AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 13 Julio 2008

La casi recesión
ANTONIO BURGOS ABC 13 Julio 2008

EL Gobierno debería contratar a José María del Nido, presidente del Sevilla F.C., como proveedor de frases evasivas ante la que está cayendo. Y que conste que lo dice un bético, que tiene más mérito. Cuando en el pasado mes de mayo el Almería acababa de derrotar sonoramente al Sevilla, marcándole 4 goles a 1, que se dice pronto, le preguntaron a José María del Nido cómo se les había quedado el cuerpo. Y respondió: «Estamos un poquito mejor que muertos». Dije entonces que la respuesta me recordaba a Joseliqui, aquel pobre pícaro sevillano gangoso y «border line», que con su media lengua, cuando le preguntaban por su estado de salud en la cirrosis que, como enfermedad profesional de tantas madrugadas como agradador de señoritos, lo estaba matando, decía: «Pues hoy estoy un poquito peor».

Los consultores internaciones, el Ibex 35, los servicios de estudios, los indicadores del IPC y de la inflación, el Banco Central Europeo, la caída de ventas de coches, los letreros de «Se vende», las apostillas de «¿A que no?», y sobre todo el cobrador del frac, que no da abasto, confirman que la economía española se encuentra ya en la que los expertos llaman Fase Sevilla-Almería o Etapa José María del Nido: estamos un poquito mejor que muertos.

Pero con gran provecho para la renovación de existencias del lenguaje. Con razón los intelectuales del pesebre catalán, del pesebre gallego y del pesebre vascongado dicen que la lengua española no corre el menor peligro, aunque su enseñanza esté dictatorialmente prohibida en los territorios de los otros idiomas peninsulares. Al Diccionario de Sinónimos me lo traen loco para encontrar términos con que llamar a la realidad, pero que se note poquito que nos vamos acercando al Crecimiento Cero Zapatero, que es como quizá lo llamen un día los historiadores de la Economía (y de los suicidios colectivos de los pueblos que confían sus destinos a incapaces con una infinita capacidad de similiquitruqui del márquetin de la mentira). Si bueno fue lo de la desaceleración, no menos lo de las dificultades profundas. Aunque lo mejor de todo lo ha dicho esta semana Miguel Sebastián, ¡a los manuales de Economía con este tío! Lo que pasa, señores, es que según Miguel Sebastián estamos en una «casi recesión». Igual que creo que era Matías Prats quien decía que el córner era el «vicegol», éste se ha inventado la «vicerrecesión», la «subrecesión», la mitad del cuarto de recesión, por decirlo en términos de freidura sevillana o de freidor gaditano, ya que en materia de crisis está todo el pescado vendido.

Yo creía que la recesión era como el embarazo: que se está en recesión o no se está, igual que una señora está embarazada o no lo está, pero nunca puede encontrarse «casi embarazada». Sebastián me recuerda la historia del famoso atestado que levantó aquel guardia civil que intervino en el triste caso de un tío que se quitó la vida tirándose a la vía, al paso de un tren, y que escribió en su informe: «La cabeza del individuo, al parecer muerto, se encontraba a cinco metros del tronco, del que había sido seccionada por el convoy». La economía española, al parecer muerta, se encuentra con la construcción paralizada, las hipotecas por las nubes, las inmobiliarias quebrando una detrás de otra, el litro de gasóleo a 1,30, el turismo tambaleándose, las medidas gubernamentales por tomar y los sindicatos callados como putas. A todo esto, Miguel Sebastián lo llama «casi recesión». ¿No ven cómo el castellano no corre peligro, que se enriquece continuamente, que cuanto menos se mueve la economía, más palabras y acepciones nuevas se crean?

Así que como estamos en casi recesión, para que no me llamen antipatriota ni facha, este año me voy a tomar unas casi vacaciones en una casi playa, reservando una casi habitación de un casi hotel durante una casi semana, y por las mañanas alquilaré una casi tumbona bajo una casi sombrilla, y después de leer el casi periódico y de darme un casi bronceador en la casi espalda y en la casi barriga, me tomaré un casi baño en el casi mar, y luego en un casi chiringuito pediré una casi paella con una casi jarra de casi sangría y una casi media docena de casi sardinas, para a continuación casi pegarme una casi siesta de casi padre y casi señor mío. ¡Qué casi veraneo me voy a casi dar!

Un asesino, en libertad
Editorial ABC 13 Julio 2008

LA ley y los Tribunales de Justicia han llegado hasta donde han podido. El próximo 2 de agosto, el etarra Juan Ignacio de Juana Chaos saldrá inevitablemente de la cárcel. Sin haber pedido perdón a las víctimas, sin haber resarcido económicamente su daño, sin haber colaborado con la Justicia, sin pruebas de estar reeducado para la convivencia pacífica, De Juana estará libre en apenas dos semanas. Uno de los más sanguinarios terroristas, con veinticinco asesinatos a su espalda, habrá cumplido entonces sólo veintiuno de los 3.000 años de prisión a los que fue condenado. Una sentencia de condena «in extremis» dictada por la Audiencia Nacional por amenazas aplazó por unos meses su infamante puesta en libertad, que pronto será un hecho. Un anticuado sistema de beneficios penitenciarios -paternalista, obsequioso y antisocial-, unido a un criterio punitivo que trataba casi por igual el asesinato de una persona que el de una docena, explican la excarcelación de Juana Chaos. La supresión de los beneficios penitenciarios en 1995 y, sobre todo, el principio de cumplimiento íntegro de las condenas, implantado en 2003, han dado al sistema penal más rigor, pero hay daños profundos en la confianza social hacia el Estado y siguen siendo necesarias nuevas reformas que demuestren que los poderes públicos han aprendido de los errores del pasado.

Desde 2004 no se ha modificado una sola ley para mejorar la lucha antiterrorista. El gran y único avance en esta materia durante el primer gobierno de Rodríguez Zapatero fue una decisión judicial, la llamada «doctrina Parot», instaurada por el Tribunal Supremo -con el criterio en contra de la Fiscalía- para que los beneficios penitenciarios se apliquen sobre cada una de las condenas impuestas al delincuente, y no sobre el límite máximo de cumplimiento, como venía sucediendo hasta entonces. A De Juana Chaos no se le pudo aplicar la «doctrina Parot» porque era firme la refundición de sus condenas. Aunque este mal no tenga vuelta atrás, políticamente no tiene excusa que el Gobierno no haya incorporado ya esta doctrina jurisprudencial al Código Penal. Su legalización la consolidaría definitivamente, al sustraerla de nuevas revisiones judiciales.

Visto con perspectiva, resulta aún más inconcebible que el chantaje de la huelga de hambre de De Juana tuviera éxito. En aras de la negociación se cometieron indignidades que nunca más deben repetirse, porque al final sólo benefician a delincuentes, como De Juana o como Arnaldo Otegi, blindado por la Fiscalía General de las querellas que la propia Fiscalía había interpuesto con anterioridad y encarcelado por una condena que se salvó de las triquiñuelas que dieron impunidad al ex portavoz de Batasuna mientras duró la negociación política del Gobierno con ETA y el entramado batasuno. Otegi también saldrá pronto de prisión, a finales de agosto, y su libertad mostrará nuevamente que los límites del Estado de Derecho, siempre necesarios, resultan en ocasiones injustificadamente estrechos y, lo que es aún más grave, actúan a veces como inhibidores de la capacidad intimidatoria que todo sistema penal debe mostrar frente al delincuente.

El momento actual es propicio para que PP y PSOE retomen la colaboración institucional en la lucha contra el terrorismo. Siguen siendo necesarias nuevas reformas legales, más iniciativas políticas y mejores respuestas judiciales que, por ejemplo, hagan olvidar el funambulismo del fiscal general con la Ley de Partidos Políticos. Mariano Rajoy ha mostrado su apoyo al Gobierno porque ahora está haciendo parte de lo que el PP le reclamaba que hiciera. Pero no basta con detener etarras. El Gobierno tiene la responsabilidad de aprovechar la ocasión y llevar al Congreso este incipiente consenso antiterrorista. La legalización de la «doctrina Parot» o la proscripción del «callejero etarra» son ejemplos de lo que aún puede hacer el Estado de Derecho para arrinconar a los terroristas y llevarlos al desánimo absoluto y a la pérdida de cualquier esperanza.

¿Galicia o Galiza?
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 13 Julio 2008

LLEVO tres semanas por Galicia, gozando de su clima, de su paisaje, de su gastronomía, de sus gentes y, en los ratos libres, observando el comportamiento de su Xunta, que tiene más de ese boxeo a patadas y puñetazos que de labor de gobierno. «Se odian», me dan por toda explicación los conocidos, para resumir en dos palabras la pelea diaria que se traen socialistas y nacionalistas al frente de la comunidad. La cosa llega a tal punto que Anxo Quintana, líder del Bloque y vicepresidente de la Xunta, no tiene inconveniente en promover una comisión de seguimiento de las obras del AVE a Galicia e incluir en ella al PP, a lo que Pérez Touriño, el presidente, se opone con todas sus fuerzas, para no poner en evidencia al Gobierno central.

Desde que he llegado vienen debatiéndolo, sin que haya síntomas de acabar. Y así, en todo. El BNG sigue haciendo oposición desde dentro del Gobierno, según la clásica táctica nacionalista, y el PSdeG aguanta impertérrito, largándole zarpazos siempre que puede. Podrían ser uno de esos matrimonios que se odian, pero que continúan unidos por los hijos, por el qué dirán o, más probablemente, porque en caso de separarse, el patrimonio conyugal se irá al diablo. En este caso, el patrimonio es el Gobierno. Sólo pueden gobernar juntos, ya que el PP se quedó a un escaño de la mayoría absoluta, y si se separan, adiós mamandurria. Ya dice el refrán que más tiran tetas que carretas. Las tetas del presupuesto, de los altos cargos, de los coches oficiales, de los viajes al extranjero en primera clase, de la moqueta y de las bicocas les obligan a seguir juntos. Se han repartido las áreas de poder por consellerías, y no admiten que nadie del otro partido meta ni siquiera un dedo en las que les pertenecen. Tan aplicados están en esta labor de pelearse que apenas les queda tiempo para gobernar.

El único acuerdo de cierta importancia que han tomado es la plena escolarización en gallego, creando un problema donde no lo había. Desde que llegué de niño a esta tierra, allá en la inmediata posguerra, recuerdo a la gente entenderse en gallego y castellano con toda naturalidad. Ahora, en cambio, todas son controversias, que alcanzan al propio nombre de Galicia, que los lingüistas de laboratorio quieren que sea Galiza, una polémica que va a durar bastante más de lo que ha tardado en decidirse que La Coruña es A Coruña, solucionada sólo gracias a que el anterior alcalde, Francisco Vázquez, fue despachado al Vaticano.

El resto sigue más o menos lo mismo. Cada vez hay menos pesca, las empresas se trasladan a Portugal en busca de mejores condiciones, los universitarios prefieren las carreras de letras, ya que los de ciencias tienen que marchar a otras comunidades en busca de empleo, los fondos recibidos de Bruselas continúan empleándose en paseos marítimos y la culpa de todos los males es de Madrid. Pero si quieren pasar unas buenas vacaciones, vengan a Galicia o Galiza. Ni siquiera socialistas y nacionalistas, unidos aunque peleados, son capaces de acabar con sus encantos.

Segregación escolar
Editorial ABC 13 Julio 2008

La Generalitat catalana ha decidido segregar del sistema escolar común a determinados niños de origen africano y crear para ellos centros especiales bajo el nombre poco afortunado de «espacios de bienvenida educativa». Habría que oír a los que se consideran «progresistas» si este acuerdo lo hubiera adoptado un Gobierno de centro derecha. Las razones que ofrecen las autoridades no son nada convincentes, porque este tipo de medidas dificultan la integración social hasta hacerla casi imposible, de manera que puede ser un estímulo para la formación de «guetos» al margen de la sociedad. El hecho de que la nueva fórmula se aplique en localidades con alto porcentaje de inmigrantes, como Vic o Tortosa, no justifica un enfoque discriminatorio que puede crear problemas adicionales de convivencia sin resolver los que ya existen. El tripartito reconoce así el fracaso de su política educativa. Si hace falta reforzar las enseñanzas básicas en casos particulares, habrá que poner los medios necesarios para ello. En cambio, la solución nunca puede ser apartar a un grupo de alumnos del contacto con los demás, generando una sensación de aislamiento y rechazo. De una manera o de otra, algunos políticos autonómicos parecen siempre dispuestos a marginar a todos aquellos que no cumplen con sus propios criterios de identidad.

Algo hay que hacer
FERNANDO SAVATER El Correo 13 Julio 2008

Se trata, no cabe duda, de una cuestión delicada. Por una parte, atacar a las fuentes de financiación de ETA es parte necesaria y esencial de la lucha contra la banda terrorista. Como cualquier otra organización productiva (aunque sus indeseables manufacturas sean crímenes, coacciones y terror), la pandilla etarra tiene el dinero como principal combustible: empobrecerla es debilitarla; privarla de fondos equivaldría casi a pararle definitivamente los pies, todo un sueño. No hablemos de crisis, es una palabra maldita y proscrita, pero digamos que hay que 'desacelerar aceleradamente' a ETA. Mientras siga siendo pudiente, en tanto reciba fondos y tenga una envidiable liquidez (como ha sucedido durante tantos años), predicar contra ella y afearle su conducta seguirá siendo una tarea tan melancólicamente inútil como tratar de hacer sonrojar con argumentos morales a la General Motors.

Por otro lado, los tributarios de ETA suelen serlo a la fuerza, por las malas. Los terroristas entienden la dimensión coactiva de la palabra 'impuestos' mejor que nadie. De modo que quienes desde hace tanto tiempo vienen contribuyendo económicamente a la solvencia de esta mafia fanática (empresarios, profesionales, comerciantes, cocineros, etcétera) hay que suponer que pagan su cuota a regañadientes, para evitar males mayores y bajo el peso de graves amenazas. Algunos de ellos han padecido atentados de advertencia, secuestros e incluso de vez en cuando han visto a un colega ejecutado sumariamente por la banda para que se tomen las cosas en serio y no planten cara a la extorsión. En una sociedad tan universalmente sometida a la violencia mafiosa de los 'liberadores' que pretenden esclavizarnos, es lógico sentir cierta comprensión por quienes ceden ante estos temibles recaudadores y terminan cotizando para evitar represalias contra ellos, sus negocios o sus familias.

Sin embargo, estas consideraciones compasivas no agotan ni mucho menos la cuestión, como parecen creer el consejero Azkarraga y otros. Contribuir a la financiación de una banda terrorista es un delito en cualquier tierra de garbanzos. Imagínense lo que sería asumir que una red de extorsionados paga regularmente a Al-Qaida cantidades considerables a lo largo y lo ancho de Europa para que financien sus atentados masivos: tremendo, pero hay pocas probabilidades de que tal cosa ocurra porque ya las policías del continente tienen brigadas especiales para perseguir cualquier desviación de fondos hacia los sicarios de Bin Laden. Y eso a pesar de que, dado el carácter suicida y bastante 'económico' del modelo terrorista de este grupo, la acumulación de fondos le resulta mucho menos imprescindible que a ETA. Por supuesto, contra la Mafia no se empezó tampoco a luchar mínimamente en serio hasta que el juez Falcone (finalmente asesinado) comprendió que atacar sus finanzas era el único camino practicable, por largo y difícil que fuera, para desmantelar la organización criminal. En gran medida, el juez Baltasar Garzón -a fin de cuentas insustituible, por mucho que a veces puedan discutirse algunas de sus iniciativas o cambios de rumbo- aprendió de su mentor Falcone que para combatir a ETA hay que actuar no sólo contra los pasamontañas negros sino sobre todo contra los etarras de cuello blanco y corbata. El asunto sin duda causa trastorno social y se presta a asimilaciones poco matizadas, como temo que suceda en los macroprocesos contra el entorno etarra: pero no olvidemos que la fuerza de ETA y el secreto de su parcial invulnerabilidad proviene de su capacidad para infiltrarse e infiltrar -por las buenas o por las malas- todas las capas sociales.

Desde luego, no creo que todo el que se aviene a pagar a ETA simpatice con la banda ni mucho menos forme parte de su organigrama. Pero tampoco son sencillamente 'víctimas'. Las verdaderas y principales víctimas de ETA no son quienes han cedido a su chantaje sino quienes se han resistido a él y han afrontado las consecuencias de tal firmeza cívica. La coartada legal para no condenar a quienes financian a ETA es el 'miedo invencible' que padecen por las amenazas de los terroristas. Pero miedo en el País Vasco tienen no sólo los empresarios, comerciantes y cocineros, sino todo el mundo: profesores de universidad, concejales de partidos no nacionalistas, periodistas y tanta otra gente de cualquier condición que sabe lo que se juega si se significa contra los violentos o, no lo olvidemos, contra sus ideales políticos. Tenemos miedo y yo el primero, para qué decirles más. Pero también muchos tenemos miedo al miedo, miedo a la sociedad sometida al terror. Por eso nos aguantamos el miedo y plantamos cara al terrorismo y al nacionalismo obligatorio que quieren imponer. Y por eso muchas personas que no tenían más que su trabajo y su familia han tenido que emigrar de Euskadi para no convertirse en víctimas dóciles, sometidas a sus verdugos y pagándoles las balas que amenazaban dispararles. Porque no nos engañemos: si de verdad el temor es una excusa redentora, entonces la invencible será ETA y no el propio miedo.

De modo que lo único claro es que como hasta ahora no se puede seguir, y que algo hay que hacer. El miedo es comprensible pero la necesidad de evitar eficazmente que se convierta en complicidad, también. Porque lo intolerable es que un día se nos cuente que el País Vasco es un modelo de desarrollo económico y que somos la envidia del mundo, para a la mañana siguiente venirnos gimoteando que si los empresarios pagan es porque los pobrecillos no tienen más remedio. Bueno, pues eso también hay que contabilizarlo en el desarrollo y el bienestar: y revela la miseria de nuestra condición, no su excelencia. Ojalá que en las necesarias pesquisas judiciales que se están llevando a cabo no paguen justos por pecadores. Pero no olvidemos que todos tenemos derecho a exigir que los pecadores no engorden y medren gracias a los sobresaltos de los justos más timoratos.

11-M
¿Por qué nos niegan la paz de la verdad?
¿Por qué presumen de estar junto a las víctimas del 11-M si nos niegan la paz de la verdad? Jamás me resignaré a la infamia que pretende que nos cansemos de preguntar por lo que no podemos dejar de preguntar.
Gabriel Moris Libertad Digital 13 Julio 2008

Me hubiera gustado poder comenzar esta reflexión con cualquier otro encabezamiento. "La verdad incompleta", "la lucha por la verdad", "la trama descubierta", "una conspiración abortada", "la digna respuesta de un Estado digno", "el triunfo de la verdad"… pero no puedo. No quisiera resultar reiterativo pero creo que, como otras muchas víctimas, tengo derecho a que la sociedad, abrumada por tantos problemas y manipulada por todo tipo de informaciones, escuche el lamento de quien necesita que la nación a la que pertenece sea capaz de responder a su necesidad de verdad y de justicia.

Salvo una legión de médicos, enfermeros, psicólogos y sacerdotes, mienten con descaro muchos de los que presumen de que su primera prioridad fue la de atender a las víctimas de la masacre del Corredor del Henares. No es verdad. Si hubieran querido atender a las víctimas nos habrían ayudado a saber la verdad. Y, lejos de ayudarnos, lo impidieron. Lo impiden.

¿Cómo pueden presumir de que nos comprenden y nos ayudan si nos niegan lo que, tras lo ya no tiene remedio, más podría aliviar nuestro sufrimiento? ¿Por qué nos niegan la verdad? ¿Qué les lleva ofrecernos lo que nadie, por mal informado que esté, podría creer? ¿Por qué no sabemos qué estalló en los trenes? ¿Por qué, sin asumir la más mínima responsabilidad, culpan a los que controlaban o trabajaban para ellos? ¿Por qué nos niegan el consuelo de la razón? ¿Qué papel asumen nuestras instituciones en la seguridad de sus ciudadanos? ¿Nos podemos sentir seguros sin conocer lo que entonces ocurrió? ¿Estamos convencidos de que nuestras instituciones reconocen como cierto lo que nos han contado? Yo estoy convencido de lo contrario.

Si lo creyeran, no se opondrían permanentemente a rechazar cualquier tipo de investigación. Si lo creyeran, no descalificarían a quien pone en tela de juicio todo lo que no encaja en las versiones que a nivel de responsabilidades políticas o penales se nos ha dado como dogma de fe sin utilizar ni las pruebas indubitadas ni la lógica penal más elemental.

Cualquier análisis medianamente crítico y racional que se haga sobre el conjunto de investigaciones, de comisiones de investigación y de la actuación de los tribunales que dicen investigaron el 11-M, pone claramente de manifiesto que la necesidad prioritaria para nuestras instituciones responde a la intención de no investigar hasta las últimas consecuencias, a la de sentenciar a la ligera y desde una orientación determinada, a la de pasar página a todo lo relacionado con este asunto sirviéndose de la inestimable ayuda que les llega de los más dóciles medios de comunicación que, sin poder creer una sola palabra, defienden lo imposible con el único objetivo de que todo quede en donde está y que no es más que en la nada que nos niega la verdad.

Termino como comencé. ¿Por qué presumen de estar junto a las víctimas del 11-M si nos niegan la paz de la verdad? Jamás me resignaré a la infamia que pretende que nos cansemos de preguntar por lo que no podemos dejar de preguntar. Quiera Dios que no se demore el día en el que nuestra necesidad pueda en verdad más que su poder para ocultarla. Entonces podré encabezar una reflexión reseñando la digna respuesta de una nación digna.

HACE UN LLAMAMIENTO PARA ACUDIR A LA "PLAZA DE LA DIGNIDAD"
Abascal califica de "trágico" que cinco víctimas de ETA vayan a tener como vecino a De Juana
El presidente de la Fundación DENAES, impulsora del monumento a las víctimas en la plaza de la República Dominicana, ha hecho un llamamiento para expresar en ese lugar el día en que De Juana salga de la cárcel la "solidaridad" con las víctimas de ETA. El sanguinario terrorista volverá a su barrio tras salir de prisión y tendrá como vecinos a cinco personas que han sufrido la violencia etarra.
Libertad Digital 13 Julio 2008

En una entrevista en Al Sur de la Semana, de la Cadena Cope, Santiago Abascal ha calificado de noticia "triste" y "trágica" la inminente salida de prisión de Iñaki de Juana, prevista para el próximo 2 de agosto. "Que un criminal" con 25 asesinatos a su espalda "haya cumplido sólo 21 años de prisión y pueda salir sin arrepentimiento" y "haciendo apología de sus crímenes" es, en su opinión, "algo trágico" y que "tenemos que lamentar".

Según Abascal, situaciones como estas acreditan que las víctimas "están desamparadas aún". En su opinión, lo único con lo que pueden contar es con "el cariño de la sociedad", por lo que hizo un llamamiento para que en la fecha de la salida de la cárcel del terrorista, previsiblemente el próximo dos de agosto, haya una nueva "muestra de solidaridad" de los ciudadanos en la ya conocida como la "plaza de la Dignidad".

Abascal, además, ha recalcado que es "inconcebible que una persona que ha cometido 25 asesinatos pueda salir de prisión sin estar arrepentido". "Hay que buscar una fórmula", ha demandado el parlamentario tras recordar que las condenas están orientadas a la reinserción y, si no se produce, "no tiene sentido que la pena concluya con la excarcelación".

Las redes de ETA recaudan unos 15.000 euros al día en huchas instaladas en bares
JAVIER PAGOLA. SAN SEBASTIÁN. ABC 13 Julio 2008

Las Fuerzas de Seguridad calculan que las tramas de apoyo a ETA recaudan al día cerca de 15.000 euros sólo a través de la extensa red de huchas que han conseguido colocar en unos 450 establecimientos del País Vasco, entre los que se incluyen no sólo las «herriko tabernas», sino también bares cuyos propietarios son más o menos afines a la llamada «izquierda abertzale». Las rifas ilegales y la venta de objetos -chubasqueros, camisetas, mecheros...- sin control legal completan una emergente y próspera economía sumergida que compensa el revés que para las finanzas del complejo ETA supuso la ilegalización de Batasuna y su desalojo de las instituciones.
Los investigadores han detectado, sobre todo en los últimos tres años, un progresivo incremento del número de bares, hasta llegar a la cifra de unos 300, distribuidos por los tres territorios históricos del País Vasco, cuyos propietarios han permitido de una manera más o menos voluntaria la instalación de las huchas. A estos establecimientos se añadirían las cerca de 150 «herriko tabernas» contabilizadas. La mayoría de ellas, aunque sometidas a administración judicial, siguen en plena actividad sin control alguno, según ha podido constatar ABC.

Ausencia de escenografía
De esta forma, en los tres últimos años al menos tres bares ubicados en las calles Nagusia y Cardaberaz, en pleno casco viejo de Hernani, han instalado las huchas sin que en ninguno de ellos aparezca más escenografía proetarra. Sólo en uno se observan pequeñas fotografías de presos. Es decir, de un primer vistazo se desprende que sus propietarios pueden simpatizar con la denominada «izquierda abertzale», pero no se trata de locales «oficialmente» batasunos. En un cuarto local, aparentemente una cafetería convencional cercana al Ayuntamiento, se venden camisetas con el águila negra utilizada por Batasuna en algunas de sus enseñas. ¿Se han prestado estos hosteleros a instalar las huchas de manera voluntaria o han recibido presiones para acoger lo que puede ser una nueva modalidad de «impuesto revolucionario» camuflado? ¿Sustituyen en algunas zonas las huchas a los tradicionales sobres que los proetarras dejaban en los bares para recoger fondos para los presos, con el aviso de que vendrían a recogerlos pasados unos días?

«Bares limpios»
Los medios consultados por ABC no descartan que, al menos en algunos casos, se trate de «bares limpios» en un intento de eludir el control que podría ejercerse sobre la recaudación en las «herriko tabernas». Una estrategia trampa, similar a que que ha venido desplegando ETA-Batasuna en las últimas citas electorales con candidaturas «blancas» para sortear la acción de la Justicia. En la parte vieja de San Sebastián se ha detectado una evolución parecida a la observada en Hernani. Al menos tres bares que no integran el tradicional censo de «herriko tabernas» acogen huchas para recabar dinero con destino a los presos y a la «juventud». En Oyarzun se han contabilizado al menos dos, situadas en calles próximas al Ayuntamiento; y en Mondragón, otras tantas, al igual que en Pasajes, Vergara y Rentería.

Las fuentes consultadas reconocen las dificultades para cifrar la cantidad de dinero que las tramas proetarras pueden obtener de este modo. Pero añaden que no es muy aventurado considerar que, si cada establecimiento tiene como media tres huchas -algunos tienen dos y otros hasta seis- y si al día cada una de ellas recibe diez euros, el balance pueda ser de 13.500 euros diarios.

Este dinero tiene como destino la financiación de actividades desplegadas por las diferentes tramas proetarras. Desde el pago de visitas y regalos a presos, hasta actos de «kale borroka», pasando por las «akampadas» de Segi para intercambiar experiencias con grupos afines, fianzas para terroristas callejeros, conciertos organizados para enaltecer el terrorismo, movilizaciones destinadas a «parar» el Tren de Alta Velocidad a su paso por el País Vasco y otro tipo de eventos en los que se combina «jaia» (fiesta) y «borroka» (lucha). Eventos como la manifestación convocada ayer en Amorebieta por Askatasuna, pese a que había sido prohibida, y que terminó con cargas policiales.

Las huchas, con la forma de las tradicionales vasijas de barro aunque pintadas con diferentes colores, llevan escrito el destino que se pretende dar a la colecta: amnistía, presos, euskera, juventud... Deben ser elevadas las cantidades de dinero que reciben, ya que están encadenadas entre sí y, a su vez, a la barra del bar para que nadie pueda llevárselas.

«Cajas comunes»
Las fuentes citadas creen que periódicamente -tal vez una vez al mes- una red de colaboradores se dedica a recoger la recaudación para trasladarla a varias «cajas comunes». Todo de la manera más rudimentaria para evitar rastros que favorezcan la labor de los investigadores. «Prefieren guardar el dinero en un calcetín antes que ingresarlo en alguna cuenta bancaria», comentan los medios consultados.

A lo que se recolecta en estas huchas hay que añadir el dinero de la venta, en estos mismos establecimientos, de objetos con leyendas, mensajes o emblemas relacionados con ETA-Batasuna: chubasqueros (45 euros), camisetas con el aguilucho de batasuna (30 euros), mecheros (3 euros), banderines (4 euros)...

En Navarra se da un fenómeno similar, pero limitado a determinadas zonas -Echarri-Aranaz, Goizueta, Leiza y algunos puntos de Alsasua- donde la influencia de la «izquierda abertzale» sigue siendo fuerte.

 

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