AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 9 Agosto 2008

No se meta usted en política
EDURNE URIARTE ABC 9 Agosto 2008

«¡Y otra de kokotxas!» es la expresión con la que el periodista José María Calleja ha resumido en más de una ocasión la historia de la indiferencia social ante el terrorismo en el País Vasco. En versión gastronómica algo más representativa de toda España, añadámosle ahora el «¡Y otra de jamoncito!» puesta en circulación por una de nuestras atletas en Pekín. Porque el jamoncito y la preocupación por su suministro fue la única pregunta que se le planteó al representante del COE cuando ordenó a los deportistas españoles que ni se les ocurriera hacer una sola declaración en contra de la dictadura china. Mil trescientos millones de personas bajo la represión y otra de jamoncito. Y de kokotxas, si hace falta.

Ni jamoncito ni kokotxas han pedido Antonio Gamoneda y Luz Casal cuando han huido despavoridos del Manifiesto por la Lengua Común que firmaron, al parecer, en un momento de ofuscación mental. Pero lo suyo es otro buen ejemplo del no se meta usted en política, con las obvias distancias entre las dimensiones de la represión china o de la represión terrorista y los problemas de los españoles para usar el español. Jamoncito y kokotxas y que la política se abstenga de venir a fastidiarnos la tranquilidad. Y si acaso, un poco de ideología barata para los postres, que es lo que ha añadido Luz Casal en sus lamentaciones por haberse metido en política. Si he de tomar partido, lo haré por el que defienda un mundo en armonía, ha dicho. Lo que es al compromiso por las libertades lo que el jamoncito y las kokotxas, pero en versión espiritual, de concurso de misses y la paz en el mundo.

Nunca he defendido que el compromiso sea obligatorio, ni entre los ciudadanos, ni entre los deportistas, ni entre los artistas y escritores. Sí entre los intelectuales o entre los políticos, pero ésa es otra historia. Pero, eso sí, los ciudadanos o los artistas y escritores como Luz Casal o Antonio Gamoneda que renuncian a él, o peor, huyen cuando el compromiso los ha atrapado involuntariamente, como es el caso, deberían tener la prudencia y la decencia de abstenerse de dar una sola opinión más sobre cualquier debate social o político. Y no intentar explicar la huida, que es peor, porque la huida adquiere el patetismo de la exhibición pública. Del temor, de la mediocridad, y algunos pensarán, de la cobardía.

Con tono irritado y reivindicativo, Antonio Gamoneda ha explicado esta semana en Santander que retiró su nombre del Manifiesto por la Lengua Común porque «se había convertido en un asunto político». Algo parecido a lo explicado por Luz Casal cuando salió corriendo del mismo compromiso. Ella que parece tan fiera, tan rompedora y tan grandiosa cuando canta, ha lloriqueado cuando ha sufrido las primeras críticas políticas.

Y es que si una se pasa la vida comprometida, como ha estado Luz Casal, con la titánica defensa de la armonía en el mundo, jamás se mete en problemas. O sea, en política. Y mucho menos en la política incorrecta, que es lo que les ha pasado a Gamoneda y a Casal.

Lo que Gamoneda y Casal no han podido ni querido soportar es pasar a formar parte de la España incorrecta, la que es repudiada en los círculos artísticos en los que ellos se mueven. La que huele a derecha y a patriotismo español. La que acaba con el confort y la tranquilidad que se gozan en España cuando evitas esas malas compañías.

Que el Manifiesto es un asunto político era y es bien claro para quien sabe leer. Qué otra cosa puede ser la reivindicación de otras decisiones políticas. Lo que ni Gamoneda ni Casal, ni otros que se han mantenido en el silencio, habían calculado es que esta política fuera rechazada con tal virulencia por la izquierda española, que a estas alturas de la democracia española la izquierda se haya plegado con este entusiasmo a las exigencias de los nacionalismos étnicos o que su discurso sobre el español se parezca tanto a los de la nación vasca y la catalana.

Escribió el muy admirado por Rodríguez Zapatero Suso de Toro que el Manifiesto es una nueva vuelta de tuerca a la España que se rompe de la derecha nacionalista española y que el nacionalismo monolingüe y xenófobo de siempre ocupa el centro y lo ocupa todo. Y si era esto, dijeron algunos, yo no me quiero meter en política.

Pedraz, el perfecto juez progre
No es esta la primera decisión de Pedraz favorable a los etarras. Si de él hubiera dependido, De Juana no habría sido juzgado por amenazas terroristas y hubiera salido de la cárcel hace tres años.
EDITORIAL Libertad Digital 9 Agosto 2008

Tienen toda la razón el mundo las distintas asociaciones de policías y de guardias civiles que han puesto el grito en el cielo ante la decisión del juez Santiago Pedraz de poner en libertad a un terrorista callejero detenido mientras tiraba cócteles molotov a una subdelegación del Gobierno. Sin embargo, eso tampoco nos debe impedir criticar al secretario general del SUP a desear que empleen a diario contra la casa del juez la misma medicina que sufrió la subdelegación. Se ve que, como al portavoz de su organización le salió gratis desearle a Luis del Pino una estancia en habitaciones donde no exista el Estado de Derecho, piensa que puede hacer lo propio con un juez. Desgraciadamente para él, hay en España dos varas de medir bien distintas, y a los periodistas independientes no se les mide con la misma que a los jueces progres.

Porque la razón de que Pedraz ha tomado esta decisión no es que tenga miedo alguno, como han insinuado algunos. Su comportamiento corresponde a la perfección con el de un "pijo-rojo", es decir, un progre perfectamente instalado en el sistema y que lo usa para satisfacer sus necesidades ideológicas. No es esta precisamente la primera decisión que toma que favorece a los etarras. Si de él hubiera dependido, De Juana no habría sido juzgado por amenazas terroristas y hubiera salido de la cárcel hace tres años. Fue uno de los jueces responsables de dictaminar que Jarrai y sus sucesoras no eran parte de ETA –decisión revocada por el Supremo–, ha autorizado marchas proetarras, dejado en libertad a miembros de la banda acusados de intentar matar a un senador del PP y, recientemente, fue quien dejó en libertad a la alcaldesa de Mondragón.

Esta vocación tan favorable a la banda terrorista ETA la complementa con unos esfuerzos por alcanzar la justicia universal –aunque, claro está, sólo cuando los acusados son diana de progresistas– que no hacen sino retrasar los asuntos que sí son de su competencia. Se ha empeñado en intentar detener a militares estadounidenses por la muerte de José Couso en Irak y hace pocos días ha aceptado hacerse cargo de un proceso contra dirigentes chinos por sus tropelías en el Tíbet. Nunca lo veremos, eso sí, intentando encausar a los hermanos Castro o a cualquier otro icono progresista de reconocido historial criminal.

En definitiva, se trata de un perfecto émulo del juez Garzón, sólo que sin la capacidad de este último de interpretar los tiempos que corren y hacia qué lado debe inclinarse para estar mejor colocado. Pedraz siempre tiene claro que debe escoger la opción más impecablemente progresista y sectaria y se mueve al margen de los vaivenes del Gobierno de turno.

No sorprende, por tanto, que haya decidido dejar marchar a un terrorista callejero cogido in fraganti pese a que es bien sabido que en estos criminales encuentra ETA su cantera. Pedraz ha pedido amparo al CGPJ por los ataques recibidos por las asociaciones de policías y guardias civiles. Que no se lamente tanto. Las posibles víctimas del criminal que ha dejado en libertad no tienen posibilidad de pedir la ayuda de tan altas instancias.

Terror sin fronteras
Editorial ABC 9 Agosto 2008

La colocación, ayer, de tres pequeñas bombas en diversos puntos turísticos del País Vasco francés, donde no tardaron en ser localizadas y desactivadas tras la llamada de un comunicante anónimo, apunta a la estrategia del complejo etarra -una de cuyas «filiales» galas podría ser la autora de este ataque- para trasladar y ampliar su siniestro «conflicto» hasta la zona que tradicionalmente le había servido de refugio. Fue en junio del año pasado cuando la Gendarmería gala detuvo a seis etarras junto a otros tantos franceses, miembros del grupo «Irrintzi» -a quien se atribuye el atentado de ayer-, operación que puso de manifiesto las estrechas relaciones entre ETA y el entramado de marcas filoterroristas que se extiende a uno y otro lado de la frontera.

Tras el atentado de Capbreton, que el pasado otoño costó la vida a dos miembros de la Guardia Civil y con el que la banda rompió su línea de seguridad en el sur francés, la intención de sus dirigentes de activar un nuevo frente había sido detectada en los últimos documentos manejados por la banda, un agónico error de estrategia que definitivamente le pondría contra las cuerdas del Estado francés, mucho menos contemplativo en el ámbito judicial y penal que el español. Presionada y debilitada por las Fuerzas de Seguridad, ETA busca salidas y refuerzos con los que salir de la postración a la que la recuperada política antiterrorista del Gobierno la ha devuelto y protagoniza, lejos de claudicar, una huida desesperada hacia adelante.

Deshojando la margarita con ETA
Vicente A. C. M. Periodista Digital 9 Agosto 2008

El desmarque es total del Gobierno de España y de la Audiencia Nacional respecto a la manifestación convocada esta tarde en San Sebastián,por los que el otro día vitoreaban a ETA y al terrorista de Juana Chaos con total impunidad. Parece que la Audiencia nacional niega hasta haber recibido la petición de que se opusiera a esta manifestación. ¿Volvemos a lo que aconseje la jugada?. La verdad es que están consiguiendo que parezca el deshoje de la margarita, ahora sí, ahora no o como el estribillo de la canción de la parrala.

La actitud del Gobierno Vasco era presumible y no varía de la que ya ha adoptado en otras ocasiones. En esa decisión siempre prima la libertad de expresión de los terroristas, sobre la defensa de la legalidad y la vergüenza, bochorno y acoso que deben sufrir los ciudadanos y las víctimas. La promesa de que “se vigilará” que no haya enaltecimiento del terrorismo, es una simple hipocresía que los hechos pasados han demostrado repetidamente que es falsa. La Ertzaintza y el Consejero de Interior el Sr. Balza han tenido una posición excesivamente permisiva en este tipo de actos.

Creo que la Audiencia Nacional en otras ocasiones no ha necesitado ninguna denuncia previa para excitar el celo de los jueces como el Sr. Garzón. Lo que sí que parece es que va en consonancia con las últimas actuaciones de liberalización de etarras por motivos “médicos” totalmente injustificados. Por otra parte, la encuesta que la propia ETA ha realizado entre sus presos, denota un desgaste y una desilusión en ese “colectivo” de criminales que puede ser ya el germen de las futuras negociaciones entre ETA y el Gobierno. El ejemplo del trato a de Juana Chaos les pone en evidencia lo inútil de su lealtad a quienes solo les utilizan como moneda de cambio.

Así que cabe preguntarse si estamos otra vez en la antesala de una mesa de negociación, en la que los términos preliminares se están pactando. Por una parte se hace creer a la opinión pública de que existe un nuevo pacto anti terrorista, pero el Sr. Zapatero en su reunión con el representante del PNV el Sr. Erkoreka no fue tajante en la respuesta. Al contrario, lo que se desprendió de las declaraciones es que en el “acuerdo con el PP” no figura en ninguno de los cinco puntos el rechazo expreso a una negociación o diálogo con ETA. Así que los hechos apuntan a que esas negociaciones están celebrándose ya, aunque sea en los estadios preliminares.

Ciertamente creo que tras esa prospección de ETA a sus presos y la serie de “mini bombas” que ha desparramado en las últimas semanas, van a preceder a otro anuncio de “alto el fuego” y así, de paso, apoyar a crear el “clima de paz” que el referéndum de Ibarretxe necesita para su justificación popular. ¿Será esa otra de las concesiones del Sr. Zapatero en aras de su “proceso de paz”? La respuesta la tendremos en un par de semanas, antes del 15 de septiembre.

¿Y mientras que hace el “gabinete de crisis” del PP? Ocuparse de lo que “verdaderamente “importa” a los ciudadanos, el batacazo de la economía. No hay Gobierno, no hay oposición, este País de ir a la deriva va directamente al hundimiento sin remisión.
Enlace permanente Hacer comentario

11M, muchos queremos saber, otros no quieren que sepamos.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 9 Agosto 2008

Zapatero dijo en la comisión del Congreso sobre el 11M que ya se sabía todo, después nos aseguraron que la sentencia de la Audiencia Nacional era el carpetazo definitivo del 11M y que se sabía todo. Con la sentencia del Tribunal Supremo aprovecharon los que ya habían dado carpetazo al asunto tantas veces con anterioridad para volver a dar carpetazo al macro atentado y a decirnos que se sabía todo. Tantos carpetazos y tanto conocimiento absoluto parece que no convencen a los españoles que opinan casi masivamente que no se sabe todo lo que ocurrió en aquel atentado y dicen que quieren saber qué pasó.

Es lo malo que tienen los carpetazos tipo “ya se sabe todo y vale ya”, que cuando se carpetiza contra la lógica de los hechos, incluida la lógica judicial la gente se mosquea cada vez más y es bueno que los carpetizadores sean tan burdos en sus argumentos porque así evitan que a nivel popular se dé el carpetazo por el que tanto mienten diciendo que ya todo se sabe.

Es curioso que la mentira en este país se pague no ya barata sino a precio cero. Aquí la sentencia dice que el explosivo provino todo o en parte de Mina Conchita y se dice que se sabe todo. Se dice que los mal suicidados de Leganés no pueden ser declarados los autores porque no hay pruebas de ello, y se insiste en que se sabe todo. Se queda la teoría oficial de los de la conspiración anticonspiranóica sin autores intelectuales, sin promotores, sin financiadores, sin planificadores e insisten en que se sabe todo. Jamás en la historia de este país se supo todo de un atentado sabiendo menos.

Por poner un ejemplo tonto. Si la sentencia inicial de la Audiencia dice que el arma del crimen podría no proceder toda ella de Mina Conchita, podemos afirmar que una parte de los asesinados lo fue con un explosivo del que se desconoce su origen y quienes se lo dieron a los asesinos. Pero nadie, que se sepa, está investigando si hay otros responsables de la masacre al nivel de Trashorras y quienes son. El tribunal sentenciador nos dice que en ese aspecto no se sabe todo, pero nos quieren endilgar el gato “todo se sabe” por la liebre “mucho no se sabe”.

Hoy el diario El Mundo da los datos de una encuesta que revela que un 76,5% de los españoles creen que no se conoce toda la verdad sobre el 11M. Los enterradores de la verdad entierran pésimamente y eso es al menos un consuelo. También dejan claro que solo algunos medios de información han puesto interés en descubrir la verdad, por encima del puesto por las fuerzas de seguridad.

Yo además de gritar que quiero saber la verdad sobre el 11M ahora exijo saber quienes no quieren que sepamos la verdad del 11M y porqué. Todos estos enterradores que figurarán antes o después en el ranking de la infamia y de la ignominia nacional que sepan que les va a costar mucho convencer a todos de que hay que aceptar el no saber la verdad porque la verdad puede ser muy mala, pero para quienes quieren taparla.

Esta no es que sea una verdad incómoda, es una verdad letal para muchos y solo teniendo eso claro se puede llegar a entender el porqué hacen tantos esfuerzos y atentados contra la lógica más elemental para enterrarla. El aforismo aquel de que “la verdad nos hará libres” no es del todo cierto en este caso, a nosotros puede hacernos más libres, pero a otros les hará menos libres entre rejas.

Documentación.
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/08/09/espana/1218254316.html?a=3e15e2516abadcbe4abe82fac66c6651&t=1218265536
El Mundo. Tres de cada cuatro españoles afirman que aún no se conoce toda la verdad del 11-M

Crimen y castigo
LAURA CAMPMANY ABC 9 Agosto 2008

En un país decente, no estaría en libertad, todavía joven y con el pulso firme para escribir -pongamos- una ominosa carta, ufano de haber hecho lo correcto, un individuo que se ha cargado a veinticinco personas, ha dejado en pellote a la justicia y piensa, por lo pronto, dedicarse a lucir su rostro esmerilado por las hermosas calles que sembrara de luto. ¿Que ha cumplido su pena? Yo diría que con gusto. Aunque quizás le hayamos ayudado. Porque de este ejercicio de frívola impotencia, de aplicación de falsas redenciones, no hay mayor responsable que el Estado.

Si no tuviera España el alma anestesiada, ese tipo, De Juana, tan sólo encontraría, al otro lado de sus propias rejas, un enorme agujero. Frente a su libertad, se alzaría el vacío. No ardería su hogar en un piso amueblado y fraudulento. Nadie le serviría un vino en las tabernas. Él no se pasearía vestido con un traje de veinticinco muertos. Y ellos -los veinticinco- en el atardecer le esperarían, con su infinito pliego de reproches, para hablarle del precio de la vida e invitarle a jugar otra partida en la más tenebrosa de las noches.

Si para cada crimen existiera un castigo, y hubiéramos hallado el justo medio entre la rectitud y la clemencia, nadie se ducharía con nuestras propias lágrimas. Nos pesan en los hombros el miedo y los complejos, la legitimidad del desafuero, la caja del rencor, y un plomo de ruletas e indolencias. Pero si nos amáramos un poco, nos pondríamos de acuerdo en unos cuantos mínimos rotundos y esenciales. Señores gobernantes, revisen sus supuestos y corrijan las leyes. Quiero pensar que de algo serviría. Los asesinos seguirán matando, pero con mucha menos alegría.

Cuentos chinos
TONIA ETXARRI El Correo 9 Agosto 2008

Cuando se orientan los focos del espectáculo ante un solo punto geográfico y la atención mundial se centra, como ocurre estos días, en los Juegos Olímpicos de Pekín, los anfitriones que, en este caso, cuentan en su inventario con varios puntos negros en el respeto de los derechos humanos, el pluralismo político y la libertad de expresión, se esfuerzan por mostrar la imagen más amable del régimen totalitario. Las autoridades chinas lanzan a sus voluntarios forzosos a la calle para maquillar con su sonrisa fácil las penurias del sistema.

Saben que las ventajas de una buena publicidad puede reportarles jugosos beneficios, porque se juegan su prestigio, que cayó al más bajo nivel hace tan sólo unos meses cuando la televisión mostró la persecución de los disidentes tibetanos. En Euskadi, quienes manejan los resortes de la propaganda como nadie son los seguidores del nacionalismo radical del entorno terrorista. Jamás dejan pasar una oportunidad para proyectar una imagen que dé la vuelta a las cosas y sitúe a los cómplices de ETA como víctimas políticas o disidentes de opinión.

Al ex preso de ETA De Juana le condenaron los tribunales por un delito de amenazas y, sin embargo, no sólo en sus círculos más estrechos sino en el entorno del Gobierno vasco y de EiTB han dicho que esa condena fue «por un delito de opinión». Al final, y después de mucho repetir el mensaje, queda prendida la idea de que el ex preso, del que el consejero Madrazo todavía espera que reconozca el daño causado con sus 25 asesinatos, ha pasado los últimos años en prisión por haber escrito unos artículos a los que se le dio demasiada importancia.

Ahora, en fiestas de San Sebastián, la izquierda abertzale que apoya a ETA quiere manifestarse para convencer -¿o incordiar?- a los visitantes de la ciudad de que los terroristas son en realidad unos patriotas, que Euskadi padece un «estado de excepción» y que no es mar todo lo que reluce. Con tal de llamar la atención, figuran en los carteles de fiestas las causas ya superadas. El homenaje a la ikurriña, por ejemplo. Está convocada otra manifestación para sorpresa de algunos visitantes europeos que preguntaban, nada más conocer la convocatoria, si la bandera vasca está amenazada. La estrategia de los radicales descansa, sobre todo, en la propaganda.

En la otra cara más escondida al turismo, permanecen los homenajes al empresario Korta, asesinado hace 8 años, y a Casanova en la localidad navarra de Berriozar. Mientras tanto, en Ondarroa el 'agujero' tributario se disfraza de victimismo político y el Gobierno español pide la ilegalización de ANV y EHAK por ser una «herramienta» de ETA. Vuelta a la política de la firmeza con los colaboradores del terrorismo después de haber fracasado con la negociación. No estaría mal que se reconociera. Lo demás son cuentos chinos. Una lástima haber perdido tanto tiempo.

Presiones identitarias sobre el personal sanitario
Xoán Xulio Alfaya Periodista Digital 9 Agosto 2008

El Grupo Parlamentario del BNG, a iniciativa de los diputados Bieito Lobeira y Cristina Ferreiro, presentó una proposición no de ley en el parlamento gallego para reclamar una nueva normativa que obligue al personal sanitario de Galicia a conocer y hablar gallego y que éste sea eliminatorio en las Ofertas Públicas de Empleo.

Poco a poco se estrecha el cerco que pretende hacernos la vida imposible y reducirnos a los gallegos hispanohablantes a la categoría de ciudadanos de segunda en todos los sectores: enseñanza, administración, sanidad, banca, comercio y empresa, público en general...

En la proposición no de ley, el grupo parlamentario del BNG también solicitó que se cree una normativa para que las aplicaciones informáticas de la sanidad gallega, así como las circulares, las recetas y los prospectos de los medicamentos empleen la lengua gallega.

Como el lenguaje médico es tan técnico y sofisticado que ya cuesta entenderlo en español, ahora sólo le faltaba ponerlo en gallego de laboratorio para que los pacientes, a ser posible, no se enteren de nada y se mueran antes, ahorrando así gastos a la Seguridad Social.

Menos mal que la demografía se encargará de poner en su sitio los planes antidemocráticos de nazionalismo y sus colaboradores. Como dice el mismo Lobeira: "La franja de edad que más emplea la sanidad son los mayores de 65 años, de los cuales el 91% utilizan siempre o habitualmente el gallego".

Así que echen ustedes cálculos: si los jóvenes pasan olímpicamente del gallego y los viejos, por ley de vida, se mueren antes, a ver quién va a hablar la "lengua propia" a finales de este siglo. ¿Las lápidas de los cementerios?

Limpieza lingüística
POR R.S.C/Á.P. SANTIAGO/MADRID. ABC 9 Agosto 2008

Las ocurrencias nacionalistas para dificultar el bilingüismo y marginar el español no cesan. La última la protagonizó ayer el BNG. Su portavoz en materia lingüística, Bieito Lobeira, presentó una proposición no de ley para pedir una normativa que obligue al personal sanitario de la comunidad gallega a conocer y hablar gallego. Además, los nacionalistas reclaman que el conocimiento de ese idioma sea «imprescindible» y se establezca una prueba «de carácter eliminatorio» en las futuras Ofertas Públicas de Empleo.

Lobeira, que ya ha emprendido demandas similares en el sector de la juguetería o el de los marmolistas funerarios, también se refirió al personal sanitario en plantilla y propuso que se ponga en marcha un plan de enseñanza de gallego para los no gallegos ya integrados en el sistema. El diputado aseguró que algunos médicos piden a sus pacientes que hablen en castellano, lo que obliga a estos últimos a «autotraducirse», «vulnera» sus derechos lingüísticos y genera quejas que evidencian la exclusión del gallego. «Si fuesen tratados por el personal en gallego podrían también expresar con más precisión sus síntomas», aseguró Lobeira, quien, adentrándose en el mundo de la medicina, llegó a afirmar que el uso de la lengua materna del paciente permite «un mejor trato terapéutico».

Por este motivo, reclamó que se ponga en marcha una campaña de información para que los usuarios de la sanidad, sobre todo los mayores de 65 años que «en un 91% utilizan siempre o habitualmente el gallego», «conozcan su derecho inalienable» a ser atendidos en esa lengua, reclamó Lobeira.

Farmacias y Universidad
El plan lingüístico del BNG no se limita a los centros sanitarios. Lobeira demandó a las empresas farmacéuticas que incluyen una versión en gallego de sus envases y prospectos, y propuso que las farmacias se conviertan en academias de idioma improvisadas, desarrollando campañas para promover el uso del gallego. Asimismo, solicitó que las facultades de Medicina y Farmacia y las Escuelas de Enfermería «garanticen la incorporación del gallego a las aulas». Ni una palabra dijo, en cambio, de la necesidad de una formación de calidad para los profesionales sanitarios.

Libertad de expresión
La cultura del insulto
El insulto argumentado y fundado es necesario en la democracia. Y no hagan mucho caso de los beaturrones y fariseos, tan abundantes, que fingen no distinguir y dicen condenar los insultos "vengan de donde vengan".
Pío Moa Libertad Digital 9 Agosto 2008

Permítanme resaltar una faceta poco tratada del caso Solzhenitsin en España. Recuerden la lluvia de insultos caída sobre él desde casi todos los ámbitos de la izquierda (esa izquierda con tantísimos negrines y tan pocos besteiros) y algunos de la derecha, por el delito de decir cuatro verdades incómodas: "paranoico", "chorizo" (¡quiénes iban a hablar!), "mentiroso" (íd.), "espantajo", "mendigo desvergonzado", "bandido", "mercenario", "hipócrita", y así una serie muy larga y pesada. Todo ello, repito, por haber señalado el ruso unos hechos irrefutables.

Los ingenuos esperan que los embusteros se callen ante las evidencias puestas ante sus narices, pero la experiencia demuestra lo contrario: imposibilitados para argumentar, recurren a la injuria y el ataque personal. También suelen afirmar los ingenuos que "nadie se cree unos insultos vacíos", y los injuriantes "se desacreditan ellos solos". Nada más lejos de la realidad. Un sector del público disfruta con tales baladronadas. Otro, mucho más amplio e ignorante del fondo del asunto, se siente impresionado por la pose de dignidad herida, el gesto de moralidad ofendida con que acompañan los embusteros sus gritos provocadores ("alguna razón tendrán", piensan). Y muchos más, intimidados, prefieren callarse y dejar abandonada a la víctima. De este modo la razón queda frecuentemente anulada.

De aquella campaña contra el escritor ruso nació en España la actual cultura del insulto. España debe de ser uno de los países donde más se insulta y, como corresponde a una sociedad echada a perder de largo tiempo por la trola, el choriceo y el puterío, no se trata, mayoritariamente, de insultos justificados, ingeniosos, demostrativos o argumentados, sino calumniosos y chulescos. Los han sufrido personajes tan variados como Ricardo de la Cierva o Ruiz Mateos, que recurrieron a los tribunales en vano. Según dictamen de aquellos jueces, la libertad de expresión estaba por encima de la reclamación de los ofendidos. Esto creó un precedente de impunidad, y la izquierda y los separatistas no han cesado de explotarlo a fondo, empezando por Mienmano. A Solzhenitsin le daba igual, claro, pero quienes vivían en España debían soportar la injusticia. Los chulos, además, sabían bien que con raras excepciones su prepotencia asustaba a la derecha, bastándoles tildarla de "facha", "franquista", "casposa", para verla meterse debajo de la mesa o procurar congraciarse con quienes la agraviaban.

He dicho insultos injustificados, pero ¿acaso los hay justificables? Por supuesto. No lo es llamar ladrón a una persona honrada, pero sí a quien roba. O, con un ejemplo del otro día en el blog, es injustificable (mucho peor que injustificable) llamar sindicato del crimen al grupo de periodistas que defendían la democracia contra las fechorías del felipismo; en cambio devolver el insulto a los calumniadores está muy en su punto. Algunos insultos coronan de forma ineludible una argumentación, y otros, los injustificables sustituyen a esta. En el caso de Solzhenitsin, el denuesto encubría la falta de argumento, y esa táctica ha distinguido, salvo excepciones, a la izquierda.

Nadie ha padecido más injurias injustificadas que Jiménez Losantos, pero él siempre ha preferido replicar en el terreno de la libertad de expresión y no en el judicial; y no solo por los precedentes sino porque puede contestar, y lo hace, con insultos bien argumentados y a menudo ingeniosos, y por ello más demoledores. Entonces sus enemigos, los enterradores de Montesquieu aliados con la derecha rajoyesca, han recurrido a la ley, envileciéndola una vez más, para acallar su voz libre. Pocas cosas han sufrido un proceso de erosión más rápido y dañino que la justicia en un país donde la constitución y la democracia son pisoteadas a diario. En principio, Losantos puede volver el arma legal contra sus furiosos enemigos, pero la justicia en España está como está, es decir, como acaba de demostrar el Tribunal de Estrasburgo en relación con el caso Gómez de Liaño.

El respeto es un bien económico: si usted lo manifiesta a los sinvergüenzas dejará de tenerlo a las personas honradas; si usted lo dedica a los asesinos, con diálogos y similares, lo apartará del Estado de derecho. El insulto argumentado y fundado es necesario en la democracia. Y no hagan mucho caso de los beaturrones y fariseos, tan abundantes, que fingen no distinguir y dicen condenar los insultos "vengan de donde vengan". Esos desvergonzados no entienden la democracia y son siempre los primeros en dejar solas a las verdaderas víctimas frente a los matones.

Promesas imposibles
Editorial Heraldo de Aragón 9 Agosto 2008

La situación económica y la Constitución han impedido, por el momento, que la financiación de 17 comunidades dependa de lo pactado entre Cataluña y el Gobierno. Si el presidente no quiere que sus compromisos con el PSC conviertan su mandato en un calvario, habría de cesar en su empeño de hacer a sus aliados promesas de imposible cumplimiento, como la que supeditaba el nuevo sistema de financiación a los plazos marcados por el Estatut

DESTACADOS dirigentes del PSOE, como Felipe González, advirtieron ya hace varios meses que la reforma del sistema de financiación autonómica requería más tiempo y más calma que las que podía proporcionar el plazo fijo marcado por el Estatuto de Cataluña. No se equivocaban. Desde el imprudente compromiso público del entonces candidato a presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, con un Estatuto que todavía no se había elaborado, no han cesado los problemas. Que repercutan negativamente en La Moncloa y que afecten al complicado encaje de las comunidades apenas inquieta al PSC, que aparenta pensar solo en los votos.

El problema planteado ahora excede del incumplimiento de una promesa que, como ya se ha dicho, era prácticamente imposible de materializar, más en circunstancias económicas delicadas. El asunto de fondo es cómo reconducir una situación de hecho en la que el Gobierno y la Generalitat, siguiendo los pasos marcados por el Estatuto de Cataluña, pretendían actuar como si no existiera una ley orgánica, la Lofca, que establece un sistema general de financiación para todas las comunidades autónomas, a excepción del País Vasco y Navarra. En lugar de plantearse de modo que agrave las diferencias y las distancias entre comunidades, la reforma del sistema habría de profundizar en los objetivos de cohesión, solidaridad y equidad. Fijar los criterios que deben primar y armonizar los intereses de quienes ponen el acento en la población y quienes, como Aragón, reclaman con razón que se tengan en cuenta las necesidades derivadas de la dispersión territorial no puede depender de la presión política de las comunidades más influyentes, porque eso acentuaría unos desequilibrios tan peligrosos como indeseables. Esta promesa incumplida por necesidad perturba al Gobierno mientras que compromisos ignorados que atañen a otras comunidades, como la deuda tributaria con Aragón, ni le inmutan. Y ese es el primer orden de cosas que habría de cambiar para afrontar el asunto con éxito y justicia.

Juegos Olímpicos
Denuncias con glamour
Las protestas deben ser bienvenidas y apoyadas, en particular porque contribuirán a hacer entender a los disidentes o a los simples ciudadanos chinos que no están aislados y que la opinión mundial vigila a los dictadores.
José María Marco Libertad Digital 9 Agosto 2008

Tengo para mí que si los Juegos Olímpicos se celebraran en un paraíso socialista de verdad, con una sólida economía bien planificada, colas, desabastecimiento y gente dispuesta a todo con tal de salir del país, buena parte de la campaña a la que estamos asistiendo criticando la situación en China se desvanecería al instante. Con Mao, muchas de las protestas de hoy no se habrían escuchado, como no se escucharon en Moscú en 1980. Entonces los malos eran los norteamericanos, que boicotearon los Juegos en protesta por la invasión de Afganistán. (Los chinos también.)

La humorada de Pedraz, la penúltima y esforzada estrella de la Audiencia Nacional, confirma esta convicción. ¿Acaso Pedraz se ha preocupado alguna vez de la violación de los derechos humanos en Cuba, en Zimbabwe o en los países islámicos? ¿Por qué? Porque son países y regímenes con los que el progresismo siente una afinidad irresistible. ¿Por qué, al escoger China para su movimiento, Pedraz no se ha interesado por los católicos, los disidentes políticos o los miembros de la secta o grupo Falun Gong? Porque estas personas resultan sospechosas de liberalismo, conservadurismo o religiosidad y por tanto no merecen entrar en el horizonte reivindicativo del progresismo global, como sí entran los tibetanos, en cambio, que resultan exóticos, postmodernos y cuentan con el lobby de los lamas en Hollywood. ¡Ah, el glamour izquierdista!

Lo mismo hizo Garzón con Pinochet. Lo último que le interesaba entonces al progresismo en trance de globalizarse era la destrucción de la democracia en Chile. Lo que le reprochaban a Pinochet era que hubiera impedido que los chilenos saborearan a su gusto (quiero decir, al gusto del progresismo) las delicias del socialismo que les estaban preparando los castristas con Salvador Allende de boy scout. ¿Quiere decir esto que hay que condenar la campaña crítica del régimen chino? En absoluto. Las protestas deben ser bienvenidas y apoyadas, en particular porque contribuirán a hacer entender a los disidentes o a los simples ciudadanos chinos que no están aislados y que la opinión mundial vigila a los dictadores.
Pero para darse cuenta de hasta qué punto esta campaña puede ser fácil de manipular piénsese en el reparto de papeles establecido entre el movimiento progresista espontáneo, llamémosle así –el encabezado por el glamouroso Pedraz– y el movimiento progresista oficial, el encabezado por la no menos glamourosa María Teresa Fernández de la Vega. Para unos, la protesta cuidadosamente discriminada. Para otros, el "no te metas en política, hijo mío" y las reverencias ante cualquier dictador, siempre que encaje con los estereotipos ideológicos de turno. No tengan la menor duda de que las autoridades chinas saben perfectamente cómo tratar a esta cuadrilla. Ni que a los chinos les revienta tanto señoritismo.

Memoria histórica
¿Somos franquistas?
A lo que se resiste la derecha no es a renegar del franquismo, sino a reconocer a la Segunda República, que el franquismo derrotó, como la democracia que no fue.
Emilio Campmany Libertad Digital 9 Agosto 2008

La Ley de Memoria Histórica tiene como objeto resarcir, en la medida en que hoy sea posible, a las víctimas del franquismo. Pero, además, es un instrumento con el que la izquierda pretende sacarle los colores a la derecha. Se trata de que su renuencia a apoyarla pruebe que, de algún modo, sigue siendo franquista. Algunos personajes destacados de la derecha española contribuyen a hacer verosímil el equívoco. Son los que, cuando se habla de franquismo, se colocan a la defensiva como si tuvieran la obligación de elegir entre renegar del régimen o mostrarse identificados con él.

De esta forma, la izquierda ha conseguido que la opinión pública perciba que un sector de la derecha está infectada de franquismo, lo que a su vez la deslegitima como opción de Gobierno ante al electorado más voluble. Esta operación de intoxicación ha sido posible porque la izquierda ha impuesto una premisa falsa: que el régimen de Franco fue el fruto de un golpe de Estado contra un régimen democrático legítimo y que todos, derecha e izquierda, deberían repudiar a aquél y sentirse cómplices de éste como buenos demócratas. Como la derecha no lo hace, resulta sospechosa.

Sin embargo, nadie entre los políticos del PP y sus votantes siente el más mínimo deseo de implantar en España nada parecido a lo que fue el franquismo. ¿Entonces? ¿Por qué ese rechazo a condenarlo? ¿No será que la gente de derechas, se siente, después de todo, franquista? Nada de eso. A lo que se resiste la derecha no es a renegar del franquismo, sino a reconocer a la Segunda República, que el franquismo derrotó, como la democracia que no fue.

En la Guerra Civil se enfrentaron dos regímenes antidemocráticos por igual. Ganara quien ganara, España no sería una democracia. Algunos españoles, los de derechas, creen que, puestos a tener que elegir entre dos males, fue una suerte que la guerra la ganara Franco, ya que así nos ahorramos ser un país comunista, un satélite de Stalin. Otros, los de izquierda, creen que fue una pena que no triunfase la República, pues el comunismo habría sido preferible al franquismo.

Por esta razón, la derecha se resiste a unirse a la izquierda en la condena del franquismo. Porque lo que la izquierda pretende de ella no es tanto esa condena como que lamente la derrota de aquella república que tenía tan poco de democrático como el régimen de Franco. Y ahí está la cosa, que no lo lamenta.

Así que el problema no estriba en que la derecha sea franquista, que no lo es. El problema es que la izquierda no sólo llora que aquel régimen comunista perdiera la Guerra Civil, sino que pretende que quien no lo llore con ella no tenga credencial demócrata. Y las cosas no son así. Si ellos pueden ser demócratas a la vez que lamentan la derrota de un régimen estalinista, los que lo celebramos también podemos serlo.
El que la dictadura que fuimos honrara a Franco, a Yagüe o a Mola no justifica que la democracia que hoy somos rinda honores a Largo Caballero, Indalecio Prieto o Negrín. O todos o ninguno. Mejor, ninguno. La izquierda pretende que haya altares sólo para los suyos. Y que los demás, encima, aplaudamos. Conmigo que no cuenten.

Recortes de Prensa   Página Inicial