AGLI

Recortes de Prensa    Lunes 25 Agosto 2008

Patente de corso
MI PROPIO MANIFIESTO (I)
Arturo Pérez-Reverte www.xlsemanal.com  25 Agosto 2008

A ciertos amigos les ha extrañado que el arriba firmante, que presume de cazar solo, se adhiriese al Manifiesto de la Lengua Común. Y no me sorprende. Nunca antes firmé manifiesto alguno. Cuando leí éste por primera vez, ya publicado, ni siquiera me satisfizo cómo estaba escrito. Pero era el que había, y yo estaba de acuerdo en lo sustancial. Así que mandé mi firma. Otros lo hicieron, y ha sido instructivo comprobar cómo en la movida posterior algún ilustre se ha retractado de modo más bien rastrero. Ése no es mi caso: sostengo lo que firmé. No porque estime que el manifiesto consiga nada, claro. Lo hice porque lo creí mi obligación. Por fastidiar, más que nada. Y en eso sigo.

No es verdad que en España corra peligro la lengua castellana, conocida como español en todo el mundo. Al contrario. En el País Vasco, Galicia y Cataluña, la gente se relaciona con normalidad en dos idiomas. Basta con observar lo que los libreros de allí, nacionalistas o no, tienen en los escaparates. O viajar por los Estados Unidos con las orejas limpias. El español, lengua potente, se come el mundo sin pelar. Quien no lo domine, allá él. No sólo pierde una herramienta admirable, sino también cuanto ese idioma dejó en la memoria escrita de la Humanidad. Reducirlo todo a mero símbolo de imposición nacional sobre lenguas minoritarias es hacer excesivo honor al nacionalismo extremo español, tan analfabeto como el autonómico. Esta lengua es universal, enorme, generosa, compartida por razas diversas mucho más allá de las catetas reducciones chauvinistas.

La cuestión es otra. Firmé porque estoy harto de cagaditas de rata en el arroz. Detesto cualquier nacionalismo radical: lo mismo el de arriba España que el de viva mi pueblo y su patrona. Durante toda mi vida he viajado y leído libros. También vi llenarse muchas fosas comunes a causa del fanatismo, la incultura y la ruindad. En mis novelas históricas intento siempre, con humor o amargura, devolver las cosas a su sitio y centrarme donde debo: en el torpe, cruel y desconcertado ser humano. Pero hay un nacionalismo en el que milito sin complejos: el de la lengua que comparto, no sólo con los españoles, sino con 450 millones de personas capaces, si se lo proponen, de leer el Quijote en su escritura original. Amo esa lengua-nación con pasión extrema. Cuando me hicieron académico de la RAE acepté batirme por ella cuando fuera necesario. Y eso hago ahora. Que se mueran los feos.

Quien afirme que el bilingüismo es normal en las autonomías españolas con lengua propia, miente por la gola. La calle es bilingüe, por supuesto. Ahí no hay problemas de convivencia, porque la gente no es imbécil ni malvada, ni tiene la poca vergüenza de nuestra clase política. La Administración, la Sanidad, la Educación, son otra cosa. En algunos lugares no se puede escolarizar a los niños también en lengua española. Ojo. No digo escolarizar sólo en lengua española, sino en un sistema equilibrado. Bilingüe. Ocurre, además, que todo ciudadano español necesita allí el idioma local para ejercer ciertos derechos sin exponerse a una multa, una desatención o un insulto. Métanse en una página de Internet de la Generalidad sin saber catalán, por ejemplo. De cumplirse el propósito nacionalista, quien dentro de un par de generaciones pretenda moverse en instancias oficiales por todo el territorio español, deberá apañárselas en cuatro idiomas como mínimo. Eso es un disparate. Según la Constitución, que está por encima de estatutos y de pasteleos, cualquier español tiene derecho a usar la lengua que desee, pero sólo está obligado a conocer una: el castellano. Lengua común por una razón práctica: en España la hablamos todos. Las otras, no. Son respetabilísimas, pero no comunes. Serán sólo locales, autonómicas o como queramos llamarlas, mientras los países o naciones que las hablan no consigan su independencia. Cuando eso ocurra, cualquier español tendrá la obligación, la necesidad y el gusto, supongo, de conocerlas si viaja o se instala allí. En el extranjero. Pero todavía no es el caso.

Y aquí me tienen. Desestabilizando la cohesión social. Fanático de la lengua del Imperio, ya saben. Tufillo franquista: esa palabra clave, vademécum de los golfos y los imbéciles. La puta España del amigo Rubianes. Etcétera. Así que hoy, con su permiso, yo también me cisco en las patrias grandes y en las chicas, en las lenguas –incluida la mía– y en las banderas, sean las que sean, cuando se usan como camuflaje de la poca vergüenza. Porque no es la lengua, naturalmente. Ése es el pretexto. De lo que se trata es de adoctrinar a las nuevas generaciones en la mezquindad de la parcelita. Léanse los libros de texto, maldita sea. Algunos incluso están en español. Lo que más revienta son dos cosas: que nos tomen por tontos, y la peña de golfos que, por simple toma y daca, les sigue la corriente. Pero de ellos hablaremos la semana que viene.

Derecho nacionalista de imposición por intromisión.

Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 25 Agosto 2008

Aparece hoy por los papeles digitales una noticia sobre el insaciable afán de imposición lingüística de los nacionalistas, vascos en este caso, que se han atribuido el derecho de intromisión en absolutamente todas las áreas incluida la familiar. Para ser buenos padres hay que hablar a los bebés en euskera desde el momento de su nacimiento, cantarles nanas en vasco, contarles cuentos en vascuence y si los papás son castellanohablantes que ni se les ocurra hablarle a su rorro en español, que para eso los nacionalistas han pensado en todo y tienen presupuesto suficiente para ayudar a los padres a aprender vasco en el correspondiente euskaltegi. Les recuerdan a los padres que los niños vascos deben crecer en un ambiente euskaldún, sea lo que sea eso.

Hay muchas áreas en las que deberán esforzarse para que el ambiente euskaldún sea un ambiente como debe ser un ambiente euskaldún y sé positivamente que poco a poco irán dejando menos áreas en las que el castellano sea la lengua de uso.

Llegará un día en que no se pueda confesar la gente en castellano, los curas, una vez hayan aprendido todos la lengua del país solo confesarán en vasco, catalán o gallego.

Llegará el día en que por fin los principales periódicos del País Vasco, Cataluña, Galicia y otros solo se publicarán en la lengua oficial nacionalista, aunque para eso tengan que subvencionar cada periódico con diez euros por ejemplar.

Llegará el día en que la industria del sexo solo se desarrollara en vasco, catalán o gallego aunque para ello se tengan que subvencionar a las profesionales que realizan sus cosas sexuales en la lengua oficial de la comunidad por lo que el servicio en castellano siempre será más caro que el realizado en la lengua del país.

Y llegará el día en que todos soñarán en gallego, euskera o catalán y cuidadín con soñar en otro idioma.

Llegará el día en que la policía lingüística sea dotada de avanzados sistemas de detección de pensamientos para obligar a que no se piense en español.

Llegará el día en que la gente deje de morirse en español y diga sus últimas palabras en la lengua propia del país.

Los nacionalistas habrán logrado su objetivo cuando consigan conquistar los últimos reductos del español invasor y perverso, el último de todos serán los tacos, cuando ya no se oigan por ningún rincón de la geografía del país con lengua propia tacos en español habrá llegado la hora de decir ¡Hostias, coño, por fin, que se joda el español!

Documentación.
La Razón. El Ayuntamiento de Bilbao buzonea folletos aconsejando a los padres hablar euskera con los hijos

¿Racismo lingüístico en contra del gallego?
Xoán Xulio Alfaya Periodista Digital 25 Agosto 2008

Leo con asombro y perplejidad las absurdas declaraciones de Anxo Quintana en Forcarei en las que habla nada menos que de "racismo lingüístico en contra del gallego", añadiendo con tono claramente dictatorial que "no tolerará" la actitud racista de los detractores de la normalización del gallego.

¡Y yo, ingenuo de mí, que me creía vivir en una democracia donde según dicen existe la libertad de expresión! Ahora quienes denunciamos la "Ley de Normalización" de 1983 somos racistas. Como decimos los gallegos: "Falou quen podía".

Resulta que quienes proclaman "Na Galiza en galego" no pretenden excluir el español de la vida pública y relegarlo al ámbito familiar y privado y, por lo tanto, no practican el "racismo lingüístico" y sí lo hacemos quienes defendemos la libertad de idioma, sin que ni uno ni otro se impongan coactivamente y excluyan mutuamente.

Como dice José Antonio Amado en una reciente entrevista para PD que he reproducido en mi post anterior: "La "defensa del castellano" nos parece un sintagma absurdo cuyo significado se nos escapa. Algo así como 'la defensa de los decimales, de los números primos'; salvo que se entienda como defensa del derecho a expresarse en castellano, en cuyo caso, obviamente tiene sentido y merece el mismo respeto que el derecho a expresarse en gallego sin discriminación, restricción o prohibición alguna por parte de los poderes públicos en el territorio en que ambas lenguas son oficiales".

Señor Quintana, quienes defendemos la libertad de idioma, a diferencia de lo que ustedes hacen con el español y los hispanohablantes, ni perseguimos el gallego ni a los galegofalantes. Son ustedes quienes nos niegan el derecho a utilizar el español en la cultura, la enseñanza, la administración, la sanidad, la iglesia y poco a poco en la empresa privada. Por lo tanto los racistas lingüísticos son ustedes, los Bloqueiros & Co, no nosotros.

Lo que hace Anxo Quintana es proyectar su propio racismo lingüístico sobre otros. Éstos son los dictadorzuelos que hablan mal de Franco como si ellos fueran la quintaesencia de la democracia.

¡Anda ya!

Más burlas de los proetarras
Editorial ABC 25 Agosto 2008

La autorización que la Audiencia Nacional dio días atrás a la izquierda proetarra para celebrar una manifestación en Bilbao con el lema «Stop al estado de excepción» puede estar razonablemente fundada en términos jurídicos toda vez que tal autorización se condicionó a que no tomara la palabra ningún miembro de ANV, cuyas actividades están suspendidas. Sin embargo, ANV se puso al frente de la pancarta y dirigentes proetarras tácticamente designados por este partido tomaron la palabra. Contra los proetarras no cabe la permisividad. Para ANV, este tipo de condicionamientos no son sino la excusa perfecta para retar a los jueces y reafirmarse en su permanente burla al Estado de Derecho y a las víctimas del terrorismo.

Lo han demostrado en innumerables ocasiones: cada vez que se les da una oportunidad de manifestarse, la aprovechan para lanzar soflamas amenazantes, para hacer apología del terror o para enaltecer a pistoleros. De antemano es conocido el riesgo cierto de que los organizadores de cualquier acto de la izquierda proetarra -sean cuales sean los subterfugios, triquiñuelas o eufemismos que empleen para lograr su autorización- resulte una humillación para el Estado de Derecho. Y si de lo que se trata no es de prejuzgar riesgos por muy evidentes que vayan a ser sus consecuencias, lo que tampoco puede hacerse es facilitarles el caldo de cultivo necesario para su envalentonamiento. Con la salida de prisión de De Juana Chaos semanas atrás o con la inminente de Arnaldo Otegi ya es suficiente.

dificultades para captar nuevos miembros
La presión sobre la kale borroka lleva a ETA a su mayor crisis de reclutamiento
ÓSCAR B. DE OTÁLORA BILBAO El Correo 25 Agosto 2008

La Policía detuvo en 2007 a 76 sospechosos de realizar sabotajes y este año ya ha arrestado a 21
La banda dispone de un centenar de miembros y sólo un tercio está capacitado para cruzar desde Francia

«Busca todo tipo de personas, gente 'quemada', limpia, chollos... es igual, hay trabajo para todos». Estas palabras escritas por el miembro de ETA Arkaitz Goikoetxea en una carta dirigida al 'legal' -no fichado- Aitor Cotano resumen uno de los principales problemas al que se enfrenta en la actualidad la banda terrorista: sus dificultades para captar nuevos miembros. El etarra le pide que reclute entre diez y quince personas «como mínimo, de ahí para arriba» porque la organización «tiene grandes necesidades en la estructura».

La misiva refleja las dificultades para renovarse que sufre en estos momentos ETA y que le llevan a no tener problemas en proponer a sus colaboradores que incluso capten 'quemados', es decir, personas que ya han sido detenidas o investigadas y que hasta ahora eran rechazadas por considerar que su presencia en algún comando podía poner en peligro al resto de la banda.

Según los expertos de las fuerzas de seguridad, esta situación sin precedentes es fruto de la desmovilización que se está produciendo en sectores que hasta ahora apoyaban a la banda pero también, y de una forma definitiva, por la presión policial y judicial sobre la kale borroka. Los últimos golpes a la violencia callejera han conseguido estrangular uno de los principales canales de los terroristas para nutrir su cantera.

En lo que va de año, el Cuerpo Nacional de Policía ha detenido en el País Vasco a 21 personas en distintas operaciones desarrolladas en Vizcaya, Álava y Guipúzcoa. Esos arrestos han permitido desarticular la práctica totalidad de la estructura de Segi -la organización juvenil ilegalizada de la izquierda abertzale en los tres territorios- y esclarecer centenares de atentados. Las redadas constituían una continuación de un trabajo desarrollado en 2007, cuando fueron detenidas otras 76 personas por los mismos motivos. En octubre de ese año la Policía desmanteló un grupo de kale borroka en Vizcaya en el que varios de sus componentes, según aseguró en su día el Ministerio de Interior, habían sido tanteados para ingresar en la banda.

«Investigar atentados»
«No hay nada peor que investigar atentados de ETA». Un experto de la lucha antiterrorista define con esta frase uno de los motivos que respalda la persecución de la violencia callejera. Los responsables de las fuerzas de seguridad han llegado al convencimiento de que impedir que nuevos militantes se incorporen a la banda es una de las claves para evitar que la organización se regenere y, por lo tanto, acentuar su debilidad. El objetivo, en este sentido, es acabar con los comandos antes de que lleguen a formarse puesto que perseguirlos cuando ya están actuando supone que han cometido asesinatos y colocado bombas.

«En cierta forma, desmantelar un comando es un fracaso», añade el experto. En el Ministerio de Interior se considera que la persecución de los autores de los sabotajes «tiene una labor preventiva evidente. No sólo se evitan los ataques, que han descendido de una manera drástica, sino que aumenta la presión sobre ETA», asegura un alto cargo.

Para las citadas fuentes, el caso del 'comando Vizcaya' desarticulado por la Guardia Civil en julio «es paradigmático». El 'liberado', Arkaitz Goikoetxea, se había tenido que rodear de su cuadrilla de la adolescencia para poder poner en marcha el talde. En el pasado, los comandos ya llegaban con una red de colaboradores preparada en el lugar donde iban a actuar y sin grandes relaciones personales entre ellos, para dificultar las pesquisas. La debilidad de ETA hizo que los etarras tuvieran que buscar a sus amigos para llevar a cabo su actividad e incluso tuvieran que utilizar sus domicilios y vehículos.
Es lo que ocurrió con el 'complejo Vizcaya', grupo asentado en el País Vasco desde febrero de 2007 cuyos 'liberados' no recibieron ningún relevo durante más de un año, a pesar de que habían sido identificados por las fuerzas de seguridad y su foto había sido difundida. Esta forma de proceder, según los expertos antiterroristas, evidencia que la banda carecía de etarras entrenados para sustituirles y permitirles refugiarse en Francia, la práctica habitual de ETA en esos casos.

Desconfianza
El único apoyo que llegó al 'Vizcaya' también pone en evidencia los problemas de la cantera etarra. La banda envió como refuerzo a Olga Comes, una navarra de cuarenta años que no tardó en ser rechazada por los dos jefes del grupo, el citado Goikoetxea y Jurdan Martitegi. Según las fuentes de la investigación, la inexperiencia de la mujer hacía que los etarras no se fiasen de ella por lo que terminaron escribiendo una carta al jefe militar, Garikoitz Aspiazu, 'Txeroki', para que la expulsara del talde.

La desconfianza era tan grande que los pistoleros no aceptaban su presencia cuando iban a cometer atentados. Pese a estas críticas, Comes se incorporó al aparato militar de la banda como ayudante de uno de los lugartenientes de 'Txeroki' una vez que se le obligó a regresar a Francia. Según los expertos, que la banda tenga que mantener en puestos de responsabilidad a militantes que ya han demostrado su escasa cualificación sólo puede ser entendido desde las enormes dificultades que tienen para reclutar gente.

En este sentido, la Policía estima que ETA está compuesta en estos momentos por alrededor de un centenar de militantes, de los que apenas un tercio estaría capacitado para cruzar la frontera e incorporarse a los comandos. Según afirmó en agosto del año pasado el comisario general de Información, Miguel Valverde, el nivel de los militantes, además, «ha bajado mucho y en la actualidad tienen muy poca preparación». Para los expertos, mantener en el tiempo la presión sobre la kale borroka va a suponer que la situación de la banda empeore a pasos agigantados.

Crisis en el tripartito
Más sobre las maniobras
ICV hace méritos con el PSOE y ERC se acerca a CiU proponiendo una “mesa de partidos catalanes” (todos menos el PP) que sabe inasumible por Montilla. Atentos.
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 25 Agosto 2008

Los movimientos catalanes continúan. Tienden a la conformación de una mayoría alternativa cuya viabilidad dependerá, claro está, de lo que finalmente decida la Esquerra. En esta posición privilegiada del partido independentista, en su capacidad para hacer y deshacer presidencias y, con ello, para tener acogotado a cualquier presidente, radica el problema central de los últimos años no sólo en Cataluña, sino en el conjunto de España. Para permitirlo sólo hacía falta que el PSC los homologara, que los convergentes entraran con ellos en liza por ver quién tiene más larga la voluntad de construcción nacional y, para rematar la faena, que el presidente del Gobierno español los incluyera como parte primordial de su frente anti PP. Es decir, sólo hacía falta lo que ha sucedido.

De estos tres errores, quizá el más comprensible sea el del PSC. A fin de cuentas, sólo el abrazo al independentismo les permitía romper la eternidad convergente, la plena identificación de Cataluña con el partido fundado por Pujol. Por otra parte, en algunos despachos importantes de la calle Nicaragua siempre ha existido la convicción de que el abrazo debilitaría a ERC y los alimentaría a ellos, tesis reforzada por los resultados de las últimas generales.

Si eso es verdad, si una parte sustancial del amplísimo apoyo al PSC se mantiene en autonómicas, Montilla puede soñar con un Gobierno monocolor. Por eso el adelanto electoral es cada vez más probable. Conllevaría la vuelta de la Esquerra a esa convicción tan convergente según la cual un partido de obediencia española (y el PSC, con todo, lo es) jamás primará los intereses catalanes. Y habría una alianza postelectoral CiU-ERC siempre que la aritmética lo permitiera. Una sola fuerza, amplia y difusa, se opondría al nuevo diseño político; pero esa fuerza tampoco apuesta por el reparto actual. Son los empresarios pesebristas que anhelan una larga era de pax sociovergente, el sueño de La Vanguardia: el Gobierno de los dos grandes, presidido por Mas o por Montilla (quien obtenga más escaños) con el otro de vicepresidente. Pero la sociovergencia desalojaría del poder a los pequeños. Quizá por eso ICV hace méritos con el PSOE y ERC se acerca a CiU proponiendo una “mesa de partidos catalanes” (todos menos el PP) que sabe inasumible por Montilla. Atentos.

Vasquismos y nacionalismos
IGNACIO SUÁREZ-ZULOAGA El Correo 25 Agosto 2008

El desbordamiento de la presión político-identitaria sobre la sociedad vasca está crispando peligrosamente a una gran parte de la sociedad; consciente o inconscientemente, se está fomentando un resentimiento colectivo que puede acabar dando al traste con los progresos en la recuperación del euskera y en la consolidación de una identidad vasca aceptada por todos. En este sentido, la historia reciente nos ofrece ejemplos tan próximos como preocupantes.

Recordará el lector -por haber sido repetidos hasta la saciedad durante las últimas décadas- los esfuerzos del franquismo por imponer un lenguaje, unos símbolos e incluso una forma de sentir: se prohibía hablar el vascuence en las escuelas, se persiguió la exhibición de la ikurriña, y se marginaba a los creadores que disentían del partido dominante. También recordará el resultado: en cuanto desapareció la imposición, recuperación fulminante de símbolos y tradiciones, resurrección desbordante del sentimiento reprimido y aceleración de la recuperación del vascuence (que incluso se está extendiendo a zonas donde históricamente no había estado implantado, como las Encartaciones).

Tres décadas después de enterrada la dictadura, ningún partido político estatal relevante se proclama abiertamente nacionalista español o incluye en su programa unas políticas manifiestamente nacionalistas. Es más, el propio término 'nacionalista' ha llegado a vincularse exclusivamente a los nacionalistas de las autonomías periféricas, no a los nacionalistas españoles. Estos últimos -que están creciendo a ojos vista- han optado por eludir las conexiones obvias con el nacionalismo franquista, y se están adjetivando de modos innovadores, como 'liberales' (sic) o 'ciudadanos'.

Con el asunto de los símbolos colectivos, llama la atención la evolución de la bandera que Luis Arana Goiri inventó para el Partido Nacionalista de Bizkaia. Hasta la Guerra de 1936, la ikurriña era la bandera de un partido político. Al iniciarse la contienda la adoptaron naturalmente los batallones del PNV y de ANV, pero no las demás unidades del ejército republicano; y a partir de octubre de 1937 se constituyó en símbolo de ese Gobierno vasco que durante nueve meses defendió Vizcaya de los franquistas.

Pero contra todo pronóstico, una bandera de partido, asociada a una derrota militar y a hechos tan vergonzosos como la rendición de los batallones nacionalistas vascos en Santoña (abandonando a sus compañeros de armas republicanos y condenándolos a su aniquilamiento pocos meses después) no sólo no desapareció, sino que ha prosperado extraordinariamente. Su mejor aliada fue su persecución por el franquismo, que la convirtió en el símbolo común de todos sus enemigos, consiguiendo que pasase a adoptarse por los vascos de Iparralde (donde casi no tenía implantación hasta los años treinta), por el PSOE, e incluso -más recientemente- por el Partido Popular vasco.

Sin embargo, la continua 'defensa' de la ikurriña por la izquierda abertzale la está erosionando dramáticamente. Los vascos de más de cuarenta años recordamos las manifestaciones del último franquismo en defensa del régimen y las concentraciones de Fuerza Nueva en la Plaza de Oriente. Así, la antigua bandera monárquica y el escudo con el águila de San Juan sufrieron un notorio desprestigio. Para muchos españoles el águila de San Juan llegó a representar lo que el águila del escudo de Sancho El Mayor de Navarra representa hoy para muchos vascos; un símbolo de amedrentamiento, de intolerancia, de rapacidad... Si sigue la guerra de banderas, la ikurriña puede acabar convirtiéndose en un símbolo de opresión.

En los últimos años, los excesos de los nacionalismos periféricos han alimentando la recuperación de la bandera desprestigiada e incluso el uso de la palabra España (que se había ido desplazando por el término Estado). España vuelve a estar de moda, pues hasta los deportistas profesionales -asesorados por unos patrocinadores muy alertas a los cambios en las tendencias sociales- están dando sorprendentes muestras de patriotismo español. Una tendencia tan alarmante para las autoridades autonómicas que incluso ha impulsado al Gobierno vasco a financiar a los deportistas de elite con el mal disimulado propósito de poder ejercer cierto control sobre sus declaraciones públicas ('como declares en la tele algo inconveniente no te incluimos el año que viene').

Pero lo cierto es que -anécdotas aparte- para cada vez más vascos, el Estado español y sus símbolos son una garantía de libertad y pluralismo frente a unas dosis de identidad autonómica excesivas. Muy especialmente en el asunto de la velocidad en la extensión del uso del vascuence; una lengua que todos coincidimos en que hay que promover sin imponer. Por ejemplo, hay gente que habiendo adoptado el uso cotidiano de las denominaciones eusquéricas -como Arrasate u Hondarribia- las están abandonando como reacción a la imposición: 'A ver quién me obliga a mí a llamar a mi pueblo como a él le dé la gana', me comentaba un euskaldun hace unos días. Si hasta con el mejor champagne puede acabar uno alcoholizado y necesitar someterse a un proceso de desintoxicación, la borrachera de txakoli es aún peor; pues a la resaca le añade una acidez de estómago particularmente molesta.

Por todas estas razones, y si se está de acuerdo en que la lengua, los símbolos colectivos, el paisaje, la historia y la cultura son un patrimonio de todos y deberían estar al margen de quién gobierna, conviene disociar vasquismo y nacionalismo. Si el nacionalismo pierde el poder, puede arrastrar consigo al vasquismo. En mi opinión, actualmente, el mayor peligro actual de lo autóctono no es la lenta recuperación del nacionalismo español, sino el propio nacionalismo vasco, que ha acabado por saturar incluso a buena parte de su electorado.

Recordemos además que el principal valor histórico de 'lo vasco' -el origen último del gran arraigo de las instituciones, la lengua y los modos de vida- es que fomentaba la paz social y la prosperidad. Vasquismo y moderación eran prácticamente sinónimos; la presión y la imposición no estaban en el espíritu de la foralidad. Hoy es al contrario, pues 'lo vasco' se asocia a polémica y enfrentamiento. Por eso, si el Gobierno vasco tiene altura de miras, debería aprovechar la aceptación de la ikurriña, del euskera, de las instituciones... para apartarlas del debate partidista y consolidarlas -afectivamente- como patrimonio de todos los ciudadanos. Deberían también cesar los ataques contra la legalidad, la bandera, el nombre, los representantes y la lengua del conjunto de España. No sólo hieren a muchos innecesariamente sino que generan actitudes contraproducentes y son las semillas de futuras revanchas. Todo indica que está cambiando la marea y que es hora de amarrar bien al vasquismo para que no lo arrastre el reflujo de la historia.

Nacionalismo español
Nota del Editor 25 Agosto 2008

He de repetir que la Constitución Española, en mi sufrida opinión, es un bodrio, un disparate, una estupidez, emplee los vituperios que más crea que la definen, pero es la que tenemos y es la que debería servir para garantizar nuestros derechos cívicos.

Que venga un tipo diciendo que somos nacionalistas españoles porque queremos que se cumpla el espíritu y la letra de la constitución española, que queremos ser ciudadanos de primera, ciudadanos con derechos cívicos y constitucionales, ciudadanos en cualquier parte de España, pues no, nosotros únicamente queremos que no nos tomen el pelo, además de los impuestos. Nosotros no queremos ser ciudadanos de cuarta en las regiones donde algunos políticos bastardos han determinado que la lengua española es lengua impropia.

Juegos de la vergüenza
El circo olímpico
A los comunistas chinos sólo les ha preocupado el rendimiento, el “progreso”, la maquinaria al alcance de cualquiera. Una organización sin alma, repito, ha funcionado a la perfección.
Agapito Maestre Libertad Digital 25 Agosto 2008

Adiós a la Olimpiada de Pekín. Después de dos semanas de perfecciones, el espectáculo organizado por los comunistas chinos ha terminado. El pueblo seguirá sufriendo. Los fuegos artificiales han vuelto a ser un embeleco. El Estado comunista es una maquinaría perfecta de simulación y engaño. El asesinato permanente de la libertad es su obsesión. Todo ha sido falso, excepto el espectáculo. Todo ha sido comparable con un gran circo, pero sin público de carne y hueso. Todo ha rozado la perfección, aunque esta limitase con la crueldad. El Estado Comunista Chino ha ganado al resto del mundo. Se ha impuesto al mundo libre. También los jueces y árbitros, cuando la máquina fallaba, les daban el último empujón. La fragilidad de la humanidad ha sido vencida.

Por fin, el domingo todos respiramos con alivio: La Olimpiada de Pekín ha terminado. ¿Cuándo conseguirá levantarse tanta humanidad pisoteada? El gran circo ha cerrado la carpa central. Este circo sin alma es el modelo para las próximas generaciones. Un espanto sin fealdad. El error no ha existido. La organización no sólo ha ocultado el problema de esta Olimpiada, la falta de alma, sino que la ha elevado a “modelo”. Los chinos lo han ganado todo, pero el pueblo, ese magma rico y plural de donde han surgido sus máquinas de competición, sigue sufriendo. La organización comunista de esta Olimpiada ha admitido todo lo que fuera a favor de su espectáculo, menos mostrar la fragilidad humana a su pueblo al mundo. Ni la lucha contra el doping se ha reflejado con precisión y claridad, porque era la otra cara de los ideales estoicos, frágiles y humanos, que aún conservan ciertos deportistas. Eran menester ocultar tanto el doping como la ascética estoica: la cruz y la cara de la fragilidad humana.

A los comunistas chinos sólo les ha preocupado el rendimiento, el “progreso”, la maquinaria al alcance de cualquiera. Una organización sin alma, repito, ha funcionado a la perfección. Poco más que eso nos ha enseñado ese acontecimiento. El horror está a la vista, pero nos negamos a verlo con mirada limpia. El ser humano también puede aprender de la perversión; más aún, parece que la vía del esfuerzo, del fracaso y la vuelta a empezar ha sido ocultada. Sólo interesa resaltar el rendimiento de los cuerpos más perfectos. La Olimpiada de Pekín ha ratificado que el mundo del deporte se ha convertido en un espectáculo circense. El más difícil todavía es posible. Sin embargo, el tesón de los seres humanos por alcanzar lo nunca visto puede convertirlos en su contrario bárbaro. El peligro de la deshumanización siempre está al acecho. Una máquina perfecta es un monstruo. El hombre que la mimetiza no es mejor que su creación. Por desgracia, esta Olimpiada ha resaltado otra vez a los vencedores, a las máquinas, y ha olvidado a los caídos.

Los comunistas chinos no quieren saber que el ser humano es algo más que éxito o fracaso. Levantarse es todo. El rendimiento es una ilusión. Quien siga esforzándose por imitar a las máquinas estará repitiendo la perversidad de Pekín: el ejercicio físico, el deporte o como le llame, es un circo sin alma. Un espectáculo para la televisión. Terrible. Pekín, China, los comunistas pasarán también a la historia por haber matado el alma de unos juegos. Sí, los observadores, el pueblo real, han desaparecido. La Olimpiada organizada por los comunistas ha reiterado el fracaso de la modernidad: ha hecho del éxito un espectáculo sin pudor y ha estigmatizado el fracaso por humano, demasiado humano. No puedo quitarme la sensación de que el Estado comunista chino ha cambiado la esencia de las Olimpiadas. Creo que los comunistas nos han robado la posibilidad de convertir las más grandes derrotas personales en experiencia felices y, sobre todo, han borrado esa levísima diferencia entre la victoria y el fracaso. Han suprimido el alma de la humanidad.

homenaje a las víctimas del terrorismo
«¿Qué ha logrado ETA asesinando a mi padre?»
La hija de Isaías Carrasco expresa el dolor de la familia del ex concejal socialista durante un homenaje a las víctimas del terrorismo en Badajoz
EL CORREO 25 Agosto 2008

«Estos meses han sido muy duros». Ainara, la segunda de las hijas de Isaías Carrasco no pudo ocultar ayer, durante un acto de homenaje a las víctimas del terrorismo en Quintana de la Serena (Badajoz), el dolor que su familia padece desde que un pistolero de ETA acabó de cinco disparos con la vida del ex concejal socialista de Mondragón. La joven, menor de edad, se armó de valor para leer un discurso que debía haber pronunciado su hermana Sandra, si no hubiera sido porque se lo impidió su trabajo en la misma garita del peaje que ocupaba su difunto padre. Su alocución, aunque breve, ofreció una contundente pincelada de lo que ella, su madre -nacida en esa localidad pacense- y sus dos hermanos han tenido que afrontar desde el pasado 7 de marzo.

«Al principio -evocó- nos vimos envueltos en el desconcierto y la desesperación. El asesinato de mi padre es un golpe cruel que ha marcado nuestras vidas para siempre y del que difícilmente podremos recuperarnos». La joven dejaba deslizar las palabras desde un atril con la foto del ex edil en una plaza abarrotada de vecinos y cargos políticos, entre ellos la presidenta de las Juntas de Guipúzcoa, Rafaela Romero, y representantes de la Subdelegación del Gobierno y miembros de la Junta.
Ainara dejó salir la rabia acumulada en estos meses al dirigirse directamente a los terroristas que le han apartado de uno de sus seres más queridos. Ante la atenta mirada de su madre y de su hermano pequeño, la chica, aún adolescente, mostró la lucidez de un adulto al preguntar a ETA qué beneficios ha podido reportar la muerte de Isaías dos días antes de las últimas elecciones generales. «¿Qué ha logrado ETA asesinando a mi padre? ¿Por qué decidió ETA ejecutar a mi padre?». Ella misma se respondió al advertir de que «ningún objetivo político justifica el terrorismo».

«Justicia y memoria»
El recuerdo del asesinato sobrevoló entonces la pequeña localidad de Quintana de la Serena, de algo más de 5.000 habitantes y que ayer dedicaba una de sus plazas a todas las víctimas del terrorismo. Y en boca de Ainara se expresaron muchos de los anhelos que con anterioridad ha confesado la mayoría de damnificados. «Exigimos que los asesinos de mi padre, los que le marcaron con una diana, los que organizaron su asesinato y los que empuñaron y dispararon los cinco fatales disparos, así como los que los han amparado, sean detenidos, juzgados y encarcelados», subrayó.

La hija de Isaías recordó, en este sentido, que todos aquellos que han perdido a un ser querido a manos de ETA mantienen «tres exigencias básicas» que esperan que sean atendidas por las autoridades. Quieren, dijo, «verdad, justicia y memoria». Y acto seguido, advirtió a los presentes que «el pueblo vasco no es ETA» y que, a diferencia de quienes empuñan un arma en su nombre, quienes viven en Euskadi constituyen «un pueblo pacífico, ansioso de que llegue la paz y la libertad y con vocación de diálogo»

Ainara instó a mantener en la memoria lo que las víctimas representan porque «recordar es revivir». «Porque recordar -continuó- es hacerles poderosos en nuestra memoria. Porque la memoria de lo que han sufrido las víctimas y su ejemplo vital jamás puede desaparecer». Y sus palabras dieron paso a un contenido aplauso, dedicado como sentido abrazo a quienes padecen las heridas del zarpazo terrorista.

Recortes de Prensa   Página Inicial