AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 10 Agosto 2008

Anteproyecto de ley de aprendizaje
La reforma educativa obligará a los colegios a dar, al menos, el 60% de asignaturas en euskera
Los centros educativos repartirán el otro 40% de las materias entre el castellano y el inglés El anteproyecto de ley de la consejería de EA ha suscitado el rechazo del PNV, que exige suavizarla
MARTA FDEZ. VALLEJO BILBAO El Correo 10 Agosto 2008

LAS CLAVES
m.f.vallejo@diario-elcorreo.com
Las bases de la propuesta
Mínimo obligado: Los colegios darán, al menos, un 60% de sus asignaturas en euskera. Dispondrán de autonomía para distribuir el otro 40% de la enseñanza entre el castellano y el idioma extranjero.
Proyecto lingüístico: Cada centro tendrá que elaborar su propio programa lingüístico en función de las necesidades de sus alumnos. Si no alcanza los niveles exigidos se verá obligado a cambiar el programa y dedicar más tiempo al euskera.
Evaluaciones: El Departamento de Educación realizará evaluaciones a los escolares en cuarto y sexto de Primaria, y en segundo y cuarto de Secundaria.
Niveles: Al finalizar la Secundaria los alumnos tendrán que ser capaces de «comprender y expresarse correctamente a nivel oral y escrito».

El anteproyecto de ley de reforma de los modelos lingüísticos elaborado por el Departamento de Educación establece que todos los colegios públicos y concertados impartirán en euskera, al menos, un 60% de las asignaturas. Los centros tendrán autonomía para repartir el otro 40% entre el castellano y el inglés. Con ciertos límites. Si no alcanzan los objetivos marcados por Educación -en Secundaria, expresarse correctamente a nivel oral y escrito-, las escuelas deberán cambiar su proyecto lingüístico y reforzar el tiempo destinado al euskera. La iniciativa de la consejería de Eusko Alkartasuna, a la que ha tenido acceso EL CORREO, prevé evaluaciones periódicas con el fin de comprobar que los colegios cumplen las metas marcadas.

Antes de su difusión pública, el plan de Tontxu Campos ya ha provocado una fuerte controversia política que compromete seriamente su aprobación definitiva. Los primeros avances de la reforma, que elimina la enseñanza íntegra en castellano, determinaron un frontal rechazo de PP y PSE. Pero es que la propuesta de EA también ha provocado profundos recelos en el seno del propio Gobierno vasco. El proyecto ha encendido las alarmas en el PNV, que teme que acabe convirtiéndose en un lastre ante unas elecciones que se auguran muy competidas con los socialistas. De hecho la formación jeltzale ha exigido ya a su socio que suavice la reforma, y que la haga con carácter progresivo y tras realizar experiencias piloto que demuestren su efectividad.

Si llegara a aprobarse la nueva ley marco de aprendizaje de lenguas oficiales y extranjeras en el sistema escolar vasco se aplicaría en los centros educativos públicos y concertados, es decir, todos los sostenidos con fondos de la Administración vasca. Y afectaría a la totalidad de las etapas educativas, Infantil, Primaria, Secundaria, Bachillerato, FP y Enseñanza Permanente de Adultos.

Proyecto lingüístico
La reforma lingüística, que es el proyecto 'estrella' de la consejería y en el que ha volcado todos sus esfuerzos el equipo de Tontxu Campos, fija que el euskera es la «lengua propia» del ámbito educativo. Por tanto, los centros deberán hacer de la lengua vasca el vehículo de expresión «normal y preferente» en todas sus actividades, docentes y no docentes. Señala también que euskera y castellano son oficiales, por lo que todo alumno tiene «el deber de aprenderlos adecuadamente» y el «derecho» a usarlos.

El texto introduce un cambio radical respecto del sistema actual de los tres modelos, A, en castellano, B, bilingüe, y D, en euskera. La propuesta señala que todos los colegios estarán obligados a enseñar en lengua vasca, al menos, el 60% de sus materias no lingüísticas -Castellano, Inglés y Euskera, se dan en su idioma-. Y les deja autonomía para decidir en qué idioma oficial o extranjero se imparte el otro 40% de las asignaturas, en función de las necesidades de su alumnos. Cada centro, por tanto, deberá elaborar su proyecto lingüístico, que tendrá que aprobar la Administración educativa. En ese programa se detallarán las áreas y las horas en las que se da clase en cada lengua.

En todo caso es una autonomía relativa. Por primera vez, escuelas e institutos estarán obligados a rendir cuentas ante Educación sobre sus resultados 'lingüísticos' de sus alumnos. La ley contempla sistemas de control. El Instituto Vasco de Evaluación e Investigación (IVEI) examinará a los escolares en cuarto y sexto de Primaria -a los 9 y 12 años-, y en segundo y cuarto de Secundaria -con 14 y 16 años-, para comprobar si alcanzan el nivel exigido en euskera, castellano y el idioma extranjero.

Los resultados no tendrán consecuencias en el expediente académico del estudiante, pero sí obligarán a los colegios que no lleguen a las metas señaladas a hacer cambios en su proyecto de aprendizaje de idiomas. Los resultados, dice el documento, «determinarán la adopción de medidas para que el escolar pueda cumplir los objetivos que marca la ley». La Inspección educativa velará por que los centros cumplan sus obligaciones. Informará a las autoridades de enseñanza si una escuela 'suspende' en un idioma y hará la propuesta para revisar su programa 'lingüístico'.

En la práctica, por ejemplo, una escuela que no logre superar las evaluaciones de euskera se verá obligado a ampliar el número de horas que dedica a esa lengua, con lo que habrá centros que tendrán que impartir el 70%, 80% o 100% de sus materias en lengua vasca si pretenden 'aprobar'.

¿Y cuál será ese nivel que se exigirá a los estudiantes? Una cosa deja clara el proyecto de ley: igual para el castellano y el euskera; una condición que ya anunció Campos cuando presentó las líneas básicas de la reforma hace más de un año y a la que no está dispuesto a renunciar la consejería de EA. La reforma detalla las metas finales a alcanzar en cada etapa educativa, tanto en euskera y castellano como en lengua extranjera.

Niveles exigidos
En Primaria, el mínimo exigido es «conocer y utilizar de manera apropiada las dos lenguas oficiales y desarrollar hábitos de lectura». En Secundaria, el nivel de exigencia se eleva: los estudiantes tendrán que ser capaces de «comprender y expresarse correctamente a nivel oral y escrito, elaborar textos y mensajes complejos e iniciarse en el estudio de la literatura». Los alumnos de Bachillerato estarán obligados a demostrar un dominio oral y escrito de las dos lenguas oficiales.

En el texto se adelanta que el departamento fijará en un reglamento los conocimientos concretos que tendrán que acreditar los alumnos en cada etapa. El proyecto deja así abierto uno de los puntos más espinosos del proyecto. Hasta ahora, Educación ha manejado el nivel B2, similar al 'first' de inglés, como la meta a alcanzar al finalizar la enseñanzan obligatoria, a los 16 años. La descripción que hace la ley de los objetivos para Secundaria -comprender y expresarse correctamente de forma oral y escrita y elaborar textos complejos-, coincide en todo caso con la definición europea de lo que se exige en un B2.

Las recientes evaluaciones que ha hecho el IVEI demuestran que sólo dos tercios de los alumnos de las ikastolas superan ese listón del B2. Las aspiraciones del equipo de Campos exigirían, por tanto, a una gran mayoría de los centros concertados y escuelas públicas optar por un sistema de inmersión lingüística en euskera. El Consejo Escolar de Euskadi ya advirtió de que sólo escolares de familias y zonas euskaldunes serán capaces de superar esas pruebas. Recomendó que las metas sean diferentes para los niños de áreas castellanoparlantes, ya que de lo contrario conduciría a la frustración a muchos estudiantes.

Éste es uno de los puntos que más rechazo suscita en PNV y PSE, formaciones con las que ha mantenido ya contactos la consejería. Los dos partidos consideran que los niveles que marque Educación deben ser orientativos, pero sin repercusión alguna. La formación jeltzale demanda también que se hagan pruebas piloto antes de implantar la reforma para demostrar si es viable, o si se convertiría en un obstáculo para el éxito escolar.

JORDI CAÑAS, PORTAVOZ DE CIUDADANOS:
"El PPC está intentando mimetizar la estrategia que ha seguido el PSOE en Cataluña"
El viraje estratégico del PPC quedó plasmado cuando Alicia Sánchez Camacho se negó a firmar el manifiesto en defensa del castellano. Así lo piensa el portavoz de Ciudadanos, Jordi Cañas, que denuncia que los populares "están intentado mimetizar la estrategia que ha seguido el PSOE en Cataluña". Un "doble alma" que les lleva a decir una cosa en Barcelona y otra muy diferente en Madrid. Sobre el acoso a la lengua común afirma, en declaraciones a Libertad Digital, que siente "repugnancia".
Pablo Montesinos Libertad Digital 10 Agosto 2008

Jordi Cañas radiografía para Libertad Digital la "difícil situación" que a su juicio está sufriendo Cataluña. Un hecho que ha provocado que los ciudadanos "empiecen a actuar" adhiriéndose, por ejemplo, el manifiesto en defensa de la lengua común. Sin embargo, se siente "profundamente disgustado" por el doble discurso del Partido Popular.

En su opinión, Alicia Sánchez Camacho "está intentado mimetizar la estrategia que ha seguido el PSOE en Cataluña". Un "doble alma" que consiste en decir una cosa en Barcelona y otra muy diferente en Madrid. "Es una pena, aunque no nos sorprende, que el PPC abandone sus posicionamientos angulares en defensa de los derechos de los catalanes", agrega.

Marginación del castellano
El problema de fondo en Cataluña, asegura el portavoz de Ciudadanos, es que "el castellano está intentando ser expulsado de la vida pública". Un proceso "paulatino y constante" que comenzó con la llegada de los nacionalistas al poder y que ha continuado con el PSC, "que también es nacionalista".

"No nos importa ser tildados de nada, tampoco de anticatalanes, porque lo único que defendemos es la centralidad", asevera. Por ello, lamenta que Sánchez Camacho haya abandonado esta postura por ganar "un puñado miserable de votos". "Es un error estratégico", sentencia, para después agregar: "Nos han dejado solos en la defensa de algo que creemos es angular, la defensa del castellano".

Según dice Cañas, el PPC no es un oponente sino todo lo contrario: "Queremos los mejores resultados del PP en Cataluña, cuanto más fuerte sea el bloque nacionalista, más ganará nuestro país y nuestra comunidad". Lo que no quieren es "un PP domesticado" que deja de lado sus principios. "Para nosotros el PP no es un oponente, pero para el PP nosotros sí", reitera.

Duras críticas al PSC
Críticas al PPC, y también al tripartito. Para Jordi Cañas, el gran problema del Partido Socialista de Cataluña es que "está en el poder con ERC". Han sido ellos "quienes han definido la política catalana y hna conseguido que el PSC se suma a muchos de sus planteamientos".

Ejemplos le sobran. El estatuto inconstitucional, los intentos de bilateralidad o el acoso al castellano. "Es repugnante" que Montilla no quiera ser solidario con el resto de comunidades autónomas. Además, insta a la Generalidad a poner sus cuentas al descubierto ya que "los ciudadanos deberíamos de saber en que se gasta el dinero".

"Estamos en una situación complicada pero la gente está reaccionando, empieza a haber una inquietud por parte de la población", sentencia.

UPyD recoge firmas en San Sebastián
Por otro lado, miembros de Unión, Progreso y Democracia (UPyD) han participado en una recogida de firmas en San Sebastián en apoyo al manifiesto que defiende el uso del castellano y la libertad de elección de lengua en las comunidades bilingües.

El profesor y miembro de UPyD Carlos Martínez Gorriarán ha recordado que este manifiesto, suscrito por una veintena de intelectuales, entre ellos el escritor Mario Vargas Llosa, pide al Parlamento la modificación o esclarecimiento de la Constitución española y de algunos estatutos de autonomía para garantizar los derechos de quienes opten por el castellano.

Catalanistas contra Zapatero
Editorial ABC 10 Agosto 2008

EL desafío catalanista a propósito de la financiación autonómica alcanza su momento culminante con la secuencia que va de las rotundas declaraciones de José Montilla y la escenificación, ayer, del frente común formado por el tripartito y CiU para mostrar su rechazo a los planes del Gobierno. El presidente de la Generalitat dice que está harto de «privilegios disfrazados de solidaridad», y tal vez debería aclarar el sentido de estas palabras inoportunas. Parece que los políticos que impulsan este desafío se sienten desligados del interés general y atienden sólo a su egoísmo particularista, a pesar de que los datos demuestran de forma irrefutable que la contribución a la solidaridad de otras comunidades como Madrid es superior a la de Cataluña. Bajo un aparente disfraz de progresismo, el tripartito utiliza argumentos que recuerdan a partidos «ultras» europeos como la Liga Norte o los nacionalistas flamencos. El socialismo, sin duda, ha cambiado mucho desde la retórica revolucionaria de sus primeros tiempos, pero es sorprendente que haya abandonado por completo toda referencia al equilibrio social y territorial. Es una consecuencia significativa del oportunismo de Rodríguez Zapatero, que, con tal de obtener ventajas coyunturales, está dispuesto a fomentar una competencia entre territorios que ha provocado ya expresiones muy desafortunadas que rompen las reglas del juego democrático.

El acto unitario de ayer, con la intervención destacada del consejero Antoni Castells y de otros representantes del tripartito y de CiU, es fiel reflejo de una concepción suprapartidista de Cataluña. concebida como entidad nacional y cuyos intereses permanentes superan las discrepancias concretas entre partidos. Es un concepto peligroso, propio de teorías nacionalistas ya superadas por la idea del Estado democrático integrado por ciudadanos libres e iguales. En el mundo contemporáneo, los titulares de los derechos son las personas y no los territorios. Lo peor es que esta doctrina anticuada fomenta los privilegios de unos cuantos a costa del sistema de bienestar construido con el esfuerzo común. Rodríguez Zapatero abrió la caja de los truenos y ahora no sabe cómo encauzar un asunto que se le va de las manos. Salvó el estatuto cuando estaba al borde del fracaso, impuso a Montilla frente a Maragall y prometió un desarrollo estatutario rápido y completo. A las primeras de cambio, ha tenido que dar marcha atrás, y tal vez ahora prefiere esperar al pronunciamiento del Tribunal Constitucional sobre aspectos tan discutibles como la financiación y las relaciones bilaterales. De momento, agotado el plazo para el acuerdo económico, las expectativas se han frustrado. Las relaciones entre PSOE y PSC se sitúan en un momento de alta tensión. Hay voces en el entorno de Montilla que amenazan con no apoyar los Presupuestos generales del Estado y recuerdan en voz alta el aporte decisivo de los votos catalanes para el triunfo socialista el 9-M. La pasividad estival de Zapatero no se compensa con las llamadas al orden de Fernández de la Vega, consciente ya de la gravedad y el alcance de la crisis, y todo apunta a un «otoño caliente» entre PSOE y PSC que puede alterar de forma sustancial los planes del presidente del Gobierno.

Durante la pasada legislatura, el PP fue acusado de crispar la política española simplemente por decir la verdad acerca del desbarajuste territorial. Los populares mantienen ahora una actitud prudente en el debate sobre financiación autonómica en Cataluña, sin perjuicio de recordar con frecuencia los principios constitucionales de solidaridad y equilibrio regional. Habría que preguntar ahora quién es el responsable de la «crispación». Está claro que una política de concesiones permanentes a los radicales no sirve de nada. El PSOE quería atraerse a ERC y ahora ha conseguido que sus propios compañeros catalanes, además del sector soberanista de Convergencia, se desplacen hacia posiciones extremas. En plena crisis política y económica, el Gobierno tendrá que afrontar con eficacia el desafío catalanista que él mismo ha provocado.

Una encuesta
Luis del Pino Libertad Digital 10 Agosto 2008

Que un 75% de los españoles diga, según la encuesta que hoy publica El Mundo, que no se conoce toda la verdad del 11-M no me sorprende. Lo que sí me sorprende más es que haya quien piense que conocemos algo de verdad.

¿Qué es lo que hemos podido averiguar en todo este tiempo? Pues que las pruebas directas del caso, empezando por los propios trenes, se destruyeron a toda prisa. Que las pruebas aparecidas fuera de los trenes son, a todas luces, pruebas amañadas. Que las propias sentencias de la Audiencia Nacional dejan en el aire todo, desde la autoría intelectual, hasta la autoría material y la propia composición de los artefactos.

¿Entonces qué es lo que sabemos?
Pues, si nos atenemos a la sentencia, lo que sabemos es que alguno (no sabemos quién) de los muertos de Leganés puso en los trenes unas bombas de composición desconocida. Con tan mala fortuna que no tenemos ni un sólo reconocimiento ocular creible de esos habitantes del piso de Leganés en los trenes, ni tampoco funcionó ninguna cámara aquel día para tener una imagen de esos terroristas accediendo a los vagones, ni existe ninguna explicación para que en el piso de Leganés se juntara gente de tan diversa procedencia. De hecho, según la propia encuesta de El Mundo, uno de cada tres españoles no cree ni siquiera que los muertos de Leganés tengan nada que ver no ya con la autoría intelectual, sino ni siquiera con la autoría material del atentado.

Por no saber, ni siquiera estamos seguros de la identidad de quienes nos dicen que murieron en Leganés. Ni, ya que estamos, de cuántos muertos aparecieron en Leganés, como han puesto de manifiesto las investigaciones de Rajmar, Atonita, Hernan, AuroraRo y otros en las últimas semanas.

O sea, que El Chino existió y puso las bombas, pero ni sabemos quién es El Chino ni cómo eran las bombas que puso. Ni tampoco sabemos a qué pruebas recurrir para afirmar que ese Chino (fuera quien fuese) puso las bombas.

De todos modos, como somos personas razonables, no tenemos ningún empacho en reconocer que tampoco podemos demostrar, al menos por el momento, que alguien apodado El Chino NO pusiera las bombas.

Así que, mientras dilucidamos si las puso o no las puso, sigamos con nuestra biografía de ese presunto terrorista llamado Jamal Ahmidan y tratemos de ir cribando los hechos, para quedarnos con los que sean probablemente ciertos y descartar los que sean a todas luces falsos.

Por ejemplo: ¿dónde pasó los días inmediatamente anteriores al 11-M ese presunto colocador de bombas llamado Jamal Ahmidan?

Dos Zapateros distintos y un solo Estatut verdadero
Roberto Blanco Valdés La Voz 10 Agosto 2008

Pocas cosas hay peores en política que desentenderse, como si tal cosa, de los previsibles resultados de las decisiones que uno toma, máxime cuando sobre ellos se produce pública advertencia.

En tal sentido, una de las especialidades en las que Zapatero ha demostrado ser maestro consumado es la de tirar la piedra y esconder la mano: el presidente monta un cirio y después silba y mira alrededor, esperando que alguien cargue con el muerto o -de no aparecer víctima propiciatoria adecuada- confiando en que, antes o después, el tiempo, que todo lo cura, hará que los electores se olviden de su innata habilidad para crear problemas de difícil solución.

Por ejemplo, el que plantea la aplicación del nuevo Estatuto catalán. Fuimos muchos los que nos cansamos de avisar que impulsar una norma que ponía patas arriba el sistema autonómico español constituía una irresponsabilidad descomunal. Tal advertencia solía ir además acompañada de la constatación de que, igual que una cosa es predicar y otra dar trigo, resultaría muy distinto aprobar el Estatuto -para lo que solamente se necesitaban los votos necesarios- que ponerlo en vigor, lo que exigiría cambios legislativos y acuerdos políticos sin cuento.

Desoyendo todo lo que no fueran piropos de cobistas, el presidente del Gobierno embarcó, pese a todo, a su partido en la gran operación de reforma estatutaria (que terminó por ser un gran fiasco) y se jactó del éxito obtenido: «Lo veis -nos dijo un día-, el Estatut está aprobado, y no se ha acabado el mundo».

El mundo no, pero por lo que parece se va acabando la paciencia de los partidos catalanes (incluido, claro, el PSC), que ven cómo el segundo Zapatero se niega a poner en vigor lo que el primero aprobó tan satisfecho. El motivo por el que las cosas discurren de ese modo es bien fácil de explicar: el Estatut no se pone en vigor porque hacerlo exigiría cambiar el modelo de Estado que tenemos.

Lo sucedido en las últimas semanas con el sistema de financiación lo demuestra claramente: pretende la Generalitat que, dando cumplimiento al Estatut, se pacte un sistema de financiación con Cataluña de modo bilateral y prioritario.

El gran problema es que, de hacerse así, habría luego que trasladarlo a las demás regiones españolas, pretensión tan absurda e inadmisible que, como era de esperar, el Gobierno se ha negado a darle curso.

¿Está pues, al hacerlo, incumpliendo el Estatut? Sin duda alguna, lo que demuestra es algo elemental: que, como en su momento se le dijo al Gobierno por activa y por pasiva, apoyarlo suponía abrir una crisis en el Estado de imprevisibles consecuencias. Estas, que ahora vemos ya, son las primeras, aunque solo los optimistas creerán que son las peores.

ZP, tú cría estatutos que te sacarán los cuartos, para empezar.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 10 Agosto 2008

El acuerdo sobre financiación, que el mismo Zapatero prohijó al apadrinar el estatuto catalán, no se ha concluido antes de la fecha que ZP aprobó con el estatuto. Si uno lee las informaciones que aparecen sobre este incumplimiento, la verdad es que de poco se entera salvo que expurgue la paja dialéctica socialista y nacionalista e intente agarrar el rábano por el rábano. Todo es muy simple, los unos catalanes piden mucha pasta y los otros socialistas de Zapatero ven que tanta pasta no se les puede dar de momento hasta que sepan a quien quitársela. Todo lo demás son mandangas.

A los unos catalanes les molesta y provoca una irritación rayana en lo insoportable que los otros socialistas de ZP no estén llevando hasta sus ultimas consecuencias el pacto de pactar bilateralmente con el Estado español. Esto, traducido al román paladino, solo significa que es de aplicación la vieja máxima del todo lo mío para mi y parte de lo vuestro también, y sobre todo que como yo soy más que los demás lo que yo te saque no deben sacártelo los otros porque en tal caso seríamos todos iguales y partimos de la base de que el estatuto catalán aprobado con rango de ley orgánica establece que no somos todos iguales.

Lo que los chicos de Zapatero en Cataluña, no entienden es que Zapatero les quiere tanto que está buscando de donde sacar la pasta que ellos necesitan para alimentarse como es debido, y para ello no hay otra forma que ver a quienes les quita de la boca la pasta que se están comiendo en este momento sin que se note mucho. Que faltan ocho mil millones para no sé qué aspecto del pacto bilateral Cataluña – España, pues se estudian los proyectos de inversión en La Rioja o en Cantabria o en Murcia y se posponen , se coge la pasta para esas obras y se ponen en el cazo catalán, pero Montilla no quiere entender que eso lleva su tiempo.

Esto que está pasando no es nada nuevo, se ve todos los días en los documentales sobre naturaleza, un ave pone 6 huevos, salen 6 pollitos, y siempre hay uno que grita más, que zahiere más a sus hermanos, que pone el pico en los morros del padre que viene cargado de comida para llevarse lo mejor de lo mejor y crecer más que el resto, lo que le posibilita no a dejar a sus hermanos comer lo que necesitan y consigue, aprovechando la fuerza ganada con la mejor alimentación, ser siempre el agraciado con las nuevas remesas de comida, y el proceso no tiene fin, bueno tiene a veces un fin ya conocido.

Zapatero sabía que si criaba de la forma que criaba estatutos como el catalán le sacarían la pasta y eso para empezar. Corrijo, a él por desgracia no le sacan un euro, nos lo sacan a los demás. Y lo que ZP sabe como sabemos casi todos es que les dé lo que les dé jamás estarán satisfechos, y si dentro de un mes se llega a un acuerdo entre ambas naciones tiene claro, como lo tenemos casi todos, que antes de que pasen 100 días estarán pidiendo más, y cuando se les dé, a los 60 días estarán pidiendo más quejándose de estar siendo agraviados, porque aquí si no gritas que estas siendo agraviado y que no te compensa permanecer en el nido no recibes más que el resto.

Al final creo que la propuesta del mameluco nacionalista cuyo nombre no recuerdo de apadrinar niños extremeños la van a extender a todo el resto del territorio español excluida Cataluña como única solidaridad.

Hasta que en este país no se pongan pies en pared y se entienda que las reivindicaciones nacionalistas no son computables porque tienen forma de espiral sin fin reivindicativa, ocurrirá lo que decía el ex barón extremeño Ibarra de que se terminaría dándoles el 100% del IVA y del IRPF. Pues ni en eso atinó el gran bocazas Ibarra, porque ni con el cien por cien se darán por satisfechos y seguirán exigiendo y seguirán reclamando y seguirán y seguirán per in secula seculorum.

El canasto de cerezas
IGNACIO CAMACHO ABC 10 Agosto 2008

EN España existen muchas leyes que no se cumplen, lo que sugiere que al menos algunas de ellas resultan prescindibles, además de que el Estado carece de capacidad para ejecutarlas. En todo caso, en este panorama de frecuentes limbos legales no parece dramático que haya transcurrido el plazo marcado por el Estatuto de Cataluña para fijar un nuevo marco de financiación autonómica. Ciertamente el Estatuto es una ley orgánica, pero por una parte está pendiente de recurso de constitucionalidad, y por la otra es racionalmente discutible que una norma de aplicación territorial parcial deba repercutir de forma decisiva en comunidades a las que no afecta. La clase política catalana ha entrado en cólera por la falta de acuerdo financiero, pero da la sensación de que en el resto de España, con la gente entregada a las vacaciones, sus prisas mueven poco entusiasmo. Hay pocas perras y muchas manos, y si se altera el reparto algunos tendrán que perder para que otros salgan ganando. Así que mientras a Solbes no se le ocurra algo -y no está el hombre para muchos inventos, y menos para milagros- conviene aplicar aquella máxima de Pío Cabanillas (padre): lo más urgente es esperar.

Ya Felipe González, tan pragmático, advirtió que era mal momento para modificar el sistema. Los asuntos de dinero es mejor discutirlos cuando sobra, que el refranero dice que donde no hay harina todo es mohína. Por añadidura, si se cambia el método de asignación de recursos antes de que el Tribunal Constitucional falle sobre el Estatuto, se corre el riesgo de que la sentencia, por benévola que sea, pronuncie algún reparo sobre ese conceptillo de la bilateralidad, que consiste en que Cataluña se entienda de tú a tú con el Estado: comer aparte para comer más, como decía Bono. Claro que ésa es precisamente la razón por la que los dirigentes catalanes meten tanta bulla; temen que cuando el TC abandone su larguísima deliberación rebaje las pretensiones de sacar más tajada. Quieren el pájaro en la mano, y lo quieren ya.

Todo lo que concierne al Estatuto catalán se ha convertido en un monumental quebradero de cabeza, que persigue a un Zapatero empeñado en ir regateando los problemas que él mismo creó, de manera gratuita, al dar curso a aquel proyecto iluminado de febril nacionalismo bilateralista. El hilo está tan enredado que al Gobierno sólo le queda la salida dilatoria de ganar tiempo, aunque tampoco tiene mucho porque para aprobar los presupuestos del 2009 va a necesitar a los diputados catalanes, incluyendo a los suyos, y están en estado de cabreo. El panorama lo podría despejar el Constitucional, pero también está bloqueado. Se trata de un embrollo fenomenal, propio de una manera improvisada e irresponsable de hacer política que va generando complicaciones en espiral, abrazadas como cerezas en un canasto. Ahora ha tenido que saltarse como mal menor la ley que él mismo impulsó para zafarse de otro compromiso imprudente. Este hombre va por ahí armando tales líos que consigue un efecto paradójico: todo va mucho mejor cuando no cumple su palabra.

Las identidades cerradas
MANUEL JIMÉNEZ DE PARGA, de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas ABC 10 Agosto 2008


NO me gusta la palabra «glocal», aunque sea un invento japonés acogido por Roland Robertson, en las décadas de los noventa, con el fin de explicar la simbiosis entre lo local y lo global. Y es que se destacan dos teorías, más o menos rigurosas, sobre las fronteras que delimitan la existencia de quienes habitamos en este mundo. Según algunos observadores, hacemos la vida en grupos autónomos, de fronteras claras, con criterios y hábitos de comportamiento diferentes de los que definen a los vecinos. Serían los localistas, nosotros frente a ellos. Otros observadores opinan, por el contrario, que las sociedades modernas se articulan con una gran movilidad; existe una variedad de creencias dentro de ellas y una pluralidad de identidades. Lo global predominaría.

En naciones de estructura compleja, como es la española, las sucesivas generaciones de una misma familia pueden haber nacido en sitios distintos y adquirir educaciones diferentes. Se confirma la tesis de la movilidad. El abuelo fue gallego, el hijo castellano y el nieto catalán. Los andaluces no conocemos las fronteras dentro de España. Unos hacen su vida en el sitio en el que la iniciaron y otros a centenares de kilómetros de distancia.

Pero lamentablemente, como explica bien Alfred Grosser, en el interior de las naciones se percibe ahora una evolución hacia las identidades reductoras: «Hombres y mujeres de pertenencias múltiples se aferran a una de ellas, sea como consecuencia de una identificación impuesta desde fuera, sea por la exasperación de un sentimiento de pertenencia exclusiva».

La identidad reductora se alimenta, día a día, con una transmisión parcial del pasado. Se desvirtúan los hechos y se enseña interesadamente lo que ocurrió. No sólo se opera así en determinadas zonas de España, sino que la desfiguración o la ocultación de la historia es práctica habitual en los pueblos europeos. Por ejemplo, en las escuelas francesas no se menciona que la prosperidad de Burdeos, o de Nantes, se debió en buena parte a los beneficios económicos que proporcionó la trata de negros.

La educación, tanto en la familia como en los colegios, es un factor determinante de ciertas identidades cerradas que ahora nos preocupan. Las denominadas «memorias colectivas» nunca son un legado de hechos objetivamente considerados. Se acentúan las noticias con gran parcialidad. Y son inevitables los resultados rebosantes de fanatismo.

Con motivo de la celebración del fin de la Guerra Mundial, el 8 de mayo de 1995, se realizó una encuesta en diversas regiones de Alemania. La pregunta común fue qué ejército había contribuido más a la derrota del régimen hitleriano. En la parte occidental, el 69 por ciento de los interrogados contestó que el ejército norteamericano, mientras que en la parte oriental el 96 por ciento destacó el protagonismo de las tropas de la Unión Soviética. Todos los encuestados eran alemanes, pero unos habían sido adoctrinados en la República Federal y otros en la República Democrática.

La «memoria colectiva», habitualmente desfigurada, no puede ser estimada una auténtica «memoria», si por tal se considera lo que se retiene y recuerda de lo vivido directamente por uno. Acontecimientos remotos, anteriores a nuestro nacimiento, forman parte de un legado que con frecuencia se nos trasmite tendenciosamente.

Sin embargo, la «memoria colectiva» es la que sirve para identificar retrospectivamente las naciones. Se cita como muy significativa la rápida reconstrucción, en pleno régimen de Stalin, de los palacios de Pedro el Grande y de la Gran Catalina, una vez reconquistado Leningrado después de los terribles combates con las tropas de Hitler. En este caso prevaleció la valoración de la patria rusa sobre el comunismo. La restauración de los monumentos de los zares servía para dar apoyo a la memoria colectiva de la grandeza nacional.

Se prefiere generalmente guardar memoria de las acciones positivas, valiosas, de los antepasados. Los sucesos negativos interesan menos. ¿Pero acaso no nos enseñó Renan que las naciones se forman con la adhesión a un pasado de glorias y remordimientos?

El recuerdo de los sucesos poco gratos impulsa, sin embargo, la mejoría de los pueblos. Con tal propósito, en Estados Unidos se rememora la casi exterminación de los indios, en Suiza empieza a reconocerse la complicidad de sus autoridades con el nacionalsocialismo alemán, en Japón se cuestionan los crímenes cometidos en China durante la guerra y en los Países Bajos se ha abierto un debate acerca de los atropellos de los colonizadores de Indonesia.

La educación familiar, la escolar y la universitaria fueron durante un largo tiempo los factores decisivos, los auténticos generadores, de las identidades de los grupos, entre ellos las naciones y las regiones. Ahora ganan en eficacia otras influencias.

Allá por los años 60 del siglo XX tomé parte en un acto público donde se nos imputó a los catedráticos de Universidad la responsabilidad del creciente apartamiento de los jóvenes del régimen franquista. Unos cuantos profesores, ante unas docenas de estudiantes, éramos los culpables de las desviaciones ideológicas de la juventud española.

Tal acusación tenía una fácil réplica. ¡Qué podíamos hacer nosotros frente a la poderosa televisión en manos del Gobierno! La formación de las conciencias, y la deformación de ellas, pasaron a otros predicadores.

Las identidades cerradas se crean y se alimentan cotidianamente por los medios de comunicación. Millones de receptores de mensajes son víctimas de manipulaciones más o menos programadas. Es la era de la televización de lo público.

A partir de 1960 el ejercicio de todos los poderes (poderes culturales, religiosos, económicos, políticos) se formaliza por medio de la televisión. No se trata de un nuevo poder, sino del instrumento que proporciona la máxima eficacia al ejercicio de cualquier poder. Las identidades reductoras -y las abiertas- pueden fomentarse desde la pequeña pantalla. Estamos sometidos, en cierto modo, a una tiranía de la televisión.

Otra tiranía que soportamos actualmente es la tiranía de las encuestas. La publicación de unas cifras moviliza voluntades. No importa la seriedad y solvencia de la investigación social si el resultado es presentado a bombo y platillo. Se asegura que una comunidad desea una cosa, desde el incremento de su autonomía a su independencia, y el que lee la encuesta queda convencido.

Pero en el siglo XXI se esperan revoluciones, mayores aún, en la forma de relacionarse los seres humanos. Ya atisbamos los efectos de Internet. El teléfono móvil ha cambiado las nociones de tiempo y espacio, así como el modo de trabajar. No sabemos del futuro de las identidades reductoras, pero acaso lo que hoy son fronteras nacionales mañana parecerán líneas de términos municipales.

Tal vez lleve razón Dominique Schnapper cuando escribe en La Compréhension sociologique: «Las sociedades modernas se fundan en la movilidad de los hombres, la pluralidad de sus fidelidades y de sus abandonos, la pluralidad de sus identidades». ¿Es el futuro «glocal»? Por el momento nos abruman las identidades cerradas.

Reinventar Euskadi
JOSEBA ARREGI EL Correo 10 Agosto 2008

E TA ha conseguido algo este verano: ser noticia principal en los medios de comunicación. No ha conseguido ejecutar el plan previsto por sus dirigentes. Gracias a ello algunas personas siguen vivas. Menos asesinatos y más confianza en las fuerzas de seguridad del Estado, que, cumpliendo con su función, garantizan cada vez más y mejor la libertad y el derecho de los ciudadanos.

Dentro del ser noticia de ETA no dejan de llamar la atención las referidas a los cambios en la forma de reclutamiento y en la forma de actuación de los comandos. Algunos análisis apuntan al hecho de que el reclutamiento se produce cada vez más en el círculo de amigos, se recurre cada vez más a parientes directos o indirectos; y la preparación, el tiempo de preparación y la solidez de la misma es cada vez menor. Y en todos estos análisis resuena de forma implícita o explícita la melodía de que ETA se encuentra ante serias dificultades en lo que constituye su esencia: la acción violenta.

Pero es probable que no se trate solamente de dificultades para llevar a cabo lo único que saben: matar. Es probable que todo lo que está sucediendo sea indicativo del fin de una época. La ETA que surgió en tiempos de la dictadura, la ETA que se reconstituyó cuando la transición democrática era ya un hecho ha ido perdiendo el aura del heroísmo, el apoyo social, la capacidad de reclutamiento, los entornos de protección, la legitimidad social, se está acabando. Aunque pueda durar e infringir todavía serios daños.

La pregunta es si lo que se está acabando es solamente ETA. La pregunta es si no se estará acabando algo más que la propia ETA: porque si la política vasca ha estado marcada durante todos estos largos años por su existencia, por el uso del terror, si el posicionamiento ante o frente a ETA era la señal de identidad de los partidos políticos vascos, la situación actual de esta organización y lo que augura para el futuro marcará también el conjunto de la sociedad vasca. Se ha permitido durante demasiado tiempo y de forma demasiado condescendiente que ETA marcara el proceso de la política vasca como para pretender ahora que su posible y probable desaparición no tenga consecuencias estructurales en la política vasca.

Conviene no olvidar que la apuesta nacionalista por el pacto de Estella-Lizarra, y por los subsiguientes planes y proyectos de Ibarretxe, ha estado estructuralmente vinculada a ser la solución al problema del terrorismo de ETA. Si ETA puede estar acabándose, y no precisamente por el éxito de la apuesta nacionalista, si el Gobierno vasco ha mantenido ante las últimas detenciones y ante las últimas noticias un silencio que se oye demasiado, todos, el conjunto de la sociedad vasca, debemos reflexionar sobre lo que significa este momento para el futuro.

Estamos probablemente ante la necesidad de reinventar la política vasca. Estamos probablemente ante la necesidad de pensar de otra forma la política vasca, de reinventar Euskadi, de dotarnos de un nuevo imaginario que permita proyectar el futuro con independencia total de lo que ha significado y significa todavía ETA.

Ya no basta hacer política, como política distinta al cumplimiento del deber prioritario del Estado de Derecho, para que acabe ETA. Ya no basta con resumir la política propia como posicionamiento ante ETA. Ya no son suficientes los términos que han definido la política hasta ahora, y, sobre todo, ya no es suficiente el imaginario sobre el que ha girado hasta ahora la política vasca. Y esto vale para todos los partidos.

En primer lugar, por supuesto, para el nacionalismo vasco. Éste ha caído en el error de vincular demasiado estrechamente su proyecto político a ETA. No es simplemente una cuestión de haber condenado más o menos enérgicamente la violencia. No es simplemente una cuestión de haber mantenido, o no, determinadas equidistancias. Es algo más profundo: en lugar de avanzar por la línea de formular su propio proyecto nacionalista de forma radicalmente distinta a ETA, se ha dejado seducir por la ilusión de que haciéndolo lo más parecido posible iba a conseguir la desaparición de ETA.

Este error no se arregla con campañas de marketing a la estadounidense. No se trata de dejar intacto el fondo y tratar de pintar sobre él un cuadro al estilo collage, tomando para ello la política de juventud de Islandia, la política educativa de Finlandia, el bienestar social de Suecia, y poniéndole títulos en 'euskoenglish' y hablando sin cesar de innovación.

ero tampoco basta con denunciar simplemente al nacionalismo gobernante, por muchas razones que haya para ello. Hacen falta proyectos formulados en positivo. No basta con decir no a ETA. No basta con decir no al nacionalismo. Hacen falta proyectos capaces de ofrecer un nuevo imaginario a los ciudadanos vascos; imaginarios capaces de recoger lo mejor de la historia vasca, aquélla que, sin renunciar a defender su diferencia, no renuncia a su tradicional colaboración y participación en proyectos más amplios que los limitados a su propia geografía.

El nacionalismo lo podía haber hecho. Se dejó seducir por la trampa de Estella-Lizarra. Cerrar ese capítulo no sólo le concierne al nacionalismo. También al resto de fuerzas políticas: formulando una idea de Euskadi que, sin pretender una adhesión del cien por cien, sea capaz de aglutinar a un mayoría que quiere volver a creer en Euskadi, pero sobre fundamentos distintos a los que han sido probados hasta ahora.

Es preciso refundar el pacto estatutario en su espíritu de pacto, más allá de la letra concreta. Ni el autogobierno y su aumento es un dogma, ni la letra concreta del Estatuto actual debe ser otro dogma. Lo único que queda de los fracasos cosechados hasta ahora es que fuera del pacto la sociedad vasca, en cuanto sociedad política, no existe.

Los excesos se pagan
Vicente A.C.M. Periodista Digital 10 Agosto 2008

Ahora resulta que las declaraciones del socialista Montilla son “un exceso verbal”. Sin embargo, el impulso que el Sr. Zapatero y el Sr. Mas le dieron a la aprobación de un estatuto insolidario y anti constitucional, no fue un exceso verbal sino de autoridad. La traición al compañero Sr. Maragall, no fue un exceso, sino un acto de liquidación por rebajas. Había que poner a alguien menos díscolo como el Sr. Montilla, fiel Ministro, que al final parece que ha salido algo contestatario y “excesivo” en su papel de Molt Honorable.

Creo que la perspectiva de la Sra. Fernández de la Vega está distorsionada por la lejanía en su periplo político – turístico americano. Allí, imbuida en la gracia de la generosidad, y cual “hada madrina “ repartiendo millones de euros en ayudas de lo más variopinto, es capaz de considerar, lo que no es sino un chantaje descarado y una amenaza en toda regla al Estado, como una simple salida de tono obligada por el guión nacionalista del PSC. Todo sea en pro de arrancar votos a CiU y seguir al mando de la Generalitat.

Pues mucho me temo que no es un exceso verbal, sino un exceso de orgullo y de hacer cumplir las promesas que el propio Presidente Sr. Zapatero selló con los nacionalistas catalanes. El que el PSC, CiU y ERC se hayan confabulado para tomar medidas de presión como no apoyar en el Congreso a la aprobación de los presupuestos generales del Estado, no puede obstaculizar la toma de medidas para corregir la debacle económica. Los Presupuestos son de por sí una falacia en su concepción actual y su aprobación sin haberlos rectificado, sería una irresponsabilidad más que añadir en el debe de este Gobierno.

No se necesitan los votos de estos exaltados nacionalistas. Poco deben importar sus salidas de tono, sus amenazas y su chantaje. El Gobierno tiene la solución en sus manos, aceptar el consenso nacional que el PP le ha propuesto para salir de la crisis, sin más hipotecas y promesas imposibles de cumplir sin llevar a la bancarrota a España. Jamás podrá ser aceptable el que la economía de España sea tratada en gabinetes bilaterales sin acuerdo de todas y cada una de las Comunidades Autónomas . No son los territorios los que contribuyen, sino los ciudadanos con sus impuestos. Y esto no es negociable ni transferible.

Cuando el próximo miércoles el Sr. Zapatero suplante al Sr. Solbes en la Comisión extraordinaria de Economía, espero que no se deje llevar otra vez por las singulares e improvisadas medidas que su amigo Sebastián le susurrará al oído. Si lo hace, me temo que no va a tener solo que oír los “excesos verbales” de su camarada Montilla, sino los de alguno más no precisamente del PP. Sería bueno que, aprovechando la ocasión, el PP le hiciera llegar a esa Comisión sus propuestas estudiadas y debatidas en el famoso “gabinete de crisis” que han dejado “ de guardia” en Génova 13 este verano.

GRITOS DE APOYO A DE JUANA
Los proetarras vuelven a tomar las calles de San Sebastián ante la mirada de la Ertzaintza
Con total impunidad y ante la atónita mirada de los turistas que acudían a San Sebastián para disfrutar de las fiestas locales. Los proetarras han vuelto a hacer suyas las calles del País Vasco bajo el amparo del Gobierno de Ibarretxe, que una vez más no ilegalizó la marcha. Así las cosas, miles de radicales han secundado la manifestación convocada por el entorno de ETA, en la que se han escuchado gritos a favor de la independencia y del sanguinario De Juana.
Libertad Digital 10 Agosto 2008

La manifestación, como también viene siendo habitual, ha estado encabezada por dirigentes de diferentes formaciones proetarras. Destacaban el número uno de la ilegalizada lista de ANV al Ayuntamiento de San Sebastián, Agustín Rodríguez, y el portavoz de Batasuna-ETA Gabi Isasa. También estaban el ex secretario general de LAB, Rafael Díez Usabiaga, y los dirigentes batasunos Josetxo Ibazeta, Arantza Urkaregi y Tasio Erkizia.

Todo ello bajo un mar de banderas vascas y enseñas de Navarra. Sin embargo, el momento más doloroso para las víctimas del terrorismo llegaría al término del acto. Ante la atenta mirada de agentes de la Ertzaintza, Rodríguez ensalzó la figura del sanguinario De Juana Chaos, autor de 25 viles asesinatos, y denunció "el linchamiento político que está sufriendo".

El PP denuncia la impunidad de los proetarras
Ante este panorama, el parlamentario vasco Santiago Abascal denuncia que "lo verdaderamente grave no es la pretensión de los terroristas o de los que los apoyan, no podemos esperar otra cosa de ellos, lo verdaderamente grave es que el ni Gobierno, ni las instituciones públicas estén tratando de hacer cumplir la legalidad o no lo estén haciendo con la contundencia necesaria y no estén a la altura de la sociedad civil".

En declaraciones a COPE ha dicho también que es incomprensible "escuchar a la vicepresidenta lavarse las manos y decir que esto es responsabilidad de otra administración o del Gobierno Autonómico". "No ayuda mucho", sentencia.

Para Carlos Urquijo, actos como estos ponen de manifiesto que el Gobierno vasco, con Ibarretxe a la cabeza, pone "la alfombra roja" a los cachorros de ETA.

Homenaje a Francisco Casanova, asesinado por ETA
Mientras tanto, vecinos de Berriozar, víctimas del terrorismo y las primeras autoridades políticas de Navarra rindieron homenaje al subteniente del Ejército de Tierra Francisco Casanova en el día en que se cumplen ocho años de su asesinato a manos de la banda terrorista ETA.

En el homenaje, que consistió en una misa y una ofrenda floral, estuvieron presentes la viuda de Casanova, Rosalía Saiz Aja, y sus dos hijos, Javier y Laura, que estuvieron arropados por otras víctimas del terrorismo, como Salvador Ulayar, delegado de la Asociación de Víctimas del Terrorismo en Navarra; Reyes Zubeldia, viuda del concejal de UPN en Leitza José Javier Múgica, y el hijo de éste, Daniel Múgica.

Según informa la agencia Europa Press, la viuda de Casanova afirmó que los homenajes en recuerdo de su marido "dan fuerzas para seguir adelante", aunque reconoció que vive estos momentos "bien y mal". "Se vuelve a vivir otra vez un momento muy triste, pero te tienes que acostumbrar, y tienes que tirar adelante, por los hijos y por todo", explicó.

Zapatero recoge en Cataluña los frutos que el mismo sembró
Editorial EL MUNDO  10 Agosto 2008

Los socialistas catalanes se han puesto al frente de la manifestación contra el Gobierno de Zapatero por no haber cerrado un nuevo modelo de financiación en los plazos que marcaba el nuevo Estatuto: dos años desde su entrada en vigor, que se cumplieron ayer. De nada han servido los mensajes apaciguadores de la vicepresidenta Fernández De la Vega, que aseguraba en la víspera que el Ejecutivo cumplirá su compromiso.

El PSC escenificó ayer con las formaciones nacionalistas con las que gobierna y también con CiU no sólo su protesta, sino su desafío al Gobierno. José Montilla habló en términos de claro enfrentamiento -«es una batalla que ganaremos», dijo- y Antoni Castells, el consejero de Economía catalán, dudó incluso de la «autoridad moral» de un Gobierno que no es capaz de cumplir sus promesas. Este, además, vinculó el apoyo de los socialistas catalanes a los Presupuestos Generales con un final feliz para el nuevo modelo de financiación.

El plante de los socialistas catalanes ha envalentonado y radicalizado más aún a CiU, que ayer no dudaba en afirmar que el presidente Zapatero «pasará a la historia como el más falso de España por prometer una cosa y hacer la contraria».

Frente a tales disparates, tanto el Gobierno como el PSOE guardaron silencio, seguramente con la intención de no azuzar la confrontación. El Ejecutivo se limitó a difundir un impersonal comunicado en el que aseguraba que mantiene su «firme voluntad» de seguir cooperando con la Generalitat catalana, y únicamente De la Vega, de viaje oficial en Haití, censuró a Montilla por su «exceso verbal». Por parte del PSOE, la secretaria de Organización, Leire Pajín, sólo acertó a decir que el Gobierno «ha cumplido, cumple y cumplirá el Estatut». Creemos que esta estrategia es un error, porque al tratar de escurrir el bulto, el Gobierno y el PSOE dan a entender que no hay argumentos que oponer a las bravatas del PSC y al victimismo nacionalista.

Para empezar, sorprende que quienes se rasgan las vestiduras el mismo día que vence un plazo marcado por un Estatuto cuya constitucionalidad aún está juzgándose, sean los mismos que se niegan a acatar desde hace dos años el decreto sobre la tercera hora de castellano en la escuela, aprobado en 2006 y refrendado, éste sí, por los tribunales. Resulta chocante también que partidos que se autodenominan de izquierda y progresistas antepongan a la solidaridad la exigencia de más recursos. En el caso del PSC, demuestra también deslealtad hacia Zapatero, que ha dado la cara por los socialistas catalanes afrontando incluso críticas en el PSOE.

Justo hace dos años advertíamos en esta misma página de las peligrosas consecuencias que tendría el Estatuto, «aunque muchos ciudadanos no sean conscientes de ello porque sus efectos sólo serán perceptibles a medio y largo plazo», decíamos entonces, y mencionábamos expresamente el capítulo de la financiación.

Zapatero estaba convencido de que el Estatuto aplacaría las tensiones con los nacionalistas por mucho tiempo. Han bastado dos años para que le llamen «falso» y, lo que es peor, que el desafío lo coordine su propio partido en Cataluña.


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