AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 14 Septiembre 2008

Un solo estado
POR IGNACIO CAMACHO ABC 14 Septiembre 2008

LAS autonomías son Estado, pero no son otro Estado. España no es un modelo federal, aunque lo parezca, ni confederal, aunque algunos querrían que lo pareciese, y aún tiene leyes que obligan por igual a todos sus ciudadanos y una Constitución que establece la soberanía indivisible de un solo pueblo y una sola nación. Eso es lo que ha venido a sentenciar el Tribunal Constitucional al rechazar el referéndum de Ibarretxe, en una resolución que prepara el terreno para tumbar también la bilateralidad declarada por el Estatuto de Cataluña. Asunto importante por cuanto establece los límites esenciales del autogobierno: la Administración admite divisiones territoriales y cesiones de competencias, pero la soberanía no es parcelable.

La resolución del TC corta en seco el delirio autodeterminista de Ibarretxe, pero también aclara ciertos equívocos irresponsables y las ambigüedades con que algunos han venido dando cuerda a la cometa del ensueño secesionista. Monsergas como la «nación de naciones» o el carácter «discutido y discutible» del proyecto nacional han servido de base para un juego suicida de relatividades. Por antipática que resulte a veces la memoria, es imposible olvidar que la expresión «derecho a decidir» fue pronunciada por Zapatero en un discurso dirigido -¡desde la sede de la soberanía popular!- a halagar y dar vuelo a la fantasía del nacionalismo mientras el Gobierno negociaba un menú político sentado en la misma mesa con una banda terrorista. Y que fueron los diputados del PSOE, no sólo los del PSC, quienes otorgaron su visto bueno a un Estatuto catalán que establece la bilateralidad ahora cuestionada como principal regla del juego.

Aunque no puedan establecerse extrapolaciones precipitadas, el Constitucional acaba de invalidar esas reglas que trataban de modificar por vía subrepticia la arquitectura jurídica del Estado. El pronunciamiento ha sido tajante: en el marco vigente no caben interpretaciones de parte que otorguen a los poderes autonómicos capacidades soberanas. Ni por parte de las propias autonomías ni, ojo, ni por parte del Estado, que es el primero que debe atenerse a ley que lo configura y da sentido. Ésa es la doctrina establecida por nuestra Corte Suprema, y cabe esperar que no se modifique por criterios de conveniencia; lo que es válido para el País Vasco habrá de serlo, en buena lógica, para Cataluña. Aunque cosas más raras se han visto en nuestro muy peculiar sistema.

Convendría que los responsables del Gobierno, que han actuado con juicio al recurrir la consulta del lendakari, se leyesen con detenimiento el fallo que le da la razón. Hallarán en él razones para reflexionar sobre sus tentativas previas, que pusieron en solfa el modelo institucional y entreabrieron la puerta para la deriva del secesionismo. Los que han jugado con los fundamentos de la convivencia deberían andarse con un poco de cuidado, porque no basta con arrepentirse, aunque sea a tiempo. Después de arrojar el agua de un cubo sólo se puede recoger menos de la mitad. Y no siempre será posible utilizar al Tribunal Constitucional como fregona (ilustre, desde luego) de ciertas irresponsabilidades.

Unos meses decisivos para el PP y los primeros pregones de las 5
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 14 Septiembre 2008

Habrá que esperar un par de meses para ver si el PP equilibra parcialmente su línea política con algunos dirigentes más sólidos que estos chiquilicuatres centrifugados o se engolfa epilépticamente en un gallardonismo sin Gallardón... hasta el verano, si es que Rajoy Bautista, tras cosechar dos derrotas regionales, no adelanta la voluntaria entrega de su cabeza antes de las europeas de Junio. Obviamente, la entrega a Gallardón I “El Deficitario”, que es al que previamente le ha regalado la bandeja. Ese será el momento de Aguirre como alternativa asediada, acaso también de Rato y, sobre todo, de Aznar, si de verdad quiere hacer algo y no sólo quedar bien consigo mismo. (Y con la Alcaldesa).

Pero, hoy por hoy, la hipótesis más razonable en el PP es la del cambio de líder pero no de política, que ya es totalmente entreguista, es decir, gallardonita. Estaríamos ante uno de los más clamorosos golpes de Estado (Estado Mayor jibarizado) en uno de los dos grandes partidos políticos, más grave aún que la defenestración de Borrell en el otro porque ésta fue perpetrada por Polanco y el aparato felipista. Y el defenestrado, falto de ambición, se dejó. Hoy, cómodamente nadificado en Bruselas, no se atreve ni a guardar rencor y sigue siendo un sectario insoportable. Pero esta vez, en unos pocos meses, sería el propio líder del PP, después de proclamarse candidato para 2012 y forzado al partido a medio ratificarlo, el que entregase el cetro al sucesor. Es probable que el cambiazo de Rajoy empezara con ese acuerdo de sustitución a plazo casi fijo, pero a Gallardón le conviene esperar al menos un año para que su golpe fuera más aplaudido que el de Primo de Rivera. Rajoy, claro está, alimenta la esperanza de que Gallardón se suicide metiendo clamorosamente la pata, que es deporte al que no se resiste demasiado tiempo. Pero el rumbo político está marcado, las cartas repartidas, la oposición sitiada y la opinión pública advertida. Faltan ya sólo meses –entre siete y nueve, en Marzo o Junio- para que el desenlace se produzca o para que la gresca por el liderazgo de la Derecha y la aceptación o rechazo del cambio de régimen se perfile, defina, concrete y decida.

Para entonces, sin embargo, se habrán dado pasos decisivos en la liquidación del Estado Nacional español. Y no sólo por el acatamiento previsto en el Tribunal Constitucional del Estatuto de Cataluña, que Rajoy también acatará y hasta acunará arrobado, como Montilla a la bandera catalana. La gran rendición al cambio de régimen se ha producido en la pornosesión del Congreso para alabar los méritos de los designados para agravar aún más la politización del CGPJ. Hay que esperar también las dos sesiones y los ocho cicerones, carlomagnos o urracos que faltan por almibarar; y, claro, en España siempre cabe alguna sorpresa positiva, pero no veo cómo ni quién podría protagonizarla. Tal vez alguien del PP releve como portavoz a Trillo o tal vez Trillo se gallardonice del todo y lleve a juicio, en cuanto le absuelvan de lo del Yak, a los medios que hemos osado criticar su obscena complacencia con un sistema de politización de la Justicia que no hace muchos años consideraba corrupto, faccioso y letal para la democracia en España. Como Rajoy, vamos.

PD. Adjunto la salutación de la nueva temporada y los demás pregones o bandos de las cinco de la mañana que, en un ataque de stajanovismo suicida, he empezado en la COPE. Para los que no tratan con Internet o sólo se fían de la palabra escrita. Vale.

Sentencia democrática
JUAN JOSÉ SOLOZÁBAL El Correo 14 Septiembre 2008

CATEDRÁTICO DE DERECHO CONSTITUCIONAL DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID

De manera contundente y en sentencia unánime, el Tribunal Constitucional ha parado en seco el intento de Ibarretxe de convocar su consulta el 25 de octubre, al declarar inconstitucional la base en que pretendía sustentarse; esto es, la Ley del Parlamento vasco 9/2008. Funciona, pues, perfectamente nuestra democracia constitucional, poniendo en marcha los mecanismos jurídicos previstos para adelantarse a actuaciones autonómicas que cuestionan gravemente el orden constitucional. Primer aviso, entonces, para navegantes: la democracia española dispone de instrumentos para hacer frente a situaciones de riesgo constitucional. Instrumentos ordinarios, en el sentido de previstos, pero implacables, como corresponde a un Estado de derecho serio.

La inconstitucionalidad de la ley vasca se determina por el Tribunal Constitucional en función de tres argumentos.

1- La Comunidad Autónoma no dispone de competencia para dispensar una exigencia que de modo indubitable corresponde al Estado, cuyas autoridades tienen la competencia exclusiva para autorizar un referéndum, según el artículo 149.1.32 de la Constitución. Inequívocamente la consulta pretendida es un referéndum: esto es, un medio de participación política del cuerpo electoral extraordinario llevado a cabo con todas las garantías procedimentales. La consulta proyectada no puede entenderse como la solicitud de la opinión sobre un simple asunto de interés público; en realidad es, tomada en serio, una consulta sobre una materia cubierta por el derecho fundamental de participación política. Este derecho se ejerce normalmente por los ciudadanos a través de sus representantes, pues no en vano estamos en una democracia parlamentaria, pero en casos extraordinarios cabe el complemento de este tipo de sistemas mediante mecanismos de intervención directa. Lo que ocurre es que estos mecanismos de democracia directa, o referendos, no pueden ponerse en funcionamiento sino «en la forma jurídicamente prevista en cada caso».

Sucede, como sabemos, que tanto la Constitución como la ley orgánica que desarrolla el derecho de participación a través de referendos o el Estatuto de Autonomía vasco confieren en exclusiva al Estado central la competencia para autorizar referendos, cualquiera que sea el ámbito territorial de los mismos, nacional o exclusivamente vasco, o su carácter vinculante o no.

2- La ley vasca que pretende conferir la autorización para la consulta es inconstitucional porque asume un papel constituyente que no le corresponde, al dar por sentados un derecho a decidir que nuestro ordenamiento no reconoce y una capacidad de establecer relaciones políticas entre la Comunidad Autónoma de País Vasco y el Estado español extrañas al modelo constitucional actual. Pero no hay ningún pueblo vasco soberano, frente al pueblo español que lo es en exclusiva. El admitir sin reforma de la Constitución un sujeto constituido como el que la ley pretende no deja ser un procedimiento de hechos consumados que es una infracción flagrante de la Constitución. Sólo una reforma expresa de la Constitución, con la participación final del cuerpo electoral nacional, permitiría la presencia de un sujeto con atribuciones para decidir y establecer relaciones como el contemplado en la ley vasca. Puede cambiarse la Constitución, pero no pueden «sortearse, eludirse» o ignorarse los procedimientos de reforma, pues el respeto de los mismos es «siempre y en todo caso inexcusable».

3- La Ley es inconstitucional en cuanto que supone una grave infracción del Reglamento del Parlamento vasco, al tramitarse en lectura única un proyecto que manifiestamente no admitía tal vía, dado que se refiere a materias, derecho fundamental de participación y régimen electoral, que están expresamente excluidas por el artículo 119.3 de este procedimiento. Se trata, sin duda, de una infracción grave, que altera de modo sustancial el proceso de formación de la ley, al limitar las posibilidades de intervención de las minorías, y ello no por acuerdo unánime de la Mesa del Parlamento, sino en virtud de una decisión del Gobierno vasco.

A la vista de estos pronunciamientos de la sentencia, la conclusión primera es, como señalábamos al principio, la constatación de la solvencia del orden constitucional español como sistema jurídico serio y eficaz, acreditado por procedimientos exclusivamente jurídicos. Este es el Estado autonómico que tenemos, que reconoce poder político propio a sus integrantes territoriales, con una amplitud de posibilidades muy considerables, especialmente en el caso vasco. Un sistema que admite el cotejo con otras fórmulas de Estado descentralizado con ventaja. Pero con límites: no se trata de un orden constitucional basado en poderes soberanos concurrentes. La soberanía está localizada inequívocamente en el pueblo español que ha decidido su configuración política en una Constitución que encabeza el orden jurídico total, integrado, asimismo, pero en debida posición, por los estatutos de autonomía.

El sistema puede cambiarse, pues la democracia constitucional española no establece límites materiales para su reforma pero, cuidado, a través de los procedimientos prescritos para su modificación. Lo que no puede el sistema es rebasarse o desbordarse, por la sencilla razón de que ello sería infringir la propia Constitución que si prevé procedimientos de reforma es exclusivamente para que la modificación constitucional se realice a su través. Este sistema va en serio, como no puede esperarse otra cosa de una democracia seria como es la española. Y dispone de los mecanismos correspondientes para su defensa, de manera sobresaliente el propio Tribunal Constitucional.

Sin derecho no hay democracia, y el Estado de Derecho es antes de nada aceptar que todos, comenzando por las autoridades, se encuentran sujetos al orden jurídico. La sentencia, al restablecer el orden constitucional, el imperio del derecho, hace un gran favor a la democracia española. Bien estaría que todos, comenzando por el propio lehendakari, se congratulasen por ello, pues su figura política sólo constitucionalmente tiene sentido.

Objetar a EpC merece la pena
Cientos de miles de familias, millones en los próximos dos años, deberán optar entre la resignación y la obediencia o la defensa efectiva de sus derechos y los de sus hijos.
EDITORIAL Libertad Digital 14 Septiembre 2008

Con el fin del proceso de incorporación a las aulas de los jóvenes españoles en edad escolar, comienza a partir del lunes un curso caracterizado por la incertidumbre y la alarma ocasionadas por la introducción de la nueva asignatura Educación para la ciudadanía en todo el territorio nacional.

A pesar de la protesta de un gran sector de la población española, la objeción de decenas de miles de familias y resoluciones judiciales como la publicada el pasado mes de mayo por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, que declara que la asignatura "violenta la libertad ideológica y religiosa de las personas y el mismo principio del pluralismo político constituido como uno de los valores superiores del ordenamiento jurídico", ni el ministerio de Educación ni la mayoría de las consejerías del ramo en las distintas Comunidades Autónomas han hecho caso a estos pronunciamientos. El Partido Socialista ha redoblado sus esfuerzos por presentar esta herramienta de adoctrinamiento como una aportación fundamental a la consolidación de la democracia, al tiempo que el Gobierno amenaza a los padres que han decidido objetar y advierte a los colegios y a las Comunidades Autónomas que no tolerará ninguna desviación respecto del programa oficial.

Por tanto, la "normalidad" que vaticina la ministra de Educación no es tal, pues se pretende obtener mediante el recurso al miedo de muchos a que el futuro académico y profesional de sus hijos y alumnos sea vea gravemente perjudicado por su resistencia a recibir una asignatura altamente ideologizada. Más que intentar introducir el socialismo, el multiculturalismo, el tercermundismo y la ideología de género por decreto en las aulas, los políticos socialistas y nacionalistas deberían preocuparse por la escandalosa falta de conocimientos y de aptitudes básicas de gran parte de los escolares españoles. De no ser así, ¿para qué existen un ministerio de Educación y una enseñanza pública?

Respecto al Partido Popular, su respuesta a Educación para la ciudadanía pasó de los titubeos y contradicciones iniciales a la promesa de su supresión recogida en el programa electoral para las elecciones generales de 2008, un compromiso renovado en su último congreso nacional. La oferta de diálogo al PSOE para la sustitución de esta asignatura por otros contenidos como el inglés, la tecnología y los valores constitucionales ha sido despreciada por una izquierda cuya prioridad educativa ya no es la formación de los jóvenes, sino la construcción de identidades políticas a su gusto.

La respuesta al autoritarismo e intransigencia gubernamentales ha sido la creación de un amplio y variado movimiento de resistencia formado por padres, docentes e inspectores que no se resignan a que el Estado les diga a los niños cómo tienen que pensar y sentir y a quién deben votar cuando alcancen la mayoría de edad. La receptividad de algunos gobiernos autonómicos, caso de Madrid, a sus demandas, contrasta con la hostilidad demostrada en otras regiones, algunas gobernadas por el PP.

A la espera de que produzca la necesaria unificación de la doctrina acerca del derecho a la objeción de conciencia, cientos de miles de familias, millones en los próximos dos años, deberán optar entre la resignación y la obediencia o la defensa efectiva de sus derechos y los de sus hijos. La tarea no se presenta fácil, si bien el objetivo es crucial, pues están en juego las libertades ideológica, de expresión y de enseñanza, así como el derecho a la intimidad y a una educación acorde con las convicciones de los padres tal y como exige la Constitución. Merece la pena.

El acoso al castellano
Euskera hasta en la sopa
Iker Moneo - Bilbao La Razon 14 Septiembre 2008

La fuerte y creciente inversión en euskera que cada año realizan las instituciones vascas (Gobierno de Vitoria, Diputaciones de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa y los Ayuntamientos de la comunidad) no logra que despegue su uso cotidiano. No importa. Son múltiples las iniciativas que florecen desde las administraciones cada cierto tiempo para fomentar su promoción en distintos ámbitos, incluidos los hogares. La última la puso en marcha hace poco más de dos semanas el Consistorio de Bilbao, con la campaña «Euskera también en casa» que pretende sensibilizar a los padres sobre la importancia de practicar esta lengua en el entorno familiar.

Además, incluye la financiación de cursos para su aprendizaje dirigidos a progenitores con hijos escolarizados en modelos euskaldunes (B, bilingüe, y D, en euskera). El proyecto se dará a conocer a las familias con niños nacidos en 2006 y 2007, es decir, que tengan que iniciar su matriculación para recomendarles que escojan el euskera. Con el envío de 6.000 folletos informativos, en los que se adjunta el impreso de inscripción para solicitar las ayudas (que cubrirán las dos terceras partes de los cursos de euskera), el consistorio reedita un programa para potenciar la transmisión de la lengua vasca de generación en generación, así como la práctica de juegos o canciones en ambiente euskaldun.

El coste de la iniciativa se integra en el montante de 341.000 euros destinado este año por el Ayuntamiento al conocimiento del euskera. Si bien, las arcas de la Villa disponen de un gasto global de cerca de 3 millones en 2008 para impulsar la lengua vasca, partida que crece un 35 por ciento respecto al año anterior, que se ha triplicado en el último lustro y que afecta a áreas tan dispares como Educación y Cultura, Recursos Humanos, Acción Social o Mujer y Cooperación al Desarrollo. La inversión supera a la que maneja el consistorio de San Sebastián, ya que este tiene presupuestados en el área de Euskera 2,6 millones, un 22 por ciento más que en 2007.

Toda la lluvia de dinero que mana de las instituciones contrasta con la realidad sociolingüística. Y es que ni la potente financiación ni la imposición de la lengua logran que aumente su uso.

Los bilbaínos no usan el vasco
Un ejemplo: Un estudio realizado hace dos años por Soziolinguistika Klusterra (integrado por un grupo de sociólogos de la Universidad del País Vasco) revela que conoce y habla euskera cerca del 10 por ciento de los bilbaínos, pero sólo lo emplea en la calle el 4,4 por ciento. Además, señala que desde 2001 hasta 2006 su uso ha disminuido un 0,3 por ciento.

El portavoz del PP en el Ayuntamiento de Bilbao y presidente del partido en el País Vasco, Antonio Basagoiti, considera que «todo el dineral gastado en los últimos años en la promoción del euskera ha dado escasos resultados» y advierte de que el nacionalismo pretende «dar una vuelta de tuerca más». Considera que tras esta primera fase de inversión desmesurada que podría haberse dedicado a auténticas necesidades sociales, ahora se está desarrollando una segunda etapa: la de la imposición del euskera y la discriminación del castellano. «No se dan cuenta de que los jóvenes, inmersos en las nuevas tecnologías y la globalización, ven que el euskera no es útil como lengua de uso común», afirma. Según Basagoiti los nacionalistas, con estas iniciativas, «se han pasado de la raya». «Y no hay que olvidar que alrededor de esta lengua se ha montado un gran negocio para muchos», añade.

Los padres denuncian la coacción
La Plataforma Por la Libertad de Elección Lingüística, que integra a más de 3.000 padres vascos que defienden el derecho de sus hijos a estudiar en castellano, critica que las instituciones vascas potencien sólo el euskera. Una de sus portavoces, María Aldecoa, afirma que «por mucho que gasten no pueden obligar a hablar una lengua a la que por la vía de la imposición se le está cogiendo cada vez más manía». Y denuncia la «coacción» de los Ayuntamientos en el envío de folletos en los que insinúan que «si no matriculas a tu hijo en euskera será un inadaptado».

CONSIDERA "INVEROSÍMILES" LAS PALABRAS DE CABRERA
Profesionales por la Ética recuerda que EpC suma ya más de 45.000 objeciones
La organización Profesionales por la Ética ha mostrado contrariada por las palabras de Mercedes Cabrera, en las que manifestaba que la asignatura EpC se impartiría de manera "absolutamente normal" en el presente curso escolar. La "sorpresa" de la organización se debe a que la ministra de Educación ignoró con sus declaraciones la movilización social en torno a la asignatura. Las objeciones alcanzan ya el número de 45.376, aumentando a razón de casi un centenar diario.
Europa Press Libertad Digital 14 Septiembre 2008

La organización mostró así su "sorpresa" por las declaraciones de la ministra de Educación, Política Social y Deporte, Mercedes Cabrera, cuando asegura que las clases de esta asignatura se desarrollarán este curso con normalidad "porque tienen el aval de la manera en que ha funcionado el curso pasado".

El presidente de Profesionales por la Ética, Jaime Urcelay, tildó de "inquietante" la forma en que la ministra "cierra los ojos ante una movilización social de las características y la naturaleza del movimiento objetor a Educación para la Ciudadanía".

"No sólo ignora reiterada y conscientemente las más de 45.000 objeciones, sino también los cerca de 500 recursos judiciales presentados por los padres objetores", indicó en un comunicado.

Urcelay considera además "absolutamente inverosímil" que la titular de Educación defienda que Educación para la Ciudadanía responde a una demanda social cuando "ha generado semejante rechazo entre los padres". "La asignatura carece totalmente de respaldo social y se ha impuesto sin consenso alguno", aseguró.

Educación para la Ciudadanía acumula ya 500 recursos en toda España
Una vuelta al cole en los juzgados
Si hay algún sitio en donde se recordará el curso escolar que arranca hoy es en los juzgados. Nunca antes una asignatura escolar había generado un aluvión de protestas judiciales como el que ha creado la materia Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos.
R. Serrano - Madrid La Razon 14 Septiembre 2008

El movimiento objetor y las primeras demandas judiciales comenzaron el curso pasado, pero en el 2008-2009 será cuando den los pasos definitivos. También será cuando la Justicia decida si, como argumentan, tienen derecho a educar en principios morales a sus hijos o, como defiende el Gobierno, Ciudadanía es una asignatura más y rebelarse contra ella es incumplir la ley. Todo, mientras 460.000 alumnos de cuatro cursos tienen marcado en su horario escolar la clase de EpC.

En su reciente memoria anual, la Abogacía del Estado reconocía que ya cuenta con medio millar de recursos contenciosos-administrativos contra la polémica asignatura en toda España, de acuerdo con datos de la plataforma objetora Profesionales por la Ética.

Derechos fundamentales
«La mayoría han sido admitidas a trámite por la vía especial de defensa de los derechos fundamentales», cuenta Jaime Urcelay, presidente y promotor de este movimiento, que ya cuenta con más de 45.300 adhesiones de familias en todas las comunidades autónomas. «La única autonomía cuyos tribunales no han facilitado a los padres tramitar sus recursos de este modo, que es más rápido, ha sido Cataluña. El Tribunal Superior de Justicia de esta autonomía dictó cinco autos en los que se denegaba esta posibilidad, por lo que aún no se ha pronunciado sobre el derecho a la objeción», explica.

No obstante, si se deja a un lado el caso de Cataluña y también el de Asturias -su Tribunal Superior dictó 23 autos «confusos», a decir de los objetores, y a favor de la asignatura, a decir de Educación-, la balanza de la Justicia, hasta ahora, se ha inclinado hacia el lado de las familias opositoras. Sólo en Andalucía, un total de 85 fallos judiciales dan la razón a los objetores. Esta autonomía, junto con Madrid y Castilla-La Mancha, es una de las que más familias objetoras alberga. La diferencia con las otras dos es que, el curso pasado, aún no tuvieron Ciudadanía en las aulas.

Quizá por ello, también fue el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía el primero en dictar una sentencia favorable a una familia de Huelva que se negaba a que su hijo, un alumno de 3º de ESO de 14 años, entrara en clase de Educación para la Ciudadanía. La sentencia no sólo reconocía el derecho «constitucional» de los padres a educar a sus hijos en sus propios principios morales y religiosos, sino que, además, suspendía la obligación del alumno de acudir a la citada clase.

Medidas cautelares
A este fallo siguieron otras 15 sentencias y 70 autos de medidas cautelares. Los autos no deciden sobre el derecho de los padres, pero, como medida preventiva antes de que las instancias superiores decidan, exime a los estudiantes de cursar la asignatura.

Después de los de Andalucía llegaron los tribunales de La Rioja, con 21 autos de medidas cautelares a favor de los objetores. Juzgados de Zaragoza, Huesca y Albacete también han dado la razón a los opositores.

La asignatura confunde al Gobierno
Educación para la Ciudadanía es la medida estrella del Gobierno de Rodríguez Zapatero en materia de Educación. Quizá por ello, la defensa que todos los miembros del Ejecutivo han hecho de la materia desde que, hace un año, entrara en las aulas españolas, les lleva, en ocasiones, a cometer errores de base. Es el caso de la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, quien el viernes, después del Consejo de Ministros, adelantó algunas cifras del nuevo curso. A su vez, recalcó que el Gobierno será firme en la implantación de la asignatura: quien no la curse será dado por no evaluado o suspenso. Y, con un «cero» en Ciudadanía y un suspenso en otra materia cualquiera, dijo, «el alumno repetirá curso». Fuentes del Ministerio de Educación se vieron obligadas a precisar que los alumnos de Secundaria pueden pasar de curso hasta con tres materias suspensas.

Pero, la disparidad de criterios existe. Incluso en el modo de aplicación. Si la Comunidad de Madrid da instrucciones a las familias sobre cómo objetar y Valencia imparte la materia en inglés, en Castilla y León, que también empieza este año a dar la materia, no admite ningún tipo de objeción. En este contexto, sólo el Tribunal Supremo podrá poner las cosas claras cuando falle sobre los recursos que ya ha recibido, tanto de los padres a los que no les han dado la razón, como del Gobierno cuando los jueces han amparado a las familias. Si el fallo no es satisfactorio, sin embargo, los padres objetores están dispuestos a llegar al Constitucional e incluso al Tribunal de Estrasburgo.

Mientras, la ministra de Educación recordaba ayer a las autonomías que la polémica materia «es una asignatura como otra cualquiera y hay que cursarla.

Che
POR JON JUARISTI ABC 14 Septiembre 2008

A mí, Ernesto Guevara de la Serna, el Che, nunca me cayó ni medio bien, lo que era raro en la izquierda antifranquista. Se explica, porque los castristas habían encarcelado a mi tío favorito y cura en el año sesenta, antes de expulsarlo rumbo a Miami, o sea, que no les tuve demasiada simpatía. El Che, en particular, me parecía un payaso con cierto aire a Cantinflas, pero Mario Moreno era infinitamente más entrañable, incluso cuando se ponía antigringo, como en aquella secuencia de Por mis pistolas, en la que un ranger de Arizona me lo paraba en medio del desierto y le hacía el cuestionario de rigor antes de pasar la frontera, preguntándole, entre otras cosas, si tenía intención de derrocar al gobierno de los Estados Unidos. La respuesta de Cantinflas incluía un colofón para inscribirse en mármol: «Pero, hombre, si lo derroco, ¿quién nos va prestar la lana?».

Ahora vuelve el Che, vía Hollywood, interpretado por Benicio del Toro, que también se le parece, aunque menos. The Argentine hará taquilla frondosa y lo verá mucha más gente, supongo, de la que supo en su día del extraordinario documental de Luis Guardia, Guevara, anatomía de un mito, con impresionantes testimonios de antiguos compañeros de armas del Che -los comandantes de la revolución Huber Matos y Daniel Calderón, Benigno-, además de otros de familiares de sus víctimas. De ellos se desprende que el Che era un tipo sádico y vengativo, y un incompetente como planificador económico y estratega. De no ser por los rusos, habría dejado la isla -que fue una sentina de corrupción bajo Batista, pero, a pesar de ello, próspera- en los niveles de Haití. Cuando Castro se lo quitó de encima, mandándolo al Congo, se las arregló para pringarla, aunque no tanto como un par de años después en Bolivia. Además de ciento cincuenta y seis asesinatos en directo, bien atestiguados, entre fusilamientos de los que se encargó directamente y tiros en la cabeza a prisioneros desarmados, están sus venganzas contra los jefes castristas del Escambrai, que no le dejaron meter baza en su territorio. En fin. No he visto todavía Che, el Argentino. Ya se conoce bastante del personaje como para evitar los deslices épicos. Porque Hollywood lanzó hace unos años, en Evita, un Guevara medio peronista, cabreado y musical en figura de Antonio Banderas, que lo hacía muy bien, pero el personaje era un disparate.

Entre las biografías de Guevara, la más seria que conozco es Compañero, de mi compañero de departamento en New York University, Jorge Castañeda, que fue después Canciller de México en el gobierno de Fox. Quizá su despacho de entonces, o el mío, en el campanile de Washington Square, esté ocupado hoy por Tony Judt, del que acaba de aparecer en España un conjunto de ensayos sobre El olvidado siglo XX (Taurus). No habla en ellos del Che (que, por cierto, no fue en su origen un apelativo cariñoso: se lo pusieron, con sentido despectivo, los negros del Movimiento 16 de Julio, hartos de sufrirle lindezas racistas). Pero Judt se pregunta por el futuro del comunismo en Latinoamérica, y le augura todavía alguno, por la acción combinada de los diversos populismos y, según él, por la ineficacia y torpeza de las iniciativas liberales (que los populistas ya se encargan de sabotear, y si no, que se lo pregunten al presidente Uribe). Quien más hace por convertirse en otro Guevara es, por supuesto, ese hijo de Bolívar y de Tupac Amaru -así se define él mismo- que se conchababa hace unos meses con las FARC y amenaza hoy a la oposición boliviana y a la propia con mandar los tanques. Lo de «creemos dos, tres, muchos Vietnam» es lo que faltaba por oírle, y ya lo ha dicho esta semana, aprovechando el estreno de la película. Chávez calienta el ambiente para las elecciones de noviembre, con la inflación en el treinta, mayor pobreza que nunca, pese al petróleo, y la malandra desatada, asesinando a mansalva. El jueves último, a un empresario español.

La inmersión equivocada
ANTONIO GALA EL MUNDO  14 Septiembre 2008

Acabo de llegar de Venecia, donde presenté mi último libro. Si balbuceaba en italiano, me ayudaban por orgullo balbuceando en español: lo contrario de lo que desean los políticos en Cataluña. El idioma es una característica de los grupos humanos: no la única ni la más importante. Cuando leo que una monitora de comedor dice que «si un niño pide pan, agua o pis en castellano hay que ignorarlo», o que un representante de alguien -¿se llama José Luis Rovira?- insta a los ciudadanos «a responder en catalán a quienes les pregunten en castellano», me estremezco. El propio presidente de la Generalitat lo mejor que tiene es que está aprendiendo catalán, con éxito o sin él. Cualquier inmersión, sin roce, no sirve ni para lavarse. A la fuerza, ni Dios siquiera.

La Generalitat acusa a EL MUNDO de publicar «barbaridades»
El Mundo  14 Septiembre 2008

BARCELONA.- El secretario de Política Lingüística de la Generalitat de Cataluña, Bernat Joan, acusó ayer a EL MUNDO de publicar «barbaridades» en materia de política e inmersión lingüística. El alto cargo del Govern, que depende directamente del vicepresidente Josep Lluís Carod-Rovira, se refirió así a la publicación de la serie de reportajes titulada Prohibido estudiar en español y a la divulgación en elmundo.es de un estudio publicado en Archives of Disease in Childhood que desvela los resultados de una encuesta según la cual los niños que utilizan simultáneamente dos lenguas en sus hogares a edades muy tempranas podrían ser más propensos al tartamudeo.

Joan aseguraba ayer, en una entrevista a la web e-noticies, que «los que dicen estas barbaridades son los que pretenden que la lengua sea unilingüe en su lengua». En su opinión, «lo que es una lacra, lo que crea realmente problemas, es no poder ser capaz de hablar en más de una lengua». Además, el alto cargo de la Generalitat, perteneciente a Esquerra Republicana, interpretó que la serie de reportajes obedece a «una campaña de la Faes; se cocina en el think tank del PP. Y si no es así, quien la hace la articula de la misma forma como lo harían ellos».

Durante la entrevista, Joan asegura que «se ha puesto de manifiesto más que nunca que hay un conflicto abierto entre Cataluña y el Estado», en referencia a la controvertida reforma del modelo de financiación autonómica.

PROHIBIDO ESTUDIAR EN ESPAÑOL
El testimonio / LAS VICTIMAS DE LA INMERSION LINGÜISTICA (5) JOSE SALGADO / Orense
«Con la imposición han logrado que mi hijo odie el gallego»
MANUEL ROMERO EL MUNDO  14 Septiembre 2008

ORENSE.- José Salgado Rodríguez tiene una relación paradójica y traumática con el gallego. Nació en Deslas, una aldea perdida perteneciente al municipio de Lobios, en el suroeste de la provincia de Orense, a sólo siete kilómetros de Portugal, en medio de las estribaciones montañosas de lo que hoy es el Parque Natural de Xurés.

«Allí vivíamos 10 familias y al colegio acudíamos una docena alumnos, cada uno de una aldea. Hablábamos un gallego cerrado, y con el maestro nos comunicábamos en algo parecido al español».

Los padres de José Salgado emigraron a Alemania y él, como muchos niños gallegos, creció en casa de sus abuelos. «Con 10 años me metieron en el internado de los Padres Maristas de Orense. Sufrí la mofa de otros niños porque apenas sabía hablar castellano. No entendía por qué no podía expresarme en mi lengua materna».

En 1984, José Salgado comenzó 2º de BUP. Hacía nueve años que había muerto Franco y el gallego comenzaba a ser utilizado en los colegios. «Entonces sufrí mi segunda frustración. Para los profesores, lo que yo había hablado en la aldea no era gallego. Debía aprender el normalizado, es decir, el que han fabricado juntando unas palabras de aquí y de allá, y otras que han inventado especialmente porque no existían en nuestro vocabulario».

Pero José no perdió el entusiasmo por su idioma materno y, durante la Transición, salió a la calle para apoyar las manifestaciones que reivindicaban la recuperación del gallego. «Lo hice como una demanda de libertad, para rechazar la discriminación por la lengua, como la que yo había vivido en los Maristas».
Aislado del mundo

Hoy, José Salgado es padre de un niño de 10 años. En su casa se habla castellano y ha educado a su hijo en este idioma. Es su decisión. «No quiero que mi hijo viva aislado en Galicia. El español le sirve en su país y para ir por el mundo». Pero el Decreto de Normalización Lingüística de la Xunta de Galicia y su aplicación a la enseñanza ha venido a trastocar el escenario lingüístico de su hogar.

«Mi hijo es brillante en todo, excepto en Lengua Gallega. Le obligan a dar la mayoría de las asignaturas en ese idioma y han conseguido que el chico lo odie. Tal y como se lo están imponiendo, no lo va a hablar en la vida. Tuve que comprarle un mapa porque creía que España era una provincia de Galicia. Yo, que soy galleguista y que me gusta el idioma, tengo que reconocer que estas medidas de imposición lo único que van a conseguir es que esta generación rechace el gallego. Es que mi hijo no quiere ver ni los dibujos animados en ese idioma».

El tiempo y la legislación han llevado a José Salgado al mismo punto en el que estaba cuando abandonó su aldea natal y la lengua materna estaba proscrita de la escuela. «Como las coincidencias desempeñan a veces un papel cruel en la vida de las personas, he comprobado cómo aquellos mismos chicos que se burlaban de mí en el colegio de los Maristas ahora han hecho carrera y son los que están marcando la política lingüística en Galicia, oprimiendo, desde el otro lado, a mi hijo».

José Salgado desliza entre sus labios el nombre de uno de aquellos alumnos que estudiaban en los Maristas: Anxo Quintana, del Bloque Nacionalista Galego, actual vicepresidente de la Xunta y ferviente impulsor del gallego como única lengua vehicular.

Salgado atribuye la paradoja a «la necesidad de las oligarquías culturales y económicas de dominar a los que están debajo. Si no tienes la opción de elegir el idioma en el que quieres que se eduque a tu hijo, ¿dónde está la libertad?».

LA TRASTIENDA
Diada y lengua
ALEX SALMON14 EL MUNDO  14 Septiembre 2008

Superada una nueva Diada, las entrañas identitarias se agitan dejando tras de sí una estela de declaraciones, comentarios y reflexiones en voz alta, producto del momento. La Diada, que siempre coincide con la vuelta al cole, abre el espacio a la polémica con la lengua. La de este año ha sido el decreto del Govern para que el catalán sea el idioma vehicular en los parvularios catalanes. Pero eso ya se veía venir. Sólo quedaban los párvulos en el festival de la inmersión lingüística.

No sólo la noticia del decretazo lingüístico ha llenado nuestras páginas. Coincidiendo con la serie Víctimas de la inmersión, varias historias de ciudadanos han ilustrado las situaciones personales que sufren individuos anónimos en Cataluña. Son muchos los que critican estas informaciones aludiendo que son casos aislados, pero tan reales como sus protagonistas.

Efectivamente, que no existan problemas con la lengua en la calle, gracias a la inteligencia, sentido común y aplastante normalidad de los ciudadanos, no significa que muchas personas lleven la realidad lingüística catalana con algunos atropellos. De la misma forma que cada día existen más catalanófilos que deciden no volver a aquellos restaurantes donde no entienden los términos tallat o got, de igual forma hay ciudadanos que no entienden por qué sus hijos reciben una educación únicamente en catalán, cuando ellos viven en otra realidad.

Los casos que hemos publicado esta semana, como decía, son concretos, y también es cierto que no representan a una generalidad, pero merecen el respeto de las personas que no se encuentran a gusto a causa de la utilización del idioma y deciden denunciarlo. El testimonio de Montserrat Rojas, en Sant Andreu de Llavaneres, explica muy bien las contradicciones del modelo que hemos construido.Ella es catalanohablante y el marido castellanohablante. A diferencia de lo que hacen muchas más de las familias que podríamos imaginar, o sea, hablar con los hijos, uno en castellano y el otro en catalán, ellos optaron por el catalán, aunque en la relación de pareja utilizaban el castellano. Ella no lo explica en el reportaje, pero probablemente este hecho está relacionado con el idioma en el que se conocieron.

El problema se produjo tras una visita de los abuelos paternos de Córdoba, donde se dieron cuenta de que ellos no la entendían y ella tampoco se explicaba demasiado bien. Descubrieron además que expresarse en castellano le daba vergüenza. Intentaron cambiar algunas rutinas e intentar que el colegio diera varias asignaturas en castellano. No vamos a explicar los inconvenientes que han tenido para que fuera así pero, aunque parezca sorprendente, parece que los profesores se dirigirán a ella en ocasiones en castellano. La madre dice estar contenta porque también se beneficiarán otros niños.

En todos los casos explicados durante esta semana hay un denominador común: malestar a causa de la inmersión lingüística. Lo que llama la atención es que todos pueden utilizar el catalán con normalidad porque es una de sus lenguas habituales, sin embargo no quieren perder las inmensas posibilidades que ofrece saber castellano, porque además, es una lengua tan propia a estos individuos como el catalán. Sin embargo, estas historias particulares son criticadas como irreales y mal intencionadas por los que no quieren dejar ni un espacio de respiro al castellano. En resumen: los primeros defienden las dos lenguas y los segundos reclaman la autoridad de sólo una: el catalán.

La guinda de la semana la puso el secretario de Política Lingüística de la Generalitat, Bernat Joan. Ni corto ni perezoso afirmó en una entrevista concedida a e-noticies que EL MUNDO publicaba barbaridades sobre la lengua. Sin demostrar saber nada de lo que publica este diario, se remitió a una información aparecida en elmundo.es sobre un estudio publicado en Archives of Disease in Childhood que desvela los resultados de una encuesta entre niños que utilizan varias lenguas, que concluye diciendo que podrían ser propensos al tartamudeo. Joan ponía en nuestra boca, casi como si se tratara de un editorial, la reflexión de este estudio, que por cierto no comparto, y que tampoco está hecho en un campo de personas muy amplio.

Pero eso poco importa. Le faltaron pocos segundos para arremeter contra nuestro diario utilizando argumentos que no pertenecían ni a nuestra opinión, ni a nuestra línea editorial. Por ello, no dijo nada sobre las denuncias concretas de estas familias.

Sobre lo de la tartamudez, me recuerda la época en que filólogos catalanes conocidos, lingüistas y hasta periodistas, intentaban explicar que el bilingüismo era imposible. Que los niños tenían una lengua materna, y era una u otra. La cuestión es que Cataluña en ese aspecto es un lugar del mundo muy especial. ¿En qué parte del mundo se produce una situación como la reunión de unos amigos en una mesa donde se utilizan las dos lenguas de forma entrecruzada, sin regla ni normas, donde todos hablan catalán y castellano, según a quien se dirijan? Ese bilingüismo culto es el que Cataluña debería cuidar. Abierto, sano y normal.

Familias. La política debería reflexionar sobre el medio millón de coches que han circulado este puente por las carreteras catalanas.No parecen identificarse con la exaltación identitaria.

¿Qué hacer? La clase política catalana se empeña en no escuchar o no querer interpretar lo que significa que los catalanes se alejen de los hechos más reivindicativos. Seguro que la mayoría siguen el Onze de Setembre con la satisfacción de pertenecer a una comunidad única. Pero eso no les conduce a gritarlo por las calles. El victimismo de estos días en el que caen la mayoría de líderes no representa la calle, más preocupada por una crisis que provoca inquietud. Un poco de alegría política no vendría mal.

Financiación. Es la palabra más repetida de los últimos meses.Algunos tertulianos se preguntan en voz alta para qué sirve, para después autoresponder con la importancia que tiene.

Educación, sanidad, inmigración. Maná para todos los problemas.Hasta el PP se apunta al baile de la financiación, dejando despistados a algunos de sus votantes. Lo cierto es que Cataluña necesita más que nunca, pero en un juego equilibrado con el resto de comunidades.Mientras, y sin reflexionar, la financiación se convierte en la excusa para iniciar una conversación aburrida. Algunos políticos la evitan. Pero Montilla los tiene a todos firmes. Es el mejor sistema para que el ciudadano desconecte. Puede que eso sea lo que persiga.

Guardiola. El presidente del Barça tuvo la habilidad de inventarse un nuevo proyecto en dos días con un nuevo entrenador. El ha sido el que le salvo por los pelos de su fin en el club.

Pero eso puede durar poco y las victorias no le acompaña. Guardiola parece un entrenador con las ideas claras en diseño de juego y estrategia. Pero, trasladar eso a un colectivo humano, y más si éste es de millonarios jovencitos, es difícil. Ayer el Barça empató contra en Racing. Dos partidos igual y la cabeza del de Santpedor comenzará a desestabilizarse de su punto de conexión con el club. Y estaremos en una de esas cansinas crisis que conducen al Barça a nada. Sólo nos salva el juego del equipo que no es desastroso.

alex.salmon@elmundo.es

PROHIBIDO ESTUDIAR EN ESPAÑOL
El testimonio / LAS VICTIMAS DE LA INMERSION LINGÜISTICA (6) MONTSERRAT ROJAS / Sant Andreu de Llavaneres (Barcelona)
«Mi hija rehuía hablar en castellano. Le daba vergüenza»
MANUEL ROMERO EL MUNDO  14 Septiembre 2008

SANT ANDREU DE LLAVANERES.- La política lingüística en casa de Montserrat Rojas, en Sant Andreu de Llavaneres, a 35 kilómetros de Barcelona, disponía de sus particulares reglas. Ella y su compañero hablaban a su hija en catalán desde que nació, hace cinco años, aunque la pareja, entre sí, se comunicaba en castellano. Todo funcionaba a la perfección hasta que llegaron los abuelos paternos, procedentes de Córdoba. No se entendían con su nieta. Entonces fueron conscientes de que tenían un problema -el de la incomunicación- y de que se avecinaba otro mayor: doblegar la política lingüística de la Generalitat de Cataluña para que la niña catalanohablante pudiera aprender el otro idioma oficial de su comunidad y entender a sus abuelos. Todo un reto para la normativa nacionalista, que impone en las escuelas el catalán como único y exclusivo idioma propio.

«Nada más nacer nuestra hija teníamos el propósito de que mi compañero se dirigiera a ella en castellano. Pero comenzó a ir a la guardería y allí sólo se hablaba en catalán. Estuvo dos años. A consecuencia de ello, la niña le pedía a su padre que le hablara en catalán. Lo consideraba como lo normal. Rehuía hablarle en castellano, le daba vergüenza».

Hasta entonces, Montserrat y su compañero habían previsto escolarizarla en catalán «porque dábamos por supuesto que la niña sabría castellano por su padre. Como no fue así, decidimos escolarizarla en español».

Tras la incomunicación con los abuelos, Montserrat y su compañero explicaron a su hija «que hablar español no debía darle vergüenza. El papá volvería a hablarle y a comprarle libros en este idioma, porque también era su lengua. Con suavidad, le dijimos que había que respetar el español, que era igualmente idioma de nuestro país. Ella siempre se refería a su país como Cataluña. Le explicamos que no, que su país era España. No era sólo un problema de lengua, sino que tuvimos que desintoxicarla del adoctrinamiento».

Para Rojas, el conflicto que surgió en su hogar nace «de que la escuela en Cataluña no es bilingüe. Si lo fuera, la niña vería que los dos idiomas son normales». El mismo problema lo viven otras muchas familias en su comunidad. «El hermano de mi marido y mi cuñada proceden de Andalucía, pero nunca habían sufrido la imposición lingüística. En su trabajo no tenían que hablar catalán. Pero al tener una hija y dejarla en la guardería todo el día, cuando llegaban a casa sólo hablaba en catalán y, claro, ellos no la entendían».

La propia Montserrat Rojas, que se crió en una familia catalanohablante, defiende que la solución sería que la escuela en Cataluña fuera bilingüe «con la mitad de asignaturas en catalán y la otra en castellano. Creo que no perjudicaría a nadie, ni siquiera a esos nacionalistas que dicen que el catalán se puede perder».

Ante la imposibilidad de escoger la lengua de enseñanza para su hija, a finales del curso pasado, Montserrat y su compañero se enfrentaron a un reto: solicitar el español para su hija en el colegio público en el que está escolarizada. «La directora nos puso una cara muy rara y nos dijo que no nos preocupáramos, que iba a tener dos horas de castellano. Le pregunté por la tercera hora y me contestó que, en caso de darse, sería la de informática. Me pareció fatal, ¿qué castellano iba a aprender en informática? Le dije que no, que quería que le dieran todo el curso en castellano».

La directora sugirió a Montserrat que llamara al inspector de la zona, que en esas fechas estaba de baja médica. «Me atendió una chica para disuadirme de lo que le pedía. Le dije que conocía mis derechos, que sí se podía hacer. Entonces retrocedió y afirmó que ya me contestarían».

Al cabo de unos días, Montserrat recibió la llamada de la directora del colegio para decirle que le habían concedido que su hija estudiara en castellano. Ayer, dos días antes del comienzo del curso, le informaron de que se ajustarían a la atención personalizada. «Sé que no va a servir de mucho. No hay libros en castellano, así que obligatoriamente tendrá que estudiar con los que están en catalán. Sé que le hablarán en castellano en algún momento. Estoy contenta, porque así no sólo se beneficiará mi hija, sino otros niños en la clase».

Ahora, Montserrat teme que en la nueva Ley de Enseñanza, que la Generalitat está ultimando, «este resquicio legal de que un profesor pueda hablar en castellano en algún momento de la clase a mi hija o a quien lo solicite, pueda desaparecer».

Esta excepción, tras una sentencia judicial, está contemplada sólo para los alumnos de 1º y 2º de Primaria cuyos padres lo soliciten por escrito en el momento de la matriculación en el centro.

PROHIBIDO ESTUDIAR EN ESPAÑOL
El testimonio / LAS VICTIMAS DE LA INMERSION LINGÜISTICA (7) / EVA KRISTINA SALVADOR / Barcelona
«No seré testigo del martirio de mi hijo por no gustarle el catalán»
MANUEL ROMERO EL MUNDO  14 Septiembre 2008

BARCELONA. - Eva Kristina Salvador cometió un error fatal que nunca podrá corregir: enseñó a su hijo la numeración, los nombres de los colores y de las cosas en español, antes de ir al colegio. Ahora cae sobre ella un cúmulo de conflictos porque Jairo Liberto, que tiene cinco años, se niega a hablar catalán. En el colegio público Ramón y Cajal de Sant Andreu, en Barcelona, este es el peor comportamiento que un niño puede tener. Y nadie le encuentra remedio.

Aunque lleva dos años acudiendo regularmente a párvulos y escuchando catalán cada día desde las 9.00 horas hasta las 17.00 horas, el niño se aferra a su lengua materna, el español. En esas ocho horas, Jairo no recibe ni una sola respuesta en castellano a sus necesidades. Sus profesores insisten en comunicarse con él en catalán, aunque el niño pierda los nervios. Vive en un martirio continuo que le provoca desgana a la hora de ir al colegio, irritabilidad, además de inseguridad y negación a hablar.

Como el caso de Jairo hay otros en el mismo colegio. Es un centro donde la mayoría de los alumnos tiene el castellano como lengua materna, pero en el que esta lengua, como en todos los de Cataluña, está proscrito como idioma de enseñanza.

Eva Kristina tardó tres años en llevar a su hijo al colegio. «No trabajaba, quería ser madre, inculcarle unos valores y disfrutar de él. No me parece lo más propio entregar a un niño de cuatro meses a un extraño si puedes tenerlo en casa».

Su argumentación tiene forma de defensa. Desde que Jairo comenzó a dar muestras de problemas en el habla, las puericultoras y psicólogas lo achacan a que permaneciera en sus primeros años junto a su madre, hablando español. A juicio de los pedagogos, Kristina se equivocó cuando le enseñó en casa, antes de ir al colegio, los nombres de los colores, los objetos comunes, la numeración y el abecedario. Lo hizo en español, la lengua que se hablaba en su hogar.

«Haber hecho eso no es un delito. Enseñar a mi hijo como mi madre hizo conmigo no puede haber sido tan malo». Esa opinión no la comparten los especialistas que ha visitado en estos últimos dos años. «Los pediatras parecen tener un protocolo de actuación que marca que las madres debemos meter al niño en la guardería desde muy pequeño, aunque no trabajemos. En Cataluña, eso es fatal. Si el niño, tras nacer, está en casa y habla español, ya tenemos un problema enorme: esto impide que cuando llegue a la escuela piense en catalán. He visitado a muchísimos especialistas y parece una obsesión que el niño desde que nace debe comenzar a pensar en ese idioma, dado que ha de ir a la escuela, donde hablan una lengua distinta».

Cuando el hijo de Kristina llegó al colegio y empezó Párvulos 3, el conflicto no se hizo esperar. «Se volvía loco. De pronto, el rojo no era rojo, sino vermell, y así con los demás colores, los objetos y los números. Tal vez otros críos tienen más facilidad, pero el mío, no. Si el colegio lo tiene bajo su tutela durante ocho horas al día, a lo largo de dos años, y no han logrado que hable catalán, es que el sistema ha fallado con mi hijo».

Ni el director del centro, ni los especialistas que siguen el caso, dan su brazo a torcer. El sistema es perfecto. Lo que falla es la madre. «Ellos no reconocen su culpa, que al niño no le da la gana de hablar catalán. Si hubiera un sistema de enseñanza en castellano comprobaríamos que mi hijo aprende con toda normalidad. El director me dijo: 'Con tu forma de hacer, este niño no va a saber leer ni escribir nunca'. Le contesté que, naturalmente, eso le sucedería en catalán, pero no en el idioma que le gusta al niño, que es el castellano. Yo les entrego a mi hijo cada día, que me digan por qué fracasan con el catalán».

Jairo no obedece en clase y tiene problemas con otros niños. «La señorita le dice que cuelgue la chaqueta. Mi hijo mira para arriba despistado porque no entiende, se pone nervioso y le castigan llevándolo a una clase de un curso inferior. Castigan a tantos, que el aula de los pequeños ya es multitudinaria. Así están agravando el problema».

Los niños hablan en castellano en el recreo. «En cuanto les dan libertad lo hacen en su lengua materna. Todo el mundo habla aquí castellano, pero las madres no protestan porque necesitan las plazas escolares y las becas de comida y les da miedo perderlas».

Jairo comía en casa y dormía la siesta, pero la psicóloga insistió en que también esas actividades las hiciera en el colegio. «Pretendían seguir machacándole con el catalán. Para ir a hacer pis les hacen cantar en catalán. Así que el niño, cuando tenía ganas, no se atrevía a pedirlo y acababa haciéndoselo encima».

La psicóloga del colegio comunicó por escrito en diciembre de 2007 que Jairo sufría un retraso evolutivo y que tenía necesidades educativas especiales («nen amb necessitats educatives especials»). Tras las clases, el niño debía ir a sesiones con logopedas y psicólogos que le dejarían fuera de casa otras tres horas.

Lo sorprendente es que también las sesiones de logopedia de Jairo eran en catalán, el idioma que rechazaba. «Después de las ocho horas en el colegio, tienes que llevar a un niño de cinco años, cansado, con sueño, a ver a los psicólogos y logopedas, que siguen tratándole en catalán. Un día me harté y ya no les seguí el juego. Ese dinero me lo gasto en llevar a mi hijo al zoo y en que disfrute».

Eva Kistina asegura que la logopeda que atendió a su hijo el curso pasado reconoció inicialmente que lo más recomendable era que el niño realizara las sesiones en castellano hasta concluir el aprendizaje «pero luego se desdijo porque su superiora le recriminó esa opinión».

Sostiene que su hijo no es una excepción, que el fracaso de catalanización es tan frecuente que asusta a las propias autoridades. «El director nos dice a cada uno de los padres que nuestro caso es único, pero las salas de espera de los logopedas y de los psicólogos están repletas».

Eva Kristina cree que su hijo vive en un laberinto lingüístico. Por un lado, el castellano que ella le ha inculcado como lengua materna; por otro, el italiano que percibe de su padre, de esa nacionalidad. Y la Generalitat, que excluye el castellano e impide que aprenda en la única lengua que sabe. «¿Qué hago? ¿Dejo de hablar español en casa y le digo a mi marido que se calle para que la Generalitat triunfe con la inmersión?».

Cree que el dilema se resolvería si los colegios fueran bilingües y los padres pudieran elegir. Eva Kristina sólo ve una salida: «Irnos a otro lugar a vivir. Me quedo y trago o me voy. Me da rabia, porque mi DNI dice que soy española, de Barcelona, y no quiero irme de donde nací. Pero no seré testigo del martirio de mi hijo porque no le guste el catalán».

Jairo y 'els nans'
Este es uno de los cuentos que el pequeño Jairo tuvo que leer en casa por recomendación de su colegio. Blancanieves no es una princesa, sino una recia mujer vestida al uso tradicional catalán. Los enanos, tocados con la barretina, aportan un sabor local. Esta versión, de la editorial Cruïlla/SM, elimina la universalidad de la fábula, conocida por todos los niños de la cultura occidental.

 

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