AGLI

Recortes de Prensa    Jueves 21 Agosto 2008

Exabruptos nacionalistas
Miguel A. Taboada comenta el negocio que ha emprendido la empresa Salph Multimedia al emitir el Documento Nacional de Identidad Catalana. Carece de toda validez y cuesta 11 euros. La iniciativa la han desarrollado antes los nacionalistas vascos.
Amando de Miguel Libertad Digital 21 Agosto 2008

Víctor Pérez Velasco ("Ciudadano Pérez") hace un diagnóstico tan sincero como polémico de lo que representan hoy en España las lenguas que no son el castellano: "especialmente en nuestros días, cuando se pronuncia la palabra referida a un idioma local, catalán, vasco o gallego, se representa una imagen mental o símbolo que representa a esas lenguas, muy alejada de la neutralidad. Hoy , para muchos españoles, estas lenguas están comenzando a tener asociaciones emocionales o connotaciones psicológicas negativas. Esto es debido a que los políticos nacionalistas no defienden "la cosa" idiomática en sí, sino otros mensajes asociados o imágenes mentales que ya sí se perciben con nitidez, por ejemplo:

a) Estos idiomas se presentan asociados con un rechazo, más que una diferenciación, del castellano o idioma común.

b) Asociados a una estrategia de incompatibilidad, el idioma local excluye al idioma común.

c) Además, se refuerzan con políticas de privilegios para quienes los usen y de extinción o castigo para quienes lo omitan.

d) También recurren a su imposición intolerante en políticas de educación contraviniendo la carta de los Derechos Humanos.

e) Esconden un proyecto de secesión y rezuman antiespañoliadad e ilegalidad.

Don Víctor comenta que la política actual de los nacionalismos "supera las políticas lingüísticas más feroces del franquismo que todos hemos criticado y repudiado". El efecto no deseado de esa acción es que "los nacionalistas consiguen que, para una mayoría de españoles, esas lenguas [que no son el castellano] comiencen a ser impopulares, llenas de connotaciones negativas y, como reacción de desquite, incluso resulten rechazadas". Tal vez sea ése el objetivo de lo politiquillos provincianos, pero en cualquier caso, sus políticas lingüísticas no ayudan ni a sus lenguas locales, ni a la convivencia, ni a minar la salud del idioma común, fuerte de por sí. Es lamentable esa política nacionalista que "solo beneficia a ellos [los que la proponen] en su búsqueda de votos y perpetuación en el poder, porque para ellos son simples instrumentos políticos, más que vehículos de comunicación y creación de cultura". Sí, señor.

José Antonio Martínez Pons me envía esta preciosa crónica de nostalgia: "He pasado unos días en mi Mallorca. Entre otras cosas he constatado una vez más lo lejos que están los políticos del pueblo, sin embargo me ha preocupada que los jóvenes, los pocos que lo hacen "hablan catalán" con un acento muy alejado de nuestros acentos de toda la vida. Me da pena. Yo nunca hablé catalán, en todo caso, lo escribí pero siempre hablé mallorquín y no conozco a nadie de mi generación que pensara que hablaba en catalán, y mucho menos, se sintiera catalán (creo que el último "català de Mallorques" de que hay constancia histórica fue Ramón Lull, o Llull). Otro detalle que me llamó la atención es que en los aledaños del Santuario de Lluch hay unos azulejos en lo que aparece un mapa de los "països catalans" con Mallorca decorada con las barras y un cinta en torno en que se lee "Un poble, una llengua, una cultura" con el casco del "Rei En Jaume" sobre un escudo con las barras.

Inmediatamente me vino a la mente aquello de eine fuhrer, eine volk etc.. a unos metros del azulejo, en el interior de la basílica hay una pequeña dependencia donde se recuerda a los santos mallorquines, empezando por el citado Lull, fray Junípero y unos cuantos seglares y religiosos asesinados durante la guerra civil en Madrid y Barcelona, esperemos que no le entre a alguien la fiebre memorial histórica y los elimine".

José Antonio Martínez Pons relata una observación interesante de sus vacaciones por Navarra: " Este fin de semana he estado en Pamplona. No voy a comentarle temas lingüísticos, tiempo habrá, sino algo que me llamo la atención. En la zona vieja hay múltiples tiendas de recuerdos, donde además de las boinas rojas y el pañuelito sanfeminero, hay laburus, pines vasco-navarros, etc. En una de las tiendas había un estatuilla de unos 15 cm. de altura representando a un combatiente de la guerra civil, con sus máuser en la mano, su boina y una ikurriña al hombro. Por supuesto no estaba la contrapartida del requeté. ¿Hasta este punto se ha llegado a tergiversar la historia? Los navarros, incluso los vasco parlantes, sin apenas excepciones estuvieron del lado nacional desde el primer día, los gudaris eran el enemigo y lo batieron pero que bien batido, ¿o no? Pues al final resultará que las brigadas navarras de Mola no eran tales, eran moros disfrazados o a lo sumo, mercenarios italianos que habían venido a los sanfermines".

Comento que, al paso de las cosas en la vida pública española, la última guerra civil (1936-39) dejará de serlo en el recuerdo colectivo al desaparecer uno de sus bandos, el nacional. Ironías de la pequeña historia. En su día fui condenado por un consejo de guerra al poner yo por escrito que la guerra civil fue realmente una guerra civil y no una cruzada.

A propósito del nacionalismo catalán, Miguel Ángel Blasco López (Zaragoza) comenta que "El gentilicio catalán precedió en varios siglos a la aparición del topónimo Cataluña. El gentilicio deriva del término francés o provenzal chatelain, o sea, señor del castillo, que es lo mismo que castellano. De ahí que el significado de Cataluña sea País de castellanos". Anticipo la que le va a caer a don Miguel Ángel.

Miguel A. Taboada comenta el negocio que ha emprendido la empresa Salph Multimedia al emitir el Documento Nacional de Identidad Catalana. Carece de toda validez y cuesta 11 euros. La iniciativa la han desarrollado antes los nacionalistas vascos con el EHNA, el carné de identidad eusquérica. Por cierto, en las últimas elecciones Arnaldo Otegui votó exhibiendo el EHNA, no el DNI. Así de chulo es el morrosko.
Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

José Antonio Amado:
"Los problemas reales de Galicia se escamotean tras el humo identitario"

Christian Rubio Periodista Digital 21 Agosto 2008

José Antonio Amado, una de las voces más autorizadas sobre política lingüística en España, ha reflexionado sobre los intentos de los separatismos por imponer el monolingüismo en varias comunidades autónomas, en especial en Galicia. "Un decreto de mínimos es un engendro que suprime la libertad de la gente de utilizar una lengua u otra", asegura. El secretario de la Mesa por la Libertad Lingüística de Galicia espera que se impulse la "naturalidad" de los ciudadanos sin "ninguna otra constricción, promoción o despilfarro".

El BNG pretende “galleguizar” la medicina, reclamando que las circulares y los prospectos de los medicamentos sean traducidos al gallego ¿Qué le parece esta iniciativa?

Se trata de ahondar en un problema que no existe. La asistencia sanitaria que se presta en Galicia puede tener problemas, pero desde luego, no ese, ni en primer lugar ni en último: simplemente no existe. Salvo, tal vez, en psiquiatría: nosotros lo hemos llamado 'linguomanía', y es grave, aunque sólo afecta a políticos.

No me refiero a la cuestión meramente documental: las 'circulares', si emanan de las autoridades sanitarias, no es que vayan a traducirse al gallego: que yo sepa, están todas en gallego, y ninguna en castellano. En cuanto a los prospectos de los medicamentos, todos sabemos que su “traducción” -quiero que conste entre comillas- no les va a añadir inteligibilidad alguna o beneficio alguno para el paciente. Ahora bien: si el mercado lo demanda, no tenemos nada que decir.

Pero el problema es otro: Según hemos sabido, el BNG plantea en el parlamento una “proposición no de ley”, o sea, un enredo inútil que, a juzgar por la respuesta de la Consejera del ramo, consistiría en convertir el supuesto conocimiento del supuesto gallego en una barrera infranqueable para el acceso al ejercicio de la sanidad en Galicia. La Consejera ha respondido, con aparente cordura, que ello no es necesario, porque en la sanidad gallega no existe problema de comunicación, lo cual es muy cierto, y que basta con que el conocimiento del gallego sea un mérito, sin llegar a requisito de acceso.

Desgraciadamente el supuesto conocimiento del supuesto gallego ya es una barrera infranqueable para el ejercicio de cualquier puesto público en Galicia, al menos para los aspirantes. Hoy la Consejera, como es obvio, no habría podido acceder a la carrera sanitaria en Galicia por ese motivo. Accedió en época de mayor libertad. Esa libertad que tuvo ella y los profesionales de la sanidad que hoy ejercen en Galicia desde hace tiempo, la han suprimido los políticos, sin necesidad de tomar en consideración esta nueva ocurrencia propagandística del BNG. No se trata, pues, de oponerse a ella, sino de suprimir el arancel lingüístico que ya imposibilita el acceso al ejercicio profesional en el Servicio Gallego de Salud: aunque las normas hablan de “mérito preferente” -nótese la redundancia-, de hecho, y debido a su ponderación en los baremos, se trata de un mérito excluyente. Y todo sin relación alguna con una sanidad de calidad: sólo para favorecer a quienes ostentan la marca tribal en detrimento de quienes sólo tienen mérito profesional. De esto podrían hablar con más conocimiento los representantes del SATSE-Galicia, un sindicato de trabajadores de la sanidad que han experimentado el arancel lingüístico del que estoy hablando.

Mientras tanto los problemas reales de la sanidad se escamotean al público tras el humo identitario.

La Mesa por la Libertad Lingüística de Galicia y Galicia Bilingüe presentan los mismos principios, pero entre ellas existen pequeños matices de diferencia. ¿Cuáles son?

Yo lo reduciría a uno sólo. El presupuesto de que una parte de la población no es normal y otra sí en función de los respectivos hábitos lingüísticos es moral y políticamente absurdo e inaceptable, y en esto coincidimos todas las asociaciones que nos hemos posicionado contra la linguocracia.

Nosotros no creemos que las diferencias idiomáticas entre el gallego o español privativo de Galicia y el español común a toda España justifiquen desdoblar las aulas para impartir una educación separada a una supuesta comunidad de gallegohablantes y a otra supuesta comunidad de castellanohablantes. La comunidad de hablantes es la misma en la realidad. Creemos que el profesor ha de impartir clase en la lengua o lenguas oficiales que su criterio profesional dicte en función de la composición del aula y de los objetivos pedagógicos, en interés de sus alumnos, con total naturalidad, sin que ningún decreto o mandato de la autoridad interfiera en la libre opción lingüística entre dos lenguas oficiales. Nuestra propuesta no entraña coste ni demora algunos para su puesta en práctica: se trataría de derogar las normas que llamamos linguocráticas o basadas en discriminaciones y prohibiciones por razón de lengua.

La propuesta de Galicia Bilingüe en este aspecto exige una organización para, al menos, evaluar los contingentes de alumnos de cada preferencia lingüística y organizar los cuerpos docentes conforme a esa evaluación, lo que, en el fondo, remite la solución del problema a la misma Administración linguocrática que tanto ha colaborado a su creación.
Y a esto se reduce la diferencia, aunque unos y otros querríamos matizar mucho al respecto.

Por lo demás, en una sociedad pluralista es natural que ante los problemas, incluso ante problemas tan artificiales y absurdos como este, creado, en nuestra opinión, casi enteramente por los políticos, haya distintos matices, propuestas y proyectos, ninguno perfecto, cada uno con sus costes o inconvenientes. Se trata de buscar lo más compatible con la libertad individual al mínimo coste, y es natural que haya percepciones distintas al respecto, aún sobre la base de una critica radical compartida del modelo linguocrático vigente.

¿Es compatible la defensa del castellano con la promoción de la cultura y la lengua gallega?

Nosotros hemos superado ese lenguaje. La "defensa del castellano" nos parece un sintagma absurdo cuy significado se nos escapa. Algo así como 'la defensa de los decimales, de los números primos' o cualquier otra bobada semejante. El lenguaje nos condiciona, y deberíamos huir de significantes cargados de absurdo. En cuanto a la promoción de cualquier lengua, nos parece una estafa al contribuyente que, como he dicho, acaba en coacciones diversas y en diverso grado al ciudadano. De hecho, antes de que hubiese eso que se llama promoción del gallego -y que encubre un robo continuado, masivo e incalculable- éste tenía mucha mejor salud, por utilizar un lenguaje figurado que criticamos. Había producido obras que han pasado a la historia de la literatura universal; después no. La normalización coactiva lo ha degradado a esta jerga burocrática que ahora padecemos.

¿Qué decretos impiden la libertad lingüística en las distintas autonomías donde se genera esta controversia?

Hay un modelo prototípico, el catalán, que se concreta en una ley de normalización lingüística y varios decretos que la desarrollan. En Galicia esta ley es ya antigua, de 1983, y aunque fue tolerable hasta el primer “decreto de mínimos”, el 247/95, la libertad residual ha desaparecido con el 124/07. La situación es muy parecida en Baleares, y tiene peculiaridades notables en otros territorios asolados por la linguocracia, como el País vasco, Navarra. Creo que notablemente menos en Valencia.

Un decreto de mínimos es un engendro que suprime la libertad lingüística en un territorio en que hay dos lenguas oficiales, al reservar para una de ellas, con exclusión de la otra, es decir, de la libertad de los hablantes, una serie de materias. El decreto gallego, el 124/07, impone a profesores y alumnos, en sus manifestaciones oral y escrita, el uso del gallego, es decir, prohíbe el castellano, en todas las materias troncales, excepto otras lenguas, y esta reserva tiene el carácter de mínimo. Si excluimos las lenguas, las materias troncales ocupan no menos de dos tercios del horario lectivo, y las restantes también podrán impartirse en gallego -lengua docente- con la simétrica obligación de los alumnos -lengua discente- de emplearlo en ese caso. Ello posibilita la supresión de la posibilidad de utilizar el español, lengua de cientos de miles de alumnos, en la práctica totalidad del horario lectivo. El decreto gallego fue falsamente publicitado, y estúpidamente asumido por los medios de comunicación, como “del 50 %”. Poco importaron los esfuerzos de las asociaciones por aclarar las cuentas o por subrayar el aspecto cualitativo: no es lo mismo imponer una lengua en todas las asignaturas troncales que en otras como educación artística o física en que intervienen otros lenguajes.

¿Hay que defender la lengua o los hablantes de esa lengua?

No hay ninguna duda. En realidad lo que hay que hacer es respetar la libertad de la gente, Porque la cooficialidad de ambas lenguas debería implicar dos reglas básicas, absolutas y suficientes: libertad e igualdad, y ninguna otra constricción, promoción o despilfarro.

¿Cómo valora la actuación del Gobierno con los nacionalistas en este tema?

El Gobierno central ha estado ausente por completo en los problemas que los nacionalismos han ido creando en las comunidades autónomas con lenguas regionales, si descontamos el insuficiente recurso de inconstitucionalidad contra la ley de nromalización gallega. Las razones son varias, como la interpretación errónea de la distribución constitucional de competencia. Pero el mayor problema ha sido la atribución de la competencia plena sobre educación a las comunidades autónomas. Ha desaparecido el sistema educativo español, simplemente. Si una comunidad autónoma tiene la competencia plena sobre educación, la va desarrollando sin más consideración que la miopía de los intereses políticos de quien la gobierna en ese momento, y los nacionalistas de todos los partidos han competido por la imposición del modelo más identitario. El Gobierno central ha omitido enteramente una competencia constitucional muy importante, el desarrollo y actuación de la Alta Inspección educativa, que en ningún momento ha sido operativa.

Por desgracia, la política nacional ha seguido el modelo partidario, declaradamente confederal en el caso del partido que más tiempo lo ha ejercido (PSOE), sin que el otro (PP) haya contado con la voluntad o el consenso para revertir esa dinámica, a la que parece haberse resignado definitivamente, aparte de sus propias contradicciones, y de haber contribuido desde el gobierno de algunas comunidades autónomas como Galicia y Baleares a esa misma degradación confederal en la que parece definitivamente sumido. De todo ello resulta la renuncia del gobierno de España a la igualdad de derechos de todos los españoles, a la unidad del mercado de trabajo -y no sólo de trabajo-, a la unidad de la función pública, y, en definitiva, como se está viendo, a otros bienes de la ciudadanía de un estado democrático de derecho, en favor de un engendro jurídico-politico del que no hay parangón en el mundo. Una originalidad muy costosa, a la que los ciudadanos no nacionalistas no acabamos de verle ventaja alguna.

Aquel otro José Montilla
VALENTÍ PUIG ABC 21 Agosto 2008

JOSÉ Montilla hace un uso explícitamente accidentalista del poder. Las formas son siempre accesorias; el poder es el valor definitivo. Tuvo tiempo para aprenderlo al ir aterrizando desde la izquierda más radical hasta el aeropuerto europeísta y confederalizado del PSC-PSOE. La tesis fundacional del socialismo catalán en la transición era muy descarnada: el PSC ponía la cúpula bruñida y el PSOE la mayor cantidad de votos. Funcionó, incluso en Gerona. Políticamente, Montilla y los suyos -los llamados «capitanes»- sufrieron no pocas humillaciones por parte de las mentes preclaras del PSC, gente de mucha bibliografía y poco afán de acción. Gradualmente, como una termita implacable e inasequible a la incomodidad estratégica, Montilla fue marcando terreno con paciencia solo comparable a su tan parca expresividad. Actualmente preside la Generalitat, controla las diputaciones y los grandes ayuntamientos, la totalidad de medios de comunicación públicos y tiene la complicidad de no pocos medios privados. Desde luego, lo que decía sobre la sociedad catalana siendo alcalde de Cornellá de Llobregat no es exactamente lo que dice ahora. Si antes daba la impresión de conectar con algunas mutaciones sociales que el pujolismo institucionalizado ya no percibía, hoy permanece tan blindado ante los tropismos de la sociedad que parece considerar una minucia lo que ha significado el abstencionismo en el referéndum del «Estatut».

Para el PSOE, Montilla era uno de los suyos, el hombre que iba a solucionar el ovillo enmarañado por el maragallismo. Contribuyó a la ascensión del zapaterismo después de ser del jacobinismo borrellista . Zapatero aceptó a ciegas el nuevo «Estatut» del pacto del Tinell. Se le permitió a Montilla que liquidase a Maragall, puso en el podio a Carmen Chacón, dio su aval a una política lingüística que iba en contra de los intereses de sus electores más fieles por no hablar en términos de España entera. Montilla ha convertido el PSC-PSOE en una maquinaria de poder sin líquido de frenos: lo que no tiene es un horizonte salvo el poder por el poder. Ha fagocitado al PSC, cuyo único superviviente en activo es precisamente el consejero Castells, el hombre que agita los componentes de la tributación autonómica y amenaza con no votar los presupuestos del Estado, con esa ciclotimia que fue propia de Maragall y que comparten casi todos los intelectuales de la izquierda en Barcelona. Llegar, ocupar, permanecer: la finalidad poco importa. Montilla no es un frívolo pero no le hace ascos a la introducción subrepticia de la bilateralidad en el marco constitucional de España. Eso queda muy lejos de la noción socialista de solidaridad territorial.

¿Es ese el mismo Montilla que tanto criticaba la política lingüística del pujolismo y el esencialismo del nacionalismo catalán? El lío que ha organizado en el conjunto de España acaba de tener por primer entreacto la contrapartida cedida por Zapatero a ICV -un solo diputado eco-comunista- para no tener que afrontar en la Carrera de San Jerónimo el gravísimo asunto de la financiación autonómica. Algo caro ha salido evitarle a Zapatero una comparecencia parlamentaria. Habilidad costosísima por parte del presidente del Gobierno mientras en las filas más adultas de su partido se escuchan comentarios de grosor. El sistema de estabilizadores entre el PSOE y el socialismo catalán han sido anegados por una marea de difícil retrogresión. «Cataluña no puede tensionar las costuras del Estado», dice el socialista Pérez Touriño. Poder quizás no pueda, pero lo hace sin reparo alguno.

A la CiU de Artur Mas -ya trasquilada por Zapatero durante en barullo estatutario- no se le ocurre otra cosa que alinearse con el tripartito reivindicando la financiación autonómica y si hace falta el concierto económico, después de décadas de atribuirse un buen trozo de aquella tarta que llamábamos gobernabilidad. Un Pujol que siempre, desde el último gobierno de González, defendiera a Solbes ahora sale sumándose a la glorificación de Castells. El victimismo se ha reestructurado como cartel. Hay quien aliña de nuevo las viejas ensaladas de la «sociovergencia». La ciudadanía catalana está en las playas, con cierto desconcierto y con creciente pasividad. Quién sabe hasta qué punto la tirantez entre la Moncloa y la Generalitat tiene ciertos componentes de apaño teatral. Desde luego, el episodio es poco serio, como hubiese comentado hace unos años aquel otro Montilla.
vpuig@abc.es

Trilingüistas
FERNANDO DELGADO La Opinión 21 Agosto 2008

No se puede decir que sea fácil la convivencia de dos lenguas, a juzgar por lo que pasa aún en España, un país en el que Rajoy tiene que salir en defensa del castellano, para evitar que se lo meriende el catalán, mientras Montilla se ve obligado a salir en defensa del catalán porque no le deja sitio el castellano. Y eso sin contar la preocupación que debe tener Rosa Díez por el poco espacio que el euskera le deje al castellano en el País Vasco. Algunos intelectuales han tardado en darse cuenta de que ese no es un problema cultural, sino político, y se quejan de haber caído en una trampa al firmar un manifiesto a favor del castellano, pero otros sabían muy bien de qué se trataba y lo firmaron precisamente porque las lenguas y la política no son ajenas y al parecer se necesitan. Pero los que se preocupan por una lengua u otra, o por dos a la vez, están fuera de onda, superados ya por un acontecimiento. El acontecimiento en cuestión se ha producido en Valencia, donde después de la acabada discusión sobre si la lengua propia se llama catalán o valenciano, y resuelta la convivencia de esa lengua con la castellana, que es la que más se habla en su televisión autonómica, han decidido crear el Plan de Extensión del Trilingüismo, llamado Petrix (prohibido reírse por ridículo que parezca), para contar con una red propia de colegios públicos en inglés en los que la mayor parte de las asignaturas se impartan en la lengua de Shakespeare. La iniciativa valenciana no debe ser ajena al espíritu del nuevo PP del nuevo Rajoy si se tiene en cuenta que Rajoy ha pasado de defender el castellano, que eso lo debe haber dejado en manos de Rosa Díez, para defender un derecho indiscutible: el de que cada uno hable la lengua que le dé la gana. En realidad, a lo que aspira Rajoy, que en su inexistente pasado llegó a defender el chino, es a una sociedad políglota. Y en ese sentido, su gobierno valenciano es menos atrevido: aspira solamente al trilingüismo. Es decir: a que el inglés entre en los barracones donde por el momento se enseña en valenciano y castellano únicamente. Pero en
barracones.

Y APARTE.- Para el poeta romántico canario, Nicolás Estébanez, la patria era la "dulce, fresca e inigualable sombra" de un almendro. Para Rainer María Rilke, la infancia. Y creo que era Octavio Paz el que defendía que su patria era su lengua. No digo que para el PP la patria fuera sólo la lengua común de los españoles, pero sí una parte importante de ella: la hizo un instrumento político, sobre todo en Valencia y Cataluña. Sin embargo, ahora, que trata de resolver el problema del bilingüismo con el trilingüismo, debe haber superado ya la cuestión patriótica para meterse en el libre mercado de las lenguas y que unas y otras se defiendan en una competencia cada vez mayor. Tiene especial mérito que esa tarea se emprenda en tiempo de crisis económica, yendo incluso en detrimento de los muchos eventos festeros que en Valencia se dan, y sin tener en cuenta las carencias de las escuelas valencianas. El gobierno británico, una vez repuesto de la sorpresa, tendrá que decidir si condecora al nuevo Partido Popular de Rajoy o agradece a José María Aznar, profesor en lengua inglesa, que haya inculcado a los suyos tanto amor por una lengua foránea.

Detrás de los dineros
En plena crisis económica, con los ingresos públicos a la baja y con las administraciones autonómicas y locales más dependientes que nunca del reparto, quedó claro que Zapatero no iba a cumplir su Estatuto.
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 21 Agosto 2008

Primero hubo una larga, profunda y exhaustiva campaña: España nos roba, España nos expolia, Cataluña no levanta cabeza asfixiada por injustas obligaciones con "el sur". Se acabó lo de "el sur también existe". Adiós, Serrat; adiós, Benedetti. Fue una campaña como sólo sabe montarla el magma nacionalista, la sustancia espesa que conforman, antes que los políticos, periodistas y profesores, empresarios acostumbrados a resolver sus problemas tratando con el poder, ganapanes a cargo de "entidades" artificiales consagradas a las más variopintas causas, juventudes de partidos que van adoptando el aspecto de las fuerzas de choque, economistas estrella y estrellas de dudosa economía. Lo de siempre. Fue una obscenidad de victimismo, doblemente deprimente por llegar cuando creíamos que con la marcha de CiU se había erradicado al menos ese recurso exasperante. ¡Qué va!

Después llegó algún análisis sereno. Parecía posible un compromiso, toda vez que ciertas voces del magma reconocían lo evidente: el modelo de Aznar había sido enormemente más satisfactorio que la indefinición zapatera. Efectivamente, el sistema debía transformarse, adaptar la financiación a realidades demográficas y a niveles competenciales que poco se parecían a los que todavía se tomaban como base de cálculo. Además, era cierta una queja, no sólo catalana: nada justificaba que la nivelación de las comunidades diera como resultado que Madrid, Baleares, Cataluña, La Rioja o Valencia partieran de unos recursos por habitante situados en la media o por encima de ella antes de la nivelación para caer después por debajo de ella. Paralelamente, Montilla y varias comunidades del PP se declaraban a favor de garantizar los servicios esenciales a cualquier comunidad, entendiendo por servicios esenciales algo poco discutible: salud, educación y servicios sociales.
Y justo entonces irrumpió en escena lo más lerdo del nacionalismo, desbaratándolo todo. Un concejal comunista ofendió groseramente a los extremeños y un ex diputado independentista remató la faena. Vuelta al griterío, a la imposibilidad de tratar el modelo de financiación autonómico en sus términos. Otra distorsión mucho mayor, aplazada en el tiempo, aparecía simultáneamente. En plena crisis económica, con los ingresos públicos a la baja y con las administraciones autonómicas y locales más dependientes que nunca del reparto, quedó claro que Zapatero no iba a cumplir su Estatuto. Ello podía derivar en un abierto enfrentamiento Generalidad-Gobierno central y, paralelamente, en el fin del matrimonio PSC-PSOE. ¿Podía realmente? Pues en realidad, no. Tales guerras no resuelven el problema de la caja vacía. Por eso el PSC se ha replegado en silencio y, de algún modo que ya descubriremos, ha conseguido que el coste interno de la "claudicación" lo asuma ICV.
Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Financiación autonómica
Trile de tercera
Parece mentira que estos comunistas catalanes, tan listos, tan patriotas y tan ecologistas, hayan picado y vayan a ser las enésimas víctimas de las triquiñuelas de Zapatero.
Emilio Campmany Libertad Digital 21 Agosto 2008

Mientras España se viste de luto para llorar a las decenas de muertos calcinados en la pista de Barajas, nos enteramos de que Zapatero se librará de tener que comparecer ante el Congreso de los Diputados para explicar cómo va a resolver el sudoku imposible de la financiación autonómica en el que, por mucho que quiera, nunca podrá cuadrar los privilegios del Estatuto de Cataluña con la igualdad de todas las Comunidades Autónomas.

Los muy catalanistas de ERC y CiU se quejan de que los también catalanistas rojiverdes de Iniciativa han retirado una petición de comparecencia que Zapatero habría tenido que atender porque todos la iban a apoyar. Pero luego se han negado a votar la que, con la misma finalidad, había presentado el PP. Total, que Zapatero no tendrá que explicar lo inexplicable gracias a que los más interesados en conocer sus explicaciones, unos por acción y otros por omisión, han preferido liberarle por ahora de hacerlo.

Es un secreto a voces que a los Joanes de Iniciativa, al diputado Herrera y al consejero Saura, se les ha prometido algo más concreto que el vago compromiso de resolver el sudoku dentro de tres meses. Y no es imposible que algo similar se haya hecho con ERC y CiU para que no respalden la petición del PP. Ahora, lo seguro es que, sea lo que sea, Zapatero no lo cumplirá.

Lo ha hecho una y otra vez. La maña consiste en conseguir que el otro le dé hoy algo a cambio de la promesa de dar él mañana otra cosa de igual o superior valor. Naturalmente, cuando el mañana llega y ya nadie le puede privar de lo que se le dio, el taimado leonés escurre el bulto y de un modo o de otro se libra de cumplir lo que prometió.

Zapatero juega con una ventaja. Como se trata de acuerdos que no interesa que la opinión pública conozca, es necesario posponer el cumplimiento de lo que a una parte incumbe para evitar que se haga patente el mutuo condicionamiento al que se sujetan las dos obligaciones. Y Zapatero siempre se las apaña para que le toque a él gozar del privilegio de aplazar el cumplimiento de lo que le corresponde.

El presidente ha empleado con éxito este truco con Rajoy, con Maragall, con Mas e incluso con Montilla. Con todos le ha salido bien. La única que supo no caer en la trampa fue la ETA, a la que pidió que entregara hoy las armas a cambio de darle mañana la autodeterminación. Los terroristas, que son asesinos pero no tontos, no picaron y se limitaron a ofrecer un alto el fuego indefinido, que revocaron cuando se dieron cuenta que Zapatero no cumpliría lo que les prometió porque tendría para él un coste electoral inaceptable.

Parece mentira que estos comunistas catalanes, tan listos, tan patriotas y tan ecologistas, hayan picado y vayan a ser las enésimas víctimas de las triquiñuelas de Zapatero.
Decía Andreotti que en la política española manca finezza. Falta algo más que eso.

ZP o la política del día a día
Lorenzo Contreras Estrella Digital 21 Agosto 2008

El zapatero aparentemente dispuesto a comparecer en sede parlamentaria para explicar su política financiera con las Comunidades Autónomas sobre todo tras el problema creado por la inconstitucionalidad añadida del Estatuto de Cataluña, ha logrado eludir ese compromiso mediante el soborno político y económico de ICV, uno de los socios del tripartito que gobierna Cataluña. Y lo primero que reclama una consideración, aparte de las conveniencias que ha dictado el oportunismo político, es el escandaloso proceder del presidente del Gobierno cuando demuestra que para él lo esencial es la política del corto plazo. En efecto, lo que más le acucia es la tentación o la necesidad de ganar tiempo. Ahora, con la compra de ICV a través del conseller catalán de Interior, Joan Saura, y del parlamentario Joan Herrera, consigue un respiro de tres meses, que es el plazo “acordado” para pactar la financiación de Cataluña, la más apremiante de todas las financiaciones que hacen cola y la que de manera más elocuente refleja, con la bilateralidad de fondo Generalitat – Gobierno, la violación de la ortodoxia constitucional.

Violación porque se confirma el avance (léase retroceso) hacia un confederalismo “de facto” que anticipa en realidad el separatismo venidero. De momento, el espectáculo de un ZP bailando al son de la peor melodía política, se ha borrado del inmediato horizonte. El presidente lanza por delante a Solbes para el pim – pam – pum de la sesión parlamentaria, del mismo modo que se ha servido de la vicepresidenta Fernández de la Vega para perpetrar un soborno político, cuyo coste se mide en cientos de miles de euros según las estimaciones que han empezado a circular. Estos dos personajes van quemándose proporcionalmente en la hoguera política que Zapatero atiza sin escrúpulos, sin que le importe el combustible que emplea. Su norma de usar y tirar tiene precedentes si recordamos el trato que dispensó a colaboradores tan directos como Caldera, Jordi Sevilla, López Aguilar y algunos otros. Por cierto, ¿cómo se han pagado los servicios de Trinidad Jiménez, a la que se ha reservado un futuro gris mientras comienza el peligroso esplendor de las Bibianas y las Leires Pajines? Peligroso para ellas, claro está. ZP no es de fiar para nadie.

Uno de los aspectos más llamativos y curiosos de la trayectoria del presidente del Gobierno en línea con el día a día que conforma su táctica en el arte de durar como sea, es su desprecio e ignorancia del futuro. A su personalidad se le puede aplicar la famosa letrilla del “ande yo caliente y ríase la gente”. Lo malo para él es que esa risa puede llegar a producirse, aunque será imposible evitar que “lo caliente” le acompañe algunos años.

Da la sensación de que no le inquieta el callejón sin salida que inevitablemente le espera al final del actual mandato. En s u paseo tambaleante por el poder involucra a instituciones como el Tribunal Constitucional o el Consejo General del Poder Judicial. El primero tiene que pronunciarse nada menos que sobre la legalidad del Estatuto de Cataluña. Pero antes de que ese dictamen se produzca, Zapatero ya ha fortalecido con su pacto financiero la viabilidad de su inconstitucionalidad, creando así el perfil de un posible fraude de ley.

El hombre que llegó a formular la famosa teoría de que la nación es un concepto discutido y discutible, pasará a la historia como el peor doctrinario – si cabe llamarlo así - que podía esperar la Constitución de 1978, y con ella el conjunto de sus fabricantes, también llamados “padres” por no decir padrastros. Lo que éstos no habrían esperado en medio de sus cambalaches es que un personaje inopinado habría de pervertir el texto con la hipocresía fernandina de pretender ser su mejor intérprete.

La Consejería de Sanidad rectifica
Xoán Xulio Alfaya Periodista Digital 21 Agosto 2008

La iniciativa paranoica de los diputados Bieito Lobeira y Cristina Ferreiro ha fracasado. Estos dos redentores de la Nazón de Breogán presentaron una proposición no de ley en el parlamento gallego para reclamar una nueva normativa que obligue al personal sanitario de Galicia a conocer y hablar gallego y que éste sea eliminatorio en las ofertas públicas de empleo.

La conselleira de Sanidad, María José Rubio, ha dicho hoy que el idioma gallego no es la "única base" en el baremo para el acceso profesional al Servicio Gallego de Salud (Sergas), aunque reconoció que añade puntuación. "Cuando vamos al médico queremos una buena atención al margen de la lengua, eso es lo prioritario", dice la conselleira. Lógico, normal y sensato, es decir, lo contrario de la absurda propuesta de los nazionalistas, aunque todo depende de las proporciones que adquiera esa "puntuación añadida" por dominar el gallego.

María José Rubio reconoció lo obvio: el sistema público sanitario de Galicia tiene que incorporar a profesionales de fuera de la comunidad y el desconocimiento del idioma no puede ser una dificultad para ello. "La lengua no es una barrera para atender a los ciudadanos de nuestra comunidad", dijo.

Esperemos que la "puntuación añadida" por el conocimiento del gallego no se convierta en un nuevo despropósito. La conselleira dio una de cal y otra de arena, pues si bien dejó claro que para el Sergas lo fundamental es la formación y el conocimiento de los médicos, también afirmó que expresarse en la misma lengua que el paciente ayuda a mejorar la atención, como si hubiese algún gallego que no vea la TV, no escuche la radio o no lea el periódico en español.

Comparada con las pretensiones de los nazionalistas que exigen el conocimiento del gallego como requisito igual de obligatorio que haber obtenido el título de licenciado en Medicina, la postura de la conselleira es sin duda mucho más moderada y por ello ha encontrado el apoyo de los profesionales.

Esperemos que la sensatez no sólo dure, sino que vaya a más.

Burla consumada
Editorial ABC 21 Agosto 2008

LA mayoría de ocasión formada por el PSOE y algunas minorías consumó en la sesión de la Diputación Permanente del Congreso de los Diputados el blindaje del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quien finalmente evitará dar explicaciones por el caos de la financiación autonómica. Zapatero esquiva el control democrático del Congreso de los Diputados no por falta de iniciativa que lo permitiera, porque el Partido Popular mantuvo la suya, sino por el absurdo empecinamiento de otros grupos de no apoyar la propuesta popular, después de que Iniciativa por Cataluña retirara su petición de comparecencia. Las minorías han vuelto a desnaturalizar el sistema parlamentario y a comportarse como comodines del Ejecutivo, renunciando a facilitar su control, a pesar de que algunas como CiU ó ERC estaban de acuerdo con la presencia de Zapatero en el Congreso. Mientras la prioridad de estos grupos sea hacer de oposición a la oposición, la función parlamentaria de controlar al Ejecutivo estará falseada por los intereses tácticos que tengan en cada momento. La consecuencia es que el Gobierno se dedica a sobrevivir día a día, conformándose con no dar la cara en el Parlamento y aplazando los problemas gracias a pactos de simulación facilitados por unas acomodaticias minorías. Es cierto que la Diputación Permanente rechazó ayer comparecencias -de la vicepresidenta primera y de otros ministros, excepto de la habitual Magdalena Álvarez- que no tenían la urgencia propia que requiere el recurso a este órgano parlamentario. Pero tales peticiones habrían sido impertinentes con este criterio si existieran posibilidades de que fueran admitidas durante el periodo ordinario de sesiones, cosa que no ocurre fácilmente.

El Gobierno que elude al Parlamento elegido por las urnas no es más fuerte, sino más precario y vulnerable, porque, como el de Zapatero, hipoteca su estabilidad con votos oportunistas. Además, los ciudadanos toman buena nota de las actitudes de sus políticos y distinguen entre quienes asumen sus responsabilidades y quienes las evitan. La situación actual de España es incompatible con un Gobierno esquivo y temeroso. Requiere fortalecimiento institucional y generosidad política, pero Zapatero no quiere lo uno, porque rehuye cuanto puede el control parlamentario; ni lo otro, porque no quiere asumir el liderazgo que demandan la crisis económica y la discordia autonómica. El Gobierno tampoco gana tiempo escondiendo a Zapatero y dando cambiazo al Congreso con el vicepresidente económico, Pedro Solbes. Nada hace pensar que en los próximos meses la situación de crisis económica, telón de fondo del enfrentamiento entre gobiernos y autonomías, vaya a dar un respiro al Ejecutivo socialista. Mientras Zapatero se esconda, autocomplaciéndose con llevar el enfrentamiento a los socios del tripartito catalán y por arañar unas semanas a unas comparecencias que serán inevitables en las sesiones de control, el país perderá un tiempo precioso para adoptar medidas de recuperación y confianza.

Caffarel: “El español es un idioma de futuro y no peligra en absoluto”
La directora del Instituto Cervantes ha dicho que hablan español 440 millones de personas en el mundo, y que es la segunda lengua internacional tras el inglés
Es una de las “escasísimas lenguas que está creciendo en el mundo ” y ha señalado que esto es “sinónimo de prestigio cultural y económico”
EFE Santander Estrella digital 21 Agosto 2008

Carmen Caffarel, directora del Instituto Cervantes, ha dicho este miércoles que el español “es un idioma de futuro y no peligra, en absoluto”, y ha pedido que se tenga “muy claro” que el idioma es “el mejor patrimonio de España”, tanto a nivel cultural como económico. En su intervención en el curso “¿Quién paga la cultura? Del canon digital a la industria del español”, que se desarrolla esta semana en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), Caffarel ha explicado que las cifras corroboran el futuro del español, ya que este idioma lo hablan ya 440 millones de personas en el mundo, es la segunda lengua de comunicación internacional tras el inglés y la tercera más utilizada en internet.

La directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, ha recordado que el español es una de las “escasísimas lenguas que en el mundo está creciendo” y ha señalado que también es “sinónimo de prestigio cultural y económico”.

Caffarel ha reconocido que el español no sólo debe aumentar “en cantidad, sino en calidad y especificidad” y, en este sentido, ha destacado la apuesta del Instituto Cervantes por ofrecer la formación adecuada en cada uno de los 77 países donde tiene centros.

Nuevos centros Cervantes en el mundo
La directora del Instituto Cervantes ha resaltado también la apertura de la institución a continentes en los que hasta ahora no tenía presencia, como Asia y Oceanía, donde ya cuenta con centros en Australia, China y Japón y va a inaugurar otros en Nueva Delhi y en Seúl.

La institución va a ampliar su presencia a los países del África subsahariana, con la inauguración de un centro en Senegal, y prevé también el próximo año abrir otro en Kiev y San Francisco (EEUU).

Respecto a Estados Unidos, Caffarel ha adelantado que también se intenta abrir, “si los Presupuestos Generales del Estado lo permiten”, un centro en Los Ángeles, ya que ha asegurado que la presencia del español en ese país "es un ítem que marca la importancia" de esta lengua.

Unos 45 millones de personas hablan ya español en Estados Unidos y se espera que en 2050 esta cifra llegue a los 100 millones, lo que supone un “gran potencial” para esta lengua, ha opinado Caffarel.

Potenciar el español fuera del país
La directora del Instituto Cervantes ha recordado que por este motivo unos 20 profesores de diferentes universidades, coordinados por Humberto López Morales, han elaborado la Enciclopedia del Español en Estados Unidos, que será presentada en el país norteamericano en septiembre, según ha adelantado.

Caffarel ha explicado que esta enciclopedia destaca “el valor del español en Estados Unidos” y ha asegurado que dará “unas sorpresas muy gratas” sobre la utilización de este idioma por los norteamericanos.

El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, quien también ha intervenido en el curso, ha coincidido con Caffarel en que “hay que sacar mucho mayor rendimiento” al español, que ha asegurado que es “el mayor patrimonio que tiene España”.

Revilla ha considerado que el español va a ser “el gran motor del país”, ya que “ya es la lengua más emergente del mundo”.

En casa del herrero cuchillo de palo
Nota del Editor 21 Agosto 2008

El español está ganando prestigio en el mundo y los españoles que vivimos en las regiones donde lo han declarado lengua impropia ni tenemos prestigio ni derechos constitucionales.

No hay que olvidar, que el manifiesto por la lengua, da por bueno que en los parlamentos autonómicos se hable la lengua regional, por lo que quedamos automáticamente excluídos de participar en ellos o de conocer sobre lo que hacen y nos afecta.

Viejos y nuevos nacionalismos
IMANOL ZUBERO El Correo 21 Agosto 2008

SENADOR DEL PSOE POR VIZCAYA

L a España constitucional y democrática vive, sin duda, un muy fructífero ciclo largo que en este mismo año cumple las tres décadas. Treinta años de desarrollo y consolidación creciente de un espacio jurídico, político y sobre todo social, construido sobre los principios de la libertad y la igualdad. Las grandes cuestiones que a lo largo de su historia han afectado tan dramáticamente a nuestro país -la cuestión social, la cuestión militar, la cuestión religiosa y la cuestión nacional- han encontrado un escenario de abordaje y, si no de solución, sí al menos de arreglo, en el marco de la Constitución de 1978. La construcción de un Estado autonómico avanzado -un Estado federalizable, en palabras de García de Enterría- ha sido fundamental para permitir que España afrontara el último cuarto del siglo XX (siglo tremendo para todo el mundo, sin duda, pero muy particularmente para España) con la esperanza puesta en dejar de ser un país aparentemente condenado a representar una interminable lucha a garrotazos para convertirse en una sociedad razonablemente integrada y cohesionada. Sólo la persistencia empecinada del terrorismo ensombrece gravemente esta realidad.

El sistema autonómico ha permitido -y hasta impulsado- la consolidación de un complejo sistema de gobiernos intermedios (Pérez Díaz) que, al satisfacer los intereses y las identidades societales de grupos territorialmente diferenciados, ha facilitado la aceptación de estos grupos (y especialmente de sus elites culturales y políticas) del Estado constitucional español. Es verdad que con muy distintos niveles de compromiso, pero aceptación al fin y al cabo. Además, el sistema autonómico ha permitido dar cumplimiento razonablemente al artículo 40 de la Constitución, en el que se declara que los «poderes públicos promoverán el progreso social y económico, para una distribución de la renta regional y personal más equilibrada». Cuando se analiza la evolución de los índices de convergencia europea de las distintas autonomías españolas se comprueba que las regiones tradicionalmente más retrasadas han experimentado avances más intensos, siendo más moderada la expansión relativa de las autonomías inicialmente más desarrolladas.

Pero a lo largo de sus treinta años de duración este ciclo largo no ha dejado de verse relativamente desestabilizado, de manera permanente, por una sucesión de ciclos cortos que han introducido incertidumbre y en ocasiones conflicto abierto en el escenario político español. En particular la cuestión (o las cuestiones) nacional ha sido a lo largo de todos estos años ocasión y objeto de tensión y desencuentro. Y seguramente nunca como en el momento actual han sido tan patentes estas tensiones y estos desencuentros, ejemplificados por el denominado plan Ibarretxe.

Sin embargo, coincido con el diagnóstico de José Ramón Recalde de que la «disidencia étnica» ha iniciado en España un proceso de franco retroceso. El desarrollo de la capacidad de autogobierno de las comunidades autónomas ha provocado que, cada vez más, el reivindicacionismo victimista del nacionalismo histórico adquiera caracteres de nacionalismo histérico, perdiendo credibilidad a marchas forzadas. Como señala gráficamente Emilio Guevara: «Más del 90% de los impuestos que pagamos se quedan aquí y los gestionamos nosotros y la mayoría de los servicios y competencias que afectan a nuestra vida están en manos del Gobierno vasco. Vives en un piso promovido por la Administración autónoma, puedes levantarte escuchando Radio Euskadi, llevas a tu hijo a la ikastola, te pone la multa de tráfico un ertzaina, pagas tus impuestos en la Diputación, la asistencia sanitaria la tienes en Osakidetza. Al cabo de un año piensas, ¿en qué me he relacionado yo con el Estado? Y te das cuenta de que es cada cinco años, cuando tienes que sacarte el DNI o el pasaporte».
hora bien: ¿Y si el verdadero problema no estuviera en los nacionalismos históricos y su aspiración a 'superar' el actual marco estatutario y constitucional sino en unos nuevos y paradójicos nacionalismos fiscales surgidos al calor del Estado autonómico? Unos nacionalismos presupuestarios que presionan no tanto para lograr mayores cotas de poder y responsabilidades cuanto para conseguir «el suministro de nuevos y adicionales recursos con que incrementar las potestades de gasto a las que ya se ha accedido, sin acrecer, sin embargo, su propia capacidad para obtener ingresos por fuentes autónomas» (López Aguilar). El actual debate sobre financiación autonómica se está desarrollando desde claves que se compadecen mejor con este nuevo nacionalismo pragmático que con la reivindicación diferencialista de los nacionalismos históricos. El propio presidente de la Generalitat, José Montilla, utilizaba como argumento principal de su reivindicación de una nueva financiación para su comunidad que «Catalunya tiene tantos pobres (según el último informe de Cáritas) como habitantes tiene alguna comunidad autónoma», y ello tras denunciar la naturaleza radicalmente insolidaria del Concierto Económico, modelo de financiación característico del nacionalismo historicista.

Sea como sea, tanto este nuevo nacionalismo fiscal emergente como el viejo y renuente nacionalismo libredecisionista alimentan una peligrosa dinámica que, fundada sobre la explotación victimista del agravio comparativo puede acabar desembocando en un bilateralismo que mine las bases fundamentales de la solidaridad inter-comunitaria. El verdadero problema al que se enfrenta el Estado autonómico español no es el de la 'libanización', no es el de la ruptura de España, no es tanto el de la colisión entre el 'centro' y las 'periferias', sino el de la colisión creciente entre los intereses competitivos de unas comunidades autónomas privadas de un equilibrio que sólo puede garantizar la existencia reconocida por todas las partes de un poder central que module y arbitre las tensiones entre territorios.

El Estado constitucional y autonómico español es un verdadero bien público del que todos, individuos y comunidades territoriales, nos hemos beneficiado. Un proyecto de convivencia y progreso que sólo se sostiene sobre el compromiso de todos. Un sistema de organización necesariamente multilateral, que exige tanto la existencia de un centro que compense las tendencias centrífugas de las distintas partes como de unos poderes locales que eviten la propensión centrípeta del poder central. El riesgo al que hoy se enfrenta este sistema es el de la proliferación de unas relaciones bilaterales que alimenten la multiplicación de 'free riders' atentos tan sólo a sus propias necesidades e intereses, y desentendidos de las necesidades comunes.

Reinos de taifas
Nota del Editor

Este panfleto resulta esclarecedor para dejar constancia del disparate que se ha creado con la constitucón española de 1978 y que ha dejado a los ciudadanos desconstitucionalizados y en manos de las bandas de profesionales de la política de los que resulta imposible deshacerse.

El martes pasado recortábamos un artículo de Antonio Pérez Henares, "Alegato contra las Autonomías", que tumba cualquier pretensión de defensa del bodrio autonosuyo.

UN ESTUDIO SITÚA EL ORIGEN DEL IDIOMA EN CANTABRIA
La 'tierruca', ¿cuna del español?
En Valderredible, donde San Millán de la Cogolla trabajó casi toda su vida
EFE SANTANDER Periodista Digital 21 Agosto 2008

La Universidad de Tennessee (Estados Unidos) está elaborando un estudio que asegura que el español nació en el municipio cántabro de Valderredible, donde vivió "casi toda su vida San Millán de la Cogolla", según ha anunciado el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla.

El trabajo, que se publicará en marzo del próximo año, está dirigido por el profesor Gregory Kaplan, de la universidad americana, y se está preparando desde hace diez años, aunque Revilla ha explicado que él ha conocido su existencia hace unos días, cuando se entrevistó en Cantabria con el responsable del estudio.

Según Revilla, en el trabajo se indica que San Millán de la Cogolla trabajó "casi toda su vida" en Valderredible (el municipio del sur de Cantabria que limita con Burgos y Palencia), aunque sus restos fueron posteriormente trasladados al monasterio que lleva su nombre en La Rioja.

El presidente cántabro ha asegurado que el estudio señala también que fue Gonzalo de Berceo quien "interesadamente cambió la historia en beneficio de lo que suponían en aquellos momentos las reliquias de los santos". El estudio viene "no desde Cantabria, sino desde el prestigio de esa universidad y todo su equipo, el idioma español nace en Valderredible, Cantabria", según ha apostillado el presidente de la comunidad, quien ha aclarado que su Gobierno no pretende con esto "entrar en discusión con ningún otro territorio".
Un apoyo para el Centro de Estudios de Comillas

Revilla ha insistido en que esta "importante" noticia no ha sido "buscada ni por el presidente ni por el Gobierno de Cantabria", aunque ha destacado este estudio para el proyecto que la comunidad está promocionando en Comillas, para crear en su antigua Universidad Pontificia el Centro Internacional de Estudios del Español (CIESE). El presidente cántabro ha hecho este anuncio durante su intervención en un curso de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, titulado '¿Quién paga la cultura? Del canon digital a la industria del español', en el que ha participado junto a la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel.

Caffarel ha destacado la creación del CIESE en Comillas, un proyecto en el que participa el Instituto Cervantes y que ha considerado que "no choca" con ninguna otra iniciativa de promoción del español que lleve a cabo otra comunidad autónoma.

La directora del Instituto Cervantes ha opinado que existe un "número suficiente" de personas que vienen a España a estudiar español para que las comunidades autónomas "que lo consideren desarrollen proyectos de este tipo". Según Caffarel, España "es capaz de ofrecer alternativas diferentes en diferentes comunidades autónomas con distintas especificidades".

"Apoyamos (en el Instituto Cervantes) Comillas, como apoyamos otros proyectos en otras comunidades", ha afirmado Caffarel, que ha calificado de "bonito" el proyecto para la antigua Universidad Pontificia, aunque ha reconocido que es "incipiente" al estar aún en rehabilitación la que será su sede, en el Seminario Mayor de la universidad.

El BNG censura la renuncia al doblaje fílmico de la Xunta
E. A. SANTIAGO ABC (Galicia) 21 Agosto 2008

¿Por qué Indiana Jones no hablaba gallego en la última entrega de la saga en ninguno de los cines gallegos?
La cuestión, formulada por el nacionalista Bieito Lobeira a la Secretaría Xeral de Política Lingüística de la Xunta, provocó ayer una contundente reacción por parte del diputado del BNG al conocer el motivo presentado por la Administración: simplemente, dinero.

En una comunicación remitida a Lobeira, el departamento dirigido por la socialista Marisol López explicó pormenorizadamente los motivos de la proyección en castellano de «La calavera de cristal», así como del incumplimiento en 2007 del mínimo legal de filmes ofertados en gallego que marca el Plan de Normalización Lingüística (PNL), diez títulos anuales: «La Secretaría Xeral de Política Lingüística alega exclusivamente razones de mercado y, en concreto, del precio exigido para el doblaje de estas películas y de lo inviable que resulta para la administración asumir su cuantía».

El texto se remite a los «casos contados» en los que las productoras muestran «un compromiso con el proceso de normalización lingüística y, en consecuencia, una actitud de colaboración con el objetivo de cumplir el PNL». No obstante, prosigue el departamento de la Xunta, ésta «seguirá insistiendo en recabar apoyos de cara a siguientes estrenos».
La Administración gallega reconoce que tan sólo seis lanzamientos comerciales llegaron a las salas de la Comunidad con versión en gallego durante el pasado 2007: «Unha muller invisible», «O neno de barro», «Hotel Tívoli», «Donkey Xote», «Nocturna» y «Doraemon e o Dinosauro pequeno».

Nuevos objetivos
Tras el duro «bofetón» del mercado, que no permitió alcanzar la decena establecida por ley, la Secretaría ha modificado sus directrices de apoyo del idioma. Televisión y contenidos audiovisuales destinados a teléfonos móviles pasan a ser su objetivo preferencial. Las nuevas plataformas y los contenidos en los soportes más avanzados de Internet -aquellos que permiten al usuario construir sus propias páginas - son las otras aspiraciones de la Xunta, que considera a los soportes físicos como el DVD abocados a la «extinción».

Si bien aplaudió la nueva hoja de ruta, Lobeira no se dio por satisfecho con la rendición fílmica. Para el nacionalista, los nuevos frentes abiertos no deberían suponer «en ningún caso el abandono de los derechos lingüísticos de los espectadores de cine en nuestro país». Perder las salas es perder, para éste, «un buen escenario para dignificar el idioma».
 

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