AGLI

Recortes de Prensa    Miércoles 13 Agosto 2008

El estatuto de la discordia
No es la coherencia ideológica lo que les guía en sus críticas a sus compañeros catalanes sino el espíritu de supervivencia y el deseo de mantener el coche oficial y la moqueta de cara a futuras elecciones.
EDITORIAL Libertad Digital 13 Agosto 2008

El proceso desatado con la aprobación del estatuto de Cataluña ha estallado a la hora de hacer las cuentas y acordar el nuevo reparto de los dineros. La falta de acuerdo y las exigencias –con amenazas incluidas del propio Montilla– para fijar desde Cataluña un nuevo sistema de financiación han revivido el pulso que mantienen los socialistas catalanes con los del resto de España que, a la mínima, amagan con formar grupo propio en el Congreso y faltar a la disciplina de voto.

El PSC, animado por las promesas de Zapatero, jugó la carta del nacionalismo promoviendo un estatuto maximalista que modifica de hecho la Constitución y transforma el modelo autonómico en una suerte de confederación asimétrica donde el Gobierno catalán tiene capacidad de tratar con el español en pie de igualdad en lo que se ha bautizado como "bilateralidad".

Los desacuerdos presentes no son más que el resultado de los errores pasados que ya criticamos en esta tribuna en su momento y que no han hecho más que socavar la igualdad de todos los españoles creando privilegios colectivos que hoy se exigen como derechos irrenunciables. A la irresponsabilidad del gobierno al promover las reformas estatuarias hay que sumar la reciente publicación de las balanzas fiscales que no hace más que crear pretextos sobre los que los nacionalistas basan su victimismo.

Pero son ahora los socialistas de otras regiones españolas –desde Andalucía hasta Galicia pasando por Aragón– los que alzan sus voces contra un estatuto que nunca debería haber sido aprobado por las Cortes. Entonces, sus votos afirmativos en el Parlamento dieron luz verde a una reforma estatutaria que otorga privilegios a una región sobre las otras. No es, pues, la coherencia ideológica lo que les guía en sus críticas a sus compañeros catalanes sino el espíritu de supervivencia y el deseo de mantener el coche oficial y la moqueta de cara a futuras elecciones.

Entre tanto, el PP no se aclara. Alicia Sánchez Camacho, presidenta de los populares catalanes por deserción de los otros candidatos, se ha estrenado buscando una cuadratura del círculo que, más que difícil, se antoja imposible. En aras de una "posición común" con los firmantes del Pacto del Tinell –precedente del cordón sanitario– no ha dudado en asumir las premisas nacionalistas como propias renunciando a presentarse como alternativa. Tal es la ambición de poder que guía a la actual dirección de los populares que han decidido abandonar su labor de oposición para sumarse al cambio soñado por Zapatero que "va mucho más allá de una mera alternancia en el Gobierno".

Estos juegos de palabras han encontrado el amparo de Dolores de Cospedal que un alarde de creatividad conceptual ha manifestado que "una cuestión es el Estatut y otra muy distinta defender una posición común" obviando que no hay entendimiento posible con quienes quieren desalojarles de la vida pública ni que asumir un sistema de financiación en base al estatuto equivale a darlo por bueno.

De ser esta la nueva política que van a mantener los populares tras la renovación de cargos y estrategias, no es de extrañar que el nuevo rumbo capitaneado por Rajoy encontrase su primera víctima política en la figura de María San Gil. A partir de ahora, será más probable ver a los populares manifestándose exigiendo una "financiación justa" para Cataluña antes que recogiendo firmas para defender la lengua castellana.

El árbol y las nueces
El padrino euskaldún

Cualquier día oiremos a algún preboste del partido nacionalista vasco o de eusko alkartatasuna, en presencia complacida de algún socialista vasco, decirle a alguien como Marisa Arrúe la conocida sentencia: si te matan no pienses que es nada personal.
Juan Morote Libertad Digital 13 Agosto 2008

Existe un paralelismo casi mimético entre la situación creada por la mafia en la Nueva York de los años treinta y cuarenta y la que se ha generado en el País Vasco desde los años setenta hasta hoy.

Es evidente que la mafia, crimen organizado de origen siciliano en los Estados Unidos, desarrolló impunemente sus actividades delictivas como traficar con alcohol, controlar el juego ilegal, destrozar los bienes de quienes no habían querido pagar su protección, explotar la prostitución y lucrarse con los demás negocios sucios que le rindieron pingües beneficios. Ahora bien, hay que ser muy ingenuo para pensar que los delincuentes eran muy listos y los políticos y los policías muy tontos. Se precisó de una colaboración estrecha de las dos instancias anteriores. En las películas los policías siempre llegaban cuando el crimen ya se había perpetrado. El crimen organizado, del que el terrorismo es un subgrupo, sólo puede triunfar si el Estado, de una u otra forma, lo ampara o al menos lo consiente.

Existe una correlación entre la estrategia del padrino y la seguida por lo que yo llamaría la estructura del terror vasco; entendido en el más amplio sentido del término. Si mafia eran igualmente los abogados y los políticos, cuando hablo de la estructura del terror vasco también incluyo a todos los que le prestan colaboración, lo amparan, lo justifican, o simplemente se benefician políticamente de su acción. Esta estrategia es fácilmente divisible en dos partes.

En la primera parte de El padrino observamos que el protagonismo lo tienen las pistolas, exactamente igual que en la primera fase de la consolidación del monstruo etarra. Hay divisiones, diferentes formas de ver el negocio, luchas entre facciones rivales, traiciones a cambio de impunidad –Solozzo y Tataglia son eliminados–, es la fase en la que la ETA político militar abandona la lucha armada y se integra en el sistema.

En cambio, en la segunda parte el padrino ya no quiere pistoleros, su objetivo lo puede conseguir aprovechando la debilidad del Estado y el servilismo empedernido de los grupos progres de comunicación. De la misma forma, el pacto de Estella pone el punto de salida de una nueva estrategia. Sin embargo, tampoco se abandona la violencia como medio intimidatorio para mantener la posición de ventaja en cualquier negociación.

Asimismo, esta segunda fase viene caracterizada por la tergiversación de la historia de la violencia. Los asesinatos cometidos pasan a ser anecdóticos hitos pasados, meros daños colaterales de una causa más noble. En esta etapa es necesaria, más que nunca, la colaboración de los medios de comunicación para que silencien a las víctimas y generen un clima favorable a los intereses de la estructura del mal.

Al final, todo queda reducido a una interminable lucha legal de tribunales y recursos en los que siempre acaban ganando los malos, porque en la realidad en nuestra realidad española, seguimos contando con un Estado débil y con unos políticos sin escrúpulos a los que importa más el corto plazo de su partido que el largo de la sociedad que deberían servir. Todo lo anterior acaba siendo contado por unos medios de comunicación convertidos en voceros de una consigna recibida y nunca cuestionada y que hace mucho tiempo olvidaron la crítica a la que obliga la libertad; poderoso caballero el dinero. Nada más parecido a la Nueva York de los años treinta.

Si bien Estados Unidos reaccionó persiguiendo el crimen organizado con tesón y encerrando a cualesquiera colaboradores de la mafia, en España desgraciadamente no tiene visos de ser así. De modo que cualquier día oiremos a algún preboste del partido nacionalista vasco o de eusko alkartatasuna, en presencia complacida de algún socialista vasco, decirle a alguien como Marisa Arrúe la conocida sentencia: si te matan no pienses que es nada personal, sólo son negocios (It´s not personal, just business).

Montilla y Zapatero
La escenificación del enfrentamiento
La señora Sánchez-Camacho prefiere pasar desapercibida en el paisaje del nacionalismo catalán; más aún, le gustaría liderar un frente común catalán contra Rodríguez Zapatero. ¡Pobre!
Agapito Maestre Libertad Digital 13 Agosto 2008

La política es un arte para la que no todo el mundo está dotado. El buen político necesita, como casi todo lo que merece la pena, tanta valentía como inteligencia. La primera sirve para aceptar el destino histórico que le haya tocado a uno en suerte. La segunda ayuda a combatir a los adversarios. Me gustaría equivocarme, pero tengo la sensación de que la presidenta del PP en Cataluña, la señora Sánchez-Camacho, no está bien asistida por ninguna de esas cualidades. Tampoco creo que reciba buenos consejos de Arenas y Rajoy, sí, de Arenas y Rajoy, por este orden.

Si la presidenta del PP de Cataluña tuviera coraje moral, o sea, fuera capaz de arriesgarse, de luchar con sinceridad por el poder, aceptaría el destino histórico que el PP tiene reservado en Cataluña: ser una fuerza nacional española. Mientras la nueva presidenta del PP en Cataluña no se entere de que el PP tiene que ser distinto de las miserias nacionalistas y socialistas, no podrá aspirar a nada sensato en la política española. Por el contrario, la señora Sánchez-Camacho prefiere pasar desapercibida en el paisaje del nacionalismo catalán; más aún, le gustaría liderar un frente común catalán contra Rodríguez Zapatero. ¡Pobre!

No han pasado 24 horas de sus primeras declaraciones y ya ha recibido la primera bofetada. Se lo tenía merecido por su falta de energía moral; sí, han sido los de CiU –ese sueño quimérico del pepero sin ideas para gobernar algún día en coalición con los de Mas– quienes ya se han negado a firmar una comparecencia del presidente del Gobierno en el Congreso para que explicase cómo se financiarán las Autonomías o, lo que es lo mismo, cómo saldrá del atolladero con Montilla. Si ya lo había olvidado, señora Sánchez-Camacho, ahí tiene un recuerdo de las consecuencias del Pacto del Tinell.

Tampoco exhibe mucha inteligencia política la señora Sánchez-Camacho, lo digo con el máximo respeto por su persona, cuando dice que el enfrentamiento entre Montilla y Rodríguez Zapatero puede ser dramático para ambas formaciones políticas. Falso. El PSC es un invento electoral, un cambalache singular en el sistema de partidos políticos europeos, del PSOE, que éste utilizará a su conveniencia, o sea, para sacar "partido" y tajada electoral tanto en Cataluña como en el resto de España. No le quepa la menor duda, señora Sánchez-Camacho, que la escenificación del enfrentamiento entre los socialistas se llevará hasta sus últimas consecuencias. Sí, sí, no se extrañe de que los de Montilla no aprueben los Presupuestos Generales del Estado y que Rodríguez Zapatero se mantenga en sus posiciones respecto a la financiación de Cataluña.

¿Sabe usted, estimada señora Sánchez-Camacho, por qué escenificarán hasta el límite esas tensiones? La respuesta es sencilla. Se necesita un poco de valentía y una pizca de inteligencia para hallar la contestación adecuada. Piénselo un poco, amiga, y verá que las tensiones entre Rodríguez Zapatero y Montilla sólo tienen un objetivo: dejar, otra vez, fuera de juego al PP, primero, en Cataluña, y luego en el resto de España.
Vale.

Vivir del conflicto
TONIA ETXARRI El Correo 13 Agosto 2008

Pocos días le quedan ya a Otegi para salir de la cárcel en la que ha cumplido condena por un delito de enaltecimiento del terrorismo. Aunque tiene otras causas pendientes por las que tendrá que volver a sentarse frente al juez Garzón, el ex líder de Batasuna se resiste a admitir que su tiempo, seguramente, ya pasó. Podría ponerse a trabajar, desde luego, pero después de haberse pasado media vida viviendo del conflicto le resultará francamente difícil bajarse de la noria.

Se ha pasado tantos años alimentando el espejismo de la negociación y comparándose con el irlandés Gerry Adams -que tuvo más autoridad que él sobre la organización terrorista, por cierto- mientras vendía el humo de la necesidad de una pista de aterrizaje para ETA, que ahora se está buscando un colchón donde acomodarse.

Lo cierto es que, después de su fracaso en la última negociación con el Gobierno, en la que quedó desautorizado por los más radicales de la banda, pensar ahora que vuelva a entonar la melodía del final dialogado produce, en buena parte de los observadores, una sensación de cansancio y escepticismo, cuando no de engaño o brindis al sol.

El caso es que, bien por necesidad personal o bien por temor a la radicalización de los que ahora han tomado el timón de la banda terrorista, vuelve a ponerse en circulación la idea del diálogo, pero cualquier propuesta de retomar contactos con el Gobierno pertenece ya a otros tiempos.

Lo ha entendido el propio Ejecutivo socialista, que ahora camina de la mano del principal partido de la oposición en la lucha contra ETA y cuya coincidencia no está siendo mal vista por el portavoz del PNV en el Congreso, Josu Erkoreka, que ha llegado a reconocer en privado que «no hay nada reprochable» a la intención del presidente Zapatero de actuar conjuntamente con el PP y con otras fuerzas políticas.

Pero la maquinaria del conflicto se sigue alimentando. La izquierda abertzale prepara una nueva manifestación para el Día Grande de la Aste Nagusia de Bilbao, el viernes 22, mientras el alcalde, Iñaki Azkuna, se pasea por la ciudad conduciendo uno de los nuevos autobuses de Bilbobus y el popular Basagoiti no quita ojo al Departamento de Interior para saber si el consejero Balza va a consentir la manifestación, como ocurrió en San Sebastián.

Después de que el ministro Rubalcaba y el popular Trillo han tejido el soporte de la lucha antiterrorista, las medidas que presentaba ayer el PP insistían en la necesidad de limitar la libertad a los terroristas que no se han arrepentido y ya han cumplido su condena. El Ejecutivo asegura que vigilará si De Juana comete un delito, mientras las víctimas recuerdan que la telaraña que envuelve la comisión de un delito es tan amplia como conocida: el que mata, el que extorsiona, el que espía, el que paga, el que esconde, el que amenaza, el que enaltece a los terroristas... Una red que mantiene, todavía, a mucha gente.

Gobierno en aprietos
EDITORIAL El Correo 13 Agosto 2008

La compleja negociación sobre el nuevo modelo de financiación autonómica, la brecha abierta con la Generalitat catalana por el desarrollo del Estatut y el eventual efecto de ambos factores sobre la aprobación de los Presupuestos del Estado anticipan un curso político muy incierto para el Gobierno de Zapatero, urgido además por las consecuencias de la crisis económica. La petición del PP para que el presidente exponga ante el Congreso sus criterios sobre el reparto de fondos entre las comunidades y la registrada también por ICV y ERC -socios de los socialistas en el tripartito catalán-, a fin de que explique «el incumplimiento» de las previsiones estatutarias, sitúan al Ejecutivo ante la tesitura de tener que afrontar un debate parlamentario sumamente incómodo. De hecho, la mera mención de esa posibilidad ha realzado ya las serias discordancias entre el Gobierno y el PSC de Montilla, las disparidades entre las comunidades gobernadas por el PSOE, los roces con los aliados autonómicos y las complicaciones socialistas para administrar su insuficiente mayoría en la Cámara Baja.

Los distintos flancos a los que ha de hacer frente el Ejecutivo y su renuncia a procurarse un aliado estable desde el inicio de la legislatura han desembocado en la coincidencia de las fuerzas de oposición para estrechar el margen de maniobra gubernamental, por motivaciones dispares e incluso incompatibles. Esta actitud no está libre de contradicciones. Contradicciones que en el caso del PP se reflejan en las dificultades para conciliar las reivindicaciones de sus 'barones' en torno a la financiación territorial y su giro hacia la moderación en Cataluña con la contundencia del recurso interpuesto contra el Estatut ante el Constitucional. Es dudoso que la comparecencia del presidente en el Congreso resulte útil para encauzar la situación cuando la cuestión catalana está en plena efervescencia y el diálogo multilateral con el resto de autonomías se ha pospuesto a septiembre. Pero el Gobierno no sólo debería asumir que su credibilidad se está viendo afectada por la imagen de soledad que de él proyecta la oposición. También ha de calibrar los riesgos que comportan los condicionantes impuestos por la negociación con Cataluña sobre el conjunto del nuevo sistema de financiación y sobre unos Presupuestos que no puede permitirse prorrogar.

La financiación o el ocaso del Estado
José Antonio Zarzalejos Estrella Digital 13 Agosto 2008

La fotografía de Alicia Sánchez-Camacho, presidenta del PP catalán, dándose un apretón de manos con el consejero socialista de Economía de la Generalitat, Antoni Castells, mostrándose recíprocamente una complicidad inédita, escenifica que el problema de la financiación de Cataluña es sólo la expresión más extrema y más exacta de la superposición de las comunidades autónomas al propio Estado. Que aquí nadie se engañe: con las tesis catalanas de financiación comulgan los gobiernos de Madrid y Valencia, al menos en las cuestiones nucleares, y la discrepancia --de carácter político-- reside sólo en el procedimiento: la bilateralidad que exige la Generalitat no la requieren ni Aguirre ni Camps. Mientras tanto, Galicia --el BNG se ha puesto en jarras con el PSC--, Asturias, Rioja y la propia Extremadura, braman ante las exigencias de los territorios más poblados, en tanto que País Vasco y Navarra se llaman a andanas.

El Gobierno no da crédito a lo que sucede: ¿cómo es que el PP reclama con los partidos nacionalistas la comparecencia del presidente para que explique "sus incumplimientos" sobre la financiación autonómica? ¿Pero no había recurrido el PP el Estatuto catalán que es el que establece el conjunto de criterios que ahora maneja la Generalitat para fortalecer su pretensión? Cierto, está sucediendo, como ya argumenté en artículos precedentes ("La crisis y el Estatuto imposible" y "La crisis y la guerra revientan agosto", ambos publicados la semana pasada y anteayer, respectivamente, en Estrella Digital), que el sistema político ha mutado porque se sobrepone la visión territorial sobre la general y el interés económico sobre los de carácter ideológico.

España es un mosaico desordenado después de que el Estadio haya estado transfiriendo sistemáticamente a las autonomías capacidad de gasto con sus correspondientes competencias. La Administración Central, que no cuenta ya con atribuciones directas ni en Sanidad ni en Educación y que las está perdiendo en otras áreas (justicia, seguridad ciudadana, infraestructuras, vivienda, asuntos sociales...), ha devenido a instancia marginal o residual en beneficio de la fortaleza de las líneas competenciales autonómicas.

Y todas las comunidades potentes --Madrid, Baleares, Valencia, Cataluña, País Vasco-- han entrado en una dinámica muy similar con independencia de que sus Ejecutivos sea socialistas o populares.

Lo que este régimen autonómico descontrolado --nadie en la clase política había llegado a predecir que la crisis de identidad del Estado sería tan precoz y tan profunda-- está propiciado es que los resortes centrales, aquellos que, como cinchas, sujetan el conjunto, estén sometidos a una presión desproporcionada.

La posibilidad de que la derecha española --el Partido Popular-- secundase al Gobierno en tesitura actual sólo sorprende a los que no han sabido leer la crisis de esa organización en la que las “baronías” territoriales dieron un vuelco a la centralización genovesa tradicional en la formación de Rajoy. El PP ha cambiado de registro y se ha apuntado a una concepción más pragmática del manejo del Estado y sus comunidades.

Con la crisis agudizando el problema, nos encaminamos al enorme conflicto de la financiación autonómica --de Cataluña y del resto, incluidos los privilegios del Concierto vasco y el Convenio navarro-- que impactarán sobre unos presupuestos generales del Estado que le restarán una enorme capacidad de ingreso y de gasto, sentenciando un ocaso estatal que el Consejo de Estado, en un dictamen que se ha olvidado pero que fue lúcido, se atrevió a augurar si no se blindaban las competencias centrales y se evitaba la depredación autonómica.

Ahora, todo el modelo está en crisis. Y la responsabilidad no es sólo -- tampoco principalmente-- de las exigencias catalanas. Son unos y otros, de colores bien distintos entre sí, los que tironean de una manta que ha dejado al aire las vergüenzas del Gobierno de Rodríguez Zapatero, al que José Montilla advirtió de los sufrimientos por los que ahora atraviesa (“quién bien te quiere, te hará llorar”)

El PP se suma a la mezquindad nacionalista en Cataluña
Redacción Bilbao MD 13 Agosto 2008

La evolución del Estado de las Autonomías, tal y como demuestra la actual polémica sobre la financiación catalana, ha llevado a que nuestro sistema político territorial acabe convertido en una autentica pelea de perros rabiosos en el que el que más muerde se lleva la mayor tajada.

Del separatismo tronado de ERC viene la perla de Juan Puig que dice que el hecho de que se haya superado la fecha que fija el Estatut para disponer del modelo de financiación “demuestra que con España no se puede negociar” y que “sólo hay que comunicarle el día y hora de la declaración unilateral y democrática de independencia”.Por el gobierno del PSC se acusa al gobierno de «tratar de intimidar» a la delegación catalana. «Es la especialidad de la casa. Tratan de intimidar, no de hablar ni de poner argumentos sobre la mesa. Hacen ruido para que no se oigan los argumentos de los que los tenemos», ha soltado el consejero de Economía Antonio Castells, porque no se sale con la suya la Generalidad. Desde CiU Artur Mas, extrañamente más moderado sólo instó al presidente de la Generalidad de Cataluña y primer secretario del PSC, José Montilla, a pasar ‘de las palabras a los hechos’ anunciando que los socialistas catalanes rechazarán los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2009, en caso de no haber acuerdo con el Estado sobre la financiación catalana.

Pero lo que más ha sorprendido es que el PPC se haya sumado a esta mezquindad que ha traído el estatuto de Cataluña, guiado, como los demás partidos, no por preocupación justificada alguna hacía los catalanes o Cataluña, sino por buscar artificiales réditos electorales explotando elementales egoísmos aldeanos. Sánchez Camacho ha sumado al PPC a la jauría que solo piensa en arrancar el mayor pedazo posible de presupuestos para sí, poniéndoselo “a huevo” al PSOE, que rápidamente ha hecho sangre de la incongruencia del PP, criticando a Rajoy por pedir explicaciones de un estatuto en el que no cree. Ciertamente Zapatero no es de fiar, ni para los suyos, pero en el tema de la financiación autonómica de nuevo el PP se instala en la ambigüedad que no va a convencer a unos e irrita a los otros. Una postura de autentico funambulismo, que lleva al PP a pedir una financiación justa para Cataluña -¿tienen razón entonces los separatistas con lo de las balanzas fiscales y se está cometiendo una injusticia con Cataluña? - pero que a la vez se muestra en contra del estatut, que da a Cataluña precisamente un trato diferenciando para que pueda sacar más tajada.

Ciertamente tiene razón el PP cuando pide una financiación suficiente para Cataluña, pero esta no puede desconectarse del resto de España, que también tiene el mismo derecho a presupuesto suficiente para cubrir sus necesidades, y cuando los recursos son escasos, lo que hay que buscar es la forma más justa de repartirlos entre todos, porque entre todos los generamos, y no estar pendiente del que más chille o de más puñetazos encima de la mesa de negociación. Y eso se logra con un Estado fuerte y justo.

Lo moderno, lo original, lo más social, lo que auténticamente representa el progreso hoy en España – a ver si se entera el PP de una vez- es romper con este estado de insolidaridad, desigualdad y constante rencilla entre los territorios españoles y apostar decididamente por reforzar la cohesión nacional, recuperando el sentido de patria, no en su significado nacionalista de territorio, lengua, o bandera, sino en su autentica dimensión, de destino común de personas que comparten esfuerzo para construir un futuro mejor, salvaguardando lo mejor del pasado.

Con una lata al rabo
Juan Francisco Martín Seco Estrella Digital 13 Agosto 2008

Decían que un francés con una idea en la cabeza es como un perro con una lata atada a la cola. Podría hacerse una traslación: un político nacionalista con una reivindicación ─y el problema es que tienen siempre muchas─ es como toda una jauría de canes, cada uno con su lata correspondiente.

En este país que es España, si se le puede seguir llamando así, parece que solo existen los vascos y los catalanes. Solo ellos tienen problemas; solo ellos tienen necesidades; solo ellos tienen pobres; solo ellos pueden emplazar, chantajear y amenazar al Gobierno central. Este comportamiento viene siendo una constante desde la Transición, pero el victimismo y las presiones se han hecho insostenibles a partir de la pasada legislatura, en la que la desastrosa política territorial practicada por el Gobierno Zapatero (es imposible llamarle gobierno socialista) ha dado más alas a los nacionalistas, ha convertido en nacionalistas a los que hasta entonces no lo eran, como el PSC, y ha dejado indefensos al resto.

Desde hace algunos días, y a pesar de estar inmersos en una crisis económica de impredecibles consecuencias, parece que el único problema grave que tiene este país es que se incumple el Estatuto catalán, ya que ha pasado el nueve de agosto sin que se haya logrado un acuerdo en cuanto a la financiación de la Generalitat; no sobre la financiación de Cataluña, como se suele decir, porque de Cataluña son tanto el presupuesto de la Generalitat como el de la Administración Central.

Apenas han comenzado a surgir los problemas derivados del Estatuto catalán, que ciertamente van a ser muchos. Las huidas hacia delante tienen siempre consecuencias nefastas y Zapatero, no sabiendo como salir de la ratonera en que se había metido con lo de “Pascual, yo me comprometo a aprobar en Madrid lo que venga de Cataluña”, tiró por la calle del medio e hizo que su partido y el Parlamento español aprobasen una ley que no solo es anticonstitucional sino, algo peor, atenta contra los principios del sentido común y contra los postulados más elementales de la justicia. Además, no todo lo que es constitucional es coherente y justo.

Aunque se trata de un tema menor, resulta irracional fijar en una ley una fecha límite para llegar a un acuerdo, acuerdo que como mínimo depende de dos partes y, por lo tanto, ninguna de ellas puede comprometerse al cien por cien. Aparte de que en este caso el acuerdo debería depender de dieciocho, porque esta es otra de las incongruencias del Estatuto, exigir que la negociación tenga que ser bilateral. La financiación de una Comunidad Autónoma incumbe por fuerza a todas las demás.

Incumplir el plazo establecido en una ley, aun cuando su realización dependa exclusivamente del gobierno, ha sido algo bastante usual. Por poner un ejemplo, desde 1979 a 2003, las distintas leyes de presupuestos venían recogiendo año tras año la obligación del ejecutivo (por supuesto de distintos colores) de presentar en el plazo de doce meses un proyecto de Ley General Presupuestaria, mandato que también, año tras año, se incumplía aunque, por cierto, nadie se rasgaba las vestiduras. Pero ya hemos dicho que un político nacionalista, o similar, con una reivindicación...

Se han disparado todas las alarmas. Se ha empezado a escuchar el cacareo y las letanías. “No se puede asfixiar a Cataluña”... cualquiera lo diría. “Cataluña tiene un importante déficit de servicios sociales”; es posible que como otras muchas Comunidades Autónomas y como toda España. O se pretende afirmar que su déficit es mayor, si bien en este caso habría que preguntarse el porqué. ¿Acaso tenga algo que ver el tres por ciento (u otro porcentaje más elevado) de las comisiones que denunciaba el propio Maragall? ¿O quizás es que se emplean los recursos para objetivos identitarios o para ejercitar competencias que no se tienen, como la subvención del catalán y crear delegaciones de la Generalitat en el extranjero?, ¿o tal vez la explicación se encuentre en que los sueldos de los funcionarios y de los altos cargos son más elevados que en otras Comunidades?

Se manejan estudios construidos ad hoc para demostrar el número reducido de empleados públicos que tiene la Generalitat en comparación con otras Comunidades. Independientemente de lo sesgado que pueda estar el análisis, este hecho en ningún caso puede ser ejemplo de austeridad administrativa, en primer lugar porque las necesidades no se pueden medir solo en función del número de habitantes, lo que resulta también aplicable a efectos de cuantificar la financiación autonómica; pero, en segundo lugar y mucho más importante, porque la causa puede encontrarse en que se haya optado por externalizar los servicios con un coste más elevado, mayor descontrol y peores prestaciones a los ciudadanos. En ese mayor coste se puede encontrar también una explicación del déficit que dicen tener de servicios sociales.

Con todo, lo más indignante es ese discurso de la solidaridad y el agradecimiento. La política redistributiva de un Estado, bien sea entre personas o regiones, no es graciable, sino obligatoria; la obligación que se desprende de los principios de equidad propios de un Estado social e inscritos en la Constitución. No hay nada que agradecer. Solo la enorme distorsión que se puede estar produciendo en el ámbito político puede explicar que se llame solidaridad graciable a lo que es equidad redistributiva.

Luis Velasco, desde estas mismas páginas virtuales de Estrella Digital, escribía la semana pasada un artículo que titulaba: “Los nacionalistas ¿son tigres de papel?”. Lo suscribo desde el principio al fin, también la conclusión, los nacionalistas pueden ser tigres de papel, pero dejan de serlo cuando desde los partidos estatales se adoptan, por motivos electorales, los mismos comportamientos. Únicamente cabe una solución, volver a empezar, con un gran pacto estatal, diseñando de nuevo el modelo. Por desgracia, no parece que se esté dispuesto a ello.

www.telefonica.net/web2/martin-seco

El buenista, el farsante y el provocador
EDURNE URIARTE ABC 13 Agosto 2008

CONVERTIR el descalificador adjetivo de buenista en una cualidad, nada menos que en la estrategia de futuro de la política exterior mundial, como ha dicho la socialista Elena Valenciano, es un ejercicio de provocadora torpeza política. O de buenismo, en cualquiera de las dos acepciones usadas por los críticos de Zapatero, la mala o la peor. La actitud de un ingenuo que sólo ve una parte de la realidad o la irresponsabilidad de un político que no se entera de nada.
Aplicado a los problemas de España y del mundo, el buenismo de Zapatero ha consistido en ofrecer diálogo a casi toda circunstancia, sujeto y condición. Que los nacionalistas exigen la independencia, diálogo; que los terroristas amenazan de muerte a los españoles, diálogo; que Al Qaeda proclama la yihad contra Occidente, diálogo. Que la violencia de género se recrudece, pues he ahí la excepción. Cárcel y represión. Diálogo, ni a los arrepentidos, que el buenismo de Zapatero también tiene sus límites. Lo que le agradecerá la política mundial de la que Valenciano le ha convertido en gran artífice junto a Obama.

Pues bien, la estrategia de futuro de la política exterior mundial comienza a dar sus frutos, aquí, en España. De los frutos etarras, sobra todo comentario. Baste consolarse con el hecho de que al menos no tenemos aún las instituciones vascas en manos de la mesa de partidos formada con ETA. Que si al buenismo le hubieran dejado desplegar todas sus posibilidades, ése era el final de la historia.

De los frutos en el resto de acciones emprendidas por el socio español de Obama, Iñigo Urkullu y Joan Puig han tenido la amabilidad de hacernos un resumen. Dado que el buenismo, es decir, «el liderazgo cooperativo, constructivo, basado en el diálogo y no en la fuerza», en definición de Valenciano, se dirigía a ellos, a los nacionalistas radicales y radicalizados, su resumen tiene un alto valor informativo y analítico. Urkullu ha llamado al buenista provocador. Y Joan Puig, farsante.

Cuatro años de buenismo, cuatro años de alternativa a la estrategia de crispación, de confrontación, de intolerancia hacia los nacionalismos, de centralismo, de nacionalismo español y algunas cosas más que dijo el buenista del PP, y aquí estamos. En pleno éxito. Con un PNV al que sólo le falta echarse a la calle a montar barricadas. Y lo de las barricadas es algo menos figurativo de lo que parece, teniendo en cuenta que amenazan, de momento, con montar urnas ilegales para consultar sobre la independencia. Mientras llaman provocador al buenista por llevar su secesión al Tribunal Constitucional. Más o menos lo mismo que antes el buenista llamaba al PP, por decirle que empezara por ahí, por la ley, la unidad de España y la Constitución, y no por el diálogo sobre la secesión.

En el otro foco de su éxito, en Cataluña, le llaman farsante. A lo que añade Joan Puig, excelso representante de ERC, uno de sus socios de gobierno, que con España no se puede negociar, que sólo hay que comunicarle el día y la hora de la declaración unilateral de independencia. Lo que da una idea de lo que da de si el liderazgo inteligente, que también lo ha llamado así Valenciano.

El resultado más impresionante de la ideología mundial del futuro, sin embargo, es el cosechado en las propias filas. Esto sí que es un éxito inigualable. Que tome nota Obama. No contento con llevar a Urkullu y a Puig al punto descrito más arriba, nuestro buenista ha logrado radicalizar a sus propios compañeros de partido. Amedrentador, gritón y bronquista es más o menos lo que han añadido los socialistas catalanes a los elogios de Urkullu y Puig.

La guerra desatada en las propias filas socialistas a cuenta de la estrategia buenista tiene hechuras de una irresistible comedia de humor negro. Con los socialistas de una parte de España exigiendo al PSC lo mismo que exigía la derecha durante los últimos cuatro años. Con la vicepresidenta criticando a Montilla en un tono que ella misma hubiera calificado de crispación hace cinco meses. Y con todos ellos tirándose a la cabeza el Estatuto «perfectamente constitucional» que antes tiraban a la cabeza del PP.

Como bien dice Valenciano, somos, sin duda alguna, un ejemplo puntero para el futuro de la política mundial.

Mejor, de vacaciones
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 13 Agosto 2008

VEO y oigo muchas críticas al Gobierno «por estar de vacaciones». No sé qué decirles. Este Gobierno es más peligroso en los despachos que en la playa o montaña. No me refiero sólo a Bibiana Aído, terror de lingüistas, a Miguel Sebastián, que quiere solucionar la crisis energética regalando bombillas, y a otros alevines del gabinete. Me refiero a los pesos pesados. ¿No les parece más peligroso un Solbes en acción, camuflando la crisis en vez de resolverla, como ha hecho hasta ahora, que en bañador o durmiendo la siesta? ¿No creen que cuanto menos haga Bermejo, mejor irá nuestra Justicia? ¿Acaso la vicepresidenta no estaría mejor luciendo sus modelitos en cualquier lugar «in» que presumiendo de primera potencia mundo adelante? Y Zapatero, ¿qué me dicen de Zapatero? Al menos tranquilo en Doñana no trata de solucionar los problemas que ha creado, creando otros mayores, su especialidad, ni nos miente por activa y por pasiva, su entretenimiento favorito.

Las próximas 48 horas vuelve a estar en Madrid, y tiemblo, pese al calor reinante en la capital. Esa reunión que tiene con los expertos para estudiar la situación económica no va a traer más que declaraciones llenas de buenas intenciones, sin el menor contenido práctico, a juzgar por las anteriores. Y el Consejo de Ministros extraordinario a celebrar el viernes, peor: estamos ante una maniobra de distracción para hacer que se hace, ayudar psicológicamente al personal a que termine bien sus vacaciones -¡lástima que las medallas olímpicas no caigan como previsto!-, y aguantar el chaparrón con la esperanza de que escampe. Es lo único que sabe hacer este Gobierno: dar largas a la crisis; echar la culpa a otros de sus errores y confiar en que la buena suerte, la poca memoria de los españoles y nuestra tendencia a vivir hoy sin pensar en mañana le saque del atolladero en el que se nos ha metido.

Los atolladeros, mejor dicho, porque a la crisis económica se le ha unido la territorial, y a la territorial, la de los partidos, empezando por el PSOE, que aparece partido por la mitad, con sus representantes en unas comunidades enfrentados con los de las otras a causa de la dichosa financiación autonómica. Por cierto, ¿dónde estaban los Touriño, los Chaves, los Fernández Vara y otros presidentes autonómicos socialistas cuando se debatió y aprobó el nuevo estatuto catalán, contra el que ahora claman? Pues estaban aplaudiéndolo y apoyándolo entusiásticamente. ¿De qué se quejan, pues, cuando las predicciones de aquellos que llamaban alarmistas y cosas peores se están cumpliendo al pie de la letra? «Las reclamaciones, a quien les metió en este fregado», dan ganas de decirles. Pero pedir coherencia y principios a gentes cuyo lema es «gobernar como sea y con quien sea» es inútil. Viven enganchados al dinero público como el drogadicto a la droga, y su única desintoxicación posible es la oposición. Algo más fácil de decir que de hacer.
Así que, de momento, son menos peligrosos en la playa o montaña que en el despacho.

El PP como caricatura
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 13 Agosto 2008

Al reclamar una mayor financiación para Cataluña, el PP se ha metido él solo en una trampa cuya peligrosidad no va a ser menor por todo lo fuerte que sea el enfrentamiento entre Zapatero y Montilla. Siendo verdad que, como dice González Pons, las tensiones internas de los socialistas podrían llegar a afectar a la unidad misma del PSOE, ¿a qué queda reducido el papel nacional de un partido que, como el PP, se niega a dar las respuestas a las que le obliga su condición de tal?

Las tesis del PP en relación con la financiación de Cataluña están llevando a la desaparición del PP como primer partido de la oposición. Ciertamente no corre peligro de desgarrarse internamente, como el PSOE, simplemente porque la dirección ha decidido aclimatarse a todas las políticas imaginables con tal de no tener problemas. El oportunismo es la nueva norma, la renuncia a la lógica global. Catalanismo en Cataluña, adaptación en el País Vasco... Como el camaleón, el PP se mimetiza de acuerdo con los «territorios». Trata de imitar el federalismo del PSOE sin tener los contenidos partidarios del PSOE.

En su nueva estrategia de adaptación, el PP catalán ha decidido no ser menos que los demás partidos catalanes en sus reclamaciones de una mayor financiación para Cataluña y, en esta política, va acompañado por su dirección nacional. Así que el PP de Cataluña exige más dineros para Cataluña, como el PSC, CiU, ERC e IU, al tiempo que el PP nacional desborda al PSOE y al Gobierno central. Con una diferencia. Lo hace él solito. Sin formar parte del frente social-nacionalista. Tampoco se lo permitirían los socios del Pacto del Tinell. Pero nadie podrá decir, después de su posición ante el modelo de financiación, que el PP es menos catalanista que los demás.

El PP se ha metido él solo en la trampa. Empeñado en abandonar todo tipo de lo que Rajoy considera numantinismo españolista, ha dejado de tener el carisma de sus mejores tiempos, esto es, el partido que ha encarnado la racionalidad del Estado y la idea de la Nación. Al tratar de ser el PSOE sin los contenidos de éste, ha perdido su papel y se ha convertido en la caricatura del PSOE.

Tesis sobre el origen del separatismo (y II)
Pío Moa Libertad Digital 13 Agosto 2008

(extraíbles de Una historia chocante)

6. La crisis del 98 abrió, por tanto, la gran ocasión para los separatismos. Además, en el caso vasco y catalán, disponían de líderes extraordinariamente tenaces y entregados, verdaderos iluminados como Sabino Arana, Prat de la Riba o el mismo Cambó. Cierta historia no da importancia de los líderes, pero estos son a menudo decisivos: allí donde no surgieron o tuvieron menos talla o decisión, como en Andalucía, Galicia, Valencia, Canarias, etc., el movimiento resultó muy débil o no llegó a existir. Arana, Prat y Cambó desplegaron una propaganda incesante con dos rasgos siempre efectivos: el narcisismo (razas o pueblos superiores) y el victimismo (“nuestros problemas vienen siempre de Madrid”; o de Castilla, o de España)

7. Otro elemento muy favorable a los separatismos fue la ausencia de una labor algo sistemática de aclaración política e histórica por parte de sus contrarios. Esta escasa oposición intelectual procede, por una parte, del abandono del liberalismo por una gran parte de la intelectualidad; y por otra de la mayor debilidad del liberalismo español: su escasa atención a la instrucción pública y al mundo de la cultura.

8. Los separatismos lo eran no sólo espacialmente (con respecto al resto de España) sino históricamente, con respecto a los propios vascos y catalanes que durante siglos se habían considerado españoles y a quienes implícita o explícitamente consideraban traidores, serviles o estúpidos. De modo similar, el nacionalismo español regeneracionista, salido o fortalecido también tras el 98, condenaba la historia de España, estigmatizada de mil modos por Costa, Ortega, Azaña, etc.

9. Estas circunstancia favorables permitieron que, en un cuarto de siglo, los separatismos llegaran a ser una fuerza considerable. En 1923 los separatistas vascos, catalanes y gallegos se unieron para exigir la secesión y preparar la insurrección armada, en alianza, o al menos concomitancia, con el terrorismo anarquista, la rebelión de Abd El-Krim y la campaña demagógica de Prieto y compañía en torno a la derrota de Annual. Fue la crisis revolucionaria que acabó con la Restauración, superada provisionalmente por la dictadura de Primo de Rivera, con la que pasaron a colaborar los socialistas. De este modo, los separatismos resultaron uno de los elementos decisivos en la ruina del régimen liberal, el más libre y de mayor prosperidad acumulativa alcanzado por España desde la invasión napoleónica.

10. Estas tesis difieren de, o contradicen, casi toda la bibliografía existente sobre los citados nacionalismos, sea de izquierdas o de derechas.
-------------
***M.Mar Blanco:
"Zapatero no dice de forma seria y contundente que no va a volver a negociar con ETA"
¿Tiene eso verdadera importancia después de todos los estragos cometidos contra la ley y la libertad, de los que no piensan dar marcha atrás el gobierno ni el PP? Y no es negociar, es colaborar. No caigamos en su lenguaje mafioso.

***Plan Pons, vileza en siete días.
"PIDE AL GOBIERNO QUE NO CAIGA EN LA TRAMPA DE OTEGI
Pons: "Hay que vigilar a los que dijeron a los asesinos dónde estaba la nuca a la que había que apuntar".
El rebuscado engañabobos. A los que hay que vigilar y denunciar es a quienes vienen destruyendo el estado de derecho en compinchamiento con los asesinos. Y a quienes, como Pons, ayudan al programa.

En Galicia había que haber pensado en su momento
Roberto Blanco Valdés La Voz 13 Agosto 2008

Cuando, en la sesión del 30 de marzo del año 2006, el Congreso de los Diputados aprobó el nuevo Estatuto catalán, formaban parte de la Cámara diez militantes del PSdeG elegidos en las circunscripciones de Galicia. Cuando, mes y medio después, en la sesión del 10 de mayo, el Estatuto fue aprobado en el Senado, formaban parte de la Cámara cuatro militantes del PSdeG elegidos en las circunscripciones de Galicia.

¿Votó alguno de ellos en contra del nuevo Estatuto catalán? No señor: ni un solo diputado socialista gallego, ni un solo senador del PSdeG. ¿Limitaba de algún modo ese Estatuto, que los diputados y senadores socialistas de Galicia apoyaron sin fisuras, la aportación catalana a la solidaridad? Es evidente, lo que parece lógico si se tiene en cuenta que tal limitación era una de las finalidades básicas que los impulsores del Estatuto perseguían.

La nueva norma estatutaria disponía, en efecto, con toda claridad, en su artículo 208, que los recursos financieros de Cataluña podrían ajustarse para que el sistema estatal de financiación dispusiera de recursos suficientes para garantizar la nivelación y la solidaridad con las demás comunidades autónomas, «con el fin de que los servicios de educación, sanidad y otros servicios sociales esenciales del Estado de bienestar prestados por los diferentes Gobiernos autonómicos puedan alcanzar niveles similares en el conjunto del Estado». Resultaba tan evidente que lo que con ese precepto, y con otros de similar intención, se perseguía era limitar la solidaridad territorial, que ya entonces algunos nos atrevimos a denunciar, pagando por ello el precio de ser insultados y acusados de ser lo que no somos y estar donde no estamos.

Finalmente, los socialistas gallegos se han caído de la burra -¡con tan solo dos años de retraso!- y por boca de Mar Barcón, secretaria de organización del PSdeG, han proclamado que «cada euro que va al modelo catalán es un euro menos para Galicia» y que «quien defiende el modelo catalán está perjudicando las acciones de Galicia».

No pondré en duda, desde luego, que las declaraciones de Barcón, manifiestamente mejorables en su forma de expresión, tienen como objetivo defender los intereses de Galicia, que saldrá muy perjudicada si la Generalitat se lleva finalmente el gato al agua. Pero, puestos a decir toda la verdad, la defensa de esos intereses hubiera exigido en su día negarse a seguir al presidente Zapatero en su irresponsable apoyo al Estatut, en lugar de dedicarse a insultar a quienes denunciábamos, con dos años de adelanto, y sin la demagogia a la que actualmente obligan los apuros, lo que ahora preocupa con motivos más que sobrados a la secretaria de organización del Partido Socialista.

EDUCACIÓN - ANTEPROYECTO DE LEY DE APRENDIZAJE DE LENGUAS
Directores piden que la reforma se adapte a la realidad lingüística de cada colegio
«No puede exigirse el mismo nivel deeuskera a todos los alumnos porque hay centros que parten con ventaja», aseguran
CARMEN BARREIRO BILBAO El Correo 13 Agosto 2008

c.barreiro@diario-elcorreo.com
«La reforma de los modelos debe adaptarse a la realidad lingüística de cada centro y no al revés». La asociación de directores de colegios de Primaria (Sarean) comparte las líneas maestras de la propuesta elaborada por el Departamento de Educación, en la que se establece que todos los centros públicos y concertados están obligados a impartir en euskera al menos el 60% de las asignaturas, pero introduce «matices». A su juicio, las escuelas deben tener «mayor autonomía» para decidir en qué idioma se deben impartir las materias, ya que «cada una parte de niveles muy diferentes desde el punto de vista del conocimiento del euskera y el castellano».

La iniciativa impulsada por la consejería de Eusko Alkartasuna, cuyo contenido desveló el domingo EL CORREO, obliga a los centros a rendir cuentas a Educación sobre los resultados lingüísticos de sus alumnos. De hecho, éstos serán examinados para comprobar si alcanzan el nivel de euskera exigido. En caso de que no superen la prueba, el colegio tendrá que cambiar el programa y dedicar más tiempo a la lengua vasca. Y es precisamente en este punto donde los directores no están de acuerdo. A su juicio, «no se puede exigir el mismo nivel» a todos los estudiantes. En este sentido, son partidarios de que los resultados del examen se evalúen en función del centro en el que estén matriculados. El Gobierno vasco «no puede pedir el mismo conocimiento de lengua vasca a todos los escolares, sencillamente porque hay centros que parten con ventaja», argumenta el presidente de la asociación de directores, Juan Carlos Adot, en alusión a los que imparten las clases íntegramente en euskera -el actual modelo D-.

El mínimo exigido en Primaria es «conocer y utilizar de manera apropiada las dos lenguas oficiales y desarrollar hábitos de lectura», mientras que en Secundaria los estudiantes tendrán que ser capaces de «comprender y expresarse correctamente a nivel oral y escrito, elaborar textos y mensajes complejos» e iniciarse en el estudio de la literatura. «El consejero tiene que darse cuenta de que no todos los centros son iguales», insiste Adot. Los actuales colegios del modelo A -en castellano- tendrán más dificultades para alcanzar el nivel requerido.

La propuesta de los directores pasa por realizar un «examen previo» a la votación de la ley de aprendizaje de las lenguas para saber «a ciencia cierta» el nivel de euskera y castellano que tienen los alumnos vascos. Y una vez conocidos los resultados, «fijar los objetivos que debe alcanzar cada colegio en las dos lenguas oficiales». Se da la circunstancia de que sólo dos tercios de los alumnos de las ikastolas superan el nivel B2 de euskera, el equivalente al 'first' inglés. Es más, el Consejo Escolar de Euskadi ya advirtió en su día de que sólo escolares de familias y zonas euskaldunes serán capaces de superar esas pruebas. En cualquier caso, el borrador no especifica el nivel que se va a exigir.

CONVOCADA PARA EL PRÓXIMO SÁBADO
La AVT insta a Zapatero e Ibarretxe a prohibir la marcha proetarra de Bilbao
Los proetarras tienen la intención de volver a salir a la calle, en esta ocasión en Bilbao. Un hecho que ya ha sido denunciado por la AVT, que insta a los gobiernos central y autonómico a prohibir la marcha, que se celebrará el próximo día 22. "Supondría el mayor desprecio democrático a los postulados de convivencia", denuncian. Mientras tanto, De Juana "descansa" del "circo mediático" en tierras de Sudamérica. Según dijo, quiere "recuperarse" y estar "junto a mi familia".
EFE Libertad Digital 13 Agosto 2008

De esta forma ha reaccionado la AVT ante el anuncio que hizo el entorno de ETA de una manifestación convocada para el viernes 22, coincidiendo con el Día Grande de las fiestas de Bilbao, con el objetivo de denunciar el "estado de excepción" que, en su opinión, existe en el País Vasco.

"La única violación de los derechos en el País Vasco se produce cuando ETA mata, extorsiona y toma las calles impunemente", según la AVT, que considera que permitir la manifestación supondría "un retrato significativo que demostraría que se está cediendo a favor de los intereses etarras", "tal vez -dicen las víctimas- porque se esté preparando un nuevo escenario de diálogo".

La asociación considera que desde el principio "queda demostrado" que la manifestación es "un evento organizado desde la periferia de la banda terrorista ETA", ya que la rueda de prensa en la que se anunció fue ofrecida por Arantza Urkaregi y Marta Pérez.

"La señora Urkaregi perteneció al grupo municipal de Euskal Herritarrok ejerciendo cargo de edil", subraya la asociación, que además menciona que en la rueda de prensa también se hizo referencia a la previsible ilegalización del PCTV y EAE-ANV, a "'las citaciones a 22 militantes independentistas'" y a "'la sentencia contra el movimiento pro amnistía o el juicio contra Udabiltza'".

O con las víctimas o con el mundo etarra
"Es indignante permitir una manifestación en la que se habla de 'militantes independentistas' a la hora de referirse a terroristas", señala la AVT, quien considera que "ha llegado el momento en que el Gobierno de Zapatero y el Gobierno de Ibarretxe escenifiquen públicamente si están con las víctimas, con la sociedad democrática, o con el mundo etarra".

Además, a su juicio, el Gobierno "no se puede permitir una manifestación que salga en defensa de dos grupos como PCTV y ANV cuando la propia Abogacía del Estado considera que estas dos organizaciones están controladas por la propia banda terrorista ETA".

La asociación asegura que está empezando a "dudar de las verdaderas intenciones de la política antiterrorista" del Ejecutivo de Zapatero" porque, en su opinión, "permitir manifestaciones proetarras donde se hace apología del terrorismo (..) no demuestran la firmeza que un Gobierno amparado por el Estado de Derecho tendría que demostrar ante una banda miserable de asesinos".

España y Libertad pide que se impida la manifestación batasuna en Bilbao
Redacción Bilbao MD 13 Agosto 2008

España y Libertad ha presentado hoy ante la fiscalía del TSJ del País Vasco denuncia contra los convocantes de la manifestación anunciada para el próximo día 22 en Bilbao por entender evidente la relación de los convocantes con el entramado etarra.

La citada manifestación, fue convocada por personas físicas, vinculadas al entramado de ETA. De hecho la convocatoria está respaldada por varias decenas de personas, entre ellas la representante de ANV y exconcejal de la formación terrorista EH en 1.999 Arantza Urkaregi, y Marta Pérez, que fue una de los cuatro concejales de EH en Bilbao encarcelada tras la operación Ekin del juez Garzón.

Durante la presentación pública de la manifestación, se han vertido expresiones tales como que los presos de ETA “tendrían que estar en la calle” además de definirlos como “víctimas de la ofensiva represiva diseñada por PSOE y PP y amparada por el PNV, que quieren seguir tomando medidas de excepción en su contra”.

Los hechos denunciados serían constitutivos de un delito de enaltecimiento del terrorismo previsto y penado en el art. 578 del Código Penal.

Finalmente, España y Libertad pide que se proceda a adoptar urgentemente las medidas precisas para impedir la celebración de la manifestación convocada para el próximo día 22 en Bilbao, impartiendo las oportunas ordenes a las Fuerzas de Seguridad de Estado

La ley ampara la medida, pero las asociaciones creen que la cuantía es excesiva y «disuasoria»
El fiscal pide 2.000 euros de fianza a tres asociaciones para acusar a De Juana
El juez decidirá si AVT, Dignidad y Justicia y Foro Ermua deben abonarla para personarse en la causa
R. Coarasa La Razón 13 Agosto 2008

Madrid- Las tres asociaciones que se querellaron contra el etarra José Ignacio de Juana Chaos podrían verse obligadas a pagar una fianza de 2.000 euros cada una para poder personarse en la causa como acusación popular. Ésa es, al menos, la petición que ha hecho la Fiscalía de la Audiencia Nacional al juez Eloy Velasco, que investiga si el terrorista –excarcelado el pasado día 2– pudo cometer un delito de enaltecimiento del terrorismo al ensalzar al etarra Domingo Iturbe Abasolo «Txomin» en una carta cuya autoría está todavía en el aire. La misiva fue leída en el acto de recibimiento al etarra (al que De Juana no compareció) celebrado en San Sebastián horas después de su salida de prisión.

El fiscal Fernando Burgos trasladó ayer esta petición al juez Velasco, que deberá decidir ahora si la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Dignidad y Justicia (DyJ) y Foro Ermua han de desembolsar esa cantidad para poder acusar a De Juana.

Fuentes de la Fiscalía recordaban ayer que «la Ley de Enjuiciamiento Criminal es tajante al respecto y no te puedes inventar quiénes no deben prestar la fianza al margen de la ley». Efectivamente, el artículo 281 de la norma sólo exime de pagar ese depósito al «ofendido y sus herederos o representantes legales» y en los delitos de asesinato u homicidio, a los parientes en distinto grado y a los herederos de la víctima. Otra cosa es la cuantía de la fianza, que según la Fiscalía «está en consonancia con las que se han pedido recientemente en otras causas».

Para el presidente de Dignidad y Justicia, llueve sobre mojado. Daniel Portero tuvo que poner su casa como aval para que los bancos le prestasen el dinero necesario para que la asociación se personase en los procesos contra Acción Nacionalista Vasca (ANV), Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV) y Egunkaria, entre otros. «Ya tengo avalados cerca de 8.000 euros y el banco no me deja que utilice de nuevo mi casa como aval, porque pedir 2.000 euros para meter a De Juana en la cárcel...», se queja. «No acusamos por acusar. Trabajamos sin ánimo de lucro y se creen que estamos forrados. No sé de dónde lo vamos a sacar», concluye.

Juan Antonio García Casquero, presidente de la AVT, denuncia que «desde que está en el Gobierno el PSOE, estas fianzas han ido aumentando, incluso hasta 12.000 euros. Supone un esfuerzo económico muy grande para la AVT, que se persona en casi todos los sumarios por terrorismo». «Nos limita muchísimo y se utiliza como elemento disuasorio», lamenta.

Tirones y desgarros
Arcadi Espada EL MUNDO  13 Agosto 2008

No oigo a los militantes (o incluso algún simpatizante, si queda, del Partido Popular) desgarrarse al grito de «¡España se rompe!». Ocasión única en pleno verano de ganar las portadas de los periódicos, que bien se sabe se venden al por mayor y al por desgarro. Las noticias son en verdad alarmantes, y justificarían cualquier pasión. Alicia Sánchez-Camacho, la portavoz catalana del partido, se ha solidarizado con el consejero Castells (famoso por su dique: «Hay que poner límites a la solidaridad») y ha declarado que Cataluña necesita más dinero. En Valencia, el presidente Camps ha apoyado la propuesta. Y no sólo eso. Ha dicho que Valencia necesita más dinero. Se esperan nuevos tirones en los próximos días. ¿Quién dijo que el Partido Popular no tenía una política de financiación autonómica? ¡Esta es la política! La política del Partido Popular y la política del Partido Socialista: tonto el último. Sea el diagnóstico por renta, por población, por insularidad, por deuda histórica o por número de bellotas, tonto el último.

Sin embargo, aún hay diferencias. El Partido Socialista, en un admirable ejercicio de honradez, hace tiempo que ha abandonado el doble lenguaje, lo que siendo raro en un socialdemócrata no puede dejar de subrayarse. En todas y cada una de sus actitudes ya se muestra como un partido cabalmente nacionalista. Sus caciques discuten acerva y abiertamente en los periódicos, y en el entusiásticamente llamado Comité Federal, y saben que la única razón de seguir haciéndolo, juntos y en el mismo ámbito, no es ideológica ni moral, ni sentimental, por supuesto, sino lógicamente vinculada con el comercio. De vez en cuando surge de sus filas alguna reconvención espiritual, que suele darla desde algún lugar enfangado, donde el nacionalismo es un lujo, la enjuta hermana Mtfdlvg. Pero es apenas una melancolía. Caso muy distinto es el del Partido Popular, cuya renovación avanza, pero lenta. Porque si bien es cierto que su comportamiento concreto y detallado (véanse los estatutos de Andalucía y Valencia, y su actitud ante las renovadas políticas lingüísticas de Baleares y Galicia) es ya el de un partido plenamente integrado en la premodernidad nacionalista, aún conserva algunos resabios hipocritones como el de la adhesión institucional y urgente al Manifiesto de la Lengua Común (adhesión, desde luego, que nunca pasó de institucional y urgente) o las esporádicas alarmas (cada vez más esporádicas) sobre la centrifugación de las que antaño fueron preocupaciones españolas.

Es hora pues de que el Partido Popular culmine su renovación. España necesita partidos nacionalistas fuertes.

(Coda: «El nacionalismo es la ley de los pueblos modernos». Maurice Barrès, citado en La patria lejana, de Juan Pablo Fusi.)

Recortes de Prensa   Página Inicial