AGLI

Recortes de Prensa    Lunes 28 Julio 2008

Crisis y calidad democrática
Desconfianza de las instituciones
Ha descendido significativamente la calidad de nuestra democracia porque en las dos últimas elecciones la mayoría ha preferido, por decirlo en términos de Tocqueville, la igualdad con un "régimen" más despótico a la diferenciación en libertad.
Agapito Maestre Libertad Digital 28 Julio 2008

Claro que existen excepciones, pero es una verdad antigua, una gran verdad del liberalismo, que sin libertades no hay desarrollo económico. Es imposible salir del subdesarrollo, despegar económicamente y competir con otros países sin libertades y excelencia de las instituciones. Por esa misma razón podemos decir que la crisis económica aquí es peor, muchísimo peor, que en otras democracias europeas. Las libertades, sí, son aquí menores que en otros lugares de la UE. El uso del castellano, o peor, la prohibición de la lengua común en determinados lugares de España ya es un índice de nuestras disminuidas libertades. De ahí que la situación económica española también es una excepción en el entorno de la Unión. La crisis golpeará a nuestro país de modo más severo que al resto de naciones aliadas y competidoras de España.

Pocos analistas de la coyuntura económica mundial han dejado de resaltar que España es el país con peores perspectivas económica de nuestro entorno occidental. Naturalmente, las causas de este deterioro son múltiples, pero hay una que, reitero, es determinante: la baja calidad de nuestro sistema democrático. Si la calidad de las instituciones democráticas es un factor decisivo del crecimiento económico y la competitividad entre las naciones, entonces la conclusión es obvia: malas, muy malas, tienen que ser nuestras instituciones, cuando estamos abocados a una de las crisis económicas más duras que este país haya vivido en las últimas décadas.

El retraso de las instituciones democráticas respecto a los países de nuestro entorno es cada vez más grande y costoso, si prestamos atención al diagnóstico reciente de Juan Antonio Sagardoy: "La calidad institucional de España es en 2008 menor que hace diez años, tanto en términos absolutos como en comparación internacional". Eso, en mi opinión, no es retraso. Es algo peor. Vamos para atrás tanto desde el punto de vista político como desde la perspectiva económica; en efecto, políticamente ha descendido significativamente la calidad de nuestra democracia porque en las dos últimas elecciones la mayoría ha preferido, por decirlo en términos de Tocqueville, la igualdad con un "régimen" más despótico a la diferenciación en libertad. Respecto a la situación económica, nadie en su sano juicio puede decir que nuestras instituciones democráticas, empezando por el Gobierno, han colaborado a simplificar y agilizar los mecanismos que hagan posible un desarrollo acorde al de nuestros vecinos. Baste recordar el caso Endesa.

Es obvio que, si dejamos aparte la institución del Gobierno, que es, sin duda alguna, una de las peor valoradas por los agentes económicos internacionales, es el caótico y desordenado "desarrollo" autonómico uno de los principales causantes del deterioro de nuestra economía. La economía, sí, funciona y crece cuando hay confianza en las instituciones políticas, pero qué fiabilidad pueden ofrecer comunidades que viven de amenazar permanentemente al Gobierno central de independizarse del Estado central; o peor, qué tipo de confianza puede ofrecer un presidente de Gobierno que no cree en el concepto de Nación, cuando no se pone al frente de un proceso secesionista como es el que se desprende del Estatuto de Autonomía de Cataluña.

En fin, cuando todo es posible, incluso la negación de una crisis económica que cualquier persona sensata reconoce, entonces el despotismo se vuelve más que probable. ¿Despotismo? Sí, sí, el Gobierno de Zapatero no pretende otra cosa que seguir sacando réditos electorales de una crisis económica terrible. La poca calidad de las instituciones democráticas se irá por el sumidero de la crisis económica, pero, ¡ay!, a la secretaria general del PP sólo se le ocurre decir o que "la politización de la economía" le pasará una seria factura a Zapatero. Supongo que eso significa que los ciudadanos le darán la espalda al PSOE en las próximas elecciones y, por el contrario, votaran las candidaturas de la señora De Cospedal. Quizá. Pero, sospecho que pudiera ser al revés si el PP no pasa de las leves "amenazas" al análisis crítico sobre la baja calidad de las instituciones que soportan el sistema político español, o sea, partidos, parlamentos, sindicatos, patronales y poder judicial. ¡Casi nada!

La doble nacionalidad y las lenguas de doble filo
Vicente A. C. M. Periodista Digital 28 Julio 2008

¿A qué juega el PPG y el Sr. Feijoo?¿Por qué calla el Sr. Rajoy? Las declaraciones de ayer del Presidente del PPG son contradictorias, inexactas e inadmisibles. Dice este gallego que “defenderá la doble nacionalidad gallega y española”. Ignora voluntariamente que la única nación reconocida en la Constitución es España, mientras el TC no diga nada en contra respecto al Estatuto de Cataluña y lo demás son Autonomías también pésimamente llamadas “nacionalidades”. Creo que prestarse al confusionismo es azuzar la división y la diferenciación entre los ciudadanos y para nada representa el sentir de los mismos, y menos en Galicia.

Ser gallego, valenciano, andaluz, murciano o vasco, no es un signo identificativo a nivel mundial, sino solo local, al menos mientras exista un solo Estado que se llame España. Y eso, por mucho que les pese a estos provincianos nacionalistas. Unos políticos advenedizos cuyo bagaje de identidad se reduce exclusivamente, a veces, a hablar en una lengua, cooficial o no con el español, aunque sea en el ámbito reducido de su territorio. Y a veces, esos políticos son meros inmigrantes aupados al poder como el Sr. Montilla por los votos de los no nacionalistas.

Así que D. Alberto Núñez Feijoo es un claro ejemplo de la descomposición que tiene actualmente el PP. La crisis de identidad nacional llega al extremo de confundir los términos y asumir la tesis socialista de que “España es una nación de naciones”. Hay otras que directamente dicen que España es una nación y Cataluña o El País vasco son otras diferentes e independientes. En mi opinión, sería cuestión de preguntárselo a los ciudadanos y acabar de una vez con este sinsentido y demagogia de charlatanes.

Lo que tampoco sigo sin entender es la callada del Sr. Rajoy. Quizás se deba a que como es gallego, en el fondo está de acuerdo con lo manifestado por su paisano y compatriota. Más que defender una doble nacionalidad, parece defenderse una doble moral y un doble lenguaje. Uno para los feudos regionales y nacionalistas y otro para el resto del Estado. Esa doblez de criterios denota una carencia de ideología y una debilidad de liderazgo, incapaz de mantener la unidad de un proyecto para toda España.

Habremos pues de olvidarnos de aquél dicho de “Santiago y cierra España”, que tantas veces hemos leído algunos de nosotros en los comics de “El capitán Trueno”, y acostumbrarnos a que Santiago sea otro más de los que dejen España abierta para que los nacionalismos se apoderen de ella y la conviertan en califatos o reinos de taifas de unos políticos corruptos.
 

Obligaciones y rebajas
JOSEBA ARREGI EL Correo 28 Julio 2008

Ultimamente el Gobierno vasco nos da, en asuntos de política lingüística, una de cal y otra de arena. No lo hace decretando una medida maximalista una vez, y decidiendo con sentido común otra de las veces. No. La misma medida es susceptible de lo uno y de lo otro. Parece que el Gobierno vasco se asusta de su propia valentía, de su propia radicalidad, y junto al anuncio de una nueva obligación, nos anuncia la rebaja de esa misma obligación.

Porque de obligaciones hay que hablar cuando está en juego el Gobierno vasco y su política lingüística. En las entrevistas se deja sentir una posición dialogante, respetuosa con los no bilingües, alejada de la voluntad impositiva. Pero la acción de gobierno es una acción de decretar obligaciones. La política lingüística del Gobierno vasco se podría resumir en la frase: ningún día sin una nueva obligación. Si los alumnos de futuro van a tener que cumplir con la obligación de alcanzar algún nivel definido en inglés para demostrar su competencia lingüística en euskera -el español, como el valor en la mili, se supone, los comercios con un número determinado de trabajadores y de metros cuadrados van a tener que asegurar que cuentan con personal suficiente para atender en euskera. Y los funcionarios que hayan acreditado el nivel de euskera que corresponde a su puesto de trabajo, tendrán la obligación de usarlo.

Claro que cuando en la opinión pública se produce un revuelo, y aparecen opiniones críticas con las medidas adoptadas, comienza la táctica de la rebaja por parte de los responsables del Gobierno vasco: se han entendido mal las medidas, éstas no dicen lo que los críticos dicen que dicen, existe una mala interpretación, no se han explicado bien, se sacan consecuencias que no son las intencionadas por el Gobierno, se trata sólo de impulsar, en ningún caso de imposición, siempre es por el bien de los ciudadanos, en todo caso por el bien del euskera, y siempre en cumplimiento de alguna ley.

Y además, todo lo que se hace no es otra cosa que lo que ya se está haciendo en Cataluña. Y si en Cataluña se hace, si lo que se hace en Cataluña está bendecido por el Gobierno español y por el PSOE, no son entendibles las críticas, al menos las que pueda plantear el Partido Socialista de Euskadi. Algún día, siguiendo esta línea argumentativa, terminarán, supongo, renunciando al Concierto Económico, porque no lo tienen los catalanes.

Pero uno se queda con la percepción de que la táctica de las rebajas sólo intenta contrarrestar el impacto que produce cada nueva medida anunciada y aprobada. Porque en ningún caso muestran los responsables del Gobierno vasco voluntad alguna de cambiar lo decidido, ni de buscar consensos más amplios que el propio tripartito que lo sostiene. Se trata, pues, de tranquilizar las conciencias, pero sin cambiar un ápice la política de salvar el euskera a golpe de decreto y de nuevas obligaciones impuestas.

Aparece una brecha enorme entre la voluntad manifestada de querer ser cuidadosos con la política lingüística, de querer buscar consensos amplios, de no querer avanzar por la vía de las imposiciones, de buscar las adhesiones voluntarias, porque son las únicas que puedan conducir al crecimiento del uso del euskera, y la práctica de establecer nuevas obligaciones permanentemente. Y especialmente en los últimos tiempos obligaciones que buscan aumentar el uso del euskera. Pero aumentar el uso del euskera obligándolo.

En este horizonte resulta bastante absurdo que el Gobierno vasco, por medio de la Viceconsejería de Política lingüística, y dentro del programa de actividades del Consejo Asesor del Euskera, ponga en marcha una subcomisión para elaborar las Criterios de una Política Lingüística para el siglo XXI. Y resulta absurdo porque el Gobierno en el entretanto continúa como si no hicieran falta nuevos criterios, pues está empeñado en seguir con las políticas ya establecidas.

En cualquier caso, el camino que últimamente está recorriendo el Gobierno vasco, queriendo aumentar el uso del euskera que se ha aprendido recurriendo a nuevas obligaciones decretadas y legisladas, choca directamente con las libertades ciudadanas. No solamente con las libertades de los monolingües castellanoparlantes, sino también con las libertades de los parlantes bilingües. Más de uno de éstos, aunque sean todavía pocos, empieza a estar harto de que le hagan usar el euskera mediante el procedimiento del embudo administrativo, y empieza a optar por usar el castellano, aunque pudiera hacerlo por el euskera. Porque en el caso de los bilingües se trata de un derecho opcional.

Y recurrir, como en el caso del comercio, a que se trata del cumplimiento de lo ya establecido en una ley, para un Gobierno que se ha hartado de decir que todo se puede cambiar, incluso las constituciones, pues eso: que cambien la ley que obliga a usar el euskera, aunque no se quiera. De tanto amar al euskera, de tanto querer impulsar su uso, de tanto querer salvar al euskera terminarán ahogándolo sin remedio. Si en el comercio se usa poco el euskera, teniendo en cuenta que la misión de ese sector económico es vender, aunque sea en chino, mejor harían los responsables políticos en preguntarse por qué hasta ahora no han sentido la necesidad de contar con más personal que pueda llevar a cabo su trabajo en euskera, sin tener que recurrir a la obligación.

Bilateralismo y privilegios

Editorial ABC 28 Julio 2008

SIN tomarse la molestia de esperar a lo que diga el Tribunal Constitucional, Gobierno y Generalitat avanzan en su calendario de negociaciones bilaterales sobre financiación, uno de los aspectos más controvertidos del estatuto catalán. El Estado autonómico es un sistema complejo, cuya esencia consiste en la unidad de soberanía y la cooperación entre todos en base al principio de solidaridad, sin perjuicio de que cada comunidad goce de autonomía para la gestión de sus propios intereses. Rodríguez Zapatero impulsó durante la pasada legislatura un desbarajuste territorial que ahora pasa factura, y no sólo en sentido metafórico. Cuando se afirma que la nación española es un concepto «discutido y discutible», el Estado se convierte en un agregado de elementos dispersos e incoherentes. El estatuto fija unas reglas de financiación con criterios particularistas e impide al Gobierno ejercer la función constitucional de garantizar la igualdad de los españoles en todo el territorio nacional. Las balanzas fiscales y las reuniones multilaterales son únicamente el aperitivo de este plato principal.

Ahora, los altos cargos ministeriales se reúnen con los responsables catalanes y late en el ambiente una posición de paridad que rompe las reglas del juego en las relaciones entre el todo y sus partes integrantes. El PSOE aceptó en su día estos planteamientos por razones oportunistas y suya es la responsabilidad por las consecuencias de un problema que sufren ya todos los ciudadanos.

El Ejecutivo es incapaz de sacar adelante una propuesta equilibrada de financiación, como se demostró en el reciente Consejo de Política Fiscal y Financiera. De hecho, José Montilla se lo dejó muy claro al presidente del Gobierno en el Congreso del PSC: la financiación está comprometida en el estatuto y se tiene que cumplir. Para ello está dispuesto a plantear un frente nacionalista contra el Estado, consecuencia inevitable del ambiente de desguace territorial creado en los últimos tiempos. Si las cosas ya son difíciles en tiempos de bonanza, en plena crisis económica el Gobierno será incapaz de satisfacer a todos, como promete Pedro Solbes con una actitud voluntarista que demuestra su incapacidad para afrontar y superar el problema. En este contexto, el sistema insolidario que establece el estatuto supone un perjuicio irreparable para otras comunidades, casi todas ellas gobernadas por el PSOE. Es lógica la preocupación de los socialistas andaluces, extremeños y de otras regiones porque la quiebra de la solidaridad puede tener graves consecuencias para sus haciendas respectivas, con la consiguiente repercusión electoral. En todo caso, nadie se puede llamar a engaño: cuando se pierde de vista el interés general, el sistema se convierte en una lucha de todos contra todos para buscar el propio beneficio a corto plazo.

Dadas las circunstancias, la reunión de la Comisión Mixta de Asuntos Económicos y Financieros entre el secretario de Estado Carlos Ocaña y el consejero Castells, poco prometedora por las diferencias entre las partes, es tan sólo una escenificación de la relación bilateral -«En las relaciones entre Comunidad y Estado siempre ha habido bilateralidad», aseguró Montilla en ABC a mediados del pasado mayo- impulsada desde la Generalitat. El PSC sigue a lo suyo: un día apunta la exigencia de grupo parlamentario propio, otro amenaza con no votar los presupuestos, tratando de hacer valer el peso de sus escaños en el triunfo electoral del PSOE. Además, el tripartito se siente fuerte en este terreno para presionar a CiU, e incluso al PP catalán, en nombre del interés «suprapartidista» de una Cataluña imaginada como identidad nacional. El rompecabezas de la financiación autonómica es fiel reflejo de las consecuencias de una política sin sentido. La solidaridad, la suficiencia financiera o el equilibrio territorial, principios todos ellos recogidos en la Constitución, salen mal parados ante esta avalancha de egoísmos en busca de privilegios.

Doble nacionalidad de Feijóo
¿Por qué no cuádruple?
¿No proclama nuestro himno que somos hijos de Breogán, mítico conquistador de Irlanda? Don Alberto, se ha quedado usted corto; como mínimo tenemos cuádruple nacionalidad: gallega, española, portuguesa e irlandesa. ¿Y la argentina?
José Vilas Nogueira Libertad Digital 28 Julio 2008

El 25 de julio se celebra el "día de Galicia". La fiesta fue una creación de los galleguistas de los años 20 del siglo pasado. Como mayormente eran gentes conservadoras y antiliberales, nostálgicas del "Antiguo Régimen", pensaron que el día de Santiago Apóstol era el más adecuado a sus propósitos de exaltación regional. De ahí que no concedieran importancia al hecho de que la fecha elegida fuese asimismo la festividad del patrón de España. Quizá ya entonces nadie recordaba la áspera contienda que a principios del XVII libraron clérigos y teólogos a propósito de la titularidad de tal dignidad, para la que unos postulaban a Santa Teresa de Ávila y los otros a Santiago.

El caso es que la fiesta quedó establecida, y los separatistas del Bloque se han limitado a cambiarle el nombre llamándole ahora "día de la patria gallega". Estos caballeros y señoras se declaran marxistas-leninistas. Pero, de momento, lo único evidente es su odio a España y a todo lo español. También un laicismo extremoso, pero cambiar la fiesta de día era arriesgar una inercia provechosa, y se "sacrificaron".

Aunque el Bloque en las últimas elecciones autonómicas bajó en votos (de 22,5 a 18,5%) y en escaños (de 17 a 13), la pérdida, por un escaño, de la mayoría absoluta por el PP, le abrió las puertas del Gobierno autonómico, fortuna nunca antes conocida. Pese a tan magros resultados electorales (en un sistema tripartito), la falta de patriotismo de los otrora partidos nacionales ha convertido al Bloque en la bella del baile cuyos favores se disputan los dos galanes.

De esta suerte, en Santiago el 25 de julio coinciden varias fiestas. Hay la ofrenda al Patrón de España que, por delegación Real, suele presentar alguna autoridad autonómica o local. Como el Bloque se niega a participar en este acto, ha de ser del PSOE. Asiste, naturalmente, alguna representación de cargos del PP, pero quedan en segundo plano. Hay la fiesta del día de Galicia, que convoca el Presidente de la Junta, a la que tampoco asisten sus teóricos socios de Gobierno, que ese día prefieren enardecer a las masas. Los del PP, o no son invitados o, si lo son, no van. Hay la fiesta del Apóstol, tradicional en Santiago y comarca, a la que asisten los vecinos sin preocupaciones políticas.

Para no perturbar a los bloqueros, los del PSOE se llevan a sus afiliados y simpatizantes a Rianxo. Los del PP también emigran, aunque estos no tienen destino fijo. Este año fueron a Poyo, muy cerca de Pontevedra. Unos y otros comen sardinas asadas, pulpo á feira, etc. Los líderes respectivos lanzan discursos procurando mostrarse más nacionalistas que el Bloque. El del PSOE-PSG, Touriño, aburrido y triste, duerme a las vacas y hace llorar a las nubes. Pero ¡ah!, el del PPG, Núñez Feijóo, es ocurrente y chispeante cual gaseosa.

Cuando Rajoy bajó transfigurado de su Tabor particular (en el mundo alguna playa de Cancún), revelándonos que los nacionalistas no eran mala gente, al bueno de Núñez se le hicieron los dedos huéspedes y, lleno de entusiasmo pastoral, invocó la simpatía de los "vascos y vascas" haciendo suyo el siniestro dictado de Ibarreche de que no hay más vascos que los nacionalistas. Tan gran hazaña desdoro fuera que quedase sin segunda. ¿Qué se le ocurrió ahora? Pues pedir para los gallegos la doble nacionalidad, gallega y española, reivindicación nunca antes formulada.

Mas forzoso es poner un pero a su propuesta. Dado que los nacionalistas gallegos siempre han dado en discurrir como romper con la identidad española, apuntándose a otras alternativas, echo en falta la nacionalidad portuguesa, pues el primitivo Condado de Portugal nos fue tan próximo, y los orígenes del gallego y el portugués son comunes. También echo en falta la nacionalidad irlandesa. ¿No proclama nuestro himno que somos hijos de Breogán, mítico conquistador de Irlanda?

Don Alberto, se ha quedado usted corto; como mínimo tenemos cuádruple nacionalidad: gallega, española, portuguesa e irlandesa. ¿Y la argentina? ¿Es que no se llamó a Buenos Aires la quinta provincia gallega? Más nacionalidades es el clamor unánime del pueblo gallego.
José Vilas Nogueira es profesor emérito de la Universidad de Santiago de Compostela

Crisis económica e insultos a la inteligencia
Si para millones de españoles ha resultado ofensivo que ZP negara la existencia de la crisis, no menos insultante resulta ahora que se culpe a la guerra de Irak de la existencia de este problema que hasta ahora el propio Gobierno se ha negado a admitir
EDITORIAL Libertad Digital 28 Julio 2008

El vicesecretario general del PSOE, José Blanco nos ha ofrecido este domingo una nueva e insuperable muestra del grado de desfachatez que alcanzan los socialistas a la hora de "afrontar" la grave crisis económica que padecemos: Tras años de negarse a ver los riesgos que entrañaba el vivir pasivamente de la herencia económica de los gobiernos del PP, y tras calificar de "antipatriotas" y "crispadores" a aquellos que denunciaban la llegada de la crisis, ahora resulta que los culpables de nuestro deterioro económico son Bush y la guerra de Irak. Así lo ha defendido Blanco durante la clausura del XXX Congreso de la Federación Socialista Asturiana, en la que ha afirmado que, "además de miles de muertos", la intervención aliada en Irak "ha generado a nivel mundial una situación de dificultad económica, se llame crisis o desaceleración".

Si para millones de españoles ha resultado ofensivo que Zapatero negara la existencia de la crisis, no menos insultante resulta ahora que se culpe a la guerra de Irak de la existencia de este problema que hasta ahora el propio Gobierno de Zapatero se negaba admitir.

Si ya supone una enorme estupidez el pensar que con un Irak sometido a un embargo internacional y gobernado por un tirano como Saddam Hussein ahora gozaríamos de un petróleo más barato, todavía es más equivocado el ignorar que el principal objetivo de la intervención aliada con el derrocamiento del tirano, no era abaratar el petróleo, sino llevar a cabo un injerto de democracia en aquel país como factor de apoyo en la lucha contra el terrorismo.

En cualquier caso, está clara la voluntad del Gobierno de Zapatero de no admitir la existencia de un problema si no es para responsabilizar a otros de su existencia. Lo grave es que con ello niegan también la solución, como el propio Blanco ha dejado en evidencia al arremeter también contra las propuestas del PP a las que ha acusado de pretender un recorte del gasto "social".

Los representantes del PP ya han demostrado con los hechos que no hay mejor política "social" que la que se basa en una buena política económica, por lo que no creemos que el temor a que les tilden de "antisociales" neutralice su labor de oposición y su oferta de alternativas, como demuestra la claridad con que se ha expresado Pizarro en una entrevista este domingo. Tampoco creemos que vaya a tener ese efecto el recordatorio de la guerra de Irak. Claro que, como ya hemos dicho en otras ocasiones, nada alienta más a un caradura que un temeroso del qué dirán. Y pocas cosas causan tanto temor a los acomplejados dirigentes del PP que alguien que les mente la guerra de Irak...

Nombramiento de dependientes independientes para el TC.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 28 Julio 2008

La independencia judicial es un mito en España, la dependencia judicial es una realidad, y no hablo de un juzgado ni nada parecido, me refiero a que en este país tan particular la independencia judicial se plasma en la dependencia judicial y aquí no pasa nada. Hoy se da una noticia que por repetida no es menos triste y motivadora de una huida a Andorra como poco. El PP y el PSOE se van a repartir los jueces del Tribunal Constitucional, dos para cada uno y como hay un quinto ese será nombrado por consenso. ¡Toma independencia!. Luego pasa lo que pasa, que el 99% de las sentencias de ese tribunal se saben en que sentido van a ser dictadas solo haciendo la cuenta de a que ganadería pertenecen los dependientes que hacen de jueces y que van a dictar dicha sentencia. Que hay 5 del PP y 4 del PSOE casi seguro que será favorable a las tesis del PSOE o de los nacionalistas. Que hay 7 del PSOE y 6 del PP es totalmente seguro que la decisión dictada será favorable a las tesis del PSOE o de los nacionalistas.

Y no es que los del PP sean tontos, es que son así de listos ellos, siempre que hacen un pacto sobre la justicia con el PSOE se la dan con queso, y si no es sobre la justicia también.

Que resulta que no cabe en cabeza humana con un poquito de sentido común el que pueda el Tribunal Constitucional dictaminar que un tipo que ha robado 5.000 millones no solo se vaya de rositas porque caza con altas instancias, sino que se le exime de devolver la pasta que mangoneó, pues nada, como eso es lo que hay que dictar se dicta y dictado queda.

Que resulta que por intereses partidistas, mayormente socialistas, hay que dictaminar que tal cosa que va contra la Constitución no es anticonstitucional, pues para eso los partidos les han nombrado, para que sean marionetas y que cuando les tiran de los hilos para levantar la pierna derecha ni se les ocurra levantar la izquierda y se dictamina que lo anticonstitucional no solo es constitucional sino que es la mar de constitucional.

Que por motivaciones políticas tienen que dictar una sentencia o como se llame eso que hace el Constitucional porque al PSOE y a Polanco les interesa esa sentencia, en concreto contra Liaño, pues se dicta contra Liaño aun sabiendo que el Tribunal Europeo les va a leer la cartilla y decirles que lo hicieron mal y sabiendo que lo hacían mal. Pero el que manda manda y no se hable más.

Y así nos va. No tenemos un Tribunal Constitucional independiente, tenemos a simples dependientes a los que han puesto a despachar la mercancía partidista en el tribunal, y es de reconocer que como dependientes nadie puede tener queja de ellos.

Documentación.

El Confidencial. PSOE y PP propondrán dos candidatos cada uno al TC y uno de consenso

Irán nuclear
Atacar o no atacar
Las zanahorias sólo pueden ser apetecibles cuando la alternativa es el palo. Y éste brilla por su ausencia. Nunca ha contado para ellos con la suficiente credibilidad. Por eso los esfuerzos europeos han rendido menos que cero.
GEES Libertad Digital 28 Julio 2008

Atacar o no atacar. Esta es la cuestión que agita a la comunidad estratégica internacional. Los think tanks del mundo entero producen un paper tras otro sobre el tema. Los gabinetes de los jefes de Gobierno, los ministerios de exteriores y defensa no cesan de darle vueltas. Y aquí, a por uvas. Las maldades de Zapatero nos sorben el seso. Pero algo debe quedarnos para dedicárselo a lo que pasa por ahí afuera.

El momento fatídico estaría, según amplio consenso, entre el 4 de noviembre, fecha de las elecciones americanas, y el 20 de enero, cuando se produce la transmisión de poderes al nuevo presidente de los EE.UU. Pero que para entonces sea más probable no quiere decir en absoluto que lo sea mucho. En realidad, lo es muy poco.

La administración Bush ha seguido siempre la vía diplomática, a través del terceto europeo de Francia, Reino Unido y Alemania, a los que terminó sumándose el jefe de exteriores de la Unión, Javier Solana. Washington apoyaba las zanahorias que se les ofrecían a los ayatolás, manteniendo siempre sobre la mesa, más o menos visible o velada, la opción militar. Pero el régimen iraní no percibía más que el poco gratificante vegetal, considerado precio del todo insuficiente. Y eso en el supuesto de que su programa nuclear, contra lo que reiteradamente han dicho con meridiana claridad, hubiera salido a subasta, lo cual es mucho suponer. Las zanahorias sólo pueden ser apetecibles cuando la alternativa es el palo. Y éste brilla por su ausencia. Nunca ha contado para ellos con la suficiente credibilidad. Por eso los esfuerzos europeos han rendido menos que cero. Día tras día, le han insuflado al amenazador programa iraní cinco años de vida. Al régimen, su descarado desafío a la comunidad internacional le ha salido gratis, salvo pequeñas sanciones que apenas le han hecho mella, y una gran alharaca internacional que parece divertirles y les hace sentirse importantes y heroicos.

Transcurrido el lustro de progresos tecnológicos de la revolución islámica hacia su objetivo nuclear, Bush parece proponerse relanzar la vía diplomática. Echa el freno a los israelíes, que en caso extremo estarían dispuestos a hacerlo solos, manda al número dos de la Secretaría de Estado a Ginebra para estar presente en nuevos contactos euro-persas y decide abrir una oficina comercial en Teherán. No ha dicho que los misiles y bombarderos hayan sido retirados de la mesa de trabajo de sus estrategas, pero parecen más ocultos que nunca. Cuando falta menos tiempo para alcanzar el punto de no retorno, el conocimiento y los medios para llegar autónomamente a la bomba, del palo ni se habla, sólo parece tratarse de incrementar la oferta de zanahorias, aunque la cosecha no sea prometedora.

Son muchos los aspectos de las intenciones y capacidades de los iraníes sobre los que no tenemos certezas. Pero es seguro que mintieron durante años, mienten ahora y mentirán todo lo que se les deje. Ellos mismos no pueden estar seguros de hasta dónde llegarán en plazos fijos, puesto que muchos azares técnicos los acechan; ni siquiera hasta dónde estarán dispuestos a llegar en el futuro, pues no pueden ser inmunes a las circunstancias externas, pero es difícil imaginar incentivos que los lleven a renunciar a lo que tanto valoran, sin amenazas creíbles de que por las malas no lo van a conseguir. Es la tan conocida paradoja de la disuasión. Hay que estar dispuesto y capacitado para hacer la guerra para que no haya que hacerla.

Una amenaza creíble de destruirles sus principales activo nucleares puede evitar que haya que ejecutarla. Si todos los interesados, que son muchos y muy importantes, exhiben su fuerza de forma pública y expresamente amenazadora, muchos males podrían ahorrarse. Pero lo más probable es que tengamos que lamentar la pusilanimidad internacional, para asombro de nuestros sucesores.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Partidos
Doscientos millones al año y sólo el 11% de vascos habla euskera en casa
Un estudio del Gobierno de Ibarretxe «constata» el empleo dominante del castellano en la Comunidad
R. L. Vargas La Razón 28 Julio 2008

MADRID- El presupuesto consignado este año por el Gobierno vasco para la promoción del euskera asciende a 126 millones de euros, un cuatro por ciento más que en 2007. A ellos hay que sumar decenas de pequeñas partidas difíciles de consignar y los cientos de millones que el Ejecutivo de Juan José Ibarretxe está invirtiendo en las euskaldunización de sus funcionarios, que incluyen el pago de los profesores y el del personal que ha de ser contratado para sustituir a los empleados públicos que están cursando los estudios de euskera. A modo de ejemplo, el Servicio Vasco de Salud, Osakidetza, lleva gastados 41 millones desde 2004 en este cometido. La suma de todo ello eleva la cifra a más de 200 millones de euros anuales.

Pero tan ingente esfuerzo económico para imponer el euskera a la sociedad vasca está consiguiendo unos resultados más que discretos. Según un estudio del Instituto Vasco de Estadística (Eustat), sólo el 11,5 por ciento de los habitantes de esta comunidad autónoma emplean el euskera de manera habitual, como idioma con el que comunicarse en casa. Mientras que en Guipúzcoa el porcentaje es del 25 por ciento, en Vizcaya cae drásticamente hasta el 6 por ciento y en Álava apenas si llegan al 3,7 por ciento.

Frente a estas cifras, el Eustat esgrime que el 59% de la población vasca de dos o más años de edad tiene «algún conocimiento de euskera» y que el número de euskaldunes -entienden y hablar bien euskera- ha aumentado en 118.000 entre 2001 y 2006, cuando su cifra se situó en unos 775.000, algo más de un 30 por ciento.

María Aldecoa, de la Plataforma por la Libertad de Elección Lingüística, cree que el hecho de que más de la mitad de la población vasca posea nociones de euskera no refleja, sin embargo, la realidad de un idioma cuyo empleo habitual se aproxima más al 11% de los que lo hablan en casa. «Los nacionalistas llevan 30 años gastando millones para imponer el euskera, pero lo cierto es que sus propios estudios dicen que se habla menos que hace quince años», resume.

El último sondeo sobre uso del euskera, realizado en 2006 por el Cluster de Sociolingüística, reflejaba un levísimo incremento del uso del euskera en la calle entre 2001 y 2006, pasando del 13,8 al 14,2 por ciento. Sin embargo, el mismo análisis concluía que el porcentaje de jóvenes que usan habitualmente el vascuence se ha estancado en el 13,8% y el de los mayores apenas es del diez.

«Las imposiciones acaban provocando rechazo, y eso es lo que está ocurriendo con el euskera. La gente lo estudia porque le obligan a ello, pero no lo usa», afirma Aldecoa. Incluso los mismos euskaldunes, prosigue, tienen problemas para hacerse entender. «El euskera tiene varios dialectos, pero como el Gobierno vasco los unificó sacándose de la manga al Batua, los que saben euskera de toda la vida no lo entienden, les resulta imposible comunicarse con el que conocen», añade.
«No se puede ir contra el hecho de que ya poseemos una herramienta, que es el español, con la que todos nos entendemos», rubrica Santiago Abascal, parlamentario del PP en la Cámara vasca, que coincide con Aldecoa en que si Ibarretxe no está consiguiendo mejores resultados con tanto derroche de millones «es porque lo impuesto genera rechazo».

SÓLO UNA MINORIA LO UTILIZA HABITUALMENTE
El Gobierno vasco gasta 200 millones al año en su política de inmersión lingüística
El precio de la inmersión lingüística en el País Vasco asciende a los 200 millones de euros anuales. Según informa La Razón, un estudio del Instituto Vasco de Estadística informa que tan sólo un 11,5 por ciento de los habitantes de esta comunidad utiliza esta lengua habitualmente. Por su parte, El Mundo publica una encuesta en la que un 87,6 por ciento de los ciudadanos apoyan que se garantice por ley que se pueda estudiar en castellano en toda España.
Libertad Digital 28 Julio 2008

El Ejecutivo presidido por Juan José Ibarretxe continúa con su ingente labor de conseguir la inmersión ligüística en el País Vasco a través de importantes partidas presupuestarias. Si se suman todas las cantidades que el Gobierno de Vitoria ha invertido en la promoción del vascuence, la cifra asciende hasta los 200 millones de euros anuales.

Sin embargo, el uso del vasco sigue siendo bastante minoritaria en esta comunidad tal como refleja un estudio del Gobierno autonómico. El Instituto Vasco de Estadística refleja que tan sólo el 11,5 por ciento de los ciudadanos utilizan habitualmente el vascuence. En Guipúzcoa esta cifra llega al 25 por ciento de los ciudadanos pero tanto en Vizcaya como en Álava caen drásticamente hasta el 6 y el 3,7 por ciento.

Los ciudadanos quieren que se estudie en castellano
El diario El Mundo pública una encuesta realizada por Sigma-Dos de la que se desprende que un 87,6 por ciento de los españoles apoyan que se garantice por ley que se pueda estudiar en castellano en todas las comunidades autónomas mientras que tan sólo un 10,9 por ciento se opone a esta posibilidad.

Además, una mayoría de los encuestados asegura que los estudiantes que terminan ahora el bachillerato tienen menos conocimientos que los alumnos de hace treinta años. En este sentido, más de un 75 por ciento de los ciudadanos creen que en todas las Comunidades Autónomas debería estudiarse una misma historia de España.

Público sale a defender a los nacionalistas en materia lingüística
Periodista Digital 28 Julio 2008

Público cumple a rajatabla el guión que le dictan de Moncloa sobre el conflicto lingüístico. Si antes se trataba de negar el acoso al castellano, ahora el diario de los amigos de ZP sale en tromba en defensa de los nacionalistas y advierte sobre la "metralla lingüística de la derecha".

El diario Público se suma a los ataques al Manifiesto en defensa de la Lengua Común con un reportaje sobre un escritor que cuenta las peculiares respuestas obtenidas en su trato con una jueza, un guardia civil y un funcionario de Correos de Palma al dirigirse a ellos en lengua catalana y una información titulada "Los nacionalistas exigen respeto a sus lenguas" donde se da entender que los perseguidos son ellos y no los castellanohablantes.

"Fuera cae continuamente la metralla lingüística de la derecha. Y dentro, lógicamente, tenía que reforzarse la muralla. Eso mismo oficializó ayer en Santiago Galeuscat, la plataforma política que reúne a BNG, PNV y CiU. Los tres partidos conmemoraron el 75º aniversario del Pacto de Compostela que alumbró Galeuzca con la presentación de un manifiesto", informa Público.

Los nacionalistas quisieron reivindicar la construcción de un Estado plurinacional que respete las lenguas cooficiales. Como dijo el convergente Artur Mas, Galeuscat tiene que defender los idiomas propios que “son el ADN” de la cultura gallega, vasca y catalana. La reclamación, añadió Anxo Quintana, es “más pertinente que nunca” por cuanto algunos medios denuncian una pretendida “persecución del castellano” y en realidad buscan “perpetuar una situación injusta y convencer de que los injustos” son los nacionalistas.

El vicepresidente de la Xunta pidió conocer a “un solo niño que no sepa hablar castellano”, algo imposible ya que no existen, y destacó que en cambio sí hay chavales “que no saben hablar catalán, gallego o euskera”, pese a que éste es un “derecho irrenunciable”. PNV, CiU y BNG buscan que los idiomas cooficiales “tengan el mismo estatus que el castellano”. Y Mas recordó que los nacionalistas “no van contra
el castellano”.

Y el reportaje del escritor mallorquí Sebastià Alzamora deja la distorsionada imagen de Baleares como una comunidad donde los catalanohablantes sufren un infierno cotidiano a manos de Guardias Civiles y funcionarios que les exigen hablar castellano. Toda una operación informativa a la carta de los intereses de ZP y su política linguística:

–Señor Alzamora, puesto que es usted español y también lo es su apellido, le ruego se dirija en español a este tribunal.

Mi apellido no es español, pero eso da igual: aunque un servidor se llamara Alonso Quijano, debería poder expresarme en catalán ante un tribunal y ante cualquier otra instancia de la administración pública de Baleares. No es así, por supuesto. En una oficina de Correos de Palma:

–Vinc a recollir una carta certificada –digo, ofreciendo al funcionario el papelito con el aviso correspondiente.

–En castellano –es la seca respuesta, mascullada con la mirada fija en el mostrador.

La equivalencia entre “vinc a recollir una carta certificada” y “vengo a recoger una carta certificada” es comprensible hasta para el más rocoso de los zopencos: no se trata de dificultad de entendimiento, sino de beligerancia. De hostilidad. Lo canta Morrissey en una de sus canciones: el desprecio es una cosa, pero el desprecio de un tonto es cruel. Diálogo mantenido con un agente de la Guardia Civil (como Baleares es una autonomía de las de segunda regional, no hay policía autonómica) en un control de carretera:

–Buenas noches, caballero.
–Bona nit.
–Oiga, no empecemos, ¿quiere?

Aquí cedí, porque los mallorquines, como los catalanes, somos sensibles al bolsillo y no era cuestión de llevarme una multa, para una vez que conducía sobrio.

'I'm sorry', sólo hablo español
Casi el 50% de los españoles no conoce idiomas extranjeros.- Manchegos, andaluces y cántabros, los que menos saben
EFE - Madrid EL País 28 Julio 2008

El español es el único idioma que conoce la mitad (49,7 %) de los españoles. Un estudio de la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS) así lo desvela. También apunta que no conocen ningún idioma extranjero el 67 % de los castellano-manchegos, el 64,4% de los andaluces y el 63,7 % de los cántabros. Los datos de los catalanes y los baleares son, en cambio, más bajos (23,7% los primeros y el 24,6% los segundos).

El desconocimiento total de idiomas afecta también al 42,3 % de los madrileños y al 47,4 % de los gallegos. El informe destaca que la tasa de Castilla-La Mancha casi triplica la de Cataluña. Los resultados se basan en las respuestas de 2.489 personas mayores de 18 años, una encuesta que ha sido publicada en el último número de Cuadernos de Información Económica.

Por encima de la media están los valencianos (51,1%), los navarros (51,4%), los canarios (54,2%), los vascos (55,6%) y los aragoneses (55,7%). A este grupo se suman los castellano-leoneses (56,3%), los murcianos (57,7%), los riojanos (57,9%) y los extremeños (60,6%). A la cabeza, con un 61,2%, los asturianos.

Saber idiomas, una necesidad
La renta per cápita y la coexistencia de dos lenguas oficiales en la comunidad influyen en la desigualdad del conocimiento de idiomas, según destaca el estudio. Así, Castilla-La Mancha, Andalucía y Extremadura, con menor renta per cápita, tienen los mayores y también parecidos porcentajes de individuos que no conocen idiomas extranjeros.

En cuanto a los tramos de edad sobre el conocimiento de idiomas, el 42% de todos los entrevistados de entre 18 y 34 años (el grupo más joven) manifiesta tener conocimientos suficientes de inglés. Sólo el 5 % de los mayores de 25 años reconoce tener un nivel avanzado. Los mayores de 54 años (el 55%) dicen no tener interés por aprender idiomas. Entre los 55 y 64 años, el 5 % de los entrevistados conoce el inglés y el 7%, el francés.

A pesar de los datos saber idiomas es muy importante para la mayoría de los españoles. Así lo refleja el informe. El 94% de los españoles piensan que saber idiomas es una necesidad en un mundo globalizado.

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