" en su actividad diaria
ALBERTO URIONA - Bilbao El País 10 Julio 2008

El Gobierno quiere dar otro salto en la euskaldunización de los funcionarios. Tras considerar que el conocimiento del euskera está casi normalizado (el 84% de los 33.200 trabajadores de la Administración general y de Educación tiene el perfil lingüístico exigido), ahora pretende que también sea una lengua de trabajo en las oficinas públicas.

El reto es conseguir que en 2012 el 35% de los empleados de Lakua y las distintas delegaciones, que suman 6.556 personas, trabajen en euskera a diario, tanto en su comunicación interna como con otras administraciones, ya que su utilización real es baja.

El proyecto se lanza en un momento de gran activismo del Ejecutivo en pro de la euskaldunización. Para después del verano se espera conocer el proyecto de ley de la reforma de los modelos lingüísticos en la educación, que supone la eliminación del A (exclusivamente) en castellano, y la pasada semana se aprobó un decreto que obliga a los grandes comercios (los de más de 400 metros cuadrados, con 250 empleados o con 15 trabajadores que atiendan al público) a atender obligatoriamente en euskera a sus clientes antes de 4 años. Ambas iniciativas han contado con el rechazo de los principales partidos de la oposición, PP y PSE, que ven en ambas medidas una vuelta de tuerca impositiva impulsada por el nacionalismo y alejada del consenso.

Quizás por eso, el viceconsejero de Política Lingüística, Patxi Baztarrika, insistió ayer, en la presentación del cuarto Plan de Normalización del Uso del Euskera en el Gobierno vasco, que no se pretende imponer su utilización y que el objetivo es aplicar la "democracia lingüística". "Queremos que el euskera se convierta, junto con el castellano, en lengua normal de trabajo de la Administración".

Baztarrika dijo que, a fecha de 7 de julio, existen 6.556 puestos de trabajo en el Gobierno vasco, de los que 2.680 (el 41%) exigen el dominio del euskera. Ante ello, el plan de uso como lengua de trabajo será obligatorio en 1.962 puestos, el 30% del total, y se invitará a participar en el proyecto a otros 1.194. La previsión del Gobierno es que tomarán parte cerca de 2.300 empleados, el 35% del total, "que es un cálculo conservador", señaló el viceconsejero.

Baztarrika consideró que no habrá ningún problema con esos 1.962 funcionarios obligados a participar. "No se contempla que ninguno diga ahora que no, porque tienen esa acreditación [de dominio del euskera]", explicó. En cualquier caso, la concreción del plan se hará en cada consejería, que determinará, tras atender a los propios empleados, qué funciones deberán realizarse en euskera. El Gobierno hará una evolución anual para comprobar la marcha del proyecto.

"Como en todo plan, y eso no nos alarma, sucederá que algunos objetivos no se conseguirán. La evaluación dirá en qué se falla", expresó el viceconsejero de Política Lingüística.

Para impulsar el plan, se ha diseñado una campaña publicitaria con trabajadores de la administración vasca con un lema distinto según cada empleado que participa. "Animamos a usar el euskera [a cada empleado público] según su nivel y sin complejos", dijo Joseba Lozano, director de Normalización del euskera.

Las actuaciones para extender el euskera entre los funcionarios empezó en 1988 para responder al derecho de los ciudadanos euskaldunes a ser atendidos por las administraciones en su lengua materna. Ante la mayoría castellano parlante, se decidió actuar por fases e ir acompasando las exigencias a los empleados públicos en función del conocimiento del euskera en la sociedad..
Un 32% de euskaldunes

- El número de euskaldunes, según el censo de 2001 en el que se tiene que basar este cuarto plan de normalización del uso del euskera, es de 656.980, el 32,31% de la población. los llamados cuasi euskaldunes (los que entienden el euskera, pero no son capaces de expresarse) suman 470.124, el 23,12%, mientras que los castellanohablantes son todavía mayoría: 906.143, el 44,57%.

- Como los anteriores planes, se centra en los trabajadores de lakua (la sede del gobierno), los organismos autónomos y las delegaciones del ejecutivo en las capitales. quedan excluidas las plantillas de educación (más de 16.000 docentes), osakidetza (23.000 trabajadores), ertzaintza (7.500 agentes) y personal de la administración de justicia (2.100 funcionarios), que siguen sus propios procesos.

- Desde 1988, el ejecutivo acomete estos planes de normalización, que hasta ahora se han centrado en exigir un perfil lingüístico (grado de dominio del euskera) a los empleados públicos.

Según la sentencia es contraria al artículo 16 de la Constitución
El TSJ de La Rioja reconoce a unos padres el derecho o objetar de Educación para la Ciudadanía
Ep - Logroño  La Razón 10 Julio 2008

El Tribunal Superior de Justicia de La Rioja (TSJR) reconoce en una sentencia el derecho de unos padres a ejercer la objeción de conciencia a la asignatura de Educación para la Ciudadanía y declara a su hijo exento de cursarla.
De este modo, el Alto Tribunal estima el recurso presentado por los padres del alumno contra la decisión administrativa de la Consejería de Educación, que denegaba la objeción. El fallo declara «la nulidad de pleno derecho de la actuación administrativa objeto del mismo».

Según la sentencia, la mencionada asignatura es contraria al artículo 16 de la Constitución -sobre la libertad ideológica, religiosa y de culto- y el 27 -derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones-, que alegan los recurrentes.

Según la resolución judicial, los Reales Decretos que regulan y hacen obligatorias la asignatura de Educación para la Ciudadanía «son contrarios a Derecho», aunque su ilegalidad sólo podría declararla el Tribunal Supremo, ya que han emanado del Consejo de Ministros.

La sentencia recoge el voto particular de uno de los tres magistrados, que considera que el recurso debía haber sido desestimado, argumentando que si bien la asignatura si tiene una carga moral, «no tiene una voluntad de «adoctrinamiento». «No se pretende imponer ningún tipo de moral concreta como sostiene la sentencia, sino que tales contenidos forman parte de la denominada ética cívica entendida como conjunto de valores y principios éticos que una sociedad moralmente pluralista comparte», prosigue el voto particular.

Por último, argumenta que «es una ética mínima», que no trata de imponer una ideología común a todos los ciudadanos. Por este motivo, señala «el fallo jurisdiccional hubiera debido desestimar el recurso contencioso-administrativo interpuesto».

POR LA LENGUA COMUN / El conflicto
«Los certificados de notas en Cataluña deberían ser bilingües»
Un joven catalán encuentra problemas para matricularse en Cádiz

EL MUNDO 10 Julio 2008

SEVILLA.- Cristian Godoy Camacho no entiende lo que le está pasando. Se ha mudado de una parte a otra de España pero es exactamente igual que si se hubiera instalado en otro país. Es una situación absurda. En Cataluña no le expiden de oficio sus certificados de estudios en castellano y en el resto de España, en este caso en Andalucía, no le admiten sus documentos en catalán, aunque los textos se entiendan perfectamente porque la mayoría de los nombres de la asignaturas son iguales o casi.

Su voz denota angustia. Se le está acabando el plazo. Cristian, un estudiante de 19 años, nacido y criado en Cataluña y bilingüe, se trasladó hace unos meses desde el municipio gerundés de Blanes hasta el pueblo gaditano de San José del Valle. Tras lograr en las pruebas de selectividad en la Universidad de Gerona la nota para estudiar Medicina en la de Cádiz, acudió hace unos días a presentar la documentación para el acceso pero le dijeron que no le admitían sus certificados de estudios. ¿Por qué?, preguntó. Porque están sólo escritos en catalán, no en un documento bilingüe.

Y no vale que los traduzca él mismo, no, tiene que ser una traducción certificada por un traductor oficial. Cristian dice que no tiene ni dinero ni tiempo. Gracias a la ayuda de una periodista de Jerez que lo puso en contacto con el vicerrector de alumnos y el director de acceso, consiguió que en la delegación jerezana de la Universidad de Cádiz le recepcionaran el pasado viernes sus certificados de estudios en catalán, con la condición de que entregara la traducción en un plazo de 10 días que concluye el lunes que viene.

Tras numerosas gestiones, su instituto y su universidad de origen le han confirmado que le facilitarán los duplicados en castellano aunque esta última no lo hará hasta que Cristian haga un ingreso bancario por el coste del documento. Lo remitirán luego a Cádiz por correo ordinario, por lo que teme que la documentación no llegue a tiempo. Cristian está angustiado y con razón: si no le dan las traducciones, se quedará fuera de la carrera que tantos años de estudio le ha costado. «Cuando les avisé de que me iba a mudar a Cádiz para estudiar y que necesitaba que me dieran los certificados también en castellano, me dijeron que no me hacían falta», cuenta el estudiante.

«Somos afectados en esta guerra lingüística, y no tenemos por qué entrar en ella», dice Paloma Camacho, la madre de Cristian. «Estos documentos deberían ser bilingües. Esto es una cuestión del Gobierno de Cataluña. Con un poco de voluntad, estos problemas se solucionan de forma muy sencilla». Pero cómo les han complicado la vida.
 

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